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ARGUMENTO DELA DIVINA COMEDIA

Dante coloca al poeta en una crisis, justo a la mitad de su vida, símbolo que
ha sido interpretado por los críticos como la crisis personal que acaece
normalmente a los treinta y cinco años. Ante esto, el poeta emprende un
viaje hacia su mundo interno, en búsqueda de lo verdaderamente puro,
representado en el amor que siente hacia su Beatrice. En sintonía con
esto, los críticos también han señalado que la Divina Comedia es un
universo de símbolos y arquetipos, que hay que ir estudiando para
desentrañar y apreciar su contenido pleno. Por otro lado, aunque algunos
podrían confundirse en cuanto al término Comedia, éste es colocado por
el autor porque en la antigüedad las comedias constituían la contraparte
de las tragedias, terminando de buena manera.
Resulta entonces pertinente también presentar un argumento de cada uno
de sus cantos, a fin de que el lector pueda hacerse una idea clara del
contenido que encontrará en cada uno de ellos. A continuación entonces
un breve argumento de cada uno de los capítulos de la Divina Comedia:

El infierno
La obra de Dante comienza con una narración en primera voz, donde el
poeta –llamado también Dante- asegura encontrarse “en medio del
camino de la vida” y atravesando “una selva oscura”. Lo cual para los
críticos puede significar que a los 35 años el poeta se encontraba
transitando por una crisis existencial y tal vez por una vida licenciosa. De
esta forma, en su andar, logra divisar una colina (que algunos interpretan
como el símbolo de una vida virtuosa). Decidido a alcanzar la cima, Dante
se encamina hacia la colina, pero le salen al frente tres bestias, las cuales
representa cada una un pecado capital. Así se ve frente a frente con un
león (identificado con la soberbia), una loba (señalada como la avaricia) y
una pantera (que algunas fuentes señalan como lujuria).
Del enfrentamiento, surge la imposibilidad del Poeta de proseguir su
camino hacia la virtud. En medio de la angustia hace su aparición Virgilio,
personaje de la antigua Grecia, que el poeta identifica como el más
grande Poeta de todos los tiempos. Éste le servirá de Guía en el viaje que
comenzaran. No obstante, Virgilio le advierte que para salir de la selva
oscura en la que se encuentra primero debe atravesar el infierno, para
luego ir ascendiendo al purgatorio y finalmente al paraíso, donde podrá
encontrar a Beatrice.
Comienza entonces el descenso a este reino espiritual, que Dante visualiza
como un cono invertido, compuesto por un ante infierno y nueve círculos o
niveles, siendo el más profundo aquel donde habita Lucifer. Poco a poco
irá visitando los siguientes círculos:
Ante infierno
En este estadio moran y son castigados los cobardes, lo que para la Biblia
serían posteriormente los tibios, es decir los que no hicieron bien ni mal.
Ellos reciben como condena tener que correr por la eternidad tras una
bandera que carece de significado, mientras son perseguidos y picados
por avispas. Así mismo, este estadio lo llevará a la laguna del Aqueronte,
la cual es usada por los muertos para viajar al inframundo. Con la ayuda
de Caronte, el barquero del inframundo, Dante y Virgilio se disponen a
cruzar esta laguna alimentaba por las lágrimas de los mortales.
Círculo Primero: el Limbo
Llegan entonces al primer círculo, llamado el Limbo, a donde son enviados
aquellos que no han sido bautizados. Sorprendentemente, en él habita
también Virgilio, quien guía a Dante. Las almas de este círculo no sufren
ningún tipo de castigo, sólo están privados de la presencia de Dios.
Círculo Segundo: los Lujuriosos
Antes de llegar al segundo círculo, donde moran los lujuriosos, como
Helena, Aquiles, Cleopatra, Tristán y Paris, quienes son empujados y
revueltos eternamente por el viento, Dante debe enfrentarse a Minos,
quien es quien escucha las confesiones de los pecadores, anunciándoles a
qué círculo están destinados. Minos trata de cerrarle el paso al poeta,
pero Virgilio le advierte que ellos realizan este viaje por autorización
divina.
Círculo Tercero: Golosos
En este estadio, Dante deberá toparse con Cancerbero, el perro de tres
cabezas. En este círculo se encuentran condenados aquellos que han
cometido el pecado de Gula, por el que han sido castigados a comer
eternamente una masa, conformada por el fango de la tierra.
Círculo Cuarto: Avaros y Pródigos
En este círculo se encuentran aquellos condenados por el pecado de
Avaricia y derroche, siendo castigados a llevar enormes pesos en el pecho
y empujárselos unos a otros, mientras preguntan incansablemente “¿Por
qué sueltas? ¿Por qué agarras?”. En este estadio, Dante es detenido por
Plutón, quien lo deja pasar también al saber el propósito divino de su
travesía.
Círculo Quinto: Ira, Indiferencia, Soberbia y Envidia
En este canto, Dante debe atravesar la laguna de Estigia, con ayuda de
Flegias, para llegar a la ciudad de Dite. En el camino a ella, encuentran
a aquellos que en vida han pecado de ira, siendo castigados a golpearse
a sí mismo hasta sangrar. Acá también moran los indolentes, quienes
reciben el castigo de suspirar eternamente bajo el agua de esta laguna.
Así mismo, en las cercanía de Dite, sufren su condena los envidiosos y los
soberbios. Al llegar a Dite, un ángel divino les abre las puertas.
Círculo Sexto: Herejes
En este estadio residen aquellos que cometieron el pecado de la Herejía,
condenados a yacer en ardientes sepulcros, cuyas tapas forman las
paredes internas de la ciudad.
Círculo Séptimo: Violentos
Al llegar a este círculo, se encuentran con su guardián: el Minotauro. Así
mismo, pueden ver que este estadio se encuentra dividido en jirones: el
primero, destinado a los condenados por homicidio, piratería y robo,
quienes han sido castigados a permanecer en un río hirviente de sangre,
mientras son flechados eternamente por los centauros. El segundo
espacio de este círculo es para los suicidas, ellos han sido convertidos en
árboles que deben soportar por la eternidad los mordiscos de perras
salvajes y hambrientas. Finalmente, la tercera parte es destinada para los
blasfemos, quienes deben recibir por la eternidad una lluvia de fuego.
Círculo Octavo: Fraudulentos
Este círculo ha sido destinado para aquellos que cometen el pecado de
fraude, quienes están representados, en la imagen del guardián del
círculo Gerión, como un hombre con cara de justo, pero cuerpo de víbora.
Este círculo se encuentra dividido en bolges, fosas en las que los
fraudulentos reciben su castigo.
Círculo Noveno: Traidores
Este círculo contiene cuatro fosas, destinadas a aquellos que han cometido
distintos tipos de Traición: la Fosa Caína, para quienes traicionaron a sus
familiares. Así mismo, se encuentra la Fosa Antenora, en donde moran
aquellos que han traicionado a su patria. En tercer lugar, la Fosa Tolomea
alberga a los condenados por traicionar a sus amigos. Todos estos han
sido condenados a estar congelados en la laguna Cocito Finalmente, la
Fosa Judeca, es destinada para quienes han traicionado a su Señor. Es en
esta fosa, donde habita Lucifer. Es descrito como un ser horrible, que tiene
la mayoría del cuerpo congelado, no tiene brazos sino alas de murciélago,
y posee tres caras: la primera representa el odio, es de color rojo y
mastica la cabeza de Judas; la segunda representa la impotencia, es
amarilla y mastica el cuerpo de Bruto, y finalmente, la tercera que sintetiza
la ignorancia, es negra y mastica el cuerpo de Casio.
Cuando Dante está a punto de desvanecerse ante semejante horror, Virgilio
aprovecha un desplazamiento de Lucifer, para mostrarle a Dante cómo se
ve a lo lejos una montaña que surge desde el mar, y que simboliza, de
acuerdo a los especialistas, el Purgatorio, a donde se dirigen el Poeta y
Virgilio.

El Purgatorio
Después de lograr salir de las entrañas del Infierno, Dante y Virgilio
comienzan un viaje ascendente, en el cual atravesarán primero el
Purgatorio, el cual de acuerdo al autor de la Divina Comedia se encuentra
ubicado en una isla perteneciente a las antípodas de Jerusalén. Al igual
que el Infierno, el Purgatorio presenta un ante purgatorio y siete círculos
y el Paraíso, sólo que estos se disponen de forma ascendente, a los cuales
van subiendo los pecadores a medida en que van purgando sus culpas, a
través del arrepentimiento.
El primer estadio al que llega Dante es en ante purgatorio, sitio de espera
en el que desembarcan las almas que han viajado por el Tíbar, guiadas
por el ángel Nauta. Estas almas son de aquellas personas que pudieron
arrepentirse de sus pecados a última hora, siendo perdonados, pero
castigados a esperar por un tiempo la posibilidad de poder llegar al cielo.
Luego de atravesar este estadio, Dante se encuentra frente a las puertas
del Purgatorio, custodiadas por un ángel, delante del cual yacen los tres
escalones de los niveles teologales: el arrepentimiento, la confesión y la
caridad y el amor. Luego de hacer un acto de constricción frente al ángel
guardián, Dante logra entran al Purgatorio, no sin que el ser alado le haya
marcado en la frente una P, la cual significa siete pecados capitales. De
esta forma, Dante visitará los subsiguientes círculos ascendentes del
Purgatorio hasta llegar al Paraíso Terrenal.

Paraíso
Luego de atravesar el Purgatorio, Dante llega al Paraíso, donde sin
embargo no puede acompañarlo Virgilio, quien ha sido condenado al
infierno. Este reino espiritual se presenta como el universo, de acuerdo al
sistema planteado por Ptolomeo, el cual estaba conformado por un
planeta central, alrededor del cual giran nueve planetas más.
Dante finalmente se encuentra frente a frente con Beatrice, la rosa de la
pureza, con quien visitará diez planetas: la Luna, Mercurio, Venus, el Sol,
Marte, Júpiter, Saturno, el planeta del Cielo Estelar, el Planeta del
Cristalino, donde Beatrice se despide de él, convirtiéndose San Bernardo
en su nuevo guía, acompañándolo entonces al Empíreo, donde se
encuentra finalmente ante la presencia de Dios.