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Una clave de la naturaleza del hombre: El símbolo

Antropología filosófica. Cassirrer, E


Johannes Von Vexkül: Es un resuelto campeón del vitalismo y
defiende el principio de la autonomía de la vida
La realidad no es una cosa única y homogénea se halla
inmensamente diversificada, poseyendo tantos esquemas y patrones
diferentes cuantos diferentes organismos hay. Cada organismo es, por
así decirlo, un ser MONÁDICO (ser aislado). Posee un mundo propio,
por lo mismo que posee una experiencia peculiar.
Este autor sigue un método Objetivo o Behaviorista. Cada organismo
hasta el mas infimo, no sólo se halla adaptado en un sentido vago
sino enteramente coordinado con su ambiente. A tenor de una
estructura anatómica posee un determinado sistema RECEPTOR y un
determinado sistema EFECTOR. El organismo no podría sobrevivir sin
la cooperación y equilibro de estos dos sistemas. El RECEPTOR por el
cual una especie biológica recibe los estimulos externos y el EFECTOR
por el cual reacciona ante los mismo se hallan siempre
estrechamente entrelazados. Son eslabones de una misma cadena,
que es descrita por Vexküll como CIRCUITO FUNCIONAL.
El hombre ha descubierto un nuevo método para adaptarse a su
ambiente. Entre el sistema receptor y el efector, que se encuentra en
todas las especies animales, hallamos en el como eslabon intermedio
algo que podemos señalar como SISTEMA SIMBOLICO. Existe una
diferencia innegable entre las reacciones organicas y las respuestas
humanas. En el caso primero una respuesta directa e intermedia
sigue al estimulo externo en el segundo caso la respuesta es
DEMORADA, es interrumpida y retardada por un proceso lento y
complicado de pensamiento.
El hombre no puede escapar de su propio logro, no le queda mas
remedio que adoptar las condiciones de su propia vida; ya no vive
solamente en un puro universo físico sino en un universo simbolico. El
lenguaje, el mito y la religión constituyen parte de ese universo,
forman los diversos hilos que tejen la red simbolica, la urdimbre
complicada de la experiencia humana, todo progreso en pensamiento
y experiencia afina y refuerza esta red.
La realidad física parece retroceder en la misma proporción que
avanza su actividad simbólica. En lugar de tratar con las mismas
cosas, en cierto sentido conversa constantemente consigo mismo.
(Medio artificial)
El lenguaje ha sido identificado a menudo con la razón o con la
verdadera fuente de la razón, aunque se echa de ver que esta
definición no alcanza a cubrir todo el campo. En ella, una parte se
toma por el todo, porque junto al lenguaje conceptual tenemos un
LENGUAJE EMOTIVO. Junto al LENGUAJE LOGICO O CIENTIFICO el
LENGUAJE DE LA IMAGINACION POETICA. En lugar de definir al hombre
como un animal racional lo definiremos como un ANIMAL SIMBOLICO.
De las reacciones de los animales a las respuestas humanas
Es innegable que el pensamiento simbólico y la conducta simbólica se
hallan entre los rasgos más característicos de la vida humana y que
todo el progreso de la cultura se basa en esas condiciones. El punto
de partida lo representa la DETERMINACION CONCEPTUAL DEL
LENGUAJE. Tenemos que distinguir las diversas capas geológicas del
lenguaje. La primera y fundamental es, sin duda, el LENGUAJE
EVOLUTIVO. Una gran porción de toda expresión humana corresponde
todavía a esa capa. Falta un elemento característico e indispensable
en todo lenguaje humano : no encontramos signos que posean una
referencia objetiva o sentido.
La diferencia entre lenguaje preposicional y el lenguaje emotivo
representa una verdadera frontera entre el mundo humano y el
animal. El lenguaje es un concepto antropológico que, por lo tanto,
tiene que ser enteramente descartado del estudio de la psicología
animal.
SEÑALES Y SIMBOLOS corresponden a dos universos distintos del
discurso: una señal es una parte del mundo físico del ser. Un símbolo
es una parte del mundo humano del sentido.
Las señales son OPERADORES, los símbolos son DESIGNADORES. Las
señales aun siendo entendidas y utilizadas como tales, poseen, no
obstante, una especie de ser físico o sustancial; los símbolos poseen
únicamente un valor funcional.
Podemos decir que el animal posee una imaginación y una
inteligencia practica mientras que sólo el hombre ha desarrollado una
nueva formula: INTELIGENCIA E IMAGINACION SIMBOLICA.
Que cada cosa tiene su nombre, que la función simbolica no se halla
restringida en casos particulares sino que constituyen un principio de
aplicabilidad universal que abarca todo el campo del pensamiento
humano.
EL PRINCIPIO DEL SIMBOLISMO con su universabilidad, su vallidez y su
aplicabilidad general, constituye la palabra mágica “el sésamo
ábrete” que da acceso al mundo específicamente humano, al mundo
de la cultura.
En el reino del lenguaje, su función simbolica general se vivifica los
signos materiales y los “hace hablar”; sin este principio vivificador el
mundo humano seria sordo y mudo. Con este principio, hasta el
mundo de una criatura sordomuda y ciega puede llegar a ser
incomparablemente mas ancho y rico que el mundo del animal mas
desarrollado.
Un símbolo no sólo es universal sino extremadamente variable. Un
signo o señal esta relacionado con la cosa a que se refiere de un
modo único y fijo.
Un símbolo humano genuino no se caracteriza por su uniformidad
sino por su variabilidad.
Sin un sistema complejo de símbolo, el pensamiento relacional no se
produciría y mucho menos alcanzaría su pleno desarrollo.
En el hombre se ha desarrollado una capacidad para aislar relaciones,
para considerarlas en su sentido abstracto. Para captar este sentido
no depende ya de datos sensibles concretos, de datos visuales,
auditivos táctiles, kinesteticos.
HERDER: El lenguaje no es un objeto, no es una cosa física para la
cual tengamos que buscar una causa natural o sobrenatural, es un
proceso, una función general de la psique humana.
El lenguaje no es una creación artificial de la razón ni tampoco puede
explicarse por un mecanismo especial de asociación. En su intento
para establecer la naturaleza del lenguaje pone todo su acento en lo
que llama REFLEXION. Este, o pensamiento reflexivo, es aquella
capacidad del hombre que consiste en destacar de toda la masa
indiscriminada del curso de los fenómenos sensibles fluyentes ciertos
elementos fijos, al efecto de aislarlos y concentrar la atención sobre
ellos.
Sin el simbolismo la vida del hombre seria, la de los prisioneros en la
caverna de Platon, se encontrarían confinada dentro de los limites de
sus necesidades biologicoas y de sus interés practicos sin acceso al
mundo ideal que se le abre, desde lados diferentes como la religión,
el arte, la filosofía y la ciencia.
EL LENGUAJE
El lenguaje y el mito son especies próximas. Son dos brotes diferentes
de una misma raíz.
El lenguaje es, por naturaleza y esencia, metaforico; incapaz de
describir las cosas directamente apela a modos indirectos de
descripción, a términos ambiguos y equivocos.
MAX MÜLLER: “El mito y el lenguaje constituyen, como si dijéramos,
dos hermanos gemelos. Ambos se hallan basados en una experiencia
muy general y primitiva de la humanidad, de naturaleza más bien
social que física. Mucho antes que un niño aprenda a hablar ha
descubierto medios más simples para comunicarse con otras
personas.” Para él, la naturaleza y la sociedad no sólo se hallan
trabadas por los vínculos más estrechos sino que constituyen, en
realidad, un todo coherente e inextricable, no hay ninguna línea de
demarcación que separe nítidamente los dos campos. El mundo no es
una cosa muerta o muda; puede oir y comprender.

Se frustraron las esperanzas de someter a la naturaleza con la


palabra mágica, pero el resultado fue que el hombre comenzó a ver la
relación entre el lenguaje y la realidad a una luz diferente. La función
mágica de la palabra se eclipso y fue reemplazada por su función
semántica.
El Logos se convierte en el principio del universo y en el primer
principio del conocimiento humano. Esta transición tuvo lugar en la
primitiva filosofía griega.
En el pensamiento de Heraclito la palabra, el logos, no es únicamente
un fenómeno antropológico, no se halla confinado dentro de los
estrechos limites del mundo humano puesto que posee una verdad
cósmica universal; pero en lugar de ser un poder mágico, la palabra
es entendida en su función semántica y simbolica.
Una palabra no podría significar una cosa si no hubiera, por lo menos,
una identidad parcial entre las dos; la conexión entre el símbolo y su
objeto debe ser natural y no meramente convencional. Sin semejante
nexo una palabra del humano lenguaje no podría cumplir su misión,
resultaría ininteligible. Si admitimos este supuesto, que tiene su
origen en una teoría general del conocimiento mas bien que en una
teoría del lenguaje, nos enfrentamos inmediatamente con la teoría
onomatopéyica que seria la única capaz de cubrir el hiato entre los
nombres y las cosas.
La objeción obvia a esta tesis es el hecho de que si analizamos las
palabras del lenguaje común nos es absolutamente imposible
descubrir, en la mayoría de los casos, la pretendida semejanza entre
los sonidos y los objetos.
En la vida de los atenienses del siglo V el lenguaje se ha convertido
en un instrumento para propósitos definidos, concretos, practicos;
constituia el arma mas poderosa en las grandes pugnas políticas.
A este fin los sofistas crearon una nueva rama del conocimiento la
RETORICA, que fue su ocupación principal y no la gramatica o la
etimología. Los hombres no tratan de expresar la naturaleza de las
cosas, no poseen correlatos objetivos, su misión real no consiste en
describir cosas sino en despertar emociones humanas, no están
destinadas a llevar mera ideas o pensamientos sino a inducir a los
hombres a ciertas acciones.
De este modo, hemos llegado a una concepción triple de la función y
del valor del lenguaje: LA MITICA, LA METAFISICA Y LA PRAGMATICA.
Las expresiones humanas elementales no se refieren a cosas físicas ni
tampoco son signos puramente arbitrarios.
Son naturales y no artificiales pero no guardan relación con la
naturaleza de los objetos externos. Son expresiones involuntarias de
sentimientos humanos, interjecciones y gritos.
La tesis de Democrito: El lenguaje humano se puede reducir a un
instinto fundamental implantado por la naturaleza en todos los seres
vivos; gritos violentos, de temor, de rabia, de color y de alegría, no
son propiedad especifica del hombre, los encontramos por doquier en
el mundo animal. Nada, pues, parecía mas plausible que el reducir el
hecho social del lenguaje a causas biológicas generales.
Contrariamente, un análisis de esta estructura revela la diferencia
radical entre el lenguaje emotivo y el proposicional. El llamado
lenguaje animal es siempre enteramente subjetivo; expresa diversos
estados del sentimiento, pero no designa o describe objetos.
Las expresiones sonoras, que hasta entonces habían sido meras
exclamaciones, descargas involuntarias de emociones fuertes,
estaban cumpliendo una misión completamente nueva. Se
empleaban ahora como símbolos con un sentido definido.
Según Jespersen: “El lenguaje surgió cuando la comunicación
prevalecio sobre la exclamación.”
El mito no conoce otro modo de explicación que el de remontarse al
pasado remoto y derivar el estado actual del mundo físico y humano
de la etapa primigenia de las cosas. La misma tendencia prevalece en
el pensamiento filosófico.
El cambio-cambio fonético, analógico, semántico- constituye un
elemento esencial del lenguaje. Sin embargo no basta el estudio de
todos estos fenómenos para que podamos comprender la función
general del lenguaje.
En el siglo XIX era una opinión corriente y generalmente admitida que
la historia representa la única clave para el estudio científico del
habla humana.
Jacob Grimm establecio las primeras bases para una gramatica
comparada de los idiomas germánicos. La gramatica comparada de
las lenguas indoeuropeas fue inaugurada por Bopp y Pott.
El primero en promover la cuestión de los principios de la historia
lingüística fue Hermann Paul. Insistia en que el conocimiento histórico
necesitaba siempre un complemento sistematico.
El siglo XIX fue un siglo psicológico. Era, por lo tanto, natural, y hasta
parecía evidente, suponer que había que buscar los principios de la
historia de las lenguas en el campo de la psicología.
A los efectos de describir un lenguaje no se requiere ningún
conocimiento histórico, de hecho, el observador que permite que
semejante conocimiento afecte a su descripción está en peligro de
deformar sus datos. Nuestra descripción debe ser libre de prejuicios si
queremos que ofrezca una base sana para la tarea comparada.
Bloomfield.
Es imposible, sostenía, conseguir una verdadera idea del carácter y
función del habla humana mientras pensemos que se trata de una
mera colección de palabras. La diferencia real entre las lenguas no es
de sonidos o de signos sino de perspectivas cósmicas o visiones del
mundo. Un lenguaje no es, sencillamente, un agregado mecanico de
términos.
Humboldt: El lenguaje no es una cosa acabada sino un proceso
continuo. El positivismo va siendo reemplazado por un nuevo principio
que podemos denominar estructuralismo.
Según De Saussure el estudio del lenguaje humano no compone la
materia de una sola ciencia sino de dos; tenemos que distinguir,
siempre, entre dos ejes diferentes, el de la simultaneidad y el de la
sucesión.
La clasificación es uno de los rasgos fundamentales del lenguaje
humano. El acto de designación depende de un proceso de
clasificación.
Como señala Humbolt, los términos griegos y latinos para designar la
luna, no expresan, aunque se refieren al mismo objeto, la misma
intención o concepto. El termino griego (men) denota la función de la
luna para medir el tiempo; el termino latina (luc-na) denota la
luminosidad o brillantez de la vida.
El nombre de un objeto no encierra pretensión sobre su naturaleza. La
función de un nombre se limita siempre a subrayar un aspecto
particular de una cosa y, precisamente, de esta restricción y
limitación depende de su valor. No es función de un nombre referirse
exhaustivamente a una situación concreta sino, simplemente, la de
destacar un cierto aspecto o morar en él.