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Mujeres
Pacificadoras
Esperanza Bíblica para la resolución de conflictos

Conclusión
“Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera.
El Señor sea con todos vosotros”.
2 Tesalonicenses 3:16
Para finalizar estos estudios necesitamos hacer referencia que todas las lecciones
fueron adaptadas del Libro “Mujeres Pacificadoras”. Y que en esta conclusión
veremos como las autoras mismas tuvieron que pasar dificultades al escribir el
libro. Si, mientras escribían un libro de pacificación ellas mismas pasaban
conflicto entre ellas, sus relaciones se resquebrajaron. Pero, ¿por qué sucedió
algo así? Simplemente porque somos mujeres, personas imperfectas tratando de
creer y madurar. El conflicto es inevitable aun cuando estás escribiendo un libro
sobre cómo vivir en paz. Esto nos debe motivar a que seamos mujeres
pacificadoras conscientes de nuestra capacidad de buscar la paz en nuestras
propias relaciones interpersonales.
La historia de Judy. “Pasé por una crisis espiritual y emocional muy grande
mientras escribía este libro. Se acumularon una serie de acontecimientos terribles
para mí. Tenía responsabilidades más grandes en mi trabajo, mi mamá tuvo una
cirugía, mi esposo un accidente terrible, mi suegro enfermó y falleció al poco
tiempo, luego mi padre también murió, y dos personas que me ayudaban mucho
en el ministerio fueron transferidas a otras ciudades, quedándome sola con todas
las responsabilidades.

y aborreciéndonos unos a otros. Jonás 2:8 “Los que siguen vanidades ilusorias. la mujer con quien escribí este libro. amistad y compasión. En Cristo. esclavos de concupiscencias y deleites diversos. Quería ayudarle a llevar sus cargas. viviendo en malicia y envidia. (Tito 3:35) La misericordia de Dios se muestra de muchas formas. Esto permitió que Judy y yo nos reconciliáramos. el temor y la depresión que sufrimos para dar paso a pedir perdón con humildad. Tengo que admitir que mientras los conflictos continuaban. por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. Permití que el egoísmo. Cuando vi mi pecado. la tarea de escribir este libro y la ruptura de mi relación con Judy me hacía sentir extraña. Me ayudó a ser amable. respetada y no necesitar a nadie. parecía que yo era una de sus perores cargas. la juzgué. no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho. En vez de ser misericordiosa. el amor. porque sabíamos que la reconciliación está en el corazón de Dios y que Dios nos llama a esta tarea. Nuestra reconciliación. la herí. pero especialmente cuando decides vivir en paz. Sabía que amaba a Judy. aborrecibles. Y esto sucede en nosotras: “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos. empecé a pecar contra Dios y contra Judy. y su amor para con los hombres. pero parecía que todo lo que hacía le comunicaba todo lo contrario. Tras lidiar con el dolor. pena y enojo tuvimos que perseverar en arreglar el conflicto. pero solo Dios obra el milagro. Entonces empecé a recibir del amor de Dios. nos salvó. Se revelaron la vergüenza. ya que me hice la “victima” y la “mártir”. entonces mi pecaminoso corazón fue reprendido y me hizo ver como yo estaba actuando con Judy. Una puede finalmente perder la esperanza cuando una relación se rompe. en vez de ayudarla. extraviados. Pero entonces. Entonces ese amor tierno del Señor empezó a crecer en mí a medida que reflejaba el amor de Dios por ambas y cómo ese amor nos había rescatado de la muerte”. lo que transformó mi corazón y dejé de ser indiferente con Tara. Fue mi esposo quien me recordó del inmenso amor de Dios. desorientada y como en un mal sueño. al fin estuve lista para la ayuda. Llegué a ver vívidamente que había perdido la gracia. el Dios de lo asombroso interviene y trae nueva vida. sino por su misericordia. la mezquindad y los pensamientos críticos invadieran mi mente. . “En muchos sentidos. su misericordia abandonan” se hizo claro para mí.2 Todo esto me llevó a aislarme y romper mis buenas relaciones con Tara. reconocida. Cuando Dios con toda gracia me mostró mi corazón. Me puse a la defensiva y empecé a albergar resentimiento en mi corazón hacia Judy. Las ofensas cumulan dolor al punto de pensar que no hay solución. La historia de Tara. empecé a ver mis ídolos: Quería ser amada. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador. rebeldes. sin embargo.

como Yo os he amado” Hasta que nos encontremos en la eternidad. . que el Señor las bendiga en su camino como mujeres pacificadoras. La gloria del hombre se disuelve. “Este es mi mandamiento: que os améis uno a otros. Cada ser humano vivirá en la eternidad. ¿Qué has aprendido y que pondrás en práctica a partir de hoy? ____________________________________________________________________________ CONCLUSIÓN: Juan 15:9-12. algunos en la dicha del gozo porque colocaron su fe en Jesús y otros en una agonía sin fin porque han rechazado su gracia salvadora. Cuéntanos. Por eso la primera relación que debemos restaurar es con Dios ¿Le has pedido perdón por tus pecados? 1. La gloria de Dios permanece para siempre y se revela más profundamente en nosotras y en nuestras relaciones. Nuestras relaciones con otros perdurarán a través del tiempo. pero nuestras relaciones interpersonales trascienden al tiempo. Nos perdonamos. Oremos teniendo este pasaje como base. ESPERANZA BÍBLICA: Necesitamos reconocer que todo lo que construyamos materialmente un día acabará.3 Descubrimos la libertad para desviarnos de los ídolos que nos mantuvieron en esclavitud y avanzar hacia la adoración correcta a Dios y el amor y servicio entre nosotras.

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