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INVENTARIO DE DEPRESIÒN INFANTIL

(CDI)

INVESTIGACIÓN PSICOLÓGICA

“ADAPTACIÒN Y ESTANDARIZACIÒN
DEL CDI, PARA LAS CIUDADES DE
TRUJILLO, CHICLAYO Y PIURA”

Dr. Edmundo Arévalo Luna


PSICOLOGO COLEGIADO Y
DOCENTE UNIVERSITARIO

TRUJILLO – PERÚ
2008

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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
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SOBRE EL AUTOR

Psicólogo y miembro del Colegio de Psicólogos del Perú, Doctor en


Educación; Magíster en Psicología con mención en Psicología Educativa
UNMSM, posgraduado en Neuropsicología Clínica UNFV; Educación,
orientación y terapia de las disfunciones Sexuales. UIGV.

Past docente de las Universidades Nacionales: Federico Villareal, y Hermilio


Valdizan, en esta última como Jefe de Departamento Académico de la
Escuela de Psicología de la Faculta de Ciencias de la Salud. Psicólogo del
Equipo Técnico de Adopciones. Jefe de los Departamentos de Psicología de
los Colegios Claretiano y Seminario de San Carlos y San Marcelo de la
ciudad de Trujillo. Director de PSIC-ARE, institución dedicada promover el
desarrollo humano y de la familia; Asesor y Consultor en Temas de
Psicología Educativa y Familia, especialista en Niños y Adolescentes.

Actualmente, profesor de pre grado en la Escuelas Profesionales de


Psicología de la Universidad Privada Antenor Orrego, Universidad Privada
del Norte, de la ciudad de Trujillo, Universidad Señor de Sipán de la ciudad
de Chiclayo y de la Universidad Cesar Vallejo de la ciudad de Piura como
responsable del curso de Construcción de Pruebas Psicológicas; también
Profesor de la facultad de Educación y Humanidades de la Universidad
Privada Antenor Orrego

A nivel de Post grado, profesor de la segunda especialidad en la Facultad


de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo; profesor de la unidad
de Post grado de la Universidad Privada Antenor Orrego, en los programas
de maestría en Didáctica Universitaria, y Orientación y Tutoría Educacional
y Problemas de Aprendizaje; en la Universidad César Vallejo, profesor de la
Escuela de Post grado, en el programa de Maestría en Educación Médica.

Su trayectoria como investigador y asesor de investigaciones, se centra en


temas de la problemática Psicoeductiva, de familia y Psicométrica

Email:edarelu@hotmail.com

PRESENTACIÓN

Desde hace un tiempo, poco a poco y trabajando en la adaptación y estudio de algunos


cuestionarios y escalas de medición Psicológica, nos hemos familiarizado en la utilización de
ésta técnica como instrumento de medida de la conducta depresiva, específicamente en
niños y adolescentes, dada a nuestra experiencia de trabajo con ellos.

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Es verdad que la terminología DEPRESIÓN INFANTIL, es en cierto modo extraño en


nuestra cultura Psicológica, más aún en nuestro medio social, (padres de familia y
maestros), quienes parecen desconocer o muestran cierta indiferencia a esta conducta
porque consideran que la depresión es sólo de los adultos. En efecto, el mundo infantil se
asocia con la risa, el movimiento, el bullicio, la ilusión, es decir con la “alegría”; por ello,
probablemente la Psicología infantil ha sido ignorada hace un tiempo; más aún la depresión
infantil hasta aproximadamente hace tres décadas.

De otro lado, en nuestro medio, seguimos utilizando instrumentos de medición Psicológica


de otros contextos, cuyo origen cultural, social, idiosincrásico, idiomático son distintos a
nuestra realidad, por lo que se hace necesario, no sólo, como en este caso, adaptarlos y
estandarizarlos a nuestra realidad; si no también, elaborar nuestras propias técnicas de
medición; ya que permitirá tener un diagnóstico más preciso y objetivo del fenómeno
psicológico a medir.

El inventario C.D.I, que adaptamos y estandarizamos, se mantiene invariable en el propósito


que la autora (Kovacs) ha planteado a través de cinco factores (afecto, problemas
interpersonales, ineficiencia, anhedonia y autoestima) basado en el cuestionario de Beck,
quien trabajó con muestra de adultos. Hemos adaptado y normalizado a nuestra realidad
reestructurando algunos ítems a las características de nuestros niños y adolescentes y
abreviado los cinco factores en dos dimensiones, basándonos en el modelo propuesto por
Weinberg (1973), quien clasifica la depresión infantil en Estado de ánimo Disfórico
(melancolía) e Idea de Auto desprecio; síntomas principales de la depresión, y que a nuestro
entender, ambas resumen aquellas que hemos observado en los niños y adolescentes.

Aunque no definitivo, los diversos estudios que se vienen realizando en nuestro medio sobre
la adaptación, estandarización y elaboración de instrumentos de medición, son
esperanzadores. Se han realizado con el C.D.I estudios de análisis y validación (Reategui,
1994) en Perú, (Frías, Mestre y del Barrio, 1994) en España, (Barbosa, Díaz, Gaiäo y otros,
1996) en Brasil, (Sandí, Díaz, Murelle y otros, 1997) en Costa Rica, (Golfito, Veiga y otros,
2002) en Brasil, (Navarro y Merino, 2004) en el Perú. Así pues, aprovechando toda la
información suministrada por estos estudios, hemos considerado conveniente, realizar este
trabajo, para que pueda ser utilizado por psicólogos, psiquiatras y otros profesionales afines
que trabajan con niños y adolescentes en nuestro medio.

En este estudio se ha podido disponer de más de diez mil doscientos sujetos entre niños y
adolescentes de ambos sexos, y de diferentes tipos de gestión educativa en las ciudades de
Trujillo, Chiclayo y Piura. Para ello se ha contado con la colaboración de muchas personas;
especialmente de mis alumnos internistas de las Escuelas de Psicología de las Universidad
César Vallejo de Trujillo y Piura, Universidad Señor de Sipan de Chiclayo y de mis
estudiantes de Psicología de la Universidad Privada Antenor Orrego de Trujillo, quienes con
su entusiasmo y dedicación fueron mis grandes aliados en este esfuerzo, ha sido una
interesante e instructiva cooperación, cuyas fuentes nos sirven de estímulo para intentos de
otras similares.

Este instrumento se pone a disposición de la comunidad psicológica de la Región Norte del


Perú con la única intención de contribuir a una adecuada intervención diagnóstica de la
Depresión en niños y adolescentes, y así prevenir la salud mental de los mismos. Aún
cuando somos conscientes que no hay instrumentos psicológicos que diagnostiquen con
total presición estos rasgos; sin embargo, consideramos de gran utilidad su uso y aplicación,
porque hemos tomado todas las medidas necesarias para que las cualidades básicas de
una prueba psicológica como validez, confiabilidad y Tipificación estén garantizadas. Al
mismo tiempo que estaremos muy gustosos de recopilar los comentarios y opiniones (sean
estos favorables o desfavorables) a partir de los resultados en su aplicación

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Edmundo Arévalo Luna

I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

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La depresión es una enfermedad muy frecuente, incluso en progresivo aumento. La


relevancia de su frecuencia cobra un significado mayor si se tiene en cuenta que
genera una discapacidad funcional importante, superior a la mayoría de las
enfermedades médicas crónicas. Actualmente, la padecen tanto personas adultas
como adolescentes y niños, personas físicamente sanas como personas con alguna
discapacidad o enfermedad; siendo más frecuente en estos últimos.

La necesidad de hacer esfuerzos para prevenir los trastornos mentales es, en


general, declarada como una importante prioridad en salud mental. Sin embargo, la
dedicación que efectivamente se le ha prestado a esta tarea es mínima. Uno de los
probables determinantes de esta situación, son las dudas que existen, no siempre
explicitadas, respecto a si es realmente posible y efectivo intentar prevenir trastornos
de naturaleza tan compleja y multicausada como la depresión.

A menudo es difícil diagnosticar la verdadera depresión en adolescentes debido a


que su comportamiento normal se caracteriza por variaciones del estado de ánimo,
con períodos alternos de "el mundo es un sitio maravilloso" y "la vida apesta". Estos
estados de ánimo pueden alternar en períodos de horas o días.

En los últimos tiempos la evaluación de la depresión infantil ha pasado a ser un


problema de falta de instrumentación adecuada para convertirse en un reto de
precisión. Hasta 1975, no existía ningún instrumento específico para la evaluación
de la depresión infantil. Los expertos pensaban que una de las tareas prioritarias era
generar aquellos que permitiesen evaluar este trastorno con objetividad y exactitud.
Efectivamente los hechos les han dado la razón, ya que desde los años ochenta, los
datos sobre depresión infantil que eran con anterioridad enormemente dispersos e
incluso contradictorios, se han ido aproximando y confluyendo a medida que los
grupos de investigación la evaluaban con instrumentos adecuados.

En las ciudades de Trujillo, Chiclayo, Piura y toda la zona norte de nuestro país se
carece de instrumentos adaptados a la realidad, para la evaluación y diagnóstico, en
diferentes esferas psicológicas, como son el área de socialización, en problemas de
conducta, problemas emocionales, entre otros o se emplean pruebas, con
información de muestras que no guardan relación alguna con nuestra realidad. En
razón a todo ello nos planteamos responder a la siguiente interrogante:

¿En qué medida la adaptación y estandarización del CDI, servirá como


instrumento altamente confiable y válido en el diagnóstico de los síntomas
depresivos en niños y adolescentes, de la región norte del país?

1.2. OBJETIVOS

1.2.1. Objetivo General:

Adaptar y estandarizar el Inventario de Depresión Infantil (CDI), con el fin de


proponer un modelo de prevención psicoeducativa, para su uso y aplicación en el
ámbito de las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura como instrumento diagnóstico de
los síntomas depresivos esenciales en niños y adolescentes.

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1.2.2. Objetivos específicos:

• Determinar la confiabilidad y validez del Inventario de Conducta Depresiva


(CDI)
• Elaborar las normas para las poblaciones de niños y adolescentes varones y
mujeres de las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura comprendidos entre las
edades de 8 a 16 años.

1.3. JUSTIFICACIÓN E IMPORTANCIA:

El estudio se justifica, por un lado, porque tiene como propósito estimular y promover
la adaptación y estandarización de instrumentos psicológicos que ayuden a realizar
un diagnóstico más preciso, de manera que se pueda contar con pruebas
psicológicas acordes a nuestra realidad. En efecto, en nuestra realidad hallamos
muchos tests psicológicos elaborados con muestras de realidades distintas; y los
grupos normativos evidentemente difieren de manera significativa con las
características de esta realidad; de allí que, estos tests adolecen de estas
cualidades necesarias que se requieren; en razón a ello consideramos este
estudio de alto significado, ya que corresponde al campo de la investigación
aplicativa y tecnológica.

Los resultados que se hallen, apoyarán a la medición y diagnóstico de los síntomas


depresivos en niños y adolescentes cuyas edades oscilen entre los 8 a 16 años;
instrumento que sin lugar a dudas es de gran importancia y necesidad en los
diversos ámbitos de la psicología aplicada.

De otro lado, es conocido por todos, que el problema de la depresión en niños y


adolescentes, se presenta como un fenómeno social que requiere ser tratado con
urgencia desde una perspectiva interdisciplinaria, especialmente a a nivel de
prevención, ello supone diagnosticar tempranamente; y el concurso de los
psicólogos y demás profesionales de la salud y de la educación es vital, para ello
requiere se precisa contar con instrumentos como el CDI, que permitan diagnosticar
los síntomas depresivos de los niños y adolescentes.

Finalmente, se justifica este trabajo en la medida de que este instrumento no es


aplicable en un solo ámbito de la Psicología, tiene cobertura para ser utilizada en la
psicología educativa, la psicología clínica, la psicología social, para la orientación y
consejería familiar, entre otros, además de la investigación. Los usuarios deben
estar preparados adecuadamente para su aplicación, y garantizar así en este
instrumento una herramienta muy importante.

II. METODOLOGÍA

2.1. Población y muestra


Los estudios de adaptación y estandarización se caracterizan por presentar
muestras lo suficientemente grandes. Algunos autores como Nunnally y Bernstein
(1995) señalan que se debe tener hasta diez veces el número de ítems de la prueba.
En este trabajo se tomó una muestra de 10,345 evaluados, entre las ciudades de
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Trujillo, Chiclayo y Piura; finalmente se eliminaron cuestionarios que habían omitido


algunas respuestas y datos de identificación como: sexo, edad, colegio, y por otros
defectos propios de la evaluación; quedando finalmente conformada la muestra por
10,200 evaluados.

El método del muestreo empleado fue no probabilística de tipo intencional, según los
criterios siguientes:

Criterio de inclusión:
• Edades comprendidas entre los 8 a 16 años

Criterio de exclusión:
• Omisión en las respuestas o datos de identificación

El objetivo era representar la población de niños y adolescentes de las ciudades de


Trujillo, Chiclayo y Piura, sobre el volumen total de escolares, manteniendo siempre
la cuota porcentual de las estimaciones por edad, género, tipo de gestión educativa,
en los niveles de primaria y secundaria, a partir del tercer grado de primaria

Para lograr la representatividad, se tomó como referencia los datos que nos
proporcionaron las correspondientes Direcciones Regionales de Educación de
Trujillo; Chiclayo y Piura en el año 2007. Se optó por un sistema de ponderación, al
no garantizarse en la muestra inicial y las depuradas las proporciones esperadas,
según los grupos de edad considerados. Estos aspectos se detallan a continuación:

a. Muestra Inicial: La tabla Nº 1 presenta la distribución de la muestra obtenida


según el lugar de procedencia y nivel educativo. En esta muestra no se consideran
los protocolos que fueron eliminados, por omisión de respuestas o datos de
identificación en el CDI.

Tabla Nº 1

Distribución de la muestra Inicial según el lugar de procedencia y nivel educativo

Lugar de Nivel educativo Total %


procedencia Primaria Secundaria
Trujillo 1,450 2,372 3,822 36,95
Chiclayo 1,268 1,888 3,156 30,51
Piura 1,566 1,801 3,367 32,54

Total 4,284 6,061 10,345 100%

b. Muestra final: Se examinó la validez de los 10,345 protocolos de la muestra


inicialmente seleccionada que no presentaran omisión alguna. En esta muestra final,
los criterios de exclusión se consideraron en el siguiente orden: Los protocolos con
omisiones en algunas respuestas y en la consignación de los datos personales.

Como consecuencia de esta evaluación se excluyó a 145 protocolos, obteniéndose


una muestra definitiva de 10,200 evaluados, que representan la muestra final de
este estudio, los datos se exponen en la siguiente tabla:

Tabla Nº 2
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Distribución de la muestra Final según el lugar de procedencia, condición de género y nivel


educativo

NIVELES EDUCATIVOS
PROCEDENCIA SEXO PRIMARIA SECUNDARIA TOTAL %
TRUJILLO Varones 910 946 1856 18.19
Mujeres 735 782 1517 14.87
CHICLAYO Varones 734 878 1612 15.81
Mujeres 784 876 1660 16.27
PIURA Varones 894 987 1881 18.44
Mujeres 749 925 1674 16.42
TOTAL 4,806 5,394 10,200 100%

2.2. PROCEDIMIENTO PARA LA RECOLECCIÓN DE DATOS

a) Coordinaciones y capacitación
Se desarrollaron cuatro jornadas de capacitación sobre las aplicaciones del CDI,
a los alumnos internistas de las Escuelas Profesionales de Psicología, de la
Universidad César Vallejo de Piura, Universidad Señor de Sipán de la ciudad de
Chiclayo y, de la Universidad Privada Antenor Orrego de Trujillo.

Del mismo se realizaron las coordinaciones con las autoridades de las diversas
Instituciones Educativas, quienes nos facilitaron el acceso a la muestra.

b) Muestreo:
Las Instituciones Educativas fueron recogidas al azar de acuerdo a las
facilidades que nos ofrecieron sus autoridades, tomamos en cuenta la
representatividad de los mismos en cada ciudad, y homogeneizando el número
en base al tipo de gestión (Privados y Estatales); al mismo tiempo el criterio de
la edad.

c) Ambiente del examen:


En todos los casos se les motivó previamente y se les hizo saber sobre los
propósitos de la prueba; siendo el ambiente de la evaluación los salones de
clases que habitualmente lo utilizan. En cada grupo de evaluación se consideró a
un promedio de 25 alumnos por evaluador; y en aquellos casos donde habían
ambientes más grandes se aplicaron las pruebas a 50 estudiantes
aproximadamente, en cuyos casos se trabajó con dos evaluadores.

c) Instrucciones:
El inventario CDI, es instrumento cuyas instrucciones se encuentran en la tapa
del cuestionario; las mismas que se especifican de acuerdo al nivel de
comprensión de los evaluados. Información que se detallan en la ficha técnica del
CDI.

2.3. INSTRUMENTO

2.3.1. FICHA TÉCNICA

Nombre Original: Children’s Depression Inventory C.D.I.


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Nombre en Español: Inventario de Depresión Infantil C.D.I


Autora: María Kovacs (1977)
Procedencia: Canadá
Adaptación española: Polonio Lorente (1988) España
Adaptación y Estandarización: Edmundo Arévalo Luna
Administración: Individual y colectiva
Ámbito de Aplicación: Niños y niñas de 8 a 16 años de edad
Duración: Tiempo aproximado 15 a 20 minutos.
Significación: Evalúa síntomas depresivos más esenciales en los niños de 8 a16
años a través de las siguientes dimensiones: Estado de ánimo disfòrico
(visión negativa de sí mismo), Ideas de auto desprecio (visión negativa del
medio y del futuro).
Tipificación: Baremos para escolares del nivel primario, y adolescentes del nivel
secundario, de ambos sexos.

2.3.2. NATURALEZA Y UTILIDAD DEL C.D.I.

Cunado se revisa la producción científica sobre el tema de la depresión infantil, se


percibe que hemos pasado de un corto periodo de tiempo, veintinueve años para ser
más exactos, de negar la existencia de la depresión infantil, a tener una
investigación, en este campo, tan copiosa como sobre una emoción tan
clásicamente admitida como es la ansiedad (Del Barrio, 1999).

En los últimos tiempos la evaluación de la depresión infantil ha pasado a ser un


problema de falta de instrumentación adecuada para convertirse en un reto de
precisión. En 1975, no existía ningún instrumento específico para evaluar la
depresión infantil. Los expertos pensaban que una de las tareas prioritarias era
generar aquellos que permitiesen evaluar este trastorno con objetividad y exactitud.

Efectivamente los hechos le han dado la razón, ya que desde los años 80 los datos
sobre depresión infantil, que eran con anterioridad enormemente dispersos e incluso
contradictorios, se han ido aproximando y confluyendo a medida que los grupos de
investigación la evaluaban con instrumentos adecuados

El primer instrumento que apareció fue el Childrn’s Depression Inventory (CDI,


Kovacs y Beck, 1977) y el segundo el Children Depression Sacale (CDS, Lang y
Tisher, 1978), desde entonces la aparición de cuestionarios, escals y entrevistas no
han cesado y el panorama a cambiado sustancialmente, ya que en estos tiempos se
puede contar con varios instrumentos, entre los que se hallan los producidos en
España (del Barrio, 2001)
Pese a esa gran cantidad de instrumentos diferentes, no cabe la menor duda de que
el CDI ocupa un lugar privilegiado, puesto que su uso es mayoritario en los cinco
continentes (Del Barrio, 1997). El CDI, procede del BDI de Beck y tiene su misma
estructura los elementos que la componen (27), están presentados con tres frases
de distintas intensidades del síntoma escogido, valoradas con una puntuación de 0
-2. Los niños deben escoger aquella frase que identifiquen como más concordante
con su situación afectiva actual. Pasaron hasta quince años antes que María Kovacs
publicase en solitario el manual del CDI en 1992 y conserva la misma estructura que
el de 1977, con muy pocas novedades referidas principalmente a los puntos de
corte.

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El Children’s Depression Inventory-Short (CDI-S) ha sido presentado en esa primera


edición del manual del CDI en 1992. La ventaja de esta prueba es su mayor
brevedad, puesto que consta solamente de 10 elementos. Esto es sumamente
importante en el caso de la evaluación infantil, debido a que la atención y la
capacidad de concentración del niño suele ser menor que la del adulto,
características que se acusan más en niños deprimidos y todavía más en el caso del
CDI, teniendo en cuenta que su estructura hace que cada elemento se convierta
realmente en tres. Es especialmente interesante el comprobar que este acortamiento
no afecte a la capacidad diagnóstica de la prueba.

Los psicólogos, psiquiatras y educadores requieren de instrumentos más adecuados


y pertinentes para evaluar la conducta depresiva o los síntomas depresivos en niños
y adolescentes; ya que en el centro escolar y la clínica, son los escenarios de
detección y mayor utilidad de estos instrumentos.

En el campo clínico, es obvia la importancia de estos inventarios, que evalúen


depresión para el diagnóstico y tratamiento de los problemas emocionales y de
conducta y poco a poco se va reconociendo también su importancia en situaciones
escolares; utilizado por el psicólogo escolar, el orientador o tutor; es decir, los
instrumentos en ésta última, pueden tener una finalidad similar a la de la labor
clínica. Por otra parte, enfatizamos en que el usuario conozca y domine la métrica de
la depresión, ya que los resultados de este inventario aplicados a los niños y
adolescentes, pueden asumir diferentes finalidades como ampliar su comprensión
de las necesidades de desarrollo personal de cada niño o adolescente, hacer más
fiable esta comprensión con el contacto personal y ayudarle a interpretar los
diferentes aspectos de la adaptación escolar del alumno (por ejemplo, en las
discrepancias entre las aptitudes y rendimiento académico)

Sea positiva o negativa, el centro escolar asume actualmente un papel principal en


la vida emocional del niño y adolescente. En la medida en que los educadores se
interesen cada vez más en asegurarse de que ese papel sea constructivo,
aumentará el reconocimiento de la necesidad de inventarios que evalúen no sólo
personalidad, adaptación y otros, si no también depresión; que aplicadas a gran
escala, pueden ser útiles, siempre y cuando usuarios (Tutores, orientadores,
consejeros) estén formados en la métrica psicológica; lo cual debe considerarse
como un requisito para su uso.

El psicólogo, puede desear, en primer lugar, analizar el diseño del Inventario C.D.I
desde la perspectiva del panorama de los test existentes. Actualmente, parece que
se está, por lo menos en el campo clínico, en el momento final de un monopolio de
los instrumentos de medida “proyectiva” y “profunda”. Cuando se introduce el
análisis detallado, se observa que muchos de estos test tienen poca fiabilidad en su
corrección y puntuación (Cattell y Wening, 1962); y deficiente validez para predecir
la conducta en la “vida real” (Vernon, 1974). Además la complejidad (En corrección e
interpretación) de estos instrumentos “proyectivos”, se sale de las actividades
cotidianas de un orientador, tutor o consejero escolar.

Aunque los test objetivos, no de auto evaluación, tienen claras ventajas (Cattell,
1957; Cattell y cols 1965; Eysenk, 1960) principalmente el no estar afectados por la
distorsión motivacional o la contaminación de los mismos instrumentos ( Cattell y
Digman, 1964) el tiempo y experiencia requeridos para la aplicación de estos
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instrumentos; han llevado a muchos psicólogos y educadores a utilizar los


cuestionarios para una evaluación comprensiva de los lectores que se vinculen a la
personalidad como la depresión. La investigación ha demostrado en muchas
situaciones cínicas que los cuestionarios, aunque no están libres de ciertos sesgos,
poseen unos valores que probablemente les hacen ser el tipo de test más aplicable y
útil. Exigen pocos requisitos al examinador, obtienen un sistema de puntuación
objetivo y pueden ser diseñados para evaluar una diversidad de atributos.

Así pués; el C.D.I, es un inventario diseñado para el examen de niños, adolescentes


de 8 a 16 años en términos escolares del 3º de primaria al 5º de secundaria,
conservando el origen del Inventario desarrollado por María Kovacs (1977), se
fundamenta su consistencia y validez, donde la finalidad es medir los diferentes
desórdenes asociados a la depresión, tomando en cuenta el tiempo de duración de
dos semanas como mínimo.

En este trabajo hemos tomado en cuenta la posición de Weimberg (1973) porque


nos parece más dinámico y comprensible para el diagnóstico; quien clasifica los
síntomas depresivos en aquellos de primer orden y los síntomas secundarios.
Asumimos los síntomas esenciales que se clasifican en: Estado de Animo Disfórico
(Melancólico) y las Ideas de Auto desprecio. Los síntomas secundarios, se hallan
implícitos en los de primer orden.

Los síntomas a las que hacen referencia estas dos dimensiones son los siguientes:

• Expresiones o muestras de tristeza, soledad, desdicha,


indefensión y/o pesimismo.
• Cambios en el estado de ánimo, mal humor.
• Irritabilidad (se enfada fácilmente)
• Hipersensibilidad (Llora fácilmente)
• Negativismo (Resulta difícil de complacer)
• Sentimientos de inestabilidad, incapacidad, fealdad,
culpabilidad (concepto negativo de sí mismo)
• Ideas de persecución.
• Deseos de muerte.
• Deseos de huir, de escaparse de su casa.
• Tentativas de suicidio.
Sin embargo, para que este apartado no resulte definitivamente optimista, debemos
añadir algunas precauciones que se han de tomar en cuenta. El instrumento no debe
ser considerado como algo definitivo y exacto de probables errores en la medición;
se debe cuidar caer en la subjetividad de los resultados; así mismo, para comparar
los resultados en los baremos que representan, debe el niño o adolescente tener
características similares a la muestra. Finalmente, para su utilización el examinador
debe estar capacitado no sólo en la métrica; si no en la comprensión general de la
Depresión Infantil.

2.3.3. DIMENSIONES DEL C.D.I

Originalmente en Inventario evalúa a través de cinco factores (afecto, problemas


interpersonales, ineficacia, anhedonia y autoestima) Kovacs (1977); cuya

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consistencia y validez en nuestro medio ha sido demostrado; Reategui (1994),


Merino y Navarro (2004)

Para las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura, se estandarizó la prueba;


basándonos en el modelo de Weinberg (1973) quien asume a los síntomas
principales de la depresión de dos formas: Síntoma de estado de ánimo Disfórico
(melancolía) y síntoma de Ideas de auto desprecio (Caballo, 1993); en la primera, el
niño expresa una visión negativa de sí mismo y en la segunda revela una visión
negativa del medio y del futuro. Nosotros asumimos esta posición; porque en
nuestra experiencia, hemos notado en mayor medida la presencia de estos rasgos
en los niños y adolescentes de esta región del país.

Así, las dimensiones que evalúa el C.D.I, manteniendo invariable los propósitos y
finalidades de la prueba original de la adaptación española, son:

1. Estado de Animo Disfórico:

Es una expresión o muestra de tristeza, soledad, desdicha, indefensión y/o


pesimismo. El niño manifiesta cambios en el estado de ánimo, mal humor,
irritabilidad, se enfada fácilmente, llora con facilidad. Es negativista y resulta difícil de
complacerle.

Los 17 elementos que evalúan esta dimensión son: 1, 2, 3, 4, 6, 10, 11, 12, 16, 17,
18, 19, 20, 21, 22, 26, 27. El puntaje máximo a alcanzar es de 34. A mayor
puntaje, mayor presencia del estado de ánimo disfórico.

2. Ideas de Auto desprecio:

El niño expresa sentimientos de irritabilidad, incapacidad, fealdad y culpabilidad.


Presenta ideas de persecución, deseos de muerte y tentativas de suicidio, revela
ideas de escaparse y huir de su casa.

Los 10 ítems que evalúan esta dimensión son los siguientes: 5, 7, 8, 9, 13, 14, 15,
23, 24,25. El puntaje máximo a alcanzar es 20. A mayor puntaje, mayor presencia
de ideas de auto desprecio.

2.3.4. NORMAS DE APLICACIÓN

a. Calificaciones del usuario: Todos los usuarios del CDI, deben tener una
comprensión clara de los principios básicos y limitaciones de las pruebas
psicológicas, especialmente de la interpretación. Los usos específicos de la
confiabilidad y validez. La interpretación debe ser realizada por personas que tengan
familiaridad con la aplicación de pruebas psicológicas

b. Sujetos y tiempo de aplicación: El CDI, es un instrumento que se aplica a niños


y adolescentes de ambos sexos cuyas edades oscilen entre los 8 a 16 años, en
grados escolares del tercero de primaria al quinto de secundaria, y que manifiesten
un nivel lector apropiado para responder a los ítems.

La aplicación del inventario puede ser individual, colectiva o auto administrada, no


hay tiempo límite, pero se estima en un promedio de 15 a 20 minutos
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aproximadamente; siendo un tiempo prudente para que pueda valorársele


correctamente el cuestionario.

c. Normas generales y específicas de aplicación: El evaluador, sea psicólogo,


psiquiatra, orientador o tutores, deberá atenerse lo más fielmente posible a las
instrucciones que se detallan a continuación; toda vez que ha sido tomada en cuenta
en la tipificación del instrumento

• Debe cuidarse que los sujetos estén motivados, para ello es preciso
explicárseles las razones de dicha evaluaciones y responder las dudas que los
evaluados le planteen antes de empezar el cuestionario.
• Durante la aplicación no interrumpir para hacer aclaraciones. Podrá aclararse
discretamente al sujeto que pregunta acerca del significado de una palabra. De
todas maneras se debe indicar que la formulación de las preguntas es fácil y no
hay que buscar complicaciones innecesarias e irreales.
• Los sujetos deberán trabajar con suficiente independencia, distancia y
separación, para evitar que intenten comentar alguna respuesta o curiosear
sobre lo que responden los demás.
• Al finalizar la prueba se deberá comprobar, al recoger el cuadernillo y la hoja
de respuestas, si se ha contestado todos los elementos y si han anotado
correctamente los datos de identificación.

Las instrucciones para la aplicación, pueden seguirlas los alumnos y el evaluador, la


misma que se encuentra en la tapa del cuestionario, cuyo formato se expone en el
siguiente recuadro:

INSTRUCCIONES: Este es un cuestionario que tiene oraciones que están en grupos de


tres. Escoge, de cada grupo, una oración, la que mejor diga como te has portado, como te
has sentido o que has sentido en las ÚLTIMAS DOS SEMANAS, luego coloca una marca
como una “X “en los espacios que correspondan. No hay respuesta correcta ni falsa, solo
trata de contestar con la mayor sinceridad, lo que es cierto para ti. Aquí tienes unos
ejemplos:

1 2
A. Siempre leo libros A. Me divierten los recreos X

B. Algunas veces leo libros X B. A veces me divierten los recreos

C. Nunca leo libros C. Me aburren los recreos

e. Normas de calificación: Las puntuaciones directas de las dos dimensiones del


CDI, se obtienen, sumando las respuestas marcadas por el sujeto, en base a las
siguientes puntuaciones:

Marca en la letra A 0 puntos; Marca en la letra B 1 punto; Marca en la letra C 2


puntos
Para la dimensión de Estado de ánimo Disfórico, se suman las marcas dentro de los
recuadros de los siguientes ítems: 1, 2, 3, 4, 6, 10, 11, 12, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22,
26, 27. Para la dimensión de Ideas de Auto desprecio, se suman las marcas dentro
de las figuras ovoidales de los siguientes ítems: 5, 7, 8, 9, 13, 14, 15, 23, 24, 25
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Para establecer la Puntuación Directa de la escala total, se suman las puntuaciones


alcanzadas en ambas dimensiones. Una vez terminada la corrección y anotadas las
puntuaciones directas, se realiza la interpretación normativa, transformándose en
puntuaciones derivadas (Centiles), para elaborar el diagnóstico interpretativo.

La interpretación diagnóstica de los resultados se lleva a cabo en base a la


valoración extraída de la población de referencia

Tabla N° 3

Valoración Diagnóstica de Síntomas Depresivos a través del CDI,


para niños y adolescentes

Pc Categorías diagnósticas
1 – 25 No hay presencia de síntomas depresivos. Dentro de los
límites normales
26 – 74 Presencia de síntomas depresivos mínima y moderada
75 – 89 Presencia de síntomas depresivos marcada o severa
90 – 99 Presencia de síntomas depresivos en grado máximo

III. FUNDAMENTOS
TEORICOS

El estado de ánimo deprimido es una de las condiciones de malestar psicológico


más frecuentes de los seres humanos. De la era de la "angustia" de los años
cincuenta, a la era de la depresión de los ochenta. De hecho la depresión es el
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diagnóstico clínico que se emplea con más frecuencia y el que potencialmente tiene
más peligro de mortalidad debido a las conductas suicidas. Sin embargo, sentirse
triste o deprimido no es un síntoma suficiente para diagnosticar una depresión. Esta
distinción es importante, pues la depresión es entendida como SINTOMA (es decir,
sentirse triste) está presente en la mayor parte de los cuadros psicopatológicos y
otras condiciones médicas, sin que por ello constituya un SINDROME depresivo, es
decir un conjunto covariante de síntomas relacionados (tristeza, pérdida de peso,
etc.). Por tanto, si empleamos el estado de ánimo como único criterio para definir la
depresión incurriríamos en un exceso de falsos diagnósticos positivos. Además, del
estado de ánimo depresivo hemos de emplear otros criterios simultáneos, pues la
depresión clínica ha de concebirse como un síndrome.

En segundo lugar, no resulta fácil diferenciar la depresión clínica de los estados de


ánimo depresivos más o menos transitorios y cotidianos. Los teóricos de la
depresión no han llegado a un acuerdo respecto a las fronteras que delimitan una
respuesta depresiva "normal" de una respuesta depresiva "patológica". Para
algunos autores, los estados depresivos simplemente varían en una única
dimensión siendo su distribución unimodal, en un continuo de gravedad, de tal
modo que los cuadros depresivos se diferenciarán sólo por la intensidad cuantitativa
de los síntomas. Los defensores del continuo proponen que tanto las depresiones
subclínicas comparten muchos factores sintomatológicos y etiológicos. Para otros
autores, la depresión normal difiere cualitativamente de la depresión patológica y, a
su vez, ésta puede diferenciarse subtipos entre sí.

Por otro lado, a diferencia de los estados normales de tristeza, la depresión


impregna todos los aspectos del funcionamiento de la persona, y en cierto modo, el
estado de ánimo parece tener vida en sí mismo y autonomía, de modo que apenas
reacciona ante sucesos externos parece “independiente” a la voluntad de la
persona.

e) Factores de Riesgo de la Depresión Infantil

La interacción de factores ambientales y personales puede generar depresión


infantil. Un niño muy vulnerable se puede derrumbar ante pequeñas contrariedades;
mientras, que un niño competente sólo se viene abajo ante una gran adversidad.
Entre los factores personales se cuenta la vulnerabilidad diferencial de los sujetos a
desarrollar una depresión en relación con elementos que atañen al sujeto (sistema
nervioso temperamento. personalidad) y que de alguna manera representa una
disposición a priori del comportamiento.

Mientras, que en los factores ambientales estarían aquellos que atañen


directamente a la familia (apego, dinámica familiar, relaciones) y los que
corresponden al entorno social inmediato (escuela) o mediato (sociedad, cultura),
además de las variables ecológicas. Los acontecimientos del entorno constituyen la
estimulación que condicionan determinadas respuestas del sujeto en función de sus
características personales produciéndose una interacción que explica la aparición de
la conducta tanto adaptada como desadaptada.

1. Factores Personales
Se va a considerar el término "personal" en un sentido amplio, incluyendo aquí todos
los factores que atañen a un sujeto tanto desde el punto de vista físico (biológico)
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como psicológico.

Biológico
Desde la perspectiva orgánica, se considera que la depresión tiene su origen en una
disfunción de los mecanismos neurofisiológicos que regulan la conducta ya sean
estos de carácter hereditario o adquirido. Estudios recientes han encontrado una
correlación moderada entre síntomas depresivos en gemelos monocigóticos (Ely &
Stevenson, 1999 en del Barrio, V. 2000), lo que resulta nuevo es que la localización
de esta disfunciones asocia al Sistema Límbico, especialmente el eje hipotalámico-
pituitario y a los neurotransmisores implicados en su conexión.

En la actualidad, la evaluación de la base biológica de los elementos orgánicos de la


depresión se hace a través de los “marcadores", que son pruebas indirectas de la
disfunción que servirá de base para un mejor tratamiento farmacológico.

Se considera que hay marcadores actuales, que solo se encuentran en sujetos


actualmente deprimidos y marcadores predictivos que aparecen en los sujetos que
tienen tendencia a desarrollar una depresión en el futuro.
El nivel de cortisol es uno de los marcadores actuales de una disfunción del eje
hipotalámico -pituitario. Los sujetos deprimidos tienen unos niveles excesivamente
altos de cortisol y estos niveles descienden cuando mejoran. Sin embargo; esta
relación del cortisol con la depresión tiene un problema y es que solo aparece en
un 30 a 50% de los adultos deprimidos y esta proporción es más débil en el caso
de los niños (Dahl, R., et al., 1991; Hart, Gunar y otros, 1996).

Una medición indirecta de la relación entre niveles de cortisol y la depresión es el


test de dexametasona. Si se le inyecta dexametasona a un sujeto no deprimido los
niveles de cortisol bajarán. Esto no ocurre así en el caso de los deprimidos cuyos
niveles permanecen altos, pero solo entre el 30 y 70% de los casos frente al 15%
de los no deprimidos y un proceso paralelo se ha observado en los niños (Puig-
Antich, 1987 en del Barrio, 2000).

Otro marcador es la "hormona de crecimiento", parece que en los niños


deprimidos se da un déficit de secreción de esta hormona y además están
alterados los ritmos de secreción que son fundamentalmente nocturnos en los
niños por debajo de los 12 años (Puig - Antich, 1984, 1986 en del Barrio, 2000).

Clásicamente se han encontrado bajos niveles de secreción de norepinefrina,


serotonina y melatonina en los sujetos deprimidos (Crytryn et aL, 1974 en del
Barrio, 2000).

Diversos autores encuentran diferencias en los ritmos del sueño en niños


deprimidos, en los que no parecen haber las mismas alteraciones
electroencefalográficas que en los adultos; se cree que en los niños se da un
proceso madurativo que afecta al sueño y que hace muy difícil la determinación de
pautas de normalidad en niveles bajo de edad (en del Barrio, 2000).

Con relación a la transmisión genética se ha encontrado que los familiares de


primer y segundo grado de consaguinidad son vulnerables a la depresión,
estadísticamente presentan mayores índices depresivos, al igual que en otros
disturbios (Nunes, Darío y otros, 1992; Harrington, Fudge y otros, 1993).
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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
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Se desarrolla depresión cuando se conoce el diagnóstico de las enfermedades


agudas o crónicas (Rivera, 2000) como: el asma (Gavito y Ortega, 1993; Lozano y
Blanco, 1997), la desnutrición grave (Sejas y Ergueta, 1993), la diabetes (Red
Médica, 2000), el cáncer (Frank, Blount y otros, 1997), las cuales conllevan a
cambios de hábitos en el manejo de dicha enfermedad así como de las
complicaciones y de su evolución.

Dentro de los tratamientos para la depresión se ha encontrado que la fluoxetina es


más efectiva ea 4el trastorno Depresivo Mayor en niños (Emslie, Rush y otros,
1995); mientras, que con la venlafaxina sus efectos son bajos (Mandoki, Tapia y
otros, 1997).

Psicológico
Los factores de riesgos psicológicos se refieren a episodios anteriores, repertorios
básicos de conducta, comorbilidad y personalidad. Depresiones precedentes, de
solución de problemas de auto- observación, de auto-refuerzo, etc.

El temperamento es una parte biológicamente determinada de la personalidad que


incluye el sustrato neurológico, endocrinológico y aún bioquímico desde el cual la
personalidad comenzará a formarse. Dentro de los rasgos temperamentales los que
se asocian a la depresión son: la emocionabilidad excesiva, porque hace
incontrolables las reacciones de esta naturaleza; la sociabilidad deficiente, porque
dificulta la comunicación; y por tanto, la expresión de sentimientos y la actividad
deficiente, porque resta capacidad de tener experiencias (en del Barrio, 2000).
Las investigaciones en relación al temperamento y la depresión se basan
mayormente en los datos que aportan los padres apuntando a una baja sociabilidad,
una alta emocionabilidad y una adaptación deficiente, que suponen un mayor riesgo
en la aparición de la depresión infantil (Kelvin et al.,1996; Gooye et aL, 1993 en del
Barrio. 2000).

La personalidad es un patrón complejo de características psicológicas


profundamente arraigados, que son difíciles de cambiar, y que se expresan en casi
todas las áreas de funcionamiento del individuo. Estos rasgos surgen de una
compleja matriz de determinantes biológicos y aprendizajes, y comprenden el
patrón idiosincrásico de percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse de un
individuo.

Muchos autores sostienen que los sujetos neuróticos: hipersensibles e inestables


emocionalmente tienen mayor tendencia a desarrollar depresión sí se les compara
con sujetos controlados emocional mente quienes más difícilmente caerán en ella
(en del Barrio. 2000; en Méndez. 1998).

Algunos estudios reportan que los sujetos introvertidos, poco sociables y retraídos
corren más riesgo de llegar a ser depresivos que los extrovertidos, es decir aquellos
que disfrutan de la compañía y tienen facilidad para el contacto social tienen
también una menor probabilidad de deprimirse (Reátegui. 1994; HiIIs y Argyle.
1998).

En la actualidad la mayoría de expertos apoyan la idea de la interacción entre lo


biológico y lo ambiental de tal manera que es posible que ante los mismos
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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
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acontecimientos dos sujetos reaccionen de forma diferente porque tienen un


sustrato que procesa de distinta manera una misma información o porque han
tenido experiencias diferentes (del Barrio, 2000).

Este es el caso de ciertas cualidades personales cuya adquisición depende del


aprendizaje social al que se esté sometido que tienen mucho que ver con la
posibilidad de ser feliz o por el contrario caer en una depresión: la autoeficacia, la
búsqueda de seguridad, las expectativas y la autoestima (Vostanis. Feehan y otros,
1998; Joiner, 1999; Bandura, 1999 en del Barric 2000), las cuales están
estrechamente ligadas en la relación que los padres brindan al niño sobre sí mismo.

Dentro de los problemas psicológicos encontramos que la enuresis (Oliveira y


Tapia, 1989) y la ansiedad pueden genera depresión en el futuro donde se altera la
convivencia perturbando j las personas de su entorno (Vásquez, Avila y Rodríguez,
1996 Cole, Truglio y Peeke, 1997; Cole, Peeke y Martin, 1998), dentro de los
factores que se relacionan entre ambos son afecto negativo generalizado y
anhedonia (Joiner, Catanzaro y laurent, 1996). Otros estudios sustentan la relación
entre ansiedad y depresión (Crowley y Emerson, 1996; Weems, Hammond-
laurence y otros 1997). En el desorden de atención/lhiperactividad se puede
presentar depresión, ansiedad y tics (Spencer, Biederman y otros 1997).

2. Factores Ambientales

En esta parte, consideraremos específicamente aquellos factores ambientales que


habitualmente se han relacionado con la aparición de la depresión infantil: familia,
escuela, sociedad y ecología.

Familia

Para un niño el factor ambiental más importante es la familia nuclear, que se


comporta como una placenta social y condiciona y mediatiza la mayor parte de los
aprendizajes que un ser en desarrollo lleva a cabo. Es evidente que la familia no es
una galaxia, sino que viene y actúa inmersa en una sociedad, en una cultura y en
una época. Todo ello condiciona su funcionamiento, sus posibilidades y sus
expectativas.

Normalmente cuando se habla de familia se usan dos conceptos: el de estructura y


el de función. Realmente lo importante es la función, que consiste en educar a un
niño para que pueda subsistir autónomamente en el mundo y en las mejores
condiciones posibles, consideradas estas desde una perspectiva tanto material
como psíquica. Por consiguiente, las variables del entorno familiar juegan un papel
fundamental para el desarrollo y mantenimiento de la depresión, y uno de los
posibles síntomas es el suicidio (Payne y Range, 1996).

La afectividad es una de las nutrientes psicológicas importantes para el niño. El


niño atiende, aprende y se socializa porque se halla vinculado sentimentalmente a
sus progenitores. El cariño que un niño siente por su cuidador primario (apego) es el
motor para el esfuerzo de aprender todos los elementos que componen el complejo
mundo en el que se tiene que integrar. La carencia de afectividad, donde el niño no
se sienta querido, apoyado, admirado, es decir, psíquicamente protegido puede
desarrollar diversos tipos de problemas y uno de ellos puede ser la depresión
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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
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(Hammen, 1993, en Méndez, 1998).

En las relaciones entre padres e hijos parece que el afecto depresivo tiene su
fundamento en una etapa muy temprana del desarrollo denominada etapa de
fijación sensorial (Millon, 1998).

Prácticamente hay unanimidad en las investigaciones sobre la existencia de una


correlación positiva entre las malas relaciones padres- hijos y depresión infantil. Por
otra parte, también se ha comprobado que el curso de la depresión en el niño está
correlacionada con esta interacción, puesto que cuando la relación es mala es más
difícil la recuperación y mejoría del niño, constatándose que las causas son de
naturaleza plural (en González, 1998).

En algunas situaciones esas malas relaciones se basan en que los padres no saben
controlar sus sentimientos negativos y los dirigen a sus hijos, provocando la
aparición de riñas y peleas, situación que correlaciona positivamente con la
depresión infantil (Gonzáles, 1998).

En otras circunstancias el desencadenante de las malas relaciones son las


excesivas expectativas de los padres que someten a los hijos a una presión
inadecuada (del Barrio, 2000); los niños comparan sus logros con lo que se
pretende de ellos y entran en un proceso de menoscabo de la autoestima que les
lleva a la depresión.
Como la relación es un proceso interactivo, en ocasiones no es la conducta paterna
sino las condiciones personales de los hijos (temperamento) las que dificultan estas
relaciones (Gonzáles, 1998).

El clima familiar se genera en el tipo de estructura que la familia crea en función de


la comunicación y el control. El mal clima familiar es otro de los elementos
ambientales clave en el desarrollo de una depresión y se produce más
habitualmente en las familias con normas muy rígidas y con distanciamiento afectivo
(González, 1998).

La inestabilidad emocional de los padres es un claro factor de riesgo para la


aparición de la depresión infantil. Repetidamente se ha constatado que las familias
con problemas emocionales crean un entorno que incrementa ciertos factores de
riesgo de la depresión, como los niveles bajos de actividad social, intelectual,
deportiva, recreativa o cultural y; por lo tanto, no ofrecen a sus hijos las experiencias
adecuadas para una vida feliz. También, ocurre que los padres inestables proyectan
sus problemas sobre los hijos y crean unas expectativas inadecuadas que son
fuente de estrés. La existencia de trastornos depresivos en los padres se considera
que es el factor de riesgo más potente en relación con la aparición de la depresión
infantil (Gonzáles, 1998).

La disfuncionalidad familiar revela una tendencia hacia un ciclo crónico de


depresión que se caracterizó por límites familiares, poco claros de difícil
individualización de relación (Bomba y Jaklewicz, 1997). Asimismo, la agresividad
marital son predictivos para que los niños sientan una baja autoestima, problemas
de conducta y depresión (O'Srien, Sahadur y otros, 1997).

La inestabilidad emocional de los padres, las desavenencias en el seno de las


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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
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familias, las rupturas y divorcios hacen que el niño no se sienta querido. El niño
elabora una relación lógica primaria: mis padres "se" quieren, por tanto "mis" padres
me quieren. Si se rompe la primera proposición peligra la segunda, y la falta de
amor el niño la percibe como una grave amenaza hacia su persona (del Barrio,
2000).

Entre los problemas de los padres están todos aquellos que tienen que ver con la
salud física y mental. Cualquier tipo de deficiencia en los progenitores se traduce en
una dificultad para llevar a cabo las funciones de crianza. La salud mental de los
padres tiene relación no sólo con la depresión, sino con todo tipo de alteraciones
infantiles. Dentro de los factores desencadenantes de la depresión en la infancia se
encuentra correlato entre los problemas de los hijos con los de los padres (Chiarello
y Orvaschel, 1995; Zima, Wells y otros, 1996; Manasiss y Hood, 1998; Strech,
Davison y otros, 1999), así como percepciones de cuidado parental deficientes
durante la infancia (Boyce, Harris, y otros, 1998).

Actualmente, se ha demostrado que la separación de los padres en sí al ser un


acontecimiento negativo, tiene un carácter transitorio y no desemboca
necesariamente en una depresión, pero si las diferencias entre la pareja conlleva a
utilizar a los hijos para lastimar al otro con un deseo de venganza, esto sí resulta
perjudicial para el niño cuando se convierte en espectador impotente de las
continuas peleas (Méndez, 1998). Asimismo, cuando los padres se separan con un
niño con discapacidad de desarrollo, las reacciones depresivas van a ser diferentes
al igual que los problemas familiares (Glidden y Floy, 1997).

En la depresión materna post-parto y en los índices de adversidad


socioeconómica se generan dificultades emocionales y cognitivas en el niño por
darse dentro de un contexto depresivo dando lugar a la exposición del niño a
síntomas depresivos en sí (Murria y Cooper, 1996, 1997). Dentro del desarrollo del
niño durante los primeros años de vida se encontró que el área motora era la más
afectada (Morales, Sánchez y Rivero, 1996).Por lo tanto, el bienestar físico y
psíquico de la madre cumple un rol fundamental en la salud del niño y prevención de
la depresión infantil.

Las madres depresivas tienden a mantener relaciones sociales más deficientes,


problemas con parientes y amigos, mostrando más problemas con la crianza y niños
con dificultades de conducta (Sheppard, 1997). Asimismo, paralelo a la depresión
las madres presentan síntomas de ansiedad, lo cual puede hacer que distorsionen
los informes respecto a la depresión de sus hijos (Brigs-Gowan, Carter y Schwab-
Stone, 1996). En otros estudios los padres refieren que sus hijos presentan
desórdenes de conducta y ansiedad, no logrando distinguir a los niños depresivos
(Kent, Vostains y Feehan, 1998).

Por otro lado, encontramos que las mujeres de familias divorciadas registraron más
niveles de depresión y dificultades de relación que en las mujeres de familias
intactas; mientras, que en los hombres no se encontró ninguna diferencia. Las
mujeres de familias divorciadas reportaron niveles más altos de depresión que los
hombres de familias divorciadas, pero los niveles de relación heterosexual fueron
similares. Finalmente, se encontró que los padres que se divorcian cuando sus hijos
tienen entre 11 y 14 años los varones tienen mayores dificultades para relacionarse.
(Mc Cabe, 1997).
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Otra forma de separación o desvinculación es la muerte paterna. Los primeros


estudios en este campo sostenían una relación inequívoca entre muerte o pérdida
paterna y aparición de depresión tanto en niños como en adultos. Estudios
posteriores parecen confirmar que lo que verdaderamente causa la depresión no es
tanto la desaparición precoz del padre o de la madre como la falta de un sustituto
adecuado que puede establecer una relación de apego y por tanto asumir los
cuidados y la atención indispensables para un desarrollo correcto.

La familia con padre ausente y que no participa en la comunidad, presenta con


mayor frecuencia niños con conductas desadaptativas en las escuelas y con
síntomas depresivos (López, De la Barra y otros, 1995).

En la posición ordinal entre hermanos se considera importante la reacción de las


madres, quienes favorecen al hijo primogénito en comparación con el resto de hijos,
encontrándose mayores niveles de depresión en niños que ocupan puestos
intermedios y últimos siendo los primogénitos los que estarían menos expuestos a
sufrir depresión(Frías,et al. 1992, en Reátegui, 1994).

Con respecto al típico hijo único se encontró una proporción de dos a uno en
relación al resto de niños con depresión (Nissen, 1989 en Reátegui, 1994).

En comparación al número de hermanos se reportan diferencias entre los grupos


de hijos únicos de dos y tres hermanos y los grupos de cinco o más hermanos
siendo los últimos grupos los que revelan mayores puntajes de depresión (Frías, et
a1.1992, en Reátegui, 1994).

También, se aprecia que las desavenencias entre hermanos influyen en el estado


de ánimo del niño, aunque en menor medida que los problemas relacionados con
los padres (Méndez, 1998).

La familia con un miembro afectado de depresión, está inmersa en un proceso


de retroalimentación negativa que afecta a todo el conjunto, como apuntan los
partidarios de la interpretación familiar sistémica; esto es especialmente importante
cuando el miembro afectado es la madre, puesto que normalmente esta es una
pieza esencial en el funcionamiento familiar.

Otra de las variables estudiadas se da cuando los padres han tenido antecedentes
de maltrato durante su infancia tienden a repetir el patrón con sus hijos sea a través
del abuso sexual, el maltrato físico con palos, alambres, sogas o quemaduras. Un
factor predisponente es la baja situación socioeconómica destacando la importancia
de la depresión emocional y aislamiento en los casos de abuso sexual (Castillo,
Gonzáles y otros, 1988). Las madres de niños maltratados reportan menos apoyo de
sus familias y parejas, y mayor sintomatología depresiva (Kinard, 1996; Craig,
1998).

Una forma patológica de relaciones padres hijos es el abuso infantil (Downey,


Feldman y otros, 1994) en la que también se da una ausencia de apego, limitando la
capacidad de ajuste personal y social del niño (Bermejo, Verdugo y otros 2000).

La violencia doméstica tiene efectos en el desarrollo del niño presentando depresión


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y problemas de conducta (Stemberg, lamb y otros, 1993), dentro de los síntomas


que manifiestan son baja autoestima, llanto, preocupación por muerte o lesión
(Freedman, Mokros y Poznaski, 1993). Otros estudios reportan que algunas veces
el maltrato detona en agresión y otras en depresión (Downey, Feldman y otros,
1994).

Escuela

Inmediatamente después de la familia la escuela representa el entorno infantil más


cercano, donde el niño suele pasar más horas de vigilia que en su hogar y son los
profesores quienes se van a convertir en un modelo muy importante en la vida del
niño contribuyendo todo el sistema en su conjunto en el desarrollo intelectual,
emocional y de competencia social.

En el aspecto intelectual se ha encontrado que los niños con C.I de 100 o mayor
con síntomas depresivos tienden a presentar inhibición intelectual y diferencias en
las habilidades cognoscitivas (Lanza, Luis y otros, 1996).

Las calificaciones escolares se han relacionado continuamente con la depresión


en los niños, existe polémica sobre cuál es la secuencia más habitual: descenso del
rendimiento escolar y aparición de la depresión o visceversa. Por tanto, se adopta
una perspectiva mixta y se acepta que en ocasiones es el descenso escolar el
factor de riesgo de la depresión, y en otras es la depresión el desencadenante del
descenso académico (Gonzáles, 1998).

La situación de fracaso escolar bloquea la posibilidad que el niño se autoafirme, se


integre y sea aceptado por sus profesores y compañeros. Así, pierde fa capacidad
de derivar reforzamientos positivos de su ambiente escolar, siendo esta la causa de
la depresión, según el modelo de pérdida de reforzamiento de Lewinsohn.
El modelo educativo es otra variable que ha sido estudiada en relación con la
depresión. Tanto en los métodos autoritarios como súper-liberales, se han
observado una tendencia superior a la media de frecuencia de síndromes
depresivos en la niñez (en Reátegui, 1994).

La sobrecarga escolar considerada como fuente de estrés que causa alteraciones


en el niño aunque también podría ser el mal enfoque de los objetivos lo que
causaría riesgo de colapsarse bajo el estrés generado por el sistema escolar. En
muchos niños depresivos se ha observado inadecuación entre la escuela y su
capacidad intelectual; es decir, niños que asisten al tipo de escuela no
correspondiente al grado de su habilidad intelectual, generando ya sea sobre-
demanda en el caso de los niños no suficientemente inteligentes para el tipo de
escuela o grado o una intra-demanda, en el caso de los niños con un nivel
intelectual superior a la medida de su clase (en Reátegui, 1994).

En las relaciones con los coetáneos existen dos tipos de relaciones esenciales
necesarias para el desarrollo del niño. Las relaciones verticales con individuos
normalmente adultos que tienen un mayor conocimiento y poder social,
proporcionan al niño la protección y la seguridad que conforman los contextos
dentro de los cuales surgen las habilidades sociales básicas. Asimismo los niños
deben experimentar las relaciones horizontales. Estas son relaciones con individuos
(coetáneos o hermanos) que cuentan con el mismo poder social que el propio niño.
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Los estudios de niños depresivos indican que se autoperciben con baja aceptación
social y poca habilidad atlética al relacionarse con sus pares (Heath y Wiener,
1996). En los niños de tercer grado se aprecia que la competencia social y
depresión es mayor que la competencia académica y depresión, la cual se mantiene
hasta sexto grado (Cole, Joan y otros. 1997).Los padres con hijos depresivos
expresan que presentan aislamiento social (Puura, Almiqvist, Tamminen y otros,
1998). Los profesores observan una actitud social baja, poca participación en grupo
y responden a la provocación, más no a las expectativas de los maestros (Shah y
Morgan, 1996).

Se ha encontrado correlación entre bajo rendimiento escolar, y problemas de


conducta (Briggs- Gowan, Carter y Schuwab-Stone, 1996). Otras investigaciones
reportan pobre desempeño escolar, cansancio, quejas somáticas, insensibilidad,
agresividad y ausentismo escolar (Tamminen y otros, 1998). Asimismo, presentan
poca actividad motora, la cual se relaciona con los promedios clínicos de tristeza,
autoestima baja, anhedonia y dolencias físicas, y en grado menor con las
valoraciones de hipoactividad, fatiga y pronunciación lenta (Ahomen, Teicher, Genes
y otros, 1996).

La depresión predice cambios en la competencia utopercibida en las siguientes


áreas: académica, social de siguientes áreas: académica social de atractividad de
conducta y atletismo por los niños y niñas Además las competencias autopercibidas
median la relación entre valores de competencia por otros (pares, profesor o padres)
y la depresión autoreportada de los niños (Cole, Martín y Powers, 1997). Otros
autores reportan que las madres y sus hijas concuerdan en los síntomas depresivos
relacionados con el rendimiento escolar (Bennet, Penley y Bates, 1997)

En general, se aprecia que el niño depresivo es valorado negativamente por sus


padres, profesores y compañeros generando consecuencias desagradables como
dificultades en la comunicación rechazo y crítica lo cual favorece que el niño
disminuya su autoestima y nivel de aspiraciones, se aísle y se sienta culpable de lo
negativo que suceda, de esta forma el niño va perdiendo confianza en sí mismo, y lo
que pudo haber sido ocasional o producto de inadecuada metodología, enseñanza o
estrategias de motivación, se convierte en algo crónico y en fracaso escolar, cuyas
consecuencias son mucho más serias y si puede condicionar un cuadro depresivo
en el niño.

Entorno Social

Dentro del entorno social mediato encontramos: la sociedad, la economía, la cultura,


la política y la ecología.
Si bien se ha señalado que la familia influye primordialmente en el niño los factores
sociales influyen en su comportamiento. Uno de estos factores que inciden en su
conducta es el nivel socioeconómico en que se desenvuelve el niño. En medios
económicos precarios, una enfermedad, una privación de trabajo, un salario
insuficiente, producen un trastorno familiar que repercuten en él. Además de la
escasez continuada de medios hace que su alimentación sea inadecuada y de lugar
a desnutriciones y retrasos en el desarrollo o a estados indefensos del organismo.
Es también factor de influencia, el barrio o zona en que el niño vive, el tipo de
personas, vecino, amigo con los que comparte.

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IV. JUSTIFICACIÓN ESTADÍSTICA

4.1. ADAPTACIÓN DEL INVENTARIO


La adaptación de un instrumento de esta naturaleza no es una simple traducción de
las cuestiones o elementos que constituyen el instrumento original. La primera
versión de la traducción al castellano; así como posteriores estandarizaciones en
nuestro país, demostraron que el instrumento posee las condiciones básicas para
ser utilizadas, y así conocer los síntomas depresivos en niños y adolescentes
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(Reategui, 1994); sin embargo, con el transcurrir del tiempo, y los cambios sociales
propios de cada población, exige no solo adaptar los elementos a las características
idiosincrásicas y culturales de la misma; sino también actualizar las normas de
calificación.

En efecto, al haber realizado múltiples evaluaciones e investigaciones exploratorias


en ciudades como Lima, Callao, Huaraz, Trujillo, Chiclayo y Piura; y basándonos
en nuestra realidad heterogénea y multicultural; se han observado dificultades en la
comprensión, procesamiento y administración de los elementos del inventario CDI,
estas, conllevan a distorsiones diagnósticas; circunstancias que nos sirven de crisol
para realizar este trabajo.

Hasta antes de esta adaptación y estandarización, el inventario evaluaba cinco


factores (afecto, problemas interpersonales, ineficacia, anhedonia y autoestima)
Kovacs (1977); sin embargo, con el fin de realizar una interpretación más dinámica
y comprensible hemos asumido la posición de Weimberg (1973), en el sentido de
identificar dos síntomas principales de la depresión (Caballo, 1993: 140): El estado
de ánimo Disfórico (Melancolía) y las ideas de auto desprecio.

La adaptación y estandarización del CDI, se ha llevado a cabo en un proceso


polietápico;

1ª. Análisis minucioso de los indicadores en relación a cada uno de los reactivos que
miden, para luego establecer los sub indicadores del inventario. En este proceso
de revisaron cada uno de los elementos, modificándolos a las características de
la población.

2º. Evaluación de ensayo del inventario en una muestra de 110 sujetos de diferentes
edades (8 a 16 años), de estratos sociales, escogidos aleatoriamente en los
colegios de las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura.

3º. Revisión y análisis de los resultados (reactivos modificados)

4º: Reestructuración de los elementos del CDI, distribuyendo los elementos al azar;
para posteriormente presentarlo a la opinión de jueces: 05 Psicólogos
experimentados con más de 10 años en trabajo con niños y adolescentes.

5ª. Ensamblaje de la prueba final; el mismo que se aplico para determinar la


confiabilidad y validez del instrumento.

A. Modificación de los elementos

De los 27 reactivos, se llevaron a cabo modificaciones en 13 de ellos;


especialmente en lo que respecta a la direccionalidad de las respuestas, quedando
14 de ellos de acuerdo a la versión adaptada al español. Estos datos se pueden leer
en la tabla siguiente:

Tabla Nº 4
Elementos del CDI, en acuerdo a las modificaciones realizadas en la adaptación y
estandarización para las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura
____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
26

FORMA ORIGINAL DEL INVENTARIO FORMA ADAPTADA Y ESTANDARIZADA


1 Rara vez me siento triste 1 Rara vez me siento triste
2 Nada me va a salir bien (°) 2 Las cosas me van a salir bien
3 Hago la mayoría de las cosas bien 3 Hago la mayoría de las cosas bien
4 Muchas cosas me divierten 4 Muchas cosas me divierten
5 Soy malo todo el tiempo (°) 5 Raras veces soy malo
6 Rara vez pienso que me van a pasar 6 Rara vez pienso que me van a pasar cosas
cosas malas malas
7 Me odio a mi mismo (°) 7 Me gusto a mi mismo
8 Tengo la culpa de todas las cosas 8 Generalmente no tengo la culpa de las
malas (°) cosas malas
9 Nunca he pensado en matarme 9 Nunca he pensado en matarme
10 Siento ganas de llorar todos los días 10 Rara vez tengo ganas de llorar
11 Las cosas me molestan todo el tiempo 11 Rara vez me molesta algo
(°)
12 Me gusta estar con otras personas 12 Me gusta estar con otras personas
13 No puedo decidirme por algo (°) 13 Me decido fácilmente por algo, cuando
quiero
14 Me veo bien 14 Me veo bien
15 Todo el tiempo me cuesta mucho hacer 15 Hacer las tareas del colegio no es problema
mis tareas del colegio (°) para mi
16 Todas las noches tengo problemas 16 Duermo muy bien
para dormir (°)
17 Rara vez me siento cansado 17 Rara vez me siento cansado
18 La mayoría de los días no tengo ganas 18 Como muy bien
de comer (°)
19 No me preocupan dolores ni 19 No me preocupan dolores ni enfermedades
enfermedades
20 No me siento solo(a) 20 No me siento solo(a)
21 Nunca me divierto en el colegio (°) 21 Siempre me divierto en el colegio
22 Tengo muchos amigos 22 Tengo muchos amigos
23 Mi rendimiento en el colegio es bueno 23 Mi rendimiento en el colegio es bueno
24 Nunca podré ser tan bueno como los 24 Soy tan bueno como otros alumnos
otros niños (as) (°)
25 Nadie me quiere realmente (°) 25Estoy seguro que hay personas que me
quieren
26 Generalmente hago caso en lo que me 26 Generalmente hago caso en lo que me
dicen dicen
27 Me llevo bien con los demás 27 Me llevo bien con los demás
(°) Reactivos modificados, en base a la direccionalidad de los mismos que plantean un nivel de
graduación creciente, a mayor puntaje, mayor presencia de síntomas depresivos.

B. Distribución de los elementos por áreas

En esta adaptación se plantean dos dimensiones: Estado de ánimo disfórico e Ideas


de Auto desprecio). (Weinberg, 1973) que son los síntomas principales de la
depresión; y basándonos en la experiencia, afirmamos que a través de ellas, se
diagnostica, o en todo caso se describe más claramente la presencia de estos
síntomas. Así púes, se realiza la redistribución de los elementos del CDI luego de un
análisis profundo de cada uno de los factores del inventario original; quedando tal
como se visualiza en las tablas 5 y 6:

____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
27

Tabla Nº 5

Elementos de la dimensión de ESTADO DE ÁNIMO DISFORICO del CDI, en la adaptación


y estandarización para las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura

Nº ALTERNATIVAS
Ítems
A B C
1 Rara vez me siento triste Muchas veces me siento triste Me siento triste todo el
tiempo
2 Las cosas me vana a salir No estoy seguro(a) si las Nada me va a salir bien
bien cosas me vana salir bien
3 Hago la mayoría de las Hago muchas cosas mal Todo lo hago mal
cosas bien
4 Muchas cosas me divierten Me divierten algunas cosas Nada me divierte
6 Rara vez pienso que me Me preocupa que puedan Estoy seguro(a) que me
van a pasar cosas malas pasarme cosas malas pasarán cosas terribles
10 Rara vez tengo ganas de Muchos días me dan ganas de Siento ganas de llorar
llorar llorar todos los días
11 Rara vez me molesta algo Las cosas me molestan Las cosas me molestan
muchas veces todo el tiempo
12 Me gusta estar con otras Muchas veces no me gusta Yo no quiero estar con
personas estar con otras personas otras personas
16 Duermo muy bien Varias noches tengo Todas las noches tengo
problemas para dormir problemas para dormir
17 Rara vez me siento Muchos días me siento Todo el tiempo me siento
cansado cansado(a) cansado(a)
18 Como muy bien Varios días no tengo ganas de La mayoría de los días no
comer tengo ganas de comer
19 No me preocupan dolores Muchas veces me preocupan Todo el tiempo me
ni enfermedades dolores y enfermedades preocupan dolores y
enfermedades
20 No me siento solo(a) Muchas veces me siento Todo el tiempo me siento
solo(a) solo(a)
21 Siempre me divierto en el Solo de vez en cuando me Nunca me divierto en el
colegio divierto en el colegio colegio
22 Tengo muchos amigos Tengo amigos pero quisiera No tengo amigos
tener más
26 Generalmente hago caso Muchas veces no hago caso Nunca hago caso en lo
en lo que me dicen en lo que me dicen que me dicen
27 Me llevo bien con los Muchas veces me peleo con Todo el tiempo me peleo
demás los demás con los demás

Tabla Nº 6

Elementos de la dimensión de IDEAS DE AUTODESPRECIO del CDI, en la adaptación y


estandarización para las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura

Nº ALTERNATIVAS
Ítems A B C
5 Raras Veces soy malo(a) Soy malo(a) muchas veces Soy malo(a) todo el tiempo
7 Me gusto a mí mismo(a) No me gusto a mí mismo(a) Me odio a mí mismo(a)
8 Generalmente no tengo la Tengo la culpa de muchas Tengo la culpa de todas las
culpa de las cosas malas cosas malas cosas malas

____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
28

9 Nunca he pensado en A veces pienso en matarme Quiero matarme


matarme pero no lo haría
13 Me decido fácilmente por Es difícil para mi decidirme No puedo decidirme por
algo cuando quiero por algo algo
14 Me veo bien Hay algunas cosas malas en Me veo horrible
mi apariencia
15 Hacer las tareas del colegio Me cuesta esfuerzo hacer las Siempre me cuesta mucho
no es problema para mi tareas del colegio hacer las tareas del colegio
23 Mi rendimiento en el Mi rendimiento en el colegio Mi rendimiento en el colegio
colegio es bueno no tan bueno como antes es muy malo
24 Soy tan bueno como otros Puedo ser tan bueno como Nunca podré ser tan bueno
alumnos otros, si quisiera como otros alumnos
25 Estoy seguro(a) que hay No estoy seguro(a) si alguien Nadie me quiere realmente
personas que me quieren me quiere

4.2. ANÁLISIS A NIVEL DE UNIDAD DE MEDIDA

El CDI adaptado está compuesto por 2 dimensiones (Estado de ánimo disfórico e


ideas de auto desprecio) con 17 reactivos para la primera y 10 para la segunda; a
las que el sujeto contesta en una escala de 3 posibilidades. Las puntuaciones
posibles en esta unidad de medida van de 1 a 3 (A=1, B=2, C=3); todos los elemento
han sido redactados en sentido positivo hacia el constructo a medir. Se concede los
puntajes en orden de graduación creciente a mayor puntaje mayor es la presencia
de la sintomatología depresiva, tal como lo sugieren las plantillas de corrección. Tal
vez el ideal de medida de esta unidad, sería que los sujetos se repartieran
ajustándose a los porcentajes de la “curva normal” y al rededor del punto central de
la escala de medida, el valor 1; tal como se explica en el siguiente gráfico:

B _________
30 A…………..
C __.__. __ .
25

20

15

10

0 1 2
Pero este ideal de medida puede variar empíricamente de acuerdo con el rasgo o
síntoma implicado y de las características de la muestra; si el rasgo es poco
frecuente, el gráfico se inclina hacia la izquierda (curva A de la gráfica), y si el rasgo
es muy frecuente, el gráfico se inclina hacia la derecha (curva C del gráfico). Bajo
este enfoque; uno de los primeros análisis del CDI, ha sido constatar el
comportamiento de estas unidades de medida.
____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
29

El análisis ha consistido en conocer las frecuencias de respuestas de todas las


alternativas (desde el 1 al 3). Si esa distribución se considera obtenida en una
variable continua, sus estadísticas básicas (media y desviación típica) pueden
ilustrar sobre la distribución su variabilidad y su capacidad discriminativa. La media
podría ser considerada como un “índice de atracción”

Si el elemento tiene una distribución simétrica, su medida se situará muy próxima al


valor 1 (el promedio teórico del gráfico); si la medida es significantemente menor la
distribución toma la forma de la curva A, y si la media es significativamente mayor
que 1 la distribución toma la forma de la curva C.

Por otra parte, si la desviación típica de un elemento es pequeña, esta unidad de


medida tiene poca capacidad discriminativa del síntoma que pretende medir, porque
casi no hay variabilidad en los resultados; en el otro polo, si la desviación típica es
grande, esto viene a indicar que la capacidad discriminativa es buena y los sujetos
se dispersan satisfactoriamente en el continuo de medida del elemento.

4.3. FIABILIDAD Y VALIDEZ DEL CDI

4.3.1. CONFIABILIDAD

La confiabilidad de una prueba psicológica se define como la consistencia o


estabilidad de una medida; es decir, es el grado en que una serie de medidas está
libre de varianza de error al azar. Operacionalmente establecemos la fiabilidad
obteniendo la correlación entre dos series equivalente de medidas de una serie de
sujetos.

La buena fiabilidad de una prueba exige controlar lo mejor posible las condiciones
externas que pueden influir en las puntuaciones y las condiciones internas. No existe
una fiabilidad perfecta, por ser imposible controlar todas las fuentes de error.

Entre los métodos aceptados para establecer la confiabilidad de un instrumento


como el presente, está el de las dos mitades o Splift-half, que consiste en hallar el
coeficiente de correlación de Pearson entre las dos mitades de cada factor (pares
impares) de los elementos; y, luego corregir los resultados según la fórmula de
Spearman-Brown, ya que la verdadera longitud de la prueba es doble y la fiabilidad
aumenta en proporción con la longitud de la prueba. Además, debido a la
imposibilidad de volver a aplicar este instrumento a los mismos sujetos, este método
es el más adecuado. Por ello, se utilizó la correlación de producto-momento de
Pearson; siendo aplicada el método de las mitades y corregido con la fórmula de
Sperman Brown.

Los resultados de fiabilidad obtenidos presentan en dos en muestras: en los


escolares del nivel Primario y en los escolares del nivel secundario, debido a las
diferencias alcanzadas entre ambos grupos, las mismas que se presentan a
continuación:

Tabla Nº 7

____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
30

Índices de confiabilidad del CDI, en poblaciones de niños del nivel PRIMARIO de las
ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura; utilizando el corrector de Spearman Brown.

Estado de ánimo Disfórico Ideas de Auto desprecio


R ½ 0.86 0.78
Test completo 0.89 0.81
Nº de casos 4,806 4,806
Media 9,658 6,794
D.S. 3,887 2,821
Nº de ítems 17 10

Tabla Nº 8

Índices de confiabilidad del CDI, en poblaciones de adolescentes SECUNDARIOS de las


ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura; utilizando el corrector de Spearman Brown.

Estado de ánimo Disfórico Ideas de Auto desprecio


R ½ 0.91 0.85
Test completo 0.93 0.83
Nº de casos 5,394 5,394
Media 8,765 5.950
D.S. 3,774 2.981
Nº de ítems 17 10

En ambos grupos se aprecian índices de Confiabilidad bastante buenos

Del mismo modo, se llevó a cabo el análisis de la fiabilidad del inventario en general
a través del coeficiente Alfa de Crombach. De acuerdo a este análisis para que el
inventario sea confiable éste debe ser > 0.70. El resultado alcanzado podemos
visualizarlo en la siguiente tabla.

Tabla Nº 9
Índice de confiabilidad del inventario en general del CDI en niños y adolescentes de las
ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura

Instrumento Coeficiente de Confiabilidad

Inventario de Depresión Infantil 0, 9176

Error Típico de Estimación:


Para cualquier puntuación de un test, junto con la confiabilidad, es necesario evaluar
el grado en el que el puntaje puede estar afectado por errores “de tipo casual” que
existen en la aplicación del test. De allí que resulte interesante predecir entre qué
límites se puede encontrar la verdadera puntuación de un sujeto. A esto corresponde
el ERROR TÍPICO DE ESTIMACIÓN DE MEDIDA.

En este estudio se ha obtenido este índice de error y los resultados obtenidos, se


pueden leer en el siguiente cuadro:

____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
31

CUADRO Nº 10

Índices del error típico de Estimación de Medida del CDI en niños del nivel PRIMARIO de las
ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura

Disforia Auto desprecio


Coeficiente de confiabilidad 0.86 0.78
D.S. obtenido 3.887 2.821
Error de Medida al 68% 2.18 1.72
Error de Medida al 95% 4.75 2.95

El error típico de estimación, es una forma importante de precisar la confiabilidad de


un test a nivel individual. Al 68% de Confianza están consignados los datos de error
de medida en los Cuadros N° 9 y 10 y si lo elevamos al 95% de confianza cada
E.T.M., deberá multiplicarse por dos. Así, por ejemplo en la dimensión de Disforia
del Cuadro N° 9 es de 2.18 x 2= 4.75. Significaría que el puntaje que pudiera haber
alcanzado variaría de ± 4.70. Habitualmente, cuanto menos amplios sean los límites
entre los que se halla la verdadera puntuación, la prueba será más fiable.

A continuación presentamos los resultados obtenidos para el mismo fin con los
alumnos secundarios, datos que reflejan la adecuada estabilidad del test.

CUADRO Nº 11
Índices del error típico de Estimación de Medida del CDI en adolescentes
SECUNDARIOS de las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura

Disforia Auto desprecio


Coeficiente de confiabilidad 0.91 0.85
D.S. obtenido 3.774 2.981
Error de Medida al 68% 1.32 1.19
Error de Medida al 95% 1.74 1.41

3.4.2. VALIDEZ

La validez de un instrumento está destinada a demostrar cuán exitoso y eficiente es


un instrumento en la medición de un constructo que está diseñado a evaluar. No
existe un modo absoluto de conocer si un instrumento mide completamente un
constructo, dado que el constructo no puede ser perfectamente medido por cualquier
medio (Ugarriza, 2003). Sin embargo, uno desea demostrar que existe un número
suficiente de estudios que utilizando diversas metodologías presentan la evidencia
con que el instrumento mide de manera adecuada el constructo para el que fue
diseñado. En tal sentido, la validación, es el proceso de recopilación y valoración de
la evidencia de validez (Hernández y otros, 2000: 184)

Dado que el CDI, nos proporciona información sobre la presencia o no de los


síntomas depresivos en niños y adolescentes; el test será válido si la información
que nos brinda, permite conocer la presencia de los síntomas depresivos a través de
las dos dimensiones que evalúa.

____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
32

A. Validez de contenido

Para precisar la validez de contenido, del CDI, recurrimos a la técnica del criterio de
Jueces. Esta técnica consistió en proporcionar el inventario a la opinión de jueces:
05 Psicólogos experimentados con más de 10 años en trabajo con niños y
adolescentes; adjuntándoles las definiciones de cada una de las dimensiones y los
reactivos del CDI, además de solicitarles las sugerencias acerca de la reducción de
los 5 factores de la prueba inicial en las dos dimensiones que proponemos;
hallándose una aprobación unánime en los 27 ítems; y con relación a las reducción
de los factores de la prueba original; 4 de ellos aprobaron por la dinámica y facilidad
para el diagnóstico de los síntomas depresivos. Estos ítems posteriormente fueron
sometidos al procesamiento estadístico para demostrar la validez de construcción.

B. Validez de Constructo:
Este método consiste en demostrar que el test elaborado confirma los supuestos
teóricos, para ello desarrolla modelos experimentales, que le permita obtener la
validez interna y externa. (Nunally, 1991)

La estructura factorial de los 27 elementos de las dos dimensiones: Estado de ánimo


disfórico e ideas de auto desprecio, fueron examinados a través del análisis de ítem
test, en una muestra de 10,200 niños y adolescentes de las ciudades de Trujillo
(3373), Chiclayo (3272) y Piura (3555), se han correlacionado cada uno de los ítems
que conforman cada factor con el total de los ítems de cada área, en las tres
ciudades de acuerdo a las edades.
Se utilizó el índice de validez en términos de consistencia interna, a partir del
coeficiente de correlación producto-momento de Pearson, cumpliéndose con el
criterio r> 0.31, para que sean aceptados o válidos cada uno de los ítems.

Para precisar con exactitud la correlación entre el ítem y el total de la prueba se


utilizó el corrector de Mc Nemar (r Mc N) r > 0.35. Datos que se aprecian en los
cuadros 11, 12, 13, 14, 15, 16.

En cada uno de los cuadros se aprecia que los ítems se correlacionan de manera
significativa, con los puntajes totales de los demás ítems del inventario (p<0.001), lo
cuál indica que todos los ítems del CDI contribuyen al diagnóstico de los síntomas
depresivos y son pertinentes al mismo

Tabla Nº 11

____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
33

Correlación de la dimensión de ESTADO DE ÁNIMO DISFÓRICO para Trujillo

NIVEL PRIMARIO NIVEL SECUNDARIO


items R P items r p
1 0.661 0.000 1 0.621 0.000
2 0.485 0.000 2 0.384 0.000
3 0.620 0.000 3 0.527 0.000
4 0.456 0.000 4 0.501 0.000
6 0.449 0.000 6 0.435 0.000
10 0.602 0.000 10 0.645 0.000
11 0.596 0.000 11 0.542 0.000
12 0.609 0.000 12 0.371 0.000
16 0.594 0.000 16 0.622 0.000
17 0.602 0.000 17 0.602 0.000
18 0.569 0.000 18 0.579 0.000
19 0.674 0.000 19 0.667 0.000
20 0.682 0.000 20 0.719 0.000
21 0.569 0.000 21 0.615 0.000
22 0.591 0.000 22 0.625 0.000
26 0.649 0.000 26 0.526 0.000
27 0.632 0.000 27 0.548 0.000
*** p<0.001 *** p<0.001

Tabla N° 12

Correlación de la dimensión de IDEAS DE AUTO DESPRECIO para Trujillo

NIVEL PRIMARIO NIVEL SECUNDARIO


items R P items r p
5 0.542 0.000 5 0.549 0.000
7 0.578 0.000 7 0.669 0.000
8 0.583 0.000 8 0.528 0.000
9 0.599 0.000 9 0.619 0.000
13 0.512 0.000 13 0.585 0.000
14 0.562 0.000 14 0.669 0.000
15 0.577 0.000 15 0.519 0.000
23 0.587 0.000 23 0.609 0.000
24 0.545 0.000 24 0.709 0.000
25 0.539 0.000 25 0.629 0.000
*** p<0.001 *** p<0.001

Tabla N° 13

Correlación de la dimensión de ESTADO DE ÁNIMO DISFÓRICO para Chiclayo

NIVEL PRIMARIO NIVEL SECUNDARIO


____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
34

items R P items r p
1 0.597 0.000 1 0.655 0.000
2 0.529 0.000 2 0.575 0.000
3 0.536 0.000 3 0.476 0.000
4 0.421 0.000 4 0.485 0.000
6 0.454 0.000 6 0.437 0.000
10 0.623 0.000 10 0.578 0.000
11 0.581 0.000 11 0.547 0.000
12 0.384 0.000 12 0.456 0.000
16 0.559 0.000 16 0.528 0.000
17 0.476 0.000 17 0.409 0.000
18 0.581 0.000 18 0.506 0.000
19 0.361 0.000 19 0.374 0.000
20 0.635 0.000 20 0.577 0.000
21 0.492 0.000 21 0.467 0.000
22 0.486 0.000 22 0.557 0.000
26 0.562 0.000 26 0.539 0.000
27 0.488 0.000 27 0.497 0.000
*** p<0.001 *** p<0.001

Tabla N° 14

Correlación de la dimensión de IDEAS DE AUTO DESPRECIO para Chiclayo

NIVEL PRIMARIO NIVEL SECUNDARIO


items r P items r p
5 0.418 0.000 5 0.426 0.000
7 0.569 0.000 7 0.587 0.000
8 0.538 0.000 8 0.449 0.000
9 0.604 0.000 9 0.543 0.000
13 0.487 0.000 13 0.533 0.000
14 0.627 0.000 14 0.629 0.000
15 0.569 0.000 15 0.607 0.000
23 0.618 0.000 23 0.598 0.000
24 0.626 0.000 24 0.657 0.000
25 0.609 0.000 25 0.648 0.000
*** p<0.001 *** p<0.001

Tabla N° 15

Correlación de la dimensión de ESTADO DE ÁNIMO DISFÓRICO para Piura

NIVEL PRIMARIO NIVEL SECUNDARIO


items r P items r p
____________________________________________________________________________
ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
35

1 0.479 0.000 1 0.484 0.000


2 0.558 0.000 2 0.458 0.000
3 0.634 0.000 3 0.548 0.000
4 0.578 0.000 4 0.449 0.000
6 0.536 0.000 6 0.497 0.000
10 0.627 0.000 10 0.577 0.000
11 0.539 0.000 11 0.496 0.000
12 0.556 0.000 12 0.486 0.000
16 0.539 0.000 16 0.507 0.000
17 0.549 0.000 17 0.496 0.000
18 0.622 0.000 18 0.514 0.000
19 0.544 0.000 19 0.598 0.000
20 0.605 0.000 20 0.414 0.000
21 0.438 0.000 21 0.584 0.000
22 0.639 0.000 22 0.436 0.000
26 0.639 0.000 26 0.618 0.000
27 0.587 0.000 27 0.573
*** p<0.001 *** p<0.001

Tabla N° 16

Correlación de la dimensión de IDEAS DE AUTO DESPRECIO para Piura

NIVEL PRIMARIO NIVEL SECUNDARIO


items r P items r p
5 0.517 0.000 5 0.478 0.000
7 0.592 0.000 7 0.54 0.000
8 0.644 0.000 8 0.654 0.000
9 0.584 0.000 9 0.558 0.000
13 0.572 0.000 13 0.549 0.000
14 0.648 0.000 14 0.534 0.000
15 0.601 0.000 15 0.577 0.000
23 0.619 0.000 23 0.603 0.000
24 0.577 0.000 24 0.555 0.000
25 0.528 0.000 25 0.532 0.000
*** p<0.001 *** p<0.001

4.2. NORMALIZACIÓN DEL INVENTARIO

Los sistemas de medida dan lugar a varias modalidades de normas, baremos o


escalas. La escala o norma percentilar constituye un recurso muy difundido y que
goza de mucha popularidad, para la transformación de los puntajes originales
(Morales, 1993). Una distribución de percentiles queda dividida en 99 puntos, entre
las cuales se encuentran 100 segmentos cada uno contiene un uno por ciento de los
casos. La escala percentilar señala la posición de un individuo respecto a su grupo y
es válido solamente para el grupo a merced al cual fue elaborada.
Las normas del CDI se han elaborado en base al nivel educativo; para el nivel
primario, se encuestó a 4,806 de los cuales son 2,538 niños y 2,268 niñas; para el
nivel secundario se contó con 5,394 adolescentes siendo 2,811 varones y 2,531
mujeres. La edad de los grupos normativos oscila ente los 8 a 16 años.

BAREMO N° 1

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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
36

NORMAS EN PERCENTILES DEL CDI, EN NIÑOS Y NIÑAS DEL NIVEL PRIMARIO,


PARA LAS CIUDADES DE TRUJILLO, CHICLAYO Y PIURA
(E. Arévalo Luna – 2008)

Estado de ánimo Disfórico Ideas de Auto desprecio Escala total


PD PC PD PC PD PC
26 a Mas 99 40 a Más 99
25 98 39 95
24 97 37-38 90
23 95 36-37 85
22 94 34-35 80
21 92 32-33 75
20 89 30-31 70
19 86 19 99 28-29 68
18 83 18 97 26-27 63
17 80 17 93 24-25 60
16 76 16 90 23 58
15 72 15 85 22 55
14 68 14 80 20-21 50
13 63 13 75 19 45
12 60 12 70 18 40
11 55 11 65 17 35
10 50 10 60 16 30
9 45 9 55 15 28
8 40 8 50 13-14 25
7 35 7 45 12 20
6 30 6 40 11 18
5 25 5 35 10 15
4 20 4 30 8-9 10
3 15 3 20 7 8
2 10 2 10 6 5
1 5 1 5 5 3
0 1 0 1 4 1

9,658 6.794 19.532 X


3.887 2,811 5.986 DS
4,806 N

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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
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BAREMO N° 2

NORMAS EN PERCENTILES DEL CDI, EN ADOLESCENTES DEL NIVEL SECUNDARIO,


PARA LAS CIUDADES DE TRUJILLO, CHICLAYO Y PIURA
(E. Arévalo Luna – 2008)

Estado de ánimo Disfórico Ideas de Auto desprecio Escala total


PD PC PD PC PD PC
23 a Más 99 35 a más 99
22 97 33-34 96
21 93 31-32 93
20 88 29-30 90
19 85 28 88
18 80 17 a más 99 27 85
17 75 16 98 26 80
16 73 15 95 24-25 75
15 68 14 90 23 70
14 63 13 85 21-22 65
13 60 12 80 19-20 60
12 58 11 75 18 50
10 55 10 70 17 45
9 53 9 65 16 40
8 50 8 60 15 35
7 45 7 55 14 30
6 35 6 50 12-13 25
5 30 5 40 10-11 20
4 20 4 30 9 15
3 10 3 20 8 10
2 5 2 10 7 5
1 1 1 1 6 3
5 a menos 1
8.018 5.842 17.439 X
2.962 2.041 4.768 DS
5,394 N

V. RESUMEN Y CONCLUSIONES

5.1. RESUMEN
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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
38

El presente estudio se encuadra dentro del campo de la psicometría que tuvo como
objetivo adaptar y estandarizar para las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura, y
proponerlo como un modelo de intervención preventivo altamente válido y confiable,
para el diagnóstico de los síntomas depresivos en niños y adolescentes, y a partir de
ello diseñar estrategias de intervención preventiva, y, en el peor de los casos,
programas de rehabilitación.

Se realizó la adaptación y estandarización del inventario de depresión infantil (CDI),


el cuál es de utilidad práctica para el diagnóstico de los síntomas depresivos en
niños y adolescente, el mismo que ha sido adaptado y modificado de las 5 áreas
originales que presentaba (afecto, problemas interpersonales, ineficacia, anhedonia
y autoestima), reduciéndose a las dos dimensiones esenciales: Estado de ánimo
disfórico (melancólico) e Ideas de Autodesprecio , basándonos en el modelo de
Weimberg (1973), debido a su aplicabilidad y dinámica para diagnosticar estos
síntomas depresivos principales, entendiéndose que los síntomas secundarios, se
hallan implícitos en los primeros.

Como producto de la investigación, se han elaborado los baremos de interpretación


de puntajes para niños del nivel primario y para los adolescentes secundarios, tanto
para varones como para mujeres, ofreciendo normas en percentiles, con mediana de
50.

La muestra total incluyó a 10,200, escolares, de los cuales 4,806, son del nivel
primario y 5,394 pertenecen al nivel secundario, cuyas edades oscilan entre los 8 a
16 años, de ambos sexos; procedentes de colegios estatales y particulares de las
ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura cuyas edades fluctúan entre 12 a 18 años.

Así mismo, se han realizado estudios técnicos de Confiabilidad y Validez del


instrumento, con respecto a la muestra de normalización, y los resultados en general
son satisfactorios.

En relación a la confiabilidad se llevó a cabo estudios de correlación utilizando el


método de la división en dos mitades o Split-Half, corregido con la fórmula de
Spearman Brown, para probar la fiabilidad, hallando datos que nos señalan de su
buena consistencia. Así mismo sobre la estabilidad de puntajes, los resultados
también fueron adecuados en los factores que medían la conducta social.

Para demostrar que el test es válido a los propósitos de su elaboración, es decir


conocer los síntomas esenciales de la depresión en niños y a adolescentes, se
llevaron a cabo estudios de validez de contenido los mismos que resultaron
significativos. Del mismo modo, se validó la prueba a través del método de
constructo, y fueron examinados a través del análisis de ítem test, en las muestras
según el lugar de origen: Trujillo, Chiclayo y Piura, cuyos datos ofrecen índices
altamente significativos en términos de consistencia interna

Así, el CDI, resulta ser un buen instrumento diagnóstico y pronóstico de la conducta


depresiva en niños y adolescentes para las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura, y a
partir de ello, se pueden desarrollar programas de prevención e intervención
psicoterapeuta.

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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
39

Con esta investigación que es de carácter aplicativo y tecnológico, se aporta al


campo de la psicometría, al ofrecer a la comunidad psicológica que labora en las
área educacional, clínica y social comunitaria, con un instrumento adaptado a
nuestra realidad, para ser utilizado en el campo diagnóstico, la orientación, asesoría
e investigación en niños y adolescentes.

5.2. CONCLUSIONES

1. El inventario de conducta depresiva CDI, se ha constituido en un instrumento


altamente diagnóstico de los síntomas depresivos de los escolares del nivel
primario y secundario para las ciudades de Trujillo, Chiclayo y Piura.
2. Se ha realizado la adaptación y estandarización en la realidad de la región norte
del país, con la finalidad de proponerlo como un modelo de intervención
preventiva a nivel secundario (evaluación y diagnóstico), para detectar los
síntomas depresivos en niños y adolescentes
3. Las normas para la interpretación de los puntajes están dadas en percentiles,
con una tabla de valoración diagnóstica.
4. Los estudios de confiabilidad otorgan al instrumento una condición de prueba
consistente.
5. El error de medida es baja, lo que garantiza su buena estabilidad.
6. Resulta el CDI ser una prueba predictiva y pronosticadora al mediano y largo
plazo, del comportamiento social
7. Los índices de correlación que se han obtenido, como evidencias de la validez, le
otorgan al test, la garantía de medir aquello que se propone medir.
8. Los síntomas depresivos en los escolares del nivel primario, son diferentes de
los adolescentes secundarios, de allí que en nuestro estudio, haya sido necesario
diseñar baremos por separado, para los dos grupos.
9. El CDI es de utilidad práctica al psicólogo sea del área clínico, educativo o social,
así como para los tutores y orientadores, sirviéndole como una buena
herramienta en el área de diagnóstico.
10. Sobre la base de los resultados del CDI, se pueden diseñar programas
preventivos y de intervención psicoterapéutica, para evitar y tratar los síntomas
depresivos.

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INVENTARIO C.D.I.
(ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN: EDMUNDO ARÉVALO LUNA - 2008)

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ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DEL CDI. EDMUNDO ARÉVALO LUNA
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NOMBRES Y APELLIDOS…………………………………………….…… EDAD:……….


FECHA DE HOY………………… … COLEGIO:…...………………………………………
GRADO……… /SECCION…………………….VIVES CON: Papá ( ) Mamá ( )
Hermanos ( ) Abuelos ( ) Otros ( ) Especifica………………………………………

INSTRUCCIONES: Este es un cuestionario que tiene oraciones que están en grupos de


tres. Escoge, de cada grupo, una oración, la que mejor diga como te has portado, como te
has sentido o que has sentido en las ÚLTIMAS DOS SEMANAS, luego coloca una marca
como una “X “en los espacios que correspondan. No hay respuesta correcta ni falsa, solo
trata de contestar con la mayor sinceridad, lo que es cierto para ti. Aquí tienes unos
ejemplos:

1 2
A. Siempre leo libros A. Me divierten los recreos x
B. Algunas veces leo libros X B. A veces me divierten los recreos

C. Nunca leo libros C. Me aburren los recreos

Nº ítems Nº Ítems

A. Rara vez me siento triste A. Las cosas me vana salir bien


1 B. Muchas veces me siento triste 2 B. No estoy seguro si las cosas
C. Me siento triste todo el tiempo me van a salir bien
C. Me siento triste todo el tiempo

A. Hago la mayoría de las cosas A. Muchas cosas me divierten


3 bien 4 B. Me divierten algunas cosas
B. Hago muchas cosas mal C. Nada me divierte
C. Todo lo hago mal
A. Rara vez pienso que me van a
A. Raras veces soy malo pasar cosas malas
5 B. Soy malo muchas veces 6 B. Me preocupa que puedan
C. Soy malo todo el tiempo Pasarme cosas malas
C. Estoy seguro que me pasarán
Cosas malas
A. Generalmente no tengo la culpa
A. Me gusto a mi mismo de las cosas malas
7 B. No me gusto a mi mismo 8 B. Tengo la culpa de muchas cosas
C. Me odio a mi mismo malas
C. Tengo la culpa de todas las cosas
Malas
A. Nunca he pensado en matarme A. Rara vez tengo ganas de llorar
B. A veces pienso en matarme B. Muchos días me dan ganas de
9 Pero No lo haría 10 llorar
C. Quiero matarme C. Siento ganas de llorar todos los
Días
A. Rara vez me molesta algo A. Me gusta estar con otras
B. Las cosas me molestan muchas personas
11 veces 12 B. Muchas veces no me gusta estar
C. Las cosas me molestan todo con otras personas
el tiempo C. Yo no quiero estar con otras
Personas
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A. Me decido fácilmente por algo, A. Me veo bien


cuando quiero B. Hay algunas cosas malas en
13 B. Es difícil para mi decidirme 14 mi apariencia
por algo C. Me veo horrible
C. No puedo decidirme por algo
A. Hacer las tareas del colegio A. Duermo muy bien
no es problema B. Varias noches tengo problemas
15 B. Muchas veces me cuesta 16 para dormir
esfuerzo hacer las tareas del colegio C. Todas las noches tengo
C. Todo el tiempo me cuesta mucho Problemas para dormir
esfuerzo hacer tareas del colegio
A. Rara vez me siento cansado A. Como muy bien
B. Muchos días me siento cansado B. Varios días no tengo ganas de
17 C. Todo el tiempo me siento 18 comer
Cansado C. La mayoría de los días no tengo
Ganas de comer
A. No me preocupan dolores ni
enfermedades A. No me siento solo
19 B. Muchas veces me preocupan 20 B. Muchas veces siento solo
dolores y enfermedades C. Todo el tiempo me siento solo
C. Todo el tiempo me preocupan
Dolores y enfermedades
A. Siempre me divierto en el colegio A. Tengo muchos amigos
B. Solo de vez en cuando me B. Tengo muchos amigos, pero
21 divierto en el colegio 22 Quisiera tener más
C. Nunca me divierto en el colegio C. No tengo amigos
A. Mi rendimiento en el colegio es A. Soy tan bueno como otros
bueno alumnos
23 B. Mi rendimiento en el colegio no 24 B. Puedo ser tan bueno como otros
es tan bueno como antes Alumno, si yo quisiera
C. Mi rendimiento en el colegio es C. Nunca podré ser tan bueno como
Malo Otros alumnos
A. Estoy seguro que hay personas A. Generalmente hago caso en lo
que me quieren que me dicen
25 B. No estoy seguro si alguien me 26 B. Muchas veces no hago caso en
quiere Lo que me dicen
C. Nadie me quiere realmente C. Nunca hago caso en lo que me
Dicen
A. Me llevo bien con los demás AREAS PD Pc DIAGNÓSTICO
B. Muchas veces me peleo con los DISFORIA
27 demás AUTODES
C. Todo el tiempo me peleo con los TOTAL
Demás

Evaluador responsable:…………………………………………..

Firma:……………………..

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