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BOLETÍN

CULTURAL
Y BIBLIOGRÁFICO

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Hablamos de nosotros
De repente con la mirada
buscamos una manera de contar
qué hicimos con nuestras vidas

Sin promesas que nos dijeran quiénes somos


nadie sabe cómo su ausencia
también nos perdía

Recuerdas una luz polvorienta


que dormía en el suelo
olvidas las piedras que tira el tiempo
cuando los instantes van fuera de su orilla
Algo se queda sin decir
cuando hablamos de nosotros

G I O VA N N Y G Ó M E Z
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j o s é d a r í o u r i b e e s c o ba r C U LT U R A L
Gerente general

J U N TA D I R E C T I VA Y BIBLIOGRÁFICO
j ua n c a r l o s e c h e v e r ry g a r z ó n
Ministro de Hacienda y Crédito Público

c a r l o s g u s tav o c a n o s a n z BIBLIOTECA LUIS ÁNGEL ARANGO


j ua n j o s é e c h ava r r í a s o t o v o l u m e n x lv i • n ú m e r o 8 1 • 2 0 1 1
fernando tenjo galarza
c é s a r va l l e j o m e j í a
j ua n pa b l o z á r at e p e r d o m o Línea de tiempo 3

a l b e r t o b o a da o r t i z
Secretario Junta Directiva

h e r n a n d o va r g a s h e r r e r a
camilo domínguez ossa Ernesto Guhl Nimtz: semblanza
de un gran geógrafo humanista 9
Gerente técnico

j o s é t o l o sa b u i t r a g o
Gerente ejecutivo
ovidio delgado mahecha La Nueva Geografía 21
Subgerencias

j o a q u í n f. b e r na l r a m í r e z
Sistemas de pago y operación bancaria darío fajardo montaña Ordenación del territorio
pa m e l a a n d r e a c a r d o z o o r t i z y reforma agraria en el pensamiento
Monetaria y de reservas de Ernesto Guhl 35
ángela maría pérez mejía
Cultural

néstor plazas bonilla joaquín molano barrero Los páramos en la vida


Industrial y de tesorería y la obra de Ernesto Guhl Nimtz 51
l u i s f r a n c i s c o r i va s du e ñ a s
General de servicios corporativos

jorge hernán toro córdoba camilo domínguez ossa La colonización de la selva húmeda
Estudios económicos tropical en la obra
rocío villegas trujillo de Ernesto Guhl Nimtz 69
Gestión de riesgo operativo

Auditor general
luis josé orjuela rodríguez RESEÑAS DE LIBROS
Índice 81
B O L E T Í N C U LT U R A L
Y BIBLIOGRÁFICO
Filosofía 85
Política 88
ca m i l o d o m í n g u e z o s sa
Editor invitado Antropología 91
Consejo editorial
Folclor 96
g u s t av o b e l l l e m u s Música 98
m a r g a r i t a g a r r i d o o t oya Arquitectura 100
sa n t i a g o m a d r i ñ á n r e s t r e p o
ángela maría pérez mejía Literatura 108
pa b l o r o d r í g u e z j i m é n e z Poesía 113
enrique serrano lópez Narrativa 125
m a r g a r i t a va l e n c i a d e l l e r a s Crítica literaria 135
camilo umaña caro Cuento 138
Diseño gráfico
Ensayo 139
m a r g a r i t a g a r r i d o o t oya Epistolar 145
Directora Red de bibliotecas
Historia 147
CANJE Y CORRESPONDENCIA
Biblioteca Luis Ángel Arango / Adquisiciones
Cra. 5.a N.o 11-68
wbiblio@banrep.gov.co VA R I A
Teléfono: 343 11 11 j u a n g u s t av o c o b o b o r d a ¿Hemos leído a Mito? 163
A. P. 359461, Bogotá

SUSCRIPCIONES
Portón de los Libros j oaq u í n m at t o s o m a r Gómez Jattin,
Teléfono: 343 12 60 bajo el ala del albatros 168
Diagramación
r . & g. d i m i t r ov
Impreso por
De la B L A A
legis s. a.
Bibliografía de Ernesto Guhl Nimtz 170
I M A G E N D E P O R TA D A
typozon
www.typozon.com
Impreso y fabricado en Colombia
g i o va n n y g ó m e z Poemas
Bogotá, D. C.
issn 0006-6184 Las opiniones expresadas en este boletín son responsabilidad exclusiva de sus autores.
Cuando se piensa en la histo-
ria de la geografía colombiana el nom-
bre de Ernesto Guhl Nimtz sobresale, sin lugar a
dudas, como una coyuntura sobre la que se articula y
se da comienzo a la geografía moderna colombiana. En su
formación y su vocación se mezclan características de los
geógrafos empíricos del pasado y de los geógrafos técnicos y
científicos que desarrollaron la disciplina para un entorno académico.
El espíritu de los primeros, más cercano a la figura del viajero y explora-
dor, lo impulsaba a recorrer el territorio con instrumentos y libreta en
mano, lo que lo llevó a los rincones más apartados y a conocer el país
palmo a palmo, sin detenerse ante ninguna distancia, aguacero o lejanía. El
espíritu de los segundos lo traía en su maleta de inmigrante alemán y fue el
que le permitió unir ese conocimiento de terreno con las ideas del habitante
como verdadero creador y dinamizador del paisaje. Su curiosidad intelec-
tual y sus conexiones con científicos diversos le permitieron hermanar
humanidades y ciencias para plantear las preguntas características de la
geografía humana, aquellas que llevan a transformaciones en la manera
de pensar el territorio, las regiones, la equidad en el acceso a los
recursos naturales y, en general, la relación de la geografía con el
destino de los pueblos. Así lo recuerdan sus alumnos, sus
colegas, sus amigos y este número del Boletín Cultural y
Bibliográfico que busca hacerle un homenaje para
que se le continúe recordando como un extran-
jero que ayudó al país a crecer en su
conocimiento de sí mismo.
Línea de tiempo
Trabajo fotográfico: Ernesto Monsalve

Página anterior:
1915 El 15 de mayo de 1915 nace Ernesto Guhl Nimtz en Berlín (Ale-
Fragmento del currículum vitae,
mania), en el hogar de Franz Guhl y Berta Nimtz. Es el menor de c 1963, Fondo Ernesto Guhl
tres hermanos. Nimtz, Archivo Central e Histó-
rico Universidad Nacional de
Colombia.
1932-1937 Adelanta estudios de Geografía y Humanidades en la Universi- Ernesto Guhl en una de sus pri-
dad de Berlín y de Geografía, Cartografía y Geopolítica en la meras expediciones. Fotografía
en blanco y negro sobre papel,
Academia de Ciencias Políticas de Alemania. s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz,
Archivo Central e Histórico Uni-
versidad Nacional de Colombia.
1937-1938 Se ve forzado a abandonar su país por desacuerdos ideológicos con
el régimen nazi. Se dirige a Suecia y Francia y luego viaja a Colom-
bia donde se vincula a la Scadta en el proyecto de aerofotografía
en el Catatumbo para la delimitación con Venezuela.

1939-1952 Se desempeña como profesor de Geografía en la Escuela Normal


Superior donde fue maestro de importantes figuras del pensa-
miento colombiano como Virginia Gutiérrez de Pineda, Roberto
Pineda Giraldo, Miguel Fornaguera, Julio César Cubillos, entre
otros, que luego fueron sus amigos y colegas.

De pie (de izquierda a derecha): Ernesto Guhl Nannetti y Ernesto Guhl


Nimtz. Sentados (de izquierda a derecha): Ilse Guhl Nannetti, Felipe Guhl
Nannetti, Ana Luisa Nannetti Concha y Susana Guhl Nannetti.

1939 Contrae matrimonio con Ana Luisa Nannetti Concha, prestante


dama payanesa, quien por más de sesenta años fue su gran colabo-
radora y apoyo permanente. Paciente y dedicada lectora y correc-
tora de estilo de sus escritos, lo acompañó en muchas de sus excur-

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, v o l . 4 6 , n ú m . 8 1 , 2 0 1 1 [3]
siones e iniciativas con alegría y entusiasmo. Su presencia y compa-
ñía fueron determinantes para el éxito de la obra de Ernesto Guhl.
Tuvieron cuatro hijos: Ernesto y Felipe, reconocidos investigado-
res y académicos en sus campos de trabajo, el ambientalismo y las
enfermedades tropicales. Ilse, dedicada médica, y Susana, desta-
cada antropóloga. Ellos les brindaron nueve nietos que disfruta-
ron en sus últimos años de vida.
1939-1946 Viaja extensamente con las expediciones del Instituto Etnológico
Nacional por los páramos andinos, el alto Magdalena, las costas
Pacífica y Caribe y la selva pluvial del Chocó. En 1945, con la
colaboración de Paul Rivet realiza la expedición al río Yuru-
manguí en la vertiente pacífica colombiana, una de las más difí-
ciles de su vida.

1947 Se vincula al Instituto Geográfico Agustín Codazzi del cual fue


asesor y colaborador en la preparación de muchos de los mapas y
atlas de Colombia.

1953 Se vincula a la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad


Nacional de Colombia donde combinó la cátedra con la investi-
gación y las salidas al campo con estudiantes de diversas faculta-
des por más de 36 años. El páramo de Sumapaz fue uno de sus
sitios de enseñanza preferidos.

1955 Fue director del Departamento Técnico de Seguridad Social Cam-


pesina del Ministerio de Trabajo, desde allí fomentó estudios del
estado de la geografía, la economía y las ciencias sociales en dife-

En el nevado del Ruiz con estudiantes. Fotografía en blanco y negro sobre


papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Univer-
sidad Nacional de Colombia.

[4] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, v o l . 4 6 , n ú m . 8 1 , 2 0 1 1
rentes departamentos, como base para el establecimiento de un
régimen de seguridad social campesina.
1957 Retorna a la Universidad Nacional y continúa asesorando al IGAC
por un tiempo.

1966 Es nombrado primer director del recién creado Departamento de


Geografía de la Universidad Nacional de Colombia.

1968 A partir de sus notas de clase publica en mimeógrafo la primera


versión preliminar de su obra Colombia: bosquejo de su geografía
tropical.

Colombia: bosquejo de su geografía tropical, Bogotá, Instituto Colombiano


de Cultura, Biblioteca Básica Colombiana, 1975-1976 (2 ts.).

1969 Con su alumno y amigo Miguel Fornaguera publican el resultado


de sus investigaciones sobre ordenamiento territorial: Colombia.
Ordenación del territorio en base del epicentrismo regional.

1973-1975 Se desempeña como director del Centro de Investigaciones para


el Desarrollo Económico y Social de la Universidad Nacional de
Colombia.

1975-1976 Publica con el Instituto Colombiano de Cultura la versión exten-


sa y corregida de la obra Colombia: bosquejo de su geografía tro-
pical con el auspicio de la Fundación John Simon Guggenheim.

1982 Publica bajo el auspicio del Jardín Botánico José Celestino Mutis
su obra Los páramos circundantes de la sabana de Bogotá.

1983 La Universidad Nacional de Colombia le otorga el título de pro-


fesor emérito.

1986 Se retira de manera definitiva de la Universidad Nacional de Co-


lombia. Durante su permanencia en la institución adelantó una
amplia actividad editorial como resultado de sus investigaciones
y traducciones del alemán de obras de viajeros por Colombia.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, v o l . 4 6 , n ú m . 8 1 , 2 0 1 1 [5]
Ernesto Guhl Nimtz, Archivo particular de Er- Ernesto Guhl con dos de sus nietos. Fotografía a color, s. f., Fondo Ernesto
nesto Monsalve. Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

1991 El Fondo FEN Colombia publica su libro Escritos geográficos.


Las fronteras políticas y los límites naturales.

1995 Recibe el título de doctor honoris causa por parte de la que fue su
alma máter, la Universidad Nacional de Colombia

Reconocimiento otorgado a Ernesto Guhl por el Mi- Biblioteca Ernesto Guhl, Facultad de Ciencias Humanas, Universi-
nisterio del Medio Ambiente, 2002. dad Nacional de Colombia (detalle folleto).

[6] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, v o l . 4 6 , n ú m . 8 1 , 2 0 1 1
2000 El 8 de agosto fallece Ernesto Guhl Nimtz en su casa en Bogotá,
que fue su ciudad por más de cincuenta años.

2001 Se designa la biblioteca de Posgrados en Ciencias Humanas de la


Universidad Nacional como “Biblioteca Ernesto Guhl”, en la cual
se encuentran su biblioteca y su archivo que fueron donados por
su familia a la Universidad.

FUENTES

ACEVEDO, Darío et ál., Pensamiento colombiano del siglo XX, Bogotá, t. 1,


Pontificia Universidad Javeriana, Instituto Pensar, Pontificia Universidad
Javeriana, 2007.

Artículos publicados en esta edición del Boletín Cultural y Bibliográfico.

BONILLA, María Elvira, “Solamente se ve lo que se sabe”. Entrevista con Er-


nesto Guhl, en Boletín Cultural y Bibliográfico, Biblioteca Luis Ángel Arango,
Banco de la República, Bogotá, vol. XXI, núm. 1, 1984, págs. 25-30.

Ficha bibliográfica de Ernesto Guhl, José Eduardo Rueda Enciso. Tomada de


Gran enciclopedia de Colombia (biografías), Bogotá, t. 9, Círculo de Lectores,
1996. Publicada en http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/biografias/
guhlerne.htm

“Un periódico. Universidad Nacional de Colombia”, en El Tiempo, 15 de octu-


bre de 2000, consulta en línea 17 de enero de 2012.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, v o l . 4 6 , n ú m . 8 1 , 2 0 1 1 [7]
Ernesto Guhl Nimtz:
semblanza de un gran
geógrafo humanista
CA M I L O D O M Í N G U E Z O S SA *
Trabajo fotográfico: Ernesto Monsalve

de las figuras más emblemáticas de la cultura colombiana durante el


NA Página anterior:

u siglo XX fue el geógrafo de origen alemán Ernst Guhl Nimtz. Nacido en


Berlín en 1915, realizó estudios geográficos en su país durante el periodo de
la República de Weimar; sin embargo, ante los avances del nazismo y la
Ernesto Guhl Nimtz. Fotografía
en blanco y negro sobre papel,
c 1963, Fondo Ernesto Guhl
Nimtz, Archivo Central e Históri-
co Universidad Nacional de
persecución desatada contra las ideas democráticas en Alemania tomó el camino del Colombia.
exilio. Llega a Colombia para esa época y, a pesar de sus veintidós años, comienza a
trabajar con la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo (Scadta), en los
trabajos experimentales de aerofotografía que se estaban realizando en el Catatumbo.
Los trabajos de campo y el análisis fotogramétrico de esta región y de buena parte
del Caribe colombiano le dieron la experiencia práctica necesaria para comenzar a
entender las características del mundo tropical y para entusiasmarlo con las posibili-
dades investigativas en un país donde casi toda su geografía estaba por conocerse.

Al salir de Scadta, Guhl se vinculó como profesor de Geografía en la Escuela


Normal Superior que había sido creada poco tiempo antes. Dicha escuela fue una
de las obras más importantes de la administración liberal de los años treinta. Re-
sultó de la fusión, en 1935, durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo, de
las tres normales pedagógicas existentes en el país. Tuvo como su origen la Facul-
tad de Educación de la Universidad Nacional, pero fue administrada en forma
directa por el Ministerio de Educación Nacional, con el objetivo de formar peda-
gogos altamente calificados capaces de transformar los sistemas de enseñanza en
Colombia. Con el apoyo del presidente López y, después, con la decisiva interven- * Sociólogo de la Universidad
Nacional de Colombia, máster
ción del presidente Eduardo Santos Montejo, se contrataron en Europa profeso- en Planificación del Núcleo de
res de las más altas calificaciones científicas y humanísticas, como el economista Altos Estudios Amazónicos de
la Universidad Federal del
Francisco de Abrisqueta, el jurista José María Ots Capdequí, el botánico José Pará (Brasil), doctor en Geo-
Cuatrecasas, el lingüista Pedro Urbano González de la Calle, el filósofo y peda- grafía de la Universidad de
São Paulo (Brasil). Actual-
gogo Luis de Zulueta, etc. Luego, con la Guerra Civil española, de 1936 a 1939,
mente, profesor pensionado
llegaron otros exiliados republicanos españoles de enorme valía, como el geógra- de la Universidad Nacional y
fo Pablo Vila, el químico Antonio García Banús y el paleontólogo José Royo y profesor-investigador de la
Universidad Externado de
Gómez. De Francia llegó el gran etnólogo Paul Rivet, quien en 1942 fundaría el Colombia.
Instituto Etnológico Nacional junto con el austriaco Gerardo Reichel-Dolmatoff 1. María Elvira Bonilla, “Sola-
y el alemán Justus Schottelius. Ernesto Guhl se vinculó a la Normal, como profe- mente se ve lo que se sabe”.
Entrevista con Ernesto Guhl,
sor, y al Instituto Etnológico, en calidad de profesor-investigador. en Boletín Cultural y Bi-
bliográfico, Bogotá, Bibliote-
ca Luis Ángel Arango, Ban-
Como investigador del Instituto participó en la investigación que él mismo deno- co de la República, vol. XXI,
mina como una de las más duras de su vida: las expediciones al Yurumanguí1. núm. 1, 1984, págs. 25-30.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [9]


Aerofotografía del bajo Magdalena (depresión momposina), Scadta. Fotografía en blanco y negro sobre
papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Mosaico Escuela Normal Superior de Colombia. Fotografía en Ernesto Guhl en una expedición en el macizo colombiano.
blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Ar- Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernes-
chivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia. to Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Na-
cional de Colombia.

[10] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


De izquierda a derecha: Roberto Pineda Giraldo, Ernesto Guhl y Virginia Gutiérrez de Pineda. Fotografía en
blanco y negro sobre papel, c agosto de 1960, Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico
Universidad Nacional de Colombia.

Expedición en la zona cafetera. Fotografía en blanco y negro De estudio fotográfico, núm. 17, campamento núm. 3. Capitán
sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Cen- Wiesner, investigadores Pineda y Guhl. Fotografía en blanco y
tral e Histórico Universidad Nacional de Colombia. negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo
Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [11]


Ernesto Guhl en la cueva del Cobre, páramo de Sumapaz, 14 Salida de campo, s. f. Fotografía en blanco y negro sobre pa-
de febrero de 1963. Archivo Ernesto Guhl, Biblioteca Luis pel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histó-
Ángel Arango. rico Universidad Nacional de Colombia.

Estas se realizaron en 1945 bajo la coordinación de Paul Rivet, quien había descu-
bierto en el Archivo Nacional de Colombia el diario del capitán Sebastián Lan-
chas de Estrada, escrito en 1768. En ese diario había un pequeño vocabulario de la
lengua hablada por indígenas que habitaban el río Yurumanguí y que, según Rivet,
eran semejantes a las lenguas Hokanas de Norteamérica2, hallazgo que los impul-
só a emprender camino para encontrar a esta población nativa. En febrero se
realizó la primera salida, entraron por los Farallones de Cali a buscar las fuentes
del río Yurumanguí, pero fallaron por falta de datos precisos. En noviembre vol-
vieron a intentar la entrada y lo hicieron en medio de las fuertes lluvias que se
registran en ese mes en el Pacífico. Penetraron por el alto y medio Naya para,
luego, intentar cruzar hacia el Yurumanguí, pero el exceso de humedad, las enfer-
medades y el desánimo de los acompañantes los hizo desistir y regresaron a Timba
2. Paul Rivet, “Un dialecte Hoka
Colombien: le Yurumangí”, (Valle) al cabo de pocas semanas3. Nunca pudieron encontrar a los yurumanguíes.
en Journal de la Société des
Américanistes de París, París,
vol. 34, 1942, págs. 1-59. En 1946 Guhl recibió el apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana para sobrevolar
3. Ernesto Guhl, “La explora- los Farallones y sobre la costa pacífica de los departamentos del Cauca y del Valle
ción de las fuentes del río del Cauca. Después, recorrió, en lancha y en canoa, las costas y esteros del Pacífi-
Naya y Yurumanguí”, en Bo-
letín de la Sociedad Geográfi- co, saliendo de Buenaventura. Sus observaciones fueron de mucha utilidad para
ca de Colombia, Bogotá, vol. sistematizar los estudios sobre la región4.
7, núm. 4, 1947, págs. 385-399.
4. Ernesto Guhl, “La costa del
Pacífico entre los ríos Dagua En los siguientes años, hasta 1951, Guhl dedicó gran parte de sus estudios
y Naya”, en Boletín de la So- sociogeográficos a la región Caribe. Un ascenso hasta la región nival de la Sierra
ciedad Geográfica de Colom-
bia, Bogotá, vol. 8, núm. 1,
Nevada de Santa Marta, un viaje por Bocas de Ceniza, un estudio del río Sinú y
1948, págs. 99-113. un interesante artículo sobre el departamento de Córdoba.

[12] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Ernesto Guhl en la Sierra Nevada de Santa Marta. Fotografía en blanco y negro sobre papel, c 1949,
Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Cuando la Normal Superior fue disgregada en 1952 por la oposición falangista a


sus profesores (en su mayoría emigrados republicanos españoles), nuestro geó-
grafo trabajó con la recién creada Seguridad Social Campesina, una entidad que
marcó los inicios del Seguro Social en Colombia. Sus recorridos por el Valle del
Cauca, Caldas y Antioquia le mostraron las difíciles condiciones del campesinado
cafetero en un medio donde “Las enfermedades endémicas encuentran un medio
natural excelente para su desarrollo…”5. Es en dichos estudios en los que mejor
podemos conocer la visión humanística de Guhl. Profundizó en el medio físico
para entender mejor la relación del hombre con su medio, buscando nuevos cami-
nos técnicos y sociales para mejorar las condiciones del campesinado. Para él, el
paisaje es una construcción social y, como tal, puede ser transformado por sus
propios creadores. Pero, para ello necesita de la ciencia y de la educación cons-
ciente de sus habitantes. En varios de sus escritos Guhl cita pasajes de la obra
Galileo Galilei de Bertolt Brecht, enfatizando el papel social de la ciencia. Como
dijo el gran dramaturgo: “De ahí, el hombre de la calle saca la conclusión de que
podría ver muchas cosas si abriera sus ojos”.

Guhl regresa a la cátedra en 1954, esta vez como profesor de la Universidad


Nacional de Colombia. Allí su labor docente se convirtió en leyenda, debido a
sus métodos de enseñanza altamente pedagógicos. Dictaba sus clases apertrechado
con numerosos cuadros y mapas, en su mayoría elaborados por él mismo como
fruto de sus investigaciones. Llegaba antes que sus alumnos y comenzaba a satu-
rar las paredes del salón con sus innumerables gráficos. Su gran erudición, pero,
5. Ernesto Guhl, “El aspecto
en especial, su gran experiencia como viajero por Colombia, convertían la clase económico-social del cultivo
de geografía en una expedición hasta los lugares más recónditos del país. Escribía de café en Antioquia”, en
Revista Colombiana de An-
para enseñar y enseñaba escribiendo y mapeando para sus clases. Un ejemplo del tropología, Bogotá, vol. 1,
verdadero profesor-investigador. núm. 1, 1953, págs. 197-257.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [13]


Salida de campo a una granja experimental. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo
Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Gerardo Reichel-Dolmatoff en la sierra Nevada de Santa Marta. Fotografía en blanco y negro sobre
papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

No obstante, la parte de su docencia que más recuerdan sus alumnos y que más
fructífera resultaba fueron sus salidas de campo. ¡Esta es una excursión, no un
paseo!, enfatizaba desde antes de partir y durante todo el viaje. En forma incansa-
ble invitaba a sus alumnos a “leer” el paisaje; es decir, aplicar los conocimientos
adquiridos en el salón y en los libros para aprender de la observación directa.
Para él, el paisaje natural y el paisaje cultural resultaban, también, un libro abier-
to para aquellos que sabían leerlo; que sabían de antemano qué estaban buscan-
do. Por ello, la preparación que debía tener cada estudiante antes de partir era

[14] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


En un viaje a Alemania con el padre Enrique Pérez Arbeláez, c 1969. Fotografía en blanco y negro
sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de
Colombia.

Orden del Mérito José María Córdoba, otorgada por el presidente de la República el 6 de diciem-
bre de 1968, Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de
Colombia.

indispensable. El método riguroso era el verdadero mapa del conocimiento para


alcanzar un objetivo. Una salida de varios días implicaba meses de preparación:
elaboración de mapas del recorrido, enormes diagramas a escala con el perfil
altimétrico de las tres cordilleras, formaciones vegetales, cortes geológicos,

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [15]


Ernesto Guhl, Notas de campo.

climadiagramas, datos de población, producción económica, urbanización y lec-


tura de grandes viajeros por la región. Además, algo que no podía faltar era la
libreta de campo, compañera inseparable durante todo el viaje. En el día y parte
de la noche, el estudiante anotaba sus impresiones y rehacía sus cálculos y datos,
porque sabía que al regreso debía entregar una carpeta con el resultado de su
propio viaje, la cual era revisada milimétricamente por el maestro. La satisfac-
ción provenía, no de la nota, sino de comprobar los enormes avances que se
podían obtener de un viaje realizado con tan buena preparación y meticuloso
desarrollo.

Durante sus 36 años de docencia en la Universidad Nacional el profesor Guhl


pudo comprobar, en la práctica, que la buena geografía es una ciencia indispensa-
ble para cualquier profesión. Él recalcaba que el analfabetismo espacial es tan
grave como el analfabetismo en lecto-escritura; por ello, aún a costa de sobrecar-
garse en exceso de trabajo, armó cursos especiales para ingenieros, arquitectos,
botánicos, antropólogos, sociólogos, militares e historiadores. Aún hoy podemos
encontrarnos con muchos de sus alumnos en todas esas profesiones que recuer-
dan con agradecimiento y afecto sus enseñanzas.

Una etapa muy importante de los trabajos de Ernesto Guhl se relaciona con la
colonización y la reforma agraria. A finales de los años sesenta se vincula con varios
geógrafos estadounidenses de mucho prestigio, como Raymond E. Crist, Edmund
Eduard Hegen y Dieter Brunnschweiler, con quienes viaja hacia la selva y los Lla-
nos Orientales para estudiar las poblaciones que se estaban desplazando allí desde
6. Raymond Crist y Ernesto
Guhl, “Pionner Settlement in el interior del país expulsadas por la Violencia. Ya en 1956 había escrito, junto con
Eastern Colombia”, en Smith- Crist, un informe de veinticuatro páginas sobre la colonización del oriente6, el cual
sonian Report for 1956, Wash-
ington, Smithsonian Institu-
tuvo mucha resonancia en el ámbito internacional. Posteriormente, con el inicio
tion, 1957, págs. 391-414. de la Reforma Agraria, promovida por el Incora, escribió varios artículos sobre

[16] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Ernesto Guhl en el río Güejar, serranía de La Macarena. Fotografía de Camilo Domínguez
Ossa.

colonización amazónica, colonización en Antioquia y sobre el poblamiento en Co-


lombia. En casi todos hace críticas por el hecho de estarse promoviendo la coloni-
zación de regiones selváticas como si fuera en verdad una reforma agraria.

También en esa época de los años sesenta, tan fructífera para sus estudios, Guhl
comenzó a desarrollar cuatro de sus logros más importantes: inició el estudio sis-
temático del páramo de Sumapaz; logró la creación del primer Departamento de
Geografía en Colombia; publicó, junto con Miguel Fornaguera, el libro Colom-
bia. Ordenación del territorio en base del epicentrismo regional, y publicó el primer
avance de su libro Colombia: bosquejo de su geografía tropical.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [17]


Ernesto Guhl con estudiantes de la Universidad Nacional en Los páramos circundantes de la sabana de Bogotá, Jardín Bo-
La Guajira. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., tánico José Celestino Mutis, Bogotá, 1982, 127 págs.
Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Uni-
versidad Nacional de Colombia.

Aunque para 1963 el profesor Guhl ya había iniciado algunos trabajos sobre el
páramo de Sumapaz, en febrero de ese año realizó una expedición para conocer
a fondo el extremo sur de ese imponente macizo. El 5 de febrero estaba en el
paso de Andabobos, en el que armó su primer campamento. El 7 de febrero llega
al sitio de encuentro de las quebradas Charcos y Cáqueza, desde allí visitó las
bellísimas lagunas de Sorbedero, Guitarra y Nevado. Luego, partiendo del cam-
pamento núm. 5, al pie de la laguna El Gallo, visitó las lagunas El Diamante, El
Petróleo y El Cobre, más los nacimientos de los ríos Salitre y Chochal. El 16 de
febrero salió a la bodega de Santa Rosa, desde la cual regresó a Bogotá. Como
resultado del viaje y de todos sus estudios posteriores, publicó el libro Los pára-
mos circundantes de la sabana de Bogotá7. Sus trabajos contaron con las obras y el
apoyo de sus amigos el botánico y ecólogo Carl Troll, el botánico José Cuatrecasas
y el botánico y zoólogo Lorenzo Uribe.

En 1965 la Universidad Nacional de Colombia creó el Departamento de Geogra-


fía, el cual entró a formar parte de la Facultad de Ciencias Humanas. El artífice
de esta creación fue el profesor Guhl, con el soporte especial de Orlando Fals
Borda, director del Departamento de Sociología. Geografía se creó al inicio como
un departamento de servicios, debido a la fuerte demanda que tenían los estu-
7. Ernesto Guhl, Los páramos dios espaciales en la universidad. Ernesto Guhl hizo una primera propuesta para
circundantes de la sabana de transformar los servicios en una carrera geográfica, pero la idea no prosperó debi-
Bogotá, Bogotá, Jardín Botá-
nico José Celestino Mutis,
do a la falta de profesores y al gran número de materias que incluyó en el proyec-
1982. to. Sin embargo, la semilla quedó y vino a germinar, en 1991, cuando el director

[18] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


del departamento era el profesor Joaquín Molano Barrero, con el regreso a Co-
lombia de varios geógrafos que habían realizado sus estudios en el exterior.

Uno de los productos más importantes del nuevo departamento fue la publica-
ción, en 1969, del libro, Colombia. Ordenación del territorio en base del epicentrismo
regional, elaborado por Miguel Fornaguera y Ernesto Guhl. Una obra que, aún
hoy, sigue siendo fundamental para los estudios sobre ordenamiento y los progra-
mas de ordenación territorial en Colombia. Ese fue un inmenso estudio, en el que
tuvimos el honor de trabajar varios de los monitores del departamento tabulando
en una pesada máquina divisuma, que funcionaba con manivela, los enormes far-
dos de datos que nos entregaban los autores. El estudio consistió en una clasifica-
ción multiescalar de los epicentros del país, iniciando en el nivel macro con los
cuatro centros metropolitanos de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, a los cua-
les se le agregaron, después, los centros regionales de Pereira, Manizales y
Bucaramanga. En seguida, se buscaron los centros comarcales pertenecientes a
cada uno de los grandes centros metropolitanos. El epicentrismo urbano fue me-
dido en especial utilizando indicadores de servicios prestados, como: mercado,
transportes, centros hospitalarios, educativos, religiosos y administrativos8.

El libro de Ernesto Guhl, Colombia: bosquejo de su geografía tropical es, sin


lugar a dudas, su obra más importante. En sus orígenes fue el producto de los
numerosos apuntes de clase y los datos recolectados en las salidas de campo,
publicado, en 1968, usando el viejo sistema de Multilith, por el Departamento de
Geografía de la Universidad Nacional9. A la postre, en 1975-1976, apareció una
versión muy ampliada, en dos tomos, publicada por el Instituto Colombiano de
Cultura10.

Durante la década de los ochenta la labor de Guhl continuó consagrada a la


academia y a la consolidación de su obra geográfica. En 1982, el Jardín Botánico
José Celestino Mutis publicó Los páramos circundantes de la sabana de Bogotá y
realizó importantes contribuciones con la traducción de las obras de Hermann
Schumacher: Mutis: un forjador de la cultura (1984), Caldas: un forjador de la
cultura (1986) y Codazzi: un forjador de la cultura (1988). Otras contribuciones
como traductor fueron Viajes por Antioquia en el año de 1880 (1953) de Friedrich
von Schenck, La cordillera de Bogotá de Alfred Hettner (1966) e Ideas para una
geografía de las plantas más un cuadro de la naturaleza de los países tropicales
(1985), además de muchos artículos y trabajos cortos. 8. Miguel Fornaguera y Ernes-
to Guhl, Colombia. Ordena-
ción del territorio en base del
Desde su retiro de la academia en 1986 hasta los años cercanos a su muerte (2000), epicentrismo regional, Bogo-
Ernesto Guhl Nimtz permaneció en la vida académica dando conferencias; y desde tá, Universidad Nacional de
Colombia, Facultad de Cien-
su casa del barrio Chapinero en Bogotá, continuó trabajando, investigando y escri-
cias Humanas, Departamen-
biendo de manera impetuosa (su última obra publicada fue Escritos geográficos. to de Geografía, Centro de
Las fronteras políticas y los límites naturales, 1991) para comprender mejor este Investigaciones para el De-
sarrollo, 1969.
complejo territorio y las causas de nuestra crisis social. Sus libros, anotaciones y
9. Ernesto Guhl, Colombia:
cuadernos de campo, pero sobre todo sus ideas, permanecerán siempre como un bosquejo de su geografía tro-
legado de enorme valor para Colombia. Antes de que Guhl llegara al país la geogra- pical, Bogotá, Universidad
Nacional de Colombia, Facul-
fía era prácticamente inexistente y fue gracias a su pasión por el conocimiento que tad de Ciencias Humanas, De-
esta ciencia se desarrolló en Colombia. Además de promover la geografía, Ernesto partamento de Geografía,
1968, 173 págs.
Guhl atacó el determinismo geográfico, imperante en el país desde la época de
10. Ernesto Guhl, Colombia:
Francisco José de Caldas, para situar al ser humano como elemento fundamental bosquejo de su geografía tro-
para la definición y organización del espacio; no en vano afirmaba que el paisaje es pical (2 ts.), Biblioteca Básica
Colombiana 11, Bogotá, Ins-
un producto social, y como tal puede ser transformado por sus creadores. tituto Colombiano de Cultu-
ra, 1975-1976.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [19]


La Nueva Geografía
OV I D I O D E L G A D O M A H E C H A *
Trabajo fotográfico: Ernesto Monsalve

La geografía somos nosotros.


Donde no hay gente no hay geografía.
(Ernesto Guhl, en Bonilla, 1984, pág. 27).

INTRODUCCIÓN Página anterior:


Ernesto Guhl presentando un
atlas en el Instituto Geográfico
L profesor Guillermo Páramo dijo una noche en la Universidad Nacional Agustín Codazzi. Fotografía en

e que, “Ernesto Guhl fue un geógrafo alemán que nos enseñó a muchos co-
lombianos a conocer Colombia”. El testimonio del connotado antropólogo
resume en buena forma la labor desarrollada por el geógrafo que se propu-
blanco y negro sobre papel, s. f.,
Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Ar-
chivo Central e Histórico Univer-
sidad Nacional de Colombia.

so sacar a los colombianos de su situación de analfabetismo geográfico, tara que el


sabio Caldas había denunciado como una de las causas fundamentales de nuestros
males y miserias sempiternas, advirtiendo que, “los conocimientos geográficos son
el termómetro con que se miden la ilustración, el comercio, la agricultura y la pros-
peridad de un pueblo. Su estupidez y su barbarie siempre son proporcionales a su
ignorancia en este punto”. En efecto, Ernesto Guhl siempre consideró que los co-
nocimientos geográficos sobre Colombia y el mundo eran una buena base para la
formación humanística de todos los profesionales, y a él se debe la iniciativa y el
hecho de que durante largos años se enseñara geografía en casi todas las carreras
de la Universidad Nacional, hasta que las reformas académicas recientes la desterra-
ron de los planes de estudio, tal vez sin prever las consecuencias.

Pero la tarea que debió emprender el profesor Guhl fue más ardua y de mayor
alcance que la de la enseñanza misma, por la sencilla razón de que por aquellas
calendas la geografía científica no se había iniciado en Colombia, y entonces tuvo
que hacer la geografía recorriendo palmo a palmo el país, investigando las particu-
laridades del territorio colombiano, para producir la hasta ahora insuperada síntesis
de su obra emblemática: Colombia: bosquejo de su geografía tropical (Guhl, 1975).

Guhl fue entonces el pionero de la ciencia geográfica moderna en Colombia, * Licenciado en Ciencias Socia-
entendida ésta como una actividad académica rigurosa, metódica y sistemática. les de la Universidad Nacio-
nal de Colombia y magíster en
Antes de Guhl no hay ciencia geográfica propiamente dicha en Colombia, un Geografía de la Universidad
país cuyo precario conocimiento sobre el territorio era obra de intelectuales no Pedagógica y Tecnológica de
Colombia (UPTC). Fue pro-
geógrafos, militares, viajeros o simples aficionados bien intencionados, pero sin
fesor asociado en dedicación
el entrenamiento científico y técnico necesario para fundar e institucionalizar un exclusiva del Departamento
campo disciplinario nuevo. Antes de Guhl, la geografía colombiana es solo des- de Geografía de la Universi-
dad Nacional de Colombia.
criptiva y con sesgo determinista, sin aplicaciones más allá de la enseñanza esco- Actualmente es catedrático de
lar. En los párrafos que siguen se intenta dar cuenta de la geografía hecha por Teoría de la Geografía y Pen-
samiento Geográfico en la
Ernesto Guhl, rastreando en sus escritos su concepción de la disciplina, la defini- Universidad Nacional y en la
ción de su campo de estudio y su método de investigación. UPTC.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [21]


Manuscrito de preparación de una segunda edición revisada y am- En excavación arqueológica en los cerros cercanos a Bo-
pliada del libro Colombia: bosquejo de su geografía tropical, s. f., gotá, en compañía de su hijo Ernesto Guhl Nannetti. Fo-
Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universi- tografía en blanco y negro sobre papel (c 1955), Fondo
dad Nacional de Colombia. Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Univer-
sidad Nacional de Colombia.

L A G E O G R A F Í A PA R A E L D E S A R R O L L O :
CIENCIA HUMANA COMPLEJA CON RIGOR
D E C I E N C I A E X A C TA

Podemos decir que Ernesto Guhl era ante todo un humanista moderno, cuyo pen-
samiento geográfico se nutrió en la obra de grandes geógrafos como Humboldt,
Sauschkin, Schmithüsen, Jaspers y Marx, entre otros. En Jaspers, por ejemplo, se
inspira su convicción de que como ser vivo el hombre pertenece en primer lugar a
la naturaleza, y como ser pensante, actuante y creador pertenece a la historia he-
cha y controlada por él mismo. En El capital de Karl Marx encuentra suficientes
argumentos para explicar la relación entre el trabajo humano y la transformación
de la naturaleza, cuya intensidad depende del desarrollo cultural de la respectiva
sociedad, “ya que los cambios en la naturaleza son provocados por el trabajo del
hombre, a través del proceso social de producción, creando los valores materiales
del mismo” (Guhl, 1982, pág. 86).

Es en esos autores en donde a menudo fundamentó sus posturas filosóficas


holísticas que le permitieron proponer una geografía integral e integradora, en un
tiempo en que el modelo disciplinario positivista, basado en la especialización y
fragmentación del conocimiento, se consolidaba en el mundo académico. Guhl se
opuso con pasión y razón a la parcelación del conocimiento y expresó así los fun-
damentos filosóficos de su pensamiento geográfico:

[22] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Tierradentro, iglesia misionera. Fotografía en blanco y negro so- Indígena páez (nasa). Fotografía de Ernesto Guhl (cortesía
bre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e de Camilo Domínguez Ossa).
Histórico Universidad Nacional de Colombia.

El hombre como ser vivo es parte de la biosfera. Y la biosfera es,


como sabemos, parte de la geosfera, que se compone de la litosfera,
la atmósfera, la hidrosfera y la biosfera. Por su poder intelectual,
el hombre transforma la geosfera en antroposfera, y tanto por su
conciencia como por sus actuaciones sociales, el hombre forma regiones
propias de la sociosfera o en la noosfera... que está subordinada a las
normas reguladoras de las sociedades humanas y no solamente a la
naturaleza. [Guhl, 1982, pág. 84]

Pero si bien Guhl se posiciona en el mundo académico y científico como un huma-


nista, no se declara jamás como un romántico, o un idealista o un conservacionista a
ultranza, sino como un hombre moderno, modernista y modernizador que ha asimi-
lado bien el ideal de progreso propio de la modernidad. El desarrollo es casi una
obsesión en su pensamiento y deja claro que la meta de toda sociedad, y en especial
la de países jóvenes como Colombia, debe ser la de llegar a un dominio total de su
espacio geográfico por medio de la ciencia, de la técnica y del capital. Aboga por un
desarrollo orientado en forma científica para trabajar con la naturaleza, pero no
contra ella, para lo cual es necesario un conocimiento geográfico que permita enten-
der la Tierra como un todo. Guhl justifica la necesidad de la geografía por las necesi-
dades mismas del desarrollo equilibrado como imperativo social, por lo cual afirma que:

Es, pues condición previa para una modificación y ayuda regional que
se piensa hacer, o trabajar en tierras nuevas de colonización, o aspirar a

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Reunión con campesinos en zona fría (c 1956). Fotografía en blanco y negro sobre papel, Fondo
Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

una transformación de la ecología natural y primaria para otra ecología


cultural y secundaria igualmente equilibrada, paro lo cual se debe tener
un profundo conocimiento de la Tierra y también de sus hombres. Por
lo tanto, corresponde aquí a la geografía una posición clave. Es ella la
ciencia que se ocupa en la estructura física y humana de los países y las
regiones. [Guhl, 1982, págs. 104-105]

Es común escuchar entre muchos de sus alumnos que el profesor Guhl evadía las
discusiones teóricas y que prefería abordar el objeto de estudio sin rodeos, pero en
sus escritos es evidente que su trabajo geográfico está muy lejos del empirismo
simple y deja claro que para conocer un espacio geográfico, para controlarlo, do-
minarlo, aprovecharlo y administrarlo de manera adecuada, es necesario tener a
disposición un método, un orden y una disciplina científica. Basado en esta premi-
sa, define la geografía como una ciencia humana, que sirve de eslabón entre las
ciencias naturales y humanas, y que estudia el espacio geográfico en su asociación
con el hombre. Su geografía se fundamenta en la convicción de que hombre y
espacio son indisociables, porque ese espacio garantiza tanto su existencia biológi-
ca como su trabajo intelectual. Para Guhl la geografía es “el producto de una
relación espiritual, intelectual, del hombre con el medio [...] la geografía vista
como una ciencia de doble faz, el eslabón entre las ciencias exactas y las ciencias
humanas, una ciencia humana con rigor de ciencia exacta” (Guhl, 1972, pág. 43).

Sin embarcarse en grandes debates delimita el campo de estudio de la geografía


de manera precisa y clara afirmando que “el sentido que le da la geografía al
espacio se limita a la superficie terrestre [...] la porción de la superficie terrestre
que hace posible la existencia de todos los seres vivos”. La geografía que le intere-
sa es una ciencia humana que se enfoca en el estudio de las relaciones del hombre
con la Tierra, pero no desde una perspectiva determinista, enfoque que combatió
con vehemencia porque lo consideraba como una visión naturalista con sesgos

[24] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Muchachos con cachimba (pipa artesanal), río Naya (Cauca), 1951- Campamento núm. 1, cueva de Andabobos, páramo de
1954. Archivo fotográfico de Robert West, Biblioteca Luis Ángel Sumapaz, 5 de febrero de 1963. Archivo Ernesto Guhl,
Arango. Biblioteca Luis Ángel Arango.

ideológicos y racistas emparentados con el nazismo, el maltusianismo y el


darwinismo social. Su rechazo al determinismo se fundamenta en el carácter histó-
rico del hombre, en el reconocimiento de su condición de agente geográfico activo
capaz de generar cambios en la naturaleza y forjar el destino de la sociedad. Las
condiciones fisicobióticas, afirma, son importantes pero no determinantes, pues:

Todos los aspectos geográficos representan potencias latentes pero no


una fuerza. Las condiciones naturales sólo ofrecen una base y las
posibilidades de que el hombre pueda aprovecharlas y convertirlas en
valores. El espacio siempre es latente, nunca actúa por sí solo, no es
destino. Es el hombre quien lo somete a su voluntad si es capaz de
hacerlo, y no debe sucumbir ante aquel invento fatal denominado
determinismo geográfico. No hay más destino sobre la Tierra que aquel
que el mismo hombre se da. [Guhl, 1991, pág. 18]

En el libro Estudios geográficos hizo declaraciones muy precisas sobre la teoría y


las funciones de la geografía, indicando que:

Sobre la tarea de la geografía no existe duda alguna. Ella investiga y


describe la geosfera, quiere decir la superficie de contacto entre la tierra
firme, el agua y la atmósfera, más su contenido biótico (vegetación y
vida animal) y también la humanidad en su actuación transformadora
del medio natural y la ordenación espacial de éste. [Guhl, 1972, pág. 9]

El concepto de “geosfera”, que Guhl tomó de Schmithüsen, le permite resolver


el problema de la articulación entre el mundo no orgánico sujeto a las leyes

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [25]


Puerto de balsas en el alto río Magdalena. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo
Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

naturales (hidrosfera, litosfera, atmósfera); el mundo natural vivo denominado


biosfera que obedece a leyes biológicas, y el mundo humano o mundo del pensa-
miento, mundo de lo social que no obedece a ninguna ley física ni biológica. Son
las interacciones mutuas entre estos dominios, y sus consecuencias, las que cons-
tituyen el foco de sus estudios geográficos, advirtiendo que no escapan a su rigor
científico ni el análisis del medio fisicobiótico ni los sistemas sociales, pues a su
juicio no son sostenibles los antagonismos entre las ciencias naturales y exactas y
las ciencias humanas y sociales, y, en todo caso, “las ciencias humanas también son
exactas y deben serlo” (Guhl, 1991, pág. 11).

De modo que nuestro autor no cae en la trampa del dualismo geografía humana
y geografía física que todavía hoy constituye uno de los principales problemas
epistemológicos de la disciplina, al punto de que hasta se reivindican como domi-
nios separados y autónomos. Para Guhl la geografía es una sola, es una ciencia
unitaria y holística que no sólo analiza las relaciones entre la sociedad y la natura-
leza de manera pasiva, sino que se preocupa por estudiar, explicar y prever las
consecuencias de dichas relaciones. Así, su propuesta geográfica incluye los asun-
tos ambientales y es parte de su objeto dar razón de la crisis ambiental y proponer
alternativas a la destrucción del medioambiente natural. En sus propias palabras:

las causas que han producido lo particular de la amenaza y de la


destrucción del medio ambiente natural son ante todo, y de esto estamos
convencidos, problemas de índole humana y cultural, cuyas raíces se
encuentran en el orden económico y social que determina las formas de

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Salida de campo con alumnos de la Escuela Normal Superior, 1939-1952. Fotografía en blanco
y negro sobre papel, Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad
Nacional de Colombia.

vida de una sociedad. Es decir, es más un problema de las ciencias


humanas, que de las ciencias exactas y naturales [...]
[Guhl, 1991, pág. 14]

Una de las preguntas recurrentes que planteaba Ernesto Guhl era sobre el para
qué y para quién de la ciencia. Sin ambages declaraba que la ciencia sólo tenía
sentido en la medida en que cumpliera sus obligaciones con la sociedad. Así la
geografía sólo cumpliría su papel en la medida en que produjera conocimiento
útil y utilizable para ayudar a solucionar los problemas de la sociedad colombiana
tales como el desarrollo regional desigual, las diferencias espaciales en el bienes-
tar de las personas, el uso de la tierra o la destrucción del medioambiente. El fin
último de la geografía es el hombre y “se trata de analizar el potencial natural de
una región en asocio con el desarrollo cultural, a fin de lograr un mejor y más
digno nivel de vida para sus habitantes” (Guhl, 1982, pág. 105).

M É T O D O C O M P L E J O PA R A A B O R D A R
LA REALIDAD COMPLEJA

El asunto del método era una preocupación permanente del destacado geógrafo;
su búsqueda de caminos adecuados para comprender la realidad compleja del
espacio geográfico siempre estuvo orientada por sus concepciones filosóficas, polí-

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [27]


Habitantes del Sinú. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz,
Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

ticas y económicas. Preguntas recurrentes para sus alumnos y para él mismo eran
¿cómo puede dividirse la superficie geográfica de la Tierra, o parte de ella, en
unidades espaciales lógicas?; ¿cómo determinar la situación e intensidad epicéntrica
de los poblados y de las ciudades? Para dar respuesta a interrogantes de esta índo-
le, propone desarrollar una ciencia de doble faz con rigor de ciencia exacta, que
sirva de eslabón entre las ciencias exactas y las ciencias humanas. Recomendaba
contar con una teoría general y holística que permitiera aplicar la geografía al
ordenamiento del espacio, para lo cual era conveniente emplear una estrategia
interdisciplinaria que superara las barreras que dificultaban la integración de las
disciplinas. Del mismo modo, prescribe la necesidad de adoptar un método científi-
co hipotético combinando la deducción con la inducción, el trabajo de campo y el
trabajo de gabinete, es decir, un método complejo aplicable al conocimiento y
entendimiento de una realidad geográfica compleja. La geografía dotada de esas
potencias de pensamiento debería ser capaz de desarrollar una teoría y elaborar
programas científicos para una sistemática transformación de la naturaleza, el uso
defectivo de los recursos naturales; la distribución racional de la producción de la
sociedad, el desarrollo regional y la distribución de la población.

La geografía que propone el profesor Guhl es fundamentalmente una geografía


regional, pero a diferencia de la antigua tradición de este enfoque excepcionalista
que se centró en la descripción de las formas externas del paisaje, la suya sugiere
seguir los desarrollos de la geografía científica moderna, encarnada en las corrien-
tes denominadas sociogeografía y geoecología. Ambas, enseña el maestro, sólo

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Salida de campo con estudiantes al páramo de Sumapaz. Fotografía en blanco y negro sobre papel,
s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

tienen sentido en una profunda integración y como totalidad, y se caracterizan


por la búsqueda de leyes, de modo que “la meta de cognición de la investigación
geográfico-regional es descubrir lo constante en las leyes que la rigen en la dife-
renciación espacial, desde la dimensión de los continentes hasta las unidades
micrométricas, y al mismo tiempo de la naturaleza correlativa de los fenómenos,
más las relaciones externas de las unidades” (Guhl, 1982, págs. 120-121). A pesar
de que las principales corrientes de la geografía alemana, anglosajona y francesa,
dominantes hasta los años sesenta del siglo XX, enfatizaban en la excepcionalidad
del conocimiento geográfico y por lo tanto en la imposibilidad de formular leyes
geográficas, Guhl no se somete a dicho canon. Es bajo estas nuevas perspectivas
que considera como fundamental la aproximación interdisciplinaria, puesto que
la sociogeografía debe entenderse en una forma amplia que combina la economía,
la sociología empírica, las ciencias administrativas y de la conducta, la historia, la
politología, la regionalización y la antropología cultural, en tanto que la geoecología
o geografía física “pertenece a la rama de las geo-ciencias, que se ocupa con los
determinantes de estructuras y regímenes e interrelaciones de materia y energía,
en el ámbito de la superficie terrestre” (Guhl, 1982, pág. 123).

En sus escritos no se encuentra una discusión sostenida y profunda sobre el méto-


do y la metodología de la geografía, ni una ordenada y detallada lista de prescrip-
ciones para conducir una investigación de este tipo, situación que hace difícil
desentrañar los pasos que debería seguir un aprendiz de geógrafo. Pero en sus
conferencias, y en sus clases, según dicen sus alumnos, aconsejaba lo siguiente:

De manera que la visión externa de las diferentes partes de la superficie


terrestre es parte inicial y básica para la investigación geográfica humana;
y es aquí donde ella se relaciona estrechamente con la geografía física. Se
inicia el estudio desde la fisonomía del paisaje o región y se determinan
aquí tanto los hechos que la componen, como también las diversas

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Planicie deltaica, bajo Naya a la altura de Puerto Merizalde (Cauca y Valle del Cauca), 1951-
1954. Archivo fotográfico de Robert West, Biblioteca Luis Ángel Arango.

interrelaciones causales y por ende la estructura del conjunto. De manera


que tanto el método fisionómico como aquel que podríamos llamar el
causalismo son indispensables para iniciar un estudio geográfico regional.
El primero describe los hechos; el segundo, el causalismo, analiza las
relaciones individuales de los hechos, y el método funcional investiga la
estructura y las consecuencias del causalismo de las diferentes regiones;
luego, el método genético explica el proceso de desarrollo de una unidad
geográfica. [Guhl, 1982, pág. 84]

Más específicas eran sus recomendaciones para emprender el estudio de las regio-
nes económicas para configurar por aproximaciones sucesivas a la síntesis, una geo-
grafía de Colombia. Para este propósito indica que es necesario partir la región
considerada como todo que luego se ha de dividir en subcomponentes llamados
subcomplejos espaciales o subregiones. Y para hacerse entender añade: “por ejem-
plo, la subdivisión del complejo total del oriente colombiano andino en subregiones
y subcomplejos. A través de la tipificación de aquellas regiones se puede lograr, por
el camino de la síntesis, una caracterización de la gran región y, por ende del país”
(Guhl, 1982, pág. 121). Una investigación exitosa, agrega, debe comenzar por la
formulación de una hipótesis de trabajo, seguida por el análisis de factores como el
clima, el relieve, el poblamiento y la industria, para luego establecer las relaciones
entre, por ejemplo, relieve e hidrografía; relieve y vías de comunicación y
poblamiento; clima, suelo y vegetación; recursos del subsuelo e industria. Varias
generaciones de estudiantes acudieron puntuales a sus clases y a sus memorables

[30] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Salida de campo. Fotografía a color sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central
e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

viajes de trabajo de campo, y aprendieron, más que las fórmulas metodológicas


para hacer geografía, una manera de pensar un país; una forma de conocer a Co-
lombia, de sentir sus problemas y de abogar por soluciones justas.

IDEAS Y LECCIONES QUE NO PIERDEN


VIGENCIA

Tras años de trabajo la geografía en Colombia ha logrado consolidarse como una


disciplina académica, y la situación es bien distinta a la de los años en que Guhl
cumplió su tarea. Por lo menos, ni la geografía ni los geógrafos son ya yerbas raras en
este país, y mal contados, los miembros de la comunidad geográfica nacional, la
mayor parte formados en Colombia, superan las dos centenas. En la actualidad se
ofrecen programas de formación de geógrafos profesionales en las universidades
Nacional de Colombia, de Nariño, del Cauca, del Valle, de Córdoba, la Universidad
de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA) y el Externado de Colombia. La
Universidad de los Andes ofrece una opción en geografía. En el nivel posgraduado,
la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y el Instituto Geográfico
Agustín Codazzi, mantienen programas de maestría y doctorado; la Universidad de
Córdoba y la Universidad de los Andes tienen cada una maestría en geografía, y la
Universidad Nacional desarrolla el ciclo completo de pregrado, maestría y doctorado.

Todos estos programas tienen fundamentos teóricos y metodológicos en distintas


corrientes de la geografía. Unos son de corte naturalista; algunos están sesgados
hacia las ciencias sociales; otros son de características híbridas; unos están más orien-
tados hacia la formación profesional y menos a la formación disciplinaria en el
campo propio de la geografía; todos están soportados por grupos de investigación,
cuyas líneas de trabajo, de desarrollos desiguales por cierto, cubren los ámbitos de
los estudios regionales, los estudios urbanos, los cambios biofísicos globales, los
desequilibrios espaciales, los riesgos naturales y el ordenamiento territorial, entre

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [31]


En San Agustín (¿1939-1940?). Fotografía en blanco y negro sobre papel, Fondo Ernesto Guhl
Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

otros. Sus planes de estudio ofrecen, en distintas proporciones, formación en teo-


ría e historia de la geografía; geografía física; geografía humana; metodologías,
métodos y técnicas de investigación geográfica; manejo y aplicación de tecnologías
avanzadas de captura y procesamiento de información, como teledetección, SIG y
cartografía automatizada. Sin desconocer la importancia de quienes han liderado y
desarrollado estos proyectos, es apenas justo reconocer que todos estos logros tu-
vieron origen en la labor pionera de Ernesto Guhl, y los geógrafos de ahora y los
de mañana, y los profesores de geografía escolar deberán detenerse en el examen
de su extensa obra para encontrar y aprender en ella las lecciones del geógrafo par
excellence, porque sus ideas y enseñanzas continúan vigentes.

[32] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


BIBLIOGRAFÍA

BONILLA, María Elvira, “Solamente se ve lo que se sabe”. Entrevista con Er-


nesto Guhl, en Boletín Cultural y Bibliográfico, Bogotá, Biblioteca Luis Án-
gel Arango, Banco de la República, vol. XXI, núm. 1, 1984, págs. 25-30.

DELGADO, Ovidio, “Tendencias metodológicas en la geografía colombiana


moderna”, en Memorias del X Congreso Colombiano de Geografía, Bogotá,
Icfes, 1984.

— y Chenut, Philippe, “Ernesto Guhl (1913-2000)”, en Pensamiento colombiano


del siglo XX, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 2007, págs. 131-154.

GUHL, Ernesto, Estudios geográficos, Bogotá, Instituto Colombiano de Econo-


mía y Cultura, 1972.

— , Colombia: bosquejo de su geografía tropical, Bogotá, Instituto Colombiano


de Cultura, 1975.

— , “El papel de la geografía en las ciencias humanas”, en Revista Colombiana


de Sociología, Bogotá, vol. 2, núm. 2, agosto 1982, págs. 81-128.

— , Escritos geográficos. Las fronteras políticas y los límites naturales, Fondo FEN
Colombia, Bogotá, 1991.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [33]


Ordenación del territorio
y reforma agraria
en el pensamiento
de Ernesto Guhl
DA R Í O FA JA R D O M O N TA Ñ A *
Trabajo fotográfico: Ernesto Monsalve

INTRODUCCIÓN Página anterior:


Ernesto Guhl con campesinos en
el Macizo colombiano durante
profesor Ernesto Guhl (1915-2000) dejó una huella profunda en mi
L una de sus expediciones. Fotogra-

e generación. Nuestra formación universitaria se inició cuando en el pen-


samiento social colombiano se abrían ventanas y entraban muchas imá-
genes y lecturas que contrastaban con el mundo construido desde la ais-
fía en blanco y negro sobre papel,
s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz,
Archivo Central e Histórico Uni-
versidad Nacional de Colombia.

lada Bogotá. En la recién formada Facultad entraban Sartre, el marxismo y la


Revolución cubana; hicimos la lectura de Frantz Fanon y comenzamos a oír del
socialismo africano; se sentían, lejanos, los sacudimientos de “la Violencia” y
vivíamos las contradictorias aproximaciones a la sociología desde el funcionalismo,
el derecho social y el marxismo. Sin asomarse a las discusiones políticas que te-
níamos entonces, el severo geógrafo nos hablaba del clima, de los ciclos pluviales
y la selva tropical, del manejo de los suelos y nos exigía leer y entender los mapas,
hacer gráficos, aguantar los fríos y las neblinas del páramo, adentrarnos en las
fincas campesinas; nos llevó por las trochas de los colonos, nos puso a caminar por
el país de verdad.

Conocimos sus escritos un poco más adelante y nos familiarizamos con las tareas
que eran necesarias ya no sólo para empezar a comprender nuestras dificultades,
sino para intentar resolverlas. Sus comentarios planteaban una visión de la geo-
grafía al servicio del hombre, de los conocimientos geográficos para transformar * Antropólogo de la Universi-
el entorno y ayudar a resolver los problemas de la pobreza, de las desigualdades. dad Nacional de Colombia,
M. A. en Historia, Universi-
Este artículo hará referencia a dos temas a los cuales dedicó su atención: la orde- dad de California en Ber-
nación del territorio y la reforma agraria, examinados por él cuando apenas esta- keley (Estados Unidos), fue
profesor de la Facultad de
ban planteándose a la opinión más informada. Economía de la Universidad
Nacional de Colombia, re-
presentante asistente de la
FAO en Colombia, profesor
L A P E R S P E C T I VA F I L O S Ó F I C A visitante de la Universidad
Y SU COMPRENSIÓN DE LAS RELACIONES de La Plata (Argentina), di-
rector del Proyecto Piloto Zo-
S O C I E D A D - N AT U R A L E Z A nas de Reserva Campesina,
Director del Instituto Sinchi;
actualmente es docente inves-
En años posteriores a nuestro contacto universitario leímos comentarios de Guhl tigador en la Universidad
que revelaban con mayor amplitud sus inquietudes intelectuales: al lado de las Externado de Colombia.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [35]


Colonos paisas. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz,
Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

referencias a los grandes teóricos de la geografía nos dejó conocer sus simpatías
hacia Thoreau, su interés hacia el experimento de la Alemania Democrática y
más aún cuando comentó: “A veces leemos en la cátedra de geografía humana la
obra Galileo Galilei de Bertolt Brecht... y no solamente nos ocupamos de la vida
de Galileo sino también del poeta y pensador [...] quien resaltó los verdaderos
valores humanos, indagando caminos para salir de la tragedia”, acotando cómo
en este drama Brecht hace decir a Galilei: “Yo entiendo que la finalidad verdade-
ra de las ciencias consiste en aliviar la difícil existencia del hombre”.

Su desenvolvimiento intelectual combinó la formación en la geografía física y las


proyecciones que ella podría proporcionar para el bienestar de la sociedad. El
punto de partida para la intervención racional tanto del Estado como de la socie-
dad en el aprovechamiento del espacio con miras en un manejo adecuado de los
recursos y una aplicación más específica en las actividades agrícolas y pecuarias
sería la ordenación del territorio; ésta, a su vez, habría de ser la base de una refor-
ma agraria. Como dicen Ovidio Delgado y Philippe Chenut: “Se preocupó por el
objeto y por el método, por su relación con las otras ciencias y por su didáctica,
pero sobre todo por su utilidad para la sociedad”1.

1. Ovidio Delgado, Philippe De su biografía conocemos los estudios sobre geografía y cartografía que realizó
Chenut, “Ernesto Guhl”, en en su juventud, los aprendizajes de juventud y luego su formación como investiga-
Pensamiento colombiano del
siglo XX , Bogotá, Pontificia
dor y docente, en la Escuela Normal Superior, el Ministerio de Trabajo, el Institu-
Universidad Javeriana, 2007. to Geográfico Agustín Codazzi y en la Universidad Nacional. Sus viajes por las

[36] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Calle empedrada en Marsella (Risaralda). Fotografía de Ernes- En el puente sobre el río Ariari (excursión geográfica). Foto-
to Guhl (cortesía de Camilo Domínguez Ossa). grafía de Camilo Domínguez Ossa.

selvas chocoanas, los valles del interior andino y el piedemonte amazónico nu-
trieron sus recomendaciones sobre la agricultura, el manejo del suelo y el
planeamiento regional, todas ellas apoyadas en sus observaciones de campo y en
la información oficial entonces disponible, así como en referencias a los teóricos.

Frente a estos últimos también tomaba distancia, como lo manifestó con respec-
to al determinismo geográfico: “si se opta por una explicación y definición de las
formas económicas bajo este concepto entonces no hay progreso posible y el es-
tancamiento y petrificación cultural están asegurados”2.

La perspectiva humanista se expresa en su comprensión de las relaciones conflic- 2. Ernesto Guhl, “La geografía
tivas entre las sociedades humanas y la naturaleza: el desarrollo de las capacida- y la reforma agraria”, en Re-
vista del Banco de la Repúbli-
des técnicas ha llegado a hacer equiparables y aún superiores en sus efectos al ca, Bogotá, vol. 35, núm. 411,
poder y la fuerza de la naturaleza y “manejar esta fuerza sin la adecuada concep- enero, 1962, págs. 9-20.

ción filosófica, política, económica y sobre todo humana, puede llevar a la huma- 3. Guhl, Escritos geográficos.
Las fronteras políticas y los lí-
nidad al desastre o contribuir al desarrollo y bienestar de la especie”3. mites naturales, Bogotá, Fon-
do FEN Colombia, 1991, pág.
24.
De su mirada no escaparon las señales sombrías que ya se avizoraban en el pano-
4. Guhl, La universidad y la pro-
rama de las relaciones sociedad-naturaleza, frente a las cuales recordó las adver- tección del ambiente, Bogotá,
tencias de Huxley encaminadas a evitar “que el homo sapiens se convierta en una Centro de Investigaciones
para el Desarrollo, Universi-
plaga cancerosa para nuestro planeta, en vez de ser dirigente y orientador de su dad Nacional de Colombia,
propia futura evolución”4. 1974, pág. 9.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [37]


Ciénaga del bajo Magdalena. Fotografía de Ernesto Guhl en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo
Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

En estas palabras el maestro reconocía las fuerzas de la naturaleza, pero también


la capacidad de la sociedad para producir el espacio e incidir en los alcances de
esta acción, siempre y cuando mediara la perspectiva ética:

El uso de las técnicas exige la capacidad de renunciar a cosas


técnicamente posibles cuando éstas no se adecúen al fin perseguido. La
técnica, como factor cultural, no es posible sin la capacidad de un
ascetismo técnico. Si miramos desde esta perspectiva las viejas culturas,
surge la sospecha de que en la revolución neolítica, el nacimiento de la
agricultura supuso una profunda crisis ecológica. Podemos imaginarnos
cómo reaccionarían los inteligentes conservadores de los cultivos,
cazadores y recolectores frente a la destrucción del espacio vital natural
de hombres y animales, tal como se produjo con la transformación de
los bosques en campos de cultivo5.

LA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO:


C O M P R E N D E R PA R A T R A N S F O R M A R
5. Guhl, “La geografía y el or-
denamiento territorial”, en De manera permanente el profesor Guhl se preocupó por el manejo del
Orlando Fals Borda (ed.), La
insurgencia de las provincias. medioambiente, en particular por el incremento de la presión poblacional sobre
Hacia un nuevo ordenamien- los ecosistemas más frágiles como riesgo para la supervivencia misma de la socie-
to territorial para Colombia,
Bogotá, Instituto de Estudios
dad. Frente a ella, su propuesta invariable era la profundización del conocimien-
Políticos y Relaciones Inter- to científico y su simbiosis con la ética como herramienta para lograr un manejo
nacionales, Universidad Na-
adecuado del medioambiente. También era inmodificable su convicción de la
cional de Colombia, Siglo
XXI Editores, 1988, pág. 162. inexcusable responsabilidad de la universidad pública para guiar la acción de la

[38] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Plaza en día de mercado, Concordia (Antioquia), 11 de diciembre de 1966. Fotografía en blanco y
negro sobre papel, Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional
de Colombia.

sociedad sobre el territorio. Nunca cejó en reconocer el papel de la ciencia y de la


educación científica, tarea central de esta institución frente a la cual así mismo
expuso sus apreciaciones críticas ante el creciente descuido de todos los responsa-
bles: desde el Estado hasta los propios estudiantes.

Sus inquietudes apuntaban a cómo profundizar el estudio y la comprensión del


medio geográfico y cómo compatibilizar estos conocimientos con el manejo am-
biental más adecuado, todo dirigido a la búsqueda del bienestar de la sociedad en
su conjunto. Sus observaciones y recomendaciones se sustentaron en el conoci-
miento sistemático de los teóricos que lo guiaron, los métodos del análisis geo-
gráfico, su estudio de las limitadas fuentes estadísticas entonces disponibles y sus
observaciones de campo; poco amigo de las generalizaciones, prefería centrar sus
apreciaciones en los casos concretos.

Su punto de partida fueron las relaciones entre la población, su despliegue espa-


cial, las condiciones naturales de los espacios específicos y las condiciones cultura-
les, económicas y sociales de esa población. Su abordaje del análisis de las formas
del poblamiento en el país no dejó de señalar la variedad de los ambientes, como
factor explicativo de los distintos desarrollos de la ocupación humana y los facto-
res geográficos asociados a esta diversidad.

En su aproximación a las condiciones de ocupación combinó la perspectiva del


geógrafo con la interlocución hacia otras disciplinas de las ciencias sociales, prác-
tica presente desde su experiencia como formador de las primeras generaciones
de etnólogos. Con estas herramientas conoció el país: un espacio en el trópico,
sobre el cual se ejerce la acción de una sociedad, “cargada de historia”: de institu-
ciones, de relaciones sociales traducidas en formas de ocupación del espacio y de
apropiación y propiedad de la tierra; con unos resultados: usos inapropiados del
suelo, expulsión de las gentes sin tierra hacia espacios inhóspitos, déficit en el 6. Guhl, Colombia: bosquejo de
su geografía tropical, Bogotá,
abastecimiento de alimentos, importaciones de alimentos que podrían ser supli- Instituto Colombiano de Cul-
dos, de sobra por la agricultura propia6. tura, 1975.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [39]


Cruzando un río en los Llanos Orientales. Fotografía a color sobre papel, s. f., Fondo Ernesto
Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

La primera tarea asumida en su labor como geógrafo era el conocimiento de las


condiciones naturales (clima, suelos, topografía) sin dejar de lado la acción histó-
rica del hombre; pero su idea no se limitaba al acopio de los conocimientos, sino
que se proyectaba hacia su aplicación: los primeros eran el punto de partida para
actuar sobre esas condiciones, para transformarlas. La secuencia conducía, enton-
ces, a comprender aquello que se quería transformar:

Para orientarse dentro de un espacio geográfico, para dominarlo y para


lograr su adecuado aprovechamiento y administración, se necesita un
método, un orden y una disciplina científica. ¿Pero cómo puede
dividirse la superficie geográfica de la tierra, o parte de ella en unidades
espaciales lógicas? Creemos que debe realizarse no a través del análisis
de los diversos elementos que componen el paisaje, sino del conjunto de
ellos —de una síntesis— que se ocupe de la unidad única y especial que
produce un espacio individual, y de su delimitación de otros espacios
con sus características individuales7.

En 1969 la Universidad Nacional de Colombia publicó en una sencilla edición el


estudio de Ernesto Guhl y su antiguo alumno Miguel Fornaguera: Colombia.
Ordenación del territorio en base del epicentrismo regional. Este trabajo posible-
mente pasó desapercibido para muchos, pero de manera gradual habría de ganar
proyección, como lo advierte Libardo Sarmiento al abordar la historia de las
regionalizaciones planteadas a lo largo de la historia de Colombia8. Casi veinte
años más tarde, cuando el país se acercaba a la formulación de una nueva Cons-
titución, el tema de la configuración política de su espacio volvería a aparecer
entre líderes populares, académicos, agencias de desarrollo y políticos, en medio
7. Ibíd., pág. 25.
de las desazones que acompañaban la reorganización de buena parte del mundo
8. Libardo Sarmiento Anzola en las ondas de la crisis de los años setenta.
(director), Municipios y regio-
nes de Colombia. Una mirada
desde la sociedad civil, Bogo-
Como lo señala Sarmiento, el país ha tenido una larga trayectoria en la construc-
tá, Fundación Social, 1998. ción de regionalizaciones de base geográfica y “cultural”, pero la propuesta de

[40] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Sabana de Bogotá, dibujo en tinta sobre acetato, elaborado por un alumno, resultado de una
salida de campo, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad
Nacional de Colombia.

Fornaguera y Guhl apuntó a identificar las tendencias del desarrollo indicadas en


los comportamientos migratorios y en la configuración de la jerarquía urbana: la
población y sus movimientos como motores del desarrollo económico; los espa-
cios (y dentro de ellas las ciudades, sus áreas de influencia y sus jerarquías) como
ámbitos y expresión de este desarrollo; la ordenación del territorio como inter-
pretación de la espacialidad del proceso y herramienta para su planificación.

A partir de estas lógicas, los autores plasmaron algunas de sus reflexiones sobre
las relaciones entre las sociedades y los espacios geográficos. En ellas no se limita-
ban a constatar la huella que la acción humana dejaba en estos espacios, sino que
advertían sobre la dinámica de estas huellas en la organización espacial y la nece-
sidad de contar con una comprensión adecuada de estas relaciones para formular
políticas de desarrollo: “[...] los fenómenos sociales, culturales, económicos, se
ordenan en el espacio geográfico, dejan en él sus huellas y guardan íntima rela-
ción con la ordenación física y biológica que sobre ese espacio se produce”.

A su vez, esta ordenación se expresa en la subdivisión territorial que “suele lla-


marse regionalización [...] en la medida en que los fenómenos que la originan se
manifiestan directa o indirectamente sobre el paisaje”. Y de allí se desprende:
“Una adecuada regionalización es indispensable [...] como instrumento para la
formulación de políticas de desarrollo, tanto en la ejecución de obras de infraes-
tructura básica, como para la administración pública, la prestación de servicios
esenciales a la comunidad, o la modificación de situaciones creadas en el proceso
de desarrollo histórico”, anotación esta última que Guhl proyectaría en la inter-
vención sobre las estructuras de la propiedad agraria.

Siguiendo esta lógica, la ordenación territorial de un país, de una región o comar-


ca, es una explicación de la forma como se despliegan en el espacio las relaciones
económicas de una sociedad, como punto de partida para orientar su desarrollo.
El método seguido para dividir la superficie geográfica y jerarquizarla como guía

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [41]


Vivienda de colonos en un claro selvático, región amazónica. Fotografía en blanco y negro sobre papel,
s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

para la planificación consistió en plantear una hipótesis construida por la geogra-


fía económica: la huella del desarrollo establecida en la configuración de los
epicentros urbanos, en sus articulaciones con los espacios circundantes y en la
jerarquización de estos centros.

El punto de partida propuesto fueron los epicentros urbanos: “Las ciudades con
sus derechos y libertades, con su orden y organización, con sus centros culturales
y focos de poder material y espiritual, fueron el punto de partida para la conquis-
ta y la colonización del continente. La ciudad fue y es centro de toda cultura y de
su evolución”9. Resultado del juego entre la acción humana y los espacios geo-
gráficos, las ciudades expresan la cualificación de la acción humana: ejercen
influencia sobre sus espacios circundantes (y también reciben influencia de ellos)
y se articulan con otros centros urbanos en estructuras jerarquizadas, reveladoras
de las condiciones del desarrollo, proceso que es alimentado por las dinámicas
migratorias.

Un obstáculo para el análisis planteado por los investigadores era el carácter


incipiente de estos estudios: “Cuando iniciamos este estudio, el campo de las
migraciones internas en Colombia estaba relativamente virgen [...]”: para ade-
lantarlo, debieron acudir a la limitada información censal disponible, frente a la
cual constataron: “El primer obstáculo que se presentó [...] consistió en la pésima
calidad de los datos sobre nacimientos y defunciones [...]”.

La aproximación partía de una hipótesis:

9. Guhl, Escritos geográficos...,


la distribución espacial y temporal del crecimiento demográfico podría
pág. 26. servir como indicador del desarrollo diferencial y experimentado por un

[42] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Mapa del departamento del Huila, s. f., Fondo Ernesto Guhl Cubierta revista Semana. Ilustración de Max Henríquez.
Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Fotografía Ernesto Monsalve.
Colombia.

área determinada en un período específico. Así supusimos que áreas y


períodos de alto crecimiento demográfico deberían coincidir con focos
de desarrollo e inversamente por áreas y períodos de muy bajos
crecimientos demográficos o disminución de población, deberían
coincidir, bajo aspectos sociales y económicos, con procesos de
estancamiento o involución absoluta o relativa10.

La transformación de las ciudades y de sus espacios de influencia fue conside-


rada como el eje del análisis del desarrollo de un fenómeno en esencia dinámico,
por lo cual sus delimitaciones, las divisiones político-administrativas revisten
un carácter temporal: se hacen desuetas, pierden importancia con el surgimiento
de nuevas realidades que se expresan en la composición, el tamaño de las uni-
dades que van surgiendo, así como en su jerarquización. Estas reflexiones se
plasmaron en un ejercicio nutrido con una información demográfica apenas
incipiente, pero que comenzaba a dar cuenta de las grandes transformaciones
que vivía el país.

10. Miguel Fornaguera, Ernesto


En efecto, para los autores la dinámica de las migraciones internas y la organiza-
Guhl, Colombia. Ordenación
ción de las comarcas (espacios intermedios entre los municipios y las regiones) en del territorio en base del epi-
el momento en el cual se realiza el estudio era el resultado de la crisis política y centrismo regional, Bogotá,
Universidad Nacional de Co-
económica por la que atravesaba el país: lombia, Facultad de Ciencias
Humanas, Departamento de
Geografía, Centro de Investi-
Si bien las más agudas, visibles y explosivas manifestaciones del proceso gaciones para el Desarrollo,
de migración interna se hacen patentes en las ciudades, no es menos 1969, pág. 3.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [43]


Charla con un colono de origen suizo, VistaHermosa (Meta), 1969. Fotografía de Camilo Domínguez
Ossa.

cierto que su origen está en las áreas rurales donde cabe suponer la
presencia de una aguda crisis del sistema económico y social que
impulsa a estas gentes de cultura tradicional a abandonar sus sitios
habituales de residencia, a desplazarse a las ciudades y aún a preferirlas
antes que enfrentarse a la colonización de tierras desocupadas o poco
ocupadas, sobre todo si presentan una ecología distinta a la de su
origen11.

Esta crisis habría de ser conocida con el eufemismo de “la Violencia” y sería la
guerra, aún inacabada, que expresaba los grandes problemas políticos y económi-
cos del país, entre ellos el de la distribución de la tierra. Sus consecuencias serían
los severos desplazamientos de población que a partir de los años setenta del
siglo pasado cambiarían la distribución espacial de la población colombiana y
que serían reeditados a partir de los años noventa, la agudización de la concen-
tración de la propiedad agraria y las colonizaciones de las tierras cálidas que tam-
bién serían advertidas por los autores.

Al analizar los saldos migratorios observaron a través de ellos “el surgimiento de


un período de conquista de las tierras cálidas y se presenta íntimamente asociado
a formas capitalistas de explotación agropecuaria”: la agricultura de las materias
primas (caña de azúcar, banano, palma africana, coca y ganaderías) que, casi de
manera invariable, vendrían dinamizadas por los capitales del narcotráfico a am-
pliar las colonizaciones de la frontera agraria del país.

Los autores adelantaron el análisis de la información sobre los movimientos


migratorios en dos niveles en particular significativos: el comarcal y el de la
jerarquización urbana. El primero habría de ser después objeto de profundización
en los ámbitos históricos y políticos por parte del sociólogo Orlando Fals Bor-
da12, pero en el trabajo de Fornaguera y Guhl resultaba promisorio al evidenciar
11. Ibíd., pág. 1.
12. Véase Fals Borda, La insur-
el desarrollo desigual del país, traducido en los saldos migratorios, los cuales ex-
gencia de las provincias. presan la atracción o el abandono de estos espacios.

[44] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


En los Llanos Orientales. Fotografía en blanco y negro sobre papel, c 1955, Fondo Ernesto Guhl
Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Por otra parte, la comprensión de las relaciones de las ciudades con sus áreas de
influencia arroja luces para interpretar las condiciones de su desarrollo y apreciar
sus vínculos con los niveles inferiores y superiores del sistema regional. En la cons-
trucción de su propuesta metodológica Guhl asumió de manera flexible los al-
cances de las variables geográficas e incorporó la perspectiva cultural, como se
advierte en sus apreciaciones sobre los asentamientos en el valle del Magdalena y
la región de Tierradentro, frente a los cuales destacó en los primeros los niveles
relativamente elevados de la concentración urbana en espacios de economía de
predominio agrario al tiempo que en los segundos, establecidos en un área tam-
bién con prevalencia agrícola el nucleamiento era mucho más bajo, en correspon-
dencia con las condiciones culturales de asentamientos tradicionales de campesi-
nos indígenas.

LA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO


Y LA REFORMA AGRARIA

En sus estudios tempranos sobre la seguridad social campesina impulsados desde


el Ministerio de Trabajo a mediados de los años 1950 Guhl y sus colaboradores
indagaron sobre las condiciones de vida de los campesinos, la pobreza rural y la
producción de alimentos: se formó así criterios para plantear las tareas de la refor-
ma agraria al tiempo que el Estado se asomaba al tema, forzado por las condicio-
nes sociales y políticas del país.

El marco de referencia en el que fue desarrollando su aproximación a esta políti-


ca de tierras fue entonces la ocupación del espacio, el desarrollo de los
asentamientos urbanos, los indicadores del desarrollo empresarial en el campo,
pero, más allá de la comprensión de las dinámicas impresas en los espacios
geográficos por la acción antrópica estaba el bienestar de las poblaciones y, de
manera más precisa, el tema de cómo resolver los problemas de la pobreza rural.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [45]


A comienzos de la década de 1960 Colombia inició la aplicación de su primera
ley de reforma agraria, la Ley 135 de 1961. Esta ley fue planteada por el Gobier-
no como una iniciativa para enfrentar la notable concentración de la propiedad,
percibida en la Encuesta Nacional de 1956 y en el primer Censo Agropecuario de
1961 y se asociaba como factor causante de la pobreza y de la violencia desatada
en esos años. En fecha temprana el profesor Guhl se expresó frente a la reforma
agraria13 desde la perspectiva de la racionalización de los asentamientos huma-
nos, el uso adecuado de los suelos, la superación de la pobreza y el abastecimiento
alimentario del país.

Varios problemas motivaron este pronunciamiento: las condiciones de vida de los


campesinos en el interior de la frontera agraria, que los empujaban hacia coloni-
zaciones adelantadas con efectos negativos en la calidad de vida de las familias y
en el medioambiente; la utilización inapropiada de los suelos en el interior y la
incapacidad del ordenamiento agrícola para abastecer la demanda nacional de
alimentos, forzando a importaciones que no sería necesario realizar si se hiciera
un aprovechamiento adecuado de los suelos.

Para el profesor Guhl el acceso a la tierra tenía una proyección histórica y vital:
“la lucha por la tierra ha sido parte importante de la vida especialmente en las
culturas agrarias y los intentos de las reformas agrarias son básicamente intentos
de asegurar legalmente el derecho a la tierra, es decir a la vida”.

Desde su aproximación a la geopolítica, Guhl expresó la diferenciación entre “las


fronteras políticas y los límites naturales”14, precisiones en las que inscribió el
problema de la propiedad agraria, surgido no de las condiciones naturales, sino de
las relaciones sociales. Teniendo en cuenta esta misma causalidad Guhl advertía
sus riesgos: “[...] cuando debido a una legislación injusta o anticuada, que se ha
vuelto inoperante, hay margen para protestas y cambios radicales y violentos de
la legislación, entonces se implantan por vía revolucionaria nuevas normas de te-
nencia y uso de la tierra”15.

En estas palabras definió su visión de las tareas frente al reparto agrario:

La política de tierras de un Estado tiene la tarea de garantizar los


derechos básicos de las familias y empresas en cuanto a la tenencia y uso
de la tierra, y ajustar la legislación respectiva a las exigencias dinámicas
que implican el cambio necesario de cada época. Como sujetos y objetos
de esta legislación se unen familia, empresa, municipio y Estado, que
deben operar de común acuerdo. El objeto de esta actividad conjunta es
una política económica y de planeación en relación con la tierra, que
aumente su producción mediante un uso adecuado; fomente y mejore el
trabajo de sus ocupantes; aumente el número de empresas y la densidad
de la población, y establezca un régimen de contribución y una política
financiera que afecte, en lo menos posible, la utilidad, una vez cubiertos
los gastos de una administración eficiente16.

Esta propuesta, que todavía conserva su validez, fue planteada frente a su diag-
nóstico de las condiciones del campo, caracterizadas por la precariedad social y
13. Guhl, “La geografía y la re-
forma agraria”.
económica: viviendas infrahumanas y falta de trabajo eficiente. Ante estas condi-
14. Guhl, Escritos geográficos... ciones la única salida que encontraban las comunidades eran las colonizaciones,
15. Ibíd., pág. 21. de las cuales tuvo cuidadoso conocimiento de primera mano y cuyos efectos des-
16. Ibíd., pág. 21 cribió así: “al producirse este desplazamiento desesperado de gentes culturalmente

[46] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Escritos geográficos. Las fronteras políticas y los límites naturales, Bogo- Artículo publicado en La Guía, El Espectador, Bogo-
tá, Fondo FEN Colombia, 1991, 373 págs. tá, 14 de octubre de 1992, pág. 5E.

subdesarrolladas hacia regiones donde por ignorancia se destruye la vegetación,


se provoca la erosión y se causan daños a las generaciones venideras”17.

Su enfoque de la reforma agraria formaba parte de la ordenación del espacio: el


mejoramiento de las condiciones para la vida y la producción dependía de una
acción sostenida sobre el territorio y de la creación de una malla económicamente 17. Ibíd., pág. 23.
18. Guhl, “La geografía y la re-
articulada de asentamientos. No se trataba sólo de repartir parcelas, sino de asegu-
forma agraria”.
rar el acceso a la tierra para los campesinos en condiciones adecuadas para trabajarla 19. Ante la noticia publicada por
y con posibilidades de diversificar sus labores en el marco de economías regionales El Tiempo el 28 de junio de
1988, según la cual el país im-
equilibradas, de sistemas regionales de medianas y pequeñas ciudades18.
portaría 270 mil toneladas de
alimentos para cubrir vacíos en
Sus experiencias tempranas en la investigación lo pusieron en contacto con la la producción doméstica co-
mentó el profesor Guhl: “lo
problemática agraria, tema al que en forma constante dedicó sus apreciaciones; anterior sucede en un país que
en algunos escritos tempranos analizó los problemas de la propiedad y el uso de por sus características biogeo-
gráficas estaría en condiciones
la tierra, destacó la desequilibrada distribución como causante del uso inapropia- de producir todos los alimen-
do, la pobreza y la expulsión de los campesinos sin tierra a espacios inapropiados, tos —excepto el trigo— para
su población actual, y también
de todo lo cual derivaban, además, los problemas en la producción de alimentos.
de la población futura, y de te-
Como consecuencia, Colombia había entrado en un proceso de crecientes impor- ner además un excedente con-
taciones de los mismos, los cuales, gracias a sus condiciones biofísicas podían ser siderable para la exportación.
En Colombia no son las condi-
producidos en el país y generar además excedentes para la exportación19. Frente ciones naturales, sino la situa-
a esta situación Guhl se pronunció en favor de una reforma agraria, medida em- ción social y económica las que
impiden una acertada política
pleada por los países cuando estos desequilibrios en la distribución de la tierra se agraria del Estado”, en Escri-
hacían insostenibles. tos geográficos..., pág. 303.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [47]


Modificar la situación del deficiente aprovechamiento de los recursos naturales
formaría parte de una reforma agraria; se trataba de ocupar la fuerza humana de
trabajo rural en actividades que contribuyeran a modificar el campo; sería una
forma de trabajo agrario indirecto, nuevo, productivo. Desde su perspectiva era
inaceptable una decisión como la que a partir del Acuerdo de Chicoral (1972)
tomaría la dirección del país: optar por las colonizaciones en lugar de realizar la
reforma agraria.

A su juicio,

desplazar la población excedente (además no se entiende cómo puede


haber un excedente de población en un país donde todo está por
hacer) hacia regiones selváticas periféricas sería sembrar más pobreza
y aumentar los problemas al dispersar geográficamente la población
que vive y por el momento sólo es capaz de vivir de un
autoabastecimiento, y generalmente en condiciones mucho más
difíciles que en su tierra de origen, por las condiciones ecológicas del
nuevo medio geográfico [...]20.

Esta apreciación profética habría de hacerse realidad al hundirse el reparto agra-


rio, lo cual dio lugar a la vinculación de Colombia con la economía del
narcotráfico. Esta transnacional encontraría en Colombia el atractivo de tierras
baratas y mano de obra aún más barata gracias a ese trágico desplazamiento.

E N L A R U TA
D E L A D E M O C R AT I Z A C I Ó N D E L PA Í S

En 1986 el profesor Orlando Fals Borda adelantaba un conjunto de investigacio-


nes, discusiones y eventos de capacitación, en particular en la costa Atlántica,
motivado por un creciente malestar en la población con la desatención estatal.
Después de la terminación del Frente Nacional el país afrontaba las dificultades
generadas por la incapacidad del Estado para atender las demandas de servicios
de las comunidades en las regiones más apartadas, derivadas del propio régimen
político, circunstancia que generó la idea de que Colombia era un país “con más
territorio que Estado”.

En la presentación de la compilación La insurgencia de las provincias, en la cual


Fals Borda recogió escritos de varios autores en torno a la problemática regional,
señalaba cómo en ese periodo venía ocurriendo una convergencia internacional
en torno a los desequilibrios espacializados del poder y la búsqueda de soluciones
equitativas para las comunidades.

Los estudios incluidos en la compilación correspondían a distintas iniciativas de


movilización popular en torno a la democratización de la representación de las
regiones y Fals Borda había asumido una eficaz labor de estímulo a la investiga-
ción para la educación popular, perspectiva dentro de la cual cabían las pro-
puestas de Ernesto Guhl dirigidas a la educación para una mejor gestión de los
territorios. Su escrito “La geografía y el ordenamiento territorial” (1988), ex-
presión de su aproximación científica y humanista, aporte a los procesos de
concientización de los sectores populares en las regiones como vía para incidir
20. Guhl, “La geografía y el
ordenamiento territorial”,
en la reorganización política y económica del territorio, fue incorporado en la
pág. 181. colección.

[48] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


LA UNIVERSIDAD Y LA PROTECCIÓN
D E L A N AT U R A L E Z A

Ernesto Guhl estuvo vinculado a la Escuela Normal Superior por cerca de quince
años y después de laborar en otras entidades del Estado ingresó a la Universidad
Nacional, institución que en su parecer tenía grandes responsabilidades en la cons-
trucción de la nación, en su comprensión, en particular en la preservación de sus
recursos naturales. No dejó de expresar su inquietud por los vacíos en su disposi-
ción para atenderla; de allí su preocupación por la atomización de los estudios y la
creciente dificultad de integración de las ciencias en la universidad: “ha sido pre-
ocupación nuestra la ineficacia de ciertos instrumentos científicos y tecnológicos
para el desarrollo del país, entre ellos la universidad”; esto por cuanto “la colabo-
ración de la ciencia en planes de desarrollo y protección del medio ambiente natu-
ral es indispensable, y, en gran parte, es también ésta tarea de la universidad”21.

Estas notas son un homenaje al profesor de la universidad Ernesto Guhl; en un


momento desafortunado de la historia de esa institución la rectoría de entonces
decidió retirarlo junto con otros “viejos”, decisión que a todos nos afectó. No lo
olvido, como tampoco se borra de mi memoria la imagen de otro geógrafo, Carl
Ortwin Sauer, egregia figura de la escuela de Berkeley, quien con más de ochenta
años participaba una vez por semana en las reuniones del Centro de Estudios
Latinoamericanos de la Universidad de California; era un patrimonio de la uni-
versidad y creo que nadie en su sano juicio hubiera pensado en retirarlo.

21. Guhl, Escritos geográficos...,


pág. 13.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [49]


Los páramos
en la vida y la obra de
Ernesto Guhl Nimtz
J OAQ U Í N M O L A N O BA R R E R O *
Trabajo fotográfico: Ernesto Monsalve

Si un pueblo no tiene quien piense


y ese que piensa no es del pueblo,
no tendremos autonomía.
Guillermo Páramo R.

n proponemos un viaje por los lugares más conspicuos de los Andes


OS Página anterior:
ecuatoriales, un viaje en el tiempo por los senderos biográficos de uno de Campamento núm. 2 en las Per-
las, afluente del Chochal, pára-
los geógrafos más importantes del país en el último siglo. Un viaje que mo de Sumapaz, 7 de febrero de
vincula las correrías y la academia con las vivencias y los sentires que las altas 1963. Archivo Ernesto Guhl, Bi-
blioteca Luis Ángel Arango.
montañas provocan. Un viaje por paisajes conocidos y cambiantes, por paisajes
naturales y humanizados. Finalmente, un viaje concebido por el pensar y el sentir
del maestro Guhl, quien no sólo escogió los páramos como laboratorio predilec-
to para enseñar la geografía, sino que en su percepción, lograba abstraerse de las
actividades cotidianas de la ciudad y la Ciudad Blanca1 para dejarse sobrecoger
por el encanto y las maravillas que brotan y se encuentran en los instantes que
ofrece el ambiente paramuno.

LOS PÁRAMOS

En el proceso formativo de los Andes, es posible situar en quince millones de


* Licenciado en Ciencias Socia-
años la emersión de las montañas desde los fondos oceánicos, pero de manera
les y Económicas de la Univer-
principal como estructuras orográficas continentales. Aproximadamente hacia los sidad Nacional de Colombia,
últimos cuatro millones, dentro de dicho proceso, fueron surgiendo los primeros magíster en Ecología Tropical
de la Universidad de los An-
páramos, con una composición florística muy sencilla, la cual fue evolucionando des de Mérida (Venezuela),
en composición y complejidad hasta alcanzar una conformación propia concor- geógrafo y ambientalista. Pen-
sionado del Departamento de
dante con la formación ambiental de los relieves andinos.
Geografía de la Universidad
Nacional de Colombia. Miem-
Dado el prolongado proceso de conquista y colonización a que estuvo y continúa bro de la Asamblea de Censat
Agua Viva-Amigos de la
sometido el territorio colombiano, bajo formas de desconocimiento del mundo a Tierra Internacional; actual-
donde arriban los invasores, con estrategias de guerras de aniquilamiento que mente, director del Departa-
mento de Ciencias Sociales de
provocó genocidios incalculables, y con la táctica de destruir las bases de la Universidad Central en
sustentabilidad y seguridad alimentaria de los pueblos americanos, es de esperar Bogotá.
que tanto las comunidades humanas como las formaciones vegetales fueran des- 1. Nombre con el cual se desig-
na la Ciudad Universitaria de
apareciendo y transformándose bajos los parámetros “civilizatorios” que impu- la Universidad Nacional de
sieron los europeos. Colombia en Bogotá.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [51]


Vegetación paramuna. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz,
Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Como consecuencia, de haber fijado sus asentamientos en los altiplanos y valles


altos de los Andes, en cercanía de los páramos y las selvas altoandinas, y debido a
que el carácter malsano e inhóspito de las selvas inferiores les impedía habitarlas,
se procedió a efectuar una colonización de altura con dirección hacia los páramos,
de tal manera que la mayoría de ellos (80%) se transformaron en haciendas,
tierras ejidales con medianeros e indígenas y campesinos desplazados.

Mediante este proceso, los páramos originales dejaron de existir, sobre todo en la
cordillera Oriental colombiana, desde hace más de trescientos años y, por tanto,
la fisionomía como las características que hoy presentan, son el resultado de unas
prolongadas estrategias de uso, manejo y manipulación, que nos muestran unos
páramos europeizados, bastante condicionados en su estructura y composición
por los cultivos extensos de trigo y por la ganadería de vacunos, caprinos y caba-
llares. En este estado han quedado ya hace centenares de años los páramos cir-
cundantes a los altiplanos cundiboyacenses, entre otros.

Sin embargo, los páramos, además de ser transformados en sus características esen-
ciales, no desaparecieron del todo. La tala de las selvas altoandinas y andinas,
debajo de los páramos, denominadas de manera amplia “selvas nubladas”, creó
otras condiciones para la existencia y perdurabilidad de los páramos hacia el futu-
ro. Las selvas cedían sus espacios ante la extracción de maderas y leña indispensa-
bles para afianzar el modelo europeo en términos de construcción de cercas para
resguardar los ganados, empalizar chucuas, pantanales y áreas inundables por

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En el pico de los Dardos. Capitán Jaime Bernal, geógrafo Ernesto Guhl y guía Amadeo Villalba,
páramo de Sumapaz, 13 de febrero de 1963. Archivo Ernesto Guhl, Biblioteca Luis Ángel Arango.

donde se trazaban los caminos. También se utilizaba la madera para construir las
viviendas, los muebles, los utensilios y diversas herramientas. Pero fundamental-
mente, las selvas aportaron la energía química allí acumulada para mover la eco-
nomía colonial y republicana y para poder alimentar a una población creciente,
tanto de humanos como de animales domésticos.

Al desaparecer las selvas de las vertientes altas en las montañas ecuatoriales, co-
menzó una verdadera guerra entre los colonizadores europeos que buscaban a
toda costa y como única opción, conformar haciendas agropecuarias, fundar po-
blados, declarar tierras ejidales y cotos de caza en los espacios ganados a la selva,
y la vegetación del páramo que no desapareció, luego de las continuas y reiteradas
quemas. A pesar de tan fuertes agresiones recibidas, la vegetación de los páramos
ejerció una lucha estratégica de resistencia, amparada en la capacidad de coloni-
zación de los espacios abiertos, debido a diversas estrategias evolutivas entre las
que destacan la dificultad para que sus pajonales sean devorados por los herbívo-
ros, las condiciones de adaptación a la sequía, la resistencia a los fenómenos de las
heladas mediante estrategias fisiológicas de sobreenfriamiento, la evasión a con-
diciones extremas de temperatura y una amplitud ecológica innata para copar,
resistir y colonizar los nuevos espacios ofrecidos por la devastación provocada.

En síntesis, los páramos, en lugar de desaparecer, resistieron el embate civilizatorio


europeo, pusieron a prueba y de manera muy eficiente sus estrategias adaptativas,
evolutivas y coevolutivas, y en una alerta permanente fueron ocupando los espa-
cios que dedicaban a cultivos y pastoreo, hasta que al final, las especies paramunas
colonizaron dichos espacios y rescataron los territorios ocupados por las milenarias
selvas altoandinas y andinas. A medida que las extensas áreas dedicadas al pasto-
reo de ganados salían de uso o perdían importancia entraba la vegetación de pára-
mo a recuperar para sí las áreas potrerizadas. Igual sucedía con las áreas agrícolas,
en especial las dedicadas al cultivo del trigo.

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Lagunas Guitarra, Sorbedero y Nevado en los nacimientos del río Nevado visto desde la cuchilla
Senda, páramo de Sumapaz, 8 de febrero de 1963. Archivo Ernesto Guhl, Biblioteca Luis Ángel
Arango.

En esta larga lucha de resistencia, los páramos en el presente copan amplias zonas
de las altas montañas ecuatoriales. Su descenso ha sido progresivo a medida que
se iban dando las condiciones por devastación e intervención, hasta alcanzar fran-
jas homogéneas de distribución por arriba de los 3.400 m. s. n. m.; franjas irregu-
lares entre los 2.800 y los 3.400 m. s. n. m. y zonas “peninsulares” de avance sobre
las vertientes, en los espacios que ocuparon las selvas andinas, con una distribu-
ción altimétrica entre los 2.450 y los 2.800 m. s. n. m., aproximadamente. Los
páramos han reterritorializado las altas montañas ecuatoriales.

ENCUENTRO DEL MAESTRO ERNESTO GUHL


C O N L A S M O N TA Ñ A S E C U AT O R I A L E S

Es claro reconocer que el contacto inicial y las experiencias primeras que tuvo el
maestro Guhl al arribar a Colombia, fue con estos páramos construidos por el
proceso colonizador europeo. También, es necesario reconocer que la experien-
cia del maestro con las montañas está relacionada más con las continentales de
Europa y los sistemas alpídicos del sur de Europa; conocía de las plantas y
animales evolucionadas en refugios y distribuidas de acuerdo con los cambios
climáticos extremos y la presencia de campos glaciares estacionales o los origi-
nados por las glaciaciones. Luego de la última glaciación, las montañas euro-
peas permitían realizar lecturas muy directas de los relieves y paisajes confor-
mados por la acción de los hielos, en forma particular en el conjunto de lagunas
y geoformas que la nieve y el hielo provocan sobre las crestas y las vertientes
altas de las montañas. El Pleistoceno Tardío, y principalmente el Holoceno, a
partir de la glaciación Würm, ofrecieron al maestro un conocimiento de las mon-
tañas, el cual será de mucha importancia y referente principal para abordar los
sistemas orográficos andinos.

[54] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Ernesto Guhl y Milcíades Chaves con campesinos colonos en tierra fría. Fotografía en blanco y negro
sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de
Colombia.

Pero hay claras diferencias y analogías entre las montañas extratropicales y las
montañas ecuatoriales. Una primera diferencia es la altura de las montañas euro-
peas, sobre todo las de Europa Central, cuya altimetría varía entre los 800 y los
2.000 m. s. n. m. y no obstante, poseen glaciares y todas las marcas que ellos
dibujan sobre los relieves. Se cubren de nieve y de hielo no sólo en invierno y
alternan su desnudez con la presencia de vegetación y fauna en los demás ciclos
estacionales. Otra diferencia es la estacionalidad reinante de tipo anual con los
cuatro periodos conocidos: invierno, primavera, verano y otoño, propio de las
latitudes medias europeas; la cual contrasta de manera significativa con la
estacionalidad diaria en veinticuatro horas que ocurre en las zonas ecuatoriales,
junto con la estacionalidad pluvial que marca el paso aparente del sol y el conse-
cuente desplazamiento del Ecuador climático. Diferencias que marcan claros con-
trastes entre los sistemas montañosos referidos.

La analogía principal entre los dos sistemas montañosos considerados consiste en


la común presencia de una geomorfología glaciar, la cual se expresa en geoformas
como circos, planos de cepillado, morrenas, lagunas y turberas, analogía que se
afianza al reconocerse con estudios paleogeográficos que la glaciación Würm eu-
ropea o Wisconsin americana tienen presencia en los Andes colombianos. El asom-
bro pudo hacer presencia en el geógrafo alemán, al encontrar la simultaneidad de
tan complejos procesos estacionales extraecuatoriales, en un solo eje cordillerano
altoandino ecuatorial.

Se entiende que parte del estudio que realiza el maestro Guhl en las altas monta-
ñas colombianas es sobre ese mundo tan particular donde todo sucede en apenas
veinticuatro horas; en el que la vegetación es permanente, sin que hayan bosques
pero sí selvas; en el cual la nieve cae sobre las latitudes ecuatoriales y las tempera-
turas se elevan y fluctúan menos cuando llueve. Una similitud lingüística ayudó a
cotejar las altas montañas ecuatoriales con las europeas; ello sucedió al encontrar

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [55]


Sierra Nevada de Santa Marta. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl
Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

que la voz celta, adoptada por el latín, nombrará estos lugares como “páramos”,
aunque la palabra haga alusión a realidades geográficas muy diferentes. Estas
consideraciones permiten contextualizar las circunstancias, las experiencias y las
visiones con las cuales el maestro Guhl se proyectó sobre las montañas ecuatoria-
les de Colombia y a los cuales dedicó buena parte de su vida.

ERNESTO GUHL
E N L A S A LTA S M O N TA Ñ A S E C U AT O R I A L E S

Desde su arribo al país, las montañas andinas llamaron poderosamente la atención


del maestro Guhl. Con anticipación ya muchos viajeros, naturalistas, exploradores
y comerciantes europeos habían tenido contacto con nuestras montañas. Existía
una literatura de distinta calidad, orientación, profundidad y extensión sobre los
páramos de Colombia. Los criterios de dichos abordajes eran un tanto descripti-
vos, temerosos, anecdóticos. Es el caso de los textos de los cronistas, los cuales
ofrecen escenas trágicas y desesperanzadoras ante los retos que presentan los pára-
mos a los viajeros. Caminos de lodazales, temperaturas bajísimas, soledades y nie-
blas. Conjuntos de cadáveres dispersos de animales de carga y seres humanos se
unían con el acecho de las fieras y el sorpresivo ataque de las aves carroñeras.

Estas escenas las conoció el maestro a través de relatos y crónicas, en tanto las
comprobaba al mismo tiempo en sus propios viajes por los páramos. En el caso de
las denominaciones y zonificaciones hechas, donde los páramos se asocian a
tundras, praderas muy frías, zonas o regiones alpinas, áreas nivales, etc., constitu-
yeron referentes que el maestro tuvo la necesidad de ir adecuando, desvirtuando
y reconceptualizando.

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Río Nevado con la desembocadura de la quebrada Bogotacito; a la derecha el pico La Guitarra
(expedición al páramo de Sumapaz), 10 de febrero de 1963. Fotografía de Ernesto Guhl, Colección
Biblioteca Luis Ángel Arango.

Debido a que los páramos durante el siglo XX ya mostraban grandes transforma-


ciones y procesos de construcción y destrucción, la labor del geógrafo alemán se
desplegó en los páramos colombianos a través de distintas prácticas, acciones, ex-
periencias y perspectivas. El maestro Guhl recorrió la mayoría de los páramos del
país en una labor escrutadora y perceptiva para entender primero cómo se ordena-
ban los paisajes encontrados, qué elementos similares o diferentes marcaban la
especificidad de los páramos en cada lugar de los altos Andes; además, qué analo-
gías podía establecer con las montañas europeas y cómo era la condición humana
de quienes usaban y transitaban estos rigurosos territorios. Se destacan los viajes y
correrías que realizó en los páramos de Nariño, el Macizo colombiano, el complejo
sistema Ruiz-Tolima, la Sierra Nevada de Santa Marta, los páramos de los
santanderes, los páramos circundantes de los altiplanos cundiboyacenses y el pára-
mo de Sumapaz, éste último, su páramo predilecto, el más visitado y el más sentido.

LA PERCEPCIÓN Y CONCEPCIÓN
DE LOS PÁRAMOS

Al inicio son diversas las definiciones y apreciaciones que tiene que valorar el
maestro Guhl en relación con los páramos, las cuales fueron construidas antes por
viajeros que los visitaban o frecuentaban en forma temporal. Muchas de estas
definiciones preliminares tenían bastante que ver con la época del año en que
realizaban las visitas, el estado de los caminos, la influencia de los vientos, así
como las condiciones del tiempo reinante y el estado de los caminos; todo lo cual
tornaba más riesgoso el viaje, que también tiene que ver con los atuendos y la
necesaria logística con que se debe enfrentar las vicisitudes y el rigor de la alta
montaña, siendo, además, muy importante poder contar con el mejor estado de
ánimo y decisión de los transeúntes.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [57]


En el nevado del Ruiz. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl
Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Una preocupación del maestro Guhl fue entender y evaluar estas impresiones,
muchas de ellas exageradas e imprecisas, con el fin de hallar un mayor sentido y
de poderlas interpretar y fundamentar en términos geográficos, ecofisiológicos y
aún en la geopsique2; corriente que trata de establecer vínculos e influencias en-
tre los elementos del tiempo y el paisaje sobre el alma humana.

Sin lugar a duda, los páramos impresionaron y sorprendieron en gran manera a


los extraños que los visitaron. Pero el geógrafo alemán trató siempre de inter-
pretar los sentires y decires de los conquistadores, viajeros, funcionarios y co-
merciantes, sin caer en apreciaciones naturalistas y deterministas, tan en boga
en los discursos y perspectivas sobre la formación de la nación colombiana y el
progreso del país, pregonadas por Laureano Gómez (1928) y Luis López de
Mesa (1934).

Apoyado en la propuesta de Karl Troll (1968) y, sobre todo, en su concepto de


geoecología, el maestro Guhl fue elaborando una visión geográfica más precisa
de los páramos, entendidos como ambientes únicos en las grandes alturas ecuato-
riales húmedas. El concepto geoecología fue acuñado en la década de los años
treinta por Troll, a partir de un concepto geográfico previo denominado ecología
del paisaje. En sus viajes por América, Troll logra adecuar y perfeccionar el con-
cepto al aplicarlo a las montañas andinas, logrando así establecer criterios para la
zonificación de las montañas, una preocupación latente en todo extranjero que
trataba de establecer interpretaciones comparativas entre las montañas de Euro-
pa y de América intertropical.

Lo ventajoso de la geoecología radica en que es un concepto específicamente


2. Trabajos sobre geopsique fue-
ron desarrollados hacia la mi- desarrollado para las montañas y en particular para las altas, donde además de los
tad del siglo XX por Willy aspectos climáticos, biológicos e hidrográficos, toma en cuenta los aspectos cultu-
Hellpach (1940) y Ferdinand
Enke (1950). Citado por Guhl,
rales y económicos. De esta manera, la geoecología se convirtió en una perspecti-
1982. va geográfica de utilidad para abordar las altas montañas ecuatoriales de una

[58] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


En el nevado del Ruiz. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz,
Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

manera más integral y con el concurso de soportes científicos aportados por las
ciencias naturales y las geociencias.

Para avanzar frente a las apreciaciones que concebían el páramo como una re-
gión hostil y un obstáculo infranqueable, afirma el maestro que ello depende de
la actitud que el ser humano asuma en torno a las montañas y de la seguridad que
alcance ante la misma adversidad (Guhl, 1982). Con el auge que alcanza la ecología
hacia mediados del siglo XX, y recogiendo los postulados de la geografía física y en
particular la biogeografía, Guhl realiza una primera aproximación al definir los
páramos como un concepto ecológico, biogeográfico, geomorfológico y climático.

A partir de estos componentes, trata de interpretar no sólo el ambiente y la


composición sino la ecofisiología de los páramos, aproximación que irá integran-
do con la propuesta de los geoecosistemas. En este proceso, el maestro Guhl
logra incluir en la geografía de las altas montañas una visión que supera el
naturalismo ecológico, la ahistoricidad ecosistémica, apoyándose con más firme-
za en los aportes provenientes de la perspectiva geoecológica y el análisis del
paisaje, paradigmas aún más próximos a la interpretación de los sistemas monta-
ñosos, por provenir de campos más cercanos a la propia geografía. En este proce-
so de elaboración conceptual y de aproximación a la realidad paramuna, introdu-
ce, a medida que avanza en el conocimiento de la especialidad de los páramos,
los procesos de ocupación e intervención humana.

Como se puede observar, la formación geográfica alemana del maestro Guhl va a


pesar en forma significativa en la apreciación de los páramos, no sólo porque allí
está su acervo disciplinar, sino porque siempre mantuvo permanente contacto con
la literatura geográfica alemana y personalmente con algunos de sus cultores.
Además de Karl Troll, están Ferdinand Enke, Alfred Hettner, Alexander von
Humboldt, Wilhelm Lauer, Wolfgang Weischet, Hans Trojer, Paul Schaulfelberger,

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [59]


Laguna El Diamante, páramo de Sumapaz, 14 de febrero de 1963. Archivo Ernesto Guhl, Biblioteca
Luis Ángel Arango.

Richard Weye, Wladimir Peter Köppen, Oskar Schmieder Herbert Wilhelmy,


Wolfgang Brücher; muchos de ellos con experiencia investigativa en América
Latina y con formación geográfica en diversos campos de esta disciplina.

En particular los trabajos de Wilhelmy sobre los límites de las nieves desde la
glaciación Würm hasta el presente; las zonificaciones propuestas por Troll sobre
las montañas; así como la circulación atmosférica, el límite de los trópicos y la
distribución horizontal y vertical de las características climatológicas realizadas
por Lauer, sin duda ofrecieron herramientas interpretativas, las cuales ejercieron
gran influencia en los trabajos que sobre las montañas y los páramos realizara el
maestro Guhl.

Fue tarea esencial del maestro nacionalizar la geografía alemana, adecuarla al


país para interpretar las realidades ecuatoriales e intertropicales, construir o
resignificar muchos conceptos equívocos o parciales, con el fin de aventurar
explicaciones de las elevadas montañas por donde transitaba con frecuencia. El
haber dedicado la vida a esta empresa académico-investigativa, constituye uno
de los mayores y más importantes aportes del maestro Guhl al conocimiento y
comprensión del territorio colombiano y sobre todo de sus montañas en el últi-
mo siglo.

V I V E N C I A S , C O N C E P T O S E I N T E R P R E TA C I O N E S
DE LOS PÁRAMOS

Como viajero incansable por las montañas ecuatoriales andinas, el maestro Guhl
encontró en los páramos un horizonte de vida. Como lugares únicos en el mundo
supo apreciarlos, dedicando su formación de geógrafo para entenderlos, interpre-
tarlos y explicarlos. El agua, tan abundante en todos los ambientes, quizá atrajo la

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Sin identificar. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo
Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

atención del caminante: complejos lagunares, amplias turberas, riachuelos, selvas


nubladas, granizadas, heladas, nevadas, manantiales, estrellas hidrográficas y llo-
viznas que “empapan”, eran realidades y ricas expresiones nacidas en un mundo
de agua y de vida que cautivaba.

El amor por los páramos se vincula casi que de manera directa con la atracción
que producen los relieves colmados de horizontes, surge del encuentro con las
nubes y las nieblas que presiden la visualización de los paisajes, y deslumbran con
el esplendor de los firmamentos despejados que muestran todo en un panorama
de soledad y de profundo silencio. Esa enorme casa orográfica llamada páramos,
hecha de todos los estados del agua, pintada de colores difusos y plena de vida
planetaria, fue la que tocó la sensibilidad del maestro, quien la acogió sin reservas
y dejó que le absorbiera su existencia.

Especialmente fueron los complejos paisajes de lagos y lagunas los que maravilla-
ron al maestro.

Se pregunta ¿En qué consiste y dónde radica la belleza de estos paisajes,


tan serenos y soberbios a la vez? Se contesta. La belleza es sentimiento
consciente. No hay belleza de por sí y en sí. Es comprensión,
admiración, entendimiento. Las lagunas no se tornan bellas porque se
refleja la luna en ellas, sino sólo cuando se refleja en muchos ojos
humanos a un mismo tiempo con el cielo, la luz, sus colores y sus nubes.
Sólo el hombre la ve así y es capaz de sentir la belleza en la naturaleza,
porque comprende y siente el orden, la armonía y la reacción en la
naturaleza a un mismo tiempo; y por lo mismo sólo él goza de esta
belleza. Y en la medida y forma como lo descubre y se adueña de ella
—la naturaleza toda— se dignifica en su mirar y sentir, lo cual
determina en el hombre la forma y el modo del uso y también del
cuidado o destrucción del medio ambiente geográfico. [Guhl, 1983]

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Sin identificar. Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo
Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Las montañas siempre fueron y serán esos lugares preferentes que motivan la
mente y plasman los ideales de los geógrafos.

En su apreciación conceptual, los páramos fueron definidos desde varias perspec-


tivas. Una primera noción está relacionada con la biogeografía, al tomar como
pauta criterios ecológicos e identificar los páramos como un bioma relacionado
con la altitud y el conjunto de ecosistemas circundantes. Así mismo, destaca el
carácter aislado de los páramos sobre las cumbres andinas, aludiendo a los
parámetros térmicos e hídricos y los tipos de relieve. Desde la perspectiva
bioclimática, caracteriza los páramos como ambientes extremos debido a las bajas
presiones allí existentes, la escasa densidad del aire, la baja temperatura media, y
las fluctuaciones térmicas cuando hay insolación directa o cuando cesa la radia-
ción por nubosidad. Estas drásticas condiciones y los fuertes contrastes térmicos
diurnos o en fracciones de tiempo, le permitió acoger la denominación bioclimática
de ecosistema montano alto (Guhl, 1982).

En lo geográfico, definió el páramo como la integración vertical y horizontal de


la geósfera en las montañas ecuatoriales, con una morfología y clima típico y
exclusivo de los Andes ecuatoriales húmedos (Guhl, 1975). Lo entendió como un
ecotopo con paisajes propios en términos de geomorfología y cobertura vegetal
que se vincula y mantiene interacción con los biomas circundantes y con las ver-
tientes a través de la circulación del agua y la energía. Lo delimita por arriba de
los 3.200 m. s. n. m. Las tempestades y altas precipitaciones que suelen ocurrir, las
relaciona con los tres cinturones de nubes que envuelven las montañas ecuatoria-
les con sus correspondientes páramos.

Tomando en cuenta diversos aspectos fitogeográficos precisados a través de facto-


res climáticos y elementos meteorológicos como precipitación, temperatura, al-
tura sobre el nivel del mar y condiciones edáficas, y acogiendo además el concep-
to de pisos térmicos, sitúa los páramos, amparado en los cinturones de vegetación

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establecidos por Pérez-Arbeláez, como Páramo Bajo, Páramo Interandino, Pára-
mo Alto y región subnival y nival, extendida entre los 3.000 y 4.500 m. s. n. m.,
dentro de un rango de temperatura entre 10 y 0° C, en un piso término cataloga-
do como páramo y nieve. Además, precisa las asociaciones vegetales de cada
nivel, analiza los pajonales y frailejonales donde incluye la presencia humana,
valorando la intervención provocada por su presencia y dedicación al cultivo de
papa, la ganadería y la caza, catalogando de esta manera el páramo como un
espacio socioeconómico.

La intervención sobre el páramo la identifica a través de las quemas y el uso de las


cenizas como abono para los cultivos. De manera progresiva fue incorporando los
conceptos de sociogeografía y geografía económica a la interpretación del uso y
manejo de los páramos. Frente a las propuestas de los estudios glaciológicos,
climáticos, bioecológicos, altimétricos y zonales, el maestro Guhl, de manera críti-
ca, desvirtuó el concepto equívoco de que las cordilleras no ofrecen tierras aptas
para su aprovechamiento. Manifiesta que debe resolverse el problema de la incor-
poración creciente de la población a la vida económica de la nación para su pros-
peridad. Hace un llamado a los jóvenes para que logren un dominio total del espa-
cio geográfico del país (Guhl, 1982a).

En esta perspectiva, acepta la proyección de la geografía económica no como bús-


queda de recursos para el saqueo y la destrucción, sino para crear y hacer posible
una relación acertada hombre-espacio; aclarando que la geografía social debe ser
entendida como un importante campo de las ciencias sociales que debe ocuparse
del comportamiento de los grupos, las motivaciones, y de sus actuaciones espaciales
como de las diferentes formas de vida del hombre en términos políticos y sociales.

E R N E S T O G U H L Y S U P Á R A M O D E S U M A PA Z

Sin la menor duda, el páramo de Sumapaz fue el lugar por excelencia donde el
maestro Guhl desplegó totalmente sus experiencias como geógrafo, como peda-
gogo, como ser humano y como ser paramuno. Este páramo fue visitado en incon-
tables momentos y recorridos, tratando de descifrar y de sentir todo el entramado
de sus paisajes. En la medida en que el geógrafo visualizaba sus geoestructuras,
apreciaba los paisajes e intuía su encanto, así mismo se adueñaba de su belleza y
se descubría ante la majestuosidad del Sumapaz. El páramo lo sensibilizó de tal
manera que lo asoció con su espíritu libertario, al sentir en las alturas los mayores
anhelos de libertad.

Al páramo de Sumapaz (su páramo) lo estudió de manera minuciosa. Realizó


levantamientos cartográficos a diferentes escalas y en distintas subregiones. Ana-
lizó la distribución de las selvas y las zonas agropecuarias según las propiedades
de los relieves, las condiciones climáticas y los tipos de suelos, determinó las máxi-
mas elevaciones alcanzadas por el árbol palo colorado (Polylepis sp.). A manera
de ejemplo, toma en cuenta como el valle glaciar de Santa Rosa, bastante panta-
noso, se cubre de plantas acuáticas y de rastrojos de romeros y chites. Al observar
la intervención de la selva por tala, descifra la forma como el páramo va descen-
diendo por la vertiente.

En cuanto a las geoestructuras de Sumapaz estableció la composición de las for-


maciones geológicas y la relación del macizo montañoso con rocas antiguas vincu-
ladas al escudo de Guyana. Determinó a su vez el límite de altura en que ocurren

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Desmonte en el bosque de niebla (prepáramo). Fotografía de Ernesto Guhl (cortesía de Camilo
Domínguez Ossa).

fenómenos meteorológicos como la caída de nieve, la ocurrencia de heladas noc-


turnas, granizadas, aguaceros y tempestades; así mismo, como el comportamiento
de los vientos convergentes por el efecto de Coriolis, la dinámica de las masas
ecuatoriales, el comportamiento anual del Ecuador climático y los fenómenos
interandino diarios de la circulación valle-montaña. Altimétricamente, efectuó
las mediciones en las principales cumbres montañosas sobre el macizo de Sumapaz.
A su vez, midió el rendimiento de las más importantes fuentes hidrográficas so-
bre la sabana de Bogotá, la cuenca del Magdalena y del Orinoco.

Determinó las secuencias glaciares en el valle del alto Tunjuelito, precisó la altura
de las morrenas (restos de rocas cepilladas y fragmentadas por los glaciares) sobre
el nivel del mar, su morfología y disposición en los valles labrados por los glaciares,
así como las lagunas asociadas conformadas por estos cuerpos. Cotejando traba-
jos de Dieter Brunnschweiler, identificó mantos de solifluxión (flujos de suelos),
campos de bloques sueltos, el trabajo de la alteración de las rocas por el hielo,
fenómeno conocido como gelifracción y la denudación por acción de los hielos.
También analizó el régimen de lluvias en Sumapaz y lo relacionó con los requeri-
mientos de agua para la capital, al igual que con la distribución de la vegetación en
el páramo y sobre las vertientes altas.

El Sumapaz fue el laboratorio por excelencia de las prácticas pedagógicas del


maestro Guhl. Por regla general, y sin importar las condiciones del tiempo,
cada fin de semana, de cada semestre académico, durante muchos años, lo en-
contraba el páramo recorriendo sus paisajes con sus estudiantes. Es criterio casi
general entre sus discípulos, que las prácticas de campo constituyeron la princi-
pal fuente de conocimiento y formación, en tanto apreciación directa y
contrastación de los fundamentos teóricos impartidos, como de los compromi-
sos que de ello se deriva al pensar el país desde las alturas. Manejó un principio
de gran utilidad y sentido para los jóvenes, el cual escuché en un viaje por el
páramo de Chingaza: “Solamente se ve lo que se sabe”, del cual hay otras ver-

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Detalle mapa del sur del páramo de Sumapaz (cortesía del Instituto Geográfico Agustín Codazzi).

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siones equivalentes: “Cada quien ve lo que conoce” y “entre más se sabe más se
ve”. El mensaje en cada caso es muy claro, porque reconviene y llama la aten-
ción sobre la necesidad de estudiar, conocer, saber, formarse, único arsenal con
el cual se puede hacer frente a la compleja realidad de los páramos y los espa-
cios geográficos y de la vida misma.

En cada visita al Sumapaz se caminaba al paso del maestro, en un reto didáctico


de que hay que caminar y pensar para poder llegar. En sus disertaciones sobre las
montañas trataba de leer los comportamientos de los paisajes, resaltar la impor-
tancia del agua y de la vida paramuna, sin dejar de llamar la atención sobre la
destrucción progresiva que la riqueza y la pobreza generan. De esta manera, el
maestro fue desarrollando diferentes metodologías de trabajo de campo, siempre
acompañado de mapas y de una brújula, en el propósito de idear formas de perci-
bir, reconocer, identificar y entender los lugares y los paisajes, así como de estu-
diar las dinámicas e interacciones de los geofactores dominantes en la geografía
vertical de las montañas ecuatoriales andinas.

El amplio reconocimiento del páramo de Sumapaz le brindó al geógrafo alemán


suficientes elementos de análisis desde la perspectiva sociogeográfica, al expresar
las limitaciones que encontraban los colonos y refugiados que se vinculaban al
páramo, por su propia iniciativa o atendiendo a los programas de colonización de
los gobiernos. De una parte veía cómo surgía el problema de los suelos encharcados,
asociado con los lentos procesos de mineralización de la materia orgánica. A ello
se agrega el rigor y las extremas condiciones del tiempo en ciertas épocas del año,
lo cual obstaculiza la vida de los seres humanos en los procesos de adaptación al
intenso frío y las nieblas permanentes.

Trazó también un límite para el desarrollo vegetativo de las plantas de cultivos,


ubicado alrededor de los 3.500 m. s. n. m.; límites que se complementan con el
número de heladas nocturnas a lo largo del año; llamó la atención sobre estas
limitantes que hacen que el páramo no sea en realidad un espacio económico
promisorio, coadyuvando con ello a la no destrucción de los páramos, los cuales,
en su sentir, deberían mantenerse intocados. En términos de la salud y acogiendo
los postulados del geógrafo Josué de Castro (1972), hizo explícita la monotonía
alimentaria de los habitantes del páramo, al mantener una dieta rica en
carbohidratos (papa) con notables carencias de proteína animal y vegetal.

Los páramos, y de manera particular el de Sumapaz, se constituyen en la piedra


de toque de la geografía moderna guhliana. Fue tanta su importancia que lo llamó
el páramo más grande del mundo —sin serlo—, y lo reconoció como un lugar sin
igual que le permitió ejercer su práctica geográfica por muchos años y a su vez
encontrar esa identidad y trascendencia que siempre expresó a lo largo de su obra
y su vida. Procuró y logró el maestro que en cada visita a los paisajes paramunos
quedara una huella imborrable en la mente y el corazón de sus estudiantes.

Preocupado por el deterioro que encontraba en los paisajes de las montañas y al


analizar el panorama que se veía venir por parte de las políticas del Gobierno, se
declaró parte del páramo —nosotros los paramunos— porque lo comprendía y lo
amaba y porque se resistía a las degradaciones que produce el crecimiento econó-
mico. Alejándose un tanto de las explicaciones de los científicos gritó con alboro-
zo: “¡Gocémonos el páramo! Pero ante todo seamos conscientes en el deseo de
que todos nosotros, habitantes y visitantes del páramo, debemos ser cuidadosos
con este precioso tesoro de la naturaleza. Tenemos que usar la razón y la fantasía

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en relación con este paisaje, su vegetación y sus aguas para conservarlas para el
bien de todos y hacia el futuro” (Guhl, 1982).

Sin lugar a dudas, el páramo y su Sumapaz se mantuvieron incólumes en la vida


y la obra del geógrafo y maestro Ernesto Paul Walter Guhl Nimtz. El encanto de
los paisajes, presididos de silencios y soledades, resplandece tanto en sus descrip-
ciones y percepciones como en su comprensión y compromiso para que perdure
en las altas montañas y las altas conciencias de los colombianos. Ir al páramo es
una forma de conectarnos con el cosmos. El páramo nos muestra sombras imagi-
narias y reales. El agua de los páramos es esencial para el desarrollo humano y el
desarrollo nacional. El páramo sugiere otras formas de existencia y mayores fun-
damentos espirituales. Esta es la razón de subir. Esas las enseñanzas del maestro.
La montaña lo llamaba. La montaña lo seguía. Siempre se dijo que el maestro
rejuvenecía cuando venía de su páramo del Sumapaz. En el encanto de las altas
montañas ecuatoriales, el maestro Guhl dejó incrustada su vida en los paisajes.

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La colonización de la selva
húmeda tropical en la obra
de Ernesto Guhl Nimtz
CA M I L O D O M Í N G U E Z O S SA *
Trabajo fotográfico: Ernesto Monsalve

NA característica muy interesante de analizar retrospectivamente en los tra- Página anterior:

u bajos geográficos de Ernesto Guhl es la lenta transformación en el enfoque


vertical de sus exploraciones y campos de interés. Sus primeros trabajos en
Colombia estuvieron muy concentrados en las costas y en las selvas húme-
Excursión a La Macarena. Re-
construyendo puente entre Vista-
Hermosa y Piñalito, 1969. Foto-
grafía de Camilo Domínguez
Ossa.
das, desde el nivel del mar hasta los mil metros de altitud; luego, se trasladaron a las
vertientes andinas, en especial hacia los estudios del cinturón cafetero y los altipla-
nos, para, por último, darle gran importancia al bosque altoandino y al páramo.
Aunque nunca perdió la visión de conjunto, sin embargo, el seguimiento de sus
numerosas publicaciones, año tras año, muestra que, con el paso del tiempo, ellas
iban ascendiendo cada vez más en altitud y en concentración temática.

Recién llegado a Colombia trabajó con la compañía aérea, de capital colombo-


alemán, Scadta (Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo), en los
novedosos, para la época, levantamientos aerofotogramétricos realizados desde los
aviones Junker de dicha compañía para el Gobierno colombiano. De acuerdo con
los escasos datos autobiográficos que nos dejó el profesor Guhl de aquellos años,
trabajaron de manera principal sobre las selvas del Catatumbo, no sabemos si en el
trazado de fronteras con Venezuela o en la cartografía detallada necesaria para la
prospección petrolera que se estaba iniciando allí en esa época. No existen escritos
conocidos que indiquen la naturaleza de dichos estudios. Cuando, en 1941, los Esta-
dos Unidos entran en guerra contra Alemania y Colombia participa en el campo de
los Aliados, aquellos trabajos se cancelan y Guhl debe buscar un nuevo empleo.

Así, junto con un selecto grupo de inmigrantes españoles republicanos y de


antifascistas franceses, alemanes y austríacos, encuentra acogida como profesor
de geografía e investigador en la recientemente creada Normal Superior y en el
Instituto Etnológico Nacional. Aquélla dirigida por el psiquiatra José Francisco
Socarrás y éste, primero por el etnólogo francés Paul Rivet y, luego, por el
* Sociólogo de la Universidad
antropólogo colombiano Luis Duque Gómez. Como veíamos en la semblanza Nacional de Colombia, máster
anterior del profesor Guhl, una de sus primeras investigaciones con el Instituto en Planificación del Núcleo
de Altos Estudios Amazónicos
Etnológico fueron las muy difíciles expediciones al río Yurumanguí, en las selvas
de la Universidad Federal del
del Pacífico en el departamento del Valle. Buscaban a los indígenas yurumanguíes, Pará (Brasil), doctor en Geo-
pero no los pudieron encontrar. grafía de la Universidad de
São Paulo (Brasil). Actual-
mente, profesor pensionado
Entre 1945 y 1946 recorrieron, por tierra, mar y aire, las selvas y costas del de la Universidad Nacional y
profesor-investigador de la
Pacífico, logrando, después de cuatro expediciones, un conocimiento detallado Universidad Externado de
de la selva superhúmeda y de las costas de navegación interior, por medio de Colombia.

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Familia indígena cerca de Noanamá (Chocó). Fo- Casa sobre pilotes en la Amazonia. Fotografía de Bruce May (cortesía de
tografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fon- Camilo Domínguez Ossa).
do Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histó-
rico Universidad Nacional de Colombia.

ríos interconectados por canales navegables llamados esteros y el flujo de las


mareas que entran y salen de las tierras y pantanos costeros. Guhl enfatizó
bastante sobre las dificultades para colonizar entrando por el mar: primero, por
la existencia de un andén sedimentario de aguas muy poco profundas a lo largo
de la costa, en donde las olas y las rompientes impiden el desembarco y, segun-
do, por la falta de bahías o radas al sur de Buenaventura, las cuales pudiesen
utilizarse como puertos.

En 1946 Guhl entregó un informe al Instituto Etnológico sobre “La costa del
Pacífico entre los ríos Dagua y Naya”, el cual se publicó luego en el Boletín de la
Sociedad Geográfica de Colombia1. Allí delimitó la región natural formada por
la faja costera en tres zonas:

1. Las bocas de los ríos, que tienen como características grandes playas, agua
constante, rica pesca y paisaje muy abierto hacia el mar, lo que hace que
entren los vientos del mismo, influenciando favorablemente el clima de
los esteros. Por estas mismas razones, las bocas de los ríos son habitables y
habitadas por pescadores.

2. La zona de los manglares, cruzados por un laberinto de innumerables


esteros. Por la alta y densa vegetación del mangle existe una atmósfera
densa y húmeda. Durante la marea baja se convierte esta región en un
1. Ernesto Guhl, “La costa del
Pacífico entre los ríos Dagua gran pantano invivible y malsano, plagado de mosquitos.
y Naya”, en Boletín de la So-
ciedad Geográfica de Colom-
bia, Bogotá, vol. 8, núm. 1,
3. Tierra firme que empieza allá donde cede la influencia de la marea y don-
1948, págs. 99-113. de es reemplazado el mangle por el bosque tropical de maderas finas. Esta

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Puerto de canoas sobre el río Atrato. Fotografía en blanco y negro sobre La minería artesanal en el Chocó. La batea para
papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Uni- lavar los sedimentos y el almocafre para raspar el
versidad Nacional de Colombia. fondo. Fotografía de A. Balcázar. Fotografía en
blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto
Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Univer-
sidad Nacional de Colombia.

zona forma parte ya de otra región natural, y en este estudio nos interesa
sólo en su zona limítrofe con el manglar. En esta zona limítrofe entre las
dos zonas naturales —la faja costera y la tierra firme y plana— encontra-
mos las pequeñas poblaciones que comunican los valles de los ríos con el
mar y con la costa.

En el artículo sobre el Yurumanguí Guhl hace una fuerte crítica al coordinador


militar de la expedición, quien abandonó el viaje apenas una semana después
de la partida. La crítica interesa mucho porque muestra la visión romántica
goethiana del geógrafo. Aunque cita al neuropsiquiatra Ernst Kretschmer so-
bre las relaciones entre la constitución corporal y los temperamentos, concluye
que el éxito de un expedicionario no lo determina su raza, sino su espíritu de
aventura. Es decir, un triunfo de la voluntad por el deseo de sobreponerse a sí
mismo. Aunque coloca como ejemplos de espíritu de aventura a Koch-Grünberg,
Roald Amundsen y Fridtjof Nansen, enfatiza que, de acuerdo con las clasifica-
ciones de Kretschmer, sus tipos humanos serían los menos indicados para lograr
las hazañas que hicieron. En sus palabras: “Lo necesario para exploradores no 2. Ernesto Guhl, “Exploración
de las fuentes de los ríos Naya
es el pertenecer a cierta raza, sino tener el espíritu de aventuras, como lo dice y Yurumanguí”, en Boletín de
Nansen, lo cual se ve comprobado en las historias de exploradores y conquista- la Sociedad Geográfica de Co-
lombia, Bogotá, vol. 7, núm.
dores de toda la humanidad”2. 4, 1947, pág. 389.
3. Willy Hellpach, Geopsique, el
Para describir la influencia del clima, con alta humedad y temperatura, imperante alma humana bajo el influjo
de tiempo, clima, suelo y pai-
en las selvas del Pacífico, Guhl utiliza los análisis del psicoambientalista Willy saje, Madrid, Espasa Calpe,
Hellpach3 en su descripción del bochorno: “[...] con el bochorno, el trabajo rinde 1940.

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menos y el trabajo intelectual, sobre todo, resulta penosísimo; la obra misma
padece. El fino trabajo manual se hace inseguro, andamos arrastrando el paso,
nos engañamos al medir algo, nos equivocamos al calcular; al escribir, el pensa-
miento no está en el asunto”4. Guhl corrobora estos análisis con su experiencia
selvática, al mostrar los numerosos errores en los cálculos, distancias y observa-
ciones, cometidos durante el viaje.

En estos primeros estudios sobre la población de la costa Pacífica el investiga-


dor saca conclusiones bastante pesimistas, debido al abandono estatal de la re-
gión y a las prácticas culturales imperantes. De acuerdo con sus cálculos, el 99%
de la población era negra y, según su visión de europeo recién llegado al trópi-
co, su nivel de vida era pésimo. Por ello, le pareció que la vivienda palafítica
(levantada sobre pilotes) era de un estilo “prehistórico”. Sólo con el transcurrir
de los años pudo comprobar la enorme utilidad de ese levantamiento, como
protección contra las inundaciones y el aislamiento de un suelo permanente-
mente húmedo; al igual que contra el ataque de serpientes y fieras. Tampoco
pudo interpretar los sistemas de autosubsistencia, tanto del negro como del
indio. Para su visión eurocéntrica, no era posible que pueblos enteros se margi-
naran del comercio y la producción para el mercado; es decir, del “desarrollo”.
Su, todavía, escaso conocimiento de la historia regional, no le permitía com-
prender que esa forma de vida correspondía a un rechazo de los sistemas de
explotación a los cuales habían estado sometidos durante siglos. También, su
consideración de que era una población malnutrida tal vez se debió a la falta de
una mayor permanencia en estas regiones. Se podría decir que esa alimenta-
ción, basada en el pescado, la carne de monte, el arroz y el plátano, es monóto-
na, pero no hay hambre. Eso sí, aún hoy sigue habiendo un bajísimo consumo
de verduras debido a la gran dificultad de cultivarlas, porque la hormiga arriera
(Atta spp.) es de una capacidad destructora enorme. Aún cultivando la cebolla,
la lechuga, el cilantro y las plantas medicinales en huertas elevadas sobre pilares
de madera, esa terrible plaga se las ingenia para comerlas5.

Pero hay dos aspectos destacados por Guhl que resultan, aún hoy, muy
preocupantes: la salud y la educación. Para la época, no había

un solo médico residente en toda esta vasta zona de los dos


departamentos comprendidos entre la costa sobre el océano Pacífico y
la cresta de la cordillera Occidental, entre Buenaventura y Guapi (con
excepción de Dagua), es decir, en un territorio de más de 17.000
kilómetros cuadrados, con una población relativamente densa en las
orillas de los ríos, territorio que corresponde a las cuatro quintas partes,
más o menos, del departamento del Valle del Cauca6. El servicio de
sanidad fluvial, con sede en Buenaventura, es insuficiente para aliviar
siquiera los estragos que causan las enfermedades entre la población.

En lo educativo:

[...] no hay ni una escuela agrícola vocacional, que enseñe y facilite los
4. Guhl, óp. cit., 1947, pág. 393.
cultivos propios para estas tierras. [...] Hay escuelas en las orillas de los
5. Al respecto consúltese el li-
bro de Robert West, Las
ríos, pero la asistencia es mala, y más malos aún son los sueldos del
tierras bajas del Pacífico co- magisterio. [...] Hoy en día, esta población vive en un estado de
lombiano, Bogotá, Instituto abandono material y moral que produce el tipo de semisalvaje, apenas
Colombiano de Antropología
e Historia, Icanh, 2000. rozado por la civilización moderna que transforma a este hombre en
6. Guhl, óp. cit., 1948, pág. 109. un ser malo e inútil para la nación.

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El banano en el río Bojayá en La Loma a corta distancia del río Atrato (±200 m). El racimo tiene
catorce “manos” de veintidós bananos cada uno. La planta llevaba dos racimos. En tiempos pasados
los barcos bananeros subieron por el río Atrato hasta la confluencia con el río Bojayá. Fotografía en
blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universi-
dad Nacional de Colombia.

En 1956 Ernesto Guhl participó en el Eighteenth International Geographical


Congress en Brasil. Allí tuvo ocasión de escuchar al director del Instituto Agrí-
cola, luego Embrapa, el doctor Felisberto C. de Camargo sobre el empobreci-
miento de los suelos amazónicos y participar en la excursión por el bajo Ama-
zonas, dirigida por el gran geógrafo Lúcio de Castro Soares7. Esta excursión fue
precedida por una extensa guía de viaje que resumía, en forma concisa y seria,
los mayores adelantos de la época en investigación regional. Cuando Guhl re-
gresó a Colombia tuvo la ocasión de aplicar esas experiencias, dos años más
tarde, en el bajo y medio Atrato, en donde los elementos del drenaje, relieve y
vegetación tienen grandes semejanzas con el bajo Amazonas8. A lado y lado
del río va clasificando las áreas de diques aluviales, lagunas estacionales, lagu-
nas permanentes, lomeríos y tierra firme, clasificándolas de acuerdo con su uti-
lización habitacional, cultivos y áreas madereras. Teniendo en cuenta la baja
fertilidad de estos suelos, Guhl le recomendó al Gobierno Nacional que ellos se
dedicaran básicamente a la industria maderera. Según su concepto: “Ante todo,
la industria maderera en el Atrato no necesita ayuda ninguna, sino un vigoroso 7. Lúcio de Castro Soares, Ama-
control [...] Sin embargo, por la incapacidad administrativa del Estado, toda zonia, Excursion Guidebook
N.° 8, Eighteenth Internatio-
medida queda inoperante”9. Su conclusión sobre la industria maderera en el
nal Geographical Congress,
Atrato es muy pesimista: “La explotación racional no entra dentro de las nor- 1956.
mas corrientes de las empresas particulares de negocios, pues se trata de activi- 8. Ernesto Guhl, “El valle bajo
y medio del río Atrato, su geo-
dad que exige la aplicación de métodos e instituciones extraordinarias. Sucede
grafía y la explotación de ma-
que en el Chocó no existen las condiciones políticas, administrativas y econó- dera”, en Revista del Banco
micas que exige una nueva técnica forestal para que sea eficaz”10. de la República, vol. 32, núm.
386, diciembre 1959, págs.
1.431-1.439.
Al inicio de los años sesenta se da un movimiento creciente en América Latina 9. Ibíd., pág. 1.437.
que promueve grandes cambios estructurales en la tenencia y el uso de la tierra. 10. Ibíd., pág. 1.439.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [73]


Antigua plaza de mercado en Mompós (Bolívar). Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f.,
Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Las teorías sobre el desarrollo imperantes, y el deseo de contener los movimien-


tos campesinos cada vez más fuertes, llevaron a crear los institutos de reforma
agraria. En el caso de Colombia se creó el Instituto Colombiano de la Reforma
Agraria (Incora), en 1961. Un poco antes y durante y después de dichas reformas
se realizaron muchos estudios, tanto por autores nacionales como por extranje-
ros, sobre la tenencia y el uso de la tierra en Colombia y en toda América Latina.
Muchos de estos estudios se concentraron en las selvas amazónicas y en los llanos
del Orinoco. Como expresan Crist y Nissly: “Las secciones deshabitadas de las
cuencas del Amazonas y del Orinoco se evitaron anteriormente debido a los peli-
gros de salud, pero con las carreteras se tomó conciencia de las modernas prácti-
cas de salud pública. Vivir en los trópicos ya no es sinónimo de una muerte tem-
prana. La selva ya no se considera al enemigo, sino más bien un refugio para
aquellos con voluntad de trabajar”11.
11. Raymond E. Crist y Charles
M. Nissly, East from the An- En el mismo sentido escribe Edmund Eduard Hegen, quien muestra la necesidad
des, Gainesville, University of
Florida Social Sciences Mono- de colonizar, bajo nuevas formas científicas y técnicas, las selvas al oriente de los
graphs, núm. 50, 1973, pág. iv. Andes. Para él, la máxima herramienta son las carreteras. El último párrafo de su
12. Edmund Eduard Hegen, libro más conocido dice así: “Las carreteras en la cuenca superior del Amazonas son
Highways into the Upper Ama-
zon Basin: Pioneer Lands in caminos para un verdadero El Dorado, de tierras cultivadas, de bosques bien mane-
Southern Colombia, Ecuador, jados. Pero su papel más valioso puede ser la de seguir siendo carreteras de esperan-
and Northern Peru, Gaines-
ville, University of Florida,
za, llevando millones de habitantes andinos —bajo gobiernos de, por y para el
1966, pág. 154. pueblo— a venir con técnicas modernas para heredar su Tierra Prometida”12.

[74] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Puerto fluvial terminal en Puerto Salgar (Cundinamarca), sobre el río Magdalena. Fotografía en
blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universi-
dad Nacional de Colombia.

Por su parte, Crist, Hegen, Brunnschweiler13 y otros investigadores de la época


reconocen en sus obras los grandes aportes que hizo el profesor Guhl a sus inves-
tigaciones sobre Colombia. Por medio de bibliografía, estadísticas, mapas y, sobre
todo, con sus recomendaciones basadas en su profundo conocimiento personal
del país, apoyó numerosos estudios nacionales y extranjeros. Para él, el dominio
sobre el país geográfico es imprescindible.

Al lado del fomento de la producción por medio de técnica y capital


en viejas áreas culturales, se debe también ampliar el ‘espacio vital’
para la población que tan rápidamente aumenta, incorporando
nuevas tierras aprovechables del país a su economía, en la actualidad
o en su futuro cercano14.

Ningún país de la tierra que quiera prosperar puede darse el lujo de no


tocar sus bosques, y mucho menos Colombia, donde la geografía es
vertical15. 13. Dieter Brunnschweiler, The
Llanos Frontier of Colombia,
Environment and Changing
Mas, para él, no se trata de colonizar por colonizar, se trata de ubicar gentes con Land Use in Colombia, Michi-
mentalidad nueva sobre tierras nuevas. Por ello, el avance debe ser experimental, gan State University, 1972.
con menos teoría y más praxis. Trabajando con la naturaleza y no contra ella. Ya 14. Ernesto Guhl, Colombia:
bosquejo de su geografía tro-
en 1956 había expresado, junto con Raymond Crist, ese tipo de consideraciones pical, Bogotá, Colcultura, Bi-
en un escrito que fue publicado por el Instituto Smithsonian16. blioteca Básica Colombiana,
núm. 11, t. 2, 1976, pág. 254.
15. Ibíd., pág. 255.
Con respecto a las recomendaciones hechas por algunos “expertos” de la FAO de
16. Raymond E. Crist y Ernesto
promocionar una migración extranjera para colonizar los Llanos Orientales, con- Guhl, “Pioneer Settlement in
ceptúa que “[...] en verdad es un proyecto tan atrayente como discutible y que hay Eastern Colombia”, en Smith-
sonian Report for 1956. Wash-
que verlo en función con el resto del país [...] Una inmigración masiva, no obstante ington, Smithsonian Insti-
su beneficio para el futuro del país, crea una serie de problemas para la población, tution, 1957, págs. 391-414.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [75]


Salida de campo con estudiantes de la Universidad Nacional a los Llanos. Fotografía en blanco y
negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Universidad Nacio-
nal de Colombia.

por lo menos transitoriamente, y para la economía del país representa el problema


de la influencia de capitales extranjeros”17. Tras la creación del departamento del
Meta, en 1960, fue un defensor muy entusiasta de su rápida incorporación a la
economía nacional, dado el empuje que podía lograr por su cercanía con el merca-
do de Bogotá. No obstante, se opuso a la colonización de autoabastecimiento,
porque la consideraba un camino a la pobreza y al subdesarrollo.

Siendo, sin embargo, la colonización una de las bases más importantes


para el desarrollo económico del nuevo departamento, si ésta no se
realiza bajo condiciones mínimas de volumen de población, tamaño
y tipo de la empresa económico-agraria con capital y técnica que
garanticen al colono los medios para la creación y sostenimiento de
un nivel como base de un progreso económico que a su vez sólo puede
asegurarse con la empresa agropecuaria mixta, la colonización está
destinada a fracasar. No se puede prescindir de la ganadería y de los
animales de trabajo y transporte. De lo contrario, se siembra pobreza
y se agranda y agrava el problema agrario18.

Desde 1950, cuando la Caja Agraria comenzó a promover la colonización de las


vegas del medio río Ariari en la entonces intendencia del Meta, Guhl se interesó
por el desarrollo de dicha empresa. Cuando, en 1964, el Incora se hizo cargo de
este proyecto, Guhl lo visitó en repetidas ocasiones, en compañía de otros inves-
tigadores o con grupos de estudiantes, siguiendo paso a paso los avances sociales
y agropecuarios que allí se estaban efectuando. Primero atravesaba el río Ariari
en canoa y después, con la inauguración del puente Guillermo León Valencia, en
1964, fue testigo del rápido desarrollo de la colonización campesina y empresarial
de las vegas en la orilla izquierda del Ariari, en los programas de Avichure y
17. Guhl, 1976, pág. 255. Canaguaro, donde se formó el corregimiento de Puerto Caldas. Este puente puso
18. Ibíd., pág. 256. en comunicación a Granada (antiguamente denominada Boca de Monte) con San

[76] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


Excursión a La Macarena. Atravesando el río Güejar hacia la desembocadura del río Sanza, 1969.
Fotografía de Camilo Domínguez Ossa.

La Cuchilla, loma alargada que separa el Güejar y La Macarena del Llano (Meta). Fotografía de
Camilo Domínguez Ossa.

Juan de Arama y La Macarena. Tenía 950 metros de longitud y era el más largo
de Colombia en su momento. Pero la fuerte corriente y las crecidas enormes en el
invierno desestabilizaron el puente y lo destruyeron en 1994. Tres años después
entró en servicio el puente El Alcaraván, que sustituyó al anterior.

El profesor Guhl continuó trabajando sobre los avances de la colonización hacia


el occidente del departamento del Meta. A finales de los años sesenta había
llegado ésta a las orillas del río Güejar y comenzado a penetrar a la reserva natu-
ral de la serranía de La Macarena. Partiendo de la bifurcación de San Juan de
Arama se estaba construyendo un carreteable hacia el suroeste que llegaba hasta
VistaHermosa y, luego, se prolongaba en un trazado mal definido hasta el río
Güejar, en el caserío de Piñalito. VistaHermosa y Piñalito eran en ese momento

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Colonos de la serranía de La Macarena. Foto- Vapor con planchones sobre el río Magdalena. Fotografía en blanco y negro
grafía de Camilo Domínguez Ossa. sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico
Universidad Nacional de Colombia.

pueblos en construcción que servían como enlaces terrestres y fluviales de los


colonos espontáneos que iban mucho más adelante abriendo selva.

En 1969 tuvimos la ocasión, varios estudiantes y profesores de la Universidad


Nacional, de viajar con el profesor Guhl para hacer un reconocimiento del
Proyecto Meta núm. 1 del Incora, o Colonización Ariari-Güejar. Éste había
sido creado en 1964 y continuó dando títulos a los colonos espontáneos cada
vez más hacia el occidente hasta penetrar en la Reserva de La Macarena. En
nuestro viaje fuimos apoyados por dos camiones del ejército provistos de winches
o malacates en la parte frontal, los cuales nos permitieron llegar hasta Piñalito
reforzando o reconstruyendo los puentes a medida que avanzábamos. Pocos
kilómetros delante de San Juan de Arama nos desviamos hacia la serranía de
Los Monos y llegamos al río Güejar frente a la desembocadura del río Sanza
que desciende por la serranía de La Macarena. De manera difícil logramos
cruzar el río en la canoa de un colono que estaba abriendo su finca en la boca
del Sanza. Al día siguiente comenzamos el ascenso por el cañón del río, con la
idea de llegar hasta la primera cumbre de la sierra; empero, la intensa lluvia y
la densa vegetación no nos permitieron ascender muchos kilómetros. El profe-
sor Guhl decidió que nos devolviéramos cuando supo que el médico de la ex-
pedición había olvidado el suero antiofídico antes de cruzar el Güejar. Al reto-
mar el carreteable para llegar a VistaHermosa encontramos que se estaban cons-
truyendo vías casi rectas para unir el carreteable principal con las vegas del
Güejar, promoviendo la colonización de La Macarena. Centenares de colonos
ya habían penetrado por ellas y el frente de colonización llegaba hasta el
piedemonte de la serranía. En Piñalito alquilamos una canoa grande, o falca,
con la cual navegamos algunos kilómetros por el Güejar observando la intensa
colonización de sus orillas. En conclusión, la reserva de La Macarena ya estaba

[78] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


En poblado indígena en la Sierra Nevada de Santa Marta. Fotografía en blanco y Derrumbe en la carretera entre Uramita y
negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e Histórico Dabeiba (Antioquia). Paso peligroso por la
Universidad Nacional de Colombia. caída de piedras. Fotografía en blanco y
negro sobre papel, 16 de diciembre de 1966,
Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Cen-
tral e Histórico Universidad Nacional de
Colombia.

condenada desde finales de los años sesenta, a pesar de los alinderamientos del
Inderena y a los buenos deseos de los ambientalistas que intentaron protegerla.
El proceso tomó aún más fuerza, a partir de 1973, mediante el acuerdo de
Chicoral, porque la reforma agraria se concentró en la colonización, con lo que
se abandonaron las pretensiones de reordenar el uso y tenencia de la tierra en
Colombia.

La llamada Carretera al Mar gestada por los antioqueños fue una obra titánica
emprendida en 1926 y terminada en 1955. Tomó cuarenta años construir los 400
kilómetros desde Medellín hasta Turbo. Con ella se abrió para la colonización
la región oriental que bordea el golfo de Urabá y las zonas selváticas de
Cañasgordas, Dabeiba, Mutatá y Carepa. En 1962 Ernesto Guhl realizó un es-
tudio para el Incora sobre los valles de los ríos Mulatos y san Juan en el extremo
norte del Urabá antioqueño, para una prolongación de la colonización hacia
las últimas estribaciones de la serranía de Abibe antes de perderse en el mar19.
En el estudio se consideró la creación de un Proyecto Incora con el objetivo de
realizar la parcelación de esos dos pequeños valles que, en conjunto, ofrecían
285.000 hectáreas para la agricultura20. La solicitud hecha por Guhl de convertir
las cuencas de los ríos Mulatos y san Juan en un área Incora tenía como objeti-
vos: por un lado, evitar los abusos sobre los bosques y el suelo, y, por otra parte,
19. Proyecto de colonización de
evitar que las mejoras de los pequeños colonos fuesen absorbidas por la gran los valles de los ríos Mulatos y
propiedad. No se trataba de crear colonos trashumantes, sino de afirmar el co- san Juan, departamento de
Antioquia, Bogotá, Incora,
lono a la tierra y convertirlo en campesino próspero. Según sus palabras: “La 1962.
titulación de baldíos es necesaria, pero no debe convertirse en una nota blanca 20. Ernesto Guhl, Escritos geo-
y poner en peligro la estructura económica y social campesina que en principio gráficos. Las fronteras políti-
cas y los límites naturales, Bo-
se trata de tomar. El Estado debe controlar la compraventa de finca raíz rural, gotá, Fondo FEN Colombia,
para proteger y fomentar la pequeña propiedad, la creación de una clase cam- 1991, págs. 206-215.
pesina y no de colonos seminómades”21. 21. Ibíd., pág. 210.

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 46, núm. 81, 2011 [79]


Puente de Occidente sobre el río Cauca que comunica los municipios de Olaya y Santafé de Antioquia.
Fotografía en blanco y negro sobre papel, s. f., Fondo Ernesto Guhl Nimtz, Archivo Central e
Histórico Universidad Nacional de Colombia.

Con una crítica mirada retrospectiva, veintiséis años después, sobre los resultados
de la colonización de los valles de los ríos Mulatos y San Juan, Guhl llega a la
siguiente conclusión:

Pensamos que el desarrollo posterior que hubo en la región en cuanto a


los procesos de la toma de la tierra, de la política de los sistemas de
producción, las políticas coyunturales y de exportación, y falta de una
planeación real y socialmente orientada, tal como se presentaron luego,
hubieran podido evitarse con el primer ‘proyecto de colonización
espontánea y su desarrollo’ de hace 26 años, que con el correr del
tiempo se hubiera actualizado y no se hubiera presentado la situación
hoy reinante en la región22.

Aún hoy, o más urgentemente hoy, las palabras de Ernesto Guhl sobre mayor
presencia del poder estatal en las áreas de colonización siguen siendo válidas.
No se trata de abrir selvas, sino de darle una mejor forma de vida al campesino,
protegiéndolo y dándole las herramientas técnicas y culturales indispensables
para su prosperidad.

22. Ibíd., pág. 206.

[80] b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, vol. 4 6 , núm. 81, 2 0 1 1


RESEÑAS

FILOSOFÍA

jhon rozo mila Más preguntas que respuestas


La crítica del concepto de valor en la filosofía de Heidegger
Carlos B. Gutiérrez [85]

jhon rozo mila Filosofía moral aplicada al mal en Colombia


Perfiles del mal en la historia de Colombia
Ángela Uribe Botero [87]

POLÍTICA

s i lv i a m o n r o y á lva r e z La inseguridad del Estado


In/security in Colombia.
Writing Political Identities in the Democratic Security Policy
Josefina Echavarría [88]

ANTROPOLOGÍA

renán vega cantor ¡Ay hombe!, ¡pero qué violencia,


con parranda vallenata incluida!
Realismo mágico, vallenato y violencia política
en el Caribe colombiano
José Antonio Figueroa [91]

FOLCLOR

rafael mauricio méndez bernal Cantos a la naturaleza


Mis amores son del monte. Coplas de la costa
colombiana del Pacífico
Víctor Manuel Patiño Rodríguez [96]

MÚSICA

carlos barreiro ortiz Anecdotario musical antioqueño


Músicas para una región y una ciudad:
Antioquia y Medellín, 1810-1865.
Aproximaciones a algunos momentos y personajes
Luis Carlos Rodríguez Álvarez [98]

ARQUITECTURA

jimena montaña cuéllar Martínez Sanabria en un país de artesanos


De la arquitectura orgánica a la arquitectura
del lugar en las casas Wilkie (1962) y Calderón (1963)
de Fernando Martínez Sanabria
Germán Darío Rodríguez Botero [100]
jimena montaña cuéllar La historia del parque
De plaza Mayor a parque Berrío
José María Bravo Betancur [102]

leticia rodríguez mendoza Los cambios no se dan sólo en apariencia...


Repertorio ornamental de la arquitectura
de época republicana en Bogotá
Hugo Delgadillo (investigación y textos) [104]

leticia rodríguez mendoza Contra el polvo y el olvido


La Compañía de Cemento Samper.
Trabajos de arquitectura 1918-1925
Fernando Carrasco Zaldúa [105]

L I T E R AT U R A

jaime jaramillo escobar Los antagonismos étnicos y culturales


Biblioteca de literatura afrocolombiana
Varios autores [108]

POESÍA

edgar o’hara Alma situada


Al pie de la letra
John Galán Casanova [113]

luis germán sierra j. Biblia de pobres para lectores de poesía


Biblia de pobres (Biblia Pauperum)
Juan Manuel Roca [113]

luis germán sierra j. La poesía no es un espejismo


Los ojos de los árboles. Espejos y espejismos
Juan Fernando Romero Tobón [115]

j o r g e h . c a d av i d “Paradoja: primer acercamiento a la ironía”


Árbol talado
John Galán Casanova [117]

j o r g e h . c a d av i d Caligrafía del silencio


Poesía completa
José Manuel Arango [118]

b e at r i z r e s t r e p o r e s t r e p o Celebración del instante


Breves días. Antología
Gustavo Adolfo Garcés [120]

guillermo linero montes Desde esta orilla


Desde la otra orilla. Antología poética
Jorge García Usta [122]
gabriel arturo castro “Aguatintas sobre Goya”
La Quinta del sordo
Nelson Romero Guzmán [123]

N A R R AT I VA

luis germán sierra j. Otra novela para el olvido


La memoria de Elio
Hugo López Martínez [125]

óscar torres duque Otra épica del infortunio


El País de la Canela
William Ospina [126]

míriam cotes benítez Mejor novelista que cronista


El miedo a la oscuridad
Sandro Romero Rey [130]

jimena montaña cuéllar Una novela con método, pero perdedora


Hotel Pekín
Santiago Gamboa [131]

enrique pulecio mariño Agustín Lara según el Gato Sullivan


María del alma
Pilar Tafur y Daniel Samper Pizano [133]

CRÍTICA LITERARIA

gabriel arturo castro Visiones sobre el quehacer poético


La imagen poética
Julián Malatesta [135]

CUENTO

jaime jaramillo escobar Libros insulsos


Carolina ya no aguanta más y otros cuentos
Varios autores [138]

E N S AY O

luis germán sierra j. Cobo Borda, gladiador del ensayo


Cruce de lecturas
Juan Gustavo Cobo Borda [139]

rodrigo zuleta Una aproximación al mundo de Burgos Cantor


Memoria sin guardianes
Roberto Burgos Cantor [141]

míriam cotes benítez Del otro lado del suicidio


Del otro lado del jardín
Carlos Framb [144]
EPISTOLAR

j u a n g u s t av o c o b o b o r d a A veces llegan cartas


Alfonso Reyes y los intelectuales colombianos:
diálogo epistolar
Adolfo Caicedo (comp. e introd.) [145]

HISTORIA

renán vega cantor Un libro que abre fronteras


Silvícolas, siringueros y agentes estatales.
El surgimiento de una sociedad transfronteriza
en la Amazonia de Brasil, Perú y Colombia, 1880-1932
Carlos Gilberto Zárate Botía [147]

renán vega cantor Quintín Lame extraviado


en la selva retórica del poscolonialismo
La civilización montés.
La visión india y el trasegar
de Manuel Quintín Lame en Colombia
Mónica L. Espinosa Arango [151]

renán vega cantor Pueblo pequeño, infierno grande


Saboyá, campesinos, violencia y educación
Álvaro Laitón Cortés [154]

jaime jaramillo escobar Importancia del detalle en la Historia


Atlas histórico de Bogotá, 1911-1948
Corporación La Candelaria [155]

josé eduardo rueda enciso Lo que el marquesado se llevó


Los marqueses de Santa Coa.
Una historia económica del Caribe colombiano, 1750-1810
Vladimir Daza Villar [157]

a l o n s o va l e n c i a l l a n o “Un manual para 1810”


1810. Antecedentes, desarrollo y consecuencias
Varios autores [160]

VA R I A

j u a n g u s t av o c o b o b o r d a ¿Hemos leído a Mito? [163]

j oaq u í n m at t o s o m a r Gómez Jattin, bajo el ala del albatros [168]

De la B L A A

Bibliografía de Ernesto Guhl Nimtz [170]

j av i e r l e s Viñetas
RESEÑAS FILOSOFÍA

Más preguntas nal alemana como en su traducción varias ocasiones se compara la filo-
al español realizada por Carolina sofía moderna con la antigua, lo ale-
que respuestas Salamanca, según consta en el cop- mán con lo griego, lo cual demues-
yright. Por ahora lancemos un vista- tra la universalidad de los problemas
La crítica del concepto de valor
zo al contenido de esta tesis doctoral filosóficos en el espacio y en el tiem-
en la filosofía de Heidegger proveniente de la Universidad de po, ya que la filosofía no es más que
Carlos B. Gutiérrez Heidelberg, Alemania. una vagabunda que anda en busca
Universidad de los Andes, Bogotá, de redescubrir lo ya descubierto.
2009, 241 págs. Después se encuentra en esta te-
sis doctoral una parte extensa dedi-
cada a mostrar de manera detallada
¿Por qué publicar una tesis docto- y sistemática la crítica que hace
ral? Esta pregunta se hace al inicio Heidegger del concepto de valor a
de esta reseña bibliográfica porque manera de interpretación radical, es
el preguntar genera la reflexión so- decir, hondeando hasta las raíces
bre el libro reseñado, una obra cuyo mismas del problema, hasta la fuen-
título evoca a Martin Heidegger te primigenia del asunto. Se plantea
pero que en realidad cubre gran par- un paso de la filosofía de los valores
te del desarrollo de la filosofía eu- a la metafísica, para lo cual se criti-
ropea alrededor del concepto de ca fuertemente la fenomenología de
valor, desde los antiguos griegos has- Edmund Husserl y la perspectiva
ta los alemanes. Este trabajo filosófi- neokantiana de Baden. Desde una
co fue presentado por Carlos B. perspectiva lógica se pregunta por
Gutiérrez a manera de tesis docto- el sentido en correlación con el va-
ral en la Universidad Ruprecht- Primero se hace una historia del lor, si éste es el que da sentido a la
Karls de Heidelberg en febrero de concepto de valor y se parte, como realidad, o si los objetos brindan un
1976 (unos meses antes de la muer- era de esperarse de un hermeneuta estatuto ontológico al concepto de
te de Heidegger) dirigido por Hans- discípulo de Gadamer, de su etimo- valor, o más bien si es posible una
Georg Gadamer, maestro de filoso- logía tanto en alemán (Wert) como unidad de la cosa y su valor, del ser
fía hermenéutica, y se publica en en latín (valor), sus diversos senti- y el deber ser, de la razón teórica y
Colombia treinta y tres años des- dos y usos en el lenguaje. Uno de la razón práctica. Esto llevaría a
pués: ¿por qué? El interrogante con- esos usos fue el que hizo la econo- Heidegger a explorar el asunto de
tinúa latente. Se publica acaso por mía del concepto de valor, aplicado la verdad en relación con el valor, si
vanidad intelectual, por el orgullo de a los productos de la industria; pero acaso éste fundamenta a la verdad
su autor quien afirma que esta tesis algunos profesores de filosofía lo como alétheia (des-encubrimiento),
“fue una de las raras disertaciones toman como un aspecto psicológico lo cual sería posible en la filosofía
doctorales sobre Heidegger, y la del ser humano; luego los socialis- europea. A partir de estos plantea-
única de un autor latinoamericano, tas critican el concepto de valor y a mientos se establece la importancia
que dirigió Gadamer” (pág. 241), su vez retoman la división de valor de la metafísica, lo cual significa para
esto lo dice el profesor Gutiérrez en de uso y valor de cambio para po- Heidegger la relevancia de la pre-
el post scríptum que más bien pare- der realizar sus propuestas de cam- gunta por el ser, asunto que ha caí-
ce colofón. O tal vez se publica para bio socioeconómico en el mundo; do en el olvido en medio de la agita-
engrosar el catálogo de publicacio- más tarde son los románticos quie- da historia de la filosofía occidental,
nes del fondo editorial de una uni- nes con su humanismo sentimental problema que trata de ser relegado
versidad en Colombia, lo cual no le dan un uso social y lo toman como por las filosofías prácticas con sus
deja de ser hilarante, pues la famo- un bien cultural; hasta que el con- pretensiones científicas, doctrinas
sa tesis doctoral continuaría encerra- cepto de valor aflora en la filosofía éstas que él critica radicalmente, re-
da en el ámbito académico, ya que alemana, cuyo mayor exponente es mitiéndose al comienzo griego y su
el tiraje y la distribución de una obra Immanuel Kant con su división sis- sabiduría materialista, luego viene la
editada por una universidad es poco, temática entre razón práctica y ra- reacción de Platón con su teoría de
no es tan amplio como en el caso de zón teórica, estableciendo a su vez las ideas que con el tiempo se
una editorial de renombre, o de un un valor absoluto, un a priori que transmutaría en filosofía de los va-
grupo editorial fundamentado en el fundamente toda metafísica posible; lores, donde hay un valor supremo,
mercadeo de las letras. Como sea, antes y después de Kant hay varios el agathón, la Idea, el patrón que
este trabajo filosófico del doctor autores que tiene en cuenta el doc- todo lo mide, lo absoluto que dome-
Carlos B. Gutiérrez seguirá siendo tor Gutiérrez para mostrar el de- ña lo relativo, el a priori kantiano,
poco conocido por la sociedad co- sarrollo histórico del concepto de lo cual llevó a una metafísica de la
lombiana, tanto en su versión origi- valor en la filosofía europea, pues en subjetividad, el yo dominante en la

b o l e t í n c u lt u r a l y b i b l i o g r á f i c o, v o l . 4 6 , n ú m . 8 1 , 2 0 1 1 [85]
FILOSOFÍA RESEÑAS

filosofía moderna de Europa, un ego nado uso sistemático de él; razón por ética y estética posible, el ser-ahí se
que será criticado por Friedrich la cual Heidegger no se vale de él” abre al mundo en su belleza origi-
Nietzsche, otro autor de importancia (pág. 185). Más bien el autor alemán nal, en su ausencia de valores que
para Heidegger, con lo cual se llega a da importancia al ser-ahí porque se regulen su acción en el tiempo. La
la crisis de la modernidad, pues lo fijo ocupa de su propio ser, con lo que metafísica que se desarrolló de
ahora se mueve, el ser es devenir, es logra la serenidad necesaria para Platón a Nietzsche ha sido supera-
vida, es voluntad de poder, con lo cual estar en el mundo. De esta manera da por Heidegger, porque este pen-
se trata de anular toda teoría eidética la crítica de Heidegger logra su pues- só lo no pensado en esa tradición
platónica, el nihilismo pleno que no to en la filosofía europea, esta europea.
alcanza Nietzsche, tarea que queda cosmovisión en la que conceptos y
para Heidegger, quien la cumple al realidad siempre van a estar en corre-
entronizar la pregunta por el ser en lación fundamental para generar
una metafísica que carece del concep- problemas filosóficos planteados y
to de valor, todo por el bien de la filo- tratados por las sociedades europeas
sofía europea, la cual ahora libre del mismas, o por las personas sudame-
concepto de valor puede devenir en ricanas europeizadas que se esfuer-
una filosofía universal, sin límites con- cen por comprender algo esencial de
ceptuales, sin fronteras físicas, sin una Europa con un devenir históri-
absoluto omnipotente, abierta a lo co y filosófico complejo.
múltiple, a un mundo pluricultural. Aunque se hable de conceptos en
filosofía siempre habrá una dimen-
sión práctica por descubrir, y esto es
lo que hace el doctor Gutiérrez en
su tesis de Heidelberg al mostrar la
interpretación que hace Heidegger
del actuar humano, el cual la mayo- El concepto de valor en la filoso-
ría de las veces se basa en valores e fía europea se ha mostrado en la te-
ideales que conforman un “esquema sis doctoral de Carlos B. Gutiérrez
metafísico previamente dado” (pág. como un asunto de importancia para
200). Ante esta realidad Heidegger la filosofía contemporánea, por ello
propone no la realización de un va- su perspectiva ha sido aceptada en
lor, que muchas veces se presenta la Universidad de Heidelberg, la
La importancia de la crítica de como patrón absoluto, sino la pleni- más antigua de Alemania, y orien-
Heidegger al concepto de valor se ficación del ser, esto desde su pers- tado por Hans-Georg Gadamer, lí-
mide según su alcance, y para de- pectiva metafísica. También se po- der de la hermenéutica filosófica, ha
mostrar esto el doctor Gutiérrez, lemiza aquí con el asunto de la interpretado la filosofía de Martin
orientado por el doctor Gadamer, libertad, tema de importancia en la Heidegger a partir de su crítica del
confronta la estructura conceptual filosofía práctica europea, libertad concepto de valor, pero su profun-
de Heidegger con la fenomenología que se hace plena al dejar de lado el didad filosófica lo ha hecho explo-
de Edmund Husserl y la filosofía concepto de valor y los criterios ge- rar con la mirada del hermeneuta
especulativa de Friedrich Hegel, nerales que tratan de determinarla, la casi totalidad de la filosofía eu-
otros dos autores de importancia con ello se lograría una libertad ori- ropea, con lo cual se esclarece el pa-
para el desarrollo intelectual de ginaria, quizá ancestral o milenaria, norama para comprender el hori-
Martin Heidegger, con los cuales más allá del bien y del mal, simple- zonte de la filosofía alemana, en
debe confrontarse para comprender mente un hombre libre bajo el cielo especial la de Heidegger. La lectu-
la diferencia entre el carácter cons- y sobre la tierra. Sin embargo, el ra de la tesis del doctor Gutiérrez
tructivo y el intuitivo, en busca de concepto de valor es sugestivo en se dificulta en la medida en que su
un carácter propio en medio de las Europa, por ello tomó cierta impor- lenguaje es demasiado académico,
posibilidades varias que le presenta tancia en el desarrollo de la filosofía no es una obra hecha para las ma-
la filosofía europea. Por ello critica europea, puesto histórico que logró yorías, porque su jerga presupone
a Max Scheler y su ética material de con su apariencia de absoluto, pero que el lector ha tenido una prepa-
los valores, en la que no cabe la que ahora pierde al ser desenmas- ración filosófica suficiente para
mediación sino la aprehensión de carado por la filosofía del ser, ya no comprender el asunto que se trata
cada valor, con lo cual se enriquece se trata de contemplar un valor ideal con cuidado, “con pinzas” como di-
la vida moral. En últimas, afirma sino de vivir el ser de lo que es, es ría su autor en las aulas universita-
Carlos B. Gutiérrez, Heidegger “no liberar al hombre moderno de la rias. A pesar de ello su importan-
polemiza contra el concepto de va- decadencia contemplativa para que cia radica en que es una obra que
lor como tal sino contra un determi- actúe según su ser. Más allá de toda difunde la filosofía alemana en

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RESEÑAS FILOSOFÍA

Colombia, a manera de ejemplo mina el asunto indígena, desde el en Colombia de la tierra fructífera
para que en nuestro país se llegue encuentro de españoles con amerin- de los pueblos indígenas. Uno de
a desarrollar una filosofía universal. dios en las costas del Caribe hasta estos capítulos es netamente histó-
las leyes imperiales que pretendían rico, dedicado a la sociedad escla-
JHON ROZO MILA proteger a los indígenas pero que no vista y su actitud explotadora sobre
eran acatadas por los invasores. A el pueblo afro en América; el otro
lo largo y ancho de estos cuatro ca- capítulo es literario porque toma
pítulos se analizan los acontecimien- elementos de una novela de Tomás
tos históricos a partir de conceptos Carrasquilla titulada: La marquesa
Filosofía moral filosóficos, pero podríamos pregun- de Yolombó, con lo que se cuestio-
tar: ¿cómo juzgar la invasión euro- na la compasión, el castigo, la servi-
aplicada al mal pea de nuestro continente tomando dumbre y la riqueza. En esta segun-
en Colombia conceptos de la misma filosofía eu- da parte del libro es muy notable
ropea?, ¿por qué la autora no tiene algo que dificulta la lectura, se trata
en cuenta a la filosofía amerindia? de una redacción errónea que no se
Perfiles del mal en la historia
Desde una perspectiva libertaria lo sabe si es de la autora o del editor:
de Colombia que se observa es que el espíritu demasiadas comas, repetición exce-
Ángela Uribe Botero universitario de los profesores de siva de sustantivos, pleonasmos y
Universidad Nacional de Colombia, filosofía les hace casi imposible ol- ausencia de tildes en algunas pala-
Bogotá, 2009, 199 págs. vidarse de los griegos, de los alema- bras claves. Sin embargo, el tema de
nes, franceses, españoles, ingleses e la esclavitud es en general bien tra-
italianos, por lo cual tratan de tado aquí, porque muestra el en-
El tema de la violencia y el conflicto contextualizar lo europeo en lo sud- cuentro de amerindios con africanos
en Colombia es llamativo para los americano obteniendo así resulta- y europeos, pero esto no es globa-
estudiosos de la filosofía, quienes ana- dos poco confiables. En nuestro lización, es más bien una síntesis de
lizan académicamente el asunto apli- caso, la profesora Uribe llega al ex- civilizaciones universales, como una
cando teorías provenientes de otras tremo de hacer citas extensas y tex- invitación a escuchar jazz.
culturas y haciendo comparaciones tuales en inglés, lo cual dificulta la
con situaciones conflictivas de otros lectura a las personas que no domi-
países. El libro objeto de esta reseña nan esa lengua y ello hace más difí-
titulado: Perfiles del mal en la histo- cil aún la comprensión del texto; es
ria de Colombia de la profesora ésta una característica común de los
Ángela Uribe Botero no es la excep- académicos, con lo que pretenden
ción, por lo cual allí se trata de apli- aparentar erudición. En esta prime-
car filosofía moral al problema del ra parte del libro reseñado el lector
mal en Colombia, y para ello toma se encontrará con conceptos tales
en cuenta algunos momentos de la como: humillación, desprecio, cruel-
compleja historia de este país sud- dad, akrasia, ignorancia voluntaria
americano para tratar de descubrir las y olvido de la historia, con los cua-
raíces del mal que aqueja al pueblo, les se desea mostrar el carácter mo-
desde la invasión y sometimiento de ral de los actos de unos victimarios
nuestros antepasados por parte de sobre y contra unas víctimas.
hordas ibéricas dirigidas por euro- En la segunda parte del libro la
peos megalómanos, hasta el conflic- profesora Uribe Botero se concen-
to bipartidista de los años cincuenta tra en el asunto de la esclavitud, ha-
del siglo XX en la provincia colombia- ciendo referencia con ello a la im-
na; un recorrido histórico moldeado portación de gente africana en
por la señora Uribe Botero con ele- América, debido a que la población
mentos filosóficos de los diálogos de amerindia no sobrevivió a la rudeza
Platón, de la ética de Aristóteles y de técnica y laboral de los invasores
la filosofía alemana desde Kant has- europeos. Son dos capítulos en los
ta Tugendhat, para concluir en la in- que se tienen en cuenta los concep- En la tercera y última parte del li-
certidumbre y el silencio. tos de humillación (nuevamente), bro reseñado la señora Uribe Botero
La primera parte del libro aquí respeto por sí mismo, creencia, ima- se dedica a dos asuntos del siglo XX:
reseñado está dedicada a lo que los ginación, inferioridad y castigo, con en primer lugar se trata de la Casa
invasores europeos han llamado los cuales se pretende demostrar la Arana, una empresa peruana dedi-
“Nuevo Reino de Granada”; son tendencia al mal que caracterizaba cada a la industria del caucho y que
cuatro capítulos en los que predo- a los ibéricos que se posesionaron explotó a las comunidades indígenas

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POLÍTICA RESEÑAS

del Amazonas colombiano, en espe- Colombia, algo que vemos en la te- no ha sido desnaturalizada, a pesar
cial a los murui, a quienes práctica- levisión, la Internet y los diarios, el de que, después de la expansión
mente esclavizó y humilló, castigó y trato filosófico lo hace poco com- mundial de la lucha antiterrorista, la
asesinó, generó el mal por la ambi- prensible para el lector común. Des- seguridad sea la principal plataforma
ción capitalista y a veces por placer, de la perspectiva universitaria se ve de legitimación del Estado y la pro-
el mal por el mal, el mal puro como que el ejercicio de aplicar filosofía mesa irrealizable, pero eficaz, ofre-
mito que destruye los mitos origina- moral al asunto del mal en Colom- cida a los ciudadanos.
rios de los indígenas amazónicos. En bia ha sido bien hecho, es un esfuer- Es una contribución vanguardis-
el segundo capítulo de esta parte se zo excelente. Desde la perspectiva ta por la forma como enfrenta los
escribe de manera extensa sobre la libertaria se observa que este libro ejes in/seguridad, Estado e identi-
violencia bipartidista (conservado- muestra la dependencia sudameri- dad. La autora afirma, por ejemplo,
res contra liberales) en los años cin- cana con respecto de la civilización que el discurso y las prácticas vincu-
cuenta, época en la que la muerte europea, tratamos de hacer filoso- ladas a la in/seguridad proporcio-
tenía su cultura y su estética, y ello fía según el modelo occidental do- nan a los sujetos posibilidades con-
es notable en la manera como los minante para sentirnos un poco geladas, cristalizadas, de exceder
bandoleros de lado y lado tratan al modernos. posiciones fijas —o identidades
cadáver del adversario: lo mutilan, ideales— originadas, a su vez, en
lo transforman, lo dislocan, lo degra- JHON ROZO MILA preocupaciones por la seguridad
dan, lo decapitan y lo exhiben como que han sido implantadas de mane-
ejemplo de lo que son capaces de ra hegemónica. Argumenta, ade-
hacer amparados por sus ideales po- más, que el Estado depende de la
líticos, religiosos y morales; fue una producción de peligros, revelando
época en la que la venganza se eri- La inseguridad así que la naturaleza del ciudadano
gió como reina del pueblo. A pesar ideal es la de un consumidor de pe-
de ser asuntos prácticos, históricos,
del Estado ligros —e inseguridad— que se con-
dolorosos, la profesora Uribe Botero forma, según la trayectoria dibuja-
desde su escritorio académico, en va- In/security in Colombia. Writing
da para él, con integrarse a esa
rias ocasiones, hace análisis lógicos Political Identities in the Democratic comunidad de intereses comparti-
de estas cuestiones morales, utilizan- Security Policy dos. En este sentido, vivir insegu-
do variables e incógnitas, fórmulas y Josefina Echavarría ros —o sin seguridad— es una for-
razonamientos, que enredan un poco Manchester University Press, ma de disfrutar la posibilidad de
la lectura y la comprensión del texto. Manchester, 2010, 258 págs. imaginar otras opciones políticas
capaces de detener la violencia ge-
nerada por estrategias como la Se-
Josefina Echavarría cumple su obje- guridad Democrática. Esta es una
tivo de realizar, desde la perspectiva afirmación valiente y reveladora,
crítica de los estudios de seguridad, llevada a una dimensión analítica
un análisis acerca de los efectos de profunda por la autora al reafirmar
la Política de Seguridad Democráti- la necesidad de que política, subje-
ca en Colombia (2002-2010?). El li- tividad y paz sean concebidas en
bro es resultado de su investigación plural, pues son nociones que com-
doctoral, cuyo texto original fue pre- parten ese mismo carácter.
sentado en el 2006 en el programa Es un libro fluido, de largo alien-
de Paz, Conflicto y Democracia de to, capaz de atrapar al lector sin que
la Universitat Jaumé I en Castellón la profundidad del análisis y las en-
(España). Su interpretación es ori- tradas analíticas le resten belleza es-
ginal, valiente y vanguardista. Es ori- tilística o se vean comprometidas.
ginal porque plantea una hipótesis El balance entre los vuelos interpre-
El valor filosófico de la obra es- que se sobrepone a los lugares co- tativos —insights— y los ejemplos,
crita de Ángela Uribe Botero es in- munes que buscan explicar el conflic- independientemente de ser material
menso e innegable, quizá por ello el to y la guerra en Colombia. Plantea empírico inédito o no —y la esco-
libro se encuentra en una colección que el discurso de in/seguridad del gencia de los mismos— es más que
bibliográfica de una prestigiosa uni- Estado, plasmado en la Seguridad adecuado; es, de hecho, sobresalien-
versidad colombiana, pero su exce- Democrática, no previene la violen- te. Muestra de ello es el fragmento
so académico lo hace poco accesi- cia sino que la genera y exacerba. De del cuarto capítulo en el cual son
ble al público en general, porque este modo, deja en evidencia —para presentadas algunas disposiciones
aun cuando trata de asuntos como los propios académicos, inclusive— derivadas de la Política de Seguri-
la violencia, el conflicto y el mal en que la amalgama Estado/seguridad dad Democrática: Batallones de

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RESEÑAS POLÍTICA

Alta Montaña, Unidades Urbanas haciendo énfasis en las interacciones nico y autoritario. Lo que es más
Antiterroristas, el programa “Sol- entre soberanía y subjetividad, es el grave es que el fin de la paz, enten-
dado por un día” —dirigido a los ni- eje del segundo capítulo. La autora dido como el consenso de un discur-
ños de “zonas guerrilleras”— y la explica, tomando como base el ori- so hegemónico, hizo parecer inevi-
creación del Grupo Especial de gen del Estado para Hobbes, que la table el llamado a la in/seguridad. Si
Operaciones Psicológicas. La auto- principal preocupación nacional es, Pastrana naturalizó la idea de iden-
ra analiza algunos aspectos de estos justamente, asegurar la idea de Es- tidad nacional en la búsqueda por
dos últimos programas en el depar- tado. La soberanía es, entonces, la la paz, para Uribe la paz no era más
tamento de Arauca como cuando los salvaguardia del Estado que via- una opción. De hecho, como bien
niños eran llevados todos los jueves biliza la obediencia de los ciudada- aparece en el texto, en las eleccio-
a los campos militares a recibir char- nos que, a cambio, reciben protec- nes de 2002, los propios candidatos
las sobre el carácter terrorista de las ción. Los ciudadanos deben luchar tuvieron que elegir entre la paz o la
guerrillas y sobre los principios de por su soberanía, lo cual les será re- seguridad. Y los resultados todavía
la lucha contra el terrorismo. Se asu- tribuido en forma de seguridad; en saltan a la vista. Echavarría analiza
mía así que ellos eran “hijos de otras palabras, se obedece para ga- cómo la seguridad se consolida
guerrilleros” y podían “colaborar” rantizar la propia seguridad y así le- como el principio democrático fun-
haciendo llegar el mensaje, siendo gitimar la existencia del Estado. La damental para que los ciudadanos
ésta, además, una forma de incorpo- autora afirma que la noción de so- puedan ejercer sus libertades. El
rarlos al “ejército de la patria”. beranía es el centro del pensamien- objetivo de la democracia no es más
to político moderno, pero demues- garantizar las libertades sino garan-
tra que si se reflexiona en conjunto tizar la seguridad y la soberanía para
con la noción de subjetividad, es que, ahí sí, los ciudadanos ejerzan
posible constatar que ambas han sus limitadas libertades. Es como si
sido constituidas de manera violen- la libertad naciera muerta. La auto-
ta. El capítulo deja claro que la in/ ra demuestra que Uribe llega a ha-
seguridad como promesa imposible, blar de exceso de democracia, res-
de categorías condicionadas en for- pecto a un exceso de libertades de
ma desigual, permite por la vía los ciudadanos, asumiendo una au-
performativa la reproducción del toridad perdida, causa de la debili-
Estado como soberano. Desafortu- dad del Estado, según su versión de
nadamente, la autora no explora lo la historia. Uribe encarna el gobier-
suficiente —ni por medio de los ca- no fuerte, no débil, amparado, de
sos seleccionados— las trayectorias todas maneras, por una elección de-
o mecanismos relativos a identida- mocrática. La autora anota que las
El texto está compuesto por seis des cuyo principal rasgo es el de ser víctimas fueron los primeros objeti-
capítulos, incluyendo algunas obser- performativas. En parte, esos meca- vos de la Seguridad Democrática al
vaciones finales. El primer capítulo nismos responden a preguntas que ser llamados a conformar los ejérci-
consiste en un sobrevuelo por el sí fueron planteadas: ¿A qué debe- tos de soldados campesinos y las re-
contexto colombiano. La autora mos temer, entonces? ¿Qué somos des de informantes. El ejército de los
toma la inteligente decisión de ex- y qué no somos cuando el valor de- “colombianos buenos”, de los “pa-
poner el conflicto nacional a partir mocrático más importante es la in/ triotas” y “héroes” —los mismos
de las diferentes formas como ha seguridad y no la libertad? Son ejes de los discursos de los jefes
sido denominado y representado. cuestionamientos que permitirían paramilitares desmovilizados y
Esto quiere decir que son contem- ilustrar mejor el contenido de la extraditados— fue creado y, por esa
pladas perspectivas académicas, alteridad impuesta, pues el contras- vía, la ciudadanía se militarizó. La
definiciones de gobierno y concep- te “ellos”/”nosotros” es el punto de polarización ideológica —en mis tér-
tos de la comunidad internacional partida de cualquier definición de minos— fue más radical y, por la
y de algunos organismos del exte- lo social construida de manera militarización concomitante de la
rior. En los tres últimos casos, el intersubjetiva y no sólo de la im- sociedad, tomar parte en un bando
punto de quiebre es el alineamien- puesta por estrategias de control y se hizo imperativo. Como bien con-
to con la lucha contra el terrorismo. dominación. cluye Echavarría, la reproducción de
Este recuento permite alejarse de El tercer capítulo demuestra que una sociedad del miedo y de la
un listado frío de hechos para así ga- el fin de la paz —el cierre de las ne- desconfianza inviabiliza un escena-
rantizar una plataforma que desta- gociaciones con las Farc-EP al final rio político plural, desorienta el pro-
ca la pertinencia de su propuesta. del gobierno de Andrés Pastrana en pio dolor y empaña la distinción en-
La diferencia entre los conceptos 2002— marca el comienzo de la pro- tre guerra y paz.
convencionales de seguridad y los mesa de seguridad de la era Uribe, La idea de la seguridad converti-
provenientes de los estudios críticos, convertida en un discurso hegemó- da en una obligación de la sociedad

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POLÍTICA RESEÑAS

sigue siendo desarrollada en el cuar- timo, la paz. Una paz cuya frontera cuales grupos marginalizados han
to capítulo. Sin embargo, el giro ha- con la guerra ha sido borrada, en sido forzados. Para la autora, el dis-
cia el alineamiento en la lucha con- parte, por disposiciones como el pro- curso de las Farc-EP implica una
tra el terrorismo es mucho más claro. ceso de desmovilización que, no obs- renuncia a las libertades políticas,
La interdicción de la categoría tante, es coherente —en mi perspec- derechos democráticos y a la vida
conflicto armado interno es una de tiva inspirada por Echavarría— con misma con el propósito de lograr
las aristas distinguibles de un pro- el proyecto de sociedad que se ha una seguridad futura. Se comparte
yecto que busca el control de una po- buscado implantar: una sociedad de con el Estado de la in/seguridad la
blación considerada una masa de soldados y no de ciudadanos. lucha por ser el verdadero “noso-
sospechosos. Al encarnar la lucha tros”: ejército de la patria vs. ejérci-
contra el terrorismo, no más la lu- to del pueblo. Éste no sería un dis-
cha contra las drogas, y prohibir ha- curso de resistencia. Ya el Plan
blar de conflicto armado interno, la Congruente de Paz de Antioquia,
guerra del Estado se hace en nom- basado en la pedagogía de la no vio-
bre de la población colombiana y él lencia, refleja una paradoja: la no
se preserva su papel de proveedor violencia puede ser usada como un
de seguridad, convirtiéndose en el método pedagógico, pero no puede
líder y protector de los ciudadanos. ser una norma de conducta para las
En esta sección del libro, Echavarría instituciones del Estado, máxime en
demuestra que la producción de situaciones en las cuales se conside-
identidades políticas está permeada ra que la seguridad y soberanía es-
por la conformación del “ejército de tán en juego. Finalmente, el discur-
los buenos”. Quien forma parte de so de resistencia de los nasa en el
la nación debe pertenecer a ese ban- suroccidente del país, plasmado en
do. Lo paradójico es que cuando se acciones como el rechazo a partici-
asume la lucha contra el terrorismo, par en un “consejo comunitario” en
la omnipresencia del enemigo se La paz en plural y su relación con septiembre de 2005, la minga ocurri-
instala y genera la sospecha gene- los discursos de resistencia es el prin- da ese mismo año y la implantación
ralizada de que uno de “nosotros” cipal aspecto tratado en el último de guardias, armados sólo con bas-
puede ser el enemigo. La solidari- capítulo. La autora selecciona tres tones, son vistos por la autora como
dad se convierte en una obligación casos: el discurso de las Farc-EP, el ejercicios alternativos de democra-
de los ciudadanos y la colaboración Programa de Paz de Antioquia cia que hacen contrapeso a la vio-
se vislumbra como el camino a se- (2001-2003) denominado Plan Con- lencia armada. En mi opinión, pen-
guir. De esta manera, como bien gruente de Paz y el discurso de re- sar dichas acciones en esos términos
argumenta la autora, la solidaridad sistencia de los nasa en el Cauca. La restringe el propio impacto y la pro-
es convertida en un proyecto social exposición de los casos es muy rápi- fundidad histórica de un movimien-
obligatorio, en el cual está en juego da; de hecho, entrar en detalles po- to indígena como el del Cauca. Con-
la colaboración con las fuerzas de dría rendir material para un libro. El sidero que la autora tiene en las
seguridad. Lo más peligroso es que contraste es válido porque permite manos una alternativa analítica más
la distinción entre violencia estatal vislumbrar algunos horizontes o es- loable cuando habla de política no
—considerada legítima— y violen- trategias para contrarrestar los efec- convencional. De hecho, propone el
cia no estatal ilegítima es racionali- tos desencadenados por la Política concepto de política de la afinidad,
zada por medio del concepto de so- de Seguridad Democrática. No obs- inspirado por consideraciones que
lidaridad. Peor aún: la nación es tante, más que la exposición rápida podríamos denominar intercultura-
usada en aras del patriotismo y así de los casos, son las múltiples defi- les que suponen también una iden-
la violencia ejercida por el Estado niciones de paz las encargadas de tidad performativa y la construcción
se hace incuestionable. opacar argumentos contundentes, dialógica de la política. La propues-
El concepto de “paz segura” tam- contenidos en los cuatro capítulos ta final de Echavarría está relacio-
bién es explorado en este apartado anteriores. nada con la idea, que ella también
y sus implicaciones son aberrantes Por otro lado, es sobresaliente el incluye en su argumentación, de
ya que la colaboración en la lucha hecho de que Echavarría construya política agonística, basada en el re-
antiterrorista y el sacrificio por la una serie de consideraciones éticas conocimiento de los principios de
patria —inclusive el sacrificio de la para enfrentar la ardua tarea de ana- fragilidad y vulnerabilidad con rela-
autonomía política, en mis térmi- lizar las formaciones discursivas de ción a un “otro” que la in/seguridad
nos— son considerados elementos resistencia que, como ella bien ad- sólo contempla como enemigo. En
fundamentales de la plataforma vierte, pueden contener rezagos de suma, el último capítulo y las obser-
para el desarrollo, el progreso, las hegemonía o sus lecturas pueden lle- vaciones finales plantean una agen-
posibilidades de inversión y, por úl- gar a reproducir estereotipos a los da de investigaciones, reflexiones,

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RESEÑAS ANTROPOLOGÍA

diálogos y negociaciones a futuro este mestizaje refleja una integra- que ha consolidado el dominio de
que pueden llevar a acuerdos en los ción pacífica de las diversas “razas” los grandes terratenientes en los úl-
que el principio de la in/seguridad y clases sociales, lo que muestra el timos decenios.
no permanezca incólume. carácter abierto de la sociedad cos- Para develar esta turbia historia,
teña, en la cual no habrían habido José Antonio Figueroa, un literato
S I LV I A M O N R O Y Á LVA R E Z contradicciones sociales insalvables y antropólogo colombiano que vive
Antropóloga. Doctoranda en Antropo- y por ello las relaciones han sido más en Ecuador, ha escrito un notable
logía Social, Universidade de Brasília bien de compadrazgo que de con- libro, cuya riqueza analítica con di-
(UnB). frontación y lucha. ficultad puede sintetizarse en unas
cuantas páginas, por el riesgo de
perder gran parte de sus contribu-
ciones políticas e intelectuales. Em-
¡Ay hombe!, ¡pero pero, es necesario intentar un acer-
camiento a tan importante obra.
qué violencia, con En el libro se parte primero de un
parranda vallenata análisis de Cien años de soledad
incluida! (1967), un texto sobre el cual se han
escrito miles de libros y artículos, en
los cuales se examinan diversos tó-
Realismo mágico, vallenato y violencia
picos literarios, históricos y cultura-
política en el Caribe colombiano les. Podría pensarse que este es uno
José Antonio Figueroa más de esos, a veces aburridos, aná-
Instituto Colombiano de Antropología lisis literarios y textuales de García
e Historia, Bogotá, 2009, 274 págs. Márquez. Pero al adentrarse en la
lectura del libro de José Antonio
Figueroa se evidencia que nos en-
Entre los brutales cambios que se Además, se añade que ciertos contramos ante una obra de otra
han presentado en la sociedad co- personajes emblemáticos por sus índole, que pretende, en primera
lombiana en los últimos tres decenios acciones políticas, literarias, perio- instancia, resaltar el sentido crítico
sobresale que se haya impuesto el dísticas y/o culturales o todas a la de esa novela con relación a la so-
vallenato como principal expresión vez, se han convertido en los pro- ciedad de la costa Caribe del país.
musical de este país, hasta el punto pulsores del vallenato, entre quie- Para demostrar que esta no es una
que se le ha asignado un premio nes se recuerda siempre a Alfonso invención puramente literaria de
Grammy, que se entrega en Miami, López Michelsen (el “pollo valle- García Márquez —porque aunque
y los niños vallenatos cantan en di- nato”), Gabriel García Márquez sea una obra de ficción está relacio-
versos lugares del mundo, como en (de quien se dice que escribió un nada con un entramado histórico y
la Casa Blanca de Washington. Se vallenato de cuatrocientas páginas social concreto, al que denuncia de
podría pensar que esto es un resul- llamado Cien años de soledad), manera crítica, por supuesto acu-
tado de la calidad intrínseca a este Enrique Santos Calderón, antiguo diendo a todos los recursos de la li-
tipo de música y que tiene que ver director de El Tiempo y defensor a teratura—, Figueroa incorpora algu-
con una cuestión puramente cultu- ultranza de la parranda vallenata, nos análisis etnográficos que sobre
ral y folclórica, que engrandece a Co- y Consuelo Araújo Noguera (la la estructura familiar de la costa se
lombia e indica la diversidad mesti- Cacica). Para incorporar a esta escribieron en la década de 1960. A
za del país. Se sostiene, de acuerdo tetralogía de intelectuales al pan- partir del análisis de dos tipos de tex-
con la lógica mediática de los pode- teón del vallenato se ha realizado tos, el literario y el etnográfico, el
res corporativos de la información una labor de endiosamiento que ha autor relaciona “los elementos cons-
(El Tiempo, Caracol y RCN), que el corrido por cuenta de ellos mismos, titutivos de las formas tradicionales
vallenato es la expresión de lo mes- dados sus variados poderes mediá- de organización social del Caribe co-
tizo porque allí confluyen el acor- ticos, económicos, políticos y sim- lombiano con las grandes asimetrías
deón, proveniente de los “blancos” bólicos, o por las clases dominan- económicas, de género y de raza, y
de Europa; la caja, propia de los ne- tes de la costa y las del interior del con la violencia política que actual-
gros traídos de África, y la guacha- país, en especial de Bogotá. Esta vi- mente se ha generado en la región”
raca de los pueblos indígenas. Se ar- sión oficial y heroica del asunto, (pág. 22). Su propósito principal
guye que no hay mejor expresión que se ha hecho dominante, sólo apunta a explorar “la metáfora del
cultural del carácter mestizo y tiene un problema: es falsa. Y no incesto y la violencia como recursos
triétnico de la sociedad colombiana, sólo falsa, porque eso sería lo de útiles para describir los modelos de
que la pretendidamente representa- menos, sino que esconde una terri- relaciones sociales endogámicas de
da en el vallenato. Se agrega que ble historia de violencia y muerte, tipo matrilocal, que remiten a una

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ANTROPOLOGÍA RESEÑAS

débil construcción de lo público y a municación y la imposibilidad de nieron en una serie de elementos


una débil construcción de la esfera construir una esfera pública. que serían encomiados por medio
monetaria en el Caribe colombiano” El otro elemento destacado en de una esencialización de la cul-
(pág. 28). Esto lo conduce a utilizar Cien años de soledad es el de la vio- tura regional caribeña. En este
la categoría de economía moral para lencia, que atraviesa la novela de proceso, el espacio rural de la
caracterizar una sociedad signada principio a fin, aunque su manifesta- costa fue imaginado como un lu-
por relaciones de parentesco. ción extrema esté relacionada con la gar de mestizaje caracterizado
represión de los trabajadores de las por el sensualismo, el tradiciona-
bananeras, en la que se manifiesta lismo, la ingenuidad, la relaja-
una acción represiva ligada al capi- ción ante la sexualidad, la tradi-
tal transnacional del enclave agríco- ción oral, la pasividad y una
la. Además, la violencia está acom- actitud despreocupada ante la
pañada de la amnesia y el olvido, vida. [págs. 101-102]
porque nadie recuerda la masacre de
los trabajadores del banano. Además, se enfatizaba de manera
El tipo de sociedades que se ana- reiterada que la costa era la región
lizan en la novela de García Már- más pacífica del país, puesto que la
quez y en los estudios etnográficos Violencia política de la década de
sobre la costa, funcionan a partir de 1950 no se sintió en la región de
lógicas clientelares, en las cuales no manera directa. Este conjunto de
existe lo público, sino favores y con- imágenes exóticas, y supuestamen-
trafavores, lealtades y traiciones, te incontaminadas, sobre la costa
lógicas de exclusión e intolerancia Atlántica colombiana fue construi-
para el que no forma parte o no com- do como parte de un proyecto inte-
parte esos vínculos clientelares. Im- lectual de gran alcance en el que
peran los dominios caudillescos y no participaron, aunque no fuera una
El escenario en el que discurre la hay cabida para las demandas popu- idea compartida por todos, Alfonso
trama de Cien años de soledad es la lares. Quien proteste es perseguido López Michelsen, Gabriel García
casa de los Buendía que opera, al y asesinado y el Estado interviene Márquez, Enrique Santos Calderón
mismo tiempo, como sede de una para mantener el poder de las elites y el sociólogo Orlando Fals Borda.
familia ampliada y como una unidad regionales, recurriendo a la violen- Fue un proyecto cultural que, ade-
doméstica, porque coexisten la fun- cia, algo entendible porque se im- más de la visión estereotipada del
ción habitacional y la económica, y pone una “dominación sin hegemo- realismo mágico, estuvo acompaña-
esta última corre a cargo de las mu- nía”. Todos los aspectos enunciados da de la promoción de la música
jeres. Es también una familia matri- son los que se critican en la princi- vallenata y de la creación del depar-
local y endogámica con relaciones pal novela de García Márquez, pu- tamento del Cesar, en 1967, cuyo
sexuales entre parientes, y la unidad blicada en 1967. primer gobernador fue, lo cual no
familiar se va ampliando alrededor Ahora bien, este repertorio críti- resultó casual, López Michelsen.
de las mujeres, por la poliandria. En co fue domesticado en los decenios
estas sociedades las mujeres están siguientes, y se convirtió en un me-
dentro de la casa, su espacio queda canismo de construcción de una
reducido al ámbito privado y los identidad tropicalista, basada en
únicos que participan en la vida pú- ciertos estereotipos sobre la cultu-
blica son los hombres. Mujer que ra caribeña colombiana. Según
intente transgredir esta división es Figueroa, este proyecto fue impul-
considerada como una “mujer de la sado recurriendo a la “exaltación
calle”, “una mujer pública”, para mistificada de los elementos cultu-
usar una terminología mojigata. Los rales que habían sido descritos
hombres tienen varias mujeres, in- críticamente, tanto en la novela
cluyendo a la “legal”, con la que ha Cien años de soledad, como en el
contraído matrimonio. Es en este conjunto de etnográficas regiona-
contexto real que se entienden las les”. En consecuencia,
razones por las cuales la metáfora
del incesto, que emplea García nociones como el desinterés por
Márquez, tiene una perspectiva crí- el mundo material y el dinero, la
tica porque apunta a mostrar como poliginia, la problemática cons-
las relaciones incestuosas suponen trucción de patrones de género, la Para analizar este proceso de do-
la negación de cualquier tipo de co- primacía de lo local, etc., devi- mesticación de la crítica de Cien

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RESEÑAS ANTROPOLOGÍA

años de soledad, el autor le dedica ilustrativos al respecto. Por ejemplo, to había criticado. La vida de Esca-
la segunda parte del libro, en la que se dice que el vallenato se baila lona ha sido presentada con un tono
se resalta el papel del mestizaje como el vals en España, es decir, en apologético por Consuelo Araújo
como narrativa de integración na- pareja, nunca suelto ni en rueda, Noguera, en su libro Escalona, el
cional. El esfuerzo por consolidar la para enfatizar que es un baile acom- hombre y el mito (1998), en donde
imagen de Colombia como un exi- pasado y no como esos encuentros la región es pintada como un espa-
toso proyecto nacional mestizo es- de montoneras, lujuria y desenfre- cio natural, exótico, incontaminado
tuvo acompañado de la promoción no sexual, como los pinta Consuelo y “los códigos de honor sirven para
del vallenato, hasta la década de Araújo Noguera, que serían la cum- controlar la artificialidad inherente
1960 un género musical exclusiva- bia y el mapalé. De la misma mane- a la modernidad y permite anhelar
mente regional, lo que llevó a la or- ra, se reivindica una práctica tan formas de relación social sustitutivas
ganización del Festival Vallenato en detestable y propia de una discrimi- a la circulación dineraria”. Por ello,
1968, el certamen de música más nación sexual de clase, raza y géne- “las elites construyen un proyecto
importante del país, en cuanto a fi- ro, como son las llamadas “colitas”, cultural en el que se privilegia la ló-
nanciación económica y cobertura nombre que se le da a las ceremo- gica del honor y el clientelismo, el
mediática se refiere. Al mismo tiem- nias que se hacen en los aposentos localismo y el machismo por medio
po, se empezó a hacer literatura y de la servidumbre, a donde se des- de una estrategia que... naturaliza
periodismo sobre el vallenato, con plaza el patrón luego de hacer una relaciones que son artificiales y per-
la participación decisiva de intelec- fiesta en su casa. En esas colitas se mite que las lógicas del poder local
tuales regionales y nacionales. exalta la confraternidad de los pa- aparezcan como espontáneas mani-
tronos y sus dependientes como festaciones de la cultura regional”
muestra de las relaciones “cordia- (pág. 144). Por todo eso, Escalona
les” que existen en la costa, pero no ha sido el cantor de los poderes lo-
se dice que esa es una vulgar forma cales y luego se convirtió en el nexo
de explotación sexual de las muje- clientelista y cantor de los poderes
res pobres y campesinas y la reivin- nacionales, como se aprecia en las
dicación del derecho de pernada por letras de sus composiciones, en las
parte de los terratenientes. Y a eso, cuales de manera continua hace alu-
para completar, lo consideran como siones a terratenientes, gamonales y
una expresión de “democracia ra- presidentes de la República, de quie-
cial” que desemboca en el mestiza- nes siempre hizo apología sin impor-
je. En síntesis, el mestizaje que se tar su color político, desde Rojas
promocionó desde la década de 1970 Pinilla, pasando por el conservador
configura un Guillermo León Valencia y el liberal
López Michelsen. Porque Escalona
patrón de dominación racial y de siempre fue incondicional al poder de
¿Cuál es la idea de mestizaje que género, recubierto de un lengua- turno. Esto quiere decir que la difu-
subyace a ese proyecto? Aunque se je moral, y cómo las élites provie- sión nacional del vallenato, de la que
diga que el vallenato es la síntesis nen unas imágenes sobre sí mis- Escalona fue su principal vehículo, no
perfecta de tipo racial en el país, mas y sobre los subalternos en las es un proceso cultural y musical por
porque allí se manifiestan elemen- que se naturalizan las subordina- sí mismo, sino la expresión de articu-
tos de blancos, negros e indígenas, ciones de género, raza y clase. En laciones clientelistas entre poderes
en realidad esta imagen es falsa, este proceso, los elementos de la regionales y nacionales.
porque el mestizaje que se ha im- cultura radicalmente criticados Luego de analizar el papel que
puesto es blancuzco, por decirlo de por García Márquez en Cien desempeñan los intelectuales “tra-
manera sintética. Lo es, porque los años de soledad se convirtieron dicionales” del vallenato, como
diversos elementos que resaltan los en atributos positivos de la iden- López Michelsen, Enrique Santos
“intelectuales del vallenato” son tidad regional. [pág. 129] Calderón y Consuelo Araújo No-
profundamente discriminatorios y guera, el autor le dedica un aparta-
racistas con relación a negros e in- Tanto las clases dominantes locales do especial a Orlando Fals Borda, y
dígenas, a los que se les considera como las del interior, en especial las lo hace porque en la obra de este
como subordinados con respecto a de Bogotá, construyeron, a partir de autor se combina política y acade-
los grandes terratenientes y gamo- la biografía de Rafael Escalona mia y es uno de los iconos de la iden-
nales “blancos”, los que le dan un —ligado a los círculos terratenien- tidad regional del Caribe colombia-
toque de “grandeza” al mestizaje. tes y ganaderos de la región—, un no. A Figueroa le interesa resaltar
Varios aspectos, que no son ni mu- modelo de los valores supuestamen- la concepción que construye Fals
cho menos anecdóticos y que se ci- te positivos de la cultura caribeña, Borda sobre el campesino y la iden-
tan en el libro que comentamos, son los mismos que García Márquez tan- tidad regional, que inscrita en una

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ANTROPOLOGÍA RESEÑAS

perspectiva de izquierda se asemeja espacio alternativo a las deficiencias que se negó a incorporar sus deman-
a la construcción que han hecho los de la modernidad, mistifica la tradi- das al abandonar cualquier proyec-
intelectuales liberales, ligados a los ción e inhibe la posibilidad de la crí- to real de reforma agraria —que se
poderes dominantes a escala regio- tica y la transformación cultural. En rubricó a comienzos de 1972 con el
nal y nacional. En su visión del cam- estas imágenes se niega a los subal- Pacto de Chicoral, a favor de los terra-
pesinado de la región, el sociólogo ternos la posibilidad de imaginar un tenientes—, como de las clases do-
costeño lo describe como un sujeto modelo de relaciones políticas dis- minantes a escala local. Esta re-
inclinado a comportamientos colec- tinto al de la tradición y la costum- presión, que se encadena con la
tivos opuestos al individualismo que bre” (pág. 162). emergencia del narcotráfico y la con-
caracteriza a los campesinos de otras solidación del paramilitarismo, ha
regiones del país. Esto tiene como sido terrorífica y ha hecho añicos la
consecuencia que la cultura regional imagen de la costa Atlántica como
sea vista como “una materia prísti- un emporio de paz y fraternidad
na caracterizada por el igualita- entre las clases, que tanto se predi-
rismo, el pacifismo, la solidaridad, el caba en la década de 1970.
comunitarismo, la familia ampliada, El autor analiza con cierto detalle
el privilegio de lo local en contra del las contradicciones de la izquierda,
centralismo, el rechazo a la acumu- que no llegó a entender el proyecto
lación, etc.; es decir, una serie de de la ANUC y de los campesinos, por
componentes que formarían la base su lectura centrada sólo en el proce-
de una resistencia al capitalismo y so de proletarización y no en las rei-
una identidad regional diferencia- vindicaciones de los campesinos por
da” (pág. 156). Con evidencias em- mejorar sus condiciones de existen-
píricas, extraídas con cuidado y en cia. Figueroa, distanciándose en for-
forma meticulosa de diversos escri- ma tajante de la Vulgata posmoderna
tos de Fals Borda, en especial de su En el tercer capítulo del libro, (es decir, de sus lugares comunes so-
Historia doble de la Costa (vol. 1, Figueroa examina el papel que de- bre el carácter opresivo de la moder-
1979, vol. 2, 1981, vol. 3, 1984, vol. sempeñaron la ANUC y las luchas nidad, su crítica al humanismo, su rei-
4, 1986). Figueroa demuestra las se- del campesinado costeño en la dé- vindicación de lo micro y de lo
mejanzas entre la concepción que cada de 1970 y las consecuencias que tradicional, su culto a la oralidad, su
defendió el sociólogo con las de los se derivaron de su derrota. Este ca- abandono de las luchas materiales y
intelectuales liberales. En concreto, pítulo tiene un nexo directo con la económicas por el rescate de las ac-
eso se evidencia con nociones como temática de los dos capítulos ante- ciones puramente culturales, su
mestizaje y democracia racial, y la riores, porque se trata de indagar en culturalismo estrecho...), plantea que
forma positiva de considerar la fa- el hecho, a primera vista paradóji- en las luchas de los campesinos de la
milia ampliada y la parentela, ya que co, que mientras las elites y sus inte- costa no se proponía como una de-
“la poligamia, el concubinato abier- lectuales construían una imagen de manda central la defensa de la tradi-
to y el compadrazgo contribuyeron mestizaje y de integración racial, en ción cultural, porque eso chocaba
a construir una sociedad solidaria la practica impedía la integración con sus reclamos de modernización.
social y racialmente” (pág. 158). económica y política de los campe- Por esa razón, en la política prácti-
Algo similar ocurre con la manera sinos a la nación colombiana, con el ca, los campesinos estaban hacien-
como Fals Borda analiza unas su- pretexto de mantener la tradición y do suya la crítica de Cien años de
puestas alianzas históricas entre las la identidad regional, que los llevó soledad a la sociedad costeña. En
elites dominantes locales y el resto a organizarse y luchar en la década esta lucha práctica, “los sectores
de la población contra el poder des- de 1970. Este proceso contrasta con subalternos intentaron construir un
pótico, externo, del Estado central. las imágenes construidas por los in- tipo de esfera pública plebeya, me-
Según Figueroa, Fals Borda esen- telectuales de la elite y por Orlando diante el uso de ciertas convencio-
cializa al campesino porque supone Fals Borda, como la máxima expre- nes del quehacer político moder-
que el tradicionalismo, como carac- sión intelectual de la izquierda de la no”, entre ellas reivindicar el bien
terística regional, es una expresión época, en la que se reivindica el tra- público contra el predominio de
de resistencia al capitalismo, lo cual dicionalismo y el apego a lo local y poderes locales, que beneficiaban
deja de lado las relaciones que se lo regional, mientras que los campe- de manera exclusiva a las elites re-
establecen entre el tradicionalismo sinos de la costa son activos, delibe- gionales; demandas de moderniza-
y las condiciones neocoloniales, rantes e interesados en lo nacional ción monetaria, que se oponían a la
como justamente lo había denuncia- y en lo estatal. Como la lucha de los exclusión de los beneficios econó-
do Cien años de soledad. En conclu- campesinos de la costa fue masiva y micos a que han sido sometidos los
sión, “Fals Borda, en su deseo de radical, recibió como respuesta la campesinos y los pobres; demandas
encontrar en la costumbre local un represión tanto del Estado central, de inclusión política, que apuntaban

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RESEÑAS ANTROPOLOGÍA

al reconocimiento de sus organiza- López Michelsen muestra, en senti- una serie novelada en homenaje a
ciones y a la presencia activa del Es- do contrario “a las tesis posmodernas Rafael Escalona. En otros términos,
tado. En pocas palabras, “la ANUC que definen la defensa de la tradi- así como la costa se vinculaba al mer-
de manera intencional se propuso la ción cultural y de lo local como refu- cado mundial a través de la agroex-
creación de un código lingüístico gio de la resistencia”, que fue “el portación, legal e ilegal, el vallenato
nuevo que [...] se oponía punto por Estado el que evitó la oficialización se internacionalizaba, si por ello se
punto a las acciones cotidianas que de la representación campesina, el entiende que llegaba a Miami. Así,
se dan en el campo de la cultura re- que eliminó evidencias escritas, con-
gional dominante” (pág. 178). denando a los campesinos a la me- el proyecto por el cual habían tra-
moria oral, y el que mantuvo los bajado con tanto ahínco desde los
conflictos entre élites y campesinos años setenta, entre otros, Alfonso
en la instancia local, en contra del in- López Michelsen, los Araújo y
terés campesino de exponerlos en la Enrique Santos Calderón, logró la
esfera nacional” (pág. 198). conquista del mercado nacional
Tampoco por azar el consentido en los años noventa, mediante las
cultural del cuatrienio de López experimentaciones ‘tecnoma-
Michelsen fue el vallenato y Rafael condianas’ realizada por el hijo de
Escalona, ese personaje clientelista las élites del Magdalena Carlos
que canta loas a la corrupción, a la Vives, y luego por la instauración
politiquería y a los ganaderos y terra- del Premio Grammy al vallenato
tenientes, fue ensalzado como el en el 2007. La ratificación simbó-
embajador cultural del régimen. lica del lobby que durante años
El libro termina con un breve epí- hicieron las élites latifundistas y
logo en el que se examina en forma paramilitares en la promoción del
somera la consolidación del parami- vallenato en los Estados Unidos
La respuesta represiva del Esta- litarismo y cómo en una de las re- se evidencia en la creación del pre-
do central y de las clases dominan- giones que las clases dominantes pre- mio y en la entrega de su primera
tes nacionales y regionales supuso la sentaban como remanso de paz, se edición a los hermanos Zuleta, los
consolidación del modelo agrícola puso en práctica uno de los mecanis- controvertidos cantantes que di-
neoliberal, basado en la exportación, mos más sanguinarios de violencia y cen sin ambages, en uno de sus
que combina lo más desarrollista del terror contra los campesinos y los temas: ‘No joda, viva la tierra
capitalismo con las formas tradicio- pobres que se hayan vivido en la his- paramilitar, vivan los paracos’.
nales de producción. Esto quiere toria de Colombia, como lo han sido [pág. 233, resaltado nuestro]
decir, en concreto, que en la costa las masacres realizadas por los
se dispuso la producción de algodón paracos. Y lo significativo radica en
y la cría de ganado para el mercado que esas masacres vienen acompa-
mundial, lo cual se sustentaba en las ñadas de la infaltable parranda
peores formas de explotación de los vallenata. “Al amenizar las masacres
trabajadores agrícolas y en acentuar con las parrandas vallenatas, los ac-
la concentración territorial en pocas tores rurales recuerdan que está en
manos. En esa perspectiva, no resul- juego un orden simbólico regional
tó, extraño que el vocero por exce- que se acata o se muere. La parran-
lencia de ese proyecto neoliberal y da vallenata en medio de la muerte
terrateniente haya sido el “pollo tiene un significado específico: los
vallenato” desde la presidencia de campesinos tienen que aceptar
la República en el periodo 1974- gustosamente el orden moral im-
1978. En efecto, López Michelsen, el puesto por el proyecto regionalista
mismo cultor del vallenato y primer y abandonar la política” (pág. 222).
gobernador del Cesar, nombró como Al unísono con este cortejo de
ministro de Agricultura a un terra- terror en los campos y ciudades del
teniente costeño que se encargó de país, y en especial en la costa Atlán-
expulsar a la ANUC de ese ministe- tica, el vallenato fue impulsado más Figueroa indica, a partir de Edward
rio y de apropiarse de sus archivos, allá de las fronteras colombianas por Said, la importancia de criticar la
mientras bandas armadas, organiza- los mismos que financiaban y orga- propia cultura, noción a la que con-
das por ganaderos y terratenientes, nizaban las masacres y posaban como cibe como un campo en disputa.
perseguían y asesinaban a los líde- galanes de televisión y conquistaron Esta aclaración es importante para
res campesinos. El significado sim- el mercado nacional con la escenifi- abordar un contexto del que provie-
bólico de la política anticampesina de cación, a través de la televisión, de ne el autor.

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FOLCLOR RESEÑAS

Para ir concluyendo, puede decir- do lugar, aunque menciona en el que bien podría suponerse una de las
se que en la elaboración de este tex- epílogo la cuestión de los nexos que manifestaciones más visibles del es-
to se ha realizado una encomiable se han entablado entre terratenien- píritu moderno, se consideró duran-
labor transdisciplinaria en el senti- tes, ganaderos, políticos locales, te largos siglos, y sigue siéndolo aún,
do pleno de la palabra, más allá de narcotraficantes y paramilitares con como una condición inexcusable del
las modas culturalistas que tanto in- el vallenato, este asunto también conocimiento riguroso. Progresar,
vocan esta palabra. Es un esfuerzo hubiera merecido un tratamiento avanzar en el proceso de conoci-
intelectual notable en donde se re- más amplio. miento y control de la realidad na-
lacionan crítica cultural, antropolo- En general, esta aguda investi- tural y humana, sólo fue pensable en
gía, sociología, historia, economía, gación social es un aporte notable la medida de la adecuada clasi-
análisis literario al tiempo que se al conocimiento de la sociedad co- ficación y compartimentación, y del
utilizan de manera abierta diversas lombiana contemporánea. El últi- riguroso respeto de los linderos es-
tradiciones teóricas, en las que apa- mo párrafo del libro es el cierre per- tablecidos. La verdad, que se perse-
recen autores como Edward Said, fecto para esta gran obra y también guía con fervor y cuya posesión fue
Ranahit Guha, Claude Lévi-Strauss, para esta reseña: “La consolidación estimada el fin último de la aventura
Émile Durkheim y Carlos Marx. del proyecto paramilitar en Colom- humana, irradiaba sobre cualquier
bia y en la costa Caribe ejemplifica otra dimensión y se pensaba alcan-
de manera vívida el lado perverso zable mediante el juicioso ordena-
del sueño posmoderno y neoliberal: miento de un cuerpo de procedi-
una tierra sin Estado, amparada en mientos, dentro del cual el sitio de
lo ‘glocal’, en la tradición y la cos- mayor envergadura lo ocupaba, pre-
tumbre, sin partidos políticos —que cisamente, la obediencia a la delimi-
es lo mismo que con partidos polí- tación. Así las cosas, la aventura
ticos tradicionales—, y exportadora científica y existencial, de alguien
de ganado, coca, algodón y cultu- que como el doctor Víctor Manuel
ra” (pág. 234). Sencillamente, ¡que Patiño Rodríguez (1912-2001) irra-
tragedia tan espantosa, ay hombe! dió su avidez por el conocimiento a
lo largo y ancho de vastos territo-
RENÁN VEGA CANTOR rios en apariencia inconciliables, es
determinante.

Dos hechos que el autor mencio- Cantos


na de paso, habrían merecido un tra-
tamiento más detallado. En primer
a la naturaleza
lugar, el papel de García Márquez
como domesticador del sentido crí- Mis amores son del monte. Coplas de
tico de su propia obra, Cien años de la costa colombiana del Pacífico
soledad, y como correa de articula- Víctor Manuel Patiño Rodríguez
ción entre los poderes políticos re- Programa Editorial de la Universidad
gionales y nacionales, por sus víncu- del Valle, Cali, Colección Clásicos
los económicos y políticos con elites regionales, 2006, 165 págs.
nacionales y con personajes, como
Enrique Santos Calderón y otros
intelectuales del vallenato. Es decir, No obstante que en nuestro medio
que hubiera sido interesante ampliar podemos señalar antecedentes de Ocupado en un principio en
el análisis sobre los giros políticos, e trabajos científicos que enfrentan el asuntos de naturaleza botánica y fo-
incluso literarios, de García Már- objeto de su conocimiento con una restal, el doctor Patiño extendió sus
quez y la manera como han incidido mirada amplia y liberadora, la acti- intereses hasta el ámbito de la an-
en la consolidación de la imagen tud más generalizada es la del espe- tropología cultural, el folclor, la lin-
tropicalista de la costa Atlántica y cialista que se enfrasca dentro de los güística, la poesía popular y la et-
su exaltación de todo el cortejo de muy estrictos límites de su porción nografía. Tratándose de su trabajo
miserias sexuales, raciales y de cla- de mundo y reduce la experiencia de podríamos traer a colación el aserto
se, que son propias de la región, vida, que se rehúsa a la compar- de Pascal, quien frente a la imposi-
como se manifiesta en Memoria de timentación, a la de un territorio más bilidad humana de conocer todo lo
mis putas tristes (2004), una vulgar o menos manejable, pero por com- posible en torno a un solo asunto,
apología de la pedofilia. En segun- pleto artificial. La especialización, recomendaba saber un poco acerca

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RESEÑAS FOLCLOR

de muchos otros, pero quizá irrum- populares, cuya compilación y cla- yo soy el castigador
piríamos en forma arbitraria en ám- sificación constituyen el corpus del de las muchachas bonitas.
bitos vedados. Pero si bien no po- libro Mis amores son del monte.
demos acceder a los refinamientos Hábitat, entonces, como circuns- Ahora bien, se hallan además en
de su intimidad, sí podemos cons- cripción conceptual de un territo- esta colección bastantes ejemplos de
tatar su vocación de viajero infati- rio en el cual lo vivo puede medrar, coplas que, como reseña el propio
gable, así como la laboriosidad y cu- asentarse y desarrollar sus poten- doctor Patiño en la introducción del
riosidad que lo caracterizaron. Y cialidades, incluye, como es obvio libro, están compuestas por dos par-
desde allí, a sabiendas de los peri- a todos los organismos que allí con- tes que no guardan relación temáti-
plos que emprendió en reiteradas viven e interactúan. Aquellas estra- ca coherente entre sí.
oportunidades a lo largo y ancho de tegias que cada uno de ellos de-
América Latina, y en especial de la sarrolla y despliega en el afán de Mar afuera viene un barco,
región biogeográfica del Chocó, po- construir su guarida, su ethos, se un gavilán sin corona;
demos encontrar una cierta regula- convierte en el corpus general de los mocitos deste tiempo
ridad, un norte que impuso cohe- un conocimiento complejo que ocu- pintan como gran persona.
rencia y precisión a la exuberancia pa al botánico y al zoólogo. Pero en-
de su pensamiento. frentado a esa particular manera de En el monte hay un bejuco
construir realidad que llamamos que bota la flor morada;
cultura y que se constituye en el esperá que te enamoren,
equivalente de los complejos con- no te hagás la enamorada.
ductuales de los demás seres vivos,
el naturalista deviene etnógrafo y Una particular manera, básicamen-
se ocupa en la recolección, y taxo- te auditiva, de establecer anteceden-
nomización de aquellas manifesta- tes y consecuentes lingüísticos que
ciones específicas que consiguen da cuenta de los complejos procedi-
dar cuenta de esa curiosa invención mientos argumentativos de los ha-
de realidad: el lenguaje que se hace bitantes de esta región. Grupos hu-
hábitat y se torna visible en la co- manos que evidencian, además, su
pla popular. pertenencia histórica y cultural y la
Los criterios de ordenación que enorme importancia de la tradición
nos ofrece el doctor Patiño se en la medida en que se manifiesta la
estructuran mediante los referentes presencia de coplas de “evidente ori-
Desde la perspectiva de la cien- temáticos abordados y dan cuenta gen peninsular [...] comunes con las
cia natural el doctor Patiño se ocu- de una mirada claramente natura- de otros países latinoamericanos”.
pó de aquellas disciplinas canónicas lista: los vegetales en general, las
concentradas en las manifestaciones plantas identificadas o conocidas, Ayer pasé por tu casa
básicas de lo vivo: geografía, hidro- los animales salvajes y domestica- y me tiraste un limón:
logía, botánica, zoología, meteoro- dos, los minerales metálicos y no el limón cayó en el pecho
logía. A partir de ahí determinó un metálicos, la hidrología, la meteo- y el zumo en el corazón.
ámbito más amplio, pero no menos rología, la geomorfología y el relie-
concreto, que daría norte a su tra- ve, el mundo sideral, son los tópi- Como suele suceder tratándose de
bajo: el concepto de hábitat. En cos más relevantes que se ofrecen producciones culturales, en estas
efecto, ese conjunto de condiciones en la clasificación. Las coplas, en coplas podemos reconocer diversos
ambientales que determinan un área donde los seres humanos están estratos cuya confluencia ha conso-
en específico e inciden en el desarro- siempre presentes y visibles en sus lidado una determinada manera de
llo de la vida, incluye las variantes afanes más característicos y cotidia- entender la realidad y que hacen
ya reseñadas, pero junto a ellas, y nos, se refieren, sin embargo, como evidente la naturaleza temporal de
de manera estrechamente relaciona- es de esperar en comunidades no ur- nuestra versión del mundo.
da, tiene que ver con aquellos fac- banizadas, a personajes y eventos de En su texto de presentación, el
tores derivados de la configuración la naturaleza. señor Darío Henao Restrepo, direc-
particular de un organismo: el ser tor de la Colección Clásicos regio-
humano. No extraña, pues, que el Vámonos, araña brava, nales del Programa Editorial de la
naturalista ocupado en determinar Vámonos juntos los dos: Universidad del Valle, manifiesta
las condiciones más favorables para Manque vos me habís picado, cómo, frente a una tradición políti-
la introducción y sostenimiento de Yo no estoy brava con vos. ca y cultural que evidencia la tiranía
nuevas especies productivas en el del centro respecto de la periferia,
ecosistema del Chocó, haya deriva- Yo soy el tigre mojano el esfuerzo de hacer públicas las pro-
do en la recolección de 1.684 coplas de las pintas menuditas ducciones intelectuales que ponen

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MÚSICA RESEÑAS

de presente el espíritu regional co- sionistas de Napoleón y su familia todos los órdenes se consolidaban en
bra toda su importancia. La nacio- en esa región de Europa. El libro de la Europa finisecular. Un estrecho
nalidad, como bien lo señala el pre- Rodríguez Solís se centra en el rela- punto de vista como el que se enun-
sentador, que aún no se consolida en to de las acciones de las guerrillas cia, es compartido por publicaciones
nuestro país, no puede resultar de populares que hicieron frente a la de la época entre las que se cuenta
la hegemonía centralista y la supre- arrogancia de los invasores que, en el muy mencionado Recuerdos y
sión de la diversidad regional. En un momento determinado, llegaron apuntamientos de José María Cai-
tiempos de apertura e internacio- a parecer casi invencibles. El texto cedo Rojas, Apuntes sobre la histo-
nalización, la presencia de lo peri- abunda en detalles que pueden to- ria de la música en Colombia de Juan
férico se hace inexcusable y en este marse como reconstrucción basada Crisóstomo Osorio, fechado en
sentido el trabajo de construir tra- en documentos de la época o bien 1879, o las noticias sobre aspectos
dición intelectual desde la región, como producto de la exaltada plu- musicales que incluye José María
objetivo final de la Colección Clá- ma del autor, quien admite sin me- Caballero en su opúsculo titulado
sicos regionales y del trabajo del noscabo de la verdad histórica que Diario de la independencia. En tales
doctor Víctor Manuel Patiño, seña- “[...] si (aquella) no fuera acompa- circunstancias, cuando el presbítero
la una vía de gran potencial que es- ñada de estos pormenores, aparece José Ignacio Perdomo Escobar se
peramos sea transitada de manera como una rosa sin hojas, agradable ocupa del mismo periodo en Histo-
permanente. siempre, pero no tan bella como se ria de la música en Colombia, el pa-
muestra acompañada de lindas ho- norama que muestra es un sabroso
R A FA E L M AU R I C I O jas y de frescos capullos [...]”. recuento de buenas costumbres so-
MÉNDEZ BERNAL ciales, apuntes y sucesos de mani-
fiesta ingenuidad de los cuales no
escapan hasta los más notables
prohombres de la naciente escena
republicana.
Anecdotario musical De todos modos, resulta oportu-
no resaltar a favor de éstos y otros
antioqueño autores, que la práctica musical en
el transcurso de ese azaroso perio-
Músicas para una región y una ciudad:
do de nuestra historia no iba más allá
Antioquia y Medellín, 1810-1865. del ejercicio decorativo de una so-
Aproximaciones a algunos momentos ciedad que intentaba encontrar un
y personajes espacio en el concierto internacio-
Luis Carlos Rodríguez Álvarez nal, asimilando sin cuestionamientos
Instituto para el Desarrollo de sus hábitos menos rigurosos. Otra
Antioquia (Idea), Medellín, 2007, cosa es que esos mismos autores se
214 págs, il. La anécdota puede ser el punto hubieran marginado de enfatizar y
de partida para ahondar en otros profundizar en “aquellas tímidas
Uno de los libros más singulares que aspectos de aquello que se cuenta. batallas académicas” de que habla
puede haberse escrito acerca de las No obstante, se corre el riesgo de li- Ortega y Gasset al ocuparse del
luchas del pueblo español contra los mitar el intento del cronista a una medio artístico español de comien-
ejércitos imperiales franceses que, a lectura colorida muchas veces exen- zos del siglo XX, y que han debido
comienzos del siglo XIX, pretendían ta de reflexión y de la necesaria pro- asomarse sin pretensiones en medio
sentar sus reales en tierra ibérica, es yección de los hechos a un escena- de las escaramuzas bélicas y los pro-
Los guerrilleros de 1808: historia rio más actualizado. blemas económicos de nuestra rea-
popular de la Guerra de la Indepen- Este tipo de levantamiento de un lidad de aquellos años. En conse-
dencia. Escrito por Enrique Rodrí- pasado no muy lejano es el que ca- cuencia, lo que de allí resulta es una
guez Solís y publicado en España racteriza la escasa bibliografía publi- especie de cronología descriptiva
entre 1887 y 1888, el libro propone cada acerca de la escena musical cuyo resultado más inmediato con-
en dos volúmenes y veintidós cua- colombiana del periodo posterior a tribuye a conservar códigos y mane-
dernos que alcanzan más de un mi- nuestras propias luchas de indepen- ras de abordar la evolución de una
llar de páginas, el relato minucioso, dencia, y cuyo punto de inicio po- incipiente vida cultural caracteriza-
cruento y muchas veces idealizado dría ser 1819. Un periodo de cons- da por el exceso de indulgencia.
de las estrategias políticas, bélicas y trucción republicana realizado entre De esa circunstancia no escapa el
los actos heroicos de personajes anó- pequeños y grandes alzamientos re- libro de Luis Carlos Rodríguez, mé-
nimos y reconocibles que, finalmen- gionales en el marco de la lícita pre- dico de profesión, cuya incursión en
te, lograron liberar la geografía de tensión de perfilar un Estado nacio- la música ejemplifica el caso de otros
España de las pretensiones expan- nal calcado de las conquistas que en profesionales colombianos en esa

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RESEÑAS MÚSICA

rama que han optado por las salas pital de Antioquia, la Sociedad sical (y) ayudando en causas de
de concierto. El trabajo de Rodrí- Filarmónica, una ciudad de pioneros. beneficencia”. Esta breve aparición
guez obtuvo en el 2006 mención es- El telón de fondo que sostiene la hi- de la diva en tierras antioqueñas,
pecial en el premio del Instituto para pótesis de trabajo de Rodríguez se conduce al autor a una extensa pes-
el Desarrollo de Antioquia (Idea) y, enmarca, sobre todo, en el crecimien- quisa de alcances periodísticos has-
de igual manera, sirvió de base a la to y desarrollo de una elite comer- ta su ciudad natal para reconstruir
tesis para optar a la maestría de la cial y minera que estará presente en los lazos familiares del personaje,
Facultad de Ciencias Humanas de la el liderazgo de muchas actividades cuya única huella en Medellín se
Universidad Nacional, sede Mede- locales, y que emprenderá luego la recuerda en crónicas de prensa im-
llín. El autor advierte acerca de este colonización de nuevos territorios pregnadas de aquello que Rodríguez
texto, que “[...] hace parte de un pro- ubicados al sur de sus propios lími- califica como “ideal romántico de la
yecto de investigación mucho mayor tes geográficos. Llama la atención la verdadera artista”.
sobre las manifestaciones musicales multiplicidad de fuentes consultadas
de la ciudad de Medellín y en la re- en el proceso de reconstruir cincuen-
gión antioqueña”. En tales circuns- ta años definitivos en el desarrollo de
tancias, el lector no especializado en Antioquia y de su capital, algo que
el tema tendrá la sensación de que pone de presente el significativo nú-
el periodo 1810-1865 que abarca la mero de investigaciones editadas o
investigación, puede parecer algo en proceso de publicación sobre di-
restringido en sus alcances y signifi- versos temas históricos del departa-
cación si se tiene en cuenta el desarro- mento. Sin embargo, esta cualidad
llo vertiginoso alcanzado por la so- que valora el trabajo del estudioso in-
ciedad antioqueña en términos vestigador, se refleja en repetidas y
absolutos y relativos frente a otras extensas citas que, de una parte, difi-
regiones del país. cultan la lectura y, de otra, limitan el
necesario análisis de los aconteci-
mientos y de las ideas y actitudes de
los personajes que vemos desfilar a
través de las páginas del libro (tal vez
hace falta un poco de la “opacidad”
de que hablan las ciencias sociales). Además de personajes que man-
De manera semejante a lo ocurri- tuvieron alguna resonancia musical
do en otras regiones del país, los pri- en la región —entre quienes debe
meros acordes musicales formales mencionarse a Gregory McPerson, a
provienen del estrépito de bandas Henry Price y a Heinrich Hausler—
militares que con el tiempo llegarían Rodríguez nos habla de iconos crio-
a ser la base de rudimentarias or- llos como José María Salazar (1785-
questas y conjuntos instrumentales. 1828) abogado y diplomático de
La dinámica parece ser siempre la Rionegro y autor de varios himnos
misma en el precario avance de patrióticos entre ellos el texto —su-
nuestra historia musical. En Rio- ponemos— del “primer himno na-
negro, por ejemplo, se menciona en cional colombiano” (pág. 64).
La “aproximación” que propone 1815 la existencia de una banda di- Salazar fue uno de los actores de ese
Rodríguez se presenta a lo largo de rigida por un francés llamado Joa- reducido grupo de ciudadanos que
cuatro movimientos que, a la vez quín de la Motte de cuyo paso por llegaron a conformar en el país una
que reflejan la conocida estructura Antioquia no hay mayores datos, elite comercial, política y administra-
de una partitura musical académica, aunque el autor insiste en desmenu- tiva que impulsaron la creación de un
mantiene en sus títulos la manifies- zar la biografía antes que a valorar Estado nacional a imagen y semejan-
ta dependencia de la dinámica he- los alcances y el significado de su za de la burocracia española. Para
redada del renacimiento y el barro- actividad en Santafé de Antioquia. ellos, la práctica de la música del gé-
co italiano (Andante in tempo di Ese mismo afán de reconstrucción nero “académico” se articulaba
Marcia, Soggetto con variazioni...). se advierte en la sección dedicada a como un decorado implícito y ade-
De esta manera, el significado mu- la cantante italiana Asunta Mazzetti cuado a sus intereses.
sical se traslada —con más o menos a quien el autor presenta como Pri- Así, el libro no se ocupa de men-
acierto— al espíritu que caracteriza ma donna de Medellín (andante con cionar aquellos primeros rasgos de
cada uno de los cuatro periodos se- nostalgia). La cantante se presentó formación de músicas rurales y
leccionados por el autor: la indepen- en Medellín entre abril y septiem- urbanas que, como afirma Vasco Ma-
dencia de Antioquia, Medellín, ca- bre de 1865 “animando la vida mu- riz al referirse a la escena brasilera

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ARQUITECTURA RESEÑAS

de la época, significaban el llamado musical antioqueña en términos más auditorio para convencerlo. Le sa-
incipiente “[...] de un nuevo estado elaborados, la cual se ha caracteri- len tantas patas al gato que semeja
de conciencia colectivo hacia una zado por la intermitencia de proyec- araña y la teoría y sus reinterpre-
música nacionalista a través de la fi- tos basados en esos mismos térmi- taciones aturden.
jación definitiva de un elemento in- nos, es decir, “clásicos” —frente a La semblanza de Martínez Sa-
transigente como es la música popu- la existencia de manifestaciones po- nabria se inicia en su nacimiento en
lar”. La intransigencia de que habla pulares y rurales que recuerdan a España, los problemas políticos y el
el musicólogo brasilero se plantea cada momento el origen primordial viaje de su familia a Francia, la lle-
como la oposición a los modelos que sostiene los aspectos más singu- gada a Colombia con su padre invi-
europeos a los cuales acude, sin lares de la sociedad antioqueña de tado por Eduardo Santos y su ingre-
embargo, para plantear nuevas op- nuestros días. El libro de Rodríguez so a la Universidad Nacional de
ciones. En otros frentes el libro y otros que se han ocupado de tema Colombia, donde fue un alumno
abunda en detalles. A través de ellos semejante— y nos alertan acerca de ejemplar;
llegamos a saber, por ejemplo, que una situación que todavía aspira a
el primer piano —“símbolo de las reflejarse en ese proyecto cultural [...] dilucidar los aspectos más
más altas cualidades del arte musi- foráneo decimonónico. importantes de su trayectoria, re-
cal”— llegó a Medellín en 1825 ad- señando especialmente aquellos
quirido por el acaudalado hombre CARLOS BARREIRO O RTIZ acontecimientos (estudios, ambi-
de negocios Juan Uribe Mondragón ciones, conflictos, medio social en
de cuyo “talento específico para las el que se desarrolló, trabajo, re-
artes no se tiene noticia” (pág. 67). laciones, anécdotas, entre otros)
relacionados con el ambiente ar-
Martínez Sanabria quitectónico en que su obra fue
desarrollándose progresivamente
en un país de artesanos hacia el organicismo que se le atri-
buye entre finales de la década de
De la arquitectura orgánica
los cincuenta y principios de la
a la arquitectura del lugar en las casas década de los sesenta. [pág. 31]
Wilkie (1962) y Calderón (1963)
de Fernando Martínez Sanabria Además de talentoso y estudiante
(Una aproximación a partir aventajado, Martínez tuvo la venta-
de la experiencia) ja de ser alumno de Jorge Arango
Germán Darío Rodríguez Botero Sanín, Luis de Zuleta, Gabriel
Universidad Nacional de Colombia Largacha, Leopoldo Rother, Julio
(Sede Bogotá), Facultad de Artes, Carrizosa Valenzuela, Vicente Nasi,
Colección Punto aparte, Bogotá, 2007, Bruno Violi y Karl Brunner, entre
232 págs.
otros. Recordemos que en ese mo-
mento empezaba el auge de “la mo-
La única mención a músicos po- Es esta la Tesis de grado para obte- dernidad”, varios estudiantes se agol-
pulares se consigna de manera es- ner su maestría en Historia y Teo- paron en el aeropuerto El Dorado y
quemática a través de una cita del ría del Arte, la Arquitectura y la luego en el teatro Colón para dar vi-
libro de Alejandra Isaza —La mú- Ciudad del arquitecto Germán vas al maestro Le Corbusier, entre
sica en la época colonial— según la Darío Rodríguez en la Universidad otros Rogelio Salmona, Germán
cual se sabe que “[...] trabajaban Nacional de Colombia. El autor Samper y el mismo Martínez Sa-
también como artesanos, eran car- realiza una semblanza del arquitec- nabria a quien el maestro le convidó
pinteros, zapateros, eran plateros (y to Fernando Martínez Sanabria, su a trabajar con él, invitación que al
que) se hacían contratar de parte de formación, sus aptitudes, sus gustos parecer el joven declinó y tiempo
alguna persona que necesitara mú- y sus posibles afectos, para luego después:
sicos para alguna festividad”. analizar, desglosar y escarbar sobre
En este tono transcurre el libro el tema de la arquitectura de lugar La carrera profesional de Martí-
de Luis Carlos Rodríguez en el que sobre dos obras de Martínez inscri- nez Sanabria como arquitecto co-
Antioquia y Medellín parecen man- tas dentro de la llamada arquitec- menzó con su vinculación a la
tenerse aisladas de todo aquello que tura orgánica. Oficina de Inmuebles Nacionales
transcurre en el resto del país. Un texto académico que teme del Ministerio de Obras Públicas
El “proyecto cultural foráneo” y dejarse llevar por su propia voz y [...] donde, bajo la dirección de
su persistencia en el ideario de mi- requiere de múltiples teóricos; bien los urbanistas internacionales,
neros y comerciantes, debe ser la sustentado, pero a veces da la im- Paul Wiener y José Luis Sert [...]
causa del escaso desarrollo de la vida presión de necesitar confundir al y en equipo con los arquitectos

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RESEÑAS ARQUITECTURA

Luz Amorocho, Eduardo Mejía, gánica; ellos son Frank Lloyd del presente estudio es un expo-
Edgar Burbano, Gonzalo Sam- Wright y Bruno Zevi, quienes nerse a la experiencia misma de
per, Hernán Vieco, entre otros mediante sus obras y publicacio- la obra, cuyo propósito es su
[...], colaboró en el diseño del nes sentaron las bases para una redescubrimiento a través de un
plan urbanístico y de reconstruc- discusión sobre lo orgánico en la acercamiento directo, el cual exi-
ción de la nueva ciudad de Tu- arquitectura [...]. [pág. 55] ge una mirada, no sólo a partir
maco, a fin de reconstruirla. [...] de la crítica, sino precisamente a
Este plan se ceñía estrictamente a Se suceden Bruno Zevi, Lloyd partir del diálogo directo que con
los principios de la Carta de Ate- Wright, el organicismo, Norteamé- la obra pueda establecerse [...].
nas promovida por los CIAM de rica, Europa, el racionalismo, el [pág. 112]
1933 [...]. [pág. 38] contextualismo, el mecanicismo,
entre otros; sus propuestas, los con- Pero todavía no hemos llegado a las
El autor sigue los pasos de Martí- ceptos, la trascendencia, las inter- casas ni a la mirada. El autor revisa
nez, quien se retiró de la órbita pretaciones y reinterpretaciones el modelo teórico, la experiencia
corbusiana para “concentrarse prin- (del autor), la mirada, y un mundo desde el conceptualismo, la expe-
cipalmente en la obra del arquitec- complejo de conexiones, eventos riencia del mundo mediante la ima-
to finlandés Alvar Aalto” y a partir paralelos, tiempos y acciones, para gen, explicado desde diversos pun-
de 1957: situarlas dentro del contexto latino- tos de vista y la selección de una
americano y la aparición del térmi- imagen desde otros puntos de teóri-
[...] cuestionó los postulados del no orgánico en la Colombia de los cos. Aún las casas no se ven, porque
racionalismo, símbolo, en ese años sesenta. aparece Bergson con todo su sopor-
momento, de modernización a te filosófico; luego una explicación
nivel mundial [...] Martínez Sa- de la imagen plástica, la afección, la
nabria consideraba que para una empatía y, por fin... un colibrí se posa
arquitectura nacida en un país de en una rama y el cielo, la terraza, y
artesanos, la industria no debía la vegetación, todo el significado del
reemplazar la mano de obra. De contexto y el lugar en la creación; el
esta manera propuso un camino diseño del arquitecto y los materia-
aparte del propuesto por el racio- les, la luz, su intención, pasado por
nalismo, el cual implicaba el los mil y un tamiz de las distintas in-
abandono de lo que para él re- terpretaciones y las diversas visiones.
presentaba un auténtico “ma- Es extraño que la academia, no
nual” que cualquiera podía sólo en el campo arquitectónico,
aprender y asimilar: el ‘corbu- continúe siendo la mirada de las
sianismo’ [pág. 39] miradas, traje teórico para poder
acercarse al mundo. Los ejemplos de
Hasta ahí clarísimo todo, muy agra- arquitectura moderna en Colombia,
dable. Ahora bien, para no exten- arquitectura realizada por arquitec-
dernos sigamos adelante. Una vez Así, entonces, sobre la base de los tos nacionales, formados en nuestro
presentado el arquitecto el autor se teóricos, sus propuestas y las contra- país, ejemplos valiosos y propuestas
encamina por los nuevos senderos propuestas, los diversos contextos y interesantes, han desaparecido de
que se están planteando en Colom- las proposiciones, el autor entra ya manera vertiginosa. La gran mayo-
bia por entonces en cuanto a postu- en materia para analizar, sobre esta ría de casas del barrio El Chicó en
ras arquitectónicas y concepto de base (las veinticinco patas del gato), Bogotá, trazado en los años cincuen-
ciudad, para luego adentrarse en las las casas Wilkie y Calderón de ta, han sido demolidas; el conjunto
definiciones de lo orgánico en la ar- Martínez Sanabria. La tesis del au- del mismo Martínez Sanabria sobre
quitectura a partir de teóricos de la tor, a mi parecer se resume enton- la carrera séptima amenaza ruina,
estética, historiadores, pensadores ces en este capítulo: además de haber sido mutilado en
y realizadores de la arquitectura parte, en La Cabrera y el Retiro no
moderna. Suponer, en definitiva, que la conservan más de dos casas, Santa
obra de Fernando Martínez Sa- Teresita en Cali mantiene si mucho
Antes de seguir considerando el nabria sea la búsqueda de un dos inmuebles, en fin. Si bien a par-
material que constituye la base “sentido de lugar” encauzada tir de los años cincuenta en Bogotá
documental que aquí se examina, por la acción del hombre y no por las propuestas de la modernidad
es preciso destacar el nombre de “principio vital” de los organis- cambiaron la faz de la ciudad, no
dos arquitectos que de una u otra mos de la naturaleza, implica en- siempre para bien, es increíble que
forma fueron líderes en la concep- frentarse a la experiencia del ha- quede tan poco. De nada nos sirvie-
tualización de la arquitectura or- bitar humano, lo que para efectos ron las “conceptualizaciones”.

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ARQUITECTURA RESEÑAS

Sin lugar a dudas, este trabajo caen para dar paso a nuevos lengua- por inútil, en fin. La destrucción co-
servirá a muchos para acercarse a jes con diversos materiales. menzó a partir de los años cincuen-
la arquitectura de lugar, es una te- La Universidad Eafit le publica ta con la disculpa de la modernidad,
sis muy trabajada y seria; el tema de este libro al profesor y amante de la en los años setenta por el boom de
moda en la actualidad vuelve a ser música, miembro de la Academia la construcción, en los años ochen-
la relación de la obra arquitectóni- Antioqueña de Historia y de la So- ta por el narcotráfico, en el siglo XXI
ca con el lugar. No sé si faltaría, sin ciedad Antioqueña de Ingenieros y porque ya no cabemos. Al contra-
embargo, un compromiso mayor de Arquitectos (SAI). Alrededor del rio de lo que acontece en muchas
la academia con el futuro de nues- parque Berrío, antaño plaza Mayor, ciudades europeas, los bogotanos
tras ciudades, es decir, con nuestra se va tejiendo la historia de una ciu- no podemos tener hitos de referen-
realidad y con nuestro pasado, más dad, su evolución y transformaciones. cia, porque el cambio es permanen-
acá de las corrientes y lejos de las te, no necesario, pero sí destructi-
teorías. vo y muy de la mano del empuje del
dinero y la necesidad de fachadas
J I M E NA M O N TA Ñ A brillantes. Cali, Medellín y Barran-
CUÉLLAR quilla sufrieron la misma terrible
enfermedad: han demolido barrios
arquitectónicamente hermosos y
bien planeados, los cuales narraban
un devenir, alojaron generaciones
La historia muy importantes y conformaron
ciudades que daban sus primeros
del parque pasos como urbes.
Bravo Betancur cita entonces, y
De plaza Mayor a parque Berrío
muy a propósito, al historiador Eric
José María Bravo Betancur Hobsbawm, profesor de la Univer-
Fondo Editorial Universidad Eafit, sidad de Cambridge:
Medellín, 2007, 176 págs.
La destrucción del pasado, o más
bien de los mecanismos sociales
En Colombia aún hay cupo suficien- El parque Berrío sigue siendo el que vinculan la experiencia con-
te para investigaciones sobre la evo- centro urbano principal de la ciu- temporánea del individuo con la
lución de las ciudades, ante todo dad, localizado en ese espacio de generaciones anteriores, es uno
porque cada día hay menos patri- geográfico comprendido entre las de los fenómenos más caracterís-
monio construido, lo que hace más carreras y las calles 50 y 51; allí ticos y extraños de las postrime-
difícil narrar una ciudad e intentar sigue latiendo el corazón de la rías del siglo XX.
reconstruir su pasado. A esta inca- ciudad, con todos sus trauma-
pacidad se le suma, y con más fuer- tismos propiciados por las inva- En su mayor parte, los jóvenes,
za, la ola creciente de desplazados siones progresivas que ha tenido hombres y mujeres, de este final
que llegan a diario a ciudades aje- del mercado público, del tranvía del siglo, crecen en una suerte de
nas, a quienes les es imposible re- eléctrico, del vehículo automotor. presente permanente sin relación
gresar a su tierra, ese lugar de don- Más recientemente, de la econo- orgánica alguna con el pasado
de fueron arrancados a sangre y mía informal con sus ventas am- del tiempo en el que viven [...]
fuego. Somos un país que prefiere bulantes y del tren metropolitano, [pág. 12]
negar su pasado y que será enton- pero se ha buscado que este par-
ces incapaz de escribir futuro. que no pierda vigencia después de Cada vez es más usual, además, en
Recetas olvidadas, ingredientes la reestructuración que recibió en las nuevas generaciones y unido a las
que ya no existen, territorios que no los últimos años. [pág. 12] teorías de “la nueva era” que se
se reconocen, calles ajenas por com- debe “vivir el hoy, sin ataduras, sólo
pleto, edificios que nada dicen, mul- La pérdida del patrimonio construi- el presente”; por tanto, mirar atrás,
titudes comprando en centros comer- do y parte de la destrucción de Bo- recordar o añorar, es considerado
ciales de varios pisos en antaño gotá no comenzó, como afirman al- sinónimo de debilidad.
terrenos baldíos. Las ciudades conti- gunos, tras las revueltas y los Es interesante, como hilo conduc-
núan creciendo sin ton ni son, barrios incendios del 9 de abril de 1948; an- tor narrar la historia de la plaza Ma-
enteros desaparecen, crecen edifi- tes, siempre hubo alguna disculpa yor, el corazón de una ciudad, pun-
cios enormes y transparentes, pue- para derrumbar porque: era heren- to comercial, marco de los poderes,
blos hermosos buscan parecer ciu- cia española, no era moderno, es- lugar de reunión, para de allí narrar
dades modernas, árboles frondosos torbaba, era feo, poco higiénico, la evolución de una urbe, los cambios

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RESEÑAS ARQUITECTURA

de costumbres y hábitos y sus trans- Entonces en todos los barrios de convertidas en inhóspitos parajes
formaciones físicas. Bravo Betancur la ciudad se dio principio a la re- de adoquín, los árboles centenarios
es cronista de los cronistas, historia- fección de las casas viejas y edifi- se talan y reemplazan por diminu-
dores, escritores y periodistas. De cación de otras, y de tal modo, tas palmas encerradas en materas
los cambios del parque y la evolu- que por todas las calles no se veía de cemento, el motivo es la llama-
ción de esta provincia en ciudad in- sino recuas de bestias y filas de da “sostenibilidad”, es decir, las
dustrial: trabajadores acarreando materia- dificultades y costos para su man-
les de construcción, y no se oía tenimiento.
[Siglo XVIII] [...] entonces se pro- sino el ruido de los ciento o más En 1921 un incendio destruyó
cedió a la construcción de edifi- tapiales que funcionaban a un parte de las edificaciones del parque
caciones para la cárcel, la escue- tiempo acompañado de los gritos y Ricardo Olano en Memorias
la y el matadero público: se de los obreros. [págs. 39-40] (2004) afirma entonces:
adelantó la construcción de algu-
nos caminos y un puente sobre En la república las plazas se en- La ciudad ganará, porque todo lo
el río Medellín [...] se procedió a cierran con hermosas verjas, se incendiado era viejo y feo y aho-
ornamentar la plaza Mayor con siembran cipreses y flores, se ponen ra se levantarán edificios moder-
una pila hecha de piedra y cante- bancas y bustos en las plazas y par- nos. [pág. 56]
ría para suministrar agua limpia. ques, los mercados se trasladan a
Mon y Velarde hizo numerar las edificios construidos para tal fin. La plaza Mayor es el reflejo de la
edificaciones que resultaron ser Con el paso de los años, y siguien- provincia que se transforma en
292 casas de un piso, cubiertas de do nuevos patrones, poco a poco se urbe; sus cambios acusan las fluc-
teja y de paja, 29 de balcón y 6 desmontan en todo el país los diver- tuaciones económicas y sociales,
iglesias. sos ornamentos y verjas. aparecen edificios que representan
nuevos órdenes y patrones, la fre-
Se procedió también a ponerles cuentan diversos personajes, la ol-
nombres a las calles, siendo las vidan y la dejan otros, es el corazón
primeras, entre otras, la Calle de la ciudad. Bravo Betancur narra
Real (hoy Boyacá), Camino del el paso de los años hasta llegar al
Monte (hoy Bolívar), Barbacoas, tren metropolitano.
que era la calle más larga [...]
El parque Berrío fue, hasta fina-
Con todo esto, para sus habitan- les del siglo XX y años siguientes,
tes a finales del siglo, la pequeña un hervidero humano. El acelera-
villa tenía un gran encanto, así el do crecimiento urbano, debido en
desarrollo fuera todavía muy len- gran parte al desplazamiento de
to debido a la precaria situación gentes de diferentes regiones del
económica de la banca, la indus- departamento en busca de la uto-
tria y el comercio [...] [pág. 31] pía de las grandes ciudades, suma-
do a la insuficiencia de espacios
Los años finales del siglo XIX traen En una cita en la que Bravo Be- públicos dentro de la zona central
cambios en la fisonomía de las prin- tancur aclara que no es totalmente y a la difícil situación económica
cipales ciudades de Colombia, el textual del libro Medellín, su origen, [...], hicieron que el parque fuera
autor cita apartes de la Historia del progreso y desarrollo (1981), su au- un gran receptor de gentes y, como
teatro en Medellín, y vejeces, de tor Jorge Restrepo Uribe expresa: consecuencia de ello, se convirtió
Eladio Gónima: en un sitio de trabajo informal,
Visité el parque, que con frecuen- muy desordenado. [pág. 126]
De fines del 44 y principios del 45 cia está muy florecido, con gran
comenzamos a ver un movimien- variedad de rosas. En el centro, [...] A principios del siglo XXI, en
to inusitado en lo que respecta al la estatua del Dr. Pedro Justo el marco del parque Berrío se en-
progreso material de la ciudad. Berrío, gobernador de Antioquia cuentran los siguientes edificios:
de 1862 a 1875. El lado oriental Constain, Mariscal Sucre, Gu-
El ilustrado súbdito británico Sr. del parque presenta un aspecto tiérrez, Henry, Rémington (anti-
Tyrrel Moore, domiciliado aquí y interesante, con el amplio atrio, la guo edificio de la Compañía Co-
propietario de la mayor parte de catedral y los edificios modernos lombiana de Tabacos), Banco de
los terrenos de lo que hoy se lla- que la complementan. [pág. 55] Colombia, Banco de la Repúbli-
ma Villanueva, cedió generosa- ca, Banco Colpatria, edificio Eva,
mente lo necesario para calles y Tristemente en Colombia hemos Banco Popular, edificio Bolsa de
la gran Plaza de Bolívar [...] visto las antaño modestas plazas Valores.

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ARQUITECTURA RESEÑAS

En el interior se encuentra la es- En la primera parte, el libro apor- El aumento del poder adquisitivo
tación parque Berrío del Metro. ta información que sirve como mar- y el contacto con Inglaterra, Francia
[pág. 127] co de referencia para poder visualizar y los Estados Unidos, generó cam-
los cambios que se dieron en la épo- bios en los hábitos de vida y desper-
Entretenido y muy bien documen- ca de transición que vivió el país, des- tó en la elite de la capital el deseo de
tado este texto, la crónica del paso pués de alcanzar la ansiada indepen- transformar el aspecto de la ciudad.
del tiempo de una ciudad a través dencia de la corona española. Bogotá, además del reordenamiento
de su parque principal. Respetuoso, urbano, experimentó las bondades
intenta no tomar partido en ningún del establecimiento de los servicios
caso y se apoya en una extensa bi- de acueducto, luz y alcantarillado. Se
bliografía que complementa al final diseñaron y construyeron nuevas
de la edición con un anecdotario y vías y se acogió el tranvía (primero
relatos sobre la plaza Mayor y el de tracción animal y luego eléctrico),
parque Berrío a lo largo de los años. como medio de transporte público.
En forma lenta la fisonomía de la
J I M E NA M O N TA Ñ A capital se fue modificando y, poco a
CUÉLLAR poco, la pequeña aldea se convirtió
en una urbe moderna con marcada
influencia europea.
La nueva concepción estética
abonó el terreno para el surgimien-
Los cambios to de actividades económicas rela-
cionadas con el comercio de nove-
no se dan sólo La nueva situación histórica obli- dosos materiales de construcción
en apariencia... ga al gobierno de aquel entonces a que, además de favorecer el cambio
realizar reformas sustanciales, con de apariencia de la ciudad, genera-
el fin de lograr una rápida integra- ban una clara diferenciación social.
Repertorio ornamental
ción a los mercados internacionales. El ladrillo y el cemento desplazaron
de la arquitectura de época republicana Una de las primeras medidas fue la cal y el adobe. El hierro fundido
en Bogotá modificar la estructura económica se empleó en la estructura de obras
Hugo Delgadillo (investigación heredada de la colonia, para esta- civiles y en las edificaciones en ven-
y textos) blecer relaciones con nuevos socios tanas, rejas y barandas. El vidrio se
Alcaldía Mayor de Bogotá, Instituto comerciales como Inglaterra, Fran- instaló en las viviendas de las fami-
Distrital de Patrimonio Cultural, cia y los Estados Unidos. lias más acaudaladas. Aparecieron
Bogotá, 2008, 133 págs. La libre empresa y el librecambio las tabletas de arcilla con figuras
favorecieron el ingreso definitivo de geométricas y motivos vegetales y la
A finales del siglo XIX y principios del la joven república a la economía madera recubrió los pisos de la alta
siglo XX, el país experimentó una se- exportadora, asentada al inicio en el sociedad bogotana. Otros materia-
rie de cambios que marcaron el rom- comercio de tabaco, algodón, cuero, les como el mármol y el papel de
pimiento con la herencia colonial y ganado, oro, plata, quina, añil y café. colgadura fueron determinantes en
dieron paso a la renovación en mu- El nuevo enfoque de la economía el desarrollo de las nuevas propues-
chos aspectos de la vida nacional. hizo evidente la necesidad de mo- tas urbanas. Su función, netamente
El historiador Hugo Delgadillo dernizar la infraestructura del país. ornamental, consolidó la nueva apa-
nos muestra la evolución de Bogotá Desarrollar vías de comunicación riencia de la ciudad que reflejó en
durante ese periodo, centrándose en era de vital importancia, razón por sus construcciones, de diversas in-
la transformación de la arquitectu- la cual se organizó la navegación a fluencias, el espíritu de las ideas de
ra y en lo que ello implicó. vapor por el río Magdalena y se ini- la vida republicana.
En su libro Repertorio ornamen- ciaron los trabajos de construcción La importancia de la ornamenta-
tal de la arquitectura de época repu- de la red ferroviaria, gracias al apor- ción en la arquitectura republicana,
blicana en Bogotá, Delgadillo con- te de capital extranjero, en su ma- vista a través del trabajo de Luigi
densa cincuenta años de historia yoría estadounidense y británico. Ramelli y su familia, es la informa-
material de la capital, trabajo que La dinámica de la economía fo- ción que encontramos en la segun-
presenta estructurado en tres gran- mentó la llegada a la capital de nu- da parte del libro.
des bloques que resumen el trans- merosas familias de campesinos, ha- La decoración y la apariencia
currir de la vida en Bogotá entre cendados, militares, terratenientes y cumplieron un papel trascendental
1880 y 1930, periodo de florecimien- comerciantes quienes supieron apro- en las obras de construcción y
to que determinó la modernización vechar la oportunidad del momento remodelación que se estaban efec-
de la ciudad. para fortalecerse económicamente. tuando en la ciudad en esos años

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RESEÑAS ARQUITECTURA

de florecimiento. La nueva arqui- yeso, la elaboración de cielos ra- delos, la tonalidad, la presenta-
tectura, concebida como símbolo de sos bajo el sistema staff y la he- ción y los acabados de las piezas
progreso y de rechazo al modelo co- chura de cornisas con cal hidráu- distintas, terminadas en blanco.
lonial, favoreció la llegada de inge- lica. [pág. 91] En algunos casos se adhirieron
nieros, arquitectos, técnicos y artis- dorados y eventualmente se em-
tas que impulsaron el desarrollo de Luigi Ramelli vivió en Bogotá has- plearon el oro y plata para exal-
nuevas obras y propiciaron la for- ta 1911. De sus diez hijos, sólo tar los volúmenes y los detalles de
mación de profesionales. Colombo y Mauricio siguieron sus las piezas decorativas. [pág. 103]
pasos y permanecieron en el país
después de haber partido su padre. Las técnicas aprendidas en cuanto al
La obra de Luigi Ramelli continua- manejo del yeso, del cemento y de
ba en Colombia a través del trabajo los morteros yeso-cemento-piedra,
de sus hijos y del de sus discípulos. hicieron posible el empleo de mode-
El lenguaje del repertorio orna- los en bajo, medio y altorrelieve, en
mental, sus principales motivos, fi- una profusión de piezas decorativas
guras, modelos y significados es el que se pueden agrupar en tres tipos
tema que el autor trata en la tercera de motivos: los zoomorfos, en un sin-
y última parte del libro. número de representaciones; los
Los diseños ornamentales que se antropomorfos, destacándose los
integraron a la nueva arquitectura rostros femeninos y las figuras de án-
fueron concebidos con la intención geles y arcángeles; y los fitomorfos,
de reproducir las tendencias euro- considerados como el recurso orna-
peas; su utilización en fachadas e mental más utilizado y con mayores
Luigi Ramelli fue el primer orna- interiores ayudó a consolidar el cam- representaciones en las artes deco-
tista con estudios universitarios que bio de apariencia de la ciudad y a rativas de la época republicana.
llegó al país en 1884, después de ga- reafirmar la diferencia de clases so- El libro Repertorio ornamental de
nar un concurso en Italia, organiza- ciales en Bogotá. la arquitectura de época republicana
do por el cónsul de Colombia en en Bogotá es un aporte significativo
Roma. El gobierno contrató sus ser- del autor en la tarea de profundizar
vicios como profesor de ornamenta- en el reconocimiento del patrimonio
ción, dando así un paso importante mueble de la ciudad, una labor ex-
en la consolidación de las políticas tensa que, sin duda, debe continuar.
establecidas con el fin de transformar
el paisaje urbano de la capital. LETICIA RODRÍGUEZ
Ramelli desplegó su saber y su MENDOZA
arte en su trabajo, acogido por la so-
ciedad bogotana como signo de dis-
tinción y buen gusto. Todo su cono-
cimiento y manejo de la temática
ornamental quedaron plasmados en Contra el polvo
las obras en las que participó y en
su invaluable labor como docente en
y el olvido
la Sección de Ornamentación de la
Escuela de Bellas Artes, semillero La Compañía de Cemento Samper.
de artistas que encontraron aportes La ornamentación aportaba be- Trabajos de arquitectura 1918-1925
valiosísimos en las enseñanzas del lleza y simetría, permitía recrear los Fernando Carrasco Zaldúa
maestro. ambientes, crear una sensación de Bogotá, Apraa, Corporación La
amplitud y le imprimía una identi- Candelaria, Editorial Planeta, 2006,
Dio a conocer en el país el em- dad particular a las construcciones 114 págs., il., planos
pleo del yeso como material para que ostentaban la nueva tendencia
realizar motivos decorativos, la estética.
elaboración de piezas ornamen- La transición del siglo XIX al siglo
tales en cemento y en piedra ar- El eclecticismo generado por el XX estuvo marcada por grandes
tificial —cemento piedra—, la téc- empleo de modelos de diversos transformaciones económicas, polí-
nica de pintura al óleo imitación estilos y tendencias, expresó una ticas, institucionales y sociales, as-
piedra, la realización de cielos rica combinación de propuestas pectos sobre los que existe un buen
rasos de enchuscado y embarra- que incluyó el diseño de los cie- número de investigaciones adelan-
do de materia orgánica con cal y los rasos, el excesivo uso de mo- tadas por historiadores y estudiosos

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ARQUITECTURA RESEÑAS

de las ciencias sociales, quienes con constructivos y estructurales como como acueducto, transporte, alum-
su trabajo, recogen una parte impor- esqueletos en hormigón armado, brado de vías, teléfono y energía
tante de la historia nacional: el paso techos planos, instalaciones eléctri- eléctrica regular, necesidad que abrió
a la industrialización, periodo de re- cas y el empleo masivo de materia- el camino a los hijos y sucesores de
novación que se expresa también en les modernos como el cemento tipo Miguel Samper Agudelo, para ser
la arquitectura y el urbanismo, sím- Pórtland y productos manufactura- actores fundamentales en el desarro-
bolos del progreso republicano, has- dos” (pág. 15). llo de la nueva ciudad; al inicio, con
ta ahora, poco examinados por los Para seguir las huellas de la Com- la creación de la Compañía de Ener-
investigadores, debido a la ausen- pañía de Cemento Samper y sus gía Eléctrica de Bogotá, empresa que
cia de documentos que permitan su aportes a la arquitectura de princi- implicó el desarrollo de una obra de
estudio. pios del siglo XX, Carrasco Zaldúa ingeniería inmensa para la época: las
comienza por explorar “La ciudad compuertas para la represa de Alica-
republicana e industrial”, título del chín, proyecto que requirió grandes
primer capítulo en el que el autor, cantidades de cemento, material que
“[...] atiende a las circunstancias eco- debió ser importado de Dinamarca,
nómicas, políticas y sociales y a las los Estados Unidos y Canadá, a pre-
innovaciones tecnológicas que inci- cios muy elevados.
dieron en la organización y produc-
ción de la factoría y en su actividad
constructora [...]” (pág. 13).
Uno de los factores de mayor
influencia en la modernización del
país fue el auge de la economía ca-
fetera, que permitió la acumulación
de “capital-dinero” en un cerrado
grupo de empresarios, quienes im-
pulsaron la industrialización me-
diante la creación de fábricas, ferre-
Para llenar este vacío, en 2001 se rías, hidroeléctricas e ingenios
inició en la Universidad Nacional de azucareros, complejos que por su
Colombia el proyecto de rescate de localización urbana se convirtieron
documentos relacionados con la ar- en motor para el desarrollo de las
quitectura de comienzos del siglo XX principales ciudades colombianas.
en Colombia. Como resultado de El crecimiento de estos centros de
este esfuerzo, se han recuperado cin- mercado industrial determinó un El segundo capítulo del texto de
co archivos, entre ellos, el de la cambio urbano, dentro del cual la Fernando Carrasco Zaldúa, está de-
Compañía de Cemento Samper, in- fábrica surgió “como una novedosa dicado a la historia de la creación de
dustria familiar, ligada en forma es- tipología arquitectónica para reem- la Fábrica de Cementos Artificiales,
trecha al proceso de modernización plazar los viejos talleres artesanales luego Compañía de Cemento Sam-
que experimentó el país en las pri- y domésticos” (pág. 20). per, y su consolidación como empre-
meras décadas del siglo pasado. Su Durante los dos primeros dece- sa generadora de progreso y bienes-
historia, sus logros y sus aportes es- nios del proceso de industrializa- tar, no sólo para la ciudad y sus
tán condensados en el libro La Com- ción, el desarrollo de Bogotá fue habitantes, sino también para los tra-
pañía de Cemento Samper. Trabajos notable: el trazado urbano se modifi- bajadores del complejo industrial,
de arquitectura 1918-1925 que nos có, se reordenaron las calles, se quienes además de tener una fuente
presenta Fernando Carrasco Zal- remodelaron las plazas coloniales, se de empleo segura, contaban con
dúa, actual director de la Asociación crearon paseos y avenidas y el espa- beneficios que cobijaban a sus fami-
pro Rescate de Archivos de Arqui- cio público se transformó con pasa- lias, pues los Samper, además de ser
tectura (Apraa). jes comerciales y parques conmemo- empresarios con visión, eran filán-
Valiéndose del patrimonio docu- rativos y de diversiones. La ciudad tropos natos, rasgo que los llevó a
mental parcialmente conservado, el comenzó a mostrar un marcado cre- crear escuelas, cajas de ahorro, sa-
autor reconstruye la historia de los cimiento en sentido norte-sur, sien- natorios y vivienda para sus obreros,
principales trabajos de arquitectura do el eje norte el de mayor progre- material humano sin el cual habría
republicana realizados por el Depar- so. El auge de la capital exigía sido imposible, primero, la genera-
tamento de Construcciones de la grandes obras públicas de salubri- ción de energía, y luego, la fabrica-
antigua Compañía de Cemento dad, canalización y alcantarillado, ción de cemento en el país y el
Samper, obras “[...] técnicamente pavimentación de calles y un mejor desarrollo posterior de productos
innovadoras, con nuevos sistemas suministro de servicios públicos derivados como tubos de concreto,

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RESEÑAS ARQUITECTURA

baldosines, baldosas para pavimen- de 1910. De manera lamentable no obras con las que se impulsaba el
to, bloques para construcción, alber- existen planos del proyecto, razón uso de los prefabricados y los ce-
cas, pozuelos y tanques para agua. por la cual se desconoce quién fue mentos que la empresa producía.
en realidad el arquitecto proyectis- Los principales trabajos de arqui-
ta de la obra. tectura republicana realizados por la
En 1912, el cemento producido en Compañía de Cemento Samper en-
Colombia había alcanzado un alto tre 1918 y 1925, se encuentran con-
grado de calidad; sin embargo, exis- signados en el quinto capítulo.
tía desconocimiento de su aplicación.
Para resolver el problema, las direc-
tivas de la fábrica decidieron traer
de España a Mauricio Jalvo, exper-
to arquitecto, constructor y contra-
tista, quien llegó al país en compa-
ñía de un grupo de técnicos, para
enseñar el uso correcto del material.
En ese mismo año, se encomen-
dó a la fábrica la construcción de una
edificación en hierro y cemento para
El recuento de las primeras cons- la compañía del Molino de la Unión,
trucciones en cemento armado, lo obra que se levantó en la esquina
encontramos en el tercer capítulo del suroriental de la llamada Terraza
libro. La historia se remonta a la ce- Pasteur, siendo éste “[...] el primer
lebración del primer aniversario de edificio en altura de la ciudad con
la independencia, festejo organiza- cimentación y estructura portante
do por una comisión nombrada por en cemento reforzado [...]” (pág. 45). Una larga lista de proyectos de
decreto. Sin duda, el gran evento de Esta construcción, diseñada y diri- ingeniería, arquitectónicos y urba-
la conmemoración fue la Exposición gida por Mauricio Jalvo, fue demo- nos forman parte del inventario de
Nacional de Industria, Agricultura y lida en 1979 y de ella sólo quedan las obras desarrolladas por el Depar-
Bellas Artes realizada en el Bosque algunos registros fotográficos, pues tamento de Construcciones de la
Izquierdo, conocido hoy como Par- los planos no se conservaron. Compañía de Cemento Samper, tra-
que de la Independencia. En el capítulo cuarto del libro, el bajos en los que se “[...] utilizaron
Dentro del conjunto de los pabe- autor se concentra en la razón de ser profusamente los productos de la
llones, diseñados con la intención de de la Compañía de Cemento Samper, fábrica de cemento y de su Depar-
imitar las grandes exposiciones uni- sociedad comercial anónima que sur- tamento de Manufacturas como
versales efectuadas en Europa y los gió como tal en 1916, debido a la insumos de construcción, especial-
Estados Unidos a finales del siglo expansión de la fábrica de cemento mente el hormigón armado y con-
XIX y principios del XX, se destacaba en la actividad constructora, terre- creto, innovando técnicamente la
el Pabellón Samper, construido por no en el que incursionó como pio- arquitectura [...]” (pág. 56). Por des-
el grupo empresarial para hacer pre- nera en 1910. gracia, el material de archivo de es-
sencia como pioneros de dos empre- Para hacer frente a los retos que tas obras no es significativo y los pla-
sas decisivas para el desarrollo: la imponía el éxito de la compañía, la nos de diseño y construcción de
Empresa de Energía Eléctrica fun- empresa se vio en la necesidad de todos los proyectos de la compañía
dada en 1900, y la Fábrica de Ce- organizar dos divisiones especiali- no se conservaron; tan solo treinta
mentos establecida en 1909. zadas: el Departamento de Manu- y ocho lograron sobrevivir al tiem-
El Pabellón Samper o Kiosco de facturas de Cemento, encargado de po, la mayoría de ellos sin datar.
la Luz, llamado así porque en su in- la producción de prefabricados; y De las construcciones desarrolla-
terior albergaba la planta de ener- el Departamento de Construccio- das por la Compañía de Cemento
gía eléctrica que alumbraba la tota- nes, con el cual oficializaba “[...] su Samper, Carrasco Zaldúa se refiere,
lidad de la exposición, fue creado actividad como empresa de diseño en detalle, a doce de ellas que cuen-
con el propósito de “promover el arquitectónico, edificadora y de ur- tan con un soporte documental que,
cemento armado como novedoso banización [...]” (pág. 48). Este De- aunque no es completo, enriquece
sistema constructivo y estructural partamento contaba con una Ofici- la reconstrucción de la historia de
[...]” (pág. 41), constituyéndose, no na de Dibujo y Construcciones y un estos trabajos, algunos de los cuales
sólo en la primera obra de la ciudad equipo de profesionales compues- ya no existen, pero otros “[...] aún
realizada por completo en cemento to por ingenieros civiles e ingenie- permanecen en pie en la ciudad y
armado nacional, sino también en el ros arquitectos, quienes tenían a su han sido declarados monumentos
único vestigio de la gran exposición cargo el diseño y ejecución de las nacionales, inmuebles o sector de

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L I T E R AT U R A RESEÑAS

interés cultural del Distrito Capital vieron que venir los negros, cuya cho del territorio, es el reclamo por
o de conservación arquitectónica” influencia perdura en nuestros una patria que se escapó de la reali-
(pág. 57). sentimientos. Por fortuna, el co- dad. Los colombianos han sido ex-
El libro de Fernando Carrasco lonizador fue portugués, no ho- pertos en convertir al país en un in-
Zaldúa no sólo reconstruye la his- landés. Si hubiera sido holandés, fierno para sus propios habitantes, y
toria de la Compañía de Cemento continuaríamos separados indios, desacreditarlo ante el mundo. Todo
Samper y sus obras de arquitectura; blancos y negros, con tres nacio- lo cual trae el desánimo que se ob-
también repasa un periodo impor- nes en el mismo territorio. El por- serva en el abandono del sector pri-
tante de la historia nacional. tugués, con el mestizaje, confor- mario, en la industria y el comercio
mó la identidad del Brasil. Antes que han venido a quedar en manos
LETICIA RODRÍGUEZ de la Ley Áurea hubo la llamada de extranjeros (80%) y, en general,
MENDOZA Ley de vientre libre y la llamada el atraso económico y cultural.
Ley de los sexagenarios. Etapas En las artes y las letras, lo mismo.
de abolición, no conquista de los No se pasa de las ingenuas preten-
negros que, aun después de la siones. La época de los respetables
abolición, muchos permanecie- maestros pasó a la historia. Pobreza
Los antagonismos ron en las haciendas, y tantos de sobre pobreza, ni en lo material ni
nosotros tuvimos amas de leche en lo intelectual tiene respaldo el fu-
étnicos y culturales negras. No hay, entre los de mi turo. Consecuencia: la mediocridad
generación, alguno que no haya en todo, la irresponsabilidad y lige-
Biblioteca de literatura
tenido de su infancia el recuerdo reza propias del desorden.
afrocolombiana cariñoso de un buen negro servi- Entre los empeños nacionales
Diecisiete autores. Dieciocho títulos. dor, o de una negra maternal. está el de exterminar, por todos los
Diecinueve volúmenes Nuestra historia continuó así. De medios posibles, a las poblaciones
Ministerio de Cultura, Bogotá, 2010 la colonia a la independencia; del indígenas y descendientes africanos.
imperio a la república. El Estado presenta leyes que los
protegen. Permanecen escritas en
Esta reseña tiene lugar con motivo Bogotá, empastadas en el archivo
de la publicación por el Ministerio del Capitolio. No llegan a las leja-
de Cultura de la denominada Biblio- nías donde están acorralados en la
teca de literatura afrocolombiana. miseria los primitivos habitantes,
Proyecto de una ministra “de color”, verdaderos dueños en derecho, y las
sin la cual no hubiera sido posible, poblaciones llamadas de color, que
como antes nunca lo fue. por su trabajo deberían por lo me-
Refiriéndose al cúmulo de violen- nos formar parte de la nación. Los
cias que destrozan a Colombia, “blancos” (mestizos en realidad),
Geraldino Brasil anota: son los invasores y como tales im-
ponen su arbitrario poder. Donde
Realmente, este nuestro querido campea la injusticia generalizada no
Brasil es diferente. Desde su ori- podrá surgir civilización alguna que
gen. Nuestra buena suerte comen- ofrezca seguridad y futuro para to-
zó con un descubridor portugués. dos. Guerra interminable, eso es lo
Si no hubiera sido así, no tendría- que se ha engendrado y se procura
mos esa morenidad brasilera, esa mantener para beneficio de quienes
disposición natural, ese senti- Gilberto Freyre en su Interpretación aprovechan el desastre. Fraccionado
miento especial y esa habilidad del Brasil y demás tratadistas, como a muerte entre “blancos”, negros, in-
(jeito) para resolver las cosas. Otto Morales Benítez, destacan esa dígenas, y demás subdivisiones exis-
Nuestros indígenas no sabían de particularidad de convivencia del Bra- tentes por motivos bélicos, Colombia
nada como Eldorado, y no se sil, que resulta ejemplar por darse en es un país especializado en dividir,
habían formado para civilizacio- tan inmenso y poblado territorio separar, odiar y perseguir. Carece de
nes como los incas o los mayas. (unos doscientos millones), con migra- razones políticas que avalen un su-
No opusieron resistencia. Asistie- ciones de muy distinta procedencia, puesto proyecto de “unidad nacio-
ron a la primera misa. Su resis- disparidad social y periodos aciagos. nal”. Se asimila con más facilidad a
tencia fue pasiva. No se sujetaron Colombia, en doscientos años de los extranjeros que a los propios na-
al trabajo esclavo. Creo que fue república “democrática”, no ha sido cionales, siempre segregados por toda
esa resistencia pasiva lo que mu- capaz de conformar una nación res- clase de discriminaciones.
cho contribuyó a la grandeza del petable, querida por sus habitantes. En cuanto a los indígenas, están
Brasil. Porque, gracias a ella, tu- Lo que se escucha, a lo largo y an- temáticamente fuera de esta rese-

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RESEÑAS L I T E R AT U R A

ña, referida a los descendientes sal desde siempre, cuando la huma- cibe como parte de la gran campaña
africanos, aunque por ser poblacio- nidad estaba constituida por pueblos de lectura emprendida en todo el
nes no sólo marginadas, sino perse- dispersos. El origen de ese rechazo país por autoridades y organismos
guidas, su desgracia las une en la ha sido el miedo y la instintiva de- de diversa índole. Campaña falaz
consideración común de su mala fensa de ese gran gusano pelado que porque, si el propósito fuera verda-
suerte. En Gilberto Freyre se lee que es el hombre. dero, empezaría por el precio de los
el emperador del Brasil adoptó en A indígenas y negros les niegan libros, cada vez más caros a causa
1845 un plan muy amplio para ocu- la inteligencia porque les negaron de los múltiples impuestos acumu-
parse de los indios. Comprendía el la instrucción, como antes les habían lados sobre la industria editorial en
estímulo del matrimonio entre los negado el alma. El reconocimiento su conjunto. El presidente Belisario
portugueses y los indios, y la instruc- a sus artesanías es únicamente para Betancur, que tantas cosas buenas
ción y la ayuda en forma de aloja- comprárselas al menor precio posi- intentó sin suerte, procuró corregir
mientos, herramientas, ropas y me- ble y venderlas a los turistas al ma- con inteligencia y sin aspavientos los
dicinas, y también el derecho de los yor precio posible, ojalá en dólares. viejos resabios que se oponen a la
indígenas a adquirir tierras fuera de El reconocimiento superficial a su cultura popular. La siguiente admi-
las reservas. Hace de ello 166 años. folclor es sólo por lo que en él se nistración restituyó los impuestos, y
Compare usted. halla de pintoresco y el misterio que el problema regresó a su origen. Las
se le atribuye, dado que el sentido campañas actuales son sólo bulla
de esas culturas escapa por lo co- propagandística, que no actúa sobre
mún a la ignorancia del observador las causas del fenómeno. Colombia
desprevenido. es excepcionalmente diestra en en-
El término negro es calificación redar los conceptos, con la malicia y
despectiva errada. El color original mala fe que distingue todos nuestros
de la humanidad, nacida en África, actos. A no ser que la verdadera in-
es el generalizado como “negro”. tención sea, no la lectura, sino la
Los que subieron hacia tierras frías venta de los libros en defensa de una
se destiñeron, es decir, perdieron la industria amenazada.
melanina, que es una protección
natural contra los efectos del sol,
resultando así la fatua raza blanca,
olvidada de su color original.
El calificativo afrocolombiano
resulta igualmente errado, con pro-
La mayoría de los portugueses pósito discriminatorio. Si son naci-
que descubrieron y colonizaron Bra- dos en Colombia, de padres nacidos
sil —continúa Gilberto Freyre— sa- en Colombia, deben ser llamados
bían por sus leyendas que un pueblo simplemente colombianos, sin más,
moreno puede ser superior a uno como los hijos de extranjeros, naci-
blanco, como lo habían sido los mo- dos en Colombia, son de hecho re-
ros en Portugal y España. En Colom- conocidos como colombianos.
bia, indígenas y negros sólo han sido La colección comprende narra-
víctimas del mismo exterminio apli- tiva (novela y cuento), poesía, en-
cado a las especies animales, de lo sayo y folclor, presentada con no-
cual hoy ni siquiera nos dolemos. tas biográficas y prólogos de análisis
Nada extraño, si se considera que, crítico, más información comple-
hasta principios del siglo XX, el ha- mentaria como sucintas reseñas de En el primer volumen, La bruja
cendado tenía en su fundo, marca- las obras, lexicones y conceptos en- de las minas, Gregorio Sánchez
dos con su hierro, tantas vacas, tan- tresacados de autores diversos. La Gómez expresa: “La humanidad ha
tos caballos y tantos negros. El autor selección fue realizada por un co- sido, es y será alucinada incurable y
de la reseña conoció en el Chocó a mité editorial designado para la permanente de sus propios anhelos
una esclava negra marcada. Ahora ocasión. Incluye un tomo didáctico de misterio y maravilla; el milagro y
tenemos en la literatura colombiana, (XIX), denominado Manual intro- la fábula ejercerán siempre sobre
gracias a la iniciativa de la ministra ductorio y guía de animación a la lec- ella poderosa fascinación. Por eso es
de Cultura, y porque a veces las co- tura, con orientaciones para el lec- crédula y soñadora, y la superstición
sas salen al revés, tantos novelistas, tor no relacionado previamente con cala tan hondo en su alma”.
tantos poetas y diecisiete negros. el asunto. Narración de tipo histórico, en el
El rechazo de unos grupos a otros Además de divulgación de las estilo de su época, contó con la suer-
por distintos motivos ha sido univer- obras escogidas, la biblioteca se con- te de haber sido adaptada como

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L I T E R AT U R A RESEÑAS

telenovela por Caracol Televisión. El editor agrega un prólogo ex- que viajaba al Canadá, y que deja-
La filmación de escenas locales se plicativo que recuerda someramente ba instrucciones con su madre para
realizó en Marmato, en los años la inicial presentación, realizada en que yo ocupara su casa cuando re-
1981-1982. Esto destacó la impor- la isla por iniciativa del Banco de la gresara a la isla. Que todo estaba a
tancia de la obra, sin lo cual hubiera República. El poeta Verano Brisas mi disposición, menos las llaves de
pasado ignorada porque, además de y este cronista esperábamos en el la puerta, porque en Providencia las
denuncias como el atropello del go- hotel al vehículo que nos recogería puertas no tenían llaves.
bierno y sus agentes sobre gente tra- para conducirnos a un colegio don-
bajadora, contiene descripciones de tendría lugar el acto a temprana
que la hipocresía y la envidia consi- hora de la noche. A las cuatro em-
deran “subidas de color” por la ví- pezó el aguacero diluvial. Una tor-
vida pintura de sus bailes rituales: menta oceánica, digna de un cuento
“Una dicha animal, salvaje y prima- de Robinson-Bent. Todo alrededor
ria; una felicidad orgánica, que nin- se veía inundado. A las siete conclui-
guna ley contiene o limita, echan mos que nadie habría podido asis-
afuera los instintos. En el paroxis- tir, y deberíamos permanecer allí. La
mo se han arrancado todos las ro- sorpresa fue grande cuando apare-
pas, y están allí, verdaderamente ció navegando un bus que venía por
desnudos, porque lo están del cuer- nosotros. El conductor nos explicó
po y del alma, porque los alcoholes amablemente que toda la isla esta-
disolvieron la máscara del pudor, ba en el colegio, esperándonos. Que
levantando en cambio, del fondo, el él nos llevaría hasta el lugar más cer-
sedimento oscuro de la bestialidad cano posible, desde donde podría-
agazapada”. mos caminar con el agua no más arri- El volumen X (140 págs.), recoge
ba de las rodillas. Y con la tempestad la poesía de Jorge Artel (seudónimo
encima. Así lo hicimos, en vista de de Agapito de Arcos), con el consa-
las circunstancias, tratando de pro- bido, desangelado y bostezable aná-
teger los papeles. Un aplauso cerra- lisis académico que designa al autor
do nos recibió. No sólo nosotros ve- como “hablante lírico”.
níamos de nadar. Como las gentes Artel fue tenido en gran conside-
no cabían bajo techo, pero tampoco ración en cuanto “hablante lírico” a
podían retirarse, aquello parecía un mediados del siglo XX. Mi profesor
naufragio. Para corresponder al pa- de literatura, don José Álvarez
ciente auditorio se dio la conferen- Patiño, a quien me complace citar,
cia, y se leyó un cuento de Lenito: me enseñó los cuatro poemas de
Dile que... me morí de vieja. Obra Artel por los cuales recibía la valo-
maestra que no puede leerse sin con- ración de la crítica. Pasados los años,
moción, si es que se tiene sensibili- Artel no supera esos poemas inicia-
dad literaria. Desde entonces cons- les. Se dedicó a la efímera poesía de
tituye ejemplo permanente en los reivindicación social. Pero esos cua-
Escrita por cuadros en veinte ca- talleres de poesía, porque el cuento tro textos inolvidables le merecen el
pítulos (184 págs.), la obra concluye y la poesía están en la cercanía de título de poeta: Negro soy, Velorio
muy en alto con la verídica y con- un mismo género. Y también leímos del boga adolescente, Bullerengue, y
movedora historia de la bruja em- Puertas circulares al viento, de la Mr. Davi. Lo demás es relleno para
brujada: “Aspasia ha muerto, sí. Por misma categoría que todos los rela- engordar libros.
el alma del minerío corre un hondo tos del autor, mientras escampaba. El volumen XI (174 págs.), está
estremecimiento, semejante a largo Pero no escampó. Poco a poco, sin dedicado a Helcías Martán Góngora,
alarido silencioso”. saberse cómo, el público fue des- nacido en Guapi. El prólogo dice que
El volumen VII (124 págs.), dedi- apareciendo y después el autobús dejó 77 obras entre poesía, novela,
cado a Lenito Robinson-Bent, de la regresó por nosotros. El hotel esta- cuento y ensayo. Recoge una selec-
isla de Providencia, es la segunda ba a oscuras y entramos a tientas, ción en la que pocos poemas sobre-
edición de su obra Sobre nupcias y pero felices de haber visto un pue- salen: Bunde para Manuel Cuenú,
ausencias, publicada en la colección blo capaz de ahogarse por salvar un Ritmo negro, Bunde, Negro y Berejú.
Guberek, Bogotá, 1988. Precioso e poema. Guapi es una de esas poblaciones
inolvidable libro, legado de un gran Continué la relación con Lenito que, por su ubicación e incapaces de
escritor. Aumentado con otros rela- durante algún tiempo y, entretanto, sobrevivir por sí mismas, necesitan
tos, su inclusión en esta biblioteca él construyó una casa en la isla. Cier- ayuda. A falta de la del propio país,
era imprescindible. ta vez me llamó a Bogotá. Me dijo se acude a la caridad internacional.

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RESEÑAS L I T E R AT U R A

Ésta requiere intermediarios, los va. Se supone que veremos la en- tes imposibles. Escribe: “Llegará la
intermediarios hay que pagarlos, y trada de un camino para llegar a la hortelana primavera / con su trigal
al fin todo se diluye en la distribu- población. Estábamos mirando, de sueños y alegría”. Nada de eso:
ción de porcentajes, comisiones, gas- cuando de pronto sale de entre los en su tierra, ni trigales, ni huertas,
tos de funcionamiento, y todos los árboles, por sorpresa, un bullicioso ni alegría. Se hacen camas a metro y
etcéteras que se cuelgan a esta clase grupo de nueve niños que se ofre- medio de altura para sembrar unos
de recursos. cen para conducirnos. Tenía Vera- tomates y cebollas que las plagas no
Martán Góngora no era pobre, no entonces una larga barba, sanda- dejan pelechar. En el Chocó hay
pero la pobreza resulta ser buen lias y aspecto de santón. Cada niño hambre, para negros e indígenas, si
motivo de inspiración para los poe- lo tomó por un dedo, y lo llevaron es que no lo sabían. La mítica ale-
tas. También cantó al mar, al amor, en procesión hasta el pueblo. Nos gría del negro es una falsa y mal in-
y todas esas cosas que cantan los hicieron recorrer sus calles, y mu- tencionada idea del blanco, para
poetas. Mucho en mi niñez le debo chas personas salían de las casas y comprobar que los negros son estú-
a él, por lo cual le estoy reconocido. se arrodillaban frente a Verano, pi- pidos, que mientras más los acosan
Todo lo que verdaderamente sé de diéndole que se quedara en el pue- más se ríen. No tienen nada de qué
poesía lo aprendí antes de los diez blo. Querían instalarlo en la aban- estar alegres. Gonzalo Arango escri-
años. Después se formó el enredo. donada casa cural. Contaron que bió una novela sobre eso. Se llamó
desde hacía mucho tiempo carecían Punta de cielo. El original se perdió
de sacerdote, porque el último que con los demás papeles del profeta.
tuvieron era un falsario bribón, que “Qué bueno que se perdió”, dirán
se robó la plata y una muchacha con los que viven de ocultar la realidad
la cual desapareció. Llegaron las para que no se sepa porqué es que
cuatro de la tarde y nos mantenían estamos tristes y desconsolados, con
rodeados para impedirnos regresar. un plátano hueco en la mano.
Verano explicaba que él no era reli-
gioso, pero las gentes le prometían
que en el pueblo estaría bien, y que
por favor se quedara. Nos llevaron
a la iglesia para visitar al patrón del
Chocó, la imagen del santo ecceho-
mo, pintada al óleo por uno de los
vecinos, con las piernas cruzadas
haciendo carrizo, y con dos ángeles
El volumen XII (106 págs.), repro- a los lados, vivo retrato de niños del
duce la Antología íntima de Hugo seminario de Istmina, que habían
Salazar Valdés, nacido en Condoto. servido como modelos. A las cinco
Para llegar allí desde Quibdó se pasa de la tarde, cansados de la negativa
por Istmina. Al entrar a Istmina, en de Verano, le pidieron la bendición
busca del rastro de mis bisabuelos, y nos dejaron partir. Sorprendidos y
con lo primero que nos encontramos pesarosos iniciamos el regreso. A las
aquel día fue con un hombre asusta- seis, ya oscuro, vimos un gigantesco
do, que, subía, corriendo, por, una, árbol cuyas hojas parpadeaban in- El prologuista del libro, profesor
calle, empinada, para, llegar, al, hos- cesantemente, alumbrando como Fabio Martínez, anota en la página
pital. Una cuchillada profunda le ha- cocuyos. Era un árbol de mariposas. 15: “El Chocó, que se constituyó en
bía cortado la cara verticalmente, y El río Iró huele a piña, porque las departamento tardíamente, en el año
se desangraba. Los viajeros éramos hay silvestres en sus contornos, pero de 1947, pasó del auge a la decaden-
el poeta Verano Brisas, Gildardo son piñas huecas, que sólo tienen el cia; del interés de los viajeros con-
Correa y este cronista. A Gildardo olor. Y hermosos plátanos perfuma- signado en sus crónicas y relatos de
Correa lo mataron en Medellín poco dos, también huecos, porque en la viaje, al olvido. Amén de la corrup-
después, por robarle una camione- selva todo es engañosa apariencia. ción de sus políticos venales, que lo
ta. Es la historia de sangre de este Verano quiso sentarse sobre un tron- han esquilmado a más no poder”.
país, llamado de cafres por el doctor co, pero el guía le indicó que no era En síntesis, Salazar Valdés fue un
Darío Echandía. un tronco, sino una serpiente que versificador con la facilidad de com-
En Istmina se toma una lancha dormitaba. Este relato muestra el poner sobre cualquier tema con sufi-
para bajar por el río San Juan, y lue- origen del poeta Hugo Salazar ciente maestría como para ostentar
go remontar el río Iró hasta Con- Valdés. Curiosamente, nada de eso el rótulo de poeta que siempre lo
doto. La lancha nos deja en una hay en su poesía. Piedracielista en acompañó. “En el afán por buscar su
playita solitaria, a la orilla de la sel- sus comienzos, canta doradas aman- identidad poética (prólogo, pág. 18),

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L I T E R AT U R A RESEÑAS

toma prestado el legado añejo y con- dirigida por Belisario Betancur. Dos desconocido, publicado inicialmen-
servador de la poesía colombiana, amplias ediciones se agotan en po- te por Belisario Betancur, director
que después de Neruda, Huidobro y cos meses, porque los buenos libros de la colección. Años después lo
Vallejo, se había detenido en el tiem- se venden solos. Las malas lenguas, reedita la ministra de Cultura. Si us-
po y les seguía cantando a los came- que no faltan, propalan la especie de ted lo lee, le parecerá mentira.
llos, a los leones y a los cisnes, en un que el soldado no existe, que todo La biblioteca destina 3.554 pági-
país en donde no hay camellos, ni leo- es invención de un nadaísta trampo- nas a la prosa, y 1.848 a la poesía.
nes ni cisnes, y en cambio proliferan so. Después de sus prisiones, invito Todo el acervo de la prosa es perti-
los micos, los lagartos y los sapos”. a Pedro Blas a Bogotá, para darlo a nente, interesante, de evidente im-
El volumen XIII (172 págs.), está conocer en persona. Se muestra portancia. En la poesía, sólo unas
dedicado a Pedro Blas Julio Rome- asustado y tímido, por los motivos pocas páginas, que no formarían un
ro. Es una sorpresa, y otro cuento: que comprenderá quien lea su libro. cuaderno, merecen ser releídas y
Aparece una carta, en un papel Javier Arango Ferrer asegura que recordadas. La poesía es como el
arrugado: “Hermanos. Calle 60, las cartas son de mi autoría. A na- oro: hay que lavar muchas bateas
Bogotá”. La Administración Postal die le gusta creer la verdad. Se pre- para encontrar un gramo. Algunos
la recibe en Riohacha, y la entrega fiere inventar disparatadas historias. se contentan con las marmajas y los
en la dirección anotada: una calle cuarzos. Todo depende de lo que se
de pequeños almacenes que venden busque.
afiches, adornos artesanales, in- De las demás obras que confor-
ciensos, ropa de inspiración hindú, man la colección, algunas fueron
flautas de caña y marihuana sagra- reseñadas en su oportunidad por
da, distinta de la que después fue este Boletín, lo cual excusa nuevo
hierba maldita hasta que los Esta- comentario.
dos Unidos se convirtieron en el La Biblioteca consta de los si-
principal productor mundial. La car- guientes títulos:
ta circula de mano en mano, y un día I. Gregorio Sánchez Gómez: La
llega a mi casa, en el barrio de La bruja de las minas.
Candelaria. Respondo al remitente, II. Arnoldo Palacios: Las estrellas
y se inicia una larga e interesante son negras.
correspondencia con un soldado III. Manuel Zapata Olivella:
preso en una guarnición militar. Changó, el gran putas.
Recibo todas sus cartas, aunque a él IV. Hazel Robinson Abrahams:
no siempre le llegan las mías. Por- No give up, Maan! ¡No te rindas!
que las suyas son enviadas subrepti- V. Carlos Arturo Truque: Vivan
ciamente, por manos amigas, mien- los compañeros. Cuentos completos.
tras que las mías tienen que pasar VI. Óscar Collazos: Cuentos esco-
por las oficinas de control. En Co- gidos 1964-2006.
lombia no funcionan las vías legales. VII. Lenito Robinson-Bent: Sobre
Por eso las gentes tienen que inge- nupcias y ausencias, y otros cuentos.
niarse el modo de hacer las cosas. La VIII. Baudilio Revelo Hurtado:
ineficiencia de la legalidad engendra Pedro Blas regresa a Cartagena Cuentos para dormir a Isabella. Tra-
la corrupción. Extraño país. y se enrola como marinero en un dición oral afropacífica colombiana.
buque mercante pirata. Quiere co- IX. Candelario Obeso: Cantos
nocer mundo. Un día presencia populares de mi tierra. Secundino el
cómo un grupo de marineros, en una zapatero.
disputa, lanza vivo a un compañero X. Jorge Artel: Tambores en la
en las llamas de la caldera. Había noche.
pensado que existía otro mundo, dis- XI. Helcías Martán Góngora:
tinto al que hasta entonces conocía. Evangelios del hombre y el paisaje.
Se equivocaba. El mundo humano Humano litoral.
es el mismo en todas partes. No otra XII. Hugo Salazar Valdés: Anto-
cosa dice la Historia. logía íntima.
Decide permanecer en Cartage- XIII. Pedro Blas Julio Romero:
na. Está desorientado y confuso. Obra poética.
Llegado el momento oportuno Pero tiene un bolígrafo y el papel no XIV. Alfredo Vanín: Cimarrón en
que todas las cosas tienen, hago una escasea. Así es como llega a esta co- la lluvia. Jornadas del tahúr.
selección que se publica en la biblio- lección, con sus desgarrados poemas XV. Rómulo Bustos Aguirre:
teca de bolsillo de Tercer Mundo, y su viejo librito, Cartas del soldado Obra poética.

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RESEÑAS POESÍA

XVI. Guiomar Cuesta y Alfredo paran la posibilidad del pasado” da”, pág. 68) después de un asesina-
Ocampo: Antología de mujeres poe- (Pródigas, 3, pág. 21); “[...] la ansie- to; en una mesa, “como una taza hu-
tas afrocolombianas. dad / que me incitó a partir un día” meante / el poema servido” (pág. 69)
XVII. Rogerio Velásquez: Ensa- (Pródigas, 4, pág. 22). Si el mapa sigue alimentando al mar de la len-
yos escogidos. sentimental es la pérdida, la escritu- gua. Y de cierre un exacto testimo-
XVIII. Manuel Zapata Olivella, ra poética se detiene en las cosas nio (vivo en la muerte, muerto en la
por los senderos de sus ancestros. para constatar que, pese a la pala- vida) sobre la permanencia: “Soñé
Textos escogidos. bra que las recrea, el vacío en el pe- mi epitafio. // No tenía lápida / ni tum-
XIX. Manual introductorio y guía cho (el nido portátil, entonces) rige ba. // Era una simple nota / pegada
de animación a la lectura. esa voluntad1. Elegíaco a más no con cinta / y decía: // Estoy en la bi-
poder, el yo se clava —en una sere- blioteca” (El inmortal, pág.70).
JAIME JARAMILLO na inmolación a lo Drácula— la es- Es un poema que, como el alma a
ESCOBAR taca del recuerdo amoroso en cua- la deriva, en la minuciosa tarea de
tro poemas notables: Poema de la acumular sus talismanes, ha de so-
primera vez (págs. 34-35), Poema de brevivir. Las hojas de todos los ár-
la única vez (pág. 36), Poema de la boles de la biblioteca le pisan los ta-
última vez (pág. 37) y Del amor lones. Obligado está, ni más ni
Alma situada muerto (pág. 38). Los versos, de un menos. La “caída” en la historia ha
pragmatismo irónico (“El amante tenido, me parece, magníficos frutos.
difunto / no tiene ventanilla de re-
Al pie de la letra
clamos”, pág. 38), no pueden ser in- EDGAR O’HARA
diferentes al dolor. El libro que los Universidad de Washington
John Galán Casanova
acoge, El coraz´n portátil (1999), (Seattle)
Universidad Externado de Colombia,
Facultad de Comunicación Social- ofrece distintos estudios de la pa-
Periodismo, Colección Un libro por sión, la posesión, las posturas2. 1. Lo sabemos por una imagen que viene
centavos, Bogotá, 2008, 71 págs. de la aviación: “La memoria es una caja
negra” (pág. 32); “sobrevenir entonces
/ un instante en que la caja negra se abre
Esta antología reúne poemas de tres / y retiene para siempre / un olor, un ges-
to, algún escorzo del cuerpo” (pág. 34).
libros y recoge cinco composiciones
Corazón de fragmentos recuperados.
de un conjunto inédito. El tema ob- 2. Y además un cuento en verso: Sobre
sesivo de muchos poemas, ronda que los contestadores telefónicos (pág. 41).
te ronda, nos devuelve a los veinti- Incluso cuando describe y se resiste a
trés años originales de Galán Casa- “contar”, como sucede en Escenas de
nova y a la caída (un edén para el parque, 3, perdura un aliento narrativo
y de inmediatez: “Hablo por ejemplo /
vecindario) del Almacén Acosta. Las
de la curtida amistad de dos mujeres /
letras que no están en ese primer tí- que acostumbran callejear la vecindad
tulo de 1993 y la vocal que le falta al [...]” (pág. 17). Al respecto, véase la re-
segundo (ALMAC N AC STA / El seña sobre Ay ya (2001) en el Boletín
coraz´n portátil) se corresponden con Cultural y Bibliográfico de la Bibliote-
dos elementos de importancia sutil. ca Luis Ángel Arango, Banco de la
República, Bogotá, vol. XLI, núm. 66,
Por un lado, la calidad de bocetos (o En Celebro los tejados, poema del 2004 (editado en 2005), págs.78-80.
series) de dibujante que tienen algu- primer libro, hallamos una imagen
nos textos; por otro, el estado aními- visual (“Han talado un árbol”, pág.
co que destilan. Esta voluntad, dice 15) que remite a las composiciones
el poeta, de “nombrar los dolores” inéditas que el presente conjunto
(pág. 7), nos permite trazar un mapa anticipa: Árbol talado. Son cinco las Biblia de pobres para
interior: “la confusión de culpa y ofrendas de la intemperie: un árbol
afecto / al advertir la muerte / en la “a la deriva / los muñones a cielo
lectores de poesía
menguante humanidad del abuelo” abierto” (pág. 66); un pájaro que
(Escrituras, 4, pág. 8); “los motivos murió en la acera y después conti- Biblia de pobres (Biblia Pauperum)
de una feraz melancolía” (Cavilacio- núa —guiño a Milan Kundera— en Juan Manuel Roca
nes de viejo, 3, pág. 9); “Es preciso el retrato que le hace un pintor (“la Visor Libros, Madrid, 2009, 84 págs.
una tristeza / que lo traiga a uno de calma, / las alas plegadas, / el pluma-
regreso [...]” (ALMAC N AC STA, je sin brillo, / la soportable levedad /
pág. 20); “Ningún recuerdo le calza del ser”, pág. 67); una camisa (¿san- Biblia de pobres, de Juan Manuel
/ a la situación actual de mi alma. / grienta, inocente?) ondea en la cuer- Roca, no es un libro más de poesía en
Ni la nostalgia / ni el hastío / me de- da (“bandera / de una patria venci- Colombia, país que tradicionalmente

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POESÍA RESEÑAS

se ha preciado, con vano acento, de como en las voces de importante re- pintores caros al poeta, pero, sobre
sus bardos y de su lírica. No se pue- sonancia de aquí, de América, y todo, pintores que dejan ver sus pa-
de negar, claro está, que esa tradi- allende los mares: César Vallejo, Vi- letas y sus punzones urticantes, la
ción ha pasado de ser un casi ridícu- cente Huidobro, Enrique Molina, mirada que fijaron sobre mundos
lo remanente de una clase social y Rafael Cadenas, Borges, Gonzalo aterrados, sobre vidas torvas y so-
de una crítica que en un tiempo se Rojas, René Char, Paul Celan, bre el hambre de la muerte.
creyeron la fábula de ser unas cas- Lautremont, Baudelaire, Rimbaud...
tas privilegiadas de la cultura, a lo Si uno hace un paralelo entre Se-
que ahora, hace años, es el hecho ñal de cuervos y Biblia de pobres, dos
nítido de que la poesía de nuestro puntos clave (uno del principio, otro
país se hizo a un puesto de conside- de ahora) en el camino de títulos de
ración en el concierto hispanoame- poesía del autor antioqueño (unos
ricano (y aun en otras lenguas, por veinte, creo), encuentra que su voz
qué no) porque dejó de lado el tono guarda características comunes en
grandilocuente y el verso heredado sus registros; que sus imágenes se
de tradiciones empapadas en patrio- deben profundamente a la ensoña-
tismos, loas insulsas a naturalezas ción y a la noche, y que la ironía y la
muertas y romanticismos amorosos sátira son fundamentales en una
de antier o trasantier. poesía que, al fin, se debe a un ba-
gaje indiscutible de culturas, de his-
torias asimiladas de otras literaturas
y otras geografías; de todo aquello
que, como en Borges, constituye la
ficción ilustrada, con el ingrediente En Biblia Pauperum (poema que
inapreciable del humor que reviste da título al libro), el rencor lo con-
todo de nuevos bríos y de nuevas sume todo, invade calles, casas, “un
atmósferas. Roca escribe una poe- país de lunas erizadas”; “El rencor
sía rica en imágenes, sugestiva, eró- que arrastró legiones de nombres a
tica, sensual, amorosa, verbal, hecha la hoguera, / Viene rompiendo es-
para el goce de los sentidos sin de- clusas, / Un pasado de virreyes de
jar de lado el tramo oscuro de la ra- harina / Y sacerdotes que venden lla-
zón, allí donde los poderes y la po- gas puerta a puerta”. La poesía ajus-
bre condición humana le provocan ta cuentas con iglesias y sacerdotes
más ironías que rabias o libelos. que portan las antorchas de odios,
Reza la explicación de Biblia venganzas y prejuicios. La poesía
Roca es uno de los poetas que pri- Pauperum (Biblia de pobres): “Gra- desenmascara y corre velos. Las doc-
mero mostró su descontento de con- bados en madera con breves leyen- trinas incuban el rencor y el miedo,
formar una generación que susten- das en latín (o en alemán) que se son “Como un gran viento, / Como
taba sobre sus hombros esa gris imprimían en el siglo XV”. Los poe- los potros de las olas / Que asaltan
herencia y que puso en su voz un mas de Roca en Biblia de pobres, las casas / Y las arrastran al olvido
acento propio, aupado sin duda por claro, no son analogías o referencias [...]”. Pero el poema toca raíces de
un grupo importante de voces que de las imágenes y textos del Nuevo belleza y por ello: “He aquí al mu-
le antecedieron y que ya mostraban y el Antiguo Testamento, que eran chacho que no despega sus ojos / Del
el rigor y la belleza de lenguajes que aquellas Biblias. Son, a veces, re- Ángelus de Millet / Para no sentir
conectaban con los hombres con- cuento de harapos y de llagas, y son los pasos del rencor [...]” (Lector, no
temporáneos de tiempos y estéticas la alegoría de la mugre y el olor de te pierdas el Ángelus de Millet), y
que cambiaban y pedían, por tanto, los pobres; el rictus carnavalesco del busca refugio (“El hombre no sopor-
nuevas obras (Silva, Aurelio Arturo, pueblo que nada posee, más que su ta demasiada realidad”: T. S. Eliot)
Luis Vidales, Álvaro Mutis, Gaitán locura y su metáfora del alma hu- en los amigos: “En ciudades asedia-
Durán, Fernando Charry Lara, mana. En muchos de estos textos el das por sí mismas / Entro a la esta-
Héctor Rojas Herazo), y conectado autor evoca con precisión escenas ción de los amigos / [...] Los amigos,
a sus propios heraldos, aquellos con- del trasmundo, la gesta del hambre una cuota de cielo [...] / En la patria
vocados en sus pesquisas y lecturas, y del duro humor que suscitan los del rencor”.
producto de las indagaciones y com- extremos: “Por carecer de flechas / Aunque este poemario de nuevo
plicidades que tienen lugar en espí- Los mendigos / Arrojaban / A los cuño de Juan Manuel Roca no com-
ritus alzados en desobediencia que nobles / Sus propias heridas [...]”. porta una estricta unidad temática
buscan su propia voz tanto en el Por aquí andan, cómo no, detrás de (lo que a veces preocupa tanto a ju-
emocionante tráfago de la vida, bastidores, el Bosco, Goya, Millet, rados de concursos y a críticos que

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RESEÑAS POESÍA

buscan sobre todo grandes temas de / Sillón de la familia, / Sacó de su de canela’. Visor incluirá a Roca en
qué hablar, suerte desdichada de abrigo / Un cuaderno manoseado / su colección Palabra de Honor”.
sociología del arte), andan por él, En tiendas y graneros / Y se acomo- Honor merecido para Roca esta úl-
como por todos sus libros, sus indis- dó las gafas / En medio de la por- tima noticia, sin duda. Y que sea un
cutibles dotes inventivas que mucho queriza. / Los poemas que leía / A la poeta mayor de la lengua lo dice
tienen que ver con una privilegiada piara de cerdos / Hablaban de Dios” ahora alguien no sólo con autoridad
imaginación que lo hace darle vuel- (Parábola del desierto, pág. 16). Uno para decirlo sino que no funge de
ta a la realidad de afuera para cons- ríe con este poema porque es visual áulico ni de retórico local. Como
truir la suya, por la cual, a su vez, se y en él subyacen la sutileza y la gra- tampoco lo son quienes en Sevilla,
pasean de arriba abajo el gracejo y cia, no obstante su sentido es trascen- en el blog Premios Estado Crítico,
la ironía como dos duendes que el dente y planta una bella sentencia de le concedieron en 2009 ese recono-
autor toma de la mano y conduce amor, aunque parezca hablarnos de cimiento en poesía. Dicen que Roca
por sus versos. A Roca no le intere- un algo religioso. “[...] extrae tesoros insospechados
san tanto las metáforas ni en gene- del lenguaje. Valga el galardón como
ral las figuras retóricas que se ufa- muestra de asombro y gratitud”.
nen de un lenguaje poético, sino la Biblia de pobres puede ser un
perspectiva desde la cual los temas punto alto en la poesía de Juan Ma-
que va hilvanando nunca renuncien nuel Roca, tal vez; la madurez defi-
a golpear en la testa del poder y en nitiva de su voz. Pero no debería
las soterradas mentiras de la histo- hablarse así de un poeta que pare-
ria y de las “versiones de los acon- ce siempre al filo saludable del co-
tecimientos”: “[...] No fue real / El mienzo porque no le teme a los jue-
vibrante general siempre trepado en gos de la lengua, ni al humor que
un caballo / Que hoy puebla las pla- todo lo conserva con innegable vi-
zas de bronce / Y los óleos descas- talidad, hasta la muerte; un poeta,
carados de las alcaldías [...] / Acaso en fin, que reinventa en el poema
todo fuera, / El río, los pájaros las muchas expresiones del arte y
migratorios, / El general aferrado a que ha hecho de su lenguaje una
su caballo, / La celeste botánica, / La Biblia de pobres ganó en 2009 el enseña voluptuosa, de textura ma-
diosa recostada en las terrazas del IX Premio Casa de América de Poe- leable y rica semánticamente, como
agua, / El suave poeta que mezcla- sía Americana que se concede en es la materia de los sueños.
ba / A su tedio gotas amargas, / El España y, de contera, fue publicado
dibujante de un reino del oprobio / ese mismo año en una de las finas L U I S G E R M Á N S I E R R A J.
Y el galope de mariposas en el aire, ediciones de la también española
/ Una invención de los cronistas, / Colección Visor de Poesía, hecho
La vaga niebla de un país / De im- que corrobora lo que al principio
probable existencia” (Crónica de los decía: la buena poesía colombiana
cronistas, págs. 40-41). contemporánea considerada con La poesía
Los versos de Juan Manuel Roca aprecio allende los mares. En la re-
se oyen como una risa, entre esten- vista literaria Quimera de Madrid
no es un espejismo
tórea y dibujada, que proviene de un (núm. 312, noviembre de 2009), Jai-
ser atemporal, personificación de la me Rodríguez, en una breve reseña Los ojos de los árboles.
burla y la ironía, provisto de pala- dice que “[...] Biblia de pobres con- Espejos y espejismos
bras punzantes que dice lo que dice firma lo que hace años se sabe al otro Juan Fernando Romero Tobón
como alertando de la insulsez, del lado del Atlántico: que Roca es un Trilce Editores, Bogotá, 2010, 127 págs.
estólido poder, pero gozón y risue- poeta mayor de la lengua. La sen-
ño por el placer del amor y de los sualidad de su lenguaje, su semánti-
amigos. Así, más cerca de la fábula ca maleable —que exhibe de mane- Si bien todos tenemos derecho a
que de la lírica, la poesía de Roca ra ejemplar en ‘Las enfermedades decir y a escribir lo que pensamos, o
cuenta, enmaraña, inventa, acude a del alma’—, el viento de guerra que lo que creemos que es más que pen-
la parábola y a la crónica; narra sopla en sus páginas, el halo medie- samientos: arte, por ejemplo, litera-
—investido de juglar— las pequeñas val al que nos convoca desde el títu- tura y, más aún, poesía, también es
perplejidades del día, pero también lo, dan a este poemario un tono de justo que, al publicar algo de todo
la historia que denota hondura y revisión histórica o de fundación aquello, nos cercioremos de que nos
deviene lección de poesía: “Tras per- cercano a una poética: ‘La poesía es acompaña una dosis importante de
seguir / A los paseantes / Que no un sueño provocado. / Un potro es- autocrítica; es justo y necesario que
tenían / / Tiempo de escucharlo, / El condido en un buque de niebla [...] decantemos lo que creemos —qui-
hombre / Trajo del desván / El viejo La cava de tu voz untada de apio o zá a la ligera— que es arte. No hay

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POESÍA RESEÑAS

fórmulas ni claves para saber exac- ellos un lenguaje que en apariencia quiere el autor: o piensa que su pro-
tamente qué es poesía y qué no, se eleva por encima del lenguaje or- sa contiene poesía y por lo tanto la
pero es cierto que un escritor de dinario, es decir, que apela a metá- disposición de las palabras es lo de
verdad debe estar dotado de una foras e imágenes, con lo cual se da menos, o inserta en el libro una suer-
suerte de antenas receptoras capa- por satisfecho, aunque cale muy te de pequeñas crónicas por consi-
ces de captar lo falso y lo verdade- poco en el sentimiento que transmi- derar que trascienden lo común y
ro en la creación literaria. Tanto te, aunque aquel elevamiento no sea corriente y que su valor literario las
cuando escribe como cuando lee. Si muchas veces más que una supues- pone por encima de cualquier dis-
es un buen lector, que es la primera ta destreza para hilvanar tropos en quisición acerca de los géneros. La
gran condición para escribir, ese lec- un instante determinado, en un mo- verdad, creo que no cumple ningu-
tor —riguroso, despótico, mordaz, mento en que al escritor le da la im- na de las dos consideraciones, que
pero también gozón y dispuesto— presión de haber hallado una verdad se trata de páginas muy pobres
sabrá dar cuenta de lo que el otro trascendente o una forma que, por literariamente y que sus historias
ha escrito, por más que se trate de sí misma, es trascendente; verbigra- carecen de interés porque, entre
la misma persona. cia: “Los árboles despiden el día / otras cosas, incurren en el fatídico
Lo anterior, que parece una ver- Me agazapo en la penumbra de mi lugar común. En Vecindario (pág.
dad sencilla en el difícil arte de la alma / Al borde de mí mismo, / Con 75), por ejemplo, un narrador nos
escritura, es, en general, muy poco una caña de pescar, / De ilusiones cuenta de su paso por un ascensor
acatado. De serlo, tendríamos con- inatrapables” [Atardecer, pág. 94]. donde coincide con vecinos a los que
siderablemente menos libros, pero No hay hondura en un poema así, trata de describir con una gracia que
los no muchos serían, sin duda, de pero tampoco hay belleza, aquella no surge, con explicaciones innece-
mejor calidad, darían mayor placer que se le pide al poema cuando no sarias, con un humor fallido: “[...]
a sus lectores, y serían también más logra ser hondo, porque la belleza Pero el ascensor se detiene en el 9º
útiles para la vida, lo cual nunca simple, por sí misma, cala hondo piso en donde una señora, también
debe descartarse por más que no muchas veces. No, poemas así, que de edad (todos somos de edad), se
sean verduras ni planes vacacio- abundan en este libro, son sólo un sube, husmea a la concurrencia, y
nales, a la hora de valorar las bon- alarde de poesía a instancias de un suelta un comentario, por lo menos
dades del arte. lenguaje que quiere pero no puede. uno. Ya en el piso 8º, se adentran
De distintos poemas, uno puede en- (sic) dos personas más, se miran al
sartar perlas de esta índole: “A tan- espejo y dan la vuelta para contem-
ta distancia del mar / (Tres letras que plar el descenso. Traen un decidido
lo contienen todo)...”, “Los corazo- afán y cada uno está conectado a un
nes son enormes lágrimas rojas”, depósito interminable de melodías
“La tristeza es lenta, / Invisible / reducido a cinco centímetros cua-
Sabe a cemento y a smog / Todos la drados [...]”. Lo que digo: es inne-
respiramos en esta olla / En esta co- cesario citar en extenso para ver
cina eterna”, “El sol y la luna tejen cómo es de ingenua esta prosa, cómo
su marcha inagotable”; del mar dice: es de poco elaborada y cómo tiene
“Ese rugido permanente de las olas de poca gracia. No supera, estoy se-
/ Que muerden el acantilado y la pla- guro, el incipiente resultado de un
ya”; del Panteón expresa que está también incipiente curso de redac-
“En cada una de mis vértebras / En ción. Textos francamente descon-
las notas aladas que se fugan de un certantes por su falta de arte lierario
piano / En la antigua y tibia savia / como El champiñón (una extraña
En el olor del eucalipto...”. Soy cons- defensa del mundo vegetariano) o A
Pues bien, esa disyuntiva del es- ciente de lo injusto que puede ser la vuelta de la esquina (una tosca dia-
critor que planteo aquí, no se cum- citar así, aleatoriamente, a un autor, triba contra el Papa) despiertan la
ple en un libro como Los ojos de los pero la percepción del poema mu- sospecha de que están aquí para re-
árboles. Espejos y espejismos, de chas veces funciona como una sinéc- llenar páginas y darle cuerpo (físico)
Juan Fernando Romero Tobón (Bo- doque, es decir, tomando una de sus a un libro ante todo apresurado.
gotá, 1966). En su mayoría, los tex- partes se comprende la calidad del Cierra el libro una serie de vein-
tos que componen este libro obede- todo; así como el todo, cuando tie- titrés textos muy cortos que, sin
cen al impulso que al parecer le dicta ne pulpa y sustancia, deriva partes duda, quieren ser haikus a la mane-
una página a su autor, quien obede- sustanciosas y válidas por sí mismas. ra oriental, y que el autor llama
ce y escribe, pero después, se ve, no Los ojos de los árboles combina Otros universos: batiscafos a las pro-
revisa, no decanta, no somete al el poema propiamente dicho con la fundidades del alma, título precedi-
duro escrutinio. Asume el autor que página en prosa, ante la cual quedo do de otro lugar común: “La inago-
sus textos son poesía porque hay en pensativo sin lograr dilucidar qué tabilidad del instante”. Y aquí no

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RESEÑAS POESÍA

hay que ir a ensartar perlas de entre gua deliberadamente cotidiana. El tiempos posmodernos. Su gesto
los poemas, porque están servidas: poeta dice no a la figura analógica y neovanguardista viene enunciado
“En esta lágrima se (sic) anida / Tu alegórica trabajada por la poesía y desde los propios títulos fragmen-
hermoso cuerpo / De península”, la retórica tradicionales y, en cam- tarios de sus tres anteriores libros:
“Fruta de la sorpresa / Coraza de fi- bio, busca la ironía como fundamen- ALMAC N AC STA (1993), El
guras // Como tu mano cuando se to o génesis de su textualidad. Esta- coraz´n portátil (1999) y AY-YA
encapsula” (Granadilla), “Tu sonri- mos ante un ars poética reflexiva, (2001).
sa / Alas de mariposa / Súbito es- una poética meta-cognitiva, poesía Lo no dicho, lo eludido no enun-
plendor del solaz y la calma”. Y así, crítica capaz de unir el giro coloquial ciado, el vacío tipográfico, los espa-
sin tregua. No da respiro este libro superficial a su representación más cios en blanco, el gesto postsim-
al afán de construir, con una arti- profunda, intertextual, en la que el bolista de llegar al significado por el
ficialidad que redunda en ingenui- poeta y el lector son aludidos, no significante, un significante in-signi-
dad, lenguajes supuestamente lite- eludidos. ficante, es la propuesta de esta poe-
rarios, poemas sin peso, sin hondura, sía virtual. Todo sugerido, nada di-
sin genio, aunque es todo lo que el cho: decir sin decir, logos silenciado.
autor, justamente, cree poseer, a juz- Esta austera postura, esta singulari-
gar por la publicación misma y por dad indica que la palabra del poeta
el comentario que hacen de su es- nace aquí despojada. ¿Despojada de
critura autores como Guillermo qué? De significante, en unos casos;
Martínez González, quien en un elo- de significado, en otros. El gesto es
gio sostenido del libro y del autor, en ambos casos no retórico. El poe-
dice en la presentación, entre otras ma titulado Pájaro es un buen ejem-
cosas, que: “[...] es uno de los plo de este operar por ausencia:
peregrinajes de este libro [...] que
deambula lo mismo que el viento PÁJARO
por el planeta y no distingue entre El pájaro
los viajes del afuera y el adentro pintado
porque tiene la certeza de que todo en el silencio
viaje es unidad entre lo que vemos del estudio
y lo que se incorpora definitivamen- no canta.
te a nuestra vida y el tejido de los
sueños [...]”. Como si faltaran, más El pintor
lugares comunes y el encomio de un El juego referencial es trans- lo halló caído
libro inexistente. El que en realidad gredido o desviado de manera lim- en la acera,
el lector puede llegar a tener entre pia y coloquial. El autor nos arroja sostuvo en la mano
las manos es fallido y carece total- a la paradoja como primer acerca- su peso sin peso,
mente de la poesía que dice poseer. miento a la ironía. “Árbol” (sustan- el hilo de la vida
tivo) atrae como imán en un cam- suspendido.
L U I S G E R M Á N S I E R R A J. po semántico a palabras como:
vida, bosque, ecología, aire, verde, Luego
eros. “Talado” (adjetivo) convoca retrató
en redes de sentido a palabras la calma,
como: muerte, baldío, estéril, yer- las alas plegadas,
“Paradoja: mo, pathos. El oxímoron Árbol ta- el plumaje sin brillo,
lado ya contiene en su propio nom- la soportable levedad
primer acercamiento bre el sentido profundo de la del ser.
a la ironía” propuesta estética de Galán Casa-
nova: la paradoja. Cuando las palabras están presen-
El árbol amputado, muestra sus tes por ausencia es cuando realmen-
Árbol talado
muñones —brazos virtuales— al te están. El pájaro muerto en las ma-
John Galán Casanova cielo abierto. De la analogía a la iro- nos del pintor-poeta no canta. Pintar
Editorial Pre-Textos, Valencia, 2009, nía. De la ironía a la paradoja. La con palabras. Écfrasis, para los grie-
60 págs. contradicción y la antítesis entran gos, consistía en crear imágenes a
en juego en esta escritura pluri- través de las palabras. La écfrasis
significativa, polisémica, plurívoca. crítica es autorreferencial, es decir,
La poesía de John Galán Casanova Toda la obra de Galán Casanova se basta a sí misma y su valor es in-
trata de alcanzar la profundidad y rezuma inteligencia, una manera dependiente del contexto. La écfra-
la complejidad a través de una len- particular y única de enfrentar los sis literaria, por su parte, va más allá

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POESÍA RESEÑAS

de la obra misma, pues puede recurrir quial se transfigura, la magia, la me- de la mano, José Manuel Arango
a intertextos reales o imaginarios. El tafísica surgen de una humilde cien- encontró una tarea espiritual activa,
pájaro descrito por el poeta, en un cia cotidiana. Austera singularidad un estoicismo y un ascetismo prolon-
nuevo juego palimpsestual nos lleva, que indica que la palabra de este gados. Un ajuste entre la temática
en el último verso, hasta “la soporta- “nuevo poeta” nacerá despojada. (lo natural), la actitud espiritual (es-
ble levedad / del ser”, un pájaro de toica) y el lenguaje (imaginista y
alas plegadas y plumaje sin brillo. J O R G E H . C A D AV I D exteriorista) resume lo que fue un
Hans Magnus Enzensberger titu- largo proceso de iniciación para ver
ló uno de sus libros Poesía para los y leer según los presupuestos de una
que no leen poesía (1970). Nicanor fenomenología natural. Para Aran-
Parra, por su parte, expuso sus go, este proceso nunca fue un méto-
antipoemas o poemas-artefactos en Caligrafía del silencio do sino una actitud, un estilo y un
una época antiliteraria, antineru- modo de vida.
diana, antirretórica. John Galán pa-
rece susurrarnos de manera limpia Poesía completa
LECCIÓN
y coloquial que es en la lengua coti- José Manuel Arango Y nos mostró en la palma un
diana donde podemos hallar lo pro- Ediciones Sibila, Sevilla, 2009, 333 págs. [huesecillo de pájaro
fundo y complejo. Que la profundi- como si en él hubiera alguna
dad está en la superficie. Que hay [lección
una profundidad en la forma. Esta José Manuel Arango (El Carmen de
poesía nos remite al contexto, al in- Viboral, 1937-Medellín, 2002) publi-
tertexto fuera de la propia obra. Los ca su primer libro Este lugar de la
giros coloquiales, conversacionales, noche (1973) en una pequeña im-
en este libro nos recuerdan la poe- prenta, a los 36 años. Como fruto tar-
sía beat norteamericana y nos llevan, dío sorprende por su madurez y su
porqué no, a una poesía concreta y hondo sabor. Su obra se puede leer
neoconcreta. Estamos enfrentados como un continuo, cada libro es el
a una poética posparnasiana, post- último eslabón de un ars poética me-
simbolista, raramente recorrida por ditada, paladeada, de sabio aliento.
los poetas colombianos. Su afán es La presencia de la naturaleza, la
desmitificador: “El mundo ocurre / reflexión y la mirada pura en la poe-
a la vista / del poeta”. sía de Arango son centrales. El hu-
El poeta da a ver, es un “ojo avi- milde profesor de filosofía y lógica
zor”, sus palabras son lentes a tra- simbólica buscó siempre una obje-
vés de los cuales fisgoneamos. La tualidad de la mirada. Su ojo silente
foto es el poema, la intuición del ins- intentó traducir el escenario geográ-
tante (fotopoema); la narración es la fico dentro de sí mismo como una ver-
duración: el tiempo que transcurre. dadera cartografía del vacío. Lo in- Ver, para el escritor antioqueño, es
mediato, lo momentáneo en su fundar una realidad en su totalidad,
EL INMORTAL pluma percibía lo no evidente del aun reconociendo zonas oscuras y
Soñé mi epitafio. paisaje. sustratos latentes. Percibir y cono-
cer constituían para el profesor de
No tenía lápida REGRESO lógica del lenguaje un mecanismo
ni tumba. con una fina máscara de polvo simultáneo. El poeta busca esa per-
regreso cepción latente que se encuentra
Era una simple nota de los caminos blancos opacada por los actos automáticos
pegada con cinta de la vida cotidiana.
y decía: En el aura de las montañas encon- Desde Este lugar de la noche, la
tró el resplandor sagrado que bus- palabra cumple la función de avi-
Estoy en la biblioteca. caba. En el halo luminoso de un sarnos que la brevedad y la minia-
guayacán vio pequeños diosecitos tura apuntan a un conocimiento or-
La escritura de John Galán tiene la que se movían en átomos. La sere- dinario. Ese “texto originario”, esa
fuerza expresiva, sintética y original na fruición de imágenes y palabras significación inherente de los signos
que busca la poesía contemporánea. lo llevó a descifrar el enigma diario, es la que el poeta redescubre en el
Esta extraña fuerza sorprende al lec- el indefinible misterio de lo más sen- mundo natural (animismo) y la
tor por alcanzar lo profundo y com- cillo e inmediato. hace suya. La gran ventaja de esta
plejo a través de los elementos más En la tarea humildísima de obser- poesía es que sin ser la cosa —el
limpios y cotidianos. El giro colo- var un pájaro disecado en la cuenca acto nominalista—, la convierte por

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RESEÑAS POESÍA

simulación, adivinación y emula- La cadera es exacta, el vientre llo de lo que habla, sino simplemen-
ción en una realidad en sí. [justo. te mostrar, señalar, dar a ver con
Es Eva, grávida ya de Caín. palabras algo que de algún modo él,
ENGAÑIFA como poeta, ha sentido o visto. Tam-
Un hueso. Esta fusión total entre la superficie bién la imaginación es pensamiento
Y lo atrapó saltando de lo visible, la superficie del yo y el de ver. La anónima visión del poeta
ávido como un perro entorno natural permite la percep- siempre intenta fijar. Del ojo parte el
ción de lo no evidente, lo invisible hilo visual que relaciona el cuerpo
En Signos (1978) la palabra se cons- sagrado, lo misterioso y místico, no con el mundo. El ojo para Arango es
tituye en una experiencia originaria, por la distancia entre el sujeto y las el poder de llegar a las cosas, evitan-
por lo que intentamos recobrarla, no cosas sino por su inmediatez. El si- do los claroscuros de la mente (su
con el análisis, sino con la descrip- lencio estoico y prolongado de subjetividad).
ción de esta experiencia que ha que- Arango transparenta lo visible, el
dado representada analógica o iró- mundo como cuerpo, como carne, y NARCISO
nicamente en el poema. es el espacio en el cual nuestro yo y En cada escama
el propio espíritu conviven con igua- de la anaconda
IRONÍA les derechos. Narciso cree ver su cara
ante el obstinado embate del
[pájaro En el acto de fijar la mirada, Arango
contra el cielo falso de la transcribe su poética: un impacto
[vidriera particularizado de un fragmento de
lo real en el ojo. Visión y reflexión
no cabe son uno solo. Leer los signos del
ironía mundo para el poeta consiste en
enlazar espacio y pensamiento.
José Manuel Arango pensaba que Como en Heráclito, la poesía de
poesía y filosofía tenían una misma Arango ve el mundo fluir de un
raíz. No es de extrañar que su me- modo natural y al observarlo lo in-
jor registro lírico muestre y oculte terroga. El poeta detiene sus ojos
al mismo tiempo, en una mezcla de en el mundo para que quede más
animismo, nominalismo y fenome- nítido el objeto. Visión global y vi-
nología. Por ello, es siempre una sión local se unen en el texto poéti-
invitación a conocer o a reconocer co. Cuando el ojo se detiene en el
el mundo, que reposa sobre la cos- Esos senos duros, erectos. Pero fruto, el poeta ve sus gajos ocultos,
tumbre, lo asumido, lo dado. Entre [no, no es dureza. el zumo dispuesto. Es por esta ra-
la mirada y las cosas vislumbramos Es elasticidad. zón que mirada y pensamiento, pa-
una complicidad. Al fijar los ojos Uno hunde el dedo en la carne y labra y silencio, son trazo y apunte
sobre un objeto el poeta rompe la [la carne se hinche de nuevo. del mundo.
soledad. Hermosa, es decir, joven.
PARAÍSO
Porque sabía ver, palpar, En la poética de Arango desapare- infancia
[olfatear. ce el yo autobiográfico, los objetos vuelta a encontrar, al morder
Oler es el primer acto del amor. se vacían de significado. El culto a [una fruta
¿No me deleito yo oliendo las la imagen, el objetivismo, el exte- en su sabor olvidado
[cabezas de mis hijos? riorismo son referidos al estado de
anonimato que se establece entre lo Integrada en su mayor parte por
La mirada y lo visible son para visible y lo invisible. Construir una poemas breves, la poesía de José
Arango superficie de una profundi- imagen para Arango, no significa Manuel Arango se presenta como
dad inagotable. El escritor tiene fe fabricar lo real, es liberar de senti- un deslumbramiento ante la proli-
en aquello que sostiene la superficie do a las cosas. feración enigmática de la materia.
visible. Lo inmediato y lo momentá- Sus procedimientos son elementa-
neo ya contienen para el vidente y LA MARIPOSA les: imaginismo, analogía, ironía,
su imagen visionaria la armazón in- Sobre una calavera de mono desaparición del yo lírico, vacia-
terior, invisible, oculta y mística. se ha posado un momento miento del significado en el objeto,
la mariposa exteriorismo, simultaneísmo, frag-
Y allá va la negra. Va erguida mentación y silencio budista po-
como si llevara en la cabeza un La ‘fe perceptiva’ del poeta antio- drían ser algunas claves para su lec-
[cesto de fruta. queño no necesita demostrar aque- tura. Así es como el poeta ve en los

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POESÍA RESEÑAS

gestos más simples de la naturaleza incluido en la Antología: “Mis 20). Se trata de un haiku, porque es-
todas las dimensiones de lo que tras- haikús / son globosos / y dulces”. tamos estrictamente frente a diecisie-
cienden y que lo abisman. Porque al aludir a esta forma de ha- te sílabas, porque el verbo principal
cer poesía de manera explícita, y en infinitivo no está cumpliendo la
J O R G E H . C A D AV I D apropiarse del haiku en un sentido función verbal. Porque estamos por
tan amplio como el plural, parece- fuera de la anécdota. Porque no hay
ría estarse inscribiendo en dicha tra- “[...] sentido sentencioso [...]”8, ni
dición. También se podría conside- “[...] circunstancia histórica concre-
rar de esta forma si nos detenemos ta [...]”9, ni se hace presente “[...] la
Celebración en dos de los poemas publicados en personalidad del poeta [...]”10, —ca-
la Antología que presentamos —Li racterísticas todas ellas del haiku—.
del instante Po (pág. 19) y Basho y el eco del
mundo (pág. 38)—, porque esos dos
Breves días. Antología
nombres propios nos remiten a dos
Gustavo Adolfo Garcés poetas, —respectivamente de la
Trilce Editores, Bogotá, 2010, 114 págs. China y del Japón— más relevantes
de dicha tradición. Incluso podría-
mos confirmarlo, al leer este último
No es de extrañar que el título de esta poema que invoca a Basho:
Antología haya sido retomado del
segundo libro del poeta antioqueño De la noche
Gustavo Adolfo Garcés1 (1957), el sólo escucho
cual fue ganador del Premio Nacio- la sílaba de la rana
nal de Poesía de Colcultura en 19922.
Porque a pesar de los dieciocho años Porque si contamos sus sílabas en-
que separan la edición de la Antolo- contraremos que se mueve “En el
gía y el libro ganador del concurso, estrecho marco de diecisiete sílabas
la obra poética de Garcés sigue sien- [...]”7, como en efecto se define la ¿Por qué entonces para presen-
do breve, al igual que los días —di- extensión del haiku. Sin embargo, tar la Antología poética que nos ocu-
remos instantes— de los que da hay un verbo principal, con una pa empezamos por esta tradición, y
cuenta. Antes del concurso había pu- flexión personal que nos remite a la ya llevamos más de una línea hacien-
blicado Libro de poemas 3(1987). primera persona del singular. Cuan- do deslindes y distinciones? Respon-
Después del concurso, ha dado a co- do en la poesía del haiku se apunta, der este cuestionamiento será cen-
nocer su obra en tres libros más: Pe- con preferencia, a la poesía consti- trarnos en la poesía de Garcés, en
queño reino 4 (1998), Espacios en tuida de frases nominales: de solo los paralelos con esa tradición
blanco5 (2000) y Libreta de apuntes6 nombres, de solo sustantivos. milenaria pero, sobre todo, en los
(2006). La Antología recoge de to- paralelos de la poesía de Garcés con
das estas publicaciones, y de un li- ella misma, en aquello que la hace
bro tan inédito como infinito, Hasta tan particular dentro del panorama
el fin de los números, setenta y tres de la poesía colombiana: la obra
poemas, que con franqueza podrían poética que presenta en esta Anto-
ser muchos más, para dar lugar a una logía se mueve entre esos breves
Antología más generosa, para delei- poemas, de dos y tres versos, y otros
te y comodidad de quienes leemos poemas más extensos, de cuarenta
los versos de Garcés a cualquier hora como el poema El Obispo (págs. 25-
y en cualquier página. 27), o por diecinueve, como El pre-
Se podría creer que los versos de mio (págs. 28-29).
Garcés forman parte de la corriente Pese a esta diversidad en el nú-
de la poesía breve, y esencial, que mero de versos, hallamos en la poe-
tiene sus arraigos en la tradición sía de Garcés imágenes “[...] honda-
milenaria del haiku, que se dio al mente sentidas en un momento de
inicio en las culturas japonesa y chi- iluminación.”11 Efectivamente nos
na. Se podría pensar de esta mane- Pero no, en los versos de Garcés encontramos frente a imágenes; casi
ra, si desde el título que reitera la no estamos frente a esa tradición en podríamos decir que una por poe-
palabra breve, tanto en el libro ga- el sentido estricto, sino en muy po- ma. Y en ello radica su hermandad
nador del concurso como en la An- cos poemas. Por ejemplo en El po- con la tradición de la poesía mile-
tología, pasamos al poema Naran- der: “Qué lograrás / con ascender / naria del Japón y de China, que lue-
jo, del Libro de poemas, que no fue hasta ese cielo / que sangra” (pág. go cruzó fronteras de todo tipo,

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RESEÑAS POESÍA

espaciales y temporales y dio lugar a El corazón del pájaro “[...] restricciones, cortes, eliminación
una presencia que se puede rastrear tiene más prisa simple”15. Pero más que ello, que su-
a lo largo de los siglos en diferentes que su vuelo pone un proceso calculado, dice:
culturas. El poema Li Po, es un ejem- [pág. 11] “Cada poema de Garcés se reduce a
plo de una imagen, por poema: un simple acto de magia que se repi-
En los poemas más extensos que en- te ante nuestros ojos por primera
Ebrio contramos en esta Antología se ha- vez”16. Pero no calificaremos dicho
caminé por el bosque cen igualmente presentes aquellas acto como “simple”, sino que lo ubi-
hasta llegar al riachuelo características que hermanan la caremos en una actitud de observa-
poesía de Garcés con la tradición ción del poeta, de estar alerta, al ace-
llené el cuenco de agua del poema breve: porque la imagen cho, de una unidad de experiencia.
reveladora, revelada, está al final, Por ejemplo en el Poema de amor:
se salieron todas las estrellas introducida por un recuento exten-
[pág. 19] so de aquellas circunstancias no que Llegué muy puntual
se quieren contar como tales, sino al parquecito de nuestra cita
El poema contiene finalmente una de aquellas circunstancias que, y encontré a una señora
“[...] unidad de experiencia [...]”12, como el espacio en blanco, propi- desgranando unas mazorcas
una imagen, contenida, depurada, de cian el instante breve. Como ejem- que enseguida devoraron las
una gran fuerza expresiva que se pro- plo de ello nos detendremos en el [gallinas
duce no sólo con la tinta negra que poema El premio:
delimita cada una de las letras de algunos parroquianos
cada una de las palabras, sino con esa Tal vez algún día lanzaron fuegos artificiales
generosidad con la que hace uso del a un grupo de poetas dando inicio a una fiesta
espacio en blanco donde las coloca, jurado de algún concurso [programada
con todo el cuidado. Espacio que le gusten mis poemas por la junta de acción comunal
debe ser respetado en la medida de y me den un premio
lo posible, en cada reproducción que hubiera querido que el maíz
se haga de estos poemas (en este lo celebraré y el regocijo público
caso por ejemplo quedaron faltan- con mi esposa y mi hija mitigaran un poco mi
do seis centímetros de espacio libre y me emborracharé [impaciencia
hacia abajo). “Como en la pintura a con los amigos pero empecé a sentir
la aguada japonesa o ‘sumie’, tan im- una llamarada en el estómago
portantes son aquí las pinceladas tra- los compañeros de oficina y una tensión excesiva
zadas en negro como los lugares res- se enterarán en los músculos de la espalda
petados en blanco. Tanto sentido de que escribo poesía
estético hay en lo expresado como todavía me duele tu desamor
en lo silenciado”13. El autor alude, mi padre pensará [pág. 40]
obviamente, al haiku. Es cierto que que es toda una efemérides
en este poema hay más de diecisiete y se tomará unos aguardientes
sílabas. Pero también es cierto que especialmente sabrosos
la metáfora de la aguada japonesa
es pertinente para la poesía de Gus- Díos mío
tavo Adolfo Garcés: lo silenciado no permitas que mi madre
ocupa más lugar que lo dicho. ya se haya ido ese día
[págs. 28-29]
La antena que trae
las noticias de la guerra En efecto, la imagen que hace pre-
está llena de pájaros sente está contenida en ese último
[pág. 10] verso: ¿acaso pueden irse las madres
antes del reconocimiento que se
Trece palabras. Eso es todo, para busca de una u otra manera para
toda la extensión de la página: no ellas? Es posible. Pero nadie como
seremos nosotros quienes colmemos Garcés para expresarlo.
de palabrería ese silencio, interpre- En la reseña del libro Pequeño rei-
tando el poema, parafraseándolo, no, que encontramos al final de la An-
haciendo vanas e inútiles suposicio- tología que nos ocupa14, el investiga- Como otro ejemplo de construcción
nes. Allí está, y colocaremos otro a dor señala el método que deduce de la imagen a partir de las palabras
su lado, para dejarlo igualmente, allí: utiliza Garcés para llegar al poema: citaremos el poema 553 (pág. 89).

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POESÍA RESEÑAS

A la provincia más lejana 11. Ibíd., pág. 22. riedad en este género), y segundo,
se fue mi amigo muerto 12. Ibíd., pág. 25. cómo forma parte de un espacio
13. Ibíd., pág. 28.
geográfico y cultural específicos
14. Edgar O’Hara, “Comarcas bien situa-
ya no tiene rostro das”, en Boletín Cultural y Bibliográfi- como lo es el Caribe y su tradición
pero conserva la alegría co, Bogotá, Biblioteca Luis Ángel cultural de manifestaciones narrati-
Arango, Banco de la República, vol. vas (“Sinú parturiento”, “patio con
la canción del coro dice XXXVIII , núm. 56, 2001 [editado en níspero”, “pájaros ante el primer
que lo esperan una mesa limpia 2002], págs. 109-110. Reseña reprodu- sol”, “hombres peleando”, “las cu-
cida en Breves días. Antología, Bogo-
y un sitio claro tá, Trilce Editores, 2010, págs. 101-109.
charas”, “la música” y, entre otras,
sin asperezas 15. Ibíd., pág. 101. también la “prosa callejera”).
16. Ibíd., pág. 103.
tendré que aprender que su
[silencio
es la última farsa
Desde esta orilla
un juego de engaño y de
[apariencia
Desde la otra orilla. Antología poética
y que su cautiva condición Jorge García Usta
es un buen vino Editorial Universidad del Valle, Cali,
[pág. 89] 2006, 93 págs.

Los breves instantes que constru-


ye Garcés tienen todos los matices: El poeta Jorge García Usta nació en
del humor, frente al reconocimien- Ciénaga de Oro (Córdoba) en 1960
to de la casa desvalijada por los la- y murió en Cartagena en el 2005, a
drones; del dolor, por la pérdida de los cuarenta y cinco años de edad.
un amigo; del desamor, por solo ci- Publicó seis libros de poesía (Noticias Sobre: Joe Louis – Últimos días
tar unos cuantos. Pero una vez que desde otra orilla, El reino errante, Li- Este poema es una muestra clara de
logra materializarlos en pocas o co- bro de las crónicas, Monteadentro, La cómo García Usta, igual que algunos
piosas palabras, se transforman en tribu interior y Noticias de un animal de sus contemporáneos, se expresa-
una celebración. antiguo) de los cuales esta antología ba sobre las configuraciones estéticas
que nos ocupa, Desde la otra orilla, propias de sus afinidades, la narra-
B E AT R I Z R E S T R E P O contiene una breve muestra. ción neocostumbrista y la intención
RESTREPO documental, periodística, como bien
De: Noticias desde otra orilla lo evidencian estas líneas suyas, que
Sobre: Cédula refieren la noticia histórica de un
1. Gustavo Adolfo Garcés, Breves días, En este poema es claro cómo el au- triunfador, y la presentación huma-
Bogotá, Colcultura, 1992.
2. Fueron jurados por Colombia, José
tor forma parte, primero de una ten- na y coloquial de un derrotado:
Manuel Arango y María Mercedes dencia de la expresión poética pro-
Carranza y por México, Tomás Segovia. pia de la segunda mitad del siglo XX Ya no soy el brillante muchacho
3. Gustavo Adolfo Garcés, Libro de poe- (el lenguaje coloquial, el gusto por [de Detroit
mas, Medellín, Editorial Lealon, 1987. la sencillez y la expresión sublime, de buenos y ensimismados ojos
4. Gustavo Adolfo Garcés, Pequeño rei-
las referencias a personajes popula- y Schmeling en la lona es solo
no, Bogotá, Cooperativa Editorial Ma-
gisterio, 1998. res —Celia y Alejo—, la elección de [una vieja foto
5. Gustavo Adolfo Garcés, Espacios en términos y giros sintácticos caracte- que me moja los ojos
blanco, Medellín, Editorial Universi- rísticos del lenguaje corriente, son, y me humedece el alma
dad de Antioquia, Colección de poe- entre otros elementos, característi- y cosas así.
sía, 2000. cas de la poesía que proveniente de
6. Gustavo Adolfo Garcés, Libreta de
los movimientos creativos de los Sobre: Heráclito
apuntes, Bogotá, Universidad Exter-
nado de Colombia, Colección Un libro años sesenta —la generación Beat de Retratos, no sólo los ídolos míticos
por centavos, 2006. los Estados Unidos, por ejemplo— de hoy como el boxeador estadouni-
7. Fernando Rodríguez-Izquierdo y Ga- hicieron carrera en Latinoamérica, dense Joe Louis y la actriz británica
vala, El haikú japonés. Historia y tra- y cuyas expresiones corrieron pare- Vanessa Redgrave, sino también los
ducción, Madrid, Fundación Juan jas a la prosa e imaginación de la de ayer y de siempre como, entre
March, 1972, pág. 24.
8. Ibíd., pág. 22.
nueva tendencia del llamado perio- otros, lo es —en una persistencia que
9. Ibíd., pág. 21. dismo literario: no en vano Jorge pareciera desobedecer la más popu-
10. Ibíd., pág. 23. García Usta también alcanzó noto- lar de sus sentencias— el filósofo

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RESEÑAS POESÍA

griego Heráclito y su perpetuo río lo muestran estas líneas, casi siem- De: La tribu interior
que una, y otra vez, en el haber de pre, un desatino. Este último apartado del libro deja
poetas y pensadores, sigue mostrán- ver cómo García Usta contaba con
donos su mismo, repetido —“insis- Desaloja tu oro podrido distintas obsesiones estilísticas para
tente como una gota de pozo”— e y habrá caldos frontales desenvolver sus poemas. Hay en
inmodificable rostro. Guarda los sentimientos ellos, tanto su acostumbrada mane-
[puntuales ra de corte periodístico, como, igual-
De: Libro de las crónicas y yacerá la niña azul mente, mínimos riesgos en los cua-
Los poemas que integran el aparta- Sométete a las linduras de les condensa por completo los
do correspondiente al Libro de las [invierno mismos paisajes y personajes, que
crónicas tienen la particularidad de y podrás ser canción. en sus otros libros y poemas se dila-
ser, ante todo, piezas sostenidas so- tan de manera moderada. Estos
bre cimientos narrativos, más que Canta para los que no te oyen condensados a los que me refiero
sobre esencialidades poéticas. Me y la palabra se te volverá dejan, sin embargo, la sensación de
explico: si bien estos textos tienen [mazorca, haber sido cortados o, lo que sería
la permisibilidad que le permite el luz en el costado, suela de vals. menos grave, que hubieran queda-
género periodístico, de ser relatos do inconclusos:
ligeros o descripciones de experien- Ásperas muchachas
cias con estilo y estética, afines a lo con mapas en las axilas 4
documental, como en efecto lo se- Nocheadentro
ñala su rótulo: crónicas. Y aunque En algún lugar
parezcan poemas —en su presenta- Alguien me espera
ción formal lo son—, estos poco tie- No lo sabe
nen de resonancia poética, ya que pero soy
sus emociones están más al nivel del su luz inmediata,
mar que al nivel del alma. La poesía su posible rebelión,
tiene precisamente como un sagra- su verdadero día.
do misterio, la capacidad, o mejor,
la virtud de hacer de unas frases bien GUILLERMO LINERO
dichas, bien escritas, eso: páginas MONTES
bien escritas, bien hechas. Pero la
poesía también tiene la virtud de
convertir frases bien escritas, en fra-
ses más que bien hechas, en frases
poéticas. Ello no quiere decir que “Aguatintas
estos textos no contengan emocio- De: Monteadentro
nes que sugieran de alguna manera Los textos de este apartado son, sin
sobre Goya”
que ahí, detrás de ellos, está siem- dejar de contener los elementos que
pre abierta como una ventana la en los poemas anteriores ya hemos La Quinta del sordo
posibilidad de la poesía. resaltado, específicas piezas, pues Nelson Romero Guzmán
tienen el corte y las medidas (estéti- Universidad Nacional de Colombia,
Sobre: Casi nada: el buen Villon cas, no formales) que singularizan la Dirección Nacional de Divulgación
que aconseja en una tienda llamada postal. En efecto, poseen la Cultural, Bogotá, 2006, 64 págs.
Bueno, tal vez no siempre sea exi- virtud de congelar, como en un re-
toso encerrar en un retrato (un re- trato, trozos de paisajes, fragmentos
trato literario) a cuanto personaje de fisonomías, y tienen sobre todo, La materia prima del presente libro
que, por su importancia histórica, lo que no debemos confundir lige- es la vida ajena, el cómo el poeta
nos parezca oportuno por su inge- ramente con la resonancia poética, puede interiorizar los quehaceres,
nio o altura intelectual. Ese ejerci- emociones y erizamientos tan natu- experiencias y visiones de otro crea-
cio, también propio de la segunda rales como cotidianos en el compor- dor. El otro, Goya, es el personaje
mitad del siglo XX, ha dejado más tamiento humano. Así, residen en empírico que aparece en su trase-
desatinos que precisiones. Las exal- estos textos personajes de la familia gar de lector y de escritor; es una
taciones, las celebraciones, no siem- o la aldea (más tarde la llamaría fuerza proveniente de la actividad
pre son afortunadas y menos cuan- “Tribu interior”) que no trascienden interior: de otro. Por eso el Goya
do éstas se han convertido ya en el interés de los afectados ni a los de Nelson Romero no es el poeta
clichés. Rimbaud, Van Gogh, o elementos del paisaje o de la cultu- mismo, pues se torna, gracias a la
Villon, parecieran haber agotado ya ra nativa: “Motes de queso”, “caba- actividad imaginativa, en una enér-
las galerías y volver a ellos es como llos dichosos”, etc. gica condensación-realización de la

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POESÍA RESEÑAS

realidad interior de otro. Se torna poesía, ambas deformando los obje- también, pero ahora repletos de in-
vivencia en el hecho literario. tos, al instaurar una segunda reali- certidumbre.
Desde el yo se experimenta al dad que explora el mundo interior, Mirar y escribir, son los dos movi-
otro, se toma posesión y conoci- sea a través de la imaginación o de la mientos que aporta la poética de
miento del otro. Goya, el pintor evo- fantasía, de la historia sin héroe, con Nelson Romero Guzmán. La Quin-
cado, cuya imagen genera un libro una intención satírica y enigmática. ta del sordo viene a ampliar una per-
tan lúcido, deja de pertenecer al cepción alrededor de la creación mis-
mundo exterior y sólo tomará la ma. Se interroga, se escudriña el
esencia proveniente de un corpus de significado del hecho creador y la ra-
biografía, historia, atmósfera y tes- zón, el origen de la obra. Entonces
timonio. Guillermo Martínez lo ex- el poeta conversa, dialoga con el pin-
presa de la siguiente manera: tor en el tiempo y nace un entrama-
do, llámese poema o testimonio:
El Goya de las tinieblas de Espa-
ña, el Goya sordo y alucinado de Olía a pintura el cielo.
los sótanos del alma, el de los Era admirable verte resanar
monstruos del sueño de la razón, las paredes,
el Goya escindido entre la luz y el hueco
los terrores de lo desconocido es por donde se fugó el ángel,
el tema que obsesiona a Nelson el rincón profundo
Romero Guzmán. hasta donde penetró
el puñal de la luz
Goya era un captador de formas, Para dar cuenta de aquél mundo del primer día.
luces y tonos, provisto de la pode- goyesco, Romero Guzmán utiliza el Pero el cielo, al que curas con tu
rosa facultad de la imaginación. So- recurso del monólogo, quizá debido [arte,
litario, desde su sordera, va a mirar a la urgente necesidad de dar forma desconoce tus manos de artista.
los grotescos vicios, las pasiones, a realidades internas del pintor, y al Todo lo que te ignora
torpezas y dramas de los hombres. silencio activo, interpretadas, desci- lo has recibido como un don.
Nacen así los monstruos, las extra- fradas, enriquecidas, transformadas, Y lo has guardado en tu paleta.
ñas alucinaciones, la sensualidad, la trocadas y trasladadas de un lengua- En una cámara del cielo dejas tu
explotación de su vida interior, la je a otro, pero ya sobre universo di- [único cuadro:
crisis de su espíritu plasmados en los símil, un mundo entre otro mundo. la noche, criatura deforme.
lienzos y luego, en un ejercicio de De acuerdo con lo anterior, la
libre traducción-recreación, el poe- obra La Quinta del sordo no se limi- Es la búsqueda dramática de los
ta lo vierte al poema titulado Aba- ta a describir la obra de Goya o su puntuales de la voluntad creadora,
nico de pájaros: interesante biografía. de las fuentes inagotables de imáge-
La poesía aquí es interpretación nes, sea la locura, la apariencia de
Sus alas tejen un círculo negro. y remozada ficción, captación de la realidad, las contradicciones, la
En ese círculo la fe nos quema, esencias por medio de pliegues dudosa existencia, el vacío o el es-
el aire se llena de apariciones, metafóricos colmados de sentido. pacio poblado de espectros. La
desorbita los ojos del coro Como ejemplo leamos El habitante: Quinta del sordo se va a enfrentar a
[sombrío. los cuestionamientos referidos a la
En torno a una llama pura Dios no puede vivir en esta ineludible soledad del hombre y las
el dibujo de sus alas consuela [casa, relaciones claroscuras que se dan
la aparición de un milagro no soportaría tanta criatura entre éste y el mundo. El interés de
de quien no ha visto volar unas [armada Goya y de “La Quinta” es la expre-
[tijeras, ni una cuchara hambrienta. sión del enigmático destino huma-
de quien refleja un rostro de no. Dicha expresión es considerada
[pájaro en la fuente. La poesía es, por lo tanto, acción y como una realidad problematizada,
Lo mismo en el círculo del experiencia, particular mirada, un enfrentamiento continuo entre lo
[sufrimiento giramos entrecruce. Las pinturas de Francis- desconocido y lo conocido, lo reve-
y terminamos adorando a un ser co de Goya son la puerta a otros lado y lo oculto. El inicio del poema
[malvado. mundos, un viaje de ida y vuelta a Noticia lo confirma:
partir de la evocación de analogías
La libertad en la senda de la verda- y una serie de asociaciones del lec- Hay un color que no ha sido re-
dera creación, es transmitida aquí en tor poeta, quien al interpretar actua- velado al hombre. Está oculto en
palabras, traducción más el aporte liza, presenta un objeto con cualida- la alacena de los dioses. Ellos ur-
genérico de la literatura. Pintura y des nuevas, imaginarias y ambiguas dieron conmigo el engaño. A

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RESEÑAS N A R R A T I VA

cambio de verlo, se me pudrieron su vez incitan a otra imaginación en Otra novela


las manos pintándoles de blanco espiral. En ese intento remite a la
su imperio. fuerza del pensamiento, a la germi-
para el olvido
nación orgánica y a la expresión de
Tanto la pintura como la poesía pro- tensiones entre elementos contra- La memoria de Elio
curan un tratamiento metafórico puestos. Sobre la pintura el poema Hugo López Martínez
que se le da a la imagen, otorgando elabora también un lenguaje plásti- Universidad Tecnológica de Pereira,
tensión, drama y pulsión a los ci- co significante. La primera estrofa de Pereira, 2009, 172 págs.
mientos de la percepción, con infi- Repaso de historia así lo atestigua:
nitas posibilidades en el ámbito de
la significación y de gran capacidad Necesitamos la orilla del aire, No conozco ningún libro de Hugo
evocadora de realidades inasibles. ya demasiado hemos vivido López Martínez, además del que voy
[plegados a la piedra. a hablar enseguida, por lo tanto no
Necesitamos una composición puedo referirme más que a dicho li-
[de colores menos puros bro, sin un contexto de su autor, sin
para borrar la hoguera. contar con el eco del lenguaje de sus
Los indeseables caminan al demás obras, como creo que es me-
[suplicio jor y más justo hablar de un creador.
donde el fuego no duda.
La piedra, más pesada que
[Dios,
se nutre de juramentos.

En La Quinta del sordo las cosas del


mundo, a partir de Goya, se orga-
nizan bajo una lógica de estricta
poesía: visiones, alucinaciones, for-
mas, ambigüedad de los espacios,
imágenes dislocadas, lo cual crea
Leamos el poema Frescos para una sensación de sueño espectral,
una invocación: de extrañas vivencias, atmósferas
cambiantes, donde los seres están o
Si miras hacia lo alto de San pueden desaparecer o transformar-
[Antonio de la Florida se en otros. Lo misterioso domina Se trata de la novela La memoria
te sacudirá una tempestad de la perspectiva, el punto de vista del de Elio, una historia que transcurre
[ángeles yo poético en continua metamorfo- en un sitio más o menos irreconoci-
alrededor de los atormentados. sis. Intuición y construcción, dos ins- ble llamado Nueva Mercedes, des-
Otros ascienden por blancas tancias que Romero Guzmán logra crito por el narrador como un pue-
[columnas conciliar en este dramático libro, un blo o una plaza o una calle (se hace
Todavía en la niñez del dibujo del sufrimiento, de la som- borrosa la precisión del lugar en la
[sufrimiento. bra y el vuelo, del olvido vestido de intención, sin duda, de darle al lec-
En el círculo de mármol negro; un lugar colmado de pregun- tor esa impresión de nebulosa) don-
[parecen destrozarse tas, invocaciones rebeliones, agua- de sus habitantes parecen no sentir
por ver la altura, o girar tintas, testamentos, museos, cartas ya la vida más que en sus rutinas
[alocados y autorretratos. decadentes y asordinadas.
con mantas desgarradas. Una búsqueda, exploración, una El centro de la novela, su leitmo-
En el centro la luz los disculpa para decir con otras voces tiv, es la generación anónima (escri-
[enceguece, que la poesía sigue inventando for- to así siempre: con minúsculas y en
pero no deja de ser la belleza su mas de extraña sensibilidad: cursivas), un grupo de personas que
[morada. en un periodo del pasado constitu-
No es el azul ni el áspero marrón... yeron el alma de aquel sitio y que
El interés de La Quinta del sordo es He querido purgarme en la vasi- representaron la rebeldía contra los
indagar, desde la poesía, el cómo se ja de los dioses, yo, Goya, natu- poderes establecidos y las ansias de
produce el arte, localizar las fuerzas ral de Fuendetodos, y decirles una revolución que se vislumbraba,
que originan las formas y las mane- también que el sueño de ese color como casi todas, a la vuelta de la
ras de representación de esas ener- produce monstruos. esquina. Sus personajes, que no son
gías. La poesía aprehende el univer- muchos a pesar de lo dicho: la pro-
so de Goya y lo trasciende, pues a GABRIEL ARTURO CASTRO tagonista es una generación, se

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N A R R A T I VA RESEÑAS

entrecruzan en un juego de papeles tórico ni nada por el estilo. Mi dis- común: la lucha por la libertad en-
un tanto confusos, marcados por una crepancia, entonces, con la novela, se carnada en un grupo de inconformes
dualidad que, al igual que la topo- basa en que el narrador asume en sus que fracasan agobiados por el poder
nimia de la novela, parecen confir- descripciones un concepto absoluta- y caracterizados por un romanticis-
mar la tesis del desarraigo, la deca- mente reduccionista (y, por lo tanto, mo paralizante. Pero la novela, ade-
dencia y la extinción en el olvido. no creíbles) y limita sus entornos a más, está sucesivamente conforma-
A pesar del esfuerzo narrativo unos cuantos movimientos y pensa- da por pequeños y medianos lugares
que realiza el autor en esta novela, mientos absurdos, apesadumbrados, comunes en la composición propia-
es evidente la falta de pericia en la empobrecidos hasta el cansancio. Es mente dicha. Al final, a manera de
escritura, lo poco atractivo de las la intención del narrador, insisto, ingenua recompensa por tanta
atmósferas que logra construir en pero dicha intención se queda en una derrota y frustración, el lector reci-
torno a personajes, situaciones y lu- opaca narración sin interés. be una bocanada de optimismo y de
gares, y lo esquemático de la estruc- “positivismo” en la extraña escena
tura psicológica de quienes se erigen en la cual los protagonistas son lle-
como protagonistas de la historia. vados en un tren a recorrer el país
Manuel, Carmen, Esperanza, Euse- que ha cambiado, liberado de la
bio, Elio..., cada uno cuenta su ver- tiránica dictadura, y que se muestra
sión de lo que le ha tocado vivir allí ahora en vías de un franco progre-
y cada uno evidencia una frustración so, de vida moderna y democrática.
por lo que pudo haber sido y no fue. También este final es de una extra-
Juntos los testimonios y las expe- ña concepción narrativa, al tiempo
riencias de cada uno, quieren ser el que no desentona en la ingenuidad
todo que redondea el relato y le da artística y conceptual que recorrió
sentido. Pero es Elio Figueredo todas sus páginas anteriores.
quien cuenta la historia, y ello se sabe Mención aparte merecerían los
porque, al final, uno de los persona- descuidos y desaciertos de la escri-
jes, Joel Demetrio, viejo profesor tura de esta novela, las incorreccio-
universitario, recibe por el correo el nes de lenguaje. Inútil también ci-
libro de Elio producto de su memo- tarlos, pero allí están, testigos y
ria de todo aquel tiempo. Es decir, consecuencia de una obra sin logros
como en el Quijote, el libro que el Lo peor que puede pasarle a una formales, sin gracia estética, y muy
lector tiene entre sus manos, es par- novela, creo, como a cualquier obra pobre en la intención de sus ideas.
te de la trama de la novela y forma de arte, es que ella quiera concep-
parte del mundo de esa ficción. tuar acerca de lo que considera L U I S G E R M Á N S I E R R A J.
No es posible, ni atractivo, tratar correcto en cuanto a la política, la
de darle al lector una sinopsis de esta moral, la religión, el sexo, etc., que
novela, más allá de las líneas que quiera mostrarnos denodadamente
escribí antes, dada la falta de entu- qué es una injusticia social o un error
siasmo que produce la narración y político o una falta de conciencia Otra épica
la poca compenetración a que pue- histórica; cualquier asunto que pre-
de llegar un lector con este libro. O tenda aleccionar o dar ejemplos de
del infortunio
por lo menos a la casi nula compe- lo bueno y lo malo, lo debido y lo
netración a que llegué yo. En la in- indebido, lo que da frutos y lo inú- El País de la Canela
tención de hacer una historia que til. Y es esto, precisamente, lo que William Ospina
concentrara toda la crítica social y pasa en La memoria de Elio: el lec- Norma, Bogotá, Colección La otra
política sobre la condición, tal vez, tor debe sufrir en toda la lectura la orilla, 2008, 368 págs.
de un país (¿este país?) y de un mo- cantinela de sus personajes en tanto
mento histórico determinado, el au- seres traicionados, injustamente ol-
tor construye una suerte de carica- vidados, frustrados en su aspiración Una innecesaria Nota del editor, fic-
tura, de esquema sin gracia en el que de lograr altos objetivos por encima ticia —en el sentido literario— como
alude los tópicos más usuales de una de una tiránica dictadura, lo que toda la ficción que supone el empleo
época dada, en la empobrecida con- obliga a varios de esos personajes a de un narrador no documentado
dición de quienes la vivieron. Mi huir del lugar, a exiliarse en otros frente a un fresco histórico varias
objeción no está fundada en el pun- países, lo cual, vale decir, tampoco veces relatado y revertido (por narra-
to de vista del narrador ni en su in- es muy claro en la novela, se men- dores o cronistas en cambio bien
terpretación “de los acontecimien- ciona sin alma, sin el alma indispen- documentados: Gaspar de Carvajal,
tos” porque, al fin, el lector está ante sable de los detalles. La novela, toda, Gonzalo Fernández de Oviedo, el
una novela y no ante un tratado his- puede tomarse como un gran lugar Inca Garcilaso y otros tantos etcé-

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RESEÑAS N A R R A T I VA

teras), concluye esta monumental mapa, las coordenadas de la vida de panameña, Ursúa pidió a Medina
obra narrativa de William Ospina Pedro de Ursúa, aparente “héroe” que le contara sobre las aventuras
(1954). Dichas tres páginas finales de toda esta saga épica. De hecho, de su expedición por el Amazonas
procuran apuntalar un sutil proce- Ursúa brilla por su ausencia en El con Orellana trece años atrás, un
dimiento de encaje narrativo que se País de la Canela, pero uso el lugar curioso anticipo sobreviene, tanto
presenta en la obra (que me seguiré común de esta expresión para sig- narrativo como histórico: “[...] así
absteniendo de llamar “novela”) nificar su sentido literal: el “interlo- vimos llegar una noche amorosa en
mediante el uso de dos breves tex- cutor” se revela casi desde el princi- la ciudad de barro de Chan Chan
tos en cursivas, el uno inicial, como pio como la razón de ser de la bajo los ojos cómplices de las estre-
pórtico, que nos deja saber que el narración del hijo de Marcos de llas y la locura del hombre que fue
narrador ha estado en Europa años Medina (llamaríase Cristóbal de capaz de matar en una selva extra-
después de la aventura que consti- Aguilar y Medina, especula el falso ña al único compañero de su infan-
tuye la trama central, y el otro final editor del final), pues éste es agui- cia perdida, y la locura atroz del
(aunque inmediatamente anterior a joneado por las preguntas (no hombre que fue capaz de matar en
la susodicha ficticia Nota del editor), transcritas, silenciadas) del ausente Barquisimeto a su propia hija, por-
que ubica al ficticio narrador mu- “interlocutor” que brilla, y es por que era lo único inocente que le que-
chos años después de la presunta este ausente personaje que el narra- daba” (pág. 361). Si Ursúa está vien-
“conversación” que es la narración dor pone en marcha su río narrati- do llegar (con Medina) todas estas
misma, identifica a su “interlocutor” vo, que termina convirtiéndose en cosas, está asistiendo a su propia
con su nombre propio (si es que para Amazonas, en caudaloso y rico flujo muerte seis años antes, y aun a los
entonces el lector no ha advertido narrativo. Ahora bien, empleo las sucesos que siguieron a su muerte,
que se trata, claro, de Pedro de palabras “conversación” e “interlo- cuando un enfebrecido Lope de
Ursúa), retoma la primera historia cutor” entre comillas por las mismas Aguirre, buscador de su propio rei-
del tríptico que es esta saga (las pri- razones que innecesariamente el no y de El Dorado, da muerte a su
meras andanzas del joven Ursúa), “editor” afirma en su artificiosa apos- capitán (Ursúa), a la mujer de su ca-
redefine la relación de facto entre tilla: “[...] el tono en que el texto está pitán que lo despreciaba (Inés de
el narrador y su héroe histórico escrito corresponde imperfectamen- Atienza) y más tarde a su propia hija.
(Ursúa) e introduce de paso la ter- te a un relato oral” (pág. 366). Hay
cera historia que habrá de ser con- que reconocer que el relato es con-
tada en la pieza final del tríptico, a tado por un narrador diestro, artísti-
saber, la última expedición de co, como pudo serlo el Odiseo de la
Ursúa, en 1561, y en la que habrá isla de los Feacios instigado por la
de hallar la muerte a manos de Lope competencia con Demódoco, y esta
de Aguirre. condición supone tanto una cualidad
musical como oral, pero la dimensión
dialógica de la “conversación”, que
empieza a explicitarse sólo al final a
medida que el narrador nos va insi-
nuando su “lugar de enunciación”
compartido con el “interlocutor”,
remite de manera más clara al “códi-
go escrito” (Cassani) de la carta o el
diario íntimo apelativo (del estilo, di-
gamos, de las Memorias de Adriano,
por ejemplo). Y esto también sea di- Pero toda narración épica (que El
cho para reforzar la idea de la ausen- País de la Canela lo es) suscita la
cia de Ursúa como interlocutor del pregunta por el héroe y por el valor,
presunto Cristóbal de Aguilar y condiciones que, pese al escorzo his-
Medina, narrador, y “héroe”, si hu- tórico (esto es, el develamiento del
biese alguno, de este segundo tranco crimen y la miseria del hombre), ya
narrativo de la trilogía ya anunciada han emanado de la figura de Pedro
Todo lo anterior, decía, no es más desde su primer título publicado en de Ursúa en la primera pieza de la
que sutil encaje para poner ante los 2005: Ursúa, El País de la Canela y trilogía, mediante la crónica de un
ojos del lector, que podría haberse La serpiente sin ojos. narrador (el propio Medina, ahora
extraviado en el camino (esto es, la Cuando el narrador nos dice, ini- sabemos) que se ofrece distante, casi
obra misma, titulada El País de la ciando su texto de encaje final, “otra “objetivo”, a pesar de sus ocasiona-
Canela, país que de hecho no es más historia nació aquella tarde” (pág. les confesiones sobre la amistad que
que un extravío histórico), como un 361), la tarde en que, en una playa lo habría unido históricamente a su

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N A R R A T I VA RESEÑAS

héroe literario. Los intríngulis de en búsqueda del País de la Canela lo Pero para luego pasar de esta con-
esta amistad, dicho sea de paso, tam- hace por razones marginales, básica- ciencia histórica (no utilitaria) a una
poco quedan claros en El País de la mente porque sigue esperando que cada vez más mítica: “Pero sobre
Canela, donde la relación entre los se le retribuya la fortuna de su pa- todo la canela, el cinamomo de
dos se va haciendo gradualmente dre, uno de los pares de los Pizarro Ceylán, ese perfume de victoria y
más explícita, digamos hacia las últi- en la conquista del Perú y quien ha rocío, que según dijo Heródoto, cre-
mas cien páginas del libro. No obs- fallecido unos años antes. El mismo ce en lugares inaccesibles protegido
tante este misterio (el de la amistad Medina que se representa a sí mis- por dragones o duendes” (pág. 75);
entre Ursúa y Medina, sus orígenes, mo en calidad de narrador y ya en la y más adelante atestigua desde el
sus motivaciones, sus expectativas), edad madura, bien desde la playa pa- futuro lo que ya siendo un mucha-
sospechamos que los temas del hé- nameña de 1555 en compañía de cho de veinte años imaginaba dejan-
roe y el valor vienen a recalar en él, Ursúa, o bien desde algún momento do en claro las razones de su parti-
en especial mediante el recurso a una de los años setenta (una buena refe- cipación en la expedición de marras:
discreta sorpresa reservada al final rencia al respecto es que ya en Ursúa
de la “historia”, pero que, a diferen- el narrador habla del leproso Jimé- A mi edad no importaba tanto la
cia del mismo recurso en el género nez de Quesada, si bien antes de la riqueza: yo iba buscando algo
novelesco (y que suele identificarse muerte del fundador de Bogotá, que se me debía por justicia, pero
como suspense), es una sorpresa que ocurrida en 1579), reconoce que el viví con todos la certidumbre de
no había sido preparada, o anuncia- “tesoro” de la canela no era más que que seríamos ricos. Otras cosas
da en sus múltiples posibilidades su triste y vil conversión en oro o en embriagaron mi imaginación: sin
durante la narración. Me refiero a la la riqueza generada por un produc- duda recorreríamos comarcas
decisión final de Medina de acom- to comerciable transatlánticamente: donde el viento olía a canela, don-
pañar a Ursúa en su expedición por su “valor” mercantil. Pese a lo cual, de los árboles no ofrecían frutos
el Amazonas en busca de El Dora- y de allí la ambigüedad que se sos- a la avidez humana sino troncos
do, después de haber reiterado du- tiene en la atormentada personali- encendidos que se descascaraban
rante toda la narración que su pro- dad de Medina —mestizo, discreto en leños de aroma. Hasta llegué
pósito (el de la narración misma) era hombre de letras (el discípulo de a pensar que los secretos habitan-
el de disuadirlo de emprender tal dis- Fernández de Oviedo), humanista tes de aquel país harían casas per-
paratada “hazaña”, justo mediante renacentista, católico, tímido simpa- fumadas, barcos dejando estelas
el relato aleccionador de los infor- tizante de los indígenas—, se permi- de aroma sobre los ríos escondi-
tunios, desventuras y miserias de su te volver una y otra vez al sueño del dos. Yo había leído en los viejos
propia experiencia de viajero invo- tesoro real, tan ideal como material: poemas latinos que me enseñó mi
luntario por el Amazonas. ¿Qué ha la canela, o el canelo, como mito de maestro Oviedo, que los hombres
motivado semejante cambio de pen- lo esencial, de la riqueza espiritual, de Samotracia fabricaban navíos
samiento y de perspectiva? La amis- de la belleza, de la verdad... Como si de sándalo. [pág. 76]
tad, venía diciendo... Pero hay algo al final de su vida el narrador se hu-
más ambiguo que esta amistad testi- biese hecho a la posesión o familia-
moniada a través de las palabras del ridad de este tesoro (esto es, como
uno (Medina) y la ausencia del otro si la canela no hubiese sido en su vida
(Ursúa): es la búsqueda del tesoro, un enorme fraude agenciado por la
que aún parece tener un peso mítico ambición de otros, pues, obviamen-
y poético específico en el narrador, te, nunca hubo tal País de la Cane-
no obstante su desencanto y la per- la), Medina se permite poetizar:
manente declaración de la inhuma-
nidad, monstruosidad y demencia de [...] la riqueza tiene todas las for-
la ambición humana. Éste parece ser mas, pero ninguna para mí más
el tema que introduce el capítulo fi- extraña que esa corteza roja que
nal de la obra y donde irrumpe la altera las bebidas y da a los ali-
inesperada decisión de Medina que mentos una dulzura exótica. La
lo ata al futuro del propio Ursúa canela: oro, sí, pero astillado en
como un compromiso hacia el futu- aroma, el túmulo de leños que
ro de la trilogía (aunque asertado hace siglos borraba en sus huma-
desde un futuro más lejano aún en redas los palacios del Tíber, cuan-
que Medina sopesa la “historia” des- do, para despedir a su emperatriz
de la muerte del propio Ursúa). Es muerta, Nerón hizo quemar so- Pero volvemos al último capítulo
claro que el joven Medina de veinte bre las plazas de Roma toda la (el 33, en la no velada referencia
años que en 1542 se enrola en la ex- cosecha que Arabia había produ- dantesca) para insistir en entender
pedición de Gonzalo Pizarro para ir cido en un año. [pág. 73] la sorpresiva decisión del narrador

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RESEÑAS N A R R A T I VA

de acompañar a Ursúa, saltando hermoso país que he conocido, yo sufrir, en perderte del mundo de
por encima de tres centenares de diría que es ese que soñábamos, los hombres y hundirte en el limo
páginas del relato de atrocidades, que buscamos con frío y con do- y en la sombra, ya temo que no
crueldades de antología, miserias, lor, con hambre y con espanto tras seré capaz de dejarte correr solo
enfermedades, mezquindades, ani- unos riscos casi invencibles. Y es ese riesgo, y entonces iré contigo,
malismo, vileza, para ver cómo que esos riscos eran soportables Pedro de Ursúa, aunque sé lo que
Medina retoma el sentido de su sue- porque el radiante País de la Ca- nos espera, y me volveré tu som-
ño (que no era suyo sino más bien nela estaba atrás, porque enton- bra, aunque será lo último que
un arquetipo) como único motor ces no sabíamos que era un sue- nos dejen hacer en el mundo.
posible de su decisión de unir su des- ño. [págs. 355-356] [págs. 359-360]
tino al de Ursúa (a quien ha venido
reconviniendo —casi paternalmen- Sorpresa no sólo, como decía, de un
te, aunque le lleve apenas cuatro repentino cambio de perspectiva en
años— por ambicioso y desmedido), el discurso de este hombre equili-
esta vez desde una ambigua y no del brado del renacimiento (que se ha
todo amarga conciencia de que el formado con Oviedo, y ha medra-
valor existe incluso para engendrar do en Europa con Pietro Bembo y
la injusticia y el crimen: ha culminado su iluminación con
un discípulo dilecto de Paracelso;
Y el País de la Canela, con sus pero no sólo por estas referencias
riquezas inmensas, con sus plan- sino porque su propio discurso de
tas medicinales, con sus ciudades aleccionamiento a Ursúa durante
saludables, con sus multitudes más de trescientas páginas así lo
que peregrinan para adorar sus avala); sorpresa también por el
ríos, con sus ancianas que descu- apego igualmente repentino por
bren bajo la luz del atardecer en- otro ser humano, apego cerval,
tre las masas de árboles cuál de Paulatinamente, el “amigo” de visceral, salvaje... Alguien, muy en
ellos es santo y debe convertirse Ursúa entra así en un proceso de la tónica de Keyserling o del propio
en sitio de peregrinación y de autoconvencimiento, que no igno- William Ospina, diría que es su san-
rezo, se va transformando para ra la falta de razón (aunque le pese gre taína, la de su madre Amaney,
mí en el símbolo de todo lo que a su inteligencia de humanista): reconocida sólo tardíamente, la que
legiones de hombres crueles y “Avanza si lo quieres, Ursúa, hacia empieza a dar identidad, o mejor,
dementes han buscado sin fin a lo la perdición, hacia el pánico [...] destino, a este personaje-narrador
largo de las edades: la belleza, en Demuestra que vale más tu volun- que hasta entonces había llevado su
cuya búsqueda se han destruido tad que la serpiente sin ojos en la que juventud, incertidumbre o ambigüe-
tantas bellezas, la verdad, en cuya se refleja el abismo...” (pág. 359, re- dad como una marca que lo preve-
persecución se han profanado saltado mío). ¿El dragón que guar- nía de ser o comportarse como mes-
tantas verdades, el sitio de descan- da el tesoro? Lo cual supondría una tizo, y que por tanto facilitaba las
so por el cual se ha perdido todo de tantas miles de versiones del ar- cosas para que continuara siendo el
reposo. quetipo... Pero no, el compromiso y humanista admirador de Fernández
la decisión de Medina de regresar al de Oviedo, uno de los declarantes
Amazonas con Ursúa no suponen de la “inhumanidad” de los indios.
un volver a la creencia en el tesoro, Pero habría que reconsiderar tal
sino, paradójicamente lo contrario: punto de vista si pensamos que ese
otro por el que Medina tira los da-
Todo me está gritando que te de- dos de su destino es también un eu-
tenga, pero... si vas al viaje, si in- ropeo. Es un sueño europeo lo que
sistes en bajar hasta el río, en de- lo sigue moviendo. Incluso si ese
safiar la selva, en chocar con los sueño europeo se puede llamar
pueblos que la habitan, si insistes “amor”, pues aquí pongo en com-
en enfrentarte a sus dioses, si es- plemento la figura de Ursúa con la
tás ansiando comer orugas y mas- de Teofrastus, llamado así por
ticar carne fibrosa de micos azu- Philippus Theophrastus Bombastus
les, si quieres resignarte a oír sólo von Hohenheim, más conocido
el chillido de las guacamayas, el como Paracelso, quien había sido su
En medio de su atrocidad, algo relato del río que no acaba, de la maestro (de Teofrastus), y quien es
bello han tenido estas búsquedas, niebla que no quiere desprender- el autor de las declaraciones que sir-
y si me preguntaran cuál es el más se del agua, si estás empeñado en ven de pórtico al relato de Medina

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N A R R A T I VA RESEÑAS

pues llegó a ser en Europa su gran lo hace con las armas de su maestro nista. Su novela es divertida, lo atra-
amigo. Tan amigo (¿como Ursúa?) Oviedo, e incluso las de su padre pa a uno entre sus páginas y se deja
que Medina llega a confesar: “Lle- conquistador. Aun así, su existencia leer, como dirían algunas señoras
gué a preguntarme por qué Teo- como narrador y personaje (es de- aficionadas a la lectura fácil. Y que
frastus no era mujer para poder cir, ahora, el amigo de Ursúa) nos diga que es lectura fácil para nada
amarlo plenamente, pero nuestra propone a fuerza, desde dentro de es peyorativo. Por el contrario. Para
amistad fuerte y exaltada fue lo más su discurso y su palabra, un heroís- mí significa que su lenguaje no es
parecido al amor que conocí en mo y un valor. Heroísmo y valor que farragoso, que el relato es claro y
aquellos veranos” (pág. 327). ¿Y en fácilmente estaríamos tentados a que uno se entretiene con ella, es
los otros veranos, querido Cristóbal? bombardear como blanco europeísta decir, que capta su atención.
¿Acaso Ursúa? No hay mujeres en y discriminatorio... Y sin embargo,
esta historia. Mujeres de Medina, este Medina nos gana en la conjun-
quiero decir... Pero, ¿hay otro? Cla- ción de la palabra y el infortunio.
ro, todo parece indicar que ando Otra épica del sufrimiento (que “hu-
preguntando por los indios, y en este maniza”): como la del Vasco de
momento recuerdo que el narrador Gama de Camoens; como la del
sí llega a experimentar un sentimien- Alonso Ramírez de Sigüenza.
to de ternura por Unuma, un indio
llevado de las sierras peruanas al ÓSCAR TORRES DUQUE
infierno líquido del Amazonas..., ni
más ni menos que como esclavo, y
de hecho como sobreviviente de una
brutal masacre (y aquí me abstuve
de no caer en redundancia o tauto- Mejor novelista
logía: léase el episodio del asesinato
de los indios de la expedición por
que cronista
órdenes de Pizarro a sus perros de
presa). ¿O el otro es el propio El miedo a la oscuridad
En esta novela, un joven ator-
Medina, extrañado de su propio des- Sandro Romero Rey mentado que vive con su madre, una
tino inicial de hijo de conquistador? Alfaguara, Bogotá, 2010, 264 págs. mujer también atormentada, y que
¿O la otra es su madre indígena, a recurre al Xanax, el ansiolítico tal
quien sólo reconoce cuando se en- vez más consumido en el mundo,
cuentra frente a su tumba? Aunque el autor es bastante popu- para lidiar con sus ataques de páni-
lar en el medio en que me muevo y co, busca a su padre valiéndose para
hasta creo haberme topado con él ello de un detective: Brausen. El
en algún espacio institucional, sólo padre ha desaparecido hace años sin
he leído uno de sus libros, Clock dejar rastro alguno y de él no se tie-
around the Rock. Crónicas de un fan nen más testimonios que los docu-
fatal, del que escribí una reseña crí- mentales que realizó y unos manus-
tica (Boletín Cultural y Bibliográfi- critos que se descubren a lo largo del
co, Bogotá, Biblioteca Luis Ángel relato. Toda esta trama, llena de tris-
Arango, Banco de la República, vol. teza a veces, con mucho humor otras
XLV, núms. 79-80, 2011, págs. 264-266) tantas, transcurre en la Cali de los
en la que aunque reconocía que es- años ochenta que aquí, en lugar de
tas crónicas eran bien escritas, cues- ocupar un papel protagónico como
tionaba si no eran demasiado arro- en las novelas y cuentos de Andrés
gantes y, en lugar de permitirle al Caicedo, el gran escritor caleño,
lector disfrutar conjuntamente con el opera como telón de fondo del dra-
escritor de los conciertos de los que ma humano que vive Daniel Vasco,
No es El País de la Canela, en daban cuenta, más bien le refrega- un personaje por lo demás egoísta,
todo caso, una “novela de forma- ban en la cara el hecho de que Sandro autocentrado, casi incapaz de amar
ción” (y no vuelvo sobre lo de “no- Romero sí había ido y uno no. y adolescente sempiterno, para
vela”). Y no lo es porque Medina Ahora me encuentro con esta quien la búsqueda del padre final-
escribe con pleno dominio de su ins- novela del dramaturgo, guionista y mente no parece importarle tanto
trumento lingüístico y poético y no periodista caleño, El miedo a la os- como su propia búsqueda interior.
lo vemos desbarrar siendo joven, es curidad, y lo primero que tengo que Y entonces, de la mano de Vas-
decir, por ser joven, sino porque se decir es que me gusta mucho más el co, vivimos aventuras con mujeres
enfrenta a lo desconocido, y aun así Sandro Romero novelista que el cro- que terminan enrollándose con otras

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RESEÑAS N A R R A T I VA

mujeres, oímos música, nos pasea- mor y la ironía. En definitiva, Daniel Pero igual no será con la narrativa y
mos por las calles de la ciudad, co- Vasco no encuentra al padre pero se aunque nada cambie para siempre,
metemos asesinatos fantasiosos, nos encuentra un poco a sí mismo. hay que estar atentos a los nuevos
condolemos, nos reímos y participa- El relato de las peripecias de Da- narradores como Sandro Romero
mos en una apoteósica fiesta para niel en la búsqueda del padre no es que aportan novedosas perspectivas
despedir el siglo XX en la que se re- contado por una sola voz y tampo- a nuestra literatura del siglo XXI.
únen toda clase de especímenes, al- co es lineal. Aunque en alguna pá-
gunas rara avis y otros simples y lla- gina el narrador omnisciente procla- MÍRIAM COTES BENÍTEZ
nos habitantes de esta ciudad donde ma que de este libro no va a poder
la rumba ha sido reina. hacerse una película, no es de extra-
ñar que por su formación el autor
utilice recursos que provienen de la
cinematografía: los flashbacks, los Una novela
flashforwards y los intercortes para
mencionar sólo algunos. Todos es-
con método,
tos recursos técnicos le dan a la no- pero perdedora
vela un sabor lejano al clásico, frag-
mentado, en el que el lector mismo
debe reconstruir la historia. Hotel Pekín
Así mismo, en la novela reseña- Santiago Gamboa
da se detecta un deleite con el len- Seix Barral, Bogotá, 2008, 220 págs.
guaje: juegos de palabras, diálogos
locos y bien construidos, en algunas
ocasiones algo de verbosidad que no Santiago Gamboa estudió Literatu-
llega a incomodar del todo, referen- ra en la Universidad Javeriana de
cias hipertextuales y toda clase de Bogotá y Filología Hispánica en la
artificios que enriquecen el texto y Universidad Complutense de Ma-
Por la manera en que se narra, la le dan un tono juvenil que puede drid. Algunas de sus novelas como
búsqueda del padre le da a la novela resultar muy apropiado para adoles- Perder es cuestión de método (1997)
un cierto tono psicológico y, a la vez, centes... De nuevo, esto no es peyo- y Vida feliz de un joven llamado Es-
policivo. Llama la atención que en rativo... De cierta manera, algunos teban (2000) han sido traducidas a
los últimos tiempos he encontrado escritores colombianos que he leído varios idiomas, recibido buena crí-
dos novelas que abordan este tema: (Andrés Caicedo el maestro de es- tica y leídas con gusto. Gamboa re-
Demasiados héroes (2009), de Laura tas artes; Germán Silva Pabón y corre el mundo de las letras alter-
Restrepo, y ésta de Sandro Rome- Francisco Montaña para mencionar nando el oficio de periodista.
ro. Tal vez se trata de que —como lo sólo los que se me vienen ahora a la
enunciaba una amiga cercana, pro- cabeza) abordan temáticas adoles-
ductora de un excelente programa centes desde una mirada adolescen-
de opinión en señalcolombia— en te que bien podrían ser buenos
nuestro país hay que mirar con abrebocas para introducir a los jó-
detenimiento el fenómeno del no venes al precioso arte de la literatu-
padre, es decir, el hecho de que aquí ra (¡a ver si algún día salimos de una
la mayoría de las personas no tiene vez para siempre de Harry Potter!).
padre, bien porque éste se ha ido (lo En El miedo a la oscuridad hay
han matado, se ha largado de la casa, varios libros, varios cuentos, muchas
nadie sabe bien quién es, etc.) o por- voces masculinas y femeninas, algu-
que aún estando es abandónico nas preguntas profundas y, en gene-
(prefiere a sus amigos que la vida del ral, un material que resulta muy le-
hogar, es alcohólico, tiene varias fa- gible y que se aparta de la gloriosa
milias, no sabe ni siquiera en qué año tradición del realismo mágico de
del colegio están sus hijos, etc.). En nuestro mejor escritor y plantea una
todo caso, esta búsqueda, que es el narrativa novedosa en la que Co-
eje de la novela tal y como la leí, se lombia, con sus desvaríos y locuras, Nació en 1965, se mueve en la
desenvuelve en dos sentidos: uno que no puede estar ausente: “Allá afue- actualidad entre ese espacio del jo-
es el de la pregunta interna por el pa- ra el mundo no va a cambiar nunca ven talento que ya no es tan joven y
dre, el deseo profundo de conocer- porque en Colombia nada cambia ni entra a una generación intermedia
lo, de aprehenderlo, y otro el relato nada se transforma el mundo se re- en la que necesita mostrar todo su
policiaco en el que sobresale el hu- vuelca para que todo siga igual”. talento y tenacidad para seguir ya no

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N A R R A T I VA RESEÑAS

como promesa, sino como escritor se fue quedando con el paso de ejecutivo que se ha tragado el cuen-
que se consagra. los años. Había nacido y crecido to del modelo estadounidense.
La crítica lo ha apoyado, sus no- en Bogotá, más exactamente en el
velas tienen aire, sus personajes es- barrio Teusaquillo [...] [pág. 11] No sé si a usted le interese la ver-
tán muy bien logrados y al contra- dadera razón de mi viaje, pero
rio de muchos colombianos de Cursa economía, hace su doctorado igual se la voy a contar, pues tene-
moda, el tema —esa tuerta visión del mientras vende pizzas a domicilio y mos muchas horas por delante. Se
país— no es simplemente recrear las películas de horror hasta llegar a ser trata de lo siguiente: a lo largo de
bajas pasiones del narcotráfico, la colaborador de la revista Latino’s, mi vida, en mis múltiples viajes y
vida del guerrillero o los valses de la desde la cual alcanza a entrar, por experiencias por el mundo, he ido
clase media en ascenso y la corrup- supuesto por la puerta chica, a elaborando una teoría sobre los
ción política. Enhancing the Future... asuntos humanos. Es cierto que
Gamboa es un narrador con hu- los periodistas nos ocupamos de
mor, gran lector, muy formado, agu- [...] Primero fue archivero noctur- la actualidad, pero yo he notado
do y capaz de ver más allá de la sim- no de biblioteca, luego ‘formador que las historias ejemplares que a
ple sensación. El oficio de escritor suplente’ por horas y después mí me interesan, los dramas que
es y será siempre un oficio comple- ‘formador de planta’, pedestal resultan ser más representativos
jo, doloroso, que quizá ofrece re- desde el cual escaló posiciones, de la condición humana, ocurren
compensas algunas veces, pero ex- cual trucha que remonta el río a en los lugares donde los ojos del
puesto a la picota pública llega a ser punta de esfuerzo [...] [pág. 11] mundo están puestos, pero no en
descarnado e ingrato. el epicentro [...] [págs. 15-16]
Cree a pie juntillas en el modelo es-
tadounidense, el resto del mundo El yin inicia pues una conversación
debe plegarse a éste, Michalski es con el yang. La casualidad los aloja
arribista y un poco tonto y preten- en el mismo hotel y el lugar perfec-
cioso, pero está convencido y por to para reunirse es el bar, repleto de
supuesto tiene tesón. turistas ajenos, un lugar de paso sin
sabor local, terreno neutral. Entre
[...] tiró al suelo su vieja piel de whisky y whisky se exponen las te-
inmigrante y se convirtió en ese sis, encantos y desencantos.
Frank Michalski exitoso y moder-
no que, de algún modo, la misma
Pat había diseñado. Vinieron via-
jes, proyectos en países por fuera
del circuito normal, cursos de
idiomas no convencionales, in-
cursión en actividades como el
yoga, la meditación trascendental
y los restaurantes ayurvédicos [...]
[pág. 13]
La historia de Hotel Pekín parte
en un vuelo de la United Airlines De esta manera empezamos a ver al
desde Nueva York. Un colombiano personaje central, las piezas se tiran
radicado en los Estados Unidos por sobre la mesa y en las primeras quin-
avatares de la vida y convicción, se ce páginas, siguiendo un precepto de
ha alejado de sus raíces para darle manual literario, se consolida el per-
paso a la nueva figura, de modesto sonaje central que requiere de su Y en la mitad el chino. El ejecuti-
Francisco Munévar, oriundo de un antípoda. vo próspero que sabe bien a dónde
país tercermundista, poco a poco se Sentado a su lado, en el vuelo que va y de dónde viene. El tradiciona-
reacomoda como el sonoro y exito- parte de Nueva York a Pekín, se lista, respetuoso, que cree en la fuer-
so Frank Michalski, que va a Pekín encuentra un viejo periodista. El za de su país y en la capacidad de su
en viaje de negocios: idealista, aparentemente inteligen- gente. El anciano venerable capaz
te y culto, el viejo zorro romántico y de manejar con guantes de seda al
Haciendo un breve resumen de su a la vez descreído que busca histo- joven impetuoso.
vida, podríamos decir que Fran- rias más allá de la simple noticia in- Hasta la mitad, aunque la novela
cisco Munévar llegó a Nueva mediata. Busca historias para Selec- está muy bien escrita, es legible,
York a principios de los ochenta ciones, es decir, tampoco está muy amable, casi se convence al lector de
a estudiar Ciencias Políticas y que alejado de la parafernalia del joven que Gamboa lo va a llevar a lo

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Cartografía histórica
en la Biblioteca Luis Ángel Arango

Royavme des Amazones


[s. a.]
16 x 11 cm, color
Publicado en:
[s. n.]
[s. l.], [s. n.], 1650
Piano della citta, e sobborghi di Cartagena
Violante Vanni
19 x 26 cm, color
Publicado en:
[s. n.]
Livorno, G. T. Masi e Compagnia, 1777

Kaart van de Landengte van Panama


[s. a.]
42 x 52 cm, color
Publicado en:
[s. n.]
[s. l.], [s. n.], 1750
West Indies from de Cabo la Vela to Cayos Ratones
[s. a.]
50 x 68 cm, color
Publicado en:
[s. n.]
Londres, [s. n.], 1837

Carta general del Cantón del Nordeste


32 x 48 cm, color
Remedios (Antioquia), [s. n.], 1824
Plan du Port de Ste. Marthe dans L’Amerique Meridionale
Jacques Nicolas Bellin
Blanco y negro
Publicado en:
Jacques Nicolas Bellin,
Le Petit Atlas Maritime,
París, [s. n.], 1764, pág. 36
RESEÑAS N A R R A T I VA

inusitado, que no se fía de la necesi- A veces los escritores se dejan nal. Pero no es una lectura perdida,
dad de una estructura ligada a lo presionar por las editoriales que exi- pues, insisto, Gamboa es excelente
convencional, que tal vez los perso- gen novelas como los ejecutivos exi- narrador y un escritor talentoso.
najes no se van a traicionar, que el gen balances o los sastres alfileres.
chino va a seguir apegado a su tra- El ejercicio de escritor es descarna- J I M E NA M O N TA Ñ A
dición, el periodista es aberrado y do y duro y cuando los textos salen CUELLAR
Michalski pierde el puesto por pen- a la luz pública siempre habrá quién
dejo. Pero no. Parece que el autor juzgue, opine, malinterprete o pre-
está siguiendo un manual; un perso- tenda señalar y renombrar.
naje central y su antípoda, la simbio-
sis y traición a los ideales y convic- Agustín Lara
ciones, el arrepentimiento y la visión
de la puerta de salida.
según el Gato
Da la impresión de que se trata Sullivan
de un ejercicio de creación o de la
estrechez de la imposición de las
detestables láminas para colorear en María del alma
las cuales se debe seguir el número Pilar Tafur y Daniel Samper Pizano
que corresponde a un color especí- Random House Mondadori, Bogotá,
fico para que el hermoso papagayo 2007, 238 págs. + CD-ROM
no pueda ser —si a uno se le anto-
ja— sólo negro, o la ardilla, verde
esmeralda y con rayas doradas. El volumen que bajo el título María
El personaje central, convencido del alma han dado a la imprenta sus
de que va a convertir a la China, se autores, Pilar Tafur y Daniel Samper
arrepiente y necesita replantearse; el Pizano, como “melodrama novelado
viejo zorro, quien señala en un mapa de la vida de Agustín Lara”, esqui-
lugares llamativos, que cae en bares La lectura es agradable, el humor va otra descripción que mejor defi-
y recorre la ciudad con ojo de narra- fino y, por supuesto, Gamboa es un ne al libro. Se trata de una biografía
dor, se da cuenta de que nada vale la excelente narrador. Los diálogos flu- novelada del compositor y cantante
pena, y el oriental, ejecutivo prestan- yen y la tensión se mantiene, se co- mexicano que los autores elevan a
te, chino hasta la médula, con la pa- bra afecto por los personajes, algu- la condición del mito pero en clave
ciencia propia de los integrantes de nos prefieren seguramente al viejo de melodrama, por así decirlo. Nos
esta cultura y recién llegado a la ciu- aventurero y respetuoso, que al arri- relatan que Agustín Lara nació en
dad, acomodado pero asceta y fiel a bista que tiene la lección del self made Tlacotalpan, Estado de Veracruz,
la tradición, no lo es tanto y está in- man tan aprendida, o al viejo chino México, el 30 de octubre de 1900.
teresado en los lujos y en visitar e con la familia perfecta protegido en Aunque los autores, que manejan,
imitar a los estadounidenses. su finca por la Muralla China. La con- a su lado otra fecha y lugar, 30 de
versación es entretenida y los me- octubre de 1897, Ciudad de Méxi-
tarrelatos duran el tiempo justo. co, no dan por sentada ninguna de
La lectura puede ser una sensa- las versiones enunciadas. Nada de lo
ción o generarla, pero el ideal es que que hay que preocuparse, afirma el
llegue más allá y logre ser más que narrador, porque “todo es parte del
la simple cuestión de piel, más una gran mito”. Hemos dicho “el narra-
impronta que una aguada bien lo- dor” y no los autores, porque entre
grada. No convence la lectura de la éstos y aquél se establece una dife-
China, ni la crítica a los estadouni- rencia fundamental. Como es sabi-
denses ni al mundo globalizado; es, do a partir del estructuralismo fran-
desde el encuentro de los mundos, cés esa diferencia se ha vuelto
obvia y evidente la futura transfor- canónica. El narrador, nos han di-
mación, el lector se anticipa al des- cho los estructuralistas franceses, un
enlace sin dudarlo y cuando cae el ser hipotético, teórico, es un dele-
telón, las manos quedan vacías. gado del autor a quien éste presta
Extraño a Esteban y a la impron- su propia voz para que relate la his-
El lado humano de cada uno de ta que dejó el detective de Perder es toria que nos van a narrar. Así, por
ellos parece ser lo único que se man- cuestión de método; añoro más pa- ejemplo, aunque el autor sea uno
tiene y sale a flote cuando se requie- sión, profundidad, más fuerza, más solo, el narrador del Quijote no es
re de una respuesta más animal. riesgo y me sobra la obviedad del fi- el mismo que el de Galatea, como el

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N A R R A T I VA RESEÑAS

narrador de Cien años de soledad maestro y, sin duda, es así mismo, go monólogo de Sullivan se levante
será distinto al que narra El otoño una declaración de los principios como el objetivo capital de su narra-
del patriarca. Para esta biografía estéticos del libro. ción: demostrar la grandeza de Lara
novelada de Agustín Lara, sus au- Retomando el tema del narrador, como músico inspirado, compositor
tores han creado un personaje ima- como se sabe, ya sea éste interno o sin reproches, bolerista que merece
ginario al que delegaron la tarea de externo y forme o no parte del rela- la fama universal y eterna, o realzar
narrar los acontecimientos que to, puede narrar su historia en pri- el retrato del amante que pone su
constituyen la vida del conocido mera, segunda o tercera persona del talento y su obra al servicio de la
bolerista. Se trata de Mariano singular (más raramente en tercera confesión de sus sentimientos por la
Sullivan Soler, nacido en Madrid en persona del plural). Aquí la narra- mujer amada. Se diría que ningún
septiembre de 1913, quien trata al ción se desarrolla en segunda per- tema en las palabras de Sullivan pre-
Maestro con admiración y respeto, sona del singular: el narrador se di- valece sobre el otro, porque al cabo
si no, con temor reverencial y a rige a un “Usted”, que corresponde ellos están unidos tan íntimamente
quien Lara cariñosamente llama al “Señor Director” de la Oficina en esa trama de amores y desdichas.
Gatico o bien Gato. Es su secreta- Municipal de Monumentos Públicos
rio y ahora su biógrafo. Ya sabemos, de Madrid, a quien le ha sido entre-
por Oscar Wilde que la biografía gada la orden de retirar la estatua
siempre la escribe Judas. Nuestro de Agustín Lara que se ha erigido
narrador, Gatico, es alguien que en la plaza de Lavapiés. Mariano
tuvo el privilegio de conocer muy de Sullivan se aparece por allí un día,
cerca la vida íntima, los cambios de eleva su protesta respetuosa ante
fortuna, el ascenso, la soledad, los este Señor Director, pero sobre todo
triunfos, la incierta ruta hacia la glo- está allí para demostrar la grandeza
ria, los amores, las desventuras, los del hombre que representa el mo-
momentos de creatividad y de fra- numento depuesto. De la requisito-
caso de quien dice es el hombre que ria Sullivan pasa con rapidez a la
inmortalizó a Madrid en la canción disquisición, de ésta al panegírico, de
que comienza con los siguientes cua- aquí a la argumentación que se va
tro versos: trenzando con las descripciones que
constituyen la melodramática vida
Cuando vayas a Madrid, del mito que asegura Sullivan es Si debemos creer a Sullivan, Lara
[chulona mía Agustín Lara. Ahí está él para pro- amó en forma apasionada a una sola
Voy a hacerte emperatriz de barlo. Y lo demostrará con dos rea- mujer: Rosa María Callejas, conoci-
[Lavapiés lidades irrefutables: en una afirma da en el medio artístico como Elvira
y a alfombrarte con claveles la que “desde su primerísima edad, el Estrella. A ese amor nunca realiza-
[Gran Vía maestro Agustín Lara fue un genio do, nunca correspondido del todo,
y a bañarte con vinillo de Jerez. de la música”, y en la otra, que de- puesto que Elvira Estrella estaba
bió conmover al Señor Director y casada con un rico empresario de
que, en sus propias palabras, quedó espectáculos, el narrador consagra
como su auténtico testimonio: “En mas del 60% de la narración. Luego
justicia, no solo debe conservarse en vendrán las otras musas, hasta el día
su lugar la estatua del Maestro, sino en que conoce a María Félix.
que frente a ella, o a su lado debería Los primeros años, época menes-
alzarse una estatua compañera para terosa de privaciones y tentativas
perpetuar el recuerdo de aquella fallidas, después de la Revolución
musa a la que debemos decenas de mexicana, en palabras del relator,
boleros inolvidables”. A partir de “fueron para él años muy oscuros,
aquí comienza a desplegarse el me- muy misteriosos”. Quizá hasta el día
lodrama. Cuando se refiere a la musa en que conoció a quien iría a ser la
está aludiendo a Rosa María Calle- mujer a la que nunca dejó de amar,
jas, cantante de zarzuelas española. Elvira Estrella o mejor, Rosa Ma-
Como todo drama de este género, ría Callejas. A partir de este hecho,
aquí también se tensa la trama con en adelante, la prosa exaltada (el
los frágiles lazos de los amores des- verbo exaltado) del narrador va ga-
Esta declaración de amor de Lara dichados de los personajes, de ma- nando en afectada elocuencia, en
a la ciudad española, es también nera concreta los de su protagonis- arrebato sin parangón ni medida, en
una alta nota de admiración de ta, Agustín Lara. No sabemos cual loco elogio, en entrega a una causa
Sullivan en la larga evocación de su de los aspectos que entrelaza el lar- sentimental perdida de antemano.

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RESEÑAS CRÍTICA LITERARIA

La adoración del Maestro por su España), sería —repetimos— den- ¿Es la vida que le hubiera gusta-
amada es solo comparable a la ad- so en la glorificación, sin condicio- do a Agustín Lara que se escribiera?
miración del narrador por su señor nes, nos toma del pelo por momen- ¿Incluso que le hubiera gustado ha-
y Maestro, a quien alude como si tos, nos quiere seducir con tersura ber vivido? ¿Es el homenaje con el
de un dios se tratara. Aquí no hay inaceptable, carece de veracidad, de que sentiría que se le hizo justicia?
matices. Es todo o nada. Blanco o objetividad y de matices, es alambi- Demasiado respetuoso, demasiado
negro. Es el irremediable tono del cado y caprichoso: su narrador tam- sublime, incondicional, demasiado
libro. ¿Una exageración? ¿Un di- bién lo es. Un narrador en quien se florido, como para que sea verdad
latado y descomunal ditirambo? justifican todos esos excesos ya que, fuera de los libros. ¿Cómo leer pues
¿El furor de una extenuante admira- al fin y al cabo, no se trata de una esta obra? ¿Oyendo el CD que se in-
ción? Cuando el lector resiente y pa- biografía sino de un sentido home- cluye en el volumen? Quizá aquí esté
dece tan excesiva exaltación se pre- naje. Quienes busquen en la obra de el secreto de su mejor lectura.
gunta en busca de justificación: ¿Este Tafur y Samper una biografía del
ha de ser necesariamente el estilo de “inmortal” compositor, tienen que ENRIQUE PULECIO
un homenaje? Ese tono, que desa- buscarla en otra parte. No obstante, MARIÑO
fía cualquier esperanza de objetivi- los autores tuvieron el cuidado de
dad, ¿no es acaso moneda corrien- ponerse al abrigo contra este tipo de
te dentro de cierta “cultura del confusiones. Nunca afirman que
bolero”? ¿No están sus grandes María del alma se trate de una bio-
figuras inmersas en el melodrama grafía, ni siquiera de una biografía Visiones sobre
en el que se fabrican los mitos po- novelada, sino de “un melodrama
pulares? Y ¿la trama exaltada de la novelado”, como ya dijimos antes,
el quehacer poético
vida del héroe, no resulta acaso im- término impreciso, tautológico y
prescindible para hacer una sem- vago, incluso ajeno a la composición La imagen poética
blanza de quien llegó a ser Agustín del libro mismo: ni melodrama ni Julián Malatesta
Lara, como uno de sus grandes mi- novela, en sentido estricto. Universidad del Valle, Cali, 2008,
tos? El homenaje que los autores 154 págs.
nos entregan a través de el Gato
Sullivan así parece confirmarlo. Por
eso resulta natural tropezar con una Como estudioso de la poesía, ade-
prosa que nos arrulla con el murmu- más de creador literario, Julián
llo de un río que destila miel y rosas Malatesta elabora un ensayo vigo-
y que muy pronto se hace excesiva, roso, propio de sus preocupaciones
grandilocuente, untuosa, preten- intelectuales y artísticas. De amplia
ciosa, alambicada y cursi. Aunque capacidad de expresión y de liber-
podríamos decir: así es el tono ade- tad de pensamiento, el libro referi-
cuado para este género, el que le do realiza una pesquisa sobre la
hace justicia; así es como deben es- recurrencia, visión, concepción, es-
cribirse las biografías de los héroes tética y expresividad de la imagen
del melodrama. Así es “como debe poética como motor y eje de la crea-
ser”. Y lo es si consideramos la li- ción. Sabe el autor que la imagen
sonja como el producto de las can- posee un sentido de convergencia y
teras de las que proviene la materia María del alma se sustenta en un de heterogeneidad a la vez, múlti-
del bello asunto desarrollado. Sin solo hecho, aunque difícil de com- ple desde su significación, valor y
embargo, ante tanto requiebro nos probar: lo que se relata allí es la vida trascendencia.
preguntamos si la biografía acaso no del cantautor mexicano a partir de Difícil labor, más si la imagen ha
pudo ser escrita de otra forma. A una petición de principio: se trata, sido objeto de múltiples discusiones,
nuestra manera de ver, el Gato como se dijo, de rendir un exaltado debido a la diversidad de sistemas
Sullivan estaba tan enajenado por el y caprichoso homenaje, en su elípti- lógicos desde los que se le asedia.
recuerdo como para darnos una ver- ca composición, a Agustín Lara Malatesta, para tal fin, empren-
sión un poco más ecuánime, más como figura no poco sombría y aca- de el camino del ensayo, ya que “él
equilibrada, de la vida del gran so olvidada por las nuevas genera- admite la prueba, la tentativa, legí-
Agustín Lara. Incluso cabría la pre- ciones. Nada más loable que tenta- tima de cierta forma la aventura,
gunta, ¿pero se trata de una biogra- tivas como esta de revivir la vieja hace del riesgo y el peligro una ten-
fía? Como tal, como biografía, el li- gloria pasada a través del relato de tación, nos devuelve la audacia y
bro no se sostendría. Para este una apasionada vida amorosa, “tan cierta inocencia, nos amenaza con la
género resulta demasiado capricho- agitada que hoy lo convertiría en rey ingenuidad a la vez que nos propo-
so en su andadura (como dicen en de las páginas del corazón”. ne ser malvados. El ensayo permite

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CRÍTICA LITERARIA RESEÑAS

el tropiezo, el atajo, la invasión, el a la manifestación de una racionali- surgimiento de la imposibilidad ve-


desalojo o el salto”, según sus pro- dad que explora el desorden y la rosímil, la lejanía significante de la
pias palabras. sobrenaturaleza. imagen o la palabra real lista a sus-
Su propósito es claro: rastrear la “Lo eterno y lo contingente”, lla- tituciones, intercambios y mutacio-
noción de imagen desde las escue- ma Malatesta al siguiente capítulo, nes, se hacen presentes en la enun-
las y movimientos literarios que le donde se plantea un conflicto entre ciación lúcida.
sirven de soporte, junto a una bi- la iluminación manifiesta de la obra
bliografía seria, amplia y justificada, y la revelación de su lado oscuro.
“propiciar un escenario para la di- ¿Cuál es la verdad de la obra de arte?,
vagación intelectual, proponer se pregunta el autor y argumenta:
arriesgadamente ideas que pueden
ser polémicas en la comunidad e in- Quizá la respuesta sólo pueda
cluso dudosas para el mismo autor obtenerse de una consideración
pero que, dado su carácter provo- primordial: la idea de una lengua
cador y provisional, se encuentran primigenia, en estado virtual lis-
ahí cumpliendo su papel de deto- ta para ser usada en el tiempo, en
nante de ideas renovadoras del ha- el proceso productivo del discur-
cer crítico”. so, donde el ser haría su paso epi-
sódico hacia lo contingente, asis-
tiría a la acción del decir y
simultáneamente emprendería el
desalojo; en este sentido, la ver-
dad que acontece en la obra de
arte opera como manifestación Arribamos entonces al cambio
de su naturaleza, pero a la vez, profundo suscitado por Mallarmé,
es su propio ocultamiento. La sus reflejos inversos a través de una
verdad que devela la obra de arte poesía para iniciados. El autor
no es episódica, ni arrastra una enfatiza el papel determinante de
memoria situacional próxima. Se aquél sustancial poeta: la construc-
trata de un acontecimiento único ción de una nueva sensibilidad sin
que sucede entre cielo y tierra y concesiones efectistas y fáciles, el
que le otorga a la obra de arte la rigor de la transformación del mun-
facultad de revelarlo y de custo- do, la empresa contra el arte de la
diar su manifestación. Ese acon- imitación:
La noción de modernidad le sir- tecimiento, como verdad, es su-
ve de partida, así este concepto sea ceso y por ello contingente, pero Le coup de dés, la tirada de los
polémico pero necesario. El autor en el trasunto de su manifestación dados, es el poema cumbre con
afirma que en todos los tiempos el es eterno e inmutable. el cual Mallarmé incita una re-
quehacer literario ha tenido un ca- vuelta literaria que concibe como
rácter de ruptura, de novedad radi- El poeta desde Baudelaire se pone urgente. El pensamiento debe dis-
cal. Es el espíritu nuevo la marca del al lado de la pérdida, del desalojo, ponerse como imagen en la pági-
contraste con la tradición preceden- no busca instaurar, con la palabra y na en blanco, allí deben colgarse
te. Sin embargo, es posible localizar en la palabra, lo permanente, afirma las palabras en tipos tipográficos
el origen de la modernidad en el si- el autor en su apartado “La ruina del diversos, en formas y tamaños
glo XVII con la aparición del sujeto aura”, valiéndose del pensamiento calculadamente dispares y armó-
secular sin restricciones religiosas. de Walter Benjamin. Recuerda nicos; deben hallarse atadas a
Para Malatesta es comprendida Malatesta lo efímero y la inestabili- algo más que su significación; sus
como desencanto, “el momento en dad como conceptos de la contem- lazos son con la música, y desde
que el hombre decide quedarse solo, poraneidad, el dominio del instante, ese material expresivo que es la
romper la cadena con la divinidad y lo efímero y el no lugar. Elementos página en blanco, debe permitir-
confiar plenamente en sus potencias, como la despersonalización de la líri- se que los sentidos del lector even-
en su capacidad de inquirir, interro- ca, la pérdida consciente de la rea- tual participen en la creación.
gar, explorar y experimentar consi- lidad, el abandono del canon, la
go mismo y con la naturaleza”. búsqueda afanosa de un nuevo au- Desde allí se dio paso a una noví-
“De la mimesis primaria a la ditorio, el regreso a la tradición oral sima manifestación, un adiós a los
transformación del objeto” es el tí- —“la dimensión creadora de los trucos evasivos, a los ingeniosos jue-
tulo de tal camino, de la poesía como bárbaros”—, el encuentro del sue- gos, a las estructuras canónicas y
imitación (racionalidad, naturaleza) ño, la fragmentación del mundo, el artificiosos trabajos, un cambio por

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RESEÑAS CRÍTICA LITERARIA

la estrategia de la imagen, donde sión afectiva al servicio de la imagen. gen viene a ser la base de la poesía,
aparece luego Apollinaire, sus sen- El autor introduce la noción de el vehículo predilecto de un aconte-
tidos inesperados en la lógica formal Reverdy, la imagen como acerca- cimiento producido por el tiempo,
del habla, las voces puestas en esce- miento, asociación y contraste de dos fundando lo permanente, lo visible
na de manera fugaz, las sensaciones realidades lejanas y justas. Igual men- y lo invisible. Lezama, dice Mala-
visuales y la asociación mental de las ciona al vital Ezra Pound, quien pri- testa, concibe la imagen como la pro-
imágenes producidas. vilegió a la imagen como el centro de gresión de una semejanza a una for-
la creación poética, dada su condi- ma y de esa progresión nacimiento
ción transitoria, fugaz, origen de toda de una novedad, el surgimiento de
experiencia auténtica y la “poesía, un mundo posible. “Aunque la pro-
vehículo de la intuición que tiene su yección de la imagen y su dinámica
expresión orgánica en la palabra rít- progresiva fundan lo permanente,
mica y semánticamente exacta”. esta permanencia no acontece como
El capítulo VIII, “La conspiración verdad, en la noción heidegueriana,
de la imagen o la asonada latinoa- sino como verosímil en la noción
mericana”, inicia con la argumenta- Aristotélica, o dicho en palabras del
ción de las condiciones históricas del poeta, acontece como prueba hiper-
nacimiento de las vanguardias artís- bólica, pues esa permanencia es
ticas y literarias de América Latina, tiempo, sustancia del tiempo que
luego de la agitada insurrección eu- sólo es en la obra”, de acuerdo con
Lo instantáneo surge, la escritura ropea, anticipada por José Juan el autor de La imagen poética.
como montaje, gracias al juego simul- Tablada y Vicente Huidobro, este
táneo de las imágenes, lo cual facili- último con su “poema creado”, el
ta el juego de relaciones entre ellas, hacer poético como el arte de suge-
el ejercicio fortuito de la lectura, la rir, la puesta en escena de los obje-
simbiosis entre lector y escritor. El tos y la relación que establecen en-
movimiento futurista pone énfasis en tre sí, siendo ello un hecho generador
la velocidad por medio de la repeti- de imágenes, dotadas de tensión es-
ción de una imagen en distintas posi- piritual. “La imagen que se revela se
ciones. Después el dadaísmo irrumpe halla en movimiento, delata el des-
en la actividad iconoclasta, el punto prendimiento de los lazos habitua-
de indiferencia entre contenido y for- les del lenguaje y de las representa-
ma, la incertidumbre, la radicalidad ciones de la vida y sugiere otro tipo
de la imagen con la introducción del de encadenamiento para otra clase
collage y la recuperación de tradicio- de mundo”, afirma Malatesta.
nes culturales. Tablada, por su parte, introduce
Arribamos al sexto capítulo de La la estética oriental, la interpretación
imagen poética cuyo título es “El visual y plástica de los objetos obser- Desde esta perspectiva, Mala-
lenguaje de los sueños y la escritura vados. Junto a él el ultraísmo argen- testa menciona al poeta ecuatoria-
automática”. En 1924 se da origen tino que postuló su noción poética, no Jorge Carrera Andrade, quien
al surrealismo y su revolución artís- cuyo centro es la imagen, elemento participa de la llamada Conspiración
tica, movimiento confiado en el po- primordial e iniciadora de una acción de la imagen en la asonada america-
der creativo del lenguaje, de la mano depuradora de la tradición. Borges, na. Elabora, entonces, una poesía en
de la fuerza orgánica de la escritura su principal representante, privilegió directa relación con el entorno na-
automática y, sobre todo, del univer- la imagen y su soporte, la metáfora, tural y social, valiéndose de la des-
so onírico, el lenguaje de los sueños. como el instrumento definitivo de la trucción del lenguaje, la exploración
La imagen resultaba de la demoli- construcción poética. del silencio y la soledad. La imagen
ción de los lazos que ordenan el len- En un sentido diferente a Borges, procura congelar al ser o a un obje-
guaje en la vigilia y la atención so- César Vallejo introduce el debate to de la naturaleza, capturarlo, ais-
bre los relatos fragmentarios y la sobre el papel del sentimiento y la larlo y someterlo. Su postura estéti-
reconstrucción verbal del sueño. sensibilidad al lado de la razón, los ca transita por la adhesión a la
Malatesta cita, a propósito de lo an- ingredientes capaces de conmover y realidad, fuente de su acción crea-
terior, a Breton: “Tan sólo la imagi- de expresar con vigor la fuerza de dora. Lo importante es ver, intro-
nación me permite llegar a saber lo su tiempo. ducirse plenamente en la ejecución
que puede llegar a ser, y esto basta Desde entonces la declaración a de la metáfora y la percepción de la
para mitigar un poco la terrible con- favor de la imagen y la metáfora tensión del instante.
dena”. Es la llamada “experiencia del continúan vigentes. En Cuba, José El último apartado, “La ecología
límite” que pone en marcha la dimen- Lezama Lima manifiesta que la ima- de la imagen y las estructuras

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CUENTO RESEÑAS

icoecotónicas del poema”, hace hin- tes. Se publica con el propósito de debían —como es lógico— retribuir
capié acerca de las condiciones his- conformar un volumen que sirva de al viajero en forma debida por la
tóricas y sociales de la imagen, en sustento a la obra ganadora y tres fi- distinción. En vez de tomarse el tra-
vínculos especiales con corrientes nalistas, así como proyectar el taller bajo de asistir a talleres, quienes ca-
del pensamiento, tendencias estéti- nacionalmente, ya que tiene la par- recen de duende, pero no de la in-
cas y prácticas culturales. Lectura ticularidad de ofrecer diplomado y genua ambición de figurar ante el
posible a través de la imagen, con especialización en creación narrati- respetable público, bien harían en
la condición de que la imagen sea va. Además, practica el seguimiento buscar al brasileño para comprarle
una construcción convincente al in- posterior a los egresados para que las un bonito diploma, que luciría en su
terior de la obra poética. Así lo ar- ovejas no se vayan a descarriar. aparta-estudio, con todas las firmas,
gumenta el autor: Ninguno de los grandes autores sellos, lacres y cintas de rigor.
tuvo nunca diploma de escritor, ava- Si no se tiene talento, inútil cual-
Las variaciones de la imagen, sus lado por un prestigioso centro uni- quier empeño, como lo prueba una
efectos de novedad no disuelven versitario. En la actualidad ello es vez más el libro en mención. Un in-
la alegoría ni la ironía. Con la posible, porque sin diploma no se dividuo podrá saber todas las pre-
primera se está en la historia y con puede recibir la inspiración que sólo ceptivas y todas las teorías, pero si
la segunda se inscribe en su pro- proporciona la academia a quienes él mismo no tiene genio y conoci-
yección futura, en tanto que los paguen el curso completo, ni tam- mientos propios, nunca alcanzará a
soportes simbólicos están para poco presentarse ante un editor sin escribir algo de mérito.
hacer visible su presente; y es des- cursar previamente diplomado y es- El oficio de escritor —anota
de ellos donde escritor y lector se pecialización. En tal circunstancia es Hermann Hesse— es estar callado,
encuentran en ejercicio de un mis- necesario separar y distinguir muy abrir los ojos y esperar a que llegue
mo papel, de una simbiosis que bien, no sea que resulte un poeta el momento favorable, y entonces,
confunde su identidad. arrebatando su espacio a los pro- aunque el trabajo exija sudor y no-
sistas, o peor, un prosista degradán- ches en vela, es delicioso y deja de
La vanguardia y su sublevación hi- dose al arte fácil y anodino de escri- ser trabajo.
cieron posible la imagen a la mane- bir versos. El volumen comprende doce au-
ra de coincidencia simultánea de tores, entre ellos tres mujeres. A fin
materiales, distintos y antagónicos, de reseñar los temas tratados (cosa
en un instante decisivo. Por lo tan- de importancia), debe hacerse un
to, la imagen también puede ser sucinto detalle, siguiendo el orden
construcción del pensamiento, cuyo del índice:
objetivo es escenificar una propues- Carolina ya no aguanta más —el
ta escénica. relato premiado—, es la historia en
La imagen poética, libro revela- nueve páginas de una mujer apurada
dor y riguroso, un gran aporte para por atrapar marido. Novio escurridi-
la discusión de uno de los baluartes zo; situación insostenible a sus 28
de la creación de todos los tiempos. años. Técnica del narrador omniscien-
te. Él es el que sabe lo que ella pien-
GABRIEL ARTURO CASTRO sa, siente y hará. Redacción forzada y
basta, sin arte, sin gracia, soporífera.
Con excepción de dos (situados
entre los de relleno), en los demás
cuentos lo único que falta es el talen-
Libros insulsos to narrativo. Predominan temas y
formas rebuscados, trucos estilísticos
irrelevantes, que no vale la pena di-
Carolina ya no aguanta más
lucidar. Bien redactados pero mal
y otros cuentos escritos. Escribir es hablar con el im-
Varios autores probable lector. El buen relato tiene
Universidad Central, Bogotá, 2009, que seducir desde el primer momen-
144 págs. Pasó por Bogotá hace algunos to. De lo contrario, no será leído.
años, en su recorrido por varios paí- Sencillo, pero explíqueselo a un prin-
ses, un falso brasileño, supuesto cipiante, ansioso de exhibir galas
El libro resulta de un concurso para embajador de una institución cultu- prestadas. Nunca piensa en el lector.
egresados del taller de escritores de ral, que enviaba con él vistosos y Escribe para sí mismo. Sin embargo,
la Universidad Central en el 2008, el calculados diplomas de reconoci- busca reconocimiento. Tanto, que
cual contó con cuarenta participan- miento a escritores y artistas que empieza diciendo: “Querido lector”.

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RESEÑAS E N S AY O

Perro por el caño, el segundo una dama caprichosa, de empalagosa Más que arte conceptual constitu-
cuento, es una historia de familia. El suficiencia. Probablemente tiene ye un relato deshilvanado con el
padre, la madre, el hijo, el perro. algo que ver con menús servidos en tema que anuncia y personajes es-
Narrador: el padre. Redacción tru- el aire en honor de Frida. trafalarios.
culenta, aunque intenta ser natural. Redención es un relato político Por último, Libe se refiere a epi-
El problema es el hijo. irresponsable y repugnante, malin- sodios de secuestro y violencia, asun-
tencionado. La clase de armas que to que no falta en ningún concurso
a la larga se vuelven contra el mis- literario y artístico, como parte cons-
mo autor y su fanatismo ideológico. titutiva de la vida en Colombia.
El juego de la pasión es, sin duda,
el mejor de los relatos seleccionados.
Invita a la relectura. Su recuerdo
salva el concurso. El tema no es más
que la primera experiencia de un
chico con una mujer, pero está muy
bien escrito. Poesía de la vida, con
sencilla naturalidad da belleza a un
episodio bien redondeado, de impe-
cable factura literaria. Vivaz, alegre,
jubiloso, sabe manejar contrastes,
armonía, colores, movimiento y rit-
mo en una escena enriquecida con
Cuestión de registro es la cirugía la trascendencia de la sensibilidad,
plástica que la paciente solicita y lue- el arte y la magia del origen de su
go queda descontenta porque no autor, el señor Gabriel Xirgu i
resultó como soñaba, y es que ella, Javaloyes. Para algo sirve tener alma
en realidad, no tiene arreglo. Redac- de gitano. La misma que tal vez se Al final, la información referente
ción normal, aburrida, como cual- necesita para leerlo. a los autores continúa la costumbre
quier principiante. Un día extraordinario, de tema de confundir hojas de vida con ca-
Cartillas perversas es otra histo- filosófico, es el segundo cuento que pacidad artística creativa.
ria de amor, enredada como todas merece atención en el conjunto. En lugares periféricos se encuen-
las historias de amor y desamor. Puede parecer simple, pero no lo es. tran notables talentos desperdiciados
Construida en dos planos, el segun- Hay que saber leerlo. Lo que escon- por falta de oportunidades, mientras
do apela a la bastardilla. El método de está a la vista. Por eso no se per- que, desde la capital, ineptas pero
ahuyenta al lector. Alguien me dijo cataron. “Cómo serán las cosas por arribistas nulidades se toman el en-
un día: “No me sirven lectores pe- dentro, si por fuera son tan profun- cargo de dirigir la cultura nacional.
rezosos. Exijo que el lector haga un das”, es un verso inolvidable de la
esfuerzo de comprensión”. Errado. época en que hippies y nadaístas se JAIME JARAMILLO
Es el autor el que debe hacer el es- encontraron en la comprensión del ESCOBAR
fuerzo de agradar, puesto que es el mundo. Con desenvoltura y ligera
pretendiente. Si se empieza despre- apariencia, en seis páginas resume
ciando al lector, conquista perdida. un tratado, como jugando, como
Tal escritor se queda solo con su so- bailando con una cierta sonrisa, y
berbia. La autora, en la técnica gas- reserva para el final el golpe de gra- Cobo Borda,
tada del narrador omnisciente, les cia. Entonces queda claro que iba en
cuenta el cuento a sus personajes, les serio y es necesario releer.
gladiador del ensayo
va dictando lo que tienen que hacer: Recuerdo de mi última comunión
“Terminas de preparar el almuerzo, es un relato burdo de asunto religio- Cruce de lecturas
organizas una porción, la sirves en so. Desconoce la psicología infantil Juan Gustavo Cobo Borda
una bandeja y vas a tu alcoba”. Ci- y olvida el agrapha atribuido a Je- Fondo Editorial Universidad Eafit,
nematográfico, como insinuando el sús: “El que se sienta libre de peca- Medellín, 2009, 398 págs.
guion. Pretencioso. Tedioso. do, que arroje la primera piedra”.
Menú secreto de Jeremy es un tex- En política y religión suele apelarse
to dedicado a Frida Kahlo. La acción al ex abrupto con la mala fe de to- Que Colombia no es un país huér-
sucede en un restaurante exótico de dos los extremismos. fano de ensayistas es una afirma-
lujo. El dueño, aficionado a la extra- Guillermo Zúñiga en el caso ción que podemos hacer si nos ate-
vagancia, constituye un personaje sui Harper es el relato de un paciente nemos a que en el siglo XX los hubo
géneris que se corresponde bien con que sufre alucinaciones. de gran valía y no muy escasos. Uno

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E N S AY O RESEÑAS

piensa en Baldomero Sanín Cano, Abad Faciolince, Juan Gabriel Vás- mente por el mundo, a veces como
Germán Arciniegas, Luis Tejada quez, entre otros (y acabo de men- funcionario del Estado colombiano
(cuyas “crónicas” eran al mismo cionar sólo novelistas y poetas), han (lo cual le ha acarreado no pocas crí-
tiempo pequeños ensayos engasta- renovado el ensayo en Colombia y ticas de escritor alquilado y palacie-
dos en materiales preciosos), Rafael lo han puesto en un lugar, creo, de go), a veces invitado a certámenes
Maya, Hernando Téllez, Germán preeminencia literaria, soltándole literarios en calidad de jurado de
Espinosa, Héctor Rojas Herazo, definitivamente las amarras que lo concursos o como conferencista o
Rafael Gutiérrez Girardot, Fernan- comprometían a veces con intere- como presentador de sus libros, etc.
do Charry Lara, Hernando Valen- ses oficiales o que lo ataban a pre-
cia Goelkel y Carlos Rincón (deje- juicios ideológicos y de cualquier
mos ahí), y no puede sino deducir otro pelambre.
que en el país han faltado más lec- Y allí, en ese segundo lote que
tores que ensayistas, a pesar de que acabo de mencionar, está Juan Gus-
con cierta frecuencia se oyen que- tavo Cobo Borda (Bogotá, 1948),
jas por la ausencia de este género, quien puede considerarse el gran
casi siempre para anotar nuestra gladiador del ensayo contemporá-
provinciana condición, nuestra fal- neo en Colombia. Poeta, sus versos
ta de vuelo y de crítica. Los que son relativamente escasos al lado de
menciono (entre ellos algunos no- las copiosas páginas que ha dedica-
velistas y poetas) fueron buenos y do tanto al repaso cultural del país,
mucho se puede aprender de su es- como a numerosos autores literarios
critura propiamente dicha, como y de arte latinoamericanos, en tam-
también de sus ideas y de la agude- bién abundantes libros que empeza-
za de su crítica, a veces conservado- ron con La tradición de la pobreza
ra, sí, a veces chata y patriotera. en 1980 y han pasado por La otra li-
teratura latinoamericana, Letras de En lo particular, y esto lo reitero
esta América, Visiones de América en las ya varias reseñas o ensayos
Latina, José Asunción Silva, bogota- que he escrito sobre sus libros, siem-
no universal, Germán Arciniegas y pre me ha parecido que la de Cobo
Desocupado lector, solo entre otros. Borda es una literatura honesta que
Hay que anotar, no obstante lo da cuenta, ante todo, de un lector
dicho, que Cobo Borda está casi inagotable, culto, dominador de una
siempre bordeando el mismo libro. erudición sin aspavientos y dueño de
Es decir, cada nuevo texto que da a un humor refrescante y lúcido, que
la imprenta, de alguna manera con- mucho nos ha enseñado en cuanto
tiene otro u otros que ya había pu- a la imperiosa necesidad de salir de
blicado. Los nombres y los temas las celdas oscuras y tristes del
van de libro en libro, a veces con provincianismo; que nos ha mostra-
pequeñas variaciones, con nuevas do cómo las buenas lecturas y los
anécdotas, bajo nuevos títulos, con autores bien escogidos son capaces
En épocas más recientes puede alguna necesaria actualización, etc. de transformar no sólo a los indivi-
hablarse de ensayistas de buen cuño Lo mismo ocurre, grosso modo, con duos, sino quizá también a toda una
que dan cuenta de la continuidad de sus libros de poemas. Pero ello no cultura, a una sociedad entera
un género que, además de requerir es más que una consecuencia de la (cuando esta lee, por supuesto).
cierta erudición (o por lo menos un escritura propiamente dicha. De Pero a Cobo sus malquerientes no
pleno conocimiento de los temas que aquel aserto de que en literatura los lo leen, les basta con reiterar macha-
trata), debe estar dotado de una gran temas no son demasiados y que un conamente sus críticas, las mismas,
ductilidad en su escritura, de un ji- autor está, más o menos, merodean- algunas de las cuales, sin duda, le
rón de desenfado que lo aleje de las do sus obsesiones, los temas que tie- caben, pero, ¿a quién no?
acartonadas e ilegibles tareas acadé- ne más cerca de sí y de los cuales En 2009 el Fondo Editorial Univer-
micas y, sin duda, de una crítica que habla o escribe con mayor propie- sidad Eafit publicó el más reciente li-
zumbe como un moscardón contra dad. En fin, entrar en los ensayos de bro de ensayos del autor bogotano.
las buenas y tranquilas conciencias Cobo Borda es aprestarse a un lar- Aquí están, en efecto, algunos temas
dueñas de la moral y de la abulia. go recorrido por temas casi siempre y nombres ya vistos en títulos ante-
William Ospina, Óscar Collazos, de la literatura y del arte, autores riores, tales como Álvaro Mutis, Gon-
Rafael Humberto Moreno-Durán, queridos por él y amigos suyos mu- zalo Rojas, Rafael Pombo, Germán
Julio César Londoño, Pablo Mon- chos de ellos, ya que ha contado con Arciniegas, Alejandro Obregón, Jai-
toya, Juan Manuel Roca, Héctor el privilegio de viajar interminable- me Jaramillo Uribe, la revista Eco, el

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RESEÑAS E N S AY O

olvidado arte de leer, entre otros. Pero Juan Gelman, Rafael Cadenas, Pero son muchos los autores que
hay algunos poco comunes en su plu- Rubem Fonseca y Cintio Vitier, so- pasan por aquí, de la mano del au-
ma y de gran interés por los interro- bre varios de los cuales discurre tor de Salón de té, sin control ni or-
gantes que propone y las pesquisas en Cobo Borda con gran propiedad por den, a la manera de un buen alma-
las cuales se adentra con propiedad y ser autores de sus más caros afec- cén donde, a ojo de buen cubero, se
con el conocimiento de quien ha in- tos, pero también porque él ha sido puede elegir lo que más a uno le
dagado en asuntos de gran calado jurado de ese premio en varias oca- gusta, también sin orden. Machado
acerca de nuestros papeles de súbdi- siones (no menciona Cobo en este de Assís, Joseph Roth, Eduardo
tos culturales y políticos, pero también aparte cómo desde 2006 el premio Zalamea Borda, Tomás Eloy Mar-
de portadores indiscutibles de una len- cambió de nombre debido a un des- tínez, Proust, otra vez García Már-
gua y de un pensamiento para nada afortunado comentario que en 2005 quez, Martín Amis, Enrique Krauze
desdeñables. Capítulos como “Cultu- hiciera Tomás Segovia al recibir el y de nuevo Andrés Caicedo, esta vez
ra, identidad y raíces”, “Para enten- premio, refiriéndose a la poca for- para rendirle un homenaje y contar
der Europa”, y “Juicio a la monarquía mación intelectual que supuesta- algunos apartes de su “responsabi-
francesa” son bellos apartes en los mente tenía Rulfo, a pesar de lo cual, lidad” como editor en la difusión de
cuales el escritor reflexiona con ideas dijo, era un escritor admirable; ello la obra del caleño desde el princi-
contemporáneas echando mano de la bastó para que la familia del autor pio. Considero que esa alusión es
historia, claro, pero llegando a pun- de Pedro Páramo, indignada, retira- válida, adobada además de buenas
tos de análisis cruciales en el entendi- ra el ilustre nombre del prestigioso anécdotas como aquí, lo cual no obs-
miento de las ciudades modernas y sus premio. Vale como recorderis de ta para anotar el exceso de “yo” en
múltiples influencias culturales, al una indeseable soberbia intelectual: que incurre el buen Cobo Borda en
igual que las transformaciones más o la de Segovia). no pocos ensayos.
menos aceleradas a que se han visto Además de la literatura, el otro A manera de coda, no puedo no
sometidas dadas las continuas y gran filón en el que se desenvuelve referirme a la edición de este libro
multitudinarias migraciones y la pre- a menudo Cobo Borda es la pintu- por parte de la Editorial de la Uni-
sencia, por tanto, del cruce de lenguas, ra. Muchas páginas ha dedicado a versidad Eafit porque encuentro
formas de diversión, maneras de tra- artistas nacionales, de América La- que, prácticamente, careció de
bajar (y también de delinquir y de in- tina y de otras latitudes sin la pre- corrección. Abundan las erratas (fal-
fringir las normas), etc. tensión de los eruditos y a veces ta de tildes, falta de comas donde se
ilegibles comentadores o críticos necesitan y presencia donde a veces
profesionales, dueños, además, de no van, dudosa sintaxis en no pocos
las curadurías que no son más, casi párrafos, entre otras) que dan la
siempre, que la prepotencia y la so- impresión de un cierto desgreño en
berbia para manejar el gusto del la redacción. Raro en una editorial
público y pasar por encima de las normalmente cuidadosa.
opiniones de los artistas. Alguien
como Cobo tiene lo que los serios L U I S G E R M Á N S I E R R A J.
críticos nunca muestran: el humor y
el regodeo de entrar en las obras
como quien pasea al aire libre con
las antenas de la observación bien
acomodadas. En este libro hay pá- Una aproximación
ginas para Fernando Botero; Leo-
nardo da Vinci; Alejandro Obregón;
al mundo de Burgos
la sagaz y buena escritora crítica, esa Cantor
sí, Marta Traba, y, sobre todo, para
Luis Caballero, a quien hace un her-
moso y justo homenaje. En todos Memoria sin guardianes
Hay aquí interesantes ensayos estos textos demuestra el ensayista Roberto Burgos Cantor
que ayudan al lector a conocer de un conocimiento cercano y apasio- Ariel Castillo Mier y Adriana Urrea
primera mano temas como el del nado por el arte de la pintura. Un Restrepo (eds. y comps.)
Premio Juan Rulfo, que se otorga contagioso gusto, se deduce, por las Observatorio del Caribe Colombiano,
cada año en la Feria Internacional salas de exposiciones y una proxi- Ministerio de Cultura, Bogotá, 2009,
de Guadalajara desde 1991, con midad a muchos de esos nombres, 286 págs., il.
nombres como Nicanor Parra, Gon- lo cual corrobora el buen matrimo-
zalo Rojas, Olga Orozco, Augusto nio que casi siempre existe entre Hay libros que viven por sí solos y
Monterroso, Nélida Piñón, Juan escritores y pintores desde tiempos hay otros que son evidentemente
José Arreola, Julio Ramón Ribeyro, “inmemoriales”. subsidiarios de otras obras. Para

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E N S AY O RESEÑAS

estos últimos, existe la horrible ex- gran escritor, denominación que re- su condición de abogado y toda esa
presión de literatura secundaria, queriría una argumentación si no serie de trabajos alimenticios es una
aunque haya casos, el ejemplo clá- quiere ser sólo un elogio retórico. El de las cosas que le permiten ser, has-
sico es el del ensayo de Walter Ben- libro, en cierta manera, está hecho ta cierto punto, radical e intransigen-
jamin sobre El origen del drama para fundamentar esa afirmación y te en su escritura.
barroco alemán, en que el texto pre- para que el hipotético lector se lan-
suntamente secundario termine ce a comprobarla, frecuentando la
siendo más importante que la ma- obra del autor cartagenero.
teria misma de la que trata. El libro Para los dos editores, la radicali-
al cual me enfrento, Memoria sin dad de la propuesta literaria de
guardianes, está compuesto de tex- Burgos Cantor resulta importante y
tos que, en su mayoría, no viven por subrayan que lleva 44 años escri-
sí solos, sino que sirven para ilumi- biendo “sin concesiones ni claudica-
nar la obra y la concepción de la li- ciones” (pág. 13). La frase, y creo
teratura de Roberto Burgos Cantor. que a muchos les pasa lo mismo, la
he leído, y oído, muchas veces en las
más diversas variaciones. Se dice,
por ejemplo, que tal o cual escritor
ha hecho siempre una literatura sin
compromisos. O que otro ha sido
consecuente con su camino sin tran-
sigir con las exigencias de la moda o Al no tener que vivir de lo que
de alguna otra cosa. La frase es tan escribe, se ha podido dar el gusto de
frecuente que casi se podría pensar no entrar en compromisos con el
que es una moda, a la que se hace gusto del gran público y en hacer
una concesión. Una provocación in- determinadas exigencias al lector,
teresante sería que un escritor se con textos que nunca son de fácil
atreviese a publicar un libro titula- lectura y que suelen implicar un es-
do algo así como “Concesiones y fuerzo de concentración. Claro que,
claudicaciones”, reconozca todas las por más concesiones que se hagan
que ha hecho a través de su carrera al gran público, tal y como suele es-
e interprete a través de ellas su rela- tar el mercado literario en Colom-
ción con la literatura. bia, es bastante difícil que alguien
Se trata de un libro hecho para Creo que todo el que no renun- pueda vivir de lo que escribe si no
especialistas o para enamorados de cie de manera definitiva a comuni- logra un reconocimiento transna-
la obra de Burgos Cantor. Con mala carse con el mundo hace concesio- cional y no se le abren las puertas
intención, se podría dejar en el aire nes. Y en ese sentido todo escritor de las traducciones a otros idiomas
la pregunta de si esos dos grupos hace concesiones aunque muchas —o a las adaptaciones para televi-
realmente existen y, en caso afirma- veces sean sólo estratégicas para sión— aunque esto tampoco sea ga-
tivo, tratar de precisar el número de poder presentar una visión radical- rantía de supervivencia.
las personas que los componen. mente contraria del mundo y de la Pero, en el caso de Burgos Can-
Burgos Cantor, escritor nacido en literatura imperante. En el caso con- tor, ¿en que consiste la ausencia de
Cartagena de Indias en 1948, autor creto de Burgos Cantor, el repaso de concesiones y la intransigencia? Sos-
de seis libros de cuentos y de cuatro una especie de perfil biográfico que pecho, por lo que conozco de su obra
novelas, es sin duda una figura im- aparece en el libro me lleva al bor- y por algunos de los textos que
portante de la literatura colombia- de de leer la lista de oficios que ha aparecen en este libro, que estamos
na reciente, pero el tomo prepara- desempeñado como una serie de ante un escritor que tiene una gran
do por Ariel Castillo Mier y Adriana claudicaciones. desconfianza ante los consensos fá-
Urrea Restepo se parece mucho a Burgos, que estudió derecho y se ciles y ante lo excesivamente com-
cierto tipo de obras dedicadas a au- graduó como abogado (¿primera prensible. Burgos subraya (pág. 22)
tores que se pueden llamar de culto claudicación?) ha trabajado en la que normalmente tendemos a con-
y a clásicos indiscutibles. Y creo que Superintendencia de Notariado y formarnos con nociones vacías y fá-
es legítimo dudar que el caso de Registro, ha sido, por ejemplo, se- ciles que sirven para hacer discursos,
Burgos Cantor esté en ese extremo. cretario jurídico de Legis, diplomá- guerras y también para una que otra
Sospecho que detrás del libro hay tico, procurador de Bienes de Bo- oración sobre los árboles.
una intención crítica legítima: forzar gotá. Todo ello se puede ver como La literatura, en cambio, o al me-
una consagración. Ya en la nota una serie de compromisos. Sin em- nos la literatura que propugna, no
introductoria se le presenta como bargo, también se puede pensar que se conforma con esas nociones

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RESEÑAS E N S AY O

fáciles y quiere ir más allá, no tanto sabemos sobre que novela se discu- el mundo literario actual las nove-
a través del abordaje de uno u otro te, pero no sabemos qué proponía las no necesitan disfraz, los que tie-
tema, sino, ante todo, a través de la el editor ni si Burgos Cantor cedió a nen que disfrazarse son los cuentos,
búsqueda de un estilo. “Lo que un sus sugerencias. y él no ve sus novelas —creo que en
texto así se propone —dice en una En todo caso, ese intercambio total son cuatro— como concesio-
carta escrita a un editor a propósito epistolar fragmentario es una mues- nes. Es bastante verosímil que todas
de su novela Pavana del ángel— no tra de una tensión inevitable para ellas hayan salido del mismo flujo
son personajes ni ambientes sino un todo escritor y también para todo narrativo del que surgen sus cuen-
mundo y ese mundo surge de la in- editor. La primera claudicación de un tos. Se requiere, eso sí, mayor regu-
dagación de un estilo, de su cons- escritor suele ser ante sus editores a laridad en la escritura y menos in-
trucción experimental, seguramen- quienes casi siempre hace concesio- termitencia. En una ocasión le oí
te arriesgada también” (pág. 28). nes. Esas concesiones pueden produ- decir a Burgos que la diferencia en-
Esa carta parece ser la respuesta cirse después de entregar un manus- tre escribir una serie de cuentos o
a algunas consideraciones críticas crito, como en el caso de Faulkner una novela era que la escritura de
del editor, que en rigor deberían in- con Banderas sobre el polvo o el de esta última viene a ser como una
cluirse en el libro para una mejor Eliot con Tierra baldía, o anteriores forma de vida. En el libro hay algo
comprensión. Sospecho que ahí ha- al mismo en la medida en que un es- de eso, por ejemplo en un texto en
bía una discrepancia, que se busca- critor puede estar, ya dentro del pro- el que cuenta como se tomó un año
ba un compromiso, una concesión ceso de creación, sometiéndose a una sabático para escribir El patio de los
por parte de Burgos Cantor a una serie de exigencias implícitas de los vientos perdidos y luego terminó la
factura novelística más accesible al editores puesto que es de suponer novela, organizándose en su nuevo
público. En la carta hay una alusión que quiere ser publicado. empleo para trabajar sólo hasta las
a Faulkner y a una novela suya que Un caso claro es el del escritor de cinco de la tarde.
no se nombra pero que parece ser cuentos que sabe que tarde o tem-
Banderas sobre el polvo, la versión prano tiene que escribir una novela
original de lo que después sería para ser plenamente aceptado por
Sartoris a la que Faulkner le hizo los editores. Los casos de cuentistas
varios recortes y modificaciones, por que se han escapado a esa regla
sugerencia, o acaso imposición, de —Borges y Monterroso son sin duda
sus editores. los más notables y como ejemplo sir-
ven poco porque se trata de dos gi-
gantes— son excepcionales. Burgos
Cantor, en alguno de los textos con-
tenidos en el libro, se pregunta por-
qué al escritor de cuentos siempre
le piden una novela, mientras que
al corredor de distancias cortas lo
dejan en su distancia y no le exigen
que se convierta en fondista.
Para muchos, el solo hecho de
escribir una novela es ya una conce- Lo más fácil, desde el punto de
sión. Son innumerables los casos de vista comercial, para un escritor se-
escritores que inflan una narración ría ofrecer una duplicación del mun-
larga, para darle formato de novela, do generalmente aceptado como tal,
por sugerencia de algún editor que reproduciendo también el lenguaje
sabe que el cuento tiene demasiadas oficial y la retórica habitual. Refu-
Burgos Cantor dice que no está dificultades para sobrevivir en el giarse en las nociones fáciles de las
muy seguro que los recortes benefi- mercado literario y, también, para que se hablaba en otra parte. Burgos
ciaran la novela en concreto y la ser tomado en cuenta por la crítica. quiere otra cosa: oponer a todo ello
obra de Faulkner en general. “El río En su primer libro, Lo amador un mundo de libertad creativa. En
es el río”, dice de forma aparente- (1980), Burgos echó mano de un re- algunos de los textos de este libro
mente tautológica. Lo que quiere curso bastante frecuente: no conce- se observa que esa actitud de pure-
decir es que el río es el río como el bir el libro como una colección de za estética tiene algo de contestata-
flujo del lenguaje es el flujo del len- cuentos, sino como una unidad, rio, de rebelión frente a la violencia
guaje que debe dejarse así, sin intro- como especie de ciclo de narracio- de la realidad cotidiana en Colom-
ducir modificaciones por razones de nes. El propio escritor dice que al- bia. “El país —escribe— ha refina-
conveniencia ante el mercado. La gunos han visto en ese libro una no- do tanto su mentira que hemos lo-
historia de esa carta queda abierta, vela disfrazada. La verdad es que en grado convertir la muerte en tema

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E N S AY O RESEÑAS

de academia, en informes impolutos Otra sección del libro, en la que se me liberó. En este precioso texto
para instancias inexistentes, en con- recopilan textos suyos sobre otros “transgénero”, el poeta de Sonsón
ciencia congelada que asiste impá- escritores, es más desigual. Hay en- que ha vivido casi toda la vida en
vida al exterminio y la catástrofe” sayos atrayentes, como uno dedica- Medellín, nos sumerge en la aven-
(pág. 65). do a Guillermo Cabrera Infante, tura interior y exterior que fue para
La literatura busca tal vez justa- pero también otros evidentemente él acompañar a su madre en un sui-
mente descongelar la conciencia, ‘lle- hechos por encargo —es decir, por cidio asistido por piedad...
var’ al lector a una instancia de la que compromiso—, como varios textos Primero algo de contexto: hace
vuelva transformado. Pero para ha- sobre literatura colombiana en ge- cerca de tres años, después de salir
cer esto, y ahí volvemos a las conce- neral, en la que el autor se pierde de la inconsciencia en un hospital
siones, primero hay que convencer- en vaguedades. por un suicidio fallido, Carlos Framb
lo que se vaya con nosotros. Tirarle Además, hay dos entrevistas en se enteró de que estaba acusado de
un gancho. Tal vez eso sea lo que fal- las cuales Burgos plantea conviccio- homicidio agravado en la persona de
te en muchos textos de Burgos Can- nes que guían su obra literaria, como su madre a quien le había suminis-
tor, cuya excesiva radicalidad a ve- aquella de que “la literatura es una trado, a voluntad de ella, una dosis
ces lo conduce a crear un mundo aventura del lenguaje” (pág. 126) o masiva de somníferos y morfina que
inhabitable para muchos lectores. que se debe escapar a ciertas subor- él también ingirió para hacer juntos
dinaciones, y otra vez volvemos al este recorrido final. El libro, enton-
tema de las concesiones del comien- ces es, entre otras muchas cosas, un
zo, como las del editor, el librero, el bello recuento de la textura vital que
distribuidor y el mercado. precedió el belle mourir de Luzmila,
del momento mismo en que hijo y
R O D R I G O Z U L E TA madre se tomaron la pócima libera-
dora y de los horribles hechos que
vinieron luego y que hicieron noti-
cia: cómo no en un país en el que a
diario mueren decenas de personas
Del otro lado en contra de su voluntad pero en el
que seguimos siendo como los “ver-
del suicidio dugos de Hitler” e insistimos en que
no es culpa nuestra (“el diablo me
Del otro lado del jardín
hizo hacerlo”, como decíamos de
Carlos Framb niños) o ¡no está sucediendo!
Sin embargo, hay lectores que sí Editorial Planeta, Bogotá, 2009, Por eso el libro es inquietante.
lo frecuentan, como lo muestran las 185 págs. Combinando de manera magistral
valoraciones críticas que se reúnen varios géneros y estilos —y la aso-
en la parte final del libro. Varios de ciación con La invención de la sole-
los ensayos se centran en la novela Pese a que encuentro muchas razo- dad de Paul Auster es inevitable—,
La ceiba de la memoria (2007), en la nes por las que vale la pena vivir en la crónica, el ensayo, la poesía, el ale-
que Burgos Cantor se lanza a hacer esta Tierra —los puros goces de la gato, el cuento y la novela, Del otro
un perfil de Cartagena, centrado en sensualidad, las obras sublimes de lado del jardín cuestiona demasiadas
arte, el don precioso de la amistad—,
parte en la figura de san Pedro cosas: lo que creemos de la vida, de
no deja de asombrarme ese empeci-
Claver. Es posible que esa novela sea namiento de los seres humanos en la muerte, del amor, de la compa-
en la que Burgos se encuentre con- durar más allá de nuestra floración, sión, de la gente, de nosotros mis-
sigo mismo como escritor, cerrando esa negativa a enfrentar y juzgar los mos, de la religión, de la amistad, de
un ciclo que se inició con Lo ama- inaceptables términos en que a me- las relaciones con la madre, de la
dor y con El patio de los vientos per- nudo discurre nuestra vida, ese apre- enfermedad y de la vejez, de la me-
didos, novela a la que Burgos le da suramiento hacia no se sabe qué in- dicina, del derecho (¡y de los dere-
una mirada crítica retrospectiva y minencia de felicidad. No hay duda chos!), de la ética, de la filosofía. La
encuentra en ella una característica de que en el apego del hombre a la lista podría no acabar... Por la luci-
existencia hay algo más fuerte que
que ve como propia de muchas ópe- dez mental y el sentimiento honesto
todas las miserias del mundo.
ras primas: la tendencia a querer de Carlos Framb para lanzar estas
meter en ella todo lo que se sabe y CARLOS FRAMB preguntas, no podemos leer el libro
todo lo que se quiere decir. y quedar, como lo dijo Rimbaud en
Los siete ensayos que constituyen Del otro lado del jardín de Carlos La mala sangre, su revolucionario
esa parte del libro resultan sin duda Framb produjo en mí dos impac- poema de Una temporada en el in-
cautivantes para quien tenga un in- tos muy fuertes y aparentemente fierno, intactos e indiferentes. No. No
terés especial en Burgos Cantor. excluyentes entre sí: me inquietó y creo que nadie pueda leer Del otro

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RESEÑAS EPISTOLAR

lado del jardín y seguir como si no dio la alternativa más razonable y tante... y, de nuevo, también libera-
hubiera pasado nada. En este viaje apetecible cuando la vida ya no era dor porque evidencia la valentía de
interior en el que Carlos Framb deja deseada a causa del dolor, de enfer- alguien que se asume como lo que
participar al lector (¡gracias!) suce- medades o anormalidades físicas”; es y en lo que es, alguien que afirma
den muchas cosas: se tiembla, se los epicúreos, quienes “se proclama- su deseo y para quien no resulta
suda, se llora, se renuevan votos, se ban indiferentes ante la vida y la nada perverso (y ¡para mí tampoco!)
deshacen esquemas falsos... Los ale- muerte”; los primeros cristianos (y comparar el acto de amor que tuvo
gatos del autor frente al suicidio más adelante, en otra parte del li- con su madre al buscar morir con
como alternativa son contundentes bro, Cristo mismo, quien, de acuer- ella con historias tan conmovedoras
y, por lo menos en lo que a mí res- do con la cita in extenso de Giovanni como literarias: el suicidio a dos del
pecta, ¡oh! liberación, después de Papini que se incluye, también fue poeta Heinrich von Kleist y su es-
haber leído este texto no me queda de alguna manera un suicida...); To- posa Henriette Vogel; el de Stefan
duda alguna de que la muerte volun- más Moro en cuya Utopía estaba Zweig y su esposa Lotte Altmann y
taria es digna para quien se atreva a autorizada la eutanasia voluntaria; el de Arthur Koestler y su esposa
contemplarla con los transparentes Montaigne, para quien “el dolor ex- Cynthia Jefferies, de quienes Carlos
ojos de Luzmila y Carlos. tremo o la seguridad de una muer- Framb recuenta historias que, en
te vil son motivos excusables de sui- definitiva, ayudan a ver bajo otra luz
cidio”; John Donne, poeta del la muerte voluntaria.
Renacimiento, quien escribió el Hacia el final del libro, Carlos
hermoso poema acerca de que nin- Framb narra con pormenores lo que
gún hombre es una isla y quien abo- sucedió durante su juicio e incluye
gó por el suicidio; Bacon, Hume, cartas de sus amigos y para sus ami-
Kant y, desde luego, los infaltables gos y los manifiestos que de alguna
Schopenhauer y Nietzsche, el más manera fueron motivados por la
glorioso vitalista de todos los tiem- probable condena de Carlos Framb
pos. El ensayo tan bien documen- por homicidio agravado, la cual no
tado es inquietante en su profundi- ocurrió de manera afortunada para
dad y liberador en la benevolencia él mismo, para sus amigos, para
con que aborda un tema que no sólo quienes no lo conocemos pero nos
las iglesias de distintas creencias, unimos a su causa y, muy especial-
sino las diversas sociedades, excep- mente, para la sociedad colombia-
to por pequeños cambios en los úl- na que ahora tiene que vivir con este
timos tiempos, han condenado de precedente de acuerdo con el cual
manera tan dura. cada quien es dueño de su vida ¡y
El libro también es inquietante y Este texto, ya lo dije, “transgé- por supuesto de su muerte!
liberador porque en el ensayo que nero”, no es sólo un ensayo. Y no es
incluye el autor hace un recorrido sólo la parte del ensayo la que in- MÍRIAM COTES BENÍTEZ
histórico-cultural-filosófico sobre el quieta y la que libera. Además de la
tema del suicidio. Sus fuentes son: historia personal del autor con su
Platón, quien, de acuerdo con Car- madre que, como lo dijeron los jue-
los Framb, “pensaba que una enfer- ces y abogados, remite a un comple-
medad dolorosa o una desgracia sin jo de Edipo no resuelto, afirmación A veces llegan cartas
salida eran razones justificables para con la que el autor no está de acuer-
dejar de vivir”; Sócrates, quien no do, con el libro y en el libro entreve-
defendía el suicidio a no ser en una mos la intimidad de un amor asumi- Alfonso Reyes y los intelectuales
“ocasión forzosa”, como la que él do sin culpas, y no porque haya colombianos: diálogo epistolar
mismo vivió; Catón, el Viejo, esta- insinuaciones incestuosas, sino por Adolfo Caicedo (comp. e introd.)
dista romano de quien se dice que la honestidad con la cual el poeta Siglo del Hombre Editores,
se inspiró en el relato de la muerte proclama que su madre y su perro Universidad de los Andes, Bogotá,
de Sócrates en el Fedón para tomar son sus seres más amados sin impo- 2009, 409 págs.
la decisión suicida; Aristóteles, nerse mandamientos de acuerdo con
quien, aunque no defendía el suici- los cuales todo hombre es una isla y
dio ni lo consideraba valiente, esta- confesar el amor sublime a la ma- Este libro es un valioso capítulo de
ba más inclinado a su rechazo por dre construye vergonzantes por mi- la historia literaria colombiana, sus-
considerarlo un rompimiento del llares... Pero, claro, desde un punto citado por un mexicano ejemplar:
compromiso del ciudadano con el de vista psicológico, por no decir Alfonso Reyes (1889-1959). El gran
Estado que por cualquier otra cosa; psicologizante, la revelación de la polígrafo no sólo era generoso al
los estoicos que hicieron “del suici- psique de Carlos Framb es inquie- responder a quienes le escribían,

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EPISTOLAR RESEÑAS

sino que preservó sus cartas, en la he entregado con más confianza a mi Gaitán Durán, pero en ellos, como
hoy célebre capilla Alfonsina, y nos temperamento” (pág. 82). en Arciniegas, puede seguirse el cur-
enseñó cómo, en muchas ocasiones, Así siempre Reyes, natural y dis- so de las generaciones literarias co-
la historia intelectual se da no sólo creto, pero no alejado nunca de la lombianas y de las revistas y perió-
en los libros, sino en el intercambio vida literaria, y capaz de mantener dicos que siempre requirieron a
epistolar. Además la carta revela a con sus escritores de medio mun- Reyes, trátese de El Tiempo, de las
quien la escribe, mejor que el ensa- do (México, España, Francia, revistas de las Indias y de América,
yo o la reseña bibliográfica. Lo América Latina) una invariable de las Hojas de Cultura Popular
muestra de cuerpo entero. gentileza y una cortesía sin fisuras. Colombiana y Mito. A todas ellas las
Tal el caso, por cierto, de algunas Ante Germán Pardo García, geren- reconoció, en todo participó, a to-
de las figuras que más dilatado con- te de una empresa de lucha libre dos envió sus libros, sin claudicar en
tacto tuvieron con Reyes, y que aquí en Bogotá y poeta quisquilloso, ningún momento.
quedan, por sí mismos, indeleble- quejándose de que ni Gabriela Igual en el caso de Rafael Gu-
mente retratados. Mistral ni Francisco Luis Bernár- tiérrez Girardot, quien en su estadía
dez acusan recibo de sus envíos en Madrid comienza a descubrir el
poéticos. Reyes, infatigable, ofre- horizonte americano gracias a los tex-
ce disculpas (Bernárdez estaba en- tos de Reyes, a los cuales dedicaría
fermo en provincia) y atiende fas- su primera monografía. También es-
tidiosos requerimientos. Por ello se tán allí sus sarcasmos fáciles contra
respira mejor en colegas como Ortega y Gasset a quien califica de
Baldomero Sanín Cano y Germán “Orteguita”. Los diez tomos de las
Arciniegas, menos acartonados y Obras completas (2009) de Ortega y
más desenvueltos, con quienes se Gasset que publicó Taurus, demues-
podía incluso discutir sobre las li- tran lo equivocado que estaba Gu-
mitaciones del hombre para volar, tiérrez Girardot al respecto.
tema muy propio de la curiosidad
infinita de Reyes.
En 1951, Reyes reconoce en
Arciniegas “ese entusiasmo juvenil
que todavía usted conserva y que yo
le envidio” (pág. 247) y el cual da el
Barba Jacob, para empezar. tono de las muchas cartas que
Anuncia, simultáneamente, un es- intercambiaron los dos humanistas,
tudio sobre las corridas de toros y viajeros, diplomáticos, profesores y
otro sobre Jesucristo, una novela, activistas culturales, que además
un poema dramático llamado Los traslucen el afectuoso cariño que los
tres caminos y un libro de versos. unía y el humor que siempre los dis-
Ninguno de ellos verá la luz. Lo con- tinguió. En 1943, por ejemplo, Re-
sumían los afanes periodísticos, yes le escribe a Arciniegas:
para sobrevivir; y una exaltada re-
tórica, de la cual da buen ejemplo, En cuanto tenga un instante libre,
desde Monterrey, en 1909, al con- le enviaré más libros, con el mie-
fesarle a Reyes: do de enterrar bajo su ominoso
peso el ave de su amistad. No dirá Pero en realidad esto es lo útil de
Este huracán que sopla sobre mi Usted que no progreso en estilo una correspondencia bien enmar-
juventud, y este fuego que me la metafórico. [pág. 212] cada, con anotaciones ilustrativas
enciende, y esta locura de flore- de Adolfo Caicedo, y la posibilidad
cer antes de la muerte, la alegría Igual sucede con Arciniegas y sus de palpar el carácter de cada uno de
trágica de mi corazón, el descon- vehementes iniciativas en contra del quienes escribieron estas líneas, las
cierto de vivir, las voces secretas, comunismo o el falangismo, o “la dic- pusieron al correo y aguardaron
la tormenta de ánimo, todo esto tadura de las alpargatas instaurada quizá meses una respuesta que de
es lo que quiero reducir a versos. por el general Perón”. Gozaban y antemano consideraban valiosa y
[pág. 60] trabajaban sin descanso, unidos en respetable. Se nota también la sim-
el afecto, hasta el 27 de diciembre de patía y conocimiento de Reyes de
Ante estas afirmaciones grandilo- 1959, cuando fallece Reyes. todo lo colombiano, pues como bien
cuentes, la sobriedad sincera de Re- Otros corresponsales son más le dice Reyes a Arciniegas me sien-
yes, en 1931, hablará de cómo “me parcos, como en los casos de Jorge to unido a Colombia, “donde mi pri-
he conformado con mis límites y me Zalamea, Hernando Téllez o Jorge mer libro de adolescente (Cuestiones

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RESEÑAS HISTORIA

estéticas) encontró su público más dial, la formación de una cultura los Estados en América Latina? ¿No
numeroso e ilustrado” (pág. 203). mundial y el fin de las identidades sería posible asumir el análisis de la
De ahí la utilidad de este libro, que nacionales. Todos estos presupues- forma compleja como en nuestro
nos concierne de cerca. tos que refuerzan los intereses estra- continente se relacionan múltiples
tégicos de los estados imperialistas identidades, sean étnicas, regionales,
J UA N G U S TAV O C O B O y de sus mal llamadas Empresas nacionales e incluso, en algunos ca-
B O R DA Transnacionales se han convertido sos, transfronterizas? ¿Qué nos pue-
en una nueva cruzada ideológica y den decir los procesos históricos
cultural para desarmar a los pueblos para entender la situación contem-
del mundo periférico y dependiente poránea de los Estados Nación?
y para facilitar los nuevos proyectos Justamente, con respecto a todas
Un libro de dominación colonial, que están en estas cuestiones la investigación his-
marcha en gran parte del mundo. tórica aporta importantes elementos
que abre fronteras de análisis que nos permiten cues-
tionar todos esos lugares comunes
Silvícolas, siringueros y agentes
de la Vulgata planetaria que se ha
estatales. El surgimiento de una impuesto sobre el supuesto fin de los
sociedad transfronteriza en la Estados y de las naciones. Por tal
Amazonia de Brasil, Perú y Colombia razón, adquiere gran importancia un
1880-1932 estudio como el que ha realizado el
Carlos Gilberto Zárate Botía investigador Carlos G. Zárate Botía
Universidad Nacional de Colombia, y que en buena hora ha publicado
Sede Amazonia, Instituto Amazónico la Universidad Nacional, en su sede
de Investigaciones (Imani), Bogotá, de Leticia.
2008, 428 págs., il., mapas Para empezar hay que decir que
el autor del libro que comentamos
Las modas posmodernas, neolibe- ha vivido durante algún tiempo en
rales y globalísticas, las cuales pare- la región amazónica, lo que le ha per-
cieran corresponder a parámetros mitido tener un contacto directo y
teóricos y analíticos diferentes, se Si el supuesto que los Estados y vivir las experiencias cotidianas de
identifican en un aspecto, que se ha las naciones ya no tienen nada que los habitantes de ese límite trans-
convertido en un lugar común, re- hacer en el mundo de hoy fuera cier- fronterizo, en el que se comunican
petido hasta el cansancio, y conver- to sería difícil de entender el senti- cultural, económica, y espacial-
tido casi en un axioma que no nece- do de gran parte de los procesos po- mente tres países: Brasil, Perú y
sita demostración: hoy los Estados líticos, económicos y sociales de Colombia. Porque, en efecto, lo sin-
nación ya no son importantes, están nuestro tiempo, así como momen- gular del trapecio amazónico radica
en vías de desaparición y en su lu- tos significativos de la historia de en la confluencia de varias fronte-
gar se ha consolidado un sistema América Latina en los dos últimos ras de tipo material y simbólico, que
transnacional, hegemonizado por siglos. En cuanto al primer punto, el autor denomina como un espacio
sujetos desterritorializados. Este su- ¿cómo entender las agresiones de transfronterizo. Al análisis de la for-
puesto, propio de lo que podemos unos muy fuertes Estados contra ma como se configuró dicho espa-
llamar la Vulgata de la globalización otros, como se expresa en las guerras cio el autor dedica su investigación
es reiterado por una pléyade de teó- libradas por los Estados Unidos y que se centra en el periodo com-
ricos, que incluyen, entre otros y Europa contra Afganistán, Irak, la prendido entre 1880 y 1932, cuando
para nombrar algunos, a Manuel antigua Yugoslavia, Libia...? ¿Cómo empieza a notarse con más fuerza la
Castells, Tony Negri, Michael Hardt, interpretar el aumento de los contro- presencia en la región de los tres Es-
Renato Ortiz y hasta Mario Vargas les fronterizos y la construcción de tados, aunque con diferentes niveles,
Llosa, un novelista que presume de muros de la infamia para impedir la proceso que está asociado al auge
ser sabio. entrada de migrantes indeseables, exportador del caucho, un término
Este discurso sobre el fin de los como se ve en Europa, los Estados genérico e impreciso que hace alu-
Estados y las naciones viene acom- Unidos o, el caso más aberrante, de sión a la exportación para beneficio
pañado de una serie de afirmaciones Israel, para aplastar a los palestinos? del capitalismo central de diversas
bastante banales sobre el fin de las En cuanto al segundo aspecto, ¿será clases de gomas elásticas, indispen-
fronteras, o la constitución de fron- que por la supuesta desaparición de sables para la consolidación de la se-
teras porosas, la desterritoria- los Estados nacionales en la actuali- gunda revolución industrial, asocia-
lización cultural, la desaparición de dad deben dejar de estudiarse los da a la aparición del automóvil.
la geografía y de los territorios, la procesos contradictorios de forma- Hay que decir que Zárate Botía
constitución de una sociedad mun- ción, siempre parcial e inconclusa, de realiza su trabajo de investigación

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HISTORIA RESEÑAS

con un impresionante rigor teórico otros autores para perfilar su propio das por interacciones de carácter
y empírico, puesto que al mismo punto de vista, sólo queremos refe- transfronterizo con sus vecinos”
tiempo que demuestra un gran co- rirnos a los dos últimos aspectos, (pág. 64).
nocimiento de la literatura clásica y porque son claves para comprender
contemporánea sobre la frontera, la toda la obra. Diferencia la forma-
nación, las identidades y lo étnico, ción del Estado y de la Nación como
se apoya en una amplia masa docu- dos procesos separados que no se
mental primaria y secundaria, como deben confundir. De acuerdo con
resultado de la consulta de diversos esto, nos dice el autor, el caso de la
archivos de Colombia y de Brasil y Amazonia demuestra que “la fron-
de la lectura de gran cantidad de li- tera de la nación no tiene porque
bros y artículos especializados sobre coincidir con la frontera del Esta-
el territorio del Amazonas. do”, lo cual permite explicar que en
la Amazonia “los agentes naciona-
les pudieran preceder a los agentes
estatales y a sus instituciones”, dife-
renciación que se apoya en la dis-
tinción entre el hecho que la forma- Con todos los elementos teóricos
ción del Estado está relacionada con indispensables para el estudio,
procesos de penetración e integra- Zárate Botía procede en los si-
ción, mientras que la formación de guientes seis capítulos a construir
la nación hace referencia a cuestio- el análisis histórico sobre la consti-
nes de legitimidad e identidad (págs. tución de una sociedad transfron-
57 y 58). teriza en el trapecio amazónico.
En cuanto al tema de la identidad, Para ello parte, en el capítulo II, con
precisa diversos conceptos como los el análisis geográfico de la región,
de identidades nacionales, identida- constituida por el río Amazonas y
des étnicas e identidades de fronte- sus afluentes, y la selva húmeda tro-
ra, para hacer alusión a la circuns- pical. Por supuesto, el espacio y los
Una característica distintiva de tancia que no existen identidades ecosistemas de la Amazonia no se
este libro radica en que de principio fijas, e inamovibles, ni siquiera las pueden considerar de manera ais-
a fin los debates teóricos y concep- étnicas, y entre todas estas formas de lada al margen de sus habitantes
tuales están presentes, pero no por identidad hay relaciones comple- porque, nos recuerda el autor, des-
exhibicionismo académico, como mentarias y no sólo conflictos y con- de hace miles de años, mucho an-
suele ser común en muchos traba- tradicciones. Como las identidades tes de la llegada de los europeos, el
jos universitarios, sino por la nece- no son fijas no existen antagonismos paisaje y su esplendoroso río ya
sidad de precisar y aclarar los diver- entre la identidad étnica y la nacio- “habían sido apropiados y transfor-
sos tópicos que el autor analiza. nal, como lo suponen los autores mados por los nativos de la Amazo-
Aparte de esto, todo el primer capí- posmodernos. Tal vez el aporte más nia y, por tanto, eran su hechura”
tulo es teórico, y está dedicado al significativo es el de la noción de (pág. 74). El autor enfatiza que la
tema de la frontera, sobre lo que identidad de frontera, “un resultado Amazonia no es esa selva prístina
versa el libro. En cuarenta páginas del contacto de dos o más socieda- y deshabitada como se presenta en
el autor repasa distintos aspectos des nacionales, aunque no puedan cierto tipo de imágenes actuales,
que forman parte de las visiones pre- confundirse con las identidades na- sino un lugar en el cual han vivido
dominantes sobre la frontera que se cionales que participan en el contac- complejas y diversas sociedades y
han consolidado en la investigación to”. Para acercarse a esa identidad en donde se han presentado gran-
social. Allí habla de la frontera como de frontera se deben “estudiar los des y masivas migraciones que han
límite, la frontera como frente de procesos de mestizaje entre miem- poblado distintos lugares de la ex-
expansión, la sociedad de la fronte- bros de diferentes naciones y etnias, tensa selva pluvial. Esa realidad so-
ra, lo específico de los estudios aunque, como supone Otto Bauer, a cial fue alterada por la presencia eu-
amazónicos con relación a lo étni- pesar incluso de los diferentes ropea desde el siglo XVI que vinculó
co, la reconsideración sobre los mestizajes, la diferencia de la comu- la región al capitalismo mundial,
nexos entre Estado y Nación y al fi- nidad cultural distingue siempre a las mediante la extracción de materias
nal se detiene en la identidad y las naciones” (págs. 62-63). En pocas primas. Esos ciclos extractivos no
identificaciones en la frontera. So- palabras, en la Amazonia emerge habrían sido posibles sin el río Ama-
bre todos estos temas, que el autor una identidad de frontera como re- zonas, ese “camino que camina”
expone con detalles, señalando sus sultado que “los habitantes de esta para retomar la bella metáfora de
acuerdos y sus discrepancias con zona expresan identidades produci- Euclides Da Cunha.

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RESEÑAS HISTORIA

Después de precisar las caracte- nacionales que habían construido las tremo sur. En esta parte del libro se
rísticas de la geografía humana de elites tras la independencia de los demuestra, con respaldo documen-
la Amazonia, en los cinco capítulos imperios europeos y la incertidum- tal, el papel nefasto que desempeña-
que siguen el autor desbroza el tema bre de los límites fronterizos. El ad- ron ciertos políticos colombianos,
de la Amazonia y la formación del venimiento de nacionales de Brasil, que llegaron incluso a ocupar la Pre-
Estado y la Nación, realizando una Perú y Colombia creó sidencia de la República, como Ra-
exhaustiva comparación entre Bra- fael Reyes, en el fracaso de esos pri-
sil, Perú y Colombia. Efectúa un in- por primera vez desde el adveni- meros experimentos de presencia
teresante análisis comparativo, en el miento de la independencia ver- colombiana en la región, al subordi-
que destaca cómo en el caso de los daderas fronteras nacionales [...] narla a sus intereses privados como
dos primeros se dio la formación de y con ellas su contraparte: la fron- aventureros y empresarios y de es-
un Estado y de un sentimiento na- tera transnacional. El carácter tablecer vergonzosos acuerdos con
cional mucho más temprano y con- nacional de estos frentes estaba los caucheros peruanos en su propio
solidado que en Colombia, ya desde dado por el origen extraamazó- beneficio.
finales de la segunda mitad del siglo nico de sus agentes. Era la prime-
XIX. Desde luego, en Brasil se cons- ra vez que los diferentes frentes
tituyeron mucho antes y con más nacionales de expansión interna,
fuerza el Estado y la Nación, proce- en su desplazamiento centrífugo,
sos que se remiten a la época del do- se encontraban entre sí, borran-
minio portugués y que pronto se do la distancia antes existente en-
reafirmaron tras la independencia, tre la llamada frontera interna y
con la expansión territorial que lle- las expectativas geopolíticas plas-
vó a arrebatarles a otros países, como madas en los mapas [...]. [págs.
a Bolivia, una porción de su selva. 145-146]

Estas fronteras eran móviles, porque


eran atravesadas, lo cual nunca fue
tan literal, por sectores privados, por
caucheros, por contrabandistas que
desbordaban el poco control y pre-
sencia que pudieran ejercer los dé-
biles estados nacionales. Durante el
periodo del ciclo extractivo de las
gomas se van formando una fronte- En el caso de la “frontera de los
ra extractiva y otra frontera políti- misioneros”, el autor cuestiona el
ca, que convergen y divergen al mis- papel de los capuchinos en la región
mo tiempo, como fruto del choque amazónica, puesto que no represen-
de los intereses privados de los “em- taban ningún interés nacional, sino
presarios” caucheros y siringueros que de manera simple pretendían
con los de los agentes estatales. evangelizar a nombre del poder su-
Al caso colombiano se le dedica premo del Vaticano, sin comprome-
Un hecho importante, al cual se el capítulo V, en el cual se analiza la terse en la defensa de la colombia-
le dedica el capítulo IV, es el de la constitución de una frontera estatal nidad en los momentos álgidos de
formación de una frontera transna- fragmentada que durante los años enfrentamientos contra los cau-
cional desde finales del siglo XIX, finales del siglo XIX y primeros del cheros peruanos en las primeras dé-
proceso que está asociado al ciclo siglo XX hizo presencia en la región cadas del siglo XX. Antes que refren-
extractivo de las gomas elásticas y a con tres tipos de agentes: cónsules, dar una presencia estatal en la
la presencia de agentes nacionales misioneros y comisarios. Se precisan Amazonia, los misioneros capuchi-
de los diversos países en la selva detalles interesantes sobre el papel nos asumieron muchas actividades
amazónica. Desde este punto de vis- desempeñado por cada uno de estos que el Estado les cedió y delegó, con-
ta, la explotación del caucho se con- agentes, resaltando que, sobre todo cediéndoles incluso presupuesto eco-
virtió en un polo de atracción que en la “frontera de los cónsules”, se nómico para construir caminos y vías
impulsó el desplazamiento hacia la hace el primer intento de situar al de comunicación. Un solo dato com-
región amazónica de segmentos de Estado central en la región, de ha- prueba que la mayor parte de los
población nacional provenientes del cer presencia física, aunque limita- políticos colombianos, de los dos
interior de cada uno de los países. da, de tipo institucional y se empie- partidos, renunció a “definir una
Este hecho puso de presente el ca- zan a delinear y definir los límites agenda propia de construcción de
rácter ilusorio de las cartografías territoriales de Colombia en el ex- nación en la frontera para asignarle

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HISTORIA RESEÑAS

al Estado, diferente a la que mostra- hasta el día de hoy entre investiga- fronteras y en ellas unas socieda-
ba la Iglesia” (pág. 242). Con esto, dores sociales. Esta concepción res- des muy originales. [pág. 351]
antes que una incapacidad inheren- tringida queda hecha añicos en la
te al Estado, lo que se nota es una Amazonia, en el sentido pleno de la Un aspecto que diferencia con cla-
renuncia deliberada a asumir las fun- palabra, porque es una frontera ridad a Perú y Brasil de Colombia
ciones de penetración e integración móvil, en la que concurren ayer y radica en que ya desde finales del
que en teoría se le asignan al poder hoy múltiples sujetos sociales, de siglo XIX se fue consolidando un sen-
público. El dato en mención es este, procedencia nacional, regional, es- timiento regional en la Amazonia,
referente al Putumayo: “Mientras tatal y étnica. que constituyó las regiones de
que en 1917 el gobierno comisarial En la misma dirección señala el Loreto en el primer país y la que gi-
recibía 8.500 pesos oro, el gobierno papel de las lenguas en el proceso raba en torno a Manaos en el Brasil
eclesiástico contaba con 40.050 pe- de identificación nacional que lleva y que cubría un territorio de dimen-
sos oro” (pág. 242). Con este dinero a que predomine en un caso el por- siones gigantescas. Esa identidad
del Estado, la misión capuchina asu- tugués y en otro el castellano, sin que regional se constituyó en un nexo
mía las labores del Estado y las co- eso signifique exclusiones absolutas indispensable que se unió a la iden-
misarías funcionaban como apéndi- porque hay mezclas lingüísticas, en tidad nacional y que permitió recla-
ces del poder eclesiástico. las que intervienen además las len- mar una mayor presencia del Esta-
guas aborígenes, como el quechua. do central y cierta autonomía en el
Otro punto trascendental es el de manejo de cuestiones específicas a
la identidad étnica y nacional, que la Amazonia por parte de las elites
para el autor no son antagónicos, locales. En Colombia no se dio nada
sino que se mueven de manera flui- parecido, como se constata con el
da, porque en muchos casos hay gru- hecho que tanto en Iquitos como en
pos étnicos que reivindican una Manaos se publicaran cientos de
identidad nacional sin abandonar la periódicos, incluso anarquistas y so-
suya y grupos nacionales, como co- cialistas, como formadores de una
lonos y campesinos, que a veces tam- conciencia regional y nacional, algo
bién se reclaman como pertenecien- que no sucedía en ningún lugar de
tes a una etnia determinada. Esta la Amazonia colombiana. Por su-
rica problemática es estudiada para puesto, eso está ligado con el auge
los tres países, con innumerables del caucho y la manera como de al-
ejemplos y polemizando con las ex- guna manera se irrigó en algunas
plicaciones convencionales de cier- regiones de Perú, como Loreto, a la
tos antropólogos sobre la identidad que pertenecía Julio César Arana,
La “frontera de los Comisarios” como algo fijo, para reivindicar que el rey del caucho.
se establece tras la reforma adminis- la territorialidad indígena es trans-
trativa de principios del siglo XX en fronteriza. Al respecto sostiene
que se crearon comisarías en el sur como conclusión del capítulo VII:
del país, un proceso que tuvo poca
incidencia en la demarcación de una [...] A pesar de las dificultades
“fronterización estatal”. impuestas por distintos órdenes
En los dos últimos capítulos, el VI nacionales, grupos como los
y el VII, se estudian aspectos relacio- ticuna o los uitoto, aprovechando
nados con la identidad en las fron- su territorialidad transnacional,
teras, incluyendo múltiples aspectos, han podido supervivir y consoli-
entre los cuales se le dedica un es- darse en los ámbitos territorial e
pacio considerable a la identidad identitario. Por otra parte, el sur-
étnica. El autor se apoya en una gimiento y la consolidación de este
noción amplia y dinámica de identi- espacio transnacional tampoco
dad, como algo cambiante y diverso pueden fundamentar, como lo han
que no se sujeta a una definición es- venido sosteniendo algunos enfo- Para ir cerrando, podemos decir
tablecida con anterioridad. Al res- ques, el fin del Estado y la nación. que dada la riqueza de este libro es
pecto discute la visión simplista que Por el contrario, la condición de muy difícil presentar de manera mi-
reduce la identidad a la pura ocupa- existencia de lo transnacional es nuciosa sus múltiples aportes en di-
ción territorial, una concepción do- precisamente la supervivencia, vi- versos terrenos del conocimiento
minante en los políticos colombia- gencia y potencialidad de las enti- social, porque debe resaltarse que el
nos de la época, como el liberal dades nacionales, y mientras ellas autor hace una reconstrucción his-
Rafael Uribe Uribe, y que persiste existan persistirán también sus tórica, que se apoya en la geografía,

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RESEÑAS HISTORIA

la sociología, la antropología, el aná- del respaldo de la academia de ese cambiarle el nombre a las cosas, para
lisis cultural, la economía... para pre- país y que muestra en términos ge- utilizar unos términos rebuscados
sentarnos una visión de conjunto nerales dos características distintivas: con los que denominan a procesos ya
sobre el tema estudiado, en la cual de un lado, el uso de una jerga lin- analizados en forma suficiente des-
nos proporciona elementos sustan- güística insufrible, y de otra parte un de otras perspectivas teóricas.
ciales de tipo comparativo sobre el culto autorreferencial sobre los mis- Algunos de estos problemas apa-
proceso histórico de Brasil, Perú y mos autores y las mismas obras. De- recen en el libro La civilización
Colombia. En conclusión, este libro cimos que una jerga, porque en gran montés de Mónica Espinosa, un tex-
abre nuevas fronteras para la inves- medida a lo que se recurre es al abu- to difícil de analizar porque presen-
tigación histórica y social, lo cual co- so de las metáforas, de los tropos y ta varios problemas de construcción
incide con el tema central del que se del lenguaje estereotipado que hace y de exposición. Para comenzar, no
ocupa, la formación de una frontera difícil comprender en realidad que se logra comprender cuales son al
transnacional en la Amazonia, algo quieren decir los autores. Esto es un final los objetivos de la autora, por-
que es mucho más concreto que resultado de la forma expositiva del que a lo largo de la exposición hay
aquellas afirmaciones superficiales y posmodernismo, con sus giros rizo- un continuo ir y venir entre temas
malintencionadas que nos dicen que máticos, que en gran medida ha sido diversos, a tal punto que resulta
la Amazonia es un patrimonio de la asumida por el poscolonialismo. El complicado encontrar un hilo argu-
humanidad, un eufemismo elegante otro problema autorreferencial tie- mental claro y coherente. Esto im-
para encubrir que es un bocado ape- ne que ver con el hecho que ellos se plica que en algunos capítulos no se
tecido por los poderes imperialistas alaban y se citan entre sí todo el tiem- hable de manera directa del tema
de nuestro tiempo. po, cuando no es que un mismo au- central, sino que se den muchos gi-
tor poscolonial se refiere de manera ros y digresiones innecesarias. Así,
RENÁN VEGA CANTOR permanente a sí mismo y a sus reali- no se sabe con claridad si se quería
Profesor titular, zaciones y se autocita en forma ob- hacer una reconstrucción histórica,
Universidad Pedagógica Nacional sesiva, con una gran dosis de narci- una indagación cultural o una re-
sismo intelectual. construcción de la memoria o todo
a la vez. Al respecto, la autora
afirma: “en esta investigación sobre
Quintín Lame la visión india y el trasegar de Lame,
mi interés sigue siendo entender los
extraviado procesos históricos de transforma-
en la selva retórica ción de ‘grupos étnicos’ que forjan
del poscolonialismo ‘identidades’” (pág. 38, resaltado
nuestro). En otra parte sostiene: “Mi
objetivo es [...] lograr sumergirme y
La civilización montés. La visión india
sumergir al lector o lectora en la
y el trasegar de Manuel Quintín Lame complejidad del recuerdo: las formas
en Colombia de memorización y rememoración
Mónica L. Espinosa Arango social y cultural de hechos, el silen-
Universidad de los Andes, Facultad de ciamiento y su inscripción textual, así
Ciencias Sociales, Departamento de como en la activación de la memoria
Antropología, Centro de Estudios cultural a través de repertorios don-
Socioculturales e Internacionales Al margen de estos detalles, la dis- de lo visual, lo oral, lo corporal y lo
(Ceso), Bogotá, 2009, 225 págs., il. cusión de fondo radica en si el análi- ritual desempeñan un papel central”
sis poscolonial es pertinente para la (pág. 41, resaltados nuestros). Aun-
En los últimos años se nota una apre- realidad colombiana y latinoameri- que estas dos cosas están relaciona-
ciable influencia de los llamados es- cana, si se tiene en cuenta que surgió das, en sentido estricto son diferen-
tudios poscoloniales en diversas en contextos históricos y culturales tes y se van a manifestar en la
áreas de las ciencias sociales, pero completamente diferentes a los nues- confusión que muestra el libro, en el
especialmente en el terreno de la tros, en un ambiente relacionado con que aparecen dos partes muy bien
antropología y de los análisis cultu- territorios que se descolonizaron a diferenciadas: una primera, forma-
rales. Aunque los estudios posco- mediados del siglo XX. Este asunto, da por los tres capítulos iniciales, y
loniales cuentan con una diversidad casi nunca asumido por aquellos au- una segunda por los dos capítulos
de autores con una desigual produc- tores influidos por la retórica posco- finales. En la primera la referencia
ción, en cantidad y calidad, en nues- lonial, es crucial a la hora de ventilar es la memoria y en la segunda la his-
tro medio se ha impuesto aquella lí- la influencia de estos marcos teóri- toria. En la primera la exposición es
nea que procede de las universidades cos, en apariencia sofisticados, pero complicada y poco atractiva, en la
de los Estados Unidos, o que goza que a veces lo único que hacen es segunda es más clara y precisa.

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HISTORIA RESEÑAS

Para complicar el asunto, la au- de saber, justicia y libertad, su tierra y de la cultura a que han sido
tora sostiene en otra parte: “Este li- escenificación del poder y las estra- sometidos desde 1492 y cosas por
bro explora la visión india y el tra- tegias de movilización política que el estilo.
segar de Lame, para adentrarse en formaron parte de una visión y tra- En este sentido, en los primeros
esa zona limítrofe de la historia don- segar. Mi objetivo es restituir su po- capítulos Quintín Lame es más bien
de el otro responde y se toma la voz, sición de interlocución en la cons- un pretexto secundario, porque la
habita la alteridad impuesta del in- trucción de la historia moderna de mayor parte del tiempo la autora
dio y la reconstruye, interpela la Colombia y contribuir así a repoli- se refiere a temas coetáneos, que
Historia, recrea su memoria y crea tizar su voz” (pág. 38). Un objetivo alejan al lector del tema planteado.
íconos, se moviliza en torno a ellos loable que, sin embargo, se pierde No se sabe en esos casos si se está
y los pone de cara a nosotros” (pág. en gran medida por los problemas reflexionando con referencia al
41, resaltado nuestro). Aparte de lo de construcción lógica que tiene el asunto principal o sólo es una opor-
innecesariamente oscura que es la libro. tunidad de mostrar que se han he-
afirmación, ésta parece referirse a El otro concepto central en la ex- cho lecturas diversas sobre distin-
un asunto de reconstrucción de me- posición de la autora, la civilización tos temas de la antropología desde
moria por parte de los indígenas montés, es retomado del propio una perspectiva poscolonial. En esa
lamistas, lo cual reforzaría la idea Quintín Lame, quien en uno de sus tónica, el primer capítulo titulado
expresada un poco antes sobre la últimos escritos, La bola que rodó “En búsqueda de Manuel Quintín
complejidad del recuerdo, que en el desierto (1963), lo había men- Lame”, es un galimatías en el que
apunta como principal finalidad al cionado. La escritora lo retoma en- se habla en forma indistinta de al-
análisis de la memoria. tendiéndolo como un concepto cen- gunos datos biográficos del perso-
tral en la cosmovisión de Lame, naje, se intenta hacer un balance de
quien lo empleó para reivindicar algunas de las obras escritas sobre
que el monte es un lugar de sabi- Lame y el lamismo, sin que aparez-
duría y donde gestó su concepción ca bien definida una postura de la
de una lucha mesiánica encamina- autora ante esas obras y autores.
da a redimir a los indígenas, porque Luego, se adentra en unas reflexio-
son seres humanos e iguales ante el nes sobre identidad, etnografía y
Dios católico (Lame era un devoto memoria que se habrían podido
religioso). abreviar o por lo menos tratar de
En el segundo capítulo del libro, una manera un poco más clara.
en el cual se precisa qué se entiende Algo similar sucede en el tercer
por civilización montés, de nuevo la capítulo, en el que se considera el
autora se explaya en cuestiones que tema de la injusticia y la libertad; en
la alejan del asunto principal, para él se citan largos pasajes del tratado
disertar sobre racismo, colonialidad, de Lame y después se dan dos súbi-
subalternos y otros tópicos propios tos saltos, uno de tipo histórico y
del poscolonialismo, pero que no muy largo sobre las guerras justas y
Al respecto la autora es algo con- aparecen clara ni directamente co- al final otro sobre “memoria moral
fusa en su disertación, por las cate- nectados con la noción de la civili- y curación social”, en el cual se ope-
gorías que emplea, como memoria zación montés, aunque, por supues- ra con un testimonio, uno solo, para
cultural que distingue de la memo- to, se enuncien ideas interesantes extraer una conclusión sorprenden-
ria histórica, memoria moral, re- que se habían podido señalar sin te y poco justificada. Se trata de un
cuerdo; lo que persigue es recons- tantos meandros retóricos sobre seguidor de Lame, José Manuel
truir la memoria del lamismo en modernidad y colonialidad. Por su- Yaima, quien conservaba documen-
diversos momentos históricos, des- puesto, no estamos diciendo que no tos del líder indígena y a su vez rea-
de la misma época de Quintín sea fundamental hablar sobre racis- lizaba ritos de recuperación de me-
Lame hasta su muerte, ocurrida a mo y colonialismo, sino que en este dicina tradicional (págs. 113-117). Al
finales de 1967. En ese mismo ca- aspecto lo que resulta insoportable relacionar estas dos cosas, a partir
pítulo, después de una larga disqui- es la jerga empleada para referirse de la idea de Reyes Mate sobre la
sición teórica, la autora concluye a esos temas, que conduce a dar memoria de los vencidos, la autora
que Lame es un “subalterno” y que muchos rodeos teóricos para seña- saca la sorprendente conclusión
puede hablar, aunque ella haya di- lar evidencias, establecidas con cla- que el lamismo se había converti-
cho que no va a hablar sobre o de ridad en otras investigaciones que do en una ética de la vida, algo
los subalternos sino al lado de los se refieren a Quintín Lame y a los poco discutible, y en una especie de
subalternos, porque “la estrategia indígenas, sobre la discriminación curación social, algo bastante po-
consiste en hablar al lado de [...] racial, sobre la opresión de los gru- lémico, porque a partir de un solo
Lame y sus seguidores, sus reclamos pos étnicos, sobre el despojo de la testimonio es muy difícil obtener

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RESEÑAS HISTORIA

una conclusión tan rotunda. Para mo, la separación entre la lucha de tórico, en gran parte por el sesgo
ello, habría sido necesario, al mar- Lame y la de Eutiquio Timote y José poscolonial que la autora le dio a su
gen de un testimonio marginal, que Gonzalo Sánchez, estos dos últimos enfoque y el cual a la larga se con-
se hubiera indagado si eso es lo que militantes del Partido Comunista. virtió en un obstáculo para recons-
creen y practican los actuales here- Una parte central se dedica al análi- truir la vida del gran luchador indí-
deros de Quintín Lame, en el Cauca sis sobre la recuperación del gran gena que fue Quintín Lame.
y el Tolima. Pero no hay nada que resguardo de Ortega y Chaparral Desde el punto de vista formal es
se haya hecho en esa dirección. entre 1931 y 1939. La autora tam- necesario hacer un comentario. En el
Para abreviar, los tres primeros bién analiza, aunque de manera libro se reproducen cuatro mapas y
capítulos son los más áridos del li- marginal, el impacto que la violen- dieciséis fotografías. Los mapas están
bro porque se mueven entre las cia bipartidista ejerció sobre la lu- bien elaborados y son bastante útiles,
disquisiciones antropológicas, el aná- cha encabezada por Quintín Lame pero las fotografías son lamentables,
lisis textual del principal escrito de y sus efectos negativos en las comu- borrosas e impresentables. Y que no
Quintín Lame, las digresiones inne- nidades indígenas. En general, en el se diga que eso se debe a su antigüe-
cesarias y la retórica poscolonial. Es último capítulo se logra una integra- dad, porque ahora con las técnicas ac-
en esta parte donde Quintín Lame ción interesante entre la historia y tuales de recuperación digital de in-
resultó extraviado en la maraña la memoria, porque en el relato se formación visual es posible mejorar
terminológica del poscolonialismo. combina el uso de documentos de en forma sensible el material gráfico
archivo con testimonios orales de de los libros. En este caso, no se com-
personas que conocieron de mane- padece que una editorial universita-
ra directa a Lame o que han sido ria publique un material fotográfico
influidos, sin conocerlo, por su pré- de tan mala calidad.
dica y trasegar. Estos dos últimos
capítulos salvaron al libro del nau-
fragio total.
Al final queda una duda, porque
si la autora afirmó al comienzo del
libro que iba a hablar al lado de los
subalternos, en este caso los segui-
dores de Lame, para recuperar y
repolitizar su voz, el texto se remi-
te sólo al trasegar de Quintín
Lame, pero no estudia sus influen-
cias posteriores, la reapropiación o
recreación de sus enseñanzas y la
Pero en los dos últimos capítulos, manera como diversos sectores de
en los que se sigue una exposición las sociedades indígenas han recu-
más rigurosa de tipo histórico sobre perado la memoria de sus luchas,
la quintinada (capítulo cuarto) y el las cuales han tenido un sentido cla- Para terminar, en el libro se en-
lamismo (capítulo cinco), el libro tie- ramente político en los últimos cua- cuentran algunas imprecisiones
ne un cambio evidente, porque es renta años, si tomamos como fecha factuales que deben mencionarse.
mucho más ágil, bien elaborado, cla- de referencia la fundación del Con- La autora dice que en 1911 Lame
ro y coherente, sin tantas argucias sejo Regional Indígena del Cauca enviaba memoriales al Ministerio
retóricas. Es allí donde se aprove- (CRIC), en 1971. del Interior (sic), cuando en esa épo-
chan las fuentes documentales sobre Cuando se acaba de leer el libro, ca se llamaba Ministerio de Gobier-
la vida y acción de Quintín Lame y queda la sensación que esta no es la no (pág. 28). En dos ocasiones se
con rigor se reconstruye, basándose biografía definitiva sobre la vida, la indica que José Gonzalo Sánchez
en la consulta documental, la lucha lucha y el pensamiento de Quintín murió en 1950 (págs. 29 y 167), cuan-
de Lame entre 1910 y 1967. Se deta- Lame, y lo podía haber sido, si se tie- do fue envenenado en 1949. Se afir-
llan en todo un capítulo los aspec- ne en cuenta que la autora tuvo ac- ma que el CRIC fue fundado en
tos centrales de la quintinada, es ceso a un impresionante acervo do- 1973 (sic) cuando lo fue en 1971
decir, la movilización indígena que cumental en varios archivos del país. (pág. 31). Se señala que durante el
se generó en el Cauca entre 1910 y Hasta ahora, ningún otro investiga- Cuarto Congreso Nacional Obrero
1921, la formación del Consejo In- dor que se haya ocupado de Quintín de 1927 fue elegida una mesa direc-
dio de Indias, las alianzas políticas y Lame contó con tan copioso y diver- tiva de la que formaba parte Tomás
sociales de Quintín Lame entre 1922 so material. Por eso, da la impresión (sic) Mahecha (pág. 164) para refe-
y 1930 y las relaciones que el líder que en gran medida se desaprove- rirse a Raúl Eduardo Mahecha o a
indígena estableció con el socialis- chó tan rico y amplio material his- Tomás Uribe Márquez.

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HISTORIA RESEÑAS

Desde luego, estas imprecisiones forman parte sustancial de la vida te en algunas zonas de Boyacá—, de
ni le quitan ni le agregan más con- de este país, aunque eso nunca se la violencia conservadora de las dé-
fusión al libro de la que genera la reconozca. cadas de 1940 y 1950, y de las haza-
jerga poscolonial, en sí misma enma- ñas criminales del bandolero conser-
rañada e inaccesible. vador y clerical Efraín González.
Este trabajo de rememoración, a
RENÁN VEGA CANTOR primera vista no parece muy com-
Profesor titular, plejo, por la sencillez y claridad de
Universidad Pedagógica Nacional los textos presentados, los cuales
transcriben episodios sueltos e indi-
viduales de la experiencia de cada
una de las veinte personas entrevis-
Pueblo pequeño, tadas. Aunque el texto sea simple,
de seguro requirió de una discipli-
infierno grande nada labor de elaboración, desde el
momento de realizar las entrevistas,
Saboyá. Campesinos, violencia
pasando por su transcripción y su
y educación recreación como texto escrito, una
Álvaro Laitón Cortés labor que tiene como propósito prin-
Alcaldía Municipal de Saboyá, Bogotá, cipal que hable la gente común y
2008, 208 págs., il. Por esta circunstancia, resulta dig- corriente.
no de aplaudir cuando alguno de los En este libro se traslucen, a tra-
propios habitantes de cada uno de vés de un caso particular, los graves
Cuando se habla de Colombia se esos pueblos se da a la tarea de es- problemas que han asolado a gran
suele afirmar que este es un país de cribir y publicar parte de la historia parte de los pueblos colombianos
regiones. Más exacto sería decir que de su propio terruño, como forma desde el siglo XIX, que aunque se
este es un país de muchos munici- de recuperar su memoria y dejar es- pretendan superados se prolongan
pios dispersos a lo largo y ancho de cuchar la voz de tantos olvidados, en hasta el día de hoy. Esos problemas
nuestra geografía, lo cual puede medio de la absorbente urbaniza- están asociados al poder del bipar-
constatarse con un dato elemental: ción que devora a esos pequeños tidismo como modelador de la vida
en Colombia existen, oficialmente pueblos, en el sentido literal de la cotidiana de los habitantes de esos
reconocidos, 1.123 municipios. Des- palabra. pueblos, a través del sectarismo y del
contando las grandes ciudades y las Tal es el caso del libro del educa- clientelismo. Por eso, debe destacar-
ciudades intermedias, al resto se les dor Álvaro Laitón Cortés, que recu- se que para reseñar cada uno de los
suele denominar en el lenguaje coti- pera la memoria de algunos de los testimonios se aclare siempre la fi-
diano, pueblos. Lo que se evidencia pobladores del municipio de Saboyá, liación partidista de la persona que
cuando alguien, que vive en una ve- ubicado en Boyacá. Aparte de que habla. Este sectarismo partidista cu-
reda, una zona rural distante del cas- algunos colombianos hayan escucha- bre, en gran medida, la violencia del
co municipal, y un día a la semana do ese nombre porque aparece en la siglo XX en muchos departamentos
va a vender los productos de labran- canción La cucharita de los Carran- del país (Boyacá, Santanderes,
za o a comprar algo o a departir con gueros de Ráquira (“En la vereda Antioquia, Caldas...) con un barniz
amigos y conocidos, a la hora de par- Velandia del municipio de Saboyá, político, porque en los municipios y
tir dice: “Me voy para el pueblo”. una cucharita e’ hueso me regalaron en sus veredas o se era liberal o se
Aunque el término en este senti- por amistad [...]”), casi nada sabemos era conservador y por eso se daba la
do suela hacer alusión a los caseríos de este pueblo. vida y se mataba, sin importar si eso
que sirven como cabeceras munici- El profesor Laitón recupera la mejoraba o no las condiciones de
pales, cuando se hace referencia a voz de diversos pobladores de vida de la gente. El odio partidista
un pueblo se incluye toda su juris- Saboyá, quienes fueron entrevista- se alimentaba, además, con el fana-
dicción territorial, con sus veredas y dos a mediados de la década de 1990, tismo religioso, impulsado de mane-
zonas rurales, cuya suma en algunos y cuyo testimonio gira en torno a la ra directa por los conservadores en
casos equivale a centenas de kilóme- violencia que atraviesa la historia de santa alianza con el clero colombia-
tros cuadrados. este municipio desde comienzos del no, que tenía como su representan-
Sin embargo, salvo casos excep- siglo XX, hasta la década de 1960. En te a escala local al cura párroco, ati-
cionales, la gran mayoría de los co- el libro, que está dividido en cinco zador de odios y justificador de
lombianos no tenemos la más mí- partes, se reconstruyen recuerdos crímenes.
nima idea de la existencia de esos sueltos del impacto de la Guerra de En la vida pueblerina, como la de
cientos de pueblos, y mucho menos los Mil Días, de la violencia de la dé- Saboyá, se aprecia el poder de los
de sus historias particulares, que cada de 1930 —particularmente fuer- gamonales de los dos partidos y la

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RESEÑAS HISTORIA

reducción de los habitantes a súbdi- bia no daría señales de vida’. El segundo. El primero comprende
tos partidistas, que obedecen en for- luto en los bandos no se hacía es- desde 1538 hasta 1910. Edición de
ma resignada y que asumen su des- perar, las venganzas no tardaban lujo para un sector definido profe-
tino, el de ser conservadores o en llegar, las familias no cesaban sionalmente, el estudio comprende
liberales, como un don natural que de llorar a sus muertos, mientras en su orden los siguientes trece ca-
heredaron de sus familias. Su papel que los campos se quedaban cada pítulos, con numerosos subcapítulos:
político se limita a votar cada cierto vez más solos, por el desplaza- Educación, Comercio, Prensa, Ra-
tiempo por los candidatos de su res- miento de sus nativos. [pág. 39, dio, Salud, Recreación y cultura,
pectivo partido, candidatos que se énfasis nuestro] Hoteles, Clubes, Industria, Planes
han escogido a dedo en la capital del urbanos, Calles y avenidas, Firmas
departamento o en Bogotá, por los En las cuatro primeras partes del li- constructoras, Bibliografía. Como se
respectivos directorios políticos, y se bro existe una coherencia lógica y indica en la página preliminar, el li-
debe votar en forma religiosa sin temática, puesto que los relatos es- bro ilustra los procesos de construc-
discutir. El otro papel político de los tán unidos por el hilo omnipresente ción del desarrollo urbano y espa-
habitantes locales que se les confi- de la violencia bipartidista, con sus cial de la ciudad en la primera mitad
rió durante las violencias fue el de derivaciones finales, en la década de del siglo XX, durante la cual la po-
perseguir, de diversas maneras, a sus 1960, en el bandolerismo y en la ex- blación se multiplicó por seis.
adversarios partidistas, de los que se plotación de esmeraldas en algunos Contra lo que podría parecer a
disentía de manera violenta sólo por pueblos de Boyacá. Pero esa cohe- simple vista (descontada su impor-
el color azul o rojo, según el caso. rencia se rompe en la última parte tancia histórica incontestable, y ex-
del texto, que se ocupa de la educa- cusados los defectos que se cuelan
ción, porque allí se da un gran salto por el amplio tamiz de la “correc-
que nos remite a la contemporanei- ción de estilo”), la lectura se hace
dad, mirada desde el ámbito de la cada vez más amena e interesante.
labor de algunos profesores. Esta Por las amplias páginas, los genero-
parte riñe con el resto del libro, apa- sos espacios, las ilustraciones y gra-
rece descontextualizada y sin rela- bados y los desplegables, la redac-
ción alguna con las otras cuatro par- ción llana, descriptiva y didáctica,
tes. Es un agregado artificial, a enriquecida con citas oportunas y
nuestro modo de ver, poco significa- reveladoras anécdotas, más los cu-
tivo del que se había podido prescin- riosos detalles que aguzan la aten-
dir. En lugar de perder con ello, mu- ción y mantienen la expectativa.
cho se hubiera ganado en coherencia La Historia en macro, sin el deta-
y, además, se hubieran ahorrado lle, da una visión panorámica de con-
unas 35 páginas. junto, para conclusiones apresura-
das, para gente ocupada que cree
En una de las breves introduccio- RENÁN VEGA CANTOR que todas las ciudades son iguales,
nes que se le hace a cada testimonio, Profesor titular, todas las calles son iguales, por lo
el autor sintetiza todo el sentido del Universidad Pedagógica Nacional cual no es necesario ir a verlas, que
bipartidismo en la vida pueblerina de las vidas son iguales, que todo es
Saboyá, durante gran parte del siglo igual a su afanosa premura, y que
XX, y que a no dudarlo es similar a lo basta con saber que todo es igual-
que aconteció en decenas o cente- Importancia mente parejo y monótono en el mar,
nas de otros municipios del país. Al en la tierra y en el cielo. La Historia
respecto dice Laitón:
del detalle resumida en abstracto, sin olor, sin
en la Historia color ni sabor, es la del teórico que
La muerte producida en los ata- pretende dirigir el mundo en nom-
ques a la corporeidad (sic) de bre de esa pareja igualdad que para
pobladores a través del uso del Atlas histórico de Bogotá, 1911-1948
él es la vida. La novela histórica exis-
machete, la escopeta, el gras y el Corporación La Candelaria te para rescatar el detalle de los acon-
revólver, fue una constante en el Editorial Planeta Colombiana S. A. y tecimientos. De ahí la trascendencia
día a día de boyacenses y santan- Alcaldía Mayor de Bogotá D. C., del género. Y este libro se lee como
dereanos. Pareciera que los mo- Bogotá, 2006, 596 págs., il. una novela, la novela de las desgra-
radores de esta región se hubie- cias y destellos de una ciudad y de
sen adelantado a la sentencia del un país que para 1948 aún estaba en
escritor Rafael Humberto More- Se trata de una obra monumental, pañales, y que en los cincuenta años
no-Durán, cuando expresaba: ‘Si programada en tres volúmenes, de posteriores ha sufrido una transfor-
no fuera por la muerte, Colom- los cuales éste (1911 a 1948) es el mación asombrosa que los jóvenes

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HISTORIA RESEÑAS

revolucionarios no perciben porque ban pasar por esos lados y no des- rante el periodo, por acción oficial y
no la vivieron. Que desconocen la viaban, irían al Infierno”. particular, en contraste con la depri-
Historia, no es necesario decirlo. El segundo capítulo (32 págs.), se mente situación del siglo XIX. La re-
La educación es el tema del pri- ocupa del comercio, compañías de seña considera de importancia enu-
mer capítulo (75 págs). Reseña his- seguros, ópticas y farmacias, a las merar las entidades que lideraron ese
tórica de instituciones cuya crónica cuales se les prohíbe en 1940 el ex- proceso, cuyas historias componen el
importa por las peripecias de la fun- pendio “de opio bruto o medicinal, capítulo, según el propósito de la
dación, y la dificultad de conservar sus extractos, tintas, electuarios, obra: Asilo de locas de la Beneficen-
establecimientos públicos y privados polvos, píldoras y demás preparacio- cia de Cundinamarca, Asilo de locos,
de los cuales algunos perduran. Se nes, la cocaína y sus sales, las hojas Asilo san José para niños desampa-
subdivide en Colegios, Formación de coca y sus extractos, y el cáñamo rados, Asilo san Antonio, Junta
musical, Formación técnica, Forma- indio y sus extractos”. No se men- General de Beneficencia de Cundi-
ción castrense, Formación normalis- cionan adictivos de uso corriente en namarca. Cementerio Alemán, Ce-
ta, Escuelas públicas, Institutos y la época como morfina, éter, láuda- menterio de Chapinero, Cementerio
Universidades. Todo lo que se inten- no, rapé, ajenjo y otros. Hebreo. Clínica de maternidad Da-
ta hacer resulta muy difícil, porque El capítulo dedicado a periódicos vid Restrepo, Clínica de santa Lucía,
unos dicen que sí y otros que no. Los y revistas (32 págs.), describe las cir- Clínica de Pompilio Martínez. Cruz
que se oponen atraviesan toda clase cunstancias de su creación, sus acci- Roja colombiana, Funeraria Gaviria,
de obstáculos. La oposición total, dentados comienzos y diversa suer- Gota de leche. Hospital de la Sama-
que significa no hacer ni dejar ha- te de continuidad. Después de la ritana, Hospital infantil Lorencita
cer, ha existido desde siempre. inestabilidad característica del siglo Villegas de Santos, Hospital Militar
XIX, en la primera mitad del XX em- Central, Hospital de san Carlos, Hos-
piezan a consolidarse publicaciones pital san Juan de Dios de La Hortúa,
que habrían de perdurar pese a épo- Hospital santa Clara. Instituto Co-
cas adversas, generalmente por mo- lombiano para Ciegos, Instituto Fe-
tivos políticos. La prensa (pág. 141), derico Lleras Acosta, Instituto
“durante el período de la Regenera- Franklin Delano Roosevelt, Institu-
ción se destacó por su militancia y to Nacional de Higiene Samper
extrema politización. El periódico se Martínez, Instituto Nacional de
usaba como arma política”. “El tema Radium, Laboratorio Nacional de
de la libertad de prensa, proclama- Higiene, Instituto de Medicina legal.
da desde los periódicos, generó en-
carcelamientos, cierres y exceso de
impuestos con el fin de acallarlos”.
Lógica continuación es el capítu-
lo que se ocupa de la radio (22
págs.), y culmina con su protago-
“En 1905 (pág. 52), y durante un nismo el 9 de abril de 1948. La carre-
breve lapso de tiempo (sic), el Go- ra radial empieza en 1929, con un
bierno delegó a Honorio Alarcón en número de receptores calculado en-
la dirección la Academia Nacional tre 200 y 250. En 1936 se inician las
de Música (sic); se le entregaron un cadenas radiales, y a partir de 1946
piano y algunos instrumentos en su se cuenta con la frecuencia modula-
mayor parte en mal estado, un re- da (FM). Como la prensa, sus co-
pertorio musical casi inservible y mienzos son políticos y pronto el
algunos muebles”. “Casi inservible” público la orienta a lo comercial con
era y sigue siendo la educación pri- la música, las noticias y el entreteni-
maria y secundaria, que consiste en miento, aunque después surgirán
atiborrar de cucarachas las cabezas muchas estaciones dedicadas a la
de los estudiantes. “En 1905 (pág. campaña religiosa y el esoterismo Recreación y cultura (26 págs.), es
63), la Escuela Nacional de Comer- para la franja lunática. el capítulo que se ocupa principal-
cio, situada a una cuadra al norte del El capítulo Salud (108 págs.), des- mente del teatro, entendido como
Hospital de la Hortúa, estaba rodea- cribe la red de atención hospitalaria salas de cine y compañías cinemato-
da de cantinas y algunas casas de y de servicios médicos. Se divide en gráficas. La introducción explica que
mujeres muy alegres. Por esta cau- seis subcapítulos: Asilos, Cemente- “el cinematógrafo pasó a convertirse
sa, el sacerdote vasco Ladarraga rios, Clínicas, Otras instituciones, en la única diversión para los habi-
amenazaba frecuentemente a los Hospitales e Institutos. Su finalidad tantes de la ciudad”. En 1938 existían
alumnos afirmando que si éstos osa- es mostrar los avances en salud du- 19 salas con capacidad para 20.000

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RESEÑAS HISTORIA

espectadores. Las demás actividades Por supuesto que una obra como to en el contexto nacional como re-
están representadas por salones de ésta amerita un comentario más am- gional. Surgieron nombres como los
bolos, bares, cafés, cabarets, tabernas, plio y analítico, pues son muchos los de Germán Colmenares, Jorge
salones de té y heladerías. Durante temas que desbordan los límites de Orlando Melo, Margarita González,
la primera mitad del siglo XX ésta es una reseña bibliográfica. Varias enti- Hermes Tovar Pinzón, Jorge Pala-
la famosa Atenas suramericana. “Re- dades y muchas personas intervinie- cios Preciado, Marco Palacios Rozo,
creación y cultura”, o “Cultura y tu- ron en la investigación y preparación Jesús Antonio Bejarano, Salomón
rismo”, son cosas que Bogotá no ha de los materiales, entre ellas dieci- Kalmanovitz y José Antonio Ocam-
conseguido separar. nueve estudiantes de las universida- po, entre otros, con cuyas obras el co-
des Javeriana y Piloto, que realiza- nocimiento de nuestro pasado econó-
ban su pasantía. En estructura tan mico, a veces firmemente entroncado
compleja resultan explicables e inevi- con lo social, quedó cubierto de ma-
tables las erratas (que acompañan nera parcial, se esbozaron líneas de
como rémoras a todo libro), los artí- investigación y, de manera muy grue-
culos que no concluyen, y apreciacio- sa, se lograron explicaciones.
nes inexactas, de lo cual se da una sola
muestra como riesgo de los trabajos
colectivos. En la página 396 —olvi-
dando el principio de Arquímedes—
se califica como temerario a un pe-
riodista que informa acerca del pe-
sado casco de las embarcaciones. La
reseña termina con una sonrisa.

JAIME JARAMILLO
Veinticinco son los hoteles y hos- ESCOBAR
terías referenciados en el capítulo
respectivo (22 págs.), aunque de
ellos sólo nueve principales con ar-
tículo y fotografías. Señala la intro-
ducción que, a partir de la construc- Lo que el marquesado
ción del Hotel Tequendama, surgen Las nuevas tendencias de la inves-
los hoteles de cadena y se transfor-
se llevó tigación histórica, el alejamiento del
ma el concepto de hotelería, “moti- marxismo clásico como teoría de ex-
vado por el afianzamiento de la ciu- Los marqueses de Santa Coa.
plicación y la incorporación de otras
dad como metrópoli”. Una historia económica del Caribe teorías analíticas, el indudable cre-
La crónica de los clubes sociales colombiano, 1750-1810 cimiento de la disciplina histórica en
ocupa capítulo aparte (26 págs.), Vladimir Daza Villar el país y la mayor especialización te-
para un total de trece sedes, de las Instituto Colombiano de Antropología mática, hicieron que por la misma
cuales ocho reciben extensos artícu- e Historia, Colección Cuadernos época en que cayó el infame Muro
los con documento gráfico. Se des- coloniales, 2009, Bogotá, 350 págs. de Berlín, la historiografía colombia-
tacan en ellos las actividades depor- na dejara de lado el énfasis en lo
tivas, las obras sociales, en las cuales En Colombia, la historia económi- económico, recayendo casi que en
participan las señoras, y su relación ca arrancó en 1942 con la publica- forma exclusiva en economistas, y
con la industria por su origen bur- ción de Economía y cultura del abo- aun en lo social, para emprender
gués. Por tal motivo, el siguiente y gado barranquillero Luis Eduardo análisis e investigaciones en lo cul-
más importante capítulo se refiere Nieto Arteta. A partir de ese mo- tural, lo político, etc., con muy va-
a la industria (90 págs.), con 50 mento comenzó una seguidilla de riados y desequilibrados resultados,
subcapítulos y un listado de 57 in- trabajos de muy variada factura, abandonando la esencia de la inves-
dustrias de diverso género. enfoque y calidad. Fue durante la tigación histórica: la búsqueda, con-
Los últimos capítulos se ocupan década de los años setenta y hasta sulta y utilización de abundantes y
de los Planes urbanísticos, continua- mediados de los años ochenta, cuan- novedosas fuentes primarias, para,
mente modificados con las corres- do la historia económica tuvo una más bien, hacer reinterpretaciones.
pondientes consecuencias (22 págs.), producción constante, cada vez con Así, el libro del profesor Vladimir
Calles y avenidas (28 págs.), Firmas mayores aportes y refinamientos. Daza Villar: Los marqueses de Santa
constructoras (20 págs.), y una exten- Los periodos de la Conquista, la Co- Coa. Una historia económica del Ca-
sa Bibliografía (47 págs.), que pone lonia y el siglo XIX fueron investiga- ribe colombiano, 1750-1810, produc-
fin al estudio. dos y analizados con amplitud, tan- to de su tesis de maestría en Historia

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HISTORIA RESEÑAS

en la Universidad Nacional sede Bo- de Trespalacios Mier y Guerra, como heredera del encomendero Vargas
gotá, es una obra que además de evi- de su sucesor Juan Toribio, reto- Machuca, en un exitoso comercian-
denciar un diálogo permanente con mando así la tendencia de un estu- te con intereses en Mompós, Santa
su director, asesores y amigos, nos dio relativamente reciente: el de Marta, Antioquia, Popayán, Quito
recuerda los clásicos trabajos de los Jairo Gutiérrez sobre el marquesado y Lima; y pasado algún tiempo, en
años setenta y ochenta, expuesto en de San Jorge1, subrayando que en- 1744, cuando ya tenía una gran for-
una introducción, cinco capítulos, un tre los unos y los otros existió una tuna, comprar el título nobiliario de
epílogo, y dieciocho anexos, aborda gran diferencia, los de San Jorge ba- primer marqués de Santa Coa.
un tema de historia local, la villa de saron su riqueza de manera exclusi-
Santa Cruz de Mompox, pero en- va en la tierra, mientras que los de
troncado con la historia regional del Santa Coa integraron una empresa
Caribe, en especial la antigua provin- en la cual las haciendas sólo fueron
cia de Cartagena, superando una ten- un factor de acumulación de capital.
dencia predominante en estudiar la Tanto el trabajo de Gutiérrez, como
ciudad de Cartagena de Indias. Todo el de una larga tradición histo-
ello enmarcado en una época espe- riográfica latinoamericana, en espe-
cífica y precisa, 1750-1810, con una cial mexicana, le suministraron a
abundante consulta de fuentes pri- Daza una excelente base teórica,
marias del Archivo General de la combinada con la ya mencionada
Nación como de las publicadas, con base documental, para mostrar las
particular interés en las testamenta- actividades empresariales, la capa-
rias y libros de contabilidad, aunque cidad para construir redes mercan-
se echa de menos la carencia de pes- tiles y burocráticas, y bosquejar las
quisa en los archivos regionales y lo- biografías de los dos marqueses de
cales; y una extensa bibliografía mo- Santa Coa, lo que le permitió aproxi- Poco tiempo disfrutó su título
derna y contemporánea de la que marse a unos poderosos empresarios pues murió en 1750, su sucesor, don
apropió y adaptó teorías, metodolo- regionales coloniales, y a como el Julián de Trespalacios, segundo mar-
gías y conceptos. empoderamiento de éstos tuvo mu- qués de Santa Coa, usufructuó el tí-
cho que ver con la política y las re- tulo hasta su muerte, en 1765; resi-
formas de los Borbones. día en la provincia de Cartagena
En el desarrollo de cada uno de desde 1731, había tenido experien-
los capítulos se estudia en profundi- cia burocrática y militar, como en la
dad el proceso de conformación y construcción de caminos de la pro-
consolidación del fabuloso emporio vincia, y se convirtió en empresario
empresarial de los Santa Coa: independientemente de su tío. Tan-
En el capítulo primero, “De las to las empresas comerciales, como
montañas de Burgos a la Villa de las agrícolas y ganaderas de los mar-
Santa Cruz de Mompox”, el profe- queses enfrentaron las continuas
sor Daza Villar hace una interesan- rebeliones de los belicosos chimilas,
te relación entre el paisaje del río como el asedio de los palenqueros,
Magdalena, la economía predomi- lo que apenas es mencionado de
nante y la privilegiada situación de pasada, sin profundizar mucho en
la villa, donde, en la segunda mitad ello. En esencia, el bosquejo biográ-
del siglo XVIII, se abrió una frontera fico presentado por Daza Villar de
agrícola que fue aprovechada por los marqueses de Santa Coa, ilustra
don Juan Bautista Mier y la Torre y y recrea el periplo de esa nueva cla-
su sobrino yerno don Julián de se de funcionarios que llegaron a
Pero, a diferencia de trabajos si- Trespalacios para establecer sus América a partir de las reformas
milares, como los de Germán Colme- empresas. Don Juan Bautista y des- borbónicas, se entroncaron en la so-
nares, en los que los protagonistas pués su sobrino habían llegado, pro- ciedad colonial, y muchos de sus des-
no son personajes, sino conglomera- cedentes de las montañas de Burgos, cendientes desempeñaron un papel
dos, sectores de la sociedad estamen- entre fines de la segunda y principio fundamental en la preindependencia
tal, instituciones, hechos y circuns- de la tercera década del siglo XVIII; e independencia misma.
tancias, el de Daza estudia un caso don Juan Bautista al inicio fue fun- El segundo capítulo, “Negocios y
concreto, el de los representantes de cionario de la Real Hacienda para propiedades urbanas del marqués de
una elite comercial local, los marque- convertirse, luego de un buen ma- Santa Coa, don Julián de Tres-
ses de Santa Coa: don Juan Bautista trimonio y conseguir una jugosa palacios”, reconstruye el emporio
Mier y la Torre y su sobrino Julián dote, con Ana Gutiérrez Vargas, comercial urbano y minero que

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RESEÑAS HISTORIA

logró establecer y consolidar el se- tos interétnicos fueron continuos y explotación radicó en la mano de
gundo marqués. Es sorprendente permanentes, y don Julián fue uno obra esclava, aunque menciona el
que en el Mompós del siglo XVIII, el de los mayores promotores y finan- número de esclavos y su valor al rea-
acaudalado hombre haya llegado a ciadores de “entradas” a los territo- lizar los inventarios de las haciendas,
tener veintidós tiendas todas arren- rios de los indígenas chimilas, con el y describe el vestuario de los negros,
dadas, como un número similar de fin de defender sus consolidadas que era abastecido por los almace-
viviendas y solares en el perímetro haciendas ganaderas de Santa Bár- nes del marquesado, no profundizó
urbano, que implicaron niveles al- bara de las Cabezas, Tamacal, San- en las transacciones comerciales, el
tos de inversión. Pero, además de ta Coa, San Andrés de Buenavista, cimarronaje, las rebeliones, los cas-
esas propiedades urbanas, don Las Mojarras, La Candelaria, que tigos, etc., propios de tal tipo de con-
Julián era, por cuenta propia, dis- según cálculos conservadores po- glomerados.
pensador de crédito en las provin- dían sumar algo más de 51.000 ca- El cuarto capítulo, “Empresas
cias del Caribe y Nueva Granada, bezas, adquiridas por compra, pago mineras del marqués de Santa Coa”,
con lo que, además, cumplió la fun- de deudas, etc., destinadas al abas- muestra el interés del marquesado
ción de montepío, condición que le tecimiento, no sólo de carne, sino por la minería chocoana y antio-
permitió acrecentar su considerable también de sebo y cueros, de Carta- queña, que durante el siglo XVIII fue
fortuna, y tener prácticamente que gena y Mompós. Además de gana- una actividad en permanente creci-
a su merced a la población mompo- do vacuno, en las mencionadas ha- miento. En esencia, los marqueses
sina, pues no había calle en la cual ciendas se producía cacao, anís, y fueron financistas y socios de varios
no hubiera un deudor de don Julián. plátano para la venta en los mencio- empresarios mineros, y adelantaron
Los negocios se ampliaban al del nados mercados, como en otros, así negocios de trata de esclavos. El pri-
tabaco, la fabricación de aguardien- como productos complementarios: mer marqués no tuvo minas de oro,
te en Valledupar, la compra y venta aceite de higuerilla, ladrillos y cal mientras que el segundo sí, pero fue
de mercaderías y mercerías de destinados en forma prioritaria a las un propietario ausentista que actuó
Castilla, como de productos de la necesidades de las haciendas. como socio capitalista.
tierra (cacao, lienzos, azúcar, panela, El quinto capítulo, “Familia
etc.). Muy interesante es la descrip- peleada, familia arruinada”, desarro-
ción y análisis de la residencia-bo- lla lo que pasó con la fabulosa fortu-
dega de don Julián. Como es obvio, na del segundo marqués de Santa
los tentáculos del poderoso hombre Coa. En efecto, a la muerte de don
de negocios se alargaban por todo Julián de Trespalacios se desataron
el virreinato, en especial en las ciu- problemas entre su heredero direc-
dades de Cartagena de Indias, to, don Juan Toribio, tercer marqués
Riohacha, y Santa Marta, como en de Santa Coa, y don Joseph de Ho-
España misma a través de agentes yos, yerno de don Julián. Tanto el
comerciales en Cádiz. Todo ello per- yerno como don Joseph Fernando
mite visualizar el funcionamiento de de Mier y Guerra saquearon las pro-
la economía colonial en el Caribe co- piedades del difunto marqués, y
lombiano, como las redes sociales y quemaron documentos importantes,
de circulación tejidas por el segun- lo que conllevó, junto con el repar-
do marqués. to de los bienes, el enfrentamiento
El tercer capítulo, “Empresas familiar patentizado en los juzgados,
agrícolas del marqués de Santa Coa, mediante interminables pleitos que
don Julián de Trespalacios”, estudia se alargaron por más de treinta años.
el establecimiento en la frontera La base de los problemas venía des-
agrícola del Caribe de las empresas de atrás, desde la muerte del primer
agrícolas del acaudalado marqués, marqués y la conformación del ma-
teniendo como hilo conductor las yorazgo que en su testamento éste
diferencias de concepción en la ex- había establecido, entidad que el
plotación de los indígenas y de los Aunque el cuadro presentado por segundo marqués había utilizado
colonizadores españoles, como el el profesor Daza es bastante com- para consolidar su fortuna, en des-
cambio y efecto en el paisaje y en el pleto, con detalles tan finos como la medro de los intereses de su primo
ecosistema de las sabanas caribeñas, obtención de la necesaria sal, nos don Joseph Fernando de Mier y
que de ser extensas zonas boscosas parece que se quedó algo corto en Guerra. A la muerte del segundo
se convirtieron, en casi tres siglos de el análisis de un aspecto fundamen- marqués se discutió la continuidad
colonización, en sabanas cubiertas tal cuando de la hacienda colonial del mayorazgo en América, y sólo en
de pastizales. Como cualquier zona se trata, y muy especialmente gana- 1774 la Real Audiencia conceptuó
de frontera en extensión, los conflic- dera: la base esencial de ese tipo de de manera afirmativa. Se perdió

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HISTORIA RESEÑAS

mucho tiempo, prontamente, en dedicamos a la historia académica, to de Henao y Arrubla desde el pri-
1768, se comenzaron a dar signos de lo que a menudo se explica por dos mer Centenario. Por el contrario,
ruina, y mal manejo de las otrora motivos: este libro es una verdadera “caja de
grandes propiedades, con la muerte, 1.º Porque tratamos de evitar que sorpresas”; una verdadera y agrada-
en los años siguientes, de los prota- nos tilden de “empiristas” aquellos ble caja de sorpresas. Lo es por mu-
gonistas, se evidenció mucho más el que manejan narrativas retóricas que chos motivos: en primer lugar des-
detrimento. Sólo en 1802 se logró la no son más que metalenguajes que tacaría el hecho de la narración,
repartición de los bienes del segun- hacen que las historias que se preten- consistente en una exposición clara
do marqués, no ya sobre sus descen- den divulgar se mantengan en círcu- y sencilla, sin las rebuscadas narra-
dientes directos, sino de los herede- los estrechos, sin aportar al conoci- tivas afrancesadas, ni la frialdad ob-
ros de éstos, y en cuantía mucho miento histórico, ni a la crítica que jetiva de las estadounidenses. No es
menor. debe acompañar al historiador en su el relato banal ni anecdótico que
Así, el estudio adelantado por el búsqueda de explicaciones para los caracteriza las historias dedicadas al
profesor Vladimir Daza Villar es un procesos históricos que estudia. consumo de los grandes públicos
completo cuadro del marquesado 2.º Porque buscamos evitar que radiales o periodísticos, sino las ex-
de Santa Coa, contribuye a la his- nos tilden de “positivistas” quienes plicaciones sencillas de procesos que
toria colonial del Caribe colombia- —a menudo sin comprender los al- ayudan a que muchos profanos o, lo
no, y deja abiertas posibilidades cances de este modelo explicativo— que es lo mismo, no iniciados en las
para estudios similares de la elite renuncian a la exposición de los he- disciplinas históricas, encontremos
no sólo caribeña sino de otras re- chos en secuencias narrativas que respuestas a ¿por qué 1810? Cada
giones del país. El esfuerzo edito- pretenden seguir una especie de ló- uno de los capítulos de este libro
rial del Instituto Colombiano de gica histórica (si es que la historia puede leerse de corrido gracias a una
Antropología e Historia por dar a tiene lógica o volicismo, como ya lo exposición precisa, clara y amena, la
conocer los resultados investiga- dudaba Engels hace muchos años) cual muestra que sus autores se
tivos de la Colonia tiene en este li- y, en consecuencia, recurren a “mar- preocuparon por llegar a públicos
bro mucha razón de ser. cos teóricos” expuestos a priori que muy amplios y no sólo a los cerrados
no nos ayudan a entender las reali- círculos de los historiadores.
J O S É E D UA R D O R U E DA dades que estudiamos, pero que nos Debo decir, sin vacilar, que lo lo-
ENCISO “blindan” de críticas posibles. graron, y no lo expreso por mí mis-
Profesor titular, mo, sino por la opinión de algunos
Escuela Superior de Administración de mis estudiantes de historia, y de
Pública (ESAP) amigos, que encontraron en él un
medio de entender unos procesos
1. Jairo Gutiérrez Ramos, El mayorazgo
que llevaron a la independencia de
de Bogotá y el marquesado de San Jor- unas regiones que no la buscaron de
ge. Riqueza, linaje, poder y honor en forma expresa.
Santa Fé, 1538-1824, Bogotá, Instituto En segundo lugar resaltaría la
Colombiano de Cultura Hispánica, organización del libro, que sin duda
1998.
alguna asumió la forma de “ma-
nual”, o de síntesis, que facilita en-
contrar respuestas a muchas de las
múltiples preguntas que se formu-
“Un manual laron durante la conmemoración del
Bicentenario. En efecto, el conoci-
para 1810” miento de los hechos que explican
1810. Antecedentes, desarrollo y ¿por qué 1810? es precario en nues-
1810. Antecedentes, desarrollo
consecuencias, para cualquiera de tra historiografía, pues lo reducimos
y consecuencias quienes se encuentren en alguna de a los tradicionales hitos de la Ilus-
Varios autores las dos posiciones señaladas, es un tración, la Revolución francesa, las
Taurus, Bogotá, 2010, 298 págs. título que indicaría que se trata de protestas antiborbónicas, la crisis de
un texto de historia tradicional, la monarquía española por la guerra
como los muchos escritos para con- con la Francia napoleónica, los gri-
Es difícil encontrar en la historio- memorar el Bicentenario y no apor- tos de independencia, guerras civi-
grafía de hoy textos que se dejen leer taron a la reflexión hecha, la cual les, etc., que se han convertido en
de la forma en que se puede abor- apuntaba a crear una historia más lugares comunes o supuestos asumi-
dar la lectura de este libro. Y es difí- incluyente y crítica, que la impuesta dos como verdades explicativas de
cil encontrarlos por las pretensiones por el Gobierno Nacional y la Aca- procesos independentistas que son
teóricas que exhibimos quienes nos demia de Historia mediante el tex- diferentes en sociedades, tiempos y

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RESEÑAS HISTORIA

lugares. Verdades sabidas, como las de una confrontación entre sectores deras por movimientos nacionalis-
que se encierran en dichos tópicos, políticos por la eliminación o la con- tas o revolucionarios.
conducen con frecuencia a una dis- tinuidad del antiguo régimen. A pesar de las limitaciones de es-
torsión en la explicación de los pro- Por su parte, Carlos José Reyes pacio, este es quizá el panorama más
cesos, los cuales, a menudo, no son sitúa sus explicaciones en el estudio completo de la protesta social fren-
reconstruidos con el rigor histórico de los movimientos revolucionarios te a la dominación española que se
que permita superar los metarre- del siglo XVIII y su papel en la cimen- pone al alcance del público no espe-
latos nacionales que se han perpe- tación de las ideas libertarias. Las cializado. Hay errores menores en
tuado desde el siglo XIX. ideas de los filósofos y científicos la reconstrucción de los hechos,
ilustrados son sintetizadas aquí para como puede esperarse cuando se
mostrar cómo se producen las revo- realizan síntesis de este tipo, pero es
luciones del pensamiento que lleva- un trabajo muy útil, con unas bien
ron a cuestionar el antiguo régimen logradas conclusiones que permiten
y a luchar por la libertad que carac- entender el papel de los diferentes
terizaría después a las sociedades sectores sociales, no sólo los popu-
burguesas. Estas ideas filosóficas y lares en la protesta social que pre-
científicas conducirían a la concate- cedió a 1810. Cabe resaltar que no
nación de los hechos que prelu- se enfoca únicamente en mostrar la
diaron 1810. Así, lo ocurrido en una protesta social como el espacio
plaza de mercado de Santafe, no se actoral de los sectores populares,
muestra como un hecho aislado, sino sino que destaca la complejidad so-
que es contextualizado por las refor- cial de los actores afectados por el
mas educativas, la Ilustración, expe- régimen colonial e incluye a quienes
diciones botánicas, Sociedades de dirigirán los hechos que caracterizan
Amigos del País, protestas sociales, el año que se estudia.
1810. Antecedentes, desarrollo y conspiraciones, etc. Desde luego, las