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La Universidad Libre en La Historia de Colombia

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JULIO ROBERTO GALINDO HOYOS: LA UNIVERSIDAD LIBRE EN LA HISTORIA. . .

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LA UNIVERSIDAD LIBRE EN LA HISTORIA DE COLOMBIA*
POR JULIO ROBERT O G ALINDO HOYOS Origen-filosofía-fundación Rastreando la historia de la Universidad Libre hasta sus más remotos orígenes, cuando ya por el transcurso del tiempo se vuelve neblina, encontramos que a finales del siglo XIX la educación en nuestro país era dirigida en forma dogmática por el gobierno hegemónico de ese tiempo y por el clero; contra ese sistema, intelectuales ilustres de pensamiento filosófico liberal, fundaron en 1890, la Universidad Republicana, con orientaciones contrarias a todos los sectarismos y donde cada tendencia filosófica tuviera la posibilidad de tener una parte de la verdad que le es dable conocer a la inteligencia, en su incansable y ardua batalla contra las innumerables sombras y errores que la rodean. El liberalismo era un partido derrotado, humillado y escarnecido; se le negaba participación en los cuerpos representativos, en los puestos públicos; para él era la coacción, la arbitrariedad, la negación de derecho y de justicia. Rafael Uribe Uribe, quien fuera solitario vocero del partido liberal en la Cámara de Representantes, en 1898, y se destacara por su capacidad intelectual, valor e intrepidez, ante la implacable hegemonía de la llamada Regeneración, equivocado o no, incitaba a la guerra, y la guerra, llamada de los Mil Días, se inició en el Socorro, el 17 de octubre de 1899 y terminó con el Tratado de Wisconsin en noviembre de 1902. Concluida la cruel y larga contienda, los dos más grandes Generales liberales, Benjamín Herrera y Rafael Uribe Uribe, decidieron, a partir de ese momento, poner toda su gloria y prestigio militar al servicio de la paz.
* Lectura para tomar posesión como Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de Historia, el 29 de agosto de 2006.

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El General Uribe Uribe, quien fue un ideólogo renovador en la acepción más exacta del vocablo, fue también quien primero habló de fundar una universidad popular, lo que constituye la aurora misma del nacimiento de nuestra institución. Ya en 1903 comentaba: “si los Republicanos me prestan su apoyo pienso seriamente fundar, con el concurso de los más competentes profesores de esta capital, una Universidad Libre al estilo alemán”. El insigne historiador y eminente sociólogo doctor Eduardo Santa, quien para escribir la biografía de Rafael Uribe Uribe realizó exhaustiva y minuciosa investigación durante siete años, al respecto escribió en el Libro de Oro de la Universidad Libre: “(…) Rafael Uribe Uribe, en su ideario político, siempre se interesó por el desarrollo de la universidad colombiana, y a el se refirió concretamente en muchas de sus conferencias públicas y escritos periodísticos. También fue precursor de la fundación de la actual Universidad Libre, en nuestro país. Vivamente interesado por la educación en todos sus niveles, dejó estudios importantes sobre lo que debería ser la universidad en países como el nuestro, y diseñó un plan de reformas a la Universidad Nacional que, obviamente, no fueron acogidas por los gobiernos reaccionarios, clasistas y confesionales de su época. En su correspondencia personal y política hemos encontrado reiteradas manifestaciones en el sentido de crear en nuestro país una Universidad Libre, donde fuera posible ponerse en práctica la libertad de cátedra, la autonomía en su manejo académico, financiero y administrativo, y se desterrara el dogmatismo político y religioso, dando abierto curso a las ideas, en beneficio de la cultura y del desarrollo académico y social de nuestro país”. Las dificultades que por el año 1910 sobrellevaba la Universidad Republicana hicieron necesario fundar similar institución, que conservando el mismo nombre tuviera renovada organización administrativa y especialmente económica, nueva vida. Para realizar esta obra se reunieron distinguidos profesionales y crearon una compañía anónima, que tendría como contribución principal la propia Universidad Republicana cedida por su propietario el doctor Eugenio J. Gómez. En abril de 1912, ante Notario, se creó la nueva Universidad Republicana con asistencia entre otros de Tomás D. Eastman, Diego Mendoza, Francisco J. Fernández, Simón Chaux, Clímaco Calderón, Felipe Zapata y Eugenio J. Gómez; su objetivo fue registrado así: “(…) el fin que persigue la Compañía es meramente patriótico y los socios fundadores, inspirados en los más elevados ideales, tienen en mira facilitar la instrucción, adaptar los estudios a las necesidades del país, desarrollar las facultades de trabajo disciplinado y productivo, levantar el nivel moral por el cultivo de los sentimientos

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elevados que forman el carácter, y hacer hombres tolerantes, respetuosos de las creencias y derechos de los demás que rindan culto a los deberes e ideales humanos”. Al año siguiente, por diversos motivos, se cambió el nombre de Universidad Republicana por el de Universidad Libre; pero no obstante, el tiempo seguía pasando sin que las buenas intenciones se convirtieran en realidad. En 1918, el periódico El Tiempo publicó en forma destacada una carta de estudiantes de bachillerato, encabezada con la firma de Jorge Eliécer Gaitán, ofreciendo su colaboración para que la tan anunciada Universidad empezara a funcionar; cuatro años más tarde se efectuaron manifestaciones públicas ante el General Benjamín Herrera de estudiantes universitarios, insistiendo en su iniciación. La Convención Liberal de Ibagué reunida en 1922, después de derrotada la Candidatura Presidencial de Benjamín Herrera, aprobó recomendar a los liberales prestar decidido apoyo a la obra de la Universidad Libre, según el Acuerdo Nº 6, dado en Ibagué a 3 de abril de 1922. El General Herrera consideró que estabilizada la paz y restablecido el orden jurídico republicano, era oportuno y conveniente ofrecerle a la juventud una institución como ésta, donde se pudieran expresar todas las doctrinas filosóficas, económicas y sociales, sin limitación alguna, para que la mente de los estudiantes recibiera un permanente baño de luz. Él, que era persona de acción y de prestos resultados, se puso de inmediato frente a la institución docente y como Presidente del Consejo Directivo designó colaboradores y profesores, empezando a funcionar la Universidad en febrero de 1923, guiada por los principios filosóficos que él había señalado en discurso memorable: “Quiero llamar la atención de forma especial a la característica que debe singularizar este vasto establecimiento docente con que el liberalismo quiere dotar al país: la Universidad Libre no debe ser un foco de sectarismo ni una fuente perturbadora de la conciencia individual; este moderno establecimiento debe ser una escuela universal, sin restricciones ni imposiciones; este hogar espiritual debe ser amplísimo templo abierto a todas las orientaciones del magisterio civilizador y a todas las sanas ideas en materia de educación; nada que ate la inteligencia ante los prejuicios y preocupaciones, pero nada tampoco que atente contra la libertad y conciencia del individuo. No vamos a fundar una cátedra liberal, sino una amplísima aula en que se agiten y se muevan con noble libertad todos los temas científicos y los principios filosóficos aceptados por la moderna civilización. Otra cosa, estaría en pugna con

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la ideología del partido que se propone dotar a la nación de algo que con urgencia necesita”. Desde ese tiempo en su claustro se daban cita viejos maestros de la academia y del pensamiento liberal como Antonio José Restrepo, Laureano García Ortiz, Miguel López Pumarejo, Luis Eduardo Gacharná, y jóvenes de nuevas generaciones como Jorge Eliécer Gaitán, Jorge Soto del Corral, Luis Alzate Noreña, José Joaquín Caicedo Castilla, Luis Eduardo Nieto Caballero, Carlos Lozano y Lozano, Ricardo Sarmiento Alarcón, Alberto Zuleta Ángel, Monseñor Rudecindo López Lleras, Antonio Rocha, jóvenes que después fueron ministros de Estado, juristas, diplomáticos, jefes políticos. Así pues, la Universidad desde su iniciación fue cátedra de agitación intelectual donde se enseñaban viejas y nuevas tesis políticas, sociales y económicas, tesis que en esa época abanderaba el liberalismo. Personajes de la Universidad Libre (Presidentes y Rectores) y su trascendencia nacional Benjamín Herrera En el año 1848, el matrimonio formado por Bernabé Herrera y Margarita Cortés se trasladó de Bogotá a Cali, allí nació el 24 de junio de 1850 su único hijo a quien bautizaron con el nombre de Benjamín; con motivo del alumbramiento la madre murió; en su educación ayudaron a su padre la familia Villaquirán Espada. Cuando Benjamín tenía 13 años murió su padre, dos años después ingresó a la Guardia Colombiana, nombre que el radicalismo le había dado al Ejército Federal. Como militar participó en las guerras de 1876, 1885 y en la de los Mil Días; en las dos batallas de Aguadulce, la victoria de los ejércitos revolucionarios (liberales) fue aplastante y su prestigio se encumbró inmensamente en el ámbito nacional, e incluso, en el internacional; pero para esa época ya había peligro de perder Panamá; los marines norteamericanos habían desembarcado desde hacía un tiempo, y de todos modos, el General Herrera buscaba a todo trance la paz. Había llegado, pues, el momento histórico, decisivo, en el que se terminarían diferencias partidistas en beneficio de la integridad nacional y de la tranquilidad entre los colombianos; y así, en acto de elevado patriotismo, quebró su espada victoriosa, y el 21 de noviembre de 1902 firmó el Tratado de Paz de Wisconsin. Como civil y político, rememoramos que cuando Benjamín Herrera se desempeñaba como telegrafista en Cúcuta, en 1875 tembló la tierra durante

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14 segundos, originando la muerte a más de un millar de personas; la ciudad era un lúgubre sitio de escombros, heridos y muertos, y él, en forma osada, prestó su ayuda oportuna y eficaz organizando voluntarios, hasta que llegó el ejército para asumir el control de la situación. Años después de la guerra de los Mil Días, Benjamín Herrera colaboró inicialmente con el gobierno del General Rafael Reyes en sus programas “menos política y más administración” y “unión y concordia”, pero cuando éste se fue transformando en dictador y autócrata, Herrera fue inspirador y guía de la oposición; ya no era el adalid militar, era el caudillo político y civil. Benjamín Herrera perteneció a la masonería colombiana de la cual fue Soberano Gran Inspector de la Orden Grado 33. Ingresó en 1915, cuando contaba 65 años, y la congregación estaba en plena vigencia y atraía especialmente a liberales destacados. Esta antigua organización, se ha dedicado no solamente al desarrollo personal de cada uno de sus miembros por medio de ritos y símbolos, sino también a luchar por el progreso colectivo de la sociedad. Su lema, desde antes de la Revolución Francesa, ha sido y es Libertad, Igualdad, Fraternidad. Lo que antaño era motivo de recelo y desconfianza, como el “secreto masónico” ya no lo es: simplemente no hay “secreto”. Es de aclarar que el General Herrera fue persona de profunda religiosidad, siempre tuvo un crucifijo de plata en la cabecera de su cama y una medallita con la Virgen del Carmen pendía de su cuello. Para el año 1921, siendo Jefe Único del Partido Liberal fue proclamado candidato a la Presidencia de la República por la Convención Liberal, pero terminó derrotado por Pedro Nel Ospina en elecciones muy cuestionadas. Aún son célebres sus frases “La patria por encima de los partidos” y “El pueblo es sangre de la sangre y hueso de los huesos del liberalismo”. El 29 de febrero de 1924 murió quien ha sido considerado como el último caudillo de una era romántica, de magnánimo talento militar, de imperturbables virtudes civiles, de enhiesta dignidad, de amor infinito por la patria. Nuestro eximio y fecundo autor de valiosas obras históricas, Otto Morales Benítez, sobre Benjamín Herrera escribió: “(...) el espíritu democrático que siempre impulsó a Herrera se logra conjugar en la fundación de la Universidad Libre, bajo la forma que el mismo caudillo impuso: –no vamos a fundar una cátedra liberal sino una amplísima aula en que se agiten con noble libertad, los temas científicos y los principios filosóficos aceptados por la moderna civilización–, norma que ha continuado en esta generosa fábrica de

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inteligencias sin discriminaciones de clase, ni raciales, ni exigencias burguesas, ni sectarismos ideológicos. Para Herrera esa fue su mejor obra, como lo manifestó antes de su muerte”. Antonio José Restrepo Notable jurisconsulto, economista, académico, parlamentario, literato de castiza pluma, tribuno y orador. Es conocida la anécdota durante los debates en el Senado en 1925, cuando combatía la pena de muerte y su adversario el ilustre maestro Guillermo Valencia, con el propósito de interrumpirle la vehemencia de su elocuencia, le preguntó: “¿qué es la vida?” y el orador contestó presuroso: “esa que vosotros quitáis en el patíbulo”. Miguel López Pumarejo Dirigió la Universidad varios años como su Presidente y Rector. Ministro de la economía nacional, Presidente de la Cámara de Comercio, Gerente de la Caja de Crédito Agrario Industrial y Minero, Representante a la Cámara, Embajador. En Lecturas Dominicales de El Tiempo, agosto 2 de 1998, aparece como memorias de Germán Arciniegas, una antigua e interesante narración, en uno de cuyos apartes dice: “Particularmente nosotros teníamos contactos por un lado con Miguel y por otro con Alfonso López Pumarejo, Miguel se interesaba enormemente en las cosas educacionales, más que en las puramente políticas. Era el Rector de la Universidad Libre. Había transformado la vieja universidad de Benjamín Herrera orientándola en el sentido de las modernas americanas. Miguel renovó completamente el profesorado y se adelantó a cambiar el plan de estudio con nuevas cátedras y laboratorios. Fui testigo de la nueva orientación como profesor de sociología, cátedra que al mismo tiempo vino a inaugurarse en la Nacional y en el Externado. Entró Miguel a la Logia Masónica y con él un grupo de jóvenes de la sociedad bogotana educados sobre todo en Estados Unidos. A las tenidas del viejo estilo, sucedió una masonería de estilo norteamericano, en que una veintena de la nueva generación, en que se encontraban banqueros, gente de negocios, comerciantes, gente de sociedad, le quitó a la Logia el misterioso aire de conspiradora que conservaba en el viejo local de la carrera quinta. Instalada en un edificio moderno revitalizada por un grupo empujador y selecto, la Logia provocaba reuniones sociales abiertas, siguiendo el estilo de las fraternidades norteamericanas. Tenía Miguel López Pumarejo una especie de vocación apostólica que desplegó enorme actividad, tanto en la Logia como en la

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Universidad Libre. Con menos garra que su hermano Alfonso, poco resonaban sus iniciativas en el campo político”. Jorge Soto del Corral Profesor, tratadista y estadista eminente, Ministro de Agricultura, de Hacienda y de Relaciones Exteriores, fundador de la Bolsa de Bogotá, Parlamentario. Figura preeminente en el gobierno de Alfonso López Pumarejo, llamado por sus innegables y trascendentales avances sociales La Revolución en Marcha. En la tormentosa sesión de la Cámara de Representantes de 1949, fue herido, con efectos graves y de por vida, cuando se defendían los principios de la democracia. Tulio Enrique Tascón Ministro de Minas y Petróleos, Consejero de Estado, Designado a la Presidencia de la República en dos periodos, 1938-1943, Miembro de la Academia de Historia y de Jurisprudencia, fue infatigable investigador y estudioso de los temas relacionados con el derecho constitucional y con la historia nacional colombiana, condecorado con la Cruz de Boyacá en el Grado de Caballero. Autor de las obras Derecho Constitucional Colombiano, Derecho Administrativo Colombiano y de varias de historia. Jorge Eliécer Gaitán Uno de los precursores de la Universidad Libre, profesor, directivo y Rector en varios periodos. Graduado en la Universidad Nacional como abogado con la conocida tesis “Las ideas socialistas en Colombia”; especializado en Roma, de él dijo el maestro Enrique Ferri: “es uno de los hombres que han hecho dar un paso adelante a la ciencia penal”. A pesar del tiempo, Gaitán sigue siendo figura estelar y apasionante en la historia y en el firmamento de los inmortales. Vivió entre libros, sueños y controversias, emulando con los mejores, venciendo dificultades, superándose en cada jornada. El ideal de justicia económica que exponía en sus discursos, frente a la prepotencia del poder del dinero, o del partidismo, fue la esencia de su lucha. Cuando aparecía en la tribuna, una inmensa emoción recorría el alma de sus seguidores, que al dejo de sus palabras, sentía el despertar de anhelos y esperanzas. Fue asesinado cuando se había convertido en la sustancia y la médula del pueblo y sus ideas eran animadas por el soplo

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huracanado de las muchedumbres. Con mucha más frecuencia que otros personajes de la vida nacional se evoca su memoria; sus apotegmas explosivos que encendían el sentimiento popular aún tienen vigencia y con frecuencia se mencionan: “que haya menos ricos para que haya menos pobres”; “ la justicia es sólo para los de ruana”; “los partidos no se caen, se suicidan”; “el hambre no es liberal ni conservadora”; “son los mismos con las mismas”; “por la restauración moral de la república ¡a la carga!”. Sociólogos de diferentes tendencias políticas opinan que con la muerte de Gaitán la historia de Colombia se partió en dos: antes y después de él. Germán Zea Hernández Ocupó las más altas posiciones del Estado como Ministro de Gobierno, Justicia, Relaciones Exteriores y Ministro Delegatario con Funciones Presidenciales, Alcalde de Bogotá, Gobernador de Cundinamarca, Representante de Colombia en la ONU, Diplomático. En el Senado y la Cámara de Representantes fue figura de primer orden. En época de gobiernos despóticos fue valiente y atrevido defensor de la libertad y del imperio de la ley. El año pasado se conmemoró el primer centenario de su nacimiento; el Director de la Academia de La Lengua, Presidente del Colegio Máximo de Academias y Miembro de esta Academia, doctor Jaime Posada, en Lecturas Fin de Semana de El Tiempo, escribió una conmovedora evocación que termina así: “(…) de él son repetibles las palabras que se dijeron en la muerte de su insigne padre, el científico Luis Zea Uribe: ‘(…) fue uno de los grandes de Colombia, desde todos los punto de vista. Lo fue por su espiritualidad, por su gracia, por su tolerancia, por su desinterés, por su bondad, y por una preferencia marcada por los humildes’ ”. Gerardo Molina Político, Parlamentario, Sociólogo, Rector de la Universidad Nacional, candidato a la Presidencia de la República, en 1982, por movimientos de izquierda. Fue un convencido de que el camino de la lucha armada no es el indicado para lograr los cambios sociales y económicos que necesita el país. Autor de las obras: Proceso y destino de la Libertad, Las ideas Liberales en Colombia y de varios ensayos sociológicos. Darío Echandía y Alfonso López Michelsen Echandía, considerado como la conciencia jurídica de la nación, fue Presidente de la República (encargado) en 1943 y en 1944.

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López Michelsen, fundador del MRL, movimiento disidente del partido liberal, posteriormente fue Presidente de la República de 1974 a 1978. Los dos desempeñaron simultáneamente la Presidencia de la Corporación Universidad Libre en 1964, en tiempos difíciles, cuando divisiones internas en la institución por causas ideológicas de movimientos políticos de extrema izquierda, pretendían apoderarse de ella; solidariamente decidieron la situación en la forma más conveniente para la academia y sus principios filosóficos. Darío Samper Político, Periodista, Escritor, Poeta. Rector en varias universidades. Miembro de la Dirección Nacional Liberal y autor de varios libros, entre ellos la Biografía de José Hilario López, Gallo Fino y otros. Álvaro García Herrera Diplomático, político, parlamentario. Ante el espectro de la tiranía y de la muerte que azotaba los campos y las ciudades, participó en la emisora clandestina Voz de la Libertad en contra del gobierno imperante (1950); preso y condenado padeció toda clase de vejámenes. Recobrada su libertad asistió al Congreso de la República y fue Embajador en varios países. César Ordoñes Quintero Ilustre profesor y político impetuoso, Magistrado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Considerado como uno de los más elocuentes y castizos oradores colombianos, de él dijo Gaitán “(…) ayer fue mi discípulo en la universidad y hoy es mi maestro en la tribuna pública (…)”. Autor de: Ensayo sobre el Derecho Penal colombiano y Pensamiento y Acción Liberal (antología de sus discursos). Gustavo Humberto Rodríguez Jurista, Consejero de Estado, Miembro de esta Academia de Historia y autor de numerosas obras de Derecho y de Historia, entre otras, Compendio de Derecho colombiano; Proceso Contencioso Administrativo; La primera República Liberal; Santos Acosta, caudillo del liberalismo; Olaya Herrera, político estadista y caudillo; Benjamín Herrera en la guerra y en la paz. La Universidad Libre confiere el título Honoris Causa a personas que sin haberse sometido a las normas académicas merecen este alto reconocimiento

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por esclarecidos y eminentes servicios al país y a nuestra institución. Este honor sólo se le ha conferido a Alberto Lleras Camargo, Darío Echandía, Alfonso López Michelsen, Tulio Enrique Tascón, Miguel López Pumarejo, Carlos Andrés Pérez, Julio César Turbay Ayala, Virgilio Barco, César Gaviria y a Álvaro Uribe Vélez. Me haría demasiado extenso citando más nombres de quienes han anudado la historia de la Universidad Libre con la historia de Colombia, pero no puedo dejar de incluir apartes del escrito de nuestro ilustre intelectual y Vicepresidente de esta Academia, doctor Antonio Cacua Prada, el cual enaltece el Libro de nuestra institución: “La Universidad Libre inició labores en el año de 1923 con la facultad de Derecho y Ciencias Sociales. En el transcurso de los años fueron invitados a participar en calidad de catedráticos y directivos prestantes personalidades del partido conservador. En sus anales figuran los abogados Alberto Zuleta Ángel, Fernando Londoño y Londoño, Emilio Robledo Ortiz, Jorge Enrique Gutiérrez Anzola, Gabriel Carreño Mallarino, Miguel Aguilera, Santiago Álvarez López, Alfonso Uribe Maldonado y Evelio Suárez Suárez. “El Ministro de Educación Carlos Albán Holguín en el momento de crisis del claustro, tuvo una intervención sabia en defensa de los principios democráticos de la Universidad. “En las aulas de la Universidad Libre se formaron profesionalmente destacados dirigentes del conservatismo, distinguidos educadores, parlamentarios, juristas y escritores. Larga sería la enumeración de esos notables alumnos. Solamente citaré a mis más allegados amigos: Evaristo Sourdís, Darío Marín Vanegas, Rubén Amaya Reyes, Clemente Salazar Movilla, Alfonso Henao, Jorge Ariza Reyes, Jorge Chacón Caprioti, Luis Sánchez Correa, Evelio Suárez Suárez y Tito Roberto Cárdenas Ulloa. “También la Iglesia Católica Apostólica y Romana ha hecho presencia en la Universidad Libre, en las personas de Monseñor José Alejandro Bermúdez y Monseñor Rudesindo López Lleras y los Presbíteros doctores Hernán Jiménez Arango y José Wilches”. Sirvan estos apuntes históricos para certificar el pluralismo ideológico que desde su fundación ha mantenido la Universidad Libre haciendo honor al autor de esa insuperable divisa: “La Patria por encima de los partidos”. Breve síntesis de la labor académica Generación tras generación del Alma Máter se siguen sucediendo para honor y gloria del saber y de la democracia, siempre al servicio de la Nación y de las clases de escasos recursos.

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Desde su fundación, hace ochenta y tres años, la Universidad le ha entregado al país más de treinta y seis mil alumnos graduados en diferentes campos del saber, como Derecho y Ciencias Políticas, Ciencias de la Salud, Ciencias Económicas, Ciencias de la Educación, Ingenierías; y además, muchos graduados especializados, provenientes de las sedes que funcionan en las ciudades de Bogotá, Barranquilla, Cali, Pereira, Cúcuta, Cartagena y El Socorro. Para terminar, no está por demás aclarar que la Universidad Libre es una institución privada, sin ánimo de lucro, que se esfuerza por cumplir en las juventudes estudiosas de Colombia, esperanza de la patria y depositaria de la posteridad, el lema de nuestro escudo “Cientia-fons-libertatis” (la Ciencia es Fuente de la Libertad). Bibliografía
BLASCHKE, JORGE Y RÍO, SANTIAGO. La verdadera historia de los masones. Ed. Planeta. Barcelona (España). 2006. CLAVEL , F. T. B. Y TRUTCH, JHON. Manual del francmasón. Ed. Publicaciones Mundial. Barcelona. 1924. GALINDO HOYOS, JULIO ROBERTO. Huellas históricas en el Museo de la Universidad Libre. Ed. Universidad Libre. Bogotá. 2005. GALINDO HOYOS, JULIO ROBERTO. Libro de Oro de la Universidad Libre. Ed. Universidad Libre. Nueva edición. Bogotá. 2005. JOSÉ MAR. Prosa. Publicación de la Dirección de Extensión Cultural de la Secretaría de Educación Pública de Boyacá. Biblioteca de Autores Boyacences. No. 7. 1964. ORDÓÑEZ QUINTERO, CÉSAR. Pensamiento y Acción Liberal. Ed. Tercer Mundo. Bogotá. 1981. OSPINA, JOAQUÍN. Diccionario Biográfico y Bibliográfico de Colombia. Editorial de Cromos. Bogotá. 1927. PERRY, O LIVERIO. Quién es Quién en Venezuela, Panamá, Ecuador, Colombia. Ed. Argra. Bogotá. 1952. RIVADENEIRA VARGAS, ANTONIO JOSÉ. El Poder del Saber y los Arquetipos de la Universidad Colombiana. Academia Colombiana de Historia. Bogotá. 2002. RODRÍGUEZ, GUSTAVO HUMBERTO. Benjamín Herrera en la Guerra y en la Paz. Ediciones Ciencia y Derecho. 2ª Ed. Bogotá. 1994.

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