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UNIVERSIDAD FERMÍN TORO

DECANATO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO


DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
NÚCLEO BARINAS

PENSAMIENTO CRÍTICO Y CREATIVIDAD

ENSAYO

Autor: Martín J. Tenías P.

Año: 2012

La creatividad ha sido vista a lo largo del tiempo en la perspectiva de


enfoques disímiles, opuestos o complementarios; pero convergentes al
considerarla una característica distintiva de la condición humana, de
naturaleza divina o no, pero orientada hacia la imitación, recreación o
construcción de realidades.

Aunque inicialmente relacionada con elementos míticos, religiosos y


estéticos (estos últimos debido al placer emocional o perceptivo que su
manifestación connota), la creatividad es abordada desde la antigüedad en
su relación con el hacer y evolución humanos; pues el Hombre a partir del
mismo momento de su nacimiento, crea en forma de respuestas instintivas e
imitativas, nuevas situaciones que constituyen réplicas a estímulos,
sensaciones o motivaciones.

Durante mucho tiempo fue un don divino; luego se convirtió en un


componente indispensable e insustituible del Ser, surgiendo la necesidad de
teorizar las implicaciones de su relación con la inteligencia lógica, racional y
reflexiva, en el surgimiento de los códigos lingüísticos, la conformación social
y el desarrollo del pensamiento.

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Para Tenías (2010) la creatividad forma parte de la maestría
comunicacional demandada por la sociedad hoy día. Es clave en la
formación de un ciudadano reflexivo, pues los individuos con más desarrollo
de esta capacidad abordarán con mayor profundidad y complejidad las
actividades mentales de comprensión, elaboración, análisis, síntesis y juicios
de ideas. En su unión al pensamiento y al lenguaje, conformará la habilidad
de pensar precisa e imparcialmente en marcos perceptivos y conceptuales lo
suficientemente amplios, donde confluirán puntos de vista y referenciales
opuestos o contradictorios, claros reflejos de la realidad cotidiana.

¿Cómo explicar la creatividad? A partir de su relación con el


pensamiento y el lenguaje, de los cuales constituye forma y contenido.
Independientemente de la teoría que se proponga exponer tal fenómeno:
Teoría de las dotes innatas, Teoría de la inspiración divina, Teoría del
trastorno psicológico, Teoría del inconsciente, Teoría generativista, Teoría
cognitiva, Teoría de la motivación, Teoría del pensamiento productivo,
(Obradors, 2007), pensamiento y lenguaje están presentes como la
materialización de la idea creada, producto de un proceso creativo ocurrido
en una persona poseedora de una capacidad creadora innata y potencial.

Pero, Tenías (2006) además de relacionarla con el pensamiento en


general, presenta la creatividad como un requisito para que el pensamiento
sea crítico. De allí que defina ésta en los siguientes términos: “formular y
expresar argumentos personales y pertinentes teniendo como base la
generación de inferencias y analogías” (p. 56). Por eso y tomando en cuenta
la taxonomía de los aprendizajes de Guilford (citado por Terán, 2001), la
creatividad constituye el fundamento del aprendizaje productivo expresado a
través de pensamientos convergentes, divergentes y evaluativos; es decir, la
génesis y razón del pensamiento crítico.
Para Guilford (citado por http://www.alu.ua.es/) este tipo de
pensamientos reflejan una manera original de resolver problemas. Y eso es
precisamente lo hecho por el Hombre delante y durante el proceso creativo:
asume y enfrenta un conflicto a través de la encodificación y decodificación
del pensamiento, surgiendo así una realidad que ya en su estado lingüístico
inicial tenderá a ser la concreción de una realidad distinta.

El Amor, la Riqueza, los valores, el Ser, el semejar, el Deber,


absolutamente todo, es sujeto y objeto de la creatividad. Pudiera describirse
la creatividad con la palabra entelequia, término empleado para referirse a
cierto estado o tipo de existencia en el cual una cosa está trabajando
activamente en sí misma para la consecución de un fin, intrínseco a la misma
cosa (http://es.wikipedia.org/). Y es que la creatividad no sólo es proceso,
también es producto.

Cuando pensamos y hablamos, creamos para crear. Según Venturini


(citado por Carevic, s/f) la creatividad es “la capacidad que tiene el ser
humano de enfrentarse con una necesidad expresiva y lograr comunicarla”.
Con estas palabras se ratifica su característica de ser principio y fin en sí
misma, así como la contundencia de su nexo con el pensamiento, el
pensamiento crítico y el lenguaje.

Si el lenguaje está relacionado directamente en términos de relatividad


y determinismo con el pensamiento crítico, de tal modo que para un lenguaje
más elaborado, pensamientos más profundos y para un habla más
consistente, consciente, coherente y pertinente, un pensamiento más
estructurado; entonces no cabe duda: la creatividad es una capacidad tan
desarrollable como el pensamiento y el lenguaje. Bastan únicamente una
motivación, un interés, una intención o un propósito.
En la prehistoria, la actividad manual (Clifford, s/f) o la ingesta de
carne (Marmelada, 2003) pudieron ser los impulsores del desarrollo cerebral
humano. Bien para asir, prensar, manipular o defenderse, o para separar la
carne, llevarla a la boca, repartirla o transportarla, en cualquiera de estos
casos, estuvo presente la creatividad. Así como en los procesos de
construcción del lenguaje y en la estructuración de ideas cada vez más
complejas.

Podríamos decir, que si el pensamiento y el lenguaje hicieron Hombre


al hombre, al permitirle transformar sensaciones en objetos y
representaciones, la creatividad lo hizo humano al permitirle ir
permanentemente tras lo novedoso, tras lo original en su vivir y sentir.

¿Cómo se relaciona todo esto con la realidad educativa para una


contribución al los procesos educativos que tenemos por delante?

Actualmente, es un requerimiento hecho a los profesionales, el


dominio de las destrezas de comunicación oral y escrita que permitan
transformar y proyectar sus perspectivas de lo humano y social. Al pasar el
tiempo se otorga mayor importancia a la pericia comunicacional para la
obtención de beneficios particulares y colectivos. Se demanda estar bien
informado, asimismo expresar en forma correcta y adecuada nuestras
opiniones. Para eso, es obligatorio poseer ideas y opiniones propias,
defenderlas y argumentarlas; también, entender, analizar y evaluar la ajenas.
En otras palabras, hay que aprender a razonar y constituir esta conducta en
hábito.

Debido al lazo indisoluble entre lenguaje, pensamiento y creatividad es


importante que todas aquellas actividades dirigidas hacia el empoderamiento
del lenguaje por parte del estudiante, se vinculen con la promoción de los
procesos de pensamiento en un ambiente de propuestas que generen
aprendizajes donde la creatividad sea una herramienta insoslayable.

Se habla de formar individuos críticos, reflexivos, sensibles en lo


individual y lo social, pero para lograr dicho propósito, se hace necesario
involucrarlos con su realidad y el principio de corresponsabilidad. Pues sólo
brindando experiencias significativas de enseñanza y aprendizaje, donde el
individuo pueda enfrentarse reflexivamente con su realidad, para construirla y
comunicarla lingüísticamente, éste podrá converger, divergir y evaluar el
aporte que está dado a entregar para su desarrollo y el de su entorno en
forma de un fluir constante de ideas flexivas y originales.

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