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¿Que es la religión?

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¿Que es la religión? Autor: Paulo Arieu Administrador del blog www.lasteologias.wordpress.com Allí en donde el hombre habite, las formas religiosas se expresaran a través de sistemas de creencias, mitos y rituales. Este espacio explora lo religioso como una respuesta del ser humano ante la necesidad de protección y trascendencia. Cuando hablamos de religión no nos estamos refiriendo a ningún credo o institución religiosa, tomamos el concepto "religión" en un sentido más amplio. Religión proviene del latín "religare", que significar re-ligar, volver a unir, juntar algo que está separado pero alguna vez estuvo unido. Entendemos que en un principio el hombre tenía una relación plena con Dios, hasta que como consecuencia de la introducción del pecado al mundo esta relación fue interrumpida y se produjo una separación entre el hombre y Dios. Esta misma ruptura entre el hombre con Dios produjo una relación diferente también entre los hombres y su entorno. La función de la religión debe ser volver a relacionar al hombre con Dios y consecuentemente crear una nueva relación también entre los hombres y su entorno. Entendemos que en la actualidad, en general, el concepto "religión" está más relacionado con organizaciones religiosas que al verdadero sentido de esta palabra. Lamentablemente en nombre de este falso concepto de religión a través de la historia se han cometido los actos más horrendos de la humanidad. Por todo el mundo la gente adora a muchísimos dioses. Hay religiones, como el shintoismo, el budismo y el hinduismo, y también en religiones de tipo animistas, la creencia politeísta es una realidad para ellos. En el hinduismo se adoran millones de dioses. Si vamos a la Biblia, encontramos que en la época en la que se escribió el Nuevo Testamento, se adoraba a dioses como Zeus y Hermes (hch. 14:11-12) La Biblia reconoce el culto a los dioses, como una realidad de los seres humanos, que no tienen en cuenta que solo hay un Dios verdadero (I Cor. 8:5-6) Es común oír que la gente opina que todas las religiones son buenas. Me pregunto si después del 11 de septiembre en Estados Unidos, donde se derribaron las torres gemelas, provocando varios cientos de muertos, o después del ataque de fundamentalistas islámicos a la AMIA en Argentina, pensarán lo mismo. O después del reciente atentado en Rusia en un subterráneo, por las esposas de terroristas muertos ("viudas negras") Si esto fuera cierto (que todas las religiones son buenas y que todas nos llevan al mismo Dios), no habría problemas en cual sea la religión que se practique. Pero eso quitaría fundamento al mandato apostólico de ir a todos las etnias para anunciarles el evangelio y hacer discípulos. Cuando Jesucristo estaba en los tiempos de su humanidad, había un grupo de religiosos que se llamaban fariseos (ej: Nicodemo y el apóstol Pablo pertenecieron a este grupo) Estos habían establecido un sistema de adoración y creían que su sistema tenía la aprobación del Seño. ¡in embargo, al mismo tiempo procuraban matar al Señor Jesús! (cf. Jn. 8:41)

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Acaso de verdad era Dios el Padre de ellos? Aprobaba el Señor sus practicas religiosas. Podemos ver que no, ya que el Señor Jesus les deijo u n dia que eran hijos del mismo diablo de tan perversos que eran (Jn. 8:44) No hay dudas que la religión de los fariseos estaba lejos del ideal de Dios. Le eran mas útil al diablo que al Señor al cual decían servir. Recorrían cielo, tierra y mar para hacer un convertido y luego lo transformaban en un diablo en potencia. • Jesús advirtió a los Fariseos, "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, Porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros." (Mateo 23:15).

Estas son palabras fuertes, pero vienen del Señor mismo. Y Jesús dirigió esas palabras a judíos celosos y prosélitos. Estos eran estudiosos de la Biblia, hombres quienes conocían las Escrituras. Puedes pensar, "¿Cómo puede ser que lo que Jesús dijo sea posible? ¿Cómo puede ser que aquellos que buscan convertir hagan que los perdidos pasen a una condición peor?" Jesús contesta esto. Cuándo él gritó, "¡Hipócritas!"; él estaba declarándoles a los Fariseos, "Su fruto es malo." Y él les advirtió, "por esto recibiréis mayor condenación." (23:14). Los Fariseos a los cuales Jesús se dirigió estaban más preocupados con los números en vez de ver una verdadera obra de conversión, tomar lugar en los corazones de la gente. Jesús les dijo, en efecto: "Ustedes les están cerrando los cielos a sus tales llamados 'convertidos.' Y esta sucediendo porque ustedes no tienen palabra de Dios en su propia vida. Ustedes van a tal extremadas labores planeando hacer convertidos. Pero, en realidad, están cerrándoles los cielos a la gente que alcanzan." Debido a los crímenes que los miembros de muchas diferentes religiones han cometido en el nombre de Dios durante toda la historia, hoy millones de personas se han apartado de Dios y de Cristo. Culpan a Dios por las terribles guerras religiosas, como las que hubo entre católicos y musulmanes, llamadas las

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Cruzadas, las guerras entre musulmanes e hindúes y las guerras entre católicos y protestantes. Señalan al asesinato de judíos en el nombre de Cristo, y a las crueles inquisiciones católicas. Sin embargo, aunque los líderes religiosos que fueron responsables de aquellos horribles crímenes afirmaban que Dios era su Padre, ¿no eran acaso tan hijos del Diablo como lo fueron los fariseos a quienes Jesús condenó? Puesto que Satanás es el dios de este mundo, ¿no es de esperarse que también tenga el control de las religiones que practica la gente del mundo? 2 Cor. 4:4; Ap. 12:9.10 ¿Que es la religion? La religión es un sistema de la actividad humana compuesto por creencias y prácticas acerca de lo considerado como divino o sagrado, tanto personales como colectivas, de tipo existencial, moral y espiritual. Se habla de «religiones» para hacer referencia a formas específicas de manifestación del fenómeno religioso, compartidas por los diferentes grupos humanos. Hay religiones que están organizadas de formas más o menos rígidas, mientras que otras carecen de estructura formal y están integradas en las tradiciones culturales de la sociedad o etnia en la que se practican. El término hace referencia tanto a las creencias y prácticas personales como a ritos y enseñanzas colectivas.[0] Vemos entonces que Jesucristo no aprobó la religión de todos, porque no adoraban de la manera correcta Otra definición: Sistema de creencias no contrastables en la existencia de una o más deidades, y que se acompaña de prácticas, principalmente el culto y el sacrificio (de uno mismo o de los demás). Algunos sistemas de creencias influyentes, como el budismo original, el jainismo, el taoísmo y el confucionismo, no son religiones propiamente dichas de acuerdo con la definición anterior, pues no incluyen la creencia en deidades. Algunas religiones prometen la vida en el más allá mientras que otras no; y tan sólo algunas amenazan con el infierno. Por consiguiente la creencia en la vida en el más allá y en la recompensa o el castigo eternos no son rasgo» que definan la religión. Las religiones se estudian de un modo serio por la psicología, la sociología, la historia y la filosofía La psicología de la religión estudia las vías por las que se adquieren las ideas religiosas y el modo en el que cambian como resultado de la experiencia o de enfermedades mentales. También estudia las funciones de la creencia religiosas, por ejemplo, hacer frente a los sentimientos de desamparo, la impredecibilidad, el miedo a la muerto y los sentimientos de culpa. La sociología de la religión estudia las funciones y disfunciones sociales de las creencias y de las comunidades religiosas, tales como su contribución a la cohesión y desintegración sociales y su empleo como una herramienta de control social. La historia de las religiones estudia su aparición y transformaciones en relación con otros aspectos de la vida social, como los económicos y los políticos. La filosofía de la religión puede ser un adjunto de la teología o bien ser independiente de ésta. En el primer caso carece de la libertad intelectual inherente a la investigación filosófica; en particular, no puede permitirse cuestionar la existencia de un Dios o dioses ni de ninguno de los otros dogmas esenciales de la religión en cuestión. Por lo tanto, puede decirse que no es auténticamente filosófico Una auténtica filosofía de la religión examinara los problemas lógicos, semánticos, epistemológicos, ontológicos y éticos que plantea la hipótesis de la existencia de las deidades.

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un símbolo común a muchas religiones

La luz, contrapuesta a la oscuridad, es

En particular, examinará a) la cuestión de si la religión es compatible con la racionalidad en cualquiera de los sentidos de este término; b) las áreas de la investigación científica que puede afectar b religión y; c) la influencia de la creencia religiosa en la ética. [1] Realmente, ¿qué buscamos en la vida cuando nos preguntamos por la religión, por las muchas religiones que hay en el mundo, por los cultos sagrados y las ceremonias rituales? ¿Qué buscamos cuando nos preguntamos por el problema de Dios o el problema del mal? ¿Qué buscamos cuando atacamos o defendemos a la Iglesia y a los líderes? ¿Por qué hablamos mal o bien de los imanes o de los rabinos o de los pastores? La religión debería ser un camino para encontrar a Dios. Pero la verdad es que casi siempre se convierte en un impedimento para relacionarse con Dios. Porque hay personas que se quedan atrapadas por la religión, en ella se complacen, con ella se sienten bien y hasta es posible que las observancias religiosas les sirvan de ascensor que les sube al piso más alto del alto cielo, desde donde ellos, los observantes, se sienten mejores, se ven superiores a los demás y hasta con derecho para menospreciar o despreciar a otros. Pero Jesús nos llama, sea quien sea, sea la religion que practique, Jesús nos llama a encontrarnos con el por medio de la fe en su resurrección. Jesús es Verbo, es acción y no religión, Su labor es continua en los corazones y no cesa de trabajar en los seres humanos para darles a conocer su amor. Una presencia que resultaba cada vez más evidente, en la relación viva y personal con el verbo eterno. En la iglesia primitiva resultaba que había unidad: un solo corazón y una sola alma. · "Ya no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo en todos" (Col 3,11). Una comunión ciertamente imperfecta, con muchas fallas, rupturas, reconciliaciones, nuevas laceraciones, nuevas reconciliaciones. La unidad era algo objetivo, era obra de Otro, que por tanto resultaba indudablemente presente. Si actúa, quiere decir que está. Además, la comunión no era sólo en las reuniones. La unidad entre ellos, la amistad, era algo que se prolongaba en la familia, en el trabajo, en el mundo, tal como Jesús había pedido por ellos: · "Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea..." (Jn 17, 21).

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Por lo pronto, la religión griega careció de texto sagrado como la Biblia. Fueron sus artistas y poetas, y ante todo Homero y Hesíodo, los encargados de forjar las imágenes de lo divino; pero con la espontaneidad propia del artista y sin que se convirtieran en dogma ninguno. Circunstancia que con seguridad tiene relación con la libertad característica del espíritu griego, con el empleo autónomo que supieron hacer de su racional filosofía -así, por ejemplo, las críticas de Platón a la religiosidad tradicional. Sus dioses, por lo demás, no expresan nada propiamente trascendente, sino que le están dados de modo inmediato, por así decir, en su más directa experiencia cotidiana; porque no son, bien mirados, sino "figuras" o "aspectos" (esto es "ideas) del ser El cristianismo, por el contrario, es una religión revelada: la Biblia no es para el creyente obra humana, sino la Palabra divina, porque allí es Dios mismo quien habla y revela al hombre su existencia, sus propósitos, ciertos secretos y su propia vida (como el de la Trinidad, por ejemplo), lo que Él espera del hombre. Esto supone para el creyente, como es natural, que las Sagradas Escrituras no pueden contener sino la Verdad. En segundo lugar, ese Dios que así habla para revelarse a los hombres, es absolutamente trascendente respecto del mundo: no sólo porque está más allá de éste, totalmente separado de él, sino que es absolutamente heterogéneo respecto de todo lo finito, inconmensurable con todo lo creado. Justamente es Él quien ha creado todos los entes de la nada (ex-nihilo fit ens creatum); de la nada, que entonces inficiona, lastra de no-ser, O ente finito, lo tiñe de una contingencia radical y así lo separa del puro ser sin mancha, de Dios. Pero con esto no es aun suficiente para caracterizar lo propio del Dios del Antiguo Testamento; pues ello vale igualmente para el Dios del Antiguo Testamento. Lo característico del cristianismo estriba en que, sin romper o anular aquella trascendencia, instaura un momento de mediación, un puente, digamos, entre Dios (Padre) y el hombre: ese puente es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, mediante el cual Dios, en su infinito amor y misericordia, redime al hombre del pecado. En efecto, a diferencia de lo que ocurre en el paganismo y aun en el judaísmo, el Dios cristiano es un Dios de amor; no meramente un Dios al que se ama -pues esto ya se encuentra en Platón y Aristóteles-, sino un Dios que ama a sus criaturas, y que por ello las salva por Su amor, que incluso se sacrifica mediante su Hijo, quien asume en sí el pecado de la humanidad. Lo dicho es suficiente para esbozar el problema con que deberíamos enfrentarnos: la Revelación enseña cosas que -para decir lo menos- son extrañas al pensamiento racional. Que Dios se haga hombre (Encarnación), padezca, muera y resucite; que Dios sea uno y a la vez tres, Padre, Hijo, Espíritu Santo (Santísima Trinidad); que en la cena del Señor el pan y el vino por fe representen (pero no se convierten) el cuerpo y la sangre de Cristo; que en el Juicio Final volveremos a tener el mismo cuerpo que ahora tenemos (resurrección de la carne): todo esto muestra hasta la evidencia que los Evangelios están plenos de contenidos "no racionales", no naturales. Ello se hace tanto más claro cuanto mas se reflexiona en que para el cristianismo lo que salva al hombre es la fe en Cristo: no el conocimiento racional o empírico en cualquiera de sus formas sino la fe, que es una gracia que Dios otorga al creyente, por tanto, un don sobrenatural. Sus discípulos los buscó Jesús, al parecer, entre gentes sencillas e ignorantes, no entre sabios y eruditos, y lo que dijo acerca de los ricos y los pobres (Mat. 19:16-24) puede aplicarse perfectamente bien a la diferencia entre los simples y los "educados". [2] Definir qué es religión (del latín religare o re-legere) ha sido y es motivo de controversia entre los especialistas. Según el sociólogo G. Lenski, es

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«un sistema compartido de creencias y prácticas asociadas, que se articulan en torno a la naturaleza de las fuerzas que configuran el destino de los seres humanos».[3] Por su parte, el antropólogo Clifford Geertz propone una definición alternativa: «La religión es un sistema de símbolos que obra para establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres, formulando concepciones de un orden general de existencia y revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único».[4] Debido al amplio espectro de usos de la palabra, resulta especialmente complejo ofrecer una definición exhaustiva de la religión o del fenómeno religioso. Sin embargo, se puede afirmar que, como hecho antropológico, engloba entre otros los siguientes elementos: tradiciones, culturas ancestrales, instituciones, escrituras, historia, mitología, fe y credos, experiencias místicas, ritos, liturgias, oraciones... Aunque la antropología ha recogido manifestaciones religiosas desde el primer momento de la existencia del hombre y éstas han influido decisivamente en la configuración de las diversas culturas y sociedades, todavía se discute si es un fenómeno esencial del hombre o puede ser reducido a otras experiencias o aspectos humanos más fundamentales. El ser humano ha hecho uso de las religiones para encontrar sentido a su existencia y para dar trascendencia y explicación al mundo, el universo y todo lo imaginable. La palabra «religión» en ocasiones se usa como sinónimo de «religión organizada» u «organización religiosa», es decir, instituciones que respaldan el ejercicio de ciertas religiones, frecuentemente bajo la forma de entidades legales. Diversas ciencias humanas se han interesado por el fenómeno religioso desde sus respectivos puntos de vista como por ejemplo la antropología, la sociología, la psicología y la historia de las religiones. Por otro lado, disciplinas como la fenomenología de la religión estudian específicamente sus manifestaciones intentando dar con una definición exhaustiva del fenómeno y mostrar su relación con la índole propia del ser humano. Filosóficamente, la religión puede ser un estilo de vida, un camino hacia la plenitud, una plenitud que inicia desde el mismo instante que se cobra conciencia de la misma. En un sentido más amplio, también se utiliza para referirse a una obligación de conciencia que impele al cumplimiento de un deber.[5] Etimología La etimología del término religión ha sido debatida durante siglos debido a las dos interpretaciones que se han sostenido que además de ofrecer una propuesta acerca del origen de la palabra, subrayan alguna actitud religiosa. Antes de ser usada con un sentido relacionado con las divinidades, el término «religión» o «religioso» era utilizado para expresar un temor o un escrúpulo supersticioso. Así consta en textos de Julio César (De Bello Gallico VI 36) y Tito Livio (Historia de Roma desde su fundación IV 30). La primera interpretación relacionada con el culto es la del orador latino Cicerón que en su obra De natura deorum ofrece la siguiente etimología: «Quienes se interesan en todas las cosas relacionadas con el culto, las retoman atentamente y como que las releen, son llamados «religiosos» a partir de la relectura».[6]

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Esta etimología -filológicamente más correcta- subraya la fidelidad a los deberes que la persona religiosa contrae con la divinidad y por tanto está más relacionada con la justicia.[7] La otra etimología propuesta por Lactancio hace derivar la palabra «religión» del verbo latino religare: «Obligados por un vínculo de piedad a Dios estamos "religados", de donde el mismo término "religión" tiene su origen, no -como fue propuesto por Cicerón- a partir de "releyendo"».[8] Este segundo sentido resalta la relación de dependencia que «religa» al hombre con las potencias superiores de las cuales él se puede llegar a sentir dependiente y que le lleva a tributarles actos de culto.[9] En su ensayo Del imperio romano, José Ortega y Gasset escribe «Cuando el hombre cree en algo, cuando algo le es incuestionable realidad, se hace religioso de ello. Religio no viene, como suele decirse, de religare, de estar atado el hombre a Dios. Como tantas veces, es el adjetivo quien nos conserva la significación original del sustantivo, y religiosus quería decir "escrupuloso"; por tanto, el que no se comporta a la ligera, sino cuidadosamente. Lo contrario de religión es negligencia, descuido, desentenderse, abandonarse. Frente a relego está nec-lego; religente (religiosus) [10] se opone a negligente.» [11] Enfoques del estudio de la religión

La definición del amplio espectro de significados que refleja el concepto religión en cuanto implica encontrar un elemento propio, distintivo y único, es una exigencia propia de las culturas occidentales, [12] ya que son éstas las que desde una postura más teísta distinguen entre divinidad y el resto del mundo.

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Especialmente, desde la Ilustración se han elaborado muchas y variadas definiciones intentando recoger los aspectos propios del fenómeno religioso. Aquí se mencionarán los más significativos. Es obvio que las definiciones que parten de un Ser Supremo lo dan por supuesto se han de rechazar pues no se aplican a muchas religiones de Asia oriental o a los pueblos primitivos. Una posibilidad es intentar una definición desde el punto de vista de las personas que practican la religión. Así encontramos propuestas como las de Friedrich Schleiermacher: «sentimiento de dependencia absoluta» que luego distingue este sentimiento de los tipos de dependencia relativa. William James subraya más bien «el carácter entusiasta de la adhesión» de los miembros de las religiones. Desde este punto de vista se pueden considerar elementos como los sentimientos, los factores experienciales, emotivos o intuitivos, pero siempre desde una perspectiva más bien individualista. Con el estudio que las diversas ciencias humanas (sociología y antropología cultural especialmente) han realizado de la religión, se ha logrado formular otro conjunto de definiciones que consideran este fenómeno en su ámbito social y cultural. La conocida definición del sociólogo francés Durkheim entra en este grupo: «Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas. [...] Toda sociedad posee todo lo necesario para suscitar en sus miembros la sensación de lo divino, simplemente a través del poder que ella ejerce sobre ellos».[13] Sin embargo, con la llegada de la fenomenología de la religión, se intentó ir más allá de las formas que buscaban el núcleo propio del fenómeno en la sociedad o en los aspectos individuales. Y en ese ámbito se identificó como propio de la religión el hecho de la presencia o consciencia de lo sagrado. Rudolf Otto en su obra, Lo santo, publicada en 1917, indica como esencia de la consciencia religiosa el temor reverencial ante aquello que, siendo desconocido (mysterium), al mismo tiempo sobrecoge (tremendum) y atrae casi irresistiblemente (fascinans).[14] Sin embargo, estos elementos que Otto refiere como propios de la experiencia religiosa parecen estar ausentes en las religiones asiáticas. En Mircea Eliade se da una ampliación de la noción de «sagrado» que perfecciona la definición de Otto. Habla de espacios, cosas y tiempos sagrados en la medida en que estos se relacionan con simbolismos y rituales propios de las religiones. Así la religión es la configuración u organización de la existencia a partir de dimensiones profundas de la experiencia humana que relacionan al hombre con algo que se le presenta como último y trascendente. Tales dimensiones varían de acuerdo con las circunstancias y culturas. Por concepción teológica 1. Teísmo: es la creencia en una o más deidades. Dentro del teísmo cabe distinguir entre: • Monoteístas: aquellas religiones que afirman la existencia de un solo Dios, que a menudo es creador del universo. Las religiones monoteístas más numerosas son el cristianismo y el Islam. Otras más minoritarias son el judaísmo, zoroastrismo [15] [16] [17] [18] o la fe bahai. Politeístas: las religiones que observan la creencia en múltiples dioses, como sucede en varias religiones del hinduísmo así como en las históricas griega y romana.

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• Henoteístas: el orientalista alemán Max Muller acuñó éste término en el siglo XIX para referirse a la creencia en un sólo Dios en la que se admiten otras deidades, como sucedía en la antigua religión egipcia especialmente con Akenatón. Aunque ya en la época de Muller resultó un término problemático[19] y quedó con el tiempo incluido académicante dentro de politeísmo, panteísmo, etc.. dependiendo del caso histórico. Actualmente, algunas sectas y cultos neopaganos han resucitado el término[20] Dualistas: aquellas religiones que suponen la existencia de dos principios o divinidades opuestos y enfrentados entre sí, aunque sólo uno de ellos suele ser merecedor de veneración por sus fieles mientras que el otro es considerado demoníaco o destructivo. Cabe incluir en esta categoría el maniqueísmo y el catarismo. Politeístas: creen en la existencia de diversos dioses organizados en una jerarquía o panteón, como ocurre en el hinduismo, el shinto japonés, o las antiguas religiones de la humanidad como la griega, la romana o la egipcia. También cabe incluir aquí la mayoría de corrientes del neopaganismo moderno. No teístas: Hay religiones como el budismo y el taoísmo, que desdeñan o rechazan la existencia de dioses absolutos o creadores universales, o bien les otorgan funciones menores o muy específicas (como, por ejemplo, la creencia taoísta en el Emperador de Jade). En ocasiones, estas deidades son vistas como recursos metafóricos utilizados para referirse a fenómenos naturales o a estados de la mente.

2. Por revelación Otra división que se utiliza consiste en hablar de religiones reveladas o no reveladas. a. Las religiones reveladas se fundamentan en una verdad revelada de carácter sobrenatural desde una deidad o ámbito trascendente y que indica a menudo cuáles son los dogmas en los que se debe creer y las normas y ritos que se deben seguir. b. Las religiones no reveladas no definen su origen según un mensaje dado por deidades o mensajeros de ellas, aunque pueden contener sistemas elaborados de organización de deidades reconociendo la existencia de éstas deidades y espíritus en las manifestaciones de la naturaleza. 3. Por origen Otra clasificación de las religiones es por origen o familia. Las religiones se agrupan en troncos de donde derivan, por ejemplo: Usualmente se acepta que las principales familias de religiones son las siguientes: • • • • • • a. familia de religiones abrahámicas o semíticas. b. familia de religiones dhármicas o índicas. c. familia de religiones iranias. d. familia de religiones neopaganas. e. familia de religiones tradicionales africanas. f. familia de religiones tradicionales nativo americanas.

Las religiones en cifras La mayoría de las diversas religiones gozan de buena salud en número de seguidores y su número ha aumentado en todo el mundo. En los países con anteriores regímenes comunistas la religión se ha revitalizado a una velocidad sorprendente como muestran los casos de Rusia y China. Ganesh, la popular deidad hindú destructora de obstáculos y patrón de las artes, las ciencias y la sabiduría.

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No existen hasta la fecha unas estadísticas fiables del número de seguidores de las religiones del mundo. Cada religión suele aportar sus propios cálculos estimativos, que a menudo suelen sumar seguidores sin criterios demasiado científicos, tales como geografía, ritos tempranos de iniciación (bautismos, etc.) o la pertenencia familiar. En la siguiente estadística se muestra el cálculo estimativo aportado por las diferentes religiones. A falta de datos actualizados, aquellas que no han hecho públicos sus cálculos muestran aquí el recopilado en el sitio adherents.com, dependiente de una organización cristiana evangélica estadounidense. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • Cristianismo: 2.100 millones [21] Islam: 1.820 millones [22] Budismo: de 200 millones a 1600 millones [23] Secularismo/agnosticismo/ateísmo: 1.100 millones Hinduismo: 900 millones [24] Religión tradicional china: 394 millones Religiones indígenas: 300 millones Religiones afroamericanas: 100 millones Sijismo: 23 millones [25] Espiritismo: 15 millones Judaísmo: 13,3 millones [26] Baha'i: 5 millones [27] Gnosticismo: 6 millones Jainismo: 4,2 millones Shintoísmo: 4 millones Caodaísmo: 4 millones Zoroastrismo: 2,6 millones Tenrikyō: 2 millones Neopaganismo: 1 millón Unitarismo/universalismo: 0,8 millones Rastafarianismo: 0,6 millones

Religiones en el mundo Lista de las principales religiones actualmente practicadas en el mundo, por orden alfabético. 1. Budismo: fundada por Siddhārtha Gautama (Buda Gautama o El Buda) en el siglo VI a. C. Actualmente extendida por todo el mundo a excepción de la mayoría de países africanos. • • • Theravāda: rama más antigua del budismo surgida alrededor de la primera compilación budista escrita. Asentada originalmente en India y el Sudeste asiático Mahāyāna: movimiento de reforma surgido en el siglo I. Es el más numeroso actualmente. Asentada originalmente en China, Japón y el Sudeste asiático. Vashraiana: parte del mahayana pero definido propiamente por su influencia del tantrismo hindú. Asentada originalmente en la región de los Himalayas, Kalmukia, Japón y Mongolia.

2. Confucianismo: sistema ético y moral que rige la sociedad china. No es propiamente una religión, si bien esta denominación es discutida. 3. Cristianismo: centrada en la figura de Jesús de Nazaret (siglo I). Presente en casi todo el mundo, excepto el norte de África y gran parte de Asia (presente en Rusia, antiguos países soviéticos asiáticos y Filipinas) • Iglesia católica: iglesia proveniente del cristianismo en Europa Occidental. Principalmente en América Latina, buena parte de Europa occidental

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(excepto Reino Unido, norte de Alemania y países nórdicos), Filipinas y Guinea Ecuatorial Iglesia ortodoxa: iglesia proveniente del cristianismo en Europa Oriental y Asia Menor. Está presente principalmente en Rusia, Grecia y varios países de la Europa del Este, y actualmente se ha expandido alrededor del mundo principalmente gracias a emigrantes de esos territorios Iglesia copta: surgida en el siglo II d. C. En origen son los cristianos nativos de Egipto (coptos), de teología no calcedoniana. Principalmente en Egipto Iglesias orientales católicas: agrupa a 22 iglesias que aceptan la autoridad del papa católico romano pero mantienen ritos independientes. Anglicanos (episcopalianos): surgida por la escisión creada por Enrique VIII (1491-1547) de la iglesia católica romana. Protestantismo: conjunto de iglesias cristianas aparecidas desde el siglo XVI tras la reforma de Martín Lutero y que pretendían volver a los fundamentos de la iglesia cristiana del siglo I. Actualmente en países desarrollados, Nigeria, Brasil, República Democrática del Congo, Kenia, Indonesia y Sudáfrica. Luteranismo: fundado por Martín Lutero (1483-1546) rechazando la autoridad del papa católico romano. • o Baptista: surgido en el siglo XVII desde el protestantismo. o Evangelismo: agrupa diferentes iglesias cristianas protestantes. o Metodismo: movimiento surgido desde el protestantismo en Gran Bretaña, en el siglo XVIII. Extendida por EE. UU.. o Pentecostalismo: movimiento impulsado en 1901 por Charles Fox Parham, predicador metodista de EE. UU. o Cristianos reformados: profesan el espíritu de Calvino (15091564). Actualmente agrupa a numerosas iglesias protestantes de Australia y EE. UU. o Cuáqueros: movimiento protestante fundado en el siglo XVII en Inglaterra, rechaza la jerarquización del protestantismo y se centra en la «luz interior» o chispa divina en cada ser humano. o Unitarios: nace a partir del pensamiento desarrollado principalmente por Miguel Servet y Fausto Socino en el siglo XVI, niega la Santísima Trinidad y afirma el uso de la razón en la religión. o Universalistas: surge del metodismo inglés aunque arraiga principalmente en EE. UU., afirma la salvación universal y la inexistencia del infierno. o Iglesia Unificada de Cristo: formada en 1957, agrupa a iglesias reformadas, evangélicas y congregacionales de EE. UU. o Adventistas: familia de iglesias protestantes de carácter conservador o literalista, la mayoría originadas en EE. UU. Adventistas cristianos: fundada en 1860. Davidianos: fundada en el siglo XX. Cristadelfianos: fundada en 1844, son evangélicos de teología unitarista. Conferencia General de Dios: fundada en 1921. Iglesia Adventista del Séptimo Día: fundada en 1863. Iglesia de Dios y los Santos de Cristo: fundada en 1896. Adventistas del Séptimo Día: fundada en 1845. Testigos de Jehová: fundada en 1870 y conocidos como «los estudiantes de la Biblia» hasta 1931. Presentes en 236 países. Espiritismo: Fundado en Francia en 1857. Escuela científico-filosófica, y religiosa. Basado en la codificación de Allan Kardec. Iglesia Mundial de Dios: fundada en 1933.

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• Mormonismo: fundada el 6 de abril de 1830 por José Smith hijo. Su nombre oficial es: «La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días»

3. Bahaísmo: fundada por Bahá'u'lláh (1817-1892), considerado por sus partidarios como el prometido de todas las religiones. Su enseñanza central es la unidad de la humanidad. 4. Hinduismo: originada en India. Agrupa distintas creencias alrededor de las Escrituras védicas (aprox. del siglo X a. C., la cultura de textos y religión de la India. • • • Shivaísmo: se centra en el dios Shivá; sus seguidores se llaman shivaístas. El texto más antiguo es del siglo V a. C. aprox. Vaishnavismo: se centra en la deidad Vishnú. Advaita Vedanta: basada en la doctrina vedānta y el prasthana trayi (los tres textos canónicos de la doctrinas hinduistas).

5. Indígenas: religiones practicadas por grupos y sociedades tribales y clánicas de todo el mundo. Tribales de África, América, Asia, Oceanía y Europa: lapones, esquimales, aborígenes, maoríes, shinto japoneses, son de carácter mágico, chamánico y animista. • • • • • • • Animismo. Brujería. Chamanismo. Fetichismo. Totemismo. Australianas: practicadas por los aborígenes de Australia, suelen usar la interpretación de sueños. Americanas: realizan un culto a la naturaleza y pueden utilizar plantas y elementos psicoactivos como el peyote. o Andinas: recogen elementos de la mitología inca y de otras antiguas, realizando un sincretismo chamanista. o Mexicanas: recogen elementos de la mitología azteca y maya realizando un sincretismo chamanista. Africanas: agrupan multitud de creencias transmitidas oralmente. o Yoruba (yorubá): de ella se derivan multitud de sincretismos en toda América.  Vudú: originada en África Occidental y asentada en el Caribe y sur de EE. UU.  Santería: originada desde un sincretismo entre el animismo y las creencias cristianas.  Candomblé: de origen totémico, es un sincretismo de religiones afrobrasileñas.  Kimbanda: originada en Brasil por el sincretismo del cristianismo con religiones africanas y creencias cristianas.  Umbanda: originada desde un sincretismo entre candomblé, el kardecismo espiritualista y las creencias cristianas. Asia: que incluyen los cultos animistas y chamánicos de: o Bön: religión tradicional de Tíbet. o Chamanismo extendido por toda Asia en poblaciones tribales. o Chondogyo de Corea. o La religión tradicional china.

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7. Islam: basada en las enseñanzas del Corán, transmitido por el profeta Mahoma (nacido en el 570 d. C.). • • • Chiismo (shii): siguen el Ahl al-Bayt o autoridad de la familia de Muhammad y sus descendientes. Es la segunda afiliación más grande al islam. Sunismo (sunni) a diferencia de los chiíes, los suníes aceptan el califato de Abu Bakr (573-634). Es la rama más grande del islam. Sufismo: el sufismo no es propiamente una rama del islam sino una tradición mística que aparece tanto con seguidores chiíes como suníes.

Judíos orando en la sinagoga en Yom Kipur, por Gottlieb 8. Jainismo: fundado en la India en el siglo VI a. C. por Mahavira. 9. Judaísmo: basado en las enseñanzas de la Torá. Principalmente en Israel, pero después de la diáspora están extendidos en el mundo. • • • • Conservador: llamado Maserti. Señalan la importancia del movimiento sionista en el judaísmo. Secular: el judaísmo secular es aquel que se ve independiente de organizaciones. Ortodoxo: llamado Haredi. Es la línea teológica más conservadora del judaísmo. Samaritanismo: una rama disidente del judaísmo, muy antigua, con sede en Samaria (Israel), que es pretalmúdica y de hecho, no reconoce al Talmud.

10.Shinto: religión nativa de Japón, en su origen chamánica y animista. Es seguida por muchos japoneses. 11. Sijismo: fundada por Gurú Nanak en el siglo XV en la India, en la región del Panyab. 12. Mandeísmo: una religión muy antigua que parece ser descendiente del gnosticismo antiguo y rinde culto a Juan el Bautista. Probablemente son los sabeos mencionados en el Corán. Cuenta con 38.000 seguidores, casi todos en Iraq.

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13 Neopaganismo: se refiere a todos los movimientos religiosos que reconstruyen antiguas creencias del paganismo, principalmente europeo. Sus principales ramas son: • • • • • Ásatrú: neopaganismo fundamentado en las creencias de los antiguos nórdicos y germanos. Dodecateísmo: neopaganismo dado a creer en los Dioses Griegos. Celtismo: neopaganismo celta. Etenismo: neopaganismo germano. Kemetismo: neopaganismo egipcio. Nuevo culto neopagano de afroamericanos hacen uso del término en Estados Unidos. Algunos de estos cultos es de carácter destructivo.[28] Kemet significa 'negro' predicando así diversos grados de supremacía negra. Neodruidismo: neopaganismo druida. Romuva: neopaganismo báltico. Streghería: brujería ritual italiana. Wicca: religión neopagana que retoma las tradiciones de la antigua religión de la brujería.

• • • •

14. Taoísmo: conjunto de enseñanzas filosóficas y religiosas originadas en China partir de Lao-Tse (Laozi) en el siglo VI a. C. 15. Yazidismo: una religión autóctona de Kurdistán de influencias islámicas y zoroástricas seguida por alrededor de 200.000 kurdos. Profesan culto a los ángeles y arcángeles de las religiones abrahámicas dándoles una explicación propia. 16. Zoroastrismo: de orígenes inciertos, aparece como religión alrededor del siglo V a. C. Sus enseñanzas se basan en el profeta y poeta Zoroastro del antiguo Imperio persa. Estudio de la religión El estudio de la religión suele implicar numerosos campos de investigación, entre ellos: • • • • • La religión comparada se ocupa del estudio comparativo de ideas, prácticas y demás elementos de las religiones. La teología: trata de la cuestión de Dios y de sus relaciones con el mundo, y puede estudiarse separada de cualquier religión determinada o bien referida a una de ellas en particular. La organología: en una religión en particular, trata de sus elementos, sus prácticas, su organización y su orden institucional. La apologética se interesa en la defensa de una religión particular, contra posibles ataques o críticas. La psicología de la religión trata sobre los factores de la conducta humana, su mente y sus operaciones, tal como se manifiestan en la conducta religiosa. La psicología de la religión explica por que un pueblo determinado prohíba determinadas ideas religiosas, mediante el estudio de sus necesidades naturales, su ambiente y sus inclinaciones. La neuroteología estudia de las correlación entre los fenómenos neuronales con las experiencias subjetivas de carácter espiritual. La filosofía de la religión la filosofía se ha ocupado de la religión en incontables ocasiones por su interés en el estudio de lo trascendente y su naturaleza así como su papel en la vida humana. En la segunda mitad del siglo pasado ha sido especialmente fructífera en cuanto a la religión por sus aportaciones en lógica y epistemología. Se ha explorado filosóficamente la experiencia religiosa, la fe y el discurso de las religiones [29]

• •

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• La historia de la religión: trata de descubrir la base cultural de las ideas y prácticas de una religión concreta. Historiadores son también los estudiosos de los libros sagrados de las religiones, unos ejercen la llamada «alta crítica», estudiando los manuscritos para comprobar la validez de sus reivindicaciones; otros se ocupan de la llamada «crítica fundamental» o «crítica textual» dedicándose a la búsqueda y examen de textos auténticos. Podrían citarse muchos campos de especialización: estudios de las empresas misioneras, evolución de las instituciones religiosas (historia de la iglesia, inquisición...), manifestaciones de arte (música sacra, arquitectura religiosa, etc.), religiones primitivas, sociología de la religión y orígenes sociales. El Estudio de los memes: desde los años setenta se ha iniciado un estudio de las ideas de la religión desde una aproximación evolutiva. Desde la teoría de los memética (los unidades más pequeñas de información) -propugnada por Dawkins en 1970) se identifica las creencias religiosas como ideas que se expanden en una población de huéspedes no tanto por su valor adaptativo para tales huéspedes (o no exclusivamente) como por su capacidad de transmisión entre huéspedes y su capacidad de competir con ideas similares.

Principales especulaciones filosóficas En las religiones existen a menudo grandes desarrollos filosóficos cuya misión es aclarar o conciliar la doctrina religiosa con la razón humana. En las religiones teístas se conoce a este desarrollo como Teología. En Asia oriental, muchas veces, aunque los desarrollos filosóficos son grandes y variados, no existen como disciplina diferenciada dentro de la propia religión, filosofía y religión esta entrelazada. En otras religiones no existe un aparato filosófico, en especial en las religiones tribales y chamánicas. Los desarrollos filosóficos de las religiones. recogen los distintos aspectos de la doctrina religiosa o la verdad o deidad que las sustenta, y que son históricamente la explicación a las distintos puntos de vista dentro de cada religión. 1 Panteísmo es un punto de vista filosófico en donde toda la realidad tiene una naturaleza divina, por lo que se rechaza la idea de una entidad sagrada o Dios que sea personal. Filósofos como Spinoza se adhirieron al panteísmo, identificando la Naturaleza como Dios. Religiones orientales como el sintoísmo japonés o el taoísmo chino tienen una enorme carga panteísta. 2 Monismo es un punto de vista filosófico que subraya la unidad de todo lo que existe, afirmando unas leyes subyacentes que niegan las divisiones en ella. El monismo por tanto se distancia de observar un dualismo o pluralismo. Los orígenes del monismo remiten a los filósofos griegos como Tales de Mileto, Pitágoras, Parménides o Empédocles. 3 El monismo fue una visión frecuente en filósofos neoplatónicos como Plotino, el filósofo más influyente en los primeros Padres de la Cristiandad. El Islam recoge una fuerte influencia también desde los griegos, y en el hinduismo es otro ingrediente importante en su enorme diversidad filosófica. 4 Gnosticismo afirma una dualidad inherente en la manifestación de lo sagrado. Materia y espíritu, bien y mal así como otros conceptos, aparecen como opuestos que deben ser resueltos en el individuo dando primacía a una vía de conocimiento a menudo bastante experiencial. El gnosticismo ha tenido una fuerte influencia en los primeros desarrollos del cristianismo, y desde la perspectiva filosófica occidental es un enfoque presente en los desarrollos de las religiones orientales.

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5 Fundamentalismo afirma el carácter literal de las escrituras o relatos sagrados, negando por tanto sus significados más simbólicos o psicológicos. También es conocida como literalismo. Está muy circunscrito a las religiones teístas y actualmente es popular en varios movimientos protestantes de EE. UU. La visión fundamentalista del teísmo supone en muchas ocasiones una negación radical de las verdades científicas. Una de las derivaciones del enfoque fundamentalista es el Creacionismo, que niega la evolución de las especies y las teorías científicas sobre el origen del universo, al afirmar que el relato bíblico de la creación del mundo es literalmente auténtico. 6 No-teísmo afirma la inexistencia de deidades o bien las admite pero les niega un papel directamente activo en la liberación del individuo. El no-teísmo, también denominado ateísmo, existe en el budismo y el taoísmo. En algunas variantes del budismo existe el culto a deidades si bien tienen un papel psicológico, ritual o simbólico, pero en todo caso siempre provisional. El taoísmo observa dos variantes unidas pero bien diferenciadas: la filosófica y la más contemplativa o de meditación. En este último, las deidades de la religión tradicional china han sido absorbidas como elementos simbólicos para prácticas de carácter psicofísico. 7 Determinismo es una doctrina filosófica que afirma que todo acontecimiento, incluyendo el pensamiento humano y las acciones, están predeterminadas por una cadena de causa y consecuencia. En las religiones esta postura filosófica se enmarca dentro de la doctrina de la Predestinación. Este punto de vista asume que una deidad que sea omnipotente o una ley absoluta no puede dejar nada al azar. La doctrina de la predestinación fue importante en el protestantismo cristiano, especialmente en el movimiento Calvinista. En las religiones orientales como el hinduismo o el budismo, existe la doctrina del karma que asume una ley universal de causa y efecto. Pero el karma depende de la intencionalidad de los seres conscientes; las consecuencias son causadas por decisiones de estos, lo cual no implica una predeterminación o destino. Por medio de la creencia en la reencarnación, la creencia en la predestinación es muy alta en el hinduismo. En el budismo está también difundida a nivel popular, si bien doctrinalmente supone una distorsión del pensamiento de Buda. [30] 8 Sincretismo supone la conciliación de puntos de vista distintos e incluso opuestos. En las religiones el sincretismo implica adoptar elementos de dos o más religiones. El sincretismo ritual y devocional es una constante en la evolución de las religiones a través de su historia cuando han contactado unas con otras, si bien esos elementos se van asimilando en el tiempo dentro de una sola religión. Actualmente se consideran religiones sincréticas varios cultos caribeños y americanos que mezclan catolicismo y prácticas e ideas de las religiones tribales. En oriente se realiza un sincretismo devocional a nivel popular, uniendo al taoísmo o al budismo con las prácticas ancestrales de culto a los antepasados. En Occidente el sincretismo está más presente por la creación de nuevas sectas que suelen diseñarse mezclando ideas y elementos de las grandes religiones. Etimología (griego) La palabra "religión" proviene de la Vulgata latina, en la que religion aparece en una paráfrasis del s. XIII de Stg. 1.26s. En Hch. 26.5 se refiere al judaísmo (cf. Gál. 1.13s). Aquí y en los apócrifos, threµskeia se refiere a la expresión exterior de las creencias, no al contenido, como cuando se hace contrastar la religión cristiana con el budismo. VP Dios habla hoy, "versión popular", 2ª eds. 1983, Versión moderna (hecha por H. B. Pratt), eds. rev. 1929 margen emplean esta voz, sin embargo, en un sentido que se aproxima al mencionado, en 1 Ti. 3.16, para traducir la voz griego eusebia (Versión de Reina y Valera, rev. 1960 "piedad") y VP

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Dios habla hoy, "versión popular", 2ª eds. 1983 también en 2 Ti. 3.5, pasaje en el que instintivamente utilizaríamos la palabra "cristianismo". Debido a la relación de threµskeia con el judaísmo, es probable que Santiago haya empleado el término irónicamente. Lo que él llama los elementos de "threµskeia pura y sin mácula" no sería de ninguna manera threµskeia, según los que se le oponían, que lo restringían a lo ritual. La actual resistencia a emplear la palabra "religión", tanto para el contenido de la fe cristiana, como para su expresión en el culto y el servicio, emana de la convicción de que el cristianismo no es simplemente una religión más, sino que difiere de todas las demás en que su contenido ha sido divinamente revelado y su expresión externa, por parte de los creyentes, no es un modo de alcanzar la salvación sino acción de gracias por la misma.[31] 1. threskeia (qrhskeiva, 2356), significa religión en su aspecto externo (relacionado con threskos), culto religioso, en especial referente al servicio ceremonial de la religión. Se utiliza de la religión de los judíos (Hch. 26:5); del «culto» a los ángeles (Col 2:18), que ellos mismos repudian (Ap. 22:8,9). Se hacía una exhibición formal de humildad al seleccionar a estos seres inferiores como intercesores en lugar de apelar directamente al trono de la gracia» (Lightfoot). En Stgo. 1:26,27 el escritor utiliza este término a propósito para contrastar aquello que es irreal y engañoso con la «religión pura» que consiste en visitar «a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones», y en mantenerse uno mismo «sin mancha del mundo». No está por ello «afirmando aquí … que estos oficios sean la suma total, ni tampoco lo esencial, de la verdadera religión, sino que declara que ellos son el cuerpo, la threskeia, de la que la piedad, o amor a Dios, es el alma que lo informa» (Trench). 2. deisidaimonia (deisidaimoniva, 1175), denota, en primer lugar, temor a los dioses (de deido, temer; daimon, divinidad pagana; cast., demonio), considerado bien como una actitud religiosa, o, en su sentido usual, con un significado condenatorio o despectivo, superstición. Así es como Festo pensaba acerca de la religión de los judíos (Hch. 25:19 «superstición», RV; RVR: «religión»). Nota: Threskeia tiene un carácter externo, theosebeia es la adoración reverencial dada a Dios, eulabeia es la devoción que surge de una piadosa reverencia (véanse TEMOR, REVERENCIA). [32] El cristianismo es la religión en la que Dios se hace hombre, vive como hombre, muere como hombre y resucita, anunciando así que todos los hombres resucitarán como él Los saberes sobre la religión son muy diversos y pueden clasificarse en tres grandes grupos: (I) «Saberes nematológicos». Están organizados en torno a instituciones dadas (políticas, militares, tecnológicas, deportivas, &c.) y su objetivo es, no sólo establecer «proposicionalmente» las coordenadas de las «nebulosas ideológicas» [296-313] que acompañan a tales instituciones en función de otras «nebulosas» referidas a instituciones distintas (radio-televisión respecto de las «nebulosas» formadas con las Ideas de «Comunicación», «Cultura», «Información», «Libertad de expresión», «Aldea global», «Creatividad», &c.), sino también analizar y

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sistematizar los propios contenidos «proposicionales» de la nebulosa de referencia. Hablaríamos tanto de una «nematología olímpica», como de una «nematología militar» o de una «nematología política». Los saberes nematológicos (que son saberes ideológicos o mitológicos o filosóficos-mundanos y, en general, doctrinales) aunque no son identificables con las creencias y evidencias prácticas que constituyen el núcleo de cada nebulosa, tampoco pueden considerarse externos a tales nebulosas. Los saberes nematológicos pueden agruparse en dos clases: (1) Saberes nematológicos internos. Se mantienen en la perspectiva de la «concavidad» de las creencias internas a la nebulosa: representan la nematología positiva y tienen por objeto la reexposición, analítica y sintética, de los contenidos de las creencias nucleares (nematología dogmática positiva, «filológica») o bien la exposición de esos contenidos desde perspectivas más amplias, utilizando instrumentos tomados de otras esferas distintas de la nebulosa de referencia (nematología sistemática o escolástica). Cabe establecer, dentro de la nematología positiva una «disciplina» que llamaríamos Nematología fundamental, organizada en la vía del regressus, a partir siempre de las creencias nucleares de referencia, hacia los fundamentos desde los cuales esas creencias nucleares parece que han podido (emic) constituirse. El problema que plantea la Teología dogmática es del mayor interés, por cuanto implica el análisis del sentido que puede tener una institución (Concilios, las llamadas fuentes sagradas, los escritos paulinos, &c.) inspirada por una fides quaerens intellectum. Partimos de la teología positiva, no como «ciencia de Dios» (que no lo es, salvo materialmente, puesto que formalmente es «ciencia de la Revelación») sino como nematología de la Iglesia romana (o bizantina, &c.) y, por analogía, la teología de los judíos o musulmanes, en tanto necesita, al parecer «una reexposición racional» de la revelación (supuesto que sea praeterracional o suprarracional). ¿Qué puede hacer la «razón» al penetrar en un mundo que se presenta al análisis como praeterracional, como praeterlógico o prelógico? Podemos agrupar la diversidad de respuestas en las tres categorías siguientes: a) Aquellas que entienden la Teología dogmática como desenvolvimiento o extracción, como Teología ilativa. Esta teoría de la Teología permite entender la función de la razón en la fe: es este un depósito infinito que nos es dado (depósito positivo), y que tenemos que tratar a nuestro modo, según el lema de la fides quaerens intellectum. La razón lo que haría es explicitar un manantial subterráneo para obtener conclusiones que eventualmente podrían ser incorporadas por la Iglesia, que podría elevarlas a la condición de dogmas de primer orden: Combinando el fiat lux del Génesis con la teoría del big-bang, muchos creyentes de hoy piensan haber alcanzado una mejor comprensión «racional» (teológica) del relato bíblico de la creación. b) Aquellas que entienden la Teología dogmática (sin que se excluya la interpretación anterior) como una re-exposición o transposición de un dogma (por ejemplo, el de la transubstanciación del pan y del vino) en un sistema racional previamente dado. Es el caso de la explicación-transposición del dogma de la Santísima Trinidad en la imagen del foco de luz (el Padre) que se refleja en un espejo (el Hijo) dando lugar a un rayo de retorno (el Espíritu Santo), que utiliza Fray Luis de Granada en la Introducción al Símbolo de la Fe. La reexposición tiene aquí un alcance de índole analógica, y podríamos hablar de Teología analógica o transpositiva. c) Aquellas que entienden la Teología dogmática en un sentido «estructural» o interno (Teología domática estructural o interna) y cuyo objetivo principal es la comparación entre diferentes dogmas del depósito revelado para describir sus simetrías, transformaciones, inversiones, &c. («en el dogma de la Santísima Trinidad tres personas forman una sola sustancia, mientras que en el dogma de la Encarnación tres naturalezas forman una sola persona», según el análisis del mismo Fray Luis de Granada). (2) Nematología preambular. Saberes nematológicos que se mantienen en la perspectiva de la «convexidad» de las creencias nucleares («estructuralmente», sin perjuicio de que «genéticamente» hayan sido inspirados por la misma creencia

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nuclear), procediendo a partir de supuestos ajenos a las creencias nucleares de que se trate. La Nematología preambular se nos presenta como delimitando «desde fuera» el espacio que va a ser ocupado por la creencia nuclear. Cuando las instituciones de referencia (por ejemplo, la del bautismo) son las constitutivas de la religión terciaria positiva, la Nematología toma la forma de una Teología (dado que Dios, o los dioses, figuran entre los contenidos centrales de sus creencias) aunque, en principio, no toda «nematología religiosa» tendría que tomar la forma de una Teología. La distinción que hemos presentado entre la Nematología positiva y la preambular se concreta ahora como distinción entre Teología positiva y Teología preambular (que ya no será «interna» a la creencia, puesto que formalmente, al menos, se presentará como ciencia o como filosofía, es decir, como Antropología -o Historia o Cosmología- o como Teología natural); o bien, dentro de la Teología positiva, como Teología dogmática, frente a la Teología escolástica, y ambas frente a la Teología fundamental. (II) «Saberes científicos», en sentido estricto en torno a la religión (nos referimos a la cuarta acepción del término ciencia [169]): Arqueología, Sociología, Etnología, Filología, Historia de las Religiones. El concepto de «ciencia» por el que nos guiamos deja fuera de su extensión a los cuerpos doctrinales que se autodenominan (utilizando la segunda acepción de ciencia) «ciencias teológicas» (la Teología dogmática, la Mariología, la Sindología, o la Philosophical Theology). Si decimos que no hay una «ciencia de las religiones» no es porque supongamos que no haya ninguna sino porque reconocemos que hay muchas. Las relaciones entre las «ciencias de la religión» y las «religiones» mismas pueden ser, por lo menos, de estos dos tipos: Relaciones de neutralidad y relaciones de incompatibilidad. (1) Relaciones de neutralidad: Hay muchas ciencias que pueden considerarse compatibles con las creencias dogmáticas. Estas ciencias (o partes de ciencias) podrían desempeñar funciones de «nematología preambular» y de «nematología positiva». No debe olvidarse que muchas ciencias (sobre todo las histórico filológicas y las sociológicas) han encontrado un entorno muy favorable para su desarrollo precisamente en el ámbito constituido por una «comunidad religiosa» o, simplemente, una confesión determinada. (2) Relaciones de incompatibilidad: Una ciencia positiva implica determinadas coordenadas de racionalidad que la hacen incapaz de admitir cualquier tipo de contenido dogmático (la ciencia histórica no puede admitir la aparición real de Santiago Apóstol a Ramiro I en Clavijo en 844); recíprocamente, determinadas creencias dogmáticas son incompatibles hasta tal punto con la racionalidad científica que pueden bloquear su desarrollo mismo -el dogma de la Encarnación de la Segunda Persona en la virgen María impide la investigación histórico sociológica acerca del padre natural de Jesús de Nazaret y de sus hermanos de sangre (en el sentido de los «helvidianos»)-. (III) «Saberes» constitutivos de la «filosofía de la religión». En la medida en que la «naturaleza de la religión» se expresa precisamente a través de la filosofía de la religión habrá que concluir que el concepto mismo de «filosofía de la religión» no es independiente, o previo, a toda filosofía (o doctrina filosófica) de la religión dada, lo que equivale a decir que solamente desde una doctrina filosófica o filosofía de la religión determinada cabe dibujar un concepto interno de «filosofía de la religión» como disciplina. Con esto decimos también que una gran parte de las obras que hoy son consideradas como «filosofía de la religión» habría que clasificarlas, desde nuestras coordenadas, como «nematología preambular» (a veces, como mera apologética de, al menos, las «religiones proféticas postaxiales»). La «filosofía de la

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religión» sería un caso más de institucionalización de «filosofías centradas» en torno a nódulos tales como el Estado, el Lenguaje o el Arte («Filosofía del Estado», &c.). La cuestión relativa a la naturaleza de la «filosofía de la religión» la formulamos de este modo: «¿qué saberes sobre la religión (o qué saberes religiosos) es preciso presuponer para que la pregunta filosófica acerca de la religión pueda plantearse»? Nuestra respuesta es la siguiente (en función de las coordenadas de El animal divino): el «saber sebasmático» que prefigura la necesidad -o la posibilidad- de la constitución «institucionalizada» de una filosofía de la religión es el ateísmo relativo al Dios de las religiones terciarias [367]. El ateísmo terciario no debe confundirse con el ateísmo filosófico: un deísta, como Voltaire, es ateo terciario, pero no ateo filosófico. Sólo cuando se ha tenido saber o experiencia del alcance y volumen social, moral, histórico -digamos, trascendentalde una religión ecuménica organizada en torno a un Dios verdaderísimo (que no es meramente «el Dios de los filósofos», sino también el Dios vivo, numinoso, que se hace presente en el mundo, lo crea e incluso se encarna en él) que da cuenta, por revelación, de la esencia de la religión misma, y cuando se llega a perder la evidencia de que ese Dios verdaderísimo lo sea realmente (es decir: cuando se llega a saber que ese Dios autoexplicativo no existe, un saber que sólo puede alcanzarse cuando se den circunstancias sociales, políticas y personales adecuadas), entonces la pregunta filosófica (id est, no meramente política, o histórica o psicológica) por la religión se dibujará plenamente, como pregunta transcendental para el hombre. Según esto, lejos de ser paradójico que un ateo (terciario) se interese por la esencia de la religión, habrá que reconocer que sólo ese ateo podría interesarse propiamente por tal «esencia». [351-372] Lo paradójico hubiese sido que el creyente terciario en el Dios verdaderísimo se hubiese formulado tal pregunta. Pero el ateísmo terciario presupone, desde luego, el desarrollo de las religiones terciarias hasta un punto crítico tal -determinado por las contradicciones entre las mismas religiones terciarias (judíos contra musulmanes, musulmanes contra judíos y cristianos, cristianos romanos y cristianos anglicanos entre sí)- que pueda comenzar su neutralización mutua, el deísmo o el ateísmo, pero acompañado, a la vez, del conocimiento o saber relativo al alcance históricamente «transcendental» de la religión (no ya sólo para la política o para la economía, sino también para «el hombre» en general). En El animal divino (parte I, capítulo 6) se presentó a la filosofía de Espinosa como el primer núcleo de cristalización reconocible de una auténtica filosofía de la religión. La llamada «teología filosófica», en cuanto contradistinta de la «teología natural», es tanto como filosofía de la religión, teología y, generalmente, nematología preambular. Esta «teología filosófica» puede considerarse como una filosofía no positiva de la religión; es sólo una filosofía metafísica aunque no fuera más que porque procede mediante la evacuación, casi total, del material de las religiones positivas, reteniendo sólo los momentos teológico-terciarios. Su paralelo sería una filosofía natural que, por decreto, evacuase todos los objetos del mundo físico y se atuviese únicamente, a lo sumo, al Espacio-tiempo vacío. Una filosofía de la religión que quiera mantenerse como filosofía positiva de la religión ha de ser una filosofía que se acerca a las religiones, ante todo, desde un plano fisicalista, aquel desde el cual los contenidos religiosos no son tanto «vivencias» o «experiencias anímicas o metafísicas» sino (para decirlo groseramente) bultos, sólo que «bultos» con significado religioso (bulto, de vultus, faz). Bultos, entidades corpóreas finitas, son en efecto los templos, los sacerdotes y hasta el Corpus Christi del sagrario católico. La filosofía positiva de la religión se ocupa de cosas positivas, es decir, de bultos portátiles: Dios ubicuo no es portátil. Pero la filosofía positiva no tiene por qué entenderse como sujeta a la disciplina positivista, en tanto pretende determinar leyes a partir de los hechos fisicalistas. [33]

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En las principales religiones encontramos lo que se suelen llamar experiencias místicas o trascendentes como una base fundacional de la experiencia religiosa. La mística se refiere a conseguir de manera experiencial la identidad, comunión o consciencia plena de la última realidad que presentan las religiones; ya sea una verdad, un estado de consciencia, o una o varias deidades. Las experiencias místicas no se atienen al razonamiento lógico y la comprensión intelectual. A un seguidor religioso que esté desarrollando esta faceta de su religión se le llama místico. En la mística por tanto prima la introspección respecto a la extraversión, y en ella se establece una relación de carácter más directo y personal entre el individuo y su religión. Históricamente en algunas religiones determinadas, la mística es la primera fuente de autoridad en las diversas interpretaciones. En las principales religiones se suelen distinguir escuelas, tradiciones o movimientos místicos. Aunque en principio la mayoría de religiones son doctrinalmente facilitadoras de estas experiencias místicas, también a menudo las organizaciones religiosas no las han tolerado, considerándolas un contrapoder a la hora de interpretar los significados religiosos en sociedad. En el cristianismo, la Inquisición católica o algunas reformas protestantes persiguieron diferentes variantes del misticismo clasificándolas como herejías. En el Islam, el sufismo ha experimentado dificultades tras la gran Reforma. El clero del budismo tibetano o japonés arrinconó doctrinalmente algunos enfoques contemplativos que no eran de su agrado debido a sus consecuencias sociales. Entre los intelectuales occidentales, el misticismo ha tenido defensores y detractores dentro y fuera de las religiones. A partir del siglo XIX, la observación de la religión proveniente del materialismo histórico la considerará de manera crítica. Émile Durkheim la atribuye a una 'efervescencia colectiva' en el contexto social en el que tales experiencias se producen. William James encabezará una interpretación psicológica que enmarcará a la experiencia mística de las religiones como parte de algo mucho más amplio y no exclusivo de ellas. A partir del siglo XX, con autores como Mircea Eliade se abre una nueva etapa más sosegada y científica para el estudio de las religiones y para la consideración de la mística. Actualmente, interpretaciones como las de Csikszentmihalyi hablan de teorías de un «estado de flujo» que puede aparecer en la mente humana realizando diversas actividades que exijan concentración, provocando determinado estado de felicidad. La exploración científica más moderna de los ámbitos de contemplación, éxtasis y meditación común a la mística de las distintas religiones arrojan conclusiones tan espectaculares como abiertas a la especulación, siendo éste un terreno aún tan interesante como inexplorado para la ciencia.[34] En muchos casos, en las religiones de Asia oriental, la mística y la especulación filosófica no han sufrido tantas dificultades históricas, estando integradas en la práctica religiosa de sus seguidores. En la actualidad los teólogos del cristianismo están divididos, unos apuestan por dar más énfasis a la mística, [35] mientras otros abogan por separar la mística de la ciencia, diferenciando la experiencia de la fe de los hechos históricos. [36] En el Islam, el sufismo gana adeptos con rapidez tanto en Europa como en los países islámicos. [37] Conclusión Indudablemente, hoy día se hacen en el nombre de la religión muchas cosas que usted no considera correctas. Con frecuencia puede ser que usted oiga acerca de personas que llevan una vida muy inmoral, pero que son miembros respetables de las iglesias. Usted quizás hasta sepa de líderes religiosos que llevan una vida pésima, pero que todavía son aceptados como buenos líderes religiosos en sus

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iglesias. Algunos líderes religiosos han dicho que la homosexualidad y el que las personas tengan relaciones sexuales sin haberse casado no son cosas incorrectas. Durante las guerras mundiales del siglo pasado, de las cuales son sobrevivientes millones de personas que siguen vivas hoy, las religiones de los dos lados en contienda estimularon a la gente a matar. "Maten alemanes... sí, mátenlos"!, dijo el obispo de Londres. Y, al otro lado, el arzobispo de Colonia, dijo a los alemanes: "Les ordenamos, en el nombre de Dios, que luchen hasta la última gota de sangre por el honor y la gloria de la patria." De este modo católicos mataron a católicos con la aprobación de sus líderes religiosos, y los protestantes hicieron lo mismo. El clérigo Harry Emerson Fosdick confesó lo siguiente: "Hasta en nuestras iglesias hemos puesto las banderas de combate . . . Por un lado de la boca hemos alabado al Príncipe de Paz y por el otro hemos glorificado la guerra." [38] La religión forma el carácter y la conducta cotidiana. La fuente de valores para el ser humano es la religión; no provienen de otra parte.Son las religiones del mundo las que proveen al hombre de una estructura de valores... la religion es el vehículo natural con el que los poderes (espirituales) se expresan y transmiten su información y su influencia a la sociedad. Los valores van dirigidos al área del ser humano que llamamos el carácter. Los principios y los valores que la persona acepta y hace suyos moldean su vida, determinan sus prioridades y le dan forma a su carácter, explica el Dr. Harold Caballeros [39] Cooner cita que "La religión es una de las cosas mas características de la vida humana"...y "se ejerce en términos personales" Al ser del Señor la fuente de toda vida y de toda luz, Conner nos explica que "cuando el hombre por su rebelión se aleja de Dios, se hunde en oscuridad moral y en degradación". El ejemplo de esto lo vemos en Pablo quien nos llama la atención a esto en Ro. 1:18: "Dios se reveló a los hombres a través de la creación visible; pero el hombre rehusó adorarlo y servirlo.Como un resultado de eso, Dios los entregó a una degradación religiosa y moral. Las bajas formas de la religión no son siempre. Como algunas veces se afirma, estados en el progreso ascendente del hombre; algunas veces son, si no siempre, estados en un proceso descendente. Eso es lo que son la ceguera moral y la degradación. Tres veces en este pasaje (Ro. 1:18-32). Pablo dice "Dios los entregó". La ceguera moral y espiritual y la degradación son una visitación judicial de la ira de Dios sobre el hombre por la rebelión del hombre contra Dios. De esa manera el pecado viene a ser su propio castigo. Sin la liberación del pecado mismo, el hombre no puede escapar al castigo. [40] Francis Collins cita que Algunos comentaristas señalan a la religión como una fuerza negativa en la sociedad o, en palabras de Karl Marx, «el opio del pueblo» Pero tengamos cuidado. Los grandes experimentos marxistas en la Unión Soviética y en la China de Mao, que buscaban establecer sociedades explícitamente basadas en el ateísmo, demostraron ser capaces de cometer al menos la misma y probablemente mayor cantidad de asesinatos humanos y salvaje abuso del poder que los peores regímenes de los tiempos recientes. De hecho, al negar la existencia de cualquier autoridad superior, el ateísmo tendría entonces el potencial de liberar completamente a los humanos de cualquier responsabilidad de no oprimir a los demás. Así, mientras la larga historia de la opresión y la hipocresía religiosa es profundamente aleccionadora, el buscador honesto debe mirar más allá de la

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conducta de humanos fallidos para encontrar la verdad. ¿Condenaríamos a un roble porque su madera se ha usado paja fabricar arietes? ¿Culparíamos al aire por permitir que las mentiras viajaran a través de él? ¿Juzgaríamos La flauta mágica de Mozart a partir de una representación mal ensayada de alumnos de quinto año? Si nunca ha visto usted un verdadero atardecer en el Pacífico, ¿aceptaría una postal como sustituto? ¿Evaluaría el poder del amor romántico exclusivamente a la luz del matrimonio violento de sus vecinos? No. Una verdadera evaluación de la verdad de la fe depende de mirar el agua pura y limpia, no los contenedores oxidados.[41 ] Una objeción que realiza R. Dawkins, el científico ateo, es el gran daño hecho en nombre de la religión. No hay forma de negar esta verdad, aunque también han sido alimentados por la fe actos innegables de gran compasión. Pero los actos del mal cometidos en nombre de la religión de ningún modo impugnan la naturaleza de los seres humanos, esos contenedores oxidados en los que el agua pura de la verdad ha sido vertida. [42] Pablo vuelve su atención hacia aquellos que son contra Dios: la idolatría y la hechicería o brujería. Aun cuando estos pecados se practiquen por ignorancia, invitan a los espíritus religiosos malignos a entrar en contacto con las vidas de los individuos que se mezclan en ellos. En una sección posterior de nuestro estudio tendremos ocasión de ocuparnos de ellos; por el momento vamos a trazar la historia bíblica y la naturaleza de la idolatría y la hechicería, considerándolas principalmente como manifestaciones de las obras pecaminosas de la carne. Idolatría La palabra idolatría viene del griego eidololatría, que es un compuesto de la palabra eídolon, «ídolo» y latreía, «adoración» o «servicio». Fung dice que idolatría debe su significado, aunque no su origen como palabra, a estos dos términos. Y del tratamiento escueto hecho en su comentario sobre Gálatas del carácter de la idolatría, extraigo los diez hechos siguientes acerca del tipo que existía en la época del Nuevo Testamento: 1. Era un pecado «típico de los gentiles». 2. Se oponía por completo «al culto del “Dios vivo y verdadero”» (1 Tesalonicenses 1.9). 3. Su error fundamental consistía en honrar y dar «culto a las criaturas antes que al Creador» (Romanos 1.25; cf. vv. 19–23). 4. El término «ídolos» podía referirse a las imágenes de los seres divinos (Hechos 7.41; Apocalipsis 9.20) o a los dioses que se escondían tras esas imágenes (1 Corintios 8.4, 7; 10.19). 5. El término idolatría comparte esta «ambivalencia en su significado». Podía referirse a la adoración del ídolo mismo como un dios o del ser espiritual representado por el ídolo. Ambas cosas son idolatría y están prohibidas por Dios (Éxodo 20.3–5). También tanto la una como la otra invitan a los espíritus religiosos malignos a dar a conocer su presencia. 6. Pablo considera a los ídolos como «meras cosas inexistentes, y al mismo tiempo reconoce las fuerzas demoníacas que acechan tras de ellos, de manera que participar en una fiesta sacrificial pagana es hacerse partícipes con los demonios» (1 Corintios 10.19–21). 7. Debido a esta dimensión demoníaca de todas las formas de idolatría, Pablo amonesta a los creyentes a apartarse de ella (1 Corintios 10.14; cf. v. 7; 5.11; Efesios 5.5; Colosenses 3.5). Si los misioneros pasan por alto o no disciernen esta dimensión demoníaca de la idolatría, tendrán graves problemas, tanto en la evangelización de los idólatras como en lo relativo a guiar a los nuevos convertidos a la victoria en Cristo. Habrán de producirse tanto choques de poder como de verdad. 8. En la Biblia, la inmoralidad sexual y la idolatría están muy conectadas. A menudo

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es también el caso hoy en día, como lo demuestran los símbolos fálicos en los templos de la India. 9. A consecuencia de ello, el típico adorador de ídolos de los tiempos bíblicos cometía tanto un pecado religioso como sexual siempre que participaba en determinadas ceremonias religiosas. Y esto era cierto en particular cuando la religión incluía la prostitución cúltico-ritual, como el culto a Afrodita, la diosa del amor de Corinto. 10. En el sentido más amplio de la palabra, «idolatría es rendir culto a cualquier cosa que usurpe el lugar que sólo Dios merece». Pablo habla de la «avaricia, que es idolatría» (Colosenses 3.5). [43] La idolatría en el Antiguo Testamento El Antiguo Testamento tiene mucho más que decir acerca de las prácticas idolátricas del mundo pagano circundante que el Nuevo. La idolatría del Nuevo Testamento no era más que un desarrollo posterior de lo que comenzó en el mundo antiguo. Para hablar de este tema me apoyaré en dos estudios panorámicos magistrales de la idolatría: el primero lo hace P. H. Garber en la International Standard Bible Encyclopedia [Enciclopedia Bíblica Internacional]; y el segundo, F. B. Huey, hijo, en the Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible. Garber examina en primer lugar el término ídolo y luego idolatría. Y ya que estamos enfocando el tema desde una perspectiva bíblica y no de religiones comparadas, utilizaremos muchas citas de la Escritura. P. H. Garber comienza con una larga lista de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamentos que se utilizaban para referirse a los ídolos y la idolatría. Existen unos veinticinco términos hebreos para la primera palabra y cuatro para la segunda. El Nuevo Testamento se limita a unos pocos términos básicos tanto para el concepto de ídolos como para el de idolatría. Examinemos los cinco más corrientes. En primer lugar tenemos eídolon, la palabra utilizada con más frecuencia para ídolos y «algunos términos de la misma familia». En segundo lugar eidolóthyton, que se emplea de manera específica para la carne sacrificada a ídolos. En tercer lugar está eidololatría, la palabra que ya consideramos en Gálatas 5.20, se utiliza también en la polémica bien desarrollada de Pablo contra los ídolos y la idolatría en 1 Corintios 10.7–33. En cuarto lugar tenemos kateídolos, que aparece sólo en Hechos 17.16, en el contexto del difícil ministerio del apóstol en Atenas, cuando vio «la ciudad entregada a la idolatría». Y por último, está la palabra eikónos, que se utiliza en Romanos 1.23: una de las condenas más firmes que hace el apóstol Pablo de toda idolatría y adoración de imágenes. Allí el apóstol dice que la humanidad en general cambió «la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen (eikónos) de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles». Garber explica que una palabra hebrea empleada para los ídolos se deriva de zana, que significa «tener relaciones sexuales ilícitas. Sus connotaciones sexuales sugieren la participación de prostitución idolátrica, una característica habitual de la adoración pagana cananea (y más tarde de los cultos grecorromanos)». En el Antiguo Testamento, los peligros de los ídolos y la idolatría constituían la mayor preocupación para Dios y los líderes por Él nombrados. Incluso la firme prohibición de los matrimonios mixtos con los pueblos paganos de la tierra de Canaán se debía primordialmente a la corrupción religiosa y moral que esta práctica podía traer y trajo a Israel. La terrible destrucción de las ciudades y los pueblos de Canaán por los judíos, ordenada por Dios, resultaba esencial a causa de la entrega completa de aquellos pueblos a la idolatría y las increíbles prácticas religiosas y morales asociadas con ella. Dichas prácticas incluían orgías sexuales cúlticas, tanto heterosexuales como

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homosexuales, y lo más horrible de todo: sacrificios humanos. Al principio los adoradores sacrificaban a sus propios hijos. El abuso ritual satánico (ARS) de niños en el satanismo moderno y en las sectas satánicas tan extendidas por los EE.UU. y otras partes del mundo occidental, parece estar relacionado con un avivamiento popular del paganismo antiguo enraizado en aquellas prácticas antiguas y malignas. Garber dice que la familiaridad de los hebreos con las diversas formas de idolatría y con los dioses extranjeros se debió a varios factores. Uno decisivo fue el origen pagano del propio Israel (Génesis 11–12.3). La familia de Abraham era idólatra, es probable que fueran adoradores de Sin, el dios luna. Algunos de los centros de culto más importantes de esa divinidad estaban en Ur y en Harán, las ciudades donde se crió el patriarca. El segundo factor fue la geografía de Palestina en los tiempos veterotestamentarios. Israel se codeaba con pueblos totalmente dados al politeísmo y la idolatría en algunas de las formas más perversas que hayan existido nunca. Los principales eran los sirios, los fenicios, los egipcios, los filisteos y los cananeos. Estos últimos abarcaban a una amplia variedad de pueblos cuyos nombres terminaban en «eos» (Deuteronomio 7.1), pero que a menudo se incluían en el término «amorreos» (Génesis 15.16). La Tierra Prometida estaba situada en la principal ruta comercial y militar que unía Egipto, en el Sur, con Mesopotamia, en el Norte. Los hititas, los sirios, los babilonios, los asirios y los egipcios atravesaban la tierra de Palestina de un extremo a otro tanto para fines comerciales como guerreros. Si a esto añadimos los cuatrocientos años que Israel pasó en una de las naciones más idólatras de la historia, Egipto, los judíos se vieron expuestos a toda forma de idolatría y de sincretismo religioso existentes. En cuanto a la batalla de Israel contra la idolatría y el sincretismo idolátrico, no falta material en el Antiguo Testamento que nos la narre. Dicha batalla comienza en el Génesis y continúa hasta los profetas menores, especialmente Oseas, Amós, Miqueas, Habacuc y Sofonías. Para los protagonistas del monoteísmo ético hebreo, los peores pecados del pueblo de Dios eran la idolatría y el sincretismo idolátrico; es decir, combinar el culto a Yahvé con elementos del paganismo. Esto casi siempre incluía actividad ritual erótica bien de un tipo bien de otro. El mayor pecado de Israel era el sincretismo y no tanto el rechazo abierto de Yahvé. La nación adoraba a otros dioses junto con el Dios verdadero; sincretismo que incluía hacerse imágenes de esos dioses y otras que representaran a Yahvé, inclinarse a ellas y adorarlas. Eso fue lo que ocurrió con la adoración del becerro de oro después de la salida de Egipto (Éxodo 32). Una vez terminado el mismo, los líderes del pueblo proclamaron: «Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto[ … ] Y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová» (Éxodo 32.4–5). Todo Israel sabía que había sido sólo Yahvé quien los había sacado de Egipto. El becerro debía ser por lo tanto una imagen o un símbolo de Él. El Decálogo (Éxodo 20.3–5; Deuteronomio 5.7) prohibía a los judíos hacerse ningún objeto de culto o imagen. No debían inclinarse a ellas ni honrarlas. Y ya que impedía hacer cualquier imagen «de lo que esté arriba en el cielo» (v.4), el mandamiento tenía también que ver con toda imagen física o símbolo de Yahvé. Sin embargo aquello no excluía el arte religioso. Se les dijo que colocaran querubines sobre el arca del pacto; pero no tenían que postrarse ante ellos ni venerarlos de ninguna forma (Éxodo 25.18–22). No parece que hubiera ningún período en la historia de Israel en el cual el pueblo estuviera libre de la atracción de la idolatría ni del sincretismo idolátrico. Estas cosas se dieron durante la etapa de los patriarcas (Génesis 31) y mientras Israel estaba en Egipto (Josué 24.14; Ezequiel 20.1–32; 22–23).

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Más adelante, aunque salieron de Egipto, Egipto no salió de ellos; y justo cuando se disponían a entrar en la Tierra Prometida, su adicción a la idolatría y la inmoralidad que ésta implicaba les hizo «fornicar con las hijas de Moab». Los moabitas los invitaron «a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a ellos. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel» (Números 25.1–3). Este fue el suceso culminante de idolatría, inmoralidad y rebeldía contra Dios desde que salieron de Egipto. Y fue entonces cuando Dios juzgó a la nación manteniéndolos fuera de la tierra hasta que toda la generación rebelde, excepto Josué y Caleb, murió en el desierto (Número 26). Por último, justo antes de que la nueva generación entrase en la Tierra Prometida bajo el mando de Josué, Moisés les dio su largo mensaje de despedida (Deuteronomio 1–33). Y una parte importante de dicho mensaje versó sobre no hacerse ninguna imagen de Jehová ni de ningún otro tipo. Tampoco debían contraer matrimonios mixtos con las naciones del país. Los pasajes de Deuteronomio 4.15– 20 y 7.1–6 son ejemplos excelentes de las apasionadas advertencias de Moisés: Y no emparentarás con ellas [las naciones]; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviarán a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto. Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego (Deuteronomio 7.3–5). Moisés afirmó además que cualquier persona que intentase seducir la fe de un judío para guiarle a la idolatría o al sincretismo debía ser ejecutada (Deuteronomio 13.6– 16) y cualquier judío que adorase a algún otro dios distinto de Yahvé, o le sirviese, también debía ser muerto (Deuteronomio 17.1–7). Huey escribe que los judíos: [ … ]no obedecieron a las amonestaciones de Moisés en cuanto a destruir a la gente por completo, sino que se establecieron entre ellos. Continuaron adorando a los dioses extranjeros que habían traído de Egipto (Josué 24.14, 15, 23) y fueron también seducidos por los de los cananeos una vez que se hubieron asentado en el país (Jueces 2.11–13; 6.25–32; véase también Jueces 17–18). La continua rebelión de Israel contra Dios y su contemporización con la idolatría y el sincretismo no hace sino empeorar en el resto del período histórico y en el profético. Samuel tuvo que luchar contra ella durante toda su vida (1 Samuel 7.3– 4). Garner escribe al respecto: La tensión entre la idolatría y el espíritu esencial de la religión israelita está reflejada en la protesta profética temprana de Samuel, cuando dice: «Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación» (1 Samuel 15.23). En esta afirmación, Samuel coloca la desobediencia a Dios y la idolatría en la misma categoría. En último análisis, la idolatría era rebelión, ya que constituía una violación de los mandamientos de Dios. El período más brillante fue durante el largo reinado de David. Sin embargo, su hijo Salomón, que comenzó muy bien, en su vejez fue arrastrado a las peores formas de idolatría y paganismo por sus muchas mujeres (1 Reyes 11.1–9). Llenó sus jardines reales de repulsivas imágenes de los dioses de sus esposas y concubinas, y Dios tuvo que juzgarle y arrancarle de la mano diez de las doce tribus de Israel (1 Reyes 11.11s). Jeroboam se convirtió entonces en el líder de las diez tribus separadas, a las que ahora se llamó Israel. Él también parecía empezar con buen pie (1 Reyes 11.26– 40), pero pronto erigió dos becerros de oro, uno en Bet-el y otro en Dan, y obligó al pueblo a que adoraran allí en vez de ir al templo de Jerusalén (1 Reyes 12.25– 14.19). De ahí en adelante se le llegó a conocer en la historia de Israel como

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«Jeroboam, el que hizo pecar a Israel». Roboam, el hijo de Salomón, no fue mejor que él. También hizo que Judá pecara (1 Reyes 14.21–24). El escritor bíblico revela que bajo este rey, no sólo construyó Judá para sí misma lugares altos, estatuas e imágenes de Asera [símbolos de diosas asociadas con la fertilidad y la sexualidad] en todo collado alto, sino que «hubo también sodomitas [prostituto/prostitutas religiosos] en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel». De allí en adelante, hasta el tiempo del exilio babilónico, la historia de Israel y Judá se caracteriza por una guerra espiritual continua e intensa. Tal guerra había sido muy fuerte durante toda la existencia del pueblo desde el momento de su salida de Egipto, pero ahora Israel se comprometía por entero en las maldades de la carne, el mundo y el diablo. Todos sus líderes eran perversos, sobre todo Acab y Jezabel (1 Reyes 16.29–22.40; 2 Reyes 9). Al principio Judá permaneció más fiel al pacto que Israel. Aunque algunos de sus reyes anduvieron en los pecados de las otras diez tribus, otros hicieron volver al pueblo a Dios, destruyeron los ídolos y abolieron la prostitución idolátrica y los sacrificios de niños. Los avivamientos más notables tuvieron lugar bajo los reinados de Ezequías (2 Reyes 18–20) y Josías (2 Reyes 22–23.28). Sin embargo estos avivamientos llegaron demasiado tarde, y Judá se envileció tanto como Israel; por esta razón Dios determinó que ellos también irían a la cautividad babilónica (2 Reyes 24–25) a causa de su idolatría, inmoralidad y rebelión contra Él. Esta fue la derrota final de Judá en su larga historia de guerra espiritual. Durante este período, los profetas combatieron la idolatría y los males asociados a ella. En primer lugar lo hicieron los profetas predicadores tales como Elías y Eliseo; luego los profetas escritores. Desde el siglo VIII a.C., y a lo largo de todo el exilio, dichos profetas hablaron y escribieron la Palabra de Dios con valentía y pasión. Oseas denunció la terca infidelidad física y espiritual de Israel (Oseas 2.16, 17; 8.4–6; 13.2). Amós habló contra los lugares altos cananeos que existían entre el pueblo y el culto a las imágenes por parte del pueblo de Dios. Isaías se lamentó de la idolatría de Israel. Sofonías «advirtió contra la adoración a las deidades astrales, contra Milcom y contra las supersticiones paganas (Sofonías 1.2–9)», dice Huey. «Habacuc pronunció ayes sobre los que adorasen a un dios que hubieran hecho con sus propias manos (Habacuc 2.18–19). No hubo otros profetas que combatieran las apostasías de Judá con más vehemencia que Jeremías y Ezequiel, este último denunciando ardientemente los sacrificios de niños a los dioses» (16.20–21). Luego vino el período postexílico: Esdras, Nehemías y Malaquías se opusieron con vigor a cualquier matrimonio de judíos con extranjeros, y aquellos que ya lo habían contraído tuvieron que dejar a sus esposas paganas. El pueblo respondió, y al final aprendieron la lección de su historia pasada. Escribiendo acerca del período intertestamentario, Huey dice: En el siglo II a.C., los reyes seléucidas de Palestina intentaron revivir el culto a los dioses locales de la fertilidad y las deidades helenísticas. Antíoco IV Epífanes (175– 164 a.C.) promulgó un edicto estableciendo una religión para todos sus súbditos. Erigió un altar a Zeus sobre el del holocausto en el templo de Jerusalén. Exigió de los judíos que tomaran parte en las fiestas paganas bajo amenaza de muerte. Sus opresivas medidas produjeron la revuelta de los Macabeos, la cual dio como resultado un breve período de libertad religiosa y política para los judíos. Garber comenta: «Nunca más volvieron los judíos a tomar en serio la idolatría. Antes bien, el culto a los ídolos se convirtió para ellos en un asunto de sátira y ridiculización semihumorística (cf. Bel y el Dragón)». [44] La idolatría en el Nuevo Testamento

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Todo el mundo del Nuevo Testamento se hallaba sumergido en la idolatría y en la inmoralidad sexual que ésta conlleva. La prostitución sagrada estaba por todas partes. Algunos de los ritos religiosos paganos eran incluso más inmorales que aquellos de las naciones paganas del Antiguo Testamento, incluyendo a los cananeos. Roma gobernaba al mundo, pero la cultura griega dominaba. Grecia tenía su panteón de dioses mayores y sus innumerables deidades y espíritus menores. Los romanos adoptaron como suyo el panteón griego y le añadieron su propio laberinto de divinidades y espíritus inferiores, así como aquellos de todos los pueblos conquistados. A esto vino a sumarse el culto al Emperador y más tarde los cultos de misterios. Dioses, diosas y espíritus, tanto buenos como malos, estaban por todas partes y lo penetraban todo. La religión abarcaba desde el politeísmo y henoteísmo hasta el animismo y el panteísmo. Siempre que la gente honrara también a los dioses del panteón grecorromano y venerase, y más tarde adorase, al Emperador, podía creer lo que quisiera y hacer lo que deseara en el culto excepto sacrificios humanos. Los romanos mataban a menudo a quienes ellos querían y cuando querían, pero los sacrificios humanos directos no formaban parte de su cosmovisión religiosa. Al emerger como salía del ferviente monoteísmo de un Israel postexílico, la iglesia cristiana primitiva, aunque nacida en un mundo tan idólatra, tenía fuertes raíces monoteístas y opuestas a la idolatría. Por lo tanto, aunque existía y constituía siempre una amenaza, ya no resultaba tan peligrosa como lo había sido para el pueblo de Israel antes del exilio. Los miembros de la iglesia que vivían en comunidades paganas recibieron sus primeras advertencias acerca de la contemporización idolátrica, de los líderes de la iglesia primitiva que se habían reunido en el gran concilio relatado en Hechos 15 (vv. 26–29). Lucas describe el encuentro de Pablo con la idolatría y el paganismo en Hechos 13–20. El apóstol tuvo que tratar el problema de los convertidos gentiles y el comer carne sacrificada a los ídolos en 1 Corintios 8.1–13 y 10.14–22. Y aunque negaba que los ídolos tuvieran ninguna existencia real en sí mismos (1 Corintios 12.2; Gálatas 4.8; 1 Tesalonicenses 1.9), sabía que la participación en el culto ofrecido, incluso por ignorancia, significaba tener parte con los demonios (1 Corintios 10.20–21). Por lo tanto reconocía plenamente las dimensiones de guerra espiritual demoníaca de la idolatría. También el apóstol Juan advirtió a los creyentes contra la idolatría (1 Juan 5.21). El libro de Apocalipsis tiene mucho que decir sobre la misma, tanto en relación con las iglesias como con los incrédulos. Apocalipsis 2–3 habla de la idolatría y de la morada de Satanás entre las iglesias de Asia. En el capítulo 9, versículo 20, dice que todos los incrédulos, de un modo u otro, participan de la adoración a los «demonios» y a «las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver ni oír ni andar», citando el Salmo 115.4–7. Ese mismo libro advierte contra la adoración de la imagen de la bestia y promete la gloria a aquellos que se niegan a darle culto (Apocalipsis 13.14–15; 14.9–11; 20.4). Quiero citar del libro de F. B. Huey WHy Idolatry Is Condemned in the Bible [Por qué la Biblia condena la idolatría]. [La idolatría] niega la existencia del verdadero Dios que creó el mundo y a la humanidad, y cuya gloria no puede ser representada adecuadamente de ninguna manera tangible. Resulta absurdo que una persona pueda tallar un ídolo con sus propias manos y luego tener miedo de lo que ha hecho, o utilizarlo como un objeto de culto … Una representación visible de la deidad tiende a limitar el concepto que la persona tiene de Dios, ya que de manera consciente o inconsciente basará dicho concepto en la imagen o el cuadro que ve. Finalmente, el hombre acaba por ser como aquello que adora (Oseas 9.10). Si su dios no tiene vida y es frío, no puede darle ni esperanza ni consuelo

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real algunos. Sólo el Dios vivo y verdadero puede satisfacer la esperanza de vida eterna.[45] Hechicería o brujería Ahora debemos considerar la segunda clase de pecado religioso contra el cual Pablo advierte una y otra vez que luchamos. El término griego es extraño: pharmakeía, que se traduce por «hechicería» o «brujería». Fung dice que esta palabra en principio «indicaba el uso médico de drogas». El término farmacia procede de esta palabra. Vine explica que «en primer lugar se refería al uso de la medicina, drogas y encantamientos, y luego [tomó el sentido] de envenenamiento, brujería (o) hechicería». Enseguida hace otro comentario. Antes de afirmar que posteriormente la palabra se aplicó a la brujería y la hechicería, expresa: En la hechicería, el uso de drogas, sencillas o fuertes, iba acompañado por lo general de encantamientos e invocaciones a los poderes ocultos mediante diversos hechizos, amuletos, etc., supuestamente ideados para guardar al solicitante o paciente de la atención y el poder de los demonios, pero en realidad era para impresionarlo con los misteriosos recursos y poderes del hechicero. Ronald Fung afirma paralelamente a las perspicaces palabras de Vine, y añade que el valor de los libros de artes mágicas que quemaron los cristianos efesios «son un testimonio elocuente del predominio de tales prácticas en aquellos tiempos» (Hechos 19.19; cf. 8.9–11; 13.8–10) a pesar de que la hechicería era un delito grave según la ley romana». Resulta difícil encontrar la palabra idónea para lo que Pablo está condenando aquí. La mayor parte de las traducciones varían entre «brujería» y «hechicería», inclinándose más por esta última. Tal vez el término más amplio de «ocultismo» sería más apropiado, ya que la práctica en cuestión, en tiempos del Nuevo Testamento, abarcaba la mayoría de lo que hoy se realiza en las distintas ramas de las artes ocultas: hechicería, brujería, espiritismo, adivinación, magia, encantamientos, maldiciones y prácticas relativas a los médiums para entrar en contacto con los espíritus de personas muertas y proyección astral o espiritual. Esta actividad de la carne en la esfera espiritual abarca por lo menos nueve áreas: 1. Cualquier clase de práctica que tiene como meta entrar en contacto con el mundo espiritual (ángeles, espíritu [fantasmas] de muertos y otros) con propósitos egoístas, tales como la furia del «channeling» (canalización) popularizada por la actriz Shirley MacLaine. 2. Intentar lo anterior incluso sólo por curiosidad. 3. Tratar de manipular el mundo espiritual para que haga lo que uno quiere. 4. Intentar obtener conocimiento del mundo espiritual fuera o más allá de lo que Dios ha revelado en su Palabra. 5. Conseguir poder del mundo espiritual sobre la vida propia, la de otros y/o sobre las circunstancias y acontecimientos de este mundo. 6. Conseguir poder del mundo espiritual para hacer el bien a uno mismo u otros, como por ejemplo: sanar, mejorar las finanzas u obtener placeres; o para dañar a quienes obstaculizan el bien que uno desea y busca. 7. Obtener protección de los buenos espíritus contra los espíritus malos y perversos. 8. Entrar en contacto con los espíritus [fantasmas] de los muertos. 9. Entrar en contacto o servir a Satanás en oposición al verdadero Dios o al Señor Jesucristo, por el motivo o idea, cualquiera que sea, que uno tenga sobre la persona y actividad del diablo. La hechicería incluye la esfera de la magia (no la prestidigitación), es decir, el uso de drogas, salmodias y rituales que poseen en sí mismos poder para producir los resultados deseados o los cambios que se quieren obtener en las personas,

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circunstancias o acontecimientos, tanto «magia» negra como blanca. Si los creyentes sinceros quebrantan las normas bíblicas buscando experiencias espirituales, incluso si con sinceridad las buscan del Espíritu Santo, pueden ser engañados por espíritus que falsifiquen al Espíritu de Dios y sus dones (2 Corintios 11.4; Gálatas 1.8; 1 Juan 4.1–4).[46] Religiosidad Popular Creencias de la población. Según Enrique Dussel, se trata «de un momento de la cultura popular… creencias subjetivas populares, símbolos y ritos, junto a comportamientos o prácticas objetivas con sentido, producto de historia… que no debe confundirse con la religión oficial». En el contexto latinoamericano, puede entenderse como todo lo anterior, pero en relación directa con una población de origen catolicorromano. Sus críticos señalan las formas idolátricas y supersticiosas de practicar la fe (con elementos de superstición, magia, fatalismo, fetichismo, ritualismo y de evangelización parcial prevalecen en ese ambiente), y apuntan generalmente a la tolerancia con la que la iglesia oficial contempla el fenómeno. En realidad, el sincretismo religioso predomina en grandes sectores de la población latinoamericana y de otras regiones del mundo. No puede estudiarse la cultura de esos pueblos sin observar su religiosidad popular, contrastada con la religión oficial. En Cuba, la religiosidad popular es, como en muchos otros lugares, eminentemente sincrética, y agrupa elementos de catolicismo, espiritismo y religiones afrocubanas. Esa situación es muy similar a la de otras regiones del Caribe y del Brasil. En naciones con grandes poblaciones indígenas, la religiosidad popular, en vez de asociar a los santos del calendario católico con deidades de origen africano, es rica en elementos extraídos de las creencias de sus diversas tribus y pueblos. Los santos sustituyen allí a las divinidades autóctonas. Es importante recalcar que la religiosidad popular se puede entender como la suma de las expresiones religiosas populares. El contacto entre diversas religiosidades produce una síntesis inevitable en ciertos niveles, como se demuestra aun en el caso de religiones universales como el Islam, resultado no solo del profetismo de Mahoma, sino de la suma de creencias antiguas de los árabes, del judaísmo y de las iglesias cristianas establecidas en la región.[47] Uno de los escollos más importantes para muchos buscadores honestos es la innegable evidencia a lo largo de la historia de que se han hecho cosas terribles en nombre de la religión. Esto afecta a casi todas las religiones en algún momento, incluyendo aquellas que tienen la compasión y la no violencia entre sus principios. Dados tales ejemplos de poder salvajemente abusivo, violencia e hipocresía, ¿cómo podría nadie suscribir los principios de una fe promovida por tales perpetradores del mal? Existen dos respuestas a este dilema, explica F.Collins:[48] 1. Hay que recordar que también se han hecho cosas maravillosas en nombre de la religión. La Iglesia (y aquí uso el término de manera general para referirme a las instituciones organizadas que promueven una fe en particular, sin importar qué religión se esté describiendo) muchas veces ha jugado un papel importante en el respaldo de la justicia y la benevolencia. Como sencillos ejemplos, consideremos a los líderes religiosos que han trabajado por liberar a la gente de la opresión, desde Moisés al salvar a los israelitas de la esclavitud, hasta la victoria final de William Wilberforce al

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convencer al Parlamento inglés de que se opusiera a la práctica de la esclavitud, o el reverendo Martin Luther King Jr., quien lideró el movimiento de los derechos civiles en los Estados Unidos, por el que entregó su vida. 2. La segunda respuesta nos lleva de regreso a la ley moral y al hecho de que todos nosotros, seres humanos, nos hemos quedado cortos ante ella. La Iglesia está hecha de gente caída. El agua pura y limpia de la verdad espiritual está colocada en contenedores oxidados, y las posteriores caídas de la Iglesia a lo largo de los siglos no deben proyectarse en la fe misma, como si el agua hubiera sido el problema. No es de extrañar que aquellos que enjuician la verdad y la atracción de la fe espiritual a partir de la conducta de cualquier iglesia en particular encuentren con frecuencia imposible imaginarse a sí mismos uniéndose a ella. Expresando hostilidad hacia la Iglesia católica francesa al inicio de la Revolución Francesa, Voltaire escribió: «¿Cómo no habrían de existir ateos en el mundo, si la Iglesia se comporta de forma tan abominable?».[49] No es difícil identificar ejemplos en que la Iglesia ha promovido acciones que chocan flagrantemente con los principios que su propia fe debería haber sostenido. Las bienaventuranzas de las que habla Cristo en el sermón de la Montaña fueron ignoradas cuando la Iglesia cristiana realizó violentas cruzadas en la Edad Media y prosiguió con una serie de inquisiciones después de eso. Si bien el profeta Mahoma nunca usó él mismo la violencia como respuesta a sus perseguidores, las yihads islámicas, que datan desde sus primeros seguidores hasta los violentos ataques del presente como el del 11 de septiembre de 2001, han creado la falsa impresión de que la fe islámica es intrínsecamente violenta. Incluso los seguidores de fes supuestamente no violentas como el hinduismo y el budismo se enzarzan ocasionalmente en violentas confrontaciones, como sucede actualmente en Sri Lanka.Y no es sólo la violencia lo que mancilla la verdad de las confesiones religiones. Ejemplos frecuentes de burda hipocresía entre líderes religiosos, resaltada aún más por el poder [50] EL SEGUNDO MANDAMIENTO [51] • No harás imagen de talla, ni semejanza alguna de las cosas que están arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No las adores, ni las honres. Porque yo soy Jehová, tu Dios, Dios celoso, que visita la iniquidad de los padres en los hijos, en la tercera y la cuarta generación de los que me odian, y que se muestra misericordioso por miles de generaciones con los que me aman y guardan mis mandatos. Ninguna idolatría es permitida Igual que en el mandamiento anterior el Señor atestiguó que solamente Él es Dios, y fuera de Él no se deben imaginar más dioses, así ahora afirma con toda claridad quién es Él y con qué clase de culto ha de ser honrado, para que no nos atrevamos a imaginárnoslo como algo carnal. Por tanto, el fin de este mandamiento es que Dios no quiere que el culto legítimo a Él debido sea profanado con ritos supersticiosos. Y por eso se puede resumir diciendo que quiere apartarnos totalmente de todas las clases de servicios carnales, que nuestro necio entendimiento inventa después de imaginarse a Dios conforme a su rudeza; y, en consecuencia, nos mantiene dentro del culto legítimo que se le debe; a saber, un culto espiritual, cual a Él le pertenece. Al mismo tiempo pone de relieve el vicio más palpable de esta trasgresión, que es la idolatría exterior. Sin embargo, el mandamiento tiene dos partes; la primera reprime nuestra temeridad, para que no nos atrevamos a acomodar a nuestros sentidos a Dios, que

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es incomprensible, ni a representarlo mediante forma o imagen alguna. La segunda, prohíbe que adoremos ninguna imagen como objeto de religión. Y, brevemente, resume los modos como los gentiles solían representarlo. Por "las cosas que están en el cielo" entiende el sol, la luna, y las demás estrellas, y puede que incluso las aves; pues de hecho en el capitulo cuarto del Deuteronomio (vers. 15-19), exponiendo su intención nombra las aves y las estrellas. No me hubiera detenido en esto, si no fuera por corregir la mala interpretación de algunos, que refieren este texto a los ángeles. Lo que sigue, como es claro por sí mismo, no lo explico. Además, hemos demostrado con suficiente claridad en el libro primero', que cuantas formas visibles de Dios inventa el hombre repugnan absolutamente a Su naturaleza; y que tan pronto como aparece algún ídolo se corrompe y falsea la verdadera religión. El matrimonio espiritual de Dios con la Iglesia requiere lealtad mutua La amenaza que luego añade ha de servirnos de mucho para remediar nuestra torpeza. Dice que ti es Jehová nuestro Dios, Dios fuerte y celoso, que visita la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y la cuarta generación en aquellos que aborrecen su nombre, y hace misericordia en mil generaciones a aquellos que le aman y guardan sus mandamientos. Lo cual es como si dijese que Él es el único en quien debemos poner nuestra confianza. Para inducirnos a ello ensalza su potencia, que no permite que sea menospreciada ni menoscabada. Es verdad que en hebreo se pone el nombre "El", que significa Dios; pero como este nombre viene de "fortaleza", para mejor exponer su sentido no he dudado en traducirlo por "fuerte", o bien lo he añadido en segundo lugar. Luego se llama así mismo "celoso"; dando a entender que no puede admitir terceros. Asegura después que vengará su majestad y su gloria, si alguno la atribuye a las criaturas o a los Ídolos; y no con una venganza cualquiera, sino tal, que llegue a los hijos, nietos y biznietos que imitaren la maldad de sus padres. Como, por otra parte, promete su misericordia y liberalidad por mil generaciones a cuantos amen y guarden su Ley. Es cosa muy corriente que Dios se presente ante nosotros bajo la forma de marido; porque la unión con la que se ha juntado a nosotros al recibirnos en el seno de su Iglesia, es como un matrimonio espiritual, que requiere por una y otra parte fidelidad. Y como Él en todo cumple el deber de un marido fiel y leal, por eso exige de nuestra parte el amor y la castidad debidas al marido; es decir, que no entreguemos nuestra alma a Satanás, ni al deleite y los sucios deseos de la carne, lo cual es una especie de adulterio. Y por eso, cuando reprende la apostasía y el abandono de los judíos, se queja de que con sus adulterios han violado la ley del matrimonio (Ser. 3; Os. 2). Como un buen marido, cuanto más fiel y más leal es, tanto más se indigna, si ve que su mujer muestra afición a otro, de la misma manera el Señor, que verdaderamente se desposé con nosotros, afirma que siente celos grandísimos siempre que, menospreciando la limpieza de su santo matrimonio, nos manchamos con los sucios apetitos de la carne; pero, principalmente, cuando privándole del culto que por encima de todo se le debe, lo tributamos a otro, o lo manchamos con alguna superstición. Porque, al obrar así, no solamente violamos la fe que le dimos en el matrimonio, sino también nos hacemos reos de adulterio. ¿Cómo castiga Dios la iniquidad de los padres en su descendencia? Debemos de considerar ahora qué es lo que Dios quiere decir, al amenazar con que castigará la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Porque, a parte de que no corresponde a la equidad de la divina justicia castigar al inocente por la falta que otro cometió, Dios mismo afirma también que no consentirá que el hijo lleve sobre sí la maldad de su padre (Ez. 18, 14-17.20). Sin embargo muchas veces se repite en la Escritura esta sentencia: que los padres

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serán castigados en sus hijos. Porque Moisés con frecuencia se expresa así; "Jehová, que visitas la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación" (Nm. 14, 18). E igualmente Jeremías: '"¡Oh Señor Jehová!...que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos" (Jer.32, 18). Algunos no pudiendo resolver esta dificultad, piensan que hay que entenderlo solamente de las penas temporales, las cuales no hay inconveniente en admitir que las sufran los hijos por los padres, pues muchas veces castiga Dios con ellas para un bien mayor. Y esto es, desde luego, cierto. Porque Isaías anuncié al rey Ezequías que sus hijos serían privados del reino y deportados a tierra extraña, a causa del pecado que él había cometido (Es. 39,7). Así mismo las familias de Faraón y del rey Abimelec fueron castigadas a causa de la injuria que sus amos habían hecho a Abraham (Gn. 12, 17; 20,3). Mas citar tales cosas para resolver esta duda es servirse de subterfugios más bien que presentar una interpretación verdadera. Porque el Señor anuncia en este lugar y en otros semejantes un castigo mucho más grave que el que pueda afectar únicamente a esta vida presente. Hay, pues, que interpretar que la justa maldición de Dios no cae solamente sobre la cabeza del impío, sino además sobre toda su familia. Y, siendo esto así, ¿qué se puede esperar sino que el padre, privado del Espíritu de Dios, viva abominablemente? ¿Y que el hijo asimismo, dejado de la mano del Señor a causa de la maldad de su padre, siga el mismo camino de perdición? ¿Y, finalmente, que los nietos y demás sucesores, semilla de hombres detestables, den consigo en el mismo abismo? La posteridad del culpable será castigada por sus propias culpas Veamos en primer lugar, si tal venganza repugna a la justicia de Dios. Si toda la especie humana merece ser condenada, es del todo evidente, que todos aquellos a quienes el Señor no tiene a bien comunicar su gracia, perecerán irremisiblemente. Sin embargo, ellos se pierden por su propia maldad, y no porque Dios les tenga odio; ni pueden quejarse de que Dios no les haya ayudado a que se salven, como lo ha hecho con otros. Pues cuando a los impíos y los malvados les viene como castigo de sus pecados que sus familias sean por mucho tiempo privadas de la gracia de Dios ¿quién podrá vituperar a Dios por tan justo castigo? Pero, dirá alguno, el Señor dice lo contrario, al asegurar que el castigo del pecado del padre no pasará al hijo (Ez. 18,20). Hay que fijarse bien de qué se trata en esta sentencia de Ezequiel. Los israelitas siendo de continuo y por tanto tiempo afligidos por innumerables calamidades tenían ya como proverbio el decir que sus padres habían comido las uvas y los hijos sufrían la dentera; dando con ello a entender, que los padres habían cometido los pecados, y ellos injustamente eran castigados por ellos; y ello debido al riguroso enfado de Dios más bien que a una justa severidad. A éstos el profeta les dice que no es así, sino que son castigados por las culpas que ellos mismos han cometido, y que no es propio de la justicia divina que el hijo inocente pague por el pecado que su padre cometió; lo cual tampoco se afirma en el pasaje del mandamiento que estamos explicando. Porque si la visitación de que hablamos se cumple cuando el Señor retira de la familia de los impíos su gracia, la luz de su verdad, y todos los demás medios de salvación, en el sentido de que los hijos sienten sobre si la maldición de Dios por los pecados de sus padres, en cuanto que, abandonados por Dios en su ceguera, siguen las huellas de sus padres; y que luego sean castigados, tanto con penas temporales, como con la condenación eterna, no es más que el justo juicio de Dios, en virtud no de pecados ajenos, sino de su propia maldad. Dios extiende su misericordia sobre la posteridad de los que le aman Por otra parte tenemos la promesa de que Dios extenderá su misericordia a miles de generaciones: y se introduce en el pacto solemne que Dios hace con su Iglesia: "seré tu Dios, y el de tu descendencia después de ti" (Gn. 17,7).

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Considerando lo cual Salomón dice que los hijos de los justos después de la muerte de sus padres serán dichosos (Prov. 20,7); no solamente a causa de su buena educación e instrucción, que evidentemente tiene gran importancia para ello, sino también por esta bendición que Dios prometió en su pacto, de que su gracia residiría para siempre en las familias de los piadosos. Esto sirve de admirable consuelo a los fieles y de gran terror a los malvados. Porque si, aun después de la muerte, tienen tanta importancia a los ojos de Dios la justicia, y la iniquidad, que su bendición o maldición correspondiente alcanza a la posteridad, con mayor razón será bendecido el que haya vivido bien, y será maldecido el que haya vivido mal. A esto no se opone el que algunas veces los descendientes de los malvados se conviertan y cumplan su deber; y viceversa, que entre la raza de los fieles haya quien degenere y se dé a un mal vivir; porque el Legislador celestial no ha querido aquí establecer una regla perpetua que pudiera derogar su elección. De hecho, basta para consuelo del justo y terror del pecador que esta ordenación y decreto no sean vanos e ineficaces aunque a veces no tengan lugar. Porque, así como las penas temporales con que son castigados algunos pecadores son testimonio de la ira de Dios contra el pecado, y del juicio venidero contra los pecadores, aunque muchos de ellos vivan sin recibir el castigo hasta el día de su muerte. de la misma manera, el Señor al dar un ejemplo de la bendición mediante la cual prolonga su gracia y favor en los hijos de los fieles a causa de los padres, da con ellos testimonio de que su misericordia permanece firme para siempre con todos aquellos que guardan sus mandamientos. Y, al contrario, cuando persigue una vez la maldad del padre en el hijo, muestra qué castigo está preparado para los réprobos por los propios pecados que cometieron. Y esto es lo que principalmente tuvo en vista en este lugar. Y asimismo quiso, como de paso, ensalzarnos la grandeza de su misericordia al extenderla a mil generaciones, mientras que no señaló más que cuatro para su venganza.

Notas 0. http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 1. Adolfo P.Scarpio, Principios de Filosofía, p. 134-136,ed. Glauco 2. Patricio Hopkins, La Filosofía, p. 15, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina 3. G. LENSKI, El factor religioso (pág. 316). Labor. cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 4. C. GEERTZ, La interpretación de las culturas (pág. 89). Gedisa. cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 5. Véase el Diccionario de la lengua española , de la Real Academia Española («religión»). cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 6. Cicerón: De Nat. Deorum (II): «Qui autem omnia quae ad cultum deorum pertinerent diligenter retractarent et tamquam relegerent [...] sunt dicti religiosi ex relegendo». cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 7. José FERRATER MORA: Diccionario de filosofía, voz «religión». Buenos Aires: Sudamericana (5.ª edición), 1964.cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 8. Lactancio: Institutiones Divinas (4): «Hoc vinculo pietatis obstricti Deo et religati sumus, unde ipsa Religio nomen accepit, non ut Cicero interpretatus est, a relegendo». Esta etimología fue retomada y popularizada por san Agustín, cf. Retractationes (1.13), quien también acepta la etimología propuesta por Cicerón, cf. De Civitate Dei (10.3).cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 9. Enciclopedia Cattolica (voz «religión»). Florencia: Sansoni, 1953.cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 10. Aulo Gelio, IV,9 cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión

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11 Artículo publicado en La Nación, de Buenos Aires, 1940. José Ortega y Gasset Obras Completas Tomo VI cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 12.Mircea ELIADE, Enciclopedia delle religioni, vol I: «Oggetto e modalità della credenza religiosa» (voz «religione»). Milán: Jaca Book, 1993, ISBN 88-16-410019. 13. Emile DURKHEIM (1858-1917): Las formas elementales de la vida religiosa. París, 1912. cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 14. Otto, Rudolf (2009). Lo numinoso . Colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. - (2001). Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios . Madrid: Alianza editorial. ISBN 978-84-206-3725-9. cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 15. Los Gathas nos dicen que el bien y el mal son dos fuerzas opuestas en el mundo y son el producto de la mente. Los Buenos Pensamientos o Spenta Mainyu estan opuestos a los Malos Pensamientos o Angra Mainyu (Ahriman). Esta es la descripción filosofica de los procesos del pensamiento del hombre. No tiene nada que ver con el dualismo de creer en dos Dioses en el Zoroastrianismo. Ahriman no es una suprema entidad que compite contra Ahura Mazda. Ahura Mazda es el supremo creador monoteísta del universo. (Los Gathas 30-3,4,5). cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 16 Zarathushtra's Philosophy - Basic Overview cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 17 El Bien y el Mal en la Mazdayasna cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 18 La doctrina de la unidad en el zoroastrismo. cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 19 Faiths Of Man, J.G.R. Forlong cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 20 Afrocentric Cults & Public Education in Milwauke cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 21. adherents.com http://www.adherents.com/Na/Na_172.htmlAdherents.com 22. Islamicpopulation.com http://www.islamicpopulation.com/ 23. Vipassana Foundation cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 24. Malaysia Hindudharma Mamandramhttp://www.mamandram.org/tools/worldhindu-population.html 25. Sikhism magazine http://www.sikhs.org/ cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 26. datos del 2002. Department for Jewish Zionist Education http://www.jafi.org.il/education/100/concepts/demography/demjpop.html cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 27. datos de Comunidad Baha'i de Españahttp://www.bahai.es/articulos/comunidad-bahai cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 28. Afrocentric Cults & Public Education in Milwauke cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 29. The Oxford Handbook of Philosophy of Religion. William J. Wainwright cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 30. Buda se opuso a la visión determinista de la existencia y también a la de un teísmo determinista, ambas ideas muy comunes en su tiempo. Ver Bhikkhu Thich Nhat-Tu: Distinction of the Buddha’s Teachings from Brahmanism and Sramanism (UrbanDharma.org). cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 31. Diccionario biblico editorial Certeza 32. Diccionario expositor biblico Vine NT 33. http://www.filosofia.org/filomat/df021.htm 34 Zen-Brain Reflections. James H. AUSTIN, M. D. The Massachusetts Institute of Technology Press, 2006 cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 35. El teológo K. Rahner acuñó la célebre frase «El cristiano del siglo XX será místico o no será». En Elemente der Spiritualität in der Kirche der Zukunft, Schriften zur Theologie (XIV, pág. 375). Einsiedeln: Benziger Verlag, 1980.cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión

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36 Declaraciones de la teóloga Margarita Pintos (presidenta de la Asociación de Diálogo Interreligioso) en la revista española Tiempo, n.º 1322, página 19, 30 de agosto de 2007. cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 37 News.BBC.co.uk «Growing popularity of Sufism in Iran», la creciente popularidad del sufismo en Irán. cit en http://es.wikipedia.org/wiki/Religión 38 "Usted puede vivir para siempre en el Paraíso en la Tierra." Watch Tower Bible and Tract Society of New York,Inc. International Bible Students Association,Brooklin New York, USA ,p. 27-28, publ. en español 1982 39. Dr. Harold Caballleros, El poder transformador del evangelio de Jesucristo, pag. 55, Publ. El Shadai 2002,Guatemala CxA. 40. W.T. Conner, "Doctrina cristiana", pag. 94, 173,Casa Bautista de Publicaciones 41 F.S. Collins,¿Cómo habla Dios? La evidencia cientifica de la fe. 2º ed. Pag. Ed. Temas de Hoy 42 Ibid,pag. 43 Murphy, Dr. Ed, Manual de Guerra Espiritual, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, © 1994. 44 Ibid 45 Ibid 46 Ibid 47 Ramos, Marcos Antonio, Nuevo Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas, (Nashville, TN / Miami, FL: Editorial Caribe Inc., Thomas Nelson, Inc.) 2000, c1998. 48 Cómo habla Dios? La evidencia cientifica de la fe ,pag. 48-49, op. cit 49 Voltaire cit. por Alister McGrath “The Twilight of Atheism” (N.Y:Doubleday,2004),pag. 26, cit en Ibid 50 Cómo habla Dios? La evidencia cientifica de la fe ,pag. 48-49, op. cit 51 Juan Calvino, Institución de la religion cristiana, pag. 274-278,FELIRE Bibliografía consultada

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