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Las Constituciones Perdidas Del Mundo en El Siglo Xxi

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LAS APARIENCIAS ENGAÑAN: LAS CONSTITUCIONES PERDIDAS DE VENEZUELA EN EL SIGLO XX

Por Jesús Eduardo Bernardoni López

Antes del siglo XXI, las sociedades se organizaban sobre la base de un convenio fundacional de lo que se ha denominado Estado, llamado Constitución, por eso la definición más conocida del término Estado es la organización política de la sociedad bajo una forma de gobierno determinada en un territorio con una población estable. Muchas otras definiciones se han dado, pero a los efectos de este breve trabajo consideramos que la que hemos expresado es suficiente y universalmente inteligible. Cuando la humanidad dejó el nomadismo, de ir caminando de un sitio a otro, recolectando frutas y detrás de los animales de caza para satisfacer la necesidad primaria de la alimentación, por la siembra y la recolección de las cosechas y la domesticación de los rumiantes, y al mismo tiempo decidió sustituir los techos naturales de las cavernas por los culturales de las viviendas para abrigarse de la intemperie, al unirse en conglomerados nació el hecho físico del urbanismo que los griegos llamaron “polis”, luego los romanos “civitas”, que traducido del latín significa “ciudad”. De modo que al releer la definición la frase “organización política” se refiere a l a organización de la “polis” o a la organización de los pobladores en las ciudades. La nación viene a ser la población que vive en un territorio determinado, que al darse una específica forma de gobierno, república o monarquía, conforme al documento originario que la organiza llamado Constitución origina, entonces, el Estado. Juan Jacobo Rousseau llamó Contrato Social a este convenio genético que organiza a toda sociedad delimitada en una porción de territorio. La Constitución es el acto o convenio de los pobladores, primordial, de donde nace la organización política de la sociedad. El ius-filósofo Hans Kelsen sostiene con toda razón que la primera Constitución constituye el parto de la legitimidad del orden social en los diferentes pueblos que habitan el mundo. Por eso la noción de legitimidad es política y de ella nace el concepto jurídico de la legalidad, o la arquitectura jurídica o el edificio de las normas o leyes que rigen las relaciones de los individuos que forman el cuerpo social. Para autores que han estudiado y elaborado la teoría genésica del Derecho como los alemanes Savigny y Von Ihering, por ejemplo, las sociedades se formaron alrededor del poder de la fuerza primitiva y natural, en tanto que la relación entre gobernantes y gobernados se daba por la obediencia al más fuerte; pero esa fuerza se fue inhibiendo gradualmente frente a la norma o conjunto de normas aceptadas por todos (gobernantes y gobernados), y desde el momento en que el más fuerte y los débiles se sometieron a esas reglas, nació el Estado de Derecho y

la Administración de Justicia que, como dijo Platón en su extenso diálogo “La República”, tiene la misión de poner orden en el conjunto (social) y la armonía entre las distintas partes constitutivas de la sociedad. Tenemos, entonces, que el Estado de Derecho se caracteriza fundamentalmente, cuando la fuerza del poder está sometida al Derecho, y no al revés, como en los casos de absolutismo ( monarquías absolutas, dictaduras, tiranías, etc.), en donde el Derecho está al servicio del Poder. Arnold Toynbee, en sus estudios de filosofía de la Historia puso este ejemplo comparativo: en el absolutismo la voluntad del rey hace la ley, en cuyo caso se trata de un poder personal; en cambio, en el constitucionalismo o en el Estado de Derecho, la voluntad de la ley precede o está por arriba a la del rey y, cuando esto ocurre se puede afirmar que el poder nace del consenso social. Si colocamos nichos en el museo moderno de la Historia de la civilización occidental, vemos que este fenómeno de traslación del sometimiento de la voluntad del monarca a la ley se dio por primera vez a las orillas del río Támesis en Londres, en 1215, con la Carta Magna que firmó el rey Juan sin Tierra a los barones feudales de Inglaterra, porque si nos remontamos a la antigüedad clásica greco-latina, veremos que todas las Polis o Ciudades Estado estuvieron organizadas mediante una Constitución, así por ejemplo, la obra de Aristóteles ,“Politica”, surgió del estudio de 58 constituciones de diferentes Ciudades- Estado. En lo que toda la doctrina está de acuerdo es que la legitimidad tiene que ver con el origen del Poder de allí que Abraham Lincoln dijera que” ningún ser humano es lo suficientemente capaz de gobernar a otro sin su consentimiento”; y es, a su vez la madre, de la legalidad, es decir, la causa eficiente de donde nace el orden jurídico: y que el primer acto legítimo está expresado en la Constitución. Y en cuanto al nacimiento del Poder, este puede ser de dos maneras: 1) por imposición de la fuerza; o, 2) del consentimiento de los miembros de la sociedad. En el primer caso el poder será autocrático, y en el segundo democrático, y su mejor definición hasta ahora no superada, fue la que le dio el propio Abraham Lincoln en el brevísimo discurso de Gettysburg: “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, recogido en la Constitución de la V República francesa, vigente hoy día, y con razón el Libertador sostuvo que el sufragio es el primer acto legítimo del ciudadano. De allí que, el fundamento de toda democracia sea, en primer lugar, el de las elecciones libres, producto de la discusión de las ideas y la formación consensuada de la voluntad mayoritaria del pueblo con el debido respeto y tolerancia de las opiniones de las minorías, ya que en esas minorías potencialmente está incubada una futura mayoría, que, por lo tanto, son circunstanciales y dependen de la movilidad del tiempo, que no se detiene jamás y es por naturaleza susceptible a cambios que tienen el inalienable derecho de manifestarse en períodos razonables, por lo nocivo que resulta la permanencia de un mismo individuo en el poder, porque se acostumbra a mandar y el pueblo a obedecerle, de donde se originan la usurpación y la tiranía, parafraseando el pensamiento del Libertador, manifestado en el discurso al Congreso de Angostura. Por eso, otra de las características esenciales de la

democracia es la alternancia en el ejercicio del Poder, la cual será determinada por elecciones. El tercer elemento que frena el abuso de la fuerza en el ejercicio del poder es el control innato de la división de los poderes conforme a la clásica doctrina del Barón de Montesquieu y el principio “le pouvoir arrête le pouvoir”, según el cual las ramas del poder público se vigilan y controlan para mantener el equilibrio que impida el exceso de alguna de ellas. Así devino la clásica división del Poder Público: Ejecutivo ( encargado de la burocracia que administra la cosa pública y depositario de la fuerza armada); Legislativo (representación de la soberanía plural del pueblo, entendido éste como la suma de minorías o de mayoría transitoria más minoría para conformar la totalidad) ; y Judicial ( encargado de poner orden en el conjunto y la armonía entre las distintas partes constitutivas de la sociedad).Al Poder Judicial le corresponde nada más y nada menos que mantener el equilibrio entre las ramas del Poder Público, de las relaciones entre los gobernantes y los gobernados y de estos últimos entre sí, es decir, la existencia de la organización política de la sociedad o del Estado. Conviene recordar que la Justicia administrada por el Poder Judicial separa la civilización de la barbarie, porque: “Es evidente que el hombre es animal sociable, mucho más que las abejas o cualquier otro gregario. La naturaleza, como he dicho ya, nada hace en vano, siendo el hombre el único animal a quien dotó con el don de la palabra. Mientras la voz sólo indica placer o dolor, observándose también en otros animales ( porque su naturaleza tiende a la percepción de ambas cosas y su exteriorización, y nada más), el poder del discurso tiene por fin dar a comprender lo conveniente y lo que no lo es, y por lo tanto lo justo y lo injusto. También es característico del hombre ser el único ser que discierne el bien del mal, lo justo de lo injusto, y cosas semejantes; la asociación de seres vivientes que gozan de este discernimiento forma la familia y la ciudad… La justicia es el lazo que une a los hombres en las ciudades; porque la administración de la justicia, la determinación de lo justo, es el principio del orden en toda sociedad política…” (Aristóteles, “Polytica”, Capítulo I, Libro I). En consecuencia, el establecimiento institucional de este discernimiento concebido en la Ley corresponde a los jueces, ya que la Ley fue para los romanos, memorizada por Santo Tomás de Aquino y heredada por nosotros:” La razón ordenada hacia el Bien Común, promulgada por quienes tienen a su cuidado la comunidad”. Por eso el sofista Lycidon, citado por Aristóteles en la mencionada obra, sostuvo que la ley fue creada para evitar “mutuas injusticias”; sin embargo para que ello ocurra, es imprescindible que exista seguridad jurídica, que no es otra cosa, de acuerdo a la opinión del ilustre profesor lorenés François Gèny, que el respeto a la ley y el acatamiento de las decisiones judiciales; porque la sentencia del juez, como órgano del Estado, nunca apéndice de algún otro poder o influencia extraña, establecerá quién tiene la razón conforme a la Ley para darle a cada uno lo que le corresponde según sus derechos (“sum cuique tribuere”). Por lo tanto, repetimos, que la existencia del Estado depende del Poder Judicial, cuya misión es vital, ya que si la sociedad se

organiza creando el Estado y sus órganos por medio de la Constitución primordial de donde nacen las leyes, que regirán el orden social entre los individuos y los funcionarios, es evidente que la ley debe entrar por casa, cuando el juez ha de ser el primero entre todos en cumplir con el deber de acatar la Constitución, para tener el fundamento ético de sancionar a quien la viole, porque de no hacerlo, cometería un delito tan grave como el pecado original, que fue un pecado de desobediencia al mandato originario del Creador para los humanos. Paradójicamente, la estatua de la justicia queda ciega cuando le quitan la venda de los ojos y no hay nadie que esté más cerca de ella que la propia estatua de carne y hueso, por lo que no es de esperar que suelte la balanza de sus manos para quitarse el trapo. Y lo más grave que le puede suceder a un país es cuando los jueces supremos sean los primeros violadores de la Constitución. De esa manera mueren el Derecho y la Justicia y desaparece del mapa de la razón el Estado de Derecho o la protección del individuo ante la violencia como diría Karl Jaspers, mientras que las convicciones libremente expresadas que garantiza la Democracia, quedarán sepultadas en la fosa común de la Libertad, bajo las patas inmundas de las bestias armadas.Todo estudiante de ciencias políticas y jurídicas debe haber tenido frente a los ojos hambrientos de conocimientos, la obra de Aristóteles que hemos citado, y por ella entenderán dos cosas elementales: 1) que las revoluciones se hacen por medio de la fuerza o a través del fraude; y cuando sucede esto último, es decir, cuando toman el poder, entonces imponen la fuerza para: 2) cumplir con su único objetivo, que es destruir todas las instituciones establecidas.Los venezolanos hemos visto cómo a partir de las elecciones del 6 de diciembre de 1998, en el país se combinaron los dos elementos de los cuales, por ahora, consideraremos el primero de los nombrados, o sea, el de llegar al Poder por el Fraude o mediante el engaño a la mayoría de los electores, quienes no se dieron cuenta, a la hora de votar, que le estaban abriendo las puertas del corral al elegir lobos sarnosos, antidemocráticos o comunistas, disfrazados con las pulcras lanas de las pieles de las ovejas. El cuento infantil de Caperucita Roja.Esas elecciones comprobaron la tesis sostenida, entre otros, por Jean François Revel, de que la Democracia es el único sistema político que permite la existencia legítima del enemigo capaz de destruirlo. Siendo éste el tendón de Aquiles de toda democracia, las organizaciones políticas enemigas del sistema se han aprovechado de la debilidad congénita del mismo y acceder al poder mediante elecciones para, luego, no desprenderse nunca de él, e imponer la ideología totalitaria, es decir, el control absoluto de la sociedad por el Estado ideológico. En este caso, el hombre está hecho por el Sábado y no el Sábado por el hombre.-

Los que hemos tenido la oportunidad de estudiar la historia de la Filosofía y la evolución del pensamiento humano en las distintas épocas, sabemos que a partir del racionalismo de Renato Descartes, la metafísica entró en quiebra y hoy se está rematando en pública subasta el sentido de las palabras. Se incurrió en el error que se quería evitar, y por eso el lenguaje que quiso eliminar la duda en toda verdad fue arrastrado por la gigantesca ola de incertidumbres semánticas con el naufragio de las contradicciones intelectuales; por lo tanto, una misma palabra puede tener ahora significados diferentes. Es lo que técnicamente se denominan polisemias. En medio de esta confusión, el Fraude encuentra la tierra abonada para sembrar engaños capaces de inducir al error en el mundo mentecato de las perplejidades. Pongamos el ejemplo que tenemos a la mano de la palabra socialismo: Políticamente este término ha sido el instrumento sonoro del flautista de Jamelín para atraer a las masas, porque de los tres principios enarbolados durante la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad, mientras el liberalismo hegemonizó la libertad estableciendo un mundo de crecientes desigualdades, el socialismo ha puesto énfasis en la Igualdad, llegando al extremo de suprimir la Libertad del individuo y de la sociedad, y relegando a la utopía de los pendejos angelicales la fraternidad entre los hombres, porque los hechos, como dijo en una oportunidad Gonzalo Barrios, son más tercos que las palabras. Con esa palabra se han vestido los socialistas utópicos, los “científicos” y los movimientos comunistas desde que nacieron, pues le sirvió tanto a los bolcheviques cuando le dieron el golpe a la Constituyente Rusa en 1918, como a los nacional-socialistas de Adolfo Hitler en 1932, a los republicanos españoles en esa misma década del siglo XX, a los fascistas italianos a partir de 1922 con el lema de Benito Mussolini de “todo dentro del Estado, nada fuera el Estado” . De modo que la expresión socialismo posee un significado útil para la estructura del Estado Totalitario sin importar si la ideología reinante y exclusiva es de extrema derecha o de izquierda, porque cuando se admiten los excesos no importa cuál sea su mente, siempre que el Estado engulla la sociedad que lo ha creado y se sirva de ella, para mantener en el ejercicio del poder “per secula seculorum” a la secta ideológica armada gobernante, como los puritanos de Oliverio Cromwell y la llamada “Regla de los Santos”. Bertrand Russell en el ensayo “Escila y Caridbis” observa la identidad ge nética de ambos sistemas represivos pero en grado de peor a pésimo entre el fascismo y el comunismo, como el terror de los marinos de la antigüedad al salir del escollo de Escila para caer en el torrente de Caribdis. En la epístola “De la Tolerancia”, nuestro pulcro escritor Mario Briceño Iragorry, el 12 de Junio de 1940, comunica a su sobrino político, el no menos ilustre escritor Mariano Picón Salas, en el mismo tono lo siguiente: “Examinas con certero enfoque la realidad de estos cuatro años de nueva vida política y, del recuento ligero de hechos y corrientes, concluyes en la urgida necesidad de apuntalar por todos los medios posibles el siempre quebradizo edificio de nuestra

democracia. Tan sintético examen del fascismo y del comunismo ( gemelos que se visten al revés), es una oportuna lección que debieran aprender los empeñosos en destruir nuestra enjuta vocación democrática. “La democracia como una afirmación de libertad y dignidad humana”, es , según muy bien lo presentas, un acto de fe, un estado de conciencia, un “creo” que debemos mantener con tanta firmeza cuanta Tertuliano hubo de necesitar para sostener la certidumbre de lo imposible…”.De este cruce epistolar entre dos venezolanos de excepción, vemos la fragilidad manifiesta del sistema democrático frente a las armas que detentan el monopolio de la violencia dentro de un Estado, y la dependencia de la norma jurídica a la fuerza, tanto para su aplicación efectiva como para mantener su vigencia. En este caso, la fuerza tiene un doble papel como la lanza de Aquiles que cura y mata al mismo tiempo, y el hecho trascendental de la excepción histórica del sometimiento del poder militar al poder civil que Cicerón al asumir el consulado romano resumió en la célebre frase lapidaria:”Cedant arma togae” (“Cedan las armas a las togas”). Para cumplir con el mandato invocado por el sabio orador romano la institución armada debe cumplir con el primer mandamiento de obedecer la Constitución de su país y velar por su irrestricta aplicación, pues se trata del consenso legítimo primario que organizó la conducta de los habitantes en un territorio determinado, denominada en términos modernos, Nación, bajo la forma de gobierno democrático, bien sea adoptando la figura republicana que es la más común, o la de una monarquía constitucional que por razones históricas no existe en el continente americano como forma política de gobierno. Cuando el monopolio de la violencia está dentro de la Constitución y castiga todo aquello que esté fuera de ella, la lanza de Aquiles sana el mandato constitucional y mata las violaciones a la Ley Suprema.Si partimos del principio establecido en el “Contrato Social” de Juan Jacobo Rousseau, sobre la alternancia del Poder, veremos que si bien el Poder por elecciones cambia de titular, la voluntad política manifestada en el pacto originario no lo hace. Esto lo resume en la frase de que “el poder cambia mas no la voluntad”. De modo que , para que una Constitución cambie bien sea por enmienda o reforma parcial o total, o sea sustituida por otra, el procedimiento está establecido en la propia Constitución, porque ya en este caso se trata de un cambio de voluntad del acto legítimo original. De allí deriva otro principio esencial, y es el de que toda reforma o cambio de una Constitución debe hacerse conforme a los mecanismos establecidos en ella; por consiguiente, cualquier otro medio empleado para cambiarla fuera de los previstos, constituye un acto de usurpación, ilegítimo, y carente de toda validez que no debe ser reconocido por nadie y resistido por todos hasta recobrar el establecimiento pleno de la Constitución. Esta fue la conducta del Estado de Honduras, el 28 de junio de 2009, que explicaremos con más detalles adelante.-

Con este preámbulo a la mano nos preguntamos ¿ qué ha pasado con el viejo comunismo en el mundo de hoy?: Que el 4 de noviembre de 1970 en Chile, bajo el disfraz electoral de la Unión Patriótica, sentaron el precedente de ascender al Poder con Salvador Allende Gossens a la Presidencia, por medios democráticos y puede considerarse un hecho histórico, porque, por primera vez la democracia puso a prueba le tesis de Revel que ya comentamos, de ser el único sistema que permite la existencia legítima del enemigo que lo va a destruir. Fue el gobierno del desastre chileno, llamado de los mil días, ya que fue derrocado por el golpe militar de Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, que llevó a ese país por 17 años de sombras caligulescas. Desde entonces el comunismo cambió de estrategia, de acceder al poder ya no por la fuerza, sino por el fraude que toca las puertas de la estupidez humana durante los períodos electorales, para subir al ejercicio del poder y desde allí aplicar por la fuerza su ideología tiránica por dogmática y excluyente de la libertad de pensamiento y de manifestación política, ya que el marxismo que es su plataforma intelectual, supone una concepción del universo y de la vida que no tolera contradicciones en el ejercicio del pensamiento y, por ende, de la acción, y, por eso, para Karl Popper, el marxismo no tiene carácter científico como el psicoanálisis, pues no admiten como verdad científica la prueba de “falsalidad” y se conducen por la senda agringolada que no ve hacia los lados, de los determinismos. Al respecto, Emmanuel Mounier (“El personalismo”), nos dice con sensatez que:” los determinismos que nos rodean no son una palabra vana. Pero la noción de determinismo, sin ser expulsada de la ciencia, como se ha dicho, ha sido localizada al nivel de los fenómenos materiales a gran escala. Los fenómenos infraatómicos la conmueven. Los fenómenos biológicos la desbordan (…) El hombre ya no está más bloqueado en su destino por el determinismo. Si bien permanecemos concretamente ligados a numerosos y cerrados determinismos, cada determinismo nuevo que el sabio descubre es una nota más en la gama de nuestra libertad. En tanto las leyes de la aerodinámica fueron ignoradas, los hombres soñaron con volar; cuando su sueño se insertó en una red de necesidades, volaron (…) Quien se apoya en las fatalidades de la naturaleza para negar la posibilidad del hombre, se abandona a un mito e intenta justificar una dimisión”. Por consiguiente, estas concepciones totales del pensamiento es lo que algunos filósofos alemanes denominan “weltanshauung”, que al imponerse como dogmas de fe para toda la organización política de la sociedad exterminan las libertades civiles, como señala en el segmento seis de su heptálogo el filósofo Karl Jaspers, sistematizado por el gran jurista Luis Recasens Siches en “La Historia del pensamiento jurídico en el siglo XX”: “La libertad política debe hacer posibles las restantes libertades del hombre. La política tiene como finalidad la ordenación de la existencia empírica como base para la vida humana, por lo que no es una meta final para el hombre. Por eso la

principal nota distintiva es la separación de la política frente a la concepción filosófica del mundo. En la medida en que crece la libertad política, disminuyen las luchas religiosas o confesionales y las guerras por las varias concepciones filosóficas. La política sólo debe ocuparse de lo que es común a todos los hombres y de los intereses empíricos independientes de toda creencia y del Espíritu. Lo que realmente debe hacer es crear las condiciones para esos bienes.” Transformado el lenguaje descriptivo de este principio profiláctico para todo sistema democrático por el bio- lenguaje imperativo de la norma jurídica, el inciso 6º del Artículo 32 de nuestra Constitución del año 1936, curaba en salud nuestra naciente democracia después de la muerte del anciano dictador Juan Vicente Gómez, ocurrida oficialmente el 17 de diciembre de 1935, frente al virus letal de la ideología totalitaria del comunismo en estos términos: “Se consideran contrarias a la independencia, a la forma política y a la paz social de la Nación, las doctrinas comunistas y anarquistas; y los que las proclamen o practiquen, serán considerados como traidores a la Patria y castigados conforme a las leyes.” Las penas eran de destierro por dos años y la de prisión. Pero, lo más importante de esta disposición constitucional fue la inhabilitación política de ideologías totalitarias organizadas en movimientos o partidos con vocación de poder en las concurrencias electorales. Esa era la atmósfera que respiraba el cruce epistolar entre Mario Briceño Iragorry y Mariano Picón Salas. Poco duró en nuestro país esta norma, por lo que quedó expuesto a la amenaza antidemocrática por mucho tiempo hasta que se consumó en el fraude ideológico de las elecciones del 6 de diciembre de 1998, a través del triunfo de los partidos políticos del Polo Patriótico, a imagen y semejanza de la Unión Patriótica allendista chilena del 4 de noviembre de 1970. Pero el gigantesco fraude no se quedó allí, porque tuvo desde mucho antes del evento electoral la característica de un proceso continuado. El gran freno para el avance de la ideología comunista entronizada en el Poder Ejecutivo, estuvo en la Constitución de la República de Venezuela publicada en la Gaceta Oficial Nº 662, extraordinario, del 23 de Enero de 1961, que ya estaba sometida a revisión y estudio por una Comisión bicameral del Congreso Nacional desde 1989, cuyo propósito fue el de llevar a consideración del pueblo un proyecto de reforma general para que fuese aprobado o rechazado en referéndum, de conformidad con el ordinal 4º del Artículo 246 de la Constitución; sin embargo, la voluntad perezosa de una dirigencia política adormecida permitió que se la llevara la corriente de un cambio, todavía más involutivo de los que venía sufriendo la paciencia nacional: el retorno del Poder Militar sobre el Poder Civil por la vía de un golpista fracasado y reincidente que supo captar la estupidez colectiva de esas elecciones. Pero al mismo tiempo la reforma constitucional barbiturizada en un sueño profundo, fue despertada abruptamente por una sorpresiva sentencia de la Corte

Suprema de Justicia en Sala Político Administrativa de fecha 19 de enero de 1999( que fulminó las disposiciones constitucionales de la reforma general contemplada en el artículo 246 y siguientes, por el de un medio no previsto en la Constitución), ante una solicitud de interpretación del Artículo 4º de la Constitución, que dice: “La soberanía reside en el pueblo, quien la ejerce, mediante el sufragio, por los órganos del Poder Público.”.La solicitud fue hecha por una desconocida “Fundahumanos” quien fue la que puso la jaula en la trampa para incautos, porque la decisión que vino fue la llave que abrió la puerta para desconocer a los órganos del Poder Público que apenas un mes antes se habían constituido “mediante el sufragio”, desconociendo, además, que el elefantiásico proceso de reforma general de la Constitución estaba casi listo para ser sometido a la consulta popular. Esta sentencia suicida estuvo fundamentada en la doctrina de Jacques Dannedieu de Vabres, recogida en su libro “L´ Etat” y sirvió para adornar la parte motiva de la decisión , la cual admitió el recurso, en lugar de rechazarlo, y los magistrados pisaron las conchas de mango que les habían sido regadas sobre los encerados pisos de la Corte Suprema, en estos términos que reproducimos en sus partes pertinentes: “El Estado Constitucional venezolano cimenta su estructura y razón de ser en dos principios fundamentales: a) Por un lado en la tesis de la democracia o “gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo”; b) por el otro, en el principio de la Supremacía Constitucional, que coloca a ésta en la cúspide del ordenamiento jurídico del Estado, lo cual obliga tanto a los gobernantes como a los gobernados a someterse a ella. Está planteado en el presente recurso de interpretación una doble cuestión: si la Constitución, como norma suprema y fundamental puede prever y organizar sus propios procesos de transformación y cambio, en cuyo caso, el principio democrático quedaría convertido en una mera declaración retórica, o si se estima que, para preservar la soberanía popular, es al pueblo a quien corresponderá siempre, como titular del Poder Constituyente, realizar y aprobar cualquier modificación de la Constitución, en cuyo supuesto la que se verá corrosivamente afectada será la idea de la supremacía. Se dice que difícilmente cabrá otorgar a la Constitución el calificativo de Ley Suprema si sus obligadas y más elementales adaptaciones al cambio histórico no pueden ser previstas ni reguladas por ella misma. En esta línea de pensamiento, los autores hablan de medios pacíficos y de medios violentos de reforma constitucional. Se concretaría en esta forma la distancia y la separación que media entre la acción prevista en los cauces constitucionales y la revolución, entendiéndose por ésta, como dice Cossio, “la

ruptura en el orden lógico de los antecedentes” o, según afirman otros, “la ruptura del hilo constitucional dentro del Estado”. ( Subrayado nuestro).El dispositivo de esa sentencia fue suprimir el principio de la supremacía constitucional, en tanto que ya se había elaborado un proyecto de Reforma General de la Constitución conforme a las previsiones contempladas en la misma, aprobado a mediados de marzo de 1992 por la Cámara de Diputados, pero al pasar al Senado se congeló, echándolo al cesto de la basura donde reposa el olvido, para admitir la apertura de un proceso distinto, no contemplado en la Constitución de 1961, que permitió la convocatoria a unas nuevas elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente. Por esa razón, el dios Jano de los romanos, el de las dos caras que había triunfado el 6 de Diciembre de 1998, a la hora de tomar posesión del cargo de Presidente de la República, el 2 de Febrero de 1999, al poner la mano sobre un ejemplar de la Constitución de 1961, dijo: “Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las reformas democráticas para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro.” Dijo que juraba sobre la “moribunda Constitución”, pues se sentía “guapo y apoyado” por la sentencia de la Corte Suprema del 19 de enero de ese mismo año, además de la desidia del bostezo histórico del también agonizante Congreso Nacional que dormía apaciblemente dentro de la fosa de su tumba. Con la moribunda Constitución de 1961 vino el primer síntoma de la enfermedad letal de la democracia venezolana, la terapia intensiva del Estado de Derecho y la agonía de los derechos humanos fundamentales. El apetitoso plato de la sociedad civil fue puesto en la mesa del banquete del Estado Totalitario, que ha venido mordiendo poco a poco, de bocado en bocado el delicioso manjar de la libertad de un pueblo.No tenemos la menor duda al afirmar que Venezuela cuenta con un excelso panteón de héroes, pero estos murieron después de la gesta emancipadora, siguiendo el mismo destino del “ocaso de los dioses” o la última ópera de la t etralogía de Richard Wagner. Aquiles en la mitología griega tuvo sus flancos mortales en los tendones de sus pies, porque por allí lo agarró su madre Tetis para bañarlo en las aguas mágicas de la Laguna de Estigia que hicieron invulnerable todo su cuerpo, menos por los tendones tapados por las manos de su madre. Sigfrido, el héroe de los nibelungos, se bañó con la sangre del dragón Fafner que lo haría también invulnerable, pero no se percató que una hoja de tilo cayó sobre sus espaldas cubriendo esa parte al nivel de su corazón por donde no corrió el líquido sanguíneo de la bestia. El tendón de Aquiles o la espalda de Sigfrido del pueblo venezolano ha sido la indiferencia con que ha tolerado las continuas e ininterrumpidas violaciones de la Constitución por parte de sus gobernantes militares o dictadores que han infectado nuestra purulenta historia republicana. De 1811 a 1999, durante 188 años de independencia, Venezuela ha tenido 26 Constituciones, y sólo en el siglo XX ha contado con 14 textos constitucionales. Comenzando con la de 1901 de

Cipriano Castro que ofreció demagógicamente un retorno al Estado Federal contemplado en la Constitución de 1864, producto de la Guerra Federal. Luego vino el periplo de las constituciones gomecistas, con siete reformas constitucionales, siendo la Constitución de 1925, la que mejor definió las características políticas de su longeva dictadura comprendida entre 1908 hasta la fecha de su muerte el 17 de Diciembre de 1935. Los elementos definitorios del constitucionalismo de esta dictadura que sometió al país durante 27 años fueron en opinión de nuestros más destacados expertos en Derecho Constitucional: a) Centralización político administrativa, por medio de la concentración de competencias en el Poder Nacional bajo un régimen progresivamente autoritario; b) La unificación de los ejércitos regionales en un único ejército nacional y el monopolio de la violencia en las fuerzas armadas militares y policiales; c) Ampliación de las competencias del Poder Ejecutivo Nacional, con la extensión y fortalecimiento de la organización ministerial; d) El establecimiento del principio de la Unidad del Tesoro, con base a una Hacienda Pública nacional consolidada y de financiamiento centralizado. Luego vinieron las Constituciones de 1936 de la que citamos la prohibición de los enemigos políticos de la existencia del sistema democrático (el comunismo y el anarquismo), pero esta Constitución como las gomecistas, preveía un esquema de democracia representativa indirecta o de segundo grado y no otorgaba el voto a la mujer ni a los analfabetos; prosiguió la de 1945, cuya vigencia no pasó de los cinco meses, vino el golpe de Estado del 18 de Octubre de 1945, se convocó a elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente del 17 de Diciembre de 1946, que aprobó la Constitución de 1947, donde por primera vez se estableció el sufragio universal, directo y secreto, incluyendo el voto femenino y el de los analfabetos. sedimentando la auténtica legitimidad de los poderes públicos (Ejecutivo y Legislativo, porque el Judicial siempre ha nacido del concubinato de los dos anteriores). Vino el Golpe de Estado del 24 de Noviembre de 1948 que derrocó a Rómulo Gallegos, y desde el punto de vista estrictamente constitucional la Junta Militar de Gobierno, de carácter provisional, derogó la Constitución de 1947, restableció la de 1936 con la reforma de 1945, “pro tempore”, hasta que una írrita Asamblea Nacional Constituyente, aprobó la Constitución de 1953, con fundamento en la Constitución de 1945. Con el derrocamiento de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez el 23 de Enero de 1958, cayó el ciclo de 46 años de dictaduras del siglo XX venezolano. Auspiciado por el pacto político de Punto Fijo, el nombre de la casa de habitación de Rafael Caldera, suscrito entre los tres partidos políticos más importantes, AD, URD y el social cristiano COPEI ( siglas de Comité de Organización Política Electoral Independiente ), el Congreso Nacional discutió y aprobó la Constitución publicada en la Gaceta Oficial Nº 662, extraordinario del 23 de Enero de 1961 que fue la que más duró en nuestra historia, pues tuvo una vida de 38 años, hasta que por las razones que hemos anotado, fue sustituida por la del 30 de Diciembre de 1999.-

Para el profesor de Derecho Constitucional de la U.C.V., Julio César Fernández Toro, las características más resaltantes de la Constitución de 1961, fueron: 1) Fortalecimiento del gobierno central sobre la estructura federal 2) Establecimiento de una democracia representativa dominada por la representación proporcional y de las minorías. 3) La imposición de un Estado de Partidos en el que éstos son los exclusivos instrumentos de la democracia representativa. Y que el resultado de estos tres postulados característicos fue un Estado rígidamente representativo y fuertemente centralizado, que el constitucionalista Juan Carlos Rey denominó como un “sistema populista de conciliación de élites”; y los que hicimos vida política dentro de una de esas maquinarias, pudimos apreciar la estructura “stalinista” de las organizaciones partidistas, inspiradas en un profundo pragmatismo por conquistar el poder sin ideales, controladas por aparatos burocratizados de activistas, mercenarios, dominados por jerarcas anodinos, encargados de aplicar la llamada “ley de hierro de la oligarquía” , conocida popularmente como la de las “cúpulas partidistas”, o grupitos enroscados en sí mismos sin aliento popular, cuya navegación se apartó del faro que ilumina el puerto del Bien Común para caer en la tormenta de las pasiones mezquinas, y las infidelidades de la hipocresía, que es, en palabras de La Rochefoucault, el homenaje que el vicio rinde a la virtud. En otras palabras, el régimen constitucional de 1961 fue exitoso hasta 1989, cuando devino el estallido o fenómeno caótico del 27 de febrero de ese año, cuando se observó una crisis política de naturaleza extraordinaria o constituyente, causada por una auténtica falta de “gobernabilidad”, derivada del desborde de las instituciones político-jurídicas de la Constitución. Para Dieter Nohlen hay una “relación entre instituciones políticas y rendimiento político” , de modo que por allí se pueden medir los grados de eficacia de un sistema político. El término “gobernabilidad” aparece en la doctrina política en la década de los años ochenta del siglo XX, y se puede definir como “la capacidad del gobierno de ser obedecido sin violar las reglas de la democracia y sin permitir que otro autor pueda amenazar la ruptura de ésta.” ( JC. Fernández Toro). Sin embargo, la Asociación Venezolana de Derecho Constitucional con ocasión del Foro celebrado en 2005, para celebrar los cinco años de vigencia de la Constitución del 30 de Diciembre de 1999, en la sede de la U.C.V., todavía consideraba que: “ Como una respuesta al viejo institucionalismo y a la concepción normativa, el problema de gobernabilidad de las democracias latinoamericanas se debe a una crisis de gobierno por sobrecarga de las demandas sociales o por una incapacidad del gobierno para atenderlas con eficacia. La ingobernabilidad es la pérdida del control del gobierno causada por una sobrecarga de demandas sociales a las que se le puede sumar la incapacidad del sistema político de satisfacerlas.” De lo que aún no se habían percatado los integrantes de la A.V.D.C. participantes en el Foro, es que el “otro autor” que podía no sólo amenazar la ruptura de las reglas democráticas, sino de pulverizarlas estaba y está en el régimen comunista que se había instalado en el Poder desde el 6 de Diciembre de 1998, y que la “nueva

Constitución” no era otra cosa que el medio capaz de engañar a las mayorías electorales circunstanciales, y que los anticuerpos que recomendaron al concluir el mencionado Foro, jamás serían tomados en cuenta por los jerarcas del régimen, por ser simplemente constitucionales, y constituir mecanismos de defensa democráticos, que el verdadero rostro de Jano apartaría de su vista y observación. Nos referimos a esta parte del informe: “ Se plantea como solución una acción política razonada, planificada, cuyas opciones se compadezcan con un diagnóstico previo de la situación. Las alternativas que se plantean son: 1) Reducir las demandas, o sea, que la sociedad no tenga tantas expectativas del Estado y que busque sus propias salidas. 2) Desviación de las demandas hacia el mercado: el Estado no se compromete a la satisfacción de las demandas y espera que estas sean resueltas por las fuerzas del desarrollo económico. 3) Aumentar el desempeño del Estado, logrando que su actuación, sea más eficiente en el logro de consensos y de alianzas con los actores políticos y sociales. Las tres posibilidades se refieren al sistema político como institucionalización formalizada constitucionalmente.”.Ninguna de las tres alternativas señaladas anteriormente por nuestros constitucionalistas fueron compatibles con el modelo de sistema político comunista bautizado con el engañoso calificativo de “socialismo del siglo XXI”, así como los comunistas soviéticos en la era de Stalin disfrazaron el Capitalismo de Estado, que es hasta ahora la única etapa lograda en la realidad por los regímenes totalitarios comunistas, con el antifaz del “Zorro”, protagonista de las películas de Walt Disney, llamado “socialismo real”. El modelo constitucional a seguir, anunciado en el discurso del “mar de la felicidad de Cuba”, fue el de la Constitución comunista de Cub a del 24 de febrero de 1976, con reformas practicadas los días 10, 11 y 12 de Julio de 1992, que a su vez copió la Constitución stalinista soviética de 1936. Basta con leer la Guía del Preámbulo de la Constitución cubana para entender el sistema político que se pretende implantar en Venezuela fuera del texto de nuestra Constitución de 1999. Dice la cubana: “ Guiados por el ideario de José Martí y las ideas político sociales de Marx, Engels y Lenin”, o con revisar el artículo 14º:” En la República de Cuba rige el sistema de economía basado en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los bienes fundamentales de producción”, para comprender el funeral de los derechos humanos individuales, comenzando por el derecho de la propiedad privada. “A buen entendedor pocas palabras” dice el adagio popular, de modo que para apreciar el lado oscuro de la Luna, pero Luna al fin, que es la Constitución cubana copiada de la soviética, podremos apreciar el sistema político que se esconde detrás del claro rostro de la Luna representado por la Constitución de 1999 en fase de cuarto menguante. El Informe de la A.V.D.D.C. de 2005 nos dice que: “La sustitución real y formal del régimen constitucional se logra por medio de tres procesos fundamentales: 1) el de creación de normas, o sea, por el desarrollo legislativo de la Asamblea Nacional. 2) el de la interpretación de normas y de control de la actividad pública,

mediante la función jurisdiccional ( jurisprudencia constitucional y contenciosoadministrativa). 3) El político-administrativo, a través del ejercicio del Poder Ejecutivo, de la relación gobierno-oposición y de los controles populares ( electorales, consultivos, y de participación democrática en general).”. Después del fracaso del Gobierno en el referéndum de reforma constitucional del 2 de Diciembre de 2007 hemos visto el fenómeno curioso de imponer arbitrariamente el contenido de esa Reforma rechazada de cuajo por el pueblo, por medio de la creación de un conjunto de leyes abiertamente inconstitucionales por parte de la ilegítima Asamblea Nacional, que no representa la soberanía plural del pueblo venezolano, porque fue electa por la abstención deliberada y voluntaria ( más del 90% del electorado), de todo un pueblo que desconfía, con sobrada razón, de los órganos electorales constituidos por afectos al régimen, de modo que la legitimidad del sistema político venezolano será siempre el resultado de costosísimos peculados y gigantescos fraudes electorales manipulados en las máquinas electrónicas en la mayoría o en todos los casos. En consecuencia, la legalidad venezolana de hoy día, es ilegítima, tanto por su origen como por violar y contrariar abiertamente postulados constitucionales, sin que medie una sentencia de algún juez que declare los vicios de inconstitucionalidad de esas leyes, bien sea por control difuso, o bien sea por control concentrado de la eficacia constitucional, ni mucho menos la reptilesca jurisdicción contencioso-administrativa que no toca, ni con el pétalo de una rosa, los reiterados abusos de los funcionarios en el ejercicio del Poder Ejecutivo. En fin, ninguno de los tres procesos enumerados ( creación de normas legales, interpretación de las mismas y el control de la actividad pública por los jueces, ni la relación gobierno-oposición y los controles populares) han funcionado para estabilizar un sistema de democracia participativa. Todo lo contrario, han funcionado al revés, para hacer efectivo el lema fascista de los regímenes totalitarios expuesto por Benito Mussolini: “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado.”, que no es el mismo de : “Todo dentro de la Constitución, nada fuera de la Constitución”, porque se da el caso, como el nuestro, de que el Estado no esté dentro de la Constitución, sino fuera de ella, como hicieron los nazis con la Constitución de 1919 de Alemania, o de la llamada República de Weimar, que jamás la tocaron sino que le pasaron por al lado como si no existiera, ya que la “legalidad” del nacional socialismo se fundamentó en la interpretación por parte de los jueces de la voluntad del pueblo encarnada en la voluntad del Jefe Supremo o del “Führer” para cada caso concreto que, sin exageraciones es el mismo sistema que siguen los “jueces” venezolanos que gritaron el “Uh, Ah”( sonido onomatopéyico de los gorilas), durante la apertura del año judicial de 2005, llegando a formar la más execrable administración de justicia de nuestra historia, puesto que superó con el caso del homicidio del fiscal Danilo Anderson y el “testigo estrella”, al de la condena a muerte de un pobre carpintero polaco, basada en el testimonio de un perro, por los jueces nazis, según consta en los documentos de los “Juristas del Horror” de Ingo Müller.-

Una vez que se derrumba el pilar de la supremacía de la Constitución, la fortaleza de la ley queda a la intemperie como los polluelos de las aves que salen del nido sin la protección de sus padres, pues quedan a merced de los depredadores. Los movimientos políticos neocomunistas se diferencian de los viejos sólo por razones estratégicas, porque en el fondo la anquilosada doctrina marxista del siglo XIX, sigue siendo la misma, especialmente, en Latinoamérica, una vez que abandonaron la lucha armada de la guerra asimétrica de las guerrillas y el ideal de las barbas crecidas en las tupidas selvas tropicales o en los fríos escaparates de las montañas. Se podría dividir en dos etapas la estrategia marxista-leninista en la lucha por el Poder: A) la del aventurerismo de la lucha armada guerrillera, en donde apreciamos con André Malraux la marca del espíritu del aventurero que va a los sitios de mayor intensidad histórica, animado por el “tanatos”, que Platón concibió como una búsqueda de reconocimiento heroico después de la muerte, como el caso un tanto reciente del “Che” Guevara que fue a provocar el suicidio a través de la pistola de un oficial del ejército boliviano, o el del cura Camilo Torres en la vorágine violenta de las selvas colombianas. B) Y la otra fase, es la del núcleo revolucionario que va en busca de la periferia electoral a pescar dentro de las aguas democráticas, fundamentada en el activismo político, que organiza personalidades supletorias a la espera de consignas, o de órdenes superiores estructuradas dentro de una jerarquía dogmática, propias de las organizaciones fascistas o comunistas, en las que el individuo está siempre por debajo del grupo y nunca por arriba de él. Por eso en toda organización constituida por activistas, por individuos sin pensamiento propio que dependen de lo que les transmita el jefe es ideal para la estructura totalitaria. Allí encuentra la mentalidad fascista el piso dócil para levantar la pirámide del poder político, como por ejemplo, el argentino Norberto Ceresole, asesor del hegemón venezolano, quien diseñó la simple maqueta vertical extraída de la organización militar: comandante supremo-ejército- pueblo, y esa es la arquitectura política que desde 1998 se implantó por la vía electoral en Venezuela, hasta ese momento conducida por ancianos dirigentes apergaminados en una democracia juvenil que todavía salía a la calle en pantalones cortos o minifaldas. Pero, en esos cuarenta años de experiencia, de 1958 a 1998, quedó sembrado el espíritu democrático en el pueblo venezolano, o las raíces de un “estado de conciencia”, que en palabras de Jacques Maritain se traduce en “una filosofía general de la vida humana y de la vida política, y un estado de espíritu”, que nunca tuvo el pueblo cubano desde aquel 1º de enero de 1959, cuando salieron de la dictadura de Fulgencio Batista para cambiarla por la tiranía de los Castro y el partido comunista. La receta estratégica del neo-comunismo venezolano se elaboró para todos los sistemas democráticos latinoamericanos en donde, por lo general, viven la crisis de gobernabilidad que arrastra al descrédito de los gobernantes y al de los partidos políticos que le sirven de apoyo, unido al descontento masificado en la población no satisfecha en sus necesidades básicas. En estos casos, la principal afectada es la

Constitución y las instituciones que de ella derivan, puesto que han venido rigiendo con el solo resultado del descontento popular, de modo que los pasos tácticos del proceso van a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que aprobará una nueva Constitución que se irá amoldando poco a poco al modelo cubano marxistaleninista y , por consiguiente, a la perpetuación en el Poder de la nomenklatura del partido único, que irá desgastando por medio de la propaganda simiente del culto de la personalidad y la educación de consignas, el espíritu crítico del pueblo hasta no dejar vestigio alguno de libertad y democracia. La Internacional Comunista creada por iniciativa de Lenin en 1919, fue sustituida por el Foro de Sâo Paulo en América Latina para guardar las apariencias democráticas del Comunismo. Recordamos que este Foro fue fundado en 1990 en la ciudad de Sâo Paulo en Brasil, por convocatoria del Partido de los Trabajadores brasilero, con el fin de unir los esfuerzos de los partidos de izquierda latinoamericanos, para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del muro de Berlín en 1989, es decir, de la implosión del régimen comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y del Caribe; porque la caída del muro trajo como consecuencia directa, la privatización del Capitalismo de Estado o del comunismo en casi todo el mundo. En este Foro concurren en sinergia partidos social demócratas y partidos comunistas con predominio de la estrategia democrática sirviendo de compañera de ruta a las ideologías antidemocráticas del comunismo fracasado, por lo que la ubicamos en el segmento B) de nuestra clasificación establecida anteriormente. Pero, subsisten todavía focos o movimientos armados que ubicamos en el apartado A) del aventurerismo, que aún aspiran derrocar por la fuerza los regímenes democráticos, como el caso de las guerrillas colombianas de las FARC y del ELN, las todavía subsistentes del maoísta Sendero Luminoso peruano, algún resuello del movimiento de los Tupac-Amarú uruguayo, la Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL) y el M28 en la U.C.V. en Venezuela, etc., que piensan reflotar por medio de organizaciones internacionales como la Coordinadora Continental Bolivariana en tránsito al Movimiento Continental Bolivariano, más vinculados al terrorismo internacional, como si portaran en el bolsillo el librito de Noam Chomsky “ Piratas y Emperadores”, para dedicarse al terrorismo al detal o menudeo de piratas, aliado a las organizaciones criminales del narcotráfico internacional para enfrentar a lo que denominan “terrorismo de Estado” representado en el poder económico y militar de los países occidentales encabezados por los Estados Unidos de Norteamérica, el de los emperadores..En el caso de estos últimos, observamos que constituyen grupos aislados en sus localidades geográficas, con la excepción del terrorismo islámico encabezado por Al Qaeda con algunas ramificaciones asiáticas como la “Jamaah Islamiyah” en Indonesia y de nacionalidades no reconocidas conformadas por etnias de origen ancestral que aspiran tener un domicilio territorial reconocido para organizar sus propios Estados, como los palestinos y los kurdos y sus respectivas organizaciones armadas como el “Hammas” palestino y

el “Devrimi Karargah” (“Cuartel General”) kurdo, al que recientemente el 27 de Abril de 2009 le mataron los policías especiales turcos a su líder Orhan Yilmazkaya.´Existe una tercera organización internacional que encierra como el caballo de Troya el proyecto castro comunista dentro de su vientre, cuyo fin es exportar el proyecto revolucionario dentro de los países que la integran a imagen y semejanza del modelo estratégico venezolano: derrumbe del principio de la supremacía constitucional, culto de la personalidad, Asamblea Constituyente, nueva Constitución con re-elección indefinida de la Presidencia de la República, e ir poco a poco adaptando el sistema comunista cubano-venezolano en esos países. Se trata de la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (A:L:B:A.), ahora Alianza Bolivariana, integrada por Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y hasta el 28 de Junio del 2009, Honduras. La Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA), tiene sus antecedentes en el llamado “Pacto de San José”, que fue un acuerdo petrolero suscrito entre Venezuela y Mexico, el 3 de Agosto de 1980 en Costa Rica, por medio del cual se destinaron 160 mil barriles diarios de hidrocarburos líquidos a los países de Centroamérica y del Caribe, en donde una parte de las facturas (25%) se destinó a financiar proyectos de desarrollo económico. Luego, sobre la base de este pacto regional, el gobierno neocomunista venezolano, prescindiendo de su asociado mexicano, decidió poner en marcha su proyecto de penetración ideológica, apoyado en la riqueza de sus recursos energéticos y de los ingresos de petrodólares, a través del “Acuerdo Energético de Caracas”, celebrado el 19 de Octubre de 2000, en donde se incorporó a Cuba con ventajas superiores a las de los demás países signatarios, hecho que de por sí, ilustró la formación de un eje neocomunista La Habana- Caracas. Los días 27 y 28 de Abril de 2005, los regímenes comunistas de Cuba y Venezuela, suscribieron un Acuerdo, en cumplimiento del artículo 3 para la aplicación de la ALBA, mediante el diseño del Plan Estratégico para aplicación de la ALBA. El artículo dice: “Ambos países elaborarán un plan estratégico para garantizar la más beneficiosa complementación productiva sobre bases de racionalidad,, aprovechamiento de ventajas existentes en una y otra parte, ahorro de recursos, ampliación del empleo útil, acceso a mercados u otra consideración sustentada en una verdadera solidaridad que potencie las fuerzas de ambos países.”.Por esa vía el régimen comunista de Fidel Castro logró lo que no había logrado con la lucha guerrillera venezolana de la década de los sesenta del siglo pasado, la rendición completa a sus pies de Venezuela, en términos más claudicantes que los de las Capitulaciones que ponen fin a las guerras, porque éstas suponen el reconocimiento legítimo de la derrota después del combate, pero jamás la traición de entregar patrias como hizo el gobernante venezolano con sumisa genuflexión ante su ídolo, a quien compuso la oración de un “padre Fidel” como si fuera el Padre Nuestro que nos enseñó Cristo para adorar a Dios Padre Todopoderoso, y comparó como un par de Simón

Bolívar en la Historia. Lo cierto es, que dentro del paquete de Acuerdos como ése, se esconde la estrategia del castro- comunismo para América Latina y el Caribe, porque según ellos “en la dialéctica está el sentido de la vida” y se encuentra en “la idiosincrasia heredada de nuestros aborígenes y de los héroes Libertadores de América”, en tanto que “no nos dejemos imponer doctrinas externas y contribuyamos a desarrollar la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) de la que nuestros hijos y demás familiares se sentirán orgullosos por aplicar la máxima del insigne maestro del Libertador Simón Bolívar ( Simón Rodríguez): inventamos o erramos:” . Y para justificar retóricamente la gigantesca dádiva venezolana, que soporta el paquete ideológico de exportación para dominar por medio del cohecho a las frágiles democracias latinoamericanas, la Declaración conjunta cubano-venezolana del 28 de Abril de 2005, concluye en estos términos: “…coincidimos plenamente en que la ALBA no se hará realidad con criterios mercantilistas ni intereses egoístas de ganancia empresarial o beneficio nacional en perjuicio de otros pueblos. Sólo una amplia visión latinoamericana, que reconozca la imposibilidad de que nuestros países se desarrollen y sean verdaderamente independientes de forma aislada, será capaz de lograr lo que Bolívar llamó…”ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria” , y que Martí concibiera como la “América nuestra”, para diferenciarla de la otra América, expansionista y de apetitos imperiales.” El Plan contra el Plan que escribió José Martí en la revista “Patria” el 11 de junio de 1892.El incremento exorbitante de los precios petroleros internacionales que desde hace más de una década se cotizan en las Bolsas de Valores de Nueva York, Londres y Singapur, fundamentalmente sobre la base de tres tipos de crudos de referencia: El West Texas Intermediate (NY), el Brent Blend del Mar del Norte (Londres) y el Dubai( Singapur) y para ventas a futuro, hacen semejante el ciclo del mercado petrolero fundamentado en especulaciones bursátiles de osos y toros al de la extinción de las estrellas del firmamento que, antes de morir se convierten en gigantes rojas para luego sucumbir en enanas blancas y agujeros negros. Pues bien, este recurso natural no renovable experimentó la fase de las gigantes rojas y el régimen venezolano aportó grandes recursos financieros del Tesoro Público y utilizó las entregas en especie en condiciones casi dadivosas, para estructurar la geopolítica comunista a través de la Alba, además de la intromisión por medio de recursos financieros para organizar por debajo movimientos políticos afines en otros países del continente. Estas penetraciones se adaptan al modelo del proceso venezolano, a través de Asambleas Constituyentes, nuevas Constituciones que establezcan, por lo menos, la reelección indefinida de la Presidencia de la República, expoliar a los medios críticos de comunicación social con miras de establecer el totalitarismo mediático en sus pueblos al estilo castrista, y controlar las respectivas sociedades por medio de fuerzas armadas ideologizadas, el espionaje policial de los ciudadanos para reprimir la disidencia,

controlar la opinión pública con la propaganda y el sistema educativo, en fin, someter la sociedad masificada sin individuos libres y responsables, es decir, sin personas. El poder de la dádiva es, quizás, el más fuerte entre todos los poderes del mundo, porque doblega tanto el tendón de Aquiles como la espalda de Sigfrido, es decir, a la debilidad congénita del egoísmo en los seres humanos y constituye la verdadera prisión terrestre de las almas. Lázaro Cárdenas cuando nacionalizó la industria petrolera mexicana en 1936, confesó que la única debilidad que asomaba esta medida estaba en el hecho de que ninguno de sus generales resistía un cañonazo de cincuenta mil dólares. Así como el Secretario General de la OEA, el chileno para vergüenza de ese noble pueblo, no resiste el pellizco de unos petrodólares del hegemón venezolano. Por eso se limpia la parte más inmunda del cuerpo con las hojas de la Carta Democrática Interamericana, auspiciando el regreso de Cuba y suspendiendo la filiación de Honduras, presentando un asqueroso informe a la Asamblea General Extraordinaria del organismo, sin haber leído algún párrafo de la Constitución de Honduras, convirtiéndose en compañero de ruta de los regímenes comunistas de la ALBA.Nuestra excelente columnista del diario “El Universal”, Ruth Capriles, en el artículo “Tercera Resistencia”, que publicó en la página 1-7 el 9-7-2009, nos dice con sobrada razón: “Honduras nos ha dado el ejemplo; apegados a la letra de su Constitución ha enfrentado la incomprensión del mundo entero; han mantenido solos su verdad; lo que sea que resulte de los confusos eventos habrá sostenido la verdad constitucional.” No hace falta ser abogado ni experto en hermenéutica jurídica para leer y entender la Constitución de Honduras de 1982, vigente desde el retorno democrático de ese digno país centroamericano, por cuyas venas corre la sangre de una de las más avanzadas culturas que ilustró al mundo en la época del descubrimiento de América, la de los mayas que todavía, desde los restos de Copán, causan asombro en la arqueología, antropología, paliografía, lingüística. astronomía, etc., y otras ciencias de investigación del humano y sus costumbres en el pasado, con las huellas heroicas del cacique Lempira al mando de la resistencia de los lencas, por doce años y la más prolongada de los amerindios, contra los colonizadores españoles, culturalmente muy lejos del “Ana karine rote”,o del grito de guerra y de la consumación de la victoria de los indios caribes, que no consideraba gente a los otros seres humanos no pertenecientes a sus tribus, como el “untermensch” de los nazis en el siglo XX, respecto a los judíos, negros y gitanos tratados como si no fueran humanos. Previamente ponemos esta comparación, porque ese grito de los indios caribes, constituye una baratija ideológica del “socialismo del siglo XXI”, altamente elogiado por el hege món venezolano para introducir la dialéctica histórica de la lucha de clases en las mentalidades de los indígenas que pueblan algunas zonas geográficas de Latinoamérica y el Caribe, conjuntamente con los “7 ensayos de la realidad peruana” de José Carlos Ma riátegui la

Chira, el fundador del Partido Comunista del Perú, por medio de los cuales pretenden acomodar la Historia conforme a la dialéctica marxista, y sostener que antes de la llegada de los españoles los nativos vivían de una economía comunista alterada, luego, por el poder económico y político de los gamonales o hacendados, de modo que el gamonalismo vino a ser una copia del feudalismo europeo, ignorando en este caso, cómo antes de la llegada de los españoles, los incas habían esclavizado cruelmente a los aymaras, hasta que vino la rebelión y el establecimiento de la autonomía de Tihuantinsuyo. Pero el problema de los marxistas es el mismo de todos los determinismos, es decir, cuando todo lo que ocurre o suceda viene de una sola causa, y a esa causa los hechos y fenómenos se acomodan según las conveniencias del momento, y juzgan y condenan conforme al mecanismo de las contradicciones en que consiste la dialéctica. Por ejemplo, al enarbolar el grito “ana karine rote”, justifican todas las atrocidades de los indígenas y condenan las injusticias de la colonia, y, entonces, los activistas de los movimientos indigenistas “ad láteres” del neo-comunismo estratégico, derriban las estatuas de Colón decapitando la efigie del navegante en actos públicos y pintan grafitis en las paredes con la consigna de los caribes sin saber qué significa, como el chiste del goajiro que le cae a golpes a un español en un bar de Maracaibo, sin mediar discusión alguna, y, después explica que apenas el día anterior, después de haber transcurrido casi doscientos años, se había enterado del Decreto de “Guerra a Muerte” del Libertador, dictado en Trujillo el 15 de Junio de 1813. Lo mismo que en la interpretación de la Historia por el mecanismo de la lucha de clases, ocurre con el Derecho para los marxistas. Después de haber revisado en “Soviet legal pholosophy”, traducción al inglés de Hugh Babb, con introducción de John N. Hazard, publicada en la “Harvard University Press”, 1951, observamos que el primer ensayo soviético sobre una teoría del Derecho fue escrito por P.I. Stuchncka, quien dice, que: “ El Derecho es un sistema u orden de las relaciones sociales que corresponden a los intereses de la clase dominante y es salvaguardado por la fuerza organizada de esta clase.” Antes habíamos visto a Denisov y Kirichenko ( “Derecho Constitucional Soviético”), para los cuales: “La Constitución y demás leyes son el fruto de la revolución (bolchevique), y han venido desarrollándose en íntima conexión con las tareas y funciones propias del Estado, como la fuerza organizada de la clase dominante.” Estas definiciones recogen la vieja frase de Lenin:” Vuestro derecho es siempre la voluntad de las clases que obtuvieron la victoria y conservan el poder político en sus manos.” Y para Evgenii B. Paschukanis:” La Institución del Derecho es un producto de la economía de mercado (…) Los intereses de productores o propietarios de bienes frecuentemente chocan y caen en conflicto (…) La única función del Derecho consiste precisamente en regular y resolver esos conflictos de intereses. De ellos depende toda la vida del Derecho. Por tanto en una sociedad verdaderamente comunista, en que haya completa unidad en el propósito social, no manchada por el choque de intereses contradictorios, el Derecho está fuera de lugar.” ( “Theory of law and Marxism”). Ahora,

conforme a la ortodoxia marxista-leninista, la revolución comunista pasa por una etapa de transición denominada “dictadura del proletariado” que hasta este momento de la Historia sólo ha servido para tapar el fracasado Capitalismo de Estado, pero que en todo caso prepara el advenimiento de la sociedad sin clases, sin Estado ni Derecho, ni gobernantes ni gobernados, el cielo transportado a la tierra de la sociedad comunista, pues bien, el Derecho debe ajustarse a la eterna etapa previa antes de su desaparición. En la etapa de transición o de la dictadura del Capitalismo de Estado o de los burócratas armados, que es la que se vive en Cuba y en Venezuela, el nuevo Derecho está estructurado por dos ideas que los viejos juristas soviéticos consideraron el depósito de la verdad: a) “conformidad con el fin de la norma” , esto es acelerar el proceso revolucionario y constituye el único criterio válido de la legalidad. Y b) la “conciencia socialista”, que se irá perfeccionando poco a poco, hasta que la obra social necesaria la lleve a cabo sin instrumentos de coerción, sobre una base voluntaria y cooperativa de todos los hombres. Por último, c) después que se haya logrado este objetivo, desaparecerá la necesidad de toda organización estatal, y en consecuencia, de toda clase de Derecho. Lo cierto es que Luis Recasens Siches, cuando se trasladó a la Unión Soviética para recabar información para su obra “Historia del pensamiento jurídico en el siglo XX”, que luego editó Porrúa en México, confiesa que: “ sólo encontró expedientes políticos cambiantes, al servicio de las sucesivas consignas del gobierno.”. En la etapa de la dictadura la noción del Derecho se pierde, ya que para Lenin: “La dictadura significa ni más ni menos que el poder basado directamente en la violencia, y que no se halla limitado por ninguna norma, ni restringido por ninguna ley (…) La dictadura significa poder ilimitado que se basa sobre la fuerza y no sobre el Derecho.”. En esta fase se encuentra Cuba desde 1959, y Venezuela desde 1998, y la ALBA desde el Acuerdo Cuba-Venezuela desde 2005 y el Plan Estratégico para la aplicación de la ALBA resultado de esa Convenio. De allí resulta fácil entender que la geopolítica petrolera de la ALBA, colida con todas las Constituciones democráticas de los países latinoamericanos y es contraria a la existencia del Estado de Derecho, porque el comunismo en ninguna parte del mundo logró salir del concepto de dictadura referido por Lenin que citamos anteriormente. Por eso el régimen comunista venezolano tiene que acudir al soborno de voluntades políticas en el ámbito internacional, porque su ideología no cuadra en el mapa democrático de los organismos internacionales de la región, como la OEA con la Carta Democrática Interamericana del once de septiembre de 2001, ni por el Capítulo 4º del Tratado de La Asunción y el Convenio de Ushua del Mercado Común del Sur, porque la ALBA es esencialmente antidemocrática, y supone un proyecto de integración política hacia la “dictadura del proletariado”, y el desarrollo de una economía socialista o del Capitalismo de Estado, que es el cementerio de la libre empresa y de la propiedad privada. A Venezuela la estremeció el ejemplo de Cuba y ambos países, por medio de la ALBA, pretenden aprovechar las ventajas del poder de la dádiva que facilita la riqueza petrolera circunstancial venezolana con el modelo

comunista cubano, y los que tuvimos la oportunidad de leer a Cervantes y sus “Novelas Ejemplares”, aprendimos la lección sobre el cohecho y cuando alguien tiene el buey en la lengua ( “Habet Bovem in lingua”), recordando el diálogo de los perros Cipión y Berganza. Este “habet bovem in lingua”, que le enseñaron los preceptores a Berganza, sigue pesando demasiado en la lengua del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza con el caso de Honduras, jamás se vio a un burócrata internacional tan diligente por complacer al régimen sobornador venezolano, y al resto de las burocracias apergaminadas del mundo frente a lo que Ruth Capriles llamó la “ verdad constitucional” de Honduras. Esta asquerosa burocracia internacional, ni siquiera leyó por el forro de las carátulas la Constitución de Honduras, vigente desde 1982 durante la Presidencia de Roberto Suazo Córdova, como obligada cuestión previa antes de levantar los brazos para sancionar al gobierno constitucional y al Presidente transitorio de Honduras, Roberto Micheletti, En nuestra mente no cabe esta figura de trotaconventos de la burocracia de la OEA, que no vacila en calificar como “ golpe de Estado” al irrestricto cumplimiento de la Constitución por parte de las instituciones democráticas del Estado Hondureño, y ordenar la restitución inmediata del violador “in fraganti” de la Constitución, el megalómano José Manuel Zelaya Rosales , adoptando la misma cínica posición de Tomás J. Sanabria, aquel Ministro del Interior de José Tadeo Monagas en la Venezuela de 1848, que calificó al documento de la Constitución como “ese librito amarillo que sirve para lo que sea”. Entendemos que la palabra documento viene etimológicamente del latín “docere” que equivale “decir” y “mentum” o mente, pues bien, un documento significa lo que dice la mente, y cuando es el de una Constitución es lo que dijo la mente, en este caso, de más de siete millones de hondureños: Artículo 239: “El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados para el ejercicio de toda función pública.”( subrayado nuestro).“In claris non fit interpretatio”, en la claridad no hay interpretación, o dicho de otra manera con el jurista patrio Ángel Francisco Brice: “Sólo en la duda hay interpretación. Esta disposición constitucional hondureña es clara y por tanto “ad litteram”, es decir en su sentido gramatical o literal no deja dudas. José Manuel Zelaya Rosales quiso proponer una reforma constitucional contra la prohibición de la reelección presidencial, a través de la llamada “cuarta urna”, con el propósito de imitar el ejemplo de la Alba y de sus países miembros Cuba ( donde se puede votar todos los días por la lista del partido único, pero no se elige), Venezuela convertida en un cuartel de militares corruptos que apoyan con sus fusiles a un mediocre marxista-leninista, neo-rico y

sobornador, que tiene a sus pies el Consejo Electrónico Electoral, el cual manipula a su antojo los resultados electorales; Bolivia, con un Presidente que tuvo el mérito infantil de pintar un burro de tres colores en la escuela y, que en vista del fracaso de su Constituyente en Oruro, contrabandeó por medio de una Ley Electoral Transitoria del 24 de Abril del 2009, producto de la extorsión de una huelga de hambre prolongada con hojas de coca, la reelección presidencial. En Ecuador, el narco-FARC Presidente, Rafel Correa, logró transitar el camino de la Constituyente y de la reforma constitucional para permitir la reelección presidencial. Y ahora, el sádico incestuoso, Daniel Ortega de Nicaragua cuyo mandato presidencial termina el 2012, ya propuso seguir los mismos pasos electorales del neo-comunismo del siglo XXI, con una Constituyente, reforma constitucional con el único propósito inmediato de la reelección y eternizarse a la cubana, abriendo las puertas de la etapa del “culto a la personalidad”, que desde el “Past and Present” de Thomas Carlyle, es por donde se han filtrado unos cuantos pillos en la historia de la humanidad.Además de la prohibición expresa de la reelección presidencial. La Constitución de Honduras al mismo tiempo que señala el mecanismo de la reforma, aún dentro de esta no permite modificar en forma alguna esta pétrea disposición constitucional. En efecto, el artículo 373, establece: “ La reforma de esta Constitución podrá decretarse por el Congreso Nacional, en sesiones ordinarias, con dos tercios de votos de la totalidad de los miembros. El Decreto señalará al efecto el Artículo o Artículos que hayan de reformarse, debiendo ratificarse por la subsiguiente legislatura ordinaria, por igual número de votos, para que entre en vigencia.” A continuación, el Artículo 374, dispone: “No podrá reformarse, en ningún caso, el artículo anterior, el presente artículo, los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial para ser nuevamente Presidente de la República, el ciudadano que lo haya desempeñado bajo cualquier título y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el período subsiguiente.” (Subrayado nuestro).Las Fuerzas Armadas hondureñas, de acuerdo al artículo 272: “… son una Institución Nacional de carácter permanente, esencialmente profesional, apolítica, obediente y no deliberante. Se constituyen para defender la integridad territorial y la soberanía de la República, mantener la paz, el orden público y el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República.” ( Subrayado nuestro).Recordamos que Honduras vivió 17 años seguidos bajo dictaduras militares, entre 1963 y 1980, hasta que el Presidente del Triunvirato Militar, Policarpo Paz García,

presionado por Washington convocó a elecciones libres, resultando electa la legislatura de 1980, y por eso es un pueblo muy celoso por sostener el sometimiento del Poder Militar al Civil, refrescando la antiquísima frase de Marco Tulio Cicerón al asumir el Consulado romano:”cedant arma togae” (“cedan las armas a las togas”) , ya mencionada. De allí que cualquier cosa, por pequeña que sea, huela a conspiración dictatorial encienda las alarmas en todo el país y repetirá con Cicerón: “Quousque tandem Catilina abutare patientia nostra” (“ hasta cuándo Catilina abusarás de nuestra paciencia”), y por eso, el artículo 323, establece: “ Los funcionarios son depositarios de la autoridad, responsables legalmente por su conducta oficial, sujetos a la ley y jamás superiores a ella. Ningún funcionario, civil o militar, está obligado a cumplir órdenes ilegales o que impliquen la comisión de delito.”( Subrayado nuestro).Por eso, el gesto catilinario de José Manuel Zelaya fue desobedecido por el general Romeo Vázquez, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas hondureñas, y la Corte Suprema de Justicia le dio la razón al general y ordenó la restitución en su cargo, pues este alto oficial, conforme al único aparte del artículo citado se negó a cumplir la orden del Presidente de la República por ser contraria al mandato constitucional la consulta electoral de la “cuarta urna”. Entonces Zelaya fue notificado el viernes 26 de junio por el órgano judicial competente, acerca de que la consulta plesbicitaria para convocar una Asamblea Nacional Constituyente, era abiertamente violatoria de la Constitución: sin embargo, a pesar de haber sido advertido judicialmente, se empeñó en continuar el proceso inconstitucional. En consecuencia, en la madrugada del domingo 28 de junio de 2009, día en que iba a consumarse el fraude constitucional, los efectivos de las fuerzas armadas lo apresaron en ropa interior y lo soltaron en Costa Rica. Zelaya cometió un delito “in fraganti”, y en todos los casos de flagrancia la captura es inmediata. Ahora ¿por qué deportaron a Zelaya siendo hondureño?. Escuchamos por la cadena de televisión CNN y a un obispo hondureño objetar esta medida, invocando el artículo 102 de la Constitución que dice: “Ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado por las autoridades a un Estado extranjero.” Como estudiosos del Derecho que fuimos cuando todavía se podía ejercer la profesión de abogado en Venezuela, sabemos que este es un principio establecido en casi todas las constituciones contemporáneas, y se refiere a los casos de extradición, cuando un ciudadano es requerido por delitos comunes cometidos en territorios extranjeros y es requerido por los órganos judiciales foráneos, y ese no es el caso de Zelaya, porque la violación de la Constitución por abuso de poder, usurpación de atribuciones o extralimitación de facultades por parte de un funcionario público del más elevado rango, constituye un delito político de la más alta gravedad, y no se encuentra dentro del supuesto de la prohibición de expatriación constitucional, de modo que sentimos mucho disentir del pronunciado acento peronista que escuchamos del entrevistado por CNN, y como el

chiste de la novicia ante la madre superiora del convento, al ver algo raro en una mata del jardín y exclamar: “ ¡ Madre qué veo! ¿ naranjas o limones?”. Y ésta responde: “ Hermana, no son naranjas ni son limones, son de Quevedo los dos cojones¡”. Por otra parte, los romanos solían decir: “ Verba movent, exempla trahunt” ( “ La palabra mueve, el ejemplo arrastra”). Las autoridades de la transición hondureña se cuidaron mucho de no seguir el ejemplo venezolano de los días 11, 12 y 13 de Abril del 2002, porque al hegemón no lo expatriaron como él deseaba irse para Cuba con su padre putativo Fidel Castro, lo dejaron en la Isla de La Orchila, y ese episodio todavía está fresco en la memoria de los venezolanos y de los hondureños, pues regresó para vengarse y someter más al país con baños de represiones totalitarias. El ejemplo les sirvió para no dejarse arrastrar por el mismo camino. Y cuando los venezolanos tuvimos la oportunidad de gritar el “abajo cadenas” de nuestro himno nacional, la voz calló por la arbitrariedad de los militarotes de baja ralea y peor calaña que nos oprimen. Mientras tanto, la respuesta a lo Fuenteovejuna contra el comendador Fernán Gómez, del pueblo democrático hondureño, sigue entonando frente a la satrapía internacional, la VII y última estrofa de su cantar patrio, cuya letra fue compuesta por el poeta Augusto C. Coello:”Por guardar ese emblema divino marcharemos ¡Oh Patria! a la muerte; generosa será nuestra suerte si morimos pensando en tu amor. Defendiendo tu santa bandera, Y en los pliegues gloriosos cubiertos, serán muchos, Honduras, tus muertos, pero todos caerán con honor.” Por último, es falso que el gobierno de transición que preside Roberto Micheletti, sea de facto, producto de un “golpe de Estado”, precisamente porque las instituciones constitucionales del Estado hondureño impidieron la ruptura del “hilo constitucional”, al aplicar el artículo 242, que establece:” Si la falta del Presidente fuere absoluta, el Designado que elija al efecto el Congreso Nacional ejercerá el Poder Ejecutivo por el tiempo que falte para terminar el período constitucional….”. (Subrayado nuestro).Eso fue lo que sucedió, pues el Designado fue Roberto Micheletti, quien fue juramentado por el Congreso Nacional, y ejercerá el cargo hasta las elecciones del 29 de noviembre de este año 2009. De modo que la comedia de Calixto y Melibea de la OEA, impulsada por el celestino del petróleo de los venezolanos, que hasta ahora

dilapida el capataz de Miraflores a su antojo, está proponiendo que las autoridades hondureñas violen su propia Constitución con el retorno de Zelaya, y hundir al pueblo de Honduras hasta los hombros en el mar contaminado del castro-comunismo, ahora convertido en un potentado movimiento neocolonialista por los ingresos en dólares que desbordaron las arcas del Tesoro venezolano.Porque el pueblo y el gobierno de Honduras demandan una respuesta al Estado de Honduras que respete su Constitución, y el retorno de Zelaya al Poder Ejecutivo, quien de paso está procesado judicialmente con orden de captura, está fuera de la Constitución, de modo que es una ofensa cualquier mediación internacional que arranque con esta proposición que haría de la soberanía inviolable de ese país una “brizna de paja en el viento.”.Lo que no quieren el pueblo y el gobierno hondureños es dejarse arrastrar por el modelo comunista totalitario de Cuba seguido, dentro de un lujoso “roll-royce” petrolero, modelo 1998, por la élite política corrupta y peculadora venezolana. Lo que no quieren los hondureños es que los obliguen a escuchar y permanecer callados para siempre, como pasó en Cuba y está pasando en Venezuela, que ya enterró la última Constitución democrática del siglo XX.En nuestro libro “La extranjera de Mantinea”, que trata sobre la estética del lenguaje y del pensamiento, consideramos que los regímenes totalitarios como el comunista, tratan de formar un nuevo tipo de hombre, tentativa ridiculizada por Michell Heller en su obra “El Hombre nuevo”, al sostener que los comunistas soviéticos habían creado dos tipos de hombres: el “homo sapiens” y el “homo sovieticus” . Este último, en la realidad fue personificado por el héroe de la juventud comunista soviética, quien delató a sus padres ante la siniestra policía secreta de Stalin, dirigida por el lóbrego asesino, Levranti Beria, por el hecho de que sus padres, campesinos, criticaban la política agraria comunista y al líder soviético durante los almuerzos en su casa, pues bien, los vecinos al darse cuenta de lo ocurrido, lincharon al joven fanático, y en honor al monstruo juvenil, parecido al creado por el doctor Víktor Frankenstein, de la célebre novela de Mary Shelley, lo exaltaron post mortem con el título de “héroe de la juventud soviética” y ordenaron esculpir estatuas con su figura ejemplar. Es cierto que a este pobre infeliz, la propaganda y el sistema educativo del régimen, lograron el objetivo de extirpar en su mente el espíritu crítico, que es lo que diferencia al ser humano racional del resto de los seres vivientes, como bien dijo Aristóteles, en la cita que transcribimos en este trabajo. La palabra “criterio” viene del griego “kriterion” y significa distinción, o la facultad de la mente que consiste en saber distinguir. Los seres y los objetos de la naturaleza, de la que formamos parte, también, están allí, y en su estado natural son como son, pero cuando la voluntad humana interviene sobre la naturaleza, transformándola o modificándola, nace la cultura. Y toda obra cultural tiende a la perfección, y ese proceso selectivo hacia la perfección constituye el Arte, y todo lo que

vaya a lograr la belleza es estética. El ideal tiene la materia prima en la idea, de modo que el ideal viene a ser la idea perfeccionada que transforma el ser en lo que debe ser o deontología. Así hablamos, entonces de los tres grandes ideales expuestos por Platón: La Verdad, lo Bueno y lo Bello. Y es aquí donde interviene el espíritu crítico primario de la mente humana, al saber distinguir o discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo, y entre lo bello y lo feo. Sin este poder de discernimiento en que consiste el espíritu crítico, no existiría el libre albedrío de los seres humanos, que de acuerdo a nuestra religión católica, Dios nos insufló por medio del alma en el cuerpo de Adán, hecho de barro, pero con espíritu a su imagen, semejanza y sonido articulado. De allí que la persona sea el ser humano racional, libre y responsable de lo que hace y dice.La estética es estructuralmente evolutiva y trascendente gracias al espíritu crítico de los humanos. Dotimia, la extranjera de Mantinea en el simposio el “Banquete”, de Platón, le dice a Sócrates ´como el conocimiento humano va conociendo la belleza por escalas ascendentes hasta llegar a la Belleza Suprema, que nadie en esta vida conoce ni llegará a conocer, pues es el sujeto inalcanzable del modelo estético de la perfección, que a nuestro juicio es Dios, el Ser Supremo que puso en nuestras mentes el arte de la religión para llegar a El con la muerte y la trascendencia de la vida. Por eso la palabra arte, es o fue imprescindible para definir la Política y el Derecho. Por consiguiente, Platón nos define la Política como el arte de gobernar a los ciudadanos dentro de la Ciudad, y califica este arte como el más elevado de todas las artes. Para los romanos el Derecho es el arte de lo bueno y equitativo. Y en la Filosofía y la Ciencia el método para llegar a la Verdad rechazando la falsedad de la Mentira. Para nosotros la democracia es el sistema político más perfecto y perfectible concebido por el sentido estético del ser humano, es un producto de la razón que mantiene vivo el espíritu crítico de los pueblos. En este sentido compartimos con el ensayo de estética escrito por Oscar Wilde, “El crítico como artista”, que gracias al espíritu crítico de los atenienses fue posible la democracia de Atenas, aquel modelo de organización política de Solón y Pericles, que nació unos siglos antes de Cristo y, opinamos, que durmió durante miles de años hasta que fue despertado y se levantó después de 1945 en la cultura occidental. Al espíritu crítico se deben la Literatura y la Vida, y dentro de ellas, el estilo de vida democrático de mutuo respeto, escrito en las constituciones. contemporáneas .Pero no olvidemos que la condición humana es débil por naturaleza y ha evolucionado en todo menos en la condición humana, como dijo, en una ocasión, Adai Stevenson, cuando fue Embajador de su país ante las Naciones Unidas. De allí que el estilo de vida democrático sea muy frágil, quizás el más débil de todos al estar sometido su gobierno a la crítica de cualquiera, por eso está en la obligación de hacer buen gobierno. John Stuart Mill en su ensayo sobre el gobierno representativo, nos dice: “ Si

nos preguntamos qué es lo que causa y condiciona el buen gobierno en todos sus sentidos, desde el más humilde hasta el más exaltado, encontraremos que la causa principal entre todas, aquella que trasciende a todas las demás, no es otra cosa que las cualidades de los seres humanos que componen la sociedad sobre la que el gobierno es ejercido (…) Siendo por tanto, el primer elemento del buen gobierno la virtud y la inteligencia de los seres humanos que componen la comunidad, el punto de excelencia más importante que cualquier forma de gobierno puede poseer es promover la virtud y la inteligencia del pueblo mismo(…) Es lo que los hombres piensan lo que determina cómo actúan." En pocas palabras el Libertador lo dijo en “moral y luces son nuestras primeras necesidades”.Sin embargo la naturaleza humana y la “psique” o mente nacen débiles , debilidades que se manifiestan en las obligaciones de vivir o en los deberes de la existencia, como diría José Ortega y Gasset. Para poder vivir es necesario cumplir con los deberes de toda existencia desde que nacemos, tales como preservar la vida misma, alimentarse, cuidar la salud, procrear para preservar la especie, dormir para renovar las energías corporales, etc., tal como lo dice el libro del Génesis de la Biblia, el “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, después que Adán y Eva cometieron el pecado original. Sobre este flanco de las necesidades vitales del ser humano, los tiranos y los regímenes tiránicos tienen el objetivo fundamental de controlarlas en el ejercicio del poder político. En nuestro libro, ya citado, recordamos el episodio de Li-Su, el Consejero principal del primer Emperador de China. Pues bien, cuando llegó al Palacio Imperial a presentar sus credenciales al Emperador, éste demoró por varios días la audiencia. Durante la espera Li-Su observó que el palacio estaba inundado de ratas, y para pasar el tiempo experimentó con estos inteligentes roedores con el fin de domesticarlos y hacerlos obedientes. Entonces se dio cuenta de lo que posteriormente se convirtió en un aforismo o primer manual de operaciones que todo tirano debe seguir:”Si controlas el miedo y el hambre dominas a las ratas.”. Lo mismo sucede con los humanos cuando el poderoso controla el miedo y el hambre. Y la Historia nos ofrece numerosísimos ejemplos: Ramsés II, el gran faraón de Egipto, mantuvo esclavizado al pueblo hebreo para que trabajase en la construcción de sus obras monumentales no sólo descargando el látigo sobre sus espaldas, sino también con el racionamiento de los granos de sus almacenes para alimentarlos, como nos lo cuenta Winston Churchill en el magnífico ensayo “Moisés, el conductor de un pueblo”. Esa es la data de las libretas de racionamiento de alimentos y bebidas, que luego aplicarían tiranos como José Stalin en la Unión Soviética, Fidel Castro en Cuba y su fiel discípulo venezolano con las redes MERCAL y PDVAL, y ahora con el monopolio estatal, anunciado dentro del paquete de leyes ilegítimas, de las importaciones de alimentos, de las cuales depende nuestro país, después de haber arruinado la producción nacional, lo que le facilita eliminar también el suministro y venta de alimentos, que hasta ahora en su mayor parte proviene del sector privado de la economía, y de este modo controlará el “pan nuestro

de cada día” en las mesas de cada venezolano. Y en cuanto al miedo de los ciudadanos, los Estados terroristas lo siembran a través de la persecución y cárcel a los disidentes que, aún conservan el espíritu crítico sobre los actos del gobierno, o del ejercicio del poder. Esto lo logran al formar pueblos de espías y delatores que canalizan sus denuncias a través de las policías políticas secretas, típicos órganos represores de los regímenes de terror que nacieron en los siglos XVIII y XIX, particularmente en Francia con los “clubs” jacobinos rojos, rojitos de Maximiliano Robespierre, perfeccionados luego en el siglo XX en los Estados Totalitarios nazis, fascistas y comunistas. Según documentos que hemos tenido y leído, con apenas 26 agentes de la Gestapo se controlaron regiones de un millón de habitantes en la Alemania de Hitler, ya que sólo se encargaban de procesar las denuncias de los delatores, para luego reprimir. Cuba fue convertida en un charco de “sapos” ( no nos referimos a los batracios anúridos, sino a los espías de la policía secreta de Juan Vicente Gómez que los venezolanos llamaron la “Sagrada”- policía, y “sapo” es el resultado de la sincopa de ambas palabras), desde que Fidel Castro organizó los Comités de Defensa de la Revolución (C:D:R:) en todo el país, que reportan a la policía secreta G-2, organizada por sus dos veces Ministro del Interior, el de Artemisa, provincia de La Habana, Ramiro Valdés Menéndez, con los más avanzados registros informáticos del SIMA fundado por él, hoy más ocupada en Venezuela, dando clases de espionaje y de los mejores estilos de tortura y represión. Es muy mala la suerte de los sapos en los estanques cuando son engullidos por las culebras de agua que le pidieron a Zeus, según narra la antigua fábula de Esopo.Ahora, para eliminar el espíritu crítico en los seres humanos, los regímenes totalitarios montan sus fábricas en serie para producir seres robotizados, por medio de la educación, el clientelismo y la propaganda. El sistema educativo, partiendo del axioma pedagógico de Simón Rodríguez: “Educa y tendrás quien haga, instruye y tendrás quien diga” Lo ideal es tener un ejército romano como el que tuvo Camilo, en funciones transitorias de dictador, cuando enfrentó los ejércitos bien apertrechados de los etruscos, cuya orden fue antes de entrar en combate: “Que cada quien haga lo que sabe y está acostumbrado hacer. , y obtuvo la victoria. Aquí hay aprendizaje para hacer algo, y luego, hábito o costumbre de hacerlo. Para inculcar la doctrina marxista.leninista hay una mezcla se sistemas que empiezan desde la infancia: el de las nodrizas especializadas de las que nos habla Platón en el simposio la “República”, cuya misión es formar buenos ciudadanos para la república. Unido al de los reflejos condicionados de Pavlov, y ambos destinados hacia el único fin de la educación, que según las “Proclamas a la Nación Alemana”, de Fichte, hechas en honor a Napoleón Bonaparte, en 1807, es el eliminar el libre albredío en los educandos, y el resultado será un tipo de hombre “nuevo” como el “sovieticus” diferente al “homo sapiens”. Con esta trilogía en la mano, razón tuvo Bouvard en el diálogo con Pêcuchet,

en la obra de Gustavo Flaubert, cuando le dijo: “ Tus socialistas siempre piden la tiranía”. Y más adelante recuerda que Pierre Leruox sostiene que la ley obligará a los ciudadanos a escuchar un orador, por lo menos una hora al día, etcétera, y al final Pêcuchet, agotado frente a la cascada de argumentos esgrimidos por Bouvard, tuvo una explosión de sinceridad al decir: “ ¿ Quieres saber mi opinión?. Puesto que los burgueses son feroces, los obreros envidiosos, los sacerdotes serviles, y el pueblo, en fin, acepta todos los tiranos mientras le dejen el hocico en la olla, Napoleón ha hecho bien. ¡ Que lo amordace, lo pisotee y lo extermine! Nunca será demasiado por su odio al derecho, su cobardía, su inepcia y su ceguera! Bouvard eclamó: ¡Bah! ¡El progreso! ¡Qué cuento!--- y agregó---: ¡ Y la política, una linda porquería! No es una ciencia--- respondió Pêcuchet--- Es preferible el Arte Militar; se prevé lo que sucederá. ¿ Qué te parece si nos dedicamos a él? Entonces vino el estado de anomia de Bouvard, asqueado como todos los individuos que vivimos bajo la férula de un régimen tiránico, obligados a obedecer la voluntad del déspota que habla y habla a cada rato y todos los días, siguiendo el consejo de Pierre Leroux, saturados por la propaganda oficial y el monopolio de los medios oficiales de comunicación social y sin que halla una rendija de luz en medio de la oscuridad para las expresiones propias o distintas, escuchó la proposición de Pêcuchet y respondió: “¡ Oh gracias! Todo me fastidia. ¡!Mejor vendamos nuestra barraca y vayámonos a los quintos infiernos, entre los salvajes!” La olla que pone en el hocico del pueblo es, en líneas generales y para todo gobierno en el mundo, el empleo en la Administración Pública. Esta viene a ser la mano del gobernante o administrador de la cosa pública que se presenta cotidianamente frente a los gobernados o administrados, de allí que el vocablo administración provenga de la frase latina “ ad manus trahere” y, al cuerpo orgánico de personas que integran los diferentes organismos que “traen a la mano” los asuntos diarios se denomina burocracia o el poder del escritorio ( del término galo “bureau”= esc ritorio, y del griego “kratos”= poder). En la antigüedad las administraciones delegadas del poder político se les denominó satrapías dentro de la organización imperial de los persas; el mandarinato en los chinos y magistraturas en los romanos. Max Weber vaticinó la importancia de este poder del burócrata en los sistemas políticos de cualquier ideología, tanto en las democracias como en las distintas formas que puedan presentarse en las autocracias y en las oligarquías, esto es, cuando el poder está en pocas manos; pero, lo más importante que destacó Weber fue el error de Carlos Marx cuando pensó que dentro de los regímenes comunistas la burocracia iba a desaparecer con la extinción del Estado, pues sucedió todo lo contrario, ya que en la organización

del capitalismo de Estado que es hasta donde llegan los comunistas, todo está en manos de burócratas, siendo, entonces, una organización política saturada de burocracia. Mario Benedetti Faruggia, el famoso poeta uruguayo recién fallecido, dijo que la primera vez que llegó a Montevideo, a los cuatro años de edad, desde su natal Paso de los Toros, se impresionó al ver que era “verde, absolutamente verde y con tranvías”; sin embargo, con el transcurrir de los años la sorpresa fue mayor al observar que su país era “ una oficina pública convertida en República”. Este fenómeno es lo que se conoce como “burocratismo”. Y cuando la burocracia se utiliza como olla de comida para lograr filiación o adhesión de militancia política, ergo, se tiene lo que algunos autores califican el “clientelismo”. En los regímenes comunistas o de partido único ( recordemos que Lenin, sustituyó el concepto de clase social por el de partido político y como el proletariado fue una sola clase de hecho se convierte en un solo partido), toda la burocracia debe pertenecer al único partido político del régimen. Esta adhesión obligada del burócrata, forma una idiosincrasia mediocre, donde la convicción es lo que menos cuenta por estar subordinada al interés inmediato de sobrevivencia existencial. Todavía hiere nuestra vista cuando leemos aquel pasaje en “Tierra,Tierra”, del talentoso escritor húngaro Sandor Marai, quien tuvo el infortunio de vivir bajo de opresión de dos regímenes tiránicos, el del nacional-socialismo y el del comunismo soviético, para terminar suicidándose en San Diego, California en 1986, cuando el pariente le dijo:” Yo soy nacionalsocialista: Tú eres incapaz de comprenderlo porque tienes talento. Ahora se trata de nosotros de los que no tenemos talento.! Esta es nuestra oportunidad!”. ¡ Cuántos venezolanos de 1998 para acá, han amasado fortunas metafísicas en medio del saqueo a que ha sido sometido el Tesoro Nacional, en medio da la mayor orgía histórica que haya conocido país alguno en este planeta, siguiendo el consejo del pariente nazi de Sandor Marai!.En cuanto la propaganda todos los regímenes autocráticos se dedican al culto de la personalidad del mandamás y esto lo registra la historia desde su infancia. Así vimos en los nueve libros más famosos de la Historia escritos por Heródoto, como Darío, rey de Persia por donde iba pasando en sus expediciones bélicas, al mismo tiempo iba dejando columnas de mármol esculpidas con el recuerdo de su travesía. Pero, en estos tiempos en donde observamos el desarrollo tecnológico de la publicidad y de la propaganda, tenemos que para un régimen, que trata de eliminar el espíritu crítico de un pueblo, como dijimos antes, para tomar el control de las raíces de donde brota el árbol de la cultura se vale del monopolio irrestricto de todos los instrumentos de comunicación y de expresión pública, para poner en práctica la llamada por algunos filósofos occidentales la “filosofía del ingeniero”, que no es otra cosa que la degeneración de la escuela del pragmatismo (recordamos que en griego “pragma” significa acción), según la cual la verdad objetiva no existe, porque la verdad se construye. Es decir, un hecho resulta verdadero si es útil o conveniente para quien lo comunica o informa, por eso, también consiste en ocultar verdades escandalosas

cuando éstas dañan los intereses en juego. De modo que para esta escuela filosófica fundada por William James, la verdad es una veleta que gira por la fuerza dirigida por el viento de la propaganda, y así la profesión de la mentira transformada en verdad aparente es un hábito incrustado en la forma de actuar de los regímenes totalitarios. Siendo más grave y dañino cuando la construcción de la verdad se legaliza por medio de apariencias legales que en su base carecen de legitimidad, como las frondosas leyes “socialistas” de la Asamblea Nacional venezolana contrarias a la Constitución. Tácito en los Anales dice que en la época de Tiberio, “jamás estuvo tan estragada la República como cuando tuvo tantas leyes”, pues el Senado llegó a sancionar leyes aplicables a una sola persona, que por lo general era enemiga de Tiberio. Paul Joseph Goebbels afincó la propaganda nazi en la repetición de una misma mentira, porque de tanto repetirla se convierte en verdad. En el siglo XI en Japón, el Emperador al tener noticias sobre el avance del budismo en un país mayoritariamente sintoísta, ordenó a uno de sus cortesanos se convirtiera a la nueva religión e indagara si tenía éxito, pues de tenerlo, se adoptaría como religión oficial por ser más conveniente. De tener Venezuela sólo los medios de comunicación oficiales y nada más, cualquiera tendría la respuesta de dónde está el paraíso terrenal. Con razón el jurista italiano Francesco Ferrara afirmó que la simulación no es realidad, sino ficción de realidad.En la Alemania de Hitler, un obscuro jurista nazi llamado Hans Frank ( el depredador de los deportados en Polonia), afirmó que “en Alemania la Constitución es la voluntad del Führer”. Así pensó el Secretario General de la OEA, cuando sin leer la Constitución de Honduras, presentó el Informe para que suspendieran de esa desacreditada organización a un país digno y respetuoso de su Constitución, cuando tocó las puertas de las murallas de la soberanía hondureña, llevando las riendas del caballo de Troya, portando en el vientre el comunismo dolarizado de la ALBA con los líderes de la masonería de los violadores de sus Constituciones, pero Honduras al fin detuvo la farsa que se montó detrás de sus fronteras, arrastrando con su ejemplo a las tantas dignidades que todavía duermen con el sueño de la Historia. Dentro de los imposibles que puede acaparar la mente, hay dos, por lo menos, que no admiten discusión, la eternidad de la vida terrestre de los humanos y el espíritu crítico de la conciencia y la voluntad. A pesar de la represión totalitaria, a lo mejor la más fuerte y total que haya podido existir en el mundo, como fue la de la Unión Soviética, jamás pudo evitar la manifestación crítica, como la del movimiento clandestino “Samizdat” de Moscú, por medio del cual se conocieron las obras de Alexander Solhenitzin ( “El Pabellón del Cáncer” y el “Archipiélago Gulag”), en copias mecanografiadas que fueron de mano en mano evadiendo la censura policial. La “Carta de los setenta y siete” en Checoslovaquia, los “Manifiestos del Comité de Defensa de los Trabajadores”, en Polonia, publicados en la revista clandestina la “Voz”, y aún si analizamos la caída del muro de Berlín y la implosión del comunismo soviético se debió a la autocrítica de un

régimen insostenible, porque el espíritu crítico es de la esencia del ser humano y para que desaparezca será cuando la humanidad deje de existir en el Universo.-

----------------------------------------------------------Jesús Eduardo Bernardoni López C.I. Nº 1.644.218 Caracas, 24 de Julio de 2009

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