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L o S N o V E "!

\ T A

.., --

México profundo
Una civilización negada ·
Guillermo Bonfli Batalla
MÉXICO PROFUNDO
Una civilización negada
GUILLE RMO BONFIL BATAL LA

MÉXICO PROF UNDO


Una civilización negada

LOS NOVENT A
grijalb o
pone al alcance de los lectores una colección con los más variados
U
Consejo Nacional
temas de las ciencias sociales. Mediante la publicación de un libro para la
semanal, esta serie proporcio na un amplio espectro del pensamien- Cultura Y las Artes
to crítico de nuestro tiempo.
MÉXICO, D.F.
ÍNDICE

Prefacio a la segunda edición ....... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · I


9
Intrq_ducción ... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

Primera parte
LA CIVILIZACION NEGADA

1. Una tierra con civilización milenaria .................. . 23


La forja de una civilización .......................... . 24
La naturaleza humanizada ...... . ............. · . · · · · · 32
Nombrar: crear ......... .. . . .. . ......... ... · ·. · · · · · 36
El rostro negado . ... .. . . ............... · · · · · · · · · · · · · 39

MÉXICO PROFUNDO 45
Una civilización negada II. El indio reconocido ................ · · · · · · · · · · · · · · · ·
(Edición original de la Secretaría de Educación Pública/Centro de La razón de ser indio . .... ... . .... ... . · · · · · · · · · · · · · · · 45
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, CIESAS) un·perfil de la cultura india . ...... . .... ...... ..... · · . 51
© 1987, 1989, Guillermo Bonfil Batalla 73
Ill. Lo indio desindianizado .. . ..... · . · . · · · · · · · · · · · · · · · ·
D.R. © 1990 por EDITORIAL GRIJALBO, S.A. Una, muchas formas de vida ......... . . . · · · · · · · · · · · · · 73
Calz. San Bartolo Naucalpan núm. 282 El mundo campirano ........... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 77
Argentina Poniente 11230 Lo indio en las ciudades ............. · · · · · · · · · · · · · · · · 82
Miguel Hidalgo, México, D.F.
La raza de bronce y la gente linda ........ · · · · · · · · ... · · · 89
La escisión cultural . . . . ...... ... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 94
Primera edición en la colección Los Noventa

Coedición: Dirección General de Publicaciones del


Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/ Segunda parte
Editorial Grijalbo, S.A.
CÓMO LLEGAMOS A DONDE ESTAMOS
La presentación y disposición en conjunto
y de cada página de MÉXICO PROFUNDO, l. El problema de la cultura nacional . . .... · · · · · · · · · · · · · · · 101
son propiedad del editor. Queda estrictamente
prohibida la reproducción parcial o total
ll. El orden colonial ....... . . · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 113
de esta obra por cualquier sistema o método
electrónico, incluso el fotocopiado, Una nueva manera de dominar .......... · · · · · · · · · · · · · · 113
sin autorización escrita del editor. La creación del indio ........ · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 121
La violencia fundadora .. .. .. . . . . ·. · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 126
Junto a la espada la cruz . .... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 130
ISBN 968-419-929-5

IMPRESO EN MÉXICO El indio, objeto útil ........ · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 136


//1. La forja de una nación
La independencia criolla · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 145
La tierra prometida · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 145
El indio enemigo · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 149
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156
IV. Los (revolucionados) tiempos modernos
Las tribulaciones de una revolución · · · · · · · · · ·. · 161 PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN
161
La redención del P_o r vía de su 170
El nuevo rostro del MeXIco Imaginario •• o o ••• o •••••••••
176
Siempre tienta la posibilidad de hacer cambios en el texto
V. Los senderos de la sobrevivencia india cuando se decide publicar una nueva edición. Por esta vez,
Los guerreros ················· 187
Las estrategias ···························· 187 resistí la tentación . No porque piense que éste es un libro aca-
La presencia de la cultura ···················· 190 bado, al que no le sobra ni le falta nada, porque desde que lo
Los nuevos frentes de lucha ................. .. . 201 planeé tuve plena conciencia de que se trataría de un texto
• • • o ••••• o • • ••••••••• • o o • •
206 abierto, lleno de interrogantes, lagunas e ideas preliminares,
apenas esbozadas muchas veces, que requieren mejor susten-
Tercera parte tación y un desarrollo más amplio. Al mismo tiempo, sin
PROYECTO NACIONAL embargo, creo que para superar esas limitaciones sería necesario
Y PROYECTO CIVILIZATORIO escribir un a obra diferente. Como está, me parece que este
México profundo cumple la intención principal con que fue
l. El país que hoy tenemos pensado . Quizá perdería su posible valor de estímulo intelec-
La quiebra de la ilusión · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 217
Para fundar una nueva · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 217 tual y político si yo pretendiera ahora redondear argumentos
•• o
223 • • • ••• • • o o o ••• o . o .
y hacer opciones rotundas que cerraran, a partir de mis pro-
1/. Civilización y alternativas pios juicios, el abanico de alternativas que he querido contri-
Sustitución, fusión 0 · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 229 buir a abrir para repensar nuestra historia, el presente y el
Civilización, democracia, · · · · · · · · · · · · · · 229 futuro que deberemos construir. Por lo demás - se ha dicho
Los caminos del pluralismo · · · · · · · · · · · · · · 234 muchas veces- un libro tiene su propia vida, hace su camino
El dilema inevitable · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 237 Y ni el mismo autor, una vez puesto el punto final, tiene derecho
••••• o. o o • •• • o. o . o • •• •• • •• • o . o •••
244
a interferir modificándolo. Así pues, decidí que quede tal cual.
Apéndice bibliográfico Aprovecho la oportunidad de añadir este breve prefacio
•• o •• o •• o •• o •• o ••••• o ••••••• o o •••
247
para abordar algunos hechos recientes y tratar de verlos desde
la perspectiva general de este libro. En el año y poco que ha
transcurrido desde que circuló la primera edición, el país
vivió momentos insólitos, particularmente en torno a las elec-
ciones del 6 de julio de 1988. "El país cambió", "México es
otro" , son frases que se convirtieron en lugares comunes du-
rante los meses siguientes. Amplios sectores de la sociedad
quedaron sorprendidos, casi conmocionados; unos con entu-
siasmo , otros con temor, pero todos dispuestos a aceptar que
era indispensable revisar visiones y convicciones sobre las que se
fundaba la imagen misma del , ión de predominio absoluto del PRI. ¿Son los pilares del sis-
lio, en efecto mostro' un M L? que ocurrió el 6 de ju los más con los beneficios recibidos? Me
. ' exico diferent 1 ·
qmenes no ven más alla' de 1os 1'Imites
. del Me, · ·a menos
· . para voy con la interpretaciOn propuesta por Arturo Warman: vo-
Y 1a pregunta queda flotando· . dó d . exico taron "en corto", esto es, a partir de consideraciones a cor-
tas, los resortes que fueron acen e reside_n.' a fm de euen. to plazo que nada tienen que ver con programas políticos que
vez a centenares de miles d p . s de movilizar una y otra plantean alternativas en el modelo de sociedad para lo futuro.
más variadas, para expresar de las condiciones El voto se ve ahí más como un recurso para aquí y ahora, se
renovada esperanza desde un su protesta y su ejerce contra la promesa de terminar un camino, construir
¿!'lasta dónde, preguntémosloa impensable? una escuela, intro ducir agua potable , empujar las gestiones
xico profundo las ald 1 asi, esperto en verdad el Mé- para la titulación de la tierra y otros pequeños apoyos que
permanecido a'l los ,b_a rri?s que han ayuden a resolver los problemas cotidianos, ancestrales, los
Impuesta por ese otro M, . . ad pohtica Imaginaria que abruman todos los instantes de la vida. Lo demás sigue
exico Irreal do · . '
ces, carne ni sangre? , mmante, pero sm raí- siendo asunto de "los otros", el mundo sobrepuesto forjado
De lo que conozco poco se ha por el México imaginario. Mucho habrán de cavar los parti-
para mí resulta 1· 1 reparado en un hecho que dos para llegar al fondo y tocar los resortes capaces de movili-
allá de su falta de pre . . . a · a propuesta cardenista más zar políticamente al México profundo. Algo se avanzó en el
CISIOn y su perfl d d'b . '
chos aspectos contradictorio fue I UJado y en mu- 88, pero sería un error de mirada miope suponer que a partir
una esperanza de dar mar h _I a por muchos como de entonces este país (en su conjunto, no sólo parte con voz
pero en todo caso ;tr:s sm saber hasta audible y rostro visible) es realmente otro.
InVItación a comenzar den d, hacia un punto prevw; una No pretendo restar trascendencia a los procesos sociales y
Es una propuesta de desandar lo andado. políticos recientes; intento, sí, relativizar y complementar una
cosas se ven desde el otro lado , Iran, y no, si las visión centralista, urbana y de alguna manera elitista, según
nada tiene Y aún así se la optJca del agredido, del la cual lo que ocurre a mi alrededor ocurre igual en todas par-
VISIOn, dar marcha atr, negarlo. Con este giro de tes. Como en la revolución mexicana, en las elecciones del 88
as es necesa · · d '
avanzar por fin por el cam · no , m Ispensable para concurrieron motivaciones muy diversas y se produjeron con-
mo correcto el ·
Y conduzca a otro sitio q , que SI tenga salida vergencias de coyuntura que no necesariamente son compati-
taría lo ocurrido en las , no !sea _el desastre . Yo interpre- bles a mediano plazo. Pero, sin duda, los acontecimientos
· · u Imas e eccwnes · · d
b asicas que sostengo en es te l'b
I ro como la , Sigmen ·.o las ideas fueron importantes . En amplios sectores se despertó lo que
(una de ellas, manifiesta en 1 .' . . expreswn política llamaré una conciencia de inconsistencia, esto es, una puesta
grandes sectores viven y :i7CICIO electoral) de lo que en duda de convicciones arraigadísimas que parecían incon-
?e desarrollo que se trató d . . racaso rotun?o del modelo movibles . Hay una apertura intelectual que parece dispuesta
Imaginario. La vuelta atr' _e a partir del México a revisar las explicaciones del país, completar la imagen amputada
nacionalismo Sigm la recuperación de un de su realidad, replantear el futuro posible. Afortunadamente,
jóvenes incluso- (y no vano la gente los dogmatismos están a la baja. Hay un espacio intelectual
convicción conmovedora t t 1 him?o naciOnal con una más favorable a la pluralidad. ¿Seremos capaces de aprove-
obligado de un ritual a mente aJena al cumplimiento char el momento para dar pasos firmes en la tarea de poner a
La otra cara de la medalla . en · . . nuestro país sobre sus pies y no, como lo tenemos hoy, de cabeza?
el voto, en cambio arro.. . 1 Importantes regiones indias Estas novedades , aunque confinadas en su mayoría dentro
, JO resu tados que confirman la tradi-
¡¡ III
de los límites del México imaginari b. .
Ilo amplio Y actualizado de alg o.'do hganan a un desarro-
apuntadas en la tercera parte eas que están solamente
te, habría que añadir otras e es.ta obra. y, seguram en-
aparecen mencionados V, cubnr aspectos que ni siquiera
- . . anos ectores y algún rese- d h INTRODUCCIÓN
selnalado msuficiencia en los dos capítulos finales Lnao aodr
P enamente y me . · m¡ o
que con la más el tema, au n-
futuro es cuestión d que la sobre nuestro Este libro tiene un doble propósito. Por una parte, intenta
aunque in.dividuales, presentar una visión panorámica de la presencia ubicua y
multiforme de lo indio en México. Lo indio: la persistencia de
Y darle los espacios y la amplit d · ay que abnr el debate
la civilización mesoamericana que encarna hoy en pueblos de-
debatir mis ideas (que por lo y no se trata de
en muchos casos ideas de otros h o digo en texto, son
finidos (los llamados comúnmente grupos indígenas), pero
que .se expresa también, de diversas maneras, en otros ámbitos
mientos para construir una a ' que e sm remordi-
. . . rgumentacwn de mayo ¡· mayoritarios de la sociedad nacional que forman, junto con
tu d) , SI tales Ideas existen es sólo 1 r ,_ aquéllos, lo que aquí llamo el profundo. Por otra
entender la realidad Y es esa
importa analizar Ydiscutir.
solo podemos enfrentar a artir
r::;
r d por a preocupacwn de
Y Isu.s
oa a que
lo
parte, con base en el reconocimiento del México profundo, se
proponen argumentos para una reflexión más amplia, que
miento de nuestra realidad py de un autentlc_o reconoci- nos debe incumbir a todos los mexicanos: ¿qué significa en
pwjuicios, al liberar nue;tro encontra.r emos ahi, devela r nuestra historia, para nuestro presente y, sobre todo, pa-
recuperar la decisión de verno pensamiento colonizado, al ra nuestro futuro, la coexistencia aquí de dos civilizaciones,
s Y pensarnos por no t · la mesoamericana y la occidental?
mos, al protagonista central d . . so ros mis- Podría parecer que reflexionar sobre el problema de la civi-
nente indispensable de nuestroe y al compo- lización es inoportuno, cuando el país atraviesa por circuns-
. ex1co profundo.
tancias difíciles y afronta problemas de todo orden (económi-
G.B.B. cos , políticos, sociales) que exigen solución inmediata; ante la
urgencia de las demandas actuales, ¿qué sentido tiene pensar
Ciudad de México, abril de 1989. en la civilización ... ? Yo creo que lo tiene, y muy profundo.
Más aún: planteo que los problemas inmediatos, los que hoy
nos agobian con su presencia crecida y simultánea, se com-
prenderán sólo aislada y parcialmente (y, en consecuencia, se
podrán resolver sólo parcial y aisladamente en el mejor de los
casos) si no se enmarcan en el dilema no resuelto que nos
plantea la presencia de dos civilizaciones. Porque dos civiliza-
ciones significan dos proyectos civilizatorios, dos modelos
ideales de la sociedad a la que se aspira, dos futuros posibles
diferentes. Cualquier decisión que se tome para reorientar al
país , cualquier camino que se emprenda con la esperanza de
salir de la crisis actual, implica una opción en favor de uno
de esos proyectos civilizatorios y en contra del otro.
IV 9
La historia reciente de México, la de los últimos 500 años, . . ue en la base de la pirámide so-
es la historia del enfrentamiento permanente entre quienes México_imagmano, en la
pretenden encauzar al país en el proyecto de la civilización oc- cial reststen los ico profundo . La
cidental y quienes resisten arraigados en formas de vida de es- e "d 1 en un polo, Y sujeción Y clVlh-
tirpe mesoamericana. El primer proyecto llegó con los inva- poder Y occt no es una for-
sores europeos pero no se abandonó con la independencia: zación 'de una historia que
los nuevos grupos que tomaron el poder, primero los criollos tuita, smo el do cancelada en el interior de la. soctedad
y después los mestizos, nunca renunciaron al proyecto occi- ahora no a sustantiva de toda soctedad co-
dental. No han renunciado a él; sus diferencias y las luchas mextcana . U na ca . que pertenece a una cultura
· 1 e el grupo mvasor, . .
que los dividen expresan sólo divergencias sobre la mejor ma- loma es qu bl sobre los que ejerce su dommto ,
nera de llevar adelante el mismo proyecto. La adopción de ese distinta de la, los pue os rioridad inmanente en todos
modelo ha dado lugar a que se cree, dentro del conjunto de la afin;na niega Y excluye a_la
sociedad mexicana, un país minoritario que se organiza según los ordenes de la vtda Y• . · , de México fue m-
normas, aspiraciones y propósitos de la civilización occiden- 7· .
l · d La descolomzac10n
cultura del co omza dependencia frente a España, pero
_se, obtuvo a t m a colonial interna, porque los gru-
tal que no son compartidos (o lo son desde otra perspectiva)
por el resto de la población nacional; a ese sector, que encar- no se ehmmo la estruc ur d desde 1821 nunca han renun-
na e impulsa el proyecto dominante en nuestro país, lo llamo pos que ha n occidente ni han superado la
aquí el México imaginario. ciado al ctvt tza , e es consustancial al punto de
Las relaciones entre el México profundo y el México imagi- visión distorsiO_nada diversos proyectos nacionales
nario han sido conflictivas durante los cinco siglos que lleva vista del colomzador. SI, h etendido organizar a la so-
su confrontación. El proyecto occidental del México imagina- conforme los cua:es ti:t!r periodos de su historia inde-
rio ha sido excluyente y negador de la civilización mesoameri- ciedad mexicana_en os IS los casos proyectos encuadrados
cana; no ha habido lugar para una convergencia de civiliza- pendiente, han sido en todos d la civilización occidental, en
ciones que anunciara su paulatina fusión para dar paso a un exclusivamente en el e ofundo 110 tiene cabida y es
nuevo proyecto, diferente de los dos originales pero nutrido los que la realidad del Mexico bolo de atraso y obstáculo
contemplada únicamente como stm
de ellos . Por lo contrario, los grupos que encarnan los pro-
yectos civilizatorios mesoamericano y occidental se han en- a vencer. d t tanto resiste apelando a las
frentado permanentemente, a veces en forma violenta, pero El ,pro_fun o , en las ci;cunstancias de
de manera continua en los actos de sus vidas cotidianas con estrategtas mas mundo pasivo , estático, si-
0
los que ponen en práctica los principios profundos de sus res- ción a que es es un t Los pueblos del México
pectivas matrices de civilización. no que vive en tensiOn su cultura, la ajus-
Tal enfrentamiento no se da entre elementos culturales , si- profundo cre_an Y sus ámbitos propios
no entre los grupos sociales que portan , usan y desarrollan tan a las presiOnes cambmrte ' t s culturales ajenos para po-
esos elementos. Son esos grupos que participan de dos civili- Y privados , hacen e eme,n ? mente los actos colectivos
zaciones distintas, los que a lo largo de medio milenio han nerlos a su servicio, reiteran cichc: renovar su identidad pro-
mantenido una oposición constante, porque el origen colo- que son una manera de na estrategia afinada por
pía ; callan o se segun u
nial de la sociedad mexicana ha provocado que los grupos y
clases dominantes del país sean, simultáneamente, los partíci- siglos de resistencta . ndo el proyecto del México
1
pes e impulsores del proyecto occidental, los creadores del E n los momentos por todas partes, resul-
imaginario se resquebraja Y ace
10
11
ta indispensable repensar el país y su proyecto. Sería irres- civilización mesoamericana en el México de hoy. Una presen-
ponsable y suicida pretender hallar soluciones a la crisis sin cia innegable que está en el paisaje, en los nombres, en los
tomar en cuenta lo que realmente somos y lo que realmente rostros, a todo lo largo y ancho del país. Trazo , para darle a
tenemos para salir adelante . No podemos seguir manteniendo esa presencia la profundidad histórica que le corresponde, un
los ojos cerrados ante el México profundo; no podemos se- breve esbozo del surgimiento y desarrollo de la civilización
guir ignorando y negando el potencial que representa para el mesoamericana hasta el momento de la invasión europea:
país la presencia viva de la civilización mesoamericana. No mucho de lo que tenemos aquí y nos será indispensable para
deberíamos seguir desgastando la energía y los recursos en el construir el futuro, tiene tras de sí una historia milenaria. La
empeño de sustituir la realidad de la mayoría de la sociedad atención se centra, después, en la descripción apretada y sin-
mexicana. en vez de crear las condiciones para que esa reali- tética de la civilización mesoamericana tal como vive hoy en
dad se transforme a partir de su propia potencialidad, esa la cultura de los pueblos indios: es un esfuerzo por construir
fuerza creadora que no ha podido explayarse en todos los ám- una imagen unitaria, por encima de las particularidades que
bitos, porque la dominación colonial la ha negado y la ha for- expresan el carácter individual de cada cultura concreta. Al
zado a enquistarse en la resistencia para sobrevivir. mismo tiempo, hago el intento de mostrar la coherencia inter-
De lo que se trata, pues, cuando se propone aquí una refle- na de las culturas de estirpe mesoamericana, que se explica
xión sobre el dilema de la civilización en México, es la necesi- porque los pueblos que participan de ellas conservan una cos-
dad de formular un nuevo proyecto de nación que incorpore movisió n en la que están implícitos los valores más profundos
como capital activo todo lo que realmente forma el patrimo- de la civilización mesoamericana, los que conforman la
nio que los mexicanos hemos heredado: no sólo los recursos matriz cultural que da sentido a todos sus actos.
naturales sino también las diversas formas de entenderlos y A continuación se explora la presencia de la civilización
aprovecharlos, a través de conocimientos y tecnologías que mesoamericana en otros grupos de la sociedad mexicana que
s;::m la herencia histórica de los diversos pueblos que compo- no se reconocen a sí mismos como indios. Aquí se pone ert
nen la nación; no sólo la fuerza de trabajo individual de evidencia la desindianización, esto es, la pérdida de la iden-
millones de compatriotas, sino las formas de organización tidad colectiva original como resultado del proceso de domi-
para la producción y el consumo que persisten en el México nación co lonial. El cambio de identidad, sin embargo, no
profundo y han hecho posible su sobrevivencia; no sólo los implica necesariamente la pérdida de la cultura india, como
conocimientos que con mucho esfuerzo se han ido acumulan- lo prueba la realidad de las comunidades campesinas tradi-
do (más que desarrollando) en México y que pertenecen a la cionales que se identifican como mestizas . Aun en las ciuda-
tradición occidental, sino toda la rica gama de conocimientos des, bastiones históricos del poder colonizador, es posible
que son producto de la experiencia milenaria del México hallar la presencia de la cultura india, que se manifiesta en di-
profundo. En fin, lo que requerimos es encontrar los caminos versas formas, unas que provienen de procesos antiguos (la
para que florezca el enorme potencial cultural que contiene la existencia de los barrios indios), y otras que resultan de fenó-
civilización negada de México, porque con esa civilización, y menos sociales más recientes (la inmigración del campo a la
no contra ella, es como podremos construir un proyecto real , .
nuestro, que desplace de una vez para siempre al proyecto del La primera parte concluye con una rápida visión de lo que
México imaginario que está dando las pruebas finales de su ocurre en otros sectores de la sociedad mexicana, aquéllos
invalidez. que encarnan al México imaginario propulsor del proyecto ci-
vilizatorio occidental. No se intenta más que representar al-
La presente obra está organizada en tres partes. En la prime- gunos rasgos de la cultura de esos grupos, particularmente los
ra, intento presentar una imagen general de la presencia de la que revelan su relación contradictoria con el México profun-
12 13
do, ya que el énfasis se ha puesto en secar a la luz el rostro dos en conjunto por seguir siendo. ellos mismos;
oculto de la gran masa de la población cuya vida está organi- renunciar a ser los protagomstas de su propia histona.
den O fl . ,
zada en torno a una matriz cultural mesoamericana. La parte final está destinada a una re. ex10n
La imagen de México que se obtiene con esta esquemática b re la situación actual y el futuro de Mexico, a partu de lo
radiografía nos muestra un país heterogéneo y plural, con so puesto en los capítulos antenores. . 1ntento presen t are 1 pais
'
una gran variedad de culturas que no forman una secuencia ex e heredamos en dos vertientes: la quiebra del modelo de
continua, esto es, que no se trata de sociedades con distintos que se sus
grados de desarrollo dentro de una escala común; lejos de ecuencias y los pehgros mmmentes que Imphcana empenarse
ello: lo que se perfila nítidamente es la división entre formas sn
e sacarlo una vez más adelante; y la otra cara de la. medalla:
culturales que corresponden a dos civilizaciones diferentes, lo que sí tenemos y con lo que deberemos constrmr nuestro
nunca fusionadas aunque sí interpenetradas. Los vínculos · verdadero futuro. A partir de esas consideraciones se plan-
entre estos dos universos culturales son los que corresponden tean las opciones posibles para construir un nuevo
a una situación de dominación en la que el sector del México nacional, que debe estar enmarcado en un proyecto CIVIhzato-
imaginario intenta subordinar a su proyecto al resto de la rio que haga explícita nuestra realidad, no que la oculte. Son
población. He ahí el dilema de la cultura mexicana que nos apuntes para un debate ineludible y urgente, en el que es
introduce a la segunda parte. cesario poner en primer término la cuestión de la democracia.
Ahora se trata de entender cómo llegamos a donde esta- Pero no la democracia formal, dócil y torpemente calcada de
mos, cuáles son las líneas principales del proceso histórico occidente, sino la democracia real, la que debe derivarse de
que ha conducido a la sociedad mexicana a negar la parte sus- nuestra historia y responder a la composición rica Y variada
tancial de sí misma y a emprender reiteradamente un proyec- de la sociedad mexicana. Este es, también, un problema de ci-
to de sustitución y no de desarrollo. No intento hacer un resu- vilización.
men puntual de la historia de los últimos cinco siglos; busco
tan sólo destacar tendencias generales y momentos clave que
ayudan a explicar la persistencia de un proyecto externo, co- Este libro fue preparado y escrito entre mayo de 1985 y abril
lonial, que se ha actualizado pero que no ha cambiado sus- de 1987 y su redacción fue mi tarea principal, durante ese lap-
tancialmente desde que los criollos novohispanos comenza- so, como investigador del Centro de Investigaciones y Estu-
ron a imaginar la independencia hasta nuestros días. Ese re- dios Superiores de Antropología Social. Durante el primer
cuento selectivo de la historia nos permite entender, por otra año me dediqué a construir un modelo de análisis que me per-
parte, las diversas maneras en que se ha agredido a los mitiera aproximarme con mayor claridad al tema y me sir-
pueblos de estirpe mesoamericana y a sus culturas, en el secu- viera como hilo conductor que le diera unidad a una obra que
lar empeño por negarlos y someterlos al orden propuesto por toca tantos y tan variados aspectos de la realidad histórica Y
los sucesivos grupos dominantes. presente de México. El modelo analítico quedó formulado en
Para concluir esa sección se expone de manera sucinta la un ensayo, "La teoría del control cultural en el estudio de
respuesta del México profundo a la dominación colonial. Las procesos étnicos", cuya primera versión sirvió como marco
formas de resistir han sido muy variadas, desde la defensa ar- de referencia para el seminario que dirigí sobre el mismo tema
mada y la rebelión hasta el apego aparentemente conservador en el P rograma de Doctorado del CIESAS, entre enero Y oc-
a las prácticas tradicionales. He intentado mostrar que todas tubre de 1986; los aportes y las críticas de los participantes
esas formas de resistencia son finalmente facetas de una mis- fueron tomados en cuenta para redactar la versión final de
ma lucha, permanente, tenaz: la lucha de cada pueblo y de to- aquel ensayo .
14 15
En otro campo, el de las ideas, sé que éste no es un libro in-
El lector encontrará algunas referencias a la teoría del
dividual, aunque sólo yo figure como autor. Es, en un doble
control cultural en varias secciones de este libro; sólo las in-
sentido, un libro colectivo. En una vertiente, porque somos
dispensables para aclarar el sentido con el que se emplean varios los que desde una perspectiva académica y política sen-
aquí términos como cultura propia y cultura ajena timos de años atrás la necesidad de explorar el México pro-
control cultural, procesos de resistencia, apropiación, fundo, seguros de que en él están claves y respuestas indispen-
vación, imposición, enajenación y supresión, así como el con-
sables para encontrar los caminos de un futuro mejor. He sa-
tenido que doy a los conceptos de grupo étnico e identidad ét-
queado sin remordimiento alguno las reflexiones, los datos y
nica. Pero, fuera de esos párrafos aclaratorios, opté por no
las intuiciones de muchos colegas y amigos que van por la
exponer aquí la teoría del control cultural, aunque se halle misma ruta; por eso este libro también es suyo, aunque sin
implícita en el enfoque general de la obra. Tomé esa decisión · responsabilidad alguna para ellos en cuanto a fallas y limita-
porque escribí el libro pensando en un lector no especializa- ciones. La otra vertiente, la más sólida y rica, la conforman
do, para quien esa discusión teórica y metodológica resultaría los millones de mexicanos que con su vida hacen vivir el Mé-
farragosa y no aportaría nada sustancial en términos de los xico profundo, los que en su práctica diaria, en su pensamien-
propósitos que me guiaron al emprender esta obra. to y en su esperanza, renuevan sin cesar los fundamentos que
Por la misma razón anterior he eliminado del texto las no- hacen posible, todavía, la convicción de que son portadores
tas de pie de página y las referencias bibliográficas precisas, de un proyecto civilizatorio que puede también ser nuestro.
que tendemos a suponer que dan seriedad y prueban el rigor De ellos he querido aprender. Este balbuceo de traducción de
de un trabajo académico. Decidí redactar de una manera más lo que llevo aprendido , sólo puede estar dedicado a ellos: a los
libre, menos constreñida por los hábitos externos del queha·
cer investigativo en las ciencias sociales, con el fin de llegar en indios de México.
forma más sencilla, clara y directa a un público mayor que el Avándaro y ciudad de México, 1985-1987
que está acostumbrado a leer libros académicos. El lector in-
teresado en profundizar sobre alguno de los temas que aquí se
abordan encontrará en el Apéndice algunas sugerencias para
lecturas posteriores. Ese Apéndice cumple también la función
de dar crédito a las principales obras de las que he tomado los
datos para fundamentar esta visión de México. Sólo las prin-
cipales y tal vez las de consulta más reciente, porque una obra
como ésta representa, a fin de cuentas, un intento de síntesis
de muchas cosas aprendidas de muy distintas fuentes a lo lar-
go de los años. Hubiera sido tarea ímproba, y en el fondo
inútil, tratar de precisar en detalle de dónde proceden los da-
tos en que me baso para hacer tal o cual generalización o afir-
mación. Los especialistas podrán hallar sin demasiado esfuer-
zo los aspectos puntuales en los que un análisis global como el
que aquí se intenta resulta inexacto. Sólo confío en que las
grandes líneas en que descansan mis argumentos no se vean
invalidadas por las inexactitudes que difícilmente habré
evitado.
17
16
PRIMERA PARTE

LA CIVILIZACIÓN NEGADA
El México profundo está formado por una gran diversidad de
pueblos, comunidades y sectores sociales que constituyen la
mayoría de la población del país. Lo que los une y los distin-
gue del resto de la sociedad mexicana es que son grupos por-
tadores de maneras de entender el mundo y organizar la vida
que tienen su origen en la civilización mesoamericana, forja-
da aquí a lo largo de un dilatado y complejo proceso históri-
co. Las expresiones actuales de esa civilización son muy di-
versas: desde las culturas que algunos pueblos indios han sa-
bido conservar con mayor grado de cohesión interna, hasta la
gran cantidad de rasgos aislados que se distribuyen de manera
diferente en los distintos sectores urbanos. La civilización
mesoamericana es una civilización negada, cuya presencia es
imprescindible reconocer .

21
1

UNA TIERRA CON CIVILIZACIÓN


MILENARIA

Partamos de un hecho fundamental: en el territorio de lo que


hoy es México surgió y se desarrolló una de las pocas civiliza-
ciones originales que ha creado la humanidad a lo largo de to-
da su historia: la civilización mesoamericana. De ella pro-
viene lo indio de México; ella es el punto de partida y su raíz
más profunda.
Todo escolar sabe algo del mundo precolonial. Los grandes
monumentos arqueológicos sirven como símbolo nacional.
Hay un orgullo circunstancial por un pasado que de alguna
manera se asume glorioso, pero se vive como cosa muerta,
asunto de especialistas o imán irresistible para atraer turismo.
Y, sobre todo, se presume como algo ajeno, que ocurrió an-
tes aquí, en el mismo sitio donde hoy estamos nosotros, los
mexicanos. El único nexo se finca en el hecho de ocupar el
mismo territorio en distintas épocas, ellos y nosotros. No se
reconoce una vinculación histórica. una continuidad. Se
piensa que aquello murió asesinado -para unos- o redimido
-para otros- en el momento de la invasión europea. Sólo
quedarían ruinas: unas en piedra y otras vivientes. Ese pasa-
do lo aceptamos y lo usamos como pasado del territorio, pero
nunca a fondo como nuestro pasado: son los indios, es lo in-
dio. Y en ese decir se marca la ruptura y se acentúa con un
carga reveladora e inquietante de superioridad. Esa renuncia,
esa negación del pasado, ¿corresponde realmente a una ruptu-
ra histórica total e irremediable? ¿Murió la civilización india
Y. lo que acaso resta de ella son fósiles condenados hace ya
cmco siglos a desaparecer porque no tienen ni presente ni fu-
turo posible? Es indispensable repensar la respuesta a estas
Preguntas, porque de ella dependen muchas otras preguntas y
respuestas urgentes sobre el México de hoy y el que deseamos
construir.
23
La forja de una civilización ericana. Su domesticación produjo el máximo cam-
m
mesoa
. ·
orfológico ocurndo en cua1qmer
· p1anta cu_1tiva · d a,·
El nuestro, los de casi todos los países de] ción permitió su cultivo en una gama de chmas Y alti-
mundo, v_Isto transitar, surgir y desaparecer en él, a lo a dap a ue es la más amplia en comparación con todas las de-
tu es q . . D e b e recor d arse que
largo de milemos, una gran cantidad de sociedades partícula. · tantas cultivadas de Importancia.
mas P · ¡ ·
el maíz sólo sobrevive por a mtervencwn · · _d e1 h om b re: ya qu e
res que podemos llamar, en términos genéricos, pueblos. Pe.
ro, a de lo que ocu_rrió en otras partes, aquí hay la mazorca no dispone de ningún mecamsmo para _dispersar
una contmmdad cultural que hizo posible el surgimiento y de- semillas de manera natural: es, de hecho, una cnatura del
1as · y es
· t e, a su vez, 1
sarrollo de una civilización propia. hombre. Del hombre
Según la información disponible, hace por lo menos 30 mil hombre de maíz, com? i? poeticamente e_l WuJ,
años q':le el hombre habita en las tierras que hoy son México. "Libro de los Acontecimientos de los mayas k1ches.
pnmeros se ocupaban en la cacería y la recolec-
cion de productos silvestres. Unos parecen haberse dedicado así fue como hallaron el alimento y fue lo que emplearon para
a cazar las grandes especies de la fauna desaparecida, como el el cuerpo de la gente construida, de la la
mamut, el mastodonte, el camello y el caballo, en tanto que sangre fue líquida, la sangre de la gente, mmz empleo el Crea-
otros, probablemente por las condiciones del medio en el que do el Varón Creado ( ... ) Luego tomaron en cuenta la cons-
se movían, cazaban o pescaban especies menores y dependían y formación de nuestra primera madre y padre, era
más de la recolección. La gran fauna desapareció del territo- de maíz amarillo y blanco el cuerpo, de alimento eran las pier-
nas y brazos de la gente, de nuestros primeros padres; eran
rio mexicano aproximadamente 7 mil años antes de nuestra cuatro gentes construidas, de sólo alimento eran sus cuerpos.
era, tal vez debido a cambios climáticos que le impidieron
(Versión de Adrián l. Chávez.)
sobrevivir. De aquellas bandas se han encontrado restos fó-
siles, utensilios de piedra y algunas armas directamente aso-
ciadas con esqueletos de los grandes animales que mataban. El maíz, y la propia agricultura, no adquirieron de inmediat?
Eran. grupos nómadas que requerían de un territorio muy la importancia que les estaba destinada. Sus inventores conti-
ampho para asegurar la subsistencia y vivían en cuevas y abri- nuaron practicando la recolección y la cacería como activida-
gos temporales que abandonaban a poco tiempo de ocu- des principales y usaban los productos cultivados de manera
parlos. complementaria, aunque en proporción creciente. Hacia el
La reducción de la fauna y la mayor dependencia de la re- año 3000 antes de nuestra era, los habitantes de las pequeñas
colección influyeron seguramente en el inicio de un proceso aldeas que se han descubierto cerca de Tehuacán sólo
fundamental: la domesticación y el posterior cultivo de las obtenían el 200Jo de sus alimentos de las plantas cultivadas, en
plantas. La civilización mesoamericana surge como resultado tanto que el 500Jo provenía de la recolección y el resto era pro-
de la invención de la agricultura. Éste fue un proceso largo, ducto de la caza. Sin embargo, llevaban ya una vida sedenta-
no una transformación instantánea. La agricultura se inicia ria, habían aumentado la variedad de cultivos e incluso
en las cuencas y los valles semiáridos del centro de México criaban perros para su alimentación. Entre los años 2000 Y
7 500 y 5 000 años antes de nuestra era. En ese periodo 1500 antes de nuestra era, culmina el proceso de sedentariza-
comienzan a domesticarse el frijol, la calabaza, el huautli o ción y los productos cultivados representan ya la mitad de la
alegría, el chile, el mil tomate, el guaje, el aguacate y, por su- Se ha explicado este cambio por el hecho de que el ren-
puesto, el maíz. El cultivo del maíz constituye el logro funda- dimiento del maíz debió alcanzar la cantidad de 200 a 250
mental Y queda ligado de manera indisoluble a la civilización kg por hectárea, lo que ya lo hacía más redituable que la re-
24 25
colección. Surgen entonces las aldeas permanentes donde · ·c1·arse el periodo clásico, hacia
además, se fabrica cerámica inventada hacia el año 23oo' A l tnt ., . el año 200 de nuestra
'nicia
l
tambten la cultura teotthuacana, que se expan-
Puede e.n. ese.';wmento (1500 antes de nuestra era) era. , ' sempliamente durante 1os cmco · · los sigmentes
Sig · · y cuya
Civihzacwn mesoamericana. Por entonces se ? 10
fl a nct'a posterior continúa hasta la llegada de los españo-
lO ue
IniCia en las tierras cálidas del sur de Veracruz la cultura ol- Teotihuacan, en el momento de su esp len d or, era qmzas · '
meca, considerada la cultura madre de la civilización meso- 1
más poblada del mundo, gracias a la in-
americana. t siva que se practicaba en los valles centrales del altiplano y
No es este el lugar para presentar un panorama, aunque efos tributos que recibía de pueblos sometidos a su hegemo-
fuera muy esquemático, del desarrollo de esta civilización Desde entonces, los valles centrales la
desde sus orígenes hasta los albores del siglo XVI. Es un proce- tancia que han mantenido hasta la fecha como eJe político y
so complejo y diversificado cuyo conocimiento se enriquece económico de un vasto territorio que en algunas épocas reba-
constantemente con nuevos hallazgos arqueológicos e históri- saba las actuales fronteras de México.
cos. Baste señalar que los especialistas han establecido ciertos El poder de los valles centrales como punto de articulación
periodos cronológicos que coinciden, en sus trazos más gene- descansaba inicialmente en el aprovechamiento óptimo de las
rales, en las distintas regiones mesoamericanas . Así, se cono- características del medio natural, mediante el uso de tecnolo-
ce un periodo preclásico o formativo que abarca del año 2000 gías agrícolas mesoamericanas y el desarrollo de formas de
antes de nuestra era al año 2000 d. C., aproximadamente. Entre organización social que permitían el control de una población
800 Y 200 a.C., ocurre el auge de la cultura olmeca, surgen pro- numerosa y dispersa. Sin instrumentos de metal, sin arado,
bablemente las primeras inscripciones, se establece el calen- sin usar la rueda ni disponer de animales de tiro, se practicó
dario que perfeccionarán más adelante los diversos pueblos una agricultura intensiva de alto rendimiento con el empleo
mesoamericanos y se tallan esculturas monumentales que hoy de mano de obra relativamente reducida. Se aprovecharon los
nos asombran por la calidad técnica de su factura y por su lagos de la cuenca de México para construir chinampas cuyo
armonía plástica. cultivo es de muy alta productividad; se hicieron grandes
La influencia de la cultura madre se hace evidente por di- obras para impedir el paso de agua salada a los mantos de
versos rumbos. En el norte de Veracruz se desarrolla la cultu- agua dulce; los propios lagos sirvieron como vías de comuni-
ra llamada Remojadas, cuya tradición la continuarán más cación que permitían el transporte fácil de personas y
tarde los totonacas; en Oaxaca da comienzo la cultura zapo- mercaderías entre muchas localidades ubicadas en la cuenca.
teca Y en la península de Yucatán, al parecer como resultado En las laderas de las montañas que circundan el valle se acon-
también de la influencia olmeca, se sientan las bases dicionaron los terrenos mediante terrazas y se construyeron
de lo que será la cultura maya, cuyo perfil inconfundible canales para aprovechar mejor el agua. Por su posición geo-
quedará definido al finalizar este periodo. En los valles gráfica, los valles centrales tuvieron la posibilidad de ser el
centrales, durante la misma época, se desarrolla en ciertos si- punto de convergencia de productos que provenían de zonas
tios una agricultura intensiva que hace uso de terrazas artifi- climáticas muy distintas y no necesariamente muy distantes:
canales, represas y chinampas, posibles gracias al sur- paulatinamente se articularon nichos ecológicos diversos a
gimiento de una forma de organización social que los arqueó- través del intercambio comercial, algunas veces impuesto por
logos han denominado señoríos teocráticos. Al finalizar el fuerza militar y el poder político correspondiente. Esa rela-
preclásico están sentadas las bases de la civilización mesoame- Ción permanente hizo posible que una de las tradiciones cul-
ricana, cuyas principales culturas cristalizarán a partir de ese turales más importantes de la civilización mesoamericana, la
momento. del centro de México, se nutriera siempre de influencias muy
26 27
diversas, incluso las que provení d , , definición de Mesoamérica como un región cultural con
septentrionales del área meso a? e mas alla de los límites ·tes y características precisas fue propuesta inicialmente
con los grupos recolectores amencana, a del contacto 1111: paul Kirchhoff a partir de la distribución de un centenar
frecuentemente penetraban y de Andamérica Que elementos culturales de muy diversa naturaleza, algunos
pacífica, ora beligerante. aCia e sur, ora en forrna d: los cuales, aproximadamente la mitad, estaban presentes
Pero no sólo el centro de M, · exclusivamente en Mesoamérica (es decir, en una zona que
te aprovechando un inten exico se desarrolló culturalmen
. so contacto con otr · · abarca aproximadamente, al norte, desde el río Pánuco al Si-
soamencanas· de hecho t d as regiOnes me. naloa pasando por el Lerma y, al sur, desde la desembocadu-
vieron entre sí del área mantu. ra del Motagua hasta el Golfo de Nicoya, pasando por el lago de
tolteca que ocurrió a del si o¡ m diáspora
manera notable en sitios m l o x e nuestra era mfluyó de
Nicaragua), en tanto que otros aparecían también en otra o
algunas otras de las áreas culturales que se reconocen en
des de TuJa, Teotihuacan o de grande.s ciuda- América. El estudio fundador de Kirchhoff se refería a la si-
cendentes, por ejemplo en , a Y produJo cambiOs tras- tuación en el momento de la invasión europea y el propio
1
Honduras Y Yucatán Las e maya, desde Chiapas hasta autor prevé que investigaciones posteriores mostrarán va-
situaban en la d uras locales de pueblos que se riación de las fronteras mesoamericanas, especialmente en el
presentaban característica: centros de n:ayor desarrollo norte, en diversas épocas del largo proceso de su desarrollo.
gos culturales específicos dequn:ueden relacwnar.se con ras- Por supuesto, la simple presencia o ausencia de rasgos cultu-
res; tal sucede en el caso de 1 .t otro de sus vecmos mayo- rales tan disímiles y de significación tan diversa como
cía el año 918 Y que son zaes que Chichén ha- vo de maíz", "uso de pelo de conejo para decorar tejidos",
de Tabasco Y poseen una cul les de las costas "mercados especializados", "escritura jeroglífica", "chi-
sibles las influencias ma as tura o.r,Igmal en la que son vi- nampas" y "13 como número ritual", a todas luces es insufi-
avance cultural de los y las toltecas. El lento ciente para caracterizar una civilización. Kirchhoff lo señala
momento en que la os se acelera a partir del así y apo rta otros datos y reflexiones entre los que destaca
se económica Y da ori en u;afse convierte .en la principal ha-
una conclusión importante que descansa en la información lin-
dentro de la diversi·dadgd ormas de VIda colectiva que
e sus rasgos 1· ' güística: la existencia de lenguas mesoamericanas cuya distri-
elementos comunes de e· T .. pecu Iares, mantienen bución indica, por una parte, una presencia muy antigua en
Iongado entre las cultuiVI ¡zacwn. El contacto intenso Y pro-
. ras con perfil prop· este territorio y, por otra, un contacto y una relación constan-
giendo históricamente Y entre 1 JO que van sur- te entre los pueblos que hablaban esas lenguas dentro de los
sarrollan, que constituyen a os que .las crean Y de- límites de la región. ''Todo esto demuestra -señala
mos en algún momento : pue . os diferenciados, autóno- Kirchh off- la realidad de Mesoamérica como un región cu-
unidad de la civilización' IZO posible que se consolidara la
yos habitanes, tanto los inmigrantes muy antiguos como los
es reconocido en much Ese origen común
os mitos t d. · relativamente recientes, se vieron unidos por una historia co-
pueblos; un fragmento del p Wy . r.a de diversos mún que los enfrentó como un conjunto a otras tribus del
op UJ sirve de eJemplo:
continente."
¿Dónde quedó nuestra lengua? . Q . . Hay, efectivamente, una relación de continuidad entre la
hemos perdido . Do' d . ue nos ha sucedido? Nos invención del cultivo del maíz por las bandas recolectoras y
· n e nos habrían e - d
nuestra lengua cuando . ngana o? Era una cazadoras que vivían en las cuevas de Tehuacán hace 7000
vemmos de Tulan sól
t ra subsistencia, nuestro ori . , o una era nues- años y el florecimiento de Teotihuacan a principios del siglo
sucedido -dijeron enton rn, no es lo que nos ha Yll de nuestra era, igual que existe esa relación -innegable entre
los bejucos. ces as tnbus baJO los árboles, bajo
la cultura teotihuacana y el desarrollo de las diversas culturas
28 29
teño que, tras largo peregrinar, se asentó por fin en Te-
mesoamericanas hasta la invasión europea, independiente- nor htitlan y se convirtió en el pueblo del sol. De tal
mente de que los pueblos portadores de esas culturas hablen noc la distinción entre Mesoamérica y los pueblos que habita-
y se con nombres diferentes. La al norte, aunque es real y es útil para comprender la situa-
CiVihzacwn mesoamencana no es producto de la intrusión de
.ón global del México precolonial, no debe entenderse como
elementos culturales foráneos, ajenos a la región, sino del de- Cina barrera que aislara dos mundos radicalmente diferentes,
sarrollo acumulado de experiencias locales, propias. Esto
como un límite variable de la zona tr_opical en la
plantea una cuestión que surgirá intermitentemente a lo largo
condiciones climáticas, ante todo la mag?ltud de la
de obra: la adecuación básica de las culturas indias a las ción pluvial, permitían una vida dependiente de la agncultu-
condiciOnes concretas en que existen los pueblos que las por- ra, a partir de la tecnología disponible. Esto, naturalmente,
- lo que su diversidad- y, al mismo tiempo, la
implica diferencias en. muchos de la cultura; no
umdad_ que mamftestan más allá de sus particularidades y que entraña aislamiento m falta de relaciOn cultural: la expenen-
se explica por su pertenencia a un mismo horizonte de civili- cia de los cazadores y recolectores del norte, no es ajena a la
zación.
Otro hecho que conviene destacar es que prácticamente civilización mesoamericana.
La conformación actual de México , (su diferenciación re-
todo el ter_ritorio habitable estuvo habitado en algún momen-
gional; los contrastes entre norte y sur, altiplano y costas; la
to del penodo precolonial. Esto significa que la civilización
preeminencia de los altos valles centrales) si descansa en
mesoamericana se nutre de experiencias que son resultado de
una diversidad geográfica de rotunda presencia, es ante todo
una gama variadísima de situaciones, tanto por la
el resultado de una historia cultural milenaria, cuya huella
diversidad de los nichos ecológicos en que se dieron los de-
profunda no ha sido borrada por los cambios de los últimos
sarrollos culturales locales, como por las características cam- 500 años. Ellos no niegan la trascendencia de esos cambios; so-
biantes de los pueblos que en muchos casos ocuparon sucesi-
lamente destaca el hecho de que las transformaciones ocurri-
nichos: sólo a de la invasión europea y das no son exclusivamente resultado de los procesos desenca-
la mstauracwn del regimen colomal cuando el país se convier-
denados a partir de la invasión europea, como si tales proce-
te en tierra ignota cuyos secretos y apariencias deben "des-
sos se implantaran en un vacío cultural, sino que siempre son
cubrirse''. La mirada del colonizador ignora la ancestral mi-
producto de la acción de esas fuerzas nuevas sobre conjuntos
rada profunda del indio para ver y entender esta tierra como
humanos que poseen una herencia cultural elaborada durante
ignora su experiencia y su memoria. '
muchos siglos en esos mismos sitios, lo que les permite reac-
El contacto histórico incluye también a los pueblos que
ocupaban territorios al norte de la frontera mesoamericana cionar a su vez en distintas formas.
Lo que importa subrayar es el hecho de que la milenaria pre-
en la llamada Aridamérica. Fue una frontera inestable,
sencia del hombre en el actual territorio mexicano produjo
tuante; y aunque aquellos pueblos no eran de estirpe cultural
una civilización. Esto tiene implicaciones de profunda impor-
mesoamericana, su relación con la civilización del sur fue cons- tancia. Por una parte, indica que las diversas culturas que
tante y no en todos los casos violenta: de hecho, algunos existieron en el pasado precolonial y las que, transformadas,
pueblos mesoamericanos eran en su origen recolectores y ca-
existen hoy como continuación de aquéllas, tienen un origen
zadores del norte que migraron y se asimilaron a la cultura común son resultado de un proceso civilizatorio único, lo
agrícola y urbana de Mesoamérica. Se ha sostenido que Huit- que les'otorga unidad básica más allá de cualesquiera diferen-
z!lopochtli, el dios tutelar de los aztecas, presenta caracte- cias y particularidades. Por otra parte, al h<rblar de civiliza-
que lo particularizan en el panteón mesoamericano ción se está haciendo referencia a un nivel de desarrollo cultu-
precisamente porque surge en aquel pequeño grupo nómada
31
30
ral (en el sentido más amplio e inclusivo del lcrmino) lo sufi- del centro y sur del país, al amanecer o cuan.d ? cae la_ tarde,
cientemente alto y complejo como para servir de base común y uede verse el trazo de que permitlan cultivar la-
orientación fundamental a los proyectos históricos de todos muy empinadas; sm demasiado esfuerzo se puede.n re-
los pueblos que comparten esa civilización. No se trata, en- correr grandes tramos de los caminos que
tonces, de un simple agregado, más o menos abundante, de los mayas hace mil años. Hay de
rasgos culturales aislados, sino de un plan general de vida que ... endente como el sistema de ungac10n de Tezcutzmgo,
le da trascendencia y sentido a los actos del hombre, que ubi- so rp
1 , • l
cercano a Texcoco; cientos de cuevas y manantla es conser-
ca a éste de una cierta manera en relación con la naturaleza y van evidencias de ritos ancestrales, algunos de l.os cuales
el universo, que le da coherencia a sus propósitos y a sus valo- todavía se practican regularmente; tepalcates, de ob-
res, que le permite cambiar incesantemente según los avatares sidiana, fragmentos de figuras de piedra o barro,
de la historia sin desvirtuar el sentido profundo de su civili- por todos los rincones del país, atestiguan la relac10n del
zación, pero sí actualizándola. Es como un marco mayor, hombre con esta naturaleza desde un pasado remoto. Ese ha-
más estable, más permanente, aunque de ninguna manera in- cer incesante ha cambiado nuestro paisaje, a ve.ces en forma
mutable, en el que se encuadran diversas culturas y, diversas espectacular, más comúnmente de manera sutil, lenta pero
historias se hacen comprensibles. Eso, nada menos: una civi- constante.
lización, es lo que crearon y nos legaron cientos de genera- La transformación de la naturaleza incluye la creación de
ciones sucesivas que trabajaron, pensaron y soñaron aquí du- espacios adaptados para el desarrollo de humana ..
rante milenios. gran parte de las tierras cultivadas ehmmo la
Los testimonios de ese largo proceso civilizatorio nos ro- original hace más de mil años; y,
dean por todos los rumbos: siempre tenemos frente a nosotros tras generación, los agricultores han contnbmdo el
un vestigio material, una manera de sentir y de hacer ciertas perfil del terreno para facilitar las faenas del cultiV?. !--as es-
cosas, un nombre, un alimento, un rostro, que nos reiteran la beltas cañas de maíz invadieron pacíficamente el paisaje, des-
continuidad dinámica de lo que aquí se ha creado a lo largo de las costas hasta alturas de más de 3 mil metros sobre el ni-
de muchos siglos. No son objetos, seres ni hechos mudos : vel del mar. Y esta es una planta inventada por el hombre en
persistimos tercamente en no escucharlos. estas tierras. El maíz ordena desde hace muchos siglos gran
parte del territorio mexicano. Una observación
alerta permite constatar la adecuación . recíproca. del mmz al
La naturaleza humanizada hombre y del hombre al maíz en cualqmer comumdad campe-
sina de estirpe mesoamericana: la distribución de las cas_as,
Apenas hay paisaje virgen en México. Siempre se encuentran por ejemplo, concentradas en muchos casos en pequenos
los rastros del quehacer humano, del antiguo transitar del pueblos donde los predios contiguos se alinean en.
hombre por estas tierras. Millares de viejos sitios de habita- tas o veredas serpenteantes, en tanto que en otros sitios se
ción abandonados, desde las imponentes ruinas de las grandes persan aisladas entre los campos de labor, indica formas dife-
ciudades hasta los vestigios más discretos de pequeñas aldeas rentes de asentamiento humano que se entienden precisamen-
bajo montículos que parecen naturales. Muchos poblados te en función de los requerimientos locales del cultiv.o del
mexicanos de hoy, han sido habitados continuamente desde maíz, por la conformación y el relieve del el y
siglos antes de la invasión europea. Hay antiguos canales en la forma de aprovechar el agua. Las casas rmsmas, en la distn-
desuso; hay todavía chinampas, unas en producción y otras bución interna de los espacios , revelan la importancia central
convertidas en atractivo turístico; en las zonas montañosas del maíz: siempre habrá un sitio para almacenar las mazor-
32 33
cas, y su forma y la manera de construirlo varían de regió n a inventad o. Aun en lo recóndito de las selvas y los bosques, la
región, adecuándose a los materiales disponibles, a las exi- distribució n Y la densidad relativa de ciertas especies obedece
gencias del clima, a las variedades de la fauna nociva; habrá, a la intención humana que, sin cultivarlas, ha protegido a al-
también, un espacio para desgranar el maíz, que es una tarea gunas cu yo aprovechamiento conoce desde siglos.
cotidiana que involucra a todos los miembros de la famili a y También la fauna ha sufrido cambios para adecuarse a la
da ocasión para intensificar las relaciones domésticas· habrá presencia del hombre. En su reino se dio la domesticación de
ocupando un sitio principal del hogar, el fogón y el algunas especies cuya sobrevivencia depende ya de la
para elaborar las tortillas, el alimento base, imprescindible: compañía humana: los guajolotes y algunas razas caninas.
ahí pasan mucho tiempo las mujeres desde antes de que des- Muchos o tros animales vinieron con los europeos y fueron fá-
punte el alba y ahí se reúne la famil ia para comer charlar cilmente incorporados a la vida rural porque la civilización
discutir los trabajos y los días. Todo el espacio , desde mesoamericana disponía del espacio cultural para hacerlos
grandes líneas que determinaron la ocupación del territorio suyos. Hay maneras de ahuyentar, de cazar, de atraer a los
en las formas que siguen caracterizan.do a las diversas re- animales silvestres que, practicadas incesantemente durante
giones del país, hasta los detalles interiores de las casas hab i- siglos , han afectado su distribución natural y han alterado la
tación, tiene, en última instancia, una relación determinante magnitud de sus poblaciones.
con el maíz que se ha forjado durante siglos y milenios. El ap rovechamiento de ciertos productos minerales, como
Junto y en torno al maíz, la civilización mesoamericana do- la sal, la arcilla, las canteras y las minas de arena, es un pro-
mesticó e inició el cultivo de muchas otras plantas útiles . E n ceso m ilenario que también ha contribuido a humanizar el
la milpa se sigue intercalando frijol, calabaza, chile y otros paisaje mexicano : lo ha transformado y lo ha hecho más ade-
productos que forman parte de la dieta regular. El maguey es cuado para la vida de los hombres. Muchos asentamientos
característico del paisaje de las tierras altas, donde sirve para human os y muchas rutas que todavía se usan, tuvieron su ori-
marcar linderos y detener la erosión en las laderas, además de gen en la necesidad de obtener sal para su consumo en re-
sus múltiples usos y formas de aprovechamiento que llevaron giones donde no la había . Hace ya varias décadas, Miguel
al padre Acosta a llamarlo "el árbol de las maravillas, innu- Oth ón de Mendizábal llamó la atención sobre la gran impor-
merables casi son los usos de esta planta''. El no par lo acom- tancia del comercio de la sal en la época precolonial.
paña con frecuencia, acentuando la dureza del horizonte. Por El en torno natural del México de hoy, los paisajes que to-
todos los rumbos del país persiste el cu lt ivo de plantas cuya dos guardamos en la memoria como parte insoslayable de
antigüedad al servicio del hombre puede cumpli r ya varios nu estras vivencias, la vegetación que de tan familiar pasa a
miles de años en este territorio: la lista es impresionante y menud o inadvertida, el relieve, la forma de ocupación del
abarca desde productos cuyo consumo se ha generalizado en territo rio, en fin; las muy diversas maneras en que los pueblos
muchas partes del mundo, tales como el jitomate, el cacao, el de México se relacionan con la naturaleza, la aprovechan y la
tabaco, el aguacate y el algodón, hasta plantas que tuvieron tran sforman cotidianamente, son rasgos que en su gran
gran importancia pero cuyo cultivo y uso han decaído y se mayoría han resultado de una interrelación muchas veces mi-
refugian hoy en pequeños resquicios del territorio, como la lena ria de los hombres con la naturaleza . En esa interrelación
alegría. Ya se recorran las tierras húmedas del trópico , los ha habido cambios, que parecen acelerarse en los tiempos
valles del altiplano, las tierras semidesérticas del norte, o la modernos; pero hay también la continuidad profunda que
planicie caliza de la península de Yucatán, en todas partes se nos hace parte de un proceso civilizatorio que se ha de-
encontrará una vegetación largamente transformada por la sa rrollado aquí, en esta tierra, con esta naturaleza. No se tra-
mano y la inteligencia del hom bre, un paisaje muchas veces ta simplemente de que ocupemos hoy el mismo territorio en el
34 - 35
que antiguamente floreció una civilización original. La reta.
1a norne nc latura • sustituyó
.
por completo algunos nombres,
. .
ción con la naturaleza y todo lo que implica, se presenta en la ue los próceres, a dtferenc1a. d.e los .tienen su pro-
actualidad como un problema central de cuya adecuada solu. q llt'do Pese al empeño, VIeJO de cmco s1glos, en cam-
ción depende, en gran medida, el futuro de México; las mút. p1o ape · . .
. 1 s nombres de nuestra geografía, estos Siguen aqm, co-
·
tiples formas en que los mexicanos recurrimos a elementos de blar o terca reserva de conoc1mtentos
· · y es tmomos que sólo
t t. ·
a d 1 .
la civilización mesoamericana para establecer una relación ar. rno un .
· al alcance de la mayona e os mextcanos cuando
mónica y benéfica con la naturaleza que nos rodea, revelan estaran 1 · · ¡ 1 as
algo mucho más complejo y rico que lo que aparenta a prime. carn b1·e sustancialmente nuestra re acwn con as engu
ra vista: no es la simple "supervivencia" de tecnologías aisla- indígenas.
En el fondo de esta cuestión está el hech? de 9ue.
das, obsoletas que existen solamente por causa -o como acer es crear. Lo que tiene nombre tiene s1gmflcado o,
causa- del atraso; y no es así, porque la persistencia de esas es co n • . · t
· e prefiere lo que significa algo t1ene necesanamen e un
tecnologías está vinculada a un acervo de conocimientos que SI S
nombre. En el ' • •
caso de los topomm1cos, •
su nqueza d emues tra
son resultado de experiencias acumuladas y sistematizadas du- 1 conocimiento que se tiene de esta geografía: muchos son
rante siglos, y que son consistentes con maneras propias de descriptivos del sitio que nombran Y otros se
ver el mundo y entender la naturaleza, con esquemas de valo- refieren a la abundancia de ciertos elementos naturales que
res profundamente arraigados, con formas particulares de or- caracterizan al lugar nombrado. Pero nuestra geografía tam-
ganización social y con el universo correspondiente de la vida
bién es historia y los toponímicos dan de pueden
cotidiana. Es decir: son parte de una cultura viva. señalar lo que ahí se hace o lo que suced10 en del
acontecer humano. Es frecuente que hasta los predi.os, las
Nombrar: crear huertas y los campos de labor tengan un nombre propto, _que
a veces designa algún rasgo peculiar del y otras se?ala
Los mexicanos que no dominamos alguna lengua indígena su destino o su pertenencia. En algunas regwnes del prus se
hemos perdido la posibilidad de entender mucho del sentido superponen toponímicos en dos y más lenguas e.sto
de nuestro paisaje: memorizamos nombres de cerros, de ríos, indica ocupaciones sucesivas por pueblos de tdtomas dife-
de pueblos y de árboles, de cuevas y accidentes geográficos, rentes, o es resultado del dominio de un grupo por otro de
pero no captamos el mensaje de esos nombres. Aquí, toda la gua distinta, que es un caso frecuente en zonas de expans10n
geografía tiene nombre. L os toponímicos en lenguas indias nahua. En estas situaciones, sin embargo, cuando la pobla-
han sido adoptados como denominación oficial en una buena ción local conserva su idioma original emplea su propia no-
proporción, pese a la insistencia de la corona española y el menclatura y no la impuesta, sea cual sea el origen de ésta.
México republicano en introducir nuevos nombres que asegu- En el habla común de los mexicanos, aun de quienes sólo
raran la memoria eterna de los símbolos del momento: santos hablan español, existe una gran cantidad de vocablos de
y vírgenes, terruñ os ultramarinos, próceres de diverso cuño. cedencia india . Muchas de estas palabras son de uso generali-
Muchos nombres fueron grotescamente deformados en los zado y han sido adoptadas en otras lenguas, además del espa-
primeros intentos por pronunciar las lenguas aborígenes: ñol, porque designan productos originalmente mexicanos.
Churubusco por Huitzilopochco, Cuernavaca por Cuauh- Pero el fenómeno es más interesante en el español local de
náhuac. Los nombres originales de muchísimas localidades muchas regiones, donde se emplean palabras para
pasaron al rango de apellidos de santos por efecto de la nombrar cosas que tienen nombres comunes en espanol.
política de evangelización. El México republicano, más radi- La existencia de esta vasta terminología que da nombre Y
cal aunque menos extenso en su acción enfilada a modificar significado a la naturaleza que nos rodea y la revela Y hace
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referencia que impiden que los cambios lingüísticos produz-
en el contexto semántico de docenas de lenguas can un rompimiento de los esquemas básicos de pensamiento
es una prueba contundente de la ancestral apro- con los que ha sido posible comprender el mundo y ubicarse
piaciOn de esa naturaleza por parte de los pueblos que han
y mantenido la civilización mexicana profunda. El es- en él.
tudiO a fondo de esos vocabularios, apenas ensayado hasta
ahora, una información de singular importancia
los diversos principios y códigos que el hombre meso- El rostro negado
amencano ha empleado para clasificar y entender el mundo
el que se ubica y del que forma parte. Con las in- Si la natura leza, su transformación y sus nombres, atestiguan
publicadas ya es posible columbrar la riqueza a cada paso la presencia insoslayabale de una civilización mi-
da sentid? a esos nombres. Una compa- lenaria, ¿qué decir de los hombres y sus rostros? Una aclara-
raciOn de los termmos que designan las diversas partes de la ción de principio: la continuidad genética y el hecho de que la
planta del maíz, sus variantes y sus etapas de desarrollo, ha inmensa mayoría de los mexicanos poseamos rasgos somáticos
mostrado que. las in?ígenas usadas en el estudio po- que gritan nuestra ascendencia india, no prueban por sí mis-
seen una termmolog¡a mas nca que el español lo que denota mos la continuidad de la civilización mesoamericana. La cul-
más detallada, que en un conoci- tura no se hereda como el color de la piel o la forma de la na-
miento mas preciso de las características botánicas del maíz. riz: son procesos de orden diferente, social el primero y biólo-
P.or otra parte, las terminologías botánicas que han sido esLU- gico el segundo . Pero tampoco son fenómenos inconexos. Si
diadas en mesoamericanas permiten una pri- se observa con objetividad la presencia de ciertos rasgos somá-
mera aproximacion sena al conocimiento de los principios en ticos entre la población mexicana, por ejemplo, el color de la
que descansa la clasificación; estos principios, junto con los piel, es inevitable advertir que no se distribuyen de manera
que P?CO a poco se van encontrando en los vocabularios que homogénea, sino que la piel más clara se encuentra con ma-
se .refieren al cuerpo humano y sus enfermedades, al reino yor fr ecuencia en algunos grupos sociales que en el resto de la
animal, a los suelos y a la bóveda celeste, darán cuenta de la población. Los procesos de reproducción biológica que han
fo rma en 9ue se entiende el universo dentro de la civilización dado lugar a esta peculiar distribución de rasgos obedecen, en
l.o que a su vez permitirá comprender mejor última instancia, a determinantes sociales y culturales que
la manera especifica en que se propone la relación del hombre forman parte de nuestra historia, incluso hasta el momento
con la naturaleza. presente . Vale la pena explorar algunos problemas al res-
Es importante recalcar el hecho de que no se trata de no-
muertas cuyos vestigios han perdido sentido y pecto .
Es común afirmar que México es un país mestizo, tanto en
Por el contrario, en tanto ·corresponden a idio- lo biológico como en lo cultural. Desde el punto de vista so-
mas. conserva.n su .significado cabal dentro del campo mático, el mestizaje se advierte, en efecto, en amplios secto-
semant1c? que les cti? ongen y, en consecuencia, mantienen res de la población, aunque la intensidad sea variable y pre-
su capacidad lingüísticos que expresan y con- domine en muchos grupos la presencia de rasgos indígenas.
densan los. de la civilización mesoamerica- Esto puede atribuirse, en primera instancia, a la magnitud
l'la. contmuidad secular de los nombres de las cosas resul-
inicial de la población india, muy superior a los contingentes
ta, asi, un recurso para encauzar las transformaciones inevi-
europeos, africanos y de otras procedencias que han tomado
tables del propio lenguaje, que son respuesta al cambio ince-
parte en el mestizaje. Cabe recordar que se ha estimado una
sante de la realidad. Los nombres son como sólidos puntos de
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población de 25 millones en el territorio de en el m?: rioridad racial ni que dejara de marcar enfáticamente las dife-
mento de la invasión europea; y aunque esa ctfra descendw rencias somáticas que la distinguían del abigarrado conjunto
brutalmente durante las primeras décadas del régimen colonial, de pueblos dominados. Esta escisión colonial, en lo biológico
al grado de que el país volvió a tener 25 millones de habitan- y en lo cultural, se mantuvo como un problema candente a lo
tes sólo en el presente siglo, es evidente que el aporte genético largo del siglo XIX y continúa presente, como se verá con ma-
indio constituye el elemento fundamental en la conformación yor detalle más adelante.
somática de la población mexicana. Más allá de esta realidad Lo que interesa señalar aquí son las implicaciones que tiene
innegable, la predominancia de rasgos indios en las capas ma- el desigual mestizaje que presentan amplias capas de la pobla-
yoritarias de la población y su presencia mucho más restringi- ción, la preponderancia absoluta de rasgos indios en muchos
da en ciertos grupos de las clases dominantes indica que el grupos y su ausencia, o su presencia muy débil, en otros. El
mestizaje no ha ocurrido de manera uniforme y que estamos rostro indio de la gran mayoría indica la existencia, a lo largo
lejos de ser la democracia racial que con frecuencia se prego- de cinco siglos, de formas de organización social que hicieron
na. Esas diferencias resultan de un hecho histórico que marca posible la herencia predominante de esos rasgos; tales formas
lo más profundo de nuestra realidad desde hace casi cinco de organización permitieron también la continuidad cultural.
siglos: la instauración de una sociedad colonial, de cuya natu- Esto fue resultado de la segregación colonial que estableció
raleza formaba parte necesaria la diferenciación entre los espacios sociales definidos para la reproducción biológica de
pueblos sometidos y la sociedad dominante. Esta distinción la población india e, inevitablemente, para el mantenimiento
era imprescindible y abarcaba también el contraste racial, correspondiente de ciertos ámbitos de su cultura propia. Esta
porque el orden colonial descansa ideológicamente en la afir- continuidad ha ocurrido en el marco de la dominación colo-
mación de la superioridad de la sociedad dominante en todos nial, con todas las consecuencias del caso: un mestizaje bioló-
los términos de comparación con los pueblos colonizados, gico que con frecuencia fue producto de la violencia y una
incluyendo desde luego la superioridad de raza. permanencia cultural que ha debido esquivar o enfrentar de
El mestizaje biológico ocurre, en mayor o menor grado, en diversas maneras las más variadas formas de opresión, impo-
todas las sociedades coloniales; pero se le niega reconocimien- sición y negación.
to social o bien, cuando se admite, asigna al mestizo una posi- E n esta perspectiva, la condición mestiza de México admite
ción subordinada en la estratificación social. En las socieda- interpretaciones menos simplistas y evasoras que lo que se
des esclavistas el hijo de una esclava será esclavo, sea cual propone en la tesis de la "democracia racial". Una primera
fuere su color y cualquiera otra evidencia de mestizaje. En al- cuestión se refiere a los mestizos. Aquí sólo adelanto algunas
gunas situaciones contemporáneas se pretende cuantificar el ideas al respecto, que se desarrollarán en otras secciones. Una
porcentaje de sangre aborigen para determinar social y gran parte de la población mestiza mexicana, que hoy compo-
jurídicamente la condición de indio de un individuo, como ne el grueso de la población no india, campesina y urbana,
ocurre en los Estados Unidos. El régimen colonial de la difícilmente se distingue, por su apariencia física, de los
Nueva España impuso formalmente la distinción de castas, miembros de cualquier comunidad que reconocemos indiscu-
basada en el peso relativo de los componentes indio, negro Y tiblemente como india: desde el punto de vista genético, unos
español, y asignó un rango diferente a cada casta, con sus Y otros son producto de un mestizaje en el que predominan
correspondientes derechos, obligaciones y prohibiciones. De los rasgos de origen mesoamericano. Las diferencias sociales
cualquier forma, la mayor o menor amplitud del mestizaje en tre "indios" y "mestizos" no obedecen, en consecuencia,
biológico no implicó en ningún momento que la sociedad co- a una historia radicalmente distinta de mestizaje. El proble-
lonizadora renunciara a la afirmación ideológica de su supe- ma puede verse mejor en otros términos: los mestizos forman
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el contingente de los indios desindianizados. La desindianiza- nización social, conocimientos, sistemas simbólicos,
cion es un proceso diferente al mestizaje: este último es un fe- ciones, etc.). Ésa es la proceso. de desm-
nómeno biológico y el empleo de l término para referirse a si- dianización que, como se anotó, no tmpltca la
tuaciones de otra naturaleza, el "mestizaje cultural", por interrupción de una tradición .restringe los
ejemplo, lleva el riesgo de introducir una visión equivocada e ámbitos en que es posible la contlnUJclad y dtftculta el de-
improcedente para entender procesos no biológicos, como los sarrollo de la cultura propia.
que ocurren en las culturas de grupos diferentes que entran en Queda por mencionar el problema de la correlac.ión entre
contacto en un contexto de dominación colonial. rasgos somáticos de filiación europea y grupos eco-
La desindianización, en cambio, es un proceso histórico a nó micamente privilegiados. Por queda
traves del cual poblaciones que originalmente poseían una cualq uier explicación que involucre nociOnes de
iden tidad particular y distintiva, basada en una cultura pro- e in ferioridad "natural" entre grupos con S?-
pia, se ven forzadas a renunciar a esa identidad, con todos los rnáticas diferentes, es decir, entre grupos ractales: la htstona
cambios consecuentes en su organización social y su cultura. ha tenido a su cargo descartar esas ideas, a veces en forma
La desindianización no es resultado del mestizaje bio lógico, sangrienta y dolorosa. La propia historia nos auxilia para e_n-
sino de la acción de fuerzas etnocidas que terminan po r impe- contrar el hilo de la madeja: es otra vez el momento colontal
dir la continuidad histórica de un pueblo como unidad social que organiza la sociedad a partir de una divisi.ón jerárquica
y culturalmente d iferenciada. Muchos rasgos culturales pue- en la que ciertos rasgos somáticos se usan para
den continuar presentes en una colectividad desindianizada: ubicar , en principio, a los grupos y a los tndtvtduos . .Las
de hecho, si se observa en detalle el repertorio cultural, la for- viejas estructuras de dominación y sus ideologías respectivas
ma de vida, de una comunidad campesina "mestiza" tradi- continuan vigentes en muchos ámbitos de nuestra realtdad
cional, y se compara con lo que ocurre en una comunidad tual. Los privilegios de los grupos que heredaron y detentan
india, es fácil advertir que las similitudes son mayores que las queza y poder, tienden a justificarse como
diferencias, en aspectos tan imponantes como la vivienda, la de una superioridad natural visible en las dtferenctas ractales .
alimentacion, la agricu ltura mi lpera, las prácticas medicas y El neocolonialismo y la dependencia frente a nuevas metró-
muchos otros campos de la vida social. Aun en e l lenguaje se po lis que pregonan su filiación occidenta l, cristiana y blanca,
podrá hallar la huella del pasado indio, ya que el españo l lo- re fuerzan las ideologías racistas que adoptan esos grupos,
cal de la comunidad "mestiza" frecuentemente incluirá una más allá del d iscurso que pretende ocultarlas . Los ideales de
gran cantidad de palabras del idioma mesoamericano original. belleza física, e l lenguaje discriminador, las aspiracione_s Y el
¿Cuál es entonces la diferencia?, ¿en qué descansa el he- comportamiento cotidiano de esos grupos, muestran stn La-
cho de que unos sean indios y otros ya no lo sean? A reserva de pujos su trasfondo racista. .
proponer una respuesta más de ta llada, baste por ahora sei'ta- En este racismo hay mucho más que una preferencta por
lar que el proceso de desindianizacion iniciado hace casi cinco ciertos rasgos y tonalidades . La discriminación de lo indio, su
ha logrado, mediante mecanismos casi siempre com- negación como parte p rincipal de "nosotros", tiene que ver
pulsivos, que graneles capas de la poblac ión mesoamericana más con el rechazo de la cultura india que con el rechazo de la
renuncien a identificarse como integrantes de una co lectivi- piel bronceada. Se pretende ocultar e ignorar el rqstro indio
dad india de limitada, que se considera a si misma heredera de de Mexico, porque no se admite una vinculación real c.on l_a
un patrimon io cultura l especifico y asume el de recho exclusi- civilización mesoamericana. La presencia rotunda e mevt-
vo de tomar decisiones en relacion con todos los componen - table de nuest ra ascendencia india es un espej ó en el que no
les ele ese acervo cu l1ural (recursos naturales, formas de orga- queremos mirarnos.
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EL INDIO RECONOCIDO

nidad
Uno de los camin os para eludi r el probl ema de la india
r de la
de Méxic o ha sido conve rtir ideológicamente a un secto
nente s
población nacio nal en el depos itario único de los rema
pasad o
que, a pesar de todo, se admi te que persisten de aquel
así
ajeno . Los indios, denom inado s genér icame nte, resue lven
decre to.
el absur do evidente de una civilización muer ta por
¿Qué qued a de aquel lo? Esto: los indios.
Y están aquí, en efecto . En las regiones indias se les puede
dialec-
recon ocer por signos externos: las ropas que usan, el "
s y cos-
to" que habla n, la form a de sus chozas, sus fiesta
sabem os
tumb res. Sin emba rgo, en general, los mexicanos
son?,
poco de los indio s, de "nue stros " indios. ¿Cuáncos
étnic e
¿,cuán tos puebl os comp onen ese abiga rrado mosaico
"indi o":
q.Je el colonizador encubrió bajo el término único de
genes se
el colon izado , el venci do?, ¿cuán tas lenguas aborí
parte ,
habla n? Pero más allá de estos fríos datos -por otra
está en
sintom áticam ente difíciles de preci sar-, la cuestión
der
que el recha zo a lo indio nos cierra la posibilidad de enten
parec e
forma s diferentes de vida y alternativas. A muy pocos
la cultu ra de
interesarles qué significa ser indio , vivir la vida y
ilu-
una comu nidad india , padecer sus afane s y gozar sus
fácil: el in-
siones. Se reconoce al indio a través del prejuicio
resco , pero
dio flojo, primitivo, ignor ante, si acaso pinto
ser.
siempre el lastre que nos impide ser el país que debía mos

La razón de ser indio


anos
No es posible dar una cifra precisa del núme ro de mexic
puebl o
que se consi deran a sí mismos miembros de un
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indígena, es decir, de los que asumen una idencidad étnica A lo largo de esa historia -milenaria, en muchos casos- ca-
particular y se sienten colectivamente parte de un "nosotros" da generación trasmite a las siguientes un legado que es su
diferente de "los otros". En México no hay una definición cultura. La cultura abarca elementos muy diversos: incluye
jurídica de la condición de indio, que sería un camino formal objetos y bienes materiales que ese sistema social organizado
para estimar su número: aquí todos somos iguales, aunque tam- que aquí denominamos pueblo, considera suyos: un territorio
bién hay indios. Los censos sólo registran un dato pertinente, y los recursos naturales que contiene, las habitaciones, los es-
pero de ninguna manera suficiente: población de 5 años pacios y edificios públicos, las instalaciones productivas y ce-
y más que habla alguna lengua indígena. El Censo de 1980 remoniales, los sitios sagrados, el lugar donde están enterra-
arroja un total de 5 millones 181 mil 38, de los cuales 3 dos nuestros muertos, los instrumentos de trabajo y los objetos
millones 699 mil 653 hablan también español. Estas cifras y que enmarcan y hacen posible la vida cotidiana; en fin, todo
las correspondientes de censos anteriores han sido frecuente- el repertorio material que ha sido inventado o adoptado al
mente criticadas y puestas en duda, hasta dar lugar a que se paso del tiempo y que consideramos nuestro -de nosotros-
hable de un "etnocidio estadístico", esto es, una reducción los mayas, los tarahumaras, los mixes .
sustancial de las cantidades reales debida, en principio, a una Se trasmiten también, como parte de la cultura que se he-
in suficiente y defectuosa captación de los datos . Se sabe bien reda , las formas de organización social: que deberes y de-
que muchas personas que tienen por lengua materna un rechos se tienen que observar entre los miembros de la rami-
idioma indígena, lo ocultan y niegan que lo hablen; son lla, en la comunidad, en el pueblo en su conjunto; cómo solici-
problemas que nos remiten de nuevo a la situación colonial, a tar la colaboración de los demás y cómo retribuirla; a quién
las identidades prohibidas y las lenguas proscritas, al logro fi- acudir en busca de orientación, decisión, o remedio. Todo lo
nal de la colonización, cuando el colonizado acepta interna- . anterior lleva ya a otro campo: los conocimientos que se here-
mente la inferioridad que el colonizador le atribuye, reniega · dan.
de sí mismo y busca asumir una identidad diferente, otra. Aprendemos a hacer las cosas, a trabajar en lo que aquí se
Agréguese, en muchos casos, la actitud de autoridades locales trabaj a, a interpretar la naturaleza y sus signos, a encontrar
"progresistas", ansiosas de probar a cualquier precio que los caminos para enfrentar los problemas, a nombrar las co-
aquí, en este pueblo, ya no hay indios o ya son menos: nos sas:' Y junto con esto recibimos también valores: lo que es
hemos vuelto "gente de razón" . bueno y lo que es malo, lo que es deseable y lo que no lo es, lo
Sin embargo, aparte de depurar las cifras censales, el permitido y lo prohibido, lo que debe ser, el valor relativo de
problema consiste en que hablar una lengua indígena, con ser los actos y de las cosas. Y una generación trasmite a otras Jos
un dato importante, no permite concluir que todos los códigos que le permiten comunicarse y entenderse entre sí: un
hablames y sólo los hablantes de las lenguas aborígenes cons- idioma que expresa además la peculiar visión del mundo, el
tituyan el total de la población india. No es un problema de pensamiento creado por el grupo a lo largo de su historia; una
naturaleza lingüística, aunque-el idioma desempeñe un papel manera de gestos, de tonos de voz, de miradas y actitudes que
de gran importancia; son elementos sociales y culturales los tienen significado para nosotros, y muchas veces sólo para
que determinan la pertenencia a un pueblo específico, en este nosotros. Y más en el fondo, se trasmite también, como parte
caso a un pueblo indio. Conviene entonces intentar caracteri- de la cultura, un abanico de sentimientos que nos hacen parti-
zar al pueblo o grupo indígena (grupo étnico), para después cipar, aceptar, creer, sin el cual y por su correspondencia con
hacer la estimación de cuántos indios hay en México. el de los demás miembros del grupo, sería imposible la rela-
Los pueblos indios, como cualquier pueblo en cualquier lu- ción personal y eÍ esfuerzo conjunto. Tal es la cultura, la que
gar y momento, provienen de una historia particular, propia. cada nueva generación recibe, enriquecida por el esfuerzo y la
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imaginación de los mayores, en la que se forma y a la que a su pueblos de recursos y elementos culturales que forman parte
vez enriquece. de su patrimonio histórico, ha provocado formas muy va-
Es la eultura propia, la nuestra, a la que tenemos acceso y riadas de resistencia, ha intentado por todos los caminos ase-
derecho exclusivamente "nosotros". La historia ha definido gurar la sujeción del colonizado, más efectiva cuanto más se
quiénes somos "nosotros", cuándo se es y cuándo no se es, o convenza éste de su propia inferioridad frente al colonizador.
se deja de ser, parte de ese universo social que es heredero, A lo largo de estas páginas habrá continuamente referencias
depositario y usufructuario legitimo de una cultura propia, al proceso de dominación colonial: no es reiteración innecesa-
nuestra cultura. Cada pueblo establece los límites y las nor- ria, sino la constante ubicación imprescindible de los pueblos
mas: hay formas de ingresar, de ser aceptado; hay también indios en el contexto social en el que ha transcurrido su histo-
maneras de perder la pertenencia. Esto es lo que se expresa en ria du rante los últimos cinco siglos, hasta el presente.
la identidad. Saberse y asumirse como integrante de un A partir de las reflexiones anteriores se comprenden mejor
pueblo, y ser reconocido como tal por propios y extraños, sig- las di ficultades que plantea la elaboración de un censo de la
nifica formar parte de una sociedad que tiene por patrimonio población indígena y las insuficiencias de las cifras dispo-
una cultura, propia, exclusiva, de la cual se beneficia y sobre nibles, ya que se requiere emplear un criterio de pertenencia
la cual tiene derecho a decidir, según las normas, derechos y socia l y no solamente cuantificar una suma de características
privilegios que la propia cultura establece (y que cambian con individuales .
el tiempo), todo aquel que sea reconocido como miembro del Una estimación de la población indígena mexicana que cal-
grupo, de ese pueblo particular y único, diferente. cule el total entre 8 y 10 millones de habitantes, parece razo-
Desde esta perspectiva podemos entender mejor el signifi- nable. Esto representaría del 10 al 12.50Jo de la población to-
cado de la pertenencia a un grupo érnico, sin olvidar que to- tal del país . Estamos hablando (valga repetirlo) de gente que
dos pertenecemos necesariamente a una sociedad definida, mantiene su pertenencia a una sociedad local que se identifica
que puede ser pequeña o muy grande, pero que siempre tiene a sí misma como diferente de otras de la misma clase, a partir
límites precisos, normas de pertenencia y un acervo cultural de su relación con un patrimonio cultural común y exclusivo;
que considera propio y exclusivo. El indio no se define por quedan fuera del cálculo, por lo tanto, otros individuos y gru -
una serie de rasgos culturales externos que lo hacen diferente pos sociales que han perdido su sentimiento de identidad étni-
ante los ojos de los extraños (la indumentaria, la lengua, las ca, au nque conserven una forma de vida preponderantemen-
maneras, etc.) ; se define por pertenecer a una colectivi- te mesoamericana.
dad organizada (un grupo, una sociedad, un pueblo) que po- ¿Cuántos pueblos componen el universo indio del México
see una herencia cultural propia que ha sido forjada y trans- actual? Tampoco a esta pregunta se le puede dar una res-
formada históricamente, por generaciones sucesivas; en rela- puesta precisa, por razones que se expondrán en otras partes
ción a esa cultura propia, se sabe y se siente maya, purépecha, de.l texto y que aquí se anotan sumariamente. En primer tér-
seri o huasteco. mmo, la identificación de los pueblos indios a partir de la len-
En el caso específico de los pueblos indios de México , hay gua que hablan resulta insuficiente. En general, se estima que
otra condición histórica que es indispensable tomar en cuenta so.breviven 56 lenguas indígenas, pero algunos estudiosos
para entender sus características y su situación actual: el af1rman que son muchas más, porque consideran que las for-
hecho de que durante quinientos años han sido Jos coloniza- mas dialectales de algunas lenguas son en realidad idiomas dife-
dos. La dominación colonial ha tenido efectos profundos en Por lo demás, aunque la lengua común es uno de los
todos Jos ámbitos de la vida indígena: ha constreñido su cul- pnnc1pales requisitos para la conformación de un pueblo (o
tura propia, ha impuesto rasgos ajenos, ha despojado a los grupo étnico), no se desprende de ello que todos los hablantes

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de un idioma formen una sola unidad étnica, de manera que rad de ellas no llegan siquiera al millar como población total.
la definición de cuántas lenguas indias se hablan no resuelve Estos son los casos dramáticos de pueblos en riesgo de extin-
por sí misma la cuestión de cuántos pueblos existen. El ción, ased iados por la acción secular de las fuerzas elnocidas.
problema de fondo no es lingüístico; la dominación colonial, Se comprende fácilmente que esa diversidad de situaciones
como veremos más adelante con cierto detalle, intentó siste- se refleje también en las características de la cu ltura propia
máticamente destruir los niveles de organización social más que cada pueblo ha podido mantener y reelaborar. Pese a
amplios, los que incluían en su seno una vasta población que esas diferencias, es posible trazar un perfil de las culturas in-
ocupaba un amplio territorio, y trató de reducir la vida dias que dé cuema de sus rasgos esenciales, por encima de los
indígena exclusivamente al ámbito de h comunidad local. rasgos específicos que posee cada una de ellas.
Esta atomización de los pueblos indios originales ha tenido
efectos en el desarrollo de la civilización mesoamericana, y
también ha provocado que se refuerce la iden tidad local, en U n perfil de la cultura india
detrimento de la identidad social más amplia que correspon-
día a la organización social de los pueblos antes de La invasión Cada uno de los pueblos indios que viven en México posee un
europea. De tal manera que las identidades actuales deben en- perfil cultural distintivo que es el resultado de una historia
tenderse como resultado del proceso de colonización y no co- partkular cuyos inicios se pierden en la profundidad de épocas
mo la expresión de una diversidad de comunidades locales remotas . A primera vista, ante ese mosaico de pueblos distin-
que formen, cada una de ellas, un pueblo distinto. Volveré tos, pa rece difícil hacer generalizaciones válidas; sin embar-
más adelante sobre este punto . go, una comparación más cuidadosa de las diversas cultu ras
Pese a lo anterior, es posible identificar situaciones con- indias va descubriendo similitudes y correspondencias más
trastantes que nos indican las diferentes condiciones de- allá de los rasgos particulares. Esto no debe sorprender si se
mográficas en que viven los pueblos indios de México. Por tienen presentes dos hechos fundamentales. En primer térmi-
ejemplo, se estima que los mayas de la península de Yucatán no, la existencia de una civilización única de la que participa-
suman más de 700 miJ habitantes; ocupan un territorio conti- ban todos los pueblos mesoamericanos y que influyó también
nuo, hablan la misma lengua (las variantes locales no impiden a los grupos nómadas del norte; esta civilización constituye el
en ningún caso la comunicación a través del maya) y compar- trasfondo común de la herencia cultural propia de cada
ten en gran medida la misma cultura y la misma ma triz cultu- pueblo. En segundo lugar, la experiencia, también común, de
ral. P uede entonces hablarse de un pueblo maya. El problema la domi nación colonia l, que produjo efectos semejantes, aun-
no es igual con los zapotecos, que son más de 300 mil, pero que la sujeción definitiva haya ocurrido, en algunos casos,
que ocupan territorios diferentes (la sierra, los valles centra les con siglos de diferencia. De hecho, algunos pueblos sólo
y el Istmo de Tehuantepec), hablan variantes dialectales cu - fueron sometidos o "pacificados" en la primera década de
yas formas más alejadas no son mutuamente inteligibles y este siglo.
presentan diferencias culturales muy acentuadas. Aquí se La distribución territorial de la población indígena muestra
puede hab lar de un pueblo histórico cuya diversidad interna una concentración mayor en áreas que habían alcanzado un
ha sido acentuada por la dominación colonial. notable desarrollo cultural antes de la invasión europea . Sin
Pero es necesar io tener presente que muchos pueblos indios embargo, no es una correspondencia absoluta, porque desde
está·n muy lejos de tener la magnitud demográfica de los mayas, el inicio de la colonización actuaron factores diversos que al-
los nahuas, los zapo tecos, los purépechas o los mixtecos . Una teraron la distribución original. El brutal abatimiento de la
veintena de etnias tienen menos de JO mil integrantes y la mi- POblación durante el siglo xv1, debido a enfermedades antes
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desconocidas, a guerras y a las duras condiciones de trabajo sión administrativa del territorio, el establecimiento de ciuda-
impuestas, condujo a la desaparición de pueblos enteros y al des y centros de explotación no indios, las vías de comunica-
despoblamiento de sitios antes habitados. El despojo de sus ción y la construcción de grandes obras públicas. Sin embar-
tierras y la terca voluntad de mantenerse libres, arrojó a go, en ciertas zonas la continuidad territorial persiste, como
muchos grupos hacia regiones inhóspitas distintas de su me- entre los mayas de la península de Yucatán. Otros pueblos, en
dio original, a las que con propiedad llamó Gonzalo Aguirre cambio, se han ido convirtiendo en enclaves dentro de su pro-
Beltrán "regiones de refugio". La codicia de tierras y la de- pio espacio, ocupado ahora por el México no indio. La
manda de mano de obra sujeta, se mantuvieron siempre ame- impresión inicial que deja un recorrido rápido por cualquier
nazantes y sus efectos se hicieron sentir con renovado vigor región indígena, es que se trata de un mundo rural compuesto
durante el siglo XIX, alterando una vez más la distribución de por comunidades más o menos parecidas entre sí, pero ajeno
la población india en buena parte del país. a las ciudades, aunque no ausente en ellas.
En muchas zonas la población india prácticamente desapa- La actividad productiva fundamental de las comunidades
reció. Fue exterminada, como muchos grupos nómadas de la indias es la agricultura. Hay muchos sistemas de cultivo, según
llamada Gran Chichimeca; fue expulsada o, con más frecuen- tipos de suelo, relieve topográfico, régimen de Lluvias, tempe-
cia, quedó sometida a condiciones que hicieron imposible su raturas y, desde luego, las tradiciones culturales vigentes.
continuidad como pueblos étnicamente diferenciados. A este Siempre son sistemas que buscan el aprovechamiento óptimo
último proceso, a la desindianización, se le ha llamado mesti- de los recursos locales y la mejor adaptación a las condiciones
zaje; pero fue -es- etnocidio. Nos ocuparemos de él en del medio, a partir de los conocimientos, la tecnología, las
otros capítulos. formas de organización del trabajo, las preferencias y los va-
Hoy, la población indígena reconocida como tal , se distri- lores del grupo. Contra la imagen usual, que tiende a calificar
buye de manera desigual en todo el territorio nacional. El la agricultura indígena como ''primitiva'' y de bajo rendi-
centro, el sur y el sureste del país alojan a los grupos mayores mien to, la situación que hoy podemos observar ofrece un pa-
y presentan regiones vastas en las que predomina la población norama muy variado y mucho más rico.
india, sobre todo si se compara con el resto de la población Una primera característica de la agricultura india radica en
rural. Las comunidades indias se asientan en nichos ecológi- el cultivo simultáneo de varios productos en un mismo terre-
cos muy diversos, desde la selva húmeda tropical hasta las La forma más conocida es la milpa clásica, en la que se
mesetas semiáridas a más de 2 mil metros de altura sobre el ni- mtercalan maíz, frijol, calabaza y chile. Pero el número de
vel del mar. Las zonas de montañas abruptas, que ofrecen cultivos simultáneos es generalmente mayor y, en algunos ca-
condiciones difíciles para una explotación económica redi- sos, como el de comunidades huastecas que viven en tierras
tuable, se han convertido frecuentemente en el refugio aisla- tropicales al norte del estado de Veracruz, la lista de produc-
do que sólo ocupan los indios. Pocos pueblos viven de cara al de la milpa abarca varias docenas e incluye raíces, tu-
mar: la civilización mesoamericana es más de los ríos, lagos, berculos, cereales, agaves, hortalizas y frutales. En muchas zo-
serranías y valles húmedos, aunque también se haya adapta- nas del tropico húmedo se maneja con habilidad la combina-
do a condiciones casi desérticas. de ios techos de sombra, según la altura de cada especie
La ocupación colonial del territorio, el crecimiento paulati- cultivada, para aprovechar mejor la energía solar y aumentar
no y variable del "México útil" para el colonizador, han roto _variedad de productos. En otras condiciones, la diversifica-
en casi todas las regiones la continuidad original de los territo- de los cultivos se logra complementando los productos bá-
rios indios. El espacio se ha fragmentado como consecuencia SICOs de la milpa con la siembra de muchos otros, en pe-
de la expropiación de las tierras indias, las políticas de divi- queñas cantidades, en un terreno anexo a la casa habitación;
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cuando esto sucede, generalmente son las mujeres las que conjun to d ista mucho de ser «primitiva", pese a lo reducido
atienden el huerto familiar en tanto que los hombres cultivan del instrumental: implica poner en juego una gama muy rica
la milpa. de conocimientos que son producto acumulado de una expe-
Es importante destacar que la diversificación de los pro- riencia secular y que permiten reconocer las características de
ductos agrícolas, que conlleva una disponibilidad de cosechas tos suelos, seleccionar las especies compatibles, cultivar cada
d iferentes en distintos momentos del año, juega un papel im- una de acuerdo a sus requerimientos particulares, obedecer
portante en la conformación de la dieta en las comunidades los calendarios propicios, combat ir p lagas y realizar un sinfín
indígenas. P ara evaluar la alimentación mesoamericana no de actividades necesarias para obtener buenas cosechas.
basta cuantificar, por ejemplo, las calorías o las proteínas que La agricultura en las comunidades indias está íntimamente
se consumen en un día o en una semana cualquiera; es necesa- relacionad a con otras actividades que no son propiamente las
rio tomar en cuenta el ciclo anual, porque hay una compensa- de cultivar la tierra y con las cuales forma un complejo que
ción periódica que corrige la ausencia de cienos nutrientes en debe entenderse en su conjunto. El aprovechamiento de la
determinada época, con su consumo abundante en otras. El naturaleza, q ue incluye la agricultura, abarca también la re-
ciclo a limenticio incluye también las comidas de fiesta, unas colecció n d e productos silvestres, la cacería, la pesca donde es
establecidas rígidamente en determinadas fechas obligatorias, posible, y la cría de a lgunos animales domésticos. Para todas
y otras que ocurren en función de acontecimientos esporádi- esas tareas se pone en juego una gran cantidad de conoci-
cos q ue se dan irregularmente (bautizos, matrimonios, cons- mientos, habilidades y prácticas que adquieren coherencia y
trucción de la casa, etc.). Por último, no debe perderse de vis- unidad a través de una concepción particular de la naturaleza
ta que, además de los productos agrícolas, la dieta indígena y de la relación del hombre con ella.
hace uso, también según temporada, de una gran variedad de Al analizar las cu lturas indias, con frecuencia es difícil es-
animales e insectos que aportan nutrientes en el ciclo anual tablecer los lím ites que separan lo económico de lo social; co-
de la alimentación. mo es difícil distinguir lo que se cree, de lo que se sabe; el mi-
Un sistema agrícola que continúa en uso en reductos la- to , de la explicación y de la memoria histórica; el rito, de los
custres del valle de México es el cultivo de chinampa, en el actos cuya eficacia práctica ha sido comprobada una y otra
que se aprovechan las aguas superficiales mediante la cons- vez, por generaciones. Por eso, junto a lo que llamaríamos un
trucción de parcelas en los bordes del lago; estas parcelas, las sólido conocimiento empírico, encontraremos prácticas ri-
chinampas, permanecen constantemente húmedas y permiten tuales y creencias que llamariamos mágicas, en un esfuerzo por
a ltos rendim ientos en cultivos horticolas. ajustar la realidad cultural india a nuestras propias categorías,
El instrumental empleado es simple y en gran medida se aunque tales categorías, en este caso, de origen occidental, no
fabrica en las propias comunidades. En terrenos inclinados o existan en esas culturas. Porque en las culturas indias, la con-
pedregosos se emplea para sembrar el espeque (un palo con la cepción del mundo, de la naturaleza y del hombre, hace que de-
punta endurecida) o la azada; en terrenos planos predomina ban colocarse en el mismo plano de necesidad, actos de carácter
el uso del arado de madera . A estos instrumentos básicos se aparentemente muy distinto, como por ejemplo, la selección
agrega generalmente la hoz, el machete, alguna punta para adecuada de las semillas que se han de sembrar y una ceremonia
deshojar la mazorca, y poco más. Hay sistemas agrícolas in- propiciatoria para tener buen cielo. Hay una actitud total del
dios más complejos, en los que se comrola el agua con cana- hombre ante la naturaleza, que es el punto de referencia co-
les y represas; hay también formas para cultivar laderas y evi- m ún de sus conocimientos, sus habilidades, su trabajo, su
tar la erosión del suelo mediante la construcción de terrazas forma especifica de sat isfacer la necesidad ineludible de obte-
de piedra o setos de magueyes. La tecnología agrícola en su ner el sustento; pero que también está presente en la proyec-
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ción de sus sueños, en su capacidad para imaginar y no sólo sidades que debe satisfacer. Las culturas indias tienden a la
observar la naturaleza, en la voluntad de dialogar con ella, en autosuficiencia. Esa tendencia se da a varios niveles: familia,
sus temores y esperanzas ante fuerzas fuera del control huma- linaje, barrio, comunidad y pueblo, autosuficientes. Nunca,
no. Al final, eso ocurre en todas las culLUras, sólo que en la hoy, es una realidad absoluta; pero es una orientación gene-
cultura occidental se pretende separar y especializar distintos ral, bien definida. Las ovejas dan majada que sirve para abo-
aspectos de esa relación total: el poeta le canta a la luna, el nar la tierra: las familias, entonces buscan tener ovejas, aun-
astrónomo la estudia; el pintor recrea formas y colores del que sólo por excepción las coman o las vendan. El guajolote
paisaje, el agrónomo sabe de la tierra; el místico reza ... y no para la comida de fiesta, para el rito (el matrimonio, la cons-
hay forma, en la lógica occidental, de unir todo eso en una trucción de la casa, el banquete que doy cuando soy mayor-
actitud total, como lo hace el indio. domo del santo), se cría en casa, mejor que comprarlo. Y en
Resulta difícil comprender muchas características funda- la comunidad hay quienes saben atender otras necesidades: la
mentales de las culturas mesoamericanas si no se toma en comadrona, el huesero, el yerbero, el herrero, los músicos.
cuenta una de sus dimensiones más profundas: la concepción La comunidad es un intrincado tejido de conocimientos gene-
de la naturaleza y la ubicación que se le da al hombre en el ralizados, actividades diversificadas y especializaciones indis-
cosmos. En esta civilización, a diferencia de la occidental, la pensa bles, para llevar la vida con autonomía.
naturaleza no es vista como enemiga, ni se asume que la reali- La lógica de la autosuficiencia gobierna muchas acciones.
zación plena del hombre se alcance a medida que más se sepa- Por eso es erróneo juzgar la agricultura india en términos del
re de la naturaleza. Por el contrario, se reconoce la condición valor teórico de la cosecha si, por ejemplo, en vez de la milpa
del hombre como parte del orden cósmico y se aspira a una in- diversificada se sembrara únicamente girasol, algodón o jito-
tegración permanente, que sólo se logra mediante una rela- mate. Además , desde luego, de que se ignoran entonces los
ción armónica con el resto de la naturaleza. Es obedeciendo problemas de agOLamiento de suelos, caídas súbitas de pre-
los principios del orden universal como el hombre se realiza y cios en el mercado, intermediarios voraces, dependencia tec-
cumple su destino trascendente. De ahí que el trabajo, el es- nológica y crediticia, y tantos otros que han dado al traste
fuerzo aplicado a obtener de la naturaleza lo que se requiere con un sinnúmero de proyectos de modernización y de-
para satisfacer las necesidades humanas, tenga un significado sarrollo agrícola.
distinto del que se le otorga en la civilización occidental: no es ¿Qué ofrece en cambio la economía indígena orientada ha-
un castigo, sino un medio para ajustarse. armónicamente al cia la autosuficiencia? Ante todo, una seguridad básica, un
orden del cosmos. Y esa relación con la naturaleza debe margen más amplio para subsistir, así sea sólo con lo indis-
lograrse en todos los niveles, no sólo en el puramente material pensable, aun en años difíciles. Cultivos diversos, unidos a
que se cubre mediante el trabajo. Por eso es imposible sepa- recolección, caza, pesca y crianza de animales domésticos,
rar el rito del esfuerzo físico, el conocimiento empírico del entreverado todo con alguna forma de producción artesanal
mito que le da su sentido pleno dentro de la cosmovisión me- (alfa rería, tejidos, cestería y muchos más productos) y una
soamericana. capacidad generalizada para realizar otras tareas (de cons-
Esto no significa ausencia de sentido práctico ni ignorancia trucción, de reparación), ofrecen un amplio espectro de posi-
de beneficios y conveniencias; sólo que se ubican en un con- bilidades que se pueden combinar o alternar, segú n las cir-
texto diferente. Hay una lógica práctica en la distribución del cunstancias. Ninguna , por si sola, dentro de las condiciones
tiempo de trabajo y en la diversificación de las actividades. Predominantes hoy en las comu nidades indígenas, asegura la
Pero esa lógica se pone de manifiesto únicamente si se cono- sobrevivencia; pero en conjunto sí dan un margen aceptable
cen los objetivos últimos de la actividad productiva, las nece- de seguridad. Para que ese mecanismo múltiple funcione , de-
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be obrar en pequeñ a escala, a escala human a, produc iendo privada . Se compar ten más plenam ente los problem as y las
cada activida d lo necesar io y nada más. Esta condici ón deter- alegrías del trabajo porque todos saben, por experie ncia pro-
mina también otra caracte rística general de la econom ía pia, su signific ado y sus consecu encias.
indígen a: sus escasos márgen es de exceden tes y, en conse- Las relacion es en el seno de la familia reflejan claram ente
cuencia , su bajo nivel de acumul ación . Ésta ha sido señalad a la condici ón de ésta como unidad de produc ción y consum o;
reiterad amente corno una limitac ión escanda losa, desde el pero, por supues to, la fu nción económ ica no es la única ni
punto de vista de quienes pugnan por el desarro llo capitali sta permi te por si misma compre nder la riqueza y la importa ncia
de la econom ía naciona l: los indios no compra n, o compra n de la vida domést ica. El núcleo familia r, ocupan te del espacio
domést ico, es el ámbito sólido para reprodu cir la cu lt ura
muy poco, no generan capital, no invierte n. Analiza remos es-
ta cuestió n más adelant e. propia de los pueblos indios. La mujer desemp eña en ello un
Otra consecu encia tiene la econom ía orienta da a la autosu- papel fundam ental: a ella corresp onde la crianza de los nit1os
ficiencia: exige y da la oportu nidad de una capacit ación ind i- y la trasmis ión a las hijas de todos los elemen tos cultura les
vidual para muy diversa s activida des. Pensem os en el con- que les permiti rán su desemp eño adecua do demro del grupo;
traste con nuestro mundo , encami nado hacia una especializa- ella es, en gran medida , el eslabón princip al para la conti-
ción cada día mayor, más fragme ntada: "el especia lista que nuidad del idioma propio, y la deposit aria de normas y valo-
sabe cada vez más, de cada vez menos" . El indio, en las co- res que son sus tanciale s en término s de la matriz cultura l me-
munida des tradicio nales, tiene que saber lo suficien te sobre soamer icana. Su papel es reconoc ido social y familia rmente:
muchas cosas y desarro llar sus distintas capacid ades para múl- en las comuni dades que conserv an un ámbito mayor de cultu-
tiples tareas. Y lo aprend e de otra manera : en la vida, en la ra propia, la mujer particip a más activam ente y en pie de
convive ncia, en el trabajo mismo; no en la escuela . Ejercer sus igualda d con el hombre , no sólo en los asuntos domést icos si-
habilid ades, amplia r las, es resu ltado de un proceso que no se no también en las decisio nes que afectan a la comun idad.
distingu e ni se separa de la vida misma; no hay un tiempo ni Uno de los rasgos que con mayor frecuen cia llaman la aten-
un sitio especiales para aprend er lo que 5e necesita saber: se ción de los estudio sos de la vida indígen a es el tratami ento be-
observa , se practic a, se pregun ta y se escucha a cualqui er hora névolo y respetu oso que dan los padres a los hijos. Rara vez
y en cualquie-r parte. Alguna satisfac ción profun da habrá se educa median te la violencia física. No se coarta la partici-
cuando se sabe uno capaz, por sí mismo, de resolve r tantos pación de los niños en la charla familia r. Hay un margen de
problem as de la vida diaria y atender las necesid ades básicas . toleranc ia muy amplio para las experie ncias sexuale s premar i-
Se present an también formas consecu entes de organiz ar el tales que abarca, en ciertos grupos , la aceptac ión de rela-
trabajo . La familia , que frecuen temente es extensa y está ciones homosexuales durante la adolesc encia. Se privi legia la
compue sta por varias generac iones que convive n bajo la comuni cación entre abuelos y nietos, lo que simultá neamen -
autorid ad del jefe de familia (el abuelo, o bisabue lo de los te, ofrece un espacio importa nte para ubicar y aprove char so-
lllá'> peque1ios), funcion a como una unidad económ ica. Hay
cialmen te la experie ncia de los andano s.
Entre la familia y la comuni dad existen otros de or-
división del trabajo entre hombre s y mujeres , cuyas normas
se imbuyen a los niños desde muy tempran a edad; hay obliga- ganizació n social que también cumple n funcion es en la
ciones de colabor ación y participación que descansan general- econom ía india. Por una parte, se reconoc en relacion es de
mente en una base de reciprocidad. Se da un intensa convivencia parentesco, más allá de la familia extensa , que permite n orde-
familia r, por el trabajo en común o comple mentar io, por el nar la cooper ación de un número mayor de individ uos para
rito y la celebración, por la disposición del espacio doméstico, cienas tareas en las que los miembr os de la unidad domest ica
conceb ido n1ás para la continu a relación colectiv a, que para la resultan insufici entes . Esta coopera ción puede darse en traba-
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das una de otra por distancias considerab.les. son co-
jo -para la cosecha, para la construcción de una casa, o en munidades concentradas, con casas en
especie-, para la fiesta de matrimonio, para el velorio y el calles y veredas, aunque siempre con destmados a
entierro, para cump lir las obligaciones ceremoniales que son huertos y milpas hogareñas. Y hay comumdades con un .or-
inherentes al desempeño de un cargo público en la comuni- den intermedio, donde se puede identificar un centro habna-
dad. Siempre se coopera en base a la reciprocidad -hoy por do que se va dispersando hacia las. En los casos
ti, mañana por mí- y en muchos casos cada quien lleva una la comunidad tiene autoridades umcas, po.r. to-
cuenta exacta de lo que ha aportado a otros miembros del li- dos . Y esa autoridad central tiene a su cargo .la Y
naje y lo que ha recibido de cada uno. la vigilancia de los trabajos comunales (teqUJo, faJma,
El barrio, o el paraje en otras zonas, es otra unidad de or- son algunos nombres regionales para esa forma de trabaJO
ganización que funciona también para ciertas actividades colecti vo) en los que participan obligatoriamente todo.s los
económicas. Los miembros de un barrio deben cumplir obli- varones adultos de la comunidad (en general, se cons1dera
gaciones de trabajo para algunas obras públicas y a veces adulto al hombre casado, independientemente de su edad).
tienen la responsabilidad colectiva de cultivar a lguna parcela Los tequios se usan para obras públicas, como la construc-
para los gastos del templo o de la escuela, cuidar y mantener ción y el mantenimiento de los caminos, la edificación de
limpia la capilla, o colaborar de alguna forma en los gastos de escuelas, la reparación de templos y otros edificios comuna-
las fiestas locales. Cuando la población vive dispersa, el les. Las mujeres no están excluidas: ayudan a preparar los
centro, con pocos habitantes permanentes, sirve para la alimentos que se distribuyen entre los participantes del te-
reunión periódica con fines rituales, comerciales y admi- quío. . . .
nistrativos; en esos casos el cuidado y la reparación de las ins- Las ocasiones de trabajo cooperauvo y trabaJO colectivo
talaciones públicas se organiza en función de los parajes, bien conllevan un contenido de fiesta, de convivencia social entre
sea en forma rotativa, o bien, asignando ciertas tareas perma- los miembros del linaje, del barrio o de la comunidad ente-
nentes a cada uno de ellos . ra. Ése es un elemento que estimula a la participación y re-
Un rasgo que merece especial atención en la estructura social fu erza la solidaridad en el seno de los diversos grupos. Así,
de las comunidades indias es la endogamia, esto es, la tenden- una misma actividad integra de manera inseparable funciones
cia a que los matrimonios se efectúen entre miembros de la sociales , simbólicas y lúdicas, además de las propiamente
misma comun idad. En ocasiones, la endogamia es una norma económicas.
explícita en e l derecho consuetudinario: quienes la violan, La noción de salario es ajena a gran parte del trabajo orien-
pierden derechos y privilegios comunales. Más frecuentemen- tado hacia la autosuficiencia: no se paga, se retribuye, se ad-
te es una norma implícita, cuyo cumplimiento se asegura por quiere la obligación de hacer lo mismo que otros hicieron por
la presión social. En todo caso, el matrimonio endógamo es uno, cuando llegue el momento. El trabajo comunal es una
una práctica que contribuye de manera importante al mante- obligación que está implícita en el hecho mismo de formar
nimiento y la continuidad de la comunidad india, en tanto parte de la comuniad: es común, es pareja y aquí sí, cuando
impide la incorporación de los "otros" al universo social del alguien no participa, debe pagar a otro que lo haga por él. En
grupo y contribuye a la reproducción de la cultu ra propia, ya su conjunto, estas formas de trabajo cooperativo organizan
que garantiza que los integrantes de la nueva pareja la com- el esfuerzo y las habilidades de la comunidad, según
parten. des que se deciden por la comunidad misma (o por sus auton-
Las formas de asentamiento de las comunidades varían. dades reconocidas), tomando en cuenta los ritmos y necesida-
Existen las comunidades dispersas ya mencionadas, donde las des de las labores agrícolas primordiales y haciendo uso de
habitacione·s se diseminan por los campos de cultivo, separa-
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al médico; se \'ende y se comp ra; se vive, en fin, un parén tesis
sistemas de relación social que cumplen much as otras fun- de fiesta en los trabaj os del afio. Much as ferias se han ce-
ciones (la familia, el linaje, el barrio , la comu nidad ). Todo lebrado duran te siglos en los mismo s sitios y gente de los mis-
ello, unido a la cosmo visión propia de cada cultur a indígena, mos puebl os distan tes refren da con su presencia anual y sus
determ ina una conce pción del trabaj o neces ariam ente distin-
ceremonias una relación panic ular con otros puebl os, que
ta de la que caract eriza a las socied ades capita listas y, más
probablem ente viene desde tiempos anteri ores a la invasión
ampli ament e, a la civilización occide ntal. Volveremos sobre
este punto . europea.
El vasto movim iento de produ ctos de diversas regiones que
Ya se menci onó que la autosu ficien cia absol uta no se
se conce ntran para su interc ambio anual en las grand es ferias,
cump le hoy en ningú n caso. El interc ambio existe, en distin- abarca tam bién la circulación de manu factur as que provienen
tas forma s y con intens idad desigual. Se concu rre por lo me- de comu nidad es especializad as. Aunq ue el cultivo de la tierra
o
nos a un tiangu is seman al, en el propi o barrio , en el centro es la base econó mica de las comu nidad es indias, y aunqu e en
en la ciuda d mestiz a que contro la la región . Todav ía, en algu-
el casi todas existen, ademá s, diversas actividades artesa nales en
nas zonas , se da el interc ambio direct o de produ ctos, escala domé stica, hay comu nidad es que se han especializad
o
En genera l, sin embar -
truequ e, sin que interv enga el dinero . en la fabri cación de cierto s objeto s cuya produ cción está des-
go, las cosas ya tienen precio , se comp ran y se vende n con -
- tinada funda menta lment e al merca do. Algun as son artesa
mone da. Pero la gente de las comu nidad es no acude al merca nías de larga tradic ión, en las que la tecnología prehis pánica
como comp rador : va
do seman al sólo como vende dor o sólo ha variad o poco en los último s cinco siglos, y las forma s
y
a interc ambia r, aunqu e lo haga con la interv ención mome ntá- motivos de decor ación siguen siendo prácti camen te los mis-
c-
nea del dinero , una peque ña cantid ad de sus propio s produ s
s que requie re y no pro- mos: grand es vasijas de barro mode ladas sin torno y cocida
tos agrícolas o artesa nales, por objeto tejido s y
bajo monto nes de leña; huipiles de algod ón coyuc hil
duce. En otro capítu lo menci onare mos cómo esta relaci ón de
broca dos en telar de cintur a; objelOs de made ra laque ados se-
interc ambio se transf orma cuand o el comer cio ya no es entre
gún técnicas que se emple aban antes de la invasión europ ea;
miem bros de comu nidad es indias, sino que interviene el siste- papel fabric ado con cortez a de árbol macha cada. Otras , des-
ma merca ntil capita lista.
de luego , sufrie ron profu ndas modif icacio nes por la intro-
El interc ambio no se da única mente a través del tiangu is se-
ducción de la tecnol ogía, las necesidades y los gusto s de los
manal . En vastas regiones de México funcio na un sistem a de
coloni zador es. Algun as más son result ado de inn ovaciones
ferias anuale s a las que concu rren regula rment e habita ntes de mucho más recientes, que desca nsan en viejas tradic iones ar-
zonas muy distan tes y de produ cción difere nte. Se organ iza tesanales , como las pintur as sobre papel amate . En todos los
te
así, el movim iento de produ ctos costeñ os y de tierra calien casos, esta frecuente especialización artesa nal de las comu ni-
ente en sentid o invers o.
hacia el altipla no, y el corres pondi dades no cont rad ice la orient ación básica de la econo mía in-
Son, en algun os casos, ferias multit udina rias que en el trans- dia hacia la autosu ficien cia: la activi dad artesa nal no despla
-
curso de una seman a reciben ciento s de miles de visitantes, za, en conju nto, a la activi dad agríco la de la comu nidad , pero
comer ciante s, interm ediari os y produ ctores direct os. El moti-
de sí refuer za la capac idad de interc ambio que es un recurso más
vo centra l es religioso: la fiesta de una imagen vener ada,
al acudi r a la feria se cump len Para una produ cción divers ificad a a escala local. Por otra
fama regional o nacion al. Pero pane, la especialización relativ a de algun as comu nidad
es
se
simul táneam ente much as funciones: se paga una mand a o puede enten derse tambi én, en un conte xto más ampli o, como
pide un favor divino; se goza de las danza s, la músic a y los o
una estrat egia que contri buye a la autosuficiei1cia del mund
juego s piroté cnicos ; se ven conoc idos que se encue ntran cada Esto es válido si se
indio, más allá de la comu nidad local.
año, se interc ambia n notici as y se brinda con ellos; se acude
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de los terri torio s
principal son las pro- En otra part e exam inar emo s los avat ares
piensa en los prod ucto s cuyo mer cado lem as que hoy pre-
indjos a lo largo de la hjst oria y los prob
pias com unid ades indias.
y usuf ruct o de los sentan.
Las formas de prop ieda d, adju dica ción (terr itori o-hi stor ia,
unid ad india, refle- En relación con ese terri torio com ún
principales recursos prod ucti vos de la com bién el grup o que aspi ra a la
jan tam bién la orie ntac ión básica de la
actividad econ ómi ca. terri torio -cul tura ), se defi ne tam
tal sitio (o los de tal grup o:
La tierra, por su imp orta ncia fund ame ntal
, cons tituy e el me- autosuficiencia. Nos otro s, los de tales cosa s,
mo) , hace mos
jor ejem plo. En prin cipi o, la tierra no es
prop ieda d privada, tierra y pueb lo son aqu í lo rrus ... El tejid o
esa cost umb re
para la asignación fabricam os esto s obje tos, tene mos
sino com unal . Se disp one de mecanismos incl uye una tram a cult ural
en man tene rse en social de una com unid ad indi a
de parcelas a cada jefe de familia, que pued de lo que se apre cia en una
y aun pasa r a sus muc ho más com plej a y vari ada
usuf ruct o de la misma pers ona dura nte años ofic ios, activ idad es y cono ci-
com unid ad y ser ad- primera mira da. La cant idad de
descendientes, o bien pued en reve nir a la rend ente . La med icin a, por
a, según norm as es- mientos especializados es sorp
judi cada s a otro s mie mbr os de la mism os y prác tica s que
los mon tes no apto s ejemplo, abar ca por una part e cono cim ient ésticamente para
tablecidas para cada caso. Los bosques y se emp lean dom
d com una l y todo s son de dorrunio general y que
para la agri cult ura, también son prop ieda otra part e, da lugar
s para obte ner lo ne- el tratarruento de dolencias com unes ; por
los com une ros pued en hace r uso de ello que cons erva n trad i-
se reconocen como a la presencia de djversos especialistas
cesario. En gene ral, aun los predios que rme dade s más seve-
tas limitaciones, co- ciones ance stra les para la aten ción de enfe
prop ieda d part icul ar, está n suje tos a cier rme dade s se explican
a otro mie mbr o de la ras. En las cult uras indias, muc has enfe
mo la de que sólo pued en ser vendidos zas supe rior es que actú an para
por la intervención de fuer
com unid ad, pero no a un extr año. se cons ider an inaceptables
La tierra no se conc ibe com o una mer canc
ía. Hay una vin- castigar form as de con duc ta que
sión a las norm as que asegu-
La tierra es un recur- porque cons tituy en una tran sgre
culación muc ho más prof und a con ella. y entr e el hom bre y el uru-
so prod ucti vo indispensable, pero es más
que eso: es un terri- ran la arm onía entr e los hom bres
incl uya cere mon ias prop i-
torio com ún, que form a part e de la here
ncia cult ural recibi- verso; de ahí que el trata rrue nto hay también
trad ició n. Pero
da. Es la tierra de los mayores; en ella
repo san los ante pasa - ciatorias y ritos prescritos por la tera péut icas de
las prop ieda des
, se man ifies tan en un prof und o cono cim ient o de
dos difu ntos . Ahí , en ese espacio conc reto de una prác tica acu-
están las enti dades las yerb as y otro s prod ucto s, resu ltad o
diversas form as las fuerzas superiores: ahí inos de cada cult ura. El efecto
que prop icia r, los si- mulada y siste mat izad a en térm
favorables y las maléficas, a las que hay se refu erza al apli-
ias. La tierra es un terapéut ico de los prod ucto s medicinales,
tios sagr ado s, los peligros, las referenc que tiene sent ido
ta de los hom bres; carlos en urr cont exto sim bóli co y emo tivo
ente vivo, que reac cion a ante la con duc te mecánica sino múltiple que reco-
men dentro de la cult ura prop ia: es una tera pia
por eso, la relación con ella no es pura dole ncia s y atie nde
e simb ólic ame nte a trav és de innu mer ables ri- noce el cará cter psic osom átic o de muc has
que se establec alm a. El médico in-
uent eme nte, la ima- al mal del cuer po tant o com o al mal del
tos y se expresa en mitos y leyendas. Frec prescribe a part ir de
da a part ir de ese dio es un especialista que diag nost ica y
gen que se tiene del mun do está orga niza los inte rpre ta en un
del univ erso. En los síntomas ''na tura les' ', corp orales, pero
terri torio prop io, que ocu pa el cent ro amp lio y pon e en
cole ctiva el recuer- marco de significación simbólica más
pueb los desp laza dos, que da en la mem oria idad de elem ento s de
ón de recu perarlo, juego, en consecuencia, una may or cant
do del terri torio primigenio y la aspiraci o, en su caso, para
se pue da ir vivi endo. la cult ura para restablecer la salud íntegra
aun cuan do hoy se tengan otra s tierras y mue rte. Tam poc o en
torio conc reto s, defi ni- Preparar adec uad ame nte el trán sito a la
Gru po y terri torio (un grup o y un terri ble establecer lirrutes
en las cult uras indi as. el ejem plo de la medicina indi a es posi
dos), form an una unid ad inseparable 65
64
s, su desempeño es vo-
o y la vida social: la te son cargos anuales; en algunos caso
estrictos con otra s áreas del pensamient a sí mismos ante las
ocimiento de las pro- luntario y los aspirantes se pro pon en
con duc ta con dici ona la salud; el con casos, se ocu pan obli-
a part e de la concep- autoridades correspondientes; en otro s
piedades curativas de las plantas form ción. Es necesario as-
resa en el simbolismo gatoriamente por designación o por elec
ción total de La naturaleza y se exp muy jóvenes o adoles-
ión y lo que llamamos cender desde los cargos más bajo s. Los
corr espo ndiente; lo que llamamos relig es (llamados en mu-
teras, has ta bor rar- centes desempeñan los puestos inferior
medicina, se entrelazan por muc has fron de los que tienen
chos sitios topiles), bajo las órdenes
corr espo nde n obliga-
las. s especialistas pa- jera rquía superior. A cad a carg o le
Las com unid ade s indias cue ntan con otro e en el escalafón, los
as que no son de com- ciones definidas. Con form e se asciend
ra el desempeño de funciones necesari el tiempo que se dedica
n, mej or que los de- com promisos son mayores, tant o por
petencia com ún. Hay personas que sabe que debe hacer el car-
ento s agrícolas, hacer a su desempeño com o por los gastos
más, con stru ir casas, fabricar inst rum es el responsable de
tam bién especialistas guero. Un may ord omo , por ejemplo, que ales dedicadas a
obje tos de cerámica o de madera; hay la organización de algu na de las fiestas
anu
enta s y atra er bue nas comunitariamente,
en el man ejo del tiempo: en alejar torm cualquie ra de las imá gen es ven erad as
s y mae stro s de dan zas el pago de músicos y de
lluvias; hay cantores para los responso tiene a su carg o los gastos de la fiesta:
os y ancianos que sa- ida para todos los asis-
para las fiestas; existen músicos, cuenter ripción, siquiera so- servicios religiosos; la com ida y la beb
ben de la hist oria . No cab e aqu í una desc El ejemplo de la gen, cohetes y fuegos
tentes; los ado rno s, vestiduras de la ima
mera, de esas y muchas otras activida
des. frente a esas eroga-
cad a una de las es- artificiales, por lo menos. Par a hacer
medicina debe servir par a com pren der que nivel de ingresos mo-
ades indias sólo es ple- ciones, que resu ltan abu ltad as dad o el
pecialidades disporubles en las comunid os expedientes: cría fa-
de la prop ia cult ura; netarios, el may ord omo recurre a vari
namente comprensible en el con text o hab rán de con sum ir o
aisla r, ana liza r y valo- miliarmente algunos animales que se
que es difícil -y generalmente inú til- cooperación de los
gen de otra s tareas y vender para la fiesta; recurre a la
rar cad a actividad en sí misma, al mar de reciprocidad por
la vida com una l; y, fi- miembros de su linaje, sob re la base n tiempo su fuer za
·con cepciones que integran el todo de apo rtes pasados o futuros; alquila por
algú
la capacidad de auto su- com unid ad; adquiere
nalm ente que , en su con junt o, arm an de t raba jo, gen eral men te fuer a de la
ia mecánica de las de- ocasiones funcionan
ficiencia de cad a gru po. La transferenc deu das y aho rra lo que puede. En esta
s
ona l" que acostum- las comunidades in-
finiciones de "esp ecialista " o "pro fesi la vida en una co- claramente los lazos de solidaridad de
bram os emplear , impide la comprensión
de es también el presti-
de ser campesino y dias , por que el prestigio del may ord omo
sero no deja El gasto en estas ac-
munidad indígen a: el hue
may ord omo de la vir- gio de la fan;tila y del linaje, o del barr io.
pue de tam bién ser músico y, este año , sun tuario; y las razo-
ios regulares, com o tividades rituales ha sido llam ado gas to sido explicadas
gen, además de part icip ar en los tequ nes para invertir recursos de esta man era
han
el terreno del gobierno particular: la
cualquier otro . Una breve incursión en en términos de una mod alid ad eco
nóm ica
ar esta imagen. cional: una
comunal nos permite, tal vez, redo nde economía de prestigio. Par a muchos
resu lta irra
unid a al prestigio so- a en fiestas
La auto rida d en los pueblos indios va prue ba más de la incapacidad del indi
o, que gast
la vida mediante la de- aum en-
cial. Y éste se adq uier e a lo largo de inútiles lo que pod ría invertir prod ucti vam ente para
a la com unid ad. En el or.
mos trac ión de la cap acid ad de servicio com unid ad se reali- tar su capital. Tal vez hay una exp lica ción mej
ám bito de la vida púb lica, el servicio a
la rida d de la comuni-
ma de cargos. En to- E l sistema de cargos formaliza la auto
za a través de la particip ació n en el siste ioso y moral, sim ultá nea -
rqu izad o de cargos dad , que tiene carácter civil, relig ente ligados. La
dos los gru pos existe un con junt o jerauna l. La may or par- mente. Los tres aspectos están indi solu blem
públicos, que constituye el gobierno com 67
66
autoridad se adquiere progresivamente. Cuando el individuo buena medida, esto explica lo que sucede en muchos casos
na desempeñado todos los cargos del escalafón, hasta el más con los que se convierten al protestantismo y se niegan a par-
alto; que generalmente se denomina al ticipar en el sistema de gobierno tradicional, como veremos
grupo de los "principales", en el que reside la más adelante). La presión social, sin embargo, exige
máxima de la comunidad. Esto significa que para adqumr alguna explicación. Y ésta se halla en el hecho de que la
una posición destacada dentro del grupo, se cipación es una condición indispensable para ser reconoc1do y
durante años la voluntad y la capacidad de serviCIO publico, admitido como integrante del grupo, de ese grupo que, como
que va acompañada de una conducta ajustada a las y se mencionó en la sección anterior, se asume como deposita-
expectativas definidas por cada cultura. Alcanzar autondad rio exclusivo de un patrimonio cultural heredado. Para tener
reconocida, legítima, implica invertir tiempo y recursos para acceso legítimo a ese patrimonio y para poder intervenir en
cumplir, durante buena parte de la vida, funciones que la co- Las decisiones sobre el mismo, es necesario ser miembro del
munidad considera necesarias. Al mismo tiempo que se as- grupo; y para serlo (el círculo se cierra), se debe probar que se
ciende en el escalafón, se gana experiencia; así, quienes han aceptan las normas colectivas. La participación en el sistema
hecho todo el recorrido son los que conocen cómo deben ser Y de cargos, y todo lo que implica como orientación fundamen-
hacerse las cosas públicas, los que pueden garantizar la conti- tal de la vida, es una de las normas .básicas que permiten iden-
nuidad y hacer frente a las contingencias colectivas. Son, ade- tificar a los miembros del grupo. A tal grado es importante
más, probadamente, los capaces para orientar, cuyos conse- esta forma de orgarüzación, que en muchos casos los emigra-
jos, aun en el orden de la vida personal, están avalados por dos regresan anualmente a su comunidad para cumplir sus
una trayectoria de mérito reconocido. obligaciones, cuando no quieren perder sus derechos como
Una organización de gobierno como la que se ha esbozado miembros del grupo.
en pocas líneas, supone la conjunción_ de voluntades Y _con- Resulta visible la correspondencia entre los diversos aspec-
ductas individuales que deben estar onentadas en un rrusmo tos de la cultura india que se han mencionado hasta aquí. La
sentido. Esa convergencia se logra sólo si se comparten aspi- orientación de la producción hacia la autosuficiencia es
raciones y valores. Los sacrificios personales y que congruente con la economía de prestigio: ambas tienden a
deben hacerse para desempeñar un cargo en la comumdad, _a igualar los niveles materiales de vida y obstaculizan la gesta-
cambio únicamente de la consideración pública, de un prestl- ción de diferencias de riqueza. Los lazos de solidaridad familiar
gio que se manifiesta en un trato ritualizado, y_ero y vecinal , basados en la reciprocidad, actuan en el mismo sen-
que no conlleva ningún benefico de alguna tido; igual sucede con los mecanismos para adquirir autori-
ción, perfilan una orientación de la dad. La propiedad comunal y las li1nitaciones que se imponen
mente comprensible desde la perspectiva mdtVldualtsta Y a la propiedad privada de la tierra, son coherentes con todo lo
acumulativa de la sociedad capitalista moderna. ¿Por qué se anterior. La imagen que se perfila es la de una sociedad que
actúa así? ¿por qué se acepta y se premia procura bastarse a sí misma a partir del aprovechamiento di-
Intervienen, desde luego, mecanismos de pres1ón soc1al: el versificado de todos los recursos que están a su alcance Y bajo
descrédito, la mala opinión, la burla, la insistencia familiar Y su control; que organiza su capacidad de trabajo de tal manera
de las autoridades. Quien acumula individualmente, en vez de que asegura la aportación de brazos en distintas escalas, según
gastar en lo que la cultura del grupo establece (es dec_ir, el gas- la magnitud de las tareas, poniendo en juego una compleja
to suntuario a través del desempeño de un cargo), leJOS de ga- red de lealtades y solidaridades que surgen de otras rela-
nar prestigio y autoridad, los pierde; conflicto llegar ciones sociales (de parentesco, por ejemplo) y no de la relación
a tal punto que se vea obligado a salu de la comumdad. (En laboral en sí misma; una sociedad en la que la plena rea-
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indisolublemente unidas a la vida y suerte de cada recién naci-
lización individual se alcanza mediante el servicio a la comu- do; los aires; la tierra misma. La relación con la naturaleza se
nidad, que se recompensa con prestigio y autoridad; una for- simboliza mediante el ceremonial destinado a propiciar a las
ma de vida que ofrece la posibilidad y demanda el desarrollo entidades sobrenaturales que la representan. Ésta en una ma-
de múltiples capacidades por parte de cada individuo. Todo nera coherente de expresar simbólicamente la participación
esto se expresa y se justifica en el orden de las ideas a través de del hombre en la unidad fundamental e indivisible del univer-
una visión trascendente del hombre y del universo. Según esa so al que pertenece.
concepción, la naturaleza, de la que forma parte el hombre, La unidad con el cosmos se expresa también en otra dimen-
está regida por un orden cósmico al que deben ajustarse todos sión trascendente : el tiempo. A diferencia de la concepción
los seres. Por eso el hombre no se enfrenta a la naturaleza: és- occidental, el tiempo en la civilización mesoamericana es un
ta no es enemiga ni objeto de dominación, sino un todo inme- tiempo cíclico, no rectilíneo. El universo transcurre en una
diato con el que debe armonizarse la vida humana. El trabaj o sucesión de ciclos que no son idénticos, pero que pasan por
adquiere entonces el sentido de un vehículo de relación con la las mismas etapas, como en una espiral inacabable. Cuando
naturaleza viva y esa relación, como entre los hombres, es de un ciclo termina, otro similar comienza. El hombre cumple
reciprocidad; por eso el servicio a la comunidad, sea cual sea también su propio ciclo, que está en armonía con los demás
el ámbito en el que se presta, se reconoce también como tra- ciclos del universo. Esa armonía necesaria se expresa ritual-
bajo. Los mismos principios del orden universal parecen en- mente en las ceremonias del calendario agrícola que simboli-
contrarse en los sistemas clasificatorios con los que se entien- zan la renovación de la vida, en la que el hombre debe partici-
de la naturaleza; las clasificaciones indias del mundo vegetal, par. También, como veremos más adelante, la noción cíclica
hasta donde han sido estudiadas, emplean frecuentemente del tiempo está presente en la conciencia de la historia: el pa-
términos que provienen de una manera ancestral de concebir sado de libertad, la edad de oro previa a la dominación colo-
el mundo; en la nomenclatura botánica se asocian frecuente- nial, no es un pasado muerto, perdido para siempre, sino el
mente ciertas características propias de las plantas con los co- fundamento de la esperanza, porque en el ciclo del tiempo esa
lores que simbolizan los rumbos del universo, y éstos corres- edad habrá de volver.
ponden a su vez a deidades que están ligadas al destino de. los Es necesario puntualizar algunas cuestiones acerca de la
hombres. Los principios de clasificación se aplican también, síntesis selectiva de la cultura india que be presentado en esta
hasta donde se sabe, para distinguir las partes, los órganos y sección. En primer lugar, debo destacar precisamente su in-
los elementos del cuerpo humano; se conectan así con las tención selectiva: no se intenta un resumen etnográfico que
concepciones sobre salud y enfermedad y con la práctica tera- toque, así sea sumariamente, todos los rasgos de la cultura in-
péutica y rituales correspondientes. Falta mucho por conocer dia. He seleccionado tan sólo algunos aspectos particular-
en este sentido, porque la investigación ha sido escasa; pero mente pertinentes para construir una imagen en la que desta-
resulta claro que existen representaciones colectivas acerca de quen las que considero que son características fundamenta-
los problemas fundamentales del hombre, la vida y el univer- les, determinantes, de las culturas mesoamericanas.
so que dan coherencia y sustentan ideológicamente la práctica ..En segundo lugar, en esta síntesis he recurrido a la descrip-
social y cultural de los pueblos indios. de rasgos que son comunes a las diversas culturas
El mundo sobrenatural desempeña, en esta cosmovisión, tndígenas de México. Sin embargo, no debe quedar la imagen
un papel de primera importancia. Las fuerzas fuera de de que tales culturas presentan uniformidad absoluta. Al
control humano encarnan, para ser comprensibles, en un comparar diversas culturas indias se encontrarán diferencias
amplio repertorio de seres que las simbolizan: los dueños de notables: la forma particular en que se presentan los rasgos
los manantiales, de los cerros, de las cuevas: los gobernantes generales aquí mencionados varía sensiblemente de una a
de la lluvia y del relámpago; el animal cuya vida y suerte están
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otra y, desde luego, se encontrarán elementos distintivos en
cada una que son los que le confieren su perfil propio. Pienso
que tales variaciones, por importantes que sean para la
comprensión cabal de una cultura concreta, no llegan a poner
en entredicho la presencia del esquema general común dibuja- m
do en estas páginas. Se trata de la unidad dentro de la diversi-
dad, resultado de la pertenencia a una misma civilización. LO INDIO DESJNDIANIZADO
Por último y más importante: en este panorama de la cultu-
ra india se toma en cuenta sólo una parte de la realidad actual
de los pueblos indios. Esta realidad es mucho más compleja y Aunque la ideología colonial dominante restringe la herencia
es contradictoria. Las formas tradicionales de vida coexisten mesoamericana viva al sector de la población que se reconoce
conflictivamente con los nuevos estilos; la coherencia se res- como indio, la realidad nacional encierra una verdad diferen-
quebraja ante la presencia de nuevas ideas, nuevas necesida- te. La presencia y la vigencia de lo indio se encuentra en casi
des, otros hombres y otros objetos. Los campos de la autosu- todo el espectro social y cultural del país, a través de rasgos
ficiencia se reducen y resisten sólo bastiones duramente aco- culturales de muy diversa naturaleza, que indiscutiblemente
sados . Algunos padres prefieren que sus hijos no hablen la tienen su origen en la civilización mesoamericana y que se
lengua de sus antepasados. La emigración crece. Ante esta distribuyen con distinta magnitud en los diferentes grupos y ca-
realidad patente, ¿qué valor tiene la imagen de la cultura india pas de la sociedad mexicana. La presencia de la cultura india
en los términos en que se presentó? Adelanto, en primer tér- es, en algunos aspectos, tan cotidiana y omnipresente, quera-
mino, que todos estos problemas y otros que caracterizan la ra vez se repara en su significado profundo y en el largo pro-
situación actual de los pueblos indios son tratados en la se- ceso histórico que hizo posible su persistencia en sectores so-
gunda parte de esta obra. Porque aquí la intención ha sido ca- ciales que asumen hoy una identidad no india.
racterizar la cultura autónoma de los pueblos indios, esto es,
la que se fundamenta en la herencia cultural que cada pueblo
recibe y sobre la cual ejerce control y decisión. Es a partir de Una, muchas formas de vida
esa cultura autónoma y de los elementos que la integran (ma-
teriales, de organización, de conocimiento, simbólicos y emo- Si en el conjunto de las culturas indias la diversidad es visible
tivos) como cada pueblo hace frente a las nuevas situaciones, dentro de la unidad básica de la civilización mesoamericana,
a los cambios del mundo que lo rodea y de las relaciones que no ocurre lo mismo con los grupos culturalmente distintos del
con él establece. Con base en su cultura autónoma, cada gru- México no indio. En éste, las diferencias son mucho más mar-
po se adapta a las nuevas resiste para conser- cadas y, como veremos, no se explican de manera suficiente si
var sus espacios en todos los órdenes de la vida, se apropia de se pretende verlas como variantes o subculturas de una misma
elementos culturales ajenos que resultan útiles y compatibles, civilización: detrás de esa pluralidad hay una historia de rela-
e inventan nuevas soluciones, nuevas ideas, nuevas estrate- ciones de poder actuando en el esquema básico de la domina-
gias de acomodamiento que le permiten sobrevivir como una ción colonial. Adelantemos algo que recibirá una atención
colectividad delimitada y diferente, cuyos miembros tienen más detallada en otros capítulos: la falta de unidad y cohe-
acceso a un patrimonio cultural común, propio, distintivo. renciá de la cultura no india en México, es un hecho que por
Ésta es sólo una parte de su realidad; pero en esa parte radica sí mismo cuestiona a fondo los proyectos de integración de la
la razón de existencia de los pueblos indios. Población india a una cultura nacional que se postula como
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"superior", porque no existe una cultura nacional unificada able que se constata fácilmente, con sólo viajar un tanto por
sino un conjunto heterogéneo de formas de vida social país, con los sentidos abiertos y la voluntad de hablar con
disímiles y aun contradictorias, que tienen como una de sus la gente. . . .,
causas principales la manera diferente en que cada grupo se Un norteño difiere de un Jarocho y de un onundo del BaJlO
ha relacionado históricamente con la civilización mesoameri- en muchos de sus hábitos, sus maneras y sus costumbres (es
cana. decir , en diversos aspectos de su cultura); pero tampoco se
Un primer factor de la diversidad cultural es el territorio. puede generalizar sobre Jos norteños, porque la cultura rural
La variedad de geografías, sin ser determinante absoluta de de Sonora no es igual a la de Nuevo León, por no hablar de
las diferencias culturales, subyace sin duda en muchas ca- las diferencias entre campo y ciudad, que trataremos en se-
racterísticas que distinguen la manera de vivir de cada re- guida. Son resultado de distintas que han id<;>, parti-
gión del país. Este es un fenómeno universal que tuvo gran cularizando los espacios del pa1s: formas de ocupac10n del
importancia, como vimos, en la gestación y el desarrollo de la territorio en las que participaron contingentes de colonos de
civilización mesoamericana. La diversidad y el contraste de origen variado , con objetivos iniciales que no eran los mis-
nichos ecológicos con recursos naturales diferentes ha sido el mos en todas las zonas (minas, ganadería, comercio, fronte-
marco permanente de la configuración cultural de México; ras de seguridad, etc.) y que establecieron una relación dife-
pero su importancia concreta no ha sido siempre la misma, rente con la población india que ocupaba cada región antes
porque la naturaleza adquiere significado y se transforma en de la invasión europea. En algunas áreas han sobrevivido
recurso para el hombre, sólo a través de la cultura, y ésta enclaves indios, en tanto que en otras la_población original
varía en el transcurso de la historia. fue aniquilada, expulsada o desindianizada. Hay islotes, po-
Las regiones de México han sido estudiadas desde distintos cos, que son resultado de asentamientos recien-
puntos de vista. Se ha hecho la regionalización del pa1s en tér- tes de procedencia extranjera, como los negros de ongen esta-
minos de la geografía física: tipos de suelo, relieve, vegeta- dounidense que se instalaron en El Nacimiento, municipo de
ción , clima y otros datos de igual naturaleza. También se han Múzquiz Coahuila· los franceses de San Rafael, Veracruz, o
delimitado regiones económicas, a partir de la distribución y los italianos '
' de Chipilo, Puebla. La influencia de la cultura
características de las actividades productivas; la mayor parte africana traída por los esclavos, que ha sido poco estudiada,
de estos trabajos se refieren a la época contemporánea y sólo dejó seguramente una impronta diferente en cada zona, se-
hay algunos estudios aislados que dan el panorama de la con- gún la magnitud de la población negra, su peso relativo en la
formación histórica de ciertas regiones económicas. Pero no demografía regional y las condiciones particulares de su rela-
existe, hasta el momento, una obra que aborde en conjunto ción con el resto de la sociedad local.
las regiones culturales de México. Es claro que este tema pre- En el conjunto del país, y en el interior de cada región, exis-
senta mayores problemas: es poco confiable delimitar una re- te también un contraste marcado entre el campo y las ciuda-
gión por la sola presencia o ausencia de un cierto número de des. Las formas de vida urbanas difieren ostensiblemente de
rasgos culturales aislados y resulta difícil manejar .toda la in- las que caracterizan a la vida rural. Aquí también el manejo
formación (histórica y actual) que permitiría construir una estadístico de los censos es engañoso y de poca utilidad: la
imagen más próxima a la realidad, tomando en cuenta que las cifra de 2 mil 500 habitantes como criterio para distinguir lo-
regiones culturales son fenómenos históricos, que se transfor- calidades urbanas y rurales , no refleja la realidad, porque
man y reacomodan por la acción de factores de distinta natu- muchos pueblos considerablemente mayores viven una cultu-
raleza. P ese a la a usencia de un panorama sistematizado, la ra campesina y vastos sectores en las grandes ciudades man-
existencia de culturas regionales diferentes es un hecho inne- tienen también, en gran medida , las formas de vida que reve-
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lan su reciente las distintas regiones, en el campo y en las ciudades, ni en las
. origen rural y su estrecha vinculación con e1 diversas clases y estratos sociales. Exploremos la situación, en
mun d o camp1rano. Al margen de la cuantificación precisa de
los sectores rural'! urbano de la sociedad mexicana, lo cieno términos generales.
es que ambos estan presentes y encarnan culturas diferentes
lo que a acentuar la diversidad cultural en el
to no md10. Las principales implicaciones del binomio ciu- El mundo campirano
dad!campo serán tratadas en la tercera sección de este
capitulo. Hay un gran número de comunidades campesinas tradi-
Además de las diferencias culturales que podemos llamar cionales que no son consideradas indias y cuyos habitantes
"horizontales", entre las regiones del país y entre los espacios tampoco reclaman serlo. Un examen atento de la cultura
y rurales, el panorama cultural de la sociedad no in- campesina tradicional revela, sin embargo, una marcada si-
dia se presenta aún más abigarrado por la presencia de distin- militud con muchos aspectos propios de la cultura india esbo-
ciones que obedecen a la división jerarquizada zada en el capítulo anterior, al grado de que puede afirmarse
de la sociedad en estratos y clases. A diferencia de los con- que se trata de comunidades con cultura india que han perdi-
tr.astes culturales que resultan de la coexistencia de grupos ét- do la identidad correspondiente.
nicos, o de la consolidación de regiones con cultura distinti- La agricultura, que es la actividad económica básica, hace
va, la variación cultural que resulta de la división en clases y uso en gran medida de las técnicas indias. El maíz sigue sien-
estratos debe entenderse en términos de niveles· esto es en do la cosecha principal junto con otros productos de la milpa,
una común, los grupos que compdnen variables según las condiciones locales. Quizás haya un em-
partiCipan en d1stmto grado de una cultura también común pleo mayor del arado y los correspondientes animales de ti-
social imperante que otorga oportunidades ro; en algunos casos esto pudo ser favorecido porque las ha-
P.nvlleg10s a c1ertos sectores en detrimento de otros. En la so- ciendas, promotoras de la desindianización, ocuparon tierras
Ciedad mexicana no india, el problema de los niveles cultura- planas que se prestan para el cultivo con arado. En cuanto al
les está necesariamente ligado a la existencia de dos orígenes régimen de tenencia de la tierra, la propiedad individual co-
fundamentales de que la compone: el indio y el existe con el ejido y con los montes comunales. En la organi-
europeo. Aunque 1deológ1camente se afirme que se trata de zación del trabajo agrícola se recurre a la solidaridad familiar
y a la cooperación vecinal basada en la reciprocidad; el pago
una sociedad mestiza en la que se combinan armónicamente
la sangre Yla cultura de los dos troncos primigenios, la realidad de salario es poco frecuente en las labores agrícolas. Persisten
es la de los sectores y las clases popula- mitos, cuentos y leyendas en los que la naturaleza figura co-
res tienen mdw? con frecuencia muy próximo y, en mo un ente vivo, y se mantienen prácticas propiciatorias y
consecuencia, han pod1do mantener muchos más elementos creencias en torno a seres sobrenaturales de clara estirpe in-
de cultura mesoamericana; en forma inversa, algunos secto- dia. Por otra parte, la cosmovisión que da sentido y coheren-
res de las clases altas provienen más o menos directamente de cia a tales ideas y prácticas en la cultura india, aparece frag-
los colonizadores españoles y son proclives a la conservación mentada y se expresa más débilmente en términos colectivos
de formas culturales no indias. Este problema será tratado en las comunidades campesinas t radicionales que en las co-
con ';layor detalle en el capítulo IV de la segunda parte. munidades indias.
As1 pues, el panorama cultural de la sociedad no india dista Las artesanías "mestizas" en las comunidades tradiciona-
mucho de ser homogéneo. La presencia de lo indio, que es les no difieren mucho de las que se encuentran en los pueblos
una causa profunda de la heterogeneidad, tampoco es igual en indios. Es verdad que algunas se han perdido, por ejemplo, la
76 77
manufactura de huipiles y otras prendas de vestir y la elabo. de palabras de origen indio es mayor que en el lenguje están-
ración de ciertos objetos relacionados con la vida ceremonial. dar de la región. Pese a estas salvedades, es un hecho que las
Pero las, habilidades artesanales se encuentran por igual y se comunidades rurales tradicionales hablan español y no algu-
aplican con el mismo sentido, es decir, como un abanico de na lengua indígena. Sin embargo, este rasgo no resulta sufi-
recursos culturales que desarrollan en forma generalizada los ciente para explicar la condición, india o no, de comunidades
miembros de la comunidad y que contribuyen a la autosufi- que comparten en mucho la misma cultura. Como tampoco
ciencia relativa en diferentes niveles de la organización social. puede serlo la indumentaria distintiva, que es un resultado y
Porque la orientación económica de las comunidades no in- no una causa de ser miembro de una comunidad india.
dias tradicionales también persigue la autosuficiencia, aun- La ausencia de una identidad étnica india es un elemento
que el intercambio comercial sea, en tér minos generales, de de significación mucho más profunda, porque revela que se
mayor importancia que en las comunidades indias. ha roto el mecanismo de identificación que permitía delimitar
En el ámbito de la organización comunal, el ayuntamiento un "nosotros" vinculado a un patrimonio cultural que se
municipal tiene una presencia y una autoridad mayores que consideraba propio y exclusivo. La cultura india subsiste, en
en las comunidades indias. A pesar de ello, los barrios persis- gran parte; pero ya no se identifica el grupo que la concibe y
ten y cumplen algunas de las funciones que tienen los parajes la maneja como un todo articulado sobre el cual sólo los in-
y los barrios indios. El sistema de cargos permanece, aunque tegrantes del grupo tienen derecho a decidir. A partir de esa
vinculado principalmente a las actividades religiosas; el de- ruptura, algunos rasgos como el idioma propio y la indumen-
sempeño de tales cargos sigue siendo un camino legítimo para taria distintiva -pierden una de las funciones más importantes
la adquisición de prestigio y reconocimiento social. El gasto que hacían necesaria su presencia: ya no sirven como elemen-
suntuario conserva una gran importancia como objetivo de la tos para identificar a los miembros de un "nosotros" que
actividad económica. corresponda a una sociedad étnicamente diferenciada. Para
La presencia de la cultura india también es claramente vi- algunos autores, este cambio es resultado de la aculturación,
sible en otros aspectos de la vida de las comunidades campesi- del contacto estrecho con otra sociedad que posee una cultura
nas tradicionales. La vivienda y la alimentación, por ejemplo, distinta; para otros corresponde a un proceso histórico inelu-
se ajustan a patrones semejantes, si se comparan entre comu- dible que lleva a la transformación de una situación de casta
nidades indias y no indias que ocupan nichos ecológicos simi- en una de clase social; en el mismo sentido, algunos más
lares. Para la restauración de la salud se recurre a prácticas quieren ver el cambio como un signo de la proletarización,
variadas que forman parte de la herencia india y es común la también inevitable. Yo prefiero hablar del etnocidio y desin-
presencia de yerberas, hueseras y comadronas cuyo ejercicio dianización, y sobre ese tema abundaré más adelante .
difícilmente se distingue del de sus equivalentes indios. La desindianización de las comunidades rurales es un pro-
¿Qué hace diferentes, pues, a las comunidades campesinas ceso que ha ocurrido con ritmo diferente a lo largo de la his-
tradicionales, de las comunidades indias? Un primer rasgo toria de México, como se verá en la segunda parte. Es fácil
aparente es el idioma: el campesino no indio habla solamente encontrar muchos ejemplos de comunidades que hoy se reco-
español. Esa afirmación hay que matizarla por la considera- como mestizas y que eran indias a principios de este
ción de dos hechos frecuentes en las comunidades no indias Siglo o hasta fecha aún más reciente. En tales situaciones no
tradicionales. Por una parte, en muchas de ellas los ancianos es de extrañar que se conserve una cultura preponderante-
y algunas familias recuerdan la lengua indígena original, aun- mente india en muchos aspectos de la vida. De ahí, que sea
que su empleo esté restringido y el campo generalizado de la necesario entender el cambio de comunidad india a pueblo
comunicación lo ocupe el español. Por otra parte, la cantidad campesino tradicional, no como una transformación que
78 79
implique el abandono de una de vida_ social que corres. ue se integran los asalariados del campo a la agricultura, sin
ponde a la civilización mesoamencana, smo fundamental- ( mar en cuenta el trasfondo de cultura india que llevan con-
mente c0mo un proceso que ocurre en el campo de lo ideoló- ?go aunque provengan de comunidades tradicionales no
Sl •
gico cuando las presiones de la logran indias.
quebrar la identidad étnica de la comumdad Esto no El mundo campirano, en su conjunto y pese a las notables
quiere decir que la desindianización sea cambio P':lramente diferencias regionales y a las modalidad_es la pro-
subjetivo, ya que las presiones de la se ducción agrícola, tiene una 1mprop1a cultural mdia que se
intensifican precisamente cuando se. persiguen que manifiesta en muchos ámbitos de la vida rural, aunque en
se ven obstaculizados por la presencia de grupos con grado variable según las de caso.
una identidad distinta que dificulta, por ejemplo, la libera- han contribuido dos hechos de particular lffiportancia. En
ción de mano de obra para emplearse fuera de la comunidad, primer lugar, la r.ica tradición de la civilización meso-
o que estimula el rechazo a programas de moderniz_aci?n americana constituye una expenenc1a acumulada que no es
desea impulsar la sociedad dominante; pero la fácil sustituir con ventaja, dado su largo proceso de ajuste a
ción se cumple cuando ideológicamente la poblac1?n deJa .de las condiciones locales. Y esa tradición agrícola, como hemos
considerarse india, aun cuando en su forma de v1da lo siga visto, es un complejo que abarca las técnicas de cultivo y las
siendo. Serían entonces comunidades indias que ya no saben formas de conocimiento asociadas que están enmarcadas en
que son indias. . una visión propia de la naturaleza; la práctica de esa tradición
El mundo campirano no se limita a las rura- agrícola requiere un ámbito social y una perspectiva intelec-
les tradicionales. En varias regiones del país tual y emotiva que pueden transformarse, y de hecho se trans-
agricultura plenamente capitalista ligada a la agromdustna, forman constantemente, pero que deben mantener coheren-
cuyas cosechas se destinan al mercado, un cia para que todo el complejo funcione. Esto ayuda a explicar
mercado externo. La orientación de esta agncultura no res- la persistencia de muchos rasgos de la cultura india en el mun-
ponde a una meta de autosuficiencia, sino de de do campesino.
ganancias; su funcionamiento exige mano_ de obra _asalarmda Pero, además, hay un segundo hecho que no debe
y su producción descansa en el monocultivo .. Hac1a zo- por alto. A partir de la implantación del régimen colorual el
nas dirigen sus pasos muchos indios y tradiciOna- espacio, no sólo la sociedad, se dividÍó en dos polos
les en busca de trabajo temporal, en contmgentes de peones tibles y opuestos. La ciudad fue el asiento del poder Y
que llegan también a los Estados Unidos. El en la geografía limitada del conquistador; el campo, en camb1o,
las situaciones extremas, ha cedido su lugar al agncultpr , al fue el espacio del colonizado, del indio. Esta separación per-
empresario agrícola, al peón asalariado. Sin embargo, aun mitió la persistencia de formas de organización social
este mundo rural tan diferente del que he llamado tradi- del mundo indo-rural que, a su vez, hicieron posible la conti-
cional, afloran muchos elementos de la cultura in?ia. La nuidad dinámica de las configuraciones culturales mesoame-
local incluye rasgos indios inconfundibles en la ahmentacwn, ricanas. Entre campo y ciudad las relaciones nunca fueron de
en la medicina y en otras prácticas sociales. Los tem- igual a igual, sino de sometimiento de lo indo-rural a lo
porales no pierden la vinculación con su ongen Y la Urbano-español. Esta identificación perdura hasta hoy, tanto
refuerzan periódicamente al regresar a sus comnmdades: para en sectores urbanos como entre la población india y rural tra-
ellos, el mundo de la agricultura capitalista es lo otro, _lo que dicional. Es una identificación respaldada por el dominio que
está afuera., a lo que hay que salir obligados por las crrcuns- ejerce el México urbano sobre el México rural. En ese es-
tancias. Resulta imposible entender la manera concreta en quema, al que volveré con mayor detalle más adelante, puede
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entenders e mejor la presencia definitori a de la cultura india ciudad española; los barrios indios formaban la periferia.
en el México campiran o. Hubo drásticas disposiciones para asegurar la separació n resi-
dencial de los colonizad ores y los colonizad os: los peninsula -
res tenían prohibido vivir en localidades indias y los indios, a
Lo indio en las ciudades su vez, estaban obligados a habitar exclusivamente los espa-
cios urbanos asignados a ellos. De aquella separació n quedan
La ciudad fue el bastión colonial. En ella instaurar on los in- vestigios materiale s en México y en otras ciudades: la traza re-
vasores su espacio privilegia do de dominio. Muchas ciudades ticular de la ciudad española, los nombres de los barrios y de
se edificaron sobre las ruinas de antiguos centros de pobla- los antiguos pueblos indios vecinos, absorbido s hoy por la ex-
ción india, en tanto que otras se construye ron en sitios que pansión de la mancha urbana, las diferencias de arquitect ura,
previame nte no tenían asentamie ntos permanen tes: todo la nomencla tura de muchas calles, alguna garita que recuerda
dependía de las necesidades y los intereses de la colonización. los limites de la ciudad original. Durante siglos, el indio urba-
En algunos casos, predomin aba la urgencia de establece r un nizado vivió en la ciudad, pero en una condición diferente a
centro de poder en el corazón mismo de territorios ocupados la del colonizad or de origen europeo: vivió segregado , al mar-
por cuantiosa población sedentari a, que aseguraba mano de gen de muchos aspectos de la vida citadina, porque la verda-
obra, servicios y producto s indispens ables para la consolida- dera ciudad era el espacio del poder colonial prohibido al in-
ción y expansión de la empresa colonizad ora. En otros casos, dio, al colonizad o.
era necesario fundar villas y ciudades para explotar las minas La organizac ión de los barrios urbanos ha sido sistemátic a
y obtener los ansiados metales preciosos , el oro y la plata. y brutalmen te agredida por el crecimien to desmesur ado de las
Cuando los fundos mineros se hallaban tierra adentro, en los grandes ciudades y la aplicación errática de medidas admi-
ámbitos de los grupos nómadas y guerreros del norte, además nistrativas que denotan la ausencia de una politica urbana
de las ciudades mineras, fue urgente la fundación de otras medianam ente atenta al interés de la población citadina. La
que dieran mayor seguridad en los caminos, para el transpor- división territorial de las ciudades para fines de gobierno y
te de los minerales , de los abastecim ientos y de los hombres administración, rara vez descansada en la distribución espacial
requerido s. De hecho, la cronologí a de las fundacion es euro- de las formas de organizac ión vecinal que realmente existen;
peas en la Nueva España correspon de rigurosam ente al el trazo de nuevas vías de comunica ción y las decisiones sobre
paulatino desarrollo de las diversas empresas prioritaria s de la ubicación de grandes obras públicas, obedecen general-
la colonizac ión: la guerra, la pacificaci ón, la minería, la agri- mente a criterios tecnocrát icos que ignoran el tejido social y
cultura europea, la ganadería y el comercio , tanto interior co- cultural que ha hecho posible la vida urbana; La especulación
mo exterior. Todo ello requería la congregac ión de núcleos de con el precio de los terrenos citadinos provoca desplazam ien-
población europea, de tamaño variable según posibilidades Y tos y reacomod os de la población , siempre en detriment o de
necesidades, esparcido s como centros de poder en un territo- los sectores que tienen menor capacidad económic a. Los
rio que, fuera del estrecho perímetro de las ciudades, viejos barrios indios se convirtier on en espacios codiciado s
permanec ía indio. cuando dejaron de ser la periferia y se incorpora ron al centro
Pero aún en las ciudades estaba presente el indio. La mismo de la ciudad. Los pueblos aledaños, a su vez, fueron y
ciudad de México contaba con barrios y parcialida des habita· siguen siendo engullido s por la voracidad sin control del cre-
dos exclusivamente por población india. Había una segrega· cimiento urbano.
ción espacial q ue expresaba la naturalez a del orden colonial: Pese a lo anterior, algunas comunida des resisten y otras se
el centro lo ocupaba la ciudad propiame nte dicha, esto es, la forman de nueva cuenta. No son barrios indios, en el sentido
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es, y los más re-
engan de an- com para r, por ejemplo, las antiguas vecindad
estricto del término, aunque históricamente prov tienen ras- cientes conj unto s multifamiliares con los que
se ha trata do de
s man
tiguas comunidades indias. En muchos caso sustituirlas. En la vecindad, las habitacio
nes privadas se
en. En algu nas zona s urba nas se se ubican servi-
gos que prue ban aquel orig alinean alrededor de un pati o com ún en el que
o en Las rela-
hablan las lenguas indígenas originales, tant vida comu- cios también comunes: baños, tomas de agua
, lavaderos, es-
ciert os espa cios de la e a reforzar las
ciones familiares com o en pacios para juga r o trab ajar . Tod o ello tiend
ad, y no sólo en la periferia y genera un
nal. Por varios rum bos de la ciud para orga- relaciones entre los habitantes de la vecindad
isten las may ordo mías ifamiliares, don-
más rural que urba na, subs espíritu de cuerpo que se debilita en los mult
nsa cumple un
nizar las fiestas del sant o local. La familia exte de se pretende que cada depa rtam ento cuen
te con todos los
nizar la coope-
papel todavía imp orta nte como forma de orga servicios indispensables para la vida cotidiana
y que las áreas
celebraciones de
ración del grup o doméstico. Perd uran ritos y comunes sean sólo estacionamientos para auto deportivas.
móviles, vías
ades, com o la ce-
estirpe india en el corazón mismo de las ciud peatonales, zonas de comercio y, si acaso, área
s
nes a los gran-
remonias del día de muertos y las peregrinacio una identi- Sólo los muy jóvenes, en los mult ifam iliar es, llegan a de-
tan
des santuarios. Hay congregaciones que exal rida al sitio en
sarrollar una cierta conciencia de grupo refe arias y por el
rida a ning ún grup o en particular
dad india genérica, no refe que viven, por su necesidad de actividades greg
específica, a tra-
ni vinculada con alguna comunidad o región fácil contraste competitivo con grupos de jóve
nes de otro s
o los llamados
vés de danzas y ritos de origen vieio, com bresía entre edificios , otras unidades y otros barrios.
buen a part e de su mem nder y expe-
"con cher os" que reclutan al menos Aqu í están frente a frente dos maneras de ente ifamiliares,
. Los merc ados urba nos,
habitantes de las ciudades rime ntar la vida vecinal: en un caso, el de los
mult
una gran diversi-
en el centro y sur del país, ofrecen siempre el ámbito privilegiado es el depa rtam ento , espa cio exclusivo
ón mesoamerica-
dad de productos originados en la civilizaci de la familia nuclear; en el otro , en la vecindad
, es el patio co-
siguen siendo de
na. Ahí está la rica gam a de alimentos que mún , eje de una vida cotidiana que abar ca a
un conj unto de
otro s sectores
consumo popu lar aunq ue menospreciados por familias, muchas de las cuales son familias
extensas. Detrás
y los tlacoyos,
urbanos: los acociles y los nopales, el pulque as de mez- de esto hay orientaciones culturales diferente
s: una corres-
lines , las tuna s y las penc civilización oc-
los huauzontles y los capu semejante ponde al individualismo preponderante en la
distr ibuc ión orde nada a una sociedad
cal. Más allá, siguiendo una cidental contemporánea, y la otra apun ta haci un papel de
del siglo xv1,
a la que llamó la atención de los cronistas local en la que los lazos por vecindad desempe
ñan
con remedios pa·
podrán hallarse los puestos de los yerbateros, enir los daños. la may or importancia , com o en la civilizaci ón mesoamerica-
ra toda clase de males y amuletos para prev propias en un
na, Ypermiten la gestación de formas culturales ce la familia
ados de otras la·
Cua ndo se tiene la posibilidad de visitar merc ámb ito cotidiano más amplio que el que ofre ervan ma-
profundamente
titudes se repara con asombro en el carácter nuclear. No es de extr añar que los barrios que
cons
estos rasgos son
indio del placería urba no de México. Y todos Y.or número de vecindades sean los que manifies
tan una iden-
que subyace en
apenas una mue stra pequeña del trasf ondo tidad local más vigorosa y una organización com
unit aria más
antigua pobla-
las ciudades com o herencia y vivienda de una sólida para propósitos muy diversos, com o
fue palpable en
ción india, hoy desindianizada. moto de sep-
ad nos per- l?s acon tecimientos que desencadenó el terre
Una aproximación a los barrios viejos de la ciudde la adap· hem bre de 1985.
ltado
mite entrever una form a de vida que es resu Aun que han soplado muchos vientos desde la
fundación de
form as cultu rales mes oam ericanas al con- hoy ocur ren fenó-
tación de muchas las primeras ciudades coloniales, todavía
iciones de su-
texto urba no, dura nte largo tiempo y en cond interesante menos que ponen en evidencia el carácter dom inan te de las
Es
bordinación frente a la cultura dominan te. 85
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urbes. En las regiones de refugio el centro rector es una local de origen. En ese pequeño ámbito transterrado se puede
ciudad ladina que domina sobre una constelación de comuni- hablar la lengua propia y se recrean, hasta donde el nuevo
dades indias. En ella radica y desde ella se ejerce el control rnedio lo permite, usos y costumbres. A veces el grupo llega a
económico, político, social y religioso de la región. Es el ser mayor, porque resulta fácil identificarse con gente de fa
centro del poder; y quienes lo detentan no son los indios, sino rnisrna región por encima de las peculiaridades de cada comu-
los Jadinos_que gustan de llamarse a si mismos "gente de ra- nidad. Entonces es posible afianzar un ámbito cultural pro-
zón" y reclaman con orgullo su ascendencia no india: euro- pio más amplio, que rebasa el de la vida doméstica cotidiana:
pea y colonizadora. En estas ciudades, la presencia de lo in- se pueden organizar torneos de pelota mixteca, se llega a crear
dio marca la vida entera. Son indios la mayoría de los que una banda mixe para interpretar los sones de la tierra. se
transitan por las calles, los que acuden al mercado para ven- celebran aquí las fiestas de ailá, con los platillos del caso cu-
der y a las tiendas para comprar, los que se emplean en los yos ingredientes especiales se encargan al que viene o se
oficios peor pagados, los que pu eblan las cárceles y los que al suplen aceptablemente con los que ofrece el comercio urba-
caer la noche regresan dando traspiés, alcoholizados, a sus no. En otro nivel, son muchas las organizaciones de "paisa-
parajes. Pero también está presente lo indio en la conducta y nos" emigrados a la ciudad que procuran hacer algo por el
el pensamiento del ladino urbano. En parte, porque éste ha terruño : juntan dinero para cooperar en alguna obra pública,
adoptado algunos rasgos de la cultura india regional, en la co- envían libros para crear la biblioteca, hacen gestiones ante las
mida, en el lenguaje, en algunas creencias y prácticas simbóli- autoridades centrales, reciben y orientan a los recién llegados.
cas. Pero fundamentalmente porque la vida del ladino se Y el contacto, la relación cercana con la comunidad, no se
estructura por contraste con el indio, por su necesidad de pierde. Por el contrario, se renueva cada vez que es posible,
marcar en todo y permanentemente el "no ser indio". En el porque el ir y venir de la gente permite mantenerse al día de
pequeño mundo ladino de esas ciudades, lo indio está om- las últimas noticias, de quién murió, se casó o se fugó, de qué
nipresente como todo lo que no se es ni se quiere ser. Guzmán ha pasado con las tierras comunales invadidas por los gana-
Bockler ha escrito que en Guatemala el ladino es un ser deros, o con el pleito por linderos con el pueblo vecino. Ade-
ficticio, porque su identidad es, en esencia, una identidad ne- más, siempre que se puede se regresa a la comunidad, aunque
gativa: ser ladino no es ser algo específico, propio, sino úni- sólo sea para la fiesta anual del santo patrón. Y se cumplen
camente no ser indio. Sin la presencia del indio, el ladino deja las obligaciones, lo mismo las que conlleva el compadrazgo
de ser, porque sólo existe en virtud de la dominación colonial que las que provienen de haber aceptado un cargo ceremonial.
que ejerce sobre el indio. En esta fo rma, extensas zonas de la ciudad están habitadas
El crecimiento acelerado de las grandes ciudades mexicanas por gente que vive ahí con un sentido transitorio, fijo el inte-
en los últimos 50 años se debe, ante todo, al arribo de rés y la esperanza en lo que ocurre allá, a muchos kilómetros
emigrantes que proceden de las zonas rurales, indias o mesti- de distancia, en el pueblo o el paraje del que se forma parte y
zas. La dinámica de este proceso migratorio obedece al em- que da sentido a la emigración que se quiere temporal. Son
pobrecimiento del campo y a la concentración en las urbes de indios que ejercen su cultura propia hasta donde la vida en la
las actividades económicas y las oportunidades de diverso tipo. ciudad se los permite. No es raro que, frente a "los otros",
Esta migráción indianiza a la ciudad. En general, el recién oculten su identidad y nieguen su origen y su lengua: la
gado cuenta con familiares o amigos del mismo pueblo que ciudad sigue siendo el centro del poder ajeno y de la discrimi-
llegaron antes; ellos le facilitan el primer contacto con la nación. Pero esa identidad subsiste, enmascarada, clandesti-
ciudad, la ambientación mínima, la búsqueda de trabajo. na, y en virtud de ella se mantiene la pertenencia al grupo ori-
Juntos forman un núcleo de gente identificada por la cultura ginal, con todo lo que significa de lealtades y reciprocidades,
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derechos y obligaciones, vinculación y prácti ca de una cultura se le llamó "la plebe ", hoy se emplea otro términ o que ya al-
comú n y exclusiva. Sin ese universo de relaciones vigentes, canzó arraigo: son " los nacos ". La palab ra, de innegable
fincadas en la existencia de los puebl os indios, sería imposible contenido peyorativo, discriminador y racista, se aplica pre-
la sobrevivencia de cientos de miles de habita ntes indios en las ferentemente al habita nte urban o desindianizado, al que se
ciudades mexicanas. Basta repara r en un dato revelador: la atribu yen gustos y actitudes que serian una grotesca imitación
del comp ortam iento cosmo polita al que aspiran las élites, de-
ciudad de México es la localidad con mayor número de
forma do hasta la carica tura por la incapacidad y la "falta de
hablantes de lenguas aborlgenes en todo el hemisferio.
La ciuda d se puebl a de indios, ademá s, por el contingente cultura" de la naquiza. Lo naco, sin embargo, designa tam-
de trabaj adore s que concu rre a ella diaria mente desde co- bién a todo lo indio: cualquier rasgo que recuerde la estirpe
munidádes indias más o menos próximas, o que viene desde original de la sociedad y la cultur a mexicana, cualquier dato
localidades aparta das y permanece en la urbe duran te los dias que ponga en evidencia el mund o indio presente en las ciuda-
de labor. Por todos los rumbo s de la ciudad se encue ntran las des, queda conju rado con el simple calificativo de naco. La
"mari as" con sus hijos, ampa radas en las esquinas de mayo r ciudad se resgu arda de su realidad profu nda.
tráfico , vendiendo chicles y chucherías, o pidiendo limosna a
los automovilistas. Much os más, mal enfun dados en ropas de
trabaj o, sirven como albañiles y en faenas de cualquier La raza de bronce y la gente linda
índole. El servicio doméstico, más estable, ocupa a un gran
núme ro de mujeres indias entre las cuales se da con frecuen-
cia una caden a de relaciones que les permite pasar de la co- Uno de los aspectos que más llama n la atención a los visitan-
munid ad de origen a la ciudad de la región y de ahí a la capi- tes extran jeros, sobre todo a los latinoamericanos, es la pre-
tal de la República; Ja red se extiende ya hasta varias ciudades sencia ostensible del indio en la cultur a oficial mexicana. A la
de los Estad os Unido s. Revolución de 1910, sin duda, se debe el haber privilegiado la
En una condición diferente están los estudiantes indígenas, imagen india como uno de los principales símbolos del na-
cionalismo oficial. Más adelan te revisaremos la otra de
pocos en propo rción, pero cuyo núme ro crece constantemen- tal frente al indio vivo, el in-
te, que de mane ra obliga da llegan a la ciuda d cuand o logran la medalla: la política gubernamen
contin uar la enseñanza media y super ior. Este grupo , agran- digenismo. Aquí impor ta señala r la exaltación ideológica de
dado con algunos profesionales y empleados de origen indio, lo indio, que ha hecho visible su presencia en el ámbit o públi-
ha sido el ámbit o social del que han surgido recientemen te co bajo contro l del Estad o.
nuevas formas de organización politica basad as en la identi- El arte auspiciado por los gobiernos de la Revolución,
dad étnica india. La experiencia el conta cto con ideas sobre todo entre los años veinte y los cuarenta, tuvo un marcado
de distintas tendencias, la inform ación extern a más amplia y acento nacionalista. Hubo , pues, que volver a las raíces. El
la relación con otros emigrantes indios han hecho posible la carácter popul ar de la Revolución, en plena vigencia por
gestación de grupo s políticos animados por las reivin dica- aquellos años, llevó esta búsqu eda por los caminos de la his-
ciones de los pueblos indios. En otra secció n se abord ará este toria hasta llegar al pasad o precolonial para, de retorn o, legi-
tema con mayo r detalle; aquí, lo que intere sa es señala r esta timar la cultur a del pueblo. Si no toda. al menos sus aspectos
nueva presencia política india como un fenóm eno urban o, de fácil atractivo: la vida bucólica del campesino, las artesa-
que surge precisamente en el espacio reserv ado históricamen- nías popul ares, el folclor. En la música, en la danza , en la
literat ura y las artes plásticas, la temática de lo indio propo r-
te al asiento del poder colonial, del poder no indio.
La presencia del indio en las ciudades no ha pasad o desa- cionó los elementos para config urar una vasta corrie nte na-
percibida para las élites domin antes y privilegiadas. Si antes cionalista bajo el patroc inio guber namen tal.
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Cientos de metros cuadrados de murales adornan edificios rnina en el altar mayor (la sala mexica, con la Piedra del Sol
públicos de toda índole en muchas ciudades de la República. en el centro). Todas las salas de la planta baja están dedicadas
Los hay en palacios de gobierno y oficinas gubernamentales, a la arqueología y tienen una parte con doble altura; la sala
en mercados y hospitales, en escuelas y bibliotecas, en fábri- principal, la de los aztecas, es la única que no tiene mezzanine
cas y en talleres. Y en ellos, la imagen el indio es casi impres- y ocupa una superficie mayor que las demás. La planta alta,
cindible: pocas veces falta alguna alegoría sobre el mundo formada por los mezzanines laterales, contiene el material et-
precolonial, que con frecuencia cimenta o preside las escenas nográfico: la referencia a los indios de hoy. Un buen número
del mundo de hoy o del mañana; hay espacios para marcar el de visitantes no recorre esas salas, por fatiga o por falta de in-
doloroso tránsito del pasado feliz y sabio a los horrores de la terés, ambas resueltamente reforzadas por la disposición mis-
Conquista y la esclavitud; queda también lugar para algunas ma de los espacios del museo. La frase que despide al visitan-
referencias pictóricas a las danzas y ceremonias vistosas de te, grabada en el enorme paño interior de la fachada, sobre
indios de hoy. Los rostros morenos de pómulos altos Y OJOS las puertas de acceso, resume con precisión el mensaje ideoló-
rasgados ocupan, junto con los caudillos consagrados, el lugar gico del museo, y más ampliamente, la intención de fondo en
protagónico en el muralismo mexicano. Los códices c?mo el uso que hace el Estado del pasado precolonial: "Valor y
que reviven en la obra de Diego Rivera, para c?ntar la _Insto- confianza ante el porvenir hallan los pueblos en la grandeza
ría de otra manera, a la manera de la Revolución mexicana. de su pasado. Mexicano, contémplate en el espejo de esa
En este sentido, los pintores de la escuela nacionalista son los grandeza. Comprueba aquí, extranjero, la unidad del destino
intérpretes de un nuevo Tlacaélel, ?quel, anciano humano. Pasan las civilizaciones, pero en los hombres queda-
que ocupó largos años el cargo de rá siempre la gloria de que otros hombres hayan luchado para
gris del Estado azteca- y mandó destrmr los antiguos erigirlas."
para hacer pintar otros nuevos que contaran una h1stona La presencia de lo indio en muros. museos, esculturas y zo-
adecuada a la mayor gloria del pueblo mexica, el pueblo del nas arqueológicas abiertas al público se maneja, esencial-
sol. mente, como la presencia de un mundo muerto. Un mundo
Otro instrumento favorecido para exaltar la raíz india de singular, extraordinario en muchos de sus logros; pero muer-
México han sido los museos, que existen en casi todas las ca- to. El discurso oficial traducido en lenguaje plástico o museo-
pitales estatales y en muchas otras poblaciones. El eiemplo gráfico, exalta ese mundo muerto como la semilla de origen
prístino y mejor conocido es el Museo Nacional de Antro- del México de hoy. Es el pasado glorioso del que debemos
pología, en el bosque de Chapultepec, sitio de en sentirnos orgullosos, el que nos asegura un alto destino histó-
la ciudad de México. La concepción arquitectóruca, en to- rico como nación, aunque nunca quede clara la lógica y la ra-
dos sus detalles, refleja la ideología de exaltación del pasado zón de tal certeza. El indio vivo. lo indio vivo, queda relegado
precolonial y, simultánea y contradictoriamente, su ruptura a un segundo plano, cuando no ignorado o negado; ocupan,
con el presente. Las proporciones y la sobriedad de las como en el Museo Nacional de Antropología, un espacio
fachadas, la amplitud de vestíbulo y de la plaza interior, Y segregado, desligado tanto del pasado glorioso como del pre-
la elegante magnificencia de los acabados, recuerdan de sente que no es suyo: un espacio prescindible. Mediante una
na manera las características de algunas ciudades mesoamen- hábil alquimia ideológica, aquel pasado pasó a ser el nuestro,
canas pero tratadas aquí de tal forma que el efecto remite el de los mexicanos no indios, aunque sea un pasado inerte,
tamblén a la disposición de los templos cristianos: una entra- simple referencia a lo que existió como una especie de premo-
da con coro y celosías (el vestíbulo), una gran nave central (el nición de lo que México es hoy y será en el futuro, pero sin
patio) con capillas laterales (las salas de exhibición) que cul- Vinculación real con nuestra actualidad y nuestro proyecto.
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Hoy, otros aspectos reciben atención oficial encaminada a en cada foto hay un elemento decorativo que indica sin lugar
estimular el crecimiento del turismo: la restauración de zonas a dudas la condición mexicaiJa de la modelo: junto a ella apa-
arqueolQgicas y la comercialización de las artesanías indí- rece siempre una india vestida con algún huipil auténtico, ba-
genas. Lo indio se vende como imagen singular que da el to- ja de estatura, rechoncha, la piel morena, el rostro sonriente
que de color local, el acento exótico que atrae a! turista. Un y la mirada agradecida. Cualquiera de estas fotografías
México indio para consumo externo. podría ser la síntesis extrema de la esquizofrenia colonial en
¿Qué es lo indio para las élites del país?, ¿de qué manera es- que vivimos.
tá presente entre la gente linda? En general, nadie, en esos Las capas medias de la sociedad urbana, acrecentadas rápi-
medios, reclama alguna ascendencia indígena. Lo contrario damente en las cinco o seis décadas últimas, viven esa es-
es lo usual: la ostentación de un linaje que tiene origen euro- quizofrenia cotidianamente. Si para la vieja aristrocracia los
peo y se ha mantenido sin mezcla en el transcurso de las gene- modelos de conducta y pensamiento se importaban de Euro-
raciones. Cuando se puede, se ·exhiben los blasones de -una pa, las clases medias de hoy dirigen su mirada apenas al otro
nobleza más o menso dudosa (hay todavía quienes conservan lado de la frontera norte. Los Estados Unidos ofrecen todos
el escudo de la familia, que preside el salón principal de la re- los arquetipos para configurar las aspiraciones clasemedieras.
sidencia). Si no se proclama la aristocracia de sangre, se No importan los orígenes reales, el pasado no muy lejano que
reclama un origen modesto, una fortuna y una posición gana- quedó sepultado en la ciudad provinciana, en el barrio pobre,
da con esfuerzo y talento, prendas que de alguna manera, eñ el puébfo chico o hasta en la comunidad india; lo que
aunque no se diga brutalmente, quedan siempre asociadas co- cuenta son los pequeños logros de hoy, materializados en un con-
mo características naturales que provienen de no haber sido sumo a plazos de aparatos domésticos, ropa de falluca y
indios quienes las poseyeron ni indios sus descendientes. In- viajes espaciados a San Antonio y Disneylandia. Es difícil
dios eran los peones en las haciendas del abuelo, indias las compaginar las aspiraciones siempre renovadas y crecientes
mujeres del servicio doméstico de entonces. Cuando había con las posibilidades limitadas, en una situación que final-
tierras con peones era inevitable convivir de vez en cuando mente se deteriora hasta la crisis sin salida visible. Las clases
con éstos. En algunas familias de viejo cuño oligarca, queda medias se caracterizan aquí por un profundo desarraigo cul-
afición por la charrería, por la comida ranchera elaborada en tural. Hay una voluntad de renuncia a lo que se vivía hasta
casa, por las peleas de gallos y cierto olor de sacristía: eso es hace pocos lustros y una endeble, desarticulada recomposi-
ser meXicano y se puede ejercer algunos domingos. Ahí seto- ción de la vida actual. El espacio hogareño no se organiza se-
pa con lo indio, pero sólo si se mira hacia abajo. Mirando de gún necesidades y gustos propios: se compra o se arrienda
frente, entre iguales, los cutis son blancos, los ojos y los ca- entre la oferta en serie, se amuebla de acuerdo con la propa-
bellos claros. Nadie habla náhuatl, pero muchos francés y ca- ganda al alcance, se adorna con gusto "charro". Lo único
si todos, hoy, inglés. En un número de antología, la revista importante es que no se confunda con una habitación popu-
norteamericana Town & Country presentó a los Mighty Me- lar y para eso están los sillones con imitación de terciopelo, la
xicans: un desfile de fotos y reportajes breves sobre los perso- televisión de color al centro, los electrodomésticos visibles y
najes más poderosos del país (en el México de la embriaguez los inverosímiles cromos en las paredes. La cultura tradi-
petrolera), presentados en su entorno cotidiano, en sus hoga- cional, cualquiera que sea su origen, no tiene cabida explícita-
res, sus fábricas, sus oficinas y sus pasatiempos, que dan una mente; permanece soterrada y aflora de vez en cuando,
idea inicial de la vida y los gustos de este sector privilegiado. imprevista, como un detalle que cuestiona a fondo el todo
Sintómaticamente, un grupo de damas jóvenes de la alta so- aparente. En un todo sucedáneo (del café, del azúcar, del
ciedad aparecen retratadas con sus mejores joyas y atavíos; chicharrón, de la alegría, de la belleza, en fin: sucedáneo de la
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cultura, de la vida misma). ¿Lo indio, aquí? Quizás en algún ción mesoamericana. La relación entre ambos polos no fue
rincón de la expresión patriotera, en las entretelas de una nunca armónica ni lo es ahora; por lo contrario, es una oposi-
noche folclórica, "típica", ante el recién conocido que viene ción hasta hoy irreconciliable, porque descansa en la imposición
de El Paso. Desraizada, la clase media baila al ritmo que le de la civilización occidental y la consecuente subyugación de
tocan, sin gana para recordar ni impulso para imaginar. Si la civilización india. No hay una simple coexistencia entre
otro es el México profundo, éste es el México de la superficie: ambas, que facilitaría probablemente el intercambio cultural
superficial. recíproco y podría culminar en su unificación, tal como lo
proclama la ideología oficial. Lo que hay es una relación asi-
métrica, de dominación y subordinación, en la que no se con-
cede a sectores de cultura india (mayoritarios en el país, como
La escisión cultural hemos visto) ningún derecho a conservar y desarrollar su pro-
pio proyecto civilizatorio; si tal ocurre, es sólo por la incesan-
Una sociedad nacional compuesta por más de 80 millones de te resistencia de esos grupos, que se manifiesta en las formas
seres humanos, asentados en un país de geografía múltiple; más variadas. En términos de la ideología dominante, la civi-
una sociedad embarcada en un proyecto de desarrollo capita- lización india no existe; la oposición se enmascara bajo la
lista industrial, que penetra en las distintas regiones, estratos fraseología del desarrollo -en cualquiera de sus modalida-
y grupos de una manera notablemente desigual; una sociedad des- que convierte la imposición de una civilización ajena en
así, es necesariamente compleja y heterogénea desde el punto un proceso natural e inevitable de avance histórico.
de vista cultural. Pero estas desigualdades y diferencias La diversidad cultural de la sociedad mexicana remite, en
tienen, en el caso de México, un trasfondo mucho más pro- última instancia, a la presencia antagónica de dos civiliza-
fundo que condiciona la dinámica cultural y la aparta de los ciones. En los puntos extremos el contraste y la oposición son
modelos que la caracterizan en sociedades que reconocen una evidentes y totales: la vieja oligarquía aristocratizante y sus
antigua y sólida unidad cultural, dentro de la cual ocurre la epígonos tecnócratas de la modernidad, frente a las comuni-
variación y los desniveles que pueden llegar a conformar ver- dades indias que conservan su propia identidad. En los nume-
daderas sub-culturas dentro de un marco general común. rosos sectores y grupos intermedios la situación se presenta
Aquí la cosa es distinta: la oposición de fondo que determina menos nítida, a primera vista; los campesinos tradicionales ya
la estructura y la dinámica cultural de la sociedad mexicana es no se reconocen indios, aunque vivan una cultura predomi-
el enfrentami ento de dos civilizaciones, la mesoamericana in- nantemene india; los grupos urbanos subalternos no son cul-
dia y la occidental cristiana. turalmente homogéneos: algunos mantienen como cultura de
No es posible entender las características culturales de la referencia la de sus comunidades de origen, indias o campesinas;
población de México en términos de un espectro de va- otros, han forjado una cultura popular urbana de vertiente
riaciones graduales, como si fuera un continuo que une sin india, pero adaptada y transforma da por una larga experien-
rupturas lo más atrasado con lo más avanzado, lo tradicional cia de vida en la ciudad; unos más se debaten en la
con lo moderno, lo rural con lo urbano. Porque lo que aquí anomia, en la inestabilidad, oscilantes entre ellumpen y el es-
llamamos avanzado, moderno y urbano, no es la punta de pejismo clasemediero. Por su parte, los estratos medios no han
lanza de un desarrollo propio, interno, sino la resultante de la creado un estilo de vida propia, no poseen una cultura de-
.implantación de la civilización occidental desde arriba; y lo sarrollada por ellos mismos: consumen, como norma general,
que llamamos atrasado, tradicional y rural, no es el punto de los productos culturales ajenos que les ofrece un mercado há-
partida de aquella avanzada, sino el sustrato indio .d e civiliza- bilmente controlado : desde las opiniones y las aspiraciones
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hasta la comida y la recreación, desde los giros idiomáti-
cos hasta el gusto por los best-sellers.
La diversidad cultural no es un problema en si misma. De
hecho, constituye un capital tangible e intangible de enorme SEGUNDA PARTE
potencial para el país, en tanto pluralidad de experiencias his-
tóricas acumuladas, que forman un repertorio vastísimo de
recursos para hacer frente a las situaciones más variadas. El CÓMO LLEGAMOS
problema está en la estructura dual, asimétrica, que subyace A DONDE ESTAMOS
en el fondo de esa pluralidad. Y aquí es indispensable volver
una vez más al origen de este problema, que no es otro sino la
situación colonial de la que surge la actual sociedad mexica-
na. Un pasado cuya dualidad básica y antagónica no ha sido
superada aún y se expresa, en cambio, en todas las facetas de
la vida nacional. Un pecado original todavía no redimido.

96
La escisión profunda de la sociedad mexicana, que expresa la
confrontación no resuelta de dos civilizaciones, es el resultado
de un proceso histórico que está por cumplir quinientos años.
Al analizar la situación actual y buscar los caminos para supe-
rar los problemas que enfrentamos, es indispensable tener
presente, como marco general que encuadre nuestras refle-
xiones, las características básicas de ese proceso histórico. A
ese propósito está destinada esta segunda parte. No se trata
de hacer un resumen de los acontecimientos ocurridos en el
último medio milenio, como tampoco fue la intención de los
capítulos anteriores presentar un compendio etnográfico. Lo
que se quiere es estimular otra reflexión sobre nuestra histo-
ria , una manera diferente de leerla que nos ayude a entender
mejor cómo llegamos a donde estamos. Son proposiciones y
no conclusiones; caminos a recorrer que aquí apenas se co-
lumbran.

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1

EL PROBLEMA DE LA CULTURA
NACIONAL

En las páginas anteriores se han ofrecido los argumentos que


llevan a la conclusión de que la sociedad mexicana se compo-
ne de un abigarrado conjunto de pueblos y grupos sociales
que poseen y practican, cada uno de ellos, una cultura
específica y diferente de las demás. El grado de divergencia
cultural varía, según los casos que se decida comparar, desde
matices locales que no alteran la pertenencia a una misma cultura
básica, hasta el contraste entre formas de vida radicalmente
diferentes, orientadas por proyectos históricos esencialmen-
te distintos. La argumentación también se ha encaminado a
mostrar que la diversidad cultural de México no puede enten-
derse en términos de desniveles culturales, es decir, que no se
trata de expresiones de una misma cultura que difieren entre
sí debido a la posición que ocupa cada grupo o segmento so-
cial dentro del conjunto, lo que determina un acceso mayor o
más restringido a los bienes y prácticas de una cultura común.
Este fenómeno, las diferencias culturales debidas a la estrati-
ficación social, está sin duda presente en la dinámica cultural
del país. Pero de ninguna manera es el factor que permita
explicar la diversidad cultural de nuestra sociedad. Mucho
más allá de las diferencias coyunturales, lo que está en el fon-
do y explica la inexistencia de una cultura mexicana única es
la presencia de dos civilizaciones que, ni se han fusionado pa-
ra dar lugar a un proyecto civilizatorio nuevo, ni han coexisti-
do en armonía fecundándose recíprocamente.
Por lo contrario, entre las culturas de estirpes mesoameri-
cana y las sucesivas variedades de la civilización occidental
que han aquirido hegemonía entre los grupos dominantes de
la sociedad mexicana, no ha habido nunca convergencia sino
101
oposición. La razón es simple y es una sola: los grupos La empresa colonizadora se empeñó en destruir la civiliza-
sociales que han detentado el poder (politico, económico, ción mesoamericana sin más límite que el que imponían sus
ideológico) desde la invasión europea hasta el día de hoy, afi- propios intereses. Allí donde fue necesario, se liquidaron
liados por herencia o por circunstancia a la civilización occi- pueblos enteros. Donde, por el contrario, se requirió la fuerza
dental, han sostenido siempre proyectos históricos en los que de trabajo de los indios, se les mantuvo social y culturalmente
no hay cabida para la civilización mesoamericana. La posi- segregados Y se crearon, indirecta y contradictoriamente las
ción dominante de estos grupos, originada en el orden esta- condiciones mínimas para la continuidad de la
mentario de la sociedad colonial, se ha expresado en una mesoamericana, pese al brutal descenso de la población du-
ideología que sólo concibe el futuro (el desarrollo, el progre- rante las primeras décadas de la invasión, una de las catástro-
so, el avance, la Revolución misma) dentro del cauce de la ci- fes demográficas más violentas y terribles en la historia de la
vilización occidental. La diversidad cultural y de manera humanidad. Por su naturaleza intrínseca, el régimen colonial
específica, la presencia múltiple de la civilización mesoameri- no podía plantearse un proyecto de fusión cultural que amal-
cana, ha sido entendida siempre, necesariamente dentro de gamara las vertientes civilizatorias de Mesoamérica y occiden-
ese esquema, como un obstáculo que impide caminar por el te. La ideología que pretendía justificar la colonización como
único sendero cierto hacia la única meta válida. La mentali- una cruzada de redención, revelaba precisamente la convic-
dad heredada del colonizador no permite ver o inventar cual- ción de que el único camino hacia la salvación era el trazado
quier otro camino: la civilización mesoamericana, o se da por por la civilización occidental. La occidentalización del indio
muerta, o debe morir cuanto antes, porque su condición, se- si.n resultaba contradictoria con la terca y
gún la mirada del colonizador, es de indiscutible inferioridad y d1al necesidad de mantener una clara distinción entre los co-
no admite futuro propio. lonizados (los indios) y los colonizadores europeos, porque si
La presencia de dos civilizaciones distintas implica la los indios hubiesen dejado de serlo por incorporarse plena-
existencia de proyectos históricos diferentes. No se trata mente a la civilización occidental, habría dejado de existir la
simplemente de propuestas alternativas dentro del marco de justificación ideológica de la dominación colonial. La segre-
una civilización común, propuestas que podrían alterar en gación y la diferencia son consustanciales a toda sociedad co-
muchos órdenes la realidad actual pero que no cuestiona los lonial. La unificación, en cambio, bien sea por la asimilación
objetivos últimos ni los valores profundos que todos compar- ?el colonizado a la cultura dominante, o bien como proyecto
ten en tanto partícipes del mismo proyecto civilizatorio. Se tmprobable de fusión de civilizaciones, niega de raíz el orden
trata, en cambio, de proyectos diferentes que descansan en colonial.
formas distintas de concebir el mundo, la naturaleza, la so- El surgimiento y la consolidación de México como un Esta-
ciedad y el hombre; que postulan diferentes jerarquías de va- do independiente, en el transcurso turbulento del siglo xrx
lores; que no tienen las mismas aspiraciones ni entienden de no produjo ningún proyecto diferente, nada que se aparte
la misma manera lo que significa la realización plena del ser la intención última de llevar al país por los senderos de occi-
humano; son proyectos que expresan dos sentidos de trascen- dente. Las luchas entre conservadores y liberales expresan só-
dencia que son únicos y, por lo tanto, diferentes. Por todo co.ncepciones distintas de cómo alcanzar esa meta, pero en
ello, los proyectos de unificación cultural nunca han propues- nmgun momento la cuestionan. Al definir la nueva nación
to la unidad a partir de la creación de una nueva civilización se la concibe culturalmente homogénea, porque en
que sea síntesis de las anteriores, sino a partir de la elimina- e] espmtu (europeo) de la época domina la convicción de que
ción de una de las existentes (la mesoamericana, por supues- un Estado es la expresión de un pueblo que tiene la misma
to) y la generalización de la otra. cul tura y la misma lengua, como producto de una historia co-
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103
mún. De ahí que la intención de todos los bandos que dispu-
taban el poder, haya sido la de consolidar la nación, enten- pero nunca imaginar siquiera que puede haber alternativas al
proyecto global.
diendo por esto la incorporación paulatina de las grandes
mayorías al modelo cultural que había sido adoptado como El único proyecto que en algún momento tuvo la posibili-
proyecto nacional. ¿Cuál era ese modelo en torno al cual dad de convertirse en proyecto nacional alternativo -dejan-
debería unificarse la nación mexicana? Era un modelo neta- do aparte, por el momento, la resistencia permanente y las
mente occidental. Y no podía ser de otra manera puesto que luchas incesantes de los pueblos indios- fue el que postuló
los grupos dirigentes, los que se abrogaban el derecho de defi- el movimiento encabezado por Emiliano Zapata. La defensa
nir los derroteros de la nación naciente, eran la minoría que de los pueblos, su orientación agraria, su no renuncia a las
heredaba las orientaciones de la civilización occidental formas reales de vida forjadas a través de los siglos, le otor-
trasplantada a estas tierras por los antiguos colonizadores. gan al movimiento zapatista un lugar especial, difereme,
Libertad, sí; mayor justicia, igualdad de derechos, sí; to- dentro de las corrientes que conformaron la Revolución me-
do encaminado a la transformación de la sociedad mex1cana xicana. Hubo otros grupos, sin duda, que actuaron en el mis-
en una nación "moderna" según los moldes de la civilización mo sentido profundo; pero ninguno alcanzó la trascendencia
occidental. La inmensa mayoría de los mexicanos vivía y la repercusión nacional que tuvo en su momento la revolu-
fuera de ese molde porque vivía una civilización diferente. ción suriana. Sin embargo, más que a Porfirio Díaz, la Revo-
Consolidar la nación significó, entonces, plantear la elimina- lución derrotó a Emiliano Zapata. Sin restar .importancia a
ción de la cultura real de casi todos, para implantar otra de la los contenidos agraristas de la Constitución de 1917 y sin
que participaban sólo unos cuantos. Y ese modelo a imponer negar los méritos de los mejores momentos de la Revolución
no era en ningún sentido una etapa superior, un escalón nece- hecha gobierno, como el periodo cardenista, es necesario
sario y natural al que antes hubieran podido acceder las cultu- reconocer que la esencia misma del proyecto zapatista fue eli-
ras de las grandes mayorías de no haberlo impedido la injusti- minada y que sólo se incorporaron en el programa triunfante
cia y las restricciones del régimen colonial; no, era un de la Revolución aquellas demandas que parecían ser compa-
modelo diferente, era otra civilización. tibles con las metas que finalmente definieron el carácter de la
En los términos en que se aborda aquí el problema de la Revolución vencedora. Y digo los que parecían ser compa-
cultura nacional, los caminos que se recorren a partir del tibles, porque al correr de los años y cada día más, se han da-
triunfo de la Revolución tampoco significan un cambio de do retrocesos en la política agrarista formulada inicialmente,
rumbo. El desarrollismo y la modernización siguen la línea de lo que muestra sin lugar a dudas que el proyecto adoptado es
la sustitución cultural dentro de un modelo occidental cuyo más incompatible con los postulados zapatistas de lo que se
ejemplo prístino está ahora más cercano: en los Estados Uni- creyó en un primer momento. Y eso que sólo se aceptaron de-
dos. Ya se adelantaron en el capítulo anterior algunas consi- mandas aisladas, pero nunca el programa de fondo que les
daba sentido y hondura.
deraciones sobre la formulación ideológica oficial en torno a
la cultura nacional que se afirma como una cultura mestiza; Es inevitable una primera conclusión. Los grupos dirigen-
volveré sobre ese punto más adelante. Aunque los caminos res del país, los que toman o imponen las decisioens más im-
emprendidos se cierran abruptamente o Uevan al borde del portantes que afectan al conjunto de la sociedad mexicana,
precipicio, los empeños de las capas dirigentes siguen com- nunca han admitido que el avance pueda consistir en la libe-
prometidos en alcanzar metas que corresponden a los para- ración y el estímulo de las capacidades culturales que real-
digmas de la civilización occidental. Ante el desastre, se ad- mente existen en la mayoría de la población. Nunca se han
mite cuestionar las estrategias y criticar los procedimientos, planteado que el desarrollo signifiq ue precisamente crear las
condiciones para que crezcan y fructifiquen con plenitud Las
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diversas culturas indias, regionales y populares que han ma del espíritu de las leyes? ¿Cómo entender, si no es a condi-
hecho posible la sobrevivencia de la inmensa mayoría de los ción de admitir la gran ficción dominante, un sistema de elec-
mexicanos. Una mentalidad colonizada, sustentada en un or- ciones democráticas que descansa en el reconocimiento de los
den de dominación que los beneficia, ha impedido a esos gru- partidos políticos como único vehículo legítimo de la partici-
pos dirigentes considerar cualquier alternativa cultural que se pación electoral ciudadana, en un país en el que la absoluta
aparte del esquema occidentalizado que asumen rígidamente mayoría de la población no milita en ningún partido ni ejerce
por incapacidad, por conveniencia, por sumisión o, en el me- el derecho a voto? Se buscaría en vano un solo ejemplo que
jor de los casos, por simple ceguera ante la realidad propia. mostrase la intención de conocer y reconocer los sistemas rea-
Lo que se ha propuesto como cultura nacional en los diver- les que se emplean en los diversos grupos de la sociedad mexi-
sos momentos de la historia mexicana puede entenderse como cana para obtener y legitimar la autoridad, con el fin de
una aspiración permanente por dejar de ser Jo que somos. Ha estructurar un sistema nacional en el que esas formas locales
sido siempre un proyecto cultural que niega la realidad histó- tuviesen cabida y, al mismo tiempo, encontrasen los estímu-
rica de la formación social mexicana y, por lo tanto, no admi- los y las posibilidades para su progresiva actualización. No
te la posibilidad de construir el futuro a partir de esa realidad. hay tal; el país se quiere moderno ya, por virtud de la ley, y si
Es un proyecto sustitutivo, en todos los casos; el futuro está la realidad marcha por otros caminos es una realidad equivo-
en otra parte, en cualquier parte, menos aquí mismo, en esa cada e Hegal.
realidad concreta. Por lo tanto, la tarea de construir una cul- Esta ficción esquizofrénica, manifiesta en todos los órde-
tura nacional consiste en imponer un modelo ajeno, distante, nes de la vida y la cultura del país, acarrea consecuencias cuya
que por si mismo elimine la diversidad cultural y logre la uni- gravedad parece no inquietar a los propulsores del México
dad a partir de la supresión de lo existente. Según esta manera imaginario. En primer término, la ficción produce la margina-
de entender las cosas, la mayoría de los mexicanos sólo tiene ción de las mayorías, esta sí una marginación real y no imagi-
futuro a condición de que dejen de ser ellos mismos. Ese cam- naria. Los participantes del México "que debe ser" han sido
bio se concibe como un corte definitivo, un dejar de ser para siempre una minoría, a veces una ridícula minoría. Los de-
ser otro; nunca como una actualización que provendría de más, todos los demás, quedan excluidos por decreto y su par-
una transformación interna, de una liberación de culturas ticipación en los procesos teóricamente democráticos queda
que han estado sujetas a las presiones múltiples de la domina- red ucida, en el mejor de los casos, a un mero formulismo ex-
ción colonial durante cinco siglos. La historia constitucional terno, ajeno a su vida real, ficticio en última instancia. Las
de México es uno de los ejemplos que ilustra de manera abru- normas que se pretende que rijan la vida del país en todos los
madora ese planteamiento esquizofrénico, porque ha condu- órdenes están concebidas con base en una matriz cultural de la
cido en todos los casos a la construcción jurídica de un estado que sólo participa una minoría de mexicanos. A partir de ese
ficticio, de cuyas normas y prácticas queja excluida la núcleo dirigente y en función de sus intereses y tendencias,
mayoría de la población. ¿Dónde si no, está la razón de variables a lo largo del tiempo aunque siempre dentro del
contradicci0nes tan evidentes como que el individualismo y el cauce de la civilización occidental, se impulsan esfuerzos en
igualitarismo en que se empeñaron los liberales del siglo pasa- diversas direcciones para integrar a otros sectores de la so-
do hayan conducido, sin solución de continuidad, a la conso- ciedad a las conductas que el modelo presupone. Para ser
lidación de los sistemas de servidumbre en las haciendas por- ciudadano mexicano en el sentido pleno del término, no basta
firistas? ¿Cómo se explica una legislación anticlerical conver- haber nacido en este suelo y no haber renunciado a la na-
tida en letra muerta, en ficción pura, para dar paso a un cionalidad de nacimiento: para los muchos es condición adi-
acuerdo tácito con la Iglesia que resulta ser la negación mis- cional (no expresada en la ilusión jurídica) aprender una cul-
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tura ajena a la que enmarca y da sentido a su vida concreta, nuevo acervo cultural no están aquí: son artículos de impor-
cotidiana, porque su cultura propia resulta ilegítima en tancia (ideas, conocimientos, aspiraciones, tecnología; el qué
contexto del México imaginario. No es, entonces, una margi- hacer y el saber hacerlo). Otra vez la ímproba tarea, no de
nación que se exprese únicamente en un menor acceso a transformar la realidad, sino de sustituirla.
bienes y servicios, sino que es una marginación total, una Todas las capacidades acumuladas y pulidas a lo largo de
exclusión de la forma propia de vivir. Gran parte de los mexi- los siglos, es decir, todo el patrimonio cultural del México
canos queda así sometida a una condición en la cual, o per- profundo, pasa sin más, a la categoría de lo inútil. Pareciera
manece al margen de la vida nacional, vinculada únicamente como si generación tras generación, siglo tras siglo, los de
por las relaciones mínimas inevitables entre su mu.ndo real .Y aquí solamente hubieran recorrido un camino equivocado
el otro que se presenta como ajeno y externo; o v1ve una SI- que ya llegó a su fin. Aquella historia, según las pautas del Mé-
tuación doble, también esquizofrénica, cambiando de mundo xico imaginario, no fue realmente una historia; ni siquiera
y de cultura según las circunstancias y las o se.ve parte de la historia. Fue, por lo visto, una aberración, un sin
obligada, finalmente, a renunciar a su ser de ongen para m- sentido. El saldo que arroja (las culturas vivas que norman y
tentar ser aceptada plenamente en el México imaginario de la hacen posible la existencia de millones de mexicanos) queda
minoría. en números rojos; no sólo es inútil y ajeno al proyecto de cul-
La noción de democracia, establecida hace dos siglos como tura nacional, sino que resulta ser un lastre que debe remo-
una de las aspiraciones vertebrales de la civilización occiden- verse para emprender el camino correcto a partir de cero, des-
tal, se convierte, al ser trasplantada mecánicamente como de la inocencia total, sin memoria. La propuesta no es ni si-
postulado del México imaginario, en una serie de mecanismos quiera el despilfarro sino la renuncia suicida a lo que se tiene.
de exclusión que transforman al pueblo real en no-pueblo. El perverso esquema del desarrollo imaginario, por ejem-
Una curiosa democracia que no reconoce la existencia del plo, intenta reducir la actividad útil de los individuos a una
pueblo y se plantea, en cambio, la tarea de crear al pueblo, sola dimensión mecánica: la fuerza de trabajo, aplicable in-
para después, seguramente, ponerse a su servicio. Una distintamente a cualquier tarea. Todas las capacidades que
sorprendente democracia de la minoría, un proyecto ?e encuentran espacio y condiciones para desarrollarse simultá-
ción que parte de considerar ajenos a los grupos mayontanos neamente en el contexto comunitario de la vida indígena y
del país. Un proyecto, en fin, que vuelve ilegítimos Y campesina, quedan excluidas y sin aprovechamiento en un
el pensar de Jos más de los mexicanos: el pueblo termma Sien- modelo cultural de relaciones de trabajo que no contempla
do el obstáculo para la democracia. entre sus metas la realización plena de las potencialidades in-
Una segunda consecuencia es también inevitable. Al hacer dividuales y colectivas. Los ejemplos pueden multiplicarse y
tabla rasa de la realidad, se renuncia a poner en juego la hallarse en todos los aspectos de la vida nacional: un empeño
mayor parte del capital cultural de la sociedad mexicana. Se Permanente de ignorar las capacidades creadas por el México
genera una imposibilidad absoluta para reconocer, valorar Y Profundo y una absoluta indiferencia ante el reto y la prome-
estimular el desarrollo del extenso y variado patrimonio cul- sa que significaría la elaboración de un proyecto que buscara
tural que la historia ha puesto en manos de los mexicanos. Si: el desarrollo de esas capacidades y no su castración.
gue presente la vieja ceguera colonial, la noción de que aqUJ La pregunta es inevitable: ¿cómo llegamos a donde esta-
no hay nada con lo que se pueda construir un futuro. Si haY rnos? Resulta claro que la esquizofrenia en que se debate la
que hacer al pueblo para que sustituya al no-pueblo, lo conse- nacional es la expresión actual de un largo proceso
cuente es hacer también una cultura que sustituya a las no- lstonco cuyo origen se encuentra en la instauración del régi-
culturas existentes. Los elementos que deberán conformar ese rnen colonial, hace casi 500 años. A partir de ese momento se
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puso en marcha un sistema de control cultural mediante el consolidar su propio espectro de control cultural, en función
cual se fueron limitando las capacidades de decisión de los de sus intereses y necesidades. Este proceso se presenta con
pueblos colonizados y se les fue arrebatando el control sobre mayor nitidez en las sociedades plurales de origen colonial,
muchos de sus elementos culturales, aquellos que en cada mo- como la mexicana, porque existen culturas diferentes que dis-
mento histórico resultaban de interés para la sociedad domi- tinguen. a los. pueblos subalternos de la sociedad dominante·,
nante. Conviene subrayar que el sistema de control cultural en tal Situación, la lucha por los espacios propios dentro del
abarca todas las dimensiones de la vida social y se refiere a la sistema global de control cultural expresa, simultáneamente,
posibilidad de decidir, en cualquier circunstancia, sobre. la el enfrentamiento de culturas y proyectos culturales diferen-
forma de poner en juego los elementos culturales que son m- tes Y la lucha por una mayor participación en las decisiones
dispensables para cualquier acción. El estudio del proceso dentro del sistema de control cultural en su conjunto.
histórico que ha dado por resultado el actual sistema de Sobre estas líneas, apuntadas aquí en forma esquemática
control cultural no puede limitarse, en consecuencia, a un so- para ubicar inicialmente al lector en la perspectiva teórica que
lo aspecto de la actividad social, como sería, por ejemplo, la subyace en los siguientes capítulos, se intentará presentar una
enajenación de bienes y productos materiales, o el empleo de visión general de los momentos centrales y los mecanismos
la fuerza de trabajo de los pueblos colonizados en beneficio, más importantes que han ido configurando y transformando
primero, de los colonizadores y, posteriormente, de sus el sistema de control cultural en México durante el último me-
epígonos nacionales. Tales mecanismos de explotación eco- dio mileno. No se trata, como ya se anotó al principio de esta
nómica han jugado, sin duda, un papel de primera importan- segunda parte, de hacer una síntesis histórica, tarea por de-
cia en la historia de la dominación; pero el sistema de control desorbitada en el contexto de esta obra, sino de apuntar
cultural que los ha hecho posibles, es un aparato mucho más hacia una manera de reflexionar sobre nuestra historia que
complejo, diversificado y total, cuya comprensión exige ponga en el centro de la atención el problema de la realidad
introducir otros criterios de análisis, más allá de los puramen- cultural de México, entendida como el resultado de las histo-
te económicos. de diversos pueblos, ligadas entre sí pero, al
El hecho de que el sistema de control cultural sea un fenómeno IDismo tiempo, obedientes a determinantes propias y particu-
total, no implica que todas las decisiones queden concentra- uno de ellos. Más que ofrecer resultados, las pá-
das en un solo grupo o clase de la sociedad. Ahí, ciertamente, gmas SigU1entes proponen una tarea a futuro que aspiraría a
tenderán a ubicarse las decisiones que el sector dominante de ser colectiva y cada vez más amplia: analizar con una mentali-
la sociedad considere fundamentales, las que de alguna mane- dad abierta cómo llegarnos a donde estamos, para fundamen-
ra expresan su razón de ser y su proyecto. Pero los grupos tar, sobre esa base, cuál es el mejor camino para salir de don-
subalternos conservan también capacidades de decisión en los estamos. Más allá de los problemas coyunturales, por ago-
ámbitos de su cultura propia. Estos reductos se modifican, se biantes y dramáticos que sean, se propone una reflexión en
amplían o se estrechan, según se transformen las condiciones términos de civilización que nos permita superar la es-
y las fuerzas que conforman el sistema de control culturaJ.en a que ha dado lugar el desencuentro entre el Mé-
su conjunto. Desde esta perspectiva, la dinámica histónca XIco profundo y el México imaginario.
puede entenderse como una lucha incesante de los grupos so-
metidos por conservar y ampliar los ámbitos de su cultura
propia (aquellos en los que tiene capacidad de decisión
los elementos culturales requeridos para la actividad social),
frente a los intentos de la sociedad dominante por ampliar Y
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EL ORDEN COLONIAL

La génesis de la problemática actual de la cultura en México


se encuentra, evidentemente, en la instauración de un orden
colonial a partir de la tercera década del siglo XVI. Es enton-
ces cuando se conforma una sociedad escindida, cuya línea
divisoria corresponde a la subordinación de un conjunto de
pueblos de cultura mesoamericana bajo el dominio de un gru-
po invasor que pmta una cultura diferente, de matriz occiden-
tal. Se crea así una situación colonial en la que la sociedad co-
lonizadora afirma ideológicamente su superioridad en todos
los campos posibles de com!Jaración frente a Jos pueblos co-
lonizados. Esa situación condiciona muchas características
fundamentales del México independiente hasta nuestros días.
En consecuencia, conviene pasar revista, así sea en forma so-
mera, a las principales líneas que perfilan el sistema de
control cultural implantado hace casi quinientos años.

Una nueva manera de dominar

La dominación de un pueblo sobre otro, no es un fenómeno


ausente en el México precoJoniaJ. El sometimiento apoyado
en la fuerza militar ocurrió en muchas regiones y en muy di-
versos periodos. No siempre ni en todas partes; según las evi-
dencias disponibles, por ejemplo, en la región maya central,
durante la época del esplendor clásico que concluye hacia fi-
nes del siglo IX y principios del x, no puede hablarse de una
dominación imperial; el arqueólogo Alberto Ruz señala que la
diversidad de estilos locales que se encuentran en esa área es
resultado de desarrollos particulares de la cultura maya que
se Produce en el seno de estados independientes. Más adelan-
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te, según el mismo autor, el auge de.Chichén no des.cansa en
el dominio militar sino en el comerciO, que se hace mcluso a formas de dominación en el México precolonial es el caso
larga distancia. Por otra parte, en los valles centrales, el mejor documentado y da pie para explorar rasgos
tarismo se convierte en un rasgo importante de la orgamza- que ayudan a entender el sentido y las características de la do-
ción social sólo después de la caída de Teotihuacan, a fines minación en el mundo precolonial. Un primer objetivo está
del siglo vn o principios del vm. claro: obtención de tributo. Los pueblos sometidos al po-
der mexica entregaban periódicamente un tributo que se con-
Sin embargo, en el momento de la invasión _existía
indudablemente una poderosa estructura de dommac10n que centraba principalmente en las ciudades de la Triple Alianza.
Parte de ese tributo podía beneficiar a otras ciudades de la re-
sometía a gran número de pueblos dispersos en el centro Yha-
cia el sur del país al poder de la Triple Alianza, bajo la gión lacustre del valle de México que tenían así una situación
doble: eran sujetos, pero también aliados circunstanciales.
hegemonía de los mexicas. El militarismo .azteca se vio
zado y se consolidó en Tenochtitlan a partir de la cuarta deca- Conviene destacar un aspecto del sistema tributario: los
da del siglo xv, bajo el gobierno de ltzcóatl. La figura de Tla- bienes y productos que se exigían a cada pueblo sometido for-
caélel, que ocupa el cargo de Cihuacóatl (el. que comparte el parte de q.ue se producía localmente antes de que se
Impusiera el domm10 azteca. Las ciudades vencidas se veían
poder con el Huey Tlatoani) con tres sucesivos
a producir más o a consumir menos para pagar el
mexicas, parece haber desempeñado un papel de pnn:-era Im-
tnbuto que les había sido asignado. Esa extracción de ri-
portancia como el verdadero poder tras el trono que Impulsa
queza, que inevitablemente empobrecía a los pueblos sujetos
las reformas en favor de la aristocracia militar. Tlacaélel
a tributación, no implicaba, sin embargo, una alteración fun-
representa una línea diferente a la que encarnaba
damental de sus sistemas productivos: seguían produciendo
cóyotl, señor de Tezcoco. Tras la de cmdad los
lo mismo y en la misma forma, sólo que estaban obligados a
nuevos aliados Tezcoco y Tenochtitlan, conqUistan Azca-
entregar parte del producto. Tal vez haya casos de excepción,
potzalco y entonces comienzan los que mod.ifican a
en los que algunos pueblos sujetos se hayan visto forzados a
la sociedad mexica y colocan en una posiclOn a
producir algo que antes no producían; pero la norma es lo
los representantes del poder militar. Katz por ejem-
contrario, entre otras razones porque la diversidad de nichos
plo, que los guerreros reciben tierras de la vencida
ecológicos que ocupaban, permitía una diversificación de
zalco en tanto que los macehuales -la gente del comun- no
P.roductos a tributar, lo que precisamente permitía a las
las r;ciben. Se pierde democracia en la sociedad mexica: los
electores del Huey Tlatoani, que hasta entonces eran los re- CIUdades dominantes disponer de una variedad de bienes de
distinta procedencia que su propio medio natural no les
presentantes de los calpullis, son ahora los miembros de. la
aristocracia militar. Para justificar todo esto se reescnbe ofrecía. Pero el hecho de que bienes producidos por distintos
PUeblos tengan significación y se vuelvan codiciables para
la historia, se queman los antiguos libros pictográficos Y
pintan otros que describen a los aztecas como el pueblo Otro pueblo, que ocupa tal vez un nicho ecológico diferente,
revela algo más importante: la pertenencia de unos y otros a
do, el pueblo del sol. Todo esto, al parece:, conf?rma una SI-
tuación nueva en Mesoamérica, cuyo destmo posible a misma civilización, lo que hace que las diversas produc-
la especulación porque el proceso quedó bruscamente In- Ciones locales sean compatibles y, en consecuencia, que no re-
terrumpido con la caída de Tenochtitlan a manos de los espa- sulte necesario modificar lo que llamaríamos las "líneas de
ñoles. Producción" de los pueblos sujetos para adecuar su tributo a
sociedad dominante que tenga necesidades de consumo
A pesar de que el dominio mexica fue tal vez, un fenómeno
diferentes. Esto plantea que la dominación entre pueblos que
único y, en consecuencia, no permite generalizar sobre las
comparten una misma civilización, como los pueblos meso-
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115
americanos, no conduce a la sustitución ni al abandon.o las
prácticas productivas preexistentes, sino al botín obtenido. Existían mecanismos de control político indi-
de la población sujeta o a un incremento de la pa- recto,. esto es, se los gobernantes locales y la estruc-
ra compensar el tributo extraído. No se crea una s1tuac10n de tura . m.terna de autondad, con la imposición de algunas
incompatibilidad inicial entre lo que se produce (que es parte restncctones que Katz resume así: la designación de nuevos
de la cultura propia) y lo que se tributa. gobernantes debía ser aprobada por el Estado mexica· la
Conviene recordar, para reforzar el punto anterior, que declaración de guerra o el pacto de paz eran también
una de las obligaciones generales que impusieron los aztecas de los aztecas; por último, en las ciudades de la cuenca la-
en todas las regiones que cayeron bajo su fue la custre, eran los mexicas quienes tomaban las decisiones relati-
organizar mercados regulares para hacer posible el comercio a las obras irrigación. Un recurso frecuente para con-
con los productos locales. En provincias alejadas, como en la solidar el donumo azteca fue la alianza matrimonial entre
frontera con los mayas, los pueblos sometidos llegaron a no de las respectivas élites gobernantes, estableciendo
pagar tributo: su obligación era facilitar. ?ombres las as1 nuevas lealtades que descansaban en una relación diferente
guarniciones, alimentar a las tropas y facilitar la p.ostbthdad a la que se sustentaba en el poderío militar. Además, cabe
del comercio. Los comerciantes tuvieron una gran IIDportan- destacar el hecho de que no se establecían colonos permanen-
cia en la sociedad azteca; además de su función principal tes las regiones dominadas por los mexicas; las únicas ex-
cumplian también la de una forma de espionaje que cepciOnes se encuentran, también según Katz en las fronteras
con los purépechas y con Jos mayas. '
información con fines militares - y seguramente tambten co-
merciales. No conozco ninguna investigación que se haya Para tener un panorama más completo en esta materia es
propuesto comparar lo que ingresaba a tri- mencionar algunas implicaciones religiosas de la
buto y lo que ingresaba por comercio; pero la Importancia so- dommactón, ya que en el mundo mesoamericano esa dimen-
cial de los comerciantes y la amplitud de las rutas que sión tiene una intensa presencia en todos Jos aspectos de la vi-
recorrían y que llegaban más allá de las fronteras del dominio da. No un de lucha religiosa en las guerras
mexica, permiten suponer que la comercial era, en de en de que no se buscaba imponer a
términos económicos, por lo menos tan Importante como el los la rehg10n de los vencedores. Aun la religión az-
tributo. No parece infundado plantear que muchas guerras de teca, despues de las reformas de Tlacaélel mantenía una fle-
conquista buscaban la apertura del comerci? tanto o que xibilidad y una capacidad de apropiación 'que le permitía en
la imposición del tributo. En todo caso, la Importancia mne- corto tiempo, incluir a las deidades de los pueblos sometidos
gable del comercio muestra también el hecho que señalé en dentro propio panteón. Para simbolizar religiosamente
párrafos anteriores: la compatibilidad la el domuuo unpuesto, en el recinto del gran teocalli de Te-
pueblos que se ubican en el mismo honzonte nochtitlan había un sitio para guardar imágenes sagradas de
La presencia militar de los mexicas en las zonas sometidas a pueblos vencidos: algo así como una cárcel para presos di-
su dominio, tiene también características que ayudan a enten- vmos. No se prohibían ni perseguían los cultos locales ni se
der la naturaleza de las formas de dominación precoloniales. negaba la existencia de los dioses correspondientes, pero sí hu-
En algunos sitios existían guarniciones pero en bo un empeño de los aztecas por expresar también en ese
muchos otros no las había y sólo se enviaba al calptxque, fun- terreno la superioridad de sus propias deidades. Aun así no
cionario encargado de recolectar el tributo. Algunos pueblos había nada parecido a un espíritu misionero en torno al
participaban en las campañas de la Triple Alianza aportando se buscara la conversión de los sometidos a la religión de los
hombres para la guerra, a cambio de lo cual recibían parte del yencedores; hubo, si acaso, algunos intentos tardíos por
Introducir el culto a Huitzilopóchtli (el dios más caracteriza-
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damente azteca) como uno más en el panteón politeísta de se refiere a que la tecnología de guerra no presentaba diferen-
otros pueblos. Esta manera de manejar las cias relevantes entre los diversos pueblos meso-
giosas en el proceso de dominación se entiende con clandad SI amencanos. Las armas eran semejantes y el mayor o menor
se toma en cuenta que todos los sistemas religiosos mesoame- , se establecía por la cantidad de hombres que
ricanos son resultado de un mismo proceso de desarrollo civi- mterveman por cada bando, no por la potencia diferente de
lizatorio en el que hubo, durante siglos y milenios, .un con- las armas que usaban. A partir de una cierta magnitud de-
tacto constante y una mutua influencia que permite reco- mográfica y algunas condiciones geográficas relativamente
nocer una misma deidad en diferentes pueblos y en épocas favorables, los pueblos de la región podían disponer de la
distintas (Tláloc y Quetzalcóatl en el altiplano son Chac y Ki- fuerza militar suficiente para resistir el acoso de cualquier
kulkán entre los mayas de la península de Yucatán; el dios otro, como lo demuestra la persistencia de señoríos autóno-
viejo, dios del fuego, aparece en diversas culturas, por men- mos en el interior del territorio dominado por los aztecas,
cionar sólo los ejemplos mejor conocidos). Hay pautas comu- hasta el. momento mismo de la invasión española. El segundo
nes en el fondo de las concepciones y los sistemas religiosos punto que ver con la política lingüística que practicaron
de los pueblos mesoamericanos, que los y con los pueblos sometidos que hablaban un
no excluyentes. Quizás en ese contexto se entienda meJor un Idioma distmto del náhuatl. No hubo ningún intento por im-
complejo de prácticas que tienen que ver con la religión Y con poner la lengua de los vencedores. La nahuatlización no for-
la guerra y que se mencionan siempre para demostrar la natu- maba de los objetivos del dominio sobre otros pueblos.
raleza "bárbara" de la civilización mesoamericana: me re- . Detras de estos hechos, como en el caso de la política reli-
fiero, naturalmente, a las llamadas guerras floridas y a los se una noción de "el otro" (otros pueblos,
sacrificios humanos rituales. enemigos o aliados, sometidos o no) que no pasa por una
La idea misma de que dos pueblos convengan en efectuar concepción de inferioridad natural y absoluta. Más todavía:
periódicamente una batalla con el fin de obtener prisioneros !as culturales entre los pueblos no se aducen para
para que sean sacrificados por motivos religioso_s, sólo alcan- JUStificar la dominación, porque si así fuera habría esfuerzos
za a tener sentido si no se le ve como un hecho ruslado, que se en diversas direcciones para "civilizar" a los vencidos. y lo
debe explicar por sí mismo, sino como parte de un sistema que aparece es otra cosa: una aceptación de sus modos de vi-
cultural completo del que necesariamente participan los da, de sus sistemas de producción, de sus creencias religiosas,
pueblos involucrados. Es indispensable que compartan c_o n- sus formas de gobierno y su idioma. Nada de esto resulta ne-
cepciones semejantes sobre el universo y sobre las obliga- cesario eliminar ni excluir; todo es compatible con el sistema
ciones trascendentales que deben cumplir los hombres para Y objetivos de la La civilización común hace
que se mantenga la continuidad del cosmos, para que POSible que el sometimiento de un pueblo al dominio de otro
un rito periódico que culmina con. el sacrificio de una cant!- no su negación ni vuelva ilegítima su cultura.
dad mayor o menor, de sus mejores hombres. De no ser as1, El sistema colonial que establecen los españoles es de una
la "'guerra florida" sería a muerte, porque ésta tendría completamente distinta a las formas de dornina-
sentido en el campo de batalla que en el templo del enerrugo. que se conocían hasta entonces en Mesoamérica. En la
El trasfondo común de la civilización mesoamericana propor- Ide_ología occidental dominante, acentuada en el caso de Es-
cionaría ese espacio de ideas compartidas que hacía aceptable por la experiencia todavía fresca de la guerra de recon-
lo que hoy y desde fuera resulta incomprensible. . . QUista contra los moros, el sometimiento de pueblos diferen-
Dos puntos más para terminar esta gruesa caractenzac1ó11 tes con culturas ajenas a la europea se entendía como un de-
de las formas de dominación en el México precoloniaJ. uno recho indiscutible que se derivaba de la obligación de disemi-
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nar por todos los rumbos la fe cristiana. mi- El orden colonial es por naturaleza excluyente: descansa en la
sionero estaba vigorizado en los años de la mvasiOn, en los incompatiblidad entre la cultura del colonizado y la del colo-
países católicos, por la escisión del cristianismo que resultó?e nizador. Los propósitos de la colonización se cumplen sólo en
la reforma luterana. El papado impulsaba entonces, por dis- medida en que el colonizado cambie su forma de vida para
tintas vías, las empresas de conquista entendidas como cruza- a las necesidades y los intereses de la empresa colo-
das redentoras. En ese clima, la concepción de "el otro" era maL imprescindibles, sin embargo, no condu-
necesariamente la de un ser naturalmente inferior, hasta el cen a la as1mtlactón del colonizado en la cultura dominante
grado de ponerse en duda o de su hu- sino sólo a su adaptación al nuevo orden en su papel de
mana -es decir-, en aquella termrnologta, la posesiOn de un do, de colonizado. La diferencia se mantiene, porque en ella
alma trascendente. descansa la justificación de la dominación coloniaL
Esta concepción ideológica encajaba bien con los intereses La exclusión significa que a la cultura del pueblo dominado
menos espirituales de la expansión colonial europea. Era una se le valor en sí misma. Es una cultura negada,
manera consecuente de argumentar, que permitía incorporar mcompattble. No se somete al colonizado para quitarle lo que
bajo el mismo manto de la civilización cristiana que se hace o produce, sino para que haga o produzca otra cosa. En
enfrentaba a los infieles como única posibilidad de salvación, esto radica la diferencia profunda entre el orden colonial im-
el ansia de metales preciosos, especias, territorios y mano de puesto en el siglo XVI y las formas previas de dominación: en
obra sujeta, que enriquecieran rápidamente las la nueva sujeción se niega a "el otro"; su cultura y su proyec-
metropolitanas. La superioridad natural que asumta el colo- to se vuelven incompatibles, inexistentes. El sistema de
nizador no se limitaba a su convicción de que profesaba la control cultural que se instaura muestra claramente esa exclu-
.
única fe' verdadera: esa convicción derivaba necesariamente sión, resultado de la imposición de una civilización diferente.
en una afirmación de superioridad en todos los demás órdenes
de la vida. Las aspiraciones materiales, la manera de entender
el progreso y el quehacer humano, todos los criterios para La creación del indio
distinguir lo bueno y lo malo, lo deseable y lo que se debe
rechazar, las maneras correctas y las incorrectas (de pensar, Antes de la europea, cada uno de los pueblos que
de hacer las cosas, de comportarse), conformaban un todo ocupaban el terntono que hoy es México tenía una identidad
que globalmente se postulaba como superior. Más aún: como y cultural (étnica) particular y claramente definida. Ni
lo único superior, por ser lo único verdadero. , durante las últimas décadas de la expansión mexica
En ese contexto ideológico, reforzado por una tecnologta extstio la concepción de los pueblos sometidos como una
de guerra y dominio más eficaz que la que empleaban los categoría humana inferior o intrínsicamente diferente. Se
pueblos mesoamericanos, puesta al servicio de un proyect? reconocia la distinción con los nómadas del norte llamados
radicalmente distinto del que perseguían las formas de dorru- genéricamente chichimecas, término de innegable 'contenido
nación precoloniales, es claro que la estructura de poder im- peyo:ativo; sin embargo, aun en este caso, el hecho de que los
puesta por los españoles y el consecuente s.istema de. control Propios aztecas tuvieran origen nómada difícilmente admitía
cultural implantado en la sociedad colomal, constituyeran se conceptualizara a esos pueblos como naturalmente in-
una nueva forma de dominación, inédita hasta entonces en enores.
estas tierras , tanto por sus procedimientos cuanto por .sus . El indio es producto de la instauración del régimen colo-
consecuencias. La diferencia frente a las situaciones previas, Antes la no había indios, sino pueblos parti-
es radical. Ularmente Identificados. La sociedad colonial, en cambio,
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descansó en una división tajante que oponía y distinguía dos borando las normas y acumulando las prácticas que converti-
polos irreductibles: los españoles (colonizadores) y los indios rían la presunción de inferioridad del indio, postulada prime-
(coloni¡ados). En ese esquema, las particularidades de cada ro ideológicamente, en una real inferioridad social dentro del
uno de los pueblos sometidos pasan a un segundo término y orden colonial.
pierden significación, porque la única distinción fundamental En algunos aspectos fundamentales se percibía al indio no
es la que hace de todos ellos "los otros", es decir, los no espa- sólo como inferior sino como la encarnación misma del mal.
ñoles. Durante los primeros tiempos de la Colonia se concibe Esto es particularmente claro en lo que se refiere a sus con-
a la Nueva España como una sociedad compuesta por dos re- cepciones y prácticas religiosas que se atribuyeron a la inter-
públicas: la de indios y la de españoles. Cada una de ellas vención directa del demonio, bien sea porque el maligno
queda sujeta a ordenamientos diferentes que establecen y co- siempre había imperado en estas tierras dejadas de la mano
difican lo que debe ser su vida interna y las formas en que se · de Dios, o bien porque con su astucia logró corromper los
relacionarán una con la otra. La relación, por supuesto, no es logros de una evangelización inicial que se llegó a atribuir al
entre dos repúblicas iguales, sino entre una sociedad domi- apóstol Santo Tomás, a quien se trató de identificar tras la fi-
nante que se piensa a sí misma superior en todos los órdenes y gura de Quetzalcóatl. Pero en cualquier caso las "idolatrías"
otra, la república de indios, que es definida consecuentemen- expresaban el mal y no sólo la inferioridad natural. Si al in-
te como inferior. El virrey don Luis de Velasco escribe en dio, vasallo inferior, el rey tenía la obligación de protegerlo
1559: paternalmente, al indio dominado por el demonio había que
combatirlo, perseguirlo y castigarlo. Esta doble condición
Las dos repúblicas de que este reino consiste, de españoles e atribuida al colonizado permitía poner en juego todas las me-
indios, tienen entre sí en lo que es su gobierno, aumento y es- didas de coerción para someter a ese nuevo protagonista,
tabilidad, gran repugnancia y dificultad porque la conserva- el indio, al papel que le estaba destinado en la sociedad
ción de aquélla siempre parece que es la opresión y destruc- colonial.
ción de ésta (citado por Gibson). La incorporación indiscriminada de Jos diversos pueblos
mesoamericanos en la categoría común de "indios" condujo
a una serie de procesos que redujeron efectivamente muchas
El "orden natural" postulado por Santo Tomás cuadra per- de sus particularidades distintivas y dieron por resultado una
fectamente como sustento ideológico para justificar la desi- nivelación en el seno de las comunidades indias mayor que la
gualdad, el sometimiento y la explotación de los "siervos mise- que existía en el México precolonial. Se destruyeron los nive-
rables", los colonizados: los indios. La categoría del indio les superiores de la organización social mesoamericana (Jos
implica desde su origen una definición infamante: denota una que correspondían a los estados, señoríos y unidades étnicas
condición de inferioridad natural, inapelable, porque en más amplias que la comunidad local) y se eliminó, física-
aquel clima ideológico lo "natural" sólo podía ser entendido mente en muchos casos, a los integrantes de los grupos diri-
como designio inescrutable de la providencia divina. El indio gentes, es decir, a los sacerdotes y sabios y a los jefes militares
(cazcán o maya, otomí o azteca) era necesariamente inferior Ypolíticos. Sólo en el ámbito restringido de la comunidad lo-
al europeo blanco y cristiano, y esa inferioridad lo destinaba cal pudieron sobrevivir algunas antiguas de autori-
a una posición subordinada dentro de la sociedad: serán "los dad, ahora mediatizadas y puestas al servicio de los intereses
pies humildes y necesarios de la República". Ante el pasmo de la colonización. Durante las primeras décadas, las unida-
por el descubrimiento de "el otro", se discutió primero su des territoriales del "imperio" azteca que se definían por una
misma coñdición humana y, una vez admitida, se fueron ela- cabecera y sus sujetos, todavía se emplearon para recolectar
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tributos y organizar el trabajo forzoso a través de los reparti- jaban sólo para asolar los caminos y poner en riesgo el tránsi-
mientos, así como para fijar los limites de las doctrinas; más to y el comercio. Poco después los mestizos y las castas: esa
adelante. esas divisiones perdieron importancia y quedó la mezcla incómoda pero indispensable que formó la "plebe"
comunidad local como el único espacio social en el que era de las ciudades y que también vagaba sin rumbo ni ley por to-
posible la continuidad de la civilización mesoamericana. do el país. Pese a los elaborados intentos para clasificar a las
Poco a poco la antigua estratificación social del mundo in- castas y asignarle a cada una de ellas una posición clara
dio se fue diluyendo en un universo social emparejado hacia dentro del orden estamentario de la sociedad colonial, los que
abajo, hacia el nivel que antes ocupaban los macehuales y los no eran españoles (peninsulares y criollos) ni indios, nunca tu-
sub-macehuales. Cierto que persistieron los caciques y los vieron una ubicación precisa en una sociedad que descansaba
principales de muchas comunidades, convertidos en interme- en un rígido orden dual: los colonizadores y los colonizados.
diarios del poder colonial, reconocidos como autoridades Aunque formalmente las castas se definían por los porcen-
legítimas y con privilegios que muchos usaron en su propio tajes de sangres diferentes (americana, africana y europea)
beneficio y para su enriquecimiento personal; pero ese grupo que tenía sus miembros, en la realidad eran criterios sociales y
tuvo históricamente uno de dos destinos: o se hispanizó y no biológicos los que delimitaban a los diversos grupos. Indu-
engrosó las filas de los mestizos renunciando a su identidad dablemente una gran cantidad de mestizos raciales que na-
india, o perdió importancia como sector deca- cieron y crecieron en las comunidades indias fueron conside-
yó su autoridad interna y se incorporó a la masa de los indios rados indios. De igual manera, muchos indios sin mezcla pa-
de comunidad corriendo su misma suerte. La tendencia a la saron por mestizos cuando abandonaron sus comunidades de
igualación social de los indios era inevitable dentro del orden origen y se convirtieron en laboríos o trabajadores libres. Al-
colonial. gunos mestizos eran tomados por criollos y el paso de un gru-
Muchas medidas de política indiana se encaminaban expre- po a otro tenía que ver menos con la relativa "pureza de
samen te a lograr esa igualación. Las prohibiciones y obliga- sangre" que con otros factores sociales entre los que tenía es-
ciones se establecían, al menos en la letra de las leyes, en forma pecial importancia la riqueza. Los españoles miserables for-
general para todos los indios: tributo, trabajo obligatorio, maban parle de la " plebe", confundidos con las castas. En
delimitación de tierras, reacomodos de población, organización haciendas, minas y obrajes, los mulatos y los mestizos eran
comunal, indumentaria, deberes religiosos, etc. En la prácti- frecuentemente los capataces y mayordomos encargados de
ca, se imponían las realidades diferentes, pero la aspiración vigilar y exigir el trabajo de los esclavos y los indios. En un
de la sociedad colonial era, indudablemente, la de conformar análisis puntual, que está todavía por hacerse, sería posible
un todo uniforme y bien delimitado que abarcara a esa cate- ubicar a !os miembros de las castas, según regiones y épocas,
goría social que por error e ignorancia se llamó desde enton- en uno u otro de los dos universos fundamentales que integra-
ces "el indio". la sociedad colonial: los indios o los españoles. Esto no
Significa ignorar las diferencias reales (sociales y culturales)
La organización de la sociedad colonial, pensada como una que los separaban de unos y de otros, sino entender su partici-
dualidad nítida en la que unos, los indios, tenían como fun- Pación en la sociedad novohispana a partir de la dicotomía
ción principal servir y enriquecer a los otros, los españoles, fund amental del orden colonial, de la que no podían escapar.
tuvo que admitir desde su mismo origen la presencia de gru- Sobre este punto, la inexistencia de una nueva sociedad
pos no previstos. Primero los esclavos negros traídos de Áfri- que representaría la fusión de las sociedades y las
ca , que se convirtieron en problema cuando escapaban y se CIVilizaciones de Mesoamérica y occidente, habré de volver en
volvían cimarrones que habitaban en palenques remotos y ba- repetidas ocasiones más adelante .
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La violencia fundadora
Pero las armas no matan solas y quienes las usan deben te-
ner motivos para hacerlo. Los conquistadores aventureros tu-
La Conquista fue una invasión violenta. La (la vieron un motivo central que era el oro, la plata, el enriqueci-
violencia fisica, sangrienta, brutal) no fue un episodio inicial: miento rápido que les daría el honor que no habían alcanzado
ha sido un signo permanente de la relación con los pueblos in- en España. Pero esta razón requería otros fundamentos acep-
dios desde el siglo XVI hasta nuestros días. El sometimiento de tables para justificar la violencia con que se cumplía: el
Anáhuac se logra a sangre y fuego, como será después la ocu- empleo de la violencia fue considerado legítimo por los inva-
pación del resto del territorio. Las matanzas de Cholula y del sores porque la ideología de la Conquista y la dominación co-
Templo Mayor están en los inicios de nuestro tiempo: lonial ofrecía los argumentos pertinentes. Se luchaba contra
idólatras en nombre de un rey al que el propio Papa había
No más con perfidia fueron muertos, no más como ciegos conferido el patronato de las Indias. La guerra era justa por-
murieron, no más sin saberlo murieron (Códice Florentino). que conducía finalmente a la salvación de los vencidos. En el
orden temporal los indios, vasallos del rey, tampoco podían
Desde el punto de vista material la violencia se impone por la eludir la violencia cuando ésta se ejercía por convenir así a los
superioridad mortífera de las armas y las tácticas guerreras de intereses superiores e indiscutibles de la Corona, porque el in-
los españoles. Diego Muñoz Camargo relata que los tlaxcalte- terés de la Corona debía ser, necesariamente, el interés de
cas enviados por Cortés a Cholula para pedir que los españo- sus vasallos leales. Durante el primer medio siglo de la domi-
les fueran recibidos en paz informaron que ''si los enojaban nación colonial hubo discrepancias entre misioneros y enco-
eran gente muy feroz, atrevida y valiente, que traían armas menderos por la violencia con que éstos trataban a los indios.
aventajadas y muy fuertes de hierro blanco". Comenta el Una de las voces de protesta más airadas es la de fray Barto-
mismo cronista. lomé de las Casas.

Decían esto a causa de que entre ellos no había hierro sino ¡Oh, quien pudiese dar a entender de cien partes una de las
cobre, y que traían tiros de fuego y animales fieros que Jos afljcciones y calamidades que aquellas inocentes gentes por
traían de trailla atados con cordeles de hierro, y calzaban y los infelices españoles padecen! Dios sea aquél que lo dé a en-
vestían hierro, y de cómo traían ballestas fortísimas, y leones, tender a los que lo pueden y deben remediar.
y onzas muy bravas que se comían las gentes, lo cual decían ¡Santiago y a ellos!, y comienzan con las espadas desnudas
por los perros lebreles y alanos muy bravos que en efecto a abrir aquellos cuerpos desnudos y delicados, y a derramar
traían los nuestros, que fueron de mucho efecto (Historia de aquella generosa sangre. (Brevísima relación de la destrucción
Tlaxcala). de las Indias).

Armas de fuego, caballos, armaduras, cascos, espadas y lan- La oposición de los religiosos se debilitó a partir del último
zas de hierro, perros de ataque: tales elementos definen la su- tercio del siglo XVI, cuando la encomienda pierde importancia
perioridad guerrera de los españoles frente a los indios. Esa Y las órdenes mismas van encontrando acomodo dentro del
superioridad se mantiene cuidadosamente - y se emplea siem- orden colonial y se preocupan más por la defensa de sus inte-
que es necesario- durante los tres siglos de la Colonia. La reses y privilegios, que por el bienestar de los indios.
fuerza militar, la mayor capacidad de matar, fue el pilar que La mortandad de la población india durante el primer siglo
sustentó el orden colonial: el argumento último y contunden- de la Colonia provocó la catástrofe demográfica más brutal
te de la dominación.
que se conoce en la historia. Los especialistas S.F. Cook y W.
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Borah llegan a las siguientes cifras al estimar la población in- la historia", concluye Gibson en su estudio sobre los aztecas
dia del México central: 1519,25.3 millones; 1523, 16.8 millo- bajo el dominio español); los suicidios colectivos el aborto
nes; 1548, 2.6 millones; 1595, 1 millón 300 mil; 1605, un sist:mático y la abstinencia conyugal denotan, señala
millón. Otras estimaciones señalan que la población del valle un desgane vital: "porque estos inclios
de México descendió de aproximadamente 3 millones de habi- son JmagmatJvos y al verse desarraigados se van a los montes y
tantes en 1519 a sólo 70 mil indios a mediados del siglo xvn; se mueren de puro pesar y tristeza'' .
los primeros años inmediatos a la caída de Tenochtitlan arro- La violencia colonial abarca también la lucha inducida
jan un saldo pavoroso, ya que para 1524 los habitantes del entre los propios indios. Cortés asalta Tenochtitlan con 900
valle se han reducido a la tercera parte. La población india españoles y 150 mil indios "aliados". Muñoz Camargo indica
comienza a crecer lentamente a partir de la segunda mitad del la forma en que se convenció a los tlaxcaltecas:
siglo XVII, pero México alcanzará a tener una población seme-
jante a la que habitaba su territorio en 1519, sólo bien entra-
do el presente siglo. Estos son los hechos. Hubo es_ta ciudad tan gran matanza y estrago, que no se
A la violencia guerrera se suman otras causas, otras formas puede 1magmar; de donde nuestros anrigos quedaron muy en-
terados del valor de nuestros españoles, y desde allí en adelan-
de violencia que permiten entender un genocidio que parece
te no acometer mayores crimenes, todo guiado por
inconcebible. Las epidemias provocadas por enfermedades orden d1vma, que era Nuestro Señor servido que esta tierra se
traídas por los invasores. que eran desconocidas en el mundo ganase Yrescatase y saliese del poder del demonio (Historia de
precolonial y frente a las cuales los indios carecían de resis- Tlaxcala).
tencias, se desatau en el momento mismo de la Conquista
(entre los defensores de Tlatelolco) y continúan recurrentes Más adelante, los ejércitos que se emplearon para extender
durante todo el periodo colonial causando terrible mortan- las fronteras de la Colonia estuvieron tormados por indios en-
dad entre la población india. El matlazáhuatl, tifus exante- com.et_Idados o por indios de comunidad forzados a prestar
mático, ataca únicamente a la población india y ocurre por lo de muerte. Los conflictos entre pueblos por limites de
menos 32 veces durante la Colonia. La baja de la población, tierras y derechos de aguas, que han sido una constante fuen-
la pérdida de tierras de cultivo y la exacción inmoderada de de violencia en el campo mexicano, se originan en una errá-
tributos empobrecen a las comunidades y abaten y dese- tica política colonial de delimitación y asignación de tierras,
quilibran su dieta original, dejando a la población todavía que no es osado suponer que fue consciente y destinada a
más inerme ante las enfermedades. provocar divisiones y enfrentamientos que impidieran una
Las nuevas condiciones de vida y de trabajo que imponen eventual unión de los indios contra los españoles.
los colonizadores también llevan a la· muerte. La esclavitud castigos corporales fueron norma y no excepción. Se
inicial que se mantiene como práctica legal con los indios aphcaban a los indios por parte de los encomenderos, Jos ba-
"rebeldes" del norte, y el trabajo forzado en las encomiendas los capataces de minas y obrajes, los alcaldes y
y después en los repartimientos, somete a los indios a un corregidores, los propios caciques indios y los clérigos. El ce-
desgaste agotador e implacable. Las reducciones, las congre- Po Y el látigo fueron experiencia común de los colonizados
gaciones y los traslados masivos de la población colonizada no Jos castigos mayores que llegaban hasta la
alteran profundamente los hábitos de vida y trastocan el A tal g.rado llegó _la contra los indios que
universo indio en forma muchas veces intolerable. El alcoho- s Propios conquistadores smtJeron asco. Alejandra Moreno
lismo se generaliza ("pocos pueblos se inclinaron tanto a la que un buen número de ellos terminaron sus vidas
bebida como los indígenas de la Colonia española en el curso de CIUJdos en conventos. Un soldado, Lerma, que dio su
128
129
nombre al río, prefirió irse con los indios (nuevo Gonzalo reino de Dios en la tierra Todo el! .
Guerrero) y no se supo más de él ... su. misión evangelizadora. una no hace de
La violencia en todas sus formas estaba presente en la vida misma de la colonización· no cia que megue la esencia
de la Colonia. Pero no corno un rasgo anormal, insólito o sólo modalidades una alternativa sino
prescindible, sino como una condición necesaria, como la en el ejercicio de la de valores diferentes
única forma de relación posible para someter a los indios al ra ellos el indio es un ser inferí co oma . Porque también pa-
dominio de los blancos. Violencia omnipresente y total, como alma que se debe salvar a men<;>r de edad,
la propia situación colonial. Violencia persistente, arraigada, n o, Y por cualquier medio d' . SI es necesa-
que tiñe la vida del México independiente y contemporáneo. ya que. todos los medios (la viOlencia
Violencia y colonización son inseparables y se refuerzan mu- Los pnmeros jovencitos indios cg. . para tan altos fmes.
tuamente. dos a delatar las "idolatrías" estaban obliga-
bandas para destruir los íd 1 propia gente Y formaban
Y t b'' oos.
Junto a la espada la cruz am Ien para los religiosos el e r .
requería un control efectivo sobre misión
Si la fuerza era el recurso primero y último para asegurar la que para los conquistadores a . a India, igual
dominación, la religión fue su compañera inseparable, tanto más tangibles inmediatos Y tnsiOsoals e alcanzar beneficios
. ' erren es La .
por la justificación ideológica que ofrecía para la conquista y aunq ue SUJetas nominalmente al d . d 1 s comumdades,
la colonización, como por el papel que jugaron el clero y la hecho mucho más ba · po er e rey, estaban de
sentido de propiedad 1d control directo de los frailes. El
jerarquía eclesiástica, en la práctica misma del control sobre
la población india. La Iglesia tuvo un desempeño colonizador !ación con los indios esarrollaron los misioneros en re-
mucho más importante que el ejército, al menos hasta las últi- emplearon a "sus" indio a ser absoluto que en ocasiones
mas décadas del siglo xvm. sar a frailes de otra orde; de choque para expul-
Los historiadores acostumbran distinguir un primer que los primeros abian establecerse en lo
periodo de actividad misionera en la Nueva España que fuera cacería de almas- N su C?to pnvado de caza -así
concluye hacia 1570. Es la época de la "conquista espiritual" nas otros motivos p·oderan aJenos a estas luchas ínter-
llevada a cabo por las órdenes mendicantes: franciscanos, do- diezmos Y de los diversos ;a ?S?s, como el usufructo de los
minicos y agustinos . Los religiosos toman en sus manos las Para gozar estos beneficios de los indios.
tareas de pacificación y disputan el control de los indios entre zaban el uso de la vio! . . 1 g o, os religiosos no recha-
sí y frente a los colonizadores militares y civiles. Se reconoce vio obligada a prohibirencJai a Eclesiástica de 1539 se
los indios. que os frailes apresaran Y azotaran a
entonces una contradicción profunda entre los fines espiri-
tuales de la Conquista y sus fines materiales. Los frailes dan la trabajo que los misioneros · · .
batalla en distintos terrenos: pretenden mantener a los indios aplicaba a actividades m d'f Impusieron a los mdios se
aislados del contacto moralmente pernicioso de los españoles; nuevos cultivos Y técnicas Ellos introduje;on
denuncian los abusos de los encomenderos; fundan colegios diversos oficios ne a a de Espa.ña Y
para formar una nueva élite indígena cristiana y obediente, a nia Y ajenos hasta entonces para la VIda_ de la colo-
partir de los hijos sobrevivientes de la nobleza india; aspiran, tarea primordial , mun o mesoamencano Una
incluso (como lo ha señalado Robert Ricard), a fundar una y fue la edi!icaci.ón de
Iglesia nativa, con sus propios obispos y sacerdotes. Preten· de la Nueva Espa· ip Icaron con rapidez por la
den, algunos de ellos, realizar aquí la Utopía, el verdadero 11or de los territorios en el inte-
' uosas Ig esias en las ciudades
130 l3l
y reales de minas. Las acusaciones al respecto se cruzan cons- En los mejores momentos de la primera etapa evangeliza-
tantemente entre las propias órdenes y entre el clero secular Y dora parecía anunciarse una posible confluencia de los logros
el regular. 'En 1563 fray Maturino Gilberti acusa al mismo alcanzados por las civilizaciones mesoamericana y occidental,
"Tata", el obispo Vasco de Quiroga, entre otras cosas, de es- según lo apunta Ricard al analizar la obra educativa y de in-
tar empeñado en la construcción de una e vestigación de los franciscanos y sus discípulos indios en el
inacabable que causaba gran perjuicio a los mdios de la Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. Pronto, sin embargo. se
lacustre de Michoacán. Los indios se rebelan ante el trabaJO abandonó esa empresa ante la hostilidad de la Corona y de
excesivo de las edificaciones religiosas: relata Gibson que en muchos voceros de las propias órdenes mendicantes. Al igual
1557 los de Tezcoco quemaron la imagen de San Agustín Y que el proyecto de crear una iglesia nativa, el posible diálogo
llegaron a la violencia contra los agustinos que de civilizaciones abortó. El concilio de 1555 prohibió que se
construir allí un convento que exigiría tanto trabaJO como el ordenaran indios, mestizos y negros y habrá que esperar hasta
de Acolman; los indios exigían y lograron el regreso de los mediados del siglo xvn para ver aparecer los primeros curas
franciscanos, al parecer menos grandiosos en sus preten- indios, esporádicamente, sin proyecto propio y sin acceso a la
siones arquitectónicas. jerarquía eclesiástica. La realidad imperiosa del orden colo-
Para organizar el trabajo, cobrar los diezmos, asegurar la nial se impuso sin concesión alguna.
doctrina y vigilar la conducta de los nuevos cristianos. los re- Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la cristianiza-
ligiosos intervinieron decididamente en la vida interna de las ción tuvo un carácter superficial. Según fray Pedro de Gante,
comunidades. Establecieron sistemas de cargos anuales para entre 1524 y 1536 se bautizaron 5 millones de indios en la
el servicio de los templos, que de alguna manera se apoyaron Nueva España; sólo Motolinia aseguraba haber bautizado a
en formas anteriores de organización local; crearon las 400 mil. Las consecuencias eran previsibles y no pasaron de-
cofradías bien diferentes de las que existían en la república sapercibidas para los más perspicaces. Lo dice fray Bernardi-
de p'>rQue no correspondían a gremios por oficio si- no de Sahagún:
no que tenían responsabilidades en el financiamiento de las
festividades y ofrecían ciertas seguridades a los cofrades, co- Que con haberlos predicado más de cincuenta afias, si ahora
mo la de costear su entierro cristiano. Frecuentemente tu- se quedaron ellos a sus solas (los indios) tengo entendido que
vieron bajo su control las cajas de comunidad, que con· con menos de cincuenta años no habría rastro de la predica-
centraban y remitían los tributos de los indios y reservaban ción que se les ha hecho.
una pequeña parte para emergencias y fiestas internas._No es
de extrañar dada la permanente injerencia de los frailes en Los pobres efectos de la predicación también alcanzaban a
los asuntos de las comunidades, que se convirtieran pronto los indios que mejor y más duradera instrucción religiosa
las verdaderas y únicas autoridades locales con poderes casi habían recibido: un célebre cacique de Tezcoco, ex alumno
ilimitados para designar o destituir a los funcionarios del colegio de Tlatelolco, fue condenado a muerte por la In-
tanto en el aparato civil como en el que estaba al serviCIO de quisición convicto de propagar la idolatría y obstaculizar el
los menesteres religiosos. Detrás de su autoridad estuvo muY triunfo de la santa fe.
pronto el tribunal del Santo Oficio, es decir, la En las tareas de evangelización los religiosos no actuaban
establecido por primera vez en 1536 y de manera en un mundo inocente sino en sociedades que tenían una reli-
1571. Cabe señalar que en la sociedad novohispana este tnbu· &Ión formalmente establecida, arraigada al paso de los siglos
nal tenía injerencia en un ámbito mucho más amplio que el Yprofundamente imbricada en todos los aspectos de su vida.
que haría pensar su condición eclesiástica. liabía similitudes formales entre ciertas prácticas rituales me-
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soamericanas y las ceremonias cristianas. Algunos creyeron exclusivo sobre los colonizados, ya que, en términos genera-
ver en ellas las huellas de una primitiva evangelización, mil les, eran ellos los únicos que dominaban las lenguas de los
500 años anterior a la llegada de los españoles. Otros, Saha- vencidos. La posibilidad de comunicación se convertía en un
gún entre ellos, rechazaron terminantemente esa Y arma de control y dominación.
se empeñaron en el desarraigo total de las ideas y las practicas Por otra parte, la delimitación territorial de las doctrinas y,
religiosas indias, por semejantes que parecieran ser con las en general, del trabajo evangelizador, descansó frecuente-
católicas. Esta posición fue la que predominó finalmente. Pero mente en las unidades territoriales previas a la invasión euro-
no hubo manera de evitar que, en la práctica, se reconociera Est? hizo posible la continuidad de formas de organiza-
la presencia de las religiones mesoamericanas y se intentara su clOn a escala local o en pequeñas regiones, siempre que
manipulación como un atajo hacia la conversión verdadera. encontraran la forma de usarlas para sus pro-
Se destruyeron los templos y los ídolos a la vista: piOS fmes. Incluso particularidades religiosas mesoamerica-
informa en 1531 que se ha hecho así con 500 templos Y20 mil nas, como la existencia de deidades locales, hallaron acomo-
ídolos. Pero con frecuencia los nuevos templos cristianos se do en la nueva situación bajo la forma de santos patronos que
levantan en los mismos sitios que ocupaban los antiguos correspondían a cada barrio, estancia o pueblo. Las ermitas
"cúes" arrasados o se edifican sobre las pirámides. Muchos edificadas para la veneración de estas imágenes tutelares
de los grandes santuarios que hoy reciben muche- fueron puntos de referencia importante para el mantenimien-
dumbres de peregrinos están exactamente en el m1smo lugar to de la identidad comunal de los indios, que cobró fuerza
donde antes estuvieron templos mesoarnericanos a los que cuando fueron mediatizadas o destruidas las unidades so-
acudían peregrinos de todos los rumbos y desde lejanas dis- ciales más amplias.
tancias. Es el caso del Tepeyac, Chalma, Amecameca, Cholu- El abandono paulatino del espíritu misionero inicial, ya
la, por mencionar sólo unos cuantos. ".ídolos de en el último tercio del siglo xv1, hace que la Iglesia novohis-
los altares" fueron algo más que una feliZ ftgura retonca. pana aparezca francamente como una Iglesia para la domina-
En otro orden, los frailes tuvieron que admitir las danzas Y ción. En palabras de Ricard: "lo que se fundó, ante todo y
los cantos que formaban parte indispensable del ritual meso- sobre todo, fue una iglesia española, organizada conforme al
americano. Cambiaron las letras, claro, e introdujeron nue- modelo español, dirigida por españoles, y donde los indíge-
vos instrumentos, ritmos y melodías. Pero los "mitotes" con- nas hacían un poco el papel de cristianos de segunda
tinuaron (y continúan) como ingrediente obligado de las ce- categoría. En resumen, a una cristiandad indígena se sobre-
lebraciones religiosas . puso una iglesia española y la iglesia de México apareció fi-
Durante algunas décadas los religiosos aprendieron Y nalmente no como una emanación del mismo México, sino de
emplearon las lenguas indias en sus tareas de la una cosa venida de afuera, un marco extranjero
ante el temor de algunos que intuian en ello peligro de conU- aphcado a la comunidad indígena; no fue una iglesia na-
nuidad de las creencias previas y una interpretación torcida CIOnal; fue una iglesia colonial, puesto que México era una
del mensaje cristiano. El náhuatl fue la lengua privilegiada Y colonia y no una nación".
se llegó a proponer su enseñanza generalizada para la Los jesuitas, llegados en 1572, traen el espíritu de la
predicación en toda la Nueva España. En gran medtda y concentran su atención en la población
nahuatlización que hoy se observa en muchas zonas del pa1s El clero secular desplaza al regular y las órdenes men-
resultó más de la acción misionera que de la expansión dtcantes son enviadas a facilitar y consolidar la colonización
ca. El uso de los idiomas indios cumplía, un propós.t· de las enormes tierras de las provincias del norte. No son ra-
to de otra naturaleza: daba a los religiosos un control rnas ros los casos de frailes que se enriquecen, cuelgan los hábitos
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tado, e.l México útil (entonces era, si acaso, un colonizado en
y regresan a España. La Iglesia se convierte pronto el prin- potencia).
cipal latifundista de la Nueva España y en esa matena desta-
los principales para la utilización-ex-
can particularmente los jesuitas hasta el su ex- plotactOn de los el tributo y el trabajo. Aunque am-
pulsión. Paulatinamente la imagen del mlSlonero bos a fm de cuentas, en el esfuerzo físico e intelec-
la del protector o, al menos, la de la opción del mdio, la distinción es conveniente porque el "traba-
para el indio. El y llega . en empresas españolas en las que contaba cada
hasta el rompimiento y la hostlhdad A:un as1, hay mdto mdivtdualmente, como fuerza física en tanto que el
levantamientos contra la expulsión de los Jesmtas, que se "tributo" se extraía de la riqueza generada'en las comunida-
reprimen y castigan con violencia inusitada. Iglesia, con des, aprovechando el total de sus recursos: su tierra sus for-
modalidades diferentes, se mantuvo hasta el fmal de la Colo- mas de organización, sus conocimientos, sus habilidades su
nia como una institución fundamental para el control sobre
E:sta diferencia tiene importancia por lo
los indios. unplica en termmos de la continuidad de la civilización en un
caso Y el otro, como se discutirá más adelante.
El se impuso desde el primer momento, aunque sus
El indio, objeto útil modalidades y cambiaron a lo largo de tres siglos.
J.?escansaba, segun las leyes, en la presunción de que las
La colonización fue una empresa de explotación_. La extrac- '.'descubiertas'' pertenecían a la Corona y sus habitan-
ción de riquezas materiales fue la finalidad prin;tera Y tes ongmales eran súbditos que compensaban mediante el tri-
nente de la sociedad colonizadora. La persecución de obJeti- buto, el uso hacían ellas por graciosa concesión del rey.
vos espirituales (no en contra, pero sí por encima simple Durante pnmeras decadas de la Colonia se recompensó a
enriquecimiento material), que impulsaron en un pnmer mo- los conqmstadores otorgándoles encomiendas, que significa-
mento los religiosos, nunca fue un desafio real para la empresa ban el derecho a recibir el tributo y el trabajo de una cantidad
colonial y concluyó, a lo más, como un mero argumento
o menor de indios, con la obligación de protegerlos e
ideológico utilizado en ciertas circunstancias para la en la fe cristiana. Al principio, cada encomendero
opresión, sin que su empleo alterara en lo mas mm1mo fiJaba su arbürio el monto del tributo; casi siempre se
la explotación cotidiana. . . . . contando la cosecha y estimando el mínimo que Jos
El principal objeto de la explotación el mdto, el tnbutanos requerían para su sobrevivencia durante el año:
zado. La definición de su papel en la soc1edad novohispana, todo el resto constituía el tributo. Más adelante se legisló
más allá del interminable discurso jurídico, fue la de sobre el procuró definir con más precisión quiénes
"súbditos miserables" de su majestad obligados a crear la n- eran los tnbutanos y se trató de establecer tasas uniformes
queza que disfrutarían los colonizadores, aquí Y. al otro Para el pago de los tributos. También se prohibió que el tribu-
del Atlántico. La organización social, econórmca, politlca, to se con trabajo y se obligó a pagarlo en moneda y no
jurídica e ideológica de la Nueva España fue un Y en especie, con lo que se buscaba vincular a los indios a la
complejo aparato que respondía, sin embargo, en ulnma l_!lS- economía monetaria de los colonizadores.
tancia, a una finalidad única y simple: asegurar la
h tributo pertenecía a la Corona. El rey
de los indios; el indio fue útil en la medida en que se ac1a. merced de encorruendas a qUienes juzgaba que las
en objeto de explotación; fue hostil y enemigo cua11:do la ID-
reparto no fue igual: los capitanes de la Conquis-
tentó evadir o la puso en riesgo; fue indiferente o tgnorado
tas recibieron en mayor cantidad y, a través de ellos, sus su-
cuando permaneció al margen del México ocupado, el explo-
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136
balternos preferidos. Otros conquistadores enco- el tributo.y una pequeña porción quedaba para los gastos de
miendas menores y algunos ninguna. A Hernan se la comumdad, sobre todo para costear las fiestas religiosas.
concedió un vasto señorío en el que tenía incluso (a d1ferenc1a A los gobernadores y a los integrantes de los cabildos indios
de los encomenderos) derecho de jurisdicción. Aunque la en- se les otorgaron canonjías y privilegios que en parte salían tam-
comienda no significaba propiedad sobre los indios (y en est_o bién de los tributos; pero al mismo tiempo se les asignaron
los encomendados se distinguían de los esclavos), en la prácti- responsabilidades. A fines del siglo xv1 las deudas de tribu-
ca era difícil reconocer ese límite, al grado tal que la Corona tos se consideran deudas personales del gobernador y el cabil-
decidió abolir las encomiendas, reafirmar sus derechos sobre do correspondientes, y son hereditarias . Para no incurrir en
los indios vasallos y cortar de raíz el peligro de que sus colo- tales riesgos •. las autoridades indias recurrieron a medidas que
nias se transformaran en señoríos donde el poder único lo eran contrarias a las normas españolas pero que se ajustaban
ejercieron los encomenderos. Los tri?utos volvieron al a las prácticas antiguas. Por ejemplo, en vez de :obrar una
El tributo enriqueció a la metrópoh y s?stuvo. Col?n.Ia. cantidad igual a todos los tributarios establecieror tasaciones
Antes de que se unificaran en una sola tnbutacwn las dlstm- diferentes según el rango y las tierras que cada quien poseía.
tas cargas que se impusieron a los indios, éstos De esta manera los ingresos de la comunidad quedaban liga-
por separado a la Corona o al encomendero, a los dos a la organización interna de ésta, y la reforzaba.
encargados de sus evangelización, a sus gobernadores Ycaci- . _El otro mecanismo de explotación de los indios, como ya se
ques, todo esto además de su contribución a los gasto.s de. la diJO, fue el trabajo . El trabajo obligatorio existía en la época
comunidad y todas las "derramas" y tributos extraordinanos precolonial y cumplía algunas funciones semejantes; pero
que se les exigían para los fines más diversos. Cuando .la C:?ro- tenía características distintas. Gibson señala que antes de la
na decidió asumir directamente el costo de la evangehzac10n Y invasión era una obligación colectiva con un contenido pla-
de la administración civil, eso no significó mejoría alguna pa- centero y gratificante, a diferencia de la concepción europea
ra los tributarios: pagaron un solo tributo que incluía las mis- en la que destacaban sus implicaciones de coacción y esclavi-
mas cargas anteriores y otras que se fueron incorporando al tud. Desde esa perspectiva, evidentemente, se impusieron las
correr de los años, sin que por ello dejaran, en muchos .cas?s, cargas de trabajo obligatorio a los indjos.
de verse obligados a entregar contribuciones Los indios trabajaban para los españoles, para Jos coloni-
que con frecuencia obedecían a turbios corregi- zadores. Las modalidades variaron. En las primeras décadas
dores, alcaldes mayores, gobernadores, JU.eces,. fun- como se indicó, los encomenderos y los corregidores
cionarios de toda laya. En una y otra s1tuac10n, del tnbuto trabajo además de tributo. Ya para mediados del siglo xv1 el
salían los fondos para financiar el gobierno temporal Y celes- descenso de la población india obliga a buscar alternativas
tial de la Colonia, el lujo creciente de funcionarios civiles Y re- Para el mejor aprovechamiento de la mano de obra que es.ca-
ligiosos y las guerras europeas del rey de , sea. A través del repartimiento, controlado por las autorida-
Cuando el tributo comenzó a cobrarse en efectiVO y no solo des civiles del virreinato, se distribuye el trabajo indígena en
en especie, los indios se vieron obligados a obtener de alguna Pr?vecho de un número mayor de españoles, limitando
manera el dinero necesario. El trabajo pagado fuera de la co¡ Pnvilegios de los encomenderos. Aprovechando las antiguas
munidad fue un recurso; la venta de sus productos, otro; : costumbres mesoamericanas, se establecen obiiaaciones de
tr b . . :::.
alquiler de las tierras comunales, uno más. Las cantidades a aJ.o a las con;um.dades en rotativa y de acuerdo con
1as umdades terntonales antenores a la Conquista. El trabajo
butadas individualmente se reunían en las "cajas de
dad" que en un principio estaban administradas por los reh- Por repartimiento se destina, oficialmente a ·obras de "utili-
giosos. De tales cajas se tomaba la mayor parte para entregar dad pública", pero esa definición es lo laxa
138 139
como para abarcar todas las necesidades de los ron a sus formas propias de organización: se enseñaban en el
españoles a cambio de un modesto pago. Los mdws de repar- seno de la familia y se mantenía la especialización por
timiento construyen la ciudad, sirven tamemes, van a barrios. Su competencia fue tal, que Jos artesanos españoles
las minas, cultivan las haciendas que a extenderse, se defendieron organizándose en gremios de los que los indios
cuidan el ganado, hacen servicio domesuco, mueren. en las estaban excluidos o, al menos, no tenían acceso a la condi-
guerras en nombre de sus amos o en las obras de drenaje para ción de maestros.
salvarlos de las inundaciones. El empobrecimiento y la explotación desmedida de las co-
El repartimiento, a diferencia del cuatequitl munidades provocaron que muchos indios huyeran de ellas y
no reconoce ni hace uso de la especialización de trabaJo. que buscaran la vida como trabajadores libres. Las cargas de tri-
tenían las comunidades. En principio todos hacen lo rrusmo buto Y de trabajo forzado, las obligaciones extraordinarias
o, más bien, lo que se requiera. Aunque se emplean l?s cana- que se imponían arbitrariamente, el maltrato frecuente de las
les de organización comunal para reclutar a los trabajadores, autoridades indias y españolas, se aunaban con la pérdida de
éstos se usan individualmente y según las demandas del mo- tierras de las comunidades, decoradas por las haciendas y con
mento. En el trabajo obligatorio los indios son sólo los bajos que se pagaba a los indios por sus productos
mecánica que se aplica indistintamente a tareas cuyos objeti- comerctables. La comunidad, que permanecía como el ámbi-
vos los determinan los españoles y cuya razón responde exclu- t? propio para la continuidad del indio, vio reducirse su capa-
sivamente a sus intereses. cidad para mantener en su seno a todos los que nacían en ella.
Hubo también trabajo libre, aunque para el indio esa "li- La pérdida de tierras fue la limitante fundamental para las
bertad'' fue una opción forzada por muchas circunstancias. de del México ocupado, el México útil en la explo-
la dominación colonial. Las haciendas españolas requenan tacwn colomal. Las haciendas fueron el instrumento princi-
mano de obra que el repartimiento no alcanzaba a abastecer, pal para esa explotación. Se destinaron primero para los pro-
sobre todo en la medida en que descendía violentamente la que introdujeron los colonizadores: trigo, caña de
población india. Los hacendados contrataban gañanes. Y azucar, ganado y otros de menor importancia. Pronto, sin
entraban en conflicto (y en arreglo) con los gobernadores m- expropia.ron a los indios algunos de los principales
dios y los corregidores y jueces de repartimiento cultivos mesoamencanos, como el maíz y el maguey, y llega-
para que sus peones no fueran obligados a prestar serv.1;10 de ron a controlar el mercado de esos productos. Las enormes
trabajo en otro sitio. Los obrajes y las tahonas tambten extensiones de tierra que fueron acumulando las haciendas se
mandaban obreros permanentes;· las condiciones de trabaJO tomaron, por supuesto, de las primitivas tierras indias. Ante
eran tan duras que se recurrían a contratar reos que purgaban la voracidad de los latifundios se delimitaron las tierras de las
ahí su condena. La servidumbre doméstica empleaba comunidades, pero con estrechez y sin prever el crecimiento
y también indios las
plantaciones trabaJaban mdios asalanados cas1 stempre baJO
J de su población: cuando, a medidados del siglo XVII comenzó
a recuperarse la población india, nacían peones de hacienda
mando de capataces que pertenecían a las castas, preferente- que campesinos comuneros. Por otra parte, aun las
mente mulatos y mestizos. Los indios naboríos, como los formalmente adjudicadas a las comunidades eran co-
nes de las haciendas pronto quedaron atados de por vtda los .Y frecuentemente usurpadas por
por deudas impagables , de los préstamos que 1es hactan' sus
. o con la complicidad de gobernadores y caciques
empleadores. , . . . . JoS de los cuales se convirtieron en terratenientes.
En la ciudad de Mextco los md1os aprendteron pronto raptdo mcremento. de la ganadería también afectó a las co-
.
oficios españoles. Los ejercían ·
con destreza Y 1os mcorp ora- 111
Ullldades: los conflictos por los destrozos que hacen los re-
140 141
baños en las sementeras indias han sido incesantes desde el legumbres de las c.hinampas del sur del valle se destinaron al
siglo xv1 hasta nuestros días. de la de México. Los alcaldes mayores
La tierra cambió de dueños y también de destino. El trigo su agosto adelantando dinero a los indios de su
desplazó al maíz y a los productos de la milpa en las mejores d1stnt? como P?go anticipado e irrisorio de sus cosechas, que
tierras. El agua de riego fue para los cultivos españoles Y no ?espues a su verdadero precio; o bien, en sentido
para la agricultura india. Reses , caballos, ovejas Y cabras con. productos españoles que los indios
ocuparon terrenos antes agrícolas y montes talados a toda necesitaban o, sm estaban obligados a comprar
prisa. La erosión creció en el altiplano al parejo que la ocupa- (se sabe el un md10 que tenía 12 pares de zapatos
ción española, insaciable en su demanda de para nuevos que hab1a Sido forzado a mercar). La introducción de
construcciones, leña para sus hogares, andanuos para sus la en la que tanto empeño pusieron las
minas y combustible para diversos usos. Muchas tierras de ha- colomales, .un instrumento más al amplio
cienda quedaron sin cultivar, como símbolo del honor y la ri- de la explotac10n: elmtercambio mercantil siempre
queza latifundista de los mayorazgos. Grandes extensio?es funcwn.ó en de los españoles. Y si acaso asomara
sirvieron para plantar sólo magueyes. El pulque lo produc1an alguna mtranqutlidad en la conciencia de los colonizadores
las haciendas españolas pero lo consumían los indios: en 1749 no un López de Gómara para devolver la paz a
se prohibió sembrar magueyes en las tierras de las comunida- espmtus:
des . Se introdujo la vid, el olivo y el añil sin resultados no-
tables salvo en pequeña zonas. Diéronles bestias para que no carguen; y de lana para que vis-
El avance de las haciendas y el deseo de eludir las ataduras tan; Yde para que coman, que les faltaba. Mostráronles
más directas de la colonización llevaron a muchas comunida- el . uso del hierro y del candil con que mejoraran la vida.
des a remontarse en zonas alejadas e inhóspitas, a las que con Han1es dado moneda para que sepan lo que compran y ven-
razón Aguirre Beltrán ha llamado "regiones de refugio". d.en, .lo que deben Y lo que tienen. Hánles enseñado Latín y
Aun ahí, al correr del tiempo, los indios vieron amenazadas Y Ciencias, que vale más que cuanta plata y oro les tomaron
porque con las letras son verdaderamente hombres, y de
asediadas sus tierras.
plata no se mucho ni todos. Así que libraron bien
Los frailes, que se opusieron a las encomiendas (entre otras en ser conqUistados, y mejor en ser cristianos.
razones porque tenían prohibido ser encomenderos),
pusieron reparos al crecimiento de las haciendas en perJUICIO
de las comunidades. La Iglesia fue el principal latifundista de
la Nueva España y los jesuitas los hacendados más prósperos
y emprendedores. El rebaño de las almas indias a su cuidado
cuidaba a su vez los rebaños de vacas y los sembradíos de sus
pastores espirituales.
El comercio fue también mecanismo de explotación de los
indios. Ellos debían, en los primeros coloniales,
gurar con su producción el abasto de las c1udades, no só
con los tributos en especie sino también con la venta de
alimentos necesarios. En 1579, se obligó a cada familia indt
a criar 12 gallinas y 6 guajolotes para garantizar la oferta e
huevos y aves para los españoles. La producción de frutas y
142 143
1 .

m
LA FORJA DE UNA NACIÓN

La independencia nos convirtió


en gachupines de los indios.

Guillermo Prieto

La independencia criolla

A fines del siglo XVII la sociedad colonizadora de la Nueva Espa-


ña era una sociedad autosuficiente, con mercados regionales en
los que circulaban productos locales y un campo dominado
por haciendas y ranchos en poder de criollos y mestizos ricos
que había marginado a la agricultura india, como Jo han se-
ñalado Enrique Florescano e Isabel Gómez Gil. El México
.· útil (pues sólo a ése me estoy refiriendo) estaba controlado
económicamente por la Iglesia y los comerciantes, aliados
con mineros, agricultores y dueños de obrajes. El siglo xvm
trajo una nueva bonanza en la minería que repercutió favo-
rablemente en las demás actividades. Pero el clima de bienes-
tar no ocultaba la maduración de las graves contradicciones
que desembocarían en la Independencia.
La inconformidad de los criollos alimentaba el surgimiento
de una conciencia social diferente en ese grupo, que a princi-
Pios del siglo xrx sumaba un millón de habitantes y represen-
taba el 160Jo de la población novohispana. Su descontento
Provenía de varias causas, unas añejas y otras de nuevo cuño.
Ante todo, y desde siempre, los criollos eran españoles de se-
gunda en la tierra en que habían nacido. Los cargos más altos
de la administración colonial les estaban vedados: nunca hubo
un virrey criollo y tuvieron que luchar mucho para lograr la
alternancia con los españoles en el desempeño de los rangos
lllás altos de la jerarquía religiosa. Otros puestos de la admi-
145
nistración los ocupaban en minoría frente a los las apariciones se aceptó de inmediato en la Nueva España y
que llegaban por el Atlántico con los reales el.culto de la se generalizó con rapidez. Para los
Los criollos más afortunados gozaban de canonJias Ylos mas el mdtscutible de que la Virgen María hubiese
audaces encontraban formas de enriquecimiento rápido Y escogido. ,esta tierra :ntre todas (no hizo igual con ninguna
hasta podían comprar títulos de nobleza; pero la otra nac10n) para deJar personalmente su imagen y solicitar
"verdadera" nobleza seguía en España, no estaba en las In- su culto, era la prueba más alta e irrefutable de la legitimidad
(y por no: .la superioridad) de México, de América... y de
dias.
Las reformas borbónicas sujetaron más a la Nueva Espa- propiOS cnollos frente a España y Europa. Esta convic-
ña la hicieron más colonia. El visitador Gálvez, enviado por C10n resultaba incompatible con la posición de ciudadanos de
la Corona para ponerlas en marcha, apretó las tuercas Y, afec- segunda que se les asignaba en su propia patria.
tó los intereses de los criollos en todos los terrenos: mas pe- la iba convirtiendo en patria para
ninsulares en los puestos de mando, adiós a los privilegios del los c.nollos. c,laviJero, al m1c10 de su obra, se identifica como
consulado de comerciantes, fuera las alcaldías mayores que mas texto (lo hace notar Lafaye),
tantas ganancias daban a quienes las compraban, orden en los mdios. Y a él se debe en buena me-
cuentas y más remesas de dinero a España, por9ue el rey dida la remndtcacton del pasado indio, asumido ahora como
en guerra. Buen caldo de cultivo para que crecieran las aspi- pasado de l.os propios criollos. Esta expropiación, como el
raciones nacionales de los criollos. era un proceso ideológico necesario para
El estigma de haber nacido aquí y no allá. Aquí, .en este las bases que pretendían legitimar la dominación pe-
continente que Europa menospreciaba, al que runsular.
inferior en todo: en su naturaleza y en sus hombres. Nada on- .P.or como propio el pasado indio y
ginal ni valioso -pensaban en el viejo mund?- ha nacido en al .mdto contemporáneo eran cosas muy diferen-
América continente degradado. Los cnollos quedaban tes. e.l ¡;>rOpio_fray Servando Teresa de Mier sostiene en eso
incluido;. Su respuesta descansó en dos pilares ideológicos: el el de Igualdad y no pugna por la abolición de la
guadalupanismo y la apropiación del pasado indio. esclavitud Yde las castas. En 1811 el Consulado de México a
En 1648 el bachiller Miguel Sánchez dio a conocer que la las cortes de Cádiz describe así al indio:
imagen de la virgen morena que veneraban los indios en el Te-
peyac desde 1531 era, en realidad, una imagen de que Ylánguido, estúpido por constitución, sin talento in-
había quedado como testimonio directo de las apanc10nes de ventor m fuerza d.e pensamiento, borracho, carnal, insensible
la propia virgen a un indio llamado Juan Diego, en las que le a las religiOsas, sin discernimiento sobre los deberes
pidió que trasmitiera al obispo Zumárraga su deseo de se de la soctedad, con desamor para todos los prójimos (citado
por M. González Navarro).
le edificara un santuario en ese lugar. No consta que algUien
hubiera mencionado las apariciones antes que el bachiller
Sánchez, pero el culto a la virgen del Tepeyac se
dido ampliamente y los peregrinos, en su mayor parte mdws,
;a para disociar al indio de ayer del indio de hoy,
s una alqulffila mental que perdura hasta nuestros días.
llegaban de todos los rumbos al mismo sitio en que antes de la El descontento criollo tuvo la ocasión de cristalizar como
invasión veneraban a Tonantzin. De hecho, como lo apunta rroye.cto nacional gracias a la conjunción de una serie de fac-
Lafaye, el nombre de Guadalupe era desconocido para la ores mternos Y. externos, entre los cuales desempeñó un papel
mayoría de los peregrinos indios que llegaban al detonante el tnunfo francés sobre España y la caída de Fer-
todavía a mediados del siglo xv111. Sin embargo, la histona de nando VII; la legitimidad de los vínculos entre los reinos ame-
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ricanos y el rey español podía considerarse rota. en tales cir-
La situación nacional independiente significaba, por otra
cunstancias. Dentro de la Nueva España, los
parte, un cambio fundamental en relación con la de la Nueva
ban a su favor con el descontento permanente de los md10s Y
España. La independencia creó una nueva entidad sociopo-
de grupos significativos entre. los mestiz?s y las castas.
lítica, México ("Anáhuac", se propuso en algún momento)
Fueron, de hecho, mestizos y cnollos del baJ? clero,_ curas de
cuyos ciudadanos se convertían en los poseedores y benefi-
indios, los que iniciaron la rebelión y mantuvteron viva la fla-
ciarios exclusivos de todo el patrimonio y todas las riquezas
ma de la independencia hasta 1821. Aunque no fueron
que contenía el territorio nacionaL La nueva identidad,
los que finalmente asumieron el control de la nueva naci?n,
la de mexicano, implicaba precisamente eso: aceptarse y
sino los criollos ricos que durante los años de lucha se
ser aceptado como miembro de una colectividad que reclama-
mantenido cuidadosamente al margen, sin abrazar abierta-
ba el control y el usufructo del patrimonio nacional que abar-
mente la causa insurgente y en ocasiones luchando en favor
caba la tierra, sus productos y sus tesoros, los beneficios de la
de los realistas. . industria y el comercio, las vías de ascenso en la escala social
La Independencia no trajo consi?o una de
y la garantía de los goces que ello significaba, la defensa co-
fondo de la flamante sociedad mexicana. Tal vez solo pro-
mún frente a los extraños, el derecho al orgullo nacional basado
yecto de Morelos expresado la Cons_titución de Apatzmgán en las glorias pasadas, presentes y futuras, y el compromiso
contenía elementos que hubieran podido trastocar la estruc-
de compartir un destino común. Todo ello obligaba a definir
tura colonial que heredaba el México independiente, en la un proyecto nacional que precisara, por principo de cuentas,
dicta en que proponía formar la unidad básica de la
quiénes eran los ciudadanos mexicanos y qué condiciones
ción política a partir de las c?n lo se hubiera debían reunirse para ejercer los derechos correspondientes,
abierto la posibilidad de una partlctpac10n efectiva la
así como las modalidades que esos mexicanos adoptarían pa-
mayoría de la población, aunque en un marco de ortodoxi_a Y ra controlar y disponer del patrimonio nacional que era de su
exclusivismo católico que Morelos parece haber defendtdo exclusiva posesión. La turbulenta historia del siglo XIX y, en
por temor a la anarquía social que provocaría la de
realidad, toda la historia de México hasta el presente, se
las ideas. Estos propósitos, sin embargo, quedaro_n solo en
puede entender como una sucesión de enfrentamientos entre
proyecto ante los conflictos que se inmediatamente
grupos sociales que pugnan por imponer su propio proyecto
después de consumada la .Y que se
en relación con estos puntos o que se defienden de un proyec-
ron durante medio siglo, hasta el 1mpeno de la paz porfl-
to dominante que se les pretende imponer en contra de su vo-
riana. · · d luntad y sus intereses.
En muchos aspectos los propósitos del MéXIcO m epen-
Un asunto dificil de resolver en la medida en que México
diente no se apartaron demasiado de los postulados en la
surge de una sociedad colonial donde las diferencias en el uni-
Constitución de Cádiz de 1812. En ella se decretaba ya la abo·
verso social, polarizadas por la presencia de dos civiliza-
lición del tributo de los indios y la desaparición de las castas
ciones, han sido empleadas para justificar la dominación su-
como categorías para establecer en. derechos Y cesiva de diversos grupos minoritarios sobre las grandes
obligaciones. También, acorde con el espmtu hberal de la mayorías.
época, se planteaba la privatización de la riqueza, que la Re-
forma convertiría en ¡ealidad nacional. En estos y otros
tos, se dejó sentir durante décadas la influencia de la La tierra prometida
ción española de 1812, tanto o más los modelos const1tu· L_a definición del territorio nacional fue una cuestión primor-
cionales de Francia y los Estados Umdos. dial para los primeros ciudadanos de la nueva nación. Se he-
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rectaba, en principio, una tierra dividida en cinco provin- zas lo permiten. Se recurre a todo contra ellos.
cias desde los últimos años de la dominación española: ése M01ses González Navarro informa sobre las recompensas a
podía ser el territorio cuyas rique.zas y potencialidades los cazadores de indios: en Chihuahua se pagaban 200 pesos
constituían el patrimonio de los meXIcanos. Muy pronto se 250 por prisioneros, 150 por mujer 0 ni-
vio reducido por la independencia de Centro Y no v1;o Y s1 muerto, en 1859; para 1883 los precios se
poco más adelante por la pérdida de de la tem- Igual, 250 por prisionero y 200 por cabellera. Los
torio restante impuesta por la fuerza mihtar y la codicia de los mdws vivos son un poco más apreciados porque no faltan
Estados Unidos. La defensa de las fronteras, sobre todo la a;entureros que los compran. Con reticen-
dei norte fue el dolor de cabeza permanente y llevó a tomar Cias se llega a firmar algún pacto: con los comanches en
medidas marcaron muchas características del México de 1843, en alianza y protección; en 1850, el gobier-
hoy. no ?e Chihuahua firma otro con los apaches. También se ne-
La preocupación por colonizar el norte presente gocia con los Estados Unidos que se comprometen, en el trata-
desde muy temprano en la Nueva España y crec10 do de Guadalupe, a impedir las invasiones de los indios que
mente. Se intentaron formas muy variadas para atraer hac1a quedaron de su lado en la nueva frontera y que desde ese mo-
allá a la gente que se aglomeraba en el centro. A miles de in- mento son norteamericanos. El compromiso no dura mucho:
dios se les llevó por la fuerza; a la "gente de razón" se .le Santa Anna los releva de esa carga en el tratado de La Me-
ofrecieron prerrogativas que no tenían en otras Sm silla.
embargo, el norte permanecía apenas Lo.s bberales
Algunos pueblos resisten a pesar de todo. Los yaquis y los
dan un paso adelante facilitando la
mayos se levantan en 1825 bajo la juvenil dirección de Juan
latifundios. En aquella tierra de nad1e solo hay md10s. Pero
como son indios bravos, acostumbrados a guerrear contra el Banderas y vuelven a hacerlo desde 1885 hasta 1905 coman-
intruso buenos jinetes, ubicuos, que siendo pocos requieren dados primero por Cajeme y después por Tetabiate. A
extensiones de tierra para sobrevivir -y las muchos yaquis los manda en cuerda don Porfirio a Yucatán
defienden- . Son la inseguridad para la "gente de bien", la por ser "enemigos obstinados de la civilización" · ahí se fu-
amenaza constante que diluye el entusiasmo para colonizar el gan de henequeneras y emprenden a el regre-
norte. La guerra y el exterminio fueron la respuesta durante so a su tierra escnb1endo una de las más portentosas epopeyas
de la lucha por la libertad. Es apenas un episodio entre doce-
el siglo XLX. nas, en el mismo país y durante el mismo siglo.
A los indios libres el México independiente no los reconoce
como naciones también independientes (y menos cuando ha- . el otro del territorio, en el Yucatán que por pri-
cerlo sería renunciar al control sobre las enormes extensiones vilegiO real no vio desaparecer las encomiendas durante todo
de tierra que ocupaban): o son mexicanos y se someten a el colonial .Y que llegó a mediados del siglo XIX
leyes del país o son rebeldes que ponen en riesgo la en un racimo de haciendas en pleno auge por la
nacional y, por tanto, enemigos y traidores a la patna. La expor.tacwn los indios mayas, la peonada que
cionalizaci6n del norte es una nueva conquista, una nueva y vivia en abierto vasallaje, pusieron en jaque al
vasión con armas más potentes y argumentos puestos al dta. gobierno ?urante el resto del siglo y hasta los primeros años
Los indios tienen que defenderse ante dos fuegos, el de del Ante ellos eJ liberalismo no dudó en aplicar
mexicanos y el de los norteamericanos: los que huyen de medidas que contradecían sus principios: hasta la venta de
son exterminados allá y los que cruzan la frontera rumbo mayas como esclavos a Cuba, burdamente disfrazada de "con-
sur son perseguidos y combatidos aquí, hasta donde las fuer- tratos voluntarios''
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La desarticulación del México independiente, la existencia eso en fracciones grandes, de condueños. Al estallar la Revo-
de provincias y después estados, que tenían el germen de .vida lución en 1910 más del 40o/o de los pueblos conservaba su pro-
propia y eran proclives a la autonomía, es causa de piedad comunal, en contra de las leyes. Como dice bien Gib-
que ensangrentaron al país en las primeras décadas de v1da son: ''en la historia de México casi nunca se han producido
nacional. Las luchas entre federalistas y centralistas, que for- cambios significativos establecidos por la ley. La ley es una
malmente ganaron los primeros pero en realidad los segun- aproximación del acontecer histórico, o un comentario sobre
dos, sólo tienen que ver con el México profundo en tanto son el mismo".
los indios y la gleba los que mueren en las escaramuzas Y en Sin embargo, la política liberal del México imaginario tuvo
las batallas. El pleito no va con ellos: se trata del enfrenta- efectos desastrosos en el México profundo. Crecieron Jos lati-
miento para decidir si la riqueza del país (en los órdenes fundios a costa de las tierras comunales, al amparo de la ley o
y en todas sus expresiones) es de todos los (es de- burlándola. El número en aumento de indios sin tierra no tu-
cir de un solo grupo dominante) o cada provmc1a, cada vo más alternativa que el peonaje en las haciendas: mano de
giÓn, cada cacicazgo tiene el disfrute prioritario de patn- obra barata y arraigada por las deudas y por la fuerza. A to-
monio. Los indios sirven de pretexto y carne de cañon. do esto, el indio desamortizado, descomunado, debía hacerle
El problema mayor, para ello.s, es la lucha contra reparto frente solo, individualmente, sin más armas que su propia re-
de las tierras comunales. Los liberales (y esto comtenza con sistencia. Era su forma impuesta de ser ciudadano liberal
los borbones) sacralizan la propiedad individual. Para el.los el .
moderno. La Igualdad jurídica, otra falacia del México ima-'
verdadero ciudadano es el propietario y la tierra la proptedad ginario de los liberales, desamparó aún más al indio al supri-
básica. Una nación moderna y civilizada es una sociedad en la mir las pocas prerrogativas que se le concedieron durante la
que cada quien tiene un pedazo de tierra.• o pequeño Colonia, ante todo, la posesión comunal de la tierra. El rosa-
según las capacidades y virtudes del hay otro rio interminable de rebeliones indias en defensa de las tierras
camino para el engrandecimiento de las naciOnes, comunales será visto con mayor atención más adelante; pero
liberales (o mejor: copian los Liberales) que el trabaJO mdlVl- fueron muchas, por todo el país, violentas y a veces perdu-
dual basado en el interés individual, que descansa en la pro- rables.
piedad individual. Así las cosas, la propiedad comunal de la La nación que se quería, debía imitar el modelo europeo y
tierra en las comunidades indias resulta ser un obstáculo que muy pronto el de los vecinos del norte. "Para los liberales
debe removerse de inmediato. Algo adelantaban ya las leyes - apunta Luis González- existía un indomable antagonismo
de Cádiz y aquel impulso tomó cuerpo pronto t;n .el Mé- entre los antecedentes históricos de México y su engrandeci-
xico independiente. En 1824, en la cmdad de Mex1co, se miento futuro." El indio era un lastre. El rompimiento con el
decreta el reparto de los bienes de las parcialidades de San pasado se consideraba una obligación patriótica: "las glorias
Juan y Santiago, que habían sobrevivido todo el periodo colo- de los monarcas aztecas se refieren a un pe-
nial. La resistencia es tal que el objetivo se logra sólo a me- nodo y a una civilización que sólo pueden ofrecer interés al
dias: ·no se hace el reparto individual sino entre pueblos Y anticuario", escribió José María Vigil. La opinión de Juárez
barrios. En 1827 el gobierno de Michoacán ordena el reparto sobre sus hermanos de origen la pinta Justo Sierra cuando se-
de las tierras comunales. Otros estados intentan lo mismo. ñala que el mayor anhelo del benemérito fue:
Más adelante se promulgan las Leyes de Reforma que desa-
mortizan en todo el país las tierras de propiedad com':lnal. El
asunto no avanza como se quiere. En Veracruz, por eJemplo, sacar a la familia indígena de su postración moral, la supersti-
para 1882 sólo se habían desamortizado 4 o 5 comunidades, Y ción; de la abyección mental, la ignorancia; de la abyección
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fisiológica, el alcoholismo, a un estado mejor, aunque fuese poco de 10 mil inmigrantes entre ita-
lentamente mejor (citado por Luis González). cu anos, canariOs, chinos Y mormones. Por más
hacia no los de cabello rubio Y ojos azules;
Curiosamente había otras opiniones. Para Maximiliano "los a go es algo. contaba la seguridad, amenazada or
indios son la mejor gente del país; los malos son los que sella- las constantes rebeliones de indios · El J¡'beral'ISlmo
. d octor
P
man decentes y los clérigos y los fraíles". Crea una comisión M ·
ora como solución admitir a todos los extran. e-
mixta (de mexicanos y europeos) para estudiar las condi- ros que qulSleran establecerse en México: J
ciones de vida de Jos indios. No pasa nada. La emperatriz
decreta la abolición de los castigos corporales en las hacien- a cualesquiera condiciones y sin pararse en los medios para lle-
das, reduce la jornada de trabajo y establece límites a la servi- efecto. Una vez logrado el establecimiento que se indi
dumbre por deudas. Tampoco pasa nada. ca es necesario darles el apoyo del gobierno
Un país tan lleno de indios (más de16007o en J810) no podía a las clases de color en todo aquello que n
seriamente aspirar a la modernidad y el progreso, parecen ha- sea vwlacwn abierta de la justicia (citado por M Gonzál o
ber pensado los liberales. Su tendencia a vender poco y Navarro). · ez
comprar Lo indispensable los hacía enemigos de la panacea de
la época: el libre cambio y la empresa libre. Su apego a técni- más algunos de los ciudadanos preocupados por
cas ancestrales era la negación del nuevo dios encarnado en la ta del mdw, que se agrupaban en la Sociedad Indianis-
tecnología. Algunos intuían mar de fondo: Manuel Castella- a ex¡cana, se expresaban en los siguientes términos:
nos pensaba que los indios eran "inertes al progreso intelec-
tual por aversión a los que llamaron conquistadores" . De La sociología nos enseña que la mejor manera de despertar de
cualquier forma, la visión del papel que jugaba y podría de- su marasmo a pu_eblos compuestos de razas relativamente
sempeñar el indio en la sociedad nacional no se apartaba, en cuan?o aun tienen en sí mismos materia modificable
esencia, de la que tuvieron los encomenderos y después los es e cruzamiento. Las mezclas de elementos étnicos
el progreso. No conozco yo un solo caso de m· divi'd d
criollos dieciochescos: una desgracia para la patria, un impe- bron d · T uos e raza
. cea. a Izados que se enlace con una congénere· todos
dimento para ser completamente franceses o norteamerica- tienden InStintivamente a mejorar su propia raza (F , . ,
nos, que parecía ser la única manera imaginable de ser mexi- Escudero, 1911). ranc1sco
canos.
Algo había que hacer y se intentó a ratos, cuando las La mezcla, sin embargo, no debería ser indiscriminada:
guerras internas y externas dejaron tiempo para ello: atraer
inmigrantes para mejorar la raza y dar el impulso que el país La mezcla del con el indio da corno producto al ser más
requería. Algunos habían llegado por su cuenta para cubrir el degenerado, física Y moralmente, que se puede i .
vacío que dejaron los "gachupines" al repatriarse precipita- en buena hora capitales extranjeros y
damente cuando se consumó la independencia. Franceses, eses, a _con su impulso nuestras re-
ingleses, alemanes y "gringos" se apresuraron a ocupar su lu- gwnes, que los recibiremos con los brazos abiertos Y les dare-
mos toda . clase de garan(tas, pero no nos tra1gan
. .
chmos pues
gar al frente de jugosos negocios. Pero venían pocos; la inse-
guridad de un nuevo país con fama de bárbaro e insalubre los e 11.os mismos no los recibirían en su querida Home '(lose'
D Iaz Zulueta). ···
ahuyentaba. Hubo que ofrecer todas las facilidades y anun-
ciar a México como tierra de conquista y enriquecimiento rá- El pat · · ·
unos nmomo a fin de cuentas, el patrimonio de
pido. Durante la primera presidencia de Porfirio Díaz se cuantos y estos hubieran preferido compartirlo Yagran-
154
155
darlo con extranjeros blancos y no con indios prietos. Creel M pro.fundo resultaba ser la negación radical del
pensaba que 100 mil inmigrantes europeos valían más que exrco nnagmano. Las pugnas por la tierra ,
medio millón de indios. Con el blanco, se afirmaba, llegaba libre y individual en
la técnita, el espíritu de empresa, los buenos modales, el recama a e mahenable, son las pruebas más evid'
progreso; del indio sólo cabía esperar abulia, odio taimado y tes una drver.gencia irreconciliable. Pero no sólo
traición a la vuelta de la esquina. Era un conciudadano inde- pro de la , trerra:
. . era. todo. lo indio lo que se vera
, como
enemigo d e1 Mexrco rmagmano.
seable, aunque fuera la mayoría. Y osaba pretender que sus
tierras, que eran parte del patrimonio de "todos" los mexica- Desde la Independencia hasta la Revolución:
nos, eran sólo suyas y no estaban en venta. Las dos civiliza-
ciones marchaban por rumbos diferentes. De 1acuerdo
de · d' con la. ideología
. de la época • el gob'Ierno se ocupo.
os primero, para acabar
después para reprimirlos en
Ises onza ez Navarro).
El indio enemigo

¿Cuál es el México imaginario a lo largo del siglo xrx? Es un el indio que defendía sus tierras en el
país que se quiere rico y moderno. La riqueza se entiende co- . .rs,. e m lO azuzado para tomar parte en leitos
mo el resultado natural del trabajo individual y se expresa en mdros. comuneros peleando entre sí por los
la propiedad privada. Las diferencias de riqueza se justifican Ce fus. tramposamente ambiguos desde la
por el mayor o menor empeño que cada quien pone en pro- o oma, .e mdw ast (y lo eran casi todos), constituía una
mtolerable para la paz y la tranquilidad . , l
ducirla; es asunto personal en el que no deben influir diferen- Mex1co 1m · · S que exrgta e
cias previas como las que establecía el haber nacido en una u , agmano . e empleó la fuerza para someterlo Se
la "el cuartel civiliza al indio" . .
otra casta durante la dominación española. Ahora todos los
Ast concebta el problema Manuel Bolaños Cacho n
mexicanos eran iguales y cada uno responsable de su propio
destino. El patrimonio cultural del país, que incluye los re- menos que en el Boletín de la Sociedad Indianista
cursos naturales, era un todo común que cada quien debía
poder aprovechar a su manera, en libre competencia, sin pri- f..la solución, entonces, es la adaptación del indio por la
vilegios para ningún grupo. de ser actual. cercano a la bestialidad
La modernidad del México imaginario era un producto de . . a , Y una esperanza de mejoramiento dentro
importación. Los adelantos tecnológicos debían jugar un pa- una relativa tiranía, optamos por lo último e t 1
pel importante. "Los caminos de hierro resolverán todas las efmque rols se han 1evantado alguna vez débilmente · · · on ra os
los indios
ontra a ordenanza no han intentad . . h .
cuestiones políticas, sociales y económicas que no han podido visto impasibles su llamado
resolver la abnegación y la sangre de dos generaciones'', pen- impasibles las familias marchar.
saba Zamacona. Las costumbres de los países avanzados her qUien sabe o para no volver, al jefe del hogar al
debían imitarse: sus costumbres políticas, sus modas, sus es- ermano, al mismo hijo. y cuando el recluta vuelve es
pectáculos. Se legisla continuamente para construir la moder- a pesar de todos los vicios adquiridos, a
nidad del México imaginario según el modelo francés o el de lo que, en realidad, la
norteamericano, ambos en pugna por ser el dominante y arn· s , va . a. SI o un medw mdirecto, aunque pobre or
bos resentidos por las guerras e invasiones que les restaban para mejorar la condición y
prestigio durante algún tiempo.
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"Civilizar", palabra clave. En México, civiliza: Otros casos de rechazo ocurren en diversas partes del país.
do siempre desindianizar, imponer occidente. SI elmd10 esta- En la ciudad de México subsistió durante algún tiempo el
ba aquí y era la mayoría, la sol.ución .de un moderno er.a colegio de San Gregario que había sido fundado por los je-
civilizarlo. En parte, esto quena decu apaciguarlo, dome_stl- suitas Y tenía por misión original formar curas indios. A raíz
carlo, acabar con su violencia. "No debemos estar tranquilos de la Independencia, en 1824, se produjo en torno al colegio
hasta que veamos a cada indio con su garrocha en la mano , un debate revelador: si los indios eran ciudadanos iguales a
tras su yunta de bueyes, roturando los campos", los demás, no había razón para que tuvieran un colegio exclu-
Porfirio. El mejor camino, por más seguro, sivo, ya que eso significaba continuar con las prácticas discri-
blanquear a la población con el aporte civilizado de la mmigra- minadoras y paternalistas de los españoles, que tanto habían
ción europea. Era la fórmula para resolver un que contribuido a la degradación de la raza india. El doctor Mora
se entendía como problema racial: durante el h_ast.a propuso , al discutir el tema, que el término "indio" no fuera
los liberales avanzados como Mora aceptaban la mfenon- utilizado para denominar a un sector de la sociedad y que, por
dad racial" del indio. Pero la inmigración fracasó. Queda.ba ley "los indios no deben seguir existiendo". Finalmente se
entonces la escuela redentora, nueva panacea para desm- aprobó que el colegio de San Gregario continuara abierto,
dianizar a México. Y hacia la educación encaminaron sus es- aunque poco a poco se introdujeron modificaciones en su
fuerzos muchos talentos de la época. reglamento y terminó por transformarse en escuela de agri-
Había un primer problema: la diversidad lingüística. Igna- cultura para los no indios en 1853. Así coi1cluyó la única ex-
cio Ramírez llegó a proponer que se emplearan periencia de educación especial para los indios, en la que pu-
indígenas en la educación de los indios, pero la opmwn sieron el mayor empeño algunos egresados del mismo cole-
yoritaria que finalmente triunfó, de plano esa posi- gio, como Juan Rodríguez Puebla.
bilidad. Francisco Pimentel, en una polemica con Altan:Irano Por el lado conservador las cosas andaban peor. Lucas
sobre los caminos que debía seguir la literatura mexicana, Alamán pensaba que la instrucción de los indios era peligro-
quiso escribir el epitafio de los idiomas ·:El sa, tomando en cuenta que si sabían leer podrían caer en sus ma-
castellano es, de hecho, el idioma que la nos obras subversivas y alentar así su inconformidad y su
Mexicana es nuestro idioma oficial, nuestro IdiOma hterano. rebeldía.
Las indígenas de México se como muer- Si la escuela tampoco funcionó y el indio no se civilizaba
tas." Nada que hacer con el habla de los mdws salvo sepul- había por lo menos que ocultarlo para que fuese menos
tarla como a todo lo suyo. . sible y no pusiese con su presencia abrumadora una interro-
P;ro el problema básico no era la ?iversidad si- gación rotunda y cotidiana sobre los progresos de la moderni-
no un hecho de mayor peso en la realidad: el Mexrco zación en México . En la ciudad se prohíben las pulquerías o se
rio, rico y moderno habitaba en autorizan sólo en la periferia, en los barrios indios. En Tepic
de las mayores ciudades. La accron educativa,, que sr s Yen Jalisco se hace obligatorio el uso del pantalón a la euro-
emprendió y que alcanzó logros notables, no la Pea en vez del calzón de manta. Lo indio se refugia en las co-
colonial del perímetro urbano. Llegó po: al munidades, los barrancones de las haciendas y los arrabales
rural y apenas si se intentó en las comumdades mdras. Y es • Urbanos. Ahí permanece bajo el nuevo acoso.
a veces contra la oposición abierta e incluso violenta. de .1? 5 El campo indio se empobrece. Crece la población y se redu-
propios indios: los kikapús, que habían recibido cen o se pierden las tierras. El empleo que ofr.ecen las hacien-
del presidente Juárez para establecerse en Coahmla, quema das es duro y se paga miserablemente . La situación llega a ser
en 1909 la escuela el mismo día en que debería inaugurarse. tan grave, que en 1896 se ordena el reparto gratuito de tierras
158 159
a labradores pobres. El liberalismo del México imaginario re-
conoce a regañadientes la existencia opuesta del México pro-
fundo.
La identidad criolla cede su lugar a la ideología del México IV
mestizo, pero sus contenidos de fondo no cambian. Hay un
alejamiento formal con España, hasta un en LOS (REVOLUCIONADOS)
los primeros años, y la antigua metrópoli, madre patna de TIEMPOS MODERNOS
criollos, nunca recuperará su condición de modelo a segmr
para los mexicanos. Poco a poco se va sustituyendo la heren-
cia jurídica que dejó la Colonia, aunque sólo sea para im.itar Las tribulaciones de una revolución decadente
otras legislaciones. Octavio Paz es tajante: "Los mestizos
destruimos mucho de lo que crearon los criollos y hoy esta- Estamos en 1940, último año del régimen presidencial de Lá-
mos rodeados de ruinas y raíces cortadas. ¿Cómo reconciliar- zaro Treinta años atrás estalló la Revolución que
nos con nuestro pasado?" El México mestizo, imaginario, si al esclerosado régimen porfirista. En 1917 se pro-
bien se distancia de España, nunca rompe con occidente, ni mulgo la nueva Constitución que fijaba el marco jurídico
intenta hacerlo. La aspiración, el futuro, siguen en otra par- dentro cual debería desenvolverse el México que surgió de
te. La imitación es la ruta. Ignacio M. Altamirano lo dice con la rebehon la primera gran revolución del siglo xx.
optimismo nacionalista: Las luchas de faccwnes, los intereses encontrados o divergen-
que durante la etapa armada, han sido conci-
En México, todavía no nos hemos atrevido todos a dar el gri- liados, ehmmados o, en todo caso, obligados a encuadrarse
to de Dolores en todas las materias. Todavía recibimos de la dentro de un nuevo esquema unificado de poder nacional a
exmetrópoli preceptos comerciales, industriales, agrícolas Y lo largo de 25 años todavía sangrientos. ¿Cuál es entonces' la
literarios, con el mismo "temor y reverencia" con que estructura del control cultural creada por la Revolu-
recibían nuestros abuelos las antiguas reales cédulas en que Cion?
los déspotas nombraban virreyes, prescribían fiestas o daban . En primer término, fueron desplazados del poder los prin-
la noticia interesante del embarazo de la reina (citado por Jo-
_grupos que lo detentaban durante el porfiriato. La
sé Luis Martínez).
VIeJa oligarquía terrateniente había resentido el impacto de la
Amado Nervo, años después, resumiría con aprobación los agraria, intensificada en el último sexenio en una es-
cala sm precedente. Los cacicazgos regionales en que se sus-
empeños del México imaginario:
tentaba el poder central y que se manifestaron todavía (con
... y considere, por fin, que todo lo bueno que tenemos en la
otros nombres, quizás) al triunfo de la Revolución, habían si-
nación es artificial y antagónico del medio y realizado, por do en su gran mayoría destruidos o incorporados al nuevo
ende, a despecho del criterio popular. Con palpable disgust? aparato político, el partido oficial creado por Calles. El ejér-
de la masa del país tenemos constitución liberal; con mam- Cito d.e los ."pelones" fue sustituido por el nuevo ejército re-
fiesta repugnancia del pueblo y de las clases acomodadas y éste, a su vez, perdió y quedó
tablecimos la independencia de la Iglesia y del Estado, Y laici- Jo la autondad del poder poht1co. Los mtereses extranjeros
zamos la enseñanza oficial, y con ostensible oposición de los que controlaban directamente sectores fundamentales de la
mexicanos poseemos ferrocarriles y telégrafos y . .. hasta la re- ec?nomía mexicana a principios del siglo habían sido si no eli-
pública (ibid.) ll1Inados, sí afectados seriamente: el último golpe la re-
160 161
ciente expropiación petrolera. Los orientadores ideológicos ponía la mesa (producción de en r , .
del antiguo régimen, los "científicos", fueron reemplazados de mano de obra, estímulos fi gia, capacitación
etc.) a cambio d es, protecc10n del mercado
por una nueva camada de intelectuales que asumían la tarea de e SU no OpOSICIÓn abi t · · . '
construir y justificar el proyecto de la Revolución. en los proyectos de un desa II .er a y su participación
0
El proceso de exclusión de los grupos de poder porfirista nente e imparable. rro naciOnal que se veía inmi-
descansó, en primer término, en el triunfo de las armas rebel- P or supuesto, la participación 1 d ..
des, es decir: en la fuerza. En una fuerza que contó , durante ficios del control cultural no eclSlones .Y los bene-
su etapa armada, con el respaldo y la participación directa de condiciones . Para estar hab' IS n uyeron por Igual ni sin
la mayoría de la población del país. Poco después, la Revolu- reglas del juego. Una que esto, es,_ a.ceptar las
ción hecha gobierno usó también la fuerza de las leyes para la obediencia a las decisiones ue, a vez mas ngidamente,
restringir o suprimir los elementos culturales y los recursos abrumadoramente en la ·due se concentraron
que aquellos grupos derrotados consideraban propios y po- ca. Acatamiento Y lealtad premise ente de la Repúbli-
nerlos ahora al servicio de la "nación", es decir, del nuevo ré- ción en el nuevo orden A, ..as de la participa-
individuales sobre la ba.se beteficios corporativos e
gimen.
¿Quiénes sustituyeron en el poder a los antiguos porfiris- "el que tiene más saliva tra ea e es la pedrada" o
tas? En un primer momento, los generales y jefes de los ejérci- desigualdad de tamaño 0 d; · .con e.I tiempo, la
tos revolucionarios. Entre ellos siguió la lucha por el dominio tarse se fue ensanchando por fn de saliva, de acor-
o, al menos, por el respeto a lo que consideraban derechos al chico, por lo menos arreqbuaet e PI ezlgrande, SI no se come
a e p ancton
propios legítimamente adquiridos por su participación en la L.os nuevos grupos en el od . .. .
lucha armada: sus intereses personales o de grupo; sus decisiones sobre un conjunfo requ.enan eJercer sus
programas y sus reivindicaciones; su autoridad en una región tos y recursos culturales del . y E y mas vanado de elemen-
determinada. En la nueva contienda (la pelea entre los vence- meta de la Revolución· ropais. sa era, por supuesto, una
dores) muchos fueron eliminados físicamente, otros relega- políticas, sociales e I?Per las ataduras económicas,
dos, algunos premiados en la unificación final: un último sarrollo nacional bajo el que ya constreñían el de-
round entre los ganadores para decidir la victoria definitiva.
ción diferente, más am Ifaor y una distribu-
Pero los generales de la Revolución no podían permanecer ni conformaban el los bienes que
solos, ni por mucho tiempo, al frente de un país que se insti- baj o control del Estad . tural del pais. Pasaron pues
tucionalizaba y requería la presencia de otros grupos, otras existían (tierras petróf no /olo materiales que ya
habilidades. Los nuevos grupos accedieron al poder dentro de nuevas empresa's errocarnles, sino también
do . . Ivas que el gobierno fue fu d
un complejo mecanismo político en el que tenían cabida en Y que hicieron crecer el sector públi d 1
forma corporada: los obreros, a través de los sindicatos Y como el sector social control . co e asi
Por el propio Estado p ado mas 0 menos md1rectamente
centrales adictos y reconocidos por el gobierno; los campesi· no sólo el control d . 1 ero un proceso de esa naturaleza exige
nos, mediante sus organizaciones unificadas y controladas
todos los elementos e fts recursos materiales sino también de
desde arriba; el ejército, aunque pronto dejó de tener una
dan sentido dentro urales que los productivos y les
representación corporada en el aparato político; el "sector bernamental abare e un I?royecto. De ahi que la acción gu-
popular'' en el que cabía de todo y terminó por ser el sector de la VI.da me . ara con Igual o mayor interés otros campos
más importante, el que mayor peso tendría en las decisiones. XIcana y se emp - .
Aunado a lo anterior, una burocracia creciente, con fuerza culturales ind. en expropiar o crear los
Instrumentació d Ispensa es para la formulación y la
propia. Y un sector empresarial privado al que el Estado le n e su proyecto naciOnal.
162 163
. ue retomaba vistiéndolo con nuevo ro- militar como en lo ideológico, los ocupan gente que procede
Una pr!I?era meta, ':1 . éxico debía ser una sociedad de las clases medias urbanas que habían sido marginadas polí-
paje el vieJO ;;;-bre cuáles bases podría lograr- ticamente durante la paz porfiriana. No en todos los casos,
culturalmente omoge . , · ¿ na vez más el mestizaje: se por supuesto: los movimientos agrarios entre los que destaca
y lo; remanente,s que el zapatismo, aunque aceptan la participación de intelectuales
Po lo fueran debían integrarse cuanto antes. Esa s.e, tema co- urbanos simpatizantes, no pierden el control de sus fuerzas,
n bl" · , n de los gobiernos de la Revolucwn, al ni renuncian a sus demandas hasta su derrota final.
m? una.o ¡gaclO v rtía en un importantísimo elemento En la etapa armada de la Revolución participan el México·
ffilsmo tiempo se con e 1 'f 'dad Y fundamentar su orgma- imaginario y el México profundo, cada uno por sus propias
lógico para reforzar su eg1. 1m1 .
lidad. Había antecedentes mmediatos. . , razones y en procura de sus objetivos propios. La unificación
posterior de los grupos revolucionarios, por la eliminación de
E 1909 Andrés Molina Enríquez :-:os grandes
n , f sume la v1s1on del autor unos y la sujeción de los otros, y la versión oficial de la histo-
problemas nacionales. Un odre 1 . dad mexicana: ria de la Revolución, han hecho que se ignore o se menospre-
sobre la heterogénea composlclon e a socle cie que aquél fue un movimiento formado por una gran diver-
sidad de sublevaciones que respondían, en gran medida, a
La base fundamental e indeclinabl; de. todo trabajo l condiciones locales y regionales de carácter particular. Todas
l f turo al bien del pais, tiene que ser a co I éstas, por supuesto, eran resultado de las formas de domina-
nado. ,endeolous mestizos como elemento étnico preponderante ción que habían cristalizado en el último tercio del siglo XIX y
nuac10n bl · '
y como clase política directora de la po aciOn. la primera década del presente; pero de ninguna manera eran
uniformes ni tenían el mismo peso en todos los lugares del
. , sólo el mestizo estaba en condiciones país ni para las distintas capas de la población. La mecha que
Para Molma. . eía al indio dividido, desorganiza- se encendió hizo estallar polvorines muy diversos. Los moti-
de lograr la v do sólo en atender su subsis- vos de la participación en la lucha fueron variados; tal vez en
do, sin coheswn mterna Y ocupa ' histórica ca-
algunos casos, antagónicos. Los testimonios que se han reco-
tencia. El criollo ya con.tdaabda el triunfo li- gido en años recientes de gente que vivió la Revolución
de encarnar 1a nacwna11 1 .
muestran con claridad que fueron muchas las historias para-
1857 ese papel lelas que condujeron a la derrota del régimen porfirista. Esas
Los historias no se han unificado: unas triunfaron sobre otras en
la lucha por el poder, algunas obtuvieron beneficios y las de-
quieren criollos, pero me definen satisfactoria-
go nuevo cuyos contem os nunca se más quedaron igual; la unidad formal que se logró a fines de
los años veinte fue la unidad de las corrientes vencedoras, de
mente. t mesti- ninguna manera la integración de todos los intereses y todas
. ué la Revolución se afirmó como un proyec o -
q "la bola" proceden de todos los estra. las demandas que confluyeron en el movimiento revoluciona-
zo? Los que se van a · roporción 01 rio .
tos grupos Y regiones, aunque en ¡gua1 P demandas
El proyecto triunfante, el que definió el programa de la Re-
la misma posibilidad de múltiples Volución Mexicana, no fue el proyecto campesino de Zapata
específicas en los programas de cada or todo el país . Las Y otros grupos que se sublevaron por las mismas razones y
contingentes que se levantan en armas p , sinos in-
masas combatientes son, en su gran en lo con los mismos propósitos en diversas regiones del país. Ellos
dios Y desindianizados. Los mandos, en cam lO, Pelearon con un sentido preciso que Womack resume así al

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comenzar su libro sobre Zapata y la Revolución Mexicana: pueblo mexicano, el pueblo mestizo; es un hecho necesario
''Este es un libro acerca de unos campesinos que no querían previsto y anticipado por la historia. A partir de la
cambiar y que, por eso mismo, hicieron una revolución." ción será posible la incorporación plena del mexicano a la cul-
Evidentemente, no fueron esos anhelos los que predomina- tura universal.
ron en las metas nacionales que progresivamente formularo n Esta ideología se expresa de muchas formas en la produc-
los gobiernos de la Revolución. Sin embargo, la partic.ipaci.ón ción artística y cultural que auspician los gobiernos revolu-
real del México profundo en el proceso revoluc10nano, h1zo cionarios de manera clara hasta 1940 y con menos énfasis y
indispensable que se incorporaran demandas campesinas, an- más esporádicamente a partir de entonces. La raíz india
te todo la restitución y el reparto de las tierras. Pero el siempre se reconoce: los murales glorifican al México precolo-
programa revolucionario no se identificaba con . nial Y sus signos presiden todas las alegorías sobre la historia
tos de fondo de los indios y los campesinos que, dicho con pa- y el destino de la patria. La música nacionalista busca re-
labras diferentes, significaba la decisión de mantener su cul- cobrar instrumentos y ritmos que suenen a prehispánícos. La
tura propia, ejercer un mayor control sobre ella y sobre es.a arquitectura, en algunos momentos, no rechaza la ornamen-
base desarrollarla; no sustituirla, pero sí enriquecerla a medi- tación azteca o maya. La arqueología se ve como una tarea
da que se recuperaran los niveles de control cultural que patriótica y nacionalista que debe concluir en la restauración
cuatro siglos de dominación les habían arrebatado a los de los grandes templos y en las vitrinas de los museos, nuevos
pueblos y comunidades. El sentido de la reforma agraria era templos de la nacionalidad. Cuauhtémoc es el primer héroe,
uno para los campesinos (la recuperación de un territorio que el primer mexicano que simboliza la eterna lucha por la
era a la vez recurso material indispensable, espacio social, ele- soberanía nacional.
mento lleno de significados simbólicos y emotivos: posibili-
dad de sobrevivencia, pero sobre todo de continuidad) y otro No faltan las formulaciones contundentes al respecto. El
Manifiesto del Sindicato de Obras Técnicas, Pintores y Escul-
diferente para los planificadores y dirigentes del México que
tores , de 1923, afirma: "El arte del pueblo de México es la
surgió de ia Revolución: para éstos era una manera, sí, de ha-
manifestación más grande y más sana del mundo y
cer justicia social; pero ante todo un mecanismo para hacer su tradición indígena es la mejor de todas."
producir la tierra en función de los nuevos de-
sarrollo nacional. Este proyecto no pretendia la contmmdad A diferencia del nacionalismo criollo, el nacionalismo de la
del México profundo, sino su incorporación, por la vía de Revolución no puede ignorar al indio vivo. Los rostros indios
negación, a una sociedad que se quería nueva. Por eso Méxi- invaden los grandes paños de la escuela mexicana de pintura,
co debía ser mestizo y no plural ni mucho menos indio. los grabados que recogen la herencia enorme de Posada las
La concepción ideológica del México mestizo de la Revolu- ilustraciones de los libros de texto . Indios de rostros bron'cea-
ción no fue, no ha sido, tarea fácil. Esquemáticamente, la dos , ojos oblicuos, pómulos altos, que visten de campesinos
versión que predomina puede enunciarse así: la raíz profunda o danzan con sus atuendos ceremoniales en la fiesta del
de nuestra nacionalidad está en el pasado indio, de donde Pueblo y que a veces, en alguna alegoría, se abrazan fra-
arranca nuestra historia. Es un pasado glorioso que se con el soldado también indio, el obrero mestizo
derrumba con la Conquista. A partir de entonces surge el ve:- Vestido de azul y algún ingeniero de cabello amarillo y ojos
dadero mexicano, el mestizo, que va conquistando su histona claros. pl arte popular y las artesanías se valorizan y sirven
a través de una cadena de luchas (la Independencia, la Refor- como signo para afirmar la particularidad del mestizo mexi-
ma) que se eslabonan armónicamente desembocar El México profundo mostró por un momento su pre-
la Revolución. La Revolución es el punto fmal de la lucha de sencia real y no fue posible cerrar los ojos ante él:
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y con nos México profundo dentro de una sociedad que se lanzaba por
verdades. Ex1sha Mexlco como P · No era nada
los caminos de la modernización a la occidental. Para ello re-
piraciones, · del sultaba indispensable acortar la desigualdad que separaba a
aquellos sectores de los que encabezaban el México moderno,
dios Y los Y os en , E istían México Ylos me- eliminar la miseria y las carencias más evidentes que habían
con todos los humanos;.. .x d Monsiváis). resultado de un proceso de dominación y explotación ince-
xicanos . . . (Manuel Gomez Morm, Clta o por sante durante 400 años. Pero el objetivo no era el de crear las
condiciones para el florecimiento de la civilización del Méxi-
Pero si bien el indio existe Y el México profundo :; co profundo, la civilización mesoamericana, porque no acep-
bien poseen valores positivos Y rescatables, al tó la diferencia, es decir, no se admitió que el proyecto na-
cional incluyera la permanencia de la población india como
?e y a través de
un sector con cultura propia, diferente a la del resto de la so-
mdio,lest? (es decir, occidental); y, por ciedad mexicana. De hecho, como se verá en la siguiente sec-
ella a a CIVI Izaci. llos símbolos del México
ción, la diferencia de civilización no se reconoció como tal: se
propia imagen de país vio como un resultado de la desigualdad, como un nivel de
desarrollo histórico inferior en el que habían sido obligados a
ecto educativo de José Vasco?celos . es una expre- permanecer los indios. Si la desigualdad desaparecía o si al
sió';.1 :Oda de tiempo. se atenuaba, la diferencia desaparecería al mismo
menos
pone a Quetzalcoatl JUnto a ns 10 y · 1 uier intento
enseñanza
de educaciOn especia me
cr:s
qdiversas re-
. Manuel Gamio bajo el argu-
En lo que atañe a la población india y a todos los sectores
que forman el México profundo, el proyecto de la Revolución
giones indias, como lo propom_a · dios" Daniel planteaba reivindicaciones condicionadas a que los beneficios
t o de "primero son mexicanos, 1uego m · t . que se otorgaban a esos mexicanos fueran al mismo tiempo
Cosío • 'tos de aquel momen o.
men Villegas resume así 1os proposi los instrumentos para su integración, esto es, para su desin-
dianización. Se devuelven tierras que habían sido usurpadas a
El indio y el lo largo de cuatro siglos, pero con el propósito de que la agri-
un soporte pnnclpallSlmoh eme exaltar sus virtudes Ysus cultura tradicional se modernice y se ponga al servicio del
nueva sociedad; por eso . a la su recogimiento, su programa de desarrollo económico que se adopta para el
logros: su apego al trabaJo, su . . ' ías teatro. País. Se llevan escuelas al campo y a las comunidades indias,
sensibilidad revelada en danzlas, Pero no para que en ellas se estimule y sistematice el conoci-
t bién menester anzar
eral a leer las grandes obras literarias de 1a miento de su propia cultura, sino para que se aprendan los
umversa , las de Platón, Dante, e ervan tes , Goethe .
Humanidad: elementos de la cultura dominante. Se extienden los servicios
médicos, pero no hay ningún esfuerzo permanente para cono-
1 r 't del problema Ji- cer y desarrollar la medicina mesoamericana. Se reconoce y se
El asunto, por corriente de la aprecia el amor al trabajo de los campesinos, pero se quiere
terario Lanzar a los mdios y a os p s on-
Que ese trabajo se aplique de otra manera y para fines que son
cultura. universal" era el proyecto ajenos a la orientación propia que se le da al trabajo en el Mé-
día a los demás niveles del go 1 ctores del
De lo que se trataba era de mtegrar a to os os se Jeico profundo. Se valoran algunas manifestaciones de las cul-
turas indias y campesinas (las artesanías, las expresiones
168
169
. .d des aisladas fuera de su con- ricanos llegaron con rezago a su encuentro con Europa, al
artísticas), pero como actlvi a les pretenda ser un
texto y sin que el apoyo que se . e integral de las ca- mismo tiempo que afirmaba la existencia de valores "positi-
estímulo al desarrollo cultural pro1IO de igualdad, pero se vos" en las culturas indias, que deberían respetarse y aun in-
munidades. Se los_ o:ez
más, la civilización corporarse a la cultura nacional.
Gamio reconocía la diversidad cultural de México, a la vez
niega el derecho a la diferdencia. 1 del proyecto nacional.
del México profundo que a exc m que postulaba la necesidad ineludible de crear una sociedad
homogénea para forjar una verdadera patria. Sólo que su
propuesta incluía una especie de etapa de transición en la cual
La redención del indio por la vía de su desaparición se daría espacio a las peculiaridades culturales de los diversos
grupos para facilitar su más firme y menos conflictiva in-
. , '' 1 Revolución hecha gobierno tegración a la nueva nacionalidad. Así, no duda en recomen-
Ante el ''problema mdigena ara los pueblos indios Y
institucionalizó un con los tiempos. dar que los grupos étnicos tengan representación como tales
buscó una fun_damentaci?n _teor!ca La figura a la que se le en los órganos legislativos (al igual que los sindicatos, las aso-
Este proceso diO lugar al o es Manuel Gamio, el ciaciones profesionales y otros grupos con intereses defini-
reconoce la paternidad del m dos, en un Estado que se vislumbra corporativo). Insiste en la
primer obra en la que necesidad de reconocer las diferencias regionales de los pue-
En 1916, GamiO pu_bhca_ or;an mentaies que habrá de blos indios, lo que implica que la política federal no debe ser
están _las. muy reciente. Gamio rígidamente uniforme. Sugiere que no hay incompatibilidad
seguir la pohtlca untos de vista del relativismo entre muchos usos indios, incluso sus formas internas de go-
comparte, por aquellos anos,_ os p se introdujo muy tero- bierno, y la constitución de una verdadera y única nación,
siempre que se aseguren los requisitos mínimos de lealtad y
cultural, Franz Boas,
participación en un mismo proyecto nacional. Insiste en la
prano en Mexico, pues Pd Escuela Internacional de
intervino en la e . as que se creó con oca- urgencia de formar profesionales que estén capacitados para
Arqueología y Etnografla n la perspectiva teórica estudiar las características étnicas de la población mexicana,
sión de las fiestas del egu lturales de los diversos pues "es axiomático que la Antropología en su verdadero,
del relativismo, las una sola y única tabla amplio concepto, debe ser el conocimiento básico para el
pueblos no pueden ser Jerarqmza · · mo unilineal sino desempeño del buen gobierno, ya que por medio de ella seco-
lo quiere el evo1ucioms , noce a la población que es la materia prima con que se gobier-
de valores, como valorarse en su pro- na y para quien se gobierna''.
que cada una de ellas debe Zonfrontación de unas
pio contexto y _sm dqu:uperioridad e inferioridad. Pero el fin último no está en duda ni el indigenismo contra-
con otras haga uso de e . tizó muchas de las dice en nada el proyecto de país que la Revolución triunfante
Esta convicción relatJv_Ista de del indio, la nega- ha ido cristalizando: se trata de incorporar al indio, es decir,
opiniones en boga: la I_nfenon a las culturas indias y, en desindianizarlo, hacerlo perder su especificidad cultural, his-
tórica. El asunto es cómo hacerlo mejor. Para Gamio el cami-
ción de de la cultura no es claro:
consecuencia, la_ su .da Simultáneamente, GamJ?
tal en todos los ordenes e advl 1 . lt ra "universal" (occJ·
admitía el ef
dental) en la ciencia posltlva, en a
consecuente ...
l pueblos mesoame-
Para incorporar al indio no pretendamos europeizarlo de gol-
pe; por el contrario, indianicémonos nosotros un tanto, para
y en la religión católica. Aceptaba que os presentarle, ya diluida en la suya, nuestra civilización, que en-
170 171
tonces no encontrará exótica, cruel, amarga e
Naturalmente que no debe exagerarse a un extremo n tcu o e denas crea el Departamento Autónomo de Asuntos Indíge-
acercamiento al indio. nas; en 1940 se celebra el primer Congreso Indigenista Intera-
mericano en Pátzcuaro; en 1948 se crea el Instituto Nacional
Como se ve Gamio se reconoce afiliado a la cultura occiden- Indigenista. Estas fechas revelan la continuidad del empeño
tal ("nuest;a civilización": la no y se asume educativo de los gobiernos revolucionarios en relación con la
vocero del México imaginario. Las tests Manuel amlO población indígena. La meta nunca varió: se trata de llevar
continuarán inspirando al indigenismo mexicano educación a quienes no la tienen. ¿Cuál educación, con qué
siguientes décadas Y marcarán los del mdl- contenidos? Los de la cultura nacional, por supuesto, que es,
genista en otros países de América Latma. el, ro- finalmente, una modalidad derivada de la cultura occidental.
paje teórico, cambiarán al paso de los años, se Y Al principio y durante un buen tiempo los encargados de lle-
refinarán· pero se mantendrá la d:l var ese "mensaje civilizador" eran los no indios, los portado-
res naturales de la civilización occidental. El asunto fracasó:
como teoría Y una práctica políticas
ni ellos entendían a los indios ni los indios los comprendían a
. mentadas por los no indios para lograr . de
los pueblos indios a la nación. La que es lo ellos. Fue necesario buscar otra solución y se decidió recurrir
"bueno" Y lo "malo" de las culturas mdlas, que es lo apro- a los propios jóvenes indios: escoger a los mejores, sacarlos
de sus comunidades, llevarlos a un medio "civilizado" que
vechable Y lo que se debe desechar' no es, cues-
estaría preferentemente en las ciudades (focos centenarios de
tión en la que cuente la opinión _de mdlOs: es
la civilización), someterlos a un lavado de cerebro mediante el
asunto como toda la política mdlgemsta, en el que so
cual reconocieran la inferioridad de su cultura y la superiori-
tienen los no indios, los "nacionales"' que ejercen e
control cultural en el país y aspiran a generalizarlo. . d dad de la cultura nacional y devolverlos después a su medio
Si se analiza la labor indigenista desde hasta e de origen, convertidos en "agentes de cambio", para lograr
los setenta se puede confirmar la constancia del desde dentro, más fácilmente, la ansiada transformación que
to gamiano. Se postula una acción integral conduciría al progreso . "Para que la cuña apriete debe ser del
táneamente todos los aspectos del r' _de- mismo palo", parece haber sido la divisa en aquel
sarrollo económico, educación,. salud, po Algunos jóvenes indios, como las lenguas indias en el proyec-
ideología, etc. Esta acción múltiple debera_estar a to de castellanización, serían empleados como herramientas
investigación científica que revele carencias, deficiencias . Y útiles para la desindianización. Los avatares de este proyecto
posibilidades, para que el "cambio cultural'_' que es Ysus resultados a veces contradictorios serán analizados bre-
vemente en el siguiente capítulo.
llevar adelante, ocurra con el menor confhcto As •
por ejemplo, será necesario estudiar. las En los demás campos de la "acción integral" indigenista el
aun darles alfabeto y producir pero ue Proyecto fue, en esencia, un intento de sustitución. Si bien se
para estimular el desarrollo de esos IdiOmas, para q impulsó en algunos casos el estudio de la cultura y las condi-
sean un instrumento eficaz y que la alfabe- ciones de vida de la población que habitaba las regiones atendi-
tización y la castellanización postenor Y defimtiva. an- das por los centros coordinadores indígenas (que deberían
En 1922 se crean las escuelas rurales; en 1925 se echan a corresponder a los sistemas definidos por Aguirre Beltrán co-
dar las Misiones Culturales; en 1931 Moisés Sáenz mo "regiones de refugio"), tales investigaciones no estaban
el equipo que llevará cabo el plan piloto de. educacl? _ destinadas a fundamentar programas para el desarrollo de la
indígena en Carapan, Michoacán; en 1936 el presidente Car medicina, la agricultura o cualquier otro campo del conoci-
miento mesoamericano, sino a establecer un diagnóstico que
172
173
permitiera encontrar los mejores caminos para introducir en la c.ualquier aspecto de su vida: su idioma,
las comunidades indias las prácticas correspondientes de la sus sus hab1tos y sus prácticas tienden a aislarlo de
cultura nacional, moderna, occidental. Continúa, pues, :1 los nuevos aires que soplan por el mundo . Hay que abrir ple-
ese rnund? cerrado y lanzar a los indios al complejo
mismo sentido que les dio Sahagún a su monumental recopi-
lación: conocer para destruir mejor. En el caso de los frailes de la sociedad moderna. (Cambio cien discursos in-
se trataba de encontrar al demonio escondido, enmascarado por una carretera, dijo alguna vez Alfonso Caso, en-
siempre hasta en las prácticas aparentemente más inocentes; tonces director del IN!.) Para ello es necesario que el indio
en el caso de la acción indigenista, descubrir los factores que abandone. su cultura propia y adopte una diferente, ajena. La
obstaculizaban la integración del indio, es decir, los que lo nueva no admite particularismos, es decir, no admi-
hacen indio y no el mexicano pleno que la Revolución quiere, t: patnmomos exclusivos sobre los que pretendan
los que le dan su perfil y su identidad particulares, para remo- eJercer control umcamente los miembros de grupos que se re-
ver esos factores con mayor facilidad. Este punto se expresa servan el derecho de decidir quiénes son y quiénes no son in-
muy claramente en una de las tesis fundamentales tegrantes del Y esta ha sido, precisamente, la situación
das por Gonzalo Aguirre Beltrán: el indio debe pasar de la SI- que han los pueblos indios y la que les ha permiti-
tuación de "casta" en la que vive, a una situación de "clase", do so?revivir casi cinco siglos: conservar un conjun-
para que desde esa nueva posición contribuya a la transfor- to, sea restnngido y precario, de elementos culturales que
mación de la sociedad nacional en su conjunto. propios (recursos naturales, formas de organiza-
No es aquí el lugar para pasar revista detallada de los fun- cwn, codigos de comunicación, conocimientos, símbolos)
damentos teóricos y políticos en que se pretendió sustentar la a los cuales demandan el derecho exclusivo de tomar
acción indigenista; el terna fue debatido ampliamente desde La acción indigenista pretende romper esa exclusi-
fines de la década de los sesenta y existe una vasta literatura al vid,ad e Imponer desde afuera, ajeno, para decidir
respecto. Lo importante aquí es desentrañar el significado de que parte patnmomo cultural de los pueblos indios es útil
la política indigenista en términos del sistema de control Y y cuál otra debe ser erradicada y por quiénes.
tural que busca establecer la Revolución. los En .se trata de anular la capacidad de decisión de los
tos de sus más destacados exponentes (Agmrre Beltran, Juho (lo de ella queda tras el acoso constante de
de la Fuente Alejandro Marroquín, Ricardo Pozas, Alfonso la dommacwn colomal) e incorporarlos plenamente a un sis-
Caso, por sólo algunos de los mejor conocidos), de cultural en el que las decisiones se toman en
pese a sus divergencias de matiz y énfasis en ciertas cues- ajen.os a las propias comunidades. Al lograr esto se
tiones, queda patente la convicción de que la . habra .la tarea revolucionaria del indigenismo.
de los indios es una meta deseable porque es el úmco cammo La accwn mdigenista se ha visto entorpecida y frecuente-
para lograr la unidad nacional y asegurar el desarrollo; la in- mente anulada por otros factores además de la resistencia de
tegración se ve corno un proceso inevitable y natural que en el alos propios · · d'.ws. _La posición que ' se le asignó dentro del
caso de México ha sido obstruido por obstáculos históricos de parata admmistrativo federal al organismo oficial encarga-
dos clases: por una parte, la dominación que ejercen regional- do de llevar adelante la acción indigenista el INI lo colocó
desde . e1 pnnc1p10
co · · · en 1a d'f 1 .ícil situaci ón de' ser una
' entidad
mente los grupos "ladinos" (no indios) de las ciudades :ncla-
vadas en las zonas de refugio, que se benefician mantemendo ordmadora de lo que hac1an otras dependencias (en salud
obras. p, u' bl'Icas , ed ucacwn
d' · , , etc.), en un país en el que la coor-'
al indio marginado; por la otra, la resistencia al campo que
han generado las propias culturas indias. El indio sobrevive entre las unidades administra ti vas es siempre un
en un universo comunal estrecho, parroquial, impermeable a POSito declarado y sólo por excepción una práctica limita-
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da y de corta duración. Por otra parte, los intereses locales y
desarrollo en que el México profundo, agrario y popular,
regionales que la acción indigenista amenazaba tocar en sus
no es la meta smo tan sólo una fuente de la que se sustraen re-
mejores momentos como efecto necesario del cam?io de cursos hacer. posible el crecimiento del otro México, que
ciones de poder que se requería para acelerar la mtegrac10n
perfila moderno, urbano y cosmopolita. Con-
(los intereses de los intermediarios, caciques, curas, usureros, viene repasar rap1damente los principales procesos que deli-
empleadores de mano de obra india, etc.) fueron siempre un nean el nuevo rostro del México imaginario.
obstáculo difícil de vencer, entre otras razones porque esos
Un factor importante es el despegue industrial que ocurre
grupos mantenían estrechas . y no siempre confesables rela-
a! amparo de la segunda Guerra Mundial y que descansa ini-
laciones con funcionarios estatales y federales. El personal cialmente en la sustitución de importaciones. Comienza así
del INI, pasado el primer impulso misionero, perdió_ en gran
proceso en el que se amalgaman tendencias cuyos efectos
medida aliento y convicción y la actitud burocrática ganó fmales. l?s pade.cem?s los mexicanos de 1987: dependencia
terreno.
.que Imphca una sangría permanente de las ganan-
A mediados de los setenta se abrió paso un nuevo lenguaje cias por l.a industria, por el pago de regalías, y un
indigenista en las esferas oficiales. Las propuestas en favor de endeudamiento creciente por la importación de equipos y
una política de respeto y estímulo al pluralismo étnico del
partes ,q':le no produce la industria nacional; estancamiento
país, como alternativa al camino de la integración forzosa, · tecnologico y escasa capacidad de competencia
estaban en el ambiente nacional y en el internacional y fueron
de los en el mercado internacional, por
adoptadas por el discurso gubernamenta), aunque no sin
pohtlca de del mercado interno que asegura
contradicciones y ambigüedades. La acción indigenista, entre margen_es generoslSlmos de ganancia con poco esfuerzo y me-
tanto, cobró mayor dimensión gracias a un programa federal n.os cabdad; concentración de la industria en un puñado de
(COPLAMAR) que otorgaba facultades más amplias de decisión
que crecen tan anárquica como rápidamente; un
al INI; pero la acción no caminaba por los senderos del
de las demandas obreras a través de organiza-
discurso sino que se enfilaba masivamente por los cammos
smdicales obedientes, en última instancia, a las deci-
trillados de la práctica integracionista. El pluralismo como Siones Para decirlo en pocas palabras: la
posibilidad admitida, el "indigenismo participativo", el et- expans10n de un capitalismo salvaje, depredador, sin proyec-
nodesarrollo y hasta la necesidad de convertir a México en a largo plazo, apoyado en mil formas por el sector
una verdadera "Federación de Nacionalidades" (enunciada pubbco en el marco de la llamada economía mixta
por el licenciado Miguel de la Madrid durante su campaña co-
el ámbito de las actividades agropecuarias política
mo candidato a la presidencia de la República), forman ya
las tendencias son consecuentes con
parte del lenguaje indigenista oficial; pero la acción indigenis- a por mdustrial acelerado. Se relega la
ta real no se ha enterado.
y se pretende desanimar el cultivo di-
versificado onentado en primera instancia al autoconsumo·
se es rImu1an, en cambio, con créditos,
El nuevo rostro del México imaginario obras de infraestructu-'
ra, beneficios fiscales, certificados de inafectabilidad y la
pública llegado el caso, los monocultivos de exporta-
A partir de 1940, el proyecto nacional de la Revolució,n Cien o pa . . d . 1 ,
Mexicana se define finalmente y marca el rumbo que el pa1s
bi. ra m ustna_, asi como la ganadería que tam-
r/n se en gran medida a la exportación. Se frena el
visible sigue hasta nuestros días. El acomodo de las fuerzas parto agrano. Se establecen "precios de garantía" para los
revoluciomirias llega a su término y se impone un modelo de a!1n1en t os b'as1cos,
·
pero en tal forma que lo que garantizan
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esos precios es que los habitantes de las ciudades espacio que se empeña en hacer suyo, diferente. Está
comprar los productos que a ba- ahi mas por abandonado y empobreci-
jos, lo que permite abatu los salanos e? .beneficio .de las do, que por el espeJismo Imagmario de la ciudad. No rompe
empresas industriales. Se intenta, por medios, la sus vmculos con el mundo rural de origen. Incluso, reproduce
modernización tecnológica del campo, que en su lo que puede en su nuevo ambiente: cría puercos y gallinas
canización y en la introducción de semillas, fertilizantes e m- prepara las comidas de su región, celebra aquellas fiestas ;
secticidas que los campesinos no y, por l? tanto , su círculo con gente de la misma nostalgia y con
aumentan su dependencia frente a la sociedad dommante. Y Iguales problemas. La urbanización depende de ellos; pero
ellos no pertenecen al mundo urbano.
los intereses internacionales que se encubren en ella
mucho disimulo. Se abandonan las experiencias de Otros sí pertenecen, o al menos quieren pertenecer y lo
zar el agro que Lázaro Cárdenas había e,l t:Aexi.co aparentan. Esa media de. la que se habló ya en la prime-
rural queda, contra su proyecto, sometido al Mexico m- ra parte, encandilada, desarraigada y con tanta frecuencia le-
jana cada día más de alcanzar su meta y realizar sus sueños.
dustrial. · d' · Es una clase que recibió un gran impulso con la Revolución
Las ciudades crecen. El país, según los esta
oficiales, se transforma rápidamente en un. pais Su crecimiento es otro de los procesos que configuran ei
riamente urbano. Las ciudades se expanden sm plan m previ- nuevo rostro del México imaginario. Es la prueba palpable de
sión, como hongos al amparo de las <?on que la Revolución está alcanzando sus objetivos: tiene una es-
las ciudades perdidas, los cinturones de misena, más que la mayoría de los mexicanos, goza de
des de transporte, la falta de servicios, la prestaciOnes sociales, habita departamentos o pequeñas casas
solas, hasta donde le alcanza el presupuesto, tiene
desempleo disfrazado o de cara al sol, los
tos. Aumenta también, en menor proporc10n, el 1m- las y los conformismos que son congruentes con
do": la gente bonita, cada generación rubia. Y el sistema y el modelo imperantes. No abriga más propósito
las colonias exclusivas que pasan del estilo colomal smoli?a- que o.' al menos, conservar la posición que ocupa.
nés a las nuevas fortalezas del Pedregal de San Angel; Con el enfnamiento del nacionalismo oficial también la clase
ran los centros nocturnos, los restoranes caros, el abandonó las ligas simbólicas que hacían sentirse
de lujo insolente, el esnobismo que va desde el Impe- vmcu!ada con el profundo: vio su patriotería chafa y
rio mexicano" sostenido durante años por un exqmsito grupo muy nera y la fue sustituyendo por la aspiración de, si no ser,
de ricachones nostálgicos de nobleza y ansiosos de codearse se- por lo menos parecer gringa: hacia allá orienta sus patrones
manalmente con alguna de las tristes figuras del puñado de de consumo y de conducta, reales o sólo apetecidos.
aristócratas europeos retugiados en México durante la gue- En 1968 esta clase media dejó ver inconformidades profun-
rra hasta la ostentación insultante de los mighty mexicans en das que explotaron en el movimiento estudiantil. La causa de
las 'satinadas páginas de la revista Town and Countr;:. Crece, f?ndo debe buscarse en el hecho de que el crecimiento numé-
pues, además de la desigualdad entre el Yla cmdad, la nco de la clase media no había sido acompañado de una
desigualdad cotidiana en las calles de la cmdad. de nuevas y más anchas vías de participación en las
Muchos, muchísimos de los mexicanos que según los cen- que afectaban su vida y sus intereses. El aparato
sos y su lugar de residencia son urbanos, no forman parte del P?htlco daba ya muestras de una peligrosa esclerosis y la pro-
México imaginario. Es gente que participa, pero que no per- Pia expansión económica del México imaginario, único mar-
tenece. Participa de las miserias y las dificultades la co .las expectativas clasemedieras, presentaba fisuras y
trabaja ahí cuando puede y como puede, la habita en u encogimientos que resultaron premonitorios. A casi 20 años
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de distancia puede entenderse el de 1968 como una que proponen un modo de entender y llevar la vida (una cul-
clarinada de alerta, un pitazo de pehgro, que la apertura tura) que no está al alcance de todos (todos no son todos por
echeverrista y el inmediato y efímero bum petrolero se supuesto) pero al que debe aspirarse. '
garon de amortiguar hasta hacerlos inaudibles. De c';lalqmer Los ante _todo! la visión del México que
manera, algo fundamental se en 1?68:_la confianza no es, mc1tan a los 1magmanos a que crean, contra toda evi-
un vasto sector afiliado al México Imagmano en su prop1o dencia, en la realidad de su mundo, en la solidez y la viabili-
proyecto. d · · · ?ad de su proyecto. Los mensajes llegan más lejos, desbordan
Hay un fenómeno más, cuya no e las fronteras del México imaginario. Pero
zarse: el crecimiento de los medios de (y ¿que p1ensa un tarahumara si mira un video clip? . ..
lo escribo así, in-formación: no formac10n, volver Industrialización,
., ,
urbanización, clasemediatización ' infor-
Mucho se ha dicho sobre esto, aunque no lo mac10n, mas otros procesos derivados o convergentes, apun-
Habría que matizar con más cuidado: no .son lo m taría!l hacia una modificación sustancial de la dominación y
tienen los mismos efectos, la prensa, el rad1o .Y del s1stema de control cultural en el México de las últimas dé-
por mencionar sólo los medios NI siqmera: c.adas. ¿Es así? Esta cuestión debe verse con la óp-
poner un ejemplo, puede generalizarse sobre la prensa. (,co- tica desde su realidad profunda, porque los
mo juzgar con los mismos los de la camb1_os, por que parezcan desde la perspectiva
de opinión, los periódicos deportivos y las r,evistas de de qmen domma, no lo son necesariamente para quienes pa-
tos? El radio sigue siendo, por mucho, el de decen la dominación.
cación de mayor cobertura; pero la por . ,Han variado, o se han multiplicado, los frentes de expan-
ción preponderantemente urbana y por el tipo sion que amenazan y codician los territorios en que se asienta
que llega, despierta mayor inquietud atrae mas los anallSls el corazón. del México profundo. El despojo y la presión
críticos. Aquí no entraré en estas cuestiones, porque de lo que sobre las tierras comunales y ejidales y sobre las pequeñas
se trata es de perfilar en sus grandes trazos .los procesos que propiedades de los campesinos son provocados en algunas zo-
han conformado en las últimas décadas el sistema de control nas, corno hace 400 años, por la voracidad sin freno de la
cultural que hoy está vigente en el país. Para eso, basta con en gran escala. Pero hay nuevos intereses que tam-
algunas consideraciones de orden general. . d bten pretenden esas tierras: el crecimiento de las manchas ur-
Los medios de in-formación masiva llevan su .e banas, la petrolera, los centros turísticos y hasta
manera desigual a los diferentes secto.res de la la protecc10n ecologica entendida, naturalmente a la manera
cana. Tienen más incidencia entre qmenes participan del Me del México imaginario. Las diferencias entre los frentes de ex-
xico imaginario, porque están diseñados fundamentalme!lt.e pansión territorial existen, sin duda alguna: unos demandan
para esa parte de nuestro mundo. Son mano de obra local en mayor medida que otros; en alguno se
reccionales, centralizados y urbanos. Su h,onzonte de preocus Pagan mejores salarios, aunque la ilusión dure si acaso unos
paciones no incluye al México profundo: este aparece en _ meses; la ganadería, la ciudad y los campos petroleros destru-
como lo externo, insólito, pintoresco pero sobre Yen por distintos medios la vegetación y alteran los nichos
so, amenazante, profundamente incómodo. La ecológicos, en tanto que las reservas buscan conservarlos. Pe-
mesoamericana, para ellos, no existe: es pa ¡. ro más allá de esas diferencias, todos ellos acosan y mutilan
o rientación turistica. El público al que se dmge, caut territorios de pueblos y comunidades, reducen los espa-
, · · · para
vo es el que participa o ya cree en el Mexico Imagmar10 · . Y obligan, con variantes, a la respuesta defensiva del Mé-
' · ,
ése son las noticias, las opiniones, 1as 1magenes Y os s 1 omdoS XIco profundo.

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La política de sustitución de cultivos afecta, en. princi-
pio, la integridad territorial. Pero e.l de la .agncultura vidualista los ciega ante la realidad de la organización comu-
diversificada por otra de monocultivo tiene los efec- Su para la vida en el mundo tiene por modelo
tos destructivos sobre la civilización mesoamencana porque umco e mcontrastable cualquier pueblucho norteamericano
atenta contra el sistema productivo en que descansa una del medio oeste. El individualismo, el ahorro, la mesura (a su
economía orientada hacia la autosuficiencia y sujeta a los son los valores supremos que intentan imponer, va-
campesinos a la dependencia, del crédito, del de la l?;es aJenos que entran en contradicción inducida con la vi-
tecnología y hasta de la administración, en que antes s10n mundo y la práctica social del México profundo. y
estaban bajo su control. Lo mismo decirse, ¡;>or .s_u- tambien están en escena los misioneros ateos, los activistas
puesto, de los programas de modernizac10n y mecamzac10n los que se empeñan en "concientizar a las masas": la otra
de la agricultura. . ra de la misma medalla. Se consideran a sí mismos como los
Los conflictos que genera la lucha por la tierra desembo- dem_ás, los únicos poseedores de la verdad los pre-
can, con mayor frecuencia de lo que registra en la destm_ad?s para salvar y redimir al pueblo. Tampoco entien-
imposición por la violencia. Ni la Independencia, m_ la Refor- den m piensan que valga la pena entender al México profun-
ma (menos todavía), ni la Revolución, han con?ucido a que do : por lo pronto es una realidad equivocada que debe rectifi- ·
la relacíón entre el México imaginario y el México profundo carse .. No luchan por las almas sino por las conciencias y su
deje de estar presidida por el de Vi?lencia doctnna no es religiosa sino "revolucionaria". Algunos
real, sangrienta, de muerte, bien sea eJercida por gavillas de mueren en la lucha; pero han muerto muchos más neófitos
abigeos, por bandas de matones a o por a?octrinados. Sin que medie juicio alguno sobre las motiva-
dos regulares. El conflicto central es la tierra; pero la CIOnes personales. de los distintos misioneros, una cosa queda
entra en juego también para dirimir en il!stancia (o en en claro: la de los mexicanos del México profun-
única instancia) conflictos electorales, diferencias entre pue- do, sus convicciones y sus creencias, siguen siendo negadas y
blos, antagonismos religiosos y pugnas p.or el pode; de cual- ven como papel en blanco en el que cada cual siente que
quier tipo. Contra el México si.empre esta el recur- tiene el derecho y la obligación de escribir su propio mensaje.
so final del asesinato, la cárcel, el mcend10 y la tortura. Con . La escuela elemental ha llegado prácticamente a todos los
la ley o fuera de la ley. . . nncones del se considera un triunfo, un logro más
La cruz sigue acompañando a la bayoneta. Sigue_n _alu la Sm duda, la oportunidad a una educación
ras prevaricadores que guardan celosamente_su dommiO, m_as Sistemat_Ica es un derecho legítimo e incuestionable de todos
que celestial terreno y soterrado, los que cie- los mexi_canos. Pero ¿cuál_ e?ucación, con qué contenidos y
rran las conciencias y humillan los cuerpos; Siguen ah1. que_? No se puede reivmdicar la escuela por la escuela
bién hay, por cierto, otros, siempre los hubo: son. la mmona sm tomar en cuenta en qué medida responde a las as-
de sacerdotes que quieren identificarse con el México PiraciOnes y l':s necesi_dades reales de la población que asiste a
do y a veces corren su misma suerte, un clero que salto 1 ella. El empeno ha sido crear un sistema escolar uniforme
barrera y se vino de este lado, no sin conflictos dentro y fuera Por que existan algunos intentos de educación especiai
de su institución dentro y fuera de las comunidades a las que Para ciertos grupos y sectores de la población. Se busca una
' nuevos personaJeS
quieren servir. Hay · en 1a con t'Ien d a Por las enseñanza baj? el eterno postulado ideológico de
almas . Unos son los misioneros protestantes, buena parte de (ue se. la umformidad de la sociedad para consolidar
los cuales son también, extranjeros. En las zonas a El resultado no puede ser otro: la instrucción esco-
han llegado a divisiones sangrientas. Su visión indi· lar Ignora la cultura de la mayoría de los mexicanos y preten-
de sustituirla en vez de desarrollarla. Es una educación pla-
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neada y decidida desde el centro, desde la ciudad y desde el mo norma, no se toma en cuenta la opinión de los vecinos ni
poder. Una enseñanza en función del México imaginario, al siquiera para la designación de candidatos: éstos se nombran
servicio de sus intereses y acorde con sus convicciones. Es una desde arriba, en función de juegos de fuerzas y estrategias de
educación que niega lo que existe y provoca en el escolar una grupos que nada tienen que ver con la realidad y las necesida-
disociación esquizofrénica entre su vida concreta y sus horas des locales. Y si esto llega a causar inconformidad y reacciones
en el salón de clase. Y a eso tiende explícitamente, porque la firmes, se recurre a la fuerza pública. No digo nada nuevo
convicción de que la escuela es el camino de la redención pasa sobre este asunto: todos lo sabemos. Lo más grave es cómo se
por una convicción más profunda: lo que sabes no tiene va- racionaliza la explicación de este fenómeno y qué soluciones
lor, lo que piensas no tiene sentido; sólo nosotros, los qu.e se pretende darle. El formalismo democrático desarrollado en
participamos del México imaginario, sabemos lo que necesi- occidente a partir de la Revolución Francesa y de la Constitu-
tas aprender para sustituir lo que eres por otra cosa. ción norteamericana ha sustituido, en el México imaginario,
La distancia entre la educación y el México profundo crece al verdadero y profundo significado de la democracia. Se tra-
conforme se avanza en los niveles de escolaridad. Los mode- ta de imponer un modelo ajeno como la única forma legítima
los de la enseñanza universitaria, sus paradigmas, sus conte- de. participación en la vida política del país: un mecanismo pa-
nidos, provienen de afuera, de los centros avanzados, en el reJ O que hace tabla rasa de las formas y los criterios con los
mejor de los casos, de la civilización occidental. Se rechaza que se accede al poder y se legitima la autoridad en la vida
cualquier posibilidad de vinculación orgánica con el saber del real de la mayoría de las sociedades locales del país. El ejercicio
México profundo; esa sabiduría se ignora pero se niega. Los de los derechos electorales, tal como están establecidos en el
arquitectos desconocen los sistemas tradicionales de cons- sistema democrático imaginario de México, implica que los
trucción y el sentido y función de los espacios que no corres- ciud.adanos participen de una cultura política específica que
pondan a las aspiraciones de los sectores urbanos medios y al- es aJena a la cultura política real de la mayoría de ellos: las
tos· los médicos ignoran y desprecian la farmacopea popular; concepciones de la autoridad y la representatividad, los crite-
los 'abogados no tienen la menor idea del derecho consuetudi- ros y mecanismos para la designación de quiénes deben ocu-
nario que regula la vida cotidiana de la mayoría de los mexi- en la estructura de poder, las redes de organiza-
canos; los agrónomos no toman en cuenta el conocimiento cwn social que entran en juego en esos procesos, el lenguaje y
campesinos que continúan una tradición agrícola de siete mil los resortes intelectuales y emotivos que provocan la partici-
años, desde la invención misma de la agricultura, aquí; los son diferentes en la constitución del México imagina-
economistas dejan de lado lo que sucede en los "circuitos in- no y en la realidad del México profundo. La marginación de
formales" con los que resuelven gran parte de sus problemas la vida política, entonces, no resulta sólo de la manipulación
de sobrevivencia millones de mexicanos, porque no los cono- Y la. de intereses en el seno de los grupos
cen; y la lista de ejemplos podría continuar dommantes, smo de la decisión explícita y común a ellos de
Dicho brutalmente: los profesionistas mexicanos, en su In- no reconocer ni admitir los mecanismos de autoridad social
mensa mayoría, desconocen el país en el que viven. Aquí tam- establ.ecidos históricamente en el México profundo: no hay
bién, no hay proyecto de desarrollo sino de sustitución. . para ellos y, como en todos los demás aspectos de la
El orden político creado por la Revolución excluye la parti- mesoamericana, no cabe proyecto alguno que se
cipación directa de la mayoría de los mexicanos. Nunca ha a crear !as condiciones para que los sistemas de asig-
votado ni la mitad de los ciudadanos en elecciones federales. nacwn de autondad que existen se puedan liberar de las
En ocasiones, la proporción de sufragios efectivos ha sido estructuras de poder externas que los oprimen y distorsionan
alarmantemente ridícula. En las elecciones municipales, co- Y se desarrollen hasta ser compatibles con los requerimientos

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nacionales de un país que acepte su condición plural como
base de su organización política democrática.
Desde el punto de vista de los impulsores del México imagi-
nario, los grandes sectores de la población del país resultan V
ser "inmaduros" para el sistema democrático que se les pre-
tende imponer, cuando no francamente hostiles y enemigos LOS SENDEROS
de la democracia: no votan, no militan en los partidos, no DE LA SOBREVIVENCIA INDIA
envían cartas a sus representantes, etc. El pueblo real se
transforma, mediante esta alquimia ideológica, en el obstácu-
Cinco siglos de dominación colonial han provocado efectos
lo para la democracia. desastrosos en la cultura de los pueblos indios de México. Las
En síntesis, el proyecto nacional en que desembocó la
Revolución Mexicana niega también la civilización mesoame- unidades sociales y políticas de la Mesoamérica precolonial,
ricana. Es un proyecto sustitutivo que no se propone el de- los Estados y señoríos que abarcaban grandes territorios y
sarrollo de la cultura real de las mayorías, sino su desapari- una vasta población, fueron destruidos y el México profundo
ción como único camino para que se generalice la cultura del quedó recluido en el ámbito de pequeñas comunidades loca-
México imaginario. Es un proyecto en el que se afirma ideo- les. Esta reducción del espacio social tuvo consecuencias ne-
lógicamente el mestizaje, pero que en la realidad se afilia gativas para las culturas indias porque limitó sus posibilida-
totalmente a una sola de las vertientes de civilización: la occi- des de desarrollo en muchos aspectos que requieren niveles de
dental. Lo indio queda como un pasado expropiado a los in- organización social más amplios que la comunidad local.
dios, que se asume como patrimonio común de todos los me- La negación sistemática y total de la civilización mesoarne-
xicanos, aunque esa adopción no tenga ningún contenido ricana, la agresión permanente de que ha sido objeto, han
profundo y se convierta sólo en un vago orgullo ideológico provocado efectos culturales diversos y de variable intensidad
por lo que hicieron "nuestros" antepasados. De las culturas en los diferentes pueblos indios; pero en todos los casos se
indias de hoy, pasado el fervor nacionalista de las trata de alteraciones que reducen los espacios de la cultura
décadas, queda una visión folclórica y una sensación multi- es decir, las capacidades de decisión y la cantidad y
forme de malestar por cuanto significa de atraso y pobreza y, cuahdad de los elementos culturales que son necesarios para
sobre todo, por la percepción no admitida de que en llevar a cabo cualquier acción social autónoma.
México profundo, se niega cotidianamente al México imagi- Pese a esa larga historia de dominación y a las transforma-
ciones impuestas a las culturas de estirpe mesoamericana los
nario. pueblos indios permanecen y forman el sustrato fundam;ntal
del México profundo. Conviene revisar, así sea de manera
sido los mecanismos que han hecho po-
Sible la sobrevivencia y la continuidad de la civilización meso-
americana, los intrincados senderos de la resistencia.

Los guerreros
Si la violencia ha sido el instrumento permanente de la domi-
nación, los pueblos indios también han recurrido a ella para
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rechazar la sujeción y reivindicar la libertad. La historia re- . Los que fueron sometidos a la dominación colo-
gistra una cadena incesante de guerras de defensa ante la in- mal a la rebelión de manera intermitente, cuando
vasión y de sublevaciones contra la opresión colonial, que Circunstancias les favorables o cuando la opre-
dan cuenta de la no-conquista, de la rebeldía y la afirmación sion se acentuaba y ex1g1a una reacción drástica. Se cuentan
histórica de los pueblos indios y su voluntad de pt!!'rmanencia. por docenas las sublevaciones indias de gran magnitud duran-
La ocupación plena del territorio y la incorporación de los te el periodo colonial, por todos los rumbos del país. y son
pueblos indios al sistema de dominación, fueron procesos que seguramente centenares las que no rebasaron el ámbito local
no se consumaron totalmente durante el periodo colonial, ni Y sobre las que existe escasa documentación. Es posible sin
a lo largo del siglo xrx. La resistencia armada prolongó la _con la información disponible, explorar
guerra de conquista en varias regiones del país durante casi caractenstlcas de las rebeliones indias armadas.
cuatrocientos años. La caída de Tenochtitlan no significó el . Entre las causas inmediatas que provocaron las subleva-
sometimiento inmediato ni siquiera de muchos pueblos que ciOnes destacan la imposición de mayores tributos, el maltra-
estaban sujetos a los mexicas. Los yopes de la tierra caliente to p_or parte de encomenderos, hacendados y funcionarios de
de Guerrero contestan así, en 1531, a un mensaje de los con- gobie_r,no, la_ u_surpación de tierras, el trabajo forzado y la per-
quistadores en que los incitan a someterse pacíficamente: secuswn rehg1osa. En las ciudades, sobre todo en la capital
hay grandes motines en épocas de hambre, particularment;
cuando escasea el maíz.
Que ellos nunca habían querido obedecer ni servir a Moctezu-
ma, que era el mayor señor de los indios, que cómo querían de las rebeliones sobre las que se tiene mejor infor-
que obedeciesen ahora a los cristianos; que ellos siempre tu- maciOn se presentan como movimientos con un fuerte conte-
vieron guerras y que en ellas quieren morir y probar quiénes nido Por distintos medios los dioses antiguos asegu-
son. ran el tnunfo de los sublevados y anuncian el arribo inminente
de la libertad y el retorno a un pasado anterior a la invasión.
Algunos resisten hasta la extinción colectiva antes que acep- Los líderes de las rebeliones tienen perfiles mesiánicos y apelan
tar la derrota y el sometimiento. Los chiapas, acorralados en a la revelación como argumento para asegurar adeptos. Algu-
la barranca de El Sumidero en 1528, optan por el suicidio: nos fuer?n especialistas en cultos antiguos que se practicaban
clandestmamente; otros adoptaron ya la simbología cristiana
. . .los que quedaron con otros que se les juntaron en otro sitio, Y se presentaron como sacerdotes o dignatarios eclesiásticos
pelearon hasta que no pudieron levantar los brazos y viéndose que portaban el mensaje de una nueva y única verdadera reli- \

perdidos con sus mujeres e hijos se despeñaron por la parte gión, distinta de la pervertida por el clero invasor.
del río que es altísima y ahí perecieron . .. En torno a las rebeliones se reelaboran muchos aspectos de
las culturas indias. La memoria histórica se convierte en un
Ante el avance de la invasión muchos pueblos abandonaron fundamental que permite, por una parte, mantener
los sitios que habitaban y se remontaron a lugares de más VIvo el recuerdo de los agravios y las desventuras y, por la
difícil acceso en los que pudieron sobrevivir en libertad du- otra, colocar la etapa de sometimiento como una situación
rante mayor tiempo. Los nómadas del norte resistieron más transitoria, reversible, que será cancelada definitivamente
eficazmente la invasión, amparados en una permanente mo- c?n el triunfo de la sublevación. La vuelta al pasado se con-
vilidad que pronto se acrecentó gracias a la adopción del ca- VIerte en un proyecto de futuro. La conciencia de que existe
ballo; algunos preservaron su libertad hasta finales del siglo una civilización recuperable permite articular firmemente la
pasado. subversión.

188 189
En la rebelión, se ponen en juego muchos recursos que per- los pueblos indios, sin embargo, han resistido: permanecen
manecían latentes en la cultura india. Se activan formas de c<;>mo unidades sociales diferenciadas, con una identidad pro-
organización y de comunicación que se clandesti- pia que se sustenta en una cultura particular de la que partici-
nas, se apela a lealtades implícitas, se rescatan simbolos que pan exclusivamente los miembros de cada grupo. Casi cinco
parecían olvidados. Y también se recurre a elementos cultura- siglos de dominación, de agresión brutal o sutil contra la cul-
les que proceden de la cultura dominante, de los se han tura de los pueblos indios, no han logrado impedir la sobrevi-
apropiado los pueblos indios que ya están en de vencia histórica del núcleo fundamental del México profun-
emplearlos al servicio de la rebelión .. Tal es no solo de do . Los caminos de la resistencia forman una intrincada red
las armas europeas sino también de Ideas e Imagenes que son de estrategias que ocupan un amplio espacio en la cultura y en
empleadas para racionalizar y dotar de símbolos a subleva- la vida cotidiana de los pueblos indios.
ción. Los mayas, durante el medio siglo que estuvieron Puede hablarse aquí de una cultura de resistencia, para ca-
dos en la llamada guerra de castas, adoptaron una orgamza- racterizar la orientación de las culturas indias hacia la perma-
ción política interna en la que aparecían de nencia, que no es inmovilidad sino adopción de los cambios
con nombres tomados de las jerarquías del eJercito espanol Y indispensables con el fin último de permanecer. La dinámica
desarrollaron un nuevo culto a las cruces parlantes en el que de las culturas indias y, más ampliamente, de las culturas del
incorporaron rasgos cristianos a otros de tradición Ya México profundo, sólo puede entenderse en el marco de la
nuevos elementos creados en ese momento para la articula- dominación colonial que limita y distorsiona sus posibilida-
ción de una nueva religiosidad vinculada estrechamente c?n des de desarrollo y que trata de imponer elementos culturales
las necesidades de la guerra. Otras rebeliones menos amphas ajenos y contrarios a las necesidades de permanencia del gru-
y de menor duración seguramente no desencadenaron proce- po. Ante esas fuerzas dominantes, la creación y el reforza-
sos de transformación cultural tan intensos como los que pro- miento de los mecanismos de resistencia se convierte en una
vocó la guerra de castas. estrategia de vital importancia.
Una visión panorámica de las luchas armadas que han sos- Hay tres procesos principales que han hecho posible la per-
tenido los pueblos indios desde la invasión hasta el presente, manencia de las culturas indias: el de resistencia, el de inno-
muestra que una de las características dominantes es la vación y el de apropiación. El proceso de resistencia se orien-
raleza local y el aislamiento de las rebeliones. Son excepc10n ta a la conservación de los espacios de cultura propia que el
los movimientos que alcanzan una dimensión regional Y me- grupo ha logrado mantener pese a la presión de la domina-
nos aún los que involucran a grupos de distinta filiación étni- ción colonial. Tales espacios son aquellos ámbitos de la vida
ca. El aparato de dominación colonial, que tuvo uno de en los que, por decisión propia, se ponen en juego elementos
sus propósitos permanentes aislar a las, me- que forman parte del patrimonio cultural del grupo para
diatizar las relaciones entre ellas, mostro su eficacia al Impe- cumplir cualquier propósito definido por el mismo grupo.
dir la extensión de las sublevaciones. En la situación anterior a la dominación colonial, los espacios
de cultura propia abarcaban, de hecho, todos los aspectos de
la vida social, porque en todos ellos se tenía la capacidad
Las estrategias cotidianas de decidir y se contaba con los elementos culturales propios
para poner en práctica las decisiones. Pero el orden colonial
En el terreno militar la resistencia india fue finalmente venci- usurpa capacidades de decisión y reduce el acervo cultural de
da en todos los casos, aunque esa derrota haya ocurrido a ve- los pueblos sometidos. El campo de autonomía relativa en el
ces tras siglos de lucha permanente. Vencidos por la fuerza, que se ejerce la cultura propia se constriñe y llega a quedar li-
190 191
mitado a un reducido número de porque en las de-
más las decisiones las toma el colomzador. A esta re- una decis.ión prop.ia_, una muestra de autonomía que preserva
ducción, la cultura propia es el sustento .de .la 1dent1dad del ese espac10 de actividad como una parte del reducido univer-
grupo y la base indispensable de su por eso la so de la vida social en el que el grupo mantiene capacidades
necesidad de conservar a toda costa esos espacios. de autono- de decisión. Finalmente, estas prácticas tradicionales ad-
mía y por eso la importancia crucial de los mecamsmos de re- quieren significados y cumplen funciones que pueden
ser diferentes de las tenían en épocas pasadas, pero
sistencia. · d' q.ue anaden razones actualizadas que refuerzan las justifica-
u na de las ideas más comunes sobre las m 1as es
ClOnes profundas de mantener "la costumbre". Pienso en las
que son conservadoras y rechazan los camb1os, _cuando
éstos signifiquen una palpaJ:>le de fiestas anuales, en los rituales colectivos, en las danzas: su im-
imagen es prejuiciada y forma parte de la 1deolog1a port.ancia como mon:entos en que se renueva la identidad y el
dora que atribuye al colonizado la causa de la sentido de pertenencia al grupo (y por lo tanto la existencia
La resistencia cultural es un hecho real, sólo que tiene. un sen- misma de la comunidad), puede no ser advertida a nivel cons-
tido muy distinto al que se le adjudica. Algunos ejemplos ciente por los participantes que, en cambio, tal vez expliquen
su participación en términos de que pagan una promesa o se
pueden ayudar a entender mejor este .
Cuando uno pregunta en una comumdad md1a o divierten, o simplemente "les toca" hacer tal o cual cosa' en el
na tradicional por qué se hacen ciertas cosas, por ejemplo, curso de la ceremonia. Éstas serían formas en que se verbaliza
ciertos ritos, una respuesta muy fr.ecuente es: porque esa es la la decisión de participar, que en parte pueden entenderse si se
costumbre. Si uno pretende ir mas a fondo, toma en cuenta la clandestinización a la que fue necesario re-
encuentre que muchos de los no exphcar cu:rir para mantener ciertas prácticas prohibidas y perse-
gmdas dentro del orden de dominación colonial.
el significado del rito, lo que produce la 1mpres!on de que se
trata de actos formales que ya no tienen sent1do rea_l E.n este campo de la cultura profunda se presentan, en la
quienes los ejecutan. Se pueden ver practicas reahdad actual, situaciones muy variadas. En algunos grupos
absurdas que expresan un tradicionalism? Yent.on- se mantiene la memoria colectiva sobre el significado de
ces se manejan dentro de ese esquema muchos ritos; en otros, solamente los especialistas tradiciona-
do, como una más del primitivismo y la les Y los iniciados tienen una conciencia más o menos estruc-
esencial de las culturas indias para ser contemporaneas en turada del contenido simbólico y la justificación de las nor-
umbral del siglo xxr. Sin embargo, .en el de la domi- mas rituales; en unos más, memoria y conciencia se presentan
nación colonial el apego a las prácticas trad1c10nales debe en- difusas, con interpretaciones variadas en el seno del grupo y
tenderse de otra manera, aun en las situaciones en que los con una mayor recurrencia a símbolos y modelos de explica-
practicantes no puedan formular sus razones pa- ción que han s.ido impuestos desde la cultura dominante. Esas
ra hacerlo. El ejercicio cíclico de tales es, por una diferencias obedecen a las condiciones concretas de la domi-
parte, una afirmación periódica de la del grupo, nación (intensidad, duración histórica, continuidad) y a la
una manifestación colectiva de su permanencia que se expresa forma en que han ocurrido en cada caso las respuestas a ella,
esto es, los procesos de resistencia, innovación y apropiación
simbólicamente en el cumplimiento "la costu.mbr.e" · generados por los diversos grupos.
otra parte es una acción que se mantiene en el amb1to de
La resistencia se manifiesta frecuentemente en otro terre-
cultura porque en estos actos los
que se ponen en juego son recursos prop1os Y la declSlon., no: el rechazo a las innovaciones que se proponen desde
realizar "la costumbre" (cualquiera que ésta sea) es tambien afuera, en ámbitos de la vida práctica en los que la superiori-
dad de los nuevos elementos que se pretende introducir pare-
192
193
ce evidente. La literatura especializada abunda en ejemplos: que acarrea su aceptación, significan general-
en tal lugar no aceptan las semillas mejoradas, los insecticidas me?te una reduccwn de la autonomía del grupo La .11
meJora d as, 1os fertl·1Izantes
· ·
Y los insecticidas podrían
s sem1f as-
o los fertilizantes; en tal otro esconden a los niños para que
no los vacunen; más allá no quieren las casas que se constru- to, aumentar la producción agrícola· pero l·mpl · 'en e ec
d d · • 1can una ma-
yeron en los pueblos de reacomodo, o las usan yor epen frente al exterior, porque son productos ue
(otra vez el fogón y el metate en el suelo y el baño convert.Ido adqumr ya que no se está en condiciones de produ-
en gallinero) ... y la lista podría ser interminable. Las explica- cirlos mternamente, como sí ocurre con la semilla criolla que
ciones de estas resistencias, dejando de lado la consabida de la cosecha propia y con los recursos, prácticos o
"irracionalidad" de los habitantes del México profundo, re- Slm o Icos, de echa mano el campesino para proteger
curren generalmente a dos sistemas de análisis. En un caso se .sus .cultivos tradicionales . La orientación hacia
emplea una perspectiva culturalista que lleva a mostrar la in- y la necesidad de preservar los limitado
compatibilidad del elemento que se trata de introducir con c1os de autonomía cultural son un trasfondo
elementos preexistentes de la cultura local: la innovación no entender el a las innovaciones externas en las ac-
funciona porque la cultura local no tiene espacio para ella y, tlVldades tradicionales. y en otros campos o e-
por tanto, se requiere una tarea de preparación previa, casi ran aparte de que :or
siempre de orden educativo. La segunda corriente de in- sus de aphcacwn es vista como una peligrosa
terpretación enfatiza factores sociales: el cambio que se pro- agreswnd · directa del mundo dominante • tamb1·e' n genera d e-
pone contra intereses locales (del cura, del comerciante, del pen porque no forma parte de los elementos culturales
cacique, del "brujo") que tienen suficiente fuerza como para propios que emplea la comunidad para enfrentar sus proble-
movilizar a la población en contra. Indudablemente, en mas de salud Y enfermedad: no está dentro del cuadro de re-
muchos casos estos dos fenómenos ocurren y las explica- cursos que el grupo produce y controla. Se trata, en fin en
dones tienen, '·por tanto, un cierto grado de validez; pero un todos. los casos, de la permanente por el control d; los
análisis más profundo requiere no perder de vista otros facto- espacios ,culturales: qménes deciden (nosotros 0 los otros) y
res que se relacionan con el proceso de resistencia. sobre cuale.s de nuestra vida deciden. El conservatis-
En primer lugar actúa la experiencia histórica conservada mo
lu h d, en la s1tuac10n
· . de los pueblos oprimidos , es tamb·' 1en una
por la memoria colectiva que indica que los cambios promo- e res1stenc1a encaminada a mantener el derecho a las
vidos desde el exterior (desde el mundo dominante, ajeno) decisiones y los elementos culturales propios.
han provocado sistemáticamente efectos contrarios a los inte- . U?, segundo proceso de la resistencia cultural es la apro-
reses de la comunidad. El fuereño (el extraño, el colonizador) éste, un grupo hac;e suyos elementos cultu-
es entonces un peligro genérico y lo que proponga o intente, ales que eran ajenos, es decir, que proceden de otra cultura
debe ser valorado a partir de una suspicacia radical y de prin- generaln;ente la ha sido impuesta, la dominante.
cipio: siempre hay "gato encerrado". Ésta es una actitud ge- que se de la aprop1ac1ón es necesario que el grupo adquiera el
neralizada en el profundo, que se expresa en formas control sobre esos culturales ajenos y entonces
diferentes según las circunstancias: se evita al extraño , se le al serv1c1o de sus propios propósitos, de sus
agrede llegado el caso, o se disimula frente a él, se le escucha eclSlones autonomas. Ya en algún momento mencioné el ca-
y se le hace creer que se discutirán ("despuecito") sus pro- de los entre los pueblos nómadas del norte, pero el
b mero de .eJemplos que ilustran este proceso es muy grande;
puestas.
La resistencia tiene una razón todavía más profunda. Las e aste unos pocos más, de naturaleza diferente. Un
innovaciones del tipo que estamos discutiendo y los cambiOS aso sena el de la rehgión popular, esto es, el conjunto de

194 195
normas, creencias y prácticas mediante las cuales los grupos
subalternos organizan su relación con las fuerzas Y religiosa, que no es la cristiana sino otra que es producto his-
de carácter sobrenatural que forman parte de tórico de una primigenia religión mesoamericana.
cultural. Nominalmente la mayoría de la mexica- En otros casos, la matriz de la religiosidad popular sí.es de
na profesa la religión católica; sin embargo, es evidente que cristiano. Aun entonces es usual encontrar que ha ha-
sus concepciones y sus ritos se apartan muchos aspectos bido un proceso de apropiación, porque la práctica religiosa
del dogma y el ritual de la iglesia católica. Se ha es controlada, al menos en gran medida, por la propia comu-
entonces de un catolicismo popular y se usa con frecuencia el nidad y no por el clero y la jerarquía eclesiástica ajena a ella.
término de sincretismo para denominar la mezcla de elemen- Las personas que desempeñan los cargos anuales dentro del
tos cristianos con otros de diversos orígenes, escalaf?n religioso local (mayordomos, fiscales, topiles,
mente mesoamericanos, que está presente en el etc.), eJercen un control real sobre muchos aspectos de la vi-
popular. Si el fenómeno se analiza el punto de vista de da religiosa comunal: tienen las llaves del templo y custo-
los diversos grupos que integran el Mex1co profundo, comu- dian su patrimonio, organizan las fiestas y celebraciones de
nidades indias, campesinos tradicionales, grup?s urbanos su- acuerdo con la tradición, disponen de autoridad moral (so-
balternos y marginados, y no desde la perspectiva .de la bre todo los "principales", los que han pasado por todos
za dogmática, el panorama puede resultar muy diferente. S1 los cargos), deciden sobre los gastos ceremoniales, etc. Los
se ven esos sistemas religiosos .de curas cumplen una función suplementaria: se requiere su
una larga historia de dominación e Impos.Icwn en el amblto presencia para cumplir ciertos ritos, pero son dispensables
de la religión, el llamado sincretismo se entle!lde no como una en todo lo demás. Nuevamente: las situaciones son muy va-
amalgama indiscriminada de elemen!os de proceden- riadas en la realidad actual de México, pero es difícil poner
cias (una especie de col/age de smo produc- en duda que gran parte de la religiosidad popular está for-
to de un complejo proceso de aprop1ac10n el mada por elementos sobre los cuales la población tiene con-
las diversas sociedades indias han hecho suyos Sig- trol y lo ejerce en la práctica cotidiana.
nos y prácticas de la religión impuesta y los En cualquier otro campo es posible hallar ejemplos de
y reinterpretado en el seno de su propia es apropiación cultural. En algunos casos la comunidad ad-
decir, los han aceptado, por necesidades de la s1tuac10n col.o- quiere la capacidad de producir, reproducir o mantener los
nial, pero los han supeditado a u? que .no es cns- elementos culturales de que se apropió (y entonces dejan de
tiano y que tiene su origen en la rehgwn Este ser elementos ajenos y se convierten en propios, como en las
esquema propio no es ni ha sido inmutable: cambia Y se situaciones religiosas que se acaba de mencionar); en otros
estructura a lo largo del tiempo, sobre todo es patn- casos, el grupo no tiene esa capacidad y sólo está en condi-
monio de grupos oprimidos. Pero hay una d1ferenc1a funda- ciones de usar el elemento cultural ajeno para sus propios fi-
mental entre considerar la religión popular como una mezcla nes. El arado de madera, los animales domésticos y los culti-
mecánica de rasgos de varias religiones o entenderla como yos de origen no americano, muchas técnicas artesanales
producto de la modificación, aunque sea profunda, de una llltroducidas durante la Colonia o en periodos posteriores, al-
religión original que sigue siendo propia . .La los gunas concepciones y prácticas médicas y ciertas formas de
habitantes del México profundo maneJan sl! organización social (como algunos tipos de compadrazgo)
ofrece muchos ejemplos de cómo se han Imagte PUeden mencionarse para ilustrar clases diferentes de elemen-
nes y ritos católicos y les han dado un tós culturales originalmente ajenos que las sociedades subal-
del original porque los controlan desde su propia perspecti ternas han hecho propios. Otros, como los motores, las ar-
196 mas de fuego o las grabadoras de cassette, siguen siendo aje-

197
imperceptib.les en los hábitos, los conocimientos, las prácticas
nos porque las comunidades del México profundo no los pro- Y. las creencias de la comunidad. Pueden encontrarse innova-
ducen ni los reproducen, pero se apropian de ellos en deter- en. campo de la cultura material, por ejemplo, en la
minadas circunstancias y los controlan en su propio beneficio reutlhzacwn productos industriales (casi siempre de-
(para trabajar o transportarse por su decisión, para cazar o sechos) para fmes distintos de aquéllos para
guerrear, o para grabar y escuchar su propia música, por los que fueron latas de aceite convertidas en ma-
ejemplo). Mediante la apropiación de esos elementos ajenos cetas o en candiles; llantas de automóvil transformadas en
crece el repertorio cultural sobre el cual se tiene control, sobre suelas huaraches; mecanismos de bicicleta usados para afi-
el que se decide de manera autónoma. lar cuchillos, y y muy diversos ejemplos más. y en to-
Con lo anterior, también se quiere destacar un hecho que esos pequenos actos hay invención tecnológica hay crea-
frecuentemente se entiende de manera errónea: la presencia tividad. '
de elementos culturales de origen externo, no indica por sí Las ocurren tambíén en el campo
misma debilitamiento ni pérdida de "autenticidad" de las la social. Un ejemplo podría ser la prolifera-
culturas indias. El problema no está en la proporción de ras- cwn de motivos que permiten establecer parentesco ritual con
gos "originales" frente a rasgos "externos" que contiene en compadres, más allá de los compadrazgos tradi-
un momento dado una cultura, sino en quiénes ejercen el ci.onalmente no sólo el bautismo y el matrimo-
control sobre esos rasgos: los participantes de esa cultura o .son ocaswn para crear lazos de compadrazgo; también el
los miembros de la sociedad dominante. Y, simultáneamente, IniCIO Y la de una casa, el estreno de un traje de
es necesario determinar si el proyecto cultural a cuyo servicio •. a una cofradía y muchos otros aconteci-
se ponen los diversos elementos, es un proyecto propio o es disimiles. Mediante esta estrategia, se logra ampliar y
ajeno, es decir, si parte del esquema básico de orientación consolidar la red y reciprocidades que constituye
(que he llamado matriz cultural) del grupo, o de una matriz un de segundad Importantísimo para la sobrevivencia
ajena, impuesta, dominante. A la luz de estos criterios, un millones de habitantes del México profundo. Sería dema-
elemento cultural como el arado de madera, traído por los in- Siado largo pretender ilustrar las formas de innovación cultu-
vasores, es hoy una parte tan legítima y "auténtica" de ral que encontrarse en todos los aspectos de la vida de
muchas culturas mesoamericanas como lo son el maíz y las las pero el lector podrá agregar sin dificultad
tortillas. El origen del elemento deja de tener importancia pa- eJ.emplos con sólo observar a su alrededor más allá
ra este propósito (el arado, vale la pena recordarlo, tampoco de los hmites del México imaginario. '
es español sino egipcio). . que merece especial atención es la resistencia
El tercer proceso que ha hecho posible la continuidad de ya que la preservación de la lengua propia tiene
las culturas mesoamericanas es la innovación. La situación Irr:portancia fundamental para que se mantengan los códigos
colonial obliga permanentemente a cambios internos en la mas profundos que expresan una manera de ver y entender el
cultura de los pueblos oprimidos, bien sea para ajustarse (re- mund.o . Pocos de las culturas mesoamericanas
sistir) a nuevas formas de dominación, o bien para apro- sido a.gredidos tan sistemática y brutalmente como sus
vechar los resquicios que permitan ampliar los ámbitos de la Sm embargo, el número de hablantes de lenguas in-
cultura propia. Esta dinámica incesante hace uso de la cultura ha constantemente en los últimos sesenta
anterior y de los elementos externos de los que se apropia el anos. mecamsmos que aseguran la continuidad lingüísti-
pueblo, pero también exige la creación constante de nuevos ca han sido escasamente estudiados en México pero uno de
elementos culturales que el grupo inventa. No se trata de in- los factores que parece jugar un papel es el uso
ventos espectaculares, sino de modificaciones a veces, casi
199
198
de la lengua materna en la vida y, en
La presencia de la cultura impuesta
la importancia de la mujer como trasmisora del IdiOma pro-
pio. En la siguiente sección la otra cara de la
medalla: las principales presiones que se eJercen en contra de Cuando, en la primera parte, intenté trazar un perfil de las
la supervivencia de las lenguas mesoamericanas. culturas indias actuales y cuando, en la sección anterior, traté
Para concluir esta sección, baste reiterar que las culturas de de mostrar los mecanismos que han hecho posible la perma-
la civilización mesoamericana que existen hoy han logrado nencia de estas culturas, me he referido solamente a una parte
sobrevivir gracias a la voluntad de permanencia de sus porta- de la realidad que viven los pueblos indios. En esas páginas he
dores voluntad que se expresa en una resistencia tenaz para tomado en cuenta únicamente lo que he llamado su "cultura
su capacidad de decisión y su patrimonio cultural propia", esto es, la parte de su cultura total en la que los
propio; en una constante y selectiva apropiación de los ele- pueblos indios mantienen capacidad de decisión sobre sus ele-
mentos culturales ajenos que les resultan adecuados para mentos culturales. Pero en la vida cotidiana de las comunidades
sobrevivir a la dominación, y en el ejercicio de una incesante indias están presentes también otros aspectos que no están
creatividad que les permite forjar nuevos elementos culturales bajo su control y que constituyen la "cultura impuesta".
o modificar los anteriores, para ajustar sutilmente su cultura Es el momento de abordar este tema para completar el pa-
norama. ·
propia a los cambios del marco de opresió.n.y el
que permanecen. Contra la imagen superficial y preJUICiada La vida de las comunidades no transcurre exclusivamente
que se maneja en la ideología colonizadora, las. del en ningún caso, en el ámbito de su cultura propia. La
México profundo no son estáticas: viven y vivido ten- sión de ésta varía de un caso a otro dentro de un espectro muy
sión permanente, transformándose, adaptandose a amplio. Algunos grupos (los huicholes, por ejemplo), gracias
tancias cambiantes, perdiendo y ganando terreno Y a su relativo aislamiento, conservan un espacio de cultura
ese cambio permanente no es, sin embargo, ruptura smo con- propia más amplio que los demás. Entre estos últimos, unos
tinuidad dinámica porque los pueblos siguen existiendo con han sufrido la dominación de manera más intensa y perma-
su propia identidad colectiva sustentada en la de un nente que otros y su ámbito de cultura propia se ha restringi-
patrimonio cultural forjado históricamente y q_ue adqme,re un do a los espacios de la vida doméstica, algunas actividades
sentido particular y definido porque se articula segun la productivas, ciertas ocasiones de convivencia comunal y po-
matriz cultural de la civilización mesoamericana. co más: todo el resto de su vida se desarrolla en espacios ocu-
pados por la cultura impuesta.
La violencia intermitente y la resistencia cotidiana deben
entenderse como dos momentos de una misma reacción frente Podemos revisar someramente la situación que prevalece
a la dominación colonial. No son fenómenos desconecta- en gran número de comunidades indias. Las autoridades tra-
dos entre sí sino tácticas que forman parte de una sola estra- dicionales han sido relegadas y el poder civil se ejerce median-
'
tegia de sobrevivencia. '
La rebelión armada solo se te instituciones y procedimientos ajenos a la cultura propia;
de si se enmarca en el contexto histórico de una resistencia sólo en ciertas actividades ceremoniales se mantiene la autori-
permanente que adquiere modalidades distintas las de las personas que han adquirido prestigio y responsabi-
cunstancias, cambiantes también, de la dominación colomal; lidad por su participación en los cargos tradicionales de servi-
y, como veremos un poco más adelante, puede cio a la comunidad. El derecho consuetudinario se aplica en
formas de lucha política que han alcanzado mayor vigencia Primera instancia, pero la formalidad legal impuesta se re-
en los últimos lustros. quiere para sancionar una cantidad muy amplia de acciones.
En la actividad económica persiste la orientación hacia la
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201
autosuficiencia y las relaciones de reciprocidad; mucha criterios que se empleen para medir las condiciones materiales
gente se ve obligada a alquilar su fuerza de dentro de vida, los pueblos indios quedan en el último escalón, en el
fuera de la comunidad. Las presiones mercantlhstas crecen. fondo de la pirámide económica del país. La explotación de
algunos productos industriales ganan terreno a los los recursos y el trabajo de los indios sigue siendo el motor
locales (tazas de plástico contra jarros; telas Y ropa sene fu ndamental de la imposición cultural que ejerce el México
contra textiles propios; cemento y elementos prefab.ncados imaginario sobre el México profundo. Las pinzas de la domi-
contra adobe, madera y teja; bebidas embotelladas Y alu:nentos nación aprietan en dos sentidos: no sólo explotan y empobre-
chatarra contra elaboración directa, etc.). Se crean asi nece- cen hasta la miseria a las comunidades, sino que simultánea-
sidades de consumo que no corresponden a demandas de mente niegan y constriñen sus capacidades para alcanzar su
la cultura propia y que generan nuevos mecamsmos de explo- propio desarrollo en términos del proyecto civilizatorio meso-
tación y dependencia. . americano.
Al interior de la comunidad crecen las eco- En el plano ideológico, la cultura propia se enfrenta día a
nómicas y esa diferenciación debilita los ?e día con una manera diferente de entender y querer el mundo.
ciprocidad y solidaridad. Los agentes del Mexico Imagmano La comunidad se divide gracias a la acción de misioneros
ocupan espacios permanentes en la sociedad local: maestros, protestantes, maestros "progresistas", facciones políticas
enfermeros, curas, acaparadores y usureros, empleados gu- que se enfrentan por intereses ajenos. Algunas causas ganan
bernamentales, representantes de empresas. Algunos de mayor partido entre la gente joven y provocan fricciones
por su origen, pertenecen México profundo; pero por entre las generaciones. A veces, los mismos padres alientan la
tintas vías y motivos han sido en. el de m deserción de la cultura propia: que sus hijos no hablen "el
ter eses y demandas del México imagmano Y. a su dialecto", que sus hijas no vistan la ropa tradicional, que no
nombre en sus propias comunidades ..Tratan ?e Imitar las for- parezcan indios . Hay que eliminar los signos del estigma.
mas de vida urbanas, en la apariencia, en ciertos en
algunas formas externas de conducta. Aspiran a no VIVlf en P orque el estigma es uno de los resortes fundamentales de
México en el que viven, al que desprecian pero del que ex la imposición cultural. En la medida en que la experiencia so-
traen todo lo posible para ser la gente decente del lugar, los cial de muchos sectores de la población india se ha diversifi-
"de razón". . cado; en la medida en que se han visto obligados a sostener
La presencia material de la cultura tiene un relaciones múltiples y más intensas con la sociedad dominan-
signo aparente en las comunidades del Mexico profundo. Po te, por el trabajo, la migración, el comercio, la escuela, los
una parte ofrece la imagen, aunque sea menguada, de que e1 medios y la presencia multiforme de la cultura impuesta en
ansiado el desarrollo tanto tiempo llega ya sus propias comunidades, el estigma cumple su función desa-
a esos rincones olvidados: se puede comoda,mente : lentadora en más planos de la vida cotidiana. La convicción
muchos parajes antes inaccesibles; casi siempre habra una e del México imaginario sobre la inferioridad de lo indio, se
cuela y hasta un puesto periférico de salud; manifiesta en todas sus acciones, en todos los proyectos que
hay luz eléctrica y en los tendajones se consiguen cigarro • conforman la imposición cultural. El acoso, la exigencia per-
cervezas, refrescos y chatarra. manente de que el indio reniegue de su propio ser, es la razón
signos, por su condición precana y su •. no hacen a- última de la presencia de la cultura impuesta.
no acentuar la imagen de miseria matenal .de la mmensa 1 Veamos un testimonio personal. En esta forma describe Ja-
yoría de las comunidades indias. fmalmente, vier Castellanos lo que ocurrió en su comunidad, Yojovi,
cultura impuesta se convierte en misena. Sean cuales sean distrito de Villa Alta, Oaxaca:
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Dicen los señores grandes que antes las cosas no cambiaban, flauta y el tamborín de la danza ancestral apenas se escuchan
que todo era siempre igual, pero sin embargo las cosas hoy entre el ruido rack de los altoparlantes, en la vorágine todavía
son diferentes . Nosotros teníamos un quiosco donde tocaban solemne de la fiesta del pueblo. Se hace la limpia en el temas-
los músicos; teníamos buenos músicos; teníamos baños y la-
vaderos públicos; teníamos asientos donde se sentaban los jó- cal y después hay que estrecharse la mano al final de la misa.
venes a platicar. Pero nosotros mismos los quitamos; un Los cuentos de los aluxes se aprenden al mismo tiempo que
maestro nos convenció de que era mejor hacer un monumento las historietas del pato Donald. La ilusión de la ciudad sus
a la bandera y tumbamos el quiosco para levantarlo. Los ba- personajes y sus actos míticos, frente a la certeza de la discri-
ños públicos los tumbamos para hacer la escuela; los lavade- minación y el desempleo, frente al precario, pero seguro am-
ros públicos los quitaron para que en ese lugar se construye- paro de la familia extensa, de los padrinos y los compadres,
ran las casas de los maestros. En un momento parecía que de la lengua propia y los senderos conocidos . El tiempo de
queríamos destruir a nuestro pueblo. Después que pasaron es- escuela que interrumpe la participación en el trabajo, con
tas cosas, parece que no había pasado nada, pero como a los la enseñanza deficiente, de tercera, que hace doblemente in-
seis o siete años la gente empezó a salir del pueblo. Unos comprensible y ajeno el mensaje educativo. El México imagi-
decían que por pobreza, otros que por conocer; pero peores nario duramente trenzado con el México real, profundo. La
pobrezas hemos conocido y nadie abandonó el pueblo . Dicen
que en el año de 1915 cayó la plaga de langostas: se comió to-
imposición y la terca resistencia, caigo y me levanto, dejo de
do lo que era verde. Aunque hubiéramos querido, ni pasto ser pero vuelvo a ser porque soy, cedo y reclamo , acepto y
para comer, y nosotros seguimos en nuestro pueblo. Hemos rechazo. Persisto, a pesar de todo .
visto enfermedades de nuestros animales, hemos visto morir a Todo es como un campo de batalla permanente. Por mo-
nuestros hermanos, hijos, padres sin poder curarlos y, sin em- mentos, cuando el México imaginario vive etapas ilusorias de
bargo, nunca abandonamos nuestro pueblo. Y no podemos expansión, las presiones aumentan. Las tierras indias son
decir que salimos por conocer, porque para conocer se necesi- disputadas con mayor encono, los brazos indios se requieren en
ta dinero, y eso es lo que no tenemos. A nosotros nos pasó lo mayor cantidad y con premura, la imposición cultural crece y
que al pájaro que llamamos yase, que cuando alguien toca su se diversifica. La comunidad parece disolverse en el torbelli-
nido, aun sin hacerle daño a los huevos de los pajarillos, la no triunfalista del México imaginario. Los jóvenes emigran al
pájara los destruye y se va a otra parte. Lo que nosotros no mismo ritmo que se afloja el apego a lo propio. Pero la diná-
sabemos es quien se acercó a tocar el nuestro. Prácticamente
esa ha sido nuestra historia: nos hemos pasado la vida destru- mica contradictoria de un desarrollo capitalista dependiente,
yéndonos. salvaje y periférico, es incapaz de sostener el embate. La ex-
pansión que parecía incontenible llega a su límite e inicia el
retroceso. Escasean los recursos y aumenta el desempleo, se
En el universo material, en las formas de relación social, en el abandonan obras y proyectos, decrecen las ofertas y las de-
pensamiento y el conocimiento y hasta en la emoción, los mandas. Y entonces , como lo advirtió años atrás Eric Wolf,
pueblos indios viven cotidianamente la esquizofrenia de la so- las comunidades tienden a cerrarse en sí mismas, se reactivan
ciedad mexicana. Mundos escindidos, contrapuestos, ajenos costumbres que parecían a punto de olvidarse, se participa de
e incompatibles en todos y cada uno de los aspectos de la vi- nuevo, aflora una vez más la vitalidad de la civilización meso-
da. Cuando los recursos de la medicina tradicional no alivian americana. Hay memoria y aprendizaje de todo esto.
la enfermedad, se acude a la clínica; cuando tampoco ahí se En resumen, la vida de los pueblos indios se desenvuelve, a
recupera la salud, se vuelve al curandero. Si el pedazo de partir del momento en que cada uno de ellos cayó bajo la do-
tierra milpera no produjo lo indispensable, queda la migra- minación colonial, en una cotidianeidad en la que están pre-
ción golondrina, en cualquier rumbo, en otros aires. La sentes la cultura propia y la cultura impuesta, en diferentes
204 205
campos y con variable proporción según los casos y los mo- La relación dinámica entre las fuerzas de la dominación y
mentos históricos. Aun en las situaciones en que la cultura las de liberación, genera constantemente nuevas formas de
propia ha sido acosada hasta el grado de quedar restringida a lucha y nuevos espacios a disputar. Esto ha dado lugar a que
espacios mínimos de la vida doméstica y comunal, el grupo, aparezcan en décadas recientes estrategias de reivindicación
como unidad social diferenciada, persiste con su identidad india que no existían o no se manifestaban con la misma clari-
distintiva gracias a ese núcleo mínimo de cultura propia, por- dad en periodos anteriores. Uno de los fenómenos más no-
que ese ámbito, por reducido que sea, es un ámbito estructu- tables ha sido el surgimiento de formas de organización
rado a partir de una matriz cultural que da sentido y coheren- política que producen otro tipo de dirigentes, quienes em-
cia a las acciones propias del grupo y le permite hacer frente a plean un discurso y un arsenal de tácticas que no pre-
la dominación mediante los procesos de resistencia, apro- sentes en la lucha cotidiana que se da dentro de las comurudades.
piación e innovación. La presencia cotidiana de la cultura im- Muchas de las organizaciones políticas indias que surgieron
puesta, en cambio , no se percibe como un todo articulado y desde principios de los años setenta fueron prohijadas por el
coherente aunque lo sea, si se analiza desde el punto de vista Estado, en un esfuerzo por crear un interlocutor definido e
de la sociedad dominante, sino que se experimenta en la vida institucionalizado con el mundo indio. La inexistencia de los
comunal como un abanico de acciones y presiones que exigen pueblos indios como unidades políticas en la organización del
respuestas particulares adecuadas a cada situación. La única Estado mexicano, su negación sistemática y la invisibilidad
cualidad que las unifica desde la perspectiva cotidiana de los del indio real en la óptica de la ideología oficial, impedían el
pueblos indios, es que todas vienen de afuera, del amenazante reconocimiento de un interlocutor indio; simultáneamente, la
mundo no indio y son, por lo tanto, peligrosas por principio y agudización de los conflictos con las comunidades (por la tie-
dignas de ser recibidas desde la desconfianza más profunda. rra, en primer término) y la necesidad de reforzar las bases de
Este manejo particularizado de la cultura impuesta ayuda a legitimidad de un gobierno que se había visto severamente
explicar por qué ciertos elementos culturales se introducen cuestionado (1968), hacían recomendable intentar la creación
con relativa faci lidad en las comunidades, en tanto que otros de una organización india que aceptase el diálogo en los tér-
provocan resistencia y sólo están presentes y son tolerados minos que el gobierno requería. Surgió así, como resultado
cuando la correlación de fuerzas no permite eliminarlos. del Primer Congreso Nacional de Pueblos Indígenas celebra-
do en Pátzcuaro en 1975 , el Consejo Nacional de Pueblos
Indígenas integrado por varias docenas de consejos supremos
Los nuevos frentes de lucha que deberían representar a los diversos grupos étnicos.
La creación del CNPI obedeció a una decisión gubernamen-
tal. Esta marca de origen acarreó de inmediato su descrédito
Como hemos visto, la permanencia de los pueblos indios, que ante un sector de la opinión pública de oposición y provocó
son el fundamento del México profundo , ha sido posible gra- que no se prestara la debida atención a la formá en que reac-
cias a su capacidad de mantener una cultura propia, lo que cionaron los diversos pueblos indios ante esa alternativa de
implica necesariamente la existencia de un proyecto histórico organización y presencia nacional. En la práctica, muchos
que actualiza la civilización mesoamericana. Es ahí, en esas consejos supremos quedaron sólo como un membrete más,
culturas forzadas a enfatizar sus mecanismos de resistencia, sin la menor existencia real en las comunidades que supuesta-
donde alienta la vitalidad profunda de México y donde se res- mente representaban. En otros casos, sin embargo, los diri-
guardan los principios de un proyecto civilizatorio diferente. gentes tenían o alcanzaron arraigo y los consejos supremos
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207
fueron un conducto más para expresar agravios y gestionar imaginar un proyecto alternativo de educación indígena. En
demandas. A escala nacional, los congresos del CNPI permi- ese esfuerzo, con sus altibajos y contradicciones, sus aciertos
tieron llamar la atención sobre los problemas más evidentes Ysus carencias, se ha ido delineando un espacio de educación
de los pueblos indios y alertar esporádicamente a la opinión los I?aestros indios reclaman como suyo, lo
pública, adormilada y miope ante esa parte de la realidad na- qmeren mas ampho y se dan a la tarea de dotarlo de conteni-
cional. Indirectamente, el CNPI provocó también el surgimien- dos en los que las lenguas y las culturas indias ocupen
to de organizaciones paralelas, independientes del gobierno, un lugar JUnto al español y la cultura ''universal''. En la edu-
vinculadas en algunos casos con partidos de oposición o real- se creó, así, un nuevo campo de batalla en el que se
mente autónomas en otros. disputan espacios institucionales y decisiones sobre los conte-
A la par de los esfuerzos gubernamentales por crear un in- nidos y métodos que el Estado impone a la población india.
terlocutor indio, emergieron los resultados de otros procesos La expansión de la educación superior ha permitido la
que venían madurando desde años atrás y que estaban gestan- filtración de estudiantes indios en diversas carreras. No ha si-
do nuevos actores para la escena india. Como se recordará, do fácil, por supuesto: ni las condiciones de vida de las comu-
una de las estrategias indigenistas de los gobiernos de la Revo- nidades favorecen que sus jóvenes continúen estudios univer-
lución, desde los años treinta, fue la de formar a jóvenes de sitarios, ni la deficiente formación escolar previa de los aspi-
las comunidades para que se convirtieran en agentes de la de- rantes indios, acentuada brutalmente por la obligación de
sindianización. Poco a poco creció el número de maestros y manejarse en otra lengua, otra sociedad y otra cultura, los co-
promotores indios y, en menor medida, enfermeros, exten- locan en la mejor posición para superar los obstáculos que
sionistas agrícolas y otros técnicos y profesionales que, tras la pone el sistema educativo para alcanzar un título universita-
experiencia traumante del "lavado de cerebro" con el que rio. Sin embargo, un buen número de ellos lo ha logrado.
aprendían a renegar de sí mismos y a despreciar la cultura de Muchos desertan y se acomodan como pueden en las filas de
los suyos, engrosaban las filas de los "agentes del cambio" los que aspiran al México imaginario y ahí deben rumiar a so-
que debían finalmente redimir al indio haciéndolo desapare- las la amargura del racismo omnipresente. Otros, mantienen
cer. El proceso, allá por los años cincuenta, parecía marchar o recuperan su indianidad y de alguna manera contribuyen a
por el buen camino y aceleradamente. Pero sucede que la las luchas de los pueblos indios: hay asociaciones de estudian-
historia es más complicada y las aparentes tendencias cam- tes Y profesionales indios que trabajan, cada cual a su mane-
bian con frecuencia de signo y de rumbo. La trayectoria del ra, en beneficio de sus comunidades de origen.
maestro indio parecía cierta y segura: egresado del interna- En años recientes, al amparo de coyunturas institucionales
do pasaría unos años en alguna comunidad y después podía que no faltan en el aparato de gobierno, se han llevado a cabo
aspirar a dar el salto que su propia formación le exigía, es programas especiales que buscan la capacitación de estudian-
decir, dejar de ser maestro indio, irse a la ciudad y hacer tes indios en términos que no signifiquen su desindianización
carrera como docente sin estigma. Funcionó algún tiempo sino que favorezcan un proceso de reflexión y la apropiación
pero después fueron muchos y el camino angosto. Unos, an- real de instrumentos de conocimiento y acción que puedan
te la frustración de no poder abandonar la educación indíge- ponerse al servicio de los proyectos indios. Así, se han forma-
na tan fácilmente como lo habían esperado; y otros, por una do etnolingüistas a nivel profesional y promotores culturales
toma de conciencia que resultó del enfrentamiento de las con- d.e nivel medio que trabajan en el estudio, rescate y promo-
cepciones que les habían imbuido con una realidad india que Ción de sus lenguas, su historia y su cultura. Otros programas
no respondía a aquella visión esquemática y denigrante, destinados también a estudiantes indios, aunque sin una pro-
el hecho es que muchos maestros y promotores comenzaron a posición claramente orientada a reforzar las culturas indias,
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formaron antropólogos, maestros en ciencias sociales y espe- por tanto, que el verdadero indio debe ser analfabeta y mise-
cialistas en educación indígena. rable, no puede hablar español ni emplear la racionalidad oc-
En los últimos años, pues, se ha conformado un nuevo sec- cidental; si por acaso alguno lo hace, deja de ser indio. ¿Cabe
tor indio que, pese a sus diferencias internas, tiene en común una prueba más nítida de la persistencia de la ideología colo-
poseer una larga experiencia urbana y una educación media o nizadora?
superior que le permite manejar la cultura dominante en un Las nuevas formas de lucha se encuentran también en otros
grado mucho mayor que los que tienen sólo la experiencia co- niveles. En algunas comunidades ha habido una paulatina re-
munitaria y el contacto externo a través del trabajo migrato- cuperación del comercio local que estaba en manos de "ladi-
rio. Este nuevo grupo, por supuesto, está integrado por indi- . nos" ; el proceso lleva, en su punto extremo, a la expulsión de
viduos que se afirman indios aunque, en general, participen los vecinos no indios y a la reindianización del espacio físico.
sólo esporádicamente en la vida comunal. Son una nueva pre- Hay experiencias importantes de organización para la pro-
sencia en el escenario nacional; una presencia urbana y nece- ducción y comercialización de las artesanías, que casi siempre
sariamente política porque al afirmar su identidad india están incluyen tareas de recuperación de técnicas, materias primas
reclamando el derecho a participar, en tanto indios, en la vida y motivos tradicionales que habían caído en desuso por las
pública del país, más allá de las fronteras de la comunidad lo- presiones de un comercio voraz y degradante. En la misma di-
cal, sin verse obligados a renegar de su origen ni de la cultura rección, crece constantemente el número de proyectos pro-
de la que proceden. Han abierto, por diversas vías, un nuevo ductivos autogestionados a escala local, en los que se impul-
frente de lucha. Este es un logro trascendente porque coloca san técnicas y productos que habían sido abandonados (el uso
las reivindicaciones indias en el campo del debate nacional de terrazas de cultivo precoloniales, por ejemplo) o se intro-
pero, por primera vez, ya no como un asunto que concierne ducen nuevas líneas de producción que generan poca o ningu-
sólo a los no indios (como ha sido el debate sobre el indigenis- na dependencia tecnológica. Algunas de estas experiencias
mo), sino ahora en boca de los propios indios capaces de es- cuentan con apoyo gubernamental, pero muchas otras se ha-
tablecer el diálogo en los términos y con el tipo de argumenta- cen por iniciativa y con recursos locales. En ciertos casos se
ción que son considerados legítimos en la sociedad dominan- complementan con financiamiento privado, nacional o ex-
te. La trascendencia de esta nueva presencia no se invalida tranjero, porque otra de las facetas nuevas de la lucha es la
por el hecho de que, en algunos casos, los miembros de este creciente capacidad de muchas comunidades para allegarse
frente prevariquen con su condición y aprovechen su ventaja fondos externos y administrarlos directamente.
relativa para obtener beneficios exclusivamente personales, En otro orden de actividades, debe mencionarse la apari-
aun a costa de sus comunidades de origen; tales situaciones ción de una prensa india, todavía incipiente y muy inestable
existen y desprestigian al movimiento, pero deben ser enten- en general, pero que apunta hacia la apropiación de la pa-
didas (nunca justificadas) en el contexto de una sociedad na- labra impresa que ha permanecido ajena al repertorio de las
cional en la que la corrupción permea todos los niveles de las culturas indias. La posibilidad de publicar textos en lenguas
transacciones políticas y representa una tentación difícil de indígenas ha estimulado la creación de los alfabetos corres-
vencer para quienes (no se olvide) llegan a esa atmósfera pro- pondientes, así como la recuperación de la tradición oral y el
cedentes de una vida comunitaria que funciona sobre otras inicio de una nueva literatura india (véase, por ejemplo, la re-
vista Guchachi' reza, editada por el Ayuntamiento Popular de
bases y principios.
Otro argumento que se ha empleado para calificar de espu- Juchitán). Los movimientos artísticos en teatro, música y
rio al movimiento indio urbano descansa en la afirmación de danza que se han iniciado en varias regiones indias descansan
que sus representantes "ya no son indios". Hay que suponer, siempre en la recuperación de las tradiciones propias, pero,
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con frecuencia hacen uso de nuevos elementos y recursos rentes maneras a los pueblos indios, los cuales han dado
apropiados e intentan la creación de formas de di- nuevas respuestas en diversos frentes. Junto a la resistencia
ferentes que ampliarían los espacios de la cultura propia. tradicional, sin negarla ni renunciar a ella, han surgido ini-
En el terreno de la confrontación religiosa, la exigencia de ciativas de recuperación y actualización cultural en las que
apego a la tradición ha sido el punto de ruptura con los con- intervienen nuevos actores indios, tanto en el seno de sus co-
vertidos a las diversas modalidades del protestantismo. La munidades como en los ámbitos urbano y nacional. Muchos
penetración protestante se ha incrementado vertiginosamente de estos movimientos no están articulados entre sí y a veces
en los últimos lustros y plantea cuestiones que es difícil acla- son contradictorios, explícita e implícitamente; pero puestos
rar ahora por falta de información adecuada. Por ejemplo: en una perspectiva más amplia, todos constituyen una prueba
algunas comunidades de Chiapas se han dividido a tal grado de la vitalidad de la civilización mesoamericana y de su capa-
que las familias protestantes han abandonado sus localidades cidad de ser vigente en el México de hoy .
y han formado nuevas comunidades en otros sitios, sobre to-
do en la selva; ¿qué sucede con ellas?, ¿qué pasa con su cul.tu-
ra y con su identidad previa?, ¿dejan de ser tzotziles?, ¿deJan
de ser indios? La imposición de una religión ajena no produce
necesariamente, por sí misma, un cambio en la identidad étni-
ca ni implica una ruptura en la continuidad histórica y cultu-
ral de los pueblos, como lo muestran de manera fehaciente
los resultados de la "conquista espiritual" de Mesoamérica.
Las nuevas comunidades protestantes podrían llegar a ser
(contra los propósitos obvios de los misioneros y pastores) un
marco diferente para la continuidad de la civilización meso-
americana, si quienes las integran se apropian de la nueva
religión y la insertan, modificándola, en su propia matriz cultu-
ral, como ocurrió hace siglos con el catolicismo. En este mo-
mento, al parecer, lo que predomina es una actitud de renun-
cia total al pasado; pero no se puede hacer tabla rasa de la
historia ni suplir la cultura propia de un día para otro. Este
proceso, con sus características actuales, es muy reciente co-
mo para adelantar conclusiones sobre sus efectos definitivos ;
pero vale la pena recordar que en la primera mitad del siglo
XVI hubo bandas de jóvenes indios adoctrinados y fanatiza-
dos por los frailes que se dedicaban a destruir las imágenes
sagradas que veneraban sus mayores y denunciaban las
"herejías" de sus propios padres. Quienes vivieron aquel mo-
mento (los mismos frailes, sobre todo), seguramente creían
que era el inicio del fin para la civilización mesoamericana. El
tiempo los desmintió muy pronto.
Debe señalarse pues, para concluir, que las transforma-
ciones recientes de la sociedad mexicana han afectado de dife-
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TERCERA PARTE

PROYECTO NACIONAL
Y PROYECTO CIVILIZATORIO
1

EL PAÍS QUE HOY TENEMOS

La quiebra de la ilusión

Todo fue muy rápido. Bastaron unos cuantos años para pa-
sar de la euforia del espejismo petrolero, a fines de los seten-
ta, a la certeza de que el modelo de desarrollo que se había
impuesto al país había llegado a su término y ya no daba más
(lo que fue evidente en diciembre de 1982). Hubo que dejar
de creer en milagros, en inmensas riquezas que aparecían de
pronto y nos aseguraban la solución definitiva de todos los
problemas. Milagro inmerecido, por otra parte, ya que nunca
fue resultado de una serie de esfuerzos que el país hubiera
hecho de manera constante y racional para generar la riqueza
que necesita ni para resolver los problemas que lo agobian.
De pronto pareció que todos los errores, la cadena intermi-
nable de absurdos, incompetencias y miopías, no lo eran tan-
to y, en última instancia, quedaban justificados por el resul-
tado final: un país cuyo único reto era aprender a administrar
la abundancia. Poco después la falsa ilusión y el triunfalismo
del México imaginario se derrumbaron estrepitosamente. El
país que queda es otro, muy diferente del que se soñaba en los
breves años de la última euforia.
Hoy debemos aceptar que México es un país pobre. Que
grandes extensiones de tierra no son aptas para un cultivo
"moderno" y que otras se han erosionado y producen menos
porque se explotaron de manera irracional. Que las cosas han
ido hasta el extremo de que nuestra agricultura no cosecha los
suficientes productos básicos que se requieren para alimentar
a los mexicanos siquiera en el nivel mínimo indispensable.
Crece nuestra dependencia por hambre: el país en el que se in-
ventó el maíz importa ahora maíz.
217
La agricultura de exportación y la dedicada a producir in- empleo industrial destinado a fabricar basura? Al tocar este
sumos para la industria son inestables. En el primer caso , los punto no puede pasarse por alto una mención al papel que
precios internacionales y las restricciones a las importaciones juega la publicidad como fuerza inductora para imponer mo-
en los Estados Unidos, el principal país comprador, colocan delos de consumo que, para decirlo en dos palabras , em-
siempre un punto de interrogación sobre el futuro del merca- pobrecen y deterioran al consumidor: no sólo se gasta mucho
do y con frecuencia provocan crisis agudas en diferentes pro- más de lo necesario en "alimentos" cuyos nutrientes se obte-
ductos, que deben solventarse con los apretados recursos fi- nían tradicionalmente a un costo varias veces inferior (las
nancieros nacionales y casi siempre a costa de los consumidores bolsitas con productos industriales a base de maíz, frente a
mexicanos. Los cultivos para la industria, en un momento en los tamales, las tortillas y el atole, por ejemplo), sino que se
que el crecimiento industrial se estanca y cierran muchas desvía una parte muy significativa del precario presupuesto
empresas, tampoco ofrecen perspectivas promisorias. Y es familiar que tendría un mejor empleo aplicado a otros satis-
esa agricultura, valga recordarlo, la que junto a la ganadería, factores.
ha desplazado de las mejores tierras a los productos mese- Por otra parte, la calidad y el precio de muchos produc-
americanos que forman la base de la alimentación para la tos nacionales, debido al torcido desarrollo industrial, no
inmensa mayoría de la población. compiten con los productos extranjeros introducidos de con-
Nuestras materias primas no son de fiar como sustento de trabando y vendidos abiertamente en cualquier sitio; con lo
un comercio exterior seguro y equilibrado: la demanda y los que, por una parte, se restringe el mercado para la produc-
precios se mueven fuera de nuestro control y siempre en bene- ción nacional y, por la otra, se incrementa la fuga de divisas.
ficio de los compradores, en un mercado regido principal- Esto, en un país que tiene tres mil kilómetros de frontera con
mente por los Estados Unidos. La exportación de productos los Estados Unidos y un tránsito anual de millones de perso-
elaborados es limitada porque la industria mexicana no es nas en uno y otro sentidos. Los "circuitos informales" ad-
competitiva a nivel internacional, salvo en ramas aisladas. Un quieren en este proceso una presencia abrumadora que las
intento de solución ha sido aceptar maquiladoras. El país se estadísticas no reflejan: son, a la vez, vías de enriquecimiento
•vuelve maquilador a ritmo alarmante: vendemos sólo la fuer- rápido para unos cuantos y caminos alternativos para enga-
za de brazos mexicanos para que otros se enriquezcan. Y la ñar la pobreza de muchos otros.
vendemos barata. Los dólares (¿cuántos millones al año?) Y dentro de la pobreza general, una desigualdad económica
que remiten los braceros alivian la situación de sus familias Y que debería resultar intolerablemente escandalosa. El despil-
aumentan la reserva de divisas; pero el bracerismo no puede farro y el derroche más burdos e insultantes frente a la inca-
ser la solución de la economía mexicana, porque si aceptamos pacidad de atender las necesidades más elementales de millo-
que lo es, debemos aceptar la consecuencia política inevi- nes de compatriotas. (¿Compatriotas?, ¿tendrán en verdad la
table: declarar disuelto el país e integrarnos individualmente misma patria los mexicanos que aseguran "su" dinero en los
a la economía y la sociedad norteamericanas. Estados Unidos?). La crisis ha hecho más ricos a los más ri-
Nuestra industria no está integrada en la medida suficien- cos y más pobres a todos los demás. El fin del milagro pone
te para atender las necesidades básicas del mercado nacio- en evidencia, para quien lo dudara, la tendencia profunda ha-
nal. Se producen muchas cosas superfluas y, en cambio, no cia la desigualdad que ha estado implícita en el proyecto na-
se fabrican otras que serían necesarias. ¿Cuánto se gasta en cional.
México para producir, promover y consumir alimentos cha- La crisis, evidentemente, produce pobreza; pero no una
tarra, refrescos embotellados, bebidas alcohólicas, envases pobreza pareja. Aun en el México profundo los efectos no
desechable$? ¿Cuánto cuesta, en este país pobre, crear un son iguales aunque , a fin de cuentas, sea esa población mayo-
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ritaria la que paga las consecuencias, en tanto que una mino- exterior de México quede incluida como parte del paquete a
ría se beneficia y se enriquece hasta el hastío . Quizás sean los negociar, por la fuerza inevitable de la realpolitik. Los már-
sectores del México profundo que se han desligado de las co- genes de autonomía se estrechan a medida que la dependencia
munidades indias y campesinas tradicionales y se han enrola- acumulada se revela implacablemente en todas sus dimen-
do como subalternos del México imaginario, los que resienten siones y facetas.
en peores condiciones y con menos recursos los golpes de la Algunos problemas soslayados por la euforia aparecen hoy
crisis. Ahí es donde el desempleo alcanza los índices más altos con mayor dramatismo. La contaminación atmosférica de la
Y donde la dependencia exclusiva de la economía monetaria ciudad de México y otras zonas urbanoindustriales ya no es
agudiza los efectos de la inflación y la dependencia de servi- un peligro lejano e improbable que se deba prevenir sino
cios sociales que no se incrementan o francamente se reducen una realidad cotidiana cuya gravedad no se puede exagerar ni
para los contingentes urbanos marginados. Ellos, que se vie- ocultar. Hay que dar marcha atrás en muchas decisiones de
ron obligados a optar por la vida y el trabajo en el proyecto política urbana acumuladas alegremente administración tras
del México imaginario, son los primeros y los que más a fon- administración, que han hecho de la ciudad de México una de
do se ven excluidos y obligados a soportar las exigencias de la las peores megalópolis del mundo. Hay que reparar los daños
contracción económica; ellos, de cuyo trabajo y pobreza ha que produjo (y produce hoy) un capitalismo salvaje que vol-
dependido el crecimiento ilusorio, son ahora quienes deben vió invivible su propia guarida, en la que tantos habitantes
pagar las cuentas de la quiebra. del México profundo están obligados a permanecer. Hay que
Lo anterior no quiere decir, por supuesto, que los indios y repensar y rehacer nuestras ciudades, sin olvidar que han sido
los campesinos tradicionales están al margen de la crisis. En la creación y el bastión del México imaginario, esto es, que sus
todo lo que los relaciona con el México imaginario ellos tam- problemas no son meras desviaciones, simples anomalías que se
bién pagan deudas que nunca contrajeron. La diferen- puedan subsanar sin renunciar al proyecto mismo del que son
cia, pero es una diferencia muy importante, es el margen de resultado inevitable. La ciudad expresa, a su manera y con su
autosuficiencia que mantienen gracias a la orientación de su propio cáncer, las contradicciones no solucionadas de la his-
cultura. Es un margen precario, cierto; pero ese margen no toria y la sociedad mexicanas; no es posible resolver realmen-
existe, o apenas sobrevive, en los sectores urbanizados del te sus problemas si se mantiene en todos los órdenes, aun en
México profundo. A pesar de la miseria común, acá, en el as- el plano ideológico, su posición dominante frente al mundo
falto, hay menos con qué hacer frente a la crisis. Todavía. rural y su papel como centro de la negación del México pro-
Cada mexicano que nace, nace endeudado. La deuda ex- fundo.
terna resulta hoy inmanejable. Si se pagara, el país quedaría La agresión contra la naturaleza no se restringe al ámbito
más pobre que antes de endeudarse. Los préstamos sirvieron urbano. Se talan montes y selvas, se contaminan ríos y litora-
para tapar baches, no para construir un camino nuevo y firme. les, se destruyen recursos de la tierra y del mar, se extinguen
La deuda no sólo hace inviable el proyecto de desarrollo eco- especies y se alteran de mil formas los nichos ecológicos que
nómico, tal como se había pensado, sino que coloca al país en construyeron pacientemente la naturaleza y el hombre a lo
una endeble posición para mantener los márgenes de decisión largo de milenios, en un esfuerzo suicida que no tiene otra ra-
autónoma que había logrado resguardar. Las pre- cionalidad que la mayor ganancia inmediata, a toda costa y
siOnes del Fondo Monetario Internacional amenazan encau- muera lo que muera. Bajo la dirección del México imaginario
zar la política económica hacia el objetivo único de pagar la nos hemos vuelto espléndidos constructores de desiertos y
deuda. Las negociaciones bilaterales con el gobierno norte- agentes eficientísimos para destruir la vida en la tierra, en el
americano, por otra parte, llevan el riesgo de que la política agua y en el aire.
220 221
¿Y cómo se ubica nuestra gente, los mexicanos, ante un pa- perfil dominante del México imaginario, su rostro de hoy y
norama tan alentador? Hay una frustración generalizada que del futuro inmediato. No parece haber nuevos milagros en
resulta de la quiebra de las ilusiones, por falsas que éstas ha- puerta.
yan .sido. Se cierran fuentes de trabajo cuando 800 mil mexi- ¿Qué pasa aquí? No es, por supuesto, un simple amonto-
canos llegan anualmente a la edad de 18 años, parteaguas namiento fortuito de problemas aislados, independientes
simbólico entre la adolescencia y la condición de adulto, sin unos de los otros. No es la acumulación de dificultades lo que
perspectivas confiables, sin seguridad alguna de que algo que nos agobia. Lo que nos inmoviliza hoy es algo mucho más
hagan conducirá a algo mejor. La inconformidad abierta se profundo: el desvanecimiento de un proyecto y la incapaci-
deja ver más en las clases medias y en amplios sectores de la dad para formular otro que no reincida en las viejas trampas.
burguesía; ahí impera la inseguridad, la rabia contra un país Por congruencia, ese nuevo proyecto de nación no podrá ser
que quisieron sólo suyo, proveedor inagotable de satisfacto- armado con retazos: no será la suma de medidas particulares
res que les permitieran el ascenso constante, eterno. Ahora se que pretenden atenuar, bajo la presión de la crisis, cada una
buscan los culpables, entre los cuales ellos no aceptan contar- de las múltiples y disímiles manifestaciones de la quiebra del
se. Si desde los cuarenta aspiraron a ser cosmopolitas más modelo anterior. La única salida posible, ardua y difícil sin
que mexicanos, su desarraigo se ahonda cuando se saben par- duda, pero la única, es sacar del México profundo la volun-
te de un país pobre y empobrecido. No son ellos ni sus intere- tad histórica para formular y emprender nuestro propio pro-
ses la mejor guía para encontrar un camino por el que yecto civilizatorio.
marchemos todos. Porque, a fin de cuentas, de lo que aquí estamos hablando
Un pueblo callado, que no participa porque se le niega el es de civilización. Es a la escala de una civilización como se
derecho a hacerlo en sus propios términos. Un pueblo invi- mide la trascendencia de los problemas y se reconocen la ca-
sible y mudo para el sentir del México imaginario. Pueblo que pacidad y las potencialidades de un pueblo. Es ahí, en el pro-
aguanta con una paciencia que parece no tener límite. Aquí o yecto civilizatorio, donde están los datos fundamentales para
allá, esporádicamente, un grito de protesta, un estallido aisla- diseñar la nación que podemos y queremos construir en cada
do. El debate político nacional se deshilacha por falta de etapa histórica. Desde esta perspectiva, lo que se quebró fue
pueblo (no en el discurso, por supuesto; en la participación el modelo civilizatorio del México imaginario que se había
auténtica). Las propuestas de la derecha reflejan nostalgia del admitido como el único posible.
camino andado y una empecinada y loca voluntad de ahon-
darlo. La izquierda no alcanza a definir un proyecto me-
dianamente convincente: se especializó demasiado en la críti- Para fundar una nueva esperanza
ca y se muestra incapaz de proponer un futuro a partir de esta No pudimos construir un país imaginario y sería demente in-
realidad, más allá de las palabras opacas de tanto manoseo . sistir en hacerlo. México es éste, con esta población y esta
El juego real de las decisiones políticas sigue abierto sólo para historia; no podemos persistir en el empeño de sustituirlo por
unos pocos, bajo normas y procedimientos anquilosados , otro que no sea éste. La tarea es más simple: hay que hacerlo
juego de pizarrón, previsible y rutinario, incompetente cada mejor. Pero desde adentro, no desde afuera. Sin negar lo que
vez más para responder a lo que realmente pasa. La corrup- es, sino al contrario, tomándolo como lo que habrá de trans-
ción sigue ahí, campeando por los fueros que le otorgan una formarse y desarrollarse a partir de sus propias potencialida-
larga historia y su aceptación generalizada como forma de des. Hay que reconocer de una vez para siempre al México
conducta admisible y esperada. profundo, porque si no se cuenta con él no hay solución que
El cuadro no está completo, pero estos trazos delinean el valga.
222 223
¿Qué tenemos para salir adelante? . . . mayor cantidad de productos terminados en igual tiempo.
Tenemos recursos naturales muy vanados, m tantos m tan Por ese camino, que resulta de la aplicación de un modelo
ricos como quiso hacérnoslo creer la imagen del cuerno de la económico y de civilización único y excluyente, todo lo ajeno
abundancia, pero suficientes para permitir una calidad de vi- al modelo (lo que corresponde a otro proyecto civilizatorio)
da mejor para los mexicanos de hoy y del futuro previsible. Si se convierte en obstáculo, rémora y factor de atraso; toda su
la nuestra fuera una sociedad homogénea podría pensarse potencialidad se ignora y se niega.
que todos esos recursos deben aprovecharse. según un Lo mismo sucede con los conocimientos. La sociedad me-
quema de producción único, obediente a los m1smos proposl- xicana cuenta con un vastísimo acopio de conocimientos que
tos, concepciones y maneras de trabajar. Pero no lo es. por son resultado de una milenaria experimentación y decanta-
lo tanto, los recursos significan y se aprovechan de d1stmtas ción en el seno de las diversas sociedades que componen el
maneras; los elementos naturales se convierten en recursos México profundo. Esos conocimientos han probado su vali-
útiles a través de la cultura y aquí coexisten múltiples cultu- en la medida en que con ellos ha sido posible asegurar,
ras. Cada cultura define los recursos naturales que apro- pnmero, el desarrollo de la civilización mesoamericana, y
vecha la forma en que los obtiene y los transforma, y el destino después, en los últimos siglos, la persistencia de los pueblos
y sign'ificado que les otorga. Además, como hemos visto, los que los conservan y actualizan. Son conocimientos que abar-
pueblos indios reclaman como exclusivamente suya can "todos los órdenes de la vida y que están necesariamente
de esos recursos, que consideran indisociables de su h1stona, vinculados con maneras particulares de entender el mundo,
su cultura y su patrimonio. Esa vinculación seguramente les esto es, forman parte de cosmovisiones específicas. Algunos
permite defenderlos mejor que si los vieran, como lo hacen de estos conocimientos, por ejemplo los que permiten el ma-
sectores del México imaginario, como recursos "nacionales" nejo de la naturaleza circundante, no se pueden trasladar me-
que tienen por función última asegurar el enriquecimiento cánicamente a otros entornos porque no se formulan median-
personal. te generalizaciones explícitas. Los procesos inductivos y de-
La diversidad de maneras en que se entiende la naturaleza, ductivos que los han generado han hecho uso de los datos de
el trabajo y la producción material, se debe a la presencia de un universo limitado, y descansan en experiencias locales de-
dos civilizaciones diferentes, la mesoamericana y la occiden- bido al aislamiento y la fragmentación social impuestos por la
tal. Tal diversidad no es en sí misma un obstáculo: sólo lo es dominación colonial. Pero esa validez restringida actual, no
cuando se pretende imponer una sola racionalidad económica entraña . ninguna incapacidad consustancial de los conoci-
y sobre todo cuando esa racionalidad niega radicalmente mientos y los procesos de conocimiento mesoamericanos para
cualquiera otra. De no ser esa la situación, la pluralidad desarrollarse y ganar amplitud y profundidad en su formula-
de fabrilidades es un recurso de enorme potencialidad porque ción sistemática: el problema es restablecer las condiciones
dota a la sociedad en su conjunto de un vasto arsenal de alter- sociales que permitan ese desarrollo, condiciones que han sido
nativas y nuevas experiencias para el manejo de los recursos permanentemente negadas desde que se impuso la domina-
naturales. Las distintas formas de entender y trabajar la ción colonial. Entre tanto y a pesar de lo anterior, los conoci-
tierra, por ejemplo, se convierten en problema y obstáculo mientos "tradicionales" constituyen un capital invaluable
sólo cuando se miden todas con el rasero propio de una de para todos los pueblos del México profundo y pueden trans-
ellas (por ejemplo, con el criterio único del valor mercantil de formarse en recursos para el país en su conjunto a condición,
la cosecha por unidad de superficie); el trabajo artesanal se vuel- necesariamente, de que se les reconozca y se admita siquiera
ve "atrasado" si, aislándolo de su contexto social y cultural, la posibilidad de que sean válidos. Aquí también el problema
se le juzga a la luz de la "productividad" entendida como de fondo está en aceptar la vigencia de otra civilización y
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abandonar la arrogancia de suponer que una manera de co- Hay otro punto que en estos tiempos de frustración y de-
nocer (la propia, la occidental) es la única válida y cierta, con sencanto merece una consideración atenta. Los pueblos in-
la consecuente exclusión y negación de cualquiera otra. Baste dios han resistido cinco siglos de dominación y opresión colo-
pensar en una familia promedio de la colonia Narvarte que nial. ¿De dónde sale su decisión de permanecer y continuar?,
tuviese que sobrevivir, con los conocimientos que posee, en ¿cuáles son las fuentes de esa voluntad para seguir haciendo
las tierras desérticas de Punta Chueca, en la Mesa del Nayar o historia por sí mismos? , ¿qué resortes interiores han puesto en
en la selva que rodea Nahá; y ahí viven los seris, los huicholes juego para persistir en su propio proyecto, durante siglos, ba-
y los lacandones, cada cual con un acervo de conocimientos jo condiciones incomparablemente más difíciles que las que
propios que les han permitido resistir, vivir pese a todo. quebraron en pocos años el proyecto nacional del México
El país cuenta, antes que nada, para salir adelante, con su imaginario? Esa fuerza espiritual que está detrás de la deci-
gente, con los mexicanos que a fin de cuentas constituimos sión y la voluntad de seguir siendo, es un requisito indispen-
esa totalidad que se llama México. Pero la óptica del México sable para formular un nuevo proyecto nacional, viable y
imaginario sólo admite ver a los mexicanos como individuos, auténtico. En los creyentes del México imagjnario esa fuerza
no como miembros de pueblos y sociedades forjadas a través no existe más: no hay convicción de proseguir, aunque algu-
de la historia. En el proyecto del México imaginario la gente nos pretendan ocultarlo empecinándose en recoger los despo-
concreta se transforma en "recursos humanos", piezas inter- jos del naufragio y volver a armar la misma barca inútil. Pero
cambiables, aisladas, cifras que se pueden restar aquí para su- esa voluntad, en cambio, alienta en millones de mexicanos
marse allá. Se quiere ignorar lo obvio: la condición social de que la ejercen cotidianamente en los actos de su vida concre-
los seres humanos. Se olvida que la individualidad existe sólo ta, en la confianza en su razón y en el apego a lo suyo. Aun-
en el contexto de una sociedad determinada que a su vez po- que el argumento suene demasiado abstracto, ahí, en el Méxi-
see una cultura específica. Y si en México existen diversas cul- co profundo, tenemos también nuestra reserva de confianza
turas afiliadas a dos civilizaciones distintas, los mexicanos indispensable para fundar una nueva esperanza.
reales son individuos en diferentes contextos concretos y no De lo producido en el marco del México imaginario hay
en uno solo común a todos. Con lo que contamos para salir tambiéo mucho que rescatar para ponerlo al servicio de un
adelante no es con ochenta y tantos millones de individuos in- nuevo proyecto nacional. Lo imaginario aquí es occidente;
diferenciados en un sistema social y cultural común, sino con pero no es imaginario porque no exista, sino porque a partir
algo mucho más importante y promisorio: con un abigarrado de él se ha tratado de construir un México ajeno a la realidad de
conjunto de sociedades que poseen, cada una de ellas, su pro- México. La civilización occidental existe y está presente a es-
pia cultura. Es decir, que los individuos, además de ser eso, cala universál. No se trata de negarla, como desde su perspec-
individuos, pertenecen a unidades sociales diferentes en las tiva se ha negado a la civilización mesoamericana. Tampoco
que son portadores colectivos de maneras particulares de vi- se trata de ignorar que muchos elementos culturales de la civi-
vir y hacer la historia. Tenemos, en conjunto, una gran canti- lización occidental pueden y deben ser empleados en la cons-
dad de formas diferentes para organizar el trabajo, la familia trucción de un México mejor para todos. El país cuenta ya
y la comunidad; tenemos una amplia gama de formas de ex- con espacios sociales que saben usar e intentan desarrollar di-
presión; contamos con conocimientos y habilidades múltiples versos aspectos de la cultura occidental que han hecho suyos.
para enfrentar problemas semejantes; poseemos diversos sen- Hay ahí un acervo de recursos importantes, necesarios para
tidos de trascendencia. Ese será el aporte del México profun- llevar adelante el nuevo proyecto nacional. Existen científicos
do y su civilización negada cuando decidamos construir un y técnicos, artistas e intelectuales, que manejan conocimien-
futuro en común, con ese México y no contra él. tos y habilidades occidentales que por sí mismos son útiles
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hoy, y lo serán en el futuro. El problema está en si la sociedad
mexicana tiene o no capacidad para apropiarse realmente de
esos recursos y ponerlos al servicio de sus intereses auténti-
cos; esto es, si somos capaces de emplear conocimientos y téc-
nicas de la civilización occidental sin que su empleo conlleve
la adopción del proyecto civilizatorio de occidente que niega 11
nuestra realidad profunda.
El asunto se puede resumir así: las diversas formas de mani- CIVILIZACIÓN Y ALTERNATIVAS
pular la realidad (los conocimientos, las técnicas, los instrumen-
tos materiales, las formas de organización social) adquieren
sentido sólo en el marco de un proyecto civilizatorio. Es en Sustitución, fusión o pluralismo
función de ese proyecto, que define la realidad a la que se as-
pira, como puede juzgarse el valor relativo de los elementos De alguna manera, tenemos que definir y echar a andar un
culturales con los que pretendemos manejar la realidad: me- nuevo proyecto nacional. El riesgo de no hacerlo, sería acele-
jores o peores, adecuados o inservibles. Occidente ha genera- rar la descomposición interna, acentuar las contradicciones
do elementos culturales en función de su propio proyecto, pe- las fuerzas centrífugas, que no son convergentes
ro eso no significa que tales elementos sólo sean útiles si están divergentes de la propia idea de nación independiente y derri-
del proyecto occidental, porque otros proyectos de los que, seriamente debilitados hoy, toda-
CIVIhzacwn (como el que requerimos) pueden aprovecharse via nos permiten aspirar a que la dependencia no se transfor-
de ellos sin desnaturalizarse. (Por otra parte es un acto de me en del país. México sigue siendo viable, por su
reivindicación: los logros de occidente han sido posibles gra- por la magnitud de su población, por su poten-
a la explotación de pueblos con otras culturas). En lo oc- cialidad productiva y, sobre todo, por los recursos culturales
que poseemos, no en lo que se nos impone, hay tam- que ha sabido conservar su pueblo. Es viable; pero no lo será
bien recursos potenciales para salir adelante. necesariamente si el nuevo proyecto nacional se construye al
Colocada la situación en esta perspectiva, México cuenta margen de nuestra realidad, ignorando los procesos históri-
con un vasto arsenal de pueblos, elementos culturales y recur- cos y de civilización que están vigentes aquí y que son resulta-
sos para ser un país mejor y una sociedad más justa, capaz de do de una historia profunda. El proyecto nacional tiene que
ofr.ecer a sus diferentes integrantes una vida plena y de mejor definirse en términos civilizatorios.
cahdad. Estos son los ladrillos para construir el nuevo hogar Una opción posible consistiría en insistir en el pro-
de los Son los únicos realmente nuestros, pero yecto sustitutivo, en el que he llamado, a lo largo de esta
son suficientes. Faltan sólo los planos, que deben atender obra, el México imaginario. Descansa -valga repetirlo- en
necesidades inmediatas y nuestras aspiraciones infi- la convicción de que una parte sustantiva de la realidad del
mtas. país, aquella que proviene de la civilización mesoamericana y
que el. México profundo, debe ser sustituida por
una realidad distmta que se ha presentado con diferentes ro-
pajes segú? los momentos históricos del México imaginario,
pero que Siempre resulta ser una versión poco maquillada de
la occidental. El modelo de país al que se aspira
esta copiado en todos los casos de algún otro país al que se le
reconoce la condición de avanzado, según los parámetros de
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la civilización occidental. En la etapa actual, el modelo a per- hecho fundamental: la existencia de una civilización diferen-
seguir es el de un país industrializado que asegure a sus habi- te, que cuestiona la suposición de que, atenuada o erradicada
tantes niveles de consumo cada vez más altos, particularmente la explotación, los integrantes de estos grupos adoptarían, sin
consumo de bienes materiales. Las alternativas de organiza- más, el proyecto occidental del México imaginario. Por eso esta
ción política y económica para alcanzar esa meta, se presen- manera de analizar la situación del México profundo es también
tan como opuestas e irreconciliables (capitalismo o socialis- occidental y conduce a un proyecto sustitutivo: porque no ad-
mo, por eje'mplo); pero los objetivos últimos son los mismos mite más futuro que el que se deriva del proyecto civilizatorio
Ysólo se polemiza sobre cuál camino es mejor o más corto. El occidental. La segunda manera de entender el problema hace
proyecto civilizatorio es uno solo y se define a partir de los lo mismo, pero de manera hipócrita y más ingenua: elimina
mismos supuestos básicos: la historia es un proceso infinito del análisis el problema de la explotación y no sólo le niega
de avance rectilíneo; el avance consiste en un dominio y una futuro a la civilización mesoamericana sino que le atribuye las
capacidad de explotación de la naturaleza cada vez mayores causas del ''atraso'' de quienes participan de ella.
en beneficio del hombre; los beneficios que genera el Por uno y otro camino, y por las veredas intermedias, se
se expresan y realizan en un consumo cada vez mayor; la tras- llega a la misma conclusión: hay que generalizar el proyecto del
cendencia del hombre se cumple en este proceso. En estos su- México imaginario, lo que implica la sustitución de las cultu-
puestos de la civilización occidental descansan sus escalas va- ras afiliadas a la civilización mesoamericana.
lorativas y sus definiciones: el trabajo como un mal necesario Hoy, tras la quiebra de la ilusión, la reformulación del pro-
que se debe reducir con el avance histórico; la naturaleza co- yecto sustitutivo tendría que hacerse con muchas limitaciones
mo un enemigo a vencer, porque el hombre se realiza más y vergonzantes ajustes. Hasta el momento, las acciones gu-
cuanto más se "independice" de la naturaleza; la mayor pro- bernamentales se encaminan en ese sentido, en tanto que
ducción y el mayor consumo de bienes son valores absolutos otros promotores y beneficiarios del México imaginario du-
.
mmanentes, que no requieren justificación alguna. ' dan entre sumarse a ese empeño o buscar alternativas y segu-
Conforme a este proyecto de civilización, no queda más re- ridad personal en otra parte. La previsible agudización de la
medio que aceptar que México es un país atrasado y subde- crisis en sus aspectos económicos y políticos acelerará la defi-
sarrollado. Y peor todavía: que lo será cada día más, si la dis- nición de posiciones entre quienes se obstinan en no ver otro
tancia que nos separa de los países desarrollados de occidente camino que el señalado por el proyecto sustitutivo de corte
continúa agrandándose, como es y ha sido la tendencia. Cada occidental.
vez resulta más difícil imaginar cómo diablos vamos a llegar a Habrá quienes, sin abandonar las directrices y los objetivos
ser un país de punta. Y, naturalmente, es el México profun- fundamentales del proyecto anterior, insistan en que puede
do, los indios. los campesinos, los marginados urbanos, los convertirse en un proyecto nacional, mestizo. En apariencia,
que encarnan de manera evidente el atraso y el subdesarrollo se renuncia aquí a la sustitución, se admite que hay valores
del país. Las razones pueden discutirse: para algunos será positivos en la civilización mesoamericana que deben incor-
exclusivamente la explotación a que están sujetos esos gru- porarse al proyecto nacional y se postula la fusión de civiliza-
pos, la que explique su no participación en el México "en vías . dones como la vía para crear una auténtica cultura nacional
de desarrollo"; para otros la causa es la flojera, la ignorancia (y, por tanto, un proyecto nacional legítimo y viable). En pá-
Yla falta de iniciativa de quienes integran esos sectores. En el ginas anteriores he intentado mostrar la falacia de lo que se
primer caso se señala un hecho cierto, la explotación sistemá- ha llamado la cultura mexicana "mestiza"; no insistiré en ese
tica, multifacética y brutal del México profundo, pero se punto. Pero sí conviene recordar que la integración de dos o
extrae una conclusión apresurada porque se deja de lado otro más culturas distintas para formar una nueva es un proceso
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posible, pero de muy larga duración histórica. Los factores sentido y significado a los rasgos explícitos de la cultura (la
que conducen a la cristalización de una nueva cultura no es- indumentaria, la "costumbre", los modos de producir y
tán sujetos a la voluntad de los individuos sino que resultan de consumir, las aspiraciones, etc.). Como hemos visto, no
de amplios procesos sociales en los que intervienen sucesiva- sólo hay diferencias sino también contradicciones y oposi-
mente varias generaciones. La fusión de las culturas y civiliza- ciones entre las culturas del México profundo y la cultura ur-
ciones que coexisten en México puede ocurrir, pero lo seguro bana y occidental dominante, porque sus expectativas ni son
es que no ocurrirá en un futuro previsible y, desde luego, no las mismas ni se corresponden recíprocamente en muchos as-
será el resultado de un decreto ni de las acciones de una o dos pectos importantes del quehacer humano. Conciliar esas opo-
generaciones. siciones es el desafío mayor de un proyecto nacional que asu-
En ei fondo, tras muchas de las iniciativas y actividades ma el pluralismo como uno de sus contenidos fundamentales.
encaminadas a reforzar el proyecto de una cultura nacional Una nación étnicamente plural exige ia anulación y la
mestiza, lo que hay es el intento de aceitar la maquinaria de supresión de toda estructura de poder que implique la domi-
imposición y expansión del México imaginario. Se trata de re- nación de cualquiera de los grupos (pueblos) sobre los demás.
mover obstáculos demasiado evidentes haciendo ciertas con- En el caso de México, esto quiere decir la supresión del orden
cesiones, más de forma que de fondo, a la práctica cultural colonial que se instauró hace 500 años y que no ha sido cance-
real del México profundo y de maquillar con un poco de color lado hasta ahora. Significa, pues, la liberación de los pueblos
local la evidente condición occidental del proyecto imagina- y las culturas oprimidas y su actualización a través de una
rio. El problema central sigue siendo el mismo: la incapaci- participación democrática en la vida nacional, dentro de
dad para reconocer y aceptar al otro, que en este caso es la una democracia que reconozca los derechos de los individuos
otra civilización, la mesoamericana. Sin el reconocimiento y pero también, y de manera enfática, los derechos de las colec-
la aceptación como pasos previos, no hay manera de hablar tividades históricas. La unidad nacional deja de ser una uni-
en serio de un proyecto de fusión o mestizaje cultural. dad mecánica que pretende descansar en la uniformidad y se
Hay otra alternativa, que parte precisamente del reconoci- plantea como unidad orgánica que integra sectores diferentes
miento y la aceptación de la civilización mesoamericana con (no desiguales, no sometidos a relaciones jerárquicas), cada
todas las consecuencias que ello implica. Este sería un proyecto uno de los cuales tiene el derecho real de manejarse por sí
nacional organizado a partir del pluralismo cultural y en el mismo dentro de la unidad estatal que los agrupa a todos y en
que ese pluralismo no se entienda como obstáculo a vencer si- torno a la cual comparten ciertos propósitos e intereses comu-
no como el contenido mismo del proyecto, el que lo legitima y nes. Ésta es una unidad nacional más firme, por más real y
lo hace viable. La diversidad de culturas no sería solamente más promisoria, que la unidad que se concibe como la unifor-
una situación real que se reconoce como punto de partida, si- midad que niega la existencia y el derecho de los grupos. que
no una meta central del proyecto: se trata de desarrollar una se apartan del modelo adoptado.
nación pluricultural sin pretender que deje de ser eso: una na- ¿Qué país sería un México que reivindicara su condición
ción pluricultural. pluriétnica? Sería un país en el que todas las potencialidades
Por supuesto, el reto no es fácil. Espero haber dado sufi- culturales existentes tendrían la oportunidad de desarrollarse
cientes argumentos para mostrar que las diferencias entre cul- y probar su vigencia, es decir, un país con mayor número de
turas, especialmente cuando pertenecen a civilizaciones dis- alternativas; sería una sociedad nacional que no renuncia a
tintas, son diferencias profundas: en su orientación, en sus ningún segmento de los recursos que ha creado a lo largo de
valores, en su sentido de trascendencia, en su concepción del su historia. Sería, en fin, una nación que vive una democracia
mundo. Esa especificidad de la matriz cultural, es la que le da real, consecuente con su naturaleza cultural ricamente diver-
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sificada, y sería un país capaz, por eso, de actuar en escena- los elementos occidentales necesarios o inevitables para un
rio internacional desde una posición propia y auténtica: no es proyecto nacional autónomo, sin que esa adopción implique
Jo mismo asumirse como país inferior (subdesarrollado en la incorporación de otros que por su propia naturaleza y di-
términos de una escala de desarrollo impuesta) a saberse_ un námica niegan la posibilidad del pluralismo. ¿Cómo fabricar y
país diferente, que sostiene y afirma sus metas denva- aprovechar las máquinas sin endiosar al maquinismo?, ¿cómo
das de su historia propia. Entonces, podna hablarse de una producir los bienes necesarios sin caer en el consumismo? (pa-
descolonización auténtica, que no consiste en pelear por se- ra poner sólo ejemplos obvios). Desde posiciones extremas se
guir el mismo camino que nos han sin empu- afirmaría que esto es imposible, porque se trata de elementos
jones, sino en definir y andar el cammo prop1o. culturales surgidos a lo largo de un complejo proceso histórico y
están indisolublemente ligados con los demás principios y va-
lores de la civilización que les dio origen, la civilización occi-
Civilización, democracia, descolonización dental; esto es válido para explicar el origen y la gestación de
esos elementos, pero no lleva a la conclusión necesaria de que
A partir de un cierto momento de su histórico, la civi- otros pueblos no puedan fabricar máquinas con un sentido ci-
lización occidental adquirió, en los sucesivos centros en que vilizatorio düerente. El problema no es: todo o nada . La
alcanzó mayor desarrollo y poderío, una de_ expan- cuestión tal vez deba plantearse en estos términos: debemos
sión que ha sido acompañada siempre por la mcapacidad ?e aprender a ver occidente desde México en vez de seguir vien-
coexistencia con otras civilizaciones. Occidente se ve a si mis- do a México desde occidente.
mo como portador de la civilización universal que, por su ca- Lo anterior querría decir que es necesario modificar sus-
rácter único y superior, entraña la negación y la de tancialmente la manera en que occidente está implantado en
cualquier proyecto civilizatorio diferente. La condicion de- la sociedad y la cultura de México. Su condición histórica de
pendiente de los grupos y clases dirigentes hasta ahora en Mé- civilización de conquista contradice cualquier posibilidad de
xico, no sólo en lo económico, sino en todos los por- llevar adelante un proyecto plural. Tal como se presenta la ci-
que se afilian a una civilización cuyos polos ,de_ Y vilización occidental en este país, no resulta compatible con la
centros de decisión y legitimación no están aqUl m estan baJO decisión de respetar y auspiciar el desarrollo de otras cultu-
su control, ha producido una variedad de la dinámica ras. En consecuencia, hay que redigerir occidente o, para ser
de expansión occidental, siempre mal cop_1ada y atrasada en más preciso, hay que digerirlo por primera vez. Será indis-
relación con los países avanzados que le sirven de modelo ..Y pensable despojar a los elementos necesarios de la cultura oc-
siempre más grosera y menos capaz de entender la cidental del ropaje arrogante del que están investidos por su
dad como algo diferente de estar a la moda (por eso Impulsa relación histórica con la práctica imperial de las sociedades
una modernidad subsidiaria y espuria). occidentales. Habrá que domesticar y hacer coexistentes a
Los árabes estuvieron en España durante siete siglos Y Es- esos elementos con otros de origen distinto que no pretenden
paña es un país occidental y no islámico, por más que muchos seguir las líneas básicas de la civilización occidental: deben ser
rasgos de esta civilización estén presentes en las culturas de la unos más, no·los únicos ni los preponderantes. Habrán de co-
península. Occidente irrumpió en México hace 500 y, locarse, en última instancia, al servicio de un proyecto que no
además, tenemos 3 mil kilómetros de fro ntera con el pa1s más será occidental sino plural y en el que la civilización meso-
poderoso de la civilización occidental; negar_ globalmente, a americana debe desempeñar el papel protagónico.
occidente o pretender aislarnos de su presencia no sólo sena Lo anterior pasa por una renovación indispensable de la
imposible: sería imbécil. El problema está en cómo asimilar democracia , en su significado y en su instrumentación, aquí Y
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ahora. La noción occidental de la democra cia, basada en un poder altamen te centralizado y omnipresente es congrue nte
criterio individualista formal, es insuficiente para garantiz ar con la idea de que al Estado le correspo nde crear la nación y
la participación de la población en una sociedad étnicamente que ésta se hará según un modelo cultural construi do arriba e
plural; de hecho, como se vio en un capítulo anterior , se con- impuesto desde ahí al resto de la sociedad. El reconocimiento
vierte en un mecanismo que obstaculiza e impide la participa- del pluralismo, la aceptación de un proyecto plural, conlleva
ción de los grupos que no compart en esa manera de entende r la descentralización real del poder: una descentralización so-
la democracia. La democracia a la occidental ha funcionado, cial de las decisiones, no una descentralización territorial de
en México, para justifica r una estructu ra de control cultural La adminis tración.
que limita el desarrollo de las culturas mesoamericanas. Esto
hace indispensable una revisión crítica a fondo de los meca-
nismos de representatividad, delegación y ejercicio del poder, Los caminos del pluralismo
con el fin de diseñar aquellos que efectivamente aseguren que
la toma de decisiones respeta y refleja la condición plural
de la sociedad mexicana. Podría parecer que al hablar de civilizaciones y proyectos ci-
Pensar una cultura nacional para una sociedad que se reco- vilizatorios se están manejan do nociones demasia do abstrac-
noce y se quiere plural, implica abandon ar la idea de una cul- tas, que poco o nada tienen que ver con la concreción de los
tura uniforme. Lo común no serán los contenid os específicos problemas reales y las decisiones urgentes. No es así, desde
en la cultura de los diversos pueblos que compon en México; luego: se trata de niveles diferentes, pero inseparables, de la
lo común será, en primer término, la voluntad de respeto y misma realidad. Mi insistencia en la dimensión civilizatoria
convivencia dentro de la diversidad. La cultura nacional será del problem a de México se debe precisamente a que considero
que ésa es la dimensión que ha estado en el debate,
ese ámbito mayor de coexistencia fructífera en el que cada tos y Las solu-
pueblo podrá desarrollarse según su propio proyecto. Las lo que impide encuadr ar los problem as inmedia
ciones que se propone n para ellos en una perspect iva más
convergencias indispensables, como ya vimos, son pocas: la o sentido.
decisión de constituir y mantene r un Estado independiente y, amplia, en la que adquiera n su verdadero y profund
en consecuencia, la aceptación de las normas y los instrumen- Por eso la adopció n de un nuevo proyecto civilizatorio tiene
tos mínimos que son requeridos para el funcionamiento de implicaciones en nuestro quehace r inmediato: consciente o
ese Estado pluriétnico. inconscientemente, todos los dias estamos haciendo opciones
Desde la Independencia, el Estado mexicano ha pretendi do en su favor o contra él.
echarse a cuestas la tarea de crear una nación que se constata - Cabe, por lo tanto, explorar someramente algunas de las
ba inexistente porque no se expresaba en una sociedad unifor- acciones concretas que contribu irían a la puesta en marcha de
me. Quizás el crecimiento desmedido del aparato estatal se un proyecto nacional pluralista, siempre sin perder de vista
deba, en gran parte, el empeño en cumplir esa tarea. Un Esta- que el proyecto preciso, con todos sus detalles relevantes, só-
do que respetara la autonom ía cultural de las sociedades his- lo podrá construirse, dada su naturaleza, con el aporte de las
tóricas que lo constitu yen y que sólo regulase la coexistencia distintas sociedades históricas y desde las perspectivas múl-
entre ellas y manejar a los asuntos generales que rebasan el tiples de sus diversas culturas . El problem a de base que debe
ámbito interno de cada una, seria seguramente un Estado de merecer nuestra atención prioritar ia es: cómo crear las condi-
menor extensión y diversidad de funciones, pero a la vez más ciones para la liberación de las culturas oprimidas, requisito
sólido y eficiente. Aquí, una vez más, la piedra de toque es la indispensable para que, quienes participan de ellas puedan
democracia y lo que debe significar para los mexicanos. Un particip ar también en condiciones de igualdad , pero sin re-
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nunciar a su diferencia, en el diseño y la construcción de la físico que requieren como ámbito inmediato bajo su control
nueva sociedad. directo que haga posible el desarrollo de sus proyectos comu-
Como hemos visto en repetidas ocasiones a lo largo de es- nales; pero de igual o mayor importancia, lo que se busca es
tas páginas, las sociedades locales de escala relativamente me- reconocer la base territorial de las unidades sociopolíticas bá-
nor (aldeas, comunidades, pueblos, barrios) son los sistemas sicas que constituyen el Estado mexicano. Esto implica que
sociales que han hecho posible la continuidad del México pro- una nueva organización del territorio nacional expresaría un
fundo. Es en su seno donde se reactiva y se vive cotidiana- primer nivel, fundamental, de la división del poder. En con-
mente la civilización mesoamericana y donde se conservan secuencia, se trata de que las sociedades locales históricas
sus matrices culturales. Si esto es así, se derivan dos líneas sean reconocidas también como unidades políticas legítimas y
complementarias de acción dentro del proyecto nacional plu- tengan capacidad de decisión en un espectro cada vez más
ral: por una parte, es indispensable reconocer y reforzar a las amplio de los asuntos que les conciernen.
comunidades locales como las células constitutivas funda- Para alcanzar lo anterior como parte de un proyecto plu-
mentales en la organización del Estado; por la otra, es necesario ral, será necesario respetar las formas internas de organiza-
generar las condiciones que permitan construir o reconstruir, ción social y abandonar el esquema actual que sólo admite (o,
desde abajo, es decir, a partir de esas mismas comunidades, más bien , impone) una estructura de gobierno local, con
los niveles de organización social más amplios que hagan po- normas y procedimientos iguales para todos. ¿Hay alguna ra-
sible el desarrollo de las culturas locales. zón definitiva para que las comunidades que han elaborado y
La primera línea está orientada a reforzar las comunidades mantenido otras formas de asignación y legitimación de la
locales y ampliar los ámbitos de su cultura propia. Implica, autoridad local, según sus propios procedimientos, se vean
para comenzar, una revisión de las actuales divisiones admi- obligadas a adoptar un sistema diferente?, ¿es necesario, por
nistrativas territoriales para ajustarlas a la terriLOrialidad de ejemplo, que la autoridad local se elija cada tres años en vez
las comunidades reales. Ya se mencionó en otra parte que en de renovarse anualmente, como sucede tradicionalmente en
muchos casos no existe esa correspondencia, porque las divi- muchas comunidades?, ¿es el voto universal, directo y secreto
siones administrativas han sido definidas e impuestas casi (que de hecho ni se practica ni se respeta en gran parte de las
siempre por intereses que nada tienen que ver con la trayecto- localidades del país) una manera intrínsecamente superior para
ria histórica y la constitución de las comunidades: los límites alcanzar la autoridad, que el escalafón de cargos al servicio
municipales y ejidales fragmentan con frecuencia a una co- de la comunidad? Muchas de las causas que han debilitado y
munidad original; los barrios se ignoran como base social y puesto en crisis las formas de gobierno indígenas, se origi-
espacial del gobierno de las ciudades y se atenta contra su in- nan precisamente en la decisión externa de no renocerlas: si
tegridad mediante medidas urbanísticas que responden a la los presupuestos locales y municipales, por ejemplo, y las
moda, a la corrupción, o a una visión tecnocrática derivada correspondientes decisiones sobre obras públicas, educación,
de modelos ajenos. La restitución de una territorialidad local justicia civil y otros asuntos comunales, se manejaran a través
que esté determinada por las necesidades y la historia desiste- de los sistemas tradicionales de autoridad, desaparecerían los
mas sociales reales, resulta ser una de las primeras condicio- motivos que hoy llevan a mucha gente a evitar ser elegidos para
nes para dar paso al proyecto nacional plural. un cargo anual dentro del escalafón. El reforzamiento de ese
Reorganizar la división teritorial de acuerdo con la realidad sistema, contra lo que podría suponerse, no se traduciría en
de los sistemas sociales existentes no es la finalidad última. El rigidización y estancamiento en el manejo de los asuntos de la
reconocimiento de la territorialidad es necesario, en primer comunidad; por lo contrario, la recuperación efectiva de fun-
término, para asegurar a las comunidades locales el espacio ciones que la dominación colonial ha sustraído a las formas
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tradicionales de gobierno, llevaría a la dinamización de éstas, La gama de acciones que podrían emprenderse a escala lo-
a su actualización, que ha sido impedida por las presiones cal, a medida que las comunidades ampliaran los espacios
externas que no dejan otra salida que la resistencia y el "con- culturales bajo su control sería muy amplia y resultaría, en
servatismo". Hay casos documentados de cómo, por ejem- primer término, de iniciativas locales. Pero sin duda el proce-
plo, los jóvenes llegan a adquirir una posición legítima de so sería más acelerado, si se pusiera en marcha una política
autoridad , cuando las circunstancias lo recomiendan, modifi- general de apoyo y estímulo, para la cual se cuenta ya con ex-
cando la tendencia gerontocrática de los sistemas de cargos, periencias significativas. Sería necesario revisar a fondo
pero sin que esto signifique un rompimiento y sí una renova- la política educativa a fin de dejar en manos de las comunida-
ción de la capacidad de las comunidades para autogobernarse des una cantidad cada vez mayor de decisiones sobre los con-
según su propio proyecto. Hay también experiencias, todavía tenidos, los métodos y, en general, la organización y el fun-
aisladas, de lucha política por el reconocimiento de las for- cionamiento del sistema escolar. Sería indispensable destinar
mas propias de gobierno local, lo que prueba una nueva toma fondos y créditos suficientes para apoyar el financiamiento
de conciencia sobre estos problemas. de proyectos productivos autogestionados, sin pretender su-
El proceso no estará exento de dificultades. Es fácil prever jetarlos a los rígidos criterios economicistas del México imagi-
que en muchos casos habrá una etapa inicial en la que ciertos nario. Todo esto exige algo más que "tomar en cuenta" la
intereses no comunitarios (caciques de distintos sabores y co- opinión de las comunidades: de lo que se trata es de aceptar y
lores) intentará n aprovechar los nuevos márgenes de autono- respetar sus decisiones. Para ello, no debe olvidarse el hecho
mía local para acrecentar su poder y aumentar sus beneficios y fundamental de que las comunidades del México profundo
privilegios. Pero la decisión de devolver a las comunidades un han estado sujetas durante siglos a la opresión colonial, con
control cultural más amplio y efectivo sobre sus propios todas las consecuencias internas que esa opresión produce y
asuntos desatará simultáneamente las fuerzas internas capa- que han sido mencionadas a lo largo de esta obra; ello obliga,
ces de enfrentar ese riesgo. En la medida en que las comuni- si en verdad se desea impulsar un proyecto nacional pluralis-
dades recuperen el control de su cultura dispondrán de mejo- ta, a intensificar decididamente las acciones encaminadas a
res y más poderosos recursos para eliminar intereses que les favorecer la recuperación y actualización de las culturas loca-
han sido impuestos históricamente y que resultan ajenos y les. Uno de los puntos clave de esa tarea, será la capacitación
contrarios a su propio proyecto. amplia e intensiva de nuevos actores comunitarios que estén
Todos los procesos culturales que hasta ahora y durante en condiciones de hacer uso de las oportunidades que abriría
500 años han estado sólo al servicio de la resistencia y la la recuperación del control cultural, sin que su capacitación
sobrevivencia del México profundo , podrán orientarse hacia llevara a su desarraigo ni a la renuncia a su cultura. Los
la renovación y el desarrollo de las culturas locales. Éste será nuevos actores (promotores, en el sentido más vasto del tér-
un proceso endógeno, no impuesto desde afuera, en el que, mino) deberán formarse para la revaloración de su cultura y
sin embargo, las comunidadess podrán aprovechar, por deci- para estar desde esa perspectiva en condiciones de facilitar la
sión propia, muchos de los elementos culturales que hoy per- apropiación crítica de elementos culturales ajenos. Es un pro-
tenecen sólo a la sociedad dominante. Las comunidades no ceso semejante y complementario del que he planteado a
han tenido acceso a esos elementos porque lo ha impedido el escala nacional: aquí se trata de ver occidente desde la comu-
sistema de dominación y exclusión; o bien, han debido recha- nidad y dejar de ver la comunidad con la óptica de occidente.
zarlos porque se pretendió imponérselos como parte del mis- Hasta aquí he puesto el énfasis en la comunidad local, célu-
mo sistema. La recuperación de su propio control cultural la fundamental del México profundo y sustento indispensable
modificaría diametralmente esa situación. del proyecto nacional pluralista. Pero la revitalización cultu-
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ral de las comunidades, no basta para alentar un proceso civi-
lizatorio, porque éste exige incidir sobre de or- cambio de nombres ni tan sólo un asunto de limites entre los
ganización del Estado nacional. Ya se en estados: es la decisión de que los pueblos del México profun-
ocasiones que uno de los efectos más de domi- do dispongan de niveles de organización política más amplios
nación colonial ha sido la reducción del ámbito soc1al de la y complejos que el de la comunidad local, para que estén en
civilización mesoamericana a los límites estrechos de la comu- condiciones de aumentar cualitativamente su capacidad de re-
nidad local. Y no se trata de recuperar una civilización aldeana, construcción y desarrollo culturales.
sino de reconstruir los espacios necesarios para el desarrollo Es indispensable la estructuración de niveles de organiza-
de una civilización actualizada, vigente hoy y proyectada ha- ción social de mayor amplitud para asegurar el florecimiento
cia el futuro. de las culturas mesoamericanas. No es lo mismo respetar el
En el campo de la reconstitución del Estado, es decir, en la derecho de autodeterminación a nivel comunal, que hacerlo
definición de las unidades sociopolíticas cuya existencia se re- con una estructura política superior. Muchos proyectos no
conoce y que lo integran legítimamente, no sería suficiente el pueden cumplirse en el marco limitado de la comunidad lo-
reordenamiento de la división territorial para adecuarla a los cal, porque requieren una participación y un aporte de ele-
límites de las sociedades históricas locales. Es necesario ir más mentos culturales que rebasan esas fronteras. Algunos
a fondo, porque se trata de reparar las de pueblos indios de México han sido destruidos hasta el grado
historia colonial. Hay que recrear estructuras sociales mas de quedar reducidos a una sola comunidad; pero son muchos
amplias que las locales, para dar el marco requerido al impulso los que abarcan gran número de comunidades locales, aun-
civilizatorio que pervive recluido en las comunidades. No se que hoy estén relativamente aisladas entre sí. El proyecto es
necesita recordar mucho para reconocer que la creación Y la retomar el hilo de la historia suspendida temporalmente por
delimitación actual de los estados que forman la federación la dominación colonial y favorecer, en las condiciones que
han sido resultado en la inmensa mayoría de los casos, de de- imponen y permiten Jos albores del siglo XXI, la reconstitu-
cisiones y acomodamientos muy recientes, hablando en tér- ción de pueblos viables. Esto tiene que ver, de nuevo, con el
minos históricos. Y que esa división no está sustentada, salvo problema de la democracia nuestra: es indispensable garanti-
excepciones, ni en una continuidad histórica profunda ni en zar la representación efectiva de esos pueblos en todas las ins-
la distribución real de la población que sí la tiene. No hay un tancias de decisión del gobierno nacional. Hay una profunda
estado huasteco, ni maya, ni otomi, que tendrían una razó? irracionalidad en el hecho de que existan dos senadores por
muy antigua para existir y que constituirían niveles de organi- cada uno de muchos estados creados autoritariamente al ca-
zación social y política indispensables para que esos pueblos lor de circunstancias coyunturales recientes, mientras que los
actuaUzaran sus propios proyectos civilizatorios. No se trata millones de integrantes de los pueblos indios no tienen asegu-
de un problema que se resuelva solamente con una redefini- rada su representación en los cuerpos legislativos; su repre-
ción de límites estatales. El asunto va mucho más allá: al re- sentación en tanto pueblos diferenciados, y con legitimidad
conocer el fundamento étnico de esas unidades políticas (esta- histórica, no la supuesta representación en base al voto indi-
dos ' distritos , municipios, según el caso) se estaría. afirmando vidual ''universal''.
. ., En la situación actual, las posibilidades de que prosperen
su derecho a organizar su vida interna y su partiCipaciOn en
los asuntos nacionales en función del proyecto histórico par- cambios legislativos y estructurales que reconozcan la plurali-
ticular que está implícito en la tradición cultural que se dad y apoyen el desarrollo de las culturas locales y la civiliza-
nace internamente como la tradición rectora, la que defme Y ción mesoamericana son muy remotas, porque no existe la
sustenta a ese proyecto histórico. No es, entonces, un simple representación auténtica de esos pueblos; y sus asuntos e inte-
reses, cuando llegan a percibirse, lo son desde la perspectiva
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única del proyecto dominante de nación, bajo la óptica im- se ha tratado de someter a un proyecto de civilización que ni
puesta de occidente. Es urgente romper esa mediatización es el suyo ni los admite. El memorial de esta historia, aquí
colonial. Es urgente dar la voz al México profundo. Y es- apenas esbozado, es un elemento de contraste indispensable
cucharla. para equilibrar la visión de todos sobre México; es la otra
pierna sin la cual no podríamos emprender la marcha por nin-
gún camino.
El dilema inevitable He procurado poner en evidencia que la crisis de hoy no es la
crisis de México sino tan sólo la quiebra de un modelo de de-
He querido mostrar que el México profundo, portador de la sarrollo que ignoraba al México profundo. Que tenemos re-
civilización negada, encarna el producto decantado de un cursos naturales suficientes, no inagotables, y disponemos de
proceso ininterrumpido que tiene una historia milenaria: una gran diversidad de sistemas culturales a través de los
el proceso civilizatorio mesoamericano. Durante los últimos cuales, en distintas formas, esos recursos se convierten en ele-
cinco siglos (apenas un momento en su larga trayectoria) los mentos útiles para hacer más plena la vida humana, según las
pueblos mesoamericanos han vivido sometidos a un sistema aspiraciones de realización implícitas en cada cultura. Parale-
de opresión brutal que afecta todos los aspectos de su vida y lamente quise señalar cómo los empeños por imponer un mo-
sus culturas. Los recursos de la dominación colonial han sido delo único llevan a no aprovechar lo que tenemos y provocan
múltiples y han variado en el transcurso del tiempo; pero el una situación de esquizofrenia en la que la realidad marcha
estigma, la violencia y la negación han sido las constantes. A por su rumbo mientras que el proyecto nacional sigue el suyo,
pesar de ello, la civilización mesoamericana está presente y vi- imaginario.
va, no sólo en los pueblos que mantienen su identidad propia He pretendido, en fin, mostrar que ante la quiebra de la
y afirman su diferencia, sino también en amplios sectores ma- ilusión es necesario volver la vista hacia nosotros mismos y
yoritarios de la sociedad mexicana que no se reconocen a sí encontrar cuáles son nuestras fuerzas, cuáles nuestros recur-
mismos como indios pero que organizan su vida colectiva a sos y capacidades, para formular un proyecto nacional autén-
partir de una matriz cultural de origen mesoamericano. To- tico y por auténtico, viable: los planos y los materiales para
dos ellos forman el México profundo, sistemáticamente igno- construir nuestro hogar común.
rado y negado por el México imaginario que tiene el poder y La conclusión, a mi ver, no puede ser otra que la de propo-
se asume como el portador del único proyecto nacional válido. nernos construir una nación plural, en la que la civilización
He intentado trazar, más con instantes reveladores que con mesoamericana, encarnada en una gran diversidad de cultu-
la pretensión de seguir una secuencia rigurosa, la crónica del ras, tenga el lugar que le corresponde y nos permita ver a oc-
desastre y el memorial de la ignominia. Crónica del desastre, cidente desde México, es decir, entenderlo y aprovechar sus
por cuanto la quiebra actual de las ilusiones acariciadas por el logros desde una perspectiva civilizatoria que nos es propia
México imaginario no es un mero tropiezo atribuible a cir- porque ha sido forjada en este suelo, paso a paso, desde
cunstancias externas, sino el resultado inevitable de una larga la más remota antigüedad; y porque esa civilización no está
historia de empecinamiento en el propósito de sustituir la rea- muerta sino que alienta en las entrañas del México profundo.
lidad de México por otra torpemente imitada según modelos La adopción de un proyecto pluralista, que reconozca la vi-
de occidente. Memorial de la ignominia, porque es indispen- gencia del proceso civilizatorio mesoamericano, nos hará
sable ver y entender la historia desde el otro lado, en el que es- querer ser lo que realmente somos y podemos ser: un país que
tán los pueblos que han vivido la violencia cotidiana, la persigue sus propios objetivos, que tiene sus metas propias
explotación, el desprecio, la exclusión; los pueblos a los que derivadas de su historia profunda. Al afirmar nuestra dife-
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renda, hacia el interior y hacia el exterior, estaremos negando
radicalmente la pretendida hegemonía de occidente que des-
cansa en el supuesto de que diferencia equivale a desigualdad
y lo diferente es, por definición, inferior.
Finalmente, la intención de estas páginas ha sido plantear
que el problema de la civilización no puede ser visto como un APÉNDICE BIBLIOGRÁFICO
problema intranscendente o en todo caso postergable dadas
tas circunstancias actuales. He querido insistir en que es el
problema, porque en él se define el modelo de sociedad que
vamos a construir. Las decisiones que inevitablemente habremos Como indiqué en la introducción, el propósito de este apéndice
de tomar para reorientar al país constituyen una opción de es dar al lector no especializado una orientación inicial sobre las
proyecto civilizatorio, más allá del debate político inmediato obras cuya lectura le permitirá profundizar en algunos de los aspec-
que no osa rebasar los límites del proyecto occidental, el del tos principales que se han abordado en estas páginas. Por lo tanto,
está muy lejos de pretender ser una bibliografía exhaustiva y ni si-
México imaginario. Si en alguna medida estas páginas estimu- quiera recoge la totalidad de las obras que se han consultado con
lan al lector a la reflexión sobre estos problemas (esté o no de mayor provecho durante la elaboración de este libro. He marcado
acuerdo con lo aqui planteado), habrán cumplido el propósi- con un asterisco (•) los textos que aparecen citados literalmente en el
to con que fueron escritas. texto con el fin de que el lector interesado pueda corroborar y
ampliar las citas correspondientes.

Obras generales

El compendio de historia de México que me resultó de mayor utili-


dad es la • Historia general de México editada en cuatro tomos por
El Colegio de México en 1976. Se usaron particularmente los capí-
tulos escritos por Alejandra Moreno, Enrique Florescano e Isabel
Gómez Gil, Moisés González Navarro, Luis González, Carlos
Monsiváis y José Luis Martínez. Dos obras se preocupan específi-
camente de la historia de la política indigenista: *Métodos y resulta-
dos de la política indigenista en México publicado en 1954 por el
Instituto Nacional Indigenista, con trabajos de Alfonso Caso, Sil-
vio Zavala y José Miranda, Moisés González Navarro, Gonzalo
Aguirre Beltrán y Ricardo Pozas; y La polltica de/lenguaje en Mé-
xico: de la Colonia a la nación, de Shirley Brice Heath, editado por
eiiNr en 1972. Un libro pionero, al que debo inspiración y orienta-
ción en diversos temas, es el de Eric Wolf, •Pueblos y culturas de
Mesoamérica, Editorial ERA, 1967. Una obra más reciente
es de Gonzalo Aguirre Beltrán, Lenguas vernáculas, su uso y desuso
en la enseñanza: la experiencia de México, Ediciones de La Casa
Chata, ClESAS, 1983.
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La civilización mesoamericana precolonial EJ régimen colonial

De las interpretaciones sobre el proceso civilizatorio mesoamerica- Además de las secciones correspondientes incluidas en las obras de
no, la gue me parece más completa junto con la obra de Eric Wolf carácter general que se mencionaron al principio de este apéndice,
antes citada, es la parte correspondiente a México del libro de el lector encontrará de interés los siguientes títulos: Charles Gib-
Friedrich Katz, •The ancient american civilizations, publicado en son, Los aztecas bajo el dominio espaflol (1519-1810), Siglo XXI,
Londres en 1972 por Weidenfeld and Nicolson y, desgraciadamen- 1967; Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de
te, no traducido todavía al español. El ensayo clásico de Paul la conciencia nacional en México, FCE, 1977; Robert Ricard, La
Kirchhoff es Mesoamérica. Sus límites geográficos, composición conquista espiritual de México, Jus/Polis, 1947 (aunque el traduc-
étcnica y caracteres culturales, editado por la SAENAH en 1960. tor decidió omitir párrafos del texto original en francés por consi-
Otras obras generales son, de Ángel Palerm, Agricultura y sociedad derarlos inconvenientes); Ma. Teresa Huerta y Patricia Palacios
en Mesoamérica (SEPSETENTAS, 1972); Román Pifia Chan, Una vi- (recopiladoras), Rebeliones indígenas de la época colonial, SEP-
INAH, 1976.
sión del México prehispánico (UNAM, 1967), y los volúmenes publi-
cados por el INAH de la obra colectiva México: panorama histórico
y cultural, escritos por diversos especialistas.
El mundo azteca es el mejor documentado. Entre las obras gene- El siglo xrx
rales más comprensivas se pueden citar: de Alfonso Caso, El
Pueblo del Sol, Lecturas Mexicanas, FCE-SEP, 1983; Miguel León Para el tema central de esta obra, especialmente la política guber-
Portilla, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y canta- namental frente a los pueblos de civilización mesoamericana, los
res, Lecturas Mexicanas, FCE-SEP, 1983; Laurette Séjourné, Pensa- trabajos de Moisés González Navarro citados en el apartado de
miento y religión en el México antiguo, Lecturas Mexicanas, FCE- obras generales resultan indispensables. Del mismo autor debe leer-
SEP, 1983; Ignacio Berna!, Tenochtitlan en una isla, INAH, 1959, y se Raza y tierra. La guerra de castas y el henequén (El Colegio de
Jacques Soustelle, La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la México, 1970) y su compañero inseparable, Nelson Reed, La guerra
Conquista, FCE, 1956. de castas en Yucatán (ERA, 1976). Un panorama general para me-
Sobre la cultura maya es muy recomendable la última obra de Al- diados de siglo se encuentra en: Francisco López Cámara, La
berto Ruz, El pueblo maya, Salvat y Fundación Cultural San J eró- estructura económica y social de México en la época de la reforma,
nimo Lídice, A.C., 1981, además de la consulta indispensable del (Siglo XXI, 1967). La presencia india en la ciudad la estudia Andrés
• Pop Wuj en la traducción directa de Adrián l. Chávez, Ediciones Lira en Comunidades indígenas frente a la ciudad de México, El
de La Casa Chata, CISINAH, 1979. Sobre los otomíes existe el libro Colegio de México, 1983. Sobre las rebeliones indígenas véase, Le-
de Pedro Carrasco, Los otomíes. Cultura e historia prehispánicas ticia Reyna, Movimientos campesinos en México durante el siglo XIX.
de los pueblos mesoamericános de habla otomiana, editado por la
UNAM en 1950.
Algunas obras recientes que pueden ampliar la información Las culturas indias contemporáneas
sobre aspectos particulares de la civilización mesoamericana son:
Teresa Rojas Rabieta y William T. Sanders (eds.), Historia de la Para este tema la bibliografía es muy amplia. No hay, por desgra-
agricultura. Época prehispánica, publicado en dos volúmenes, en cia, ningún compendio etnográfico en español que presente un pa-
1985, por el INAH, y Brigitte Boehm de Lameiras, Formación del norama satisfactorio de las culturas indias contemporáneas; los
Estado en el México prehispánico, El Colegio de Michoacán, 1986. mejores resúmenes están en las obras de Eric Wolf y de Gonzalo
Por supuesto, la obra de los cronistas y conquistadores es de con- Aguirre Beltrán y Ricardo Pozas, ya citados. Del propio Aguirre
sulta indispensable, pero no se debe olvidar que su óptica para en- Beltrán son también Formas de gobierno indígena (UNAM, 1953) y
tender el México precolonial está necesaria y esencialmente distor- Medicina y magia (lNI, 1963) que presentan una visión general
sionada por la condición de colonizadores de sus autores. sobre los correspondientes temas. La mayor parte de la informa-
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ción se encuentra dispersa en monografías que describen la cultma
de una comunidad particular; el Instituto Nacional Indigenista ha
publicado más de setenta títulos de autores mexicanos y extranjeros
que cubren un amplio espectro del panorama etnográfico del país.
Por su condición de monografías mexicanas clásicas deben men-
cionarse, además: de Julio de la Fuente, Yalalag. Una villa zapoteca
serrana; de Calixta Guiteras Holmes, Los peligros del alma. Visión
del mundo de un tzotzil (FCE, 1965); de Ricardo Pozas, Chamula,
un pueblo indio de los Altos de Chiapas (IN!, 1959), y de Alfonso
Villa Rojas, Los elegidos de Dios. Etnografía de los mayas de Quin-
tana Roo (INI, 1978). Sobre la importancia del maiz en las comunida-
des indígenas, véanse los testimonios reunidos en *Nuestro maíz, dos
volúmenes, Museo Nacional de Culturas Populares, México, 1982.

Indigenismo y problemas indígenas

La obra pionera de Manuel Gamio es Forjando patria (Porrúa,


1960). El mejor análisis histórico lo hizo Luis Villoro, Los grandes
momentos del indigenismo en México. La fundamentación teórica
del indigenismo la formula Gonzalo Aguirre Beltrán en dos obras,
El proceso de aculturación (UNAM, 1957) y Regiones de refugio
(Instituto Indigenista Interamericano, 1967). Entre los primeros
planteamientos críticos: Rodolfo Stavenhagen, Las clases sociales
en las sociedades agrarias (Siglo XXI, 1969), Ricardo Pozas e Isabel
H. de Pozas, Los indios en las clases sociales de México (Siglo XXI,
1971), y Arturo Warman y otros autores, De eso que llaman
antropología mexicana (Nuestro Tiempo, 1970). Sobre los nuevos
movimientos políticos indios, mi libro Utopía y revolución. El pen-
samiento político contemporáneo de los indios en América Latina
(Nueva Imagen, 1981) y los Cuadernos de CADAL (Centro Antro-
pológico de Documentación para América Latina).
El marco teórico que sirvió de base para estructurar este libro es-
tá desarrollado en mi ensayo "La teoría del control cultural en el
estudio de procesos étnicos", Papeles de La Casa Chata, 3, CIESAS,
1987.

250
Esta obra se terminó de imprimir
en el mes de octubre de 1989 en los Talleres Gráficos
de la Nación. Se tiraron 44 000 ejemplares
más sobrantes para reposición.

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