PÍO XII Y LA FAMILIA CRISTIANA

AMOR PAGANO Y AMOR CRISTIANO
Discursos de Su Santidad Pío XII a los reci n casados entre los a!os "#$# % "#&$

www.radiocristiandad.wordpress.com 2013 Trasncrito 'or (ALT)R FORAL LI)*SC+

LA PRIM)RA A,DI)NCIA A LOS R)CI-N CASADOS ./ de A0ril de "#$# Vuestra presencia, amados hijos e hijas, llena de alegría nuestro corazón; porque si siempre es ello ! consolador este acudir de los hijos en derredor del padre, nos es particularmente grato "ernos rodeados por estos grupos de reci#n casados que "ienen a hacernos partícipes de su gozo ! a reci ir una pala ra de endición ! de aliento. $ ten#is ciertamente que animaros, queridos esposos, pensando que el di"ino %utor del &acramento del 'atrimonio, (esucristo )uestro &e*or, lo ha querido enriquecer con la a undancia de sus celestiales +a"ores. ,l &acramento del 'atrimonio signi+ica, como "osotros sa #is, la unión mística de (esucristo con su ,sposa la -glesia .en la cual ! de la cual de en nacer los hijos adopti"os de /ios, herederos legítimos de las promesas di"inas0. $ del mismo modo que (esucristo enriqueció sus 1odas místicas con la -glesia, con las perlas preciosísimas de la gracia di"ina, se complace en enriquecer el &acramento del 'atrimonio de dones ine+a les. 2stos son especialmente todas aquellas gracias necesarias ! 3tiles a los esposos para conser"ar, acrecentar ! per+eccionar cada "ez m4s su santo amor recíproco, para o ser"ar la de ida +idelidad con!ugal, para educar sa iamente, con el ejemplo ! con la "igilancia, a sus hijos ! para lle"ar cristianamente las cargas que impone el nue"o estado de "ida. 5odas estas cosas las ha #is !a comprendido, meditado ! gustado "osotros; ! si en este momento os las recordamos es para participar tam i#n )os en alguna manera de esta hora solemne de "uestra "ida ! para dar a la santa alegría que os anima una ase cada "ez m4s segura ! m4s sólida. 6ue /ios, que es tan ueno, os conceda no entur iar jam4s la grandeza de "uestros sagrados de eres. 6ue sea prenda de +a"ores di"inos la endición apostólica que os impartimos con e+usión de corazón ! que deseamos os acompa*e en los días alegres ! tristes de "uestra "ida ! quede siempre en "osotros como testimonio perenne de nuestra paternal ene"olencia.

)L SANTIFICADOR D) LAS *ODAS $ de Ma%o de "#$# Vuestra presencia, directísimos esposos, trae a nuestra memoria ! a la "uestra aquel episodio tan delicado ! al mismo tiempo tan portentoso que leemos en el &anto ,"angelio, de las odas de 7an4 de 8alilea, ! el primer milagro o rado por (esucristo )uestro &e*or en aquella ocasión. (es3s, presente en un con"ite nupcial conjuntamente con su &antísima 'adre ! sus primeros discípulos9 ciertamente que el /i"ino 'aestro no se dignó aceptar sin pro+undas razones ! con tanta ene"olencia una in"itación semejante. %llí daría la primera se*al de su omnipotencia para con+irmar su di"ina misión ! sostener la +e de sus primeros seguidores, ! allí comenzaría a mani+estarse la e+icaz mediación de 'aría ante /ios, en ene+icio de los hom res. :ero 2l, el uen 'aestro, quiso justamente traer con su presencia una particular endición a aquellos a+ortunadísimos esposos, ! cómo santi+icar ! consagrar aquella unión nupcial. /e igual modo que al tiempo de la creación ha ía endecido el &e*or a los progenitores del g#nero humano, en aquel día de las odas de 7an4, 7risto, a arca a con su mirada di"ina a los hom res de todos los tiempos por "enir, ! de modo particular a los hijos de su +utura -glesia; ! endecía sus odas, ! acumula a aquellos tesoros de gracias que con el &acramento del 'atrimonio, instituido por 2l, derramaría con di"ina largueza so re los esposos cristianos.

(esucristo ha endecido ! consagrado tam i#n "uestras odas, amados esposos; pero la endición que ha #is reci ido ante el santo altar, quer#is con+irmarla ! como rati+icarla a los pies de su Vicario en la tierra, ! por esa razón ha #is "enido a #l. )os os impartimos esa endición con todo el corazón, ! deseamos que quede siempre con "osotros ! os acompa*e a todas partes en el curso de "uestra "ida. $ quedar4 con "osotros si hac#is que entre "uestros muros dom#sticos reine (esucristo, su doctrina, sus ejemplos, sus preceptos, su espíritu; si 'aría &antísima, a la que in"oc4is, "ener4is ! am4is, es la ;eina, la % ogada, la 'adre de la nue"a +amilia que est4is llamados a +undar, ! si ajo la enigna mirada de (es3s ! de 'aría "i"ís como esposos cristianos, dignos de tan gran nom re ! de tan alta pro+esión.

LA R)INA C)L)STIAL "1 de Ma%o de "#$# &aludamos cordialmente a los reci#n casados, que siempre "emos en gran n3mero +ormando una corona en torno a )os en estas audiencias p3 licas9 el saludo es tanto m4s cordial cuanto que lo alegra la grata circunstancia de este mes de ma!o que la piedad del pue lo cristiano ha querido consagrar particularmente al culto de la Virgen &antísima. Vosotros, amados hijos, llamados a constituir nue"as +amilias, quer#is sin duda dar a #stas un car4cter esencialmente cristiano ! una sólida ase de ienestar ! de +elicidad. :ues os garantizamos la consecución de todo esto en la de"oción a 'aría. 5antos títulos tiene 'aría para ser considerada como lo patrona de las +amilias cristianas ! tantos tienen #stas para esperar de ella una particular asistencia. 'aría conoció las alegrías ! las penas de la +amilia, los sucesos alegres ! los tristes9 la +atiga del tra ajo diario, las incomodidades ! las tristezas de la po reza, el dolor de las separaciones. :ero tam i#n todos los goces ine+a les de la con"i"encia dom#stica, que alegra an el m4s puro amor de un ,sposo castísimo ! la sonrisa ! las ternezas de un <ijo que era al propio tiempo el <ijo de /ios.

'aría &antísima participar4 por eso con su 7orazón misericordioso en las necesidades de "uestras +amilias, ! traer4 a #stas el consuelo de que se sientan necesitadas en medio de los ine"ita les dolores de la "ida presente9 así como ajo su mirada materna les har4 m4s puras ! serenas las dulzuras del hogar dom#stico. 5odo m4s cuanto que la &antísima Virgen no se limita a conocer por e=periencia propia las gra"es necesidades de las +amilias, sino que, como 'adre de piedad ! misericordia, quiere de hecho "enir en a!uda de ellas. >elices ! enditos de "eras aquellos esposos que inician su nue"o estado con estos propósitos de +ilial ! con+iada de"oción a la 'adre de /ios, con el santo programa de esta lecer su nue"a +amilia so re este indestructi le cimiento de piedad, que lo penetrar4 todo para trasmitirse luego, como preciosa herencia, a los hijos queridos que /ios les quiera conceder. :ero no ol"id#is, amadísimos hijos, que la de"oción a la Virgen, para que pueda decirse "erdadera ! sólida ! por lo tanto aportadora de preciosos +rutos ! gracias copiosas, de e estar "i"i+icada por la imitación de la "ida misma de %quella a la que os gusta honrar. ?a 'adre di"ina es tam i#n ! so re todo un per+ectísimo modelo de "irtudes dom#sticas, de aquellas "irtudes que de en em ellecer el estado de los cón!uges cristianos. ,n 'aría ten#is el amor m4s puro ! +iel hacia el castísimo ,sposo, amor hecho de sacri+icios ! delicadas atenciones; en ,lla la entrega completa ! continua a los cuidados de la +amilia ! de la casa, de su ,sposo ! so re todo del querido (es3s; en ,lla la humildad que se mani+esta a en la amorosa sumisión a &an (os#, en la paciente resignación a las disposiciones @cu4ntas "eces arduas ! penosasA de la di"ina :ro"idencia, en la ama ilidad ! en la caridad con cuantos "i"ían cerca de la casita de )azaret. @,sposos cristianosA 6ue "uestra de"oción a 'aría pueda constituir un manantial siempre "i"o de +a"ores celestes ! de +elicidad "erdadera9 +a"ores ! +elicidad de los que queremos que sea prenda la paterna 1endición, que de corazón os impartimos.

)L GO2O INM,TA*L) "3 de Ma%o de "#$# &iempre son gratas a nuestra mirada, ! m4s gratas toda"ía a nuestro corazón, estas reuniones de reci#n casados que "ienen al :adre com3n de las almas para reci ir su endición, que quiere ser B! es en realidadB signo ! prenda de la de /ios. :ero nos resulta especialmente grata esta de ho!, en el día que precede a la +iesta de )uestro &e*or (esucristo. ,s la +iesta del gozo puro, de la esperanza serena, de los deseos santos9, de los que parece como un re+lejo la solemnidad de "uestras odas, queridos esposos, porque en el matrimonio cristiano, que ha #is cele rado ante el &anto %ltar, todo parece suscitar ! anunciar gozo, esperanza, deseos, propósitos. :ara que estos sentimientos que han alegrado ! alegran "uestros corazones, sean pro+undamente sinceros ! dura les, unidlos a los que os sugiere la gran +esti"idad de ma*ana. &ea puro "uestro gozo, como el de los %póstoles que se retiraron del monte de los oli"os, despu#s de ha er asistido a la 8loriosa %scensión del &e*or, Ccum gaudio magnoC, con el corazón re osante de alegría por gloria de (es3s que corona a su "ida terrena con esta triun+al entrada en el 7ielo9 de alegría por su propia +elicidad eterna que entre"eían en el triun+o del di"ino 'aestro. &o re estos moti"os, amadísimos hijos, de e +undarse "uestro gozo para ser "erdadero ! puro9 ! así como aqu#llos no pueden jam4s disminuir, tampoco "uestra alegría estar4 sujeta a las mutaciones de los goces e+ímeros que el mundo promete9 C:acem meam do "o is9 non quomodo mundus dat, ,go do "o isC, ha ía dicho (es3s. 'i paz os do!9 no como el mundo la da, os lo do!.

,l gozo de aquel día se perpet3a ! se dilata en los corazones de los +ieles de 7risto, porque se sostiene en la m4s segura esperanza9 C$o "o! al cielo a preparar el puesto para "osotrosC, dijo el mismo &e*or nuestro; ! a*adía9 C;eci ir#is la "irtud del ,spíritu &anto, que "endr4 so re "osotrosC. :romesas magní+icas; la promesa del 7ielo ! la promesa de la e+usión de las gracias del ,spíritu &anto. 5odo esto de e animar "uestra +e, alimentar ! ro ustecer "uestra esperanza, ele"ar "uestros pensamientos ! "uestros deseos. ,sta es la oración de la -glesia en la &agrada ?iturgia. C/ios omnipotente nos conceda que, así como creemos que este día su ió el ;edentor al cielo, tam i#n nosotros "i"amos en espíritu entre las cosas celestialesD, ! tam i#n9 Centre las "icisitudes muda les de la "ida terrena, est#n +ijos nuestros corazones allí donde 3nicamente se encuentran los "erdaderos gozos9 Cinter mundanas "arietates i i nostra +i=a sint corda, u i "era sunt gaudiaC. $ )os os endecimos, queridos esposos, en nom re de aquel (es3s que endijo a los %póstoles ! a los primeros discípulos mientras su ía al cielo, Cdum enediceret illis recessit a eis et +ere atur in cElumC.

F,NDADOR)S D) N,)4AS FAMILIAS .& de Ma%o de "#$# )os sentimos "erdaderamente contentos ! pro+undamente conmo"idos al "er que ha #is "enido a )os, queridos esposos, despu#s que en la endición nupcial ha #is santi+icado ! consagrado "uestro a+ecto, ! ha #is depositado a los pies del %ltar la promesa de una "ida cada "ez m4s intensamente cristiana. :orque de ahora en adelante de #is sentiros do lemente o ligados a "i"ir como "erdaderos cristianos9 /ios quiere que los esposos sean cón!uges cristianos ! padres cristianos. <asta a!er ha #is sido hijos de +amilia sujetos a los de eres propios de los hijos9 pero desde el instante de "uestro matrimonio ha #is "enido a ser +undadores de nue"as +amilias9 de tantas +amilias cuantas son las parejas de esposos que )os rodean. )ue"as +amilias destinadas a alimentar la sociedad ci"il con uenos ciudadanos, que procuren solícitamente a la sociedad misma aquella sal"ación ! aquella seguridad de las que quiz4s nunca se ha sentido tan necesitada como ahora; destinadas igualmente a alimentar la -glesia de (esucristo, porque es de las nue"as +amilias de donde la -glesia espera nue"os hijos de /ios, o edientes a sus santísimas le!es; destinadas, en +in, a preparar nue"os ciudadanos para la :atria celeste, cuando termine esta "ida temporal. :ero todos estos grandes ienes, que en el nue"o estado de "ida est4is llamados a producir, solamente podr#is promet#roslos sí "i"ís como esposos ! padres cristianos. Vi"ir cristianamente en el matrimonio signi+ica cumplir con +idelidad, adem4s de todos los de eres comunes a todo cristiano ! a todo hijo de la -glesia 7atólica, las o ligaciones propias del estado con!ugal. ,l %póstol &an :a lo, escri iendo a los primeros esposos cristianos de 2+eso, ponía de relie"e sus mutuos de eres, ! les e=horta a en#rgicamente de este modo9 C,sposas, estad sujetas a "uestros maridos, como al

&e*or, porque el marido es ca eza de la esposa, como 7risto es ca eza de la -glesia.
,sposos, amad a "uestras mujeres, como 7risto amó a la -glesia ! dio su "ida por ellaD. C$ "osotros, oh padresD, continua a el %póstol, Cno pro"oqu#is a ira a "uestros hijos9 antes educadlos en la disciplina ! en las ense*anzas del &e*orD. %l recordaros, amados esposos, la o ser"ancia de estos de eres, os auguramos toda clase de ienes9 ! os impartimos aquella endición que ha #is "enido a pedir al Vicario de 7risto, ! que deseamos descienda copiosa tanto so re las +amilias de que proced#is cuanto so re las nue"as a las que dais principio.

4IRT,D)S DOM)STICAS $" de Ma%o de "#$# %l dirigir, como de costum re, nuestro paterno saludo en primer lugar a los reci#n casados, no podemos ho! menos de reclamar su atención so re una especial circunstancias de esta audiencia p3 lica, de la cual son ellos una parte tan importante. ,st4 a punto de terminar el mes de 'aría, que "osotros, amados hijos, siguiendo la piadosa tradición de todo el pue lo cristiano, ha #is pasado rindiendo particulares ! m4s de"otos o sequios a la &antísima Virgen9 mes en el que respondiendo con +er"oroso anhelo a nuestro llamamiento, os ha #is unido a )os en la oración por la paz del mundo. ,s cierto que est4 para aca ar el mes de 'aría9 pero no de e terminar en "uestros corazones, ni disminuir en "osotros la de"oción, tan saluda le ! sua"e, hacia la 'adre de /ios; puesto que de la constante +idelidad en practicarla es de donde so re todo os podr#is prometer los +rutos m4s preciosos de endiciones ! de gracias. 6ue quede ,lla por lo tanto en las mani+estaciones p3 licas ! en la "ida pri"ada, en el templo ! entre las paredes dom#sticas. % 'aría el tri uto diario de "uestra "eneración ! de "uestras plegarias, el homenaje de "uestra +ilial con+ianza ! ternura para esta 'adre de piedad ! de misericordia. :ero no ol"id#is, esposos cristianos, que la de"oción a 'aría, para que se pueda decir "erdadera ! e+icaz, de e estar "i"i+icada por la imitación de las "irtudes de %quella que quer#is honrar. ?a 'adre de (es3s es, en e+ecto, un per+ectísimo modelo de las "irtudes dom#sticas, de aquellas "irtudes que de en em ellecer el estado de los cón!uges cristianos. ,n 'aría encontramos el a+ecto m4s puro, santo ! +iel, hecho de sacri+icio ! de atenciones delicadas, a su santísimo ,sposo. ,n ,lla la entrega completa ! continua a los cuidados de la +amilia ! de la casa. ,n ,lla la per+ecta +e ! el amor hacia su hijo di"ino. ,n ,lla la humildad que se mani+esta a en la sumisión a (os#, en inaltera le paciencia ! serenidad, +rente a las incomodidades de la po reza ! de tra ajo, en la plena con+ormidad a las disposiciones, con +recuencia arduas ! penosas, de la /i"ina :ro"idencia, en la dulzura del trato ! en la caridad hacia todos aquellos que "i"ían junto a los santos muros de la casita de )azaret. <e aquí, amados hijos, hasta qu# punto de #is lle"ar "uestra de"oción a 'aría si quer#is que ella constitu!a una +uente siempre "i"a de +a"ores espirituales ! temporales ! de "erdadera +elicidad. >a"ores ! +elicidad que )os pedimos para "osotros a la &antísima Virgen ! de los cuales os damos una prenda en )uestra paternal 1endición.

)L ALIM)NTO C)L)STIAL 3 de 5unio de "#$# %l proponernos in"ocar la a undancia de los endiciones del cielo so re los reci#n casados, nos sonríe el pensamiento de que, al menos para muchos de ellos Bdiríamos que para todosB, el rito nupcial ha r4 tenido su plenitud en la 7omunión ,ucarística, seg3n la piadosa costum re de las odas cristianas9 pero en todo caso, apro"echando la +austa coincidencia de la +iesta del 7orpus 7hristi que ma*ana cele ra la -glesia, queremos indicaros, amados hijos, en la &anta 7omunión un medio e+icacísimo para conser"ar los en#+icos +rutos de la gracia reci ida en el sacramento del matrimonio.

5oda alma cristiana necesita la ,ucaristía, seg3n la pala ra de )uestro &e*or (esucristo9 C&i no comiereis la carne del <ijo del hom re ! no e iereis su sangre, no tendr#is la "ida en "osotros. ,l que come mi carne ! e e mi sangre, tiene la "ida eternaD. ?a 7omunión eucarística tiene, por tanto, como e+ecto su!o, alimentar la unión santi+icante ! "i"i+icante del alma con /ios, mantener ! +orti+icar la "ida espiritual e interior, impedir que en el "iaje ! en el com ate terreno "enga a +altar a los +ieles aquella "ida que les ha sido comunicada en el 1autismo. 7on estos ienes tan preciosos quiere (esucristo enriquecer a las almas en la sagrada comunión9 ! +elices aquellos que, secundando sus amorosas intenciones, sa en "alerse de este medio tan e+icaz de santi+icación ! de salud. :ero de todos estos au=ilios tienen particular necesidad los esposos ! padres cristianos que, d4ndose cuenta de la gra"e responsa ilidad que han echado so re sí, se han propuesto corresponder a ella con seriedad. ?a +amilia necesita, como ase su!a, la íntima unión no sólo de los cuerpos sino so re todo de las almas, unión hecha de amor ! de paz mutua. %hora ien, la ,ucaristía es, seg3n la ella e=presión de &an %gustín, signo de unión, "ínculo de amor, Csignum unitatis, "inculum caritatisD, ! une por eso ! como que suelda entre sí los corazones. :ara sostener las cargas, las prue as, los dolores comunes, a los que no puede sustraerse +amilia alguna, por ien ordenada que est#, os es necesaria una energía diaria9 la 7omunión ,ucarística es generadora de +uerza, de "alor, de paciencia, ! con la sua"e alegría que di+unde en las almas ien dispuestas, hace sentir aquella serenidad que es el tesoro m4s precioso del hogar dom#stico. :ensamos con gozo, amados hijos, que cuando "ol"4is a "uestras ciudades, a "uestros países, a "uestras parroquias, dar#is este ello ! edi+icante espect4culo de acercaros con +recuencia a la &agrada 'esa ! "ol"er#is de la -glesia a "uestras casas lle"ando al hogar dom#stico a (es3s ! con (es3s toda clase de ienes. Vendr4n luego los hijos, los peque*os que "osotros educar#is ! +ormar#is en "uestra misma +e, en la +e ! en el amor de la ,ucaristía; ! les acercar#is en edad temprana a la 7omunión, persuadidos de que no e=iste medio mejor de sal"aguardar la inocencia de "uestros ni*os9 ! les conducir#is con "osotros al altar para reci ir a (es3s, ! "uestro ejemplo ser4 para ellos la lección m4s elocuente ! persuasi"a. :ensamos con gozo todo esto, ! os lo auguramos, esposos cristianos9 ! para que este augurio sea una consoladora realidad, os damos como prenda de ella la endición paterna que de corazón os impartimos.

)L R)Y D) LA FAMILIA "& de 5unio de "#$# % "osotros, reci#n casados, se dirigen como de costum re nuestras primeras pala ras ! nuestros primeros saludos, que queremos "a!an acompa*ados como siempre por nuestra endición, !a que es esto especialmente lo que esper4is de )os ! lo que ha #is "enido a demandar ! reci ir. :ero a las pala ras de saludo ! endición nos es grato a*adir una pala ra de e=hortación que nos sugieren las circunstancias de esta audiencia que precede en un día a la +iesta del &agrado 7orazón de (es3s. ?a de"oción al &acratísimo 7orazón del ;edentor del mundo, que en estos 3ltimos tiempos se ha di+undido tan admira lemente por toda la -glesia en las mas ele"adas ! "arias mani+estaciones, ha sido esta lecida ! querida por el mismo &al"ador di"ino, al solicitar ! sugerir 2l mismo los o sequios con que desea a +uese honrado su 7orazón adora le. (es3s determinó el +in de esta querida de"oción, cuando en la m4s c#le re de las apariciones a &anta 'argarita 'aría %lacoque prorrumpió en aquellas doloridas pala ras9 C<e aquí el 7orazón que tanto ha amado a los hom res ! de tantos ene+icios les ha colmado, que no ha rehusado nada hasta agotarse ! consumarse por testimoniarles su amor; ! en cam io no reci e de la ma!or parte de ellos sino ingratitudesD.

%mor ! reparación9 esto es lo que de modo especialísimo pide esta de"oción; amor para corresponder al que tanto nos amó; reparación para resarcir los ultrajes in+eridos a este amor in+inito. $ para incitar a los hom res a que acojan estos deseos su!os, (es3s se dignó con+irmarlos con las m4s largas promesas. ,ntre #stas ha! algunas que dicen especial relación a las +amilias cristianas, ! por tanto a los esposos, a los padres ! a los hijos que ma*ana "endr4n a alegrar "uestro hogar dom#stico. C$o traer# ! conser"ar# la paz en sus +amilias. 1endecir# las casas en que la imagen de mi 7orazón sea e=puesta ! honradaD. /e estas promesas puede decirse que tiene su origen aquella mani+estación de culto +amiliar que se llama la 7onsagración de las +amilias al &agrado 7orazón de (es3s, ! que en esta circunstancia queremos recomendaros a "osotros, esposos cristianos, que aca 4is de iniciar nue"as +amilias al pie del altar de /ios. ,sta consagración signi+ica una entrega completa al di"ino 7orazón9 es un reconocimiento de la so eranía de )uestro &e*or so re la +amilia9 e=presa una con+iada s3plica para o tener so re la propia casa sus endiciones ! el cumplimiento de sus promesas. %l consagrarse la +amilia al /i"ino 7orazón, protesta querer "i"ir de la "ida misma de (esucristo, ! hacer +lorecer las "irtudes que 2l ense*ó ! "i"ió. 2l preside las reuniones, endice las empresas, santi+ica los goces, ali"ia los a+anes, con+orta a los mori undos, in+unde resignación a los que aquí quedan. %sí, en "uestras +amilias consagradas a 2l, (es3s ser4 la regla so erana de "uestra conducta ! el protector "igilante de "uestros intereses. 6ue pueda alcanzaros todo eso nuestra paterna 1endición, que de corazón os impartimos.

LA MISI6N )D,CADORA ." de 5unio de "#$# 7on "erdadera alegría notamos este n3mero siempre considera le de reci#n casados, que "ienen a los pies del Vicario de 7risto para pedir de #l una endición que les acompa*e en el camino radiante que se a re ante sus esperanzas. /eseamos sinceramente ! auguramos que estas ellas, alegres ! santas esperanzas se hagan realidad en un por"enir de +elicidad "erdadera ! per+ecta, no sólo para ellos, sino para los hijos que la :ro"idencia les mande, !a que ellos no "i"en sólo para sí mismos, sino para los que de ellos han de nacer. ?os esposos "erdaderamente cristianos, "i"en, quieren "i"ir ! sienten de er de "i"ir especialmente para el ien de sus hijos, sa iendo siempre que su ienestar personal depender4 +inalmente de sus hijos. %hora ien, queridos reci#n casados, la +elicidad de "uestros hijos est4, al menos en parte, en "uestras manos, pues est4 en relación estrecha con la educación que deis a "uestros hijos desde los al ores de su "ida, dentro de las paredes dom#sticas. :recisamente ho! cele ramos la +iesta de &an ?uis 8onzaga, gloria rillantísima de la ju"entud cristiana. )o ha! duda que la gracia de /ios pre"ino ! acompa*ó a esta alma pri"ilegiada, con dones e=traordinarios, desde los primeros a*os; pero no es menos cierto que /ios encontró una atenta, delicada e industriosa cooperadora en /o*a 'arta, la madre a+ortunadísima de nuestro ama le &anto. @5anto puede una madre que siente toda la su limidad de su misión educadoraA $ para a!udaros en el cumplimiento de esta misión, )os place poner de relie"e a este ang#lico jo"en como modelo que de #is proponer a los hijos que el &e*or os d#, ! como :atrono a cu!a tutela con+i#is estas queridas prendas de "uestro amor.

7ierto que han cam iado los tiempos, han mudado las costum res, han "ariado aspectos ! m#todos de educación; pero la "erdadera ! genuina +igura de ?uis 8onzaga, queda ! quedar4 siempre como su lime modelo cu!os ejemplos ! rasgos se adaptan a los jó"enes de todos los tiempos. :or eso )uestro predecesor :ío F-, de "enera le memoria, con+irmando cuanto !a ha ían decretado 1enedicto F--- ! ?eón F---, quiso nue"a ! solemnemente proclamar a ?uis 8onzaga como :atrono celestial de toda la ju"entud cristiana. $ al con"ocar a esta selectísima parte de la +amilia cristiana ajo la tutela ! protección de aqu#l, la e=horta a "i"amente ! le roga a paternalmente que tu"iese +ijos sus ojos en este jo"en mara"illoso, ejemplar de naturaleza ! de gracia, que consagra a a la r4pida conquista de una consumada santidad, "i"acidad e ingenio, "igor de car4cter, +uerza de "oluntad, +er"or de o ras, generosidad de renuncia, hecho un "erdadero 4ngel de pureza ! un "erdadero m4rtir de caridad. -d ho!, si os es posi le, a la -glesia de &an -gnacio, aquí en ;oma, ! arrodillaos junto a la urna que encierra los sagrados huesos de &an ?uis, rogadle que quiera reci ir desde ahora ajo su protección a los hijos que esper4is de /ios. )os os acompa*aremos con el pensamiento ! el corazón a aquella tum a "enerada, ante la cual hemos orado personalmente tantas "eces, especialmente cuando, siendo jo"en, +recuent4 amos las aulas escolares del "ecino 7olegio ;omano, testigo de la santa "ida ! de la preciosa muerte de ?uis 8onzaga. 6ue )uestra endición sea auspicio de aquellas gracias que de corazón pedimos para "osotros, por la intercesión de este ang#lico santo, a quien se ha reser"ado en la -glesia una perenne misión en +a"or de la ju"entud.

)L PATROCINIO D) LOS SANTOS APOSTOL)S .7 de 5unio de "#$# &i siempre "enimos con íntimo gozo a "osotros, queridos reci#n casados, nos es particularmente grata la audiencia de ho!, que asume una solemnidad e importancia especial por el hecho de coincidir +elizmente con la Vigilia de la +esti"idad de los &antos %póstoles :edro ! :a lo9 +iesta de ;oma ante todo, de esta ;oma que la ine+a le disposición de /ios quiso designar como sede del primer :apa ! de sus sucesores. :ero +iesta tam i#n de toda la -glesia, que esparcida por todas partes del mundo, conmemora el glorioso triun+o de aquel a quien (esucristo nuestro &e*or dijo las memora les pala ras9 C53 eres :edro, ! so re esta piedra edi+icar# mi -glesia, ! las puertas del in+ierno no pre"alecer4n contra ellaD. <a #is "enido para pedir ! reci ir la endición %postólica9 endición "erdaderamente apostólica, porque os la imparte el sucesor, aunque indigno, de :edro. ?o que (esucristo dispuso, dura a3n; ! :edro, perse"erando en aquella solidez de piedra que le +u# comunicada, no deja el timón de la -glesia que una "ez empu*ó. %sí ahora desempe*a m4s poderosa ! "igorosamente el cargo que se le con+ió, ! ejercita todos los de eres de su o+icio ! de sus cometidos en %quel ! con %quel por quien +u# glori+icado. /e esta 1endición %postólica esper4is "osotros +a"ores ! gracias celestes, protecciones ! a!udas so re las nue"as +amilias que "ais a +undar. 5ened +e9 el patrimonio ! el ejemplo de :edro ! del 8ran /octor de las 8entes, &an :a lo, ser4n "alederos ! e+icaces para todos "osotros. &an ?eón 'agno .como otros :adres de la -glesia0 llega a llamar a los dos &antos %póstoles, con estupenda imagen, los ojos del cuerpo místico cu!a 7a eza es 7risto, ojos +3lgidos ! esplendentes, ojos paternos ! misericordiosos, ojos enignos ! "igilantes, ojos que siguen nuestro camino espiritual, ojos que se "uel"en hacia ac4 a ajo para alentar ! animar, ! hacia arri a para interceder e implorar gracia a quien a3n se +atiga en la tormenta peligrosa ! dura de la "ida. Vosotros, amadísimos reci#n casados, conser"ad esta +e, ! transmitidla incorrupta a los hijos que la /i"ina :ro"idencia quiera concederos9 conser"ad ! transmitid esta esperanza en la protección de los :ríncipes de los %póstoles, ! con ella la de"oción ! la adhesión inque ranta le, sea cualquiera su persona, al Vicario de 7risto, sucesor de &an :edro.

;eci id, pues, nuestra paterna 1endición, que os impartimos con a+ecto, e=tendi#ndola a todas las personas ! cosas queridas so re las cuales dese4is que descienda largamente.

LAS )NS)8AN2AS D) LA LIT,RGIA 9 de 5ulio de "#$# &iempre nos resultan gratas, queridos reci#n casados, estas "uestras ellas ! numerosas reuniones en torno al :adre com3n, ! tanto m4s si se re+le=iona que en lo íntimo de "uestro 4nimo, junto al deseo de reci ir la endición del Vicario de 7risto, a+lora el delicado pensamiento de hacernos partícipes de "uestro gozo ! de "uestras +iestas nupciales. ,l matrimonio cristiano es un acontecimiento penetrado sin duda de santa alegría, cuando se ha contraído con las disposiciones requeridas, como es justo pensar que "osotros lo ha #is hecho. 5ales disposiciones, junto con los e+ectos preciosísimos propios de este &acramento, las encontramos e=presadas con elocuencia en las ceremonias con que la -glesia lo ha como circundado, ! #stas son lo que ho! )os place recordar por unos instantes a "uestra memoria ! a "uestra consideración, oh esposos cristianos, para que os parezca cada "ez m4s ele"ada la dignidad ! la santidad de este &acramento grande, del que ha #is sido los ministros. 5res son los momentos en los que ma!or relie"e tiene aquel conmo"edor ! e=presi"o rito sagrado9 el primero, el esencial, es el consentimiento mutuo que, mani+estado por la pala ra de los esposos ! reci ido por el sacerdote ! por los testigos, "iene a ser como con+irmado ! rati+icado por la endición ! entrega del anillo, sím olo de entera e inde+ecti le +idelidad. 5odo esto se desarrolla con una solemnidad a la "ez grandiosa ! sencilla9 los esposos se hallan arrodillados ante el altar del &e*or; est4n en presencia de los hom res .testigos, parientes ! amigos0; en presencia de la -glesia, representada por el sacerdote; en presencia de /ios que, rodeado in"isi lemente por los Gngeles ! &antos, con"alida ! sanciona los contratos solemnemente jurados. Viene entonces la parte, por decirlo así, instructi"a so re el matrimonio cristiano9 &an :a lo, el gran /octor de las 8entes, se adelanta, ! en la epístola de la 'isa )upcial recuerda con "oz +irme los de eres que los nue"os esposos han contraído mutuamente, ! recuerda la naturaleza del &acramento, sím olo de la unión mística de 7risto con la -glesia. /espu#s, el %póstol cede re"erente el puesto al 'aestro, ! (es3s mismo dice el ,"angelio de la 'isa, la gran ! de+initi"a pala ra9 C6uod /eus coniun=it, homo non separetC. @?o que /ios ha unido, que no lo separe el hom reA 'as para que el pensamiento de los grandes de eres ! de las gra"es responsa ilidades adquiridas no les oprima con su peso, ahora ruega la -glesia por los nue"os esposos, implora gracias so re la nue"a +amilia, recuerda los premios reser"ados, aun en la tierra, a los esposos "erdaderamente cristianos. $ ha! un detalle importante en la liturgia de esta &anta 'isa9 despu#s del :ater )oster, el sacerdote se "uel"e hacia los esposos, e in"oca so re ellos las endiciones di"inas en una oración que toca las +i ras m4s íntimas del corazón ! re osa de los m4s conmo"edores augurios. &igue su curso la 'isa ! se pide, con la li eración del mal, la paz, el ien m4s grande de la "ida terrena. $ )os, recogiendo esta oración, +ormulamos el mismo augurio a los nue"os esposos9 paz, que signi+ica real ! cristiana +elicidad. 6ue los días de "uestra "ida se sucedan todos tan +elices como el de la oda, alegrados con la sonrisa de los seres queridos, prendas de amor mutuo ! de endiciones celestes, que el &e*or har4 crecer como reto*os de oli"o en torno a "uestra mesa. 6ue si no todos los días transcurren tan alegres como los primeros, al menos se serenen con la con+ianza en /ios, que es el 3nico consuelo "erdadero para los males de aquí a ajo.

LOS T)SOROS D) LA ÍNTIMA ,NI6N CON DIOS "# de 5ulio de "#$# ,l augurio que se suele repetir a los reci#n casados, es siempre ! en todas partes el mismo9 augurio de +elicidad. ,l quiere ser la e=presión primera ! entera de los sentimientos ! de los deseos de los padres, de los parientes, de los amigos ! de cuantos participan en su gozo ,s tam i#n la s3plica con que la -glesia termina la misa por los esposos9 Cquos legitima societate connectis, longH"a pace custodiasD. /ios omnipotente, custodia, te suplicamos, con una paz de larga duración a aquellos que has unido con el "ínculo legítimo. $ es ese mismo el "oto paterno que )os hemos acostum rado dirigir a los esposos que "ienen a ;oma para implorar la 1endición %postólica; endición que es prenda de los +a"ores celestes, de paz ! de +elicidad para todos estos carísimos hijos. %l dirigirlo tam i#n ho! a "osotros, )os place poner de relie"e el alto signi+icado de este augurio pro+undamente cristiano, preciosa herencia que nos dejó el /i"ino 'aestro9 C:a= Vo isD. ?a paz, +uente de "erdadera +elicidad, no puede "enir sino de /ios, no puede encontrarse sino en /ios9 CIh &e*or, nos has hecho para ti ! nuestro corazón est4 inquieto hasta que repose en tiD. :or eso la tranquilidad a soluta, la +elicidad completa ! per+ecta no se tendr4 sino en el cielo con la "isión de la di"ina esencia. :ero tam i#n durante la "ida terrena, la condición +undamental de la paz "erdadera ! de la sana alegría es la dependencia amorosa ! +ilial de la "oluntad de /ios9 todo lo que de ilita, lo que rompe, lo que quie ra esta con+ormidad ! unión de "oluntad, est4 en oposición con la paz9 ante ! so re todo el pecado. ,l pecado es ruptura ! desunión, tur ación ! desorden, remordimiento ! temor, ! los que resisten a la "oluntad de /ios no tienen, no pueden tener la paz9 6uis restitit ,i et pacem ha uitJ, mientras la paz es la +eliz herencia de los que o ser"an la le! de /ios9 :a=, multa diligenti us legem tuam. &o re esta ase sólidamente esta lecida, encuentran los esposos cristianos ! los padres cristianos el principio generador de la +elicidad ! el sost#n de la paz en la +amilia. ,n e+ecto, la +amilia cristiana, hu!endo del egoísmo ! de la 3squeda de las propias satis+acciones, est4 toda impregnada de amor ! de caridad; ! entonces, aunque lleguen a desaparecer los +ugaces atracti"os de los sentidos, aunque caigan marchitas unas tras otras las +lores de la elleza ju"enil, aunque se des"anezcan los enga*osos +antasmas de la imaginación, quedar4 siempre entre los esposos, entre los hijos ! los padres, intacto el "ínculo de los corazones; permanecer4 inmuta le el amor, el grande animador de toda la "ida dom#stica, ! con #l la +elicidad ! la paz. :orque quien estima el rito sagrado de las odas cristianas como una simple ceremonia e=terior que ha! que o ser"ar para seguir una costum re, quien lle"a a #l un alma en desgracia de /ios, pro+anando así el sacramento de 7risto, seca el manantial de gracias so renaturales que en el designio admira le de la pro"idencia est4n destinadas a +ecundar el jardín de la +amilia ! a hacer germinar en #l juntamente las +lores de la "irtud ! los +rutos de la "erdadera paz ! del gozo m4s puro. >amilias inauguradas en culpa, a la primera tormenta dar4n consigo en los escollos, o ien andar4n como na"e a andonada a merced de las olas, a la deri"a de doctrinas que, en la llamada li ertad o licencia, preparan la m4s dura escla"itud. ?os pro+anadores de la +amilia no tendr4n paz; sólo la +amilia cristiana concorde con la le! del 7reador ! del ;edentor, a!udada por la gracia, es garantía de paz. <e aquí, queridísimos reci#n casados, la signi+icación del augurio paterno que nos rota +#r"ido ! sincero del corazón9 paz con /ios en la dependencia de su "oluntad, paz con los hom res en el amor con la "erdad, paz consigo mismo en la "ictoria de las pasiones9 triple paz, que es la 3nica +elicidad "erdadera de la que es posi le gozar, durante la peregrinación terrena. 6ue sea auspicio de tanto ien la endición paterna que de todo corazón os impartimos.

SAGRADA ALIAN2A 7 de No:ie;0re de "#$# 7on particular ene"olencia os saludamos en primer lugar a "osotros, queridos reci#n casados, a quienes un pensamiento de +e ha conducido ante )os, para reci ir nuestra endición, en un momento tan importante para "osotros por las o ligaciones adquiridas ! por las gracias que se os han concedido. :orque el matrimonio impone nue"os de eres. <asta ahora muchos de "osotros ha íais "i"ido ajo el techo paterno, sin responsa ilidad propia, limit4ndoos a a!udar, seg3n la edad ! las +uerzas, a un padre ! a una madre queridísimos, que os asegura an un puesto en el hogar ! en la mesa dom#stica. :ero ahora ha #is +undado una nue"a +amilia, de la que ser#is responsa les ante /ios ! ante los hom res. <aced que desde el primer día "uestra casa sea ! aparezca cristiana. 6ue el &agrado 7orazón de (es3s sea el ;e! de ella; que la imagen del &al"ador cruci+icado, ! el de la dulcísima Virgen 'aría, tengan allí el puesto de honor. $ esto no sólo para hacer mani+iesto a los ojos de todos que en "uestra morada se sir"e a /ios ! que los "isitantes ! amigos de en, como "osotros mismos, desterrar de ella todo lo que pueda "iolar su santa le!9 con"ersaciones deshonestas, pala ras mentirosas, cóleras o de ilidades culpa les; sino tam i#n para recordaros que (es3s ! 'aría son los m4s constantes ! amadísimos testigos ! como asociados a los sucesos de "uestra +amilia9 j3 ilos, que os auguramos numerosos; dolores ! prue as, que nunca podr4n +altar. :orque tam i#n "osotros tendr#is, como tienen todos en este mundo, "uestras horas de tristeza. %caso ahora "i"ís en un dulce sue*o; Kpero qu# sueno resiste a la realidad de cada díaJ 7ontra las ine"ita les desiluciones ! contra las di+icultades inherentes a la "ida con!ugal, os inmunizar4, sin em argo, la gracia del &acramento. ,n toda circunstancia, alegre o triste, de "uestra "ida, sostened siempre con +irmeza la grande +inalidad del matrimonio cristiano. ,l matrimonio no es para "osotros, cristianos, una alianza puramente natural, un pacto meramente humano; es un contrato en el cual /ios tiene su puesto, ! sólo el puesto que le con"enga, que es precisamente el primero. Is ha #is unido ante su altar, no sólo para aligeraros mutuamente el peso de la "ida, sino tam i#n para cola orar con el mismo /ios en la continuación de su o ra creadora, conser"adora ! redentora. /ios, al reci ir ! endecir "uestras promesas, os ha con+erido al mismo tiempo una gracia especial que os haga cada "ez m4s +4cil el cumplimiento de los nue"os ! particulares de eres. 7on estos sentimientos ! con estos augurios os impartimos de corazón, como prenda de m4s a undantes +a"ores celestes, )uestra :aterna 1endición %postólica.

TODA CASA )S ,N T)MPLO "9 de No:ie;0re de "#$# <a #is "enido a ;oma, queridos reci#n casados, precisamente en la semana en que la -glesia conmemora la dedicación de las asílicas de los &antos %póstoles :edro ! :a lo, que sin duda ha #is "isitado !a o que no dejar#is de "isitar. ,l t#rmino C asílicaD signi+ica originariamente Cla casa del re!D, ! la dedicación es el rito solemne con el que un templo se consagra a /ios, ;e! ! &e*or &upremo, para hacer de #l su morada, adscri i#ndolo a especiales misterios o santos, en cu!a memoria u honor ha sido edi+icado.

7ierto es, que las mara"illosas asílicas no son con todo ello dignas de acoger al ;e! de re!es. &in em argo, ien lo sa #is, 2l no se desde*a de "i"ir acaso en po res capillas, en misera les chozas de las misiones. :ensad en tan grande dignación ! en tanto amor, "osotros que ha #is "enido a reci ir del Vicario de 7risto una endición especial para "osotros mismos ! para el nue"o hogar dom#stico. ;ecordad lo que desde la in+ancia decía a "uestro corazón esta pala ra9 @la casaA %llí esta a todo "uestro amor, concentrado en un padre, en una madre, en los hermanos, en las hermanas. Lno de los m4s grandes sacri+icios que /ios pide a un alma, cuando la llama a un estado superior de per+ección, es el de dejar la casa9 C,scucha, oh hijoM ol"ida la casa de tu padreD. C,l que hu iere a andonado su casaM por amor de mi nom reM tendr4 la "ida eternaD. %hora ien, tam i#n a "osotros, que camin4is por la "ida ordinaria de los mandamientos, un amor nue"o e imperioso os hizo un día sentir su llamada9 deja Bos dijo a cada uno de "osotrosB la casa de tu padre, porque t3 de es +undar otra que ser4 la Ctu!aD. $ desde entonces, "uestro ardiente deseo ha sido encontrar, esta lecer lo que para "osotros ser4 Cla casaD. :orque, como dice la &agrada ,scritura, Cla suma de la "ida humana esM el pan, el "estido ! la casaD. )o tener casa, estar sin techo ! sin hogar, como sin em argo est4n no pocos in+elices, Kno es acaso sím olo de la m4=ima angustia ! miseriaJ &in em argo, "osotros record4is ciertamente que (es3s, nuestro &al"ador, si conoció las dulzuras de la casa +amiliar ajo el humilde techo de )azareth, quiso despu#s, durante su "ida apostólica, ser como un hom re sin casa9 C?as raposas, decía 2l, tienen sus madrigueras, ! los p4jaros del aire sus nidos, pero el <ijo del hom re no tiene dónde posar la ca ezaD. 7onsiderando este ejemplo del /i"ino ;edentor, "osotros aceptar#is m4s +4cilmente las condiciones de "uestra nue"a "ida, aunque ellas no correspondieran por ahora en todos los detalles a lo que "osotros ha #is so*ado. ,n todo caso, poned cuidado e=quisito, especialmente "osotras, jó"enes esposas, en hacer ama le, íntima, la morada propia; en hacer reinar en ella la paz, en la armonía de dos corazones lealmente +ieles a sus promesas, ! despu#s, si /ios quiere, en una alegre ! gloriosa corona de hijos. $a hace mucho tiempo que &alomón, desenga*ado ! con"encido de la "anidad de las riquezas terrenas, ha ía dicho9 C'4s "ale un mendrugo de pan seco con paz, que una casa llena de carne, con discordiaD. :ero no ol"id#is que todos los es+uerzos ser4n "anos ! que no encontrar#is la +elicidad de "uestro hogar, si /ios no edi+ica la casa con "osotros, para "i"ir allí con su gracia. 5am i#n "osotros de #is hacer, por decirlo así, la dedicación de esta C asílicaD, esto es, de #is consagrar a /ios, ajo la in"ocación de la Virgen &antísima, ! de "uestros &antos :atronos, "uestro peque*o templo +amiliar, donde el mutuo amor de e ser el re! pací+ico, en la o ser"ancia +iel de los preceptos di"inos. 7on tal augurio de "erdadera ! cristiana +elicidad, ! como prenda de los +a"ores celestes, Is impartimos de todo corazón, queridos reci#n casados, nuestra paterna 1endición %postólica.

ARMONIA D) LAS ALMAS .. de No:ie;0re de "#$# 'ientras canta en "uestros corazones el himno eterno ! siempre nue"o del amor cristiano, la -glesia cele ra ho! la +iesta de una jo"en romana, &anta 7ecilia, tradicional patrona de la m3sica. ,s para )os una ocasión oportuna de deciros algunas pala ras so re la importancia de una concorde ! constante armonía entre esposo ! esposa. %caso pensar#is que es in3til recomendaros armonía en estos días en que el acuerdo per+ecto de "uestros corazones ignora toda"ía las disonancias. K:ero no sa #is que con el uso hasta el mejor instrumento musical se

desa+ina pronto ! es preciso a+inarlo con +recuencia con el diapasónJ %sí sucede tam i#n a la "oluntad humana, cu!as uenas intenciones est4n sujetas al decaimiento. ?a primera condición de la armonía entre los esposos, ! de la consiguiente paz dom#stica, es una constante uena "oluntad por am as partes. :orque la e=periencia cotidiana ense*a que en las disensiones humanas, como dice nuestro gran 'anzoni, Cla razón ! la sinrazón no se di"iden con un corte tan neto que las partes tengan solamente de la una o solamente de la otraD. $ la &agrada ,scritura, si ien es cierto que compara a la mujer mala a un !ugo de ue!es mal sujeto, que al mo"erse estor a el tra ajo de aqu#llos, ! asemeja a la mujer litigiosa al tejado que deja pasar las goteras en la estación del +río, nota tam i#n que el hom re iracundo enciende las ri*as. 'irad en torno "uestro ! aprender#is del ejemplo de los dem4s, que las discordias con!ugales nacen con la ma!or +recuencia de la +alta de recíproca con+ianza, de condescendencia ! de perdón. %sí aprender#is la dulzura del acuerdo entre los esposos. C,n tres cosas, dicen los ?i ros &antos, se complace mi alma, que agradan a /ios ! a los hom res9 la concordia de los hermanos, el amor de los prójimos ! un marido ! una mujer ien unidos entre sí ,ccli. FFV, 1. Vosotros, queridos esposos, de+ender#is esta preciosa armonía con todo cuidado contra los peligros e=ternos e internos de discordia; so re todo contra dos9 las descon+ianzas, demasiado prontas en nacer, ! los resentimientos, demasiado lentos en morir. ,n el e=terior, la malignidad quisquillosa de terceras personas, madre de la calumnia, introduce acaso en la pací+ica armonía con!ugal, la nota tur adora de la sospecha. ,scuchad de nue"o la ad"ertencia de la &agrada ,scritura9 Cla lengua de un tercero echó +uera de casa a mujeres de 4nimo "iril, ! les pri"ó del +ruto de sus +atigas. ,l que le d# oído no estar4 nunca tranquiloD. K)o es cierto tam i#n que la +alsa "i ración de un solo instrumento asta a destruir toda la armonía de una m3sicaJ :ero las re"es disonancias, que en una ejecución musical o+enden o por lo menos sorprenden el oído, "ienen a resultar un elemento de elleza cuando con una h4 il modulación se resuel"en en el acorde esperado. %sí de e suceder en los en+ados ! disgustos pasajeros, que la de ilidad humana hace siempre posi les entre los esposos. <ace +alta resol"er con prontitud esas disonancias, es preciso hacer resonar las modulaciones en#"olas de almas prontas al perdón, ! así "ol"er a encontrar el acorde, por un instante comprometido, en aquella tonalidad de paz ! de amor cristiano que ho! encanta "uestros corazones jó"enes. ,l gran %póstol &an :a lo os dir4 el secreto de esta armonía conser"ada, o al menos reno"ada cada día en "uestro hogar dom#stico9 C&i e=periment4is mo"imientos de ira, ad"ierte, no ced4is a sus sugestiones; que no se ponga el sol so re "uestra iraD. 7uando las primeras som ras de la noche os in"itan a la re+le=ión ! a la plegaria, arrodillaos el uno junto al otro ante el 7ruci+ijo que "elar4 en la noche "uestro sue*o. $ juntos, con sinceridad de corazón, repetid9 :adre )uestro que est4s en los cielosM perdónanosM como nosotros perdonamosM ,ntonces las +alsas notas del mal humor callar4n, las disonancias se resol"er4n en una per+ecta armonía, ! "uestras almas recomenzar4n unidas su c4ntico de reconocimiento hacia /ios que os ha entregado el uno al otro.

LA CASTIDAD CONY,GAL / de Dicie;0re de "#$# Lnidos recientemente por sagradas promesas, a las que corresponden nue"os de eres, ha #is "enido, queridos reci#n casados, junto al :adre com3n de los +ieles, para reci ir sus e=hortaciones ! su endición. $ queremos ho! dirigir "uestras miradas hacia la dulcísima Virgen 'aría, cu!a +iesta de la -nmaculada 7oncepción cele rar4 pasado ma*ana la -glesia; título sua"ísimo, preludio de todas sus otras glorias, ! pri"ilegio 3nico, hasta

el punto de que parece como identi+icado con su misma persona9 C$o so!, dijo ella a &anta 1ernardita en la 8ruta de 'assa ielle, !o so! la -nmaculada 7oncepciónD. @Ln alma inmaculadaA K6ui#n de "osotros, al menos en sus mejores momentos, no ha deseado serloJ K6ui#n no ama lo que es puro ! sin manchaJ K6ui#n no admira la lancura de los lirios que se miran en el cristal de un límpido lago, ! las cimas ne"adas que re+lejan el azul del +irmamentoJ K6ui#n no en"idia el alma c4ndida de una -n#s, de un ?uis 8onzaga, de una 5eresa del )i*o (es3sJ ,l hom re ! la mujer eran inmaculados cuando salieron de las manos creadoras de /ios. 'anchados despu#s por el pecado, de ieron comenzar, con el sacri+icio e=piatorio de "íctimas, la o ra de la puri+icación, que sólo hizo e+icazmente redentora la Csangre preciosa de 7risto, como de cordero inmaculado e incontaminadoD. $ (esucristo, para continuar su o ra, quiso que la -glesia, su ,sposa 'ística, +uese Csin mancha ni arrugaM sino santa e inmaculadaD. %hora ien, queridos reci#n casados, tal es el modelo que el gran %póstol &an :a lo os propone9 CIh hom res, ad"ierte #l, amad a "uestras mujeres, como tam i#n 7risto ama a a la -glesiaD, porque lo que hace grande al sacramento del matrimonio, es su relación a la unión de 7risto ! de la -glesia. %caso pensar#is que la idea de una pureza sin mancha se aplica e=clusi"amente a la "irginidad, ideal su lime al que /ios no llama a todos los cristianos, sino sólo a las almas elegidas. ,stas almas las conoc#is "osotros, pero aun mir4ndolas, no ha #is creído que esa +uese "uestra "ocación. &in tender al e=tremo de la renuncia total a los gozos terrestres, "osotros, siguiendo la "ía ordinaria de los mandamientos, ten#is el legítimo anhelo de "eros circundados por una gloriosa corona de hijos, +ruto de "uestra unión. :ero tam i#n el estado matrimonial querido por /ios para el com3n de los hom res, puede ! de e tener su pureza sin mancha. ,s inmaculado ante /ios todo el que cumple con +idelidad ! sin negligencia las o ligaciones del propio estado. /ios no llama a todos sus hijos al estado de per+ección, pero les in"ita a todos ellos a la per+ección en su estado9 C&ed per+ectos, decía (es3s, como es per+ecto "uestro :adre 7elestialD. ?os de eres de la castidad con!ugal, !a los conoc#is. ,=igen una "alentía real, a "eces heroica, ! una con+ianza +ilial en la pro"idencia; pero la gracia del &acramento se os ha dado precisamente para hacer +rente a estos de eres. )o os dej#is, por lo tanto, des"iar, por prete=tos demasiado en oga ! por ejemplos por desgracia demasiado +recuentes. ,scuchad m4s ien los consejos del 4ngel ;a+ael al jo"en 5o ías, que duda a de tomar por mujer a la "irtuosa &ara9 C,sc3chame, ! !o te ense*ar# qui#nes son aquellos so re los que el demonio tiene poder9 son aquellos que a razan el matrimonio arrojando a /ios de sí ! de sus corazonesD. $ 5o ías, iluminado por esta ang#lica e=hortación, dijo a su jo"en esposa9 C)osotros somos hijos de santos, ! no podemos unirnos como los gentiles que no conocen a /iosD. )o ol"id#is nunca que el amor cristiano tiene un +in mucho m4s ele"ado que el que puede constituir una +ugaz satis+acción. ,scuchad, en +in, la "oz de "uestra conciencia, que os repite interiormente la orden dada por /ios a la primera pareja humana9 Ccreced ! multiplicaosD. ,ntonces, seg3n la e=presión de &an :a lo, Cel matrimonio ser4 en todo honrado, ! el t4lamo sin manchaD. :edid esta gracia especial a la Virgen &antísima, en el día de su pró=ima +iesta. 5anto m4s cuanto que 'aría +ue inmaculada desde su concepción para "enir a ser dignamente 'adre del &al"ador. :or eso la -glesia ora así en su liturgia, donde resuena el eco de sus dogmas9 CIh /ios, que por la -nmaculada concepción de la Virgen preparaste a tu <ijo una morada digna de 2lMD.

,sta Virgen inmaculada, que llegó a ser madre por otro 3nico ! di"ino pri"ilegio, puede, por lo tanto, comprender "uestros deseos de pureza interna ! "uestra aspiración a los gozos de la +amilia. 7uanto "uestra unión sea m4s santa ! apartada del pecado, tanto m4s os endecir4 /ios ! su purísima 'adre, hasta el día en que la 1ondad suprema una para siempre en el cielo a aquellos que se han amado cristianamente en este mundo. 7on tal augurio, ! como prenda de los m4s a undantes +a"ores di"inos, os impartimos de corazón, queridos reci#n casados, así como a todos los otros +ieles aquí presentes, la endición apostólica.

5,NTO A LA C,NA D)L R)Y DI4INO $ de enero de "#&1 &i ha!, en medio de las tristezas de la tierra, un grupo de seres que pueden mirar con serenidad el por"enir, parece que pod#is ser "osotros, recientemente unidos con los "ínculos del matrimonio cristiano, ! resueltos a llenar lealmente, con los au=ilios di"inos que el &acramento os con+iere, las o ligaciones que #ste os impone. ,n los días que aca an de transcurrir, ha #is realizado uno de "uestros m4s dulces sue*os. Is resta un anhelo que conseguir para el a*o que ahora comienza9 que "uestra unión, endecida !a in"isi lemente por /ios con la gracia sacramental, reci a la endición "isi le de la +ecundidad. %hora ien, he aquí que la -glesia propone en este tiempo de )a"idad a "uestra consideración a una mujer ! un hom re inclinados tiernamente hacia un ni*o reci#n nacido. 'editando el misterio de )a"idad, contemplad pues, la actitud de 'aría ! (os#; tratad, so re todo, de penetrar en sus corazones ! participar de sus sentimientos. $ entonces, no o stante la di+erencia in+inita entre la )ati"idad de (es3s, Ver o encarnado, <ijo de la Virgen purísima, ! el nacimiento humano del peque*o ser a quien "ais a dar la "ida, podr#is tomar con con+ianza para modelos "uestros, a estos esposos ideales9 'aría ! (os#. 'irad la cue"a de 1el#n. K,s acaso una morada que llegue a con"enir a unos modestos artesanosJ K6u# signi+ican estos animales, qu# dicen estas al+orjas de "iaje, por qu# esta a soluta po rezaJ K,s esto lo que 'aría ! (os# ha ían so*ado para el nacimiento del ni*o (es3s, en la íntima dulzura de su casita de )azaretJ 5al "ez (os#, desde hacía !a "arios meses, sir"i#ndose de algunos trozos de madera del país, ha ía aserrado, cepillado, pulido ! adornado una cuna, coronada por un racimo de u"as entrelazadas. $ 'aría B ien podemos pensarloB iniciada desde su in+ancia en el templo en las la ores +emeninas, ha ía cortado, +estoneado ! ordado con alg3n gracioso di ujo, como toda mujer a quien anima la esperanza de una pró=ima maternidad, los pa*ales para el /eseado de las 8entes. $, sin em argo, ahora no est4n en su casita, ni junto a sus amigos, ni siquiera en una posada ordinaria; @est4n en un esta loA :ara o edecer al edicto de %ugusto, ha ían hecho en pleno in"ierno un penoso "iaje, aun sa iendo que el )i*o tan esperado esta a para "enir al mundo. $ sa ían ien que este )i*o, +ruto "irginal de la o ra del ,spíritu &anto, pertenecía a /ios antes que a ellos. (es3s mismo, doce a*os m4s tarde, de ía record4rselo9 los intereses del :adre celestial, &e*or so erano de los hom res ! de las cosas, de ían anteponerse a los pensamientos de amor, por mu! puros ! ardientes que +ueran, de 'aría ! de (os#. <e aquí por qu# aquella noche, en una mísera ! h3meda cue"a, adoran #stos, arrodillados, al di"ino reci#n nacido recostado en un duro pese re, Cpositum in prHsepioD, en lugar de estar en la graciosa cuna; en"uelto en pa*ales groseros, Cpannis in"olutumD, en lugar de las +inas +ajas. 5am i#n "osotros, queridos reci#n casados, ha #is tenido, ten#is o tendr#is dulces sue*os so re el por"enir de "uestros hijos. @5ristes de aquellos padres que no los tenganA :ero e"itad que "uestros sue*os sean e=clusi"amente terrenos ! humanos. %nte el ;e! de los 7ielos, que tem la a so re las pajas, ! cu!o lenguaje, como el de todo hom re que "iene a este mundo, era toda"ía el llanto9 Cet primam "ocem similem omni us emisi ploransD, 'aría ! (os#, "ieron B con una luz interior que aclara a las apariencias de la realidad materialB que el

)i*o m4s endecido por /ios no es necesariamente el que nace en la riqueza ! en el ienestar; comprendieron que los pensamientos de los hom res no est4n siempre con+ormes con los de /ios; sintieron pro+undamente que todo lo que acaece so re la tierra, a!er, ho! ! ma*ana, no es un e+ecto de la casualidad o de una uena o mala suerte, sino el resultado de una larga ! misteriosa concatenación de sucesos, dispuesta o permitida por la pro"idencia del :adre celestial. 6ueridos reci#n casados, procurad sacar pro"echo de esta su lime lección. :ostrados ante la cuna del )i*o (es3s, como lo hacíais tan inocentemente en "uestra ni*ez, rogadle que in+unda en "osotros los grandes pensamientos so renaturales que llena an en 1el#n el corazón de su padre adopti"o ! de su madre Virgen. ,n los queridos peque*uelos que "endr4n, seg3n esperamos, a alegrar "uestro hogar jo"en, antes de "enir a ser el orgullo de "uestra edad madura ! el sost#n de "uestra "ejez, no "e4is solamente los miem ros delicados, la sonrisa graciosa, los ojos en que se re+lejan los rasgos de "uestro rostro ! hasta los sentimientos de "uestro corazón, sino so re todo ! ante todo el alma, creada por /ios, precioso depósito con+iado a "osotros por la ondad di"ina. ,ducando a "uestros hijos para una "ida pro+undamente ! animosamente cristiana, les dar#is ! os dar#is a "osotros mismos la mejor garantía de una e=istencia +eliz en este mundo ! de una reunión dichosa en el otro.

DON)S N,PCIAL)S "1 de enero de "#&1 ?a -glesia, durante la octa"a solemne de la ,pi+anía repite en su liturgia las pala ras de los 'agos9 C<emos "isto en Iriente la estrella del &e*or ! hemos "enido con dones a adorarloD. 5am i#n "osotros, queridos reci#n casados, cuando os prometíais ante /ios al pie del %ltar, "isteis un +irmamento lleno de estrellas que iluminan "uestro por"enir de radiantes esperanzas ! ahora ha #is "enido aquí para honrar a /ios ! reci ir la endición de su Vicario en la tierra, tra!endo ricos dones. K7u4les son estos donesJ )os sa emos ien que "uestro equipaje no presenta el lujo que la tradición ! el arte de los siglos atri u!en a los ;e!es 'agos9 s#quito de sier"os, animales suntuosamente enjaezados, mantos, raras esencias !, como dones para el )i*o (es3s, el oro, pro a lemente de I+ir, que !a &alomón aprecia a, el incienso ! la mirra9 dones reci idos de /ios, porque todo lo que una criatura puede o+recer es un don del 7riador. 5am i#n "osotros ha #is reci idos de /ios, en el matrimonio cristiano, tres ienes preciosos enumerados por &an %gustín9 la +idelidad con!ugal .C>idesD0, la gracia sacramental .C&acramentunD0, la procreación de los hijos .C:rolesD09 tres ienes que a "uestra "ez de #is o+recer a /ios, tres dones sim olizados en las o+rendas de los 'agos. Vuestra +idelidad es "uestro oro, o m4s ien un tesoro pre+eri le a todo el oro del mundo. ,l sacramento del matrimonio os da los medios de poseer ! aumentar este tesoro9 o+recedlo a /ios para que os a!ude a conser"arlo mejor. ,l oro es, por su elleza, por su rillo, por su inaltera ilidad, el m4s precioso de los metales; su "alor sir"e de ase ! de medida para todas las otras riquezas. /e igual manera, la +idelidad con!ugal es la ase ! la medida de toda la +elicidad del hogar dom#stico. ,n el templo de &alomón, para e"itar la alteración de los materiales, lo mismo que para em ellecer el conjunto, no e=istía parte alguna que no estu"iera recu ierta de oro. /e igual modo, el oro de la +idelidad, para asegurar la solidez ! el esplendor de la unión con!ugal, de e como re"estirla ! en"ol"erla toda entera. ,l oro, para conser"ar su elleza ! su rillo, de e ser puro. /e igual manera, la +idelidad entre los esposos de e ser íntegra, e incontaminada; si comienza a alterarse, se ha terminado la con+ianza, la paz, la +elicidad. /igno de l4stima es el oro Ncomo gemía el :ro+etaN que se ha oscurecido ! ha perdido su color esplendente; pero m4s dignos de llanto son toda"ía los esposos cu!a +idelidad se corrompe; su oro, diremos con ,zequiel, se con"ierte en inmundicia; todo el tesoro de su ella concordia se disgrega en una desoladora mezcolanza de sospechas, de descon+ianzas, de reproches, para, terminar con demasiada +recuencia en males irrepara les.

:or eso "uestra primera o+renda al /ios reci#n nacido, de e ser la resolución de una constante ! atenta +idelidad a "uestras promesas matrimoniales. ?os 'agos lle"a an tam i#n a (es3s oloroso incienso. 7on el oro le ha ían honrado como a ;e!; con el incienso rendían homenaje a su di"inidad. 5am i#n "osotros, esposos cristianos, ten#is una rica o+erta de sua"e per+ume que hacer a /ios, ! para la cual el sacramento del matrimonio os aporta los medios necesarios. ,ste per+ume que esparcir4 una dulce +ragancia en toda "uestra "ida, ! que har4 de "uestras o ras diarias, hasta las m4s humildes, actos capaces de procuraros en el cielo la "isión intuiti"a de /ios, este incienso in"isi le, pero real, es la gracia so renatural. 5al gracia, que se os ha con+erido en el autismo, reno"ado con la penitencia, aumentado con la eucaristía, os la han dado por un título especial en el sacramento del matrimonio, con nue"os au=ilios correspondientes a "uestros nue"os de eres. $ así, "osotros sois m4s ricos toda"ía que los 'agos. ,l estado de gracia es m4s que un sua"e per+ume, por mu! puro ! penetrante que #ste sea, que da a "uestra "ida natural un aroma celeste; es una "erdadera ele"ación de "uestras almas al orden so renatural, que os hace partícipes de la naturaleza di"ina. @6u# cuidado de #is, pues, de tener para conser"ar ! tam i#n para aumentar semejante tesoroA I+reci#ndolo a /ios no lo perder#is, sino m4s ien lo con+i4is al mejor ! m4s seguro guardi4n. >inalmente los 'agos, queriendo honrar en (es3s no sólo a un re! ! a un /ios, sino tam i#n a un hom re, le presentaron como regalo la mirra, es decir, una especie de goma resinosa, de la que los antiguos, especialmente los egipcios, se ser"ían para conser"ar los restos de aquellos que ha ían amado. %caso os mostr#is sorprendidos de que en este aroma "eamos )os el sím olo de "uestra tercera o+renda, del tercer ien del matrimonio cristiano, que es el de er ! el honor de la prole. :ero notad que en toda nue"a generación contin3a ! se prolonga la línea hereditaria. ?os hijos son la imagen "i"iente ! como la resurrección de los antepasados, que a tra"#s de la generación presente tienden la mano a la de ma*ana. ,n ellos "er#is re"i"ir ! o rar ante "osotros, aun con los mismos rasgos del rostro ! de la +isonomía moral, ! especialmente con sus tradiciones de +e, de honor ! de "irtud., la do le serie de "uestros antepasados. ,n este sentido, la mirra conser"a, perpet3a, renue"a incesantemente la "ida de una +amilia. :orque la +amilia es como un 4r ol de tronco ro usto ! de espeso +ollaje, del que cada generación +orma una rama. %segurar la continuidad de su crecimiento es un honor tal, que las +amilias m4s no les ! m4s ilustres son aquellas cu!o 4r ol genealógico e=tiende m4s pro+undamente sus raíces en la tierra hereditaria. ,s cierto que el cumplimiento de este de er tiene sus di+icultades, acaso ma!ores que las de los precedentes. ?a mirra, esta su stancia conser"adora ! preser"adora, es de sa or amargo; los naturalistas, comenzando por :linio, lo ense*an, ! su propio nom re lo insin3a. :ero esta amargura no hace sino aumentar sus "irtudes en#+icas. ,n el antiguo 5estamento se "e usada como per+ume, sus +lores son un sím olo de amor puro ! ardiente. ,n el santo ,"angelio se lee que los soldados dieron a e er al di"ino 7ruci+icado "ino mezclado con mirra, e ida que se solía dar a los ajusticiados para atenuar alg3n tanto sus dolores. Itros tantos sim olismos que pod#is meditar. :ara no citar sino uno solo9 las innega les di+icultades que una ella corona de hijos lle"a consigo, so re todo en nuestros tiempos de "ida cara ! en +amilias poco acomodadas, e=igen coraje, sacri+icios, a "eces heroísmos. :ero como la amargura saluda le de la mirra, esta aspereza temporal de los de eres con!ugales preser"a ante todo a los esposos de una gra"e culpa, +uente +unesta de ruina para las +amilias ! para las naciones. %dem4s, estas mismas di+icultades animosamente a+rontadas, les aseguran la conser"ación de la gracia sacramental ! una a undancia de socorros di"inos. >inalmente, ellas alejan del hogar dom#stico los elementos en"enenados de disgregación, como son el egoísmo, la constante usca del ienestar, la +alsa ! "iciada educación de una prole "oluntariamente restringida.

7u4ntos ejemplos en torno a "osotros os har4n "er un manantial, incluso natural, de alegrías ! de mutuo 4nimo, en los es+uerzos que tienen que lle"ar a ca o los padres para procurar el alimento cotidiano a una querida ! numerosa pollada nacida a la luz, ajo la mirada de /ios, en el nido +amiliar. ,stos son, queridos reci#n casados, los tesoros que ha #is reci ido de /ios, ! que en esta semana de la ,pi+anía pod#is "osotros mismos o+recer al celeste )i*o del pese re, con la promesa de cumplir animosamente los de eres del matrimonio.

)L MAGIST)RIO P)R)NN) D)L P)DRO 4I4I)NT) "3 de enero de "#&1 ,=iste en ;oma, la antigua ! piadosa costum re .de la que m4s de una "ez han dado ejemplo ilustres personajes0 de que los reci#n casados hagan una de"ota "isita a la patriarcal asílica Vaticana, para repetir su credo católico e implorar para su nue"o hogar la perse"erancia en la +e. $ "osotros, queridos hijos e hijas, por una circunstancia particularmente +eliz, ha #is "enido aquí en la "igilia misma del día en que la -glesia cele ra la +iesta de la 74tedra de &an :edro en ;oma. %sí pues, ir#is, si no lo ha #is !a hecho, o "ol"er#is de nue"o con ma!or +er"or, a postraros ! a orar en aquel templo m4=imo de la cristiandad, no solamente so re la tum a del :ríncipe de los %póstoles, sino tam i#n en el +ondo del 4 side, ante la grandiosa custodia de ronce, en la que el genio de 1ernini ha encerrado la c4tedra so re la que a+irma la tradición se ha ía sentado &an :edro. ?a c4tedra es la sede m4s o menos ele"ada, m4s o menos solemne, donde un maestro ense*a. 'irad, pues, la c4tedra desde la que el primer :apa dirigía su pala ra a los primeros cristianos, como ahora os ha lamos )os, e=hort4ndolos a la "igilancia contra el demonio que, como león rugiente, da "ueltas uscando a qui#n puede de"orar, anim4ndolos a la +irmeza en la +e, para que no +ueran arrastrados por los errores de los +alsos pro+etas. ,ste magisterio de :edro contin3a en sus sucesores ! continuar4 inmuta lemente a tra"#s de los tiempos, porque tal es la misión dada por el mismo 7risto al (e+e de la -glesia. :ara mostrar el car4cter uni"ersal e inde+ecti le de este magisterio, la sede del primado espiritual +ue +ijada en ;oma despu#s de una pro"idencial preparación; /ios cuidó, como nota a )uestro gran :redecesor &an ?eón -, que los pue los estu"ieran reunidos en un solo imperio, cu!a ca eza era ;oma, para que la luz de la "erdad, re"elada para la sal"ación de todas las gentes, se di+undiera m4s e+icazmente desde ella a todos sus miem ros. ?os sucesores de :edro, mortales como todos los hom res, pasan m4s o menos r4pidamente. :ero el primado de :edro su sistir4 siempre, con la asistencia especial que le +ue prometida cuando (es3s le encargó que con+irmase en la +e a sus hermanos. &ea el que +uere el nom re, el rostro, los orígenes humanos de cada :apa, es siempre :edro quien "i"e en #l; es :edro quien dirige ! go ierna; es :edro so re todo quien ense*a ! di+unde por el mundo la luz de la "erdad li ertadora. ,sto es lo que hacía decir a un gran orador sagrado, que /ios ha esta lecido en ;oma una c4tedra eterna9 C:edro "i"ir4 en sus sucesores; :edro ha lar4 siempre desde su c4tedraD. $ "ed el gran a"iso N que !a hemos indicado N que #l dirigía a los cristianos de su tiempo9 C<u o en el pue lo +alsos pro+etas, como ha r4 entre "osotros maestros de la mentiraM :re"eníos, pues, estad en guardia, para que, li res del error de los necios, no decaig4is de "uestra +irmezaD. 5am i#n a "osotros, queridos reci#n casados, tam i#n a "osotros, aun en esta nuestra -talia pro+undamente católica, en que nuestra santa religión es Cla 3nica religión del ,stadoD, ! al matrimonio, C ase de la +amiliaD, se reconoce una Cdignidad con+orme a las tradiciones católicas del pue loD, podr4 ocurriros tropezar con propagandistas de doctrinas destructoras de la +e. :odr#is oír, acaso, cerca de "osotros, que la religión es una cosa accesoria, si no noci"a; en relación con otras urgentes preocupaciones de la "ida material. <a r4 quien delante de "osotros se jacte de un sentimentalismo religioso sin dogmas; quien a+irme errores ! prejuicios contrarios a lo que el catecismo os ense*a so re el matrimonio, su unidad ! su indisolu ilidad; oir#is decir que el matrimonio cristiano impone a los esposos o ligaciones e=cesi"as, imposi les de cumplir. -mposi les, sí, a las

solas +uerzas humanas; pero para eso os da ! conser"a en "osotros el sacramento, con el estado, de gracia, +uerzas di"inas. )ada de lo que /ios manda est4 so re estas +uerzas so renaturales, presentes ! cooperantes en "osotros9 C5odas las cosas me son posi les en aquel que me con+ortaD, e=clama a el %póstol de las gentes. C)o !o, sino la gracia de /ios que est4 conmigoD. )o tem4is, por lo tanto, nunca a "uestros de eres, por mu! gra"es que puedan pareceros. ;ecordad que el día en que :edro, pescador de 8alilea, sin a!uda humana alguna, despu#s de ha er +undado la -glesia de %ntioquía ! recorrido muchas regiones, "ino a +ijar en ;oma su c4tedra ! la de sus sucesores, era, seg3n el parangón de &an ?eón 'agno, como un hom re que entra en una sel"a de estias rugientes o que a"anza so re un oc#ano agitado por las m3ltiples corrientes del paganismo que con+luían a la Lr e de todos los 4ngulos del imperio; ! sin em argo, andu"o #l so re el lago de 8enezaret, porque su +e esta a ahora di"inamente re+orzada. :edid a &an :edro esta +irmeza en la +e. ,ntonces "uestros de eres de esposos cristianos no os parecer4n demasiado arduos. %l contrario, los o ser"ar#is alegremente ! seguir#is, en pleno siglo "einte, las ense*anzas que el primer :apa da a a los esposos de su #poca9 C?as mujeres est#n sujetas a sus maridos, para que aunque algunos no crean por las pala ras, se con"enzan sin pala ras por el comportamiento de la mujer, considerando con re"erencia su casta conductaM $ "osotros, oh maridos, con"i"id igualmente con prudencia con "uestras mujeres ! rendidles honor como a seres m4s +r4giles, coherederos de la gracia de la "idaD. )ada os preser"ar4 mejor de los "anos deseos de cam io, de las +rí"olas inconstancias, de las e=periencias peligrosas, como el sa eros unidos para siempre el uno a la otra en el estado que ha #is escogido li remente. :edro os ha repetido ho! sus ense*anzas; :edro mismo por la mano de su sucesor os endice paternalmente.

ASP)CTOS D) LA N,)4A 4IDA .& de enero de "#&1 ?a semana pasada, queridos hijos e hijas, reci imos a los reci#n casados que aquí se reunieron en la "igilia del día dedicado a la memoria de la 74tedra de &an :edro en, ;oma. Vosotros ha #is "enido a )os en la "igilia de otra +iesta; la con"ersión de &an :a lo; como si la :ro"idencia hu iera querido una "ez m4s asociar a estos dos grandes %póstoles, unidos siempre en el culto que les rinde la -glesia, pues son seg3n la e=presión de &an ?eón 'agno, como los ojos rillantes del cuerpo místico cu!a ca eza es 7risto. %sí como el mi#rcoles pasado recogimos las ense*anzas de &an :edro, escucharemos ho! con "osotros las de &an :a lo. &i los dos :ríncipes de los %póstoles con"irtieron a ;oma ! Cde maestra del error la hicieron discípula de la "erdadD, &an :a lo es llamado por e=celencia en la liturgia Cmaestro del mundoD Cmundi magisterD. &us ense*anzas se dirigen a todos; todos, dice &an (uan 7risóstomo, de erían conocerlo ! meditarlo asiduamente; pero, a*ade, muchos de aquellos que nos rodean tienen que ocuparse en la educación de los hijos, de en cuidar de su mujer ! de su +amilia ! no pueden por eso aplicarse a un estudio semejante. :rocurad por lo menos, conclu!e, apro"echar lo que otros han recogido para "osotros. ?as grandes lecciones de &an :a lo, que conciernen especialmente al matrimonio, no pueden ser e=puestas en un re"e discurso. )os limitaremos, por lo tanto, a alg3n punto re+erente a su con"ersión. &aulo de 5arso, que ha ía cooperado al apedreamiento del m4rtir &an ,ste an, ! era un +iero perseguidor de la -glesia naciente, se dirigía a /amasco dotado, de plenos poderes por el príncipe de los sacerdotes, para arrestar a cuantos cristianos encontrara, hom res ! mujeres, ! conducirlos atados a (erusal#n. :ero al acercarse a aquella ciudad, una luz del 7ielo le deslum ra de impro"iso !, caído a tierra, o!e una "oz que dice9 C&aulo, &aulo, Kpor qu# me persiguesJD CK6ui#n eres t3, &e*orJD, responde #l9 ! el &e*or le dice9 C$o so! (es3s, a quien t3 persiguesD. %l mismo tiempo &aulo, tem loroso ! atónito, ha ía dejado de "er. :ero despu#s de tres días, /ios le en"ió al discípulo %nanías, ! de repente ca!eron de sus ojos como unas escamas, imagen de los "elos de ignorancia ! de pasión que le ha ían cegado hasta entonces, ! recuperó la "ista. $a no e=istía &aulo el perseguidor; era !a :a lo el %póstol. -.O ?a primera ense*anza que podemos deducir de este milagro es que no se de e desesperar nunca de la con"ersión de un pecador, aunque se trate de un enemigo declarado de /ios ! de la -glesia. 5al ha ía sido &aulo,

como aparece por sus propios testimonios9 C:rimero +ui las+emo, ! perseguidor, ! opresorD. C<a #is oído decir cual +ue antes mi conductaM9 cómo perseguí a la -glesia de /ios ! la de"ast# m4s all4 de toda medidaD. :ues de este hom re precisamente dir4 /ios9 C,s un instrumento elegido por mí para lle"ar mi nom re a las gentes, ! a los re!es, ! a los hijos de -sraelD. &in entrar en el secreto de las predilecciones di"inas, es permitido pensar que esta gracia insigne ! gratuita +ue como una respuesta del &e*or a las s3plicas del protom4rtir ,ste an ! de los primeros cristianos, los cuales, cumpliendo e=actamente el precepto de (es3s, hacían ien a los que les odia an ! roga an por sus calumniadores. ?a oración por los pecadores ha continuado o rando siempre en la -glesia sus en#+icas mara"illas. @7u4ntas piadosas esposas ! madres han e=perimentado sus e+ectosA @7u4ntas mujeres cristianas han pedido a /ios por un marido acaso claramente hostil ! con m4s +recuencia indi+erente o despreocupado de las pr4cticas religiosasA @7u4ntas madres, como &anta 'ónica, han o tenido con sus l4grimas ! con sus s3plicas, el retorno a /ios de un %gustínA :ues "ed cómo el &e*or pide que se preparen los caminos a sus gracias de con"ersión. --.O :ero la historia de &aulo perseguidor o+rece una segunda ense*anza 3til a los esposos cristianos. K:or qu# este jo"en de inteligencia "i"a, de juicio recto, de "oluntad tenaz, de alma ardorosa, no +ue uno de los primeros en seguir a (es3sJ K:or qu# +ue al principio despiadado enemigo de lo que m4s tarde i a a amar, predicar ! de+ender hasta la muerteJ 5am i#n en este punto nos responder4 #l mismo. &iendo +ariseo, hijo de +ariseo, celador en e=tremo +er"iente de sus tradiciones paternas, "i"ió por ignorancia en la incredulidad. ,l odio de &aulo era, pues, el +ruto de la ignorancia ! del error, ! esta ignorancia ! este error eran, a su "ez, el +ruto de una +alsa educación. 2l ha ía reci ido, primero de sus padres ! luego de su maestro 8amaliel, el espíritu rígidamente +ormalista ! sectario que los +ariseos de sienes amarillentas ha ían in+iltrado, como un "eneno desecante, en la le! di"ina ! en las su limes pro+ecías del %ntiguo 5estamento. %sí ha ía heredado un odio preconce ido e implaca le contra todo lo que parecía poder amenazar el armazón minuciosamente arti+icioso de sus so+ismas. 5ales son los resultados de una educación "iciada ! a3n simplemente de+ectuosa desde sus principios. ,sposos cristianos, pensad a tiempo en "uestros de eres de educadores. 'irad en derredor de "osotros la multitud de ni*os que una deplora le negligencia e=pone a los peligros de las malas lecturas, de los espect4culos deshonestos, de las compa*ías malsanas, o de aquellos a quienes una ciega ternura educa en el amor desordenado de las comodidades o de la +ri"olidad, en la +alta pr4ctica, si no en el desprecio, de las grandes le!es morales9 el de er de la oración, la necesidad del sacri+icio ! de la "ictoria so re las pasiones, las o ligaciones esenciales de la justicia ! de la caridad hacia el prójimo. ---.O ?a tercera ense*anza que nos da &an :a lo con"ertido, est4 contenida en estas pala ras su!as9 C8ratia ejus in me "acua non +uitC9 la gracia del &e*or que ha! en mí no ha sido in+ructuosa; he cola orado con la gracia di"ina. %l "ol"erse a le"antar de la caída prodigiosa reci ida ante las puertas de /amasco, :a lo pudiera ha er creído que este golpe +ulminante asta a para trans+ormarlo de+initi"amente de perseguidor en %póstol. :ero no. ?a gracia de /ios e=ige, para o tener su e+ecto pleno, nuestra asidua cola oración ! una li re "oluntad personal. &aulo, aunque plenamente con"ertido ! llamado al apostolado, quedó tres días inmó"il en /amasco en la oración ! en el a!uno. $ antes de "ol"er a (erusal#n, pasó tres a*os, primero en el retiro de %ra ia ! luego en /amasco. &ólo entonces marchó a la ciudad santa para "er a :edro, ! quedó con #l quince días. %hora esta a dispuesto para la acción apostólica, es decir, para una la or que sería siempre una cooperación de su "oluntad para la gracia. C8ratiam /ei mecumC. /e la misma manera, tampoco "osotros de #is creer que para asegurar la perse"erancia en "uestra educación, es decir, en los de eres del matrimonio, o para garantizar la +elicidad de "uestro hogar dom#stico, aste, como suele decirse, un Ccoup de +oudreD, un +ogonazo inicial. <asta en el orden del sentimiento natural ense*a la e=periencia que una con+ormidad pro ada de creencias, de tradiciones ! de aspiraciones "ale m4s ! es mejor que una emoción repentina del corazón ! de los sentidos.

7omo los +uegos arti+iciales que encantan la "ista en las noches de "erano, el amor nacido de una e=plosión puede +4cilmente e=tinguirse con ella, reducido ien pronto a "ano ! acre humo. %l contrario, el amor "erdadero ! dura le, como el +uego del hogar dom#stico, se +unda so re minuciosas atenciones ! constante "igilancia, ! se mantiene no solamente con los gruesos le*os que se consumen silenciosa ! lentamente ajo la caliente ceniza, sino tam i#n con las ramitas menudas que centellean ! crepitan alegremente con su chisporroteo. K7ómo podría "i"ir ! o rar en "osotros la gracia del sacramento del matrimonio, si no tu"ierais mutuo ! asiduo cuidado de alimentarla ! culti"arla en "osotros mismosJ K6u# serían "uestros días ! que resultarían "uestras noches, si los unos ! las otras no estu"ieran consagradas a /ios por la oraciónJ K:or qu# con tanta +recuencia, tantas in+idelidades entre los mismos esposos cristianos, por qu# tantas des"enturas, tantos nau+ragios en la +idelidad con!ugalJ K:or qu#, despu#s de la sinceridad de las promesas cam iadas ante el altar, tantos "ínculos "iolentamente, dolorosamente rotosJ $ si no se llega hasta eso, @cu4ntas parejas jó"enes que se ha ían jurado un cari*o para toda la "ida se "en pronto arrastradas por aquí ! por all4, en sentidos di"ersos, por su egoísmo siempre renaciente, por la sensi ilidad o+endida, por los celos ! sospechas prematurasA @7u4ntos esposos ! esposas, jó"enes toda"ía ! hace poco enloquecidos de alegría e+ímera, pero despu#s precozmente desilusionados, a quienes, como a :a lo, Ccaen las escamas de los ojosD, las escamas de sus sue*os quim#ricos, "i"en oprimidos ajo el peso de cadenas atadas inconsidera lemente ! sin el socorro de la oraciónA )o. Vosotros, queridos hijos e hijas, no ser#is del n3mero de estos in+elices. :orque "osotros no dejar#is en "uestras almas sin respuesta la íntima in"itación de la plegaria, las llamadas de la gracia, la "oz no lemente imperiosa ! austera del de er, el eco dulcemente insinuante de la tradición +amiliar, la insistencia tenazmente persuasi"a de la conciencia personal.

)D,CADOR)S D) ALMAS $" de )nero de "#&1 <ace ahora m4s de un siglo, "i"ía con sus dos hermanos, en un modesto caserío del :iamonte, un ni*o de condición ien modesta. :recozmente hu#r+ano de padre, no tu"o #l, que ha ía luego de ser llamado padre de los hu#r+anos, sino los cuidados maternos. @7on cu4nta sa iduría educó esta aldeana sencilla a su hijoA, sin m4s instrucción que la guía del ,spíritu &anto, en el sentido m4s completo ! m4s ele"ado de la pala ra educación. &e puede decir que la -glesia misma lo ha reconocido, ele"ando a los altares a aquel cu!a +iesta se cele ra ho! con el nom re de &an (uan 1osco. ,ste humilde sacerdote, que "ino a ser m4s tarde una de las glorias m4s puras de la -glesia ! de -talia, +ue un mara"illoso educador, ! por eso, su "ida os o+rece, amados hijos e hijas, +uturos padres ! madres de +amilia, las m4s 3tiles ! saluda les lecciones. 7uando /ios con+ía un ni*o a los esposos cristianos, parece como repetirles lo que la hija de >araón dijo a la madre del peque*o 'ois#s9 C5oma este ni*o ! ed3cameloD. ?os padres son, en la intención di"ina, los primeros educadores de sus hijos. 7on"iene, sin em argo, reconocer que, en las actuales condiciones de la "ida social, la urgente preocupación del pan cotidiano les hace a "eces di+ícil el pleno cumplimiento de un de er tan esencial. ,sta misma era la situación cuando (uan 1osco cuida a !a de a!udar, ! cuando era preciso sustituir a los padres en este su gra"e o+icio. 6ue #l esta a pro"idencialmente destinado a esa misión, su corazón se lo decía con una atracción precoz; su alma tu"o como una re"elación de ello en un sue*o de sus primeros a*os, en el cual "io animales sal"ajes cam iados s3 itamente en mansos corderos que #l conducía dóciles al pasto.

:ara conocer cómo realizó este sue*o, "iene ien recordar la educación que reci ió ! la que dio; la una est4 en #l unida a la otra; la madre que #l tu"o e=plica en gran parte cómo +ue padre para los dem4s. /on 1osco, al +undar su primera casa de educación ! de ense*anza, quiso llamarla Cno la oratorio, sino oratorioC, como #l mismo dijo, porque intenta a crear ante todo un lugar de oración, Cuna peque*a iglesia donde reunir a los muchachosD. :ero su idea era precisamente que el oratorio "iniese a ser, para los chicos allí recogidos, como un hogar dom#stico. K)o era eso acaso por lo que mam4 'argarita ha ía hecho para #l de la casita de los 1ecchi una especie de oratorioJ -maginaos allí a la jo"en "iuda con los tres ni*os arrodillados para la oración de la ma*ana ! de la noche; "edlos semejantes a peque*os angelitos, con sus "estidos de +iesta que ella ha sacado con e=quisito cuidado del armario, dirigirse a la aldea de 'urialdo para asistir a la &anta 'isa. %l mediodía, despu#s de la +rugal re+ección en que el 3nico dulce era un trozo de pan endito, "edlos reunidos en torno a ella. ,lla les recuerda los mandamientos de /ios ! de la -glesia; las grandes lecciones de 7atecismo, los medios de sal"ación; despu#s cuenta, con la delicada poesía de las almas puras ! de las imaginaciones populares, la tr4gica historia del dulce % el ! del mal"ado 7aín, el idilio de -saac ! de ;e eca, el misterio ine+a le de 1el#n, la dolorosa muerte del uen (es3s, puesto en cruz so re el 7al"ario; Kqui#n puede medir la in+luencia pro+unda de las primeras ense*anzas maternasJ % ellas atri uía /on 1osco, una "ez sacerdote, su tierna ! con+iada de"oción hacia 'aría &antísima ! la <ostia /i"ina, que otro sue*o le mostró, m4s tarde, como las dos columnas a las cuales de ían anclarse las almas de sus alumnos, sacudidas como +r4giles na"es en el mar tempestuoso del mundo, para encontrar la sal"ación de la paz. ?a religión es, pues, el primer +undamento de una uena educación. :ero a ella quería /on 1osco que estu"iese asociada la razón, la razón iluminada por la +e9 esta "erdadera razón, como indica el origen mismo de la pala ra latina CratioD, consiste, so re todo, en la medida ! en la prudencia, en el equili rio ! en la equidad. K&ería, por ejemplo, coherente querer corregir en un ni*o los de+ectos en que diariamente se incurre ante #lJ K6uererlo sumiso ! o ediente, si en su presencia se critica a los je+es, a los superiores eclesi4sticos ! ci"iles, si se deso edece a las órdenes de /ios o a las le!es justas del ,stadoJ K&ería razona le querer que "uestros hijos sean leales, si "osotros sois maliciosos; sinceros, si "osotros sois mentirosos; generosos, si "osotros sois egoístas; caritati"os, si "osotros sois "iolentos ! col#ricosJ ?a mejor lección es siempre la del ejemplo. ,n el caserío de los 1ecchi mam4 'argarita no hacía demasiadas e=hortaciones al tra ajo. 'as, como ha ía desaparecido el je+e de +amilia, la animosa "iuda ponía ella misma su mano al arado, a la hoz, a los aparejos, ! con su ejemplo Nseg3n leemosN cansa a a los mismos hom res contratados en tiempo de la siega ! de la trilla. >ormado en esta escuela, el peque*o (uan, a la edad de cuatro a*os, toma a !a parte en el tra ajo com3n cardando c4*amo, ! cuando !a era anciano, consagra a todo el tiempo al tra ajo dando 3nicamente cinco horas al sue*o hasta "elando una noche entera cada semana. )o hace +alta con+esarlo, so repasa a los justos límites de la razón humana. :ero la razón so renatural de los santos admite, sin imponerlos a los dem4s, estos e=cesos de generosidad, porque su sa iduría est4 inspirada en el insacia le deseo de ser gratos a /ios, ! su ardor esta estimulado por un +ilial temor de disgustarle ! por un "i"ísimo anhelo de ien. @/isgustar a un padre o a una madre9 supremo dolor de un ni*o ien educadoA ,sto es lo que (uan 1osco ha ía aprendido en su hogar dom#stico, donde un adem4n, una mirada entristecida de la madre, asta an para hacerlo arrepentirse de un primer mo"imiento de en+ado in+antil. :or eso quería #l que el educador utilizase como principal medio de acción una solicitud constante, animada por una ternura "erdaderamente paterna. /e igual modo de en los padres dar a los hijos el tiempo mejor de que dispongan, en lugar de disiparlo lejos de ellos, en distracciones peligrosas o en lugares a donde se sonrojarían de conducirlos. 7on este amor dirigido por la razón, ! con esta razón iluminada por el espíritu de +e, la educación +amiliar no estar4 sujeta a aquellos deplora les "uelcos que con +recuencia la comprometen9 alternati"as de una de ilidad

indulgente ! de una se"eridad ruda; el paso de una condescendencia culpa le que deja al ni*o sin guía, a la corrección "iolenta que lo deja sin socorro. %l contrario, la ternura e=perimentada de un padre o de una madre, a la que corresponda la con+ianza +ilial, distri u!e con igual moderación, porque es due*a de sí misma, ! con igual #=ito, porque posee el corazón de sus hijos, los elogios merecidos ! los reproches necesarios.

C5rata de hacerte amar Ndecía &an (uan 1oscoN ! entonces te har4s o edecer con toda +acilidadD.
6ue pod4is tam i#n "osotros, reci#n casados, +uturos padres ! madres de +amilia, reproducir en "uestras casas algo de este santo ideal.

)L C)N<C,LO D) LA ORACI6N .3 de Mar=o de "#&1 Is saludamos paternalmente, queridos reci#n casados, ante los cuales se a re la "ida como un sendero +lorido. :ero ien sa #is que este camino, si es cierto que os conduce ahora entre +lores prima"erales, a tra"#s de soleados "alles, tendr4 tam i#n para "osotros, como para todos, sus ascensiones 4speras, sus ajadas peligrosas, acaso hasta sus horas de tormenta. 5ened siempre "uestro cen4culo, un asilo de retiro ! de oración en "uestro propio hogar dom#stico. %llí encontrar#is el reposo despu#s de las m4s duras jornadas, en la +idelidad a "uestras promesas ! en la unión per+ecta de "uestras almas9 C:erse"erantes unanimiterD; all4 "i"ir#is ajo la mirada de 'aría9 Ccum 'aria matre (esuD, cu!a imagen os reunir4 cada noche para la oración de +amilia9 Cunanimiter in orationeD. 'ejor a3n; toda "uestra "ida personal ! +amiliar puede resultar una oración incesante9 Cperse"erantes unanimiter in orationeD. ,l %postolado de la Iración os da el medio para ello con la o+renda de la ma*ana. 7omo la "arita m4gica de los cuentos de hadas, que cam ia en oro todo lo que toca, esta o+renda hecha por el cristiano en estado de gracia, ! con la cual dirige a /ios todas sus o ras por las grandes necesidades de la -glesia ! de las almas, puede ele"ar a la categoría de actos so renaturales de apostolado hasta las m4s peque*as ! modestas acciones. ,l aldeano con su arado, el empleado en su o+icio, el comerciante en su mostrador, el ama de casa en su cocina, pueden ser, como lo hemos dicho !a, los cola oradores de /ios, que espera de ellos ! cumple con ellos las humildes o ras de los de eres de su estado. %mados hijos9 cuando (es3s, en el silencio del 7en4culo, pronunció las pala ras9 C:a= "o isD9 @?a paz sea con "osotrosA, los %póstoles tem la an de espanto, a3n teniendo las puertas ien cerradas9 Ccum +ores essent

clausHM propter metum judeorumD.
?a paz que no ha ían podido ellos gozar en su re+ugio, pero de la que serían luego anunciadores Cusque ad ultimum terrHD, hasta la e=tremidad del mundo, les acompa*ar4 en los "iajes, en las prue as, en el martirio. )o ser4 para ellos la paloma de las alas de plata que gime dulcemente en la +ronda em alsamada; sino como el alción, que no hace su nido durante la tempestad, pero que cuando ele"a su "uelo desde la cresta de las olas a lo alto de los palos del na"ío, parece decir al marinero aterrado la inutilidad de los es+uerzos ! la inanidad de las agitaciones del hom re dejado a sí mismo, la potencia ! la gozosa serenidad de la d# il criatura que se a andona a su 7reador. K6uerr4 el g#nero humano comprender esta lección ! uscar en un con+iado retorno a /ios la reconquista de aquella paz cu!o pensamiento domina las mentes ! los corazones como el recuerdo molesto de una +elicidad perdidaJ )o pocos pue los han perdido ho! la paz, porque sus pro+etas o sus go ernantes se han alejado de /ios ! de su 7risto. ?os unos, pregoneros de una cultura ! de una política arreligiosa, cerr4ndose en el orgullo de la razón humana,

Ccum +ores essent clausHAD, han cerrado la puerta a la idea misma de lo di"ino ! de lo so renatural, arrojando de

la creación al 7reador, remo"iendo de las escuelas ! de las salas de los tri unales las im4genes del /i"ino 'aestro cruci+icado, eliminando de las instituciones nacionales, sociales ! +amiliares, toda mención del ,"angelio, aunque no puedan orrar sus pro+undas huellas. ?os otros han huido lejos de 7risto ! de su paz, renegando los siglos de ci"ilización luminosa, en#+ica ! +raterna, para sumergirse en las tinie las del paganismo antiguo o de idolatrías modernas. Ijal4 puedan reconocer su error ! comprender que 7risto, el &al"ador, a pesar de las de+ecciones, de las apostasías, ! de los ultrajes, sigue siempre a su lado, con las manos e=tendidas ! el corazón a ierto, pronto a decirles9 C:a= "o isD, si ellos, en un rasgo sincero ! con+iado, caen a sus pies con aquel grito de +e ! de amor9 C/ominus meus et /eus meusAD; @&e*or mío ! /ios míoA

LAS 4IRT,D)S T)OLOGAL)S COMO F,NDAM)NTO D) LA F)LICIDAD CRISTIANA $ de A0ril de "#&1 8uiados por un pensamiento de +e, "enís, queridos reci#n casados, a in"ocar so re la prima"era de "uestra "ida nuestra endición apostólica, en este día en que la prima"era de la naturaleza os prodiga sus sonrisas. $ queremos inspiraros un pensamiento de +e, al in"itaros a escuchar por unos instantes, en torno a "osotros ! en "osotros mismos, lo que los poetas ! los artistas llaman la canción de la prima"era. &i tres notas son necesarias ! su+icientes para +ijar con su acorde la tonalidad de una composición musical, la canción de la prima"era podría condensarse para el cristiano en tres notas, cu!a armonía pone a su alma en acorde con /ios mismo9 la +e, la esperanza, la caridad. I>? ?a +e, como ien sa #is, es una "irtud teologal, por la cual creemos en /ios, a quien no se "e con los ojos corporales; en su ondad in+inita, que su justicia "ela a "eces a la corta "ista humana; en su omnipotencia, a la que parece contradecir, seg3n el prematuro razonamiento de los hom res, su longanimidad misteriosa. %hora ien, el +iel de la prima"era os recuerda que /ios, si a "eces parece muda le, es en realidad inmuta le, porque es eterno; que todas sus disposiciones se cumplen a su tiempo de ido; que todos sus designios se realizan en la hora +ijada por su pro"idencia. %!er era toda"ía in"ierno, ! todo parecía muerto en la naturaleza; el +irmamento "elado por las nu es ! las monta*as cu iertas por la nie"e; el sol l4nguido ! est#ril. :ero s3 itamente el cielo se ilumina de nue"o; el "iento de la tempestad calla, el sol se hace m4s esplendente, ! ajo sus ti ios ra!os, en el seno de la tierra, palpita de nue"o la "ida. %sí la o ra de /ios no muere nunca; no ha! in"ierno al que no suceda la prima"era; ! lo que parece la muerte de la naturaleza, no es sino el preludio de una resurrección. %sí pues, queridos reci#n casados, a quienes se a re la prima"era de la "ida, entrad con una +e pro+unda en /ios, con una +irme con+ianza en su poder ! en su ondad. :odr#is tener prue as; /ios mismo parecer4, en ciertos momentos, dejaros solos en la di+icultad, como un padre que gusta de medir, escondi#ndose por un instante, las +uerzas de su propio hijo. &u justicia, igual que la de un padre, podr4 permitir al dolor del cuerpo o del alma, puri+icaros, o+reci#ndoos así el medio de una penitencia reparadora. :odr4n pasar nu es por el cielo, ho! tan azul, de "uestro mutuo amor, ! oscurecer por alg3n tiempo su esplendor. ;ea"i"ad entonces "uestra +e en /ios; reanimad la +e en "uestras promesas, la +e en la gracia sacramental, la +e en la dulzura paci+icadora de las reconciliaciones prontas ! sinceras que son tam i#n en cierto sentido una prima"era, porque traen, despu#s del +río ! la tormenta, el retorno del c#+iro, de la luz ! de la paz. II>? % la lección de +e, la prima"era une la de la esperanza. ,l sol, si ien es cierto que disipa el torpor de la gle a ! hace caer de los hom ros de la monta*a su manto lanco, no calienta a3n la tierra con el +uego que le dar4 todo el +ulgor de su ornamento ! la espl#ndida pululación de su +ecundidad. ?a sa"ia hinche los troncos ! los tallos ! hace que se a ran so re las ramas los la ios h3medos de las !emas, pero los 4r oles no agitan toda"ía al "iento la ca ellera de su +ronda. 'u! pronto resonar4n los nidos con el canto de los pajarillos. @?a "ida contin3aA ?a esperanza Nesta alegría de una +elicidad deseada ! esperada, pero de la cual no se posee a3n sino la promesa o la prendaN prorrumpe en la prima"era de toda la creación.

,n el orden so renatural la esperanza es, como la +e, una "irtud teologal, es decir, que liga personalmente al hom re a /ios. )o le"anta toda"ía el "elo de la +e para mostrar a nuestros ojos el eterno ! di"ino o jeto de las contemplaciones celestes. :ero trae al alma que corresponde a la gracia la seguridad de su +utura posesión en la in+ali le promesa del ;edentor; ! le da prenda ! ejemplo anticipado de ello en la resurrección del /ios hecho hom re, con"ertido en aurora prima"eral. ,l canto de la esperanza resuena ciertamente en esta prima"era de "uestros corazones. /esposarse es, como para las palomas en a ril, construir un nido. %hora ien, tam i#n el hogar dom#stico, ese nido de una +amilia jo"en, se constru!e muchas "eces sólo poco a poco, con muchas +atigas ! cuidados, en la ca"idad de duras rocas o so re un ramo que el "iento agita; pero este tra ajo se realiza con gozo, porque se emprende con esperanza. >undar una +amilia no es solamente "i"ir para sí mismo, desen"ol"er 3tilmente en sí las +uerzas del cuerpo, las +acultades del espíritu, las cualidades so renaturales del alma; es multiplicar la "ida, es decir, es querer como resucitar ! re"i"ir a pesar del tiempo ! de la muerte, en las generaciones sucesi"as cu!o largo desen"ol"imiento en la serie inde+inida del tiempo no se llega a a arcar con la mirada. @-n+elices los esposos, que no han comprendido ! gustado la dulzura de esta esperanzaA @'4s in+elices a3n ! culpa les aquellos que, en oposición a las le!es de 7reador, le restringen o le cierran el acceso al nido +amiliarA %caso demasiado tarde, se acordar4n de que ellos mismos, sólo por una alegría e+ímera, han a ierto so re su hogar la puerta de aquel a ismo donde perece toda esperanza. III>? ?a caridad, en +in, pone tam i#n su nota N! se puede decir que la nota dominanteN en la canción de la prima"era, porque es so re todo un himno de amor. ,l "erdadero ! puro amor es el don de sí mismo; es el anhelo de di+usión ! de donación total, que es esencial a la ondad, ! por el que /ios, 1ondad in+inita, 7aridad sustancial, se mo"ió a di+undirse en la creación. ,sta +uerza e=pansi"a del amor, es tan grande que no admite límites. 7omo el 7reador ama desde la eternidad a las criaturas que 2l quiere, por una aspiración omnipotente de su misericordia, llamar en el tiempo de la nada al ser9 C-n caritate perpetua dile=i te; ideo attra=i te, miseransD; así el Ver o ,ncarnado, "enido en medio de los hom res, Ccum dile=isset suos, qui erant in mundo, in +inem dile=it eosD, ha iendo amado a los su!os, que esta an en el mundo, les amó hasta el +in. ,sta necesidad de dar ! de darse, amados hijos e hijas, "ed cómo se mani+iesta ! rilla actualmente en la naturaleza9 Cel aire, el agua ! la tierra, est4n llenos de amorD, e=clama el poeta e=altando las ellezas de la prima"era. ?a "ida se esparce, ! esta su magni+icencia en el don de sí, no es sino una d# il imagen de la de /ios. :ero si tal es la amplitud de las larguezas di"inas en el orden natural, @cu4nto m4s mara"illosa no lo es en el orden de la gracia, que so repasa para la criatura humana todos los límites de sus posi ilidadesA ,scuchad ahora, queridos esposos, "uestro, propio corazón. ?e sentir#is cantar el himno generoso ! desinteresado que llega hasta el don total de sí. ,ste deseo imperioso de un mutuo holocausto, se satis+ar4 en "osotros 3nicamente si el recíproco don, sancionado por una sacra promesa, es sin di"isión, sin reser"a, sin re"ocación, a semejanza del don que de #is hacer a /ios de "osotros mismos. ?a caridad es una; el "ínculo tejido entre "osotros con el matrimonio cristiano, tiene algo de di"ino en su principio, como la religión misma, ! por eso tiene algo de eterno en sus consecuencias. 'anteneros +ieles a #l, a pesar de las prue as, las orrascas, las tentaciones, es un ideal que puede parecer superior a las +uerzas humanas; pero que ser4 una realidad so renatural si correspond#is a la gracia del &acramento, que os ha sido dada precisamente para rati+icar "uestra unión en la &angre del ;edentor, unión indisolu le, como la de 7risto con su -glesia.

)L MOD)LO D) NA2AR)T "1 de A0ril de "#&1 %l acogeros junto a )os, queridos reci#n casados, Kcómo podría nuestro pensamiento no dirigirse hacia &an (os#, castísimo ,sposo de la Virgen 'aría, :atrono de la -glesia uni"ersal, cu!a solemnidad cele ra ho! la sagrada liturgiaJ &i todos los cristianos tienen moti"o para con+iar en la protección de este glorioso :atriarca, "osotros ten#is ciertamente un título especial para tal gracia.

5odos los cristianos son hijos de la -glesia. ,sta santa ! dulcísima 'adre, da a las almas, con el 1autismo, aquella misteriosa participación en la naturaleza di"ina, que se llama la gracia, ! despu#s de ha erlos de este modo engendrado a la "ida so renatural, no les a andona, sino que les procura, mediante los &acramentos, el alimento que mantendr4 ! desarrollar4 su "ida. %sí se la puede comparar con 'aría, )uestra &e*ora, de la cual tomó el Ver o la naturaleza humana, ! que luego sostu"o ! alimentó la "ida de #ste con sus cuidados maternos. %hora ien, en cada uno de los hijos de la -glesia de e estar +ormado 7risto, ! todos de en tender a crecer Cin "irum per+ectum, in mensuram Htatis plenitudinis 7hristiD, hasta ser hom res per+ectos, a la medida de la edad plena de 7risto. 'as Kqui#n "elar4 so re esta 'adre ! so re este (es3sJ $a lo ha #is comprendido; %quel que hace "einte siglos +ue llamado a ser el ,sposo de 'aría, el :adre legal de (es3s, el (e+e de la &agrada >amilia. @$ qu# solicitud puso en cumplir una misión tan su limeA 1ien quisi#ramos sa er sus m4s menudas circunstancias; pero este predilecto de la con+ianza di"ina, que de ía ser"ir como de "elo al do le misterio de la ,ncarnación del Ver o ! de la 'aternidad "irginal de 'aría, parece quedar en su "ida terrena como en"uelto en una som ra. &in em argo, los raros ! re"es pasajes en los que el ,"angelio ha la de 2l, astan para mostrar qu# ca eza de +amilia +ue &an (os#, qu# modelo ! qu# :atrono especial es, por lo tanto, para "osotros, jó"enes esposos. 7ustodio +idelísimo del precioso depósito con+iado a 2l por /ios, 'aría ! su /i"ino <ijo, 2l "ela a, ante todo, so re, su "ida material. 7uando, para o edecer al edicto de %ugusto, partió para hacerse inscri ir so re el registro del censo en la ciudad de /a"id llamada 1el#n, no quiso dejar sola en )azaret a su ,sposa Virgen, a punto de ser 'adre de /ios. % +alta de m4s particularidades en los te=tos e"ang#licos, las almas piadosas gustan de imaginarse m4s íntimamente los cuidados que entonces le prodigó a ,lla ! despu#s al )i*o reci#n nacido. ?e "en le"antar la pesada puerta del al ergue !a lleno, semejante al Phan de los modernos "illorrios orientales; dirigirse despu#s en "ano a parientes ! amigos; ! en +in, rechazado de todos, es+orzarse por poner al menos un poco de orden ! de limpieza en la cue"a. $a lo tenemos sosteniendo entre sus manos "iriles las manecitas, tem lorosas de +río, del peque*o (es3s, para calentarlo. Ln poco m4s tarde, ha iendo oído del Gngel que su tesoro esta a amenazado, Ctomó de noche al )i*o ! a su 'adreD, ! por arenosos caminos, apartando del sendero zarzas ! pe*ascos, los condujo a ,gipto. %llí tra ajó duramente para alimentarlos. &iguiendo una nue"a orden del cielo, pro a lemente dos a*os despu#s, los "ol"ió a conducir, a costa de las mismas +atigas, a 8alilea, a la ciudad de )azaret. %quí ense*a a a (es3s, di"ino aprendiz, el manejo de la sierra ! el cepillo, salía al tra ajo +uera del techo +amiliar ! "ol"ía a #l por la tarde para "er de nue"o a los dos seres queridos que le espera an en el um ral con una sonrisa, ! con los cuales se senta a en torno a la peque*a mesa para la +rugal comida. %segurar a la esposa ! a los hijos el pan cotidiano, es el cuidado m4s urgente del padre de +amilia. @Ih, qu# tristeza "er perecer a aquellos a quienes se ama, porque no ha! nada en la alacena, nada en el olsilloA :ero la :ro"idencia que condujo de la mano al antiguo (os# cuando, entregado ! "endido por sus hermanos, +ue primero escla"o para "enir a ser luego el superintendente ! se*or de toda la tierra de ,gipto ! pro"eedor de su +amilia; la :ro"idencia que guió al segundo (os# en aquel mismo país a donde llegó pri"ado de todo, sin conocer ni los ha itantes, ni las costum res, ni la lengua, ! de donde, no o stante todo esto, retornó sano ! sal"o con 'aría, siempre acti"a, ! (es3s que crecía en sa iduría, en edad ! en gracia; la :ro"idencia, Kno tendr4 ho! la misma compasi"a ondad, el mismo ilimitado poderJ %h, tememos muchas "eces que los hom res ol"iden las pala ras de )uestro &e*or en el ,"angelio9 C1uscad en primer lugar el reino de /ios ! su justicia, ! todo lo dem4s se os dar4 por a*adiduraD, dad a /ios animosa ! lealmente lo que 2l tiene derecho a esperar de "osotros9 todo el es+uerzo personal posi le, la o ediencia que se le de e como a &e*or supremo, la con+ianza hacia 2l como hacia el mejor de los padres. ,ntonces podr#is contar con lo que esper4is de 2l, ! que 2l prometió cuando dijo9 Cmirad los p4jaros del aire, mirad los lirios del campo; ! no teng4is cuidado por el día de ma*anaD. &a er pedir a /ios lo que se necesite, es el secreto de la oración ! de su poder, ! es tam i#n una ense*anza que os da &an (os#. ,l ,"angelio, es "erdad, no nos dice e=presamente cu4les eran las plegarias que se hacían en la casa de )azaret. :ero la +idelidad de la &agrada >amilia a la o ser"ancia de las pr4cticas religiosas, nos ha sido

e=plícitamente atestiguada, aunque no ha ía ninguna necesidad de ello, cuando por ejemplo &an ?ucas nos cuenta que (es3s i a con 'aría ! (os# al templo de (erusal#n por la :ascua, seg3n la costum re de aquella +iesta. ,s, pues, +4cil ! dulce representarnos esta &agrada >amilia en )azaret, a la hora de la acostum rada oración. ,n el al a dorada o el "iol4ceo crep3sculo de :alestina, so re la peque*a terraza de su casita lanca, "ueltos hacia (erusal#n, (es3s, 'aría ! (os#, est4n de rodillas; (os#, como ca eza de +amilia, recita la oración; pero es (es3s quien la inspira, ! 'aría une su dulce "oz a la gra"e del santo :atriarca. @>uturos ca ezas de +amiliaA 'editad e imitad este ejemplo, que muchos hom res de ho! ol"idan. ,n el recurso con+iado a /ios, encontrar#is no solamente las endiciones so renaturales, sino la mejor seguridad de aquel Cpan cotidianoD, tan ansiosamente, tan la oriosamente, ! a "eces tan "anamente uscado. 7omo delegados ! representantes del :adre que est4 en los 7ielos ! Cde quien toda paternidad en el cielo ! en la tierra toma nom reD, pedidle que, como os ha dado algo de su ternura, os d# tam i#n algo de su poder, para lle"ar el grato, pero muchas "eces gra"e peso de los cuidados +amiliares.

LA COTIDIANA @A,DI)NCIA D) DIOSA PARA LOS )SPOSOS CRISTIANOS "3 de A0ril de "#&1 )os resulta siempre mu! dulce, queridos hijos e hijas, "er reunidas en torno a )os las parejas jó"enes de reci#n casados que "ienen a pedir la endición apostólica; ! siempre nos es grato ! conmo"edor el d4rsela ! el contemplar con qu# +ilial piedad la reci en. %lgunos de "osotros sois romanos; otros "enís de regiones m4s o menos lejanas. :ara todos, cuando ha!4is "uelto a "uestras casas, ! m4s tarde en el curso de "uestra "ida, la jornada de ho! Nno lo dudamosN quedar4 impresa en "uestro corazón como Caquella en que tu"isteis la audiencia del :apaD. ?a "erdadera ! precisa causa de "uestro gozo, es que en el :apa, cualquiera que sea su persona, "eis "osotros al que es aquí a ajo el representante de /ios, el Vicario de (esucristo, el sucesor de :edro, a quien )uestro &e*or constitu!ó 7a eza "isi le de su -glesia, d4ndole las lla"es del reino de los 7ielos ! el poder de atar ! desatar. ?os sentidos "ienen aquí, por decirlo así, en a!uda de la +e; lo que "osotros "eis ! oís, os con+irma en lo que de #is creer. 7iertamente, no es (esucristo en persona el que se os aparece como lo "eían las tur as de :alestina so re las ri eras del lago de 5i eríades, o 'aría ! 'arta en su casa de 1etania. &in em argo, cuando os acerc4is al :apa, ten#is alg3n moti"o para e=perimentar la impresión de encontraros como transportados a hace "einte siglos, junto al /i"ino )azareno. ,n la "oz del :apa os parece oír la pala ra del ;edentor, ! de esta pala ra ha sido, en e+ecto, el :apa eco "i"o a tra"#s de los siglos. 7uando #l le"ante so re "osotros su mano para endecir, "osotros sa #is que esta po re mano es para "osotros como la transmisora de los au=ilios ! de los +a"ores celestes. ,n +in, cuando sentís "i rar el corazón del :apa junto al "uestro, no os equi"oc4is si cre#is perci ir en las actitudes, en las pala ras ! en los gestos que el &e*or le inspira, algo de las palpitaciones ! de las emociones íntimas del 7orazón de (es3s, porque (esucristo ha puesto en su Vicario una participación de su amor sal"í+ico ! compasi"o hacia las almas, cuando le dijo9 Capacienta mis corderos, apacienta mis o"ejasD. :ero recordad, amados hijos e hijas que pod#is, de modo "erdaderísimo aunque menos sensi le, ser admitidos +recuentemente a la audiencia de aquel /ios poderoso ! ueno cu!o lugar ocupa aquí a ajo el :apa. ,l m4s real e íntimo encuentro con /ios es la &agrada 7omunión, por la cual (es3s mismo se da a "osotros con su 7uerpo, con su &angre, con su %lma ! con su /i"inidad. 5en#is no sólo el derecho, sino el de er de acercaros a esta 'esa di"ina, por lo menos una "ez al a*o en el tiempo :ascual. :ero si am4is "erdaderamente al ama ilísimo &al"ador, si cre#is +irmemente en su presencia ! en su poder eucarístico, si quer#is consolarle de las penas causadas en su 7orazón por la impiedad de los malos ! la indi+erencia de los ti ios, os acercar#is a la &anta 7omunión con +recuencia, todos los meses .por ejemplo, los :rimeros Viernes0, o todos los domingos, o incluso todos los días si os +uese posi le.

/ios os o+rece otra audiencia, todos los días ! a todas las horas, en la naturaleza, es decir, en los seres mismos, "i"os o inanimados, racionales o irracionales, que nos circundan. K:od#is, por ejemplo, a rir los ojos, sin reconocer en la naturaleza la potencia ! la ondad del 7readorJ K)o ha #is sentido alguna que otra "ez, ante la su limidad de las cum res de los montes o la inmensidad de los mares, que se enciende en "osotros una chispa de aquella llama que ardía en &an >rancisco de %sís cuando hacía resonar por las campi*as de la Lm ría el c4ntico del hermano solJ ,n la acción recíproca de los elementos ! de las +uerzas de la naturaleza9 el aire, el agua, el +uego, la electricidad, que o edecen a le!es tan armónicas ! constantes que la ciencia humana encuentra en ellas uno de sus guías m4s seguros, Kno sentís cómo el 7reador re"ela su in+inita sa iduríaJ 7iertamente, sa emos ien que con"ersar con /ios en la contemplación de las criaturas no est4 en las manos de todos los hom res. :or eso se les ha dado otro medio, +4cil ! +amiliar, de presentarle sus s3plicas ! de escuchar sus pala ras. ,sta audiencia di"ina, a la que en todo instante sois in"itados ! admitidos, ! en la que /ios se ha comprometido a no negar nada de lo que le pid4is recta ! piadosamente, es sencillamente la oración. ?a oración personal e íntima ante todo. ;ezar es en primer lugar recogerse en la presencia del &e*or. :ara uscar a /ios, para encontrarle, asta que entr#is en "osotros mismos por la ma*ana, por la tarde o en cualquier momento del día. ,n lo íntimo de "uestra alma, si +elizmente os hall4is en estado de gracia, "er#is con los ojos de la +e a /ios, siempre presente como un :adre inmensamente ueno, pronto a acoger "uestras s3plicas ! a deciros tam i#n lo que de "osotros espera. &i en alguna ocasión ha #is desdichadamente perdido la gracia, entrad tam i#n lealmente en "osotros; allí encontrar#is a /ios presente como un juez, pero juez misericordioso ! pronto a perdonar; o, mejor toda"ía, como el padre del hijo pródigo, que os a rir4 los razos ! el corazón con tal que os arrodill#is arrepentidos con+esando9 C:adre he pecado contra el cielo ! contra 5iD @7u4ntas almas se han sal"ado de la o stinación en el pecado, del endurecimiento ! de la perdición eterna, con un re"e e=amen de conciencia cada nocheA @7u4ntos de en su sal"ación a la oración cotidianaA :ero no siempre gozar#is solos de este endito tiempo de recogimiento. 5ampoco a la audiencia del :apa, queridos esposos, ha #is querido "enir el uno sin la otra. -d tam i#n en +amilia, por decirlo así, a la audiencia del uen /ios. ;ecordad las pala ras del &al"ador en el ,"angelio9 C&i dos de "osotros os unís en la tierra .K! estos dos que de en unirse, no son acaso de modo especial el esposo ! la esposa, a quienes /ios mismo ha unidoJ0 para pedir alguna cosa, les ser4 concedida por mi :adre, que est4 en los 7ielos. :orque donde ha! dos o tres personas congregadas en mi nom re, allí esto! !o en medio de ellosD. K?o ha #is oído ienJ /el mismo modo que el Vicario de 7risto est4 en este momento en medio de "osotros, 7risto mismo, aunque in"isi le, est4 presente en medio de "osotros cuando or4is juntos. 5am i#n entonces los sentidos pueden "enir en a!uda de la +e, ! la realidad e=terior aumentar la piedad interior. >uturos padres ! madres9 mu! pronto, la "ista de "uestros peque*os 4ngeles terrestres, arrodillados junto a "osotros, con las manecitas juntas ! con los c4ndidos ojos +ijos en la imagen de 'aría, traer4 a "uestra memoria el recuerdo de los días de "uestra propia in+ancia, el puro gozo de su corazón inocente, su +acilidad para con"ersar con /ios. ,sposos cristianos9 al postraros ante la 'ajestad di"ina el uno junto a la otra, ! rodeados por "uestros hijos, "osotros pronunciar#is con ma!or con+ianza la s3plica implorante9 :adre nuestroM danos el pan cotidiano para toda esta +amilia que te presentamos, testimonio "i"iente de nuestra +idelidad a tus le!es. /ir#is tam i#n, aunque "uestra "oz hu iera de tener un ligero tem lor9 :adre, perdónanos nuestras o+ensas como nosotros nos perdonamos recíprocamente las o+ensas, los choques, los contrastes. % "osotros, en +in, ca ezas de +amilia, la "ista de "uestra esposa, que despu#s de un día de animoso tra ajo re3ne presurosamente a las queridas prendas de "uestro mutuo amor ! con+ía su sue*o a los guardianes celestes, os recordar4 que ha!, allí arri a, para todos los cristianos una madre in+initamente tierna, pronta a socorrer a sus hijos, especialmente en la tarde de esta r4pida jornada que es la "ida, ! entonces dir#is con un

sentido de dulce esperanza9 &anta 'aría, 'adre de /ios, ruega por nosotros pecadores, ahora ! en la hora de nuestra muerte. $ así, os dormir#is m4s tranquilos. <e aquí, amados hijos e hijas, alguno de los +rutos espirituales que puede traeros la +amiliar ! diaria audiencia de /ios. :ensando en las preocupaciones que, ante el mundo agitado de nuestros días, oprimen el corazón del :apa, dad a "uestra plegaria un acento "erdaderamente católico9 orad con la -glesia ! por la -glesia. Irad a +in de que todos los hom res escuchen con 4nimo dócil las llamadas angustiosas, las c4lidas e=hortaciones de nuestro amor paterno; que recuerden que son todos hijos de /ios, ! "uel"an a encontrar así el sentimiento de la +raternidad uni"ersal, +undamento necesario de la concordia de los pue los ! de la tan suspirada paz.

)L ARC<NG)L PROT)CTOR 7 de Ma%o de "#&1 ,n la serie de los &antos que la -glesia "enera, o+rece esta a los +ieles :atronos para los di"ersos estados ! las di"ersas edades de la "ida. $a lo sa #is, queridos reci#n casados; pero acaso os "er#is algo sorprendidos al sentirnos ho! in"ocar so re "osotros la protección del %rc4ngel &an 'iguel, cu!a aparición cele ra la -glesia en este día, ! hacia el cual, como primer impulso, no e=periment4is acaso sino una especie de re"erente temor. ?a iconogra+ía sagrada lo di uja con las líneas se"eras de un guerrero que aterra al demonio. /espu#s de las &agradas ,scrituras, que llaman a 'iguel uno de los primeros :ríncipes del 7ielo, ! el caudillo de las milicias ang#licas contra &atan4s, la liturgia le presenta en estas mismas actitudes9 cuando aja del cielo, el mar se al orota ! la tierra tiem la; cuando enar ola la 7ruz de la sal"ación, como una andera de "ictoria, +ulmina de la roca celeste a los espíritus re eldes. :ero m4s que cualquier otro, parece que de erían temer a este "engador de los derechos de /ios, el hom re ! la mujer que dejan a su padre ! a su madre para emprender juntos el misterioso "iaje de la "ida. :orque, como tal "engador, les recuerda casi instinti"amente al 6ueru ín que, armado de una espada llameante, arrojó del :araíso terrestre a la primera pareja humana. %hora ien, aunque tal temor no deje de tener una apariencia de razón, son m4s +uertes los moti"os de con+ianza ! de esperanza. :orque en la hora misma de aquella tragedia inicial de la humanidad, mientras nuestros primeros padres se aleja an en la hosca ! +ría nie la del anatema, una nu e ligera, semejante a la que un día de ía "er el pro+eta ,lías, aparecía !a en el horizonte, anunciando la rociada en#+ica de los grandes perdones9 'iguel, con la milicia de los Gngeles +ieles, entre"eía la mara"illa de la encarnación di"ina ! de la redención del g#nero humano. ?ejos de en"idiar a #ste, como el orgulloso ?uci+er, el honor de la unión hipost4tica, ! o edeciendo seg3n su nom re ! su di"isa9 C6uis ut /eusJD al &e*or que no tiene igual, adoró con todos los Gngeles uenos al Ver o ,ncarnado. %sí, no ha cesado de amar a los hom res, hacia los cuales e=perimenta una piedad casi +raternal, ! cuanto m4s se es+uerza &atan4s por hacerles caer en el in+ierno, tanto m4s tra aja el arc4ngel para conducirlos de nue"o al :araíso perdido. -ntroducir las almas ante /ios en la gloria eterna, es un papel que la liturgia ! la tradición atri u!en a &an 'iguel. C<e aquí dice el I+icio di"ino en la +iesta de ho! al %rc4ngel &an 'iguel, príncipe de la milicia ang#lica, cu!o culto es manantial de ene+icios para los pue los, ! cu!a oración conduce al reino de los cielosM ,l %rc4ngel &an 'iguel "iene con una multitud de Gngeles, a 2l le ha con+iado /ios las almas de los santos, a +in que las conduzca al gozo del :araíso. $ en el o+ertorio de la misa por los di+untos, la -glesia ruega así al &e*or9 C6ue estas almas no caigan en las tinie las, sino que el portaestandarte &an 'iguel las conduzca a la luz santaD. )o cre4is, sin em argo que este C:ropósito del :araísoD, que /ios ha constituido :ríncipe so re todas las almas que se han de sal"ar, Cconstitui te principem super omnes animas suscipiendasD, espera la hora del supremo pasaje para mani+estar a los hom res su ondad.

@7u4n caro, pues, queridos esposos, os de e ser su patrocinio para a!udaros a acoger en este mundo las almas a las que "osotros prepar4is, o edeciendo las le!es del 7reador, una morada corporalA %dem4s de que &an 'iguel os sostendr4 tam i#n en "uestra misión, cuidando de "osotros ! de "uestros hijos. :orque es una de"oción mu! antigua in"ocar al grande %rc4ngel como protector de la salud ! patrono de los en+ermos. 5odos "osotros, al "enir ac4, ha #is podido "er la mole %driana ! saludar en su cum re la estatua de ronce, de donde aquel c#le re mausoleo toma el nom re de castillo de &ant4ngelo. %quella imagen parece "elar desde arri a so re la "ida ! so re la salud de los romanos, ! recordarles cómo, hace ahora mil trescientos cincuenta a*os, es decir, en el QR0, mientras la peste desola a a la ciudad, el :apa &an 8regorio 'agno, !endo en procesión con el clero ! el pue lo para impetrar la cesación del azote, "io seg3n la tradición aparecer so re el monumento al %rc4ngel &an 'iguel en"ainando la espada en se*al del +in del castigo di"ino. Vosotros pues, queridos hijos e hijas, que entre"#is !a, junto con los goces, los de eres ! los cuidados de la +amilia, pedid a &an 'iguel que aleje de "uestro hogar la ansiedad que la salud precaria de los ni*os, o la amenaza de epidemias, o las crisis mismas del desarrollo, causan en el corazón de los padres. ?a som ra en#+ica del castillo de &ant4ngelo, se e=tiende por lo dem4s mucho m4s all4 de los con+ines de la Lr e, &an 'iguel, poderoso para socorrer al mundo entero, parece sin em argo otorgar una protección especial a los hijos de nuestra querida -talia, como recuerda precisamente la +esti"idad de ho!. ,n e+ecto, unos cien a*os antes de la peste de ;oma, una aparición milagrosa so re la cum re del monte 8argano, cu!a narración se inserta en el 1re"iario ;omano, hizo comprender cómo el arc4ngel &an 'iguel toma a aquel lugar ajo su particular tutela, ! con tal hecho quería al mismo tiempo mani+estar que se rindiese allí un culto a /ios en memoria de 2l ! de los Gngeles. :ero la -glesia in"oca al %rc4ngel so re todo como protector de la salud de las almas, mucho m4s preciosa que la del cuerpo, ! siempre amenazada por el contagio del mal. &in duda, la -glesia est4 segura de que las potencias in+ernales no pre"alecer4n contra ella; pero sa e tam i#n que, especialmente para la conser"ación de la "ida cristiana en cada persona ! en cada país, de e implorar el socorro di"ino, ! que /ios tiene por ministros su!os a los 4ngeles. :or eso todas las ma*anas, al +in de la &anta 'isa, el sacerdote ora en unión de los +ieles9 C&an 'iguel %rc4ngel, de+i#ndenos en el com ateM ; arroja al in+ierno a &atan4s ! a los dem4s espíritus malignos que andan errantes por el mundo para la perdición de las almasD. ;ara "ez ha parecido m4s urgente que ahora, esta in"ocación. ,l mundo, into=icado por la mentira ! la deslealtad, herido por los e=cesos de la "iolencia, ha perdido la salud moral ! la alegría, al perder la paz. &i la tierra, despu#s del pecado original, no pudo ser !a un paraíso, podría sin em argo ser ! de ería ha er sido un asilo de +raterna concordia entre los hom res ! entre los pue los. :ero el incendio de la guerra lo de"ora todo en unas naciones ! amenaza in"adir a otras. )uestro corazón se conmue"e especialmente por "osotros, queridos hijos e hijas, ! por tantos otros reci#n casados de todo país, que en esta tr4gica prima"era unen sus destinos. @7ómo "er sin un grito de horror per+ilarse, aunque sea de lejos so re estos hogares nue"os donde sonríe la esperanza, el espectro terri le de la guerra. @:ero si las +uerzas humanas no parecen actualmente e+icaces para el pronto resta lecimiento de una paz justa, leal ! duradera, es siempre posi le para los hom res solicitar la inter"ención de /ios. ,ntre los hom res ! /ios, el &e*or ha puesto como medianera a su dulcísima 'adre 'aría. /ígnese esta C'adre ama leD, esta CVirgen potenteD, este C%u=ilio de los cristianosD, que con ma!or +er"or ! ansiosamente in"ocan en el presente mes de ma!o N! m4s especialmente ho!, ajo el título de ;eina del &antísimo ;osario de :ompe!aN, unir de nue"o, ajo el manto de su ternura, en la paz de su sonrisa, a sus hijos tan cruelmente di"ididosA @/ígnese, como la -glesia canta precisamente ho! en la sagrada liturgia, Cel 4ngel de la paz, 'iguel, descender del cielo a nuestras moradas, ! como mensajero de paz relegar al in+ierno las guerras, causa de tantas l4grimasAD.

)L R)INADO D)L SAGRADO CORA26N 9 de Bunio de "#&1 K7ómo podríamos, queridos reci#n casados, dejar de ha laros del &agrado 7orazón de (es3s en este mes dedicado a 2l, durante la octa"a de su +iestaJ K7ómo podríamos no ha laros del &agrado 7orazón, manantial ine=tingui le de ternura humana ! di"ina, en un tiempo en que "uestro a+ecto reciente, tem loroso, !a de esperanza al despuntar los sue*os que iluminan "uestro por"enir, !a de temor en la e=plosión de las "iolencias que o scurecen la presente con"ulsa edad, se pregunta con angustia si e=iste toda"ía un rincón de la tierra donde dos corazones humanos puedan amarse en la tranquilidad ! en la pazJ ?a paz, por lo menos la del alma, compati le con las agitaciones del mundo e=terior, nos in"ita (esucristo a uscarla en la de"oción a su 7orazón. C%prended de mí Bdice 2lB, que so! manso ! humilde de corazón, ! encontrar#is reposo a "uestras almasD. &er de la escuela de (es3s, aprender de su 7orazón la dulzura ! la humildad, di"inos remedios para la "iolencia ! el orgullo de donde proceden todas las culpas ! todas las des"enturas de los hom res, es el camino de la paz para los indi"iduos ! para las naciones mismas. &er4 tam i#n para "osotros la +uente de la +elicidad que dese4is, ! que )os auguramos a "uestro hogar dom#stico. ,n las re"elaciones llenas de amor que han dado en los tiempos modernos tanto impulso a la gran de"oción hacia el &agrado 7orazón de (es3s, )uestro &e*or prometió entre otras cosas que Cdondequiera que la imagen de este 7orazón sea e=puesta para ser singularmente honrada, atraer4 toda suerte de endicionesD. 7on+iados en la pala ra di"ina, podr#is, pues, ! querr#is ciertamente aseguraros los ene+icios de tal promesa, conser"ando en "uestra casa la imagen del &agrado 7orazón con los honores que le son de idos. ,n las +amilias no les, se ha considerado siempre como una gloria, mostrar esculpidas en m4rmol, +undidas en ronce, pintadas so re lienzo, e+igies de los grandes antepasados, que sus descendientes contemplan ! admiran en los palacios, o en los castillos, con un sentido de legítimo orgullo. K:ero es acaso necesario ser no les o que un retrato de +amilia sea una o ra de arte, para que el corazón se conmue"a ante la imagen de un a uelo o de un padreJ &on innumera les las po res ha itaciones, donde en una tosca cornisa con piadoso cuidado una sencilla +otogra+ía, acaso de tinte amarillento, con los rasgos des"aídos por el tiempo, recuerdo sin em argo inestima lemente precioso de un ser querido, de quien en una tarde de luto se cerraron los p4rpados ! los la ios, se sepultaron los restos, se perdió la presencia sensi le; pero del que, a pesar de los a*os, se cree, mirando aquella p4lida e+igie, "er resplandecer toda"ía la dulce mirada, oír la "oz +amiliar, sentir la mano acariciadora. 6ueridos reci#n casados, hermanos de (es3s9 que la imagen de su 7orazón Cque tanto ha amado a los hom resD, sea e=puesta ! honrada en "uestra casa, como la del pariente m4s cercano ! m4s amado, ! que derrame los tesoros de sus endiciones so re "uestras personas, so re "uestros hijos, so re "uestras empresas. C,=puesta ! honradaD9 esto quiere decir que esta imagen no de e solamente "elar so re "uestro reposo en una ha itación pri"ada, sino ser lealmente e=puesta con honor9 so re la puerta de entrada o en el comedor, o en la sala de reci ir o en otro lugar de paso +recuente. :orque (es3s dice en el santo ,"angelio9 C% aquel que me con+esare p3 licamente delante de los hom res, tam i#n !o le con+esar# ante mi :adre que est4 en los cielosD. C<onradaD9 quiere decir que, ante la preciosa estatua o la modesta imagen del &agrado 7orazón, una mano delicada pondr4, por lo menos de cuando en cuando, algunas +lores, encender4 una "ela o mantendr4 tam i#n, como signo constante de +e ! de amor, la llama de una l4mpara, ! que en torno a ella se reunir4 cada noche la +amilia, para un acto colecti"o de homenaje, una humilde e=presión de arrepentimiento, una petición de nue"as endiciones. ,n una pala ra, el &agrado 7orazón es de idamente honrado en una casa, cuando allí es reconocido, por todos ! por cada uno, como ;e! de amor; lo que se e=presa diciendo que la +amilia le ha sido consagrada. :orque el don total de sí hecho a una 7ausa o a una persona &anta, se llama consagración.

%hora ien, el 7orazón de (es3s se ha comprometido a colmar de gracias especiales a aquellos que de ese modo se entreguen a 2l. C)uestro &e*or me ha prometido Bescri ía &anta 'argarita 'aría %lacoqueB que ninguno de cuantos se ha!an consagrado a este 7orazón di"ino, perecer4 jam4sD. :ero quien se consagra de e cumplir las o ligaciones que se deri"an de un acto semejante. 7uando el &agrado 7orazón reina "erdaderamente en una +amilia B! "erdaderamente tiene derecho a reinar siempreB una atmós+era de +e ! de piedad suele en"ol"er en aquella casa endita a personas ! a cosas. @?ejos, pues, de ella todo lo que entristecería al &agrado 7orazón9 placeres peligrosos, in+idelidades, intemperancias, li ros, re"istas, +iguras hostiles a la religión ! a sus ense*anzasA ?ejos, en las relaciones sociales, aquellas condescendencias ho! demasiado comunes, que querrían conciliar la "erdad con el error, la licencia con la moral, la injusticia egoísta ! a"ara con la o ligación de la caridad cristianaA @?ejos ciertas maneras de caminar por un camino medio entre la "irtud ! el "icio, entre el cielo ! el in+iernoA ,n la +amilia consagrada, padres e hijos se sienten ajo la mirada ! en la +amiliaridad de /ios mismo; son por lo tanto dóciles a sus mandamientos ! a los preceptos de su -glesia. %nte la imagen del ;e! celestial que ha "enido a ser su amigo terrestre ! su hu#sped perenne, ellos a+rontan sin temor, pero no sin m#rito, todas las +atigas que e=igen sus de eres cotidianos, todos los sacri+icios que imponen las di+icultades e=traordinarias, todas las prue as que aportan las disposiciones de la pro"idencia, todos los lutos ! todas las tristezas que no sólo la muerte, sino la "ida misma, siem ra ine"ita lemente como dolorosas espinas so re los senderos de aquí a ajo. 6ueridos hijos e hijas9 que pueda decirse esto tam i#n de "osotros. Vi"iendo !a en este mundo unidos a (es3s, reci i#ndolo incluso en la &agrada 7omunión, "enerando cada día su imagen, no dejar#is la tierra sino para ir a contemplar eternamente la re+ulgente ! eati+icante realidad de aquel 7orazón di"ino en el 7ielo. 7on tal augurio, ! como preludio ! prenda de las m4s a undantes gracias, os otorgarnos a "osotros ! a todas las perSsonas queridas, nuestra paternal endición apostólica.

ANSIAS Y )SP)RAN2AS "# de 5unio de "#&1 <ace cuarenta ! un a*os, en una hora di+ícil para la sociedad cristiana, pero menos angustiosa que la presente, nuestro glorioso predecesor ?eón F--- recorda a en su ,ncíclica %nnum sacrum cómo, cuando la -glesia se encontra a oprimida ajo el !ugo de los 7#sares, la 7ruz se apareció en lo alto a un jo"en emperador, como auspicio ! causa de la pró=ima "ictoria; ! a*adía9 <e aquí que ho! se o+rece a nuestra mirada otra di"ina se*al

llena de auspicios9 el &acratísimo 7orazón de (es3s, coronado por la cruz ! rillante de espl#ndido +ulgor entre las llamas. ,n 2l se de en colocar todas las esperanzas9 a 2l se de e pedir, ! de 2l se de e esperar la sal"ación de los hom res.
,n el actual mundo re"uelto ! en este mes dedicado al &agrado 7orazón, os repetimos estas pala ras a "osotros, queridos reci#n casados, que ten#is m4s necesidad que otros de mirar con con+ianza al por"enir. 7onsagraos a este 7orazón di"ino ! esperad de 2l "uestra sal"ación ! "uestra +elicidad. /ios, que ha creado al hom re para amarle ! para ser amado de #l, no ha hecho una llamada solamente a su inteligencia ! a su "oluntad; para tocar su corazón, ha tomado 2l mismo un corazón de carne, ! porque el signo m4s mani+iesto de amor entre dos corazones es el don total del uno al otro, (es3s se digna proponer al hom re este cam io de corazones9 2l ha dado el su!o en el cal"ario, lo da todos los días, millares de "eces, so re el altar ! en cam io pide el corazón del hom re9 :rE e, +ili mi, cor tuum mihiM @<ijo mío, dame tu corazónA ,ste llamamiento uni"ersal se dirige particularmente a la +amilia, porque son especiales los +a"ores que a #sta le otorga el 7orazón di"ino. ,l hom re, o ra maestra del 7reador, est4 hecho a imagen de /ios. %hora ien, en la +amilia esta imagen adquiere, por decirlo así, una peculiar semejanza con el di"ino modelo, porque como la esencial unidad de la naturaleza di"ina e=iste en tres personas distintas, consustanciales ! coeternas, así la unidad moral de la +amilia ! humana se act3a en la trinidad del padre, de la madre ! de su prole.

?a +idelidad con!ugal ! la indisolu ilidad del matrimonio, constitu!en un principio de unidad que puede parecer contrario a la parte in+erior del hom re, pero es con+orme a su naturaleza espiritual; por otro lado, el mandamiento dado a la primera pareja humana9 creced ! multiplicaos, haciendo de la +ecundidad una le!, asegura a la +amilia el don de perpetuarse a tra"#s de los siglos ! pone en ella como un re+lejo de eternidad. ?as grandes endiciones de la antigua ?e!, +ueron prometidas ! dadas a la +amilia. )o# no se sal"ó solo del dilu"io; entró en el %rca Ccon sus hijos, su mujer ! las mujeres de sus hijosD, para salir de aqu#lla incólume ! con ellos; despu#s de lo cual, /ios endijo a #l ! a su descendencia, a la que ordenó crecer ! multiplicarse hasta llenar la tierra. ?as promesas hechas solemnemente a % raham, se dirigían, como recorda a &an :a lo en su carta a los g4latas, no solamente a #l, sino a su progenie, que poseería la tierra prometida ! se multiplicaría hasta hacer del patriarca el padre de muchas gentes. 7uando &odoma +ue destruida a causa de su iniquidad, ! precisamente de sus delitos contra la +amilia, el +iel ?ot, ad"ertido por los Gngeles, +ue li rado con sus hijas ! con sus !ernos. <eredero de las promesas ! de las predilecciones del %ltísimo, el re! /a"id cantó la misericordia di"ina que se derrama a so re su estirpe de generación en generación, porque despu#s de ha erlo llamado cuando era un pastorzuelo ! anda a tras de su re a*o, ha erle dado un grande nom re ! ha erle li rado de todos sus enemigos, el &e*or le anunció que C+ormaría una casaD, es decir, una +amilia, ! que tomaría cuidado de ella paternalmente9 Ccuando se cumplan tus días, ! t3 duermas con tus padres, !o suscitar# despu#s de ti a tu posteridad. ,n la nue"a ?e! toda"ía se conceden a la +amilia nue"as gracias. ,l sacramento hace del matrimonio mismo un medio de mutua santi+icación para los cón!uges ! un manantial inagota le de a!uda so renatural; hace a su unión sím olo de la unión entre 7risto ! su -glesia; les con"ierte en cola oradores de la o ra creadora del :adre, de la o ra redentora del <ijo, de la o ra iluminadora ! educadora del ,spíritu &anto. K)o es acaso #sta una "erdadera predilección de /ios, un amor de su corazón, como canta a el salmista al "er los pensamientos del 7orazón di"ino a tra"#s de las generaciones humanas9 7ogitationes cordis eius in generationem et generationemJ :ero no es esto todo. ,ste 7orazón da ! promete a las +amilias cristianas toda"ía m4s. %nte todo, ha querido o+recerles un modelo, por decirlo así, m4s tangi le e imita le que la su lime e inaccesi le 5rinidad. (es3s, Cautor ! consumador de la +eD, que renunció a los goces humanos !, Cdejando la alegría sostu"o la cruz, sin hacer caso de la ignominiaD, gustó sin em argo la dulzura del hogar dom#stico en )azaret. )azaret es el ideal de la +amilia, porque en ella la autoridad serena ! sin asperezas se junta con una o ediencia sonriente ! sin indecisiones; porque la integridad se une allí a la +ecundidad, el tra ajo a la oración, el uen querer humano a la ene"olencia di"ina. ,ste es el ejemplo ! el 4nimo que (es3s os o+rece. :ero su 7orazón os reser"a a "osotros, ca ezas de +amilia de los siglos nue"os, endiciones toda"ía m4s e=plícitas. % las +amilias que se consagran a 2l, este 7orazón di"ino se ha comprometido a asistirlas ! protegerlas cuando se encuentren en cualquier necesidad. @%h, cu4ntas necesidades, a "eces ien duras, oprimen ho! a las +amilias, ! cu4ntas las amenazanA )inguna, acaso, puede decirse sin des"enturas en el presente ! sin preocupaciones en el por"enir, adem4s de que en la +amilia el peligro de cada uno es inquietud de todos, ! el peligro de todos aumenta la ansiedad de cada uno. %hora es por lo tanto m4s oportuno que nunca el momento de dirigiros al &agrado 7orazón ! de consagraros a 2l con todo lo que os es querido. 7on+iadle el nue"o hogar que ha #is +undado ! que no espera sino desen"ol"erse en la calma, aun en medio de las agitaciones del mundo e=terior. 7on+iadle la casa que tal "ez ha #is de ido a andonar, dejando a "uestros padres ancianos pri"ados en adelante de "uestro apo!o.

7on+iadle la patria cu!a tierra, +ecundada con el sudor ! acaso tam i#n con la sangre de "uestros a uelos, os pide que se4is generosos en ser"irla. 7on+iadle con )os la santa -glesia que tiene promesa de "ida eterna ! sa e que no sucum ir4 a los asaltos del in+ierno, pero que llora como ;aquel so re muchos de sus hijos que !a no e=isten, so re tantos de sus templos destruidos, de sus sacerdotes impedidos en el ejercicio de su ministerio, so re innumera les almas po res, o"ejas errantes entre las ruinas de su redil destruido o en el desierto del destierro, mientras las energías unidas del enga*o ! de la seducción se es+uerzan por apartarles del 3nico "erdadero pastor di"ino. 7on+iad, en +in, al &agrado 7orazón, la humanidad entera, esta humanidad di"idida, lacerada, ensangrentada. 'illares de hom res se han ol"idado de su autismo, acaso tam i#n de la le! esculpida por el 7reador en el +ondo de toda conciencia humana; que puedan "ol"er a encontrar su recuerdo con un sentimiento de con+usión dolorosa !, despu#s de sus pre"aricaciones, entrar de nue"o en su propio corazón9 C'ementote istud et con+undimini9 redite, prH"aricatores, ad corD. 6ue puedan, en este retorno a su pasado ! al de sus a uelos, acordarse de que no ha! sino un /ios ! que 2l es sin ri"al9 ;ecordamini prioris sHculi, quoniam ego sum /eusM nec est similis mei. :ero so re todo, que mirando con amor la imagen del &agrado 7orazón, se acuerden de que este /ios sin igual se hizo igual a los hom res, que tiene un corazón semejante al su!o ! herido de amor por ellos; que este 7orazón, "i"o en el ta ern4culo, est4 siempre pronto a acoger su arrepentimiento ! sus oraciones, siempre a ierto para derramar so re ellos, con la e+usión de su sangre, la a undancia de sus gracias, 3nicas capaces de curar todas las miserias, de enjugar todas las l4grimas ! de disipar todas las ruinas.

)L )4ANG)LIOC MANANTIAL D) LA PA2 DOM)STICA ./ de 5unio de "#&1 <o! podemos, queridos reci#n casados, proponer a "uestra contemplación el cuadro gracioso que la -glesia o+recía antea!er a la piedad de los +ieles9 un ni*o, (uan 1autista, +ruto milagroso de unas odas largo tiempo est#riles, ! cu!o nacimiento +ue acompa*ado de tales prodigios, que los amigos ! conocidos de la +amilia se pregunta an estupe+actos9 CKqu# ni*o ser4 #steJD. :odremos tam i#n, arrodill4ndonos con "osotros junto a la tum a de los príncipes de los %póstoles, cu!a +iesta cele rar4 solemnemente la -glesia de aquí a tres días, recordaros el eco de las sa ias ense*anzas que da an a los +ieles de su tiempo &an :edro en su primera carta, ! &an :a lo en la epístola a los e+esios. :ero en una #poca agitada, en que acaso est4is inquietos por el por"enir de "uestro hogar reci#n +undado, estimamos toda"ía m4s 3til una pala ra de aliento an4loga a la que !a en otras ocasiones, en este mismo mes de junio, hemos dirigido a los reci#n casados reunidos en torno a )os, para deciros9 C@6ueridos hijos e hijas, "ol"eos al &agrado 7orazón de (es3s, consagraos a 2l enteramente, ! "i"id en la serenidad ! en la con+ianzaAD. )o ha! duda de que, si se quiere salir de modo dura le de la crisis actual, ser4 preciso reedi+icar la sociedad so re ases menos +r4giles, es decir, m4s con+ormes a la moral de 7risto, +uente primera de toda "erdadera ci"ilización. )o es menos cierto que, si se quiere conseguir tal +in, har4 +alta comenzar por hacer de nue"o cristianas a las +amilias, muchas de las cuales han ol"idado la pr4ctica del ,"angelio, la caridad que requiere ! la paz que trae. ?a +amilia es el principio de la sociedad. 7omo el cuerpo humano se compone de c#lulas "i"ientes, que no est4n sólo !u=tapuestas la una junto a la otra, sino que constitu!en un todo org4nico con sus íntimas ! constantes relaciones, así tam i#n la sociedad est4 +ormada no por un conglomerado de indi"iduos, seres espor4dicos que aparecen un instante para des"anecerse en seguida, sino por una comunidad económica ! una solidaridad moral de las +amilias, que transmitiendo de generación en generación la preciosa herencia de un mismo ideal, de una misma ci"ilización, de una +e religiosa, aseguran la cohesión ! la continuidad de los "ínculos sociales. &an %gustín lo nota a hace quince siglos, cuando escri ía que la +amilia de e ser el elemento inicial ! como una c#lula .partícula0 de la ciudad. $ como toda parte est4 enderezada al +in ! a la integridad del todo, deducía de ahí

que la paz en el hogar dom#stico, entre quien manda ! quien o edece, a!uda a la concordia entre los ciudadanos. 1ien lo sa en los que, para e=pulsar a /ios de la sociedad ! lanzarla en el desorden, se es+uerzan por quitar a la +amilia el respeto ! hasta el recuerdo de las le!es di"inas, e=altando el di"orcio ! la unión li re, poniendo tra as al papel pro"idencial con+iado a los padres con respecto a sus hijos, in+undiendo en los esposos el temor de las +atigas materiales ! de las responsa ilidades morales que lle"a consigo el glorioso peso de una prole numerosa. 7ontra semejantes peligros deseamos pre"enirnos, recomend4ndoos que os consagr#is al 7orazón &antísimo de (es3s. ?o que ha +altado, lo que +alta al mundo para "i"ir +eliz en la paz, es el espíritu e"ang#lico de sacri+icio, ! este espíritu +alta porque, cuando la +e se de ilita, "iene a pre"alecer el egoísmo, que destru!e ! hace imposi le la +elicidad en com3n. /e la +e rotan el temor de /ios ! la piedad, que hacen a los hom res pací+icos; el amor al tra ajo que conduce al aumento de las mismas riquezas materiales; la equidad que ense*a ! asegura su recta distinción; la caridad que repara asiduamente las ine"ita les rechas a iertas en la justicia por las pasiones humanas. 5odas estas "irtudes suponen el espíritu de sacri+icio al que est4 o ligado el cre!ente9 Cel que quiera "enir en pos de mí, dice (es3s, reniegue de sí mismoD. :or el contrario, entre los hom res como entre los pue los, las am iciones de cada uno no podr4n nunca conciliarse con el ienestar de todos. K/e dónde "ienen, e=clama el %póstol &antiago, las guerras ! las ri*as entre "osotrosJ K)o "ienen acaso de "uestras concupiscencias que guerrean en "uestros miem rosJ :ara "ol"er a encontrar la paz, hace +alta, por lo tanto, que los hom res hagan lo que desde hace siglos les predican (esucristo ! su -glesia9 sacri+iquen sus propias aspiraciones ! sus propios deseos, en cuanto aparezcan incompati les con los derechos ajenos o con el inter#s colecti"o. % este +in les encamina por una "ía dulce ! segura la de"oción al &agrado 7orazón. :orque en primer lugar, la imagen del /i"ino 7orazón, rodeado de llamas, coronado de espinas, a ierto por la lanza, recuerda hasta qu# punto amó (es3s a los hom res ! se sacri+icó por ellos, es decir, seg3n sus propias pala ras9 Chasta agotarse ! consumirseD. %dem4s, el lamento del &al"ador por la in+idelidad ! las ingratitudes de los hom res imprime a esta de"oción un car4cter esencial de penitencia e=piadora. )uestro gran predecesor :ío F- la aclaró admira lemente en su encíclica C'iserentissimus ;edemptorD, ! en la oración lit3rgica de la +iesta del &agrado 7orazón, donde se dice que al de"oto o sequio de nuestra piedad .Cde"otum pietatis, nostrH o sequium0 de e a*adirse una digna satis+acción por nuestros pecados .Cdigna satis+actionis o++iciumC0. ,stos dos elementos hacen a la de"oción del &agrado 7orazón eminentemente apta para resta lecer el orden que rantado, ! con esto para preparar ! promo"er el retorno de la paz. ?a grande o ra de 7risto, o, para ha lar con &an :a lo, la o ra que /ios hizo en 2l, era reconciliar consigo al mundo .C/eus erat in 7hristo mundum reconcilians si iC0, ! la sangre, cu!as 3ltimas gotas rotaron del 7orazón de (es3s so re la cruz, es el sello de la nue"a %lianza que reanuda los "ínculos de amor entre /ios ! el hom re, rotos por el pecado original. <aced, pues, de este 7orazón el re! de "uestra casa, ! esta lecer#is en ella la paz. 5anto m4s cuanto que 2l mismo, reno"ando ! determinando las endiciones de su :adre celestial hacia las +amilias +ieles, prometió hacer reinar la paz en aqu#llas que le +ueran consagradas. @Ih, si todos los hom res escuchasen esta in"itación ! esta promesaA /os gloriosos predecesores nuestros, ?eón F--- ! :ío F-, como padres comunes de la cristiandad ! guías inspirados del g#nero humano so re este mundo, lo consagraron solemnemente, es "erdad, al 7orazón de (es3s. :ero @cu4ntas almas ignoran toda"ía, cu4ntas hasta desprecian el manantial de gracia que les ha sido a ierto ! les es tan +4cilmente accesi leA %h, no se4is "osotros de aquellos negligentes o necios, que dejan cerradas al ;e! de amor las puertas de su hogar, de su ciudad, de su nación, ! retrasan con eso mismo el día en que el mundo, paci+icado, "uel"a a encontrar la "erdadera +elicidad. K7erraríais acaso "uestra "entana, si "ierais "olar ante ella, como )o# ante el %rca, la paloma con el ramo de oli"oJ :ues lo que promete ! trae el &agrado 7orazón, es m4s que un sím olo, es

la realidad de la paz. (es3s os pide 3nicamente que le deis sinceramente "uestro corazón9 tal es la "erdadera consagración. 5ened la "alentía de hacerla, ! aprender#is por e=periencia que /ios no se deja nunca "encer en generosidad. &ean las que +ueren, ho! o ma*ana, las di+icultades de la "ida en torno a "osotros, no e=perimentar#is !a aquellos desalientos ! aquellas tristezas que conducen al a atimiento; porque desalentarse es +altar el corazón; pero "osotros tendr#is, en lugar de un d# il corazón humano, un corazón con+orme al de /ios mismo. ,ntonces "er#is realizarse en "uestra +amilia, en "uestra patria, en la cristiandad ! en la humanidad entera, la promesa del &e*or al pro+eta (eremías9 C$o les dar# un corazón para conocermeM ! ellos ser4n mi pue lo ! !o ser# su /ios, por que "ol"er4n a mí con todo su corazónD.

AG,A D) 4IDA $ de Bulio de "#&1 ?a piedad de los +ieles dedica el mes de julio a la :reciosísima &angre de )uestro &e*or (esucristo, en honor de la cual la -glesia cele ra el primer día de este mes una solemne +iesta lit3rgica; en torno a este tema, grato a todas las almas cristianas, deseamos, pues, ha laros ho! re"emente. ,n una hora de luchas gigantescas, en que la sangre humana corre a or otones en el mundo, ojal4 pueda la contemplación de las mara"illas de la &angre di"ina, derramada por puro amor ! manantial inagota le de reconciliación ! de paz, ser aliento para "uestros corazones ! esperanza para "uestras almas. 7iertamente, no ignor4is el precio in+inito de la &angre del ;edentor; sa #is tam i#n que algunas iglesias o capillas se glorían de conser"ar algunos restos o huellas de ,lla, como las que se "eneran en la ,scala &anta; conoc#is so re todo que en el 5a ern4culo, ajo las apariencias de la hostia, est4 la realidad misma de esta &angre, presente allí con el 7uerpo, el %lma ! la /i"inidad del &al"ador. %dorando este %ugusto &acramento, ha #is repetido muchas "eces con la &agrada liturgia9 C:ange, lingua, gloriosi 7orporis m!sterium &anguinisque pretiosiC9 canta, oh lengua, el misterio del 7uerpo glorioso ! de la preciosa &angre; ! no pocos de "osotros, como esperamos, ha r4n cele rado antea!er con una piadosa comunión la +iesta de la :reciosísima &angre. ,sta e=presión, usada por &an :edro cuando escri ía a los cristianos de su tiempo9 C&a ed que ha #is sido rescatados no a precio de cosas corrupti les de oro o de plataM, sino con la sangre preciosa de 7risto, como de cordero inmaculado e incontaminadoD, no ha cesado de usarse en las oraciones de"otas, como por ejemplo en el "ersículo del 5e /eum que se recita de rodillas9 C5e ergo quHsumus, tuis +amulis su "eni, quos pretioso sanguine redemistiC9 "en pues, oh &e*or, en a!uda de tus sier"os, que has redimido con tu :reciosa &angre. ,s mu! natural que todo hom re estime su sangre como un ien de gran "alor, porque #sta tiene la +unción de transportar a los "arios tejidos el material nutriti"o ! el o=ígeno, mientras sus gló ulos lancos de+ienden el organismo contra las in"asiones de acterias. Lno de los primeros cuidados de los padres es, por eso, transmitir a sus hijos una sangre no alterada ni empo recida por en+ermedades internas, por contaminaciones e=ternas o por degeneración progresi"a. ;ecordad, sin em argo, que cuando "osotros llam4is a los hijos herederos de "uestra sangre, de #is re+eriros a algo m4s alto que la sola generación corporal. Vosotros sois, ! "uestros hijos de en ser, rotes de una estirpe de santos, seg3n la +rase de 5o ías a su jo"en esposa9 C>ilii &anctorum sumusD, es decir, de hom res santi+icados ! participantes de la naturaleza di"ina por medio de la gracia so renatural. ,l cristiano, en "irtud del 1autismo, que le ha aplicado los m#ritos de la &angre di"ina, es hijo de /ios, uno de aquellos, seg3n el ,"angelista &an (uan, Cque creen en su nom re; los cuales no por la sangre, ni por "oluntad de la carne, ni por "oluntad de hom re, sino de /ios, han nacidoD. :or consiguiente, en un pue lo de autizados, cuando se ha la de transmitir la sangre a los descendientes, que de er4n "i"ir ! morir, no como animales sin razón, sino como hom res cristianos, es preciso no restringir el sentido de aquellas pala ras a un elemento puramente iológico ! material, sino, e=tenderlo a lo que es como el

liquido nutriti"o de la "ida intelectual ! espiritual9 el patrimonio de +e, de "irtud, de honor, transmitido por los padres a su prole, ! mil "eces m4s precioso que la sangre, por mu! rica que #sta sea, in+undida en sus "enas. ?os miem ros de una +amilia no le se glorían de ser de sangre ilustre; ! este rillo, +undado so re los m#ritos de los antepasados, implica en sus herederos mu! otra cosa que sólo "entajas +ísicas. :ero todos los que han reci ido la gracia del 1autismo pueden decirse Cpríncipes de la sangreD, de una &angre no solamente real, sino di"ina. -nspirad pues, queridos reci#n casados, en los hijos que /ios os conceda, una tal estima de esta no leza so renatural, que est#n prontos a su+rirlo todo, antes que perder un tesoro tan precioso. :ara apreciarlo toda"ía mejor, pensad en el ene+icio que os aporta. 7onoc#is la historia de la primera :ascua en el %ntiguo 5estamento, ! sa #is que cuando el &e*or en"ió a su Gngel para matar a los primog#nitos de los egipcios, ordenó a los hijos de -srael que inmolasen un cordero sin mancha ! se*alaran con su sangre las puertas de sus casas; el 4ngel, "iendo este signo, pasaría adelante ! respetaría a los hijos del pue lo elegido. 5oda la tradición, comenzando por los %póstoles ! los :adres, "e en este cordero la +igura de 7risto inmolado so re la 7ruz para que los hom res se*alados con su &angre redentora se sal"aran de la muerte eterna. &in em argo, por mu! puro que +uese el cordero pascual, /ios no quería aceptar en la %ntigua ?e! la e+usión de su sangre como homenaje, sino como rito pro"isional. 'u! di"ersa es la sangre humana, por el "alor de su +unción ! por su dignidad sim ólica. /erramada criminalmente, grita "enganza a /ios, como la de % el. /erramada, en cam io, por caridad hacia el prójimo, constitu!e el ma!or acto posi le de amor, el que 7risto ha hecho por nosotros. :recisamente porque la sangre de las "íctimas animales era incapaz para quitar los pecados del mundo, el Ver o se encarnó para o+recerse a sí mismo al :adre en sacri+icio de adoración ! de e=piación; en la plenitud de su li ertad, ha dado su "ida, ha derramado su &angre, para el rescate de la humanidad pecadora. ,sta e+usión redentora comenzó ocho días despu#s de su nacimiento, en el rito sagrado de la 7ircuncisión del &e*or; continuó m4s tarde durante las horas dolorosas de su :asión9 en la angustia de la agonía del 8etsemaní, ajo los golpes de la +lagelación ! la corona de espinas en el pretorio; se consumó, en +in, so re el 7al"ario, donde su 7orazón +ue atra"esado para que quedase siempre a ierto a nosotros. ?a &angre que (es3s derrama a así como sacri+icio, ! que hacía de 2l el 'ediador de la nue"a %lianza, como dice &an :a lo, Cha la mejor que % elD; aquí la "oz del perdón cu re la del delito, porque el grito de misericordia ! de perdón es de un /iosO <om re. ;eno"ad, por lo tanto, en "uestros corazones, queridos hijos e hijas, la saluda le de"oción a la :reciosísima &angre; la se*al que #sta ha impreso en "osotros con el 1autismo, es, como ien sa #is, indele le. ,n la misma naturaleza, la sangre derramada parece adherirse a las manos del delincuente, como el delito ! el remordimiento se agarran a su conciencia9 la poesía ! el arte dram4tico han o tenido de esta tenaz persistencia, e+ectos impresionantes; ! en "ano :ilato se la"ó ante el pue lo las manos que ha ían suscrito la sentencia de muerte del (usto; hasta el +in de los siglos la mancha de la &angre di"ina quedar4 im orra le so re su memoria9 Cpassus su :ontio :ilatoC. ,sposos cristianos, depende de "osotros dar a la &angre de 7risto en "uestras almas ! en las de "uestros hijos, una "oz de perdón o una "oz de "enganza. &u impronta, si la guard4is siempre "i"a ! +3lgida en su +rescura primiti"a, no ha la sino de rescate ! de misericordias; pero si se o scurece ! mancha con el +ango del pecado, se cam ia en estigma de condenación. <asta en aquel momento, os queda sin em argo un re+ugio9 despu#s de "uestras culpas, aunque +uesen innumera les, podr#is siempre, por un arrepentimiento sincero, la"ar de nue"o "uestra "estidura autismal en la &angre del 7ordero, que no cesa de correr por "osotros en los &acramentos de la :enitencia ! de la ,ucaristía. %sí, esta se*al, piadosamente preser"ada o humilde ! animosamente reconquistada, ser4 "uestra protección cuando pase so re "osotros ! so re "uestra posteridad el Gngel ejecutor de las justicias di"inas. 5am i#n "osotros pod#is, desde ahora ! durante todo el tiempo de "uestra "ida, hacer "uestro, como un grito de amor, el que +ue grito de odio de los judíos9 C&anguis eius super nos et super +ilios nostrosC; Csu sangre so re nosotros ! so re nuestros hijosD.

@&e*or )uestro (es3s, dir#is "osotros, que has derramado tu &angre preciosa por todos los pecadores9 haz que se derrame en gracias de redención so re nosotros, so re nuestros seres queridos, ! especialmente so re los que ser4n, si así te place, los herederos de nuestra propia sangreA

)L OL4IDO D) LAS OF)NSAS "1 de 5ulio de "#&1 ,n el mes de julio, la -glesia honra particularmente, como sa #is mu! ien, queridos hijos e hijas, la :reciosísima &angre de )uestro &e*or (esucristo, ! en su oración lit3rgica suplica al :adre celestial, Cque ha constituido a su <ijo unig#nito, ;edentor del mundo, ! ha querido ser aplacado por su &angreD, que nos haga sentir los en#+icos e+ectos de ella. 5al +ue el tema de nuestras re"es pala ras en la audiencia del pasado mi#rcoles; tal ser4, aunque ajo un aspecto di"erso, tam i#n el de ho!; porque el misterio de esta &angre di"ina, generosamente derramada, es inagota le como su mismo manantial, ! la meditación de la o ra redentora, es decir, del m4s magn4nimo de los perdones, es en la hora presente m4s saluda le ! oportuna que nunca. &o re el mundo "isi le aparecen a la mirada aterrada, a tra"#s de los siglos, no sólo manchas, sino torrentes de sangre que cu ren ciudades destruidas ! campi*as de"astadas. :ero la sangre derramada por la +uerza, hace con demasiada +recuencia que germine el rencor, ! el rencor del corazón es pro+undo como un a ismo, que llama a otro a ismo, del mismo modo que una ola sigue a otra ola, ! una calamidad atrae a otra calamidad. 'irad, en cam io, el mundo de las almas. 5am i#n aquí corren ríos de sangre; pero esta sangre derramada por amor no lle"a consigo sino el perdón de las injurias. ,l 7orazón del /iosO<om re, del que emana, es tam i#n un a ismo9 C7or -esu, "irtutum omnium a !ssusD pero un a ismo de "irtud que no llama en el +ondo de los corazones sino a otro a ismo de dulzura ! misericordia. /esde que 7risto o+reció su &angre por ella, la humanidad que cree en 2l est4 sumergida en un oc#ano de ondad ! respira una atmós+era de perdón. K<a #is "isto acaso, hacia la tarde de un pesado día de "erano, la tierra re+rescada por la llu"ia de una tormentaJ 5rom as de agua han re+rescado en pocos instantes el terreno en montes ! "alles; cuando el cielo comienza a calmarse, ! mientras el arco iris e=tiende so re el +irmamento toda"ía gris su +ranja de siete colores, sale del suelo h3medo un "apor cargado de aromas "egetales; se diría el aliento ti io de un gran organismo "i"iente, 4"ido de e=pansión. 7on este per+ume del agua, el 4r ol podado, como decía (o , que parecía muerto, reco ra las esperanzas ! pronto "uel"e a cu rirse con la ca ellera de su +ollaje. ,s una d# il imagen de los ene+icios con los que la tierra ha sido +ecundada ajo los torrentes de la &angre redentora. &i las cataratas del 7ielo, a iertas durante cuarenta días, astaron para sumergirla, Kcómo no inundar4 ! cómo no impregnar4 el mundo de las almas aquella &angre di"ina que desde hace diez ! nue"e siglos rota del 7orazón de (es3s, so re miles de altaresJ %caso /a"id tenía a la "ista esta e+usión en#+ica, cuando ha la a de una llu"ia a undante reser"ada por /ios a su heredad9 C:lu"iam "oluntariam segrega is, /eus, hereditati tuHC. ?a llu"ia, condición esencial de +ertilidad para la :alestina ! grande recompensa de /ios por la o ediencia a sus mandatos, sim oliza a tam i#n, aunque imper+ectamente, la regeneración del g#nero humano mediante la &angre de 7risto. :or lo dem4s, no sería con+orme a la "erdad creer que el %ntiguo 5estamento no ha!a ense*ado !a el perdón de las o+ensas. &o re este tema se encuentran allí preciosas ! sa ias ad"ertencias, especialmente para "osotros, queridos reci#n casados. C)o te acuerdes de ninguna de las injurias reci idas del prójimoD, dice el ,clesi4stico; ahora ien, el ol"idarlas es a "eces mucho m4s duro toda"ía que perdonarlas. :erdonad, pues, ante todo, ! /ios os har4 la gracia de ol"idar. :ero con m4s empe*o que cualquier otra cosa, desechad el deseo de "enganza que !a en la antigua le! condena a así el &e*or9 C)o uscar la "enganza, ! no conser"ar memoria de las injurias de sus conciudadanosD. ,n otras pala ras se podría decir ho!9 8uardaos del resentimiento contra "uestros "ecinos9 aquella +amilia que ha ita so re, o ajo, o junto a "osotros; aquel propietario con quien ten#is comunes las paredes; aquel negociante cu!o comercio os hace la competencia; aquel pariente cu!a conducta os humilla.

?a ,scritura ad"ierte toda"ía9 C)o dig4is9 le har# lo que #l me ha hecho a mí; pagar# a cada uno seg3n sus accionesD. :orque Cel que quiere "engarse, pro ar4 la "enganza del &e*or, que lle"ar4 cuenta e=acta de sus pecadosD. @6u# locura es, en realidad, el rencor en un alma pecadora que tiene tanta necesidad de indulgenciaA ,l escritor sagrado su ra!a este estridente contraste9 CLn hom re guarda rencor contra otro hom re, ! pide perdón a /ios. K)o tiene #l misericordia hacia un hom re semejante a sí, ! reclama el perdón de sus pecadosJD. :ero so re todo desde que la nue"a %lianza entre /ios ! los hom res +ue sellada con la sangre de (esucristo, +ue general la le! del perdón sin límites ! del rencor cam iado en amor9 CIh :edro, respondió (es3s al %póstol que le interroga a, no de er4s perdonar a tu hermano hasta siete "eces, sino hasta setenta "eces sieteD, es decir, que el cristiano de e estar pronto a perdonar las o+ensas reci idas del prójimo, sin limitación ni +in. $ el /i"ino 'aestro ense*a a toda"ía m4s9 C7uando or#is, si ten#is alguna cosa contra alguien, perdonadle para que "uestro :adre, que est4 en los cielos, perdone tam i#n a "osotros "uestros pecadosD. $ no asta ni siquiera no de"ol"er mal por mal. C&a #is, a*adía (es3s, que +ue dicho9 amar4s a tu prójimo ! odiar4s a tu enemigo. :ero !o os digo9 amad a "uestros enemigos, haced el ien a los que os odianD. ,sta es la doctrina cristiana del amor ! del perdón, doctrina que e=ige a "eces grandes sacri+icios. ,n la hora actual, por ejemplo, e=iste el peligro de que el no le ! legítimo sentimiento del amor patrio degenere en el 4nimo de no pocos en pasión "engati"a, en orgullo insacia le en los unos, en rencor incura le en los otros. Ln cristiano, que de+iende +iel ! animosamente a su patria, de e, sin em argo, a stenerse de odiar a aquellos a quienes tiene o ligación de com atir. &e "e en los campos de atalla cómo las personas adscritas al ser"icio de am ulancia, los en+ermeros ! las en+ermeras, se prodigan generosamente en el cuidado de los en+ermos ! de los heridos, sin distinción de nacionalidad. K:ero hace +alta precisamente que los hom res lleguen al orde de la muerte para reconocerse hermanosJ ,sta caridad admira le, pero acaso tardía, no asta; es necesario que, con la meditación ! la pr4ctica del ,"angelio, la multitud de los cristianos adquiera al +in la conciencia de los "ínculos +raternos que la unen en una redención com3n por los m#ritos de la &angre de (esucristo, ! que en esta misma &angre, que ha "enido a ser su e ida, las almas encuentren la +uerza a "eces heroica del mutuo perdón .que no e=clu!e el resta lecimiento de la justicia o del derecho lesionado0; sin lo cual, no ser4 jam4s posi le una "erdadera ! duradera concordia. :ero queremos "ol"er con el pensamiento a "osotros, queridos reci#n casados. ,n el camino que ha #is emprendido, Kno tendr#is que practicar quiz4s un día el ol"ido de las o+ensas, en un grado que algunos estiman superior a las +uerzas humanasJ ,l caso, aunque +elizmente es raro entre esposos "erdaderamente cristianos, no es imposi le, porque el demonio ! el mundo asedian el corazón cu!os impulsos son prontos, ! tra ajan contra la carne, que es d# il. :ero sin llegar a estos e=tremos, en la "ida misma de cada día, @cu4ntas ocasiones de peque*os contrastes, cu4ntos ligeros en+ados que pueden crear entre los cón!uges, si no se les pone remedio a tiempo, un estado de latente ! dolorosa a"ersiónA /espu#s, entre los padres ! los hijos9 si la autoridad de e hacerse "aler, mantener sus derechos al respeto, sostenerlos con ad"ertencias, con reprensiones, cuando sea preciso con castigos, @qu# deplora le sería, por parte de un padre o de una madre, hasta la m4s mínima apariencia de resentimiento o de "enganza personalA ,sta asta muchas "eces para dar un golpe +atal o destruir en el corazón de los ni*os la con+ianza ! el a+ecto +ilial. ,n el calendario eclesi4stico ocurre pasado ma*ana, doce de julio, la +iesta en un grande santo italiano, (uan 8ual erto, nacido en >lorencia, de no le +amilia, hacia el +in del siglo d#cimo, cu!a historia muestra hasta qu# punto puede llegar el perdón de las o+ensas, ! cómo lo recompensa /ios. 7a allero jo"en, armado totalmente ! escoltado de soldados, camina a #l en los alrededores de la ciudad por un estrecho sendero, cuando se encontró de impro"iso ante el asesino de un pró=imo ! amado pariente su!o. %qu#l, solo ! sin armas, "i#ndose perdido, cae de rodillas ! e=tiende los razos en +orma de cruz, esperando la muerte. :ero (uan, por respeto a aquel signo sagrado, le hizo gracia de la "ida, lo le"antó ! lo dejó partir li remente. /espu#s, prosiguiendo el camino, entró en la -glesia de &an 'iniato a orar, ! "io entonces la imagen del cruci+ijo inclinar la ca eza hacia #l con un gesto de in+inita ternura. 7onmo"ido pro+undamente, resol"ió no com atir m4s sino por /ios; con sus propias manos se cortó su hermosa ca ellera ! tomó el h4 ito mon4stico9 su "ictoria so re sí mismo, +ue el preludio de una larga "ida de santidad.

6ueridos hijos e hijas9 "osotros no tendr#is que practicar, pro a lemente, un heroísmo tan e=traordinario, ni reci ir#is pro a lemente un +a"or tan prodigioso. :ero sí de er#is estar todos los días prontos a perdonar las o+ensas reci idas en la "ida +amiliar o social; del mismo modo que todos los días repetir#is del rodillas ante la imagen del cruci+ijo9 C:adre nuestroMperdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudoresD. $ si no "eis entonces sensi lemente que 7risto inclina hacia "osotros, con una sonrisa, su +rente coronada de espinas, sa r#is sin em argo, ! creer#is con +e +irme ! con+ianza a soluta, que de aquella +rente di"ina, de las manos ! de los pies del &al"ador (esucristo, so re todo de su 7orazón siempre a ierto, la &angre redentora derramar4 tanto m4s largamente su perdón so re "uestra alma, cuanto m4s generosamente ha!4is "osotros mismos perdonado.

+-RO)S IN4ICTOS D) LA CARIDAD CRISTIANA "3 de 5ulio de "#&1 ,n algunos países se acostum ra a cele rar anualmente una C&emana de la ondadD, o Cde la 7aridadD. &i tal costum re hu iera de e=tenderse a toda la gran +amilia cristiana, una de las +echas m4s apropiadas para ella sería acaso esta mitad de julio, porque los &antos cu!as +iestas, seg3n el calendario de la -glesia uni"ersal, ocurren en los tres días que siguen inmediatamente al de ho!, son mara"illas de ondad. &e llaman 7amilo de ?elis, Vicente de :a3l ! (erónimo ,miliano. 5odos ! cada uno practicaron de manera admira le la ?e! de oro de la caridad; pero el rillo de este oro tiene en cada uno de ellos un re+lejo especial. 7amilo se consagró so re todo a los en+ermos, a los incura les, a los mori undos. Vicente, el gran organizador de la 1ene+icencia, se dedicó a los misera les, a los a andonados de toda suerte, ! +undó "arias asociaciones caritati"as de hom res ! mujeres, entre las cuales conoc#is todos a las <ijas de la 7aridad, las de alas lancas como la inocencia, amplias como el amor, palpitantes como el celo. (erónimo se apiadó especialmente de los desgraciados hijos del pue lo, de los hu#r+anos pri"ados de ternura, a andonados por las calles, despro"istos de todo. 5odos ! cada uno su+rieron con los que su+rían !, ol"idados de los propios dolores, participaron en los padecimientos de los dem4s para aligerarles su peso. :ara limitar ho! nuestras pala ras, necesariamente re"es, al primero de los tres &antos que hemos nom rado, os e=hortamos, queridos hijos e hijas, a seguir su luminoso ejemplo, cuidando de los en+ermos ! de los d# iles en torno a "osotros o en "uestra casa. ?a pala ra en+ermo Ndel latín CinO+irmusD, no +irme, no esta leN indica un ser sin +uerza, sin +irmeza. %hora ien, en toda +amilia ha!, generalmente, so re todo dos categorías de seres d# iles, ! que por eso tienen ma!or necesidad de cuidados ! de a+ecto9 los ni*os ! los "iejos. ,l instinto da ternura hacia sus crías a los mismos animales irracionales. K7ómo podría, por lo tanto, ser necesario inculc4rosla a "osotros, reci#n casados ! +uturos, padres cristianosJ &in em argo, puede ocurrir que un e=ceso de rigor, una +alta de comprensión, le"ante como una arrera entre el corazón de los hijos ! el de los padres. &an :a lo decía9 C'e hice d# il con los d# ilesM; me hice todo a todos, para sal"arlos a todosD. ,s una gran cualidad la de sa er hacerse peque*o con los peque*os, ni*o con los ni*os, sin comprometer con eso la autoridad paterna o materna. %dem4s, con"endr4 siempre, en el seno de la +amilia, asegurar a los ancianos aquel respeto, aquella tranquilidad, queremos decir aquellas delicadas consideraciones de que tienen necesidad. @?os "iejosA &e es a "eces, acaso inconscientemente, terco con sus peque*as e=igencias, con sus inocentes manías, arrugas que el tiempo ha ca"ado en sus almas, como las que surcan su rostro; pero que de erían hacerlos m4s "enera les a los ojos de los dem4s.

&e inclina uno +4cilmente a reprocharles por lo que !a no hacen, en lugar de recordarles, como merecen, lo que han hecho. &e sonríe tal "ez por la p#rdida de su memoria, ! no siempre se reconoce la sa iduría de sus juicios. ,n sus ojos o+uscados por las l4grimas se usca en "ano la llama del entusiasmo, pero no se sa e "er la luz de la resignación, en la que se enciende !a el deseo de los esplendores eternos. >elizmente, estos ancianos, cu!o paso "acilante se tam alea en las escaleras o cu!a lanca ca eza, tem lorosa, se mue"e lentamente en un 4ngulo de la estancia, son con mucha +recuencia el a uelo o la a uela, o el padre ! la madre, a quienes todo lo de #is. <acia ellos, sea cual +uere "uestra edad, os o liga, como ien sa #is, el precepto del dec4logo9 C<onra a tu padre ! a tu madreD. Vosotros no ser#is, pues, del n3mero de aquellos hijos ingratos que a andonan a sus padres ancianos, ! que luego, a su "ez, se encuentran con +recuencia a andonados cuando la edad les hace necesitar la a!uda de los dem4s. &in em argo, cuando se ha la de compasión hacia los en+ermos, se piensa ordinariamente en personas de toda edad, a+ligidas por un mal +ísico, pasajero o crónico. %l socorro de semejantes su+rimientos, os anima, so re, todo, el ejemplo de &an 7amilo. ?a llama de su celo se e=tendió de los hospitales hasta +uera de ellos; sin esperar a que los en+ermos "inieran a #l, #l mismo i a a curarlos ! con+ortarlos a domicilio. :orque en aquel tiempo, como siempre, ha ía en muchas casas, dolientes9 ciegos, estropeados, paralíticos ! en+ermos9 +e ricitantes, tu erculosos, cancerosos. K)o los ha! tam i#n ho!J 6ueridos reci#n casados9 si /ios preser"a a "uestra +amilia de las dolencias Ncomo de corazón os auguramosN, recordad entonces con ma!or razón las miserias de los dem4s ! dedicaos, cuanto os sea posi le ! os lo permitan "uestros de eres, a las o ras de asistencia ! de ien. ,n el jardín de la humanidad, desde que !a no es el paraíso terrestre, ha madurado ! madurar4 siempre uno de los +rutos amargos del pecado original9 el dolor. -nstinti"amente, el hom re lo a orrece ! lo esqui"a; querría, hasta perder su recuerdo ! su "ista. :ero desde que en la ,ncarnación 7risto se CaniquilóD, tomando +orma de sier"o; desde que le plugo Celegir las cosas d# iles del mundo para con+undir a las +uertesD; desde que C(es3s, dejado de gozo, sostu"o la cruz, sin hacer caso de la ignominiaD; desde que re"eló a los hom res el sentido del dolor ! el íntimo gozo del don de sí mismo a los que su+ren, el corazón humano ha descu ierto en sí insospechados a ismos de ternura ! de piedad. ,s "erdad que la +uerza sigue siendo la dominadora indiscutida de la naturaleza irracional ! de las almas paganas de ho!, semejantes a las que en su tiempo llama a el %póstol &an :a lo Csine a++ectioneC, sin corazón, ! Csine misericordiaC, sin piedad hacia los po res ! los d# iles. :ero para los "erdaderos cristianos, la de ilidad ha "enido a ser un título al respeto, ! la en+ermedad un título al amor. :orque la caridad, al contrario del inter#s ! del egoísmo, no se usca a sí misma, sino que se da; cuanto m4s d# il, misera le, necesitado ! deseoso de reci ir es un ser, tanto m4s aparece a su enigna mirada como un o jeto de predilección. ,n el siglo FV-, en que "i"ió &an 7amilo, la organización de la ene+icencia cristiana no ha ía alcanzado toda"ía el desarrollo que ho! podemos admirar. /urante su ju"entud disipada, 7amilo +ue acogido en el <ospital de &antiago en ;oma, para ser curado !, a +in de garantizarse el derecho a una larga estancia en aquel caritati"o hospital, uscó ser empleado como sir"iente; pero la pasión del juego le hizo tan ol"idadizo de sus de eres, que terminó por ser despedido, porque, como narran sus iógra+os, Cdespu#s de prue as ! m4s prue as, se ha ía tocado con la mano que era incorregi le ! completamente inepto para el o+icio de en+ermeroD. :ues, precisamente,,9, #ste era el hom re de quien la gracia di"ina haría luego el +undador ! el modelo de los Cministros de los en+ermosD es decir, de una nue"a orden religiosa que tendría como misión especial curar a los en+ermos, socorrer a los contagiosos, asistir material ! espiritualmente a los mori undos, no por un mezquino salario, sino por amor de 7risto, que su+re en los en+ermos, ! con la 3nica esperanza de la recompensa eterna. Lna molesta llaga, aparecida hacia la edad de diecisiete a*os so re su to illo derecho, ! que, trans+ormada luego lentamente en una pro+unda 3lcera purulenta e incura le, se e=tendió a toda la pierna, no le impidió dedicarse durante cuarenta a*os al ali"io de todos los dolores; "iajar por sus +undaciones o correr en a!uda de nue"as calamidades de una a otra ciudad; caminar a tra"#s de las calles de ;oma o por las casas pri"adas, mientras con un astón en la mano salta a las escaleras m4s empinadas, sin pensar en otra cosa que en la caridad. ,sta llaga tan dolorosa, la llama a #l la primera misericordia de /ios9 la primera, porque de ían so rea*adírsele otras penosísimas en+ermedades, que #l reci ió igualmente como testimonios de la ondad di"ina.

,s una idea especí+icamente cristiana, "er en el dolor un signo del amor de /ios ! un manantial de gracias. :ara a!udar a sus discípulos a comprenderlo, (esucristo no sólo les impuso el precepto de la caridad como su mandamiento esencial; ni se contentó con proponer por modelo al uen samaritano, que interrumpe su "iaje para socorrer a un hom re desconocido que !acía medio muerto en el camino. 2l conoció ! e=perimentó en su misma carne santísima toda la gama de los dolores humanos. %sí quiso como identi+icarse con todos los miem ros su+rientes de la humanidad. &us discípulos le "er4n a 2l mismo, a su rostro di"ino, a sus llagas adora les, a tra"#s de toda carne humana empalidecida por la +ie re, corroída por la lepra, consumida por el c4ncer; ! si esta carne sanguinolenta o +#tida repugna a la naturaleza, ellos depositar4n encima sus la ios largo tiempo en un eso misericordioso de amor, como hizo &an 7amilo, como hizo &anta -sa el, como hicieron &an >rancisco (a"ier ! tantos otros santos. :orque ellos sa ían que, en el 3ltimo día, el &e*or le dir49 C2l en+ermo, el d# il que "osotros "isitasteis ! socorristeis, era !oD. C-n+irmus eram, et "isitastis meC. 6ue pod4is tam i#n "osotros, queridos hijos e hijas, con las limosnas, con la oración ! con los sacri+icios, con el concurso e+ecti"o, participar en las o ras de misericordia ! aseguraros así un día una enigna ! amorosa acogida ante el (uez supremo, que os a rir4 las puertas del cielo en los esplendores de la eternidad.

PROGRAMA D) 4IDA S)GDN )L )5)MPLO D) SANTIAGO )L MAYOR .& de 5ulio de "#&1 /espu#s del 5a ern4culo, donde "i"e realmente presente, aunque in"isi le, )uestro &e*or (esucristo; despu#s de la :alestina, que conser"a adem4s del &anto &epulcro los "estigios de su paso por aquí a ajo; despu#s de ;oma, que guarda las 5um as gloriosas de los :ríncipes de los %póstoles, no ha! acaso lugar al que ha!a acudido, a tra"#s de los siglos, un n3mero tan grande de de"otos peregrinos, como la capital histórica de 8alicia, &antiago de 7ompostela, donde, seg3n una antigua tradición, reposan las reliquias del %póstol &antiago el 'a!or. $ como su +iesta se cele ra ma*ana, deseamos ho!, queridos hijos e hijas, acudir con "osotros en espíritu a aquel c#le re &antuario, para recoger algunas 3tiles ense*anzas. :or "ía terrestre, siguiendo los senderos "isi les toda"ía en "arios países de ,uropa, que trazaron los peregrinos de la ,dad 'edia, "estidos de sa!al ! apo!ados so re su ordón, la duración del camino permitiría releer las piadosas crónicas que adornan con m3ltiples detalles la "ida del &anto. &in em argo, para un "iaje puramente espiritual, asta lo que se lee en los santos ,"angelios ! en los <echos de los %póstoles; re"es noticias, pero su+icientes para mostrar que &antiago comenzó ien; continuó por un momento menos ien; pero prosiguió ! terminó mu! ien. -.O 7omenzó ien. ,l ,"angelio compendia, en pocas líneas, el llamamiento que (es3s le dirigió a #l ! a (uan, ! su respuesta9 C,llos, inmediatamente, dejadas las redes ! el padre, le siguieronD. ,s poco en apariencia, pero mucho en realidad. :orque &antiago, lo mismo que su hermano, dejando a su padre Te edeo en la arca que se mecía en la ri era, mientras las redes para la pesca se seca an colgadas de las antenas, sumergía para siempre en las aguas del lago sus ternuras del pasado ! ponía incondicionalmente en las manos del /i"ino 'aestro sus esperanzas en el por"enir. 5am i#n "osotros, queridos reci#n casados, de #is daros a /ios sin reser"a en la nue"a "ida a la que ha #is sido llamados. 5omad desde ho! con seriedad las gra"es o ligaciones que ella trae consigo. 8uardaos de continuar una "ida quiz4s despreocupada ! ligera; para los jó"enes, desen+renada o indolente; para las jó"enes, +rí"ola o melindrosa. :ro!ectad todas "uestras energías hacia los de eres del nue"o estado. <a pasado el tiempo en que las muchachas i an al matrimonio casi sin conocerlo; pero dura toda"ía el tiempo en que ciertos jó"enes esposos creen poder permitirse al principio un período de li ertad moral, ! gozar de sus derechos sin preocuparse de sus de eres. 8ra"e culpa que pro"oca la cólera di"ina; +uente de in+elicidad tam i#n temporal, cu!as consecuencias de erían in+undir temor a todos. ,l de er que se comienza por desconocer o despreciar, se retrasa siempre para m4s tarde, para tan tarde que se termina por ol"idarlo, ! con #l los goces que aporta su animosa o ser"ancia. $ cuando "uel"e su recuerdo ! nace el arrepentimiento, se comprende acaso con in3tiles l4grimas que es demasiado tarde9 a la pareja in+iel a su misión, no le queda m4s que desecarse sin esperanza, en el desierto de su est#ril egoísmo.

--. 7omenzar ien no es todo9 la salud del alma no se ha prometido sino a la perse"erancia. &antiago, con su ímpetu generoso, ha ía comenzado ien; cómo continuó, lo hace "er el ,"angelio en pocos rasgos. :or parte de (es3s, cu!o amor no cam ia, +ue o jeto de una especial predilección; #l, su hermano (uan, ! :edro, su "ecino ! compa*ero de o+icio, +orma an una tríada a la que (es3s reser"ó singulares +a"ores9 sólo ellos "ieron mani+estarse particularmente su ondad en la resurrección de la hija de (airo, su gloria en la trans+iguración, su tristeza ! su o ediencia en la agonía de 8etsemaní. :ero precisamente aquí &antiago no +ue +iel a su di"ino 'aestro. &í que le ha ía amado sinceramente; ha ía seguido con ardor; no sin razón, )uestro &e*or ha ía dado el so renom re de Chijos del truenoD a los dos hermanos hijos del Te edeo. &u uena madre, am iciosa como muchas otras, se ha ía atre"ido un día a pedir a (es3s para sus hijos un puesto de pre+erencia en su reino; ! ha iendo el &al"ador preguntado a los interesados9 CK:od#is "osotros e er el c4liz que !o e er#JD, am os ha ían respondido de uena +e9 C&í, podemosD. @Ih &antiagoA tu hermano (uan, el %póstol del amor, estar4 al menos presente en el 7al"ario9 pero t3 Kdónde estar4s entoncesJ ?a de+ección ha ía comenzado en 8etsemaní, cuando los tres %póstoles predilectos ha ían merecido este doloroso lamento del 'aestro9 C%sí que no ha #is podido "elar una hora conmigoJD $ (es3s ha ía a*adido9 C@Velad ! orad para que no entr#is en tentaciónAD. %sí para mantener la generosidad del +er"or inicial, son necesarias la "igilancia ! la oración. &i ha #is imitado a &antiago en la ondad de su principio, apro"echaos de esta segunda ense*anza para uscar en la "igilancia ! en la oración el secreto de la perse"erancia. 7iertamente, la ma!or parte de los ni*os de nuestros países católicos, lo aprenden desde mu! temprano; pero @qu# +4cil es ol"idarloA <a! jó"enes que piensan que en el mundo, a partir de cierta edad, la oración es un incienso cu!o oloroso humo con"iene dejar a las mujeres, lo mismo que ciertos per+umes de moda; otros acuden en alguna ocasión a la 'isa, cuando les es cómodo, pero se creen, a lo que parece, demasiado grandes para arrodillarse, ! no lo astante místicos, como dicen algunos, para acercarse a la sagrada 7omunión. 5ampoco +altan muchachas jó"enes que, aun ha iendo sido educadas con todo cuidado por sus madres o por uenas religiosas, se creen e=imidas, una "ez casadas, de las m4s elementales normas de prudencia; lecturas, espect4culos, ailes, distracciones peligrosas, todo les es permitido. :ero en una +amilia "erdaderamente cristiana, el marido sa e que su alma es de la misma naturaleza ! no menos +r4gil que la de su mujer ! la de sus hijos, por eso a*ade a la de #stos su oración diaria, ! así como se complace en "erlos en torno su!o en la mesa +amiliar, no deja de acercarse con ellos a la mesa eucarística. ?a mujer, a3n antes de que pesen so re ella las responsa ilidades de la educación de los hijos, se dice a sí misma, como de er4 despu#s decírselo a ellos, que el que juega con +uego se quema, ! Cel que ama el peligro, perecer4 en #lD; escucha a la sa iduría di"ina, la cual proclama que la "irtud de la prudencia hace de la esposa un regalo particular de /ios a su esposo; ! no puede pensar sin intranquilidad en la gra"e ad"ertencia de la ,scritura, apuntada en el antiguo 5estamento, e=plícitamente +ormulada en el nue"o, de que el amor desordenado del mundo es enemistad con /ios. ---.O ?a tercera ense*anza de &antiago, es su muerte. %quí la narración de la ,scritura es re"e9 C,l re! <erodes .%gripa0 mató con la espada a &antiago, hermano de (uanD. /e todo lo que el %póstol ha ía hecho desde la resurrección de 7risto, de sus "iajes, de sus +atigas por la sal"ación de las almas, no se encuentra ninguna mención especial. :ero de la lectura de este te=to se deduce que &antiago e ió e+ecti"amente el c4liz que (es3s le ha ía predicho, ! que #l ha ía generosamente aceptado9 @murió m4rtirA :or otra parte, la de ilidad del a andono en las horas tristes de la pasión, +ue perdonada ! ol"idada por el ;edentor; la misma tarde de su resurrección gloriosa, (es3s, apareci#ndose a los discípulos, les dirigió, en lugar de un amargo reproche, un saludo lleno de amor9 la paz sea con "osotros, :a= "o isA. 6ueridos hijos e hijas, !a en otras ocasiones, durante este mes de julio, hemos ha lado de la :reciosísima &angre de )uestro &e*or; con tan saluda le pensamiento terminaremos tam i#n ho! nuestra re"e e=hortación. :or gra"es que sean los pecados de los hom res, el 7orazón de (es3s, +uente "i"a de su &angre redentora, les queda siempre a ierto. 5odos los discípulos, en el primer momento de la :asión a andonando a (es3s, hu!eron de 2l9 C5unc discipuli omnes, relicto eo, +ugeruntC. :ero todos +ueron perdonados; todos e=cepto aquel que, no atre"i#ndose a con+iar en el 7orazón de (es3s, cortó con una soga +atal el acceso a la misericordia.

%unque +uerais culpa les de todos los pecados del mundo, no de eríais unir a ellos el de no admitir que la ondad de /ios es ma!or toda"ía que nuestras culpas ! capaz de perdonarlas. :rontos ! generosos en el cumplimiento de "uestros de eres, +ieles en la oración, haced "uestra la humilde s3plica del sacerdote en la santa 'isa, antes de la comunión9 C&e*or (es3sM, que con tu muerte de"ol"iste al mundo la "ida, lí rame por este &acrosanto 7uerpo ! &angre tu!a, de todas mis iniquidades ! de todos los males; haz que siempre permanezca unido a tus mandatos, ! no permitas que jam4s me aparte de tiD. @)o, jam4s, jam4s; ni en este mundo, ni en la eternidadA

POD)RC )FICACIA Y N)C)SIDAD D) LAS SANAS L)CT,RAS $" de 5ulio de "#&1 ,l "erano es ordinariamente la estación de las "acaciones, cu!o nom re suena como una alegre campana en los oídos de muchos, porque anuncia, despu#s de largos meses de tra ajo, un período de reposo. Vosotros mismos goz4is de #l, queridos reci#n casados, en este aunque re"e "iaje de odas, que os ha conducido a la 7iudad ,terna. % algunas +amilias, las "acaciones les o+recen la ocasión de un "eraneo, ien en cualquier "ecina región acogedora, o so re los montes ! ri eras de -talia. :ara otras, menos a+ortunadas, que no pueden a andonar su casa, las "acaciones constitu!en al menos el tiempo en que padres e hijos se encuentran m4s largamente unidos en la paz del santuario dom#stico. @?a pazA @7u4ntas +amilias suspiran ho! por ellaA @7u4ntas esposas, madres, no"ias Naunque +irmemente resueltas ! prontas hasta los sacri+icios e=tremos en el cumplimiento del de er ! en el cumplimiento del amor patrioN tienen el corazón dolorido por la partida de un ser querido hacia un destino lejano, tal "ez desconocido, muchas "eces peligrosoA @Itras, con el 4nimo toda"ía m4s torturado porque sus pensamientos agitados se pierden en la noche de una incertidum re angustiosa, interrogan al cielo ! a la tierra, siquiera para conocer sin dudas la suerte, aunque sea tr4gica, de la persona amada de la que no tienen noticiasA @?a pazA 1lanca paloma que, no encontrando !a dónde posar el pie so re la tierra cu ierta de cad4"eres ! sumergida en el dilu"io de la "iolencia, parece ha er "uelto a aquella %rca de la nue"a %lianza, que es el 7orazón de (es3s, para no salir de ella sino cuando pueda recoger por +in, en el 4r ol del ,"angelio, el ramo re"erdecido de la caridad +raterna entre los hom res ! los pue los. &in em argo, a pesar de las tristezas de la hora presente, a no pocos de "osotros, particularmente a los reci#n casados, les ser4 concedido Ncomo os auguramos de corazónN gozar de alg3n ali"io; pero reposar, para el hom re, no es 3nicamente distender muellemente los miem ros desocupados ! a andonarse a un sue*o restaurador. ,l reposo humano lle"a consigo sanas distracciones, ! de ordinario tam i#n algunas lecturas. $ como actualmente casi no ha! +amilia donde no entre el li ro, el op3sculo, el diario, ! durante los ocios de las "acaciones las ocasiones de lectura se multiplican, queremos ho! dirigiros alguna re"e e=hortación so re este tema. ,l primer hom re que deseoso de comunicar su pensamiento a otros hom res en una +orma m4s duradera que el sonido +ugaz de las pala ras, gra ó acaso con un tosco síle=, en la pared de una ca"erna, signos con"encionales cu!a interpretación determinó ! e=plicó, in"entó al mismo tiempo la escritura ! el arte de la lectura. ?eer es penetrar por medio de signos gr4+icos, m4s o menos complicados, en el pensamiento de otro. %hora ien, como Clos pensamientos de los justos son justicia, ! los consejos de los impíos son +raudulentosD, síguese que algunos li ros, como algunas pala ras, son manantial de luz, de +uerza, de li ertad intelectual ! moral, mientras, que otros no traen sino insidias ! ocasiones de pecado; tal es la ense*anza de la &agrada ,scritura9 C7ogitationes iustorum iudicia, et consilia impiorum +raudulenta. Ver a impiorum insidiantur, sanguini; os iustorum li era it eosD. <a!, por lo tanto, uenas ! malas pala ras.

?a pala ra no es con +recuencia sino una l4mpara; en la noche ! en la oscuridad, puede astar al "iajero para encontrar el recto camino, como por otra parte tam i#n hasta en el sendero m4s seguro un ra!o puede ser su+iciente para +ulminar a un pasajero incauto; tal es el e+ecto de la pala ra uena o de la mala. ,l li ro o ra menos r4pidamente, pero su acción se prolonga en el tiempo, es una llama que puede encu rirse ajo las cenizas o arder como una d# il lucecilla en la noche, ! despu#s s3 itamente encenderse en#+ica o de"astadora; ser4 la l4mpara del santuario, siempre presta a se*alar al +iel que se acerca, el ta ern4culo santo ! su di"ino <u#sped; o ien ser4 el "olc4n cu!as terri les con"ulsiones lanzan ciudades enteras en la desolación ! en la muerte. Vosotros dese4is las con"ersaciones gratas, las pala ras prudentes ! con+ortadoras, ! detest4is con razón la las+emia ! los discursos corruptores. :ues uscad tam i#n los li ros uenos, ! odiad los malos. )o es nuestra intención esta ma*ana, descri iros los estragos causados por la mala prensa, sino m4s ien mostraros el ien que pueden haceros las uenas lecturas, para e=hortaros a amarlas ! a +omentar su di+usión. ,l &anto cu!a +iesta cele ra ho! la -glesia, -gnacio de ?o!ola, o+rece a este respecto en su "ida un luminoso ejemplo. 7apit4n ansioso de renom re ! de gloria, de+ensor intr#pido de :amplona contra los soldados del re! de >rancia, -gnacio ha ía sido herido por una ala de om arda, que le ha ía roto la pierna derecha ! herido malamente la izquierda. ?os +ranceses, una "ez entrados en la ciudadela, ! estimando dignamente el heroico "alor que ha ía demostrado, le trataron con modos ca allerescos ! le hicieron transportar en una litera al castillo de ?o!ola. %llí con"aleciente despu#s de dolorosísimas operaciones, con gusto se hu iera lanzado, para arrojar el tedio, so re los li ros de ca allería, no"elas de amor ! de haza*as, entonces tan en oga, como el %madís de 8aula; pero en aquel austero castillo no se encontró ni uno siquiera de ellos, de modo que le +ueron o+recidas, en cam io, la "ida de 7risto, de ?udol+o de &ajonia, ! las le!endas de los &antos de (aco o de Vor4gine. % +alta de otra cosa, -gnacio se resignó a leer estos li ros; pero mu! pronto, insensi lemente, en su alma leal, primero sorprendida, despu#s conquistada, se in+iltró una luz m4s pura, m4s dulce, m4s +3lgida que todo el "ano rillo de las cortes de amor, de los torneos de ca allería, de las ra"uras de las atallas. %nte sus ojos toda"ía ardorosos por la +ie re, la "isión hasta entonces tan admirada de los grandes gentilesOhom res de armaduras damasquinadas, empalidecía; en su lugar, surgían otros seres, antes apenas entre"istos en algunos instantes de oración. :oco a poco, en sus largas noches de insomnio, las som ras de los m4rtires ensangrentados, de los monjes de cogulla del pa*o urdo, de las "írgenes de "estidos de azucena, dise*adas por (aco o de Vor4gine, toma an cuerpo; sus +iguras +rías se anima an, sus gestos adquirían e=presión ! relie"e; despu#s, so re ellas, de las p4ginas de ?udol+o surgía la imagen de un ;e! generoso que llama a en su seguimiento, para conquistar toda la tierra de los in+ieles, a legiones de soldados o edientes, ! a un peque*o grupo de ca alleros entusiastas, deseosos de se*alarse de manera especial en su ser"icio. :ero este ;e! so erano ! &e*or eterno no ha la a !a de epope!as heroicas ! de com ates sangrientos, donde se hería de punta ! de re"#s. /ecía 2l9 Cel que quiere "enir conmigo, de e tra ajar conmigo, para que sigui#ndome en las +atigas, me siga igualmente en la gloriaD. ,l alma de -gnacio, esclarecida por esta nue"a luz, se aleja a así gradualmente de sus +alaces sue*os terrenos e inicia a su total o lación al &e*or de todas las cosas. 6ueridos hijos e hijas9 recogeos un instante en "osotros mismos e inquirid con 4nimo sincero, de dónde "iene lo que ha! de mejor en "osotros. K:or qu# cre#is en /ios, en su <ijo encarnado por la redención del mundo, en su 'adre 'aría, de la que hizo "uestra 'adreJ K:or qu# o edec#is a sus mandamientos, am4is a "uestros padres a "uestra patria, a "uestro prójimoJ K:or qu# est4is resueltos a +undar una casa en la que (es3s sea el ;e!, ! donde pod4is transmitir a "uestros hijos el tesoro +amiliar de las "irtudes, cristianasJ 7iertamente, porque la +e os ha sido in+undida en el santo 1autismo; porque "uestros padres, "uestro p4rroco, "uestros maestros ! maestras de escuela, os han ense*ado de "i"a "oz ! con su ejemplo a hacer el ien ! a huir del mal. :ero escrutad toda"ía m4s "uestros recuerdos9 entre los mejores ! m4s decisi"os encontrar#is pro a lemente el de alg3n li ro ienhechor9 el 7atecismo, la <istoria &agrada, el santo ,"angelio, el 'isal romano, el 1oletín

parroquial, la -mitación de 7risto, la Vida de aquel santo o de aquella santa; "ol"er#is a "er con los ojos de la mente, so re todo, uno de aquellos li ros, tal "ez ni el m4s hermoso, ni el m4s rico, ni el m4s docto, so re cu!as hojas, cierta tarde, "uestra lectura se detu"o en un punto, "uestro corazón palpitó m4s +uerte, "uestros ojos se a*aron de l4grimas; ! entonces se gra ó en "uestra alma, ajo el in"isi le impulso del ,spíritu &anto, un surco pro+undo que, a pesar de los a*os transcurridos ! las m4s o menos largas des"iaciones, puede ser"iros toda"ía de guía en "uestro camino hacia /ios. &i "osotros, especialmente los m4s jó"enes, no ha #is hecho toda"ía una e=periencia semejante, sentir#is pro a lemente un día su penetrante dulzura, cuando encontrando en un anaquel oscuro o en un "iejo armario un li rito de "uestros primeros a*os, descu r4is con emoción en sus p4ginas amarillentas, como una +lor disecada del jardín de "uestra in+ancia, aquella historia edi+icante, aquella m4=ima moral aquella oración de"ota, que ha íais dejado sepultarse ajo el pol"o de las ocupaciones ! preocupaciones de la "ida diaria, pero que reco rar4 de repente el per+ume, el sa or, la "i"eza de colores con que ha ía encantado ! +orti+icado en un tiempo a "uestra alma. ,sta es una de las grandes "entajas del uen li ro. ,l amigo cu!as sa ias ad"ertencias ! justos reproches desde*4is, os a andona; pero el li ro que ha #is a andonado, os permanece +iel9 ol"idado o rechazado en muchas ocasiones, est4 siempre pronto a "ol"eros a dar la a!uda de sus ense*anzas, la saluda le amargura de sus reproches, la clara luz de sus consejos. ,scuchad, pues, sus a"isos, tan discretos como directos. ?a amonestación, con demasiada +recuencia merecida, que os dirige, el de er, con demasiada +recuencia ol"idado, que os recuerda, se los ha dicho !a a muchos, antes que a "osotros; pero no os dir4 sus nom res, como no re"elar4 a nadie el "uestro; ! mientras ajo la l4mpara silenciosa, a tra"#s de "uestros ojos +ijos so re #l, os amonesta ! os con+orta, nadie oir4 su "oz, +uera de "uestro propio corazón.

LOS GRA4)S DA8OS D) LAS MALAS L)CT,RAS 3 de AEosto de "#&1 7uando, ajo el sol radiante de agosto, un ni*o deja temporalmente a su +amilia, para irse a una colonia "eraniega de monta*a o de mar, su padre estimaría super+luo decirle9 C6uerido hijo, no lle"es una serpiente en tu maletín, ! si "es una de ellas en tus paseos, gu4rdate de asirla con las manos para e=aminarlaD. :ues, de igual manera, el amor paterno nos dicta un consejo semejante para "osotros. ,n la audiencia del mi#rcoles pasado, e=pusimos re"emente la utilidad de las uenas lecturas; ho! queremos recordaros el peligro de las malas; peligro contra el cual la -glesia no ha cesado nunca de ele"ar su "oz, pero cu!a gra"edad desconocen o niegan no pocos cristianos, a pesar de aquellos saluda les a"isos. :ues "osotros de #is persuadiros de que ha! li ros malos, ! malos para todos, a semejanza de aquellos "enenos contra los cuales nadie puede decirse inmune. 7omo en todo hom re la carne est4 sujeta a las de ilidades ! el espíritu est4 pronto a las re eliones, así tales lecturas constitu!en un peligro para todos. ?os <echos de los %póstoles cuentan que, durante la predicación de &an :a lo en 2+eso, muchos de los que ha ían andado tras de las "anas artes ! supersticiones, lle"aron sus li ros ! los quemaron p3 licamente; calculado el "alor de estos escritos de magia así con"ertidos en ceniza, se encontró que ascendía a m4s de cincuenta mil denarios. /espu#s, en el curso de los siglos, los romanos pontí+ices tu"ieron cuidado de hacer pu licar un cat4logo o índice de li ros cu!a lectura est4 prohi ida a los +ieles, ad"irtiendo ien al mismo tiempo, que otros muchos, aunque no est#n e=plícitamente nom rados, caen ajo la misma condenación ! prohi ición, porque son da*osos a la +e ! a las uenas costum res. K6ui#n podría mara"illarse de semejante prohi ición por parte de aquellos que son los tutores de la salud espiritual de los +ielesJ K?a sociedad ci"il no procura tam i#n, con sa ias normas legislati"as ! pro+il4cticas, impedir la acción delet#rea de las su stancias tó=icas en la economía dom#stica e industrial ! rodear de cautelas la "enta ! el uso de los "enenos, especialmente de los m4s noci"osJ

&i os recordamos este gra"e de er es a causa de la e=tensión del mal, +acilitada actualmente por la amplitud siempre creciente de la producción li rera, así como por la li ertad que muchos se atri u!en de leerlo todo. :ero no puede e=istir una li ertad de leerlo todo, como no ha! li ertad de comer ! e er todo lo que se tiene a mano, aunque sea la cocaína o el 4cido pr3sico. 6ueridos reci#n casados9 estos a"isos paternos se dirigen particularmente a "osotros. Vosotros est4is, en "uestra ma!oría, en una edad ! en una situación en que el espíritu se complace en ma!or grado en las narraciones no"elescas, ! el deseo encuentra pasto en +elicidades a "eces imaginarias, ! la pureza de las realidades se aten3a en la dulzura de los sue*os. 7iertamente, no os est4 prohi ido gustar el encanto de las narraciones de pura ! santa ternura humana9 la misma &agrada ,scritura o+rece escenas semejantes que han conser"ado a tra"#s de los siglos, su +rescura de idilio9 como el encuentro de (aco ! de ;aquel, el desposorio del jo"en 5o ías, la historia de ;uth. <a! tam i#n autores de gran ingenio que han escrito no"elas uenas ! honestas9 aste citar a nuestro 'anzoni. :ero, junto a estas +lores puras, @qu# pululación de plantas "enenosas en el "asto imperio de las o ras la imaginaciónA %hora ien, con demasiada +recuencia, estas 3ltimas se estiman m4s accesi les ! "istosas, ! se aspiran con m4s ansia a causa de su per+ume intenso ! em riagador. C$a no so! una ni*a Ndice aquella jo"enN ! conozco la "ida9 así que tengo el deseo ! el derecho de conocerla toda"ía mejorD. :ero no se da cuenta la po recita de que su lenguaje es el de ,"a ante el +ruto prohi ido9 K! cree acaso que para conocer, amar, utilizar la "ida, es necesario escrutar todos sus a usos ! sus de+ormacionesJ C$a no so! un chiquillo Ndice igualmente aquel jo"enN, ! a mi edad las descripciones sensuales ! las escenas "oluptuosas no hacen !a nadaD. K,st4 ien seguro de esoJ &i +uese "erdad, ello sería indicio de una per"ersión inconsciente, +ruto de las malas lecturas !a hechas. %sí, seg3n algunos historiadores, 'itrídates, re! del :onto, culti"a a !er as "enenosas, prepara a ! e=perimenta a, a3n en sí mismo, "enenos a los que quería ha ituarse; de donde "iene el nom re de mitridatismo. :ero no cre4is, jó"enes ! muchachas que os dej4is acaso arrastrar a leer, quiz4s secretamente, li ros sospechosos, no cre4is que su "eneno no produce e+ectos so re "osotros; temed m4s ien que este e+ecto, por no ser inmediato, sea m4s mal#+ico. <a! en los países tropicales del G+rica, algunas glosinas o insectos dípteros, conocidos con el nom re de mosca Cts#ts#D, cu!a punzada no causa una muerte repentina, sino una simple ! +ugaz irritación local, pero inocula en la sangre tripanosomas delet#reos; cuando los síntomas del mal se mani+iestan claramente, es acaso demasiado tarde para ponerles remedio con los medicamentos usados por la ciencia. /e igual manera las im4genes impuras ! los pensamientos noci"os que produce en "osotros un li ro malo, parecen tal "ez entrar en "uestra mente sin haceros, como suele decirse, una herida sensi le. ,ntonces reincidir#is +4cilmente ! no os dar#is cuenta de que de ese modo, por las "entanas de los ojos, penetra la muerte en la casa de "uestra alma; si no reaccion4is s3 ita ! en#rgicamente, #sta, como un organismo entorpecido por la Cen+ermedad del sue*oD, res alar4 l4nguidamente en el pecado mortal ! en la enemistad de /ios. ,l peligro de las malas lecturas, es adem4s, ajo algunos aspectos, m4s +unesto que el de las malas compa*ías, porque sa e hacerse m4s traidoramente +amiliar. @7u4ntas ni*as o jó"enes, solas en su cuarto con el peque*o li ro de moda, se dejan decir de #l crudamente cosas que no permitirían a otros murmurar en su presencia, o se dejan descri ir escenas de las que por nada del mundo quisieran ser las actrices ! las "íctimasA @%hA @%sí se preparan para ser tales el día de ma*anaA Itros, cristianos o cristianas, que desde su in+ancia han caminado por la "ía recta, gimen despu#s por el repentino aumento de tentaciones que les oprimen, ! ante las cuales se sienten cada "ez m4s d# iles. @%caso si interrogasen sinceramente su conciencia, de erían reconocer que han leído una no"ela sensual, hojeado una re"ista inmoral, +ijado la "ista so re ilustraciones incon"enientesA @:o res almasA, Kpueden lealmente ! lógicamente lamentarse de que una ola de +ango amenace sumergirlas, cuando son ellas las que han a ierto el dique de un oc#ano en"enenadoJ

:ero adem4s, queridos reci#n casados, puesto que "osotros prepar4is ahora "uestro por"enir e implor4is entre los dem4s +a"ores di"inos la endición de la +ecundidad so re "uestra unión, pensad que el alma de "uestros hijos ser4 el re+lejo de la "uestra. 7iertamente, Kest4is por completo resueltos a educarles cristianamente ! no in+undirles sino uenos principiosJ 'agní+ico propósito, Kpero ser4 siempre su+icienteJ @%hA, tal "ez ocurre que padres cristianos que han usado muchas cautelas para la educación de un hijo, de una hija, que les han mantenido lejos de los placeres peligrosos ! de las compa*ías per"ersas, les "en de repente, hacia la edad de los dieciocho a los "einte a*os, ser "íctimas de misera les ! a "eces escandalosas caídas9 el uen grano que ellos ha ían sem rado se ha arruinado por la ciza*a. K6ui#n ha sido el Cinimicus homoD que ha hecho tanto malJ ,n el mismo hogar dom#stico, en este peque*o paraíso, el tentador, el astuto, se ha introducido +urti"amente ! ha encontrado allí, recogido !a, el +ruto corruptor que o+recer a aquellas manos inocentes. Ln li ro del padre, que ha minado en el hijo la +e del autismo; una no"ela ol"idada so re el so+4 o en el "elador de la madre, que ha o+uscado en la hija la pureza de su primera comunión. %hora ien, el mal que se oculta detr4s del placer, es tanto m4s di+ícil de curar cuanto m4s tenaz es la mancha in+ligida al candor en un alma "irgen. :ero junto a los escritos que propagan la impiedad ! las malas costum res, no podemos dejar de mencionar aquellos otros que di+unden la mentira ! pro"ocan el odio. ?a mentira, a omina le a los ojos de /ios ! detestada por todo hom re justo, lo es toda"ía m4s cuando esparce la calumnia ! siem ra discordias entre los hermanos. 7omo aquellos mani4ticos anónimos cu!a pluma mojada en la hiel ! en el +ango hace desmoronarse la +elicidad de la "ida dom#stica ! la unión de las +amilias, así una cierta prensa parece ha erse +ijado el propósito destruir, en la gran +amilia de los pue los, las relaciones +raternas entre los hijos del mismo :adre celestial. ,sta o ra de odio se lle"a a ca o algunas "eces con el li ro, con m4s +recuencia a3n con los diarios. 6ue en la prisa del tra ajo cotidiano a un escritor se le escape un error, que acepte una in+ormación menos compro ada, que e=prese una apreciación injusta, puede parecer ! ser, no rara "ez, m4s ligereza que culpa; de ería sin em argo pensarse que semejantes ligerezas o inad"ertencias pueden ser su+icientes, especialmente en #pocas de aguda tensión, para suscitar gra"es repercusiones. :luguiese a /ios que la historia no registrara ninguna guerra pro"ocada por una mentira h4 ilmente di+undida. Ln pu licista consciente de su misión ! de sus responsa ilidades, se siente en el de er de resta lecer la "erdad, si ha di"ulgado el error. ,st4 o ligado, ante los millares de lectores so re los que podrían hacer impresión sus escritos, a no arruinar en ellos o en torno a ellos el sagrado patrimonio de "erdad li eradora ! de caridad paci+icante que diecinue"e siglos de cristianismo han aportado tra ajosamente al g#nero humano. &e ha dicho que la lengua ha matado m4s hom res que la espada. /e igual manera, la literatura mentirosa puede resultar no menos homicida que los carros lindados ! los a"iones de om ardeo. ,l ,"angelio de la trans+iguración del &e*or, que a!er leímos en la santa 'isa, narra cómo el di"ino 'aestro, para re"elar su gloria a los tres %póstoles predilectos, comenzó por separarlos de los dem4s ! conducirlos consigo a la cum re de un alto monte. &i "osotros quer#is que tam i#n "uestra casa sea +a"orecida por las endiciones de /ios, por la protección especial de su corazón, por las gracias de paz ! de unión prometidas a quien le honra, separaos de la multitud, rechazando las pu licaciones repro a les ! corruptoras. 1uscando el ien en esto como en todo, "i"iendo ha itualmente ajo la mirada de /ios ! en la o ser"ancia de su le!, har#is de "uestra casa un íntimo 5a or, adonde no su ir4n las miasmas de la llanura ! donde podr#is decir como &an :edro9 C@'aestro, qu# ien estamos aquíAD.

)L ROSARIO )N LA FAMILIA "/ de Octu0re de "#&1 /e todo corazón os damos la ien"enida, queridos reci#n casados, a quienes parece ha er conducido a )os la Virgen del &antísimo ;osario, en este mes consagrado a ,lla. )os place mirarla con los ojos del espíritu Ncomo la han "isto algunos santos pri"ilegiadosN inclinada hacia "osotros con una sonrisa .para o+receros aquel simple ! de"oto o jeto que, a tra"#s de una cadena de anillos +le=i les ! ligeros que no recuerda sino una ser"idum re de amor, re3ne por decenas sus peque*os granos, llenos de un in"isi le jugo so renatural0, mientras que en "uestro

canto, arrodillados ante ,lla, promet#is honrarla, o+reci#ndose con la ma!or +recuencia posi le, en todas las "icisitudes de la "ida +amiliar, el tri uto de "uestra piedad. I> ,l ;osario, seg3n la etimología misma de la pala ra, es una corona de rosas, cosa encantadora que en todos los pue los representa una o+renda de amor ! un sím olo de alegría. :ero estas rosas no son aquellas con que se adornan con petulancia los impíos, de los que ha la la &agrada ,scritura9 C7oron#monos de rosas Ne=clamanN antes de que se marchitenD. ?as +lores del ;osario no se marchitan; su +rescura es incesantemente reno"ada en las manos de los de"otos de 'aría; ! la di"ersidad de la edad, de los países ! de las lenguas, da a aquellas rosas "i"aces la "ariedad de sus colores ! de su per+ume. ,n este ;osario uni"ersal ! perenne, ha #is tomado parte desde "uestra in+ancia. Vuestras madres os ense*aron a hacer correr lentamente entre "uestros dedos in+antiles los granos del ;osario ! a pronunciar al mismo tiempo las sencillas ! su limes pala ras de la oración dominical ! de la salutación ang#lica. Ln poco m4s tarde, con ocasión de "uestra primera comunión, +uisteis consagrados a "uestra 'adre celestial, recitando el ;osario, reci ido en regalo como recuerdo de aquel gran día, con un +er"or ingenuamente aumentado por la delicada elleza de sus perlas. @7u4ntas "eces, despu#s, ha r#is reno"ado "uestra do le o+renda, a (es3s ! a su /i"ina 'adre, ante el ta ern4culo eucarístico o en la 7ongregación 'arianaA $ ahora, con el sacramento del matrimonio cele rado en este mes dedicado a 'aría, nos parece que toda "uestra "ida por "enir ser4 como una mata de rosas, un ;osario cu!o rezo perse"erante ! concorde comienza cuando a los pies del altar ha #is unido "uestros corazones, o ligados así por de eres nue"os ! m4s gra"es, que con "uestro consentimiento nupcial endito por /ios ha #is li remente contraído. Vuestro CsíD sacramental, tiene en realidad algo del C:ater nosterD por el compromiso que implica de santi+icar el nom re de /ios en la o ediencia a sus le!es .Csancti+icetur nomen tuumD0, de esta lecer su reino en "uestro hogar dom#stico .Cad"eniat regnum tuumD0 de perdonar todos los días, el uno a la otra, las mutuas o+ensas o +altas .Cet dimitte no isM sicut es nos dimittimusMD0, de com atir las tentaciones .Cet ne nos inducas in tentationemD0, de huir del mal .Csed li era nos a malo0 ! so re todo el C+iatD resuelto ! con+iado con que os present4is al encuentro de los misterios del por"enir. %quel CsíD es tam i#n como un re+lejo de la salutación ang#lica, porque os a re una nue"a +uente de gracia, de la que 'aría, Cgratia plenaD es la so erana dispensadora, ! que es la ha itación de /ios en "osotros .C/ominus tecumD0; es una prenda especial de endiciones no sólo para "osotros, sino tam i#n para los +rutos de "uestra unión; un nue"o título de remisión de los pecados durante la "ida ! de asistencia materna en la hora suprema .Cnunc et in horaMD0. %sí pues, permaneciendo +ieles a los de eres de "uestro nue"o estado, "i"ir#is en el espíritu del santo ;osario, ! "uestras jornadas se desen"ol"er4n como una concatenación de actos de + e ! de amor hacia /ios ! hacia 'aría, a tra"#s de los a*os, que os deseamos numerosos ! ricos de +a"ores celestes. II> :ero un ;osario, queridos hijos e hijas, signi+ica tam i#n que los misterios de "uestro por"enir no ser4n siempre ! 3nicamente hechos de alegrías; tendr4n tam i#n acaso pro"idenciales dolores. ,s la le! de toda "ida humana, como de todo ramo de rosas, que las +lores est#n mezcladas con las espinas. Vosotros "i"ís ahora los misterios gozosos, ! os auguramos que gust#is largamente su dulzura, porque la +elicidad se ha prometido a quien teme al &e*or ! pone todas sus delicias en sus mandamientos, est4 prometida a los mansos, a los misericordiosos, a los puros de corazón, a los pací+icos, ! "osotros esper4is que la :ro"idencia, cu!os secretos designios os han traído el uno hacia la otra, derramar4 so re "uestro hogar la endición prometida a los patriarcas, cantada por la -glesia en la liturgia del matrimonio; la endición alegre de la +ecundidad9 Cmatrem +iliorum laetantemD. /e igual manera que ha #is reci ido ! reci ir#is las alegrías Nlas de ho! ! las de ma*anaN con +ilial reconocimiento ! prudente moderación, acoger#is con espíritu de +e ! sumisión los misterios dolorosos del por"enir, cuando llegue su hora. K'isteriosJ ,s el nom re que el hom re da con +recuencia al dolor, porque si no acostum ra a uscar una signi+icación a sus gozos, querría en cam io, con su corta "ista, sa er la razón de sus des"enturas, ! su+re do lemente cuando no "e aquí a ajo su porqu#.

?a Virgen del ;osario, que es tam i#n la del C&ta atD en el 7al"ario, os ense*ar4 a estar en pie ajo la cruz, por mu! densa que pueda ser su som ra, porque comprender#is con el ejemplo de esta C'ater dolorosaD ! reina de los m4rtires, que los designios de /ios superan in+initamente los pensamientos de los hom res, ! que aun cuando hieren el corazón, est4n inspirados por el m4s tierno amor de nuestras almas. K:odr#is esperar, de er#is desear que ha!a tam i#n en el ;osario de "uestra "ida misterios gloriososJ &í, si se trata aquí de la gloria que sólo la +e puede perci ir ! gustar. ?os hom res se paran con +recuencia ante los resplandores humeantes del nom re que se dan o se disputan entre ellos con altisonantes pala ras o acciones. &er ala ados, ser c#le res9 he aquí en lo que consiste para ellos la gloria. C8loria est +requens de aliquo +ama cum laudeD, escri ía 7icerón. :ero los hom res no se cuidan con +recuencia de la gloria que sólo /ios puede dar, ! por eso, seg3n la pala ra de nuestro &e*or, no tienen la +e9 CK7ómo es posi le, decía el ;edentor a los judíos, que cre4is, "osotros que and4is mendigando gloria los unos de los otros, ! no usc4is la gloria que de sólo /ios procedeJD. ?a gloria del mundo se marchita, como las +lores del campo, e=clama a -saías; ! por oca de este mismo :ro+eta, anuncia a el /ios de -srael que humillaría a los grandes de la tierra. K6u# har4, pues, el /ios encarnado, aquel (es3s que se decía Chumilde de corazónD ! que no ha ía jam4s uscado su propia gloríaJ ,le"ad, pues, "uestra mirada m4s arri a, o mejor a3n, penetrad m4s pro+undamente con los ojos de la +e, ! a la luz de las &agradas ,scrituras, en lo íntimo de "uestras almas. C,s una gran gloria, os dir4 el ,spíritu &anto, seguir al &e*orD. ,n una +amilia donde /ios es honrado, Ccorona de los ancianos son los hijos e hijas, ! gloria de los hijos son sus padresD. 7uanto m4s puros sean "uestros ojos, jó"enes madres de ma*ana, tanto m4s "er#is en los queridos peque*ines con+iados a "uestros cuidados almas destinadas a glori+icar con "osotros el 3nico o jeto digno de todo honor ! de toda gloria. ,ntonces, en lugar de perderos, como tantas otras, en sue*os am iciosos so re la cuna de un reci#n nacido, os inclinar#is con mente de"ota so re el +r4gil corazón que comienza a palpitar, ! pensar#is, sin "anas inquietudes, en los misterios de su por"enir, que con+iar#is a la ternura N@m4s maternal, toda"ía ! cu4nto m4s poderosa que la "uestraAN de la Virgen del ;osario. /e este modo, el santo ;osario os ense*a que la gloria del cristiano no tiene lugar en su peregrinación terrestre. -nterrogad la serie de los misterios9 gozosos ! dolorosos, desde la %nunciación a la 7ruci+icación, di ujan como en diez cuadros toda la "ida del &al"ador; los misterios gloriosos no comienzan sino el día de :ascua, ! !a no cesan; ni para (es3s resucitado, que su e a la diestra del :adre ! en"ía al ,spíritu &anto a presidir, hasta el +in de los siglos, la propagación de su reino; ni para 'aría que, arre atada al 7ielo so re las alas ardientes de los Gngeles, reci e allí de las manos del :adre celestial la corona eterna. /e este mismo modo os ocurrir4 a "osotros, queridos hijos e hijas, si permanec#is +ieles a las promesas hechas a /ios ! a 'aría, ! o ser"4is lealmente las o ligaciones que ha #is adquirido el uno respecto de la otra. )o os a"ergonc#is del ,"angelio; ! en un tiempo en que muchas almas d# iles ! "acilantes se dejan "encer por el mal, no imit#is su e=tra"ío, sino triun+ad del mal, seg3n el consejo de &an :a lo, haciendo el ien. %sí, el ;osario de "uestra "ida, continuado por una cadena de a*os, que os deseamos largos ! enditos, tendr4 su t#rmino +eliz cuando caiga para "osotros el "elo de los misterios en la glori+icación luminosa ! eterna de la &antísima 5rinidad9 C8loria :atri et >ilio et &piritui &ancto, %menC.

)L C<NTICO D)L AMOR *)ND)CIDO POR DIOS .$ de Octu0re de "#&1 ?a primera pala ra, queridos reci#n casados, que saldr4 de nuestro corazón ! de nuestros la ios, es un acto de gratitud hacia /ios cu!a pro"idencia paterna os ha permitido, en el tumulto de las discordias ! de las armas, cantar ante su altar "uestro c4ntico de amor ! nos concede a )os, en medio de tantas tristezas, el gozo de ser testigos de "uestra +elicidad. /e esta unión "uestra, de la que /ios mismo, como dice la -glesia en la liturgia del matrimonia, ha sido el autor, sea 2l tam i#n, con su a!uda celeste, el conser"ador9 Cut qui te auctore iunguntur, te au=iliante ser"enturC.

-. /ios es amor, escri e &an (uan. %mor su stancial e in+inito, se complace eternamente, sin deseo ! sin saciedad, en la contemplación de su in+inita per+ección; ! como 2l es el 3nico &er a soluto, +uera del cual nada ha!, si quiere llamar a la e=istencia a otros seres, no puede sacarlos sino de su propia riqueza. 5oda criatura, deri"ación m4s o menos lejana del amor in+inito, es por lo tanto +ruto del amor ! no se mue"e sino por amor. ,n la ne ulosa caótica, una primera +uerza de atracción, podríamos decir un primer sím olo de amor, agrupó en torno a un n3cleo los elementos cósmicos que +orma an un astro; luego, la atracción de este primero llamó a otro segundo; ! como a su "ez era atraído otro m4s, el mara"illoso cortejo de los mundos comenzó su curso en torno al +irmamento. :ero la o ra maestra de /ios es el hom re, ! a esta o ra maestra de amor le ha dado 2l una potencia de amar, que no conocen las criaturas irracionales. ,l amor del hom re es personal, es decir, consciente; li re, es decir, sometido al control de su "oluntad responsa le; ! este poder de determinarse por si mismo es, como canta el %lighieri, Clo maggior don, che /io per sua larghezza +esse creando, e alla sua ontate piU con+ormato, e quel chVei piU apprezzaD. /ios ha ía dado al hom re con su cuerpo ! su alma todo lo que con"enía a la naturaleza humana; las aspiraciones del hom re ha ían sido colmadas; pero no lo +ue el querer de /ios. :ara ir toda"ía m4s all4 en el amor, hizo a la criatura humana un regalo nue"o ! so rehumano9 la gracia; la gracia, prodigio inescruta le del amor de /ios, mara"illa cu!o misterio no puede penetrar la inteligencia humana, ! que el hom re ha llamado Cso renaturalD, lo que equi"ale a con+esar humildemente que so repasa su naturaleza. ?os :adres de la -glesia, los /octores ! los &antos, han escrito amplios tratados so re esta ele"ación del hom re a una "ida superior; pero en realidad el ni*o de una aldea dice lo mismo, cuando recita la +rase de su 7atecismo9 Cla gracia .ha itual0 hace al hom re participante de la naturaleza di"inaD. /e aquí a mil, diez mil a*os acaso, cuando entre estos mundos lanzados sin descanso el uno hacia el otro en su inmensa ór ita de amor, el hom re ha!a descu ierto con estupor la serie continua de las criaturas escalonadas so re #l ! de ajo de #l; cuando la in"estigación cientí+ica, los progresos de la mec4nica ! la re+le=ión especulati"a ha!an hecho su sa er tan superior a nuestros conocimientos modernos como #stos nos parecen dominar los "islum res de la edad prehistórica, entonces acaso un genio con el alma enamorada de /ios, sa r4 traducir al lenguaje humano algo de la prodigalidad Nahora oculta a nosotrosN del amor di"ino hacia su criatura predilecta. :ero cuando este e=plorador del mundo +ísico ! espiritual, despu#s de ha er ascendido muchas su limes "ertientes, llegue ante la cima inaccesi le e inmaculada de la gracia, no encontrar4 toda"ía para descri irla sino las tres re"es pala ras del :ríncipe de los %póstoles &an :edro9 Cdi"inH consortes naturHD9 la gracia nos hace partícipes de la naturaleza di"ina. --. &i hasta el amor puramente sensi le tiene su tierna elleza conmo"edora, tanto que el &e*or se parangona a sí mismo con el 4guila que ense*a a "olar a sus polluelos e=tendiendo sus alas so re ellos, el amor humano es incompara lemente m4s no le, porque en #l participa el espíritu ajo el impulso del corazón, este delicado testigo e int#rprete de la unión entre el cuerpo ! el alma, que concuerda las impresiones materiales del uno con los sentimientos superiores de la otra. ,ste encanto del amor humano ha sido por siglos el tema inspirador de admira les o ras del genio, en la literatura, en la m3sica, en las artes pl4sticas; tema siempre antiguo ! siempre nue"o, so re el cual los siglos han ordado, sin agotarlo jam4s, las m4s ele"adas ! po#ticas "ariaciones. @:ero con qu# nue"a e indeci le elleza aumenta este amor de dos corazones humanos, cuando con su c4ntico se armoniza el himno de dos almas "i rantes de "ida so renaturalA 5am i#n aquí se "eri+ica el mutuo cam io de dones; ! entonces, con la ternura sensi le ! sus sanas alegrías, con el a+ecto natural ! sus lances, con la unión espiritual ! sus delicias, los dos seres que se aman se identi+ican en todo lo que tienen de m4s íntimo, desde la pro+undidad inconcusa de sus creencias hasta el "#rtice insupera le de sus aspiraciones. C7onsortium omnis "itH, di"ini et humani iuris communicatioD. 5al es el matrimonio cristiano, modelado, seg3n la c#le re e=presión de &an :a lo, so re la unión de 7risto con su -glesia. ,n el uno como en la otra, el don de si es total, e=clusi"o, irre"oca le; en el uno ! en la otra el esposo es ca eza de la esposa, que le est4 sujeta como al &e*or; en el uno ! en la otra el don mutuo resulta principio de e=pansión ! +uente de "ida. ,l amor eterno de /ios ha hecho surgir de la nada el mundo ! la humanidad; el amor de (es3s hacia la -glesia engendra las almas a la "ida so renatural; el amor del esposo cristiano hacia su esposa, participa de estas dos e+usiones di"inas, en cuanto que, seg3n la "oluntad +ormal del 7reador, el hom re ! la mujer preparan la ha itación de un alma en que el ,spíritu &anto "i"ir4 con su gracia. %sí los esposos, en la misión pro"idencial a

ellos asignada, son propiamente los cola oradores de /ios ! de su 7risto; sus mismas o ras tienen algo de di"ino; tam i#n aquí pueden ellos llamarse Cdí"inH consortes naturHD. ---.O K<a r4 que admirarse de que estos magní+icos pri"ilegios lle"en consigo gra"es de eresJ ?a no leza de la adopción di"ina o liga a los esposos cristianos a no pocas renuncias ! a muchos actos de "alor, para que la materia no retenga al espíritu en sus ascensiones hacia la "erdad ! la "irtud, ! no le incline con su peso hacia los a ismos. :ero como /ios no manda jam4s lo imposi le ! con el precepto que impone concede tam i#n la +uerza para cumplirlo, el matrimonio, que es un gran sacramento, proporciona, con las o ligaciones que pueden parecer so rehumanas, au=ilios que son so renaturales. 5enemos la +irme con+ianza de que os ser4n concedidos estos di"inos socorros, queridos esposos, porque los ha #is in"ocado ardientemente cuando al pie del altar "uestros corazones se han dado el uno al otro para siempre. <a #is "enido ho!, en el mes dedicado a )uestra &e*ora del &antísimo ;osario, a implorar de nue"o la a undancia de las gracias celestes, por intercesión de esta 'adre misericordiosa que quer#is hacer ;eina de "uestro hogar dom#stico, ajo la protección de los :ríncipes de los %póstoles, cu!as tum as gloriosas ha #is "enerado. % todas estas prendas de +elicidad para "uestro por"enir temporal ! eterno, unimos )os nuestra paterna endición apostólica, que de todo corazón os impartimos.

SOMOS +I5OS D) SANTOS / de No:ie;0re de "#&1 <a #is "enido a )os, queridos reci#n casados, para uscar nuestra endición so re "uestro por"enir lleno de esperanzas, en estos primeros días de no"iem re, cuando la gran multitud de los +ieles, guiada por el llamamiento de la santa 'adre -glesia, dirige sus pasos, con sus l4grimas ! sus plegarias, hacia aquel 4ngulo de tierra endita donde reposan los testigos del pasado. ,l recuerdo de los seres queridos desaparecidos rea"i"a en todos los corazones la tristeza de la separación; pero deja sin amargura a las almas, serenadas por la +e. 5am i#n para "osotros, en el momento en que +und4is una +amilia, de e ser dulce ! saluda le pensar en aquellos que os han a ierto el camino de la "ida ! os han transmitido un patrimonio de "irtudes cristianas. :orque e"ocando en la mente sus p4lidos sem lantes, como los ha #is contemplado en "uestra in+ancia u os los ha #is piadosamente +igurado, podr#is deciros el uno a la otra, con orgullo ! con+ianza, lo que el jo"en 5o ías decía a su esposa9 @&omos hijos de &antosA )o ignor4is ciertamente que la sagrada liturgia une estrechamente la conmemoración de los >ieles /i+untos a la solemne +esti"idad de 5odos los &antos. ,sta unión pone en singular relie"e el dogma consolador de la comunión de los santos, es decir, del "ínculo espiritual que une íntimamente con /ios )uestro &e*or ! entre sí a todas las almas que "i"en en estado de gracia. 7omo estas almas est4n di"ididas en tres grupos9 las unas coronadas !a en el 7ielo, que +orman la -glesia triun+ante, otras que se encuentran detenidas en el :urgatorio para su plena ! de+initi"a puri+icación, ! que constitu!en la -glesia :urgante, otras, en +in, que peregrinan a3n so re la tierra ! que componen la -glesia militante; la solemnidad de 5odos los &antos podría decirse en cierto modo la +iesta de las tres -glesias. ,n la oración de la 'isa de aquel día se in"oca la ondad de /ios por los m#ritos de todos los &antos9 Comnium &anctorum tuorum merita su una tri uisti cele ritate "enerariD. <a! m#ritos en las tres -glesias9 glori+icados en la triun+ante; adquiridos ! que no se pueden !a aumentar ni perder, pero que esperan a3n su recompensa en la purgante; adquiridos ! suscepti les de crecimiento, pero tam i#n de p#rdida, completa, en la militante. ?a +iesta de 5odos los &antos es, pues, como una grande +iesta de +amilia para todas las almas en estado de gracia. ,sta consideración de e mo"eros m4s particularmente a "osotros, que ha #is dejado una +amilia amada que era hasta ahora la "uestra, para +ormar una nue"a que ser4 la continuación de la primera !, si /ios quiere .como )os se lo suplicamos con "osotros0, el comienzo de una larga serie de otras. 5al "ez pens4is que en el día de 5odos los &antos la -glesia intenta simplemente glori+icar juntos a todos aquellos a quienes la -glesia ha decretado el honor de los altares. ,ste día sería, seg3n eso, como una recapitulación anual del 'artirologio ;omano. $ en realidad es eso; pero no sólo eso. ,n e+ecto, el :apa 1oni+acio -V, cuando en el

a*o W0R o W10 puri+icó el antiguo :anteón en ;oma, que le ha ía sido cedido por el ,mperador >ocio, dedicó aquel templo a la 1iena"enturada Virgen 'aría ! a todos los m4rtires, e institu!ó una +iesta que se cele raría anualmente en su honor. :ero !a en el siglo siguiente 8regorio --- dedicó en la asílica de &an :edro un oratorio a )uestro &e*or (esucristo, a su &anta 'adre, a los &antos %póstoles, a todos los santos '4rtires ! 7on+esores, a los justos per+ectos que reposan en toda la tierra. ,n +in, 8regorio -V e=tendió la cele ración de la +iesta de 5odos los &antos a la -glesia uni"ersal. K6u# quiere decir9 5odos los &antosJ 7om3nmente, ! en primer lugar, se quiere signi+icar los h#roes del cristianismo, los que una 3ltima ! de+initi"a sentencia del magisterio in+ali le declara ha er sido reci idos en la -glesia triun+ante, ! cu!o culto est4 prescrito en la -glesia militante uni"ersal. ,ntre ellos no +altan ciertamente los modelos ! los patronos especiales para "osotros. 5oda +amilia cristiana dirige casi instinti"amente la mirada a la &agrada >amilia de )azaret ! se atri u!e un título particular para la protección de (es3s, 'aría ! (os#. :ero adem4s de ellos, numerosos hom res ! mujeres se han sacri+icado en la "ida +amiliar, como los santos cón!uges 7risanto ! /aría, m4rtires ajo el ,mperador )umeriano. <a! en el 7ielo padres de +amilia admira les, como &an >ernando ---, ;e! de 7astilla ! de ?eón, que educó piadosamente a sus catorce hijos; madres heroicas, como &anta >elicidad, romana que Nseg3n las actas de su martirioN ajo el ,mperador %ntonino, "io con sus ojos a los siete hijos muertos entre atroces tormentos hasta que a ella misma le cortaron la ca eza. ?a madre +ortísima, narra &an :edro 7risólogo, da a "ueltas entre los cad4"eres destrozados de sus hijos, m4s alegre que si se encontrara entre las queridas cunas donde ha ían dormido de ni*os, porque con los ojos internos de la +e perci ía tantas palmas cuantas eran las heridas, tantos premios cuantos eran los tormentos, tantas coronas cuantas eran las "íctimas. &in em argo, como cada uno de los santos tiene durante el a*o su día de +iesta, se puede sostener que la -glesia, en la solemnidad de 5odos los &antos, "a mas all4 de un simple recuerdo colecti"o. ,n la -glesia triun+ante, ante todo. 6ue en el 7ielo adem4s de los grandes "encedores, re+ulgentes de luz Npor su canonización o por la simple eati+icaciónN ha! multitud de almas, desconocidas en la tierra, pero eati+icadas por la "isión intuiti"a, ! que su n3mero so repasa a todos los c4lculos humanos, nos lo testi+ica en el %pocalipsis el %póstol &an (uan, que ha ía "isto su gloria9 C:ost haec "idi tur am magnam, quam dinumerare nemo poteratM9 stantes ante thronum, et in conspectu %gni, amicis stolis al is, et palmH in mani us eorumD, ! estos elegidos, sin nom re distinto, eran Ce= omni us genti us, et tri u us, et populis, et linguisD, de todas las gentes, tri us, pue los ! lenguas. %quí "ol"#is a encontrar la idea de +amilia9 C>ilii &anctorum sumusAD. ,n aquella gloriosa +alange, Kno ten#is acaso antepasados o incluso pró=imos parientesJ ,le"ando en estos días los ojos ! el alma al 7ielo, pod#is "er con la mente, allí arri a ! para siempre, a muchos de aquellos que ha #is amado, ! toda"ía otros m4s que a tra"#s de una serie de generaciones han sem rado en la descendencia +amiliar aquella +e que "osotros quer#is transmitir a otros. @6u# +uerza ! qu# consuelo para "osotros pensar que ellos, al a andonar esta tierra, no os han ol"idado; que os aman siempre con la misma ternura, pero con una clari"idencia incompara lemente ma!or para conocer "uestras necesidades ! para poder satis+acerlas; ! que desde el 7ielo su sonrisa de endición descender4, como un in"isi le ra!o de gracia, so re cada nue"a cuna de su posteridadA ,s cierto que no pod#is tener la certeza a soluta de su glori+icación de+initi"a9 @hace +alta ser tan puros antes de ser admitidos a contemplar para siempre ! sin "elos a aquel /ios que encuentra imper+ecciones en los mismos 4ngelesA. %quel a uelo "enera le cu!a "ida os aparecía tan digna ! rica de m#ritos, aquella uena a uela, cu!os días la oriosos terminaron con una muerte tan piadosa ! dulce, Kestar4n en el 7ieloJ :ero al menos podr#is, sin "ana presunción, apo!4ndoos con +irme con+ianza en las promesas di"inas hechas a la +e ! a las o ras de una "ida "erdaderamente cristiana, uscarles en el lugar de la suprema puri+icación9 el :urgatorio. %sí e=perimentar#is una serena alegría en el pensamiento de que aquellos seres queridos est4n !a seguros de su eterna sal"ación ! preser"ados del pecado, de las ocasiones de pecado, de las angustias, de las en+ermedades ! de todas las miserias de aquí a ajo. /espu#s, considerando las penas con las cuales terminan ellos por ser li erados de sus manchas, "uestro de"oto a+ecto os har4 prestar oído a sus "oces queridas que in"ocan "uestro su+ragio, como (o , en el a ismo de sus dolores, implora a la compasión de sus amigos. $ entonces comprender#is por qu#, si el gozo de la +iesta de 5odos los &antos se prolonga en la sagrada liturgia durante una

octa"a, la oración por la -glesia purgante contin3a todo el mes de no"iem re, dedicado de modo especial a tan piadoso su+ragio. %sí pues, si usc4is la protección de los santos que est4n en el cielo, no dej#is de socorrer con la oración, con la limosna ! so re todo con el santo sacri+icio de la 'isa, a aquellos de "uestros seres queridos que se encuentran toda"ía en el :urgatorio, para que, a su "ez, como piadosamente se cree, intercedan por "osotros !, admitidos pronto a la +uente de toda gracia, puedan dirigir sus aguas en#+icas so re toda su descendencia. K6u# decir ahora de los santos de la tercera -glesia, es decir, de los que militan toda"ía so re la tierraJ ;econoced, queridos hijos e hijas, que los ha!, ! que "osotros pod#is, si quer#is, ser de su n3mero. &eg3n el sentido etimológico ! m4s amplio de la pala ra, la santidad es el estado de una persona o de una cosa reputada in"iola le ! sagrada. %sí, 7icerón ha la a de la Cmatronarum sanctitasC, de la santidad de aquellas esposas ! madres uni"ersalmente respetadas, que eran las matronas romanas. ,n m4s alto sentido, el &e*or decía en el antiguo 5estamento a los hijos de su pue lo9 Csed santos, como $o so! santoD. $ uniendo al precepto la a!uda necesaria para cumplirlo, a*adía9 C$o so! "uestro &e*or, que os santi+icoD. ,n el nue"o 5estamento, ser santo signi+ica ha er sido consagrado a /ios con el 1autismo ! conser"ar el estado de gracia, esta "ida so renatural, toda interior, que es la 3nica que a los ojos del &e*or ! de los 4ngeles di"ide a los hom res en dos clases pro+undamente di+erentes9 los unos pri"ados de la gracia santi+icante, los otros ele"ados hasta aquella misteriosa, pero real participación de la "ida di"ina. :or eso, los primeros cristianos, en muchos pasajes del nue"o 5estamento, son designados con el nom re de santos. %sí, por ejemplo, &an :a lo se acusa de ha er encerrado en las prisiones, antes de su con"ersión, un gran n3mero de santos. ,l mismo %póstol escri ía a los +ieles de 2+eso9 C&ois conciudadanos de los santos, ! miem ros de la +amilia de /iosJ, ! roga a a los de ;oma que su "inieran a las necesidades de los santos. ,stos santos de la tierra tienen tam i#n sus m#ritos, que pueden superar a los de otros hom res ! a los de las almas purgantes. :ero la &anta 'adre -glesia sa e ien que los m#ritos de los "i"os son precarios, ! que si algunos de sus hijos son desde ahora en este mundo poderosos a ogados de sus hermanos, tienen tam i#n ellos, como todos los que militan toda"ía aquí a ajo, una continua necesidad de intercesión. :or eso conclu!e así su oración en la +esti"idad de 5odos los &antos9 C@7onc#denos, oh &e*or, la deseada a undancia de tu propiciación, gracias a un n3mero multiplicado de intercesoresAD. C@>ilii sanctorum sumus@D. 6ueridos hijos e hijas9 de #is, pues, persuadiros ien de que "uestra nue"a +amilia podr4 ! de er4 ser una +amilia, santa, es decir, in"iola lemente unida a /ios por la gracia. -n"iola lemente9 porque aquel mismo sacramento que e=ige la indisolu ilidad del "ínculo con!ugal, os con+iere una +uerza so renatural contra la cual ser4n impotentes, si "osotros lo quer#is, las tentaciones, ! las seducciones; las p#r+idas insinuaciones del disgusto cotidiano, de la calma ha itual, de la necesidad de no"edad ! de cam io, la sed de las e=periencias peligrosas, la atracción del +ruto prohi ido, no tendr4n poder alguno contra "osotros, si conser"4is este estado de gracia, con la "igilancia, la lucha, la penitencia, la oración. Lnidos a /ios, ser#is santos, ! "uestros hijos lo ser4n despu#s de "osotros, porque la"ados desde el 1autismo en la sangre redentora de 7risto, ha #is consagrado o, sin duda, consagrar#is "uestro hogar dom#stico a su 7orazón di"ino, cu!a imagen "elar4 so re "uestros días ! so re "uestras noches.

)NS)8AN2AS D) LA DI4INA PRO4ID)NCIA 7 de )nero de "#&" %l presentaros a )os ha #is querido, amados reci#n casados, demostrar "uestro do le ardor9 el ardor de la ju"entud que sin temor a+ronta ! "ence los rigores de la estación in"ernal, ! el ardor de "uestra +e ! de"oción que os ha conducido a uscar la endición del :adre com3n de los +ieles para las +amilias que ha #is +undado con irre"oca le contrato. % sortos como est4is en la +elicidad de "uestra reciente ! concorde unión ! en el sue*o de una aurora rosada de alegres esperanzas por el sendero de la "ida que aca 4is de iniciar, ni el camino de ;oma ha en+riado "uestros ardientes corazones, ni os han arrancado ! atraído muchas miradas durante el "iaje los campos +ugaces, las heladas ! ne"adas llanuras, los c4ndidos montes, los tristes 4r oles que distendían a tra"#s de un cielo gris los razos desnudos de sus ramas.

&in em argo, ajo aquella costra de +río ! de nie"e "i"e la naturaleza durmiendo un sue*o que parece de muerte; pero que en su silencio tranquilo ha la un lenguaje que es para "osotros, como para todos los que han sido llamados por /ios a transmitir la "ida, una gran ense*anza dada a las almas por la di"ina :ro"idencia. )uestro &e*or la recorda a a los %póstoles antes de su :asión9 C,n "erdad, en "erdad os digo9 si el grano de trigo caído a la tierra no muere, permanece in+ecundo; pero si muere, +ructi+ica con a undanciaD; ense*anza que el uen 'aestro completa a poco despu#s9 C,star#is tristes, pero "uestra tristeza se cam iar4 en alegría. ?a mujer, cuando da a luz un hijo, est4 triste porque ha llegado su hora; pero cuando ha traído al mundo a su ni*o, no se "uel"e a acordar del dolor, llena de alegría porque ha nacido al mundo un hom reD. :ro+unda "erdad, al mismo tiempo humana ! cristiana, es que la "ida no se transmite sin sacri+icio, ! que, sin em argo, transmitir la "ida es un gozo ine+a le que disipa todo recuerdo del dolor. 'irad los campos ! la mara"illosa o ra de la naturaleza. ,l grano, con+iado en la tierra a su cuidado, !ace como en un sepulcro, parece que muere ! se disuel"e, para que el germen que tiene en sí pueda desen"ol"erse, para a rir los ojos, salir a la luz, "erdear ! crecer en "igoroso tallo. :ero pasar4 ! pesar4 encima el in"ierno antes de que, con la ti ieza prima"eral ! el ardiente ra!o del "erano, el germen se cam io en +lores ! las +lores en +ruto. ,n el orden m4s ele"ado de la naturaleza "i"iente, sensi le al dolor, todo nacimiento es m4s o menos doloroso; ! porque del dolor nace el amor, "eis "osotros que sólo d4ndose a sus peque*os, custodi4ndolos con su "igilancia, nutri#ndolos con su propia leche o co ij4ndolos ajo sus alas, puede la madre conser"ar ! "igorizar la "ida que les ha comunicado. $ como el in"ierno precede a la prima"era, tam i#n en este misterioso don de la "ida las penas preceden a las alegrías prometidas a toda +ecundidad. ,n la espera ! en el deseo de la +utura mies, "emos al agricultor sacri+icar, sin inquietud ! hasta con alegría ! esperanza, su mejor simiente. 5oda"ía est4 lejana la mies; #l no sa e qu# tiempo le mandar4 la :ro"idencia, ni cu4l ser4 la cosecha, si +4cil o di+ícil; pero no dudar4 en esparcir, con su amplio gesto de sem rador, so re los terrones la rados del campo, aquellos pu*ados de grano escogido, destinados a sentir los +ríos de las escarchas ! de la nie"e so re el dorso, ! a disol"erse en los surcos h3medos antes de erguir los "erdes tallos que, "encedores del pasado in"ierno, cur"en la ca eza cargada de pesadas espigas, como dando gracias al cielo ! al suelo +eraz que les han nutrido. :ara "osotros, queridos reci#n casados, la hora presente es como la hora alegre de la siem ra hecha en un campo preparado con amor; pero, por mucho que en "osotros rille ingenua la ju"entud, !a ha #is aprendido en la escuela de la e=periencia ! de la "isión del mundo, que el por"enir a ierto ante "osotros, ! que os auguramos colmado de cristiana +elicidad, no os proporcionar4 solamente placeres ! alegrías, ! que, so re todo en estos tiempos agitados, no se cumplir4 para "osotros sin dolor la su lime misión que se os ha con+iado de dar la "ida a c4ndidos peque*os, regalo del cielo, que ha! que educar e instruir en la piedad religiosa con la pala ra ! con el ejemplo, ! que est4n destinados a ser el sost#n "uestro ! de la patria, ! a acompa*aros un día en la gloria ! en la +elicidad eterna. ,l la rador no duda a+rontar animosamente la "aria pro a ilidad de los días de tormenta, sequía ! hielo, conociendo que, en su misericordiosa pro"idencia, /ios le sostendr4 ! no dejar4 a atirse a quien le sir"e ! espera en 2l, como no dejar4 morir de ham re a los p4jaros que descienden a re"olotear en torno a su arado. 5am i#n "osotros sa #is que el &e*or no permitir4 que se4is tentados m4s all4 de "uestras +uerzas ! que la paciencia hace la o ra per+ecta. )o dud4is, por lo tanto, que 2l, in+initamente ueno, ni"elar4 las prue as con "uestras +uerzas, o mejor, con las +uerzas ! los au=ilios que 2l mismo os dar4 con su gracia; ! que esta +e en 2l, que ho! es +uente de con+ianza para "uestros corazones, ser4 tam i#n sost#n de "uestro tra ajo el día de ma*ana. :ero esto no de er4 haceros ol"idar que hasta en los momentos m4s duros que pudiera reser"aros el por"enir, no +altar4n consuelos ! dulzuras. ,n el campo, como ien sa #is, tampoco el in"ierno pasa sin sus alegrías. K)o es entonces acaso cuando la +amilia, que en otras estaciones se dispersa para el tra ajo, "uel"e a encontrarse reunida en torno al hogarJ K)o es entonces el tiempo de las largas, paternas ! +raternales "elas, en las que los corazones se sienten ! palpitan m4s cercanos los unos a los otros, ! a tra"#s de las con"ersaciones ! de silencios m4s elocuentes que las pala ras, las almas se penetran mutuamente ! se encuentra m4s íntimamente en los a+ectos ! en los pensamientosJ K)o es entonces cuando el pasado, el presente ! el +uturo animan los recuerdos ! las con"ersaciones de la alegría +amiliarJ 5am i#n para "osotros, queridos hijos e hijas, en los momentos m4s di+íciles que ha!an de esperaros, ser4 el cielo generoso en +ortaleza ! consuelos. )o tem4is. &i "osotros, como cristianos con+iados ! +uertes, tom4is hasta las a+licciones como de las manos de /ios, que las dispone para per+eccionar nuestra "irtud, las prue as, en lugar

de ser, como ocurre con e=cesi"a +recuencia, estímulos de recriminaciones ! de lamentos, de desarmonías ! de disgustos, acercar4n toda"ía m4s "uestros corazones, ! en la pena se estrechar4n los a+ectos; porque en el amor no se "i"e sin dolor. ,ntonces os conocer#is, os ha lar#is, os comprender#is mejor, os apo!ar#is m4s +irmemente el uno so re la otra en los pasos del camino de la "ida; entonces el amor que os une, templado al +uego de la tri ulación, se a+irmar4 de+initi"amente9 nada "aldr4 para separar dos almas que tan "alerosamente han su+rido ! lle"ado juntas la cruz en unión con 7risto. 5ales pensamientos, que el corazón )os pone en los la ios como paterno recuerdo hacia "osotros, podr4n por "entura pareceros austeros en estos días de "uestra alegría, pero a la luz de la +e que os ha traído ante )os, ellos son la 3nica +uente de la "erdadera +elicidad; de aquella +elicidad que no puede rotar, e=istir ! durar, sino allí donde se ha comprendido pro+undamente, se ha aceptado, se ha amado el alto sentido de la "ida presente; +elicidad menos pueril, menos desconsiderada, menos +rí"ola, pero m4s íntima ! m4s sólida ! m4s segura, porque est4 +undada so re la plenitud del espíritu cristiano, que no se desmorona al "iento de las ad"ersidades ! hace los gozos ! los dolores de aquí a ajo 3tiles para una "ida mejor. ,ste es el espíritu que pedimos a /ios para "osotros, queridos reci#n casados, ! para todos los que os son queridos, mientras, como o+renda de la a undancia de las gracias ! de los dones celestes, os impartimos de corazón )uestra paternal endición apostólica.

)L SAC)RDOCIO Y )L MATRIMONIO "9 de )nero de "#&" ,ntre los innumera les cuidados ! responsa ilidades que gra"an nuestra +rente desde que la di"ina :ro"idencia nos llamó al go ierno de la -glesia en tiempos tan di+íciles, uno de los grandes consuelos que el &e*or nos concede para ali"iar el peso de nuestro 4nimo son estas audiencias en las que nos es dado transportarnos como a un aire m4s sereno ! sentirnos m4s íntimamente el :adre que reci e a sus hijos, ! en medio de la corona que ellos +orman, a re ! e=pansiona con ellos li remente su corazón. :ero en el n3mero de las audiencias que resultan particularmente dulces ! gratas a nuestro espíritu, ponemos gustosamente aquellas en que "emos reunidas estas +ilas de reci#n casados que, animados por su "i"a +e, al iniciar un nue"o camino de la "ida, "ienen junto a )os para o+recer a nuestra endición paterna sus almas, reci#n rociadas por el rocío di"ino de la gracia del sacramento, que les ha colocado de+initi"amente en las gradas de la sociedad ! +ijado en su puesto en el cuerpo místico de la -glesia. K)o ha #is considerado nunca, queridos esposos, cómo entre los di"ersos estados, entre las di"ersas +ormas de "ida de los cristianos, sólo ha! dos de ellas para las cuales ha instituido )uestro &e*or un sacramentoJ &on el &acerdocio ! el matrimonio. Vosotros admir4is sin duda las grandes cohortes de las órdenes ! de las congregaciones religiosas de hom res ! mujeres, que re+ulgen con tanto ien ! con tanta gloria en la -glesia; pero la pro+esión religiosa, Bceremonia tan conmo"edora ! rica de pro+undos sim olismos, tam i#n su limemente nupcial, aunque goza de todas las amplísimas ala anzas con que nuestro &e*or ! la -glesia han e=altado la "irginidad ! la castidad per+ecta ! por mu! eminente que sea el puesto ocupado por los religiosos ! las religiosas que se consagran a /ios en la "ida ! en el apostolado católicoB, la misma pro+esión religiosa, decimos, no es un sacramento. ,n cam io, hasta el m4s modesto matrimonio, cele rado acaso en una po re ! remota ermita de aldea o en una humilde ! desnuda capilla de un arrio o rero, de dos esposos que tendr4n que "ol"er inmediatamente al tra ajo, ante un simple sacerdote, en presencia de pocos parientes ! amigos9 este rito sin esplendor ! oato e=terno se coloca, en su dignidad de sacramento, al lado de la magni+icencia de una solemne ordenación sacerdotal o consagración episcopal, lle"ada a ca o en una catedral majestuosa, con a undancia de sagrados ministros ! de +ieles, hecha por el mismo I ispo de la diócesis, re+ulgente, con todo el esplendor de sus ornamentos ponti+icales. ,l orden ! el matrimonio, lo sa #is mu! ien, coronan ! cierran el n3mero septenario de los sacramentos.

:ero Kpor qu# ha dado /ios en su -glesia un puesto tan especial al sacerdocio ! al matrimonioJ &ería en realidad temeridad por parte nuestra pedir al 7reador las razones de su o ra ! de sus pre+erencias, ! decirle9 C6uare hoc +ecistiJD. &in em argo, siguiendo las huellas de los grandes /octores, ! en particular de &anto 5om4s, nos es permitido uscar ! gustar las con"eniencias ! las armonías recónditas en el pensamiento ! en las elecciones di"inas, para co rarles una con+ianza m4s amorosa ! ele"arnos a una idea m4s alta de la gracia reci ida. 7uando el <ijo de /ios se dignó hacerse hom re, la pala ra del &al"ador del g#nero humano "ol"ió al primer esplendor el "ínculo con!ugal del hom re ! de la mujer, que las pasiones humanas ha ían hecho degenerar de su no le institución, ! lo ele"ó a sacramento9 grande en la unión de sí mismo con su ,sposa la -glesia, 'adre nuestra, +ecunda por su sangre di"ina, que nos regenera con la pala ra de la +e ! con el agua de la salud, ! da poder para llegar a ser hijos de /ios a los que creen en su nom re; Cporque no por el camino de la sangre ni por "oluntad de la carne, ni por "oluntad de hom re, sino de /ios es de donde han nacidoD. ,n estas solemnes pala ras del ,"angelio de &an (uan reconocemos una do le paternidad9 la paternidad de la carne, por "oluntad del hom re, ! la paternidad de /ios, por el poder del espíritu ! de la gracia di"ina; dos paternidades que entre el pue lo cristiano crean ! sellan con el sacerdocio ! con el matrimonio los padres del espíritu ! de la "ida so renatural, ! los padres de la carne ! de la "ida natural, con dos sacramentos instituidos por 7risto para su -glesia, con el +in de asegurar ! perpetuar en los siglos la generación ! la regeneración de los hijos de /ios. /os sacramentos, dos paternidades, dos padres que se hermanan ! se completan mutuamente en la educación de la prole, hija de /ios, esperanza de la +amilia ! de la -glesia, de la tierra ! del 7ielo. <e aquí la altísima idea que del sacerdocio ! del matrimonio nos inspira la -glesia, la -glesia "ista por &an (uan como la 7iudad &anta, la )ue"a (erusal#n que descendía del 7ielo, adornada como una esposa ata"iada por su esposo. Glzase #sta construida a lo largo de los siglos con piedras "i"as que son las almas autizadas ! santi+icadas, como canta la sagrada liturgia, hasta el día en que al cerrarse de los tiempos su ir4 a unirse a 7risto en el gozo de las odas eternas del 7ielo. K$ cu4les son los o reros que concurren a su lenta construcciónJ %nte todo, los sucesores de los %póstoles, el :apa ! los I ispos con sus sacerdotes, que disponen, pulen ! ensam lan las piedras seg3n el dise*o del arquitecto, puestos como est4n por el ,spíritu &anto para regir la -glesia de /ios. K:ero qu# podrían ellos hacer si no tu"iesen a su lado a otros o reros que trajesen las piedras, las tallasen ! esculpiesen como requiere el edi+icioJ K$ qui#nes son estos o rerosJ &on los esposos, que dan a la -glesia sus piedras "i"as ! las modelan con arte, sois "osotros, queridos hijos e hijas. :or eso, notad ien que en la paternidad ! maternidad que os llega, no de #is contentaros con e=traer ! unir con "uestras +atigas los loques de piedra ruta; de #is tam i#n des astarlos, prepararlos, darles la +orma que mejor permita hacerlos entrar en la construcción9 para tan no le o+icio ha sido instituido por /ios el grande sacramento del matrimonio. ,s doctrina clara del %ng#lico /octor &anto 5om4s que este sacramento que ha consagrado "uestra unión hace de "osotros Clos propagadores ! los conser"adores de la "ida espiritual, seg3n un misterio a la "ez corporal ! espiritualD, que consiste en Cengendrar la prole ! educarla para el culto di"inoD. Vosotros sois así, siempre ajo la guía del sacerdote, los primeros ! m4s pró=imos educadores ! maestros de los hijos de /ios con+iados ! dados a "osotros. ,n la edi+icación del 5emplo de la -glesia, hecho no de piedras muertas, sino de almas que "i"en "ida nue"a ! celestial, "osotros sois como los precursores espirituales, sacerdotes "osotros mismos de la cuna, de la in+ancia ! de la adolescencia, a quienes de #is dirigir al 7ielo. Vuestro puesto en la -glesia como esposos cristianos no es, pues, simplemente engendrar los hijos ! o+recer las piedras "i"as para la o ra de los sacerdotes, m4s altos ministros de /ios. ?as gracias tan a undantes que se os han concedido en el sacramento del matrimonio no se han dado 3nicamente para permanecer plena ! constantemente +ieles a la le! de /ios en el momento augusto, de llamar a "uestros hijos a la "ida, ! para a+rontar ! soportar con 4nimo cristiano las penas, los su+rimientos, las preocupaciones que no rara "ez lo acompa*an ! lo siguen. 5ales gracias os han sido dadas adem4s como santi+icación, luz ! a!uda en "uestro ministerio corporal ! espiritual; porque, con la "ida natural, es de er "uestro, como instrumentos de /ios, propagar tam i#n, conser"ar ! contri uir a hacer crecer en los hijos, regalo su!o, la "ida espiritual in+undida en ellos con el agua del santo 1autismo.

%limentad a los ni*os reci#n nacidos a la "ida corporal, tam i#n con la leche espiritual sincera; haced de ellos piedras "i"as del 5emplo de /ios, "osotros que con la gracia del matrimonio ha #is sido edi+icados como casa espiritual, sacerdocio santo, seg3n la pala ra de &an :edro, por aquella participación sacerdotal a que el anillo nupcial os ha ele"ado ante el altar. ,n la +ormación cristiana de las almas peque*as, que )uestro &e*or os con+iar4 al crearlas para "i"i+icar los cuerpos plasmados por "osotros, os es reser"ada una parte, un magisterio, del cual no os es lícito desinteresaros, en el cual nadie podr4 plenamente sustituiros. ,n esta +ormación santa, "osotros uscar#is sin duda a!uda en celosos sacerdotes ! catequistas, en esos óptimos educadores que son los religiosos ! las religiosas; pero por mu! grandes, preciosos ! amplios que puedan ser estos au=ilios, no os dispensan de "uestros de eres ! de "uestras responsa ilidades. @7u4ntas "eces los maestros cristianos se duelen ! lamentan de la di+icultad, a "eces hasta de la imposi ilidad, que encuentran para remediar ! suplir con sus cuidados, en la educación de los ni*os con+iados a ellos, lo que era en realidad un de er que hiciese la +amilia, ! que #sta no hizo, o hizo, malA 8uardad para el &e*or, para su celestial (erusal#n ! para la 'adre -glesia, los angelitos que el cielo os conceder4; ! no ol"id#is jam4s que al lado de una cuna tienen que estar dos padres ! maestros, el uno natural ! el otro espiritual, ! que así como las almas no pueden, seg3n la ordinaria pro"idencia de /ios, "i"ir cristianamente ! sal"arse +uera de la -glesia ! sin el ministerio de los sacerdotes destinados para eso con el sacramento del orden, así tampoco pueden, de ordinario, crecer cristianamente +uera de su hogar dom#stico ! sin el ministerio de los padres endecidos ! unidos con el sacramento del matrimonio. @6ueridos reci#n casadosA /ígnese 7risto, nuestro uen &e*or ! 'aestro, ! restaurador de la unión con!ugal tal como era cuando al principio la +ormó /ios, in+undir en "uestros corazones la inteligencia ! el amor de la incompara le misión con+iada a "osotros en la -glesia con este sacramento, ! daros la alteza de 4nimo, el "alor ! la con+ianza necesaria para manteneros siempre +ieles a ella.

LA P,RA Y F,)RT) *)LL)2A D)L AMOR CRISTIANO .# de )nero de "#&" ,n este día, dedicado en la sagrada liturgia a honrar al uen ! grande I ispo de 8ine ra, &an >rancisco de &ales, el culto que la -glesia le presta no e=alta 3nicamente sus e=celsas "irtudes ! su ardiente celo pastoral, sino que "enera juntamente en #l la ciencia ! la sa iduría de maestro de la "ida cristiana, por las que ha sido propuesto tam i#n a los escritores p3 licos católicos como su patrono ! modelo. 6ueremos, amados reci#n casados, que el gran /octor del cielo "uel"a ho! su dulce mirada so re "osotros, reunidos en torno a )os, ! traiga a )uestra mente ! a )uestros la ios, para "osotros, aquellas ad"ertencias que #l mismo da a a las personas casadas, en su incompara le o ra titulada C-ntroducción a la "ida de"otaD. ,n aquellas p4ginas "i"e #l, ha la #l, ense*a #l, guía #l, amonesta #l, como padre, como maestro, como amigo "uestro; porque la >ilotea a la que primeramente +ue destinado el li ro, era una madre de +amilia, madame de 7harmois! ! tam i#n en las sucesi"as re"isiones permaneció in"ariado el +in9 instruir a las personas que "i"en en el mundo, para hacerles amar ! practicar aquella cordial de"oción que no es otra cosa sino la plenitud de la le! ! de la "ida cristiana. ,ste li ro del dulce I ispo de 8ine ra, estimado por los contempor4neos del &anto como el m4s per+ecto en su g#nero, +ue tenido en tanto aprecio por nuestro gran predecesor :ío F-, que escri ió que de ería andar tam i#n ho! en manos de todos. )os, pues, os e=hortarnos, queridos esposos, a leer ! releer aquellas p4ginas tan deliciosas como sólidas9 de erían ser una de "uestras lecturas +a"oritas, como lo +ueron para aquel coronel, e=celente padre de +amilia, que en"iado al Iriente durante la guerra mundial, lle"a a aquel, peque*o "olumen en su cartera de o+icial, como un compa*ero recon+ortante en los duros tra ajos ! en los peligros que le espera an. :ero de las ense*anzas de tan gran I ispo, )os limitaremos ahora a recordaros los consejos especiales , para los casados, ! especialmente el primero, que es el principal de todos9 C$o e=horto, dice el santo, so re toda otra cosa, a los esposos al mutuo amor, que el ,spíritu &anto les recomienda tanto en la &agrada ,scrituraD.

:ero Kcu4l es este amor que os inculca el piadoso maestro de la "ida cristianaJ K,s acaso, el amor simplemente natural, instinti"o, como aquel Ndice #lN de las parejas de tórtolas, o el amor meramente humano que han conocido ! practicado tam i#n los paganosJ )o; no es este el amor que recomienda a los esposos el ,spíritu &anto, sino aquel que, sin renegar del amor que nace de la recta naturaleza, se ele"a m4s alto para ser Ctodo santo, todo sagrado, todo di"inoD, en su origen, en su +in, en sus +rutos, en su +orma ! en su materia; semejante al amor que une a 7risto ! a su -glesia. Ln a+ecto mutuo nacido e=clusi"amente de la inclinación que os lle"a el uno hacia la otra, o incluso de la mera complacencia por los dones humanos que descu rís con tanta satis+acción el uno en la otra; un a+ecto así , por mu! ello ! pro+undo que se re"ele ! mani+ieste en el recogimiento de las íntimas con"ersaciones de los reci#n casados, no asta nunca; no astaría para, constituir plenamente aquella unión de "uestras almas, tal cual la ha entendido ! anhelado la amorosa pro"idencia de /ios al conduciros el uno hacia la otra. Xnicamente la caridad so renatural, "ínculo de amistad entre /ios ! el hom re, puede apretar nudos que resistan a todas las prue as ine"ita les durante una larga "ida com3n; 3nicamente la gracia di"ina puede haceros superiores a todas las peque*as miserias cotidianas, a todos los nacientes contrastes ! disparidades de gustos o de ideas que rotan, como malas, hier as, de la raíz de la po re naturaleza humana. $ esta caridad ! gracia, Kno es aquella +uerza ! "irtud que ha #is ido a uscar al gran sacramento que aca 4is de reci irJ @/e caridad di"ina, ma!or que la +e ! que la esperanza, tienen necesidad el mundo, la sociedad ! la +amiliaA %mor santo, ! sagrado, ! di"ino9 Kno es Ndir#is, "osotros acasoN cosa demasiado alta para nosotrosJ Ln amor tan so re la naturaleza Npreguntar#is quiz4N Kseguir4 siendo aquel amor "erdaderamente humano que ha sido la palpitación de nuestros corazones, que nuestros corazones uscan, ! en el que se aquietan, del que tienen necesidad, ! que se sienten +elices de ha er encontradoJ ,stad tranquilos9 /ios, con su amor, no destru!e ni cam ia la naturaleza, sino que la per+ecciona; ! &an >rancisco de &ales, que conocía ien el corazón humano, concluía su ella p4gina so re el car4cter sagrado del amor con!ugal, con este do le consejo9 C7onser"ad, oh

esposos, un tierno, constante ! cordial amor hacia "uestras esposasM $ "osotras, esposas, amad tiernamente, cordialmente, mas con un amor respetuoso ! lleno de de+erencia, a los maridos que /ios os ha dadoD.
7ordialidad ! ternura, pues, por una parte ! por la otra. C,l amor ! la +idelidad, o ser"a a #l, engendran siempre

+amiliaridad ! con+ianza; por eso los santos ! las santas han solido hacer muchas demostraciones de a+ecto en su matrimonio, demostraciones "erdaderamente amorosas, pero castas; tiernas, pero sincerasD; ! a*adía el ejemplo
del gran re! &an ?uis, no menos riguroso consigo mismo que tierno en el amor hacia su esposa, que sa ía do legar su espíritu marcial ! "aleroso Ca aquellos menudos o+icios necesarios para la conser"ación del amor con!ugalD, a aquellos Cpeque*os testimonios de pura ! +ranca amistadD, que tanto acercan los corazones ! hacen dulce la mutua con"i"encia. K6ui#n, m4s ! mejor que la "erdadera caridad cristiana, de"ota, humilde, paciente, que "ence, ! doma la naturaleza, que es ol"idadiza de sí misma ! solícita en todo momento del ien ! de la alegría de los dem4s, sa r4 sugerir ! dirigir aquellas peque*as ! prontas atenciones, aquellos delicados signos de a+ecto, ! mantenerlos a un tiempo espont4neos, sinceros, discretos, de modo que nunca resulten importunos, antes sean siempre acogidos con gusto ! reconocimientoJ K6ui#n mejor que la gracia, que es +uente ! alma de esta caridad, os ser4 maestra ! guía para adquirir como por instinto el punto ! temple de tan humana ! di"ina ternuraJ :ero el pensamiento del &anto penetra a m4s pro+undamente en los secretos del corazón humano. % la cordialidad ! a la ternura reciprocas a*adía #l, ha lando a los maridos, la constancia; ha lando a las mujeres, el respeto ! la de+erencia. K%caso porque temía con ma!or razón la inconstancia de una parte, ! de otra la +alta de sumisiónJ KI ha r4 m4s ien intentado hacernos notar que en el hom re la energía propia de quien es ca eza de su mujer, no ha de andar separada de la ternura hacia aquella que, m4s d# il, se apo!a so re #lJ ,sta es la razón por la que recomienda a los maridos que sean generosos en la condescendencia, en la Cdulce ! amorosa compasiónD hacia sus mujeres; ! a #stas les recuerda cómo su amor de e estar re"estido de respeto hacia aquel que /ios les ha dado por ca eza. &in em argo, "osotros comprend#is ien que, si la cordialidad ! la ternura de en ser recíprocas entre los esposos ! adornarles a am os, son en cam io dos +lores de di"ersa elleza, como que rotan de raíz un tanto di+erente en el hom re ! en la mujer. ,n el hom re, su raíz de e ser una +idelidad íntegra, in"iola le, que no se permita el menor lunar que no sería tolerado en la propia compa*era, ! d#, como corresponde a quien es ca eza, el paladino ejemplo de la dignidad moral ! de la animosa honradez para no des"iarse o torcerse jam4s del pleno cumplimiento del de er; en la mujer, la raíz es una sa ia, prudente ! "igilante reser"a, que quita ! aparta hasta

la som ra de lo que podría o+uscar el esplendor de una reputación sin mancha, o que le crearía de cualquier modo un peligro. /e estas dos raíces nace tam i#n aquella mutua con+ianza que es el oli"o de la paz perpetua en la "ida con!ugal ! en el +lorecer de su amor; porque sin con+ianza, Kno es "erdad que el amor disminu!e, se en+ría, se hiela, se e=tingue, +ermenta, rasga, hiere ! mata a los corazonesJ :or eso o ser"a a el santo I ispo9 C'ientras os e=horto a que crezc4is cada "ez m4s en aquel recíproco amor que os de #is el uno a la otra, e"itad ien que no se cam ie en una especie de celos; porque ocurre con +recuencia que, como el gusano se engendra dentro de la manzana m4s e=quisita ! madura, los celos nacen en el amor m4s ardiente ! solícito, del cual sin em argo da*an ! corrompen la su stancia, produciendo poco a poco las ri*as, las discordias ! los di"orciosD. )o; los celos, humo ! de ilidad del corazón, no nacen donde arde un amor que madura ! conser"a sano el jugo de la "erdadera "irtud; porque Cla per+ección de la amistad presupone la seguridad de lo que se ama, mientras los celos presuponen su incertidum reD. K)o es #sta la razón de que los celos, lejos de ser un signo de la pro+undidad ! de la "erdadera +uerza de un amor, re"elen en cam io sus lados imper+ectos ! ajos, que descienden hasta la sospecha, que hieren la inocencia ! le arrancan l4grimas de sangreJ K)o son acaso los celos con la ma!or +recuencia un egoísmo paliado que desnaturaliza el a+ecto; egoísmo +alto de aquel don "erdadero, de aquel ol"ido de sí, de aquella +idelidad que no tiene malignos pensamientos, sino que es con+iada ! en#"ola, que &an :a lo ala a a en la caridad cristiana, ! que hace de #sta, incluso aquí a ajo, la m4s pro+unda e inagota le +uente ! la m4s segura tutora ! conser"adora del per+ecto amor con!ugal, tan ien descrito por el santo I ispo de 8ine raJ % #l pedimos, queridos reci#n casados, que interceda ante /ios, autor de toda gracia ! principio de todo "erdadero amor, para que esta unión de "uestros corazones, a un tiempo so renatural ! tierna, di"ina en su origen e intensa ! cordialmente humana en sus ele"adas mani+estaciones, no sólo se conser"e alegre ! tranquila ! se guarde perenne entre "osotros, sino que crezca cada "ez mas seg3n "a!4is a"anzando en la "ida, que os conozc4is m4s íntimamente, que "uestro mutuo amor se re+uerce ! haga m4s sólido, e=tendi#ndose a "uestros hijos, que ser4n su corona, el sost#n de "uestros tra ajos, la endición de /ios. 6ue ascienda a /ios esta plegaria )uestra; ! para que sea m4s seguramente endecida ! oída por 2l, como prenda de las gracias que imploramos para "osotros, os impartimos del +ondo de nuestro corazón paterno la endición apostólica.

LA ,NI6N )N LA PL)GARIAC S)GDN LAS )NS)8AN2AS D) SAN FRANCISCO D) SAL)S ". de Fe0rero de "#&" 8ran consuelo ! esperanza para )uestro corazón, queridos reci#n casados, es el "er esta reunión "uestra en torno a )os; porque aparece a )uestra mirada como una reunión de nacientes +amilias cristianas so re las cuales se complace el &e*or en derramar la a undancia de los +a"ores que ha #is solicitado, al pie del altar, ante el sacerdote que endecía "uestra unión. Vuestra in"ocación, que se unía así a la del ministro de /ios, era oración, ! con la oración ha #is iniciado la nue"a "ida com3n. K7ontinuar#is orando, in"ocando al :adre que est4 en los cielos, +uente de toda paternidad en el orden de la naturaleza ! en el orden de la graciaJ &í; signo de esa promesa es "uestra presencia para pedir so re "uestro nue"o hogar )uestra endición paterna, que con+irme la s3plica del sacerdote ! la "uestra ! las a"alore para todo el curso de "uestra "ida. &an >rancisco de &ales Nde quien, en nuestro 3ltimo discurso a los reci#n casados, "enidos como "osotros, queridos hijos e hijas, a pedirnos que les endij#semos, comentamos re"emente las %d"ertencias a las personas casadasN, a*ade so re la oración de los esposos un rasgo de pluma encantador, que queremos ho! presentar a "uestra consideración. C?a m4s grande ! +ructuosa unión del esposo ! de la esposa Nescri e #lN es la que se hace en la santa de"oción en la que de en el uno ! la otra adelantarse a por+ía. ,=isten algunas +rutas No ser"aN, como los mem rillos que,

por lo agrio de su jugo, no son agrada les si no est4n azucarados; ha! otras que, por ser tiernas ! delicadas, no se pueden conser"ar sino en con+itura, como las cerezas ! los al aricoques. :or eso las mujeres de en desear que sus maridos est#n almi arados con el az3car de la de"oción, porque el hom re sin de"oción es un animal se"ero, 4spero, ! rudo; ! los maridos han de desear que sus mujeres sean de"otas, porque sin de"oción la mujer es demasiado +r4gil e inclinada a decaer u o+uscarse en la "irtudD. @8ran "irtud es la de"oción, sal"aguardia de toda otraA :ero el acto m4s ello ! ordinario de ella es la oración, que para el hom re, que es espíritu ! cuerpo, es el alimento cotidiano del espíritu, como el pan material es el manjar cotidiano del cuerpo. $ de igual modo que la unión hace la +uerza, la oración en com3n tiene ma!or e+icacia so re el corazón de /ios. :or eso nuestro &e*or endijo particularmente toda oración hecha en com3n, proclamando a sus discípulos9 CIs digo adem4s, que si dos de "osotros se unen so re la tierra ! piden cualquier cosa, les ser4 concedida por mi :adre que est4 en los 7ielos. :orque donde ha! dos o tres personas congregadas en mi nom re, allí esto! $o en medio de ellosD. :ero Kqu# almas podr4n encontrarse m4s "erdadera ! plenamente reunidas en el )om re de (es3s para orar, que aquellas en las que el santo matrimonio ha impreso la imagen "i"iente ! permanente de la su lime unión de 7risto mismo con la -glesia, su amada ,sposa, nacida en el 7al"ario de su costado a iertoJ Lnión grande ! +ructuosa, queridos reci#n casados, es por lo tanto la que os pone a los dos juntos de rodillas ante /ios que os ha dado el uno a la otra, para pedirle que conser"e, aumente ! endiga la +usión de "uestras "idas. &i todos los cristianos que oran en su propio ! particular recogimiento, de en dar tam i#n en su "ida un puesto a la oración en com3n que les recuerda que son hermanos en 7risto ! que est4n o ligados a sal"ar sus almas no aisladamente, sino a!ud4ndose mutuamente, @con cu4nta ma!or razón no de er4 separaros "uestra oración como eremitas ! recogeros en una meditación solitaria, que haga que no os encontr#is nunca juntos ante /ios ! su altarA $ Kdónde se apretar4n ! +undir4n en uno "uestros corazones, "uestras inteligencias, "uestras "oluntades, m4s pro+unda, +uerte ! sólidamente que en la oración de los dos, en la que la misma gracia di"ina descender4 para armonizar todos "uestros pensamientos ! todos "uestros a+ectos ! anhelosJ @6u# dulce espect4culo a la mirada de los Gngeles es la oración de dos esposos que ele"an sus ojos al cielo e in"ocan so re sí ! so re sus esperanzas la mirada ! la mano protectora de /iosA ,n la &agrada ,scritura, pocas escenas igualan la conmo"edora oración de 5o ías con su jo"en esposa &ara9 conocedores del peligro que amenaza a su +elicidad, ponen su con+ianza ele"4ndose ante /ios so re las ajas miras de la carne, ! se animan con el recuerdo de que, hijos de santos, no les esta a ien unirse a la manera de los gentiles, que no conocen a /iosD. 5am i#n "osotros, como 5o ías ! &ara, conoc#is a /ios que siempre hace surgir el sol, aunque nu lado, so re "uestra aurora. :or mu! llenas ! cargadas de ocupaciones que puedan estar "uestras jornadas, sa ed encontrar al menos un instante para arrodillaros juntos e iniciar el día ele"ando "uestros corazones hacia el :adre celestial e in"ocando su a!uda ! endición. :or la ma*ana, en el momento en que el tra ajo cotidiano os llama imperiosamente ! os separa hasta el mediodía, ! acaso hasta la tarde, cuando despu#s de una ligera colación cam i4is una mirada ! una pala ra antes de separaros, no ol"id#is nunca recitar juntos, aunque no sea sino un simple :ater )oster o una %"e 'aría, ! dar las gracias al 7ielo por aquel pan que os ha concedido. ?a jornada, larga, acaso penosa, os tendr4 lejos el uno de la otra; pero cercanos o lejanos, estar#is siempre ajo la mirada de /ios9 ! "uestros corazones, Kno se alzar4n acaso con de"otos ! comunes anhelos hacia 2l, en el que quedar#is unidos ! que "elar4 so re "osotros ! so re "uestra +elicidadJ $ cuando cae la tarde !, terminado el duro tra ajo del día, os reunís al +in dentro de las paredes dom#sticas con la alegría de gozar un poco el uno con la otra ! comunicaros las incidencias de la jornada, en aquellos momentos de intimidad ! de reposo, tan preciosos ! dulces, dad el puesto de ido a /ios. )o tem4is9 /ios no "endr4 importuno a tur ar "uestro con+iado ! delicioso coloquio; al contrario, 2l, que !a os escucha ! que en su corazón os ha preparado ! procurado aquellos instantes, os los har4, ajo su mirada de :adre, m4s sua"es ! con+ortantes. ,n el nom re de )uestro &e*or os lo suplicamos, queridos reci#n casados9 empe*aos por conser"ar intacta esa ella tradición de las +amilias cristianas, la oración de la noche en com3n, que recoge al +in de cada día, para implorar la endición de /ios ! honrar a la Virgen -nmaculada con el rosario de sus ala anzas, a todos los que

"an a dormir ajo el mismo techo9 "osotros dos !, despu#s, cuando ha!an aprendido de "osotros a unir sus manecitas, los peque*os que la :ro"idencia os ha!a con+iado, ! tam i#n si para a!udaros en "uestras la ores dom#sticas os los ha puesto el &e*or a "uestro lado, los criados ! cola oradores "uestros, que tam i#n son "uestros hermanos en 7risto ! tienen necesidad de /ios. 6ue si las duras e ine=ora les e=igencias de la "ida moderna no os dan lugar a alargar tan piadoso intermedio de endición ! acción de gracias al &e*or, ! de a*adirle, como gusta an de hacer nuestros padres, la lectura de una re"e Vida de santo, del santo que nos propone todos los días como modelo ! protector particular, no sacri+iqu#is del todo, por r4pido que tenga que ser, este momento que dedic4is juntos a /ios para ala arle ! lle"ar ante 2l "uestros deseos, "uestras necesidades, "uestras penas ! "uestras preocupaciones del presente ! del +uturo. Ln ejercicio tal de la de"oción cristiana no equi"ale a trans+ormar la casa en una iglesia o en un oratorio9 es un impulso sagrado de almas que sienten en sí la +uerza ! la "ida de la +e. 5am i#n en la antigua ;oma pagana, la morada +amiliar tenía la ha itación ! el ara dedicados a los dioses ?ares, que especialmente en los días +esti"os, eran adornados con guirnaldas de +lores ! en los cuales se o+recían s3plicas ! sacri+icios. ,ra un culto manchado por el error politeísta; pero con cu!o recuerdo @cu4ntos ! cu4ntos cristianos de erían sonrojarse, ellos que con el 1autismo en la +rente no encuentran ni sitio en sus estancias para colocar la imagen del "erdadero /ios, ni tiempo en las "einticuatro horas del día, para unir en torno a 2l el homenaje de la +amiliaA :ara "osotros, queridos hijos e hijas, que goz4is en "uestro 4nimo el ardor cristiano encendido por la gracia del santo matrimonio, el centro de donde irradie todo el curso de "uestro "i"ir de e ser el 7ruci+ijo, o la e+igie del &agrado 7orazón de (es3s, que reine so re "uestro hogar ! os llame todas las noches ante 2l ! que os har4 encontrar en 2l el sost#n de "uestras esperanzas, el aliento de "uestros a+anes; porque hasta la m4s larga jornada de la "ida humana, nunca pasa del todo serena ! sin nu es. :ero para, uniros a por+ía en la de"oción, os ense*aremos un camino m4s alto que os conduce +uera de "uestra casa a aquella que es por e=celencia la casa del :adre, "uestra querida iglesia parroquial. %llí est4 la +uente de las endiciones del 7ielo; allí os espera aquel /ios que ha santi+icado "uestra unión, que !a os ha concedido tantas ! tantas gracias; allí est4 el altar en torno al cual la 'isa +esti"a re3ne al pue lo cristiano, ! la -glesia, esposa de 7risto, os llama con solemne in"itación. %llí de #is asistir juntos, siempre que pod4is ! ser4 espect4culo edi+icante N! ojal4 pueda ser con +recuencia, con mucha +recuenciaN, que en la unión de"ota m4s pro+unda de todas, en la santa 'esa, os acerqu#is para reci ir el 7uerpo de nuestro &e*or9 este sacratísimo 7uerpo, el m4s poderoso "ínculo de unión entre todos los cristianos que se alimentan de 2l ! "i"en, como miem ros de 7risto, de su "ida, que e+ectuar4 di"inamente la plena +usión de "uestras almas en la altura del espíritu. @$ cómo os alegrar#is, con incompara le gozo, cuando pod4is dejar sitio entre "osotros dos a una ca ecita de 4ngel de ojos c4ndidos que, junto a las "uestras, se alzar4 para reci ir so re los la ios inocentes la <ostia lanquísima, en la que le ha r#is ense*ado a creer que est4 presente su querido (es3sA Vuestro gozo aumentar4 ! se multiplicar4 cada "ez que junto a "osotros el 1autismo regenere a uno de "uestros peque*os, ! sus corazones crezcan prontos a participar con "osotros en esta 'esa di"ina. )o siempre, es "erdad, las "icisitudes ! las necesidades de la "ida os dar4n tiempo para arrodillaros juntos ante el sagrado %ltar9 m4s de una "ez os "er#is o ligados a cumplir tales actos de piedad cristiana cada uno por su parte; otras "eces "uestros de eres os impondr4n acaso largas separaciones, como ocurre en la hora presente con las e=igencias de la guerra. K:ero qu# mejor reunión podr4n entonces tener "uestros corazones apenados por "uestra ausencia, que la sagrada 7omunión, en que (es3s mismo os unir4 en el su!o a tra"#s de todas las distanciasJ ,sposos jó"enes como sois, desde el altar ! desde la endición de "uestro santo matrimonio mir4is hacia el por"enir ! so*4is +3lgidas ! rosadas auroras de muchos a*os. &an >rancisco de &ales conclu!e sus ad"ertencias a los cón!uges in"it4ndoles a cele rar con una +er"orosa 7omunión reci ida juntos, el día ani"ersario de sus odas; ! es tam i#n un uen consejo que no podemos a stenernos de repetiros ! dirigíroslo tam i#n a "osotros. Vol"iendo a los pies del %ltar donde cam iasteis "uestras promesas, "ol"er#is a encontraros a "osotros mismos, "ol"er#is a entrar en "uestras almas9 ! con la gracia de esta unión en 7risto, Kno es "erdad que asegurar#is duración ! +uerza, sin de ilitamiento, a aquellas intenciones ! propósitos de mutua con+ianza, de íntimo e indestructi le a+ecto, de don recíproco sin reser"a, por los que nace ! rilla en "uestros pensamientos ! en "uestros corazones la +idelidad de los primeros días de "uestra "ida com3n, ! que seg3n la intención de nuestro &e*or de en continuar in+ormando ! sosteniendo la de toda "uestra peregrinación por aquí a ajoJ

6ue pueda la endición apostólica que os impartimos con plena e+usión de )uestro corazón paterno, impetraros, queridos reci#n casados, la a undancia de aquella tierna ! +uerte, +ranca ! perse"erante de"oción, que en las incidencias de la "ida es +uente +ecunda ! perenne de "erdadero aliento, de "erdadera paz, de "erdadera alegría, de "erdadera +elicidad.

LOS )SPOSOSC MINISTROS D)L SACRAM)NTO D)L MATRIMONIO 9 de Mar=o de "#&" % las santas promesas que coronando "uestro íntimo gozo ha #is cam iado a los pies del altar ante el sacerdote, uniendo "uestros corazones ! "uestra "ida, el ministro de /ios ha respondido in"ocando so re "osotros, queridos reci#n casados, so re el "ínculo indisolu le, so re "uestro nue"o hogar que un día alegrar4n los hijos Ccomo renue"os de oli"o en torno a "uestra mesaD, la a undancia de las endiciones celestes. ,n aquel momento ha #is sentido que "uestros latidos se auna an, "uestras almas ! "uestras "oluntades se +undían, se realiza an "uestros sue*os de +elicidad, se aclara a el horizonte de "uestro por"enir a la luz de la santa -glesia, ante los parientes ! ante el pue lo cristiano que "e para siempre unidos "uestros nom res. :ero en "uestro corazón guarda ais adem4s un delicado sentimiento, inspirado por el pensamiento de la +e que os hace de"otos hijos de la -glesia que os ha conducido para pedir al Vicario de 7risto, :adre com3n de los +ieles, una particular endición apostólica que asegure "uestra unión ! alegría, con+irme ! como reselle "uestros propósitos, !, con la autoridad concedida a :edro de atar ! desatar en la tierra, haga toda"ía m4s +irme el sagrado "ínculo que os une. &in em argo, por +ecundas que en +a"ores di"inos sean estas endiciones, no constitu!en ellas la +uente esencial de las gracias ! de los dones de /ios, que os guiaran ! sostendr4n en el camino de la "ida. &o re todas las endiciones impartidas en nom re del &e*or, se ele"a el &acramento que ha #is reci ido, en el cual /ios mismo ha o rado directamente en "uestras almas para santi+icarlas ! +orti+icarlas en el se"ero cumplimiento de "uestros nue"os de eres. K-gnor4is acaso que en todo &acramento el que lo administra no es sino simple instrumento en las manos de /iosJ 5am i#n el hom re o ra, ciertamente9 ejecuta una ceremonia sim ólica, pronuncia pala ras que signi+ican la gracia propia del &acramento; mas quien produce tal gracia es sólo /ios, que se sir"e del hom re que como ministro su!o opera en su nom re, a semejanza del pincel del que el pintor se "ale para ejecutar ! pintar so re el lienzo la imagen de su mente ! de su arte. /e donde se deduce que /ios es la causa principal, operante por "irtud propia, mientras el sier"o o ministro es sólo causa instrumental que o ra mo"ido por "irtud de /ios, de modo que la gracia que el &acramento con+iere ! causa, ! que nos hace consortes de la naturaleza di"ina, se asemeja como a+ecto a la causa di"ina ! no al ministro. :or eso tampoco puede ser contaminada por el ministro la "irtud espiritual del &acramento9 es como la luz del sol, que se reci e pura por las cosas que ilumina. %hora, ien, en el gran &acramento del matrimonio, Kqui#n ha sido el instrumento de /ios, que ha producido en "uestras almas la graciaJ K<a sido acaso el sacerdote que os ha endecido ! unido en matrimonioJ )o. ?a -glesia prescri e ciertamente a los esposos Nsal"o en determinados casos e=cepcionalesN para que su "ínculo ! sus mutuos compromisos sean "4lidos ! les procuren las gracias sacramentales, que los a+irmen ! cam ien ante el sacerdote, el cual la representa como testigo cali+icado ! es ministro de las sagradas ceremonias que acompa*an el contrato matrimonial; pero en su presencia, "osotros mismos ha #is sido constituidos por /ios ministros del &acramento; "osotros, de los que 2l se ha ser"ido para estrechar "uestra unión indisolu le ! derramar en "uestras almas las gracias que os hagan constantes ! +ieles a "uestras nue"as o ligaciones. @% qu# grande honor ! dignidad os ha ensalzadoA K)o parece que el &e*or ha querido que "osotros, desde el primer paso que ha #is dado partiendo del sagrado altar con la endición del sacerdote, iniciarais ! prosiguierais el o+icio de cooperadores ! de instrumentos de sus o ras, a las que os ha a ierto ! santi+icado el caminoJ ,n el &acramento del matrimonio la reciproca aceptación de las personas, "uestro consentimiento mani+estado con la pala ra, ha sido un acto e=terior que ha atraído so re "osotros las gracias di"inas; en "uestra "ida

con!ugal ser#is instrumentos del arte di"ino al plasmar el cuerpo material de "uestros hijos. Vosotros llamar#is a la carne de "uestra carne al alma espiritual e inmortal que crear4 a "uestra llamada /ios, aquel /ios que ha producido +ielmente la gracia a la llamada del &acramento. $ cuando "enga a la luz "uestro primog#nito, la nue"a ,"a repetir4 con la madre del g#nero humano9 C:ossedi hominem per /eumC; he adquirido un hom re por don de /ios. &ólo /ios puede crear las almas; sólo /ios puede producir la gracia; pero 2l se dignar4 ser"irse de "uestro ministerio al sacar las almas de la nada, !a que se ha ser"ido igualmente de #l para concederos la gracia. $ en la una ! en la otra de estas cola oraciones, /ios esperar4, para usar de su omnipotencia creadora, que "osotros dig4is "uestro sí. 2l, que dominando su +uerza, juzga con landura ! nos go ierna con gran clemencia, no quiere trataros como instrumentos inertes o sin razón, como el pincel en la mano del pintor, sino que quiere que "osotros li remente pong4is el acto que 2l espera, para lle"ar a ca o su o ra creadora ! santi+icadora. %sí pues, queridos hijos e hijas, "osotros sois ante el 7reador como preparadores escogidos de sus caminos, pero li res, íntimamente responsa les; porque tam i#n de "osotros depender4 que "engan al um ral de la "ida aquellas ClVanima semplicetta, che sa nullaC, a las que el a razo del %mo in+inito tanto desea sacar de la nada para hacer de ellas un día sus elegidos admiradores en la +elicidad eterna del cielo; o ien, desdichadamente, quedar4n en potencia magní+icas im4genes di"inas, que ha rían podido ser ra!os de sol, que ilumina a todo hom re que "iene a este mundo, pero que no ser4n nunca sino luces e=tinguidas por la pereza o el egoísmo de los hom res. K%caso no os ha #is unido li remente en el &acramento ante /ios, como ministros su!os, para pedirle, santa ! li remente, seg3n el mandamiento dado por 2l a nuestros progenitores, estas almas que 2l ansía con+iarosJ %nte el altar, sólo "uestra li re "oluntad es "4lida para uniros con el "ínculo del &acramento del matrimonio, ! ning3n otro consentimiento podría sustituir al "uestro. Itros &acramentos Nlos que son m4s necesariosN, cuando +alta el ministro, pueden ser suplidos por el poder de la misericordia di"ina, que pasa tam i#n por encima de los signos e=ternos para lle"ar la gracia a los corazones9 el catec3meno que no tiene quien le derrame el agua so re su ca eza, al pecador que no encuentra quien le a suel"a, /ios, enigno, conceder4 por su acto de deseo ! de amor aquella gracia que les hace amigos e hijos su!os, aun sin el 1autismo ! la 7on+esión actuales. :ero en el &acramento del matrimonio no se puede suplir el ministro, como no ha! sustitución de personas9 allí triun+a la incompara le grandeza del ma!or don, que es la li ertad del querer ! la responsa ilidad terri le dada al hom re inteligente para ser due*o de sí ! de la "ida su!a ! de los dem4s, de la "ida que salta hacia la eternidad, ! de poder paralizar su curso en otros, re el4ndose contra /ios. :orque, si un ciego instinto asegura la continuación de la "ida en las especies irracionales, trat4ndose de la estirpe humana, de esta estirpe de %d4n, caída, redimida ! santi+icada por el Ver o encarnado, <ijo de /ios, cuando los +ríos ! maliciosos c4lculos del egoísmo +rí"olo e inhumano se ponen de acuerdo para tronchar la +lor de una "ida corporal que anhela a rirse ! e=pandirse, este delito +renar4 el razo del Imnipotente para que no llame a la e=istencia la sonrisa de las almas inocentes que ha rían "i"i+icado aquellos cuerpos ! ele"ado aquellos miem ros a instrumentos del espíritu ! de la gracia, hasta participar un día del premio de sus "irtudes ! del eterno gozo en la gloria de los santos. Vosotros, queridos esposos, persuadidos de la in"iola le meta del &acramento realizado, preparar#is una cuna a los dones de la omnipotencia de /ios, aunque acaso la di"ina :ro"idencia permitir4 que queden desoídos "uestros +er"ientes deseos ! "uestras plegarias, ! "acía la cuna dispuesta con tanto amor, ! "er#is sin duda, m4s de una "ez, que la gracia inspira a ciertas almas generosas la renuncia a las alegrías de la +amilia, para hacerlas madres de un corazón m4s amplio ! de m4s alta +ecundidad so renatural; pero "osotros, en la ella ! santa unión del matrimonio cristiano, ten#is en "uestras manos el poder de comunicar la "ida, no sólo en el orden natural, sino tam i#n en el espiritual ! so renatural, junto con la +ormida le +acultad de detener su curso. ,ste poder de transmitir la "ida, a la "ez que os e=alta en "osotros mismos, os somete en su uso a la le! di"ina, cu!a se"eridad contra los que con detesta le culpa lo des"ían de su alto ! "erdadero +in, no de e sorprenderos. 5eman ellos; "osotros, cristianos sinceros ! o edientes a /ios como sois, no tem4is; "osotros, que ha #is comprendido !a la estrecha cola oración entre el hom re ! /ios en la transmisión de la "ida. :ara "uestro

entendimiento iluminado por la +e, sería en realidad inconce i le el que /ios pudiera permitir "iolar impunemente las disposiciones de su pro"idencia ! de su go ierno en el "ínculo marital, pro+undamente sancionadas desde el primer día de la aparición del hom re ! de la mujer so re la tierra, "ínculo ele"ado por 7risto a gran &acramento para llamar a la "ida de aquí a ajo a las almas destinadas por /ios a santi+icarse en la lucha ! en la "ictoria so re el mal, para contemplarle, amarle ! ala arle en la eternidad +eliz. 6ueridos reci#n casados, ele"ad al 7ielo "uestra mirada; en el &acramento de "uestro matrimonio, del que ha #is sido ministros, )uestro &e*or ha se*alado ! puesto para "osotros el camino de sal"ación. 6ue 2l os haga comprender cada "ez mejor, ! respetar aquel poder que sólo de 2l procede, ! os con"ierta en instrumentos +ieles de su :ro"idencia para el e=celso o+icio con+iado a "osotros en la o ra de la potencia creadora de la misma &antísima 5rinidad. ,sta es la gracia que imploramos so re "osotros, mientras desde el +ondo de )uestro corazón os impartimos, como prenda de los m4s a undantes dones celestes, )uestra paterna endición apostólica.

)L MIST)RIO D) LA PAT)RNIDAD "# de Mar=o de "#&" ?a +e en 7risto ! en su ,sposa la -glesia os ha guiado ! conducido a )os, queridos reci#n casados, como a "uestro :adre com3n, :adre de los cre!entes, para pedirnos que endigamos en nom re de 7risto, ! como que rati+iquemos ! con+irmemos con )uestra in"ocación, ante /ios ! el pue lo cristiano, "uestro santo "ínculo ! "uestras esperanzas de "erlo +lorecer ! e=tenderse en aquellos hijos, sin los cuales +altaría la corona de la alegría a la +elicidad, !a tan grande, que el &e*or os hace encontrar en la unión de "uestras almas. )o !erra "uestra +e al "er en el :apa, ante todo, al :adre; pero, por grande que sea esta paternidad espiritual ! uni"ersal, no es sino un lejano re+lejo de aquella paternidad suprema, trascendente e in+inita, que el /octor de las gentes, &an :a lo, adora a do lando sus rodillas ante el :adre de nuestro &e*or (esucristo9 C<uius rei gratia +lecto genua mea ad :atrem /omini )ostri (esu 7hristi, e= quo omnis paternitas in coelis et in terra nominaturC. ,s el su lime misterio de la paternidad que del cielo, desde el +ondo de la eternidad, rilla en la inaccesi le luz di"ina, donde, en el secreto impenetra le e incomprensi le de la 5rinidad +eliz, eternamente, todo el ser, toda la "ida, todas las in+initas per+ecciones del :adre se comunican al <ijo para "ol"erse a su com3n in+inito %mor que es el ,spíritu &anto. :aternidad eterna que engendra la eterna &a iduría !, con ella, se derrama en el eterno %mor. :aternidad per+ecta, in+inita, ine+a le, cu!o t#rmino, el <ijo, es no sólo semejante, sino igual al :adre ! uno con 2l en la identidad de la naturaleza indi"isa, no distingui#ndose sino como persona que le conoce ! ama in+initamente. :aternidad de siglos eternos, no paternidad transitoria del tiempo, que separa de sí el +ruto para que #ste "i"a una "ida propia; sino paternidad que es generación, la cual no cesa jam4s, en el in+inito presente de la eternidad siempre actual ! "i"a, de dominar ! so repasar todos los tiempos, que inician su curso con el mundo en una e+usión de inmensa ondad creadora, cuando el ,spíritu, cu!o soplo di"ino animador se e=tiende so re las aguas de la in+ancia del uni"erso, hace irradiar este amor paterno so re las o ras de su mano omnipotente. <onor ! gloria de /ios es el misterio de la paternidad9 como lo proclama a el &e*or mismo por oca de -saías9 C$o, que concedo a los dem4s la generación, Kser# est#rilJD. :or lo que dijo a su <ijo, igual a 2l en la di"inidad ! en la eternidad9 C5e engendr# de mi seno antes que la estrella de la ma*anaD. K6u# es la paternidad, sino comunicar el ser; toda"ía m4s, poner en este ser el misterioso ra!o de la "idaJ /ios es :adre del uni"erso9 C)o is unus est /eus, :ater, e= quo omniaC. /ios es el :adre que crea el cielo, el sol, las estrellas que rillan a su mirada ! narran su gloria; /ios es el :adre que ha construido ! modelado este mundo donde sem ró +lores ! sel"as, +ecundó ! multiplicó los nidos a#reos de los pajarillos, las inaccesi les cue"as de los peces ! las ca"ernas marinas de los corales, los rediles de los corderos ! las manadas de los toros, las guaridas de las +ieras ! las cue"as de rugientes leones prestos a lanzarse impetuosamente so re su presa; toda

esta "aria e inmensa "ida es hija del amor de /ios, dirigida, sostenida, desen"uelta en su crecimiento ! desarrollo por la paterna :ro"idencia. :ero la paternidad se ele"a mucho m4s; es comunicar juntamente con el ser, con la "ida "egetal o animal, la "ida superior de la inteligencia ! del amor. 5am i#n los Gngeles son hijos de /ios. ,spíritus puros, li res del peso de la carne, su limes im4genes de la 5rinidad, a la que contemplan ! aman, participan de un modo que les es propio en la paternidad di"ina, puesto que, como ense*a &anto 5om4s, el uno, iluminando ! per+eccionando al otro con la luz del entendimiento, se hace padre su!o, a semejanza del maestro que es padre del discípulo ! le comunica cada "ez nue"os impulsos para la "ida de la mente. <ijo de /ios es tam i#n el hom re, imagen que conoce ! ama a la 5rinidad. ,spíritu unido a la materia, si ien es "erdad que ha sido hecho un poco menor que los Gngeles, es como padre, en cierto sentido, m4s que el Gngel, el cual no comunica sino la luminosa acti"idad de la propia inteligencia, mientras el hom re consigue de /ios su concurso en la creación e in+usión misma de esta inteligencia en sus hijos, engendrando el cuerpo que la reci ir4. ;ecordad, queridos esposos, el gran día de la creación del hom re ! de su compa*era. %nte la grandiosa o ra de unir el espíritu con la materia, la 5rinidad di"ina parece recogerse en sí misma, ! dice9 C<agamos el hom re a nuestra imagen ! semejanzaD. :ero si /ios tomó un poco de arro para plasmar el primer hom re, la primera "ida humana, "eis en cam io que, cuando quiso e intentó que aquella primera "ida se propagara ! multiplicara, sacó la segunda "ida no del +ango inerte, sino del costado "i"o del hom re, ! así ser4 la mujer su compa*era, nue"o ra!o de inteligencia ! de amor, cooperadora de %d4n en la transmisión de la "ida, +ormada de #l ! semejante a #l en toda su descendencia ! posteridad. $ cuando, al conducir ! entregar ,"a a %d4n, /ios pronuncia el altísimo mandamiento, +uente de "ida9 C7reced ! multiplicaosD, Kno os parece que el 7reador trans+iere al hom re mismo su augusto pri"ilegio de la paternidad, remiti#ndose en adelante a #l ! a su compa*era para hacer correr a caudal pleno en el g#nero humano el río de "ida que emana de su propio amorJ :ero el in+inito amor de un /ios que es caridad, tiene m4s altos ! altísimos caminos para e+undir su luz ! sus llamas al comunicar, como padre, una "ida semejante a la propia. ,l Gngel ! el hom re son hijos de /ios ! lo mani+iestan en la imagen ! semejanza que en el orden natural de simples criaturas han reci ido de 2l; pero /ios posee una paternidad m4s su lime, engendra hijos de adopción ! de gracia en un orden que supera a la naturaleza humana ! ang#lica, ! les hace partícipes ! consortes de la misma naturaleza di"ina, llam4ndoles a repartir su propia +elicidad en la "isión de su ,sencia, en aquella luz inaccesi le con la que se re"ela a sí misma a los hijos de la gracia ! les re"ela el íntimo secreto de su incompara le paternidad juntamente con el <ijo ! con el ,spíritu &anto. ,n esta alta luz impera /ios, 7reador, &anti+icador ! 8lori+icador, que en la predilección por la 3ltima de sus criaturas inteligentes, el hom re .aquí a ajo hijo de ira por nacer del progenitor culpa le %d4n0 le regenera ! hace renacer con el agua ! con el ,spíritu &anto en hijo de gracia, hermano de 7risto, nue"o %d4n sin mancha, ! le hace coheredero de su gloria en el 7ielo; de modo que quiso que, para una tal gloria ! "ida so renatural, como para la "ida natural, el hom re mismo, cooperando con /ios, +uese padre de su transmisión ! de su conser"ación ! per+ección. 5al es, queridos hijos e hijas, el incompara le misterio en cu!o seno os introduce "uestro matrimonio. ,ntrad como en un santuario de la &antísima 5rinidad, penetrados de respeto, de temor +ilial ! de con+iado amor, del sentimiento de "uestras responsa ilidades ! de la grandeza del o+icio que ha #is de cumplir. 5am i#n "osotros tendr#is que pronunciar las pala ras9 <agamos el hom re a nuestra imagen ! a nuestra semejanza. :ala ras di"inas ! pala ras humanas que se con+unden en "uestro pecho. :esad estas pala ras de paternidad, por parte de /ios ! por "uestra parte9 "uestros hijos a "uestra imagen ! a "uestra semejanza. &í; "uestros hijos ser4n semejantes a "osotros, tales cuales "osotros sois, por la naturaleza humana que al engendrarlos les comunicar#is; pero en la "ida so renatural, Kser4n tam i#n semejantes a "osotrosJ )o dudamos de que les procurar#is solícitamente aquel 1autismo que tam i#n a "osotros os regeneró ante /ios, haci#ndoos hijos de gracia ! herederos del 7ielo, aun en el caso de que, al a rirle las puertas del paraíso, un angelito "uestro e=igiera a "uestra +e ! "uestro amor un dolor o un sacri+icio. <acedlos crecer en la +e, en el temor ! en el amor de /ios; trans+undid en ellos aquella sa iduría del "i"ir que hace al cristiano, ! lo encamina ! guía por el sendero de la "irtud entre los peligros de tantos enemigos que ponen asechanzas a la ju"entud.

&ed sus modelos en el camino del ien; ! permaneced siempre tales que "uestros hijos no tengan que hacer sino asemejarse a "osotros ! merecer ala anzas por ser im4genes "uestras, de modo que respondan plenamente a los designios que tu"o /ios al concederles por "uestro medio una "ida semejante a la "uestra. &ea luz de su camino el miraros e imitaros, el recordar, cuando alg3n día !a no est#is a su lado, "uestras ad"ertencias compro adas ! con+irmadas por un cumplimiento íntegro de todas las o ligaciones de la "ida cristiana, por un delicado e íntimo sentimiento del de er sin claudicaciones, por una +e ! con+ianza en /ios indestructi les, a3n en las prue as m4s duras, por un a+ecto mutuo que ha ido creciendo cada "ez m4s con los a*os, por una ondad caritati"a ! en#+ica que se prodiga hacia todas las miserias. 'ucho esperar4n "uestros hijos de los "igilantes cuidados de que rodear#is sus primeros pasos, ! el primer soltarse ! a rirse de su inteligencia ! de su corazón. 7on+i4ndoles m4s tarde a las manos de maestros dignos de "uestra con+ianza de padres cristianos, no cesar#is de a!udarlos cuando sean ma!ores con "uestros consejos ! alientos. :ero m4s que cualquier otra pala ra, "aldr4 la "oz de "uestros ejemplos, aquellos ejemplos en cu!o espejo continuamente, por muchos a*os, se re+lejar4 a sus ojos "uestra "ida pr4ctica, tanto en la intimidad como en el alejamiento del hogar dom#stico; aquellos ejemplos que ellos penetrar4n ! juzgar4n con la terri le clari"idencia ! con la ine=ora le agudeza de sus miradas jó"enes. @6u# ella ! digna de ser recordada es la endición de ;aquel so re el jo"en 5o ías, cuando sa e de qui#n es hijoM C1enedictio sit ti i, +ili, quia oni et optimi "iri +ilius estC9 @1endito seas hijo mío, porque eres hijo de un hom re de ien ! e=celenteA. ,l "iejo 5o ías no era !a rico de ienes de +ortuna; el &e*or le ha ía pro ado con la desgracia del destierro ! de la ceguera; pero era rico de algo mejor9 de los admira les ejemplos, de su "irtud ! de las sa ias ad"ertencias que da a a su hijo. 5am i#n nosotros "i"imos en tiempos di+íciles9 acaso no consig4is siempre proporcionar a "uestros hijos la "ida acomodada ! ella que so*4is para ellos, ni se4is capaces de tenerlos tranquilos ! contentos, +uera del pan cotidiano que, gracias a la :ro"idencia di"ina, con+iamos que no les +altar4, con aquellos ienes que desearíais asegurarles. :ero m4s que los ienes de la tierra, que nunca cam ian, ni aun para los poderosos ! los epulones, este "alle de l4grimas en paraíso de delicias, en "uestras manos est4 dar a "uestros hijos ! herederos ienes mejores, aquel pan ! aquella riqueza de +e, aquella atmós+era de esperanza ! de caridad, aquel impulso de "ida animosa ! constantemente cristiana, en la que "uestro sagrado de er de padres ! de madres conscientes de la alteza de la paternidad que ha #is reci ido del 7ielo, les har4 crecer ! progresar para consuelo "uestro, delante de /ios ! de los hom res. 7on tal augurio imploramos so re "osotros, queridos reci#n casados, la a undancia de los +a"ores celestes, de la cual es prenda la apostólica endición que con toda la paternidad espiritual de )uestro corazón os impartimos.

PRIMA4)RA D) LA NAT,RAL)2A> PRIMA4)RA D) LA IGL)SIA> PRIMA4)RA D) LAS FAMILIAS CRISTIANAS 3 de Ma%o de "#&" :erenne es la "ida, queridos reci#n casados, en la serie ! alternati"a de las estaciones que "arían el curso del a*o ! renue"an la prima"era. 5am i#n el día tiene sus estaciones, #mulas de las del a*o, ! en la ma*ana nos hace sentir la prima"era, al mediodía el "erano, por la tarde el oto*o, ! puesto el sol el in"ierno. ?a prima"era, esta alegre estación en que la naturaleza "uel"e a la sonrisa, a los "erdes esmaltes, a las +rondas de la sel"a, a los prados ! a los jardines +loridos, a las corolas "oladoras de los ramos +ructí+eros, a las armonías de los pajarillos, al calorcillo del sol que a"anza en el +ulgor de su majestad por la ó"eda del cielo, como esposo de la naturaleza a quien saluda, em ellece, colora ! +ecunda con sus "i"i+icantes ra!os, es un espect4culo de renaciente "ida. ?a prima"era cu re la tierra con su ello manto ! arranca de nuestros 4nimos un himno de ala anza al 7reador que en el li ro de la naturaleza nos despliega su ondad ! li eralidad para que nos preparemos o reno"arnos a nosotros mismos en la "ida del espíritu ! de la +e en 2l.

5am i#n la &anta 'adre -glesia tiene su prima"era, prima"era de multiplicados Calelu!aD en su liturgia del tiempo pascual, como repetidas in"itaciones a la alegría9 alelu!a de la resurrección triun+al de 7risto, la +lor "irginal de la Virgen 'adre, el lirio di"ino del rozado "alle de la pasión; alegría de aquella prima"era de las primiti"as comunidades cristianas, de las que hemos leído repetidas "eces en los <echos de los %póstoles los conmo"edores episodios, promesa ! primicia de la +utura reno"ación espiritual, +lor ! +ruto de las conquistas del apostolado católico. 5am i#n "osotros est4is en la prima"era de la "ida ! "i"ís la prima"era de las +amilias que aca 4is de +undar, en la alegría de aquellos primeros pasos deliciosamente íntimos para "osotros, impregnados del per+ume de la esperanza de una "ida llena de rotes como renue"os de oli"o en torno a "osotros ! que /ios os llama a multiplicar con "uestra unión; de la m4s ella "ida que se da aquí a ajo, la "ida de las almas cristianas. :rima"era de la hermosa naturaleza, prima"era del gozo pascual, prima"era de las odas; ahora goz4is "osotros de estas tres prima"eras ! os alegr4is como si el mundo que os rodea se redujera a ser todo "uestro en "uestra "ida. :ero si, interrumpiendo un momento "uestros coloquios de reci#n casados, os pon#is a leer un diario, os encontrar#is en sus columnas con otra "ida ! con otro mundo9 hechos de guerra, crueles com ates en tierra, cielo ! mar; pero tam i#n magní+icos ejemplos de generosidad hacia los que su+ren, de a negación, de heroísmo ! de sacri+icio. Vosotros mismos, queridos hijos e hijas, en medio de estas conmociones +ormida les, con un grande ! hermoso pacto de +e cristiana, no ha #is temido constituir "uestras nue"as +amilias, sa iendo ! cre!endo ien que el impertur a le reno"arse de las prima"eras en el tumulto de los acontecimientos humanos, no es escarnio o urla ni +ría indi+erencia de la naturaleza ciega, ni +atua imagen de so*adores ingenuos, sino que testimonia ! mani+iesta a nuestros sentidos, en la realidad ! elleza de la "ida que renace, aquel supremo, ! paterno Camor que mue"e el sol ! las dem4s estrellasD, cu!a constante solicitud jam4s se retrasa un momento en el go ierno del uni"erso, ! cu!a misericordia domina ! go ierna las agitaciones de los hom res. Vuestra +e, Kno es acaso con+ianza en la dulzura ! en la +uerza de la so erana mano de /ios, "igilante, atenta ! perenne directora de los acontecimientos grandes ! peque*os, alegres ! dolorosos de este mundoJ %prended la ella ! alta lección que /ios os da en la triple prima"era que "i"ís en estos días, ! que con+irma "uestra con+ianza. 7on+ianza que no es ingenuidad pueril que se imagina que la prima"era durar4 para siempre, que su encantadora elleza no pasar4, que sus +lores no se marchitar4n jam4s, que no "ol"er4n !a ni los calores tórridos, ni los +ríos, ni las nie"es, ingenuidad e ria del presente, sin un pensamiento para el por"enir, sin un es+uerzo para +ortalecer el alma ! prepararla ! pre"enirla para las desgracias ! las prue as +uturas. 7on+ianza que no es ligereza indolente que "i"e al día ! que se enga*a so*ando que siempre ha r4 tiempo de le"antarse cuando suene el trueno, para protegerse como se pueda contra la tempestad9 que lo mejor por ahora es gozar, sin otra preocupación, la tranquilidad presente, el ra!o del sol presente, por +ugaz que tenga que ser. 7on+ianza que no es la triste resignación del +atalismo en la con"icción de que contra el ciego desencadenamiento de las cosas no queda sino cur"ar las espaldas para reci ir el golpe lo menos mal posi le, uscando cuando m4s atenuar su rudeza con la condescendencia de quien, como una pelota, se deja rodar ! golpear por todas partes sin resistencia ! sin una in3til rigidez. K6u# es, pues, esta con+ianzaJ ,s la +e en el amor de /ios9 C)os cogno"imus et credidimus caritati, quam ha et /eus in no isC. ,le"ad "uestro espíritu so re los huracanes ! las tormentas de aquí a ajo. 7re#is con toda el alma que el curso del mundo que nos transporta en sus tor ellinos ! nos golpea ! nos aturde, no es el +ortuito des ordarse de +uerzas ciegas que se precipitan al acaso, sino que, por desconcertantes ! duros que puedan ser sus tor ellinos ! sus ímpetus, la omnipotencia de un amor ! de una sa iduría in+inita lo conduce todo, "ela so re todo, lo lle"a a una meta, en cu!a luz rilla la misericordia so re la justicia. Vosotros sa #is que /ios no ol"ida jam4s el +in de sus o ras, que su sa iduría nos aparecer4 +3lgida en el cielo cuando allí se nos conceda "ol"er a recorrer en la "isión de 2l, los senderos de esta "ida, sellados por las huellas sangrientas de nuestros pies ! sem rados por las +lores de su gracia.

Vosotros sa #is que no ha! en el mundo ni amor de madre jo"en ni mutua ternura de reci#n casados que se acerquen, ni de lejos, al amor ! a la ternura in+inita con que /ios rodea ! a raza todas ! cada una de nuestras almas. Vosotros sa #is que este amor di"ino, en su eterna, grandiosa ! magní+ica pro"idencia so re los destinos de la humanidad ! del mundo, a la "ez que desciende con su cuidado pro"idente hasta los lirios del campo ! los p4jaros del aire, tiene sus designios particulares so re cada una de "uestras almas, aunque +uese la m4s ignorada ! mezquina a los ojos de los hom res. /esignios caracterizados ! te*idos de una solicitud tan a+ectuosa ! sa ia como no emplear#is nunca "osotros mismos para preparar todo lo que se precisa para reci ir, alegrar ! em ellecer la "enida de aquellos ni*os queridos que aguard4is con tan gozosa esperanza. ,l curso de "uestra "ida ! todos sus pasos e instantes, por humildes ! secretos que sean, no los deja /ios al azar del acaso o de la +ortuna; todo es querido o permitido por los designios de una ondad sa ia ! poderosa que "uel"e en ien hasta el mal; en ning3n momento de "uestras jornadas, en las horas de "uestro intenso tra ajo, durante el reposo, en la inconsciencia del sue*o, el amor "igilarte del ojo ! de la mano de /ios cesar4 de regir, guiar ! conducir "uestras "idas ! las de "uestros hijos. 5en#is uno ! otra, con+ianza en "uestro recíproco amor ! os ha #is prometido mutuamente dicha ! +elicidad9 poned ! mantened en este amor de /ios hacia "osotros, una +e toda"ía m4s "i"a e indestructi le, +e que se ele"e a la altura inconmensura le por la que ella "ence ! so repasa toda palpitación hasta la m4s pro+unda ! total de cualquier amor humano. Is ha #is dado el uno a la otra9 daos juntos a /ios. K:odr#is, acaso, de ahora en adelante, sal"aguardar "uestra +elicidad, "i"iendo cada uno para sí, a su propio ar itrio, sin preocuparos ! cuidaros de lo que piensa o desea la otra alma conglutinada con la "uestraJ )o, ciertamente. 5oda"ía menos llegar#is a asegurar la "erdadera +elicidad de esta "uestra "ida com3n, "i"i#ndola a "uestro capricho +uera de los designios del amor de /ios so re "osotros, despreciando o no teniendo en cuenta lo que 2l desea ! espera de "osotros. /ejaos guiar por /ios9 los mandamientos de la le! cristiana, la dirección ! consejos de la -glesia, las disposiciones de la :ro"idencia iluminar4n "uestros pasos, día por día, en el camino de la "ida. 7on+iad en /ios; con+iad en el ;edentor9 2l "enció al mundo. )o esper#is re"elaciones e=traordinarias de los designios di"inos so re "osotros9 se os re"elar4n poco a poco, en la sucesión de los hechos ! en las incidencias de cada día ! de la "ida. 7reed en el amor di"ino que os ha mostrado el camino que ten#is que recorrer; andad con rectitud ! "irtud, no a "uestro modo ! capricho; de otro modo ser4n ine"ita les los contrastes ! las disonancias de las armonías di"inas9 "uestra "oz desentonaría en el dulce canto que /ios quiere hacer resonar en "uestra +amilia. K)o es con +recuencia #sta la triste ! secreta causa ! origen de tantas "idas que comenzaron radiantes de +elicidad ! aca aron en las m4s o scuras miseriasJ )o se4is chiquillos caprichosos, testarudos, que se retuercen hasta en los razos amorosos de la madre; no imit#is a aquellos, no tan pocos, que como >araón se endurecen ! re"uel"en en las manos de /ios; ! en lugar de dejarse regir +ilialmente, rechazan su le!, son sordos a las inspiraciones de su gracia que les impulsa hacia una "ida m4s enteramente cristiana; de donde luego "ienen desacuerdos, contrastes, caídas, en+ermedades ! ruinas. 6ueridos reci#n casados9 esta +e con+iada en el amor de /ios, esta dócil ! animosa +idelidad en dejaros guiar por 2l, en o edecer sus mandamientos, en aceptar con +ilial sumisión las disposiciones de su pro"idencia so re "osotros, entran, no lo dudamos, entre los propósitos de la "ida com3n que con la endición del sacerdote ha #is iniciado. :ero, Kdónde adquirir#is tan ellas ! necesarias "irtudesJ ?as adquirir#is, las conser"ar#is, las aumentar#is, solamente en el manantial pro+undo ! límpido del agua "i"a que salta hasta la "ida eterna, en la asiduidad para escuchar la :ala ra de /ios, para instruiros cada "ez mejor en las ense*anzas de la -glesia, en la oración que os reunir4 ma*ana ! tarde, en la asistencia de la &anta 'isa, en la +recuencia de los &acramentos de la :enitencia ! de la ,ucaristía, en una pala ra, en la acti"a ! "irtuosa "ida cristiana.

,ntonces, sí, la prima"era de ho! durar4, +lorecer4, se re"estir4 de +ronda en "uestras almas, ! no cesar4 sino para cam iarse en la corona de re+ulgentes +rutos ! de doradas mieses de aquel "erano sin oto*o ! sin in"ierno que eternamente alegra a los iena"enturados del 7ielo.

LA )FICACIA D) LA ORACI6N .& de 5unio de "#&" @7u4ntas cosas, queridos reci#n casados, ten#is que pedir a /ios en estos días en "uestras piadosas "isitas a los grandes suntuarios de ;omaA ,stas "isitas son otras tantas sagradas peregrinaciones, de la misma manera que tam i#n la "ida de aquí a ajo es una peregrinación hacia /ios, entre las "icisitudes de la alegría ! del dolor. %hora camin4is en la aurora de la alegría. %nte los sagrados altares, ha #is orado por "osotros mismos, por "uestro hogar reci#n +undado, por los peque*uelos que "endr4n a alegrarlo ! a alegraros. ?a tierra so re la que ha #is pues el pie, es una tierra +amosa, pisada !a durante siglos ! siglos, por miles de pue los, por millones de peregrinos, por aquellos mismos m4rtires que ha #is "enerado en las catacum as, en las asílicas ! en las iglesias, ! a los que el %póstol (uan o!ó !a gritar en alta "oz9 K<asta cu4ndo, &e*or santo ! "eraz, no te sentar4s como juez ! "engar4s nuestra sangre so re los que ha itan la tierraJ :ero les +ue respondido que esperaran toda"ía un poco de tiempo, en tanto no se completase el n3mero de sus consier"os !

hermanos.
5am i#n ellos oran; pero ante el &e*or no ha llegado toda"ía el tiempo de oírles. 5ienen con+ianza indestructi le en la promesa di"ina9 ser4n ciertamente oídos, como +ueron oídos en el triun+o de su +e ante los tiranos. 5am i#n "osotros ha #is orado; ha #is tenido con+ianza en /ios; ! ahora "eis que han sido oídas las oraciones que tal "ez desde largo tiempo ha íais dirigido al 7ielo, para o tener la gracia de e+ectuar aquella santa misión deseada por "osotros, ! en que pon#is "uestra +elicidad. :orque nada a!uda tanto a orar con con+ianza, como la e=periencia personal de la e+icacia de la oración, a la que la amorosa pro"idencia ha respondido concediendo generosamente, plenamente, lo que se le pedía. :ero muchas "eces, tam i#n a nosotros, como a los m4rtires de los altares, nos ha dicho la :ro"idencia que esperemos hasta el tiempo que ella designe. %l "er retardado el cumplimiento de sus plegarias, no pocos sienten que su con+ianza su+re un golpe considera le, no sa en estar tranquilos cuando /ios parece sordo a todas sus s3plicas. )o, no perd4is nunca "uestra con+ianza en aquel /ios que os ha creado, que os ha amado antes de que "osotros pudierais amarlo ! que os ha hecho sus amigos. K)o es acaso propio de la amistad, que el amante ansíe que sea oído el deseo del amado, porque quiere precisamente su ien ! su per+ecciónJ K)o ama /ios a su criaturaJ K$ no es el amor un ien quererJ K$ no deri"a de la ondad di"ina todo el ien de la criaturaJ. 7on+iad en /ios9 Ctarde non +ur mai grazie di"ineD. :ero para algunos, para muchos de los que oran, las di"inas gracias parecen tardar demasiado. ?o que piden les parece ueno, 3til, necesario, ! ueno no sólo para el cuerpo, sino para su misma alma, para las almas de los seres queridos9 oran con +er"or durante semanas ! meses, ! toda"ía no han o tenido nada. % aquella madre no se le ha concedido toda"ía la salud necesaria para ocuparse de la +amilia. %quel hijo, aquella hija, cu!a conducta pone en peligro su sal"ación eterna, no han "uelto toda"ía a mejores sentimientos. %quellas estrecheces materiales, en medio de las cuales se agitan ! a+anan los padres para asegurar un mendrugo de pan a los hijos, lejos de disminuir no hacen sino crecer m4s duras ! amenazadoras. ?a -glesia entera, con todos los pue los, multiplica sus plegarias para o tener el +in de las calamidades que su+re la gran +amilia humana; ! sin em argo tarda toda"ía en acercarse aquella paz seg3n la justicia, augurada, in"ocada, suspirada con tan "i"as instancias, ! que parece tan necesaria para el ien de todos ! para el ien mismo de las almas. 1ajo el peso de tales pensamientos, muchos miran sorprendidos los sagrados altares ante los cuales se ora, ! tal "ez quedan escandalizados ! perplejos al oír que la &agrada ?iturgia recuerda ! proclama incesantemente las promesas del &al"ador di"ino9 C5odo lo que pid4is en la oración, cre!endo, lo o tendr#isD. C:edid ! reci ir#isM

5odo el que pide, reci eD. C5odo lo que pid4is al :adre en mi nom re, os lo dar4M ,n "erdad, en "erdad os digo, que todo lo que pid4is en mi nom re os lo conceder4D. K:odrían ser m4s e=plícitas, m4s claras, m4s solemnes, las
promesas del &al"adorJ K)o se "er4n algunos tentados por "entura a considerar como una amarga urla el silencio de /ios hacia sus oracionesJ :ero /ios ni miente ni quiere mentir; lo que ha prometido, lo mantendr4; lo que ha dicho, lo har4. ,le"ad las mente, queridos hijos e hijas, ! escuchad lo que ense*a el gran /octor santo 5om4s de %quino cuando e=plica por qu# las oraciones no son siempre acogidas por /ios9 C/ios o!e los deseos de la criatura racional, en cuanto

desea el ien. :ero ocurre acaso que lo que se pide no es un ien "erdadero, sino aparente, ! hasta un "erdadero mal. :or eso esta oración no puede ser oída de /ios. :orque est4 escrito9 :edís ! no reci ís, porque pedís malD.
Vosotros dese4is, "osotros usc4is un ien, como os parece a "osotros eso que pedís; pero /ios "e mucho m4s lejos que "osotros en aquello que dese4is. Icurre a "eces Na*ade el mismo santo /octorN que uno reh3sa por

amistad lo que le pide un amigo, porque sa e que le ser4 noci"o, o porque le ser4 m4s "entajoso lo contrario; así, el m#dico niega algunas "eces al en+ermo todo lo que #ste pide, pensando que no le a!udar4 a reco rar la salud del cuerpo. :or lo tanto, así como /ios cumple los deseos que se le e=ponen en la oración, por el amor que tiene hacia la criatura racional, no ha! que mara"illarse si en algunas ocasiones no o!e la petición de aquellos que ama de modo particular, para hacer en cam io lo que, en realidad, les a!uda m4s. :or eso no quitó a san :a lo la Cespina cla"ada en su carneD Nse trata a mu! pro a lemente de una molesta en+ermedad +ísicaN, aunque se lo ha ía pedido tres "eces, a +in de que #sta le +uese m4s 3til para conser"ar la, "ida. /e este modo, el gran %póstol no +ue ciertamente oído seg3n su "oluntad, Cad "oluntatemD, porque no +ue curado de la calamidad que le a+ligía; pero +ue oído seg3n su salud, Cad salutemD, porque /ios, prometi#ndole con+irmarlo con su gracia para conseguir con ma!or m#rito el +in deseado, le o!ó de un modo toda"ía m4s per+ecto. Vigila por lo tanto, hom re de +e Nad"ierte &an %gustínN, ! escucha con "igilancia lo que ense*a el 'aestro di"ino9 7uando pedís lo que dese4is, pedidlo no de cualquiera manera, sino en mi nom re, Cin nomine meoD. K$ cu4l su nom reJ 7risto (es3s9 7risto signi+ica ;e!; (es3s signi+ica &al"ador. 7iertamente, no nos sal"ar4 un re! cualquiera, sino el ;e! &al"ador; por eso, cualquier cosa que pidamos, contraria a la utilidad de nuestra salud, no la pedimos en nom re del &al"ador. %dem4s, 2l es &al"ador, no sólo cuando hace lo que pedimos, sino cuando no lo hace; porque en el no hacer lo que "e que se pide contra la salud, se muestra mejor &al"ador. K)o es 2l el m#dico di"ino de la salud eternaJ 2l sa e lo que nos a!uda o nos da*a para sal"arnosM 2l es no sólo &al"ador, sino tam i#n 'aestro ueno9 para hacer todo lo que le pedimos, en la oración que 2l nos ense*ó declaró lo que de íamos pedir, ad"irti#ndonos tam i#n que no pedimos en nom re del 'aestro lo que pedimos +uera de la regla de sus ense*anzas. (es3s, &al"ador ! 'aestro como es, conoce el tiempo acepta le ! el tiempo de la salud9 por lo tanto, hasta cuando pedimos alguna cosa en su nom re, no la hace siempre inmediatamente que oramos, sino a su hora; ! lo que es di+erido, no es negado.
,n nom re de (es3s ele"emos, pues, a /ios nuestra plegaria; porque no se ha dado a los hom res otro nom re so re la tierra, en el cual podamos sal"arnos. ,s el nom re que hace "4lidos ! e+icaces nuestros anhelos anteriores, ! hace que los uenos deseos sean causa de lo que /ios, en su pro"idencia, ha dispuesto que o tengamos con la oración, la cual no cam ia el orden inmuta le +ijado por 2l, sino que lo cumple, en cuanto que en este orden pro"idencial /ios ha coordinado la concesión de lo que pedimos, con la oración que le dirigimos. :or eso dijo &an %l+onso de ?igorio que el que ora se sal"a, el que no ora se condena; ! a+irmar que no se de e orar para o tener un +a"or de /ios, porque el orden de su :ro"idencia es inmuta le, sería igual No ser"a el %ng#lico 5om4sN que decir que no es necesario caminar para llegar a un sitio, ni comer para alimentarse; cosas e"identemente a surdas. Veis tam i#n, queridos reci#n casados, cómo la e+icacia de la oración se une con su necesidad, ! cómo no todas las oraciones que se dirigen a /ios est4n hechas en el nom re de )uestro &e*or (esucristo, ! por eso no todas son oídas. /ecid, pues, al ;edentor, reno"ando la s3plica de los %póstoles9 &e*or, ens#*anos a orar9 C/omine, doce nos

orareC.
@,l#"ense a 2l como incienso "uestra plegaria, ! como oración "espertina "uestras palmas le"antadas, ! descienda so re "osotros ! so re "uestras nue"as +amilias su gracia di"ina, como el rocío del <ermón que desciende so re los montes de &iónA

M<S SO*R) LA )FICACIA D) LA ORACI6N # de 5ulio de "#&" ,s siempre un gran consuelo para )os "ernos rodeados de un n3mero tan grande de reci#n casados cristianos, "enidos de muchas regiones, que a la endición de su sagrado "ínculo, reci ida !a del sacerdote, desean que se una la del :adre com3n de la uni"ersal +amilia cristiana. @7u4ntas caras de de"otos hijos "emos en "osotrosA @7u4ntas esperanzas tiene la -glesia, la :atria, el 7ielo, en "osotrosA %l 7ielo le"antamos la mirada, ! nos parece que so re "osotros, queridos esposos de "i"a +e ! piedad, desciende aquella endición alta ! e+icaz que el &e*or concede a quien le teme. K)o es acaso el temor de /ios el principio de la sa iduría, de aquella sa iduría que se edi+ica para sí la casa, sostenida no por los +r4giles puntales del mundo, sino por las siete columnas de las Virtudes teologales ! cardinalesJ %quella casa resulta así como un &antuario, donde reina el sacri+icio del a+ecto ! de la paciencia recíproca, de la concordia ! de la +idelidad; donde los padres se hacen maestros que ense*an a los hijos que ha! un :adre ! una 'adre en los 7ielos; donde la oración, que consuela las penas ! a+irma las esperanzas de la "ida, inicia ! cierra la jornada. ?a oración +ue precisamente el tema de nuestras pala ras en la audiencia del mi#rcoles pasado, en la que ha lamos de su e+icacia ! de su necesidad, ! mostramos cómo no todas las oraciones que se dirigen a /ios est4n hechas en el )om re de (esucristo, ! por eso no todas son oídas. 7uanto entonces dijimos, deseamos repetirlo ! completarlo en el re"e discurso de ho!, para que este pensamiento ! recuerdo os acompa*e por toda la "ida, sea la guía de "uestro camino, sea la l4mpara de "uestra casa, sea la endición de "uestras alegrías ! el aliento en "uestros a+anes, sea el indestructi le sost#n de "uestra con+ianza en /ios. )uestro &e*or no nos ha prometido en lugar alguno hacernos in+ali lemente +elices en este mundo; nos ha prometido Ncomo leemos en el ,"angelioN oírnos como el padre que no dar4 por alimento a su hijo, aunque #ste se lo pidiese, ni una piedra, ni una serpiente, ni un escorpión, sino el pan, el pez, el hue"o, que le nutrir4n ! le har4n progresar en la "ida ! en el crecimiento. ?o que (es3s, &al"ador nuestro, se ha comprometido a concedernos in+ali lemente como +ruto de nuestras oraciones, no son aquellos +a"ores que los hom res piden con +recuencia por ignorancia de lo que realmente a!uda para su salud, sino aquel Cespíritu uenoD, aquel pan de los dones so renaturales necesarios o 3tiles para nuestras almas; aquel pez preparado por 2l que, como +uturo sím olo su!o, dio 7risto resucitado como manjar a los %póstoles en las orillas del lago de 5i eríades; aquel hue"o, alimento para los peque*os en la piedad ! en la de"oción, que los hom res no distinguen con +recuencia de las piedras m4s da*osas a la salud espiritual, que les o+rece el tentador &atan4s. ,l gran %póstol :a lo con+esa a a los romanos9 C)o sa emos, como con"endría, lo que tenemos que pedir; pero

el ,spíritu mismo solicita en nuestro lugar con gemidos inenarra les, ! 2l, que es escrutador de los corazones, conoce lo que ansía el ,spíritu; sa e que solicita para los santos seg3n /iosD.
?os hom res son muchas "eces como ni*os ignorantes de lo que les es ueno ! con"eniente pedir; son disparatadas las plegarias que muchas "eces dirigen al :adre celestial. :ero el ,spíritu &anto, que, con su gracia, o ra en nuestras almas ! nos inspira nuestros gemidos, sa e darles ien el "erdadero sentido ! el "erdadero "alor; ! el :adre, que lee en el +ondo de los corazones, "e clarísimamente lo que, a tra"#s de nuestras plegarias ! de nuestros deseos, pide su di"ino ,spíritu para nosotros, ! tales peticiones del ,spíritu, pro+undamente íntimas en nosotros, las o!e 2l, sin duda ninguna. K)o "eis, pues, en este ,spíritu que o ra en "osotros, el apo!o indestructi le de "uestra con+ianza en la oraciónJ K)o "eis el +uerte "ínculo que liga la oración a su cumplimientoJ Vosotros sa #is ! cre#is con toda el alma que ninguna de "uestras plegarias queda sin e+ecto, ! que, cuando no o ten#is e=actamente el especial +a"or que ha #is pedido, de #is o reconocer la ignorancia de "uestro "erdadero ien, o pensar que aquel +a"or se os conceder4 en el momento que /ios determine; porque algunas gracias no son negadas, sino retrasadas para concederse en tiempo oportuno; entretanto, reci ís otra cosa mejor, mucho mejor, es decir, lo que el ,spíritu &anto ha pedido en "osotros con los gemidos que os inspira a. 5al de e ser la con"icción ! la ciencia del cristiano; tal la guía, el sost#n ! la luz de "uestra oración en medio de las oscuridades de la +e. ?uz que no han de o scurecer en "uestros corazones, ni la concesión retardada o no

conseguida de "uestras s3plicas, ni las des"enturas o los a+anes de "uestro espíritu, sino que de e animaros tam i#n a perse"erar en la oración. K:or qu# Nse puede a3n preguntarN no o ten#is tantas "eces lo que pedísJ :orque mientras el ,spíritu &anto os inspira ! os mue"e a orar, ces4is "osotros de seguir su inspiración ! el mo"imiento que 2l os imprime, ! no continu4is en la constancia de la oración, haciendo que #sta no o tenga el e+ecto esperado. )uestro &e*or ha dicho ! repetido que la oración perse"erante es in+ali lemente oída; porque el perse"erar es una insistencia que hace "iolencia a su 7orazón, ! triun+a. 2l, que "e las cosas ! sus consecuencias desde m4s alto ! desde m4s lejos, ! contempla todo el ien que "uestras almas o tienen de las oraciones prolongadas, de los deseos con+iados, de las humillaciones ante 2l, de la animosa +e que sostiene "uestra constancia, no quiso prometer la inmediata concesión del +a"or pedido; K! por qu#J :orque tiene un corazón m4s que de madre, de aquella a"isada ! tierna madre que no duda denegar el alimento a su querido hijo ! dejarlo tam i#n llorar un poco, porque sa e que la leche que #ste querría o tener en seguida, le a!udar4 m4s esperando un rato. ?a oración tiene que ser, por lo tanto, un pedir lo que est4 ien para nuestras almas, un pedirlo con perse"erancia; pero tam i#n un pedirlo piadosamente9 tal es la tercera condición que pone &anto 5om4s para la e+icacia de la oración, entre las cuatro que se*ala9 Cpro se, necessaria ad salutem, pie et perse"eranterD @?a oración piadosaA K7u4l esJ )o es la oración hecha de puro sonido de pala ras, con la mente ! el corazón "agantes, con los ojos desparramados por todas partes; sino la oración recogida que se anima ante /ios de +ilial con+ianza, se ilumina de +e "i"a, se impregna de amor hacia 2l ! hacia los hermanos; es la oración hecha siempre en gracia de /ios, merecedora siempre de "ida eterna, humilde siempre en su misma con+ianza; es la oración que, cuando "osotros os arrodill4is ante el altar, o la imagen del 7ruci+ijo o de la Virgen &antísima en "uestra casa, no conoce la arrogancia del +ariseo que se enorgullece de ser mejor que los otros hom res, sino que, a semejanza del po re pu licano, os hace sentir en "uestro corazón que todo lo que reci ir#is no ser4 sino pura misericordia de /ios hacia "osotros. :iadosa, perse"erante, so renatural, la oración que hag4is por "osotros mismos ser4 siempre oída, asegura el /octor %ng#lico; pero K! en relación con los dem4s, para aquellas almas cu!a sal"ación tanto quer#is, cu!a compa*ía esper4is ! anhel4is en la +elicidad celeste, almas del esposo, de la esposa, del hijo, de la hija, del padre, de la madre, de los amigos ! de los conocidosJ K7u4nto "ale para ellos "uestra oraciónJ K7u4nto hace ante el trono de /iosJ %quí, sin duda, inter"iene aquella terri le posi ilidad, inherente al li re ar itrio del hom re, de resistir a las gracias potentes ! multi+ormes que "uestras oraciones ha!an o tenido para aquellas almas; pero los misterios in+initos de la omnipotente misericordia de /ios "encen todos nuestros pensamientos ! permiten a todas las madres aplicarse a sí mismas las pala ras de un piadoso I ispo a &anta 'ónica, que implora a su a!uda ! derrama a gran a undancia de l4grimas ante #l, por la con"ersión de su hijo %gustín9 C)o puede ser que un hijo de tantas l4grimas se pierdaD9 C>ieri non potest ut +ilius istarum lacr!marum pereatC. $ aun cuando no se os concediera "er en esta "ida con "uestros ojos el triun+o de la gracia en las almas por las cuales ha #is orado ! llorado tan largamente, "uestro corazón no de er4 renunciar a la +irme esperanza de que, en aquellos misteriosos instantes en los que, en el silencio de la agonía de un mori undo el 7reador se prepara a llamar a sí el alma, o ra de sus manos, su inmenso amor no ha!a o tenido al +in, lejos de "uestras miradas, aquella "ictoria por la que "uestro agradecimiento le endecir4 allí arri a eternamente. ,n esta "ida com3n, que "osotros, queridos reci#n casados, comenz4is, no +altar4n, como no +altan en ninguna "ida humana, las horas duras ! di+íciles, los momentos desolados ! amargos9 entonces, ele"ad los ojos al 7ielo. Vuestro primero ! m4s alto aliento ! sost#n ser4 la oración con+iada, porque estar#is siempre seguros del amor de /ios hacia "osotros, sa iendo ien que ninguna de "uestras oraciones ser4 "ana, que /ios las oir4 todas, sino en la hora ! en el modo que ha!4is so*ado en "uestro deseo e imaginación, al menos en el tiempo m4s oportuno para "osotros, de aquel modo in+initamente mejor que la pro"idente sa iduría ! el poder de su ternura sa en disponer en +a"or "uestro. ,ntretanto, mientras pedimos al &e*or que conser"e siempre "i"a en "uestros corazones esta con+ianza, os impartimos con a+ecto paternal la endición apostólica.

AMOR PAGANO Y AMOR CRISTIANO $1 de 5ulio de "#&" ,n "uestros paseos por la ciudad romana, queridos reci#n casados, no ha podido menos de admiraros la manera como se mezclan, se compenetran ! se so reponen, en esta ciudad 3nica en el mundo, los recuerdos de su pasado pagano ! las realidades de su pasado ! de su presente cristiano. '4s particularmente, en razón de "uestro mutuo amor de esposos cristianos ! de "uestras nacientes +amilias cristianas, las ruinas de los palacios magní+icos ! de los templos "etustos han de ido conducir "uestros pensamientos a las costum res de la ;oma imperial, cuando, a3n en medio del esplendor de las letras ! de las artes, al decaer la antigua superioridad e integridad de la "ida, la corrupción ha ía llegado a tal punto que hacía e=clamar al poeta <oracio9 C8eneraciones +ecundas de "icios contaminaron primero las odas ! la pureza de la

estirpe ! la disciplina de las casas; el da*o deri"ado de esta +uente se esparció por la patria ! por el pue lo. ?a doncella se complace en ser amaestrada en las licenciosas danzas jónicasM ! desde la ni*ez medita ilícitos amoresD.
&in duda, apartando la mente de semejantes im4genes, "uestra alma, se ha "uelto con pre+erencia hacia el recuerdo de aquellas primiti"as, +uertes ! austeras +amilias romanas que hicieron el poder ! la grandeza de la Lr e dominadora del mundo9 Cper quos "irosM et partum et auctum imperiumC. <a #is rememorado, tales cuales "i"en en las narraciones de 5ito ?i"io, aquellos rudos padres de +amilia, de autoridad a soluta e indiscutida, custodios +ieles de las tradiciones de sus CgensD, totalmente dedicados al ser"icio de la cosa p3 lica; ! a su lado, no lemente sometidas, aquellas matronas irreprensi les, del todo dedicadas al cuidado de la casa, que como 7ornelia, madre de los 8racos, "eían en los hijos su m4s ello ornamento, sus m4s preciosas jo!as9 C<aec ornamenta sunt meaC. )o +altaron del todo, en la misma #poca imperial, ejemplos de +amilias en las que los cón!uges "i"ían en +eliz concordia ! mutuamente se da an el uno al otro la pre+erencia; en las que el m#rito de la uena mujer era tanto m4s digno de ala anzas cuanto era m4s gra"e la culpa en la mujer mala. 'ujeres que, aun en aquellos tiempos de terror en que eran acusadas ! matadas, sólo por ha er derramado l4grimas por la muerte de sus hijos, eran sin em argo para sus maridos modelos de 4nimo ! de sacri+icio. 'adres que acompa*a an a sus hijos pró+ugos, mujeres que seguían a sus maridos en el destierro. ,sposas castas como aquella Istoria, cu!o elogio Cinconpara ilis castitatis +eminaD est4 esculpido en un sarcó+ago recientemente descu ierto en las pro+undidades de las criptas "aticanas. %hora ien, cuando "ol"#is la mirada desde estas +amilias paganas a aquellas +amilias plenamente, grandemente, espl#ndidamente cristianas que todos conoc#is, sentís instinti"amente que a las primeras les +alta algo, algo m4s +uerte que la "ieja +uerza de lo 6uirites, m4s íntimamente +uerte ! al mismo tiempo m4s ardiente, m4s penetrante ! ueno, m4s pro+undamente humano. K)o consistiría acaso esta +alta Nirremedia le miseria de las sociedades paganas o paganizantesN precisamente en la incapacidad de permanecer en#rgicas ! +uertes, conser"ando a la "ez un corazón "erdaderamente humano, capaz de "erdadero ! puro a+ecto ! piedadJ 'irad aquellas antiguas +amilias romanas cu!as austeras cualidades aca amos de recordar. ,l día en que se pusieron en contacto con las delicadezas ! los re+inamientos de la ci"ilización griega ! oriental, ! +ueron presa de la a"aricia de las perlas, de las piedras preciosas ! del oro, relajada la disciplina, Cla ente paulatim disciplinaC, se precipitaron en gran n3mero, Crecoeperunt praecipitesD hacia aquella corrupción de la que el %póstol de las 8entes +ue testigo indignado. %l desaparecer la rigidez, no la sustitu!ó el "erdadero a+ecto NDsine a++ectiones, sine misericordiaC, caracteriza a &an :a lo el mundo pagano de su tiempoN, sino el desencadenamiento de la m4s ajas pasiones, a las que el gran emperador %ugusto, justamente preocupado del ien p3 lico, intentó en "ano con sus le!es Nentre las cuales han sido c#le res las le!es (ulias de Cmaritandis ordini usD ! Cde adulteriis coercendisD ! la le! :apia :oppaeaN poner +renos para restituir a la +amilia una +uerza ! una cohesión que sólo la +e en (esucristo ha ría hecho recuperar. ,l "erdadero a+ecto, sin dureza ! sin de ilidad, el "erdadero amor, inspirado ! ele"ado por 7risto, lo entre"emos en aquellas primeras +amilias de con"ertidos romanos, como los >la"ios ! los %cilios en tiempo de la persecución de /omiciano; admiramos su re+ulgente esplendor en torno a una &anta :aula ! a una &anta 'elania.

:ero, Kpor qu# remontarnos a tan lejanos siglosJ K)o se "io acaso, en tiempos "ecinos a nosotros, por estas mismas calles de ;oma, otra esposa cu!a "ida es o de ería ser ien conocida de todas las madres de +amilia, la 1eata %na 'aría 5aigiJ )o pretendemos aquí descri iros sus "isiones ! la a undancia de los dones e=traordinarios de que +ue colmada por /ios. 'irad ahora solamente a la mujer de /omingo Nel honrado, pero duro ! col#rico criado de la casa 7higiN, siempre uena ! sonriente; hasta las horas tardías de la noche espera la "uelta del marido, ! cuando #ste llega +atigado, impaciente, descontento de todo, le cuida humilde ! tiernamente, soport4ndolo todo, acept4ndolo todo con ang#lica dulzura. $ entre tanto, +irme para mantener el orden entre las numerosas personas de la +amilia, para hacer perder a su marido el h4 ito de las pala ras gruesas, ama acti"a ! pre"isora, encuentra modo, aun en su po reza, para hacer "i"ir junto a sí, con los propios hijos, a su madre, ! acoger m4s tarde las +amilias de la hija ! de la nuera, sa iendo mostrarse siempre hacia todos, aun +rente a caracteres e=tra*os, di+íciles ! 4speros, hija amante, esposa de"ota, madre, suegra ! a uela admira le. K,l secreto de tal "idaJ &iempre el mismo, el de todas las "idas santas9 7risto "i"o ! radiante con su gracia so erana, en el alma que sigue dócilmente sus inspiraciones ! sus impulsos. &ólo nuestro &e*or ha sido capaz de hacer nacer en po res corazones humanos, heridos ! e=tra"iados por la culpa original, un amor que sea puro ! +uerte, sin rigidez ni dureza, amor astante pro+undamente espiritual para desligarse de los rutales estímulos de los sentidos ! dominarlos, aun conser"ando intacto su calor e inaltera le su delicada ternura. &ólo 2l, con los ejemplos ! la acción íntima de su 7orazón in+lamado de amor, ha podido realizar la promesa hecha !a a -srael9 C%u+eram cor lapideum de carne "estra, et da o "o is cor carneumC9 C%rrancar# de "uestra carne el corazón de piedra, ! os dar# un corazón de carneD. &ólo 2l sa e suscitar ! hacer "i"ir en las almas el "erdadero a+ecto, tierno ! +uerte a la "ez, porque sólo 2l puede con su gracia li rarlo de aquel ing#nito egoísmo que m4s o menos conscientemente en"enena los amores puramente humanos. :or eso es, queridos hijos e hijas, por lo que a "osotros ! a todos cuantos "ienen a pedir para sus nue"os hogares )uestra paterna endición, les dirigimos incesantemente la "i"a e=hortación9 /ad siempre en "uestras casas el primer puesto a 7risto &al"ador, ;e! ! &e*or de "uestras +amilias, luz que las aclara, llama que las calienta ! las alegra, omnipotente sal"aguardia que conser"ar4 su paz ! su +elicidad. ,ste amor que os une, ! so re el cual ha querido /ios poner el sello de su sacramento, durar4 en la medida en que siga siendo cristiano, !, lejos de de ilitarse ! de disol"erse, ser4 cada "ez m4s íntimo ! +uerte, a medida que a"anc#is juntos en la "ida. /e+endedlo contra todo aquello que tienda a paganizarlo9 @%hA @7u4ntos autizados no sa en amarse sino paganamenteA :erdiendo de "ista el "erdadero +in de su unión, como la +e les ha ense*ado, se e=imen de los de eres austeros, pero saluda les ! en#+icos, de la ?e! cristiana, ! de este modo llegan, poco a poco, a cam iar aquel matrimonio que la endición de 7risto ha ía hecho tan ello ! grande, en una "ulgar asociación de placer ! de inter#s, matando en sí mismos todo "erdadero amor. )o os ocurrir4 a "osotros así, queridos reci#n casados. Vuestro amor "i"ir4, perdurar4, har4 "uestra +elicidad, aun en medio de las ine"ita les "icisitudes de la "ida, porque permanecer4 cristiano, porque "osotros no cesar#is jam4s de mantener su íntima +uerza lig4ndola a su "erdadera +uente, en un pro+undo espíritu de +e, en un constante cumplimiento de las pr4cticas religiosas que la -glesia os manda ! os aconseja, en una in"iola le +idelidad a los de eres, a todos los de eres, de "uestro estado. :ara que la gracia di"ina, cada "ez m4s a undante, os a!ude a caminar hasta el +in por esta "ía de sal"ación ! de "erdadera alegría, os impartimos de todo corazón, como prenda de los celestiales +a"ores, la endición apostólica.

LOS +)ROÍSMOS D) LA 4IDA CRISTIANA "$ de AEosto de "#&" @7u4ntas "eces ha #is oído, queridos reci#n casados, repetir que Cla "ida del hom re so re la tierra es una miliciaDA &í, la "ida del hom re so re la tierra es una milicia; puesto que #l est4 compuesto de espíritu ! cuerpo, esa milicia tiene dos campos de lucha ! de com ate9 el uno, de com ate corporal so re el terreno material; el

otro, de com ate espiritual en el interior de su espíritu. 7ada com ate ! cada campo tiene sus peligros, sus prue as, sus "irtudes, sus h#roes ! actos heroicos, sus heroicos triun+os ! sus coronas. ?as luchas corporales son a iertas ! patentes; en cam io, en el campo interior, a menudo todo est4 escondido9 atallas, "ictorias ! coronas son ocultas, conocidas sólo por /ios ! sólo por 2l premiadas. :or 2l 3nicamente son plenamente conocidos tam i#n las prue as ! los m#ritos que e=altan ! le"antan so re los altares a los h#roes de la "irtud. @7u4ntos heroísmos de aquella +ortaleza de 4nimo que a+ronta los peligros de muerte, resplandecen ho! so re los campos de atalla, en el cielo ! en los maresA <eroísmos mani+iestos de jó"enes soldados ! de intr#pidos capitanes, de unidades enteras de los ,j#rcitos, de sacerdotes que en medio del +uror de la contienda consuelan a los heridos ! a los mori undos, de en+ermeros ! de en+ermeras que les curan sus dolencias ! heridas. :ues, si cualquier guerra que se enciende entre los pue los contrista ! llena de horror a todo corazón no le, en que "i"e ! +orcejea ! todo lo in+lama la caridad de 7risto, que a raza a los amigos ! a los ad"ersarios, no se puede negar, sin em argo, que estos tor ellinos tan +ieros ! crueles, junto con las austeras o ligaciones que imponen a las com atientes ! a los no com atientes, producen horas ! momentos de prue as luminosas en las cuales se re"elan las grandezas, muchas "eces insospechadas e inesperadas, de tantas almas heroicas que lo sacri+ican todo, incluso la propia "ida, por el cumplimiento de aquellos de eres que les dicta su conciencia cristiana. :ero estaría mu! equi"ocado quien cre!ese que la grandeza de alma ! el heroísmo son "irtudes reser"adas, como +lores e=traordinarias, solamente a los campos sangrientos, a los tiempos de guerra, de cat4stro+es, de crueles persecuciones ! de trastornos sociales ! políticos. (unto a estos heroísmos m4s a iertos ! "isi les, junto a estas grandezas ! estas "alentías m4s +3lgidas, rotan ! crece en los repliegues de los "alles ! de los campos, en las calles ! en las som ras de las ciudades, ocultos por la marcha "ulgar de la "ida cotidiana, muchos actos no menos heroicos que proceden silenciosamente de almas no menos grandes ! +uertes, emuladoras secretas de los hechos m4s ellos que se proponen a la admiración com3n. K%caso no es heroico el hom re de negocios, el patrón de una gran industria, el cual N"i#ndose reducido a situación apurada ! casi a la ruina por ad"ersas "icisitudes impre"istas, cuando el camino cierto para sal"arse sería para #l recurrir a uno de esos e=pedientes que el mundo +4cilmente e=cusa ! a suel"e, si los corona el #=ito, pero que no admite la moral cristianaN entra en sí mismo, !, despu#s de interrogar a su conciencia, no desma!a ante su respuesta, sino que, como +iel cristiano, reh3sa un medio que da*a a la justicia ! pre+iere la ruina ! la miseria a una o+ensa de /ios ! del prójimoJ K)o es heroica la muchacha po re que tra ajosamente puede dar un mendrugo de pan a su madre anciana ! sus hermanos hu#r+anos con el escaso salario que reci e, pero rechaza cualquier condescendencia +4cil ! custodia con +ortaleza su honor ! su corazón, repeliendo intr#pidamente los +a"ores del que le o+rece tra ajo en condiciones inmorales, desde*ando las ganancias a undantes mal adquiridas, aunque la li erarían de sus estrecheces económicasJ K)o es heroica una doncella, m4rtir de su pureza, que o+rece a /ios, te*ido con su propia sangre, el lirio de sus "irtudes "irginalesJ 5odos #stos son heroísmos de justicia, heroísmos de dignidad +emenina cristiana, heroísmos dignos de los Gngeles, heroísmos secretos que se corresponden con los heroísmos de la +e, de la con+ianza en /ios, de la paciencia, de la caridad en los hospitales ci"iles ! militares o en el camino, dondequiera que la +ortaleza de alma se une al amor de /ios ! del prójimo. )ada tiene, pues, de sorprendente, que tam i#n a la som ra de las paredes dom#sticas se oculte el heroísmo de la +amilia, ! que la "ida de los esposos cristianos tenga tam i#n sus heroísmos ocultos, heroísmos e=traordinarios en situaciones duramente tr4gicas, +recuentemente ignoradas por el mundo; heroísmos cotidianos en la complicada serie de sacri+icios reno"ados a cada momento; heroísmos del padre, heroísmos de la madre, heroísmos conjuntos de uno ! otro.

,n uno de nuestros pró=imos discursos, necesariamente re"es para las audiencias generales, nos reser"amos indicar ! e=poner de un modo m4s detallado ! concreto los heroísmos de los esposos cristianos. )o quisi#ramos mientras tanto, amados hijos e hijas, que el oírnos ha lar de heroísmos necesarios, de los sacri+icios heroicos que os esperan, tur ase "uestros corazones, a iertos ahora por entero a la alegría de la unión sagrada contraída por "osotros hace poco delante de /ios ! de su ministro. :retendemos, al contrario, que nuestra pala ra aumente "uestro gozo con la alta consideración de "uestra misma unión, ele"ada por 7risto a &acramento ! +uente permanente de poderosas gracias, siempre prontas para iluminaros ! +orti+icaros a la hora de cualquier sacri+icio, incluso e=traordinario, que /ios requiera de "osotros. ,l estrecho e in"iola le "ínculo nupcial es signo ! sím olo de la indisolu le unión de C7risto con la -glesiaD; ! el matrimonio cristiano es manantial de grandeza ! de perennidad para la -glesia, no menos que para el pue lo cristiano. ?a unión de los esposos cristianos es tam i#n un camino de santidad, por lo cual la -glesia con el pue lo +iel e=alta ! "enera a sus h#roes en los templos ! en los altares. ,s en la +amilia cristiana donde el /i"ino ,sposo de la -glesia recoge a los hijos de /ios, regener4ndolos en el agua ! en el ,spíritu &anto. /e allí elige a sus le"itas ! llama a sus h#roes del ien, a sus "írgenes consagradas, a sus heroínas de la caridad, a sus sacerdotes, a los propagadores de su ,"angelio, a sus ca alleros ! h#roes de los claustros, a los I ispos ! a los pastores de sus o"ejas, a los sucesores de su :rimer Vicario en el go ierno uni"ersal de toda su gre!. ?e"antad en alto "uestros corazones ! "uestros pensamientos. )o perd4is el 4nimo en el um ral de "uestra nue"a "ida. %+rontad "irilmente, heroicamente, el por"enir, ajo el amparo de la en#"ola pro"idencia de /ios, en cu!as manos est4 "uestra +elicidad ! la aurora de todos "uestros días, ordinarios ! e=traordinarios, serenos o tempestuosos. /ios no permitir4 jam4s que la prue a, cualquiera que sea, so repase las +uerzas que 2l os otorgue con su li eralidad paterna ! su gracia siempre pronta, una gracia tan amplia ! generosa en sus ene+icios, que os har4 encontrar ! uscar aquí a ajo, en la +idelidad a los de eres m4s di+íciles, una de las m4s dulces ! pro+undas alegrías de "uestra "ida.

LOS +)ROÍSMOS D) LOS )SPOSOS CRISTIANOS .1 de AEosto de "#&" %l "er reunido aquí, en tornos a )os, un grupo tan numeroso ! de"oto de reci#n casados cristianos, nuestro 4nimo se regocija ! da gracias a /ios, del cual son dones preciosos la +e, la esperanza, la con+ianza especial que os es dado poner en aquella di"ina endición que nuestro paterno a+ecto se alegra de in"ocar so re "uestras personas ! "uestros anhelos. &i la piedad de /ios para con la humana miseria, da potencia ! +uerza a )uestra in"ocación, es omnipotente la endición que desciende de /ios; porque, cuando ha la 2l, rotan de la nada el cielo ! la tierra; de las tinie las, el sol; de la tierra ! de las aguas, toda la naturaleza "i"iente. ,ntonces, +ormado por el 7reador, el hom re se !ergue del +ango para reci ir, como aliento de la oca di"ina, un espíritu inmortal, ! para escuchar, juntamente con su compa*era semejante a #l, sacada de su costado, aquella endición, que es un mandato, de crecer ! multiplicarse ! de llenar la tierra. Vosotros, reci#n casados, que ha #is creído en el nom re de 7risto, nuestro &al"ador ! ;edentor, ha #is sido endecidos en este nom re ante el altar, para que por "osotros se aumente la muchedum re de los hijos de /ios ! se complete el n3mero de los elegidos. ,l &e*or se ha dignado llamaros a este altísimo +in, querido por 2l mismo, al instituir el matrimonio como un de er de naturaleza ! al ele"arlo a la dignidad so renatural de sacramento, cuando os ha unido con aquel santo "ínculo indisolu le que enlaza "uestros corazones ! "uestras "idas. )o ha!, pues, por qu# mara"illarse Ncomo hu imos de indicar !a en nuestro 3ltimo discursoN de que un estado tan no le e=ija tam i#n sus heroísmos e=traordinarios en situaciones e=cepcionales, ! heroísmos impuestos por la

"ida cotidiana; heroísmos +recuentemente ocultos, mas no por ello menos admira les, so re los cuales )os proponemos ho! llamar "uestra atención de un modo m4s detallado. ,n los tiempos modernos, lo mismo que en los primeros siglos del cristianismo, en aquellos países del mundo en que las persecuciones religiosas se enconan aquí o all4, declaradas o solapadas, pero no menos duras, los +ieles m4s humildes pueden encontrarse en cualquier momento +rente a la dram4tica necesidad de escoger entre su +e, que tiene el de er de conser"ar intacta, ! la propia li ertad, los medios para sustentar su "ida, ! hasta la "ida misma. :ero aun en las #pocas normales, en las "icisitudes ! en las circunstancias ordinarias de las +amilias cristianas, ocurre a "eces que las almas se "en colocadas ruscamente en la alternati"a de "iolar un de er ineludi le o de e=ponerse a sacri+icios ! riesgos dolorosos ! ago iantes en la salud9 es decir, puestas en la necesidad de ser ! de mostrarse heroicas, si quieren mantenerse +ieles a sus o ligaciones ! permanecer en la gracia de /ios. 7uando nuestros :redecesores, de santa memoria, ! particularmente el &umo :ontí+ice :ío F- en la carta encíclica C7asti connu iC, proclama an ! recorda an las santas e in"iola les le!es de la "ida matrimonial, pondera an ! se da an per+ectamente cuenta de que en no pocos casos se e=ige a los esposos cristianos un "erdadero heroísmo para cumplirlas in"iola lemente. &ea que se trate de respetar los +ines del matrimonio queridos por /ios, o de resistir a los incenti"os ardientes ! lisonjeros de las pasiones ! de las tentaciones que mue"en a un corazón inquieto a uscar en otro lugar lo que no ha encontrado en su legítima unión de un modo que le satis+aga plenamente, como ha ía esperado; sea que para no romper o no a+lojar el "ínculo de las almas ! del amor mutuo, llegue la hora de sa er perdonar, de ol"idar una desa"enencia, una o+ensa, un choque quiz4 gra"eM @7u4ntos dramas íntimos nacen ! desarrollan sus amarguras ! sus lances detr4s del "elo de la "ida diariaA @7u4ntos heroicos sacri+icios ocultosA @7u4ntas angustias de espíritu para con"i"ir ! para mantenerse cristianamente constante en su puesto ! en su de erA $ esta misma "ida cotidiana, @cu4nta +ortaleza de 4nimo no demanda muchas "eces9 cuando todas las ma*anas se ha de "ol"er a los mismos tra ajos tal "ez rudos ! +astidiosos en su monotonía; cuando ha! que soportar, en ien de la paz, con la sonrisa en los la ios, ama lemente, alegremente, los de+ectos recíprocos, los contrastes nunca "encidos, las peque*as di"ergencias de gustos, de h4 itos, de ideas, a los que da lugar +recuentemente la "ida en com3n; cuando en medio de incidentes ! di+icultades menudas, muchas "eces ine"ita les, no se de e tur ar ni menguar la calma ! el uen humor; cuando en un choque impensado, ha! que a!udarse del sa er callar, de contener a tiempo la queja, de cam iar ! dulci+icar la pala ra, que, de ser pronunciada, desahogaría los ner"ios irritados, pero di+undiría una nu e oscura en la atmós+era de las paredes dom#sticasA &on mil detalles insigni+icantes, momentos +ugaces de la "ida cotidiana, cada uno de los cuales es mu! poca cosa, casi nada; pero que aca an por hacerse mu! gra"osos con su continuidad ! su acumulación, ! en los cuales, sin em argo, "iene a tejerse ! a encadenarse en su ma!or parte, gracias a la recíproca tolerancia, la paz ! la alegría de un hogar. &in em argo, la +uente, el alimento ! el sost#n de la alegría ! de la paz de la +amilia, de e ser particularmente la mujer, la esposa, la madre. K)o es ella la que aumenta, une ! "incula con lazos de amor al padre con los hijos, la que con su a+ecto "iene a compendiar en sí la +amilia, "ela so re ella, la guarda, la protege ! la de+iendeJ ,lla es el canto de la cuna, la sonrisa de los ni*os rosados ! "i"os, o llorosos ! en+ermos; la primera maestra que les hace le"antar la "ista al cielo, que lle"a a sus hijos e hijas a postrarse ante los altares sagrados, que les inspira a "eces los pensamientos ! deseos m4s su limes. /adnos una madre que sienta pro+undamente en su corazón la maternidad espiritual, no menos que la natural, ! "eremos en ella la heroína de la +amilia, la mujer +uerte, a la cual podr#is ensalzar con el canto del ;e! &amuel en el li ro de los :ro"er ios, ! decir de ella9 C?a +ortaleza ! el decoro son su "estidura, ! mira con con+ianza el

por"enir. % re su oca a la sa iduría, ! la le! de la ondad go ierna su lengua. Vigila ella misma la marcha de su casa, ! no come el pan en la ociosidad. &us hijos se le"antan para llamarla iena"enturada, ! su marido para elogiarlaD.

:ermitid que demos a la madre ! a la mujer +uerte otra ala anza, la ala anza del heroísmo en el dolor, como corresponde a la que, con +recuencia, en la escuela de la des"entura, de la a+licción ! de la pena, es m4s "aliente, intr#pida ! resignada que el hom re, porque sa e aprender del amor el dolor. 7ontemplad a las piadosas mujeres del ,"angelio, que siguen a 7risto ! le asisten con sus medios, ! so re el camino del 7al"ario le acompa*an llorando hasta la 7ruz. ,l corazón de 7risto es todo misericordia hacia las l4grimas de la mujer9 lo supieron las llorosas hermanas de ?4zaro, la doliente "iuda de )aín, la 'agdalena que llora a ante el sepulcro. $ tam i#n ho!, en esta hora tan cruenta, Kqui#n sa ría decir a cu4ntas madres, aunque nos les resucite el hijo muerto, la enignidad del ;edentor derrama en el seno el 4lsamo de su pala ra consoladora. C)oli +lereD, C)o lloresDJ )o dud#is, queridos reci#n casados9 mirad esperanzados a la alta meta del heroísmo en el camino de la "ida que emprend#is. &iempre ha sido "erdad que, desde las cosas m4s peque*as, se emprende la marcha hacia las m4s grandes, ! que la "irtud es una +lor que corona el crecido tallo, regado por la +atiga asidua de cada día. ,ste es el heroísmo cotidiano de la +idelidad a los de eres acostum rados ! comunes de la "ida ordinaria; heroísmo que +orma. ! prepara las almas, que las ele"a ! las templa para las jornadas en que /ios tal "ez les pedir4 un heroísmo e=traordinario. )o usqu#is en otra parte la +uente de tales heroísmos. ,n las "icisitudes de la "ida +amiliar, como en todas las circunstancias del "i"ir humano, el heroísmo tiene su raíz esencial en el sentimiento pro+undo ! dominador del de er, de aquel de er con el cual no es posi le transigir ni pactar, que tiene que pre"alecer en todo ! so re todo; sentimiento del de er que, para los cristianos, es el reconocimiento consciente del dominio so erano de /ios so re nosotros, de su so erana autoridad ! de su ondad so erana, sentimiento que nos ense*a que la "oluntad de /ios claramente mani+estada no admite discusiones, sino que impone un sometimiento total; sentimiento que, por encima de todas las cosas, nos hace comprender que esta "oluntad di"ina es la "oz de un in+inito amor para nosotros; sentimiento, en una pala ra, que no es de un de er a stracto o de una le! prepotente e ine=ora le, hostil, ! destructora de la li ertad humana en el querer ! en el o rar, sino que responde ! se inclina a las e=igencias de un amor, de una amistad in+initamente generosa, que trasciende ! go ierna las multi+ormes "icisitudes de nuestra "ida de aquí a ajo. Ln sentimiento cristiano tan potente del de er, crecer4 ! se re+orzar4 en "osotros, hijos e hijas, con la +idelidad perse"erante a "uestros de eres ! o ligaciones cotidianas m4s humildes. ?os sacri+icios menudos, las peque*as "ictorias so re "osotros mismos, ir4n "igorizando ! enraizando de día en día el h4 ito "irtuoso de no preocuparos de impresiones, impulsos o repugnancias, que roten en el sendero de "uestra "ida, cada "ez que se trate de un de er, de una "oluntad de /ios que cumplir. ,l heroísmo no es +ruto de un día, ni madura en un ma*ana. ?as almas grandes se +orman ! ele"an a tra"#s de lentas ascensiones, para encontrarse prontas, cuando llegue la ocasión, a las gestas magní+icas ! a los supremos triun+os que nos llenan de admiración. % +in de que en "uestras almas crezcan estos sentimientos cristianos del de er ! esta alegre ! "alerosa con+ianza, os damos de todo corazón, como prenda de los +a"ores celestes m4s grandes, )uestra paternal endición apostólica.

LA A,TORIDAD D) LA FAMILIAF "G MARIDO Y M,5)R "1 de Se'tie;0re de "#&" 7uando hace unos días, queridos reci#n casados, ajo la mirada de /ios ! en presencia del sacerdote, haci#ndoos ministros del gran &acramento que reci íais, cam iasteis recíprocamente "uestro solemne ! li re consentimiento en la o ligación de indisolu le comunidad de la "ida, sentisteis en ese sagrado acto, dentro de "uestra alma, que esta ais ! o ra ais en condiciones de per+ecta igualdad, de manera que el contacto matrimonial ha sido concluido entre "osotros con plena independencia, como entre personas que tienen derechos estrictamente iguales. %llí se mani+estó "uestra dignidad humana en toda la grandeza de su li re "oluntad. :ero en aquel mismo momento +undasteis una +amilia. %hora ien, toda +amilia es una sociedad de "ida; toda sociedad ien ordenada requiere un je+e; toda potestad de je+e pro"iene de /ios. :or eso tam i#n la +amilia +undada por "osotros tiene un je+e in"estido por /ios de autoridad so re aquella que se le ha dado por

compa*era para constituir su primer n3cleo, ! so re aquellos que con la endición del &e*or "endr4n a acrecentarlo ! alegrarlo, como "igorosos reto*os alrededor del tronco del oli"o. &í; la autoridad del je+e de la +amilia "iene de /ios, como "ino de /ios a %d4n la dignidad ! la autoridad de primer je+e del g#nero humano, dotado de todos los dones que ha ía de transmitir a su progenie; por eso #l +ue +ormado primero, ! ,"a despu#s; !, como dice &an :a lo, %d4n no +ue enga*ado, sino que +ue la mujer quien se dejó seducir ! pre"aricó. ?a curiosidad de ,"a al mirar el hermoso +ruto del :araíso terrestre, ! su con"ersación con la serpiente, @cu4nto da*o causaron al primer hom re, a ella misma, a todos sus hijos ! a nosotrosA % ella, adem4s de multiplicarle los a+anes ! los dolores, /ios le dijo que quedaría sometida al marido. @Ih esposas ! madres cristianasA )o ced4is nunca a la sed de usurpar el centro de la +amilia. Vuestro cetro Ncetro de amorN de e ser el que os pone en las manos el %póstol de las gentes9 el sal"ador, mediante la procreación de los hijos, si os conser"4is en la +e, en la caridad ! en la santidad, con modestia. ,n la santidad, por medio de la gracia, los cón!uges est4n unidos con 7risto de un modo igual e inmediato. ,n "erdad, aquellos que han sido autizados en 7risto ! se han re"estido de 2l Nescri ía &an :a loN, son todos hijos de /ios, ! no e=iste di+erencia entre hom res ! mujer, porque todos son uno solo en 7risto (es3s. ,n cam io, en la -glesia ! en la +amilia, en cuanto son sociedades "isi les, la condición es di+erente. :or eso el mismo %póstol amonesta a9 C6uiero que sep4is que la ca eza de todos los hom res es 7risto, ! la ca eza de la mujer es el marido, ! la ca eza de 7risto es /iosD. /el mismo modo que 7risto, en cuanto hom re, est4 sometido a /ios, ! todo cristiano est4 sometido a 7risto, del cual es miem ro, así la mujer est4 sometida al hom re, el cual, en "irtud del matrimonio, se ha con"ertido con ella en una sola carne. ,l gran %póstol ad"ertía la necesidad de recordar esta "erdad ! este hecho +undamental a los con"ertidos de 7orinto, porque muchas ideas ! costum res del mundo pagano se los podían ha er hecho ol"idar +4cilmente, o no comprenderlos ! des+igurarlos. K)o sentiría quiz4 la misma necesidad de sus amonestaciones, si ha lara con no pocos cristianos de ho! díaJ K)o sopla en nuestros tiempos un aire malsano de paganismo renacidoJ ?as condiciones de "ida que se deri"an al presente del estado económico ! social, por lo que se re+iere a la orientación hacia las pro+esiones, las artes ! los o+icios, ! por la entrada de hom res ! mujeres en las +4 ricas, en las o+icinas ! en los di"ersos empleos, tienden a engendrar e introducir pr4cticamente una amplia paridad de las acti"idades de la mujer con las del hom re, de tal manera que los esposos se encuentran no pocas "eces en una situación que casi ra!a en la igualdad. 'arido ! mujer ejercen a menudo pro+esiones de la misma categoría, aportan con su tra ajo personal una contri ución casi id#ntica al presupuesto +amiliar, al tiempo que, por su mismo tra ajo, se "en o ligados a lle"ar una "ida asaz independiente el uno del otro. 'ientras tanto, los hijos que /ios les en"ía, Kqu# "igilancia reci en, qu# custodia, qu# educación, qu# instrucciónJ &e les "e, no digamos a andonados, pero sí mu! a menudo entregados desde el principio a manos e=tra*as, +ormados ! guiados por otros m4s que por su madre, apartada de ellos por el ejercicio de su pro+esión. K6u# de e=tra*o tiene que se de ilite ! disminu!a, hasta perderse, el sentido de la jerarquía +amiliar, si el go ierno del padre ! la "igilancia de la madre no consiguen hacer grata ! ama le la con"eniencia dom#sticaJ &in em argo, el concepto cristiano del matrimonio, que &an :a lo ense*a a a sus discípulos de 2+eso, lo mismo que a los de 7orinto, no puede ser m4s a ierto ni m4s claro9 C?as mujeres de en estar sometidas a sus maridos, lo mismo que al &e*or9 porque el hom re es la ca eza de la mujer, como 7risto es la ca eza de la -glesiaM 7omo la -glesia est4 sometida a 7risto, así tam i#n las mujeres de en estarlo a sus maridos en todo. Vosotros, hom res, amad a "uestras mujeres como 7risto amó a la -glesia ! se entregó 2l mismo por ella. 7ada uno de "osotros ame a su mujer como a sí mismo, ! la mujer respete a su maridoD. ,sta doctrina ! esta ense*anza de :a lo no son otra cosa que la ense*anza ! la doctrina de 7risto. ,l /i"ino ;edentor "ino a restaurar de esta manera lo que el paganismo ha ía trastornado. %tenas ! ;oma, +aros de la

ci"ilización, aunque derramaron tanta luz de naturaleza so re los "ínculos +amiliares, no consiguieron, ni con las altas especulaciones de la +iloso+ía, ni con la sa iduría de la legislación, ni con la se"eridad de la censura, colocar a la mujer en su "erdadero puesto en la +amilia. ,n el mundo romano, a pesar del respeto ! la dignidad de que esta a rodeada la madre de +amilia9 L=or dignitatis nomen est, non "oluptatis, la mujer esta a jurídicamente sometida, seg3n el antiguo derecho quiritario, a la ilimitada ! total potestad del marido o del pater+amilias, que tenía el dominio de la casa qui in domo dominium ha et, porque tam i#n ella esta a in mariti manu mancipioque aut in eius, in cuius mariti manu mancipioque esset. :or eso el austero censor 7atón proclama a delante del pue lo romano9 'aiores nostri

nullam, ne pri"atam quidem rem agere +eminas sine tutore auctore "oluerunt; in manu esse parentum, +ratrum, "irorum.
:ero en los siglos posteriores, caído en desuso todo el derecho gentilicio de los antiguos, aquella +#rrea disciplina desapareció, ! las mujeres quedaron pr4cticamente independientes de toda autoridad marital. ,s cierto que continuaron d4ndose no les ejemplos de mujeres ! madres e=celentes, imitadoras de las antiguas matronas, como aquella Istoria, de ilustre +amilia, de la cual un sarcó+ago recientemente descu ierto en las criptas "aticanas N!a mencionado por )os en otra ocasiónN ha conser"ado en su inscripción, pro a lemente del siglo --- despu#s de 7risto, este elogio9 -nconpara ilis .sic0 castitatis et amoris erga maritum e=empli +eminH, documento que so re"i"e para demostrar que semejantes "irtudes de castidad ! de +idelidad con!ugal, aun siendo entonces demasiado raras, no cesa an de merecer la estimación de los romanos. :ero a tales caracteres irreprensi les se oponía ! contrasta a el n3mero siempre creciente de mujeres, especialmente de la alta sociedad, reacias ! esqui"as a los de eres de la maternidad, ansiosas de ocupaciones ! de aptitudes propias hasta entonces solamente de los hom res, al mismo tiempo que, con la multiplicación de los di"orcios, la +amilia se i a disol"iendo, ! las costum res ! los a+ectos +emeninos se des"ia an del camino recto de la "ida "irtuosa, hasta el e=tremo de arrancar a &#neca la conocida amarga lamentación9 CK:or "entura queda alguna mujer que se ru orice de romper el matrimonio, despu#s que tantas ilustres ! no les damas cuentan sus a*os no por el n3mero de los 7ónsules, sino por el de los maridos, ! se di"orcian para casarse, ! se casan para di"orciarseJD. ?a, mujer tiene un gran poder so re la moral p3 lica ! pri"ada, porque tiene un gran poder so re el hom re9 recordad que ,"a, seducida por la serpiente, dio el +ruto prohi ido a %d4n, ! #ste tam i#n lo comió. ;esta lecer en la +amilia la jerarquía indispensa le a su unidad ! a su +elicidad, ! restituir al mismo tiempo el amor con!ugal a su primiti"a ! "erdadera grandeza, +ue una de las ma!ores o ras del cristianismo desde el día en que 7risto a+irmó a la +az de los +ariseos ! del mundo9 6uod ergo /eus coniun=it, homo non separet, lo que /ios ha unido, no intente separarlo el hom re. ,sta es la jerarquía esencial de naturaleza, ínsita en la unidad del matrimonio, que la /i"ina :ro"idencia creadora ha se*alado con las cualidades distintas, recíprocamente complementarias, de que quiso dotar al hom re ! a la mujer9 C)i el hom re sin la mujer, ni la mujer sin el hom re, seg3n el &e*orD, e=clama a &an :a lo. %l hom re la primacía en la unidad, el "igor en el cuerpo, los dones necesarios para el tra ajo con que ha de pro"eer ! asegurar el sustento de la +amilia; a #l le +ue dicho, en e+ecto9 C7on el sudor de tu +rente te ganar4s el panD. % la mujer le ha reser"ado /ios los dolores del parto, los tra ajos de la lactancia ! de la primera educación de los hijos, para los cuales no "aldr4n nunca tanto los mejores cuidados de personas e=tra*as, como las a+ectuosas solicitudes del amor maternal. :ero sin dejar de mantener +irme la dependencia de la mujer respecto al marido, sancionada en las primeras p4ginas de la ;e"elación, el %póstol de las gentes recuerda que 7risto, todo misericordia para nosotros ! para la mujer, ha endulzado ese poco de amargura que a3n queda a en el +ondo de la ?e! antigua, ! ha mostrado, en su di"ina unión con la -glesia, desposada con 2l Cla sangre enditaD, cómo la autoridad del je+e ! la sujeción de la esposa, sin que se mermen en nada, pueden ser trans+iguradas por la +uerza del amor, de un amor que imite a aquel con que 2l se une a su -glesia; ! de qu# manera la constancia del mando ! la docilidad respetuosa de la o ediencia pueden encontrar, en un amor acti"o mutuo, el ol"ido de sí mismo ! el generoso don reciproco, de tal modo que tam i#n de aquí nazca ! se consolide la paz dom#stica que, como una +lor del orden ! del cari*o, +ue

di+undida por &an %gustín como la ordenada concordia de mandar ! de o edecer entre aquellos que "i"en juntos9 Irdinata imperandi o ediendique concordia coha itantium. ,ste ha de ser el modelo de "uestras +amilias cristianas. Vosotros, maridos, ha #is sido in"estidos de la autoridad. 7ada uno de "osotros es el je+e en "uestro hogar, con todos los de eres ! las responsa ilidades que este título signi+ica. )o dud#is ni "acil#is, pues, en ejercer dicha autoridad; no os sustraig4is a esos de eres, no hu!4is de esas responsa ilidades. ?a indolencia, el descuido, el egoísmo ! la distracción no os de en hacer a andonar el timón de la na"ecilla de "uestra casa, con+iado a "uestras manos; pero, Kqu# delicadeza, qu# respeto, cu4nto cari*o de er4 demostrar ! practicar "uestra autoridad, en cualquier circunstancia alegre o triste, respecto a aquella que ha #is escogido para compa*era de "uestra "idaJ 7omo dice el gran I ispo de <ipona antes nom rado, "uestros mandatos de en tener dulzura de consejos, para que la o ediencia o tenga de ellos consuelo ! estímulo. ,n la casa del cristiano, que "i"e por la +e ! es toda"ía peregrino hacia la ciudad celeste, los mismos que mandan sir"en a aquellos so re los que parecen mandar; porque no mandan por ansia de se*orear, sino por o+icio de aconsejar; no por so er ia de pre"alecer, sino por misericordia de pro"eer. 5omad ejemplo de &an (os#. 2l contempla a +rente a sí a la &antísima Virgen, mejor, m4s alta ! m4s e=celsa que #l mismo; un respeto so erano le hacía "enerar en ,lla a la ;eina de los Gngeles ! de los hom res, a la 'adre de /ios9 sin em argo, #l permanecía ! continua a en su puesto de je+e de la &agrada >amilia, sin +altar a ninguna de las altas o ligaciones que le imponía semejante título. Vosotras, esposas, le"antad "uestros 4nimos. )o os content#is con aceptar ! casi soportar esta autoridad del marido, a que /ios os ha sometido en las ordenaciones de la naturaleza ! de la gracia. /e #is amarla en "uestra sincera sumisión, ! amarla con el mismo amor respetuoso que tri ut4is a la misma autoridad de nuestro &e*or, de la cual pro"iene toda potestad de je+atura. &a emos ien que del mismo modo que la paridad en los estudios, las escuelas, las ciencias, los deportes ! las competiciones hace su ir el orgullo a no pocos corazones +emeninos, así tam i#n "uestra suscepti le sensi ilidad de mujeres modernas, jó"enes e independientes, se plegar4, no sin di+icultad, a la sujeción casera. ,n torno a "osotras, muchas "oces os la representar4n como una cosa injusta, os sugerir4n un dominio m4s alti"o de "osotras mismas; os repetir4n que sois iguales en todo a "uestros maridos, incluso superiores a ellos en muchos aspectos. /elante de esas "oces serpentinas, tentadoras, no se4is como otras tantas ,"as que se dejen des"iar del camino que 3nicamente puede conduciros, incluso aquí a ajo, a la "erdadera +elicidad. ?a ma!or independencia, a la cual ten#is un derecho sagrado, es la independencia de un alma +uertemente cristiana delante de las imposiciones del mal. %llí donde surja la o ligación, ! grite ! ad"ierta a "uestra mente ! "uestro corazón, cuando os hall#is +rente a cualquier mandato que "a!a contra los preceptos in"iola les de la le! di"ina, contra los de eres imprescripti les de cristianas, de esposas ! de madres, allí de #is conser"ar ! de+ender respetuosamente, tranquilamente, a+ectuosamente, pero +irmemente e irre"oca lemente, toda la inaliena le ! sagrada independencia de "uestra conciencia. % "eces ha! en la "ida días en que relampaguea la hora de un heroísmo o de una "ictoria de la que /ios ! los Gngeles son, en el secreto, los 3nicos e in"isi les testigos. :ero en todo lo dem4s, cuando se os pida el sacri+icio de un capricho o de una pre+erencia personal, aun mu! legítimas, alegraos de que estas le"es renuncias encuentren su compensación ganando cada día m4s el corazón que se ha dado a "osotras, acrecentando ! ro usteciendo continuamente aquella íntima unión de pensamientos, de sentimientos ! de "oluntades que es el 3nico medio que podr4 haceros +acti le ! dulce la alta misión que se os ha con+iado respecto a "uestros hijos, misión que se pertur aría gra"emente por cualquier +alta de concordia entre "osotros. $ puesto que en la +amilia, como en cualquiera asociación de dos o m4s personas en atención a un +in, es indispensa le una autoridad que la encamine ! la dirija hacia #sta, sal"aguardando e+icazmente la unión, "osotras de #is amar ese "ínculo que hace de am os un solo querer, aunque en el camino de la "ida el uno "a!a por delante ! la otra le siga; de #is amarlo con todo el amor que sentís por "uestro hogar dom#stico.

?a endición apostólica que os damos desde el +ondo de )uestro corazón paterno, sea para "osotros, queridos reci#n casados, prenda de gracias cada "ez m4s a undantes cuanto m4s a"anc#is en el sendero de la "ida, gracias que os a!udar4n a perse"erar en esta unión de "uestras almas ! en la +idelidad a soluta a "uestros recíprocos de eres. .G PADR)S ) +I5OS .& de Se'tie;0re de "#&" 7on do le ! estrecho lazo, queridos reci#n casados, se desarrolla ! suele crecer la +amilia que "osotros ha #is inaugurado a los pies del altar ! del sacerdote con tanto gozo ! tanta esperanza. ,s el lazo que une ! estrecha, ajo el mismo techo com3n, los cón!uges entre sí ! los padres con los hijos. ,l primer "agido que sale de una cuna hace re osar de gozo a la madre, al padre, a los parientes ! amigos; ! en aquella aurora de una "ida primeriza, he aquí que aparece por "ez primera la autoridad del padre, ! despu#s de #l, la de la madre, los cuales sienten en sí el de er ! tienen solícito cuidado de que el autismo haga de aquel ni*o un hijo de /ios, orre su culpa original, le comunique la "ida de la gracia ! le a ra las puertas del paraíso; porque de los ni*os es el reino de los cielos. @7ómo no de e enno lecer este pensamiento a un padre que se gloria de su + e en 7risto, ! consolar a una madre que ama la sal"ación de sus hijosA %sí, todo ni*o que reci e el sello de la adopción di"ina ! e e de la +uente del agua so renatural, inicia en la -glesia, como "iandante, el camino de la "ida a tra"#s de los senderos inciertos ! peligrosos del mundo. K6u# ser4 de este ni*oJ ?os ni*os son ca*as agitadas por el "iento; son +lores de cu!a corola a3n los c#+iros arre atan alg3n p#talo; son tierra "irgen en cu!o +ondo ha puesto /ios las semillas de la ondad, a la que acechan los sentidos ! los pensamientos del corazón humano inclinados al mal desde la adolescencia, por la so er ia de la "ida ! por el incenti"o de los ojos ! del placer. K6ui#n asegurar4 aquellas ca*asJ K6ui#n de+ender4 aquellas +loresJ K6ui#n culti"ar4 aquellos macizos ! har4 germinar en ellos las semillas de la ondad contra las asechanzas del malJ ,n primer lugar, la autoridad que rige la +amilia ! los hijos; "uestra autoridad, oh padres. ?os padres ! madres se quejan con +recuencia, en nuestros días, de que no logran hacerse o edecer de sus hijos. )i*os caprichosos que a nadie hacen caso. %dolescentes que reh3!en toda guía. (ó"enes ! muchachas que no toleran ning3n consejo, sordos a todo a"iso, a+anosos de ser los primeros en los juegos ! en las carreras, encaprichados en hacerlo todo por su cuenta ! razón, cre!endo que sólo ellos comprenden las necesidades de la "ida moderna. ,n +in Nse diceN, la nue"a generación no est4 de ordinario dispuesta .sal"o raras ! aprecia les e=cepciones0 a inclinarse ante la autoridad del padre ! de la madre. K$ cu4l es la razón de esta actitud indócilJ ?a que ordinariamente se da, es que ho! día los hijos no poseen muchas "eces el sentido de la sumisión ! del respeto de ido a los padres ! a su "oz; que en la atmós+era de ardiente alti"ez ju"enil en que "i"en, todo tiende a hacer que se desprendan de toda de+erencia hacia sus padres ! terminen por perderla; que todo lo que "en ! o!en a su alrededor aca a por aumentar, in+lamar ! e=asperar su natural ! poco domada inclinación a la independencia, su desprecio del pasado, su a"idez del por"enir. &i )os ahora ha l4ramos a ni*os o jó"enes, seria nuestra intención ! pro!ecto e=aminar ! considerar estas causas de su escasa ! reacia o ediencia. :ero dirigi#ndose la pala ra a "osotros, reci#n casados, que pronto tendr#is que ejercitar la autoridad paterna ! materna, queremos guiar "uestra atención hacia otro aspecto de tan importante materia. ,l ejercicio normal de la autoridad depende no sólo de los que de en o edecer, sino tam i#n, ! en gran escala, de los que tienen que mandar. ,n t#rminos m4s claros9 una cosa es el derecho a la posesión de la autoridad, el derecho de dar órdenes, ! otra cosa es aquella preeminencia moral que constitu!e ! adorna la autoridad e+ecti"a, e+icaz, que logra imponerse a los otros ! o tener de hecho la o ediencia.

,l primer derecho os lo con+iere /ios con el hecho mismo de haceros padres ! madres. ?a segunda prerrogati"a ha! que adquirirla ! conser"arla; puede perderse como puede aumentarse. %hora ien9 el derecho a mandar a "uestros hijos alcanzar4 mu! poco de #stos si no "a acompa*ado de aquel otro poder ! de aquella autoridad

personal so re ellos que os asegure el ser realmente o edecidos. K/e qu# modo, con qu# arte sa ia podr#is adquirir, conser"ar ! aumentar ese poder moralJ /ios concede a algunos el don natural del mando, el don de sa er imponer a otros la propia "oluntad. ,s un don precioso; no es +4cil decir si reside en el alma o, en gran parte, en la persona, en el porte, en la pala ra, en la mirada, en el rostro; pero no deja de ser al mismo tiempo un don temi le. )o a us#is de #l, si lo ten#is, al tratar con "uestros hijos; correríais peligro de encoger ! cerrar en el temor sus almas, de hacerles escla"os ! no hijos amorosos. 5emplad esta +uerza con la e=pansión del amor que corresponda a su a+ecto, con la ondad sua"e, paciente, solícita, alentadora. Iíd al gran %póstol &an :a lo, que os e=horta9 C:adres, no pro"oqu#is la indignación de "uestros hijos, para que no decaigan de 4nimoD. ;ecordad, oh padres, que el rigor es un m#rito sólo cuando ha! dulzura de corazón. <ermanar la dulzura con la autoridad, es "encer ! triun+ar en la lucha que os plantea "uestro o+icio de padres. :or otra parte, para todos los que mandan, la condición +undamental de un dominio en#+ico so re la "oluntad de los otros es el dominio de sí mismos, de las propias pasiones e impresiones. Lna autoridad cualquiera no es +uerte ni se hace respetar sino cuando los s3 ditos la sienten en sus almas, dirigida en sus mo"imientos por la razón, por la +e ! por el sentimiento del de er; porque entonces los s3 ditos sienten que al de er de ella ha de responder tam i#n su propio de er. &i las órdenes que deis a "uestros hijos, si las reprensiones que les hag4is, proceden de impulsos del momento, de ímpetus de impaciencia, de imaginaciones o de sentimientos ciegos o mal ponderados, no podr4 menos de suceder que las m4s de las "eces sean ar itrarias, incoherentes, quiz4s aun injustas e inoportunas. <o! ser#is para aquellos peque*os de una e=igencia irracional, de una se"eridad ine=ora le, ma*ana pasar#is por todo. ,mpezar#is por negarles una cosilla, pero un momento m4s tarde, hartos de su lloriqueo o de su murria, se la conceder#is con demostraciones de ternura, ansiosos de aca ar de una "ez con la escena que os irrita los ner"ios. K:or qu#, pues, no sa #is dominar los mo"imientos de "uestro humor, re+renar "uestra +antasía ! regiros a "osotros mismos mientras quer#is ! procur4is regir a "uestros hijosJ &i en algunos momentos no os parece sentiros del todo due*os de "osotros mismos, dejad para m4s tarde, para un tiempo mejor, la reprensión que quer#is dar, el castigo que os cre#is en el de er de imponer. ,n la serena ! tranquila +irmeza de "uestro espíritu, "uestra pala ra ! "uestro castigo tendr4n una e+icacia m4s di"ersa, un poder m4s educador ! m4s autorizado que los prontos pro"ocados por una pasión mal dominada. )o ol"id#is que los ni*os, aun los peque*ines, son todo ojos para o ser"ar ! ad"ertir, ! en un momento se dar4n cuenta de los cam ios de "uestro humor. /esde la cuna, apenas lleguen a distinguir a la madre de toda otra mujer, pronto se percatar4n del poder que tiene so re los padres d# iles un mohín o un pucherito, ! no dejar4n de a usar en su inocente picardía. 8uardaos, por lo mismo, de todo lo que pudiera disminuir "uestra autoridad ante ellos. 8uardaos de mermar esta autoridad con el prurito de continuas e insistentes recomendaciones ! o ser"aciones que aca en por a urrirles; har4n como si os o!esen, pero no les dar4n ninguna importancia. 8uardaos de urlar o llamar a enga*o a "uestros hijos con razones o e=plicaciones "anas o +alaces, dadas a la uena de /ios para salir del apuro ! li raros de preguntas importunas. &i no os parece ien e=ponerles las "erdaderas razones de una orden "uestra o de un hecho, os ser4 m4s 3til in"ocar su con+ianza en "osotros ! "uestro amor para con ellos. )o +alse#is la "erdad; si acaso, calladla; ni sospech4is siquiera tal "ez, qu# tur aciones ! qu# crisis pueden ocasionarse en aquellas almitas el día en que "engan a conocer que se ha a usado de su natural credulidad. 8uardaos tam i#n de dejar transparentar una se*al cualquiera de desunión entre "osotros, una di+erencia cualquiera en el modo de tratar a "uestros hijos9 mu! pronto caerían ellos en la cuenta de que podr4n "alerse de la autoridad de la madre contra la del padre, o de la del padre contra la de la madre, ! di+ícilmente resistirían a la tentación de a!udarse de esta disparidad para la satis+acción de todos sus caprichos. 8uardaos, +inalmente, de esperar que "uestros hijos ha!an crecido en edad para ejercer so re ellos "uestra autoridad ondadosa ! serena, pero al mismo tiempo +irme ! +ranca, no plega le a escena ninguna de llantos o

lloriqueos; desde los principios, desde la cuna, desde los al ores de su sencilla razón, haced que prue en ! sientan so re sí manos acariciadoras ! delicadas, pero tam i#n sa ias ! prudentes, "igilantes ! en#rgicas. ?a "uestra ha de ser autoridad sin de ilidad, pero autoridad que nace del amor, toda impregnada ! sostenida por el amor. &ed "osotros los primeros educadores ! los primeros amigos de "uestros hijos. &i, e+ecti"amente, inspira "uestras órdenes el amor paterno ! materno Nun amor cristiano ajo todo aspecto, ! no una complacencia egoísta, m4s o menos inconscienteN, har4n #stas mella en "uestros hijos, que las acoger4n en lo pro+undo de sus almas sin necesidad de muchas pala ras; porque el lenguaje del amor es m4s elocuente en el silencio de la o ra que en los acentos de los la ios. Ln relampaguear de peque*as se*ales9 una in+le=ión de "oz, un gesto impercepti le, una ligera e=presión del rostro, una se*al de apro ación, les re"elarían, mejor que todas las protestas, cuanto a+ecto anima a una prohi ición que les a+lige, cuanta ene"olencia se esconde en una amonestación que les resulta molesta; ! entonces la pala ra de la autoridad aparecer4 a sus corazones, no como peso gra"e o !ugo odioso que ha! que sacudir cuanto antes, sino como la suprema mani+estación de "uestro amor. $, con el amor, Kno correr4 parejas el ejemploJ K7ómo podr4n los ni*os, prontos imitadores por naturaleza, aprender a o edecer si "en en todas las ocasiones, que la madre no hace ning3n caso de las órdenes de su padre, sino que se queja de #l; si ajo el techo dom#stico o!en continuas e irre"erentes críticas en contra de toda autoridad; si notan que sus padres son los primeros en no cumplir lo que mandan /ios ! la -glesiaJ <aced, en cam io, que tengan ante los ojos un padre ! una madre que, en su manera de ha lar ! de o rar, den ejemplo del respeto a la legítima autoridad, de la +idelidad constante a sus propios de eres; ante un espect4culo tan edi+icante, aprender4n, mejor que de la e=hortación m4s estudiada, cu4l es la "erdadera o ediencia cristiana ! cómo la de en o ser"ar respecto a sus padres. ,stad con"encidos, queridos reci#n casados, de que el uen ejemplo es el patrimonio m4s precioso que pod#is dar ! dejar a "uestros hijos. ,n la "isión inol"ida le de un tesoro de o ras ! de hechos, de pala ras ! de consejos, de actos piadosos ! pasos "irtuosos, que se imprimir4 para siempre en su memoria ! en su corazón como uno de los recuerdos m4s conmo"edores ! queridos que les e"ocar4 ! resucitar4 "uestras personas en las horas de duda ! de incertidum re entre el ien ! el mal, entre el peligro ! la "ictoria. ,n los momentos o scuros, cuando el cielo se nu le, "ol"er#is a apareceros a ellos en un horizonte que iluminar4 ! dirigir4 su camino con el camino que "osotros seguisteis a costa de aquel tra ajo ! de aquella paciencia, que es el precio de la +elicidad aquí ! en el cielo. KLn sue*o tal "ezJ )o9 la "ida que ha #is comenzado con "uestra nue"a +amilia no es un sue*o9 es un sendero que recorr#is in"estidos de una dignidad ! de una autoridad que ha de ser escuela ! aprendizaje para los que hereden "uestra sangre. ,l :adre celestial que, al llamaros a participar de la grandeza de su paternidad, os ha comunicado tam i#n su autoridad, se digne concederos el ejercitarla a imitación su!a, con sa iduría ! con amor. -mplorando de 2l esta gracia para "osotros ! para todos los padres cristianos, os damos, queridos reci#n casados, con toda la e+usión de )uestro corazón de padre la endición apostólica.

)L ROSARIO )N LA FAMILIA 7 de Octu0re de "#&" Venidos a ;oma, queridos reci#n casados, a pedir la endición del :adre com3n de los +ieles para "uestros nue"os hogares, )os quisi#ramos que lle"arais al mismo tiempo una ma!or de"oción al &anto ;osario de la Virgen, a la cual se consagra este mes de octu re. /e"oción a la cual la piedad romana est4 ligada por tantos recuerdos, ! que se armoniza tan ien con todas las circunstancias de la "ida dom#stica, con todas las necesidades ! disposiciones de cada miem ro de la +amilia. ,n "uestras "isitas al &antuario de esta ,terna 7iudad, cuando alguna de sus asílicas, ! de sus gloriosas tum as de santos os ha conmo"ido en ma!or grado, ! no contentos con un r4pido pasaje, os ha #is entretenido allí, en

+er"orosa plegaria por "uestras comunes intenciones, la oración que os ha "enido espont4neamente a los la ios, Kno ha sido con +recuencia la recitación de alguna parte nuestro ;osarioJ

;osario de los nue"os esposos, que "osotros, el uno junto a la otra, recitasteis en la aurora de "uestra nue"a
+amilia ante la "ida que se a ría para "osotros con sus alegres perspecti"as, pero tam i#n con sus misterios ! con sus responsa ilidades. @,s tan dulce, en la alegría de estos primeros días de intimidad total, poner de esta manera esperanzas ! propósitos del por"enir ajo la protección de la Virgen, toda pura ! poderosa, de la 'adre misericordiosa ! amante, cu!as alegrías, ! dolores, ! glorias pasan por delante de los ojos de "uestra alma, a medida que se deslizan las decenas de %"emarías, record4ndoos los ejemplos de la m4s santa de las +amiliasA

;osario de los ni*os. N ;osario de los peque*os, los cuales, teniendo entre sus deditos toda"ía ine=pertos las
cuentas del ;osario, repiten lentamente, con aplicación ! es+uerzo, pero !a con tanto amor, el :adrenuestro ! las %"emarías que la madre pacientemente les ha ense*ado. &e equi"ocan a "eces, dudan ! se con+unden, pero @ha! un candor tan con+iado en la mirada que dirigen a la imagen de 'aría, de aquella que sa en !a reconocer como su gran 'adre del cieloA /espu#s, ser4 el ;osario de la :rimera 7omunión, que tiene un lugar aparte entre los recuerdos de tan gran día; hermoso, pero que no de e ser un "ano o jeto de lujo, sino un instrumento que a!ude a rezar ! que lle"e el pensamiento a la Virgen &antísima.

;osario de la jo"en. N $a ma!or, alegre ! serena, pero al mismo tiempo seria ! pensati"a acerca de su por"enir que con+ía a 'aría, Virgen -nmaculada, prudente ! enigna, los deseos de entrega ! don de sí misma, a los cuales siente a rirse su corazón; que ruega por aquel que toda"ía le es a ella desconocido, pero conocido de /ios, que la :ro"idencia le destina ! que ella quisiera que +uese tam i#n cristiano +er"iente ! generoso. ,ste ;osario, que tanto le gusta recitar el domingo juntamente con sus compa*eras, de er4 durante la semana rezarlo otra "ez entre los cuidados de la casa ! al lado de su madre, o en las horas del tra ajo en la o+icina, o en el campo, cuando tenga un momento li re para ir a la humilde iglesia pró=ima. ;osario del jo"en. N %prendiz, estudiante, agricultor, que se prepara tra ajando "alerosamente para ganar un día
el pan para sí ! para los su!os. ;osario que conser"a preciosamente consigo, como un protector de la pureza que desea lle"ar intacta al altar el día de sus nupcias. ;osario que reza, sin respeto humano, en momentos li res para el recogimiento ! la oración; que le acompa*a ajo el uni+orme militar, en medio de las +atigas ! peligros de la guerra; que apretar4n sus manos por 3ltima "ez el día en que acaso la :atria le pida el supremo sacri+icio, ! que sus compa*eros de armas encontrar4n conmo"idos entre sus dedos +ríos ! ensangrentados.

;osario de la madre de +amilia, de la o rera, de la, campesina, sencillo, sólido, usado !a desde mucho tiempo,
que acaso no puede tener en la mano sino a la noche cuando, ien cansada de su tra ajo, encontrar4 toda"ía en su +e ! en su amor +uerza para rezarlo, luchando con el sue*o, por todos los seres queridos, por aquellos especialmente que ella sa e m4s e=puestos a peligros del alma ! del cuerpo, que teme sean tentados o a+ligidos, que "e con tanta tristeza alejarse de /ios. ;osario de la mujer de mundo, acaso rica, pero con +recuencia cargada de preocupaciones ! de angustias toda"ía m4s pesadas.

;osario del padre de +amilia, del hom re tra ajador ! en#rgico que nunca ol"ida de lle"ar consigo su ;osario, juntamente con la pluma estilogr4+ica ! el cuadernito de los negocios; a "eces gran pro+esor, renom rado ingeniero, c#le re clínico, a ogado elocuente, artista genial, agrónomo e=perto, no se a"ergYenza de rezarlo con de"ota sencillez en aquellos momentos arrancados a la tiranía del tra ajo pro+esional para templar su alma de cristiano en la paz de una iglesia a los pies del 5a ern4culo. ;osario de los ancianos. N %nciana a uela que hace correr incansa lemente las cuentas entre sus dedos !a
gastados, en el +ondo de la iglesia, mientras puede arrastrarse hasta allí con sus piernas !a casi rígidas, ! durante las horas de +orzada inmo"ilidad en su silla al lado del +uego. %nciana tía, que ha consagrado todas sus +uerzas al ien de la +amilia ! ahora, apro=im4ndose al t#rmino de una "ida empleada en uenas o ras, alterna con inagotada a negación los peque*os ser"icios que toda"ía puede prestar con sus numerosas decenas de %"emarías, que repite sin cansarse con su ;osario.

;osario del mori undo, apretado en la hora e=trema, como su 3ltimo apo!o entre sus manos tem lorosas,
mientras en torno a #l, los seres queridos lo rezan en "oz aja; ;osario que quedar4 so re su pecho juntamente con el 7ruci+ijo ! demostrar4 su con+ianza en la di"ina misericordia ! en la intercesión de la Virgen, de que esta a lleno aquel corazón que ha cesado de palpitar.

;osario, en +in, de la +amilia entera, rezado en com3n entre todos, peque*os ! grandes; que re3ne por la noche a
los pies de la Virgen a los que el tra ajo del día ha ía separado; que los re3ne con los ausentes ! con los desaparecidos, cu!o recuerdo se a"i"a en una oración +er"orosa, que consagra de esta manera el lazo que los une a todos, ajo la protección materna de la Virgen inmaculada, ;eina del santísimo ;osario. ,n ?ourdes, como en :ompe!a, la Virgen 'aría ha querido demostrar con innumera les gracias cu4n grata le es esta oración, a la cual ella incita a a su con+idente, &anta 1ernardita, acompa*ando las %"emarías de la ni*a con el lento discurrir de su hermoso ;osario, reluciente como las rosas de oro que rilla an a sus pies. ;esponded, queridos nue"os esposos, a estas in"itaciones de "uestra 'adre celestial, conser"ando a su ;osario un puesto de honor en las oraciones de "uestras nue"as +amilias; +amilias que )os endecimos gozosa ! paternalmente, a la "ez que a todos los otros hijos )uestros e hijas aquí presentes, en el nom re del &e*or.

)L CORA26N A*I)RTO ". de No:ie;0re de "#&" 8ran cosa, queridos reci#n casados, es el corazón del hom re ! de la mujer, cuando se unen en la comunidad de la "ida para +undar una +amilia. /el corazón nacen los primeros anhelos, las primeras miradas, las primeras pala ras que atra"iesan los la ios para encontrarse ! cam iarse con otras que salen de otro corazón, mientras am os se a ren mutuamente en el sue*o de una +elicidad dom#stica. :ero Kqu# es el corazónJ ,l corazón es +uente de la "ida, porque en #l se inicia, a"anza, se "igoriza, madura, se e=tiende, en"ejece ! termina el mo"imiento de la "ida; ! todas las "icisitudes, todas las alternati"as ! "ariaciones de la "ida repercuten en #l seg3n los mo"imientos de las pasiones que despiertan sus saltos ! latidos, sacudiendo sus +i ras por encontrados a+ectos de amor o de odio, de deseo o de miedo, de alegría o de tristeza, de esperanza o de aliento, de humildad o de orgullo, de temor o de audacia, de sua"idad o de ira. ,l corazón a ierto es +uente de +elicidad en la "ida com3n de dos esposos, mientras un corazón cerrado disminu!e su gozo ! su paz. )o os enga*#is al ha lar del corazón9 es el sím olo e imagen de la "oluntad. %sí como el corazón +ísico es el principio de todos los mo"imientos corporales, la "oluntad es el principio de todos los mo"imientos espirituales, porque ella mue"e el entendimiento, mue"e las +acultades in+eriores ! las pasiones, mue"e las +uerzas e=teriores para la ejecución de la o ra intentada por el entendimiento ! por los sentidos internos ! e=ternos. @:o re corazón humano, inescruta le con +recuencia para el mismo que lo lle"a en el pechoA K6ui#n lo conocer4J $, sin em argo, muchos se dedican a penetrarlo hasta en los dem4s ! hacerlo conocer en sus a+ectos ! en sus mo"imientos. '4s de una "ez, renom rados escritores han representado en sus relatos, en sus no"elas, en sus dramas, el estado moral, paradójico, a "eces hasta tr4gico, de dos e=celentes esposos, nacidos para entenderse per+ectamente; pero que, por no sa er a rirse el uno a la otra, "i"en la "ida com3n como e=tra*os entre sí, dejan nacer ! crecer en sí mismos incomprensiones ! malentendidos que, poco a poco, tur an ! merman su unión ! no rara "ez la encaminan por una "ía de tristes cat4stro+es. 5al condición espiritual de dos cón!uges no e=iste sólo en las in"enciones no"elescas9 se "eri+ica ! se encuentra, en grados di"ersos, en la "ida real, aun entre uenos cristianos. K7u4l ser4 su causaJ %caso ser4 aquella +orma de timidez natural que hace que ciertos hom res ! mujeres sientan una repugnancia instinti"a a mani+estar sus íntimos sentimientos, a comunicarlos a cualquiera; acaso ser4 una +alta de sencillez que nace de una "anidad, de un orgullo escondido, acaso inconsciente; en otros casos, una educación de+ectuosa, e=cesi"amente dura ! demasiado e=terior, ha r4 acostum rado al alma a replegarse so re sí misma, a no a rirse ! a no con+iarse por temor de ser herida en lo que tiene de m4s pro+undo ! delicado. %hora ien, queridos hijos e hijas9 esta con+ianza mutua, esta apertura recíproca de corazón, esta simplicidad mutua para comunicaros "uestros pensamientos, "uestras aspiraciones, "uestras preocupaciones, "uestras alegrías ! tristezas, es una condición necesaria, un elemento, incluso un alimento esencial de "uestra +elicidad.

%nte "uestros nue"os de eres, "uestras nue"as responsa ilidades, una unión puramente e=terior de "uestras "idas no puede astar para poner a "uestro corazón en una "i"a disposición que responda a la misión que /ios os ha con+iado al inspiraros que +und#is una +amilia, ! para que permanezc4is en la endición del &e*or, persist4is en su "oluntad ! "i"4is en su amor. :ara "osotros, "i"ir en el amor de /ios es su limar en su amor el recíproco a+ecto "uestro, que no de e ser sólo ene"olencia, sino aquella so erana amistad con!ugal de dos corazones que se a ren mutuamente queriendo ! desechando las mismas cosas, ! se estrechan ! unen cada "ez m4s en el a+ecto que los anima ! mue"e. &i de #is sosteneros mutuamente ! daros la mano ! apo!aros para hacer +rente a las necesidades materiales de la "ida, el uno dirigiendo la +amilia ! asegur4ndole con el tra ajo los medios necesarios para su sustento, la otra cuidando ! "igilando todas las cosas en la marcha interna +amiliar, mucho m4s con"iene que os complet#is entre "osotros, os socorr4is ! prest#is mutua a!uda para superar las necesidades morales ! espirituales de "uestras dos almas ! de aquellos que /ios con+iar4 a "uestra solicitud, las almas de "uestros queridos angelitos. :ero tal mutuo sost#n ! a!uda, Kde qu# modo llegaríais a d4roslo, si "uestras almas permanecieran e=tra*as la una a la otra, conser"ando cada una celosamente sus propios secretos de negocios, de educación o de contri ución a la "ida com3nJ K)o sois como dos arro!os que nacen de las +uentes de dos +amilias cristianas ! corren por el "alle de la sociedad humana, para con+undir sus límpidas aguas ! +ecundar el jardín de la -glesiaJ K)o sois como dos +lores que asocian sus corolas, ! a la som ra de la paz dom#stica se a ren ! se ha lan con el lenguaje de sus colores ! con la e=pansión de sus per+umesJ )o diremos que esta mutua apertura de corazón ha!a de ser sin límites; que sin restricción de ninguna clase tenga que e=poner ! a rir el uno ante la otra, en alta "oz, cuanto os ha pasado u os pasa por la mente, o tiene despierto "uestro pensamiento o "uestra "igilancia. <a! secretos in"iola les, que la naturaleza, una promesa, una con+ianza, cierran ! hacen enmudecer so re los la ios. %nte todo, "osotros pod#is, el uno ! la otra, llegar a ser depositarios de secretos que no os pertenecen9 un marido m#dico, a ogado, o+icial, +uncionario del ,stado, empleado de una administración, sa r4 o podr4 sa er muchas cosas que el secreto pro+esional no le permite comunicar a nadie, ni siquiera a su mujer, la cual, si es sa ia ! prudente, le demostrar4 la con+ianza propia respetando escrupulosamente ! admirando su silencio, sin hacer o intentar nada por penetrarlo. ;ecordad que en el matrimonio no se ha suprimido "uestra responsa ilidad e imputa ilidad. :ero aun en lo que personalmente se re+iere a "osotros, ! a "osotros mira, puede darse el caso de con+idencias que se harían sin utilidad ! no sin peligro, que podrían hacer noci"a ! tur ar la unión en lugar de hacerla m4s estrecha, m4s concorde, m4s alegre. Ln marido ! una mujer no son con+esores9 los con+esores los encontrar#is en las iglesias, en los tri unales de la penitencia, donde por su car4cter sacerdotal, est4n ele"ados a una es+era superior a la "ida misma de la +amilia, a la es+era de la realidad so renatural, ! dotados del poder de curar las llagas del espíritu; allí pueden reci ir cualquier con+idencia, inclinarse so re cualquier miseria. ,llos son los padres, los maestros ! los m#dicos de "uestras almas. :ero +uera de estos secretos personales ! sagrados, de la "ida interior ! e=terior, "osotros de #is poner en com3n "uestras almas, como para +ormar de las dos un alma sola. K%caso no es de suma importancia para dos no"ios el asegurarse que sus "idas son tales que pueden concordarse ! ponerse plenamente en armoníaJ &i uno de los dos es sinceramente, pro+undamente cristiano, ! el otro Ncomo por desgracia puede ocurrirN poco o nada cre!ente, poco o nada cuidadoso de los de eres ! de las pr4cticas religiosas, comprender#is ien que entre estas dos almas quedar4, pese a todo un mutuo amor, una penosa disonancia, que no se armonizar4 enteramente, sino en el día en que se "eri+ique, en su m4s pleno sentido, la pala ra de &an :a lo9 C&anti+icatus est "ir in+idelis per mulierem +idelem, et sancti+icata est mulier in+idelis per "irum +idelemC.

7uando, en cam io, en una casa, un ideal com3n de "ida une !a a los dos cón!uges, ! am os son por la gracia santi+icante hijos de /ios ! moradas del ,spíritu &anto, entonces es posi le ! dulce con+iarse recíprocamente alegrías ! tristezas, temores ! esperanzas, planes ! designios so re el orden interno de la casa, so re el por"enir de la +amilia, so re la educación de los hijos9 todo esto lo pensar4n entre los dos ! lo pre"er4n, procurar4n ! lle"ar4n a ca o con con+iada concordia.

,ntonces, cuando sea necesario, el mutuo amor ! el com3n espíritu cristiano har4n es+umarse toda discordancia ! se cam iar4n en a!uda ! +uerza para "encer las dudas ! las "acilaciones de una timidez natural, incierta so re sus pasos, para dominar aquellas inclinaciones ! h4 itos de aislamiento o de repliegue en el propio 4nimo, que +4cilmente crean ! alimentan un silencioso descontento9 no se torcer4 ante el "igor necesario para tal necesidad ! "ictoria, porque se comprender4 su importancia. /e este mismo amor, de donde nace el deseo de íntima +usión de "uestras "idas, tomar#is el ardor ! el arrojo para las oportunas modi+icaciones ! con"enientes adaptaciones de "uestros gustos, de "uestras costum res, de "uestras pre+erencias o predilecciones naturales, no cediendo a las insinuaciones del egoísmo ! de la indolencia. K)o es esto lo que la pro"idencia de /ios, que os ha unido, pide a la generosidad de "uestro corazón, a aquel espíritu de "erdadera comunidad de "ida que hace su!o lo que agrada a la persona con quien se "i"eJ K)o es acaso con+orme al intento di"ino de "uestra unión el tomaros inter#s por cuanto interesa a "uestro marido o a "uestra mujerJ ?a indi+erencia ! el descuido son las peores entre las innumera les +ormas del egoísmo humano. )ada har4 tan posi le entre "osotros las con+ianzas mutuas, como el inter#s "erdadero, sencillo, sincero, cordial, sentido ! mani+estado para todo lo que quiere aquel con quien compartís la "ida. %quella carrera, aquellos estudios, aquel tra ajo, aquel o+icio, aquel empleo, no ser4n los "uestros, oh esposas, ! no os dir4n nada a "osotros; pero son la carrera, los estudios el tra ajo, el o+icio, el empleo de "uestro marido, por los cuales #l se apasiona ! suda, a los cuales liga los sue*os de su por"enir, las esperanzas de un mejoramiento +amiliar ! personal; K! podría esto no tener para "osotras importanciaJ $ a "osotros, esposos, es cierto que no os +altan gra"es preocupaciones pro+esionales; pero ante los mil cuidados de "uestra mujer para hacer m4s con+orta le el interior de "uestra morada com3n, para hacerlo m4s tranquilo, ante sus industrias para gustaros ella misma cada "ez m4s en todo, ante sus atentas inquietudes por la educación de los hijos, por las o ras de ien ! de utilidad religiosa ! social, Kquedar#is +ríos, ol"idadizos, incluso groseros ! gru*onesJ :ero la uena +amilia que aca 4is de iniciar, es hija de "uestras dos +amilias que os han hecho crecer, os han educado e instruido9 en cierto modo, cada uno de "osotros ha entrado en la +amilia del otro; +amilia que de ahora en adelante !a no os es e=tra*a, ! hasta pod#is llamarla "uestra, porque junto a aquel hogar ha #is encontrado "osotros "uestra compa*era o "uestro compa*ero. )o ol"id#is, pues, a aquellos "uestros a+ines, a aquel padre, a aquella madre que os han dado su querida hija o su hijo; tomad parte en todo cuanto les interesa, en sus alegrías como en sus lutos; haced por comprender sus ideas, sus gustos, maneras, demostradles con el a+ecto concorde, el "ínculo que a ellos os liga. 5am i#n en aquella +amilia, "uestro corazón de e sa er a rirse ! entrar en una generosa ! con+iada entrega de 4nimo ! de pensamientos.. @6u# pena sería para "uestro marido, para "uestra mujer, si os mantu"ierais esqui"os ! despreocupados de aquellas personas ! de aquella casa que son los su!osA ,l corazón a ierto, si por todos los escritores que a tra"#s de los siglos han descrito ! cantado los elogios de la amistad, ha sido llamado ! e=altado con el +undamento del "ínculo que ata en el a+ecto a dos amigos, ha de e=igirse m4s en la "ida con!ugal, como "#rtice del santuario, de la paz ! de la alegría dom#stica, donde un corazón que se a re a "osotros, ! al que se os ha concedido en todo momento poder a rir el "uestro, así sea la ma*ana, el mediodía o la tarde de "uestra jornada, es siempre +uente ! alimento de aquella +elicidad que, m4s que en la simple amistad, se goza en el matrimonio cristiano, cristianamente "i"ido. 6ue /ios, queridos reci#n casados, os conceda con su gracia el a+rontar con 4nimo cada "ez m4s generoso los peque*os sacri+icios que acaso requiere el gustar, plenamente de tanta +elicidad. ,sto le pedimos para "osotros, mientras de corazón os impartimos )uestra paterna endición apostólica.

HPOR I,- +A*LA )L PAPA A LOS R)CI-N CASADOSJ ." de )nero de "#&. Vuestra agrada le presencia, amados reci#n casados, rea"i"a ! trae a )uestro pensamiento ! presenta ante nuestros ojos las numerosas series de esposos "enidos, como ho! "osotros, a pedir la 1endición %postólica so re aurora rosada ! so re las encendidas esperanzas de sus nue"as +amilias, a las cuales )os, !a en muchas ocasiones ha íamos dirigido la pala ra que, recogida por los diarios católicos o en peque*os "ol3menes, ha caído tal "ez tam i#n ajo "uestra mirada. :ero creemos ho! que, junto con el anhelo de )uestra endición, lle"ar#is escondida en "uestro pecho la pregunta de por qu# )os nos a+anamos tanto en multiplicar cuanto lo hemos hecho )uestras audiencias a los amados reci#n casados. K6u# podríamos, que de eríamos responderosJ 6uer#is penetrar en )uestro corazón. -ntent4is sorprender sus palpitaciones, los pensamientos que su en del corazón ! se in+laman so re los la ios de un padre de la uni"ersal +amilia cristiana, de un padre que, como :edro, de quien es sucesor, arde con aquella caridad hacia 7risto ! hacia su ,sposa la -glesia, que le hace amar las o"ejas ! los corderos, que en los rotes de la +amilia cristiana "e regenerarse a los hijos de /ios, dilatarse el jardín de la +e ! de la gracia, educarse ! multiplicarse las +lores del cielo; de un :adre que ha la con sus hijos, que sois "osotros, so re las cosas de la +amilia, ! que con tal propósito resucita ante "osotros un recuerdo que le anima, un "iejo ! ello recuerdo de la +amilia apostólica, que se remonta a los orígenes mismos de la -glesia, gran 'adre de la +amilia cristiana. Ln día, los je+es de esta +amilia, los /oce Nel primero de los cuales era :edro, cu!o lugar ocupamos ahora indignamenteN, en medio de las +atigas de su apostolado, o ser"aron que, creciendo de día en día el n3mero de los discípulos, no hu ieran podido por sí mismos pro"eer a todo lo necesario para su gre!, especialmente en la asistencia cotidiana a las "iudas ! en el ser"icio de las mesas. 7on"ocaron por ello a los +ieles ! les in"itaron a escoger entre ellos siete hom res de uena reputación, llenos del ,spíritu &anto ! de &a iduría Nlos di4conosN, a los cuales con+iarían aquel o+icio mientras ellos N:edro ! los dem4s %póstolesN continuarían aplic4ndose Ca la oración ! al ministerio de la pala raD9 C)os "ero orationi et ministerio "er i instantes erimusC. %póstoles escogidos por 7risto ! en"iados como maestros de todas las gentes, Kno de ían acaso, ante todo, dar testimonio de su di"ina misión ! transmitir su uena nue"aJ $, en realidad, jam4s se dispensaron de hacerlo de "i"a "oz ! por escrito, entre peligros ! persecuciones, dentro ! +uera de los con+ines del -mperio ;omano, prontos a sellar, incluso con su sangre, la pala ra in+atiga le ! no lemente anunciada a las gentes. &i es "erdad que han pasado diecinue"e siglos, su "oz, que es camino, "erdad ! "ida, ha llegado desde la tierra de :alestina, de edad en edad, de región en región, de monte en monte, de mar en mar, de continente en continente, de pue lo en pue lo, de oca, en oca, di+undida por ardientes heraldos de su +e, hasta los con+ines de la tierra. ,l peque*o grano de mostaza, germinado entonces en (erusal#n, ha crecido hasta ser 4r ol inmenso9 sus ramas cu ren el mundo; su +ollaje presta asilo a cerca de Z00 millones de cre!entes. 2ste es el ;eino de /ios, del :adre celestial, que el /i"ino ;edentor hace pedir en la oración dominical que "enga so re la tierra. ;eino sin duda espiritual, pero que se desen"uel"e ! opera en este mundo, donde somos peregrinos, camino de una patria m4s all4 de las estrellas; gran ;eino en el que se ha dilatado ! crecido, 4"ida ! segura de un por"enir que se cerrar4 con los siglos humanos, la peque*a +amilia de los primeros a*os. ,l cual, compuesto de hom res "isi lemente unidos entre sí, como un inmenso re a*o ajo un 3nico &umo :astor, no puede carecer de un orden de go ierno, de una su ordinación de personas, de una administración de cosas. &on por ello numerosos los que, #mulos de los primeros di4conos, a!udan con tanto celo aquí en ;oma, ! a tra"#s del mundo entero al :apa, sucesor de :edro, en el cumplimiento de su gra"e o+icio. :ero por mu! "asta ! m3ltiple que ha!a "enido a ser su preocupación en el go ierno de la -glesia, Kpodría, acaso, el que se sienta en la 74tedra %postólica desmentir aquel Cministerio de la pala raD, que &an :edro considera a, junto con la oración, como el principal entre sus de eres de %póstolJ K$ no le ha ía dicho 7risto a #l ! a los otros discípulos9 C-d, ense*ad a todas las gentes lo que !o os he ense*adoDJ. K$ no grita a el %póstol :a lo9 C&o! deudor de mi pala ra a los sa ios ! a los ignorantesDJ. K)o entra, acaso, por el oído, la +e en los corazonesJ K$ no es la :ala ra de /ios el camino, la "erdad ! la "idaJ ,lla es "i"a ! e+icaz, m4s a+ilada que una espada de dos +ilos, penetrante hasta di"idir el alma ! el espíritu, los tendones ! la medula, ! escrutadora del pensamiento ! de

las intenciones del corazón. %mamos la :ala ra de /ios porque en ella re+ulge, se mani+iesta ! como que se encarna por segunda "ez para nosotros el Ver o /i"ino. &in duda, )os ejercitamos tal ministerio, en primer lugar, cuando en ocasiones solemnes nos dirigimos a toda la -glesia, a los I ispos, nuestros hermanos en el ,piscopado; pero :adre de todos como somos, hasta de los m4s humildes, :astor no solamente de las o"ejas, sino tam i#n de los corderos, Kcómo tendríamos 4nimo para renunciar al ejercicio sencillo ! santo del ministerio de la pala ra, ! lle"ar directamente a )uestros hijos, con )uestra "oz, las ense*anzas que nos ha con+iado 7risto )uestro 'aestroJ $ en el corazón de todo sacerdote, de todo I ispo, por la gracia misma de la ordenación sacerdotal ! de la consagración episcopal, Kacaso no ha puesto ! encendido /ios la sed ine=tingui le de este sagrado ministerio con relación al pue lo cristianoJ K)o es todo ministro de /ios maestro tam i#n de las almasJ /e aquí comprender#is "osotros, amados hijos e hijas, qu# íntimo gozo ! qu# "erdadera consolación penetrar4 e in+lamar4 )uestra alma cuando en medio de los grandes cuidados de la -glesia uni"ersal, podemos "enir aquí a "osotros con un sentimiento id#ntico al del padre que goza con"ersando con sus hijos, del sacerdote que a los o!entes que /ios le en"ía, parte el pan "i"o ! nutriti"o de la pala ra e"ang#lica, cooperando directamente al tra ajo de la gracia, para re"igorizar, acrecer, consolidar en su espíritu la +e, la con+ianza ! el amor a /ios "irtudes que santi+ican para el cielo el curso alegre o triste, seg3n el &e*or lo disponga, de esta "ida. <e aquí, a ri#ndoos )uestro corazón, por qu# gustamos de ha laros; tampoco esta "ez os dejaremos partir de nuestro lado sin a*adir alguna ense*anza para "uestras almas. ,n realidad, estas )uestras mismas con+idencias, Kno e=presan acaso una ense*anzaJ Kno os muestran el gran "alor de la :ala ra de /iosJ Kno os mani+iestan el aprecio que de #is hacer de ellas cuando se os distri u!en, aun en la +orma m4s sencilla ! so ria ! en las m4s humildes de "uestras parroquiasJ ,l %póstol &an :a lo da a gracias al &e*or porque sus amados tesalonicenses Cha ían acogido la pala ra de /ios, no como pala ra de hom res, sino, como en realidad es, como pala ra de /ios, la cual se muestra e+icaz en los que la han creídoD. &i, en estos tiempos de "ida di+ícil, uno de "uestros primeros pensamientos, al tratar de +undar un nue"o hogar, ha sido conocer ! pro"eer cómo podr#is asegurar a "uestra +amilia el pan cotidiano, poned una no menor solicitud en procurar tam i#n a "uestras almas un seguro pan espiritual. ,l m4s gra"e de los castigos con que /ios, por oca del pro+eta %mós, amenaza a al pue lo de -srael, como castigo de su inquietud, era que mandaría so re la tierra el ham re9 C<am re no de pan, ni sed de agua, sino de oír la pala ra de /iosM &e agitar4n cerca de la pala ra de /ios, ! no la encontrar4nD. '4s toda"ía que todas las di+icultades ! pri"aciones en el apro"isionamiento material, a que las circunstancias presentes pueden e=poneros, temed, amados nue"os esposos, el ham re, la +alta de la pala ra de /ios. %mad, uscad el pan para "uestras almas, la pala ra de la +e, el conocimiento de la "erdad, necesario para la sal"ación humana, para que "uestra inteligencia no se o scurezca por los +a ricadores de so+ismas ! de inmoralidad con di"ersos errores e ignorancias. 6ue "uestras almas, las almas de "uestros hijos ! de "uestras hijas, no desciendan en el camino de la "irtud ! del de er ! del ien, por no ha erse saciado del alimento de la pala ra de /ios, alimento so resustancial que in+unde +uerza ! "igor para cumplir el camino de esta ida ! llegar así a la ciudad +eliz, donde los elegidos Cno tendr4n !a ham re ni sedD. )o se4is negligentes, ni tardos, ni sordos a la :ala ra de /ios. ?a hora del dolor es la hora en que /ios ha la9 m4s que en los regocijos de la alegría, en los campos ensangrentados por el enorme con+licto ! en la desolación de la ciudad. /ios es el due*o de las nu es ! de la tempestad, a las cuales impera con su pala ra. 5ras de las nu es, los rel4mpagos ! los truenos, ha ló un día desde el &inaí para promulgar el dec4logo de su ?e!, tan "iolada despu#s por los hom res. <o! lanza su pala ra a los "ientos ! a la tormenta, entre el terror de los mortales, ! parece callar, mientras pasa so re el inesta le elemento de los mares ! de los oc#anos, entre el rumor de la orrasca que sacude las na"ecillas +a ricadas por la mano de los hom res en los arsenales de la tierra. %doremos su paso ! su silencio. ,sta hora tempestuosa es la hora del retorno a /ios ! del pensamiento de /ios; es la hora de la s3plica ! de la in"ocación al %ltísimo, la hora de aquella "erdad que dice que el &e*or trastorna los pro!ectos de las gentes ! "uel"e "anos los pensamientos de los pue los. 2l go ierna ! rige los testimonios de toda na"e humana para conducirla entre las olas hacia el ien que 2l mismo ha querido.

,n estos momentos de tan grande prue a, la :ala ra de /ios, humildemente escuchada, meditada en +er"iente plegaria, es la 3nica "oz que penetra en el corazón para tranquilizar sus temores ! sus ansias, para animar su seguridad ! su con+ianza; es la 3nica "oz que se ele"a para iluminar la mente so re los misterios de la inescruta le :ro"idencia /i"ina; es la 3nica "oz que con+orta, sostiene ! calienta, amados reci#n casados, "uestras almas, ! os mantendr4 ! a"i"ar4 la +e, la esperanza ! el amor. ,scuchadla, pues, ! recogedla 4"ida ! dócilmente de los la ios de "uestros pastores. 7aiga ella en "osotros, en "uestros corazones ien dispuestos, a +in de que produzca allí aquellos +rutos a undantes del treinta, del sesenta ! del ciento por uno, de que ha la nuestro &e*or en su par4 ola. )os pedimos al /i"ino 'aestro que +ecunde 2l mismo la uena semilla con copiosa gracia, de la que sea prenda la 1endición %postólica que de corazón os impartimos.

LA M,5)R )N LA FAMILIA "> Res'onsa0ilidad de la ;uBer en la :ida con%uEal .9 de Fe0rero de "#&. ,l curso de nuestra "ida, amados reci#n casados, es, como sin duda alguna ha r#is oído repetir muchas "eces, una milicia so re la tierra, la "ida de dos cón!uges cristianos es tam i#n una milicia de dos almas que se han puesto de acuerdo para prepararse conscientemente a su+rir las prue as ! las luchas, a las que a "eces est4 e=puesto el cerrado campo de la +amilia, en donde, seg3n las pala ras de &an :a lo, no +altan las a+licciones ! las angustias9 C5ri ulationem tamen carnis ha e unt huiusmodiC. Vosotros entr4is con alegría por el sendero de la "ida con!ugal; el sacerdote ha endecido la unión de "uestros corazones; tam i#n )os os endecimos, augur4ndoos aquellas gracias ! consuelos que la oración de la -glesia ha llamado so re "osotros para alegría de "uestro hogar. :ero desde "uestro um ral dom#stico echad una mirada alrededor, a las muchas +amilias que "eis, que conoc#is, que ha #is conocido o de las que ha #is oído ha lar ! contar la historia, +amilias "ecinas o lejanas, humildes o grandes. K>ueron ! son +elices los matrimonios que las +undaronJ K:ací+icos ! tranquilos, satis+echos sus deseos ! sus ros4ceos pronósticosJ &ería "ano esperarlo. ?as molestias, aunque no se usquen, aunque no se les d# ocasión o moti"o, "ienen no raras "eces a uscar por sí mismas los muros dom#sticos. C?os males, diremos con el gran no"elista cristiano, "ienen muchas "eces porque

se les ha dado ocasión; pero la conducta m4s cauta ! m4s inocente no asta para tenerlos alejados; ! cuando "ienen, con culpa o sin ella, la con+ianza en /ios los endulza ! los hace 3tiles para una "ida mejorD.
?os "uestros, amados hijos e hijas Nqueremos creerlo asíN son todos matrimonios +elices, a los que en el &e*or sonríe la con+ianza recíproca, el mutuo a+ecto, la "oluntad ! el 4nimo concorde +rente al por"enir que el cielo os prepara. ,st4is en la aurora de una nue"a "ida com3n; una hermosa ma*ana es principio de un día hermoso, ! todos os desean que el mediodía de la larga jornada de "uestro "i"ir rille siempre +3lgido ! tranquilo, sin que sea jam4s tur ado por las nie las, "ientos, nu es ! tormentas. :ero precisamente para asegurar el +irme ! dura le curso de "uestra +elicidad presente, Kno es acaso oportuno in"estigar cómo podría #sta disminuir ! o+uscarse, ! qu# causas la pondrían en peligro, m4s o menos pró=imo, de perderse completamenteJ ?as "idas con!ugales m4s in+elices son aquellas en las que la le! de /ios se "iola gra"emente por una de las partes o por las dos. :ero aunque estas culpas son la m4s +unesta +uente de las des"enturas +amiliares, no queremos ho! detenernos en ellas. :ensamos ahora m4s ien en aquellos cón!uges ordenados en su conducta, +ieles a los de eres esenciales de su estado, pero que, por otra parte, no son +elices en su matrimonio ! sienten enojo, malestar, alejamiento, +rialdad, choque. K/e qui#n es la responsa ilidad ! de qui#n la culpa de esta tur ación ! desconsuelo en la "ida com3nJ ,s cierto e induda le que, para la +elicidad de un hogar dom#stico, la mujer puede m4s que el hom re. 7orresponde la parte principal al marido en el asegurar la su sistencia ! el por"enir de las personas ! de la casa, en las determinaciones que comprometen a #l ! a los hijos para el +uturo; pero, en cam io, ata*en a la mujer aquellos mil, pero atentos, detalles, aquellas impondera les atenciones ! cuidados diarios, que son los elementos de la atmós+era interior de una +amilia, ! que, seg3n procedan rectamente, o en cam io se alteren o +alten, la hacen o sana, +resca ! con+orta le, o pesada, "iciada e irrespira le. ,ntre las paredes dom#sticas, el tra ajo de la

esposa de e ser siempre la la or de la mujer +uerte, tan e=altada por la &agrada ,scritura; de la mujer a la cual el esposo con+ía su corazón, ! que le de"ol"er4 ien ! no mal para todos los días de su "ida. K)o es acaso una "erdad antigua ! siempre nue"a N"erdad arraigada hasta en las condiciones +ísicas de la "ida de la mujer, "erdad ine=ora lemente proclamada, no sólo por la e=periencia de los siglos m4s remotos, sino aun por los m4s recientes de nuestra #poca de industrias de"oradoras, de rei"indicaciones igualitarias, de concursos deporti"osN que la mujer hace el hogar ! tiene su cuidado, ! el hom re jam4s podr4 suplirla en estoJ ,s la misión que la naturaleza ! la unión con el hom re le han impuesto para ien de la sociedad misma. %rrastradla, traedla +uera ! lejos de su +amilia, con el aliciente de una de las muchas cosas que ri"alizan entre sí para "encerla ! atarla; la "er#is a andonar su hogar; sin este +uego, el aire de la casa se en+riar4; el hogar dejar4 pr4cticamente de e=istir, ! se cam iar4 en un precario re+ugio de algunas horas; el centro de la "ida diaria desplazar4 para ella, para el marido ! para los hijos. %hora ien, se quiera o no se quiera, para el casado, hom re o mujer, ! resuelto al mismo tiempo a permanecer +iel a los de eres de su estado, el hermoso edi+icio de la +elicidad no puede alzarse m4s que so re el cimiento esta le de la "ida de +amilia. :ero, Kdónde encontr4is "erdadera "ida de +amilia sin un hogar, sin un centro "isi le, real, de reunión, que agrupe esta "ida, la recoja, la arraigue, mantenga, pro+undice, desarrolle ! haga +lorecerJ )o dig4is que materialmente el hogar e=iste desde el día en que las manos, despu#s de ha erse mutuamente colocado el anillo nupcial, se han juntado, ! los dos reci#n casados "i"en ajo el mismo techo, en su casa, en su ha itación, ancha o estrecha, rica o po re. )o; no asta el hogar material para el edi+icio espiritual de la +elicidad. ,s necesario ele"ar la materia a un am iente m4s respira le ! hacer surgir del +uego terrestre la llama "i"a ! "i"i+icante de la nue"a +amilia. )o ser4 el tra ajo de un día, especialmente si se "i"e en un hogar no preparado !a por las generaciones precedentes, sino m4s ien Ncomo ho! suele suceder, so re todo en las ciudadesN en un domicilio de paso, alquilado sencillamente. K6ui#n crear4 entonces, poco a poco, día tras día, el "erdadero hogar espiritual, sino el tra ajo espiritual de aquella que ha "enido a ser Cse*ora de casaD, de aquella a quien se con+ía el corazón de su esposoJ ,l marido podr4 ser o rero, agricultor, pro+esional, hom re de letras o de ciencias, artista, empleado, +uncionario; en todos los casos es ine"ita le que su tra ajo se ejercite la ma!or parte del tiempo +uera de casa, o que en casa permanezca con+inado en el silencio continuado de su estudio, que escapa a la "ida de +amilia. :ara #l el hogar dom#stico ser4 el lugar en donde, al, +inal del tra ajo diario, restaurar4 sus +uerzas +ísicas ! morales en el reposo, en la calma, en la alegría íntima. :ara la mujer, en cam io, ordinariamente, este hogar ser4 siempre el re+ugio ! el nido de su la or principal, de aquella la or que poco a poco har4 de este retiro, por po re que sea, una CcasaD de alegre ! tranquila con"i"encia, em ellecida, no con mue les o con o jetos como un hotel, sin estilo ni sello personal, sin e=presión propia, sino con recuerdos, que dejan so re los mue les o +ijan en las paredes la memoria de la "ida "i"ida juntos, los gustos, los pensamientos, las alegrías ! las penas comunes, trazas ! se*ales, a "eces "isi les, algunas casi impercepti les, pero de las que, con el ala del tiempo, el hogar material sacar4 su alma. :ero el alma de todo, ser4 la mano ! el arte +emenino, con el que la esposa har4 atra!ente todo rincón de la casa, si no con otra cosa, por lo menos con el cuidado, con el orden ! con la limpieza, con tener preparado o preparar todo lo necesario en el momento oportuno9 el manjar para reponerse de las +atigas, el lecho para el descanso. % la mujer, m4s que al hom re, ha concedido /ios el don, con el sentido de la gracia ! del agrado, de hacer lindas ! agrada les las cosas m4s sencillas, precisamente porque ella, hecha semejante al hom re como a!uda para +ormar con #l la +amilia, ha nacido hecha para derramar la gentileza ! la dulzura en torno al hogar de su marido, ! hacer que la "ida de los dos se armonice ! se a+irme +ecunda, ! +lorezca en su real desarrollo.

$ cuando a la esposa ha!a concedido el &e*or en su ondad la dignidad de madre junto a una cuna, el "agido del reci#n nacido no disminuir4 ni destruir4 la +elicidad del hogar, antes ien la aumentar4 ! la su limar4 con aquella aureola di"ina con la que los 4ngeles celestiales resplandecen ! de donde desciende un ra!o de "ida que "ence a la naturaleza, ! a los hijos de los hom res los regenera como hijos de /ios. @<e ahí la santidad del t4lamo con!ugalA @<e ahí la ele"ación de la maternidad cristianaA @<e ahí la sal"ación de la esposaA :orque la mujer, proclama el gran %póstol :a lo, se sal"ar4 en su misión de madre, con tal que permanezca en la +e, ! en la caridad, ! en la santidad con modestia. %hora comprender#is cómo Cla piedad es 3til para todo, teniendo prometida la "ida presente ! +uturaD ! siendo, como e=plica &an %m rosio, el +undamento de todas las "irtudes. Lna cuna consagra a la madre de +amilia, ! muchas cunas la santi+ican ! glori+ican ante el marido ! los hijos, ante la -glesia ! la :atria. @)ecias, inconscientes ! desgraciadas las madres que se quejan si un nue"o peque*o se a raza a su pecho ! pide alimento a la +uente de su senoA ,s contrario a la +elicidad del hogar dom#stico el lamentarse de la endición de /ios, que le rodea ! aumenta. ,l heroísmo de la maternidad es orgullo ! gloria de la esposa cristiana; en la desolación de su casa, si se halla sin la alegría de un angelito, su soledad se con"ierte en oración e in"ocación al cielo; sus l4grimas se juntan al llanto de %na, que, a la puerta del templo, suplica a al &e*or el don de su &amuel. %lzad, pues, amados reci#n casados, "uestro pensamiento a la consideración de "uestra responsa ilidad de la serena alegría de la "ida con!ugal, de la cual no os es desconocida la parte di+ícil ! gra"e. :or ho!, )os contentamos con con+ortaros, in"ocando del &e*or los m4s e=quisitos +a"ores de su gracia contra las tur aciones de "uestra alegría, mientras os damos con paternal a+ecto la endición apostólica. II> La es'osa % la ;adreC sol % Eo=o del KoEar do; stico "" de Mar=o de "#&. ,n el curso de "uestra "ida, amados reci#n casados, el recuerdo que conser"ar#is de la casa del :adre 7om3n ! de su 1endición %postólica, os acompa*ar4 como dulce consuelo ! augurio en el camino que comenzar#is con tantas rosadas esperanzas, ajo la protección di"ina, en un tiempo tan re"uelto como el presente, hacia una meta que apenas os deja adi"inar la oscuridad del +uturo. :ero ante estas tinie las "uestro corazón no teme; os impulsan el ardor ! la audacia de la ju"entud; la unión de los espíritus ! de los deseos de los pasos de la "ida, el mismo sendero que pis4is, no os tur an la tranquilidad del espíritu, sino que os la renue"an ! dilatan. &ois +elices dentro de las paredes dom#sticas; no "eis oscuridad; la +amilia tiene un sol propio9 la esposa. Iíd cómo de ella nos ha la ! razona la ,scritura9 C?a gracia de la mujer hacendosa alegra al marido ! le llena de jugo los huesos. ?a uena crianza de ella es un don de /ios. ,s cosa que no tiene precio una mujer discreta ! amante del silencio ! con el 4nimo morigerado. 8racia es so re gracia la mujer santa ! "ergonzosa. )o ha! cosa de tanto "alor que pueda equi"aler a esta alma casta. ?o que es para el mundo el sol al nacer, en las altísimas moradas de /ios, eso es la gentileza de una mujer "irtuosa para el adorno de una casaD. &í; la esposa ! la madre es el sol de la +amilia. ,s el sol con su generosidad ! sumisión, con su constante prontitud, con su delicadeza atenta ! pro"idencial en todo lo que sir"e para alegrar la "ida al marido ! a los hijos. /i+unde en torno su!o la "ida ! el calor; !, si suele decirse que un matrimonio es +eliz cuando uno de los cón!uges, al contraerlo, pretende hacer +eliz, no a sí mismo, sino a la otra parte, este no le sentimiento e intención, aunque toca a los dos, es, sin em argo, "irtud principal de la mujer, que nace con las palpitaciones de madre ! con la madurez del corazón; aquella madurez o entendimiento que, si reci e amarguras, quiere solamente de"ol"er alegrías; si reci e humillaciones, no desea restituir sino dignidad ! respeto, del mismo modo que el sol, que alegra la ne ulosa ma*ana con sus al ores ! dora las nu es con los ra!os de su ocaso. ?a esposa es el sol de la +amilia con la claridad de su mirada ! con la llama de su pala ra; mirada ! pala ra que penetran dulcemente en el alma, la "encen ! enternecen ! la le"antan lejos del tumulto de las pasiones, ! llaman

al hom re a la alegría del ien ! de la con"ersación +amiliar, despu#s de una larga jornada de continuo ! a "eces penoso tra ajo pro+esional o campestre, o de imperiosos negocios de comercio o de industria. &u ojo ! su oca arrojan una luz ! un acento, que en un ra!o tienen mil +ulgores ! en un sonido mil a+ectos. &on ra!os ! sonidos que rotan del corazón de madre, crean ! "i"i+ican el paraíso de la in+ancia e irradian siempre ondad ! sua"idad, aun cuando ad"iertan o reprendan, porque las almas ju"eniles, que sienten con m4s +uerza, recogen con ma!or intimidad ! pro+undidad los dict4menes del amor. ?a esposa es el sol de la +amilia con su c4ndida naturaleza, con su digna simplicidad ! con su cristiano ! honesto decoro, tanto en el recogimiento ! en la rectitud, del espíritu cuanto en la sutil armonía de su actitud ! de su "estido, en su adorno ! en su porte, reser"ado a un tiempo ! a+ectuoso. &entimientos tenues, encantadoras se*ales del rostro, ingenuos silencios ! sonrisas, un condescendiente mo"imiento de ca eza, le dan la gracia de una +lor escogida !, sin em argo, sencilla, que a re su corola para reci ir ! re+lejar los colores del sol. @Ih, si supieseis qu# pro+undos sentimientos de a+ecto ! de gratitud suscita e imprime en el corazón del padre de +amilia ! de los hijos esta imagen de esposa, ! de madreA @Ih 4ngeles, que custodi4is sus casas ! escuch4is sus oraciones, impregnad de per+umes celestiales aquel hogar de +elicidad cristianaA :ero, Kqu# sucede cuando la +amilia est4 pri"ada de este solJ K6u# sucede cuando la esposa, continuamente o en cada circunstancia, aun en las relaciones m4s íntimas, no duda en hacer sentir que le cuesta sacri+icios la "ida con!ugalJ K/ónde est4 su amorosa dulzura cuando una dureza e=cesi"a en la educación, una e=cita ilidad mal dominada ! una +rialdad airada en la "ista ! en las pala ras, so+ocan en los hijos la alegría ! el consuelo +eliz que ha rían de encontrar en su madre; cuando ella no hace otra cosa que pertur ar con tristeza ! amargar con "oz 4spera, con lamentos ! reprensiones, la con+iada con"i"encia en el am iente de la +amiliaJ K/ónde est4 aquella generosa delicadeza ! aquel tierno cari*o, cuando ella, en "ez de crear con una sencillez natural ! prudente una atmós+era de agrada le serenidad en la mansión dom#stica, toma una actitud de inquieta, ner"iosa ! e=igente se*ora, mu! de modaJ K,s esto un esparcir en#"olos ! "i"i+icantes ra!os solares, o m4s ien un congelar con "iento glacial del norte el jardín de la +amiliaJ K6ui#n se e=tra*ar4 entonces de que el hom re, no encontrando en aquel hogar nada que le atraiga, le retenga ! consuele, se aleje lo m4s posi le, pro"ocando al mismo tiempo el alejamiento de la mujer, de la madre, cuando no es m4s ien el alejamiento de la mujer el que prepara el del marido; uno ! otra, encamin4ndose así a uscar en otra parte, con gra"e peligro espiritual ! con perjuicio de la tra azón +amiliar, el descanso, el reposo, el placer que no les concede la propia casaJ @,n este estado de cosas, los m4s des"enturados son, sin duda, los hijosA <e aquí, esposas, hasta dónde puede llegar "uestra parte de responsa ilidad en la concordia de la +elicidad dom#stica. &i a "uestro marido ! a su tra ajo corresponde procurar ! hacer esta le la "ida de "uestro hogar, a "osotras ! a "uestro cuidado pertenece el rodearlo de un ienestar con"eniente ! el asegurar la pací+ica serenidad com3n de "uestras dos "idas. ,sto es para "osotras no sólo una o ligación natural, sino un de er religioso ! un ejercicio de "irtudes cristianas con cu!os actos ! m#ritos, crec#is en el amor ! en la gracia de /ios. @:ero Ndir4 tal "ez alguna de "osotrasN de esa manera se nos pide una "ida de sacri+icioA &í; "uestra "ida es "ida de sacri+icio, pero no sólo de sacri+icio. K7re#is, acaso, que en este mundo se puede gozar una "erdadera ! sólida +elicidad sin conquistarla con alguna pri"ación o renunciaJ K:ens4is que en alg3n rincón de este mundo se encuentra la plena ! per+ecta dicha del :araíso terrestreJ K$ cre#is tal "ez que "uestro marido no tiene tam i#n que hacer sacri+icios, a "eces muchos ! gra"es, para procurar un pan honrado ! seguro a la +amiliaJ :recisamente, estos mutuos sacri+icios, soportados juntos ! con recíproca utilidad, dan al amor con!ugal ! a la +elicidad de la +amilia su cordialidad ! +irmeza, su santa pro+undidad ! aquella e=quisita no leza que se imprime en el recíproco respeto de los cón!uges ! que los e=alta en el a+ecto ! en la gratitud de los hijos. &i el sacri+icio materno es el m4s agudo ! doloroso, lo templa la "irtud de lo alto. /e su sacri+icio aprende la mujer a tener compasión de los dolores del prójimo. ,l amor a la +elicidad de su casa, no la cierra en sí misma; el amor de /ios, que en su sacri+icio la ele"a so re sí misma, le a re el corazón a la piedad ! la santi+ica. :ero Nse o jetar4 tal "ez toda"íaN la moderna estructura social, o rera, industrial ! pro+esional, empuja a muchas mujeres, aun casadas, a salir +uera de la +amilia ! a entrar en el campo del tra ajo ! de la "ida p3 lica. )os no lo ignoramos, queridas hijas. ,s mu! dudoso si esa condición de cosas constitu!e para una mujer casada lo que se dice el ideal. &in em argo, ha! que tener en cuenta el hecho. 7on todo, la :ro"idencia, siempre "igilante en el go ierno de la humanidad, ha

insertado en el espíritu de la +amilia cristiana +uerzas superiores capaces de mitigar ! "encer la dureza de semejante estado social ! de pre"enir los peligros que induda lemente se esconden en #l. K)o ha #is o ser"ado tal "ez cómo el sacri+icio de una madre, que por especiales moti"os de e, adem4s de sus de eres dom#sticos, ingeniarse para procurar, a costa de un duro tra ajo cotidiano, el sustento de la +amilia, no sólo conser"a, sino que alimenta ! aumenta en los hijos la "eneración ! el amor hacia ella, ! da +uerzas a su gratitud por sus a+anes ! +atigas, cuando el sentimiento religioso ! la con+ianza en /ios constitu!en el +undamento de la "ida +amiliarJ &i es ese el caso en "uestro matrimonio, unida la plena con+ianza en /ios, que a!uda siempre al que le teme ! sir"e, unid, en las horas ! días que podr#is consagrar enteramente a "uestros seres queridos, un do le amor ! un celoso cuidado, no sólo para asegurar el mínimo indispensa le para la "erdadera "ida de +amilia, sino para hacer que se desprendan de "osotras, hacia el corazón del marido ! de los hijos, ra!os luminosos de sol que con+orten, a riguen ! +ecunden, aun en las horas de la separación e=terna, la tra azón espiritual del hogar. $ "osotros, esposos, puestos por /ios como ca eza de "uestras esposas ! de "uestras +amilias, al mismo tiempo que contri u!4is con "uestro tra ajo a su sustento, prestad "uestra a!uda tam i#n a la o ra de "uestras mujeres en el cumplimiento de la santa ! ele"ada N! no raras "eces +atigosaN misión. 7ola orad con ellas, con aquella solicitud ! a+ecto que hace uno de dos corazones, ! una misma +uerza ! un mismo amor. :ero so re esta cola oración ! sus de eres, ! las responsa ilidades que se deri"an, tam i#n para el marido, ha ría mucho que decir, ! por eso )os lo reser"amos para ha laros en otras audiencias. %nte "osotros, reci#n casados, que suced#is a otros grupos semejantes que os han precedido delante de )os ! han sido por )os endecidos, )uestro pensamiento nos trae a la mente el gran dicho del ,clesiast#s9 :asa una generación ! sucede otra; pero queda siempre la tierra. %sí corren nue"os siglos, pero /ios no cam ia; no cam ia el ,"angelio ni el destino del hom re para la eternidad; no cam ia la le! de la +amilia; no cam ia el ine+a le ejemplo de la +amilia de )azaret, gran sol de tres soles, el uno de +ulgores m4s di"inos ! m4s ardientes que los otros dos que le rodean. 'irad a aquella modesta ! humilde mansión, oh padres ! madres9 contemplad a %quel que se creía hijo del carpintero, nacido del ,spíritu &anto ! de la Virgen escla"a del &e*or; ! con+ortaos en los sacri+icios ! en los tra ajos de la "ida. %rrodillaos ante ellos como ni*os; in"ocadlos, suplicadles; ! aprended de ellos cómo las contrariedades de la "ida +amiliar no humillan, sino e=altan; cómo no hacen al hom re ni a la mujer menos grandes o queridos para el cielo, sino que "alen una +elicidad, que en "ano se usca entre las comodidades de este mundo, donde todo es e+ímero ! +ugaz. 5erminaremos )uestras pala ras ele"ando a la &anta >amilia de )azaret una ardiente s3plica por todos ! cada uno de "uestros hogares, para que "osotros, queridos hijos e hijas, cumpl4is "uestro o+icio a imitación de 'aría de (os#, ! así pod4is educar ! hacer crecer a aquellos peque*os cristianos, miem ros "i"os de 7risto, que est4n destinados a gozar con "osotros un día la eterna iena"enturanza del 7ielo. ,s lo que pedimos al 'aestro di"ino, mientras con todo el corazón os damos )uestra paterna 1endición %postólica.

LA COLA*ORACION )NTR) LOS )SPOSOSC *AS) D) LA F)LICIDAD CONY,GAL "7 de Mar=o de "#&. ?a "ida del hom re so re la tierra, queridos reci#n casado, es un !ugo. ,l ,spíritu &anto lo proclama claramente así en las p4ginas de la &agrada ,scritura cuando a+irma que un gra"e !ugo pesa so re los hijos de %d4n desde

el día en que nacen del seno de su madre, hasta que "uel"en a la tierra, madre de todos. Vi"en llenos de cuidados ! de so resaltos de corazón, en recelo de lo que esperan ! del día de la muerte. /esde el que est4 sentado so re un glorioso trono, hasta el que !ace por tierra ! so re la ceniza; desde el que "iste suntuosamente ! lle"a corona, hasta el que se cu re de lienzo crudo, para todos ha! tortura, angustia, recelo, temor de la muerte, querellas ! contiendas. %un al tiempo de reposar en el lecho, el sue*o nocturno tur a la mente del hom reD .,ccli. F?, 1OQ0.

:ero este !ugo de miseria, peso angustioso de la culpa de %d4n, )uestro &e*or (esucristo, nue"o %d4n, nos lo aligera con el !ugo de su gracia ! de su ,"angelio cuando nos dice9 Venid a mí todos los que est4is cansados. !

!o os ali"iar#. 5omad so re "osotros mi !ugo ! aprended de mí, que so! manso ! humilde de corazón, ! encontrar#is reposo para "uestras almas. :orque sua"e es mi !ugo ! ligera mi carga.
@Ih !ugo +eliz de 7risto que no tur a nuestra mente ni nuestro corazón; que, en "ez de humillarnos, nos e=alta delante de 2l ! tranquiliza nuestra alma en la paz ! en la amistad de /iosA $ugo de gracia es tam i#n para "osotros, queridos esposos, el gran &acramento del 'atrimonio que, delante del sacerdote ! en el %ltar de 7risto, os ha unido con "ínculo indisolu le en una "ida de dos para que camin#is juntos aquí a ajo ! os a!ud#is recíprocamente, cola orando en sostener el peso de la +amilia, de los hijos ! de su educación. ,n la "ida de la +amilia unos son los de eres propios del "arón, ! otros los de la mujer ! la madre; pero ni la mujer puede permanecer enteramente e=tra*a al tra ajo del marido, ni el marido a la preocupación de la mujer. 5odo lo que se hace en la +amilia de e ser de alg3n modo +ruto de cola oración, o ra com3n, en cierto grado, de los dos esposos. K6u# quiere decir cola orarJ K&igni+ica, tal "ez, la simple suma de dos +uerzas, operante cada una por su cuenta, como cuando a un tren demasiado pesado se le enganchan dos locomotoras que re3nen su energía para arrastrarloJ ,sta no es una cola oración "erdadera; en cam io, so re cada una de las m4quinas, el maquinista ! el +ogonero No el maquinista ! su a!udante en los modernos locomotores de tracción el#ctricaN cola oran, en sentido propio, material ! conscientemente, para asegurar la uena marcha. 7ada uno de ellos hace su tra ajo peculiar; pero no sin preocuparse de su compa*ero, sino acompasando su acción con la del otro, seg3n lo que #ste necesita ! puede esperar de #l. ?a cola oración humana tiene que hacerse con la mente, con la "oluntad ! con la acción. 7on la mente, porque en realidad solamente las criaturas inteligentes pueden cola orar entre sí uniendo su li re acti"idad. ,l que cola ora no a*ade solamente sus es+uerzos por su cuenta, sino que los adapta a los de los otros para secundarlos ! +undirlos en un e+ecto com3n. ?a cola oración consistir4, por lo tanto, en su ordinar org4nicamente la o ra de cada uno a un pensamiento com3n, hacia un +in com3n que ordenar4 ! proporcionar4 jer4rquicamente todo en sí, ! cu!o com3n deseo apro=imar4 a todas las inteligencias en un mismo inter#s ! estrechar4 los 4nimos en una a+ección recíproca, mo"i#ndoles a aceptar la renuncia a la propia independencia para plegarlos a todas las necesidades que demande la consecución de aquel +in. ,n un pensamiento, en una +e ! en una "oluntad com3n, est4 la raíz de cualquier cola oración "erdadera, la cual ser4 tanto m4s estrecha ! +ecunda cuanto m4s intensamente o ren el pensamiento, la +e ! el amor, ! persistan m4s "i"amente en la acción. 7omprender#is por esto que la cola oración, empe*ando la mente, la "oluntad ! la o ra, no es siempre cosa +4cil de realizar per+ectamente. (unto a esta gran idea de la unión ! de la cooperación de las +uerzas, con esta íntima con"icción del +in que ha! que conseguir, con esta ansia ardiente de conseguirlo a toda costa, la cola oración supone tam i#n la mutua comprensión, la estima sincera ! el sentido del concurso necesario de lo que los otros hacen ! de en hacer al mismo +in, una amplia ! juiciosa condescendencia para considerar ! admitir las di"ersidades ine"ita les entre los cola oradores, no para enojarse con ellas, sino para apro"echarlas. $ para esto hace +alta tam i#n aquella a negación personal que sa e "encerse ! ceder, en lugar de querer hacer pre"alecer en todo el parecer propio ! reser"arse los tra ajos que agradan ! complacen m4s, no neg4ndose incluso, a "eces, a desaparecer ! "er cómo el +ruto del tra ajo de uno se pierde, por así decirlo, en el anónimo, en el incógnito indistinto del pro"echo com3n. $, sin em argo, por di+ícil que parezca una cola oración tan íntima ! concorde, es indispensa le que sea así para el ien ordenado por /ios en la +amilia. &on dos personas el hom re ! la mujer, que caminan juntos ! se dan la

mano ! se ligan con el "ínculo de un anillo; nudo amoroso que el mismo paganismo no dudó llamar C"inculum iugaleC. K:ues qu# otra cosa es la mujer sino la a!uda del hom re, aquella a la que /ios concedió el don sagrado de hacer nacer al hom re al mundo, aquella cu!a hermana ma!or, Cumile ed alta pi3 che creatura, termine +isso dVeterno consiglioD, de ía darnos al ;edentor del g#nero humano ! regocijar, con el primer milagro de 2l, el nudo con!ugal de las odas de 7an4J /ios ha esta lecido que en el +in esencial ! primario del "ínculo con!ugal, que es la generación de los hijos, cooperasen el padre ! la madre con una cola oración li remente aceptada ! querida, someti#ndose a todo lo que pueda suponer en sacri+icios un +in tan magní+ico, por el cual el 7reador hace a los progenitores casi partícipes de aquella potencia suprema con la que creó del arro al primer hom re, reser"4ndose para sí la in+usión del Cspiraculum "itHC, el soplo de la "ida inmortal, como haci#ndose &umo 7ola orador en la o ra del padre ! de la madre, !a que 2l es la causa del o rar, ! o ra en todos los que o ran. :or eso es su!a "uestra alegría, oh madres, cuando ol"id4is todas las penas para e=clamar al nacimiento de un ni*o9 C)atus est homo in mundumC9 <a nacido un hom re para el mundo. &e ha cumplido en "osotros aquella endición que /ios dio primeramente en el :araíso terrenal a nuestros progenitores, ! repitió despu#s del /ilu"io al segundo padre del g#nero humano, )o#9 C7reced ! multiplicaos ! llenad la tierraD. :ero, adem4s de la "ida +ísica del ni*o, ! a su salud, "osotros de #is cola orar a su educación en la "ida espiritual, porque en aquella alma tierna dejan huellas poderosas las primeras impresiones, ! el +in principal del matrimonio es no sólo procrear a los hijos, sino tam i#n educarlos ! hacerlos crecer en el temor de /ios ! en la +e para que en la cola oración que ha de penetrar ! animar enteramente la "ida con!ugal encontr#is ! gust#is aquella +elicidad de que la /i"ina :ro"idencia ha preparado tantos g#rmenes, +ecund4ndolos con su gracia en la +amilia cristiana. :ero tampoco el pensamiento ! el cuidado de un ni*o, cu!o nacimiento ha coronado ! consagrado la unión de los dos esposos, astaría para hacerlos cola orar toda la "ida de un modo autom4tico ! espont4neo, si +altase o disminu!ese la "oluntad ! el cordial propósito de cola orar. ,l propósito nace de la "oluntad; el propósito de e estar precedido de la con"icción de la necesidad de la cola oración. K%caso comprende ien esta necesidad el que entra en la "ida con!ugal pretendiendo lle"ar a ella ! conser"ar celosamente su propia li ertad ! no sacri+icar nada de su independencia personalJ K)o es esto, m4s ien, ir en usca de los peores con+lictos, so*ar ! arrogarse una situación imposi le ! quim#rica en la realidad de la "ida com3nJ 7on"iene comprender ! aceptar a un tiempo sincera ! plenamente, con amor ! condescendencia ! no solamente con resignación, esta condición capital de la "ida elegida; luego ha! que a razar generosamente, con "alentía ! con alegría, cuanto haga posi le, concorde ! cort#s esta cola oración, incluso el sacri+icio de gustos, pre+erencias, deseos o costum res personales, incluso la monotonía cotidiana de tra ajos humildes, oscuros ! penosos. Voluntad de cola orar. K6u# es lo que ha! que quererJ <a! que querer ! uscar esta cola oración; ha! que amar el tra ajo juntos, sin esperar a que os sea o+recido, pedido o impuesto; ha! que echarse adelante, sa er dar los primeros pasos, poner principio de hecho; ha! que desear "i"amente la prosecución de estos primeros pasos, cuando sea necesario, ! perse"erar, con atención intensa ! "igilante, para encontrar el modo de anudar realmente "uestras dos acti"idades, sin decaimientos ni impaciencias si el concurso o la a!uda de la otra parte pudiera parecer insu+iciente o no proporcionada ni correspondiente a los es+uerzos propios, animados siempre por la resolución de no considerar nunca demasiado alto cualquier precio que sir"a para proporcionaros una concordia tan indispensa le, desea le ! pro"echosa para cooperar ! tender al ien de la +amilia. :ropósito cordial de cola orar. ,s decir, aquel propósito que no se aprende en los li ros, sino que es ense*ado por el corazón, que ama el acuerdo ! el concierto acti"o en el go ierno ! en la marcha del hogar dom#stico; aquel propósito que es a+ección recíproca, mutua atención ! solicitud por el nido com3n; aquel propósito que o ser"a para aprender, que aprende para hacer, que hace para echar una mano al otro o a la otra; aquel propósito, en +in, que es una lenta ! mutua educación ! +ormación con!ugal, necesaria para dos almas que se amaestran recíprocamente para llegar a la consecución de una "erdadera e íntima cola oración.

&i antes de "i"ir juntas, ajo el mismo techo, cada una de las dos almas ha "i"ido sus días ! se ha +ormado por cuenta propia; si una ! otra proceden de dos +amilias que, aunque sean semejantes, no ser4n nunca id#nticas; si cada una lle"ar4, por lo tanto, a la morada com3n, maneras de pensar, de sentir, de o rar ! de tratar que nunca se encontrar4n, de primera intención, en plena ! total armonía entre sí, ien "eis "osotros que ser4 necesario, antes que nada, para ponerse de acuerdo al o rar, conocerse mutuamente m4s a +ondo de lo que ha!a sido posi le durante el tiempo del no"iazgo, in"estigar ! discernir, de circunstancia en circunstancia, las "irtudes ! los de+ectos, las capacidades ! las de+iciencias, no !a para promo"er críticas ! disputas o pre+erirse a sí mismo, no "iendo m4s que los lunares en aquel o en aquella con quien se ha ligado "uestra propia "ida, sino para darse cuenta de lo que se puede esperar, de lo que ha r4 tal "ez que compensar o que suplir. Lna "ez conocidos los pasos con los que ha r4 que concertar los "uestros, "endr4 la "oluntariosa tarea de modi+icar, acomodar ! armonizar los pensamientos ! las costum res; tarea que el a+ecto recíproco har4 marchar insensi lemente, ! no ser4 tur ada por trans+ormaciones, cam ios ! sacri+icios que no de en recaer e=clusi"amente so re una de las partes, sino que cada una de ellas tomar4 su porción con mucho amor ! con+ianza, pensando en el pró=imo amanecer del día en que el gozo del completo acuerdo entre las dos almas en la mente, en la "oluntad ! en la acción, alegrar4 ! ali"iar4 el +ruto pleno ! +elicidad de la +amilia. 5odos los hom res son aquí a ajo peregrinos de /ios, dirigidos hacia 2l por el camino de los "i"ientes; pero so re el trillado sendero de la "ida con!ugal, m4s de una "ez, la di+erencia de caracteres de los dos caminantes trans+orma el "iaje de uno de ellos en un ejercicio de "irtud tan grande, que se le"anta a las luces de la santidad. ,l que lee la "ida de la 1eata %na 'aría 5aigi, se queda asom rado ante la di+erencia de origen, temperamento, educación, inclinaciones ! gustos que e=istía entre ella ! su marido, el mozo de ser"icio /omingo. $, sin em argo, ella se ha ía acomodado mara"illosamente a un alma tan di"ersa de la su!a. Ijal4 que esta heroica madre de +amilia os o tenga a cada uno ! a cada una de "osotros, queridos reci#n casados, la a undancia de gracias celestes que hagan en todas "uestras +amilias conseguir ! +lorecer una cola oración tan e=acta ! cristiana en el ser"icio de /ios. %sí se lo pedimos a )uestro &e*or ! lo in"ocamos so re "osotros, mientras con el corazón paternamente a+ectuoso os damos )uestra 1endición %postólica.

LA @PORCION D) DIOSA )N LA FAMILIA CRISTIANA .9 de Mar=o de "#&. Lna pala ra, amados reci#n casados, que querríamos que llegase tam i#n a los no reci#n casados, pró=imos o lejanos, es la que queremos deciros ho! a "osotros; o m4s que deciros, recordaros. :orque es una pala ra que siempre ha e=altado la +amilia ! los cón!uges cristianos. ,sta pala ra es Cla parte que toca a /iosD en el anquete +amiliar, que algunas "eces (es3s quiere reser"ar para sí, como amigo o como una persona que tiene necesidad de a!uda. ,n el hermoso li ro de 5o ías, inspirado por /ios para ense*ar a los hom res las "irtudes de la "ida dom#stica, se cuenta que un día de +iesta, ha i#ndose preparado en casa un gran con"ite, le dijo 5o ías a su hijo9 %nda ! trae a alguno de nuestra tri u, temeroso de /ios, para que anquetee con nosotros. $ en otros tiempos +ue costum re piadosa ! ama le de muchas +amilias cristianas, especialmente en el campo, reser"ar en las +iesta solemnes una parte de la comida para el po re que la :ro"idencia en"iara ! que así ha ría sido llamado a tomar parte en la alegría com3n. ,s lo que en algunos sitio se solía llamar la porción de /ios. Lna porción semejante podría el &e*or un día "enir a pedir a "uestro hogar, cuando se alegre "uestra mesa con las +lorecientes jo!as de "uestros hijos, de "uestras hijas, con los rostros ardientes ! serios de jo"encitos ! jo"encitas, animados por pensamientos ! a+ectos escondidos, que dejan entre"er una "ida ! un camino, que les acerca a los Gngeles. (es3s, que ha endecido "uestra unión, que har4 +ecundo "uestro t4lamo, que haría crecer al pie de "uestro oli"o los alegres rotes de "uestras esperanzas, pasar4 acaso en aquella hora que 2l solo sa e, para llamar a la puerta de alguna de "uestras casa como un día, so re las orillas del lago de 5i eríades, llama a, para que le siguiesen, a

los dos hijos del Te edeo, como en 1etania deja a a 'arta entre las +aenas dom#sticas ! acogía a 'aría a sus pies para que o!ese ! gustase aquella pala ra que el mundo ignora. 2l es quien dijo a los %póstoles9 ?a mies es mucha, pero los o reros son pocos. ;ogad al &e*or de la mies para que en"íe o reros a su mies. 2l, el ;edentor, cu!as miradas contemplan el inmenso campo de las almas rescatadas por su &angre, no deja de pasar a tra"#s del mundo, ante los um rales de las ca a*as ! de las ciudades, a lo largo las pla!as, de los lagos ! de los mares, ! "ol"erse hacia los que ha elegido, repiti#ndoles, con las secretas inspiraciones de su gracia, el Ven, sígueme del ,"angelio, llam4ndole, unas "eces a roturar ! tra ajar tierras toda"ía no ocupadas; otras, a recoger el grano que !a amarillea. ,l campo de 7risto, que es su "i*a, "i"a imagen del pue lo de /ios, que los pastores de la -glesia de en culti"ar, esta -glesia uni"ersal en el tiempo ! en el espacio, la cual, como dice &an 8regorio 'agno, desde el justo % el

hasta el 3ltimo elegido, que nacer4 al +in del mundo, a manera de "id, produce tantos sarmientos cuantos santos engendra; esta -glesia, amados hijos e hijas, sa #is que es tam i#n el campo de )uestra solicitud como Vicario
de 7risto; así que su celo ! su oración, su amor ! su dolor, se con"ierten en )uestro amor, )uestro dolor, )uestro celo ! )uestra plegaria; ! por eso sentimos el ímpetu de la caridad de 7risto que nos urge mientras los admira les progresos del ingenio humano, acortando las distancias a tra"#s de las tierras, de los mares ! de los cielos, parecen hacer m4s peque*o ! estrecho nuestro glo o. %l "er a rirse constantemente ante )os nue"as "ías de predicación del ,"angelio en los lejanos pue los toda"ía paganos, o de pró=imo apostolado en medio de las almas agitadas, tur adas, ham rientas, acaso sin sa erlo, de un anhelo di"ino de la "erdad eterna; una de las grandes tristezas que in"ade )uestro corazón es el sa er lo insu+iciente que es el n3mero de los generosos que nuestro deseo puede en"iar para a!udarles. K6ui#n sa e si alguno de los elegidos por el 7ielo, perdido entre el pue lo cristiano o errante por las regiones in+ieles, acaso no sea, en los designios di"inos, ligado a la pala ra o al ministerio de uno de los hijos que el &e*or os querr4 concederJ K6ui#n podr4 in"estigar las pro+undidades del consejo de /ios, )uestro &al"ador, que quiere que todos los hom res se sal"en ! lleguen al conocimiento de la "erdad. :ensad, amados hijos e hijas; de la +amilia, +undada seg3n el querer di"ino por la legítima unión del hom re ! de la mujer, 7risto ! la -glesia uni"ersal sacan sus ministros ! los %póstoles del ,"angelio; traen los sacerdotes ! los heraldos que apacientan al pue lo cristiano ! atra"iesan los mares para iluminar ! sal"ar las almas. K6u# haríais "osotros si el 'aestro /i"ino "iniese a pediros la porción de /ios, es decir, uno u otro de "uestros hijos o hijas, de los que se digna concederos, para +ormar su sacerdote, su religioso, su religiosaJ K6u# responderíais cuando, reci iendo sus con+idencias +iliales os mani+estasen las santas aspiraciones, despertadas en su alma por la "oz de %quel que amorosamente murmura9 K&i quieresM J &ea, ! en nom re de /ios os lo pedimos; no, no cerr#is la puerta ! el oído a la di"ina llamada. Vosotros no conoc#is las auroras ! los ocasos del sol di"ino so re el lago de un corazón jo"en, sus a+anes ! su aliento, sus deseos ! esperanzas, su llama ! sus cenizas. ,l corazón tiene a ismos inescruta les tam i#n para un padre ! una madre; pero el ,spíritu &anto, que sostiene nuestra de ilidad, pide por nosotros con gemidos inenarra les, ! %quel que escruta los corazones conoce lo que desea el ,spíritu &anto. &in duda ninguna, +rente a un deseo de "ida sacerdotal o religiosa, los padres tienen el derecho N! en ciertos casos aun el de erN de asegurarse de que no se trata de un simple impulso de imaginación o de sentimiento que anhela un hermoso sue*o +uera de casa, sino una deli eración seria, ponderada, so renatural, e=aminada ! apro ada por un sa io ! prudente con+esor o director espiritual. :ero si a la realización de tal deseo, se quisiesen imponer retrasos ar itrarios, injusti+icados, irracionales, sería luchar contra los designios de /ios; ! peor aun si se tratase de tentar, pro ar o e=perimentar su solidez o +irmeza con prue as in3tiles, peligrosas, atre"idas, que arriesgarían, no solamente desanimar una "ocación, sino aun poner acaso en peligro la misma salud del alma. 7omo "erdaderos cristianos, que sienten en sí la grandeza ! la ele"ación de la +e en el go ierno di"ino de la -glesia ! de la +amilia, cuando /ios hiciese un día el honor de pedir uno de "uestros hijos o de "uestras hijas para su ser"icio, sa ed apreciar el "alor ! el pri"ilegio de una gracia tan grande, para el hijo o para la hija escogidos, para "osotros ! para "uestra +amilia.

,s un gran don del 7ielo que se os mete en casa; es una +lor, crecida en "uestra sangre, regada con el rocío celeste, olorosa con per+ume "irginal, que o+rec#is al altar ! al o sequio del &e*or, para que allí "i"a una "ida consagrada a 2l ! a las almas; "ida, para quien rectamente corresponde a la in"itación di"ina con la que ninguna otra puede compararse, la m4s hermosa ! la m4s ella que se puede "i"ir ac4 a ajo; "ida que aun para "osotros ! para los "uestros, es una +uente de endiciones. )os parece "er a este hijo a esa hija, entregado al &e*or por "osotros, postrarse en su presencia e in"ocar so re "osotros la a undancia de los +a"ores celestiales como compensación al sacri+icio que se os ha pedido al amor "uestro, pidi#ndole a 2l. @6u# "otos, qu# oraciones har4n por "osotros, por sus hermanos, por sus hermanasA @6u# plegarias acompa*ar4n todos los días "uestros pasos, "uestras acciones ! "uestras necesidadesA; en las horas di+íciles ! tristes ser4n m4s ardientes ! +recuentes; ! en todo el curso de "uestra "ida os seguir4n hasta el 3ltimo suspiro, ! aun m4s all4 en aquel mundo que es sólo de /ios. )o cre4is que estos corazones, entregados enteramente al &e*or ! a su ser"icio, os amar4n o de an amaros con un amor menos +uerte o menos tierno; el amor de /ios no niega ni destru!e la naturaleza, sino que la per+ecciona ! e=alta de una es+era superior, en donde la caridad de 7risto ! el sentimiento humano se encuentran, en donde la caridad santi+ica al sentimiento ! juntos se unen ! se a razan. $ si la dignidad ! autoridad de la "ida sacerdotal ! religiosa e=igen alguna renuncia o alguna mani+estación del a+ecto +ilial, no lo dud#is9 este mismo a+ecto no disminuir4 ni se enti iar4, sino que ser4 m4s li re de todo egoísmo ! de toda di"isión humana; porque /ios solo se repartir4 con "osotros aquellos corazones. ,le"aos en el amor de /ios ! en el "erdadero espíritu de +e, amados esposos, ! no tem4is el don de una santa "ocación, que desciende del 7ielo en medio de "uestros hijos. :ara quien cree ! se ele"a en la caridad, para quien entra en un sagrado templo o en un retiro religioso, Kacaso no es un consuelo, un honor, una +elicidad el "er en el %ltar al propio hijo que, "estido con los ornamentos sacerdotales, o+rece el incruento sacri+icio ! se acuerda de su padre ! de su madreJ K)o es acaso una consolación, que hace "i rar con íntimos latidos el seno maternal, el "er a una hija esposa de 7risto, que le sir"e, que le ama en los tugurios de los po res, en los hospitales, en los asilos en las escuelas, en las misiones, ! aun en los campos de atalla, en los re+ugios de los heridos ! de los mori undosJ /ad gloria a /ios ! agradecedle que de "uestra sangre escoja sus h#roes predilectos, ! heroínas para ser"irle; ! no se4is menos que muchos padres cristianos, que piden a /ios que se digne tomar su porción en la ella corona de su hogar, prontos tam i#n para o+recer el reto*o 3nico de sus esperanzas. :ero "uestra plegaria de padres cristianos de e ser mo"ida ! dirigida por los altos pensamientos del ,spíritu /i"ino. ,n otros tiempos, o acaso allí donde las condiciones del clero son menos inciertas, donde la "ida sacerdotal o religiosa puede aparecer toda"ía a los ojos pro+anos como una pro+esión desea le, el que algunos padres la deseen no estaría lejos de tener su causa en moti"os m4s o menos humanos e interesados, mejorar o ele"ar el estado de la +amilia gracias a la in+luencia ! a las "entajas de un hijo sacerdote; esperanza de encontrar a su lado, en +a"or de sí mismos, despu#s de una "ida la oriosa, un reposo tranquilo en la edad senil. $ si estos pensamientos, desgraciadamente +recuentes en a*os no lejanos, no re"isten al presente el car4cter de ajos c4lculos am iciosos o de inter#s, siguen siendo siempre de naturaleza demasiado terrenal ! no tienen "alor en nuestras de"otas in"ocaciones en la presencia del &e*orM

&ursum cordaM '4s arri a ha de ele"arse "uestro espíritu ! la intención de "uestra alma. 7omo para las +amilias que reser"an la porción de /ios en los ienes reci idos de 2l ! de los que gozan, lo mismo para "osotros lo que so re
todo con"iene que e=cite "uestra am ición santa de tan ella "ocación para alguno de "uestros hijos, de e ser el pensamiento de lo que en la "ida espiritual tan a undantemente da /ios por medio de su -glesia a su sacerdotes ! a sus religiosos.

Vi"ís en un país de "ieja +e católica, en donde el celo de los ministros de /ios "ela so re "osotros ! os con+orta en los tra ajos ! en las penas, en donde las iglesias ! oratorios os o+recen, para "uestra piedad ! de"oción, pasto de &acramentos, de o+icios, de 'isas, de predicación, de o ras santas, con todos los socorros que para ien de

"uestras almas la solicitud maternal de la -glesia multiplica en todas las circunstancias, alegres o tristes, de la "ida. @6u# cuidado para "osotros, para "uestros hijos, para "uestra +elicidad, en el corazón del piadoso sacerdote que os "isita ! est4 al cuidado de todos los que se le han con+iadoA K/e qu# +amilia ha salido aquel sacerdoteJ K7ómo ha "enido a estar entre "osotrosJ K6ui#n le en"íaJ K6ui#n le ha in+undido para con "osotros el amor paternal, la pala ra ! el consejo amistosoJ ?e en"ía la -glesia, le manda 7risto. K$ ser4n solamente los otros, dando a /ios sus hijos ! sus hijas, los que han de procurar ! asegurar la continua recepción de tan grande a undancia de ienes espiritualesJ KVuestro ardor patriótico, se con+ormaría acaso de estarse quieto perezosamente ! dejar a los dem4s el peso del sacri+icio en +a"or de la prosperidad ! de la grandeza de "uestro paísJ K$ dónde quedaría la altura "uestro sentido cristiano, si quisierais e=cusaros del honor de concurrir, cooperar ! a!udar tam i#n "osotros, no sólo con las o+ertas materiales, sino tam i#n con el don m4s precioso de los hijos que /ios os pidiese, a la e=altación ! a la propagación de la +e ! de la -glesia 7atólica, en una pala ra, al cumplimiento de su di"ina misión en el mundo, en +a"or de las almas de "uestros hermanosJ %!udad a la ,sposa de 7risto, amados esposos, a!udad a 7risto, sal"ador de los hom res, aun con los hijos de "uestra sangre; a!udadnos a )os, indigno Vicario su!o, pero que lle"amos en el corazón a todos los hom res como hijos )uestros, o"ejuelas reunidas en el 3nico o"il o dispersos por los 4ridos pastos; de emos a todos el camino, la "erdad ! la "ida que es 7risto. <aced crecer a "uestros hijos e hijas en la +e, que es la "ictoria que "ence al mundo; no ahogu#is en sus almas el espíritu que "iene del 7ielo; plantad aquella +e no +ingida, sino sincera, que el %póstol :a lo esta a cierto de hallarse en su amado discípulo 5imoteo, como antes en su a uela ?oide ! en su madre ,unice. )o se4is a"aros con /ios; de"ol"edle aquella parte de endiciones que 2l est4 para pedir a "uestro nido. )o os resulte, pues, inoportuno, amados esposos, si a la 1endición %postólica, que os damos con toda e+usión de )uestro corazón de :adre para "osotros ! desde ahora tam i#n para los hijos que "endr4n a rodearnos, a*adiremos la plegaria de que entre ellos el /i"ino 'aestro, si así le agrada, os conceda el honor ! la gracia de escoger su porción ! os de +e ! amor para no rehus4rsela ! neg4rsela, sino para darle gracias, no sólo como del mejor de sus ene+icios, sino tam i#n como de la se*al m4s segura de sus predilecciones para con "osotros ! del premio que os prepara en el 7ielo.

LA R)SPONSA*ILIDAD D)L +OM*R) )N LA F)LICIDAD D)L +OGAR DOM)STICO # de A0ril de "#&. )o es mara"ill#is, amados reci#n casados, si en estas reuniones semanales con nuestros +ieles ! de"otos hijos, )os tenemos gusto en dirigiros la pala ra especialmente a "osotros; de tal manera que nuestro pensamiento, en la "ariedad de sus mo"imientos, ordinariamente "iene a dar "ueltas dentro de la ór ita de la nue"a +amilia que inaugur4is. ?a +amilia humana es el 3ltimo su lime portento de la mano de /ios entre las cosas naturales del Lni"erso, la 3ltima mara"illa colocada por 2l como corona del mundo "isi le, en el 3ltimo ! s#ptimo día de la creación; cuando en el :araíso de delicias, por 2l plantado ! preparado, plasmó ! colocó al hom re ! a la mujer, poni#ndoles allí para que lo culti"aran ! custodiaran, d4ndoles el dominio so re los p4jaros del aire, los peces del mar ! los animales de la tierra. K)o es #sta la grandeza real, de la cual, aun despu#s de su caída junto a la mujer, el hom re conser"a las se*ales, ! que le le"anta so re el mundo, que #l contempla en el +irmamento ! en las estrellas; so re el mundo, por cu!os oc#anos audazmente na"ega; so re el mundo, que pisa con sus pies, doma con su tra ajo ! con su sudor, para arrancarle el pan que le restaure ! sostenga la "idaJ

%caso, oh esposas, al leer las pala ras por )os recientemente pronunciadas so re la responsa ilidad de la mujer en el hogar dom#stico, ha r#is pensado en "uestro interior que esta responsa ilidad no alcanza solamente a las esposas, sino que es recíproca ! concierne no menos al marido que a la mujer. $ a "uestro pensamiento ha r4 "uelto acaso la imagen de m4s de una mujer, que conoc#is o de la que ha #is oído ha lar, mujer ! esposa ejemplar, consagrada al cuidado de la +amilia hasta m4s all4 de sus +uerzas, pero que, despu#s de muchos a*os de "ida com3n, se encuentra toda"ía ante el egoísmo indi+erente, grosero ! acaso aun "iolento del marido, egoísmo que, lejos de disminuir, ha ido creciendo con la edad. 5ales heroicas madres de +amilia, hijas, sí, de ,"a, pero mujeres +uertes, imitadoras generosas de la segunda ,"a, 'aría, que aplasta la ca eza de la serpiente tentadora ! su e al doloroso 7al"ario, hasta colocarse al pie de la 7ruz, )os las conocemos; de la misma manera que no )os son desconocidos los continentes, a "eces +inos ! a+ectuosos, a "eces descuidados ! duros de los maridos, so re cu!a responsa ilidad en el go ierno de la +amilia, !a en otras ocasiones por )os solamente indicada, nos ha íamos reser"ado ha lar con m4s tranquilidad. ,s el tema que "amos a, tratar re"emente en nuestro discurso de ho!. -. ?a responsa ilidad del hom re ante la mujer ! los hijos, nace, en primer lugar de los de eres para con su "ida, en los cuales est4 ordinariamente en"uelta su pro+esión, su arte o su o+icio. 2l de e procurar, con su tra ajo pro+esional, a los su!os una casa ! el alimento cotidiano, los medios necesarios para un sustento seguro ! para un con"eniente "estir. &u +amilia tiene que sentirse +eliz ! tranquila ajo la protección que le o+rece ! da, con pensamiento pre"isor, la +ecunda acti"idad de la mano del hom re. ,n ien di"ersas condiciones est4 el hom re sin +amilia del que tiene mujer e hijos, a quienes pro"eer. 2l tiene a "eces ante sí empresas peligrosas que le incitan con la esperanza de grandes ganancias, pero que +4cilmente conducen a la ruina por senderos insospechados. ?os sue*os de +ortuna muchas "eces enga*an al pensamiento m4s de lo que apagan los deseos; la moderación del corazón ! de los sue*os es una "irtud que nunca perjudica, porque es hija de la prudencia. :or eso el hom re casado, aunque no ha!a otras di+icultades de orden moral, no de e pasar los límites de idos; límites impuestos por la o ligación que tiene de no e=poner, sin moti"os gra"ísimos, a un peligro, la segura, tranquila ! necesaria su sistencia de la mujer e hijos, que !a est4n en el mundo o esperados toda"ía. Itra cosa sería si, sin culpa ni cooperación su!a, circunstancias independientes de su "oluntad ! de su poder pusiesen en peligro la +elicidad de la +amilia, como suele suceder en las #pocas de grandes trastornos políticos o sociales que, derram4ndose por el mundo, traen a millones de casas las tristes olas del ansia, de la miseria ! de la muerte. :or eso siempre con"iene que #l, al hacer o al a stenerse, al emprender o al atre"erse, se pregunte a sí mismo9 Kpuedo !o cargar con esta responsa ilidad ante mi +amiliaJ :ero el hom re casado est4 atado con "ínculos no sólo para con la +amilia, sino tam i#n para con la sociedad. &on "ínculos para #l la +idelidad en el ejercicio de la pro+esión, del arte o del o+icio; la con+ianza, so re la que sus superiores puedan incondicionalmente apo!arse; la corrección e integridad en la conducta ! en la acción. que le procuren la con+ianza de los que le tratan9 "ínculos que ciertamente son eminentes "irtudes sociales. $ tales hermosas "irtudes, Kno constitu!en el antemuro de la de+ensa de la +elicidad dom#stica, de la pací+ica e=istencia de la +amilia, cu!a seguridad, seg3n la le! de /ios, es el primer de er de un padre cristianoJ :odríamos a*adir, !a que es honor ! honra de la mujer la p3 lica "irtud ! estima del marido, que el hom re, por consideración a ella, de e procurar so resalir ! se*alarse entre sus iguales, en la propia pro+esión. 5oda mujer, en general, desea poder estar orgullosa del compa*ero de su "ida. K)o es, pues, de ala ar el marido que, por no le sentimiento ! a+ecto hacia la mujer, se es+uerza por hacer lo mejor que puede su o+icio, !, en cuanto puede, cumplir algo nota le ! m4s gratoJ --. :ero si el ele"arse digna ! honestamente el hom re, por su pro+esión o por su tra ajo, en la sociedad, honra ! consuela a la mujer ! a los hijos, !a que honor de los hijos son sus padres, el hom re no de e tampoco ol"idar cu4nto a!uda a la +elicidad de la con"i"encia dom#stica el que guarde ! demuestre siempre, tanto en su interior como en su modo e=terior ! en sus pala ras, respeto ! estima a su mujer, madre de sus hijos. ?a mujer no es solamente el sol, sino tam i#n el santuario de la +amilia, el re+ugio de las l4grimas de los peque*os, la guía de los pasos de los ma!orcitos, el consuelo en los a+anes, la tranquilidad en las dudas, la con+ianza en su por"enir.

/ue*a de la dulzura, es tam i#n ama de la casa. /e "uestro aspecto, de "uestra actitud, de "uestras miradas, de "uestros la ios, de "uestra "oz, de "uestro saludo, distingan, sientan ! "ean los hijos ! los criados la consideración, @oh je+es de +amiliaA, que ten#is a "uestra esposa. )o suceda jam4s que, como suele decirse, las parejas de casados se distingan de las de no casados, por los modales indi+erentes, menos atentos o del todo descorteses o groseros con que el hom re trata a la mujer. )o; la conducta toda del hom re para con la mujer no de e nunca estar sin aquel car4cter de natural, no le ! digna atención ! cordialidad que dice ien en los hom res de temperamento íntegro ! de 4nimo temeroso de /ios; en hom res que, con su entendimiento, sa en ponderar el "alor inestima le que los modales "irtuosos ! ama les entre los cón!uges tienen para la educación de la prole. ,s poderoso el ejemplo de los padres para con los hijos; #l es para ellos un "igoroso ! "i"o estímulo para mirar a la madre ! al mismo padre con respeto, "eneración ! amor. ---. :ero la cooperación del hom re para la +elicidad del hogar dom#stico no puede detenerse ni restringirse al respeto ! consideración para la compa*era de su "ida9 de e ir m4s all4 hasta "er, apreciar ! reconocer el tra ajo ! los es+uerzos de la que, con silencio ! asiduidad, se dedica a hacer m4s con+orta le, m4s grata ! m4s alegre la ha itación com3n. 7on qu# amoroso cuidado aquella jo"en esposa ha dispuesto todo para +estejar, tan alegremente como se lo permiten las circunstancias, el ani"ersario del día en que ella, ante el altar, se ha unido a aquel que de ía resultar el compa*ero de su "ida ! de su +elicidad ! que en este momento est4 para "ol"er a casa de la o+icina o del taller. 'irad aquella mesa9 la em ellecen ! la alegran +lores delicadas. ?a comida ha sido preparada por ella con todo cuidado; ha escogido lo mejor que tiene, lo que m4s le gusta a #l. :ero he aquí que el hom re, cansado por las largas horas de tra ajo, acaso m4s penoso de lo ordinario, a atido por contrariedades impre"istas, "uel"e, m4s tarde que otras "eces, som río ! preocupado con otros pensamientos9 las pala ras, alegres ! a+ectuosas que le acogen, caen en el "acío ! le dejan mudo; en la mesa, con tanto amor preparada, no cae en la cuenta de nada; sólo mira ! o ser"a que aquel plato, aun ha iendo sido tan ien preparado para agradarle, ha estado demasiado so re el +uego ! se lamenta, sin pensar que la razón no es otra que su retraso ! la larga espera. 7ome de prisa, porque de e, como #l dice, salir en seguida. $ apenas ha aca ado, la jo"en esposa que ha ía so*ado con la alegría de una dulce tarde pasada juntos, llena toda de recuerdos reno"ados, se encuentra sola en las ha itaciones desiertas ! necesita toda su +e ! todo su "alor para retener el +lujo de las l4grimas, que quieren asomarse a los ojos. %lguna escena semejante es raro que +alte en el curso de la "ida. Ln principio, proclamado por el gran +ilóso+o %ristóteles, dice que, como cada uno es en sí mismo, tal le aparece el +in del o rar; en otros t#rminos, que las cosas parecen al hom re con"enientes o no seg3n sus disposiciones naturales ! las pasiones de que es mo"ido, ! "osotros "eis de qu# manera las pasiones aun inocentes, los negocios ! los sucesos, lo mismo que los a+ectos, hacen cam iar ideas ! tendencias, ol"idar con"eniencias ! atenciones de idas, rehusar ! descuidar ama ilidades ! gustos. &in duda, el marido podr4 achacarlo al pesado tra ajo de una jornada de +atiga intensa, m4s desagrada le toda"ía por los disgustos ! los +astidios. :ero, Kcree o piensa #l que su mujer no siente o e=perimenta nunca cansancio ni halla molestiasJ ,l amor "erdadero ! pro+undo en el uno ! en el otro de er4 ser ! mostrarse m4s +uerte que el cansancio ! el +astidio, m4s +uerte que los sucesos ! las ad"ersidades cotidianas, m4s +uerte que los cam ios del tiempo ! de las estaciones, m4s +uerte que las alteraciones de los humores personales ! las desgracias impre"istas. 7on"iene dominarse a sí mismo no menos que a los acontecimientos e=teriores, sin ceder ! sin a andonarse a ellos. 7on"iene sa er hallar en la +uente del amor reciproco la sonrisa, la gratitud, la estima de los a+ectos ! de las cortesías, el dar alegría a quien os da pena. 7uando, pues, hom res, os hall#is en casa, donde la con"ersación ! el reposo conceden descanso a "uestras +uerzas, no se4is +4ciles en "er ! uscar los de+ectos peque*os, ine"ita les en toda cosa humana; +ijaos m4s ien en todo lo ueno, poco o mucho, que se os o+rece como +ruto de penosos es+uerzos, de cuidadosas "igilias, de a+ectuosas intuiciones +emeninas, para hacer de "uestro hogar, aunque sea modesto, un peque*o paraíso de +elicidad ! de alegría.

)o os con+orm#is con considerar ien tan grande ! amarle sólo en el +ondo de "uestro pensamiento ! "uestro corazón, no9 hacedlo notar ! oír a iertamente tam i#n a aquella que no ha ahorrado ning3n tra ajo para procur4roslo ! cu!a mejor ! m4s dulce recompensa ser4 aquella sonrisa ama le, aquella mirada atenta ! complaciente, aquella pala ra graciosa que le har4n comprender toda "uestra gratitud. %lguna otra ad"ertencia que nos queda por a*adir a los hom res nos la reser"amos para que no perjudique a la prometida re"edad de este discurso para otra audiencia pró=ima. %hora, la endición apostólica que os "amos a dar, amados reci#n casados, mientras deseamos que se e=tienda a todos los que nos escuchan, ! a sus personas amadas, pretendemos que descienda ho! de modo especial so re los hom res, que no sólo en el go ierno de la +amilia ! en su sustento lle"an un peso a "eces tan gra"e, sino que adem4s tienen ! conocen, para con la sociedad ! el ien p3 lico, especialmente en esta hora de grandes prue as, o ligaciones ! de eres que muchas "eces les arrastran lejos del hogar dom#stico entre molestias ! sacri+icios, ! en el cumplimiento de aquel heroísmo se unen con aquel mutuo amor que la lejanía no mengua, sino que reanima ! e=alta en una m4s su lime palpitación de +e ! de "irtud.

MISI6N D)L MARIDO )N LA FAMILIA "9 de A0ril de "#&. :ara quien considera ! contempla todo el mundo creado, amados reci#n casados, es grande ocasión de mara"illa el "er la suma "ariedad que nos o+recen las cosas inanimadas, como los minerales ! la tierra; o el inmenso reino de los "egetales, como la hier a, las +lores, los +rutos, los cereales ! los 4r oles; o el "astísimo imperio de los animales, que se nos muestran en el aire ! en las aguas, so re los montes, en las llanuras ! en las sel"as. ,n tal "ariedad not4is cómo, aun en la misma especie, los indi"iduos se di+erencian por sus caracteres mor+ológicos ! +isiológicos, por su "igor ! por la elleza de sus colores ! +ormas. $ "osotros mismos, en los hijos que el &e*or se digne concederos, podr#is o ser"ar ! discernir las di+erentes inclinaciones que distinguen a un ni*o de una ni*a !, de modo di"erso, dan sello ! preparan al hom re ! a la mujer en la "ida que /ios les prepara. /e la misma manera, en la unión con!ugal el hom re es ca eza de la mujer !, de ordinario, la supera en +uerza ! en "igor. :ero esta distinción no la humilla a ella, porque, si +recuentemente se dedica a o ras en apariencia ligeras, realmente e+ect3a cosas grandes ! +uertes por la responsa ilidad que tiene de procurar el +eliz estado de la +amilia ! de merecerse la gratitud del marido. &in em argo, por mu! cordial que sea este reconocimiento, "osotros, hom res, pod#is ! de #is hacer m4s. Vuestra per+ección de je+es de +amilia no consiste solamente en la realización de los tra ajos pertinentes a "uestra pro+esión, a "uestro o+icio, a "uestro arte particular, dentro o +uera de la casa. ,n la misma, que es el dominio de "uestra mujer, ten#is tam i#n una acti"a parte que realizar. Vosotros, m4s +uertes; "osotros, +recuentemente m4s h4 iles en el uso de los instrumentos ! de las herramientas; "osotros, en el arreglo de "uestra casa, encontrar#is lo primero de todo !, en muchos peque*os tra ajos, tiempo ! lugar para cosas que son m4s propias del hom re que de la mujer. )o ser4n +aenas ! quehaceres como los de "uestro o+icio, o+icina o taller donde sol#is ir, ni ser4n tampoco indignos de "uestra dignidad9 ser4n, sin em argo, una participación cuidadosa en las atenciones de "uestra mujer, so recargada, con +recuencia, de cuidados ! de tra ajos; un echar una mano amiga lemente para le"antar un peso, que ser4 para ella una a!uda ! para "osotros casi una distracción ! un cam iar de ocupación. :ara culti"ar un huerto o un jardín, si es que la :ro"idencia os hace el regalo de tenerlo; para cualquier adorno, para cualquier reparación, para tantas cosas, m4s o menos ligeras, que ha! que mo"er, que colocar, que ordenar, como continuamente sucede, Kno ser4n acaso m4s propias ! prontas "uestras manos que las de "uestra esposaJ $ en general, cuando un tra ajo e=ija m4s +uerza, Kno os har4 "uestro corazón ama le ! prudente reser"4roslo para "osotrosJ K$ qu# podría hallarse en una casa cristiana m4s triste ! contrario al sentido católico que aquello que de cualquier manera recuerde el cuadro ! la escena, en un tiempo demasiado +recuente entre los

pue los toda"ía no iluminados ! sua"izados por el di"ino misterio de )azareth9 la mujer que camina do lada ajo el pesado +ardo, como una estia de carga, ante su se*or, que la sigue ! la "igila +umando tranquilamenteJ Lno de los grandes ene+icios sociales de los tiempos pasados +ue aquel tra ajo a domicilio, entonces tan com3n a3n entre los hom res, que unía al marido ! a la mujer en un mismo tra ajo, uno junto a otro, en una misma casa, junto al hogar de los hijos. :ero el progreso de la t#cnica, el gigantesco engrandecerse de las +4 ricas ! de las o+icinas, el dominador multiplicarse de toda clase de m4quinas han hecho ho! tal tra ajo dom#stico mu! raro +uera del campo !, muchas "eces, han o ligado ! separado al uno del otro a los padres ! les han arrastrado lejos de los hijos durante muchas horas del díaM C@Ih necesidad, se*or tirano de los míseros mortales, ! que no rompe tu +iereza indómitaAD. :ero, por mu! imperiosa que pueda ser, @oh hom resA, la ocupación de aquel tra ajo que os entretiene gran parte del día lejos de las personas amadas, )os no dudamos de que al +er"or de "uestro a+ecto le quedar4n toda"ía +uerzas, ha ilidad ! cuidado para los peque*os ser"icios dom#sticos, que os procurar4n la m4s cordial ! en#"ola gratitud cuanto m4s se note que lo hac#is superando todo el cansancio ! el deseo de reposo, gracias a aquella condescendencia para a!udar tam i#n en las peque*as necesidades de la +amilia, que une a todos en el procur4rselos ! gozar sus ienes. $ no es que en la "ida +amiliar jam4s ha!a ocasiones m4s di+íciles, horas ! tiempos que mezclan alegrías ! tristezas, penas ! sudores, incomodidades ! l4grimas9 horas de nacimiento, de en+ermedades, de lutos. ,ntonces sí que ha r4 m4s que hacer. ,ntonces la mujer no podr4 de ning3n modo, o solamente con di+icultad ! con tremenda +atiga, satis+acer los m3ltiples de eres, con"ertidos en m4s gra"es ! urgentes. ,ntonces todos los de casa tendr4n que hacer todo lo que puedan, aun los peque*os con sus peque*as a!udas, pero el primero que se ha de poner al tra ajo, Kno es acaso el padre, el je+e de +amilia, el que en los momentos di+íciles tendr4 que dar ejemplo de prestarse, pre"enir ! pro"eer, empleando, sin ahorro e inmediatamente, su propia personaJ ,n estas ocasiones ! di+icultades se mostrar4 la sa ia dignidad paterna en el "igor de su acción e+icaz en el go ierno de la +amilia. % tan importantes e ine"ita les prue as os ha #is de preparar, @oh esposos amadosA, con+irmando "uestro 4nimo ! "uestra mente, porque el por"enir que os aguarda di+ícilmente ser4 di"erso del com3n de todos los hogares. :or lo que pasa a los otros, aprended a iluminaros ! a guiaros a "osotros mismos. $ que os ilumine ! guíe tam i#n el curso diario de la "ida cotidiana. /entro del recinto de "uestro casa no os deteng4is en calcular, medir o comparar para "er qui#n se cansa o a+ana m4s, qui#n da m4s su tiempo ! sus +uerzas. ,l "erdadero amor no sa e de estos c4lculos, de estas comparaciones9 se da, estimando siempre poco lo que se hace por quien se ama. ?o que dice la C-mitación de 7ristoD del amor di"ino se puede aplicar tam i#n a un amor tan pro+undo ! tan santo como el con!ugal9 C,l amor no siente peso, no conoce +atiga, desea m4s de lo que puede, no se e=cusa con la imposi ilidadM ?o puede todo ! cumple ! aca a muchas cosas, en las cuales el que no ama +alta ! sucum eD. :or eso no os admir#is si el %póstol de las 8entes, tan lleno tam i#n en su mente ! en su corazón de la caridad de 7risto hasta le"antarla so re las pro+ecías, so re los misterios ! la +e de los milagros, so re las lenguas ! la ciencia, so re la li eralidad para con los po res ! la entrega al martirio, no temió comparar el amor de los maridos hacia sus mujeres con el amor de 7risto para con la -glesia. @Ih, síA; amad a "uestras mujeres. ?es sois responsa les de este de er del amor como del m4s alto ! necesario don, porque en este don est4 la tutela de la castidad con!ugal ! de la paz +amiliar; porque en este amor se con+irma la +idelidad, se glori+ica la prole, se perpet3a in"iola le el &acramento de la presencia de /ios. &anti+icad a "uestras mujeres con el ejemplo de "uestra "irtud; concededles el honor de que os imiten en el ien ! en la "ida religiosa, en la asidua la oriosidad ! en la intrepidez en los momentos duros ! en los no le"es su+rimientos que no +altan en la "ida humana. K:odría, acaso, el esposo ol"idar qu# pesos ! dolores !, a "eces, qu# peligros ! su limes sacri+icios representa para su esposa aquella maternidad que le dar4 a #l el gozo de ser !

de llamarse padreJ $ allí donde el amor maternal le ha hecho a ella aceptarlo todo sin poner nada en la cuenta, Kel amor con!ugal ! paterno, le permitir4 a #l escatimar su propia entregaJ ,chad una mirada a la historia de la -glesia, ,sposa de 7risto. @7u4ntos h#roes ! cu4ntas heroínas en el secreto del santuario de la +amiliaA @7u4ntas "irtudes conocidas solamente por /ios ! por los GngelesA ,n aquella #poca, a "eces dura, de la ,dad 'edia, entre el pue lo, en los "iejos castillos, en los palacios, para no ha lar de los monasterios, @qu# almas de mujer recogían el homenaje del respeto mezclado con la ternuraA (ó"enes, no"ias, esposas, madres, parecían circundadas por una aureola celestial, irradiación so re todas las hijas de ,"a del amor inspirado a aquellos corazones cre!entes por la nue"a ,"a, la 'adre de 7risto ! de los hom res, o por alguna otra idea procurada por la +e que, rotando del pro+undo espíritu cristiano, hacía +lorecer en ellos aquel sentido de de+erente ! a+ectuosa cortesía, desconocida para los antiguos ! modernos paganismos, u+anos con su orgullo "iril ! con las re"ueltas del orgullo +emenino. ,ntonces, ante la mujer, la +e e=alta a al poeta, que prorrumpía en un canto ala ando a la CVirgen ! 'adre, hija de su <ijoD, a la CVirgen hermosa, con el sol "estidaD, para que Cencomendase a su <ijo, "erdadero /ios ! "erdadero hom re, que acogiese en paz nuestro 3ltimo suspiroD. @Ih, hom resA, "ol"ed la mirada a )azareth, entrad en aquella peque*a ! modesta morada. 'irad a aquel, carpintero, custodio santísimo de los secretos di"inos, que con sus sudores sustenta a la +amilia humilde ! ele"ada m4s que la de los 7#sares de ;oma; o ser"ad con qu# "eneración ! respeto a!uda ! "enera a aquella 'adre, su esposa inmaculada ! pura; mirad al que se cree C<ijo del carpinteroD, Virtud ! &a iduría omnipotente que hizo el cielo ! la tierra ! sin el cual nada se ha hecho, como ning3n hom re puede sin 2l hacer nada, ! que, sin em argo, no se desde*a de los peque*os ser"icios de la casa ! del taller, ! de estar sometido a 'aría ! a (os#; contemplad un tan grande modelo de santa "ida +amiliar, espect4culo que mara"illa a las jerarquías ang#licas, que lo adoran. @Ijal4 que esta contemplación conser"e en "uestros corazones aquellos sentimientos de grata ! tierna entrega de "osotros mismos, que en sus diarias mani+estaciones constituir4n "uestro generoso concurso al ien ! a la tranquilidad de la casa. &i en la "ida pro+esional cre#is que es honor "uestro no huir de ninguna responsa ilidad que os toque, sea tam i#n en "uestra "ida cristiana no le +ranqueza ! orgullo de "uestra conciencia el tomar con amplitud ! amor aquella porción de cola oración ! de cuidado, que es "uestra, para +ormar la +elicidad dom#sticaA 'ientras, por lo tanto, pedimos a /ios que os conceda a los unos ! a los otros, amados hijos e hijas, las gracias necesarias para esta +ecunda ! santa cooperación, os damos de todo corazón nuestra paternal 1endición %postólica.

LA DIGNIDAD IN4IOLA*L) D)L MATRIMONIOC ,NO ) INDISOL,*L) .. de A0ril de "#&. )o os ser4 di+ícil, amados reci#n casados, ele"ar la mente a un alto concepto de la "ida con!ugal iniciada por "osotros, si atentamente, a!udados por "uestro de"ocionario, "ol"#is a considerar las conmo"edoras ceremonias de las nupcias, en las que la &agrada ?iturgia est4 toda penetrada ! resumida en la atadura que desde aquel momento "iene a unir al esposo con la esposa. @6u# dulces pensamientos, qu# ilusiones os han lle"ado hasta el altar santoA @6u# esperanzas ! qu# +elices "isiones han iluminado "uestros pasosA :ero aquel ligamen es uno e indisolu le. C,go coniungo "osC, en el nom re de /ios, ha dicho el sacerdote, testigo cuali+icado de la unión que ha #is realizado; ! la -glesia ha tomado ajo su protección ! su tutela aquel "ínculo contraído por "osotros, con la consagración ! la +uerza de un &acramento, escri iendo "uestros nom res en el gran li ro de los matrimonios cristianos, mientras como conclusión del rito nupcial ha ía dirigido a /ios la in"ocación9 CLt qui te auctore iunguntur, te au=iliante ser"enturC, para que los que con tu autoridad se unen, con tu a!uda se sal"en. ,l "ínculo con!ugal es uno. 'irad en el paraíso terrenal, primera imagen del paraíso +amiliar, al primer "ínculo esta lecido por el 7riador entre el hom re ! la mujer, del cual el <ijo de /ios encarnado dir4 un día9 C6uod /eus coniun=it, homo non separetC, lo que /ios ató, !a no se atre"a el hom re a separarlo; porque C-am non sunt duo, sed una caroC, !a no son dos, sino una sola carne. ,n aquella unión de nuestros progenitores en el jardín de las delicias est4 todo el g#nero humano, todo el +uturo curso de las generaciones, que llenar4n la tierra ! luchar4n para conquistarla, ! con el sudor de su +rente la rendir4n para que d# un pan empapado en la amargura de la primera culpa, nacida en el +ruto "iolado del ,d#n. $, Kpor qu# /ios ha unido en el :araíso al hom re ! la mujerJ )o sólo para que custodiasen aquel jardín de +elicidad, sino tam i#n, dig4moslo con las pala ras de &anto 5om4s de %quino, el gran /octor, porque por el matrimonio esta an ordenados al +in de la generación ! de la educación de la prole ! adem4s a una "ida com3n de +amilia. ,n la unidad del "ínculo con!ugal "ed impreso el sello de la indisolu ilidad. ,s, ciertamente, un "ínculo al cual inclina la naturaleza, pero que no est4 causado necesariamente por los principios de la naturaleza, sino que se realiza mediante el li re al edrío; pero si la simple "oluntad de los contra!entes lo puede contraer, no lo puede desatar. ,sto se dice no solamente de las nupcias cristianas, sino en general de todo matrimonio "4lido que se ha!a contraído so re la tierra con el mutuo consentimiento de los cón!uges. ,l CsíD, que rota a de "uestros la ios por el impulso de "uestro querer, ata en "uestro derredor el "ínculo con!ugal ! al mismo tiempo liga para siempre "uestras "oluntades. &u e+ecto es irre"oca le; su sonido, e=presión sensi le de "uestro consentimiento, pasa; pero el consentimiento mismo +ormalmente queda +ijo, no pasa, es perpetuo, porque es consentimiento en la perpetuidad del "ínculo, mientras que un consentimiento de "ida solamente para alg3n tiempo entre los esposos no "aldría para constituir el matrimonio. ?a unión de "uestros CsíD es indi"isi le; de donde no ha! "erdadero matrimonio sin insepara ilidad, ni ha! insepara ilidad sin "erdadero matrimonio. ,le"aos, pues, a lo alto con el pensamiento ! recordad que el matrimonio no es solamente de er de naturaleza, sino que para las almas cristianas es un gran &acramento, un gran sím olo de la gracia ! de una cosa sagrada, como lo son los desposorios de 7risto con la -glesia, hecha su!a ! conquistada con su &angre, para regenerar a la nue"a "ida del espíritu a los hijos de los hom res que crecen en su nom re, nacidos no de la sangre ni de la concupiscencia de la carne ni de querer de "arón, sino de /ios. ,l sím olo ! luz del &acramento, que, por decirlo así, arrastran m4s all4 de la naturaleza al o+icio de la naturaleza, dan al matrimonio una no leza de su lime honestidad que comprende ! re3ne en sí no solamente la indisolu ilidad del &acramento.

:ero si la "oluntad de los esposos, cuando !a lo han contraído, no puede desatar el "ínculo matrimonial, Kpodr4 acaso hacerlo, la autoridad, superior a los cón!uges, instituida por 7risto en la "ida religiosa de los hom resJ ,l "ínculo del matrimonio cristiano es tan +uerte que si ha alcanzado su plena esta ilidad con el uso de los derechos con!ugales, ning3n poder en el mundo, ni aun el nuestro, es decir, el del Vicario de 7risto, es capaz de romperlo. ,s "erdad que )os podemos reconocer ! declarar que un matrimonio contraído como "4lido en realidad era nulo, o por "icio su stancial en el consentimiento o por de+ecto de +orma su stancial. :odemos tam i#n, en determinados casos ! por gra"es moti"os, disol"er matrimonios pri"ados del car4cter sacramental. :odemos, +inalmente, sí ha! una causa justa ! proporcionada, desatar el "ínculo de los esposos cristianos, el CsíD por ellos pronunciado ante el altar, cuando conste que no ha llegado a su cumplimiento con la actuación de la con"i"encia matrimonial. :ero, una "ez que esto ha sucedido, aquel "ínculo queda sustraído a cualquier injerencia humana. K:or "entura 7risto no ha restituido la comunidad matrimonial a aquella dignidad +undamental que el 7reador le ha ía dado, en la paradisíaca ma*ana del g#nero humano, ! a la dignidad in"iola le del matrimonio uno e indisolu leJ (esucristo, ;edentor de la humanidad caída, no ha ía "enido a a olir, sino a cumplir ! a restaurar la le! di"ina; a "eri+icar, como m4s legislador que 'ois#s, como m4s sa io que &alomón, como m4s pro+eta que los pro+etas, cuanto de 2l ha ía sido predicho, preanunciado semejante a 'ois#s suscitado del pue lo de -srael, so re cu!o la io el &e*or ha ía puesto su pala ra, mientras que el que no le hu iese escuchado ha ría sido e=terminado +uera del pue lo de /ios. :or eso 7risto, con su pala ra que no pasa, ele"ó en el matrimonio al hom re ! realzó a la mujer, que los siglos anteriores ha ían re ajado a la condición de sier"a ! que el m4s austero censor de ;oma ha ía equiparado a una Cnaturaleza desen+renada e indómito animalD; como el mismo ;edentor ha ía en sí ensalzado no sólo al hom re, sino tam i#n a la mujer, tomando de una mujer la humana naturaleza ! su limando a su madre, endita entre todas las mujeres, hasta hacerla espejo inmaculado de "irtud ! de gracia para todas las +amilias cristianas a tra"#s de los siglos, coronada en los cielos ;eina de los Gngeles ! de los &antos. (es3s ! 'aría, con su presencia, santi+icaron las odas de 7an4; allí el /i"ino <ijo de la Virgen hizo el primer milagro, como para demostrar antes de tiempo que inicia a su misión en el mundo ! el reino de /ios por la santi+icación de la +amilia ! la unión con!ugal, origen de la "ida. %llí comenzó la ele"ación del matrimonio, que de ía le"antarse en el mundo so renatural de las se*ales e=teriores, que producen la gracia santi+icante, como sím olo de la unión entre 7risto ! su -glesia; unión indisolu le, insepara le, nutrida de aquel amor a soluto ! sin +in, que rota del corazón de 7risto. K7ómo podría el amor con!ugal ser ! decirse sím olo de tal unión cuando +uera deli eradamente limitado, condicionado, desata le, cuando +uese una llama solamente de amor temporalJ )o9 ele"ado a la e=celsa ! santa dignidad del &acramento, estampado ! unido en tan íntima cone=ión con el amor del ;edentor ! con la o ra de la redención solamente puede ser ! a+irmarse indisolu le ! perpetuo. >rente a tal le! de indisolu ilidad, las pasiones humanas en todos los tiempos, por ella +renadas ! reprimidas en la li re satis+acción de sus desordenados apetitos, han procurado de todas las maneras sacudir el !ugo, no queriendo "er con ella m4s que una dura tiranía que pesase ar itrariamente so re las conciencias con insoporta le peso, con una escla"itud en pugna con los sagrados derechos de la persona humana. ,s "erdad; un "ínculo puede a "eces constituir un gra"amen, una ser"idum re como las cadenas que atan al prisionero. :ero puede ser tam i#n una a!uda poderosa ! una garantía segura, como la cuerda que ata al alpinista a sus compa*eros de ascensión ! como los ligamentos que unen las partes del cuerpo humano ! le hacen e=pedito ! +ranco en sus mo"imientos; ! precisamente este es el caso del "ínculo indisolu le del matrimonio. ,sta le! de la indisolu ilidad aparecer4 ! se entender4 como mani+estación de "igilante amor maternal, especialmente si se la considera en la luz so renatural en que 7risto la ha puesto. ,n medio de las di+icultades, de los roces, de las codicias que la "ida acaso sem rar4 ajo "uestros pasos, "uestras dos almas, tan insepara lemente unidas, no se hallar4n solas ni desarmadas9 la omnipotente gracia de /ios, +ruto propio del sacramento, estar4 siempre con ellas, para sostener a cada paso su de ilidad, para endulzar todos los sacri+icios, para con+ortarlas ! consolarlas al prolongarse las prue as, aun las m4s duras.

&i para o edecer la le! di"ina +uere necesario rechazar las lisonjas de los goces terrenos, "islum rados en la hora de la tentación ! renunciar a C"ol"er a hacerse una "idaD, la gracia estar4 allí toda"ía para recordar, con toda su +uerza, las ense*anzas de la +e9 es decir, que la 3nica "ida "erdadera, que nunca ha! que poner en peligro, es la del 7ielo, que precisamente con estas renuncias nos aseguramos; renuncias que son, como todos los sucesos de la "ida presente, algo pro"isional, destinado sencillamente a preparar el estado de+initi"o de la "ida +utura, que ser4 tanto m4s +eliz ! luminosa cuanto m4s "alerosa ! generosamente ha!amos aceptado las ine"ita les a+licciones del camino de ac4 a ajo. :ero acaso se os ocurra decir9 demasiado austeras son estas consideraciones, cuando todos nos sonríe en el sendero que se a re ante nosotros; Kacaso nuestro amor, del cual estamos seguros, no nos garantiza !a la inde+ecti le unión de nuestros corazonesJ @%mados hijos e hijasA ;ecordad el a"iso del &almista9 si el &e*or no guarda la ciudad, in3tilmente se des"ela el que la guarda. %un esta ciudad, tan hermosa ! +uerte, de "uestra presente +elicidad, sólo /ios puede mantenerla intacta con su le! ! con su gracia. 5odo lo que es sencillamente humano es demasiado +r4gil ! precario para que a sí mismo se aste; pero la +idelidad a los mandamientos di"inos asegurar4 la in"iola le constancia de "uestro amor ! de "uestra alegría a tra"#s de los azares de la "ida. ,s lo que para "osotros imploramos al &e*or, mientras de todo corazón os damos )uestra paternal 1endición %postólica.

LA P)RP)T,IDAD ) INDISOL,*ILIDAD D)L MATRIMONIO .# de A0ril de "#&. 7uando "iniendo desde cualquier región os recog#is, amados reci#n casados, en esta casa del :adre 7om3n, jam4s sois e=tranjeros a nuestro corazón, al cual la inmensa ondad di"ina concede "i raciones que no sa en distinguir entre rostros ! "estidos, linajes altos ! humildes, cielos ! con+ines. )uestro corazón se ensancha al "eros, al contaros, ! con su ardor responde a "uestro +ilial a+ecto, ! )os pone en los la ios un "i"o a+ecto de ala anza a /ios, que nos hace e=clamar9 @6u# hermosas ! rillantes hace la +e las desparramadas tiendas de la +amilia cristianaA % nuestra "ista resplandece en "osotros la dignidad de los esposos, no solamente condecorados con el místico crisma, com3n a todos los +ieles, para ser gente santa ! sacerdocio real, seg3n la pala ra del %póstol :edro, sino ele"ados tam i#n en el acto santo de "uestras nupcias ! con el li re ! mutuo consentimiento "uestro a ministros

del &acramento del matrimonio; matrimonio que, al representar la unión per+ectísima de 7risto con la -glesia, no puede ser sino indisolu le ! perpetuo. :ero Kqu# dice la naturaleza acerca de esta perpetuidadJ 'ientras la gracia, con su acción, no muda la naturaleza, sino que siempre ! en toda cosa la per+ecciona, Kencontrar4 acaso en ella una enemiga que se le opongaJ )o; el arte de /ios es sua"e ! admira le; jam4s deja de ir de acuerdo con la naturaleza, de la que 2l es autor. %quella perpetuidad e indisolu ilidad que la "oluntad de 7risto ! la mística signi+icación del matrimonio requieren, la quiere tam i#n la naturaleza, cu!as ansias cumple la gracia d4ndole +uerzas para ser aquello, de lo cual su mejor sa er ! querer la inspira el deseo. :reguntad a "uestro corazón, amados reci#n casados. ,s inescruta le para los dem4s, pero no para "osotros. &í record4is el momento en que a "uestro a+ecto sentisteis que correspondía otro amor, Kno os parece acaso como si !a, desde aquel instante hasta el CsíD que ha ía que pronunciar juntos ante el altar, hu iese sido para "osotros un a"anzar de hora en hora con pasos de ansiosa esperanza ! de tr#mula e=pectaciónJ %hora aquella esperanza no tiene !a Cla +lor "erdeD sino que es una rosa +lorida; ! la e=pectación espera otras alegrías. K&e ha des"anecido acaso "uestro sue*oJ )o; se ha hecho realidad. K$ qui#n lo ha cam iado en realidad de unión ante el altarJ ,l amor, que no ha desaparecido, sino que ha permanecido ! se ha hecho m4s +uerte, m4s esta le ! en su +irmeza os ha hecho e=clamar9 @,ste amor de e permanecer inmutado, intacto, in"iolado, para siempreA &i el a+ecto con!ugal sa e de al as ! auroras, no de e sa er de atardeceres, ! de estaciones, ni de días nu lados ! tristes, porque el amor quiere ser siempre jo"en, inque ranta le al soplo de los "ientos. %sí "osotros, sin caer en la cuenta, í amos a decir que atri uís a "uestro amor nupcial, con celo santo, aquella se*al característica que el %póstol :a lo atri uía a la caridad, cuando decía al e=altarla9 C7aritas numquam e=ciditC. )unca +enece la caridad. ,l puro ! "erdadero amor con!ugal es un limpio arro!uelo, que por la +uerza de la naturaleza rota en la roca inque ranta le de la +idelidad, que se desliza tranquilo entre las +lores ! las espinas de la "ida, hasta que se pierde en el hueco de la tum a. ?a indisolu ilidad del matrimonio es, pues, la satis+acción de un impulso del corazón puro ! sano, del Canima naturaliter christianaC, ! se disipa sólo con la muerte. ,n la "ida +utura no ha r4 nupcias, porque los hom res "i"ir4n en el 7ielo como los Gngeles de, /ios9 Cin resurrectione neque nu ent, neque nu entur, ser erunt sicut angeli /ei in coeloC. :ero si el amor con!ugal, en cuanto a este car4cter su!o particular, termina con el cesar del +in para que est4 ordenado so re la tierra; sin em argo, en cuanto ha o rado en las almas de los cón!uges ! las ha unido la una con la otra en el ma!or "ínculo de amor que une a los corazones con /ios ! entre sí, tal amor permanece en la otra "ida, como permanecen las almas mismas en las cuales ha ía demorado ac4 a ajo. :ero la indisolu ilidad del matrimonio es e=igida por la naturaleza tam i#n por otra razón, porque tal dote es necesaria para proteger la dignidad de la persona humana. ?a con"i"encia con!ugal es una institución di"ina, radicada en la naturaleza humana, como unión de dos seres +ormados a imagen ! semejanza de /ios, que les llama para proseguir su o ra en la conser"ación ! propagación del g#nero humano. <asta en sus m4s íntimas e=presiones esta con"i"encia aparece como algo e=tremadamente delicado; hace +elices, enno lece ! santi+ica las almas cuando se ele"a so re las cosas sensi les con el ala de la simult4nea entrega espiritual ! desinteresada de cada uno de los cón!uges para con el otro, con la conciencia, "i"a ! arraigada en am os a dos, de querer pertenecer totalmente el uno al otro +ieles en todos los sucesos ! acaecimientos de la "ida, en los días uenos ! en los tristes, en la salud ! en la en+ermedad, en los a*os jó"enes ! en la "ejez, sin limitaciones o condiciones, hasta que quiera /ios llamarles a la eternidad. ,n esta conciencia, en este propósito de e=altar la dignidad humana, se e=alta el matrimonio, se e=alta la naturaleza, que se "e respetar a sí misma ! a sus le!es; se alegra la -glesia, que "e, en esta comunidad de "ida con!ugal, resplandecer la aurora de la primera ordenación de la +amilia esta lecida por el 7reador ! el mediodía de su di"ina restauración en 7risto. 7uando no suceda así, la "ida com3n corre el peligro de res alar en el +ango del ansia egoísta, que no usca m4s que la propia satis+acción, ni piensa en la dignidad personal ni en el honor del consorte.

,chad una mirada a la sociedad moderna en los países en donde rige el di"orcio, ! preguntad9 K5iene el mundo la clara conciencia ! la "isión de cu4ntas "eces en ellos, la dignidad de la mujer ultrajada ! o+endida, conculcada ! corrompida, "iene a !acer casi enterrada en el en"ilecimiento ! en el a andonoJ @7u4ntas l4grimas secretas han a*ado ciertos um rales, ciertas ha itacionesA @cu4ntos gemidos, cu4ntas s3plicas, cu4ntos desesperados "otos ! acentos han resonado en ciertas entre"istas, por ciertas calles ! callejas, en ciertos rincones ! lugares desiertosA )o, la dignidad personal del marido, como la de la mujer, pero so re todo la de la mujer, no tienen mejor de+ensa ! tutela que la indisolu ilidad del matrimonio. ,st4n en un error +unesto los que creen que se puede mantener, proteger ! ele"ar la cultura de la mujer ! su digno decoro +emenino, sin ponerle como +undamento el matrimonio uno e indisolu le. &i la -glesia, cumpliendo la misión reci ida de su di"ino >undador, con gigantesco e imp4"ido uso de una santa e indoma le energía, ha a+irmado siempre ! di+undido por el mundo el matrimonio insepara le, ala adla ! glori+icadla porque con ello ha contri uido en gran manera para de+ender el derecho del espíritu +rente a los impulsos de los sentidos en la "ida matrimonial, sal"ando, con la dignidad de las nupcias, la de la mujer, no menos que la de la persona humana. 7uando en el +ondo de la "oluntad no est4 +irme el propósito de la custodia perenne e in"iola le del "ínculo con!ugal, llegan a "acilar tam i#n ! a +altar al padre, a la madre ! a los hijos aquella conciencia del por"enir tranquilo ! seguro, aquel sentimiento que sostiene la incondicionada ! recíproca con+ianza, aquel nudo de estrecho e inmuta le enlace interior ! e=terior, suceda lo que suceda, en que se +unda ! se nutre una raíz, grande ! esencial, de la +elicidad dom#stica. K:or qu#, preguntar#is acaso, e=tendemos a los hijos tales consecuenciasJ :orque ellos reci en de sus padres tres cosas importantísimas9 el ser, la nutrición ! la educación, ! para su sano desarrollo tienen necesidad de una atmós+era de alegría; ahora ien, una ju"entud serena, una armónica +ormación e instrucción no puede conce irse sin la induda le +e de los padres. K)o alimentan acaso los hijos el "ínculo del amor con!ugalJ ?a ruptura de este "ínculo "iene a ser para ellos una crueldad ! un desconocimiento de su sangre, una humillación de su nom re ! una "ergYenza de su rostro, una di"isión de sus corazones ! una separación de los hermanos ! del techo dom#stico, la amargura de su +elicidad ju"enil !, lo que es m4s gra"e para su espíritu, un esc4ndalo moral. @7u4ntas heridas en las almas de millones de jó"enesA @6u# tristes ! lamenta les ruinas en muchos casosA @7u4ntos implaca les, remordimientos engendrados en las concienciasA ?os hom res espiritualmente sanos ! moralmente puros, los alegres ! contentos, los íntegros de car4cter ! de costum re, en los que la -glesia ! la sociedad ci"il depositan su esperanza, proceden, ordinariamente, no de hogares tur ados por la discordia o por el "acilante a+ecto, sino de +amilias donde reina pro+undo el temor de /ios e in"iola le la +idelidad con!ugal. 6uien ho! sigue la pista de las causas a las que se pueda imputar la descomposición moral, el "eneno que "iene corrompiendo a una no peque*a parte de la +amilia humana, no tardar4 en hallar una de las +uentes m4s malhadadas ! culpa les en la legislación ! en la pr4ctica del di"orcio. ?as creaciones ! las le!es de /ios tienen siempre una acción en#+ica ! poderosa; pero cuando la inconsideración o la malicia humana se meten en medio ! las pertur an ! desordenan, entonces al +ruto en#+ico, que desaparece, sucede ! se hace incalcula le el c3mulo de los da*os, como si la misma naturaleza indignada se resol"iese contra la o ra de los hom res. $, Kqui#n podr4 negar o dudar que sea creación ! le! de /ios la indisolu ilidad del matrimonio, +irmísimo sost#n para la +amilia, para la grandeza de la nación, para la de+ensa de la :atria, que en los pechos de sus gallardos jó"enes encontrar4 siempre el escudo ! el razo de su prosperidadJ Vosotros, amados reci#n casados, dad gracias a /ios por la intacha le +amilia en la que, rodeados por el amor de unos padres temerosos de /ios, ha #is reci ido el don de crecer hasta la plena madurez de cristianos ! de católicos. 5ened como honor ! gloria, en un tiempo, por desgracia, tan caracterizado por tan amplia separación de la le! de /ios, el desarrollar, actuar ! pro+esar en toda "uestra "ida con!ugal la gran idea del matrimonio, como +ue esta lecido por 7risto.

,n la com3n plegaria cotidiana ele"ad los corazones a /ios, para que 2l, que os ha concedido enignamente el principio, se digne, con la potente e+icacia de su gracia, daros tam i#n el cumplimiento +eliz. 7on este augurio, ! en prenda de los m4s singulares +a"ores celestiales, os damos de corazón nuestra paternal 1endición %postólica.

LOS )N)MIGOS D) LA ,NI6N CONY,GAL I> La desuniLn de los cora=ones "3 de 5unio de "#&. %unque es grande la tristeza de la hora presente, no cala, sin em argo, tan hondamente en "uestros corazones enardecidos por la +e, la esperanza ! el amor, que retarde sus latidos ! congele o e=tinga o menosca e la llama de a+ecto cristiano que ha unido "uestras "idas en la alegría, queridos reci#n casados, ! en la alegría os ha conducido a esta ;oma, corazón de la -glesia, para in"ocar so re "uestra unión, como sello de "uestro sacrosanto e indisolu le lazo la paterna endición del Vicario de 7risto. %legría santa, que no conoce restricciones ni reser"as. $, sin em argo, estamos persuadidos de que no sin emoción ha #is +ranqueado el um ral de la casa de "uestros padres para poneros en camino, el uno junto a la otra, insepara les hasta la muerte. Lna l4grima, sin duda, ha rillado en "uestras pupilas en el momento de la partida al reci ir el eso de adiós de "uestro padre ! de "uestra madre9 en aquel eso, en el que "i ra an todos los m4s dulces recuerdos de "uestra in+ancia ! de "uestra adolescencia, "uestro pecho ha sentido la herida de la separación. K6ui#n podr4 tacharos por elloJ K6u# corazón de esposo o de esposa podr4 mirarlo con receloJ K%caso de e renunciar a ello ! romper todo "ínculo esta lecido en los hijos por la naturaleza, "uestro amor mutuo, a pesar de que quiere ser tan +uerte hasta sacri+icar sin "acilaciones las dulzuras de la ternura +ilial a la "ida com3nJ &i es mandato de /ios el a andonar la morada paterna, es tam i#n precepto, no re*ido con el primero, amar ! honrar a los padres. ,n su alto ! sa io consejo so re el g#nero humano, aquel mismo /ios que impone a los hijos el de er del amor ! de la adhesión a quienes les han dado la "ida, les manda tam i#n separarse del padre ! de la madre para estrecharse a su esposa; ! asimismo ordena a la esposa seguir, a tra"#s de todas las contingencias de la "ida, los pasos de su esposo. ,sta lecidos por /ios, dos amores est4n tan lejos de oponerse entre sí, que m4s ien la piedad +ilial es una de las m4s seguras garantías de la concordia ! +elicidad con!ugal. :orque Kqu# con+ianza podríais poner en la unión ! +elicidad recíproca de aquellos in+elices que "an al matrimonio sólo para desatarse ! li rarse del lazo tan dulce ! del !ugo tan sua"e de la "ida +amiliar en el hogar paternoJ ,sa disposición de 4nimo, no despro"ista de ejemplos, cede en desestima ! deshonra de un jo"en ! una jo"en; es un triste presagio de que así como no se han conducido como hijos respetuosos ! cari*osos, así tampoco ser4n esposos +ieles ! "irtuosos. )o ha sido un amor m4s potente que el a+ecto +amiliar el que los ha acercado uno a otro; sino el egoísmo, 4"ido, m4s que de unirse, de "i"ir su "ida paralelamente, sellando el pacto t4cito, ! a "eces incluso e=plícito, de un +ementido e indi+erente a+ecto con!ugal ! de una independencia mutua ajo el "elo de una unión aparente, est#ril ! re"oca le. K&on tal "ez #stos los matrimonios consagrados por el legítimo sentimiento cristiano ! la endición de /iosJ /ichosos "osotros, amados reci#n casados, que, o edientes a la le! di"ina, ha #is comprendido su santidad ! gustado su dulzura; ! que no ha #is dudado en sellar con el sacramento ante /ios ! los hom res el pacto del don recíproco para toda la "ida; el pacto de la ternura que "a hasta el sacri+icio, hasta el ol"ido de "osotros mismos; el pacto del cari*o +ecundo que aspira a +lorecer ! +ructi+icar en una +amilia numerosa ! endecida. ,n la le! de /ios, que proclama la indisolu ilidad del matrimonio, ha #is iniciado el camino de "uestra nue"a "ida; en aquella le! ha #is jurado seguir ! caminar, porque la ha #is acogido, no como un !ugo de amor; no como una coacción de "uestra "oluntad, sino como la sanción celestial de "uestro recíproco e inmuta le a+ecto;

no como una imposición de escla"itud espiritual, sino como la garantía di"ina, +uente de inque ranta le con+ianza, contra todo peligro que quisiera acechar o amenazar la sólida roca de "uestra unión. <ac#is mu! ien en alimentar en "osotros esta con+ianza; pero requiere en su camino encontrar como compa*eras a la humildad ! la prudencia ajo la protección de /ios. ?a historia de las +amilias presenta ejemplos de jó"enes esposos que, aun ha iendo entrado en la "ida con!ugal con las mismas uenas condiciones que a "osotros os animan, han dejado luego, a medida que pasa a el tiempo so re esta unión antes tan íntima ! tierna, engendrarse un gusano corruptor que ha de"orado ! eliminado día tras día parte del primer "igor ! lozanía uniti"a. %sechanza que, como canta a un gran poeta italiano, su+res tam i#n t3, elleza del uni"erso; !a que il 5empo edace +atal nemico, colla man rugosa ti com atte, ti "ince e ti dis+ace. ,gli il color del giglio e della rosa toglie alle gote pi3 ridenti, estende dappertutto la +alce ruinosa. .'onti, 1elleza dellVuni"erso.0 /e la misma manera tam i#n aquellos esposos han "enido a poco a tomar su lazo como una escla"itud; han intentado ! procurado +inalmente, si no romperlo, cuando menos a+lojar su "igor; toda "ez que aquel "ínculo no era !a para ellos un "ínculo de amor. K/e er#is acaso desanimaros o "er pertur ada la alegría de "uestras almas ante ejemplos tan dolorososJ @Ih, noA ,l conocimiento que ten#is "osotros mismos, la e=periencia que ir#is adquiriendo de la inconstancia ! "olu ilidad del po re corazón humano, no de en mermar "uestra con+ianza, sino que la de en hacer m4s discreta, m4s alerta, m4s humilde, m4s prudente, menos ilusoria, menos presuntuosa, menos +alaz; por el contrario, a rir4n "uestra alma para reci ir con espíritu +ilial los paternos a"isos con que )os quisi#ramos preser"aros de esa miseria con!ugal, se*al4ndoos ! e=plic4ndoos la raíz ! las causas de esa tan lamenta le degeneración de la "ida com3n ! los medios para pre"enirla ! para preser"aros de ella o, si hiciera +alta, para atajarla a tiempo. K/e dónde puede nacer, amados hijos e hijas, este empeoramiento, esta e"oluciónJ K<a comenzado acaso de repente, como por capricho, o por el descu rimiento impre"isto de una incompati ilidad de caracteres, o por alg3n tr4gico accidenteJ /e ordinario, los corazones que el día de las odas esta an tan +irme ! amorosamente resueltos a "i"ir juntos, no emprenden de esa manera el camino hacia aquel desamor, hacia aquella +ría indi+erencia que, paso a paso ! grado a grado, lle"an a la antipatía, a la desunión ! separación moral, triste preludio con harta +recuencia de una desgarradura toda"ía m4s real ! m4s gra"e. %quellos caprichos, aquellos descu rimientos, aquellos incidentes tr4gicos que parecen ha er se*alado el principio de esa mudanza, no han sido en realidad sino la ocasión re"eladora que ha precipitado la ruptura. 1ajo la ceniza se escondía el rescoldo ardiente. :enetrad ! sondead las pro+undidades de aquellos corazones. ?as separaciones morales conscientes, m4s o menos mani+iestas al p3 lico, o tal "ez escondidas en el secreto del hogar, sal"ando e=teriormente con cuidado las apariencias, nunca ha r4n dejado de estar precedidas de una disonancia, a los principios tal "ez impercepti les para los mismos esposos, semejante a la resque rajadura oculta de un hermoso "aso de ala astro. &i el amor hu iera sido total, si hu iera sido a soluto, si hu iera sido el amor que consiste en la entrega de sí mismo, si no hu iera conocido otros límites que los del amor de /ios, o, por mejor decir, si aquel amor humano se hu iera le"antado por encima de los sentidos para apo!arse, +undarse ! +undirse en un com3n amor de /ios,

total ! a soluto, entonces sí que ning3n ajeno tumulto hu iera tur ado su armonía, ning3n choque lo hu iera roto, ninguna nu e hu iera oscurecido su cielo. 5am i#n en el amor ha! que contar con el dolor. &an %gustín lo dice con su acostum rado "igor e=presi"o9 C/onde reina el amor, o est4 ausente la pena, o se ama la misma penaD. K6ui#n es, seg3n eso, el que ha producido en aquel amor, en aquella santa unión de almas, una herida in"isi le ! muchas "eces +atalJ )o es necesario uscarlo mu! lejos. 1uscadlo cerca; uscadlo en los corazones. %llí est4 el enemigo; allí est4 el culpa le. ,s aquel amor propio tan "ario como solapado en sus mani+estaciones ! des+ogue, aquel amor de sí mismo que nace con el hom re, "i"e con #l ! que apenas si muere con #l. :ero dir#is9 Kacaso tenemos que odiarnos a nosotros mismosJ K?a misma naturaleza no nos inclina a amar ! uscar nuestro ienJ &í9 la naturaleza dispone al hom re a amarse a sí mismo, pero para aquel ien que seg3n la razón es propio su!o. %hora ien9 la razón ense*a al hom re ! a la mujer no sólo el ien indi"idual, sino tam i#n el ien de la +amilia, que en la unión ! en la lealtad con!ugal se ele"a a ien de la prole.

<a!, amados reci#n casados, un amor de "osotros mismos ueno ! otro malo, a sa er9 el amor propio, que es un sinónimo m4s decente, pero no menos maligno del egoísmo. ,l hom re ! la mujer han sido hechos por /ios. /ios que creó su naturaleza, no es autor de su corrupción; la corrupción de la naturaleza deri"ó de la culpa de ,"a ! de %d4n. /e emos amarnos a nosotros mismos con+orme a la naturaleza hecha, por /ios, no seg3n la corrupción causada por nuestros primeros padres, ! amar nuestra alma ! nuestro cuerpo con aquel amor de caridad con que amamos las cosas de /ios ! a /ios mismo, mientras se di+unde ! nos une con los allegados ! con el prójimo. K6u# amor es #steJ ,s un amor que sal"a nuestra alma, que sal"a la unión de los corazones en la "ida com3n ! en la +amilia9 es un amor que se trans+orma en odio de la corrupción del alma en este mundo para custodiarla para la "ida eterna, con+orme a las pala ras de 7risto9 C,l que odia su alma en este mundo, la custodia para la "ida eternaD. >rente a un amor tan santo ! saluda le, ha! otro amor per"erso; ! con ese amor Cel que ama su alma, la perder4D. K6u# amor es #steJ ,s el amor de la corrupción; es el egoísmo, es el amor propio +uente de todo mal, ! por eso dice el %ng#lico &anto 5om4s que Cel amor de sí mismo es la raíz de toda iniquidadD. Is lo se*alamos, amados reci#n casados, como el ma!or enemigo de "uestra unión, como el "eneno de "uestro amor sagrado. /os egoísmos odian el sacri+icio de sí mismos; no constitu!en aquella sólida amistad de dos cón!uges, en la que no ha! m4s que un querer ! un no querer, en la que todo es com3n, la alegría ! el dolor, el tra ajo ! la a!uda. ,l amor propio desune la "ida com3n; ! si el egoísmo del marido no est4 siempre a la par del egoísmo de la mujer, todo, a "eces los dos egoísmos corren parejas en la culpa. ,l amor propio es un gran seductor de todas las pasiones humanas. 7entro de todos los pensamientos, de todos los deseos ! de todos los mo"imientos, llega no raras "eces a erigirse como un ídolo a quien se rinde el culto de la elleza que apacienta la mirada, de la armonía que halaga el oído, de la dulzura que recrea el gusto, del per+ume que deleita el ol+ato, de la molicie que acaricia el tacto, de la ala anza ! admiración que hacen presa en el corazón. ,l amor desordenado de sí mismo, dirige el pensamiento, la acción ! la "ida al placer propio, a la "entaja propia, a la propia comodidad, ! sigue m4s los desarreglados apetitos que la razón ! el impulso de la gracia, no escuchando ni atendiendo el imperio del de er para con /ios ! para con el compa*ero o la compa*era del hogar dom#stico. :ero la "ida con!ugal, el lazo indisolu le del matrimonio, pide que se sacri+ique el amor propio al de er, al amor de /ios, que ha ele"ado ! consagrado "uestros latidos comunes al amor de los hijos para quienes ha #is reci ido la endición del sacerdote ! del cielo. @Ih, esposasA )o rehus#is el dolor que, si por un momento os hace +runcir el ce*o, os lle"a al gozo de una cuna, donde el "agido de un ni*o hace estremecer "uestro corazón, donde unos la ios in+antiles uscan "uestro seno, donde una manecita os acaricia ! una sonrisa de 4ngel os em elesa.

%nte una cuna, amados reci#n casados, reno"ad la consagración de "uestro amor, haced holocausto de "uestro amor propio con todos sus sue*os; ! que "uestra alegría materna ! paterna disipe toda nu e, como el sol disuel"e ! es+uma, al nacer, toda nie la. 7ontra este amor propio Ndel que ho! nos hemos contentado con mostraros en general la naturaleza que acecha contra "uestra insepara le unión, pero del que nos reser"amos ha lar m4s en especial en la pró=ima audienciaN, "uestra "ictoria, amados hijos e hijas, consiste en el sacri+icio que día por día acompa*a a "uestra con"i"encia ! comunidad de "ida; sacri+icio mezclado de alegría ! de tra ajo, que encuentra aliento ! sost#n en la oración ! en la gracia de /ios que )os in"ocamos poderosa ! amplia so re "osotros, imparti#ndoos con toda la e+usión del alma )uestra paterna 1endición %postólica. II> )l a;or desordenado de sí ;is;o 7 de 5ulio de "#&.

@6u# grata nos es, amados reci#n casados, "uestra presencia en torno a )osA, que "emos en "osotros ! en "uestra alegre ! de"ota +ila la continuación de las que os han precedido para reci ir de nuestros la ios el saludo paterno ! la +elicitación ! 1endición %postólica al emprender el camino de su nue"a "ida. $ "osotros ha #is "enido despu#s de ha er consagrado ! con+iado "uestras nacientes +amilias al amor in+inito del 7orazón de (es3s, amor que di+unde consuelo ! gracia, amor que e=hala humildad ! mansedum re, amor di"ino que tiene el poder de enno lecer ! santi+icar el amor humano ! de dar a "uestro mutuo a+ecto pureza, hondura e inque ranta le constancia. <emos !a ha lado en la 3ltima audiencia a los reci#n casados, del amor desordenado de sí mismo .mu! distinto del recto ! saluda le0, como enemigo de la indisolu le unión del matrimonio cristianos9 ho! nos proponemos indicaros m4s especialmente su mala conducta, tan en oposición, en sus peque*as e=igencias, en sus peque*as tiranías ! en sus peque*as crueldades, con aquellas su limes "irtudes de la enignidad generosa, de la a+ectuosa mansedum re ! de la humildad que (esucristo tan encarecidamente os presenta como lección ! ejemplo.

:eque*as e=igencias del egoísmo. ,l amor propio parece dormido cuando la solicitud ! cuidado de los otros, por o ligación o condescendencia, colma sus tendencias, aspiraciones o necesidades. <asta el matrimonio, muchas "eces am os esposos "i"ían, casi sin darse cuenta, del tra ajo paterno ! de los cuidados maternos, acostum rados tranquilamente desde la in+ancia ! la adolescencia a apo!arse en sus padres ! en los dem4s de casa. %hora cada uno de los dos, entrando dentro de sí mismo, de e ol"idarse un poco de sí para dedicarse al ien com3n; ! he aquí que esto le hace comenzar a comprender cu4nto costa a al padre el tra ajo ! la +atiga, qu# continua a negación anima a los des"elos de la madre ! con qu# +acilidad la naturaleza egoísta, si se le prestase oídos, querría dejar a otros el cuidado ! la molestia de preocuparse de todo. K)o "eis "osotros insinuarse por este camino en el "erdadero amor el desordenado amor de sí mismoJ 5oda"ía no es m4s que una sutil resque rajadura, pero que lo raja. %prended del 7orazón de (es3s aquella generosidad del sacri+icio que templa las e=igencias del amor propio con la indulgente cortesía del a+ecto. :eque*as tiranías del egoísmo. &i es "erdad que el "erdadero amor suele conducir a una no le ! ele"ada comunidad de sentimientos, en cam io el amor propio hace consistir esa con+ormidad en la plena sumisión ! su ordinación de la otra parte a sus propios gustos ! repugnancias. $ est4 tan lejos de caer en la cuenta de esto, que cuando quiere hacer alg3n regalo o +a"or toma consejo de su agrado personal m4s ien que del gusto de aquel o aquella a quien quiere contentar. /e los cam ios de impresiones que amplían los horizontes de am os se pasa a la discusión, a la que mu! pronto se a*ade la perentoria sentencia del tir4nico amor propio9 ! eso que al principio la resque rajadura no parecía importante. ?a humildad del 7orazón de (es3s os ense*a a domar el orgullo de salir con la "uestra aun en las peque*as luchas ! pre+erencias, en que el ceder es no peque*a "ictoria so re el amor propio. :eque*as crueldades del egoísmo. )inguno es per+ecto en este mundo. 'uchas "eces durante el no"iazgo el amor esta a ciego; no "eía los de+ectos o incluso se le antoja an "irtudes. :ero el amor propio es todo ojos; o ser"a ! distingue, aun cuando no le causen molestia, las m4s ino+ensi"as e=tra"agancias del uno o de la otra. % poco que le desagraden o que le procuren sencillamente +astidio, las se*ala en seguida con una mirada sua"emente irónica, luego con una pala ra ligeramente punzante, tal "ez con un escarnio dicho al "uelo en presencia de los otros. )inguno m4s lejos de sospechar que #l la +lecha que lanza, la herida que a re; mientras por su parte se irrita de que los otros, aunque sea en silencio, se den cuenta de sus de+ectos por lo molestos que puedan resultar a los dem4s. K&e trata a3n de un sencillo resque rajamientoJ 7ierto que no es aquella a+a le conducta de mansedum re, con+orme al ejemplo del 7orazón de (es3s, quien amando ! soportando perdona tantas cosas en nos otros. &i el egoísmo no domina m4s que en una de las partes, el otro corazón queda secretamente herido en su pro+unda ! plega le "irtud; pero si los dos egoísmos se enca ritan ! se a+rontan, tenemos la hostilidad tr4gica; tenemos aquel no ceder, aquel petri+icarse en que se cristaliza el amor de sí mismo ! del parecer propio. @IhA qu# sa ias son las consideraciones ! consejos que nos o+rece la -mitación de 7risto9 C'uchos se uscan ocultamente a sí mismos en lo que hacen ! no reparan en ello. :arece que gozan de paz cuando las cosas les "an con+orme a su querer ! sentir; pero si proceden di"ersamente, prue an en seguida resentimiento ! tristezaM :rocura tolerar con paciencia los de+ectos ! de ilidades del prójimo, cualesquiera que sean, !a que tam i#n en ti ha! muchas cosas que tienen necesidad de la tolerancia ajenaM )os gusta "er a los otros per+ectos, pero no enmendamos los propios de+ectosD. ,s "erdad que las di+erencias de temperamentos ! de car4cter no son, en sí mismas, de e=tra*ar trat4ndose de dos esposos que unen sus "idas9 son di+erencias cu!a aparición no sorprende, toda "ez que no traspasan los límites ! las normas del mutuo acuerdo; tanto, que tam i#n caracteres di"ersos muchas "eces se amoldan e integran mara"illosamente, per+eccion4ndose entre sí. ,l mal comienza desde el momento que el uno o la otra, o tal "ez el uno ! la otra, se niegan a ceder en cuestiones +3tiles, en cosas de gusto sencillamente, en deseos puramente personales. ,s la resque rajadura9 el

ojo no llega a descu rirla, pero al choque m4s ligero se ad"ierte que el sonido del "aso no es el mismo. ?a resque rajadura se ensancha9 los contrastes se suceden m4s +recuentes ! m4s acalorados; aun sin plena ruptura, queda un acercamiento e=terior m4s ien que una unión de las dos "idas que penetre los corazones. K6u# pensar4n ! dir4n de ello los hijosJ &i son testigos de semejantes escenas, @qu# desastre en sus almas ! en su amorA &i la casa est4 desierta de hijos, @qu# tormento en la con"i"encia con!ugalA K6ui#n puede "er o pre"er a qu# e=tremo conduce a "eces el camino de tan peque*as crueldades del amor propioJ :ero de los dramas ! tragedias de ciertas +amilias, "osotros, amados hijos e hijas, ha #is aprendido sin duda que la historia es testigo de los tiempos ! maestra de "ida; ! presentís ! prepar4is en "uestras almas el medio de no caer en tan +atal error ! de pre"enir una tan deplora le e"olución de "uestros corazones, decididos ! resueltos como est4is a atajarla ! cortarla de raíz, si por desgracia la "ierais rotar en "osotros. K7u4l es este medio ! este propósitoJ ,s el propósito ! el medio de aprender ! de resol"eros desde ho! a renunciaros a "osotros mismos, a dominar ! domar "uestro amor propio con amor de hechos, con la alegría del sacri+icio, en la continua unión con /ios, con aquel secreto que no trasluce hacia a+uera, tanto en las cosas grandes, en las grandes contrariedades, como en las peque*as, tr4tese de +astidios, o molestias, o disgustos, o tra ajos cotidianos, lo que muchas "eces no es menos arduo ! penoso superar. 'ejor toda"ía ser4 que hag4is, como suele decirse, de la necesidad "irtud, porque la "irtud es un h4 ito ueno que se engendra ! adquiere con la repetición de los uenos actos. 7onquistad aquella costum re de la paciencia, de soportaros recíprocamente, de perdonaros mutuamente las +altas ! de+ectos; entonces os har#is superiores a "uestro amor propio; "uestra "ictoria so re "osotros mismos no ser4 !a una renuncia, sino una ganancia. ,ntonces, como por instinto o impulso natural, cada uno de "osotros har4 su!os los juicios, los gustos ! las inclinaciones del otro o de la otra; ! estos juicios, estos gustos, estas inclinaciones, armoniz4ndose, se alisar4n, se pulir4n, se em ellecer4n, se enriquecer4n con mutua "entaja, de modo que uno ! otra, lejos de perder nada en ello, o tengan aquella a undancia de +rutos que nace de la cola oración, de que ha lamos !a a otro grupo de reci#n casados. Verdad es que para estas concesiones, que endulzan la comunidad de pensamientos ! a+ectos en la di"ersidad. de caracteres, ha! un límite. @6uiera /ios que "osotros no teng4is nunca que pro ar esa dolorosa e=perienciaA ,s un límite se*alado por el de er, por la "erdad, por la moral, por los intereses sagrados. Vosotros comprend#is que )os queremos aludir ante todo a la santidad de la "ida con!ugal, a la +e ! a las pr4cticas religiosas, a la uena educación de los hijos. ,n esos casos, la +irmeza, si ha! con+licto, es una necesidad ineludi le. :ero cuando no est4n en juego estos grandes ! solemnes principios ! "uestra "irtud os impulsa a consentir de uen grado a las recíprocas concesiones que tanto +a"orecen la paz +amiliar, ser4 mu! di+ícil que nazca el con+licto ! no ha r4 margen para la oposición intransigente. &er4 mucho m4s raro que la discordia encuentre terreno ! ce o para echar raíces, si antes del matrimonio los no"ios, en "ez de comprometerse con un consentimiento precipitado, a la ligera, seducidos por moti"os completamente e=ternos ! secundarios o por "ulgares intereses, se toman tiempo para conocerse mejor; no se hacen sordos a los sa ios consejos; ! si, aun ad"irtiendo las di+erencias de índole de que ha l4 amos hace poco, caen en la cuenta al mismo tiempo de que no son incompati les. ,n esas condiciones, si acaso se mani+estase en uno de los esposos alguna "ariación o alteración, aunque le"e, de las ideas, tendencias ! a+ectos, el corazón del otro con su entrega inaltera le, con su paciente longanimidad, con sus corteses ! delicadas atenciones, con la +uerza que inspira la oración, podr4 +4cilmente mantener seguro o hacer "ol"er a la unión con!ugal el 4nimo perplejo ! la "oluntad "acilante. ,l marido "er4 crecer en su mujer la seriedad ! desaparecer la +ri"olidad; ni ol"idar4 con los a*os el dicho del pro+eta9 C)o seas in+iel a la mujer de tu ju"entudD. ?a mujer "er4 rea+irmarse tanto la +e ! lealtad como el a+ecto de su marido ! lo atraer4 a una de"oción sólida ! ama le.

Lno ! otra ri"alizar4n en hacer del hogar dom#stico una morada tan pací+ica, alegre ! agrada le, que no se les ocurrir4 uscar en otra parte el reposo, la di"ersión o el desquite; ni el amor propio, padre de tur aciones, acechar4 allí el orden ! la tranquilidad de la +amilia. ,l corazón de (es3s reinar4 allí como so erano ! asegurar4 su "erdadera, íntima e indestructi le +elicidad. %mados reci#n casados, que, como +ruto de la unión ! del amor, una ulliciosa corona de ni*os rodee como pimpollos de oli"o "uestra mesa; he ahí el augurio paterno que nuestra alma e=hala ante /ios, mientras con todo el a+ecto del corazón os damos la 1endición %postólica. III> Las se'araciones Mor=osas "9 de 5ulio de "#&. &ereno ! alegre es el espect4culo que "osotros amados reci#n casados, o+rec#is a la mirada de la muchedum re que "a ! "iene ! circula por las calles ! plazas de ;oma; espect4culo al que dan animación ! "ida Nm4s que la majestuosa grandeza de los recuerdos ! monumentos de la ur eN la +e ! la religión cristiana, que hacen sagrados sus hipogeos, sus an+iteatros ! circos, sus colinas ! sus admira les asílicas. 6uien os "e salir de las iglesias o dirigiros a &an :edro para cumplir "uestra piadosa peregrinación ! "enir a pedir nuestra 1endición %postólica, detiene un instante los ojos so re "osotros ! a "osotros dedica una sonrisa placentera ! un augurio de +elicidad, admirando en "uestros dos corazones que, estrechamente unidos uno a otro, laten en una "ida nue"a, la con+ianza ! la alegría del por"enir. :ero en m4s de uno de los que os contemplan ! os en"uel"en en su simpatía, aquella sonrisa parece "elarse como con una gran som ra de ansiedad. $, sin em argo, "uestros corazones no sue*an ansias ni dudas. Lnidos como est4is en "irtud del &acramento del 'atrimonio, a"anz4is en el camino de la "ida iniciada para permanecer indisolu lemente unidos hasta la muerte, ! quisierais no conocer nunca separación alguna. ,se es el propósito de los esposos cristianos; esa su ansia. % uno de los grupos que os han precedido, )os, ha lando recientemente, d4 amos paternos consejos para conser"ar en todo tiempo, tierna ! recia, la unión de su amor, para ponerla ! guardarla al seguro de de ilidades humanas, origen tan +recuente de la separación de los corazones. :ero tam i#n cuando los corazones permanecen +irmes, se "en, no raras "eces, presionados ! ago iados por otras separaciones, menos perniciosas ! amargas si quer#is, pero no menos dolorosas, que no son achaca les ni a una ni a otra de las partes9 son las separaciones +orzosas; +ormas temporales de "iudez, m4s o menos duradera. I ser"ad este tiempo de guerra ! los "arios campos de la lucha en tierra, mar ! cielo. @7u4ntas jó"enes parejas se han "isto separadas por la llamada de la patriaA @7u4ntos han anticipado el día de su oda para unirse de+initi"amente ante /ios antes de dejarse, pasando el hom re, se puede decir que del altar al campo o al cuartelA @7u4ntos con el corazón no lemente resuelto, pero desgarrado, esperan, de un día a otro, la llamada del arduo de erA @7u4ntos "en alargarse inde+inidamente su lejano destierro o su cauti"idadA &on separaciones que penetran pro+undamente en las almas de los esposos, en las que el "erdadero amor "ence atallas no menos gloriosas que las del razo en la contienda de las armas. 'as, aun en tiempo de paz, no pocos se "en o ligados a separaciones ruscas, en cierto sentido li res, pero dictadas o e=igidas por razones superiores, en que "an mezclados el o+icio, el arte ! la necesidad. ?a pro+esión, en algunos casos "erdadera "ocación e impulso del ingenio, tiene apartados de la casa durante meses o a*os al piloto, al marinero, al colono, al "iajero, al e=plorador de tierras ! mares, al uscador de metales ! de los inaccesi les re+ugios humanos. ?a necesidad, imperiosa compa*era en los senderos de la "ida, o liga muchas "eces ! lle"a a ganar el pan para la +amilia a un cargo, a un empleo, a un ser"icio, a un lugar donde la lejanía no permite o no se presta sino a raras ! re"es "ueltas al hogar dom#stico. K$ qu# decir del emigrante, a quien separa de los su!os la inmensidad del oc#anoJ

,sas separaciones son un tema doloroso. K$ por qu# cre#is "osotros que ha lamos de ellas a los nue"os espososJ K%caso para o+uscar "uestra serena alegría, para tur ar "uestros dulces sue*os respecto al +uturoJ 7iertamente que no. :ero "uestra presencia aquí ante )os Kpodría tal "ez hacernos ol"idar a los ausentes ! las separaciones que su+renJ Vosotros pro 4is ahora el gozo de encontraros juntos, el uno junto a la otra; pero tanto "uestro gozo como el nuestro al "eros aquí unidos, no de e omitir ni temer e"ocar tam i#n en "osotros el compasi"o recuerdo de los que se "en pri"ados de tan grande alegría. :or otra parte N@el cielo os sal"e ! os guardeAN, Kno podrían esas prue as ! esas separaciones tocaros tam i#n un día a "osotrosJ )os place daros ho! algunos consejos ! e=hortaciones que re asando el recinto de este auditorio, lleguen tam i#n a los que las circunstancias ! "icisitudes de la "ida tienen tan duramente separados en el so resalto de sus corazones. :rue a, dolor, sí; pero tam i#n peligro9 el peligro de que el alejamiento prolongado, acostum rando poco a poco el alma a la separación, en+ríe ! disminu!a el amor, seg3n aquel triste pro"er io9 ojos que no "en, corazón que no quie ra; el peligro de que en la ausencia del esposo legítimo se insin3e en el espíritu amargado la tentación de uscar o aceptar ciertas compensaciones ilegítimas del corazón ! de los sentidos; el peligro, en una pala ra, de ceder a los asaltos m4s o menos descu iertos o disimulados de gentes importantes, apasionadas e interesadas. Ln peligro semejante est4 por ahora lejos de "osotros. ,n este momento la sola idea de que eso pudiera suceder os llena de horror. Vuestro corazón os parece tan seguro ! lo sentís tan resuelto, que lo cre#is inaccesi le a la tentación, m4s +uerte que las lisonjas, m4s alerta ! cauto que los enga*os de las pasiones. $ sin em argo, la e=periencia ense*a que han caído otros que tenían esa misma seguridad de sí mismos, ! se creían a sí mismos inde+ecti les. $ si el alma perse"eró +iel, si su "oluntad permaneció +irme, sin em argo un día, una ma*ana, una tarde, @qu# tempestad en el lago del corazónA @6u# agonía para no hundirse en las olas de la angustia ! poder "encer las pasionesA <an e=perimentado so re el orde del a ismo el terror del "#rtigo. K:or qu#, pues, disimular el peligro mientras )os os lo se*alamos nada m4s que para a!udaros a sal"aros de #l, a esqui"arlo ! hacerlo menos da*oso a "osotros ! a "uestra "irtudJ )o os asom r#is, por lo tanto, si os decimos que este peligro puede surgir del +ondo de "osotros mismos, o que, cuando "iene de +uera, puede encontrar en "osotros una puerta sin de+ensa su+iciente. ,l corazón sensi le ! delicado, +uente para "osotros de las castas alegrías del amor con!ugal endecido ! rati+icado por /ios ! por la -glesia, Kcesa acaso de latir ! de sentir el inquieto impulso de amar ! ser amadoJ ;eclama #l la unión de presencia ! la unión de e+ecto. ?a ausencia se "uel"e para #l, por lo tanto, amargura ! llanto de separación, tormento del alma, pri"ación de la dulzura de aquel amor puro, tristeza de a andono ! e=tra"ío. ,ntonces, si no se le guarda ! "igila cuidadosamente, un oculto instinto lo in"itar4 e inclinar4 a so*ar, a desear, a uscar, tal "ez a gustar Naunque toda"ía sin una "erdadera in+idelidad ! sin pasar los límites de una correcta con"enienciaN ciertas compensaciones, ciertas reciprocidades, o cuando menos ciertos consuelos, que lo dejar4n m4s d# il ! "acilante, cuando no !a del todo desarmado +rente a la tentación. $ la tentación "endr4. Vendr4 ajo el "elo de las distracciones, con apariencia de remedios para distraer de la melancolía de la ausencia, pero que en realidad distraer4 del ausente mismo. ,l galeote ser4 el amor impuro que trans+ormar4 en una insidia el a+4n del a+ecto m4s casto. ?as callejas del mal suelen comenzar al margen de los +loridos caminos del ien. Vendr4 la tentación de los que os rodean9 se os querr4, con loa le intención ! sin sospecha alguna, consolar ! alentar; la compasión sincera por una parte, ! por otra la gratitud cort#s comprometer4n ! pondr4n en riesgo "uestro cari*o inclin4ndolo ! aument4ndolo insensi lemente; los intereses materiales o morales de la casa, de los hijos, del mismo ausente, a*adir4n su "oz haciendo necesario recurrir a consejos, apo!os ! a!udas. ,n esta correspondencia entre la m4s leal ! desinteresada solicitud ! la con+ianza m4s +ranca ! honesta, puede insinuarse +urti"amente el a+ecto de "uestro tierno corazón.

:ero Nocurre preguntarN, Kha r4 que romper o e=cluir por este temor las relaciones irreprensi les cu!a utilidad o necesidad puede hacerlas un de erJ )o. 7on todo, quien conoce el terreno del peligro, con"iene que sepa esqui"arlo o superarlo con la de+ensa de un amor +irme ! generoso. ,ste amor lle"a, sin duda, en la +rente una cierta austeridad ! dignidad de "ida, de "estido, de modales, de h4 itos en el trato; en este comportamiento se echar4 de "er ! se har4 reconocer aun por los e=tra*os la presencia in"isi le del ausente. &an >rancisco de &ales, ha lando del "estido N! la o ser"ación "ale para todo lo dem4sN nota agudamente9 C?a

mujer casada puede ! de e adornarse cuando est4 con el marido si #ste lo desea; pero si hiciera lo mismo cuando no est4 con #l, los otros se preguntarían a qu# ojos quiere ella agradar con aquel ali*o especialD.
K)o os decíamos acaso ahora mismo que en el estado de separación +orzosa los esposos se "ienen a encontrar temporalmente en una especie de "iudezJ ,scuchad, pues, la lección de &an :a lo, cuando trata de las "iudas cristianas. ?as pone #l en guardia contra las muchas relaciones ! las muchas "isitas, contra la ociosidad, la locuacidad ! las ha ladurías; quiere, por el contrario, que se dediquen al cuidado de la +amilia ! de la casa, a las uenas o ras, a la oración, ! que con la seriedad de su conducta no den ocasión alguna de ha lar mal. &i )os pre"enimos a los esposos contra estos peligros, !a "eis el moti"o en el perjuicio que podría resultar de ellos para la +idelidad con!ugal ! su asidua custodia. :ero si el amor con!ugal es un sentimiento que la misma naturaleza inspira en el alma del hom re ! la mujer, de #is tam i#n pensar ! ponderar que la razón de e ser la que rija la naturaleza; ahora ien, seg3n razón "i"e el hom re que domina sus pasiones, mientras la gracia ! el sacramento mandan so re las mismas pasiones, ele"ando ! per+eccionando la naturaleza. )o ol"iden los esposos que la "irtud est4 en un t#rmino medio, apartado por igual de los e=tremos contrarios; ! así sa r4n e"itar aquel e=cesi"o CsentimentalismoD que usca +uera del re+ugio dom#stico ajenas ! desordenadas satis+acciones ! consuelos; ! procuren, en cam io, mantener ! guardar "i"o, +irme, inmuta le ! tierno su mutuo recuerdo. :ero, Ken qu# ! cómo conser"ar4n este precioso "ínculo del recuerdoJ ?o han de conser"ar ! de+ender en todo el cuadro de su ser. ,n la misma casa, todo ha le del ausente; las paredes con las +otogra+ías, con los documentos de las "arias contingencias ! del curso de su "ida, autismo, primera comunión, matrimonio, progresos escolares, certi+icados del m#rito ! del tra ajo; las ha itaciones con las im4genes piadosas, los li ros, los o jetos +amiliares ! queridos. :ara quien "i"e lejos, el escondido ! peque*o aposento, la ca ina o el 4ngulo m4s oscuro aparecer4n como iluminados por los retratos ! recuerdos de las personas que se han dejado con augurios ! esperanzas ! que aguardan la "uelta del amado. ,n esta luz secreta e íntima los dos corazones separados se dar4n cita en la silenciosa hora de la noche, reuniendo sus latidos en la oración, en aquel encuentro so renatural en que so re el uno ! la otra, "ela la mirada ! la protección de /ios. % pesar de todo, la distancia queda. K6ui#n "encer4 su amargura ! separaciónJ K6ui#n la quitar4 en cierta manera de entre los dos corazonesJ ?a correspondencia epistolar Ncuando sea posi leN ser4 el mensajero recíproco de todas las con+idencias. @6u# consuelo lle"an estas cartas al corazónA @6u# aliento al almaA <acen ellas com3n a am as partes cada hora del día con sus serenidades ! sus nu es; haciendo comunes no sólo las cosas grandes ! los gra"es sucesos, sino tam i#n los peque*os pormenores de la "ida cotidiana, ocultando sólo los peque*os estor os ! las molestias inoportunas que pudieran e=citar angustias in3tiles que la lejanía suele acrecentar. &e comunican recíprocamente, tanto las "erdaderas penas para sostenerse mutuamente, como las "erdaderas alegrías para condi"idirlas ! gustarlas juntos; se cam ian consejos ! pareceres; se "igila, so re todo, ! se tra aja de com3n acuerdo en la educación de los hijos. ,n una pala ra, la jornada del uno se hace presente al otro en la "isión en que se desarrolla la "ida, de modo que al reunirse en el hogar dom#stico les parecer4 que nunca han estado separados. K)o es acaso esta correspondencia mucho m4s e+icaz que la simple relación de cosas ! hechosJ K)o reconoc#is en la caligra+ía de la carta los conocidos rasgos de la mano que mil "eces ha estrechado la "uestraJ K)o sentís la mente ! el corazón que se descu ren a sí mismos ! con+ían a la pluma sus pensamientos ! sus mo"imientos ! latidos, sus ideas ! sus sentimientosJ

%sí se encuentran, se "uel"en a "er ! se "uel"en a unir las almas para su ir siempre, para +ranquear ! recuperar las distancias, para ele"arse a "eces mu! arri a, donde est4 todo consuelo ! toda tranquilidad por encima de las tempestades de la "ida, para su ir hacia /ios que otorga no menos el gozo que la angustia. %hora ien; si /ios es, como de e ser, el lazo de "uestro amor, lo sellar4 por su parte tan +irmemente, que nada en el mundo podr4 a+lojarlo o disminuirlo. ,scuchad una "ez m4s lo que dice &an >rancisco de &ales9 C,l primer

e+ecto de este amor es la unión indisolu le de "uestros corazones. 7uando se encolan dos trozos de a eto, si la cola es +ina, la unión es tan +uerte que es mucho m4s +4cil romper los trozos en otros lugares que no en el de su unión. :ero /ios une al marido con su mujer en su propia sangre; por eso esta unión es tan +uerte, que antes se separar4 el alma del cuerpo del uno o de la otra, que no el marido de su mujer. %hora ien, esta unión no se ha de entender principalmente del cuerpo, sino del corazón, del a+ecto ! del amorD.
%cordaos, sin em argo, que si /ios ha ele"ado el "ínculo nupcial a sacramento, +uente de gracia ! de energía, no da la perse"erancia en #l sin "uestra propia ! constante cooperación, mediante la oración cotidiana, mediante el dominio so re "uestras inclinaciones ! a+ectos .so re todo si de #is estar lejos uno de otra durante alg3n tiempo0; mediante la estrecha unión con (esucristo en la di"ina ,ucaristía, pan de los +uertes, de aquellos +uertes que a3n a costa de sacri+icios ! de renuncias sa en conser"ar in"iolada la castidad ! la +idelidad con!ugal. 6ue ninguna separación de tiempo o de lugar tur e, amados reci#n casados, el "ínculo de "uestro amor9 /ios lo ha endecido, /ios lo ha consagrado. &ed +ieles a 2l9 2l os lo guardar4 inmaculado ! +ecundo, como )os os lo deseamos d4ndoos con toda la e+usión de nuestro corazón paterno la 1endición %postólica.

LOS A,XILIAR)S D)L +OGAR I> A;os % criados .. de 5ulio de "#&. ,sta casa del :adre 7om3n en que "osotros, amados reci#n casados, os ha #is dado cita, es una casa de +e. ?a colina so re la cual se le"anta, sus muros, sus im4genes, sus recuerdos ! su historia ha lan de +e; ! la +e ha sido la guía ! el impulso que os ha traído aquí. ,n la +e de 7risto ha #is sellado "uestra unión; en la +e de 7risto ha #is "enido a )os, no sólo con la idea de cumplir un acto de piedad +ilial, sino tam i#n con la esperanza de que nuestra pala ra sea para "osotros luz en el sendero de "uestros nue"os de eres, ! nuestra endición consuelo ! a!uda para lle"ar dignamente su peso.

<emos !a e=aminado ! e=plicado di"ersos puntos ! aspectos de "uestra multi+orme responsa ilidad de la "ida con!ugal ! +amiliar, ! otros nos proponemos a3n e=aminar ! e=plicar; lo que hemos dicho a los jó"enes esposos que os han precedido en estas audiencias, )os quisi#ramos e=hortar a considerarlo con espíritu de +e ! de con+ianza, ! m4s adelante a leer asimismo lo que, /ios mediante, diremos a los otros que os seguir4n. <o! )os proponemos entreteneros acerca de una materia demasiadas "eces ignorada en nuestros días, !, sin em argo, en sí misma ! en sus consecuencias, importante ! necesaria. Vosotros sois jó"enes; sois m4s del presente ! del +uturo que del pasado; es el pri"ilegio ! el orgullo de los jó"enes. Vosotros contempl4is el presente, pero la historia ha progresado !a antes de "osotros. /esde hace m4s de un siglo, las condiciones ! relaciones sociales se han desarrollado ! trans+ormado con rapidez siempre creciente; estos sucesos periódicos de guerras ! de trastornos uni"ersales han precipitado su trans+ormación, ! la trans+ormación ha entrado tam i#n en los muros dom#sticos. &i, por una parte, se han hecho m4s escasas las +amilias que tenían un considera le n3mero de personas de ser"icio, por otra se han ido multiplicando las que por necesidad de en recurrir a la a!uda ajena. %un prescindiendo de las casas no les ! acomodadas, "eis muchas madres de +amilia que, retenidas +uera de casa por las ocupaciones cotidianas una gran parte del tiempo, se "en o ligadas, por lo menos durante algunas horas del día, a "alerse de los ser"icios ! de la "igilancia de otros.

,n estas necesidades ! prestaciones de tra ajo, no cre4is, amados hijos e hijas, que la naturaleza humana encuentra humillación ! menosprecio. ,n la sumisión del ser"icio est4 escondido el sentido de un gran misterio di"ino. /ios es el sumo ! 3nico &e*or ! %mo del uni"erso9 todos nosotros no somos m4s que sier"os su!os. ,l mismo (esucristo, Cigual a /ios en la +orma de /ios, se anonadó a sí mismo tomando +orma de sier"o, hecho

semejante a los hom res ! reconocido en su condición como hom re; se humilló a sí mismo, haci#ndose o ediente hasta la muerte ! muerte de 7ruz; por lo cual /ios lo enalteció ! le dio un nom re so re todo nom re, gracias al cual hemos de sal"arnosD. :or lo que no dudó en a+irmar que Cel <ijo del <om re no ha ía "enido para ser ser"ido, sino para ser"irD.
K)o "eis cómo en 2l se realizó de un modo su lime que quien se humilla ser4 e=altadoJ K$ por qu#J :orque ser"ir, a /ios es reinar, ! el conocerle es "i"ir. K)o es este acaso el +in de nuestra "ida, como ense*a el 7atecismo9 conocer, amar ! ser"ir a /iosJ 5odos somos sier"os de /ios; )os mismo, en este puesto, somos el C&er"us ser"orum /eiD. $ "osotros, en el hogar dom#stico, ser"ís a /ios en la propagación del g#nero humano ! de los hijos de /ios hasta los heroísmos de la maternidad. &e sir"e a /ios, se sir"e a 7risto, se sir"e a la -glesia, se sir"e a la ;eligión, se sir"e a la patria, se sir"e a los superiores, se sir"e a los in+eriores, se sir"e al prójimo. 5odos somos sier"os de la :ro"idencia, que go ierna al mundo ! que todo lo endereza a la gloria di"ina, así el ien como el mal, que en este mundo tur a al hom re, a los pue los ! a las naciones. K6u# es el mundo sino el campo en que /ios hace resplandecer su sol ! ajar su llu"ia so re todos los tra ajadores, sier"os o edientes o re eldesJ K6u# es la -glesia sino la casa de /ios, en la que, como dice el gran apóstol :a lo a los e+esinos, C"osotros no sois !a peregrinos ! moradores en tierra e=tra*a, sino que sois

conciudadanos de los santos ! pertenecientes a la +amilia de /iosJD ,t domestici /ei.
?a +amilia cristiana es una imagen de la -glesia, un santuario dom#stico. ,n ella "i"en juntos los padres con los hijos, ! con los hijos los criados ! criadas, aunque en situación especial respecto a los amos en cu!a casa moran. &in duda, que por su origen ! por su sangre, no son ellos de la +amilia, ni siquiera en "irtud de una adopción legal propiamente dicha; pero puede, sin em argo, considerarse como una +orma de adopción el hecho de introducirlos en casa para "i"ir ajo el mismo techo, de suerte que "engan a ser en realidad los continuos testigos de la intimidad de la +amilia. :ero en un hogar cristiano, Kno tiene acaso su modesta ! discreta elleza la "ida de un criado ! una sir"ientaJ ,s "erdad que m4s ien "a enrareci#ndose; pero toda"ía no ha desaparecido del todo, ni de la historia, ni de nuestra edad. ,s, pues, oportuno se*al4rosla para que la admir#is ! la am#is, ! se despierte así en "uestros corazones el no le deseo de hacerla +lorecer en la sociedad. )o es nuestro propósito recordaros la dura noción ! la historia m4s dura a3n de los sier"os en que se trans+orma an los escla"os de la antigYedad; pero )os parece astante no ol"idar que en el mismo -mperio ;omano Naun con las mitigaciones que a tra"#s de los tiempos introdujeron en las costum res p3 licas la legislación ! el sentido pr4ctico de aquel gran pue loN, su condición ! su "ida eran no pocas "eces mu! misera les. ,n la literatura de aquella edad resuenan toda"ía, por ejemplo, el eco de las "oces de matronas airadas ! de los lamentos de sus sier"as. &on mu! conocidos los episodios de la dama elegante que castiga con un latigazo a la in+eliz :secas, mientras le arregla la ca ellera, por un rizo que le "a demasiado alto, ! de ?alage, que tam i#n por un solo rizo no ien hecho, Cunus de toto precca"erat or e comarum anulusC, a quien una aguja no ien puesta resta a gracia, golpea con el espejo, re"elador del de+ecto, a la peinadora :lecusa, que cae por tierra. :ero la ira pagana +emenil +ue templada so re todo por el cristianismo, que tiene por (e+e ! 'aestro a un /ios manso ! humilde de corazón. 7on todo, la distinción entre amos ! sir"ientes no ha desaparecido de la sociedad +amiliar. %l entrar en su primer ser"icio N! con +recuencia este contacto inicial con una "ida di"ersa adquiere especial importanciaN, aquellos jó"enes ! aquellas jo"encitas, a "eces toda"ía adolescentes, pertenecían tal "ez a una numerosa ! honrada +amilia de la radores, estimada en el pue lo. ,n la heredad paterna ha ían "isto a los peones, respetuosos !

respetados, a!udar a sus padres en las +atigas demasiado gra"osas aun para su jo"en edad. ,ntretanto, se ha pensado encontrarles una colocación en la ciudad, como sir"ientes a su "ez, para ganarse la "ida ! +ormarse en un centro de m4s amplios horizontes que a ra en lo +uturo el camino a una situación mejor. 7on el corazón esponjado e incierto, al dejar la casa ! la parroquia, han escuchado consejos ! ad"ertencias llenas de cordura ! de +e de la ios de sus padres; se les ha recomendado la +idelidad a /ios ! a sus amos. % "eces han "enido a estos se*ores acompa*ados por el padre o por la madre, que en cierto modo delega an en ellos su autoridad ! solicitud paterna o materna. K)o es, pues, como aca amos de decir, una especie de adopción la acogida que se hace a estos jó"enes o adolescentes en la nue"a +amiliaJ @$ qu# responsa ilidad contraen aquellos a quienes un padre o una madre han hecho se*ores ! superiores de sus hijosA ,s una responsa ilidad que ata su conciencia ante /ios ! los hom res con de eres que ha! que conciliar entre sí para ejercitar paternal ! dulcemente esta autoridad ! cuidado, ! al mismo tiempo mantener ! guardar, como es justo, a estos sir"ientes ! criados en la actitud ! espíritu de su condición. K6u# cosa m4s conmo"edora que la escena del criado en+ermo del centurión contada por el sagrado ,"angelioJ Ln centurión tenía en+ermo ! cercano a la muerte a un sier"o que le era queridísimo. :or eso, ha iendo #l oído ha lar de (es3s, le mandó a los ancianos para que le suplicaran que "iniese a curar a su sier"o. (es3s, +ue con ellos. $ cuando dista an !a poco de la casa, el centurión le en"ió a los amigos para decirle9 C&e*or, no te molestes, porque no so! digno de que entres ajo mi techo; pero di una sola pala ra ! mi sier"o sanar4D. $ de hecho, los que ha ían sido en"iados, al "ol"er a casa, lo encontraron curado. %dmirad la solicitud de este centurión para con su sier"o, pero so re todo el amor de 7risto, que consuela a cuantos est4n angustiados ! a+ligidos ! recurren a 2l. &i un gentil nos o+rece un ejemplo tan ello, @cu4ntos ! cu4les modelos no menos luminosos nos proporcionaría la historia de las +amilias cristianasA <ojead sus p4ginas, ! a tra"#s de los siglos "er#is, con m4s +recuencia de lo que pens4is, a la due*a de la casa que, cuidadosa como una madre, acoge a la criadita como a una hija, inicia a la ine=perta, la a!uda en su poca destreza, la despliega en sus encogimientos, pone +inura ! luz en sus tosquedades, sin perjuicio de aquella sencillez, ingenuidad e inocencia que +orman la gracia de una jo"encita que pasa del campo a la ciudad ! +ranquea un um ral acomodado. :odr#is "er a aquella jo"encita responder a la tarde con los dem4s a las oraciones que reza el padre de +amilia; la pod#is o ser"ar toda conmo"ida en su timidez al recordar las oraciones que en aquella misma hora o+recen a /ios en su pue lo sus seres queridos. 7uando el sentimiento cristiano de los criados corresponde, con una de"oción a toda prue a, al sentimiento cristiano de los amos, es un espect4culo que arre ata las miradas de los Gngeles. :orque en aquel sentimiento cristiano recíproco o ra la +e que enaltece al amo, pero no re aja al criado, sino que los iguala ante /ios en aquella comunión de espíritus que re asa hasta la per+ección de los de eres propios de cada uno. 1asta "er cómo, no sólo en las ha itaciones m4s a la "ista, sino aun en los m4s ajos aposentos de la ser"idum re, todo relum ra, ! el orden ! la limpieza m4s aseada enno lecen los rincones m4s oscuros, en que ninguno se +ija, pero que son tam i#n partes de la casa, para imaginarse con qu# amor tan cuidadoso cumple la sir"ienta su humilde ! +atigoso tra ajo, su monótono o+icio, el mismo todos los días, ! todos los días "uelto a tomar con el mismo ardor, !a que la característica de su tra ajo es precisamente ese "ol"er a comenzar con cada amanecer. Veinte "eces interrumpida tal "ez en sus +aenas, "einte "eces llamada, correr4 a la puerta para a rirla a quien "iene, ! reci ir4 a todos con el mismo agasajo, con la misma de+erencia ! respeto, dispuesta a "ol"er a la penum ra ! proseguir su +atiga con serena alegría, con tranquila u+anía ! con asidua diligencia. 5odos los que la "ean reconocer4n en sus "irtudes el re+lejo de las "irtudes de sus amos. K%caso no tiene tam i#n la "irtud su resplandorJ %quella jo"en, aquella sir"ienta, que en la paz de una uena +amilia cristiana encuentra ! gusta el per+ume de un santuario dom#stico, pro ar4 por su parte poderosos alicientes para el ien en la a+ectuosa ene"olencia que la rodea9 los a*os aumentar4n ! re+orzar4n en ella, a medida que "a!an pasando, su de"oción ! adhesión a sus se*ores ! a su casa. @6u# hermoso es "er m4s tarde a estas sir"ientas ! a estos criados crecidos junto al hogar de sus se*ores, ! contemplarlos prodigando cuidados ! respetuoso cari*o junto a las cunas que "ienen a alegrar la casaA ,ntonces la solicitud ! ene"olencia de los se*ores se trans+orma en con+ianza con el criado o la sir"ienta, quienes, sin

a usar nunca ! sin +altar a una discreta reser"a, ejercitan so re los ni*os la "igilancia que se les encomienda. $ estos ni*os, hechos adolescentes, hechos hom res, conser"ar4n en sus casas sincera gratitud ! respeto hacia quienes, entrados !a en a*os ! encanecidos, sir"ieron antes a sus a uelos ! a sus padres ! "ieron nacer una o dos generaciones. ?os a*os "uelan; amos ! criados en"ejecen, las arrugas surcan sus +rentes, los ca ellos caen o se lanquean, las espaldas se encor"an; so re"ienen las horas de las en+ermedades ! de las prue as. ,ntonces entre amos ! criados parece que los lazos se estrechan cada "ez m4s ! que el ser"icio se cam ia en una como amistad entre dos "iajeros, que, +atigados en el camino de la "ida, se apo!an uno so re otro para seguir adelante. )os mismos hemos conocido muchas "eces ejemplos de esta naturaleza o hemos tenido ocasión de leerlos; ! tal "ez no os ser4 desagrada le el recordar alguno de ellos. Lna sir"ienta que ha ía ser"ido cincuenta ! un a*os en la misma +amilia, juzga a que esta su larga +idelidad le ha ía granjeado no derechos sino de eres de parentesco; al "er a sus se*ores en la indigencia, "ino a o+recer todos sus ahorros para sacarles del apuro, rehusando toda garantía. Itra, alegando tam i#n a su +a"or medio siglo de ser"icio, resol"ió no agra"ar m4s el alance de una +amilia puesta en gra"es apreturas por la guerra; se dedicó enteramente a ser"ir a su Cse*oraD, "enida a po reza ! en+erma, ! cuando #sta murió, para que no le +altase una sepultura digna de su antigua +ortuna, empleó en ella una suma reci ida de una &ociedad de ene+icencia. ,jemplos m4s su limes en que, adem4s de la caridad cristiana, rilla entre amos ! criados la unión en la con+esión de la +e ! en el martirio nos presenta la historia de las persecuciones en los primeros siglos del cristianismo. %hí ten#is a &an %gatodoro, criado de &an :apilo ! de su hermana %gatómica, martirizados juntos en :#rgamo. %hí ten#is en %lejandría al anciano &an (uli4n, imposi ilitado para andar por su en+ermedad, que se hace lle"ar al juez por dos sier"os, de los que, si uno +ue, por desgracia, in+iel renegando a su +e, el otro, en cam io, ,uno, +ue heroico compa*ero del amo en el martirio ! en la palma recogida entre los tormentos. %hí ten#is a las cele #rrimas m4rtires de 7artago, Vi ia :erpetua ! su sier"a >elicitas, quienes, e=puestas a las +ieras ! gra"emente heridas por ellas, ca!eron luego, "íctimas de (esucristo, apu*aladas en la garganta. )i callaremos a la heroica sier"a 1landina, quien en la persecución de ?!on el a*o 1[[, mientras su misma se*ora temía que ella, como tierna ! +r4gil doncella, no pudiese perse"erar en la con+esión cristiana, no sólo soportó con alegría los suplicios m4s crueles, sino que e=hortó ! animó a la constancia en la +e al jo"encito de quince a*os :óntico. ?as guerras, las re"oluciones ! las incomodidades nos presentan tam i#n ho! ante los ojos parecidos admira les, h#roes ! heroínas animados por la caridad ! la +e. &i tan no les heroísmos se han hecho m4s escasos, es necesario que "uel"an a +lorecer. Irad, "elad, o rad9 haced de "uestro hogar dom#stico una casa, en la que quien entre ! os alargue la mano, respire ! a sor a la atmós+era m4s pura. ,ntonces "uestra la or resplandecer4 como la perla de una diadema en la restauración de la sociedad cristiana, en la que, seg3n la gran +rase del apóstol :a lo, !a no e=iste ajo los nom res de amos ! criados m4s que la santa e inmensa +amilia de los hijos de /ios. :ara que, con el +in de cumplir una o ra tan meritoria, le"ant#is a /ios "uestra s3plica ! le o+rezc4is "uestros "otos a 2l, que es el 3nico que puede iluminaros ! guiaros, )os, amados reci#n casados, os damos con toda la e+usión de nuestro 4nimo la 1endición %postólica. II> De0eres recí'rocos 9 de AEosto de "#&. ,n el 3ltimo discurso a los reci#n casados reunidos en nuestro derredor, procuramos iluminar la religiosa elleza de que est4n re"estidas las relaciones entre amos ! criados, cuando los unos ! los otros est4n animados por aquel espíritu cristiano, que hace a los Cdom#sticosD, en cierto modo, miem ros de la +amilia de sus amos. 5an hermosas relaciones +amiliares, decíamos tam i#n, ho! m4s raras que en el pasado, no han desaparecido, sin em argo, completamente; ! )os augur4 amos que estas tradiciones, tan santas ! antiguas, "ol"iesen a +lorecer en las nue"as +amilias que los jó"enes esposos, iniciando su "ida com3n, constitu!en ! +orman. K)o es #ste, acaso, tam i#n, amados hijos e hijas, "uestro deseoJ K)o ansi4is tan precioso consuelo ! sost#n para la paz ! alegría de la casaJ

:ero para los hechos no astan los deseos ! ni siquiera una uena "oluntad en general o una admiración puramente ideal. 7on"iene que por am as partes, quien manda ! quien sir"e, est# cada uno en su propio sitio ! cumpla el propio de er; sitio ! de er, en su di"ersidad, que tiene su +undamento en lo que es como "ínculo com3n entre amos ! criados. ?o dice mu! ien &an %gustín9 C?a primera ! diaria potestad de un hom re so re un hom re es la del patrón

so re el sier"oM :atronos ! sier"os; he ahí dos di"ersos apelati"os; pero hom res ! hom res son dos nom res igualesD.
:enetremos en estas pala ras del santo /octor. ,sconden un pensamiento que, echando sus raíces en la unidad de la naturaleza humana, se une con la +e ! nos alza hacia /ios; porque hallamos que estos hom res, amo ! criado, son los unos ! los otros igualmente sier"os de /ios; ! porque son hijos de /ios, son hermanos; ! porque son cristianos, son miem ros ! órganos, di+erentes, si pero de un mismo cuerpo, del 7uerpo 'ístico de (esucristo. ,sta triple comunidad de dignidad engendra comunidad de relaciones ! de de eres recíprocos9 -.O ,l primero de estos caracteres comunes, que los hace iguales e igualmente ser"idores de /ios, porque el uni"ersal g#nero humano, lo quiera o no lo quiera, no puede sustraerse al ser"icio ! al cumplimiento de los recónditos designios di"inos, si iguala a los amos ! a los criados ante /ios, no orra en ellos aquellas di+erencias sociales de condición, de +ortuna ! de necesidades, que 2l dispone ! regula o el li re querer humano elige ! act3a. /e donde, con el ser ser"idores de /ios, ha de componerse ! acordarse el "ínculo de las relaciones entre amos ! criados en la justicia ! en la humanidad. )o lo dud#is, hasta entre /ios ! sus ser"idores triun+an la justicia ! la humanidad; aquella justicia suprema, que se lo de e todo a sí misma ! nada a nadie, porque no tiene iguales, ! corona la sede de /ios, justo juez de los m#ritos ! de los dem#ritos de sus sier"os en la o ser"ancia de sus mandamientos ! de su le!; aquella humanidad, que en su corazón toma el nom re de misericordia, que llena la tierra ! se ele"a so re todas las o ras di"inas. :or la sa iduría de /ios, que es +uente de la justicia, reinan los re!es; por la misma sa iduría 2l somete los pue los a los re!es. %sí tam i#n en la +amilia ha de reproducir el go ierno di"ino de justicia ! de humanidad, con el que /ios reduce a su ser"icio a todo el g#nero humano.

1astante se ha la de justicia, ! con razón, porque el dar a cada uno lo su!o interesa a todos ! a cada uno; pero con demasiada +recuencia tal justicia queda reducida al rigor de una +órmula, al hecho de que uno d#, estrictamente, el tra ajo a que se ha comprometido ! el otro pague, puntualmente, el salario que ha prometido. ,n cam io, es m4s alto el concepto de justicia ! de equidad para quien considere o medite cómo, ajo la di+erencia de los nom res de amo ! criado, est4 la id#ntica realidad del nom re de hom res, los dos criaturas de /ios, los dos ele"ados so re la materia ! la naturaleza; de modo que estos dos hom res son, el uno ! el otro, por el mismo título, sier"os del mismo 3nico ! eterno %mo ! &e*or, que es /ios. <om res, el uno ! el otro, poseen, el uno ! el otro Nadem4s de los ienes, de los derechos ! de los intereses materialesN, los ienes, los derechos ! los intereses m4s sagrados de su cuerpo ! de su mente, de su corazón ! de su alma. :or lo tanto, no se trata de puras relaciones mutuas de simple justicia, restringida, en el +río sentido de la pala ra, al sólo dar ! tener, ! ni siquiera de simple equidad, sino que con"iene juntar con la justicia la ChumanidadD, aquella humanidad que se parece a la misericordia ! a la ondad di"ina ! que su lima la justicia humana por encima de la materia en una aura espiritual. -maginaos, si os es posi le, el aislamiento de una po re criada, que por la tarde, al aca ar una jornada de +atigoso tra ajo, se retira a su cuartito, acaso oscuro, triste ! carente de toda comodidad. <a tra ajado todo el día ! su+rido para ser"ir; no le ha +altado, como puede suceder, alguna ri*a, acaso con tono duro, 4spero, altanero; se le han dado órdenes, acaso con aquel adem4n que parece tener el placer amargo de no mostrarse

jam4s contentos. &in llegar a tanto, se la ha mirado como a una de la cual los dem4s se acuerdan solamente cuando +alta o cuando se retrasa, aunque sea re"es momentos, algo que se espera; parece tan natural a algunos el quererlo todo per+ecto ! siempre hasta el 3ltimo detalle. % nadie se le pasa por la ca eza cu4nta +atiga, cu4nta dedicación, cu4nta sagacidad ! cu4nta a+licción le ha costado la diligencia que realmente ha puesto en su tra ajo; ! jam4s "iene a animarla una pala ra dulce, una sonrisa de 4nimo a sostenerla ! a guiarla, una mirada ama le a con+ortarla. ,n la soledad de su cuartito, Kqu# recompensa m4s preciosa que el dinero no sería ahora, no ha ría sido durante todo el día una pala ra, una mirada, una sonrisa "erdaderamente humana, que la hiciese sentir aquel "ínculo que esta lece la naturaleza tam i#n entre amos ! criadosJ /e noche, esperando que los se*ores "uel"an a casa, la peque*a criada "elar4 junto a los ni*os que duermen, mientras su pensamiento ! su corazón "olar4 a su pue lo estimando ! llamando m4s a+ortunados que ella a los criados que tra ajan en la choza de su padre. @$ si el tiempo ! el ser"icio le han aumentado los a*os, pensar4 acaso con nost4lgica a*oranza en el hogar, que tam i#n ella ha ría podido +undar, hogar modesto, pero en el que, junto a sus cunas, ha ría alegrado con sus cantos ! con sus caricias a sus propios hijosA ,ntrad en el alma de esta criada, en donde, al cansancio del cuerpo, es compa*era de sus recuerdos la angustia del corazón. ?os se*ores de casa, si son gente mundana, raramente caer4n en la cuenta; acaso pensar4n m4s en su espíritu. )o se atre"er4n, es de creer, a prohi irle el cumplimiento de sus de eres de cristiana; pero sucede que con +recuencia no se le dejan para este +in ni la posi ilidad ni el tiempo, ! menos toda"ía se le concede atender ! pro"eer a los impulsos de su íntima de"oción ! a los intereses de su "ida moral ! espiritual. ?a due*a de casa, sin duda, no es siempre de índole dura ! mala; antes ien, muchas "eces es piadosa, es "isitadora de los po res de la ciudad; es +a"orecedora de los necesitados ! de las o ras uenas; pero N! no pretendemos ciertamente generalizarN mira la po reza m4s +uera que dentro de la casa, ignora que una po reza m4s triste, la po reza del corazón, se al erga ajo su propio techo. )i siquiera cae en la cuenta; jam4s se ha acercado maternalmente a su criada, con corazón de mujer, en las horas de su tra ajo o de su retiro. %quellos quehaceres dom#sticos Kcómo sa ría o podría comprenderlos, si en su "ida los ha aprendidoJ K/ónde est4 aquí aquella lauda le ! cort#s dignidad de ama, que no teme perder el propio decoro tratando ien a una jo"en criadaJ K:or qu# no se acerca a aquel po re corazón, constante en la humildad de su o ra en el tra ajo de la "ida ! en la o ediencia m4s que re"erente para con quien no es su madreJ %ma ! criada son dos nom res di+erentes, pero la naturaleza humana es la misma en las dos, aun cuando una sea en esta tierra, por lo menos aparentemente, m4s +eliz ! m4s a+ortunada que la otra. K:or qu#, pues, se ol"ida el que la menor es sier"a de /ios en su espíritu, antes que sier"a de los hom res con su tra ajoJ 8racias a /ios, "uestros sentimientos, amados hijos e hijas, son ien di"ersos; ! el cuadro por )os es ozado no reproduce, creedme, el que ha #is tenido ajo "uestros ojos en "uestras propias +amilias. &in em argo, si la rectitud ! la ene"olencia de en ser en los amos respeto para con los criados, Kno tienen acaso estos, por su parte, de eres propios ! especiales para con los amosJ K)o son "irtudes tam i#n para ellos la justicia ! la humanidadJ K&e portarían acaso justa ! humanamente aquellos ser"idores o aquellas criadas que +altasen a su amos, que mani+estasen los secretos de la +amilia con quien "i"en, que de la misma +amilia ha lasen mal con peligro de causar da*o, que no tu"iesen cuidado de las cosas que les con+ían, de manera que su+riesen perjuicioJ KI aquellos ser"idores o criadas que no atendiesen a su tra ajo o lo cumpliesen descuidadamente, o que cumpli#ndolo, ni m4s ni menos de lo que el ser"icio e=igía, se apartasen tanto de la con"i"encia +amiliar que no sintiesen ni mostrasen un corazón humanamente delicado ! propenso a la entrega de sí mismo en las circunstancias ! en las horas de en+ermedad, de cansancio, de desgracia, de luto de los amos o de sus hijosJ &i adem4s de esto +ueran irre"erentes .no querríamos decir insolentes0, +ríos en su actitud, indi+erentes a todo lo que concierne a la casa; si con pala ras, con las murmuraciones, con los modos de tratar "iniesen a ser entre los dem4s criados, o acaso aun entre los hijos, sem radores de mal contento, de mal espíritu o .@lo que /ios no permitaA0 de escepticismo, de impiedad, de impureza, de malas costum res, Kcon qu# nom re se de erían llamar tales ser"idores o dom#sticos, deshonor de su clase, tan enem#ritaJ /ejamos que "osotros mismos lo pens#is ! lo juzgu#is.

&i por la posesión de la misma naturaleza humana, +ormada por el 7riador en nuestros progenitores, amos ! criados tienen un com3n &e*or ! %mo, que es /ios, ante /ios los unos ! los otros se di+erencian con su li re "oluntad, que est4 en la mano del hom re. /e esta manera encontr4is amos uenos ! amos malos, sier"os uenos ! +ieles ! sier"os in3tiles ! mal"ados; pero /ios, justo (uez, juzgar4 ! retri uir4 a los unos ! a los otros, seg3n sus m#ritos ! sus culpas no sólo en el ser"irle a 2l, sino tam i#n en el ser"ir a los hom res. 6ue los amos no se enso er ezcan por su autoridad en el mando; de lo alto "iene toda su autoridad. $ por eso la mirada del cristiano se le"anta para contemplar en toda autoridad, en todo superior, aun en el amo, un re+lejo de la autoridad di"ina, la imagen de 7risto, que se humilló desde su +orma de /ios, adoptando la +orma de sier"o, nuestro hermano, seg3n la naturaleza humana. ,scuchad lo que ense*a el %póstol &an :a lo9 C&ier"os, o edeced a "uestros se*ores temporales con temor ! respeto, con sencillo corazón, como a 7risto, no sir"i#ndolos solamente cuando tienen puesto el ojo so re "osotros, como si no pensaseis m4s que en complacer a los hom res, sino como sier"os de 7risto, que hacen de corazón la "oluntad de /ios, ! ser"idlos con amor, haci#ndoos cargo que ser"ís al &e*or, no a hom res9 estando ciertos de que cada uno, de todo el ien que hiciere, reci ir4 del &e*or la paga, !a sea escla"o, !a sea li re. $ "osotros, amos, haced otro tanto con ellos, e=cusando las amenazas9 considerando que unos ! otros ten#is un mismo &e*or all4 en los cielos9 ! que no ha! en 2l acepción de personasD. C5ratad a los sier"os seg3n lo que dictan la justicia ! la equidad9 sa iendo que tam i#n "osotros ten#is un amo en el cieloD. ,le"emos, pues, los ojos al cielo; ! en la luz de este pensamiento que amos ! criados de en considerarse iguales ante la +az de su com3n %mo ! &e*or, miremos all4 arri a al e=t4tico e"angelista (uan, que ante el 7ordero, que le ha guiado e instruido, se postra a sus pies para adorarlo. $ Kqu# le dice el GngelJ9 C8u4rdate de hacerlo9 que !o so! un consier"o tu!o ! de tus hermanos los pro+etas ! de los que o ser"an las pala ras de la pro+ecía de este li ro. %dora a /iosD. --.O %doremos aquí a ajo a /ios tam i#n nosotros ! superemos la naturaleza, seg3n la cual los Gngeles ! los hom res son, naturalmente, sier"os de /ios; pero en el orden de la gracia est4n ele"ados a ser m4s que sier"os hijos de /ios. ?a +e cristiana su e m4s alto que la naturaleza. C'irad, e=clama a el mismo %póstol &an (uan, qu# amor hacia nosotros ha tenido el :adre, queriendo que nos llamemos hijos de /ios ! lo seamos en e+ectoD. <ijos, por consiguiente, de un mismo /ios, clamarnos9 :adre nuestro que est4s en los cielos9 luego el amo ! el criado se hallan ! son hermanos. Iíd al %póstol ! /octor de las gentes &an :a lo, que, recomendando a su amado >ilemón un escla"o +ugiti"o, In#simo, que al mismo tiempo #l ha ía con"ertido a la +e, le escri ía9 C;ecí ele no !a como sier"o, sino como hermano carísimoD. 6ue entre el amo ! el sier"o triun+e la dulzura, triun+e la ciencia, triun+e la +raternidad. &e dir4 que es menester mantener el propio grado, aun delante de los criados. &í; mantened "uestro grado, pero tam i#n "uestro grado de hermanos, como lo mantiene el <ijo de /ios hecho hom re, que nos dio ejemplo de humildad ! de mansedum re ! "ino a la tierra, no para ser ser"ido, sino para ser"ir. )o os mara"ill#is de ello9 en esto no se trata de +altar ni a la dignidad ni a la autoridad de je+e de +amilia o de amo de casa. /e tal santa +raternidad ense*a en pocas pala ras toda la doctrina &an (uan 7risóstomo en el comentario de la carta de &an :a lo que aca amos de citar9 C)o nos en+urezcamos, a"isa, con "ehemencia con nuestros sier"os, sino aprendamos a perdonar sus +altas; no seamos siempre 4speros; ni nos ru oricemos de "i"ir con ellos, si son uenos. &i :a lo no tu"o "ergYenza de llamar hijo a In#simo ! hermano carísimo, Kpor qu# nos de emos ru orizar nosotrosJ K$ qu# dijo :a loJ ,l &e*or de :a lo, no se ru orizó de llamar a nuestros sier"os sus hermanos; ! nosotros, Knos ru orizaremosJ 'ira, m4s ien qu# honor nos hace a nosotros mismos llamando a nuestros sier"os, sus hermanos, amigos ! coherederosD. ---.O :ero de una luz pasemos a otra luz. ,s honor de nuestra +e el re"elarnos misterios cada "ez m4s altos ! pro+undos, cuanto m4s re+ulgen de "erdades escondidas ! di"inas. /e ser"idores de /ios, de hijos de /ios por la regeneración del agua ! del ,spíritu &anto en el 1autismo, de hermanos ante el :adre celestial, como lo somos todos en la comunidad cristiana, el gran %póstol :a lo se ele"a m4s alto para hacernos contemplar en admira le +igura la doctrina de 7risto, a+irmando que, como cristianos, somos, m4s que hermanos, miem ros de un mismo cuerpo, el 7uerpo 'ístico de 7risto. K)o concilia acaso esta doctrina luminosamente la di"ersidad de las condiciones ! de los o+icios de los hom res con la unión m4s íntima, m4s "i rante, m4s sensi le, que es la de los miem ros di"ersos de un mismo cuerpo

"i"oJ K)o ilumina ! hace descollar el ser"icio de los m4s no les ! la no leza de los m4s humildesJ :orque así como el cuerpo humano es uno Ndice #lN ! tiene muchos miem ros, ! todos los miem ros, con ser muchos, son un solo cuerpo, así tam i#n el cuerpo místico de 7risto. % cu!o +in todos nosotros somos autizados en un mismo espíritu para componer un solo cuerpoM ! todos hemos e ido un mismo espíritu. )i puede decir el ojo a la mano9 no he menester tu a!uda; ni la ca eza a los pies9 no me sois necesariosM :or donde si un miem ro padece, todos los miem ros se compadecen9 ! si un miem ro es honrado, todos los miem ros se gozan con #l. ?a imagen es tan transparente que no tiene necesidad de comentario ! e=plicación, ! se puede 3tilmente aplicar a las relaciones entre amos ! criados. 6uien se precia de la dignidad ! del nom re de amo "erdaderamente cristiano, no puede, si su corazón est4 mo"ido por el espíritu de 7risto, dejar de sentir los su+rimientos ! las necesidades de sus in+eriores; no puede dejar de notar sus necesidades ! sus tra ajos; no sólo temporales ! materiales, sino tam i#n los del alma, +recuentemente ignorados o incomprendidos por ellos. ,le"4ndose so re el ajo mundo del inter#s, procurar4 promo"er ! +a"orecer en sus dependientes ! ser"idores su "ida cristiana; procurar4 que en las instituciones creadas para pro"echo de los criados ! criadas encuentre un re+ugio en las horas peligrosas del tiempo li re ! una sólida educación e instrucción so renatural de sus mentes ! de su espíritu. :or su parte, el uen ser"idor, la +iel criada, sentir4 redundar so re sí lo que es honor de la +amilia en la cual "i"e, ha iendo cooperado con su humilde tra ajo, con su amor, con su "irtud, al decoro, al esplendor, a la santidad de la casa. 5al espect4culo +amiliar nos recuerda las ala anzas con las cuales la reina de &a a, por lo que ha ía "isto en el palacio de &alomón, e=clamó en su presencia9 C1iena"enturados tus hom res ! iena"enturados tus sier"os, que est4n siempre en tu presenciaD. $ para que estas )uestras paternales pala ras, amados reci#n casados, con el +a"or de la gracia di"ina, sean para "osotros +ecundos augurios de +elicidad ! de uen go ierno en las +amilias cristianas que ha #is +undado, con toda la e+usión de )uestra alma os damos la 1endición %postólica. III> Res'onsa0ilidad .1 de AEosto de "#&. Vuestra presencia en torno a )os, amados reci#n casados, en la aurora de "uestra "ida con!ugal, es para )os un testimonio mu! grato de "uestro deseo de reci ir la endición ! de escuchar las e=hortaciones del Vicario de 7risto para hacer de ellas la luz ! la guía en el camino que ha #is emprendido.

)uestro corazón se complace al contemplar ! e=altar la +amilia cristiana, +undamento de salud ! grandeza moral de la sociedad, ! de analizar ! e=plicar sus "ariados ienes ! no les aspectos, no menos que los lados m4s e=puestos a insidias ! peligros. ,n nuestros 3ltimos discursos, ha lando de las relaciones mutuas entre amos ! criados ! de los de eres que de ellas se deri"an, hemos mostrado su religiosa elleza a la clara luz de la +e ! en la c4lida llama de la caridad. ,stas relaciones ! de eres no pueden ser est#riles, sino que son raíces +ecundas que engendran recíproca responsa ilidad en el campo +amiliar. 7onsiderad, en e+ecto, cómo se desen"uel"e dentro del 4m ito dom#stico el in+lujo de los que en #l entran a ser"ir. &i se tratara de un simple contrato de tra ajo entre dos personas, las responsa ilidades que de #l surgieran serían limitadas9 ciertamente resultaría desagrada le al amo ser mal ser"ido o su+rir cualquier da*o en los propios ienes; pero de ordinario no serían mu! grandes el disgusto ! la p#rdida, ! ning3n otro su+riría perjuicio. %quí, al contrario, ha! en realidad una relación que generalmente no mira solamente a un amo ! un sir"iente, sino a toda una casa, ! es en realidad m4s que un mero alquiler de tra ajo; es la entrada de un e=tra*o en con"i"encia +amiliar, para +ormar parte en cierta manera del hogar dom#stico, no por una o "arias horas del día, sino de día ! de noche. %unque sean "igilantes los amos ! cuan prudentes quer4is; aunque tomen las m4s estrechas precauciones, por discreta que pueda ser aquella dom#stica, aquella camarera, ella "i"e de continuo con ellos, en las horas claras !

en las oscuras; de día en día "iene necesariamente a conocer el car4cter, el temperamento, las disposiciones, las costum res de cada uno ! cada una de la +amilia, hasta las de ilidades, hasta las pasiones, sus en+ados ! aquellas predilecciones que acaso llegan a ser manías. K7ómo podría ocurrir de otro modoJ K)o penetra ella con pie seguro en todos los rincones de la casa, en los dormitorios, en los despachos, en el salón, para arreglarlos ! ponerlo todo en ordenJ &u mirada atra"iesa toda som ra, traspasa todo "idrio, lo "e todo o lo adi"ina ajo los "elos. :or ser"ir a la mesa est4 presente en las comidas, o!e al "uelo +ragmentos de la con"ersación, los cam ios de tema ! los saltos de argumento, o!e ! nota las in+le=iones ! las insistencias, las chanzas +amiliares ! los altercados, las disputas ! las disensiones, los recuerdos ! las an#cdotas m4s o menos íntimas ! aquellas mil insigni+icancias +recuentemente m4s re"eladoras que las con+idencias "oluntarias. Vosotros la "eis a la puerta para a rir e introducir a los "isitantes, a los parientes, a los amigos ! a los conocidos; ella termina por conocer a todos los que "an ! "ienen por casa ! con qu# rostro, ! de qu# modo se reci e ! trata a cada uno; nada, ni siquiera la cara de un acreedor inoportuno e insistente, se le oculta. :or todo esto se comprende ien de qu# importancia puede resultar para la "ida ! para la suerte de la +amilia el hecho de acoger en el hogar dom#stico a tal o cual persona que hasta a!er le era e=tra*a. 7on tal admisión en casa, el padre de +amilia, conser"ando la de ida proporción, Kno "iene acaso a ser responsa le del sir"iente ! de la dom#stica como de sus hijosJ $ su primera responsa ilidad, Kno pro"iene, por "entura, de la elección que de ellos ha hechoJ ,stas responsa ilidades, ma!ores que las que al principio pueden parecer, "ienen a ser "astas, ! su gra"edad no se mani+iesta con +recuencia, sino demasiado tarde, cuando el tiempo hace aparecer las consecuencias, sea en la misma morada dom#stica, sea en el círculo de los parientes ! conocidos, sea en la sociedad entera. -.O ,n la casa tales consecuencias se "en, en primer lugar, con respecto a los hijos. ,n los adolescentes ! en los jó"enes, en las ni*as ! en las muchachas, amargas desilusiones asom ran, tal "ez, el 4nimo de los padres como re"elaciones repentinas e insospechadas. &e atri u!e acaso cualquier capricho o desd#n al her"or de la edad. :ero no se acierta a encontrar la razón 3ltima de sus malas tendencias, de su car4cter di+ícil, independiente, crítico, esc#ptico, cerrado. &e sorprende ! mara"illa uno al "er surgir como de repente en los hijos ciertos malsanos instintos ! ejercitar sus "iolencias con un ímpetu superior al que suele comportar la crisis moral del crecimiento. $, Kqu# hacen los padresJ Kqu# piensanJ %larmados, desolados, se preguntan entre sí, se e=aminan, ca"ilan9 Kse ha hecho todo para educar ien a aquellos hijosJ &í; nada, seg3n parece, ha +altado; ni los uenos ejemplos, ni los uenos consejos, ni las ad"ertencias oportunas, ni la +irmeza, ni la ondad. &e ha "igilado so re las amistades, so re las di"ersiones; hasta ahora nada ha ía engendrado ninguna sospecha.

:ero, mientras para descu rir las raíces del mal se escrutan todas las p4ginas ! todos los rincones de la historia del presente ! del pasado pró=imo, he aquí que se suscitan latentes recuerdos; despiertan m4s claros, se enlazan ! se re+uerzan recuerdos cu!a primera impresión se remonta a la ni*ez9 pala ras, chistes, maneras, li ertades incorrectas ! a3n 3nicamente demasiado +amiliares de una persona de ser"icio, imprudente o menos delicada. )o dig4is que aquellos ni*os toda"ía peque*os no podían entender. %caso Nqui#n lo sa eN en el momento no lo comprendieron; pero despu#s, !a crecidos, recuerdan ! entienden. )o ol"id#is, padres reci#n casados, que en los sentidos del ni*o la naturaleza ha puesto una gran +uerza o ser"adora ! retenti"a, ! que el hom re tiene desde su nacimiento la tendencia a la imitación en las pala ras ! en las o ras. K6u# responsa ilidad crea, por lo tanto, en el padre ! en la madre, el hecho de que en casa ha!a ser"idores en contacto permanente ! continuo con sus hijosJ )otad ien que )os no ha lamos de ni*os a andonados por negligencia, como con +recuencia ocurre, ! dejados al cuidado de dom#sticos m4s asiduos en guardarlos ! asistirlos que la propia madre, ocupada, o distraída, o +rí"ola; ni nos re+erimos necesariamente a sir"ientes N/ios no lo permitaN corrompidos ! corruptores. /e todas maneras, Kqu# ha ocurridoJ &e ha plantado con la casa un 4r ol malo que produce +rutos semejantes a sí.

K7ómo se de ían escoger el criado ! la sir"ientaJ K7ómo se les de ía "igilarJ K7ómo se les de ía ad"ertirJ 6ue los due*os de casa echen la culpa a su elección sin discernimiento, a sus in+ormes mancos o insu+icientes, al capricho ! a la impresión +alaz. ,s una responsa ilidad delicada, que crece en los padres a medida que crecen los hijos. :or inocentes que se supongan, que se estimen o que realmente sean, lo mismo que las personas quiz4 igualmente jó"enes que los rodean, su inocencia no impide a la naturaleza despertar en la hora hir"iente de la adolescencia, mientras la e=periencia que suele acompa*arla "ela ! disimula los peligros hasta el día en que el ramido misterioso del corazón ! de los sentidos les ad"ierte que es inminente la lucha ! que se encuentran desarmados. @6u# enorme responsa ilidad +rente a los hijos ! a los criados en el contacto ine"ita le de la "ida diariaA ;especto a los hijos, esto es claro; pero no es menos claro en cuanto a los criados. %quella criada jo"en que, para el uen ser"icio, hasta con"iene que lo o ser"e todo en la casa, "er4 los cuadros, los gra ados colgados de las paredes; las re"istas ! diarios ilustrados a andonados en desorden o a iertos so re mesas ! so re mue les; escuchar4 las relaciones ! las a"enturas m4s o menos licenciosas que cuentan los hijos ma!ores ! sus amigos, uno u otro de los cuales, de paso, r4pidamente, le dirigir4 una sonrisa o un gesto un tanto li re que, con la no"edad, resultar4 para ella, acaso ine=perta, el peligro m4s sutil e insidioso. &uponed que, seg3n a"anzan las cosas, un día imponga el de er a los padres, para ien de los hijos, el que alejen a aquella criada, no culpa le de los incon"enientes o del peligro del que no ha ía "enido a ser sino in"oluntaria ocasión. ,l je+e de casa, que la "er4 partir humillada en su inocencia, Kno sentir4 acaso en el corazón el remordimiento de ha er sido #l, con otros, menos prudente que ella misma, menos "igilante, menos +irme ! +uerteJ K)o se de er4 imputar a sí mismo la culpa de ella ! de su incierto por"enirJ 7uando adem4s ha! en una +amilia muchos criados, especialmente si son de se=o di"erso, de distinta edad, de educación moral ! religiosa di+erente, las relaciones de "ida com3n entre ellos "ienen a hacer m4s ! ma!ores las responsa ilidades. )ada diremos de los casos en que el mal espíritu de uno solo echa por tierra todo el orden de la casa ! per"ierte en los otros la mente ! el corazón; @pero cu4ntas "eces un esc4ndalo estalla de repente o no es so+ocado ! oculto sino por la malicia, m4s culpa le a3n, de un seductor ! por el e=tra"ío de una po re criatura imprudente o demasiado d# ilA --.O &i entre amos ! criados o entre los criados mismos entre sí ha! acaso horas ! momentos de desenga*o ! descon+ianza, de descontento ! desorden, de repro ación ! repulsa, no rara "ez surgen tam i#n con los padres ! con los amigos distur ios, malas inteligencias, choques, discordias, que no tienen otro origen sino las con"ersaciones o los juicios re+eridos o di"ulgados Nmuchas "eces a3n sin intención de hacer da*oN por las personas de ser"icio. ,stas han sentido o creído sentir una o ser"ación descort#s, una argucia o una picardía, un mo"imiento de ira, con"ersaciones acaloradas, que si quedaran en lo íntimo de la casa no causarían males, pero en cuanto traspasan el um ral pro"ocan en otros resentimientos ! o+ensas, aunque no se a*adan e=ageraciones ! comentarios al re+erirlos. 7u4nto m4s sí, como suele ocurrir, tales pala ras, al pasar de oca, se di+unden aumentadas ! amargadas. %*adid cualquier charla o rumor en los encuentros +ortuitos, en los negocios, o entre Cta=istasD o sir"ientes que, a las mismas puertas o incluso en la puerta de la iglesia, esperan a los amos. %llí se sueltan las lenguas; los criados ha lan tal "ez con ma!or malicia en el 4nimo de la que los amos tenían; pero la desdicha ha nacido, el mal se ha hecho ! acaso es irrepara le. )o se puede Nse dir4N contar ! pesar cada pala ra que "iene a los la ios. :ero algo se ha ría hecho sin duda si se hu ieran pre"isto, medido ! pesado las consecuencias. % "eces el mal es toda"ía ma!or. % la mesa, en un salón, en una reunión, una crítica anodina, una queja de pasada, una agudeza maliciosa Npor no decir una +alsa insinuaciónN hiere a cualquier persona respeta le ! a quien de hecho se respeta en el +ondo del alma. ,s una +lecha que cae so re el maestro, so re el p4rroco, so re una autoridad de cualquier g#nero, hasta las m4s altas, hasta las m4s sagradas. ?os due*os que han ha lado así, o como suele decirse, que han pensado en alta "oz, no tienen por esto menor re"erencia ! estima hacia aquel a quien han dirigido su urla inconsiderada. :ero en los dom#sticos, aquellas pala ras oídas ! aquella sonrisa "ista han herido o disminuido la "eneración hacia personas dignas K)o es "erdad que tam i#n los rumores in+undados se esparcen ! se comentanJ 7uando despu#s se deploren los e+ectos da*osos producidos acaso a aquellos a quienes se estima a ! se ama a, se querr4 echar la culpa de todo al

mundo, que es siempre per"erso ! malicioso; se ha lar4 de ello con dolor ! lamentaciones, en "ez de mirar de dónde ha ía partido el primer golpe e indagar si la propia conciencia ! la propia lengua era inocentes ! no tenían nada que reprocharse. ---.O Ved, por lo tanto, cómo la lengua que no se cuida "iene a ser +uente de discordia ! de males, $ cómo del mismo modo estallan de repente trastornos que a+ectan a la sociedad entera ! por largo tiempo. )o ha! que enga*arse; tam i#n la casa, el salón, la mesa son una escuela, ! los discursos que allí se hacen resultan lecciones para los hijos, para los criados ! para todos los que escuchan. :reclaros ingenios no han dudado en a+irmar que la imprudencia de las pala ras ! de los juicios +ue no peque*a causa de las "iolencias que acompa*aron el completísimo mo"imiento de la ;e"olución +rancesa, +acilitando la penetración entre el pue lo de aquellos principios ! de aquellas doctrinas en que con tanta ligereza se complacía el mundo elegante de entonces. /e este modo, inunda a la calle el tur io torrente de inmoralidad ! de irreligión al que se ha ía dado suelta en la alta sociedad con sus desórdenes, con la ostentación sin medida de su inmoderado lujo. 5al espect4culo esta a continuamente ajo los ojos de los criados9 la en"idia ! el rencor mordían en su alma. ,scucha an ellos en los salones mundanos aquellas con"ersaciones atre"idas, +ilosó+icas, sociales, políticas, condimentadas con agudezas ! chistes li ertinos en desprestigio ! mo+a de la religión, con ampulosas declamaciones que de+endían una li ertad sin +renos. &u espíritu se adhería con entusiasmo a las teorías; su corazón se llena a de odio hacia los re+inados teóricos, que se con"ertían en su propugnadores. ?os e+ectos, que en cierto modo eran tam i#n consecuencias de aquellos discursos ! de aquellas lecciones, "osotros los conoc#is, han quedado gra ados indele lemente en las p4ginas de la historia. &ería un error creer que el mundo de ho! no es !a como el de hace siglo ! medio. &i es cierto que la apariencia e=terior ha cam iado, lo es tam i#n que la humanidad es sustancialmente la misma. ?os apetitos de la naturaleza corrompida, la concupiscencia de la carne ! de los ojos ! la so er ia de la "ida no han cesado de e=tenderse ! e=asperarse9 los sanos principios que los +rena an se han de ilitado ! nu lado en muchos corazones. ?as ideas se e=tienden por todas partes; los rumores, como el ra!o, se di+unden con m4s rapidez ! amplitud que en el pasado. ,l juicio del pue lo es ine=ora lemente lógico; mientras escucha, "e ! lee, siente en si el rugido del alma ! de la razón, ! ho!, acaso m4s que nunca, pesa ! con+orta con sus "erdaderas aspiraciones ! con sus necesidades los hom res ! las cosas. 'u! gra"es son estas consideraciones; pero para comprender el +ondo de "erdad en que se apo!an, pensad que a constituir la sociedad entera concurre todo el conjunto de las +amilias, ! que el ien ! el mal de toda +amilia semeja una onda, limpia o sórdida, que desem oca ! se dirige hacia la gran riada de la "ida p3 lica ! social. :ara +ormar parte de tal "ida social, Kno es acaso, queridos reci#n casados precisamente el día de "uestro matrimonio el que conduce +ormando con "osotros una nue"a +amilia que en el mo"imiento de toda la con"i"encia humana tiene un sendero propio ! un destino propio ante /ios, ante la -glesia ! ante la :atriaJ :or eso a "osotros, que ha #is iniciado un hogar reciente, os decimos con toda la ternura de nuestra solicitud9 gra ad pro+undamente en "uestra mente ! "uestro corazón el sentido ! la importancia consciente de aquellas responsa ilidades9 tomadlas so re "osotros con la íntima seriedad que es empe*o ! honor del espíritu cristiano. :ero os a*adimos; tomadlas tam i#n sin temor, porque la gracia celeste que os hace ser"idores de /ios, hijos de la -glesia ! "i"ientes de la caridad de 7risto, no dejar4 de a!udaros a lle"arlas. :edimos al &e*or que haga descender so re "osotros una gracia tan grande, mientras os damos de corazón )uestra paternal 1endición %postólica.

LA FID)LIDAD CONY,GAL I> *elle=a de la Midelidad ." de Octu0re de "#&. ?a luz tan pura que rilla en "uestros ojos, amados reci#n casados, mani+iesta a todas las miradas la santa alegría que inunda "uestros corazones, el contento de ha eros dado el uno al otro para siempre.

@:ara siempreA )os hemos insistido !a so re esta idea cuando ha l4 amos a otras parejas de reci#n casados, que os han precedido en torno a )os, de la indisolu ilidad del matrimonio. &in em argo, lejos de ha erse agotado el tema, se puede decir que no hemos rozado toda"ía la super+icie. :or eso querríamos entrar en #l m4s pro+undamente, m4s íntimamente, ha lando de aquella piedra preciosa que es la +idelidad con!ugal, de la cual ho! nos limitaremos a haceros "er la elleza ! haceros gustar el encanto. 7omo contrato indisolu le, el matrimonio tiene la +uerza de constituir ! "incular a los esposos en un estado social ! religioso, de car4cter legítimo ! perpetuo ! tiene so re todos los dem4s contratos la superioridad de que ning3n poder en el mundo Nen el sentido ! con la e=tensión !a por )os e=plicadosN es capaz de rescindirlo. ,n "ano una de las partes pretender4 desatarse de #l; el pacto "iolado, renegado, roto, no a+loja sus lazos; contin3a o ligando con el mismo "igor que el día en que +ue sellado ante /ios con el consentimiento de los contra!entes; ni siquiera la "íctima puede ser desatada del sagrado "ínculo que la une a aquel o a aquella que le ha traicionado. ?a atadura no se desata, o m4s ien, no se rompe sino con la muerte. % pesar de eso, la +idelidad dice toda"ía algo m4s poderoso, m4s pro+undo ! al mismo tiempo m4s delicado ! m4s in+initamente dulce. :orque, uniendo el contrato matrimonial a los esposos en una comunidad de "ida social ! religiosa, es necesario que determine con e=actitud los límites dentro de los cuales o liga, que recuerde la posi ilidad de una coacción e=terior, a la cual una de las partes puede acudir para o ligar a la otra al cumplimiento de los de eres li remente aceptados. :ero mientras estas determinaciones jurídicas, que son como el cuerpo material del contrato, le dan necesariamente como un +río aspecto +ormal, la +idelidad es en #l como el alma ! el corazón, la prue a a ierta, el testimonio patente. %unque m4s e=igente, la +idelidad cam ia en dulzura lo que la precisión jurídica parecía poner en el contrato de m4s riguroso ! m4s austero. &í, m4s e=igente; porque ella juzga in+iel ! perjuro no sólo al que atenta con el di"orcio, por otra parte in3til ! sin e+ecto, a la indisolu ilidad del matrimonio, sino tam i#n al que, sin destruir materialmente el hogar por #l +undado, aun continuando la "ida con!ugal, se permite esta lecer ! mantener paralelamente otro "ínculo criminal; in+iel ! perjuro el que, aun sin esta lecer una ilícita relación dura le, dispone, aunque sea una sola "ez, para el placer ajeno o para la propia, egoísta ! pecaminosa satis+acción de un cuerpo Npara usar la e=presión de &an :a loN, so re el cual, solamente el esposo ! la esposa legítima tienen derecho. '4s e=igente toda"ía ! m4s delicada que esta estricta +idelidad natural, la "erdadera +idelidad cristiana se*orea ! alcanza m4s all4; reina e impera, como so erana amorosa, en toda la amplitud del dominio real del amor. :orque, e+ecti"amente, Kqu# es la +idelidad sino el religioso respeto del don que cada uno de los esposos ha hecho al otro, don de sí mismo, de su cuerpo, de su mente, de su corazón, para toda la "ida, sin otra reser"a que los sagrados derechos de /iosJ -.O ?a +rescura de la ju"entud en +lor, la honesta elegancia, la espontaneidad ! la delicadeza de las maneras, la ondad interior del alma, todos estos uenos ! hermosos atracti"os, que plasman el encanto inde+ini le de la jo"en c4ndida ! pura, han conquistado el corazón del jo"en ! le han ele"ado tanto hacia ella, con el empuje de un amor ardiente ! casto, que en "ano se uscaría en la naturaleza una imagen que ni por comparación pueda e=presar un encanto tan e=quisito. :or su parte, la jo"en ha amado la hermosura "iril, la mirada "aliente ! no le, el paso +irme ! resuelto del hom re, so re cu!o razo "igoroso apo!ar4, puesta junto a #l, la mano delicada a lo largo del 4spero camino de la "ida. ,n esa prima"era rillante el amor sa ía ejercitar so re los ojos el poder +ascinador, dar a los actos m4s insigni+icantes un esplendor deslum rante, cu rir o trans+igurar las m4s e"identes imper+ecciones. 7uando la promesa, al realizarse, ha sido mutuamente hecha delante de /ios, los esposos se han otorgado el uno al otro en la alegría natural, pero santi+icada, de su unión, con la no le am ición de una lozana +ecundidad, K,s esto acaso !a la +idelidad en todo su +ulgorJ )o; toda"ía no se ha pro ado. :ero los a*os, pasando so re la elleza ! so re los sue*os de la ju"entud, le han arre atado un tanto de su +rescura, para darle, en cam io, una dignidad m4s austera ! re+le=i"a.

?a +amilia, con su crecimiento, ha aumentado la +atiga del peso que carga so re las espaldas del padre. ?a maternidad, con sus penas, sus su+rimientos, sus riesgos, pide ! e=ige "alor9 la esposa, so re el campo del honor del de er con!ugal, no ha de ser ni mostrarse menos heroica que el esposo so re el campo del honor del de er ci"il, en donde o+rece a la patria el don de su "ida. &i a esto se a*aden las lejanías, las ausencias, las separaciones +orzadas, de las cuales igualmente hace poco ha l4 amos, u otras delicadas circunstancias que o ligan a "i"ir en la continencia, entonces, record4ndose que el cuerpo del uno pertenece al otro, los esposos cumplen sin "acilar su de er con sus e=igencias ! consecuencias, ! mantienen con corazón generoso ! sin de ilidades la austera disciplina que impone la "irtud. 7uando, +inalmente, con la "ejez se multiplican las en+ermedades, los achaques, las decadencias humillantes ! penosas, todo el cortejo de miserias que sin la +uerza ! el sost#n del amor harían repugnante aquel cuerpo antes tan seductor, se le prodigan con la sonrisa en los la ios los cuidados de la m4s delicada ternura. <e aquí la+idelidad del mutuo don de los cuerpos. --.O ,n los primeros encuentros durante el no"iazgo, con +recuencia todo era encantador9 el uno presta a al otro, con ilusión tan sincera como ingenua, aquel tri uto de admiración que hacia sonreír, con indulgencia complaciente, a los que lo "eían. )o repar#is demasiado en aquellas peque*as disputas que, seg3n el poeta latino, son m4s ien se*al de amor9 C)on ene si tollas praelia, datur amorC. C)o ha! de "eras amor si no ha! ri*asD. ,ra la plena, la a soluta comunidad de ideas ! de sentimientos en el orden material ! espiritual, natural ! so renatural, la armonía per+ecta de los caracteres. ?a e=presión de la alegría ! del amor da a a sus con"ersaciones una espontaneidad, una "i"eza, un río que hacían chispear las almas, rillar agrada lemente el tesoro de los conocimientos que podían poseer, tesoro a "eces ien escaso, pero al que todo contri uía para hacerlo "aler. ,s el atracti"o, es el entusiasmo; no es toda"ía la +idelidad. :asa esta estación; las +altas no tardan en aparecer, la disparidad de los caracteres en mani+estarse, aumentarse; acaso hasta la po reza intelectual, en hacerse m4s patente. &e han terminado los +uegos arti+iciales9 el amor ciego a re los ojos ! queda desilusionado. ,ntonces es cuando, para el amor "erdadero ! +iel, comienza la prue a ! al mismo tiempo el encanto. 7on los ojos ien a iertos cae en la cuenta de cada una de estas +altas, pero las reci e con a+ectuosa paciencia, consciente de sus propios de+ectos; ! toda"ía con clari"idencia ma!or penetra hasta descu rir ! apreciar, ajo la "ulgar corteza, las cualidades de juicio, de sentido com3n, de sólida piedad, ricos tesoros escondidos oscuramente, pero de su idos quilates. $ al tiempo que con solicitud descu re ! "aloriza estos dones ! estas "irtudes del alma, con no menos ha ilidad ! "igilancia disimula a los ojos de los dem4s las lagunas ! las som ras de la inteligencia o del sa er, los caprichos o las asperezas del car4cter. &a e uscar, para las e=presiones erróneas o inoportunas, una interpretación enigna ! +a"ora le, ! siempre se alegra cuando la encuentra. %hí le ten#is dispuesto a "er lo que les mancomuna ! une, ! no lo que les di"ide; a recti+icar cualquier error, disipar cualquier ilusión, con tan uena gracia que jam4s o+ende ni lastima. ?ejos de mostrar su superioridad, con delicadeza interroga ! pide el consejo de la otra parte, dejando "er que si tiene algo que dar tam i#n tiene gusto en reci ir. K)o "eis cómo de ese modo se esta lece entre los esposos una unión de los espíritus, una cola oración intelectual ! pr4ctica que les hace ele"arse hacia la "erdad, en donde reside la unidad, hacia la "erdad suprema, hacia /iosJ K$ esto qu# es, sino la +idelidad del mutuo don de sus inteligenciasJ ---.O ?os corazones se han entregado para siempre. :or el corazón, so re todo por el corazón, era poderoso el impulso que ha unido a los jó"enes esposos; pero tam i#n, so re todo, por #l, las desilusiones, cuando "ienen, tiene sa or de amargura, porque el corazón es el elemento m4s sensi le, pero tam i#n el m4s ciego del amor. $ cuando el amor "i"e toda"ía intacto, !a en las primeras prue as de la "ida con!ugal la sensi ilidad puede disminuir ! estropear, a "eces estropea necesariamente, alguna llama de su ardor e=cesi"o ! +4cilmente ilusorio. %hora ien, en la constancia ! la perse"erancia en el amor, en la actuación cotidiana del don recíproco !, si es necesario, en la prontitud ! en la plenitud del perdón, ha de hallarse la piedra de toque de la +idelidad. &i desde el principio el amor +ue "erdadero ! no solamente una 3squeda egoísta de satis+acciones sensuales, este amor nunca cam iado del corazón "i"e siempre jo"en, jam4s "encido por los a*os que pasan. )inguna cosa ha! m4s edi+icante ! encantadora, ninguna m4s conmo"edora que el espect4culo de aquellos "enera les

ancianos cu!as odas de oro tienen en su cele ración algo de m4s tranquilo, pero tam i#n de m4s pro+undo, hasta diríamos de m4s tierno, que aquellas de la ju"entud. &o re su amor han pasado cincuenta a*os9 tra ajando, amando, su+riendo, rezando juntos, han aprendido a conocerse mejor, a descu rir el uno en el otro la "erdadera ondad, la "erdadera elleza, la "erdadera palpitación de un corazón de"oto, o adi"inar toda"ía m4s lo que al otro puede agradar; ! de aquí aquellas premuras e=quisitas, aquellas peque*as sorpresas, aquellas innumera les peque*eces, en las que solamente encontraría chiquilladas el que no sa e descu rir la grandiosa, la hermosa dignidad de un inmenso amor. ,sta es la +idelidad del mutuo don de los corazones. >elices "osotros, jó"enes esposos, si ha #is podido, si pod#is toda"ía contemplar semejantes escenas en "uestros a uelos. %caso "osotros, cuando muchachos, ha #is romeado con ellos delicada ! amorosamente; pero ahora, el día de "uestras odas, "uestras miradas se han posado conmo"idas so re estos recuerdos con santa en"idia, con la esperanza de o+recer un día "osotros mismos un espect4culo semejante a "uestros nietos. )os lo auguramos ! so re "osotros in"ocamos del &e*or la gracia de esta larga, inde+ecti le ! deliciosa +idelidad, mientras, con toda la e+usión del corazón, os damos )uestra paternal 1endición %postólica. II> )l 'ecado de la inMidelidad secreta & de No:ie;0re de "#&. 7on so rada razón, despu#s de cele rar "uestras odas, "enís, amados reci#n casados, a in"ocar para "osotros, para "uestro amor ! "uestra +idelidad, la endición del Vicario de 7risto. ?a le! del ;edentor /i"ino, que es le! de amor, es tam i#n protectora ! conser"adora del "erdadero amor ! de la "erdadera +idelidad. ,s una le! de amor que no se limita ni se ci*e a las prescripciones minuciosas ! e=teriores de un código, sino que penetra en el espíritu ! en el corazón hasta e=cluir aun el pecado de mero deseo. K<a!, seg3n eso, aun sal"ando las apariencias una in+idelidad secreta escondida en los m4s íntimos repliegues del corazónJ &in duda alguna; porque del corazón, lo dijo )uestro &e*or, rotan los malos pensamientos ! las dem4s inquietudes; !, sin em argo, este pecado de in+idelidad secreta es, por desgracia, tan +recuente que el mundo no le presta atención ! la conciencia adormecida se adapta a #l como en el em eleso de una ilusión. :ero siempre, +rente a todo hechizo enga*oso, se !ergue ! descuella la "erdadera +idelidad, que, como dijimos en nuestro 3ltimo discurso, tiene por o jeto ! +undamento el recíproco don, no sólo del cuerpo de am os esposos, sino tam i#n de su espíritu ! de su corazón. K)o es acaso "erdad que la mínima in+racción de esta +idelidad e=quisita ! cordial conduce +4cilmente, antes o despu#s, a las grandes quie ras de la "ida ! de la +elicidad con!ugalJ -.O /elicadísima "irtud la de la +idelidad, sim olizada por el anillo nupcial. %ntes de ser +ormulada ! promulgada por )uestro &e*or ha ía sido esculpida por el 7reador en el +ondo de los corazones de los justos, de donde la cele ridad de la +rase de (o so re el pacto que ha ía hecho con sus ojos de a stenerse de toda mirada impura. 7omparad con esta austera reser"a, que es prerrogati"a de un 4nimo due*o de sí, la conducta de tantos cristianos a*ados desde su nacimiento en las aguas de la regeneración ! crecidos en la radiante luz del ,"angelio. &emejantes a los ni*os, propensos siempre a "er una e=ageración en los a+anes de la solicitud materna, los "eis sonreírse ante las ansiedades morales de su 'adre la -glesia. $ con todo, no es ella la 3nica que de ello se preocupa; todas las personas honradas, aunque alejadas del sentimiento cristiano, lanzan un grito de alarma. ,n las calles p3 licas, en las pla!as, en los espect4culos, mujeres ! jo"encitas se presentan ! se e=hi en sin ru or a miradas indiscretas ! sensuales, a "ecindades deshonestas en promiscuidades indecorosas. @7on qu# +ermento surgen las pasiones en esas condiciones ! encuentrosA &i se e=cept3a el 3ltimo paso, el de la caída en la in+idelidad +ormal Naun suponiendo que casi por milagro no se llegue a #lN, Kqu# di+erencia puede conce irse entre semejantes costum res ! la conducta de esas in+elices que pisotean a iertamente todo pudorJ $ no se comprende si no es por culpa de la languidez del sentimiento moral cómo hom res de honor pueden soportar que sus mujeres ! no"ias permitan a otros miradas ! +amiliaridades tan audaces; ni cómo una no"ia o

una esposa, que tengan gran estima del decoro de su dignidad, llegan a tolerar que el marido o el no"io se tomen con otras semejantes li ertades ! +amiliaridades. K6ui#n no "e alzarse ! surgir contra tan gra"es ultrajes a la santa +idelidad de un amor casto ! legítimo, todas, aun las menores centellas de honesto sentimientoJ --.O :ero aste cuanto hemos dicho so re tan incon"enientes ! desconcertantes ajezas. ,n el orden del espíritu ! del corazón el discernimiento entre el ien ! el mal es toda"ía m4s delicado. ,s "erdad que ha! simpatías naturales irreprensi les en sí mismas a las que las presentes condiciones de la "ida rindan m4s +4ciles ! +recuentes ocasiones. %unque a "eces puedan presentar alg3n peligro, no o+enden por sí mismas la +idelidad. &in em argo, )os os queremos poner en guardia contra ciertas intimidades secretamente "oluptuosas. 7ontra un amor que se quiere llamar platónico, pero que demasiadas "eces no es sino el preludio que inicia o el discreto "elo que cu re un a+ecto menos lícito ! puro. 'ientras la simpatía intelectual se detiene en la armonía entre las concepciones sinceras ! espont4neas del espíritu ! en el goce ! admiración de la altura ! de la no leza de un alma, no ha! toda"ía de su!o nada de repro a le. &in em argo, &an (uan de la 7ruz amonesta a las mismas personas espirituales contra las des"iaciones que se pueden seguir. -nsensi lemente el recto orden sale de aquí muchas "eces in"ertido, de suerte que de los principios de una simpatía honesta hacia una persona, por in+lujo de la armonía de las ideas, de las inclinaciones ! de los caracteres, se pasa, con inconsciente consentimiento, a armonizar ! concertar las propias ideas ! las propias concepciones con las ideas ! concepciones de la persona admirada. ,n un principio se deja uno a"asallar por ella en cuestiones de poca monta; luego en cosas m4s serias, en materias de orden pr4ctico, en asuntos de arte ! de gusto, que tienen !a m4s car4cter íntimo; m4s tarde en el campo propiamente intelectual o +ilosó+ico !, por +in, en las doctrinas religiosas ! morales, hasta el punto de renunciar al propio criterio personal para no pensar ni juzgar sino ajo aquella in+luencia preconce ida. &e echan por tierra los principios ! se sacuden las normas de "ida. K7ómo e=plicar entonces una tan entera sumisión ! tan plena sujeción a las ideas ajenas, siendo así que el espíritu humano es naturalmente, ! muchas "eces hasta el e=ceso, orgulloso en la adhesión al juicio propioJ :ero al mismo tiempo que de este modo el espíritu propio "a model4ndose poco a poco con+orme al de un e=tra*o o de una e=tra*a, se enajena por el contrario cada día m4s del alma del esposo o de la esposa legítimos. ?lega a sentir por todo lo que #stos piensan ! dicen un irresisti le instinto de contradicción, de irritación, de desprecio. ,se sentimiento, tal "ez inconsciente, pero no por eso menos peligroso, indica que la inteligencia ha sido conquistada ! acaparada, que se ha dado a merced de otros el espíritu del que se ha ía hecho don irre"oca le el día de las odas. K,s esto +idelidadJ @-lusión sutil ! mal comprendidaA :udo mu! ien suceder que gracias al in+lujo de almas ele"adas, ardientes ! mo"idas por el celo m4s puro, una simpatía intelectual se con"irtiese en la aurora de una con"ersión; pero las m4s de las "eces se trató sólo de una aurora; rara "ez la luz de la ma*ana su ió hasta el pleno día. @7u4ntos, por el contrario, perdieron de este modo la +e ! el sentimiento cristianoA ,jemplos ilustres, aunque mu! raros, astan para tranquilizar a algunos, que se imaginan "er en sí mismos una 1eatriz ! un /ante. ,n muchos casos sucede, por el contrario, que en su do le ceguera caminan a lo largo de un margen res aladizo ! caen am os en el ho!o. ---.O %un suponiendo que el espíritu no ha!a sido, como alguien ha dicho, la Cdupe du coeurD, la "íctima de un enga*o del corazón, el corazón, ciego a su "ez, acompa*a al espíritu ! no tarda, a su "ez, en arrastrarlo con su impulso. 5ras del espíritu se entrega el corazón; pero no se entrega sino haci#ndose traidor a la persona a quien desde un principio se ha ía entregado con lazo indisolu le. 1ien puede el mundo proclamar +iel a la esposa que no ha consumado materialmente la transgresión ! cele rar la e=celencia de su +idelidad porque con un sacri+icio tal "ez heroico, aunque de un heroísmo puramente humano,

contin3a "i"iendo sin amor al lado del esposo a quien ha ía unido su "ida, mientras su corazón, todo entero, pertenece de+initi"amente ! apasionadamente a otra persona. @'4s austera ! santa es la moral de (esucristoA &e enaltece por ahí la no leza de una pretendida unión de corazones, castamente unidos Ccomo los astros ! las palmerasD; se en"uel"e esta pasión en la aureola de una "aga religiosidad, que no es sino des"arío alimentado de poesía ! de no"ela, no de ,"angelio ! de "ínculo cristiano; se engríen de mantener este amor en alturas serenas; la naturaleza, despu#s del pecado original, no es dócil hasta este punto a los a+orismos ingenuamente "anidosos de los espíritus ilusos ! la +idelidad ha sido !a "iolada con la ilícita pasión del corazón. @Ih jó"enes esposos9 guardaos de tales ilusionesA -luminados con la luz di"ina, ajo la protección de 'aría, 'adre purísima, amaos santamente el uno al otro, apretando cada "ez m4s la unión de "uestras "idas, de "uestros espíritus, de "uestros corazones; unión so re la que in"ocamos con toda la e+usión de nuestro 4nimo paternal las m4s a undantes gracias di"inas, d4ndoos la 1endición %postólica. III> )scollos e i;'rudencias "7 de No:ie;0re de "#&. ,s un espect4culo tan hermoso el "er la per+ecta +elicidad de dos esposos que, lejos de languidecer con los a*os, crece en "igor ! entrega mutua ! en concordia hasta la "ejez, cada "ez m4s discreta ! m4s serena, ! que m4s all4 de esta "ida terrena se a re radiante en el 7ielo, que )os sentimos el de er de poneros en guardia contra algunos peligros ! algunas imprudencias, acaso inad"ertidas e incomprendidas, que podrían comprometer su solidez, o por lo menos una som ra de ansiedad so re su e=quisita delicadeza que tu"imos cuidado en descri ir en los 3ltimos discursos a los reci#n casados. )o es necesario poseer un amplio conocimiento ! e=periencia de la historia ! de los sucesos +amiliares para sa er qu# +recuentes son las caídas lamenta les que han derrum ado ! e=tinguido amores ien nacidos ! sinceros, ! m4s a3n para comprender aquellas de ilidades "olu les como la pasión, pero cu!a herida deja una punzante cicatriz en lo m4s íntimo de los dos corazones. )os proponemos ho! ha laros, no tanto del camino por el que, paso a paso, se aja hasta la culpa, hasta la pro+undidad del a ismo, cuanto de las imprudencias ! miserias por las que el esposo +iel, sin darse cuenta, a re al otro el peligroso camino; imprudencias ! miserias que podemos reducir a tres capítulos9 la ligereza, la austeridad e=cesi"a, los celos. -.O ?a ligereza es, so re todo, el escollo de los primeros meses, antes de que la sonrisa ! los "agidos de los ni*os "engan a a rir ! madurar el espíritu de los padres. :ero muchas "eces se prolonga astante m4s all4, +a"orecida ! sostenida por la +alta de car4cter, m4s a3n que por el ardor de la ju"entud. ,n la +alsa idea, culti"ada ! +a"orecida con complacencia, de que el matrimonio todo lo hace lícito, los esposos se permiten a "eces las m4s imprudentes li ertades. ,l marido conduce, sin sentir escr3pulos, a su jo"en mujer a di"ersiones esca rosas, por no decir repro a les, cre!endo recrearla sin malicia, pensando tal "ez iniciarla por este camino en la e=periencia de la "ida. ?a mujer, cuando no es de aquella seriedad +er"orosamente cristiana, que da +ranqueza de car4cter, las m4s de las "eces se dejar4 arrastrar sin resistencia alguna, o en el caso de oponer un adem4n de reacción, no le desagradar4 en el +ondo el que no resulte e=cesi"amente e+icaz o "ictoriosa. &i hasta el matrimonio su inocencia ha sido custodiada ! preser"ada, m4s ien que "erdaderamente +ormada ! esculpida a +ondo por la "igilancia ! la solicitud de padres cristianos, "er#is que acepta con agrado, aunque ru oriz4ndose un poquito, satis+acer una cierta curiosidad, cu!o incon"eniente ! peligro, no se le muestra claramente. &i, en cam io, su "ida de muchacha ha sido mundana ! disipada, se tendr4 ! estimar4 por +eliz al poder li rarse N honestamente, seg3n ella piensa, !a que se encuentra con su maridoN de aquel poco de recato que antes le imponía su edad ju"enil.

/e los espect4culos ! de las di"ersiones atre"idas, la ligereza pasa +4cilmente a relajación de criterios ! de conciencia por lo que se re+iere a las lecturas. ,n esta materia, adem4s de los atracti"os de que hemos ha lado, entra, en escena un aliciente toda"ía m4s sutil9 el amor descrito en las no"elas, que parece interpretar tan ien los sentimientos, sin duda legítimos, que los esposos e=perimentan entre sí. @,l no"elista ! sus h#roes ! heroínas dicen con tal "i"eza ! con +rases tan enardecidas ! e=quisitas lo que aun en el secreto de los íntimos coloquios no se sa ría o se osaría e=presar tan e+icazmente ! con el mismo ardorAM ?a consecuencia es que con la apariencia de enardecer el amor, esas lecturas e=citan toda"ía m4s la imaginación ! los sentidos ! dejan a las almas d# iles ! desarmadas contra las ineludi les tentaciones. ,n aquellas narraciones de trances de in+idelidad, de culpas, de pasiones ilegítimas o "iolentas, no es raro que el a+ecto de dos esposos pierda algo de su pureza, de su no leza ! santidad, que quede +alseado en su estima ! concepción cristiana ! se trans+orme en un amor puramente sensual ! pro+ano, ol"idando los ele"ados +ines del las nupcias endecidas. %un no trat4ndose de o ras inmorales o escandalosas, el apacentarse ha itualmente con lecturas ! espect4culos no"elescos en"uel"e +recuentemente al sentimiento, al corazón ! a la +antasía en la atmós+era de una "ida imaginaria ajena a la realidad. ,sos episodios rom4nticos, esas a"enturas sentimentales, esa "ida de galanteo +4cil, cómoda, caprichosa ! rillante, Kqu# son de hecho sino in"enciones creadas por los autores a su desen+renado talante sin tener en cuenta las di+icultades económicas ! las innumera les oposiciones de la realidad pr4ctica ! concretaJ ,l a uso de semejantes lecturas ! espect4culos, aunque no sean cada uno de por sí censura les, aca a por e=tra"iar la estima de las cosas ! estraga el gusto de la "ida real, quit4ndole la sal que hace grata la realidad en que se desarrolla la "ida deliciosamente austera de tra ajo ! de sacri+icio ! de atención "igilante en medio de los cuidados de una +amilia sana ! numerosa. :ensad, por una parte, en el marido que no da a asto con el sudor de su +rente para todos los gastos de una "ida de lujo; por otra parte, en la mujer que, cargada de hijos ! de cuidados ! pro"ista de medios limitados, no puede cam iar como una "arita m4gica el modesto hogar en un castillo de cuentos de hadas; ! decid luego si a estos esposos no les parecer4n mu! mezquinos sus días siempre iguales, sin "icisitudes, e=traordinarias, comparados con, aquellas +antasías no"elescas. 'u! amargo es el despertar para quien "i"e continuamente en un sue*o dorado; mu! "i"a es la tentación de prolongarlo ! continuarlo en la realidad. @7u4ntos dramas de in+idelidad no han tenido otro origen sino #steA $ si uno de los esposos, conser"ado +iel, llora, sin caer en la cuenta de nada, el e=tra"ío del culpa le, aun entonces querido ! amado, est4 mu! lejos de sospechar su parte de responsa ilidad en aquel desliz que ha llegado hasta la caída. -gnora que el amor con!ugal, desde el momento en que pierde su sana serenidad, su +uerte ternura ! su santa +ecundidad, para asemejarse a los amores egoístas ! pro+anos, +4cilmente se siente tentado a o tener en otra parte el pleno goce. )o menos imprudentes son los maridos que por dar gusto a sus mujeres o por satis+acer su propia "anidad las alientan a a andonarse a todos los caprichos ! a todas las m4s audaces e=tra"agancias de la moda en el "estido ! en el modo de o rar. ,sas jó"enes mujeres mal aconsejadas, lanzadas así a la a"entura, no imaginan siquiera a qu# peligros se e=ponen a sí mismas ! a los dem4s. )o usqu#is en otra parte el origen de no pocos esc4ndalos que asom ran a muchos; @a muchos, pero no a los que re+le=ionan so re los caminos del mal, no a los amigos cuerdos, que a tiempo llamaron la atención del sendero peligroso ! no +ueron oídosA --.O ?a "irtud est4 en medio; contra el e=ceso de condescendencia se puede caer tam i#n en el opuesto e=ceso del rigor. ,l caso es sin duda raro, pero se da en la realidad. ,l rigor e=agerado, que trans+ormase el hogar dom#stico en una morada triste, sin luz ni alegría, sin sanas ! santas distracciones, sin amplios horizontes de acción, podría terminar en los mismos desórdenes de la ligereza. K6ui#n no pre"# que cuanto la estrechez sea m4s rigurosa, tanto m4s "iolenta amenaza ser la reacciónJ ?a "íctima de esta tiranía Nel hom re o la mujer, tal "ez aun el mismo opresorN una u otra "ez sentir4 la tentación de romper la "ida con!ugal. :ero si las ruinas ! e+ectos de la ligereza muchas "eces no tardan en hacer a rir los ojos ! en hacer "ol"er a mejor consejo ! a ma!or seriedad, los e=tra"íos ocasionados por una austeridad e=asperante se suelen atri uir en

cam io a +alta de su+iciente rigor, entonces #ste se har4 toda"ía m4s 4spero ! seguir4 creciendo el mal que ha causado ! la reacción que pro"oca. ?ejos de estos e=tremos Nla e=cesi"a condescendencia ! la e=cesi"a se"eridadN, reine entre "osotros la moderación, que no es otra cosa sino el "irtuoso sentido de la medida ! de lo que con"iene. 6ue el marido desee ! guste "er a su mujer "estirse ! actuar con decente elegancia, con+orme a sus medios ! a su condición social, anim4ndola ! complaci#ndola para el caso con alg3n don delicado, con una ama le complacencia ! ala anza de su encanto ! gracia. 6ue la mujer, por su parte, destierre de la casa todo incon"eniente que o+enda a la mirada cristiana o al sentimiento que sería de pesadum re para el corazón. 6ue am os gusten leer, aun juntos, hermosos, uenos ! 3tiles li ros, que los instru!an, que amplíen sus conocimientos de las cosas ! de las o ras ! de los criterios de su arte ! de su tra ajo, que los in+ormen so re el curso de los sucesos ! los conser"en +irmes ! m4s ilustrados en la +e ! en la "irtud. 6ue se concedan de uena gana, con discreción, los sanos ! honestos esparcimientos que dan reposo ! mantienen la alegría; lecturas ! esparcimientos que ser4n +uente de perenne ! sa roso alimento para sus íntimas con"ersaciones ! de ates. 6ue cada uno de ellos se complazca en "er al otro descollar en la acti"idad pro+esional o social, en el hacerse ama le con su sonriente a+a ilidad entre los amigos comunes; que ninguno piense que el otro le hace som ra. ---.O >inalmente, un gran escollo que ha! que sortear son los celos, que pueden surgir de la ligereza o ser pro"ocados por el rigor9 peligrosísimo escollo para la +idelidad. %quel incompara le psicólogo que +ue &an (uan 7risóstomo los descri ió con magistral elocuencia9 C5odo lo que diga de este mal no astar4 para e=presar nunca su gra"edad. Lna "ez que un hom re comienza a sospechar de aquella a quien ama so re todas las cosas de la tierra ! por la que daría gustoso aun su "ida, Ken qu# cosa podr4 encontrar consueloJM :ero si el hom re se agita angustiado en medio de estos males, aun cuando no tienen +undamento ni razón, la po re e in+eliz mujer se "e toda"ía m4s gra"emente atormentada. ,l que de ería ser el consuelo de todas sus penas ! su apo!o, se muestra cruel con ella ! no le demuestra m4s que hostilidadM Ln espíritu, pre"enido así ! atacado por esta en+ermedad, est4 dispuesto a creerlo todo, a aceptarlo todo, a aceptar todas las denuncias sin distinguir lo "erdadero de lo +also, m4s inclinado a escuchar al que con+irma sus sospechas que a qui#n querría disiparlasM 5odo es espiado, las salidas, las entradas, las pala ras, las miradas, los mínimos suspiros; la po re mujer de e soportarlo todo en silencio; encadenada, por decirlo así, al lecho con!ugal, no puede permitirse un paso, una pala ra, un suspiro sin tener que dar cuenta de ella a los mismos sier"osD. Lna "ida así Kno puede acaso hacerse casi intolera leJ K$ qu# mara"illa que al +altar la luz ! el sost#n de una "erdadera "irtud cristiana, se usque la e"asión ! la +uga con el nau+ragio de la +elicidadJ ,l espíritu cristiano, jó"enes esposos, gozoso sin +ri"olidad, serio sin e=cesi"o rigor, ajeno a las sospechas temerarias, con+iado en un a+ecto mutuo +undado en el amor de /ios, asegurar4 "uestra +idelidad reciproca, sincera ! perennemente sagrada. ,ste es el "oto que +ormulamos para "osotros ! que rogarnos a /ios acoja ! realice, mientras de todo corazón os damos )uestra paternal 1endición %postólica. I4> Las 'rue0as de la Midelidad # de Dicie;0re de "#&. <a lando 3ltimamente de los escollos en los que tal "ez podía "enir a chocar la +idelidad de los jó"enes esposos, )os les poníamos en guardia contra las imprudencias en que podrían +4cilmente caer. :ero, despu#s de todo, los escollos no son otra cosa que prue as; ! de las prue as o de los riesgos de la +idelidad, queremos ho! ha lar, amados reci#n casados, mientras que al mismo tiempo pensamos en los dolores que so re la +idelidad se derraman ! en las tentaciones a que estos dolores que suceden dan origen.

,stas prue as, sin +alta alguna del uno o del otro, pueden pro"enir de de+iciencia o de imprudencia de la otra parte; pueden ocasionarse tam i#n sin que ni una ni otra parte tengan la m4s peque*a culpa. 7omo quiera que sea, de estas prue as, como de todas las que la :ro"idencia permite en sus arcanos designios, es posi le siempre, con la gracia ! con la "irtud, salir m4s grandes ! m4s +uertes. )o os mara"ill#is si ante "osotros nos ocupamos tam i#n de aquellas prue as, de las que uno de los esposos es responsa le. )o es que dudemos de "osotros; antes ien, con+iamos en que "uestra "ida cristiana ! "uestra humilde prudencia, unida a la oración, os o tendr4n de /ios gracia de conser"aros ! de perse"erar ! crecer en las disposiciones en que ho! os hall4is. :ero )os nos dirigimos a "osotros tam i#n como a )uestros caritati"os mensajeros, para haceros heraldos de consuelo ! de paz ante los dem4s, puesto que esperamos que lle"#is lejos el eco de nuestra pala ra. @Ijal4 sir"a de consuelo ! de sost#n a los que "i"en en la prue aA @Ijal4 "osotros mismos, cuando en el curso de la "ida hall#is a otros en prue as semejantes, pod4is ser 4ngeles que les socorran ! con+orten, para curar ! endulzar sus corazones heridos, para ali"iar sus almas desalentadas por la pro+undidad de la angustia ! la "iolencia de la tentaciónA @6u# o ra tan hermosa de caridad har#is con "uestra a!udaA -.O ?a primera de estas prue as, ! la m4s sensi le, es la traición. :or desgracia, no es rara. ,s "erdad que entre un simple galanteo super+icial ! transitorio ! el a andono del hogar dom#stico ha! muchos pasos ! mu! di"ersos; pero aun la herida m4s le"e hiere pro+undamente un corazón leal, que se ha ía dado plenamente ! sin reser"a. $ adem4s es siempre un primer paso en una pendiente res aladiza; por otra parte, para el esposo .o la esposa0 o+endido ! enga*ado es el decli"e de la tentación, acaso tam i#n el prete=to del primer escalón de la ajada. $ si +alta +uerza para soportar la prue a ! salir de ella triun+ante, cae #l mismo m4s a ajo ! toda la trama de la tragedia se concierta ! se conclu!e. :ero si a la in+idelidad conduce un primer momento de e=tra"ío; si de ahí se sigue un "ínculo que, poco a poco, se "a estrechando cada "ez m4s; si, por +in, lejos de los su!os, el in+iel lle"a una "ida descuidada ! ha +undado una +amilia ilegítima, entonces la prue a llega al colmo; colmo de su+rimiento, colmo de la tentación en esta "iudez m4s triste que la muerte, que ni siquiera da consuelo de las l4grimas so re una tum a amada ni concede la posi ilidad de "ol"er a construir un nue"o nido. ?a "ida est4 rota, pero no apagada, ! perdura en una prue a que tiene mucho de terri le. $ sin em argo, @cu4nto se ele"a aquel o aquella que sa en soportar esto digna ! santamenteA @%quella madre, aquella mujer que de e sostener ! educar una +amilia ella sola es grande, es heroica en su a+licción, es digna de toda la admiraciónA :ero una angustia, acaso m4s aguda ! m4s amarga, es del padre que no puede dar una segunda madre a sus hijos, toda"ía peque*os ! necesitados de una caricia, para sustituir a aquella que les ha a andonado. @Ih, ! cómo sangra el corazón al pensar en estos ni*os que, al crecer aca ar4n por comprender su desgracia, si es que no es necesario re"elarles toda"ía antes el desorden moral de un padre o de una madre que "i"en lejos de ellosA @6u# horri le tentación de aca ar con la "ida o del edi+icarse una "ida di"ersa ! un di"erso hogarA &in em argo, si ha! tempestad en el corazón, el +aro del de er est4 inmó"il en la pla!a de la "ida; de er riguroso, que con los resplandores de su claridad escruta la conciencia ! le impone la o ligación de por su parte ser +iel al juramento recíproco que la otra parte ha "iolado ! pisoteado. %lgunas "eces el esposo culpa le no rompe la con"i"encia con!ugal, pero su in+idelidad, especialmente si "a unida a modales duros ! 4speros, hace la "ida com3n cada "ez m4s di+ícil ! casi intolera le. &in duda, permaneciendo +irme el "ínculo con!ugal, el derecho permite la separación al cón!uge inocente en casos determinados. :ero sal"o el peligro de esc4ndalo o el inter#s superior de los hijos u otra causa gra"e que se oponga a ello, la caridad, que se acomoda a todo, in"ita e inclina a aqu#l a soportar ! callar, para reconquistar un corazón e=tra"iado. @7u4ntas "eces ha ría sido posi le de este modo la reconciliaciónA ?a enmienda ha ría podido suceder al e=tra"ío pasajero ! con ella la reparación, el rescate del pasado con una "ida ejemplar, que ha ría sepultado todo en el ol"ido. ,n cam io, si la caridad cristiana no "ence, si la parte inocente se al orota, aquella alma, que acaso

esta a para arrepentirse, o esta a !a arrepentida, se encuentra empujada a un a ismo, toda"ía m4s pro+undo que aquel del que ha ría uscado la salida. @&e han dado casos de estos su limes perdonesA &ucede a "eces N! "osotros lo sa #is mu! ienN que el hom re, +iel a su siempre amada esposa, al "ol"er, despu#s de una larga ausencia, acaso de un cauti"erio de guerra, al amado hogar, "e sonreír o siente dar "agidos a una de aquellas cunas, que se han llamado justa ! dolorosamente Ccunas tr4gicasD. &e siente conmo"er por la piedad; despu#s de un momento de "acilación ! de lucha interna se acerca ! se inclina so re aquella cuna; esa la +rente del peque*o, tam i#n #l "íctima inocente9 lo toma como su!o. 7iertamente el de er no o liga a tanto; puede ser tam i#n que en algunos casos la razón aconseje un acto semejante; pero ante tales h#roes de la caridad ! de la +idelidad no se puede pasar sin admiración. --.O Itra prue a, por desgracia toda"ía m4s +recuente, a la que est4 e=puesta la +idelidad, deri"a del desconocimiento, por parte de uno de los esposos, de la santidad del de er con!ugal. :or temor de "er multiplicarse el peso de la +amilia; por temor del tra ajo, del su+rimiento, de un riesgo que a "eces se e=agera; por el temor, incompara lemente m4s +3til, de sacri+icar alguna línea de la propia elegancia, alg3n jirón de la propia "ida de placer ! de la li ertad, alguna "ez aun por +rialdad de corazón ! mezquindad de alma por mal humor o por la ilusión de una "irtud mal entendida, uno de los esposos se reh3sa al otro ! no se presta si no es dejando entender su descontento o sus aprensiones. ,"identemente, no ha lamos aquí del acuerdo culpa le de dos esposos para tener lejos de su hogar la endición de los hijos. 5al prue a es ien dura para un esposo o para una esposa que procuran cumplir su propio de er; ! cuando se repite, cuando se prolonga, cuando se con"ierte en permanente ! como decretada de+initi"amente, nace +4cilmente con ella la tentación de uscar en otra parte alguna ilícita compensación. ,l %póstol &an :a lo lo dice e=presamente9 C)o quer4is de+raudaros el derecho recíproco, a no ser por alg3n tiempo de com3n acuerdo, para dedicaros a la oración; ! despu#s "ol"ed a estar juntos, no sea que os tiente &atan4s por "uestra incontinenciaD. &in em argo, aunque la prue a agra"e el espíritu, ha! que salir "ictorioso. @/esgraciado del que perece en ellaA K)o de ía luchar ! orarJ CIrad para no caer en la tentaciónD. % pesar de todo, ha sido "encida su "oluntad. :ero, junto con la lucha ! con la oración, Kha hecho todo lo que de ía, todo lo que podíaJ ?e queda a toda"ía algo grande, algo hermoso. %quel marido, aquella mujer, a quien se ama, a quien se ha ligado la propia "ida, es un alma queridísima, ! esta alma est4 en peligro; m4s toda"ía, est4 m4s en peligro, porque "i"e ha itualmente en estado de pecado mortal, del cual no puede salir m4s que con el arrepentimiento ! con la "oluntad de cumplir con su de er en el por"enir. K$ no se pondr4 todo el inter#s posi le, todo a solutamente ! cueste lo que cueste, por sal"arlaJ K)o es #ste uno de los primeros de eres de la +idelidad ! el m4s urgente de todos los apostoladosJ %postolado di+ícil, pero que un amor poderoso ! puro haría +ructuoso. &in duda ninguna hace +alta constancia, energía dulce ! paciente, es necesaria la persuasión, es necesaria la oración, mucha oración suplicante ! con+iada; pero es necesario tam i#n el amor, el amor de todos los momentos, amor delicado, tierno, dispuesto a todos los sacri+icios, a todas las concesiones que no sean contra la conciencia, amor solícito para satis+acer, para pre"enir cualquier deseo, acaso tam i#n cualquier capricho inocuo, para reconquistar el corazón e=tra"iado ! "ol"erlo a traer al camino del de er. :ero a pesar de todo, dir4n acaso algunos, semejante es+uerzo no siempre tendr4 #=ito. %unque solamente lo o tu"iera una "ez, "aldría de "erdad la pena de intentarlo con toda decisión. <asta que no se ha hecho este es+uerzo a +ondo, de todas las maneras, con perse"erancia, no se puede decir que se ha hecho todo; ! hasta que no se ha hecho todo, no ha! derecho a desesperar del #=ito. @,s un alma, un alma tan preciosaA. $ aunque no se llegase a triun+ar so re la o stinación o la pusilanimidad del culpa le, la lucha haría a aquella alma m4s +uerte para mantenerse, a pesar de la prue a, en una irreprensi le +idelidad. ---.O )os hemos enumerado recientemente las separaciones +orzadas de los cón!uges entre los enemigos de la unión indisolu le; de emos ahora computarlas tam i#n entre las prue as de la +idelidad. )inguno de los dos esposos es culpa le; pero ha! aquí tam i#n una prue a dura ! peligrosa. )os no "ol"eremos ho! so re el tema sino para indicar re"emente una +orma especial de esta separación; separación parcial ! de la que ning3n e=tra*o cae en la cuenta, pero que no es por eso menos gra"e ! penosa.

)os re+erimos a las dolencias que imponen, a "eces durante un largo período de tiempo, una continencia per+ecta, mientras se sigue juntos, am4ndose como el primer día ! deseando "i"ir cristianamente. ,ntonces, para conser"ar la +idelidad en su inde+ecti le per+ección, en su e=quisita delicadeza, es menester que el amor sea +uerte, que la +e sea "i"a. ,ntonces ha! que "igilar, luchar, orar, +orti+icar el alma, el corazón ! los sentidos con el alimento di"ino de la &anta 7omunión. ,ntonces con"iene ele"ar el espíritu al ideal del amor "erdadero ! no le, que supera incompara lemente al po re amor puramente humano, siempre m4s el menos egoísta. K6u# prue a, qu# hora es estaJ ,s la prue a ! la hora en que el amor con!ugal se con+unde, su lim4ndose, con el amor del prójimo hacia el herido, caído junto al camino de (ericó, para socorrerle, para curarle, para consolarle, para amarle como a sí mismo. K$ qu# prójimo m4s prójimo que el marido para la mujer ! la mujer para el maridoJ ,ntonces el uno para con el otro se hacen el piadoso samaritano o la piadosa samaritana, ! la asistencia mutua ! a+ectuosa, los cuidados ! las oraciones son

LAS 4IRT,D)S D)L +OGAR DOM)STICO I> HIu es un KoEarJ .3 de )nero de "#&. ,l gozo que )os siempre e=perimentamos al acoger a nuestro alrededor a los reci#n casados que "ienen a pedir nuestra endición, nace, entre otros moti"os, de la esperanza que nos in+unde el contemplar ! considerar en ellos el santo ! "asto o+icio que /ios les con+ía, como es el de restaurar ! +omentar una sociedad sana, +uerte, animada de espíritu ! de sentimientos pro+unda ! pr4cticamente cristianos. K$ no es eso lo que les est4 pidiendo el simple hecho de ser llamados a +undar un hogarJ @,l hogarA @7u4ntas "eces, so re todo desde que pensasteis en odas, desde el tiempo de "uestro no"iazgo, "osotros, amados reci#n casados, ha #is escuchado resonar en "uestros oídos esta pala ra entre el coro de los para ienes ! +elicitaciones de "uestros parientes ! amigosA @7u4ntas "eces ha su ido espont4neamente de "uestro corazón a "uestros la iosA @7u4ntas "eces os ha llenado de una dulzura ine+a le, compendiando en sí todo un ensue*o, todo un ideal, toda una "idaA @:ala ra de amor, pala ra de encanto que todas las almas uenas comprenden ! escuchan con deleite, sea que sa oreen su intimidad actual, sea que piensen en ella con dolor en la lejanía, en la ausencia, en la cauti"idad, sea que alegremente a riguen la esperanza de un pronto regresoA &in em argo, tal "ez este mismo encanto conduce +4cilmente a una concepción "aga del hogar, como en"uelto ! en una nu e de rosa ! de oro. )os, por lo mismo quisi#ramos esta ma*ana haceros pro+undizar m4s en su signi+icado. )unca quitar4 la precisión a su poesía, sino que mani+estar4 mejor su elleza, su grandeza ! su +ecundidad. -.O 'ucho dice, pues, el hogar, ! puede re+erirse a muchas ! "ariadas cosas. &e llama así la casa en que nacemos9 el hogar paterno, con!ugal, dom#stico, o tam i#n, en sentido lato, el hogar del estudiante, del artista, del soldado. <a! tam i#n hogares de estudio, de ciencia, de oraciones, de acción, de apostolado. ,n el orden material, ahí ten#is el hogar con "erdadero +uego, al que se acude para calentarse o para cocer los alimentos; el hogar de hornos para la ela oración del hierro ! otros metales; el hogar de la caldera de "apor, que da a la m4quina su +uerza motriz. K)o descu re el m#dico en su en+ermo el +oco de in+ección que pone su "ida en peligro, o el +oco epid#mico cuando una en+ermedad ataca al mismo tiempo a "arias personas de una misma manzana o de un mismo arrioJ

?a antigYedad pagana tenía por sagrado el culto del hogar dom#stico, cu!a diosa era ,stia, ! enaltecía el heroísmo de aquellos es+orzados que com atían por sus altares ! sus hogares9 Cpro aris et +ocisD. K)o se deri"a del mismo "oca lo C+ocusD el t#rmino Cen+oqueD de la lente ! del espejo, que es el punto en que con+lu!en los ra!os re+ringidos o re+lejosJ 5odas estas acepciones ! sentidos de en tener como ase algo com3n que justi+ique el com3n apelati"o. ?a le!enda Nno la queremos llamar historiaN narra que en el cerco de &iracusa el gran %rquímides se sir"ió de potentes espejos cónca"os para incendiar desde lejos la +lota de 'arcelo. &in recurrir a semejantes ejemplos, Kno os ha sucedido nunca entre las di"ersiones de "uestra ni*ez prender +uego con una lente mantenida en el punto preciso, a algunos trozos de papel o a un poco de estopaJ ?os ra!os del sol con"ergen en un punto +ijo para des"iarse luego, di+undi#ndose de nue"o con una intensidad de calor ! de luz considera lemente aumentada, como si este punto, este Cen+oqueD, hu iera sido a su "ez un peque*o sol. ,se es el hogar en cualquiera de los órdenes a los que se aplique este nom re9 el punto en que todo se encuentra para irradiarse de nue"o. --.O ,l hogar del que ahora queremos ha lar es el de la +amilia que ha #is +undado ! encendido con "uestro matrimonio. :ero para merecer la ala anza de este hermoso nom re ha! que cumplir una do le condición9 la de encontrar e irradiar calor ! luz. K7onstitu!en acaso un hogar los jó"enes esposos cu!o placer consiste en salir lo m4s posi le de casa ! no tienen uen humor sino en las +iestas, en las "isitas, en los "iajes ! temporadas de recreo ! en los espect4culos mundanos o m4s que mundanosJ )o, no es un hogar la ha itación descuidada, +ría, desierta, muda, o scura, sin la serena ! c4lida lum re de la con"i"encia +amiliar. :ero tampoco son "erdaderos hogares aquellas moradas demasiado cerradas, clausuradas ! casi inaccesi les, en las que no con"ergen la luz ! el calor de +uera ! que no irradian hacia el e=terior, semejantes a c4rceles o a !ermos de solitarios. $ sin em argo, @es tan hermoso un hogar íntimo, pero que irradieA @&ea así el "uestro, amados hijos e hijas, a imagen. ! semejanza del hogar de )azaretA )o ha ha ido ninguno m4s recogido que aqu#l, pero al mismo tiempo m4s cordial, m4s ama le, m4s pací+ico en su po reza, m4s irradiador; porque, Kno "i"e acaso ! no se ilumina con su irradiación la sociedad cristianaJ 'irad9 a medida que se aleja de ella, el mundo se entene rece ! se hiela. ---.O K7u4les son, pues, esos ra!os que de en aunarse ! concentrarse en "uestro hogar para encontrar allí la elleza de e=pansionarse luego en amplios haces de luz ! de calorJ &on "ariadísimos, como son "arios los que emanan del sol con su gama in+inita de colores ! graduaciones, unos m4s luminosos, otros m4s c4lidos. &on las gracias ! los alicientes del espíritu, del corazón, del alma; se les suele llamar cualidades, dones, talentos9 unos son el tesoro de una do le herencia at4"ica9 otros se han adquirido por el tra ajo, el es+uerzo ! la lucha9 los m4s preciosos son las "irtudes in+undidas misteriosamente en la naturaleza humana por la gratuita caridad del ,spíritu &anto ! aumentados mediante el ejercicio de la "ida cristiana. Vuestras +amilias eran hasta a!er ajenas una a otra9 am as tenían sus tradiciones, sus recuerdos, sus rasgos propios de espíritu ! corazón, que les da an una +isonomía peculiar; am as tenían sus relaciones de parentesco ! amistad; cuando he aquí que estos dos coros el día de "uestra oda se han concertado en "osotros en una nue"a armonía, que se prolongar4 en "uestra descendencia, pero que comienza !a a resonar a "uestro alrededor. /otados de esta do le herencia, os enriquec#is adem4s con "uestras aportaciones personales puestas en com3n9 los sucesos ! encuentros de "uestra "ida dom#stica, pro+esional ! social, "uestras con"ersaciones ! lecturas, "uestros estudios literarios, cientí+icos, artísticos, tal "ez incluso +ilosó+icos, pero so re todo religioso, os de"uel"en a las horas de intimidad, cargados de polen, como las a ejas cuando se "uel"en a las colmenas; ! en "uestros con+idenciales coloquios destil4is una miel dulcísima, nutriti"a, ante todo, para "osotros mismos ! que comunicar#is, tal "ez sin daros cuenta, a los que os traten.

,n el contacto de cada día, en la necesaria concordia recíproca de pensamientos ! de "ida que se consigue por medio de innumera les peque*as concesiones e innumera les peque*as "ictorias, conseguir#is ! aumentar#is de grado las "irtudes morales, la +uerza ! la dulzura, el ardor ! la paciencia, la +ranqueza ! la delicadeza. ,llas os unir4n en un a+ecto siempre creciente, pondr4n "uestro sello en la educación de "uestros hijos ! dar4n a "uestra morada el atracti"o de un encanto que no cesar4 de irradiarse en la sociedad que os trata u os rodea. 5ales han de ser las "irtudes del hogar dom#stico9 en los esposos cristianos ! en la +amilia santi+icadas ! ele"adas al orden so renatural, ! por lo mismo son de un "alor incompara lemente superior a todas las capacidades naturales, porque cuando +uisteis hechos hijos de /ios se os injertaron con la gracia en el alma esas +acultades de orden di"ino que ni los m4s heroicos es+uerzos puramente humanos serían capaces de engendrar tan siquiera en un grado ín+imo. /e estas "irtudes ha laremos a los jó"enes esposos que os sigan, cristianos como "osotros. )os esperamos que le4is estas nuestras ense*anzas9 m4s a3n, con+iamos en que ser4n leídas con +ruto tam i#n por almas rectas ! no les, aunque no tengan, como "osotros, la dicha de "i"ir esta "ida di"ina. 7ulti"ando ! per+eccionando leal ! generosamente sus "irtudes naturales atraer4n so re sí con su generosidad ! su lealtad la luz ! la a!uda de /ios; ansiar4n con santa en"idia estos dones so renaturales de la +e, la esperanza ! la caridad, que dan a la "ida del hom re, aun en este mundo, una dignidad incompara le para hacerlo en la eternidad partícipe de la +elicidad de /ios. %nsiando así estos dones su limes, tender4n su mirada hacia el 7ielo, in"ocar4n al :adre de las luces, se "ol"er4n hacia la 7ruz del ;edentor, 3nica esperanza; se a rir4n al ,spíritu, que es amor ! ser4n llenas de 2l, porque a quien cumple rectamente con su propio de er, tal como lo conoce, ! no peca contra la luz, /ios le da la luz en ma!or a undancia para llegarse a 2l, ! nunca reh3sa su gracia. ,sta gracia la imploramos con todo corazón para "osotros ! para todos aquellos a quienes por la irradiación de "uestro hogar llegar4 nuestra pala ra paterna, mientras, en prenda ! auspicio de los dones di"inos os damos con especial a+ecto la 1endición %postólica. II> HIu es la :irtudJ 3 de A0ril de "#&$ 1ien"enidos se4is, amados reci#n casados, a quienes la +e ! la esperanza hacen correr hasta )os para reci ir, con nuestra endición, la endición de 7risto so re el hogar que ha #is +undado en el amor. Vosotros os imagin4is hermoso este hogar; no que os lo imagin#is sin prue as ! sin l4grimas, porque sa #is que esto sería ac4 a ajo una esperanza "ana. :ero os lo imagin4is hermoso porque, a pesar de las prue as ! de las l4grimas, quer#is que sea casto, santo, ama le, atra!ente, radiante; en una pala ra como hemos procurado descri íroslo en nuestro 3ltimo discurso a los reci#n casados que os han precedido. K:ero cómo lle"ar a la pr4ctica lo mejor que se pueda, un ideal tan ele"adoJ /esde "uestro no"iazgo ha #is hecho sa ios propósitos ! +er"orosos preparati"os para construir, ordenar, esta lecer ! montar "i"a ! risue*a "uestra casa; os lo e=igían la prudencia ! la pre"isión; pero m4s que nada triun+a a el deseo com3n de a!udaros mutuamente para per+eccionaros ! crecer en todas las "irtudes, a emularos mutuamente en el ien ! en el mutuo acuerdo, que son los elementos necesarios para la constitución del hogar que "osotros dese4is. :ero Kqu# son estas "irtudesJ $ m4s en especial, Kqu# son las "irtudes del hogar dom#sticoJ ,s realmente una desgracia que una pala ra tan no le como es la de C"irtudD ha!a sido pro+anada, no tanto, es "erdad, por desprecio o por urla, cuanto por el a uso ! e=tensión que de ella se ha hecho, dilu!#ndola hasta hacerla equí"oca, mezquina ! hasta disgustosa al oído de la gente "erdaderamente "irtuosa. ,l sentido propio la pala ra C"irtudD, C"irtusD, deri"ada de C"irD, signi+ica +ortaleza, ! sir"e para designar una +uerza capaz de producir un +in ueno. %sí por ejemplo, en el orden puramente +ísico .en donde las potencias naturales o ran necesariamente seg3n normas +ijas0 se ha la de la C"irtudD de algunas plantas medicinales; en cam io, en el orden jurídico ! social .en donde los seres racionales son li res en el o rar0 el superior manda en C"irtudD de su autoridad, mientras que el

in+erior se siente o ligado en C"irtudD de la le! di"ina o humana natural o positi"a; cada uno puede estar o ligado a hacer un acto, que podría omitir li remente si no estu"iese ligado en C"irtudD de su juramento o de su pala ra de honor. 5am i#n el orden intelectual tiene sus C"irtudesD9 la sa iduría, la inteligencia, la ciencia, la prudencia, que guían la "oluntad; nuestra memoria tiene la "irtud de conser"ar los datos que le han sido con+iados; la imaginación tiene la "irtud de hacernos sensi les las +ormas de las cosas ausentes, lejanas o pasadas, de representarnos las que son espirituales ! a stractas; la inteligencia tiene la "irtud de ele"arnos m4s all4 de los sentidos ! aun descu rirnos lo que hemos reci ido por ellos. :ero m4s com3nmente el nom re de "irtud se aplica al orden moral, en el que las "irtudes del corazón, de la "oluntad ! de la inteligencia dan la dignidad, la no leza ! el "erdadero "alor de la "ida. /e estas "irtudes del orden moral nos proponemos ha laros, ! lo haremos en cuanto que son "irtudes del hogar ! adquieren importancia por la intimidad ! la irradiación de la +amilia. K/e dónde e+ecti"amente nace ! resulta la "erdadera "ida de un uen hogar dom#stico, sino precisamente del concurso de estas "irtudes, tan "ariadas, tan sólidas ! encantadoras, que los dos no"ios desean encontrar el uno en el otro ! con las que querrían adornarse como con las jo!as m4s preciosasJ -maginaos uno de estos hogares "erdaderamente modelo. Veis allí a cada uno diligente ! solícito en cumplir a conciencia ! e+icazmente el propio de er, en agradar a todos, practicar la justicia, la sinceridad, la dulzura, la a negación de sí mismo con la sonrisa en los la ios ! en el corazón, la paciencia en el soportar ! en el perdonar, la +uerza en la hora de la prue a ! ajo el peso del tra ajo. Veis allí a los padres que educan a los hijos en el amor ! en la pr4ctica de todas las "irtudes. ,n este hogar /ios es honrado ! ser"ido con +idelidad, el prójimo es tratado con ondad. K<a! o puede ha er nada m4s hermoso ! edi+icanteJ ,n realidad no ha ría ni podría ha er nada m4s hermoso que un hogar semejante si /ios, que ha creado al hom re dotado de +acultades que sir"en para adquirir, per+eccionar ! practicar estas "irtudes ! hacer +ructi+icar estos dones, no hu iera sido toda"ía m4s so eranamente ienhechor ! generoso, acudiendo de nue"o para comunicarle una "ida di"ina, la gracia, que le hace hijo adopti"o de /ios, e in+undirle con ella ciertas potencias, +uerzas nue"as de car4cter di"ino, a!udas in+initamente m4s all4 de la capacidad de toda naturaleza creada. :or eso estas "irtudes son llamadas Cso renaturalesD ! esencialmente lo son. ,n cuanto a las otras, las "irtudes naturales ! humanas de orden moral, la naturaleza da la inclinación ! la disposición para ellas, no la per+ección, ! el hom re puede adquirirlas ! aumentarlas con su es+uerzo personal; pero la adopción di"ina con la +orma de la caridad so renaturaliza los actos ! los hace resplandecer con un +ulgor ! una e+icacia que "ale para la "ida eterna. ,stas "irtudes so renaturales se llaman in+usas por que han sido en cierto modo derramadas en el alma, unidas con la gracia santi+icante, con lo cual el alma queda ele"ada a la "ida di"ina ! a la dignidad de hija de /ios. /e la misma manera que nuestros órganos, en "irtud de su o+icio ! de su constitución +isiológica, aseguran la conser"ación, el desarrollo ! la salud de nuestra "ida corporal, como nuestro espíritu, en "irtud de sus +acultades, mantiene, alimenta, per+ecciona ! enriquece nuestra "ida intelectual; como nuestra "oluntad, en "irtud de su li ertad iluminada ! "igilada por la conciencia, asegura ! dirige nuestra "ida moral, por los senderos de la justicia, hacia el ien ! la +elicidad de nuestra naturaleza humana, o por lo menos hacia lo que así le parece; así la acti"idad de una "ida so renatural de la gracia, en +uerza de aquellas +acultades superiores que son las "irtudes in+usas, nos dirige hacia la plenitud del "igor espiritual ac4 a ajo, hacia la participación de la +elicidad di"ina, un día, en el 7ielo, durante una eternidad. ?as "irtudes in+usas so renaturales no son sino el regalo que el día del autismo hace a sus hijos el :adre celestial. K7ómoJ %quel peque*ín que, escondido antes en el santuario del seno materno, "er#is derramar despu#s de algunos meses sus primeras l4grimas, esperando sus primeras sonrisas, que nunca rillan sino despu#s del llanto; el día en que, orgullosos de "uestra paternidad, al "ol"er de la iglesia, le lle"4is, regenerado !a con las aguas del 1autismo, a su madre, para que le d# un eso, m4s tierno toda"ía del que le dio al salir de casa; este ni*o, pues, Ktendr4 !a "irtudes tan altas ! tan su limes como aquellas que "encen a la naturalezaJ )o lo dud#is.

K)o ha reci ido acaso de "osotros desde que nació, desde el primer instante de su e=istencia, un sello, en el que ien pronto ser4 +4cil reconocer la semejanza de su do le ascendencia paterna ! maternaJ@,n realidad, aquellos primeros días un ni*o se di+erencia ien poco de los otros reci#n nacidos. :ero despu#s, sin esperar a que ha le o a que se e=plique, descu rir#is en sus gracias, en sus caprichos, alg3n detalle de "uestro car4cter; luego su inteligencia ! su "oluntad se despertar4n, o mejor a3n se mani+estar4n, porque sa ido es que, dormidas en cierto modo hasta entonces, inacti"as, sin em argo recogían del e=terior tantas ideas ! deseos de cosas con sus inquietas ! 4"idas miradas ! deseos ! llantos; ! que no solamente en el día de sus primeras mani+estaciones ha #is transmitido a "uestro hijo aquellos rasgos de +isonomía +ísica, intelectual ! moral. /e la misma manera, en el orden de la gracia aquellas +acultades di"inas, que son las "irtudes de +e, esperanza ! caridad, han sido in+undidas por /ios en #l con el sacramento del 1autismo, que le regenera a la "ida espiritual; del mismo modo los g#rmenes racionales e indi"iduales que les lle"an a las "irtudes naturales, comunicados por "osotros con la generación, son protegidas ! custodiados, en "irtud de esta regeneración, hasta el uso de la razón. %hora pod#is entender ien en cu4l sentido )os pretendernos ha lar de las "irtudes del hogar; en el sentido de que la gracia desea unirse en la +amilia a las uenas disposiciones de la naturaleza, que lle"an a la "irtud, "encer a las malas, en cuanto que Clos pensamientos del corazón humano est4n inclinados al mal desde la adolescenciaD. :ero so re la naturaleza triun+a la gracia ! la e=alta, dando el poder de hacerse hijos de /ios a los que creen en el nom re de 7risto, Clos cuales no por "ía d sangre ni por "oluntad de la carne ni por "oluntad de hom re, sino de /ios, han nacidoD. )o ol"id#is que todos nacemos con el pecado original ! que si la nue"a +amilia une en sí las "irtudes, naturales ! cristianas, culti"adas antes en los reci#n casados por la educación sana ! religiosa que tu"ieron en su casa, educación asada en tradiciones ! mantenida ! transmitida de generación en generación, ellos, los reci#n casados, "ienen con ello a +ormar un hogar, que emula ! contin3a la santa ! "irtuosa elleza de sus antepasados ! de sus +amilias en donde ellos nacieron. :orque si el 1autismo hace a los ni*os hijos de /ios ! asta para hacerles 4ngeles del cielo, antes del uso de la razón ! de la recta cognición del ien ! del mal, su educación, sin em argo, ha de iniciarse !a desde la ni*ez, porque las uenas inclinaciones naturales pueden e=tra"iarse cuando no "an ien dirigidas ! desarrolladas con actos uenos, que con su repetición las trans+orman propiamente en "irtudes, ajo la dirección del entendimiento ! de la "oluntad, hasta m4s all4 de la edad in+antil o pueril. K%caso la disciplina ! la "igilancia de los padres no son las que +orman e in+orman el car4cter de los hijosJ K)o es su ejemplar actitud "irtuosa la que ense*a a los hijos mismos el camino del ien ! de la "irtud ! custodia en ellos el tesoro de la gracia ! de todas las "irtudes que le est4n unidas reci idas en el autismoJ ;ecordaos tam i#n de que Crade "olte risurge per le rami lV humana pro itade; e questo "oule quei che la d4, perch# da lui si chiamiD. :or eso aun aquellos hijos que gozan de una uena condición tienen necesidad de gran cuidado para desarrollarse ien ! ser honor del hogar dom#stico ! del nom re de sus padres. %lzad, pues, a /ios "uestras de"otas plegarias, oh jó"enes esposos, herederos de hogares cristianos de "uestros padres ! de "uestros a uelos, para que en "uestros hijos resuciten "uestras "irtudes ! se di+unda so re todos los que os rodean el re+lejo de su luz ! de su calor. @6u# magní+ico ejemplo "a a ser el "uestroA @6u# misión ! al mismo tiempo qu# augusta responsa ilidadA <acedle +rente con "alor, con alegría ! con humildad, en el santo temor de /ios, que es el que +orma a los h#roes de las "irtudes con!ugales ! atrae del 7ielo la a undancia de las m4s escogidas gracias. :ara tan alto ! religioso +in, ! para que os acompa*e en todos los días de "uestra "ida, os damos con e+usión de corazón nuestra paternal 1endición %postólica.

III> CL;o se culti:an las :irtudes "& de A0ril de "#&$ /e todos los tesoros que os ha #is traído el uno al otro, queridos reci#n casados, ! que pon#is en com3n para em ellecer con ellos "uestro hogar dom#stico ! para transmitirlos a los hijos ! a las generaciones que nacer4n de "osotros, no ha! ninguno que enriquezca tanto, +ecunde, adorne la morada ! la "ida +amiliar, como el tesoro de las "irtudes9 uenas disposiciones naturales heredadas de "uestros padres, de "uestros a uelos, ! trans+ormadas en "irtudes con la repetición de los actos; "irtudes so renaturales reci idas en la +uente del 1autismo, al que "uestros mismos padres os condujeron a "uestro nacimiento. ,stas "irtudes, que se suelen comparar a las +lores Nlirio de pureza, rosa de caridad, "ioleta de humildadN, es preciso culti"arlas en el hogar ! para el hogar. :ero he aquí que algunos espíritus pocos instruidos o super+iciales, o simplemente indolentes ! ansiosos sólo de ahorrarse cualquier es+uerzo, os dicen9 K:ara qu# +atigarse tanto por culti"ar las "irtudesJ &i son so renaturales, son un don gratuito de /ios; Kqu# necesidad ha!, por lo tanto, del tra ajo del hom re, ! de qu# e+icacia puede ser una acción tal, desde el momento que la o ra es di"ina ! que no tenemos en ella poder algunoJ ,so es razonar mal; lo comprend#is ien "osotros mismos. Vosotros responder#is con &an :a lo9 C:or la gracia

del &e*or so! lo que so!, ! su gracia, que est4 en mí, no ha sido in+ructuosaD.
7iertamente sólo /ios in+unde en el alma las "irtudes esencialmente so renaturales de la >e, ,speranza ! 7aridad; sólo 2l "iene a injertar so re las "irtudes naturales la "irtud de 7risto, que les comunica su "ida di"ina ! hace de ellas otras tantas "irtudes so renaturales. :ero Ka qui#n le asaltar4 el pensamiento de que tales +lores di"inas sean compara les a las po res +lores arti+iciales, de papel o de seda, +lores sin "ida, sin per+ume, sin +ecundidadJ ,sas 3ltimas, es "erdad, no se marchitan; permanecen tales como +ueron hechas. )o mueren9 para morir de erían ante todo ha er "i"ido. ,n cam io las +lores naturales de nuestros jardines son ien delicadas9 el "iento las deseca, el hielo las quema, son sensi les lo mismo al e=ceso que a la +alta de sol o de llu"ias. ,s preciso que el jardinero las cuide atentamente para protegerlas. ,s necesario que las culti"e. /e manera semejante Nporque las cosas terrenas no son imagen per+ecta de las di"inasN tam i#n las +lores so renaturales, con las que el :adre celestial adorna la cuna del ni*o reci#n nacido, e=igen solícitos cuidados para no morir; requieren toda"ía m4s para "i"ir, para a rirse ! producir sus +rutos. :ero tienen so re las +lores naturales de los jardines de la tierra esta superioridad, que aunque e=puestas tam i#n ellas a morir, est4n sin em argo destinadas a la inmortalidad, a aumentar inde+inidamente el esplendor, sin que su marchitez sea la triste condición de su +ecundidad. % crecer hasta que plazca al jardinero di"ino recogerlas para adornar ! per+umar eternamente con ellas el jardín del :araíso. K7ómo se han de culti"ar, pues, las "irtudesJ /el mismo modo que las +lores. <ace +alta de+ender a estas +lores contra las causas de muerte, secundar su rote ! su desarrollo; un sa io ! h4 il culti"o llega a traspasar a ellas las cualidades ! las ellezas de otras. %sí ocurre tam i#n en el culti"o de las +lores so renaturales que son las "irtudes. K)o ha #is acaso, jó"enes esposos, tenido cuidado de o+recer a "uestras no"ias algunas +lores desde "uestra promesa hasta "uestras odasJ >lores rillantes o modestas, cortadas de la planta ! colocadas en "asos llenos de agua limpia, donde, a pesar de todo, mu! pronto se marchita an; cuando esto ocurría, les lle"a ais otros ramos m4s +rescos. 'a*ana en casa, en un 4ngulo de jardín, aunque no sea sino en una humilde caja puesta so re el antepecho de la "entana, remo"er#is un poco de tierra, depositar#is una semilla, la regar#is; despu#s con una curiosidad casi ansiosa, espiar#is la aparición de una peque*a punta "erde, del tallo, de las hojas, la sonrisa del primer otón, en +in, al a rirse de las +lores. @/e cu4ntos cuidados las "ais a rodearA &in duda, /ios no niega su gracia ni siquiera a un in+iel; así, se*or ! due*o de sus dones, puede d4rsela para actos "irtuosos, incluso e=traordinarios. :ero, seg3n el orden normal de su pro"idencia, la "erdadera "ida "irtuosa

+lorece ! llega a plena madurez, desde que con el 1autismo se in+unden las "irtudes en el alma del ni*o, donde, como en una uena tierra, se desarrollar4n progresi"amente, cuando sean culti"adas con cuidado. %quel /ios que ha creado la tierra con sus elementos nutriti"os, el sol que ilumina ! calienta la planta, la llu"ia ! el rocío que la re+rescan, ha creado tam i#n la naturaleza humana, el alma que 2l une al cuerpo +ormado en el seno materno, ! esta naturaleza es un terreno rico de uenas disposiciones e inclinaciones. 2l pone en esta misma naturaleza la luz de la inteligencia, el calor, el "igor de la "oluntad ! del sentimiento; pero en esta tierra, ajo esta luz ! este calor, 2l deposita, anim4ndolas con "ida di"ina, las "irtudes so renaturales, como g#rmenes escondidos, ! mandar4 el sol, la llu"ia ! el rocío de su gracia, para que el ejercicio de las "irtudes, ! con #l las "irtudes mismas, a"ancen ! se desen"uel"an. :ero hace +alta toda"ía que el tra ajo del hom re coopere con los dones ! con la acción de /ios. $, ante todo, desde el primer instante, la educación del ni*o por parte del padre ! de la madre; luego, la correspondencia personal por parte del ni*o mismo, a medida que "a siendo adolescente ! hom re. &i la cooperación de los padres con la potencia creadora de /ios, para dar la "ida a un +uturo elegido del 7ielo, es uno de los designios m4s admira les de la :ro"idencia para honrar la humanidad, Kno es toda"ía m4s admira le su cooperación para +ormar un cristianoJ ,sta cooperación es tal real ! e+icaz, que un autor católico ha podido escri ir un li ro delicioso so re las C'adres de los &antosD. K6u# padres dignos de este nom re dudarían en apreciar un tan grande honor ! en corresponder a #lJ :ero tam i#n en "osotros mismos, o m4s ien ante todo en "osotros mismos, hace +alta que culti"#is las "irtudes. ?o e=ige "uestra misión ! "uestra dignidad. 7uanto m4s per+ecta ! santa es el alma de los padres, tanto, m4s delicada ! rica es en todo caso la educación que dan a sus hijos. ?os hijos son Ccomo el 4r ol plantado en la ri era del agua, que da a su tiempo su +ruto, ! no "e secarse sus hojasD. K:ero qu# poder ejercer4 so re ellos, queridos esposos, "uestro modo ! tenor de "ida, que tendr4n ante sus ojos desde su nacimientoJ )o ol"id#is que el ejemplo o ra so re aquellas peque*as criaturas incluso antes de la edad en que podr4n comprender las lecciones que reci an de "uestros la ios. :ero aun suponiendo que /ios supla con +a"ores e=cepcionales el de+ecto de educación, Kcómo serían "erdaderamente "irtudes del hogar dom#stico aquellas que, a la "ez que +lorecen en el corazón del ni*o, est4n secas ! marchitas en cam io en el corazón del padre ! de la madreJ %dem4s, el jardinero tiene un do le o+icio9 poner la planta en condiciones de ene+iciarse de las circunstancias e=teriores ! no su+rir con ellas; tra ajar la tierra ! la planta misma para +a"orecer su crecimiento, +loración ! +ruto. :or eso, "osotros ten#is el de er de preser"ar al ni*o, ! a "osotros mismos, de todo lo que podría poner en peligro "uestra "ida honesta, cristiana ! la de "uestros hijos, de todo lo que podría entene recer o da*ar "uestra +e ! la su!a, o+uscar la pureza, la claridad, la +rescura de "uestras almas ! las su!as. @7u4nto son de lamentar aquellos que no tienen en a soluto conciencia de esta responsa ilidad, ni consideran el mal que se hacen a sí mismos ! a las inocentes criaturas, que han dado a la luz de este mundo, cuando desconocen el peligro de tantas imprudencias de lecturas, de espect4culos, de relaciones, de usos, cuando no se dan cuenta que un día la imaginación, la sensualidad, har4n re"i"ir en el espíritu ! en el corazón del adolescente lo que de ni*o sus ojos ha ían entre"isto sin comprenderA :reser"ar no asta9 hace +alta ir deli eradamente al sol, a la luz, al calor de la doctrina de 7risto, uscar la rociada ! la llu"ia de su gracia para reci ir de ella la "ida, el desarrollo, el "igor. :ero ha! toda"ía m4s. &i no hu iera e=istido el pecado original, /ios ha ría mandado al padre ! a la madre de +amilia, como a nuestros progenitores, que tra ajaran la tierra, que culti"aran las +lores ! los +rutos, pero de modo que el tra ajo hu iera sido al hom re alegre, no gra"oso. :ero el pecado, tan +recuentemente ol"idado, pr4ctica o descaradamente negado, ha hecho el tra ajo austero9 la naturaleza, como la tierra, pide ser tra ajada con el sudor de la +rente. ,s preciso tra ajar incesantemente, escardar, arrancar las malas inclinaciones, los g#rmenes "iciosos, com atir los in+lujos noci"os; es preciso cortar, podar, es decir, recti+icar las des"iaciones hasta de las mejores tendencias;

hace +alta, seg3n los casos, estimular la inercia, la indolencia en la pr4ctica de algunas "irtudes, +renar o regular la tendencia natural, la espontaneidad en el ejercicio de otras, a +in de asegurar el armonioso incremento de todas. ,ste tra ajo es de todos los instantes de la "ida; se e=tiende al cumplimiento de los otros tra ajos diarios, ! da a #stos, el 3nico "alor que importa en de+initi"a, ! juntamente su elleza, su encanto, su per+ume. @6u# "uestro hogar, gracias a "uestros cuidados, tienda a resultar semejante al de la &agrada >amilia de )azaret, ! sea un jardín íntimo, donde el 'aestro guste de "enir a cortar liriosA. &o re #l descender4, como rocío, su endición +ecundante, en prenda de la cual os impartimos de corazón nuestra paterna 1endición %postólica.

PÍO XII Y LA FAMILIA CRISTIANA AMOR PAGANO Y AMOR CRISTIANO

www.radiocristiandad.wordpress.com .20130

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