PRESENTE Y FUTURO DE LA INDUSTRIA PETROLERA NACIONAL

PROPUESTA DE COENER A LA NACION
Diciembre 2015

En consideración a la crítica situación que atraviesa el país y la Industria Petrolera Nacional (IPN) en
los actuales momentos, el Centro de Orientación en Energía (COENER), ha decidido presentarle a la
nación un plan de acción para que la IPN pueda restablecer su capacidad operativa y financiera y así
poder brindarle al país su seguridad energética en el corto, mediano y largo plazo, y apoyar el
desarrollo de una base económica sólida y cada vez menos dependiente de las divisas que produce la
exportación del petróleo, y más sustentada en el aprovechamiento de los hidrocarburos en toda su
cadena de valor, y en las capacidades y el talento de nuestra población.
El documento analiza el entorno energético y petrolero internacional, así como la situación nacional,
para luego proponer acciones específicas para el sector desde la coyuntura actual hasta el largo plazo.

Escenario Petrolero Internacional 2015-2035.
En base a las expectativas de oferta y demanda energética en el periodo 2015-2035, aun cuando se
anticipa que el gas natural y las energías alternativas continuaran progresivamente aumentando su
porcentaje de participación en la oferta energética mundial, los hidrocarburos líquidos continuaran
siendo la fuente primaria de energía para el transporte. Más allá del año 2035 se prevé que la
participación del petróleo en la matriz energética mundial declinará progresiva y aceleradamente, por lo
que anticipamos que el país dispone de no más de unos 20 años para desarrollar una economía
diversificada, apoyado en sus ingresos petroleros.

Reservas y Producción Petrolera de Venezuela
En cuanto a Reservas de Hidrocarburos, es necesario acotar que, si bien el volumen de reservas
petroleras reportado por razones de índole política asciende a cerca de 300.000 millones de barriles, el
86% correspondería a crudo extrapesado de la Faja del Orinoco, para lo cual se asumió un factor de
recobro del petróleo original en sitio (P.O.E.S) del 19 %, valor no soportado por la tecnología actual.
Por esta y otras razones, estimamos que la cifra reportada por PDVSA no cumple con la normativa
para la definición de Reservas del propio Ministerio de Petróleo y Minería ni tampoco con las
regulaciones internacionales en la materia, por lo cual este volumen debería considerarse como
“Recursos” y no como “Reservas”. Estas, por otro lado, solo están desarrolladas en un 1,7%, lo cual
incide en sus costos de explotación.
Como contrapartida sin embargo, el país cuenta con unos 41.300 millones de barriles de reservas de
crudos convencionales (Condensados/Livianos/Medianos/Pesados) en las áreas tradicionales
(Zulia, Falcón, eje Apure- Barinas y Oriente), desarrolladas en un 20%, y las cuales por si solas son

mayores que todas las reservas del resto de Latino América, y similares a las de los EEUU, el país con
mayos producción en el mundo actualmente, razón por la cual estimamos que los esfuerzos de
aumento
de producción deberían reorientarse en buena parte hacia la
explotación de estos crudos
convencionales por su calidad, disponibilidad inmediata y modularidad de su desarrollo. En cuanto al
gas natural, el país cuenta igualmente con reservas holgadas, además de gas asociado por recuperar,
en cantidades suficientes como para asegurar las demandas futuras de este combustible en el mercado
interno.
Visto lo anterior, se concluye que Venezuela dispone de enormes reservas de hidrocarburos y poco
tiempo para explotarlas antes del fin de la era petrolera, razón por la cual deberá adoptar políticas y
tecnologías novedosas de desarrollo de potencial mediante una apertura acelerada del sector,
aprovechando las mejores prácticas, la tecnología y las innovaciones internacionales, asi como
redoblar esfuerzos de reconquista de sus mercados naturales, todo con la finalidad de incrementar la
producción de crudos Livianos, Medianos, Pesados y Extrapesados en forma balanceada y de manera
rentable y sustentable. Estimamos que, a través de estos esfuerzos, el país podría llegar a
incrementar progresivamente y en forma sostenida y sustancial sus actuales niveles de
producción. De no hacerlo, su producción se estancaría, e incluso podría decrecer, por falta de
recursos para su crecimiento, dejando gran parte de las reservas en el subsuelo para siempre.

Calidad de nuestros crudos/precios
En cuanto a la calidad de nuestros crudos, Venezuela es actualmente un productor neto de crudos
pesados (menos de 22 API) por lo cual debe competir por nichos (esencialmente refinerías para
conversión profunda y asfalto) que constituyen solo el 10% del mercado mundial. Desde el punto de
vista comercial, es pues altamente deseable mejorar la calidad del paquete de crudos a exportación
para incrementar sus precios relativos, as como las opciones de mercadeo de estos volúmenes, lo cual
por otro lado, impone ciertas restricciones al desarrollo de la Faja del Orinoco.
En lo que respecta a precios, estimamos que éstos continuaran siendo fluctuantes en función de la
oferta y la demanda petrolera mundial, así como de factores geopolíticos, realidad la cual conlleva una
vez más la necesidad de desarrollar mecanismos de estabilización de ingresos fiscales más rigurosos
que en el pasado, mientras se reduce progresivamente su dependencia de este único producto de
exportación.

El Entorno Nacional
La crisis actual de la IPN es un reflejo de la crisis institucional en lo político, económico, social y moral del
país. Revertir la crisis de la IPN, pasa por revertir la crisis institucional de Venezuela. Sin embargo, estos
eventos no son necesariamente secuenciales. Pueden, y creemos que es deseable, sean simultáneos.
La Nación se enfrenta a la encrucijada de, bien continuar abrazando las estructuras del estatismo populismo que ha generado la crisis institucional actual y como resultado, una sociedad de ciudadanos

dependientes del Estado, o por el contrario, iniciar la senda de la restructuración de un Estado capaz de
generar las condiciones para la autorrealización y el progreso de cada venezolano en un ambiente
estable
de Democracia, Estado de Derecho y Economía Abierta y de Mercado, sin dejar de lado sus
responsabilidades sociales con los menos favorecidos.
Creemos que, paradójicamente, la crisis actual genera las condiciones necesarias para dar un salto
importante hacia la segunda opción antes planteada. Por supuesto, lograrlo pasa por un gran consenso
político y social, no sólo de los partidos, sino de toda la sociedad.
La estrategia para lograr el crecimiento y desarrollo de la IPN debe estar enmarcada dentro de este gran
consenso; de lo contrario, revertir la actual situación del país, reflejados en PDVSA en una creciente
accidentalidad, caída sistemática de la producción, y crecientes perdidas económicas, será muy difícil, y
no se lograrían atraer los capitales, la tecnología y los nuevos mercados que se requieren para ello.

Macroobjetivos a corto, mediano y largo plazo:

En vista del anterior análisis del entorno de la IPN, las acciones para recuperar y fortalecer la industria de
los hidrocarburos se orientaran hacia los siguientes macroobjetivos prioritarios a corto, mediano y largo
plazo:
Garantizar la gobernabilidad y la normalidad operativa de PDVSA y del resto de las empresas que
conforman la IPN en una transición politica, retomando el modelo de empresa eficiente,
productiva y orientada a la mejora continua de su gestión para propiciar la creación de valor, el
flujo de divisas y la seguridad energética a la nación.
Emprender el rescate operacional y financiero de la estatal PDVSA y del resto de la IPN,
mediante acciones para recuperar físicamente las instalaciones, plantas y equipos, así como para
generar confianza a nivel nacional e internacional, para atraer capitales y asegurar el crecimiento
futuro de la IPN en las áreas prioritarias (exploración, producción, manufactura, gas, mercado
interno).
Emprender procesos de apertura y participación privada para impulsar el aumento de producción
de hidrocarburos
Redefinir la institucionalidad del sector, lo cual abarca desde una nueva visión y misión
netamente empresarial de la IPN y la propiedad de los recursos generados (gobierno vs
sociedad), hasta la creación de nuevos entes reguladores del secto, independientes del poder
ejecutivo, redefinición de los roles de los diferentes actores, y de las relaciones entre la IPN y el
Estado, y del Estado con los ciudadanos.
Por último, efectuar los cambios organizacionales y operacionales progresivos que permitan
desarrollar una Industria Petrolera Nacional robusta y sustentable. incluyendo la revisión del rol
de PDVSA en el contexto nacional, la participación progresiva del sector privado en la cadena de

valor del negocio de los hidrocarburos, y la reasignación de actividades no petroleras hoy en
PDVSA hacia otros entes estatales o privados.

ESTRATEGIAS PROPUESTAS
Logrados los consensos políticos fundamentales para revertir la actual situación del país y de la
IPN, las estrategias propuestas para la industria petrolera se orientarán hacia acciones específicas y
paralelas, tanto en la coyuntura inicial luego de lograda una nueva escena política (primeros 90 días),
como en la transición (dos primeros años) y a largo plazo (más de dos años) para una renovación total de
la industria:

La Coyuntura inicial (90 días)

Cambio de misión y visión de PDVSA
-

Reestablecer una misión y visión netamente empresarial para PDVSA. Esta decisión de
carácter político, reviste sentido de urgencia, por cuanto de ella dependen el grueso de las
decisiones de carácter operacional y administrativo posteriores.

Gobernabilidad de PDVSA/Recursos Humanos

-

Se requiere un pacto entre los diferentes actores políticos que contemple permitir la
realización sin trabas de las actividades operacionales y administrativas de la empresa al tren
directivo y gerencial de PDVSA, manteniendo el nombramiento de la Junta Directiva de la
Casa Matriz bajo la potestad del Ejecutivo nacional.

-

Será imprescindible un acuerdo de paz laboral con la dirigencia sindical, garantizando los
derechos laborales de los trabajadores, y manteniendo canales apropiados de comunicación
con el personal que evite las incertidumbres y permitan un clima propicio para la continuidad
de las operaciones.

-

A los trabajadores despedidos ilegalmente en el 2002-2003 deberá restaurárseles sus
derechos laborales, y permitírseles su regreso a la empresa estatal en función de su
capacidad y disposición de regresar. Los aptos para la jubilación deberán ser jubilados.

-

Todo el personal de las empresas no directamente relacionadas con la actividad de
hidrocarburos, deberá ser trasferido a los entes estatales o privados pertinentes, de común
acuerdo con el Ejecutivo Nacional, e incluyendo la transferencia de los presupuestos
respectivos, a través de mecanismos apropiados y legítimos.

Garantizar la normalidad operativa.
-

Asegurar el control de las instalaciones de alta criticidad, tales como campos de producción,
refinerías, patios de almacenaje, oleoductos y gasoductos, muelles, terminales de distribución
y llenaderos del mercado interno, flota terrestre de combustibles, buques. sistemas
prioritarios de información (operaciones, finanzas, nómina) y las operaciones de comercio
internacional, mientras que en paralelo se identifican y emplean/contratan el personal crítico
necesario para llevar a cabo esta tareas con absoluta seguridad, confiabilidad y de protección
al medio ambiente

-

Realizar auditorías técnicas-operacionales, financieras y de procesos administrativos y
comerciales que permitan en un plazo perentorio conocer el verdadero estado de las
reservas, de los yacimientos e instalaciones, de los compromisos comerciales, de la real
salud financiera de la empresa, y de la viabilidad real de aumentar producción a corto plazo y
mediano plazo.

-

Dar garantías a la comunidad financiera, socios, contratistas, proveedores y clientes locales e
internacionales de la continuidad operacional y de aquellas relaciones de negocios
debidamente contratadas y comprometidas, y que mantengan los flujos financieros desde y
hacia la empresa.

La Transición (90 días a dos años):

Una vez normalizadas las operaciones, y con el conocimiento previo de las auditorias técnicas,
operacionales y financieras iniciales, se podrá dar comienzo a una fase de implementación de acciones
de recuperación y repotenciación de las instalaciones en función de una jerarquización estratégica y
económica, así como los cambios institucionales requeridos que permitan impulsar a la industria durante
los primeros y más críticos años.
Al respecto, se deberá desarrollar un Plan preliminar a 5 años para la IPN que incluya las acciones
necesarias para asegurar la viabilidad financiera y operacional de la industria, y orientadas en el corto
plazo hacia el crecimiento de la producción en función de los recursos y las oportunidades de negocio y
comerciales. Este plan tendrá énfasis también en ejecutar los cambios institucionales necesarios, en
apoyar la reactivación del aparato productivo nacional y en la generación de empleos de calidad,
manteniendo el nivel de responsabilidad social de las empresas que participan en el sector a un nivel
adecuado a su carácter de empresa petrolera, sin pretender reemplazar otros entes del estado.
El Plan deberá incluir aspectos tales como:

En lo operacional:
Los esfuerzos en Producción se concentraran en que la empresa estatal (PDVSA) mantenga
como mínimo los niveles actuales de producción, mientras se promueve e incentiva a las
empresas mixtas actuales y nuevas a generar producción adicional a partir de las reservas no
desarrolladas,

las áreas inactivas, las áreas nuevas para exploración y futuro desarrollo y la Faja Petrolífera del
Orinoco, en función de la legislación vigente y de las oportunidades y condiciones del mercado.
Restablecer la capacidad operacional y repotenciar el parque refinador nacional para asegurar el
suministro de productos de alta calidad al mercado local y eliminar la creciente dependencia de
las importaciones.
Impulsar el desarrollo acelerado del gas natural para atender los ingentes requerimientos de gas
doméstico, industrial y comercial, y en particular, la demanda del parque termoeléctrico, de las
empresas de Guayana yde la industria petroquímica.
Promover la creación de nuevas empresas para acelerar la industrialización creciente del gas
natural y de corrientes de refinerías e industria petroquímica, a través de políticas equilibradas de
precios de transferencia para las materias primas generadas localmente.
Promover la reinserción del sector privado en todas las actividades de la industria,
particularmente en aquellas no reservadas al estado por la legislación vigente, tales como la
refinación, el mercado interno de hidrocarburos, y la producción de bienes y servicios para la
industria.

En lo Institucional

Proceder a la creación de dos órganos independientes, autónomos y autárquicos del Estado, de
singular importancia para el desarrollo futuro de la industria, como lo son
1. Una Comisión Nacional de Energía, constituida por representantes de diferentes sectores
relacionados (sector empresarial, universidades, academias, ONG’s, etc.) responsable de
la elaboración de las propuestas de políticas públicas para el sector energético, tanto de
los hidrocarburos como del sector eléctrico, para un uso óptimo de los recursos
energéticos disponibles, y
2. Un Ente Regulador de los Hidrocarburos, responsable de la administración y vigilancia de
las políticas públicas del sector.

A través de estos dos entes, se evaluarán e impulsaran reglas claras y modalidades de
participación privada en las empresas del sector en todos sus niveles y áreas, para atraer
capitales nacionales e internacionales, conocimiento (¨know-how”) y tecnologías que se
necesitarán para desarrollar plenamente los recursos energéticos, así como para recuperar y
repotenciar instalaciones, proponiendo y ejecutando los cambios requeridos en la legislación
vigente.
Asimismo, ambos entes propondrán las políticas relacionadas con el desarrollo de reservas, y
promoción del desarrollo de fuentes alternas de energía, en función de sus economías y del mejor
interés de la nación.

Transformar el Ministerio de Energía y Petróleo en un ente moderno, con capacidad para discutir,
presentar y solicitar la aprobación del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo de las políticas
públicas en materia energética, mantener la continuidad de la información oficial en la materia y
representar al país al nivel internacional en materia de hidrocarburos.
Revisar los acuerdos energéticos y geopolíticos internacionales en materia energética para
asegurar que los mismos cumplan con los mejores intereses de la nación.
Comenzar el proceso de ajustes del precio de todos los combustibles y tarifas para el mercado
interno, y la revisión de la política de subsidios a la energía
Iniciar los procesos para revisar la legislación vigente en materia de hidrocarburo para asegurar
que los procesos de transformación de la industria se realicen de manera fluida y continua, y sin
restricciones legales

En materia de Recursos Humanos:

Asegurar la disponibilidad de los recursos humanos requeridos en cantidad y calidad a través
de políticas adecuadas de remuneración, formación y entrenamiento, y que incentiven el
retorno de personal calificado, así como la obtención de las asesorías necesarias
En cuanto al personal que actualmente labora en PDVSA, el mismo deberá ser reevaluado
en forma objetiva y oportuna, en función del cargo desempeñado a los fines de definir su
idoneidad para el cargo que desempeña. A los trabajadores no calificados, deberá
proveérseles de
un entrenamiento oportuno y apropiado, y solo se les exigirá el
cumplimiento de las normas de la empresa, revisadas en función de su nueva misión y visión.

La Renovación de la Industria (más de dos años):

Luego de la normalización de la IPN, se deberá revisar el modelo de negocio de la Industria Petrolera
Nacional actual, donde el único accionista es el Estado, e iniciar la transición hacia una Industria con
mayor autonomía que permita hacer del negocio petrolero una fuente de progreso y desarrollo de
manera sustentable, con miras a superar el modelo rentista clientelar del petroestado y acercar los
beneficios a los ciudadanos, sin elementos de manipulación populista.

Esto deberá incluir:
Redefinición de las relaciones entre la IPN y el Estado, y entre el Estado y la sociedad, así
como la propiedad y utilización de los recursos económicos generados, incluyendo la
creación de fondos específicos para su aplicación, si se considerase conveniente.
Ampliación del proceso de renegociación de campos e instalaciones para una progresiva
ampliacion de la participación del sector privado en la industria, incluyendo toda la cadena de
valor del negocio.
Paralelamente, se continuarán y profundizarán los procesos de revisión de la legislación
vigente en materia de hidrocarburos para su adaptación progresiva a la nueva visión, la
transferencia progresiva de activos, recursos y personal no asociado a la actividad petrolera a
otros entes del estado o del sector privado, y el ajuste progresivo de los precios de los
hidrocarburos en el mercado interno, a niveles más acordes con la realidad internacional y/o
con los costos reales de producción y manufactura de los mismos.

Para finalizar, deseamos enfatizar que COENER estima que, de asumirse las políticas en
materia petrolera aquí esbozadas, el país podría detener el deterioro acelerado de su principal
industria y reiniciar un ciclo de fortalecimiento y crecimiento, que le asegure a la nación un
ingreso razonable de divisas mientras se desarrollan otros renglones de la economía que
permitan un desarrollo sustentable.
En tal sentido, COENER ratifica su mejor disposición a discutir y revisar estas propuestas con los
sectores políticos y productivos del país, para así continuar aportando sus mejores esfuerzos
para lograr los consensos necesarios para un cambio de rumbo de nuestra principal industria.

Caracas, 07 de Diciembre de 2015.

La Junta Directiva

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