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Justificación

La vida de la población de estratos 1, 2 y 3 en Colombia gira entorno a sus ingresos y la capacidad


de satisfacer sus necesidades económicas; desafortunadamente gran parte de esta población por
diferentes factores de la economía actual, sobrepasan su capacidad de pago en comparación con
sus gastos, es aquí donde los créditos informales entran en la escena. En este sentido se parte del
supuesto de que el prestadiario obstaculiza el desarrollo económico nacional.

Esta investigación debe realizarse para encontrar soluciones para los estratos en cuestión con
respecto a mejorar su situación financiera sin verse envueltos en sobrecostos por el pago de tasas
de interés muy altas y en la medida de lo posible concientizar a las entidades financieras en educar
a la población en el uso del sistema financiero antes de convertirlos en consumidores masivos lo
que posiblemente resultaría en menos carteras irrecuperables para las entidades financieras y una
economía financiera más sana para el país.

“La informalidad sigue siendo una de las tareas pendientes para el sistema financiero, ya que
según las cifras del informe de inclusión bancaria de Asobancaria, Colombia es el segundo país de
Latinoamérica con mayor porcentaje de personas con créditos informales, con 6,45%, solo
superado por Panamá con una cifra de 10,04%”. (El país.com.co octubre de 2016.) Toda esta
información viene del foro económico mundial y basado en encuestas, aseguran que Colombia
tiene que mejorar en cuanto al otorgamiento de créditos.

La oferta y la demanda de créditos formales son dos de los aspectos importantes que también
influyen en esta problemática, por un lado las personas están reacias a adquirirlos por
incomodidad en cuanto a papeleo y el hecho de cumplir con los requisitos exigidos por los bancos,
y por otro lado si fuese posible cancelar estos créditos en plazos más amigables, pagos semanales
o incluso de días con tasas de interés favorables para el consumidor.

Ahora bien, en Colombia el porcentaje de personas que tienen un producto en una institución
formal es de tan solo el 30% según cifras del Banco Mundial, comparado con países como Jamaica
71%, Brasil 56%, o chile 42%; pero se ve una tendencia al cambio y tal vez una solución a este
flagelo ya que el sistema financiero ocupa actualmente ocupa el puesto 37 entre los 62 países en
el mundo en cuanto al indicador de acceso a los servicios financieros de personas y empresas,
avanzando 6 puestos con respecto al 2008.

Solo el 17% de familias de los estratos 1, 2 y 3 dice haber accedido a un préstamo formal con algún
banco, cooperativa, fondo de empleado o caja de compensación, entre otras. Familiares y amigos
son la principal ‘tabla de salvación’ para quienes necesitan liquidez que les ayude a salir de un
apuro económico. El 73% de esas personas admite haber acudido a ese círculo social cercano por
un préstamo; 23 %, a empeñar algún artículo de su hogar; y 25 % ha recurrido a prestamistas.

Las cifras, que hacen parte de la Encuesta de mercado de crédito informal en Colombia,
contratada por USAID y el Programa MIDAS a Econometría, indican además que de ese número de
hogares, unos 4,6 millones todavía están pagando dichos créditos, de los que el 53 % son a
préstamos informales. (EL TIEMPO economía, indicadores económicos junio 2015).

Toda esta investigación nos conduce a deducir que la posible mejor solución está en el sistema
financiero formal y en la capacitación financiera al ciudadano común.

(EL TIEMPO infografía: A dónde acuden los colombianos de bajos ingresos a la hora de
endeudarse, 2015.)