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Ministerio de Restauración – Hno Alejandro

Consecuencias de Nuestros Actos


Nota con audio para escuchar en:
http://hnoalejandro.blogspot.com/2011/05/consecuencias-de-nuestros-actos.html

La palabra de hoy, nos sitúa en Levítico 26, capítulo que invitamos a leer y a meditar,
un capítulo que comienza haciendo una mención especial en contra de la idolatría. El
gran mandamiento dice “Amarás al Señor tu Dios por sobre todas las cosas, con todo tu
corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza” , nos enseñan los mandamientos que a
este Dios, solo a El debemos darle culto, solo ante El debemos inclinarnos. Pensemos y
meditemos en cuantas formas de idolatría hay hoy en día que se convierten en algo que
está por encima de todo y que sustituye a Dios; cuánta gente hay que ama más a un
equipo de fútbol, a un grupo musical o a un partido político más que a Dios, que hacen
de ese fenómeno deportivo, artístico o político un verdadero ídolo al cual tratan como si
fuera Dios y al cual aman con todo su corazón, toda su alma y toda su fuerza. Entonces,
un primer llamado de atención y una invitación a reflexionar sobre los ídolos que cada
uno pueda tener, un llamado fuerte a combatir este fenómeno simplemente no
participando de ellos y cuidando especialmente a la familia, a los hijos.

Un segundo punto que toca especialmente la palabra, es la enseñanza sobre el día


shabbat, un mandamiento que no es menos que los demás y que se ha desvirtuado entre
gran parte de la cristiandad, como si fuera algo obsoleto que no debemos considerar.

La enseñanza de Jesús, con respecto al shabbat es que es un día especial para hacer lo
bueno, un día especial para enseñar, para ayudar y un día donde no debemos excedernos
en las formas, sino profundizar en la esencia. Los discípulos de Jesús tenían hambre y se
pusieron a arrancar espigas para comer, una persona que hoy día, no tiene alternativa a
trabajar porque sino no come, sería un caso similar. Jesús nos enseñaba que el shabbat
fue hecho para el hombre y no el hombre para el shabbat, así que para terminar en este
punto recordar que el shabbat es un regalo de Dios, un día especial de paz y descanso.

Pasemos al tema central de la enseñanza del día de hoy que es la CONSECUENCIA


DE NUESTROS ACTOS, la bendición que produce nuestra obediencia y las perjuicios
que genera el rebelarnos contra Dios y sus preceptos, lo que se conoce como
CASTIGO.

En primer lugar Dios nos habla de las bondades de la obediencia, la bendición que
genera el poner en práctica sus enseñanzas y no solo conocerlas. No está en el saber la
bendición sino en el obrar en consecuencia, en función de la voluntad de Dios. La
palabra obediencia viene de “ob audire” y significa escuchar, prestar atención a lo que
se nos dice y tenerlo en cuenta, eso es obedecer, tener en cuenta lo que se nos dice.

Muchas veces la gente dice cuando pasa algo malo “y si Dios lo quiso así por algo será”
y esto es un error. Nunca, nunca Dios quiere que pasen cosas que se salgan de su plan
de perfección, y su plan de perfección es que el mundo ande bien, que en su Reino las
cosas funcionen bien, y para ello es necesario que los habitantes del Reino acaten las
normativas previstas. Así como en la sociedad, si todos nos respetamos las cosas andan

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bien; bueno, en el Reino de Dios, si respetamos los preceptos que Dios nos enseña las
cosas irán bien.

Entonces tenemos que considerar especialmente que se cumple aquel dicho que dice
que cada uno cosecha lo que siembra. La invitación a la reflexión es ¿qué estamos
cosechando de nuestras siembras pasadas? Y ¿qué estamos sembrando para recoger a
futuro? ¿Qué estamos sembrando en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro planeta,
en el Universo? ¿Qué estamos sembrando? Y cuando alguien cosecha amargura, ¿por
qué reniega de Dios si fue esa persona la que sembró frutos amargos? En lugar de
renegar, sería mejor que sembrara mejores semillas, el que siembra amor tendrá amor en
sus campos, el que siembra maldad tendrá maldad a su alrededor, y el que siembra
avaricia y codicia, de eso estará rodeado.

Para el obediente a sus preceptos, para quien vive en función de sus enseñanzas, Dios
promete prosperidad, aclaramos que prosperidad en el sentido bíblico del término es
estar dotado de aquello que necesitamos, y aún más, de tener para compartir con los que
no tienen a manera de administradores de la bondad y la misericordia divina.

La otra gran promesa es el de habitar seguro, en un mundo donde la gente cada vez
vive con más miedo y temor, a que lo roben, a que lo maten o lo secuestren, no es poca
cosa la promesa de seguridad que Dios nos ofrece, el estar tranquilo, en paz, el sentirse
confiado, no es poca cosa. Dios te ofrece protección y victoria ante tus enemigos, Dios
nos ofrece protección y victoria ante nuestros enemigos no es poca cosa.

Otra promesa es el comer de las cosechas añejas. Cuántas veces sembramos cosas
buenas y no cosechamos porque no llegó la lluvia que hace producir la tierra. Dios dice
que Él dará la lluvia a su tiempo, pero tal vez sembramos en el pasado y las condiciones
no estaban dadas para la siembra, así que la lluvia no llegó, y Dios promete comida de
siembra añeja, las lluvias que hacen producir el esfuerzo de épocas pasadas, de la
siembra sobre la cual ya habíamos perdido la esperanza, también tenemos promesas.

Libertad, cuánto podríamos hablar de la libertad en épocas donde el hombre y la mujer


sienten la ilusión de ser “libres” y entienden la libertad como la posibilidad de hacer lo
que quieran sin medir consecuencias ni rendir cuentas a nadie, pero esa no es un libertad
verdadera, eso es algo que los conducirá al sufrimiento que genera la desobediencia.

Dios morando entre nosotros, Dios a nuestro lado, Dios con nosotros, ser parte del
pueblo de Dios, ser aceptables y agradables ante Dios, qué promesa de bendición
enorme. Vaya si tendremos estímulos y promesas de vida, de bienestar y de seguridad ,
vaya si el vivir como Dios manda, es realmente que debe motivarnos a ser fieles a la
voluntad divina. Jesús nos enseñó que la voluntad de Dios es que tengamos vida en
abundancia, vida en plenitud, vida en alegría. Dios quiere que estés feliz, pero no solo
quiere que tu estés feliz, sino que quiere que todos estemos felices, por lo cual todos
tenemos que comprometernos con esto. Un primer nivel de compromiso es el
cumplimiento, un segundo nivel de compromiso es el compartir, el enseñar estas cosas a
los demás para poder ayudar a otros.

Antes de pasar a las consecuencias de la desobediencia, quiero referirme brevemente al


concepto de arrepentimiento y decir éste tiene diferentes fases para ser completo, y la
primera nos habla de hacerse cargo, de reconocer la culpabilidad, de reconocer nuestra

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responsabilidad ante los males que desencadenamos con nuestras acciones. Mientras
usted insista en echarle la culpa al diablo malo y no se haga cargo de que fue usted el
que falló, no hay arrepentimiento válido. Téngalo presente.

Antes de entrar de lleno en las consecuencias de la desobediencia, en el castigo, debo


hacer una especial mención al estilo literario del texto. En el texto se presenta la imagen
de Dios como un ser que envía castigos, esto es un estilo literario pero no es el mensaje
en si mismo. Lo que debemos entender es que eso que usualmente llamamos castigo, es
lo que generan nuestras acciones, pero todo dentro de lo previsto, dentro de lo
programado por Dios. Si yo consumo alcohol frecuentemente y un día voy manejando
con mis capacidades disminuidas a consecuencia del consumo y tengo un accidente y
resulto herido o muerto, no es que Dios me mandó un castigo, sino que fue algo que yo
mismo generé. La palabra nos enseña que hay cinco niveles de castigo que generamos.

Primer Nivel de Castigo: El primer nivel de castigo que genera desechar a Dios y su
enseñanza es que nos desvalorizamos ante Dios y ante los demás, nos hacemos
indignos, viles, despreciables. La palabra habla de "terror, tisis y fiebre" , esto lo
podemos traducir como preocupación, un daño que consume de a poco y atormenta.
Falta de frutos a pesar del esfuerzo. Ser derrotado por sus enemigos. Sentirse
perseguido, sentir que nos va a pasar algo malo , sentirse asediado, inseguro, aún sin
que haya nadie que esté persiguiendo. Podríamos decir que el nerviosismo es propio de
este primer nivel de castigo.

Segundo Nivel de Castigo: Este es el nivel donde se tranca todo, se cierra el cielo, que
no te sale nada, se quiebra el orgullo y Dios demuestra que sin Él no somos nada y que
por más que nos esforcemos, no avanzamos. Las personas antes de llegar a este nivel se
sienten que pueden hacer lo que quieren, viven la vida loca hasta que cambian de
pantalla y se les hace agua la fiesta. Se tranca todo, se quedan sin conexión espiritual.

Tercer Nivel de Castigo: En este tercer nivel de castigo es donde se habla de verse
privado de los hijos, del exterminio del ganado y de los caminos vacíos. La persona en
este nivel de castigo pierde el afecto, el amor, la honra de sus hijos, ya no es respetado
ni amado, ni querido, ni deseado, es el nivel donde se empiezan a perder los medios de
sustento y las pertenencias, donde hay que vender lo que tenia para hacer dinero para
vivir, donde la gente que formaba parte de nuestra vida se empieza a ir y empezamos a
quedarnos solos, y sin encontrar nadie a quien recurrir.

Cuarto Nivel de Castigo: en este nivel es donde se da la confrontación con las fuerzas
de choque espirituales, con ángeles guerreros especialmente preparados para el
combate. Una ilustración que se me ocurre para este nivel de castigo es cuando hay una
manifestación en las calles que no está autorizada a llegar hasta un determinado lugar, y
entonces la policía pone distintos cercos y vallados, distintos límites. Hay un nivel que
es solo un cerco sin custodia, si los manifestantes cruzan este nivel, se encuentran con
otro custodiado por policías que miran pero no reprimen y que informan que no se debe
avanzar y finamente si los manifestantes no tienen en cuenta esta advertencia, y pasan
un nuevo nivel de vallado, se encontrarán con las fuerzas de choque que castigarán y
dispersarán a los manifestantes para impedir que traspasen ese nuevo límite.

En este nivel además vendrán pestes, plagas, vicios, enfermedades, es un nivel de gran
frustración, falta de saciedad, insatisfacción, dolor, y especial corrección de parte de

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guerreros angelicales –así entendemos la palabra de espada vengadora- que buscarán


impedir que pasemos al quinto nivel de castigo, que es el más terrible de todos.

Quinto Nivel de Castigo: habla de comer la carne de los hijos, qué es esto? ¿Cómo
podemos interpretarlo? Esto significa que comerá aflicción. La vida de esta persona se
transformará en dolor y aflicción, el dolor y la amargura serán su alimento, mientras la
persona presencia que todo se viene abajo, su vida se destruye, ve las consecuencias del
daño que les provocó a los demás, la persona pasa literalmente a morar entre los
muertos, y a ser un muerto más, está vivo pero está muerto, es un nivel de mayores
castigos, todo lo anterior se intensifica, vendrán enfermedades mentales, pánico, miedo
superior a todo los demás niveles que se van acumulando, es el nivel donde la gente se
ve que no da más, que está derrotada totalmente, que siente que está en las últimas, en el
escalón más bajo, en lo peor de lo peor, bueno eso es lo que corresponde a este nivel,
donde la persona podrá, por última vez, adherirse a la misericordia de Dios y donde el
pecador tendrá la última oportunidad para reconocer que en primer lugar todo lo que le
vino es por su desobediencia, la persona deberá reconocer que se rebeló ante Dios, que
tuvo por poco sus enseñanzas y preceptos, en este nivel la persona terminará si se
arrepiente, humillada y arrodillada ante Dios reconociendo que El es el Rey y clamando
por misericordia y perdón, perdón que por cierto está asegurado de parte de Dios, si - y
solo si - la persona da frutos dignos de arrepentimiento, corrige su camino y ayuda a
reparar el daño cometido dentro de lo que sea posible.

Cuando uno piensa en estos cinco niveles de castigo, debe considerar que no
necesariamente hay que llegar al último nivel para arrepentirse y que se puede arrepentir
antes de llegar al nivel más bajo. Entonces, yo creo que todos debemos hacer examen
de conciencia para ver si estamos en alguno de los niveles inferiores y si estamos en un
nivel donde estamos bajando, o si estamos subiendo. Reconocer los niveles e
identificarlos, nos ayudará como brújula para saber dónde estamos en este camino que
llamamos vida.

Un ejemplo que yo siempre pongo es el de cuando una persona se mete en la cueva,


hasta el punto que se queda en la oscuridad. Cuando comienza el camino de regreso,
sigue transitando por la cueva, solo que cada paso correcto lo hace acercarse más a la
salida y a la luz, aquí la fe de la persona es importante para no desesperarse y querer
avanzar nuevamente hacia la oscuridad, sino que continúe caminando hacia la luz.
Cuando uno empieza el camino a la inversa, tiene que tener paciencia también y no
pretender “magia” que lo saque de inmediato del profundo pozo donde se metió. Me
acuerdo la imagen de los mineros chilenos cuando estaban subiendo por la cápsula
transportadora, iban todavía por el túnel oscuro en medio de la montaña, pero sabían
que iban de regreso a la superficie y esa fe los confortaba en el viaje incómodo, pero
esperanzador de regreso a la vida.

Esperamos que esta enseñanza sea de bendición para tu vida, y que tu vida pueda ser
de bendición para los demás. Que Dios los bendiga y tengan una excelente semana.

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Alejandro Andrada (Hno Alejandro)

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