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Paola Sarah Sánchez Serrano

Art After Philosophy


Este libro hace referencia a una separación entre el arte y la estética, tomando como
referencia el arte formalista, (promotor de esta idea) afirmando que el arte es
análogo a una proposición analítica, y de que es la existencia del arte como una
tautología lo que le permite al arte seguir siendo “distanciado” de las suposiciones
filosóficas.

Antes que nada, debemos de separar la estética del arte, ya que hace referencia a
opiniones sobre como visualización el mundo en una primera impresión. Yendo
hacia el pasado podemos apreciar uno de los puntales de la función del arte, misma
que se describe como un valor decorativo. Por lo tanto, al llegar a las ramas de la
filosofía, cualquier cosa considerada como bella, hacía mención inmediata al arte.
Surgiendo el pensamiento de la relación arte-estética.

Llegando a la representación de objetos, han sido aplicadas diversas


consideraciones estéticas, como a cualquier objeto del mundo. Además de que se
pueden llegar a establecer diversas relaciones no solo con el arte, sino también con
la arquitectura, aunque aquí entra la función del diseño en ambos casos. Se han
dado casos de que una obra arquitectónica independiente del arte se considera
como obras de arte.

Como nota puntual podemos de decir que las consideraciones de la estética no ven
directamente la función o razón de ser que tiene el objeto. A menos que su razón
de ser sea meramente estética. Un ejemplo claro de la estética es un objeto de
decoración, su función es la de embellecer el entorno, aquí podrían entrar la pintura
y escultura (representaciones del arte formalista) entrando en un pequeño conflicto,
ya que en si no pertenecen al arte en sí, sino que son aplicaciones de la estética y
su condición como arte es mínima.

Aunque existe una pequeña contradicción, en la “tabula rasa” filosófica del arte,
como decía Donald Judd, “si alguien lo denomina como arte, es arte”. Tomando esto
en consideración, la actividad de la pintura y escultura formalistas puede otorgársele
una “condición de arte”, pero sólo en virtud de su presentación bajo las condiciones
de su idea de arte. Llevando a un análisis más contemporáneo de nuestro arte,
donde vemos reflejado el poco interés de parte de los artistas hacia su obra.
Paola Sarah Sánchez Serrano

Esto nos lleva a descubrir que existe una relación entre el arte y la crítica formalista,
llevando a caer en el arte tradicionalista, enfocado a las virtudes físicas que existen
en los objetos, sin mostrar una función tangible del arte. Se abstiene a decidir si son
obras de arte, ya que solo lo comparan con arte clásico y antiguo, llegando a ser
considerado un arte tonto.
Los artistas y los críticos formalistas no cuestionan la naturaleza del arte, esto se ha
ido perdiendo por parte de los artistas que simplemente aceptan su obra sin
cuestionar nada, pero, la función del arte es su cuestionamiento según Marcel
Duchamp, llegando a cambiar su enfoque, pasando de la forma del lenguaje hacia
un planteamiento sobre lo que se estaba diciendo. Lo cual quiere decir que cambió
la naturaleza del arte, pasó de un cuestionamiento morfológico a un
cuestionamiento de función, naciendo el arte conceptual.
A partir de ahí, cada artista puede cuestionar la naturaleza de obra desde el punto
conceptual, dejando de lado al arte tradicional, podemos entrar de lleno en los
aportes de Duchamp y algunas donde se diferencia el arte de lo estético, llegando
al punto del cubismo es la idea del mismo en el ámbito del arte, no las cualidades
visuales vistas en una pintura específica, o la particularización de ciertos colores o
formas.
El arte “vive” a través de la influencia que ejerce sobre otro arte, no por existir como
el “residuo físico” de las ideas de un artista, es la trasferencia de técnicas o ciertos
elementos que aplican los artistas vivos a sus obras para traer a la vida a los artistas
del pasado.
Las obras de arte son propuestas analíticas. Esto es, si son vistas dentro de su
contexto no proporcionan información alguna sobre cualquier hecho. Una obra de
arte es una tautología, en el sentido de que es una presentación de la intención del
artista, esto es, el artista nos está diciendo que una obra de arte en particular “es”
arte, lo que quiere decir que es una “definición” del arte.
Lo que el arte tiene en común con la lógica y las matemáticas es el hecho de que
se trata de una tautología; esto es, la “idea de las obras y el arte son lo mismo y
pueden apreciarse como arte sin tener que salirse del contexto del arte para su
verificación.
La irrealidad del arte “realista” se debe a su enmarcación como propuesta artística
bajo condiciones sintéticas: uno siempre está tentado a “verificar” la propuesta de
manera empírica. El estado sintético del realismo no nos lleva a un giro circular, de
vuelta a un diálogo con el marco más amplio de interrogantes sobre la naturaleza
del “arte”.
El expresionismo puro, siguiendo los términos de Ayer, podría considerarse como
tal: “Un enunciado que consistía de símbolos demostrativos no podría expresar una
proposición genuina. Sería una simple eyaculación, y de ninguna manera
Paola Sarah Sánchez Serrano

caracteriza a aquello a lo que supuestamente se referiría.” Las obras expresionistas


son precisamente estas “eyaculaciones”, presentadas en el lenguaje morfológico
del arte tradicional.
Las formas de arte que pueden considerarse propuestas sintéticas son verificables
por el mundo, esto es, para entender estas propuestas uno debe abandonar el
marco tautológico del arte y considerar información “exterior”. Deduciendo entonces
que el arte no va enfocado a representaciones visuales, sino a las cualidades
internas que posee.
La noción de “uso” es irrelevante al arte y a su “lenguaje”. Recientemente, la forma
de la caja o del cubo ha sido usada muchísimo dentro del contexto del arte, ya que
se relaciona directamente con las diferencias en las intenciones de los artistas.
El concepto de arte debe considerarse en su totalidad. Considerar las partes del
concepto es invariablemente considerar aspectos que son irrelevantes a su
condición de arte: es como si estuviéramos leyendo las “partes” de una definición.
No obstante, las distintas cualidades relacionables a una “condición de arte”,
poseídas por la poesía, por la novela, el cine, el teatro, y varias formas de la música,
etc., es aquel aspecto en ellas más dependientes de la función del arte como lo
planteamos aquí.
Por lo tanto, aquí es donde descansa la viabilidad del arte. Dejando de lado los
supuestos filosóficos, el arte no existe por su función como decoración u
ornamentación, sino que va mas allá de eso, el arte busca la representación interna
del artista, cuestiona su propia naturaleza, tiende a parecerse a las matemáticas y
la lógica, pero en realidad el arte no tiene uso, El arte efectivamente existe por su
propio bien y beneficio.
Concluyendo asi que el arte en esta era puede llegar a ser aquello que sacia las
necesidades espirituales del hombre, trata las cosas más allá de la física,
definiéndose asi mismo como que el arte es la definición del arte.