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Gestión y Cultura del Agua de Riego en la Isla de Santo Antão

(Cabo Verde)
Carmen Delia Rodríguez Artiles

Licenciada en Antropología Social y Cultural

I. Introducción

En Cabo Verde, la escasez del agua, al igual que la baja calidad del suelo, se conforman
como los dos factores más importantes que condicionan la actividad agrícola. Además,
fuertes sequías periódicas y prolongadas y la amenaza del deterioro ambiental,
convierten el mantenimiento y uso de los recursos hídricos en un desafío constante.

El agua de riego, se convierte así, en un recurso de enorme importancia para el


desarrollo de las comunidades. En torno a la misma se desarrolla un compendio de
instituciones y prácticas sociales que interaccionan de manera conflictiva para adquirir
el control sobre el acceso, propiedad y uso del agua.

La realidad del agua de riego de la isla no puede ser explicada por un conjunto de
conceptos analíticos que se ajustan tan sólo a la economía de mercado, es decir, no
pueden ser explicadas por el significado formal de lo económico, pero sí por el
sustantivo, que permite conocer cómo se organiza la gestión del agua de riego. El
mercado del agua es una actividad institucionalizada, donde aparecen interacciones con
el medio físico y con el resto de individuos. Estas interacciones están reguladas a partir
de una serie de principios de actuación creados culturalmente y que dan lugar a un
conjunto de prácticas socializadas en relación a las instituciones que las modelan
(Polanyi, 1994: 104). Por lo que, para comprender cómo se desarrolla la realidad del
agua de riego, se debe localizar el origen social de los derechos y obligaciones que
sancionan los movimientos de mercancías, en este caso, agua; o lo que es lo mismo, su
uso productivo y distributivo (Pearson, en El sustento del Hombre (1994): 47-49).

El estudio del agua de riego desde la perspectiva institucional “exige tratar con la
totalidad de los aspectos sociales, culturales y psicológicos de la comunidad, pues hasta
tal punto están entrelazados que es imposible comprender uno de ellos sin tener en
consideración todos los demás” (Malinowski, 1986:14).

Nuestra hipótesis de partida es que en la isla de Santo Antão se han desarrollado formas
específicas de gestión del agua de riego basadas en dinámicas sociales colectivas de
acceso, propiedad y uso, las cuales son herederas del modelo ibérico de riego y están
determinadas por la evolución histórica de la propiedad de la tierra.

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El objetivo de este artículo es estudiar los diferentes usos sociales del agua de riego en
la isla de Santo Antão, determinando su estructura y sus funciones, describiendo el
sistema de interrelaciones sociales y de poder que se generan en torno al recurso. Es en
el contexto sociocultural, desde una perspectiva diacrónica, donde se encuentran los
elementos de análisis que permiten conocer cómo se construye el modelo de
significación que genera su valor social.

El método de estudio ha sido construido a partir de las disciplinas de la antropología y


la historia, tomando como base el método de estudio etnográfico y la perspectiva
diacrónica y contextual. Se han utilizados fuentes orales y escritas que nos permiten dar
cuenta tanto de los aspectos cualitativos como de los cuantitativos.

II. El modelo de gestión del agua de riego

La isla de Santo Antão debe ser estudiada en el contexto macaronésico, al cual


pertenecen los archipiélagos atlánticos de Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde. La
Macaronesia se describe como un espacio biogeográfico compartido que presenta
notables similitudes geográficas, orográficas y climatológicas. Aún así, la isla de Santo
Antão presenta algunas peculiaridades como la influencia del Sahel y un régimen de
vientos de poco impacto producidos en las altas vertientes de las montañas,
conformando espacios de microclimas que van desde la aridez hasta espacios más
frescos. Debido a las condiciones climáticas existentes, las potencialidades hídricas son
naturalmente escasas, sin embargo, con relativa abundancia en los valles más
importantes del norte y nordeste. En el resto de la isla, más extensa y más seca, hay un
escaso caudal, aunque existe la hipótesis de la existencia de agua subterránea. Las
formaciones geológicas se originaron a partir de actividades volcánicas, constituido de
capas alternadas de lava basáltica y ceniza volcánica, siendo en ellas donde se
encuentran los principales acuíferos por el agua de lluvia infiltrada.

Es una de las islas que presenta las mejores condiciones hidrológicas y con mayor
abundancia de aguas superficiales, pues dispone de más del 50% de las aguas
superficiales a nivel nacional. Pertenece al grupo de las islas de relieve accidentado y se
beneficia de buenas precipitaciones con una media ponderada en año y medio del orden
de unos 237 mm.

La agricultura de riego es practicada casi exclusivamente en los fondos de los valles y la


poca disponibilidad de agua es el factor limitante para la cantidad de superficie irrigada.
El agua es conducida a partir de captaciones de pozos o de furos abiertos en los lechos
de los barrancos a través de las levadas abiertas de cemento.

La gran mayoría del área cultivada está en régimen de sequero, con 53.563,1 litros, lo
que corresponde cerca del 15% del área total cultivada de Cabo Verde. Con todo eso, es

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en regadío en lo que Santo Antão se distingue, pues tiene 14.548 litros de regadío
caliente y 15.225,6 litros de regadío fresco, o sea, más de la mitad (56%) de la
superficie de regadío de Cabo Verde está en esa isla¹.

La forma de gestión del agua de riego en la isla se caracteriza por su diversidad, por lo
que podemos encontrar formas diferentes de gestión que están influenciadas no sólo por
la disponibilidad del recurso, sino por el contexto sociocultural en el que se enmarque.
El Estado, a través de la reciente creación del Instituto Nacional de Gestión de Recursos
Hídricos y en colaboración con el Ministerio de Agricultura y Desenvolvimiento Rural,
ha ido desarrollando un marco legislativo y normativo sobre el acceso y uso del agua de
riego con el objetivo de conformar un modelo único y legítimo de uso del recurso. Pero
esta iniciativa estatal se ha ido encontrando con una realidad social que resiste ante la
posibilidad de la pérdida del uso comunal del agua.

Las pretensiones de la administración se enfrentan así a un entramado de prácticas


sociales consuetudinarias que se caracterizan por la gestión colectiva del agua de riego,
pero con particularidades asociadas a la disponibilidad del recurso. Es por ello que,
incluso, en algunos lugares de la isla se paga por el agua y en otro no.

Un elemento importante que afecta directamente al agua de riego y a su modelo de


gestión es la estructura de la propiedad de la tierra. El agua está íntimamente ligada a la
tierra generando valor en ella, ya que se constituye como el recurso que condiciona su
productividad.

Controlar y poseer el agua supone controlar y poseer la tierra, pues ambas son
necesarias para la supervivencia de las comunidades. A lo largo de la historia, el modelo
colonial se ha encargado de desarrollar una forma de propiedad de la tierra de manera
que la misma sea controlada por pocas manos que permitan modificar las legislaciones
en base a los modelos económicos que se han ido desarrollando. En el caso de Cabo
Verde, el origen de la gran propiedad está en los regímenes de morgado y el de la
capela, desde el siglo XVI hasta el XIX. En la actualidad, a través del sistema de
herencia, la tierra se ha dividido en un gran número de pequeñas parcelas familiares, son
estas familias agrícolas las que, a través de figuras como la del meirinho o levadero, y a
partir de una captación o reservatorio de agua, se organizan para la gestión y
distribución del agua de riego para sus parcelas.

Este modelo colectivo de gestión de agua es similar al que podemos encontrar en otros
archipiélagos atlánticos, la distribución se realiza por turnos pero no existe un sistema
de medida del caudal lo que provoca continuos conflictos por la falta de disponibilidad
y por los robos de agua.

¹ II Plano de Desenvolvimento de Santo Antão-PDSA 1998-2001

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El modelo de riego que se desarrolló en el espacio atlántico, entendido éste como una
concepción histórica de estudio de las relaciones económicas, sociales, políticas y
tecnológicas que se producen en dicho contexto, no se ha llegado a desarrollar del todo
en Cabo Verde debido a que tiene una economía de subsistencia que le permite, no por
mucho tiempo, mantenerse al margen de las dinámicas de la economía capitalista que
modifican los modos de producción con el objetivo de introducir nuevos modelos
tecnológicos y de trabajo que favorezcan la capitalización y mercantilización de todos
los recursos.

III. Las instituciones formales e informales en torno al agua de riego

Los procesos históricos de construcción social de instituciones se caracterizan por la


conformación de un determinado contenido axiológico a través del diseño e inversión en
determinadas estructuras de apoyo (tanto materiales e ideológicas como de
conocimiento) para la socialización de prácticas en los individuos, en los que esas
instituciones y los valores en que se basan quedan encarnados (Lahera, 1999: 36). La
estructura social impone al individuo unos usos y actividades determinados a través de
sus instituciones en un contexto histórico determinado.

El agua de riego en la isla de Santo Antão está institucionalizada formalmente a través


del Consejo Nacional de Aguas, presidido por el Ministro de Agricultura, Alimentación
y Medio Ambiente. Sus funciones son desarrollar el planeamiento y gestión de los
recursos hídricos, realizar obras hidráulicas, normativizar el uso, aprovechamiento y
preservación de los recursos hídricos, la calidad del agua y su supervisión y control.

Esta institución formal, a través de numerosas iniciativas materializadas en trabajadores,


cooperación al desarrollo, legislaciones municipales, etc., va estructurando un
entramado normativo legal y social con el objetivo de implantar un modelo concreto de
propiedad, uso y gestión del agua de riego. Este modelo de gestión del agua se orienta
hacia la tecnificación de la producción agrícola y la conformación del recurso del agua
en una mercancía que se vería abocada a los efectos de la ley de la oferta y la demanda.

La misma convive en conflicto con numerosas instituciones informales de gestión


comunal del agua de riego, las cuales se desarrollan en base a una economía de
subsistencia, que construyen sus propias normas sociales de acceso, uso y gestión del
agua de riego. En ellas, los agricultores se organizan en torno a una captación de agua o
reservatorio y seleccionan a un meirinho o levadero que se encarga de la distribución.
Estas colectivizaciones pueden estar normativizadas en lo que se conoce como
Comunidades de Aguas, las cuales desarrollan en cooperación las normas y las
sanciones en torno al uso del recurso. Aún así, en las reuniones de estas comunidades de

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aguas está presente una persona del Instituto de Recursos Hídricos y de la Cámara
Municipal, aunque en principio, son simples mediadores ante los posibles conflictos
entre los agricultores.

Más allá incluso de las Comunidades de Agua, encontramos agrupaciones de


agricultores que desarrollan la distribución y gestión del agua de riego en base a sus
intereses productivos y sus conocimientos de la naturaleza y, también, existen formas
anárquicas de uso de agua, donde simplemente es desviado del caudal hasta la parcela.

El Estado, en definitiva, a través de la reciente constitución de instituciones formales de


gestión del agua y de su inmersión en las denominadas instituciones informales, pone en
marcha los mecanismos de sociabilización para el control del acceso, propiedad y uso
del agua, orientándolos hacia la mercantilización del recurso.

IV. Los conflictos como formas de regulación del modelo de gestión del agua de
riego

En esta dinámica social de control del acceso, propiedad y uso del agua de riego se
generan números conflictos que están en relación con diversos aspectos sociales de la
formación social.

Estos conflictos ponen de manifiesto una continua lucha de poder en torno al recurso y
se desarrollan tanto horizontal como verticalmente. Los conflictos más importantes
están en relación a la propiedad pública o privada del recurso, donde los agricultores se
resisten a ceder el control del agua al Estado por medio del mantenimiento de la figura
del meirinho y de las diferentes formas colectivas de gestión. El conflicto se visibiliza
en las reuniones de las Comisiones de Agua, donde los intereses de ambos entran en
confrontación.

Además, existen un gran número de conflictos de carácter horizontal que convierte la


gestión y distribución del agua en una cuestión de enorme importancia, en tanto que
pone de manifiesto el valor social del recurso. Esos conflictos pueden ser motivados
desde por cuestiones del calendario de riego, hasta por la cantidad de agua asignada,
pasando por los conflictos originados por los continuos robos de agua. Aún así, los
conflictos horizontales más relevantes tienen que ver con las captaciones de agua y los
derechos de uso, los cuales han generado diferencias sociales en el acceso al recurso.

Los conflictos en torno al agua de riego en la isla de Santo Antão se conforman como el
mecanismo de regulación social del modelo de gestión del agua que, no debemos
olvidar, está íntimamente relacionada con la tierra, por lo que las modificaciones en las
formas de explotación de esta última afectarán a los modelos de gestión del agua de

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riego. Por ello, todos estos conflictos en torno al agua tienen su origen en las
estructuras de la tierra, tanto de su propiedad, como de su régimen de explotación.

V. Conclusiones

El contexto natural, histórico, económico, social y cultural determina la realidad del


agua de riego de la isla de Santo Antão. A partir de éste se construye un valor del agua,
tanto de mercado, como social y simbólico. El agua revaloriza la tierra, ya que esta
última depende de la primera para su productividad, lo que la convierte en un recurso
más valioso.

Este valor del agua de riego genera mecanismos de control de la misma por parte de
instituciones, tanto formales como informales, que se relacionan en conflicto por el
acceso, propiedad y uso del agua.

La gestión del agua de riego se convierte así en un entramado de interacciones


individuales e institucionales, que se cristalizan en los diferentes métodos de riego y en
los numerosos conflictos tanto horizontales como verticales. La formación social
construye continuamente formas de control del agua de riego en lucha constante con la
administración que, a través del manejo de la legislación, las formas de producción y de
los grupos de poder, va legitimando un modelo de acceso, propiedad y uso del agua.

VI. Bibliografía y fuentes

Comas d’Argemir, Dolors (1998). Antropología económica. Barcelona, Ariel.

Madeira Santoa, María Emilia y Correia e Silva, Antonio. (1995). História geral de
Cabo Verde. Vol. 1 y 2. Lisboa. Centro de Estudos de História e cartografia Antiga;
Praia: Instituto Nacional da Cultura de Cabo Verde.

Malinowski, Branislaw. (1986). Los argonautas del Pacífico occidental. Barcelona,


Planeta-Agostini.

Pereira Silva, João. (1981). A reforma das Estructuras Agrárias de Cabo Verde”. GRA.

Polanyi, Karl. (1989). La gran transformación. Madrid, La Piqueta.

- (1994). El sustento del Hombre. Barcelona, Mondadori.

Sigrist, Chistian. (1984). O papel das Instituções rurais nas transformações agrárias
nos países africanos de língua oficial portuguesa. Relatorio sobre o seminario de Praia
(7-13 de dezembro de 1984).

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Silva Évora, José. (2005). Santo Antão no mimiar do século XIX: da tensão social ás
insurreições populares (1886 / 1894) Uma perspectiva histórica. Praia. Arquivo
Histórico Nacional.

Stockinger, Gottfried. (1984). Crónicas de Campo I. Ilha de Santo Antão. Instituto


caboverdiano do Livro e do Disco.

Fuentes:

II Plano de Desenvolvimento de Santo Antão-PDSA 1998-2001

Plano de Acçao para o Desenvolvimento da agricultura na ilha de Santo Antão. PADA-


SA-2009-2012.

Plano de Acçao e Gestão integrada dos recursos hídricos-PAGIRH, Praia, 2008.

Recensamento Geral da agricultura de Cabo Verde. Ministerio de Agricultura e


Desenvolcimento Rural, 2004.