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Título: Medina Tradicional Embera Karamba y las narrativas de la relación

terapéutica

Autores: Luisa Fernanda Anzola,


Leidy Carolina Murillo,
Milton Córdoba,
Fernando Santacruz.
Resumen

El siguiente artículo es el resultado del proyecto de tesis titulado “Narrativas de la

relación terapéutica en la medicina tradicional Embera Karamba” el cual tiene como

referencia las relaciones involucradas en los diferentes descriptores de intervención

en la tradición Embera, el Jaibaná (médico tradicional) a la hora de la buscar la salud

de los pacientes y su relación terapéutica con la psicología popular, para esto se

plantea como objetivo general interpretar la relación terapéutica en la voz del médico

tradicional del pueblo Embera Karamba en perspectiva de la psicología analítica,

para dar solución a este objetivo se desarrolla una metodología con enfoque

cualitativo descriptivo utilizando como instrumentos de medición y recolección de

datos entrevistas semiestructuradas al médico tradicional de la comunidad Embera

Chamí del departamento de Caldas, además de la revisión bibliográfica de

contenidos relevantes al contenido y la observación activa. Los resultados

evidenciaron que la medicina tradicional es el eje articulador de la cultura y de la vida

física, mental, espiritual con relación al conjunto de saberes y practicas con la madre

naturaleza y sus componentes curativos. Para así, finalmente concluir que existe una

relación demarcada en los principales descriptores de la psicología popular con la


medicina tradicional, pues tanto el espacio, el territorio, el sistemas de creencias,

aptitudes y actuaciones tienen sus bases en un propio contexto indígena que se

asocia con el campo espiritual y de los actos de individuación de la personalidad de

cada miembro de la comunidad.

Palabras Clave: contexto, narrativa, relación terapéutica, descriptores, cultura,

símbolos.

Introducción

La investigación realizada se basa principalmente en la exposición de la medicina

tradicional, y sus características, esta como punto de partida para hacer una

distinción amplia respecto a lo que se conoce como la medicina occidental, aquella

que se presenta apegada al método científico y con formas de curar aparentemente

más civilizadas. La medicina tradicional tiene un valor intrínseco gracias a la visión

del mundo que se expresa a través de ella, no se limita a lo puramente físico (curar el

dolor), sino que se da una síntesis entre los espiritual, psíquico y material.

El trabajo se enfoca en la medicina del pueblo Embera Karambá y se hace

énfasis en la conservación de las culturas ancestrales, cuyas prácticas e ideales son

de gran importancia para el patrimonio cultural; hay misterios que no son revelados y

técnicas que son propias de los pueblos ancestrales que mantienen vivo el espíritu

de la madre tierra, es ella la que brinda todo lo que se necesita para vivir, ofrece

recursos maravillosos para la conservación de los seres humanos. La cultura Embera

Karambá y otras de su tipo mantienen la unidad con la Naturaleza, no buscan


dominarla sino hacerla su aliada más poderosa, y esta alianza supone el respeto, el

cuidado y el amor por la misma.

Los estudios que se han realizado a cerca de esta cultura, muestran en su

mayoría, que existen aspectos es su tradición que la hacen especial; sin embargo,

con el pasar de los años poco a poco se va perdiendo el toque mágico de los

rituales, se dejan en el olvido las prácticas que por muchos años han creado y

arraigado para dar larga vida a las comunidades, todo esto por falta de interés

general, ya sólo unos pocos individuos intentan que estas costumbres perduren en el

tiempo y se conserven por su utilidad y el vínculo que permite con la madre

Naturaleza.

La medicina occidental abarca de manera estándar los síntomas y patologías,

aplica los estudios y métodos casi de la misma forma en cada paciente que presente

similitudes en los trastornos, mientras la medicina tradicional toma a cada miembro

de la sociedad como un particular que trae consigo una infinidad de factores

externos que lo afectan, y por lo tanto debe ser estudiado aisladamente y según el

cuadro que presente. De forma similar actúan algunos médicos occidentales, quienes

intentan incorporar la ética y la moral en los tratamientos, pues se han dado cuenta

que el método es más efectivo cuando existe una conexión profunda con el paciente,

que debe ser tratado como un igual, un ser humano que siente y necesita

comprensión y compasión, de acuerdo a lo anterior Galán expresa: “[…] no como un

asunto médico, sino fundamentalmente moral. Y por ello, que frente a un método

basado en la autoridad nosológica y terapéutica del médico propusiera la búsqueda


individual del propio sentido, ajeno a las confesiones religiosas, las prescripciones

médicas y las utopías políticas totalitarias.”

Lo que muestra Galán es la división que se crea entre la autoridad científica y un

método alternativo no riguroso en su totalidad, su propuesta se aleja de la

concepción del mundo, según la cual lo externo es todo lo que existe; hay algo que

está más allá de los objetos y que guarda en sí mismo toda la información que es

requerida para dar un mejor tratamiento a los sujetos, es al parecer la conciencia y la

consciencia las que permiten al ser estudiadas definir lo que un paciente requiere.

El mismo autor reconoce la opinión de Jung frente a lo que tiene que ver con las

teorías y la gama de posibilidades y opiniones: “Es muy explícito en la justificación y

aceptación de los diferentes medios de ejercer psicoterapia y no deja de aplaudir tal

diversidad, en parte porque “siempre he sentido la necesidad de contemplar a la vez

muchas opiniones”, pero también porque “nunca ha habido una ciencia viva sin

puntos de vista divergentes” y hacen falta muchos puntos de vista teóricos para crear

una imagen aproximada de la diversidad anímica.”

Cuando se habla de diversidad anímica se apunta directamente a lo que atañe al

alma humana, al estado psíquico de los sujetos; muchas veces se escucha la

palabra ánima y de manera simple se puede definir como el alma que está viva y

que perdura. El autor hace referencia a lo anímico para mostrar que no hay un

método en sentido estricto que se pueda aplicar a los espíritus y que la diversidad en

los sujetos conlleva a su vez a la diversidad de interpretaciones, este postulado

también sostiene que las teorías que se crean son apenas aproximaciones a la
realidad, especulaciones que permiten entender del mundo desde diferentes

ángulos.

Contenido Teórico

Para el contenido teórico se tuvo en cuenta las siguientes temáticas y autores,

primero se tiene en cuenta la medicina tradicional, desde el autor Cardona (2012)

quien considera que la medicina tradicional es:

[…] un entramado de ideas y prácticas relacionadas con las causas y

curación de enfermedades, el cual está determinado por aspectos

socioculturales, económicos, religiosos, educativos y familiares; este debe ser

congruente con las creencias sobre la salud y el acervo de la comunidad.

Se constituye un importante elemento de la cultura indígena, donde la destreza de

curar se da gracias a la tradición oral, la riqueza ancestral y la biografía del

resguardo; donde el conjunto de saberes de sus miembros se constituyen por el

bienestar físico, mental y espiritual, con la intervención de la naturaleza, sus

recursos, lugares y espíritus. La medicina tradicional es la clave de la vida física-

mental-espiritual, es la unión de saberes y prácticas en relación con la madre

naturaleza y sus elementos curativos. En la medicina tradicional influyen factores

externos al hombre como los espíritus de las plantas, y factores internos fijos por la

dimensión espiritual del paciente, estos factores son relevantes para alcanzar la

sanación y el fin de los diferentes ritos

También con base al mismo autor se aprecia que la práctica de la medicina

tradicional de las comunidades indígenas lo más importante es que:


[…]la espiritualidad permea el todo cultural del pueblo Embera Chami, este

incluye los espíritus de la planta (elemento central en la etnobotánica), de los

sitios sagrados, de las cosechas, del cuidado del territorio, de la salud, de los

animales y de los comuneros.

Por otra parte el papel o rol del chaman o médico de las comunidades indígenas

en acuerdo con Furst (1980): “no se limita a restablecer la salud perdida sino que

actúa como un agente regulador de la vida y la muerte en la comunidad, siendo un

medio para el orden y aceptación del destino”. Al recurrir al Jaibaná se aprecia una

figura social que da ejemplo de las diversas obras Emberá en concordancia con sus

actos rituales y a sus narrativas, se afirma además que el médico indígena no le

implican funciones de liderazgo ni legales, políticas o económicas es solo un maestro

en el control de los espíritus y por tanto un médico sin el estatus que esta actividad

estipula.

Como actor social es una figura clave en las dinámicas de los Emberá ya que

incide en la toma de decisiones en la comunidad y por tanto en la organización

social, política y religiosa, por tal razón es una construcción social enfatizada a la

acción del médico tradicional y a la importancia de su papel como agente articulador

del mundo de la comunidad indígena.

La medicina y psicoterapia tiene sus bases en los autores (Mariño, Ríos y

Quevedo, 1987) en torno al tema de la medicina occidental y tradicional donde:

Se ha dicho muchas veces que la medicina es una ciencia y el medico

requiere de la sabiduría y el rigor analítico científico para para penetrar en los


resquicios más recónditos del cuerpo humano y desde ahí, con la paciencia

infinita que requiere la investigación, reparar sus dolencias y malestares.

Los estudios evidencian que la óptica desde donde se fundamenta la medicina

ancestral, se ven desde las anomalías de salud que ocurren y deben pensarse

dentro de las particularidades de la cultura material y espiritual; además de reconocer

el hecho de mantener vigentes a los pueblos indígenas, incorporando nuevas áreas

de análisis de la problemática de salud indígena, así se abre la discusión frente a

temas como los derechos humanos, , desarrollo, medio ambiente, apropiación de la

cultura, identidad y cosmovisión de estos pueblos a partir de una revisión de la

historia.

Los pueblos indígenas “han desarrollado un conjunto de prácticas y

conocimientos sobre el cuerpo humano, la convivencia con los demás seres

humanos, con la naturaleza y con los seres espirituales, muy complejo y bien

estructurado en sus contenidos y en su lógica interna. Mucha de la fuerza y

capacidad de sobrevivencia de los pueblos indígenas se debe a la eficacia de

sus sistemas de salud tradicionales, cuyo ‘eje conceptual’ o cosmovisión se

basa en el equilibrio, la armonía y la integridad. (OPS/OMS 1997:13).

Ahora el sistema psíquico en la relación terapéutica se define desde Jung (2006)

como: “lo individual es único, imprevisible e interpretable, el terapeuta tiene que

renunciar a todos sus presupuestos y a todas sus técnicas y limitarse a un

procedimiento meramente dialectico, es decir, la actitud que evita todos los

métodos”. Es simplemente ponerse en el lugar del otro para poder entender, para
poder ser empático con él y para que la aceptación incondicional no sea “irracional”,

gracias a esto se puede constatar la importancia de “humanizar” la relación

terapéutica, que sea una relación de personas iguales sin que uno se crea más que

otro por poseer más conocimiento. El autor Alonso (2004) considera que la relación

terapéutica es:

[…] una forma de maduración y autorrealización de la personalidad, liderado

principalmente por el sí mismo. Se caracteriza por la confrontación de lo

consciente con algunos componentes de lo inconsciente: con la persona, la

sombra el ánima, el animus y el sí mismo.

Finalmente, La cosmovisión también es comprendida desde Jung (2004) como la

creación de “una imagen del mundo y de uno mismo, saber que es el mundo y quien

soy yo” (p, 363) Jung describe un mundo caluroso, particular y natural en el que cada

persona está conectada con todos y cada uno de los demás seres humanos,

conectados con todos los aspectos del universo, pero donde también cada persona

es un individuo único, con un destino único.


Metodología

Se ha seleccionado la comunidad indígena Embera Karambá para estudiar

específicamente su trabajo y aportes a la medicina tradicional; para lograr un análisis

profundo de esta cultura se tiene en cuenta un enfoque cualitativo, basado en la

hermenéutica y en la descripción etnográfica. El campo de acción en el que se

mueve la investigación delimita el alcance de la misma, dado que para la recolección

de datos se acude a procesos no observables directamente se debe tener cuidado

para no caer en prejuicios y especificar claramente los factores que afectan a la

comunidad, y el tipo de contexto en el que se mueven los integrantes. Desde el

psicoanálisis se hace un mapa de conceptos y posibles contenidos mentales que se

albergan en los sujetos, comportamientos creados y difundidos a través de las

costumbres y creencias. La interpretación de estos comportamientos lleva a conocer

más de cerca lo que caracteriza la cultura; pero no sólo se hace una interpretación

de sus comportamientos, sino de los contenidos mentales que expresan y su forma

de ver el mundo de forma particular. Desde la ciencia estricta o experimental no se

podría lograr el objetivo de la investigación, puesto que ella se basa sólo en

fenómenos y relaciones entre objetos, mientras que la hermenéutica y descripción

etnográfica permiten conocer aspectos sociales, psicológicos, de relaciones entre

espíritus y no sólo entre cuerpos.

Dado lo anterior es posible entonces establecer un cuadro en cada paciente y así

el médico podrá tratar de manera específica sus síntomas, traer bienestar y curar

aquello que lo hace padecer. Se cura desde el espíritu, es una mirada que va de lo

interno a lo externo.
Resultados

El Jaibaná (medico tradicional), busca que el paciente recupere la salud, aquí es

importante hacer referencia a la relación terapéutica como el pilar sobre el cual se

construye la empatía entre el médico y el paciente, ésta permite que a través de

ciertas habilidades dispuestas se tenga una mejor reacción del paciente y al mismo

tiempo se proporcione una atención integral.

Si la relación terapéutica es correcta el nivel de efectividad será más alto, se le

garantiza al paciente buenos cuidados y tranquilidad. A simple vista parece que se

tratara sólo del bienestar y mejoría del paciente, sin embargo en la medicina

tradicional el estado anímico, emocional y psíquico del médico es un factor

determinante, no basta con el deseo de curar, es necesaria la buena disposición, el

conocimiento y la conexión entre dos seres vivos que son hijos de la madre tierra.

El paciente de forma individual busca continuamente su propio camino, el médico

lo guía para que halle su sentido, como si él encontrase la verdad por su cuenta pero

dirigido por un maestro sabio que desea que también la encuentre. Esta es una de

las maneras de hacer psicoterapia, pues existen infinidad de sistemas psíquicos

diferentes.

Según lo anterior, si existen diferentes sistemas psíquicos se hace necesario

encontrar una manera de hacerlos visibles y un poco más comprensibles para el

sujeto, es por esto que la psicología popular brinda un punto de partida completo

para dilucidar ciertos contenidos, así la define Bruner (1998): “sistema mediante el
cual la gente organiza su experiencia, conocimiento o y transiciones relativos al

mundo social.”

Por naturaleza los individuos intentan organizar sus experiencias, buscan darle

una secuencia a los sucesos y hacerlos coherentes en el espacio-tiempo, por esto la

psicología popular se convierte en un instrumento útil gracias a su enfoque cotidiano

basado en lo social y tradicional. Ordenar las experiencias le permite al investigador

conocer de manera concisa el significado de las narrativas recolectadas.

La construcción de significado se da gracias a los símbolos que dan sentido a las

creencias y costumbres, Bruner (1988) plantea lo siguiente: “la esencia de la

psicología cultural, de una revolución cognitiva renovada. Creo que el concepto de

“significado”, entendido de esta manera y según estos principios, ha vuelto a

conectar las convenciones lingüísticas con la red de convenciones que constituyen

una cultura”

Es así como el investigador podrá adentrarse en la cultura Embera, estará en la

búsqueda constante de significados; no sólo hay un trabajo desde lo social, sino

también desde caracteres étnicos de la cultura que en muchos casos no se les da la

importancia que verdaderamente se les debería dar.

La descripción y significación de los símbolos culturales están estrechamente

ligadas a La medicina tradicional, esta es comprendida desde un ámbito social que

incluye diferentes manifestaciones, Alcaraz (2003) explica que: “En el proceso

curativo indígena, a diferencia del occidental, es una comunicación socio-cultural y

fisiológico; es un acto que trasciende fronteras en tanto que admite la medicina


tradicional como la occidental la cual es una práctica establecido como un derecho

de los pueblos originarios”. En la comunidad Embera, Jaibaná es la autoridad en la

práctica médica, él es el mediador entre la madre tierra y el paciente, aquel que

conoce y practica el arte de sanar. Desde la ONU se ha declarado la importancia de

la conservación étnica y las prácticas de la medicina tradicional como patrimonio

cultural.

Las otras comunidades diferentes a los pueblos indígenas deberían ser

conscientes de la importancia de preservar las culturas antiguas, conocer sobre sus

tradiciones y creencias más representativas. La medicina tradicional permea la vida

de los individuos, afecta la interacción entre ellos, permite el conocimiento

intersubjetivo y la práctica de terapias dinámicas en relación con los espíritus que

hacen parte de la dialéctica entre medico tradicional y las personas que actúan como

pacientes en este caso.

Es inevitable que este conocimiento ancestral enriquecedor se vea permeado por

la cultura occidental; el conflicto armado y otros sucesos ponen en riesgo la dignidad

y la conservación de esta cultura. La cosmovisión de los jóvenes Embera se ve

reducida a la civilización que encuentran al desplazarse a otras ciudades.

Ahora bien, la relación terapéutica implica una dialéctica entre el médico y el

paciente, según Jung (2006): “una persona es un sistema psíquico que, en caso de

ejercer influencia sobre otra persona, entra en interacción con otro sistema psíquico.”

A pesar de ser seres con diferentes síntomas y tratamientos, somos un cúmulo de

estados psíquicos que entran en sintonía con el mundo exterior, es de ahí de donde
surge la comprensión. Lo que nos permite el autor es darnos cuenta que el terapeuta

debe despojarse del protagonismo subyacente que este posee por ser quien hace el

tomando como base que el sujeto está en la posibilidad de ser traducido desde todas

las realidades subyacentes, en su desarrollo psicosocial.


Discusión y Conclusiones

Es preciso considerar que las prácticas indígenas tienes ciertas particularidades

para el contexto social, político y cultural, poseen una jurisdicción especial que

protege sus derechos como comunidades indígenas, a su vez se garantiza la

protección del territorio y la lengua, no es de dudar que en cuanto a la medicina

posean características totalmente diferentes a la medicina occidental, pues el valor

que posee tiene estrecha relación con el campo espiritual. El pueblo indígena

Embera Karambá posee prácticas medicinales originarias de su cultura ancestral,

como base fundamental la madre tierra es símbolo de respeto, compromiso y

conservación, y la que brinda el bienestar y recursos necesarios a toda la

comunidad, sin embargo es preocupante que con el pasar del tiempo, los miembros

más jóvenes ignoren y rechacen su propia cultura, se ha ido perdiendo la memoria

histórica de los ancestros, esa que solo los ancianos o sabios de la comunidad

pueden brindar.

Una oportuna comparación de saberes entre la medicina tradicional y la

occidental, es la particular atención que se da a cada individuo, pues la medicina

occidental posee tratamientos estándar para un común denominador de

sintomatología en las personas, mientras que la medicina tradicional indígena toma

como casos particulares las afecciones de sus miembros de manera aislada, con

esto se abre discusión en torno a evaluar si las prácticas de la medicina occidental

necesitan de un factor más ético, moral y humanista. Pues de acuerdo con lo

planteado en esta investigación los estados de conciencia pueden determinar los

requerimientos que una persona necesita, con esto no se quiere intentar convencer
al lector de que un tipo de medicina es mejor que otra, antes bien es dar a conocer el

fenómeno de la conciencia como un factor que define roles en el área medicinal.

Desde el punto de vista de la psicología popular, se considera que las personas

organizan sus experiencias y conocimientos de forma relativa al mundo social con el

que interactúa, de acuerdo con esto, dicha interacción tiene sus bases en seis

descriptores, espacio-tiempo, creencias, hábitos, deberes, relaciones y acciones

colaborativas. De modo que, para comprender las diferentes prácticas medicinales y

psicoterapéuticas de las comunidades indígenas es preciso tener en cuenta este tipo

de interacciones.

La visión de espacio-tiempo para la comunidad Embera Karambá se subdivide en

tres: el mundo de arriba el de los espíritus muertos, el intermedio el de los Tratuika y

otros espíritus, y el mundo de los vivos; entre las creencias se encuentran diferentes

cosmovisiones de la realidad, desde la visión del pasado, el futuro y las formas de

vida que poseen bienestar a la comunidad, de ahí se parte en los hábitos adoptando

todo la cosmovisión y sistemas de creencias, los cuales a su vez plantean sus

deberes en relación al compromiso, respeto y dominio de la naturaleza; las

relaciones son abarcadas por agentes internos y externos dentro de la comunidad

étnica, para finalmente comprender las acciones colaborativas, pues existen

diferencias en aspectos sociales, políticos y humanos dentro de la comunidad.

Y es a partir de estos descriptores que se permite relacionar todo el contexto que

involucra las comunidades con lo que se plantea desde Jung frente a la diversidad

anímica que responde al estado psíquico de los sujetos, esta relación permite a su
vez observar varias interpretaciones del mundo que cobija a las comunidades

indígenas. De este modo para comprender la relación de estas interacciones con la

medicina tradicional se precisa desde Cardona (2012) como un entramado de ideas y

prácticas enfocadas en la curación de enfermedades y que se determina por los

descriptores antes mencionados y que interactúen de manera recíproca con la salud

y el acervo de la comunidad.

La voz del sistema médico Emberá Chamí el Jaibaná, se caracteriza por poseer

una gran responsabilidad de presentar cosmovisiones, historias y rituales precisos

que concretan las diplomacias políticas, socio-económicas y culturales de sus

miembros; establece un tipo de integración social, donde los asuntos de salud-

enfermedad-atención son culturalmente definidos y está orientado a la prevención y

cura de la enfermedad, y preservar la salud de sus pacientes, empleando las plantas

medicinales como principal recurso terapéutico, pues existe para ellos una clara

conexión con la madre tierra.

Otra manera de hacer psicoterapia, en relación al sistema psíquico que

corresponde a la relación terapéutica de la medicina tradicional indígena se

comprende desde una perspectiva dialéctica con el vínculo que posee el médico o

chaman de la comunidad con sus pacientes, así se entiende que es un proceso en el

cual dos procesos psíquicos interactúan (Jung, 2006) en busca de una cura, el fin

comprendido es la de mostrar al paciente como actor principal como una forma de

maduración de la personalidad y autorrealización. (Alonso, 2004) Este proceso de la

personalidad es conocido como individuación lo cual permite la interacción consiente


e inconsciente de la persona como un proceso de evolución psicológica que

constituye al ser humano. (Jung, 2009).

En ese sentido los roles desempeñados dentro de las comunidades son claros y

bien definidos, se sostienen por la tradición, por el conocimiento de la medicina

tradicional, y en ocasiones por herencia de los ancianos, de lo que concuerda que

tanto la personalidad de los chamanes o médicos, como de los pacientes se instaura

diferentes personalidades que de acuerdo con la estructura de reglas, hábitos,

creencias y costumbres se otorga una estabilidad en bienestar de todo el contexto de

la comunidad. La individuación de los miembros de la comunidad no se puede

confundir en un sentido subjetivo de cada uno sino en la integración colectiva que

evidencian la individuación o fragilidades del yo; por esto el desarrollo de este

proceso en cada individuo está condicionado en cierta medida por la memoria

histórica y los acervos de los ancestros y ancianos. Esto requiere un grado de

madurez en la persona, así como en la capacidad de la comunidad como familia de

aceptar y mantener una misma cosmovisión.

Por tal razón se cree que la investigación basada en las comunidades indígenas,

está centrada en la exploración de las tradiciones pasadas, para poder observar la

influencia que puede estar teniendo en el momento actual sobre los miembros de la

comunidad.
Referencias bibliográficas.