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MAGÍSTER EN EDUCACIÓN DIFERENCIAL CON MENCIÓN EN TRASTORNOS DE LA

COMUNICACIÓN, AUDICIÓN Y LENGUAJE.

SYLABUS

ESTRUCTURA DEL CEREBRO HUMANO

ESTUDIANTES: CARLA LEÓN PAVEZ.


DOCENTE: PEDRO MORAGA LABBÉ.
El cerebro humano ha sido descrito como el sistema más complejo del universo, intentando igualar sus capacidades la
tecnología que hoy conocemos como computadores y que al igual que estos, está compuesto por diferentes estructuras
que permiten su correcto funcionamiento. Nuestro cerebro contiene un entramado de glía, neuronas y vías nerviosas,
encargados de recibir y enviar respuestas a los diferentes órganos y sistemas del cuerpo.
El sistema nervioso del ser humano, comandado por el cerebro, está compuesto por dos grandes sistemas: El sistema
nervioso central (SNC), constituido por el encéfalo y la medula espinal y, el sistema nervioso periférico (SNP) constituido
por ganglios y nervios: 12 pares de nervios craneales y 31 pares de nervios espinales que conectan el sistema nervioso
central con todas las partes del organismo.
El sistema nervioso central es el encargado de producir respuestas voluntarias y, en el caso del ser humano, permite
controlar y manejar adecuadamente los instintos, tales como el hambre, la sed o el cuidado de las crías. Dentro de este
sistema, se encuentran los centros superiores de control, que permiten interpretar y elaborar respuestas a diversos
estímulos. Este sistema, como se ha mencionado anteriormente, está compuesto por la Médula espinal, la que se
encuentra contenida dentro del conducto vertebral, recubierta por meninges al igual que el cerebro. La Medula espinal es
de forma cilíndrica y color blanquecino, mide aproximadamente 45 cm de largo en el hombre y 42 cm de largo en la
mujer. Nace en el foramen magnus y termina en un extremo cónico denominado cono medular (fig.1). Internamente se
compone por la sustancia gris (parte interna) y la sustancia blanca (rodea a la sustancia gris). La sustancia gris presenta
forma de H y es la encargada de dos funciones: retransmitir señales motoras y sensitivas por medio de las astas dorsales,
ventrales y laterales, entre la periferia y el encéfalo de forma bidireccional y, por otro lado, funcionar como centro de
actos reflejos, reaccionando por ejemplo a estímulos dolorosos. La sustancia blanca está formada por fibras sensitivas,
motoras y de asociación, estas fibras se agrupan en haces y cumplen la función de transportar la información nerviosa a
través de las vías ascendentes y descendentes, es decir, hacia el encéfalo o hacia los órganos. En el centro de la medula
se puede observar un canal por donde circula liquido céfalo raquídeo (LCR) denominado conducto ependimario (fig.2).

Figura 2. Vista antero lateral de la medula espinal en


donde se pueden distinguir las meninges (duramadre,
Figura 1. Vista posterior del conducto piamadre y aracnoides), ligamentos, sustancia gris,
vertebral. sustancia blanca, entre otros.

El encéfalo es la segunda estructura que compone el sistema nervioso central, dentro de esta macroestructura se encuentra
el bulbo raquídeo. El bulbo raquídeo es la continuación de la medula espinal por su parte superior. Mide
aproximadamente 3 cm de longitud y es la estructura que conecta el cerebro con la médula. Posee núcleos neuronales
que participan en la regulación de funciones cardiacas, respiratorias, gastrointestinales y vasoconstrictoras. Controla actos
automáticos como la tos, el vómito, el estornudo y la deglución. Topográficamente posee cuatro caras: anterior, posterior
y lateral. En la cara anterior, presenta dos abultamientos mayores llamados pirámides separados por un surco, a cada
lado de las pirámides se pueden encontrar las olivas bulbares, separadas de las pirámides por el surco preolivar, origen
aparente del nervio hipogloso (XII). En esta cara se encuentran también las arterias vertebrales que luego se unirán
para formar el tronco bacilar (fig.3). La cara posterior del bulbo raquídeo se encuentra dividida por la inserción del velo
medular inferior en una mitad superior supraventricular (forma la mitad inferior del piso del cuarto ventrículo) y una
mitad inferior infraventricular, esta mitad posee dos eminencias: una lateral llamada tubérculo cuneiforme y una medial
llamada tubérculo grácil, separados entre sí por el surco paramediano posterior. En la línea media de la cara posterior
del bulbo raquídeo se encuentran dos eminencias triangulares producidas por sus núcleos: el trígono del hipogloso y el
trígono del vago (fig.4). En la cara lateral del bulbo raquídeo se localiza el pedúnculo cerebeloso inferior, estos se
encuentran separados de las olivas por el surco retroolivar, en donde se encuentra el origen aparente de los pares
craneales glosofaríngeo, vago y accesorio o espinal (fig.5).

Figura 3. Vista anterior del bulbo


raquídeo

Figura 4. Vista posterior del bulbo raquídeo

Figura 5. Vista posterolateral del bulbo raquídeo

A continuación del bulbo raquídeo se localiza la protuberancia o puente, su función es conectar las transmisiones
nerviosas de la corteza cerebral con el bulbo raquídeo. Anatómicamente limita superiormente con el mescéncefalo e
inferiormente con el bulbo raquídeo. En ella se pueden distinguir cuatro caras: una anterior, dos laterales y una posterior.
La cara anterior se encuentra constituida por un rodete voluminoso estriado trasversalmente. En este rodete se encuentra
el surco bulbopontino que separa la protuberancia del bulbo y el surco pontopeduncular que separa los pedúnculos
cerebrales de la protuberancia. Esta cara presenta sobre su línea media un surco denominado surco bacilar porque se
corresponde con la arteria bacilar. (fig.6). Las caras laterales son continuación de la cara anterior, ésta se incurva a cada
lado para continuarse con los pedúnculos cerebelosos medios, pudiéndose observar en este lado las raíces del nervio
trigémino. Estos pedúnculos cerebelosos comienzan a disminuir su anchura de anterior a posterior, ocupando solo las
caras laterales del puente. Superior y medialmente a este pedúnculo se encuentran los pedúnculos cerebelosos superiores
(fig. 7). En la cara posterior de la protuberancia, se localiza una delgada membrana nerviosa llamada velo medular
superior (parte del cuarto ventrículo), la cual, presenta continuidad posteriormente con el cerebelo y a los lados con los
pedúnculos cerebelosos superiores. Esta parte del cuarto ventrículo tiene forma de triángulo con vértice superior
(triangulo del IV ventrículo), limitado lateralmente por los pedúnculos cerebelosos medios y superior. En su superficie,
se aprecia un surco medio que prolonga el surco medio posterior del bulbo, a cada lado de este surco, se encuentra el
colículo facial, fosita superior y el área vestibular (fig.8).

Cerebro medio (Mescencéfalo):


Cerebelo:
Diencéfalo:
Hemisferios cerebrales:
Cuerpo calloso:

Bibliografía
Escuela de Medicina Pontificia Universidad Católica de Chile. (s.f.). Curso de Neuroanatomía. "Bulbo raquídeo".
Santiago: Departamento de Anatomía.

Moore, K. L., Dailey, A. F., & Agur, A. M. (2013). Anatomía con orientación clínica. Lippincott Williams & Wilkins.

Netter MD, F. H. (2014 ). Atlas de anatomía humana, sexta edición. España: Elsevier Masson.

Rouvière, H., & Delmas, A. (2005). Anatomía humana descriptiva, topográfica y funcional, 11º Edición, tomo 4. París:
Elsevier Masson.