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Introducción a la antropología social y cultural.

BARAÑO ASCENCIO. (2010).

Capítulo III. Concepto de cultura desde la antropología social y cultural.

La doctora Asención Barañano Cid en su texto “introducción a la antropología social y cultural.” Da


a conocer en su capítulo III el concepto de cultura desde la antropología social y cultural, para ello
inicia dando a conocer “las nociones de cultura” para entender el concepto de cultura y sus
implicaciones tanto a nivel antropológico como su relación con otros conceptos como civilización,
endoculturacion, aculturación, etc.

Para la antropología, cultura se refiere a las formas de vivir, pensar y sentir de los distintos individuos
o grupos sociales. Este concepto expresa la multiplicidad de los espacios sociales y simbólicos
humanos, intentando abarcar todas las culturas del mundo. Pero pese a los esfuerzos de los
antropólogos de dar un concepto universalizado de las culturas, lo cierto es que la cultura como
concepto analítico no posee un significado eterno ya que las sociedades no pueden estandarizarse
debido a su continuo movimiento, por lo tanto, el debate antropológico actual es evitar caer en la
objetividad absoluta rompiendo el mito de lo subjetivo como incierto. Por otro lado la cultura no es
un atributo de los individuos, sino de estos como miembros de grupos, los rasgos culturales son
comunes en un grupo de personas o lo que este grupo considere como cultura, por lo tanto, cada
sociedad tiende a comprender la cultura particularmente según sus experiencias de grupo.

A continuación la autora explica que en algunos casos la civilización se ha equiparado al concepto de


cultura entendiéndolas como la contraposición al salvajismo y la barbarie. En la ilustración francesa
se entiende “civilización” como el logro distintivamente humano, progresivo y acumulativo, la más
alta expresión de la razón. Por lo tanto, la cultura será ese camino recorrido para llegar a la
civilización, caracterizado por la transmisión de las experiencias pasadas y la actualización de las
mismas. Ya para el siglo XX se entiende un proceso acumulativo de civilización en donde se parte
de una civilización científica para pasar a una modernización y por ultimo llegar a la globalización
que se evidencia en la actualidad. Ahora bien, esta globalización obedece a que el desarrollo
económico y político de la llamada cultura occidental necesita llegar a todos los rincones del mundo
desplazando los sistemas locales, pero la cultura global no implica acabar con las particularidades
aunque ese sea su objetivo, ya que gracias a ella se ha revelado la diversidad cultural que existe no
solo a nivel mundial sino particular, en la propia realidad de los individuos que se relacionan, gracias
a los procesos de migración, con personas de diferentes nacionalidades y culturas.

Hibridación y cambio cultural


En este aparatado se hace mención a una serie de subtemas que forman parte del concepto de cultura
desde un ámbito de la Antropología Social y cultural, algunos de estos conceptos son la hibridación
y cambio cultural, La hibridación cultural, que transfiere al estudio de la cultura nociones originarias
de la biología, alude a los procesos cronológicos o sincrónicos de construcción de nuevas formas
obtenidas del cruce y combinación de otras distintas y preexistentes, es decir, la formación de una
cultura a partir de la mezcla de dos o más culturas con el fin de fortalecer aún más la noción cultural
que se transmiten generacionalmente, estas formas ya existentes de cultura pueden proceder tanto de
la propia cultura como de otras diferentes. La hibridación y el cambio cultural, como ruptura de la
continuidad de las tradiciones, implican la desaparición de antiguos elementos, la aparición de otros
nuevos y una recombinación peculiar y distintiva de antiguas y nuevas formas, es decir, la hibridación
puede representar ya sea el surgimiento de una cultura a partir de otra cultura o puede significar la
ruptura de una cultura y tomar elementos de ellas para crear una cultura con diversos elementos tanto
nuevos como los de la cultura anterior.

Existen de esta manea diversas visiones de la noción cultural tales como la oposición entre individuo
y cultura motivado por el conflicto entre libertad personal y exigencias sociales sigue vigente en la
práctica cotidiana y las nociones de la cultura, haciendo que la oposición entre individuo y sociedad
o del individuo con la cultura, tal como se observa en desde el Leviatán y el Homo Duplex a la
subyugación del sujeto por el sujeto, en el cual según esta visión el hombre es un individuo
fraccionado, en el que lo social y lo individual aparecen como dos elementos aislados y diferenciables,
que además se presentan en conflicto, pero según las estructuras del sujeto a veces lo social y lo
personal han llegado a ciertas síntesis, lo que podríamos denominar como estructuras, coyunturales o
sistémicas.

Naturaleza y cultura no son de manera general ámbitos opuestos sino que forman un todo, nuestra
herencia y las relaciones de la cultura con la naturaleza, donde la naturaleza nos aporta unos recursos
que los individuos y grupos compartimos, adquirimos como herencia del pasado y transformamos
durante nuestra vida, volviéndolos a transmitir a generaciones futuras con los cambios introducidos,
la cultura asume los imperativos biológicos que compartimos con otros animales y nos enseña a darles
un nuevo significado y expresarlos con formas particulares.

Entender la cultura como parte del progreso es de esta manera una forma de comprender la relación
de la cultura con todos los ámbitos sociales, políticos e incluso del medio ambiente que lo rodea,
desde la concepción tradicional de las relaciones entre el progreso biológico y el progreso cultural del
ser humano se defiende que el primero se cumplió en su totalidad antes de que se iniciara el segundo.
Todos estos procesos y formas culturales son adaptativas generalmente. Si una sociedad sobrevive se
debe a que la mayoría de sus rasgos son adaptativos respecto a un espacio físico, social y simbólico
concreto, las formas culturales de una sociedad que favorecen su supervivencia y reproducción son
adaptativas y suelen permanecer entre generaciones, los procesos de adaptación tienen lugar en el
contexto de relaciones sociales y simbólicas. El espacio humano es un contexto de interacción y
relación social y de representación a través de ideas e imágenes, es social y simbólico.

“La cultura hace referencia a la totalidad de prácticas, a todo la producción simbólica o material,
resultante de la praxis que el ser humano realiza en sociedad, dentro de un proceso histórico concreto”

Patricio Guerrero Arias, El autor del texto, lo que busca en este trabajo es trazar un estrategia
conceptual que nos permita ofrecer una perspectiva diferente sobre la cultura, es por eso que se
plantean varios conceptos del término cultura, por ejemplo se inicia diciendo que, La cultura hace
referencia a la totalidad de prácticas, a todo la producción simbólica o material, resultante de la praxis
que el ser humano realiza en sociedad, dentro de un proceso histórico concreto, y que gracias a los
seres concretos que la producen desde su cotidianidad, es posible llegar a una cultura, la cual es la
respuesta a la realidad que se encuentra en una constante transformación.

Por lo tanto, se hace necesario analizar las perspectivas históricas sobre el termino cultura, es por eso
que el autor realiza una breve aproximación diacrónica para situarla históricamente dentro de las
diversas formaciones sociales. Puesto que la cultura ha dejado profundas huellas en el caminar
humano.

Iniciaremos esta aproximación histórica con la cultura en el mundo Greco-romano.

El sentido etimológico de la palabra cultura, viene del latín COLERE que significa cultivar, en
referencia a una de las actividades productivas, la agricultura. El verbo en este caso se refiere así a la
población rural, es contraposición al de la civilización que en cambio hace referencia a la población
urbana.

Se considera que fue Cicerón quien emplea el vocablo cultura por primera vez como concepto, pues
en sus escritos, habla por primera vez de cultura del espíritu, partiendo de la analogía que se encuentra
con el cultivo de la tierra, pero relacionándola específicamente con toda la practica humana que
transforma las cosas que no se encuentran originariamente en la naturaleza.

La noción de cultura que está detrás del término, fue empleada antes que la propia palabra cultura.
Aristóteles es quien concibe una primera noción antropológica de la cultura, al ponerla cercana al
mundo humano, al mundo social, a la polis, por tanto, desde la perspectiva aristotélica, la cultura es
vista como ese saber que permite al hombre discernir acertadamente acerca de todo.

En la época medieval la cultura se muestra subordinada a la teología y es definida con relación al


culto de la religión hasta la llegada de renacimiento, el cual permite ampliar los horizontes culturales.
En el renacimiento prevalece el concepto de “humanistas” que recoge la confluencia de cultura
subjetiva y objetiva. El concepto de cultura que verá adscrito a la reflexión filosófica y va adquiriendo
autonomía gracias a los aportes que hacían posible el nuevo desarrollo de las ciencias.

La cultura según la ilustración.

En el siglo XVIII los iluministas, los románticos y la ilustración, superan la visión racionalista y ven
a la cultura como una “configuración del espíritu humano” como producto de la razón humana que
forma “todo el modo de vida de un pueblo”. Es aquí donde nuevamente se habla de cultura como el
cultivo del espíritu, que se va formando alrededor de la sociedad burguesa.

La noción de cultura, estará marcada por un claro contenido etnocentrista, propio de las sociedades
dominantes europeas. Ejemplo de esto tenemos a Hegel representante del pensamiento ilustrado,
quien ve a la cultura como la relación de diversos aspectos, como las costumbres, el lenguaje, el
pensamiento, el genio, el carácter, la familia y la sociedad civil. En consecuencia, la cultura no es
sino una producción del espíritu propio de las sociedades civilizadas, para este autor, tanto África,
América y Asia aún no habían madurado como para entrar a formar parte de la historia de la
humanidad, pues consideraba que aun vivían en una cultura natural, la cual desaparecería cuando el
triunfo de la civilización llegue a ellas.

La incorporación definitiva del termino cultura, KULTUR, se da en Alemania a partir de 1850 con
una doble concepción: cultura subjetiva y cultura objetiva. El termino cultura será usado en el sentido
de totalidad, como algo que pertenece a un colectivo social, a un pueblo, a toda una humanidad. Esta
nueva percepción de la cultura implica la caída de la visión hegeliana del espíritu, para entrar a una
percepción más materialista, que irá definiendo la dicotomía entre espíritu y naturaleza.

El concepto de cultura Nietzscheana, cuestiona el concepto de cultivo del espíritu. Cultura, dice, no
es sinónimo de saber muchas cosas, o de haber aprendido muchas cosas, sino que la cultura es el
resultado del acto de voluntad creadora por el pueblo. Para Nietzsche prima la noción de unidad, la
cultura hace posible que un pueblo se vuelva vitalmente uno y se evita la disociación social. La cultura
por tanto es todo acto creador y transformador del ser humano y del mundo que él mismo ha creado.
A mediados del siglo XIX se establecerá un nuevo sentido del término cultura, que responde al
surgimiento de las naciones-Estado que se consolidan en Europa Occidental y que construyen una
nueva filosofía de la historia, tenía como eje una teoría evolucionista, sustentada en las nociones de
universalidad, totalidad, orden sucesivo y acumulativo, continuidad, causalidad y progreso. Según
esta visión, los estadios del salvajismo, la barbarie y la civilización hicieron que el hombre lograra
una evolución, en dicho proceso evolutivo se da un progreso permanente de la razón y es la
civilización europea la que encarna la máxima expresión de ella, por lo tanto esta se erige a sí misma
como la más alta forma de humanidad.

Edward B. Tylor es quien inicia la antropología como ciencia y quien le da al concepto de cultura una
dimensión diferente a la que se había sostenido hasta entonces. La cultura empieza a ser mirada desde
una perspectiva antropológica como el objeto central del estudio de la antropología y Tylor formula
su clásico concepto de cultura, señalando que esta es “ese complejo total, que incluye conocimientos,
creencias, artes, leyes, moral, costumbres y cualquier habilidad adquirida por el hombre como
miembro de la sociedad”. Concepto que se mantendrá hasta nuestros días.