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Variedades

TRAZO
Y COLOR
El arte es una carrera de largo aliento que a Sheila
Alvarado, ilustradora, escritora y artista plástica,
le ha permitido crear mil dibujos, algunos de los
cuales son parte de su reciente exposición, además
de muchos personajes: seres de vida diversa.
ESCRIBE EDUARDO SOSA / FOTOS MUSUK NOLTE

L

os personajes que
Sheila dibuja son
como los amigos
que ella y todos tenemos: pueden desaparecer de nuestras vidas,
por momentos, pero siempre
están ahí.

Para crearlos, narra que
primero el personaje viene a
ella, escucha su voz con mucha
atención y, entonces, los describe lo mejor posible.
Tras varios años dedicados al dibujo, le resulta diícil
recordar cuántos ha creado.
Solamente para la muestra

que está presentando, por
ejemplo, tiene cerca de veinte, como La ballena blanca, La
maga o Lisa y sus hermanos.
Y es que Sheila crea todo el
día. Cuando le viene una idea,
la plasma en un cuaderno y,
generalmente, la continúa trabajando en otro momento. Ha
aprendido a ordenarse de esa
manera y, en el tiempo adecuado, recuerda dónde está,

Fecunda. Sheila no tiene pausa, crea y recrea personajes.

aunque hayan pasado años.
Así ha tenido dibujos y
personajes que han esperado
hasta 20 años porque sentía
que, en otro momento, podía
hacerlos mejor. Con esa certeza, piensa que luego retomará otros proyectos que están
esperando la intensidad y la
estación adecuadas.
En ese devenir, Sheila sabe
que a veces también tiene que
retroceder con sus trabajos.
Sus personajes, en ocasiones,
‘saltan’ de un lugar a otro y

pueden salir en su siguiente
muestra o encontrar una tercera parte y quizá una secuela.

IMÁGENES
En su universo (casi) todo está
cargado de imágenes. Para
ella, escribir es como dibujar,
actividad para la cual es muy
intuitiva. Si tiene una idea,
simplemente la escribe y no
trata de forzarla. Es su (des)
orden natural.
Dice que quiere dibujar
todo el tiempo, pero ha aprendido que no puede hacerlo
siempre, ya que su cuerpo no
lo resiste. Entonces tiene que
parar y balancear su vida. Lo
cual, afortunadamente, no im-

El Perua

PERFORMANCE 5

ano. Viernes 10 de julio de 2015

CAZAMARIPOSAS

D

esde ayer jueves y hasta el próximo 3 de
agosto, Sheila Alvarado presenta su quinta
exposición individual a la que ha denominado Del cazamariposas y otros cuentos, en la que
exhiben cuentos y trabajos que permanecían en
diarios y cuadernos, desde su época de estudiante.
Previamente, esta infatigable creadora ha publicado los libros Pelilargo, Tomando té, Corazón de
algodón, de la coneja poeta, así como Ciudad de payasos. La cita con el universo lúdico de la artista es
en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores.

Maduración. Muchas figuras inventadas por la artista siguen un proceso antes de ver la luz.

pide que se deje llevar por lo
que quiere… y lo hace.
Además de dibujar y escribir cuentos, tiene libros de
poesía, pero también necesidad por cantar. De hecho, ha
compuesto algunos huainos y
yaravíes, que, el próximo año,
podría cantar.
Podría. Podría porque con
ella –dice– nunca se sabe. Tam-

bién podría dedicarse a bailar
huaylarsh o cumbia, pero dependerá de qué necesidades
emocionales tenga que cubrir.
Y es que a ella le da miedo
estancarse. No siente temor
por empezar una nueva etapa,
como a la mayoría de nosotros.
Con esa perseverancia, por
ejemplo, el año pasado empezó
a trabajar en acuarela. Nunca

lo había realizado, pero lo hizo.
Así también, empezó a
escribir cuentos para niños,
pese a que le habían dicho que
era diícil, pero lo logró. Y bien.
Ya obtuvo el primer premio
en la Quinta Bienal de poesía
infantil del Icpna.

PERSEVERANCIA
Sheila cree que el problema es
la falta de perseverancia en las
personas. Pese a ello, concuerda en que todos tenemos algo
que comunicar, pero nos reprimimos, quizá, por miedo a lo
que otros pensarán o dirán.
Se imagina que en un futuro seguirá trabajando. No
sabe en qué, pero no se ve sin
hacer nada. Dice que una vez
le preguntaron qué haría si se
saca la lotería, a lo que respondió: “Más cosas, obviamente”.
El secreto, podría ser, que
Sheila disfruta de la vida y
hace verdaderamente lo que
quiere. “No soy alguien que
dejaría todo para viajar y vivir

la vida, porque para mí, esta es
la vida”, explica.
Como se puede sospechar,
le faltarían un par de vidas
para hacer todo lo que desea.
A veces se pregunta qué hará
en su próxima vida y no se decide si ser bailarina o, quizá,
violinista ayacuchana.
Por el momento, ya ha sido
mesera (aunque no sabe por
qué), pero estudió y lo fue.
Trabajó un par de meses y no
lo volvió a hacer. Igual le pasó
con el tango y el skate.
Además de proyectarse
haciendo algo siempre, Sheila (cuya pronunciación de su
nombre es “Shila”) también se
imagina hasta el inal, con su
larga trenza entre las manos
porque representa una cuestión de identidad.
Su trabajo –airma– busca
que la gente desee, crea en sí
misma y luche por lo que más
quiera. Por cierto, Sheila es
una de las 101 razones para
estar orgullosos de Lima.

“Disfruto de
lo que hago.
No soy de las
personas que
dejarían todo
para dedicarse
a viajar y a
vivir la vida,
porque para
mí, esta es la
vida”.

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