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Los sistemas de pensión en Honduras son relativamente nuevos.

La mayoría de ellos

fueron creados durante las décadas de los setenta y ochenta. Sus problemas financieros

no son graves, con excepción de los que el régimen de atención médica-hospitalaria ha

generado en el sistema de pensiones del Instituto Hondureño de Seguridad Social. Los

demás regímenes exhiben una posición financiera bastante sólida y sólo durante el

período de inflación alta que experimenta el país en los años 1990 y 1991 el valor real de

sus reservas se deteriora y se anota un aumento del déficit actuarial, en todo caso

superable si se adoptan las medidas apropiadas. Una de las principales deficiencias del

actual sistema de pensiones se relaciona con la doble función, financiera y administrativa

a la vez que supervisora y fiscalizadora, que desempeña el Estado.

Adicionalmente, los sistemas de pensión tienen una baja cobertura en términos de

población amparada versus el total de los económicamente activos. Debido esencialmente

a este bajo nivel de cobertura, los grupos sociales privados no amparados por los

regímenes de pensiones han debido crear sus propios mecanismos de protección contra

los riesgos de invalidez, vejez y muerte. Así, diversos colegios profesionales, como los

de ingenieros, economistas, médicos, etc., han establecido fondos mutualistas que son

financiados con aportaciones mensuales y proporcionan auxilio a los dependientes en

caso de muerte de los titulares

En este sentido, los riesgos previsionales se relacionan con la pérdida de la remuneración

(suspensión del flujo de ingresos) o con la generación de gastos para recuperar la salud

perdida (disminución del patrimonio). El objetivo básico de un sistema de previsión es

atenuar, los efectos de un siniestro atribuible a un estado de carencia por invalidez, vejez

y muerte.

En Honduras operan diversos sistemas de pensiones. Algunos han sido creados por leyes

especiales y protegen a sectores definidos de la sociedad, en tanto que otros surgen por
resolución de las juntas directivas de las instituciones para empleados de alguna

institución estatal. Más recientemente, algunas instituciones y empresas privadas han

puesto en operaciones sistemas de seguro, como un complemento a las insuficientes

prestaciones ofrecidas por el estatal Instituto Hondureño de Seguridad Social.

Todos estos sistemas de pensiones son de reparto1, bajo el régimen financiero de prima media.

Podría decirse que se trata de un sistema de reparto modificado con un ingrediente de

capitalización colectiva, en el que los beneficios están definidos. Aunque todos ellos han sido

instaurados por ley, su creación no parece haber obedecido a una intención deliberada del

legislador en orden a conformar un régimen previsional consistente. Las respectivas leyes han

obedecido más bien a presiones de distintos grupos sociales ante la insuficiencia de los beneficios

ofrecidos por el Instituto Hondureño de Seguridad Social.

https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/30234/S331252U93S_es.pdf?sequence

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