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Imperialismo (Oviedo, octubre 2006)
08-11-2006

El poder popular y la lucha por la hegemonía antiimperialista

Iván Padilla Bravo Rebelión El presente artículo es un resumen de la intervención del autor en el II Seminario Internacional "La Humanida

Todo imperialismo es cultural. Vamos a estar claros. Todo imperialismo es cultural. Pero también todo tipo de resistencia antiimperialista es cultural. Por empezar de esta manera mi reflexión introductoria, estoy en el compromiso de enunciar que estamos ante una lucha entre culturas. Las luchas entre culturas suelen ser luchas por la hegemonía. El camarada Antonio Gramsci lo reflexionó en unos términos bien interesantes, especialmente cuando se refirió al desarrollo de la guerra de posiciones.

El capitalismo, cuando alcanzó su nivel de "fase superior" mediante el desarrollo de un rol imperialista se apegó a una forma de organizar su concepción del mundo en la que no bastaba la esencial explotación entre seres humanos, convertidos en mercancías con un valor determinado para el intercambio. En esta fase se trataba de hacer dominante a un Estado frente a otros, subordinando estos últimos a una categoría de inferiores reducidos al aporte de materias primas y de mano de obra a muy bajo costo.

Toda esa realidad, todo ese complejo mundo de relaciones que hemos forzado reduccionistamente a la explicación anterior, conforma una cultura. Es la cultura para la destrucción del género humano, de su entorno de relaciones con la naturaleza y, por supuesto, entre los individuos, entre las personas (que no son tenidas por tales). Es, digámoslo en una palabra, la cultura para la muerte.

Pero la cultura para la muerte no es una sumatoria de actos, propósitos o intencionalidades que terminan dándonos una imagen o un producto de ella. Es mucho más. Es un movimiento de apropiaciones conceptuales, paradigmáticas, estéticas, emocionales, lúdicas, afectivas, religiosas y éticas que se imponen de manera molecular y difícilmente cuantificable pero hegemónica.

Es eso que Gramsci llamó hegemonía del capital y que está muchísimo más allá que la simple relación entre factores que explican una forma de producir los bienes en la sociedad capitalista. Cultura del capital sería el mejor concepto para nombrar las múltiples y complejas determinaciones que contribuyen en la definición.

Una nueva hegemonía

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de las misiones como plataformas para la inclusión. cotidianas y aparentemente intrascendentes. Marx tenía razón cuando aludía al gérmen de autodestrucción que anida en el capitalismo. se integran y golpean con la sabiduría de clase que le es propia. Ahora. el fortalecimiento de la cogestión. cosifica y anula. la "autodestrucción" pudiera llevarse unos siglos más de espera. la cual tendría que encontrar espacios de expresión en todos los campos de relaciones. que no un dominio nuevo. No es un simple viraje. Es pensar no en la simple "vuelta de la tortilla" por la que los dominados bajo las relaciones capitalistas de producción. incluyendo hasta las más básicas. comienzan a ser dominadores en una nueva sociedad. el líder de estos cambios viene haciendo una serie de propuestas encaminadas hacia la construcción del socialismo del siglo XXI. sojuzga. Encuentros como éste... ¿Por dónde empezar? Bueno. de los gobiernos comunitarios. Tautológico. de las gestiones cooperativas. destinados a la reflexión político . viene a ser partes de esa misma línea de construcción de soluciones prácticas frente al dominio y hegemonía del capital a la vez que se crea un piso de fortaleza para un pensamiento. por el principio. Ahora. crecen. de no ser que contribuyamos a construir una verdadera resistencia o lucha contra la hegemonía del capital. una moralidad y una conciencia nuevos. He allí el gran reto. El desarrollo endógeno. de las estructuras de poder popular. mientras que el movimiento popular y sus distintas expresiones de resistencia. Hoy. elemental. desde el gobierno bolivariano y revolucionario. Una cosmovisión en la que esté presente el ser humano como verdadera e íntegra resistencia ante todo lo que mata. page 2 / 2 . sino la asunción de la condición humana como parámetro de medida para todos los proyectos.Pensar una nueva hegemonía. la guerra de posiciones nos coloca hoy en una trinchera en la que el enemigo imperial se encuentra fuertemente debilitado. cónsonos con la nueva manera de relacionarse en una nueva sociedad. oprime. No. bajo el protagonismo del proletariado en las relaciones de producción de las que participa. explota. es pensar en la vida frente a la muerte. deben multiplicarse hasta convertirse en verdaderas guías para la acción. Por ello.ideológica que fortalezca al pensamiento antiimperialista. Se trata de pensar en relaciones alejadas de todo tipo de dominio.

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