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Educación e individuo.

1.- Introducción.-

Hablar de educación es hablar del motor de toda producción y manifestación cultural.


Antes de una teleología educativa debemos entender la filosofía como el núcleo de toda
vida humana, de toda educación y de todo humanismo; y que la educación humanista y la
vida humana busquen, encuentren su sentido y estén comprometidas con la filosofía. Éste
podría ser un buen camino para la construcción de una educación de calidad.

La educación es un fenómeno social y por tanto tiene fines sociales, es la preparación


continua para nuestro mañana en función a una herencia cultural que nos corresponde
dejar a generaciones futuras. Es, por tanto, un medio para responder a nuestras
concepciones ideológicas respecto de nuestros cuestionamientos filosóficos en cuanto a
esencia y existencia.

El riesgo, en este sentido, es caer en los monismos o las concepciones en extremo


relativistas dando este tropiezo lugar a estancamientos paradigmáticos entendidos como
adoctrinamiento o la negación de la necesidad de un fenómeno educativo a partir de la
concepción teleológica propia de este.

Es este estancamiento en cualquier sentido lo que lleva a cuestionamientos nihilistas


primero y a un total pesimismo posteriormente respecto a la necesidad de un hecho
educativo capaz de generar algún cambio significativo para la sociedad como fenómeno
social. Es, pues, innegablemente, este fenómeno educativo, funcional a intereses
particulares y exclusivos, pero, es en las entidades educativas donde puede surgir con
más fuerza y más que en cualquier otro grupo o entidad social el cambio de paradigma
que rompe con todo estancamiento pues este cambio es una demanda implícita hacia las
nuevas generaciones.

Una educación adoctrinadora y manipuladora mantiene a las personas en la incapacidad


de ser autónomas. Se consigue un desarrollo y una satisfacción heterónoma, decidida por
otros. En última instancia, la pregunta sobre cuales son las necesidades verdaderas o
falsas sólo puede ser resuelta por los mismos individuos, pero sólo en última instancia,
siempre y cuando tengan libertad para dar su propia respuesta.

La educación posee un contenido explícito y otro implícito, siendo el primero los


contenidos de las asignaturas y el segundo, la formación en valores. Tiene por tanto un
amplio fin social, capacitar al ser humano para el desarrollo tecnológico y productivo
mediante la impartición de conocimientos de las asignaturas, primero, y también
capacitarlo para responder a sus necesidades sociales que implican la saludable
interacción de todos los miembros de un grupo.

2.- Teleología educativa.-

El fin de la educación es un fin social, porque responde a las demandas circunstanciales


de un determinado contexto sociocultural. Es también su fin la formación personal, pues
es al individuo provisión de conocimientos, los cuales han de serle útiles para
desenvolverse en su sociedad además de herramientas de consideración para su
autorrealización.

Hay sin embargo un momento de la educación cuestionado teleológicamente: la escuela


secundaria. Los contenidos impartidos en la escuela secundaria muchas veces no son
contextualmente significativos ni tampoco lo son como funcionales a una satisfacción
personal. Este es un momento desvalorizado de la educación en contraste muchas veces
con un paralelo autodidactismo ajeno al aula. Indicadores de esta estigmatización son
frases como: “Honestamente no creo haber aprendido nada en secundaria, más he podido
aprender de la tele o por curiosidad”

El cuestionar teleológicamente la educación secundaria es más complejo aún de lo que se


percibe, pasa tal vez por una interpretación mal direccionada de corrientes del
pensamiento que conlleva a cuestionar cuales corresponde sean los contenidos impartidos
en la escuela secundaria de manera que respondan a un contexto particular pero sin
quedar desvinculados del holismo que una realidad que se extiende a lo global-
intercultural demanda, es decir la inevitable existencia de una cultura globalizada por
sobre o paralelamente al contexto cultural particular.

2.1.- Filosofía y educación.-

La filosofía es una de las más significativas manifestaciones de la capacidad pensante


del ser humano, sino tal vez la más importante, ya que surgieran a partir de esta primero
como disciplinas y luego consolidadas como ciencias y artes las manifestaciones creativas
de las culturas. Claros ejemplos de los aportes al conocimiento desarrollado por el ser
humano que se originaron en principios filosóficos son la música, la lógica, la matemática,
la oratoria y muchas otras. La estética, la antropología, la gnoseología, la ética e incluso
la metafísica son justificablemente vinculables a la educación.

La estética, en la relación entre las artes y el desarrollo del pensamiento, que siendo
desarrollo del pensamiento es incuestionablemente motor para el desarrollo del
conocimiento, esto a partir de los principios estéticos que son manifiestos a partir de la
realidad perceptible y la susceptibilidad de la voluntad del ser humano hacia alcanzar la
gracia estética en su creatividad y en su concepción ideal de la realidad.
La antropología, entendiendo el fenómeno educativo como una realidad cultural inherente
al ser humano, tanto como producto del ser humano como paralelamente un potencial
motor de su producción cultural.

La gnoseología, desde su concepción esta claramente relacionada con la educación,


entendiendo que esta pretenda llegar al origen y esencia del conocimiento y que la
educación no pueda prescindir de nada en cuanto sea relativo al conocimiento cuando la
finalidad como función primera de esta es la impartición de este.

La ética, como reguladora del comportamiento social ha de ser parte del contenido de
impartición de la educación, así como herramienta de viabilización para el apropiado
proceder conductual en toda posible realidad circunstancial del contexto educativo.

Por último, la metafísica, en la finalidad y necesidad de trascendencia de la cultura del


ser humano en función a su esencia y a una causalidad primera que hubiera determinado
la necesidad de la existencia de la educación como articulador para la objetividad
ontológica de la realidad humana en función a una realidad suprema, espiritual y no
tangible, pero motor supraordenado de la realidad tangible, que no está desvinculada de
esta realidad invisible pues es una con esta.

2.2.- Corrientes del pensamiento y contexto educativo actual.-

2.2.1.- Individualismo.-

Más allá de la concepción de que todo en cuanto a su inherencia a lo social sea un


artilugio artificial que sólo existe para promover el bienestar de los miembros de la
sociedad como individuos y que sólo se puede juzgar adecuadamente basándose en
criterios establecidos por los propios individuos y que el interés personal es la única
motivación humana lógica en consideración siempre a lo razonable del beneficio del
“máximo número de personas”, que no expresa sino la reflexión de un raciocinio
coherente que potencialmente significa un avance para la educación, esta a ocasionado
conflictos desde un aspecto interno y otro externo.

La pedagogía ha tenido que adaptarse, desde la década de 1960, a las nuevas condiciones
derivadas del fenómeno de la escolarización masiva que demandan de la educación la
investigación educativa contextualizada, por lo que surgen con fuerza el enfoque
sociocrítico y el etnográfico. Luego la particularización de los problemas en la educación
se extiende a la educación individualizada o personalizada, que al subdesarrollo y a la
pobreza le significan un avance aún intangible por la carencia tecnológica y de
financiamiento. Por otro lado una clase social acomodada demanda este tipo de educación
sin ser este contextualmente viabilizable, mientras que la demanda de la clase social
baja sigue siendo la lucha contra el analfabetismo.
Es en este contexto de las clases sociales acomodadas cuando en la educación secundaria
se cuestiona los fines de esta bajo los criterios de eficiencia, eficacia, funcionalidad
productiva dentro de demandas personalizadas. Se entiende que estas demandas solo
puedan ser satisfechas para una clase alta, que está por encima de la clase media
acomodada que es potencialmente autodidacta por su acceso a los recursos tecnológicos
que le sean necesarios tales como los medios de comunicación de la comunidad
globalizada y la apertura al mundo que el Internet les ofrece de forma virtual. Es para
esta clase que está conceptualmente al tanto de los avances tecnológicos pero que
encuentra limitaciones para aprovecharlos aunque su calidad de vida sea altamente
valorable que los fines de la educación secundaria llegan a ser cuestionables por cuanto
no responden a sus inquietudes como lo hace su autodidactismo.

2.2.2.- Naturalismo e instrumentalismo.-

Al individualismo se suman las concepciones en educación por parte del naturalismo que
son un aporte a la educación y al desarrollo de teorías en pedagogía pero significan
también un conflicto no solo cuando son novedad sino como proposiciones de una de
tantas corrientes de pensamiento que ha de tener por tanto ideologías antagónicas que
van a dificultar su complementariedad con los propuestos teóricos precedentes y
sucedientes.

El naturalismo está enraizado con el empirismo británico, según el cual todo


conocimiento se deriva de la experiencia. Jean-Jacques Rousseau es quien en educación
brinda los aportes por parte del naturalismo con su obra “El Emilio” donde sugiere que en
edad escolar se aprende mejor por la experiencia del contacto puro con la naturaleza,
sin la interferencia predireccionada de una educación en un aula con contenidos que no
responden a la curiosidad de quien aprende y por tanto el aprendizaje al no ser
apropiado emotivamente por quien aprende no tiene el significado que si tiene la
experiencia por la intimidad del ser con el conocimiento. Rousseau cuestiona la actividad
del aula sugiriendo que esta coarta la libertad del alumno, la cual tiene como autodidacta
al ser protagonista de su aprendizaje.

Posteriormente siguiendo la misma línea empirista surge el instrumentalismo de John


Dewey. Dewey estuvo profundamente interesado en la reforma de la teoría y de la
práctica educativa. Contrastó sus principios educativos en la famosa escuela laboratorio
de carácter experimental, denominada Escuela Dewey.

Sus principios educativos proponían el aprendizaje a través de actividades de diferente


índole más que por medio de los contenidos curriculares establecidos y se oponían a los
métodos autoritarios. Dewey pensaba que lo ofrecido por el sistema educativo de su
época no proporcionaba a los ciudadanos una preparación adecuada para la vida en una
sociedad democrática. Consideraba además, que la educación no debía ser meramente
una preparación para la vida futura, sino que debía proporcionar y tener pleno sentido en
su mismo desarrollo y realización. Su trabajo y sus escritos influyeron
significativamente en los profundos cambios experimentados en la pedagogía de Estados
Unidos en los inicios del siglo XX, manifestados en el cambio del énfasis de lo
institucional y burocratizado a la realidad personal del alumno. Según Dewey, la verdad
es una idea que ha penetrado en la experiencia práctica.

Estas dos corrientes son compatibles con el individualismo y son para este un sustento
teórico en la educación ya que sus gestores son reconocidos teóricos de la pedagogía.

2.2.3.- Nihilismo.-

Este es un término aplicado a diversas filosofías radicales, y por lo general dotado de


carácter peyorativo por sus oponentes, con el propósito de denotar que quienes se
adhieren a estas filosofías rechazan los valores positivos y no creen en nada.

Los conservadores rusos declararon que el nihilismo destruiría cualquier posibilidad de


una existencia ordenada y determinada, y que era contrario por completo a las
necesidades y deseos reales del ser humano.

Representando la repercusión de esta corriente en la educación están los escritos de


Friedrich Nietzsche. Uno de los argumentos fundamentales de Nietzsche era que los
valores tradicionales (representados en esencia por el cristianismo) habían perdido su
poder en las vidas de las personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su
tajante proclamación “Dios ha muerto, yo lo he matado”. Estaba convencido de que los
valores tradicionales representaban una “moralidad esclava”, una moralidad creada por
personas débiles y resentidas que fomentaban comportamientos como la sumisión y el
conformismo porque los valores implícitos en tales conductas servían a sus intereses.

Afirmó el imperativo ético de crear valores nuevos que debían reemplazar los
tradicionales, y su discusión sobre esta posibilidad evolucionó hasta configurar su
retrato del hombre por venir, el “superhombre”

Según sus teorías, las masas (a las que denominaba “rebaño”, “manada” o “muchedumbre”)
se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y
muy individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus pasiones están
frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más que en las
recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el superhombre
afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia humana. Su
superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo de “eticidad maestra” que
refleja la fuerza e independencia de alguien que está emancipado de las ataduras de lo
humano “envilecido” por la docilidad cristiana, excepto de aquellas que él juzga vitales.

Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la “voluntad de
poder”. Ésta no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que
es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la autonomía del
superhombre, en su creatividad y su coraje.

Según el ejemplo que ha significado la vida de Nietzsche más que sus escritos se ha
entendido en la percepción de la realidad actual, conociendo la tendencia homosexual de
Nietzsche, el reemplazo del nihilismo pasivo por una nueva forma de nihilismo surgido de
la sobrestimulación diversificada ofertada por la cultura globalizada y la
sobrestimulación direccionada ofertada por los medios de comunicación que sugieren el
hedonismo como valor supremo. Ante ambas sobrestimulaciones incomplacibles la
respuesta que pretenda la desaparición del estimulo ha de encontrarse solo en otra
forma de nihilismo al no encontrar una forma única o varias accesibles para desaparecer
la sobrestimulación.

3.- Teoría y práctica.-

Otra razón por la cual se cuestiona la educación es porque la práctica no es coherente


con la teoría. Una de las razones es la difícil adaptación al cambio de paradigmas en la
educación que no se consigue sin la capacitación adecuada. Otra es por la dificultad de
contextualizar los aportes teóricos.

Se entiende que la educación se encuentra en un acentuado estado de transición por lo


cual resulta más cómodo sujetarse a modelos obsoletos que desacostumbrarse a estos y
aprender el manejo de lo nuevo. Por esto se observa como los modelos se alternan de
forma inadecuada.

4.- Justificación de fines.-

La educación sin embargo no puede quedar latente o carente de significado o contenidos


aunque no cubra las demandas por parte de las corrientes de pensamiento de la cultura
globalizada y en este sentido su preocupación es responder en primera instancia al
contexto primero con sus particularidades antes de responder a lo global y holístico.

En este sentido la escuela secundaria pública ofrece una formación paralela con
titulación a nivel técnico medio dentro de sus contenidos curriculares, mientras que la
escuela privada ofrece la especialización en áreas de conocimiento ofertando las
opciones de aprendizaje intensificado en ciencias exactas, ciencias naturales/biológicas
o ciencias humanas en la educación secundaria. Más allá de esto, la escuela privada
ofrece una atención personalizada en relación a la demanda financiera en función de la
economía de quienes asisten a estas, razón por la cual los precios de las escuelas
privadas varían tan notoriamente.

Además de esto la escuela cumple con fines como el de agente de socialización y


regulador del comportamiento en función a lo establecido por el contrato social, como
una preparación previa para la vida adulta, para la saludable y simbiótica interacción con
los miembros de su grupo social.

5.- Interacción y autodidactismo.-

Como sostienen las más recientes teorías del aprendizaje, la interacción social es un
factor muy importante para el aprendizaje bien con el coprotagonismo de los
involucrados en el proceso o bien como piedra angular al ser proveedor de conocimientos
previos al autodidactismo ya que la curiosidad toma su estímulo mayormente en las
percepciones de la experiencia en la interacción social, y, es, esta curiosidad, el motor
del autodidacta y el conocimiento brindado por la experiencia social el primer referente
sobre el cual toma sentido el aprendizaje autodidacta.

En este sentido cumplen un papel importante los agentes de socialización, unos brindando
los conocimientos de referencia o conocimientos previos sobre los cuales se da la
asimilación de los nuevos conocimientos y otros agentes como estímulo interlocutor.

6.- Educación y actualidad.-

Según las circunstancias de cada contexto se pueden identificar conceptos como


formación personal, modelos contextualizados, educación elitista y discriminadora,
educación adoctrinadora y educación emancipadora.

Se habla de formación personal, atención personalizada y modelos contextualizados a un


nivel de cultura globalizada de acuerdo a los propuestos teóricos más recientes
principalmente en países desarrollados. Lo primero con relación a las clases acomodadas
y lo de los modelos contextualizados con relación a casos particulares entre los cuales
podríamos hablar de la educación especial como hasta de escuelas de reclusión
penitenciaria, es decir reformatorios. También se trataría con este concepto la
educación que la clase baja recibe.

En los países en vías de desarrollo se califica a la “escuela nueva” propuesta por los
países desarrollados como un modelo de educación elitista y discriminadora por sus altas
demandas tecnológicas que lo hacen inaplicable en el contexto de subdesarrollo. En este
contexto en cambio se sugiere la educación emancipadora en conformidad con el enfoque
sociocrítico que propone la investigación-acción y la reflexión-acción dentro de la
particularidad de cada contexto. Aquí en el sentido de la reflexión social se corre el
riesgo de caer en una educación adoctrinadora contrariamente a una educación
emancipadora porque observando el contexto solo internamente se puede adoptar una
postura ideológica única y no obtener una respuesta satisfactoria por no haber
considerado un contexto global y el conflicto ante la posición “antagónica”.

7.- Educación y sociedad.-

Ante el cuestionamiento de ¿qué mantiene unida a la sociedad?, se da respuesta desde


dos perspectivas, la del poder y la funcional. Y ante el cuestionamiento de ¿cuál es la
relación entre sociedad e individuo?, también se adoptan dos perspectivas, la estructural
y la de la acción. Bajo estas perspectivas se observa todo fenómeno social.

Es tras contrastar estas perspectivas en lo referente al fenómeno educativo que


podríamos discernir mejor entre educación adoctrinadora o emancipadora; entendiendo
que una de estas propone que los fenómenos sociales son funcionales a una voluntad
colectiva y su opuesta que siempre se da el conflicto de clases distinguiendo que la
mayoría quiere emanciparse de los pocos que tienen el poder, la habilidad y las vías para
adoctrinarlos y evitar su emancipación para no arriesgar su posición privilegiada.

Podríamos también entender los modelos contextualizados o el fracaso de la


implementación de nuevos modelos en relación a las otras dos perspectivas ya que una
resalta la influencia de la acción individual mientras la otra sostiene que se establecen
estructuras, formas, costumbres o moldes sobre los cuales la voluntad individual o
incluso colectiva no tienen efecto porque la sociedad ha sido junto a otros factores de
forma inconsciente generadora de estos moldes o estructuras que podrían estar rigiendo
el incomprendido fracaso de la acción ejercida sobre el fenómeno que se pretende
cambiar.

8.- Educación como agente del currículo implícito y factores condicionadores


del currículo.-

Dentro del currículo implícito la escuela cumple la función de agente de socialización,


socialización mediante la cual se da la asimilación de valores y conciencia de grupo.
También se pretende el desarrollo de capacidades, sin que esto estuviera expuesto por
escrito en la programación curricular.

Todo cuanto esté implícito o explícito por parte del currículo se desarrolla en función de
factores condicionadores que han de determinar los objetivos, contenidos, forma de
evaluación, método y todo cuanto se desarrolle dentro de un modelo educativo. Estos
factores responden a un contexto particular y varían su actuación de acuerdo a las
demandas del contexto; siendo sin embargo siempre los mismos factores aunque
variando su forma de actuar e influenciar.

Podemos percibir factores filosóficos, sociales, culturales, políticos, prácticos y


utilitarios e individuales.

9.- Conclusión.-

Uno puede responderse a si mismo cuales son los fines de la educación en función de su
propia circunstancia, la cual va a estar influenciada por diversos factores, además de
cuanta respuesta al respecto se hubiera escrito.

La educación tiene innegablemente una finalidad considerando que esta se da a lo largo


de toda la vida mientras se conserve la capacidad de aprender pero en distintas
proporciones si quiere así entenderse. Nunca se deja de aprender y aunque se observe
un mayor aprendizaje fuera del aula o como autodidacta, la educación se seguiría dando,
nada más que entonces correspondería entender también una educación fuera del aula y
una autoeducación.

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