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1. LA NATURALEZA DE DIOS Y SU OBRAR

1.1 LA NATURALEZA DE DIOS

1.1.1 ¿Cómo podemos conocer a Dios?

Por la razón y por la revelación.

La razón nos da a conocer la naturaleza de Dios de dos modos:

a) Por atribución, atribuyéndole todas las perfecciones que


encontramos en las criaturas, y todas las que podamos concebir.

b) Por remoción, removiendo de El todo cuanto las criaturas tienen


de limitado e imperfecto.
Esta forma de conocer se llama analógica, es decir, según un grado
de semejanza (Dios es bueno ya que vemos que las criaturas son
buenas) y otro de desemejanza (Dios no es bueno del mismo modo ni
en el mismo grado de las criaturas). A la analogía le sigue la
eminencia: Dios es bueno, pero bueno infinitamente.

1.1.2 Definición de Dios

Dios es un espíritu infinitamente perfecto que existe por sí mismo, y


de quien todos los demás seres reciben la existencia.
Se dice:
a) Espíritu, esto es un ser inmaterial, dotado de entendimiento y
voluntad.
b) Infinitamente perfecto, porque tiene todas las perfecciones
posibles en grado sumo e ilimitado.
c) Que existe por sí mismo, porque no ha recibido de nadie la
existencia.
d) Y de quien todos los demás seres reciben la existencia. Ya que es
el creador de todos los seres; y en cambio El no ha sido hecho por
nadie, pues es el Ser necesario que existe desde toda la eternidad.

1.1.3 Diferencias entre Dios y la criatura

Las criaturas no poseen su ser por necesidad de naturaleza; de


hecho, hubo un momento en que no fueron y, aunque actualmente
son, pudieron no haber sido. Tienen el ser recibido de otro (en último
término de Dios), según el grado y los límites de su propia
naturaleza. Dios en cambio, existe por sí mismo con necesidad
absoluta; es el Ser sin limitación. Todo aquello que es algo -bondad,
sabiduría, poder, bello- se encuentra en El, y no de cualquier modo
sino en grado infinito.
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1.2 LA ESENCIA DE DIOS

Nos planteamos ahora si habrá en Dios una cualidad que sea la


primera y de la que se deriven todas las demás.
Esa cualidad no podrá ser limitada, pues Dios es causa de infinitas
perfecciones. Por tanto, tendrá que definirse a partir de aquello más
primario y común de todo ser: y esta cualidad es precisamente, que
todo ser “es”, es decir, que tiene ser. Dios "es", pero no por tener el
ser recibido como las criaturas, sino que Él "es" por esencia, con
imposibilidad radical de no ser - El Ser divino tenía que bastarse a sí
mismo; Dios no "tiene" su ser como nosotros, sino que "es" su ser.
Aristóteles demostró claramente la necesidad de un Ser que es su
ser.

1.3 ATRIBUTOS DE LA ESENCIA DIVINA

Atributos divinos son las diversas perfecciones que distinguimos en


Dios, pero que no son realmente distintas en Dios; y así su Sabiduría
no difiere realmente de su Bondad, ni ambas de la esencia divina,
porque Dios es Simplicísimo.
Sin embargo, las llamamos diversas, porque nuestro entendimiento
no puede abarcar de una mirada todas las infinitas perfecciones de
Dios, y se ve obligado a distinguirlas para poderlas estudiar.

a) Unicidad

Dios es único, esto es, no puede haber sino un solo Dios, porque la
esencia divina es incomunicable.
Esta verdad consta en muchos lugares de la Sagrada Escritura. Basta
citar el primer mandamiento de la ley: "Yo soy el Señor tu Dios; no
tendrás otros dioses delante de Mí" (Éxodo 20, 2). Los símbolos de la
fe comienzan diciendo: "Creo en un solo Dios".
Si hubiera varios dioses el uno no tendría las perfecciones de los
otros, y así ninguno sería Dios. En otras palabras, es imposible que
existan dos seres infinitos.

b) Simplicidad

Dios es simple, esto es, no compuesto de partes.

La Simplicidad implica que Dios no tiene cuerpo, ni cualidades


sensibles, ni partes de ninguna especie.
En Dios no puede haber partes, porque todo ser compuesto es
posterior a las partes que lo componen. Dios no puede ser posterior a
ningún ser, porque es la causa de todos. Luego no puede constar de
partes.
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Ejemplos de que todo ser compuesto es posterior a sus partes: en


una casa los ladrillos, piedras, maderas, etc., existen antes que la
casa.

Cuando la Sagrada Escritura nos habla de los ojos y manos de Dios,


etc., emplea un lenguaje figurado para darnos a entender mejor sus
perfecciones y sus obras.

Así para significarnos que Dios todo lo sabe, nos dice que. "En todo
lugar los ojos de Dios contemplan a los buenos y a los malos" (Prov.
15, 3).

c) Infinidad

Dios es Infinito, esto es, tiene todas las perfecciones en grado sumo e
ilimitado.

La razón nos demuestra que Dios es Infinito, porque de no serio


podría recibir Más Perfecciones. Dependería entonces de aquél que se
las diera, y, por tal motivo, no sería Dios.

d) Inmutabilidad

La inmutabilidad de Dios consiste en que Dios no está sujeto a


cambio ni en su Ser, ni en sus designios.

Así leemos en Santiago: "Dios, en quien no cabe mudanza ni sombra


de variación". (1, 17). Y en Malaquías: "Yo soy el Señor y no cambio"
(3, 6).

Pruebas de razón: a) Dios no cambia en su Ser, porque ni puede


adquirir nada nuevo, ni perder nada de lo que tiene, pues ya no sería
infinito. b) Dios no cambia en los propósitos de su Voluntad, porque
todo lo que sucede El lo tenía previsto desde la eternidad.

Cuando se dice en la Escritura que "Dios se arrepintió de haber


creado al hombre", es un modo de hablar figurado, porque en
realidad Dios no puede arrepentirse (cfr. Gen. VI, 7).
Arrepentirse es cambiar de designios; y esto implica el conocimiento
de cosas que antes se ignoraban. Pero Dios desde toda la eternidad
todo lo sabe.
La Sagrada Escritura quiere significar simplemente la indignación Dios
ante la maldad del hombre.

e) Eternidad
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Consiste en que Dios no ha tenido principio ni puede tener fin.


"Tú, oh Dios, eres desde toda eternidad y por toda la eternidad", dice
David (Ps. 89, 2).

Prueba de razón: Dios es eterno porque es el Ser necesario que lleva


en sí la razón de su existencia, y no puede no existir.

En consecuencia, para Dios no hay pasado ni futuro, sino que todas


las cosas están en un eterno presente ante Él.

Siendo Dios Acto Puro no cabe en Él la sucesión en el tiempo ni en los


acontecimientos, como no cabe la adquisición de nuevas
perfecciones. Todo lo abarca de una sola mirada y "mil años son para
El como un día" (Ps. 89, 4).

f) Inmensidad. Presencia de Dios

La Inmensidad de Dios consiste en que está en todo lugar y en todas


las cosas: y esto de tres modos:

a) Por esencia, en cuanto les comunica ser y actividad.

b) Por presencia, en cuanto está en todos los lugares


presenciando lo que pasa en ellos.

c) Por potencia, en cuanto conduce todas las cosas al fin que les
ha señalado.

No está lejos de cada uno de nosotros, sino que, "en El vivimos, nos
movemos y somos" (Hechos 18, 27).

Dios es Inmenso porque como causa universal de todas las criaturas,


debe obrar en ellas para crearlas, conservarlas y gobernarlas.

Pero Dios no está limitado ni contenido en ningún lugar, aun cuando


está en todos los lugares.

La presencia de Dios debe movernos a evitar todo cuanto pueda


ofenderlo y a hacer todas nuestras obras dignas de su mirada. La
Escritura atribuye el pecado a nuestro olvido de Dios: "El impío no
tiene a Dios ante sus ojos, por eso su proceder es siempre perverso";
y la S.E. nos muestra que la virtud es fruto del pensamiento de su
presencia. "Anda delante de mí, y serás perfecto" (Gen. 17, l).
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1.4 EL ENTENDIMIENTO DIVINO

Como el hombre posee inteligencia, hemos de afirmar esta perfección


en Dios, pero en grado eminente Por tanto, Dios posee una
inteligencia infinita.

Las propiedades de la inteligencia divina son:

a) perfecta e inmediata: la inteligencia divina no necesita pasar por


la trama de hechos, relaciones, estratos y entrecruces: no necesita
encontrar la solución de un problema para pasar a otro. Ante Dios se
halla patente toda la realidad hasta en sus más profundas
complejidades: "Todas las cosas están descubiertas a sus ojos" (Heb.
4, 13).

b) comprensiva e inmutable: el conocimiento divino no es pasajero


ni superficial. Tampoco puede aumentarse o enriquecerse, ni se halla
sometido al peligro de disminuir o desaparecer. No existen en Dios el
subconsciente, porque conoce todo en un estado de conciencia
clarísima.

c) universal: El conocimiento divino no selecciona los objetos de su


conocimiento ni queda reducido a una simple vista parcial: es
universal y absoluto, lo mismo que su Ser.

1.4.1 Conocimiento divino y Libertad humana

¿Cómo se concilian ambas realidades? Si un acto que Dios ha previsto


desde toda la eternidad se realiza necesariamente, entonces ¿cómo
puede ser libre?

Daremos dos respuestas:

1a. Nos constan de modo cierto que Dios todo lo sabe, y que el
hombre es libre. Si no vemos cómo se concilian entre sí, no tenemos
derecho a negar ninguna de las dos verdades; tan sólo debemos
reconocer la flaqueza de nuestro entendimiento.

2a. Las cosas que Dios ve desde toda eternidad, sucederán


infaliblemente, pero de acuerdo con la naturaleza de cada criatura;
esto significa que sucederán necesariamente en las criaturas
irracionales, y libremente en las criaturas libres.

Dios no sería sabio si un suceso que debería ser libre de acuerdo con
la naturaleza de la criatura, se tornara fatalmente necesario
únicamente porque Él lo conoce de antemano.
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1.4.2 La predestinación

Si Dios prevé que me he de condenar, me condenaré, sea que yo


obre bien o que obre mal; pero si Dios prevé que me he de salvar,
me salvaré, sea que yo obre bien o que obre mal. Luego, ¿es inútil
obrar el bien?

Contestaremos de tres maneras:

1º. Indirectamente, esto es, volviendo al argumento contra el que


lo hace: El argumento citado prueba tanto como este otro: Si Dios
prevé que me he de morir de hambre, me moriré de hambre sea que
yo coma o que no coma. Luego no debo comer. Se ve que este
argumento es falso.

2º. Directamente, haciendo ver que esta objeción se basa en una


contradicción evidente: en efecto, si Dios prevé que he de salvarme,
por lo mismo prevé también que yo obraré bien. Igualmente si previó
que habría dé condenarme, por lo mismo tuvo que prever que yo
obraría mal. Pero es un absurdo suponer que Dios prevea que se
condene el que obra bien, o que se salve el que obra mal. Esto iría
directamente contra su sabiduría y su justicia.

3º. Exponiendo la doctrina. Dios me ha dado libertad para obrar.


Mi salvación o mi condenación dependen del uso bueno o malo que
yo haga de mi libertad. Pero este uso no deja de ser libre por ser
conocido de Dios.
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1.5 LA VOLUNTAD DIVINA

Al ser la voluntad una de las perfecciones de la naturaleza humana,


hemos de afirmar que también lo es de la naturaleza divina -por la
vía de analogía y eminencia-.

Es de fe que en Dios existe una Voluntad infinitamente perfecta (cfr.


Conc. Vat. I, Dz. 1782).

La voluntad es la facultad espiritual e inmanente, que sigue al


conocer, y con la cual la persona – sea humana, angélica o divina-
adquiere algo o alguien.

En Dios su obrar se identifica con su esencia, y Por eso hay una


identidad entre su Inteligencia, su Voluntad y su mismo Ser.
De esta identificación de la Voluntad divina con el Ser de Dios, brotan
sus propiedades fundamentales:

a) Es simple, porque está exenta de todo lazo interno o externo de


dependencia, y en ella no hay sucesión de actos: su volición es única,
aunque los efectos sean múltiples en la esfera de lo extradivino. De
aquí se sigue que no pueda haber contradicción en las consecuencias
del querer de Dios.

b) Es inmutable y eterna, pues se identifica con el Ser divino. No


obstante la diversidad de objetos del querer divino que se desarrolla
en la sucesión del tiempo, el querer divino que ordena toda esa
diversidad está siempre inmutable desde toda la eternidad sin sufrir
cambio alguno.

c) Es omnipotente. Ya que con solo su Voluntad puede hacer todo


cuanto quiere.

Dice la Sagrada Escritura: " Todo cuanto quiso el Señor lo hizo en el


cielo, en la tierra y en los abismos" (Ps. 134, 6).

La razón nos certifica la Omnipotencia de Dios, porque es Infinito. Si


su poder fuera limitado, Dios no sería Infinito, y dejaría de ser Dios.

Advertencias:

a) La Voluntad de Dios está dotada de libertad. Pero la Libertad


de Dios es infinitamente perfecta, y así no está sometida a las
deficiencias de la libertad humana, la mayor de las cuales es
elegir el mal, esto es, poder pecar. Dios es impecable.
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b) Dios no puede morir, porque el poder morir es una grave


deficiencia y limitación del poder.

c) Dios no puede hacer un círculo cuadrado, porque esto es una


cosa absurda, que envuelve contradicción en sí misma, y que ni
siquiera podemos concebir.

d) Buena y justa

La Bondad es un atributo que mueve a Dios a amarse a Sí mismo, y a


amar en Sí mismo a todas las criaturas colmándolas de beneficios.

El mismo Salvador nos la señala como atributo exclusivo de Él:


"Nadie es bueno sino sólo Dios" (Lc. 18, 19).

La bondad reviste en Dios diversas formas, y según éstas, toma


nombres diferentes. Se llama: a) Amor cuando lo inclina a buscar
nuestro bien; b) liberalidad cuando se manifiesta por obras y
beneficios; c) gracia cuando nos otorga auxilios sobrenaturales; d)
ternura o compasión cuando se compadece de nuestras
necesidades; e) paciencia y mansedumbre cuando tolera a los
malos demorándose en castigarlos; f) misericordia o clemencia
cuando perdona nuestros pecados.

Para corresponder a la infinita bondad de Dios, debemos: a)


agradecer sus beneficios y corresponder a Amor con amor; b) pedirle
confiadamente las gracias necesarias y el perdón de nuestras culpas.

De la excelsa bondad divina se sigue que Dios es infinitamente justo.

La justicia de Dios consiste en que "retribuye a cada cual según sus


obras", premiando al bueno y castigando al malo (cfr. Prov. 2, 14).