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UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

LOS DELITOS CONTRA LA FE PÚBLICA


DOCENTE:
DR. HUGO RAMIRO AMBROSIO BEJARANO

INTEGRANTES:
MARTÍNEZ CRUZ, PIERO ROBERTO
PACHECO CARRERA, NICOLE ANDREA
PEREZ VARE, LORELY ANTOANETTE
PUGA QUISPE, ESTEFANY

GRUPO N°:
10
AÑO:
TERCERO
SECCIÓN/AULA:
MA/A3-5-1

LIMA-PERÚ 2019
A toda la comunidad universitaria dichosa de
estudiar la apasionante carrera del Derecho,
quienes tenemos la memorable atribución de
enderezar la senda democrática del país.

2
ÍNDICE

Dedicatoria ……………………………………………………………………………….....II

Introducción ….........................................................................................................VII

CAPÍTULO I……………………………………………………………………………….9

1.1 Antecedentes históricos …………………………………………………………10

1.2 Artículo 427 ……………………………………………….………………………14

1.2.1 Bien jurídico protegido……………………………………………………15


1.2.2 Tipo objetivo………………………………………………………............16
1.2.3 Tipicidad subjetiva…………………………………………………………18
1.2.4 Tentativa y consumación ……………………………………………….20
1.2.5 Concurso…………………………………………………………………..20
1.3 Artículo 428……………………………………………………………………...21
1.3.1 Bien jurídico protegido…………………………………………………21
1.3.2 Tipo objetivo………………………………………………………........21
1.3.3 Tipicidad subjetiva………………………………………………………23
1.4 Artículo 428-B…………………………………………………………………….24
1.4.1 Bien jurídico protegido…………………………………………………24
1.4.2 Tipo objetivo………………………………………………………........25
1.4.3 Tipicidad subjetiva………………………………………………………26
1.4.4 Consumación …………………………………………………………..26
1.5 Artículo 429 ………………………………………………………………………27
1.5.1 Bien jurídico protegido…………………………………………………28
1.5.2 Tipo objetivo………………………………………………………........28
1.5.3 Tipicidad subjetiva………………………………………………………29
1.5.4 Consumación ………………………………………………………….29
1.6 Artículo 430 ……………………………………………………………………….29
1.6.1 Bien jurídico protegido…………………………………………………30

3
1.6.2 Tipo objetivo………………………………………………………........30
1.6.3 Tipicidad subjetiva………………………………………………………31
1.6.4 Tentativa………………………………………………………………….32
1.6.5 Consumación …………………………………………………………..32
1.6.6 Concurso de delitos…………………………………………………….32
1.7 Artículo 431………………………………………………………………………33
1.7.1 Bien jurídico protegido………………………………………………33
1.7.2 Tipo objetivo………………………………………………………........34
1.7.3 Tipicidad subjetiva………………………………………………………35
1.7.4 Tentativa………………………………………………………………..35
1.7.5 Consumación ………………………………………………………...36
1.8 Artículo 431-A………………………………………………………………….36
1.8.1 Tipo objetivo………………………………………………………........36
1.8.2 Tipicidad subjetiva……………………………………………………37
1.8.3 Consumación ………………………………………………………. .37
1.9 Artículo 432…………………………………………………………………….37
1.9.1 Análisis…………………………………………………………………38
1.10 Artículo 433…………………………………………………………………...38
1.10.1 Objeto material……………………………………………………......39

CAPÍTULO II………………………………………………………………………….40

2.1 Artículo 434 …………………………………………………………………….41

2.1.1 Bien jurídico protegido………………………………………………41

2.1.2 Tipo objetivo……………………………………………………….......41


2.1.3 Tipicidad subjetiva……………………………………………………42
2.1 Artículo 435………………………………………………………………………43

2.2.1 Análisis…………………………………………………………………43

2.2 Artículo 438 …………………………………………………………………….44


4
2.3.1 Bien jurídico protegido………………………………………………..45
2.3.2 Tipo objetivo………………………………………………………........45
2.3.3 Tipicidad subjetiva……………………………………………………..47
2.4 Artículo 439 ……………………………………………………………………….47
2.4.1 Análisis…………………………………………………………………47
CAPÍTULO
III…………………………………………………………………………50

3.1 Principales tesis en tomo al bien jurídico penalmente tutelado en las actividades
falsarias…………………………………………………………………………………51

3.1.1 Tesis que sostiene que lo que se protege mediante estos delitos es la fe
pública por sí misma: sus consecuencias en la configuración de los tipos
................................................................................................................. 52

3.1.2 Tesis que sostiene que lo que se protege es la confianza de los


integrantes de la sociedad en los instrumentos a los cuales la ley les otorga fe
pública: sus consecuencias en la configuración de los tipos ................. 52
3.1.3 Tesis intermedias o eclécticas: consecuencias ............................53

3.1.4 Tesis que considera a la falsedad como una infracción contra los medios
de prueba y los signos de autenticación
...............................................................................................................54

3.1.5 Tesis que considera a la falsedad como un delito que atenta contra el
bien jurídico funcionalidad del documento
...............................................................................................................56

3.1.6 Tesis que sostiene la seguridad del tráfico jurídico como bien
jurídico.............................................................................……………….60

3.1.7. Tesis negadora de la existencia de un bien jurídico autónomo en los


delitos de falsedad documental..............................................................62

CAPÍTULO IV………………………………………………………………………..63

5
4.1 Legislación comparada……………………………………………………….. 63

Conclusiones.......................................................................................................68

Sugenrencias o recomendaciones…………………………………………………69

Referencias bibliográficas...................................................................................70
Anexos………………………………………………………………………………….71

6
INTRODUCCIÓN

En principio, estamos de acuerdo con lo que expresa el distinguido jurista Peña


Cabrera-Freyre 1 “La sociedad se mueve a un ritmo incesante, son cada vez más
las actividades que involucran a los ciudadanos, la dinámica de las relaciones
sociales determina incidencias importantes en el ámbito jurídico; la sociedad
postindustrial pone al tapete la aparición de nuevas actividades sociales, económicas
y culturales, dicha versatilidad determina el uso y empleo de ciertos mecanismos que
resultan necesarios para la concreción de ciertas finalidades.

Surge así la necesidad de garantizar el tráfico jurídico, la seguridad jurídica, en


cuanto a la confianza de los agentes del mercado, de que están formando parte de
un negocio jurídico auténtico, revestido de legitimidad; es por tal razón, que cuando
hablamos de «Fe Pública», ingresamos a un universo colectivo, a un plano
supraindividual, definido por un subsistema de carácter institucional, por tanto, digno
y merecedor de tutela punitiva.

Conforme lo anotado, en una sociedad imperfecta como de los hombres, se identifica


individuos, que ya de larga data, se dedican a distorsionar la voluntad de los
ciudadanos, es decir, se aprovechan de ciertos conocimientos, de ciertas relaciones
que entablan con los demás, para confeccionar un documento que no se
corresponde con la verdad de los hechos. Es así, que se vislumbra el término
«falsedad documental», como la vía que emplea el agente, para probar un hecho y
así, verse beneficiado con su uso y/o empleo, a su vez, pudiendo provocar el
perjuicio al derecho subjetivo de un tercero”.

Es así, que en el presente trabajo de investigación abordará la temática contenida


en nuestro Código Penal, el Título XIX el cual se denomina “Delitos contra la fe
pública” con los correspondientes capítulo I que trata sobre la Falsificación de los

1
PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO RAÚL. (2016) Derecho penal parte especial.
Tomo VI. 3° EDICIÓN. LIMA: IDEMSA. p. 577-579
7
documentos en general, el capítulo II que abarca la Falsificación de sellos, timbres y
marcas oficiales y el capítulo III que corresponde a las disposiciones comunes. Cabe

mencionar que en los tres capítulos analizaremos cada tipo penal contenido.
Desarrollaremos la discusión teórica sobre el tratamiento que recibe según la
dogmática penal de diversos juristas la fe pública, y también, se tratará sobre la
legislación comparada.

Finalmente, hemos colocado nuestras conclusiones y recomendaciones que servirán


como modelo a los futuros estudiantes que aspiran a adentrarse en la investigación
jurídica.

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CAPÍTULO I

ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y FALSIFICACIÓN DE


DOCUMENTOS EN GENERAL

9
1.1 ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Aquí el jurista Frisancho Aparicio 2 nos expresa que: El antecedente más


remoto en la tipificación de la falsedad se encuentra en el Código de
Hammurabi. Este Código, al que los historiadores ubican entre el año 1,800 a
2,300 antes de Cristo, consagra tres tipos penales que tienen que ver con la
falsedad:

Art. 26. Si un oficial o un soldado es llamado a la guerra y en vez de


presentarse envía un mercenario para que lo sustituya, será condenado a
muerte y el mercenario que ocupó su lugar se apoderará de su casa.

Art. 226. Si un mercader imprime en un esclavo la marca de esclavo


inalienable, sin el consentimiento de su dueño, se le cortarán las manos.

Art. 227. Si un esclavo engaña al mercader o se hace estampar la marca de


esclavo inalienable, será muerto y enterrado en su casa; el mercader jurará
que lo hizo por error y será libre.

En la antigüedad, la falsificación de documentos fue considerada una actividad


profana, transgresora de normas religiosas y políticas. Esto ocurre mientras el
poder de los gobernantes no se seculariza.

Durante esta primera fase, la autenticidad de los documentos se basaba en la


autoridad religiosa y política de quienes los producían. Por este motivo la
actividad falsaria adquirió un matiz sacrílego. Una de las más genuinas
representaciones de esta etapa se ubica en el Egipto faraónico, donde se
conoció la fe escrituraria material encomendada a los sacerdotes. La
falsificación de los documentos emitidos por los sacerdotes merecía el
máximo castigo

2
FRISANCHO APARICIO, MANUEL. (2018) Falsificación de documentos. Análisis
jurídico penal. Lima: Legales Ediciones. pág. 29-36
10
Entre los hebreos no se reprimió la falsedad documental propiamente dicha,
por la intrascendencia que el documento tenía entre ellos como medio de

prueba. El testimonio y el juramento, o el testimonio juramentado, fue el medio


de prueba más importante.

Sin embargo, se reprimió la adulteración de pesas y medidas, que tenían gran


significación en el tráfico mercantil. La pena era la más drástica, la
abominación de Dios.

Posteriormente, la fe pública en la autenticidad de los documentos se basó en


la autoridad política del Soberano que los emitía o autorizaba. La falsificación
es equiparada, entonces, al crimen majestatis. Al respecto vale traer a
colación el ejemplo de la antigua legislación japonesa en donde la falsedad
era considerada como un atentado a la majestad del Mikado.

Una de las primeras legislaciones que reprimió de manera distinta la


falsificación de documentos públicos y privados fue el Código de Manú (año
1300 a.J.C.) en el cual se castigaba con la pena de muerte la falsificación de
documentos públicos del Soberano. Por su parte, la falsedad de los
documentos privados, recibos y contratos era merecedora de una pena menos
severa

En Grecia, el castigo de la falsedad documental dependía de su conexión con


otros delitos. Así, por ejemplo, se penaba la actividad falsaria que tenía como
designio principal facilitar malversaciones, estafas, fraudes electorales, etc.
En cambio, sí se sancionaba como delito autónomo la falsedad monetaria, y
la pena era la muerte. La razón de esta sanción tan grave era muy sencilla: la
moneda era garantizada por el Estado, y como éste a su vez tenía un origen
religioso, lo que generaba o producía, también estaba signado por ese
carácter religioso; en últimas, la ofensa era también y esencialmente,
religiosa.

11
El Derecho Romano primitivo no tipificó el delito de falsedad documental. Es
a partir de las XII Tablas, primer texto que introduce la falsedad como delito y,
más concretamente, en la Lex Cornelia Testamentaria Nummaüa que se
empieza a sancionar las falsedades cometidas en testamentos y la
falsificación de moneda. En los albores del Imperio se ampliaron las
disposiciones de la Lex Cornelia referentes a la falsificación de testamentos y
otros documentos. Tales ampliaciones motivaron el cambio de denominación
de la Lex Cornelia, que pasó a llamarse Lex Cornelia de falsis, promulgada
por Sila el año 80 a.C. Mediante ésta se castigaban las falsedades dolosas en
grado de consumación.

En un principio, la penalidad asignada para el falsum fue la interdictio aequa


et igni que, más adelante, quedó reservada para las personas de baja
condición, imponiéndose para los ciudadanos romanos la deportación y
confiscación. Es necesario poner de relieve que tanto el Derecho romano
como el Derecho germánico no llegaron a distinguir entre la veracidad y
legitimidad de los documentos.

El Derecho romano trae la idea de la relación entre la actividad falsaria y la


falta a la verdad. Esta última viene a ser el elemento aglutinador de una amplia
gama de ilícitos dispares, carentes de un contenido común.

El Derecho germánico castigó severamente las falsedades, llegando a


imponerse como pena la amputación de la mano que sirvió para consumar el
delito.

Durante la Edad Media y en el Derecho común se consideró documento falso


aquel que, sin carecer de legitimidad, tenía un contenido no verdadero. De tal
modo que se aglutinaban bajo el nombre de falsedades documentales
conductas que no tenían ninguna relación y se caracterizaban únicamente por
su pretendida ofensa a un derecho a la verdad. Los prácticos italianos,
modificando la concepción del derecho romano acerca de la falsedad como
imitatio veritatis, interpretan la acción falsaria ya no como una imitación de la
verdad, sino como immutatio veritatis, basándose en el hecho de que no en

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todos los casos de falsedad será necesaria la imitación de un modelo, sino
que bastará con la mera alteración de la verdad.

En el antiguo Derecho hispánico se encuentran disposiciones relativas a la


falsedad documental. Así, el Fuero Juzgo penaba la falsificación, alteración y
uso en juicio de escritos falsificados. En las Partidas se define la falsedad
como “mudamiento de la verdad” y se especifican diversas modalidades de
falsificación de escritos y documentos cometidos por notarios, escribanos y
particulares. Por otro lado, en las Partidas se concebía la falsedad como
atentado a la autoridad, pero también como ruptura del vínculo de lealtad.

El Derecho penal alemán, al igual que el francés, está históricamente


enraizado en la Lex Cornelia de falsis y en la jurisprudencia italiana de la edad
media. Sin embargo, ofrece hoy algunas peculiaridades que permiten
diferenciarlo del sistema galo. Por ejemplo, para el Derecho alemán el
concepto de documento no se restringe a lo escrito, sino que abarca una
amplia gama de materializaciones probatorias con repercusiones en el tráfico
jurídico.

En el derecho intermedio, fueron los glosadores de la Escuela de Bolonia


quienes fijaron el concepto de falsedad, compuesto por los tres elementos de
dolus, veritatis imitatio vél inmutatio y prejudidum alterius. También se debe a
los glosadores el concepto amplio de falsedad, concepto que generó la
necesidad de que la doctrina buscase diferencias entre la falsedad en sentido
amplio y la estafa, lo que condujo a afirmar que con la falsedad en sentido
estricto se protegía un supuesto derecho a la verdad. De tal manera, para la
consumación de la falsedad bastaría con la vulneración de este derecho a la
verdad, mientras que para la estafa sería más necesaria la producción de un
perjuicio. Es, por tanto, el reconocimiento de este derecho a la verdad, con su
correlativo deber de veracidad, el germen de lo que más tarde se conceptuará
como fe pública.

Históricamente fue tardía la agrupación de los delitos de falsedad en una serie


de figuras típicas en los que la calidad de falso de los documentos o

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declaraciones vertidas en estos se destacara como elemento característico,
prevaleciente y específico.

La doctrina llega a este punto -dice Soler- cuando se formula un criterio


general según el cual es posible agrupar una serie de delitos en los cuales se
destaca como dominante, sobre elementos eventuales, el carácter constante
de la violación de la fe pública.

Se atribuye a Gaetano Filangieri, en su obra Ciencia de la legislación


publicada en Venecia en 1796, haber adoptado por primera vez esta idea
directriz de la fe pública; pero según este autor la expresión está tomada más
bien en el sentido de confianza y buena fe, de manera que no aparece bien
delimitada la categoría de los delitos contra la fe pública propiamente dichos
y los que ofenden la propiedad mediante un fraude cualquiera.

La fe pública, como tesis de tutela que tiene su origen en la protección del


derecho a la verdad, ha sido mayoritariamente sostenida por los autores
clásicos italianos. Razón de esta opinión han sido las mismas rúbricas de los
últimos Códigos penales vigentes en Italia, el Código Zanardelli, vigente hasta
1930, y el Código Rocco, que sucedió al antedicho, en que los ilícitos falsarios
se denominaron legalmente delitos contra la fe pública.

Actualmente, predomina a nivel de legislaciones la tendencia que se origina


en el Código Penal Francés de 1810, a reunir en una sola categoría los delitos
de falsedad, lo que supone ya un cierto método acogido tanto legislativa como
doctrinalmente.

1.2 Artículo 427: Falsificación de documentos 3

El que hace, en todo o en parte, un documento falso o adultera uno verdadero


que pueda dar origen a derecho u obligación o servir para probar un hecho,
con el propósito de utilizar el documento, será reprimido, si de su uso puede

3
FRISANCHO APARICIO, MANUEL. (2018) Falsificación de documentos. Análisis
jurídico penal. Lima: Legales Ediciones. pág. 157-350

14
resultar algún perjuicio, con pena privativa de libertad no menor de dos ni
mayor de diez años y con treinta a noventa días-multa si se trata de un
documento público, registro público, título auténtico o cualquier otro
trasmisible por endoso o al portador y con pena privativa de libertad no menor

de dos ni mayor de cuatro años, y con ciento ochenta a trescientos


sesenticinco días-multa, si se trata de un documento privado.

El que hace uso de un documento falso o falsificado, como si fuese legítimo,


siempre que de su uso pueda resultar algún perjuicio, será reprimido, en su
caso, con las mismas penas.

1.2.1 Bien jurídico protegido:

Nuestro codificador ha adoptado la concepción italiana de la pública


fides como objeto de tutela penal en estos delitos. Frente a ésta se
yergue la elaborada por los penalistas alemanes Von Liszt y Karl
Binding.

La opinión dominante en la doctrina considera que el bien jurídico fe


pública consiste en la confianza colectiva que tienen los componentes
que integran el entramado social acerca de la autenticidad, genuidad o
veracidad de los documentos productores de consecuencias jurídicas.
Esta confianza, a su vez, es una condición indispensable para la
viabilidad y seguridad del tráfico jurídico y la circulación de la prueba.

En los tipos básicos que describen los delitos contra la fe pública,


específicamente los contenidos en los artículos 427° y 428° del CP, el
legislador ha acudido a la técnica legislativa de los delitos de peligro
concreto. La decisión político criminal de adelantar las barreras
punitivas criminalizando estadios previos a la concreta afección del bien
jurídico obedece a la naturaleza jurídica de este último: la fe pública es
un bien jurídico colectivo cuyo menoscabo real es muy difícil de
determinar y es suficiente, por tal motivo, que se reprima al agente que

15
crea una situación de peligro y no un daño real. En todo caso, lo que se
requiere para la consumación del delito es que el documento falsificado
o la falsedad ideológica sean utilizados. Sólo de esta última forma el
accionar delictivo pone en peligro concreto a la fe pública y es capaz
de ocasionar perjuicio a bienes jurídicos de terceros.

1.2.2 Tipicidad objetiva:

a. Objeto material:

En primer lugar, para empezar el análisis dogmático del delito de


falsedad material de documentos se debe tener en cuenta que, en esta
hipótesis típica, la actividad falsaria está dirigida a menoscabar la
función de autenticidad o garantía del objeto material. De allí que sea
necesario precisar lo que se debe entender por documento auténtico.
Según el Diccionario de la Real Academia Española auténtico significa
“acreditado de cierto y positivo por los caracteres, requisitos y
circunstancias que en ello concurren” y, en base a este criterio general,
es preciso ubicar el concepto de autenticidad refiriéndolo a los delitos
documentales. Así, documento auténtico, a efectos penales es aquel
documento privado o mercantil en el que la persona que asume la
declaración contenida en éste es la ha hecho realmente,
independientemente de si lo declarado es o no verdad.

Una vez precisado lo que debe entenderse por documento auténtico,


resta delimitar el concepto de documento como elemento normativo del
tipo de falsedad material. En este sentido, para definir el documento, en
el ámbito de nuestro derecho penal, es necesario remitirse a las fuentes
extrapenales, puesto que los diferentes artículos destinados a reprimir
la falsedad documental se limitan a consignar sus nombres (público,
privado, título valor, título de crédito). Los conceptos de documento
público o privado son elementos normativos del tipo, cuyo contenido ha
de aprehenderse acudiendo al estudio de normas civiles y procesales.

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Esto impone la referencia al Código Civil, Procesal Civil, Procesal
Penal, a la Ley de Títulos Valores y a la Ley Registral y Notarial.

b. Sujeto activo:

El sujeto activo de este delito es cualquier persona que a sabiendas


hace en todo o en parte un documento falso o adultera uno verdadero.

Nos encontramos ante un delito común en la medida que el tipo penal


no exige que el autor deba presentar alguna cualidad particular o
especial, sino que, por el contrario, el delito pueda ser cometido por
cualquier persona.

c. Sujeto pasivo:

Es el Estado como titular del bien jurídico fe pública que se pone en


peligro concreto desde el momento en que se hace uso del documento
falso.

La forma como el legislador ha redactado el tipo delictivo hace que para


la consumación se requiera, además de la puesta en peligro concreto
del bien jurídico fe pública, la posibilidad de que la falsificación ocasione
perjuicio a terceros. Esta posibilidad de perjuicio no convierte al delito
de falsificación en uno de resultado. De allí que los particulares no
pueden ser directamente agraviados por el delito, lo que no implica que,
de producirse el resultado, el agente responda por la comisión de otro
delito específico (v.gr., Estafa, Alteración del Estado Civil, Bigamia,
etc.).

d. Comportamiento típico:

Con relación a la acción típica, el tipo describe dos modalidades: (i)


Hacer todo o en parte un documento falso (falsedad propia), y (ii)
Adulterar uno verdadero (falsedad impropia), ambas modalidades
obedecen a la voluntad del autor por usar el documento que ha sido
objeto de falsificación, como si fuera verdadero, entendiendo el término
“usar” en el sentido de emplear o utilizar dicho documento.
17
En este sentido, para realizar un documento falso, se debe de entender
como la creación de un documento que no existía anteriormente, en
donde se hacen constar derechos, obligaciones o hechos que no
corresponden con el contenido cierto que el documento debería de
constar.

d.1 Hacer en todo o en parte un documento falso

Bajo este supuesto tiene cabida todos aquellos supuestos


en los que rompe la relación que une al autor de la
declaración documental con su contenido, esto es, falta toda
conexión con el sujeto que se responsabiliza de ella ante los
demás partícipes en el tráfico jurídico. Esta hipótesis, se
presenta generalmente en la primera modalidad descrita por
nuestra norma penal, es decir, “el que hace, en todo o en
parte”, puesto que aquí se crea un documento que no existe
afectando su autenticidad.

d.2 El hacer en todo un documento falso

Esta modalidad implica una ruptura de la relación existente


entre autor y la declaración, pues basta que se afecte la
función de autenticidad, para que se afirme la falsedad
material, no siendo exigible que se afecte también la función
de perpetuación o del contenido de la declaración, supuesto
que encajaría en la modalidad de adulteración. Hacer, quiere
decir, crear, fabricar o confeccionar, en este caso, un
documento falso, de manera total o parcial. Pues bien, el
crear un documento falso, aféctala autenticidad del mismo,
puesto que no existe coincidencia entre la declaración y el
autor real de esta.

El hacer un documento falso no debe ser entendido en un


sentido absoluto, como si se refiriera a la invención o
creación de una nueva forma de documento dentro del
18
tráfico jurídico (a manera de innovación), sino ha de ser
interpretado como de que se crea (o aparenta) una ficticia
declaración de voluntad que posee los respectivos signos de
autentificación por parte del autor de la misma que puede
ser tanto una persona natural o jurídica.

d.3 El hacer en forma parcial un documento falso

Esta modalidad supone previamente la existencia de un


documento anterior en el tráfico jurídico, el cual debe gozar
de autenticidad, además del agregado, supresión o
reemplazo en el contenido del mismo, alterando por
completo su naturaleza, fundamento suficiente que nos lleva
a establecer la identificación entre el hacer parcial y la
adulteración. Bajo el supuesto de la creación en parte de un
documento falso, se ha generado el problema de su
identificación con la segunda modalidad delictiva, es decir,
con la adulteración. Dicha identificación, a nuestro entender,
se basa específicamente en que la creación parcial de un
documento, supone, ya no un atentado a la función de
autenticidad del documento, sino, por el contrario, implica el
atentar directamente la declaración que consta en el soporte
material o el contenido, ya sea a través de agregar,
reemplazar o suprimir datos o manifestaciones del
pensamiento.

d.4 Adulterar un documento verdadero

La segunda modalidad descrita, hace referencia, ya no a la


creación de un documento, sino más bien, a la adulteración
de un documento verdadero, lo que implica un atentado a la
función de perpetuación del mismo, puesto que con ello se
vulnera la declaración de pensamiento fijada en un soporte
material. Aquí lo que se vulnera, de manera concreta, es el

19
contenido del documento, es decir, la veracidad entre la
realidad exterior al documento y la realidad documental
manifestada por su autor.

1.2.3 Tipicidad subjetiva

La tipicidad subjetiva descrita por el tipo exige la presencia del dolo para
configurar el ilícito descrito por la norma sustantiva penal, en tal sentido
el sujeto activo del delito debe actuar, con la conciencia y voluntad de
hacer un documento falso o adulterar uno verdadero; es decir tiene
dominio del hecho para llevar a cabo la realización del tipo.

1.2.4 Tentativa y consumación:

El tipo penal, así descrito, considera que el momento consumativo de


la falsedad material en su primer párrafo, se da cuando se verifica
cualquiera de las acciones típicas, crear o adulterar, tomando en cuenta
también que este sea idóneo para el engaño y se tenga el propósito de
causar un perjuicio. Estamos pues, frente a un delito de peligro, el que
no requiere que se cause de manera efectiva un perjuicio a un tercero.
Por consiguiente, supuestos de tentativa, no son admisibles para este
tipo de delito.

Para el caso del segundo párrafo, el delito se consuma cuando se usa


o emplea el documento, es decir, desde que se coloca o incorpora el
documento en el tráfico jurídico, no dependiendo del éxito que pueda
tener dicho uso. Por consiguiente, la admisión de tentativa resulta
imposible.

1.2.5 Concurso:

Habrá concurso de delitos cuando la falsificación, adulteración o uso de


un documento pone en riesgo el bien jurídico fe pública, por ejemplo,
atentando contra la capacidad probatoria de un título valor, y de otra

20
parte se menoscaba el patrimonio económico del sujeto pasivo del
delito. En este caso -como indica Jorge Enrique Valencia- «nos
hallamos ante un concurso aparente de leyes donde al superponerse
parcialmente dos tipos en conflicto, el proceso subsuntivo opera por
una relación selectiva de tal manera que la estafa desplaza a la
falsedad al describir exhaustivamente aquella y no ésta, los elementos
especializantes del comportamiento del sujeto».

1.3 Artículo 428: Falsedad ideológica

El que inserta o hace insertar, en instrumento público, declaraciones falsas


concernientes a hechos que deban probarse con el documento, con el objeto
de emplearlo como si la declaración fuera conforme a la verdad, será
reprimido, si de su uso puede resultar algún perjuicio, con pena privativa de
libertad no menor de tres ni mayor de seis años y con ciento ochenta a
trescientos sesenticinco días-multa.

El que hace uso del documento como si el contenido fuera exacto, siempre
que de su uso pueda resultar algún perjuicio, será reprimido, en su caso, con
las mismas penas.

1.3.1 Bien jurídico protegido:

El bien jurídico penalmente tutelado es la fe pública, la confianza colectiva o


social en tomo a la veracidad del contenido ideológico de los documentos que
ingresan al tráfico jurídico.

De esta manera se procura evitar que entren en circulación, en el tráfico


jurídico, documentos cuya veracidad sea sólo aparente, es decir, documentos
cuyo contenido sea totalmente falso, alterado o parcialmente verídico.

1.3.2 Tipo objetivo:

a. Conducta típica:

El tipo penal en comento tiene dos partes en su tipicidad objetiva. En primer


lugar, el sujeto activo tiene que insertar por sí mismo o hace insertar por

21
intermedio de otro, en un instrumento público, determinadas declaraciones
que deben ser falsas, y que el sujeto activo tenga pensado que el
documento sirva para probar algo. En segundo lugar, el tipo penal exige,
además, que el documento público que tiene una declaración falsa debe
ser empleado como si fuera conforme a la verdad. En otras palabras, con
relación a la acción típica, el tipo describe dos modalidades: (i) insertar una
declaración falsa en un documento público (falsedad ideológica propia); y
(ii) usar el documento como si su contenido fuera exacto (falsedad
ideológica impropia), ambas modalidades obedecen a la voluntad del autor
por usar el documento que ha sido objeto de la falsedad, como si su
contenido fuera verdadero, entendiendo el término “usar” en el sentido de
emplear o utilizar dicho documento.

a.1 La conducta de insertar: Según el Diccionario de la Real


Academia, insertar es incluir, introducir. La introducción de estas
declaraciones o hechos falsos se hace con el fin de hacerlas pasar por
verdaderas. Por insertar, entendemos, el incluir una cosa en otra.
Puesto que el delito recae sobre instrumentos públicos, generalmente,
quien inserta declaraciones falsas, es el funcionario público que se
encarga de autenticar el documento.

a.2 La conducta de hacer insertar: Hace insertar, el que aporta la


declaración falsa, con o sin conocimiento, en este caso, de un
funcionario público. También pueden ser autores los particulares a cuyo
cargo la ley pone la obligación de hacer insertar por los escribanos o
funcionarios encargados de extender los instrumentos públicos,
manifestaciones verídicas sobre ciertos hechos.

Hacer insertar implica declaraciones falsas de un documento público el cual


logra que el fedatario incluya en él manifestaciones que no revelan la
verdad pasada, dando como ocurrido de un modo distinto del que sucedió.
Así, solo quien otorga el documento es el que asume esta conducta típica.
En este caso el documento, es la constancia de algo que ha ocurrido, y el

22
delito se comete cuando la totalidad o alguna de esas constancias son
falsas; es decir, que no han sucedido, o que, sucediendo, no lo han sido del
modo como se insertaron.

b. Sujeto activo y pasivo:

En cuanto al sujeto activo, al igual que el delito base de falsedad material,


se trata de persona indeterminada, por lo que puede tratarse de un
particular, un funcionario o servidor público. En consecuencia, el sujeto
activo en el delito de falsedad ideológica puede ser cualquier persona,
respecto al comportamiento de “insertar” siempre será un funcionario o
servidor público. En cambio, en el comportamiento consistente en “hacer
insertar”, el sujeto activo será un particular que se vale de un funcionario o
servidor público.

Como se trata de un delito común que admite todas las formas de


participación y autoría. Así, por ejemplo, el falsario e ideológico puede
valerse de un autor inmediato, es decir, puede “hacer insertar” a otras
declaraciones falsas en el documento; en coautoría o contribuir a su
falsificación en calidad de cómplice (primario o secundario). A mayor
abundamiento puede ser cualquier persona, pues nuestra ley, a diferencia
de otras, reúne en esta única figura tanto la acción del que inserta la
declaración falsa, que será siempre el funcionario encargado de extender
el documento público, como la acción del que hace insertar, que puede
corresponder a una persona particular cualquiera o a un funcionario público
distinto del que otorga el acto. Por este motivo no ofrece mayor interés
práctico distinguir el caso en que la falsedad es conocida a un tiempo por
el que inserta y por el que la hace insertar, hipótesis en que la acción de
este último normalmente seria punible bajo el título de autoría mediata, si
una disposición específica no castigara ambas acciones indistintamente.

El Estado, es al que le corresponde preservar el normal funcionamiento del


tráfico jurídico y la confianza en la autenticidad material e intelectual de los
documentos.

23
1.3.3 Tipicidad subjetiva:

Con relación a la tipicidad subjetiva descrita por el tipo, nos encontramos ante
un ilícito eminentemente doloso, en el sentido de que el sujeto activo del delito
debe actuar con la conciencia y voluntad de insertar una declaración falsa en
un instrumento público. Para el caso del segundo párrafo, la modalidad se
asemeja a lo contenido en el segundo supuesto del delito de falsedad material,
es decir, por parte de quien hace aprovechándose de tal inserción de
declaraciones falsas, hace uso del mismo, sin importar verificación posterior
de perjuicio alguno.

La expresión “con el objeto de emplearlo”, puede ser equiparada al propósito,


que alude la falsedad material, excluyendo también la presencia del dolo
eventual.

1.4 Artículo 428-B: Falsedad en el reporte de los volúmenes de pesca


capturados

El que, estando incluido dentro del régimen de Límites Máximos de Captura


por Embarcación establecido por Ley, inserta o hace insertar en cualquier
documento donde se consigne la información referente a los volúmenes de
captura, información falsa o distinta respecto al volumen realmente capturado,
será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de
seis años y con ciento ochenta a trescientos sesenta y cinco días-multa.

Con igual pena será reprimido quien altera o ayuda a la alteración de los
instrumentos de pesaje con los que se calcula los volúmenes de pesca
capturados, si dicha alteración tiene la finalidad de consignar un volumen
distinto al realmente capturado.

1.4.1 Bien jurídico protegido:

El bien jurídico penalmente tutelado fe pública o confianza colectiva que


debe existir en la veracidad de los documentos que se introducen en el
tráfico jurídico, no sólo comprende la protección de la circulación de
documentos en la actividad de los particulares, en la actividad procesal

24
o extraprocesal. Abarca, además, la protección de la circulación
documental dentro de la Administración pública. En este caso, es un
particular dedicado a la actividad de pesca de anchoveta quien
pretende burlar el control de los límites máximos de captura y, para ello,
pone en peligro concreto el bien jurídico fe pública al introducir un
reporte de pesca falso.

1.4.2 Tipo objetivo:

a. Acción típica:

La acción típica establecida en la primera hipótesis delictiva contenida


en el artículo 428-B consiste en insertar o hacer insertar en cualquier
documento donde se consigne la información referente a los volúmenes
de captura, información falsa o distinta respecto al volumen realmente
capturado.

Insertar es incluir, introducir. Por esta razón un aspecto de la acción


típica de esta forma de falsedad ideológica consistirá en introducir, en
cualquier documento donde se consigne la información referente a los
volúmenes de captura, declaraciones o informaciones falsas
concernientes al volumen realmente capturado. La introducción de
estas declaraciones o informaciones falsas en los reportes de captura
se hace con el fin de hacerlas pasar por verdaderas. En otras palabras,
se falsea, modifica o altera el contenido ideológico del documento.

Cuando el agente del delito hace insertar a otro las informaciones falsas
puede hacerlo en complicidad o induciendo a un funcionario encargado
de controlar el volumen de pesca. También puede cometer el delito
coaccionando a un funcionario (haciendo uso de vis absoluta o vis
compulsiva) o a otro particular.

En el delito descrito en el segundo párrafo del artículo 428°-B del CP la


acción típica consiste en alterar o ayudar a alterar los instrumentos de
pesaje con los que se calcula los volúmenes de pesca capturados.

25
Alterar es cambiar la esencia, la forma o las propiedades de una cosa.
También se entiende por alterar, en una segunda acepción, todo acto
que implique estropear, adulterar, dañar o descomponer un objeto o
instrumento. La alteración a la que hace referencia este delito consiste
en descomponer o adulterar el instrumento de pesaje para que no
consigne el peso exacto de captura. El agente puede alterar en forma
directa las balanzas o instrumentos mecánicos o electrónicos de
pesaje. Sin embargo, el legislador también ha comprendido en este
delito la actividad del que ayuda a alterar estos instrumentos, por lo que
el partícipe del delito queda equiparado al autor, siempre y cuando la
ayuda que proporcione sea necesaria y efectiva.

b. Objeto material del delito:

La inserción de información falsa referente a los volúmenes de captura


se lleva a cabo en documentos que van a ser presentados ante la
autoridad encargada de supervisar el cumplimiento del límite máximo
de captura por embarcación (Ministerio de la Producción). Es decir, la
actividad del agente recae en el contenido de los reportes de captura.

c. Sujeto activo:

En la primera hipótesis típica contenida en el artículo 428-B del CP nos


hallamos ante un delito especial: sujeto activo de esta figura delictiva
sólo puede serlo el particular dedicado a la actividad pesquera que se
encuentra incluido dentro del régimen de límites máximos de captura
por embarcación establecido en la Ley (Decreto Legislativo N° 1084).
Es decir, el armador titular de permiso de pesca.

El tipo de alteración o ayuda para alterar los instrumentos de pesaje es


un delito común. El legislador no ha establecido ninguna condición o
calidad especial para ser considerado agente o sujeto activo del delito.

d. Sujeto pasivo:

26
En ambas figuras delictivas sujeto pasivo del delito es el Estado, por
ser el titular del bien jurídico fe pública. Ahora bien, en la segunda
modalidad típica el agente vulnera en forma más directa el bien jurídico
Patrimonio, al facilitar la elusión del pago o retribución correspondiente
por el volumen real de pesca capturado.

1.4.3 Tipo subjetivo:

El delito de falsedad en el reporte de los volúmenes de pesca


capturados es doloso. El agente debe saber y querer burlar el control
del volumen de pesca y para ello inserta o hace insertar a otra persona
datos falsos respecto a la cantidad de anchoveta y anchoveta blanca
capturada.

1.4.4 Consumación:

El delito no se consuma con la mera inserción o con hacer insertar


información falsa respecto al volumen de captura, se requiere que el
reporte sea presentado a la autoridad encargada de supervisar el
cumplimiento del Decreto Legislativo N° 1084 y su Reglamento. Sólo
de esta manera se pone en peligro concreto el bien jurídico fe pública y
se hace posible que el delito ponga en riesgo de perjuicio a otros bienes
jurídicos (medio ambiente, Patrimonio del Estado, libre competencia,
etc.).

1.5 Artículo 429: Omisión de consignar declaraciones en documentos

El que omite en un documento público o privado declaraciones que deberían


constar o expide duplicados con igual omisión, al tiempo de ejercer una
función y con el fin de dar origen a un hecho u obligación, será reprimido con
pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de seis años.

1.5.1 Bien jurídico protegido:

El bien jurídico penalmente tutelado es la fe pública y, específicamente, la


conducta vulnera la confianza en el tráfico jurídico documentado desde
que se infringe el deber que tienen los ciudadanos (deber general) y los
27
funcionarios públicos (deber institucional) de incluir en el documento todas
las declaraciones que exige la ley para dotarlos de validez y eficacia.

En esta forma de falsedad ideológica, el documento público o privado, no


obstante estar dotado de las características externas a las que la ley
asigna valor probatorio (autenticidad), refiere cosas o datos incompletos.
Se omiten declaraciones cuya relevancia toma inveraz lo manifestado por
el agente.

1.5.2 Tipo objetivo:

a. Objeto material del delito:

El delito de omisión de declaración en documento sólo se puede


cometer en aquellos que tienen carácter declarativo o testimonial. En
efecto, la doctrina diferencia entre los documentos dispositivos o
constitutivos y los testimoniales. Los primeros son aquellos en los
que se contienen declaraciones de voluntad, esto es, se dirigen a
producir efectos jurídicos, determinando el surgimiento, la
modificación o la extinción de una relación jurídica -como puede ser
una Escritura pública de compraventa, el otorgamiento de
Testamento o la emisión de una Letra de cambio-. Los documentos
testimoniales, en cambio, son aquellos en donde se contiene la
declaración de verdad del autor acerca de un hecho jurídicamente
relevante -así en aquellos casos en los que un Notario levanta un
acta de un hecho acaecido en su presencia. Si el Notario omite
dolosamente introducir un dato relevante en el acta se configura el
delito.

b. Sujeto activo:

El delito puede ser cometido por un particular o por un funcionario


público.

28
Los particulares pueden omitir declaraciones que dan origen a un
derecho u obligación y que deben constar -por exigencia de la ley-
en el documento. Por ejemplo, incurrirá en este delito el cónyuge
que vende, sin el consentimiento de su consorte, el inmueble que
habita y realizando para ello un contrato de compra-venta en el que
se hace pasar como soltero y dueño único del bien.

También se producirá este delito cuando el agente es un


funcionario público. Por ejemplo, cuando el intraneus, al elaborar
una Partida de nacimiento, omite en forma deliberada poner el
apellido paterno de un menor.

c. Sujeto pasivo:

Por ser el único titular del bien jurídico fe pública, le corresponde al


Estado ser tenido como sujeto pasivo del delito. No obstante, los
directamente agraviados por el ilícito penal son todos aquellos
ciudadanos que son víctimas de la actividad falsaria.

1.5.3 Tipo subjetivo:

La omisión debe ser dolosa. Resulta atípica la omisión negligente. Esta


exigencia se deduce de la forma como ha descrito el legislador la
finalidad que guía la omisión del sujeto activo: que la omisión sea con
el fin de «dar origen a un hecho u obligación».

El agente debe saber y querer utilizar el documento, original o


duplicado. Es más, debe utilizarlo con las omisiones de los datos que
la ley exige incluir en su texto.

1.5.4 Consumación:

El delito no se consuma desde el momento en que el agente omite


dolosamente -en documento público o privado-declarar lo que debería
hacer constar en el documento. Es necesario que el documento o el
duplicado que carece de los datos exigidos por la ley sean utilizados.
El agente debe introducir el documento incompleto en el tráfico jurídico
29
documental, procesal o extraprocesal. Es decir, el tipo se perfecciona
cuando no se cumple con el mandato expreso de una norma que exige
la declaración total y veraz, que pueda servir para dar origen a un hecho
u obligación y, además, se emplea el documento falseado.

1.6 Artículo 430: Supresión, destrucción u ocultamiento de documentos

El que suprime, destruye u oculta un documento, en todo o en parte de modo


que pueda resultar perjuicio para otro, será reprimido con la pena señalada en
los artículos 427° y 428°, según sea el caso.

1.6.1 Bien jurídico protegido

Se tutela penalmente la fe pública como bien jurídico compuesto,


también, por la eficacia probatoria del soporte material de los
documentos. Es decir, que la supresión, destrucción u ocultación
parcial de los documentos públicos o privados afecta la viabilidad del
tráfico jurídico, en la medida en que eliminan de circulación
instrumentos que son válidos en la forma y en el fondo y sin los cuales
no es posible que los sujetos realicen un intercambio documental
eficaz.

No obstante, tal como lo hemos resaltado líneas arriba, en estos tipos


delictivos se pone en peligro abstracto el bien jurídico fe pública. No se
lleva a cabo la utilización de documentos falsificados o falseados. Lo
que hace el agente es imposibilitar la circulación de documentos
auténticos o veraces y, de esta manera, la confianza colectiva en la
autenticidad y veracidad documental se ve remotamente afectada. No
se produce el engaño a terceros, el sujeto activo opta por alejar en
forma definitiva, total o parcial, el documento.

1.6.2 Tipo objetivo:

a. Acción típica:

30
La acción típica consiste en suprimir, destruir u ocultar un documento,
en todo o en parte de modo que pueda resultar perjuicio para otro.

Suprimir es hacer cesar o desaparecer una cosa. En este caso, se


suprime la totalidad o parte de un documento, por ejemplo, cuando se
borra parte de su contenido o se le destruye totalmente.

b. Objeto material del delito:

El documento sobre el que se realízala supresión, destrucción u


ocultación ha de ser auténtico y verdadero. Esto es, el documento no
debe ser falso ni material ni ideológicamente. De esto se sigue que no
son típicas las destrucciones, supresiones u ocultaciones de
documentos no genuinos y no verídicos.

La acción típica debe recaer sobre un objeto material que tenga la


estructura interna de documento y que no carezca del valor para
producir los efectos jurídicos de tal.

c. Sujeto activo:

Puede ser cualquier persona. El tipo no exige ninguna especial


calificación en el agente. No cabe duda, sin embargo, que este delito
puede ser cometido también por funcionarios o servidores públicos. En
esta última hipótesis, se deberá acudir a las reglas del concurso real de
delitos (art. 50° del CP) porque este accionar delictivo, cuando es
desarrollado por un funcionario, bien puede cometerse junto con el
delito de Abuso de autoridad.

d. Sujeto pasivo:

Es el Estado como titular del bien jurídico fe pública que se pone en


peligro abstracto. Los particulares pueden ser agraviados directos por
el delito, pero sufren el peligro de menoscabo de bienes jurídicos
personales (Patrimonio, Honor, Estado Civil).

31
La posibilidad de perjuicio para otros es un elemento del tipo que hace
referencia al contenido de injusto necesario para castigar penalmente
la supresión u ocultamiento de documentos. No es una condición
objetiva de punibilidad y, mucho menos, debe ser el resultado de la
destrucción u ocultamiento del documento auténtico o veraz.

1.6.3 Tipo subjetivo:

Es un delito exclusivamente doloso. No obstante, el agente que


suprime, destruye u oculta el documento debe representarse, como
posible, además, que su actividad ilícita puede perjudicar a otro. El
conocimiento del sujeto activo debe abarcar esta posibilidad y su
voluntad conducirlo a seguir con el plan delictivo a pesar de tal saber.

1.6.4 Tentativa:

No es posible la tentativa. Si el agente no logra la supresión,


destrucción u ocultación total o parcial del documento, el bien jurídico
no se pone en peligro abstracto. Por ejemplo, dejará de configurarse el
delito cuando el agente lleva a cabo maniobras que no le permiten
lograr alterar, en forma adecuada, la base material del documento.

1.6.5 Consumación:

El tipo se perfecciona, cuando el agente suprime, destruye u oculta el


documento parcialmente. No se requiere la alteración total ni que se
verifique el perjuicio a otro, es suficiente el peligro de perjuicio.

1.6.6 Concurso de delitos:

El concurso de delitos se resuelve tomando en cuenta el contenido del


dolo del sujeto activo. Si el agente sustrae el documento a su legítimo
poseedor, sólo con el ánimo de retirarlo del tráfico jurídico -suprimiendo
un medio de prueba-, se configura el delito contra la fe pública. Por el
contrario, si el agente actúa con la finalidad de obtener un provecho
patrimonial y sustrae el documento, se configura el delito de Hurto.

32
En el caso de la destrucción, de documentos, el agente deberá ser
castigado por la comisión del delito de daños si su intención directa y
exclusiva ha sido producir menoscabo en el patrimonio del agraviado.

Si los documentos sobre los que recae la destrucción son electrónicos,


se configurará el delito de daño o destrucción de base de datos, previsto
en el artículo 207°-B del C.P., siempre y cuando el dolo del agente se
dirija sólo a ocasionar perjuicio patrimonial al agraviado. No ocurrirá lo
mismo cuando su intención ha sido eliminar la base de datos con el fin
de evitar que ejerza su función probatoria en el tráfico jurídico, es decir,
que permita que cumpla el rol de otorgar fe pública sobre su
materialidad o contenido.

Cuando el agente del delito es un funcionario público, los tipos descritos


en el artículo 430° del CP pueden entrar en concurso real con el delito
de Abuso de autoridad (artículo 376° del CP) o Incumplimiento de
obligaciones de Notario o Auxiliar jurisdiccional (artículo 423° del CP).
El juzgador tiene que aplicar el artículo 50° del CP y realizar la
sumatoria de las penas correspondientes a cada delito, sin exceder el
máximo de la pena establecida para el delito más grave.

1.7 Artículo 431: Expedición de certificado médico falso

El médico que, maliciosamente, expide un certificado falso respecto a la


existencia o no existencia, presente o pasada, de enfermedades físicas o
mentales, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de tres años
e inhabilitación de uno a dos años conforme al artículo 36°, incisos 1 y 2.

Cuando se haya dado la falsa certificación con el objeto que se admita o


interne a una persona en un hospital para enfermos mentales, la pena será
privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años e inhabilitación de
dos a cuatro años conforme al artículo 36°, incisos 1 y 2.

El que haga uso malicioso de la certificación, según el caso de que se trate,


será reprimido con las mismas penas privativas de libertad.

33
1.7.1 Bien jurídico protegido:

Se tutela penalmente el bien jurídico fe pública, en el aspecto que


concierne a la veracidad oficiada y garantizada de los certificados
médicos, y la confianza del público en que estos certificados tengan un
contenido verdadero.

El bien jurídico es puesto en peligro concreto a través de esta figura


delictiva. En este sentido, se requiere el uso del certificado falseado y
para ello debe ser idóneo para inducir a error a terceros.

Por otro lado, sólo a través del uso del documento se hace factible la
posibilidad de perjuicio a bienes jurídicos de particulares.

1.7.2 Tipo objetivo:

a. Acción típica:

La acción típica se divide en dos formas delictivas:

a) En extender el certificado falso y utilizarlo. De ambas acciones, que


deben presentarse en forma conjunta, deriva la puesta en peligro
concreto del bien jurídico Fe pública y posibilidad de perjuicio a bienes
jurídicos de terceros (en su Patrimonio, Honor o Libertad). La falsedad,
según se ha visto, no tiene nada que ver con el error: se funda en el
conocimiento de la inexactitud de lo que se afirma. En consecuencia,
esa falsedad puede indistintamente recaer sobre la afirmación de la
existencia o inexistencia de los datos que fundan el diagnóstico
(lesiones corporales o perturbaciones mentales de cualquier clase)
como en el diagnóstico mismo de la enfermedad, cuando sobre la base
de datos ciertos se tuerce maliciosamente su interpretación. Cualquier
error destruye, por lo tanto, la base subjetiva.

En la segunda hipótesis, mucho más grave, la falsedad ideológica tiene


las mismas características, desde el punto de vista subjetivo; pero se

34
diferencia porque el falso certificado atesta la existencia de una
enfermedad que debiera tener como consecuencia el internamiento.

b. Objeto material del delito:

Al tipificar este delito el legislador satisface el interés político-criminal


del Estado en resguardar la veracidad de un documento específico: el
Certificado médico o Certificado de salud. Por tales certificados deben
entenderse no sólo los certificados sobre el presente estado de salud
de una persona, sino también los que se refieren a enfermedades
sufridas en el pasado y las secuelas que hayan dejado o sobre
hipotéticas enfermedades que puedan sufrirse en el futuro, quedando
excluidos los certificados de muerte.

c. Sujeto activo:

En la primera hipótesis típica nos hallamos ante un delito especial que


solo puede ser cometido por un médico diplomado y habilitado para el
ejercicio de la profesión. Sin embargo, al no quedar completo el tipo
delictivo con la simple expedición del certificado y requerirse el uso, el
delito lo pueden cometer en calidad de partícipes o inductores los
particulares que lo solicitan al médico y luego lo utilizan.

d. Sujeto pasivo:

Es el Estado como único titular del bien jurídico fe pública que se pone
en peligro concreto. Los particulares pueden ser agraviados por el
delito, desde el momento en que se produce la posibilidad de perjuicio
a sus bienes jurídicos (Patrimonio, Libertad, Honor, etc.).

También puede ser agraviado por el delito el propio Estado, pero


cuando se pone en peligro el bien jurídico Administración Pública.
Esta situación se presenta cuando el médico que certifica forma parte
de la administración, al trabajar para una institución pública (Ministerio
de Salud, ESSALUD, Hospital Militar, Hospital de la Policía, etc.). Al

35
aplicarse las reglas del concurso real de delitos (art. 50 del CP), la
actividad de estos médicos funcionarios o servidores públicos no
queda impune.

1.7.3 Tipo subjetivo:

Es un delito exclusivamente doloso. El médico debe saber y querer


expedir el certificado falso, usarlo directamente o facilitárselo a un
particular (gratuitamente o a cambio de una contraprestación
patrimonial).

1.7.4 Tentativa:

Por hallamos ante un delito de peligro concreto no es posible la


tentativa.

1.7.5 Consumación

El delito se consuma desde el momento en que se expide y usa el


certificado médico falso. No es necesario que se logre perjudicar a la
víctima directa de la falsedad

1.8 Artículo 431-A: Simulación de accidente de tránsito

El que, con el propósito de gozar de los beneficios o coberturas del Seguro


Obligatorio de Accidentes de Tránsito, incita a la simulación o simula la
ocurrencia de accidentes de tránsito o la intervención en éstos de personas
que no tienen la condición de ocupantes o terceros no ocupantes del vehículo
automotor interviniente en dichos accidentes o simula lesiones corporales que
no se han producido o que se han producido en grado manifiestamente menor
al indicado en la documentación policial o médica correspondiente, será
reprimido con pena privativa de la libertad no menor de tres (3) ni mayor de
seis (6) años.

Si el agente es efectivo de la Policía Nacional del Perú o del Cuerpo General


de Bomberos Voluntarios del Perú, agente o intermediario de seguros,
profesional médico o funcionario de un establecimiento de salud público o

36
privado, la pena privativa de la libertad será no menor de tres (3) ni mayor de
seis (6) años, imponiéndosele además la pena accesoria de inhabilitación para
el ejercicio del cargo por un periodo similar a la pena principal.

1.8.1 Tipo objetivo:

a. Acción típica:

La acción típica consiste en incitar a la simulación o simular la ocurrencia


de accidentes de tránsito o la intervención en éstos de personas que no
tienen la condición de ocupantes o terceros no ocupantes del vehículo
automotor interviniente en dichos accidentes.

b. Sujeto activo:

Nos hallamos ante un delito especial que sólo puede ser cometido por los
tomadores o contratantes del seguro obligatorio de accidentes de tránsito.

Es decir, los propietarios de vehículos automotores o prestadores del


servicio de transporte. Sin embargo, el agente puede cometer el delito con
la participación de terceros a quienes incita a la simulación del accidente.

c. Sujeto pasivo:

Sujeto pasivo del delito de Simulación de accidente de tránsito sólo puede


ser el Estado, en vista de que es el único titular del bien jurídico Fe pública
que se pone en peligro concreto.

Entre los directamente agraviados por el delito se ubica a las compañías de


seguros autorizadas por la Superintendencia de Banca y Seguros. Estas
empresas son las que otorgan la póliza del Seguro Obligatorio de
Accidentes de Tránsito y ven afectado su patrimonio por el actuar falsario
de los contratantes.

1.8.2 Tipo subjetivo:

Por tratarse de una modalidad especial de Falsedad ideológica, el delito de


Simulación de accidente de tránsito es doloso. El agente actúa con la intención

37
de gozar indebidamente de los beneficios o coberturas del Seguro Obligatorio
de Accidentes de Tránsito.

1.8.3 Consumación:

Al hallamos ante un delito de peligro concreto, el bien jurídico Fe pública es


vulnerado desde el momento en que el agente presenta el documento falso
(antecedentes) a la compañía aseguradora.

La consumación coincide con la puesta en peligro del bien jurídico y la


posibilidad de perjuicio a bienes jurídicos de terceros requiere el uso del
documento que contiene datos falsos (en el Certificado policial o en los
Certificados médicos).

1.9 Artículo 432: Inhabilitación

Cuando algunos de los delitos previstos en este Capítulo sean cometido por un
funcionario o servidor público o notario, con abuso de sus funciones, se le
impondrá, además, la pena de inhabilitación de uno a tres años conforme al
artículo 36°, incisos 1 y 2.

1.9.1 Análisis:

Para el castigo de los delitos contra la fe pública cometidos por


funcionario, servidor público o Notario, el legislador nacional ha
establecido la pena de inhabilitación accesoria. Consideramos que esta
manera de reprimir el abuso de la función por parte de los intraneus no
es del todo acertada. Sobre todo, cuando el artículo 432° debe
concordarse con el artículo 36°, incisos 1ro y 2do del CP.

Según Bramont Arias, la pena accesoria de inhabilitación está prevista


por la ley y se aplica con carácter preventivo y para limitar la actividad
del sujeto en el terreno en que cometió el delito. Así, a una persona que
al conducir un automóvil come un homicidio culposo, por aplicación del
artículo 111° del CP, además de privación de libertad, le corresponde
la inhabilitación.

38
Es decir, mutatis mutandis, la inhabilitación de los funcionarios,
servidores públicos o Notarios que cometen delitos contra la Fe pública
debe aplicarse con carácter preventivo y para evitar el abuso del cargo
que podrían volver a cometer.

El artículo 36°, inciso 1 y 2 del CP hace referencia a la privación e


incapacidad para ejercer la función o para obtener un cargo público.
Por ejemplo, el Notario que comete Falsedad ideológica, además de la
pena privativa de libertad, se hace merecedor de la privación del cargo
(no puede seguir ejerciendo como Notario) y tampoco puede obtener o
ser designado para ninguna atribución o función notarial.

1.10 Artículo 433: Equiparación a documento público

Para los efectos de este Capítulo se equiparan a documento público, los


testamentos ológrafo y cerrado, los títulos-valores y los títulos de crédito
transmisibles por endoso o al portador.

1.10.1 Objeto material del delito:

a. Testamento Ológrafo:

El Testamento ológrafo es el escrito con caracteres alfabéticos en


cualquier idioma, fechado y firmado todo por mano del testador. No
necesita la presencia de testigos ni la intervención de oficial público,
son las disposiciones de última voluntad. No exige fórmulas
solemnes o sacramentales, pero del contexto del acto debe resaltar
la voluntad inequívoca de testar.

Constituye la forma más simple de testar, ya que el otorgante puede


redactarlo en el momento más conveniente, y sus previsiones
permanecen en secreto. Puede ser redactado en cualquier idioma.
De acuerdo a los artículos 3639 y 3640 del Código Civil, no debe
haber intervención de extraños en el acto.

b. Testamento Cerrado:

39
El Testamento cerrado es el que el testador luego de firmar introduce
en un pliego que se entrega a un Notario Público, en presencia de
testigos residentes en el lugar, expresando que lo contenido en aquel
pliego es su testamento.

c. Títulos Valores:

Los Títulos valores son merecedores de protección penal en vista de


que reúnen las siguientes características: se trata de documentos
con valor probatorio, son constitutivos, incorporativos y autónomos.

Son documentos porque tienen contenido representativo, exigencia


mínima para que sea considerado como documento. Los derechos
que se incorporan en el título valor tienen plena validez frente al
derecho, salvo que sobre su contenido se hayan efectuado
manipulaciones falsarias.

40
CAPÍTULO II
FALSIFICACIÓN DE SELLOS, TIMBRES Y MARCAS
OFICIALES Y DISPOSICIONES COMUNES

2.1 Artículo 434: Fabricación o falsificación de sellos o timbres oficiales 4

El que fabrica, fraudulentamente, o falsifica sellos o timbres oficiales de valor,


especialmente estampillas de correos, con el objeto de emplearlos o hacer
que los empleen otras personas o el que da a dichos sellos o timbres oficiales
ya usados la apariencia de validez para emplearlos nuevamente, será
reprimido con pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cinco
años y con noventa a ciento ochenta días-multa.

Cuando el agente emplea como auténticos o todavía válidos los sellos o


timbres oficiales de valor que son falsos, falsificados o ya usados, la pena será
privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años y de sesenta a
noventa días-multa.

2.1.1 Bien jurídico protegido:

4
REÁTEGUI SÁNCHEZ, James (2019) Código Penal Comentado. Volumen 2. Lima:
Legales Ediciones. p. 1432-1443
41
El bien jurídico tutelado en estos delitos, es la autenticidad, integridad
y mantenimiento de dichos instrumentos. Muchos de ellos, son
utilizados en documentos públicos o privados, por lo que su protección
se condice con la relación que tienen con estos.

2.1.2 Tipicidad objetiva:

a. Comportamiento típico:

El comportamiento típico consiste en fabricar fraudulentamente o


falsificar sellos o timbres oficiales de valor.

Por fabricar, entiéndase la confección de dichos instrumentos. La


confección debe ser fraudulenta, es decir, idónea para inducir a error
en las relaciones sociales en las que intervengan como tales. La
falsificación está referida a la adulteración de los sellos o timbres
cualquiera sea su forma.

Sello es el instrumento cuya marca sirve para señalar una cosa, a


efecto de autenticarla. Tanto los sellos como los timbres tienen que ser
oficiales de valor; es decir que deben estar dotados de signos de
autenticidad, representativo de un valor perteneciente al Estado, cuya
expedición está reservada a la autoridad competente.

La norma ha otorgado especial relevancia a las estampillas de correos,


pues estos son los sellos de correos, dentro de las cuales solo las que
están en uso y vigencia serán alcanzados por el tipo en comentario. Es
necesario, tomaren cuenta lo dispuesto por el artículo 437, puesto que,
si los sellos de correo son de procedencia extranjera, también le serán
aplicables lo contenido en esta disposición.

Finalmente, el legislador ha pretendido remarcar que se debe tener


cierto propósito para darle empleo a estos instrumentos sujetos a
falsificación, o hacer que tercera persona los emplee.

42
Además de ello, la norma dispone que, si los timbres o sellos han sido
usados y el sujeto le da una nueva apariencia de validez, con el objeto
de emplearlo nuevamente, dicha conducta también estaría sujeta a ser
catalogada dentro de la falsificación de tales instrumentos.

Ahora bien, el tipo trae consigo una atenuante, cuando el agente usa
como auténticos los sellos o timbres oficiales que han sido producto de
falsificación o de un anterior uso. Es de notar la complicada técnica, en
la que incurre constantemente el legislador, puesto que para este
supuesto ha creído conveniente atenuar el uso de los sellos o timbres,
mientras que para otro tipo de conductas que también implique el uso,
dispone la misma pena.

b. Sujeto activo y sujeto pasivo:

Agente del delito de falsificación o fabricación de sellos y timbres


oficiales, puede ser cualquiera, es decir un funcionario público o
particular.

Sujeto pasivo del delito, es el Estado, puesto que se trata de elementos


oficiales, cuyo valor lo otorga dicho ente.

2.1.3 Tipicidad subjetiva:

Se trata de un delito doloso, en la que se requiere el conocimiento y


voluntad de fabricar o falsificar sello y timbres oficiales, además del
propósito de emplearlos o esperar que un tercero los emplee.

2.1.4 Tentativa y consumación:

El delito se consuma, de manera general, con la confección o


falsificación de los sellos, timbres oficiales, o con el uso que pueda
dárseles. La tentativa es de difícil determinación.

2.2 Artículo 435: Fabricación fraudulenta o falsificación de marcas o


contraseñas oficiales

43
El que fabrica, fraudulentamente, o falsifica marcas o contraseñas oficiales
destinadas a hacer constar el resultado de un examen de la autoridad o la
concesión de un permiso o la identidad de un objeto o el que a sabiendas de
su procedencia ilícita hace uso de tales marcas, será reprimido con pena
privativa de libertad no mayor de tres años.

2.2.1 Análisis 5:

El comportamiento delictivo, consiste al igual que en el delito


precedente, en fabricar fraudulentamente o falsificar, por lo tanto, cabe
aquí lo dispuesto para el delito de falsificación de sellos o timbres.

La falsificación se centra, ya no sobre los sellos y timbres oficiales, sino


sobre las marcas y contraseñas, estos se constituyen en objetos
materiales del delito.

Marcas y contraseñas, son elementos distintivos, caracteres gráficos


que puede otorgar el fabricante a un determinado producto. Estas
tienen que ser oficiales, es decir, dotados de autenticidad, cuyo valor lo
da el Estado.

La falsificación de marcas o contraseñas, deben tener por finalidad


hacer constar el resultado de un examen de la autoridad, concesión de
un permiso o la identidad de un objeto; de no ser así la conducta sería
atípica.

El uso de tales marcas o contraseñas sujetas a falsificación, reprimida


con la misma pena, para quien solo se encarga de fabricarlas o
adulterarlas. Sin embargo, se requiere un conocimiento preciso de la

5
REÁTEGUI SÁNCHEZ, James. (2016) Tratado de derecho penal. Parte especial.
Volumen 4. Lima: Legales Ediciones. pág. 2252-2259
44
procedencia ilícita de las mismas, característica que excluye la
presencia del dolo eventual.

Por lo demás, el delito se consuma cuando se confecciona o adulteran


marcas o contraseñas o cuando se procede a su uso. La tentativa es
de difícil determinación.

Por último, de acuerdo con lo indicado por el artículo 436°, cuando de


los supuestos analizados, en lo que respecta a la falsificación de sellos,
timbres, marcas y contraseñas, es cometido por un funcionario o
servidor público, además de la pena impuesta para el caso, se le
aplicará la inhabilitación de uno a tres años, conforme a lo establecido
por el artículo 36°, incisos 1 y 2.

2.3 Artículo 438: Falsedad genérica

El que de cualquier otro modo que no está especificado en los Capítulos


precedentes, comete falsedad simulando, suponiendo, alterando la verdad
intencionalmente y con perjuicio de terceros, por palabras, hechos o
usurpando nombre, calidad o empleo que no le corresponde, suponiendo viva
a una persona fallecida o que no ha existido o viceversa, será reprimido con
pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años.

2.3.1 Bien jurídico protegido:

El bien jurídico protegido es la fe pública, es decir, la protección recae


en el derecho a la verdad, a diferencia del delito de falsificación de
documentos o falsedad ideológica, en donde el bien jurídico protegido
es la funcionalidad del documento en el tráfico jurídico. La
jurisprudencia ha dicho que: “Con relación al delito contra la fe pública,
en la modalidad de falsedad genérica imputado al encausado, él en
ningún modo ha alterado la verdad intencionalmente, ni tampoco se
acredita que existe perjuicio alguno, no configurado por ello este delito”.

2.3.2Tipicidad objetiva:

a. Conducta típica:
45
La conducta sancionada en el delito de falsedad genérica es la de
declarar hechos que no corresponden a los verdaderos, ello no puede
significar de ninguna manera que bajo la denominación de falsedad
genérica se sancione lo que, en términos sencillos, sería mentir; y a
esta conclusión llevaría necesariamente una interpretación literal del
texto legal, si no fuera por la obligada referencia a los demás formas de
falsificación las cuales están delimitadas por un elemento común a
todas ellas, y que, por lo tanto, también debe ser sobreentendido en la
llamada falsedad genérica, en tanto tipo residual: el hecho de que el
documento, en el caso de las falsedades documentales, o la
declaración oral, en el caso de la falsedad genérica, tengan como
finalidad específica la prueba de ciertos hechos, de tal manera que,
cualquiera de dichos instrumentos sea el mismo del cual el hecho
concreto deba ser probado.

El elemento de la relevancia probatoria de la declaración oral es uno de


los criterios básicos que permiten delimitar la aplicación de este tipo
penal, cuya aplicación literal, sin duda, llevaría a excesos que hoy día
un Estado de Derecho no puede permitirse.

Debemos concluir obligatoriamente que el delito de falsedad genérica


solo podrá imputarse a quienes vengan obligados legalmente a declarar
la verdad, lo que convierte su declaración en un medio de prueba
relevante respecto a los hechos que constituyen su contenido. Por ello,
si un testigo en un ámbito de un procedimiento judicial, donde la
relevancia probatoria de su testimonio radica, precisamente, en el
deber que la ley le impone de decir la verdad respecto a los hechos
sobre los que es interrogado, circunstancias que es puesto de
manifiesto con el juramento, previsto en el artículo 1332° del Código de
Procedimientos Penales; tan es así, que su incumplimiento de dicho
deber vendría a ser una forma de falsedad genérica, si no estuviera ya

46
específicamente tipificada el delito de falso testimonio en el artículo
409° del Código Penal.

El comportamiento típico de este delito es complejo, pues existen varias


modalidades distintas e independientes que suponen la realización del
delito. En el caso concreto el comportamiento típico aplicable es el
siguiente: “(...) cometer falsedad (...) alterando la verdad
intencionalmente y con perjuicio de terceros, mediante palabras o
hechos (...)”.

El hecho consiste en que, de cualquier modo, es decir, de una forma


distinta a las previstas en los artículos precedentes se cometa falsedad
simulando, suponiendo, alterando la verdad intencionalmente, por
palabras, hechos o usurpando nombre, calidad o empleo que no le
corresponden.

Finalmente, la otra forma de alterar la verdad de manera intencional es


suponiendo viva una persona que ha fallecido o que no ha existido o
viceversa. De lo que se trata aquí, es de que el agente, siendo
consciente de la verdad de los hechos, la altera, suponiendo la
existencia de una persona o da por viva a una persona fallecida, lo cual
no es coincidente con que verdaderamente ocurre, y pese a ello así lo
da a conocer, incurriendo en el delito comentado.

b. Sujeto activo:

El sujeto activo puede ser cualquier persona, no requiriéndose una


cualidad específica.

c. Sujeto pasivo:

El sujeto pasivo es el perjudicado por la falsedad de los hechos o


alteración de la verdad de los mismos.

2.3.3 Tipicidad subjetiva:

47
Según el artículo 438° del Código Penal señala, parte pertinente, lo
siguiente: “(...) alterando la verdad intencionalmente y con perjuicio de
terceros (...)”. En otras palabras, la acción de falsedad genérica tiene
que ser alterada de manera intencional, o sea, conociendo con
exactitud que se está cometiendo dicha conducta, lo que lleva a pensar
en una exclusión del dolo eventual. En suma, se trata de un tipo doloso
de modo directo.

2.4 Artículo 439: Fabricación o tenencia de instrumentos para falsificar

El que, a sabiendas, fabrica o introduce en el territorio de la República o conserva


en su poder máquinas, cuños, marcas o cualquier otra clase de útiles o
instrumentos, destinados a la falsificación de timbres, estampillas, marcas
oficiales o cualquier especie valorada, será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de tres ni mayor de seis años.

2.4.1 Análisis:

Se trata de un delito, en el cual el legislador ha decidido, por motivos de


política criminal, adelantar las barreras de protección al bien jurídico
tutelado, reprimiendo aquellas conductas, consistentes en fabricar,
introducir o conservar instrumentos tendentes a la falsificación, en este
caso de timbres, marcas oficiales u otra especie valorada.

Es uno de los casos en que la ley eleva a la categoría de delito actos que
son meramente preparatorios de otros delitos.

A diferencia de lo que ocurre con el artículo 255° de nuestro cuerpo


normativo, referente a los delitos monetarios, pese a contener, casi en su
totalidad, las mismas conductas, destinadas también a la falsificación; el
artículo 439°, reprime dicha falsificación, pero teniendo una finalidad
distinta, ya no la falsificación de billetes o monedas, sino más bien, a las
marcas, timbres de valor oficial u otra especie valorada.

El comportamiento consiste, en fabricar, introducir en el territorio de la


República, o conservar en su poder una serie de instrumentos, los cuales

48
se constituyen en los objetos materiales del delito, destinados a la
falsificación de marcas, timbres oficiales.

Por fabricar, debemos entender la confección o la creación, de


instrumentos, llámese máquinas, cuños, marcas, entre otras, con la
finalidad de falsificar, marcas, timbres de valor oficial.

Introduce, el que, de cualquier modo, hace entrar al territorio de la Nación


o a algún lugar sometido a su jurisdicción, dichos instrumentos.

La conservación, implica no solo la posesión de los instrumentos


destinados a la falsificación, sino también, la tenencia de cierta
permanencia sobre los mismos.

Los objetos materiales del delito son las máquinas, cuños, marcas, o
cualquier otra clase de instrumentos, los cuales tienen como destino la
falsificación de timbres, marcas oficiales o cualquier especie valorada,
comprendiéndose aquí a las marcas o timbres oficiales de procedencia
extranjera, tal como lo dispone el artículo 437°.

No basta, pues, que las materias o los instrumentos puedan servir para
cometer falsificaciones o que se los esté utilizando para ello. Es necesario
que, con arreglo a su propia naturaleza, estén destinados para cometer la
falsificación de las marcas o timbres oficiales.

Se trata de un delito doloso, en la que se requiere un conocimiento exacto


de su comisión, la que se puede cometer con dolo directo, excluyendo así
al dolo eventual.

Por lo demás, el delito se consuma, con la perfección de las respectivas


acciones, sin necesidad de verificar resultado alguno. Sin embargo, en los
casos de fabricación e introducción, es posible admitir la tentativa.

49
CAPÍTULO III

DISCUSIÓN TEÓRICA

50
3.1 PRINCIPALES TESIS EN TORNO AL BIEN JURÍDICO PENALMENTE
TUTELADO EN LAS ACTIVIDADES FALSARIAS

Aquí el jurista Frisancho Aparicio 6 enuncia que: En la doctrina penal aún no se


ha llegado a un acuerdo unánime en tomo a cuál sea el objeto de tutela
específico en estos delitos: para algunos autores se protege aquí la fe pública
por sí misma y, para otros, la confianza en la autenticidad y veracidad de los
objetos que son portadores de ella por disposición de la ley.

6
FRISANCHO APARICIO, MANUEL. (2018) Falsificación de documentos. Análisis
jurídico penal. Lima: Legales Ediciones. pág. 50-66

51
También existen tesis intermedias, tesis que combinan ambos puntos de vista
(la protección de la fe pública por sí misma y la confianza en los instrumentos
portadores de ella) con la finalidad de proteger el bien jurídico en forma más
amplia.

En Alemania se ha desarrollado la tesis que sostiene a la seguridad y viabilidad


del tráfico jurídico como objeto de protección penal en la actividad falsaria. En
este apartado esbozaremos una síntesis de esta concepción y los matices que
los penalistas germanos le han añadido, a efectos de lograr su mayor concreción.

No está demás mencionar aquellas tesis que niegan la existencia de un bien


jurídico autónomo protegido por la falsedad documental. Desde esta perspectiva,
Von Liszt sostenía que lo común en las acciones falsarias incluibles en el
parágrafo 267° del Código Penal alemán (vigente en 1927) está en que las
mismas recaen sobre el documento, en un medio de prueba, siendo el mismo no
el fin, sino el medio de ataque, por lo que el legislador no protege el documento,
sino aquellos bienes jurídicos para los que el documento resulta de alguna
importancia.

3.1.1 Tesis que sostiene que lo que se protege mediante estos delitos es la
fe pública por sí misma: sus consecuencias en la configuración de los tipos

Si se interpreta que los tipos contenidos bajo el rubro de los delitos contra la
fe pública tienen como único fin la protección de ésta, entrarán en su ámbito
de represión todas aquellas conductas que desfiguren (material o
ideológicamente) el instrumento al que la ley le asigna la función de portarla.

De acuerdo a esta tesis, para que se configuren los tipos delictivos contra la
fe pública sólo bastará que se ponga en riesgo el bien jurídico. Nos
hallaremos ante tipos de mera actividad, de peligro abstracto, en donde será

52
suficiente que el agente altere o desfigure material o ideológicamente el
documento. No será necesario que se compruebe la idoneidad o eficacia de
tal alteración, pues bastará que la misma esté dirigida a defraudar la
confianza de los que participan en el tráfico jurídico. Tampoco se requerirá
que el documento falsificado ocasione perjuicio a terceros en forma efectiva.

3.1.2 Tesis que sostiene que lo que se protege es la confianza de los


integrantes de la sociedad en los instrumentos a los cuales la ley les
otorga fe pública: sus consecuencias en la configuración de los tipos

Ya Varela, en la doctrina penal Argentina, sostenía esta tesis al


conceptuar la fe pública como la confianza en la verdad del instrumento.

Si se considera que lo que se protege es la confianza de los integrantes


de la sociedad en los documentos a los cuales la ley les otorga fe
pública, la configuración de los tipos requerirá que el agente no sólo
ponga en peligro abstracto el bien jurídico fe pública, sino que será
necesario que la falsificación o alteración del documento sea idónea
para mantener la confianza que aquél merezca como portador de la fe
pública.

En este caso se requiere que el documento falso o alterado sea eficaz


para defraudar la confianza de los partícipes en el tráfico jurídico. El
objeto del accionar delictivo puede ser, por ejemplo, un documento
totalmente falso, pero eficaz para engañar o bien un documento público
que no se corresponde con la realidad, es decir, que lo declarado en él
es falso ideológicamente, a pesar de su aparente legalidad y
autenticidad.

Refiriéndose a la confianza en la autenticidad' de los documentos como


objeto de protección jurídica, el jurista italiano Maggiore señalaba que
“ni las monedas, ni los timbres, ni los sellos, ni los documentos públicos
y privados tendrían ningún valor, si desapareciera la confianza que toda
la comunidad civil tiene en ellos”

53
En base a esta tesis, los tipos se configurarán, como mínimo,
recurriendo a la técnica legislativa de los delitos de peligro concreto o
bien el legislador tipificará estos ilícitos penales como delitos de
resultado.

3.1.3 Tesis intermedias o eclécticas: consecuencias

En forma didáctica y ubicado entre los autores que defienden las tesis
intermedias, Laje Anaya sostiene que la protección se brinda en parte
a la fe pública stricto sensu (validez jurídica oficialmente garantizada),
y en parte a la «confianza de las gentes respecto de ciertos objetos o
actos, cuya autenticidad o veracidad es necesario preservar por la
función social que desempeñan.

Cuadro Explicativo N° 1
Objeto de tutela de la fe De esta manera caben en
pública los delitos contra la fe
pública toda actividad que
desfigure (material o
ideológicamente) el
instrumento al que la ley le
asigna la función de
portarla.

54
La confianza en la En este caso la conducta
autenticidad y veracidad de del agente ha de constituir
los objetos portadores de fe un algo más para poner
pública por disposición de la realmente en peligro el bien
ley jurídico protegido: ya no
bastará con la deformación
del instrumento, tendrá que
ser idónea para mantener la
confianza que aquél
merezca como portador de
la fe pública.

Tesis intermedias La protección se brinda en


parte a la fe pública stricto
sensu (validez jurídica
oficialmente garantizada), y
en parte a la confianza de
las gentes respecto de
ciertos objetos o actos, cuya
autenticidad o veracidad es
necesario preservar por la
función social que
desempeñan.

3.1.4 Tesis que considera a la falsedad como una infracción contra los
medios de prueba y los signos de autenticación

Merkel, Carnelutti, Brichetti y Binding, entre otros, estiman que el bien


jurídico tutelado debía estar en la garantía y defensa de los medios de
prueba porque siempre que se hable de falsedad se tendrá que realizar
un estudio de su valor para demostrar la ofensa al bien jurídico y el
perjuicio a terceros, naciente del tráfico jurídico.

55
Según Binding, las vagas fórmulas de la fe pública y del derecho a la
verdad no son, en definitiva, nada más que peligrosos conceptos de los
cuales se echa mano ante la necesidad de distinguir las falsedades de
las estafas. Lo que se tutela penalmente no es el medio de prueba en
sí, sino “el acto probatorio”; es la prueba misma lo que se tutela. El bien
jurídico que la falsedad ataca es la pureza del proceso probatorio
obtenida mediante la autenticidad y veracidad del medio de prueba.

En base a esta tesis, se vincula estrechamente la teoría de las


falsedades con la teoría de la prueba y, por otro lado, se considera que
resulta insuficiente vincular la actividad falsaria con la fe pública.

Así, ante el indefinido ámbito de la expresión fe pública -utilizada


también por nuestro codificador-, que trae como consecuencia
subsumir bajo este rubro hechos que poco tienen que hacer con la
tutela autónoma de la autenticidad y veracidad de ciertos documentos,
este planteamiento teórico sostiene que lo que se tutela es la fe pública
sancionada, es decir, las cosas, documentos y signos a los cuales el
Estado vincula la idea de autenticidad y de veracidad, y por otra parte,
de tomar en cuenta la alteración de la verdad en la medida en que
aparece como medio para causar ulteriores lesiones, induciendo a
alguien en error acerca de un hecho en el cual fundará su juicio.

La tesis que defiende la garantía y defensa de los medios de prueba


como objeto de protección jurídica ha sido duramente criticada: la
prueba en sí misma no constituye un bien jurídico sino un medio de
demostrar determinados derechos o intereses. No obstante, lo que sí
es merecedor de protección penal es la genuinidad y veracidad que a
la prueba se incorpora porque, de esta manera, se protege la certeza
probatoria y se garantizan los derechos subjetivos y/o patrimoniales de
los asociados.

Entre los tratadistas que defienden la tesis de que el objeto de


protección en estos delitos es la confianza que los ciudadanos

56
depositan en ciertos signos que tienen un significado social se
encuentran Pietro Mirto y Alfredo Rocco. Según este punto de vista, la
veracidad de los signos de autenticidad y la genuinidad documental se
yergue como un derecho subjetivo colectivo que hace surgir en los
asociados tanto la conciencia como la necesidad de respetar las formas
externas y el contenido de los documentos, derecho que, a su vez, hace
viable las relaciones sociales.

Pietro Mirto plantea, en este sentido, que el sentimiento de creencia o


de fe se convierte en un estado de conciencia y se compenetra con la
persona síquica de cada uno de nosotros, en forma de constituir una
exigencia espiritual de nuestra vida. Tal expresión sentimental se eleva
a la categoría de bien inmaterial de la vida de relación social y se
convierte en un motivo de conducta humana.

Esta última posición doctrinal ha sido censurada por su subjetividad. No


se puede determinar el grado de confianza de la colectividad y, mucho
menos, la confianza que existe en las relaciones interpersonales. Se
trata más de un sentimiento que varía de una persona a otra y que no
puede alcanzar ni merece protección jurídico-penal. De allí que no debe
ser considerado un bien jurídico que el Estado haya de garantizar, en
vista de su carácter indeterminado.

3.1.5 Tesis que considera a la falsedad como un delito que atenta contra
el bien jurídico funcionalidad del documento

Esta tesis se ha desarrollado por cierto sector de la doctrina española


y alemana y concibe como bien jurídico penalmente tutelado la
funcionalidad del documento, es decir, que para esta teoría sólo habrá
delito cuando se atente contra una de las funciones que posee el
documento, ya sea de perpetuación, garantía o de prueba

En España defiende este punto de vista Villacampa Estiarte para quien


desde que la doctrina centra como objeto de protección las
características del documento, primero en tanto que medio de prueba
57
y, posteriormente, en cuanto objeto productor de una serie de
funciones, se empieza a hablar de la configuración de un bien jurídico
con verdadero contenido dentro de las falsedades documentales.

La profesora española se inspira en la tesis desarrollada por García


Cantizano y sostiene que objeto de protección en la falsedad
documental no puede ser solamente la función de garantía o la de
perpetuación, singularmente consideradas, sino ambas conjuntamente,
añadida también la función probatoria. Es decir, la falsedad documental
tutela el correcto desenvolvimiento de las funciones que el documento
realiza en el tráfico jurídico, o la funcionalidad del documento.

En buena cuenta, al tomar partido por las funciones que el documento


desempeña en el tráfico jurídico -sostiene Villacampa Estiarte- la
formulación del objeto de tutela, del bien jurídico protegido en la
falsificación de documentos, adquiere mayor grado de efectividad.

Esta postura se basa en las funciones que desempeña el documento


como medio de prueba, que lo distingue de otros ilícitos falsarios y le
otorga singularidad en cuanto se diferencia de las declaraciones orales
o de aquellos otros medios de prueba que no cumplen totalmente la
función de perpetuación, garantía o de prueba.

En Alemania se ha seguido con mayor énfasis este punto de vista


funcionalista y, allá por los años sesenta, hizo surgir en algunos autores
la consideración de que una de tales funciones, distinta según las
diferentes opiniones, tenía la capacidad para erigirse en bien jurídico
propio en la falsedad documental

Las primeras formulaciones funcionalistas desarrolladas en Alemania


corresponden a Schilling y Samson quienes destacan la función de
perpetuación como objeto de protección. Posteriormente, la más
moderna formulación corresponde a Puppe quien atiende a la función
de garantía que el documento desempeña como bien jurídico.
Describiremos, a grandes rasgos, cada una de estas tesis.
58
La función de perpetuación como interés a tutelar: las tesis de Schilling
y Samson: Según Schilling, lo que específicamente se protege en la
falsedad documental es la institución del documento, que se diferencia
claramente de la declaración oral. El documento sirve a la
materialización y con ello a la persistencia de una declaración
jurídicamente relevante que puede fundamentar el convencimiento de
los demás. Este rendimiento del documento, que constituye la función
de perpetuación, es lo que los tipos descritos en el parágrafo 267° y ss.
del Código Penal alemán protegen, y lo que diferencia a la declaración
documental de las declaraciones orales, de las que no puede
predicarse que cumplan tal función. La diferencia estructural entre
ambas formas de declaración es lo que da lugar al elemento adicional
en la declaración escrita y con ello al bien jurídico propio de la falsedad
documental, justificando así que el objeto de protección en la falsedad
documental haya de establecerse de forma independiente al de los
delitos de expresión.

Según la opinión de Samson, la función de perpetuación estaría


compuesta por dos elementos: por un lado, el tradicional de la
perduración en el tiempo de los concretos signos, de su permanencia
física en un soporte material, y, por otro, la estabilidad de la clave, o la
permanencia en el tiempo del significado de los signos. Esto trae como
consecuencia que no pueda hablarse de función de perpetuación en
aquellos documentos en que el lenguaje usado no sea el convencional,
sino uno adoptado por el acuerdo de ambas partes cuando una de ellas
impugna posteriormente tal acuerdo, pues entonces ya no puede
hablarse de permanencia semántica, del mismo modo que puede
hablarse de falsificación documental ya en aquellos supuestos en que
cambia la clave que determina el significado de los signos, pues se
afecta con ello al segundo de los aspectos propios de la función de
perpetuación.

59
También Samson, de modo parecido a como ya lo hiciera Schilling,
atiende a las diferencias existentes entre la declaración oral y la escrita
como fórmula para determinar aquel específico efecto que hace al
documento merecedor de una especial protección penal. Considera
que la especialidad del documento, en tanto fija una determinada
declaración en el tiempo, es lo que determina su superioridad en
relación con la prueba testimonial, puesto que permite que su prueba
se haga independientemente de la capacidad de recordar de un testigo
o de una parte en el proceso, además de poder repetir la prueba en
incontables ocasiones En definitiva, el documento, por las ventajas que
conlleva constituye una valiosísima herramienta en el tráfico jurídico,
razón por la cual genera confianza. No obstante, la amenaza penal no
se establece en virtud de la vulneración de dicha confianza, sino que
se justifica por los específicos rendimientos de este medio de prueba,
que pueden englobarse en la función de perpetuación. El objeto de
protección lo constituye la institución del documento, de forma que el
ataque a dicha institución pone en peligro la confianza que la sociedad
tiene en la autenticidad del documento.

La tesis que ubica el objeto de protección en la función de garantía del


documento es defendida en Alemania por Ingeborg Puppe. Para
efectuar tal afirmación parte del entendimiento de que el engaño
característico de toda falsedad documental lo constituye el que recae
sobre la identidad del autor del documento. Sin embargo, para
determinar quién sea el autor de la declaración documental reacciona
contra el sentido que usualmente se le da a la llamada teoría de la
espiritualidad -Geistigkeitstheorie-, estableciendo que declarante lo
será aquél que se encuentre ligado por una determinada relación
jurídica con la declaración escrita, esto es, aquél a quien jurídicamente
pueda imputársele la declaración. La relación que se establece entre el
declarante y su declaración es una relación jurídica específica distinta
de la establecida con el productor o el redactor del texto que el
60
documento contiene, e incluso distinta de la entablada entre la
declaración y aquél a quien el contenido de la misma concierne.
Condición, pues, en todo tipo de documentos es la imputación de la
declaración emitida a un sujeto de derecho, de manera que tal
postulado puede afirmarse tanto de los documentos de carácter
dispositivo como de los testimoniales.

En definitiva, el objeto material alcanza en el tráfico jurídico el valor de


la declaración misma, presuponiendo que el declarante responde de
este objeto material como de su declaración, lo que constituye la
función de garantía que el documento desempeña. El declarante, en
una palabra, responde del documento del mismo modo en que lo hace
de su declaración. En ello es en lo que se fundamenta la especial fuerza
del documento, lo que conduce a la criminalización de las conductas
que tienden a la ruptura de la mencionada relación jurídica entre
declarante y declaración. Con la tipificación de las falsedades
documentales se pretende evitar la introducción en el tráfico jurídico de
declaraciones aparentes. Se tutela el interés del tráfico jurídico en que
quien aparece como declarante de una determinada declaración
corporeizada esté realmente tras esa declaración en la específica
relación de declarante.

3.1.7 Tesis que sostiene la seguridad del tráfico jurídico como bien
jurídico

En realidad, para hallar el objeto de protección en los delitos de


falsedad documental se han elevado varias tesis. Una de las más
relevantes es la sostenida por la generalidad de la dogmática alemana
en la que predomina la fórmula de la protección de la seguridad del
tráfico jurídico. En Alemania, la doctrina penal designa como objeto de
protección en los delitos de falsedad documental y en las falsedades
documentarías la seguridad del tráfico jurídico. Sin embargo, a medida
que ha pasado el tiempo se ha establecido en la dogmática germana

61
una diferencia entre aquellos autores que conciben la seguridad del
tráfico como bien jurídico sin ulteriores especificaciones y, aquellos
otros que, en vista de la indeterminación y generalidad de este bien
jurídico, intentan concretarlo en base a diferentes hipótesis.

El término tráfico jurídico (Rechtsverkehr), designa una realidad social


dinámica, constituida por un entramado o conjunto de situaciones y
relaciones amparadas por el derecho, en continua fluencia o cambio
como resultado de hechos, actos o negocios jurídicos.

En buena cuenta la seguridad del tráfico jurídico significa la certeza,


firmeza y consistencia, que se comunica al conjunto de las relaciones
jurídicas como consecuencia de la corrección y de la autenticidad de
los actos que las crean, modifican o extinguen.

Desde el punto de vista que sostiene el bien jurídico seguridad y


fiabilidad del tráfico jurídico, sin más especificaciones, Frank argumenta
lo siguiente: “un documento tiene importancia para la seguridad y
fiabilidad del tráfico jurídico cuando su contenido lo constituye un hecho
con relevancia jurídica inmediata o cuando conduce a la conclusión del
mismo”. También Schmidháuser cuando afirma que se protege la
seguridad y fiabilidad del tráfico jurídico sin más, aunque advierte que
la misma puede lesionarse por la acción falsaria en distintos aspectos.

La doctrina alemana ha ido estableciendo, a lo largo del tiempo, algunas


precisiones a este concepto de seguridad en el tráfico jurídico. Se trata
de correctivos que inciden en un aspecto o sector en donde opera el
tráfico jurídico (tráfico probatorio) y en el medio de prueba que es
utilizado en dicho tráfico, específicamente, el documento. La primera
tesis la defienden autores de la talla de Edmund Mezger, Blei y Welzel.
La segunda es sostenida por Otto, Wessels y Bockelmann

Las objeciones a la tesis que considera la seguridad y fiabilidad del


tráfico jurídico como objeto de protección se dirigen en el sentido de
relacionar este concepto con la fe pública. Como indica Malinvemi, en
62
la concepción del tráfico jurídico se trasluce, en definitiva, un intento de
concretar la amplitud de la fe pública como bien jurídico protegido sin
demasiado éxito, pues trae cuenta, al igual que ésta, del derecho a la
verdad. La fe pública se presenta como una condición previa para la
viabilidad de un ordenado funcionamiento del tráfico jurídico.

3.1.8 Tesis negadora de la existencia de un bien jurídico autónomo en los


delitos de falsedad documental

Según Von Liszt, la falsedad documental es un delito que se caracteriza


por el medio de ataque y tiene por cometido proteger bienes jurídicos
diferentes, según cual sea la utilización que le dé el agente falsario en
el tráfico jurídico.

En este sentido, se manifiesta el italiano Aragona para quien los delitos


de falsedad son siempre instrumentales, se prevén y penan no por sí
mismos, sino en relación con todos aquellos intereses que éstos, por
su propia naturaleza, tienden a ofender.

63
CAPÍTULO IV

LEGISLACIÓN COMPARADA

64
65
66
67
68
CONCLUSIONES

1. Sobre el devenir histórico es preciso señalar que las sociedades requieren


mayor regulación en el tráfico jurídico para la veracidad de sus actos.
2. Los tipos penales que abarca la fe pública es encomiable su mayor difusión.
3. La legislación comparada es apremiante para dilucidar la labor del legislador
respecto de la dogmática penal en curso.
4. La discusión teórica debe adentrarse a la política criminal actual.

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RECOMENDACIONES

1. Se debería reforzar los mecanismos por parte de la legislación comparada.

2. Se debería fomentar capacitaciones a los operadores de justicia y futuros


miembros de la comunidad jurídica, para que analicen con rigurosidad y
razonabilidad cada caso concreto que deben afrontar.

70
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BRAMONT ARIAS, Luis Alberto y otro. (2014) Manual de Derecho Penal. Parte
Especial. Lima.

CARO JOHN, José Antonio. (2018) Summa Penal. 3° edición. Lima: Nomos &
Thesis.

FRISANCHO APARICIO, MANUEL. (2018) Falsificación de documentos. Análisis


jurídico penal. Lima: Legales Ediciones

PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO RAÚL. (2018) Derecho penal parte especial.
Tomo VI. 3° EDICIÓN. LIMA: IDEMSA.

REÁTEGUI SÁNCHEZ, James (2019) Código Penal Comentado. Volumen 2. Lima:


Legales Ediciones.

REÁTEGUI SÁNCHEZ, James. (2016) Tratado de derecho penal. Parte especial.


Volumen 4. Lima: Legales Ediciones.

71
ANEXOS

JURISPRUDENCIA 7

DOCTRINA JURISPRUDENCIAL VINCULANTE DE LA CORTE SUPREMA

El delito de falsedad es de comisión instantánea y se consuma, en todo caso, cuando


a sabiendas se utiliza el documento falso. Suspensión de la prescripción de la acción
penal. Véase la jurisprudencia del artículo 356° del Nuevo Código Procesal Penal [§
3257]. (Queja N.° 1678-2006- Lima, del 13-04-2007, f. j. 5 [hay que precisar que los
ff. jj. 4, 5 y 6 constituyen precedente vinculante]. Sala Penal Permanente [EP, 13-
042007]. Texto completo: <bit.ly/2tWtqq>).

JURISPRUDENCIA DE LA CORTE SUPREMA

§ 2550. Delito de falsificación de documentos: configuración. Cuarto. [El] tipo penal


de falsedad material que acoge el artículo 427 del Código Penal se disgrega en dos
comportamientos intrínsecos a la actividad falsaria recaída sobre un mismo
documento, que giran en torno a la condición falaz de dicho instrumento objeto del
delito y que son susceptibles de ser insertados dentro de una misma línea progresiva
del iter criminis -como consumación material y consumación formal o agotamiento-,
confiriéndole a ambos autonomía típica, subsumibles en dos supuestos de hecho
con relevancia jurídica, dentro de las cuales la conminación penal resulta variable en
función al objeto material del delito, distinguiéndose entre documento público y
documento privado. En este sentido, ambas conductas no necesariamente
concurrentes para su tipificación -en virtud de su señalada autonomía típica-,
comprendidas bajo los verbos rectores “hacer o adulterar” y “hacer uso” ostentan una
innegable relevancia penal, es decir, son típicos y susceptibles de sanción penal; por
lo que, resultando también típico el comportamiento relativo a utilizar el documento
falso -esto es, a través de la introducción del documento falso en el ámbito del tráfico

7
CARO JOHN, José Antonio. (2018) Summa Penal. 3° edición. Lima: Nomos &
Thesis. p. 974-988
72
jurídico sirviéndose de las funciones intrínsecas a él (probatoria, de perpetuación y
de garantía) como si se tratara de un documento auténtico-, la conducta atribuida al

encausado [...] resulta reprimible penalmente. Quinto. [En] lo concerniente a la falta


de concreción del perjuicio, la sentencia de vista recurrida incurre en un error al
analizar bajo la premisa normativa de la causación de un perjuicio efectivo a través
de la conducta falsaria. En efecto, se incurre en un error al sostener que el tipo penal
de falsedad material exige que se materialice un perjuicio a través del uso del
documento falso, pues la estructuración típica del delito sub-análisis no refleja dicha
exigencia, así, el artículo 427 del Código Penal, señala expresamente: “El que hace
uso de un documento falso o falsificado, como si fuese legítimo, siempre que de su
uso pueda resultar algún perjuicio (...)”; denotándose, de ello que el perjuicio como
elemento integrante del tipo de falsedad material, se encuentra comprendido como
una condición objetiva de punibilidad, pero que sin embargo, no precisa que ella
tenga carácter real, sino que el “hacer” o el “hacer uso” del documento tenga esa
orientación o virtualidad de ocasionar un perjuicio que no necesariamente requiere
su concreción en la realidad -sino que sea idóneo para causar un perjuicio-, que en
este caso, el accionar falsario atribuido al procesado [...] se habría orientado hacia
la función de fiscalización propia de la Administración Tributaria [...]. (R. N. N.°
16692011-Arequipa, del 23-01-2012, ff. jj. 4-5. Sala Penal Transitoria. Texto
completo:
<bit.ly/2c9rphZ>).

Artículo 434: Fabricación o falsificación de sellos o timbres oficiales

El que fabrica, fraudulentamente, o falsifica sellos o timbres oficiales de valor,


especialmente estampillas de correos, con el objeto de emplearlos o hacer que los
empleen otras personas o el que da a dichos sellos o timbres oficiales ya usados la
apariencia de validez para emplearlos nuevamente, será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cinco años y con noventa a ciento
ochenta días-multa.

73
Cuando el agente emplea como auténticos o todavía válidos los sellos o timbres
oficiales de valor que son falsos, falsificados o ya usados, la pena será privativa de
libertad no menor de uno ni mayor de tres años y de sesenta a noventa días-multa.

JURISPRUDENCIA DE LA CORTE SUPREMA


§ 2582. Falsificación de sellos o timbres oficiales. Para la configuración del delito de
falsificación de sellos y timbres oficiales es necesario que su emisión esté reservada
a la autoridad competente para el cobro de un impuesto, tasa o certificaciones
determinado por el Estado, quedando fuera del tipo todo aquel que no esté dotado
de valor patrimonial. (Exp. N.° 90-98-Lima, del 12-05-1999. Sala Penal. Texto
completo: RPJurispr. 3, 2000, p. 376).

§ 2583. Falsificación de sellos o timbres oficiales. Haber confeccionado ilícitamente


el documento de transferencia de propiedad vehicular, así como el haber sellado y
firmado fraudulentamente a nombre de notario público, demuestra la responsabilidad
penal de los acusados. (Exp. N.° 2714-96-Lima, de 01-09-1997. Sala Penal. Texto
completo: Rojas, JPenal, p. 793).

CAPÍTULO III

DISPOSICIONES COMUNES

Artículo 438: Falsedad genérica

El que de cualquier otro modo que no está especificado en los Capítulos


precedentes, comete falsedad simulando, suponiendo, alterando la verdad
intencionalmente y con perjuicio de terceros, por palabras, hechos o usurpando
nombre, calidad o empleo que no le corresponde, suponiendo viva a una persona
fallecida o que no ha existido o viceversa, será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años.

JURISPRUDENCIA DE LA CORTE SUPREMA

§ 2584. Delito de falsedad genérica: configuración. Sétimo. [La] comisión del [delito
de] falsedad genérica [...] y la culpabilidad del imputado [...] a título de autor se
prueba con la suscripción que realizó a las guías de remisión [...], a fin de sustentar
el informe [...] y justificar el ingreso de material sanitario en compensación por el
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fierro que no entregó la proveedora, con lo que alteró la verdad intencionalmente en
perjuicio de la Municipalidad agraviada, y la manifestación de la imputada [...],
brindada en presencia del Fiscal Provincial, quien señaló que no vendió ni entregó a
la agraviada el material consignado en tales documentos. (R. N. N.° 236-2012-Lima,
del 09-012013, f. j. 7. Sala Penal Transitoria. Texto completo: <bit.ly/2cHP9aN>).

§ 2585. La duplica del plazo de prescripción se aplica solo en los casos en que el
bien jurídico protegido sea concretamente la correcta y funcional utilización y
aplicación de los fondos públicos. No se aplica en el delito de falsedad genérica,
pese a que aquí puede existir un perjuicio a la Administración Pública. Cuarto. [...]
[Se] advierte que el colegiado superior aplicó el plazo de prescripción agravada
previsto en el último párrafo del artículo 80 del Código Sustantivo, el cual opera
cuando los delitos cometidos por funcionarios y servidores públicos afectan el
patrimonio del Estado o de organismos sostenidos por este, duplicando el plazo de
prescripción [...], que señala en su artículo 41 in fine, que “el plazo de prescripción
se duplica en caso de delitos cometidos contra el patrimonio del Estado”-. Al
respecto, cabe precisar que el delito de falsedad genérica no agravia el patrimonio
estatal, pues el objeto de tutela penal en dicho ilícito es la fe pública -que posibilita
la confianza en las expresiones y actos de las personas-, menos aún si se toma en
cuenta que este delito se configura como uno de tipo residual, en la medida que solo
puede aplicarse para los supuestos que no tengan cabida en las demás formas de
falsedad, y si bien la comisión de este injusto penal podría generar un perjuicio tanto
a particulares como a la Administración Pública, no es ese el objeto de protección de
la norma penal; en esa orientación, la dúplica del plazo de prescripción debe
aplicarse solo en los casos en que el bien jurídico protegido sea concretamente la
correcta y funcional utilización y aplicación de los fondos públicos, entendidos como
bienes y dinero administrados por los funcionarios o servidores públicos vinculados
funcionalmente con dichos fondos, dejando de lado la comisión de delitos que no
comprometan de manera directa intereses patrimoniales en tanto objetos jurídicos
específicos de tutela, como sucede en el presente caso [...]. (R. N. N.° 513-2010-La
Libertad, del 28-04-2011, f. j. 4. Sala Penal Transitoria. Texto completo:
<bit.ly/2bB4vOw>).
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§ 2586. Presentar recibos por honorarios cuya titularidad no le corresponde no
constituye delito de falsedad genérica. Cuarto. [Uno] de los supuestos de
configuración del delito de falsificación de documentos es que con su uso se cause
perjuicio a tercero, que en el caso de autos si bien el procesado [...] presentó ante la
Dirección Regional recibos por honorarios cuya titularidad no le correspondía, cierto
es que no se ha establecido que con tal conducta haya ocasionado perjuicio alguno
a la entidad estatal o que el inculpado se haya agenciado del mismo con la intención
de causar perjuicio, no concurriendo en el presente caso la exigencia prevista en el
artículo IV del Título Preliminar del Código Penal, esto es, la lesión o puesta en
peligro de bienes jurídicos, por lo que la condena dictada en su contra no se
encuentra arreglada a ley. (R. N. N.° 2748-2006-Arequipa, del 25-01-2008, f. j. 4.
Sala Penal Permanente. Texto completo: <bit.Iy/2caLrpb>).

§ 2587. Nuestra legislación no admite la falsedad imprudente. No se ha acreditado


que los integrantes de un colegiado compuesto por 31 personas tenían real y pleno
conocimiento de que el acto administrativo era falso. Décimo. [...] [El] delito de
falsedad genérica [...] está dirigido a la simulación, suposición o alteración de la
verdad ya sea por palabras o hechos. Se advierte de sus elementos que la mentira
es el componente indispensable e inherente al tipo de esta falsedad subsidiaria,
puede que la mentira más que un resultado es la conducta misma del agente, su
componente no solo fundamental, sino también único. Es de resaltar, asimismo, la
importancia de determinar qué es lo que se considera probado como falso y qué
causó agravio; otro elemento a destacar con particular énfasis está referido al
elemento subjetivo: el dolo, el cual estriba en el conocimiento de lo falso que se
expresa o introduce en un documento. Pues [...] puede haber casos de negligencia
que haya motivado inserciones falsas, pero para que penetren en lo típico de la
falsedad tiene que ser conocidas como tales por el agente y su conducta estar
volitivamente dirigidas a insertarlas con ese carácter [...]; obsérvese que nuestra
legislación no admite la falsedad imprudente. No puede proceder de simples
violaciones del deber de cuidado que no permitan encuadrar la conducta dentro del
hecho precedentemente expuesto. [...] [Se] advierte que el Tribunal de instancia
habría vulnerado el principio de legalidad material, pues no se habría evaluado el
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elemento subjetivo requerido por el tipo penal, que en el presente debe sustentarse
con especial énfasis en la actividad probatoria que permita establecer el
conocimiento de los procesados del hecho falso, y no asumir que todos los
integrantes de un colegiado administrativo compuesto por 31 personas tenían real y
pleno conocimiento de que dicho acto sea falso. Ahora bien, sentadas estas
precisiones jurídicas respecto del tipo penal, es de significar que la responsabilidad
penal es individual, lo que no se ha discriminado en este caso concreto imputado por
imputado [...] (Queja N.° 53-2009- Lima, del 05-05-2009, f. j. 10. Primera Sala Penal
Transitoria. Texto completo: <bit.ly/2cariza>).

§ 2588. Es incorrecto considerar como delito de falsedad genérica la conducta del


procesado de dar mi nombre y apellidos falsos al rendir su manifestación policial.
Cuarto. [...] [La] Sala Penal Superior [...] incorrectamente consideró como delito de
falsedad genérica la conducta del procesado de haber dado un nombre y apellidos
falsos al rendir su manifestación policial, sin tener en cuenta que tiene derecho a no
autoincriminarse en la creencia de resguardarse de la acción punitiva del Estado,
con lo que no ha causado perjuicio alguno -elemento objetivo constitutivo del aludido
tipo penal-, por lo que debe ser absuelto en este extremo. (R. N. N.° 1844-2011Lima,
del 21-11-2011, £ j. 4. Sala Penal Transitoria. Texto completo:
<ow.ly/Qa5k303KohG>).

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