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Encuentros y desencuentros entre las culturas que enseñamos, sabemos y vivimos

Perlas sin collares


Rafael Gagliano *

El autor convoca a la escuela, como organización inteligente, a recuperar oficio

para reconocer la dignidad de los sujetos, alentando formas de asociatividad y

diálogo entre los diversos mundos que habitan niños y adolescentes.

*Licenciado en Letras y Las reflexiones que siguen han nacido de vida fragmentaria y
Profesor de Historia. como tales perseveran en el texto. No pretenden cerrar tema
Docente e investigador de alguno ni, tal vez, abrir algún otro. Sólo quieren contribuir a
la Universidad de Buenos desarrollar una mirada sobre algunas últimas sombras produ-
Aires. Director ejecutivo cidas en la vida social y educativa de niños y adolescentes, com-
de la asociación civil prendidos como sujetos entre-culturas. Aumentar el campo de
Alternativas Pedagógicas lo visible, rearticulando lo que hay con lo que podría haber,
y Prospectiva en América constituye la secreta porfía de este trabajo.
Latina (Appeal). Jefe de
Asesores de la Directora 1.
General de Cultura y Perlas sin collares. Imagen que desafía a pensar los mundos
Educación de la Provincia que se abren y se cierran cuando el trabajo artesanal de enhe-
de Buenos Aires. brar, articular, diferenciar y configurar se suspenden o pierden
fuerza social plasmadora.
Nuestra sociedad ha tornado problemática la filiación sim-
bólica de sus hijos. Se los recibe como perlas provenientes de
mundos profundos y creativos pero faltan los hilos que los
inscriban en totalidades mayores, donde sus voces singulares/

Filosofía política del currículum I 111


corales pudieran escucharse. La “cuestión so- sin memoria. La destrucción de las configu-
cial” de la filiación no es un problema estricta- raciones de sentido institucional o sistémico-
mente educativo. La escuela puede configurar orgánicas advierte sobre la incesante victoria
nuevas filiaciones sobre la superficie ya escrita cultural del modelo neoliberal. Tornar visible
de otras, basales y originarias. Sin éstas, pre- para la conceptualización político-pedagógica
sentes y vivas, la tarea de educar sistemática- tal modelo nos abre al modo de su operatoria:
mente pierde vigencia histórica. la práctica cultural neoliberal debilita pero no
destruye, desconecta y reagrupa, concentra y
2. separa. Los sujetos son procesados en esas
No podemos perder los saberes de orfebrería instancias donde se marcan sus pertenencias,
fina, paciente y anticipatoria. Allí donde no déficits y adicciones: las poblaciones así cons-
está o se quiebra el hilo de una filiación la tituidas están fuera de toda sociedad aunque
cultura social multiplicará por dos o más las vivan en ella.
figuras de identificación posibles. Todo niño
necesita muchos terceros a quienes apelar, 4.
con quienes dialogar, confesarse, jugar, guar- Sin el despertar del trabajo por las múltiples
dar secretos, llorar, reír o estar en silencio. Los filiaciones, sin entramar collares que se en-
niños pueden desilusionarse de un adulto, de trelacen con otros, sin transmitir todas las
dos pero, en las familias amplias o ampliadas culturas a todos los sujetos, no hay mundo co-
siempre hay tíos, primos, abuelos y padrinos mún. No tenerlo es asunto peligroso, porque
con los que incorporar alteridad y diferencia. el vacío siempre es ocupado por alguna forma
Una sociedad puede decidir no tener huérfa- inhumana de la barbarie. En una conversación
nos, ni excluidos, ni desafiliados. sostenida en julio de 1933, Karl Jaspers le pre-
Hacer visible nuevas constelaciones familia- gunta a Martín Heidegger:
res, deconstruir los presupuestos cotidianos —¿Cómo pudo usted pensar que un hom-
del patriarcado ayudaría a reintegrar vidas a la bre tan inculto como Hitler podría gobernar
sociedad. Crear ambiente para que lo posible Alemania?
en lo que hay, emerja y conecte a los sujetos Heidegger respondió:
en nuevas configuraciones filiatorias, resulta —La cultura no tiene importancia. ¡Observe
el desafío mayor de la agenda pública del futu- qué maravillosas son sus manos!
ro inmediato.
5.
3. La barbarie heideggeriana focaliza la parte, fetichi-
El trabajo del campo devenido invisible, allí za el fragmento. Visibiliza la mano que gesticula y
donde opera con más fuerza el modo neolibe- torna invisible la totalidad que la hace posible.
ral de destruir las pautas que conectan, continúa Volver a pensar nuestro mundo como épo-
su obra incesante: niños desfamiliarizados, ca, como campo histórico de lo posible, resitúa
pibes desescolarizados, hogares desvecinali- a la escuela como espacio de religación con la
zados, organismos sin ambiente, experiencias sociedad.

112 I Anales de la educación común


Hay nuevas infancias y nuevas adolescencias

y eso significa nuevas jerarquías de saberes

y experiencias.

La matriz de toda religación fundada en el más tarde, esas mismas instituciones necesi-
conocimiento se temporaliza en los procesos tan cerrar el proceso filiatorio haciendo que
de intersubjetivación. Conocer es siempre co- el sobreviviente se instituya como sujeto de
nocer con-otros, entre-otros los mundos que derecho. Tal trabajo es la mayor empresa de
se despliegan fuera, entre y dentro de noso- pedagogía social y comunitaria que la Argen-
tros. Ningún paradigma de interconectividad tina del siglo XXI puede afrontar para vivir una
hombre-máquina podrá desplazar, sin conse- sociedad de ciudadanías plenas.
cuencias gravosas, el modelo educativo de la
intersubjetividad. Dante necesitó a Virgilio 6.
–poeta y Maestro– para ingresar al mundo sin Los niños y adolescentes viven entre-mundos,
caminos del Infierno. entre-culturas. Nada tiene que ver esta afirma-
Porque la escuela necesita y puede religar ción con posicionamientos multiculturalistas
resulta imperioso alentar novedosas formas de o definiciones posmodernas acerca de la ri-
asociatividad –entre niños, entre niños y jóvenes, queza de la diferencia y la diversidad. Se trata
entre generaciones distantes– donde sea posible simplemente de la tensión que recorre los
concretar inteligencia colectiva, frutos del trabajo cuerpos cuando reconocemos las voces dispa-
común, despertados al calor de una narrativa re- res de lo que sabemos, lo que aprendimos y
lacional de saberes, intereses, deseos, memorias, lo que vivimos. En este campo se despliegan
experiencias y problemas de conocimiento. conflictos éticos, epistemológicos, políticos,
Donde no haya instituciones públicas que existenciales. Si la escuela tradicional pudo
transmitan y revisen las herencias configura- mantener un relativo equilibrio entre las
das y se faciliten los ambientes para actualizar instituciones formativas y la experiencia de la
lo posible que cada época porta, sólo pueden vida cotidiana, esa armonía aparente también
enseñorearse formas invisibles de guerra civil, segregó negaciones y sombras y alfombras
con sus sórdidas máscaras de expulsión social abultadas por residuos incómodos. Finalmen-
y vidas concentracionadas. Todos reconocen, mu- te, ese collar desató sus cuentas.
chos saben que vivimos nuevas guerras aunque Nuestra época cambió pero el cambio fue
no podamos hacer visible con fuerza pública los que nos mudamos de época.
espacios de los campos de batalla. La jerarquía de saberes que edificó la ar-
Las instituciones que filian, que educan en quitectura de los sentidos eslabonados de la
la filiación, necesitan hacer que las víctimas se modernidad se ha revuelto. Hay nuevas in-
perciban con el poder de los sobrevivientes; fancias y nuevas adolescencias y eso significa

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nuevas jerarquías de saberes y experiencias. Lo necesita hacer para recuperar oficio, para
Los niños viven entre mundos que se ordenan reconocer la dignidad de los sujetos y para ex-
en registros disímiles y combinables. Hay tenderles una invitación abierta a dialogar con
nuevas jerarquías pero no son permanentes y otros saberes que sinteticen posibilidades más
las posiciones resultan intercambiables. Los allá de todo enclaustramiento.
saberes convivenciales –la prueba cotidiana de
vivir las experiencias propias– pueden derivar 7.
linealmente de la socialización primera –mis En La Leyenda del Santo Bebedor, Joseph Roth
saberes de origen– o mezclarse con los apren- describe la historia de Andreas, un hombre
didos en las instituciones escolares o sinteti- que, aunque posea honor, no posee domicilio,
zarse contradictoriamente en las decisiones ya que duerme bajo los puentes del Sena. No
tomadas entre pares. Las combinaciones pue- tener domicilio le hace perder el honor, ya que
den ser variadas y no están informadas por su palabra no puede inscribirse en un lugar
jerarquías previas a la experiencia. En cada de referencia, que diferencie un afuera de un
decisión propia pugnan agendas de múltiples adentro. Los sujetos se derrumban cuando no
planes curriculares. pueden volver a un lugar seguro, a un espacio
La escuela no puede restablecer por sí sola propio y afectivizado. Cuando esas condi-
una jerarquía común de saberes, pasiones y ciones se resignan, los niños se sumergen
valores. Pero sí puede hacer dialogar los diver- en procesos crecientes de mudez donde la
sos mundos que habitan los niños y adoles- palabra se fragiliza hasta tornarse inaudible.
centes. Devolverle inteligibilidad a la acción, Los niños que viven en condiciones de pro-
ayudar a configurar las organizaciones de sen- miscuidad, sin intimidad, ni espacio propio
tido personal, elaborar narrativas potentes que alguno, construyen subjetividad sin narrativa,
nos permitan transitar entre mundos suman- aislándose de sí mismos tanto como de los
do riquezas y comprensión, puede redefinir otros. En muchas ocasiones, la mejor política
a la escuela como organización inteligente al educativa es una política de vivienda, para que
servicio de las nuevas generaciones. los niños y niñas puedan regresar a mundos
María Zambrano señaló que “pensar es des- seguros y propios, donde la palabra enlaza y la
cifrar lo que se siente”. mesa familiar convoca.
La escuela necesita volver a pensar qué Estas ausencias de los espacios fuertes de la
sienten sus alumnos, qué pasiones los reco- infancia tienen soluciones vicarias: los niños
rren, con qué palabras nombran sus mundos. enmudecidos recrean una relación afectiva

En muchas ocasiones, la mejor política educativa es

una política de vivienda, para que los niños y niñas

puedan regresar a mundos seguros y propios.


114 I Anales de la educación común
con los electrodomésticos, incluyendo –no sitan heterogeneidad, combinación de hori-
podría ser de otra manera– las pantallas su- zontes de vida, conocimiento de otras reglas
cesivas del televisor, de la computadora y del familiares. Los criterios zonales entendidos
celular. La intersubjetividad ha dado paso a como discriminación positiva han originado
la interconectividad del mercado, que asegu- instituciones redundantes respecto al medio
ra clientes fidelizados para toda la vida. Los social. Los niños también se vuelven violen-
otros niños, también enmudecidos dirimen tos cuando advierten que la escuela es una
sus tensiones con otras armas, muchas de continuidad no modificada de su barrio o de
ellas de fuego. Nuestra sociedad le está ense- la calle donde viven. Cada escuela debe tener
ñando a los niños que la solución más rápida su luz propia, una luz mestiza con el mayor
de los problemas más superficiales y banales grado de tonalidades posibles, siempre rigu-
puede lograrse usando armas de fuego. Mu- rosa en sus logros sociales y sus resultados
chos niños saben esto, aunque no lo hayan académicos. Una mayor cohesión social
aprendido. resulta de una mayor diversidad al interior
de cada institución educativa. Hay una de-
8. manda oculta y tácita de las nuevas genera-
La escuela pública de hoy no logra mezclar a ciones por instituciones que permanezcan y
los niños de distintas procedencias. Barrios estén allí, aunque todo cambie. Necesitamos
homogéneos favorecen escuelas homogé- escuelas y necesitamos un sistema educativo.
neas. Las escuelas públicas posibles nece- Perlas en collares.

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