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LA RAZÓN • Lunes. 31 de octubre de 2016

COMUNITAT VALENCIANA
María Jesús ANTÓN - Valencia

-¿Qué supone para usted haber
ganado el Alfons el Magnànim?
-Lo he dicho siempre sin ningún
pudor. Me apetecía mucho presentarme al premio Valencia de
Novela. Y me apetecía mucho
ganarlo por mi relación y vínculo
con esta ciudad. Yo soy hijo, nieto
y bisnieto de valenciano. Nací en
Madrid circunstancialmente.
Pero todos mis vínculos familiares, y los grandes vínculos de mis
padres están en Valencia. Nunca
he vivido aquí, y siempre ha sido
una ciudad añorada. Mi pertenencia es sentimental. He recibido otros premios literarios, pero
desde el punto de vista sentimental para mí es el premio que más
he agradecido y el más importante de todos.
-¿Dentro de qué género encasilla
ría esta novela?
-Aunque el galardón que me han
concedido es valenciano, la novela está escrita en castellano. Por
tanto, yo la encasillaría dentro del
género de la novela narrativa española, sin más.
-Fuensanta Niñirola dice que su
obra es un «No lugar» y un «No
tiempo». ¿Qué quiere decir?
-La novela está situada en una isla
muy pequeñita e imaginaria y en
un tiempo sin concretar. Estaría
ambientada, en todo caso, en un
hipotético fabulario imaginario
siglo XVIII, bajo unas coordenadas políticas históricas que nunca
han existido y con unos personajes, evidentemente, que nunca
han sido. Precisamente porque
nunca han existido, yo los he querido hacer muy verosímiles desde
el punto de vista humano. Más
que la ubicación espacio temporal de la novela, me interesaba el
trasfondo de la misma, su tema.
Trata de los universales de la literatura clásica de los albores de
nuestra civilización. El ser y la
conciencia humana y el sentido
de estos, la conciencia individual,
el tiempo, el amor, la muerte. Eso
sí, he intentado adornarlo con
mucho sentido del humor, en un
tono lo más amable posible, ágil y
ameno posible. Es un no tiempo
y un no lugar, un comentario sobre la condición del ser humano.
-Aunque la isla sea un lugar ficticio, ¿rondaba en su cabeza algún
lugar real para inspirarse?
-Sí. Yo vivo en Tenerife y la isla y las
Canarias en general son un volcán
todas ellas. La parte más visible
del volcán está en Tenerife, en el
Teide. Además, hay una isla entre
Lanzarote y Fuerteventura que se
llama Isla de Lobos. Es muy pequeñita, puedes recorrerla andando en apenas dos horas. A mí
me parecía fantástico el nombre,
que procede de los lobos marinos

JOSÉ
VICENTE
PASCUAL

«ISLA DE LOBOS» es la obra ganadora del Premio Valencia
Alfons el Magnànim de novela 2016, en la que el madrileño, de
alma valenciana, presenta un mundo ficticio de una época
imaginaria con grandes lecturas filosóficas y humor.

«El ser humano vive
atemorizado ante un futuro
que ve catastrófico»
Kike Taberner

«HE RECIBIDO OTROS
PREMIOS PERO,
SENTIMENTALMENTE,
ESTE ES EL MÁS
IMPORTANTE»
«VIVIMOS OBNUBILADOS
POR LA COTIDIANIDAD
Y ESTAMOS OLVIDANDO
COSAS MUY
IMPORTANTES»
que habitaban en aquella zona y
que ahora los pescadores han
exterminado por la cantidad de
pescado que consumían al día.
Me pareció un sitio con un nombre espectacular y un título muy
bueno para la novela.

-Isla de Lobos es una lugar en el
que pesa una ineludible maldición. ¿En qué consiste?
-Es la maldición que tenemos
todos: se llega, pero no se sale.
Encima, la mayoría de gente no
sabe cómo ha llegado allí, ni tampoco cómo salir y sospechan que
ni vivos ni muertos saldrán de Isla
de Lobos. No es una maldición, es
una vehemente sospecha de que
las cosas van a funcionar pero no
se sabe bien por qué ni para qué.
-¿Qué lecturas o paralelismo con
la actualidad pueden extraerse
en la obra?
-La actualidad que vivimos ahora
mismo es un poco prosaica, y
bastante anodina y, desde mi
punto de vista, aburridísima. En
realidad, la novela intenta ser
constituida como una obra bella,
y lo bello es una verdad en sí mis-

PERFIL
Escritor y periodista. Nacido
en Madrid, de origen
valenciano y afincado actualmente en Tenerife. Su obra
literaria se nutre principalmente de novelas, aunque
también ha escrito relatos y
narraciones cortas. Miembro
de la Academia de Buenas
Letras de Granada y ganador
de múltiples galardones
literarios, entre ellos, el
último, el Premio Valencia
Alfons el Magnànim de novela del 2016. En el campo
periodístico, destaca su
periodismo literario, que
actualmente impregna su
blog en la revista El
Manifiesto, «Lejos de Ítaca».

ma, y esta siempre tiene una
proyección en la contemporaneidad. Esa es mi reivindicación en
un tiempo de hiperinformación,
mucho ruido y ya no digamos
sensacionalismo, sino directamente alarmismo. Como cuando
se dice, «dentro de un año no se
van a poder pagar las pensiones»
y en eso se va nuestra vida. El ser
humano contemporáneo no vive
indignado, vive atemorizado ante
un futuro inmediato que todo el
mundo ve catastrófico, o incluso
apocalíptico. Es también una invitación a reflexionar. Vivimos
obnubilados por el brillo de la
cotidianidad y somos incapaces
por un momento de callarnos,
vernos a nosotros mismo, reflexionarnos, y estamos olvidando cosas muy importantes. Tan
importantes como el ser, quiénes
somos y para qué y por qué estamos en este mundo, que será para
algo más que para preocuparnos
de si las pensiones se van a acabar
dentro de un año. Por mi edad, la
cuestión debería de preocuparme, pero si se acaban, seguiré
escribiendo novelas y veré si así
puedo sobrevivir. Si no, al menos
siempre tendré para dormir, que
eso es gratis.
-Puede encontrarse obras suyas
firmadas bajo el pseudónimo de
José Ferrer. ¿Por qué lo utiliza en
ciertas ocasiones?
-En realidad no es un pseudónimo, sino mi nombre. Me bautizaron como JoséVicente Ferrer y mis
apellidos son Pascual y González.
Tampoco lo he utilizado mucho,
y cuando lo he hecho, ha sido
simplemente porque me ha apetecido reivindicar estos nombres.
Creo que cuando uno lleva tantos
años en esto y ha publicado un
montón de obras, acaba editando
los libros como le da la gana.
-¿Trabaja en nuevos proyectos?
-Acabo de terminar una novela. Es
una continuación para cerrar la
novela anterior a «Tierra de Lobos», «Interregno», de la que
quedaban varios temas abiertos.
Se titula «En pie sobre las ruinas».
Viene de una cita de Julius Evola,
que en su obra «Rebelión contra
el mundo moderno» tiene un
párrafo que termina con un interrogante que dice: «¿Pero realmente queda alguien en pie sobre
este mundo en ruinas?». También
es una declaración de cariño,
amistad y gratitud a un buen amigo mío que está pasando un mal
momento, un magnífico poeta
argentino, Juan Pablo Vitali, que
tiene una obra titulada «De pie
sobre las ruinas», a quien le pedí
permiso para calcar el título. Yo
decidí que tenía que ser «en pie»,
porque estar de pie en una circunstancia, pero estar en pie es un
acto de voluntad.

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