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Migrantes purhépechas a Estados Unidos.

De una montaña a otra: la fiesta de San Francisco de Asís en Cherán,


Michoacán y Burnesville, Carolina del Norte.

Casimiro Leco Tomas1

A manera de Introducción
En los últimos años la migración internacional México-EE.UU. ha influido de diferentes
maneras en las comunidades indígenas de nuestro país quienes han encontrando en
ella una alternativa de trabajo dadas las escasas posibilidades que les niega el
mercado regional. Un ejemplo lo encontramos en la comunidad indígena de Cherán,
Michoacán, que aporta un número importante de sus pobladores al vecino país del
norte, quienes se han incorporado a algún sector del mercado laboral, esto
independientemente de su situación migratoria.
En esta comunidad, la migración a EE.UU. ha logrado impactar de muchas
maneras, asunto que se hace presente en la cotidianidad de la gente, ya que muchas
de las prácticas giran en torno a “el norte”, pueblo que se ha venido transformando a
raíz de la migración. En el “otro lado”, los cheranes se han estableciendo en
determinados lugares en donde sus tradiciones y costumbres se expresan de
diferentes maneras tal y como sucede en su natal pueblo. Esto hace que haya un
estrecho vinculo entre ambas comunidades que se encuentran en dos espacios
diferentes: Cherán, Michoacán y “Las montañas” de Carolina del Norte.
Por el momento, me voy centrar en un caso especifico, el cual es
explícitamente cultural y más particularmente de los purhépecha de Cherán, para ver
la manera en que los cheranes celebran a su santo patrono San Francisco de Asís
allende la frontera.
Esta ponencia se apoya de manera muy importante en la información recogida
en trabajo de campo tanto en Cherán, Michoacán (México) y Burnesville Carolina del

1
Norte (EE.UU.). Para los fines de la investigación en un primer momento se recurrió a
hacer un trabajo exploratorio por las comunidades serranas, una vez esto, el trabajo
de campo se centro en la comunidad de Cherán, en donde confluyen distintas
maneras de migrar y en donde “el norte”2 tiene un gran impacto.
En ambos espacios se intercalaron una serie de técnicas, según las
necesidades, a decir de ellas: la observación etnográfica, la observación directa, la
observación participante y entrevistas a informantes que previamente seleccionamos.
Entrevistas que han sido grabadas, transcritas y codificadas para un mejor análisis,
mimos que ahora estoy trabajando, así que las reflexiones que aquí pudieran surgir
seguramente contribuirán a reforzar este trabajo.

I. LOS INDÍGENAS EN EL CONTEXTO DE LA MIGRACIÓN A EE.UU.


Desde hace tres décadas, el fenómeno de la migración de mexicanos a EE.UU. ha
sido objeto de estudio por distintos autores en varias disciplinas tales como historia,
demografía y antropología social (Durand, 1994). La complejidad del fenómeno los
llevó a especializarse en determinado renglón del tema, lo que ha abierto nuevas
líneas de investigación que tratan de explicar tan vasto fenómeno social. A partir de
la década de los setenta los investigadores han abarcado otros aspectos de la
migración de México a EE.UU. que han enfatizado mayormente en identidad
(Valenzuela, 1998), transnacionalismo (Mummert, 1999) y redes sociales (Mines,
1981; López, 1986; Durand, 1994).
Hasta hace algunos años se le había dado una gran importancia a estudios de
migrantes que se localizaban en la zona tradicional de migración en EE.UU. (Estudio
Binacional, 1999), conocida también como región histórica y que abarca los estados
de Texas, Arizona, California y Nuevo México. A principios de la década de los
noventa empezaron a proliferar estudios de migrantes en el medio urbano de los
EE.UU. De cualquier manera, las investigaciones de mexicanos en las zonas rurales

1
Presenta Mtro. Casimiro Leco Tomás, estudiante del programa de doctorado en el Centro de
Estudios Rurales de El Colegio de Michoacán A.C. Esta ponencia forma parte de una amplia
investigación que estoy preparando para la tesis. E-mail: leco@colmich.edu.mx
2
“El norte” o “el otro lado” es como comúnmente la gente de Cherán identifica a los EE.UU.

2
del Sureste de EE.UU. han sido muy escasas. Es precisamente a esas zonas a donde
van un buen porcentaje de los migrantes purhépechas que me interesa estudiar.
Los estudios sobre migración se centran durante mucho tiempo en las zonas
mestizas y poco en las indígenas. Sin embargo, existen algunas investigaciones de
corte antropológico sobre indígenas mexicanos en EE.UU. en donde se aborda la
migración como uno más de los aspectos que permiten caracterizar su
comportamiento social, cultural y económico; también se cuenta con algunos estudios
de caso que han tratado el funcionamiento de los circuitos migratorios en
determinadas etnias (Corona, 1999). No obstante la utilidad que han brindado estos
trabajos, desafortunadamente no están sistematizados respecto al tema de la
migración indígena mexicana en los EE.UU., por lo que no se tiene conocimiento de
cuántos indígenas viven y la manera en que se insertan en la dinámica de trabajo
estadounidense.
La presencia de los indígenas en el flujo migratorio a EE.UU. no es asunto
nuevo,3 estos habían estado migrando, aunque en menor porcentaje durante el
Programa Bracero (1941-1964), sin embargo una vez finalizado dicho programa
optan por la ilegalidad; pero seria a partir de la crisis económica de México de
principios de los años ochenta que un número creciente de indígenas ha ido
engrosando las filas de migrantes mexicanos a los Estados Unidos (Varese, 2000). A
partir de la Ley de Amnistía Simpson Rodino-IRCA (1986)
“no sólo se había detectado un incremento notable en el
número de migrantes que intentan cruzar la frontera de manera
ilegal, sino también nuevos grupos de migrantes se habían
incorporado al flujo migratorio. La incorporación de indígenas
mexicanos al flujo migratorio hacia los Estados Unidos ilustra la
profunda transformación de este fenómeno social. Trabajadores
indígenas migrantes mixtecos y zapotecos de Oaxaca, totonacas
de Veracruz, nahuas de Guerrero y purepechas de Michoacán

3
forman la mayoría de esta nueva ola reciente de migrantes.”
(Rivera, 2000: 380).
Para finales de los ochenta se estima que en los EE.UU. había
aproximadamente “entre 130,000 y 250,000 indígenas mexicanos trabajando en los
campos agrícolas, en las industrias empacadoras, en varios tipos de planta de
manufacturera y en los distintos tipos de servicios urbanos” (Varese, 2000: 24). Las
áreas geográficas de mayor concentración de los migrantes indígenas son la costa
oeste de los EE.UU. especialmente los estados de California, Oregon y Washington,
parte de los estados del suroeste y sur como Arizona y Texas, Florida, los estado del
sureste como Georgia y las Carolinas, la ciudad de Nueva Cork, Chicago y en los
estados de Illinois, Iowa, Colorado e incluso Alaska (Varese, 2000).
El ejemplo más claro lo constituyen los indígenas oaxaqueños que se han
concentrado en California, al respecto hay varios trabajos que se ocupan de ello
(Rivera, 1999; 2000, Varese, 2000; Palerm, 2000; Michael, 2000; Barabas, 2001;
Velasco, 2002). De acuerdo a datos proporcionados por Varese tan solo en California
en la actualidad “se hablan 80 lenguas además del inglés. A estas lenguas
‘extranjeras’ hay que añadir unas docenas de lenguas indígenas de los Estados
Unidos y más de una docena de lenguas indígenas de México, Guatemala, América
Central y Sudamérica” (Varese, 2000: 24), ahí se detectan representantes de los
grupos indígenas dentro del cual están los purhépechas (Varese, 2000).
Los migrantes no indígenas al parecer tienen aspiraciones laborales más
urbanas dejando nichos libres en el mercado de trabajo agrícola, especialmente en
los campos de las agroindustrias californianas y de los cultivos de uva y frutales de
Oregon y Washington, es precisamente en este tipo de espacios, que al quedar
vacíos, los migrantes indígenas pasan a ocupar, especialmente los oaxaqueños.4 A

3
Manuel Gamio (1931) fue uno de los primeros en registrar la presencia de los indígenas mexicanos en los
EE.UU., de acuerdo a un estudio realizado entre 1926 y 1927 en donde recoge el testimonio de sus entrevistados
a partir de sus experiencias vividas en aquel país.
4
En el caso de los oaxaqueños “una de las condiciones más importantes para que un miembro de una
comunidad campesina indígena pueda migrar a los EE.UU. emprendiendo un viaje de miles de
kilómetros para llegar a un lugar totalmente desconocido y poder conseguir un trabajo que le permita
sobrevivir, es que tenga acceso a una red de relaciones de miembros de sus propia comunidad,
región y/o etnia.” (Varese, 2000: 29). Así, lo que caracteriza a los pueblos indígenas de México, “es

4
estos grupos indígenas “se añaden casi en seguida nahuas de Guerrero y Puebla, y
purhépechas de Michoacán” (Varese, 2000: 29).
El interés nuestro se centra básicamente en el caso de los indígenas
purhépechas migrantes a EE.UU. aunque no se concentran en un solo lugar y
tampoco están organizados como los oaxaqueños, su presencia en aquel país es más
que importante.

a) Los indígenas y su inserción en los EE.UU.

Los migrantes indígenas al momento en que se introducen a los EE.UU.,


independientemente de su situación legal, tienen que adaptarse a las condiciones del
lugar: vivir en una cultura diferente a la propia requiere una variedad de ajustes en la
manera de actuar, pensar y comportarse (Valenzuela, 1998), además de lidiar entre
dos culturas, con dos formas de considerar el tiempo y concebir el mundo en que se
vive.
Miles de los latinos recién llegados a los EE.UU. han tratado de adaptarse a la
cultura estadounidense, mientras mantienen su idioma y sus costumbres (Olmedo,
1999). Como señala Anderson (1999) “el mismo acto en distintos lugares y distintos
tiempos, en espacios sociales diferentes y en climas materiales distintos, puede
connotar cosas enteramente diferentes”5, así el habitus de una persona puede
cambiar, modificarse o reafirmarse
De acuerdo a Bourdieu el habitus es un elemento tanto de la práctica del
individuo como de las interacciones de grupos o de clases que tienden a modificarse
en un espacio distinto. El concepto de habitus alude a las prácticas culturales que se
establecen en condiciones específicas de vida. Estas prácticas, a su vez, “constituyen
la base para la construcción de nuevas construcciones simbólicas y prácticas sociales,
pues el habitus, además de ser generador de prácticas sociales, es un factor
relevante en la reproducción cultural” (Valenzuela, 1998: 345). Las prácticas

que los migrantes trasnacionales indígenas tienden a reconstruir su “espacio comunitario” y étnico en
el país receptor” (Varese, 2000: 30).

5
culturales como la forma en que se expresan los conocimientos sobre saberes,
deberes y prácticas culturales es lo que permite que los individuos vayan
reconociendo patrones de comportamiento en los diferentes ámbitos en los que se
mueven (Díaz, 2000).
La teoría de los campos y del habitus de Pierre Bourdieu expresan la
interiorización de las reglas sociales mediante un conjunto de disposiciones durables
orientadoras de la acción. El habitus es el producto de la interiorización de las
condiciones objetivas de la existencia que permite la construcción de una coherencia
intersubjetiva de las experiencias colectivas a partir de lo cual se constituyen los
“estilos de vida” (Valenzuela, 1998). De acuerdo a Anthony Giddens un estilo de vida
se puede definir “como un conjunto de prácticas más o menos integrado que un
individuo adopta no sólo porque satisfacen necesidades utilitarias sino porque dan
forma material a una crónica concreta de la identidad del yo” (Giddens, 1998: 106),
es decir, son prácticas hechas rutinas y que se pueden manifestar de varias maneras
en la vida cotidiana.
Las prácticas de los migrantes pueden cambiar, modificarse o reafirmarse
cuando estos se desplazan de su comunidad a el “el otro lado”. En las áreas de
expulsión de mano de obra de las comunidades es común y popular referirse a “el
otro lado”, expresión que cada vez tiende a socializarse con mayor fuerza. La
migración forma parte de la vida cotidiana de los hombres y mujeres purhépechas el
cual invade sus espacios familiares y comunitarios. Así, “para millones de mexicanos
en zonas urbanas, rurales e indígenas, trabajar en ‘el otro lado’ significa traspasar las
fronteras física, cultural, política y social de su territorio o ámbito normal de vida”
(Cruz, 1999: 265). Antes de aventurar el viaje al “otro lado”, este resulta un misterio
por lo que implica y representa “el territorio nuevo, costumbres nuevas, diferentes
culturas, diferentes leguas, razas diferentes, monedas diferentes, etc.” (Cruz, 1999:
265) y que al llegar a EE.UU., los migrantes han respondido de manera creativa
(Farfán, 1999).

5
Esta cita es retomada por Anderson (1999) del trabajo de Comaroff (1991).

6
No obstante, los oaxaqueños han formado importantes organizaciones
políticas, permitiéndoles esto desplegar acciones colectivas tanto en las comunidades
de origen como en las comunidades que han establecido a lo largo de su circuito
migratorio. La manera como los migrantes oaxaqueños mantienen comunicación
estando en el “el otro lado” con sus comunidades de origen ha permitido el
surgimiento de comunidades transnacionales. Es decir, comunidades de migrantes
que se extienden desde México a los Estados Unidos manteniendo vínculos estrechos
que les permite unir las comunidades de destino con las comunidades de origen. Así
“las relaciones sociales transnacionales permiten a los migrantes mantener y
desarrollar relaciones múltiples –familiares, económicas, sociales, organizacionales,
religiosas y políticas- que cruzan muchas fronteras (geográficas, culturales,
lingüísticas y políticas)” (Rivera, 2000: 381).
En el caso de los migrantes indígenas oaxaqueños, el proceso migratorio les ha
permitido traer de regreso a su tierra natal mercancías, estilos y actitudes adoptados
en “el otro lado”, al mismo tiempo, su inserción en mercados laborales distantes les
ha permitido reafirmar mucho de lo que se conoce como costumbres tradicionales
(Rivera, 2000: 282). Así pues, los indígenas han respondido de manera creativa al
reto de mantener el tejido social y cultural que permite la viabilidad de la comunidad
a través de espacios geográficos distintos.
II. EN EL MARCO DE LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL: CHERÁN
Antes de introducirnos de lleno en el trabajo de campo en Cherán previamente
hicimos una exploración en la región serrana6 con el fin de contextualizar
regionalmente nuestro universo de investigación; en dicha exploración indagamos a
cerca de las historias locales relativas a la migración, pero sobre todo hurgamos
posibles relaciones de gentes de aquellas comunidades que tuvieran nexos con

6
Queremos aclarar que por ahora no nos interesa entrar en la ya amplia discusión existente de si son purhépechas
o tarascos, a lo largo del trabajo nos vamos a referir a los purhépechas. La región purhépecha se divide en
subregiones: La Ciénega de Zacapu, La Ribera del Lago de Pátzcuaro, La Cañada de los Once pueblos y la Sierra
purhépecha, en esta última se encuentra la comunidad indígena de Cherán.

7
Cherán para engancharse y contratarse con gente de ese lugar, ahí en donde “el
norte” tiene un mayor impacto.
En las comunidades de nuestra región de estudio el fenómeno de la migración
se presenta con características distintas según los pueblos. Esta heterogeneidad lo
hace muy rica en cuanto a las posibilidades de la investigación, pero al mismo tiempo
introduce en una gran complejidad.
En las comunidades de la Sierra en la cual indagamos acerca de la migración,
hay casos de pueblos que se caracterizan por tener una migración más nacional que
internacional, a decir de ellas: Pamatacuaro, Nahuatzen, Capacuaro, San Felipe de los
Herreros y Aranza. Aunque hay pueblos en donde hay una equidad como Sevina,
Tanaco y Pichataro. En cambio en otros como Arantepacua, Comachuen, Quinceo,
Cheranastico, Urapicho, Ahuiran, Nurío y Cherán la migración se dirige básicamente a
EE.UU.
De acuerdo a nuestra apreciación por las comunidades aledañas a Cherán, la
migración a Estados Unidos es un fenómeno siempre presente pero de ninguna
manera homogéneo. La intensidad migratoria tiene que ver, al parecer, con la
disponibilidad de recursos locales, falta de empleos, pero también con la posibilidad
de contraer deudas para financiar el viaje. Una vez esto, lo común es acudir a
Cherán, lugar que se ha convertido en sitio preferencial, pues funge como centro de
operación para las personas que acuden de las comunidades vecinas a contratar los
servicios de cualquiera de los afamados “coyotes” del lugar o bien para contratarse
con cualquiera de los enganchadores que ofrecen trabajo en EE.UU. con visas H2-A,
para jornaleros agrícolas.
Por ello, el pueblo en donde centramos un mayor interés es Cherán, pues es el
lugar que tiene una mayor tradición migratoria a EE.UU. y uno de los más altos
índices de migración, entre los pueblos Serranos ocupa un sitio preferencial por la
cantidad de fuerza de trabajo que aporta al vecino país del norte.
Histórica y estructuralmente es Cherán un claro ejemplo en donde la migración
internacional se hace presente, en esta comunidad migrar no es un asunto nuevo,
pues hemos encontrado indicios de los primeros migrantes que se aventuraron antes

8
de los años cuarentas (Beals, 1992: 43). Aunque la migración no era tan evidente
sino tangencial, para principios de esa década en que Beals hacia su trabajo de
campo en esta comunidad señalaba que “probablemente la mayoría de los jefes de
familia en el pueblo ha estado en los EE.UU. o tienen parientes que aún viven ahí”
(Beals, 1992: 43). Es precisamente por estas fechas cuando se conviene entre México
y EE.UU. crear un programa sobre importación norteamericana de mano de obra
mexicana para la agricultura, firmándose el 4 de agosto de 1942 (Morales, 1982). La
región purhépecha no fue la excepción, a donde no tardaron en llegar contrataciones
que estaban vinculados con el Programa Bracero, dentro del cual hubo gente de
Cherán que se contrato7.
El Programa Bracero que terminó en 1964 por decisión unilateral de EE.UU.,
después de veintidós años de vida intensa y conflictiva. “Con el tiempo, los
programas apenas lograban ocultar la inmensa realidad de fondo: la emergencia y
consolidación de los indocumentados” (Durand, 1994: 135). Una vez terminadas las
contrataciones, muchos “braceros” pasaron a la categoría de indocumentados,
aunque no faltaron aquellos que sólo aprovechaban las facilidades que les ofrecía el
contrato para pasar la frontera y luego buscar la manera de escaparse. A pesar de la
terminación del Programa Bracero la práctica migratoria continuó, y no paró con la
finalización de las contrataciones, al contrario se fortaleció: gentes que antes no
habían ido a EE.UU. con la oportunidad que se les presentó decidieron irse, y después
continuaron yendo por esa experiencia que ya antes habían vivido allá, e incluso
muchos de ellos llegaron hacer el papel de coyotes, llevándose a algún familiar,
amigo o paisano, lo que fortaleció las redes migratorias8 que persisten con una mayor
fuerza hasta nuestros días.

7
En el año de 1955 mucha gente de la región tarasca se contrato, entre ellos de Cherán quienes en el
año de 1955 fueron contratados en Monterrey para trabajar en los EE.UU. por un periodo de 45 días.
Fue en Monterrey en donde se expidieron las visas, se aplicaron los exámenes médicos y se realizo el
sorteo para ver el lugar y el trabajo que harían. En esa ocasión fueron contratados para trabajar a
destajo en la pizca del algodón en Maccalen, Texas, y otros en la pizca del pepino en Michigan.
8
Es sabido el importante papel que juegan las redes en el mantenimiento de la migración en la mayor
parte de las comunidades migrantes, especialmente como apoyo y solidaridad para los nuevos
migrantes (Mines, 1981; López, 1986; Durand, 1994).

9
a) Las condicionantes de la migración

Al parecer, dentro de las sociedades rurales los indígenas tuvieron más posibilidades
de seguir resistiendo en sus formas de producción y comercialización agrícola,
artesanal, etc., al continuar buscando ventas en los diferentes mercados internos.
Pero tal parece que en muchos lugares ya se llego a situaciones extremadamente
criticas y la gente ha comenzado a buscar otras vías que le permitan subsistir,
muchos de ellos han emigrado a los EE.UU. en donde han encontrado mejores
alternativas de trabajo e ingreso, práctica que para los no indígenas y sociedades
rancheras lo han venido haciendo desde hace mucho tiempo atrás. Los purhépechas
no se están insertando por el simple hecho de ser indígenas nada más, sino porque
hay otro tipo de transformaciones en el propio medio rural que involucra a todos los
sectores.
Lo anterior, pudiera esta relacionado con una migración emergente. En el caso
de Cherán, la gente se ha estado yendo de manera más organizada en las últimas
dos décadas, aunque como ya hemos visto, Beals, Castile y otros autores que
hicieron investigación en Cherán y la región detectan que ya había todas esas salidas
de migrantes pero no era algo tan común. El fenómeno comienza a agudizarse a
mediados de los ochenta, las causas pueden ser diversas: a) debido a la crisis del
campo en donde cultivar la tierra no resulta redituable, b) por el hecho de que
durante muchos años se ha hecho uso irracional del bosque y este tiende a acabarse,
c) porque la fabricación de artesanías (trompos, baleros, yoyos, maracas, etc.) han
dejado de ser negocio ante la falta de mercado para su comercialización, d) tanto la
resinera y el aserradero comunal debido a la crisis por la que atraviesan han dejado
de ofrecer empleo, e) además de las escasas posibilidades de trabajo que hay para
aquellos que logran terminar una carrera. No obstante, cientos de familias han tenido
que migrar a “el otro lado”, encontrado en ella una manera de solucionar sus
problemas.

10
Dada la importancia que ha adquirido la migración a EE.UU. en la comunidad
indígena de Cherán y pueblos vecinos, “el norte” es algo que la gente lo ha
interiorizado y cada vez la idea de migrar tiende a socializarse con mayor fuerza,
formando así parte de su cultura. Esa tradición de ir al norte se ha venido
fortaleciendo mediante redes de familiares, amigos y paisanos, por lo que migrar
obedece también a una cuestión cultura. Es decir, la gente no solamente esta
migrando por la falta de empleos sino porque hay otro tipo de factores que influyen
como el aspecto cultural y con ello las redes sociales.
En la comunidad de Cherán a raíz de IRCA el fenómeno migratorio ha
adquirido una mayor presencia, el norte es algo que esta presente en la cotidianidad,
la gente lo ha socializado, impactando y trastocando varias maneras en la
comunidad. Ir y venir del norte, independiente de su situación legal, es una práctica
común. La influencia del norte es notable en el tipo de construcción de casas, en los
cargos de fiestas religiosas, en la educación, en la fisonomía cultural del pueblo, etc.
Es una comunidad que esta en proceso de transformación en donde su identidad
cultural tiende a modificarse dado el alto índice de migración que en el lugar impera
en donde lo tradicional se mezcla con lo “moderno”.
Los emigrados de Cherán que viven en los EE.UU. han llevado consigo una
serie de tradiciones y costumbres que reproducen en aquel país. Estos han
respondido de manera creativa adaptándose al medio. Así, los habitus y cambio de
pautas culturales juegan un papel importante en la movilidad migratoria en ambos
lado de la frontera.

b) La presencia de migrantes purhépechas de Cherán en los EE.UU.

En la literatura se ha estado informando que desde hace unos cuantos años la


presencia de los mexicanos se ha ido ampliando por todo EE.UU., quedando atrás
aquellos lugares tradicionales: California y Texas. Por diversas razones se han estado
concentrando en el este de los EE.UU. (Valenzuela, 1993; Durand, et al. 1998). Los

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migrantes han tendido a desplazarse a otros sitios que son considerados para ellos de
interés, como el medio urbano por ejemplo, aunque para el caso de los purhépechas
llama la atención que buena parte de ellos acuda al medio rural.9
Con esta redistribución espacial en la región centro y sureste de los EE.UU.
una buena parte la constituyen los indígenas (Corona, 1997) y es precisamente en
estos lugares en donde se han identificado a migrantes indígenas como los
purhépechas de Cherán, localizándose en la parte Sureste,10 esta nueva zona que
Jorge Durand denomina nuevo corredor migratorio.
Las razones de porqué los purhépechas se están yendo hacia el sureste es
debido a que se están abriendo nuevos mercados laborales. De acuerdo a la versión
de Durand, quien nos dice que se podían estar combinando, por un lado, el hecho de
que se estén abriendo nuevos mercados conforme a la demanda laboral en las
ciudades y zonas agrícolas. Pero que también quizá hay cierto tipo de condiciones
favorables para que no haya restricciones o persecuciones de parte de la migra a
estos grupos, sobre todo de los indocumentados, así estos pueden tener por lo
menos cierta movilidad. Además de que en este tipo de lugares pudiera haber menos
gente y más trabajo, los salarios sean mejores o por que quizá no hay tanto desorden
social y se puede vivir mejor.

9
Desde luego, no descartamos la posibilidad de que pudiera haber purhépechas en algunas ciudades
de los EE.UU., sin embargo, el numero pudiera no ser tan representativo.
10
En esta región están los lugares de destino de los EE.UU. a los que más comúnmente se dirigen los
migrantes purhépechas y en donde incluso se han concentrado en determinadas subregiones. Los
lugares más afamados son “La región de las Montañas”, Durham y Oxford en Carolina del Norte,
trabajan en la plantación del pino y pizca del tabaco; en Cornelia, Georgia, trabajan en las labores del
campo y la “Tyson”; Reading, Pennsylvania, trabajando en la pizca del hongo, en el rastro de carne y
en la polleria “Tyson”; en Cobden y Carbondale, Illinois, trabajan en la pizca de la manzana y del
durazno; en Warren, Arkansas en la plantación el pino y la pizca del tomate; en Bells, Tennesse
“donde hay otras comunidades de Cherán” (Anderson: 1999: 158) trabajan en la pizca de la verdura;
en Wachula y Palmetto, Florida trabajan en la pizca de la naranja y tomate; en Kalamazoo y Beocrey
Michigan, en fábricas de auto partes para carros; en San Luis, Missouri en labores del campo; en
Mayfíeld, Kentucky en fabricas; Gilbert, Sur Carolina en donde trabajan en la construcción. En un
segundo nivel esta California y Center, Texas que por muchos años fueron lugares de atracción. En
un tercer nivel tenemos a aquellos sitios que comienzan a ser nuevos lugares de destino para los
migrantes purhépechas como Foley, Alabama; Oklahoma; Ohio; Virginia y Misisipi.

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III. LOS PURHÉPECHAS DE CHERÁN EN “LAS MONTAÑAS” DE CAROLINA
DEL NORTE

“Las montañas” de Carolina del Norte (EE.UU.) es un lugar concurrido por la gente
de Cherán. En particular Spruce Pine y Burnesville, en ese lugar hay una presencia
importante de gente de Cherán y de pueblos aledaños a Cherán, que previamente se
enganchan con alguien de este lugar.
Este es un sitio de destino tanto para los “coyotes” y contratistas. En este
lugar se redistribuye a otros lugares de EE.UU. a “la gente nueva” con sus familiares
o conocidos. Aquí han estado llegando gente que se va de California, que por algún
motivo se han estado concentrando en esta parte y las razones pueden ser varias.
Las montañas son importantes porque hasta ahí llegan “los migrantes
móviles”, aquellos que radican en alguna parte de la Unión Americana y se desplazan
hasta este lugar para trabajar de manera temporal en la plantación del pino.
En este lugar muchos de los trabajos tienen que ven con el campo y la
explotación de la madera, algo así como en su natal pueblo. Allá la gente trabaja en
las norcerias en donde se hacen todo los preparativos de la planta, corta y venta, el
ejemplo más claro es el del pino. Otros más trabajan recolectando hojas “gelias” para
venderlas a los laboratorios para su procesamiento y obtener productos medicinales
diferentes, en este tipo de trabajo el salario es por lo que se haga. Otros más laboran
en la “piedrera”, fabricas de madera la “Vondale” importante procesadora de
algodón.

a) Los espacios de socialización

En la región de “Las montañas”, los espacios de socialización es “La Traila”, “La


tienda mexicana”, la Iglesia y los campos deportivos de Fútbol y básquetbol. Los
fines de semana es cuando se llevan a cabo los juegos del campeonato y hay misa en
español.

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El torneo de básquetbol y fútbol son eventos que se inaugura en primavera y
se prolonga hasta el verano en donde los juegos son cada fin de semana. En las
canchas deportivas se da cita un importante número de familias, para otros es la
oportunidad de salir de su rutina, de saludar al paisano y de intercambiar
comentarios.
En ese pueblo el fin de semana: domingos hay misa, igual que aquí en Cherán,
misa únicamente para los jóvenes, en donde se da cita cerca de 100 jóvenes y una
70 señoritas, incluso la mayoría de ellos forman el grupo juvenil y que a su ve se
organizan para realizar actividades distintas como convivíos y encuentros juveniles.
La misa de jóvenes es concurrida porque ahí se puede interactuar con la demás
gente, se conocen los nuevos amigos y se dan parejas de noviazgo, es pues un
importante espacio de reunión.
Otro espacio de socialización son las dos tiendas mexicanas que hay, a decir
de ella, “La Guadalupe” propiedad de “El Ocho” originario de Cherán. La tienda es el
lugar al que a menudo acuden los migrantes, y el sitio ideal para hacer entrevistas,
para solicitar algún tipo de servicio: llamar por teléfono; envío de dinero; los fines de
semana dependiendo de la ocasión se venden “carnitas”, menudo, tacos al pastor,
“atapacuas”, atole y kurundas. La tienda funge también como el lugar de reunión
para tratar algún asunto, planear algunas actividades, contraer algún compromiso y
comentarse “los chismes” de los que han llegado, van a llegar y de los que ya se han
ido.
Las fiestas son amenizadas por un grupo musical que se hacen llamar Bacardi
y esta conformado en por varones de Cherán, amenizan todo tipo de eventos sociales
y “Las Pirekuas” son codiciadas es por ello que forman parte de su repertorio musical
En este lugar los cheranes comparten el espacio con gente de Guanajuato y
“Los bolillos” o “gabachos” que participan en las fiestas. Además de los paisanos de
la región serrana.
Cuando se les pregunto si eran purhépechas, las respuestas son variadas. Allá
primeramente son hispanos, luego mexicanos, después Michoacanos, en seguida
purhépechas y entre estos últimos se identifican por cada región. Es importante tener

14
en cuanta: ver quien lo dice, como lo dice, desde donde lo dice, para quien lo dice y
cuando lo dice.

b) De lo local a lo global

Como podemos ver, la migración internacional a EE.UU. en Cherán tiene un gran


impacto, “el norte” forma parte de los corrillos cotidianos de la gente y de su cultura.
Pueblo que esta cambiando a raíz de la migración, en donde lo tradicional se mezcla
con “lo moderno”, el purhépecha con el Inglés, las pirekuas con “Bachata”, “Las
atapakuas” con las pizzas, “El Rap” con las “Uarakuas” y el rollo de las abuelas con el
último grito de la moda gringa, en fin esta es una realidad, una realidad influenciada
por lo transnacional.
Las fiestas religiosas son un ejemplo de la manera en que los purhépechas
están reproduciendo sus manifestaciones culturales en el vecino país del norte. Las
festividades más representativas que se reproducen por los cheranes como parte de
el costumbre es a la virgen de Guadalupe, el levantamiento de los santo niños y la
fiesta de San Francisco. No obstante la que nos interesa estudiar a nosotros es la
fiesta del santo patrono San Francisco de Asís.

IV. EL COSTUMBRE: LA FIESTA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS, EL SANTO


PATRONO DE “LOS NORTEÑOS” DE CHERÁN.

En un pueblo de “Las montañas” de Carolina del Norte hay una presencia importante
de gente de Cherán que radica en ese lugar. Pero no solamente se han estado
llevando a su familia, sino que también han llevado consigo sus tradiciones y

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costumbres, un ejemplo es la fiesta de San Francisco que reproducen allá11. La fiesta
tiene muchas similitudes a la que se realiza en su pueblo de origen.

a) San Francisco de Asís peregrinando por” las trailas” de Cherán

Desde 1999 de manera ininterrumpida en Burnersville, pueblo entre las montañas de


Carolina del Norte se ha venido celebrando la fiesta de San Francisco como en
Cherán. Hay designación de cargos y comisiones para festejar al santo patrono San
Francisco de Asís, que comienza con las peregrinaciones a la imagen misma que ha
sido llevada desde Cherán, allá al igual que en Cherán al santo se le tapiza de
dólares. Ese día de la fiesta se celebra misa, se prepara comida, hay música, baile,
“palo encebado”, torneo de básquetbol y el año pasado hasta hubo una corrida de
toros.
Para que el santo llegara hasta aquellas montañas fue clave la participación del
cura, él es un “bolillo” (gringo). Allá todo comenzó cuando un grupo de Cheranes le
hizo la petición al cura de que querían tener un santo a quien festejar y ese santo era
San Francisco,
“pero queríamos uno igual como al que esta en Cherán, fue
entonces que el padre nos pidió que le enseñáramos unas fotos,
porque hay tres diferentes representaciones de San Panchito.
Entonces el padre se encargo de traérnoslo, quien sabe como le
haría, con tal de que un día nos llama y nos dice aquí esta y
pues si esta igualito y desde entonces le hacemos la fiesta, yo
soy uno de los que cada año me encargo de organizar la fiesta
junto con otros compañeros” (Daniel Guerrrero, mayo del
2003).

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Esta misma fiesta se celebra en Cornelia, Georgia. Aunque este último año no se festejo debido a
que no hubo quien se hiciera cargo. El año antepasado por cada familia se coopero $ 50.00 dólares
para la fiesta en donde hubo peregrinaciones, música, churipo y korundas, misa y una convivencia
familiar. Otro lugar en donde se celebra a San Francisco es en Michigan.

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La comisión de la fiesta la conforman cuatro personas y junto con el cura
previamente hacen la lista para ocupar los diferentes cargos, como aquellos los que
se llevaran a su casa un día al santo, la comisión que se encargada del arreglo de la
iglesia para el día de la fiesta, la persona que vestirá al santo patrono, los de la
música, del baile, del palo encebado, de la comida, la quermés y los del torneo de
básquetbol. Hay personas que participan en dos o tres comisiones al mismo tiempo.
Para financias los gastos de la fiesta la cooperación es voluntaria.
San Francisco sale a peregrinar por las trailas de cheranes durante nueve días
previas al día de la fiesta. Sale de la Iglesia a las 5: 00 p.m. y al día siguiente a la
misma hora es llevado a la Iglesia acompañado de una caravana de carros para
cumplir un día de peregrinación, así durante el novenario, en donde cada carguero
ofrece a los visitantes de comer o algún antojito como tamales, atole, pozole, mole,
carnitas o birria, esto dependiendo de la situación económica de cada familia. Las
personas que visitan ese día al santo llevan alguna ofrenda para decorar el altar,
además de los dólares que se le colocan.
Ese día de la fiesta, por la mañana hay serenata y más tarde misa, situación
que es aprovechada por algunos para confirmar, bautizar o hasta casarse. Por la
tarde se ofrece la comida tradicional: churipo y tamales o en su defecto carnitas o
birria; dependiendo de la organización. Posteriormente hay palo encebado en donde
se coloca en una “palma” cobijas, ropa, sobrero, zapatos, aparatos
electrodomésticos, dinero en efectivo y otras cosas que hace más atractivo el premio
para los competidores. Poco más tarde hay baile en un salón anexo a la Iglesia,
música que es interpretada por el sensacional grupo musical Bacardi; todos los que
conforman dicho grupo son de Cherán. Mientras tanto, afuera en la quermés se
ofrece todo tipo de antojitos mexicanos: pozole, atole, tamales, enchiladas, tostadas,
tacos al pastor, chicharrones con verdura, agua fresca, etc.
En esta fiesta participan la mayoría de la gente de Cherán, según mis
entrevistados habrá unas 300 gentes de Cherán, además de gente de pueblos
serranos aledaños a Cherán como de Nuahuatzen, Comachuen, Turicuaro, Pichataro,
Capacuaro, La Mojonera, San Isidro, San Juan Tumbio, Paracho, y Timgambato.

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Desde luego, en las celebraciones participa también gente de Guanajuato, algunos
otros hispanos, los “bolillos” (gente americana) y “mollos” (morenos) que por alguna
razón conocen a los cheranes ya sea porque son sus patrones, amigos o que por
algún motivo hayan contraído el compadrazgo y son quienes participan en la fiesta
aportando su cooperación económica, además de que sirven como intermediarios
para solicitar los permisos de las autoridades que se requiera.
Dicha fiesta, fue grabada por un joven de Cherán que se hace llamar video
grabaciones “El Morro”, video que posteriormente se reprodujo, ya que
“el video se vendió en $ 25 dólares a la gente, se vendió
bastante bien, mucha gente lo compro, yo lo grabe, no soy
profesional, no tengo equipo y los arreglos que le hago es
porque a mí me gusta hacer esto; como meterle música
purhépecha porque esto es lo que a la gente le gusta. Ahora me
dedico a grabar las fiestas, la gente me contrata o me pide que
le grave alguna fiestesilla,” (“El Morro” Guardian, mayo del
2003).

Pasada la celebración, este video no tardo en llegar en manos de algunas familias


que viven en Cherán y así poder mostrarles la manera en que esta misma fiesta se
lleva allende la frontera. Así, tanto el video, la fotografía y otros objetos forman parte
del equipaje cultural.12 Mediante el video se logra tener un contacto más cercano con
los familiares, amigos y paisanos. El uso de esta tecnología permite la comunicación
ya que al ver las imágenes e identificar actores, lugares y aspectos en un lugar que
geográficamente esta bastante lejos provoca reacciones distintas pero al mismo
tiempo una cercanía con los que están allá.

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Entre la gente de Cherán, no pueden faltar la elaboración de las codiciadas atapakuas que ellos
mismos la preparan, para ello previamente consiguen todos los condimentos necesarios que guardan
en casa para cuando se les ofrezca, algunos son comprados allá, en las tiendas mexicanas y otros
más son llevados de Cherán. Algunos de los enceres que se utilizan han sido llevados desde el
pueblo (molcajete, metate, cucharas de maderera, comal, “untsïpo”, etc.), así como algunas plantas
comestibles y medicinales.

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Este ejemplo nos muestra como esta misma festividad se recrea en un
contexto distinto, en otras circunstancias y con otros actores. La fe y los exvotos de
devoción es lo que motiva a la gente a celebrar a su santo. Mientras esto sucede no
se deja de extrañar a sus familiares, amigos, paisanos y a su natal pueblo. Con esto
se refuerza la identidad como franciscanos, purhépechas y mexicanos. Por lo que, la
migración no acaba con las tradiciones y costumbres de un pueblo al contrario las
refuerza.
Reflexiones finales
Como vemos, los purhépechas de Cherán no solamente se han estado llevando a su
familia, sino que han llevado consigo tradiciones y costumbres, mismas que son
recreadas en situaciones distintas y en dos contextos diferentes.
La festividad es una manera de mantener vivos sus valores culturales como
parte de su identidad y que los hace sentirse más cerca de su natal pueblo.
Desde luego, el santo patrono no se ha propiamente una fiesta de los
purhépechas de Cherán, pero es aquí en donde estos le han puesto su particularidad
al relacionarlo con aspectos y elementos propios de su región y cultura.
En los últimos años en Cherán el santo patrono San Francisco ha adquirido una
mayor presencia, con el cual los “norteños se llegan a identificar, quienes poco a
poco se lo han apropiado mostrando diversos actos de fe y de devoción.
Desde luego, los espacios juegan un papel importante, dependiendo de el
lugar en que se lleve a cabo la celebración, aunque la fe que los mueve sigue
teniendo el mismo valor en “el otro lado” aunque para los no purhépechas que
radican en este lugar una celebración como esta les llega a parecer algo “raro”, por el
hecho de que se esta trastocado el orden del lugar, esto debido a las peregrinaciones
que tarde con tarde, durante nueve días se hace para en caravana llevar a San
Francisco de la traíla a la Iglesia. En ese trayecto se reza, se cantan alabanzas y se
encomiendan al santo.
Taylorsville, Carolina del Norte (EE.UU)
Junio del 2003

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