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Análisis de la película “La vida es bella” Angélica Triana Suarez 106948950 Psicología Social ADRIANA MARIA ROJAS Tutor Universidad Nacional Abierta y A Distancia UNAD Palocabildo 27 de abril 2014 INTRODUCION En este trabajo encontraremos los diferentes conceptos sobre el mundo de la Psicología social, aplicándolos al análisis de la película la vida es bella, identificando, conductas Pro sociales, Conductas agresivas en los personajes, Actitudes positivas o negativas, situaciones de influencia social, tipos de poder y formas de liderazgo. Y así poder determinar Marcos Teóricos de la Psicología Social y su aplicación en el análisis social. Dar un claro ejemplo de comprensión de la conducta social, sobre la base del proceso de influencia social. El carácter distintivo de la psicología social, que surge de factores fundamentales como el interés del individuo como participante social. CONCLUSIONES  Vemos la importancia que le atribuye a la comprensión de los procesos de influencia social. Basados en un proceso de influencia social de fenómenos tales como la conformidad, el liderazgo, el prejuicio, la moral colectiva y el conflicto intergrupal. conductores y lo que los llevan a generan muertes a personas inocentes y gran dolor a sus familias. La importancia que nos ha llevado a la investigación de esta problemática social, es conocer de fondo el motivo por el cual las personas majan sus vehículos en estado de ebriedad, ocasionando daños a las víctimas y a sus familias, visualizar el entorno en el que convive y sus relaciones interpersonales que pueden influiren su conducta y el motivo por el cual en muchas ocasiones los hacen reincidente ante esta acción. Como ya se ha señalado anteriormente en la introducción de este trabajo diversas variables psicosociales, especialmente las representaciones sociales aquellas derivadas del ambiente social, parecen encontrarse en estrecha relación con el abuso de bebidas alcohólicas. Identificar los diferentes aspectos por los cuales es recurrente los accidente de tránsito en nuestra comunidad , también resaltar el estudio detallado de los grupos de influencia tales como la propia familia amigo y el entorno psicosocial en el que viven. REFERENTE CONCEPTUAL Todos los días, la prensa colombiana registra en sus páginas accidentes de tránsito donde, en el común de los casos, se encuentran conductores embriagados como causantes de los mismos. Desafortunadamente, conducir embriagado ya no es novedad. En Colombia, el año pasado se presentaron 5704 muertos y 39318 heridos por accidentes de tránsito. Gran parte de estos accidentes se hubieron podido evitar si muchos de estos conductores no hubieran ingerido alcohol antes de sentarse detrás del volante. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para 2011 indica que el consumo promedio en Colombia — 6,2 litros de alcohol puro per capita por año — está muy cerca de la media mundial (6,1) y es más bajo que el de las Américas en su conjunto (8,7). De hecho, es casi la mitad del europeo (12,2). Los abstemios de toda la vida se calcularon para Colombia en 19,4 por ciento. Quienes han dejado de beber representan un 14,4 por ciento. Esto contrasta con las cifras respectivas para las Américas (21,5 por ciento; 20,2 por ciento) y el Mundo (45,0 por ciento; 13,1 por ciento). Conviene pues resaltar que entre nosotros el alcohol es una bebida común: lo usan 80 de cada 100 personas mayores de 15 años, más los hombres que las mujeres, y la cantidad ingerida por año y per cápita es relativamente baja, comparada con la de las Américas y, sobre todo, con la de Europa. Pero una cosa es el volumen de consumo y otra el modo como se bebe. Haciendo énfasis en el daño potencial a la salud/vida, la OMS usa un “drinking score” que atiende no tanto al volumen consumido como a las circunstancias y al modo de hacerlo. El indicador se basa en preguntas sobre la cantidad consumida cada vez, el consumo festivo, la proporción de ebrios cada vez, la proporción de usuarios diarios o casi diarios, la bebida en comidas, y la bebida en sitios públicos. Según este “score” -elaborado a partir de encuestas — Colombia vuelve a estar en el punto medio de riesgo de daño por alcohol. Además, el informe indica que los patrones observados durante los últimos años apuntan a la estabilidad, es decir, a niveles relativamente constantes. Según las cifras autorizadas de la OMS, no ha ocurrido nada nuevo en el horizonte. Lo interesante es que en ese informe Colombia también se ubica en un punto medio de riesgo, incluso por debajo de algunos países latinoamericanos. Las tasas calculadas de muertes por cien mil habitantes atribuidas a accidentes de tráfico relacionados con conductores borrachos son las siguientes: · Colombia: 15,6; · Venezuela: 37,2; · Brasil (donde existe “tolerancia cero” de alcohol para conductores): 22,5; · México (que sobresale por el alto consumo de alcohol per cápita): 14.7; · Chile (alabado por sus drásticas políticas sobre alcohol y conducción): 12,3; · Estados Unidos: 11,4; · Canadá: 6,8; · Región de las Américas: 16,1; · Mundo: 18,0. El uso de bebidas alcohólicas va estrechamente ligado a los aconteceres sociales de nuestra civilización desde tiempos inmemorables. Inmediatamente que el ser humano es capaz, en su evolución adaptativa al medio, de descubrir una forma de almacenar líquidos en un recipiente, comienza la historia de las bebidas alcohólicas. Tan pronto como es descubierto el proceso de fermentación de ciertos líquidos azucarados procedentes de algunos granos y frutos, comienza el consumo de estas bebidas. El devenir histórico ha convertido al alcohol en una sustancia ampliamente utilizada y con una enorme aceptación social, presente en casi todos los rituales sociales vinculados a la cultura occidental. El alcohol es de hecho, la primera droga de la que los textos históricos se han referido en términos de abuso, varios miles de años antes de Cristo (Blum, 1973). Es por ello, que el alcohol, al ser una sustancia aceptada socialmente, muchos de los jóvenes, especialmente los menores de edad, lo aceptan como algo normal y como una forma de interacción social, es decir, dejan de lado otras actividades como el deporte, el arte, entre otros, para asumir un rol de “bebedores sociales”, si se puede usar ese concepto. La categoría representación social permite el acceso al pensamiento social, es decir, a aquellos conocimientos, creencias, opiniones, que emergen de la interacción grupal, acerca de objetos socialmente significativos. Por tanto, tiene en cuenta el conocimiento espontáneo, ingenuo, el saber del sentido común. Dicho conocimiento se forma a partir de las experiencias propias de los sujetos, de los conocimientos, las informaciones y de los esquemas de pensamiento que poseen los sujetos, los cuales se enriquecen con lo que reciben desde el inter tanto cuando reciben como cuando transmiten a través de la cultura, la comunicación y la educación Lograr visualizar el riesgo que puede llegar a tener una persona que conduce en estado de ebriedad, ocasionar accidentes pérdidas de vidas humanas y algo muy importante el dolor que puede llegar a generar a la familia de la víctima son factores que influyen cuando una persona ingiere licor aparte de conocer el riesgo que se toma al manejar en estado de alicoramiento. REFERENCIAS Alonso, A. & Sandoval, J. (1997). Estudio clínico psicológico de un grupo de pacientes alcohólicos. Rev. Cubana de Psicología, 14(1), 83-94. Alonso, A. (2000) Representación social del alcoholismo: consideraciones teóricas. Vertientes, 15, 123-131. Alonso-Fernández, F. (1979). Bases psicosociales del alcoholismo. Madrid: Academia Nacional de Medicina. Alonso-Fernández, F. (1992). Alcohol dependencia. Barcelona: Masson-Salvat. Cárdenas, C. (1986). El consumo de bebidas alcohólicas en la adolescencia. Condiciones contribuyentes. Droga alcohol, 11, 58-65. Moscovici, S. (1979). El Psicoanálisis, su imagen y su público. Buenos Aires: Huemul.