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tf$f$: .

Además de una guerra civil, eliCJnfllcto español de 1936-1939 tuvo


importantes repercusiones internacionales que han podido ser inves-
d
Tohn E Coverdale
tigadas y conocidas con rigor sólo tras la apertura de los archivos de
diversas cancillerías europeas. JOHN F. COVERDALE, utilizando
La intervención fascista en
una documentación tan amplia como inédita, traza un detallado pano-
rama de LA INTERVENCION FASCISTA EN LA GUERRA CI-
i.kt Guerra Civil eAdañola
VIL ESPAÑOLA y de su influencia en el triunfo final del ejército
de Franco. El autor distingue tres etapas en dicho proceso. La prime-
ra, que concluye con el reconocimiento del gobierno de Franco por
el régimen de Mussolini en noviembre de 1936, se caracterizó por un
modesto nivel de ayuda, tanto en armas como en hombres, y por la
no interferencia en la política interna de la retaguardia. En la segunda
etapa -desde noviembre de 1936 a marzo de 1937- la intervención
fascista aumentó considerablemente y sufrió una transformación fun-
damental; la llegada de tropas de choque, que constituyeron un verda-
dero ejército expedicionario italiano en España, fue acompañada por
el propósito de Mussolini de influir en la dirección de las operaciones
militares y en la estructuración política de la zona franquista. Pero
tras la derrota de las tropas italianas en Guadalajara, en marzo de
1937, la influencia fascista disminuyó notablemente, si bien hasta
el final de la guerra continuó la presencia de tropas italianas en Espa-
ña y se mantuvo el suministro de armas. El detenido estudio de este
proceso histórico -paralelo a la intervención nazi, cuyos orígenes
han sido estudiados por Angel Viñas en «La Alemania na7i y el 18
de julio» (AU-)18 permite al autor valorar el sentido de la inter-
vención fascista para la política exterior de Mussolini y su importancia
en la victoria militar de Franco y en la configuración política del
nuevo Estado español.

/l Alianza Editorial

N ITALIANA
INVASIO
Cubiertu Curtrl d e Espert
Alianza Universidad
John F. Coverdale

La intervención fascista
en la Guerra Civil española

Versión española de
Fernando Santos Fontenla

Alianza
Editorial
original: INDICE
Tituld
i lntervention in the Spanish Civil WW
'ra'ia<ado en inglds por Princeton University Press
publiu

Prefacio .. . . .. . . . . .. . . . . .. ... .. . .. . ... . .. . . . .. . .. . . . . . .. . . . . . . . . .


Agradecimiento . . . . . . . . . . .. . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . ... . . . . . . .. .
Abreviaturas . . . . . . ... .. . . .. . .. .. . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . .. . .. . . . . . .

Parte 1 .. . . . . . . . . .. .. . . . . . .. . . . . .. . . . ...
1. Los antecedentes de la intervención: Italia en 1936
2. Los antecedentes de la intervención: las relaciones italo-españolas
entre 1922 y 1936 ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
3. La decisión de apoyar a Franco: julio de 1936 ... . . . ... . .. ... ...
4. La internacionalización del conflicto: agosto a noviembre de 1936
5. El «Conte Rossi» en Maliorca . . . ... .. . .. . ... . . . ... ... . . . . .. . . .

Parte 11 ... ... ... ... ... ... ... . .. ... ... . . . . . . ... ... .. . ... . .. . . . . ..
6. Un ejército italiano en España: diciembre de 1936 -marzo de 1937
7. Las tropas italianas en acción: Málaga y Guadalajara . . . . . . . . . . . .

@ 1975 by Princeton University Pnss. Todos los derechos reservados Parte 111 ... ... . . . . . . ... . . . ... ... ... . .. ... ... . . . ... ... . .. . . . .. . . ..
@ Ed. cast.: Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1979 8. Tensión internacional: marzo a septiembre de 1937 . . . ... . .. .. . ...
ISBN: 84-206-2.243-5
9. Hasta las heces: octubre de 1937 - abril de 1939 . . . . . . . . . . .. . . . . . .
Depósito legal: M. 24.797-1979
Compuesto en Fernández Ciudad, S. L. 10. Epílogo y conclusiones ... ... . . . . . . . . . . . . ... .. . . . . . . . . .. . . . . . .
Impreso en Hijos de E. Minuesa, S. L. Apéndices ... . .. . . . . .. . . . .. . .. . ... ... . . . ... ... .. . . .. .. . . .. . . . . . .
-
Ronda de Toledo. 24 Madrid4
Notas sobre las fuentes ... ... ... ... ... ... ... ... ... . . . ... . . . ... . . . ...
Printed in Spain
7
A mis padres
PREFACIO

Al igual que ocurrió con la guerra de Vietnam para los estadouni-


denses de mi generación, la Guerra Civil española fue una cuestión apa-
sionada que dejó impasibles a muy pocos. En toda Europa, gente de
todos los matices políticos se puso del h d o de la República o de los na-
cionales, con un ardor que surgía de su creencia de que en España se
jugaba el futuro de Europa. Un enorme torrente de publicaciones so-
bre la Guerra Civil, tanto durante ella como después, es el monumento
a la profundidad de las pasiones que despertó. Incluso hoy, la Guerra
Civil española sigue, hasta cierto punto, siendo una cuestión viva que
a muchos estudiosos les resulta imposible tratar con el distanciamiento
exento de emoción con que escriben acerca de otros temas, más re-
cientes pero menos significativos.
Aunque al escribir estas líneas hace 35 años que acabó la guerra,
nuestra documentación todavía deja mucho que desear, especialmente
por lo que respecta a los acontecimientos en la propia España. La
posibilidad de disponer de documentos diplomáticos alemanes, estado-
unidenses y británicos permite una visión mucho más amplia y pre-
cisa de los aspectos internacionales del conflicto, pese a la inaccesibi-
lidad de los documentos soviéticos y franceses. Este libro es el primer
estudio que se basa en una gama relativamente amplia de documentos
italianos. Es muy posible que pasen bastantes años antes de que se
permita a los estudiosos el acceso completamente libre y sin restriccio-
nes a los archivos, pero estoy seguro de que el material que he podido
consultar constituye una base firme para un examen detallado de la
La intervención fascista en la Guerra Civil española 13

intervención italiana en España. No cabe duda de que mis preferen- y catalana, relativamente prósperas, chocaban con un centralismo cas-
cias políticas personales, como persona moderada, y mi creencia en el tellano rígido que consideraba toda autonomía regional auténtica como
carácter polifacético de la mayor parte de la causalidad histórica, han un ataque a la unidad del país forjada en el siglo XVI.Los monárqui-
influido en mi análisis, pero he tratado de escribir sine ira el studio. cos se oponían a los republicanos y estaban divididos entre sí acerca
Espero haber tratado de modo justo a los hombres cuyos actos analizo de la forma que debería adoptar una monarquía y sobre quién debía
y a la complejidad de las cuestiones de que trato. portar la corona. Los reformadores civiles intentaban reducir el peso
Pese al relativo aislamiento de su país, a mediados del decenio del Ejército en la vida política del país, mientras los oficiales del Ejér-
de 1930 había españoles enfundados en los ropajes de cada uno de cito se reconcomían constantemente pensando en el trato injusto que
los tres grandes sistemas ideológicos que se disputaban el control de se infligía al Ejército en general, y a ellos en particular. Todas estas
Europa occidental: el comunismo, el fascismo y la democracia liberal. divisiones autóctonas españolas se veían exacerbadas por la crisis eu-
Cuando estalló la guerra, ambos bandos pidieron inmediatamente ayu- ropea generalizada del decenio de 1930. La exaltación de la violencia
da a los gobiernos extranjeros que parecía más probable que simpa- y la pérdida de la fe en los métodos democráticos y pacíficos que
tizaran con su causa. Antes de que hubieran pasado dos semanas de caracterizaban a todo el mundo europeo en el período de entreguerras
guerra, la prensa había informado de que Francia ayudaba a la Repú- se reflejaban en España en un clima de violencia e intolerancia que
blica e Italia y Alemania a los rebeldes. Así, la Guerra Civil adquirió, intensificaba mucho las tensiones ya existentes en la trama de la
a juicio de muchos, el carácter de un conflicto ideológico internacional sociedad.
que se disputaba en suelo español. En el texto he tratado de dar suficiente información sobre las
Tengo plena conciencia de que la insistencia exagerada en la par- cuestiones españolas para que el lector comprenda el tema, y de de-
ticipación extranjera en la Guerra Civil española propagó una imagen mostrar cómo afectó la intervención italiana al carácter y el resultado
falsa que todavía subsiste. El hecho de que se trataba de una guerra del conflicto. Espero que este análisis contribuya a una mejor com-
civil, con hondas raíces en los conflictos sociales, religiosos, políticos, prensión de la guerra y de la importancia y los límites del papel de
económicos e ideológicos de la España de los siglos XIX y xx es algo Italia en ella. No creo que sirviera de nada alargar este libro con la
que suele perderse de vista cuando se centra la atención en 10s adición de un examen de las cuestiones nacionales de que se trataba,
aspectos antifascistas del combate o en la participación de las Poten- lo cual requeriría un grado inaceptable de condensación y simplifica-
cias extranjeras. No deseo contribuir a esa concepción errónea del ción. Prefiero sencillamente advertir a los lectores de que mi propio
acontecimiento más importante de la historia reciente de España, aun- enfoque de la participación italiana no debe llevarlos a creer, errónea-
que mi estudio trate fundamentalmente de la intervención italiana en mente, que la Guerra Civil fue fundamentalmente un conflicto inter-
la guerra. nacional, y remitir a quienes se interesen por los aspectos españoles
Las cuestiones por las que se combatía se veían coloreadas por del combate a las publicaciones sobre el tema, que son cada vez
los conflictos ideológicos europeos, pero hacía años que afectaban a más numerosas.
las vidas cotidianas de millones de españoles y que dividían el país. He dividido este libro en tres partes, que corresponden a tres
En la raíz de la crisis se hallaba la estructura, arcaica e injusta, de la fases distintas de la historia de la intervención italiana en España,
agricultura española, con sus enormes latifundios y sus jornaleros sin cada una de las cuales tiene sus características peculiares. Durante el
tierra en el sur, y con sus minifundios económicamente insuficientes primer período, que termina con el reconocimiento de Franco por Ita-
y su campesinado empobrecido en el noroeste. Había muchos más pro- lia en noviembre de 1936, el volumen de la intervención fue escaso.
blemas y conflictos que también contribuían a la crisis. La rivalidad Italia suministró armas y algunos hombres que debían actuar como
entre la poderosa Confederación Nacional del Trabajo, anarcosindica- instructores o utilizar material muy avanzado en el campo de batalla,
lista, y la Unión General de Trabajadores, socialista, dividía profun- pero no se comprometió con grandes cuerpos de tropas de combate.
damente a la clase obrera y endurecía aún más las relaciones laborales. En consonancia con el modesto volumen de su apoyo, Roma tuvo por
Las tentativas violentamente anticlericales no sólo de eliminar las in- lo general cuidado durante este período de evitar injerencias en la
jerencia~ eclesiásticas excesivas en la política, sino de erradicar a la política interna de la zona nacional.
Iglesia de la vida pública en España, provocaban fuertes reacciones Durante la segunda fase, que va de noviembre de 1936 a mano
entre los católicos. Los deseos de autonomía local en las regiones vasca de 1937, no s610 se vio un enorme aumento de la escala de la ayuda
John F. Coverdale
14 AGRADECIMIENTO
italiana, sino una transformación fundamental de su carácter. LOS
instructores cedieron el terreno aetropas de combate, que se formaron
en diferentes unidades italianas y constituyeron de hecho, aunque no
de nombre, un ejército expedicionario italiano en España. Paralela-
mente a esta creciente presencia militar, iba aumentando el interés por
la política de la zona nacional, al ir tratando Mussolini de influir de
diversas formas en la dirección de las operaciones militares y en la
estructura política de la España de Franco. Para febrero de 1937
habían terminado los envíos italianos de tropas, y no hay pruebas de
que en aquel momento Mussolini previera seguir reforzando su pre-
sencia militar. Sin embargo, es posible que hubiera intensificado sus
esfuerzos por influir en las decisiones políticas y militares de Franco,
si no hubiera sido porque la derrota italiana en Guadalajara, en marzo
de 1937, hizo que las perspectivas de éxito en esa empresa resultaran
muy escasas.
Guadalaiara señala el comienzo de la fase última y más larga de
la intervención italiana en España. Durante este período de dos años
se mantuvo en España una fuerza combatiente italiana considerable, y
desde los puertos italianos le siguieron llegando a Franco armas y pro-
visiones, aunque no al ritmo tan elevado que caracterizó al segundo Este estudio se inició como tesis de licenciatura, bajo la dirección
período. La aceleración de la vida política en la zona nacional brindo del profesor Vicente Cacho Viú, en la Universidad de Navarra y con-
nuevas oportunidades de ejercer una cierta influencia, pero la escala tinuó como tesis doctoral, dirigida por el profesor Stanley G . Payne,
de los esfuerzos italianos en ese sentido fue muy modesta. La tensión en la Universidad de Wisconsin. En sus diversas fases, muchas otras
internacional en torno a España, y especialmente a la intervención personas leyeron y comentaron el manuscrito: los profesores Robert
italiana en España, llegó al máximo en el segundo y el tercer trimestre Koehl, de la Universidad de Wisconsin; Edward Malefakis, de la Uni-
de 1937, pero fue cediendo tras la conferencia de Nyon, celebrada en versidad de Columbia; Juan Linz, de la Universidad de Yale; Felix
septiembre de 1937. Durante el año y medio siguiente España fue Gilbert, del Institute for Advanced Study; Richard Challener, Arno
una cuestión importante, pero por lo general secundaria, que guarda- J. Mayer, S. Frederick Starr y Stanley Stein, de la Universidad de
daba relación con otros acontecimientos, en lugar de servir de foco Princeton, y el capitán Richard Williams y el Sr. Paul Atkinson, tam-
primordial de atención v negociaciones bién de la Universidad de Princeton. A todos ellos, muchas gracias.
Este libro no habría sido posible sin la paciencia y la ayuda del
personal de las instituciones donde se realizó la investigación: Archi-
vio centrale dello Stato, Archivio storico del ministerio degli affari
esteri, Archivo del Servicio Histórico Militar, Public Records Office,
la Biblioteca Pública de Nueva York, las bibliotecas de la Universidad
de Navarra, la Universidad de Wisconsin, la Universidad de Chicago,
el Foreign Office, el Roya1 Institute of International Affairs, las uni-
versidades de Princeton, Columbia, Harvard y Northwestern, la Bi-
blioteca Nazionale, la Biblioteca della camara dei deputati, la Biblio-
teca di storia moderna e contemporanea, y la Biblioteca della Banca
d'I talia.
Deseo agradecer la asistencia financiera del Foreign Area Fellow-
ship Program de la Universidad de Wisconsin, la American Philoso-
16 John F. Coverdale ABREVIATURAS
phical Society, el Departamento de Historia, el Shelby Cullom Davis
Center for Historical Studies y el Council for Research in the Hu-
manities and Social Sciences de la Universidad de Princeton.
En Italia fueron muchos los que me ayudaron con sus consejos.
Deseo especialmente expresar mi reconocimiento a los profesores Al-
berto Aauarone, Giampiero Carroci, Remo De Felice, Alberto Mon-
ticone y ~ i o r ~ ~i o~ h i t .
IJna última al abra de agradecimiento al Dott. Paolo Arullani,
director de la ~esidenzauniversitaria Internazionale de Roma, en la
que estuve durante mis dos viajes de investigación a Italia. Su alegría
y buen humor y el de los estudiantes con los que viví allí me ayuda-
ron mucho a superar las dificultades con que se enfrenta todo histo-
riador que trata de hacer investigaciones en los archivos sobre temas
italianos contemporáneos.

ACS Archivio centrale dello stato (Roma) (Archivo central


del Estado italiano).
Busta.
Documents on British Foreign Policy (1919-1939).
Carpeta.
British Cabinet Papers (Documentos del Gabinete Bri-
tánico).
DDF Documents diplomatiques fran~ais (Documentos d i p b
máticos franceses).
DDI Documenti diplomatici italiani (Documentos diplomáti-
cos italianos).
Fascicolo.
British Foreign Office Papers (ahora en Public Records
Office, Londres) (Documentos del Ministerio de Asun-
tos Exteriores británico).
Foreign Relations of the United States (Relaciones ex-
teriores de los Estados Unidos).
Documentos alemanes [Documents on German Foreign
Policy, 1918-19451,
L Legajo.
MAE, Lancellotti Ministerio degli affari esteri. Archivio storico. Gabinetto
del ministro. Fondo Ciano. Carte Lancellotti Spagna
(Roma). (Ministerio de relaciones exteriores. Archivo
histórico. Gabinete del ministro. Fondo Ciano. Docu-
mentos Lanceiiotti España).
18 John F. Coverdale Parte 1
MAE, Politica Ministero degli affari esteri. Archivio storico. Direzione
generale degli affari politici: Spagna (Roma). (Ministerio
de relaciones exteriores. Archivo histórico. Dirección Ge-
neral de asuntos políticos: España).
MAE, Ufficio Spagna Ministero degli affari esteri. Archivio storico. Ufficio
Spfgna (Roma). (Ministerio de relaciones exteriores. Ar-
chivo histórico. Oficina especial para asuntos españoles).
NA T 586 National Archives. Publicación en microfilme T586. Per-
sonal papers of Benito Mussolini Together with Some
Official Records of the Italian Foreign Office and Mi-
nistrv of Culture. 1924-1944. (Documentos ~ersonalesde
~ e n i í o~ u s s o l i n junto
i con algunos ~ocumentosOficia-
les del Ministerio italiano de Relaciones Exteriores v del
Ministerio de Cultura, 1924-1944).
SHM CGG Servicio Histórico Militar. Archivo de la Guerra de Li-
beración. Documentación nacional. Cuartel general del
Generalisirno (Madrid).
SHM CTV Servicio Histórico Militar. Archivo de la Guerra de Li-
beración. Documentación nacional. c o r ~truDDe ~
e. vc-
lontaire (Madrid).
Capítulo 1
LOS ANTECEDENTES DE LA INTERVENCION:
ITALIA EN 1936

Mussolini envía aviones a Franco


El 29 de iulio de 1936 w r la mañana. 12 días des~uésde la re-
vuelta militar'que hizo estallir la Guerra civil español< se reunió en
el aeropuerto de Elmas, de Cerdeña, un grupo de 12 bombarderos
Savoia-Marchetti S 81 de las fuerzas aéreas italianas, a los que se vol-
vió a pintar a toda prisa para tapar sus distintivos militares y sus nú-
meros l . Las tripulaciones estaban compuestas por miembros de las
fuerzas aéreas que se habían presentado voluntarios para una misión
especial fuera del país. Por la tarde visitó al grupo el general Giu-
seppe Valle, jefe del Estado Mayor de la aviación italiana, quien les
dio instrucciones sobre la misión que iban a desempeñar. Los avio-
nes habían de volar al día siguiente 4l Marruecos español, donde los
rebeldes aguardaban ansiosamente su llegada. Una vez allí, las tripu-
laciones se pondrían uniforme de la Legión extranjera española y se
pondrían a las órdenes del general Franco.
Al amanecer del día siguiente, los 12 aviones despegaron rumbo
a Marruecos, precedidos por el propio Valle en un hidroplano de gran
radio de acción. El general proyectaba esperarlos sobre la costa de
1 El siguiente relato se basa en Bonomi, Viva la muerre, pp. 1-20; Bolín,
España. Los anos vitales, pp. 170-172, y una entrevista sostenida con el general
Valle en Roma el 17 de junio de 1970. En los casos en que el relato de Bonomi,
publicado en 1941, entra en conflicto con el testimonio de Valle, se ha preferido
el de este último.
21
La intervención fascista en la Guerra Civil española 23
MarfueC0s, hacer círculos hasta que aterrizaran y luego volver a Ita-
lia. $1 despegar, los aviones tropezaron con vientos de morro de una ¿Por qué había decidido la Italia fascista dar ayuda militar a un
fuerp inesperada que redujeron mucho su velocidad respecto a tie- grupo de oficiales rebeldes que trataba de derrocar al Gobierno espa-
rra. Pasó la hora prevista para la llegada y empezó a agotarse el com- ñol del Frente Popular, elegido hacía seis meses? A fin de responder
bustible sin haber visto señas de la costa marroquí. Por fin, nueve de a esta pregunta, en el presente capítulo examinaremos el régimen fas-
los j 2 S 81 lograron aterrizar en Marruecos, cuando sólo les queda- cista que gobernaba Italia en 1936 y la situación interior y exterior
ban unos litros de combustible en los depósitos. Los otros no tuvieron en cuyo contexto se adoptó esta decisión. En el capítulo siguiente
tanta suerte: uno cayó al mar frente a las costas del Marruecos fran- analizaremos las relaciones entre Italia y España desde que se ins-
cés; los otros dos hicieron aterrizajes forzosos en territorio francés tauró el régimen fascista, en 1922.
a corta distancia de la frontera. Un avión español de reconocimiento
vio a los aviadores en tierra y les lanzó uniformes de la Legión extran-
jera española, junto con instrucciones para que llegaran hasta la zona El fascismo y la politica exterior
española; pero las instrucciones llegaron demasiado tarde, y las auto-
ridades francesas detuvieron a los aviadores italianos. Cuando la marcha sobre Roma llevó a Mussolini al poder, en 1922,
Los preparativos para el vuelo habían sido apresurados y descui- el Partido Fascista era un conglomerado difuso y dispar de fuerzas
dados. Se habían tomado pocas precauciones para impedir que se extraídas de grupos muy diferentes. Pequeños tenderos y jóvenes mi-
identificara a los aviones en caso de aterrizaje forzoso. Bajo la pintura litares airados se encontraban codo con codo con terratenientes, in-
reciente, todavía podían distinguirse los distintivos italianos. Algunos dustriales y ex socialistas pasados a las doctrinas del nacionalismo. La
de los documentos de los aviones revelaban el número de las escua- coalición inicial contenía un porcentaje considerable de radicales de
drillas a que habían pertenecido, y los de uno de los tripulantes de- clase media baja que esperaban que un fascismo triunfante llevara a
mostraban claramente que durante el mes de julio había estado en
servicio activo con las fuerzas aéreas italianas. Al día siguiente, la italianas; b) a dos pilotos del segundo avión no se les había reclutado hasta dos
prensa de todo el mundo publicaba en primera plana la noticia de semanas antes; c) dos de los aviones formaban parte de un grupo de cinco que
que el Gobierno de Italia daba ayuda a los rebeldes españoles '. pertenecían a formaciones militares. El segundo punto de la comunicación des-
tacaba el poco tiempo que hacía que se habían enrolado los pilotos, y no cuánto
tiempo antes del estallido de la guerra (Deux pilotes recrutés il y a 15 jours
Según el general Valle, todas las tripulaciones de vuelo estaban constitui- seulement) (FO W7665/62/41).
das ?or personal regular de las fuerzas aéreas, reclutado para la misión en los Dos días después, el subsecretario de Estado francés para relaciones extran-
días inmediatamente anteriores a su vuelo a España. Se les expidieron documen- jeras, Vienot, dijo al chargé estadounidense que había «algunos indicios, que el
tos falsos para encubrir su verdadera identidad. Durante la Guerra Civil, los Gobierno de Francia estaba tratando de verificar, de que a los aviadores se les
propagandistas pro-republicanos afirmaron reiteradamente que los documentos de había reclutado para su misión ya el 15 de julio, (FRUS, 1976, 2, p. 468).
los pilotos revelaban que se les había reclutado para desempeñar una misión El corresponsal del Times, al informar sobre la sentencia de los pilotos ita-
en España el día 15 de julio. Esto se adujo como prueba definitiva de la com- lianos, señaló que «algunos de los prisioneros dijeron que se les había reclutado
plicidad italiana en la preparación del levantamiento. Un examen de todas las para su misión tres días antes de que empezara el levantamiento en España»
fuentes fidedignas no aporta ninguna prueba de que los documentos de los pilo- [Times (Londres), 12 de agosto de 19361. La Embajada de Francia en Londres
tos indicaran verdaderamente que se les había reclutado para que prestaran ser- presentó al Foreign Office británico, el 17 de aogsto, un informe oficial sobre
vicios en España antes de que estallara la guerra. Ello no resulta sorprendente estas decalraciones (FO W 8822/62/41).
dado que, como veremos más adelante, Roma no tenía ningún aviso previo de la Evidentemente, la fecha del 15 de julio se basaba en declaraciones hechas
revuelta. por los aviadores capturados, y no en nada que llevaran escrito en sus órdenes
El primer informe telegráfico de Rabat al Ministerio francés de Relaciones Ex- de vuelo o en otros documentos oficiales. Por consiguiente, no hace ninguna falta
teriores no menciona las fechas que figuraban en los documentos de los aviado- recurrir a la explicación que da Thomas en el sentido de que se trataba de
res italianos (DDF, 2, 3, p. 46). Tampoco hay ninguna mención de reclutamiento una errata, o que era la fecha en que regresaron de su permiso (Thomas, The
anterior al estallido de la Guerra Civil en la protesta presentada por Francia a Spanish Civil War, p. 258, n.).
Roma (MAE, Ufficio Spagna, b.8.f.l) ni en el informe mostrado por los fran- Los aviadores italianos declararon en falso que la empresa los había reclu-
ceses al embajador Strauss, de los Estados Unidos, el día 31 de julio (FRUS, tado para que llevaran los aviones a Marruecos, y luego volviesen a Italia. Quizá
1936, 2, p. 451). opinasen que al indicar que los aviones se habían encargado antes del estallido
El día 4 de agosto, la Embajada de Francia en Londres dijo a los británicos de la rebelión disminuía su propia responsabilidad y la de su país, sin compren-
que: a) en julio, uno de los tripulantes era todavía miembro de las fuerzas aéreas der que con ello hacían que pareciese que Italia había ayudado a preparar la
revuelta.
La intervención taxista en la Luerra Civil espanola 23
24 John F. Coverdale
guna de las decisiones importantes de los años treinta? Para 1936
cabo un programa de reforma económica y social sin echar a pique los principales mandos militares habían renunciado a toda pretensión
la unidad nacional en los escollos del conflicto de clases. de influir sobre Mussolini en cuestiones exteriores, y no dieron mues-
Pero Mussolini dependía, para lograr el éxito en la política nacio- tras de ninguna inclinación a oponerse a él, ni siquiera cuando sus
nal, de la colaboración de los intereses empresariales. Por el Pacto decisiones entraban en conflicto con lo que la formación militar de
de Palazzo Vidoni, en 1925, se comprometió a controlar a los traba- ellos les llevaba a creer que eran los supremos intereses del país l .
jadores y, al mismo tiempo, dejar a los empresarios un considerable Hasta que el régimen se enfrentó con la crisis de la derrota bélica, el
margen de autonomía, a cambio de que le siguieran dando su apoyo. rey no pudo movilizar su poder político potencial. El Duce hacía
El partido quedó pronto sometido a una burocratización cada vez ma- siempre caso omiso de sus opiniones, en especial en el caso de la alian-
yor, y perdió rápidamente su carácter radical inicial. Un proceso cons- za con Alemania, que desagradó profundamente al rey. También las
tante de despolitización 10 fue reduciendo gradualmente a un papel protestas de la Iglesia por los excesos nazis dejaron impasible a Mus-
meramente decorativo, sin un poder político ni una influencia ver- solini, y no le desviaron en absoluto de su rumbo en la política exte-
daderos 3. El establecimiento de la dictadura en 1925-1926 «no fue rior. El personal diplomático de carrera tuvo poca más eficacia. Al
tanto un triunfo del Partido como de Mussolini; y Mussolini era más igual que sus homólogos alemanes, varios diplomáticos italianos han
bien el jefe del Gobierno que el jefe del Partido* 4. tratado en sus memorias de presentar al Ministerio de Relaciones Ex-
Pese a sus declaraciones grandilocuentes, el fascismo nunca logró teriores como si hubiera ejercido una influencia moderadora sobre
establecer un régimen verdaderamente totalitario, y durante todo el Mussolini, e incluso como si hubiera actuado para impedir la reali-
periodo fascista en Italia sobrevivieron varios centros autónomos de zación de sus planes peor concebidos. Pero, de hecho, la iduencia
poder. La monarquía retuvo una medida considerable de autoridad de los diplomáticos de carrera fue tan escasa como tímida '.
política independiente, como se demostró a la caída del fascismo Antes, incluso, de que Mussolini llegara al poder en 1922, la Ita-
en 1943. Al ejército, pese a que opuso escasa resistencia a los planes lia de postguerra se inclinaba hacia una política exterior agresiva y
de Mussolini, le interesaba sobre todo mantener sus propios intere- expansionista. Un sentimiento muy difundido de injusticia e insatis-
ses, y nunca desarrolló una verdadera lealtad al fascismo ni al Duce. facción con las condiciones del acuerdo de paz despertaba el deseo
La milicia del partido se encontró a principios del decenio de 1930 de enderezar los entuertos reales e imaginaríos de que había sido víc-
reducida a un apéndice del ejército. La Iglesia también mantuvo un tima Italia en la mesa de negociaciones. El rápido crecimiento demo-
grado considerable de independencia, especialmente en la esfera de la gráfico de la nación y lo limitado de sus recursos naturales, junto
educación, donde los esfuerzos del partido para desplazarla se vieron con un sector de industria esad da que se había sobreexpansionado
en gran medida frustrados. Como hemos dicho, los dirigentes empre- durante la guerra, daban carácter de urgencia a las exhortaciones de
sariales confiaban en el fascismo para disciplinar a sus trabajadores; quienes reclamaban una política que obtuviera territorios coloniales
pero a cambio de su apoyo siguieron gozando de considerable auto- y, al mismo tiempo, una participación mayor en el comercio mun-
nomía en la dirección de sus empresas s. dial. Por último, muchos nacionalistas estaban decididos a demostrar
Los asuntos exteriores fueron, quizá, la esfera en que el régimen al mundo que su país era verdaderamente una gran Potencia, y a rei-
se acercó más a lograr sus objetivos proclamados de control totali- vindicar el prestigio y la importancia que consideraban merecía.
tario. Ninguno de los grandes centros de poder tenía mucha influen- Bajo el fascismo, estos impulsos se convirtieron en la base de una
cia en esta materia. Por lo general, a los industriales italianos les in- política exterior expansionista, que hacía suyas las doctrinas gemelas
teresaba más la política económica y social que la diplomacia. Se del revisionismo y del imperialismo. Mussolini exigía que Italia tu-
contentaban con permitir al Gobierno que tomara sus propias deci- viera un papel mayor como Potencia imperial, y reclamó reiterada-
mente una revisión del acuerdo de paz para que se diera a su pais
siones en esta esfera, y tuvieron poca o ninguna influencia en nin-
6 Sarti, Fascism and the Industrial Leadership in Italy, 1919-1940, PP. 5
Carocci, Storia del fascismo, pp. 35-36; Aquarone, L'organizzazione dello
3
y 125.
Stato totalitario, pp. 109, 181 y 182; De Felice, 11 fascismo, p. XIX. Rochat, ~Mussolinie le foee armate».
7
Aquarone, L'organizzazione dello Stato totalitario, p. 47. Rumi, «Tendeme e caratteti degli studi suUa politica estera fascista (1945-
8
Sarti, Fascism and the Industrial Leadership in ltaly, 1919-1940, p. 5 y 1966)~.p. 159.
passim; Aquarone, L'organizzazione dello Stato totalitario, pp. 252-253, 291-292.
26 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 27
la voz en los asuntos mundiales y las ventajas territoriales que se le
habían negado injustamente. Desde el primer momento presentó estas tada únicamente por los frenos que le imponía la existencia de fuer-
reivindicaciones en el contexto más amplio de una política medite- zas superiores. En su primer discurso sobre política exterior como
rránea y del derecho de Italia a desempeñar un papel preponderante primer ministro, Mussolini declaró: «No podemos permitirnos el lujo
en el mare nostrum. Naturalmente, la política exterior fascista fue de una política de bobo altruismo ni de completa dedicación a los
cambiando con el tiempo. Si tratáramos de resumir su historia, habría planes de otros. Do ut des» 12. «Confieso - d e c í a en febrero de 1923-
que señalar las características de sus períodos sucesivos. Para nues- que no creo en la paz perpetua.. . La paz es perpetua en los cemente-
tros fines de momento, no obstante, basta decir que si bien el ex- rios; pero entre los pueblos, pese a todos los sermones y todos los
pansionismo fascista hubo de adaptarse a la situación concreta de la ideales respetables, existen hechos llamados raza, llamados desarrollo,
llamados grandeza y decadencia de los pueblos, que desembocan en
evolución de la escena europea, y a veces casi desapareció de la
contrastes. Y estos contrastes suelen resolverse por la fuerza de las
vista, escondido bajo una tapadera de colaboración y amistad europeas, armas» 13.
nunca estuvo muy lejos de la superficie y es algo característico de Estas declaraciones no se auedaron mucho t i e m ~ oen meras de-
toda la política exterior de Mussolini 9 . claraciones abstractas de principios. El fascismo pronto demostró su
En sí mismo, el expansionismo en el Mediterráneo no constituía carácter agresivo con actos. En agosto de 1923, el general Tellini. jefe
una novedad en la política exterior italiana. Era un elemento que el de una comisión interaliada de delimitación de fronteras entre Grecia
fascismo no sólo compartía con otros grupos políticos contemporá- v Albania, cayó asesinado por ciudadanos griegos en territorio griego.
neos, sino que lo había heredado de la política italiana anterior a la Mussolini aprovechó inmediatamente la situación para humillar a Gre-
Primera Guerra Mundial. La actuación de Giolitti en Trípoli y du- cia y para realzar el prestigio de Italia en el Mediterráneo con una
rante las guerras balcánicas reflejaba claramente la misma orientación política de fuerza. Cuando Grecia rechazó las exigencias más exage-
básica 'O. Pero si por lo que respecta a las metas y los objetivos, la radas de su ultimátum, el Duce ordenó el bombardeo y la ocupación
Italia fascista seguía de cerca los pasos de sus predecesores, sus nao- de la isla de Corfú., cuvo, resultado fue la muerte de unos 100 civi-
tivos y sus métodos eran radicalmente diferentes. La política de Roma les. También amenazó con retirarse de la Sociedad de las Naciones
antes del fascismo estaba firmemente arraigada en la tradición diplo- si Italia no recibía satisfacción. No retiró la fuerza de ocupación hasta
mática de Europa occidental. Los dirigentes italianos habían deposi- que Grecia pagó una indemnización y presentó excusas oficialmente 1 4 .
tado su confianza en las negociaciones pacíficas, y profesaban, al El militarismo era parte esencial de la ideología fascista. Musso-
menos de palabra, su creencia en los derechos de las nacionalidades y lini estaba decidido a transformar al pueblo italiano en una raza de
en una familia internacional de naciones con obietivos comunes Y un guerreros. «Hay que tenerlos disciplinados y uniformados de la ma-
interés común en el progreso civil ". En lugar de todos esos valo- ñana a la noche -decía-. Hay que golpearlos, y golpearlos y gol-
res, el fascismo impuso el culto de la fuerza y una agresividad limi- ''.
pearlos~ «No hay más que una forma de crear un pueblo belicoso;
disponer de masas cada vez mayores que hayan hecho la guerra y de
9 Renouvin, Mack Smith, Rumi, Santorelli y otros han destacado la conti-
nuidad de los temas del revisionismo y el imperialismo en la política exterior masas cada vez mayores que quieran ir a la guerra» 16. Esta actitud
fascista. Véase una breve reseña de las obras al respecto en Petersen, «La politica belicosa se veía contrarrestada en parte por el miedo, muy auténtico,
estera del fascismo come problema storiografico», pp. 670-672. Esta continuidad que el Duce tenía a la guerra, pero en gran medida estableció el tono
la niegan historiadores como Hughes y Salvatorelli, quienes siguen a Salvemini de su política exterior. En el caso concreto de España, esto sumó a
en su presentación de Mussolini como un político impulsivo que ni estableció
objetivos a largo plazo ni planes racionales para su logro, sino que se limitó otros motivos para la intervención, de los que trataremos más ade-
a utilizar las relaciones exteriores a fin de crear golpes de efecto para el con- lante, un deseo de utilizar la guerra como campo de entrenamiento a
sumo interno. Esta posición no distingue entre los objetivos y la ejecución en fin de preparar a los italianos para mayores empresas. No se trataba
la política de Mussolini. Es innegable que en la ejecución de la política exterior
fascista había un gran contenido de improvisación, especialmente a partir del
momento de la invasión de Etiopía, pero ello no excluye la existencia de obje- '2 Citado en ibid., p . 234.
tivos a largo plazo. '3 Citado en ibid., pp. 234-235.
lo Santarelli, Storia del mouimento e del regime fascista, 1, 342-343. 14 Santarelli, Storia del movimento e del regime fascista, 1, 345-47
l 1 Rumi, Alle origini della politica estera fascista (2918-231, p. 247 15 Citado en Rirkpatrick, Mussolini. A Study in Power, p. 446.
' X i t a d o en Rottai. 1'~nt'nnni P un giorno. p. 1 1 3
La intervención fascista en la Guerra Civil española 29
John F. Coverdale
El régimen fascista era esencialmente contrarrevolucionario, tan-
de un programa organizado y planeado racionalmente de formación de to en su política interna como en su política exterior l8 Si, como
oficiales y soldados, sino de un vago convencimiento romántico de ha mantenido Nolte, el anticomunismo formaba su esencia más pura ",
que la participación en la guerra, de la forma que fuese, era una es- debemos esperar encontrarnos con que el anticomunismo desempeña
cuela de virtudes heroicas. En noviembre de 1937 Mussolini le dijo un papel principal en la política exterior fascista. A primera vista,
a su yerno: «Cuando se acabe lo de España pensaré en otra cosa. esto parece quedar contradicho por el hecho de que Mussolini man-
Hay que moldear en el combate el carácter del pueblo italiano» ". tuviera buenas relaciones con la URSS durante el decenio de 1920
Los aspectos brutalmente agresivos de la expansión fascista se y parte del de 1930; pero su amistad con la Unión Soviética se pue-
originaban en las características básicas del régimen. Los gobiernos de explicar fácilmente en función de las realidades geográficas y po-
conservadores y autoritarios clásicos siempre habían tratado de des- líticas de la situación, sin negar la importancia del anticomunismo
politizar a las masas. El fascismo, por el contrario, era un régimen en su política exterior. La Unión Soviética estaba lo bastante lejos
que trataba de conseguir la solidaridad y el apoyo activos de amplios de Italia, y lo bastante aislada políticamente, para que el Duce pu-
sectores de la población. Su propaganda y sus instituciones estaban diera permitirse hacer caso omiso de su régimen interno.
ideadas para fomentar un sentimiento de participación en un movi- Sin embargo, países como España y Francia eran algo completa-
miento revolucionario que iba a transformar toda la sociedad, al mis- mente distinto, dada su proximidad geográfica y política a Italia. En
mo tiempo que conservaba y fomentaba la unidad nacional. Desde esas zonas, a los fascistas italianos no sólo les desagradaba el éxito
sus comienzos, el proyecto fascista de renovación de la sociedad de- del comunismo -o de cualquier otra ideología de izquierda-, sino
pendió en gran parte de la expansión económica, comercial y terri- que lo veían, con razón, como una amenaza más o menos próxima a
torial. Trataba de traspasar al foro internacional las tensiones inter- la tranquilidad interna, si no a la estabilidad del régimen fascista en
nas que, de otro modo, podrían haber encontrado su expresión en la la propia Italia. Por utilizar una metáfora popular entre los diri-
lucha de clases. Aunque rechazaba el conflicto de clases, fomentó el gentes fascistas, existía un peligro constante de «contagio» de ideas
nuevo mito de los derechos de las «jóvenes naciones proletarias» en- revolucionarias entre las masas, que debilitaría el apoyo al régimen,
frentadas con las «antiguas plutocracias» que estaban llamadas a sa- y quizá causaría graves problemas internos. A partir de 1931, la polí-
quear l'. tica italiana hacia España dio muestras de un impulso decididamente
Así podemos comprender mejor la importancia de los factores de contrarrevolucionario, calificado en aquella época de «anticomunis-
prestigio en la ~olíticaexterior de Mussolini IRh". El monstruoso
egotismo del Duce, y su abrumadora necesidad psicológica de elogios '8 ter Naturalmente, los líderes fascistas eran implacables en manto a la pro-
clamación del carácter revolucionario del fascismo y habri'an rechazado indigna-
y adulación influyeron, sin duda, hasta cierto punto, en la determina- dos toda afirmación de que su régimen era contrarrevolucionario. De Felice ha
ción de su política. Sin embargo, sería erróneo insistir en ellos hasta aducido* a lo largo de todos sus escritos, y a mi modo de ver de forma bastante
el punto de olvidar el valor funcional del prestigio en la explicación, persuasiva, que existen aspectos importantes en los que cabe decir que el fas-
por ejemplo, de su anacrónica insistencia en un imperio formal y su cismo forma parte de la tradición revolucionaria europea, en la medida en que
aspiraba a un nuevo tipo de hombre y una nueva sociedad. Sin embargo, sí
desdeñoso rechazo de las propuestas franco-británicas de penetración que rechazaba todas las revoluciones marxistas y demás revoluciones de izquierda
económica y comercial italiana en Etiopía. En la Guerra Civil espa- basadas en la lucha de clases. Conforme al uso generalmente aceptado, y sin
ñola, la necesidad de prestigio del régimen resultó evidente, sobre entrar en el debate sobre la legitimidad de las reivindicaciones fascistas de ser
un movimiento revolucionario, en este libro se reservarán los términos revolución
todo, en la insistencia del Duce de que las tropas italianas formasen y revolucionario para describir a los movimientos marxistas, anarquistas y otros
un cuerpo separado a las órdenes de comandantes italianos, 17 en sus movimientos de izquierda, y se utilizarán los términos contrarrevolución y con-
reiteradas exigencias de que Franco reconociese públicamente las con- trarrevolucionario para describir la oposición a ellos. La única excepción a esta
norma es en el material que se cita de líderes o autores fascistas, en el cual
tribuciones italianas a su éxito. se respeta su utilización del término revolución.
Por tanto, es evidente que califico a la Italia fascista de «contrarrevolucio-
'7 Ciano, Diarios, 13 de noviembre de 1937. narian en su política exterior, dada su oposición a las fuerzas de la revolución
IR Rumi, Alle origini della politica estera fascista (1918-23), p. VIII; De Fe- de izquierda. Esto no significa en absoluto que Mussolini fuera un conservador
lice, 11 fasci~mo,pp. XIV-XV. de la política internacional, ni que deseara mantener el statu quo internacional.
IR Véase De Felice, Mussolini 11 fascista, vol. 11. p. 359; y Mack Smith, ' 9 Nolte. The Three Faces o f Faicism, p 40
LP gverre del DuceI pp. 85-86.
John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española
30 31
distinguido pedigree, que se inicia en Gaetano Salvemini y pasa por
mo», pero que de hecho se extendía a cualquier régimen izquierdista. hombres como Salvatorelli y Hughes 'l. En su forma extrema, la ex-
Esta mentalidad contrarrevolucionaria explica en gran parte la anti- presa sucintamente Di Nolfo, que califica a la política de Mussolini
patía de Mussolini hacia la República española. de «algo que no era una verdadera política exterior, sino más bien
El régimen de Franco era, en muchos aspectos importantes, to- una política interna realizada por conducto de polémicas internacio-
talmente distinto del fascismo italiano, pero ambos sistemas queda- nales.. . El Palazzo Chigi era más bien una sucursal del Ministerio de
ron pronto identificados a ojos de sus enemigos y de muchos de sus Propaganda que un ministerio de relaciones exteriores* 22.
partidarios. Esto representaba un motivo más para desear que 10s A mi juicio, esta interpretación de las pruebas es gravemente erró-
Nacionales * derrotaran a la República. A Mussolini le habría horro- nea, por lo menos si se amplía a las etapas intermedia y última del
rizado que en España triunfara un régimen izquierdista sobre, por régimen. No cabe duda de que Mussolini utilizó la política exterior
ejemplo, un régimen parlamentario conservador, pero mucho más le con un ojo puesto a las reacciones internas U . Es muy posible que la
preocupaba la perspectiva de que se hundiera en la derrota un régi- elección del momento para decidir la invasión de Etiopía fuera una
men al que, en general, se consideraba análogo al suyo. reacción a los problemas críticos con que se enfrentaba el régimen
La Guerra Civil española pronto vino a implicar el prestigio del en el interior 24, y es posible que algunas de sus otras decisiones con-
propio fascismo, así como el de uno de los protegidos de Italia. Prác- cretas se adoptaran fundamentalmente por razones internas. Sin em-
ticamente desde el primer día de la guerra, en todo el mundo se con- bargo, los objetivos de política exterior en cuanto tales ocupan un
sideró que el conflicto no era un asunto meramente español, sino el puesto central en el proyecto fascista desde el principio mismo, antes
primer asalto del combate contra el fascismo. Pocos acontecimientos incluso de la Marcha sobre Roma, y no cabe deshacerse de ellos como
del siglo xx han galvanizado tanto a la opinión pública ni contribui-
do de modo tan importante a formar la conciencia política de una de algo meramente derivado o instrumental De hecho, Carocci se
acerca más a la verdad cuando aduce que, en general, «la política
generación. Incluso los acontecimientos de más envergadura de 1938-
interna estaba subordinada a la política exterior» 26. La terca insisten-
1945 en cierto sentido se limitaron a confirmar las decisiones que cia de Mussolini en fijar el tipo de cambio en 90 liras por libra ester-
muchos ya habían adoptado basándose en la experiencia española. Este lina en 1927 fue un ejemplo típico de cómo subordinaba las consi-
terreno es muy bien conocido de los estudiosos de la década de 1930, deraciones internas a las de política exterior. La medida fue perjudicial
y en este libro no se trata de añadir más a lo mucho que ya se ha económicamente, y a ella se opuso la mayor parte de la comunidad
escrito sobre el tema ". Pero es importante tener presente que la pre- empresarial ", pero a juicio de Mussolini, las consideraciones de pres-
sión de la opinión pública internacional hizo inevitable que Mussolini
considerase que en España estaba en juego el prestigio de su propio tigio externo eran más importantes Durante los años treinta es evi-
dente que la politica demográfica fascista y las tentativas de lograr el
régimen. Esto explica en parte lo prolongado de su compromiso con
regreso de los emigrados se formularon en función de una política
la causa de Franco, pese a muchas desilusiones y muchos reveses.
exterior de poder v prestigio, pese a su influencia negativa para una
El que un expansionismo agresivo guardara una relación .tan es-
trecha con las necesidades políticas internas del régimen, y los fre-
cuentes cambios de dirección de Mussolini en los asuntos interna- 21 Carocci, «Salvemini e la politica estera del fascismo*; Petersen, «La po-
litica estera fascista come probIema storíografico*, pp. 670-672.
cionales, han llevado a algunos comentaristas a afirmar que bajo el 22 Di Nolfo, Mussolini e la politica estera italiana, pp. 159 y 45.
fascismo la política exterior estaba enteramente subordinada a las 23 De Felice sostiene que hasta 1929 la política interna tenía la precedencia
necesidades y las exigencias de la politica interior. Esta tesis tiene un absoluta en las actividades y los objetivos de Mussolini, pero reconoce que en
los últimos años la política exterior pasó a ser dominante. De Felice, Msrssoliai
il Duce, 1. 331-340.
* La utilización del término «nacionales» para referirse al bando franquista es, 24 ~ a e r ;~ h e ~ c o m of
i nthe
~ Italian Ethiopian War, pp. 31-35; Rochat, Mili-
a nuestro juicio, la forma más correcta de traducir el término Nationalists em- tari e politici nella preparazione della campagna d'Etiopia, p. 105.
pleado por el autor, y no tiene, por ello, connotación política alguna. (N. del T . ) Esta es la principal tesis de Rumi en A l e origini della politica estera fas-
20 Véase una introducción a esta cuestión en Watkins, Britain Divided. T h e cista (1918-23).
Effects of the Spanish Civil War on British Political Opinion; Pike, Conjecture, 26 '~arocci,'~toria del fascismo, p. 35.
Propaganda and Deceit and the Spanish Civil War; Weintraub, T h e Last Great 27 Melograni, Gli industriali e Mussolini, pp. 174 y 175.
Cause. T h e lntellectuals and the Spanish Civil War; Guttman, T h e Wound in 28 Sarti. Fascism and the Industrial Leadership in Italy, 1919-1940, p. 137.
the Heart. America and the Spanish Civil War
32 John F. Coverdalt
La intervención fascista en la Guerra Civil españoia 33
economía que ya padecía de paro y depresión ". Tanto durante la Re-
pública como durante la Guerra Civil, la política de Mussolini hacia persona o grupo - c o n la posible excepción de Ciano- ejerció una
España estuvo determinada primordialmente por consideraciones tra- influencia tan decisiva que resultara imposible identificar correcta-
dicionales de política exterior, y sólo de modo secundario por factores mente las directrices . ,
generales de la historia sin mencionarlos. Por
de política interna. tanto, parece justificado examinar la intervención de Italia en España
Inicié mis investigaciones con el convencimiento, que probable- fundamentalmente en términos de la búsqueda de las metas y los ob-
mente comparten muchos de mis lectores, de que la opinión pública 'ietivos establecidos vor Mussolini.

interna debió ser un factor importante en la configuración de la polí- El hombre sobre quien recaía el poder definitivo de adopción de
tica italiana hacia España. Los resultados del examen de centenares de decisiones era astuto y no tenía nada de tonto, pero raras veces se
expedientes en el Archivio Centrale dello Stato, para tratar de encon- detenía algún tiempo a estudiar situaciones y ponderar las diversas
trar pruebas de esa influencia, fueron desalentadoramente escasos. opciones. En su psicología desempeñaban un importante papel los
Estoy convencido, como digo más arriba, de que la aversión fascista sentimientos y las emociones, y el frío realismo de que se enorgullecía
a una victoria republicana y la determinación de ayudar a Franco era más bien una falta de escrúpulos morales que una capacidad para
hasta la victoria definitiva se veían en parte impulsadas por la rela- evaluar situaciones con precisión. Era mucha más dado a las frases
ción que percibían los fascistas entre el destino de España y el pres- llamativas que quedan bien en los periódicos que al cálculo cuidado-
tigio interno de su propio régimen. Pero la decisión de buscar una samente vonderado v eauilibrado de una situación. Al ir oasando los
A

venganza militar tras la humillación de Guadalajara y la de llamar a años, estos aspectos de su personalidad fueron haciéndose cada vez
Roma al embajador Cantalupo son los únicos casos en los que puedo más dominantes. El éxito en Etiopía acentuó su impulsividad natural,
demostrar que la reacción pública interna a los acontecimientos de hizo que se sintiera cada vez mái seguro de sí mismo en los asuntos
España condujo a adoptar decisiones políticas concretas. exteriores y que cada vez estuviera más dispuesto a actuar por intui-
Es evidente que ni la Italia fascista ni ningún otro Estado consti- ción o por impulso, sin una planificación cuidadosa jl. A fines del de-
tuyen una unidad monolítica en la cual exista una uniformidad ab- cenio de 1930 su subsecretario de Estado para Asuntos Exteriores lo
soluta de opinión y de intereses. Sería conveniente e informativo describía como sigue:
disponer de estudios de la intervención italiana en España en términos Ahora está convencido de que hay que tomar el mundo por asalto. Lo dice;
de «proceso de organización» y de «política burocrática» 30, que po- lo proclama en sus discursos, con lo que causa alarma entre las naciones, reac-
drían decirnos mucho de la estructura y el funcionamiento del régimen ciones gubernamentales, diatribas en parlamentos extranjeros y reacciones cuyo
fascista. Pero los documentos de la mayor parte de los organismos peligro potencial advierte, pero contra todo lo cual n o prepara ningún plan.
NO, no hace lo que sin duda sería la consecuencia lógica y necesaria de sus
estatales italianos durante la era fascista son parciales e incompletos, atrevidas ideas. No lo hace porque un plan concreto implica calcular con pre-
y muchos de ellos se perdieron o se destruyeron durante los últimos cisión los riesgos y las ventajas. Significa estudiar todas las posibilidades y las
meses de la vida del régimen y durante la confusión que siguió a la probabilidades, los efectos y las consecuencias. Requiere una preparación me-
salida de Italia de la guerra. En consecuencia, sería muy difícil reali- tódica, la canalización de todos los recursos y de toda la energía disponible hacia
la meta buscada, en la medida exacta determinada por los medios de que se
zar estudios en profundidad de este tipo, aunque todo el material que dispone y por las deficiencias de éstos. Carece de la paciencia que tienen los
ha sobrevivido estuviera a disposición de los estudiosos y bien cata- hombres mediocres para profundizar en los problemas y del espíritu de aplica-
logado. ción continua de los hombres que carecen de imaginación. Todo lo que no sea
He tratado de señalar de pasada las influencias más importantes intuición espontánea no lo atrae ni lo seduce. Así crea en torno a sí mismo
un clima peligroso de expectativa mesiánica, una facilidad desconcertante de la
de personas y organismos en las decisiones de Mussolini, sin pretender que goza como signo de fe ciega en él. Se indigna si alguna de las personas
con ello agotar el tema. Mis conclusiones confirman una vez más que que deberían ser sus colaboradores más estrechos plantea consideraciones obje-
la política hacia España la formulaba en lo fundamental un solo hom- tivas. Cree que deben ser las primeras en confiar en su intuición, en su convic-
ción de que sólo él puede atender a todo lo que surge 32.
bre. No era el producto de la cooperación de un equipo, y ninguna
29Carocci, Storia del fascismo, p. 35. 31 Chabod, History of Italian Fascism, p. 79; Mack Smith, Le guerre del
30Véase un interesante examen de estos enfoques del estudio de la política Duce, p. 111. La importancia de la arbitraria decisión de Mussolini se destaca
exterior en Aiiison, «Conceptual Models and the Cuban Missile Crisis», pági- en Baer, T h e Coming of the Ifalian-Ethiopian War, p. 165.
nas 689-718. 32 Bastianini, Uomini, cose, fatti. Memorie di u n ambasciatore, p. 42; citado
en Aquarone. L'organizzazione dello Stato totalitario, pp. 303-304.
34 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 35

Mussolini rara vez formuló de modo sistemático los objetivos exac- muchos de los trabajadores agrícolas sin tierra de Italia ayudó a hacer
tos que perseguía, ni calculó explícitamente los costos posibles. Más que el imperialismo fuera una causa popular. Aunque la respuesta a la
raro aún era que preparase, o pidiera a sus subordinados que pre- campaña de donaciones de anillos de boda y otras joyas de oro no fue
parasen análisis escritos detallados de la situación general, ni siquiera totalmente espontánea, indicó que se había despertado un gran entu-
de problemas concretos. A menudo, las decisiones importantes se adop- siasmo. Las notas de los informadores políticos del partido, que en
taban tras debates verbales de los que no se levantaban actas. Los 1934 y 1935 habían reflejado una cierta medida de inquietud y des-
métodos fascistas de formulación de política contrastan mucho a este contento, en especial en los grandes centros industriales del norte,
respecto con la práctica británica contemporánea. El Foreign Office habían pasado a ser mucho más optimistas, y sólo raras veces mencio-
británico estaba constantemente estudiando las diversas políticas po- naban alguna manifestación de desafección al régimen 35. Como seña-
sibles, y sopesando sus costos y beneficios. Parece que nunca se le pi- laba el embajador británico en Roma a fines de 1936, el Duce era
dieron al Palazzo Chigi estudios de este tipo, y que raras veces tomó «más popular de lo que jamás ha sido hasta ahora» 36.
él la iniciativa 33.Esto no quiere decir que Mussolini no persiguiera, Para 1936, en Italia también habían asado los peores momentos
durante largos períodos, determinados objetivos, como la expansión de la depresión, aunque la situación económica distaba mucho de ser
colonial y la afirmación de la condición de Italia como gran Potencia tan favorable como la ~olítica.El producto nacional bruto nominal,
en el Mediterráneo. Pero no solía planificar cuidadosamente cómo se que en 1929 era de 132,9 (1913 = 100), había bajado a 125,7 en
habían de lograr esos objetivos, ni ponderar los costos frente a los 1930, se había recuperado a 131 en 1934 y después había aumentado
posibles beneficios. bruscamente a 145,3 en 1936 37. Gran parte del crecimiento se debía
al aumento de las nóminas del Estado. Estas pasaron de 8.600 millo-
nes de liras en 1934 a 12.000 millones en 1935 y a 15.500 millones
Situación política y económica de Italia en 1936, y para este año representaban el 13 por 100 del producto
interno bruto, mientras que en el decenio de 1921 a 1930 sólo habían
¿Cuál era la situación interna, política y económica de Italia en representado el 5,9 por 100 38.
1936, cuando Mussolini recibió la petición de ayuda de Franco? No Las condiciones de la clase obrera seguían siendo muy difíciles,
hace falta decir mucho más sobre la situación política, además de dada la gran extensión del paro. Las estadísticas disponibles son in-
las observaciones que acabamos de hacer sobre el carácter general del completas e imprecisas, pero es evidente que el problema era grave.
régimen fascista. A principios del verano de 1936 el fascismo estaba Pese al crecimiento demográfico, el índice de trabajadores empleados
en el apogeo de su popularidad en Italia, o cerca de él. La guerra de en la industria publicado por la Confederación Fascista de Emplea-
Etiopía se había utilizado hábilmente para unir a la nación. Las malha-
dores Industriales pasó de 100 en 1929 a 79,2 en 1934; en esta fecha
dadas e ineficaces sanciones de la Sociedad de Naciones habían llevado
había por lo menos un millón de hombres en paro a b s o l ~ t o ' ~En.
a muchos que podrían haber tenido algunas dudas sobre la justifica-
ción moral y económica de la campaña a respaldar al régimen, y dado dicho año, el régimen acortó la semana normal de trabajo de 48 a 40
a muchos italianos la exaltante sensación de haber hecho frente con horas, en un esfuerzo por dar empleo a más gente. Aparentemente,
éxito al enfrentamiento con algunas de las naciones más poderosas esta medida y el incremento de los gastos ocasionado por la guerra
de la tierra. Incluso algunos adversarios del régimen, como el repu-
blicano Mario Bergamo, dieron su apoyo a la empresa etíope y ata- 35 Basado en la lectura de los informes correspondientes a 1934-1936 de va-
rias ~rovinciasre~resentativas (ACS.
. , Partito Nazionaie Fascista. Situazione Po-
caron a la Sociedad de Naciones por su hipocresía y su injusticia litic; deiie ~rovincie).
conservadora 34. La idea de que Etiopía brindaría una salida fértil a 36 Dmmmond. Informe Anual corres~ondientea 1936. FO R 3171/3171/22.
Catalano dice qué la conquista de ~ t i o ~ ilevói a a una «unidad popula; casi 'uni-
33 Como resultado de estas prácticas, a menudo el historiador que trata de
versal» (L'economia italiana di guerra, 1935-1943, p. 25).
37 Madison, Economic Growth in the Wesr, p. 202; y La Francesca, La po-
evaluar los motivos de la política exterior fascista se ve obligado a recurrir a las litica economica del fascismo, pp. 63-66.
conjeturas y a las sugerencias que figuran en los diarios de Ciano y en otras 38 Italia. Istituto centrale di statistica, Sommario di statistiche storiche dell'
fuentes de memorias, aunque los archivos del Ministerio de Relaciones Exterio- Italia 1861-1965, cuadro 110.
res de Italia y de la secretaría personal de Mussolini se han conservado bien. 39 Anuario de estadifticas laborales, 1941, cuadro VIII.
M Salvatorelii y Mira, Storia d'ltalia nel periodo fascista, p. 877.
36 John F. Coverdalc La intervención fascista en la Guerra Civil española 3i

de Etiopía sirvieron para aliviar el desempleo, dado que el índice de aumento de los ingresos, lo cual dejó un déficit de 40.400 millones 45.
trabajadores empleados en la industria pasó de 82,9 en 1935 a 94 En una tentativa de mejorar la situación, el Gobierno empezó a recu-
en 1936 40. rrir a una serie de expedientes extraordinarios, entre ellos empréstitos
La reducción de la semana de trabajo, junto con un ligero descen- forzosos e impuestos especiales sobre el capital, así como a la recogi-
so del salario por hora en 1935, llevaron a un señalado declive de da, espectacular pero ineficaz, de anillos de boda y otros artículos de
los salarios reales mensuales de los trabajadores empleados en la in- joyería personales 46.
dustria. El índice era de 108 en 1934 y de 96 en 1935. Durante el La situación se vio aún más complicada por el persistente déficit
año siguiente los salarios nominales subieron más despacio que los del comercio exterior italiano. En una economía tan dependiente como
precios, de modo que el índice de salarios reales mensuales bajó a 94. la italiana de las importaciones de materias primas vitales, las consi-
En los dos años siguientes siguió bajando, y en 1938 alcanzó un nivel deraciones del comercio exterior y de la balanza de pagos ejercían
de 86,6 41. La crisis económica se hacía sentir aún más en el campo una presión desusadamente fuerte sobre toda la economía. El cuadro 1
que en las ciudades. Se dispone de pocas estadísticas, pero el cálculo revela que, en algunos respectos, el problema del déficit comercial se
de la Oficina Internacional del Trabajo de que los salarios horarios vio aliviado durante el decenio de 1930, pues descendió el volumen
de los jornaleros agrícolas disminuyeron en más de un 25 por 100 total del comercio, y la disminución de las exportaciones italianas fue
entre 1929 y 1936 indica la gravedad del problema 42. menos rápida que la de las importaciones. Pero el problema siguió
Se pueden observar los efectos de la depresión en el empeora- siendo grave y no se podía hacer caso omiso de él, más que a expensas
miento del régimen alimentario del italiano medio. En 1936 el con- de un peligro para la nación.
sumo diario per cápita era sólo el 89 por 100 de lo que había sido Como tentativa de hacer frente a los problemas causados por la
durante el decenio de 1921 a 1930 por lo que respecta a las calorías, depresión, el comercio exterior italiano quedó sometido a múltiples
y el de gramos de proteha era del 92 por 100. Los niveles de con- formas de control estatal. lo aue llevó a la sustitución del comercio
sumo, que ya eran bajos, se redujeron en todos los artículos, desde multilateral por el bilateral. Junto con las sanciones y con el estado
el trigo, el aceite de oliva y los tomates hasta la carne, las verduras, de depresión del comercio mundial, esto no sólo produjo un descenso
la fruta fresca y el vino. Salvo un aumento del uso de la leche y los del valor del comercio. sino un cambio brusco de la dirección de éste.
productos lácteos, prácticamente los únicos terrenos en que se registró como cabe apreciar en el cuadro 1. El aumento de la participación
un aumento fueron los sucedáneos más baratos de elementos tradicio- de Alemania en el comercio exterior de Italia, y el descenso de la
nales de la dieta italiana 43. En su informe económico anual corres- parte correspondiente a la Gran Bretaña, y de modo aún más des-
pondiente a 1936, la embajada británica en Roma observaba que «los tacado a Francia, señalan la orientación general de la política exterior
salarios han descendido a un nivel en el que incluso el trabajador italiana hacia una alianza con Alemania.
En 1936 todavía no había pasado bastante tiempo para que sur-
empleado apenas si puede encontrar los elementos necesarios para
tiera pleno efecto la política de autarquía, introducida en respuesta
sobrevivir» 44. a las sanciones de la Sociedad de Naciones, pero ya estaba empezando
A partir de 1931, los gastos estatales fueron superiores a los in- a causar graves perturbaciones en la economía, pues se aumentó for-
gresos, y en 1934 estos últimos representaban sólo el 73,9 por 100 zosamente la producción sin tener en cuenta los costos. Los productos
de los gastos. Una aguda reducción de los gastos en 1935 hizo que el hechos en Italia ya eran caros antes incluso de la autarquía. El carbón
presupuesto se acercara más al equilibrio, pero los costos de la guerra costaba en Italia el triple que en Inglaterra, y el acero el doble 47. La
de Etiopía hicieron que los gastos se multiplicaran por un factor su- nueva política no sirvió más que para agravar esta situación. Por
perior a tres en 1936, hasta 66.900 millones de liras, con sólo un leve ejemplo, la gasolina sintética y el caucho artificial costaban cuatro
veces más que los productos importados.
Ibid.. cuadro V .
41'bid.; cuadro XIII.
42Anuario de estadisticas laborales, 1938, cuadro XVIII. 45 Italia, Istituto centrale di statistica, Sommario di statistiche storiche dell'
43Italia. Istituto centrale di statistica, Sommario di statistiche storiche dell' Italia 1861-1965, cuadro 107.
Italia 1861-1965, cuadros 105 y 106. 6 Salvatorelli y Mira, Storia d'Italia nel periodo fascista, pp. 868-872.
M FO R 3171/3171/22. 47 Romeo. Breve xtoria della grande industria in Italia, p. 137.
John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 39

En general, la situación económica era difícil y sugería claramente


COMERCIO EXTERIOR DE ITALIA, 1927-1939 que Italia no debía mezclarse en más aventuras extranjeras que pe-
sarían mucho sobre una economía ya demasiado recargada; pero a
partir de 1935 Mussolini subordinaría cada vez más las consideracio-
IMPORTACIONES
nes económicas a las exigencias de su política exterior ". La satisfac-
Total Europa Alema- ción de la primera petición de ayuda de Franco no era un problema,
(mills. (millr. Gran nia y pues aquél podía pagar en metálico, pero los futuros envíos de armas
de liras) de liras) Francia Bretaña Alemania Austria
causarían graves dificultades económicas. La escasez de divisas, con
(como porcentaje de las importaciones las consiguientes limitaciones a las importaciones de las materias pri-
de Europa)
mas necesarias para fabricar armas y equipo modernos, era motivo de
constante preocupación para los ministerios económicos; y las consi-
deraciones económicas ayudan a explicar el deseo frecuentemente ex-
presado por Italia de lograr que la Guerra Civil terminara rápida-
mente.

Las relaciones exteriores de Italia


En los días anteriores al estallido de la revuelta militar en Espa-
fia, Mussolini contemplaba el mundo con considerable satisfacción y
complacencia, pues su empresa etíope había tenido éxito a un costo
relativamente bajo. El Africa oriental italiana distaba mucho de estar
pacificada, pero él estaba seguro de que eso era sólo cuestión de
Total Europa Aleml~ tiempo. Las duras realidades de la economía y la geografía todavía
(mills. (mih. Gran nia y no habían erosionado la delgada capa de ensueños e ilusiones que
de liras) de liras) Francia Bretaña Alemania Austria convertía a Etiopía en una tierra prometida de riquezas. Italia, decla-
(como porcentaje de las exportaciones raba Mussolini, había ganado su imperio colonial y era ya un país
a Europa) satisfecho.
Todo el carhcter del régimen fascista, con su insistencia en hechos
heroicos y sus constantes esfuerzos por movilizar a la población para
grandes empresas nacionales, así como la personalidad inquieta del
propio Mussolini, hacían que resultara improbable que Italia se asen-
tara tranquilamente a desempeñar las tareas relativamente monótonas
y sin brillo de tratar de desarrollar sus recién adquiridas colonias,
tareas para las que - c a b r í a añadir- Italia carecía de los recursos
financieros y técnicos necesarios. De momento, el apetito del Duce
estaba satisfecho, pero tarde o temprano el régimen sentiría la nece-
sidad de lograr nuevos éxitos exteriores. Estos no adoptarían nece-
sariamente la forma de nuevas adquisiciones territoriales, pero tarde
FUENTE:Calculado a partir de la publicación del Instituto Centrale di Statistica 4 La Francesca, La politica economica del fascismo, p. 75; y De Felice,
de Italia: Sornrnario di statistiche storiche dell'ltalia, cuadros 75 y 77. Mussolini il Duce, 1, 325.
40 John F. Coverdak JAintervención fascista en la Guerra Civil española 41

o temprano habría que hacer una nueva afirmación espectacular del Soviética habían empeorado, no sólo por las políticas oficiales de los
poder y el prestigio de la Italia fascista. Gobiernos, como la aplicación de las sanciones, sino por la intensifi-
En 1936, la región más evidente para una afirmación de ese tipo cación de los sentimientos antifascistas en la prensa y entre sectores
era el Mediterráneo. Italia, en gran medida separada del resto de Eu- cada vez mayores de la población. La agresión italiana en Etiopía, jun-
ropa por los Alpes, siempre había dependido mucho del comercio to con la política de rearme de Hitler y la remilitarización de Re-
marítimo. En 1935 llegaba por mar nada menos que el 85 por 100 nania, imprimían urgencia a los llamamientos de quienes consideraban
de sus importaciones. Desde hacía mucho tiempo, el reconocimiento al fascismo como una amenaza para la paz, además de un insulto a los
de su condición de gran Potencia mediterránea era uno de los objeti- valores democráticos liberales.
vos del Duce, y había desempeñado un importante papel en su política El parentesco ideológico entre el régimen nazi y el fascismo ita-
marroquí en el decenio de 1920. La conquista de un imperio africano, liano era una invitación constante a un estrechamiento de las relacio-
vinculado a Italia por el Mediterráneo, había hecho que dedicara más nes, y como Alemania no tenía grandes intereses en el Mediterráneo,
atención a conseguir una posición especial en ese mar 49. cabía esperar de ella que apoyara las reivindicaciones italianas en la
Los nacionalistas italianos, empeñados en aumentar el poderío y el zona, igual que había hecho hasta cierto punto durante la conquista
prestigio de su país, habían mirado siempre hacia los Balcanes y la de Etiopía 53. El obstáculo más importante al mejoramiento de las re-
cuenca del Danubio, además del Mediterráneo. Mussolini no era una laciones italo-germanas había sido Austria. La absorción de Austria
excepción Eran zonas en las que la influencia británica era insig- por Alemania no sólo pondría a Italia en contacto directo con un
nificante, pero en las que tanto Francia como Alemania tenían grandes Estado grande y potencialmente agresivo, sino que complicaría el pro-
intereses. Tras la primera guerra mundial, París se había ido creando blema del Gobierno del Tiro1 meridional, con su inquieta población
cuidadosamente una clientela entre los Estados centroeuropeos. La de lengua alemana. En 1934, cuando un golpe de Estado en el que se
diplomacia francesa se basaba mucho en su influencia especial sobre produjo el asesinato del primer ministro austriaco, Dollfuss, hizo que
Polonia, Yugoslavia, Rumania y Checoslovaquia. Cualquier tentativa la toma del poder por los nazis pareciera inminente, Mussolini había
de modificar la situación en los Balcanes o en Europa oriental en ordenado incluso que se movilizaran las tropas italianas del puerto
favor de Italia sería algo que París vería con alarma 'l. También Ale- de Brenner, aunque Francia y Gran Bretaña se habían limitado a pre-
mania era un rival en potencia y cada vez más importante, pues tam- sentar protestas verbales.
bién ella consideraba que la cuenca del Danubio era una esfera en Las sanciones de la Sociedad de las Naciones contra Italia dieron
la que debía crecer su influencia, y competía activamente por los mer- a Roma la ocasión para abandonar a Austria a su destino. La débil
cados de la región 52. reacción de Londres y París a su propia agresión en Etiopía confirmó
Si el Mediterráneo y los Balcanes representaban las dos zonas en el convencimiento de Mussolini de que poca reacción positiva podía
las que podía expansionarse la influencia de Italia, las relaciones ita- esperarse de esas capitales, aunque fuera en defensa de sus propios
lianas con las grandes Potencias de Europa occidental -Alemania, intereses vitales, y mucho menos para defender la independencia de
Gran Bretaña y Francia- determinarían lo que podía hacerse, y cómo. Austria. Estaba agradecido a Hitler por no haber aplicado las san-
En julio de 1936 los efectos de la guerra de Etiopía distaban mu- ciones y por haber impedido, con su remilitarización de Renania,
cho de haberse absorbido totalmente. Era un momento de transición que aumentaran las presiones francobritánicas sobre Italia, aunque era
en la política europea, en el cual las relaciones exteriores de Italia po- lo bastante realista para tener conciencia de que el Führer se había
drían haberse desplazado rápidamente en cualquiera de varias direc- limitado a seguir sus propios intereses.
ciones. Sus relaciones con las democracias occidentales y con la Unión El 6 de junio de 1936 aconsejó al primer ministro austríaco,
Schuschnigg, que negociara un acuerdo con Hitler, y cuatro días des-
49Catalano, L'Italia dalla dittatura alla democraria 1919-1948, p. 232. pués se deshizo de Fulvio Suvich, decididamente pro austríaco, y
9 Kogan, She Politics of ltalian Foreign Policy, pp. 29-30; Quaroni, «Le nombró ministro de Relaciones Exteriores a su yerno, Galeazzo Cia-
diplomate italien*, en Braunias y Stourzh (compiladores), Diplomatie unserer
Zeit, p. 191.
« L a rival, la única rival a fin de cuentas, era Francia*. Quaroni, aLe di- De la importancia de este factor para que Italia y Alemania unieran sus
plomate italiena, p. 191. fuerzas se trata en Catalano, L'Italia dalla dittatura alla democrazia 1919-1948,
52 Weinberg, The Foreign Policy of Hitler's Germany, pp. 115-116. página 232.
La intervención fascista en la Guerra Civil española 43

no En julio, el Gobierno de Austria firmó un tratado con Alema- nes. Como Mussolini era inflexible a estos respectos, los ofrecimien-
nia por el que se comprometía a actuar de la manera propia de «una tos británicos de amistad resultaron infructuosos ", pero nadie que
nación alemana». Casi todos los observadores eurooeos interoreta- no gozara de una visión profética podía decir que seguirían siendo
ron esto, correctamente, como el toque de difuntos de la indepen- estériles en el futuro. Por lo menos hasta fines de 1936, Italia seguía
dencia de Austria. El «sacrificio de la independencia de Austria en sin decidir si ponerse del lado de Londres o del de Berlín, y espe-
aras de la amistad con Alemania» hecho por Mussolini llevó rápi- raba que podría evitar toda necesidad de adoptar una decisión 61.
damente a un considerable mejoramiento de las relaciones italo-ale- Francia se había sumado a Gran Bretaña en sus ofrecimientos de
manas 56, aunque los dos países siguieron divididos por su rivalidad amistad a principios del verano, y había sufrido el mismo rechazo.
por la dirección del bloque fascista internacional. Las relaciones con Francia se vieron complicadas por la hostilidad
La guerra de Etiopía había establecido graves tensiones en las ideológica tras la llegada al poder, en junio de 1936, del Gobierno de
relaciones entre Italia y la Gran Bretaña, pero no es cierto que la Frente Popular de León Blum 62. Aparte de las consideraciones ideo-
amistad entre Roma y Londres fuera «irrecuperable» La amistad lógicas, el resentimiento por las tentativas francesas de bloquear el
con Inglaterra había sido s i e m ~ r euno de los nuntos cardinales de la aumento de la influencia italiana en la Europa central y la cuenca del
política italiana, y Mussolini seguía teniendo ;n sano respeto por el Danubio era causa de fricción, aunque antes de la llegada al poder
poderío naval británico. Seguía siendo muy aconsejable tratar de co- del Frente Popular no había resultado decisiva. El volumen cada vez
laborar con la Gran Bretaña en el Mediterráneo, y no había motivos mayor de las críticas al fascismo y al Duce que iban apareciendo en
para creer que Londres fuera a rechazar la amistad italiana. Un año la prensa francesa a partir de junio de 1936 molestaba a Mussolini,
antes, la Gran Bretaña había dado al mundo claras pruebas de su a quien también inquietaba que Francia brindara un refugio y una
capacidad para hacer caso omiso de las diferencias ideológicas al base a los antifascistas italianos que habían huido de su propio país 63.
fumar el Pacto Naval de Londres, y evidentemente deseaba mejorar Cuando estalló la guerra en España, las relaciones italo-francesas se
sus relaciones con la Alemania controlada por los nazis, incluso, si hallaban en una fase de transición de creciente distanciamiento y hos-
era necesario, aunque fuese a expensas de sus relaciones con Francia ". tilidad, de la cual no se recuperarían, debido en gran parte a los
En junio y julio de 1936 Londres hizo una tentativa de mejorar efectos de la misma Guerra Civil española.
sus relaciones con Roma. Se anularon las sanciones de la Sociedad de Como la Guerra Civil llegó en un momento en que las relaciones
Naciones. Los buques británicos trasladados al Mediterráneo en el exteriores italianas se hallaban en una fase de flujo y de redefinición,
apogeo de la crisis de Etiopía volvieron a sus bases normales, y se será importante examinar de cerca su influencia sobre ellas. Habrá
anularon las garantías británicas a Grecia, Yugoslavia y Turquía con- que tener especial cuidado para discernir exactamente hasta qué punto
tra una agresión italiana ". Sin embargo, Gran Bretaña no estaba dis- contribuyó por fin al alineamiento de Italia con Alemania y contra
puesta a aceptar las exigencias italianas de reconocimiento inmediato
de su imperio y de expulsión de Etiopía de la Sociedad de Nacio- E1 mejor comentario de la tentativa abortada de lograr un acercamiento
en primavera y a principios de verano de 1936 se halla en Weinberg, The Foreign
Policy of Hitler's Germany, pp. ,264-270.
54 Weinberg, Tbe Foreign Policy of Hitler's Germany, p. 264; Wiskeman, 61 «A lo largo de todo 1936, la política exterior fascista siguió oscilando en-
The Rome-Berlin Axis, p. 83. tre Inglaterra y Alemania» (Santarelli, Storia del movimento e del regime fas-
55 Salvatorelli, 11 Fascismo nella politica internarionale, p. 151. Salvatorelli, cista, 11, 225). De Felice aduce también que, por lo menos en su fuero interno,
que escribía inmediatamente después de terminar la segunda guerra mundial, su- Mussolini sinuió sin comt>rometerse hasta 1940. De Felice, Mussolini il Duce,
ponía que Musolini estaba informado de la inminencia de la Guerra Civil es- 1, 340.
pañola y conjeturaba que quizá este conocimiento lo hubiera impulsado a dar su 62 Antes del Gobierno de Blum, las relaciones italo-francesas habían sido co-
aquiescencia al primer paso de la absorción de Austria por Alemania (ibid., pá- rrectas, aunque no cordiales (Laurens, Frunce and the Italo-Ethiopian Crisis, pá-
gina 152). Como veremos en el capítulo 11, en realidad Mussolini no estaba gina 380). Aunque Francia había apoyado las sanciones económicas, había ejer-
avisado por anticipado del estallido de la Guerra Civil española. cido una influencia moderadora sobre la Gran Bretaña. En reconocimiento de
s6 Chabod, L'ltalia contemporanea, pp. 95-96. ello, un grupo de fascistas llegaron incluso a montar una manifestación de sim-
57 PUZZO. Tbe Svanish Civil War, D. 19. patía frente a la Embajada de Francia en Roma (Soleri, Memorie, p. 218).
3 osc cano, ~ a g & edi storia dip'l&atica contemporanea, 11, 111; Baumont, 63 Véase un ejemplo concreto de la irritación de Mussolini ante la hospita-
La faillite de la vaix: 1919-1938, 11. 528-529. lidad concedida por los franceses a los antifascistas en Rossi. Trenfatré vicende
j9 ~ u r o s e l l e , ~ ~ i s t o idiplohatigue
re de 1919 6 nor jours, p. 210. mussoliniane. p. 386.
44 John F. Coverdale
Capitulo 2
los Aliados, pues la mayor parte de los autores se limitan a afirmar LOS ANTECEDENTES DE LA INTERVENCION:
que fue un factor importante, sin tratar de analizar los mecanismos
por conducto de los cuales actuó. Antes de que podamos dedicar nues- LAS RELACIONES ITALO-ESPAÑOLAS
tra atención a la Guerra Civil y sus efectos, sin embargo, debemos ENTRE 1922 Y 1936
volver a los comienzos del régimen fascista y examinar las relaciones
entre Italia y España durante el decenio y medio anteriores al esta-
llido de la guerra.

La dictadura de Primo de Rivera


Después de la retirada de las tropas de Napoleón de la Península,
España volvió al margen de Europa durante más de un siglo. Parti-
cipó hasta cierta medida en la vida cultural del continente e incor-
poró en sus instituciones políticas algunos de los rasgos caracterís-
ticos del liberalismo del siglo XIX, pero ejerció muy poca influencia
sobre el rumbo de los acontecimientos fuera de sus fronteras. Privada
de sus colonias en el primer tercio del siglo XIX, había dejado de
ser una Potencia que verdaderamente importase en Europa. Aunque
trató de ejercer una política exterior activa durante los primeros años
del siglo xx, especialmente en Marruecos, contaba muy poco en los
cálculos políticos de Europa. Incluso se quedó al margen de la Pri-
mera Guerra Mundial, no sólo porque los españoles estaban profun-
damente divididos en torno a si debían intervenir o no y a qué bando
apoyar, sino también porque los Aliados no consideraban que les me-
reciese la pena presionar sobre ella para que entrase en el conflicto.
Al igual que la mayor parte de los países europeos, Italia man-
tuvo unas relaciones correctas, pero no especialmente estrechas, con
España durante los dos primeros decenios del siglo xx l . No tenían
fronteras comunes y sus economías eran demasiado parecidas para

1 Giannini. «1 rapporti italo-spagnoli (1860-1955b,pp. 21-23


46 John F. Coverdale intervención fascista en la Guerra Civil espafiola 47

alentar la realización de cualquier tipo de comercio en gran escala. &males estratégicos, políticos y económicos, la política de Mussolini
A nivel político, ninguno de los dos países dio muestras de gran inte- estaba influida también por consideraciones ideológicas. Ello resultó
rés por estrechar los contactos con el otro. evidente en septiembre de 1923, cuando un golpe de Estado llevó
La subida de Mussolini al poder no modificó inmediatamente este al poder en España al general Miguel Primo de Rivera. La dictadura
aspecto de la política exterior italiana. Durante el decenio de 1920, de Primo tenía por objeto resolver la crisis política, resultado de la
sus planes para aumentar la influencia, el prestigio y el poderío de incapacidad del ejército español para reprimir la revuelta de Abd-el-
Italia se referían sobre todo a la Europa central y oriental y al Me- Krim en Marruecos y de la amenaza de una investigación parlamen-
diterráneo oriental '. España quedaba fuera de su esfera de interés. taria de la aplastante derrota que los rebeldes habían infligido a Es-
Durante su primer año en el poder, Madrid adoptó una serie de ini- paña en Annual. El nuevo Gobierno se presentó al mundo revestido
ciativas encaminadas a estrechar las relaciones, pero Mussolini no con un disfraz de nacionalismo autoritario que inmediatamente des-
reveló ningún interés en atenderlas 3. Además de los motivos tradi- pertó el interés simpatizante de Mussolini. El momento resultaba es-
pecialmente propicio, pues el Duce se hallaba de un humor agresivo
y afirmativo (como demostraron los acontecimientos de Corfú y de
2 No existe un estudio erudito plenamente satisfactorio de toda la diplomacia
de Mussolini. La obra de Lowe Marzari Italian foreign policy 1870-1940 apenas
Fiume) y sus relaciones con Francia se hallaban en un punto muy
menciona la Guerra Civil española. La obra de Di Nolfo Mussolini e la politica bajo ".
estera italiana (1919-1933) sirve de algo, aunque no es en absoluto definitiva. Menos de una semana después de la llegada de Primo al poder,
La de Cassels Mussolini's Early Diplomacy es un estudio a fondo de los primeros Mussolini redactó de propia mano un telegrama al embajador de Ita-
cuatro años de la diplomacia fascista, basado en los Documenti diplomatici ita- lia en Madrid en el cual sugería que la nueva situación en España de-
liani. El libro de Carocci La politica estera dellJItalia (1925-1928) utiliza mu-
chos documentos inéditos de los archivos del Ministerio para dar una visión bería hacer que resultara posible «reforzar en todos los aspectos los
detallada de un período crucial. La obra clásica de Salvemini Mussolini diplo-
matico, 1922-1932 sigue siendo útil, aunque se basa casi completamente en fuen-
.
entendimientos económicos v, olít tic os entre los dos países medite-
rráneos». «El Gobierno fascista -añadió- no se opondría a consi-
tes periodísticas y el autor tiene una tendencia a permitir que su pasión an- derar la posibilidad de llegar a un acuerdo político y militar con
tifascista le lleve a negar a Mussolini toda capacidad o éxito. Existe en inglés
una edición definitiva, revisada por el autor, con el título Prelude t o World España* '. Primo de Rivera aceptó inmediatamente la idea de un acuer-
War I I . La edición de Augusto della Torre de esa obra en la Opera omnia de do hispano-italiano como parte de una estrategia general antifran-
Salvemini, con el título de Preludio alla Seconda Guerra Mondiale, incluye las cesa. Sugirió que quizá se pudiera inducir a Inglaterra, también, a
notas de Salvemini para otros capítulos, entre ellos uno sobre la Guerra Civil sumarse a España, Italia y posiblemente Portugal para oponerse a la
española. El estudio de Macartney y Cremona titulado Italy's Foreign and Co-
lonial policy, 1914-1937 se puede utilizar todavía, pese a haberse editado en influencia francesa en el Mediterráneo 6 .
1938, para obtener datos fácticos. La Storia del movimento e del regime fascista Aquel estallido inicial de entusiasmo tuvo escasos resultados prác-
de Santarelli se ve perjudicada a veces por un enfoque dogmáticamente marxista, ticos. Poco antes de la visita oficial realizada por el rey Alfonso a
pero presenta una visión inteligente e interesante de algunos aspectos de la polí-
tica exterior fascista y de sus relaciones con los acontecimientos internos. Italia en noviembre de 1923, que tanta publicidad recibió, se firmó
3 El rey Alfonso XIII había invitado al Duce a visitar Madrid y había su- un nuevo convenio comercial entre los dos países; pero España siguió
gerido abiertamente al embajador italiano la posibilidad de una colaboración negándose decididamente a incluir una cláusula de nación más favo-
política y militar italo-española contra Francia. En febrero de 1923 había dicho: recida. Las perspectivas de llegar a un entendimiento político fueron
«Juntos representamos algo. Si sumamos nuestras marinas, nuestras aviaciones
y nuestra influencia, podemos ayudarnos mucho el uno al otro ... pero necesita- desvaneciéndose rápidamente cuando Madrid empezó a comprender
mos obras, obras, obras. Y necesitamos llegar a una comprensión clara acerca la importancia de la colaboración con Francia en Marruecos y a pon-
de lo que son nuestros intereses comunes y acerca de quiénes se oponen a ellos. derar con más serenidad hasta qué punto Francia se oponía a un
Italia nos puede prestar grandes servicios en el Mediterráneo» (Paulucci de Cal- pacto italo-español. Las negociaciones se arrastraron durante casi tres
bali, carta a Mussolini, 11 de febrero de 1923, MAE, Politica, b. 1588). Algunos
de los dirigentes políticos más destacados de la España constitucional habían
adoptado iniciativas parecidas. Por ejemplo, el conde de Romanones había ha- brada en junio de 1923, Santiago Alba expresó su creencia en «la firme y sólida
blado con el embajador de la necesidad de establecer «vínculos más estrechos amistad que debe unir a nuestros dos paises contra el enemigo común para la
entre España e Italia, para obligar a Francia a modificar su postura y hacer que defensa del Mediterráneo* (DDI, 7, 2, n. 74).
comprenda que los otros dos países mediterráneos no se proponen dejar en sus s . <, . 210.
4 Cassels. Mussolini's Earlv Diolomacv. D.
manos las llaves del mar común» (Telegrama 196, 7 de septiembre de 1923, 5 DDI, 7, 2, n. 378.
MAE, Politica, b. 1588). En una conversación privada con el embajador, cele- 6 DDI. 7. 2, n. 476.
48 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 49

años. Cuando por fin se anunció un tratado, en 1926, los observa- dor. Les preocupaba en especial el que no hubiera organizado un par-
dores estaban seguros de que incluía cláusulas secretas sobre el uso tido con una base sólida. Muy pocos días después del golpe, el em-
por Italia de bases navales en las Islas Baleares en caso de guerra bajador observó: «El promotor del movimiento militar español afirma
con Francia '. De hecho, se trataba de un tratado normal y corriente que se ha inspirado en el fascismo. En todo caso, ha cometido un
de amistad y arbitraje, del que un diplomático italiano dijo, con toda error al actuar demasiado pronto, sin tener en cuenta la necesidad
razón, que no tenía «ninguna importancia política)) *. de disponer de antemano de los elementos con los que reconstruir 10
La única cuestión práctica de alguna importancia que afectaba a que se había de destruir» 'l.
ambos países era la condición de la ciudad internacional de Tánger. En los años siguientes las evaluaciones de la situación variaban,
Mussolini sentía una gran amargura por haberse visto excluido del como es lógico, según las circunstancias, pero, en general, los obser-
acuerdo en virtud del cual se fijó la condición jurídica de Tánger, e vadores italianos se apresuraron a señalar los defectos y las debilida-
insistió reiteradamente ante Primo de Rivera para que apoyara sus des del régimen de Primo de Rivera. En un informe preparado en
exigencias de revisión del acuerdo. El dictador español fue muy gene- el Ministerio italiano de Relaciones Exteriores, en julio o agosto
roso en sus expresiones de buena voluntad, pero hizo muy poco en de 1929, se resume con precisión la opinión italiana:
pro de las reivindicaciones italianas. Cuando por fin, en 1928, se ne-
goció y se firmó un nuevo acuerdo, Roma obtuvo muy poco 9. La revolución fascista fue pasión, lucha y sangre. Contenía dentro de sí tres
La política interior de Primo de Rivera era casi tan desalentadora elementos, sin los cuales resulta casi imposible lograr el milagro de infundir
a un pueblo un nuevo estilo de vida: la victoria en la guerra, un condottiero,
para Italia como su política exterior. Había llegado al poder como un mito. No cabe duda de que el noble movimiento de De Rivera en España
resultado de un golpe militar y carecía de toda base organizada de fue algo más que una mera crisis ministerial, pero desde luego fue mucho me-
apoyo popular. Es cierto que gozaba de considerable popularidad nos que una revolución. No hubo una guerra victoriosa. El mito brilló por su
personal y que logró algunos progresos en cuanto a dotar a España ausencia, como ha quedado demostrado por la lamentable tentativa de forzar
el nacimiento de un partido patriótico que carecía totalmente de alma y vitali-
de una política económica racional. Pero su régimen no tenía casi dad. Ha resultado que el condottiero era poco más que un caballero inteligente
partidarios entre la intelligentsia y carecía de programa político, sal- y enérgico. Sus seguidores no son ni muchos ni entusiastas, y tiende a frenarlos
vo un vago «regeneracionismo», en la tradición de Joaquín Costa, el en lugar de alentarlos. ... [La constitución que ha propuesto es una] compila-
ción artificial, un mosaico de tímidas imitaciones y de intenciones inseguras, a
crítico social español de la generación de 1898. El partido estatal de mitad de camino entre los principios fascistas y los democrático-electora le^'^.
Primo de Rivera, la Unión Patriótica, nunca llegó a ser una verdadera
fuerza en la vida política española y gozaba de muy poco apoyo Aunque Roma estaba insatisfecha con lo que iba logrando Primo,
fuera de la burocracia 'O. los italianos no le alentaron a imitar más de cerca al régimen fascista,
Desde el mismo principio, los representantes de Italia en España ni se injirieron de otro modo en la política interna española. Incluso
sintieron graves dudas acerca de la política interna del nuevo dicta- cuando el dictador español adoptó la cortés, aunque sumamente he-
terodoxa, medida de pedir a Mussolini sus observaciones y sugerencias
'Los rumores sobre la existencia de las cláusulas secretas estaban tan difun- acerca del proyecto de nueva constitución que proponía, el Duce se
didos que cuando el embajador Guariglia habló con el ministro del Exterior de
España en 1933 de la posibilidad de renovar el Tratado de 1926, Fernando de limitó cuidadosamente a hacer unas observaciones genéricas, que no
los Ríos creyó que se refería al supuesto tratado secreto y ordenó que se hiciera le comprometían.
un registro a fondo de los archivos del Ministerio para encontrar su texto. Na- Para 1929, Primo de Rivera había perdido casi todo el apoyo po-
turalmente, la búsqueda resultó infructuosa, y Guariglia, informado de la situa- pular y se enfrentaba con una oposición decidida en la universidad
ción por un funcionario del Ministerio, escribió una carta al director español de
Asuntos Políticos explicando el error (Telespresso 2137/1469, 14 de septiembre y entre los intelectuales. Una mala cosecha y los problemas de la
de 1933, MAE, Politica, b. 4). Por lo general, los historiadores han creído en , balanza de pagos causaban dificultades, y el rey Alfonso X I I I estaba
los rumores acerca de las cláusulas secretas. Véase. por ejemplo, Van der Esch, empezando a sentirse intranquilo. Cuando en enero de 1930 quedó
Prelude to War, p. 26, y Puzzo, Spatn and the Great Powers, p. 43.
Guariglia, Rzcordi, p. 52. El texto del tratado figura en Trattatr e conven-
rione, X X X V I (1926), pp. 474-480. 11 Telegrama sin número, 9 de septiembre de 1923, MAE, Politica, b. 1388.
Carocci, La polzrica estera dell'ltalia fascista, 1925-1928, p. 217. 12 Memorándum sin fecha y sin firma destinado a Mussolini, probablemente
lo Acerca de la dictadura de Primo de Rivera, véase Ratcliff, Prelude t o preparado en la sección de asuntos políticos del Ministerio, MAE, Politica.
Franco; y Payne, A History o f Spain and Portugal, 11, 618-622. b. 1592
50 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 51
claro que el ejército también sentía renuencia a seguir apoyando al
dictador, Alfonso despidió a Primo y nombró jefe del nuevo Go- parlamentaria liberal era algo del pasado, una reliquia del siglo xrx,
bierno a un anciano general. Durante los quince meses siguientes que ya había muerto o estaba a punto de morir en todas partes. La
hubo poco o nada de lo que informar en la esfera de las relaciones República de Weimar ya había entrado en crisis, y no se podía go-
italo-españolas. bernar más que por decretos presidenciales. La Tercera República
La mayor parte de los historiadores que se ocupan de la cuestión francesa estaba empezando a tropezar con dificultades verdaderamente
han exagerado la importancia del acercamiento entre Roma y Madrid graves, mientras la Gran Bretaña y los Estados Unidos parecian inca-
durante la dictadura de Primo de Rivera 13. Lo que sí revelaron los paces de enfrentarse con los problemas que provocaba la depresión.
seis años de Primo en el poder fue que las afinidades ideológicas po- Incluso el único Estado socialista, la URSS, estaba girando hacia el
dían despertar el interés de Mussolini y actuar como estímulo para totalitarismo. Por todas partes eran cada vez más quienes se volvían
tener unas relaciones más estrechas de lo que podrían justificar otras hacia las soluciones, aparentemente más eficaces, que ofrecían los di-
consideraciones, pero lo que es más importante, demostraron que versos regímenes autoritarios. Pese a todo ello, España había tenido
esas consideraciones no constituían una base suficiente para una cola- la audacia, cabría incluso decir el descaro, de rechazar el gobierno
boración eficaz. Es evidente que el contar a un jefe de Gobierno entre autoritario de Primo de Rivera y volver a una democracia parla-
sus admiradores halagaba el orgullo de Mussolini, pero éste no tenía mentaria clásica, con claras tendencias socialistas. Poco más de un mes
ningún deseo verdadero de fomentar en aquel momento un régimen después de la proclamación de la República, Mussolini dio rienda
fascista en España. El que ya se previera una colaboración italo- suelta a su desprecio con un aforismo mordaz acerca de la caída de
española como estrategia en contra de Francia era un augurio del la monarquía: «La República española no es una revolución, sino un
futuro, pero de momento no tuvo ningún resultado práctico. plagio. Un plagio que llega con más de ciento cincuenta años de re-
traso. El fundar hoy día una república parlamentaria es como utilizar
una lámpara de aceite en la era de la luz eléctrica» 14.
Hostilidad inicial a la República española Los nuevos dirigentes españoles no sólo se negaban obstinada-
mente a interpretar los signos antiliberales y antidemocráticos de la
La proclamación de la República española el día 14 de abril época, sino que además eran abierta y activamente antifascistas. El
de 1931 volvió a despertar el interés de Roma por España. El nuevo nuevo embajador italiano en Madrid, Ercole Durini di Monzo, que
régimen debía su existencia menos a la fuerza de sus partidarios que había presentado sus credenciales el 11 de abril, no había dispuesto
a la debilidad y la apatía de los partidarios del trono. La caída de la de mucho tiempo para familiarizarse con su nuevo puesto cuando se
monarquía se vio provocada porque sus partidarios no pudieron ga- proclamó la República; pero no hacía falta ser un experto para ver
nar las elecciones municipales en varias grandes ciudades. La transi- que «entre los ministros [del Gobierno Provisional] se encuentran
ción a la República ocurrió casi sin violencias ni desórdenes. los representantes más cualificados de los partidos socialista y repu-
Desde el primer momento, la República tuvo que enfrentarse con blicano, los adversarios más implacables y sistemáticos de la dictadura
la hostilidad de la Italia fascista. Había cuatro factores que contri- de Primo de Rivera, de la monarquía y del fascismo* 15. La prensa
buían a esa animosidad: 1) el desprecio fascista por el régimen parla- española de izquierda, liberada del control de los-censores del GO-
mentario liberal de la República; 2) el antifascismo declarado de mu- bierno y llena de entusiasmo por la nueva República, se lanzó a una
chos dirigentes republicanos; 3) los temores italianos de que la campaña de duros ataques contra el fascismo y contra el Duce. El
democracia liberal llevara pronto al comunismo en España, y 4) el te- gobernador civil de Madrid no tardó nada en brindar la hospitalidad
mor de Roma de que España cayera más dentro de la órbita francesa, de la ciudad a una manifestación antifascista, y el ministro de la Ma-
en perjuicio de Italia. rina expresó en una carta a un periódico francés sus esperanzas de
A ojos fascistas, España trataba de nadar contra la corriente. La que las repercusiones del ejemplo de España pronto se hicieran sen-
propaganda fascista nunca se cansaba de declarar que la democracia tir «en los países europeos que sufren bajo dictaduras» 16.

'3 Véase un comentario típico en Puzzo, Spain and ihe Greai Powers, pá- 14 Citado en De Felice, Mussolini il Duce, 1, 824.
ginas 42-43. 1s Telegrama 75, 15 de abril de 1931, MAE, Politica, b. 1.
16 Carta publicada en La Liberté, París, 16 de a b d de 1931
52 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra C i d española 53

La perspectiva de que España se convirtiera en una base para las En la segunda mitad de 1931 Francia hizo un esfuerzo concertado
actividades antifascistas era otra cosa que inquietaba a Roma. Mu- por reforzar sus vínculos con España, mediante viajes de diputados y
chos dirigentes republicanos habían mantenido estrechos contactos oradores, una visita de la flota francesa, pagos a la prensa, présta-
con exiliados italianos antifascistas en París, varios de los cuales pron- mos intergubernamentales, etc. El embajador Durini consideraba que
to aparecieron en Madrid. Aunque nunca fueron muchos, y sus acti- todo esto constituía una clara amenaza al deseo de Italia de reforzar
vidades tenían poca importancia práctica, su presencia constituía un su propia posición en el Mediterráneo con respecto a Francia ''. Los
elemento irritante en las relaciones italo-españolas ". temores de un acuerdo militar entre España y Francia aumentaron
El temor de que la República abriera las puertas al comunismo tras la victoria de la izquierda francesa y la derrota de Tardieu en
aumentó las sospechas y la hostilidad que habían despertado en Roma las elecciones de 1932. Resulta bastante significativo que los ejerci-
su ideología y el asilo que había dado a los exiliados antifascistas. cios navales italianos a fines de verano de 1932 se basaran en el su-
Antes incluso de la proclamación de la República, la embajada de puesto de que Francia había ocupado las Baleares y trataba de impe-
Italia en Madrid había informado de que los comunistas estaban rea- dir el paso de la flota italiana desde 'Tripolitania hasta Italia U.
lizando grandes progresos tanto en el ejército como en los sindica- El temor a la posibilidad de un acuerdo militar franco-español que
tos 18. El embajador estaba convencido de la existencia de un «plan abarcara tanto la utilización de las Baleares como el derecho de paso
comunista preestablecido y generosamente financiado, respaldado por de las tropas francesas por España fue un importante factor en la
dinero ruso*, en el cual se decía que estaban implicados incluso al- decisión adoptada por Mussolini, en el verano de 1933, de explorar
gunos miembros del Gobierno 19. El que en aquella época no hubiera ante el Gobierno español la posibilidad de renovar inmediatamente
ningún peligro comunista importante en España tiene mucha menos el tratado italo-español de amistad y arbitraje de 1926, aunque to-
importancia para comprender la política italiana que el hecho de que davía faltaban varios años para que expirase. El tratado en sí ca-
Mussolini creía que sí existía. Entre sus aforismos sobre la caída de recía prácticamente de significado, pero aparentemente Roma consi-
la la monarquía española figura la siguiente observación: «Kerensky deraba que su renovación sería un signo valioso de buena voluntad
no se acuerda de Nicolás; le abre el camino a Lenin. Hoy ya no se y una especie de garantla contra las actividades poco amistosas. El
trata de república ni de monarquía, sino de comunismo o fascismo» m. Gobierno de España no comprendió la importancia simbólica que
Roma atribuía al tratado y no dio muestras de ningún interés en cuan-
l7 Roseíli, Tarchiani y Bassanesi, de Giustizia e libertd, estuvieron en Madrid to a anticipar su renovación. Este desinterés intensificó los temores
algo antes de fines de abril de 1931 y vieron a Prieto, a Azaña y a Ramón
Franco, cuyas hazañas como aviador lo habían hecho más famoso que su her- italianos de un entendimiento franco-español dirigido contra Italia 23.
mano, el general Francisco Franco. Parece que de los tres españoles, Franco La hostilidad contra la República española llevó pronto a la Ita-
era el más entusiasta y, según se dice, partidario de bombardear el Palacio lia fascista a trabajar en pro de su derrocamiento, mediante la ayuda
Venezia. En mayo volvieron a España Roselli y Tarchiani. En una entrevista y el aliento a diversos conspiradores antirrepublicanos. En abril
con Azaiia formularon planes para lanzar octavillas sobre Italia desde un avión,
pero el plan no se materializó. Simultáneamente parece que Fachinetti, un re- de 1932, el ministro italiano del Aire, mariscal Italo Balbo, recibió
publicano separado de Giustizia e liberta hizo sus propios planes para lanzar en Roma una visita-de un aviador español y conspirador monárquico,
octavillas desde un avión, pero tampoco éstos fructificaron (Garosci, La vira di Juan Ansaldo, que llegaba enviado para conseguir el apoyo de Italia
Carlo Roselli, 1, 235 a 238). A principios de mayo un grupo de antifascistas a un golpe militar bajo la dirección del general Sanjurjo 24. Balbo, el
italianos, entre los cuales figuraban Buozzi, Taranto, Facchinetti, Treves y Cam-
polonghi participaron en el Congreso Internacional de Federaciones Sindicales organizador fascista de Ferrara y uno de los cuadrumviros del fas-
y vieron en privado a Eduardo Ortega y Gasset (gobernador civil de Madrid y
hermano del filósofo), Ramón Franco e Indalecio Prieto (Telegrama 106 de 2
de mayo de 1931, MAE, Politica, b. 2). Continuaron las visitas esporádicas de 2' Infotme
- -.
-. - 1987/1117. 30 de noviembre de 1931, MAE, Politica, b. 2.
-

importantes exiliados italianos, y por lo menos algunos de los antifascistas ita- 2' bp.
Guariglia, ~ i c L r d i , 186 y 189.
lianos tomaron residencia en Madrid (se encuentra alguna correspondencia de la 23 Telespresso de Guariglia 2637/1460, 14 de septiembre de 1933. Reprodu-
policía sobre el tema en ACS, pubblica sicurezza, affari generali e riservati, prima cido en Guariglia, Primi passi, como documento número 63. En las notas si-
sezione, 1932, b. 70). guientes se citarán los documentos que figuran en este volumen como Guariglia,
'8 Informe sin numerar de De Peppo sobre la situación política en España Primi passi, núm. ...
en 1930, 31 de diciembre de 1930, MAE, Politica, b. 1. 24 Ansaldo, ¿Para qué?, pp. 31-33; y Guariglia, Ricordi, pp. 188-189. Gil RO-
19 Telespresso 734/414, 15 de mayo de 1931. MAE, Politica, b. 2. bles sitúa por error esta visita en la primavera de 1933 (Gil Robles, No fue
Cita en De Felice, Mussolini, il Duce, 1, 825. posible la paz, p. 712).
La intewención fascista en la Guerra Civil española

cismo, había propuesto a Mussolini el año antes que Italia tratase de Los contactos de Guariglia con los conspiradores
conseguir el control de la posesión española de Melilla como forma antirrepublicanos, 1932-1933
de reforzar su presencia en el Mediterráneo occidental 25. Ahora abra-
zó entusiasmado la idea de ayudar a derrocar al Gobierno republi- El fracaso del golpe de Sanjurjo y el aumento a ojos de Mussolini
cano, y aseguró a Ansaldo que proporcionaría a España armas y mu- de las posibilidades de supervivencia de la República llevaron al nom-
niciones en cuanto se produjera un alzamiento. De hecho, el mate- bramiento, a fines de verano de 1932, de un nuevo embajador en
rial, que consistía fundamentalmente en ametralladoras, quedó prepa- Madrid: Rafaege Guariglia. Este, que era uno de los diplomáticos
rado y embarcado, pero el golpe de agosto de 1932 estaba tan mal de carrera más destacados de Italia, había ingresado en el servicio ex-
planeado y ejecutado, y el Gobierno lo aplastó con tanta rapidez, que terior en 1909 y ocupado puestos en Londres, San Pertersburgo,
la ayuda nunca llegó a los rebeldes 26. París y Bruselas. Desde 1926 era director de Asuntos Políticos para
Como informaba el embajador de Italia en Madrid, el levanta- Europa, Africa y el Oriente. La designación de un diplomático de ca-
miento de Sanjurjo entraba en la tradición española clásica de los rrera de tan alto nivel para la embajada de Madrid parecía indicar
pronunciamientos *. Los militares habían actuado en gran medida por que Roma estaba decidida a mejorar sus relaciones oficiales con Es-
cuenta propia, sin molestarse en planear cómo obtener el apoyo de paña. Así ocurría a cierto nivel, aunque la embajada de Guariglia
la población civil. Incluso en el Norte, donde eran muy fuertes los también representó el momento cumbre de las actividades antirrepu-
sentimientos monárquicos y católicos, no se había producido reacción blicanas italianas antes del estallido de la Guerra Civil.
alguna entre la población civil. «El levantamiento que estalló en Ma- Mussolini dijo a Guariglia, antes de que éste saliera para Madrid,
drid y Sevilla el 10 de agosto -escribía el embajador Durini- se que la desorganización de las fuerzas de oposición en España, y la
realizó con una frivolidad enorme e inconcebible. Resulta una buena urgencia de impedir que la República se acercara más a Francia, ha-
medida de la falta de inteligencia y de la incompetencia de sus orga- cían que resultara imperativo cultivar buenas relaciones con el Go-
nizadores: sus principales caracteristicas fueron la falta de organiza- bierno de España. Exhortó al embajador a que insistiera en los pare-
ción, la falta de espíritu combativo y la falta de resolución en la cidos fundamentales entre los intereses italianos y españoles, por
acción.» encima de las diferencias ideológicas 29.
En claro contraste con los rebeldes, el Gobierno actuó con cele- Durante el primer año de su misión, los esfuerzos realizados por
ridad y decisión para aplastar la revuelta. «La acción del Gobierno Guariglia por ir mejorando las relaciones oficiales tuvieron muy poco
fue rápida y enérgica -informaba Durini-. Las fuerzas armadas, Cxito. De hecho, las relaciones oficiales italo-españolas no empezaron
por lo general, permanecieron leales, y la nueva organización de la a mejorar hasta el otoño de 1933, gracias a los cambios ocurridos
policía creada por la República, los guardias de asalto, reaccionaron en la escena internacional y en la interna española. Al irse compren-
perfecta y entusiásticamente a las órdenes de las autoridades. Así diendo cada vez más el carácter más perverso, y en potencia más peli-
fue como se reprimió inmediatamente la revueltan 27.El propio Mus- groso, del régimen nazi, se fue desviando la atención del fascismo.
solini quedó impresionado por la demostración de energía del presi- Al remitir la oleada de entusiasmo que había acompañado a la pro-
dente Azaña y comentó que el español había «utilizado los mismí- clamación de la República, y al ir recuperando fuerzas las formaciones
simos métodos que yo» 28, lo cual verdaderamente era un gran elogio de centro y de derecha en la política española, se produjo una clara
en boca del Duce. mejora del tono de la prensa española; los ataques al fascismo italiano
se hicieron menos frecuentes y menos virulentos 30. Guariglia atri-
* En castellano en el original (N. del T.).
N A T 586, rollo 1295, imágenes 112744 a 45. 29 Guariglia da el texto de sus instrucciones en Ricordi, pp. 193-199. Salvo
26 Ansaldo, ¿Para qué?, p. 35; Guariglia, Ricordi, p. 189; Robinson, The dos omisiones, reproduce con exactitud el texto original que se halla en MAE.
Origins o f Franco's Spain, pp. 102-103. Friedlander atribuye la decisión italiana Politica, b. 3.
al temor provocado por un supuesto acuerdo entre Francia y España durante el 30 «Tras la llegada de Hitler al poder en Alemania, la prensa republicana ha
viaje de Herriot a España (The July 1936 Military Rebellion in Spain, p. 13). mostrado menos hostilidad hacia nosotros y la prensa derechista ha seguido es-
Como este viaje no ocurrió hasta casi seis meses después, se trata evidente- tando bien dispuesta y a menudo entusiasta por lo que nos respecta ... En Ma-
mente de
~..- un
--- Prrnr drid, el monárquico ABC sigue manteniendo su prejuicio dogmático democrá-
27 Telespresso 1470/743, 12 de agosto de 1932, MAE, Poiitica, b. 3. tico-liberal, pero demuestra un creciente interés por el fascismo y sus éxitos. Lo
28 Guariglia, Ricordi, p. 190. mismo cabe decir de El Debate, católico, que es abiertamente fascista. El mode-
56 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 57

buyó parte de la mejora a lo que calificó de «nuestra conducta polí- Italia a los enemigos declarados de la República. En el proyecto
tica clara, que pretende crear una mejor comprensión entre Italia y de instrucciones de Guariglia se había sugerido inicialmente que man-
España sin una preocupación excesiva por las luchas políticas inter- tuviera «contactos prudentes e indirectos con los elementos de la
nas, las cuestiones de los partidos y las cuestiones ideológicas que se oposición», especialmente con los católicos y los derechistas, así como
utilizan para la política interna» 3'. No parece que ésta sea una des- con «los pequeños números de jóvenes que constituyen la vanguardia
cripción muy exacta de la conducta del embajador, al menos si juz- del grupo que, al menos hasta cierto punto, obtiene su inspiración
gamos por sus propios informes, que están llenos de alusiones a con- del ejemplo de la Italia fascistas» 33. Este párrafo se eliminó en el
tactos con españoles profascistas, como se verá en breve. ejemplar definitivo de las instrucciones, pero es posible que Musso-
Para noviembre de 1933, los partidos de centro y de derecha en lini no resistiera a la tentación de comunicar verbalmente algunas di-
España habían reforzado sus posiciones lo bastante como para in- rectrices de este tipo. En todo caso, el nuevo embajador comprendía
fligir una asombrosa derrota a sus rivales izquierdistas, muy dividi- claramente lo que se esperaba de él. En el decenio de 1920 Mussolini
dos, en las elecciones a Cortes. El sistema de votación por bloques había declarado que el fascismo no era un artículo de exportación,
mayoritarios hizo que el número de escaños que cambiaron de manos pero todo esto había cambiado para el momento en que Guariglia
fuera muy superior a la votación popular. El partido católico de la salió para Madrid. El Duce decía ahora que el siglo xx sería el siglo
CEDA, encabezado por José María Gil Robles -quien se negó a del fascismo, y el movimiento favorable a una internacional fascista
declararse partidario de la República o de la monarquía, pero sí ga- iba ganando impulso 34.
rantizó la protección de la Iglesia y de la propiedad privada- con- Entre los grupos españoles que buscaban su ejemplo en la Italia
siguió 110 escaños y se convirtió en el grupo mayor. Muy de cerca fascista se destacaban dos: la Falange Española y las Juntas de Ofen-
le seguía el Partido Radical, cuyos votantes urbanos de clase media siva Nacional Sindicalista, o JONS. José Antonio Primo de Rivera,
eligieron a unos 100 diputados. La representación socialista dismi- hijo del finado dictador, y varios compañeros que hacían llamamien-
nuyó en un 50 por 100, con 60 escaños, y los partidos de la izquierda tos abiertos a la violencia, fundaron la Falange con el propósito ex-
republicana prácticamente desaparecieron. preso de devolver a España su antigua grandeza. Las JONS las habían
El nuevo Gobierno, constituido totalmente por diputados radica- fundado Ramiro Ledesma Ramos, joven filósofo, y Onésimo Redon-
les, pero apoyado por la CEDA y los partidos de la derecha, era cla- do, que se dedicaba a organizar a los obreros del campo. Los dos
ramente mejor que su predecesor, desde el punto de vista italiano. fundadores de las JONS compartían un virulento antimarxismo y una
El ministro de Estado, Leandro Pita Romero, estaba bien dispuesto inclinación hacia la dictadura. Ni la Falange ni las JONS eran muy
hacia Italia y no le hacía ascos a elogiar a Mussolini, al menos en grandes. Cuando se fundieron, en febrero de 1934, con el nombre de
conversaciones privadas con el embajador de Italia 32. Aunque las re- Falange Española y de las JONS, la nueva organización seguía tenien-
laciones oiiciales seguían distando mucho de ser cordiales, rápidamen- do sólo unos 3.000 miembros 35.
te fue disminuyendo la tensión. Guariglia no tenía una idea muy elevada de la fuerza y la cohe-
En claro cóntraste con el clima, que iba mejorando gradualmen- sión de los diversos grupos fascistas y profascistas. Creía que la ma-
te, de las relaciones oficiales, estaba la continuación del apoyo de yor parte de los partidos españoles de derechas estaban dispuestos a
utilizar la amistad de Italia para sus propios fines, pero distaban mu-
rado Ahora sigue siendo escéptico, pero desde luego no nos es hostil. El popu- cho de comprender, y más aún de adoptar, los principios fascistas
lar Informaciones y el conservador Epoca han acentuado su filo-fascismo. El en su totalidad. Los acusaba de seguir pensando en términos de un
liberal El Sol, el democrático La V o z y el radical Luz han atenuado su antifas-
cismo. Los únicos ejemplos que quedan de un antifascismo intransigente son El
Socialista y las dos publicaciones radical-masónicas El Liberal y El Heraldo de 33 El primer borrador de las insttucciones figura en MAE, Politica, b. 3.
Madrid. Sin embargo, incluso estos tres han limitado sus ataques como con- «El siglo xx será el siglo del fascismo ... porque fuera de nuestros prin-
secuencia de la escasa respuesta del público.» Informe 972-/494, 20 de marzo cipios no hay salvación para las personas ni los pueblos» (Mussolini, Opera
de 1934, MAE, Politica, h. 6. Guariglia, Primi passi, núm. 89. ornnia, XXV, 147). Véase Mack Smith, Le guerre del Duce, pp. 63 y 64. De los
31 Telespresso 2381/1319, 19 de agosto de 1933, MAE, Politica, b.4. Gua- orígenes y la evolución del movimiento fascista internacional se trata en Ledeen.
riglia, Primi passi, núm. 56. Universal Fascism, y en De Felice, Mussolini, il Duce, 1, 307 a 311.
32 Informe 2031/1068, 14 de junio de 1934, MAE, Politica, b.6. Guariglia, 3 Payne, Falange, pp. 38-48; Jackson, The Spanish Republic and ihe Civil
Primi passi, núm. 89. War, pp. 117-18, 129.
58 John F. Coverdale Le intervmci6n fascista en la Guerra Civil española 59

gobierno democrático o autocrático más firme; sin llegar a asir el campo que pertenecen a sindicatos socialistas y comunistas, y ofre-
«sano y sólido concepto de un Estado moderno basado en los prin- ciendo valerosamente sus servicios durante las huelgas y otros confiic-
cipios fascistas» 36. LO que molestaba al embajador, aún más que la tos sociales» 41.
aceptación a medias y oportunista de la ideología fascista, era la De los diversos dirigentes derechistas, JosC Antonio Primo de Ri-
falta de espíritu combativo. Por ejemplo, las JONS hablaban mucho vera fue quien más impresionó a Guariglia, que le organizó una visi-
de sus grupos paramilitares y presumían de sus escuadras de asalto, ta a Roma en el verano de 1933 ". Un encuentro personal con Mus-
que recordaban mucho a los primeros Fasci di combattimento 37; pero, solini impresionó mucho al joven español, quien encontró que el
según se comunicó, en las elecciones de otoño de 1933 brillaron por dictador era una persona mucho más humana y normal que el Duce
su ausencia 38. seductor de multitudes que se veía en la prensa y en los noticiarios.
Pese a los múltiples defectos de los diversos grupos filofascistas, Mussolini dudaba de la ortodoxia ideológica " del futuro líder falan-
Guariglia trató de «cultivar, ayudar y alimentar[los] en cada oca- gista, pero decidió que quizá tuviera un papel que desempeñar en la
sión posible y de todos los modos posibles». Ya en febrero de 1933 política española y que merecía la pena cultivarlo, aunque sólo fuera
inició un programa de «propaganda claramente fascista», que empezó por impedir que cayera completamente en la órbita alemana ".
con un pequeño centro de información fascista alojado en la Casa El creciente prestigio del nacionalsocialismo presentaba un nue-
d'ltalia ya existente y que disponía de libros y folletos sobre el fas- vo problema para Guariglia. Hasta hacía poco tiempo nadie competía
cismo, revistas fascistas recientes y material fotográfico que distribuir por conseguir la admiración y las lealtades de los nacionalistas auto-
a la prensa 39. En mayo de 1934 la organización internacional fascista, ritarios conservadores, que volvían naturalmente su mirada a Roma.
Comitato d'azione per la universalitd di Roma, reclutó al extrava- Ahora Berlín se estaba convirtiendo en un importante rival. En los
gante escritor fascista español Ernesto Giménez Caballero para que or- meses simientes a la entrevista de Tosé Antonio con el Duce. el em-
ganizara su rama española. Al año siguiente se nombró presidente bajador trató activamente de acercar a la Falange al fascismo italiano,
de la rama española al poeta y Pemio Nobel Jacinto Benavente ". en lugar del nacionalsocialismo alemán 44. SU tarea se vio facilitada
Guariglia alentó a los grupos fascistas nacientes a convencer a por la personalidad de Primo de Rivera, que se sentía más atraído ha-
los demás partidos derechistas de que la única solución de sus pro- cia las formas relativamente benignas del fascismo italiano que a la
blemas era «una estrecha unidad espiritual, ideada para crear un nue-
vo Estado, basado en el principio de autoridad, que deje de lado las 41 Informe 13641787, 12 de mayo de 1933, MAE, Politica, b. 5. Guariglia,
cuestiones del tipo exacto de régimen y de política religiosa». Tam- Primi passi, núm. 46. En otro informe, fechado sólo unos días después, Guariglia
bién los exhortó a que adoptaran una actitud más activa y más vale- describe con algo más de detalle su política para con el uneofascismo» español:
rosa sobre los problemas del momento, y a que estuvieran dispuestos *Debemos ponernos de su lado. Tenemos que ayudarlos de momento a superar
a correr peligros mayores a fin de «demostrar a los conservadores y a sus prejuicios puramente católicos, monárquicos e incluso reaccionarios. Debemos
ayudarlos a evitar que adopten la ideología de la Action Franqaise y a olvidarse
los partidarios del orden la utilidad práctica de la organización fas- del primoderiverismo. Deben evitarse los pronunciamientos militares como el de
cista, mediante el trabajo activo con los obreros industriales y del Sanjurjo. Es indispensable la propaganda entre las masas agrícolas y trabajadoras.
Dicho en una palabra, tienen que abandonar la mentalidad anticuada de los
36 Informe 5291316, 24 de febrero de 1933, MAE, Politica, b. 4. Guariglia, revolucionarios de 1848 y adoptar el ideal moderno de la colaboración unánime
Primi passi, núm. 31. de todas las clases, unidas por el principio superior y único de la autoridad del
37 Informe 243611741, 22 de agosto de 1933, MAE, Poiitica, b. 4. Guariglia, Estado* lInforme 14201816. 16 de mavo de 1933. MAE. Politica. b. 5. Guari-
Primi passi, núm. 57. giia, ~ r i M ipassi, núm. 471.'
'

Informe 376012058, 14 de diciembre de 1933, MAE, Politica, b. 6. Gua- 42 Acerca de este viaie. véase Nellessen, Die verbotene Revolution, p. 72.
riglia, Primi passi, núm. 76. 43 Guariglia, icor di,' p. 204. Los escasós documentos oficiales relativos a esta
39 Informe 5291316. 24 de febrero de 1933. MAE. Politica. b. 6. Guaridia. visita se hailan en MAE, Segretaria Generale-Gabinetto, b. 150. Véase uPre-
Primi passi, núm. '31. Nota para el subsecretaho núm. 269671, preparadapo; messa*, de Ruggero Moscati, en Guariglia, Primi passi, p. xix. Poco después de
affari politichi, ufficio 1, y firmada por Buti, 31 de marzo de 1933, MAE, la visita, José Antonio escribió un artículo en que narraba sus impresiones. Hacía
Politica, b. 5. especial hincapié en el contraste entre la imagen pública de Mussolini y el calor,
40 Informe fechado en Roma el 4 de junio de 1934, ACS, ministero della la cordialidad v la naturalidad Que encontró en su conversación en mivado. (No
cultura popolare, b. 423, Cat. Prop. 116713; Telespresso 873 de Madrid al sottu hemos localizado la publicación original. Se puede haliar una copia del texto
segretario di stato per la stampa e la propaganda, 2 de mano de 1935, ACS, en MAE. Politica. b. 49).
ministero della cultura popolare, b. 423, Cat. Prop. I/67/3.
60 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civii española 61

brutal exaltación de la fuerza de los nazis. Sin embargo, el dirigente contra la República 46. Durante el mismo viaje, Calvo Sotelo habló
falangista se negó a caer totalmente en la órbita italiana. Insistía en también con Mussolini, pero si el Duce le dio alguna seguridad con-
que la Falange era un movimiento auténticamente español, y no una creta, no ha quedado constancia de ello 47.
copia del fascismo italiano. Por eso se negó a asistir a la Conferencia
Internacional Fascista, celebrada en Montreux en 1934.
Guariglia, que en sus Memorias se esfuerza por destacar las ten- El acuerdo de marzo de 1934 con los monárquicos españoles
tativas que hacían los diplomáticos de carrera para limitar la influen-
cia fascista sobre la política exterior italiana, fomentó de hecho el En marzo de 1934, otro grupo de cuatro españoles hizo el viaje a
desarrollo del fascismo en España más activamente que ningún otro Roma para pedir ayuda en su lucha contra la República. Antonio
representante italiano hasta la Guerra Civil " bifIrónicamente, su su- Goicoechea era un dirigente de Renovación Española, grupo monár-
cesor «fascista», Orazio Pedrazzi, dio muchas menos muestras de celo quico fundado hacía menos de año y medio con el propósito explícito
por la causa. Sin embargo, incluso durante la embajada de Guariglia, de preparar un ataque armado contra la República, mediante la pro-
los contactos entre los representantes fascistas y los Iíderes de la Fa- paganda entre los oficiales y ex oficiales y la busca de apoyo extran-
lange y de otros grupos filofascistas tuvieron pocos resultados prác- jero, sobre todo en Italia 48. Antonio Lizarza Iribarren, dirigente na-
ticos a corto plazo. Los italianos ofrecieron su aliento y su apoyo mo- varro de los carlistas o tradicionalistas, estaba ya ocupándose activa-
ral, pero eran lo bastante realistas para ver que sus protegidos mente en organizar tropas carlistas y entrenarlas en las montañas de
ideológicos eran demasiado débiles para desempeñar un papel impor- Navarra. Rafael Olazábal, otro dirigente tradicionalista, parece haber
tante en la política práctica. Si se iba a derrocar a la República, lo sido la persona responsable de preparar la reunión 49. El general Emi-
tendrían que hacer los militares o alguno de los diversos grupos lio Barrera, ex jefe de Estado Mayor del Ejército español, ya había
monárquicos que estaban en contacto con ellos. Por eso, en los con- estado en Roma en 1932 a fin de solicitar ayuda para la fracasada
tactos más importantes entre los conspiradores españoles y los Iíderes intentona de Sanjurjo. Barrera era el único miembro del grupo que
fascistas no intervinieron falangistas ni miembros de las JONS, sino no procedía del País Vasco.
monárquicos de diversos matices. El 31 de marzo de 1934, los cuatro conspiradores aseguraron a
En otoño o a principios del invierno de 1933, Juan Ansaldo re- Mussolini que estaban decididos a derrocar la República y restablecer
gresó a Italia, acompañado por el dirigente monárquico Calvo Sotefo. la monarquía a la primera oportunidad posible. Olazábal añadió que
Guariglia probablemente contribuyó a que este viaje resultara posi- probablemente después del levantamiento se nombraría regente a un
ble. La energía y la determinación de Calvo Sotelo, y su éxito en las oficial del ejército, de modo que el problema de a qué candidato
elecciones de noviembre de 1933, sugirieron al embajador que el nombrar rey no era urgente
dirigente monárquico quizá fuera el hombre que pudiese «empezar
a realizar la reeducación política y social del pueblo español que lo 46 Ansaido, (Para qué?, p. 58.
llevaría.. . a crear la base verdadera de un Estado moderno, igual que 47 Yangües, La vida y la obra de Calvo Sofelo, citado en Gil Robles, No fue
posible la paz, p. 712.
en I t a l i a ~45. Según el relato de Ansaldo, éste y Calvo Sotelo se re- 48 Gutiérrez-Ravé Montero, Antonio Goicoechea, pp. 19-20.
unieron con el mariscal Balbo y llegaron a un acuerdo firme, que es 49 Parece que los preparativos se hicieron por conducto de un jesuita espa-
de suponer se refiriese al apoyo de Italia en caso de un levantamiento ñol, el padre Segarra, que conocía tanto ai coronel Longo como al agregado aéreo
italiano (entrevista con Francisco Javier Lizarza Inda, Madrid, 20 de septiem-
bre de 1970).
50 Minutas italianas de la reunión en MAE, Lancellotti, Spagna, 1. Lizarza
M b i s En una introducción en la que trata de situar a Guariglia en la luz más
favorable posible, Moscati escribe: «En la compleja situación política española. da una versión algo distinta, pero en el fondo análoga, de la conversación. Li-
Guariglia tenía muy poco espacio de maniobra. Tenía que iniciar y realizar su zarza Iribarren, Memorias de la conspiración, pp. 34-35. En ambas versiones
misión al nivel de las actividades 'culturales' a que en todo caso estaba inclinado queda perfectamente claro que Mussolini tenía plena conciencia de que estaba
por su temperamento. Dado el clima, éstas no podían por menos de reducirse tratando con un grupo de monárquicos antiliberales que se encontraban dividi-
a y quedar confundidas con la propaganda fascista.» Moscati, «Premessa», en dos en torno a quién era el candidato más adecuado al trono. Aunque se trata
Guariglia, Primi passi, p. xvii. de algo tan evidente que huelga señalarlo, quizá merezca destacar que también
45 Informe 3504/1934; 24 de noviembre de 1933, MAE, Politica, b. 4. Gua- estaba perfectamente claro que a ninguno de los cuatro españoles se les podria
riglia Qrimi passi, núm. 72. considerar como verdaderos fascistas.
62 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 63

Mussolini convino rápidamente en que al cabo de un mes de un su verdadera identidad. El único material que de hecho se entregó
levantamiento que tuviera éxito y de la constitución de un nuevo a los conspiradores consistió en seis pequeños aparatos de radiotelé-
Gobierno, Italia firmaría un acuerdo comercial y un tratado de amis- fono. Las ametralladoras, los fusiles y las granadas de mano se envia-
tad v neutralidad con E s ~ a ñ a .Los detalles del texto se elaborarían ron a Trí~oli.pero no llegaron
A , A " a España antes de estallar la Guerra
en su momento, pero en todo caso incluirían un artículo que obligaría Civil 54.
a ambas partes a mantener el statu quo con respecto a todos los terri- Por razones obvias, Balbo insistió en que los españoles deposita-
torios y protectorados españoles en el Mediterráneo occidental. El ran su ejemplar del acuerdo firmado y de las minutas que habían
Duce exigió como condición previa que los españoles denunciaran el preparado en la caja fuerte de un banco de Roma. Sin embargo, Goi-
supuesto tratado secreto franco-español 'l. coechea se llevó consigo el borrador inicial manuscrito. En un re-
Se preparó un acuerdo escrito, en virtud del cual Italia prometía gistro de la policía, efectuado en mayo de 1937, se descubrió este
conceder reconocimiento diplomático al nuevo régimen en cuanto re- documento, y los propagandistas republicanos no perdieron tiempo
sultara viable, acuerdo que firmaron los cuatro españoles y Balbo. en publicarlo como prueba de la complicidad de Mussolini en la pre-
Mussolini prometió verbalmente una ayuda más concreta y sustancial. paración de la Guerra Civil ".
Ofreció 10.000 fusiles, 10.000 granadas de mano, 200 ametralladoras El hecho de que el acuerdo se concertara después de las eleccio-
y 1.500.000 pesetas en metálico inmediatamente, así como más ayuda nes de 1933, en las cuales los partidos de centro y derecha infligieron
cuando lo iustificaran las condiciones. Cuando se marchó Mussolini. una derrota aplastante a la izquierda española, demuestra que la hos-
los españoles continuaron sus conversaciones con el mariscal Balbo. tilidad permanente de Mussolini hacia la República se basaba menos
Los temas fueron fundamentalmente los ya tratados con el Duce, pero en la ideología que en consideraciones políticas y militares tradicio-
Balbo hizo especial hincapié en la cuestión de mantener el statu quo nales. La tendencia antifrancesa de las disposiciones del acuerdo es
en el Mediterráneo 5 2 . evidente y constituye la clave para comprenderlo. Los temores italia-
Al día siguiente se pagó el primer plazo de 500.000 pesetas a nos de que hubiera un tratado secreto por el cual se concedieran a
Rafael Olazábal, quien más adelante también recibió el resto para dis- Francia derechos especiales en las Islas Baleares y el derecho de paso
tribuirlo entre los dos grupos monárquicos ". LOS italianos también de tropas por la Península Ibérica carecían de base, pero, sin em-
ofrecieron instruir a pequeños grupos de españoles en el uso de ame- bargo, eran muy reales. Mussolini sentía sólo una afinidad ligera-
tralladoras y granadas de mano. Los tradicionalistas, que se habían mente mayor con los monárquicos que con los republicanos, pero los
venido entrenando en secreto en el Norte, lo celebraron mucho y monárquicos podían serle útiles, mientras que los republicanos no.
aprovecharon la oportunidad. En los meses siguientes tres grupos di- Estaba dispuesto a ayudarlos como medio de reducir la influencia
ferentes, de unos 15 hombres cada uno, recibieron cursos especiales francesa en España y en el Mediterráneo occidental, y ellos estaban
de instrucción en un aeropuerto militar italiano, en el cual se los perfectamente dispuestos a aceptar la ayuda fascista para restablecer
trató oficialmente como si fueran oficiales peruanos a fin de disimular la monarquía. El realismo político llevaba a Mussolini a apoyar a un
Donde más fácil es hallar copias del acuerdo y de las minutas escritas por 54 Lizarza menciona a varios grupos de 16 ó 17 personas y da algunos nom-
Goicoechea, pero no de las minutas italianas oficiales, es en NA T 586, rollo bres de los que intervinieron (Memorias de la conspiración, pp. 48-49). Jaime
1062, imágenes 063027 a 30. Se puede hallar una traducción al inglés en Askew, del Burgo, en Conspiración y guerra civil, pp. 517-521, da algunos datos pura-
dtalian Intervention in Spain: The Agreements of March 31, 1934», pp. 182- mente anecdóticos sobre este episodio. E n un informe oficial italiano se dice
183. La versión española del acuerdo, que es evidentemente el texto original y que había tres grupos (Promemoria fechada en Roma el 21 de noviembre de
del cual la italiana es una mala traducción, habla de «tratados secretos», pero i936, MAE, Lañcellotti, Spagna, 1).
parece dudoso que los italianos pensaran en realidad que hubiera más de un 55 El texto se publicó por primera vez en los periódicos de Madrid el 14 de
tratado. mayo de 1937 y lo reprodujo gran parte de la prensa mundial. En las versiones
52 De esta conversación sólo queda constancia en las minutas oficiales ita- publicadas se duplica el número de fusiles y de granadas de mano al decir que
lianas (MAE, Lancellotti, Spagna, 1). Aunque en sus memorias no destaca esto, eran 20.000. El folleto Documentary Euidence: How Mussolini Provoked the
Lizarza recordaba años después que Mussolini parecía especialmente preocupado Spanish Civil War, publicado en Londres en 1938, contiene un facsímil del ori-
durante su conversación por el paso de las tropas francesas de Africa al conti- ginal manuscrito en el cual se puede ver cómo se había tachado la cifra de
nente (entrevista con Francisco Javier Lizarza Inda, Madrid, 20 de septiembre 10.000 y transformado el 1 en un 2. Aunque desde hace tiempo se dispone de
de 1970). las cifras correctas, todavía es frecuente que se citen las cifras infladas, por eiem-
53 Lizarza Iribarren, Memorias de la conspiración, p. 39. plo en Gil Robles No fue posible la par, publicado en 1968.
64 John F. Coverdalr La intervención fascista en la Guerra Civil española 65

grupo de monárquicos conservadores y no a uno de los grupos fas- sibilidades de entendimiento con Francia. Todo mejoramiento de las
cistas nacientes, por los cuales sentía mucha más simpatía ideológica, relaciones italo-francesas tenía forzosamente que reducir el interés
pero que no tenían casi influencia en el rumbo de la política es- de Italia por el valor potencial de Espaíía como parte de una política
pañola. antifrancesa. Por último, el asesinato del primer ministro Dollfus
Casi ningún jefe de Gobierno hubiera aceptado reunirse personal- durante la tentativa de golpe de Estado nazi en Austria, en junio
mente con los conspiradores, ni permitido que un oficial de tan alto de 1934, puso en primer plano los problemas que planteaba el resur-
rango como el mariscal Balbo firmara un acuerdo con ellos. En estos gir de Alemania, que amenazaba con absorber Austria y establecerse
aspectos puramente formales, el acuerdo es típico del régimen fas- en la frontera de Italia. La atención de Italia se apartó de España
cista. Sin embargo, en el fondo pertenece a la larga y célebre, aunque hacia estas otras zonas más vitales o más prometedoras.
tristemente, serie de casos de complicidad de Potencias extranjeras En el otoño de 1934 Orazio Pedrazzi sustituyó a Guariglia como
con conspiradores que aspiran a derrocar a un Gobierno legítimo 5 6 . embajador. Pedrazzi, abogado de cuarenta y cinco años y periodista
nacionalista, había formado parte del Gobierno de Fiume en 1919-
1920 y había sido director de Il Regno. Era uno de los diplomáticos
Roma pierde interés por España no pertenecientes a la carrera introducidos por Mussolini en el servi-
cio exterior en 1927. Dados sus antecedentes, cabría haber previsto
El acuerdo de marzo de 1934 señala el auge del interés y de las que fuera más activo que su predecesor en cuanto a apoyar a los gru-
actividades italianas en España antes del estallido de la Guerra Civil. pos fascistas españoles y a pescar en el río revuelto español. Sin em-
Después de mediados de 1934, el marco general de la política exte- bargo, no fue así.
rior italiana cambió, y se perdió interés por España. Lo que es más Pedrazzi compartía el convencimiento de Guariglia de que debían
importante, la planificación para la conquista de Etiopía adquirió un intensificarse las actividades de propaganda italiana en España, que
cierto carácter de urgencia tras el incidente de Walwal de diciembre podían contribuir mucho a eliminar o reducir la hostilidad hacia Ita-
de 1934. Con el tiempo, su intervención en Etiopía llevaría a Italia lia y el fascismo. Tras el acuerdo de 1934, la prensa monárquica
a interesarse más por el Mediterráneo, lo que aumentó el peso po- empezó a adoptar una actitud claramente más amistosa hacia Italia
tencial de España en sus cálculos diplomáticos; pero de momento Sin embargo, las actividades de propaganda de la embajada en Ma-
Mussolini y sus subordinados estaban demasiado interesados en pla- drid eran modestas y se veían dificultadas por lo limitado de su pre-
near sus conquistas futuras para prestar mucha atención al Medite- supuesto. En junio de 1935, aparte de los fondos especiales para
rráneo occidental 57. En Europa, la sustitución de Barthou por Lava1 subvenciones, la embajada sólo disponía de 1.000 pesetas (137 dóla-
como ministro de Relaciones Exteriores de Francia abrió nuevas po- res de la época) al mes para actividades de propaganda 59. Con este
tipo de presupuesto, evidentemente las actividades tenían que limi-
56 El historiador liberal español Salvador de Madariaga, que desempeñó un
tarse a enviar de vez en cuando boletines y artículos para su publi-
papel claramente anti-italiano como embajador de España ante la Sociedad de cación 'j". En enero de 1936, justo antes de las vitales elecciones gene-
las Naciones, y que trabajó activamente en pro de las sanciones contra Italia
por su agresión contra Etiopía, ha escrito que los acuerdos de 1934 «sólo los 58 Un informe no firmado sobre la situación interna española, que lleva fecha
puede explotar como prueba del origen de la ayuda italiana a la Falange gente de 19 de marzo de 1935, dice: «Durante los últimos meses la prensa monárquica,
que no conozca bien la política española. Está firmado por cuatro monárquicos, por orden de los dirigentes del partido, ha apoyado con todos los medios a su
tres de los cuales da la casualidad de que son vascos, y se limita a decir que disposición la política y las actividades italianas* (MAE, Politica, b. 8).
el Duce suministrari armas y dinero para restableecr la monarquía en España. s9 Informe 2231 al Ministerio de Prensa y Propaganda, 11 de junio de 1935,
La misma pobreza de estos documentos sugiere que, al igual que con los comu- MAE, Politica, b. 7.
nistas, lo que sucedió fue que Hitler y Mussolini, de hecho Alemania e Italia, 60 Pcdrazzi parecía enorgullecerse de este aspecto de su trabajo y enviaba
habían venido echando sus redes en España para satisfacer sus propios fines de informes detallados al Ministerio de Prensa y Propaganda. Su informe de no-
espionaje militar y económico, de manera muy parecida a la de cualquier gran viembre de 1935 divide las actividades del mes en 13 capítulos separados. Se
Potencia en mayor o menor grado y en todas partes; ... pero que no se habían resumen en las siguientes:
establecido en absoluto planes definitivos de levantamiento fascista, pese a una
serie de viajes de dirigentes militares y de Falange a Alemania y a Italia». Ma- Tres comunicados de la Embajada.
dariaga, Spain. A Modern History, pp. 484 y 485. Una entrevista concedida por el embajador.
Catalano, Italia dalla dittatura alla democrazia, p. 232. Tres números del boletín oficial de información de la Embajada.
66 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 67

rales que darían la victoria al Frente Popular, se logró una subven- ticaban sus debilidades, sus divisiones y su falta de decisión ". Pe-
ción especial para actividades de propaganda, pero no ascendía más drazzi también interrumpió los contactos que había establecido Gua-
que a 30.000 pesetas (3.500 dólares de la época) 6 ' . El contraste entre riglia con los conspiradores monárquicos.
estas magras sumas y el millón y medio de pesetas (205.000 dóla- El único diplomático italiano que mantenía contactos importantes
res) concedido a los conspiradores monárquicos en 1934 sugiere que con los adversarios de la República después de 1934 no estaba ni
el Gobierno fascista no compartía el entusiasmo del embajador por la siquiera en Madrid, sino en París. Amadeo Landini, cónsul y agre-
propaganda. gado de Prensa de Italia en París, era un hombre extraordinariamente
Tras la marcha de Guariglia, los contactos de la embajada con activo y un conspirador infatigable. Mantenía contactos con muchos
los falangistas y otros grupos filofascistas se fueron haciendo menos informadores, políticos, conspiradores y periodistas en París, y sub-
frecuentes. La llegada de Pedrazzi a España coincidió con el comien- vencionaba a muchos de ellos, entre ellos a Marcel Bucard, líder del
zo de un período de polarización en la política española. En octubre grupo fascista francés Francisme, con fondos del Ministerio de Pren-
de 1934 una revuelta proletaria en Asturias hizo que se enviaran sa y Propaganda 6 5 .
desde Marruecos tropas de choque. La coalición de moderados y con- El 3 de junio de 1935 el yerno de Mussolini y subsecretario de
servadores que gobernó España de 1934 a febrero de 1936 no hizo Estado para Prensa y Propaganda, Galeazo Ciano, ordenó a Landini
nada por aliviar los problemas causados por la depresión, e incluso que empezara a subvencionar a Primo de Rivera con 50.000 liras
deshizo muchos de los esfuerzos de sus predecesores por resolver el (4.000 dólares) al mes. Después de diciembre, esta subvención se re-
problema agrario. El descontento iba aumentando constantemente dujo a la mitad, y de enero a junio de 1936 se enviaron a la emba-
cuando una crisis ministerial llevó a la disolución de las Cortes y a jada 25.000 liras al mes. Por algún motivo que se desconoce, Primo
la convocatoria de nuevas elecciones en febrero de 1936 62. En la de Rivera no exigió los pagos correspondientes a los primeros meses
cambiante y confusa escena política española, Pedrazzi encontraba de 1936, y después de su encarcelamiento en marzo Landini se negó
difícil formular juicios tajantes acerca del rumbo futuro de los acon- a dar los fondos a ningún otro representante de la Falange. Más ade-
tecimientos, pero había una cosa que parecía relativamente clara, y lante, en noviembre de 1936, se devolvió el dinero al Ministerio.
La única correspondencia que se ha conservado sobre este tema
era que los grupos fascistas eran demasiado débiles y estaban dema-
no da ninguna pista acerca de los fines para los que se concedía la
siado divididos para ejercer verdadera influencia 6 3 . A partir del otoño
subvención ni de cómo se adoptó la decisión de iniciarla exacta-
de 1934, en los informes de la embajada al Ministerio de Relaciones mente. Según parece, a la embajada de Italia en Madrid ni se la
Exteriores se pasaba siempre por alto a los grupos fascistas o se cri- informó del asunto. No forma parte de una conspiración italiana para
derrocar a la República española y establecer en su lugar un régimen
Distribución a la prensa de varios artículos sobre la cuestión de Etiopía y fascista, sino de una política general de propaganda y de apoyo a
de cuatro artíc~ilosde fondo.
Distribución de fotografías enviadas por el Ministerio. los grupos profascistas. Su mayor significación es como señal de un
Envío de boletines de noticias a la prensa local por los consulados y distri- cierto interés por España por parte del futuro ministro de Relaciones
bución de noticias extraídas dc emisiones italianas de radio. Exteriores de Mussolini, Ciano ".
Distribución por la Embajada de artículos por conducto de dos pequeiias
agencias (Telcspresso al Ministcrio de Prensa y Propaganda 21506, 17 de -

diciembre de 1935, MAE, Politica, b. 7). 64 Cabría considerar típico el siguiente pasaje: «En cuanto a las actividades

61 ACS, ministero della cultura popolare, b. 171, f. 78.


de los fascistas, también tengo mis dudas. El momento, como ya he dicho, es
62 Sobre la evolución de España durante este período, véase Jackson, Tha
sumamente favorable, pero los fascistas carecen de los medios, y sinceramente
Spanish Repuhlic and the Czvil War, pp. 121-183. no creo que tengan las fuerzas ni la agilidad, para aprovechar la oportunidad»
63 En septiembre de 1934, el encargado de negocios informaba desde San
(Informe 3316/1717, 17 de octubre de 1934, MAE, Politica, b . 6 ) .
65 Existe mucha información sobre las actividades de Landini, difundidas por
Sebastián, donde residía habitualmcnte la embajada durante el verano: «En el
caos de la política española, que ha dado signos de una actividad aún más in- conducto de los materiales del ministerio de Prensa y Propaganda (que después
tensa durantc los últimos meses, rcsulta casi imposible distinguir entrc la teoría tomó el nombre de Ministerio de Cultura Popular, y al que se menciona por
y la realidad, cntre lo que es y lo que debería ser, entre lo que verdaderamente ese nombre en las notas siguientes), especialmente en NA T 586, rollos 416
existe y lo quc es un deseo puramente platónico de los dirigentes políticos» (In- y 418.
66 El primer pago a Primo de Rivera se envió a París el 3 dc junio de 1935
forme 2943/1511, 20 de septiembre de 1934, MAE, Politica, b. 6). (NA T 586. rollo 416. imágenes 007527 y 007667). La correspondencia sobre los
68 John F. Coverdalr
La intervención fascista en la Guerra Civil española 69
Para las elecciones de febrero de 1936, los partidos de la izquier-
da, que habían sido víctimas de su desunión en 1933, organizaron un puramente técnica. La derecha interpretó esto correctamente como
Frente Popular al que los votantes dieron una ligera mayoría. El sis- una tentativa de eliminar la última influencia conservadora que queda-
tema de bloques mayoritarios de votos que había favorecido a las de- ba en el Gobierno de España. Como no pudo encontrarse otro can-
rechas en 1933, funcionó ahora en beneficio de la izquierda, que re- didato aceptable para la Presidencia, Azaña abandonó su puesto de
cibió una gran mayoría de diputados en las Cortes. Los partidos del primer ministro y pasó a ser presidente de la República en mayo. Su
centro prácticamente desaparecieron en su totalidad. Bajo la presión sucesor como primer ministro, Casares Quiroga, pronto se revelaría
de un estallido de violencia en las calles, se formó inmediatamente un incapaz de hacer frente a una situación cada vez más difícil.
nuevo Gobierno republicano exclusivamente de izquierda, con Ma- Con la primavera llegó una oleada de huelgas revolucionarias que
nuel Azaña como primer ministro, sin esperar a la segunda vuelta de reflejaba la creciente radicalización del Partido Socialista. A princi-
las elecciones 67. pios de junio, sólo en Madrid fueron a la huelga 40.000 trabajadores
El nuevo Ministerio se proponía aplicar inmediatamente el pro- de la construcción y 30.000 electricistas y reparadores de ascenso-
grama de Frente Popular con el que se le había elegido, del cual for- res. Los dirigentes sindicales anarquistas exhortaban a sus seguidores
maba parte una amnistía de los múltiples presos políticos que habían a que comiesen en los restaurantes y se llevaran las cosas de las tien-
sido encarcelados en el otoño de 1934, tras la revuelta de Asturias, la das de comestibles sin pagar.
suspensión de las expulsiones de los aparceros en Extremadura y An- No existen cifras exactas del número de estallidos de violencia ni
dalucía y el restablecimiento de una serie de Ayuntamientos socia- del número de personas muertas y heridas entre febrero y julio
listas suspendidos desde 1934. El ala izquierda del Frente Popular no de 1936, pero es evidente que España estaba pasando por una grave
quedaba satisfecha con estas medidas relativamente moderadas. En crisis. En estas circunstancias, no es sorprendente que pronto se em-
las grandes ciudades españolas se organizaban enormes manifestacio- pezaran a establecer planes de un golpe militar para restablecer el
nes en que se pedía un Gobierno proletario. Los manifestantes cho- orden. En marzo se celebraron varias reuniones y en mayo se inicia-
caban a menudo con la policía, y tanto la derecha como la izquierda ron los preparativos en serio. Para principios de julio se habían
recurrían a la violencia y el asesinato. formulado planes para una revuelta entre el 10 y el 20 de julio. La
En la provincia de Badajoz no se pudo persuadir a los campesi- chispa que probablemente la hizo explotar llegó el 12 de julio, cuan-
nos afiliados a los sindicatos socialistas a que esperasen a las medi- do varios oficiales de la policía vengaron el asesinato anterior de un
das oficiales de reforma agraria, y éstos ocuparon unas 240.000 hec- oficial izquierdista con el asesinato del destacado político derechista
táreas. El Gobierno, enfrentado con este hecho consumado, decidió José Calvo Sotelo, Inmediatamente se estableció el momento del le-
legalizar las ocupaciones. Para julio se habían expropiado más de vantamiento para las cinco de la tarde del viernes 17 de julio en
1.250.000 hectáreas, muchas de ellas sin consideración por los formu- Marruecos, seguido veinticuatro horas después por levantamientos en
lismos jurídicos. todas las principales guarniciones de la Península.
A principios de abril, los partidos de izquierda victoriosos se (Qué papel desempeñaron los fascistas italianos, si es que desem-
unieron para deponer al presidente Alcalá Zamora por una cuestión peñaron alguno, en el fomento de los desórdenes que convulsionaron
a España de febrero a julio de 1936, o en la revuelta militar en la
que acabaron por desembocar? Los documentos italianos disponibles
pagos en los meses de enero a junio de 1936 figura en ACS, ministero della no brindan ninguna prueba de que hubiera agentes italianos ocupa-
cultura popolare, b. 170, f. 36. Los pagos «no significaban ningún acuerdo de
gran alcance», como reconoce Friedlander, en The July 1936 Military Rebellion dos en provocar desórdenes en España. De hecho, la imagen que nos
in Spain, p. 58. Aparentemente, el autor no conoce sino parte del material de dan es la de una ~asividadgeneral. Los contactos con los grupos de-
los microfilms de los archivos del Ministerio de Prensa y Propaganda, y fecha rechistas, que se interrumpieron cuando Guariglia salió de España
incorrectamente el comienzo de los subsidios entre la primavera y principios del en 1933, no se restablecieron durante los meses críticos transcurridos
verano de 1936.
67 LOSpárrafos que siguen sobre la situación en España entre febrero y julio entre febrero y julio de 1936.
de 1936 se basan en gran parte en Broué y Témime, The Revolution and the Los funcionarios italianos en España no tenían fe alguna en las
Civil War in Spain, pp. 74-91; Payne, A History of Spain and Portugal, 11, 640- perspectivas de una reacción derechista después de febrero de 1936.
643; Jackson, The Spanish Republic and the Civil War, pp. 193-230; y Ma- En las semanas v los meses siguientes a las elecciones, creyeron que
lefakis, Agrarian Reform and Peasant Revolution in Spain, pp. 364-374.
si algo ocurría en España lo probable sería una revolución social.
~a intervención fascista en la Guerra L i d española 71
John F. Coverdale
Pese a lo que afirman algunos observadores d e la época y algunos
Hasta el último momento, ni Pedrazzi ni su personal creyeron en la
historiadores actuales 74, yo no puedo encontrar ninguna prueba con-
posibilidad d e éxito d e un golpe o una revuelta derechistas, y mucho
vincente de que hubiese agentes provocadores fascistas activos en la
menos fascista. A fines de marzo, Pedrazzi negaba toda posibilidad
creación de incidentes en España. Habida cuenta d e su evaluación
d e un levantamiento patrocinado por los falangistas.
pesimista de la situación, parece improbable que los fascistas italianos
La única organización que había hecho un esfuerzo serio por oponerse con
hubieran alentado o provocado deliberadamente una violencia que, a
fuerza a los lamentablcs excesos sociales, la Falange Española, ha quedado di- su juicio, n o tenía posibilidades de llevar a ningún resultado positivo.
suelta, y sus líderes, empezando por Primo de Rivera, están detenidos. En todo Tampoco hace falta recurrir a unos hipotéticos agentes del exterior
caso, no se trataba más que de manifestaciones esporádicas ... nunca hubo un para explicar la violencia que convulsionó a España; las condiciones
plan general que hubiera podido dar fruto. El Gobierno actual no tiene nada
que temer, al menos de momento, de sus adversarios derechistas, que por ahora dentro del país ofrecen una explicación más que suficiente.
son políticamente impotentes 68. No hay motivos, en la documentación disponible, para creer que
hubiera funcionarios italianos en contacto con los oficiales españoles
También había informado al Ministerio de que no era de esperar que planearon y por fin llevaron a cabo la revuelta contra la Repú-
un golpe militar contra el Gobierno: «Creo -escribía- que de nada blica. Si es que se realizaron contactos, la embajada en España no
vale engañarse esta vez acerca de la posibilidad d e un golpe de Es- sabía nada de ellos, y no han dejado ninguna huella en los archivos
tado militar como el que introdujo la dictadura d e Primo de Rivera, d e la Secretaría personal de Mussolini ni en los del Ministerio de
entre otras cosas, porque los capitanes generales son todos simpati- Relaciones Exteriores que he examinado. Los participantes españoles
zantes d e la izquierda» 69. e italianos en los acontecimientos que han escrito sus Memorias no
Pedrazzi sugería después que Azaña podría negarse a permitir a han tenido ninguna renuencia en cuanto a hablar d e contactos poste-
los socialistas que tomaran el poder y quizá montar un golpe por sí riores, pero ninguno de ellos sugiere siquiera que hubiera ninguno
mismo, con la ayuda del ejército. Ahora, cuando sabemos lo que ocu- durante los meses vitales en que se estaban estableciendo los planes
rrió, la idea puede parecer fantástica, pero era algo que se comentaba para la revuelta militar 7í
mucho en España en aquella época. El autor falangista español Er-
nesto Giménez Caballero calificaba a Azaña, en un artículo escrito
para Criticu h ~ c i s t u del
, «único hombre camz d e resolver la dramá- riores en el que advertía de la inminencia de una revuelta militar, aunque Pe-
drazzi le había dicho que los rumores eran infundados y le había aconsejado
tica situación d e España* 70, y otros políticos más influyentes, como que no presentara el informe (Gabrieli, Una guerra civile per la liberta, p. 9).
Miguel Maura, esperaban que el presidente se hiciese con el poder 74 Bowers, My Mission to Spain, p. 226; Puzzo, Spain and the Great Po-
con el apovo de los militares. wers, p. 41.
75 Resulta interesante señalar que los editores de los documentos diplomáti-
~ a c fines
h de mayo se hicieron más insistentes los rumores de
cos alemanes llegaron a una conclusión paralela: «Los documentos examinados
un golpe derechista inminente por parte del ejército, y de ellos infor- en los archivos del Ministerio alemán de Relaciones Exteriores no revelan prue-
mó el cónsul en Tánger ". Pedrazzi, sin embargo, los negó diciendo bas de que hubiera asistencia alemana a los rebeldes españoles antes del esta-
que los planes d e los militares parecían «destinados de momento a llido de las hostilidades» (GD, D, 111, p. 1). En un estudio de todo el material
permanecer en la esfera de las recrinlinaciones estériles, sin llevar disponible sobre los contactos alemanes con España antes del estallido de la
Guerra Civil, Viñas no halla pruebas de la complicidad alemana en la prepara-
jamás a nada práctico» 7 2 . Consideraba que el desorden crónico, casi ción de la revuelta militar (La Alemania nazi j1 el 18 de julio, pp. 255-3461,
al borde de la anarquía, era la perspectiva más probable para España Otros estudiosos recientes de la cuestión han llegado a conclusiones análogas
en el próximo futuro 73. (Horton, Gcrnran)~and the Spanish Civil War, p. 26. Beck, A Study o] G e r m m
Invohcment in Spain. 1936-39, pp. 34-44).
La acusación hecha por Alvarez del Vayo de que altos funcionarios alema-
68 Informe 8711383, 31 de marzo de 1936, M A E . Politica, b . 9. nes prometieron ayuda a Sanjurjo en febrero de 1936 no se ve apoyada por
69 Informe 9621427, 31 de marzo de 1936, h l A E , Politica, b. 9. otras fuentes, y sí refutada efectivamente por Viñas (Alvarez del Vayo, Free-
70 «Lettera dalla Spagna: una sitiia7ione drammatica~.p. 142. dom's Battle, p. 50, y Viñas, La Alemania nazi y el 18 de julio, pp. 292-2991,
71 Telegrama por correo 5231/R, 25 de mayo de 1936, M A E , Politica, b. 9 Sin embargo, sí que hubo algunos contactos entre los conspiradores y algunos
72 Informe 1536/665, 28 de mayo de 1936, M A E , Politica, b. 9. funcionarios alemancs de segunda o tercera fila en torno al posible suministro
73 Informe 1606/695, 27 de mayo de 1936, MAE, Politica, b. 9. Hacia esta de armas (Weinberg, l'he Foreign Policy of Hitler's Germany, p. 286). En el
fecha, el agregado naval recién designado dice que envió un informe a sus supe-
72 John F. Coverdalc.
~,a intervención fascista en la Guerra Civil española 73
Claro que los conspiradores estaban enterados de los contactos
anteriores, y es muy posible que se vieran alentados por la idea de nfi: que necesitarían ayuda exterior ni, de hecho, que hubiera incluso
que, si necesitaban apoyo, podían contar con Italia. El 13 de julio, tiempo para que ésta llegara
tras el asesinato de Calvo Sotelo, parece que enviaron a Mussolini
un mensaje en el que anunciaban la inminencia del levantamiento.
Sin embargo, el correo no pudo salir de Barcelona, y se vio obligado Conclusiones
a destruir la carta que transportaba 76. NO hay ninguna prueba de otra
tentativa de informar a Roma acerca del golpe previsto ni de obtener El historial de las relaciones de Mussolini con España en los años
ayuda italiana. anteriores al estallido de la Guerra Civil demuestra que fueron tanto
Aparte de la posibilidad de recurrir a Italia en busca de apoyo si las consideraciones ideológicas como las tradicionales de política ex-
era necesario, los conspiradores no le dieron ningún lugar en sus pla- terior las que determinaron sus actitudes y su comportamiento; pero
nes, y ni pidieron ni recibieron apoyo material ni moral durante cuando llegó .e1 momento de adoptar medidas concretas, fueron las úl-
los meses críticos de 1936 que precedieron a su revuelta. Los autores timas las que prevalecieron casi siempre. La simpatía por las aspira-
que califican a la Guerra Civil de algo «instigado por los jefes del ciones de la Falange y de otros grupos fascistas nacientes, así como
su antipatía por los liberales y los socialistas, explican su hostilidad
ejército, con apoyo alemán e italiano* " O que afirman que «desde el
hacia la República y su estímulo a los grupos de oposición, pero fue
principio, los conspiradores militares habían contado con la ayuda sobre todo la preocupación por la posición de Italia en el Mediterrá-
armada de Italia» 78,exageran mucho la importancia de los elementos neo occidental con respecto a Francia y una astuta estimación de las
extranjeros en la génesis de la Guerra Civil. Dada la ausencia total realidades de la política española las que lo llevaron a dar armas y
de contactos después de febrero de 1936 entre los oficiales impli- dinero a los conspiradores militares y monárquicos.
cados en la preparación del levantamiento y los funcionarios fascistas Tanto la medida como la importancia de su injerencia en los asun-
en Madrid o en Roma, no resulta exacto hablar de una «complicidad tos internos de la Segunda República son cosas que muchas veces han
italiana en la revuelta de los generales españoles» 79. Como reconoce exagerado lo mismo los propagandistas durante la Guerra Civil y des-
el autor de quien procede la última cita, los futuros rebeldes espa- pués de ella que los historiadores más recientes. Las pruebas disponi-
ñoles nunca pensaron seriamente en la posibilidad de tener que hacer bles sencillamente no apoyan el argumento de que «desde abril
una guerra civil larga. Esperaban tener un éxito inmediato fuera de de 1931 hasta julio de 1936 Roma fue el centro de las actividades
las grandes ciudades, así como lograr sus objetivos en un plazo de antirrepublicanas de los conspiradores españoles» 8'. En ningún mo-
pocos días. Con estas premisas, no había motivo ninguno para espe- mento tomó Roma la iniciativa de provocar actividades antirrepu-
blicanas, ni sugirió estrategias concretas, ni trató de ningún otro
caso de Italia, hay pocos motivos para creer que se realizaran contactos, ni si- modo de influir en los planes de derrocar a la República. Su papel se
quiera de tan bajo nivel. Pemán afirma que unos funcionarios italianos consin- limitó a prometer que reconocería al régimen de los conspiradores
tieron en permitir a los conspiradores que utilizaran la embajada durante una en cuanto éste se estableciera y a suministrar cantidades relativa-
tentativa de golpe, pero no da pruebas en apoyo de su declaración (Pemán, U n
soldado en la historia. Vida del capitán general Varela, p. 141). Es posible que mente modestas de ayuda material. En los dos años inmediatamente
existiera ese acuerdo, pero si existió tuvo muy poca importancia real en la gé-
nesis de la revuelta. 80 La relación más detallada de los preparativos del levantamiento publicada
76 Gutiérrez-Ravé Montero, Antonio Goicoechea, p. 36.
" Van der Esch, Prelude to War, p. 14.
78 Jackson, T h e Spanish Republic and the Civil War, p. 247.
hasta la fecha figura en La Cierva, Historia de la Guerra Civil española, 1, An-
tecedentes: Monarquía y República, 1898-1936. El líder carlista navarro Antonio
Lizarza ha señalado que el general Mola sentía renuencia a contraer obligación
79 Puzzo, Spain and the Great Powers, p. 47. Puzzo se basa, sin crítica, en alguna con los carlistas, pues creía que éstos desempeñarían una función muy
autores' cuyo testimonio es sospechoso por su partidismo, o porque no disponían poco importante en el levantamiento, que él estaba seguro iba a ser muy rápido
de fuentes fidedignas de la información que decían poseer. Su posición la com- y decisivo: «Es natural que Mola no quisiese demasiados compromisos con la
parten muchos autores. Por ejemplo, un conocido historiador de Italia aduce Comunión, con una fuerza que al fin y al cabo poco iba a tener que hacer, su-
que «la rapidez con que Italia prestó ayuda al general Franco rebelde es una puesto siempre que el Movimiento se redujera a la marcha sobre Madrid» (Li-
clara indicación de que Italia había sido parte en la preparación de la revuelta* zarza Iribarren, Memorias de la conspiración, p. 108). Ese razonamiento se aplica
(Albrecht-Carrie, Italy jrom Napoleon to Mussolini, p. 252). a fortiori a los contactos con los Estados extranjeros.
81 Nenni, La guerre d'Espagne, p. 35.
John F. Coverdali
Capítulo 3
l LA DECISION DE APOYAR A FRANCO:
anteriores a la revuelta militar de julio de 1936, incluso estas activi-
JULIO DE 1936
~
I dades estuvieron interrumpidas en gran medida. Las subvenciones de
Roma después de 1934 se dirigieGn hacia José Antonio Primo de
Rivera, que no desempeñó un papel central en el levantamiento, y
no hay pruebas de ningún contacto italiano anterior al estallido con
los oficiales del ejército que fueron los verdaderos organizadores de
la revuelta contra la República.

Ayudar o no ayudar
La Guerra Civil española empezó el 17 de julio de 1936, cuando
la guarnición de Marruecos ocupó Melilla y Tetuán y dio la señal para
una serie de levantamientos militares en toda la Península los días 18,
19 y 20 de julio. El Gobierno del Frente Popular había colocado las
guarniciones más importantes al mando de militares que eran cono-
cidos simpatizantes republicanos. La mayor parte de estos generales
siguió siendo leal, pero muchos se vieron obligados a sumarse a la
revuelta o se vieron sustituidos por oficiales nacionales más jóvenes '.
El resultado del levantamiento varió según el sitio, conforme a la
orientación política y la movilización de la población, el temperamen-
to de los jefes militares y de sus subordinados y la respuesta de las
tropas (véase el mapa 1).
Para el día 20 de julio la rebelión había logrado el éxito en el
norte de Africa y en las zonas muy conservadoras del norte de la Pe-
nínsula, con la excepción del País Vasco, Santander y Asturias. En
el Sur, los insurgentes se apoderaron de las ciudades de Sevilla, Huel-
va, Granada y Cádiz, pese a la hostilidad de gran parte de la pobla-
ción, pero no pudieron controlar el campo circundante. Tanto en
Barcelona como en Madrid, el apoyo popular al Gobierno resultó de-

'La Cierva, «The Nationalist Army in the Spanish Civil War», en Carr
(compilador). The Republic and the Civil War in Spain, p. 190.
75
76 John F. Coverdale La intervenci6n fascista en la Guerra Civil española 77

cisivo para abortar el levantamiento. Así, la revuelta fracasó en las rxir ende, había a~roximadamenteun eauilibrio numérico de fuerzas
dos ciudades mayores de España y en la mayor parte del nordeste, ierrestres; aunqug los rebeldes controlaban en el norte de Africa a
el centro y el sur del país '. Aunque se suele decir que el ejército se las unidades más eficaces y mejor instruidas del ejército 4.
pasó a los rebeldes «casi en masa» 3, de hecho el 21 de julio el Go- Los esfuerzos realizados por los oficiales de la Marina por apor-
bierno disponía del 50 por 100 del personal del ejército metropoli- tar sus buques a los rebeldes fracasaron casi en todas partes, salvo
tano, el 55 por 100 de la Guardia Civil, el 60 por 100 de los cara- en El Ferrol, donde el control nacional de la ciudad hizo que les
bineros y el 70 por 100 de los guardias de asalto, además de resultara posible apoderarse de buques que no podían salir de puer-
250.000 fusiles, 400 cañones de campaña y 75 cañones de la artillería to. En Ia base naval de Cartagena y en alta mar, los marineros apre-
saron a sus oficiales y salvaron para la República al acorazado Jai-
me 1, tres cruceros y una docena de destructores. Estos buques dieron
a la República, en un principio, el control del mar. En la mayor parte
de los sitios, la República también siguió controlando las fuerzas
aéreas. Según un cálculo, hacia el 22 de julio la República disponía
de 173 aviones y los nacionales de 40
Barcelona / La información que llegaba a Italia acerca de la situación en Es-
paña durante la primera semana de la Guerra Civil era confusa e in-
segura. El embajador Pedrazzi y la mayor parte de su personal ya
habían salido de Madrid para veranear en San Sebastián cuando es-
talló la revuelta. Estaban lejos de los principales centros de acción y
no podían verificar los innumerables rumores que les llegaban acerca
de lo que estaba pasando en España.
El 18 de julio, Pedrazzi logró que un telegrama suyo llegara a
Roma con la noticia de un levantamiento en Marruecos y rumores
de desórdenes en Pamplona y Madrid6, pero según fue avanzando el
día consideró necesario recurrir al correo diplomático. Del 18 al
21 de julio el Palazzo Chigi tuvo que fiarse de la información, a me-
nudo contradictoria, de las agencias de prensa, que también consti-
tuían la única información disponible para la prensa italiana '. El
21 de julio se recibió un telegrama de De Ciutiis, encargado de Ne-
gocios en Madrid, pero éste aclaraba muy poco la situación. Al día
siguiente, por fin, llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores un
despacho más largo del embajador Pedrazzi, enviado por correo diplo-
mático el día 18. Aparte de que estaba terriblemente retrasado, servía
de costa. Más de la mitad de los oficiales en activo se hallaban en la de muy poco. El embajador no estaba dispuesto a aventurar una
zona que la República mantuvo bajo su control, y la mitad aproxima- opinión acerca de las posibilidades de éxito de 10s rebeldes. Lo único
damente de ellos apoyaron al Gobierno. El número de generales que
permaneció al servicio de la República fue superior en un tercio al 4 Salas Larrazábal, «The Growth and Role of the Republican Popular Army*,
de los que se sumaron a la rebelión. Durante los últimos días de julio, en Carr (compilador), T h e Republic and the Civil W a r in Spain, pp. 161-
162, y Salas Larrazábal, Historia del ejército popular de la República, vol. 1.
2 El meior relato de los combates durante las primeras horas de la guerra
pp. 181-196, y vol. 111, pp. 2422-2432.
figura en Thomas, T h e Spanish Civil War, pp. 209-308. J Gomá, La guerra en el aire, pp. 45 y 46.
6 Telegrama 172, 18 de julio de 1936, MAE, Politica, b. 11.
3 PUZZO, Spain and the Great Powerr, p. 79. Véase también Madariaga,
7 Las noticias de España no ocuparon la primera plana de casi ningún pe-
Spain: A Modern History, p. 487, pp. 601-603, y Alvarez del Vayo, Freedom's
Battle, p. 233. riódico italiano hasta el 21 de julio. En esa fecha La TribuBa comunicó con
grandes titulares que los rebeldes habían tomado Madrid.
'
l 78 John F. Coverdale

seguro, según él, era que «pase lo que pase, España está entrando
en un período de graves y violentas convulsionesx !Cinco días des-
pués del levantamiento, Roma seguía sin disponer de información al
día y fidedigna acerca de lo que ocurría en España. La información
que había parecía indicar que las cosas iban mal para los rebeldes '.
La intervención hscista en la Guerra Civil espafiola

Sin embargo, no había nada que perder con pedir ayuda a Roma y
Berlín. El 19 de julio envió a Roma a Luis Bolín, periodista monár-
quico que lo había acompañado de las Canarias a Marruecos, con
una petición de 12 bombarderos y tres cazas. Bolín Ilegó en avión
a Lisboa para obtener la contrafirma del general Sanjurjo y desde allí
79

En estas circunstancias, es comprensible que tanto el rey Víctor Ma- siguió viaje a Biarritz, en Francia. Desde Biarritz continuó por tren
nuel como Mussolini titubeasen acerca de meterse en el río revuelto hacia Roma, adonde llegó el 21 de julio 'l. Antes de que Bolín llegara
de la situación española. a Roma, Franco logró convencer al cónsul de Italia en Tánger para
Las primeras peticiones concretas de ayuda llegaron del general que enviara un telegrama con su petición de 12 bombarderos, o in-
Franco, jefe del Ejército de Africa, que Ilegó a Tetuán desde las cluso aviones civiles de transporte, pero el Duce replicó con una sola
Islas Canarias el día 19 de julio. El plan inicial de los rebeldes re- palabra, garabateada debajo del telegrama, que probablemente llegó
quería que se transportaran por el Estrecho, desde Africa hasta la a Roma el 20 de julio: «No» 12.
Península, 17.000 soldados como mínimo; pero la abrumadora supe- Pese a esta primera negativa, un noble español, el marqués de
rioridad naval de la República en las aguas costeras de Marruecos Viana, que actuaba en nombre de Alfonso XIII, se las arregló para
hacía que resultara imposible arriesgarse a realizar el cruce después que el conde Galeazo Ciano, ministro de Relaciones Exteriores de
de los primeros días, durante los cuales pudieron pasar menos de Italia, recibiera a Bolín el día 22 de julio 13. Era el primer contacto
1.000 hombres 'O. La alternativa consistía en transportar tropas por de Ciano con los asuntos españoles, en los cuales debía desempeñar
aire, pero los rebeldes que se hallaban en Marruecos sólo disponían un papel fundamental. Ciano era el hijo único de uno de los prime-
de tres pequeños transportes, que podían llevar a menos de 100 hom- ros colaboradores de Mussolini, Costanzo Ciano. Su padre había ser-
bres al día de un lado a otro del Estrecho. Necesitaban desesperada- vido de modo destacadísimo como capitán en la Marina italiana
mente aviones para desafiar o compensar el control republicano durante la Primera Guerra Mundial, y fue subsecretario de Marina
del mar. en el primer Gobierno de Mussolini. Más adelante pasó a ser ministro
Franco no gozaba de ninguna autoridad especial, salvo la que de Comunicaciones y presidente de la Cámara Fascista de Diputados,
le confería su mando del Ejército de Africa. El jefe titular del levan- y en su carrera política adquirió una enorme fortuna. En 1925 su
tamiento era el general Sanjurjo, que todavía estaba en Portugal, y hijo se licenció de la Facultad de Derecho de la Universidad de Roma
debía perder la vida en un accidente de avión cuando se dirigía a e ingresó en el servicio diplomático italiano. Tras su matrimonio con
España el día 20 de julio. Su principal organizador era el general Edda, la hija de Mussolini, cinco años después, empezó a ascender
Emilio Mola, que se hallaba a 800 kilómetros de distancia, en el rápidamente. En 1932, fue ministro en China; en 1933, jefe de la
norte de España. En los círculos militares europeos se conocía a Fran- Oficina de Prensa de Mussolini; en 1935, subsecretario de Prensa y
co como un joven general brillante y ambicioso, pero tenía pocos Propaganda y miembro del Gran Consejo del Fascismo, y, por último,
contactos y su nombre no pesaba mucho en las capitales extranjeras. en junio de 1936, ministro de Relaciones Exteriores.
Aunque Galeazzo Ciano no carecía completamente de inteligencia,
8 Telegrama 173, 18 de julio de 1936, MAE, Politica, b. 11. Dos días des-
no era una persona adecuada para su nuevo puesto. Básicamente se
pués repitió el mismo pronóstico en un infome cuidadoso y detallado a Ciano, trataba de un joven frívolo de la buena sociedad, que deseaba mucho
en el cual añadía que, quienquiera ganase la guerra, «España se dirige hacia ser admirado y recibir atención, carecía de convicciones morales y
un período de tiranía partidaria, una época triste y sombría de persecuciones y
sangre».- Carta sin numerar desde San Sebastián, 20 de julio de 1936, MAE,
Ufficio Spagna, b. 1, f. 1. 11 Bolín, Spain: the Vital Years, p. 167, y Amarás, Historia de la crtrzada
El 19 de julio, el Popolo d'ltalia informó de que probablemente la rebe- de EspaZa, X , 126.
lión quedaría aplastada en pocos días. Hacia el 22 de iulio, el embaiador Pe- '2 Ciano relató este incidente a Cantalupo seis meses después, antes de su
drazzi expresó su simpatía y su pésame por el fracaso del levantamiento a sus misión como primer embajador en Burgos (Cantalupo, Fu la Spagna, p. 63)
partidarios, a quienes vio en San Juan de Luz (entrevista con el conde de Véase también Cervera Valderrama, Memorias de guerra, p. 68.
Valdeiglesias, celebrada en Madrid el 24 de septiembre de 1970). '3 Bolín, Spain: the Vital Years, p. 168. Dos días antes, el 20 de julio,
10 Frank, Seapower, Politics, and the Onset o f the Spanish War, 1936, pá- Alfonso escribió una nota a Mussolini, en la cual decía que enviaba a Bolín y a
gina 103. La Cierva para pedir aviones. Carta en MAE. Ufficio Spagna, b. 8, f . 1.
80 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 81

tenía poco o ningún sentido de la responsabilidad. En general, daba La solicitud de ayuda que por fin provocó la intervención de Ita-
muestras de preocuparse mucho más por crear una buena impresión lia en la Guerra Civil procedió del principal organizador de la revuel-
que por los intereses a largo plazo de su país, y consagraba más ener- ta, el general Mola. El 22 de julio convocó una reunión de dirigentes
gía a su intensa vida social que a las funciones de su cargo. En el monárquicos y esbozó brevemente la situación militar. Sus fuerzas,
poco tiempo que llevaba en su puesto, el único problema grave había que trataban de marchar sobre Madrid desde el norte, habían trope-
sido el conseguir que se revocaran las sanciones de la Sociedad de las zado con una terca resistencia en los puertos del Alto de los Leones
Naciones contra Italia. Las negociaciones se habían concluido de y de Sornosierra. Estaban sufriendo unas 600 bajas al día, y empe-
modo satisfactorio, pero no era el tipo de éxito que deseaba este zaban a quedarse cortas las municiones. En el sur se podía avanzar
joven ministro tan vanidoso y ambicioso. Estaba buscando ansiosa- poco, dado que al no sumarse la Marina al levantamiento, resultaba
mente una oportunidad de demostrar su capacidad, y parecía que el imposible introducir tropas y municiones desde Africa. Mola recono-
llamamiento dirigido por Franco era la oportunidad que estaba es- ció que la situación era grave, pero predijo que la victoria todavía
perando 14. sería suya si Francia no intervenía para ayudar a la República la.
La primera reacción de Ciano fue prometer a Bolín la ayuda que Mola dijo que quería que los dirigentes monárquicos «salieran al
había solicitado, pero luego empezó a pensarlo mejor, quizá porque mundo y se enterasen de si los franceses se proponían intervenir o
comprendía la dificultad de convencer a su suegro para que cambiara no». Cuando uno de ellos sugirió que también sería aconsejable ad-
de .opinión. En todo caso, tras interrogar a fondo a Bolín acerca de vertir a Berlín y a Roma del peligro de que los franceses ayudaran
los objetivos de la rebelión, sus dirigentes y su respaldo popular, le a la República, Mola decidió enviar a Roma a Luis Zunzunegui y
dijo que volviera al día siguiente a buscar respuesta. El 23 de julio Pedro Sáinz Rodríguez, junto con Antonio Goicoechea, y a Berlii al
Bolín no pudo volver a ver a Ciano personalmente. El ministro de conde de Valdeiglesias lg.
Relaciones Exteriores, avergonzado quizá por tener que renegar de su Mientras los enviados de Mola se preparaban a salir para Roma y
promesa inicial de ayuda, hizo que lo recibiera Filippo Anfuso, su Berlín, el Gobierno de Francia decidió proporcionar a la República
secretario, quien le dijo que no se podían aceptar sus propuestas 15. española las armas que había solicitado a fin de sofocar la revuelta.
Aproximadamente al mismo tiempo se recibió otro telegrama de Tán- Un miembro del Gobierno francés comunicó esta decisión al embaja-
ger, en eI cual se reiteraban las urgentes peticiones de Franco, pero dor alemán, quien informó a su Gobierno el día 23 de julio. Ese mis-
Mussolini lo despachó con la sencilla nota de: «Archivar» 16. mo día, el embajador de Italia dijo a Roma que, sin consultar al
El ex rey de España, Alfonso XIII, también pidió y obtuvo una Gabinete, Blum y Cot habían decidido atender a la solicitud del GO-
entrevista personal con Mussolini, en la cual acusó a Francia de ayudar ''
bierno de España de que se le enviaran aviones bis. El agregado mi-
a los rebeldes. Durante esta entrevista, el Duce no se comprometió litar español también filtró la noticia a la prensa francesa de derechas,
a nada concreto, pero sí aseguró a Alfonso de que Italia «no permi- que el 24 de julio inició una violenta campaña en contra de esta
tiría el establecimiento de un régimen soviético en España» 17. decisión 20.

14 Pini y Susmel, biógrafos de Mussolini, atribuyen considerable importancia 18 Minutas de la reunión levantadas por Goicoechea, recogidas en Gutiérrez-
al interés personal del joven ministro de Relaciones Exteriores por la guerra, Ravé Montero, Antonio Goicoechea, pp. 34-36; entrevista con el conde de Val-
y dicen que «tenía verdaderas ansias de intervenir» (Pini y Susmel, Mussolini: deiglesias, celebrada en Madrid el 24 de septiembre de 1970.
I'uomo e l'opera, 11, 357). Esta interpretación se ve apoyada por el tono gene- 19 Según la versión de Goicoechea de los acontecimientos, Mola convocó la
ral de las primeras entradas del diario de Ciano, por ejemplo las correspon- reunión con la intención de enviar emisarios a Roma para pedir ayuda. En mi
dientes al 27 y al 28 de julio de 1937. Parece haber advertido en el conflicto narración sigo a Valdeiglesias, quien mantiene que el único objetivo de Mola
español la oportunidad que estaba buscando, y apoyó entusiásticamente una po- para convocar la reunión era pedir a los monárquicos que utilizaran sus con-
lítica de intervención, pese a la cautela inicial de su suegro (Tamaro, Vent'anni tactos para averiguar lo que se proponían en realidad los franceses. Incluso al
di storia, 111, 200). final de la reunión, según Valdeiglesias, Mola seguía oponiéndose a pedir ayuda
15 Bolín, Spaint the Vital Years, p. 168. alguna, salvo cartuchos para fusil.
l6 Cantalupo, Fu la Spagna, p. 63; Tamaro, Vent'anni di storia, 111, 200. 19bis Cerruti al Ministerio, Telegrama 457, 23 de julio de 1936, MAE,
Es posible que también se rechazara un tercer telegrama, cuya fecha no se puede Ufficio Spagna, b. 6, f . 1.
establecer (D'Aroma, Vent'anni insieme: Vittorio Emanuele e Mussolini, p. 242). 20 Pike, Conjecture, Propaganda, and Deceit and the Spanish Civil War,
l7 Phillips, Ventures in Diplomacy, p. 196. p. 30, y GD, D, 111, 4.
82 John F. Coverdalc 83
La intervención fascista en la Guerra Civil española
A la mañana siguiente, Antonio Goicoechea se reunió por pri-
mera vez con el conde Ciano * l . La entrevista comenzó con la reseña Motivos para la intervención italiana
hecha por el monárquico acerca de la situación en España y de la ur-
gente necesidad de asistencia que tenían los rebeldes. Aseguró al mi- La decisión de Mussolini de apoyar a los rebeldes españoles se vio
determinada por motivos estratégicos y políticos tradicionales, ade-
nistro italiano de que los rebeldes no necesitaban más que aviones
más de los motivos ideológicos. Estos motivos iban juntos en la prác-
y quizá algunas armas más para hacerse con la situación. Podían cap-
tica, pero para fines analíticos cabe tratar de ellos por separado. NO
turar Madrid rápidamente, y luego ya no sería más que cuestión de es necesario examinar aquí con detalle lo, motivos económicos. Se ha
días, o como máximo de semanas, hasta que pudieran controlar todo afirmado que en la decisión tuvo un p;ipcl importante el deseo de
el país. obtener minerales y mercados españoles '*,pero esta es una interpre-
Ciano explicó que el Gobierno de Italia había sentido renuencia tación errónea de la situación, resultado de suponer que Roma se
a actuar porque carecía de información clara sobre lo que estaba ocu- veía impulsada por los mismos factores que Berlín. De hecho, las
rriendo en España. Interrogó a fondo a Goicoechea acerca de los consideraciones específicamente económicas, como el comercio exte-
dirigentes del movimiento y del apoyo con que éste contaba entre el rior, el control de los mercados y el acceso a las fuentes de materias
pueblo, y preguntó si los dirigentes militares estaban dispuestos a ate- primas, no desempeñaron un papel apreciable en la decisión inicial
nerse a las cláusulas del pacto de 1934 entre los dirigentes monárqui- del Duce, y a lo largo de toda la guerra siguieron siendo secundarias.
cos e Italia. Goicoechea le dio grandes seguridades en todos los as- Tampoco influyeron en las decisiones italianas los «vínculos de raza,
pectos. Dijo que los italianos podían estar seguros de que los líderes cultura y religión» U. Mussolini hablaba a veces de esas cosas, pero no
de la revuelta cumplirían plenamente el acuerdo de 1934, incluida la permitía que afectaran a su política exterior, como demuestra clara-
cláusula relativa a la derogación del supuesto tratado secreto franco- mente el historial de sus relaciones con Francia.
español. Desde hacía muchos años, como hemos visto en el capítulo ante-
Basándose en las seguridades de Goicoechea, y en la información rior, Mussolini había pensado en España sobre todo en términos del
que se había recibido en las cuarenta y ocho horas anteriores sobre poderío político y militar de Italia en el Mediterráneo. La adquisi-
la situación en España y la ayuda francesa a la República, Ciano pro- ción de Abisinia hacía que fuera tanto más vital evitar todo empeora-
metió que a principios de agosto Italia enviaría 12 bombarderos asa- miento de la situación de Italia en el mar, así como aprovechar todas
voia S 18» al Marruecos español. las oportunidades posibles de mejorarla. La noticia de que el Gobierno
francés de Frente Popular había decidido suministrar armas a la Re-
Además de la reafirmación de las seguridades políticas que figura-
ban en el tratado de 1934, Ciano exigió que los aviones se pagaran pública sugería que cabía esperar que España demostrara su gratitud
por la ayuda en la represión de la revuelta con un mayor acercamiento
en metálico antes de la entrega. E1 precio de los 12 aviones ascendía
a Francia y una colaboración más activa con ella, en perjuicio de
a más de un millón de libras esterlinas, pero a Goicoechea no le Italia. El 26 de julio, el embajador Pedrazzi señaló a la atención del
costó trabajo obtener esta considerable suma del financiero español Ministerio de Relaciones Exteriores una entrevista con el dirigente
Juan March. Para el 27 o el 28 de julio ya se había recibido el pago, socialista Largo Caballero, publicada en Paris Soiu. Largo predecía
y el Gobierno de Italia empezó a establecer las disposiciones defini- que, tras sofocar la rebelión, España tendría un Gobierno socialista,
tivas para el traslado de los aviones a Marruecos bis, *' abandonaría la neutralidad y asumiría su puesto junto con otros go-
biernos democráticos en la lucha contra los antidemocráticos. «Esto
*' Mi relato de la entrevista de Goicoechea con Ciano se basa en Gutiérrez- revela una vez más -comentaba el embajador- una nueva signifi-
cación de la posible victoria gybernamental contra la Revolución Na-
Ravé Montero, Antonio Goicoechea, pp. 35-37, y Arrarás, Historia de la cruza-
da de España, X , 126. cional española» 24. En cambio, si los rebeldes lograban derrocar al
bis Aunque Goicoechea era más bien emisario de Mola que de Franco, los
aviones se le enviaron a Franco. Es probable que la geografía fuera el factor 22 Van der Esch. Prelude to War, p. 15; Schwartz, La internacionalización de
determinante de esta decisión. También es posible que pareciera que la ayuda la Guerra Civil española, p. 68.
al Ejército de Africa para cruzar el Estrecho era la forma más eficz y decisiva 23 Van der Esch, Prelude to War, p. 14.
de ayudar a los rebeldes. 24 Telegrama sin número de 26 de julio de 1936, MAE, Politica. b. 12.
Véase también Siebert. ltaliens W e g in den Zweiten Weltkreig, p. 50.
La intervención fascista en la Guerra Civil española
John F. Coverdalc
régimen republicano, apoyado por los franceses, gracias a la ayuda en un lago italianozg. No hay pruebas directas de ello, y a mí me
italiana, cabía prever que, como mínimo, fueran favorables a los inte- parece improbable que tuviera planes muy específicos o concretos ".
reses italianos y adoptaran una línea decididamente antifrancesa 25. La situación no estaba definida, y a Mussoliii le interesaba explotarla
La importancia de estas consideraciones en la decisión de Musso- para lograr todos los beneficios posibles. Aunque quizá tuviera sueños
lini de efectuar el primer envío de aviones se ve claramente indicada de grandeza sobre una dominación italiana del Mediterráneo, proba-
por la insistencia de Ciano, en su conversación con Goicoechea, en la blemente estaba dispuesto a obtener todos los beneficios estratégicos
adhesión a los términos del acuerdo de 1934, que obligaban a España y políticos que pudiera a cambio de lo que, a su juicio, sería una
a denunciar el supuesto pacto secreto hispano-francés. Cuando en partida de pesca breve y barata en río revuelto.
1939 justificó ante el Gran Consejo Fascista la decisión de ayudar El examen de los motivos ideológicos para la intervención italia-
a Franco, el propio Duce insistió en la importancia de los motivos na en España se ha visto oscurecido por una insistencia excesiva en
estratégicos y políticos, y dijo que la participación de Italia en la la cuestión de si existía o no el peligro de que los comunistas se hi-
Guerra Civil respondía a «una necesidad histórica fundamental: la ne- cieran con el poder en España, y si el supuesto temor de Mussolini
cesidad de Italia de obtener el libre acceso al mar» %. al «comunismo en el Mediterráneo* era verdadero. Los informes ita-
Es posible que, como objetivo máximo, Mussolini se propusiera lianos procedentes de España mencionaban reiteradamente la amenaza
obtener el control del Mediterráneo occidental mediante el estableci- de un golpe comunista en el país, y la explicación oficial más frecuente
miento de bases italianas en las Islas Baleares, y la obtención del de la intervención italiana afirmaba que se trataba de impedir que
apoyo y la colaboración activas de una España amistosa. Si se podía España sucumbiera al comunismo. Este motivo se ha visto refutado
expulsar a los británicos del estrecho, la posición estratégica de Italia a menudo y con indignación por los admiradores de la República,
se vería muy mejorada. De no lograrse esto, el establecimiento de quienes señalan la insignificancia del Partido Comunista de España en
bases italianas en las Baleares, cerca de Gibraltar, debilitaría algo las julio de 1936, y que la primera ayuda soviética no llegó a España
comunicaciones británicas, que ya eran largas y vulnerables, por Suez hasta mucho después de que Italia ya se hubiera comprometido con
y quizá pudiera obligar a Londres a abandonar la ruta del Mediterrá- los rebeldes 31.
neo ". Como ya hemos señalado, la posesión de las Islas Baleares re-
forzaría mucho la posición de Italia respecto de Francia 28. 29 Cattell dice: «Mussolini ambicionaba España como parte de su sueño de
convertir al Mediterráneo en un lago italiano, al igual que había sido en los
Se ha dicho muchas veces que, de hecho, cuando Mussolini deci- días de la antigua Roma. Un aliado fuerte en España, con el control directo
dió apoyar a Franco era porque trataba de convertir el Mediterráneo de las bases en las Islas Baleares españolas, habría dado a Italia una posición
importante en el Mediterráneo occidental y habría hecho que las fuerzas britá-
nicas y francesas no pudieran mantenerse en esta zona» (Cattell, Soviet Diplo-
Guariglia, Ricordi, 11, 326; Catalano, L'economia italiana di guerra, p. 20. macv and the S ~ a n i s hCivil War, pp. 2-3). Véase también Catalano, L'economia
Para fines de julio, el Gobierno de Francia había cambiado de posición y anun- italhna di peuia, p. 20.
ciado públicamente su decisión de mantener la neutralidad y suspender la ayu- 30 «Resulta difícil decir exactamente lo que quería Mussolini en España,
da a España; pero en Roma los altos funcionarios no creían que se atuviera a pues no lo sabía ni él. Tenía vagos planes de una alianza, o al menos de un
esta declaración. estrecho entendimiento con España, lo cual modificaría el equilibrio del poder
26 NA T 586, rollo 405, imágenes 000039 y 40. Viñas aduce que la decisión en el Mediterráneo, pondría en peligro a Gibraltar y crearía un tercer frente
de Hitler de intervenir en España se vio también impulsada, sobre todo, por para el Estado Mayor francés. Sin embargo, no tenía una idea clara de cómo
consideraciones políticas y militares, y no por consideraciones económicas o había de funcionar esta alianza» (Donosti, Mussolini e lJEuropa, pp. 49-50).
ideológicas (La Alemania nazi y el 18 de julio, pp. 436 y 445). 31 «Los dirigentes de Berlín y Roma, por muy nazis y fascistas que fueran,
27 Frank, Seapower, Politics, and the Onset of the Spanish War, 1936, pá- no podían pensar seriamente que en julio de 1936 España era un feudo NSO,
-ginas 209-211
.. ni que resultaba urgentemente necesario impedir que la Unión Soviética se es-
La obra de Blythe Spain over Britain, publicada en 1937, representa el tableciera en el Mediterráneo. Tenían sus embajadores en Madrid y en Moscú
tratamiento más detallado de los factores estratégicos que intervinieron en la di- y en otras partes. Sabían, o podían saber si lo querían, exactamente cómo esta-
plomacia de la Guerra Civil española. El autor exagera su importancia en la ban las cosas» (Valiani, «L1intervento in Spagna», p. 12). «La lucha contra el
formulación de la política de las grandes Potencias, pero comenta muy detalla- 'bolchevismo' ... no era más que una fachada* (Broué y Témine, T h e Revolution
damente el tema. Cabe hallar un tratamiento breve y excelente en Roya1 Insti- and the Civil War in Spain, p. 346). «La intervención en España, disfrazada
tute of International Affairs, Survey of International Affairs, 1937, 11, 127-132. ante el mundo de campaña contra el comunismo, les serviría de castigo [a los
El autor formula la conclusión de que «de hecho, en 1936 España volvió a liberales españoles], además de quizá conseguirle a Italia las Islas Baleares*
ser el factor determinante en el equilibrio europeo del poder» (p. 131). (Mark Smith, Italy. A Modern History, p. 457).
86 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 87
En los primeros meses de la Guerra Civil, cuando llegaba a Es-
paña muy poca o ninguna ayuda soviética, es evidente que lo que más victoria del comunismo», informaba la Embajada de Alemania en
preocupaba a Mussolini y a Ciano no era evitar que se estableciera Roma 34. «El Gobierno italiano desea evidentemente no verse enfren-
en España un régimen a las órdenes directas de Moscú, aunque a ve- tado con gobiernos en Francia y en España en los cuales puedan pre-
ces hablaran de ello 12. Sin embargo, debe recordarse que en el voca- dominar los elementos comunistas y antifascistas~,dijo la Embajada
bulario político fascista, muchas veces se utilizaban los términos de británica al Foreign Office 35.
«bolchevismon, «comunismo», «soviético», etc., en un sentido gené- La preocupación de Roma por el peligro de una revolución en Es-
rico, a fin de incluir todo tipo de movimiento revolucionario o régi- paña estaba justificada por la situación y por la información que
men de izquierda, tuviera carácter comunista, socialista o anarquista. recibía. Desde luego, el Gobierno republicano de izquierda de José
En este sentido genérico, el anticomunismo fue efectivamente un fac- Giral, que tomó el poder el 19 de julio, no era en sí mismo revolu-
tor importante en la decisión de Mussolini de dar su apoyo a los cionario. Ni siquiera contaba entre sus miembros a ningún socialista.
rebeldes. Sin embargo, para el 25 de julio ya había perdido en gran medida
Desde el principio de la República, como ya hemos visto, Musso- el control de la calle, y se estaba empezando a establecer una situa-
lini expresó sus temores de que los republicanos hicieran el mismo ción revolucionaria. En Madrid, las bandas armadas, vinculadas de
papel que Kerensky como introductores de la revolución. En una con- modo más o menos estrecho a los partidos de la clase obrera, hacían
versación con el embajador alemán, sostenida el 6 de agosto, Ciano que al Gobierno le resultara prácticamente imposible imponer su vo-
confesó sus temores: luntad. En Barcelona, el poder real estaba en manos de un comité de
milicias antifascistas dominado por los anarquistas, y en varias otras
La situación general empezaba a adquirir un aspecto amenazador. Los so- regiones también se habían hecho con el poder los comités revolucio-
viéticos y los franceses apoyaban sin reservas al Gobierno de España, que de narios 36. Como debía observar el dirigente socialista italiano Pietro
hecho prácticamente no existía ya, sino que se hallaba totalmente en manos de
los comunistas ... Italia, al igual que Alemania, se oponía a la formación de blo-
Nenni, la situación se caracterizó muy pronto por «la ausencia de
ques, pero el comportamiento franco-ruso llevaba a Europa directamente a una una autoridad y una dirección centralizadas. La autoridad, el Estado,
división entre comunistas y anticomunistas ... El argumento francés de que dc habían dejado de existir» 37.
un lado se hallaba el Gobierno legítimo y de otro los insurgentes no era de- Pronto empezaron a llegar a Roma noticias sobre esta situación.
fendible, dado que de hecho en el lado gubernamental no había autoridad algu-
na, salvo el terror rojo 33.
Ya el 22 de julio, el Giornale d'Italia, portavoz del Ministerio de
Relaciones Exteriores italiano, empezó a denunciar los peligros del
El argumento de que los temores fascistas de una revolución en comunismo en España. Un telegrama de un buque de guerra italiano
España eran genuinos se ve apoyado por las declaraciones de muchos en Barcelona afirmaba que las autoridades locales habían reconocido
observadores cualificados en la capital italiana. «Aquí se considera ante agentes consultores italianos que la ciudad estaba controlada por
que la victoria del Gobierno de España es el equivalente de una
34 GD, D, 111, 40.
35 F O W 7100/62/41. L'Osservatore Romano advirtió del peligro del comu-
32 Ciano, Documentos diplomáticos de Ciano, p. 21. Dino Grandi, embaja- nismo como tertiutn gaudens en un confiicto en el cual no era una de las partes
dor de Italia en Londres en 1936 y representante de Italia en el Comité de No principales, en un artículo titulado «Attenti al terzon (L'Osservatore Romano,
Intervención, acusó a la Unión Soviética, en un libro escrito después de acabar 29 de julio de 1936). El conde Luca Pietromarchi, ex director de la Oficina
la Guerra Civil española, de haber tratado de crear un Estado aliado bolchevi- Especial para España del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, creía que
que en España (Grandi, La guerra di Spagna nel Comitato di Londra, 1, p. ix. el anticomunismo fue un factor importante en el apoyo que Mussolini dio a los
Agradezco al profesor De Felice que me haya prestado uno de los pocos ejem- rebeldes (entrevista celebrada en Roma el 7 de julio de 1970). Según Horton,
plares que quedan de este libro. es probable que «el odio y el temor al comunismo influyeran en la decisión
33 GD, D , 111, 30. Unas semanas después, Ciano encargó a las embajadas de
de Hitler de ayudar a los rebeldes» (Horton, Germany and the Spanish Civil
Italia en Centroamérica y Sudamérica que iniciaran una campaña de prensa a War, p. 33).
fin de alertar a la gente ante el peligro de que el comunismo se difundiera 36 Brenan, The Spanish Labyrinth, p. 317; Jaskson, The Spanish Republic
desde España a Sudamérica (Telegrama 3772R/C, 13 de agosto de 1936, MAE. ami the Civil War, p. 276; Broué y Témine, She Revolution and the Civil War
Politica, b. 11). in Spain, pp. 121-148; Payne, The Spanish Revolution, pp. 220-224.
37 Nenni. Spagna, p. 32
La intervención fascista en la Guerra Civil española 89
88 John F. Coverdalr
bida cuenta en especial de las dificultades con que seguía enfrentán-
bandas armadas comunistas y anarquistas ". A principios de agosto, dose la economía.
varias fuentes dijeron al embajador Pedrazzi que tanto el presidente En este contexto, la perspectiva de que una revolución alcanzara
Azaña como el presidente de la Dipararo catalana, Companys, se el éxito en España no sólo resultaba desagradable, sino que era mo-
sentían horrorizados ante la situación y asqueados por las atrocidades tivo de preocupación, dado que podría dar aliento a los revolucio-
cometidas por grupos extremistas a los que no podían controlar 39. El narios de Francia y de toda Europa occidental, incluida la propia Ita-
secretario de la Embajada de Italia, que seguía en Madrid, comunicó lia. Esta preocupación se refleja en la explicación de Mussolini a su
por teléfono el 2 de agosto que la ciudad estaba «completamente en mujer de que había decidido ayudar a los nacionales españoles porque
manos de bandas comunistas, que llevan a cabo actos de terrorismo» 40. «el bolchevismo en España significaría el bolchevismo en Francia, el
Observadores claramente simpatizantes de la República confirma- bolchevismo a la espalda de Italia y el peligro de la bolchevización
ron, al menos en parte, la información de los representantes de Italia. de Europa» 43. Según el diplomático francés Fran~ois-Poncet,que es-
El 29 de julio, el Manchester Guardian decía que no se debían enviar tuvo destacado tanto en Roma como en Berlín, Mussolini «convenció
armas a España, porque «a ambos lados de las barricadas existen fuer- a Hitler de que la victoria de los republicanos españoles, al inflamar
zas considerables que no están sometidas a ningún control. Por tanto, por contagio a la URSS y a Francia, darían al comunismo un impulso
tenemos perfecta libertad para preguntarnos si las armas enviadas al tan tremendo que pondrían en peligro a los gobiernos totalitarios» ".
Gobierno de España no caerían en las manos de extremistas que, pese Por tanto, cabía considerar la ayuda de Italia a los rebeldes como
a luchar contra los insurgentes, no dan muestras de obedecer a la una defensa del propio régimen fascista. Ya el 24 de julio, el emba-
autoridad central» 41. El New York Times predecía, en un artículo jador Pedrazzi exhortó a Mussolini a que ayudara a los rebeldes, dado
del 6 de agosto, que la victoria gubernamental implicaría que España el «carácter salvajemente antifascista que el Frente Popular ha dado
se haría comunista en muy poco tiempo ". a la Guerra Civil» La idea de que ayudar a los rebeldes espa-
El régimen fascista italiano tenía buenos motivos para preocuparse ñoles era una forma de salvaguardar al fascismo se reitera regular-
por la situación en España. De momento, no se enfrentaba con nin- mente a lo largo de la Guerra Civil. Por ejemplo, en octubre de 1937,
guna crisis grave en el interior y, de hecho, era muy popular, de for- Ciano se sintió impulsado a preguntarse, durante una ceremonia de
ma que no hacía falta desviar la atención de los problemas internos imposición de condecoraciones a soldados heridos en España, si esta-
con una aventura exterior, como había ocurrido en el momento de la ba justificada la pérdida de tantas vidas italianas. «Sí -respondió-,
crisis de Etiopía. Sin embargo, a largo plazo la prudencia imponía no la respuesta es que sí. En Málaga, en Guadalajara y en Santander es-
hacer nada que pudiera fomentar el descontento en el interior, ha- tábamos combatiendo en defensa de nuestra civilización y de nuestra
revolución» 45.
Telegrama de 24 de julio de 1936 en ACS, segretaria particolare del Duce, Tradicionalmente se ha venido sosteniendo que Mussolini tenía
categgio riservato, 436/R Spagna, sf. 4. El envío de buques de guerra no im- por lo menos tantos deseos de difundir el fascismo a España como
plicaba forzosamente la intención de intervenir en España. Todas las grandes de impedir que se produjera allí una revolución 46. Sin embargo, re-
Potencias enviaron buques para proteger las vidas y las propiedades de sus sulta significativo que Ciano contestara a su propia pregunta como si
nacionales.
39 Telegrama 200, 13 de agosto de 1936, MAE, Politica, b. 11. se tratara de defender al fascismo en Italia, no de difundirlo a Espa-
Telegrama 26, 2 de agosto de 1936, MAE, Politica, b. 11. ña. En los siguientes capítulos se examinará con detalle la cuestión
41 Citado en Pike, Conjecture, Propaganda, and Deceit and the Spanish de la medida en que Italia trató de fomentar el fascismo en España
Civil War, p. 33. en períodos ulteriores de la guerra. Baste por el momento con decir
" Citado en Rosachi, Italian Intervention i n Spain. 1934-1939, p. 26. Se ha
aducido que el peligro de una revolución en España fue posterior a la revuelta que no hay pruebas en apoyo del argumento de que hubiera unos
militar, y de hecho es verdad que la revuelta desencadenó la revolución que
los rebeldes decían aspiraban a evitar. También es cierto que la intervención 43 Rachele Mussolini, Lanzia vita con Benito, p. 137.
alemana e italiana en pro de los nacionales impidió en gran parte que la Repú- 4 Franqois-Poncet, She Fateful Years, p. 243.
blica recuperase el control de la situación y la obligó a lanzarse en brazos de la q b i ~Pedrazzi, Telegrama 11, 24 de julio de 1936, MAE. Ufficio Spagna.
Unión Soviética, lo que aumentó la influencia rusa en España. Sin embargo, b. 5, f . 2.
estas consideraciones no afectan a las cuestiones de si Roma estaba o no ver- 45 Ciano, Diario, 29 de octubre de 1937.
daderamente preocupada por impedir una revolución en España, o de si sus 46 Van der Esch, Prelude t o War, p. 14.
temores tenían una base sólida.
90 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 91
planes a corto plazo para convertir a España en una dictadura fas-
cista y que esos planes desempeñaran un papel importante en los cri- bierno legalmente constituido contra una revuelta y que deplorasen
terios italianos durante las primeras fases de la guerra 47. el envío de armas a rebeldes; pero en este caso los motivos políticos
La mayoría de los que se habían levantado contra el Gobierno prevalecieron sobre las consideraciones jurídicas. Su apoyo a los re-
eran conservadores autoritarios. Aunque estaban más cerca del fascis- beldes redujo mucho el peligro de que esos gobiernos reaccionaran
mo que los partidarios del Frente Popular, no eran, en sentido estricto, con violencia ante la ayuda italiana, en caso de que se descubriera
fascistas. De hecho, los fascistas italianos tendían a considerarlos anti- ésta. Esta tajante división de opiniones dentro de los países europeos
cuados y despegados de los tiempos modernos. El grupo fascista es- durante las dos primeras semanas de la guerra auguraba los conflictos
pañol más importante, Falange Española, casi no participó en la que iban a surgir cuando la Guerra Civil española se fuera interna-
planificación del levantamiento, y no desempeñó papel alguno en los cionalizando rápidamente.
contactos con Roma en julio de 1936. Los únicos políticos que inter-
vinieron en las negociaciones con Italia fueron monárquicos conser-
vadores, y quienes hicieron posibles sus entrevistas con Ciano y
Mussolini fueron miembros de la nobleza española. Cabía prever que
estos hombres sintieran alguna simpatía hacia la Italia fascista, y que
su éxito abriera la puerta a nuevos cambios de la situación; pero su
propia posición daba pocos motivos para esperar que España ocupara
en el futuro inmediato su lugar entre las filas de las Potencias fascis-
tas. Al apoyar a estos hombres, Roma trataba de abortar el éxito de
una revolución en España, y no de establecer allí un gobierno fascista.
Es probable que la decisión de Mussolini de apoyar a los rebeldes
se viera facilitada por el conocimiento de que había grupos conserva-
dores muy poderosos, tanto en Francia como en Inglaterra, que sim-
patizaban con ellos. Mientras toda la prensa derechista francesa de-
nunciaba al Frente Popular español y a los planes del Gobierno de
Francia de darle apoyo, los conservadores británicos calificaban a la
República española de «uno de los gobiernos más salvajes, salvo el
ruso, que jamás haya habido en Europa» 48. El embajador de Italia en
Londres, Dino Grandi, estaba en estrecho contacto con varios conser-
vadores importantes que, según informó, estaban convencidos de que
la victoria del Gobierno significaría el comunismo en España 49. Nor-
malmente cabría esperar de los conservadores que apoyaran a un go-

47 El embajador de la República española en Francia durante la Guerra


Civil fue Luis Araquistain, uno de los principales intelectuales socialistas dc
España. Creía que la decisión inicial de Mussolini de intervenir se vio determi-
nada por «un motivo de política mediterránea y no por sus afinidades ideoló-
gicas con el fascismo español» (Araquistain, «Las grandes Potencias y la guerra
de España*, p. 69).
48 Watkins, Britain Divided, p. 86, y Churchill, The Gatheving Storm, p. 168
El 8 de agosto, Harold Nicolson calificó a la administración leal de «un mero
gobierno Kerenski a merced de un proletariado armado* (Nicolson, Diaries Let-
ters, p. 220).
49 Informes 22411640 y 22401639, de 29 y 30 de julio de 1936, MAE. Uf
ficio Spagna, b. 3, f. 4
La intervención fascista en la Guerra Civil españoia Y3
Capítulo 4
portados por mar en los primeros dos o tres días de la guerra. Du-
LA INTERNACIONALIZACION DEL CONFLICTO: rante toda la semana siguiente, los pocos aviones de que disponían
AGOSTO A NOVIEMBRE DE 1936 los rebeldes habían logrado transportar de un lado a otro d d Estrecho
a menos de 1.O00 hombres l .
El 29 de julio llegó de Alemania el primero de un grupo de 20
aviones de transporte JU-52, en respuesta a las urgentes solicitudes
de ayuda enviadas por Franco. Inmediatamente se los puso a traba-
jar en el transporte de tropas hacia Andalucía. Con ayuda de aviones
italianos y alemanes, en el mes de agosto se transportaría por avión
a España a unos 6.500 hombres '.
El 5 de agosto, con cobertura aérea proporcionada por los ita-
lianos, Franco logró forzar el Estrecho con una diminuta flota de
buques en los que había abarrotado a 2.500 soldados 3 . Incluso con
el apoyo aéreo, la operación era osada, pero gracias a la incompeten-
cia de las tripulaciones navales republicanas, que habían detenido
o matado a sus oficiales durante los primeros días de la revuelta, los
soldados desembarcaron a salvo en tierra española. Las tripulaciones
de los buques de guerra republicanos funcionaron tan mal durante el
mes de agosto que es concebible que se hubiera podido cruzar el
Los envíos de armas a España a principios de agosto Estrecho incluso sin la cobertura aérea italo-alemana. Sin embargo,
y los orígenes de la no intervención hasta que llegaron los aviones, Franco no había demostrado ninguna
inclinación a aceptar ese peligro, y es muy improbable que lo hu-
Cuando el 30 de julio le llegaron a Franco, en el Marruecos es- biera hecho.
pañol, los aviones italianos, la situación en la España peninsular era Al hacer posible que los rebeldes transportaran contingentes con-
de equilibrio momentáneo. En e1 norte, las fuerzas de Mola habían siderables de tropas desde el norte de Africa hasta el sur de España
llegado a los puertos de Somosierra y a la Sierra de Guadarrama, lo en agosto y septiembre, los aviones italianos y alemanes les permitie-
cual abría el camino hacia Madrid, pero su avance se veía bloqueado ron mantener la iniciativa e iniciar su marcha hacia el norte. Sin em-
por columnas de milicianos que les impedían montar el ataque sobre bargo, pronto se pudo ver que no bastaría con unos cuantos aviones
la capital. En los puertos se dieron breves episodios de feroces com- para garantizar la victoria de los insurgentes. Era evidente que nece-
bates, pero ninguno de los dos bandos disponía de suficientes hom- sitarían más ayuda si es que habían de realizar la marcha desde Se-
bres aguerridos ni de armas para montar una gran ofensiva. En el 1 Frank, Seapower, Politics and the Onset o f the Spanish War, 1936, pá-
sur, los rebeldes se vieron frenados por su incapacidad para lograr gina 103; Gomá, La guerra en el aire, p. 82; Martínez Bande, La campaña de
que el Ejército de Africa cruzara el Estrecho. Sus fuerzas en Andalu- Andalucía, p. 45; Amar, Historia militar de la guerra de España, 1, 158.
cía eran demasiado escasas y estaban demasiado dispersas para que 2 Frank, Seapower, Politics and the Onset of the Spanish War, 1936, pá-
pudiesen iniciar operaciones ofensivas, y se vieron obligados a retrasar ginas 449 y 450. Según Horton, e1 número de soldados transportados por aire
en agosto fue de 10.000 (Horton, Germany and the Spanish Civil War, p. 38).
la marcha que habían proyectado sobre Madrid. Jackson acepta la afirmación de Beumelberg de que para el 5 de agosto la avia-
El factor crítico de esta situación era el control del Estrecho. Si ción alemana había transportado a Sevilla 15.000 hombres; pero a mí me parece
los rebeldes podían forzar el Estrecho e introducir en la Península que esta cifra es muy improbable (Jackson, T h e Spanish Republic and the Civil
desde Africa a sus legionarios super aguerridos, podrían proceder con War, p. 248).
3 El relato más fidedigno y detallado de esta operación figura en Martínez
sus planes de cercar y capturar Madrid. Si no, sus perspectivas de Bande, La campaña de Andalucía, pp. 31-46. Bonomi afirma que Franco le en-
éxito eran muy escasas. Aunque habían pasado casi dos semanas desde cargó preparar y ejecutar toda la operación del cruce del Estrecho, pero es evi-
que comenzó la revuelta, habían logrado introducir en la Península dente que exagera su responsabilidad y su autonomía. Bonomi, Viva lo muer-
menos de 2.000 hombres; más de la mitad de éstos habían sido trans- te, p. 33.

92
94 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil espanola 95

villa a Madrid que habían iniciado el día 3 de agosto. El almirante amenazaban con cortar a los vascos de la frontera francesa, pero no
Canaris, jefe de los servicios de información militar alemanes, fue en lograron desalojar a los defensores de Somosierra y Guadarrama, que
avión a Italia el día 4 de agosto para conferenciar con su homólogo llevaban un mes bloaueando su avance sobre Madrid.
italiano. el General Mario Roatta. acerca de este troblema. Roatta le Durante el mes de agosto, los acontecimientos en la escena inter-
aseguró que Italia se proponía conceder la ayuda necesaria, pero en nacional evolucionaron con gran rapidez. En el ambiente político car-
aquel momento no se formuló ningún plan sobre consultas o coordi- gadísimo de la Europa de 1936 quizá fuera inevitable que la guerra
nación permanentes entre Roma y Berlín 4. de España, que había comenzado como una auténtica guerra civil
El 7 de agosto, Roma envió a Franco 27 cazas, 5 tanques, 40 ame- entre españoles y en torno a cuestiones españolas, se internacionali-
tralladoras y 12 cañones antiaéreos, junto con municiones, bombas, zara rápidamente. Desde el punto de vista ideológico, el conflicto es-
gasolina de aviación y lubricantes Ya al final de la primera semana pañol adquirió rápidamente el carácter del acontecimiento más im-
de agosto, por ende, Italia se encontraba obligada a suministrar can- portante en la lucha contra el fascismo. Ya el 28 de julio, Carlo
tidades cada vez mayores de ayuda a los rebeldes. La escala seguía Rosselli, exiliado en París, lanzó un llamamiento de apoyo a la Re-
siendo pequeña, pero ahora que gozamos de la perspectiva histórica, pública Española en su lucha contra el fascismo. El lema de Rosselli:
podemos apreciar que Roma había entrado en un terreno pantanoso «Hoy en España, mañana en Italia», destacaba la relación entre los
que pronto le llevaría a contraer compromisos masivos. acontecimientos de España y los objetivos más amplios de los anti-
Con la ayuda del material italiano y alemán, las fuerzas de Franco fascistas. Cuando los bombarderos italianos se estrellaron en el Ma-
fueron abriéndose gradualmente camino hacia el norte durante el mes rruecos francés. ello sirvió únicamente Dara confirmar esta interpre-
de agosto. Para el 13 de agosto Ciano estaba convencido de que la tación. Las palabras se vieron pronto únicamente respaldadas por los
caída de Madrid era tan inminente que justificaba autorizar al per- hechos. En la primera semana del conflicto llegó a España Nino Na-
sonal de la Embajada de Italia en la capital española a que se mar- netti, miembro del Comité Ejecutivo Central de la Liga de las Ju-
chara a discreción 6 . El día 14, el Ejército de Africa tomó la ciudad ventudes Comunistas Italianas para combatir contra los rebeldes.
de Badajoz, en Extremadura, y enlazó por primera vez en tierra espa- A principios de agosto se le unió el dirigente socialista Pietro Nenni.
ñola con las tropas de Mola que venían desde el norte. La captura de Para fines de agosto se había abierto camino hasta España un pequeño
Badajoz les liberó de la necesidad de utilizar las carreteras portugue- grupo de anarquistas italianos, que tomó las armas en el frente de
sas Dara establecer contacto. En el bando rebelde los ánimos estaban Aragón, donde la columna Giustizia e libertá entró en combate por
'.
- - L

muy altos, y los dirigentes predijeron con toda confianza que dentro primera vez el 28 de agosto, en el Monte Pelayo
de unas semanas habrían tomado la capital y puesto fin a la guerra 7. En toda Europa la prensa socialista, comunista y democrática res-
Durante el resto del mes su avance continuó constantemente, aunque paldó vigorosamente la causa de la República Española. La importan-
de forma algo más lenta de lo previsto. El 3 de septiembre, el Ejér- cia de ese apoyo variaba según las simpatías políticas de cada publi-
cito de Africa ocupó Talavera de la Reina, última ciudad importante cación, algunas de las cuales destacaban la defensa de las libertades
antes de Madrid. En el norte, las fuerzas de Mola ocuparon Irún y democráticas y otras los elementos de lucha de clase de trabajadores
y campesinos contra la opresión. Sin embargo, todos estaban de acuer-
4 Frank, Seapower, Politics and the Onset of the Spanish War, 1936, pp. 331-
332; Whealey, «Foreign Intervention in the Spanish Civil War», p. 217. do en calificar de fascistas a los rebeldes y en denunciar el apoyo de
5 La lista del material enviado figura en un anexo a un informe sobre las Italia a la revuelta.
«Propuestas y peticiones presentadas por el almirante Canaris el 28 de agosto El que Italia y Alemania hubieran decidido proporcionar armas a
en nombre del Gobierno alemán» (MAE, Ufficio Spagna, b. 10). La fecha del los rebeldes no sólo exacerbó el enfrentamiento ideológico, sino que
envío figura en NA T 586, rollo 1062, imagen 062961. Véase también Salas también levantó el espectro de que estallara una guerra europea por
-
Larrazábal. Historia del ejército popular de la República, vol. 1, pp. 534-535.
y vol. 111; pp. 2534-2535.' causa del conflicto español. Si Francia y otras naciones ejercían su
6 Telegrama 37, 13 de agosto de 1936, MAE, Politica, b. 11. legítimo derecho de vender armas a la República para ayudarla a sofo-
El 8 de agosto, el hijo del general Mola dijo al embajador Pedrazzi que car la revuelta, y si los italianos y los alemanes persistían en apoyar
su padre creía que Madrid caería dentro de diez días. El embajador consideró
que el cálculo era demasiado optimista, pero informó de la probabilidad de que a los rebeldes, sería muy fácil que se encontraran embrollados en una
la semana siguiente fuera decisiva (Telegrama 223, 8 de agosto de 1936, MAE.
Politica, b. 11). 8 Slaughter, Italian Anti-Fascist Exiles and the Spanish Civil War, pp. 45-57.
96 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española Y7

gran guerra. Con objeto de evitar esta posibilidad, en el mes de agosto fuerza tenían, confirmaron su oposición a la ayuda abierta de cual-
los franceses y los británicos elaboraron la política de no intervención. quier tipo. El 31 de julio, la Cámara de Diputados francesa encargó
En un principio, el Gobierno de Francia no se había propuesto al Gobierno «que hiciera un llamamiento urgente a los gobiernos in-
abstenerse de ayudar a la República española. Tenía excelentes moti- teresados para que se adoptaran rápidamente, y observaran en forma
vos para ayudarla. Las simpatías de casi todos los partidarios del rigurosa, normas comunes de no intervención en España» ". El 11 de
Gobierno de1 Frente Popular de León Blum iban totdmente hacia agosto, el ministro de Relaciones Exteriores, Delbos, envió un llama-
el Frente Popular españor, y los motivos ideológicos se veían refor- miento en este sentido a Italia y la Gran Bretaña. Pronto se amplió
zados por consideraciones prácticas políticas y militares. Francia tenía a Alemania, la Unión Soviética y Portugal, y más adelante a otros
ya en sus fronteras a una Italia y una Alemania potencialmente hos- Estados.
tiles. La remilitarización de la Renania en marzo de 1936 había de- Hasta este momento, no se había enviado ninguna ayuda francesa
bilitado mucho la posición estratégica de Francia. Una España hostil a la República. Ante los envíos italianos y alemanes a Franco, el 2 de
en su frontera meridional complicaría aún más la situación, y haría agosto el Gobierno autorizó a Cot a enviar aviones directamente a
u

que fuese necesario desplegar fuerzas en los Pirineos. Más alarmante España, en lugar de hacerlo por conducto de terceros, pero no se hizo
aún era la posibilidad de que el uso de bases navales en las Islas ningún anuncio oficial y se adoptaron precauciones para que la ayuda
Baleares por una flota hostil hiciera imposible trasladar tropas desde se mantuviera secreta. Al mismo tiemoo. se emitió otro comunicado
A

Africa a la metrópoli en caso de conflicto europeo 9. Todos estos fac- en el cual se hacía un llamamiento a un «pacto de no intervención».
tores contribuyeron a la decisión adoptada por el Gobierno el 23 de En la semana siguiente llegaron a la República por lo menos 38 avio-
julio de atender a la solicitud de la República de asistencia en forma nes franceses. Pese a los complicados esfuerzos por mantener la ayuda
de envío de aviones. "
en secreto, la Embajada de Italia sabía de su existencia bis, y la pren-
Por otra parte, en cuanto se conoció, el 24 de julio, la decisión ... 12. El 8 de
sa derechista francesa la denunció los días 6 v 7 de agosto
inicial de ayudar a la República, la prensa derechista, encabezada por agosto, el Gobierno de Francia anunció que, a fin de facilitar un
el Echo de Paris, empezó a denunciarla en términos incendiarios. acuerdo, había decidido cerrar sus fronteras y prohibir todo nuevo
Muchos miembros del propio Gobierno de Blum, especialmente los envío de armas a España 13.
radicales, cuyo apoyo era fundamental para su supervivencia, también
11 Comunicado oficial publicado en Le Temps, 3 de agosto de 1936.
se oponían decididamente a la ayuda a la República española. Aducían
que existía un grave peligro de que la ayuda a la República llevara
'Ibis Cerruti al Ministerio. Telegrama
- 206, 5 de -
agosto de 1936, MAE,
Ufficio Spagna, b. 6, f. 1.
a Francia a un conflicto abierto con Alemania e Italia, y no estaba 12 Thomas, The Spanish Civil War, p. 305; Pike, Conjecture, Propaganda
- - and
nada claro que Francia pudiera contar con el apoyo inglés si se veía Deceit, pp. 44-45.
13 Son muchas las obras que atribuyen los orígenes de las propuestas fran-
embrollada en una guerra con Alemania por la cuestión española. cesas de no intervención a las presiones de Londres. Entre las más representa-
Pronto quedó claro que al Gobierno le sería políticamente imposible tivas e importantes figuran: Dreifort, Yvon Delbos at the Quai dlOrsay; Tho-
ayudar abiertamente a la República, y el 25 de julio anunció que de mas, The Spanish Civil War; Puzzo, Spain and the Great Powers; Van der
momento había decidido no vender aviones a E s ~ a ñ a .Sin embargo. u ,
Esch, Prelude to War; Pike, Conjecture, Propaganda, and Deceit; Taylor, The
Pierre Cot, ministro del Aire, empezó rápidamente a ~rganizarventas United States and the Spanish Civil War (1936-1939); Traina, American Di-
plomacy and the Spanish Civil War; Gallagher, aLeon Blum and the Spanish
de aviones a terceros países para que se pudieran enviar a España 'O. Civil War», y Kleine-Ahlbrandt, The Policy of Simmering. Sin embargo, Carl-
Cuando los bombarderos italianos caveron en el Marruecos fran-
-- ton ha demostrado hace poco, basándose en los Documents diplomutiques fran-
tés el 30 de julio, los franceses tuvieron que advertir claramente el cais y en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores, que se ha exage-
rado mucho la importancia de la influencia británica. De hecho, los franceses
peligro de un conflicto internacional. El presidente de la República propusieron la política de no intervención en gran medida porque les preocu-
francesa, Jeanneney, y los miembros radicales del Gobierno, que tanta paban los efectos divisivos que tendría la intervención en su propio país, y
porque esperaban evitar un conflicto con Italia y Alemania. Carlton aduce que
La Bruyere, «La Espagne et les routes navales de la France en Afrique»; los miembros del Frente Popular francés fueron responsables en parte por la
Frank, Seapower, Politics, and the Onset of the Spanish War, 1936, p. 197; difusión de la teoría de que habían estado sometidos a fuertes presiones bri-
Van der Esch, Prelude to War, pp. 15-16. tánicas, con objeto de desarmar a sus críticos de izquierdas en Francia (Carl-
' O Cot, Triumph of Treason, pp. 340-355; Warner, «France and Non-Inter- ton, «Eden, Blum and the Origins of Non-Intervention»). Warner señala que
, 208.
vention in Spain, July-August, 1 9 3 6 ~p. la influencia británica fue grande, pero no decisiva, y aduce que los franceses
98 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 99

Muchos autores parecen creer que esto significaba en la práctica Estos motivos para la no intervención, que se derivaban de la
el fin de la ayuda francesa 14. De hecho, llevó a una reducción con- política europea general de la Gran Bretaña, se veían reforzados por
siderable, pero siguieron cruzando la frontera española considerables el deseo de proteger los intereses británicos en España. Además de
cantidades de armas y de material. Por ejemplo, entre el 9 de agosto tener allí grandes inversiones, especialmente en minas, a Londres le
y el 11 de octubre, llegaron a la República 56 aviones franceses 'j. La interesaba vitalmente la seguridad del Estrecho de Gibraltar. A los
ayuda que llegaba de Francia contribuyó mucho a la capacidad de la jefes de Estado Mayor les preocupaba mucho la posibilidad de que
República para resistir al avance de los rebeldes a fines del verano y «de los actuales combates surja un Gobierno enemigo de la Gran Bre-
durante el otoño. Entre tanto, los diplomáticos franceses trataron de taña, sea fascista o comunista» 17. La victoria de los rebeldes garan-
conseguir el apoyo internacional a la propuesta de no intervención, y tizaría el establecimiento de un régimen autoritario que, sin duda,
utilizaron el cierre oficial de la frontera francesa como prueba impor- sentiría simpatías por el fascismo italiano y el nacionalsocialismo
tante de la buena voluntad de su país. alemán. En caso de victoria republicana, los comunistas podrían al-
Al revés que el Gobierno de Francia, el Gabinete británico había canzar una posición dominante. En ambos casos, los intereses estra-
decidido desde el principio mantenerse apartado del conflicto. Mu- tégicos y económicos británicos se verían amenazados. Dadas las
chos conservadores simpatizaban con los rebeldes y aprobaban los es- circunstancias, lo mejor que podía esperar Londres era un empate,
fuerzos italianos por ayudarlos l5 bi" pero la política exterior britá- seguido por alguna especie de paz negociada y de transacción, que
nica estaba firmemente consagrada al mantenimiento de la paz general, llevara a un gobierno de coalición, no dominado por los fascistas ni
y los sentimientos pacifistas estaban muy extendidos, tanto dentro por los comunistas 18. Por tanto, la Gran Bretaña aceptó la propues-
del Gobierno como entre el público en general. La principal preocu- ta francesa de no intervención, y la apoyó vigorosamente. La pro-
pación de la Gran Bretaña era localizar el conflicto e i m ~ e d i raue se puesta en sí procedía de Francia, pero de hecho se trataba de una
convirtiera en una guerra europea. Desde fines de la guerra iniciativa anglo-francesa, y Londres trabajó tanto por lo menos como
mundial, la Gran Bretaña había seguido fundamentalmente una polí- París para tratar de lograr la adhesión de otras Potencias.
tica basada en el equilibrio de fuerzas. v no en la seguridad
- 2 " colectiva. Por motivos ideológicos, la Unión Soviética naturalmente habría
Deseaba que Francia fuera fuerte, pero no deseaba que el poderío deseado que los rebeldes salieran derrotados. A principios de agosto,
francés fuera preponderante, para que Alemania no se viera lanzada los sindicatos soviéticos empezaron a organizar una colecta de dinero
a los brazos de la Unión Soviética. Sus emeranzas de Daz se basaban para España. Pravda e Izuestia publicaban en lugares destacados los
en una combinación de la amistad con Francia y el entendimiento discursos de campesinos, obreros y personalidades académicas en
con Italia y Alemania. Esto hacía que resultara fundamental impedir los que se exhortaba a la solidaridad con los trabajadores españoles.
que los países que estaban vrofundamente interesados en la victoria El 6 de agosto se anunció públicamente que ya se habían reunido
de un bando u otro se metieran tanto en España que no pudieran 2.400.000 dólares para ayudarlos en su lucha 19. Sin embargo, en aque-
colaborar entre sí en torno a cuestiones europeas más generales. De lla época el Gobierno soviético estaba tratando de acercarse a la Gran
ser ~osible.los estadistas británicos también es~erabani m ~ e d i raue Bretaña y a Francia, y en consecuencia se abstuvo de enviar material
la Guerra civil española consolidara unos bloquk ideológicos opAs- militar ruso a la República. Es posible que en torno al 1 de agosto
tos y conflictivos 16. llegaran a España unos cuantos aviones de las Fuerzas Aéreas Rojas,
idearon, al menos en parte, la no intervención a fin de impedir a la Gran Bre- municado de la Conferencia de Londres [sobre la colaboración europea y la
taña que ayudara a los rebeldes, dado que ello habría separado a Londres y firma de un nuevo pacto de Locarno]».
París (Warner, «France and Non-Intervention in Spain», p. 219). 17 Documento 1259-13 del Committee for Imperial Defense. Hay un ejem-
14 Véase, por ejemplo, Diefort, Y v o n Delbos a the Quai dlOrsay, p. 49. plar en F O W 9708/62/41.
15 Pike, Conjecture, Propaganda and Deceit, p. 48. 18 Il Popolo d'ltalia, diario del Partido Fascista, evaluaba con mucha exac-
15 bis El 7 de agosto, Grandi informó a Ciano de que muestro entendi-
titud la situación el día 1 de agosto: «Resulta difícil decir a qué bando respalda
miento con nuestros amigos conservadores sigue siendo perfecto». Carta sin la Gran Bretaña ... [Parece que] al lado que se sienta más inclinado a mante-
número a Ciano, 7 de agosto de 1936, MAE, Ufficio Spagna, b. 3, f. 4. ner buenas relaciones con Inglaterra.» Véase un comentario acertado de las
16 11 Corriere della Sera escribía el 6 de agosto que «la política inglesa res- actitudes británicas hacia la no intervención en Puzzo, Spain and the Great
pecto del problema español no tiene más que un objetivo, impedir que las Powers, pp. 90-103.
Potencias dediquen su atención a objetivos distintos de los indicados en el co- 19 Cattell. Soviet Diplomacr and the Spanish Civil W a r , p. 7 .
100 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 101
pero hay pocas pruebas de ello, y esta ayuda soviética inicial, de exis-
El principal motivo de Roma para aceptar la propuesta de un pacto
tir, no fue conocida y no afectó alas cuestiones internacionales 'O.
de no intervención consistía en evitar que su posición internacional
El embajador italiano en Moscú informó ya el 6 de agosto de que
corriera peligro. Ciano había empezado también a dudar si el seguir
los dirigentes soviéticos se sentían muy preocupados por la situación
dando largas serviría para sus fines. Los factores geográficos le lleva-
en España, que los obligaba a escoger entre apoyar al comunismo es-
ban a creer que si no se llegaba pronto a un acuerdo, la ayuda fran-
pañol, con un considerable peligro de provocar un conflicto europeo
cesa a la República alcanzaría una escala que Italia y Alemania no
general, o permanecer ostensiblemente neutrales a fin de mantener la
podrían igualar si esperaban mantener aunque sólo fuera una mera
paz, pero abandonar a sus camaradas españoles a lo que parecía una
apariencia de neutralidad. Quizá fuera más fácil concertar un acuerdo
derrota segura. «El Gobierno soviético -observó- ha hecho todo lo
antes de que ocurriera esto, y mientras las fuerzas rebeldes parecían
que estaba a su alcance para comprometerse lo menos posible. La estar en posición dominante. En todo caso, la adhesión de Italia al
propuesta francesa de un acuerdo de no intervención respecto de Es- acuerdo fue desde el primer momento un gesto vacío. La embajada
paña se ha recibido con enorme alivio* *'.El 23 de agosto, la Unión de Alemania en Roma tomó nota de aue la resmesta de Italia se veía
Soviética se adhirió oficialmente a la propuesta francesa de no in- dictada por el deseo de mantener la Gbertad de acción para todas las
tervención. eventualidades, y de que era evidente «que, en todo caso, no se pro-
En las tres primeras semanas de agosto, los italianos dieron largas Done atenerse a la declaración» 24.
a la aceptación de la propuesta de no intervención, probablemente Para fines de agosto, todas las Potencias europeas interesadas, sal-
porque creían que una vez que se hubiera llegado a un acuerdo les vo Portugal, habían aceptado la propuesta francesa, y se decidió
resultaría difícil dar ayuda a los rebeldes, mientras temían que Fran- formar un comité de embajadores en Londres. El Comité de No-Inter-
cia pudiera pasar fácilmente material por la frontera a la República vención se reunió por primera vez el 9 de septiembre. Al establecer
sin que nadie lo advirtiera 22. Por fin, el 21 de agosto, bajo la presión un foro internacional en el que se podían debatir los problemas que
de Francia, la Gran Bretaña y los Estados Unidos, Roma aceptó causaba la Guerra Civil, bajo la influencia moderadora de un presi-
la propuesta francesa, y tres días después los aleinanes hicieron lo dente británico, el Comité esperaba disipar tensiones y evitar un
mismo U. enfrentamiento directo entre las Potencias, pero no pudo impedir que
el conflicto se siguiera internacionalizando. Sus actividades atrajeron
20 Payne, The Spanish Reuolution, p. 264. mucha atención en aquella época y fueron objeto de apasionados de-
21 Informe 24751967, 6 de agosto de 1936, MAE, Politica, b. 12. Lo mismo bates en la prensa europea, pero dada su limitadísima eficacia, aquí se
se volvió a señalar varias veces durante el mismo mes en informes de Moscú. pueden resumir en pocas palabras.
En un despacho de fecha 13 de agosto se concluía que «Los dirigentes sovié-
ticos han permitido a fin de cuentas que su actitud se vea dictada por las exi- El primer mes de actividad se dedicó exclusivamente a cuestiones
gencias de la paz, que es su principal objetivo» (Informe 25291989, 13 de de procedimiento, a tentativas de obtener la participación de Portugal
agosto de 1936, MAE, Politica, b. 12). Una semana después se informó al y a otras cuestiones menores. En aquella época Italia consagraba sus
Ministerio de que «de hecho, la URSS tiene miedo a las complicaciones inter- mayores energías a estudiar los medios más eficaces de ayudar a Fran-
nacionales y celebraría muchísimo que se llegara rápidamente a un acuerdo
[de no intervención]» (Informe 264111033, 20 de agosto de 1936, hlAE, Po- co, por lo cual estaba encantada de ver que pasaban las semanas sin
litica, b. 12). que se iniciara siquiera un debate de fondo. De hecho, antes de la
GD, D, 111, 40. primera reunión, Dino Grandi, embajador de Italia en Londres, había
23 Tanto los británicos como los franceses pidieron reiteradamente a Italia
que aceptara la política de no intervención. El embajador de Francia visitb ii
recibido instrucciones de hacer todo lo ~osiblem o r dar a todas las
Ciano seis veces entre el 3 y el 17 de agosto, y el encargado de Negocios britá- actividades del comité un carácter puramente platónico»
nico le insistió en que respondiera los días 6 y 17 de agosto (Ciano, Documen- Grandi, abogado formado en Bologna, que había actuado como
tos diplomáticos, pp. 25-32). Aunque los Estados Unidos no participaron en ministro de Relaciones Exteriores de Mussolini de 1929 a 1932, era
las negociaciones y nunca llegaron a firmar el acuerdo, el embajador de 10s un argumentador astuto y magistral, que poseía un sentido excelente
Estados Unidos en Roma también exhortó a los italianos a que respondieran
favorablemente a las propuestas francesas. El embajador británico en Roma con- de la oportunidad y una capacidad dialéctica insuperable. Una vez tras
sideraba que la presión norteamericana probablemente tuvo alguna importancia
en la decisión italiana de adherirse al Acuerdo de No Intervención (FO w 24 GD, D, 111, 60.
10293/62/41).
25 Ibid., p. 73.
La intervención fascista en la Guerra Civil española 103
102 John F. Coverdale
España de modo más activo, e Italia y Alemania aumentaron mucho
otra, en las reuniones del Comité, defendió con éxito a su país contra el volumen de su ayuda a Franco. Probablemente fue entre el 20 y el
las acusaciones que se le hacían, y casi siempre logró desviar la aten- 25 de agosto cuando Stalin decidió apoyar directamente al Gobierno
ción de las violaciones cometidas por Italia a las cometidas por la español. El 25 de agosto llegó a Barcelona el viejo revolucionario
Unión Soviética. Su éxito sólo en parte se debía a su astucia. Más Antonov-Ovseenko, enviado como cónsul general ruso. Al día si-
importante era que ni la Gran Bretaña ni Francia deseaban denunciar guiente se designó asesor del Gobierno republicano y funcionario
en serio la intervención en España, por mucho fundamento que tuvie- jefe de seguridad de las actividades rusas en España a Alexander
ran las acusaciones. Habían establecido el Comité con el ánimo de Orlov, alto funcionario de la NKVD. Casi simultáneamente, llegó a
evitar choques directos entre las grandes Potencias, y preferían hacer Madrid como embajador Marcel Rosenberg, acompañado de un per-
como si las violaciones del acuerdo no existieran 26. sonal extraordinariamente numeroso, del que formaban parte asesores
Las acusaciones y contra-acusaciones en contra de Italia, Alemania militares como Ian Berzin (ex jefe de la información militar soviética),
y la Unión Soviética ocuparon todo el mes de octubre, pero los agrios Vladimir Gorev, Y. V. Sumshkevich, P. G. Pavlov, y N. N. Voronov.
debates no produjeron resultados concretos. A principios de noviem- El 2 de septiembre se ordenó al general Walter Krivitsky, jefe de la
bre, el Comité decidió considerar infundadas todas las acusaciones y información militar soviética en Europa occidental, que movilizara to-
consagrar su atención a idear un sistema de control que verificase la dos los servicios posibles para el envío de armas desde Europa occi-
corriente de armamentos hacia España. Durante los debates del plan dental a España. Para noviembre habían llegado a España unos 50
de control, Grandi insistió decididamente en la necesidad de unas aviones comprados por la Comintern en varios países de Europa orien-
normas estrictas para eliminar todas las posibles fallas y controlar to- tal 27. LOS preparativos para el envío de armas directamente desde la
das las rutas hacia España, incluidas no sólo las terrestres y las marí- Unión Soviética se iniciaron el 14 de septiembre. La intervención
timas, sino también las áreas. Esto planteaba enormes problemas téc- soviética en España era defensiva y se encaminaba a evitar que los
nicos, y durante el mes de noviembre los debates avanzaron con fascistas tuvieran éxito, en lugar de a establecer un satélite "; pero
mucha lentitud. la información sobre el apoyo de Rusia a la República despertó en
Roma la preocupación por la penetración soviética del Mediterráneo
Aumenta la ayuda de Rusia, Italia y Alemania occidental, ya desde principios de septiembre 19.
El comienzo del apoyo directo ruso a la República española coin-
Mientras los diplomáticos intercambiaban acusaciones y contra- cidió con la caída el 4 de septiembre del Gabinete republicano de iz-
acusaciones en Londres, la Unión Soviética empezó a intervenir en quierda de Giral, y la sustitución de éste por un Gobierno de repu-
blicanos, socialistas y comunistas. Era la primera vez que un Partido
26 Una nota desusadamente franca de un funcionario del Foreign Office bri-
tánico revela el verdadero motivo de que en toda su existencia el Comité de Comunista ~ a r t i c i ~ a bena un gobierno de Europa occidental, y el Par-
No Intervención jamás encontrase pruebas suficientes para condenar a Italia, tido Comunista de España lo hizo de mala gana, por exhortación de
Alemania, Francia o Rusia de violar el acuerdo que todo el mundo sabía que Moscú. El nuevo primer ministro, Francisco Largo Caballero, era un
infringían regularmente. «Creía que todo el mundo sabía que el Comité de No
Intervención no era más que una patraña -escribió-, pero una patraña muy
útil. Cuando la única alternativa a la guerra es la patraña, resulta imposible SO- 27 Krivitsky, 1 Was Stalin's Agent, pp. 100-111; Thomas, The Spanish Civil
brevalorar ésta» (FO W 16391/9549/41). War, pp. 335-337; Payne, The Spanish Reuolution, pp. 267-268.
Salvemini acusa a los británicos de una complicidad positiva en la interven- 28 Ulam. Ex~ansionand Coexistente, p. 245; Cattell, Soviet Diplomacy and
ción de Italia a favor de Franco: «Mussolini se vio secundado en la cuestión the ~ ~ á n i ~s ih; i l Wau, p. 2.
española no sólo por Hitler, sino por los dirigentes conservadores y por el 29 Por extraño que parezca, el 6 de septiembre el ministro de Cultura Popu-
Gobierno británico. Siempre existió una comprensión completa y una colabo- lar ordenó a la prensa italiana que dejara de calificar la guerra de España de
ración cordial* (Salvemini, Preltrdio alla sccondu guerra mondiale, apéndice F . guerra entre rebeides y rojos, y que utilizara los términos insurgentes o naciona-
p. 765). Esta acusación forma parte de otra mucho más general de que «de les contra fuerzas gubernamentales. Hasta el 21 de noviembre, tres días después
1924 a 1940 existe un hilo casi ininterrumpido de complicidad en la política de que Italia anunciara que reconocía a Franco, no se dijo a los periódicos que
europea entre los dirigentes del Gobierno británico y Mussolini» (ibid., p. 9 ) . utilizaran los términos nacionalistas contra rojos. Al mismo tiempo, se les dieron
Resulta más exacto decir que, salvo durante el breve período de la Conferencia instrucciones para que calificaran al conflicto de guerra anticomunista o untibol-
de Nyon, Inglaterra hizo muy poco o no hizo nada por oponerse a las activi- cheuique, en lugar de Guerra Civil (ACS, Agenzia Stefani, Directive alla stam-
dades de Mussolini en España, aunque sí realizó tibias tentativas para disuadirlo pa. b. 1).
de aumentar su ayuda a Franco.
La intervención tascista en la Guerra Civil espanola 105
socialista de izquierda al que antes de estallar la Guerra Civil espa-
ñola se le llamaba el «Lenin españoh. El embajador Pedrazzi informó A mediados de noviembre, el Cónsul General de Italia en Barce-
al Ministerio de que la formación del nuevo Gobierno había estado lona envió al Ministerio de Relaciones Exteriores un informe deta-
«inspirada y alentada por Moscú» 30, llado sobre el peligro de que Cataluña se independizara. Dijo que los
Al ir avanzando el otoño, los asesores militares soviéticos empe- catalanes de lzquierda Republicana esperaban lograr el apoyo de Fran-
zaron a desempeñar un papel cada vez más clave en la defensa de cia a una república catalana democrática. Informó de que los grupos
Madrid. A la República le escaseaban desesperadamente oficiales pro- anarquistas y comunistas ya habían llegado a un acuerdo con el Cón-
fesionales políticamente fiables, y se veía obligada a confiar mucho en sul General ruso para la proclamación de una república socialista so-
expertos militares rusos y de otras naci~nalidades,cosa que no ocurría viética caralana, afiliada a la Tercera Internacional 36. LOSenvíos sovié-
a los nacionales. Entre tanto, la Comintern trabajó febrilmente en el ticos de armas, la formación del Gobierno de Largo Caballero y los
reclutamiento y la organización de 10.000 voluntarios de diversas temores de una república dominada por los comunistas en Catalufia
nacionalidades y diversas ideologías políticas, en las brigadas inter- sirvieron para intensificar la preocupación italiana por las influencias
nacionales. Durante el mes de octubre, empezó a llegar a España ma- <trojas» en España. Cabe deducir la importancia que para mediados
terial soviético en cantidades considerables. El primer gran envío, de noviembre habían adquirido los aspectos anticomunistas, y concre-
con 40 tanques y 30 cazas, llegó a Cartagena en la primera semana rarnente antirrusos, de la Guerra Civil a los ojos de los flincionarios
de octubre 'l. El material no se utilizó en combate hasta fines de mes, italianos por un informe no firmado enviado a Ciano, preparado pro-
pero Franco informó a Roma de su llegada inmediatamente 3 2 . Para bablemente por su secretario personal, Filippo Anfuso:
fines de mes, la Unión Soviética había proporcionado a la República
por lo menos 400 camiones, 50 aviones, 100 tanques y 400 aviadores Es evidente que la Guerra Civil españo!a es en sí misma un fenúmeno pu-
y tanquistas 3 3 . ramente contingente. Franco me ha dicho que todos los jefes de las fuerzas
españolas en Madrid son rusos. En cambio, los elementos más importantes
Pese al aumento de la ayuda francesa y rusa a la República, Roma del ejército de Franco son italianos y alemanes. El Ejército Nacional Espahol
estaba segura de que Franco tomaría Madrid en un futuro próximo 34. se mantiene unido gracias a los grandes apuntalamientos que representan para
Lo que preocupaba a los italianos era la posibilidad de que, después tl las dos grandes naciones con regímenes autoritarios. Por tanto, es indis-
de la caída de la capital, el Gobierno republicano se retirase a Bar- pensable que se aplaste de modo definitivo la audacia de la tentativa bo!che-
vique de infiltrar el Mediterráneo, de modo que nunca pueda volver a ocu-
celona y estableciera una República de Cataluña dominada por los rrir ... Como cabe apreciar fácilmente, el drama español es un episodio insigni-
comunistas. En su audiencia de despedida con Mussolini, celebrada ficante en comparación con la lucha militar entre las fuerzas italo-germanas
el 27 de octubre, el embajador saliente de Francia en Roma escuchó y las marxistas en territorio español 37.
sombrías sugerencias de que en tal caso Italia no permanecería im-
pasible 35. El informe exageraba el alcance y la importancia tanto de la
ayuda soviética como de la italo-alemana, pero no carecía totalmente
30 Telegrama 296, 5 de septiembre de 1936, MAE, Politica, b. 11. de un fundamento de hecho 3s. En todo caso, la percepción italiana
31 Papne, T h e Spanish Reuolution, p. 220.
32 E3 la primera semana de octubre, Franco comunicó al coronel Faldella
que acababa de llegar a Cartagena un gran envío ruso. Dijo que no exponía 36 Telegrama 6651368, 11 de noviembre de 1936, transmitido junto con los
ninguna petición específica, pero desearía que Roma estuviera informada (entre- telegramas navales 149676 y 149677 desde el San Giorgio, ACS, Marina, Ga-
vista con el general Faldella, celebrada en Milán el 4 de octubre de 1970). Véase, binctto, Riuoluzione in Spagna.
acerca de la primera aparición de material ruso en el combate, Fischer, Men and 37 Informe sin firma de fecha 18 de noviembre de 1936, ACS, segreteria par-
Politics, p. 382. ticolare del Duce, Carteggio riservato, b. 29, f . 14.
33 Colodny, T h e Struggle for Madrid, p. 161. 38 George F. Kennan escribe: «Al cabo de poco más de dos meses habían
34 Esta ooinión la com~artíanmuchos aue no a~ovabana Franco. A media- llegado a España centenares de asesores soviéticos; se habían enviado y habían
dos de septjembre ~ e r b e t t e ,embajador d; rancia, &taba tan convencido de entrado en operaciones tanques y aviones soviéticos; los oficiales soviéticos tenían
que el frente norte y Madrid caerían pronto en manos de Franco que sugirió a su cargo las operaciones militares en el frente de Madrid. Ante la debilidad
a Pedrazzi que las grandes Potencias estudiaran la posibilidad de reconocer si- Y la indefensión del Gobierno republicano. Moscú se hizo sencillamente con el
multáneamente a Franco en cuanto éste tomara la capital (Telegrama 316, 14 de control total de grandes zonas del poder gubernamental: en especial de los asun-
septiembre de 1936, MAE, Politica, b. 10). tos militares y de todo lo relacionado con la seguridad interna. Al cabo de un
FKUS, 1936, 11, 544 y 545, y DDF, 2, 3, pp. 612 y 613. corto plazo había funciones gubernamentales clave, tan importantes como el
ccntraespionaje, la censura y las comunicaciones cifradas, que estaban en gan
La mtervención fascista en la Guerra Civil española 1O7
106 John F. Coverdale
del volumen de la ayuda alemana, que resultaba ser aproximadamente
es más importante en este contexto que su grado de correspondencia igual a la proporcionada por Italia durante las seis primeras semanas
con la realidad. de la guerra, como cabe apreciar en el cuadro 2 . Canaris y Roatta
A fines de agosto se vio, junto con las primeras medidas sovié- convinieron en que sus países seguirían ayudando a los nacionales en
ticas importantes de ayuda a la República, un considerable aumento medida aproximadamente igual. Se permitiría a los soldados italianos
del apoyo italiano y alemán a los nacionales y las primeras tentativas y alemanes enviados para mantener el material, que participaran en
de coordinar la política italo-alemana en España. En los cuarenta días las operaciones bélicas siempre quc tiicra necesario, a las órdenes del
transcurridos desde el comienzo de la guerra, los rebeldes habían uti- mando español para fines operacioii iit. De la disciplina se encargaría
lizado mucho material y municiones. Hasta entonces, la ayuda que el oficial alemán o italiano de mi> 'ilto grado en la unidad o la loca-
les llegaba de Italia y Alemania no había sido muy superior al mo- lidad. Inicialmente, Hitler se había opuesto a que los alemanes com-
desto volumen de apoyo que la República recibía de Francia 39, pero batieran en España, y había rechazado la propuesta que en este sen-
iba haciéndose manifiesto que haría falta más si se pretendía que el tido le había hecho Canaris el 24 de agosto. No permitió que lo
ataque contra la capital tuviera éxito. convencieran hasta que se enteró de que ya se había autorizado a
El 26 de agosto, Ciano informó al general Roatta de que se había pilotos italianos a volar en misiones de combate 42
llegado a un acuerdo con Berlín para enviar a Franco una misión
militar italiana y otra alemana. Los miembros de las misiones actua-
rían como asesores militares de los generales nacionales, a los que
asesorarían sobre las operaciones futuras. Sin embargo, el principal MATERIAL BELICO ITALIANO Y ALEMAN ENVIADO
objetivo de las misiones era estudiar las posibilidades de dar más A ESPAÑA HASTA EL 28 DE AGOSTO DE 1936
ayuda a los nacionales. Incluso ya entonces, unos cuatro meses antes
de que empezaran a llegar en grandes números tropas italianas a Es-
paña, se dieron al general Roatta instrucciones específicas de estudiar Italia Alemania
la posibilidad de enviar personal militar, además de las tripulaciones
aéreas que ya estaban combatiendo en España 40. Así, a fines de agosto Bombarderos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12 26
Mussolini estaba dispuesto a aumentar considerablemente los compro- Cazas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27 15
Tanquetas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 -
misos italianos en España y a no sólo proporcionar más material, en Cañones antiaéreos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12 20
violación del acuerdo de no intervención, sino también soldados para Ametralladoras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40 50
que lo utilizaran 4L. Fusiles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - 8.000
Ciano informó a Roatta de que pronto llegaría a Roma el almi-
rante Canaris para establecer los detalles de la misión. E n su primera FUENTE: «Propuestas y solicitudes formuladas por el almirante Canaris el 28 de
agosto, en nombre del Gobierno alemán*, MAE, Ufficio Spagna, b. 2.
reunión, celebrada el 28 de agosto, Canaris dio a Roatta una relación

medida en manos soviéticas. El Gobierno soviético tenía sus propias unidades Además, Canaris propuso que tanto Italia como Alemania renun-
de tanques y de aviación, que manejaba con total independencia. Que se sepa, ciasen específicamente a toda compensación territorial por la ayuda
este esfuerzo de ayuda militar se realizó inicialmente de perfecta buena fe, sin que proporcionaran. Es posible que dos factores expliquen por qué
otro propósito, de momento, que el de salvar a Madrid y asegurar la victoria se hizo esta propuesta. Ya habían empezado a circular rumores acerca
de la República» (Kennan, Russia and the West, p. 309).
39 Frank, Seapower, Politics and the Onset o/ Spanish War, 1936, pp. 334 de los designios alemanes sobre Marruecos, y es posible que Hitler
y 335. considerase necesario asegurar a Mussolini, al igual que haría un mes
40 NA T 586, rollo 1062, imagen 062956. después por conducto de Frank, que Alemania no tenía intenciones de
4L Ciano dijo más tarde a Hitler que durante la lucha por las Islas Baleares,
tratar de establecerse en lo que el Duce se complacía en calificar
que se inició a fines de agosto, Italia había tenido dispuestos dos batallones de
milicianos fascistas. Si es cierto, ello significa que durante el verano los italianos
habían empezado ya a considerar la posibilidad de no enviar a España solamente 42 Beck. A Studv o f German Inuolvement in Spain, 1936-1939, p. 55
técnicos, sino también tropas de combate (Ciano, Documentos Diplomá/icos de
Ciano, p. 58)
La intervención fascista en la Guerra Civil espanoia 1OY
108 John F. Coverdalc
También es posible que a los alemanes les inquietaran las constan-
de «Mar Romano» 43. LOSitalianos no estaban seguros de los motivos tes noticias de los propósitos italianos respecto de las Islas Baleares
de Hitler para intervenir en España, y no estaban nada contentos con y de otros territorios españoles. Esas ambiciones italianas no afecta-
la perspectiva de que aumentara la influencia alemana en el Medite- ban a ningún interés alemán directo, pero es posible que a Hitler le
rráneo 44. Mussolini quería reducir la influencia británica en el Medi- interesara evitar tensiones internacionales innecesarias que en nada be-
terráneo, pero deseaba ser él mismo quien ocupara todas las posiciones neficiarían al Reich. Cualquiera fuera el motivo exacto de la pro-
que los británicos perdieran. Nada se obtendría, y la situación se vería puesta de Canaris, constituye un índice de la desconfianza que había
aún más complicada, si se permitía que un país tan fuerte en potencia que superar si los dos países pretendían cooperar en España.
como Alemania obtuviera allí una cabeza de puente 45. Hitler tenía Hasta este momento, las iniciativas en pro de la cooperación ha-
conciencia de estas consideraciones, y deseaba eliminar esos temores y bían procedido en gran parte de Alemania. Canaris había viajado dos
evitar toda posible rivalidad germano-italiana en España 46. veces en un solo mes para consultar con los altos funcionarios ita-
43 El 23 de septiembre visitó Roma el jurista nazi y ministro sin cartera
lianos, y la segunda vez con una serie de propuestas ya preparadas.
Hans Frank, como representante personal de Hitler ante Mussolini. Frank Ile- Los factores estratégicos y políticos que impulsaban en gran parte el
vaba instrucciones de invitar a Berlín tanto a Mussolini como a Ciano, y de des- apoyo de Italia a los rebeldes hacían que a ésta le resultara difícil
tacar el deseo de Hitler de estrechar la colaboración, no sólo entre ambos go- celebrar la perspectiva de una presencia alemana en España, cuales-
biernos, sino también entre los dos partidos. Franco se apresuró a explicar la quiera fuesen sus justificaciones ideológicas; pero el apoyo a Franco
presencia alemana en España en términos de solidaridad ideológica: ((Alemania
da ayuda a los partidos nacionales -afirmó- exclusivamente por solidaridad creaba efectivamente ocasiones de colaboración entre Roma y Berlín.
en la esfera de las ideas políticas, pero no tiene intereses ni objetivos en el Las reuniones del Comité de No-Intervención, y. las demás ocasiones
Mediterráneo. El Führer desea que Italia sepa que considera el Mediterráneo en las que había que ocuparse de las repercusiones internacionales
como un mar puramente italiano. Italia tiene derecho a posiciones de privilegio
y de control en el Mediterráneo.))
del conflicto, constituían una invitación permanente a cerrar fiIas y
En respuesta a las negativas de Hitler de que tuviera intereses en el Medite- coordinar políticas. Fueran cuales fueran sus rivalidades o desconfian-
rráneo, Mussolini indicó que Italia no tenía ambiciones territoriales en España. zas, la presentación de un frente común ofrecía ventajas evidentes.
Al final de la guerra esperaría que España «siga una política que no vaya en 'Tras la visita de Canaris a Roma en agosto, la táctica y la política
contra de los intereses de Italia)), pero no le pediría nada «que pudiera modi- de no intervención se convirtieron en cuestión de consulta rutinaria.
ficar la situación geográfica en el Mediterráneo)). Afirmó que el apoyo de Italia
a Franco debería considerarse como parte de su «participación en la lucha anti- Italia empezó pronto a desempeñar el papel principal en esta esfera y
bolchevique» (Ciano, Documentos Diplomáticos de Ciano, pp. 43-48). el representante de Alemania en el Comité recibió instrucciones de
44 El embajador francés en Roma pensó que éste era uno de los motivos secundar sus iniciativas 47.
por los que Italia aceptó la propuesta de no intervención (DDF, 2, 3, p. 266). Entre el 7 de agosto y el viaje de Canaris a Roma no se había
45 Esta preocupación se puede apreciar incluso en cuestiones menores de
prestigio. Por ejemplo, a principios de agosto el cónsul de Italia en Sevilla in- hecho ningún envío desde Italia. Es probable que durante la estancia
formó al Ministerio de Relaciones Exteriores sobre el entusiasmo despertado por de Canaris enSRoma, Mussolini diera órdenes de que continuara la
la visita de un buque de guerra alemán, y sugirió que Italia haría bien en enviar ayuda italiana, si es que no lo hizo unos días antes. A fines de agosto
también un buque. Una semana después, el Ministerio informó al embajador p principios de septiembre, se enviaron a España seis bombarderos
Pedrazzi de que se había enviado a Sevilla un buque italiano «no sólo para
embarcar italianos, sino también por motivos de oportunidad y de prestigio)} más, 22 cazas y dos hidroaviones, con lo que el total de aviones ita-
(Telegrama 87778, 14 de agosto de 1936, MAE, Politica, b. 11). lianos en España ascendía ya a 69, de los cuales 18 eran bombarde-
La rivalidad italo-alemana también se apreció en la designación de miembros ros, 49 cazas y dos hidroaviones. El 3 de septiembre salió un buque
de las misiones militares ante Franco a fines de agosto. Los planes inicialcs pre- mercante con 20.000 granadas de mano, 32 ametralladoras, 5,5 to-
veían que la misión italiana estuviera encabezada por el coronel Emilio Faldella,
cuyo rango era inferior al dc su homólogo alemán, el coronel Warlimont. Poco neladas de ~ólvora,6.000 bombas de 12 a 250 kilos, 144.000 bombas
antes de la salida del grupo, Mussolini ordenó al general Roatta que acompañara de 2 kilos y 660.000 cartuchos de ametralladora, además de algunos
a los miembros de la misión, con lo cual se garantizaba que el oficial superioi de los aviones que se acaban de mencionar 48.
sería un itailano (entrevista con el general Emilio Faldella, celebrada en Milán
el 4 de octubre de 1970). Al cabo de sólo unos días en España, los miembros 47 GD, D, 111, 78.
de la misión alemana se despidicron de los italianos, pues prefirieron aplazar sus 4R «Propuestas y solicitudes presentadas por el almirante Canaris el 28 de
conversaciones con Franco hasta otra ocasión en que estuvieran ausentes aquéllos agosto, en nombre del Gobierno de Alemania)), MAE, Ufficio Spagna, b. 10.
(Conti, 11 processo Roaita. 1 documenti, p. 204). NA T 586. rollo 1062. imagen 062961. No queda claro si en estas cifras están
46 Weinberg, The Forrign Policy of Hitler's Germany, p. 292.
110 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil espafiola 111

Unos días después, durante sus conversaciones con Franco, Roatta la capital a fin de marchar sobre Toledo y liberar a su guarnición,
convino en pedir el material adicional que Franco quería. El resultado que estaba asediada en el Alcázar desde el principio de la guerra, y que
fue que el 23 de septiembre se enviaron a España 10 tanqueras, 4 es- corría el peligro inminente de caer en manos de la República. La ocu-
taciones radiotelegráficas móviles y 38 cañones de 65 mm. con su ación de Toledo llevó menos de una semana., Dero las fuerzas na-
L

munición 49. Roatta consideraba que los españoles no podrían manejar cionales no volvieron a estar dispuestas para reanudar su marcha sobre
armas modernas sin disponer de un grado considerable de instrucción, Madrid hasta el 6 de octubre. Entre tanto, el 29 de septiembre la
de modo que se envió a 15 oficiales, 45 suboficiales y 104 clases de batalla del Cabo Espartel les había dado el control naval definitivo
tropa para que actuaran de instructores y manejaran el material en del Estrecho. En unos pocos días transportaron otros 8.000 hombres
combate hasta que los españoles aprendieran a hacerlo. Con esto, el de Africa a España. En casi dos meses, el puente aéreo no había lle-
total de italianos en el bando nacional, a fines de septiembre, ascendía vado a la Península más que entre 14.000 y 23.000 hombres, de
a unas 320 personas, sin contar los 50 ó 60 aviadores estacionados modo que el nuevo contingente representaba un aumento muy con-
en Mallorca 'O. siderable ".
Algunas de las actividades italianas más espectaculares a fines de Durante el mes de octubre siguió
" intensificándose la avuda italia-
verano y en el otoño de 1936 se dieron en Mallorca, donde en los na a los nacionales. Los astilleros italianos montaron en el crucero
primeros días de septiembre se sumó a las fuerzas nacionales Arcono- Canarias, que era el buque mayor de la flota nacional, los cañones
valdo Bonaccorsi (conocido en España por el nombre de conde Rossi), de que carecía cuando estalló la Guerra Civil ". Durante ese mismo
oficial de las milicias fascistas. Con ayuda de unos cuantos aviones mes llegó también a España una gran cantidad de material de comu-
italianos comprados por los insurgentes mallorquines en agosto, ayudó nicaciones para las unidades de tierra de Franco, además de otros 18
a rechazar el desembarco republicano y a establecer la hegemonía cazas y aviones de reconocimiento 53,con lo cual ya eran casi 90 los
nacional en la isla. Bajo su dirección, los falangistas mallorquines aviones italianos que se habían enviado a España a fines de octubre.
pronto reconquistaron la isla de Ibiza y pusieron en peligro a Menor- Como para el 20 de octubre Alemania había enviado 100 aviones 54, 10s
ca, tercera isla del archipiélago balear. En Mallorca tenían su base nacionales deben haber recibido casi 200 aviones a fines de ese mes.
importantes fuerzas aéreas italianas, y Rosi logró influir mucho en Para fines de comparación, podemos señalar que el 14 de octubre
toda la vida de la isla. En el capítulo siguiente se tratará de los deta- habían llegado a España 94 aviones de guerra franceses. A principios
lles de este episodio, que causó gran preocupación en Francia y en de mes los republicanos recibieron 30 aviones rusos, y antes del 31
Gran Bretaña. de octubre habían llegado por lo menos otros 20, de modo que el
Para entonces, los nacionales ya habían tomado San Sebastián y 1 de noviembre habían llegado
" a zona re~ublicana145 aviones, como
aislado totalmente de Francia a los vascos. La captura de Ronda el mínimo 55. Aunque no se tenga en cuen;a ninguno de los aviones de
16 de septiembre les permitía controlar toda Andalucía, y en el Valle las fuerzas aéreas españolas que desde un principio habían quedado
del Tajo se había organizado a las tropas para la campaña final contra en manos republicanas al comenzar la guerra, el 1 de noviembre las
Madrid. El 25 de septiembre, Varela se desvió provisionalmente de fuerzas aéreas de los nacionales no eran superiores a las republicanas
en una relación superior a 4 a 3. Si aceptamos el cálculo de Salas
incluidos los dos cazas y los tres bombarderos S 81 enviados a Mallorca a fines Larrazábal de que hacia el 31 de octubre ya había en España por lo
de agosto. menos 140 aviones rusos, la República tendría nueve aviones por
49 N a T 586, rollo 1062, imágenes 062963-64. Según el general Faldella, los
cañones no los habían pedido ni Franco ni la misión italiana. Un día en que
estaba visitando a Mola en Valladolid, Faldella observó que un grupo de aviones 51 Frank, Seapower, Politics and the Onset o f fhe Spanish War, 1936, pá-
republicanos sobrevolaba la ciudad sin obstáculos. Cuando preguntó qué pasaba, ginas 492 a 494; Gomá, La guerra en el aire, p. 92; La Cierva, uThe Nationalist
Mola le dijo que no tenía cañones antiaéreos. En consecuencia, Faldella envió Army in the Spanish Civil War», p. 204.
por radio un mensaje a Roma en el que solicitaba cañones antiaéreos de 20 mi- 52 NA T 586, rollo 1062, imagen 062965.
límetros. El mensaje se descifró mal, y unas semanas después se le informó de 53 Ibid., imágenes 062964-65.
que ya estaban en marcha los cañones de 65 milímetros con sus servidores (entre- 54 Ibid., imagen 062966.
vista con Faldella celebrada en Milán el 4 de octubre de 1970). 55 Payne, T h e Spanish Revolution, pp. 220 y 265; Colodny. The Struggle
3 NA T 586, rolio 1062, imágenes 062963-64. for Madrid, p. 161.
112 John F. Covsrdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 113

cada ocho de los nacionales %. LOS «chatos» rusos 1-15 eran más ve- de los acontecimientos en España durante los meses anteriores y de
loces y maniobrables que los H e 51 alemanes, y silo ligeramente in- las perspectivas para el inmediato futuro. Ciano coincidió con el diag-
feriores a los Cr 32 italianos. Los monoplanos 1-16, llamados en Es- nóstico de Neurath de aue las fuerzas de Franco. aue avanzaban muv
?

paña «Ratas», eran aviones mucho más modernos, superiores en todo lentamente sobre Madrid, pasaban por una «fase crítica de inactivi-
al 1-15 y a todos los demás cazas en servicio en aquel momento en dad». Le informó de que Mussolini ya había decidido «realizar un
cualquier parte del mundo. En su primer combate sobre Madrid, el esfuerzo militar decisivo para conseguir el derrumbamiento del Go-
13 de noviembre, derrotaron en toda línea a los cazas alemanes bierno de Madrid». Se enviarían más aviones y se proporcionarían
Heinkel 5 1. dos submarinos para cortar la llegada de los suministros rusos *.
Los tanques y las piezas de artillería enviados de Italia a fines Cuando Ciano se reunió con Hitler en el chalet del Führer en
de septiembre aparecieron por primera vez en el campo de batalla el Berchtesgaden, el día 24 de octubre, logró despertar la ira de Hitler
21 de octubre, cuando las tropas de tierra italianas combatieron por contra los británicos al enseñarle una c o ~ i ade un ex~edienteaue
primera vez en tierra española, al participar en la marcha sobre Ma- contenía 32 documentos preparados por Anthony Eden para los
drid ". Estaban agrupados en una compañía de 15 carros acorazados, miembros del Gabinete británico. En los documentos ultrasecretos
8 baterías de 65 mm., 3 secciones antitanque y una unidad de radio- obtenidos Dor el servicio secreto italiano. el ministro britácico del
telegrafistas 58. En las semanas siguientes, los italianos estuvieron Exterior décía que Alemania estaba gobe;nada por una pandilla de
constantemente en combate en el frente de Madrid. Para el 17 de aventureros y recomendaba que se acelerase el rearme británico, al
noviembre, sus bajas ascendían a tres muertos, 17 heridos y un des- mismo tiempo que se estudiaba ia posibilidad de llegar a un modus
aparecido 59. LOScarros italianos pesaban sólo 3,5 toneladas y no iban uiuendi con Alemania 6'. El Führer propuso inmediatamente que Ale-
armados más que con ametralladoras. Al igual que los enviados desde mania e Italia «pasaran al ataque» contra las democracias. Reconoció
Alemania no eran en realidad más que autos-ametralladoras blinda- que era muy posible que un entendimiento claro y sin disimulos entre
dos, útiles para el apoyo a las tropas de infantería y para el ataque Italia y Alemania despertara sospechas por parte de los países eu-
a los emplazamientos de ametralladoras, pero incapaces de combatir ropeos más pequeños, y que su temor al pangermanismo y al impe-
contra los tanques medios armados con cañones que enviaba la Unión rialismo italiano los echara en brazos de las democracias. Pero se
Soviética. .t podían eliminar sus sospechas si se presentaba el frente italo-alemán
como fundamentalmente anticomunista. Los ~ a í s e smás .~equeños«se
A

verán obligados a agruparse con nosotros si ven en la unidad italo-


El nacimiento del eje alemana la barrera contra la amenaza bolchevique en el interior y en
el exterior* 62.
Precisamente en el momento en que iban a la línea de fuego los No esti claro si Hitler había decidido anteriormente enviar a Es-
primeros italianos, el ministro de Relaciones Exteriores de Mussolini paña a la Legión Cóndor, o si la decisión se tomó en aquel momento,
visitaba Alemania. En su reunión con el ministro de Relaciones Ex- como resultado de la reunión con Ciano 63. En todo caso, rápidamente
teriores, von Neurath, ambos se ocuparon detalladamente del rumbo
Ciano, Documentos Diplomáticos de Ciano, pp. 52-55.
Salas Larrazábal, «The Growth and Role of the Republican Popular Army», 61 El espionaje diplomático italiano era extraordinariamente activo. El coro-
página 168. Historia del ejército popular de la República, vol. 1, pp. 534-535, nel Emmanuele declaró en el juicio de Roatta que en un año el Servicio de
y vol. 111, pp. 2534-2535. Inteligencia Militar (SIM) se había llevado 16.000 documentos de las embajadas
57 El New Y o ~ kTimes de 23 de octubre de 1936 daba la noticia bajo el en Roma. El propio Emmanuele dijo que se había llevado 70 libros de cifra
titular: «Los tanques italianos cortan las defensas de Madrid. Las tanquetas (Conti, 11 processo Roatta. I documenti, p. 269).
arrancan alambres de espinos y revientan Ias trincheras en Las Navas del Mar- 62 Ciano, Documentos Diplomáticos de Ciano, pp. 56-60. Existe el peligro
qués.» El corresponsal Frank L. Kluckhorn informaLa de que en el ataque par- de leer demasiado entre líneas estos comentarios. Evidentemente, Hitler sugirió
ticipaban por lo menos 40 tanques, pero de hecho en aquella época había en que se utilizara el anticomunismo como tapadera de un frente germano-italiano
total 15 tanques italianos en España. dirigido no sólo contra la Unión Soviética, sino también contra la Gran Bretaña
Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, p. 122. y Francia. Sin embargo, la utilización del tema anticomunista no nos autoriza
5y Hay una lista de las acciones en que participaron las tropas de tierra ita- a rechazar automáticamente todas las manifestaciones italisnas y alemanas de an-
lianas entre el 23 de octubre y el 22 de noviembre, junto con cifras de bajas, ticomunismo como pretextos para encubrir otros objetivos inconfesables.
en MAE, Ufficio Spagna, b. 10. * Weinberg. The Foreign Policy of Hitley's Germany, p. 294.
114 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 115

se convino en que tanto Italia como Alemania aumentarían su ayuda Alemania derrotaba a Francia y a la Gran Bretaña, dominaría el con-
a Franco a fin de contrarrestar la entrada cada vez mayor de material tinente e Italia se vería reducida al nivel de satélite de Alemania.
soviético, y de garantizar el éxito de Franco en el próximo ataque A Italia le resultaba fundamental el equilibrio del poder dentro de
contra Madrid. Europa, si es que aspiraba a ejercer alguna influencia 67. En otoño
Resulta difícil negar que las conversaciones de Berchtesgaden en- de 1936 Mussolini todavía no había contraído compromisos definiti-
tre Hitler y Ciano representaron un paso en el camino que acabó por vos. Italia todavía no había echado su suerte definitivamente con Ale-
llevar a Italia a la Segunda Guerra Mundial del lado alemán. Falta- mania contra Inglaterra, y trataba de seguir una política de amistad
ban muy pocos días para que Mussolini mencionase por primera vez con ambas
el «eje Roma-Berlín». Sin embargo, hay que tener cuidado de no
exagerar la importancia ni la solidez de los vínculos forjados entre La ayuda militar y naval en el mes de noviembre
Alemania e Italia por su apoyo común a Franco. En el discurso en
que bautizó al eje, Mussolini tuvo cuidado en insistir que no se Durante el mes siguiente a la reunión de Berchtesgaden la ayuda
trataba de crear un grupo cerrado hostil al resto del mundo, sino italiana a Franco aumentó considerablemente, de conformidad con la
más bien un «eje» en torno al cual edificar una estructura de colabo- decisión que Mussolini había adoptado justo antes de la salida de Ciano
ración europea. Al final del discurso, consagró un largo pasaje a co- para Alemania. En noviembre, Roma envió a España 30 cazas y avio-
mentar las relaciones italo-británicas y pidió un «entendimiento claro, nes de reconocimiento más, 20 tanquetas, 53 camiones y 50 morteros,
rápido y completo [con Inglaterra] basado en el reconocimiento de además de material diverso. Fue el primer mes en que se enviaron de
nuestros intereses recíprocos» ". Italia grandes cantidades de municiones para armas individuales y
De hecho, en aquella época Mussolini estaba tratando de ver cuál automáticas ".
era la situación verdadera y qué precio estaban dispuestas a pagar A comienzos de noviembre, Berlín empezó a montar en España la
Alemania y la Gran Bretaña por la amistad de Roma. A este respecto, Legión Cóndor, que contaba de 5.000 a 6.000 hombres. Esto repre-
todavía seguía aplicando el sistema diplomático tradicional italiano, sentaba un importante aumento de los compromisos alemanes en Es-
dictado en gran medida por la posición de Italia como la más débil paña, y su objetivo era permitir que Franco avanzase hacia la victoria
de las grandes Potencias 6s. La tentativa realizada por Ciano en Berch- definitiva. Formaban parte de ella cuatro escuadrillas de bombarde-
tesgaden de despertar la ira de Hitler en contra de los británicos se ros, con un total de 48 JU-52; cuatro escuadrillas de caza, con 48
vio seguida casi inmediatamente por la apertura de negociaciones He-51; una escuadrilla de reconocimiento; una escuadrilla de hidro-
entre Roma y Londres. En su momento se celebró la firma de un aviones; cuatro baterías de 20 mm.; cuatro baterías de 88 mm., y
«acuerdo entre caballeros» entre ambas capitales, el 1 de enero de cuatro compañías de tanques con 48 tanques Krupp Mark 170.En el
1937, como el regreso a la política de amístad entre ambos países que cuadro 3 se resume la ayuda enviada por Roma y Berlín hasta el 1 de
se había visto destruida por las repercusiones de la guerra de Etiopía. diciembre de 1936. Indica que, contra lo que han sostenido algunos
El que el «acuerdo entre caballeros» no llevara por fin a nada, autores 71, los suministros alemanes eran, evidentemente, mucho más
y el que Italia acabase por entrar en la guerra del lado alemán, no
67 Mack Smith, Italy. A Modern History, p. 456; Salvatorelli y Mira, Storia
demuestra que en 1936 estuviera más firmemente comprometida con
d'Ifalia nel periodo fascista, pp. 946-947.
una línea política que con otra. La Italia fascista se veía atraída hacia 68 Resulta interesante que Sir Eric Drummond, embajador británico en Roma,
la Alemania nazi por consideraciones ideológicas, por la buena dispo- creyera a fines de 1936 que «ni siquiera los acontecimientos de la Guerra Civil
sición alemana a apoyar sus reivindicaciones como gran Potencia en española hicieron que disminuyera el enorme deseo del Sr. Mussolini de llegar
el Mediterráneo y por el hecho de que, como aliada de Alemania, a un entendimiento con el Reino Unido» (Introducción a la Memoria Anual co-
rrespondiente a 1936, FO R 317 l/3171/22).
podía esperar unas recompensas tentadoras en la esfera colonial sí 69 «Lista del material enviado a España al 30 de noviembre o embarcado
la guerra contra Inglaterra y Francia tenía éxito 66. Por otra parte, si por nuestro Gobierno o el del Reich~,MAE, Ufficio Spagna, b. 10.
70 Beumelberg, Kampf um Spanien, p. 56; Colodny, The Struggle for Ma-
64 El texto del discurso pronunciado por Mussolini el 1 de noviembre en drid, pp. 166-167; «Lista de material enviado a España al 30 de noviembre O
Milán se halla en su Opera omnia, XXVIII, 67-71. embarcado por nuestro Gobierno o por el del Reich~,MAE, Ufficio Spagna,
65 Kogan, The Politics o/ Italian Foreign Policy, p. 31. h. 10: Beck. A Study of German Involvement in Spain, 1936-1939, p. 74.
66 Macartney y Cremona, Italy's Foreign and Colonial Policy, p. 330.
116 John F. Coverdali. La intervención fascista en la Guerra Civil española 117

importantes que los italianos en esta fase de la guerra, incluso desde De garantizar el enlace naval entre los nacionales y sus aliados,
el punto de vista meramente cuantitativo. los italianos, se había encargado a partir de principios de octubre una
Tanto los italianos como los alemanes tendían a mantener sus «Misión Naval Italiana en España», encabezada por el capitán Gio-
aviones bajo su propio control, pero los italianos lo hicieron en ma- vanni Ferretti. El primero en plantear los aspectos navales del con-
yor medida aún que los alemanes, pues no dieron a las fuerzas aéreas flicto fue el almirante Canaris, en agosto, cuando propuso que Italia
de Franco sino una pequeña fracción de los aviones disponibles. A me- y Alemania exigieran libertad absoluta de tráfico comercial a los mer-
diados de noviembre, las fuerzas aéreas nacionales, al mando del gene- cantes que llevaban armas a Franco. Dijo que también era imperativo
ral Kindelán, podían contar con 12 bombarderos, 3 cazas y 9 aviones reforzar la diminuta marina de Franco. Los factores geográficos hacían
de reconocimiento de Alemania, pero sólo con 6 aviones de reconoci- que a Italia le resultara fácil esta tarea, y Canaris sugirió que la
miento italianos 72. En contraste con los alemanes, los italianos también marina italiana estudiara la posibilidad de proporcionar lanchas tor-
tendían a utilizar sus propias tropas para el manejo de las piezas de pederas tripuladas por italianos ". En algún momento de principios
artillería y de los tanques que habían proporcionado. Sin embargo, de otoño parece que se suministraron varias torpederas 74. La marina
no insistieron en la misma medida de independencia nominal que italiana apoyó también a los nacionales de otras formas. Los mercan-
habían pedido los alemanes como condición para enviar la Legión tes que transportaban suministros a España gozaban de una escolta
Cóndor. regular de buques de guerra italianos que los defendían contra el
ataque de los navíos republicanos, y las fuerzas navales italianas
proporcionaban a los nacionales información detallada acerca de los
desplazamientos de buques que se creían llevaban armas a la zona re-
MATERIAL BELICO ITALIANO Y ALEMAN ENVIADO A ESPAÑA publicana. Por ejemplo, del 27 de octubre al 7 de noviembre dos
HASTA EL 1 DE DICIEMBRE DE 1936 destructores italianos patrullaron el estrecho de Sicilia, a fin de con-
trolar el paso de buques soviéticos o de otra nacionalidad con tropas
Tipo Italia o armas para España. Con el mismo fin, se desplegaron torpederas
en el estrecho de Messina 75.
Bombarderos ........................
Cazas .............................. El 9 de noviembre, Roma puso temporalmente dos submarinos a
Aviones de observación . . . . . . . . . . . . . . . disposición de los nacionales, en una tentativa para reducir la corrien-
Hidroaviones ........................ te cada vez mayor de suministros que llegaba a la República por mar.
Tipos no especificados .................. Berlín también había previsto enviar submarinos al Mediterráneo con
Total de aviones .................. objeto de hundir los acorazados y los cruceros republicanos que ope-
Tanquetas .............................. raban en esas aguas, pero cuando se enteró de que ya había subma-
Cañones antitanque .................. rinos italianos en camino desistió de momento 76. El 17 de noviembre,
Piezas de artillería ..................... en una reunión celebrada en Roma, las marinas italiana y alemana
Morteros ...........................
Ametralladoras ..................... acordaron relevarse mutuamente en la patrulla de las costas medite-
Municiones para armas individuales y au- rráneas españolas. Los italianos se harían cargo de la primera guardia,
tomáticas (en cartuchos) ............ l6,5 millones 37 millones
Granadas de mano .................... 70.000 40.000 73 Informe final del almirante Ferretti sobre su misión en España. El almi-
rante Fetretti ha tenido la amabilidad de permitirme que consultara su borrador
FUENTES:
«Lista de material enviado a España hasta el 30 de noviembre», MAE, de dicho informe.
Ufficio Spagna, b. 10; «Datos relativos al material de las Reales Fuer- 74 Cervera Valderrama, Memorias de guerra, p. 35. No existen datos que
zas Aéreas enviado a España. Situación al 1 de diciembre de 1936», apoyen este argumento en las fuentes italianas que he consultado, y es posible
MAE, Ufficio Spagna, b. 10; Beumelberg, Kampf u m Spanien, p. 56; que la cronología de Cetvera Valderrama sea errónea.
Colodny, T h e Stvuggle for Madrid, pp. 166-167; Beck, A Study of 75 Telegramas 20810 y 31547, 27 de octubre de 1936; y 42199, 7 de no-
German Involvement in Spain, 1936-1939, p. 74. viembre de 1936, ACS, Marina, Gabinetto, Rivoluzione in Spagna.
76 Whealey, Gerrnan-Spanish Relations January-August 1939, p. 24. Hacía ya
varias semanas que los italianos habían decidido enviar sus submarinos (véase
72 Informe de Roatta MMI 502, 16/17 de noviembre de 1936, MAE, Ufficio
la correspondencia en MAE, Ufficio Spagna, b. 5. f. 3).
Spagna, b. 10.
118 J o h F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra C i d española 119
que duraría hasta el 30 de noviembre. En esa fecha entrarían los ale-
manes hasta el 11 de diciembre. Ambas partes convinieron en que países en la esfera política, económica y militar» 7y. En estas instruc-
sería mejor no informar a los nacionales españoles de que se habían ciones iba implícito el predominio de los militares en la representación
desplegado submarinos ". de los intereses italianos, que caracterizaría sus relaciones con España
El capitán Ferretti, oficial italiano de enlace en España, no estaba durante toda la Guerra Civil. Aunque Roatta era asesor militar, re-
convencido de que bastara con dos submarinos para reducir efectiva- cibió instrucciones específicas del ministro de Exteriores para que se
mente la corriente de suministros de la República. Exhortó a que, interesara por los aspectos políticos y económicos del conflicto, ade-
además, Italia suministrara otros dos submarinos o quizá cuatro, y más de sus deberes estrictamente militares. La invasión por los mili-
por lo menos cuatro destructores, todos ellos con sus tripulaciones. tares de la esfera civil tendría su contrapartida en la futura domina-
La evidente imposibilidad de proporcionar grandes buques de super- ción del ministro de Exteriores sobre el mando general de las opera-
ficie sin que se les detectara llevó a Roma a negarse a la solicitud de ciones militares italianas en España. Sin embargo, durante todo el
destructores, pero hasta febrero de 1937 los submarinos italianos curso de la guerra, la representación directa de los intereses italianos
tuvieron una actividad constante al servicio de los nacionales. Su pri- estuvo confiada en gran medida a los jefes militares.
mera misión con éxito la realizaron inmediatamente después de ter- Roatta, que mandó las fuerzas italianas en España hasta abril de
minar el período de que trata el presente capítulo, cuando el «To- 1937, demostró pocas inclinaciones por mezclarse en la política de la
ricelli» averió gravemente al crucero español «Cervantes», anclado zona nacional, y las autoridades de Roma tampoco estuvieron muy
frente al puerto de Cartagena 78. activas. A mediados de septiembre Ciano sugirió que Franco hiciera
algún gesto hacia la clase obrera. Adujo que los nacionales tenían que
demostrar a la gente dentro y fuera de España que su movimiento
Italia y la política interna de los nacionales representaba «una revolución que procede del propio pueblo y que va
en beneficio de éste», y no un mero golpe militar. Reconoció que des-
El creciente compromiso político y miIitar italiano en España du- de Roma resultaba imposible formular sugerencias concretas, pero
rante el verano y el otoño de 1936 no tuvo un paralelo en un esfuerzo destacó la importancia de hacer algo para demostrar que el Movimien-
igualmente activo por aumentar la influencia política y económica ita- to Nacional llevaría a mejorar la situación de la clase obrera. Como
liana en el país. Ciano y Mussolini no dieron muestras sino de un era típico de él, Ciano parecía más interesado por las apariencias que
interés ligero y esporádico por la política interna de la zona nacional, por la realidad 79 bis.
y permitieron que el personal militar italiano en España tuviera la El Ministerio de Relaciones Exteriores dio algunas muestras acti-
precedencia sobre sus representantes diplomáticos. vas de interés por asegurar la futura posición de Italia en los merca-
Cuando Ciano describió a Roatta, en agosto de 1936, las funciones dos españoles, pero incluso en esta esfera sus esfuerzos fueron muy
de las misiones militares italiana y alemana ante Franco, recién for- modestos. En octubre se envió al señor Boldoni, agente de la «Fiat»
madas, le dijo que debían «garantizar los intereses respectivos de sus en España, a la zona nacional para que organizara las exportaciones
y estudiar las futuras actividades comerciales e industriales 79 '". El
77 Traducción de un acuerdo firmado por Pini, Giamberardino, Lange y 10 de noviembre se firmó un acuerdo de compensación de pagos des-
Heye, Roma, 17 de noviembre de 1936. Archivos Navales Alemanes T 426 B, tinado a facilitar la reanudación de las relaciones comerciales con 10s
PG 80773. Me ha proporcionado este documento el profesor Willard C. Frank. territorios ocupados por el Ejército Nacional, pero fue poco más 10
78 El almirante Ferretti aducía que cuando Italia hubiera concedido el re-
conocimiento diplomático a los nacionales tendría libertad para proporcionarles
que se hizo. Los alemanes dieron muestras de mucha más energía y
buques. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores se apresuró a seña- tuvieron más éxito que los italianos en la creación de mercados para
lar que esto seguía implicando la transgresión del Acuerdo de No Intervención. sí mismos en España y en la explotación del potencial de España como
La información que figura en este párrafo se basa en el informe de Ferretti, en fuente de materias primas. Se escogió a Warlimont para que encabe-
notas de investigación tomadas en los archivos de la Marina española por el
profesor Willard C. Frank, de la Old Dominion University, y en el «Memorán-
dum sobre buques de guerra que se deben suministrar a España, habida cuenta 79 NA T 586, rollo 1062, imagen 062956.
de las consideraciones que figuran en el Informe 375 de 8 de noviembre*. 79 Ciano al cónsul en Tánger, Telegrama 4165R/154, 14 de septiembre
MAE, Ufficio Spagna, b. 10. de 1936, MAE, Ufficio Spagna, h. 1, f . 3.
79 ter Véase la correspondencia en MAE, Ufficio Spagna, b. 3.
La intervención tascista en la Guerra Civil española 121
120 John F. Coverdale
El almirante Canaris era un viejo amigo de Franco. Cuando visitó
zase la misión alemana en España porque, como jefe de la división Roma a fines de aeosto. con objeto de establecer los detalles de la
u z

económica de la Waffenamt en Berlín, era conocido por su capacidad colaboración italo-germana en Espaañ, se esforzó sobre medida por
tanto económica como militar 80. insistir en que la ayuda se suministrara «sólo al general Franco, por-
La decisiíln italiana más importante por lo que respecta a la polí- que éste tiene el mando supremo de las operaciones, y por tanto es
tica interna de la zona nacional fue la de respaldar al general Franco la autoridad competente que debe decidir sobre la distribución del
y no a ningún otro líder militar o político. Es muy probable que esta material que llega a las tropas nacionales* 83. De hecho, no es cierto
política nunca se formulara expresamente, de modo que resulta im- que Franco tuviera el mando supremo en aquella fecha, pero los ita-
posible fijar la fecha exacta en que se adoptó. Sin embargo, es evi- lianos aceptaron muy contentos la propuesta, quizá porque ya habían
dente que para fines de agosto, como muy tarde, Roma apoyaba de decidido darle su apoyo antes de que Canaris llegara a Roma.
hecho a Franco con preferencia sobre los otros jefes. En aquellas El 1 de octubre de 1936, Franco quedó designado Jefe del Estado
fechas, todavía existía una considerable división entre los generales. e instalado en Burgos, que siguió siendo sede oficial del Gobierno Na-
Las fuerzas rebeldes seguían divididas en dos cuerpos: Mola en el cional hasta el final de la "
guerra 83 bis. El Caudillo no era hombre de
Norte y Franco en el Sur, que tenían muy poco contacto entre sí. trato fácil, pero si bien Mussolini amenazó en varias ocasiones con
Otras figuras menores gozaban de gran autonomía en las zonas que poner fin radicalmente a su ayuda, nunca mantuvo seriamente la idea
controlaban. Incluso después de que el Ejército del Norte y el Ejér- de aDovar a nineún
A 2 " otro líder de las fuerzas nacionales contra él 84. El
cito del Sur enlazaran a fines de agosto, pasaron tres semanas antes que tanto Italia como Alemania optaran por tratar exclusivamente
de que se seleccionara a un comandante en jefe único en una reunión con él y que, aparte de algunos flirteos insignificantes de Alemania con
celebrada el 21 de septiembre por los generales, cerca de Salamanca. la Falange, ningún país diera aliento alguno a sus rivales, ayudó mu-
La designación no se hizo pública hasta el 29 de septiembre, cuando cho a Franco a lograr y a mantener su posición destacada en la Es-
se nombró a Franco Comandante en Jefe y «Jefe de Gobierno del paña nacional.
Estado espanol» ". Berlín dio más muestras que Roma de interés por explotar la si-
El apoyo al general Franco como jefe de la España nacional no tuación para aumentar su influencia política. El embajador Pedrazzi
había formado parte de los planes iniciales de Mussolini. Las prime- estaba muy preocupado por la creciente influencia alemana, y creía
ras peticiones de ayuda de Franco habían tropezado con la negativa que Italia debía adoptar una línea más activa a fin de garantizar sus
italiana, y el Duce no cambió de opinión hasta después de que llegara propios intereses. A principios de septiembre advirtió a Ciano:
a Roma la delegación monárquica enviada por el general Mola. El
primer envío de material italiano se había encaminado a las fuerzas La lucha política interna por dar a la España de mañana un carácter con-
creto ya se ha iniciado, y ahora es cuando se halla en su apogeo. Por tanto,
baio el mando de Franco., ,v durante los meses siguientes
" fue éste sería conveniente que hubiera elementos del Partido Nacional Fascista al lado
quien siguió recibiendo la mayor parte de la asistencia italiana, pero de la Falange y de los tradicionalistas, entre otras cosas para alentar a nuestros
esto se debió al principio a que era más fácil transportar el material amigos frente a la p~esiónalemana 84 bis.
a la zona controlada Dor Franco. más aue a una decisión ~olíticade
respaldar al general gallego que políticamente Mola, Franco y los demás generales merecían poca confianza
(Informe sin número al Ministerio del Aire, 6 de septiembre de 1936, MAE,
Ufficio Spagna, b. 1, f . 1).
80 Horton, Germany and the Spanish Civil War, pp. 63-64. 83 «Propuestas y solicitudes prescntadas por el almirantc Canaris el 28 de
81 Payne, Politicr and the Military in Modern Spain, pp. 369-372. agosto en nombre del Gobierno de Alemania», MAE, Ufficio Spagna, b. 10.
82 El 6 de agosto Bastianini, subsecretario italiano de Estado, dijo al emba- 83 bis Mussolini telegrafió sus felicitaciones, y advirtió al Gencralísimo que
jador alemán que d a situación de las tropas del Norte es difícil, evidente- recordara que los gobiernos autoritarios tenían verdaderamente que ser «popu-
mente, porque les falta material bélico, cosa tanto más lamentable cuanto lares y sociales» (Mussolini a De Rossi, Telegrama 4429/186, 4 de octubre
que el general Mola es el más competente de los jefes. Aunque las tropas de 1936, MAE, Ufficio Spagna, b. 1, f. 3).
del Sur han estado mejor abastecidas, el transporte de material a las tropas del R4 Esta impresión, que obtuve de muchas fuentes diferentes, se vio confir-
Norte ha resultado difícil» (GD, D , 111, 30). El 24 de agosto, el embajador mada por mi entrevista con el embajador Pietromarchi, celebrada en Roma el
Pedrazzi sugirió que Italia enviara algún material directamente a los carlistas 7 de julio de 1970.
que combatían en el frente Norte (Telegrama por correo diplomático 269, 24 de 84 bis Pedrazzi al Ministerio, Informe 2216/977, 8 de septiembre de 1936.
agosto de 1936, MAE, Ufficio Spagna, b. 1, f. 1). Unos días después el teniente MAE, Ufficio Spagna, b. 1. f 1.
coronel Ferrarin, agregado aéreo italiano, hizo la misma sugerencia, y añadió
John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 123
Al hablar concretamente de la prensa decía:
Predecía que cuando se restableciera con el tiempo la normalidad,
Toda la información del territorio controlado por Burgos coincide en seiia- los antiguos partidos no tendrían ninguna influencia real. Los diversos
lar el aumento de la popularidad de Alemania. Los alemanes hacen todo lo PO-
sible por dar publicidad a su ayuda y por ampliar su influencia por conducto grupos monárquicos, los liberales y la CEDA de Gil Robles habían
de la prensa. perdido su fuerza y no tendrían ninguna influencia en el futuro polí-
Los jefes militares responsables comprenden que la ayuda italiana ha sido tico. La fuerza dominante de la Nueva España Nacional sería la
generosa y eficaz, pero los jefes políticos, más influidos por la opinión pública y Falange:
por la prensa, tienden a considerar la actitud de Italia como vacilante. Esto
puede significar grandes perjuicios para la futura evolución de las relaciones
entre nuestros dos países 85. Su fuerza dinámica, su vigor y su misticismo, que atrae al temperamento im-
presionable de los iberos, garantizan que establecerá el tono de la España del
Sin embargo, Ciano se negó a autorizar la apertura de ni siquiera mañana. Además, tras la victoria y la purga política que la seguirá, mucha gente
del otro bando que sólo puede aceptar al partido más avanzado políticamente
una pequeña oficina de la agencia italiana de noticias, Stefani, en el del conglomerado victorioso se refugiará en sus filas 89.
territorio controlado por los nacionales. Al Ministerio de Prensa y
Propaganda le interesaba la idea, pero Ciano la vetó: «No me parece Los llamamientos de Pedrazzi en pro de una presencia política
oportuno de momento -decidió en septiembre- iniciar nuevas em- italiana más activa cayeron en oídos sordos. Hasta principios de di-
presas en la esfera de la prensa o de otros tipos de propaganda en la ciembre, Ciano no sancionaría ni siquiera un aumento de las activida-
zona ocupada por los nacionales españoles» 86. des propagandísticas italianas en España. Salvo el respaldo que dio
A fines de octubre, la propaganda italiana era tan inferior a la de Bonaccorsi a los falangistas en Mallorca, no hay pruebas de que ni
Alemania que el embajador Pedrazzi había renunciado a tratar de com- los representantes oficiales italianos, ni los diversos enviados de Ciano
petir. En aquellas fechas, la oficina de prensa alemana, DNB, había y Mussolini y del Partido Fascista hicieran ningún esfuerzo serio y
trasladado sus oficinas a Burgos. «Por el momento domina totalmente sostenido en pro del desarrollo de un grupo político u otro en esas
la situación -informó Pedrazzi-, y constituye casi la única fuente fechas. Los representantes italianos tampoco trataron de influir en la
de noticias del exterior en todo el territorio ocupado por las tropas simpatía del general Franco o de ningún grupo determinado.
nacionales» 87. Este abstencionismo, que evidentemente representa una decisión
Pedrazzi trató en varias ocasiones, sin éxito, de persuadir a Ciano política consciente, resulta a primera vista enigmático. Los documen-
para que adoptara una actitud política más activa. Su informe más tos no ofrecen ninguna declaración explícita de motivos, pero una
detallado y revelador sobre la situación política en la zona nacional lectura cuidadosa de los informes sobre la situación política en España
data de mediados de octubre. Comunicaba que tras la fachada del ofrece algunas pistas acerca de las posibles explicaciones. Un largo
«Frente Nacional» existía una división profunda y muy dura. Consi- informe sin firmar, enviado a Ciano con fecha 18 de noviembre de
deraba a los españoles tan dados al fraccionalismo y a los celos ideo- 1936, constituye probablemente un resumen de la opinión de Filippo
lógicos que era fundamental establecer un gobierno militar con la Anfuso, su secretario privado, que era el funcionario del Ministerio
fuerza necesaria para unificar al país. Entendía que no se podía per- de Relaciones Exteriores con mayores responsabilidades en los asun-
mitir la reanudación inmediata de la vida política normal si se preten- tos es~añoleshasta que se formó la oficina eswecial Dara Esoaña a ~ r i n -
día impedir que España volviera a caer en feroces enfrentamientos cipios' de diciembre'de 1936. Su juicio sobre la 8ituación se centra
políticos 88. mucho más en Franco que en la Falange.
Aunque unas semanas antes había dicho aue la Falanee era de
85 Informe 22231987, 8 de septiembre de 1936, MAE, Politica, b. 23. inspiración casi totalmente fascista 89 bi" pasa a deshacerse de ella y
86 Telegrama en mano al Ministerio de Prensa y Propaganda 4288/R, 19 de la califica de « ~ a r t i d oenorme que tuvo que someterse a la prueba
septíembre"de 1936, MAE, Politica, b. 23. del fuego antes de tener tiempo para adoptar un verdadero progra-
87 Informe 230711037, 23 de octubre de 1936, MAE, Politica, b. 23.
88 Informe 299711029, 18 de octubre de 1936, MAE, Politica, b. 11. Un ma». «Si Italia quiere impedir que España caiga, tras este cruel con-
mes antes el general Roatta habia informado de que existían profundas dife-
rencias dentro del campo nacional que saldrían a la luz en cuanto se iniciaran
los esfuerzos por organizar un nuevo régimen (Roatta al SIM, Telegrama 673124. 89 Ihid.
13 de septiembre de 1936, MAE, Ufficio Spagna, b. 5 , f. 1). Anfuso a Ciano. Telegrama 2, 6 de noviembre de 1936. MAE. Ufficio
s9 bis
Spapna, b 55.
La intervención fascista en la Guerra Civil española 125
124 John F. Coverdalc

flicto, en un estado rígidamente feudal y clerical que llevaría con el las Brigadas Internacionales se sumaron a los defensores republicanos
tiempo al derramamiento de más sangre, debe catequizar adecuada- en una defensa desesperada de la ciudad. Los combates cobraron pron-
mente al Generalísimo e inducirlo a que se encarge de la Falange y to suma dureza, pero para gran sorpresa de todos los observadores,
la domestique.» En efecto, Franco es «el único fascista de España. El las defensas de Madrid aguantaron. La determinación de los milicia-
nos y de la población civil fueron algo fundamental; pero los esfuerzos
nazismo no le atrae, porque es un gallego ", un hombre racional que
de las Brigadas Internacionales y de los consejeros militares soviéti-
quiere ver las cosas por sí mismo y comprenderlas» w.
cos, junto con la llegada de tanqnes y aviones soviéticos, de calidad
Además de sus recomendaciones acerca de catequizar a Franco y
muy superior a sus adversarios itafianos y alemanes, dieron el margen
de inducirlo a Drestar suficiente atención a la Falange. . .
" , el ~ r o ~ An-
io
vital que permitió a los republicanos mantener la ciudad y poner
fuso no formula conclusiones acerca del rumbo de acción que más
freno a la ofensiva de Franco.
conviene a Italia, pero es evidente que la preeminencia del Caudillo
Esto planteó un grave problema a los ministerios de Relaciones
haría aconsejable trabajar en silencio para ganárselo, evitando toda Exteriores de Italia y Alemania. Durante la visita de Ciano a Hitler
injerencia directa en los asuntos de España 90 bi" La acción política o la se había convenido en que sus dos países reconoceraín a Franco en
propaganda abiertas podrían enajenar al hombre que parecía probable cuanto tomase Madrid. A fines de octubre, Ciano sugirió que se
fuera el arbitrio definitivo de la situación, mientras que una política
de asistencia militar generosa prestada entre bastidores era algo que -
designara inmediatamente un «Delegado " ante el Gobierno Nacional
de Burgos», y se retirase a los representantes diplomáticos ya acredi-
podría muy bien conseguir su simpatía. Esta me parece la explicación
tados ante la República, lo que significaba dar el reconocimiento de
más probable de la deliberada negativa de Roma a aprovecharse en {acto a Burgos antes incluso de la caída de Madrid. Los alemanes se
aquella época de las oportunidades de influir en la política interna de negaron a aceptar esta sugerencia e impusieron una línea más prudente,
la Zona Nacional. entre otras cosas porque a su juicio «cabía la posibilidad de que Fran-
co viera confirmada su táctica de lentitud» por un reconocimiento
prematuro 91.
El reconocimiento diplomático de Franco Se ~ermitióaue el asunto auedara así hasta el 15 de noviembre
por Italia y Alemania
por la ;arde, cuaAdo la ~mbajadade Alemania en Roma recibió una
llamada telefónica con la noticia de que Berlín ya no «consideraba
Durante todo el otoño, los ejércitos de Franco, reforzados con
correcto esDerar hasta la caída de Madrid Dara reconocer al Gobierno
suministros alemanes e italianos, se habían ido acercando cada vez
de Francoi9'. Los italianos estaban conv&cidqs de ello desde hacía
más a Madrid. Para el 1 de noviembre. 25.000 soldados nacionales
algún tiempo, y menos de veinticuatro horas después convinieron en
habían empezado a entrar en sus suburbios meridionales y occidenta-
designar un encargado de negocios en Burgos 93.
les. En la capital reinaba el pesimismo. El 6 de noviembre, el Go-
La medida se tomó apresuradamente, pero era grave. Mussolini
bierno de la República, reorganizado hacía dos días para incluir a
llevaba mucho tiempo apoyando encubiertamente a Franco, pero aho-
cuatro ministros anarquistas, huyó a Valencia. El 7 de noviembre, las
ra se jugaba su prestigio abierta e irrevocablemente en la victoria final
tropas nacionales, al mando del general Varela, pasaron al ataque. El
del Caudillo ". En poco más de cien días, Italia había pasado de
29 de octubre los tanques rusos habían combatido por primera vez
entregar una docena de aviones con documentos falsos, pasando por
por la República, y el 8 de noviembre los primeros contingentes de
91 Telegrama 4765/420, 29 de octubre de 1936, MAE, Politica, b. 13; GD.
* En castellano en el original. [N. del T.] D, 111, 113.
90 «Nota Dara Su Excelencia el Ministro*, sin firma, ACS, Senreteria partico- 92 Ibid., p. 119.
lare del ~ u c e ,Carteggio riservato, b. 29, f. 14. ~ o a t t átambiénestaba conven- 93 Parece que de toda la cuestión se trató verbalmente. No existe ningún
cido de que Franco se inclinaba hacia el fascismo, pese a sus aparentes reservas documento relativo a esta fase del proceso en el expediente del Ministerio ita-
(Roatta al SIM, Telegrama 152, 14 de octubre de 1936, MAE, Ufficio Spagna, liano de Relaciones Exteriores sobre el reconocimiento de Burgos.
b. 5, f. 1). 94 Alemania e Italia fueron los dos primeros países europeos que recono-
9 0 b i ~ Roatta decía que Franco era el único dirigente que parccía tener algu- cieron a Franco, aunque Guatemala y El Salvador lo hicieron el 8 de noviembre
na posibilidad de armonizar las diversas corrientes dentro del campo nacional. de 1936 (Padelford, International Law and Diplomacy in the Spanish Civil
Roatta al SIM, Telegrama 674/25, 13 de septiembre de 1936, MAE, Ufficio Strife, p. 6).
Spagna, b. 5, f. 1.
126 John F. Coverdalc Capítulo 5
el suministro de grandes cantidades de material y pequeños contin- EL «CONTE ROSSI* EN MALLORCA
gentes de tropas, a la concesión del reconocimiento diplomático oficial
a un régimen cuyas fuerzas militares se habían visto frenadas frente
a Madrid. El proceso había sido gradual, con pocas soluciones de
continuidad. Como diría más tarde Mussolini, fundamentalmente se
trataba de que primero se había dicho «A», y después se había visto
que resultaba necesario decir «B». El resultado de este proceso gra-
dual fue una transformación total del carácter de la intervención ita-
liana en España. Al reconocer a Franco como Jefe del único Gobierno
legítimo de España, antes incluso de la captura de Madrid, Italia y
Alemania declaraban al mundo entero su determinación de encargarse
de que no fuera derrotado. La decisión representaba un importante
compromiso político. Como comentó al día siguiente el embajador
de los Estados Unidos en Berlín: «Al haber reconocido a Franco como
conquistador cuando todavía tiene por demostrarlo, Mussolini y Hitler
deben encargarse de que tenga éxito, o si no su nombre irá unido
a un fracaso. Esto es algo que un dictador no se puede permitir»

Introducción
Las Islas Baleares, situadas frente a la costa española del Medite-
rráneo, entre Barcelona y Valencia, estaban geográficamente distantes
de los principales teatros de acción en la península y siguieron un
rumbo propio. A partir de mediados de agosto, un extravagante fas-
cista italiano, llamado Arconovaldo Bonaccorsi, desempeñó un papel
E n cuanto Italia se comprometió, al reconocer al régimen de Salamanca como muy importante en los acontecimientos de las islas; pronto se le llegó
Gobierno legítimo de España, empezó a presionar sobre otros Gobiernos para a conocer con el nombre de d o n t e Rossi». Sus actividades, que exa-
que siguieran su ejemplo. El 19 de noviembre Ciano telegrafió a las embajadas minaremos detalladamente en este capítulo, son ejemplo de varios
en 16 paises, exhortándolas a «ejercer todas las influencias posibles» en pro
del reconocimiento de Franco (Telegrama 5078, MAE, Politica, b. 13). También aspectos interesantes de la política italiana en España.
se encargó al conde Magistrati, embajador de Italia en BerIín, que pidiera al El interés de Mussolini por las Islas Baleares confirmaba la im-
Gobierno de Alemania que secundara la iniciativa de Italia. portancia de la política mediterránea en la intervención italiana en
95 FRUS, 1936, 11, 561. Gayda, portavoz oficioso del Ministerio italiano de
España. Algunos autores han aducido que si quería obtener posiciones
Relaciones Exteriores, escribió en un editorial muy claro publicado el 21 de
noviembre de 1936 en el Giornale d'ltalia: «Italia no tiene intención de per- en Mallorca y en Menorca era principalmente para poner en peligro
mitir que se implante en el Mediterráneo, en territorio español, un nuevo ';
el control británico de Gibraltar pero la principal importancia de
centro de revolución roja ... La defensa anticomunista de Italia y Alemania en las islas se debe a su posición en el centro exacto de las rutas prin-
Europa, y del Japón en Asia, no será meramente pasiva. No tomará la ofen- cipales entre las colonias norteafricanas de Francia y sus puertos me-
siva, pero reaccionará decididamente contra toda medida de agresión por parte
de los soviets y de sus comités comunistas.» La revista Nuova Antologia, de diterráneos. En caso de un gran conflicto europeo, el Estado Mayor
gran circulación, fue aún más explícita: «Italia y Alemania han adoptado una General francés proyectaba trasIadar por lo menos un millón de sol-
posición sobre un problema de importancia fundamental para el futuro de Euro- dados coloniales por estas rutas hasta la Francia metropolitana. Si la
pa. No han titubeado en elegir entre una Espafia regenerada por las fuerzas Marina italiana podía utilizar los puertos de Mallorca y de Menorca
nacionaIes y una España que sería la cabeza de puente del bolchevismo en el
Mediterráneo occidental ... En la práctica, esto significa sobre todo que están
dispuestos a bloquear toda tentativa de crear una base política comunista en Gigli. La seconda guerra mondiale, p. 11
territorio español» (1 de diciembre de 1936).
128 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 129

para atacar a ese tráficc, su posición en el Mediterráneo se vería muy Bonaccorsi y el oficial naval italiano de más alta graduación en la
reforzada, y la de Francia igualmente debilitada. No cabe duda de isla organizaron un golpe contra su gobernador sin que Roma los
que éste era un elemento consciente de la política italiana. Por ejem- amonestara por salirse de los límites aceptables.
plo, en noviembre de 1937 Mussolini le dijo a Ribbentrop: «Si utili- Una explicación posible de esta política radicalmente diferente
zamos la base de Mallorca, la de Pantellería y otras que ya existen sería que el interés estratégico de Italia por las Islas Baleares llevó
y están equipadas, ni un solo negro podrá pasar de Africa a Francia a los líderes fascistas a tirar por la borda toda precaución. No cabe
por la ruta del Mediterráneo» '. duda de que Mallorca era un punto de especial interés para los ita-
Los acontecimientos de Mailorca ponen también de relieve la in- lianos, y éstos podrían haber pensado que si los nacionales acababan
clinación de Mussolini a utilizar expedientes poco ortodoxos, con la por ser derrotados, quizá ellos podrían mantener en las islas una
esperanza de lograr resultados con poco coste. Sólo un aventurero posición privilegiada. Sin embargo, parece improbable que esta estra-
hubiera pensado en enviar a una sola persona para que tratara de tegia pesara tanto en sus ideas como para justificar que se estropeara
salvar a una isla con una población de 300.000 habitantes, a la que el efecto general de su apoyo a Franco a fin de obtener una posición
estaba invadiendo una fuerza de casi 10.000 hombres. Además, Bo- especial en la isla 3.
naccorsi era el tipo de agente al que se podía desautorizar en cualquier Una explicación más probable de su intervención más activa es que
momento. Si su empresa lograba el éxito, Mussolini estaría más que Mallorca estaba tan distante del resto de los territorios controlados
dispuesto a cosechar los frutos. Si fracasaba, siempre se podría decir por los nacionales que los altos funcionarios italianos creían que
que era un agente empleado por cuenta propia, un excéntrico que Franco prestaría poca atención a lo que allí pasara. Además, si las ac-
actuaba por sí mismo sin la aprobación ni el conocimiento del Gobier- tividades de Bonaccorsi llegaban a molestar a Franco, siempre sería
no. Toda la empresa espanola se comenzó inicialmente con este ánimo. posible desautorizarlo y deplorar sus excesos. Si fue así como se ra-
con el envío de una docena de aviones disfrazados.. pero* la interven- cionalizó la intervención en la política de Mallorca, ello confirma que
ción italiana en la Península perdió rápidamente su aspecto bucanero la abstención italiana de intervenir olít tic amen te en la Península no
a medida que las exigencias de Ia situación obligaban a Roma a pro- se debía a falta de interés o de deseo, sino e1 temor de enajenarse a
porcionar ayuda en escala cada vez mayor. Franco. También sugiere que la lealtad de Mussolini a Franco se
En la Península, como ya hemos visto en el capítulo anterior, basaba en gran medida en consideraciones pragmáticas, pues no parece
Mussolini apoyó a Franco sin tratar de favorecer a ningún grupo haber tenido escrúpulos en actuar a espaldas de Franco cuando parecía
determinado dentro de su campo. En los primeros meses de la guerra, que éste no se iba a enterar.
los italianos se abstuvieron escrupulosamente de intervenir en la lucha Por último. resulta interesante observar cómo en estas circuns-
entre las diversas facciones nacionales, y ni siquiera parece que desem- tancias los italianos hicieron todo lo que pudieron por favorecer el
peñaran ningún papel político por sí solos en la zona nacional. Hemos desarrollo de la Falange. Parte de ello cabe atribuirlo a las actitudes
sugerido que esto podía deberse tanto a su percepción de la probabi- personales de Bonaccorsi, pero es significativo que Ciano lo exhortara
lidad de que Franco fuese la verdadera fuerza en España como a su específicamente a que consagrara su atención a organizar la Falange.
temor de enajenárselo si se entrometían en cuestiones que él consi- Esto parece indicar que si Italia no la apoyó activamente en el resto
deraba puramente internas. Esa interpretación se ve confirmada por de España, ello no se debe atribuir a que Ie disgustara su desarrollo,
la política tan diferente que siguieron en Mallorca. sino al temor de verse excesivamente comprometida en una situación
Roma permitió a Bonaccorsi que desempeñara un papel sumamen- compleja y cambiante en la cual Franco mantener el único
te activo en la política mallorquina, y que apoyara vigorosamente el
crecimiento y el desarrollo de la Falange. Veremos, incluso, cómo
3 Herbette, embajador de Francia, informaba el 5 de octubre de 1936: «El
2 Ciano, Documentar diplomúticos de Ciano, pp. 144-145. En una nota rumor de que Italia trata de establecerse en las Islas Baleares es absurdo. Ita-
dirigida en agosto de 1936 ai jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas, lia sabe perfectamente que el futuro régimen español será sumamente nacio-
Ciano subrayaba la importancia para Italia de poder utilizar bases aéreas en las nalista, y que cualquiera que intente solicitar un desmembramiento de su sobe-
Islas Baleares. Ciano a Valle, carta 10720, 20 de agosto de 1936, MAE, Ufficjo ranía nacional del tipo que sea estará buscándose problemas de la peor especies
Spagna, b. 2, f. 4. (DDF, 2, 3, p. 315).
La intervención fascista en la Guerra Civil española 131
La defensa militar de Mallorca
el almirante Magaz, ex embajador de Pruno de Rivera ante el Vatica-
El levantamiento de julio tuvo un fácil éxito inicial en Mallorca, no, que actuaba como representante oficioso de los rebeldes en Roma,
la mayor de las Islas Baleares. En la segunda isla en tamaño, Menor- y por el capitán de Navío Rafael Estrada, agregado naval de la Em-
ca, el general Bosch proclamó el estado de guerra, pero los soldados bajada española 7 .
y los suboficiales pro republicanos le impidieron conseguir el control Con los contactos necesarios no resultó difícil obtener promesas
de la situación. Al cabo de unos días Menorca estaba sólidamente en italianas de ayuda. En cuanto Mussolini decidió intervenir en el con-
manos republicanas. En Ibiza y las otras islas más pequeñas del ar- flicto español, lo lógico era acceder a la solicitud mallorquina. Los
chipiélago, el levantamiento logró el éxito. factores geográficos hacían que resultara especialmente fácil enviar
En Mallorca los rebeldes estaban en situación difícil. El control de material a la isla, y la posición estratégica de ésta hacía que las pers-
la población local planteaba algunos problemas, pero el verdadero pe- pectivas de aumentar en ella la influencia italiana resultaran especial-
ligro era la permanente amenaza de invasión desde tierra firme. Toda mente atractivas. Sin embargo, los italianos no ofrecían su ayuda gra-
la costa mediterránea de España, salvo un pequeño sector de la pro- tis. Pidieron tres millones de liras, que se debían depositar en manos
vincia de Cádiz en el extremo sur, estaba en manos republicanas. Casi de Abraham Facchi, cónsul de Italia en Mallorca, antes de la entrega
toda la flota había seguido leal al Gobierno, y no cabía esperar que de los aviones A los insurgentes mallorquines no les costó ningún
las insignificantes fuerzas de la Marina nacional vinieran en ayuda de trabajo obtener los fondos. El riquísimo financiero Juan March, que
la isla. A partir del 20 de julio la aviación bombardeó Palma de Ma- había pagado los aviones enviados a Marruecos, había nacido en la
llorca sin infligir grandes daños, pero era un presagio de ataque y isla, y ya había indicado que estaba dispuesto a sufragar los gastos de
alentaba a los adversarios locales del alzamiento 4. su defensa 9. Sus dos hijos también se habían ofrecido a financiar la
Igual que la petición de Franco había ocasionado la primera inter- compra de los aviones y, por orden del gobernador militar de la isla,
vención italiana en la Guerra Civil, en el caso de Mallorca fueron se habían puesto a disposición de los insurgentes los fondos de la
las solicitudes locales de asistencia las que provocaron la ayuda ita- sucursal local del Banco de España 'O.
liana. El 2 de agosto salieron de Mallorca el capitán Juan Thomas y El 13 de agosto, Zayas telegrafió a Roma que el dinero ya se había
el señor Martín Pou Rodelló en un buque alemán que los llevó a Ita- depositado ante el cónsulo de Italia, y dos días después se le co-
lia. El capitán Thomas tuvo poco éxito en sus primeras tentativas de municó que el 17 de agosto volarían a la isla tres hidroaviones equi-
obtener ayuda, y la policía italiana lo encarceló temporalmente cuando pados para realizar misiones de bombardeo. A éstos seguiría, el 19 de
trató de comprar armas directamente a fabricantes. Sin embargo, cuan- agosto, un buque de carga que transportaría 6 cazas y 3 baterías
do se puso en contacto con Pedro Sáinz Rodríguez, el joven dirigente antiaéreas.
monárquico que había acompañado a Goicoechea en la misión que Para estas fechas, la necesidad de ayuda se estaba haciendo crítica.
Mola le había encargado con Mussolini, sus perspectivas mejoraron El 7 de agosto había empezado a tomar forma la ofensiva republicana
considerablemente '. A partir del 11 de agosto, Thomas, que perte- prevista. Una fuerza expedicionaria de catalanes y valencianos zarpó
necía a la Falange, pudo informar al marqués de Zayas, dirigente para la pequeña isla de Formentera, que ocupó el día 8 de agosto.
falangista mallorquín, de que las negociaciones para la compra de ae- El día 9 los republicanos vencieron rápidamente a la pequeña guar-
roplanos avanzaban rápidamente 6. Estas se habían visto apoyadas por nición de Ibiza con ayuda de fuerzas locales. El 13 de agosto apare-
cieron frente a la costa occidental de Mallorca cuatro transportes
4 Amar, Historia militar de la guerra de España, 1, 264. escoltados por el acorazado «Jaime IB,el crucero «Libertad» y dos
5 Martínez Bande, La invasión de Aragón y el desembarco en Mallorca, pá- destructores. Tras algunas indecisiones acerca del punto de desembar-
gina 269.
6 Telegrama 35872, en ACS, Marina, Gabinetto, Rivoluzione in Spagna.
Desde el comienzo de la Guerra Civil hasta mediados de noviembre de 1936, el mente por número, y cualquier telegrama respecto del cual no se mencione
ministro de Marina mantuvo una colección especial de todos los telegramas que otra fuente forma parte de la cokcción. Si no se indica otra cosa, se entiende
entraban y salían relativos a España. Como la marina servía de enlace de comu- que la fecha del telegrama es la que figura en el texto.
nicaciones con Mallorca, esta colección incluye también telegramas enviados 7 Cervera Valderrama, Memorias de guerra, p. 26.
por el Ministerio de Relaciones Exteriores o dirigidos a él. En el resto del 8 Telegrama 35872, 11 de agosto de 1936.
Presente capítulo, los telegramas que figuran en esta colección se citarán mera- 9 Arrarás (comp.), Historia de la crlczada de España, XVI, 282.
10 Martínez Bande, La invasión de Aragón, pp. 151 y 269.
132 John F. Coverdale 133
La intervención fascista en la Guerra Civil española
co, el capitán de aviación Alberto Bayo, comandante de la expedición,
desembarcó en Porto Cristo con unos 2.000 ó 3.000 hombres, al ama- En respuesta a esta petición, Mussolini no pensó en un oficial del
necer del día 16 de agosto. El contraataque de los defensores y la ejército regular, sino en uno de los miembros más antiguos de sus
indecisión de Bayo impidieron que los invasores avanzaran mucho escuadras fascistas, que había alcanzado el grado de cónsul en la mi-
a partir de su cabeza de playa inicial 'l. Al día siguiente, los nacionales licia fascista, Arconovaldo Bonaccorsi. Este nombre extravagante co-
recuperaron Porto Cristo, pero perdieron terreno al norte de esta rrespondía a la personalidad del individuo. Bonaccorsi, abogado ro-
localidad. En los dos días siguientes los combates fueron de poca busto nacido en Bologna, con un gran mechón de pelo rojizo, una
monta y no se produjeron sino pequeños cambios de posiciones 12. barba bien perfilada y una mirada ardiente, tenía una energía y un
Los hidroaviones prometidos por Italia no llegaron a Palma hasta fanatismo que lo hacían recomendable para la tarea de reavivar el
el 19 de agosto 'j. Los tres aviones atacaron y dispersaron a unidades entusiasmo de los insurgentes mallorquines.
El estilo con que Bonaccorsi narró su misión, al dictarla a un
de la flota republicana que estaban fondeadas frente a Porto Cristo,
y bombardearon la zona en que estaban concentradas las fuerzas de periodista italiano veinte años después, da una visión muy reveladora
Bayo 14. Sin embargo, pronto se les acabaron las bombas y, al no dis- del personaje:
poner de protección de cazas, eran sumamente vulnerables a un ata- Mussolini me dio órdenes de que saliera para las Islas Baleares y me pu-
que. Cuando una salida republicana logró averiar uno de los hidro- siera a las órdenes del general Goded, comandante de la Guarnición Militar
aviones, las autoridades locales convinieron en que era inútil que los de Palma de Mallorca. Sus palabras textuales fueron: «Mañana sales para
Palma y estoy seguro de que vas a quedar muy bien. El conde Ciano te dará
dos aviones que seguían intactos siguieran corriendo peligros cuando las disposiciones detalladas. Cuento contigo. La tarea que te encomienda Italia
no disponían de bombas, y los aparatos volvieron a Elrnas, en Cer- es difícil, pero estoy seguro de que superarás todos los obstáculos. La labor
deña, el 26 de agosto 15. que inicias tiene importancia capital para el triunfo de la civilización latina y
En la semana transcurrida desde el primer desembarco en Porto cristiana, amenazada por la horda internacional a las órdenes de Moscú, que
quiere bolchevizar a los pueblos de la cuenca del Mediterráneo.»
Cristo, las fuerzas de Bayo no habían realizado ningún avance de con- Este fue mi viático, administrado lentamente y con tajante precisión. Escu-
sideración, aunque su número habia aumentado considerablemente y ché con gran emoción y aprensión, porque no sabía nada N se me había dicho
ascendía a 8.000 ó 9.000 hombres l b . El comandante insurgente local nada acerca de los motivos de la entrevista 18.
creía que dentro de poco sus efectivos y su armamento, combinados
con el apoyo aéreo y los cañones de la flota republicana, resultarían Bonaccorsi llegó a Palma el 26 de agosto en un hidroavión que
irresistibles. Zayas, el dirigente falangista, seguía esperando, por el regresó inmediatamente a Italia. Pronto se reunió con el cónsul ita-
contrario, que con un buen mando se pudiera salvar la isla para la liano Facchi, y en compañía de éste visitó al gobernador militar de
insurrección. El 23 de agosto pidió a Sáinz Rodriguez que solicitara la isla, coronel Díaz de Freijo. Según Bonaccorsi, el coronel estuvo
del Gobierno de Italia el envío de un asesor militar para dirigir la afable, pero dio muestras de desaliento y de estar convencido de que
defensa de Mallorca. Al día siguiente el capitán Carlo Margottini, la situación estaba perdida irremediablemente. Le dijo que ya se ha-
comandante del crucero pesado italiano «Fiume», anclado en la bahía bían iniciado negociaciones con Bayo, y que las fuerzas de la isla se
de Palma, telegrafió a sus superiores del Ministerio de la Marina: rendirían dentro de muy poco a los invasores republicanos lg.
«Confirmo la opinión de que, si bien la situación puede derrumbarse Mussolini había escogido bien al hombre adecuado para una misión
en cualquier momento, todavía puede ser dominada fácilmente con difícil. Junto con Zayas, Bonaccorsi empezó a reunir una milicia de
una intervención rápida y enérgica de un asesor y de la aviación. El falangistas para que defendiera la ciudad. Se lanzaron a rebato las
principal problema es la falta de valor de los dirigentes* 17. campanas de las iglesias para que se reuniera la población, y se publicó
un manifiesto en el que se exhortaba a los mallorquines a movilizarse.
Bonaccorsi, vestido con el uniforme negro fascista, con botas altas
1 1 Ibid., p. 141; Amar, Historia militar de la guerra de España, 1, pp. 264-265. negras y una gran cruz blanca al cuello, se decoró con pistolas, gra-
l2 Martínez Bande, La invasión de Aragdn, pp. 151-155.
l3 Telegrama 22398.
18 Citado en Santamaría, Operarione Spagna, p. 21. De hecho, el general
Aznar, Historia militar de la guerra de España, 1, 265.
l5 Telegrama 10115. Goded había salido para Barcelona el 19 de julio, y había caído prisionero
l6 Martinez Bande, La invasión de Aragdn, p. 141. en una tentativa sin éxito de levantar a la capital catalana en pro de la re-
l7 Telegrama 84272. belión.
' Ibid., p. 22.
9
La intervención fascista en la Guerra Civil española 135
134 John F. Coverdale
que de momento era de vital importancia que Bonaccorsi estuviera
nadas de mano, dagas y cananas. Fascinó a los mallorquines, y pronto presente en el frente, y obtuvo permiso para retrasar la transmisión
se agruparon 50 jóvenes en los «dragones de la muerte», a las órdenes de las órdenes 28.
del «Conte Rossi» *O. Varios audaces golpes de mano contra las posi- El general Valle, comandante de las Fuerzas Aéreas Italianas, es-
ciones republicanas cerca de Porto Cristo y Son Servera coadyuvaron tudiaba seriamente por aquellas fechas la posibilidad de enviar una
mucho a dar alientos a los insurgentes mallorquines durante la última misión de bombarderos italianos a que atacara los buques de guerra
semana de agosto, aunque no modificaron la situación militar. Jaime 1 y Libertad que apoyaban a las fuerzas de tierra de Bayo 19.
El 27 de agosto llegó a Palma un buque que transportaba dos A Bonaccorsi le entusiasmó la idea, y en un telegrama al Ministerio
cazas CR 32, junto con una docena de cañones antiaéreos de 20 milí- de Relaciones Exteriores destacó el efecto moral que tendría en toda
metros, municiones, bombas y gasolina. Los cazas entraron en acción España el que aviones con base en Italia hundieran un gran buque
dos días después, y pronto obtuvieron la superioridad aérea absolu- de guerra español. El Ministerio de Relaciones Exteriores no rechazó
ta 21. El 31 de agosto se les sumaron tres bombarderos trimotores de plano la idea, como cabría esperar, pero antes de que se adoptara
S 81, que atacaron a las fuerzas de Bayo. Para principios de septiem- una decisión cambiaron las circunstancias, con lo que el ataque resul-
bre, la aviación italiana había enviado 50 hombres a Mallorca 22. taba innecesario y nada práctico.
Los efectivos a las órdenes de los insurgentes en Mallorca seguían De hecho, el 3 de septiembre, para gran sorpresa de los defen-
ascendiendo a sólo unos 2.500 hombres a fines de mes, cuando se sores de la isla, Bayo empezó a evacuar su cabeza de playa. Para las
celebró una reunión de los jefes militares 23. Debido en gran parte a la 10 de la mañana del día siguiente, habían salido de la isla las últimas
presión que ejercieron Bonaccorsi y Margottini, que amenazaron con tropas republicanas. El entusiasmo de Bonaccorsi y los pocos aviones
retirar el apoyo italiano si no se atendía a sus exigencias, se depuso enviados desde Italia habían dado el margen que necesitaban los de-
al comandante de las fuerzas de operaciones en Mallorca 24. En su fensores nacionales de la isla para frenar el avance de Bayo; pero si
lugar, el coronel Díaz de Freijo, gobernador Militar, nombró al coro- la República abandonó el esfuerzo de conquista de Mallorca no se
nel García Ruiz, que hasta entonces había sido gobernador civil de debió a la abrumadora superioridad militar de los defensores, ni tam-
la isla ". poco a que la ofensiva se hubiera «estrellado contra la potencia aérea
El Ministerio italiano de Relaciones Exteriores no tardó mucho italiana». De hecho, tres bombarderos y dos cazas eran toda la fuerza
en recibir información sobre extrañas ocurrencias en Mallorca. Bo- aérea italiana en la isla por aquellas fechas. Aún más absurdo resulta
naccorsi había izado las banderas italiana y española sobre un fuerte hablar de la «ocupación» italiana de la isla a principios de septiem-
de Palma y se iba convirtiendo rápidamente en la figura dominante, bre 30, cundo probablemente había menos de 100, y en todo caso me-
para gran desazón de los británicos, cuyo vicecónsul les informó de nos de 250 italianos en ella.
que la población probablemente ofrecería a Italia algún tipo de pro- La apresurada e imprevista retirada de Bayo no se debió a la
tectorado sobre la isla 26. El 1 de septiembre, Ciano encargó al coman- presión ejercida por los nacionales ni al poderío de las fuerzas italia-
dante del Fiume que ordenase a Bonaccorsi limitar sus actividades a nas en la isla, sino a las órdenes recibidas de Madrid. El ataque a
organizar la Falange 27. El capitán Margottini telegrafió en respuesta Mallorca nunca había despertado mucho entusiasmo en la capital, y
cuando Bayo no logró avanzar, ello convenció a las autoridades repu-
M Arrarás (comp.), Historia de la cruzada de España, XVI, 297. blicanas de que era inútil seguir apoyándolo con unidades de la flota
21 Malaparte, Viva la muerte, p. 10; Arrarás (comp.), Hi.~toria de la cruzada que hacían mucha falta en el Estrecho para interrumpir el tráfico na-
de España, XVI, 297; Santamaría, Operazione Spagna, p. 23. Martínez Bande cional con Marruecos. La retirada se debió a que el 3 de septiembre
menciona tres cazas en La invasión de Aragón, p. 162.
U NA T 586, rollo 1062, imagen 062963.
Bayo recibió la orden de evacuar la cabeza de playa en un lazo de
U Martínez Bande, La invasión de Aragón, p. 164; Santamaría, Operazione doce horas, o verse abandonado por la flota 3'.
Spagna, p. 24.
23 Martínez Bande, La invasión de Aragón, p. 164. Según Bernanos, no sólo
fue depuesto, sino encarcelado (Bernanos, Les grands cimetiires sous la lune. 28 Teleerama 20021
-->,.
D. 1251 29 Selegrama 53342.
Martínez Bande, La invasión de Aragón, p. 165. 30 Puzzo, Spain and the Great Powers, p. 126.
26 Santamaría, Operazione Spagna, pp. 22 y 23; FO W 10452/9549/41. 31 Martínez Bande. La invasión de Aragón, pp. 167-171
27 Telegrama 21324.
John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 137
Injerencia en los asuntos políticos y económicos
nas '4. Probablemente nunca se podrá dar el número exacto de los
La retirada de Bayo hizo que a Margottini le resultara imposible fusilados, pero en este caso la precisión estadística tiene una impor-
seguir aplazando la transmisión de las órdenes de Ciano de que Bo- tancia secundaria. Es posible que los detalles del cuadro que pinta
naccorsi limitara sus actividades a organizar la Falange en la isla. Sin Bernanos sean exagerados e inexactos, pero no parece haber motivo
embargo, a Bonaccorsi no le importó nada; su carrera en Mallorca para dudar de que Bonaccorsi y sus escuadras falangistas cometieron
no había hecho más que comenzar. Tras los sombríos días de agosto, múltiples excesos, que no sólo eran moralmente injustificables sino
en los que parecía que la derrota era inminente, los nacionales estaban políticamente innecesarios " "'". No hay indicios de que las autoridades
locos de entusiasmo con su victoria. El 6 de septiembre, Bonaccorsi italianas en Roma, que en otras ocasiones dieron pruebas de su pre-
organizó un desfile de tropas y organizaciones falangistas. Durante ocupación por la severidad excesiva de la represión nacional, hicieran
los días anteriores había aumentado enormemente el número de miem- tentativa alguna por moderar el celo de Bonaccorsi, y Margottini ayudó
bros de la Falange, y el desfile tuvo un éxito impresionante. El propio a convencer a los nacionales para que ejecutaran a los «espías» sin las
Bonaccorsi recorrió a caballo las calles de Palma a la cabeza de sus formalidades de un juicio normal 35.
tropas, saludado por gritos de «¡Viva el héroe!». Casi toda la pobla- El éxito popular del italiano y sus modales presuntuosos no po,
ción salió a la calle para rendir homenaje al Conte Rossi, que aceptó dían por menos de enajenar a algunos partidarios mallorquines de la
muy contento el papel ¿e libertador de la isla 32. rebelión de los nacionales. La mayoría consideró más prudente disimu-
Bonaccorsi se lanzó apasionadamente a desarrollar la Falange y a lar sus sentimientos y sumarse a los vítores populares al héroe, pero
reprimir toda resistencia al dominio de ésta. Su figura estrambótica algunos de los jefes militares se sentían lo bastante seguros de sí mis-
se veía en todas partes cuando su automóvil deportivo se lanzaba por mos para oponerse a sus tentativas de convertir a la isla en un feudo
las carreteras polvorientas de Mallorca, seguido por varios camiones falangista. Desde fuera la situación parecía tranquila, pero pronto se
de sus seguidores. Hasta el alzamiento, la isla había vivido al margen hizo muy tensa. El 6 de septiembre, día del desfile falangista, el ca-
de la política española, e incluso las crisis más graves y más violentas pitán Margottini, tras consultar con Bonaccorsi, decidió aplazar la
apenas si habían perturbado el ritmo somnoliento de su vida diaria. descarga de un envío de armas del buque Neride hasta que se aclarase
El rápido éxito alcanzado por los rebeldes en julio no había permitido la situación política 36. El mismo día, Margottini tuvo una entrevista
posibilidad alguna de estallidos de violencia popular. En general, la tormentosa de dos horas con el coronel Díaz de Freijo, gobernador
isla estaba muy poco politizada. Sin embargo, la victoria sobre 10s militar. Margottini, que se excedió en mucho en sus instrucciones,
invasores señaló el comienzo de un período de terror y de violencia exigió en nombre del Gobierno de Italia una mayor libertad para el
falangistas, en los cuales Bonaccorsi desempeñó un papel muy impor- desarrollo de la Falange y un control mayor de la vida local por la
tante. El terror y la violencia no se dirigían sólo contra los miem- Falange 37.
bros de la clase obrera, sino contra todo el que hubiera dado la menor
señal de no adhesión a la causa de los insurgentes.
34 Informe 94/31, 26 de mano de 1937, MAE, Politica, b. 16.
Entre los residentes en Mallorca en el verano de 1936, estaba el 34bi"elegrama 92 R.P., 12 de octubre de 1936, MAE, Ufficio Spagna,
novelista monárquico francés George Bernanos, que se alojaba con su b. 2, f. 4.
familia en casa del dirigente falangista marqués de Zayas. Su libro de 35 El cónsul de Italia informaba: «En las Islas Baleares, tanto del lado rojo
1938, Los grandes cementerios bajo la luna, hizo al Conde Rossi tris- como del nacional, se ha perdido toda idea del valor de la vida humana. A fa-
vor de los nacionales está el hecho de que sus ejecuciones de agosto y sep-
temente célebre en todo el mundo por su forma de dirigir la represión. tiembre fueron una reacción a las matanzas que había iniciado el otro bando
Bernanos calculó que entre septiembre y marzo de 1937 perdieron la [en Ibiza y Menorca], y se veían dictadas por la necesidad de impedir que los
vida unos 3.000 mallorquines, la mayor parte sin pasar por un jui- elementos subversivos se unieran a los milicianos rojos que habían desembar-
cio ". En marzo de 1937, el cónsul de Italia en Palma dijo que en cado en Porto Cristo* (Informe 93/31, 26 de marzo de 1937, MAE, Politica,
b. 16). El propio Bonaccorsi informó a Ciano con un cierto orgullo: «El nú-
agosto y septiembre los nacionales habían ejecutado a 1.750 perso- mero de presos ha disminuido mucho desde que llegué. Todos los días se
hace una limpia de lugares y personas infectadas.,, Carta sin número de Bo-
32 Telegrama 28570. naccorsi a Ciano, 20 de octubre de 1936, MAE, Ufficio Spagna, b. 2.
36 Telegrama sin número de 6 de septiembre de 1936, ACS, Marina. Gabí-
33 Bernanos, Les grandes clirneti?res sous la lune, p. 130.
netto, Rivoluzione in Spagna.
37 Telegrama 28570.
La intervención fascista en la Guerra Civil española 139
John F. Coverdale
no quería seguir antagonizando a los británicos y los franceses, ya
El coronel se negó a acceder a las exigencias de Margottini, y su inquietos por los acontecimientos de Mallorca, y de momento vetó la
actitud alentó a otros mallorquines que apoyaban a los insurgentes, propuesta 4 1 . La impaciencia de Bonaccorsi volvió a estallar el 11 de
pero lamentaban los métodos de Bonaccorsi y sus tentativas de con- septiembre. Comunicó que el movimieiito falangista iba avanzando
centrar todo el poder en manos de los falangistas. El 9 de septiembre, mucho y que dominaba prácticamente las esferas política y laboral.
Juan March, el hijo del financiero, declaró a Bonaccorsi que él per- Sin embargo, las autoridades militares seguían oponiéndose a su desa-
sonalmente no era falangista y no tenía ningún deseo de que la Falange rrollo. Volvió a insistir en que «hasta que se designe el nuevo go-
dominase la vida de Mallorca. Protestó que Italia no podía reclamar bernador, es absolutamente necesario que se convenza a Burgos para
ninguna deuda de gratitud por su asistencia, dado que su padre la que encargue al gobernador de Mallorca que conceda el reconocimien-
había pagado muy bien. Además, él mismo había hablado con fun- to oficial al movimiento falangista y que ponga freno a una hostilidad
cionarios italianos en Roma que habían desmentido todo interés por y a una incertidumbre nocivas inspiradas por los masones» 42.
la política interna española. Acusó a Bonaccorsi de injerirse en cues- Margottini no se satisfizo con quedarse impasible y limitarse a se-
tiones puramente españolas, y de sobrepasar con muchos los límites cundar las peticiones de Bonaccorsi a Roma. También él intervino
de las instrucciones que había recibido de Ciano. La entrevista terminó activamente en la política mallorquina, especialmente entre los milita-
abruptamente. Bonaccorsi estaba furioso y envió a toda prisa un tele- res, donde encontró cooperadores bien dispuestos en el jefe de las
grama a Roma pidiendo permiso para lograr que las autoridades loca- fuerzas navales españolas en Mallorca y en el comandante Marín, del
les adoptaran medidas contra March 38. Estado Mayor del gobernador militar. Comunicó que sus propios éxi-
El mismo día se encontró con que pasaría algún tiempo antes de tos «junto con el avance irresistible del movimiento falangista bajo
que se pudiera prever la llegada del nuevo Gobernador Militar, el co- la influencia dinámica de Bonaccorsi hacen que sintamos más tranqui-
ronel Benjumea del Rey, designado para ese puesto el día 5 de sep- lidad acerca de la evolución futura de la situación. El mando con-
tiembre. Esto destruía sus esperanzas de que el cambio fuera rápido, tinúa con sus genuflexiones aparentes que se limitan a encubrir su
y decidió aplicar más presión a fin de abrir el camino a un mayor hostilidad disimulada, pero no tiene seguidores entre el pueblo ni en
desarrollo de la Falange. Esta vez pidió a Roma que solicitara de Bur- el ejército, donde Bonaccorsi trabaja activamente* 43.
gos una orden al Gobernador Militar de «dar todo su apoyo al mo- Esta intensa propaganda de los italianos y de sus protegidos fa-
vimiento falangista, en el sentido indicado por el asesor italiano*. langistas españoles despertó naturalmente el resentimiento de otros
Margottini ."añadió su recomendación personal de que se aceptara la grupos políticos entre los insurgentes, especialmente de los oficiales
sugerencia ". del ejército, que consideraban que se estaba poniendo en peligro su
A Ciano le irritaban estos informes sobre la existencia de graves autoridad. A media tarde del sábado 12 de septiembre, Margottini
desacuerdos entre su enviado y figuras tan influyentes como March y comunicó que se estaba preparando un enfrentamiento entre el coro-
el Gobernador Militar. No amonestó a Bonaccorsi por los incidentes , . nel Osorio, nuevo gobernador civil, y el coronel García Ruiz, que es-
concretos, pero sí envió el mismo día instrucciones en las que le pedía peraba recuperar el puesto de gobernador civil que había abandonado
que evitara todo roce con los mallorquines: <(Debesevitar todo con- en agosto cuando tomó el mando de las tropas. La situación era muy
flicto con las personalidades locales, y tu acción debe orientarse ahora confusa, pero Margottini consideraba que todo iba en beneficio de los
a que vuelva a la isla un clima de orden, disciplina y un sentido de elementos profascistas.
solidaridad nacional» 40. Las órdenes de Ciano tuvieron algunos efectos Para aquella misma tarde se convocó una reunión secreta de los
por el momento, y al día siguiente Margottini pudo informar de que principales falangistas mallorquines. Asistieron el marqués de Zayas,
la situación con March se había aclarado lo bastante como para evitar el comandante Marín -principal defensor de los falangistas en el
consecuencias desagradables. Estado Mayor del gobernador militar-, el juez militar Zarranz, el
Bonaccorsi ya deseaba más acción. Se proponía invadir Menorca,
aunque sabía que el Gobernador Militar se oponía a la idea. Ciano
41 Telegrama 31785.
42 Telegrama 57042.
38 Telegrama 16922, 9 de septiembre de 1936. 43 Telegrama 77744. 11 de septiembre de 1936
39 Martínez Bande, La invasión de Aragón, p. 178; Telegrama 00095
Telegrama 90952.
140 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 141

capitán de fragata Rodríguez, Bonaccorsi y Margottini. El grupo con- roces con otros grupos. Por otra parte, ninguno de ellos intentó en
cluyó que era necesario lograr algún cambio dentro de la misma sema- absoluto mantener a sus superiores en la ignorancia de sus activida-
na. Si el nuevo gobernador militar no había llegado para el viernes, des, ni siquiera de informarles con retraso. Por ejemplo, el detallado
y Burgos no había ordenado al coronel Díaz de Freijo que concediera informe de Margottini sobre los planes de golpe falangista se telegra-
el reconocimiento oficial a las organizaciones falangistas, entonces to- fió a sus superiores en el Ministerio de la Marina la misma tarde de
marían la situación en sus propias manos. Durante la semana, Zayas la reunión, con una nota de Bonaccorsi en la que se pedía que se
y Bonaccorsi intensificarían su propaganda y prepararían una gran transmitiera directamente al Ministerio de Relaciones Exteriores y
demostración de fuerza falangista para el viernes. Entre tanto, el co- que lo viera Mussolini.
mandante Marín también aceleraría sus esfuerzos de propaganda entre Ni el Duce, ni el Ministerio de Relaciones Exteriores, ni el Mi-
los oficiales profalangistas. El viernes, si no se habían recibido órde- nisterio de Marina expresaron desaprobación alguna de los planes de
nes de Burgos, los falangistas montarían una manifestación, e inme- golpe en Mallorca, ni de la participación de Bonaccorsi y de Margot-
diatamente después se proclamaría gobernador civil al juez Zarranz, tini en la conspiración. En una ocasión en octubre, Margottini recibió
con el comandante Marín como jefe de Estado Mayor. Margottini una amonestación por excederse de sus órdenes, pero en general pa-
sentía optimismo y confianza. Informó detalladamente de los planes rece evidente que sus superiores estaban satisfechos con sus activi-
al Ministerio de la Marina, y concluyó que «salga lo que salga de la dades. Hasta el 21 de noviembre, cuando Italia reconoció al Gobier-
situación actual ya no hay que seguirse preocupando» 44. no de Burgos, el subsecretario de Marina mantuvo un archivo especial
Tras el informe inicial de Margottini, sus telegramas no contie- de todas las entradas y salidas de telegramas sobre los acontecimien-
nen ya más referencias a los planes de golpe, de modo que es proba- tos en España, que evidentemente seguía con especial interés. El que
ble que se recibieran casi inmediatamente noticias de la pronta sus- Margottini estuviera constantemente en Palma desde agosto hasta me-
titución del coronel Díaz de Freijo. En todo caso, el 18 de septiembre diados de noviembre o después, pese a la rotación regular de los bu-
se designó comandante provisional de las fuerzas de Mallorca al ques asignados a ese puerto, indica que se le mantenía directamente
teniente coronel Ruiz de García, y gobernador civil al teniente coro- in situ para dirigir las actividades de Italia en la isla. Al final de la
nel Rubí. A Margottini le impresionó favorablemente Rubí, de quien guerra, Ciano intervino personalmente a fin de obtener para Margot-
dijo que era una persona enérgica y capaz, conocida por sus declara- tini el Cavalierato dell'ordine Militare di Savoia por sus brillantes
ciones públicas de admiración por Mussolini y por la Italia fascista 45. éxitos en Mallorca 46 bis. Todo ello demuestra, como ya señalamos al
El coronel Ruiz García tuvo menos éxito con el italiano, pero como comienzo del capítulo, que Italia aprovechaba el aislamiento de la
se trataba sólo de un nombramiento interino, la cuestión no tenía isla y la condición oficiosa de Bonaccorsi para intervenir en la política
gran importancia 46. de modo mucho más activo de lo que se atrevía a hacer en el resto
Este episodio de efímeros planes golpistas contrasta mucho con de España.
la política italiana en el resto de España. Ni Bonaccorsi ni Margottini Una vez terminada la crisis en Mallorca y abandonados los pla-
tenían órdenes explícitas de aplicar una política tan agresiva de pe- nes de golpe, Bonaccorsi siguió organizando la Falange. El gobernador
netración italiana en Mallorca. Sus actividades se veían impulsadas militar superó sus dudas iniciales y empezó a apoyarlo. Margottini
por un celo, un entusiasmo y una iniciativa propios, y no por órdenes comunicó que el teniente coronel Rubí, gobernador civil, estaba «ple-
de Roma. Como ya hemos visto, Ciano había ordenado específicamen- na y entusiásticamente dedicado a llevar a cabo proyectos de tipo
te a Bonaccorsi que se limitara a organizar la Falange y que evitara fascista» 47. El montaje de los sindicatos verticales falangistas se rea-
lizó con especial rapidez, pues todo trabajador mallorquín que no
Telegrama 26931.
44
deseaba incurrir en sospechas de sentimientos antiinsurgentes se ins-
Telegrama 5149.
45 cribió en ellos. Para fines de septiembre, Margottini podía comunicar,
A fines de octubre, y debido en parte a la insistencia de Margottini, se
46
detuvo al coronel Díaz de Freijo y a varios oficiales mis, a los que se convocó
ante una comisión que investigaba sus fallos en la defensa de la isla. Margotti- 46 bis Carta sin número de Ciano al general Soddu, 8 de noviembre de 1939.
ni, Carta 104 al Ministerio de la Marina, 22 de octubre de 1936, MAE, Ufficio MAE, Ufficio Spagna, b. 53, f. 3.
Spagna, b. 2, f. 4. 47 Telegrama 60014, 24 de septiembre de 1936.
142 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española

tras recorrer la isla, que «en todas partes se considera a Italia, a los Repercusiones internacionales
fasci y al Duce con un entusiasmo místico como guía y ejemplo del
movimiento español» 48. Pronto empezó a formular planes para fo- La creciente presencia política y militar italiana en Mallorca no
mentar la fusión de los requetés con la Falange 48 bis. pasó inadvertida en otros países. Desde luego, el número de italianos
Los intereses no militares de Margottini no se limitaban a la polí- que había en la isla a fines de octubre era inferior a 1.200, y no se
tica, sino que también se extendían a la economía. A mediados de acercaba, ni mucho menos, a la cifra de 12.000 a 15.000 que men-
septiembre empezó a bombardear a sus superiores con sugerencias cionaban los rumores y que aceptan algunos historiadores Sin em-
acerca de la conveniencia de lograr en el futuro los mercados de Ma- bargo, la presencia italiana era suficiente para provocar una auténtica
llorca para Italia. Lo primero que le preocupaba era establecer comu- alarma. La posición estratégica de las islas había.creado temores de
nicaciones marítimas entre Italia y Palma. Roma aprobó la idea in- que los italianos las tomaran, antes incluso de que llegaran los pri-
mediatamente, y para fines de mes se tomaron disposiciones con una meros italianos. Delbos, ministro de Relaciones Exteriores de Francia,
naviera italiana a fin de establecer un servicio regular. ya estaba firmemente convencido a principios de agosto de que Ale-
Para aquellas fechas, Margottini ya tenía in mente planes más mania e Italia habían concertado acuerdos con los rebeldes para obte-
amplios. Estaba convencido de que las empresas italianas podían ob- ner bases en el Marruecos español y en las islas Baleares y Canarias 'l.
tener el control de una gran parte del transporte marítimo y del co- El 5 de agosto fueron a Londres los almirantes Darland y Decoux
mercio mallorquines. A Roma le interesaron lo bastante estas pro- con el fin de consultar con el Almirantazgo británico acerca del peli-
puestas como para ordenar a principios de octubre que el Ente Na- gro de una ocupación del archipiélago balear por Italia. Los británi-
zionale Fascista per la Cooperazione tomara a su cargo todo el co- cos sentían escepticismo acerca de la existencia de un peligro inme-
mercio de Italia con las Islas Baleares. Este éxito no hizo más que diato, del cual los franceses no podían dar pruebas concretas, pero
aumentar el entusiasmo de Margottini. El 11 de octubre propuso que estuvieron de acuerdo en que merecía la pena seguir la situación aten-
Italia tratara de obtener el monopolio oficial de todo el comercio ma- tamente 52. Al día siguiente el almirante sir William James informó
llorquín, cualquiera fuese su punto de origen o su destino final. Apa- a sir George Mousney, del Foreign Office, de su preocupación por-
rentemente, esta propuesta nunca se tomó en serio en Roma. que había un destructor italiano estacionado en Palma ".
Los planes italianos de conquista económica de Mallorca no tu- Anthony Eden se sentía especialmente preocupado por la idea de
vieron mucho éxito. La naviera Tripcovich se negó a prestar el tipo que Italia tratase de debilitar o destruir la posición preponderante
de servicio que pedía Margottini, asegurando que no sería rentable. de Inglaterra en el Mediterráneo. El 19 de agosto dijo a sus compa-
El Ente Nazionale Fascista per la Cooperazione no logró ni siquiera ñeros de Gabinete: «Difícilmente podemos evitar la suposición de
establecer una representación local efectiva en Palma. Durante el pri- que Italia no sólo considerará los enfrentamientos en España como
mer mes de sus actividades, no logró realizar ninguna transacción una lucha entre el fascismo y el comunismo, sino también, y funda-
con los mallorquines. Margottini estaba tan hastiado con su ineficacia mentalmente, como un campo en el cual ... podría verse al mismo
tiempo en situación de reforzar su propia influencia y de debilitar el
que sugirió se designara algún otro organismo para el comercio con
poderío naval británico en el Mediterráneo occidental» 54.
Mallorca, y entre tanto se negó a permitir que los representantes del Hacia mediados de agosto, el Foreign Office británico pidió la
Ente trabajaran en su barco, pues no quería que se los relacionara opinión de los jefes del Estado Mayor sobre los peligros de que se
con él 49. Roma monto renunció a la idea de establecer un organismo
- modificara el equilibrio del Mediterráneo occidental debido a la Gue-
especial para el comercio con Mallorca, y se limitó a incorporarlo en rra Civil. En un informe del 24 de agosto al Comité de Defensa Im-
el nuevo acuerdo de compensación al que se llegó en noviembre res- perial, los jefes de Estado Mayor concluían que «la ocupación por
pecto de todos los territorios controlados por los nacionales. Italia de cualquiera de las islas Baleares, las islas Canarias y/o Río

50 Van der Esch. Prelude to War.. .


D. 40.
48 Telegrama 94853, 30 de septiembre de 1936. FRUS, 1936, Í, 468.
48biS Telegrama 104 R. P., 22 de octubre de 1936, MAE, Ufficio Spagna, 9 DDF. 2. 3. D. 87.
b. 2, f. 4. 53 FO $7 78&4/62/41.
49 Telegrama 00854. 3 Documento del Gabinete FP (36) 10.
144 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 145

de Oro no es nada deseable desde el punto de vista de los intereses tubre, Eden pidió a Grandi seguridades acerca de las intenciones de
británicos, pero no cabe considerar que se trate de una amenaza Italia en las Baleares, pero explicó que si las pedía era para paliar los
vital» ". Esta conclusión constituye una clave importante para com- temores de los miembros del Parlamento que se sentían innecesaria-
prender la política británica en los meses siguientes. Explica lo que mente preocupados. Grandi, alentado por la actitud tímida de Eden,
muchos observadores del momento consideraron la inexplicable falta no sólo negó categóricamente que Italia tuviera plan alguno de ocu-
de reacción de Inglaterra a una grave amenaza a su control del mar. pación permanente, sino incluso que hubiera en Mallorca oficiales de
Desde luego, al Foreign Office le preocupaban los acontecimientos la milicia fascista. Eden sabía perfectamente que la segunda declara-
de Mallorca, pero el convencimiento de que no afectaban a intereses ción era falsa, pero no insistió en el asunto 57.
británicos vitales prestó a los asuntos mallorquines un tono de menos A fines de mes, sir Robert Vansittart volvió a expresar su preocu-
urgencia, y tendió a desviar la atención de las Islas Baleares a cues- pación en torno a las declaraciones de Bonaccorsi de que Italia no se
tiones más generales de política mediterránea. marcharía nunca de las Islas Baleares, y en torno a la continuación
A principios de septiembre, Eden hizo a los italianos una adver- de las llegadas de tropas y material. Solicitó que se pidiera al «Conte
tencia cuidadosamente redactada acerca del interés británico por el Rossin que moderara su lenguaje y que se retirasen las tropas y el
posible resultado de los acontecimientos de España. En una entre- material, o al menos que no aumentaran. Grandi quitó importancia a
vista con Ingram, encargado de Negocios británico en Roma, Ciano las declaraciones de Bonaccorsi, y dijo que no eran más importantes
había negado categóricamente que Italia tuviera intención alguna de que las declaraciones antifascistas de muchos voluntarios británicos
aprovecharse de la Guerra Civil española para adquirir territorios en el otro bando, y llegó hasta añadir que los ingleses deberían cele-
españoles. Eden aprovechó esta declaración como oportunidad para brar que los voluntarios italianos hubieran ayudado a salvar a las
impresionar a Ciano con la preocupación de la Gran Bretaña por Islas Baleares de las manos del comunismo 58.
esta cuestión. El día 3 de septiembre dio a Ingram las siguientes ins- Quizá fuera la debilidad de las protestas británicas y la aceptación
trucciones: «Debe usted aprovechar la primera oportunidad para in- supina por parte de Londres de las descaradas mentiras de Grandi
formar verbalmente al ministro de Relaciones Exteriores de que ha lo que alentó a Ciano a creer que podía seguir una política aún más
comunicado usted al Gobierno de Su Maiestad esa declaración v de
- - activa en las Islas Baleares. El 11 de noviembre, cuando parecía que
que ha recibido instrucciones de informa; a Su Excelencia de que el Madrid podía caer en cualquier momento en manos de los nacionales,
Gobierno de Su Majestad ha recibido estas seguridades con satisfac- autorizó a Bonaccorsi a que se preparase para ocupar Menorca, única
-
ción., ,va aue toda modificación del statzr auo en el Mediterráneo
occidental es por fuerza motivo de la may& preocupación para el
isla del archipiélago que seguía en manos republicanas, y la más
importante desde el punto de vista estratégico La invasión no se
Gobierno de Su Majestad» j6. materializó de momento, pero el hecho de que estuviera planeada
Es oosible aue las advertencias británicas exdicaran la decisión constituye una señal clara de la confianza italiana en la pasividad bri-
de Ciano de encargar a Bonaccorsi que no invadiera Menorca, pero tánica. Después de comienzos de noviembre, las repercusiones de la
aparte de eso tuvieron poco efecto. Londres estaba bien informado presencia italiana en las islas Baleares pasaron a ser parte inseparable
acerca de lo que ocurría en Mallorca, y para primeros de octubre te- de las negociaciones para el Acuerdo entre Caballeros angla-italiano,
nía pruebas sólidas de las violaciones por Italia del Acuerdo de No del que se tratará en el capítulo VI.
Intervención en las Islas Baleares. Sin embargo, el Foreign Office
seguía convencido de que no se preveía una ocupación permanente
de las islas, e insistió en que dependía de los franceses plantear la
cuestión ante el Comité de No Intervención si lo deseaban. Ante la
falta de apoyo británico, los franceses nunca plantearon la cuestión. 57 FO W 13608/9549/41. Los archivos del Foreign Office revelan que para
Los británicos no se ocuparon de la cuestión de Mallorca con julio de 1936 los británicos habían descifrado la cifra naval italiana. Por lo
bastante energía como para impresionar a los italianos. El 13 de oc- tanto, la Oficina de Guerra disponía de información detallada y exacta sobre
las cosas en España, y especialmente en Mallorca.
58 En MAE, Politica, b. 9, existe un expediente completo de las relacio-
nes de Italia con la Gran Bretaña y con las Islas Baleares.
59 Telegrama 5499.
Parte 11
Capitulo 6
UN EJERCITO ITALIANO EN ESPAÑA:
DICIEMBRE DE 1936-MARZO DE 1937

El tratado entre Italia y la España nacional


Para fines de noviembre cada vez estaba más claro que si Italia
deseaba garantizar el éxito de la causa con la que se había compro-
metido públicamente, tendría que apoyarla en una escala mucho ma-
yor. Mussolini estaba dispuesto a dar la asistencia necesaria, pero
quería algunas garantías para el futuro. El 24 de noviembre se ini-
ciaron las negociaciones finales de un tratado italo-español. Para el
28 de noviembre Filippo Anfuso, secretario personal de Ciano, había
logrado celebrar un tratado secreto con los españoles.
Se ha discutido mucho la importancia del tratado. Un distinguido
historiador diplomático italiano dice que no era «nada trascendental,
un resultado desproporcionadamente pequeño en comparación con el
esfuerzo militar realizado, con los enormes gastos efectuados, con
los riesgos que se habían corrido, y con el daño que se había hecho
a la posición diplomática internacional de Italia» l . Por el contrario,
otro historiador italiano mantiene que dio a Italia «una hipoteca
completa en el sentido exacto del término» sobre España 2 .
El tratado daba a Italia una enorme serie de derechos. Aunque
a la larga demostró tener poca importancia, pues Franco logró evitar
el cumplimiento de sus estipulaciones durante la Segunda Guerra

1 Toscano, «L'Asse Roma-Berlinon, p. 207.


2 SantarelIi. Storia del rnouimento e del regirne fascista, 11, 264
149
150 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 151
Mundial, fue el acuerdo más importante firmado entre Italia y Es-
paña en toda la Guerra Civil, y señaló el comienzo de un período rriles y carreteras, así como el mantenimiento de relaciones comer-
completamente nuevo en la historia de la intervención italiana. ciales indirectas*. Como señaló von Hassell, embajador de Alemania,
En la primera de las seis cláusulas del tratado, Italia prometía este artículo acarreaba «mucho más que una neutralidad benévola» 5 .
«su apoyo y ayuda para la conservación de la independencia y la inte- Daba a Italia una base jurídica suficiente para solicitar el derecho de
gridad de España, tanto en su territorio metropolitano como en sus establecer bases en Mallorca o en cualquier otro punto del territorio
colonias» 3. Esta cláusula refleja la preocupación que sentían los líde- español en caso de conflicto 6 . En cambio, no le concedía ningún de-
res nacionales en torno a las intenciones de Italia, especialmente en recho concreto. Si estallaba un conflicto, los italianos tendrían que
las Baleares. Aunque ostensiblemente estaba dirigida contra terceros, obtener la aprobación de España para la utilización de cualquier base
también equivalía a una promesa italiana de respetar la integridad te- o instalación, dado que no se establecían disposiciones sobre disponi-
rritorial de España, y en ese sentido la había pedido Franco 4 . bilidad automática en caso de guerra. Por tanto, la eficacia real del
Las cláusulas segunda y tercera se referían a la asistencia mutua, acuerdo dependería totalmente de las circunstancias del momento en
a las consultas y la amistad. Más concretamente, ambos países se com- que Italia deseara invocarlo.
prometían a «no permitir la explotación de sus territorios, puertos Las dos últimas cláusulas del acuerdo reflejaban el deseo de Ita-
y mares interiores para ningún tipo de operación dirigida contra una lia de desarrollar sus relaciones económicas con España, pero eran
de las partes contratantes, ni para la preparación de operaciones de muy vagas e indicaban, más que ninguna otra cosa, los pocos progre-
ese género, ni para el libre paso de materiales o tropas de una ter- '.
sos que se habían realizado hasta el momento El que tuvieran algún
cera Potencia*. También se comprometían a considerar nulo todo resultado dependería casi exclusivamente de la evolución futura.
acuerdo interior que fuera incompatible con esta estipulación. Las propuestas iniciales de Italia habían sido mucho más especí-
Estas cláusulas señalan una vez más el carácter señaladamente an- ficas y concretas, tanto por lo que respecta a las cuestiones económi-
tifrancés tanto de la intervención de Italia en España como de su cas como a los transportes aéreos y marítimos bis. Ahora que ya co-
interés por concluir el acuerdo. La intención de estas cláusulas es nocemos lo ocurrido, podemos apreciar la capacidad de Franco para
exactamente la misma que la del acuerdo de 1934 con los monárqui- evitar los compromisos concretos. Prometía mucho, pero dejaba sin
cos españoles, y refleja los deseos de Mussolini de evitar el envío de especificar exactamente lo que iba a hacer; toda petición concreta
tropas coloniales francesas del norte de Africa a Francia, pasando por que se le hiciera estaría siempre sujeta a una negociación. Sin embar-
España. Evidentemente, su objetivo era lograr la revocación del tra- go, Roma todavía no lo conocía lo bastante bien como para apreciar
tado secreto hispano-francés que el Duce temía había concluido la lo importante que iba a ser esto. Estaba satisfecha con el carácter
República. Quizá era inevitable que este temor fuera una de las cons- amplísimo de las concesiones que había logrado, y no le preocupaba
tantes más importantes en las relaciones de Mussolini con España. su capacidad para lograr que se llevaran a la práctica.
Dada la posición estratégica de España, y el hecho de la hostilidad
italo-francesa, era lógico que Italia sospechara que Francia trataba de
5 Nota para Su Excelencia el Ministro, preparada por De Peppo tras una
garantizar que tendría disponible los medios españoles de transporte conversación sostenida con Von Hassell en Roma el 28 de noviembre de 1936,
en caso de guerra, igual que Francia sospechaba que Italia establecía MAE, Lancellotti, 1.
bases en las Baleares a fin de cortar las rutas vitales que la vincu- 6 D'Amoja, La politica estera dell'lrnpero, p. 63.
laban con sus posiciones norteafricanas. 7 Italia trataba de reactivar el comercio con las Islas Baleares, pero como
ya hemos visto se había hecho muy poco y el mercado de que se trataba no
La cuarta cláusula se refería a la neutralidad benévola en caso de era lo bastante amplio para ofrecer perspectivas muy atractivas de futuro. A las
conflicto con una tercera potencia, o en caso de que se impusieran líneas marítimas Tripcovich y Tirrenia hubo que darle 100.00 liras al mes
sanciones. En esos casos ambas partes convenían también en «garan- como subvención por navegar en las rutas entre Italia y Palma y Sevilla. El
tizar [a la otra parte] los suministros necesarios, poner a su disposi- servicio aéreo que se estableció en la línea Roma-Pollensa-Palma-Melilla-Cádiz
tenía un valor más político que económico. El 23 de noviembre se había fir-
ción todas las instalaciones, el uso de puertos, líneas aéreas, ferroca- mado un acuerdo provisional de pagos y empezaban a llegar a Italia algunos
minerales y aceite de oliva de España, pero no en cantidad suficiente para
3 En el apéndice A se reproduce el texto completo del tratado. compensar el costo de la ayuda italiana a Franco.
Cantalupo, Fu la Spagna, p. 83. bis Véase el borrador de las propuestas italianas en MAE, Ufficio Spagna.
b. 55.
La intervención fascista en la Guerra Civil española 153
John F. Coverdalt
al Gobierno de Italia le resultaría imposible dejar de apoyar a Fran-
El plan de Mussolini de envío de tropas co, aunque el Gobierno soviético dejara de apoyar a los Gobiernos
de combate y las reservas de Hitler de Madrid y Barcelona, pues los efectivos de Franco son claramente
insuficientes para que pueda conquistar toda España» lo.
Una vez firmado el tratado, Mussolini dirigió su atención al pro- Los italianos consideraban que la lentitud del avance de Franco
blema militar de dar a Franco la asistencia que necesitaba para ganar se debía a su falta de determinación, además de a su escasez de hom-
la guerra. De momento, era evidente que el ataque nacional contra bres. Creían que no aprovechaba todas sus oportunidades de lograr
Madrid había fracasado. La tenaz resistencia de los defensores de la que la guerra terminase lo antes posible. A principios de diciembre,
ciudad, las armas y los asesores que había proporcionado la Unión y por encargo de Ciano, Anfuso exhortó al Generalísimo a que con-
Soviética y las fuerzas disciplinadas de las Brigadas Internacionales centrara todas sus fuerzas en un vigoroso ataque; pero según infor-
se sumaron para contener a los atacantes en la Casa de Campo, al otro mó, no parecía que Franco hubiera comprendido del todo la sugeren-
lado del Manzanares. No se podía desalojar a las pocas tropas que cia. Su táctica recordaba a Anfuso a las de las guerras coloniales en
lograron cruzar el río y establecer una cabeza de puente en la Ciudad las que se había formado Franco, con sus éxitos pequeños y limitados
Universitaria, pero tampoco ellas podían avanzar más allá de la Fa- y su frecuente utilización de pelotones de fusilamiento. Afirmó que
cultad de Medicina. En una reunión celebrada el 23 de noviembre, los haría falta reeducarlo, y quizá darle algunos generales más capa-
ces 10 bis
generales nacionales decidieron desistir del ataque frontal sobre
Madrid. La idea de enviar tropas de combate italianas para reforzar las
Uno de los motivos más importantes del fracaso de la ofensiva fuerzas de Franco parece haberse ido desarrollando gradualmente. En
fue la falta de hombres. Cuatro meses después del estallido de la g u e un informe presentado a principios de noviembre, el general Roatta
rra se estaba iniciando la movilización en la zona nacional, pero to- mencionaba la posibilidad, pero todavía sólo como hipótesis que re-
davía no se había recurrido sino a una fracción del personal dispo- queriría determinados cambios de organización si se pretendía que
nible. El general Roatta había calculado el 16 de noviembre que el tuviera éxito en el futuro lo '". En una carta de fecha 20 de noviem-
número de soldados de Franco que verdaderamente podían entrar en bre, Luigi Barzini, corresponsal del Popolo dJItalia, cuyos informes
combate ascendía sólo a 74.000 de infantería, 5.000 de caballería y a su director leía Mussolini con interés, sugirió que «una división de
48.000 de las milicias, sin contar las fuerzas de retaguardia El frente camisas negras podía tomar España». A su juicio, salvo los profesio-
era muy flexible, pero el mantenimiento de guarniciones a lo largo de nales del Ejército de Africa, la infantería española no era valiente.
un frente de 1.900 km., por muy flexible que fuera, y el mante- aNo tienen comparación con nuestra infantería. Nunca combaten cuer-
nimiento del control en zonas de retaguardia en las cuales había po a cuerpo. Las fuerzas a que se atacan empiezan por huir, y si no
sectores muy importantes de la población que le eran hostiles, ab- huyen son las fuerzas atacantes las que vuelven la espalda» 'l.
sorbía la mayor parte de los hombres de Franco. A falta de reservas Para fines de noviembre o principios de diciembre, los funciona-
suficientes, los nacionales no podían crear una masa de maniobra. rios italianos dieron permiso para que se estableciera en Italia una
Para el ataque contra la capital, no se habían podido encontrar más oficina de reclutamiento para España. El 26 de noviembre, Franco
que 25.000 hombres 9. El embajador de Italia en París dijo el 25 de encargó a sus representantes diplomáticos en Roma que empezaran la
noviembre al embajador de los Estados Unidos que «de momento, recluta inmediatamente, v pronto se abrió una oficina en casa del
10 FRUS. 1936, 11, 575.
8 Informe de Roatta núm. 502, de 16-17 de noviembre de 1936, MAE, Uffi- ' O b i ~ Anfuso a Ciano, cartasin número, 3 de diciembre de 1936, MAE, Uffi-
cio Spagna, b. 1, f . 1. El 10 de diciembre, Von Faupel calculaba que los efec- cio Spagna, b 1, f 2.
tivos del Ejército Nacional ascenderían a entre 180.000 y 200.000 hombres, es 10 ter Roatta al SIM, Prot 375, 8 de noviembre de 1936, MAE, Ufficio
de suponer que contando con las fuerzas de retaguardia y las unidades que Spagna, b 1
estaban formándose (GD, D, 111, 148). A principios de 1937 se había reclu- 11 Barzini, carta a Barella, 20 de noviembre de 1936, ACS, segreteria partico-
tado para el Ejército Nacional a 270.000 hombres (Payne, Politics and the Mi- lare del Duce, carteggio riservato, 241/R (Barzini). Gabrieli dice que en aque-
litavy in Modern Spain, p. 388). llas fechas convenció a Roatta para que solicitara el envío de unidades italia-
9Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 30. Luigi Barzini, corres- nas de tierra. si bien reconoce que no sabe con seguridad que efectivamente
ponsal italiano, calculaba que su número ascendía a 10.000 [carta a Barella, w enviara el telegrama Gabrieli. Una guerra civile per la liberta, p 65
20 de noviembre de 1936, ACS, segreteria particolare del Duce, carteggio riser-
vato, 241/R (Barzini)]
154 lohn F. Coverdalt
1.a intervención fascista en la Guerra Civil cspaiiola
155
vicecónsul, en la histórica Piazza Navona de Roma 12. Se atraía a vo-
luntarios con ofrecimientos de una prima de 3.000 liras por engan- Se hiciera lo que se hiciera, evidentemente había que hacerlo en
charse y una paga de 40 liras al día. Algunos, no satisfechos con seguida. El 27 de noviembre, Ciano pidió información sobre la forma
ofrecer sus propios servicios, organizaron bandas para ir a España en en que Berlín consideraba la situación y sus planes para el futuro.
la tradición de los soldados de fortuna italianos 13. Todavía en febrero Dijo que, a su modo de ver, «es necesario una victoria rápida, pues
de 1937 hay noticias de personas que salen de Italia para servir en el tiempo empieza a actuar en contra nuestra» 17. El ministro alemán
el Tercio extranjero español, pero lo más probable es que el número de Relaciones Exteriores replicó que no era pesimista, pese a la len-
de esos voluntarios fuera escaso. titud de las operaciones de Franco, pero estaba de acuerdo con Ciano
El 20 de noviembre se comunicó a Roatta que, además de los en que, en general, el tiempo actuaba en contra de los nacionales lX.
particulares que sirvieran en el Tercio, se iban a enviar cuatro bata- A fin de estudiar el futuro de la ayuda italiana a Franco, Musso-
llones organizados de voluntarios 1 4 . lini convocó una reunión para el 6 de diciembre, y pidió a los ale-
El 26 de noviembre, Ciano informó a von Hassel, embajador ale- manes que enviaran un representante. Asistieron a la reunión Musso-
mán, de que «Italia estaba decidida a enviar a Espaañ toda una divi- lini, Ciano, el jefe de los servicios italianos de información militar
sión de camisas negras, 4.000 de los cuales estaban ya organizados y los jefes de Estado Mayor del Ejército, la Marina y las Fuerzas
en cuatro batallones» 15. La Embajada de los Estados Unidos en Roma Aéreas de Italia, que además eran subsecretarios en sus respectivos
creía que se estaban preparando para servir en España por lo menos ministerios. En representación de Alemania estuvo el almirante Ca-
10.000 camisas negras, además de 400 sirvientes de ametralladoras y naris 19.
una fuerza de infantería alpina. También informó de que para fines Canaris aceptó rápidamente las propuestas de Mussolini de aumen-
de noviembre se habían embarcado para España unos 2.000 hom- tar las fuerzas aéreas italianas y alemanas en España. Los alemanes
bres l b . La información de la Embajada era exagerada y prematura. llevarían al completo las fuerzas de bombarderos de la Legión Cón-
Todavía no se habían formulado planes concretos para reclutar dor, mientras que los italianos se concentrarían en desarrollar sus
10.000 hombres, ni se habían enviado 2.000 ni mucho menos. Pero unidades de cazas. Los alemanes ya habían informado a Roma de que
el informe indica que para fines de noviembre ya se habían iniciado la distancia de sus bases haría que a los submarinos alemanes le re-
preparativos en escala lo bastante grande como para prestar credi- sultara difícil compartir funciones de patrulla en el Mediterráneo.
bilidad a los rumores relativos a los planes de enviar grandes fuerzas Mussolini y Canaris estuvieron de acuerdo en que, en adelante, los
italianas. submarinos italianos tendrían la responsabilidad exclusiva de la pa-
trulla de las costas mediterráneas españolas y de las operaciones en
los puertos españoles, pero que los buques alemanes de superficie
12 ACS, pubblica sicurezza, direzione generale degli affari generali e riser- mantendrían sus actividades y las coordinarían con el mando naval
vati, 1920-1945, 1936, b. 15. También en F O W 19014/9549/41. italiano. Más adelante se decidió que los buques alemanes de super-
13 El 21 de diciembre, un tal Raffaele Maestrogiacomo, de la pequeña ciu-
dad de Rochetta San Antonio, en la árida provincia meridional de Avelino, CO-
ficie se limitarían al Atlántico y dejarían el Mediterráneo exclusiva-
municó a la Embajada de España que tenía un grupo de 52 personas que esta- mente a los italianos ''
ban dispuestas a alistarse con él (ACS, ~ u b b l i c asicurezza, direzione generale
degli affari gcnerali e riservati, 1920-1945, 1936, b . 15). A veces, estas inicia-
tivas procedían de puntos inesperados. En una conversación telefónica inter- l7 Telegrama 51671347 R, 27 de noviembre de 1936, MAE, Ufficio Spagna.
ceptada por la policía, Anita Garibaldi dijo a un amigo que su hermano menor h.
- in.
estaba organizando una expedición para combatir por Franco. «<Qué va a ser 18 Telegrama 561 de Berlín, 28 de noviembre de 1936, MAE, Ufficio Spagna.
de nuestra tradición familiar?», preguntaba desesperada [ACS, segrcteria par- h- . in
ticolare del Duce, carteggio riservato, 463/R (Spagna), sf. 63. A fines de sep- l9 Este relato de la reunión se basa en las minutas oficiales italianas, MAE.
tiembre, Franco había pedido al Gobierno de Italia que permitiese al general Ufficio Spagna, b. 10. En aquella época Mussolini tenía el cargo de ministro
Garibaldi venir a España con todos los voluntarios que pudiera encontrar, pero de los tres ejércitos, de modo que los subsecretarios eran los funcionarios mis
en aquella época se rechazó la propuesta. MAE, Ufficio Spagna, b. 4, f . 1. altos después del Duce.
l4 SIM a Roatta, Telegrama 5555/S/1433, 20 de noviembre de 1936, MAE. Agregado Naval alemán al Mando Supremo de la Marina, B. Nr. 455 g .
----- Kds, Roma, 15 de diciembre dc 1936, Archivos Navales Alemanes T 98 A
15 GD, 5,'111, 139. P G 33308, borrador para presentar al comandante en jefe de fecha 11 de di-
16 FRUS, 1936, 11, 582. ciembre de 1936, Archivos Navales Alemanes T 98 A, PG 33308. Estos docu-
mentos me los ha facilitado el profesor Wiiiard C. Frank
La intervención fascista en la Guerra Civil española 157
156 John F. Coverdale
de Alemania por la perspectiva de un entendimiento con Londres y
Sin embargo, cuando se planteó la cuestión de enviar grandes París:
efectivos a España, Canaris empezó a plantear objeciones y a evitar
todo compromiso. En respuesta a la propuesta de Mussolini de que Alemania tiene ... razones de todo g6nero para celebrar que Italia siga inte-
Italia yrAlemania enviaran a España una división cada una, señaló resándose mucho por el asunto español. El papel que desempeña el conflicto
las dificultades que entrañaba el envío de unidades alemanas. Sin re- español por lo que respecta a las relaciones de Italia con Francia e Inglaterra
podría ser par~cido al del conflicto de Abisinia, y revelar claramente que de
chazar de plano la propuesta, intimó que a Alemania le resultaría hecho los intereses reales de estas Potencias son opuestos, lo cual impedirá
imposible cumplimentarla, dado que resultaba bastante difícil que los que Italia caiga en la red de las Potencias occidentales y se la utilice para
60 transportes necesarios para una división completa con su equipo sus maquinaciones... Creo que el principio que nos debe orientar en esta situa-
hicieran el viaje a España sin ser detectados. Al pasar a la idea de ción es que debemos permitir que Italia adopte la iniciativa en su política
española, pero que al mismo tiempo debemos acompañar esta política con
enviar oficiales y suboficiales italianos y alemanes a fin de formar tro- tanta buena voluntad activa como para evitar una evolución que podría ser
pas españolas en brigadas mixtas, el enviado de Hitler destacó las perjudicial para los intereses directos o indirectos de Alemania, sea en forma
dificultades que plantearían tanto los problemas de idioma como la de una derrota de la España nacional o en forma de un entendimiento directo
anglo-italiano en caso de que el conflicto siga estancado u.
sensibilidad de los españoles, que podrían oponerse a este arreglo por
motivos políticos. Mussolini salió de la reunión convencido de que, Si los italianos deseaban obtener una posición privilegiada en Es-
pese a las dificultades mencionadas por Canaris, los alemanes envia- paña, no podían esperar que Alemania pagara la cuenta. Von Neu-
rían hombres y materiales para varias brigadas mixtas, pero se equi- rath, ministro de Relaciones Exteriores, explicó la posición de Ale-
vocó de medio a medio bis." mania:
La negativa de Canaris de comprometer a Alemania a enviar tro-
pas a España era el resultado de un cambio fundamental en la polí- La existencia de unos intereses italianos mayores [que los alemanes] queda
tica alemana. Como ya hemos visto, durante los cuatro primeros me- claramente expresada en el acuerdo italiano con Franco y, por lo tanto, también
tendrá que quedar reflejada en el volumen de ayuda que ha de prestar Italia.
ses de la guerra, Alemania había enviado a Franco considerablemente Entiendo... que el Gobierno de Italia está determinado a prestar esta ayuda.
más armas y equipo que Italia. El tratado secreto entre Burgos y El reajuste gradual de la intensidad relativa de la ayuda alemana e italiana se
Roma -que los italianos revelaron inmediatamente a los alemanes- producirá inevitablemente. Hasta ahora han sido iguales. En adelante, debe
llevó a Berlín a pensar que los intereses de Roma en España eran mu- preverse la reducción de la participación alemana en comparación con la de los
italianos, conforme a los intereses naturales y las circunstancias locales 23.
cho más importantes que los suyos propios. Como señalaba el emba-
jador en Roma: La propia Alemania estaba rearmándose, y mal podía permitirse
seguir enviando enormes cantidades de armas a España. Además, si
Los intereses de Alemania y de Italia en los problemas de España coinciden aspiraba a proporcionar tropas de tierra, además de la Legión Cón-
en la medida en que ambos países tratan de impedir la victoria del bolchevis-
mo en España o en Cataluña. Sin embargo, mientras que Alemania no tiene dor, era posible que esto constituyera una provocación innecesaria
ningún interés diplomático en España aparte de esto, no cabe duda de que 10s contra la Gran Bretaña y Francia. No tenía ningún deseo de aban-
esfuerzos de Roma llegan hasta hacer que España adopte su política medite- donar completamente a Franco, pero tampoco tenía razones impera-
rránea, o por lo menos a impedir la cooperación política entre, por una parte.
España, y por la otra, Francia y/o Inglaterra 21, tivas para frenar su propio rearme y crear una tirantez internacional
innecesaria al enviarle infantería alemana. Si Berlín se negaba a com-
Los alemanes celebraban ver cómo iba intensificándose el compro- prometer todos sus recursos para ayudarlo, Franco quizá tuviera que
miso italiano en España, pues no ponía en peligro ningún interés avanzar con más lentitud, pero eso no preocupaba a los alemanes.
alemán y daba algunas seguridades de que Italia no se dejaría apartar De hecho, como señaló Hitler el 21 de diciembre, quizá les convi-
niera que Italia estuviera ocupada mucho tiempo en España 24. Ha-
2 o b i ~En una reunión que tuvo el 7 de enero con Roatta, Canaris dejó muy
claro que Alemania no enviaría grandes números de tropas ni de oficiales para 2 Ibid.
que mandaran brigadas mixtas. Roatta comentó que esto era importante, «dado 23 GD. D,111, 142.
que siempre hemos contado con un nivel de apoyo alemán concomitante y más 24 En una reunión celebrada el 21 de diciembre de 1936, Hitler explicó su
O menos equivalente». Nota para el Duce, 8 de enero de 1937, MAE. Ufficio política española en los siguientes términos: *Si se pudiera hacer que la aten-
Spagna, f. icollaborazione Ido-tedescap ción de las Potencias europeas se centrara m á s en España, ello entrañaría con-
21 GD. D, 111, 157
La intervención fascista en la Guerra Civil española 159
158 John F. Coverdak
diciembre se siguió reforzando constantemente a la Legión Cóndor 2 ' .
bida cuenta de estas consideraciones, Hitler decidió, como muy tarde En enero de 1937, Berlín envió a Franco enormes cantidades de ar-
el 2 de diciembre, dejar
. que
- en adelante los italianos tomaran la ini- mas y material moderno 28, con las que cabría esperar que, sumadas
ciativa en España. a la ayuda italiana, le hubieran permitido aplastar a la República.
A fines de diciembre, Attolico, embajador de Italia en Berlín, Alemania siguió prestando una ayuda considerable tras las reiteradas
observó una modificación. de las actitudes alemanas, que calificó de declaraciones de Hitler en el otoño de 1937 acerca de la convenien-
«pausa momentánea». No creía que esto se debiera a ningún cambio cia de que los combates en España duraran otros tres años. Cuando
en la orientación básica de la política alemana, ni a una decisión de Goring propuso liquidar las actividades militares de Alemania en Es-
hacer que Italia soportara una parte mayor de la carga por tener paña para prolongar el conflicto, Hitler aplazó toda decisión hasta una
intereses mayores en España. Adujo que probablemente ese cambio fecha futura no especificada. De hecho, la Legión Cóndor nunca se
se debía a la presión ejercida por el ejército, y concretamente por deshizo ni se redujo hasta el final de la Guerra Civil 2y. La negativa
Blomberg, y sugirió la posibilidad de que Alemania estuviera proyec- de Alemania a hacer todo lo posible por terminar la guerra rápida-
tando realizar en un futuro próximo algún plan para el que necesi- mente no se puede equiparar a una política positiva de prolongar el
taría todas las fuerzas militares disponibles 24 bis. conflicto, como suele hacerse. Es cierto que Hitler no hizo todo lo
La corriente de suministros alemanes a España llegó a su punto que podría haber hecho por acortar la guerra, pero eso no es, ni
máximo en noviembre de 1936, mes en el que se utilizaron 26 bu- mucho menos, lo mismo que prolongarla deliberadamente.
ques de carga para transportar hombres y equipo a la Península. En
diciembre este número bajó a 12. Para enero, los alemanes habían
enviado a España 3.609 hombres, 978 vehículos y 26.000 toneladas Los envíos italianos de diciembre y principios de enero
de material 25. Durante los dos años siguientes, Alemania siguió pro-
porcionando a Franco las grandes cantidades de material que necesi- Inmediatamente después de la reunión del 6 de diciembre en
taba para hacer la guerra, pero se negó a enviar unidades de infan- Roma, en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia se estable-
tería, salvo pequeños grupos que se dedicaron a probar armas y tác- ció una oficina especial, bajo la autoridad directa de Ciano, que coor-
ticas nuevas. dinaría toda la ayuda italiana a España. Para dirigir este Ufficio
Ha sido muy frecuente entre los historiadores atribuir gran im- Spagna, Ciano escogió al conde Luca Pietromarchi, que tenía cuarenta
portancia a los comentarios de Hitler acerca de las posibles ventajas y un años, y había ingresado en la carrera diplomática en 1923. Perte-
para Alemania de prolongar la guerra y esos historiadores han conclui- necía a una familia aristocrática muy conocida y se ajustaba perfecta-
do que Alemania de hecho actuó así deliberadamente 2 6 Este argumen- mente al tipo clásico del diplomático de carrera aristócrata. No era
to no se ve apoyado por los datos disponibles. Durante todo el mes de amigo personal de Ciano, y acababa de regresar a Roma tras pasar
siete años en la Secretaría de la Sociedad de Naciones. Según su pro-
siderables ventajas para la política alemana en Europa ... Los intereses alema- pia narración, había impresionado a Ciano con sus francas críticas a
nes, únicos que se deben considerar, no están involucrados tan profundamente las propuestas del joven ministro sobre cómo tratar con la Sociedad
en la terminación rápida de la Guerra Civil española como para arriesgarse a de Naciones, y por eso se le eligió para este importante puesto
una limitación de su propio rearme. Por el contrario, la política alemana se nuevo 30.
vería favorecida si la cuestión española siguiera ocupando la atención de Europa
durante algún tiempo y, por lo tanto, se desviara de Alemania* (general War- Las funciones de la nueva oficina tenían una definición muy am-
limont, que asistió a la reunión, en una paráfrasis de Hitler; Archivos Nacio' plia: «centralización de todas las solicitudes de la Misión Militar en
nales, Washington, D. C., De Witt C. Poole Mission, interrogatorio de War- España; coordinación de las actividades de los tres ministerios mili-
limont, 17 de septiembre de 1945). Véanse también las observaciones a este
respecto que figuran en Weinberg, The Foreign Policy of Hitler's Germany, pá- tares a fin de acelerar la respuesta a las solicitudes, y manejo de todos
gina 298.
Z4bis Attolico a Ciano, Informe 527911776, 30 de diciembre de 1936, MAE, 27 Horton, Germany and the Spanish Civil War, p. 110.
Ufficio Spagna, f . «Collaborazione ido-tedesca». 28 Infra, pp. 205-206.
2s Whealy, German-Spanish Relations January-August 1939, p. 27; Frank, 29 Merkes, Die Deutsche Politik gegenuber den Spanischen Burgerkrieg, pá-
Seapower, Politics, and the Onset of the Spanish War, 1936, pp. 338-339. ginas 127-128.
----- - - u ,The Foyeign Policy of Hitler'~ Ge~many,p. 298; Wiskeman.
26 Weinhern. 30 Entrevista con el conde Luca Pietromarchi, Roma, 7 de julio de 1970
The ~ & n e - ~ e r l iAxis,
n p. fi.
160 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 161
los asuntos relacionados con la colaboración con las fuerzas nacionales
españolas* 31. La oficina funcionaba como central de operaciones, y al Africa oriental italiana. Aleunos de los oficiales llevaban va distin-
u

era el enlace exclusivo de comunicaciones entre las fuerzas italianas tivos españoles. En Roma, Bologna, Nettuno y Civittavecchia se iban
en España y todas las autoridades militares y civiles en Roma 32. Se concentrando soldados de las unidades del ejército real que se habían
establecieron instalaciones especiales de radio en Monte Mario para mesentado como voluntarios Dara Drestar servicios en un lugar no -
que pudiera haber comunicaciones entre el Ministerio de Relaciones especificado fuera del país. Las disposiciones para formar estos gru-
Exteriores en el Palazzo Chigi y la misión militar italiana en España. pos se habían tomado antes de la reunión del 6 de diciembre. Ya el
Así, los ministerios militares perdieron todo contacto directo con los 23 de noviembre la policía de Massa-Carrara y Grosetto había comu-
acontecimientos de España y gran parte de sus facultades para adop nicado que las milicias fascistas estaban empezando a movilizar tropas
tar decisiones. El que esta importante injerencia en la esfera de compe- para España 35.
tencia de los ministerios militares no planteara graves conflictos re- El 9 de diciembre, Italia ofreció oficialmente a Franco ayuda para
fleja el sometimiento de esos ministerios al régimen. Para esas fechas, la formación de brigadas mixtas que estarían integradas por un míni-
Mussolini había domesticado totalmente a los servicios armados y ha- mo de cuatro v un máximo de seis batallones de infantería. un es-
bía colocado a su frente a hombres que no podían o no querían de- cuadrón de tanques, dos agrupaciones de artillería y una compañía de
fender las prerrogativas y las facultades de sus cargos contra un ata- ingenieros. El Gobierno de Italia prometía enviar los oficiales, los
que, aunque en la mayor parte de los casos tampoco sentían gran suboficiales y las clases de tropa necesarios para instruir y mandar las
lealtad al régimen ni al Duce ". baterías de artillería y las compañías de ingenieros, y enviar tripula-
Aunque el UfficioSpagna era oficialmente parte del Ministerio de ciones completas de tanquistas, secciones de radiotelegrafistas y una
Relaciones Exteriores, se ocupaba sobre todo de los aspectos mili- agrupación de artillería por cada brigada. Además, Roma proporcio-
tares del problema español. También recibía todos los despachos que naría los uniformes, las armas y las municiones para todas las briga-
llegaban de los agentes diplomáticos y consulares italianos en Espa- das. Se pidió a Franco que especificara cuántas brigadas se podían or-
ña, y decidía de cuáles se debía de ocupar la sección de asuntos polí- ganizar, y el personal y el material italianos que harían falta %.
ticos del Ministerio y cuáles se reservaban a Ia atención personal del Franco respondió que disponía de reservas suficientes para for-
ministro. La sección de asuntos políticos ni siquiera recibía copia mar seis brigadas. Sugirió que los italianos se limitaran a enviar oficia-
de muchos de los telegramas e informes más importantes que entra- les hasta el nivel de compañía y que dejaran el mando de los regi-
ban y salían. Esta forma de eludir las vías normales del Ministerio mientos, los batallones y las brigadas a oficiales españoles. Esta su-
de Relaciones Exteriores no era algo excepcional ni característico sólo gerencia no se veía impulsada sólo por el deseo de mantener las cosas
de los asuntos españoles. Formaba parte del esquema general de la bajo su propio control, sino también por la renuencia de Franco a
diplomacia fascista, que tendía a concentrar tanto el poder como la in- adoptar medidas que, a los ojos de la opinión nacional y extranjera,
formación en manos del ministro y de sus ayudantes personales ". hicieran parecer que dependía de los extranjeros. Sin embargo, los
El 7 de diciembre, el Duce colocó a todas las fuerzas italianas en italianos no estaban dispuestos a renunciar a utilizar sus propios ofi-
España bajo el mando del general Roatta, y encargó a éste que esta- ciales para mandar las brigadas. Como dice Roatta, la sugerencia de
bleciera contactos con Franco y con el general von Faupel, represen- Franco les pareció absolutamente inaceptable bis. "
tante de Alemania, acerca del establecimiento de un Estado Mayor Hasta el 10 de diciembre no se llegó a una decisión firme y defi-
conjunto del cuartel general. Aquel mismo día acamparon en la pro- nitiva de enviar a España grandes unidades de Camisas Negras, aun-
vincia de Salerno 2.300 «voluntarios» ~rocedentesde La Spezia y de que Roma llevaba dos semanas debatiendo el asunto y Ciano había
Milán. Estos hombres estaban ya formados en unidades y llevaban uni- dicho a von Hassel, a fines de noviembre, que ya estaba todo dis-
formes coloniales, ligeramente distintos de los de las tropas enviadas puesto. El 10 de diciembre, el director del Ufficio Spagna recibió una
nota de Mussolini en la que se ordenaba que se enviaran 3.000 vo-
Informe final del Ufficio Spagna, p. 1, MAE, Ufficio Spagna, b. 9.
3'
Ibid., p. 3.
32 35 ACS. ~ubblica sicurezza, direzione generale degli affari generali e riser-
En torno a las relaciones entre Mussolini y sus generales, véase Rochat.
33 vati, 1920.1945, 1936, b. 15, f. 1.
«Mussolini e le forze armate», pp. 3-22. 36 SHM CGG, L. 387, C. 2.
3hbis Roatta a Pietromarchi, Informe S/1938. 11 de diciembre de 1936
3 Gilbert, d i a n o and His Diplomats~,p. 519
MAE. Ufficio Spagna. b 11 f 5
162 John i- Coverdaic La intrrvenclón fascista en la Guerra Civil espaiiola 163

luntarios a fin de «impartir algo de vigor a las formaciones de los y equipadas a íin de utilizarlas para romper el frente 42, pero no ne-
nacionales españoles» 37. Durante las dos semanas anteriores los mi- cesitaba 3.000 milicianos reunidos a toda prisa al mando de oficiales
liciano~habían reclutado toda una división, sobre todo en Potenza y de los Camisas Negras. Además, le parecía ofensivo que Mussolini
Reggio Calabria, en la Italia del Centro-Sur y del Sudoeste. Estos hom- hubiera dado órdenes para que las tropas salieran con destino a Es-
bres se hallaban en campos de instrucción de la provincia de Ná- paña sin pedirle permiso ni establecer los detalles con él.
D O ~ 38.
S La fecha de embarque de los 3.000 primeros Camisas Negras se
El 11 de noviembre, Pietromarchi y el general Russo, coman- fijó para el 18 de diciembre. En un día que se ignora de la semana
dante de las milicias fascistas, visitaron los campamentos para reunir siguiente, Mussolini decidió enviar un número mucho mayor de sol-
las unidades, a las que Mussolini había ordenado que estuvieran lis- dados y emplearlos en unidades exclusivamente italianas, en lugar de
tas para salir al cabo de dos semanas. Las perspectivas eran desaien- entremezclarlos con la Legión extranjera española o con la infantería
tadoras. Muchos de los reclutas eran parados, lo bastante desespe- metropolitana 43. SU deseo de hacer que actuaran independientemente
rados como para estar dispuestos a servir como mercenarios en Es- guarda relación directa con su decisión de aumentar mucho su núme-
paña con el fin de dar de comer a sus familias. Algunos eran borra- ro. Mientras no se pensara más que en grupos relativamente reduci-
chos habituales o personajes con nutridas fichas policíacas. Otros esta- dos de infantería, carecía de sentido exigir que formaran una brigada
ban enfermos o tenían más de cuarenta años. Pero había demasiado separada. Una vez que decidió enviar más de una división, la auto-
poco tiempo para que se pudieran considerar otras posibilidades, de nomía empezaba a constituir una proposición razonable que brindaba
forma que se dieron órdenes para que hubiera 3.000 hombres dis- la posibilidad de obtener el reconocimiento y la gloria para los sol-
puestos a salir en el plazo de una semana. Mussolini no había dicho dados del fascismo. A Mussolini se le dijo que «una división o dos
nada respecto de otras salidas, pero Pietromarchi pidió a Russo que de un ejército como el nuestro haría picadillo a los españoles, y en
empezase a preparar un segundo contingente 39. un par de meses terminaría su paseo con la limpieza de todo el país
El 14 de diciembre, el coronel Faldella entregó a Franco una nota hasta la costa» 4 4 . Por eso no es de sorprender que deseara la organi-
en la cual anunciaba que dentro de poco desembarcarían en Cádiz zación de unidades italianas autónomas con el fin de que la gloria de
3.000 Camisas Negras. Las tropas llegarían ya formadas en compañías sus hazañas se reflejara directamente en Italia, en el fascismo y en
mandadas por oficiales de las milicias fascistas. El Gobierno de Italia su Duce 45.
pidió que las compañías se distribuyeran entre diferentes tercios de El 18 de diciembre los 3.000 primeros Camisas Negras salieron
la Legión Extranjera española o regimientos de las otras unidades para España en el viejo transatlántico Lombardia. Se embarcaron en
de infantería nacionales, pero que estuvieran al mando de sus propios Gaetta, a 65 km. al norte de Nápoles, las murallas de cuyo antiguo
jefes de compañía @.Franco reaccionó con desagrado al anuncio de su puerto brindaban protección contra los ojos de los curiosos. Por or-
llegada. «<Yquién se lo ha pedido?», preguntó, destacando que no den del general Roatta, los hombres se embarcaron vestidos de paisa-
había aprobado su envío ". Franco, como ya había señalado Roatta no y sin sus armas 46. El nombre del Lombardia se había tapado con
en noviembre, estaba preocupado por la posibilidad de que lo acusa- pintura y la salida se organizó de tal modo que permitiera pasar el
ran de ocupar Madrid con los descendientes de los moros españoles, Estrecho de Gibraltar en plena noche, con todas las luces apagadas Y
y quería «aumentar lo menos posible el número de tropas extranjeras
en sus líneas» 41 bi" Hacía poco había expresado al general von Faupel 42 GD, D, 111, 147.
su interés por recibir divisiones alemanas e italianas bien entrenadas 43 El 16 de diciembre, dijo a Von Hassel, embajador de Alemania, que se
emplearía a los italianos como «columnas independientes» (GD, D. 111. 156).
37 Informe final del Ufficio Spagna, p. 7, MAE, Ufficio Spagna, b. 9. En- Barzini, carta a Barella, 7 de diciembre de 1936, ACS, segreteria partico-
trevista con el conde Luca Pietromarchi, Roma, 7 de julio de 1970. Iare del Duce, carteggio riservato, 241/R (Barzini).
38 ACS, pubblica sicurezza, direzione generale degli affari generali e riser- 45 El 30 de diciembre de 1936, Mussolini ordenó al general Russo,.coman-
vati, 1920-1945, 1936, b. 15, f. 1. dante de las Milicias. que enviara soldados de aspecto físico impresionante.
39 Entrevista con el conde Luca Pietromarchi, Roma, 7 de julio de 1970. Dijo que los alemanes habían causado una buena impresión al hacer eso mismo
40 SHM CGG, L. 387, C. 1. [ACS, Segreteria particolare del Duce, carteggio riservato, 463/R (Spagnal
41 Entrevista con el general Emilio Faldella, Milán, 4 de octubre de 1970. SF. 61.
41 bis Roatta al SIM, Informe 502, 16-17 de noviembre de 1936, MAE, Uffi- 46 El 25 de enero de 1937 Mussolini ordenó que en adelante los gnipos se
cio Spagna, b. 1, f. 1. embarcaran de uniforme (NA T 586, rollo 1062, imagen 062995)
164 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 165
con estricto silencio de radio. Sin embargo, se tomaron pocas precau-
ciones para que el desembarco de las tropas pasara inadvertido, y en 5.465 hombres. El ejército suministró 290 jefes y oficiales y 3.172 sub-
seguida se informó de su llegada en la prensa mundial, que por lo oficiales y clases de tropa, las milicias 134 jefes y oficiales y 1.329
general dijo que su número era el doble: 6.000 hombres 47. suboficiales y clases de tropa. Con esto, el total de fuerzas de tierra
En la segunda mitad de diciembre continuaron los preparativos a italianas en España ascendía a 15.529 hombres, el 60 por 100 de los
un ritmo cada vez mayor. Entre el 23 y el 28 de diciembre zarparon cuales eran milicianos y el 40 por 100 pertenecían al ejército 50.
de La Spezia tres buques con unos 1.500 tanquistas, artilleros, radio- Durante el mes de diciembre, ambos bandos de la Guerra Civil
telegrafistas y otros especialistas. El 29 de diciembre, el Lombardia, habían prestado la mayor atención a reconstruirse y organizarse tras
con las chimeneas recién pintadas para que resultara más difícil iden- las grandes pérdidas sufridas en noviembre en la lucha por Madrid.
tificarlo, embarcó a otros 3.000 hombres con destino a Cádiz. ,Dos Los nacionales tenían la iniciativa, pero no realizaron más que opera-
días después zarpó de Nápoles el Sandegna con unos 1.200 especia- ciones de tanteo. A principios de enero lanzaron un importante ata-
listas 48. Las salidas de tropas italianas para España hasta el 31 de que por la carretera de La Coruña, al noroeste de la capital. Diez días
de encarnizados combates produjeron 1.500 bajas en cada bando, pero
diciembre de 1936, incluidos los 1.500 hombres enviados por el ejér-
la batalla terminó en otro punto muerto. Los nacionales habían avan-
cito antes del 1 de diciembre, se reflejan en el cuadro 4.
zado unos 10 km. y obtenido varias posiciones favorables, pero una
vez más habían fracasado en su tentativa de tomar Madrid.
CUADRO
4
SALIDAS DE TROPAS ITALIANAS PARA ESPARA
HASTA EL 31 DE DICIEMBRE DE 1936 Reunión de Mussolini con Goring y nuevos envíos

Milicias Ejército Total


Mientras terminaba la batalla de la carretera de La Coruña se ce-
lebraba en Roma otra importante reunión a fin de establecer planes
Suboficiales y clases de para seguir ayudando a Franco. Alemania estuvo representada por
tropa ... ... ... ...... 7.591 2.120 9.711 Hermann Goring. Para todos los presentes era evidente que de mo-
Jefes y oficiales ... ... ... 257 96 353 mento el prestigio del Duce guardaba una relación tan absoluta con
Total .................. 7.848 2216 10.064 el éxito de Franco que aquél ya no contaba los costos de la victoria:
«Es absolutamente indispensable -declaró- que triunfe Franco. Si
FUENTE:
NA T 586, rollo 1062, imagen 062980. no, sufriríamos una derrota y Rusia podría decir que había ganado su
primera victoria sobre Europa occidental» ''.
A Mussolini le preocupaba el temor de que la ayuda italo-alemana
El 17 de diciembre se habían acordado con Franco las disposicio- no sirviera sino para dar a Franco más confianza en la victoria final
nes definitivas para la formación de dos brigadas mixtas. Franco pro- y lo llevara a avanzar con más lentitud, en lugar de estimularlo a rea-
porcionaría las tropas e Italia los oficiales, instructores y especialistas. lizar mayores esfuerzos. Goring convino en que la ayuda que ya se
Cada brigada tendría seis batallones, tres baterías de 65 mm., dos había prestado debería haber permitido a Franco ganar la guerra, si la
grupos de artillería de seis baterías, una compañía de tanques y una hubiera utilizado con más eficacia y energía. A su entender, el pro-
compañía de ingenieros. Los italianos propusieron enviar 130 oficia- blema era que los españoles estaban mal organizados. No sólo no pla-
les, 150 suboficiales y 1.600 soldados por cada brigada 49. El personal neaban eficazmente su estrategia, sino que ni siquiera lograban dis-
lo suministró el ejército y en su mayor parte salió para España entre tribuir racionalmente el material que recibían. Había zonas en las
el 1 y el 10 de enero. En esos diez días salieron para España otros que escaseaban mucho los suministros, mientras que en otras había
47 Times (Londres), 5 de enero de 1937.
más de lo que se podía utilizar. El volumen del compromiso italiano,
4s Lista de salidas de buques preparada por el Ufficio Spagna para el pe-
ríodo comprendido entre el 23 de diciembre de 1936 y el 17 de febrero de 1937. so NA T 586, rollo 1062, imagen 062981.
MAE, Ufficio Spagna, b. 10; GD, D, 111, 170. 51 Mi relato de la reunión se basa en las minutas oficiales italianas (MAE.
49 SJ3.M CGG, L. 386, C. 2.
IJfficin Spagna. h 10).
166 John F. Coverdale La intervención tascisra en la Guerra Civil española 167

tanto en tropas como en material, daba a Roma el perfecto derecho, Parece que la impaciencia y el descontento por la forma en que
insistió Goring, de exhortar a Franco a imprimir más rapidez a la Franco llevaba la guerra que reveló Mussolini en su entrevista con
guerra y a pedirle que aceptara un Estado Mayor General conjunto Goring, en lugar de llevar a una reducción de la asistencia italiana,
italo-alemán para ayudarle a planear las futuras operaciones. Lcs de- contribuyó a que siguiera aumentando. El Duce estaba ya demasiado
manes llevaban algún tiempo insistiendo en esto. A fines de enero, comprometido para retirarse, y no podía permitirse dejar que el tiem-
Franco aceptó por fin la propuesta, pero en realidad ésta produjo muy po resolviera las cosas, incluso suponiendo que el tiempo actuara en
pocos resultados favor de Franco. El plan de acción más prometedor consistía en en-
En todo caso, Franco necesitaría ya más ayuda para que resulta- viar suficientes hombres y material para que Franco pudiera ganar
ra posible llevar a cabo una ofensiva final con éxito. Alemania esta- rápidamente, quizá antes de la primavera. Los 9.000 hombres que se
ría dispuesta a proporcionar más material y algunos especialistas, pero habían mencionado a Goring ya tenían sus órdenes y, según parece,
Goring dijo que no consideraría la posibilidad de enviar una división se embarcaron entre el 11 y el 17 de enero
completa ni ninguna otra gran unidad organizada, pues la reacción En la reunión se convino en que Roma y Berlín establecerían una
internacional sería demasiado grave. Señaló que Francia reaccionaría lista de lo que podrían proporcionar para lo que se presumía sería
con mucha más violencia a la presencia de los alemanes que a la de el último empujón que daría la victoria a Franco. El 23 de enero, el
los italianos en España, y que Alemania no podía justificar los ries- embajador de Italia presentó a Franco una nota conjunta italo-ale-
gos que entrañaba provocar a los franceses hasta tal punto. Mussolini mana. En ella se le comunicaba que, si bien toda la ayuda tendría
aceptó las conclusiones de Goring sin titubear, aunque hacía muy que cesar en breve, ambos Gobiernos estaban dispuestos a hacer un
poco tiempo que se había encargado al representante de Italia en supremo y último esfuerzo por asegurar su victoria 5 6 .
Berlín que exhortara .a los alemanes a enviar más tropas a España 53. Los alemanes no ofrecieron más personal, pero la cantidad de ma-
El hecho de que Mussolini no insistiera con Goring en que Ale- terial que se proponían enviar a España era impresionante: 60 avio-
mania se comprometiera más en España refleja sus dudas acerca de nes, 10 dragaminas, 50.000 fusiles, 180 piezas de artillería regimen-
la creciente presencia de Alemania en el Mediterráneo. Por una parte, tal, 32 cañones de 77 mm., 12 cañones de 150 mm., 52 cañones
habría deseado que Berlín soportara una parte mayor de la carga en antiaéreos, 117 millones de cartuchos para armas individuales,
España. Por la otra, deseaba que la influencia alemana en España fue- 450.000 proyectiles de artillería y 65.000 de artillería antiaérea. Por
rs mínima. Como dijo Ciano a Cantalupo en enero de 1937: «Si ce- primera vez, los alemanes empezaron a suministrar equipo verdadera-
rramos la puerta de España a los rusos únicamente para abrírsela a mente moderno, del cual formaban parte bombarderos Dornier 17 y
los alemanes, podemos decirle adiós a nuestra política latina y medi- Heinkel 111 y unos cuantos prototipos del caza Messerschmitt 109.
terránea» 54. Los Me 109 eran claramente superiores a los «Ratas» rusos que en
Italia no podía seguir enviando tropas eternamente, dijo el Duce, noviembre habían barrido del cielo de Madrid a los He 51, pero la
pelo podía ofrecer 9.000 soldados más. Lo importante era establecer primera escuadrilla completa de Me 109 no llegaría a España hasta
un límite claro al volumen de ayuda que ambos países estaban &S- marzo SI.
puestos a proporcionar y después enviarla rápidamente, tras informar La aviación italiana prometió entregar 15 aviones de reconoci-
a Franco de que no podía esperar nada más en el futuro y de que miento RO 37, 12 cazas CR 32 y tres bombarderos S 79, todos ellos
tendría que ganar la guerra con sus propios recursos. Lo que se nece- con sus tripulaciones y piezas de repuesto. Se expuso la posibilidad
sitara se podía enviar durante las dos semanas siguientes. Durante de que en febrero se enviaran otros 12 aviones. Si todos los envíos
ese período habría que evitar la aplicación de controles internaciona- habían de terminar para el 31 de enero, se enviarían 11.000 Camisas
les. Entonces, a fines de mes, Italia y Alemania debían exigir que se Negras más, formados en seis regimientos, cada uno con una batería
aplicaran rápidamente los controles más estrictos posibles a fin de eli- y un pelotón de morteros. Irían al mando de un general italiano.
minar la ayuda francesa y la soviética. Si los envíos podían continuar hasta el 10 de febrero, se enviaría
55 FRUS, 1937, 1, 230, y DDF, 2, 4, p. 327.
3 GD, D, 111, 124, 137-139, 155-156, 203. 56 Texto en MAE, Lancellotti, b. 1.
3 GD. D. 111. 200. 57 Horton, Germany and the Spanish Civil War, pp. 131-132; Salas Larrazá-
9 ~a&al&o, FU la Spagna, p. 65. bal. La guerra de España desde el aire, p. 145.
John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 169

también una división especial del ejército, con otros 11.O00 hombres.
De hecho, el plan que se adoptó fue el segundo. Entre el 23 y el
3 1 de enero salieron de Gaeta y Nápoles 11.O00 Camisas Negras, y
entre el 1 y el 7 de febrero se embarcaron 11.000 hombres del ejérci-
to real.
Para el 18 de febrero el total de fuerzas terrestres italianas en-
viadas a España ascendía a casi 49.000 hombres. El 40 por 100 apro-
ximadamente pertenecía al ejército real, y el otro 60 por 100 a las
milicias fascistas. En el cuadro 5 figura un análisis detallado de la
composición de estas fuerzas. En las mismas fechas, las Fuerzas Aé-
reas italianas habían enviado a España 277 pilotos y 702 oficiales no
pilotos y soldados a España, mientras que el 1 de diciembre sólo ha-
bía 144 pilotos y otros 205 oficiales y soldados de servicio en el
país 58.
El enorme aumento de las tropas italianas en España entre di-
ciembre y febrero fue acompañado de un aumento igualmente espec-
tacular de la cantidad de material italiano que entraba en España.
Como cabe apreciar en el cuadro 6, en dos meses y medio Roma en-
vió a España unos 130 aviones, 2.500 toneladas de bombas, 500 ca-
ñones, 700 morteros, 12.000 ametralladoras, 50 tanquetas y 3.800 ve-
hículos a motor. Para el transporte de hombres y materiales había
hecho falta utilizar 62 buques, cinco de los cuales no llevaron más
que tropas, 21 tropas y material, y 36 sólo material.
A fines de comparación cabe señalar que, según Salas, en el pri
mer trimestre de 1937 la República recibió 184 aviones de la URSS
y 65 de otros países 59. Según observadores alemanes, de diciembre a
febrero pasaron por los Dardanelos 24 buques que llevaban a la Es-
paña republicana 18 aviones, 302 cañones, 179 tanques, 135 camio-
6 .. .. ...
.: .: .: _
: : . : . : . : . :.
. . nes, 29.500 toneladas de material bélico y 10.000 toneladas de mu-
. . . . . . . .
3 ; : : : : : : : ..: .. ..
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. .
u : : : : : .. .. .. ..
. . . . . .. ..
.
niciones M . Además, la República recibió considerable ayuda de Fran-
cia, de los puertos rusos en el Báltico y de Europa central, pero no
0u -m : "
. .: . . .. . .. ... .. .. ... ... se dispone de información acerca de su volumen. En todo caso pa-
rece que por estas fechas la ayuda italo-alemana a Franco era muy
superior a la ayuda a la República.
Para el 16 de febrero, los italianos en España habían quedado
organizados en cuatro divisiones exclusivamente italianas que consti-
tuían el cuerpo de tropas voluntarias o Corpo Truppe Volontarie
(CTV) al mando del general Mario Roatta:
58 MAE, Ufficio Spagna, b. 10.
59 Salas Larrazábal, Historia del ejército popular de la República, 111. pá-
gina 3422.
M Watt. «Soviet Military Aid to the Spanish Republic in the Civil War
193&1938». D. 541
170 John F. Coverdalt La intervención fascista en la Guerra Civil española 171

- 1." División de Camisas Negras «Dio lo Vuele», al mando del que la Falange suministrara algunos suboficiales y oficiales hasta el
general Edmondo Rossi; grado de capitán, además de las tropas. Los falangistas esperaban dar
- 2." División de Camisas Negras «Fiamme Nere», al mando a las brigadas un carácter claramente falangista, con su propia termi-
del general Amerigo Coppi; nología, sus uniformes y emblemas. En esta inteligencia se moviliza-
- 3." División de Camisas Negras «Penne Nere», al mando del ron 400 falangistas, a los que se envió a la brigada en calidad de
general Luigi Nuvoloni; oficiales y suboficiales para que empezaran a prepararse para la lle-
- División Littorio (del ejército), al mando del general Annibale gada de las tropas.
Bergonzoli. A principios de febrero, Piazzoni cambió de idea e informó a los
falangistas de que tendrían que contentarse con servir como meros
La organización de brigadas mixtas italo-españolas estaba resul- soldados, y de que no estaba dispuesto a que emplearan su termino-
tando considerablemente más difícil. Franco había decidido que estu- logía ni sus uniformes y emblemas. Naturalmente, esto causó gran
vieran integradas por miembros de las milicias falangistas, en lugar descontento. La tensión creció hasta tal punto que el 8 de febrero
de por tropas de las unidades del ejército nacional regular. En una Manuel Hedilla, jefe nacional provisional de Falange, ordenó que no
reunión celebrada entre el futuro comandante italiano de la 2." Bri- se incorporasen más falangistas a la brigada 61. La enérgica interven-
gada Mixta, coronel Sandro Piazzoni, y los mandos de Falange de la ción de Franco resolvió la crisis momentáneamente al obligar a los
provincia de Badajoz, donde se iba a formar la brigada, se decidió falangistas a ceder en la mayor parte de las cuestiones de fondo. Al
ir avanzando el mes, surgieron nuevas dificultades al empezar a incor-
porarse los milicianos falangistas. El oficial español de enlace con el
cuartel general de Franco comunicó el 24 de febrero que la Falange
MATERIAL BELICO ITALIANO ENVIADO A ESPARA enviaba a sus elementos menos capaces. Carecían de disciplina mili-
HASTA EL 18 DE FEBRERO DE 1937 tar, y muchos de ellos no estaban en condiciones físicas de prestar
servicios. Los médicos italianos habían rechazado a 300 de un grupo
Hasta el 1 de diciem- Total al de 700 62. De los 4.600 falangistas enviados en febrero y marzo se
30 de bre de 1936- 18 de febre-
noviembre 18 de febre- ro de 1937 rechazó al 30 por 100 aproximadamente. A principios de marzo,
de 1936 ro de 1937 Franco se vio obligado a utilizar 1.000 reclutas del ejército para que
la unidad pudiera alcanzar sus efectivos completos a.
Bombarderos ..................... 19 21 40
Cazas y aviones de asalto ......... 69 86 155 61 Hedilla, carta a Franco, 6 de febrero de 1937, SHM, CGG, L. 387; C. 7;
Otros aviones ..................... 30 23 53 nota sobre una llamada telefónica al Cuartel General de Franco hecha por el
- - gobernador militar de Badajoz, 8 de febrero de 1937, SHM, CGG, L. 387, C. 7.
Total aviones ..................... 118 248 62 Capitán Barba, carta al coronel Barroso, 24 de febrero de 1937, SHM.
Bombas (en toneladas métricas) ...... 1.500 3.971 CGG, L. 387, C. 6.
Cañones ........................ 54 542 * Piazzoni, carta a Franco, 6 de marzo de 1937, SHM, CGG, L. 387, C. 12.
Morteros ........................ 50 756 No se dispone de datos completos sobre la composición de la brigada, pero las
Fusiles ........................... - 105.000 siguientes cifras parciales dan una idea de su composición. Paiece improbable
Ametralladoras ..................... 102 1.313 que después del 1 de marzo aumentara mucho el número de italianos.
Metralletas ........................ 2.109
Granadas de mano ............... 70.000 2.200.000
Proyectiles de artillería ............ 148.000 1.300.000 Fecha Jefes y oficiales Suboficiales y clases
Municiones para armas individuales gr de tropa
automáticas (en millones de cartu- 18 de eñero de 1937 72 500 (todos italianos)
chos) ........................ 16,5 140,O
10 de febrero de 1937 145 2.500
Tanquetas ........................ 35 81
1 de marzo de 1937 161 (103 italianos) 5.600 (1.154 italianos)
Camiones, ambulancias, automóviles, 20 de marzo de 1937 217 8.000
etcétera ........................ 53 3.783
FUENTE:Piazzoni, Le «Frecce Nere» nella guerra di Spagna (1937-1939), pp. 18
FUENTE:MAE, Ufficio Spagna, b. 10. y 27; Invrea, aLa veritd su Guadalajara*, p. 22.
172 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 173
Los planes de Franco para utilizar los falangistas tuvieron toda- fue inútil. La flota republicana venía actuando con mucha circuns-
vía menos éxito en el caso de la l." Brigada que en el de la 2.". La pección desde el comienzo de la guerra, y tras el torpedeo del Ceu-
Falange de Sevilla, que debía proporcionar 5.000 hombres, no pudo vantes se hizo aún más timorata, y casi nunca se atrevía a salir de
o no quiso en absoluto hacerlo. Para principios de marzo, la brigada puerto, por temor a los submarinos italianos. Esta parálisis de la flota
tenía todos sus efectivos en oficiales y la mayor parte de su equipo, republicana dio a la flota nacional de superficie, en inferior número,
pero no habían llegado los soldados. Franco, harto, acabó por renun- libertad para continuar su guerra contra el tráfico marítimo.
ciar a la idea de enviar falangistas, y envió a 5.000 reclutas del ejér- La actividad naval italiana en apoyo de Franco fue aumentando
cito 64. Por tanto, sólo la 2." Brigada Mixta estuvo compuesta princi- constantemente. Para medidas de febrero de 1937 había 13 cruceros,
palmente por falangistas. 22 destructores, dos lanchas torpederas y siete buques auxiliares que
Tanto por mar como por tierra iba aumentando la ayuda italiana habían navegado 117.000 millas, ocupados sobre todo en escoltar bu-
a los nacionales. A partir de mediados de noviembre, operaban frente ques mercantes y en misiones de exploración y protección. En dos
a las costas españolas dos submarinos italianos que utilizaban la ban- ocasiones, buques de superficie italianos habían llevado a cabo bom-
dera de la España nacional, pero con tripulaciones italianas y con base bardeos de la costa. En total, 42 submarinos italianos habían reali-
en puertos italianos. El 22 de noviembre uno de ellos, el Toricelli, zado operaciones frente a las costas españolas y navegado doscientos
estaba sumergido frente al puerto de Cartagena cuando avistó el cru- días en superficie y ciento treinta y cinco días bajo el agua. Habían
cero republicano Jaime I, y unos minutos después al destructor Mi- avistado 133 buques sospechosos de ser buques de guerra o mercantes
guel de Cervantes. Tras dejar que un buque de guerra británico en- republicanos que transportaban suministros para la República. En los
trase en el puerto, el comandante del Touicelli atacó al Cervantes, al siete casos en los que habían podido identificar positivamente a los
que acertó con dos torpedos que le infligieron graves averías 65. buques como españoles, habían lanzado 27 torpedos, hundido un mer-
Como podía demostrarse que Franco no tenía submarinos pro- cante y averiado otro, además de inutilizar al Cervantes 67.
pios, era evidente que el Cervantes había sido torpedeado por un Entre diciembre de 1936 y febrero de 1937 se había transformado
submarino italiano o alemán, y los factores geográficos señalaban completamente el carácter de la intervención militar de Italia en la
hacia Italia. Las protestas consiguientes no desalentaron a Roma en Guerra Civil española. Del suministro de instructores, asesores, pi-
cuanto a permitir que los submarinos siguieran al servicio de los na- lotos, tripulaciones de tanquistas, artilleros y otros especialistas, Roma
cionales, e incluso aumentar en diciembre su número hasta seis, pero pasó rápidamente a establecer un ejército expedicionario en España.
se impusieron severas restricciones a sus actividades. Se ordenó a 10s El proceso se fue realizando poco a poco. Mussolini tomaba decisio-
capitanes italianos que evitaran lanzar torpedos si existía alguna PO- nes de modo improvisado y las órdenes de aplicarlas se daban sin
sibilidad de que unidades navales o aviones nacionales pudieran lo- ninguna tentativa seria de coordinarlas. Pese a la existencia del U f f i -
grar el objetivo. En ningún caso debía llevarse a cabo un ataque cio Spagna no se establecían planes generales, ni se fijó un calendario
contra buques mercantes, salvo que se tratara de buques republica- ni un orden de prioridades.
nos o rusos claramente identificados que entraran cargados a puerto. En todo este proceso, la iniciativa estaba con Roma. Los primeros
Incluso entonces, el ataque debía realizarse siempre dentro del límite contingentes de tropas estaban ya en camino hacia España antes de
de las tres millas, y no en alta mar ". que a Franco se le notificaran ni siquiera las intenciones de Italia.
Estas condiciones pusieron muchas dificultades a los submarinos No parece que se le consultara a menudo acerca de los planes de ulte-
italianos, pues era prácticamente imposible identificar con certidumbre riores envíos de tropas, salvo por lo que respecta a las brigadas mix-
a un buque mercante que llevara bandera falsa; pero su presencia no tas. En una ocasión, por lo menos, durante el período de que esta-
mos hablando, el Caudillo reveló su irritación con la actitud arro-
61 Nota sobre el informe de Barroso de 2 de marzo de 1937, SHM, CGG. gante de Italia hacia su autoridad, y esto se convertiría en un problema
L. 387, C. 10. constante. con importantes consecuencias para las relaciones italo-
65 Informe del comandante del Toricelli sobre su misión, MAE, Ufficio españolas.
Spagna, b. 10.
66 Cervera Valderrama, Memorias de guerra, pp. 60-63; informe sin firma
del Ministerio de la Marina sobre «La colaboración italo-alemana en España*. 67 Informe preparado por el Ufficio Spagna, MAE. Ufficio Spagna. b. 10:
4 de diciembre de 1936, MAE, Ufficio Spagna, b. 1. notas de investigación del profesor Willard C. Frank
La intervención tascista en la Guerra Civil espanola 175
174 John F. Coverdalt
vicios fuera del país», la respuesta solía ser entusiasta. Según infor-
Reclutamiento del CTV mación que Ilegó a la Embajada de Francia en febrero, cuando se
envió a un regimiento de artillería acuartelado en Florencia una peti-
¿De dónde procedían los 48.000 italianos enviados a España? ción de siete suboficiales, se presentaron 23 voluntarios 69.
¿Qué motivos tenían y qué opinaban acerca del conflicto español? Los hombres de la división Littorio constituían un caso separado
Parte importante de la respuesta se halla en las cifras que ya se han dentro del personal del ejército regular enviado a España. Los miem-
dado: nada menos que el 43 por 100 de las tropas italianas eran bros de esta división eran hombres reclutados en fechas más tardías
miembros del ejército regular italiano. Desde luego, los «voluntarios» que las habituales y su edad media era de veintiséis o veintisiete años.
del ejército no constituían en absoluto un grupo homogéneo. Muchos En el mes antes de enviarla a España la división había venido traba-
eran auténticos voluntarios, atraídos por las posibilidades de expe- jando como extras en una de las películas italianas de más éxito de la
riencia y ascenso y por el aumento de sueldo que conllevaba el servi- época: Scipione L'Africano. Dado lo relativamente avanzado de su
cio en España, o impulsados por el deseo de combatir al comunismo, edad, se proponía enviarla a desempeñar funciones de guardia relati-
o simplemente por el deseo de la aventura. Resulta imposible estimar vamente ligeras en Africa. Parece que a toda la división se la envió
el número de esos voluntarios, pero parece razonable suponer que sin más a prestar servicios en España, sin ni siquiera el pretexto de
constituían un porcentaje muy alto de los oficiales y demás militares pedir voluntarios individuales 70.
profesionales que con el tiempo se abrieran camino hasta España. La cuestión del origen de los voluntarios de las Camisas Negras
A juzgar por las estadísticas de mortandad, parece que el perso- es mucho más compleja y difícil que la de los voluntarios del ejército
nal del ejército enviado a España fue reclutado en números despro- regular. No parece que la guerra en España generase mucho entusias-
porcionadamente grandes en la Italia meridional y en las islas. La mo pro ni antinacional en Italia durante los primeros meses. Los in-
Italia del Norte y del Centro tenía casi dos tercios de la población formadores de la policía informaron de que se había reavivado algo
del país, pero sólo sufrió un tercio de los muertos. El Sur y las islas, la propaganda marxista entre las clases trabajadoras, que se sentían
con un tercio aproximadamente de la población, sufrieron dos tercios estimuladas por las pocas noticias que podían recibir de la revolución
de los muertos. Nada menos que el 8,3 por 100 de los muertos pro- que se había iniciado en España y del éxito de la defensa de Madrid
cedían de Cerdeña, que no tenía más que el 2,4 por 100 de la pobla- contra los ataques «fascistas». Pero el fenómeno tuvo una importan-
ción, mientras que sólo el 2,8 por 100 de los muertos procedían de cia limitada, y nunca alcanzó a ser algo que se pudiera calificar de
Piamonte, que tenía el 8 por 100 de la población 68. apoyo general a la República ni de oposición a la intervención de
Las condiciones del servicio eran muy favorables, especialmente Mussolini en favor de Franco 71.
para los oficiales. Si servían en España podían mejorar sus perspecti- Antes de que el partido fascista iniciara sus actividades oficiales
vas de ascenso, y el sueldo era bueno. Un general recibía una prima de reclutamiento, se presentaron voluntarios para servir en España
especial de 3.564 liras al salir, y la misma cantidad al cabo de cuatro entre 3.500 y 4.000 hombres, que se ponían en contacto con la Em-
meses en España. Un coronel recibía dos pagos de 1.767 liras, y un bajada de España o escribían directamente a Mussolini, a algunos de
teniente 1.060 al salir y 707 al cabo de cuatro meses. El comple- los dirigentes del partido fascista o a alguna otra personalidad des-
mento de sueldo por servicio en España era de 192 liras al día por tacada. No hay forma de saber qué porcentaje de esta gente Ilegó con
general, 100 por teniente coronel, 73 por teniente, 27,5 por sargento el tiempo a ingresar en las Camisas Negras en España, pero un aná-
y 20 por soldado. A los combatientes en la guerra española se les lisis de sus características nos puede decir algo acerca del clima de
extendieron bastantes de las prestaciones concedidas a los de la cam-
paña de Abisinia, como el trato preferente para la obtención de em-
pleo. Además, el Gobierno español daba un complemento mensual 69 Informe final del Ufficio Spagna, pp. 25-27, MAE, Ufficio Spagna, b. 9;
DDF, 2, 4, P. 417.
de 2.800 pesetas por general, 1.800 por coronel, 713 por teniente, 70 ~ntrevistacon el general Emilio Faldella, Milán, 4 de octubre de 1970;
542 por sargento y EO por soldado. Cuando se pedía a unidades del Conforti, Guadalajara, pp. 185 y 318-319; Lajolo, Il «Voltagabbana», pp. 35-
ejército que suministraran efectivos reducidos para las diversas espe- 40. Se dice que el general Bergonzoli, comandante de la División, dijo al
cialidades (cuerpo de tanques, artillería, ametralladoras, etc.) para «ser- periodista Sandro Sandri que tenía en su división 2.000 ó más hombres de
pelo gris (NA T 586, rollo 492. imagen 048683)
7' Infra, pp 120-330
" Véase el apéndice D.
176 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 177

opinión imperante en Italia cuando el partido inició sus actividades tuar con rapidez y a poner a los hombres en marcha lo antes posible
de reclutamiento. La mitad del grupo estaba compuesta por hombres después de convocarlos.
de más de treinta años; una cuarta parte tenía entre veinticinco y En Bari el reclutamiento no fue nunca un problema muy grave,
treinta años, y sólo una cuarta parte menos de veinticinco años. Más porque la miseria económica del campo circundante era tan grande
del 15 por 100 tenía más de cuarenta años, mientras que sólo el que muchos jóvenes estaban dispuestos a engancharse por la solda-
6 por 100 tenía menos de veinte. Más del 69 por 100 de los clasifi- da 74.En regiones más prósperas, la perspectiva de una soldada mejor
cables eran trabajadores manuales, y sólo el 4 por 100 estudiantes. no siempre resultaba lo bastante atractiva para que llegaran volunta-
Casi exactamente el 25 por 100 tenía antecedentes penales. El ele- rios en el número suficiente. En una reunión celebrada el 20 de enero
vado promedio de edad del grupo y su baja categoría socioeconómica en Florencia por la 92." Legión, sólo se pudo obtener un voluntario
parecen indicar claramente que la necesidad económica y la inadap- de las 300 personas que estaban presentes. Los otros 15 ó 20 volun-
tación social eran los motivos fundamentales para presentarse volun- tarios que había de proporcionar la legión tuvieron que sortearse 75.
tario. Junto con el escaso número absoluto de individuos que se pre- A menudo se utilizaban la presión y el engaño para lograr «volunta-
sentaron voluntarios antes de diciembre de 1936, esto confirma que, rios». A algunos se les llamó, o se presentaron voluntarios, para ir
en sus primeras fases, la Guerra Civil española despertó muy poco a Africa en calidad de colonos, pero al cabo de unos días o unas se-
entusiasmo en Italia en pro de la causa de los nacionales ". manas se encontraban en camino hacia E s ~ a ñ aA
. otros sí se les decía
A juzgar una vez más por las estadísticas de mortalidad, parece cuál era su verdadero destino, pero se les aseguraba que no tendrían
que las unidades de milicias enviadas a España eran más representa- que servir en el frente. Quizá los más frecuentes fueran los casos de
tivas del país, en el sentido geográfico, que las del ejército. El Norte hombres sometidos a diversas formas de presión política y económica
seguía sufriendo una parte más reducida de la mortalidad de lo que por las autoridades fascistas locales. En el ambiente de la Italia
habría justificado su población, pero la diferencia no era muy gran- de 1937 resultaba verdaderamente difícil rechazar una invitación pe-
de, y tanto la provincia de Lombardía como la de Emilia sufrieron rentoria a «colocarse a las órdenes del Duce*.
bajas proporcionadas a su población. El Sur y el Centro sufrieron mu- En algunos casos, hombres reclutados bajo falsos pretextos para
cha más mortalidad de lo que correspondía a su población, pero no las milicias de Camisas Negras lograron liberarse. Dos conductores
así las islas, dado que Sicilia, con el 9,3 por 100 de la población, no civiles que se negaron a ponerse los uniformes de las milicias y a em-
tuvo sino el 7,3 por 100 de los muertos 73. barcarse para España fueron a la cárcel, pero más adelante se les dejó
La primera de las tres divisiones de Camisas Negras se formó a en libertad cuando declararon que se les había dicho que se les en-
toda velocidad con tropas escogidas al azar bajo los auspicios de la viaría a Africa 76. Sin embargo, parece que el número de los que tu-
Milicia Fascista (MVSN). Las otras dos se organizaron de modo mu- vieron el valor y la buena suerte de recuperar su libertad, una vez
cho más sistemático, al exigir a las legiones de Camisas Negras que incorporados en una unidad destinada hacia España, fue muy pe-
suministraran batallones totalmente organizados. En torno a media- queño.
dos de febrero, los fasci de Bari funcionaban como banderines de en- Probablemente la mayoría de los milicianos no fueron engañados
ganche. Al principio se llamó a los fascistas locales más fervientes, a ni obligados, sino que simplemente al engancharse trataban de encon-
los que se pidió que se pusieran «al servicio del Duce» sin más expli- trar un medio de seguir dando de comer a su familia. En abril de 1937,
caciones. Hasta pocos días antes de la marcha no se les dijo cuál su media de edad era entre veintiocho y treinta y dos años. Se dijo
era su destino. Cuando por fin llegó la noticia, el entusiasmo de mu-
chos se enfrió rápidamente y fueron bastantes los que dijeron estar 74 Informe final del Ufficio Spagna, p. 10, MAE, Ufficio Spagna, b. 9;
enfermos a fin de evitar la salida, por lo cual se les expulsó del par- DDF, 2, 4, p. 327. Los informes de la Embajada de Francia en Roma consti-
tuyen una excelente fuente de información sobre el reclutamiento de volun-
tido. Esta primera experiencia enseñó a las autoridades locales a ac- tarios italianos para Espaiia. La compatación entre los informes de los diplo-
máticos franceses con los informes oficiales secretos italianos acerca de los
72 Conforme a un análisis de los datos en ACS, pubblica sicurezza, dire- embarques demuestra que la Embajada de Francia disponía de un servicio
zione generale degli affari generali e riservati, 1920-1945, 1936, b. 15-17, y de inf6rmación excelente en Italia.
1935, b. 15-17. Véase más información sobre este grupo en Coverdale. «I pri- 75 DDF. 2, 4, p. 371.
mi volontari italiani nell'esercito di Franco*, pp. 545-554. 76 ACS, pubblica sicurezza, direzione generale degii affari generali e riser-
73 Véase el apéndice D. vati. 1930-1945. 1936. b. 15.
La intervención fascista en la Guerra Civil española 179
que un grupo de 2.300 hombres tenía más de 7.300 hijos, o sea,
una media de más de tres cada uno 77. El diaro liberal Mancherter en la prensa española 17.000 noticias basadas en sus boletines, ade-
Guardian resumió la situación en forma muy precisa: «Los italianos más de casi 5.000 fotografías y 4.000 artículos más largosa .Sl' Pese
no tienen ningún deseo de ir a combatir por la España 'Nacional' a toda esta actividad, la propaganda italiana en España no fue muy
por razones sentimentales. Pero hay millares que se han presentado eficaz ni se realizó especialmente bien. Incluso una delegación oficial
como voluntarios en un sentido totalmente auténtico por la soldada del Partido Fascista, que visitó España en marzo de 1938, criticó
que se les paga» 78. mucho las actividades fascistas de propaganda en el país 82 ter.
A principios de enero de 1937 Roma empezó a estudiar la cues-
tión de designar a un embajador normal en sustitución del encargado
Cantalupo y Farinacci de negocios, cuyo nombramiento databa del momento en que se reco-
conoció a Franco. Aparentemente, Mussolini consideró en primer lugar
Al irse multiplicando la ayuda militar de Italia a Franco, también la posibilidad de designar a Roberto Farinacci, jefe fascista de Cremo-
se hizo más activa su presencia política en la España nacional. Las na, ex secretario general del Partido Fascista y miembro del Gran
primeras señas de una nueva actitud llegaron a principios de diciem- Consejo Fascista 83. Farinacci era un partidario entusiasta de la inter-
bre cuando Ciano, que anteriormente se había negado a autorizar unos vención activa de Italia en España, y al comienzo de la Guerra Civil
esfuerzos de propaganda más activos, pidió al Ministerio de Prensa había ofrecido sus servicios si Mussolini necesitaba a alguien para
y Propaganda que enviara a España publicaciones sobre el corporati- España 83 bis . Su designación como embajador habría señalado un cam-
vismo italiano, la organización del depolauoro, los tribunales labora- bio radical en la política italiana, en el sentido de trabajar activa-
les y todos los demás aspectos fundamentales del régimen. También mente por una España fascista. No hay forma de saber la seriedad
solicitó grandes cantidades de fotografías de Mussolini y de los mi- con que Mussolini consideró la posibilidad de hacer embajador a Fa-
nistros y de los jefes del partido para su distribución a la prensa rinacci, pero el hecho de que dos meses después lo enviase en misión
española, así como de noticiarios para proyectarlos en España ". especial a España parece indicar que efectivamente se sintió tentado
En febrero de 1937 se abrió en Salamanca una oficina italiana de abandonar la política de permitir que Franco tomara sus propias
de prensa y propaganda, con considerables recursos financieros 'O. decisiones políticos en pro de un esfuerzo por implantar un régimen
Danzi, jefe de la oficina, era un amigo personal de Ciano que infor- fascista en España.
maba directamente al Ministerio de Relaciones Exteriores sin pasar La designación de Farinacci hubiera resultado totalmente inacep-
en absoluto por el control de la Embajada ''. La oficina se encargaba table para Francia e Inglaterra, pues se habría interpretado como
de publicar un boletín diario de prensa, distribuir fotografías y folle- un signo inequívoco del deseo de Italia de aumentar su influencia
tos de propaganda, propaganda radiofónica, etc. ". Más tarde se en- política en España. Además, Farinacci era conocido por su actitud
cargaría también de publicar Il Legionario, el periódico del CTV. abiertamente antibritánica. Por ejemplo, en febrero de 1937 se le
La oficina pronto adquirió unas proporciones considerables. Al confiscó su periódico de Cremona Regime Fascista por publicar un
llegar a su punto máximo, en diciembre de 1937, tenía 45 empleados duro ataque contra Inglaterra. «No olvidamos -decía el artículo-
civiles, muchos de los cuales estaban empleados en Il Legionario. Re- que miles y miles de nuestros legionarios han caído en España gracias
sulta imposible decir exactamente cuántos se ocupaban de producir y sobre todo a las armas y las municiones enviadas por el bloque franco-
distribuir propaganda en la España nacional, pero lo que sí sabemos ruso-inglés. Hoy día torrentes de sangre dividen dos concepciones y
es que en 1938 la oficina aseguró que en total se habían publicado dos objetivos* 84. Franco también se hubiera sentido muy descontento
con ese nombramiento, dado el violento anticatolicismo de Farinacci.
77 Entrevista con el general Emilio Faldella, Milán, 4 de octubre de 1970. Franco mismo no era especialmente religioso, pero debía muchos de
7s Manchester Guardian, 17 de febrero de 1937.
79 Telegrama en mano 15057, 10 de diciembre de 1936, MAE, Politica,
h.
-. 33 82bis Relazione sulla attivita svolta durante l'anno 1938, MAE, Ufficio
80 Entrevista con Bruno Morini, Roma, 10 de mayo de 1970. Spagna, b. 60, f. 1.
8' Artiere, Quattro rnomenti di storia fascista, p. 205. 8 2 t e r «Missione del P. N. F. in Spagna,, p. 38, MAE, Ufficio Spagna, b. 55.
82 Informe h a 1 del Ufficio Spagna, pp. 100-101, MAE, Ufficio Spagna. 83 Cantalupo, Fu la Spagna, pp. 75-77.
b. 9. 83bis Aauarone. La nuerra di Spagna e 2'oppinione pubblica italiana, p. 24.
John F. ~Lverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 181

sus seguidores precisamente al sectario anticatolicismo de la Repú- Es impensable que Ciano siguiera una política propia en oposi-
blica, y no podía permitirse enajenárselos. Por todos estos motivos, ción a Mussolini pero sí parece que había una cierta tensión entre
Mussolini abandonó toda idea de enviar a Farinacci y nombró emba- la tendencia del Duce a apoyar el desarrollo del fascismo en España
jador suyo a Roberto Cantalupo. Cantalupo no era un diplomático y los esfuerzos de su yerno por mantener a Italia fuera de la política
profesional, sino un periodista. Ex miembro del Partido Nacionalista, de los nacionales. De hecho, poco después de la llegada de Canta-
Mussolini lo había enviado como representante de Italia a El Cairo lupo a España, Mussolini envió a Farinacci en misión especial, «para
en 1930, y como embajador en el Brasil en 1932. Desde luego estaba ponerse al tanto de la situación en la España nacional» y familiarizar
más identificado con el régimen que la mayor parte de los diplomá- a Franco con sus ((ideas acerca del futuro* 89. Aparentemente, el via-
ticos de carrera. Pero también, desde luego, tenía mucha menos im- je de Farinacci significa que, pese a haber renunciado a la idea de
portancia política que Farinacci. hacerlo embajador, Mussolini no había abandonado sus planes de pro-
El nuevo embajador no recibió sus instrucciones del Duce, sino mover el fascismo en España.
de Ciano. Pese a la intensificación de la propaganda en España, el Farinacci trató de convencer a Franco de la necesidad de prepa-
ministro de Relaciones Exteriores destacó que no quería que Canta- rar un programa concreto para gobernar a España después de ganar
lupo interviniera en las luchas internas entre las diferentes facciones la guerra, y sobre todo de la necesidad de crear un «Partido Nacio-
del bando nacional. En cuanto a los objetivos a más largo plazo de nal Español», con Franco a la cabeza, que pudiera ((insertarse en
Italia en España, Ciano desmintió todo interés en ver que se estable- todos y cada uno de los órganos del Estado». Exhortó a la abolición
ciera en aquel país un régimen fascista: «Nos basta con que el bol- de los demás partidos políticos y a que sólo hubiera «una prensa, la
chevismo no arraigue en España. Ese es el único alcance auténtico prensa nacional». Dijo que de momento no debía enunciarse detalla-
de nuestra presencia diplomática en Salamanca. Para nosotros, la damente el programa del partido, pero que debería adoptar inmedia-
cuestión ideológica en España es secundaria. Lo principal es la de- tamente una actitud favorable hacia la clase obrera, garantizar la re-
fensa de la civilización occidental» 85. forma agraria, la jornada de ocho horas, los sindicatos nacionales, el
En una segunda entrevista, Ciano volvió a insistir en lo mismo, seguro de enfermedad, las pensiones de vejez, etc. Al mismo tiempo,
y en destacar su deseo de evitar toda tensión europea innecesaria.
Desmintió todo deseo de provocar a Francia, y mucho menos a Ingla-
terra, con quien Italia necesitaba cooperar en el Africa oriental. Dijo a sus otras afirmaciones, que no se pueden confirmar ni desmentir con las
pruebas disponibles en los archivos. El material reproducido en el texto pa-
que Italia no quería tomar las Baleares permanentemente ni estable- rece lo bastante plausible como para aceptarlo, a falta de otras pruebas, como
cer una dictadura fascista en España 86. Cantalupo especifica que Cia- exposición bastante precisa de la política que aplicaba Ciano en enero de 1937.
no dijo que esta política era la suya, y afirmó que Mussolini ((estaría Sin embargo, algunos aspectos de la versión que da Cantalupo de sus ins-
contentísimo» con un régimen totalitario en España. El Duce, dijo, trucciones parecen sumamente improbables, en especial la afirmación de que
Ciano le había encargado que trabajase en pro de una España «liberal y cató-
había querido enviar a Farinacci «para hacer fascista a España» ". lica» y que «evitase la eventualidad de que Franco, en cuanto tome Madrid,
funde allí un régimen totalitario* (Cantalupo, Fu la Spagna, p. 75). Ya he
Cantalupo, Fu la Spagna, p. 62. dicho que Italia no trataba de implantar en España un régimen específica-
86 Ibid., p. 77. mente fascista, pero resulta difícil creer que Ciano fuera partidario del esta-
87 Ibid., pp. 75-77. En los archivos del Ministerio italiano de Relaciones blecimiento de un régimen «liberal» sobre «una base democrática y cristia-
Exteriores no se han encontrado copias de las instrucciones escritas de Can- na» (ibid., p. 76). Parece probable que el deseo de Cantalupo de presentarse
talupo, pero uno de sus primeros despachos desde España confirma su afir- como embajador de Italia, y no del fascismo, haya llevado a una cierta defor-
mación de que Ciano le encargó que se abstuviera de tratar de influir en la mación de las instrucciones de Ciano. Cantalupo publicó sus Memorias sobre
evolución política interna de la zona nacional: «En cuanto puse pie en terri- España en 1948, cuando sus ambiciones políticas se habrían visto en gran pe-
torio español. recibí pruebas de la gran utilidad y percepción de las instruc- ligro si confesara haber trabajado en pro de una España totalitaria.
ciones de Vuestra Excelencia de no dar muestras de ningún interés directo. 88 Como ha señalado el decano de los historiadores diplomáticos italianos,
en la política interna, y mucho menos dar la impresión de que deseaba inter- ((incluso en la esfera de los asuntos exteriores, las decisiones finales las tomaba
venir en ella. Esta directriz del Gobierno fascista es la única que refleja actual- Mussolini exclusivamente, y sus colaboradores se limitaban a actuar en las
mente la situación real de los partidos en España con respecto al general esferas en que todavía no se había determinado la voluntad de Il Duce» (Tos-
Franco y, por lo tanto, es la única que protege nuestros intereses» (Infor- cano, The History oof Treaties and International Politics, 1, 276).
me 235/108, 11 de febrero de 1937, MAE, Politica, b. 14). Esta confirma- s9 Mussolini a Franco, 1 de marzo de 1937, ACS, segreteria particolare
ción de una de las partes centrales de la tesis de Cantalupo da credibilidad del Duce. carteggio risetvato. 463/R (Spagna), Sf 6
182 John F. Coverdale La intervención iascista en la Guerra Civil española 183

debía dejarse claro que «el nuevo partido será totalitario y atrtouz- pación; pero indicando que no controlaba totalmente la situación '.
tauio» %. El 7 de marzo, el Ministerio de Relaciones Exteriores volvió a en-
Franco dijo a Farinacci que no se proponía contar con los falan- cargar al embajador que protestara por la severidad de la represión
gistas ni con los carlistas para la reconstrucción de España, dado que en Málaga, en cuya captura habían desempeñado un importante pa-
ninguno de esos partidos tenía jefes de primera categoría. Tampoco pel las tropas italianas. La provincia había sido escena de tensiones
le preocupaba en especial la cuestión monárquica y dinástica. «Primero sociales especialmente agudas y de una violencia considerable duran-
tengo que crear la nación: luego decidiremos si es buena idea nombrar te los meses inmediatamente anteriores y posteriores al estallido de
un rey» 9'. Si, como mantiene Cantalupo, se había enviado a Farinacci la Guerra Civil, y las pasiones estaban exacerbadas. Según cálculos
a España para proponer que se eligiera a un miembro de la familia italianos, sólo en febrero ocurrieron en Málaga 2.800 ejecuciones ofi-
de Savoya para ocupar el trono español, esta declaración debe haberle ciales, y en total se ejecutó allí a 5.000 personas, mientras números
hecho cambiar de idea 92. parecidos perdían sus vidas en Sevilla, Cáceres y Badajoz 96. Por su-
Las ejecuciones masivas que ocurrían en la zona nacional inquie- gerencia de Cantalupo se presentó una petición oficial, en nombre de
taban a Farinacci. En ese sentido, según dijo Mussolini, no había Mussolini, de que se aplazaran todos los juicios políticos hasta el
mucho que escoger entre ambos bandos: final de la guerra % bis. LOSresultados concretos de esta solicitud fue-
ron el traslado de Málaga de dos jueces militares especialmente se-
A decir verdad, aquí las atrocidades rojas. y las nacionales son equivalentes. veros y la conmutación de la pena de muerte a 19 masones conde-
Se trata de una especie de competición para ver quién puede matar a más nados en esa ciudad 97.
gente, casi un deporte. Parece imposible que pase un día sin que se envíe al
otro mundo a unas cuantas personas ... La población ya se ha acostumbrado El 21 de mayo de 1937, Conti, cónsul en Sevilla, comunicó que
y no le presta atención: sólo somos los sentimentales los que creamos una tra- en Málaga se seguía ejecutando a un ritmo de 20 personas diarias,
gedia en torno a un pueblo que no se lo merece 93. aunque el ritmo frenético de los primeros días había cedido a una
mayor calma y a un aumento de las garantías jurídicas para los acu-
Creía que se trataba de una cuestión en la cual Roma debería tomar sados. Según el informe del cónsul, en Málaga seguía habiendo
posición, indicar que había intervenido en España para proteger al fas- 10.000 presos, cuando la población en 1934 era de 200.000 personas.
cismo contra el ataque comunista, y no para apoyar venganzas insen- El cónsul italiano en Málaga seguía ocupándose activamente de ayu-
satas. Sin consultar ni advertir al embajador, presentó por su propia dar a las familias de los presos y de los ejecutados, pero la introduc-
iniciativa una firme protesta a Franco %. ción de mayores formalidades jurídicas en los procedimientos había
Por instrucciones de Ciano, el propio Cantalupo había planteado disminuido considerablemente su eficacia en cuanto a obtener clemen-
el tema de las ejecuciones a Franco, el cual había expresado su preocu- cia para las personas condenadas por los tribunales " .
90 Farinacci a Nicolás Franco, 10 de marzo de 1937, MAE, Ufficio Spagna,
A Farinacci no le impresionaba el potencial de Franco como as-
b. 55 [el subrayado figura en el original], Véase también Farinacci a Musso- pirante a jefe político fascista. Calificó la situación política de con-
lini, 12 de marzo de 1937, MAE, Ufficio Spagna, b. 55. fusa y compleja, y la posición personal de Franco de inestable ga bis.
91 Farinacci a Mussolini, 5 de marzo de 1937, NA T 586, rollo 438, imá-
genes 026380 y 026381. Véase también Farinacci a Mussolini, 8 de marzo 95Ihid., pp. 130-134.
de 1937, MAE, Ufficio Spagna, b. 55. 96 MAE, Ufficio Storico-Diplomatico, Spagna. Situazione Politica, 1937, pá-
92 Cantalupo, Fzr la Spagna, pp. 153-154. Esta idea parece fantástica, so- gina 8, en NA T 586, rollo 1291 (sin números de imagen).
bre todo habida cuenta del gigantesco fracaso de Amadeo de Saboya como 9 6 b i s Nota Verbale N . 65, Salamanca, 29 de marzo de 1937. MAE, Ufficio
rey de España en el sido xrx. En el telegrama de Ciano a Cantalupo en que
se anuncia el viaje, se dice que Farinacci debe tratar con Franco de cuestiones
sindicales y del partido. No se menciona ninguna candidatura de Saboya (tele-
* "
98
NA T 586, rollo 492, imágenes 048712 y 018755.
Informe 1806/121. 21 de mavo de 1937. MAE. Politica, b. 14. Según
grama 5471191 R, 6 de marzo de 1937, MAE, Ufficio Spagna, b. 55). Sin em- el comandante De ~ l a s i ó ,el cónsul' Bianchi ya había logrado que se pusiera
bargo, no cabe descartar del todo el argumento de Cantalupo, dado que la en libertad a 700 presos condenados a muerte, y que en los casos de otros 300
mayor parte del resto de su versión del viaje de Farinacci parece verse com- se conmutaran sus ejecuciones por sentencias de prisión. Declaración transmi-
probada por el informe de Farinacci a Mussolini. tida con el informe 227140 del CTV al Ufficio Spagna, 21 de mayo de 1937.
93 NA T 586, rollo 438, imagen 026383. MAE, Ufficio Spagna, b. 39.
* Cantalupo, Fu la Spagna, p. 138. El texto se halla en MAE. Ufficio 9 8 b i S Farinacci a Mussolini, 8 de marzo de 1937, MAE. Ufficio Spagna.
Spagna, b. 55. h 55
184 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 185

Observó correctamente que a Franco le interesaba muy poco la teoría bién un resultado directo de la derrota italiana en Guadalajara. Aun-
política y sólo le preocupaba ganar la guerra y a partir de entonces que el Duce deseara seguir fomentando el crecimiento del fascismo
mantener durante mucho tiempo un gobierno dictatorial: «Este hom- en la zona nacional, sus posibilidades de ejercer una influencia real
bre -escribió a Mussolini- es políticamente un peso ligero.» Lo se vieron muy reducidas por la pérdida de prestigio que sufrió en
calificó de «hombre bastante tímido, cuya cara, desde luego no es Guadalajara. Si el resultado de la batalla hubiera sido favorable a los
la de un condottiere~99. Parece que Farinacci y Cantalupo estaban de italianos, es posible que la misión de Farinacci hubiera sido el punto
acuerdo en su evaluación de Franco, aunque en muy poco más. Al de partida de una nueva política italiana. De hecho, sin embargo, se
describir la presentación de sus credenciales, Cantalupo escribió: d a - quedaba convertida en un incidente aislado.
lió conmigo al balcón que ofrecía un espectáculo increíble de la in-
mensa plaza, pero fue incapaz de decir nada al pueblo que aplaudía
y que esperaba una arenga; una vez más se había vuelto frío, vidrioso El «acuerdo entre caballeros»
y femenino» '".
Farinacci no se limitó a hablar con Franco, sino que estableció Durante el período de que nos venimos ocupando en este capí-
contacto directo con Manuel Hedilla, el jefe falangista. No da detalles tulo, España ocupaba un lugar de primer plano en el escenario in-
del contenido de su conversación, salvo para decir que los falan- ternacional. La llegada de la Legión Cóndor, de las brigadas interna-
gistas se pusieron de acuerdo en reunirse con él y con un grupo de cionales y de los italianos del CTV prestaron un aire de urgencia a
jefes requetés «para echar las bases de un nuevo movimiento nacio- los esfuerzos por contener y circunscribir el conflicto e impedir que
nal, que Franco debería reforzar y utilizar» l o l . Su conversación con se convirtiera en una guerra europea. A primera vista, parecía que
Hedilla reforzó el convencimiento de Farinacci de que la Falange se realizaban considerables progresos. Italia y la Gran Bretaña llega-
era el único grupo de España que estabo orientado hacia Roma y que ron a un «acuerdo entre caballeros», en el cual se comprometieron
consideraba al fascismo con entusiasmo, aunque a Farinacci no le im- a respetar el statzl quo en el Mediterráneo, y el Comité de No Inter-
presionaron Hedilla ni los otros jefes a los que conoció 'O' vención logró no sólo prohibir la salida de voluntarios para España,
Los falangistas y los requetés ya habían estado en contacto los sino elaborar un plan internacional de control para imponer la prohi-
unos con los otros a fin de tratar de las posibilidades de unificación. bición. Sin embargo, todo ello parece curiosamente irreal si se con-
Sus conversaciones terminaron a fines de febrero sin resultados con- sidera en el contexto de los envíos masivos de hombres v material de
cretos, pero en tono amistoso 'O2. Si alguna vez se celebró la reunión Italia a España. De hecho, la nota característica de la mayor parte
que Farinacci anunció a Mussolini, no tuvo consecuencias prácticas. de las relaciones internacionales en torno a la cuestión española du-
La fusión de la Falange con los tradicionalistas se realizaría al cabo rante este período parece ser precisamente su alejamiento de la rea-
de poco, pero por orden de Franco y con muy poca consideración lidad.
por los sentimientos de los jefes de los dos partidos, ni por las opi- El objetivo ostensible, tanto de Londres como de Roma, era no
niones de sus aliados. sólo evitar seguirse distanciando, sino restablecer la cordialidad que
Las tentativas de Farinacci de promover el fascismo en España había existido entre ellas antes de la crisis de Etiopía y del estallido
tuvieron pocas consecuencias prácticas, si es que tuvieron algunas, e de la Guerra Civil española. El 1 de noviembre, en el mismo discur-
Italia pronto regresó a una línea menos agresiva con respecto a la so en el que Mussolini acuñó el término «Eje» para describir las
política nacional. Es posible que esto se debiera a que Mussolini per- relaciones entre Roma y Berlín, también hizo un ofrecimiento de ce-
dió interés por el tema o cambió de opinión, pero quizá fuera tam- lebrar negociaciones con Londres. La respuesta fue favorable, aunque
Eden no estaba convencido de la sinceridad de los deseos de Italia
99 Farinacci a Mussolini, 5 de marzo de 1937, NA T 586, rollo 438, ima-
de mejorar sus relaciones con Inglaterra. Mussolini había afirmado
gen 026380-026381. una vez tras otra que su objetivo definitivo era restablecer un Impe-
100 Informe 404/197, 1 de marzo de 1937, MAE, Politica, b. 29. rio Romano. Eden mantenía que mientras su objetivo fuera ése, Ita-
'01 NA T 586, rollo 438, imagen 026384/1. lia difícilmente podía «iniciar una colaboración sincera con Inglate-
lo' "" Farinacci a Mussolini, 8 de marzo de 1937, MAE, Ufficio Spagna.
b. 55. rra, que era el único gran obstáculo en su camino». Creía que los
'02 Thomas, The Spanish Civil War, pp. 527-528 motivos tácticos hacían que fuera aconsejable, sin embargo, no re-
La intervención fascista en la Guerra Civil española 187

chazar a los italianos e impedir así que se acercaran demasiado a ra, la llegada de números cada vez mayores de combatientes a ambos
Alemania o se convirtieran en un aguijón demasiado molesto en el bandos hacía parecer que se debían adoptar medidas para prohibir
mundo árabe 'O3. la entrada de tropas si se pretendía evitar el peligro de un conflicto
El anuncio del reconocimiento de Franco por Italia tomó a Lon- europeo. Por sugerencia de lord Plymouth, presidente británico del
dres por sorpresa, pero tuvo escasa influencia apreciable en las rela- Comité, se designó un subcomité especial para que estudiara este
ciones italo-británicas. La preocupación de Eden por la intervención nuevo aspecto del problema.
de Italia en España se limitaba a mantener el statu quo territorial. La preocupación de París y Londres por la llegada a España de la
Quería impedir que Italia se apoderase de ningún territorio español Legi6n Cóndor alemana los impulsó no sólo a insistir en que el Co-
o estableciera bases militares o navales permanentes en España o sus mité de No Intervención realizara progresos, sino a formular pro-
colonias. Si podía lograr esto, no le importaría que Italia siguiera puestas fuera del lento marco del Comité. E n una nota enviada di-
apoyando a Franco. E n respuesta a una interpretación formulada el rectamente a Alemania, Italia, Portugal, la URSS y los Estados Uni-
19 de noviembre en la Cámara de los Comunes, Eden declaró que dos, invitaban a estos países a: «renunciar a toda intervención directa
otros gobiernos eran más culpables que Alemania e Italia con res- o indirecta, trabajar en el C N I en favor de un plan eficaz de control
pecto a la intervención en España. El informe de la Oficina de Gue- y tratar de mediar en el conflicto» ' O 7 . La respuesta de Italia a esta
rra, según el cual los datos disponibles no apoyaban esta declaración, nota, enviada el 14 de diciembre, no rechazaba de plano la propuesta
no enfrió su deseo de mejorar las relaciones británicas con Italia 'O4 de mediación, pero señalaba las dificultades prácticas que entrañaba
Sus declaraciones en la Cámara de los Comunes eran menos una de- celebrar un plebiscito de cualquier tipo en España, y sugería cínica-
claracibn de datos objetivos que una señal de que estaba dispuesto a mente que «el pueblo español ya ha expresado suficientemente su con-
pasar por alto los posibles obstáculos a un acuerdo. senso favorable al Gobierno Nacional, que ha obtenido progresiva-
A principios de diciembre se iniciaron negociaciones efectivas, que mente el consentimiento de la mayoría de la población y el control
se desarrollaron en Roma. El programa básico de las deliberaciones de la mayor parte del territorio nacional» 'O8.
y de sus límites lo había esbozado Eden a mediados de noviembre Antes incluso de que se recibiera la respuesta italiana, Eden ha-
La clave del acuerdo sería un reconocimiento mutuo de intereses bín intentado otro expediente. Este adoptó la forma de una propuesta
en el Mediterráneo y una declaración de intenciones de respetarlos a Grandi para que la Gran Bretaña, Francia e Italia trataran de la
Inglaterra no reconocería de momento la conquista italiana de Abisi- cuestión a solas, excluyendo a Alemania y Rusia. Es comprensible
nia, pero deseaba que Roma aceptara el statu guo territorial en el que a Eden le impacientaran los interminables debates del Comité de
Mediterráneo y que interrumpiera la propaganda antibritánica en el No Intervención, con sus posibilidades casi inagotables de aplazamien-
Cercano Oriente ' O S . Italia aceptó sin dificultades el programa y las to, pero la iniciativa fue torpe. Si a Italia no se le ofrecía un incen-
condiciones, pero se negó a acceder al deseo británico de que Francia tivo proporcionado, difícilmente cabía esperar de ella que aceptara
participara en el acuerdo. una respuesta que Berlín interpretaría forzosamente como el aban-
Mientras se iniciaban en Roma las negociaciones italo-británicas, dono de su aliado alemán. Además, en reuniones tripartitas con Fran-
en la escena diplomática europea tenía lugar m a serie de otras acti- cia y la Gran Bretaña acerca de España, Italia podía prever que se
vidades relacionadas con España. El 2 de diciembre, el Comité de encontraría regularmente en la minoría. La propuesta de Eden se re-
No Intervención aprobó las líneas generales de un plan de control chazó, y Roma comunicó su contenido a Berlín.
de los puertos, los aeropuertos y las fronteras de España a fin de Había otro frente en el que también se intentaba actuar. Del 10
poner freno a la corriente de armas ' O 6 . Hasta aquel momento, el Co- al 16 de diciembre, el Consejo de la Sociedad de Naciones se reunió
mité de No Intervención se había ocupado exclusivamente del sumi- en Ginebra para escuchar un llamamiento del Gobierno de la Repú-
nistro de material bélico a ambos bandos en el conflicto español. Aho- blica Española. Ni a Inglaterra ni a Francia les agradaba la pers-

103 Eden, Facing the Dxtators, p. 482. 107 Roval Institute of International Affairs. Survev o f International Af-
104 PO W 16391/9539/41. fairs 193?, 11, 271.
< ,

105 Eden, Facing the Dictators, pp. 482-483. 'OR Citado en Vedovato. 11 nonintervento in Spagna, 1, 63
1% Vedovato, II nonintervento in Spagna, 1, 59-61
La intervención fascista en la Guerra Civil española 189
188 John F. Coverdale

pectiva de que se celebraran duros debates en Ginebra en un mo- Británico para sobrevivir "*. Ni los compañeros de Gabinete de E.den
mento en que estaban tratando de impulsar su propuesta de media- ni los jefes de Estado Mayor compartían su alarma, de modo que no
ción. Tanto Eden como Delbos, ministro francGs de Relaciones Exte- se tomaron medidas, salvo pedir a Roma que el «Acuerdo entre Ca-
riores, se negaron a asistir a la reunión. Avernol, secretario general balleros~incluyera una cláusula en la que ambos países proclamasen
de la Sociedad de Naciones, deseaba evitar que ésta se viera embro- que no se proponían adquirir el control de ningún territorio es-
llada en los conflictos causados por la cuestión española 'O9. Como pañol lL3.
señaló feliz la prensa fascista, hasta el ministro soviético de Relacio- Habida cuenta de toda esta actividad, cabría esperar que la cues-
nes Exteriores se abstuvo de ir a Ginebra "O. En consecuencia, el Con- tión española ocupase un lugar supremo en las negociaciones entre
sejo de la Sociedad de Naciones no pudo hacer más que adoptar una Roma y Londres para llegar a un acuerdo general en torno al Medi-
serie de propuestas inocuas, en las que expresaba su esperanza de que terráneo. De hecho, y salvo por lo que respecta a la cuestión de las
se aceptaran las recientes propuestas franco-británicas y se exhortaba Islas Baleares, no se trató mucho de la intervención italiana en Espa-
a los miembros del Comité de No Intervención a que trabajasen para ña. Se prestó mucha más atención a la propaganda antibritánica en el
dar más eficacia a sus actividades. Cercano Oriente que a los envíos de armas italianas a España "Como
!
Tanto en París como en Londres iba aumentando la preocupa- concesión a los británicos, poco antes de Navidades se retiró a Bo-
ción por las actividades italianas en Mallorca. El constante aumento naccorsi de Mallorca Il5. Sin embargo, la llegada a Cádiz, el 22 de di-
de la fuerza aérea italiana en la isla, la construcción de tres nuevos ciembre, del primer contingente de 3.000 Camisas Negras italianas
aeropuertos, la introducción del italiano como idioma de aprendizaje ni siquiera se reflejó en las negociaciones.
obligatorio en las escuelas mallorquinas y el control de la Falange El texto del acuerdo italo-británico firmado el 2 de eneio no con-
por Bonaccorsi eran aspectos que causaban alarma en ambas capita- tenía ninguna mención específica de España, pero declaraba que las
les. El encargado de Negocios de Francia en Roma dijo a Ciano que partes «desmienten todo deseo de modificar o, en la medida que están
su Gobierno seguía con toda atención la marcha de la situación en afectadas, de aceptar modificaciones en el statu quo por lo que res-
las Islas Baleares. «El establecimiento de cualquier autoridad extran- pecta a la soberanía nacional de los territorios en la zona del Medi-
jera sobre una posición que domina las líneas de comunicación de 112 «La crisis de Abisinia, al descubrir la insuficiencia de los preparativos
Francia con el norte de Africa -advirtió- afectaría a intereses vita- militares británicos y la gran renuencia de este país a emplear la amenaza
les franceses y crearía una situación que ningún Gobierno francés po- de resistencia armada a un rumbo, por parte de Italia, que era diametral-
dría contemplar con indiferencia* " l . mente opuesto a la política declarada de Inglaterra y de los demás miembros
de la Sociedad de Naciones, conmovió el prestigio británico como nada había
El 14 de diciembre, Eden presentó al Gabinete un memorándum logrado hacerlo desde que terminó la guerra ... No me agrada la idea de con-
sobre las actividades italianas en las Islas Baleares. Su tono era grave, templar lo grave que sería el peligro de nuestra posición en el Mediterráneo
e incluso alarmista. Eden sugirió que Italia parecía estar a punto de si se permitiera que Italia hiciera impunemente otro gesto como el estable-
establecer un protectorado sobre las Islas, y que quizá se tendría que cimiento del control italiano en las Islas Baleares ... Nadie puede prever qué
modificaciones desastrosas podrían ocurrir en el estado de un Imperio que
revisar la conclusión a la que habían llegado los jefes de Estado Ma- para su supremacía no depende sólo de la fuerza armada, sino también de la
yor en agosto -en el sentido de que el control de Mallorca por Italia opinión, ni qué esfuerzos inauditos bajo las armas se nos podrían exigir antes
no pondría en peligro intereses británicos vitales-, habida cuenta de de que se pudiera restablecer la posición» (FO W 18182/9549/41).
la construcción de nuevos aeropuertos militares en la isla. Adujo que "3 Eden, Facing the Dictators, pp. 484-485. El 19 de enero de 1937, los
jefes de Estado Mayor reafirmaron su posición de que la ocupación de las
en todo caso, desde el punto de vista estrictamente político y sin te- Baleares por Italia no era una amenaza grave para los intereses británicos
ner en cuenta ninguna consideración militar, Inglaterra no podía per- [CP 10 (3711.
mitirse dejar que Italia obtuviera el control efectivo de las Baleares, 114 FO R 73731226122. El 16 de diciembre de 1936, en respuesta a una
dado que ello iría en contra del prestigio del que dependía el Imperio pregunta, Mussolini dijo a1 embajador alemán que los británicos no habían plan-
teado la cuestión española durante las negociaciones en curso (GD, D, 111
156). Los archivos del Foreign Office británico confirman que esta afirmación
era básicamente cierta.
Barros, Betrayal from Within, pp. 146-152.
lw Los representantes británicos en Roma habían pedido reiteradamente que
Nuova Antologia, 16 de diciembre de 1936, p. 466.
110 se retirara a Bonaccorsi, y el Foreign Office creyó que su traslado se produjo
La Embajada de Francia en Londres comunicó el texto de sus instruc-
111 en respuesta a la presión británica (FO W 18772/9549/41)
ciones al Foreign Office (FO W 18182/9549/41).
190 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 191

terráneo». Esta fórmula se hizo más explícita en un intercambio letra, del «Acuerdo entre Caballeros». Por su parte, los italianos con-
separado de notas en las que Ciano aseguraba a Eden que «por lo sideraban que las expresiones de escándalo por parte de Londres ante
que respecta a Italia, la integridad de los territorios actuales d e Es- la continuación de su ayuda a Franco eran ingenuas y torpes. E n di-
paña seguirá intacta y sin modificar en todas las circunstancias» l16. ciembre, Italia había expresado claramente su determinación de lo-
Los funcionarios del Foreign Office británico estaban jubilosos con grar la victoria de Franco ''.
Los británicos habían estado dispuestos
el tratado, y especialmente con las notas sobre España. El 1 de enero, a firmar el acuerdo pese a los envíos de tropas italianas a fines de
el jefe de la División Sur observaba: «Hemos obtenido todo lo que diciembre, y ni siquiera habían insistido en recibir una respuesta a su
necesitábamos, y lo que resulta especialmente satisfactorio es que se nota sobre los voluntarios antes de firmarlo. Es posible que estos
haya aceptado nuestra fórmula sobre España sin modificarla.), El pro- factores, combinados con el convencimiento general de Roma de que
pio Eden no sentía menos entusiasmo. «Estoy de acuerdo en que es Londres deseába que Franco derrotase a la República, llevaran a los
muy satisfactorio.. . resulta especialmente satisfactorio que hayamos italianos a suponer que su ayuda a Franco no tenía forzosamente que
obtenido nuestra fórmula con respecto a España, y celebro que nos perjudicar sus relaciones con la Gran Bretaña. Los envíos de armas
mostráramos firmes en este terreno» "'. y de hombres a España tras la firma del «Acuerdo entre Caballeros»
E n el mismo momento en que se firmaba el tratado, Roma pre- no significan forzosamente que Mussolini no deseara de verdad una
paraba el embarque de nuevos contingentes de tropas. No se hizo la distensión con Inglaterra. Sin embargo, no cabe duda que significan
menor tentativa de disimular que las tropas italianas llegaban a Es- que estaba dispuesto a arriesgarse a malograr los efectos del «Acuerdo
paña en número cada vez mayor, aunque Ciano trató de mantener entre Caballeros» si ése era el precio para conseguir una rápida vic-
la ficción de que se trataba de voluntarios que no tenían nada que toria de los nacionales.
ver con el Gobierno '18. Desde un punto de vista estrictamente jurí- Una semana después de que se firmara el «Acuerdo entre Caba-
dico, no cabía decir que el envío de tropas a España constituyera una lleros», Italia y Alemania respondieron por fin a una nota franco-
infracción de los términos del acuerdo. Como señalaban los autores británica de fecha 26 de diciembre acerca de la prohibición de volun-
británicos del Survey of International Afjairs: «Los términos publi- tarios. Al igual que las respuestas anteriores de Portugal y de Rusia,
cados de la declaración del 2 de enero de 1937.. . dejaban al Signor sus notas profesaban su buena voluntad de prohibir el enganche y la
Mussolini en libertad para seguir este camino, pues ... no se mencio- salida de voluntarios, siempre que otros hicieran lo mismo. Eden
naba ningún compromiso de respetar la independencia de España ni estaba dispuesto a tomarlos por la palabra y a ofrecer los servicios
de abstenerse de intervenir en sus asuntos internos» Ii9. de la Marina Real para ejercer el control necesario. Sin embargo, sus
Sin embargo, los dirigentes británicos se sentían comprensible- compañeros de Gabinete no estaban dispuestos a comprometer a la
mente preocupados por los envíos masivos de tropas y de material de
marina británica para que actuara como policía de una prohibición
Italia a España en el mes de enero. Las armas y las municiones se
de los voluntarios, de modo que Londres se limitó a celebrar que las
enviaban en clara infracción del Acuerdo de No Intervención y, a su
otras Potencias hubieran respondido, y a tomar nota del deseo gene-
juicio, los envíos de tropas iban en contra del espíritu, si no de la
ral de excluir de España a los voluntarios extranjeros 12'.
116 El texto inglés del acuerdo se halla en Eden, Facing the Dictators, pá-
ginas 484-486. El texto italiano del acuerdo, pero no de las notas intercam-
120 Durante las últimas semanas de las negociaciones, órganos autorizados
biadas, figura en Trattati e conuenrioni, 51, p. 26. Ciano se había negado a
de la prensa italiana sugirieron abiertamente en varias ocasiones que Italia no
incluir una referencia específica a España en el acuerdo en sí, sosteniendo
se proponía permanecer impasible ante la presencia de una amenaza comu-
aue el hacerlo sería un insulto a Franco. Sin embargo, no puso objeciones a
que se publicara el intercambio de notas. nista en el Mediterráneo. El Giornale d'ltalia manifestó en un editorial el
- 117 FO R 12/1/22. día 15 de diciembre: «Las propuestas [de mediación] franco-británicas no
11s Ciano, Documentos diplomátzcos de Ciano, p . 78. El embajador alemán
parecen tener en cuenta que en España está en marcha una guerra irreconci-
liable entre el orden y el desorden, entre la Nación y la Antinación.~El mis-
en Francia observó a sus superiores: «El principio que han seguido los italia-
mo día, el diario Popolo d'ltalia, del Partido Fascista, comentaba que «por mil
nos de reconocer parte [de la verdad acerca de su intervención en Españal
razones, y en especial porque es inadmisible que se pueda establecer un Es-
y hacer como si esto fuera una respuesta a la asistencia francesa resulta, sin
duda, más eficaz [que una negativa de plano]» (GD, D, 111, 191). tado bolchevique en Cataluña, sería imposible esperar una adhesión italo-
germana* a la propuesta de mediación.
' j 9 Royal Institute of International Affairs, Suruey o f International Af-
la Eden. Facing the Dictators, pp. 189-491
fairs, 1937, 11, 280
192 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 193

Aparentemente, durante las dos primeras semanas de enero las La rapidez y la aparente facilidad con que progresaba la labor
autoridades de Roma creían que Italia tendría pronto que aceptar del Comité creó un clima internacional de distensión y confianza. Sin
algún tipo de control internacional efectivo de los envíos a España. embargo, había motivos para contemplar la situación con menos op-
Su plan consistía en colocar en España grandes cantidades de ayu- timismo. Al ir aumentando los compromisos italianos de tropas, la
da antes de que se iniciaran los controles, y en insistir luego en que prensa italiana hablaba de modo cada vez más abierto de la presencia
se aplicaran estrictamente. La conversación entre Mussolini y Goring, de «voluntarios» italianos en las filas del ejército de Franco, aunque
el 13 de enero, se basaba en la premisa que para el 1 de febrero se seguía negando sistemáticamente toda intervención oficial en Es-
tendrían que haber terminado los envíos italo-alemanes a España. En paña. A principios de marzo, el Gran Consejo del Fascismo avanzó
la nota que se entregó a Franco el 23 de enero, se seguía contem- mucho más hacia la identificación oficial de Italia con la causa de
plando la posibilidad de que para el 1 de febrero tuvieran que cesar Franco cuando aprobó un orden del día en el que se expresaba la
todos los envíos, aunque se sostenía la esperanza de que quizá pudie- solidaridad con la España nacional y se saludaba a las fuerzas arma-
ran continuar hasta mediados de mes. No está en absoluto claro por das de Franco '24. Como señaló Ciano cuando encargó a Cantalupo
qué pensaba Mussolini que se llegaría a un acuerdo con tanta rapidez. que leyera ese documento a Franco, esto constituía una «manifesta-
El Comité de No Intervención ya había dado pruebas de su capa- ción pública y solemne de solidaridad» lZ5. En estas circunstancias,
cidad casi infinita para dar largas a las cosas. Aunque todas las partes sólo el observador más optimista podría haber previsto que el plan
hubieran estado animadas por las mejores intenciones, había unos pro- de control se aplicaría sin graves dificultades, aunque los aconteci-
blemas técnicos enormes que obstaculizaban la aplicación de un plan mientos en los campos de batalla españoles no hubieran modificado
efectivo de control en un período de tres semanas. profundamente la situación.
El 25 de enero Italia declaró que estaba dispuesta a prohibir el
reclutamiento y la salida de voluntarios, siempre que otros gobiernos
hicieran lo mismo y que se estableciera un plan eficaz de control. Para
esa fecha, Roma y Berlín ya habían establecido planes para completar
sus propios envíos a España. Les interesaba cooperar con los britá-
nicos para impedir que llegaran a la zona republicana más hombres
y material, de modo que renunciaron a su posición anterior de esta-
blecer controles internacionales efectivos antes de adoptar otras me-
didas. El 20 de febrero, Italia y los demás miembros del Comité de
No Intervención que no lo habían hecho todavía pusieron en vigor
la prohibición de enviar voluntarios 12*.
Parecía que el Comité de No Intervención avanzaba rápidamente.
Para el 16 de febrero había elaborado el esquema de un sistema de
control que entraría en vigor el 6 de marzo. Surgieron nuevas difi-
cultades en torno a la presencia de controladores internacionales en
la frontera portuguesa, y a la exigencia de la Unión Soviética de que
se le permitiera participar en el control naval en pie de igualdad con
la Gran Bretaña, Francia e Italia; pero pronto se superaron esos
obstáculos. El 8 de enero, el pleno del Comité de No Intervención
convino en un plan de control que entraría en vigor el 13 de marzo

1" Vedovato, II nonintervento in Spagna, 1, 94.


123 Roya1 Institute of International Affairs, Suruey of lnternational Af 124 Nuoua antologia, 16 de marzo de 1937, p. 211.
fairs, 1937, 11, 289-292. lt5 Telegrama 528lR 175, 3 de marzo de 1937, MAE, Politica, b. 14.
La intervención fascista en la Guerra Civil española [Y>
Capítulo 7
LAS TROPAS ITALIANAS EN ACCION: rial y Talavera de la Reina. En las cercanías de Madrid se había crea-
MALAGA Y GUADALAJAM do una bolsa peligrosa en el frente republicano durante la ofensiva
de otoño de los nacionales. A 55 kilómetros al oeste de la ciudad,
el frente formaba un ángulo muy pronunciado y corría casi hacia el
Este hasta las afueras de la capital, donde volvía hacia el Sur durante
40 kilómetros hasta cerca de Aranjuez antes de volver a seguir ha-
cia el Oeste a lo largo de la ribera occidental del Tajo. Esto daba a
los nacionales el control de una zona de 80 kilómetros de largo y
25 de ancho inmediatamente al sur y al suroeste de Madrid, entre
el Tajo y la ciudad. Con el límite septentrional del territorio repu-
blicano situado sólo a unos 65 a SO kilómetros al norte de Madrid,
la capital estaba siempre en peligro de verse cercada.
Al estudiar este mapa, Roatta decidió emplear sus fuerzas por pri-
mera vez en un ataque contra Málaga, el puerto mediterráneo situado
en la estrecha franja de territorio que iba desde Marbella a Motril.
Málaga se hallaba cerca del punto de desembarque de las tropas ita-
lianas en Cádiz, y era una de las pocas zonas en las que se podía
prever para mediados de invierno un tiempo relativamente favorable
para la ofensiva.
Málaga Ciano aprobó entusiasmado el ataque contra Málaga, que enca-
jaba perfectamente con su esquema de lo que esperaba fueran las ac-
Cuando en enero de 1937 entraban en masa las tropas italianas ciones decisivas de la guerra. A mediados de enero, el joven ministro
en España, las fuerzas de Franco ocupaban el 60 por 100 aproxima- del Exterior explicó al embajador Cantalupo que las fuerzas italianas
damente del territorio, y los republicanos estaban en posesión de dos al mando del general Roatta capturarían en primer lugar Málaga, y
bloques separados. Su sector septentrional comprendía una faja de luego subirían por la costa hacia Valencia, donde se había refugiado
320 kilómetros de largo en la costa del Atlántico, compuesta por las el Gobierno republicano en noviembre, cuando parecía inminente la
provincias vascas, Santander y parte de Asturias. El sector principal caída de Madrid. Luego se transportaría a las tropas hasta Guada-
del territorio republicano comprendía la costa mediterránea desde la lajara para que participaran en un ataque contra Madrid, formando
frontera francesa hasta Marbella, a 80 kilómetros al noroeste de Gi- la mitad norte de una pinza que se cerraría en torno a la ciudad. Tras
braltar. Dentro de ese territorio había tres zonas claramente distin- la caída de la capital, se tomarían Bilbao y Santander, y se dejaría
guibles. En el Norte, Cataluña y Aragón formaban un triángulo a Cataluña que se enfrentara sola con el ataque combinado de todas
rectángulo invertido y truncado, con una profundidad de 280 kiló- '.
las fuerzas nacionales, ayudadas por sus aliados italianos
metros en su base, en Port Bou en la frontera francesa, pero que El comienzo de la primera parte de esta marcha triunfal por Es-
iba disminuyendo hasta tener una profundidad de sólo 110 kilóme- paña se vio retrasado por dificultades de organización. Las unidades
tros en Castellón de la Plana, a 400 kilómetros al Sudoeste. El sec- italianas se habían formado a toda prisa, y muchos de los oficiales
tor sur era una franja de costa de 40 kilómetros de profundidad que y los soldados carecían de instrucción y experiencia. Su material tam-
corría a lo largo de 160 kilómetros desde Marbella a Motril, por las bién se había preparado y embarcado a toda prisa. Durante una tor-
provincias de Málaga y Granada. Entre estos dos estaba el sector menta, se soltaron muchos de los camiones embarcados en las bo-
mayor de territorio republicano, que formaba más o menos un cua- degas de los transportes y sufrieron graves averías. Las cajas iban
drilátero desde Castellón hasta Motril, y que se extendía hacia el mal marcadas y en el muelle donde se las descargó de modo des-
interior con una media de 400 kilómetros desde la costa hasta su ordenado reinaba la más absoluta confusión. Cuando por fin llegó el
límite occidental, que iba del Nordeste al Sudoeste desde la Sierra
de Guadarrama hasta la Sierra de Guadalupe, pasando por El Esco- 1 Cantalupo. Fu la Spagna, p. 64

194
196 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 197
momento de salir de Cádiz, resultó evidente que muchos de los hom-
bres que se habían alistado como conductores nunca habían condu- pañía de ingenieros. Ocupó posiciones en Loja y debía ocupar Colme-
cido un camión. Durante el viaje de 145 kilómetros de Cádiz a Se- nar antes de descender sobre Málaga, La columna de la izquierda
villa hubo frecuentes accidentes (véase el mapa 2 ) . iniciaría su ataque a partir de Alhama y de allí avanzaría hasta Vélez
Málaga. Estaba formada por tres batallones con su artillería de apo-
yo, una batería de 105 milímetros, una batería de 20 milímetros y
una compañía de ingenieros. En Villanueva de Tapia quedó una re-
serva de tres batallones y una sección de automóviles blindados.
Las fuerzas italianas debían atacar simultáneamente con una co-
lumna española que avanzaría por la costa desde Marbella, por Fuen-
girola y Torremolinos, hacia Málaga. Otras tres columnas españolas
actuarían al oeste del ala derecha de los italianos, en el sector com-
prendido entre Ronda y Antequera, y una quinta columna española
actuaría entre la columna italiana de la derecha y la del centro. Sin
embargo, el principal papel pertenecía a los italianos, cuya potencia
de fuego y movilidad superiores les permitiría avanzar con mucha
más rapidez que las fuerzas españolas, más lentas '.
Las fuerzas de tierra atacantes contaban con el apoyo de 50 avio-
nes: 13 bombarderos, seis aviones de reconocimiento y 30 cazas, con
bases en Sevilla y en Granada '. Del apoyo naval se encargaban los
cruceros nacionales Canarias y Almirante Cervera, así como cuatro
lanchas torpederas italianas remolcadas hasta la zona por el destructor
italiano Da Verazzano '.
El ataque empezó al amanecer del 5 de febrero. No se logró más
que una sorpresa parcial, pero el rápido avance de los italianos des-
orientó a la defensa. La columna central fue la que tropezó con más
resistencia, y los días 5 y 6 hubo que reforzarla con tres batallones
tomados de la reserva. El general Roatta resultó herido mientras tra-
taba de reanudar el avance de la columna central frenada, pero siguió
al mando general de las fuerzas italianas hasta el final de las opera-
ciones. Para el 7 de febrero se había superado toda la resistencia. Al
Para fines de enero se habían superado la mayor parte de las di- día siguiente las columnas italianas de la derecha y del centro, junto
ficultades y la Primera División de Camisas Negras empezó a ocupar con las fuerzas espariolas, ocupaban Málaga, mientras que la columna
sus puntos de partida para el ataque contra Málaga. En los planes italiana de la izquierda tomaba Vélez Málaga
de operaciones que había formulado Roatta, y que se distribuyeron A propósito se había dejado libre la carretera costera de Málaga
el 30 de enero, se preveía un ataque en tres columnas. La columna hacia el Este para alentar a las fuerzas republicanas a huir en lugar
de la derecha, que atacaría desde Antequera por Almogia hasta Mála- de organizar una resistencia desesperada. Tras la caída de la ciudad,
ga, estada formada por tres batallones con artillería de apoyo, una se organizó una columna para perseguir a las fuerzas de milicias que
compañía de tanques, una sección de automóviles blindados, una sec- huían. A medianoche del 11 de febrero, un batallón de infantería,
ción de ingenieros y dos baterías de 105 milímetros. La columna cen-
tral sería la más fuerte, con cuatro batallones completamente moto- 2Martínez Bande, La campaña de Andalucía, pp. 160-162
3 Ibid., p. 161.
rizados y su artillería de apoyo, una compañía de tanques, una 4Informe final del almirante Ferretti, jefe de la Misión Naval Italiana en
compañía motorizada de ametralladoras, cuatro baterías y una com- España, consultado por el autor gracias a la cortesía del almirante Ferretti.
W a r t í n e z Bande. Lo campaña de Andalucía, pp. 164-166.
La intervención fascista en la Guerra Civil española 199

apoyado por una compañía de tanques y un grupo de cañones de 8.000 fusiles, 57 metralletas, 16 cañones y 22 morteros. Escaseaban
100 milímetros, salió en su persecución, y el 9 de febrero llegó a mucho las munciones, incluso para las armas disponibles '. Los sub-
Vdez Málaga. Allí la columna se reforzó con tropas de las fuerzas marinos italianos que navegaban frente a la costa mediterránea espa-
que habían ocupado Vélez Málaga. Los aviones italianos ametrallaron ñola habían hecho que resultara difícil y peligroso aprovisionar a Má-
a los milicianos y civiles que se retiraban, perseguidos por las unida. laga, y habían desalentado a la flota republicana de aventurarse a
des de tierra, hasta el 14 de febrero, fecha en la que se hizo un alto salir de sus puertos para contribuir a la defensa de la ciudad.
en Motril, a unos 80 kilómetros de Málaga por la costa. Los fantás- La situación de las fuerzas republicanas en la provincia había cam-
ticos planes de Ciano de marchar hasta Valencia, a 600 kilómetros biado muy poco desde julio. La principal defensa de Málaga seguían
de distancia, eran irrealizbles. Quizá hubiera sido posible llegar hasta siendo bandas de milicianos sin una disciplina militar sólida, que en
Almería, a 110 kilómetros de Motril por la costa, pero la única for- el resto de España se habían visto sustituidas por fuerzas más orga-
ma de mantener esa ciudad hubiera sido hacer que avanzara todo el nizadas y disciplinadas 'O. El presidente Azaña dijo de Málaga: «Allí
frente de Granada y ocupar los puertos de Sierra Nevada, operación tuvimos hasta hace poco un comandante militar extraordinario: 'Yo
que hubiera requerido muchas más fuerzas de las que había disponi- no hago fortificaciones -decía-. Yo siembro revolución. Si entran
bles 6 . Las bajas italianas durante las operaciones fueron relativa- los facciosos, la revolución se los tragará'.
" Con esta moral se retend día
mente grandes, si se considera lo poco que duraron los combates. preparar la resistencia de una ciudad floja y revuelta de por Sí. Asom-
Murieron nueve oficiales y 85 soldados, y resultaron heridos 26 ofi- bra que no la tomasen antes» ".
ciales y 250 soldados, con unas ptrdidas totales de 372, incluidos dos La campaña de Málaga fue una campaña menor, pero no carente
hombres desaparecidos en combate '. de importancia. La ocupación de la ciudad hizo que el frente se acor-
Durante la campaña de Málaga, los italianos emplearon su tácti- tara en 240 kilómetros y dio a los nacionales el control de un puerto
ca, recién establecida, de guerra celere. Este tipo de guerra móvil de- en el Mediterráneo 12. Se tomaron 10.000 ~risioneros.muchos de los
pendía de la utilización de columnas motorizadas, que avanzaban a cuales se incorporaron con el tiempo a las filas del ejército nacional.
.toda velocidad y tenían como punta de lanza autos-ametralladora. Al La victoria ayudó mucho también a reforzar la moral de las fuerzas
revés que la blitzkrieg alemana, se limitaba a las carreteras y carecía de Franco, que estaban deprimidas por su fracaso ante Madrid; su
de apoyo de verdaderos tanques. Tras el primer día, se hizo muy poco moral se vería otra vez sometida a una dura ~ r u e b adurante la fútil
por tratar de proteger los flancos de las columnas atacantes, pese a lo ofensiva del Tarama.
accidentado del terreno. aue habría facilitado un contraataaue. Su
r .
Las autoridades italianas estaban encantadas. v no dieron suficiente
seguridad se confiaba casi exclusivamente a la rapidez de su avance, f ,

importancia a los defectos de las fuerzas defensoras cuando trataron


que se preveía desorganizaría a los defensores y les impediría reac-
cionar'. de extraer lecciones de su primera acción en España. El resultado es
que estaban muy engañadas acerca de la capacidad de combate de las
Si esta táctica tuvo éxito, se debió en gran medida a la debilidad
de la defensa de Málaga. No había más que 12.000 defensores repu- unidades reunidas a toda velocidad que habían enviado a España. Las
blicanos para un frente de 280 kilómetros, y su armamento era defi- predicciones de que las tropas italianas cortarían la resistencia espa-
ciente. El 11 de enero de 1937, todo el sector disponía de sólo ñola igual que un cuchillo corta la mantequilla parecían ampliamente
confirmadas, y se juzgó que la guerra celere era un completo éxito.
Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, pp. 249-250.
Cifras oficiales secretas contenidas en un informe del Ufficio Spagna sobre 9 Martínez Bande, La campaña de Andalucía, p. 146.
las pérdidas sufridas en España del 29 de octubre de 1936 al 15 de septiembre 10 «Las unidades republicanas que defendían el frente de Málaga, una serie
de 1937, MAE, Lancellotti, b. 2. El Almanacco del Regio Esercito, 1939-1940, de batallones y de pequeñas columnas milicianas, con un activo total de unos
página 480, cita unas pérdidas de 500 hombres. En general, he aceptado y ci- 15.000 hombres, se hallaban a los siete meses de guerra casi en el mismo pre-
tado en el texto las cifras oficiales secretas de bajas compiladas por el Ufficio cario estado de organización que al comenzar la contienda.» Ibarruri y otros,
Spagna para uso interno. Naturalmente, es posible que sean erróneas, o incluso Guerra y revolución en España, 11, 237.
11 Azaña, La velada en Benicarló, pp. 46-47; citado en Martínez Bande, La
que estén falsificadas deliberadamente, pero no he encontrado pruebas concretas
que me convenzan de que no son las fuentes más exactas disponibles. Merece campaña de Andalucía, p. 176.
12 Sobre los efectos de la campaña, véase Faldella, Venti mesi di guerra in
la pena señalar que estas cifras no se destinaban a la publicación.
8 Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, p. 248,
Spagna, pp. 193-194.
200 John F. Coverdalc La intervención fascista en la Guerra Civil española 201
Génesis y planificación de la ofensiva de Guadalajara lajara. Ante la amenaza de que Madrid quedara cercado, los coman-
dantes republicanos no se atreverían a alejar a sus reservas de la
Para las fechas en que terminaron las operaciones de Málaga, el capital y el ataque contra Sagunto se podría realizar sin problemas
CTV se estaba convirtiendo rápidamente en un ejército expediciona-
rio de casi 50.000 hombres, al mando de 6 generales, 20 coroneles
y 172 jefes más, de los cuales 33 eran miembros del Estado Mayor
General del Ejército italiano y graduados del Colegio de Guerra. Ed-
mondo Rossi, Amerigo Coppi, Luigi Nuvoloni y Annibale Bergonzoli,
comandantes de las divisiones, eran hombres de edad, formados en
las batallas de la primera guerra mundial. Entre los oficiales de Esta-
do Mayor figuraban muchos de los mejores graduados del Colegio de
Guerra, los «jóvenes leones» que llevarían a la victoria a las nuevas
legiones romanas de Mussolini: Giuseppe Bodini, Aristide Nasi, Bru- FgEcaJ Barcelona
no Lucini, Giacomo Zanussi, Giorgio Morpurgo, Emilio Molteni, Giu-
seppe Amico, Massimo Invrea 13. Mussolini esperaba que el CTV
ganara dos o tres grandes victorias que pusieran fin a la guerra civil
o por lo menos colocaran a Franco en situación de superioridad per-
manente antes de que entrase en vigor el plan de control de la no
intervención. Si se pretendía que sus victorias demostrasen al mundo
que la nueva generación de italianos estaba formada por dignos su-
cesores de sus antepasados romanos, era indispensable que se utilizara
al CTV como una sola unidad a las órdenes de Roatta, en ataques
rápidos contra objetivos importantes l3 b i s .
Uno de los aspectos más prometedores parecía ser un ataque des-
de Teruel, a 240 kilómetros al este de Madrid, sobre Sagunto, en la Ofensivas proyectadas
Por el CTV
costa del Mediterráneo justo al norte de Valencia. Con él se cortaría
en dos la principal zona republicana y se separaría a Madrid, Valen-
t
Territorio ocupado por
Esa
los nacionales
cia y Alicante de Barcelona y el resto de Cataluña, lo cual dejaría
a las fuerzas nacionales en posición favorable para atacar Valencia 14.
Como paso preliminar de esta ambiciosa operación, el CTV proyec-
taba utilizar una división de Camisas Negras y fuerzas españolas Unos días después de la caída de Málaga, Roatta volvió a Roma
para que los especialistas le reconocieran el brazo herido, y encargó
para lanzar una operación de diversión desde Sigüenza hacia Guada-
al coronel Emilio Faldella, jefe de su Estado Mayor, que se pusiera
de acuerdo con Franco para las futuras operaciones. Faldella llegó a
13 Los nombres de los oficiales de las diversas unidades del CTV se citan Salamanca el 12 de febrero, y pidió audiencia para el día siguiente.
en el apéndice B. Por la tarde recibió la visita del coronel Antonio Barroso, jefe de
L3bis La directriz «Sn del Ministerio de la Guerra, de 18 de enero de 1937.
especificaba que las unidades italianas se debían utilizar juntas para operaciones
Operaciones de Franco, que trató con él de la ofensiva que había
en masa contra objetivos clave y al mando de un general italiano. MAE, Ufficio lanzado la «División Reforzada de Madrid», de los nacionales, al
Spagna, b. 55. sur y al nordeste de la capital el día 6 de febrero. Las tropas acababan
14 Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, p. 253. El texto refleja el ar- de realizar con éxito el cruce del Jarama, y Barroso estaba satisfe-
gumento de Faldella de que el objetivo inmediato debía ser Sagunto, y no la chísimo. «Dentro de cinco días llegaremos a Alcalá de Henares y cor-
propia Valencia. Sin embargo, como se verá más adelante, Franco se ocupó de
esta propuesta como si se tratara de tomar Valencia. taremos todas las comunicaciones entre Madrid y Valencia*, decla-
La intervención fascista en la Guerra Civil espanola 203
Una masa tan grande no se puede utilizar de una vez, sino que sería más útil
rólS. Cuando Faldella mencionó que él proyectaba proponer una repartida por varios frentes 18
ofensiva italiana contra Sagunto y Valencia, Barroso replicó inme-
diatamente que no había ni que hablar del asunto. Dijo que Franco Faldella tenía órdenes estrictas de Roma de utilizar el CTV como
no podría nunca permitir a los italianos que realizaran un ataque una sola unidad en acciones decisivas ideadas para contribuir a termi-
independiente contra la sede del Gobierno republicano. nar pronto la guerra, y personalmente estaba convencido de que esto
Tras su conversación con Barroso, Faldella revisó el texto de la era lo mejor Ig. Adujo que era mucho mejor no dispersar en varias
nota del CTV a Franco y sugirió que se utilizara al CTV para un direcciones una fuerza que podía romper el equilibrio existente y
ataque contra Sagunto y Valencia, o en una ofensiva en gran escala decidir el resultado del combate si se las utilizaba en masa, simultá-
desde Sigüenza hacia Guadalajara 16. En el segundo de esos casos, neamente con el resto del ejército nacional. Difícilmente podía Franco
los italianos formarían la mitad norte de una pinza cuya mitad sur estar en desacuerdo al nivel de la estrategia militar pura, pero volvió
estaría formada por las fuerzas españolas que avanzarían desde el Ja- a destacar una vez más que una guerra civil era algo muy distinto
rama. Las dos mitades se encontrarían cerca de Alcalá de Henares de un conflicto internacional. En una guerra civil, prefería la ocupa-
y dejarían cercado a Madrid. La ofensiva podría comenzar hacia ci6n lenta y sistemática del territorio, con tiempo para la limpieza "
iicxc.\ai.ia a fin de garantizar la seguridad política de las zonas con-
fines de febrero 17. El 13 de febrero, Faldella y el segundo jefe de
q~iiir~tdas. Una derrota rápida de sus adversarios dejaría el país in-
Estado Mayor del CTV, teniente coronel Giacomo Zanussi, se re- festado de enemigos.
unieron con Franco, Barroso y el general Moreno. Si Faldella espe- Faldella volvió a insistir:
raba que se le dieran las gracias o se le felicitara por la ofensiva de
Málaga, debió quedar muy desilusionado. Franco no dijo ni una pala- No cabe duda de que Su Excelencia tiene razón desde cierto punto de
bra de Málaga, pero criticó la nota del CTV por constituir «una im- vista, pero debemos considerar otro factor de importancia vital: la necesidad
de acabar rápidamente las cosas. Si un ataque violento y rápido llevase a la
posición en el sentido más pleno del término». ocupación de Valencia, la resistencia del enemigo se derrumbaría por todas
partes, y Su Excelencia podría llevar a cabo con mayor tranquilidad la purga
A fin de cuentas, aquí han venido las tropas italianas sin pedirme autori- política que desea efectuar en toda la España central. Además, esa acción ten-
zación. Primero me dijeron que vendrían compañías de voluntarios para for- dría muchas más repercusiones favorables, tanto militares como políticas.
mar parte de batallones españoles. Luego se me pidió que formase batallones
italianos y lo acepté. Después empezaron a llegar jefes y generales para man- Sin embargo, Franco fue inflexible y puso fin a la entrevista:
darlos, y por último empezaron a llegar unidades ya formadas. Ahora quieren
ustedes obligarme a permitir que esas tropas combatan juntas a las órdenes Me opongo totalmente a que se emplee a los legionarios italianos contra
del general Roatta, cuando mis planes eran muy diferentes ... La utilidad de Valencia, porque Valencia la deben ocupar las tropas nacionales.. . Reservo
estas tropas se ve muy reducida por la petición de que siempre se las utilice mi decisión sobre el empleo de la masa de las tropas iralianas, que desearía
unidas. Esta guerra es muy especial, y hay que hacerla de forma especial utilizar, como había proyectado, en diferentes frentes. Pero probablemente les
pediré a ustedes que ataquen Guadalajarazo.
15 Conforti, Guadalajara, p. 29. E1 siguiente relato de la génesis de la ofen-
siva de Guadalajara se basa en el material que figura en el informe oficial sobre La respuesta escrita de Franco, de fecha 14 de febrero, aceptaba
la batalla preparado para Mussolini por el Ufficio Spagna (NA T 586, rollo 492, de mala gana la propuesta italiana de un ataque a Guadalajara, pero
imágenes 048602436), citado en adelante como Informe. El original figura en no sin volver a destacar que los planes italianos distaban mucho de
ACS, segreteria particolare del Duce, carteggio riservato, 186/R Guadalajara.
También he utilizado mucho la obra de Conforti, Guadalajara: la prima sconfitta coincidir con sus propios deseos:
del fascismo. Aunque el libro de Conforti adolece de invenciones y de un uso
selectivo del material para demostrar una tesis, y no cita sus fuentes, es evidente 18 Conforti, Guadalajara, pp. 30-32.
que tuvo acceso a importantes materiales de archivo que no han estado a dis- * En castellano en el original. (N. del T.)
posición de otros autores. El general Faldella confirmó, en una carta que me l9 Faldella, carta al autor, 25 de marzo de 1971. El 22 de febrero, Mussolini
envió el 25 de marzo de 1971, que el relato de Conforti de sus conversaciones aprobó oficialmente el argumento de Roatta de que las tropas italianas debían
con Barroso y con Franco antes del 8 de marzo de 1937 es fundamentalmente considerarse como una «fuerza aliada», así como la política de no utilizarlas más
correcto. que al mando de Roatta. Minutas de una reunión celebrada el 22 de febrero de
16 Villella se equivoca al sugerir que el plan de la ofensiva lo formuló el 1937, MAE, Ufficio Spagna, b. 11, f. 4. [Las minutas llevan por error la fecha
mando nacional (Villella, Riuoluzione e guerra di Spagna, PP. 219-2211, del 22 de enero.]
17 Informe, imagen 048605. 20 Conforti. Guadalajara, pp 32-33.
204 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra CiviI española 205
La propuesta hecha por la Misión Militar italiana en España de ocupa- organizándose, y se limitó a prometer que haría todo lo posible por
ción de la parte central de España coincide en líneas generales con las deci-
siones del Alto Mando sobre las futuras operaciones. Sin embargo, no se acelerar el comienzo de la ofensiva 25.
había previsto el empleo en masa de las tropas italianas. Efectivamente, se Afortunadamente para los nacionales, las fuerzas republicanas que
ha hecho todo lo posible por no dar la impresión de que las fuerzas italianas los atacaban en el Jarama también habían sufrido grandes pérdidas
actuaban solas y de forma indepcndiente. El actuar de otro modo podría cau- durante los diez días de combates anttriores, y no pudieron desalo-
sar una tensión internacional estéril y crear dificultades e incluso provocar
otras intervenciones. jarlos de su cabeza de puente en la ribera oriental del Jarama. Para
Desde el punto de vista de nuestra política interna, también es necesario el 23 de febrero, los combates en el sector habían desaparecido prác-
que no se realicen acciones decisivas contra objetivos políticamente trascen- ticamente, debido al agotamiento de ambos bandos. Volvieron a in-
dentales sin que las unidades españolas actúen junto a las italianas... tensificarse brevemente a fines de mes, pero a todos los efectos prác-
La acción desde Sigüenza hacia Guadalajara, cuya ejecución por las fuer-
zas italianas se ha propuesto, coincide exactamente con el plan general des- ticos, la batalla había terminado. En total, los nacionales sufrieron
crito más arriba, y se puede realizar dentro de los límites establecidos. Las unas 6.000 pérdidas en el Jarama. Las bajas republicanas se acer-
tropas italianas pueden actuar en la dirección general Sigüenza-Guadalajara y caban probablemente a las 10.000 26.
establecer su flanco izquierdo contra el Tajuña21. Roatta tenía plena conciencia de que las tropas nacionales en el
Entre tanto, los combates en el sector del Jarama se habían ido Jarama habían sufrido graves pérdidas. En un resumen de la situa-
haciendo sumamente duros, y ambos bandos sufrían muchas pérdidas. ción militar enviado a Roma el 4 de marzo, cuatro días antes del
Para el 16 de febrero, las fuerzas nacionales al mando del general comienzo de la ofensiva de Guadalajara, comunicaba:
Varela habían perdido toda capacidad de ofensiva y su ataque se El adversario, alarmado por las noticias de nuestra concentración en la
había visto frenado tras una última tentativa de avanzar el día 17 de zona de Sigüenza... ha empezado a reducir su presión sobre las tropas blan-
febrero ". Al día siguiente, los republicanos iniciaron el contraataque cas en el sector del Jarama y a desplazar brigadas internacionales hacia el
y Varela pronto se encontró en graves dificultades. Sus tropas esta- Nordeste. Las tropas blancas van recuperando el aliento gradualmente, pero
ban agotadas, y no había forma de sacar reservas de refresco en otra no cabe duda de que pasarán algunos días antes de que puedan llevar a cabo
una gran ofensiva. Por lo tanto, todas las miradas se vuelven hacia nosotros 27.
parte. El 17 de febrero, el coronel Barroso pidió a Faldella que
iniciara la ofensiva italiana lo antes posible, a fin de aliviar la presión Pese a esto, los italianos siguieron adelante con sus planes, firme-
sobre Varela 23. DOSdías después, el general Millán Astray, orgulloso mente y sin modificarlos en nada importante. Roma esperaba que la
y mutilado jefe de la Legión Extranjera española, volvió a suplicar operación tuviese grandes consecuencias y terminase con el cerco de
al jefe del Estado Mayor italiano que actuara inmediatamente. En la Madrid, como demuestra el telegrama de Mussolini a Roatta del 6 de
zona de Aranda-Almazán, a lo largo del Duero, al norte de Segovia marzo: «He estudiado el plan que está a punto de ponerse en efecto,
y de Sigüenza, se estaban reuniendo 18 batallones italianos de la 2." y lo considero excelente para cercar deíinitivamente a Madrid y quizá
y la 3." divisiones. Dijo que debería resultar posible montar, por 10 provocar su rendición» 28.
menos, una pequeña ofensiva con algunas brigadas, aunque todavía
no estuvieran del todo organizadas 24. 3 Faldella, Venti mesi di guerra i n Spagna, p. 255; Cantalupo, Fu la Spagna,
Los italianos no estaban dispuestos a sacrificar a sus hombres en página 186; telegrama de Roatta de 25 de marzo de 1937 en que se resume
la batalla, NA T586, rollo 492, imagen 048777; entrevista con el conde Luca
acciones oscuras ideadas para ayudar a las fuerzas españolas someti- Pietromarchi, celebrada en Roma el 7 de julio de 1970. Mussolini mismo aprobó
das a tanta presión en el Jarama. Consideraban que el CTV era un esta decisión (minutas de una reunión celebrada el 22 de marzo de 1937, MAE,
ejército de tropas de choque, destinado a lograr victorias resonantes, Ufficio Spagna, b. 11, f. 4).
26 Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 111. Thomas calcula las
y no carne de cañón para consumir en acciones de dispersión. Por pérdidas en el Jarama en 20.000 nacionales y 25.000 republicanos (Thomas, T h e
tanto, Faldella se aprovechó de que sus unidades estaban todavía Spanish Civil War, p. 492). Añade (p. 493) que los nacionales perdieron otros
6.000 hombres en los ataques del 23 de febrero y el 1 de marzo. La segunda
Informe, imágenes 048603-604.
2' afirmación se basa evidentemente en Cantalupo, Fu la Spagna, p. 197. Sin em-
Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 99. bargo, Martinez Bande ha señalado correctamente que las 6.000 bajas de que
23 Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, p. 255. informa Cantalupo el 25 de febrero y el 1 de marzo deben atribuirse de hecho
24 Conforti, Guadalajara, pp. 34-36. Faldella destaca que los españoles nunca a toda la ofensiva (La lucha en torno a Madrid, p. 160, n.).
pidieron que se utilizaran tropas italianas en el propio sector del Jarama, como 27 Informe, imágenes 048607-608.
parece implicar el texto de Conforti (carta al autor, 25 de marzo de 1971) 2s Informe, imagen 048611.
La intervención fascista en la Guerra Civil española
206 John F. Coverdale 207

Roatta no era el único que creía que Franco seguía decidido a


Más difícil resulta definir la actitud de Franco hacia las operacio- cercar Madrid. El general Moscardó, jefe de la División nacional So-
nes inminentes. Tras la negativa de los italianos a permitirle que uti- ria, que había de actuar en el sector Guadarrama-Somosierra, dictó
lizara el CTV a su discreción, sus contactos con ellos se realizaban
el 4 de marzo una orden en la que se decía que los objetivos de las
en un ambiente preñado de ambigüedades y equívocos. Un impor-
próximas operaciones eran «cortar por completo las comunicaciones
tante historiador militar nacional mantiene que después de media-
dos de febrero Franco no había considerado «decisiva para la suerte de Madrid y la zona insumisa que le rodea por Levante, estrechar el
de la guerra la ofensiva proyectada sobre Guadalajara, entre otras cerco y obligar a la rendición» 32.
razones por su desfase con la del Jarama~29. En su conversación del Las últimas comunicaciones entre Roatta y Franco antes del ata-
1 de marzo con Roatta, Franco destacó las dificultades con que se en- que se realizaron en forma de intercambio de cartas el día 5 de marzo.
frentaban las fuerzas nacionales en el Jarama, pero también aseguró El comandante italiano le comunicó a Franco que había fijado el ata-
al comandante italiano que atacarían al mismo tiempo que el CTV M . que para el 8 de marzo. En su respuesta, Franco señaló una vez más
La orden de operaciones número 12 de Roatta, dictada el mismo día, las dificultades con que se enfrentaban los nacionales en el Jarama.
decía: Dadas sus «limitadas posibilidades de penetración.. . la unión de las
tropas voluntarias con las del general Orgaz es función para estas
El Mando Supremo ha decjdido operar a fondo contra las fuerzas rojas, últimas de las resistencias que encuentren en su frente». Sin embar-
la región de Madrid. Actuando contra ellas y contra sus vías de comunicacion.
simultáneamente, en las direcciones Suroeste y Nordeste. La acción del Suroeste go, Franco aceptó «en principio que dicha unión se efectúe al S. E. de
correrá a cargo de las unidades de la «División Reforzada de Madrid*, las cuales Alcalá, en la región entre el Henares y el Tajuña, cuyo centro es
reanudarán, desde el río Jarama hacia Alcalá de Henares, el avance reciente- Pozuelo del Rey» 33.
mente interrumpido. La acción del Nordeste correrá a cargo de las «Tropas
Voluntarias» a mis órdenes, las cuales actuarán en la dirección Sigüenza-Guada- Roatta debería, quizá, haber leído entre las líneas de la carta de
lajara. Otras fuerzas españolas, desde la línea Guadarrama-Somosierra-Sigüenza, Franco el mensaje de que tendría que contar casi exclusivamente con
cooperarán operando en direcciones, en conjunto, concintricas, contra las tropas sus propias fuerzas y con las de la 2." Brigada nacional, que se ha-
rojas que tengan en su frente 31.
llaba a su derecha en Somosierra. No está totalmente claro qué inter-
29 Martínez Bande, La lucha e n torno a Madrid, pp. 117 y 118. El autor pretación le dio. Es poco probable que hubiera seguido adelante con
mantiene que la decisión de continuar con ella de todos modos se basaba úni- sus planes de haber sabido que en los primeros días de la ofensiva
camente en el deseo de aliviar la presión sobre el frente del Jarama y en la vaga
esperanza de que las defensas republicanas se derrumbaran de golpe. Aunque las fuerzas nacionales en el Jarama no se desplazarían en absoluto 34.
tiene acceso a todos los archivos del Ejército Nacional, Martínez Bande basa su Sin embargo, no le preocupaba demasiado la idea de que su ataque
argumentación exclusivamente en el relato ~ublicadopor Cantalupo. Según el tuviera una eficacia limitada. El fácil éxito de su táctica de guerra
embajador italiano, Franco le dijo en su primera reunión, que se celebró a me- celere en Málaga le había llevado a creer que sus fuerzas podían abru-
diados de febrero, que después del fracaso de la ofensiva del Jarama el ataque
a Guadalajara había perdido su objetivo estratégico de completar el cerco de mar a los defensores republicanos y avanzar con suficiente rapidez
Madrid y serviría únicamente para reducir la ~ r e s i ó nsobre el Jarama (Cantalupo, para impedirles que acumularan grandes reservas antes de que él Ile-
Fu la Spagna, p. 109). Es posible que en los sombríos días en torno al 20 de gara a Guadalajara. Al menos en este supuesto se basaban los planes
febrero, cuando sus fuerzas estaban en peligro de verse rechazadas al otro lado
del Jarama, Franco calificara las acciones que estaba insistiendo en que los ita-
lianos realizaran inmediatamente de acciones puramente de diversión. Es impro- 32 Citado en ibid., p. 203.
bable que hubiera dicho que toda la ofensiva de Guadalajara había perdido SU 33 Citado en ibid., p. 132, n.
objetivo estratégico, pues sabía perfectamente que el Duce y Roatta deseaban 34 Este aspecto lo destaca Faldella en su carta al autor de 25 de marzo de
mucho alcanzar victorias espectaculares y no estaban dispuestos a utilizar SUS 1971. Canevari, que visitó España en esas fechas como asesor militar de Farinacci,
cuatro divisiones para reducir la presión a que estaban sometidas las fuerzas afirma que Franco dijo realmente a Roatta que sus fuerzas no podían participar
nacionales. en la acción, y le pidió que la aplazara hasta que se pudieran reunir más unida-
9 Telegrama de Roatta de 25 de marzo de 1937 en el que se resume la ba-
des y artillería pesada españolas, pero que «Roatta, confiado en sus tropas, deci-
talla, NA T 586, rollo 492, imagen 048778. Salas afirma que los nacionales en el
Jarama no debían atacar hasta que los italianos hubieran roto el frente en su dió atacar solo de todos modos» (Canevari, La guerra italiana, 1, 470). Esta de-
sector, pero no da pruebas de esta declaración. Salas Larrazábal, Historia del claración está en conflicto con todas las pruebas citadas más arriba y parece haber
ejército popular de la Repúblzca, vol. 1, p. 864. sido dictada por la animosidad personal de Canevari contra Roatta, al que hace
31 Toda la orden está reproducida en un apéndice a Martínez Bande, La lucha duros ataques.
en torno a Madrid, pp. 197-202
208 John F. Coverdale La intervención fascista rh la Guerra Civil española 209

del CTV, preparados por Faldella, y que &atta sólo había retocado muchos autores 38. LOS c;imiones y 10s tractores habían reemplazado
levemente tras su regreso de Italia: 1
completamente a la tracción animal para el transporte de material y
de piezas de artillería, pero la infantería solía avanzar a pie, salvo
Es mi propósito (en la primera fase de !a' acción) proceder rápidamente, por cuando se le asignaban temporalmente vehículos de la unidad de au-
el camino más directo y en el tiempo más breve posible, a alcanzar el punto tomovilismo para transportarla, dado que ninguna de las divisiones
en que probablemente podrá aguantar el grueso del adversario (Guadalajara) o
desde el cual, al menos, estará en condiciones de maniobrar contra él. de Camisas Negras disponía de suficientes vehículos propios para trans-
Esto se consigue mediante: portar las tropas 39. Cada una de las tres divisiones de Camisas Negras
a) Una violenta y rápida ruptura de las defensas enemigas a caballo en la tenía sólo 200 camiones asignados permanentemente para el transpor-
dirección Sigüenza-Guadalajara. te de su material, municiones y equipo. La División Littorio estaba
b) Y un avance sucesivo e inmediato de una masa autotransportada sobre mejor equipada, con algo más de 400 camiones. Había otros 1.400
Guadalajara 35.
camiones asignados a Ia artillería y los ingenieros y a la unidad de
Para el ataque contra Guadalajara, Roatta tenía, sobre el papel, automovilismo.
la fuerza de choque más potente reunida por cualquiera de los dos El CTV debía contar con el apoyo de la División nacional Soria,
bandos durante los nueve primeros meses de la Guerra Civil, con que actuaba a su derecha al mando del general Moscardó, famoso por
un total de unos 35.000 hombres. Cada una de las divisiones de su defensa del Alcázar de Toledo. Las fuerzas de Moscardó estaban
Camisas Negras l.", 2.a y 3." disponía de tres regimientos de infan- divididas en dos brigadas. La primera, al mando del coronel Infantes,
tería, más una batería de 65 mm. y una compañía de ingenieros y estaba en Somosierra y tenía en total unos 4.800 hombres. La segunda
servicios. con un total de 6.300 hombres. La División Littorio brigada, al mando del coronel Marzo, estaba inmediatamente a la
. . estaba 1
derecha de los italianos y colaboraría estrechamente con ellos en la
.,
formada por 7.700 hombres, formados en dos regimientos de infan-
ofensiva. Con sus 13 batallones v tres "eruDos de artillería tenía en total
teda, un-batallón de ametralladoras, dos baterías de 65 rnrn. v una 1

compañía de ingenieros y servicios. ¿a infantería contaba además con 8.500 hombres, con lo cual era mavor que cualquiera de las divisio-
4

dos regimientos independientes, el 4." y el 5.", cada uno de los cua- nes italianas. Én preparación para el ataque, también se colocó a la
les tenía 1.800 hombres. El cuerpo de artillería tenía dos grupos de disposición de Marzo la tercera brigada, recién formada, con lo que
en total tenía a sus órdenes bastante más de 10.000 hombres 40. Por
cañones de 75 mm., cuatro de 100 mm., dos de 105 mm. y dos
lo tanto, las fuerzas disponibles para la ofensiva eran unos 50.000
de 149 mm., así como cuatro baterías autopropulsadas, una de 20 mm.
hombres. si se cuenta la División Littorio. que todavía no se hallaba
v la otra de 75 mm. Las fuerzas de Roatta se completaban con un ,

en el sector cuando se inició el ataque el 8 de marzo.


batallón de tanques, con 81 tanquetas armadas sólgde ametrallado-
Las fuerzas que hacían frente a los italianos y españoles en el
ras, una compañía de ocho coches blindados, una compañía de ame-
sector Guadalajara-Somosierra el 8 de marzo eran los 10.000 hombres
tralladoras motorizadas y una unidad de automovilismo 36. El CTV
de la 12." División Republicana 4'. Estas tropas habían llevado a cabo
estaba sumamente bien armado para los criterios de la Guerra Civil,
una pequeña ofensiva contra Sigüenza en enero, con algún éxito, pero
aunque no gozaba
- de la abrumadora ventaja de armamento que le atri- la organización del sector era rudimentaria, los defensores ocupaban
buyen muchos autores ".
Una de las características distintivas de las fuerzas italianas, en
38 Colodny afirma erróneamente que cada batallón tenía 70 camiones, además
com~aracióntanto con sus adversarios republicanos como con las &ras de las unidades de automovilismo de cada división (The Struggle for Madrid,
unidades de Franco. era su . , relativamente elevado de motoriza-
grado ~ á g i n a129). Thomas también cita una cifra de 70 camiones por batallón (The
ción. Sin embargo, no estaban completamente motorizadas, como dicen spanish Civil War, p. 495).
39 E n este aspecto insiste especialmente Invrea en «La veriti su Guadalaja-
ra», p. 27. El comandante Massimo Ivrea era el Segundo Jefe de Estado Mayor
35 Orden de operaciones núm. 12, 4 de marzo de 1937; citada en Martínez de la Tercera División de Camisas Negras en Guadalajara. El artículo puyicado
Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 198. en Secolo XX se escribió en 1938 para la revista Rassegna di cultura rnditare.
36 Ibid., p. 123. del Ministerio de la Guerra, pero no se publicó entonces.
37 Thomas, por ejemplo, multiplica por tres el número de tanques, que según Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, pp. 124-125
él eran 250 (The Spazish Civil War, p. 495). 4' Lister, Nuestra guerra, p. 106
/
/ John F. Coverdair
La intervención fascista en la Guerra Civil española 21 1
las posiciones en una sola línea y no habfdfortificaciones defensivas
de importancia. , mente a Franco que ordenase un ataque en el sector del Jarama para
el día siguiente, a fin de dejar a las reservas republicanas fijadas en
torno a Madrid e impedir que avanzaran en masa contra él 45.
El avance inicial El 9 de marzo resultaría el día de más éxito de la ofensiva de
Guadalajara para los italianos. A las 10 de la mañana se habían toma-
Los planes de Roatta preveían que la 2." División de Camisas Ne- do Almadrones y Copollor. Todavía no se habían alcanzado totalmente
gras iniciase el ataque el 8 de marzo, rompiese el débil frente repu- los objetivos iniciales, pero Koatta estaba lo bastante confiado como
blicano y avanzase a la línea Almadrones, Hontanares, Alaminos (véa- para ordenar a la 3.'' División que tomara la iniciativa e iniciara su
se el mapa 4). Allí, la 3." División, transportada en los camiones de avance a la 1,30. Sobre el papel, la operación era sencilla, pero el
la unidad de automovilismo, efectuaría un paso de líneas y continua- paso de líneas resultó más difícil de lo previsto. No se mantuvieron
ría la ofensiva por la carretera de Zaragoza hacia Torija y Guadalaja- bien las distancias y pronto empezaron a producirse embotellamientos
ra. El día 8 por la mañana estaba lloviendo y un viento frío azotaba de tráfico en la carretera. La 3." División no empezó a avanzar por la
la meseta, pero Roatta no estaba dispuesto a retrasar el ataque. A las carretera de Zaragoza hacia Trijueque y Torija y por la carretera que
7 de la mañana empezó la barrera de artillería y a las 7,30 se dio tlc Alin:itltones a Rrihiiega h:ist;t íiltima hora del dí:i
orden de avanzar a la 2." División. Las tropas, que nunca habían en-
trado en combate y se sentían desalentadas y debilitadas por el tiempo
desfavorable, daban pruebas de poca tendencia a atacar 42. Hacia las 3
de la tarde la columna de la derecha llegó a las afueras de Almadro-
nes, justo al oeste de la carretera de Zaragoza. El pueblo estaba de-
fendido por sólo 200 hombres y cuatro tanques, pero empezaba a ano-
-,
e-.
P~slclonesitalianas
el 23 de marzo
POSICIOM)~italianas
en la noche del

checer y el general Amerigo Coppi, jefe de la división y general de


artillería, que de pronto se encontraba al mando de una división de
infantería, ordenó que el ataque se suspendiera durante la noche 43.
Cuando cesaron los combates al final del primer día, la columna del
centro había llegado a Hontanares, pero las columnas de la izquierda
y de la derecha se habían visto frenadas sin alcanzar a sus objetivos,
Cogollor-Masegoso y Argecilla.
La operación del primer día había producido un avance de entre
6,5 y 13 kilómetros pese al mal tiempo, pero el débil enemigo no
había quedado totalmente roto y la 3." División no había logrado ini-
ciar su avance por la carretera de Zaragoza hacia Torija 44. En una
ofensiva en la cual la rapidez y la sorpresa debían constituir los prin- BATALLA DE GUADALAJARA:
17 A n DE M A DE~1937
cipales factores, este retraso era importante, dado especialmente que 10 kilómetros
las fuerzas españolas del sector del Jarama no habían atacado como
estaba convenido. Los servicios de información de Roatta le dijeron
que los republicanos ya empezaban a enviar rápidamente refuerzos
desde Madrid hacia Guadalajara. Por la tarde, Roatta pidió oficial-
Entre tanto, iban llegando al sector las primeras reservas repii
42 «Informe de los Carabinieri Reales sobre la toma [sic] de Guadalajara», blicanas. A primera hora de la tarde entraron en acción pequeñas
NA T 586, rollo 492, imagen 048689.
43 Ibid., imagen 048690.
Colodny se equivoca al afirmar que la 3." División entró en combate el 45Conforti, Guadalajara, p. 62; Informe, imagen 048615.
día 8 (The Struggle for Madrid, p. 131). " Martínez Bnnde. La lucha en torno a Madrid, p. 199; Informe, imáge-
nes 038618-619.
212 La intervención fascista en la Guerra Civil española 213
John F. Coverdale
unidades de vanguardia de la X I Brigada Internacional en la carretera La única fuerza del CTV que avanzó durante la noche fue el
de Zaragoza, pero no pudieron detener el avance de la 3." División 47. 5." Regimiento al mando de Enrico Francisci. Antes del amanecer,
A las 7 de la tarde, la vanguardia de la columna derecha italiana ha- Francisci había marchado los últimos 4 kilómetros que lo separaban
bía avanzado 18 ó 20 kilómetros, hasta el kilómetro 83 de la carretera de Brihuega y entrado de golpe en el pueblo, tomando prisionero al
de Zaragoza, donde cruza ésta la carretera que va de Miralrío hacia el
sudeste de Brihuega. La columna de la izquierda, reforzada por el
5." Regimiento, al mando del cónsul de Milicias Francisci, había avan-
a
comandante de la guarnición, cinc oficiales y 130 soldados, además
de dos cañones 50. Pero los Camis S Negras de Franc'isci no eran los
únicos italianos que actuaban en el sector de Guadalajara. El Batallón
zado por la carretera Almadrones-Brihuega hasta unos 4 kilómetros Garibaldi de la XII Brigada Internacional llegó a Torija durante la
al nordeste de Brihuega. La situación de las fuerzas republicanas era noche y siguió avanzando hacia Brihuega. A primeras horas de la ma-
sumamente crítica. Vicente Rojo, que dirigió la defensa de Guadala- ñana del 10 de marzo, el Batallón Garibaldi ocupó posiciones en los
jara, dice que el frente republicano estaba completamente deshecho al bosques al sudoeste de Brihuega. Simultáneamente, otras unidades de
caer la tarde del día 9 ". Sin embargo, al caer la tarde el general Nu- la XII Brigada Internacional entraban en los bosques de Brihuega, y
voloni, comandante de la 3." División, ordenó que cesaran las opera- en Guadalajara quedaba en reserva la Primera Brigada de Asalto de
ciones. El Campesino 'l.
Esta decisión se podía justificar por muchos motivos. La columna Roatta y su Estado Mayor no disponían de información exacta
derecha de la 3." División estaba repartida a lo largo de 24 kilómetros acerca de los desplazamientos de las tropas republicanas, pero se sen-
de la carretera de Zaragoza, y muchos de los camiones todavía no tían despreocupados y exuberantes. Se había roto el frente republica-
habían pasado la desviación del kilómetro 103. Hacía muy mal tiempo no, y sus defensores se retiraban en desorden. Las bajas italianas ha-
y los soldados estaban cansados y hambrientos. Resulta imposible de- bían sido relativamente escasas. Con la euforia del éxito resultaba
cir si la vanguardia de la columna derecha de la 3." División podría fácil pasar por alto algunos de los defectos inquietantes que se habían
revelado durante las operaciones de los dos primeros días.
haber logrado avanzar otros 8 kilómetros, hasta Torija, durante la Las tanquetas italianas, armadas sólo con ametralladoras, no po-
noche. La X I Brigada Internacional, reforzada con una compañía de dían ponerse a combatir contra los tanques T-26 rusos, más pesados
tanques rusos T-26, ya estaba tomando posiciones en la carretera de y equipados con cañones. Esto hacía que la falta de armas antitanques
Zaragoza y en los bosques del lado sur de la carretera de Brihuega, suficientes fuera tanto más crítica. La infantería tenía que recurrir,
pero estas fuerzas todavía no estaban organizadas, y se las hubiera para combatir a los tanques, a las piezas regulares de artillería. Hasta
podido vencer. El peligro hubiera sido grande, pero se podría haber que se podía emplazar un cañón y empezar a utilizarlo podían pasar
justificado, tanto por la necesidad de avanzar rápidamente, como por horas, y uno o dos tanques podían detener a toda una columna.
la posición estratégica de Torija. Si los Camisas Negras hubieran lo- Las largas líneas de camiones cargados de material y de tropas
grado controlar este pueblo durante la noche, es muy posible que hu- constituían un blanco atractivo para la aviación republicana. Durante
bieran impedido a los republicanos introducir sus reservas en la parte los dos primeros días de combates se habían sufrido pocas pérdidas
alta de la meseta. Esto tenía tanto más importancia cuanto que, pese graves, pero unos cuantos incidentes aislados habían demostrado la
a la petición de Roatta, las fuerzas de Franco en el Jarama segulan sin vulnerabilidad de unas columnas dispersas por la larga carretera recta
atacar el día 9, lo cual dejaba a los comandantes republicanos en li- que constituía un perfecto punto de referencia para los aviones repu-
bertad para concentrar sus fuerzas hacia el norte 49. blicanos que salían en picado de entre las nubes y la niebla. La com-
binación del mal tiempo y sus campos de aviación provisionales con
pistas de despegue de tierra impedían en muchas ocasiones a los avio-
47 Delperrie de Bayac, Les Brigades Internationales, p. 249, Martínez Bande,
La lucha en torno a Madrid, p. 136. nes italianos despegar para proporcionar cobertura aérea contra los
48 Rojo, Así fue la defensa de Madrid, pp. 174-175. republicanos, que podían despegar desde las pistas de cemento de los
49 Invrea, «La verith su Guadalajara», p. 25. El 9 de marzo, Miaja ordenó
que fueran al sector de Guadalajara «todas las reservas actualmente disponibles
y todas las que se puedan constituir rápidamente*, incluso todos los tanques dis- 50 Telegrama de Roatta del 10 de marzo, NA T 586, rollo 492, imagen 048701.
ponibles. Salas Larrazáb , Historia del ejército popular de la República, vol 1, Longo, Le brigate internazionali in Spagna, pp. 227-229; Martínez Bande,
página 869. a' La
51
lucha en torno a Madrid, p. 138.
214 John F. Coverdalc La intervención fascista en la Guerra Civil española 215

aeropuertos en torno a Madrid. Las pocas baterías antiaéreas de 20 mi- rechazadas. Las tanquetas del CTV no podían penetrar en el bosque
límetros que se habían suministrado a las columnas que avanzaban desde la carretera, y el apoyo artillero era insuficiente para superar
no brindaban casi protección contra los bombardeos y los ametralla- o desalojar a los defensores.
mientos. Durante la mañana, los hombres de Francisci, que se habían que-
dado atrás en Brihuega, cruzaron el puente sobre el Tajuña sin tro-
pezar con resistencia y establecieron una cabeza de puente. Cometie-
El estancamiento ron el grave error de no ocupar más que una pequeña parte del valle
del Tajuña y descuidar las alturas de la margen izquierda del río, aun-
El 9 de marzo, el cuartel general italiano se sentía poco preocu- que en aquel momento las podrían haber ocupado sin dificultades. Al
pado por estos factores, pues preparaba otro avance espectacular para caer la noche, la columna de la izquierda de la 3." División estaba to-
el día siguiente. Sin embargo, la ofensiva del CTV se vería de hecho davía detenida a poca distancia de Brihuega, mientras que los hombres
frenada totalmente cuando los republicanos sostuvieron primero la de Francisci tenían una cabeza de puente peligrosamente pequeña al
línea y después contraatacaron. La acción de los nueve días siguientes otro lado del Tajuña
se concentraría en la reducida zona en que ya estaban establecidas las La columna derecha de la 3." División también tropezó con gran
tropas del CTV y republicanas el 10 de marzo por la mañana. El tea- resistencia por la carretera de Zaragoza, cuando intentó reanudar su
tro es un triángulo rectángulo aproximadamente equilátero, cuyos avance. Los 1.600 hombres de los tres batallones mixtos de la XI Bri-
catetos están formados por la carretera de Zaragoza desde el kilóme- gada Internacional habían ocupado posiciones defensivas en el bosque
tro 83,5 hasta Torija (una distancia de unos 9,6 kilómetros) y por la que dominaba la carretera y contuvieron a la columna durante todo
carretera de Miralrío que va al sudeste desde el kilómetro 83,5 de la el día U. Los combates de ese día causaron muchas bajas a los defen-
carretera de Zaragoza hasta el pueblo de Brihuega; la carretera que va sores republicanos, pero también los italianos padecieron grandes pér-
hacia el sudoeste desde Brihuega hasta Torija forma la hipotenusa didas y sufrieron mucho por el mal tiempo, para el que estaban mal
del triángulo. Esta zona está cubierta en su mayor parte de bosque, equipados, y por los defectos de su sistema de intendencia.
que da un buen apoyo para una acción defensiva en una meseta des- El 11 de marzo por la mañana se formó en Brihuega la 2." Divi-
provista prácticamente de otros accidentes. En esta zona poco poblada sión, que se había utilizado para el ataque inicial contra las líneas
hay pocos edificios. El más importante es el Palacio Ibarra, consis- republicanas. Las fuerzas de la 3." División estaban concentradas a lo
tente en un chalet con una pequeña torre a un lado, establos, graneros largo de la carretera de Zaragoza para tratar una vez más de romper
y alqunas casas de campesinos, todo ello encerrado por una valla de las defensas republicanas y tomar Torija, mientras que la 2." División
1,80 metros. Está situado entre los árboles, a unos cientos de metros debía atacar por la carretera de Brihuega a Torija. Dado el agotamien-
de la carretera que va desde Brihuega hasta el kilómetro 83,5 de la to de la 2." y 3." Divisiones, el cuartel general del CTV ordenó que
carretera de Zaragoza, a unos 5 kilómetros del pueblo. esa mañana no se realizara ninguna acción y el ataque empezase hacia
La propia Brihuega es un pueblo de unos 3.000 habitantes, situa- mediodía. La guerra celere empezaba ya a transformarse en un andante
do en el valle del Tajuña. Las carreteras que van del pueblo hacia el m a non troppo al cuarto día de combates.
oeste van haciendo curvas en una rápida ascensión antes de llegar a La tentativa de la 2." División de avanzar por la carretera hacia
la meseta. Al sudeste, un puente sobre el Tajuña da acceso a la zona Torija se vio frenada, tras un progreso de menos de 5 kilómetros, por
entre los ríos Tajuña y Tajo. la tenaz resistencia de los defensores establecidos en el bosque, aunque
El 10 de marzo se confió la tentativa de continuar la ofensiva un grupo de Camisas Negras logró infiltrarse en el bosque y ocupar el
italiana a la 3." División, que operaba en dos columnas, la izquierda Palacio Ibarra. Esta victoria táctica se vio contrarrestada por la pér-
por la carretera de Brihuega a Torija y la derecha por la carretera de dida de un grupo de 31 soldados y tres oficiales a los que sorprendie-
Zaragoza. La 2." División iba llegando y reuniéndose gradualmente
en Brihuega, pero no participó en la acción del día. El avance de la
columna izquierda se vio frenado muy pronto por los batallones Gari- 52 Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 139.
baldi y André Marty de la XII Brigada Internacional. Las repetidas 53 Telegrama de Roatta de 10 de marzo, NA T 586, rollo 492, imagen 04872;
Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, p. 263; Delperrie de Bayac, Les Brigades
tentativas de los Camisas Negras de avanzar por la carretera se vieron Internationales, p. 250.
216 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 217

ron en la oscuridad hombres del batallón Garibaldi, que los hizo y lo ampliarían de modo que incluyera la zona entre el Tajuña y el
prisioneros. La 3." División, cuyas operaciones se realizaban a lo largo Tajo. Franco se oponía absolutamente al nuevo plan, que consideraba
de la carretera de Zaragoza, tuvo algo más de éxito. Al utilizar lanza- innecesariamente arriesgado. Comunicó a Roatta que consideraba se-
llamas que tuvieron efectos devastadores contra el batallón Edgar gura la situación del CTV por el momento, dado que sus flancos esta-
André, establecido en el bosque a lo largo de la carretera, lograron ban protegidos por los ríos Badiel y Tajuña, mientras que las opera-
tomar el pueblo de Trijueque y avanzar aproximadamente un kilóme- ciones al sudeste del Taiuña deiarían el flanco izauierdo al descubierto.
tro y medio más 54. Además, las tropas españolas que habían avanzado hasta Miralrío no
Este no era el fácil éxito que se había inducido a los Camisas Ne- podían continuar su marcha si el CTV detenía su avance entre el
gras a esperar, y su moral se iba hundiendo rápidamente. Mussolini, Badiel y el Tajuña ".
que estaba en viaje a Libia, podía telegrafiar: «Estoy seguro de que Aparte de la oposición de Franco, al otro lado del frente estaban
el ímpetu y la tenacidad de nuestros legionarios romperá la resistencia ocurriendo cosas que pronto harían inviables los planes de operaciones
del enemigo. La derrota de las fuerzas internacionales será una vic- entre el Tajo y el Tajuña. Hasta la tarde del 11 de marzo, los repu-
toria que también tendrá gran valor político ... Decid a los legionarios blicanos habían combatido de forma puramente defensiva, favorecidos
que sigo hora por hora su acción, que se verá coronada por la victo- por el terreno y por el tiempo, que constituían grandes obstáculos
ria» Pero Roatta, que estaba más próximo al problema, se sentía a los desplazamientos del CTV y dejaba a su aviación en tierra. Tam-
menos optimista acerca de la moral de sus tropas. El día 11 por la bién para los republicanos el tiempo inclemente representaba un obs-
tarde decidió ordenar un alto de las operaciones durante veinticuatro táculo, pero sus efectos eran menos graves para ellos dado que su
horas, a fin de que las tropas pudiesen descansar, y con la esperanza de aviación, por disponer de aeropuertos con pistas de cemento, lograba
que el ataque prometido en el sector del Jarama al día siguiente ali- despegar, y su menor nivel de motorización y su posición básicamente
viara algo la presión a la que estaban sometidas sus tropas 56. En los defensiva hacían que las condiciones de las carreteras les resultaran me-
cuatro primeros días de la ofensiva de Guadalajara, el sector del Jara- nos críticas. En una reunión celebrada en Torija en la noche del 11
ma había estado casi totalmente tranquilo, salvo una pequeña acción al 12 de marzo, decidieron intentar un contraataque para el día si-
el día 9 de marzo. A Roatta le enfurecía que los nacionales no hubie- guiente ".
ran iniciado ni siquiera una pequeña ofensiva que fijara a las reservas El ataque republicano del 12 de marzo contó con el apoyo de
republicanas y les impidiera formar en masa contra él. grandes barreras de artillería y bombardeos aéreos. Durante los días
La resistencia inesperadamente decidida con que se tropezaba en anteriores, los republicanos habían gozado en general de la superiori-
el bosque de Brihuega y a lo largo de la carretera de Zaragoza llevó dad aérea, pero sus ataques habían tenido una intensidad y unos efec-
al CTV a proponer una variación en el plan inicial de la ofensiva. tos limitados. Ahora, por primera vez, la columna derecha de la 3." Di-
La 1."División, de refresco, atacaría hacia el sur por ambas márgenes visión de Camisas Negras se vio sometida a ametrallamientos repetidos
del Tajuña hacia el pueblo de Armuña, situado a 32 kilómetros al sur desde el aire y a bombardeos con bombas de fragmentación. Los com-
de Brihuega en la ribera oriental del Tajuña. Este ataque, propuesto bates en tierra también eran violentos, y la batalla avanzaba y retro-
para el 14, iría precedido el 13 por una marcha rápida de Brihuega cedía a lo largo de la carretera de Zaragoza, mientras unas veces un
a Budia, a 19 kilómetros al sudeste de Brihuega y a sólo 5 kilómetros bando y luego el otro atacaba y hacía retroceder dos o tres kilómetros
a l oeste del Tajo. Estas dos operaciones ensancharían mucho el frente a sus adversarios. En uno de los ataques murió, aparentemente por
efecto de una bomba, el jefe del 11." Regimiento del CTV, Console
Alberto Liuzzi.
54 Longo, Le brigate inhernazionali in Spagna, p. 280; Conforti, Guadalaja-
ra, pp. 187-190; Delperrie de Bayac, Les Brigades Internationules, p. 250; Mar- Resulta imposible reconstruir con precisión el rumbo exacto de
tínez Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 141, n.; telegrama de Roatta de 11 los acontecimientos en la carretera de Zaragoza entre el 12 y el 14
de marzo, N A T 586, rollo 492, imagen 048705; Faldella, Venti mesi di guerra de marzo, pero las líneas generales son bastante claras. Tras todo
i n Spagna, p. 267.
" Telegrama enviado desde Libia el 11 de marzo de 1937, NA T 586, rollo 57 Faldeiía, Venti mesi di guerra in Spagna, p. 266; telegrama de Roatta de
492, imagen 048754. 25 de marzo, en que se resumen las operaciones del 8 al 24 de marzo, NA 586.
a Roatta de 11 de marzo, NAT 586, rollo 492, imágenes
~ e k ~ r a r nde rollo 492, imagen 048775; Informe, imagen 048635.
048705-706. Lister, Nuestra guerra, pp. 108-109.
218 John F. Coverdalc La intervención fascista en la Guerra CiviI española 219

un día de combates, el 12 de marzo a media noche los Camisas Negras pie, sabiendo perfectamente que no puede completar el salto, pero negándose
seguían en posesión aproximadamente de las mismas líneas que al a poner ambos pies sólidamente en tierra o a dar un paso atrás, si es ne-
cesario, a fin de poder resistir cualquier golpe63.
empezar el día, pero habían sufrido graves pérdidas y su moral caía
rápidamente. A lo largo del día se habían producido varias ocasiones En la noche del 12 al 13 de marzo comenzó la sustitución de la
de pánico, y las tropas se habían retirado en desorden. En una reti- 2." y la 3." Divisiones. Para el momento en que se terminó, ya se
rada precipitada, los republicanos les tomaron cinco piezas de artillería había abandonado Trijueque M. Palacio Ibarra se perdió el 14 de mar-
emplazadas en primerísima línea, en posiciones antitanque. Los oficia- zo, en los únicos combates importantes ocurridos entre el 14 y el 17
les no sólo no lograban mantener la moral de sus unidades, sino que de marzo.
cometían graves errores tácticos que aumentaron innecesariamente sus La moral de las dos divisiones de refresco se había visto reducida
pérdidas y contribuyeron a la inseguridad de las tropas por su contacto con las tropas en retirada, y más deprimida aún por
Hacia la medianoche del 12, cuando por fin cesaron los combates, la pérdida de Palacio Ibarra. Del 15 al 17 de marzo no estuvieron
Roatta comunicó a Roma que la situación estaba «completamente res- sometidas a presión militar, pero sí a una enorme ofensiva de pro-
tablecida» 60, pero hacía mucha falta sustituir a la 3." División. Du- paganda republicana que también hizo sus efectos. La propaganda en
rante ese día la 2." División había sufrido menos pérdidas, pero había gran escala se había iniciado en torno al 11 de marzo, especialmente
estado sometida a fuertes ataques de artillería, y Roatta decidió retirar en el sector de Brihuega, donde los italianos del batallón Garibaldi
ambas divisiones. A la 1." División, que había proyectado utilizar se hallaban frente a los Camisas Negras. El comunista italiano Luigi
para la ofensiva entre el Tajuña y el Tajo, se le ordenó que ocupara Longo basaba la propaganda en la garantía de las vidas de los Camisas
el puesto de la 2." División en las líneas que seguían la carretera de Negras que se rindieran y en un llamamiento a sus sentimientos de
Brihuega a Torija, y a la División Littorio se la desplazó para que solidaridad nacional y de clase. Se imprimieron a toda prisa, y se lan-
sustituyera a la 3." en la carretera de Zaragoza 61. La colocación de la zaron en grandes cantidades sobre las líneas italianas, hojas de pro-
División Littorio y la 1." División en la línea del frente dejó a Roatta paganda con una foto de los soldados capturados el día 11 y con e1
sin reservas de refresco y le privó de la posibilidad de explotar un texto de una declaración que, según se decía, habían hecho éstos:
ataque en el caso, ya improbable, de que sus tropas lograran romper
las defensas republicanas. La ofensiva de Guadalajara, tal como se ¡Camaradas y compañeros de armas! Somos 31 soldados del l.er batallón
de ametralladoras. El día 10 de marzo nos hicieron avanzar «para tomar Gua-
había planeado inicialmente, ya había terminado 62, pero Roatta no dalajara». Nadie nos dijo que tendríamos que combatir con otros italianos,
ocupó posiciones defensivas y lanzó al combate a las dos divisiones hermanos nuestros. La batalla fue dura y sufrimos muchas pérdidas. Por la
de refresco en circunstancias desfavorables. El general Coppi, coman- noche íbamos caminando por el bosque cuando oímos voces que gritaban en
dante de la 2." División. describió la situación en un informe escrito italiano: «¡Tirad las armas!» No disparamos. ¿Cómo podíamos disparar con-
tra nuestros hermanos? Pero, sin embargo, teníamos miedo. Nos habían dicho:
después de que se le relevara del mando y se le enviara de vuelta «Si os toman prisioneros, os fusilarán.» En lugar de fusilarnos, nos trataron
a Italia: como a hermanos. Nos dieron comida y bebida y cigarrillos. No nos han habla-
do como a enemigos, sino como a hermanos; no como a prisioneros, sino
Las tropas legionarias, y especialmente las de la 1." División [en Brihuega], como a camaradas. Se nos ha caído la venda de los ojos. Las historias de «ban-
se hallaban en una situación parecida a la de una persona a la que se hace didos rojos», «incendiarios» y «asesinos» son todas mentira. Los hombres que
parar cuando ya ha empezado a correr, pero permanece apoyada en un solo hay frente a nosotros son obreros y campesinos como nosotros. Nos han expli-
cado por qué combaten, y hemos visto que tienen razón. Son voluntarios que
luchan para ayudar a los obreros y los campesinos españoles, para impedir
59 Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, pp. 267-268; telegrama de Roatta que el Gobierno caiga en manos de un puñado de generales y de aristócra-
de 13 de marzo, NA T 586, rollo 492, imagen 048716; Informe, imágenes tas, que no sólo hacen sufrir a los trabajadores españoles, sino que seguirán
048630-637. siempre preparando guerras que no benefician más que a los ricos. nunca a
60 Informe, imagen 048632. nosotros 65.
61 Ibid., imágenes 048629-630.
62 Barzini escribió a Barella que el 11 y el 12 de marzo empezó a bajar el 63 Coppi, La secconda divisione volontari «Fiarnme Nere» alla battaglia di
tono de sus despachos para Il popolo d'ítalia porque le parecía evidente que Guadalajara (manuscrito a máquina), p. 91, MAE, Ufficio Spagna, b. 10.
«la acción estaba destinada a irse extinguiendo gradualmente» [Barzini, carta a M Faldella, Venti mesi di guerra in Spagna, p. 270; Martína Bande, La lucha
Barella de 23 de marzo de 1937, ACS, segreteria particolare del Duce, carteggio en torno a Madrid, p. 146.
riservato, 241/R (Barzini)]. 65 Citado en Longo, Le brigafe internazionali in Spagna, pp. 286-287.
La intervención fascista en la Guerra Civil espaoIa 22 1
220 John F. Coverdale
rentemente, Franco interpretó esto como una primera medida de una
Unos enormes altavoces montados en camiones hacían oír sus es- nueva ofensiva, pero Koatta consideraba que se trataba de una mera
tentóreo~mensajes por todo el bosque. Los prisioneros recién captu- rectificación de líneas, antes de sustituir a las tropas italianas por
rados hablaban a sus ~ r o ~ i unidades
as v citaban nombres v datos que españolas 69.
no dejaban lugar a duAdaacerca de la identidad real de hablaba. En cuanto Roatta regresó a su cuartel general, escribió a Franco
Durante toda la noche estuvieron tocando canciones populares italia- una larga carta que se divide en dos partes. En la primera, trataba de
nas, interrumpidas a ratos por propaganda bien ideada para debilitar disuadir a Franco de que siguiera realizando operaciones en el sector
el espíritu de los Camisas Negras: «iItalianos! iSoldados y Camisas de Madrid y aducía que ni el CTV ni las tropas de Franco en el Jara-
Negras, volved a vuestras casas! Vuestras familias lloran por vosotros. ma estaban en condiciones de lanzar una gran ofensiva. Sin embargo,
Volved a vuestras casas. No tenéis ningún motivo para morir.» «jIta- estos argumentos ya se habían expuesto sin éxito en sus conversa-
lianos! iS01dados y Camisas Negras, volved a vuestras casas! Pasaos ciones de la tarde, y Roatta tenía pocas esperanzas de convencer a
a las filas republicanas. Venid con los Garibaldini. Se os recibirá como Franco. Por lo tanto, en la segunda parte de su carta el general italia-
a hermanos; 66. no centraba su atención en los posibles planes de continuar la ofensiva
Los efectos perjudiciales de la campaña republicana de propaganda en el sector de Guadalajara, y al mismo tiempo retirar las tropas ita-
hicieron aue Roatta deseara aún más retirar sus troDas del sector de lianas de la línea lo antes posible. Franco ya había vetado el plan
~uada1aja;a. Sin disponer de nuevas reservas, las poSibilidades de ob- italiano de una ofensiva entre el Tajuña y el Tajo, y Roatta descartaba
tener algún éxito importante si se insistía en el ataque eran muy es- ahora la posibilidad de continuar el ataque por la carretera de Zara-
casas, y había pocos incentivos para dejar a las tropas expuestas al goza contra la masa de defensores republicanos. Sugirió que esto no
mal tiempo y a la presión constante de la propaganda republicana. permitía más que la posibilidad de un ataque «por el norte, con el
Hasta este momento, los italianos no habían logrado ningún éxito, ala derecha a caballo del río Henaresp. Aunque seguía tratándose del
pero por lo menos no se les había humillado. Roatta deseaba sobre sector Guadalajara-Somosierra, y por lo tanto ostensiblemente estaba
todo evitar la posibilidad de una derrota clamorosa. El 1 4 de marzo de acuerdo con el deseo de Franco de continuar la ofensiva, de hecho
telegrafió a Mussolini: «Dada nuestra especial situación, podemos con- esto constituía una propuesta de una serie completamente nueva de
tentarnos de momento con un éxito parcial, pero no podemos, salvo operaciones que obligarían a retirar a los Camisas Negras «del sector
una necesidad muy grave, exponernos a la posibilidad de un fracaso» 67. actual y transportarlos a la región al norte de Jadraque-Cogolludo» 70.
Por la tarde del día siguiente, Roatta fue a tratar con Franco de Mientras Roatta trataba de convencer a Franco de que retirase de
la situación y de los futuros rumbos de acción; pero los dos hombres las líneas de combate al CTV, los comandantes republicanos decidían
no llegaron a ningún acuerdo acerca de la cuestión fundamental de si intentar un contraataque contra Brihuega. Pasaron los días 15 a 17
todavía cabía esperar que la ofensiva de Guadalajara contribuyera o de marzo preparando su ofensiva, mientras el CTV dejaba que trans-
no de modo importante a la caída de Madrid. Las posiciones eran currieran los días sin lograr nada, paralizados por la imposibilidad de
diametralmente opuestas a las de febrero anterior. Franco, que había llegar a un acuerdo con Franco. No parece que ni Roata ni Franco
objetado al plan de una ofensiva italiana en el sector de Guadalajara, sintieran la menor preocupación acerca de la posibilidad de un contra-
insistia ahora en que «la solución definitiva se buscara en la región ataque republicano. Ello resulta tanto más sorprendente cuanto que
de Madrid y continuaran las operaciones en curso*. Por el contrario, el general italiano sabía perfectamente que la moral de sus tropas es-
Roatta maitenía ahora que no podía conseguirse nada con insistir en
el ataque y deseaba retirar a sus tropas para utilizarlas en otra par-
taba muy baja ''.La única explicación verosímil de que Roatta no
te 68. Para el futuro inmediato, convinieron en que los italianos harían
69 Telegrama de Roatta de 25 de marzo en que se resume la batalla NA T 586,
una pausa hasta el 19 de marzo y luego aprovecharían la primera opor- rollo 492, imagen 048776; Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 149.
tunidad para expulsar a los republicanos del bosque de Brihuega, y Informe, imágenes 048641-644.
establecer sus líneas de frente más allá del borde de ese bosque. Apa- ' 1 El 16 de marzo Roatta dictó su orden número 3002 sobre «Preparación
Moral» (reproducida como documento 100 en el Libro Blanco presentado por
el Gobierno de la República Española al Consejo de la Sociedad de las Naciones
66 Ibid., pp. 288-289. el 28 de mayo de 1937, Documentos ocupados a las unidades italianas en la
67 Informe, imagen 048639. acción de Guadalajara),
68 Informe, imagen 048642.
222 John F. Coverdalc La intervención fascista en la Guerra CiviI española
223
adoptara medidas defensivas parece ser que seguía infravalorando la El 18 de marzo se comunicó a Roatta que Franco deseaba verlo,
capacidad de sus adversarios, pese a las dolorosas lecciones de la se- y salió de su cuartel general para Salamanca, dejando que el coronel
mana anterior. Faldella, su jefe de Estado Mayor, se ocupara de lo que preveía serían
los asuntos rutinarios del día. No fue a solicitar que unidades marro-
«Aunque las unidades están formadas por tropas con alta moral y dispuestas quíes ayudaran en la fase siguiente de la ofensiva, como afirma un
a seguir a sus jefes, a menudo les falta osadía y agresividad y se dejan impre-
sionar con demasiada facilidad por las vicisitudes de la batalla ... Este estado historiador 72, sino a insistir una vez más en que se retirase a sus
de cosas, que ya es bastante lamentable en sí mismo, podría convertirse en un tropas del sector. En Salamanca advirtió en seguida que sus argumen-
verdadero peligro si, además, se diera una tendencia a sobreestimar cl valor del tos en pro de llevar al CTV a otro sector no habían convencido al
enemigo, especialmente en el sentido de atribuirle una capacidad para hacer con Generalísimo. Franco no estaba dispuesto ni siquiera a considerar la
facilidad cosas que nosotros no podemos ni siquiera intentar. Evidentemente,
las unidades al mando de oficiales con este punto de vista quedarían desde un posibilidad de retirar a los italianos de la línea del frente para reagru-
principio en estado de inferioridad ante el enemigo. parlos y montar una nueva ofensiva en otro punto del sector Guada-
Los jefes deben reaccionar con urgencia, energía y constancia contra esos lajara-Somosierra. Dijo que tenían una clara superioridad en hombres
defectos y esa mentalidad ... Deben tratar de producir un estado de exaltación; y material, y que los republicanos no tenían fortificaciones importan-
es decir, deben explicar cuidadosamente a quienes están a su mando que nues-
tras tropas en los últimos días han obtenido un importante éxito táctico, al tomar tes en todo el sector. Además, las tropas italianas y españolas en el
rápidamente varias líneas de trincheras del enemigo en las condiciones climato- sector de Guadalajara estaban ya en «una situación táctica óptima que
lógicas más desfavorables, que han conquistado de un golpe una zona del ene- nos permite cercar al enemigo en cualquier momento por el ala dere-
migo de 36 kilómetros de profundidad, que han derrotado y tomado las posi- cha». Franco ofreció a Roatta la elección de varios planes, todos los
ciones de algunas de las mejores tropas rojas -los internacionales- y han
rechazado varios ataques de estos últimos, que si nos hemos parado es única-
cuales comportaban que dos divisiones italianas, por lo menos, conti-
mente para permitir a nuestras valerosas tropas el descanso que se han merecido. nuaran su ataque contra Torija y Guadalajara. Roatta acababa de acep-
Los jefes, con razonamientos sencillos y elementales, deben aclarar a SUS tar provisionalmente uno de ellos cuando recibió una llamada telefóni-
subordinados (y en algunos casos a sí mismos) lo absurdo que es atribuir pode- ca de su cuartel general con la noticia de un violento ataque contra
res fantásticos al enemigo: fuerzas que atacan de día sin cobertura ni prepa-
ración artillera o tras hacer sólo unos disparos, destacamentos que nos sorpren-
el frente italiano 73.
den de noche en territorio desconocido entre las posiciones ocupadas por nuestras
tropas y luego avanzan varios kilómetros a fin de aislar a nuestros regimientos,
etcétera.. . El contraataque republicano
Reflexionad y haced que otros reflexionen. E n el mismo momento en que
uno de vosotros se preocupe y exclame: «;Dios mío! (Qué van a hacer ahora
los rojos?», al otro lado los rojos se preguntan unos a otros agitadamente: «;Por El primer indicio del ataque que se avecinaba había llegado a la
Lenin, (qué van a hacer ahora los blancos?» 1,30 de la tarde, cuando oleadas de aviones republicanos empezaron
En los casos claros de falta de energía, de autoridad y de valor y en que a bombardear las líneas italianas, concentrando su ataque en Brihuega
el castigo sea ejemplar, debe infligirse sin piedad ... No hay sitio entre nosotros y en su vecindario inmediato. En cuanto los últimos aviones soltaron
para los hombres «perdidos». El establecer quiénes son no es una mera opera-
ción logística, como si fuera material perdido. Es la primera medida en el pro- sus bombas y se volvieron hacia el sur, empezaron a aparecer tanques
ceso de la justicia militar, que debe determinar el error o la culpa, y en este rusos en torno a Brihuega, con apoyo inmediato de infantería (véase
último caso, la pena ... el mapa 5 ) . Parece que el 6 . O Regimiento de Pittau, que ocupaba la
Explicad que, debido al bloqueo, las posibilidades de recibir más suministros pequeña cabeza de puente frente al pueblo y al otro lado del Tajuña,
-. limitados v no se debe tirar nada. Eso lo debe comprender hasta un niño.
son -

¡Que se tomen medidas contra ese deplorable abuso! quedó cogido completamente por sorpresa y reaccionó con mucha len-
Debe aprovecharse toda oportunidad de instruir a las unidades. No es nada titud. Ahora resultaba evidente el error cometido hacía unos días al
más que asunto de buena voluntad. Todo el mundo puede aprender las cosas no ocupar el terreno más alto más allá de la cabeza de puente inme-
elementales que hace falta saber en la guerra: el uso y el cuidado de las armas,
de las radios, etc.
¡Actuad! ¡Sed exigentes! ¡Mandad! Sobre todo, haced que vuestros hombres Por nuestras acciones se juzgará la calidad moral y técnica y la eficacia de Italia
comprendan que no estamos luchando en nuestra patria, perdidos en medio de en el año XV ...
una enorme masa, en la que los defectos de una unidad se pueden compensar Tenemos una enorme responsabilidad y debemos ser dignos de ella, aunque
con las acciones brillantes de otras. Aquí, en suelo extranjero, somos los repre- perdamos nuestras vidas ...»
sentantes de Italia y del fascismo, al lado de nuestros aliados y bajo su estrecha 72 Colodny, The Struggle for Madrid, p. 142.
73 Informe, imágenes 048649-652.
observación, y sometidos al estudio distante pero profundo de todo el mundo.
224 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil espanola 225

diata, pues los soldados estaban sometidos a un fuego nutrido desde Brihuega hasta el kilómetro 83,5 de la carretera de Zaragoza. Esta
las alturas. Según rumores que circulaban en las tropas del CTV va- debía estar defendida por otros elementos del 6.."Regimiento de Pit-
rias semanas después de la batalla, se oyó que un oficial gritaba: <<iSál- tau, que debían ocupar posiciones defensivas en la intersección. En el
vese quien pueda!» Fuera esto cierto o no, la policía militar italiana último ataque murió el coronel Frezza, y sus tropas se vieron diez-
informó de que cundía el pánico entre los soldados, que abandonaron madas por el fuego mortífero de los tanques de Pavlov. Pronto cundió
las líneas en masa. En su huida hacia Brihuega, los Camisas Negras la desorganización, y al cabo de una hora el 1." Regimiento se había
no destruyeron el puente sobre el Tajuña, y las tropas de El Campe- desbandado. Las tropas de Pittau no actuaron mejor en la defensa de
sino entraron en el pueblo desde el este sin tropezar con resistencia 7 4 . la intersección de lo que lo habían hecho en la cabeza de puente, y la
intersección cayó rápidamente ante los tanques republicanos 75.
El coronel Salvi, cuyo 2." Regimiento estaba algo detrás de la
Iínea principal en una primera reserva, ocupó posiciones improvisadas
FRANCIA justo al oeste de Brihuega. Incorporó en su unidad elementos de los
Regimientos 1." y 6.", en retirada, e hizo todo lo posible por estable-
cer posiciones defensivas; pero a media tarde Brihuega estaba en ma-
nos republicanas y el ala izquierda de la línea italiana estaba rota. Más
al oeste, el 3." Regimiento de la 1." División, al mando del coronel
Mazza, resistió al ataque inicial de la 70.a Brigada.
También la División Littorio, de Bergonzoli, se vio atacada a lo
largo de la carretera de Zaragoza. Bergonzoli rechazó el primer ataque,
y hacia las 5 de la tarde contraatacó decididamente con mucho apoyo
artillero y abrió un hueco entre la XI Brigada Internacional y la
2." Brigada española. Esto colocaba a los republicanos en situación
crítica, pues la División Littorio amenazaba la carretera de Brihuega
a Torija, pero Lister logró rechazar el contraataque con ayuda de dos
compañías de tanques y dos batallones de la reserva llegados a toda
prisa 7" Al ir cayendo la tarde, los italianos sostenían la Iínea al otro
lado de la carretera de Zaragoza y hasta el kilómetro 5 , aproximada-
mente, de la carretera de Brihuega a Miralrío. Sin embargo, los Regi-
mientos l." y 6." habían sido rechazados y el flanco izquierdo estaba
indefenso, salvo por el 2." Regimiento de Salvi. A las 6 de la tarde,
el coronel Salvi recibió la orden de atrincherarse y aguantar, además
de establecer contacto con Pittau a la izauierda v con Mazza a la de-
recha 77. Sin embargo, para ese momento'las trobas de Pittau habían
A lo largo de la carretera de Torija a Brihuega, el ataque republi- abandonado totalmente sus posiciones, y Mama también se había em-
cano tenía como punta de lanza al Batallón Garibaldi, apoyado por pezado a retirar bajo la presión de nuevos ataques republicanos. Evi-
tanques rusos al mando del general Pavlov. Frente a ellos se hallaba dentemente, era imposible cumplir la orden.
el 1." Regimiento de la 1." División, al mando del coronel Frezza, Durante la mayor parte d e l a tarde, el general Edmondo Rossi, al
que constituía el flanco izquierdo de la línea del CTV. Inmediatamente mando de la l."División, había dejado que pasaran las cosas sin hacer
detrás del regimiento de Frezza estaba la intersección vital entre la
carretera de Torija a Brihuega y la carretera que va al noroeste desde 75 Informe, imagen 048655; Conforti, Guadalajara, p. 295.
76 General Rodimtsev, «En la dirección de Guadalajara*, en Bajo la bandera
74 Conforti, Guadalajara, p. 305; «Informe de los Catabinieri Reales sobre de la España Republicana, pp. 306-308.
la toma [sic] de Guadalajara*, NA T 586, tollo 492, imagen 048691. 77 Conforti. Guadalajara, p. 297.
226 John F. Coverdale
La intervención fascista en la Guerra Civil española 227
ningún esfuerzo apreciable por reagrupar sus tropas para contraatacar
o para establecer un perímetro defensivo. A las 7,15 llamó al cuartel El 18 de marzo por la tarde, los republicanos rompieron todo con-
tacto con las unidades italianas en retirada. Durante toda esta retirada,
-general del CTV Dara comunicar aue sus trowas estaban en «una reti- que duró hasta bien entrado el día siguiente, ninguna unidad repu-
rada irremediable» y que él mismo se retiraba a una posición más
retrasada respecto de las líneas del frente 7! El mensaje de Rossi pre- blicana molestó siquiera a los italianos 80.
cipitó los acontecimientos. Si la l." División se retiraba en toda la Pese a la tranquilidad reinante en el frente el 19 de marzo, Roatta
línea, el Banco izquierdo de la División Littorio quedaba completa- estaba muy preocupado. La experiencia del día anterior le había abier-
mente expuesto y en grave peligro de verse atacado y cercado. El to los ojos a los efectos sobre sus tropas de diez días de mal tiempo,
coronel Faldella informó al general Bergonzoli, quien decidió ordenar hostigamiento constante desde el bosque y desde el aire, y una cam-
a la División Littorio que se retirase, aunque para ese momento los paña de propaganda bien dirigida. Temía que sus tropas resultaran
rewublicanos va habían cesado en su ataaue. incapaces de resistir otro ataque decidido, y pidió a Franco que las
* El generai Rossi debe soportar gran Parte de la culpa por la derro-
sustituyera inmediatamente por tropas españolas. Pese al desastre del
ta italiana del 18. Las posiciones de la l." División en Brihuega y en día anterior, Roatta tuvo el descaro de decir que sus tropas eran tro-
la cabeza de puente al otro lado del Tajuña eran sumamente inseguras, pas de choque, destinadas para operaciones ofensivas y no para defen-
por no decir indefendibles. Rossi las había heredado de la 2." División der una línea 'l. Franco, que había tenido una larga experiencia al
cuando la sustituyó el día 13 de marzo, pero entre tanto había hecho mando de la Legión Extranjera española, debe haberse sentido asom-
muy poco o nada por mejorarlas. El grupo de Pittau había dado claras brado ante la idea que tenía Roatta de lo que eran unas tropas de
muestras de su debilidad y su desorganización, pero Rossi no puso choque. En todo caso, no demostró ninguna inclinación a actuar rápi-
remedio a esta situación. El 18 no aportó ni el sentido de mando ni damente para sustituir las tropas italianas por las suyas.
la dirección que podrían haber frenado el ataque republicano, pues Los republicanos no volvieron al ataque hasta el 20 de marzo. Una
según parece exageró la medida en que se estaba derrumbando su columna trató de avanzar por la carretera de Zaragoza con ocho tan-
propio frente. Cuando Rossi comunicó al cuartel general del CTV que ques rusos como punta de lanza, pero se vio rechazada con la pérdida
de dos tanques, destruidos por la artillería italiana. El 21 se rechazó
sus hombres estaban en «una retirada irremediable», las tropas de
otro ataque republicano ". La moral de las tropas se vio muy mejo-
Pittau habían perdido la cabeza de puente y la intersección al oeste
rada por su éxito al contener ataques de una fuerza considerable, pero
de Brihuega, y el pueblo estaba sólidamente en manos republicanas.
sus jefes se iban poniendo más nerviosos de hora en hora. Por insis-
Pero el 2." Regimiento de Salvi, más las unidades que éste había re-
tencia del oficial de enlace de Roatta en el cuartel general de Franco,
agrupado procedentes de los regimientos de Frezza y de Pittau, seguían
el embajador Cantalupo pidió a Franco que retirase inmediatamente
intactos y bien armados. El regimiento de Mazza estaba en retirada,
a las troDas italianas. Franco convino en iniciar la sustitución el 23 83.
pero de forma relativamente ordenada. Lo que es más importante, el
Aunque los italianos tuvieron que rechazar otro ataque republicano
ataque republicano ya estaba empezando a detenerse. La situación era
de tanteo el día 22, la batalla de Guadalajara ya había terminado.
difícil, pero no justificaba el abandono precipitado del sector ".
Ibid., p. 312.
78
Informe, imagen 048658. El general Biondi-Mora, del Servicio Histórico
79 Significado de la batalla
del Ejército Italiano, que escribía con el seudónimo de «General Belforte», acusó
a Rossi de ser responsable de la derrota, aunque sin mencionar su nombre: «La Si se mide en términos puramente objetivos, estratégicos y tácti-
derrota se debió a un error de juicio, y no a la presión del enemigo, que jamis cos, Guadalaiara fue un éxito relativamente menor de los rewublica-
logró romper la soberbia resistencia de los voluntarios italianos, pese a la supe- nos'. El ataq;e italiano había roto una línea débil y mal orghzada,
rioridad numérica del enemigo, que era abrumadora en algunos sectores» (Bel-
forte, La guerra civile in Spagna, 111, 134). La acusación de Biondi-Mora es un un momento de crisis moral que lo afectó a él, pero quede claro que no afectó
eco de la de Mussolini, publicada en un artículo sin firmar en II popolo d'ltalia a las tropas que se sentían y eran vencedoras.»
el 17 de junio de 1937: «Hasta ese momento, el mando no había cometido nin- ao Informe, imagen 048655.
gún error, pero entonces se dio una orden de retirada. <Por qué? A los legio- Informe, imágenes 048655-656 y 048659.
narios jamás se les había derrotado. La decisión es inexplicable. Después, cuando g2 Informe, imágenes 048660 y 048664.
tuvo tiempo de estudiar la situación con más cuidado, el mando reconoció que 83 Telegrama de 21 de marzo de 1937, NA T 586, rollo 492, imagen 048750;
había cometido un error, un grave error. La realidad es que el mando no superó e Informe, imagen 048666.
228 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 229
pero el avance del CTV se había visto frenado antes de que alcanzara Sin embargo, la verdadera importancia de Guadalajara no se mide
ningún objetivo vital. Aunque los italianos habían lanzado a la batalla en términos puramente numéricos. Al igual que la ofensiva del Tet,
a sus cuatro divisiones, las unidades republicanas habían aguantado, y fue mucho más importante desde un punto de vista moral y psicoló-
por último habían logrado rechazarlas hacia sus puntos iniciales de gico que desde el estratégico o táctico. El régimen fascista contaba
partida. Así, habían logrado evitar otra amenaza sobre Madrid, al con el mito de la infalibilidad v la invencibilidad del Duce. «Mussolini
igual que habían hecho en otoño en la Ciudad Universitaria y en febre- siempre tiene razón», era uno de los lemas que se pintaban en las
ro en el Jarama; pero no habían logrado efectuar ningún avance con- paredes de los edificios de todas las ciudades italianas. Guadalajara
siderable, ni siquiera recuperar todo el terreno que habían perdido en proporcionó el material para un contramito El fascismo había lan-
las fases iniciales de los combates 84. zado todas sus fuerzas contra la República, y se había visto rechazado.
Parece que las pérdidas republicanas fueron mayores que las infli- Pronto se puso en marcha la magnífica maquinaria de la propaganda
gidas a los italianos. Según los cálculos más exactos, en Guadalajara republicana para trompetear al mundo entero la noticia de la derrota
murieron unos 2.000 republicanos, y quedaron heridos aproximada- italiana. Los simpatizantes de la República competían entre sí para ver
mente el doble ". Según las cifras oficiales secretas de bajas compiladas quién podía dar las cifras más altas de bajas y de prisioneros italianos
por el Ufficio Spagna, murieron unos 400 miembros del CTV y que- y las historias más insultantes sobre la cobardía italiana. La batalla
daron heridos 1.800, amén de unos 500 prisioneros o desaparecidos ". fue adquiriendo rápidamente proporciones épicas. Por ejemplo, Ernest
Los italianos también sufrieron la pérdida de cantidades importantes Hemingway escribió: <{Llevocuatro días estudiando la batalla, reco-
de armas y material, que comprendían por lo menos 25 piezas de ar- rriendo el campo con los comandantes que la dirigieron y puedo decir
tillería, 10 morteros, 85 ametralladoras, 140 metralletas, 822 fusiles tajantemente que Brihuega ocupará un lugar en la historia militar
y 67 camiones ". junto con las otras batallas decisivas del mundo» 89. La moral de los
defensores de Madrid y de sus partidarios en todo el mundo se vio
A1 final de la batalla, las fuerzas italianas seguían en posesión de entre
10 y 21 kilómetros del territorio que habían adquirido en el avance inicial, pero muy elevada por este éxito.
este territorio no tenía ninguna importancia estratégica ni táctica. La propaganda fascista no tardó en responder. El 24 de marzo,
85 Conforti calcula que las pérdidas republicanas fueron de 2.200 muertos, Vigilio Gayda publicaba en 11 giornale &Italia un largo editorial de
4.000 heridos y 400 prisioneros o desaparecidos (Guadalajara, p. 376). Delperrie primera plana titulado «Datos y cifras y los rumores sobre España»:
de Bayac coincide con este cálculo y atribuye a los republicanos unas pérdidas
totales de unos 6.000 hombres (Les Brigades Internationales, p. 258).
86 En un telegrama del 16 de abril de 1937 de la misión militar italiana en Los nacionales consideraban necesario rectificar algunas I í ~ a savanzadas a
España al Ufficio Spagna se calculaba que había 616 muertos, 2.120 heridos y fin de establecer un frente más sólido y unificado. La retirada, breve y par-
585 prisioneros o desaparecidos (Informe, imagen 048671). Una nueva investiga-
ción llevó a reducir estas cifras a 415 muertos, 1.832 heridos y 496 prisioneros ción de este cuadro es la única diferencia de fondo entre la segunda edición y la
(nota del Ufficio Spagna sobre «La cuestión española de marzo de 1937 a febre- primera, que se halla en N A T 586, rollo 492. Las fuentes republicanas dan
ro de 1938», MAE, Politica, b. 33). No veo ningún motivo para dudar de que cálculos considerablemente más elevados. Por ejemplo, Lister dice que los repu-
estas cifras sean aproximadamente correctas, como ya expliqué en la nota 7 de blicanos tomaron 65 cañones, 13 morteros, 500 ametralladoras y más de 3.000 fu-
este capítulo, aunque son considerablemente inferiores a las citadas no sólo por siles (Nuestra guerra, p. 111). Según cifras oficiales, la División Littorio casi no
los propagandistas republicanos, sino también por historiadores imparciales Y perdió armamento, salvo el perteneciente a la brigada de ametralladoras, que
fuentes pro-nacionales. El cálculo más bajo es el que da Attanasio, que cita unas se vio sorprendida en el bosque de Brihuega el día 11 de marzo, cuando todavía
pérdidas italianas de 490 muertos, 2.150 heridos y 300 desaparecidos o prisio- no estaba en línea el resto de la División. Las mayores pérdidas de piezas de
neros (Gli italiani e la guerra di Spagna, p. 139). Largo García se refiere a 1.000 artillería las sufrió la Primera División, que perdió nueve cañones de 65 mill-
muertos, 2.500 heridos y 800 prisioneros («La batalla de Guadalajara», pp. 28-30). metros, cinco de 100 milímetros y uno de 149 milímetros durante su retirada de
Thomas calcula 2.000 muertos, 4.000 heridos y 300 prisioneros (The Spanish Brihuega el día 18. Las pérdidas de la 3." División de 7 cañones, 33 ametralla-
Civil War, p. 500). El historiador militar español Aznar da unas cifras de 1.375 doras, 71 metralletas, 558 fusiles y 59 pistolas ocurrieron sobre todo durante
muertos, 2.400 heridos y 300 prisioneros si se suman los italianos y la División 10s combates en la carretera de Zaragoza en torno a Trijueque, los días 12 y 13.
española Soria (Historia militar de la guerra de España, 11, 116). Martínez Bande En este aspecto de Guadalajara insistió Randolfo Pacciardi en una entre-
calcula unas ~érdidasitalianas de 3.000 muertos, 1.500 heridos y 300 prisioneros vista celebrada con el autor en Roma el 12 de septiembre de 1970.
(La lucha entorno a Madrid, p. 174). 89 Hemingwa~, despacho para la North American Newspaper Alliance, de
87 Datos tomados de un cuadro que figuraba en la segunda edición del infor- fecha 28 de marzo de 1937. Debo agradecer al profesor Carlos Baker las copias
me oficial sobre Guadalajara preparado por el Ufficio Spagna y hallado en ACS, de 10s despachos de Hemingway sobre la batalla, distribuidos inicialmente por
segreteria particolare del Duce, carteggio riservato, 186/R Guadalajara. La adi- NANA
La intervención fascista en la Guerra Civil española 23 1
230 John F. Coverdale
En Guadalajara se lanzaron contra los italianos casi todos los tan-
cial, se realizó en perfecto orden, acompañada por un combate siempre victo-
rioso, durante el cual los legionarios tomaron 300 prisioneros rojos, destru-
''.
ques y los aviones republicanos disponibles Al terminar la batalla
yeron 20 tanques (casi todos los cuales eran rusos), derribaron 20 aviones e había en línea o en reserva en el sector 52 batallones republicanos,
infligieron 6.000 bajas al enemigo. Al final seguían manteniendo posiciones muy con u n mínimo de 30.000 a 35.000 hombres 92. Por lo tanto entre el
avanzadas respecto de sus puntos de partida en toda la línea. 8 y el 21 de marzo se llevaron al sector por lo menos de 20.000 a
En esto exactamente consistió la gran victoria roja, proclamada por quie- 25.000 soldados republicanos.
nes siguen siendo furiosos partidarios de las sanciones. No fue más que un
episodio cuyos resultados inmediatos fueron inciertos y de poca importancia La concentración republicana de hombres y material resultó posi-
en el rumbo general de la guerra española. ble en gran parte, porque las tropas de Franco en el Jarama no mon-
taron una ofensiva que habría ocupado a las unidades republicanas en
Para el 17 de junio, cuando Mussolini publicó en Il popolo dJIta- el sector e impedido que las reservas en torno a Madrid se concen-
lia su artículo sin firma sobre «Guadalajara», ya no le bastaba con traran al norte de la capital 93. Una parte considerable de las unidades
asegurar que el resultado de la batalla era incierto. Mussolini, que enviadas a toda prisa a Guadalajara por los republicanos habían parti-
según parece actuaba conforme a la teoría de que la mejor defensa cipado en la batalla del Jarama, entre ellas las XI y XII Brigadas In-
es un buen ataque, declaró que Guadalajara era, de hecho, una victo- ternacionales, la LXX Brigada y la Brigada de Asalto de El Campesi-
ria italiana: no. Estas unidades representaban 19 de los 42 batallones republicanos
presentes en el sector de Guadalajara el 16 de marzo y, lo que es más
De los 40 kilómetros conseguidos en su avance, los legionarios conserva-
ban 20 al final de la batalla. La victoria de los legionarios era tan clara que importante, figuraban entre los protagonistas de la batalla 94. Algunas
los rojos no se atrevieron a seguirlos. Entre otras cosas habían sufrido 5.000 ba- de ellas ya habían salido del sector del Jarama antes del 8 de marzo
jas. Así, se reanudaba la guerra de posiciones. {Qué fue, entonces, la batalla para pasar por un período de descanso y reorganización, pero si las
de diez días de Guadalajara? Una victoria. Una auténtica victoria que no se fuerzas de Franco hubieran atacado con más decisión al sur, no cabe
pudo explotar debido a acontecimientos ulteriores.
duda de que a algunas de ellas, y a algunas de las otras unidades en-
Dijeran lo que dijeran sus propagandistas, los italianos sabían que viadas a toda prisa de Madrid a Guadalajara, se las habría enviado al
en Guadalajara habían sufrido una grave derrota. Y nadie lo sabía me- Jarama o mantenido en primera reserva en Madrid.
jor que los soldados y oficiales que habían combatido allí. Antes de El que las tropas de Franco en el Jarama no apoyaran a la ofensiva
que el CTV pudiera volver a entrar en acción, habría que purgarlo y del CTV destaca las dificultades especiales de una ofensiva combinada
reorganizarlo completamente. entre una de las partes en una guerra civil y un ejército extranjero.
Los problemas ya conocidos de las alianzas en tiempo de guerra se
ven muy complicados por las especiales exigencias de una guerra civil.
Las causas de la derrota italiana Franco necesitaba mucho las armas y la asistencia técnica italiana, pero
la presencia de un ejército expedicionario, que no había solicitado, no
¿Cuáles fueron los motivos de la derrota italiana? Evidentemente, reforzaba en nada su posición política. Además, los italianos deseaban
habrá que colocar entre las primeras causas la fuerza y la rapidez de
91 Los republicanos emplearon unos 90 tanques y 120 aviones en el sector
la reacción republicana, aunque no entra en el ámbito de este libro de Guadalajara (Amar, Historia militar de la guerra de España, 11, 102).
examinar detalladamente los factores políticos, ideológicos y militares 92 Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, pp. 171-172. Véanse más
que hicieron posible esa reacción. Evidentemente, el hecho de que el detalles sobre las fuerzas republicanas empleadas en la batalla en Salas Larrazá-
principal impulso de la ofensiva lo llevara un cuerpo italiano coadyuvó bal, Historia del ejército popular de la Repúbilca, vol. 1, p. 879.
93 Roatta dijo que ésta había sido la principal causa de su derrota: «La causa
mucho a estimular la reacción. La xenofobia española y el antifascis- fundamental de que no lográsemos alcanzar nuestro objetivo fue la falta de apoyo
mo de los miembros de las Brigadas Internacionales constituían un de las tropas españolas del Jarama, que en principio debían representar el otro
poderoso incentivo para realizar el máximo esfuerzo. Como ha decla- brazo de tenaza cuyo brazo oriental [sic] éramos nosotros» (Informe, imagen
rado Vicente Rojo, «jamás se ha llevado a cabo en el curso de nuestra 048672). En una conversación con Attolico, el general von Faupel, representante
guerra una concentración de fuerzas tan rápida y ordenadamente como alemán, también atribuyó a este factor el primer lugar en la lista de causas de
la derrota italiana (Embajada en Berlín a Ministerio, telegrama 145, 25 de marzo
en Guadalajara» de 1937, Ufficio Spagna, f. «Coíiaborazione italo-tedesca~).
94 Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, pp. 150 y 171.
90 Rojo, Asi fue la defensa de Madrid, p. 176.
232 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 233
que la guerra terminase rápidamente, lo cual les permitiría dedicar más considerable que las escasísimas acciones efectuadas los días 9, 13
toda su atención a la pacificación definitiva de Etiopía y les concedería y 14. Si quienes atacaban Guadalajara hubieran sido españoles en lu-
más libertad de acción en el escenario internacional. Por el contrario, gar de italianos, es probable que se hubiera pedido a las tropas del
Franco había aprendido durante los meses anteriores que la pacificación Jarama que realizaran sacrificios mayores.
y la consolidación política eran procesos lentos que consumían mucho Cuando el ataque italiano se vio detenido por los republicanos, las
tiempo. Temía que una victoria demasiado rápida no le diera tiempo condiciones de la alianza volvieron a influir en el rumbo de los acon-
suficiente para purgar los territorios conquistados y pudiera conducir- tecimientos. Roatta estaba convencido de que en el sector de Guada-
le a problemas graves en el futuro 95. Lo que es más importante, los lajara no se podía seguir avanzando, o por lo menos de que ya había
italianos tenían muchas ganas de conseguir victorias espectaculares desaparecido la posibilidad de obtener una victoria rápida y decisiva.
que redundaran en su propia gloria y, por tanto, insistían en uti- Deseaba sacar a sus tropas del frente lo antes posible, pero no podía
lizar sus tropas como una sola unidad en acciones decisivas. Sin hacerlo más que si lograba convencer a Franco para que las sustitu-
embargo, Franco no podía por menos de sentirse disgustado ante la yera con unidades españolas. Franco justificó su negativa basándose
perspectiva de que una fuerza italiana independiente ganara una bata- en que las perspectivas de una ofensiva con éxito seguían siendo bue-
lla importante, especialmente una batalla que podría provocar el de- nas, pero parece poco probable que estuviera realmente convencido
rrumbamiento total de la República. Si esperaba gobernar el país al de que era así.
final de la guerra, no podía permitirse que se atribuyera la caída de Una explicación más plausible de su insistencia en que los italianos
Madrid a un ejército extranjero %. continuaran la ofensiva es que no le desagradaba ver cómo desempe-
Franco había aclarado perfectamente a los italianos que no apro- ñaban un papel ingrato y sin gloria y no tenía ningún motivo para
baba sus planes para la ofensiva de Guadalajara, pero dada su depen- correr en su ayuda. No se dispone de ninguna prueba directa de los
dencia de Italia como fuente de armas y de apoyo diplomático, no motivos o las actitudes de Franco, pero es evidente que la arrogancia
podía rechazar totalmente la propuesta. Además, un ataque italiano y los aires de superioridad de los italianos habían molestado a muchos
al norte de Madrid tendría la ventaja de reducir la presión que sufrían españoles. Ya en agosto de 1936, el jefe de propaganda de Queipo
sus propias fuerzas al sur de la ciudad, aunque no lograra sus princi- de Llano había señalado: «Los alemanes se comportan con dignidad
pales objetivos. En estas circunstancias, aunque aceptó el plan italiano y evitan presumir. Los italianos son pendencieros y unos matones des-
y convino en montar por lo menos una pequeña ofensiva en el Jara- pótico~»97. Después de la batalla de Guadalajara, muchos nacionales,
ma, ni él ni los jefes militares a sus órdenes tenían ningún motivo entre ellos miembros del Estado Mayor de Franco, brindaron a la sa-
para sacrificar sus tropas a fin de facilitar una victoria italiana. Parece lud de los republicanos que habían demostrado que los españoles,
que ésta sería la explicación probable de la falta de un apoyo español aunque fueran unos españoles rojos, siempre podrían ganar a los italia-
suficiente durante la ofensiva. Es probable que los nacionales en el nos ". El propio Franco debe haber encontrado exasperante la presión
Jarama no estuvieran en condiciones de soportar grandes combates, inoportuna de sus aliados, que le habían obligado a aceptar un Estado
como había señalado Franco a Roatta antes de que se iniciara la Mayor General combinado y se habían negado a permitirle que diri-
batalla. Sin embargo, al cabo de dos semanas de descanso y reorgani- giese la guerra a sus propio aire y a su propio ritmo. Ahora que los
zación, parece que se hubiera podido organizar un ataque de diversión papeles estaban momentáneamente invertidos, y que los italianos te-
nían que pedirle ayuda, no sentía ningún deseo de ayudarlos. Esto
95 Véanse los comentarios sobre entrevista Franco con Faldella explica por qué, cuando llegó el contraataque republicano el día 18
febrero, supra, pp. 258 a 260. de marzo, las tropas italianas seguían estando en el frente, pese a las
% Durante la entrevista del 13 de febrero entre Faldella y Franco, el coronel
Barroso, ayudante de Franco, había insistido en que «el prestigio del Generalí- urgentes peticiones de Roatta de que se las sustituyera. Hace poco
simo es el factor más importante de esta guerra. Es inadmisible que Valencia, un autor italiano ha sugerido que fue Franco el que organizó la derrota
sede del Gobierno republicano, la ocupen tropas extranjeras» (Conforti, Guada- italiana en Guadalajara %. No hay pruebas de que previera ni deseara
lajara, p. 33). El primer director de información del Servicio Nacional de Prensa
de Franco ha observado que «de haber triunfado Roatta en Guadalajara, difí- y7 Bahamonde, Memoirs o f a Spanish Nationdist, p. 128.
cilmente habría adquirido Franco el prestigio y la independencia que buscaba 98 Cantalupo, Fu la Spagna, p. 207; Jackson, Tbe Spanish Republic and tbe
Dara acabar con las diferencias políticas existentes en la zona nacional* (Garriga, Civil War. D. 352.
Guadalajara y sus consecuenciai, p. 208).
La intervención fascista en la Guerra Civil española 235
234 John F. Coverdale
extranjero '". Sin embargo, esta propaganda fue un fracaso evidente.
efectivamente su derrota, pero es evidente que las consideraciones Un periodista italiano observaba en una carta:
políticas que hemos comentado y las fricciones y rivalidades existentes
dentro de la alianza contribuyeron mucho a ella. Nadie siente espiritualmente esta guerra, y nadie comprende su importan-
Las causas de la derrota italiana no se limitan a factores que los cia. Dicen que el territorio perdido es español y que Italia no pierde nada.
Se consideran vendidos: carne de cañón y nada más. No odian al enemigo '05.
italianos no pudieran controlar, como la fuerza imprevista de la reac-
ción republicana o el hecho de que los nacionales españoles no colabo- Mientras todavía estaba en curso la batalla, Roatta observó que
rasen en la ofensiva. Las debilidades y las deficiencias del CTV, tanto entre los defectos más importantes de sus tropas figuraba el de «no
en las tropas como entre los jefes, también contribuyeron mucho a esa odiar al enemigo» '". Incluso el propio Mussolini se vio obligado a
derrota. Parece que los italianos exageraron al calcular la capacidad de reconocer ante el Gran Consejo fascista que la falta de motivación
sus tropas, o que no advirtieron las exigencias a que estarían someti- había sido un factor importante de la derrota. Observó que «una gue-
das en operaciones del tipo que habían planeado. Aunque la División rra doctrinal» siempre es difícil. Cuando los soldados no sienten que
Littorio no estaba exenta de debilidades, actuó relativamente bien, están defendiendo sus propios hogares «no resulta fácil establecer un
pero las tres Divisiones de Camisas Negras fueron muy deficientes. espíritu militar» 'O7. Si se comparan estas observaciones con el recono-
Dada la forma en que se habían reclutado sus soldados, no resulta cimiento por parte de Roatta de que los miembros de las Brigadas In-
sorprendente que muchos de ellos no estuvieran en condiciones físicas ternacionales combatían «de forma capaz, y sobre todo con fanatismo
de ir al combate. En un informe enviado a Roma el 20 de marzo de y odio» 'O8, estas observaciones constituyen una concesión llamativa de
1937, el general Roatta deploraba disponer de «numerosos hombres los fracasos de la propaganda fascista y ayudan mucho a explicar la
casados y de edad que no son muy agresivos» lW. La mayor parte de falta de espíritu combativo del CTV.
los 2.300 hombres que inspeccionó Faldella en abril de 1937 tenían Una parte importante de la responsabilidad por la derrota italiana
entre 28 y 32 años. Como ya se ha mencionado, entre todos tenían se debe atribuir directamente a Roatta y su Estado Mayor. Evidente-
unos 7.300 hijos, o sea, una media de más de tres cada uno 'O'. El di- mente, los italianos subestimaron a sus adversarios y supusieron que,
rector del hospital italiano en Sigüenza informaba: «Entre los soldados una vez roto el frente republicano, una sola división italiana podía
hay hombres que no están en condiciones de soportar los gajes de llevar la ofensiva hasta Guadalajara. Esto quizá resultara comprensi-
la guerra. Hombres rechazados en el servicio militar, y a veces dema- ble, habida cuenta de su experiencia en Málaga, aunque un estudio
siado viejos. Muchos de ellos padecen hernias, apendicitis, sífilis, ble- más cuidadoso habría revelado que Málaga era uno de los sectores
norragia, perturbaciones gástricas, etc.» 'O2. Estos soldados habían pa- más débiles de toda la zona republicana y que en torno a Madrid se
sado por una instrucción de lo más sumario. Algunos ni siquiera sabían podía prever una resistencia mucho más fuerte. Lo sorprendente es
manejar correctamente sus propias armas, y muchos de los conductores
y otro personal especializado desconocían el equipo que debían em- 'M Donde más fácil resulta estudiar la propaganda del CTV es en los ejem-
plear 'O3. plares de su periaico Il Legionario. Algunas de las órdenes del día de Roatta
Más importante aún, quizá, que las deficiencias físicas y la falta se reproducen en España, Ministerio de Ultramar, Spanirh White Book. The
Italian Invasion of Spain: Official Documents and Papers Seized from ltalian
de instrucción de las tropas era su falta de motivación. Tanto antes de Units in Action at Guadalajara (Washington, D.C., 1937).
la batalla como durante ella, los propagandistas italianos trataron de los Informe, imagen 048683. Véase también la conversación telefónica entre
elevarles la moral. Se presentaba a los republicanos como si fueran el cónsul general Mazzoni y Attilio Terruzzi en Guspini, L'orrechio del regime,
unos bárbaros culpables de innumerables atrocidades y se pintaba la página 146. Ernest Hemingway observó en un despacho a la North American
Newspaper Alliance, de fecha 23 de marzo de 1937: «El Generalísimo Franco ...
guerra como si se tratara de una cruzada anticomunista. También se se encuentra ahora con que no puede depender de los italianos, no porque los
hicieron exhortaciones a un sentimiento de lealtad ~ersonalal Duce y italianos sean cobardes, sino porque una cosa son italianos defendiendo la línea
a la responsabilidad de las tropas representantes del fascismo en suelo del Piave y el Monte Grappa contra una invasión, y otra cosa son italianos
e?viados a combatir en España cuando esperaban ir a hacer servicio de guarni-
Informe, imagen 048673.
100 ción en Etiopía.»
lffi Informe, imagen 048673.
Entrevista con el general Emilio FaldeUa, celebrada en Milán el 4 de OC-
'O1
tubre de 1970. '" Citado en Giuseppe Bottai, Venf'anni e un giorno, p. 110.
'O8 Informe, imagen 048673.
'02 Informe, imagen 048680.
1" Ibid., imágenes 048673 y 048680.
236 John F. Coverdale La intervención fascista en la Guerra Civil española 237

que, después de que su ofensiva se viera frenada el 10 de marzo, e in- raciones de Roatta se basaba en el mapa de carreteras Michelin a es-
cluso después de los duros combates a lo largo de la carretera de cala 1:400.000, cuya falta de detalles y de información topográfica
Zaragoza el 13 de marzo, los italianos siguieron subestimando al ene- hacía que resultara totalmente insuficiente para planear una batalla 'O9.
migo y no adoptaron medidas para contrarrestar una posible contra- Como observó el ayudante de Farinacci, lo que habían preparado
ofensiva republicana, que les cogió totalmente por sorpresa el 18 de Roatta y su Estado Mayor no era un plan de batalla, sino un plan
marzo. de marcha "O. Aparentemente fue su fe en los efectos de una irrupción
La planificación italiana para el ataque fue apresurada, incompleta rápida, seguida por un rápido avance de una columna motorizada, lo
y se basaba en una información insuficiente. La zona comprendida entre que los llevó a descuidar el estudio de muchos de los factores que
Sigüenza y Guadalajara es una meseta cuya altitud media es de unos resultaron fundamentales en el curso real de la batalla. Sin embargo,
1.O00 metros. Su superficie, relativamente plana, está barrida por fuer- debe agregarse que también es posible que el esfuerzo por acelerar
tes vientos y las tormentas son frecuentes. Para que las tropas pudie- el ritmo de los preparativos, a fin de satisfacer las solicitudes españolas
ran efectuar operaciones en marzo en esa zona, deberían estar equi- de un ataque lo antes posible, tuviera un efecto negativo sobre la pla-
padas y entrenadas para una campaña de invierno; pero los italianos nificación italiana l".
no tuvieron esto en cuenta. En los primeros días de la batalla, muchos Algunos jefes y teóricos militares europeos, especialmente france-
de los soldados no tenían más que uniformes coloniales, que eran ses, trataron de extraer de la experiencia italiana en Guadalajara con-
totalmente insuficientes para las temperaturas gélidas con que trope- clusiones acerca de la eficacia de la táctica de Blitzkrzeg y de las ven-
zaron. tajas del apoyo aéreo táctico. Las circunstancias especiales en que tuvo
Es fácil cruzar la superficie arcillosa de la meseta en vehículos a lugar esta batalla harían que resultara difícil extraer generalizaciones
motor cuando está seca, pero resulta imposible pasarla en cuanto em- válidas de este caso, pero en Italia y en otros lugares los defensores
pieza a caer la lluvia. El barro pesado y espeso que se forma rápida- de las tácticas más tradicionales se vieron confirmados en sus opinio-
mente después de una tormenta hace que resulte difícil pasar por ella, nes, y los partidarios del sistema nuevo quedaron en mal lugar ante
incluso a pie, y limita a los camiones a las carreteras pavimentadas. La lo que parecía constituir un estruendoso fracaso.
rudimentaria red de carreteras de la región poco poblada en torno a Guadalajara y Málaga fueron las dos únicas batallas de la Guerra
Guadalajara era totalmente insuficiente para permitir el paso de 2.400 Civil en las cuales Franco permitió a los italianos que desempeñaran
camiones, además de piezas de artillería, tanques, automóviles del un o a ~ e central
A L
l de forma inde~endiente.En todas las acciones futu-
Estado Mayor y columnas de soldados. Los embotellamientos hacían ras insistiría en que actuasen como parte de unidades mayores, com-
que a menudo el tráfico quedara prácticamente detenido, y dejaba a las puestas fundamentalmente por tropas españolas y al mando de gene-
tropas del frente sin intendencia, además de exponer a las columnas rales españoles. Ninguna de las batallas tuvo gran importancia militar,
en la carretera a ataques aéreos y de artillería. Estas dificultades eran pero Guadalajara fijó en el ánimo del público una visión de la inter-
fácilmente previsibles, pero no se previeron. vención italiana en E s ~ a ñ aaue ha resultado indeleble. Señaló el final
Para tener éxito, la táctica de guerra celere en que se basaba Roatta de un período en el que Italia se comprometió cada vez más en Espa-
requiere una superioridad absoluta de aviación y de blindados, ade- ña, e introdujo el período final y más largo, durante el cual Roma se
más de tropas muy entrenadas. Debido a condiciones climatológicas encontró obligada a pagar el precio de los compromisos que había
desusadamente desfavorables, que quizá fuera imposible prever, la su- contraído
perioridad aérea durante la mayor parte de la batalla estuvo en manos
de los republicanos. Sin embargo, los estrategas italianos deberían ha-
ber visto claramente que sus tanquetas de 3 toneladas, armadas sólo
con ametralladoras, no eran enemigo para los cañones de 37 milímetros
de los tanques T-26 rusos, de 8,5 toneladas, que habían dado buenas
pruebas de su capacidad en la batalla por Madrid durante el otoño
anterior. 1°9 Martínez Bande, La lucha en torno a Madrid, p. 198.
Parece haberse prestado poca atención al estudio del terreno. 'lo Canevari, La guerra italiana, 1, 47.
A muchos jefes de batallón no se les dieron mapas, y la orden de ope- 11' Faldella, carta al autor, 25 de marzo de 1971.
Parte 111
Capítulo 8
TENSION INTERNACIONAL:
MARZO A SEPTIEMBRE DE 1937

La reacción italiana a Guadalajara


Según el informe de Cantalupo a Roma, al terminar la batalla de
Guadalajara reinaba en el cuartel general de Franco un esentimiento
absurdo de satisfacción» por la derrota italiana. Muchos nacionales
decían abiertamente que sería mejor no vincular España demasiado de
cerca a Italia y Alemania. En vista de esta situación, el embajador
sugirió que se volviera a evaluar toda la participación italiana en la
Guerra Civil, habida cuenta de su costo y de sus posibles peligros y
beneficios . '
Varios factores hacían que resultara sumamente improbable que
Mussolini considerase seriamente en aquel momento la posibilidad de
retirarse de España o de reducir mucho los compromisos de Italia
en el país. El primero era que no estaba dispuesto a reconocer la de-
rrota ante el mundo. Guadalajara había ocupado la primera plana de
los periódicos de todo el mundo, y la mayor parte de ellos había in-
terpretado la batalla como una derrota aplastante del fascismo italiano.
Era evidente que el prestigio de Italia, del Partido Fascista y del
propio Mussolini habían sufrido un golpe devastador. El ridículo a
que se sometía a los soldados italianos en la prensa antifascista de toda
Europa causó una rabia tan enorme en el Duce, que juró que los jefes
italianos en España no volverían vivos a casa si no conseguían una

1 Cantalupo, Fu l a Spagna, pp. 207-208.


La intervención fascista en la Guerra Civil española 243
John F. Coverdale
victoria para borrar el recuerdo de Guadalajara '. Mussolini, en medi- ran los acontecimientos de España», limitaran sus titulares a una o dos
da mucho mayor que Hitler, había permitido que su prestigio personal columnas y evitaran el uso de fotografías sensacionales 4.
entrara en juego en la empresa española, y su vanidad exigía una vic- Tras el reconocimiento oficial de Franco por Italia, la prensa cali-
toria militar para restablecer su reputación, así como la del fascismo. ficó siempre a la Guerra Civil de combate contra el comunismo. Este
Una razón segunda y conexa era la preocupación del Duce por enfoque estaba bien escogido para atraer a los partidarios del régimen.
parecer leal. Aunque de hecho la lealtad no era una de sus caracterís- En 1922 el fascismo había conseguido el apoyo de muchos italianos
ticas más destacadas, a menudo daba pruebas de que le preocupaba al ofrecerse como el salvador del país frente al comunismo. Se presentó
mucho parecer desleal. Por ejemplo, en marzo de 1939, después de la la Guerra Civil como si fuera el mismo tipo de operación, sólo que
toma de Bohemia por Alemania, comentó a su yerno: «No podemos no se repetía en el plano nacional, sino en el internacional.
cambiar de política, porque después de todo no somos prostitutas» 3. Desde la unificación de Italia, la opinión pública la venían confor-
Especialmente en un momento en que las cosas no le iban bien a Fran- mando dos fuentes institucionales: el Gobierno y la Iglesia. Durante
co, no deseaba dar a sus críticos una oportunidad de acusarlo de haber el período fascista, los periódicos y las revistas vinculados a la Iglesia
abandonado una causa que había adoptado. constituían la única fuente de noticias legalmente disponible que no
Por lo que respecta a la situación internacional, el momento no era estaba controlada directamente por el partido. Fueron muy raras las
propicio para cambiar de política. Ni Londres ni París parecían espe- ocasiones en que la Iglesia se opuso abiertamente al régimen; pero
cialmente deseosas de mejorar sus relaciones con Roma, y en la corres- al igual que ocurre en cualquier país con censura de prensa, los lec-
pondencia diplomática de ambas capitales no había nada que indicase tores pronto aprendieron a interpretar sagazmente los silencios signi-
que ninguna de ellas estuviera dispuesta a hacer ninguna concesión de ficativos, las diferencias de énfasis y las variedades de enfoques.
En torno a la cuestión de Espafia, la Iglesia reforzó decididamente
fondo a cambio de que se modificara la política italiana en España.
lo que ya decía el régimen. Esto no significa implicar que la prensa
Por último, el régimen necesitaba una victoria militar en España católica enfocara la cuestión exactamente del mismo modo que otras
para silenciar a sus críticos en Italia. Hasta ahora no hemos exami- publicaciones italianas. La opinión católica hacía hincapié sobre todo
nado de cerca la reacción del público italiano a la guerra de España. en los aspectos religiosos de la guerra. La violenta persecución de la
Quizá merezca la pena suspender durante unas páginas nuestro relato Iglesia en la España republicana, en la que murieron asesinados milla-
de las consecuencias de Guadalajara, a fin de examinar esta cuestión. res de obispos, sacerdotes y religiosos en el curso de tres años, fue
Desde el principio mismo de la Guerra Civil, los funcionarios de un tema constante de la prensa católica y de los sermones pronuncia-
la propaganda italiana se preocuparon sobre todo de impedir que los dos desde el púlpito s. En cambio, la prensa secular dedicaba muy poca
acontecimientos de España despertaran una excitación o una intran- atención al tema, lo mencionó raras veces y en esas ocasiones sólo de
quilidad innecesarias. En cuanto llegaron a Roma las noticias de la re- pasada. Por ejemplo, era muy posible que un lector r