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Unidad Educativa Domingo Comín

Estudios Sociales

Nombre: Jorge Luis Aguilera Balseca Profesor: Roberto R. Donoso


Curso: 10º “B” Fecha: 15/10/2001

• Índice de Temas de investigación:

 Historia del Ecuador (la nación laica):

*El Triunfo de la revolución liberal:

-La entrada al siglo XX.


- El contexto de la Revolución Liberal.
-El triunfo liberal.

*El nuevo modelo de Estado:

- La secularización del Estado.

*El fin de la era alfarista:

-El error del ferrocarril.


-Los acontecimientos de la hoguera bárbara.
-Las tareas pendientes.

El régimen plutocrático:

La plutocracia ecuatoriana
La matanza obrera de 1922
Nuevo panorama político

La Revolución Juliana
Contexto internacional
Las reformas julianas
El gobierno de Isidro Ayora
EL LIBERALISMO ECUATORIANO

En 1833 se formó la sociedad filosófica y literaria que editó "El Quiteño Libre", periódico
dirigido por Francisco Hall y Pedro Moncayo y en el que colaboraban José Miguel
Murguettio -en cuya casa se reunían- el Gral. Manuel Matheus, José Félix Valdivieso, el
Gral. José Ma. Sáenz y el poeta Julio Zaldumbide, intelectuales que fundaron el Partido
Nacional en reacción contra el militarismo extranjero del Gral. Juan José Flores, siendo
perseguidos y disueltos a lanzadas la trágica noche que quisieron tomarse el palacio
presidencial. Estos nacionalistas eran de ideas liberales.

Con la Revolución del 6 de Marzo de 1845 subió al poder el triunvirato de Olmedo, Roca y
Noboa, y convocada la Asamblea Nacional salió electo Presidente Vicente Ramón Roca,
que gobernó hasta 1849 con el Partido Ministerial o de Gobierno, heredero de la tradición
liberal del Partido Nacional, en lo tocante al nacionalismo de sus miembros, ya que eran
conservadores en sus concepciones de la vida.

Durante el garcianismo, en 1865, los Ministeriales se dividieron en dos bandos: 1) El de


los liberales católicos con Pedro Carbo a la cabeza, político libre pensador y polemista
convertido en líder de la oposición moderada a García Moreno desde su protesta contra
el Concordato y 2) El de los radicales que vivían exiliados en Lima bajo las órdenes del
Gral. José Ma. Urbina.

A la muerte de García Moreno en 1875, los liberales se unieron con Antonio Borrero y
ganaron las elecciones; pero se desilusionaron con la política contemplativa del
presidente, le hicieron la revolución en Guayaquil y ascendió al poder el Gral. Ignacio de
Veintemilla que contentó a ambos grupos designando a Pedro Carbo para el Ministerio
del Interior y consiguiendo para el Gral. Urbina la presidencia de la Convención Nacional
en 1878. Poco después Carbo abandonó el gabinete cansado de Veintemilla; no así
Urbina que continuó en el partido oficial y con él cayó en 1883, retirándose a la vida
privada y cediendo posiciones al entonces joven Eloy Alfaro, líder triunfante en la
campana militar de la costa de ese año, que pasó a comandar a los radicales.

Posteriormente los liberales católicos de Carbo coexistieron con los progresistas de


Caamaño y Flores Jijón pero conservando sustanciales diferencias de criterio en lo
concerniente al problema religioso en el Ecuador. Mientras tanto Alfaro había intentado
tomar el poder por la fuerza desde 1884 y durante tres años la guerra civil se desató en
la república poniendo en serios aprietos al gobierno. Los Chapulos se alzaron en Los Ríos,
Alfaro en Manabí y Vargas Torres en Loja.

Fracasando en todos sus intentos y llamado «el General de las derrotas» Alfaro terminó
por radicar en Centroamérica al igual que Urbina había tenido que vivir en el Perú
durante el garcianismo. Sin embargo en 1895 Alfaro fue llamado a Guayaquil para que
asuma el mando de la revolución y fue recibido en triunfo por ambos bandos liberales
(católicos y radicales) para entonces había fallecido Pedro Carbo.

Triunfante en Gatazo, Alfaro gobernó hasta 1901 y ese año apoyó al radical Leonidas
Plaza que le sucedió hasta 1905, año en que ambos generales se distanciaron por
motivos de la sucesión presidencial, apoyando el placismo a Lizardo García que triunfó en
los comicios y asumió el poder. En 1906 la revolución del Gral. Emilio Ma. Terán dio al
traste con el gobierno y proclamó a Alfaro que gobernó hasta 1910. Nuevamente la
sucesión fue motivo de discordias y obtuvo el triunfo Emilio Estrada, pero falleció a los
pocos meses y Montero se sublevó en Guayaquil proclamando a Alfaro. Luego de una
campaña militar muy cruenta ocurrió la prisión y arrastre de Eloy Alfaro y sus tenientes
en enero de 1912 y luego el asesinato del General Julio Andrade, por lo que Plaza
nuevamente gobernó hasta 1916, con la oposición de Carlos Concha en Esmeraldas, que
le hizo la revolución.

Entre 1916 y 1925 los liberales se unificaron, no como partido revolucionario sino como
grupo de gobierno, alrededor de Plaza, compartiendo el poder con la alta banca de la
costa y cediendo el servicio exterior o diplomático a la oligarquía de Quito que aún lo
detentan como algo propio.

Para 1925 ocurrió la revolución juliana que dio al traste con este estado de cosas
desapareciendo el placismo reemplazado por el alfarismo radical, pero la decadencia del
partido iniciada en 1912 con la muerte de este caudillo, se acentuaba. El liberalismo
perdió fuerza frente a doctrinas más ambiciosas como la socialista y la comunista, que
minaba las filas de sus principales pensadores e intelectuales. Para 1932 estaba tan débil
que triunfó en las elecciones el conservador Neptalí Bonifaz con sus obreros
compactados y hubo necesidad de recurrir al Congreso para cerrarle el paso.

Después del 28 de Mayo de 1944 se sucedieron hechos insólitos. En 1948 fue


candidatizado por el partido un hijo del Gral. Plaza compartiendo el triunfo con el
activista conservador Manuel Sotomayor y Luna que obtuvo la vicepresidencia. En 1952
el liberalismo se dividió y un sector apoyó al velasquismo para impedir la subida de
Alarcón Falconí. En 1956 casi proclamó la candidatura de un hijo del Gral. Salazar de
conocida trayectoria antiliberal en el siglo pasado. Para colmo ese año el candidato del
partido -doctor Raúl Clemente Huerta- perdió frente al conservador Camilo Ponce, por un
margen tan escaso que la elección tuvo que decidirla el Congreso, siendo la primera
ocasión en que un conservador ascendía al poder desde 1895. (1)

NOTA (I) Mariano Suárez Veintimilla gobernó pocos días en 1947 como Presidente
Interino. Eduardo Salazar Gómez, hijo del General Salazar, era un autentico liberal y
debió ser el candidato del partido en 1956, de no habérselo impedido una coalición de las
llamas Fuerzas Vivas de Guayaquil unidas al placismo de Quito.

Para 1960 y con el comunismo entronizando en Cuba limaron sus diferencias los liberales
y conservadores ecuatorianos, tornándose ambos en anticomunistas para frenar el
avance del castrismo en latinoamérica. Cualquier diferencia que pudiera subsistir desde
entonces es meramente histórica.

De allí en adelante el liberalismo decae sin ideales ni objetivos concretos como simple
grupo político que aspira al gobierno, sin éxito, porque después de la revolución del 28
de Mayo ya no se llega al poder desde bufetes y corrillos como antaño, sino con los votos
que proporcionan las zonas marginadas de Quito y Guayaquil, que por haber multiplicado
en los últimos cuarenta años sus tasas demográficas son las que en definitiva deciden las
elecciones. Mientras el liberalismo siga encerrado en grupos provinciales que se reúnen
solamente para las elecciones, nada nuevo ocurrirá en el partido.
Las expulsiones de Abdón Calderón y Francisco Huerta, por heterodoxos, así corno la
separación de Andrés F. Córdova, indican que el Partido Liberal no ha comprendido su
destino. Esto no obsta para que los grupos disidentes tales corno el F.R.A., la Izquierda
Democrática que obtuvo el segundo lugar en las pasadas elecciones y el Demócrata,
puedan aumentar en prestigio e importancia y significar mucho en el futuro.

Mientras tanto, formulamos votos porque el histórico y glorioso partido de las luces
fundado en 1833 como partido nacional, después llamado ministerial y ahora liberal,
obtenga el sitial que le corresponde en la hora presente. (2)

(2) Este articulo fue publicado en 1979