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Apertura Petrolera EN VENEZUELA..

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Apertura Petrolera La Apertura Petrolera, se puede definir como la puesta en práctica por parte del gobierno nacional y PDVSA

de una política que busca la participación de empresas privadas, nacionales y extranjeras, dentro de los procesos de: exploración, producción, almacenamiento, transporte, distribución y comercialización de los crudos livianos, medianos, pesados y extra pesados venezolanos; la cual está dividida en las siguientes etapas: Convenios Operativos, Convenios de Asociación y los Convenios de Asociación de Ganancias Compartidas. Dicho proceso abarca el período comprendido entre 1992 hasta 1999. La participación de capital privado dentro de la industria petrolera nacional en 1992, significó un cambio profundo de las políticas aplicadas por los anteriores gobiernos venezolanos, las cuales se habían ajustado a los patrones establecidos luego de la Nacionalización (verticalización del negocio petrolero, bajo el control monopólico del Estado venezolano). La Apertura petrolera, fue nombre con el cual se dio a conocer el proceso de reinserción de la inversión privada —nacional y extranjera— en segmento aguas arriba (exploración/producción) en la Industria Petrolera, Petroquímica y Carbonífera Nacional (IPPCN) después de la estatización de la industria en 1975. Desde 1975 y hasta 1994, PDVSA define y ejecuta acciones para corregir y mejorar la situación imperante al momento de la nacionalización, y alcanzar el pleno dominio del negocio. Entre otras, procede a racionalizar la estructura organizativa, absorbe operaciones conexas como la petroquímica y la Faja del Orinoco, inicia actividades en otros campos energéticos como el carbón y la orimulsión, fortalece su estructura interna con la conversión del INTEVEP en una sociedad anónima, la creación de BARIVEN y PDV-Marina. Igualmente, identifica la conveniencia de tener acceso directo a los consumidores finales, mediante la adquisición de refinerías y sistemas de distribución y comercialización en el exterior. Transcurridos estos largos primeros veinte años de historia de la industria petrolera nacionalizada, se entra luego en una nueva fase, marcada por el desarrollo de la capacidad productiva del sector, en asociación con inversionistas privados, la llamada Apertura Petrolera. De acuerdo a la alta gerencia de petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA); la apertura petrolera pretendía cambiar el rol que hasta entonces había tenido el petróleo en la economía y en la sociedad venezolana, así como transformar totalmente PDVSA para que se adaptara a las exigencias de competitividad de un mundo globalizado. Esa estrategia,

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que pretendía ser modernizadora, buscaba fortalecer la posición de PDVSA en el mundo a través de la apertura a la inversión privada de sus operaciones aguas arriba y aguas abajo. Para Venezuela, y para Petróleos de Venezuela, el gran reto consistía ahora, no sólo en abrir la actividad petrolera para permitir la participación de capitales privados extranjeros, sino también en crear las bases de una economía que progresara por la vía de la integración plena de la industria con la sociedad y el sector productivo nacional. A fin de acometer la estrategia planificada, PDVSA contempló entonces la necesidad de incorporar capital privado nacional e internacional mediante diversas modalidades, entre las que destacan: convenios operativos, asociaciones estratégicas para la producción de crudos, convenios de asociación para la exploración y “outsourcing” para actividades de servicio. A esta estrategia se le denominó, el Proceso de la Apertura Petrolera, cuyos inicios se sitúan en el año 1992. Objetivos • Buscar y atraer la participación del sector privado en todos los segmentos del negocio de PDVSA a fin de compartir los esfuerzos de inversión. • • Aumentar la producción de crudos y gas.

Disminuir los costos de exploración, extracción y operación de las instalaciones de producción asociadas (pozos, múltiples de producción, estaciones de flujo, plantas compresoras de gas, plantas de inyección de agua y patio de tanques). • Mejorar y consolidar la información en poder de PDVSA sobre la capacidad y reserva existente en los yacimientos petroleros venezolanos. • Abrir nuevos mercados y consolidar y mejorar los existentes.

• Promover la incorporación del aparato productivo nacional a la industria petrolera, mediante la creación de situaciones favorables al desarrollo de empresas locales, el ahorro interno y la inversión en actividades productivas.

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Causas La Apertura se deriva del proceso evolutivo que PDVSA iniciara a mediados de los años ochenta en un marco de industrialización interno y externo que transformó su esencia corporativa y modificó radicalmente la política petrolera venezolana, llevándola de una orientación netamente rentista, vendedora de una materia prima transable a una inclinación marcadamente industrial, generadora de ingresos fiscales a través de un proceso complejo de exploración, producción, refinación, comercialización y ventas de petróleo y productos derivados con un alto grado de elaboración tanto en Venezuela como en el Extranjero. Esta evolución del negocio permitió un replanteamiento de la influencia geopolítica del petróleo y un análisis profundo de la forma más idónea de penetrar los mercados internacionales y de ganar la confianza del consumidor. El gobierno de Carlos Andrés Pérez, justificó la decisión de esta nueva política basándose en las medidas macroeconómicas tomadas desde el inicio de su gobierno, propuestas por el FMI y el Banco Mundial; también tomó en cuenta los bajos precios del crudo durante la década de los 80, la baja disposición de capital necesario para las inversiones de la industria a mediano y largo plazo, lo que desencadenaría irremediablemente una caída en la producción. Aunado a esta situación, sobre las cuentas externas de la economía venezolana pesaba demasiado el servicio anual de la enorme deuda contraída, 35 mil millones de dólares de los Estados Unidos, cuyo servicio consumía cerca de un tercio de las exportaciones totales y alrededor del 80% de la renta petrolera. En consecuencia, el financiamiento de PDVSA comenzó hacerse, en una cantidad cada vez más significativa, recurriendo al endeudamiento externo, 5 mil millones dólares de los Estados Unidos aproximadamente. Pronto se concluyó que era preferible asociarse antes que endeudarse. Para el momento, principios de la década de los noventa del siglo pasado, la adopción de la apertura, como proceso de transformación de la industria petrolera venezolana, estaba aparentemente condicionado por la convergencia de cambios provenientes de dos diferentes fuentes: el externo o mundial y el interno o nacional. Entre los factores externos tenemos: los cambios mundiales que se manifiestan por las tendencias de la globalización y los cambios en el mercado petrolero. Los internos, que venían dados por la crisis económica general del país, la situación de la industria petrolera nacional y la concepción que sobre el negocio petrolero compartía la alta gerencia de PDVSA para ese momento. A continuación se lleva a cabo una explicación más amplia con relación a los factores señalados:

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A.

Factores Externos.

Globalización: La globalización está provocando un proceso de transformación y reestructuración de la economía mundial. Este fenómeno ha sido impulsado por la tendencia a la eliminación de las barreras al comercio -arancelarias y no arancelarias- dando paso a nuevas reglas de negociación y comercialización de bienes en el ámbito mundial. Igualmente, la revolución tecnológica está produciendo cambios en la forma de pensar y vivir. Los cambios constantes de la tecnología y los mercados generan un contexto dinámico, en permanente construcción, que modifica constantemente las opciones y retos que se presentan a los diferentes actores. El reto de las empresas es transformarse para no perecer y el de los países modernizarse para acortar la brecha hacia el desarrollo. Mercado petrolero: El petróleo es una de las principales fuentes de energía para el sistema industrial moderno. La utilización del petróleo y sus derivados es determinada por su relativo menor costo en comparación con otras fuentes de energía como la eléctrica, nuclear, solar, etc., convirtiéndose en la principal fuente de energía utilizada, logrando el 45% de toda la energía utilizada en los últimos cinco años. Esta importancia del petróleo como fuente de energía, y su “caprichosa” forma de distribución geográfica en el mundo, hacen que su precio y la política marchen juntos. El mercado petrolero desde los años cincuenta hasta los ochenta siguió un patrón de comportamiento que fue denominado “montaña rusa”: Un exceso de oferta generaba períodos de precios e inversiones bajas; mientras que una demanda y agotamiento creciente permiten un aumento. La complejidad del mercado petrolero radica en su volatilidad. Los precios están variando rápida e inesperadamente con cambios en la oferta y demanda. Cuando los precios son muy altos afectan las economías de los países consumidores de crudo y cuando son muy bajos a los países exportadores y dependientes el ingreso petrolero. La racionalidad nos dice que los precios deberían estar en un nivel donde haya armonía entre países consumidores y productores. B. Factores Internos. La crisis general: La crisis económica generalizada que vivió Venezuela durante la década de los noventa se debió al agotamiento del modelo de desarrollo interno que se puso en práctica desde el comienzo de la actividad petrolera. Los planes de desarrollo del país se han basado, históricamente, en el gasto público obtenido por el ingreso fiscal producto de la venta del petróleo. Durante varias décadas la economía se desarrolló amparada en una política comercial proteccionista que generó un alto grado de ineficiencia en el aparato productivo interno. La falta de competencia generó bajos

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niveles de productividad, altos costos de producción y la cuestionable calidad de los productos nacionales. De hecho, cuando en 1992 se emprende un programa para la transformación del país —conocido como El Gran Virajese puso en evidencia la poca competitividad de buena parte de la oferta nacional. Por ejemplo, algunas de las consecuencias de esa crisis fueron: fuerte devaluación de la moneda nacional, enorme inflación puntual acumulada, caída del nivel de vida, enorme crecimiento de la pobreza y crecimiento de la economía informal y desempleo. Situación del sector petrolero: la demanda mundial de petróleo se orienta, principalmente, hacia consumo de crudos livianos y medianos, mientras que los crudos pesados y extra pesados son menos atractivos debido al alto costo de refinación. A pesar de que el país es uno de los países con mayores reservas de hidrocarburos del mundo, la composición de sus reservas es desfavorable porque la mayoría de esas reservas son de crudos de baja calidad (pesados y extra pesados). Igualmente, es desfavorable el hecho de que estamos produciendo mucho de lo que menos tenemos (crudos livianos) y poco de lo que más tenemos (crudos pesados). Este hecho, nos enfrenta a un rápido agotamiento de los crudos de mayor calidad y menor costo. Por esto, Venezuela a través de PDVSA asumió la Apertura para afrontar este reto, bien sea mediante la búsqueda de crudos de mayor calidad para aumentar sus reservas, o mediante la transformación, producción y colocación de sus crudos pesados. De acuerdo a la percepción y acciones de la alta gerencia de PDVSA en tiempos de la apertura petrolera, la voracidad fiscal de un Estado venezolano, con un criterio rentista y de corto plazo, estuvo atentado hacia la industria petrolera. Durante años, la industria estuvo sobregravada y sus inversiones fueron paralizadas a fin de pagar impuestos y abastecer el mercado interno de gasolina y petróleo a precios subsidiados. En 1991-1992, la compañía se endeudó tan sólo para cubrir costos. Todo esto reducía el flujo de caja de PDVSA y el capital disponible para la inversión productiva. Por esto, la decisión de reducir la carga tributaria de PDVSA, fue crucial para liberar recursos a nuevas inversiones que aumentarán la capacidad de producción y mejorarán la calidad de los productos. En conclusión, PDVSA tenía que crecer y hacer crecer junto a ella, a un vasto sector de la economía que permitiera un plan de inversiones petroleras. Un estado estancado sería mucho más voraz en momentos en que la industria necesitaba con urgencia reducir la pesada carga fiscal. El crecimiento de la industria lo dictaba el realismo de oportunidades que no volverían. Del único lugar que podía venir inversiones era del exterior. El gas fue el campo escogido para testear las aguas. El Cristóbal Colon, que nunca

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fue algo más que una hipótesis, sirvió de conejillo de indias para desarrollar las nuevas relaciones entre la gerencia petrolera y la dirigencia del país. El potencial de producción venezolano declinaba 20% anual; o se reinvertía a esa velocidad y añadían nuevas reservas ó en cinco años el país no tendría petróleo en explotación. Los pozos zulianos tienen casi un siglo de edad. Esos yacimientos requieren una tasa de reinversión de casi un 75% de los ingresos petroleros para mantener los niveles de producción de hace cuatro años. De dónde saldría los recursos necesarios para realzar la economía petrolera en un mundo de mayores limitaciones? El ahorro interno no es capaz de financiar a una corporación como PDVSA por dos razones: ausencia de capital doméstico y el impacto inflacionario que ello produciría. Venezuela, vivía desde comienzos de los 90 una grave crisis política, económica y social. La pérdida de valores y la ausencia de dirigentes de recias convicciones nacionalistas y con suficiente claridad ideológica para salvaguardar los principios fundamentales de una política petrolera destinada a defender los precios de su principal producto de exportación, además del modelo neoliberal implantado, harían cambiar la tradicional política petrolera del país. Esta situación afectará las excelentes relaciones de amistad, solidaridad y cooperación con la OPEP y sus Países Miembros y contribuirá al debilitamiento de la Organización. En consecuencia, a mediados de los 90, Venezuela cambia en 180° su política petrolera en cuanto al control de la producción y a la defensa de los precios. Se privilegia la política de producir mayores volúmenes, se inicia un proceso de “Apertura” mediante el retorno de las ex-concesionarias en condiciones más ventajosas que antes de la nacionalización de la industria petrolera, se establece una tendencia creciente hacia la privatización de la empresa estatal PDVSA y se mantiene una constante y abierta violación de los acuerdos contraídos en el seno de la OPEP. Todo esto constituyó un duro golpe para la Organización, la cual se vio amenazada en su unidad y sensiblemente debilitada en eficiencia para combatir la inexorable caída de los precios producida por el exceso de oferta y la magnitud de los inventarios. La OPEP en lugar de asumir un papel de facilitador incondicional de suministros petroleros que le hubiese ganado la confianza, respeto y compras de los países industrializados, se transformó en un ente polémico, con intereses contradictorios en su mismo seno, reflector de un mundo tercermundista y retrasado. Con su mesiánica visión del rol que le corresponde como organismo en el mercado de los hidrocarburos, se ha transformado en una caricatura de sí misma, en la que sus países miembros cada vez que deciden respetar sus políticas internas terminan perdiendo importantes mercados, cediéndoselos a los productores que conservan su

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independencia y no están cegados por las exigencias fiscales de un Estado mal administrado. Los errores y el rezago en el que se vio Venezuela como consecuencia de una visión petrolera reducida a la visión tercermundista del explotado explotador, produjeron una dependencia muy peligrosa que terminó en colapso, no pudiendo PDVSA por sí misma reportar suficientes ingresos para la subsistencia del Estado. Obtener mayores ingresos en forma continua y constante se convirtió en la salida obligada. Esto provocó la evolución de la percepción del negocio petrolero. Se tomó conciencia de la realidad del mundo y de la correlación existente entre el desarrollo de las economías internacionales y el suministro inmediato y seguro de combustibles. Existe un mercado internacional de petróleo que ha comenzado a abrir espacio a muchos competidores. La velocidad con que avanzan los mismos hace imposible ignorar el surgimiento evidente de alternativas energéticas y regulaciones ambientales y geopolíticas exigentes y costosas. Esta maduración del negocio petrolero internacional, efecto de una evolución rica en accidentes y errores ha dado lugar a una industria petrolera compleja, consciente de su responsabilidad social y con tecnología eficiente que le permitirá subsistir en el presente y proyectarse en el siglo XXI con una presencia competitiva que prolongará la vida de los combustibles fósiles como principal fuente de energía durante los próximos cincuenta años. Este proceso evolutivo del negocio permite entender la noción de Apertura Petrolera en su sentido mas completo. Características del mercado petrolero internacional Entre las décadas de 1920 y 1960, siete grandes compañías dominaban el negocio petrolero en el mundo: Standard Oil de Nueva Jersey (que cambió su nombre por Esso y luego por Exxon), Shell, British Petroleum (BP), Standard Oil de Nueva York (que luego se llamó Mobil), Standard Oil de California (Chevron), Gulf y Texaco. «Las siete hermanas», como se les conocía, mantenían acuerdos para controlar los precios y asignarse las áreas de producción y los mercados de venta del crudo. Empezaron a perder poder cuando aparecieron otras compañías rivales. Durante la década de 1970, Venezuela abanderó la lucha de la OPEP por obtener más ingresos para sus Estados miembros. En 1966 Venezuela aumentó el impuesto sobre la renta de 47,5 a 52% e introdujo los precios de referencia fiscal. En su declaración de 1968, la OPEP dispuso que los precios de referencia fiscal debían ser fijados por los gobiernos (en los países del medio Oriente eran producto de negociaciones entre los gobiernos y las empresas). Estableció también que las disputas entre las compañías y

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los gobiernos se resolvieran en los tribunales de las naciones donde operaran las compañías y no en sus países de origen o en tribunales internacionales, tal como sucedía en muchos lugares. En 1970 la OPEP declaró que el impuesto sobre la renta debía ser de un mínimo de 55%. Casi inmediatamente, Venezuela lo fijó en 60 y dispuso que el gobierno determinara unilateralmente los precios de referencia fiscal. Gracias a esta medida, el petróleo venezolano aumentó, en promedio, de 1,84 dólares en 1970, a 3,71 dólares en 1973. A finales de 1973, como consecuencia del conflicto bélico Árabe Israelí, mejor conocido como guerra del Yon Kipur, se puso en práctica un embargo petrolero que bloqueó todas las exportaciones de petróleo de los países árabes a los Estados Unidos y a ciertos países europeos, por considerarse a los mismos cómplices de los intereses israelitas. El embargo estremeció al mundo occidental que, ante el terror de un desabastecimiento permanente de crudos, rápidamente procedió a formar inventarios estrepitosamente, ocasionando así una volcánica alza de los precios del crudo producto de una demanda mundial que superaba en creces a la oferta existente. Esta situación fortaleció ilusoriamente a la OPEP, la cual en su conferencia número 34, llevada a cabo en Viena en junio de 1973, definió su razón de ser al proclamar al petróleo como instrumento de negociación internacional para lograr el desarrollo de los países miembros y del Tercer Mundo, así como para romper las barreras aduaneras de los países industrializados consideradas como fuerte obstáculo para las exportaciones de los países en desarrollo. Este instrumento de negociación, un petróleo que causaba temor mundial y locura bursátil, transformó a la OPEP en un organismo influyente en el mercado petrolero, capaz de manipular los precios del petróleo y distorsionar al mercado con políticas dirigidas a satisfacer necesidades fiscales imperativas. El nuevo “poder” de la OPEP le permite establecer un mecanismo de cuotas de producción para intentar controlar y regular los precios mundiales del crudo a voluntad. En la década de los setenta, la oferta no podía mantenerse a la par de la demanda, y en los años ochenta, la oferta superaba a la demanda por amplio margen. Durante la primera parte de la década de los noventa, el precio del petróleo ha sido sumamente volátil debido a la estrecha relación entre la oferta y la demanda manteniéndose el 80% del tiempo entre un rango de US$ 17 Y US$ 22 por barril (PIB). Cuando en marzo de 1996 el precio del barril superó los US$25 p/b los países dentro de la OPEP con

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capacidad ociosa de producción abrieron el chorro. Ellos esperaban que la demanda mundial de petróleo siguiera creciendo sostenidamente, en particular por parte de los países en desarrollo, por lo tanto debería haber un aumento sostenido de la capacidad de producción que equipare ese aumento en la demanda. Para entonces, tanto países OPEP como No OPEP, estaban compitiendo para atraer a las empresas que tienen la capacidad de inversión y tecnologías necesarias para instalar la nueva capacidad de producción. Entre los países exportadores de petróleo que iniciaron un proceso de estímulo para que las empresas petroleras internacionales invirtieran en la exploración y el desarrollo de sus recursos petroleros, están: Argelia, China, Indonesia, Malasia, Nigeria, La República Islámica del Irán, Venezuela, Vietnam, Yemen y los Estados sucesores de la ex Unión Soviética. Sin embargo, la inesperada Crisis Asiática y la incorporación al mercado de 1 millón b/d de nuevas exportaciones Iraquíes, produjo una sobre oferta que ocasionando una caída estrepitosa de los precios y se debió recurrir nuevamente a los acuerdos de recortes de producción para eliminar la sobreoferta. El colapso de los precios demostró ser muy doloroso para los países que todavía tienen una alta dependencia del ingreso por exportación de crudo y el aumento en la producción difícilmente podría compensar la pérdida en los precios. El petróleo como fuente de energía dio a los Estados Unidos un papel hegemónico y hasta finales de la Segunda Guerra Mundial ese país fue primer productor y exportador, afianzado en compañías cuyas ramificaciones se extendieron por toda la superficie terrestre, y por análisis o versiones interesadas acerca de agotamiento de sus yacimientos, el gobierno estadounidense, mediante sus empresas aceiteras, comenzó a controlar las fuentes más allá de sus fronteras. Manipuló precios para proteger a sus productores nacionales y favorecer así a las grandes empresas, lo cual condujo a una lucha con Inglaterra por la hegemonía en el Medio Oriente, fuente segura de crudos controlados por siete firmas de las cuales cinco eran estadounidenses. La guerra de Yom Kipur, el golpe de Estado en Irán por los fundamentalistas musulmanes, la guerra del Golfo Pérsico y la crisis asiática han sido eventos históricos que han tenido un impacto directo sobre los consumidores de petróleo, generando mayor competitividad y menor dependencia de los suministros provenientes de petroestados. Los países consumidores tienen alternativas. Salvo en circunstancias excepcionales, la especulación desenfrenada en los precios del crudo es

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controlada por los interesados, quienes se abastecen con inventarios cuidadosamente acumulados que les permiten sobrevivir hasta conseguir ofertas razonables del mejor postor o hasta que las crisis o eventos peculiares sea superados. No obstante la evolución que presenta el aporte fiscal petrolero, éste muestra una curva inestable en relación con la naturaleza del mercado donde se cotiza esta materia prima. A pesar de lo volátil e inestable del mercado, el aporte fiscal del petróleo en los últimos 50 años se ha ubicado por encima de 35% del total de los recursos percibidos, aun en los años en que su peso fiscal descendió significativamente. De acuerdo con el Departamento de Planificación Estratégica de PDVSA, los extremos históricos de los ingresos fiscales petroleros se encuentran en 1975, cuando representó alrededor de 85% de los ingresos del Fisco, y en 1988, cuando se colocó cerca del 35%. Las compañías extranjeras fueron sustituidas por empresas del Estado: Creole se convirtió en Lagoven; Shell, en Maraven; Gula, en Meneven, y Mobil, en Llanoven, todas ellas filiales (más diez de menor tamaño) de PDVSA. Se argumentó que con esta estructura se alterarían lo menos posible las operaciones rutinarias y el personal gerencial, técnico y obrero de una industria en la que el Estado no tenía experiencia. Sin embargo, tal cantidad de filiales pronto resultó engorrosa, pues muchas operaban en las mismas áreas geográficas y eran de diferente tamaño y especialización. Por tal razón, PDVSA llevó un proceso de reducción de filiales. En 1977, de catorce se redujeron a siete: Lagoven, Maraven, Meneven, Llanoven, CVP, Deltaven y Palmaven; al año siguiente, a cinco. Al mismo tiempo, se creó Pequiven (petroquímica) e Intevep (investigación). En 1986, Corpoven absorbió a Meneven, con lo que quedaron sólo tres filiales. Cada filial realizaba las mismas actividades de exploración, explotación, refinación y comercialización en zonas geográficas distintas. No obstante, la OPEP había perdido la fuerza y el espíritu de cohesión que la había caracterizado en otros tiempos. Además la aparición de productores No-OPEP le habían hecho perder participación en el mercado petróleo mundial, reduciéndose la misma a un 40% del total. Asimismo, la generación de fuentes alternas de energía, amenazaban la supremacía del petróleo, como fuente energética por excelencia. A esto hay que añadir que los altos impuestos a los que se encuentran sometidos el petróleo y sus derivados por los países consumidores y las restricciones ambientales derivadas del Protocolo de Kyoto, ensombrecían el futuro de esta materia prima.

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Ante los cambios significativos que caracterizaba al mercado energético internacional a finales de la década de los 90 y el debilitamiento creciente de la OPEP, era necesario que los dirigentes de los Países Miembros buscaran soluciones en forma colectiva a los retos planteados. Así, a finales de 1998, el Presidente de Argelia, Liamine Zeroual, hizo un llamado a sus homólogos para realizar una Cumbre de Soberanos y Jefes de Estado de la OPEP para establecer conjuntamente líneas estratégicas a mediano y largo plazo, a fin de dar un nuevo impulso a la Organización y alcanzar una rápida estabilización de los precios mediante la reducción de la producción. Sin embargo, el llamado del presidente argelino no tuvo éxito, y al igual que en otras ocasiones, el deseo de convocar a una Segunda Cumbre de la OPEP (la primera se había realizado en Argel en 1975, quince años después de su fundación) no se pudo concretar en esa oportunidad. Ventajas comparativas que presentaba Venezuela para la atracción de inversionistas extranjeros A pesar de la situación política que vivía en el país, solamente en 1992 habían ocurrido dos intentonas de golpe de Estado, Venezuela presentaba claras ventajas para la instauración de esta política poseía: grandes yacimientos probados de hidrocarburos y gas; la garantía de recuperar sus inversiones a mediano plazo, con amplios márgenes de ganancias; con un gobierno dispuesto a solventar cualquier traba legal que se pudiese presentar; una infraestructura petrolera de explotación, refinación, mercadeo y distribución desarrollada; la ubicación geoestratégica del país y, finalmente, las claras ventajas que los “contratos de asociación” ofrecían a los inversionistas, además de ofrecer márgenes de ganancia atractivos en lapsos de tiempo razonables. Debido a la caída de la renta petrolera en la década de los años 80 producto de la baja en los precios del petróleo, el gobierno venezolano busca con la Apertura Petrolera una solución a corto plazo para la falta de liquidez de las arcas venezolanas. Con la entrada de grandes capitales, el gobierno nacional esperaba fomentar a la agricultura, la industria manufacturera, de servicios y la construcción, junto con inversiones en el campo de la salud, la infraestructura, vivienda y educación, se buscaba disminuir la tasa de desempleo, a la vez que se mejorarían las condiciones de vida y se disminuirían las presiones sociales latentes en la población venezolana. Para PDVSA, significaba contar con socios dispuestos a asumir “en conjunto” los riesgos de grandes proyectos en exploración y producción, especialmente de crudos pesados y extra pesados, que requerían altas inversiones de capital, además de contar con tecnología de punta proveniente de las compañías petroleras transnacionales.

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La aplicación de la Apertura Petrolera también estaba concebida como una continuación de la política de la internacionalización de la década de los años 80, con lo cual dichas asociaciones se traducirían en nuevos mercados para los productos petroleros venezolanos. La sociedad venezolana, que veía como su poder adquisitivo y su nivel de vida se deterioraba desde principios de la década de los 80, concebían a la Apertura en la industria petrolera nacional como un nuevo Boom petrolero, semejante al vivido en nuestro país luego de la nacionalización en el año 1976. La prevista entrada de grandes capitales a las arcas nacionales, significarían un amplio margen de disponibilidad de recursos para desarrollar la economía y planes sociales. Para las compañías petroleras inversionistas, la Apertura Petrolera significaba un negocio con amplias expectativas de éxito. A pesar de las condiciones políticas de continuos conflictos que vivía el país en la primera mitad de la década de los años 90, los factores de riesgo eran mínimos comparativamente con las ventajas evidentes que ofrecía Venezuela; la garantía de recuperar sus inversiones a mediano plazo, con amplios márgenes de ganancias; contar con un gobierno dispuesto a solventar cualquier traba legal que se pudiese presentar y finalmente, condiciones contractuales que claramente beneficiaban sus intereses económicos. Las necesidades fiscales del Estado venezolano y las cuotas de producción fijadas por la OPEP no le permitían a PDVSA por sí sola continuar operando bajo el esquema tradicional, que le permitía tener suficientes fondos para reservarse la exclusividad de negocio, abarcando desde las operaciones aguas arriba hasta la comercialización de los productos y ventas al consumidor final. En 1986 PDVSA comienza a analizar seriamente la posibilidad de atraer capital privado para sufragar sus enormes gastos de operación y poder realizar inversiones de expansión y mantenimiento imprescindibles para su subsistencia como empresa líder en el escenario petrolero mundial. Comienza a discutirse la posibilidad de entregar a empresas privadas algunos de los campos abandonados o con muy poca producción para que los explotasen bajo la figura de contratos operativos a cambio de una tarifa predeterminada. No obstante, y aunque de hecho se materializan ciertos proyectos, no existía una política diseñada estructuralmente para desarrollar un plan de apertura del la industria hacia capital distinto al del Estado. En enero de 1992, luego del convencimiento de los sectores representantes de los poderes públicos, PDVSA lleva a cabo la primera ronda de convenios operativos, iniciando un proceso de Apertura cuyas consecuencias son determinantes para Venezuela. Cabe resaltar la extraordinaria oportunidad de inversión que la Apertura Petrolera representa tanto para el capital nacional como para el capital extranjero.

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La seguridad jurídica de unos contratos aprobados en el Congreso Nacional y una empresa estatal clara en sus objetivos y con buena calidad negociadora deben facilitar el convencimiento de los inversionistas hacia Venezuela. Estos inversionistas deben aprovechar las excepcionales oportunidades que se ofrecen, ventajas competitivas únicas en su dimensión y alcance, que colocan a Venezuela en una posición clara de liderazgo latinoamericano en cuanto a posibilidades de inversión exitosa se refiere. Ante semejante panorama, Venezuela cuenta con un abanico extraordinario de oportunidades petroleras. La demanda energética mundial, como veremos más adelante, está creciendo y no hay muchos países que puedan satisfacerla apropiadamente. Ordenamiento jurídico en el que se sustenta el proceso A partir de 1976, el sector petrolero estuvo regulado por diversas leyes y reglamentos, hasta que se produjeron cambios al ordenamiento jurídico a partir del año 1999 con la promulgación del Decreto con rango de Ley Orgánica de Hidrocarburos Gaseosos y la nueva Constitución Nacional. Los instrumentos más relevantes del marco jurídico anterior eran: 1) Constitución de la República de Venezuela (1961). 2) Ley Orgánica que Reserva al Estado de la Industria y Comercio de los Hidrocarburos (Ley de Nacionalización). 3) Ley de Hidrocarburos. Con la Ley de Nacionalización el país asumió, a través de la creación de PDVSA, totalmente el esfuerzo de explotar, producir, transportar, almacenar, refinar y comercializar los hidrocarburos Sin embargo, el artículo 5° de la Ley previó la celebración de convenios operativos que no afectasen la esencia de las actividades atribuidas al Estado a los entes de su propiedad y estableció en su único aparte que, en casos especiales, se podrán celebrar convenios de asociación con entes privados. Es decir, este artículo establece que las actividades reservadas pueden ser desarrolladas directamente por PDVSA o mediante otras dos formas: 1) A través de contratos de operación entre PDVSA y compañías privadas. 2) A través de asociaciones entre PDVSA y compañías privadas para desarrollar proyectos especiales, previa aprobación de ambas Cámaras del Congreso de la República.

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Estas asociaciones debían cumplir tres condiciones para ser aprobadas: - Ser un proyecto de interés público. - Tener una duración limitada. - El Estado debía mantener el control de la asociación. Precisamente, el instrumento legal que argumentó tanto PDVSA como el gobierno nacional para la aplicación de la política de Apertura fue el artículo 5 de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de Hidrocarburos (o Ley de Nacionalización), que tiene vigencia a partir del 1 de enero de 1976, el cual ha sido citado en el capítulo II de la presente tesis. Entonces, la ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria el y el Comercio de los Hidrocarburos, fue el marco jurídico sobre el que se asentó legalmente el Proceso de Apertura Petrolera. A estos efectos, citaremos dos artículos de la prescrita ley de Nacionalización, de alta importancia en relación con el proceso que venimos comentando: Artículo1°: “Se reserva al Estado, por razones de conveniencia nacional, todo lo relativo a la exploración de petróleo, asfalto y demás hidrocarburos; a la explotación de yacimientos de los mismos, a la manufactura o refinación, transporte por vías especiales y almacenamiento; al comercio interior y exterior de las sustancias explotadas y refinadas, y a las obras que su manejo requiera, en los términos señalados por esta ley.” Artículo 5° "El Estado ejercerá las actividades señaladas en el artículo 1° de la presente Ley directamente por el Ejecutivo Nacional o por medio de entes de su propiedad, pudiendo celebrar los convenios operativos necesarios para la mejor realización de sus funciones, sin que en ningún caso estas gestiones afecten la esencia misma de las actividades atribuidas." Un aparte del artículo 5° disponía: "En casos especiales y cuando así convenga al interés público, el Ejecutivo Nacional o los referidos entes podrán en el

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ejercicio de cualquiera de las señaladas actividades, celebrar convenios de asociación con entes privados, con una participación tal que garantice el control por parte del Estado y con una duración determinada. Para la celebración de tales convenios se requerirá la previa autorización de las Cámaras en sesión conjunta, dentro de las condiciones que fijen, una vez que hayan sido debidamente informadas por el Ejecutivo Nacional de todas las circunstancias pertinentes.” De estos dos artículos se deduce entonces que: • La ley regulaba las actividades asociadas al petróleo, asfalto y demás hidrocarburos. Excluye productos como el coque, el vanadio, los relacionados con la petroquímica y los servicios (agua, electricidad, actividades contratadas, transporte de productos distinto a los hidrocarburos, etc.) • El Ejecutivo Nacional podía desarrollar las actividades petroleras directamente o a través de entes de su propiedad, como es el caso de PDVSA y sus filiales. • Siempre que se le garantice mantener el control, el Estado podía participar, con y sin predominio accionario, en cualquier modalidad de la Apertura Petrolera. • Los Convenios de Asociación debían contar con la aprobación del Congreso de la República. En 1995, se crea la Organización Mundial de Comercio (OMC) con el propósito fundamental de establecer los parámetros y lineamientos fundamentales que regularán las relaciones comerciales entre sus países miembros y para asegurar, igualmente, que los bienes y servicios circulen con la máxima facilidad y libertad posible. La OMC sustituye al antiguo “General Agreement of Tariffs and Trade” (GATT); sus acuerdos abarcan; también el comercio de servicios y las invenciones, creaciones, dibujos y modelos, propiedad intelectual, que son objeto de transacciones comerciales, así como su carácter de arbitro en materia comercial entre los países miembros. El proceso de acceso de Venezuela al GATT, en 1990, fue parte integral de la política comercial de apertura económica aplicada en Venezuela desde 1989, y así quedó expresamente señalado en el decreto

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No. 239 del 24 de marzo de 1989, en el que se recogen las normas que regirán la política comercial de Venezuela. Convenios Operativos En el inicio de la década de los 90´s, la industria petrolera nacional tenía la imperiosa necesidad de aumentar la producción de hidrocarburos para cubrir con la cuota estimada por la demanda que, a nivel internacional, se imponía a Venezuela, lo que trajo como consecuencia la búsqueda de nuevas fórmulas contractuales que permitiese conseguir nuevas y rápidas alternativas para incrementar la producción de áreas marcadas por el declive de la producción, en virtud del uso de los métodos tradicionales. En 1992 y con fundamento en el Artículo 5º de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y Comercio de los Hidrocarburos (LOREICH) se dio inicio a la celebración de convenios operativos. Tal como se establece en el encabezamiento del referido Artículo, el Estado podía desarrollar actividades reservadas en colaboración con empresas privadas. Estas actividades se enmarcaban dentro de las dos modalidades de convenios: (i) Convenios Operativos y (ii) Convenios de Asociación. Los Convenios Operativos son contratos en los cuales una empresa contratante (denominada PDVSA) contrata con una empresa contratista (denominada empresa operadora) para que esta realice actividades de rehabilitación, desarrollo y producción, así como otras actividades conexas, a favor de la empresa contratante (o PDVSA) a cambio del pago de un precio en efectivo o en especie. En esta operación contractual el contratista u operador no posee derecho a la titularidad de la producción que realiza, pues tal situación afecta la naturaleza del contrato suscrito y la esencia misma de las actividades reservadas al Estado en la LOREICH. Cabe destacar que en la retribución que recibía la empresa operadora se incorporaba el reembolso de los costos en los cuales incurrían en el ejercicio del contrato, además de un denominado “ Incentivo Adicional ” que pagaba PDVSA por los retornos que les generaba las actividades realizadas por las operadoras. Estos Convenios Operativos fueron otorgados para campos inactivos o con baja producción de petróleo y en algunos de estos se les incorporó áreas libres que limitaban con las áreas otorgadas para que fuesen estudiadas en búsqueda de nuevos yacimientos, lo que culminó con algunos descubrimientos, incrementándose las reservas existentes, además de las mejoras significativas en la capacidad de recuperación petrolera. En ese sentido, la capacidad de producción de los Convenios Operativos aporta a la producción total para este año 2005 más de 500.000 barriles de petróleo diarios, lo que superó las expectativas de PDVSA al principio de estos

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convenios, que era tener una capacidad de producción de 450.000 barriles diarios. Los Convenios Operativos contemplan la operación durante 20 años de campos petroleros inactivos o marginales (campos maduros de baja rentabilidad para PDVSA), por parte de compañías privadas o consorcios, los cuales organizan, por su cuenta y riesgo, la inversión de recursos financieros y ejecutan las actividades de acondicionamiento de yacimientos y construcción de infraestructura para el desarrollo de las áreas, previa aprobación de PDVSA. Los contratistas reciben de PDVSA una compensación monetaria o estipendio por cada barril de petróleo que le sea entregado; ese monto está acotado por el "Maximum Total Fee", es decir, por el máximo precio trimestral en US$ por barril, establecido en función de una cesta de productos acordada previamente. Los contratistas deben cancelar al Estado un impuesto del 34%. La operación de estos campos implica la ejecución de actividades que van desde la extracción hasta el transporte de hidrocarburos a los destinos concertados por PDVSA, los productos son de PDVSA. Los contratos también contemplan la ejecución de exploración fuera del área establecida en los mismos, bajo el total riesgo del contratista, con la autorización de PDVSA. Los Convenios Operativos se comenzaron a concretar formalmente a partir de 1992, y hasta la fecha se han firmado un total de 33 contratos producto de tres rondas de licitación. El precio establecido como pago no tiene relación con el mercado en el que se cotiza el barril de petróleo. El precio del petróleo puede fluctuar y las empresas operadoras tendrán derecho a recibir únicamente el estipendio acordado en los contratos de operación respectivos, y el mismo está determinado por la producción calificada o que esté por encima de la extracción base que ha sido especificada para cada área. Con esta remuneración se cubrirán los costos, tanto de capital como de operación, más una ganancia para la empresa operadora. Su cálculo variará con base en la tasa de retorno de la inversión, sin que exceda el valor total de los crudos entregados a PDVSA. Las empresas operadoras no pueden negociar con terceros el petróleo producido. El mismo, siempre debe ser entregado a las filiales de PDVSA con las que celebraron los convenios. No obstante, si así lo decidiere PDVSA, las operadoras podrían recibir sus pagos en especie. El Estado

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tiene el derecho de supervisar y controlar todas las actividades del contratista y el contrato está regulado por las leyes venezolanas. Los servicios que PDVSA contrata con empresas privadas bajo la figura de los convenios operativos consisten en actividades de rehabilitación, explotación, manejo de producción o actividades de exploración en los yacimientos de hidrocarburos dentro de un área específica. Su finalidad esencial es el aumento de la producción de hidrocarburos. El contratista actúa en nombre y representación de PDVSA o la filial respectiva que contrate. La diferencia más notable entre estos contratos y las asociaciones estratégicas, reside en el hecho de que en el caso de los convenios operativos, las empresas privadas no tienen derechos reales sobre los crudos explotados, no se constituye una persona jurídica distinta, una empresa mixta. La República, a través de PDVSA, contrata servicios de particulares y éstos se limitan a realizar las actividades contratadas. El hecho cierto es que mediante los convenios Venezuela logró levantar la producción petrolera toda vez que esos acuerdos permitieron producir hasta un estimado de 510.000 barriles diarios de petróleo, los cuales compensaron las carencias productivas de una industria estatal con reservas declinantes y con signos evidentes de falta de inversión. El gran cuestionamiento a los convenios guarda relación con el régimen fiscal aplicado y con la valoración del petróleo producido. En efecto, los convenios pagaban un impuesto sobre la renta de 34,0%, como cualquier actividad económica, cancelando un regalía mínima, lo que significaba un sacrificio fiscal para Venezuela. En parte ello se explica por el hecho de que al firmarse los convenios los precios del petróleo estaban en niveles excepcionalmente bajos (US$/b 12) de manera tal que la imposición de una regalía igual a la de otros campos (16,67%) hacía financieramente inviable la explotación de las áreas asignadas. Ello es así porque la regalía se aplica al volumen de producción independientemente de los costos, a diferencia del impuesto sobre la renta que se paga con base en los costos de producción efectivos. Convenios de Asociación o Asociaciones Estratégicas Con el propósito de aprovechar la existencia de grandes reservas de crudo extrapesado y gas, PDVSA firmó contratos con compañías privadas, bajo la figura jurídico-económica de Asociaciones Estratégicas, de acuerdo al artículo 5° de la derogada Ley de Hidrocarburos. Para los proyectos desarrollados bajo la modalidad de asociaciones estratégicas el Gobierno hizo una excepción en el régimen impositivo (correspondía al sector

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hidrocarburos de 67,7%, según el ordenamiento jurídico para la fecha, Ley de ISLR). Como consecuencia, esas asociaciones disfrutaron del mismo tratamiento fiscal que una corporación operando en cualquier otro sector económico del país. El ISLR que se aplicó, hasta fecha reciente (abril del año 2006) era de 34%, según lo establecido en la Ley de Impuesto sobre la Renta aprobada en 1994. Teóricamente, las asociaciones estratégicas estarían sujetas al pago de regalía de 16,67% sobre el valor de cada barril de hidrocarburo producido, no obstante, el MEM tenía la facultad de reducir esa tasa con la finalidad de incrementar el atractivo de desarrollar determinado yacimiento. Las Asociaciones Estratégicas están dirigidas a la exploración y producción de crudos pesados y extrapesados de la Faja Petrolífera del Orinoco, durante 30 a 35 años, por parte de compañías privadas en consorcio con PDVSA, que aportan la inversión de recursos y manejan el negocio en conjunto con PDVSA. La participación accionaria de PDVSA oscila entre el 30 y el 49,9% del capital de la empresa. Esta modalidad de asociaciones estratégicas comenzó a implantarse a partir de 1993 cuando, año en que fueron aprobados por el Congreso de la República dos proyectos: Petrozuata y Sincor. Los convenios de asociación estratégica son estructuralmente complejos y en cada uno de ellos participan diversas empresas. A diferencia de los contratos operativos, en los convenios de asociación estratégica las empresas privadas se asocian con las filiales de PDVSA y gozan de un porcentaje determinado de propiedad sobre lo que se explota. Los convenios de asociación estratégica se asemejan a los convenios de ganancias compartidas, con la diferencia de que en los segundos todos los costos de inversión de la fase exploratoria corren por cuenta de las empresas privadas. También se asemejan a los convenios de ganancias compartidas en que para ambos figuras el impuesto de Consumo Suntuario y Ventas al Mayor está exonerado en la etapa preoperativa. Este impuesto tampoco se aplica en la fase operativa, aplicándoseles el régimen de exportaciones, siempre y cuando el crudo exportado esté mejorado. En cuanto al impuesto a los activos empresariales, en términos prácticos el mismo tampoco es aplicable. En los contratos de ganancias compartidas y en los convenios de asociación estratégica, las asociaciones con las filiales pueden adoptar la forma de corporaciones, entidades constituidas legalmente y con personalidad jurídica propia o de entidades no corporativas (/oint ventures) en la que cada una de las empresas participantes conserva su personalidad jurídica sin crearse una nueva.

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Al final del periodo contratado, la totalidad de las acciones de la sociedad anónima constituida, o de los activos que son propiedad común de las partes, son transmitidas en propiedad a la filial correspondiente de PDVSA. Las formas de asociación son establecidas por el marco general del proyecto autorizado legislativamente por el Congreso en cada caso concreto. Convenios de Asociación de Ganancias Compartidas La concesión de contratos de ganancias compartidas en crudos livianos y medianos, fue ofrecida por primera vez desde la nacionalización de la industria petrolera ocurrida en 1976, dando derechos de exploración y producción al sector privado, por esto, fue la modalidad más debatida en el proceso de apertura. Por ejemplo, la exploración en los primeros tiempos de las operaciones petroleras, décadas de alrededor de 1915 a 1940, se concentraban en los bordes de las cuencas someras, donde las formaciones petrolíferas afloraban y tenían presencia palpable en los menes, y que con la ayuda de geología de superficie era relativamente fácil llevar a cabo la exploración. En esta etapa se perforaban pozos someros de 1.000 a 4.000 pies, y el costo de estos pozos exploratorios apenas llegaba a 20.000 barriles por pozo. En este período se hicieron intentos por investigar estructuras geológicas más complejas, pero la falta de elementos tanto tecnológicos y sísmicos como de perforación, hizo que fracasaran. Luego en la década de los 50 hasta los 80, con la aparición de la sísmica bidimensional —aunque no era de gran calidad la interpretación-, permitió identificar algunos domos y estructuras de fallamiento sencillo, que fueron precisamente los grandes descubrimientos en el lago de Maracaibo. En la actualidad las exploraciones deben ser en áreas nuevas, frente a montañas estructuralmente muy complejas y llanuras deltaicas de profundidades elevadas. Los pozos exploratorios tienen profundidades muy superiores a las de las épocas anteriores, pueden pasar más allá de los 20 mil pies y sus costos algunas veces exceden los 10 millones de dólares por pozo. El esquema de Ganancias Compartidas comprende las actividades tanto de exploración inicial como de producción posterior de crudos livianos y medianos durante 20 años, extensible a 30, sólo en caso de dificultades como baja rentabilidad, inversiones no recuperadas, limitaciones en la producción, entre otras. Los hidrocarburos producidos se distribuyen entre los miembros del consorcio (empresas privadas y eventualmente PDVSA), para que los comercialice cada uno por su cuenta. La fase exploratoria inicial está limitada entre 3 y 5 años, con posibilidad de extenderla por un lapso adicional entre 2 y 4 años, en caso de que fuese

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necesario, a fin de concluir los estudios geológicos. Las compañías privadas asumen los riesgos de exploración y financieros durante esa fase. En caso de descubrimiento de crudo comercial, PDVSA entra a participar en el desarrollo del yacimiento con una proporción accionaría que puede ir desde el 1% hasta el 35% del capital social. El Congreso de la República aprobó que una filial de PDVSA, la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP) gestionase esta modalidad. El ingreso al Estado generado por el esquema de Ganancias Compartidas se enmarca en las siguientes cifras o proporciones: • 16,67% por concepto de impuesto de explotación o regalía, reducible en el caso de que el yacimiento no sea explotable comercialmente. • 67,7% por concepto de impuesto sobre la renta. • Entre 29% y 50% por concepto de participación del Estado en las ganancias (PEG) antes de impuesto. • Los dividendos que le correspondan a la CVP en relación con su participación accionaria. Esta modalidad de la Apertura Petrolera fue sometida al Congreso Nacional en 1993 para su aprobación, ésta se produjo finalmente el 4 de julio de 1995. La modalidad de Ganancias Compartidas comenzó a implantarse a partir del mes de enero de 1996, fecha en la que se dio inicio a la licitación pública de 10 áreas nuevas. El marco de condiciones, aprobado por el Congreso permitió dejarles a las empresas privadas el riesgo asociado a la actividad exploratoria de áreas nuevas y en el caso que hubieses descubrimientos comerciales, se concretaría la participación financiera de la filiar de PDVSA, la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), a fin de proceder a su desarrollo y compartir con el Estado los beneficios derivados de la explotación. Otra de las características que hacen de estos convenios atractivos mecanismos de inversión para el Estado, radica en el hecho de que si la empresa privada no encuentra petróleo en la exploración ejercida, no nace el negocio, teniendo el inversionista privado que soportar exclusivamente los gastos incurridos durante la exploración efectuada. Una vez que se selecciona a una empresa privada, se le vende la información sobre las áreas específicas. Esta información se presenta en paquetes de 50 mil dólares cada uno. A partir de ese momento, la empresa

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tiene un plazo de 120 días para estudiar la información y someterla a una licitación. Esta licitación se basa en el PEG, la Participación del Estado en las Ganancias aparte de las regalías y el Impuesto sobre la Renta (ISLR). Estas ganancias compartidas están enmarcadas dentro del régimen legal y fiscal vigente, son competitivas internacionalmente, permiten al Estado percibir ganancias extraordinarias y, además, reducen el lapso para confirmar las expectativas de reservas, incentivan la inversión, mejoran la imagen internacional del país, ofrecen oportunidades significativas para el sector privado venezolano y propician la transferencia tecnológica. De hacer PDVSA estas operaciones por su cuenta y riesgo, según cálculos de dicha empresa, implicaría una prolongación en el tiempo de aproximadamente 35 años para confirmar si Venezuela tiene o no tiene expectativas de reservas en las áreas sometidas a consideración en la Apertura. En el próximo cuadro se resumen las características y beneficios que recibe el Estado derivados de modalidades de apertura petrolera anteriormente comentadas. Cuadro 1 Características y beneficios de modalidades de apertura petrolera Características/ Convenios Ganancias Asociaciones beneficios Operativos Compartidas Estratégicas Producto Crudos Crudos Crudos Involucrado. medianos medianos y extrapesados livianos Duración de 20 20, prorrogable 30-35 los contratos a 30 años Actividad Producción Exploración Producción y medular del Producción y Mercadeo contratista Mercadeo Participación No involucra 1 al 35% 30 al 50% accionaria de Asociaciones PDVSA. N°de contratos 33 8 5 Regalía 16,67% 16,67% 16,67% ISLR. 34% 67,67% 34% Impuestos 1 al 4% municipales tasas aduanales 10 al 40% 5% 5% por materiales y servicios

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Nota: compendio de los datos investigados y señalados anteriormente Ventajas y desventajas del proceso de Apertura Petrolera Englobando a las ventajas tenemos Los planes y las Inversiones originadas por La Apertura. Toda la anterior política petrolera se diseña para un país que vivió durante varios años una profunda crisis económica, política —la menos visible- y social. Con un Estado profundamente debilitado, instituciones deterioradas, y donde los indicadores apuntaban hacia una considerable pérdida de la confianza en la democracia. Este contexto, donde se materializa la apertura petrolera, tenía como fin aumentar la capacidad de producción de PDVSA, al mismo tiempo que se aumentaría el volumen de crudo vendido para recuperar espacios perdidos en el mercado petrolero mundial. El desarrollo petroquímico. Tal como se propone con PDVSA, en petroquímica se estudia, con mayor probabilidad de aceptación política, la privatización de Pequiven, transformándola en una empresa pública por acciones de derecho privado. Se buscarán las vías legales para permitir a Pequiven la colocación de papeles comerciales y acciones en las bolsas de valores venezolanas, así como en las bolsas de valores internacionales. Estos papeles generarán los recursos para financiar el plan de expansión de la industria petroquímica con proyectos ejecutados con el concurso del sector privado, sin restarle poder al Estado, el cual conservará un porcentaje accionario que le reservará el poder decisorio a través de una acción dorada y mecanismos jurídicos específicos para evitar tomas no requeridas (“hostile takeover”). La apertura de este negocio permitirá diversificar la cesta de productos petroquímicos venezolanos. Actualmente, el promedio de producción de estos derivados es de 5.000 toneladas al año. Es preciso observar algunos casos de macroproyectos petroquímicos en los que Pequiven actúa como socio de un conglomerado de empresas privadas, nacionales y extranjeras, los cuales ponen en evidencia las enormes posibilidades de inversión y el atractivo extraordinario que estos proyectos representan al capital privado. Estos proyectos, en los que se encuentran cualquier variedad de productos involucrados, son una enorme contribución a la economía del país y representan fielmente el futuro de PDVSA como empresa abierta a la inversión privada, diversificada y adaptada a los niveles de competitividad requeridos en la actualidad. La industrialización de las corrientes de refinería. La capacidad de refinación venezolana ha crecido en el exterior, pasando de 1,2 millones de b/d a 1,6 millones de b/d. En Venezuela se ha mantenido el mismo nivel, convirtiendo a las refinerías en instalaciones cada vez más modernas capaces de producir con una dieta más pesada una cantidad mayor de

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productos blancos (con alto grado de pureza,), ajustándolos a las restricciones y regulaciones de calidad que ha impuesto el mercado nacional. Los planes de inversión continúan para alcanzar una producción de apenas 15% de residuales y el restante 85% de productos de alto valor agregado. La modificación del mercado interno de comercio de productos derivados de los hidrocarburos. Con respecto al Mercado Doméstico de los Hidrocarburos, hoy día las estaciones de servicio pertenecen en su gran mayoría al sector privado, lo mismo que el transporte de combustibles. Petróleos de Venezuela mantiene una flota muy pequeña; el resto ya está en manos del sector privado. EXXON ha prometido la existencia de 100 estaciones de servicio para finales de 1998, y los planes de inversiones de sus competidores son igual de atractivos. La comercialización de Orimulsión. La Orimulsión es un combustible utilizado para generar energía eléctrica. Es una mezcla de 70% bitúmen y 30% agua. Al ser líquido, se facilita su movilización. Mayores toneladas métricas pueden ser aprovechadas por metro cuadrado de espacio en los barcos y medios de transporte seleccionados, pudiendo transportarse inclusive por tuberías interconectadas, siendo, además, menores las toxinas emitidas con relación al carbón, su principal competidor. Este combustible ha sido elaborado con tecnología venezolana y su patente es propiedad del Intevep. En Venezuela existen las mejores condiciones para su explotación debido a las casi infinitas reservas de bitúmen contenidas en la Faja del Orinoco. Dentro de los planes de la Apertura, Bitor, filial de Petróleos de Venezuela encargada de producir Orimulsión, deberá constituirse en empresa privada. Esto es un hecho casi materializado con la constitución jurídica de diversas Bitor: Bitor Europa, Bitor China, Bitor Japón, permitiendo mayor participación económica y administrativa al inversionista privado. Pese a su enorme atractivo como combustible, la Orimulsión debe vencer fuertes discriminaciones en el mercado internacional, especialmente en EEUU Venezuela ha inventado un combustible competitivo. Resultado de años de investigaciones del INTEVEP, la Orimulsión ha logrado importante penetración en los mercados de Asia y Europa. Las inversiones relacionadas con el Gas Natural: se centrarán en el GNV (Gas Natural Vehicular). Se convertirá a todo el parque automotor del transporte colectivo a gas natural comprimido. Para ello, Petróleos de Venezuela aprobó una partida de 48 mil millones de bolívares. La transmisión y extracción de líquidos, aunque son actividades reservadas al Estado, pueden ser dadas a particulares bajo la figura de los convenios

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operativos, tal como lo autoriza el Articulo 5 de la Ley que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. Existe también el proyecto de Gas Natural Licuado (LWG) Cristóbal Colón. Constituye la primera asociación estratégica realizada entre PDVSA y el sector privado. Luego de una intensa discusión legal sobre su constitucionalidad, el mismo fue aprobado por el Congreso. Quizás es uno de los proyectos de gas natural licuado más grandes del mundo. Consiste en una sociedad con Exxon, Shell y Mitsubishi para realizar inversiones de 6.500 millones de dólares durante toda la vida del proyecto para producir 100 millones de toneladas métricas de gas al año. Los pozos están ubicados en el área de Patao, descubierta en la campaña costa afuera en los años ochenta. El proyecto prevé una planta de licuefacción en la Península de Paria para exportar el gas natural licuado a los mercados de Europa y de la Costa Este de EE.UU. Pese al alcance de este proyecto, el mismo aun se encuentra paralizado hasta tanto los precios internacionales del gas permitan recuperar la inversión en un tiempo razonable. Participación de Pequeños Inversionistas. Con el objetivo de permitir la participación de todos los venezolanos en el negocio petrolero se creó, en marzo de 1997, la Sociedad de Fomento de Inversiones Petrolera (SOFIP). Esta filial de PDVSA, constituyó una iniciativa para lograr la incorporación del ciudadano común a la industria petrolera. La misión de SOFIP era promover nuevas opciones de inversión y ahorro dentro del proceso de Apertura Petrolera, permitiendo además democratizar las oportunidades de inversión y fortalecer el mercado de capitales. La primera emisión de SOFIP correspondió al mercado de Bonos Petroleros, equivalentes a 20.000 millones de bolívares y garantizados por PDVSA. Los Bonos fueron adquiridos a partir de 100 mil bolívares y sus intereses se pagaban trimestralmente, sobre la tasa competitiva que se actualizaba cada noventa días. Además, si el inversionista lo deseaba, podía recuperar su inversión al final del trimestre, o esperar hasta su vencimiento en tres años. La emisión fue colocada totalmente entre más de 35.000 compradores particulares y corporativos y la ventaja que otorgaba el “Bono Petrolero” se puede resumir en: “ Seguridad: estaba totalmente garantizado por PDVSA. “ Liquidez: se podía recuperar el dinero cada tres meses. “ Rendimiento: tasa de interés competitiva. “ Participación: todos los residentes en Venezuela, cónyuge e hijos.

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Para esto, Exploración, Producción Inversión Colectiva (“EPIC”), será la entidad que emitirá diversos paquetes de opciones, de corto y largo plazo, de mayor y menor riesgo, que harán viable la participación privada en los resultados de los negocios, sin que sea necesaria la participación directa del particular en la administración del negocio. EPIC podría invertir las ganancias obtenidas de la inversión en proyectos de la Apertura en fondos de pensiones, fideicomisos, fondos de ahorros, acciones de empresas cotizadas en la Bolsa y otras figuras que facilitarían el movimiento de capital y el financiamiento de importantes factores de desarrollo socioeconómico del país. En segundo termino se mencionan como desventajas en cuanto a la burguesía [las dos fracciones, la emergente y la tradicional], obtuvo entre otros los siguientes beneficios: a) el valor de las importaciones aumentó de 16.249 millones de bolívares en 1974 a 44.738 millones en 1978, en tanto las exportaciones se redujeron de 47.435 millones a 39.525 millones en el mismo lapso; b) hasta el 30-12-1976 fueron concedidos 12.198 millones de bolívares en exoneraciones a la industria; c) en 1974 los empresarios pagaron 1.425 millones de bolívares en impuestos pero recibieron 1.760 millones en exoneraciones aduaneras y 3.000 millones en créditos concedidos por distintas instituciones del Estado; de 1974 a 1978 fueron acordados 22.084 millones de bolívares por exoneraciones industriales, 7.670 millones en avales y 6.612 millones en subsidios económicos, todo ello como incentivo al desarrollo que los beneficiarios nunca motorizaron, desviado enormes sumas hacia negocios especulativos; la banca comercial aumentó, de 1974 a 1978, de 245 a 351 sucursales; de 479 a 680 agencias, con utilidades estimadas de 390 millones de bolívares a 924 millones en el mismo periodo; d) la remuneración salarial disminuyó en promedio de 49,6% en 1969-73 a 43,7% en 1974- 78, mientras la participación de la retribución del capital aumentó de 50,4% en el primer lapso a 56,3% en el segundo. Las empresas internacionales, por su parte, recibieron indemnización y quedaron exentas de responder por el despilfarro de recursos debido a métodos irracionales de explotación, por los daños causados al entorno, especialmente al Lago de Maracaibo, y también con relación a los fraudes cometidos por esos consorcios mediante manipulaciones contables como estructuración de altos costos por depreciación acelerada de activos, evasiones tributarias y otros denunciados por la Federación de Colegios de Contadores Públicos de Venezuela, especialmente la extracción de 120 millones de barriles de petróleo en áreas marginales que no fueron cancelados al país. El negocio es muy productivo para las empresas "nacionalizadas", toda vez que mantienen el monopolio de las áreas que generan ganancias e

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imponen limitaciones al país "nacionalizador" pues los contratos establecen que el asesoramiento en operaciones de producción se contraen al ámbito de las anteriores concesiones y el asesoramiento en operaciones de refinación es señalado por las capacidades que tenían las plantas al momento de la nacionalización. Para exceder esos límites era necesario un contrato aparte. Otra modalidad limitante que da características leoninas a esos convenios se refiere a dos aspectos: 1. las operadoras no asumen responsabilidad de ningún tipo ante PDVSA por errores o incumplimientos, y 2. es prohibido el intercambio de información tecnológica entre las diferentes operadoras nacionales, cada una de las cuales se denomina "tercero" en los textos contractuales. Los aportes de PDVSA al fisco nacional disminuyeron significativamente en los últimos años. En 1981, el ingreso bruto de PDVSA por producción de hidrocarburos alcanzó los 19.7 mil millones de dólares y pagó al Estado por ingresos fiscales un monto de 13.9 mil millones de dólares. En contraste, en 2000 PDVSA obtuvo ingresos brutos por 29.3 mil millones de dólares y canceló al Estado 11.3 mil millones de dólares, Es decir, por cada dólar de ingreso bruto, PDVSA pagó al Estado en 1981, 71 céntimos en rentas, regalías e impuestos y en 2000 solamente 39 céntimos (ver Cuadro 2). Cuadro 2 Aportes de PDVSA al fisco nacional (1976 – 2000) Aportes a la Gastos de PDVSA Períodos Nación (A)* (B)* 1976-1979 120.092 30.267 1980-1984 271.089 62.354 1985-1989 563.181 127.977 1990-1996 7.735.982 3.795.966 2000 10.000.000 40.000.000

Relación A/B 80/20 81/19 81/19 67/33 20/80

*Millones de bolívares. Nota: Fuente PDVSA Para el año 2000, los ingresos petroleros fueron de 50.000 millones de dólares, de los cuales el Estado venezolano recibió 10.000 millones de dólares (20%) y los restantes 40.000 millones de dólares se gastaron en los denominados costos operativos PDVSA y en la transferencia de la renta petrolera al capital petrolero internacional o al capital privado nacional. Trasladar ganancias al exterior ha sido el verdadero resultado de la internacionalización. Desde 1995 a 2000, PDVSA estuvo traspasando, desde sus cuentas domésticas hacia sus filiales extranjeras, un promedio de 500 millones de dólares anuales en ganancias. Desde que se inició la internacionalización hasta 2000, las filiales extranjeras de PDVSA nunca

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pagaron dividendos a esta empresa. Estas filiales pagaron dividendos por primera vez en diciembre de 2001, conminadas a ello por el gobierno nacional del presidente Hugo Chávez. Política Petrolera del Presidente Hugo Chávez Con la nueva administración, Venezuela inició un cambio de rumbo en la explotación petrolera del país, primeramente anuncio su absoluto respaldo a la OPEP apoyando los programas de techos y cuotas petroleros aprobados por la Organización. Garantizada la estabilidad de mercado, la seguridad de ingresos petroleros para el país —los más altos de toda la historia- y ante la presencia de una demanda petrolera creciente, una oferta petrolera noOPEP desacelerada que posiblemente comience a disminuir próximamente, niveles estancados de reservas remanentes y una percepción de escasez que se propaga -hechos que han devuelto el control del mercado petrolero a los productores de petróleo-, Venezuela decidió imprimirle al negocio petrolero venezolano un cambio de rumbo. Estas son las más resaltantes de sus acciones: • Devolvió al Ministerio de Energía y Petróleo, antes Ministerio de Energía y Minas (MENPET), la jerarquía y facultades que tenía antes de la nacionalización en 1975, restableciendo su capacidad profesional y técnica apoyándose en el personal de PDVSA. • Ha fortalecido la gestión energética del MEM aumentando su grado de supervisión y control, promoviendo la nacionalización del sector eléctrico que se encontraba, hasta ese momento, bajo el dominio privado. • Ha mejorado sustancialmente la integración regional tratando de implantar un sistema de relaciones energéticas de mayor contenido social: • Brindando orientación profesional a otros países de Sur América en sus proyectos de nacionalización energética. • Cooperado con varios países de Sur América y del Caribe en la mejoría de su situación presupuestaria como consecuencia de los nuevos precios del petróleo. • Promoviendo asociaciones de productores-consumidores de gas a nivel regional y mundial (OPEP GAS y Gas del Sur). • Desarrollando proyectos energéticos de carácter bilateral, en algunos casos extendidos a países de la OPEP y a otros continentes. • Ha buscado un acercamiento mayor con otros países de la OPEP, tratando de encontrar sinergias, o complementariedades que ayuden a catapultar unas relaciones económicas más humanas dentro del mundo SurSur. • Ha convertido a PDVSA en instrumento clave para desarrollo e implementación de sus proyectos de orientación social.

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• Desmanteló la estrategia de maximización petrolera auspiciada por la PDVSA del gobierno anterior: • Deteniendo la explotación perversa de los hidrocarburos de la Faja bajo el esquema de Orimulsión, sistema que envilecía el esquema de precios petroleros del país. Esta modalidad de explotación genera mucha actividad produce un combustible muy contaminante a un alto costo de producción y pocos beneficios tangibles. • Cerró el proceso de desnacionalización denominado “Apertura” en sus distintas modalidades de Convenios de Operaciones y Convenios de Asociaciones, divulgándolo como la Segunda Nacionalización Petrolera de Venezuela. • Y finalmente y congeló la expansión de los negocios bajo la llamada Internacionalización. Para Venezuela el mantenimiento de su estrategia petrolera actual es un verdadero reto, ya que para sea exitosa en su totalidad, se necesita que los precios petroleros se mantengan a los niveles actuales o continúen creciendo. Le favorece la percepción de una pronta llegada al pico mundial de producción mientras que le perjudicaría la aparición y utilización en gran escala de fuentes alternas de energía de reciente arranque como lo constituyen los desarrollos acelerados de los biocombustibles y los biodiesel. La búsqueda de fuentes alternas de energía continúa en todos los frentes debido a los atractivos que presenta el precio de un barril petrolero por encima de los 60 dólares. La nueva política petrolera ha mostrado signos inequívocos en la recuperación del papel del Estado en la defensa de los intereses nacionales. Un cambio importante ha sido el desplazamiento del centro de diseño de la política petrolera en el país. Desde la “nacionalización” hasta 1999 ese centro se fue moviendo del ministerio a la alta gerencia de la industria petrolera. Desde 1999 hasta ahora es claro que ese desplazamiento se ha revertido. Es hoy el ministerio del ramo, hoy denominado Ministerio de Energía y Petróleo, el centro para el diseño e implementación de las políticas públicas para esta actividad. Y lo es tanto en el esfuerzo cotidiano por reconquistar esa responsabilidad, como por lo establecido en la nueva legislación que de manera inequívoca le asigna ese papel. La reforma también se plantea estimular el desarrollo de los factores productivos nacionales. Usar el sector más fuerte de nuestra economía, el petrolero, para el desarrollo de otros. Esta orientación se ha materializado de múltiples maneras. El convenio marco firmado entre PDVSA y la CVG en junio de 2003, las ruedas de negocios con cooperativas y pequeñas y medianas empresas o el estímulo para la creación de cooperativas de servicios o transporte son ejemplos de ello. Ahora más que nunca la

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corporación tiene como norte el abastecerse, hasta donde ello sea posible, de bienes y servicios producidos en el país. Además, la recuperación de los precios desde 1999 y la consecuente mejora en la recaudación fiscal, le permitió inicialmente al gobierno mitigar parcialmente la severa crisis económica que venía padeciendo el país desde por lo menos los inicios de la década de los 80. Desde el año 2002 la situación del país ha sido más complicada. Un golpe de Estado en abril de 2002 y cuatro “paros cívicos” ese mismo año fueron manifestación evidente de la aguda turbulencia política vivida. Y la severa crisis política tuvo, no podía ser de otra manera, consecuencias en el terreno económico. Pero aún en tiempos de dificultades, la política petrolera, por los elevados ingresos fiscales que ahora genera, ha sido sostén fundamental de todo el proyecto del presidente Chávez y las fuerzas que lo apoyan. Esto se acentúa aún más durante el año 2004. Los precios del petróleo en el presupuesto de ese año fueron estimados en 20 dólares por barril, siendo que el precio promedio del año para la cesta venezolana superó los 30 dólares y produjo por ello cuantiosos ingresos. Esto a su vez implicó que los aportes al fisco hayan sido superiores a los inicialmente estimados y que, adicionalmente, la corporación haya podido, de manera directa, tener una participación más activa en planes de inversión planificados por el gobierno. Con parte de esos ingresos extraordinarios, el gobierno revolucionario bolivariano, comprometido con el interés nacional, ha podido crear tres fideicomisos para la inversión pública. Uno por hasta 2 millardos de dólares para iniciar la construcción de plantas hidro y termo eléctricas en Carabobo, Lara y Mérida; comenzar las obras del Complejo Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora en Barinas; financiar la puesta en marcha de la nueva línea aérea nacional, Conviasa; e invertir en el sistema de riego Diluvio – El Palmar, en el estado Zulia. Otro fideicomiso de 480 millardos de bolívares esta dirigido a la inversión en desarrollos habitacionales y de infraestructura. Fue ya anunciada la construcción de más de 42 mil viviendas, así como dos tramos de la autopista a Oriente y varios kilómetros de vialidades agrícolas. Para su inversión en proyectos de desarrollo agrícola administrados por el Ministerio de Agricultura y Tierras, fue creado un tercer fideicomiso con un aporte de 1.152 millardos de bolívares. Adicionalmente y con un presupuesto de 600 millones de dólares, la Gerencia de Desarrollo Social de la nueva PDVSA apalanca financieramente las Misiones educativas, de salud y productivas que viene adelantado el gobierno nacional con fuerza desde inicios de 2003. Esos recursos financian becas de las misiones educativas, aporta recursos para la construcción de módulos de salud de la Misión Barrio Adentro, participan en la Misión Identidad y apoyan la Misión Vuelvan Caras a través de los Núcleos de Desarrollo Endógeno.

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Finalmente, importa señalar que la actual política petrolera, además de los medulares objetivos del control estatal de PDVSA y la vinculación, sin parangón, de está con su accionista, el pueblo venezolano, ha conquistado, con supremo éxitos, otros objetivos, como por ejemplo, la recuperación de los precios del petróleo que se habían situado en 10.5 USD en promedio durante 1998, al punto que durante el año 2004 superaron, en promedio los 30 USD por barril. Asimismo, el gobierno bolivariano ha podido anotarse una victoria más, en el fortalecimiento de la OPEP, la cual ha pasado a constituirse en un punto sinequanon de su agenda de política exterior. En ese mismo orden de idea conviene destacar la estrategia de Petroamérica, la cual viene progresivamente con sus vectores: Petrocaribe, Petro Sur y Petro Andina, unificando y consolidando paulatinamente a los pueblos de América Latina y el Caribe bajo una nueva visión de integración que es antítesis de la racionalidad del ALCA. Ciertamente, desde el plano energético hemos logrado no sólo unir a Brasil, Argentina, Uruguay y Chile en la estrategia de Petroamérica y Telesur, sino además extendernos a otras áreas bajo el modelo alternativo del ALBA (Alternativa Bolivariana para las América), tras su firma el 14 de diciembre de 2004 con el Estado Cubano en la ciudad de La Habana, en donde PDVSA, en correspondencia con lo pautado en esta declaración y acuerdo, abrió el 28 de abril de 2005 una agencia para atender las solicitudes y negocios que nos demande el Caribe en materia petrolera y energética. Características del mercado petrolero internacional El mercado petrolero es un mercado político y la fijación del precio esta establecida por la relación entre los agentes del mercado, compañías productores OPEP y NO OPEP, Estado consumidores, consumidores finales. Y el elemento más dinámico que define las características del mercado petrolero es el crecimiento económico. En el año 1998, la demanda mundial de petróleo no aumento de acuerdo a las previsiones, desacelerándose drásticamente debido a diversos factores. Una oferta mundial acelerada por las expectativas, sobrepasó ampliamente a la demanda que se quedó rezagada, produciendo un derrumbe de los precios del crudo a niveles inesperados. El mercado petrolero internacional es estructuralmente volátil. Su propia característica de complejidad y dinamismo le aporta esa condición de volatilidad, cuya expresión más genuina y evidente es la realidad de los precios. Precios que están ahora -y lo estarán inevitablemente en el futurosometidos al dictado inclemente de la oferta y la demanda, la cual se origina

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precisamente en la propia movilidad de las economías y la situación de los hábitos de consumo energético de las sociedades. De manera que al evaluar la realidad presente y proyectar miradas hacia el futuro de mediano plazo, hay que tomar en cuenta las características de la materia sometida a examen. Siendo el mercado petrolero un mercado donde se interrelacionan factores, económicos y políticos, sus características van a revelar tales influencias; podríamos agruparlas en las siguientes: · Los centros de consumo están separados de los centros de producción · Las reservas petroleras están concentradas en un pequeño grupo de productores. · La industria petrolera es en algunos aspectos un monopolio natural. · La demanda de petróleo es una demanda derivada de los productos refinados · Los variados usos finales de los derivados del petróleo originan diversos mercados, diversas reacciones de precio y competitividades. · Un mercado mundial, global de relaciones políticas entre los agentes (Productores, compañías, consumidores). · El precio del petróleo es regulado por los agentes del mercado y administrado por el lado de la oferta. · Un mercado en extremo sensible de sus tendencias un alto grado de incertidumbre. El mercado petrolero así caracterizado, luce como un centro de turbulencias, donde la incertidumbre juega un papel destacado. El Mundo del Petróleo ha cambiado. Los procesos de globalización que han producido una revolución en las comunicaciones y un altísimo desarrollo tecnológico, dándole prioridad a los conceptos de eficiencia, ventajas comparativas y competitividad, colocando en lugar privilegiado el capital humano, han impactado el desarrollo de la Industria petrolera y al mercado petrolero mundial. La competencia ha aumentado significativamente y los objetivos de las compañías se dirigen ahora fundamentalmente a la búsqueda de petróleo, transformando las compañías, mediante fusiones outsourcing reestructuraciones y constantes reducción de costos. El desarrollo de la sociedad del conocimiento y de las técnicas telemáticas y de informática que han creado un nuevo andamiaje Industrial y de comercialización han superado las ganancias de las grandes transnacionales petroleras que habían ocupado los primeros lugares en la lista de Fortune.

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El mercado ha experimentado cambios relevantes, pueden ser agrupados en los siguientes: En cuanto a la producción Aplicación de nuevas tecnologías que permiten grandes ahorros Nuevos descubrimientos Reducción de los costos de perforación Incremento de los suministros NO-OPEP La apertura petrolera en países OPEP En cuanto a los mercados Aparición de nuevos mercados (China, Sudeste Asiático) Desregulación de los grandes mercados. Apertura de los grandes mercados de Japón, Tailandia e India el aspecto fiscal y financiero. Creciente rol de los instrumentos financieros Negociaciones a Futuro Volatilidad de los precios Generalización de políticas fiscales en los países consumidores Proteccionismo ambiental por vía del impuesto Crecientes necesidades fiscales de los países de la OPEP En cuanto a la organización de la industria Estos cambios afectan a todas las compañías tanto estatales como multinacionales: Aumento de la competencia a nivel mundial Privatizaciones y alianzas estratégicas Las fusiones y las asociaciones Reducción de la carga de trabajo Nuevos procesos de trabajo Mejoras en la eficiencia y en la productividad Racionalizar los activos; captura del valor total y tener un portafolio balanceado Outsourcing: delegar todas las actividades que no sean esenciales En cuanto a OPEP Los países OPEP necesitan de grandes recurso financieros Mejorar sus avances en el uso de la tecnología Mejorar la capacidad de producción y exploración asociaciones y apertura.

mediante

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La necesidad de formular una estrategia que permita lograr: Una mayor cuota de mercado. La estabilización de los precios del petróleo. Tales cambios han transformado el mercado petrolero en un mercado cada vez más competitivo y diverso con la presencia de nuevos actores, nuevas estructuras, nuevas tecnologías y la especialización de las funciones que ha originado la creación de numerosas compañías que se ocupan específicamente de alguna actividad. Menos inversiones Esta tendencia pudiera llevar a menos inversiones por parte de las compañías petroleras occidentales, menor producción, y suministros más limitados, incluso precios más altos en las bombas de gasolina. Hasta ahora, el traslado del poder ha tenido varios matices. En Bolivia y Rusia, los gobiernos han tomado directamente el control de los campos petroleros y gaseros; en Venezuela y Gran Bretaña, han incrementado los impuestos; y en Nigeria y Kazajistán han dado un trato altamente preferencial a las compañías estatales. El 1 de mayo, Bolivia dijo que buscaría 82 por ciento de las ventas de los campos más grandes, respecto de menos de 18 por ciento. En Venezuela, el gobierno recientemente afirmó su dominio sobre 32 campos petroleros pequeños desarrollados por compañías extranjeras y aumento los impuestos a 83 por ciento respecto de 56.6 por ciento. El congreso en Ecuador recientemente aprobó una ley que introduce una tarifa de regalías de 50 por ciento sobre los campos existentes. Incluso el gobierno británico cambió el régimen fiscal en el Mar del Norte a principios de año, incrementando sus impuestos en 10 puntos porcentuales, a un total de 50 por ciento. Y si lo que se habla en el Congreso estadounidense sobre impuestos sobre utilidades extraordinarias es algún indicio, lo mismo podría decirse -- al menos en un grado limitado -- en Estados Unidos. Pese a toda su riqueza, las compañías petroleras globales han estado en un largo camino de declinación. Las principales compañías petroleras tienen activos sustanciales, por supuesto. Generan enormes utilidades, poseen equipo de exploración y producción de lo más avanzado, y han desarrollado experiencia financiera y administrativa. También tienen una larga historia de adaptación a ambientes hostiles, tanto naturales como políticos.

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Sin embargo, la tendencia más reciente en la industria petrolera contrasta significativamente con el periodo anterior de una década de privatizaciones que se dieron tras la caída del Muro de Berlín. Dos décadas de precios petroleros bajos y abundantes suministros significaron que a las compañías occidentales les fueran concedidos términos favorables por gobiernos que estaban entonces deseosos, a menudo ansiosos, de elevar su producción, incrementar sus ingresos y rellenar sus arcas. China e India, de donde provino el grueso de la demanda suplementaria de hidrocarburos durante estos tres últimos años, tratan de coordinar su expansión en el exterior de su territorio para actuar de consuno. No es más que un signo, entre otros, del fuerte cambio que se está operando en la industria petrolera mundial, oculto por el incesante yoyó de las cotizaciones del oro negro que excita a los especuladores, deprime a los automovilistas y alarma a los consumidores de ambos hemisferios. Un puñado de actores opera en el inicio de la cadena, en la exploración y producción, a través de todo el planeta, y se reparten las reservas mundiales de petróleo y gas. Pero la relación de fuerzas está en pleno cambio entre los dominantes de ayer, las majors o "grandes compañías", sobre todo anglosajonas, que son sólo cinco -Exxon, Shell, BP, Total y Chevron- (véase Anexo 1) y que controlan apenas el 9% de los yacimientos, y los nuevos titanes del crudo que son las Compañías Petroleras Nacionales (CPN) de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP, véase el mismo recuadro). Once de ellas disponen de la mayoría de las reservas (53%) y saben que ahora son ineludibles. Atrás, muy atrás, otras CPN explotan el 16% de las reservas. Muchas de ellas son el brazo armado de Estados como China, India, Brasil o Malasia, cuyas necesidades se multiplican al ritmo excepcional de su crecimiento económico. Finalmente están las independientes, en general compañías privadas, con frecuencia occidentales, aunque no de manera exclusiva, de tamaño más modesto que las "grandes compañías" o las CPN, que reinan sobre un quinto de las reservas mundiales de hidrocarburos. Fuera de los diez de la OPEP, los otros tres actores extraen de sus reservas, de las que son propietarios, pero que disminuyen inexorablemente, por lo que miran el futuro con inquietud. La brecha es preocupante, en primer lugar para las independientes (con 34% de la producción mundial pero sólo el 22% de las reservas), y también para las CPN que no pertenecen a la OPEP (25% contra 16%) Y para las grandes compañías petroleras (13% contra 9%).

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Tres de cada cuatro actores se encuentran en la muy poco confortable situación de bombear cada día más cantidad de hidrocarburos de la que adquieren por sus descubrimientos o por compras de yacimientos a otras compañías. En la jerga de los petroleros, se dice expresivamente que son "deficitarias", ya que no pueden reconstituir sus reservas. Si no acceden a nuevos yacimientos con rapidez, su futuro está en juego, sobre todo para aquellas que cotizan en bolsa y cuyas cotizaciones pueden bajar más rápido que sus reservas, exponiéndolas permanentemente a la Oferta Pública de Adquisición (OPA) agresiva de un competidor. Por eso los "errores" en la medición de las reservas del subsuelo, que tienden a sobreestimar con facilidad. Royal Dutch Shell tuvo que reconocer en 2004 haber "manipulado" las suyas hacia arriba (+20%) para quedar mejor ante sus accionistas. Según PFC Energy, una influyente sociedad internacional de consultores, el 77% de los hidrocarburos del mundo pertenece a las CPN, por lo tanto al sector público. En términos geopolíticos, las empresas de los países consumidores se encuentran principalmente en el norte o en el este, y los yacimientos principalmente en el sur. Así el encuentro entre las primeras, las Compañías Petroleras Internacionales (CPl) y los gobiernos de los países exportadores es inevitable. Inevitable pero cada vez más difícil. Desde los años '70 ha ido desapareciendo el modelo tradicional, de la concesión, que reconocía a las empresas la propiedad de los yacimientos, con excepción de Estados Unidos y de algunos países europeos como Reino Unido, Países Bajos o Noruega: Y de otros como Colombia, Tailandia, países del Golfo. Los últimos contratos de concesión que escaparon a la gran ola de nacionalizaciones de los años '70 están llegando o han llegado ya a su término. En Abu Dhabi, por ejemplo, donde tres concesiones concluyen en 2014 y 2018, las autoridades ya han hecho saber a las grandes compañías que las explotan que no serán prorrogadas. El retorno de los precios elevados del petróleo, a partir del año 2000, provocó un cuestionamiento casi general de los impuestos al petróleo pagados por los operadores. Se planteó claramente la cuestión del reparto de la "renta adicional". Londres dio el ejemplo desde 2002 aumentando en 10% el impuesto a las compañías petroleras que operaban en el Mar del Norte, para llevarlo finalmente al 60% en 2005 (contra el 30% antes de 2002). En Estados Unidos, la Comisión de Presupuesto del Senado, en la época de mayoría republicana, se pronunció a favor de un impuesto suplementario a las compañías para reducir el déficit presupuestario. Los demócratas, victoriosos en las elecciones legislativas de mitad de mandato, en noviembre de 2006, hicieron de la cuestión fiscal petrolera una de las seis prioridades a realizar en las "primeras 100 horas" en el poder. Con sólidos argumentos.

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Los impuestos al petróleo estadounidense giran en torno al 40%, contra una media mundial de 60 a 65%. En cuanto a los subsidios decretados por la administración Bush para alentar la prospección marítima (offshore), que los demócratas piensan abolir, no parecen haber tenido mucho efecto. Los países productores no se quedaron atrás. Según los cálculos del profesor Jean-Marie Chevallier, miembro del Cambridge Energy Research Associates (CERA), un reputado estudio de consultores, estos países han encontrado, y con razón, que su parte de la torta era demasiado escasa con relación a la del fisco de los países consumidores, de los operadores, los bancos y otros intermediarios financieros. Las compañías vinculadas con CPP aceptaron, en general de buena gana, renegociar discretamente su régimen fiscal. Nada o casi nada se ha filtrado. El cambio de las "condiciones del mercado" ayudó. Un simple cálculo muestra que, para las compañías, cobrar el 25% de un barril que vale 60 dólares rinde más que el 33% de un barril a 30 dólares. El único choque serio sobre el tema impositivo se produjo en Venezuela, porque estuvo acompañado de un cuestionamiento de los propios contratos. Y, en ese caso, la comprensión se desvaneció. "En nuestra actividad acumulamos los riesgos, por eso la importancia del contrato que nos vincula con el gobierno huésped; sobre esa base invertimos miles de millones de dólares por 25 años o más", explica Patrick Pouyanné, director de Estrategia, Crecimiento e Investigación de la rama "Exploración y Producción" de Total. En ExxonMobil, número uno de las grandes compañías y que tiene la capitalización bursátil más fuerte del mundo, se habla incluso de "derechos sagrados" (sanctity of rights, en inglés). Para las grandes petroleras occidentales, Hugo Chávez y Vladimir Putin se disputan el lugar de enemigo número uno. Llegado al poder en 1999, después de elecciones indiscutibles, el nuevo presidente venezolano convenció a sus socios de la OPEP y México de bajar su producción para hacer subir las cotizaciones del crudo, que habían caído a menos de 10 dólares el barril, luego de una falsa maniobra de Arabia Saudita. Y eso funcionó... Las cotizaciones retornaron su nivel durante más de cinco años. En 2002, Chávez logró terminar con un lock-out muy político, de dos meses, de la empresa nacional de petróleo, PDVSA. La mitad de los 40.000 trabajadores hicieron huelga, y 18.000 perdieron su empleo después de su fracaso. Siguiendo los consejos de Bernard Mommer, un matemático de Oxford convertido en prestigioso experto petrolero, el presidente venezolano obligó a las empresas extranjeras, que habían firmado durante la apertura liberal de los años '90 contratos de servicios, reembolsables con petróleo por descubrir, a entrar en sociedades mixtas, donde el Estado tiene por lo menos

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el 60% del capital. Todas aceptaron, excepto la italiana ENI y Total, que se negaron a que la participación de PDVSA pasara a ser del 75% y la suya retrocediera en 13% y 12%. La nueva ola de nacionalismo petrolero llegó también a Ecuador donde Occidental Petroleum fue lisa y llanamente expropiada; y a Perú y Bolivia donde la nacionalización de los yacimientos de gas se inició seis meses después, sin dificultades por parte de las empresas extranjeras, de las cuales la más importante es la brasileña Petrobrás. A la oposición de derecha que le reprochó al gobierno del presidente Lula su "actitud de sumisión" respecto a su pequeño vecino, el ministro de Relaciones Exteriores le respondió: "Brasil no puede actuar como una potencia del siglo XIX". En este sentido, el pasado 15 de febrero ambos países llegaron a un acuerdo sobre el precio del gas boliviano importado por la estatal brasileña Petrobrás. En resumen, en el mercado petrolero internacional aumentan las tensiones como consecuencia de factores estructurales de cambio, tal como se ha sostenido en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petroleo (OPEP), los cuales marcan una situación de mercado caracterizada por inestabilidad y precios altos del petróleo; una política exterior agresiva de Estados Unidos dirigida contra los países productores de la OPEP; el golpe de Estado en Venezuela; el sabotaje petrolero, todo eso en el año 2002. En el 2003, la invasión a Irak por la que cayo la producción de 3 millones de barriles por día a 1,8 millones de barriles diarios que, con toda la inestabilidad del caso, están tratando de producir; las tensiones sobre Irán, los atentados terroristas en Egipto y en Arabia Saudita. Es decir, existe inestabilidad en el Medio Oriente y en los países productores de petróleo, además de una demanda sostenida y permanente, provocada por un cambio estructural en la economía mundial. Adicional- mente, las grandes economías de China y la India están impulsando la manufactura y la industrialización con altos consumos energéticos. La ausencia de capacidad de producción y un proceso sostenido de precios bajos en los años 80 y los 90 trajo un proceso de desinversion. No se construyeron capacidades de producción. En el seno de la OPEP se ha discutido que las capacidades de producción están al tope. Existe un peligroso déficit en capacidad de producción que no se puede resolver en el corto plazo. Eso prefigura que, en el corto y mediano plazo, existirá un problema que el mercado detecta claramente, eso aunado a una declinación de la producción de los países No OPEP. También tenemos que agregar el problema de la capacidad de refinación. En la Cuenca del Atlántico estimamos que existe un déficit de 4 millones de barriles diarios en capacidad de refinación. En los Estados Unidos en los últimos 25 años no se ha construido ninguna nueva refinería. Por eso decimos que la era del petróleo barato se acabo. En el mercado existen cada vez mayores

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volúmenes de petróleo pesado y ácido, una característica del crudo que encarece el precio y que seguirá llevando y manteniendo los límites altos. Por lo tanto, se estima que la situación de los precios que estamos viendo llego para quedarse y que cuando las condiciones estén dadas se tendrá que promover otro sistema de bandas que permita estabilizar el mercado petrolero. Fortalecimiento de la OPEP El grupo de grandes productores OPEP, a quienes se han unido México y Noruega han ratificado que el precio es controlado por la producción. Pero se trata también de utilizar la capacidad que da este control de la oferta para administrar el precio. Esto significa que el precio debe fluctuar de acuerdo a parámetros y líneas que estén en concordancia con una política de visión global y estratégica, tales como: 1. Preservar el negocio garantizando el aprovechamiento máximo que las condiciones del mercado permitan. 2. El precio debe ser un instrumento para impulsar el aumento de la demanda. 3. El precio debe ser fijado en atención a los siguientes elementos: - No facilitar la sustitución del petróleo por la vía de precios más elevados que los costos de producción de nuevas energías, tomando en consideración las interrelaciones del precio petrolero en el paquete energético - El hecho que el precio del petróleo es un precio político determinado por la interrelación de las relaciones entre los actores del mercado OPEP y NO-OPEP, compañías transnacionales, estadales consumidores y los consumidores finales. Estas líneas pueden darle la iniciativa a la OPEP para proponer un acuerdo de carácter global e internacional garantizador de: - El impulso del crecimiento económico mundial - El desarrollo tecnológico a ritmo creciente - Ingresos adecuados para los productores - Consolidación de las utilidades de las compañías. - Satisfacción de las necesidades de los consumidores - Alargar la vida productiva del petróleo Tales líneas son la base para formular un precio de desarrollo del petróleo, de común acuerdo entre los agentes del mercado, facilitador de la

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planificación y del impulso del crecimiento económico mundial reduciendo así la volatilidad que hasta ahora ha caracterizado el precio y disminuyendo la velocidad de su sustitución por otras fuentes. La OPEP puede asumir este papel directriz, ya que ella posee un gran poder frente al mercado. Efectivamente, Hugo Rafael Chávez Frías desde la campaña electoral había prometido retomar los principios fundamentales de la política petrolera diseñada por el llamado “Padre de la OPEP”, Juan Pablo Pérez Alfonzo, que se resumen en: 1°) El petróleo es un instrumento de política exterior y 2°) La OPEP es una política de Estado. Convencido de la imperiosa necesidad de una acción colectiva para contribuir al fortalecimiento de la OPEP y al bienestar de los más de 500 millones de personas de África, Asia y Sudamérica de los 11 países que conforman la OPEP, Hugo Chávez decide convocar personalmente a los Jefes de Estado de los Países Miembros para la Segunda Cumbre de la Organización, que se celebrará en Caracas, del 26 al 28 de septiembre del 2000, coincidiendo con los 40 años de su fundación en la ciudad de Bagdad, Irak. En 9 días el Presidente Chávez visitó 10 países: Argelia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Indonesia, Irak, Irán, Libia, Nigeria y Qatar. Fue una gira decisiva para el futuro de la OPEP. Fue una gira donde reafirmó su liderazgo internacional, su capacidad de convocatoria y su apego a los principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos. A partir de allí, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela realizó numerosas gestiones, a objeto de lograr el consenso requerido con los otros gobiernos de los países OPEP, para celebrar la tan ansiada Segunda Cumbre de la Organización más exitosa que hayan conformado los países del Sur. Sin duda alguna, esta Cumbre constituyó un hito histórico. Fortaleció a la OPEP, contribuyó decisivamente al aumento de los precios del petróleo y demostró al mundo la unidad de propósitos entre países, que si bien son de distintas culturas y alejados geográficamente, se mantienen unidos en la defensa de su principal fuente de riqueza. Hoy, a los casi 46 años de existencia, la OPEP ha sabido mantenerse firme y unida a pesar de las dificultades, las presiones externas y de los conflictos que han llegado a enfrentar a algunos de sus miembros. Esto demuestra que los intereses políticos y económicos que motivaron su creación continúan siendo absolutamente válidos. En la actualidad el mundo petrolero cuenta con una Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) más fortalecida y cohesionada, capaz de defender los precios del petróleo y estabilizar el mercado. Esta

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afirmación fue hecha por el ex secretario general de la OPEP, Álvaro Silva Calderón, en un encuentro sostenido con un grupo de periodistas venezolanos que se encuentran en la ciudad de Riyahd, capital de Arabia Saudita, para cubrir la III Cumbre de Jefes de Estado de Países Miembros de la OPEP. Paro petrolero de 2001 El paro petrolero fue un ingrediente determinante para generar efectos semejantes a una de las peores crisis del mercado petrolero internacional de los últimos 20 años. No en vano el valor real de las exportaciones petroleras se redujo en unos 2.200 millones de dólares. Francisco Vivancos, economista y profesor de la UCV y UCAB, señala que las pérdidas del negocio petrolero se remontan al año 2001 (como consecuencia de la política de recortes petroleros de la OPEP), agravada hoy por una crisis que tiene sus raíces en la participación de la industria en el paro cívico, devenido en paro petrolero. En estos tres últimos años se dejaron de exportar unos 6.200 millones de dólares en términos reales. En contraste con el año 2000, este año tan sólo se exportará 66 por ciento; es decir, 9.500 millones de dólares menos. Las secuelas de esta situación derivan en una reducción en el valor de las exportaciones, lo cual merma dramáticamente la capacidad tributaria de la industria petrolera, el mayor contribuyente del país. Adicionalmente se atrofió la capacidad de PDVSA de distribuir dividendos al gobierno, que es su único accionista. De este modo, estima Vivancos, los ingresos fiscales de origen petrolero caerán en 45 por ciento de lo que fueron en 2001 y 3.500 millones de dólares menos que los ya reducidos ingresos de 2002, como consecuencia de una serie de eventos que deterioran la industria como: la caída en las ventas externas e internas de petróleo y sus derivados, la elevación de los costos de producción y distribución, pago de las importaciones de gasolina (que además, se vende en el mercado interno a precios por debajo de los internacionales), la caída en la productividad y la imposibilidad de acceder a los mercados de capitales. Efecto sobre las industrias Por su lado los analistas de la Unidad de Investigación Económica del Banco Mercantil, en su primer informe trimestral de año 2003 determinaron que el paro petrolero también perjudicó a los sectores no ligados a este

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sector. Concluyen que se afecta negativamente la evolución de las exportaciones cuando se generaron interrupciones en la provisión de insumos fundamentales de producción. Así, la estimación ronda los 3.700 millones de dólares; lo que representa una contracción de más de 25 por ciento si se tienen en cuenta los niveles que se habían alcanzado en este rubro durante el 2000 y el 2001. Destaca que el deterioro se produce a pesar de que se supone una depreciación significativa real del tipo de cambio desde que se abandonó el régimen de bandas en febrero de 2002; lo cual refleja la debilidad estructural del aparato productivo interno para reaccionar ante los estímulos generados por la política cambiaria. Búsqueda de nuevos mercados PDVSA profundiza diversificación de mercados de exportación, dando así, pasos firmes ante el crecimiento de la demanda mundial. Visualiza entre sus principales objetivos dentro del Plan de Negocios 2006-2012 no solo el incremento sino la diversificación de su mercado, para lo cual la Dirección Ejecutiva de Comercio, Suministro y Transporte diseñó su Planificación Comercial que contempla un programa de siete años, que se inserta dentro del Plan Siembra Petrolera 2005-2030. La orientación estratégica de esta Dirección tiene como principal objetivo la seguridad energética del mercado nacional, el uso de los hidrocarburos como factor de integración latinoamericana y la diversificación de mercados. Para el 2012, se estima una exportación de productos de 1,3 millones de barriles por día, lo cual representa casi el doble de lo que se comercializa hoy en el exterior; actualmente se ubica en 757 mil barriles por día (MBD), entre jet fuel, asfalto, gasolinas y naftas. Actualmente, 57% de la colocación de crudo y productos se dirige al mercado norteamericano, con 975 MBD de petróleo y 278 MBD de productos, cifra que se ha mantenido a lo largo del tiempo. En Latinoamérica y el Caribe, desde el año 2002 PDVSA incremento en 31% el suministro hacia esta región, con un suministro de 420 MBD de petróleo y 254 MBD de derivados. A Europa se suplen 88 MBD de crudo y 61 mil barriles de productos, lo cual representa 7% de su mercado de exportación. Para Asia, Venezuela destina 22 MBD de crudo y 104 MBD de productos, abarcando el 6% de las exportaciones nacionales.

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Con Petrocaribe, iniciativa venezolana de cooperación energética se visualizan dos escenarios: Uno, a corto plazo, que suministra crudo a las islas del Caribe oriental, Dominica, Jamaica y Cuba desde Venezuela o desde la Refinería Isla, en Curazao. El Caribe oriental requiere 11,8 MBD que se transportaran con buques de pequeña escala, mientras que con los banqueros Panamax se manejaran unos 93 MDB destinados a cumplir los acuerdos con Cuba. (Véase Anexo 2) La estrategia de suministro hacia el Caribe a mediano y largo plazo comprende la activación de la refinería Cienfuegos y del Terminal de Matanzas en Cuba, así como los centros de almacenamiento en Dominica. Igualmente, se utilizaran los centros de distribución Bopec (Donaire), y Borco (Bahamas); para mas detalles ver Anexo 3. Cooperación petrolera con otras naciones Petroamérica y sus homólogas subregionales avanzan sobre una plataforma que incluye negociaciones directas entre los Estados, (ver Anexo 4) declaraciones y desarrollo de iniciativas conjuntas por regiones, suscripción de convenios integrales de cooperación, identificación de áreas de cooperación y acuerdos bilaterales entre empresas y/o entes de los Estados, y establecimiento de sociedades y/o acuerdos de cooperación específicos en materias como: Suministro de crudo y productos Intercambio de bienes, servicios, desarrollo de infraestructura, financiamiento • Diseño, construcción y operación conjunta de refinerías, facilidades de almacenamiento y terminales (ver Anexo 5). • Comercialización conjunta de crudos, productos, GLP, asfaltos y lubricantes • Transporte y logística • Exploración y explotación conjunta de petróleo y gas • Procesamiento y comercialización de gas • Petroquímica • Tecnología / adiestramiento • Combustibles ecológicos • Políticas públicas
• •

En otro nivel de integración, los acuerdos enmarcados en Petroamérica plantean la integración de las empresas energéticas estatales de América Latina y del Caribe para operacionalizar los acuerdos y realizar inversiones conjuntas en la exploración, explotación y comercialización del petróleo y gas natural (ver Anexos 5-7).

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Reversión de los contratos firmados bajo la figura de Convenios Operativos, Convenios de Asociación Estratégica y los Convenios de Asociación de Ganancias Compartidas ( Política de Apertura Petrolera). Empresas Mixtas. Comenzamos este aspecto de la investigación presentando el Artículo 302 de la Constitución de la República que dispone lo siguiente : “ Artículo 302. El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico. El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo ”. Tal como lo establece este artículo, el Estado se encuentra facultado para reservarse ciertas actividades. Es así como el Legislador Habilitado (Ley Habilitante del 13 de noviembre de 2000) calificó en la Ley Orgánica de Hidrocarburos 4 los tipos de actividades (5 actividades primarias y las actividades de refinación y comercialización) y reservó a favor del Estado las actividades primarias. Esta disposición fue desarrollada en el Artículo 9º de la siguiente manera: “ Artículo 9.- Las actividades relativas a la exploración en busca de yacimientos de los hidrocarburos comprendidos en este Decreto Ley, a la extracción de ellos en estado natural, a su recolección, transporte y almacenamiento iniciales, se denominan actividades primarias a los efectos de este Decreto Ley. De conformidad con lo previsto en el artículo 302 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las actividades primarias indicadas, así como las relativas a las obras que su manejo requiera, quedan reservadas al Estado en los términos establecidos en este Decreto Ley ”. Para lograr este control, el Legislador dispuso en la Constitución de la República que: “ Artículo 303. Por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela, S.A., o del ente creado para el manejo de la industria petrolera, exceptuando las de las filiales, asociaciones estratégicas, empresas y cualquier otra que se haya constituido o se constituya como consecuencia del desarrollo de negocios de Petróleos de Venezuela, S.A.” Vale decir, que el legislador habilitado protegió de cualquier compromiso que implique la venta de las acciones de PDVSA y se reservó la posibilidad de crear cualquier otra empresa de similares características a ella, que sea dedicada al manejo de la industria petrolera venezolana, y deja abierta la posibilidad de poder negociar, porque no se encuentra en la reserva nacional, la venta de las filiales, como por ejemplo CITGO, PEQUIVEN, PDVSA Services, BITOR, etc. (recuérdese que existen 140 empresas propiedad de PDVSA o en las cuales esta empresa forma

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parte con un porcentaje); así como poder vender la venta de su participación en los convenios de asociación (Petrozuata: 49,9%; Sincor: 38%; Hamaca: 30% y Cerro Negro: 41,67%) o cualquier otra empresa que sirva de apoyo al negocio petrolero venezolano. Por lo tanto, se considera que, no podrán ser vendidas la participación del Estado en las empresas mixtas que se constituyan si en ellas se encuentra directamente representada la figura de PDVSA, que es invendible, así mismo, las actividades primarias que desarrollan en esas empresas se encuentran bajo reserva legal. En cuanto a la propiedad de los yacimientos, la prensa venezolana ha recogido impresiones de algunos analistas que han dicho que los participantes en las empresas mixtas (51% para el Estado y 49% empresas privadas) serán también propietarios de los yacimientos donde se desarrolle la Actividad. Para aclarar tal situación, nos remitimos al Artículo 12 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual dispone lo siguiente: Artículo 12. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas marinas son bienes del dominio público. Es decir, ninguna empresa “ per se ” , (ni siquiera PDVSA) es propietaria de los yacimientos petroleros que se encuentren en las áreas pertenecientes a la República Bolivariana de Venezuela. Este principio dominial es un antecedente histórico que se mantiene en vigencia desde la Ordenanza de Minería para la Nueva España, dictado por el Rey CARLOS III en Aranjuez, el 22 de mayo de 1.783, aplicándose en la Intendencia de Venezuela por Real Resolución y Real Cédula desde el 27 de abril de 1.784 y el cual fue ratificado, pero a favor de la República, por el Libertador SIMÓN BOLÍVAR, el 24 de octubre de 1.829, cuando dictó en la ciudad de Quito, el Decreto en el cual reiteró la propiedad nacional sobre “ las minas de cualquier clase ” . Por otra parte, en la actualidad, las Naciones Unidas reconocen el derecho de propiedad de las naciones sobre sus recursos naturales, pero esa propiedad es común e indivisa, es decir, no puede repartirse o acreditarse, ni en tiempo ni en espacio, como cuota parte para el patrimonio particular de cada ciudadano, sino que debe permanecer como un bien patrimonial común e indiviso de los venezolanos que hoy, de mañana y de siempre que conforman la nación venezolana. Cabe destacar que, si bien es cierto que los yacimientos petroleros pertenecen a la República, también es cierto que el Estado venezolano otorga un derecho de explotación a las empresas mixtas, este derecho tiene un valor económico que las empresas inversionistas, nacionales o extranjeras, hasta ahora, han reflejado en sus estados financieros, el cual hace crecer o disminuir el valor de sus acciones, dependiendo del tamaño de

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la reserva que constituya el yacimiento y la participación de éstas dentro de la conformación de la empresa mixta. Pero debemos aclarar que ese derecho de explotación no pertenece a los inversionistas sino a las empresas mixtas y el inversionista es solo el propietario de un número determinado de acciones que constituye una empresa mixta. Ante lo expuesto, se concluye que las empresas mixtas, son la figura jurídico-económica que sustituyó a la figura de los Convenios Operativos, a partir del 1° de enero del año 2006, para el desarrollo de las actividades “aguas arriba” (exploración y producción), con la participación de empresas privadas. Los convenios de asociación fueron firmados entre las empresas que ya eran operadoras de los campos y la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP), en nombre de PDVSA y el Estado venezolano. El conjunto de las Empresas Mixtas, operan sobre un área de 44.603 Km2, lo cual representa el 4% del territorio nacional; explotan el 6% de las reservas probadas; aportan el 16% de la producción nacional de crudos (es decir unos 500 mil barriles diarios) y el 15% del presupuesto de divisas. De acuerdo al Ministerio de Energía y Petróleo (MEP)/PDVSA, la creación de las Empresas Mixtas Venezuela ahorrará unos 31 mil millones de dólares que eran erogados a favor de las empresas privadas bajo la figura de los Convenios Operativos; y habrá una disminución de los costos de producción en los campos objeto de asociación entre PDVSA y las compañías privadas. Según estimaciones oficiales, el costo de producción bajo la figura de los Convenios Operativos se ubicaba en los US$ 18,17 por barril, mientras que los costos de producción de PDVSA por esfuerzo propio se ubican en los US$ 4 por barril. Las Críticas a los Convenios Operativos El Estado venezolano propició este cambio o “migración” porque consideró que la Apertura conducía a la privatización de la Industria y a la pérdida de la Soberanía Nacional. Uno de los principales cuestionamientos que se le hacen, está referido a las obligaciones económicas que contrajo PDVSA con los concesionarios de las operaciones: 1) Con respecto a los costos de operación; 2) Con respecto a los costos de capital; 3) Con respecto a los incentivos para estimular una mayor producción; 4) Con respecto al reconocimiento del financiamiento de capital, es decir, de las deudas adquiridas para la realización de inversiones.

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Los convenios operativos lesionaban también los aportes al fisco por parte de los concesionarios y de PDVSA, de manera directa, mediante el establecimiento de una tasa de ISLR no petrolera de 34% y la exención a los operadores privados del pago de regalía reconocimiento de inversiones, deudas y gastos y cancelación de estímulos, los cuales recaían sobre PDVSA. Esta a su vez, lo deducía de sus aportes al Tesoro Nacional. Algunos de los ilícitos fiscales más comunes identificados por el SENIAT fueron: 1) Subcapitalización de las empresas con el consecuente endeudamiento de la casa matriz. 2) Pérdidas por diferencias cambiarias originadas por préstamos en moneda extranjera. 3) Gastos por intereses derivados de préstamos con la casa matriz. 4) Pérdida de años anteriores y créditos de impuestos indexados por el valor de la unidad tributaria. 5) Incumplimiento de lo previsto en el artículo 53, literal b de la ley de ISLR. Otro de los cuestionamientos relevantes, está referido al tipo de política petrolera de las cuales los convenios operativos eran una expresión. Los convenios operativos, eran parte de una estrategia de expansión de la producción petrolera nacional (política volumétrica) sin considerar los niveles de precios y los compromisos del país. Es decir, que son considerados como parte de la política anti OPEP del segundo gobierno de Rafael Caldera. Por otra parte, la figura de las empresas mixtas tiene sustento legal en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley Orgánica de hidrocarburos, la cual establece en el artículo 3 de esta ultima lo mismo que la primera: Los yacimientos de hidrocarburos existentes en el territorio nacional, cualesquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, incluidos aquellos que se encuentran bajo el lecho del mar territorial, la plataforma continental, en la zona económica exclusiva y dentro de las fronteras nacionales pertenecen a la República y son bienes del dominio público por lo tanto, inalienables e imprescriptibles. Ambos artículos subrayan la condición pública de los yacimientos y la imposibilidad de transferir su propiedad a manos privadas. Finalmente el artículo 22 de la ley prescribe: Las actividades primarias indicadas en el artículo 9, serán realizadas por el Estado, ya directamente por el Ejecutivo Nacional o mediante empresas de La Transición

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De 32 Convenios Operativos de la vieja PDVSA 13 Convenios Operativos aceptaron condiciones para transformarse en empresas mixtas el 04 de agosto de 2005 (convenio de Transición) lo que trae como beneficio para la nueva PDVSA Plan 2006-2012 1000 MM$ al transformarse los 32 Convenios Operativos. El proceso previo a la migración de las empresas privadas de una figura jurídico-económica a otras estuvo caracterizado por los siguientes aspectos: a) Emisión, el 12 de abril de 2005, de un instructivo (con efecto retroactivo al 1° de enero), que limitó los pagos a los Convenios Operativos, con efecto inmediato y en cualquier circunstancia a 66,67%. b) Firma de Acuerdos de Transición entre PDVSA y las empresas privadas operadoras de los Convenios Operativos. c) Modificación del proceso de pago a las contratistas de los Convenios. En lugar de la cancelación del 100% de la factura en dólares, se pagó 50% de la factura en bolívares. d) Conformación de los Comité Ejecutivos Transitorios para cada uno de los Convenios Operativos, compuestos por cinco (5) integrantes: (3) tres representantes de PDVSA y dos (2) de las contratistas. Cada Comité, se encargó de preparar los planes de negocio de la fase inicial de cada Empresa Mixta, del diseño de las estrategias operativas, de establecer los programas de trabajo y de prepararse para tomar el control de todos esos negocios a partir del 1° de enero de 2006. e) Prohibición de “migración” de figura jurídico-económica a aquellas empresas privadas que mantuvieran moras con el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENIAT). f) Consultas ante la Asamblea Nacional para la conformación de las Empresas Mixtas. De acuerdo al análisis del Ministerio de Energía y Petróleo /PDVSA, se concluye: 1) Prevé la constitución de una Empresa Mixta conforme a la LOH, integrada por una empresa estatal como accionista mayoritaria y por la ex operadora como socia minoritaria. 2) Establece reglas básicas que regirán la Empresa Mixta y la forma de conducir sus operaciones en estricto cumplimiento con las leyes venezolanas. 3) Confirma la extinción del Convenio Operativo. 4) Reconoce el papel de la Empresa Mixta como operadora y la autoriza a contratar servicios, en la medida que tales contratos no alteren su condición básica de operadora. 5) Restringe la transferencia de las acciones del accionista minoritario, tanto en forma directa como indirecta, por vía de un cambio de control del propio accionista minoritario, sin autorización expresa del ministerio de Energía y Petróleo.

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6) Incluye términos y condiciones entre los cuales destacan: + Regalía adicional de 3,33%, cuyo destino será determinado por el Ejecutivo Nacional. + Regalía “sombra” que asegure que la suma de la regalía de 30%, la regalía adicional de 3,33% y el ISLR será igual, como mínimo y en cada ejercicio fiscal, a 501 % de los ingresos brutos de la Empresa Mixta. + Una renta superficial adicional para estimular la renuncia a áreas ociosas. Cabe destacar, que una característica resaltante de la figura de las Empresas Mixtas está asociada a la comercialización del crudo extraído. Aunque el éste será propiedad de las operadoras de las Empresas Mixtas, sólo podrá ser comercializado por el Estado venezolano a través de PDVSA u otro ente estatal. A continuación el Cuadro 3 resume las diferencias fundamentales entre los Convenios Operativos y la Empresas Mixtas Cuadro 3

Otras críticas a esos convenios 1. Masivos sacrificios fiscales: 1 % de regalía, 34% de ISLR, aplicando la tasa no petrolera, siempre y cuando tuvieran ganancias contables, que todavía no ha sido el caso. Sólo han pagado, hasta ahora, sumas irrisorias. La reducción de la regalía desde 16 2/3% a 1%, se hizo mediante una interpretación a conveniencia del artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos de 1943, donde se establecían reducciones temporales de la regalía para proyectos en desarrollo, que por su grado de madurez así lo requiriesen. Se aplicó esta excepción contemplada en la ley para proyectos maduros, en

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desarrollo, a unas Asociaciones, que todavía estaban formulados como Proyectos. Por nueve años iba a durar la reducción de la regalía al uno por ciento. 2. Participación minoritaria del Estado: En el marco de la interpretación que la sentencia de la Corte Suprema de Justicia en 1990 hizo del artículo 5to de la LOREICH, en cuanto al “Control del Estado”, meramente como un control jurídico, en todas las Asociaciones PDVSA tiene una Participación accionaria minoritaria. De esta manera, en Sincor, el socio principal siempre fue Total (47%); el segundo socio, luego fue Statoil (15%); mientras que PDVSA tenía el restante 38%. En Petrozuata Conoco Phillips poseía 50,1%, y PDVSA, el 49,9% restante. Correctivos de acuerdo a la política petrolera actual De acuerdo a la política petrolera actual del Estado venezolano y en correspondencia con lo señalado por la actual Ley de Hidrocarburos, el Presidente de la República dictó el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley de Migración a Empresas Mixtas de los Convenios de Asociación de la Faja Petrolífera Del Orinoco, así como de los Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas. El decreto señala en su artículo N° 1: Las asociaciones existentes entre filiales de Petróleos de Venezuela, S.A. y el sector privado que operan en la Faja Petrolífera del Orinoco, y en las denominadas de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas, deberán ser ajustadas al marco legal que rige la industria petrolera nacional, debiendo transformarse en empresas mixtas en los términos establecidos en la Ley Orgánica de Hidrocarburos. En consecuencia de lo antes previsto, todas las actividades ejercidas por asociaciones estratégicas de la Faja Petrolífera del Orinoco, constituidas por las empresas Petrozuata, S.A.; Sincrudos de Oriente, S.A., Sincor, S.A., Petrolera Cerro Negro S.A. y Petrolera Hamaca, C.A.; los convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas de Golfo de Paria Oeste, Golfo de Paria Este y la Ceiba, así como las empresas o consorcios que se hayan constituido en ejecución de los mismos; la empresa Orifuels Sinovensa, S.A., al igual que las filiales de estas empresas que realicen actividades comerciales en la Faja petrolífera del Orinoco, y en toda la cadena productiva, serán transferidas a las nuevas empresas mixtas. Por su parte el artículo N° 2 destaca: “La Corporación Venezolana del Petróleo, S.A., u otra filial de Petróleos de Venezuela, S.A., que se designe al efecto, será la empresa estatal accionista de las nuevas Empresas Mixtas,

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correspondiéndole como mínimo, en cada una de ellas, una participación accionaría del sesenta por ciento (60%). El Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo determinará en cada caso, la valoración de la Empresa Mixta, la participación accionaría de la filial de Petróleos de Venezuela, S.A. designada a efecto, y los ajustes económicos”. Para dar cumplimiento a tal disposición, el Ministerio de Energía y Petróleo (MEP) firmó memorandos de entendimiento con las empresas relacionadas con las asociaciones estratégicas de la Faja Petrolífera del Orinoco para la transferencia de las operaciones. El 31 de marzo de 2006 el Estado Venezolano firmó con 17 empresas petroleras nacionales e internacionales la migración a Empresas Mixtas de los antiguos e ilegales convenios operativos firmados en el marco de la apertura petrolera. Con estos Convenios, en realidad, PDVSA entregó a terceros las actividades de exploración y producción, reservadas por la ley de Nacionalización a las empresas del Estado, o a la figura de Convenio de Asociación con una empresa del Estado. Los Convenios Operativos se presentaron a la opinión pública como una solución a la producción y el manejo de Campos Marginales, es decir, aquellos que requerían inversiones adicionales importantes para ser reactivados y que PDVSA no consideraba prioritario reactivar con recursos propios. De esta manera la vieja PDVSA estaba privatizando sus actividades de producción de petróleo, en una política que continuaría desarrollándose con los convenios de asociación de la Faja Petrolífera del Orinoco, donde también se realizaron compromisos volumétricos por la vía de contratos, en detrimento de la participación de PDVSA en la producción nacional. Convenios operativos: Pésimos negocios de la Vieja PDVSA Los convenios operativos fueron diseñados en la década de los 90 por la alta gerencia de la vieja PDVSA, en combinación con las empresas transnacionales y la élite política venezolana de la IV República. • Los convenios operativos nunca fueron aprobados por el Congreso Nacional. • Los convenios operativos obligaban a PDVSA a costear sus actividades. En 2005, por ejemplo, la empresa tuvo que pagarles cerca de 3.000 millones de dólares. • Los convenios operativos, a pesar de ser negocios petroleros, pagaban impuestos como si fuesen fábricas de zapatos, bodegas o supermercados y no como lo que eran: operadoras petroleras. Hoy día

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las empresas petroleras cancelan una tasa de 50% de Impuesto sobre la Renta, mientras que las no petroleras, una de 34%. • Los convenios operativos tampoco cancelaban regalía al Estado. Estas eran pagadas por PDVSA, hecho que en algunos casos llegó a traducirse en pérdidas para la empresa estatal (véase Anexo 8). • Mientras PDVSA gastó un promedio de 4 dólares por cada barril de petróleo producido, los Convenios Operativos gastaron casi 20 dólares por barril. • Los convenios operativos vulneraron la soberanía nacional pues por contrato cualquier diferencia con PDVSA debía ser resuelta en tribunales de Nueva York, Estados Unidos. Migración a Empresas Mixtas: impacto positivo para el país
• Con la aprobación de las Empresas Mixtas por parte de la Asamblea Nacional, se ajustarán todos esos negocios al marco legal vigente (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Ley Orgánica de Hidrocarburos, Ley de Impuesto sobre la Renta, etc.). • De esta manera, además, se restablece la soberanía de todos los poderes públicos (Asamblea Nacional, Ministerio de Energía y Petróleo, etc.) en la aprobación de los negocios petroleros del país. • Con las Empresas Mixtas se establece un mayor control del Estado sobre estos negocios, se garantiza una mayor transparencia y por lo tanto una mejor contraloría social. • Las Empresas Mixtas, por estatuto, estarán obligadas a reinvertir un porcentaje de sus ingresos brutos al desarrollo de la región en donde operan. Son empresas con orientación social. • Con esta figura se incorpora un impuesto sombra mediante el cual en ningún caso el Estado venezolano dejará de percibir menos de 50% del ingreso bruto petrolero. La conformación de las Empresas Mixtas se traducirán en un ahorro de más de 31 mil millones de dólares, recursos que podrán ser utilizados para el desarrollo social del país y el bienestar de los venezolanos. • En estas figuras se contempla también dirigir un porcentaje de los ingresos brutos al desarrollo de ciencia y tecnología, lo que servirá para potenciar proyectos de investigación y desarrollo. • PDVSA y los socios minoritarios compartirán los riesgos propios del negocio petrolero. • Al cancelar una tasa de Impuesto sobre la Renta de 50%, las Empresas Mixtas garantizarán un mayor aporte el Fisco Nacional.

Inversión de PDVSA en proyectos sociales

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El desarrollo social en PDVSA es un proceso que formula y ejecuta proyectos, en alineación y articulación con los planes sociales del Estado para beneficio de las comunidades. Se persigue lograr un nivel de desarrollo sustentable y sostenible en el tiempo, considerando la utilización plena del potencial humano; el manejo eficiente, social y técnico del gasto público social, y el respeto por el equilibrio ecológico. Para colocar los recursos petroleros al servicio del país y construir un nuevo modelo económico, acabando de una vez por todas con las brechas y desigualdades entre los venezolanos, PDVSA impulsa el Fondo para el Desarrollo Económico y Social del País (Fondespa) para potenciar el desarrollo integral de los venezolanos a través de la distribución revolucionaria de la renta petrolera. El respaldo a las misiones sociales impulsadas por el Ejecutivo Nacional, es una de las formas en que PDVSA se involucra con todos los venezolanos, aspirando un desarrollo integral del ciudadano, enmarcado en los principios establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Para lograr avanzados niveles de desarrollo social, PDVSA impulsa sus acciones y planes, partiendo de las condiciones específicas que tiene cada una de las regiones del país (culturales, productivas, etc.), reconociendo y respetando la pluralidad constitutiva de la sociedad venezolana. Así establece los Núcleos de Desarrollo Endógeno (NDE), donde cada comunidad reconoce sus potencialidades, las fortalece y transforma en un modo de generación de beneficios para el sustento propio. Y es que teniendo como punto central la superación de la pobreza a partir de la recuperación de la dimensión humana del desarrollo, Petróleos de Venezuela, S.A., formula y ejecuta los proyectos de desarrollo endógeno, generando planes de desarrollo social con su entorno, y logrando, entre otros, los siguientes impactos: Brindar las facilidades, posibilidades y medios reales que permitan la mejora del nivel de vida sustentable y sostenible en los diferentes ámbitos de la vida: personal, familiar, social, cultural y profesional, formando ciudadanos con conciencia comunitaria y deseos de superación para insertarlos en la vida económica, política y social del país. • Establecer las estrategias y los programas, articulados a los lineamientos del Ejecutivo Nacional y los de PDVSA, que permitan facilitar el intercambio de información, de recursos, documentación y activos entre PDVSA y las fuentes naturales de desarrollo social que

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contribuyan a satisfacer en forma confiable y oportuna los requerimientos y expectativas de las comunidades. • Alinear y articular conjuntamente con las organizaciones medulares de PDVSA los programas sociales y económicos que aseguren el apoyo permanente de la Corporación en la comunidad de influencia, contribuyendo a la mejora de la convivencia en todas las comunidades del área de influencia tanto de los negocios como de las filiales.

FONDESPA Fondespa representa una alternativa propuesta por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, para colocar recursos petroleros al servicio del país y construir un nuevo modelo económico que deje atrás situaciones de desigualdad sin precedentes, en un país con tanto potencial y con tanta riqueza. Este fondo fue aprobado por la Asamblea General de Accionistas de PDVSA el 14 de mayo de 2004 “para el cumplimiento de los principios de vinculación adecuada de los ingresos provenientes de hidrocarburos con la economía nacional”. Cinco días después, el 18 de mayo, el directorio del Banco Central de Venezuela, responsable del control de los fondos en divisa, certificó su aprobación. El 31 de julio, PDVSA firmó con el Banco de Desarrollo y Social (BANDES) un contrato para la administración de un fondo fiduciario -- base de Fondespa—“el cual está destinado a efectuar los pagos que sean necesarios para la ejecución de programas y proyectos de obras, bienes y servicios destinados al desarrollo de infraestructura, vialidad, actividad agrícola, salud y educación en el país.” Los aportes realizados al Fondo para el Desarrollo Económico y Social del País (Fondespa), se hacen posible gracias a los excedentes de los precios petroleros, tal y como lo establece el artículo número 5 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Tal y como lo expresara el Ministro de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez: “Con la distribución popular de la renta, al invertirla en el bienestar del pueblo, su capitalización humana, su superación social y económica, al invertirla en obras de infraestructura, servicios e inversiones para aumentar la producción nacional, la renta petrolera adquiere entonces una dimensión transformadora de los terribles desequilibrios y

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desigualdades sociales que paradójicamente están presentes en uno de los países con mayores riquezas petroleras del planeta”(Rafael Ramírez. Discurso ante la Asamblea Nacional, 25 de mayo de 2005). La utilización de los excedentes petroleros en obras de inversión no sólo contribuye al desarrollo económico y social sino que también disminuye las necesidades de financiamiento del Fisco Nacional y mejora la solvencia financiera del país en el mediano plazo.

Misiones Sociales Las Misiones Sociales son estrategias masivas orientadas a garantizar los derechos fundamentales a la población, con énfasis en los sectores más excluidos. Estas iniciativas cuentan con recursos extraordinarios, su coordinación es interinstitucional e interministerial y uno de los elementos fundamentales para su planificación, ejecución y seguimiento es la participación activa y protagónica de las comunidades organizadas. PDVSA apoya directamente a casi todas las Misiones Sociales y programas de desarrollo que el Gobierno Bolivariano está impulsando actualmente en el país. A continuación usted encontrará información sobre estas iniciativas. Misión Ribas Con el lema “Necesario Es Vencer”, esta misión se inició el 17 de noviembre de 2003. Bajo la total administración del Ministerio de Energía y Petróleo y PDVSA, esta misión ha logrado incorporar un total de 718.309 vencedores, 31.041 facilitadores, con 8.174 planteles, 3.797 coordinadores, funcionando en 29.929 ambientes (aulas). Se estima que para finales de 2005, esta Misión habrá graduado a 211.289 bachilleres. Entre los años 2004 y 2005 le han sido asignados Bs. 915.700 millones. Para obtener más información sobre esta iniciativa del Gobierno Bolivariano de Venezuela, se puede visitar su sitio oficial www.misionribas.gov.ve/mribas/ Misión Sucre El sueño de una carrera universitaria, truncado para la mayoría de jóvenes y adultos que se han quedado sin cupo en las universidades del país, se hace ahora posible con la Misión Sucre, proyecto que lleva la

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Educación Superior a todo el país, a través de la municipalización de la enseñanza, y abre las puertas de la Universidad Bolivariana de Venezuela, a varios miles de estudiantes que se forman como comunicadores sociales, historiadores o abogados; en aulas que antes fueron lujosos despachos de los oligarcas del petróleo. Ahora, la nueva PDVSA está contribuyendo con la construcción de las aldeas universitarias y el pago de las becas de esta misión de estudios superiores. Para ello, destinó en el 2004, 100.000 millones de bolívares. Para mayor información sobre esta iniciativa del Gobierno Bolivariano, visite http://www.misionsucre.gov.ve/ Misión Barrio Adentro La Misión Barrio Adentro tiene como objetivo primordial la tarea de garantizar el acceso pleno a servicios de salud integrales y de calidad. Actualmente con una cobertura entre el 90 y 100% de los municipios de máxima exclusión, con entrega gratuita de los medicamentos esenciales. Esta Misión ha sido posible gracias al convenio de cooperación binacional con el pueblo hermano de Cuba. El aporte de PDVSA en 2004 fue destinado al pago de estipendios, compras de insumos y gastos sociales de la misión. Hasta mayo de 2005, se han otorgado Bs. 196.900 millones. Si desea saber más de esta iniciativa social del Gobierno Bolivariano de Venezuela, se puede visitar www.barrioadentro.gov.ve/ Misión Mercal Encargada de garantizar el acceso de alimentos de la canasta básica a la población excluida a través de la distribución, comercialización o entrega de alimentos y el estímulo de la producción nacional. Los subsidios del estado a estos productos son aproximadamente del 40% y en casos de pobreza extrema la distribución es gratuita. Con poco más de un año de ejecución hemos logrado el acceso a cerca del 75% de la población en situación de pobreza. La Corporación apoyó en el 2004 al desarrollo de esta importante misión alimentaria. En 2004 se otorgaron Bs. 178.560 millones. Para el 2005 se han presupuestado Bs. 634.000 millones.

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Para obtener más información sobre esta Misión impulsada por el Gobierno Bolivariano, se puede visitar: www.mercal.gov.ve/ Misión Identidad Hasta la fecha, uno de los más recientes beneficios sociales, posibilitó cedular a 5 millones 76 mil personas, de ellos más de 600 mil venezolanos e inmigrantes extranjeros con muchos años en el país obtuvieron por primera vez su cédula de identidad, primera condición para convertirse de excluidos en ciudadanos, con derecho a participar en procesos electorales, y a existir como personas. PDVSA aportó, en el 2004, Bs.81.000 millones para el desarrollo de esta misión que permitió cumplir con el derecho a la identidad de un importante número de venezolanos. En la www.misionvenezuela.gov.ve/11Identidad/11Derechoexistir.htm se encuentra mayores detalles sobre esta iniciativa social impulsada por el Gobierno Bolivariano de Venezuela. Misión Vuelvan Caras Tiene la finalidad de capacitar a jóvenes y adultos desempleados en oficios de interés común y en la constitución de cooperativas de producción y de servicios, con esta estrategia se ha logrado reducir el desempleo en más de 2 puntos porcentuales. Los aportes han estado dirigidos al pago de becas a los lanceros, a los instructores y supervisores, también para la dotación de materiales y maquinarias. Hasta ahora se han asignado 630.000 millones de bolívares para esta Misión Social, que puede conocer en profundidad en su sitio oficial: www.vuelvancaras.gov.ve/ Misión Guaicaipuro La Misión Guaicaipuro es una iniciativa del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, en el marco del reconocimiento contenido en la Constitución Bolivariana, referido a la existencia de los Pueblos y Comunidades Indígenas. Dentro de sus labores esenciales, la Misión Guaicaipuro se encarga de la seguridad agroalimentaria, y de propiciar el desarrollo armónico y sustentable de estas comunidades en una visión de etnodesarrollo. Para el

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2005, PDVSA ha presupuestado un monto de Bs. 22.900 millones para el apoyo a esta misión. Para profundizar la información sobre la Misión Guaicaipuro, se puede visitar su sitio oficial, en www.misionguaicaipuro.gov.ve/ Misión Robinson: Yo si puedo La Misión Robinson es la operación cívico militar más importante de la historia republicana de nuestro país, se inició el 01 de julio 2003 con la finalidad de formar corazones para la libertad, enseñando a leer y a escribir a más de un millón de venezolanos distribuidos por todo el territorio nacional. Con el empleo del método "Yo sí puedo" desarrollado por especialistas de la República de Cuba, y el apoyo de asesores de la isla caribeña, el pueblo y la Fuerza Armada venezolana forman el Ejército de la Luz, llevando un mensaje de amor y patria que no podrá ser borrado jamás. Todo el poder del conocimiento llega a las comunidades más remotas gracias a la dedicación de los hijos de Bolívar. Objetivos Formar ciudadanos libres, enseñándolos a leer y a escribir, mostrándoles un horizonte diferente, donde no exista barrera ni oscuridad. Eliminar el analfabetismo existente en la población venezolana. Logros Gracias a los esfuerzos sostenidos desde el inicio de la Misión, el 28 de octubre de 2005 Venezuela fue declarada "Territorio libre de analfabetismo" con el reconocimiento de la UNESCO, alfabetizar a un millón 484 mil 543 ciudadanos, con lo cual el índice de analfabetismo se ubica en Venezuela por debajo del 1%. Desarrollo Endógeno Petróleos de Venezuela, S.A., realiza esfuerzos en el área de Desarrollo Endógeno, a través de su filial Palmaven, que ejecuta sus políticas en territorios delimitados, de manera que los esfuerzos sociales e institucionales se concentran en un espacio social específico y se evita la dispersión de esfuerzos. En otras palabras, se trata de focalizar el esfuerzo en poblaciones que legítimamente demandan su participación en la construcción de su región, con parte de los beneficios generados por el recurso petrolero.

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De esta manera el Ministerio de Energía y Petróleo (MEP) y PDVSA contribuyen a la creación de un modelo nacional de desarrollo, donde las comunidades de menores recursos puedan crecer en bienestar, calidad de vida, y ser parte activa de una misma nación integrada territorial y socialmente. Para la creación, mantenimiento y consolidación de los Núcleos de Desarrollo Endógeno, PDVSA ha invertido 76.500 millones de bolívares entre el 2004 y mayo de 2005.

Inversión de PDVSA en proyectos petroleros en América Latina Son varios los acuerdos que se han firmado en el marco de la consolidación de la Alternativa Bolivariana para la América. Los países miembros de este mecanismo de cooperación se han reunido en diversas oportunidades para construir las bases sólidas de la integración latinoamericana. El 26 de mayo de 2006, Venezuela y Bolivia suscribieron cuatro acuerdos de integración energética para el desarrollo de proyectos en materia de exploración, producción, refinación, distribución, procesamiento e industrialización de hidrocarburos. Una de las acciones emprendidas a través de estos convenios es el suministro de 200 mil barriles mensuales de diesel en condiciones especiales de financiamiento para la nación boliviana. También se firmaron cartas de intención para la instalación de dos plantas de extracción de líquidos del gas natural, un memorando de entendimiento para la creación de Fertisur, complejo para la manufacturación de fertilizantes nitrogenados; y acuerdos para el entrenamiento de 200 trabajadores de la industria energética boliviana, por parte de INTEVEP, brazo tecnológico de PDVSA. En esta visita del presidente Chávez al país altiplano, se concretó un donativo de aproximadamente 4 mil toneladas de asfalto para pavimentar más de 50 kilómetros de carretera. Además de la entrega de 520 computadoras y 52 impresoras en 52 escuelas de la región del Chapares. Entre tanto, la República de Nicaragua se estrena como cuarto miembro permanente del ALBA con la firma de distintos acuerdos en materia económica, financiera, energética, industrial, agrícola, médica y cultural. Entre ellos destaca el Acuerdo sobre la Cooperación en el Sector Energético, para el desarrollo en las áreas de petróleo, gas y electricidad; y el Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe, que garantiza el envío directo desde

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Venezuela, de productos refinados y gas licuado de petróleo (GLP) o sus equivalentes energéticos, hasta por 10 mil barriles diarios. El 24 de enero del presente año, Venezuela y Cuba suscribieron 16 acuerdos bilaterales de cooperación en materia energética, finanzas, telecomunicaciones, sideromecánica, minería, turismo, transporte y agricultura. Además de dos documentos que permitirán a ambos países, a través de PDVSA y Cuba Petróleo, iniciar en conjunto actividades de exploración y certificación de los yacimientos de hidrocarburos en la Faja Petrolífera del Orinoco y en aguas cubanas del Golfo de México. Así pues, cada día se fortalece el camino de la unidad e integración entre los países de América Latina y El Caribe. “Ya somos cuatro: Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, en la Alternativa Bolivariana que también es Sandinista, Martiana, Indigenista para los pueblos de Nuestra América”, expresó el presidente Chávez. Mientras que su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, manifestó “Cristo nunca dijo explotaos los unos a los otros, ni mataos los unos a los otros; dijo amaos los unos a los otros y el ALBA es el mensaje de Cristo”. Petroamérica El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, impulsa la iniciativa de Petroamérica, una propuesta de integración energética de los pueblos del continente, enmarcada en la Alternativa Bolivariana para la América (ALBA) y fundamentada en los principios de solidaridad y complementariedad de los países en el uso justo y democrático de los recursos en el desarrollo de sus pueblos. El espíritu de la propuesta venezolana se resume en las palabras del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, durante la firma del Acuerdo de Cooperación Energética con la República Dominicana en el marco de una visita a ese país: “Venezuela tiene en su territorio la primera reserva de petróleo del mundo y la primera reserva de gas de todo nuestro Continente, tenemos la primera reserva de gas aquí mismo en el Caribe, queremos compartirla con el Norte, con el Sur, con el Este y con el Oeste y en prioridad con nuestros pueblos vecinos, nuestros pueblos hermanos. No nos parece nada justo que teniendo nosotros tanto gas, tanto petróleo, haya apagones frecuentes en Dominicana, el Norte de Brasil no tenga energía para el desarrollo, Colombia no tenga energía suficiente en los pueblos de la frontera, o en el Sur y en el Oeste; Haití no tenga ni siquiera para las plantas eléctricas que le dan energía a los hospitales; Grenada y todos estos hermanos países, no es justo, Venezuela

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ha recuperado su profunda raíz bolivariana y queremos más que decirlo demostrarlo, uniéndonos de verdad para ser libres” (ver Anexos 4-6). Esta nueva instancia se convertirá en un motor destinado a garantizar el acceso de nuestros países al disfrute de sus propios recursos naturales energéticos no renovables, reduciendo las asimetrías económico–sociales que lo obstaculizan; y a defender la utilización por nuestros pueblos de los recursos naturales energéticos, como motor fundamental para la creación de sociedades más justas, solidarias y eficientes en la lucha contra la pobreza. Petroamérica está concebida como un habilitador geopolítico orientado hacia el establecimiento de mecanismos de cooperación e integración, utilizando los recursos energéticos de las regiones del caribe, Centroamérica y Suramérica, como base para el mejoramiento socioeconómico de los pueblos del continente. El desarrollo de esta iniciativa de integración energética pasa por:
• Redefinir las relaciones existentes entre los países sobre la base de sus recursos y potencialidades. • Aprovechar la complementariedad económica, social y cultural para disminuir las asimetrías en la región. • Minimizar los efectos negativos que sobre los países de la región tienen los costos de la energía, originados por factores especulativos y geopolíticos. • Fortalecer otras iniciativas regionales como MERCOSUR, CAN, ALBA y Comunidad Suramericana de Naciones.

En Petroamérica confluyen tres iniciativas subregionales de integración energética, que son Petrosur, donde se agrupan Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay; Petrocaribe, cuyo nacimiento fue suscrito por 14 países de la región caribeña; y Petroandina, propuesta a los países que conforman la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú y Venezuela). Todas estas iniciativas se levantan sobre la necesidad que existe en nuestros países de satisfacer sus requerimientos de energía, mediante la colaboración mutua y la complementariedad de nuestras potencialidades humanas y materiales como países soberanos; en este sentido, buscan vencer los factores especulativos y geopolíticos que causan distorsiones en los mercados energéticos y que tienen un impacto debilitador en las economías de la región. Igualmente proponen el uso soberano de los recursos energéticos como motor de desarrollo endógeno e integración de

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los pueblos de América Latina y El Caribe para reducir las asimetrías económicas y sociales existentes en nuestros pueblos. Crisis energética mundial El precio del barril de petróleo aumenta día a día, gracias a la oferta (que es escasa), a la demanda (que va en aumento), a los conflictos bélicos, e incluso a los desastres climáticos (que frenan la producción). Pero el precio también es alterado por la cantidad de reservas estratégicas de un país, dato que es poco claro, ya que no existe un inventario real. La presión de la demanda de hidrocarburos, hace que las empresas y los países sigan buscando más reservas, aún en pozos que tienen la altura del monte Everest (9.75 Km.). La producción mundial de petróleo creció un 0.8% en 2005, frente a 2004, pero la demanda aumentó un 3% y los precios no lograron extraer más petróleo, ni aumentar los descubrimientos. Expertos de la industria petrolera, estiman que las reservas actuales sólo servirán para cubrir las necesidades de los próximos cuarenta años. Por otro lado, el uso de combustibles fósiles produce contaminación, un incremento en las emisiones de gases efecto invernadero y como resultado, un aumento del calentamiento global. Actualmente, el mundo se encuentra en un periodo de crisis energética, ya que dentro de algunos años, la producción mundial de petróleo convencional empezará a disminuir, al haber alcanzado actualmente el límite de producción, mientras la demanda mundial no deja de aumentar. El consumo de petróleo se cuantificó en el año 2004 en 82,5 millones de barriles al día (cada barril contiene 159 litros), constituyendo el 40% del consumo energético y de presentar un incremento anual de su consumo a escala mundial que se ha producido cada año en lo que va del siglo, siendo los EEUU el mayor contribuyente al haber incrementado su uso en un 20% en las últimas cuatro décadas. De ahí su continua atención sobre los conflictos del Oriente Próximo. El choque resultante de esta creciente hambre petrolera junto con la disminución de la producción, es inevitable, a causa de la importancia de la dependencia de nuestras economías respecto del petróleo barato. Como alternativas se están barajando multitud de opciones, desde las energías alternativas o renovables hasta las energías nucleares, aunque ninguna de ellas cuenta con una viabilidad plena. El petróleo, hoy en día, se encuentra por todas partes, desde los plásticos utilizados en los envases o aparatos eléctricos, hasta los fertilizantes utilizados en la agricultura tienen a éste como elemento base.

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Entre 1945 y 1994, la inversión energética en la agricultura aumentó 120 veces, mientras que los rendimientos de las cosechas sólo aumentaron 90 veces. El conocimiento del cenit energético en el cual nos encontramos está obtenido de estudios estadísticos como el que realizó el geólogo M. King Hubbert, que predijo en el año 1956 correctamente el cenit de la producción petrolera en Estados Unidos para el año 1969 ocurriendo ésta en 1970. El pico de Hubbert para Oriente Medio se prevé hacia el año 2010, dependiendo de la tasa de crecimiento de la demanda china. Dichos datos también se fundamentan en el hecho de la caída de los descubrimientos de campos gigantes (yacimientos con más de 500 millones de barriles), cuyo cenit ocurrió en 1965. Desde 2003 no se ha descubierto ninguno nuevo y el petróleo obtenido es pesado, es decir, se encuentra en arenas asfálticas que contienen un gran contenido en azufre, por lo que no es bueno para el refinamiento al requerir un mayor gasto energético en éste. Las arenas asfálticas tienen un TRE (Tasa de Retorno Energético) de 1 a 4, es decir, se necesita un barril de energía para producir cuatro. En los grandes yacimientos petrolíferos, que se encontraban en rocas muy porosas por lo que su extracción era mucho más sencilla y de ahí que se les denominase bolsas, además de que su calidad era mucho mejor, el TRE era de 1 frente a 100. Las predicciones de científicos, analistas financieros del mundo del petróleo y de empresas petrolíferas multinacionales y la misma Asociación Internacional de la Energía (AIE) han coincidido en advertir sobre las enormes dificultades para mantener el crecimiento de la producción de crudo al ritmo de la demanda. Michael T. Klare, experto en seguridad internacional e influyente analista en temas de defensa predice que estamos muy cerca del “Ocaso de la Era del Petróleo”, una época de escasez crónica de energía y estancamiento económico, así como de constantes crisis y conflictos. “El petróleo seguirá disponible en la gasolinera más próxima para aquellos que lo puedan pagar, pero no será barato ni abundante como ha sido durante los últimos treinta años”. La era del petróleo barato y fácil ha terminado. Estados Unidos, primer consumidor mundial, tendrá que competir con más fuerza con China e India, voraces consumidores, para tener acceso al cada vez más escaso suministro de crudo, considerado como vital material estratégico.

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A su vez, Matthew Simmons, experto en mercados energéticos, apoyado en la teoría del “cenit del petróleo” o “teoría del pico de Hubbert” -influyente teoría acerca de la tasa de agotamiento a largo plazo del petróleo y de otros combustibles fósiles-, advirtió el pasado febrero, que la producción mundial esta a punto de alcanzar su máximo, lo que podría impulsar el precio del petróleo a 100 dólares barril. “De los tres mayores yacimientos de petróleo del mundo por producción –Ghawar en Arabia Saudí, Cantarell en México y Burgan en Kuwait-, continúa Simmons, “Burgan ha alcanzado su pico máximo de producción y Cantarell está en caída libre”. La AIE ya alertó en 2006 sobre la caída de producción en los yacimientos del Reino Unido, Noruega y México, lo que supondría casi medio millón de barriles menos al día. Simmons, por su parte, pronostica que este descenso podría suponer un millón en 2007”, añadiendo que “a mediados de los noventa ya le sorprendió el ratio de agotamiento de los yacimientos de Arabia Saudí, pues la tasa se estaba acelerando en algunas zonas desde el 3%-8% anual a un sorprendente retroceso del 20%”. Así mismo, la AIE afirma que el cenit de la producción de crudo convencional no-OPEP se alcanzará en el 2015, mientras que la demanda sigue aumentando inexorablemente, pudiendo tocar techo entre los años 2020-2023. La mayoría de los análisis proyectan un incremento del consumo de energía en el mundo para el periodo 2002-2025 del 57%, lo que supone un incremento medio anual del 2% en los 23 años proyectados. La Asociación Internacional de la Energía (AIE), en su último informe, “World Energy Outlook 2006”, presenta un panorama oscuro sobre el futuro energético global. Según su director ejecutivo Claude Mandil: “El mundo encara un mañana sucio, inseguro y caro en el que los países consumidores serán más vulnerables a severas interrupciones del suministro, al mismo tiempo que se acelerarán los riesgos asociados al cambio climático global”. Parece evidente, que incluso por razones ecológicas, la producción de un yacimiento o a escala mundial, no puede aumentar indefinidamente. “Hemos entrado en una nueva era de los precios del petróleo”, dijo el experto en energía, Daniel Yergin a Times Magazine. “Veremos mucha volatilidad y podremos ver subir los precios hasta 65 o 85 dólares”. Los analistas de Goldman Sachs son incluso más pesimistas, sugiriendo que el petróleo podría alcanzar un precio de hasta 105 dólares/barril en un futuro cercano. “Creemos que el mercado del petróleo ha entrado en las primeras etapas de lo que llamamos el periodo “superpico”. Las últimas crisis energéticas del petróleo, la del 73, por el embargo de la exportación de petróleo de los países árabes miembros de la OPEP en

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respuesta al apoyo de los países occidentales a Israel, la crisis del 79, motivada por la revolución iraní, la de 1990, con la drástica subida de los precios del petróleo por la Guerra del Golfo y finalmente la de 2004, con fuertes incrementos del precio del crudo por los márgenes de suministro frente a la creciente demanda, han disparado el crecimiento del consumo de estos años y han hecho saltar las alarmas a pasos agigantados. En las últimas décadas se ha producido una seria incertidumbre geopolítica y un cambio radical de geoestrategias, a lo largo y ancho del globo, de las superpotencias occidentales y de las reemergentes, China, India y Japón, hacia la apremiada búsqueda del ansiado “oro negro”. Una auténtica estampida, no sólo en el ámbito de recursos energéticos, si no también en el comercial, económico, político y de seguridad, mediante despliegues diplomáticos de gran calado, favoreciendo un decidido impulso y fortalecimiento del asociacionismo intrarregional y hacia el amplio mundo. Las áreas neurálgicas de producción petrolífera son objetivos prioritarios para las superpotencias occidentales y nuestros gigantes emergentes, escenarios donde pugnan por el acceso a las fuentes de petróleo y gas natural, hidrocarburos imprescindibles para mantener un crecimiento económico sostenido, como consecuencia principal de un desaforado consumo. “En este siglo que comienza, los más importantes recursos energéticos se encuentran, fundamentalmente en tres grandes áreas: en el triángulo euroasiático (con más del 60% de los recursos mundiales), cuyos vértices se apoyan sensiblemente en el Cáucaso, en Asia Central y en Oriente Medio, en África subsahariana y en Iberoamérica”. Cabría añadir el Golfo Pérsico, Irak e Irán, el Mar Caspio, Mar del Sur de China, los estados exsovitéticos de Asia Central, Afganistán, Rusia, África Occidental, Magreb, Mar de China y Canadá, entre otros. El resto de áreas de producción petrolífera se encuentra en marcado declive. Frente a las predicciones pesimistas de los “cenitistas”, Klare y Simmons, surge entre los “anticenitistas”, el premio Pulitzer, Daniel Yergin, quien confía en la tecnología para descubrir nuevos yacimientos de hidrocarburos en el planeta. Consumo acelerado de los recursos energéticos a nivel mundial y el agotamiento de las reservas de hidrocarburos

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La energía es un elemento clave para el desarrollo, presente en todas las actividades económicas, imprescindible para el transporte de personas y mercancías, y que contribuye de forma importante a nuestro confort. Desgraciadamente, su disponibilidad en la naturaleza no es ilimitada ni su utilización resulta inocua. Así, el consumo acelerado de unos recursos energéticos finitos, el impacto ambiental asociado a la producción y consumo de las energías tradicionales, la distribución de las reservas de energía, y los precios de las materias primas energéticas, confieren a la eficiencia energética y a las fuentes de energía renovables una importancia creciente en la política energética de la mayoría de los países desarrollados. Para la Unión Europea y para España, eficiencia y renovables son dos elementos estratégicos de las políticas energética y medioambiental. Las cada vez mayores evidencias de la injerencia humana en el sistema climático, en gran medida debido al consumo de combustibles fósiles, y la dependencia energética exterior —más acusada en nuestro país, con porcentajes del orden del 80%—, así lo aconsejan. Además, ya estamos en el siglo en el que está previsto se agoten el gas y el petróleo, y con un precio de este último que se acerca a los 80$ el barril, las energías renovables son un activo preciado y constituyen un elemento cada vez más importante de nuestra política energética. El agotamiento de muchos recursos vitales para nuestra especie –a consecuencia de su dilapidación o de su destrucción, fruto de comportamientos consciente o inconscientemente depredadores orientados por la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo- constituye uno de los más preocupantes problemas de la actual situación de emergencia planetaria. El consumo de algunos recursos clave superaba en un 25% las posibilidades de recuperación de la Tierra. Y cinco años después, en el llamado Foro de Río + 5, se alertó sobre la aceleración del proceso, de forma que el consumo a escala planetaria superaba ya en un 33% a las posibilidades de recuperación. Según manifestaron en ese foro los expertos: "si fuera posible extender a todos los seres humanos el nivel de consumo de los países desarrollados, sería necesario contar con tres planetas para atender a la demanda global”. Dicho con otras palabras: nos enfrentamos a un grave problema de agotamiento de recursos esenciales a pesar de que la mayoría de los seres humanos tienen un reducido acceso a los mismos. Un agotamiento de

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recursos que ha jugado un papel determinante, aunque no exclusivo en el colapso de pasadas civilizaciones y que ahora amenaza con conducir al colapso de la sociedad mundial en su conjunto. Resulta obligado, claro está, referirse al agotamiento de los recursos energéticos fósiles, que aparece como uno de los ejemplos más claros. Sin embargo, los comportamientos sociales en nuestros países desarrollados no muestran una real comprensión del problema: seguimos construyendo vehículos que queman alegremente cantidades crecientes de petróleo, sin tener en cuenta, ni las previsiones de su agotamiento, ni tampoco los problemas que provoca su combustión o el hecho de que constituye la materia prima, en ocasiones exclusiva, de multitud de materiales sintéticos (fibras, plásticos, cauchos, medicamentos…). Al quemar petróleo estamos privando a las generaciones futuras de una valiosísima materia prima. Naturalmente resulta difícil predecir con precisión cuánto tiempo podremos seguir disponiendo de petróleo, carbón o gas natural. La respuesta depende de las reservas estimadas y del ritmo de consumo mundial. Y ambas cosas están sujetas a variaciones: se siguen realizando prospecciones en busca de nuevos yacimientos e incluso se está volviendo a extraer petróleo de yacimientos que hace tiempo fueron abandonados como no rentables. Pero las tendencias son cada vez más claras y ni los más optimistas pueden ignorar que se trata de recursos fósiles no renovables, cuya extracción resulta cada vez más costosa, lo que se traduce en un encarecimiento progresivo del petróleo, que se ha disparado de forma alarmante tras la invasión de Irak. La evidencia fundamentada de que se está alcanzando el cenit de la producción petrolífera se ha convertido en un motivo de muy seria preocupación, como muestran documentados trabajos en los que se analizan las consecuencias de un “mundo de baja energía. El espectacular desarrollo de Asia en las últimas décadas sorprende a los países más avanzados y al mundo entero que, con creciente interés, sigue día a día la evolución de los indicadores socioeconómicos de los nuevos poderes emergentes asiáticos. Su arrolladora expansión ha alcanzado cotas de crecimiento sin precedentes en el capitalismo global del siglo XXI. Además, en opinión del Centro de Política y Legislación sobre Energía de la Universidad de Dundee, China, India y Japón supondrán también una fuerte demanda de consumo energético de carbón, de alto nivel contaminante. China, con un 70% de demanda mundial, India un 55% y Japón, con Corea del Sur, un 24%.

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Según estadísticas de BP, Asia-Pacífico consumió 1.650 mtep de carbón, 1.116 millones de toneladas de petróleo y 366 mtep de gas natural. Es autosuficiente en carbón, ya que su producción ascendió a 1.645 mtep y en un 90% en gas natural, pero la producción de petróleo fue de apenas 382 millones de toneladas, esto es, la región tuvo que importar dos terceras partes de sus necesidades de petróleo. Al mismo tiempo, la demanda mundial de energía continuará creciendo, con un aumento previsto del 3,1% en el consumo en 2007, liderado por China, el segundo consumidor mundial, detrás de Estados Unidos, el mayor consumidor de petróleo del mundo, al absorber el 25% de la producción mundial. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), China importó en 2004, 123 millones de toneladas de crudo para completar su producción nacional de 170 millones, sin que con ello alcanzara a cubrir la demanda total de 308 millones. El déficit del gigante asiático no ha hecho nada más que empezar. El FMI sostiene que de 2005 a 2013, las economías emergentes supondrán casi tres cuartas partes del incremento de la demanda energética y que China representará un tercio de la demanda total. El país asiático duplicará con creces su consumo y triplicará sus importaciones de petróleo en los próximos diez años. Se prevé que para 2025, importará un total de 10,2 millones de b/d (en comparación con los 4,1 mbd de 2005). A esto hay que añadir que la demanda energética de Japón fue de 11 millones b/d en 2004 y se estima que alcance los 12 millones en 2030 La importación de crudo del “país del sol naciente”, carente de recursos petrolíferos, fue de 5,7 mbd en 2005 y se estima se situará en 4 mbd para 2025. Cabe señalar a China e India como protagonistas destacados de la competencia global por el crudo. India sigue a China en el ritmo de crecimiento de la demanda de crudo más alta de todas las economías del mundo. Juntos, representarán un 17% del total mundial, superando la estimación prevista de un 5% para Japón. India sexto consumidor de energía del mundo, cuenta con refinerías de petróleo, si bien tiene escasos recursos de metano y petróleo. Importa el 70% de su demanda petrolífera. La previsión de crecimiento de crudo se estima en un 10% anual. El crecimiento poblacional y la economía de mercado han aumentado la demanda de productos y energía, creciendo la huella ecológica de la humanidad. La base de la economía mundial se basa en el concepto de crecimiento infinito que requiere de un 3% de incremento anual. Dicho crecimiento implica un que en apenas un cuarto de siglo, las necesidades

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energéticas se habrán duplicado y así sucesivamente. También hay que tener en cuenta el hecho de que el 75% de la población mundial consume el 25% de la energía y el 25% de los ricos consumen el 75% restante, por lo que si estos últimos quisiesen unirse al carro del consumo energético entonces las necesidades energéticas se multiplicarían entre 4 y 9 veces. Durante el año 2004, el consumo mundial de petróleo se elevó un 3,4% y alcanzó los 82,4 millones de barriles al día. Los responsables de casi la mitad del aumento son Estados Unidos y China, que en la actualidad utilizan 20,5 y 6,6 millones de barriles diarios, respectivamente. (Informe Vital Signs 2005, del Instituto Worldwatch). Los EE UU y Canadá tienen el récord de consumo, constituyen sólo el 5% de la población mundial y consumen el 30% de la energía primaria. Las previsiones de crecimiento de la EIA indican que entre 2002 y 2025 el consumo de petróleo aumentará a una tasa anual media del 4,5% en China (3,5% en la India, 1,4% en EEUU, 0% en Japón, 1,3% en Corea del Sur y 1,9% en el mundo). Recursos energéticos (gas) La escasez del petróleo y la teórica mayor limpieza medioambiental del gas ha hecho que la demanda mundial de gas natural ha crecido exponencialmente, incluyendo la demanda de los países de nuestro estudio: China, India y Japón. Concretamente, China consumió 12 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtoe) en 1990, 33 en 2004 y se prevé llegar a 59 millones de toneladas en 2015, India 6 millones de toneladas en 1990, 9 en 2004 y previstos 18 en 2015 y Japón, 15 millones de toneladas en 1990, 27 en 2004 y previstos 32 en 2015. Se estima que las reservas probadas de gas natural del mundo eran, a finales de 2005, de unos 180.000 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep). La producción mundial fue en 2005 de 2487 Mtep. El gas natural está muy concentrado en unas pocas áreas. El 56% de las reservas mundiales están situadas en sólo tres países (Federación Rusa, 26,7%, Irán, 15,3% y Qatar, 14,4%) en tanto que Arabia Saudí, cuarto país por reservas, no llega al 4%. En las últimas tres décadas el crecimiento de su uso ha sido moderado, un 3,5% anual, y en la última década se ha reducido hasta el 2,6%. Tres factores podrían acelerarlo de nuevo: las crecientes necesidades de energía de los países emergentes, especialmente de China e India, por su enorme población; la menor disponibilidad de crudo, especialmente de los tipos más ligeros, y la presión para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera que se

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deriva del Protocolo de Kyoto, 2001, circunstancias que, previsiblemente, se agudizarán en los próximos años. El gas natural está llamado a cubrir un hueco importante en el panorama energético del futuro, por las menores emisiones que comporta su consumo respecto a otros combustibles fósiles y, concretamente, el gas natural licuado (GNL) cumplirá un papel relevante, por las ventajas que presenta su transporte frente a los gasoductos. La importancia que concede Rusia a este valioso producto energético ha motivado a Putin a liderar la creación de un poderoso cártel de los principales productores de este combustible, la posible “OPEP del gas”. Una iniciativa en la que toma parte activa Irán, Argelia, Qatar y Venezuela, que en conjunto controlan el 73% de las reservas de gas natural del planeta y que puede crear de nuevo problemas para los países dependientes. Rusia es ya una superpotencia energética. Gracias a la subida de los precios del petróleo y del gas, ha recobrado su poder, reclamando su posición preferente en el escenario mundial como potencia independiente. Esto podría fomentar la escalada futura de viejas y nuevas rivalidades, especialmente con Estados Unidos, que parece indeciso sobre si sus relaciones con Rusia deben ser consideradas como potencia rival o como un socio difícil. Estados Unidos, Europa y nuestros gigantes asiáticos, ven alarmados cómo cobra fuerza este poderoso grupo gasista, una concentración de poder en el negocio energético, que puede suponer una seria amenaza para sus intereses energéticos, que ya soportan la fuerte presión de la OPEP. En Norteamérica la escasez de gas ya empieza a ser un problema acuciante. Más de un 25% del gas que consume Europa proviene de Rusia. Argelia, uno de los cinco países que formaría la “nueva OPEP del gas”, es también importante suministrador de España, que importa 33.118 millones de m3 de este país. El petróleo es el combustible mas versátil que conocemos; se ha posicionado en el centro de la moderna economía industrial, pese a la rivalidad del gas natural y de la energía nuclear, ha conservado su preeminencia principalmente por tratarse de la única fuente de energía multiuso, que además no tiene rival para el sector del transporte. Según Michael T. Klare, en el 2020 el petróleo se mantendrá como principal fuente de energía, aportando un 37% del consumo mundial de energía. Implementación de nuevas alternativas energéticas

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Estas son las energías renovables, que proveen una opción de abastecimiento interesante, gracias a que permiten el aprovechamiento de los recursos locales suministrando energía a menores costos ambientales, en comparación con aquellas convencionales. Y además son recursos capaces de renovarse ilimitadamente. Algunas de estas fuentes de energía son:  ENERGÍA EÓLICA: Es la energía obtenida con las corrientes de aire terrestre.  ENERGÍA SOLAR: Son sistemas que aprovechan la radiación solar incidente sobre la tierra para generar energía eléctrica o calefaccionar.  ENERGÍA GEOTÉRMICA: Energía que se obtiene del calor interior de la tierra.  ENERGÍA HIDRÁULICA: Es obtenida del aprovechamiento de la energía potencial gravitatoria del agua.  ENERGÍA DE LAS OLAS: Energía obtenida del movimiento del agua en la superficie de los océanos y mares.  ENERGÍA DEL BIOGÁS: Gas que se genera por la descomposición de materia orgánica.  ENERGÍA A PARTIR DEL HIDRÓGENO: Se extrae del metanol, que se extrae a su vez del gas metano de las tierras de relleno sanitario, el estiércol de cerdo, la remolacha, etc. También, el hidrógeno sólido almacenado en una píldora, es el nuevo equivalente de la gasolina para los vehículos.  BIOCOMBUSTIBLES: Se obtienen a partir de la transformación de materias primas (como soja, girasol, maíz, ricino, colza, cártamo, etc.), en aceites vegetales, utilizados para el abastecimiento de combustible.  ENERGÍA NUCLEAR: Una reacción nuclear consiste en la modificación de la composición del núcleo atómico de un elemento, que muta y pasa a ser otro elemento como consecuencia del proceso. Para convertirla en calor, existe el proceso de la fisión nuclear, en la que un núcleo atómico se subdivide en dos o más grupos de partículas. La energía nuclear, tiene como principal ventaja que no utiliza combustibles fósiles con lo que no emite a la atmósfera gases tóxicos o de efecto invernadero. El desarrollo nuclear en el país, se encuentra medianamente estancado, por la inexistencia de un basurero para residuos radioactivos. La inserción en el mercado de dichas energías, aún es lenta, por su elevado costo. Éstas, son y serán un complemento de las fuentes de energías convencionales, incapaces de sustituirlas completamente y de generar por sí solas toda la energía demandada. Por ejemplo, la fusión nuclear, la que se producen el interior del Sol y que nos proporciona la energía que nos llega del astro, es la fuente de

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energía de la que se dice que resolverá todos los problemas energéticos en el futuro, pero las complejidades tecnológicas a superar son de tal magnitud que desde que se planteó inicialmente ya se advertía que no iba a estar disponible al menos antes de pasados unos 50 años, y así se continúa diciendo en la actualidad, pese a que han pasado más de 30 desde entonces. Se necesita alcanzar temperaturas superiores a cien millones de grados para que se produzca la reacción de fusión; materiales que resistan las altas temperaturas y la radiación; lograr que la energía liberada sea mayor que la necesaria para calentar y mantener aislado el combustible; y finalmente, desarrollar dispositivos que capturen la energía generada y la conviertan en electricidad, de tal manera que de todo el proceso se obtenga un balance energético suficientemente positivo. Los biocombustibles no tienen las prestaciones que presentan los gasóleos obtenidos del petróleo y, para incrementar su producción significativamente, se tendrían que dedicar una gran cantidad de tierras fértiles a su cultivo, lo que es complicado en un mundo en el que el hambre y la desertización son dos de sus problemas de más difícil solución. Además, nuevamente el petróleo aparece como el recurso que está detrás de su desarrollo, pues el proceso de siembra, tratamiento, fertilización, riego, cosecha, transporte y distribución requiere de energía que en la actualidad se obtiene del “oro negro”. La fisión nuclear presenta numerosas dificultades para implantarse a gran escala y a corto plazo: el enorme coste (económico y energético) de la construcción y desmantelamiento de cada central nuclear; la ausencia de soluciones al tratamiento y almacenamiento de los peligrosos residuos, que emiten radiactividad durante miles de años; el riesgo de accidentes nucleares y de atentados terroristas; los conflictos entre los países por el temor al posible empleo de la energía nuclear para fines militares; el gran impacto ambiental que genera la minería del uranio. En todo caso, aunque todos estos problemas se pudieran superar, el uranio también posee un pico de Hubbert, que se alcanzará dentro de unos 25 años, plazo que se acortaría si se incrementase el número de centrales nucleares. En el caso del hidrógeno, no es una fuente de energía ni un recurso natural y debe obtenerse a partir de otras materias primas (agua, biomasa, combustibles fósiles), necesitando más energía para obtenerlo de la que después proporciona. Se plantea como combustible para el transporte porque no es contaminante y en principio se podría utilizar de forma líquida, como los derivados del petróleo, aunque para ello se tendrían que conseguir temperaturas por debajo de los -253º C y presiones elevadísimas, lo que supondría un gasto elevado de energía. Ocupa 8 veces más volumen por unidad de energía que las gasolinas o el diesel, y haría falta adaptar a él los vehículos actuales y los sistemas de transporte y distribución de combustible

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que están implantados hoy en día, siendo su manipulación extremadamente peligrosa debido a su elevada inestabilidad. Las pilas de hidrógeno cuentan con los inconvenientes antes citados y a su vez la necesidad de platino, uno de los metales nobles más caros del mundo. La energía hidroeléctrica, que sólo aporta el 2,7 % de la energía global, tiene pocas posibilidades de incrementarse significativamente. Las grandes presas siempre causan gran impacto sobre las áreas donde se construyen, y obligan a desplazarse a las poblaciones residentes en las mismas. Además la regularidad hidrográfica cada vez es menor produciendo con mayor frecuencia largos periodos de sequía seguidos de periodos de lluvias torrenciales que no permiten su almacenamiento. También hay que añadir el hecho de que se pierde 66% de dicha energía en forma de calor en su transporte. Las energías renovables (solar, eólica, mareomotriz, geotérmica…) representan tan sólo el 0,5 % del total mundial, y su incipiente desarrollo ha sido posible gracias a la disponibilidad de petróleo, que es utilizado tanto en forma de materia prima como de energía para la fabricación de los costosos materiales necesarios, y para la construcción de las infraestructuras aparejadas. La energía que proporcionan es difícil de transportar y de almacenar y su cantidad varía en función de agentes externos, además e contar con rendimientos no muy elevados. Si se aprovechase toda la energía eólica, mayor rendimiento, de la Tierra en los 100 metros más cercanos al suelo, algo inviable, la cantidad de energía tan sólo sería el 75% de la energía primaria que los seres humanos consumimos en la actualidad. Si hiciésemos dicha equivalencia con la energía solar fotovoltaica, necesitaríamos una superficie equivalente a toda España para conseguirla. No obstante, a política llevada a cabo en España durante el último cuarto de siglo la ha situado en una posición líder a nivel mundial en potencia eólica instalada (segundo país tras Alemania), ha creado un nutrido tejido industrial en áreas como la eólica, la fotovoltaica o los biocarburantes, y está dando lugar al despegue de otras como la solar térmica de baja temperatura o la solar termoeléctrica. Otro ejemplo de fuentes alternativas peculiar se encuentra en las que provienen de materias orgánicas , reside en el desarrollo de combustibles como el biodiesel que ha alcanzado un desarrollo notable, particularmente en Brasil. Se trata de combustibles que se elaboran con productos agrícolas como el aceite de soja o con sebo bovino mezclado con derivados del petróleo. Aunque el impacto ecológico que resulta de la elaboración y utilización de este tipo de combustible es hoy objeto de controversia, le ha permitido a países como Brasil reducir su dependencia del consumo de

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petróleo y, además, es percibido como una forma de contribuir a la reducción de las emisiones de dióxido de carbono. La corriente optimista apunta que existen diversas tecnologías “no convencionales” capaces de conseguir energías alternativas, mediante la recuperación de enormes reservas, pizarras bituminosas, pozos muy profundos en alta mar, arenas asfálticas, bituminosas, hidratos de metano. Más complicado será el desarrollo de la energía nuclear y otras energías renovables están todavía muy poco desarrolladas en la zona. Se estima que la demanda de crudo continuará su subida en 2008, pero la nueva producción y capacidad de refinado en marcha tenderá a estabilizar la volatilidad de su precio. El desarrollo de proyectos de pozos petrolíferos en marcha en Arabia Saudi, Emiratos, Algeria, Kuwait, Rusia y África Occidental, también aliviaría la preocupación por la posible caída del suministro de oro negro. Siempre que una crisis geopolítica no deje fuera de juego a Irán, gran productor. Los combustibles fósiles seguirán, no obstante, dominado el suministro de energía, el 80% del incremento esperado, porque se supone que no hay sustituto eficaz de los combustibles fósiles para automóviles y aeronaves. La búsqueda de “energías limpias”, de biocombustibles, ha llevado incluso a considerar al etanol como nueva geoestrategia diplomática de Estados Unidos. La reciente gira de Bush a Iberoamérica se centró principalmente en conseguir alianzas en la región y, especialmente, con Brasil. Estados Unidos elabora 20 millones de m3 de etanol, tan solo el 3% del combustible que consume. Mientras tanto, el mundo sigue persiguiendo con urgencia la generación de energías renovables de cara a 2020 que puedan paliar la posible crisis energética que se avecina y al mismo tiempo, reconducir las relaciones entre energía y medioambiente. “También si otros avances en células de combustibles, nano y biotecnologías se materializan, cambiarán nuestros conceptos sobre qué tipo de futuro tendremos que afrontar”. Además del planteamiento de una economía basada en hidrógeno y en la energía nuclear. James Lovelock, geofísico y colaborador de la NASA y autor de la teoría de “Gaia”, señaló el pasado 25 de marzo, que “el uso de la energía nuclear, aunque transitorio, supone un medio para permitir a la humanidad salir del paso en el que está ahora”. “La energía nuclear es la única medicina para

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curar nuestro planeta enfermo. Se trata de una fuente segura y constante de electricidad hasta que esté disponible la energía de fusión”. Tratado de seguridad energética Petrocaribe Los Gobiernos de Belice, de la República de Cuba, de la Mancomunidad de Dominica, de la Republica de Haití, Jamaica, de Granada, de San Vicente y las Granadinas, de Nicaragua, de Surinam y de la República Bolivariana de Venezuela, reafirmando los principios de cooperación, solidaridad, complementariedad y soberanía en el manejo de los recursos naturales, con una visión caribeña integral del problema energético, vinculado estrechamente al desarrollo e independencia de nuestra región y a la superación de los profundos problemas económicos y sociales de nuestros pueblos; vista la base de recursos energéticos de combustibles fósiles y las asimetrías en la disposición de reservas y consumo en la región, con sus consecuencias sobre la generación de dependencia en el suministro de hidrocarburos y competencia por el acceso a los mismos; considerando la importancia estratégica que posee la energía para el desarrollo sustentable de nuestros pueblos y la imperiosa necesidad de diseñar e implementar mecanismos eficientes y solidarios que garanticen la seguridad energética de la región del Caribe; reiterando la voluntad política y el interés de los Gobiernos en impulsar la integración energética regional, fundada en los principios contenidos en el Acuerdo de Cooperación Energética PETROCARIBE, suscrito en la ciudad de Puerto la Cruz, Venezuela, en junio de 2005 y reiterados en la Declaración de Montego Bay, Jamaica, en septiembre de 2005; reconociendo los importantes avances en las relaciones energéticas entre los Gobiernos y la necesidad de favorecer y fortalecer el desarrollo acelerado de los proyectos existentes y futuros; destacando importancia y el potencial que poseen las energías renovables para el desarrollo económico y social de nuestros pueblos, así como su contribución a la diversificación de las matrices energéticas del Caribe y a la preservación del medio ambiente. Y reconociendo la necesidad de establecer un patrón de consumo racional de la energía, que contribuya con la conservación de nuestros recursos naturales no renovables y agotables, y que garantice la sustentabilidad del desarrollo económico y social del Caribe; suscribieron el "Tratado de Seguridad Energética Petrocaribe (TSE)" el cual establece: ARTÍCULO I OBJETO El presente Tratado tiene por objeto desarrollar entre las Partes Contratantes un proceso amplio y sostenido de integración que contribuya

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con la seguridad energética de la región del Caribe, complementando las fuentes de energías primarias disponibles con el potencial y desarrollo de energías renovables; promoviendo el intercambio tecnológico para la búsqueda de nuevas fuentes; desarrollando la cadena de la energía en procura de su industrialización y fomentando el uso racional de la misma, en búsqueda del máximo ahorro y la eficiencia energética. ARTÍCULO II EJES DE ACCIÓN Tomando como base los recursos energéticos existentes en los países del Caribe y sus potencialidades, las Partes Contratantes se comprometen a desarrollar el objeto de este Tratado, a través de los siguientes ejes de acción: 1. Petróleo: La República Bolivariana de Venezuela de conformidad con su ordenamiento jurídico interno, brindará a los países del Caribe las condiciones y medios indispensables para cubrir las necesidades de suministro de petróleo y sus derivados de la región, y de esta manera, garantizar la seguridad y estabilidad energética del Caribe. La República Bolivariana de Venezuela, de acuerdo con lo establecido en el Acuerdo de Cooperación Energética PETROCARIBE, garantizará un suministro seguro y estable de crudo, productos refinados y GLP, con el objetivo de mitigar los efectos especulativos en la comercialización de la energía, minimizar las consecuencias de la intermediación y contribuir con la seguridad energética de la región. Las Partes Contratantes se comprometen, en la medida de lo posible, a crear y ampliar su capacidad de refinación, con el fin de contar con suficiente disponibilidad de productos que les permita cubrir el déficit regional y con ello consolidar un polo de refinación en la zona del Caribe y así disminuir la dependencia respecto a actores transnacionales en la cadena de valor de la energía. Las Partes Contratantes se comprometen, en la medida de lo posible a construir, ampliar y/o modernizar la infraestructura energética necesaria para el despacho, recepción, transporte, almacenaje y distribución de crudo y productos, con el fin primordial de crear un sistema de suministro seguro y permanente para la zona del Caribe. Para ello, la República Bolivariana de Venezuela pondrá a la disposición de las Partes Contratantes, su experiencia

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y capacidad técnica en materia de exploración, producción, industrialización y comercialización de hidrocarburos con la finalidad de profundizar la transferencia de tecnología y la formación de capital humano en la región. Las Partes Contratantes se comprometen a desarrollar paralelamente las políticas y medidas necesarias tendientes al uso racional eficiente de la energía que contribuya al desarrollo sostenible de nuestros pueblos. 2. Gas: Las Partes Contratantes podrán acordar el desarrollo de iniciativas que permitan el suministro de gas, de manera tal que puedan disponer de esta importante fuente de energía limpia, con el fin de complementar la matriz energética de la región y al mismo tiempo diversificar las fuentes de energía para los sistemas de generación y distribución eléctrica, así como la implementación de programas de gasificación para uso residencial y comercial. Las Partes Contratantes podrán asociarse para la construcción de plantas de licuefacción y regasifícación, así como otras tecnologías en el ámbito del gas natural que se consideren necesarias para la utilización de esta fuente de energía. Las Partes Contratantes se comprometen, en la medida de sus posibilidades, a introducir el gas en su matriz energética, con el fin de desarrollar y promover su consumo. En este último caso, promoverán la utilización de máquinas de alta eficiencia y ciclos combinados. Las Partes Contratantes harán sus mejores esfuerzos para que, con base en gas, desarrollen en la región los Polos Petroquímicos en los territorios donde los recursos estén disponibles con el fin de producir insumos químicos para la industria de transformación de la cadena del plástico y otros productos industriales. 3. Energía Eléctrica. Con el fin de utilizar todas las fuentes de energía primaria que estén a su disposición, así como también maximizar el uso de la energía hidroeléctrica, de la termoeléctrica basada en el gas y los ciclos combinados, las Partes Contratantes promoverán la sustitución de combustibles líquidos por gas u otros combustibles más económicos. Con el fin de disminuir las pérdidas derivadas de los sistemas de transmisión o de los picos de consumo característicos del sistema eléctrico,

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las Partes Contratantes harán sus mejores esfuerzos para crear e incrementar el respaldo de sus sistemas eléctricos nacionales y la disponibilidad del servicio en áreas hoy no atendidas, mediante la introducción de sistemas de generación distribuida. Las Partes Contratantes establecerán programas para la sustitución de artefactos de alto consumo energético por equipos más eficientes, de bombillos incandescentes por bombillos ahorradores, de generadores eléctricos de alto consumo de combustibles líquidos, por sistemas a gas, de alta eficiencia y ciclos combinados. Asimismo, ejecutarán programas de reconversión industrial para complementar sus economías, aprovechando de manera óptima la disposición de los recursos energéticos existentes en su territorio. 4. Energías Renovables Las Partes Contratantes desarrollarán, en la medida de sus posibilidades, proyectos conjuntos y programas piloto, para el impulso del uso de todas las energías renovables disponibles en sus respectivos territorios, tales como: energía eólica, energía solar, geotérmica, entre otras. El desarrollo de este tipo de energías requiere de una importante cooperación tecnológica entre los países de la región, sobre todo orientada a reducir los costos que en términos generales son mayores que los de las energías tradicionales. De igual forma, las Partes Contratantes procurarán que el uso de esta energía se oriente hacia la satisfacción de los requerimientos de las zonas más necesitadas y/o alejadas de las redes de suministro de energía tradicionales. ARTÍCULO III EMPRESAS MIXTAS Con el fin de desarrollar los ejes de acción descritos en el Artículo II del presente Tratado, las Partes Contratantes crearán y fortalecerán empresas mixtas binacionales, de acuerdo a la soberanía y marco legal vigente en cada país. Estas empresas se definirán sobre la base de potenciar sus capacidades técnicas, tecnológicas y financieras, de tal manera que permitan desarrollar, en cada país, los proyectos requeridos para la utilización de los recursos energéticos disponibles.

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Con el fin de minimizar costos de transacción, las Partes Contratantes se comprometen a que las negociaciones sean entre Estados de modo que prevalezcan los criterios de complementariedad, cooperación y solidaridad en la comercialización de los recursos energéticos. La contaminación ambiental producto del consumo de hidrocarburos El gas natural es el que más está aumentando su uso, constituyente el 24% del consumo energético, y tiene muchas ventajas, pero su explotación también contribuye al efecto invernadero y sigue una curva de Hubbert más pronunciada que la del petróleo, de manera que, una vez que se alcance el cenit, unos diez años después del petróleo, su declive será mucho más pronunciado. El principal componente del gas natural es el metano, “un gas de efecto invernadero muy potente que retiene casi veintiún veces más el calor que el dióxido de carbono”, indica la mencionada organización. Sin embargo, según esta misma fuente, un extenso estudio realizado por la Agencia para la Protección Medioambiental y el Instituto de Investigación del Gas “llegó a la conclusión de que los efectos perjudiciales del metano se compensan con creces con la reducción en las emisiones nocivas que se produce al aumentar el consumo de gas natural”. El carbón es un combustible muy pesado, poco eficiente, con poca versatilidad y con un gran coste de extracción y de transporte. Aun así su consumo es del 25% del total de recursos energéticos. Es muy contaminante (tanto su minería como su combustión) y es el causante de la lluvia ácida, además de contribuir al efecto invernadero. Estos problemas se verían incrementados si se tratase de sustituir con él al petróleo. Un reciente comunicado de prensa del Instituto Worldwatch señala: “El carbón es el combustible fósil con mayor contenido de carbono. Su combustión libera un 29% más de carbono por unidad de energía que el petróleo, y un 80% más que el gas natural. El carbón es el responsable del 43% de las emisiones anuales de carbono, lo que supone unos 2.700 millones de toneladas”. Además del impacto medioambiental, ¿qué efectos tiene tal combustión en la salud? Por mencionar un ejemplo reciente, el Global Environment Outlook, un informe de las Naciones Unidas, señaló: “En once ciudades grandes de China, el humo y las pequeñas partículas provenientes de la combustión del carbón ocasionan más de 50.000 muertes prematuras y 400.000 nuevos casos de bronquitis crónica al año”.

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Mientras unos analistas se alarman ante la reducción de las reservas de Petróleo, otros afirman que cuanto antes dejemos de depender del petróleo, mejor. Jeremiah Creedon escribió en la revista Utne Reader: “Solo hay una cosa peor que quedarse sin petróleo: no quedarse sin él. El dióxido de carbono que generamos con su combustión sigue calentando el planeta; pero la economía y el medio ambiente son dos temas que todavía suelen discutirse por separado”. Un informe de la Australian Broadcasting Commission puso de relieve las consecuencias de la adicción al petróleo tomando como ejemplo un solo país: “Los 26.000.000 de vehículos del Reino Unido producen un tercio del dióxido de carbono que se emite en la nación (y que contribuye al calentamiento del planeta) y generan un tercio de la contaminación atmosférica del territorio nacional (que todos los años acaba con 10.000 vidas humanas)”. El tipo de desarrollo adoptado en los países industrializados, basado en el crecimiento económico, el consumo acelerado de materias primas y recursos energéticos no renovables, ha conducido a nuestro Planeta a la preocupante situación actual. La crisis energética obliga a un cambio en la forma de organización de las economías industrializadas. La industrialización, desde sus orígenes, dependió estrechamente de los llamados combustibles fósiles, principalmente el carbón y luego el petróleo. Todavía hoy, aproximadamente el 90% del abastecimiento mundial de energía sigue basándose en esta fuentes no renovables. Pero estos recursos se están agotando: se cree, por ejemplo, que las reservas de petróleo comenzarán a desaparecer en unos cincuenta años. Por otro lado, estas fuentes de energía son fuertemente cuestionadas por su responsabilidad en el llamado “calentamiento global” y en el deterioro del medio ambiente. El enorme crecimiento de las economías de China e India, auténticos motores de la economía mundial, supone una alarmante dependencia y un altísimo consumo energético de combustibles biodegradantes. Ello comporta consecuencias indeseadas de “efecto invernadero” oque producen el llamado calentamiento climático global. Según datos de la BP Statistical Review of World Energy en el conjunto de la región esos tres combustibles, de alto poder contaminante, suponen más del 90% del consumo de energía comercial. Como ya hemos indicado, China depende en el 70% del carbón, el 21% del petróleo y el 3% del gas natural. En el caso de Japón, las proporciones son del 23%, 46% y 14% y en el de la India, del 55%, 30% y 8%, respectivamente.

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Esa extrema dependencia de los combustibles fósiles tiene como consecuencia que la emisión de gases de invernadero, y en particular de CO2, que es extremadamente elevada en relación al PIB. Conflictos Internacionales por la búsqueda de recursos energéticos La acusada subida de los precios del petróleo durante los últimos cuatro años ha producido toda una conmoción que ha desatado una lucha global entre las superpotencias occidentales y las emergentes en búsqueda de la seguridad energética ya que como señaló Wall Street Journal en enero 2007, “la seguridad energética representa uno de los desafíos políticos, económicos y militares del siglo”. El “ocaso del petróleo” ha desvelado de golpe, el creciente “ocaso de las ideologías”, hundiendo en el fango del beneficio propio, la esencia de los verdaderos valores de las civilizaciones de Oriente y Occidente. Por encima de la “exportación de democracia” y de derechos humanos despuntan los icebergs de intereses materialistas que ha llevado a Nursultán Nazarbáyev, Presidente de Kazajistán, a calificar hace días de “interés malsano” a la preocupación por las fuentes energéticas. Ejemplo de este interés es el hecho de que petroleras estatales de China e India se han convertido en feroces competidores con las empresas líderes en el mundo de los sectores petrolero y gasista en la caza de yacimientos por el mundo , a pesar de que genera el 60% del petróleo que consume. De hecho, las compañías estatales petroleras (NOC) chinas e indias, vienen realizando al alza recientes adquisiciones en el exterior . El creciente consumo energético de la India impulsa a sus empresas a competir con las de China en acuerdos e inversiones internacionales en Rusia y en sectores punta de países africanos como Angola, Costa de Marfil, Burkina Faso, Chad, Senegal, Kazajstán, etc. Al mismo tiempo, sus prácticas negociadoras han suscitado fuertes críticas en el propio corazón africano, donde el Presidente surafricano, Thabo Mbeki, declaró el mes pasado que “la expansión del China en África es una reminiscencia de comportamiento neocolonial”. Es evidente por tanto que desea asegurarse un aprovisionamiento regular de los países productores africanos a cualquier precio y así diversificar sus riesgos energéticos. Por otro lado China reconoce que su seguridad energética depende cada vez más de la cooperación con Estados Unidos y de no entrar en

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competencia para disfrutar de beneficios económicos y estratégicos derivados de esa posible cooperación. Esta estrategia política enfrenta al sentimiento de los líderes chinos de que Estados Unidos busca el dominio y control del Golfo Pérsico, tratando de frenar las aspiraciones chinas en esta región. China sigue considerando a los americanos como una grave amenaza para su seguridad energética a largo plazo. Washington, a su vez, recela y desaprueba la estrategia China de penetración en Oriente Medio, así como la consolidación de relaciones estratégicas con países hostiles a Estados Unidos, especialmente por la venta de armas en la región y su apoyo a estados que patrocinan el terrorismo, lo que supone serios obstáculos para el establecimiento de sólidas relaciones. Como ejemplo, China también proporciona armamento convencional que pudiera amenazar la seguridad de las fuerzas militares estadounidenses en el Golfo Pérsico. Es preocupante la venta a Irán de misiles antibuques , lo que supone una amenaza al tráfico de petroleros y buques americanos que operan en la zona. Un componente clave en la estrategia china para garantizar el acceso al petróleo del Golfo Pérsico ha sido cultivar sus relaciones con Arabia Saudí, que se remontan a 1980, materializadas con la visita de estado del Presidente Jian Zemin, quien anunció una “alianza estratégica del petróleo” entre los dos países. China ofreció vender a los saudíes misiles balísticos intercontinentales. Por el momento, Arabia Saudí se pliega a sus relaciones con Estados Unidos de “protección por acceso ilimitado” a sus campos petrolíferos iniciados por el Franklin D. Roosevelt, desarrollada en detalle en la llamada “Doctrina Carter” de 1980, que establece usar la fuerza militar, cuando sea necesario repeler a cualquier ataque hostil que impida el flujo del petróleo a Oriente Medio, geopolítica estadounidense continuada por sucesivos presidentes hasta G.W. Bush. Estados Unidos considera a los recursos energéticos como vitales para la seguridad del país y de sus aliados. Fuera de Oriente Medio, persigue múltiples frentes en el Mar de China Meridional, Mar de China Oriental, países del Cáucaso y Mar Caspio y Asia Central, áreas estratégicas de enorme recursos energéticos, que tanto Estados Unidos como países de la zona consideran de extrema importancia. Estados Unidos estima que los recursos energéticos, sus fuentes y vías de distribución, son asunto de seguridad nacional, es decir, que están dentro del ámbito de competencias del Departamento de Defensa y de otros

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organismos responsables de salvaguardar los intereses vitales del país, “que los recursos petrolíferos fluyan libres de restricciones desde los países productores amigos hasta las refinerías y plantas de procesado de todo el planeta, para mantener en marcha la maquinaria económica mundial” . Así por ejemplo ha desarrollado el Cuartel General del Comando Central Estadounidense (Central Command. CENTCOM), con sede en Tampa (Florida). Su misión principal, entre otras, es precisamente, la de proteger y asegurar sus vías de suministro energético y las de sus aliados mediante la protección de explotaciones petroleras, gaseoductos y rutas comerciales marítimas. La globalización económica fomenta el apetito por los recursos naturales, conduciendo a su escasez. La creciente competencia por acceder a fuentes de petróleo, gas natural, suministros de agua compartida, minerales y maderas, delimitan la nueva geografía de los conflictos en el Siglo XXI. La nueva preeminencia de Asia Central y de su potencial riqueza petrolera, junto con los recursos del Golfo Pérsico, cuenca del Mar Caspio y Mar de China Meridional, no es sino un signo de una transformación mayor en el pensamiento estratégico de las grandes potencias. Tras ese cambio de la geografía estratégica surge un nuevo énfasis en la protección al suministro de recursos vitales, sobre todo el petróleo y el gas natural. Cualquier interrupción en el abastecimiento de recursos naturales tendría graves consecuencias de todo orden, los principales países importadores consideran hoy que la protección de ese flujo es una seria preocupación nacional. Aunque, concretamente China, segunda consumidora mundial de crudo, no se ha visto nunca sometida a un bloqueo por causas políticas, sigue existiendo el riesgo de un conflicto militar en el Estrecho de Taiwán. Escenario similar al que se enfrentaría con respecto a Oriente Medio, la fuente del 60% de sus importaciones, lo que la obliga a mantenerse neutral respecto al conflicto palestino-israelí. El cierre del cuello de botella del Estrecho de Ormuz, tras una posible intervención militar en Irán, resultaría igualmente muy perjudicial para China. Otra fuente de tensión es el acceso al petróleo ruso. Durante muchos meses, China y Japón luchan por conseguir un importante acuerdo del suministro del petróleo ruso desde el Este de Siberia. También se prevén conflictos potenciales con Japón por los recursos del Mar del Este de China, y en menor medida, por los de Asia Central. La preferencia rusa por el oleoducto Taishet-Najodka ha irritado a China, que

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llegó incluso a suspender temporalmente las importaciones desde Dajing a Japón. En el Mar del Este de China, la controversia afecta, principalmente, a los campos de gas de Chun Xiao, Dunquiao y Tianwaitan, y las reservas de petróleo de las islas Senkaku o Diayou, ocupadas por Japón y reclamadas por China. Con Vietnam y otros países de la zona existen riesgos de confrontación por los recursos del Mar del Sur de China y del Golfo de Tonkin. Las islas Parcel, situadas en el cuadrante noroeste del Mar de China Meridional, ocupadas por China tras expulsar a las fuerzas vietnamitas en 1974, son reclamadas en su totalidad por China, Vietnam y Taiwán, y parcialmente por Filipinas, Brunei, Indonesia y Malasia. En Asía, China e Indonesia compiten por conseguir derechos de perforación marítima de una importante bolsa submarina de gas en el Mar de Natuna, en el cuadrante del Mar de China Meridional, mientras que Indonesia ha otorgado concesiones de explotación a empresas extranjeras, China reclama la zona como parte de sus aguas territoriales. El archipiélago de Diaoyu/Senkaku, en el Mar de China Oriental, ha sido el escenario de choques periódicos de unidades navales de China, Taiwán y Japón. Aunque estas islas no son habitables, parece que hay valiosos yacimientos submarinos de gas y petróleo. También, existen disputas territoriales entre Australia, Indonesia y Timor Oriental por los derechos de perforación marítima en un extenso yacimiento de crudo y gas natural en el Mar de Timor, concretamente la extensión marítima comprendida entre Timor y Australia. Podría afirmarse, sin duda, que la pretensión china de aumentar y diversificar las fuentes de suministro y las rutas de transporte de petróleo está produciendo serias consecuencias geopolíticas en Asia-Pacífico. Aún a pesar de estos riesgos de conflicto de China con sus vecinos principales -Japón, Corea del Sur, India-, también podría existir una posible cooperación para un acceso conjunto y coordinado a los recursos -Dannreuther, 2003-, como evidenció, por ejemplo, la “iniciativa de Qingdao” en 2004 . Por otra parte, la expansión de la Armada del Ejército de Liberación Popular (ELP) puede entenderse, al menos en parte, como la expresión de voluntad de Pekín de proteger las vías marítimas de abastecimiento de petróleo y, en años venideros, también de gas natural.

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Es de manido uso común, y muy conocido, el recurso de vincular los conflictos de Oriente Medio y en concreto la guerra de Irak con la explotación de petróleo. No hay duda de que son muchos los análisis y trabajos que han desarrollado esta tesis: el control de los pozos y reservas iraquíes por parte de EE.UU. es una de las variables explicativas de la invasión ilegal de 2003 sobre Irak. Pero también es cierto que en estos momentos son muchos otros también los referentes internacionales que vinculan geopolíticamente a la energía como referente causal y parcial explicativo de muchos conflictos. Desde las guerras afganas en donde el gas explica gran parte de los movimientos políticos y militares; hasta la independencia de Timor Leste y sus apetecibles reservas petroleras en el Mar de Timor; pasando por la reciente crisis birmana y el papel de China como mayor cliente energético de los recursos birmanos; así como los estallidos puntuales de violencia y sabotajes en la Nigeria petrolera o la primera Guerra contemporánea de Chechenia y el debate internacional sobre oleoductos y prospecciones en el mar Caspio, por recordar unos pocos. Pero la energía no solo explica conflictos y situaciones de carácter bélico. Las amenazas rusas a la UE o Ucrania sobre el suministro gasístico; el desarrollo unilateral de decisiones en el ámbito energético de Brasil con los biocombustibles o Irán con la energía nuclear para uso civil; o la postura de EE.UU. o la UE en la cumbre de Bali y sus reticencias respectivas a tomar medidas consensuadas en torno a las políticas comunes sobre el Cambio Climático... todas ellas y más están también claramente relacionadas con el recurso protagonista del debate: las energías y sus papel en la realidad internacional, ya que hoy la energía es también un arma poderosa en la definición de los criterios explicativos de muchas crisis o actuaciones internacionales. No hay duda de que el debate es multidisciplinar y se concreta sobre dos ejes referenciales: la crisis estructural en torno a las fuentes fósiles y las proyecciones que de ello se deducen en todos los ámbitos ya sean macro como micro; y el debate sobre las alternativas energéticas, su sostenibilidad, accesibilidad y socialización. La rarefacción del petróleo y del gas en el futuro podría desatar nuevos conflictos en el mundo, y no solo en Oriente Medio. Aunque la mayoría de los estados considera hoy en día que el estallido de un conflicto armado es una medida extrema, es probable que surjan conflictos internos debido a los recursos energéticos, en especial en África. La importancia estratégica de las regiones ricas en reservas de petróleo y de gas, sin duda, aumentará. No solo Oriente Medio, sino también África, Asia Central, América del Sur, y el sureste de Asia serán potencialmente zonas de conflicto en las décadas venideras.

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Las preocupaciones sobre las cuestiones de seguridad vinculadas a las necesidades energéticas provienen de factores como el crecimiento de la demanda mundial, la subida de los precios del petróleo, y la creciente dependencia de las importaciones. Toda la riqueza descrita se corresponde, paradójica y lamentablemente, con países empobrecidos económicamente, que soportan presiones e históricas resistencias frente a los intereses foráneos, generadores de guerras, violencia e injusticias. A modo de contextualización, habría que recordar que los Estados asumían hasta la década de los noventa un papel regulador con control sobre sus recursos a través de las empresas energéticas estatales. Posteriormente, y por imposición de los Programas de Ajuste Estructural a los que se vieron sometidos, cedieron este control a empresas extranjeras mediante contratos leoninos para los diferentes Estados. Como consecuencia de las tensiones políticas generadas por la presencia de las corporaciones de hidrocarburos, Gobiernos como el de Venezuela y Bolivia se han rebelado contra el expolio legalizado y han logrado cambiar el rumbo de las políticas económicas. En el primer caso, su actual Constitución impide la privatización de PDVSA, empresa completamente estatal y quinta petrolera más importante a nivel mundial. Por supuesto, estas medidas legislativas no han estado exentas de tensiones políticas, basta con recordar el golpe de Estado que sufrió el Gobierno de Hugo Chávez en abril de 2002. Y también ha ocasionado, como medida de presión, la salida de cuatro grandes petroleras que rechazaron los contratos de explotación propuestos por este Estado. Aunque siguen estando allí otras como Chevron Texaco, Statoil y Repsol. En el caso del "corazón geopolítico de Suramérica", como denomina Chávez a Bolivia, el masivo reclamo de la población contra el expolio de las corporaciones energéticas condujo a la Guerra del Gas en octubre de 2003, en la que se organizaron marchas, protestas de todo tipo y enfrentamientos contra las fuerzas de seguridad que se cobraron decenas de víctimas mortales. Este grito del pueblo determinó el proceso de nacionalización de los hidrocarburos a través de su estatal YPFB. No obstante, la lucha por la recuperación de los recursos está sometida a corsés judiciales y presiones como la ejercida por Petrobrás y Repsol, con el respaldo de sus respectivos gobiernos, que dificulta el proceso de nacionalización. También recibe apoyos externos la oligarquía cruceña situada en el oriente del país. Esta elite ha respondido a las políticas soberanistas con la exigencia de la independencia de su territorio, donde se concentra gran parte de los recursos energéticos. El trabajo de lobby de las transnacionales para evitar nacionalizaciones se convierte en cantos de sirena para animar a la privatización de una gran empresa estatal como es PEMEX, undécima mayor petrolera del mundo. El

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Gobierno mexicano de Felipe Calderón hizo pública su disposición a la entrada de capital privado en la compañía mediante la reforma de la política energética, ante lo cual se ha levantado la oposición representada por López Obrador mediante la organización de resistencias civiles y la ocupación del Congreso para asegurar una decisión consensuada. Uno de los escenarios latinoamericanos donde se reproducen con mayor virulencia los conflictos por el control de los recursos naturales energéticos es, sin duda, Colombia, donde se localizan fuertes intereses de las multinacionales españolas de la energía como Repsol. La crisis social que padece, como resultado de la aplicación de las medidas neoliberales, se suma a las escalofriantes cifras de violaciones de los Derechos Humanos que han dejado tras de sí un conflicto armado que dura ya más de cuarenta años. El posicionamiento de las transnacionales del petróleo ante este conflicto ha sido de complicidad, agravando la situación humanitaria, de por sí alarmante. Un ejemplo que permite reflejar esta situación es la actuación de Repsol en la región de Arauca (oriente de Colombia). Desde 2002, año en que Repsol anunció la existencia de petróleo en un campo de la región, ésta comenzó a sufrir el auge del paramilitarismo, incrementándose los crímenes contra la población civil y los índices del desplazamiento forzado. En cambio, la violencia no afectó a la compañía, más bien al contrario, después de dos años de terror impuesto desaparecieron las voces discordantes con la explotación de crudo, y fue entonces cuando Repsol pudo entrar a explorar en áreas con potencial petrolero sin encontrar ningún tipo de oposición social. Multinacionales españolas y conflicto Un recorrido por las explotaciones de hidrocarburos más importantes de la región pondría en evidencia la existencia de un denominador común, la presencia de Repsol en todas ellas: opera en Venezuela, Brasil, Bolivia, México, Argentina, Perú y Trinidad y Tobago. Al igual que si se examinan las principales empresas eléctricas de la región saltaría como principal compañía Endesa, líder en Chile, en Colombia y en Argentina, y, aunque no se posicione entre las más poderosas, Unión FENOSA también tiene un importante monopolio eléctrico en Centroamérica y Colombia, e Iberdrola representa la principal eléctrica privada en México. Pero, paralelamente con los beneficios de estas corporaciones, los impactos ambientales, sociales y culturales sobre la región se han ido incrementando. Los principales afectados han sido pueblos originarios de Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y Argentina, con fuertes impactos sobre guaraníes, tagaeris y taromenani, etc. En la zona argentina, en julio de 2007 el Defensor del Pueblo denuncia ante el Tribunal Supremo a Repsol -y a otras 16 compañías petroleras- por el daño ecológico que causan en cinco

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provincias del centro del país. En Chile, los mapuches llevan resistiendo una década contra Endesa, que ha construido la central hidroeléctrica de Ralco en su territorio ancestral. En este panorama se integra el componente cultural y las reivindicaciones indígenas, que representan el corazón de los movimientos de base, protagonistas indiscutibles de los cambios en América Latina. Es importante resaltar que los procesos de dominación que llevan a cabo las transnacionales no sólo deterioran sus territorios e impactan sobre sus formas de vida, sino que, además, ejercen una presión ideológico-cultural, creando dependencias hacia formas de vida y de consumo occidental, unido a una desvaloración de lo indígena. El significado que sus culturas ancestrales otorgan al medioambiente, la comunidad y los recursos naturales desde su propia concepción, no se tienen en cuenta, y son parte de discursos secundarios, de patios traseros, infravalorados, para favorecer la visión capitalista que penosamente cuenta con un apoyo mucho más extendido. En definitiva, la obtención por parte de las multinacionales de los grandes beneficios que origina la actividad en un sector tan estratégico como la energía se dirige, al igual que sus exportaciones, hacia los países del Norte. Ni sus gobiernos, ni las empresas transnacionales que operan en América Latina, reconocen la Deuda Ecológica cuyas actividades contribuyen a engrosar. No obstante, cada vez más países acreedores, como Ecuador y Bolivia, la reclaman legítimamente, en claro rechazo al actual sistema económico que no internacionaliza las externalidades o pasivos ambientales. “Las potenciales tensiones geopolíticas vinculadas a las disputas por las fuentes de energía, podrían ser evitadas si se cumplen las previsiones de la OIE de Fusión. Si tiene éxito el ITER (Reactor Internacional Termonuclear Experimental) ayudará a resolver problemas como el cambio climático”.

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