UNIVERCIDAD DOMINICANA OYM
Facultad de Humanidades
Escuela de Psicología
Titulo
El conductismo y los seguidores de John Broadus Watson
Recinto
Santo Domingo
Materia
Seminario Monográfico
Sustentantes
María Ramona Sánchez García 16-SPSS-1-023
Asesor
José Ortiz
1
Tabla de contenido
Introducción ........................................................................................................................................ 3
Marco Teórico ......................................................................................................................................... 4
¿Qué es el conductismo? ........................................................................................................................ 5
Los seguidores de John Broadus Watson................................................................................................ 6
Las variedades de conductismo .............................................................................................................. 8
El programa conductista ....................................................................................................................... 13
Evolución del conductismo ................................................................................................................... 14
Conceptos básicos del conductismo ..................................................................................................... 15
Análisis .................................................................................................................................................. 16
Bibliografía ............................................................................................................................................ 17
2
Introducción
Al igual que sucedió con el resto de la psicología, las discusiones en torno al conductismo se
vieron interrumpidas por la Primera Guerra Mundial. Como veremos, la psicología cambió
considerablemente como consecuencia de su implicación en el conflicto.
Ya en 1922 resultaba evidente que los psicólogos no conseguían entender o formular el conductismo
de un modo comúnmente aceptado. Un simpatizante de Watson, Walter Hunter (1922), escribió «An
Open Letter to the Anti- Behaviorists» [Carta abierta a los anticonductistas] donde defendía una
concepción del conductismo exactamente como la que Watson predicaba: la definición de la
psicología como el estudio de «las relaciones estímulo- respuesta». Consideraba que las diversas
«fórmulas nuevas» que se habían propuesto para el conductismo no eran más que «hijos ilegítimos»
que sólo servían para dificultar la comprensión de lo que el conductismo era. Posteriormente Hunter
(1925) intentaría dar un sesgo diplomático al asunto definiendo una nueva ciencia, la
«antroponomía», la ciencia de la conducta humana.
Sin embargo, su nueva ciencia no cuajó, dejando a los psicólogos la tarea de redefinir la psicología de
algún modo «conductista» nuevo. Algunos de ellos, principalmente Albert P. Weiss (p. ej., en 1924) y
Zing Yang Kuo (1928), intentaron formular el conductismo como lo había hecho Watson, pero de una
manera más precisa.
Según Lashley, se habían propuesto tres formas de conductismo hasta el momento. Las dos primeras
apenas podían distinguirse como formas de «conductismo metodológico». Reconocían que «los
hechos de la experiencia consciente existen, pero no son susceptibles de ningún tipo de tratamiento
científico». De acuerdo con Lashley, éste había sido el punto de partida del conductismo del propio
Watson, pero en última instancia resultaba insatisfactorio porque hacía demasiadas concesiones a la
psicología introspectiva.
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Marco Teórico
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¿Qué es el conductismo?
El conductismo es una corriente de la Psicología que se centra en el estudio de
las leyes comunes que determinan el comportamiento humano y animal. En su
origen, el conductismo tradicional deja de lado lo intrapsíquico para focalizarse
en la conducta observable, es decir, prioriza lo objetivo por encima de lo
subjetivo. Esto opone el conductismo a planteamientos previos como
los psicodinámicos y los fenomenológicos. De hecho, desde la perspectiva
conductista aquello que solemos entender como "mente" o "vida mental" es tan
solo una abstracción de lo que realmente debería estudiar la psicología: los
vínculos entre estímulos y respuesta en contextos determinados.
Los conductistas tienden a concebir a los seres vivos como “tabulas rasas”
cuya conducta está determinada por los refuerzos y castigos que reciban más
que por predisposiciones internas. El comportamiento, por tanto, no depende
principalmente de fenómenos internos, como los instintos o los pensamientos
(que no dejan de ser, por otra parte, conductas encubiertas) sino más bien del
entorno y no podemos separar ni la conducta ni el aprendizaje del contexto en
que tienen lugar.
De hecho, aquellos procesos que ocurren en el sistema nervioso y que para
muchos otros psicólogos son la causa de cómo actuamos, para los conductistas
no son más que otro tipo de reacciones generadas a través de nuestra interacción
con el entorno.
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Los seguidores de John Broadus Watson
Walter S. Hunter dice que se convenció de que el único punto de vista realmente científico en
psicología era el conductismo, y que la genialidad de Watson residía no en los detalles de su
sistema sino en sus
esfuerzos prodigiosos por llenar los vacíos existentes en nuestros conocimientos con hipótesis
que generan
Investigaciones productivas. “El asunto fundamental en el conductismo no es, y nunca lo ha
sido, las especulaciones específicas de un conductista cualquiera, aunque sean las de
Watson”.
Robert Mearns Yerkes (26 de mayo de 1876 – 3 de febrero de 1956) fue
un psicólogo, etólogo y primatólogo estadounidense conocido por sus trabajos en el campo de
los test de inteligencia y en psicología comparada. Yerkes fue un pionero en el estudio
comparativo de la inteligencia de humanos y primates, y el comportamiento social
de gorilas y chimpancés. Junto a John D. Dodson, desarrolló la ley de Yerkes-Dodson,
describiendo el despertar sexual en el comportamiento.
En 1907 Yerkes publicó su primer libro «The Dancing Mouse». Entre sus amigos de esta época
estaba el futuro estudioso del comportamiento John Watson, con quien colaboró e intercambió
ideas.
6
Tolman, quien fue mucho más allá de Watson, y habló de propósito, funciones cognoscitivas
y metas en el comportamiento, dice, refiriéndose al impacto del conductismo: “Hoy la batalla
se ha ganado en forma talque la psicólogo promedio le parece que no vale la pena seguir
discutiendo sobre ella. En otras palabras, hoy prácticamente todos somos conductistas”.
El conductismo ha cambiado mucho desde su formulación original en 1913 hasta nuestros
días. Su marco de referencia general, la observación del comportamiento como método de la
psicología, permanece. En esa revolución podemos separar tres periodos, bien diferenciados:
a) El conductismo clásico (1912 – 1930), con Watson a la cabeza. Fue éste un periodo
polémico, en el cual se plantearon los programas de trabajo y se lucho contra los
introspeccioncitas.
Howard Warren, editor de la Psychological Review, que ya llevaba un tiempo intentando
convencer a Watson de que publicase su nueva idea de psicología, le animó a publicar su
conferencia, y así lo hizo. En 772 1943 un grupo de psicólogos de renombre describió este
artículo como el más importante jamás publicado por la Psychological Review.
El tono agresivo del documento dejaba claro que Watson estaba publicando el manifiesto de
un nuevo tipo de psicología: el conductismo. Su escrito puede ser considerado como uno de
los numerosos manifiestos modernistas que se lanzaron en las primeras décadas del siglo XX.
La psicología tal como la ve el conductista es una rama puramente objetiva y experimental de
la ciencia natural. Su meta teórica es la predicción y el control de la conducta. La
introspección no forma parte esencial de sus métodos, ni el valor científico de sus datos
depende de la facilidad con que se presten a ser interpretados en términos de conciencia.
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Las variedades de conductismo
Ya en 1922 resultaba evidente que los psicólogos no conseguían entender o formular el
conductismo de un modo comúnmente aceptado. Un simpatizante de Watson, Walter Hunter
(1922), escribió «An Open Letter to the Anti Behaviorists» [Carta abierta a los anti
conductistas] donde defendía una concepción del conductismo exactamente como la que
Watson predicaba: la definición de la psicología como el estudio de «las relaciones estímulo
respuesta». Consideraba que las diversas «fórmulas nuevas» que se habían propuesto para el
conductismo no eran más que «hijos ilegítimos» que sólo servían para dificultar la
comprensión de lo que el conductismo era. Posteriormente Hunter (1925) intentaría dar un
sesgo diplomático al asunto definiendo una nueva ciencia, la «antroponomía», la ciencia de la
conducta humana. Sin embargo, su nueva ciencia no cuajó, dejando a los psicólogos la tarea
de redefinir la psicología de algún modo «conductista» nuevo. Algunos de ellos,
principalmente Albert P. Weiss (p. ej., en 1924) y Zing Yang Kuo (1928), intentaron
formular el conductismo como lo había hecho Watson, pero de una manera más precisa. Kuo
definió el conductismo como «una ciencia de la mecánica que estudia los movimientos
mecánicos de los organismos», y sostuvo que «la obligación de todo conductista es describir
783 la conducta igual que el físico describe los movimientos de una máquina». Esta
psicología mecanicista y fisiológicamente reduccionista, moderna heredera de La Mettrie, fue
presentada de forma más clara y exhaustiva por Karl Lashley (1890- 1958), el alumno que
había introducido a Watson en el estudio de los reflejos condicionados en animales y
humanos.
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Lashley (1923) escribió que el conductismo se había convertido en un «acreditado sistema de
psicología», pero que, con su énfasis en «el método experimental», no había conseguido dar
con una «formulación sistemática» satisfactoria de sus teorías. Dado que el conductismo «se
había desviado tanto de la tradición psicológica», se necesitaba una formulación del
conductismo más clara. Según Lashley, se habían propuesto tres formas de conductismo hasta
el momento. Las dos primeras apenas podían distinguirse como formas de «conductismo
metodológico». Reconocían que «los hechos de la experiencia consciente existen, pero no son
susceptibles de ningún tipo de tratamiento científico». De acuerdo con Lashley, éste había
sido el punto de partida del conductismo del propio Watson, pero en última instancia
resultaba insatisfactorio porque hacía demasiadas concesiones a la psicología introspectiva.
En oposición al conductismo metodológico estaba el conductismo estricto (o, como Calkins
[1921] y Wheeler [1923] lo denominaron, el conductismo radical [Schneider & Morris,
1987]), cuyo «extremo» punto de vista consistía en afirmar que los «hechos supuestamente
propios de la conciencia no existen». Esta postura parece poco convincente a primera vista, y
Lashley reconocía que no se había propuesto con argumentos convincentes.
Otros psicólogos y filósofos interesados en la psicología consideraron que la definición
fisiológica reduccionista del conductismo era demasiado limitada y adoptaron una definición
más amplia de psicología conductista.
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El filósofo neorrealista R. B. Perry (1921) no veía nada nuevo en el conductismo,
«simplemente un retorno a la primitiva concepción aristotélica según la cual mente y cuerpo
se relacionan como la actividad y el órgano». Adoptar el conductismo no suponía negar que
la mente desempeñase un papel en la conducta, sino más bien al contrario: «si se es
conductista se considera la mente como algo que interviene» en la determinación de la
conducta, de modo que el conductismo rescata la mente de la impotencia del paralelismo que
le había impuesto la psicología introspectiva. Por su parte, el neorrealista Stephen Pepper
(1923) —que había estudiado con Perry en Harvard—, aunque también se negaba a
identificar el conductismo watsoniano con e l conductismo, contradecía categóricamente a
Perry: para Pepper, la tesis central del conductismo era que la conciencia no desempeña papel
causal alguno en la determinación de la conducta, y que el destino del conductismo era
«conectar la psicología con el resto de las ciencias naturales». Jastrow (1927), presente desde
los albores mismos de la psicología en Estados Unidos, no veía nada nuevo en el
conductismo, y llamaba «conductistas» a James, Peirce y Hall. Entender la psicología como
el estudio de la conducta era parte de la «reconstrucción» que se había ido produciendo en
psicología a lo largo de los cincuenta años anteriores. Según Jastrow, confundir el
conductismo «radical» de Watson con el conductismo más general y moderado de la mayoría
de los psicólogos estadounidenses era un error.
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Cuando se comparan las opiniones de Lashley, Perry, Pepper y Jastrow, se pone claramente
de manifiesto que «conductismo» era un término de una elasticidad casi infinita. Podía
significar reduccionismo fisiológico o simplemente el estudio de la conducta con métodos
objetivos; podía significar una ruptura radical con el pasado o tener unos orígenes muy
antiguos; podía significar una concepción de la mente como un agente causal en la
determinación de la conducta o el rechazo de semejante concepción. Woodworth (1924)
estaba en lo cierto cuando escribió que «no hay ninguna gran tarea común» que aglutine a
todos los pretendientes al título de «conductista». Woodworth concebía el «programa
fundamental» del conductismo como «el estudio de la conducta, los conceptos de la
conducta, las leyes de la conducta y el control de la conducta», no como la «interpretación
neuromecánica» de la psicología que hacía Watson.
Woodworth observaba que la psicología había comenzado como el estudio no introspectivo
de los tiempos de reacción, de la memoria y de la psicofísica, pero que había sido desviada de
su rumbo por Titchener, Külpe y otros en torno a 1900. El conductismo —o, como lo hemos
definido aquí, el comportamentalismo— era un programa para la psicología, no un método
nuevo. La psicología científica estaba destinada a ser comportamentalista; Watson no había
forjado nada nuevo.
11
En 1911, E. C. Tolman (1886-1959), licenciado en electroquímica, ingresó en Harvard para
seguir un curso de posgrado en filosofía y psicología, concentrándose en la segunda por ser
más afín a sus capacidades e intereses. Allí estudió con los filósofos y psicólogos más
destacados del momento, Perry y Holt, Münsterberg y Yerkes. Durante algún tiempo, la
lectura de E. B. Titchener «casi le convirtió a la introspección estructuralista», pero en los
cursos de Münsterberg se dio cuenta de que, aunque Münsterberg «en sus breves charlas
introductorias decía que e l método de la psicología era la introspección», el trabajo en su
laboratorio era «de naturaleza fundamentalmente objetiva», y que poco uso podía hacerse de
los resultados introspectivos la hora de redactar artículos experimentales. De este modo, la
lectura del libro Behavior [La conducta] de Watson en el curso de psicología comparada
impartido por Yerkes le supuso «un tremendo estímulo y un gran alivio» por mostrar que «la
medida objetiva de la conducta, y no la introspección, era el verdadero método de la
psicología». Los años que Tolman pasó en Harvard fueron los años dorados del neorrealismo,
que por entonces promulgaban Perry y Holt.
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El programa conductista
El «punto de partida» de la nueva psicología de Watson sería el «hecho de que los
organismos, tanto humanos como animales, se adaptan a su entorno». Es decir, la psicología
sería el estudio de la conducta adaptativa, no de los contenidos conscientes. La descripción de
la conducta llevaría a la predicción de la conducta en términos de estímulos y respuestas
(1913a, p. 167): «En un sistema de psicología completamente elaborado, dada la respuesta se
puede predecir el estímulo; y dado el estímulo, se puede predecir la respuesta». En última
instancia, Watson aspiraba a «aprender métodos generales y particulares mediante los cuales
controlar la conducta».
La descripción de la conducta llevaría a la predicción de la conducta en términos de estímulos
y respuestas (1913a, p. 167): «En un sistema de psicología completamente elaborado, dada la
respuesta se puede predecir el estímulo; y dado el estímulo, se puede predecir la respuesta».
En última instancia, Watson aspiraba a «aprender métodos generales y particulares mediante
los cuales controlar la conducta». Una vez que se 776 dispusiera de técnicas de control, los
líderes de la sociedad podrían «emplear nuestros datos de un modo práctico.
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Evolución del conductismo
La propuesta de Watson fue recibida con gran interés por muchos psicólogos y otros
científicos y con un completo rechazo por parte de otros. Esto sirvió para polarizar a los
partidarios y a los enemigos del conductismo y a dar forma a un “paradigma”. El
conductismo se contrapuso al estructuralismo, al funcionalismo, al psicoanálisis y a otras
maneras de conceptualizar los fenómenos psicológicos. Se convirtió en una “escuela”
psicológica que con el paso del tiempo evolucionó, se convirtió en un “sistema” y se diluyó
parcialmente, dentro de la psicología y también fuera de ella, como un campo específico del
conocimiento diferente de la psicología (ver Ardila, 1965, 2006a, b, 2010a, b).
Más adelante se propusieron conductismos alternativos, asociados con los nombres de Hull,
Tolman, Skinner , Kantor y otros investigadores y teóricos, y más recientemente con los
nombres de Rachlin, Baum, Hayes, Ribes, Staats, entre otros (ver Pérez-Acosta, Guerrero y
López López, 2002). En muchos casos el modelo estímulo-respuesta (E-R) se descartó
totalmente y fue reemplazado por el modelo estímulo-respuesta-consecuencia. En otros casos
se introdujeron variables orgásmicas (E-O-R), internas, psicológicas, etc. Pero se mantuvo el
énfasis en el estudio científico del comportamiento.
El conductismo de Watson con su énfasis en la ciencia natural y con sus aplicaciones
potenciales a los más diversos campos de la actividad humana, encajó muy bien en la cultura
estadounidense de esa segunda década del siglo XX. El movimiento iniciado por Watson casó
en el contexto de la historia social y cultural de Estados Unidos en ese momento, como ha
señalado detalladamente Buckley (1989) en su biografía de Watson.
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Conceptos básicos del conductismo
A continuación definimos los principales términos de la teoría conductista.
1. Estímulo
Este término se refiere a cualquier señal, información o evento que produce una reacción
(respuesta) de un organismo.
2. Respuesta
Cualquier conducta de un organismo que surge como reacción a un estímulo.
3. Condicionamiento
El condicionamiento es un tipo de aprendizaje derivado de la asociación entre estímulos y
respuestas.
4. Refuerzo
Un refuerzo es cualquier consecuencia de una conducta que aumenta la probabilidad de que
ésta vuelva a darse.
5. Castigo
Opuesto al refuerzo: consecuencia de una conducta que disminuye la probabilidad de que
vuelva a darse.
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Análisis
En mi opinión, la esencia del conductismo es la creencia de que el estudio del hombre no
revelará nada más que lo que pueda describirse adecuadamente con los conceptos de la
mecánica y la química... Creo que es posible construir una psicología fisiológica que plante
cara al dualista en su propio terreno... y que demuestre que sus datos pueden quedar
incorporados en un sistema mecánico.
Lashley concluyó, en última instancia, que la elección entre conductismo y psicología
tradicional se reduce a una elección entre dos concepciones «incompatibles» del mundo: «la
científica frente a la humanista». Hasta aquel momento se había exigido a la psicología que
«diese cabida a las aspiraciones y los ideales humanos». Sin embargo, al igual que «otras
ciencias han escapado de esa servidumbre», también la psicología debía librarse de «la
metafísica y los valores»
Lashley, Weiss, Kuo y Watson intentaron definir el conductismo de manera muy estricta,
siguiendo una versión conductual del camino a través de la fisiología y casi desmantelando la
psicología como disciplina independiente.
El filósofo neorrealista R. B. Perry (1921) no veía nada nuevo en el conductismo,
«simplemente un retorno a la primitiva concepción aristotélica según la cual mente y cuerpo
se relacionan como la actividad y el órgano». Adoptar el conductismo no suponía negar que
la mente desempeñase un papel en la conducta, sino más bien al contrario: «si se es
conductista se considera la mente como algo que interviene» en la determinación de la
conducta, de modo que el conductismo rescata la mente de la impotencia del paralelismo que
le había impuesto la psicología introspectiva.
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Bibliografía
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