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ENSAYO DE LOS DERECHOS

HUMANOS

Derechos humanos
Se entiende por derecho humanos al contexto que
permiten crear una relación completa entre la
persona y la sociedad en donde existen las
libertades y facultades que tiene el hombre para
hacerse valer y respetar ante una sociedad
Los derechos humanos son interesantes a todos los
seres humanos en donde no existe distinción alguna
de nacionalidades, sexo, etnia, religión, etc. Todas
las personas tenemos los mismos derechos ante la
ley y la discriminación no cabe en ninguna
constitución. Estos derechos son interrelacionados
interdependientes e invisibles de un ordenamiento
jurídico vigente
Por definición, el concepto de derechos humanos es
universal (para todos los seres humanos) e
igualitario, así como incompatible con los sistemas
basados en la superioridad de una casta, raza,
pueblo, grupo o clase social determinados. Según la
concepción naturalista tradicional, son además
atemporales e independientes de los contextos
sociales e históricos.
Los derechos humanos, herederos de la noción de
derechos naturales, son una idea de gran fuerza
moral y con un respaldo creciente.7 Legalmente, se
reconocen en el Derecho interno de numerosos
Estados y en tratados internacionales. Para muchos,
además, la doctrina de los derechos humanos se
extiende más allá del Derecho y conforma una base
ética y moral que debe fundamentar la regulación del
orden geopolítico contemporáneo. La Declaración
Universal de los Derechos Humanos se ha
convertido en una referencia clave en el debate
ético-político actual, y el lenguaje de los derechos se
ha incorporado a la conciencia colectiva de muchas
sociedades. Sin embargo, existe un permanente
debate en el ámbito de la filosofía y las ciencias
políticas sobre la naturaleza, fundamentación,
contenido e incluso la existencia de los derechos
humanos y también claros problemas en cuanto a su
eficacia dado que existe una gran desproporción
entre el violado y lo garantizado estatalmente.
Los derechos humanos aunque no son muy
respetados actualmente nos han demostrado a lo
largo de la historia que si no existieran leyes que
protegen a todos y cada uno de los ciudadanos las
guerras y los problemas que ya hacen parte de la
historia todavía estarían vivas no solo en el recuerdo
de las personas sino causando daño a nuestro
planeta.
ENSAYO SOBRE LA CORRUPCION
EN BOLIVIA

LA CORRUPCIÓN ES COMO UNA SERPIENTE


QUE TE PICA EN EL TALÓN Y SÓLO TE DEJA
UNA IMPERCEPTIBLE MARCA
Los bolivianos no morimos naturalmente, lo
hacemos mordidos por la corrupción. Desde muy
pequeños aprendemos a mentir, a robar y a dañar a
nuestro prójimo. Y no es que lo hagamos por malos,
es que nos han mentalizado que en este país “el que
no llora, no mama”. Desde nuestro lenguaje,
nuestros dichos, nuestros modismos, nuestra
idiosincrasia, festejamos la corrupción. Niño que
retuerce las reglas del juego, natural tendencia en
nuestra etapa animal, es festejado por ser “bien
vivo”, niño que intenta cumplir las reglas, es un
“kaima”, un aburrido. Celebramos nuestra herencia
castiza, pero la celebramos mal. Elevamos la idea
de “viveza criolla”, que nos recuerda al Lazarillo de
Tormes, a la categoría de modelo social. Nuestros
nuevos magnates, muchos de ellos, y los antiguos,
muchos más, son producto de esa viveza criolla, de
esa famosa y pintoresca frase: “Hecha la ley, hecha
la trampa”.
La corrupción nos pica, nos envenena de manera
directa o indirecta, y nos deja con una pequeña
marca mortal en el lugar más vulnerable de nuestro
ser, en el lugar más frágil de nuestra existencia, en
nuestra conciencia. Esta serpiente está en todos
lados. y nosotros, como ingenuos habitantes de la
selva de cemento, creemos que sólo habita entre
políticos y el mundo del hampa. Sin embargo, la
serpiente de la corrupción está en nuestras casas,
en nuestras escuelas, en nuestros trabajos, en
nuestra cultura, en nuestro diario vivir. Está
reproduciéndose en nuestras cabezas y reptando
invisiblemente en las calles, las plazas, nuestros
hogares. Es tan sutil su existencia que ni nos damos
cuenta de ella. Pero ahí está. Esperando en silencio
para inyectar su veneno.
La corrupción no es un enfermedad exclusiva de
políticos y policías de Tránsito. La corrupción está en
cada uno de nosotros. Esa serpiente ya nos ha
picado desde el momento que decimos mamá y sólo
ha dejado en nosotros una marca imperceptible, una
sensación tan insignificante, una molestia, como un
ardorcito en nuestra conciencia, lo único que nos
avisa de su existencia es una pequeña vocecita,
como al de un crío asustado y pusilánime, que
desde muy adentro nos dice: “algo estamos
haciendo mal”.
ENSAYO SOBRE LA VIOLENNCIA

Consideraremos la violencia, sin entrar en


cuestiones referentes a su legitimidad, como aquella
actuación - tanto real como ficticia - en la que se
hace prevalecer un modelo, opinión, postura o
comportamiento mediante el uso directo de la fuerza
física cualquier otro medio que, indirectamente haga
referencia a ella. Esto es, que podemos considerar
como violenta una agresión, una escena belicosa de
un filme o incluso una amenaza; todas ellas son
situaciones en las que está presente de forma muy
visible la violencia. Dando un paso más, desde luego
que es muy precipitado considerar este factor (la
violencia) como bueno o malo; bien es cierto que
podemos distinguir casos en los que puede resultar
más apropiado que en otros. No obstante, creo que
sería virtuoso un mayor distanciamiento de la
violencia ya que solo puede ser considerada como
una alternativa aplicable tan solo en casos con poca
presencia de racionalidad; resulta un procedimiento
bastante satisfactorio en niños pequeños ya que el
primer aprendizaje es absolutamente dependiente
de la estimulación, por ejemplo. Sin embargo,
sabemos que es aplicada en casos sumamente
necesitados de razón en los que la propia
“racionalidad” brilla por su ausencia. “La racionalidad
irracional” irónica metáfora. Así, hemos llegado a la
situación actual en la que desde algunos puntos de
vista rechazan la violencia como fenómeno cuando
lo que realmente sucede es que no hemos hecho un
uso correcto de este procedimiento. Nos es bien
conocido como un régimen político absolutamente
dictatorial legitimó su presencia durante cuarenta
años de historia con el único argumento de haber
resultado vencedor de una guerra, falaz obviamente.
Al contrario que en el ejemplo del niño, la elección y
legitimación de un gobierno se trata de un proceso
en el que la presencia de la racionalidad se hace
vital de cara al mismo. Por tanto queda definida la
violencia como la acción en la que se hace
prevalecer un factor mediante el uso directo de la
fuerza física o cualquier otro medio que,
indirectamente haga referencia a ella. Lo cual no
implica su bondad o maldad, pero si aclara la
situación actual en la que es empleada en demasía y
cuando ni siquiera procede. Y por tanto, nos ofrece
soluciones al problema de un mundo violento:
debemos aplicar nuestra racionalidad siempre y
cuando sea necesaria por muy costoso que resulte
frente a los problemas que la requieran. O ¿acaso
para remar utilizamos un ancla y para anclar un
remo?- de forma análoga debe suceder con
racionalidad y fuerza física, representantes del
dualismo en el conocimiento: razón y sensibilidad.