SINOPSIS

Hombres de mar habitan el enclave de Isla de Lobos, al que llega un náufrago
sin memoria pero con pasado. Poco más que una lengua de lava y piedras negras,
un peñasco entre mares es aquel lugar, donde son personajes principales un geógrafo, un santero, un contador de olas y una señora que gobierna con mano de
hierro los destinos de la ínsula, además de la mulata Esmeralda y su hija Albabella, que habla con los lobos de mar y vive en una gruta. Y un volcán que vigila los
designios de cuantos moran ese espejismo del tiempo, el pequeño retal de tierras
y escolleras en mitad del océano, poco más que un grano de mostaza caído sobre
el inmenso mantel del mar. En ese universo de clausura, sobre el que pesa una
maldición ineludible, la aparición de un hombre sin nombre y desnudo sobre
la arena de la playa, arrojado por el oleaje, supondrá una amenaza que tratarán
de conjurar imponiéndole una tarea casi imposible. Mientras le da cumplimiento, fuerzas mayores que las de un mortal trabajan calladamente para cambiar el
destino de Isla de Lobos, ese confín que no aparece en los mapas y casi no está
en el mundo.
Sé bien llegado pues, amigo lector, a esta Isla de Lobos, una tierra de maravillas
y desazones que se encuentra donde siempre estuvo a cobijo el latir sincero de la
literatura: en la verdad más allá de las cosas.

Isla de Lobos según su autor,
José Vicente Pascual
Isla de Lobos no es lugar y, al mismo tiempo, es todos los lugares posibles: un
pedazo de tierra volcánica en medio del inmenso Atlántico, igual que nuestro
mundo es una partícula no demasiado importante, por más que nosotros la apreciemos, en la magnitud del cosmos, un universo que se expande conforme a leyes (¿quizás un propósito?) cuyo sentido es el enigma más apasionante al que se
ha enfrentado la humanidad.
Quienes pueblan Isla de Lobos son personajes que encuentran la razón de su ser
en aquel reducido ámbito, mas desorientan su pertenencia al mundo en cuanto
se alejan de la isla y extravían su destino en la mar incógnita. Así nosotros, humildes habitantes de una realidad que denominamos «nuestro entorno», el cual
se manifiesta de muchas formas y con multitud de atributos, excepto, justamente, el de ser «nuestro».
La época en que se desarrolla la acción de la novela es un improbable, fabulario siglo xviii, período que siempre me ha fascinado por aquella pretensión de
las naciones, las grandes corporaciones navieras y las sociedades científicas de
abarcar, recorrer, catalogar y racionalizar una geografía vastísima, siempre indómita ante la entrañable pretensión de conocer en detalle lo que, por naturaleza,
perpetuamente ocultará la esencia de su misterio; entre otras razones, porque el
misterio forma parte de la esencia del mundo.
Isla de Lobos es, por tanto, una novela ambientada en un siglo que no existió y en
un territorio imposible. Los personajes que la habitan nunca fueron y por eso
mismo quise creerlos apasionadamente humanos, y como tales caracterizarlos y
presentarlos a lo largo de la narración.
Sé bien llegado pues, amigo lector, a esta Isla de Lobos, una tierra de maravillas
y desazones que se encuentra donde siempre estuvo a cobijo el latir sincero de la
literatura: en la verdad más allá de las cosas. Al menos en eso creo.

Isla de Lobos, un limbo en medio del Atlántico,
por Fuensanta Niñirola
Parábola o cuento del que el lector avisado puede extraer muchas connotaciones,
ideas y ecos de lecturas pasadas, la presente es una amena narración que transita
entre lo imaginario y lo real creando un universo muy particular: ficción, con
diversos elementos literarios, a la vez que cargada de ideas filosóficas y muchas
pinceladas de humor, en las que se hace cómplice al lector, que inevitablemente
entra en el juego.
Si el lector tiene a Cunqueiro entre sus lecturas, encontrará más de un eco de
nuestro insigne gallego, que también jugaba con la realidad y la ficción de modo
magistral. Pero la más poderosa remembranza de este texto es la homérica: Homero, padre de la literatura occidental, sembró una semilla literaria que marcó y
sigue marcando toda la escritura en Occidente. José Vicente Pascual ha mostrado
esa influencia homérica en numerosas novelas anteriores. Pero en ésta es especialmente notoria.
La isla de Lobos a la que se hace referencia en la novela, es una isla de ficción;
como, por otra parte, el resto de personajes, incluidos los que parecen reales.
La Isla es fruto de una erupción volcánica cuyo cono se eleva, amenazador y misterioso, en su centro; perdida en el Atlántico como la Utopía de Thomas Moro es
también un No Lugar, pero también un No Tiempo, porque en ella los años se
clasifican y se recuerdan por los sucesos más importantes. La numeración se ha
perdido, las coordenadas no existen, la isla recuerda la de Nunca Jamás del cuento de Peter Pan. Creada por un Volcán sin nombre, como el Capitán del Circe, en
cualquier momento puede desaparecer del mismo modo que surgió. Porque se
nos relatan historias de un mundo que se acaba.

LOS HABITANTES DE LA ISLA DE LOBOS
Doña Aguas Santas Rivero, señora de Isla de Lobos y más dueña que los mares de
aquella esquina del mundo, anciana como el alisio y arrugada como un pliego
con letras de enamorado que acude a batirse en duelo.
La ama doña Esmeralda, vieja como la mansión, seca como las arenas y veedora
en lo antiguo. Llegó a Isla de Lobos, encinta de Albabella, el año de Antes del
Inglés.
Augusto Rivero, difunto, capitán de exploradores y hombre de genio implacable
que arrebató Isla de Lobos a los piratas franceses cuando el mundo aún era plano y las mujeres amaban a los marinos que olían a pólvora y sacrificio. Por muchos años fue amante de Esmeralda. Al sentar cabeza, tomó en matrimonio a la
hija habida en virtud de aquellas pasiones, doña Aguas Santas Rivero.
El náufrago, quien según criterio del vigilante de costas Ramiro, por las ropas que
llevaba, por lo blancuzca que observó su piel cuando lo desnudaba para abrigarlo, y la fineza de sus manos, así como el garbo de sus facciones y el tallado
gracioso de su nariz, allá de donde viniese debía de ser hombre en acomodo, de
esos que, cuando mueren, todos hablan bien de ellos, a excepción de los legatarios, quienes reniegan por envidias y disputas en el reparto de la herencia…
Escribano en la fortaleza de algún margrave, o profesor de música, o jugador de
naipes. Algo así.
Albabella, sirénida que pastorea lobos de mar y vive en una gruta.
Ariadna, esposa del náufrago. Mantuvo la esperanza de su regreso sabiendo que
aguardaba un milagro. Al final lo hubo, aunque hubo discordia teológico sobre
si fue regreso simple o milagro del todo.
Ivo, arquero, hijo del náufrago. Rondador de mala fe que asomaba por sus dominios, flechazo que se llevaba. De buen fondo, combatió con bravura y no poco
éxito cuando doña Aguas Santas Rivero ordenó la invasión de Los Loizos.
Brillo, enorme mastín guardés de plantíos, viejo, sordo y leal por sobre todas las
cosas. Reconoce al náufrago y en vez de destrozarlo a dentelladas le lame las manos. «Brillo» en griego clásico se escribe casi como se pronuncia: Argos.

JOSÉ VICENTE PASCUAL
José Vicente Pascual (Madrid,
1956) es autor de numerosas novelas y libros de relatos. Entre
sus obras destacan La montaña
de Taishán (Premio Azorín 1989),
El capitán de plomo (Premio Café
Gijón 1993), Palermo del cuchillo
(Premio Alfonso XIII 1995; Ediciones B, 1996), Juan Latino, El
país de Abel (finalista del Premio
Nacional de la Crítica 2002), La
diosa de barro, Homero y los reinos del mar (finalista del Premio
Caja Granada de novela histórica 2009), Los fantasmas del
Retiro, La hermandad de la nieve
(Premio Hislibris a la mejor novela histórica y mejor autor de
2012), Almirante en Tierra Firme
(Premio Hispania de novela histórica 2013), Interregno (Ed. B, 2015).
Durante dos décadas ha sido redactor y colaborador habitual en diversos medios
de prensa escrita. En la actualidad forma parte del equipo de redacción de varios
medios digitales.
Es miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada.
CON ISLA DE LOBOS HA OBTENIDO EL PREMIO VALENCIA ALFONS EL
MAGNÀNIM DE NARRATIVA 2016.

¿Qué han dicho sobre esta novela?
«Un derroche de imaginación, con una prosa absorbente. Exuberante, capaz de
conjugar amor y drama. Un placer de lectura».
Rosa Ribas, escritora.
«Con la imaginación de García Márquez y la prosa de Carpentier, José Vicente
Pascual demuestra que quedan orillas por descubrir en la literatura».
Víctor del Árbol, Premio Nadal 2016.
«José Vicente Pascual usa el lenguaje muy libremente, rescata o inventa vocablos
y locuciones, que dan a esta narración un aire dieciochesco pero también universal. Narrador nato, sus historias siempre están magníficamente construidas,
para captar inmediatamente la atención del lector, que con esta obra tiene en sus
manos un libro ameno, entretenido, que contentará tanto al navegante de superficie como al de profundidad».
Fuensanta Niñirola

FICHA TÉCNICA
fecha de publicación: 24 de 10 de 2016
temática principal: Narrativa
número de páginas: 224
formato: 15 x 23 cm.
tipo de encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-16580-53-8
IBIC: FA
PVP: 16,00€

El autor está disponible para entrevistas en los próximos días. Si quieres contactar
con el o recibir un ejemplar, estaré encantada de atenderte:
Esther Herranz, jefa de prensa - 654 632 529 - 932 556 140 - mmcc@ed-versatil.comz

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