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De Mecánico a CEO: Erick Saavedra

Erick Saavedra es el CEO de Toyosa, la compañía que tiene la exclusividad de la marca Toyota en Bolivia. Aprendió mecánica a los 12 años en el taller de su padre. Estudió negocios internacionales en Boston y pasó 7 meses en Japón aprendiendo la cultura y filosofía de Toyota. Ahora lidera a 600 empleados en Toyosa, que ha crecido un 14% a pesar de la desaceleración económica en Bolivia. Su objetivo es mejorar la satisfacción del cliente al 92%.

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De Mecánico a CEO: Erick Saavedra

Erick Saavedra es el CEO de Toyosa, la compañía que tiene la exclusividad de la marca Toyota en Bolivia. Aprendió mecánica a los 12 años en el taller de su padre. Estudió negocios internacionales en Boston y pasó 7 meses en Japón aprendiendo la cultura y filosofía de Toyota. Ahora lidera a 600 empleados en Toyosa, que ha crecido un 14% a pesar de la desaceleración económica en Bolivia. Su objetivo es mejorar la satisfacción del cliente al 92%.

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Erick Saavedra, el CEO

de Toyosa que fue


mecánico a los 12 años
El gerente general de la compañía que tiene la exclusividad de la famosa
marca japonesa Toyota en Bolivia habló con EL DEBER

El empresario es CEO de Toyosa

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Tuffí Aré Vázquez

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08/07/2018

“Para mí estar metido entre los fierros es normal”, resalta el hombre que
comanda desde hace tres años Toyosa. Erick Saavedra Mendizábal es, a
sus 41 años, el gerente general de la compañía que conquistó a los
inventores de la famosa marca japonesa Toyota para representarla
exclusivamente en Bolivia. Nacido en Cochabamba, radicado después de
los 11 años en La Paz y formado profesionalmente en EEUU, dice que le
encanta vivir con su esposa Jimena Rico Toro y con sus tres hijos en la
bella zona cruceña de Urubó, desde hace 14 años. “Mis hijos son
cambas y yo digo que soy porongueño”, expresa durante Un desayuno
con EL DEBER, en el restaurante del hotel Camino Real.
Con su hermano mellizo Edwin aprendieron de mecánica cuando su
padre los llevaba en vacaciones al taller de Toyota en La Paz. Solo
tenían 12 años, pero ya exploraban los carburadores. Su jefe de esa
época, un técnico en mecánica, hoy es el gerente de servicios, bajo su
mando. “Ahí aprendí que saber trabajar es un buen hábito. Me dio base,
ya que ahora puedo entrar al taller, ver cómo se cumple una orden de
trabajo y determinar el criterio de calidad de servicio. El control físico en
la posventa es fundamental. Tenemos mecánicos certificados por Toyota
en Japón”.

Saavedra obtuvo el bachillerato en el colegio Calvert de La Paz y


previamente había estudiado en el Saint Andrews. “Tuve un tours de
colegios, pero eso me ha ayudado a ver las cosas de manera distinta. Fui
un poco rebelde. Me gustaban las materias de física y química. Un año
me aplacé por artes. Soy malo para dibujar y solo canto en la ducha para
que nadie me escuche”, bromea. Cursó durante cuatro años la carrera de
negocios internacionales, en Boston, EEUU, y se especializó en
marketing. Ahí también hizo una pasantía en Toyota, donde aprendió el
concepto americano de negocios, que era el volumen. “Ahora el margen
proviene mayormente de la posventa y del crédito financiero”, apunta.
Siete meses en la cultura Toyota
Una de las condiciones que Toyota propone es que si alguno de sus
socios locales elige a un hijo como alto ejecutivo debe recibir formación
en Japón. “Hay historias de familias que fracasaron en la siguiente
generación porque no conocían el negocio. Por eso fui siete meses a
aprender de la cultura, filosofía, metodología y costumbres japonesas. La
parte fundamental es la planificación, no a un mes, sino a cinco, diez y 15
años. Algunas compañías lo hacen incluso a 100 años. Toyota hace un
plan de cinco años y todo se explica en una simple hoja para leer y tomar
decisiones rápidas. No hacen un libro de tesis. Registran el problema y la
solución, que es la base del planning”, explica.

Tras su primer retorno de Japón se integró como coordinador comercial a


Toyosa en Bolivia. Menciona que su fuerte no era finanzas, pero ahora
es lo que más atiende. Su segunda incursión en la nación asiática la hizo
en su rol de embajador de Bolivia, por un periodo de un año y ocho
meses. “Fue una experiencia interesante que cambió mi vida. Me enseñó
a ser más prudente, a escuchar más y hablar menos. Japón es una gran
nación, pero tiene poco territorio. En Bolivia hay mucho espacio para el
crecimiento”.
El exembajador dice que le encantaría aplicar el orden que vio en la
cultura japonesa. “Es un valor que se enseña en la escuela. Los niños
están preparados para la adversidad”. Refiere que cuando ocupó la
función diplomática su mejor resultado fue generar garantías para
inversiones como la de Sumitomo, que destinó 600 millones de dólares a
su operación en Bolivia.
Recuerda que al inicio de su gestión la embajada tenía solo tres
funcionarios, pero llegó a contar con 10 para atender a 7.000 bolivianos.
Una de sus iniciativas fue la habilitación de consulados móviles.
Una firma con 600 empleados
Toyosa cumplirá 43 años en Bolivia. “Mi padre fue el fundador. En 1981
fue distribuidor y en 1996 pasó a ser el único con Toyosa. Hoy tenemos
600 empleados y 35 puntos de venta. Nuestro estándar de calidad del
servicio es del 95% y el índice de satisfacción del cliente es del 87%. El
objetivo es subir al 92% y mantenernos”. “Al volver mi padre me apoyó
para ejecutar cambios estructurales.
Ahora estamos más científicos en lo que hacemos. Tenemos un equipo
humano formado en atención al cliente, pero tomará su tiempo. El
negocio es sostenible y la industria crece”. Cuenta con 16 gerentes bajo
su mando y se reúne con ellos cada lunes para evaluar el desempeño
financiero y la atención al cliente. Cada 20 días participa en la reunión de
directorio, en tanto que su jornada empieza antes de las 8:00 y a veces
termina a la 1:00 de la madrugada, ya que por el huso horario, a esa hora
se comunica con Japón. Sobre su estilo de gestión, considera que no hay
un gerente igual a otro. “Siempre me baso en transmitir la verdad, por
dura que sea.

Lo segundo es la planificación, ya que no podemos llegar a un objetivo si


no entendemos dónde queremos llegar. Lo tercero es que el gerente
debe dar ejemplo y mostrar liderazgo para que el equipo trabaje
alineado. Yo puedo permitir que la gente falle, porque es humana, pero
no que mienta. Si miente roba y si roba mata”.
Ha crecido un 14%
Reconoce que hay una contracción en Bolivia, pero considera que es
normal en un nuevo ciclo económico. “La economía está un poco
restringida por elementos políticos. La pregunta ahora es hacia dónde irá
el país. Sin embargo, al margen de la pregunta de coyuntura de si Evo
Morales se queda o se va, hay en Bolivia una necesidad de consumo y
de educación grande. Hay necesidades de empleo. Es interesante que
Argentina sea declarado país emergente, ya que es un gran aliado junto
a Brasil. Aunque nuestras reservas bajaron, no están en punto negativo.
El mayor problema es que no hubo tratados para captar inversiones y
divisas ni fomento a las industrias. Existen pocas y el contrabando golpea
a los empresarios”. Pese a la desaceleración, Toyosa creció hasta ahora
un 14% más que en 2017, sobre todo por reducir costos y porque ofrece
mejores precios y valor a los clientes. Alistan dos novedades: un
vehículo de 23 mil dólares y un automóvil de 13 mil dólares.
El Grupo Saavedra también encara millonarios proyectos inmobiliarios
como el World Trade Center de La Paz y ha incursionado en la industria
con Casa Ideal en Santa Cruz, que permite edificar viviendas en menor
tiempo y a un precio mínimo de 55 mil dólares. Finalmente, desarrolla
Casa Campo, que contempla la edificación de un centro comercial,
canchas de golf y viviendas en 260 ha. El CEO de Toyosa disfruta de la
vida familiar y sus horas de ocio las pasa en el polígono de tiro y en el
cine. Conduce una camioneta Toyota Hilux y apoya a su esposa Jimena,
que tiene una firma de catering para niños. “Ella es mi comandante en
jefe. Es el cimiento de mi hogar”, concluye.

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