En este apartado añadiremos la valoración personal ampliada sobre el practicum II
de Laura Martín Beceiro, ya que es la componente del grupo que ha realizado
prácticas este curso.
Me gustaría empezar esta valoración diferenciando los dos periodos de prácticas, ya que
tanto el primero como el segundo, han sido muy diferentes.
El primer practicum por la inexperiencia y el segundo por la diferencia tan grande que
tiene haber hecho unas prácticas en un colegio privado-concertado, y en uno público.
En el primer colegio de prácticas el "Colegio Ángeles Custodios" situado en Reina
Victoria, había multitud de culturas, y todas ellas convivían ejemplarmente, en las aulas
había respeto hacia los profesores y hacia los propios compañeros, y en este segundo
colegio el "CEIP Sardinero", noté un grandísimo desfase, ya que el primer día me lleve
una muy mala imagen del centro.
Esta mala impresión fue producida porque los niños a mi entrada a la clase no prestaron
nada de atención a la presentación que la profesora hizo a modo de introducción para que
los niños supieran lo que iba a pasar conmigo durante el periodo de prácticas.
Fue un comportamiento bastante desagradable e incómodo a la vez, ya que yo no estoy
acostumbrada a ese tipo de comportamiento en un centro. Lo que yo he vivido en un
centro es el guardarle respeto y la atención a la profesora y no molestar a los compañeros
alterando el ritmo de trabajo del aula. Estas características no se cumplían en ninguna de
las aulas, no es que fuera un problema aislado de una clase concreta, se daba en todos
los niveles.
Tras el primer contacto con los niños, me quedé algo preocupada sobre cómo iba a ser mi
desarrollo y adaptación al centro, porque ese comportamiento seguía con los días, y
acabé entendiendo que el problema no era mío, sino de comportamiento por parte de la
mayor parte del alumnado, aunque también he de decir que un pequeño sector en cada
clase sí que tenía ganas de estar allí e incluso hablando con alguno de ellos, también
expresaban su malestar acerca del comportamiento negativo de sus compañeros, ya que
no les dejaban atender ni desarrollarse adecuadamente.
Con el paso de los días la sensación no iba a mejor, pero tras el puente de carnavales
algo ocurrió, ya que volvieron totalmente cambiados, no era algo idílico pero su
comportamiento fue ligeramente mejor. Supongo que también tuvo que ver la charla que
tuvieron con ellos las tutoras al expresar en una reunión con ellas mi malestar con el
comportamiento de los niños.
Tras esta charla los niños atendían algo más a las explicaciones, y este cambio también
lo notaron las demás especialistas de inglés, música y religión, ya que como digo, no era
un problema aislado.
Con este periodo de prácticas me di cuenta de que, lo que se estudia en la facultad te
ayuda, sobre todo para el segundo periodo de practicas, ya que para el primero, la
información llega tarde, pero lo que realmente te hace fuerte y te da temple respecto a los
niños es encontrarte cara a cara con los problemas del centro, con los niños, ya que así te
enfrentas a las situaciones reales en cada momento y ahí sólo estás tú para solucionarlo.
También, mirándolo desde el lado positivo, ha sido un periodo productivo, ya que aunque
al principio de todo fuese una situación incómoda, acabé superándolo y entendiendo que
esta era la realidad del centro, y que es lo que me iba a encontrar en muchos colegios y
que tanto lo bueno como lo malo, construyen tu persona y tu profesionalidad a la hora de
enfrentarte a este tipo de dilemas, así que, al fin y al cabo, el que estos niños fueran tan
inatentos e indisciplinados, me ha sido de ayuda, ya que si me encuentro en un futuro con
un centro y alumnos con estos problemas y características, no me cogerá tan de sorpresa
y al menos tendré una base breve de experiencia con este tema y sabré en cierta medida
como desenvolverme con ellos, solucionar problemas de la clase o incluso adaptaciones
en las sesiones que pueda hacer para entretenerles más y que me presten más atención.
Ese mes y medio de prácticas superó claramente mis expectativas, ya que no esperaba
que fuera así, pero el estar ahí con los niños y ver los diferentes problemas o dificultades
que pueden surgir en un aula es lo que realmente vale, ya que no todo está escrito en los
manuales.
También ha sido una experiencia que ha hecho que sepa controlarme mucho más, ya que
soy una persona muy impulsiva, y con esto he conseguido ser una persona más asertiva,
más calmada, más paciente y sobre todo más reflexiva para poder encontrar soluciones a
los problemas que se me presentaban.
Ha sido una experiencia en la que he podido desarrollarme como docente, ya que en el
primer periodo, no tuve la oportunidad de desarrollar las clases como yo quería, tenía que
ser mediante una programación ya establecida y no daba cabida a posibles
improvisaciones, a parte de que las realicé en infantil y tampoco hay una complicación
didáctica tal como la que pueda haber en el segundo ciclo de primaria, ya que considero
que seleccionar los conceptos de esta unidad es más complicado.
He podido elaborar programaciones, ayudar en el Plan de Interculturalidad, tener la
oportunidad de tratar con niños de otras culturas e intentar enseñarles a hablar de una
manera más fluida nuestra lengua, y sobre todo, mejorar en el diseño de unidades
didácticas, imaginación ante el variado número de niños que tenia a mi ‘’cargo’’ y elaborar
unas actividades que no fuesen aburridas y del gusto de todos o de la gran mayoría.
La última semana de prácticas fue realmente increíble, ya que las niñas me demostraban
muchísimo cariño e incluso me pedían que me quedase en el centro con ellas. Yo creo
que los problemas de la primera quincena fueron hasta que se acostumbraron a mi y a mi
manera de dar clase, ya que esa sensación fue generalizada y me sentí apreciada en mi
marcha.
En el fondo aún con la adversidad de las primeras semanas, considero esta experiencia
como algo positivo tanto personal como de manera docente, ya que me ha enriquecido.
Con todo esto aprendí que esta profesión es muy sacrificada pero muy agradecida a la
vez.
Agradecida cuando ves el progreso de los niños y el ver cómo responden y reaccionan a
las actividades que preparas, y sacrificada en cuanto a que gracias a la oportunidad de
poder desarrollar yo misma la unidad didáctica, me di cuenta de que hay mucho trabajo
detrás, que no sólo hay que invertir el tiempo del colegio, sino el tuyo propio en casa a la
hora de búsqueda de información para preparar las clases, posibles actividades,
información extra, etc. y es algo que muchas veces los alumnos no aprecian o
apreciamos.
Finalmente hacer mención a la tutora del colegio, ya que fue una elección magnífica, y un
gran ejemplo como docente, ya que hacía tiempo que no veía a una profesional de tal
envergadura. Teniéndole a ella como ejemplo me di cuenta de que se puede ser buena
profesora en un contexto tan problemático como ese, se toma muy en serio su trabajo, y
prepara las clases de una manera muy activa.
Ha sido un gran ejemplo a seguir para mi futura práctica docente, y sin duda, gracias a
ella pude sobrellevar los primeros días que para mi fueron tan difíciles.
Definitivamente fue una buena elección el elegir el Colegio Sardinero y una buena
experiencia a pesar de los comienzos.