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Monotonía de paquete

Consciencia corrupta, ascetismo hipócrita. En el sarcasmo de su entonación lamenta una


condena. En su pobreza e ignorancia se atreve a llamarse melodía. Y todos la vivimos y bailamos.
Monotonía de paquete, respaldada por el consumismo, como verdugo viniste. Rutina monocroma que
la creatividad asfixiaste. Nadie habla de lo suyo, sino de ti, que viniste a regalarte, madre de
prostituciones; porque de todos te has hecho y fuera de ti nada sabemos. Y nos decimos distintos, y tu
eres nuestra frontera; tu nuestro horizonte. Porque nos dijiste un día, que el lamento de la patria
cantásemos, sin darle jamás final a esta tu rutina, nuestra rutina, nuestro veneno, nuestro alimento.
Monotonía, espejo en el horizonte, que reflejas mi pasado, y eres todo lo que veo. Eres la moda
y vestimos andrajos con orgullo. Eres la izquierda y la derecha. Te veo arriba y abajo. Eterna condena
serás si bajo tu régimen morimos oprimidos, pues te sabemos cielo y también infierno; y es tanto fuera
de ti lo desconocido. Sobre nuestros ojos eres el velo, la mordaza en nuestras bocas y nuestros
grilletes.
A ciegas fuimos de compra, salimos a la puerta y caro fue el precio que pagamos. ¡Qué ganga
aquel negocio! Compramos la mortaja con que habrían de envolvernos para sepultarnos vivos y
comerse lo nuestro. Te vestiste de fiesta y también de religión. Eres tan ajena y te sabemos nuestra.
De otros mares te trajeron y aún aquí ya habías nacido. Dijeron haberte matado. ¿será entonces que
como fantasma nos acosas? En el rencor echaste raíces, para la sepultura estabas y te despertamos;
ya éramos idolatras devotos. Cambias de nombre con cada hombre que corrompes. Pero ya unos
pocos conocemos, monotonía idiota, que te llamas egoísmo.
Monotonía, eres experta en mimetismos, hermana de las élites, concubina del vulgo. Tan ajena
en disfraz de nuestra. Me empaché de ti y te aborrezco. Ponte otro disfraz, tal vez te coma de nuevo.
En mi tierra eres condena, desgracia, plagio y sabotaje, y a diario cambias tu nombre y tu linaje. Hoy te
traemos del sur, mañana lo haremos del norte, y de todo el vecindario.
De la juventud eres la música, no conoce otro género. Cada hora te sintonizan, por comodidad,
por costumbre, por ignorancia. ¡Estrépito arrogante! Eres ruido y te haces llamar música. Careces de
contrastes y te jactas de armonía. ¡Juventud esclava e ignorante! Se llama estupidez tu señora, se
llama pobreza e ignorancia, es amiga del consumismo, se llama monotonía.
Juventud cobarde. Te rehúsas a aprender. Te niegas a inventar. Solo sabes copiar, robar y
plagiar. Es cierto que todo es tinieblas. Enciende en ti misma el fuego y obtendrás tu luz. No le temas a
lo nuevo, hazle el amor. Atrévete a caminar con los ojos que desconoces. No podrán corromperte; ya
naciste corrupto y lo sabes, ¿o no es palpable la culpa? Mentirías si dijeras que jamás fue tu placer, o
que nunca fue tu orgullo. Si eres hombre, eres corrupto, y tu desafío es no serlo. Y la libertad es
siempre a precio de sangre. Ya sea que mates o que mueras; aún sin cobrar vidas, nadie sale ileso.
Ser libre es resucitar lo que de ti un día mataron; con el placer de tocar, de oír, de ver, de olfatear, de
saborear y el sacrificio de hablar, de percibir y de amar.
La emancipación te asusta, ¿verdad? No la llames rebeldía, se llama libertad. Ante tu
frustración deja escapar un grito de guerra. También puedes corromperte con tu propia novedad. Se tu
propio invasor, pero deja los andrajos. Vístete hoy de lo tuyo, deja los trapos ajenos.
Dos fronteras se distinguen: una se llama vanguardia, la otra, pasado. Ambas ricas en tesoros,
ambas cajas de Pandora. Lo bueno y lo malo esclavizan, si se llaman monotonía. Oye joven tu misión:
Fracciona los modelos, fusiona los estilos. Saborea el vino añejo. Armonioso es el contraste de lo
sacro y lo pagano, de los colores de ayer con los matices de mañana, de lo propio y lo ajeno. La
armonía de la vida es la novedad de cada día. Lo sabio de ayer y lo ingenuo de hoy hacen juntos lo
nuevo de mañana. Y el progreso lo sabe, la historia lo confirma, la ignorancia lo consume. Disfruta al
pasar el tiempo las ingenuas primeras veces; las que temiste, las que enfrentaste; que en tu cuerpo
fueron gracia, repulsión, nauseas y condena, pero siempre libertad. Cuando mires a la izquierda, no
subestimes lo que tienes a tu derecha. Revive en tu cuerpo el panorama, pero no menosprecies nada,
tampoco te amarre tu admiración; se crítico ante todo. Aprende a hacer por ti mismo, deja de comprar
hecho. Marcha a la guerra con el cuerpo de élite y a tu pueblo con humildad.
En el sarcasmo de su entonación lamenta una condena. Sin sentido, sin coherencia, sin ritmo,
sin armonía. Estupidez manifiesta, de producción ajena. Se llama monotonía, pero es toda tu fiesta.
Canta tu libertad, la novedad que es tuya, porque eso es hacer patria. Toca una nueva tonada, dale a
la moda una patada.