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RESOLUCION Nº 158/03

En Buenos Aires, a los 11 días del mes de junio del
año dos mil tres, sesionando en la Sala de Plenario del Consejo
de la Magistratura del Poder Judicial de la Nación, con la
Presidencia

de

la

Dra.

Maria

Lelia

Chaya,

los

señores

consejeros presentes,
VISTO:
El expediente 120/02, caratulado “Martins, Raúl Luis
c/ Dres. Donna, Edgardo Alberto - Navarro, Guillermo Rafael”,
del que
RESULTA:
I. El Sr. Raúl Luis Martins denuncia a los Dres.
Edgardo Alberto Donna y Guillermo Rafael Navarro, integrantes
de

la

Cámara

Nacional

de

Apelaciones

en

lo

Criminal

y

Correccional, por la causal de mal desempeño en sus funciones
(fs. 2/6).
II. Indica que los hechos que denuncia se vinculan
con

la

causa

caratulada

“Percivalle,

Alberto

y

otros

s/

promover la prostitución -(art. 127 bis) mod. ley 2.5087-,
cohecho, inf. ley 12.331, falso testimonio. Damnificados: López
González,

Mariana

y

Soarez

de

Souza,

Francisca”

(autos

103.933/97), del registro del Juzgado Nacional en lo Criminal
de Instrucción Nº 28, Secretaría Nº 142.
A su criterio, la Sala I de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Criminal y Correccional -integrada por los
magistrados que denuncia- incurrió en ciertas irregularidades
que demostrarían una enemistad manifiesta hacia su persona, la
que se evidenciaría en las siguientes situaciones:
a. señala que los magistrados cuestionados pretenden
involucrarlo en cuestiones de las que es ajeno, perjudicando a
terceras personas no vinculadas al proceso. En este sentido, se
agravia de que los magistrados, en la resolución del 28 de
diciembre del año 2001, afirman que él “se encuentra con
procesamiento firme”, cuando no es cierto ya que a ese momento
no había transcurrido el plazo para interponer recurso de
casación contra el procesamiento dictado (fs. 3 vta.).
b.

denuncia

que

los

jueces

“incurrieron

en

una

confiscación de bienes ilegal e ilegítima pues quienes son
titulares de las cajas de seguridad ninguna participación han
tenido en el proceso, no siendo imputados en el mismo, por lo
que mal puede secuestrárseles sus bienes por ser parientes del
suscripto, quien ni siquiera tiene procesamiento firme por un
delito

reprimido

con

pena

de

multa”,

violándose

así

el

principio de inocencia y apartándose de la doctrina aplicada en
otras causas. Puntualmente indica que el Dr. Navarro “no hizo
lugar a la entrega de lo secuestrado en las cajas de seguridad
pese a que ella era una medida dictada contra quienes no fueron
indagados” (fs. 4).
c.
magistrados

expresa
“en

un

-como

otra

incidente

de

irregularidadentrega

de

un

que

los

local(...)

dispusieron que no debía hacerse lugar al levantamiento de
clausura”, y que se intentó vincularlo con la persona que lo
explota, quien, sin embargo, no fue citada a indagatoria, por
lo que no se encuentra imputada en la causa. Agrega que los
magistrados supeditan el levantamiento de la medida hasta la
finalización de la investigación, la cual lleva más de cinco
años (fs. 5).
d. señala que “en un allanamiento producido en unas
cajas de seguridad, del ‘Bank Boston’ [a principios del año
2001] en una de [ellas] se encontraba un videocasete en el cual
aparecía un magistrado integrante de la mencionada Cámara de
Apelaciones” y destaca como posible irregularidad la omisión de
realizar la correspondiente denuncia ante este Consejo de la
Magistratura (fs. 2).
III. En función de las medidas preliminares previstas
en el artículo 7 del Reglamento de la Comisión de Acusación, se
compulsó la causa 103.933/97, caratulada “Percivalle Alberto y
otros s/ promover la prostit -(art. 127 bis) mod. ley 2.5087-,
cohecho, inf. ley 12.331, falso testimonio. Damnificados: López
González, Mariana y Soares de Souza, Francisca”. De su examen
surge que se inicia el 19 de noviembre de 1997, por el delito
previsto en el artículo 17 de la ley 12.331, de profilaxis,
ampliando

la

imputación

a

los

delitos

previstos

en

los

artículos 127 bis, 277, inciso 11, y 125, inciso 21 del Código
Penal, siendo imputado, entre otros, el denunciante.
El 16 de noviembre del año 2000 el Sr. Martins es
procesado -sin prisión preventiva- por considerarlo prima facie

autor

penalmente

responsable

del

delito

de

infracción

al

artíuclo 17 de la ley 12.331. En el mismo auto se dispone el
embargo por $100.000 (fs. 9375/9381). El pronunciamiento es
apelado y la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Criminal

y

Correccional

confirma

el

procesamiento

(fs.

10.678/10.684).
El 1º de marzo del año 2001 el Dr. Raúl Eduardo
Irigoyen -a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal de
Instrucción

28-

dispone

distintas

medidas

probatorias

solicitadas por el representante del Ministerio Público Fiscal,
entre

ellas,

el

allanamiento

y

registro

de

las

cajas

de

seguridad que pudieran existir en la casa central del ‘Bank
Boston’, a nombre de Cledi Coggiola, Ariel Martins y Mariana
Artola, Rubén Martins y María Cristina Susana Cancela, con el
objeto de proceder al secuestro de documentación que hiciera
referencia

a

locales

vinculados

con

la

explotación

de

la

prostitución (fs. 9603/9605 y 9640). La medida se lleva a cabo
los días 5 y 6 de marzo del año 2001.
Posteriormente, la fiscalía solicita nueva orden de
allanamiento, a fin de secuestrar documentación de interés para
la investigación. En particular, se requiere el secuestro,
entre otros elementos, de los videocasetes inventariados y,
“habida cuenta que en las tres cajas de seguridad(...) se
hallaron grandes sumas de dinero presuntamente provenientes de
los ilícitos investigados” pide su secuestro (fs. 9642). Esta
diligencia se practica el 7 de marzo del año 2001.
Previo retiro de las fajas de clausura impuestas
durante el procedimiento, el magistrado ordena hacer entrega
del dinero encontrado en las cajas de seguridad, en carácter de
depositarios

judiciales,

a

quienes

se

presentaron

en

el

expediente con poder de administración de los titulares de las
referidas cajas (fs. 9671).
Asimismo, a fs. 9931 consta el acta del 16 de marzo
de 2001, en la que se deja constancia de “la visualización de
los video cassettes reservados en Secretaría”. Del acta surge
que en dos de los videos se observa que el Sr. Martins se
encontraba

reunido

con

otras

personas,

refiriéndose

a

la

posible participación de aquellos como testigos en actuaciones
judiciales. En otro de los videos, identificado con el nombre
“Mario”, se ve a un hombre acompañado de una mujer en una mesa

del local “Top Secret”, escuchándose “que uno de los que está
filmando la escena refiere que tiene al Poder Judicial” (fs.
9931 vta.). El 19 de marzo del año 2001, el Dr. Irigoyen
dispone

remitir

Departamento

de

los

dos

primeros

Investigaciones

casetes

Judiciales

indicados
de

la

al

Policía

Federal Argentina, a fin de que se proceda a la transcripción
de los diálogos registrados y que se obtengan fotografías
secuenciadas de las personas que intervienen (fs. 9932).
El 3 de abril del mismo año la secretaria, Dra.
Acosta, deja constancia de que el 21 de maro del año 2001 “el
Sr. Fiscal General, Dr. Norberto Quantín presentó un escrito
mediante el cual ponía en conocimiento del Tribunal que con
relación a uno de los video cassettes que fueran visualizados
en autos, la persona que fuera filmada en el interior del local
‘Top Secret’ se trataría de un miembro de la Excma. Cámara del
Crimen, el cual podría ser víctima de una maniobra extorsiva.
Que éste Juzgado resolvió remitir el escrito en cuestión a la
oficina de sorteos de la Excma. Cámara del Crimen, ello para
que

desinsacule

el

Juez

que

debería

intervenir

en

la

investigación de los nuevos hechos denunciados por el Sr.
Fiscal

General,

habiendo

sido

sorteado

el

Juzgado

de

Instrucción Nro. 20 (C/Nº 32.862/2001)” (fs. 10.024 de la causa
judicial, fs. 20 de las presentes actuaciones).
IV. En la citada causa se presentaron distintos
incidentes, entre ellos el 15.714, referido al secuestro de
dinero en las cajas de seguridad del registro de la Sala I de
la

Cámara

Nacional

de

Apelaciones

en

lo

Criminal

y

Correccional, y al que alude el denunciante en el expediente en
análisis. En razón de ello, se compulsó el mencionado incidente
del que surge que se inicia por el recurso de apelación
promovido por la Fiscalía Nº 33 contra la resolución dictada
por el Dr. Irigoyen, que “limita el secuestro de dinero al
existente en las cajas a nombre de Raúl Martins” y requiere que
la medida se extienda a las sumas detectadas en las otras cajas
de seguridad registradas (fs. 31/32).
A fs. 62 el fiscal de Cámara, Dr. Quantín, mantiene
el recurso ante la alzada, en el entendimiento de que resulta
necesario incautar el dinero que fue habido en el interior de
las cajas de seguridad pertenecientes a terceras personas,
“puesto que se ha acreditado en autos que el inculpado los

utilizaba de ‘pantalla’ para ocultar los bienes producto de su
actividad como proxeneta”.
A fs. 68 la Sala I deja constancia de que, el 24 de
septiembre del año 2001, el Dr. Filozof se excusó de intervenir
en todas las incidencias vinculadas con los autos principales
103.933/97. A fs. 117 se agrega copia de los fundamentos de la
excusación dados por el Dr. Filozof, en el marco de la causa
15.783, en los que afirma que “(e)n las actuaciones principales
fue secuestrado un video en el que se señala que quien suscribe
fue

filmado

sin

su

consentimiento.

Ello

dio

lugar

a

la

extracción de testimonios para establecer si quien firma fue
víctima

de

extorsión.

Se

produce,

en

consecuencia,

una

situación de violencia moral que impone [se] excuse de conocer
en esta incidencia y todas aquellas que tengan relación con
tales actuaciones”.
La Sala I, integrada por los Dres. Donna y Navarro,
el 28 de diciembre del año 2001, revoca la resolución judicial
cuestionada (fs. 71/72). La referida Sala sostiene que si bien
resulta acertada la apreciación del magistrado de grado en
cuanto

a

que

sólo

una

de

las

cajas

de

seguridad

es

de

titularidad del imputado, “no puede soslayarse que en las tres
cajas de seguridad se encontraron pruebas relacionadas con la
actividad por la cual se encuentra con procesamiento firme el
imputado Raúl Martins; y, por otra parte, tanto sus titulares
como los autorizados a su uso, mantienen una relación parental
con aquél; tales extremos, permiten crear una presunción en
cuanto a que los bienes allí existentes tienen como origen el
rédito obtenido por Martins como consecuencia de la comisión de
los ilícitos que se le reprochan, razón por la cual, por el
momento,

aparece

procedente

que

la

primera

instancia

se

abstenga de entregar los referidos fondos” (fs. 71).
Contra dicho pronunciamiento el depositario judicial
interpone recurso de casación. Manifiesta que lo resuelto es
una

forma

de

confiscación

de

bienes

ilegítima,

cuya

fundamentación es defectuosa, ya que no señaló qué elementos de
prueba eran los vinculados con la actividad por la que el Sr.
Martins está procesado, tornando el fallo arbitrario (fs.
84/88).
Posteriormente, el 16 de abril deño 2002, el Sr.
Martins plantea recusación con causa contra los Dres. Donna,

Navarro y Ameghino Escobar, fundada en el artículo 55, inciso
11 del código ritual. Expresa que los primeros dos magistrados
mencionados, evidencian una enemistad manifiesta al suscribir
la resolución por la que se ordena que la primera instancia se
abstenga de entregar los fondos secuestrados, y al aseverar que
el nombrado se encontraba “con procesamiento firme”, violando
el principio constitucional de inocencia, y siendo que no
había vencido el plazo para la interposición del recurso de
casación.

Asegura

que

habrían

demostrado

su

aversión

al

incurrir en una confiscación de bienes ilegal e ilegítima.
Añade que la “medida confiscatoria” es contraria a la postura
de la Sala tanto respecto de mantener el secuestro de los
bienes con relación a la competencia correspondiente para el
ilícito endilgado, considerando que le corresponde intervenir
a la justicia correccional. Menciona, además, que entre los
objetos secuestrados en el procedimiento sobre las mentadas
cajas de seguridad, se encontraría un videocasete en el cual
aparecería un miembro de la Cámara, sin que los magistrados
hubieran adoptado ningún tipo de medida al respecto. Cuestiona
que el fiscal de la causa tampoco lo haya hecho, y sostiene que
“(e)llo [le] permite sospechar que tal vez a cambio de no
efectuar la denuncia el fiscal solicitó se [lo] perjudique en
las resoluciones que debía adoptar la alzada”. Contra el Dr.
Ameghino

Escobar

argumenta

un

supuesto

comportamiento

corporativo, respecto de este último hecho, “en

perjuicio del

suscripto” (fs. 92/96).
Los

Dres.

Donna

y

Navarro,

en

cumplimiento

del

artículo 61 del Código Procesal Penal de la Nación, informan
que

“ningún

vínculo

de

amistad

íntima

ni

de

enemistad

manifiesta po[seen] con el imputado Raúl Luis Martins y que
sólo

[se]

oportuno,

limita[ron]
la

cuestión

a

resolver,
que

[les]

en

el

fue

momento
sometida

procesal
a

[su]

conocimiento, esto es, el recurso de apelación que dedujo el
representante

del

Ministerio

Público

Fiscal

contra

la

resolución de fs. 36/38, por la cual, solo parcialmente se
había hecho lugar al secuestro de dinero existente en diversas
cajas de seguridad bancarias, pronunciamiento que, finalmente,
fue revocado, dentro del marco de competencia de esta sala”. El
Dr. Ameghino Escobar, sostuvo que su ingreso en las actuaciones
se produjo con posterioridad al pronunciamiento cuestionado,

agregando

que

no

existe

vínculo

alguno

de

amistad

o

de

enemistad manifiesta en los términos del artículo 55, inciso
11, del Código Procesal Penal de la Nación. Añade que, no
obstante ello, razones de decoro y delicadeza lo llevaban a
inhibirse de seguir entendiendo en el proceso (fs. 107).
El incidente recayó en la Sala VI, cuyos integrantes
-Dres. Elbert y González- también resultan recusados por el Dr.
Alvarez, letrado defensor del Sr. Martins. Funda su reclamo en
que, al ser compañeros de trabajo de un órgano judicial plural
y que uno de sus integrantes se encontraba involucrado en un
video

secuestrado,

no

podrían

actuar

imparcialmente

(fs.

120/121). A fs. 130 consta el informe del artículo 61 Código
Procesal Penal de la Nación de los citados camaristas en el que
consideran que no debe hacerse lugar al pedido de apartamiento
formulado. La Sala VII, el 12 de agosto del año 2002, resuelve
rechazar

de

plano

la

recusación

interpuesta

contra

los

integrantes de la Sala VI, Dres. González y Elbert. La defensa
planteó recurso de casación contra dicha decisión, el cual fue
rechazado por la Sala VII el 20 de septiembre de ese año (fs.
150).
El 5 de noviembre siguiente, los Dres. González y
Elbert rechazan la recusación planteada por el Sr. Martins y no
hacen lugar al pedido de inhibición formulado por el Dr.
Ameghino Escobar. Dicho pronunciamiento fue impugnado mediante
recurso de casación, que fue denegado. Luego, la Sala III de la
Cámara Nacional de Casación Penal declaró inadmisible la queja
interpuesta contra esa denegatoria (fs. 153/154 y 175).
V. De la compulsa del incidente 16.003, caratulado
“Incidente de levantamiento de clausura promovido por Estela
Percival respecto del local ‘Brut’”, surge que se inicia el 15
de marzo del año 2001, ante la solicitud de levantar la medida
cautelar decretada en autos. El Dr. Adrián Guillermo Pérez, a
cargo de la Fiscalía Nº 33 se opone al planteo de la imputada
debido a que las circunstancias que habían justificado la
medida no se han modificado, siendo “el único medio idóneo para
lograr la cesación de las conductas delictivas investigadas”
(fs. 7). El 5 de abril de ese año el Dr. Grispo, no obstante la
opinión

fiscal,

resuelve

el

levantamiento

de

la

clausura

manteniéndola preventivamente a exclusiva orden del Gobierno de
la Ciudad de Buenos Aires por sus competencias (fs. 12/13).

Dicho pronunciamiento es apelado, tanto por el fiscal como por
la incidentista. La Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones
en lo Criminal y Correccional resuelve, el 28 de diciembre del
año 2001, revocar el pronunciamiento del Dr. Grispo (fs. 52).
Con

posterioridad,

se

presenta

el

Sr.

Eduardo

Cancela, acompañando copia del nuevo contrato de locación del
inmueble donde funcionaba “Brut”, y solicita la entrega del
mencionado local (fs. 101). La fiscalía se expide en sentido
contrario al pedido, ya que el nombrado había sido familiar
político del “procesado Raúl Luis Martins (real dueño del
local)” y toda vez que en la causa hay elementos suficientes
para considerar que existe una relación comercial entre ellos
(fs. 103). El 27 de marzo del año 2002, el Dr. Moumdjian -a
cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 28resolvió no hacer lugar a lo solicitado por el Sr. Cancela. No
obstante ello, cabe señalar que este incidente se encuentra
actualmente

en

trámite

en

razón

del

recurso

de

casación

interpuesto por la Sra. Percival, contra la resolución del 28
de diciembre del año 2001 de la Sala I de la alzada.
VI.

Asimismo,

se

compulsó

el

incidente

18.320,

actualmente 19.129, del registro de la Sala VI de la Cámara del
Crimen, caratulado “Incidente de recusación del Sr. Juez Dr.
Eduardo

Moumdjian

por

Estela

Noemí

Percival”,

del

que

se

observa que la Sra. Percival plantea recusación del magistrado
de grado, Dr. Moumdjian, por enemistad manifiesta, al violar
“palmariamente” su derecho de defensa en juicio y el debido
proceso legal, por haber ordenado la clausura del local sin que
se encontrara firme el pronunciamiento de la Sala I que dispuso
no hacer lugar al levantamiento de clausura (fs. 1/2). Al
entender en este incidente de recusación la misma Sala I, la
incidentista recusa a los Dres. Donna, Navarro y Ameghino
Escobar, por entender que su actuación le generaba un perjuicio
en razón de la enemistad manifiesta de los magistrados para con
ella y por que de esta manera se afectaría el derecho de
defensa en juicio (fs. 38/42).
Para resolver el planteo se sortea a la Sala VI, que
fue a su vez recusada. Siendo la incidencia asignada a la Sala
VII, el Dr. Teodoro Alvarez también recusa a los integrantes.
El fundamento del nuevo planteo es que del allanamiento a las
cajas de seguridad surge la existencia de un video, cuyo

contenido

implicaría

a

uno

de

los

jueces

de

la

Cámara

interviniente. Argumenta que podría deducirse una amistad entre
los

magistrados,

“que

puede

hacerlos

actuar

de

forma

corporativa” en su perjuicio. También indica que ninguno de los
camaristas ordenó la extracción de testimonios a fin de que se
investigue el presunto delito en el que habría incurrido el
magistrado que aparece en el video (fs. 55).
A la Sala VII le corresponde resolver este planteo,
sin embargo, con argumentos similares a los anteriores, el Dr.
Alvarez recusa a sus integrantes (fs. 63/64). El 12 de agosto
del año 2002 los Dres. Bonorino Peró y Piombo sostienen que “la
notoria improcedencia del planteo que siquiera contiene una
mínima cita legal, justifica que oportunamente sea considerado
como un inadecuado uso del ritual por el abogado de la parte,
por lo cual además al rechazo se le adicionará la carga de las
costas”. Por ello, resuelven rechazar de plano la recusación
interpuesta por el Dr. Álvarez contra la Sala VII, y rechazar
con costas la recusación contra los Dres. González y Elbert
(fs. 67). El 4 de septiembre del mismo año se deja constancia
de que se había interpuesto recurso de casación contra la
resolución de la Sala VII (fs. 72).
VII. También se compulsó la causa caratulada “N.N. s/
delito de acción pública. Denunciante: Juzgado de Instrucción
Nº 28 en c-103.933/97 y otros” (autos 32.862/01), del registro
del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 20. Ese
expediente

se

instruye

debido

a

que

el

Dr.

Raúl

Eduardo

Irigoyen -a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal de
Instrucción Nº 28- por proveído del 21 de marzo del año 2001,
dispone remitir la presentación efectuada por el Dr. Quantin,
referida a la supuesta maniobra extorsiva de la cual podría
haber sido víctima el Dr. Filosof, a la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Criminal y Correccional, a fin de que se
desinsacule el juzgado que deberá investigar “los sucesos que
en el día de la fecha han llegado a [su] conocimiento”. El
mencionado magistrado estima que “de las manifestaciones que
ahora realiza el Sr. Fiscal de Cámara Dr. Norberto Julio
Quantín, surge la presunta comisión de un delito de acción
pública diverso y perfectamente escindible de los investigados
en la causa Nº 103.933/97 caratulada ‘Soarez de Souza Francisca
s/ promover o facilitar la prostitución’ de trámite por ante

[ese] Tribunal” (fs. 2).
El Dr. Filozof presta declaración testifical, en los
términos del artículo 250 del Código Procesal Penal. A la
pregunta de “si ha sido víctima de alguna maniobra extorsiva
con motivo de las circunstancias que se desprenden de las
piezas del aludido proceso, caso en el cual suministre todas
las referencias de tiempo, modo y lugar, acorde a lo estatuido
en el art. 176 del Código Procesal Penal”, el magistrado
responde que no (fs. 37/38).
El

fiscal,

al

contestar

la

vista,

estima

que

corresponde la desestimación de la denuncia por no existir
elemento alguno, hasta el presente, que siquiera haga presumir
la existencia de algún hecho concreto de carácter extorsivo del
que resulte víctima el Dr. Filizof, y porque “no se encuentran
cumplidas

las

mínimas

exigencias

del

art.

176

del

Código

Procesal Penal de la Nación” (fs. 40).
De conformidad con lo expuesto en el dictamen del
fiscal, el Dr. Cicciaro -juez de instrucción- resuelve, el 6 de
abril del año 2001, desestimar las actuaciones por inexistencia
de delito (fs. 41).
CONSIDERANDO:
1º) Que el Sr. Martins denuncia ante este Consejo de
la Magistratura por mal desempeño en sus funciones a los Dres.
Donna

y

Navarro,

integrantes

de

la

Cámara

Nacional

de

Apelaciones en lo Criminal y Correccional, imputando diversas
irregularidades.
Cabe

aclarar

que

los

Dres.

Donna

y

Navarro,

juntamente con el Dr. Ameghino Escobar, integraron la Sala I
para la resolución de los incidentes de la causa 103.933/97,
del registro del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción
Nº 28.
2º) Que, con relación a la imputación referida a que
los magistrados denunciados afirmaron que el procesamiento del
Sr. Martins se encontraba “firme”, es de señalar que el auto de
procesamiento es del 16 de noviembre del año 2000 y que fue
confirmado por la Sala I, por resolución del 21 de octubre del
año 2001.
El hecho de que la Sala I, en el pronunciamiento del
28 de diciembre de ese año, del incidente de entrega de bienes,
haya

sostenido

que

el

procesamiento

del

Sr.

Martins

se

encontraba firme, mientras que el denunciante sostiene que, por
el contrario, no lo estaba por la interposición del recurso de
casación, es una circunstancia de inexistente agravio que no
merece mayor consideración, teniendo en cuenta que de acuerdo
con la ley adjetiva, el procesamiento no es recurrible por la
vía casatoria (artículos 311 y 457 del Código Procesal Penal de
la Nación).
3º) Que, con relación a la supuesta confiscación de
bienes,

se

observa

que

el

incidente

15.714

referido

al

secuestro de bienes de cajas de seguridad, se inició debido a
la apelación por parte del fiscal de la resolución del juez de
primera instancia, quien resolvió la devolución del dinero
secuestrado. La Sala I decidió revocar este pronunciamiento,
por medio de una resolución debidamente fundamentada.
La diferencia de criterio entre la resolución de
primera instancia y de la alzada, aunque la parte se considere
perjudicada, no constituye presupuesto suficiente para decidir
la apertura del procedimiento de remoción. Debe tenerse en
cuenta

que

las

jurisdiccionales

decisiones
sujetos

a

de

los

magistrados

revisión

judicial

son

actos

mediante

los

recursos idóneos que otorga la legislación vigente.
4º)
significó

el

Que,

respecto

allanamiento

del

sobre

presunto
cajas

de

perjuicio
seguridad

que
cuya

titularidad no correspondía a imputado alguno o procesado en la
causa principal, es de resaltar que las órdenes de allanamiento
y

secuestro

dictadas

por

el

Dr.

Irigoyen

se

encuentran

debidamente fundadas y responden al requerimiento expreso del
Ministerio Público. Dichas medidas son reguladas en el código
de

forma,

para

permitir

la

obtención

de

todos

aquellos

elementos probatorios del delito denunciado, valorados por el
juez conforme a su facultad discrecional de decisión judicial.
El elemento esencial de fundamentación de dichas medidas fue la
investigación de un hecho considerado prima facie delictivo.
La cuestión sometida a los magistrados denunciados,
fue la apelación interpuesta por el titular de la Fiscalía Nº
33, contra la resolución del Dr. Irigoyen que limitaba “el
secuestro de dinero al existente en las cajas a nombre de Raúl
Martíns”, formándose el incidente 15.714.
Los Dres. Donna y Navarro, al revocar la citada
resolución

de

primera

instancia,

afirmaron

que

“no

puede

soslayarse que en las tres cajas de seguridad se encontraron
pruebas

relacionadas

con

la

actividad

por

la

cual

se

encuentra(...) el imputado Raúl Martins; y, por otra parte,
tanto sus titulares como los autorizados a su uso, mantienen
una relación parental con aquél; tales extremos, permiten crear
una presunción en cuanto a que los bienes allí existentes
tienen

como

consecuencia

origen

el

de

comisión

la

rédito

obtenido
de

los

por

Martins

ilícitos

que

como

se

le

reprochan” (fs. 71).
5º) Que, con relación a la imputación referida a que
se

lo

intentaría

vincular

a

las

personas

que

explotaban

comercialmente el local denominado “Brut”, sin que hubieran
sido indagados, y violando sus derechos, recordamos que también
fue materia de apelación.
Es de resaltar que ambos locatarios -la Sra. Percival
y el Sr. Cancela- han sido indicados en la causa como personas
con

vínculos

por

demás

cercanos

con

el

imputado,

aquí

denunciante. En la causa principal, el magistrado de grado
había levantado la medida precautoria de clausura y la Sala I,
al revocar la decisión, ponderó la argumentación empleada por
el ministerio público que consistió en que la clausura se
condice con la necesidad de evitar que se continúe perpetrando
el delito que, de acuerdo con la información de la autoridad de
prevención, se seguía consumando. El trámite del incidente
continuó con una presentación del Sr. Cancela solicitando
nuevamente el levantamiento de clausura, a lo que el Dr.
Moumdjian -entonces a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal
de Instrucción Nº 28- no hizo lugar.
Cabe

destacar,

respecto

del

cuestionamiento

en

estudio, que el fiscal consideró que corresponde rechazar la
solicitud del Sr. Cancela, en el entendimiento de que el pedido
lo hace “un pariente cercano de la ex mujer del procesado Raúl
Luis Martins (real dueño del local), y conforme surge de las
constancias anexadas al principal, existen suficientes motivos
para sospechar que el nombrado Cancela se trata de otro de los
personeros

del

acusado

Martins(...)

además

adviértase

que

Eduardo Cancela fue designado depositario judicial de las sumas
halladas en las cajas de seguridad del imputado, lo cual
también demuestra su vínculo por demás cercano” (fs. 103 del
incidente 16.003).

6º) Que, en atención a lo expuesto, se observa que
ante la Sala I se plantearon distintas cuestiones sometidas a
su revisión y así lo expusieron al dar cumplimiento con el
informe previsto en el artículo 61 del Código Procesal Penal de
la Nación, en el marco del incidente 15.714. Manifestaron que
“sólo

[se]

oportuno,

limita[n]
la

a

cuestión

resolver,
que

en

[les]

el

momento

fue

procesal

sometida

a

[su]

conocimiento, esto es, el recurso de apelación que dedujo el
representante

del

Ministerio

Público

Fiscal

contra

la

resolución de fs. 36/38(...), pronunciamiento que, finalmente,
fue revocado, dentro del marco de competencia de es[a] sala”
(fs. 107).
7º) Que, respecto a la imputación referida a la
omisión

de

denunciar

la

situación

generada

alrededor

del

videocasete, es necesario recordar que la cuestión se introduce
en los incidentes como consecuencia de los dichos del Sr.
Martins cuando recusa, no sólo a los integrantes de la Sala I,
sino también a los de la Sala VI y VII.
Lo efectivamente planteado ante la Sala I fueron
cuestiones atinentes al trámite de la causa, específicamente,
pronunciamientos recurridos del a quo. Es decir que cuando se
cuestiona

la

entrega

de

bienes,

se

plantea

la

supuesta

afectación del derecho de propiedad de los titulares de las
cajas de seguridad allanadas, y no la conducta del magistrado
sobre

el

contenido

o

valoración

de

los

medios

de

prueba

obtenidos en el procedimiento. Sucede lo mismo respecto de la
clausura del local, en el incidente se plantea el supuesto
conflicto entre la libertad de comercio de los locatarios y su
limitación por el juez penal.
Recién el argumento de los escritos recusatorios se
basó en un posible comportamiento corporativo que demostraría
enemistad hacia el interesado. Lo objetado ante este Consejo es
la presunta falta de denuncia de hechos que involucrarían a
otro

magistrado,

introduciendo

el

tema

del

contenido

del

videocasete.
Es

de

recordar

secuestrados

en

la

que

los

investigación

videos
llevada

fueron
a

elementos

cabo

por

un

magistrado de primera instancia, que tomó las medidas que
consideró pertinentes, y su contenido es de pleno conocimiento
por parte del ministerio fiscal, que se encontraba presente en

la apertura y exposición. Como se enunció precedentemente, el
Dr. Quantín, teniendo en cuenta lo visto en el video casete, y
ante la posibilidad que el sujeto grabado fuera un integrante
del poder judicial, víctima de una maniobra extorsiva, presentó
un escrito que el juez de grado remitió a la Excma. Cámara para
que se desinsaculara el juzgado para instruir la denuncia.
Quienes tuvieron acceso a la exposición de las imágenes, es
decir los magistrados de primera instancia, cumplieron con su
obligación de denunciar la situación comprometida.
La obligación de denunciar le corresponde a quien
conoce

un

hecho

reprochable,

no

responsabilidad

a

que

podía

encuadrar

teniendo

sentido

que

otros

magistrados,

en

una

se

amplíe

que

no

conducta
dicha

tuvieron

un

conocimiento directo, sino mediante los argumentos de defensa
de un imputado, sin ninguna base probatoria.
Los jueces de cámara no contaron con la posibilidad
de observar el video, por lo que no tuvieron conocimiento
directo de conducta alguna que pudiera ser calificada como
irregular, con lo cual no se originó la obligación de denuncia.
8º) Que, de los términos de la presentación, resulta
evidente que las imputaciones que formula el interesado no
constituyen más que su disconformidad con lo resuelto por la
Sala I, en cuestiones que le fueron sometidas a revisión y
sobre las que se expidió dentro del marco de su competencia.
Cabe

señalar,

en

este

sentido,

lo

sostenido

en

reiteradas oportunidades por este Consejo en cuanto a que la
mera discrepancia con lo decidido por los magistrados carece de
entidad para disponer la apertura del procedimiento de remoción
y debe ser canalizado mediante los recursos procesales que
otorga la legislación vigente.
En

el

caso

en

análisis,

resulta

evidente

de

la

compulsa de las actuaciones, que se han utilizado todos los
recursos

a

su

alcance.

A

mayor

abundamiento,

corresponde

recordar lo afirmado por la Sala VII, al resolver el 12 de
agosto del año 2002, en el incidente 18.320, la recusación
planteada contra sus integrantes, luego de que la defensa del
imputado había recusado a los miembros de la Sala VI, quienes
debían resolver la recusación contra los integrantes de la Sala
I. En ese caso, la Sala VII consideró que el planteo formulado
constituye “un inadecuado uso del ritual”.

9º) Que, en consecuencia, no surge de la actuación de
los jueces cuestionados irregularidad alguna que configure una
de las causales de remoción previstas en el artículo 53 de la
Constitución Nacional, por lo que corresponde -con acuerdo a lo
propuesto por la Comisión de Disciplina (dictamen 34/03)desestimar la presente denuncia.
Por ello,
SE RESUELVE:
1º)

Desestimar

el

pedido

de

apertura

del

procedimiento de remoción de los Dres. Edgardo Alberto Donna,
integrante de la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Criminal y Correccional, y Guillermo Rafael Navarro, miembro
de la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo
Criminal y Correccional.
2º) Notificar al denunciante y a los magistrados
denunciados, y archivar las actuaciones.
Regístrese.
Firmado por ante mí, que doy fe.
Fdo. Bindo B. Caviglione Fraga - Maria Lelia Chaya - Abel
Cornejo - Joaquín P. da Rocha - Juan C. Gemignani - Claudio
Kiper - Eduardo D. E. Orio - Lino E. Palacio - Victoria Pérez
Tognola - Luis Pereira Duarte - Miguel A. Pichetto - Carlos A.
Prades - Humberto Quiroga Lavié - Marcela V. Rodríguez Marcelo Stubrin - Beinusz Szmukler - Jorge Yoma - Pablo Gustavo
Hirschmann (Secretario General).