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Paradigma Pedagógico Ignaciano Como bien sabes, en Misión País Colombia planeamos, ejecutamos y evaluamos todo

Paradigma Pedagógico Ignaciano

Como bien sabes, en Misión País Colombia planeamos, ejecutamos y evaluamos todo lo que hacemos desde la Espiritualidad Ignaciana. Aquí se incluyen las formaciones y las planeaciones que realizamos junto a los misioneros; los proyectos que desarrollamos en cada una de las zonas; los talleres que compartimos junto a los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos de las comunidades; las experiencias espirituales que vivimos durante la Misón, en la mañana y en la noche; y tantos ejes más que tú mismo sabrás descubrir.

La espiritualidad ignaciana tiene su fuente en los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola. De ella se desprende el Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI), el cual nos invita a asumir un modo particular de aprender, enseñar y proceder. Un paradigma, en pocas palabras, es una forma de entender la realidad, de mirar el mundo que nos rodea, de darle sentido a nuestra vida y a lo que hacemos con ella. No es un método rígido ni una receta de cocina que debemos seguir paso a paso. Es mucho más amplio y enriquecedor: es un modo particular de pensar, sentir y actuar.

Todos los seres humanos estamos inmersos en paradigmas, pues todos tenemos unos “lentes” desde donde vivimos el mundo. Ignacio también tenía el suyo. Para él, el mundo es obra de Dios y regalo para el ser humano. Pero una obra que sigue siendo atendida, porque “Dios está presente y activo en el mundo”, dice Ignacio. Él no se desentiende de su creación: la cuida, la protege, la remedia. Y por eso, también nosotros estamos invitados a colaborar en esa obra. La espiritualidad ignaciana es, por tanto, una espiritualidad de la transformación.

A continuación compartimos contigo los cinco ejes fundamentales del PPI. Esperamos te sirvan de guía en el desarrollo de tus Planeaciones y de tu Misión. Si no lo comprendes todo con la primera leída, no te preocupes. La experiencia y el apoyo del resto de coordinadores te ayudarán a entenderlo mejor.

Contexto Más que una actividad concreta para comenzar una actividad o romper el hielo, el contexto hace referencia a conocer el entorno físico y humanoen el que te desenvolverás. Implica ser consciente de las posibilidades y los límites que el

escenario pone a tu alcance para planear y ejecutar talleres pertinentes y significativos. Cuando entramos

escenario pone a tu alcance para planear y ejecutar talleres pertinentes y significativos.

Cuando entramos en contexto pensamos en una variedad de factores:

condiciones físicas del espacio, hora en que trabajaremos, población que participará, lenguaje que debemos usar, historia del lugar, materiales que necesitamos, empatía entre los asistentes, entre tantos más. El éxito de una buena actividad, en parte, depende de realizar un buen contexto previo.

Ahora bien, al comienzo de los talleres también es importante que los participantes y los facilitadores entren en contexto. Para ello, es importante que todos se conozcan entre sí y reconozcan con claridad los objetivos del espacio. Si todos estamos en la misma sintonía es más fácil trabajar juntos.

Experiencia Una de las mayores fortalezas de la pedagogía ignaciana está en el valor que otorga a la experiencia. Al contrario de la educación tradicional o de la academia, que parten siempre de la razón y por lo general no la trascienden, la pedagogía ignaciana cree que la semilla más valiosa para alcanzar un aprendizaje significativo a la que todos tenemos accesoestá en las vivencias personales. Estas vivencias, si lo piensas bien, se conforman en gran parte de las experiencias que vivimos a través de nuestros sentidos. Un excelente ejemplo de ello es Misión. Vivir una Misión, como ya lo sabes, es una experiencia transformadora.

En ella conocemos una Colombia diferente, convivimos con nuevas personas y paisajes, probamos sabores distintos, pensamos, amamos, sentimos, descubrimos, soñamos. Nuestros sentidos llegan al máximo, es un contraste único.

Porque muy diferente resulta saber sobre la desigualdad de nuestro país, en libros, cifras y noticieros, a conocer y vivir en los territorios donde se viven tales realidades. Igualmente, es muy diferente escuchar una conferencia magistral sobre el trabajo en equipo a vivir una experiencia en donde la cooperación sea fundamental. Es distinto, porque lo que aquí se compromete son los afectos. Nadie entrega su vida por una idea o una teoría, pero sí por algo que atrapa el corazón.

Así, la pedagogía ignaciana nos invita a que nuestros talleres partan de la experiencia y

Así, la pedagogía ignaciana nos invita a que nuestros talleres partan de la experiencia y de los sentidos. En esta fase, entonces, es fundamental que las personas vivan actividades que apelen su afectividad y su corporalidad. Las artes, la memoria, la escritura, los sueños, los juegos y el deporte son algunas de las posibilidades para estimular la imaginación y los sentimientos de los participantes.

Reflexión Poco valor tendría la pedagogía ignaciana si no trascendiera la experiencia. Si las actividades sólo se quedan en juegos o en dinámicas, sin una reflexión de fondo, se pierde su poder transformador. Por ello, a partir de la experiencia que el grupo recién vivió, es preciso crear un espacio de reflexión en donde los participantes puedan darle sentido a lo que acabó de suceder. Es fundamental que los principales protagonistas del taller, los participantes, sean quienes construyan la reflexión. La función del facilitador, en lugar de construir la reflexión por el grupo, consiste en provocar la participación de los asistentes a partir de las preguntas indicadas.

Recuerda que una experiencia que no se reflexiona es una experiencia que no se vive. Puedes haber hecho la octava maravilla del mundo en forma de dinámica, pero si eso no se reflexiona, si no se vuelve sobre ello, si no se le otorga un sentido, la actividad se habrá perdido. Habrá quedado en algo “lindo” o “divertido” para los participantes, pero sin haber sido conscientes de su poder transformador.

Acción Quizá la mayor crítica que reciben las palabras, los discursos y las reflexiones en la política, en la academia y en tantos medios máses que sólo se quedan en palabras, discursos y reflexiones. No se transforman en acciones, en hechos, en obras. Por ello, quien escucha siente siempre un amplio margen de incoherencia, un vacío, una frustración.

Por su parte, la espiritualidad ignaciana reconoce la importancia que tienen las acciones. He ahí su poder transformador. De hecho, Ignacio dice: “el amor ha de ponerse más en obras que en palabras”. Por ello, es indispensable que los

procesos de experiencia y reflexión desemboquen en acciones consecuentes. Es aquí donde el cambio resulta

procesos de experiencia y reflexión desemboquen en acciones consecuentes. Es aquí donde el cambio resulta posible.

En síntesis, decimos que la experiencia que se reflexiona debe conducir a la acción. En el marco de nuestros talleres, cabe anotarlo, estas acciones pueden parecer insignificantes en un primer momento. En muchos casos, comienzan por ser pequeñas transformaciones internas, semillas, que a la larga cambian las palabras, las acciones y los pensamientos de las personas. Para entenderlo mejor, piensa en tu propia vida. Recuerda cómo poco a poco has ido cambiando a lo largo de los años, después de un sinfín de experiencias y reflexiones, hasta llegar al presente. Verás que las acciones y los cambios no se dan de un instante para otro, de forma inmediata. Por el contrario, comienzan desde lo pequeño y van creciendo en el día a día, si se les alimenta. Todos los grandes árboles fueron primero semillas.

Por otra parte, las acciones no necesariamente deben desarrollarse dentro del marco de la actividad. En muchas ocasiones, el taller puede ser una preparación previa para desarrollar una acción a futuro. El mejor ejemplo de ello son las formaciones en las que participan los misioneros, en donde viven Experiencias y comparten Reflexiones que los preparan para la Misión.

Evaluación Al igual que el Contexto, la Evaluación es mucho más que un paso o una tarea que se realiza al final del taller. Se lleva a cabo a lo largo de toda la actividad, desde el comienzo hasta el final. En ella, quien facilita la actividad evalúa constantemente, sobre la marcha, la correspondencia entre la teoría y la práctica, el diseño de la actividad y su desarrollo. Esto involucra objetivos, materiales, tiempos, metodologías, fases.

Desde luego, una parte fundamental de la Evaluación consiste en saber leer al grupo que está participando del espacio. En ello, las fases de Contexto y Evaluación se encuentran muy cercanas.

Por ejemplo, algunas de las preguntas que el facilitador podría hacerse durante la actividad son las siguientes:

¿Las actividades que se están llevando a cabo cumplen con el objetivo propuesto? ¿Qué hacer

¿Las actividades que se están llevando a cabo cumplen con el objetivo propuesto? ¿Qué hacer cuando el grupo se muestra poco dispuesto y emocionado? ¿Qué hacer cuando nadie participa de la reflexión y el silencio se extiende? ¿Cómo actuar cuando el tiempo del taller, por razones externas, se reduce a la mitad? ¿Qué parte de la experiencia retomar para reflexionar? ¿Qué comentario rescatar y profundizar? ¿Qué podría introducirse a la propuesta inicial para sacar mayor provecho del taller?

Lo mismo sucede cuando se presentan imprevistos durante el desarrollo de la actividad. Rápidamente, el facilitador debe saber evaluar y tomar la mejor decisión. En síntesis, gran parte del proceso de Evaluación es también un proceso de adaptación.

Conclusión

Hasta aquí hemos visto cómo el Paradigma Pedagógico Ignaciano no es una simple receta compuesta de 5 pasos consecutivos. En sentido más amplio, el Paradigma Pedagógico Ignaciano está compuesto de cinco fases inter-relacionadas. Dos de ellas son transversales a todo el proceso Contexto y Evaluacióny las otras tres Experiencia, Reflexión y Accióninteractúan y se retroalimentan dinámicamente. Las siguientes dos gráficas condensan un poco lo que hemos expuesto hasta el momento. Al interpretarlas, te proponemos responder a las siguientes preguntas para afianzar tus conocimientos sobre el PPI.

¿En qué consiste cada fase del PPI y como se relacionan entre sí? ¿Las gráficas son acertadas? ¿Haría falta algún cambio? ¿Me siento en capacidad de formular talleres y actividades bajo tal paradigma?

Si te interesa profundizar más en los fundamentos y las metodologías de la Pedagogía Ignaciana,
Si te interesa profundizar más en los fundamentos y las metodologías de la Pedagogía Ignaciana,
Si te interesa profundizar más en los fundamentos y las metodologías de la Pedagogía Ignaciana,

Si te interesa profundizar más en los fundamentos y las metodologías de la Pedagogía Ignaciana, te invitamos a consultar el libro Pedagogía Ignaciana: un planteamiento práctico. Puedes pedírselo a Carlos en la oficina de Misión. Seguro te ayudará a entender mejor lo que venimos trabajando.

Propuestas para explicar el Paradigma Pedagógico Ignaciano

Una de las mayores dificultades que vivimos en Misión País Colombia consiste en enseñarle el paradigma pedagógico ignaciano a los misioneros, de forma tal que lo comprendan y lo apliquen en el diseño y la ejecución de las actividades. En respuesta, compartimos contigo algunas posibles actividades con las que podrías explicarle a tu equipo los lineamientos básicos de la pedagogía ignaciana.

Se le entrega una hoja a cada misionero y se le pide que la divida

Se le entrega una hoja a cada misionero y se le pide que la divida en tres partes iguales. A la primera le pondrá el título de Experiencia, a la segunda el de Reflexión y a la tercera el de Acción. Luego se le pide que piense en una experiencia transformadora que haya vivido en su vida. Cuando la tenga en mente, se le invitará a describirla en la columna que lleva como título Experiencia. Una vez haya terminado, el misionero debe escribir en la columna de Reflexión todos aquellos pensamientos y reflexiones que la experiencia descrita le suscitó. Algunas preguntas generadoras que pueden ayudar al flujo de la escritura son las siguientes:

¿Qué descubrí en aquella experiencia que antes desconocía? ¿Qué aprendí de mí mismo y del entorno que me rodea? ¿Cómo me sentí viviendo aquella experiencia? ¿Me había sentido antes así? ¿Cuáles fueron las mayores enseñanzas de lo sucedido? ¿Qué cambios quise hacer, en mi vida o en el mundo, después de vivir lo vivido?

Para finalizar, se le pide al misionero que en la columna de Acción escriba lo que hizo después de aquellas reflexiones. Los siguientes interrogantes pueden servir de guía:

¿Qué cambios reales hubo? ¿Cómo los pensamientos y los sentimientos se convirtieron en acciones? ¿Qué decisión fue fruto de aquella experiencia? ¿Qué de tu vida actual proviene de entonces?

Una vez los misioneros hayan terminado de escribir, se les puede invitar a compartir lo escrito en pequeños grupos. Ello ayudará a afianzar los vínculos en el equipo. Después, en la plenaria, el coordinador toma el liderazgo de la actividad e invita al grupo a definir cada uno de los conceptos. ¿Por qué se caracterizan la experiencia, la reflexión y la acción?

A partir de los comentarios de los misioneros, el coordinador irá dando forma a la explicación del Paradigma Pedagógico Ignaciano. Debe introducir también los conceptos de Contexto y Evaluación, que no formaron parte del ejercicio desarrollado. Como se expuso líneas arriba, éstos no son pasos a seguir durante la actividad. Por el contrario, son acciones constantes que el facilitador realiza en todo momento.

Con esta corta propuesta, se busca que los participantes comprendan el PPI y reconozcan sus potencialidades desde sus vivencias personales.

2. Detrás de cámaras Otra alternativa para enseñar el PPI sería realizar con los misioneros

2. Detrás de cámaras

Otra alternativa para enseñar el PPI sería realizar con los misioneros un corto taller diseñado por el coordinadoren donde haya espacios de Experiencia, Reflexión y Acción. Después de haberlo desarrollado, el coordinador puede reconstruir la actividad con los misioneros para que ellos mismos descubran las tres fases del taller. Irá intercalando los aportes del grupo con sus propias explicaciones sobre el PPI. Igualmente, introducirá los conceptos de Contexto y Evaluación que por no tener un espacio concreto, parecen invisibles. El valor de esta propuesta está en que los misioneros descubran el detrás de cámaras PPIde la actividad que acaban de vivir. Con ello, partiremos de su Experiencia y de la Reflexión conjunta que ésta suscite, en donde se explique el modelo empleado, para capacitar a los misioneros en la Acción de apropiarse del paradigma y diseñar los talleres que se ejecutarán durante la Misión.