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Cultura de Envejecimiento SEDESOL

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Por una Cultura del Envejecimiento

Lic. Felipe Calderón Hinojosa Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos Directorio Sedesol Lic. Heriberto Félix Guerra Secretario de Desarrollo Social Directorio Inapam Lic. Alejandro Orozco Rubio Director General del Inapam C.P. Martha Díaz Carbajal Directora de Administración Dr. Sergio S. Valdés Rojas Director de Atención Geriátrica Ricardo Pineda Zamora Director de Programas Estatales y Afiliación Nacional Lic. Arturo Serrano Meneses Titular del Órgano Interno de Control Lic. Pilar Torres Fernández Coordinación Lic. Carmen Estela Alcántara Lozano Coordinación Editorial Lic. Ofelia Ramos Salinas Cuidado de la Obra Lic. Fátima Reséndiz Vázquez Melisa Flores López Diseño
Primera edición 2010 © D. R. Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores Petén 19, col. Narvarte, del. Benito Juárez, México, D. F. Prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio, sin autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales. ISBN 978-607-7956-00-6 Impreso y hecho en México

PRÓLOGO
México vive una transformación demográfica sin precedentes, en donde el envejecimiento de la población nos lleva a la necesidad de generar respuestas institucionales y sociales para encarar los desafíos presentes y futuros. La cultura del envejecimiento se ha convertido en una prioridad que nos encamina a fortalecer los lazos solidarios entre las generaciones e impulsar la revaloración de los adultos mayores, estimulando su plena inserción en la vida familiar, social, comunitaria, económica y política del país. Para la sociedad, cada vez es más importante que sus miembros alcancen una edad avanzada de forma saludable, lo que hace necesario potenciar la educación y la prevención de las enfermedades como mecanismos indispensables que garanticen mayor conocimiento del fenómeno de la vejez. Por una Cultura del Envejecimiento es una obra que tiene como objetivo presentar los esfuerzos que en México, sociedad civil y gobierno se realizan para enfrentar el reto del envejecimiento demográfico. El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), como organismo rector de la política pública en favor de la población de 60 años y más, invita a la reflexión sobre este tema, a través de cinco ejes rectores que el Gobierno del Presidente Felipe Calderón Hinojosa implementó y que responden a las necesidades sociales de las personas de edad. Primer Eje: Cultura del Envejecimiento. Conjunta las acciones encaminadas a asegurar que con la participación activa de la sociedad, bajo un enfoque de derechos, se pueda construir un México que procure, respete y ame a sus adultos mayores. Segundo Eje: Envejecimiento Activo. Plantea la promoción de actividades físicas, culturales, sociales y recreativas, que permitan ampliar la esperanza de vida saludable y la productividad, todo con un enfoque preventivo. Tercer Eje: Seguridad Económica. Reúne las acciones encaminadas a garantizar la seguridad económica como componente fundamental de la calidad de vida, mediante empleo, capacitación y microcréditos. Cuarto eje: Protección Social. Contribuye a mejorar los niveles de bienestar de las personas adultas mayores en condiciones de vulnerabilidad. Implica crear oportunidades y proporcionar los medios para lograr que la población esté por encima de los umbrales mínimos de calidad de vida. Quinto eje: Promoción de los Derechos de las Personas Adultas Mayores. Conjunta las acciones para garantizar la protección de los derechos de las personas adultas mayores. Contribuye a la sensibilización y concientización de que el adulto mayor es sujeto de derechos, que no son concesiones graciosas ni dádivas del gobierno. Si bien el adulto mayor tiene necesidades especiales, éstas no lo hacen menos valioso y por el contrario, es responsabilidad de todos construir una sociedad en la que se les apoye no por caridad, sino porque es su derecho. La cultura del envejecimiento es, en resumen, un cambio en la visión actual sobre las personas adultas mayores, para terminar con el estigma que favorece la discriminación de este sector. En el Inapam estamos seguros que la mejor manera de difundir la cultura del envejecimiento, es reeducar a las generaciones que se encuentran en la etapa de vida productiva y comenzar a inculcar desde la enseñanza básica, nuevos modelos y aspiraciones relacionadas con la actividad en la vejez. Dignificar al adulto mayor es una tarea que debe incluir acciones en todas las generaciones y toda la sociedad. Corresponde al sector privado, a la sociedad civil y al gobierno, en todos los niveles, crear los espacios para favorecer la vejez saludable y digna. Lic. Alejandro Orozco Rubio Director General del Inapam

Ulises Lago Óscar Cruz Lugo Ángeles Jíménez Archivo Inapam Fotografía

ÍNDICE
Capítulo 1. Cultura del Envejecimiento
Hacia un envejecimiento dinámico y saludable Desarrollo Integral de la Familia El apoyo familiar para el cuidado del adulto mayor Colegio de la Frontera Norte Formación de profesionales en favor de la vejez Universidad Estatal del Valle de Ecatepec El mejor camino para alcanzar una autonomía satisfactoria Instituto de Geriatría Adultos mayores, los más discriminados en nuestro país Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación Desafíos presentes y futuros del envejecimiento demográfico Dr. Sergio S. Valdés Rojas Por un envejecimiento exitoso Comisión Nacional de los Derechos Humanos 7 9 13 19 25 35 41 49

Capítulo 2. Envejecimiento Activo
Una vejez activa y participativa Universidad de la Tercera Edad La educación fortalece su independencia Instituto Nacional para la Educación de los Adultos Avances de la investigación sobre envejecimiento Secretaría de Salud

51 53 59 63 75 77 85

Capítulo 3. Seguridad Económica
Experiencia, base del éxito de la empresa familiar Fondo Nacional de Apoyos para Empresas en Solidaridad Integración Social en actividades productivas Universidad Autónoma Metropolitana

Capítulo 4. Protección Social
El abordaje del envejecimiento en México Secretaría de Salud Situación de los adultos mayores indígenas Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas 70 y Más... Programa de la Secretaría de Desarrollo Social

91 93 103 111

Capítulo 5. Promoción de los Derechos de los Adultos Mayores
Una perspectiva jurídica Senado de la República En defensa de sus derechos Comisión Nacional de los Derechos Humanos Adultos mayores, de principio a fin Instituto Nacional de Estadística y Geografía Ley de los derechos de las Personas Adultas Mayores

115 117 127 131 139 141 149

CAPÍTULO 1
Cultura del Envejecimiento

Bibliografía Agradecimientos

Hacia un envejecimiento dinámico y saludable
Desarrollo Integral de la Familia
Simone de Beauvoir en su libro La Vejez expresa que tanto el sentido que los hombres dan a su existencia como su sistema global de valores son los que definen la estimación y el valor de la ancianidad. A la inversa, por la forma en que una sociedad se comporta con sus viejos descubre, sin equívoco, la verdad –a menudo, cuidadosamente enmascarada– de sus principios y fines.1

Escuela para hijos
Cada sociedad ha adoptado medidas preventivas y soluciones a los problemas que plantean los ancianos. Por ejemplo, cuando los esquimales sienten que son una carga para la familia porque ya no pueden con los quehaceres de la casa, la pesca o de la caza, prefieren morir con honor al cobijo de la nieve o al dejarse caer en el agua. En México, los relatos precolombinos confirman que el anciano era el conocedor de los misterios y designios, por lo cual recibían el respeto de su comunidad. Es más, uno de sus dioses principales era Huehuetéotl, el dios viejo, el guardián del fuego sagrado, y en el mundo maya su equivalente era Khin.2 Esta cultura de veneración al anciano sufre cambios en la sociedad moderna debido a las modificaciones en la estructura familiar, la globalización, la extrema pobreza y la insuficiencia en los sistemas de seguridad social, entre otros factores, que dificultan la permanencia con bienestar de los ancianos, incluso con respuestas sociales gerontofóbicas. Ante esta situación, hay que crear alternativas viables que reconozcan nuevamente el valor de las personas de 60 años de edad y más en la sociedad. La realidad social del adulto mayor mexicano tiene facetas múltiples y con ello innumerables aspectos que retan a todo aquel profesional interesado en este grupo de edad, a crear las políticas públicas, a planificar acciones que prevengan toda clase de riesgos que lleven a la exclusión social y el maltrato en contra de este grupo de edad, ya que dicha exclusión minimiza su funcionalidad física, mental, social y provoca el desconocimiento de sus más elementales derechos humanos. El tema de los adultos mayores ha sido estudiado por la Gerontología, que es la ciencia que analiza el proceso de envejecimiento desde los ámbitos biológico, psicológico y social.3 El aporte de la Gerontología Social es amplio, pues permite conocer la dimensión social del envejecimiento de acuerdo con las diferentes sociedades, culturas y mitos que permiten explicar la interacción entre este sector de la población y la sociedad.4

1DE BEAUVOIR, Simone, La vejez,

Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1970.

2 GARCÍA RAMÍREZ, José Carlos , La vejez, el grito de los olvidados, Manufactura, AC, Plaza y Valdés Editores, México, 2003, (pp. 58-74). 3 MENDOZA NUÑEZ, Víctor Manuel, Gerontología Comunitaria, CONACyT, México, 2004. 4 SÁNCHEZ SALGADO, Carmen Delia, Gerontología Social, Espacio, Buenos Aires, Argentina, 2005, (p. 9).

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Parte de la Gerontología permite realizar investigaciones y gerontoprofiláxis, que aportan a la sociedad los suficientes elementos para solidificar y modificar las creencias que sobre el envejecimiento posee una determinada sociedad. Sobre todo, busca aquellos factores determinantes de la cultura del envejecimiento y sus derechos. Al respecto, se puede decir que en México se está en una lucha continua en contra de los procesos culturales que limitan la participación del adulto mayor en la sociedad. Les negamos el derecho a opinar en asuntos que sólo ellos deberían hacerlo.

Cómo son los mayores
El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) ha establecido estrategias que pretenden influir en la sociedad para mejorar la calidad de vida del adulto mayor. Por eso creó el Programa Escuela para Hijos, cuyos antecedentes datan de 1987, cuando el equipo de Trabajo Social de la Casa Hogar para Ancianos "Arturo Mundet", hoy Centro Nacional Modelo de Atención, Investigación y Capacitación Gerontológico "Arturo Mundet", detectó la necesidad de los familiares y responsables de los usuarios de esta institución, de ser capacitados sobre el proceso de envejecimiento de sus mayores. Era indispensable que conocieran los cambios biológicos, psicológicos y sociales de sus padres o abuelos, para comprenprenderlos, atenderlos, aceptarlos, pero sobre todo, potenciar su desarrollo y evitarles la soledad, el abandono y la marginación de que son objeto. El grupo de trabajo proyectó reuniones para el público en general. Paralelamente la Casa Hogar "Vicente García Torres" inició el Programa Escuela para Hijos, que en 1994 ganó el Premio de la Administración Pública. Desde entonces el Centro Nacional y las casas hogar para ancianos del Sistema Nacional DIF, ofrecen estos cursos, los cuales han servido para que los participantes multipliquen conocimientos adquiridos en su medio social.

Calidad de vida
La calidad de vida en las personas adultas mayores se puede definir como: “aquella que se funda en el gozo tranquilo y seguro: de la salud y la educación, de una alimentación suficiente y de una vivienda digna, de un medio ambiente estable y sano, de la justicia, de la igualdad entre sexos, de la responsabilidad de la vida cotidiana, de la dignidad y de la seguridad”.5 Es importante señalar que la calidad de vida está determinada por un sentimiento subjetivo de bienestar, además de ser multidimensional, porque implica factores físicos, funcionales, emocionales, sociales y espirituales. Su concepción puede variar de una cultura a otra y de un ambiente social a otro.6 Es a partir de esta definición de calidad de vida que se deben establecer los mínimos parámetros para una cultura del envejecimiento, ya que involucra valores y derechos humanos básicos. Uno de ellos es la dignidad, fundamento de los derechos humanos, puesto que si se carece de ella, no se pueden reclamar ni el reconocimiento ni la vigencia de los propios derechos. Por el contrario, si se tiene dignidad, existe la posibilidad del autocuidado, la autorrealización y la participación en pro de establecer estilos de vida y hacerlos extensivos a otros sectores de la sociedad. La modificación en favor de una cultura del envejecimiento recae nuevamente en las familias, pues debe ser a partir de edades muy tempranas cuando el niño inicie con estilos de vida que permitan su desarrollo equilibrado y plena satisfacción, además de reconocer el valor de sus mayores.

La participación de la familia es indispensable para modificar la cultura del envejecimiento.

Aprender a ser hijo
Lo anterior sirvió de base para que el DIF creara en octubre de 2005 el Programa Nacional Gerontológico, que establece en el apartado de Escuela para Hijos que el ser humano perfecciona su conducta de autocuidado, al poseer información acerca de la forma de prevenir las diferentes patologías que se presentan conforme avanza la edad y modifica su actitud hacia los adultos mayores, lo que sensibiliza para brindarles un mejor trato. Este programa se dirige a la comunidad en general, primordialmente, a la familia del adulto mayor, tanto institucionalizado como de la comunidad, para fomentar el envejecimiento exitoso.7

5 RUBIO HERRERA, Ramona, Máster en Gerontología Social; Fundación Universitaria Iberoamericana, España, (p. 33). 6 Ibídem. 7 Plan Nacional Gerontológico, Sistema Nacional DIF, octubre 2005, (p. 27).

Durante la aplicación de este programa se ha logrado la convivencia intergeneracional con diferentes centros educativos como jardines de niños, primarias, secundarias, preparatorias y estudiantes de nivel superior. También, a través de sesiones generales o cursos-taller, se ha puesto énfasis en la capacitación de cuidadores primarios, grupos voluntarios, personal de atención a personas adultas mayores de las entidades federativas, organizaciones civiles y familias, para la prevención, atención y rehabilitación de este sector de la sociedad que presenta diferentes necesidades. El Programa Escuela para Hijos se ha impartido en gran parte de los estados y municipios de la República Mexicana, con gran respeto por la cultura, ideología, religión y proyecto de vida de cada persona. De acuerdo con los ejes establecidos por el Programa Nacional Gerontológico se tratan temas diversos, acordes con las necesidades de cada grupo, tales como envejecimiento sano y patológico; deterioro cognoscitivo, atención del paciente de-

pendiente en casa, envejecimiento social, aspectos tanatológicos, ejercicios, lubricación de la piel, ludoterapia, sociedad y anciano; familia y anciano; movilización y atención de pacientes encamados; cuidados paliativos, fomento y reafirmación de los valores que permitan la convivencia intergeneracional; preparación para la jubilación y proyecto de vida para este grupo de edad, así como todos los aspectos relacionados con la vejez, expuestos por profesionales de diferentes disciplinas gerontogeriátricas.

Para recordar
La cultura del envejecimiento permite añadir vida a los años y no años a la vida. Escuela para Hijos es un programa de educación social integral basado en la promoción de la salud, dirigido a la comunidad en general, para fomentar una cultura de envejecimiento, que permite a la persona de edad madura tomar conciencia y modificar los hábitos que le restarían vida.

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A partir de esta cultura del envejecimiento, se pretenden fomentar y fortalecer las redes sociales y familiares, mejorar las actitudes ante el auto cuidado social, físico y emocional, que por ende dignificarán a las personas de esta edad. Para ello, se debe: • Diseñar y difundir contenidos educativos intra y extra institucionales para la promoción de la salud de los adultos mayores. • Fomentar la sensibilización en la comunidad, sobre el proceso de envejecimiento. • Propiciar la modificación de actitudes que redunden en una mejor calidad de vida, al tomar como base la nutrición y acondicionamiento físico. • Ampliar la capacidad de respuesta del personal, familiares y comunidad en la atención del anciano.

• Contribuir a aumentar la calidad de vida y el trato digno. A nivel individual, vale la pena hacer un alto a cualquier edad y, sobre todo, en la antesala de la vida adulta mayor, en la sexta década de la vida, donde es necesario replantear metas, pues se llega a considerar que no es posible seguir siendo productivo, se debe iniciar una nueva relación, emprender nuevos retos como el aprendizaje de una profesión o de un oficio, al cual en la juventud no se le dio el tiempo para desarrollarlo. Se debe considerar que cualquier tiempo es el mejor momento. Sólo podremos replantear y hablar de políticas de cultura del envejecimiento propias, cuando hagamos conciencia y veamos nuestra realidad social mexicana, aceptemos nuestro propio envejecimiento, y podamos reconocer nuestros derechos así como el valor de nuestra dignidad, para entonces poder alcanzar una vejez con calidad y plena.

El apoyo familiar para el cuidado del adulto mayor
Colegio de la Frontera Norte *
El apoyo social para los adultos mayores es de suma importancia, debido a que las tendencias sociodemográficas en México indican una clara disminución poblacional de niños y jóvenes, así como el aumento considerable de las personas mayores, por lo que se espera que en el 2050 habrán en nuestro país 41.4 millones de habitantes con más de 60 años.8 Este proceso de envejecimiento de la población, unido a cambios de tipo económico, tecnológico, político, cultural y biológico, ha determinado que los patrones de salud y enfermedad se transformen continuamente. El paso de las enfermedades infecciosas comunes a las no transmisibles, las lesiones y los padecimientos mentales ha sido una de las principales características que se hacen evidentes en la población envejecida9 donde no sólo influyen las condiciones actuales del adulto mayor, sino también su exposición a factores de riesgo durante etapas anteriores. El aumento en la duración de los males crónicos y la presencia de medidas paliativas, que disminuyen la mortalidad, han llevado a un incremento de la prevalencia de las enfermedades y como consecuencia de la discapacidad asociada. “La transición epidemiológica conlleva una transformación profunda en el significado social de la enfermedad. De ser un pro-ceso agudo y transitorio, que se resuelve ya sea con la curación o con la muerte, el padecimiento llega a constituirse en un estatus crónico, frecuentemente estigmatizado, en el que la carga psicológica, social y económica se acrecienta.”10 En un país como México, los factores psicológicos, sociales y económicos que acompañan al panorama de una mortalidad descendente junto con una morbilidad creciente en los adultos mayores, constituyen características altamente heterogéneas entre grupos sociales y regiones del país cuyas condiciones varían de manera importante no sólo durante la vejez sino a lo largo de la vida. En este sentido, cobra relevancia el concepto de carga alostática11, definido como la exposición acumulada durante la vida a condiciones que incrementan el riesgo de diferentes formas de discapacidad y de enfermedades crónicas. Dentro de estas condiciones, las desigualdades sociales en salud de los adultos mayores en México están representadas en primer lugar por un número significativo de hogares cuyos miembros viven en condiciones económicas sumamente adversas, con ingresos inferiores a los mínimos indispensables para satisfacer las necesidades de salud. Los adultos mayores que viven bajo estas condiciones no sólo tienen una salud deteriorada, sino que les acompañan sen8 9

El amor les aporta seguridad y bienestar lo que mejora, en gran medida, su calidad de vida.

CABRERA, G. (2000). México. El destino demográfico que se anuncia a mitad del siglo XXI en la población de México, situación actual y desafíos futuros. Conapo, Secretaría de Gobernación. FRENK, Julio. (1994). La salud de la población. Hacia una nueva salud pública. México, DF, FCE. 10 Ibídem. 11 Mc EWEN, B.S. y STELLAR E. (1993). Stress and the Individual: Mechanism Leading to disease Arch Intern Med. 153: 2093-2101. 12 SCHILLERSTROM, J.E., ROYALL DR, PALMER RF. (2008). Depression, Disability and Intermediate Pathways: A Review of Longitudinal Studies in Elders. J Geriatr Psychiatry Neurol, 1, 21(3): (183 -197).

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timientos de limitación física que afectan el desempeño de sus actividades cotidianas12. Por otra parte, la baja escolaridad característica de esta población se relaciona con mayor morbilidad y discapacidad debido a su relación con la exposición a factores de riesgo y a estilos de vida donde la salud no constituye una prioridad.13 Asimismo, el índice de mujeres con discapacidad es más alto que el de los hombres, debido a esto la expectativa de vida saludable es menor en las mujeres, tres de cada cuatro sufren entre uno y tres condiciones discapacitantes como artritis, incontinencia y pobre visión, lo que genera mayor número de accidentes como caídas, fractura de cadera y depresión.14 Aunque las mujeres viven más años que los hombres, ellas pasan gran parte de su vejez con discapacidad.

Mejorar su calidad de vida es labor de todos
En nuestro país, al igual que en otras regiones en vías de desarrollo, la longevidad no va de la mano con la salud. La morbilidad y discapacidad frecuentes en gran parte de la población de los adultos mayores dirigen la atención sobre su calidad de vida, donde el bienestar personal y social dependerá en gran medida del soporte familiar, comunitario e institucional que reciba. Estas tres fuentes de apoyo constituyen una importante red social que integra a todas las personas con quien el adulto mayor interactúa, con quien se siente unido y fortalecido y de quien recibe auxilio o transferencias de cuatro tipos: • Apoyo material, tiene que ver con los recursos monetarios y no monetarios que el adulto mayor puede recibir en forma de dinero, regalos, comida, ropa y realización de algún trámite. • Instrumental, se refiere a la ayuda que reciben en labores del hogar, transporte, cuidado y acompañamiento. • Emocional, se expresa en el cariño, confianza y preocupación que se transmiten a través de visitarlos y escucharlos, además de la transmisión física de afecto.

• Informacional o cognitivo, se refiere al intercambio de información, de experiencias y de darles consejos que les sirvan como guía para realizar alguna actividad o comprender una situación.15 Los estudios sobre apoyo social a este sector reportan diferencias demográficas importantes, en comparación con los jóvenes, los adultos mayores requieren que su red de asistencia sea más pequeña y menos diversa. Las mujeres reciben más ayuda emocional que los hombres, pero estos reciben más asistencia instrumental. La fragilidad característica de los últimos años de vida incrementa las necesidades de tipo material e instrumental. La discapacidad física expande las redes de apoyo de las personas adultas mayores mientras que la discapacidad cognoscitiva las reduce. Asimismo, se ha visto que su participación en actividades comunitarias y religiosas incrementa la red social y por ende las fuentes de ayuda que recibe. El impacto de los eventos estresantes agudos y de las condiciones estresantes cróninicas sobre el bienestar del adulto mayor también va a depender de la presencia del apoyo social.16 Uno de los hallazgos más consistentes está relacionado con las consecuencias de la falta de asistencia social sobre la supervivencia. La muerte prematura por diferentes causas como la enfermedad cardiaca, el cáncer, las fracturas de cadera, otros accidentes y el suicidio se ha relacionado con esta situación de aislamiento de la sociedad. Algunas características estructurales de las redes sociales que se consideran un riesgo son: el no estar casado, no tener hijos o tener pocos hijos, no tener conexiones con organizaciones comunitarias, ser nuevo en el vecindario, y tener una red pequeña de familiares, amigos o compañeros. Incluso una red pequeña puede disminuir el riesgo de mortalidad. Visitar a los amigos y familiares es un potente inhibidor de la mortalidad, aunque la efectividad de estas relaciones varía entre las culturas. Mientras para algunos, la convivencia con los amigos es más beneficiosa, para otros lo son las interacciones con familiares. Se concluye que los hombres están

en mayor riesgo de mortalidad que las mujeres cuando les falta el apoyo emocional o instrumental.17 Los efectos de este apoyo se han visto relacionados con algunos padecimientos específicos. Las personas con enfermedad cardiaca reportan un mejor estado de salud cuando reciben ayuda de sus redes sociales. El poder hablar libremente sobre su enfermedad con amigos y familiares mejora el estado de salud de los adultos mayores con cáncer. Finalmente en los pacientes con diabetes, el manejo adecuado de la enfermedad (nutrición, ejercicio y medicación) depende en gran medida de la asistencia social que reciben, y la falta de ésta afecta la salud mental, contribuye a la presencia de depresión, desmoralización y problemas psicológicos. La reciprocidad del apoyo social es una parte fundamental de la valoración positiva. Dar y recibir ayuda emocional e instrumental, especialmente entre generaciones, es importante para ellos. El estudio sobre “Envejecimiento, salud y bienestar en América Latina y el Caribe (SABE)” encontró que los adultos mayores que vivían con sus hijos recibían la misma cantidad de ayuda que daban, mientras que los que no habitaban con ellos, recibían más apoyo que el que daban.18 La contribución del adulto mayor al bienestar de su familia generalmente se traduce en el arreglo de la casa, cuidado de los nietos y la socialización. La comprensión sobre este tipo de relaciones generacionales, la forma como se constituyen, los factores que las modifican y los efectos que tienen se han convertido en un foco de investigación relevante. Por el contrario, algunos tipos de apoyo social pueden ser dañinos para el bienestar psicológico de los adultos mayores. Las interacciones sociales negativas y ambivalentes pueden incrementar el estrés psicológico, los hombres son particularmente vulnerables. Asimismo, los síntomas de depresión son más severos cuando hay poca satisfacción con la cantidad o la calidad del apoyo social y son la base sobre la que puede presentarse el maltrato, la violencia y el abuso.19

El valor de los roles en la sociedad mexicana
Las problemáticas de salud asociadas al envejecimiento de la población no pueden analizarse desde una óptica individual. No sólo tienen que ver con los adultos mayores, sino también con todas aquellas personas que conviven con ellos y cuyas interrelaciones se modifican y se hacen más complejas. En términos generales, la familia mexicana se ha descrito como una red extensa compuesta por distintos miembros que no sólo tienen relaciones de parentesco, sino también por personas que viven cerca geográficamente y por aquellos con los que se interactúa frecuentemente y se intercambia ayuda.20 Las explicaciones culturales de dichos arreglos familiares hacen énfasis en el familismo como elemento central. La orientación colectiva prima sobre la orientación individualista, los roles son altamente valorados y los miembros de estos grupos están más orientados hacia la convivencia y las necesidades de la unidad familiar.21 El familismo tiene tres dimensiones desde la cuales se le puede analizar: la dimensión demográfica, que considera el tamaño, la estructura y los patrones de nupcialidad y fertilidad; la conductual que define las actividades a través de las cuales cumplen los roles, es decir, el apoyo económico, instrumental y/o emocional que aporta cada uno de los integrantes. Por último, la actitudinal en la que se consideran los valores de la familia como la lealtad, reciprocidad y solidaridad.22 La alta prevalencia de la familia extendida desde una perspectiva cultural enfatiza la preferencia por los arreglos grandes y complejos entre sus integrantes; sin embargo, desde una perspectiva socioeconómica se considera a estos patrones como el delineamiento de una estrategia de sobrevivencia que se presenta en los grupos de bajos ingresos, como una respuesta adaptativa a las circunstancias sociales y económicas a las que se enfrentan y que las viven de una manera más equitativa y organizada.

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La norma cultural define principalmente a las mujeres como responsables de los padres.

Las redes familiares amplias y fuertes pueden compensar las limitaciones en los recursos económicos23 o proporcionar un medio para afrontar las dificultades asociadas con la migración internacional. De manera general los estudios en México y en otros países en desarrollo muestran consistentemente que predomina la corresidencia del adulto mayor con sus hijos o sus nietos y que al mismo tiempo los apoyan de una manera importante.24 El arreglo familiar en el que viva un adulto mayor no dependerá solamente de factores culturales, sociales o económicos sino de manera definitiva por el estado de salud. Los cuidados que requiere son variables en función del grado de dependencia que presentan. Aquellos que requieren ayuda en las actividades básicas de la vida diaria (vestirse, ir al baño, bañarse, alimentarse y para desplazarse en distancias cortas) presentan un mayor nivel de dependencia y demandan mayor auxilio que los que necesitan ayuda en las actividades instrumentales de la vida diaria (manejar el dinero, ir de compras, preparar una comida o tomar medicamentos). La obligación filial es la norma cultural que define a los hijos como los responsables de los padres, además de ser también una expectativa de éstos, quienes prefieren y esperan recibir
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los cuidados por parte de sus hijos y no de otras personas. Sin embargo, más que los hijos, los actores principales de la obligación filial son las mujeres.25 Este rol del cuidador ligado al género femenino posee raíces importantes dentro de la cultura mexicana donde el modelo tradicional del “hombre proveedormujer cuidadora” constituye la base del cuidado de los hijos y de la familia. En gran parte de los casos el cuidado de los adultos mayores recae en la solidaridad proporcionada principalmente por hijas, nietas, vecinas, etcétera, quienes llevan a cabo el cuidado informal como cualquier actividad laboral que requiere tiempo, energía y que no es económicamente remunerada.26 Se ha considerado un trabajo para las mujeres y responsabilidad de ellas en muchas culturas como la mexicana.27

quiere el adulto mayor: 1) Aumento de hogares con adultos mayores entre sus miembros. 2) Reducción del tamaño de los hogares. 3) Coexistencia de diversos tipos de arreglos residenciales. 4) Aumento de la proporción de hogares encabezados por mujeres. 5) Responsabilidad económica más equilibrada entre hombres y mujeres.28 El fenómeno del envejecimiento de las personas, producto del aumento en la expectativa de vida y de la disminución en el tamaño de los hogares, ha determinado que las redes familiares y la diversificación del apoyo relacionado con el número de integrantes de la familia estén disminuyendo. A diferencia de lo que sucedía anteriormente, la presencia de cinco o más miembros por hogar es una característica que ha disminuido29, lo que también implica una disminución en el número de cuidadores potenciales que podrían tener los adultos mayores. Por otra parte, aunque el tiempo familiar se está incrementando y cada vez es más frecuente que convivan personas de

varias generaciones en el hogar, las redes de apoyo tienden a disminuir considerando que la mayoría de los miembros de las familias se encuentran en edades laborales. Estrechamente relacionado con lo anterior, la mayor participación de la mujer en la actividad económica produce un efecto directo sobre el modelo de la mujer cuidadora que durante años ha sido la base de la atención a los adultos mayores. Las repercusiones de este cambio en algunos países europeos se han englobado en el concepto de Familismo ambivalente para señalar la difícil conciliación entre prioridades profesionales y afectivofamiliares.30 Adicional al efecto de las transformaciones demográficas sobre los hogares, su reconfiguración también se manifiesta a través de cambios en las conductas, actitudes, modos de vida, hábitos y prácticas compartidas por los miembros de la familia que actúan sobre sus relaciones, posiciones y roles31 y modifican su participación en las redes de apoyo que requiere el cuidado de la salud de los adultos mayores.

Influencia del cambio en la estructura de los hogares
Los patrones familiares han ido cambiando como consecuencia de la transición demográfica al igual que por algunas transformaciones socioeconómicas y culturales. Los cambios en la estructura y composición de los hogares mexicanos pueden resumirse en cinco tendencias con importantes implicaciones para la comprensión de los sistemas de apoyo social que re-

BACA, Zinn M. Wells B. (2000). Diversity within Latino families: new lessons for family social science. In Handbook of Family Diversity, ed. DH Demo, KR Allen, MA Fine, (pp 262-73). New York: Oxford Univ. Press. BONGAARTS, J. Zimmer Z. (2002). Living Arrangements of older Adults in the Developing World: An Analysisi of Demographic and Health Survey Household Surveys. Journals of Gerontology Series B: Psychological Sciences and Social Sciences 57, (pp 145-57). 25 ROBLES-SILVA, L. (2006) El cuidado de los ancianos: la feminización de la obligación filial. ROBLES-SILVA, et al. (eds), Miradas sobre la vejez: un enfoque antropológico. Tijuana, Baja California: El Colegio de la Frontera Norte. Plaza y Valdés. 26 UNIFEM. (2005). Progress of the world's women 2005. UNIFEM Bienial Report. New York, NY: UNIFEM. 27 ROBLES-SILVA L. (2000). The caregiver phenomenom: An invisible result og aging. In Mexican Society of Demography sixth national meeting on demographic research. México City: A. C. El Colegio de México.

Cada día es más frecuente que convivan personas de varias generaciones en las familias.
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ARRIAGADA, I. (2004). Transformaciones sociales y demográficas de las familias latinoamericanas. Papel Poblac, 40: (pp 71-95). GARCÍA B. y ROJAS, O. (2001) Recents transformations in Latin american families: a socio-demographic perspective. Presented at Gen. Popul. Conf. IUSSSP, XXIV, Salvador de Bahia, Brazil. 29 LÓPEZ, P. (2001). Los Hogares/Cambios sobresalientes en la composición de los hogares. Demos No. 014, enero. 30 SARACENO, C. (1995), Familismo ambivalente y clientelismo categórico en el estado del bienestar italiano, en Sarasa, S. y Moreno, L. (eds.) El estado del bienestar en la Europa del Sur, (pp. 261288). Madrid: CSIC. 31 LÓPEZ, P. (2001). Los Hogares/Cambios sobresalientes en la composición de los hogares. Demos No. 014, enero.

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En este contexto cobra relevancia el concepto de dinámica intrafamiliar entendida como un“... conjunto de relaciones de cooperación, intercambio, poder y conflicto que hombres y mujeres y generaciones establecen en el seno de las familias en torno de la división del trabajo y los procesos de toma de decisiones...”32 No se trata solamente de una mayor disponibilidad de redes de apoyo, la calidad, frecuencia, efectividad y disponibilidad es lo fundamental considerando que la reciprocidad no siempre está presente particularmente en el caso de los adultos mayores con discapacidad y/o enfermedades crónicas. En estos casos el intercambio equilibrado de dar y recibir, no está presente. La imposibilidad de reciprocar a sus hijos hace que la relación sea asimétrica y que opere bajo mecanismos emocionales y de obligación determinados por la cultura33. En última instancia, será la dinámica intrafamiliar la que determine la forma como se activa y opera la red de apoyo. Lo anterior es particularmente evidente en contextos de pobreza donde la activación de redes familiares está además limitada por la distancia económica que también se traduce en distancia geográfica y social.34 La mayor probabilidad de discapacidad y enfermedad en la población que envejece plantea una serie de interrogantes sobre el papel de la familia, cuyas transformaciones modifican los modelos clásicos de apoyo a los adultos mayores. El familismo, que ha sido un potenciador de la solidaridad entre las generaciones se encuentra en proceso de cambio tanto en su dimensión estructural, como en sus dimensiones conductual y actitudinal. Los cambios en el tamaño y estructura de los hogares, la asunción de roles diferentes y la difícil conciliación entre los valores de lealtad, reciprocidad y solidaridad con la vida laboral, están produciendo un debilitamiento de las redes de apoyo decisivas para el bienestar y cuidado de las personas mayores. *Silvia Mejía Arango.

Formación de profesionales en favor de la vejez
Universidad Estatal del Valle de Ecatepec *
Las rutas a seguir en la educación (visión), en las formas en las que hay que educar (misión) y en los impactos concretos del proceso educativo (formación), representan los desafíos para cualquier proyecto de enseñanza superior o profesional. En lo que compete a la formación profesional, la educación no solamente se mide por la adquisición individualizada de conocimientos, habilidades y actitudes, sino también en la forma de pretender responder a las necesidades que se ciernen en el entorno. Visualizar las necesidades colectivas, distinguirlas en cuanto a su grado de insatisfacción y atenderlas en cuanto a su prioridad, representan la tarea a cumplir de las instituciones.35 Y es allí donde la formación de recursos profesionales se convierte en una exigencia social traducida en política pública educativa implementada. En la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior: “Visión y acción en el siglo XXI”, se indica que “en los albores del nuevo siglo se observa una demanda de educación superior sin precedentes, acompañada de una gran diversificación de la misma y una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental que este tipo de educación reviste para el desarrollo sociocultural y económico y para la construcción del futuro, de cara al cual las nuevas generaciones deberán estar preparadas con nuevas competencias y nuevos conocimientos e ideales”. 36 Las demandas colectivas y las ofertas institucionales fueron adoptadas por el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1976), donde en el Artículo 13 habla, a grandes rasgos, sobre los derechos de toda persona a tener acceso a la educación, a ser copartícipe en la capacitación necesaria para el desarrollo social y a recibir los productos derivados del proceso educativo. De esa manera, los espacios educativos son el mejor escenario para desarrollar las recomendaciones de los organismos internacionales. Entre esos espacios se encuentran las universidades donde la formación de recursos profesionales se orienta hacia tres niveles: 1) Responsabilidades sociales. 2) Generación, transmisión y aplicación de conocimientos e 3) Impactos en el desarrollo humano. Ante tales circunstancias ha venido incubándose, desarrollándose y ahora consolidándose los estudios gerontológicos y, por ende, la formación de recursos humanos en gerontología. En la actualidad, la gerontología es una disciplina científica tendiente a responder o buscar soluciones a las necesidades sociales. Una necesidad insoslayable es aquella derivada del proceso del envejecimiento que experimentan las sociedades y los individuos en particular.

Es importante trabajar más en las redes de apoyo para el bienestar y el cuidado de las personas mayores.

La cultura del envejecimiento permite añadir vida a los años y no años a la vida.

32 33

OLIVEIRA, O y ARIZA, M. (1999). Trabajo, familia y condición femenina. una revisión de las principales perspectivas de análisis. Papeles de población 020. MONTES DE OCA, V. (2000). Relaciones familiares y redes sociales. Envejecimiento demográfico en México, retos y perspectivas, (pp. 289-326). Consejo Nacional de Población. Ciudad de México. 34 ENRIQUEZ, R. (2000). Redes sociales y pobreza: mitos y realidades. La Ventana, No. 11.

35 36

VAN, DYKE V. (1974). "Human rights and the rigths groups", en American Journal Political Science, V. 18, Núm. 4, University Press, Chicago UNESCO.Declaración Mundial sobre la Educación Superior (1998). Washington, D. C.

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En un encuadre inicial y convencional, el sector de 60 años y más es definido, independientemente de las características particulares en la que se envejece, como una comunidad demandante de servicios (de salud, de protección social y económica, educacionales, de apoyo jurídico, emocional, de rehabilitación, entre otros.) Una exigencia o demanda pública implica una oferta, es decir, la ley de la oferta y la demanda también opera en la economía educativa. Por eso, la formación de profesionales en gerontología es una oferta educativa imprescindible ante la demanda37 de servicios solicitados por la población de edad avanzada. De esa manera los claustros universitarios constituyen el mejor ingrediente para trabajar coordinadamente con las diferentes instituciones encargadas de atender a la población llamada adulta mayor. Los planes de Acción Internacional sobre el Envejecimiento constituyen una base política educativa, a nivel internacional y, proponen principios generales y directrices sobre las maneras en que la comunidad internacional, los gobiernos y las sociedades en su conjunto pueden hacer frente a los retos del envejecimiento. En las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas se ha promovido que cada país defina por sí mismo una política orientada a las personas mayores, basada en propiedades, objetivos y planes nacionales, así como programas que resuelvan los problemas y necesidades de los propios mayores y los efectos del envejecimiento en las sociedades. El interés por las personas mayores data de 197338 y entre las más importantes en relación con los derechos en la vejez, se encuentra la Resolución 46/91 de 1991, en que se establecen los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad en cinco temas: independencia, participación, cuidados, autorrealización y dignidad. Para que tenga efectividad esos cinco principios rectores en los derechos humanos de los adultos mayores, se requieren acciones coordinadas donde el papel de la educación gerontológica es de vital importancia. Los puntos de coincidencia con uno de los documentos que han marcado la pauta para la implementación de las políticas y

programas de atención a los adultos mayores son el Informe, y las Declaraciones de la Segunda Asamblea Mundial del Envejecimiento que en una de sus partes dice lo siguiente: “Cuestión 4: Capacitación de los proveedores de servicios de salud y de los profesionales de la salud (…) 82. Existe en todo el mundo una necesidad imperiosa de ampliar las oportunidades educacionales en geriatría y gerontología para todos los profesionales de la salud que atienden a personas de edad y de ampliar los programas educacionales sobre la salud y las personas de edad dirigidos a los profesionales del sector de servicios sociales. Las personas que atienden a otros en un contexto no estructurado necesitan también tener acceso a la información y capacitación básica en la atención de personas de edad. Objetivo 1: Mejorar la información y la capacitación de los profesionales y para profesionales de salud y servicios sociales sobre las necesidades de las personas de edad. Medidas: a) Iniciar y promover programas de educación y formación para los profesionales de la salud y de los servicios sociales y de las personas que atienden a otros en un contexto no estructurado respecto de los servicios y la atención para las personas de edad, incluidas la gerontología y geriatría, y apoyar a todos los países, en particular a los países en desarrollo, en estas actividades. b) Instituir programas de educación continuada para los profesionales de la salud y los servicios sociales con miras a aplicar un enfoque integrado de la salud, el bienestar y la atención de las personas de edad, así como de los aspectos sociales y psicológicos del envejecimiento. c) Ampliar la educación profesional en gerontología y geriatría, incluso haciendo esfuerzos especiales para ampliar la matrícula de estudiantes de geriatría y gerontología.”39 Si bien la cita es extensa, la consideramos importante para fundamentar el vínculo entre el marco internacional, los derechos del adulto mayor y la educación gerontológica. El inciso “C” nos permite hacer énfasis en la pertinencia de la generación de la Licenciatura en Gerontología: argumento que sirve para objetar a los geriatras dogmáticos y a los escépticos de los licenciados en gerontología y demostrar así su participación tan trascendental.

Conformar recursos humanos profesionales capaces de atender, en la medida de lo posible, a una condición también inherente a nuestro tiempo, “el envejecimiento poblacional” que, si bien alcanzó a los países del primer mundo en términos de prevención con un esquema de cobertura de necesidades casi adecuado, en México el panorama logra una dimensión crítica ante los retos de este proceso poblacional. Sin embargo, la resistencia ante las nuevas oportunidades siempre cuenta con un grupo escéptico de profesionales que interpreta como una amenaza el surgimiento de nuevas profesiones, como es el caso de la licenciatura en gerontología en México. La pertinencia de su desarrollo tuvo como fundamentos articular las condiciones que conllevan el envejecimiento pobla cional y los objetivos que persigue la gerontología como carrera universitaria centrada en competencias y aptitudes, con un área específica de especialización de carácter interdisciplinario, con amplio sentido de servicio a la sociedad. • La capacidad y la voluntad política para el desarrollo de un programa educativo innovador dentro de un modelo de enseñanza centrado en el alumno, con impacto inmediato en la comunidad en que se encuentra inmersa la institución. • Necesidad de contar con profesionales formados y no sólo capacitados en materia de atención a los adultos mayores, así como ampliar las posibilidades de investigación y docencia en gerontología ubicados en los diferentes contextos culturales y sociales de nuestro país, con la ventaja que ofrece la continuidad de estas actividades en el marco universitario, sin depender totalmente de los cambios de gestión gubernamental.

Retos y vicisitudes
El primer reto fue tratar de ubicar a la gerontología en un área del conocimiento, con la finalidad de que las autoridades edu-

cativas consideraran las bondades y expectativas de un nuevo programa educativo a nivel superior. El segundo reto consistió en dejar de considerar a la gerontología como la disciplina que se encarga sólo del estudio del proceso de envejecimiento, fue el punto de partida para las discusiones académicas, las que condujeron al siguiente concepto: disciplina científica que estudia e interviene en el proceso del envejecimiento, de la vejez y con los adultos mayores de manera integral; con una visión muy humanista y transdisciplinaria que se constituye en una ciencia con una perspectiva innovadora y sustentable, la que ofrece respuestas reales a las nuevas condiciones y expectativas de transición demográfica a nivel mundial.40 El tercer reto fue el rechazo de profesionales especialmente del área de la salud, particularmente médicos y especialistas en el área clínica, quienes ya se encontraban trabajando con adultos mayores. La errónea interpretación de que se generaría un pseudomédico geriatra se encontró por mucho tiempo en los discursos de ese sector profesional; sin embargo, esto permitió al grupo de académicos ser aún más cauto en la orientación dentro de las aulas y precisar lo más detalladamente posible el perfil de egreso del licenciado en gerontología. Entre los retos a vencer también se encontró el relativo a la edad y vocación de los jóvenes, pues la pregunta es: ¿serían realmente capaces de entender al adulto mayor en la totalidad y complejidad de su problemática? Este cuestionamiento lejos de ser una posición ofensiva, fue uno de los puntos estratégicos para fundamentar las competencias profesionales, especialmente reconsiderando la perspectiva humanista que pretendemos del gerontólogo ante una sociedad que enfrenta una seria situación de conflicto de valores. Hemos constatado a lo largo de cinco años, que los jóvenes sí tienen la sensibilidad y capacidad para vincularse profesionalmente con los adultos mayores, aunque hemos de reconocer que eso no garantiza un resultado profesional de su formación que, incluso, forma parte de las incertidumbres de cualquier carrera profesional.

37 38

Naciones Unidas (1999). Derechos Humanos y Personas de Edad. Naciones Unidas (1973): Cuestión de las personas de edad y los ancianos, Resolución 31/37 (XXVIII). Seguridad social para los ancianos, Resolución 31/38(XXVIII). (1977): Cuestión de las personas de edad y los ancianos, Resolución 32/131. Año Internacional y la Asamblea Mundial sobre la Vejez, Resolución 32/132. 39 Plan de Madrid (2002). Documento en varias versiones digitales y ediciones.

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GARCÍA, M. (2003). Trabajo Social en Gerontología. Plaza y Valdés.

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Planes y programas
La formación de un profesional competente en gerontología exige la estructuración de programas que faciliten la adquisición de una serie de habilidades, conocimientos y destrezas, así como la capacidad de aplicarlas en contextos y organizaciones laborales. Las competencias debían desarrollar los tres conceptos que las caracterizan: cognitivas, motivacionales y personológicas que, finalmente se deberán manifestar en la calidad de la actuación profesional, dentro de un modelo educativo constructivista. Sin embargo, pronto se descubrió que la formación del educando no podía reducirse al campo de la psicología educativa, sino que tenía que direccionarse al terreno de las responsabilidades sociales, éticas e, incluso, políticas: pues la formación gerontológica está vinculada con políticas sociales, económicas41 y político–educativas.42 De acuerdo con lo mencionado, el gerontólogo universitario estudia los procesos asociados al envejecimiento desde la vertiente biológica, psicológica, socioeconómica, política y antropológica,43 entre otras. Su visión es preventiva, de planeamiento y de rehabilitación (lo que debe propiciar en el anciano mantenerse o bien incorporarse a su medio de manera autosuficiente, lo que trae como resultado favorecer su condición de persona activa). Para cumplir este propósito se necesitaron planes y programas de estudios diseñados para el cumplimiento de expectativas educativas. Los campos del conocimiento gerontológico presentan una dinámica de enriquecimiento importante desde 190344, con sus aportaciones sobre el estudio científico de la vejez, pasando por las posturas limitativas,45 consolidantes46 y la postura comple-

jizante47 que se refiere a la gerontología como una disciplina científica que tiene por objeto el estudio de la triada viejo, vejez-envejecimiento; la multidisciplina y la interdisciplina como ejes de interpretación y desarrollo teórico y metodológico; y que comprende a su objeto desde una perspectiva biopsico-social-cultural, además de que su análisis incluye siempre categorías como el género, la clase social y la etnicidad con la finalidad de complejizar su abordaje.48 Por fin llegó el momento de la dictaminación para elegir la nueva licenciatura a integrarse en el plan de estudios de la UNEVE. Se realizó una reunión con el Comité Estatal Interinstitucional para la Formación y Capacitación de Recursos Humanos e Investigación en Salud del Estado de México (CEIFCRHISEM) y entre un listado de 14 opciones se eligió “Gerontología Médica”. Sin embargo, esta propuesta fue nuevamente analizada por expertos en materia de gerontología y se comprendió que con ese rótulo, se presuponía la medicalización de la gerontología (pudiéndose traslapar con la geriatría), se omitió ese riesgo para dar peso absoluto a la gerontología. Un logro importante de la nueva licenciatura fue que, antes de iniciar su trabajo con los alumnos de su primera generación, ya se tenía su registro oficial iniciando sus actividades en septiembre de 2004, el dictamen favorable de la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos en Salud (instancia federal) se obtuvo en diciembre de 2006. Bajo los preceptos anteriores y para fines de la estructuración de un plan de estudios, las áreas básicas de estudio consideradas en la determinación de las asignaturas del programa de la licenciatura son: biológica y de la salud, social, psicológica y humanística,49 correlacionadas con las áreas de intervención gerontológica o puntos de acción, mismos que se esquematizan en la siguiente figura.

Visión Integradora Áreas de estudio

Habilidades, competencias y oportunidades del gerontólogo
Después de cumplir con los contenidos de cada una de las asignaturas, la incógnita de mayor peso para los estudiantes de gerontología empezó a difuminarse. Las habilidades y competencias de los gerontólogos empezaban a tener efecto a través de sus prácticas profesionales que fueron las siguientes: • Evaluar, identificar y atender estratégicamente las necesidades del adulto mayor en su contexto bio-psico-social, incluyendo situaciones de maltrato y discriminación.50 • Diseñar estrategias de Promoción a la Salud de manera multi e interdisciplinaria, con enfoque hacia el adulto mayor, familia y comunidad, facilitando la adquisición de conocimientos en salud que permitan desde el autoconocimiento hasta la autonomía y como consecuencia el autocuidado. • Diseñar estrategias de rehabilitación integral (física, psicológica y social) del adulto mayor aplicando las medidas necesarias para el desarrollo de sus capacidades residuales y potenciales, con el fin de facilitar su reincersión social utilizando los recursos disponibles. • Colaborar en el diseño y la ejecución de programas de docencia e investigación en el área gerontológica. En cuanto a las exigencias sociales, el trabajo gerontológico en la UNEVE se orienta a fortalecer y brindar apoyo profesional a la población adulta mayor jurisdiccionada al área de Ecatepec, Estado de México. Entre las líneas de acción gerontológica al servicio de la comunidad y en especial al adulto mayor destacan: • Prevenir de condiciones de disfuncionalidad y discapacidad al adulto mayor, por tanto promoverá acciones conducentes a favorecer el envejecimiento activo desde el individuo hasta la comunidad a través de la identificación y solución de los problemas más frecuentes con un enfoque integral. • Integrar equipos de trabajo gerontológico capaces de dar respuesta a todos los problemas de salud, sociales, físicos y psi-cológicos. • Generar conocimientos científicos útiles en la comprensión de la dinámica de nuestro proceso de envejecimiento, en diferentes áreas, tanto a nivel local como con proyección municipal, estatal e incluso nacional. • Promover y favorecer una sociedad justa, equitativa y respetuosa con sus adultos mayores.

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HUENCHAUAN, S. (2004). Marco legal de políticas a favor de las personas mayores en América Latina, Serie Población y Desarrollo, CELADE-CEPAL, Santiago de Chile. GARCÍA RAMÍREZ, J. C. (2006). Los derechos y los años. Otro modo de pensar y hacer política en Latinoamérica. Los adultos mayores. Plaza y valdés-UNEVE, México. 43 GASCÓN, NAVARRO D.L. (2009). Biologicismo, corporalidad y vejez. Introducción a la antropología social, Universidad Estatal del Valle de Ecatepec, México. 44 GARCÍA RAMÍREZ, J. C. (2008). Hacia una fundamentación científica de la gerontología, en praxis sociológica, Volumen 12, Universidad de la Castilla-La Mancha, Murcia. 45 ALTARRIBA 1992. 46 BALLESTEROS, 2000 47 ZAREBSKI, 2003 48 NACIONES UNIDAS (2000). Informe de la segunda Asamblea Mundial del Envejecimiento, Madrid. 49 BOBBIO, (1997). De Senectute, Taurus, Madrid.

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Conapred (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación). (2005). Informe sobre primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, México.

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En este momento han egresado dos generaciones, que suman un total 57 alumnos, 26 han concluido su servicio social en el mes de noviembre de 2009 y 31 están en él, seis ya se han titulado y 49 se encuentran en el proceso. Su incorporación laboral en el campo gerontológico es del 52 por ciento, en ocho áreas de inserción laboral. En su esquema institucional, la UNEVE ha generado espacios recientes dentro del campus universitario para la práctica de la gerontología. La clínica integral universitaria es un modelo de asistencia en donde confluyen además de la práctica gerontológica, las licenciaturas de Quiropráctica y Acupuntura Humana Rehabilitatoria. El Servicio Gerontológico cuenta con seis laboratorios: el de evaluación gerontológica, de promoción de la salud, gerontología comunitaria, proyectos productivos, derechos humanos y gerontagogía, los últimos tres en fase de implementación. Estos seis espacios tienen como objetivo generar un modelo de atención gerontológica integral dentro del marco universitario, acorde con los programas de la licenciatura en gerontología, con el fin de favorecer y hacer realidad la meta internacional de un envejecimiento activo, participativo y digno, inicialmente en la población del municipio de Ecatepec. Para contribuir con el ejercicio profesional ético la Licenciatura en Gerontología de la UNEVE ha propuesto el Decálogo del Gerontólogo, que permita un desempeño profesional de calidad, mismo que ha puesto a consideración de cinco universidades más en el país para ser analizado y consensuado. Eso último ha formado parte del programa que se desarrolla en los Encuentros Inter universitarios de Gerontología, el cual tiene como objetivo reunir a las instituciones de educación superior que cuentan en su oferta educativa con la Licenciatura en Gerontología. Hasta el momento lleva tres versiones, la primera se realizó en el 2007, donde participamos conjuntamente con la Universidad de San Agustín de Mérida, Yucatán. La segunda en el 2008, a la que se sumaron la Universidad Autónoma de Campeche y las autoridades de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (quienes en este año inician con el programa en gerontología). La tercera en el 2009, contando ahora con la presencia de la Universidad Autónoma del Estado de México y de la Universidad Autónoma de Guanajuato,

Campus Salamanca. De ese último encuentro se derivó el proyecto para desarrollar la Red Nacional Inter universitaria en Gerontología, la cual se encuentra en construcción y a la que han de sumarse dos universidades más: la del Valle de Toluca a partir de septiembre y la Universidad Lasallista de Celaya, Guanajuato. En 2010 el Encuentro se realizó en la Universidad Autónoma de Pachuca, Hidalgo.

El mejor camino para alcanzar una autonomía satisfactoria
Instituto de Geriatría *
La construcción de una cultura de la vejez a partir del reconocimiento y el ejercicio de los derechos de las personas adultas mayores es, sin duda, uno de los retos más importantes en México. La salud es una garantía individual que está plasmada en el artículo 4° de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y se reitera continuamente en los planes, programas y acciones de gobierno. La inversión que se ha hecho en la salud de la población ha tenido varios resultados benéficos: la disminución de muertes al nacer, el aumento de la esperanza de vida, la menor incidencia de enfermedades infecto-contagiosas y el control de las enfermedades crónico-degenerativas, entre otros. A estos logros se debe que la población mayor de 60 años vaya actualmente en franco aumento, situación que plantea un nuevo desafío para la política pública de salud, el cual consiste en poder garantizar que la infraestructura y los recursos humanos brinden programas y servicios que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las personas, particularmente de las personas adultas mayores. Y es que ya no es suficiente vivir más años, ahora es imperativo vivirlos en las mejores condiciones de salud, entendiendo ésta, no sólo como la ausencia de la enfermedad, sino como el completo estado de bienestar físico, mental y social, tal y como lo define la Organización Mundial de la Salud (0MS). Reconocer el derecho a la salud implica que el Estado mexicano, a través del gobierno y sus instituciones, asegure que haya recursos materiales, financieros y humanos para que la población disponga desde un centro de salud, hasta hospitales de alta especialidad. Sin embargo, este derecho se complementa con una obligación individual: cuidar de nuestra propia salud. Todos y cada uno de nosotros debemos ser capaces de influir en nuestra propia salud; para ello, es sustancial contar con la información necesaria que nos permita saber qué hacer para prevenir enfermedades, pero también qué hacer en caso de ya tener una enfermedad. La salud, por tanto, no es una meta u objetivo en sí, sino una forma de vida: decidimos vivir sanos. Este artículo hace un breve recuento de las distintas aristas de la responsabilidad del cuidado de la salud propia. Primero está la necesidad de conocer nuestra historia médica y estar atentos a los cambios de nuestro cuerpo; ello se complementa con la atención a un aspecto indispensable que, sin embargo, a menudo es pasado por alto: la salud mental. Otra muy valiosa estrategia del autocuidado de la salud que aquí se destaca es la prevención de accidentes en el hogar, al hacer de éste un entorno seguro. Estos factores y muchos otros de carácter socioeconómico y medioambiental son tomados en cuenta en el diseño de un plan de vida, indispensable para lograr una vejez autónoma y satisfactoria. Autonomía que se hace patente en las llamadas “directrices anticipadas”, es decir, cuando se decide de antemano sobre el cuidado médico que deseamos recibir en la etapa final o cuando ya no estamos en condiciones de hacerlo saber. Con esta información, el Instituto de Geriatría busca contribuir a la construcción de una cultura de la vejez en México, que se refleje en mejores condiciones de salud y de bienestar general.

Conclusión
La misión y visión en la formación de profesionales en gerontología tiene como objetivo final dar cumplimiento a los acuerdos enmarcados en la Segunda Asamblea Mundial del Envejecimiento: apoyar y acelerar de manera profesionalizada el cumplimiento de los principios internacionales los cuales están encaminados a lograr un envejecimiento digno: 1) El desarrollo socioeconómico. 2) La promoción de la salud y bienestar. 3) Generar entornos emancipadores y propicios. Dichos cometidos constituyen una respuesta educativa a uno de los derechos (Declaración de Brasilia, 2007; CNDH, 1999) del adulto mayor sancionados internacional y nacionalmente (como la Ley de las Personas Adultas Mayores, documento eje del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores). El perfil profesional del egresado debe construirse a través de las asignaturas cursadas durante su formación, en donde los espacios de práctica son desarrollados en el mismo campus universitario. La identificación y ejecución de líneas generales de aplicación del conocimiento, los programas de publicaciones, el desarrollo de modelos de intervención gerontológica, así como las propuestas para los programas de posgrado poseen un mayor impacto si se promueven a partir de la alianza estratégica entre las instituciones de educación superior que ofertan la Licenciatura en Gerontología, por el momento seis en el territorio mexicano. Así es como la Licenciatura en Gerontología51 se considera una política pública en acción que beneficia a los jóvenes, a los adultos mayores y sobre todo a la sociedad que está en proceso de envejecimiento. *María de Jesús Moreno y José Carlos García Ramírez.

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Modelo de Innovación Educativa (2009). UNEVE, México

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Mi salud es mi responsabilidad
La salud es lo más importante y valioso en la vida: esta es una verdad universal. Perderla –aunque sea temporalmente por una infección respiratoria– tiene repercusiones no sólo para nosotros como individuos, sino también para nuestra familia y otros grupos sociales como son nuestros vecinos, amigos, colegas de trabajo y toda la gente con la que interactuamos cotidianamente. Sin embargo, aunque nadie quiere perder la salud, la convivencia diaria entre pacientes, familiares y médicos revela que no siempre hay una clara conciencia de la responsabilidad en la salud propia. Esta responsabilidad debería promoverse desde la infancia, cuando aprendemos a distinguir lo correcto de lo inapropiado; en ese momento tendríamos que recibir de nuestros padres o familiares de mayor edad las recomendaciones para cuidar nuestra salud, empezando por la actividad física y la buena alimentación, seguidas por la medicina preventiva y la decisión de no adquirir hábitos dañinos como el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. Conocer nuestra propia historia familiar es indispensable en el autocuidado, pues a partir de ella podemos saber a qué enfermedades estamos propensos, ya que el componente genético de los padecimientos crónicos puede hacer que se presenten con cierta frecuencia, de generación a generación, en una misma familia. Es fundamental que cuando alguien es diagnosticado con una enfermedad crónica, mantenga una buena percepción de su salud, pues eso lo estimulará a cuidarse y a seguir las recomendaciones médicas. La tendencia actual de la medicina es que el paciente sea responsable y participe activamente con su médico en el cuidado a largo plazo de su enfermedad.52 Ello incluye llevar el correcto control de su o sus padecimientos para así ser independiente, autosuficiente –en mayor o menor medida– y capaz de llevar su vida de acuerdo con sus convicciones. Dado que la hipertensión y la diabetes son las enfermedades más frecuentes en México,53 lo más probable es que la partici-

pación activa del paciente en su propio tratamiento consista en realizar un auto monitoreo de su presión arterial o de su glucosa en sangre. La primera, con ayuda de un profesional de salud, de algún familiar entrenado para ello, o bien, de un equipo automatizado que le permita hacer esta medición en la comodidad de su hogar y sin apoyo de otra persona. Para medir la glucosa deberá acudir al laboratorio cada cierto número de meses o dependiendo de la regularidad que indique que el médico, o hacerse mediciones frecuentes con un glucómetro en un centro de salud o en su propia casa. Por supuesto que las recomendaciones serán diferentes para cada individuo y es el médico quien deberá ampliar estas recomendaciones para cada caso en particular. Ser paciente no significa perder la salud para siempre. Aunque alguien tenga un padecimiento crónico-degenerativo (como hipertensión arterial sistémica, diabetes o osteoartrosis, que no pueden curarse del todo), sí puede mantener un adecuado estado de salud. Es decir, si cuida de sí mismo y de sus enfermedades, puede evitar que el daño de éstas avance o que se desarrollen otras más. Para decirlo de otro modo: ¿se puede perder la salud estando ya enfermo? La respuesta es sí. Como ejemplo podemos citar a un paciente hipertenso descontrolado que a pesar de tomar el medicamento recetado por su médico, decide no seguir las recomendaciones de un estilo de vida saludable y continúa fumando, no hace ejercicio, se mantiene obeso, come sal en exceso y tiene un elevado grado de estrés en su trabajo. No resultará extraño que ese paciente sufra un infarto y pierda el estado de aparente salud que le permitía continuar sus actividades cotidianas como trabajar, cuidar a su familia y, ocasionalmente, participar en reuniones sociales. Resulta claro, entonces, que cada uno de nosotros, de acuerdo con nuestras propias necesidades, podemos hacer algo más para contribuir a nuestro bienestar en general. Por último, debemos subrayar lo importante que es la medicina preventiva para lograr una vida saludable. Esto es, visitar al médico periódicamente para conocer el funcionamiento de los órganos y el metabolismo del cuerpo. Es recomendable que

todos los adultos revisen cada cierto tiempo su peso, medidas corporales, presión arterial y niveles de glucosa y lípidos en sangre, para así saber de manera temprana qué modificaciones deben hacer a sus hábitos de vida para mantener la salud.

El cuidado de la salud mental
Cuando hablamos del derecho a la salud y del autocuidado, con frecuencia pensamos solamente en la salud física, restando importancia a un factor indispensable en nuestro bienestar general: la salud mental. De ahí la importancia de reconocer en qué consiste ésta y cómo podemos contribuir a su buen estado. Gozar de salud mental significa tener la capacidad de construir y mantener relaciones gratas con otras personas, y participar en cambios favorables para el medio ambiente y la sociedad. Tiene que ver, asimismo, con cómo utilizamos nuestras habilidades, deseos, sentimientos, pensamientos, experiencias y valores para adaptarnos adecuadamente a las distintas situaciones de la vida. La salud mental es dinámica, es decir, varía según el estado físico, el medio social y material, la personalidad y las emociones de cada persona. Nadie puede mantener todo el tiempo un estado ideal de salud mental. Cuando ésta es buena, nos sentimos satisfechos con nosotros mismos, somos conscientes de nuestras capacidades y limitaciones y las aceptamos: nos permitimos tener errores y les damos solución. Somos capaces de disfrutar cosas sencillas y cotidianas. En síntesis, somos respetuosos con nuestra propia persona. Además de sentirnos bien con nosotros mismos, es importante sabernos aceptados por los demás, tenerles confianza y respeto y recibir lo mismo de ellos. Cuando nos sentimos aceptados por nosotros mismos y por los demás, somos capaces de enfrentar los problemas que se nos presentan tomando nuestras propias decisiones. Nos esforzamos por hacer las cosas lo mejor posible, haciendo uso de nuestras habilidades y planeando el futuro de manera consciente y responsable, ajustándonos a nuestra realidad. La salud mental, entonces, nos permite disfrutar de la vida y seguir activos, aun si tenemos problemas o padecemos alguna enfermedad, pues tomamos la responsabilidad de éstas. Sin duda, hay situaciones que pueden afectar nuestra salud mental. Conocerlas puede ayudarnos a prevenirlas, estar preparados si se presentan y darles una mejor solución.

52 53

World Health Organization, Regional office for South East Asia, Self-care in the Context of Promary Health Care Report of the Regional Consultation Bangkok (WHO-SEARO, 2009), Tailandia, 7-9 enero de 2009. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, ENSANUT 2006, consultada en: http://www,insp.mx/ensanut

Enfermedades físicas. Una de estas situaciones son las enfermedades físicas, ya que en ocasiones el desgaste, el dolor, el cansancio o el impacto en las actividades cotidianas rompen el equilibrio que teníamos. En este caso, es importante pedir toda la información necesaria acerca del curso que seguirá la enfermedad, cuáles son las posibilidades de tratamiento, sus efectos secundarios y qué podemos hacer para sentirnos mejor. Así estaremos en condiciones de seguir tomando decisiones propias y bien informadas. Además, podremos apoyarnos en las personas cercanas y pedir ayuda –si la necesitamos–, lo que nos dará mayor seguridad y tranquilidad. Relaciones conflictivas. A veces la convivencia cotidiana puede volverse complicada, debido a situaciones individuales o incluso a otras externas como los problemas económicos, la falta de tiempo, la presión o el agotamiento. Esto puede hacer que reaccionemos con enojo o resentimiento con las personas más cercanas. Ante una situación así, lo mejor es conservar la calma y enfrentar el problema, sentarse a platicar y expresar cada uno lo que piensa y lo que siente, siempre en actitud de respeto. Aunque el resultado no siempre será lo que esperamos, afrontar la situación y proponer soluciones nos dará mayor tranquilidad. No olvidemos que la base de una buena relación es el respeto y la comunicación. Soledad y aislamiento. Estos sentimientos son causantes de deterioro de la salud mental. Debemos procurar, en caso de experimentarlos, acercarnos a personas de confianza, buscar a los viejos amigos o intentar nuevas relaciones, integrándonos a grupos que realicen actividades formales o informales. Aún cuando nuestro estado físico hiciera difícil salir y participar en actividades grupales, es necesario hacer un esfuerzo por recibir visitas, escribir cartas, utilizar el teléfono o hacer uso del correo electrónico, los chats, blogs y redes sociales. Mantenernos relacionados nos da posibilidades de apoyo y seguridad, así como de aprender de las experiencias de otros. Vida sexual poco satisfactoria. Esta situación también mengua nuestra salud mental. La sexualidad -que nos acompaña desde el nacimiento- tiene que ver con la capacidad de experimentar placer, de relacionarnos profundamente con otros y de disfrutar de nosotros mismos, y no únicamente con relaciones corporales. Pedir información acerca de los cambios físicos y emocionales que se experimentan al pasar el tiempo, ayudará a aclarar nuestra mente y a desarrollar, según los propios gustos y deseos, una vida sexual más satisfactoria.

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Mala condición física. Ello reduce nuestra capacidad de disfrute, ya que nos impide desarrollar nuestras potencialidades de la mejor manera, afectando nuestro estado de salud general y, por tanto, la salud mental. Realizar actividad física regularmente, dependiendo del estado de cada persona, su condición física, sus posibilidades y gustos, trae beneficios directos a nuestra salud mental: nos hace sentir más activos, más contentos y saludables, y puede ser un pretexto para conocer amigos o convivir con los ya conocidos. Ideas erróneas y prejuicios acerca del proceso normal de envejecimiento y la etapa de vejez. Estas ideas pueden hacer que limitemos nuestros deseos y habilidades. Por ejemplo, no atender algún malestar o enfermedad por creer que se debe a la edad, o reprimir las ganas de participar en actividades que consideramos adecuadas sólo para los jóvenes, crean un sentimiento de impotencia que nos aísla y nos limita. Es importante buscar información clara, sencilla y confiable, acercarse a quienes nos hacen sentir bien y nunca olvidar que cada persona es distinta y que todos tenemos derecho de buscar nuestro propio desarrollo y felicidad, sin importar la edad, el género, la apariencia física o los intereses que tengamos. Medicamentos o procesos bioquímicos internos. Algunos medicamentos o procesos pueden tener efectos sobre la salud mental. Por eso es importante que tengamos confianza al médico que nos trata para aclarar todas nuestras dudas con respecto a los tratamientos y reportar si experimentamos algún malestar. Por otro lado, nunca debemos auto medicarnos. Recordemos que cada persona reacciona de distinta manera; apoyémonos siempre en los profesionales médicos. Presiones diarias. Al acumularse, estas presiones pueden hacernos sentir demasiado tensos o vulnerables. No hay que olvidar que el juego y la diversión son elementos fundamentales para mantener un buen estado de ánimo. Dependiendo de lo que a cada persona le guste hacer, siempre debe darse tiempo para divertirse. Es un buen antídoto contra el aburrimiento, la soledad y la tensión. Insatisfacción. Estar insatisfechos con las actividades que llevamos a cabo o carecer de metas claras afecta directamente nuestra salud mental. Desarrollar las habilidades e intereses que poseemos, especialmente aquellos que tal vez habíamos dejado de lado por no tener tiempo para realizarlas, es una buena forma de mantenernos saludables y activos.

Aún estando preparados para situaciones como las mencionadas y poniendo nuestro empeño, habrá ocasiones en que sintamos que no es suficiente; entonces requeriremos ayuda para recuperar la salud mental. Si esto ocurre, no debemos dudar en acudir a los servicios de psicoterapia y de orientación psicológica individual, de pareja, familiar o grupal, etcétera. Los profesionales de la salud mental (psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas, orientadores) pueden ayudar a entender el por qué de los conflictos, miedos, enojos o malestares que podemos experimentar ante las situaciones difíciles, y cómo manejarlos para poder aprender de ellas. No hay que dudar en consultarlos de presentar algún síntoma que afecte nuestra vida cotidiana. La salud es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros, y cuidarla nos hace seres comprometidos y productivos, que se ocupan del crecimiento personal y del de la sociedad.

Hogar seguro y autocuidado
A menudo pensamos que nuestro hogar es el lugar donde más seguros y a salvo estamos. Vemos en él un espacio apto para disfrutar de la familia, la vida social y la intimidad. Sin embargo, cuando construimos ese hogar, pocas veces pensamos en las necesidades que tendremos al llegar a viejos. Es decir, en el plan de vida no suele contemplarse que como parte del envejecimiento llegarán ciertos cambios físicos como pérdida de audición y visión, debilidad, problemas de equilibrio, una enfermedad o incluso alguna discapacidad. Todo ello puede hacer que ciertas características de nuestro hogar se transformen en un riesgo, con lo que nuestra casa de toda la vida se vuelve poco apta para esa etapa de la vejez, más aún si vivimos solos. Por ello, adecuar el hogar a las circunstancias del adulto mayor es una responsabilidad personal en el cuidado de la salud, el cual deber ser permanente y enfocado principalmente a la prevención. Esta adecuación incluye, en primer lugar, hacer grato el lugar donde la persona adulta mayor pasará la mayor parte del día o donde se recuperará de una enfermedad. En este sentido, es recomendable llevar a cabo una revisión sistemática de la seguridad que ofrece cada uno de estos espacios, prestando especial atención a aquellas áreas ya conocidas como de riesgo: escaleras, baños, pasillos de acceso general, etcétera. Esta revisión permitirá identificar algunos riesgos en el hogar y hacer los cambios pertinentes para evitar un accidente –o reducir sustancialmente la probabilidad de que ocurra. Al respecto, es importante decir que los accidentes en el hogar se incrementan en 40 por ciento en el adulto mayor, principalmente por caídas, las cuales pueden resultar en fracturas, hemorragias, discapacidades o incluso la muerte.54 Sin embargo, también debe subrayarse el hecho de que las caídas no son algo “normal” en el envejecimiento; antes bien, se trata de un hecho evitable que puede prevenirse tomando las medidas pertinentes. Por otra parte, aunque después de una caída no parezca haber un daño importante, lo recomendable es siempre recibir atención médica para su valoración.

Las situaciones de riesgo a menudo se pueden corregir de manera sencilla y sin incurrir en grandes costos. He aquí algunas recomendaciones que pueden aumentar la seguridad en el hogar y contrarrestar de manera significativa las lesiones a los adultos mayores: • Evitar las alfombras o tapetes pequeños que se deslicen fácilmente para evitar tropiezos, es preferible fijarlos al piso. • Colocar barras de apoyo o soporte sólidas (de madera o herrería) en áreas de difícil movilidad como escaleras, pasillos largos o angostos y en el baño. • Colocar iluminación suficiente y tenue en la mayoría de la casa, con fácil acceso a los interruptores. • Retirar obstáculos de los pasillos (cables, juguetes, basura, etcétera). • Mantener las escaleras en buen estado, con iluminación tenue y un pasamanos fijo de principio a fin. • Mantener los pisos secos. • En los baños, colocar pisos antiderrapantes, barra de apoyo y, de ser necesario, una silla para sentarse durante la ducha. • En todas las áreas, colocar los utensilios a una altura de fácil acceso, ni muy altos ni muy bajos. Disponer de bancos estables para acceder a objetos que están a una mayor altura; nunca utilizar cajas u objetos inestables. • Usar sillas con descansa-manos para facilitar el levantarse. • Usar calzado con suela antiderrapante y que cubra preferentemente hasta los tobillos; evitar pantuflas y zapatos descubiertos porque favorecen la inestabilidad, tropiezos y resbalones. • Mantener iluminado y seco el lugar donde se guardan los medicamentos. • Ordenar los medicamentos, de preferencia junto a una lista en letra grande y legible, y revisar frecuentemente la fecha de caducidad. No automedicarse jamás. •Tener una lámpara o velas cerca de la cama, para utilizarlas en caso de falta de energía eléctrica. •De requerir de algún apoyo auditivo o visual, colocarlos siempre al alcance de la mano.

La calidad de vida se puede definir como aquella que se funda en el gozo tranquilo y seguro, de la salud, la educación y de una alimentación suficiente.
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IMSS, Vejez y Casa Segura, México, Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales. Coordinación de Prestaciones Sociales, s/a.

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• Resguardar las sustancias tóxicas o peligrosas donde no puedan verterse fácilmente o, si lo hacen, que no causen mayor daño. • Colocar el teléfono en un lugar visible y de fácil acceso, con teclas grandes; anotar los números de emergencia y de familiares a la mano en letra grande. • Si en casa se cuenta con oxígeno, poner una señalización: “Peligro, no fumar”. • Contar con un botiquín de primeros auxilios. También es importante diseñar un plan de contingencia en caso de incendio, sismo o accidente, por mínimo que éste parezca. Dicho plan puede incluir las siguientes medidas: • Mantener la calma y respirar profundamente. • Tratar de incorporarse lentamente; primero hasta quedar sentado de manera recta, respirar profundo y descansar un momento más. Gatear puede ser otra opción. • Si es posible, tratar de levantarse con apoyo de un objeto sólido y fijo. De lo contrario, esperar a recibir ayuda. • Solicitar ayuda. Por sencillo que parezca, es importante no sólo conocer a los vecinos por su nombre, sino también tener sus números telefónicos, entablar con ellos buenas relaciones y ponerse de acuerdo sobre señales que les permitan identificar si ocurrió algún accidente y si se requiere de apoyo (un silbato, una campana o señales de luces). • Tener a la mano una identificación, su carnet de citas médicas o información acerca del servicio de salud que le corresponde para que la persona que acuda en su auxilio pueda contar con ellos, en caso necesario. • Cubrirse con una tela o cobija para evitar enfriamientos mientras recibe ayuda. • Aún si no requirió de ayuda al momento, es importante acudir posteriormente a una revisión médica. Por inofensiva que parezca, una caída no es normal y puede ser el primer aviso de que algo sucede en el cuerpo. Para disfrutar de una vejez con autonomía, comodidad y buena calidad de vida, la seguridad individual y familiar es indispensable. La mayoría de los accidentes en el hogar pueden evitarse.

Plan de vida
Como ya se ha dicho aquí, si bien algunas personas llegan a la vejez en condiciones sociales y de salud desfavorables, lo cierto es que muchos adultos mayores mantienen vitalidad, salud, amigos y familia. ¿Qué hace la diferencia entre una y otra forma de vivir la etapa de adulto mayor? Para dar respuesta a esta interrogante, actualmente se realizan numerosas investigaciones sobre el proceso de envejecimiento desde diversas disciplinas: biología molecular, medicina, demografía, sociología, psicología y muchas más. En un futuro seguramente podremos aprovechar esos conocimientos en la vida diaria. Sin embargo, lo que sí podemos hacer desde ahora es diseñar un plan de vida. El primer punto de este plan es entender que, afortunadamente, todos envejeceremos. Envejecer es parte del ciclo de vida; tan natural como nacer, crecer y desarrollarse. El segundo punto es saber que, según la Organización Mundial de la Salud, la salud es el bienestar físico, mental y social de las personas.55 Es decir, depende de muchos factores además de la condición física de nuestro cuerpo, tales como el estado de ánimo, las preocupaciones, la situación económica, etcétera. Por ejemplo, no es raro que una enfermedad esté claramente relacionada con un periodo de tristeza o de estrés, o que el estado de ánimo tenga una influencia decisiva en la recuperación o el desenlace fatal de una paciente con cáncer. O, si la situación económica de una familia es mala y uno de sus miembros enferma y no es derechohabiente de un servicio médico, se verá obligado a gastar en un tratamiento; su salud probablemente mejorará, pero la economía familiar se habrá complicado. O, si el servicio de agua potable y drenaje de una comunidad es deficiente, los casos de diarrea serán numerosos e incluso letales en los niños y ancianos. Es decir, casi todo lo que nos rodea incide en nuestra salud. De ahí que en la construcción de nuestro plan de vida sea muy importante identificar esos factores que influyen en la salud, llamados determinantes56 y que nos hagamos preguntas concretas sobre cada uno, como las siguientes:

• Económicos: ingresos individual y familiar, gastos de la familia. ¿Tengo un ingreso económico? ¿Es estable esa fuente de ingreso? ¿Es suficiente? • Sociales: familia, amigos, sociedades o asociaciones a las que pertenecemos, compañeros de trabajo. ¿Cómo son mis relaciones con mi familia y con nuestros amigos? ¿Los frecuento? • Medioambientales: entorno doméstico, en la comunidad, en la escuela, el trabajo, la ciudad, etcétera. Incluye factores como clima, vegetación, condiciones de seguridad y riesgos, entre otros. ¿Tengo una vivienda? ¿En qué condiciones está? ¿Cuánto tiempo más viviré ahí? ¿Es seguro mi hogar o mi comunidad? • Recursos: instituciones que brindan servicios educativos, de salud o de apoyo social. ¿Cuál es la situación de mi salud y la de mi familia? ¿En cuánto tiempo me jubilaré? ¿Tendré una pensión? ¿Será suficiente? En el caso de las personas mayores, los determinantes que más influyen en su calidad de vida son el nivel de independencia o dependencia para realizar sus actividades, la dependencia económica, la presencia de enfermedades y/o sus complicaciones, el aislamiento social, la viudez, el maltrato y la falta de acceso a los servicios médicos. Por eso es importante preguntarse también: ¿Cómo creo que estaré en 10, 15, 20 años? ¿Qué estarán haciendo mis familiares entonces? ¿Y mis amigos?.

Hacer un plan de vida implica mirar nuestra situación actual y anticipar cómo nos gustaría que fuera cuando seamos adultos mayores. ¿Me gusta mi vida en este momento? ¿Por qué? ¿Cómo quiero vivir los años que vienen? Y quizá la pregunta más importante: ¿Qué estoy haciendo para lograrlo?. Son muchas preguntas y faltan más. Lo importante es reflexionar sobre ellas y darles respuesta gradualmente. Mientras somos adultos jóvenes, solemos ocuparnos de factores que consideramos importantes o urgentes como procurarnos empleo y vivienda, satisfacer las necesidades de nuestra familia y, algunas veces, atender nuestra salud física. Sin embargo, conforme avanza la vida, las cosas cambian: nuestro papel de proveedores y tomadores de decisiones va quedando atrás; aunque sigamos aportando económicamente a la familia, algunos dependeremos cada vez más de los familiares cercanos y las decisiones sobre nuestra salud, nuestro tiempo y nuestras relaciones ya no serán enteramente propias. Para estar en control de estas decisiones –y, por tanto, en control de nuestra salud y nuestra vida en general–, debemos tener una actitud propositiva para mejorar los determinantes de salud mencionados. Es cierto que las fuentes de trabajo actualmente son inestables y mal remuneradas, pero si no podemos ganar más, sí podemos buscar estrategias para gastar menos. Por otra parte, existen instituciones y programas federales y locales que ofrecen servicios de calidad gratuitos o a un costo muy bajo; podemos buscarlos y hacer uso de ellos.

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Consultado en: http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2005/pr34/es/ Consutado en: http://www.ops-oms.org.uy/UMS.htm

Hacer un plan de vida, solos o en pareja, ofrece felicidad y estabilidad a los adultos mayores.

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Hacer un plan de vida quiere decir también saber a qué voy a dedicarme en el futuro. Jubilarse de un trabajo, no significa jubilarse de la vida. Siempre existe la posibilidad de iniciar otra actividad en la que sigamos desarrollándonos como personas, ya sea aplicando nuestra experiencia o aprendiendo algo nuevo. Esto cobra especial relevancia si tomamos en cuenta que tras jubilarnos a los 60 años aún nos quedan, en promedio, 15 años más de vida. También debemos contemplar en este plan nuestro capital social, es decir, la pareja, la familia, los amigos. Ellos seguramente cambiarán, tendrán proyectos propios y no necesariamente estarán para cuidarnos, aunque probablemente sí para apoyarnos. Podemos compartir nuestro plan de vida con ellos, pero no podemos centrarnos en depender de ellos. Tengamos presente que, en la medida de lo posible, el cuidado individual le corresponde a cada persona. Por otra parte, siempre está la posibilidad de ampliar nuestra red social. En todo lugar y en todo momento podemos hacer nuevos amigos. Finalmente, hay que cuidar los aspectos físicos: prevenir la diabetes, la hipertensión, el sobrepeso y el cáncer; hacer ejercicio, comer bien, asistir a consulta médica regularmente son recomendaciones que hemos escuchado con mucha frecuencia. Pero más que pensar en prevenir enfermedades, pensemos en mantener un óptimo estado de salud. Mantenernos en salud nos permitirá una mejor calidad de vida, también nos dará oportunidad de ahorrar y así destinar nuestros recursos a otros aspectos de la vida que consideremos relevantes. La reflexión acerca de nuestro plan de vida es un ejercicio necesario para tomar el mando de nuestras circunstancias y decidir inteligentemente sobre nosotros. Hacerlo es un derecho y un poder que ninguna circunstancia externa debe mermar. Ahí reside la diferencia entre vivir una vejez saludable y no hacerlo.

Decidir sobre mis cuidados médicos
La muerte es una parte ineludible del proceso natural de la vida: al nacer, lo único seguro es que un día vamos a morir. La medicina moderna ha logrado disminuir los decesos por problemas infecciosos, por lo que actualmente son las enfermedades crónico-degenerativas y neoplásicas las causas principales de muerte. Durante el transcurso de éstas, el paciente puede hallarse en un estado de gravedad máxima o en una etapa ter-

minal que le impedirá estar en condiciones de tomar decisiones con respecto a su propio cuerpo. De ahí la importancia de dictar directrices anticipadas. Las directrices anticipadas son documentos escritos o declaraciones orales ante testigos donde el paciente indica sus preferencias sobre la clase de cuidados o tratamiento médicos que le gustaría tener o no, si en un momento futuro no pudiera tomar sus propias decisiones o si no pudiera comunicarlas; también puede nombrar a alguna persona para que decida en relación a su tratamiento. Esto permite a su médico y familiares saber sus deseos para hacerlos respetar y cumplir. Algunas personas prefieren no recibir un tratamiento médico agresivo si no existe una posibilidad razonable de recuperación. Otras personas no quieren prolongar su sufrimiento o dolor, por ejemplo a través de máquinas como un ventilador. Algunas desean evitar desacuerdos entre su familia. Otras desean recibir todo el tratamiento médico disponible y con ello prolongar lo más posible su vida. La orden de no resucitar es un tipo de directriz anticipada; en ella se solicita que no se le dé reanimación cardiopulmonar si deja de respirar o de latir su corazón. Si bien, por su formación, los médicos auxilian a todos los pacientes en esas circunscunstancias, si usted firma esta orden no se le realizarán maniobras para resucitarlo. Las directrices anticipadas pueden cambiarse o cancelarse en cualquier momento si tiene las funciones mentales para hacerlo; es decir si es capaz de pensar y comunicar sus deseos de forma clara. En algunos países, las directrices pueden tomarmarse incluso estando en el hospital. De hecho, las personas interesadas pueden abordar el tema con su médico, enfermera o trabajadora social. En Estados Unidos se les llama testamento de vida, si bien en otros lados se conocen como voluntades previas, instrucciones previas, directrices anticipadas, directrices previas, voluntades vitales anticipadas o testamento vital, en México existe la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal, publicada en el Diario Oficial del Distrito Federal el 7 de enero de 2008, que señala como voluntad anticipada el documento público suscrito ante notario, en el que cualquier persona con capacidad de ejercicio y en pleno uso de sus facultades mentales manifiesta la petición libre, consciente, seria, inequívoca y reiterada de no someterse a medios, tratamientos y/o procedimientos médicos, que propicien la obstinación médica (utilización innecesaria de los medios,

Figura 1 Instituto de Geriatría

Para promover el envejecimiento sano y activo es necesaria una sociedad que: • Valore y apoye las contribuciones de las personas mayores • Rechace la discriminación por edad y la desigualdad • Provea espacios apropiados para el envejecimiento sano y activo

Áreas prioritarias • Redes sociales • Actividad física • Alimentación sana • Prevención de caídas • Prevención de adicciones • Abuso y maltrato

Auto cuidado

Principios rectores • Independencia • Participación • Protección socio sanitaria • Auto realización • Dignidad

Ayuda mutua Entorno amigable

instrumentos y métodos médicos para mantener vivo a un enfermo en etapa terminal). También se dan ahí instrucciones y se designan representantes para los cuidados de la salud y para después de la muerte. No es obligatorio tener directrices anticipadas; se trata de una decisión propia. Sin embargo, si éstas no existen, alguien deberá tomar decisiones en su nombre, habitualmente el cónyuge, los hijos, los hermanos, etcétera, quienes no necesariamente conocen sus preferencias de atención médica. Por eso, cuando alguien tenga ya sus directrices, debe informárselo a su médico, familiares, amigos o abogado, así como mantener copias del documento en lugares accesibles. Así, la toma de directrices anticipadas es un aspecto más de la responsable participación de las personas en su propio estado de salud.

Nueva cultura de la salud al envejecer
No cabe duda de que nuestros mayores han hecho y mantienen una contribución significativa a México, a su economía y desarrollo. También es muy claro que ayudarlos a envejecer sanos y activos puede postergar y minimizar la severidad de la enfermedad crónica y la discapacidad al avanzar en edad, reduciendo así los costos asistenciales y las necesidades de cuidados a largo plazo. Además, la evidencia disponible nos impulsa a construir una iniciativa, aprovechando esta oportunidad, para el desarrollo de una serie de intervenciones que sabemos potencialmente

efectivas y contribuir de esta manera a mejorar la salud de nuestros mayores. Sin duda, es prioritario impulsar una toma de conciencia colectiva relativa al hecho de este es el camino correcto, en vez del derrotismo y el nihilismo implícitos en la errónea percepción de que la enfermedad y la dependencia “necesariamente” acompañan al envejecimiento. Ahora bien, para lograr el cambio cultural y favorecer el envejecimiento sano y activo es necesario actuar en distintos niveles (ver figura 1), a través de al menos tres mecanismos: • Desarrollar un entorno adaptado a las necesidades de nuestros mayores, partiendo de la base de la iniciativa de ciudades amigables con el adulto mayor de la Organización Mundial de la Salud. • Propiciar la ayuda mutua y las redes de apoyo social para brindar un soporte tanto físico como emocional, a través de la comunicación, el desarrollo de experiencias conjuntas y la divulgación de información pertinente. • Promover el autocuidado, entendido como las medidas activas que la persona toma con el objeto de preservar su salud y que sólo pueden darse a través del fomento de una responsabilidad individual (tema abordado en la primera parte de este texto). Estos tres mecanismos han de ser respaldados por la formación de líderes y profesionales de la salud, la recreación, el desarrollo urbano y otros sectores que favorecen el envejecer activo; el desarrollo de servicios y actividades en el nivel comuni-

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tario, tanto para atender las necesidades de los mayores como para promover el intercambio intergeneracional. Cabe recordar la necesidad de apoyar a la par el desarrollo de una agenda de investigación y la generación del conocimiento que ha de ser traducido y puesto al alcance, tanto de los tomadores de decisiones como de la comunidad. Para una mayor eficacia, conviene subrayar las áreas prioritarias de intervención, definidas no sólo en razón de su nivel de prioridad, sino también de la evidencia hoy disponible acerca de la factibilidad de desarrollar intervenciones para modificar los riesgos inherentes y los desenlaces desfavorables. Ciertamente, hay en la actualidad una base de conocimiento suficiente como para respaldar el desarrollo prioritario de intervenciones en algunas áreas temáticas que tienen un impacto significativo en el estado de salud de los adultos mayores, por ejemplo: fortalecimiento de las redes sociales, promoción de la actividad física, educación para la promoción de una alimentación sana, prevención de caídas y control de adicciones (prioritariamente tabaco y alcohol), y prevención del abuso y maltrato. Amén de la definición de las áreas prioritarias, es necesario desarrollar, adoptar y transmitir a la comunidad una visión del envejecimiento sano y activo que valore y apoye la contribución sostenida que representan las aportaciones de parte de nuestros mayores hacia la comunidad. Por otra parte, debe impulsarse el trabajo en investigación cualitativa y a través de grupos focales para identificar y desarrollar oportunidades existentes para promover el envejecimiento sano y activo con esfuerzos conjuntos de la comunidad y las autoridades. Nada de lo anterior será posible sin reorientar los servicios sociales y de salud hacia un mayor impacto en la promoción del envejecimiento sano a través de acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades. Por otra parte, a través del tiempo será necesario documentar y compartir las experiencias exitosas. Desde luego, para que todo ello ocurra, es necesario financiar y evaluar iniciativas tanto nacionales como locales para promover el desarrollo de un entorno “amigable” para el adulto mayor. Tales experiencias tendrán un mayor impacto si conducen al desarrollo y difusión de guías prácticas para la promoción del envejecimiento sano y activo. En otros países ha tenido un gran

Adultos mayores, los más discriminados en nuestro país
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
En el año de 2001 la Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación afirmaba que “La desigualdad asociada a la diferencia de edad deja ver algunas de las limitaciones provenientes de una percepción no democrática con respecto a la justicia y a la equidad entre las personas. El costo de no revertir las prácticas discriminatorias contra este sector será el de reproducir una sociedad profundamente asimétrica e insensible frente a las desventajas y carencias de sus miembros más débiles.”57 Esta condición de desigualdad, que afecta la vida individual, familiar y social, y que convierte a las personas y colectivos, en grupos marginales a los cuales no les es permitido el ejercicio de sus derechos humanos y libertades, la conocemos como discriminación. Hablar sobre este fenómeno es hablar de actitudes, conductas individuales y prácticas sociales e institucionales que implican la discriminación que podemos entender como “una conducta culturalmente fundada, sistemática y socialmente extendida, de desprecio contra una persona o grupo de personas sobre la base de un prejuicio negativo o un estigma relacionado con una desventaja inmerecida, y que tiene por efecto (intencional o no) dañar sus derechos y libertades fundamentales”.58 La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (LFPED) establece en su artículo 4° que la discriminación es: “Toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas. También se entenderá como discriminación la xenofobia y el antisemitismo en cualquiera de sus manifestaciones”.59 En términos concretos la discriminación es la negación desigual de derechos de las personas, la existencia de condiciones de desigualdad que no permiten el ejercicio real de los derechos y que traen como consecuencia el resquebrajamiento de la cohesión social y la imposibilidad de quienes la sufren a tener una vida digna. La acción discriminatoria es un fenómeno circular en el cual en un momento una persona puede ser discriminada pero en otro instante ésta misma puede ser sujeto a un perjuicio derivado de la discriminación. Las personas adultas mayores forman un grupo poblacional que en México es altamente discriminado tal y como nos lo muestra la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México,60 en donde se observa que, a la pregunta ¿usted a quienes considera más desprotegidos en México? la respuesta refiere en primer lugar a las personas adultas mayores, con 40.5 por ciento;

Es imperativo vivir en las mejores condiciones de salud, física, mental y social.

impacto mediático la creación de un grupo de “embajadores” del envejecimiento saludable con la participación de líderes de imagen y opinión que contribuyen fuertemente a modificar la imagen del envejecimiento a través de la presentación de modelos de rol exitosos, que involucran a los distintos actores de la sociedad. Toda intervención tendrá mayor probabilidad de éxito y mayor impacto para propiciar además una longevidad saludable si contribuye a fortalecer los lazos intergeneracionales promoviendo el intercambio a través de programas que apoyen a los abuelos en su papel como tales y en su proyección en la comunidad. Cabe enfatizar la necesidad de seguir apuntalando una agenda de generación del conocimiento para guiar las políticas y el desarrollo de intervenciones. Para ello, el participar en esfuerzos internacionales que avancen en el mismo sentido siempre será útil. *El Instituto de Geriatría es un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, creado por Decreto Presidencial el 29 de julio de 2008. Autores: Doctor Luis Miguel Gutiérrez Robledo, Verónica Bautista Eugenio, Elizabeth Caro López, Amir Gómez-León Mandujano, Varinia Herrera Castro, Lucero Kazué Kameyama Fernández, Sandra Luna Pérez y Gabriela Ríos Cázares.

57

Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación, Informe General de la Comisión Ciudadana de Estudios contra la Discriminación, La Discriminación en México: por una nueva cultura de la igualdad, (pp. 165), México, 2000. 58 RODRÍGUEZ ZEPEDA, Jesús, ¿Qué es la discriminación y cómo combatirla?, Col. Cuadernos de la Igualdad, Segunda reimpresión, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, (pp. 19), México, 2007. 59 Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, Conapred (pp. 32), México, 2006. 60 Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, Sedesol-Conapred, p. 15, Abril 2005.

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Año 2010 2015 2020 2025 2030 2035 2040 2045 2050

Tasa�de crecimiento (Por�cien) 3.95 4.26 4.27 3.92 3.49 3.01 2.42 1.88 1.47

Proporción�de�la población�total (Porcentaje) 8.84 10.41 12.45 14.83 17.45 20.24 22.99 25.58 27.95

Incremento� absoluto 389�633 516�245 640�759 723�465 774�460 787�216 723�743 626�699 532�229

Población �media 9�868�303 12�111�777 15�022�860 18�436�881 22�198�869 26�138�438 29�921�659 33�323�401 36�222�237

Fuente:�Indicadores�demográficos�para�los�adultos�mayores,�2000�-�2050 Consejo�Nacional�de�Población,�diciembre�de�2002

Cuadro 1. Indicadores demográficos para los adultos mayores, 2015-2050.

Según proyecciones realizadas por Conapo, la fecundidad de la mujer mexicana seguirá en descenso hasta alcanzar la cifra de 11 nacimientos por cada mil habitantes para 2050”.64 Es fundamental tener claro que si en la actualidad las condiciones de desigualdad afectan de manera significativa a la sociedad, y en particular a quienes tienen 60 años o más, resulta más que evidente que si no se toman las medidas necesarias para revertir esta situación, en unos años no sólo la población adulta mayor será numerosa sino también los problemas que enfrentarán.

Víctimas de la desigualdad e inequidad
En el caso de las personas adultas mayores, la discriminación se da en diversos ámbitos, uno de ellos lo es la familia, espacio que en un primer momento pareciera inmune dadas las relaciones de fraternidad, cariño, solidaridad que se supone existen ten en su seno. En la vida cotidiana, sin embargo, se enfrentan a diversas situaciones de desventaja como son: graves dificultades económicas, limitaciones en el acceso a los servicios de salud, ausencia de servicios sociales, carencias en vivienda y condiciones de vida, exclusión de la cultura y educación, escasa participación en la vida social y política y trato inadecuado incluso en su círculo más cercano, un ejemplo de ello es el siguiente relato: “Un día mi hija me dijo: prepárate dos cambios. Era muy tarde… yo no entendí para qué, pero para no hacerla enojar, mejor ni le pregunté. Me dijo échalas en una bolsa, vamos a salir a dar una vuelta. Subí al coche; íbamos mi hija, mi nieta y yo. Anduvimos dando vueltas un buen rato, no recuerdo cuánto tiempo, lo que sí recuerdo es que no hablamos y que después de un rato me sentí perdida. Después, en una calle muy oscura, me dijo ¡bájate! Yo no entendía nada. ¡Bájate, aquí te vas a quedar! Yo no quería, pero no había nada que hacer. Caminé y lloré mucho tiempo… era muy tarde. Después una patrulla me encontró llorando, en la calle, sola. Me trajeron aquí… ¿sabe?, creo que aquí estoy mejor. De no haberme abandonado mi hija, un día me hubiera suicidado, como mi hijo me lo pidió.”65 (Beneficiaria de un Centro de

en segundo lugar, con 15.6 por ciento, a los indígenas y en tercer lugar aparecen las personas con discapacidad con 14.5 por ciento. Es decir, si buscáramos quiénes son los más discriminados en nuestro país, este ejercicio metodológico de percepción nos indicaría que son los adultos mayores. Es importante resaltar que según la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores en México tienen esa condición aquellas que cuenten con 60 años o más de edad. La discriminación es un fenómeno social que merece especial atención y en el caso de la problemática que enfrentan las mujeres y hombres a partir de los 60 años la hace aún más apremiante si recordamos que en nuestro país, según estimaciones del (Conapo), actualmente tenemos una población de cerca de 10 millones de personas mayores de 60 años.61 Es importante anotar que en la sociedad mexicana este número se amplía de manera significativa y, como es bien sabido, la proporción de la población total de este grupo se incrementará paulatinamente, ya que en el año 2015 este crecimiento será de 10.41 por ciento, en 2020 de 12.45 por ciento hasta llegar en el año 2050 a un incremento de casi 28 por ciento de la población total de nuestro país.

Los cambios en la población mexicana a que hacemos referencia tienen varios motivos: la reducción de la mortalidad, “mientras en 1930 morían 156 niños por cada mil que nacían, para 1990 la cifra se había reducido a 40, y en 2000 a sólo 31. De acuerdo con cálculos del Consejo Nacional de Población (Conapo), para 2050 la tasa de mortalidad será de 10.4 defunciones por cada mil habitantes”.62 “El aumento de la esperanza de vida, de 1930 a 1970, de los hombres pasará de 33 a 59 años y en el caso de las mujeres de 35 a 63; 10 años después alcanzó como promedio los 72 y 77 años, respectivamente. Se espera que la tendencia continúe hasta llegar a los 80 años promedio de edad para los mexicanos en 2050”.63 Por otra parte, “México experimentó también una fuerte reducción de la tasa global de fecundidad durante el periodo comprendido entre 1970 y 1990, al pasar de 6.8 hijos promedio por mujer a 3.4. Para finales del siglo pasado el promedio de hijos por cada mujer era de alrededor de 2.9, de acuerdo con estimaciones basadas en resultados censales del Conapo, lo que provocó la disminución de los integrantes de las familias.

Asistencia e Integración Social del Gobierno del Distrito Federal, de 85 años de edad). Este fenómeno de inequidad y desigualdad resulta altamente preocupante dado que el dar un trato de inferioridad a cualquier persona, independientemente de su condición social, económica, laboral, preferencia política, lengua, religión, etcétera, trae consigo problemas que pueden ser de carácter personal, como puede ser el caso de la frustración de una persona al sentir, en un primer momento, el rechazo laboral al no estar en posibilidades de aportar al gasto familiar, y más aún cuando cada vez es más común que las personas de edad se vean obligadas a depender de ellas mismas para sostenerse económicamente, es decir esta situación puede repercutir, en este caso, en recursos elementales de sobrevivencia. De igual forma puede generar situaciones familiares de incomprensión como nos lo puede hacer ver nuevamente la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en donde vemos que 20 por ciento de los adultos mayores dice que no se le permite participar en conversaciones familiares. Y por supuesto puede derivar en problemas de carácter social ya que, recordemos que al excluir a personas y grupos, la sociedad desperdicia recursos, talentos y experiencias que representan incalculables costos económicos; condiciones todas ellas que cualquier sociedad que pretenda o se precie de ser democrática no debiera de permitir. La exclusión en muchos de los casos deriva de representaciones subjetivas que se construyen haciendo referencia a personas o a la pertenencia de éstas a colectivos sociales específicos y que conocemos como estigmas. El estigma es la primera de estas formas motrices de la discriminación (…) En realidad, el estigma sólo tiene significado porque se inscribe en un orden simbólico donde quien posee el atributo estigmatizado ya ha sido rechazado de antemano. Por ejemplo, la estigmatización de las conductas femeninas como actos de debilidad y de escasa racionalidad depende de una percepción previa, y socialmente extendida, de las mujeres como seres inferiores e indignos de trato equitativo. Depende, en suma, de

61 62 63

Estimaciones y Proyecciones del Censo General de Población y Vivienda, México, diciembre de 2002. Informe especial...óp.cit, (pp. 46). Ibídem.

64 65

Ibídem. Informe especial sobre la situación de los derechos humanos de las personas adultas mayores en las instituciones del Distrito Federal, México, 2008, p. 13

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un juicio negativo previamente construido que pende sobre toda mujer, sea cual sea su realidad concreta. En este sentido, el proceso de estigmatización es posible porque existe con anterioridad en la sociedad un conjunto de prejuicios que ponen en desventaja, primero de manera simbólica y luego práctica, a los grupos sociales específicos.66 La persona adulta mayor se enfrenta a la estigmatización, ya que en la mayoría de los casos se le define con atributos negativos, lo cual ahonda en la creencia colectiva de que la vejez es enfermedad y decadencia general. Esta condición de injusticia y desigualdad de oportunidades, derivada de la estigmatización de que son objeto, se desprende en la generalidad de las personas como situaciones “normales”, incluso para los mismos individuos de este grupo poblacional. Veamos un elemento que nos debe llevar a una seria reflexión sobre esta situación. Hacemos referencia nuevamente a la encuesta sobre discriminación la cual afirma que 41 por ciento de los adultos mayores opina que es justo sufrir discriminación. Es decir, más allá de cómo la sociedad les define, tenemos que ellos mismos aceptan esta situación y la asumen como un hecho que es parte de su edad. La discriminación entonces se presenta como una situación real, que ocurre, se conoce y, sobre todo, se acepta equivocadamente como pasa la vida: pudiéramos pensar en argumentos como ¡yo ya viví!, ¡ya estoy viejo para eso!, ¡no necesito nada!, etcétera.
Cuadro 2. Población desempleada a partir de los 40 años.

Adultos maduros desempleados
Grupos �de�edad 40�a�49�años 50�a�59�años 60�años�y�más 2005 186,�162 101,�504 47,�424 2006 188,920 106,501 46,514 2007 193,839 108,164 49,916 2008 216,�029 131,�559 54,�504 2009 355,�074 200,�688 73,918

Fuente:�Encuesta�Nacional�de�Ocupación�y�Empleo,�INEGI,�2010

Otro ámbito en el que es constante el trato degradante en este sector poblacional es sin duda el laboral. La encuesta sobre discriminación nos muestra que es el primer grupo a quien no se le ofrecería trabajo. De hecho existe en nuestro país un problema al cual no parece otorgársele la debida importancia, ya que los jóvenes enfrentan un problema de desempleo, más allá de que pudiera existir una falta de fuentes laborales, estas oportunidades les son negadas con el argumento de que no tienen experiencia, y en contraparte a las personas, ya no digamos adultas mayores, se les niega el acceso al empleo debido a su edad. El cuadro 2 que observamos a continuación nos muestra cómo a partir de los 40 años de edad las oportunidades de empleo para las personas se reducen, e incluso año con año este fenómeno es más evidente, y no precisamente por la medición de su experiencia, sus aptitudes o sus habilidades, sino por su edad. En este contexto tenemos que en nuestra sociedad la etapa productiva de las personas es muy corta. El entorno social de las personas adultas mayores también les es regularmente adverso. Si ubicamos sus necesidades de accesibilidad, nos daremos cuenta que son diferentes a la regularidad de las personas, banquetas en mal estado, puentes peatonales con inacabables escalinatas, viviendas inadecuadas, etcétera; en servicios de transporte, automovilistas que no respetan las normas viales, transporte público deficiente e insuficiente y falta de respeto, entre otras. Y esto es sólo pensando en el ámbito urbano. Si nos trasladamos al rural, encontramos igualmente entornos desfavorables como son el acceso a los servicios públicos y el problema de los traslados a donde se otorgan. O pensemos en los medios de que disponen para mantener sus vínculos sociales activos o la dificultad que enfrentan para establecer nuevas relaciones sociales. La persona adulta mayor enfrenta otros problemas para acceder a derechos cruciales en su vida, tales como los servicios de salud, que en estos casos resultan tan fundamentales como los de especialidad. Lo mismo sucede en cuanto al acceso a la cultura, la educación, la participación política, la vivienda, etcétera. La realidad que vive cotidianamente una gran cantidad de personas adultas mayores son formas sutiles o abier-

tas de maltrato y exclusión. En algunos casos son gestos de disgusto, indiferencia, silencios prolongados, otras veces pueden ser palabras ofensivas o hasta empujones; en general, un trato degradante que deriva siempre en restricción o negación de derechos fundamentales y de acceso a oportunidades de desarrollo en condiciones de equidad. Es evidente que, como lo establece la La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, en su artículo 2º, le corresponde al Estado promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de las personas sean reales y efectivas, pero la sociedad en su conjunto debemos tener claro que cuando una persona es discriminada, no es posible que acceda a una vida digna y productiva para ella. La discriminación vulnera el principio de igualdad en derechos, constitutivo de las sociedades democráticas modernas, y dado que es una práctica prohibida por ordenamientos de la comunidad internacional, por nuestra Constitución y por la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación y que su naturaleza y dimensiones, se extienda tanto al ámbito público como al privado, también es responsabilidad de toda la sociedad enfrentarla. En caso contrario, la sociedad en su conjunto tendrá que asumir los

costos sociales, económicos y políticos de la discriminación. Estos costos se traducen en el robo o cancelación de oportunidades para las personas que la sufren, pero indudablemente tienen efectos hacia el conjunto de la sociedad, ya que al limitar los derechos, trastoca las libertades y fragmenta la cohesión social. De igual forma daña la convivencia democrática puesto que reproduce, ahonda y genera desigualdades socioeconómicas, es decir, acentúa la conflictividad social, al tiempo que entraña enormes costos en términos de justicia y gobernabilidad.

Conclusiones
Como hemos mencionado, la discriminación se vuelve una práctica degradante y perniciosa, por ello el impulso del respeto al ejercicio real de los derechos de las personas y el rescate de la dignidad de los adultos mayores tiene que ser un objetivo primordial de las instituciones públicas, del sector privado y de la sociedad civil en general. Para revertir el fenómeno discriminatorio es necesario hacer sentir en todos los ámbitos que la acción educadora de la No

66

RODRÍGUEZ ZEPEDA, Jesús, Un marco teórico para la discriminación, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, México, 2006. (p. 37).

Enfrentan día con día la indiferencia y la exclusión.

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discriminación es una necesidad apremiante. De igual forma resulta de total importancia el integrar en nuestra vida cotidiana el respeto a la diversidad, la igualdad de oportunidades y de trato como principio; que todos los sectores sociales impulsemos el respeto al diferente ya que de no hacerlo así la sociedad pagará más temprano que tarde los costos que ello implica. Es necesario asimismo, impulsar con especial énfasis la cultura de la No discriminación con la participación decidida de los medios de comunicación, los cuales poseen un papel sustancial no sólo en la construcción de la imagen que la población tiene en general del espacio público, también de cómo la gente te capta y se forma un concepto de los temas que son o no públicamente relevantes así como de los problemas, los grupos y las demandas que merecen atención de las instancias gubernamentales como es, necesariamente, el caso de las personas adultas mayores. Para modificar la estigmatización que pesa sobre este grupo de la sociedad es necesaria la acción sistemática de los medios de comunicación. Un recurso elemental para combatir la discriminación a las

personas de edad es dar cumplimiento a las recomendaciones internacionales en materia de envejecimiento. Recordemos que en abril de 2002 se realizó en Madrid, España la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento para analizar los avances del Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, surgido de la primera asamblea llevada a cabo en Viena, Austria, en 1982, y es precisamente en España donde surge la Declaración Política y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, al cual México se suscribió. Retomar sus principios de vejez activa, productiva y saludable coadyuvará sin duda a configurar una sociedad más igualitaria y justa para todas las personas adultas mayores. Un elemento más que tenemos que agregar y que resulta fundamental para combatir la situación de adversidad que enfrentan muchas de las personas mayores de 60 años es que las iniciativas de leyes y de políticas públicas en temas de desarrollo social, seguridad social y gasto público incluyan la perspectiva de No discriminación para todas las personas y colectivos sociales sin distinción y que la discriminación pase a ser un tema fundamental de la agenda pública nacional.

Desafíos presentes y futuros del envejecimiento demográfico
Sergio S. Valdés Rojas *
México atraviesa por una fase de acelerada transición demográfica, que se inicia en la década de los años 30 con el descenso de la mortalidad y se acentúa en los años 60 con la declinación de la fecundidad. Transitamos en la actualidad de una población joven a otra más entrada en años y hoy nos encontramos ante la necesidad de atender sus efectos generando respuestas institucionales y sociales, para encarar los desafíos presentes y futuros que representa el envejecimiento demográfico. Este proceso influirá de distintas maneras y formas en la sociedad, la economía, la política y la cultura, de ahí la necesidad de delinear una cultura del envejecimiento que nos ayude a enfrentar con dignidad este cambio demográfico. Transformaremos nuestra manera de ser y de pensar, habremos de adaptarnos a los nuevos ritmos de la vida social, a las nuevas normas y expectativas sociales relacionadas con la edad, a fenómenos como las nuevas familias multigeneracionales y el surgimiento de nuevos ajustes, residenciales y domésticos, que tendrán profundas y múltiples consecuencias para las relaciones sociales y familiares, de género e intergeneracionales, de ahí la gran necesidad de apostarle, a una nueva y efectiva cultura del envejecimiento. Considero de manera personal que una etapa muy crítica en el desarrollo humano es el periodo que hemos de vivir después de los 40 años. Alberto Cortez, cantautor español, en la letra de una de sus canciones dice: “a partir de mañana empezaré a vivir la mitad de mi vida”, quién no opina igual, si consideramos los 40 años como la mitad de nuestra existencia, ya que la esperanza de vida actual para nuestro país está cercana a los 80 años. Hay quien recomienda un chequeo general de salud al cumplir los 40 años para conocer en qué condiciones de funcionalidad se encuentra nuestro cuerpo, y saber cómo habremos de vivir esa segunda mitad. ¿Habremos de adoptar algunas medidas preventivas y correctivas para vivirlos mejor, buscando un envejecimiento con autorrealización, saludable, activo y participativo, incluidos como parte de la sociedad y en nuestro propio núcleo familiar? o dejaremos que transcurran los años y vivamos un envejecimiento patológico, es aquí donde habremos de decidir y pensar en la nueva cultura del envejecimiento que incluya, además, la autonomía, la equidad y la corresponsabilidad. En el análisis de esta segunda mitad de la vida y debido al aumento de la capacidad económica y nuevas y más obligaciones, principalmente en el desarrollo profesional de los hijos, el problema más serio que vemos y que se vive más continuamente es que disminuye en mucho el tiempo que dedicamos a nosotros mismos. La falta de ejercicio y el sedentarismo traen como consecuencia los problemas de la obesidad y sus complicaciones. Se ha demostrado que la ingesta de calorías aumenta con la edad, de ahí que en esta nueva cultura se haga necesario señalar los beneficios del ejercicio y el de una alimentación más adecuada durante este proceso. A mejor estilo de vida mejor proceso de envejecimiento y en consecuencia una vejez más sana, más activa y participativa. Esto puede ser posible si seguimos unas pautas que nos permitan llegar a una mayor longevidad en mejores condiciones y con capacidad para afrontar las dificultades físicas que normalmente se presentan con la edad.

El entorno social y físico de los adultos mayores es adverso.

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Cuidar el proceso del envejecimiento trae como resultado una vejez más sana, activa y participativa.

La promoción de la salud y la prevención de las enfermedades forman parte de esta cultura del envejecimiento, comprenden aquellas actividades que innovan individual o colectivamente sobre las personas. En la Primera Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud (Ottawa, Canadá, 1986) se definió a ésta como “El proceso que proporciona a las poblaciones o a los individuos las medidas necesarias para ejercer un mayor control sobre su propia salud y así poder mejorarla”. Durante esta misma conferencia se establecieron los siguientes objetivos: • Definir políticas públicas saludables, crear entornos favorables a la salud, reforzar las acciones comunitarias en materia de salud, desarrollar habilidades personales de autocuidado y reorientar los servicios de salud hacia estas prioridades: la promoción y la prevención, bases de una cultura del envejecimiento activo y saludable. Durante la Segunda Asamblea Mundial Sobre el Envejecimiento llevada a cabo en Madrid, España, en el año 2002, se desarrolló la idea de un plan internacional sobre el envejecimiento que es adoptado por los 192 países participantes, determinando que este tema debe estar en el centro de la política de todos los países para crear esta cultura del envejecer considerando el desarrollo social y económico en cada uno de estos países. De este desafío derivan las recomendaciones de una jubilación flexible, pensiones sólidas, lucha contra la pobreza, te-

mas todos a tratar en la política nacional para beneficio de la población y en particular de las personas adultas mayores, favoreciendo de esta manera una nueva cultura que vea y atienda a este grupo poblacional tan heterogéneo con necesidades y características diferentes. Debemos garantizarles igualmente el acceso a los servicios sanitarios, administrativos, de educación, de cultura y de recreación. En los próximos años, y ya lo estamos viviendo, seremos testigos de los cambios que se dan y que se estarán dando como consecuencia del envejecimiento poblacional y de la llegada a la vejez de las generaciones del “baby boom” nacional después de la segunda guerra mundial. Estas nuevas generaciones, en que se inicia la industrialización y la migración a las ciudades se presume que van a modificar los planteamientos y necesidades acerca del envejecimiento, ya que se espera serán generaciones más longevas. La prevención es de toda la vida. Las medidas preventivas en general se llevan a cabo cronológicamente y sin fallar durante la infancia y la adolescencia, pero ya decíamos que es alrededor de los 40 años de edad cuando se debe apostar por un mejor estilo de vida, para una mayor longevidad en mejores condiciones. La sociedad se hace cada vez más consciente de la importancia de alcanzar una edad avanzada saludable y, para ello, la educación y la prevención de las enfermedades son mecanismos indispensables que necesitamos potenciar a través de un mayor conocimiento del fenómeno del envejecimiento. Esa nueva ancianidad deberá superar el carácter impersonal y marginal de su vida cotidiana, satisfaciendo al mismo tiempo el anhelo de compañía, intimidad, apoyo emocional y amor. Esta nueva forma de envejecer será el premio de la nueva cultura del envejecimiento y el éxito de las políticas públicas encaminadas a este fin. Por último, esta cultura del envejecer deberá fortalecer y engrandecer la solidaridad entre las generaciones e impulsar la revaloración social del adulto mayor, estimulando su plena inserción en la vida familiar, social, comunitaria y política del país. * Director de Atención Geriátrica del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores.

Una sociedad para todas las edades
Fundación Bienestar del Adulto Mayor, I.A.P.
Las sociedades del planeta están en proceso de envejecimiento. Jamás en la historia de la civilización se había dado un aumento rápido, amplio y general de las personas de 60 años de edad y más, esto es de los adultos mayores. Los avances tecnológicos y científicos de los siglos XX y XXI han originado la disminución de la mortalidad, el aumento de la esperanza de vida, así como la caída de la fecundidad, lo que ha provocado una cantidad menor de nacimientos, con la consecuente reducción sistemática de la proporción de niños y jóvenes en la Tierra. La población de México pasa actualmente por una fase de cambio demográfico, ya que los adultos mayores representarán el crecimiento poblacional más significativo. Su monto se multiplicará casi siete veces, es decir que dentro de 50 años uno de cada cuatro mexicanos será adulto mayor. Como consecuencia, es necesario ajustar el empleo, la educación, la atención a la salud, la seguridad y el bienestar social, así como las pautas de inversión, consumo y ahorro. La preocupación sobre este sector social en el orbe quedó de manifiesto en las asambleas de Viena en 1982 y de Madrid en 2002, en las cuales se elaboraron planes de acción internacional sobre el envejecimiento. Posteriormente, diversos organismos mundiales han abordado este tema desde diferentes perspectivas. El interés suscitado llevó a la Organización de las Naciones Unidas a proclamar a partir de 1991 el 1 de octubre como el Día Internacional de las Personas de Edad y 1999 como Año Internacional de las Personas de Edad. En este contexto, el envejecimiento de la población producirá grandes cambios en la vida de las sociedades. Hombres y mujeres de todas las edades tendrán que adaptarse a los nuevos ritmos, los cuales tienen que ver con el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales. Este proceso cambiará la dinámica para acceder a la vivienda, así como a las relaciones sociales, familiares, de género e intergeneracionales.

Grandes cambios poblacionales
Envejecer se ha convertido en un hecho común al alcance de un mayor número de personas, pero con ello surgen dinámicas socioeconómicas cuyas expresiones más dramáticas se traducen en pérdida de autonomía, trabajo e ingresos, deterioro de la salud y exclusión en la toma de decisiones, por referir algunas de las más representativas. La vejez en nuestro país no es ni puede simplemente considerarse en función de convencionalismos de orden estadístico, es decir asumirla como el traspaso mecánico de la edad adulta madura a la adulta mayor. En otras palabras, la vejez implica una problemática social y económica compleja que, además, puede dar lugar a la dependencia de sectores de población en edad adulta productiva y capaz de otorgar cuidados.

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Principales características socioeconómicas
La mayoría de las personas adultas mayores está entre las más pobres en todas las sociedades. Este sector se ve excluido socialmente y aislado de los procesos de toma de decisión, lo cual no sólo afecta sus ingresos, sino que también contribuye a la pobreza de sus casas, el deterioro de su salud e inseguridad personal. Las personas adultas mayores en todo el mundo no son pasivas, ya que continúan apoyando a sus familias y comunidad, pero su productividad es pasada por alto, incluso por ellas. En la actualidad se estima que en el país existen 9.4 millones de personas adultas mayores y en el Distrito Federal casi un millón. El grupo crecerá tan rápidamente que en el 2013 se calcula en poco más de 11 millones de mexicanos en edad avanzada.68 A pesar del reconocimiento de los derechos humanos de este sector de la población y de los avances legislativos en la materia, la mayoría de los adultos mayores no pueden hacer frente a los problemas diarios de su vida, ya que no cuentan con los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas, por lo cual son más vulnerables de sufrir violación de sus derechos. El grupo de personas mayores enfrenta factores sociales que las marginan y discriminan. Es común escuchar frases como: “son personas de las que se puede prescindir”, “ya vivieron y les falta poco para morir, ya no son importantes”, las cuales revelan el lugar que la sociedad les asigna: de una gran marginación social. Esta “invisibilidad” y los obstáculos que les impiden tener una vida digna, se deben en gran medida a la pérdida de valores y a la dinámica que la sociedad moderna ha impuesto a las generaciones más jóvenes: la cultura de lo individual y lo joven como lo valioso. Otra situación que les impide un disfrute pleno de su vida es la pobreza en que viven. Según la Secretaría de Desarrollo Social existen en el país cerca de dos millones de personas adultas mayores pobres y extremadamente pobres, con las consecuentes condiciones precarias de salud y alimentación

Los requerimientos de los mayores se asumen de acuerdo con el grupo, la clase social, la región, la cultura y la época en la cual se encuentren insertos.

en esta etapa de la vida. En México, sólo 28 por ciento tiene acceso a los beneficios de la seguridad social, en tanto que el restante 72 por ciento está desprotegido. La pobreza limita sus posibilidades de contar con una vivienda digna, así como las oportunidades que tienen, principalmente las mujeres mayores, al estudio, preparación, empleo con pago justo y participación en las decisiones que afectan a su comunidad y su país. Entre otras situaciones encontramos que su nivel educativo es bajo, ya que una de cada tres mujeres no sabe leer ni escribir y cinco de cada 10 no concluyeron la educación básica. Aproximadamente, 13.19 por ciento de las mujeres mayores viven solas y 41.35 por ciento son viudas.69 Alrededor de 36.2 por ciento han sido víctimas de alguna forma de violencia y abuso económico. Por otro lado encontramos que tres de cada 10 adultos mayores piensa que una persona en sus condiciones tiene pocas o nulas posibilidades de mejorar su nivel de vida. Desde el punto de vista de la salud, se trata de generaciones fuertemente afectadas por padecimientos crónico degenerativos, entre otros.

Desafíos y propuestas
Como podemos advertir, la violación de los derechos humanos de las personas adultas mayores es un hecho de la vida diaria, entre ellos están la negación de los servicios de salud, despidos y falta de contrataciones debido a su edad, lo que ocasiona la imposibilidad de acceder a una vivienda digna y al derecho a la alimentación, entre muchos otros. No obstante la problemática descrita, es de destacar que en la comunidad internacional el tema sobre las personas adultas tas mayores y, más específicamente, el relativo a sus derechos humanos, no despertó gran interés. Por ejemplo, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales abierto en 1966 y que entró en vigor 10 años después, sólo se les menciona, pero no hay obligatoriedad para los gobiernos de que legislen al respecto.

Esta etapa se asume de acuerdo con el grupo, la clase social cial, la región, la cultura y la época en la cual la persona adulta ta mayor se encuentre inserta. Los cuidados de la salud, las formas de trabajo, el acceso a las instituciones de seguridad social cial, las posibilidades y capacidades de atención desde el ámbito familiar, el entramado de redes sociales e institucionales, las posibilidades de ahorro y acumulación mantienen fuerte relación con los niveles educativos, los patrones culturales, la disponibilidad de recursos personales, familiares e institucionales y la capacidad de las instancias públicas y privadas para atender los requerimientos de las personas de edad.67 Durante los próximos 50 años, México enfrentará una fuerte presión debido al aumento de la población de 60 y más años, lo que a los países europeos les llevó prácticamente dos siglos.

Con el incremento de la población adulta mayor, particularmente de mujeres, también aumentan aceleradamente las condiciones de pobreza y pobreza extrema. De igual manera, otro detonante de esta situación que viven es la falta de políticas públicas desde las cuales se puedan mejorar las condiciones adversas que enfrentan millones de ancianos en la República Mexicana. El incremento de la población en edad avanzada trae también consigo una serie de carencias que afectan principalmente a quienes no disponen de capacidades y habilidades para acceder a satisfactores que les permitan contar con adecuadas condiciones de vida en términos de salud, nutrición, vivienda, ocupación y relación con la familia, entre otros indicadores de bienestar.

68 67

HAM CHANDE, Roberto, Salud y bienestar frente al proceso de envejecimiento, Centro de Estudios en Población. y Salud-SSA, México, 1994.

69

Fuente: México, indicadores demográficos para los adultos mayores. 2000-2050, Conapo, consulta en línea, miércoles 4 de agosto de 2010, dirección electrónica: http://www.conapo.gob.mx/micros/anciano/adultmay/xls Conapo, op. cit.

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Es en la década de los 80 cuando el tema de los senectos se retoma y del 26 julio al 6 de agosto de 1982 se realizó en la ciudad de Viena, Austria, la primera Asamblea Mundial sobre Envejecimiento. Nueve años después, con la promulgación de los Principios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en favor de las Personas de Edad, en 1991, se vuelve a colocar la atención en las necesidades de este sector, así como en su problemática social y económica, además de poner énfasis en diversos instrumentos jurídicos internacionales. Específicamente, los principios de las Naciones Unidas se refieren a la reciprocidad y equidad, con el propósito de desarrollar una sociedad en la que sus estructuras y funcionamiento, así como sus políticas y planes, permitan mejorar y elevar su calidad de vida. Además, se exhortó a los gobiernos de los países participantes a incorporar estos principios en sus programas nacionales.

Retos de la política social
Para hacer cumplir con los derechos humanos de las personas adultas mayores y afrontar los retos del envejecimiento, se deben impulsar transformaciones profundas en las formas de organización social, económica y, fundamentalmente, en las instituciones que hasta hoy han sido las responsables de marcar las pautas en esta materia. Dichas transformaciones implicarán readecuar la infraestructura de los servicios sociales (salud, educación y vivienda, entre otros), así como las funciones públicas en términos de provisión de servicios y capacidades técnicas, que también supondrá avanzar hacia la construcción de un enfoque integral sobre el envejecimiento, así como el diseño de un enfoque amplio y equilibrado en materia de integración de políticas que vinculen el envejecimiento con los marcos de desarrollo económico-social y con el ejercicio pleno de los derechos humanos. Paralelamente, como se señaló en la Declaración Política sobre el Envejecimiento (Madrid, 2002), es fundamental progresar hacia un cambio cultural dirigido a la construcción de sociedades más incluyentes desde el punto de vista de las diferencias etáreas, en las que las personas mayores no sean excluidas a partir de su edad cronológica, sino que se constituyan

como sujetos de derechos en el marco de una “sociedad para todas las edades”. Por lo que se refiere a la política pública encontramos que se han desarrollado políticas en favor de las personas de edad que, si bien no constituyen lo óptimo, representan un significativo avance respecto de los rezagos observados por años en materia de apoyos y atención a las necesidades de este sector poblacional. Hasta hoy, las políticas instrumentadas desde los gobiernos se han desarrollado a ritmos distintos y han adoptado formas diversas en función de las circunstancias y posibilidades de cada una de las administraciones. No obstante, las experiencias acumuladas en los últimos cinco años revelan que, además de avanzar en la unificación progresiva de objetivos en materia de políticas hacia la vejez, es necesario formular nuevas líneas de intervención o actuación, orientadas a lograr una mayor inserción de las personas mayores en la sociedad durante el mayor tiempo posible; disminuir la desigualdad social y la pobreza que afecta a poco más de un tercio; mejorar su calidad de vida; generar entornos propicios y favorables, así como promover sistemas participativos de las personas mayores. Desde un ángulo propiamente económico, las líneas de acción referidas suponen garantizar ingresos mínimos adecuados a partir de la edad de 60 años. En materia de salud y bienestar social, supone impulsar opciones de apoyo a domicilio y soluciones alternativas a la institucionalización y hospitalización, a fin de mantener a las personas de edad avanzada en su entorno habitual y prevenir los riesgos de exclusión, que implican la separación brusca de su ambiente. En cuanto a medios propicios y favorables, significa crear condiciones apropiadas para el ejercicio de derechos en la vejez, fomentar la asociatividad autónoma y participación organizada, fortalecer las redes de apoyo o sistemas informales de apoyo, fomentar la solidaridad intergeneracional, prevenir y erradicar las diversas formas de violencia, abuso y discriminación, adecuar los programas habitacionales, promover espacios urbanos amigables y adecuar los sistemas de transporte público. Las circunstancias sociodemográficas actuales, así como las previsiones para un futuro próximo, obligan a replantear seriamente diversos aspectos si se quiere asegurar la viabilidad

de los objetivos enunciados, adaptándolos a la nueva realidad social. Acometer esta empresa en su integralidad supone que las políticas relacionadas con el envejecimiento de la población han de hacer frente a auténticos retos.

Propuestas de acción
Ante esta situación y de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas y de las recomendaciones del Plan de Madrid 2002, se propone: Enfoque gerontológico Ver el envejecimiento como un proceso que se desarrolla a lo largo de todo el ciclo vital. Por lo tanto, el diseño de programas y políticas debe iniciar desde el principio de la vida. Se requiere impulsar un programa sustentado en la concepción integral del envejecimiento. Entender el envejecimiento como un proceso, por lo que se debe poner énfasis en la calidad de vida, puesto que la última fase de este proceso depende en gran medida de lo que se conoce como el “capital” (biológico, económico, cultural, social, político y educativo, entre otros) acumulado en la vida. Modificar la concepción que considera a la persona mayor exclusivamente como receptora de servicios. Hay que visualizarlo e incorporarlo como un recurso y un agente social de cambio. Fomentar entornos propicios Eliminar todas las formas de violencia, abuso y discriminación contra las personas mayores, así como promover una mayor protección de los derechos humanos de este sector de la población mexicana. Fomentar en todos los niveles, la autonomía personal y la asociación autónoma de las personas de edad, para que participen organizadamente en la toma de decisiones de su interés, como también en el desarrollo de actividades en beneficio de su comunidad. Mejorar las condiciones de las viviendas, apoyar la adecuación de los inmuebles habitados por personas mayores e impulsar los servicios y equipamientos que garanticen su libre movilidad, para que continúen en su entorno. Potenciar servicios de atención primaria y comunitaria, en particular centros de día, de manera que las personas mayores

dispongan de espacios para fortalecer su desarrollo individual y social, incluyendo la utilización positiva de su tiempo libre. Fortalecer las redes de apoyo informal para que las personas de edad cuenten con mayores y mejores mecanismos que les permitan satisfacer sus necesidades no cubiertas por los sistemas formales. Seguridad económica Fortalecer las pensiones no contributivas proporcionadas a las personas de 68 y más años, de preferencia para aquellas que carecen de cualquier tipo de prestación o seguridad social. Fomentar las redes de apoyo familiar y comunitaria de las personas mayores. Las políticas en esta materia deben considerar la existencia de transferencias intrafamiliares y con la comunidad. Promover la ocupación de las personas mayores. El aumento de las expectativas de vida, unido al incremento en las edades de retiro laboral y el número de años requeridos para acceder a una pensión por vejez, implica que las personas deben seguir trabajando hasta una edad más avanzada. Implementar mecanismos para eliminar la discriminación por edad. En el caso de aquellas personas que trabajan o han trababajado en forma más o menos permanente en el sector informal, se requiere que éstas tengan acceso a mecanismos de contribución o, cuando sus ingresos no lo permitan, puedan acceder a pensiones no contributivas. Salud integral Acceder a cuidados adecuados y de salud sin discriminación por su edad o cualquier otra condición social. Desarrollar programas que aborden los factores sociales, económicos, geográficos y culturales que incidan en la salud de las personas de edad, para mejorar la calidad de los servicios. Formar recursos humanos en salud y envejecimiento, que incluyan la educación médica continua en paralelo al desarrollo de una red capitalina de centros de educación geriátrica para atender las necesidades inmediatas. Esta capacitación deberá abarcar todos los niveles, incluyendo la atención primaria a nivel comunitario. Fortalecer la red de atención primaria como los centros de salud, que son el primer eslabón de la cadena de atención de las personas de edad, por lo que se requiere fortalecer su infraestructura al dotarles de mayores recursos y equipo.

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Por un envejecimiento exitoso
Comisión Nacional de los Derechos Humanos *
Uno de los desafíos más importantes a los que se enfrenta México es al envejecimiento de su población, provocado principalmente por los avances de la medicina, la generalización de hábitos más sanos en la alimentación, la higiene y ejercicio físico, que traen como resultado el aumento en la calidad de vida de los ciudadanos y que se ha traducido en un incremento de su esperanza de vida. Las poblaciones de los países menos desarrollados alcanzan una edad apenas de 50 años, pero actualmente en las zonas con mejores oportunidades de salud y bienestar social, las personas pueden acercarse incluso a los 80 y 90 años, situación que ha provocado una transformación de la sociedad. El comité de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Plan de Acción sobre el Envejecimiento dice que en nuestro país el número de adultos mayores de 60 años se incrementó de 5.7 millones en 1995 a 6.8 en 2000, para este año se espera un aumento en 9.8 millones y para el año 2020 se estima que habrá 15.6 millones de adultos mayores. El fenómeno del envejecimiento se agudiza aún más porque aunado al aumento de la esperanza de vida, se ha producido paralelamente la caída en el índice de fecundidad de las mujeres, con lo que el número de niños está disminuyendo. Este desarrollo demográfico, en el que los adultos mayores forman ya una parte importante de la población, tiene también un lado negativo debido a que no se les da el trato que merecen y se enfrentan al aislamiento, la soledad, la marginación e incluso, son apartadas de la llamada vida productiva desde la perspectiva económica, son alejadas del ámbito familiar de convivencia y los que antaño eran “el pilar de las familias”, ahora se encuentra perdidas e inseguras y muchas veces pasivas de una sociedad cuyos valores dominantes les son ajenos. Todo ello exige una reflexión que no debe ser sólo relacionada con las prestaciones económicas; es necesario destinar una cantidad importante de recursos específicos para el cuidado y rehabilitación de los más vulnerables, es decir, los adultos mayores. Ha sido considerable el esfuerzo que en México se ha realizado a los largo de los últimos años por mejorar la calidad de vida de las persona mayores. No obstante, es preciso reconocer que las carencias son todavía numerosas y que el esfuerzo futuro ha de ser sensiblemente mayor si se quiere responder de manera integral a las necesidades sentidas por ese numeroso sector de población. Los problemas que les afectan deben considerarse asimismo en un contexto social, humano, político y cultural mucho más amplio que el meramente económico o asistencial. Favorecer el cambio de actitudes de la sociedad y la solidaridad entre generaciones, prevenir las situaciones de riesgo, incrementar el grado de protección social en las múltiples facetas que afectan la calidad de vida de los adultos mayores, haciéndolo al ritmo que sigue el crecimiento demográfico, así como potenciar la capacitación de los profesionales y la investigación permanente en estos campos, son tareas ineludibles en nuestra sociedad, que por otra parte deben se acordes con una política que quiera ser realmente eficaz.

El incremento de la población adulta mayor es particularmente de mujeres, quienes llegan a más edad que los hombres.

Fortificar la red de atención secundaria, estos son los hospitales de segundo nivel considerados como el siguiente eslabón de la cadena de atención a la salud. Para ello se requiere establecer unidades de atención gerontogeriátrica, desde las cuales se atienda integralmente a personas mayores en situación de dependencia funcional y estructural. Impulsar una red de atención domiciliaria, considerada como parte importante de la red de servicios de salud, que incluyan cuidados, enfermería, orientación alimentaria, lavandería y comida a domicilio, especialmente dirigidos a personas mayores solas y en estado de dependencia avanzada. Bienestar e integración social Organizar campañas periódicas de información y sensibilización, en aspectos relacionados con el envejecimiento y la vejez, dirigidas a las personas de edad, así como a la población en general. Reconocer las iniciativas, aportes, innovaciones y servicios prestados por personas mayores que han contribuido al beneficio de los suyos y de la comunidad.

Mejorar la imagen social negativa de la vejez y el envejecimiento, para lo cual hay que sensibilizar a los medios de comunicación, para que promuevan una imagen social positiva del envejecimiento y la vejez. Integrar contenidos gerontológicos en los planes de estudio de los diversos ciclos educativos, para que las nuevas generaciones desarrollen actitudes, sentimientos positivos y conocimientos objetivos acerca del proceso de envejecimiento y la vejez. Impulsar una oferta plural de actividades socioculturales adecuada a las diversas necesidades e intereses que se desprenden de la heterogeneidad actual de este sector poblacional. Específicamente, fomentar actividades dirigidas al fortalecimiento de capacidades de las personas mayores en materia física, ocupacional, cultural, cognitiva y lúdica. Favorecer la participación de los mayores en actividades de apoyo a la comunidad, intergeneracionales y altruistas, así como la creación de redes de participación en los que discutan, analicen y planteen alternativas para resolver sus problemas.

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Por lo anterior y ante las necesidades que este país requiere, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera necesario realizar acciones encaminadas a la protección de los adultos mayores, a través de programas que les ofrezcan seguridad social y jurídica, que garanticen sus derechos fundamentales y su dignidad y que deben regirse por los siguientes principios: Autonomía y Autorrealización; Participación e Independencia; Equidad, Dignidad y Respeto; Corresponsabilidad y Equipos Interdisciplinarios; una atención preferente enfocada a los perfiles psicogerontológicos. Con base en esta línea de acción de derechos fundamentales, se tienen algunas propuestas para garantizar la calidad de vida del adulto mayor, tomando en cuenta sus cambios físicos, psíquicos, sociales y emocionales, y respetando principalmente la dignidad de la persona, lo cual además establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. • Debemos valorar el patrimonio moral y cívico que aportan las personas mayores y su utilidad para la sociedad. Su participación económica, social, educativa y cultural debe ser reconocida y protegida, incluyéndolos en un renovado marco de interrelaciones provechosas. • Reconocer su trayectoria personal y laboral, ya que es indispensable que siempre se reciba un trato respetuoso tanto en el ámbito público como en el privado para evitar que sean víctimas de explotación y maltrato físico o mental. • Ser solidarios con las personas de edad, especialmente con las que se encuentran en una situación precaria, ya sea por carecer de recursos económicos o por haberse acrecentado su grado de dependencia. • Mejorar su bienestar físico, psíquico y social proporcionándoles un cuidado preventivo integral y continuado. Vigilar la salud psicofísica es de suma importancia ya que de ahí se derivan sentimientos de impotencia, dependencia y frustración. • Garantizar la prevención y asistencia mediante una adecuada atención primaria. • Propiciar la prevención secundaria asistencial y rehabilitadora de la enfermedad. • Favorecer la permanencia y la adecuada atención de los adultos mayores enfermos en su domicilio, para evitar traslados innecesarios a estancias hospitalarias.

• Vigilar que el domicilio habitual de la persona mayor reúna las condiciones necesarias de acceso y habitabilidad, así como los servicios suficientes para facilitar su desenvolvimiento. • Reservar proyectos de viviendas que reciban la protección oficial, con características arquitectónicas adecuadas. • Propiciar la permanencia de las personas mayores en su entorno, fomentando la convivencia solidaria, la autonomía y la ayuda mutua, mediante el establecimiento de un programa de viviendas tuteladas, así como el apoyo de viviendas compartidas, otorgando los servicios de ayuda a domicilio. • Garantizar el estudio, la formación y la investigación permanentes sobre temas relacionados con el envejecimiento, como base para el establecimiento e impulso de las medidas de política social dirigida a las personas mayores. • Promover la solidaridad social y la participación ciudadana con el fin de incrementar la corresponsabilidad de todos en la atención a los adultos mayores. • Fomentar la ayuda y el apoyo a las familias que cuidan a alguna persona mayor. • Ampliar de manera equilibrada y vigilada la red de hogares, residencias y clubes. Vigilar los espacios ya existentes para que ofrezcan los servicios adecuados y que además promuevan la cultura, la participación, la presencia activa de los adultos mayores. Favorecer la autonomía personal de los mayores discapacitados, mediante el uso de ayudas técnicas y nuevas tecnologías. • Desarrollar el sistema de prestaciones dirigidas a los mayores de 60 años con menos recursos económicos y ofrecer un complemento de pensión a los mayores de 80 años que han perdido autonomía personal. • Respetar la entrega de pensiones sin fin político. • Garantizar en el marco general del Sistema de Salud la prevención y asistencia al adulto mediante una adecuada atención primaria y hospitalaria. • Lograr el acercamiento de los servicios sociosanitarios a los mayores, dentro de un marco sectorial. • Fomentar en la sociedad el respeto y el reconocimiento hacia los de tal manera que no se sientan excluidos. • Facilitarles el acceso a los bienes culturales y fomentar entre ellas el empleo, para mejorar su calidad de vida. * Maestra Xóchitl Muñozcano Díaz López

CAPÍTULO 2
Envejecimiento Activo

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Una vejez activa y participativa
Universidad de la Tercera Edad
La sociedad mexicana actual enfrenta una circunstancia única en su historia ya que al considerar que el potencial de las personas de edad es una sólida base para el desarrollo futuro del país debe considerarse la experiencia y la sabiduría que estos individuos aportan, no sólo para asumir la iniciativa de su propia mejora, sino también para participar activamente en la sociedad. (Artículo 10 Declaración Política Segunda Asamblea Mundial del Envejecimiento). La educación es una base indispensable para una vida activa y plena. Una sociedad basada en el conocimiento, requiere la adopción de políticas para garantizar el acceso al aprendizaje y la capacitación durante todo el curso de la vida, todo esto es determinante para que un trabajador adulto mayor cumpla y se adapte a su entorno laboral. En el siglo XX se produjo una revolución de la longevidad. La esperanza media de vida en el mundo al nacer ha aumentado 20 años desde 1950 y llega ahora a 66 años, y se espera que aumente en 10 años más para el 2050. Este triunfo demográfico y el rápido crecimiento de la población en la primera mitad del siglo XXI significan que el número de personas de más de 60 años, que era alrededor de 600 millones en el año 2000, llegará a casi 2 mil millones en 2050, mientras que se proyecta un incremento mundial de la proporción del grupo de personas adultas mayores del 10 por ciento en 1998 al 15 por ciento en 2050. Este aumento será más notable y más rápido en los países en desarrollo, en donde se prevé que esta población se cuadruplicará en los próximos 50 años. En Asia y América Latina, la proporción del grupo clasificado como personas de edad aumentará del 8 por ciento al 15 por ciento entre 1998 y 2025. (Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento, 2002). La notable transición demográfica que se está produciendo hará que para mediados de siglo los porcentajes de la población mundial correspondientes a viejos y jóvenes sean iguales. Actualmente la proporción media en los países en desarrollo es de 88 hombres por 100 mujeres de 60 años o más. Hoy en día el mundo experimenta una transformación demográfica sin precedentes, ya que de aquí al 2050, el número de personas de 60 años o más se va a duplicar, pasando de 10 por ciento a 21 por ciento. En los países en desarrollo, se prevé que la población de edad se multiplique por cuatro en los próximos 50 años. Esta transformación planteará a todas las sociedades el reto de aumentar las oportunidades para los adultos mayores y así aprovechar al máximo sus capacidades de participar en todos los aspectos de la vida. La sociedad mexicana debe prepararse para recibir en los próximos ocho años, a más de 2.5 millones de personas adultas mayores de 60 años y 700 mil mayores de 75 años. En este periodo, la participación de adultos mayores de cualquier grupo de edad se incrementará alrededor del 50%, y dentro de 20 años se duplicará, tanto en números absolutos como en su peso relativo respecto de la población total del país. En el año 2010 uno de cada 10 mexicanos es mayor de 60 años, en el 2020 lo será una de cada seis personas, y para 2050 uno de cada tres.

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El comportamiento y las condiciones sociales, laborales, educativas y de salud que presenten los adultos de hoy, en especial el grupo de 50 a 59 años, que conformarán el grupo de edad avanzada en la próxima década, estarán en el centro del diseño y planeación de las políticas públicas a mediano y largo plazo. Las expectativas de las personas de edad y las necesidades económicas de la sociedad exigen que los adultos mayores puedan participar en la vida económica, política y cultural de las comunidades. Este grupo poblacional debe tener la oportunidad de trabajar hasta que quieran y sean capaces de hacerlo, en el desempeño de trabajos satisfactorios y productivos, y de seguir teniendo acceso a la educación y a la capacitación que ellos prefieran. La habilitación y el cuidado de los adultos mayores y la promoción de su plena participación son elementos imprescindibles para un envejecimiento activo. Es necesario ofrecer programas adecuados y sostenibles de apoyo a las personas de edad. (Artículo 12, Declaración Política de la Asamblea Mundial del Envejecimiento). El Plan de Acción Internacional del Envejecimiento, aprobado en la Asamblea Mundial del Envejecimiento, que se llevó a cabo en el 2002 en Madrid, España, establece en la cuestión 1, objetivo 1, lo siguiente: Reconocimiento de la contribución

social, cultural, económica y política de las personas de edad y entre las medidas que sugiere se encuentran: • Ofrecer oportunidades, programas y apoyo para alentar a los adultos mayores a participar o seguir participando en la vida cultural, económica, política y social y en el aprendizaje a lo largo de toda la vida. • Fomentar la sensibilización en la comunidad, sobre el proceso de envejecimiento. • Proporcionar información y acceso para facilitar su participación en grupos comunitarios intergeneracionales y de ayuda mutua para que desarrollen todo su potencial. • Promover una comprensión más amplia de la función cultural, social y económica y de la constante contribución que hacen las personas de edad a la sociedad, incluida la del trabajo no remunerado. • Tener en cuenta las necesidades de las personas de edad y respetar el derecho a vivir dignamente en todas las etapas de la vida. • Promover entre los empleadores actitudes favorables a la capacidad productiva de los trabajadores de edad, de manera que puedan continuar empleados, y promover de esa forma la conciencia de su valor en el mercado laboral, incluido el razonamiento de sus propias posibilidades.

La transformación que vive la sociedad exige que las personas de edad puedan participar en la vida económica, política, social y cultural.

En este mismo plan de acción, la cuestión cuatro nos plantea la imperante necesidad de esta población de tener acceso al conocimiento, la educación y la capacitación mencionando lo siguiente: La educación es una base indispensable para una vida activa y plena. Una sociedad basada en el conocimiento, requiere la adopción de políticas para garantizar el acceso a la enseñanza y la capacitación durante todo el curso de la vida, con esto se logra la productividad de los trabajadores y de las naciones. En todos los países, la educación y la capacitación permanentes son necesarias para la participación de los adultos mayores en el empleo. Los cambios tecnológicos y de organización pueden hacer que los conocimientos de un empleado sean obsoletos y reducir enormemente el valor que se asigna a la experiencia laboral acumulada previamente. Las personas de edad experimentan más dificultades para adaptarse a los cambios tecnológicos que los más jóvenes, particularmente cuando se enfrentan al uso cada vez más generalizado de las tecnologías de la información. Por lo anterior, es necesario aplicar políticas y programas que promuevan el acceso a la capacitación y el readiestramiento de las personas de edad y les alienten a seguir utilizando y aplicando los conocimientos después de la jubilación. El envejecimiento es un proceso progresivo, intrínseco y universal que con el tiempo ocurre en todo ser vivo a consecuencia de la interacción de la genética del individuo y su medio ambiente. La esperanza de vida al nacer es un índice que muestra el número de años que de manera estadística vivirá probablemente un individuo de una población que nace en un momento determinado; dependiendo ésta de las condiciones de bienestar en la sociedad. En efecto, los avances socio-sanitarios, en especial los de la medicina preventiva, la aparición de los antibióticos junto con los grandes progresos en la nutrición, han logrado que la esperanza de vida al nacer, que era de 50 años a principios del siglo, sea de 75 años en la actualidad en los países desarrollados. El tema del envejecimiento ha despertado un gran interés para las Naciones Unidas, especialmente debido a las implicaciones de salud y derechos humanos que se vinculan al tema. Sin embargo, en los últimos años se ha dado mayor énfasis al tratamiento de la cuestión de las personas de edad, debido a que ha aumentado la expectativa de vida en el mundo

alrededor de 20 años, mientras que la tasa de fecundidad va en descenso. Esto da lugar a una mayor cantidad de personas adultas mayores en el mundo, tanto en proporción como en números absolutos.

Es fundamental promover entre los empleadores actitudes favorables con relación a la capacidad productiva de los trabajadores de edad.

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En las próximas décadas, la población de México completará la última fase de la transición demográfica, encaminándose rápidamente a un crecimiento cada vez más reducido y a un perfil envejecido. Las previsiones para la mitad del presente siglo sugieren que la población podría alcanzar entre 130 y 150 millones de habitantes. Por ello, el país seguirá enfrentando en los próximos años el desafío de proporcionar a sus habitantes empleo, vivienda, vestido, alimentación, educación y salud. Es necesario que en México se construya una sociedad para “todas las edades”, donde se reconozcan y hagan plenamente efectivos los derechos de los adultos mayores y se eliminen todas formas de abandono, abuso y violencia contra ellos.

Cuando el gozo se va al pozo
Hace 25 años, cuando la esperanza de vida no superaba los 68;70 en esos momentos la jubilación no significaba un gran cambio en su vida. Al jubilado, por lo general, sólo le quedaban de tres a cuatro años de vida, a lo largo de los cuales probablemente sufriría alguna enfermedad que limitaría su vida personal y social. Las condiciones han cambiado, y actualmente tiene una perspectiva de 10 ó 15 años más de vida después de la jubilación o retiro laboral; es posible que tenga la posibilidad de sobrellevar mejor sus enfermedades y tenga muchos más amigos y parientes vivos con quienes conversar. Sin embargo, la realidad en que se encuentra inmerso, no le ofrece los estímulos necesarios para llevar su vida adecuadamente ya sea porque se le considera y trata como viejito o porque los excesivos cuidados que se le brindan pueden coartarle o ridiculizarle sus proyectos haciendo del adulto mayor un retirado o un enfermo antes de tiempo. El propiciar que la gente mayor se lance a proyectos completamente nuevos les rejuvenecen la vida como un bálsamo mágico, más eficaz que cualquier medicina. Los adultos mayores se encuentran, a partir de su ingreso a esta etapa de vida, en una paradójica situación. Por una parte, para quien ha trabajado todo el tiempo, el hecho de retirar-

se o jubilarse más que un alivio, puede significar una condena al ocio, a sentirse inútil y a la soledad. Esto se debe a que la vida laboral, en el ámbito profesional o familiar, estructura al individuo, ya que le proporciona responsabilidades y le da un lugar en la vida social e interna, por esta razón uno de los problemas que enfrentan los adultos mayores es qué hacer con su tiempo libre luego de retirarse de la vida activa y poder seguir sintiéndose útiles. Los días se convierten en una larga sucesión sin estímulo, los esperados descansos y vacaciones dejan de serlo, todos los días son iguales. Desaparecen los proyectos y de pronto se “avejenta”. La convivencia con los amigos y la familia se dificulta a pesar de que una de las cosas que más valora el adulto mayor es reunirse a conversar y a cultivar la amistad con sus pares. Por esta razón se considera de importancia fundamental acercar a los adultos mayores a espacios físicos, culturales y emocionales que coadyuven a las acciones de carácter educativo como los que brinda el Centro de Educación Continua para Adultos Mayores (CECAM), que además les ayuda a mantener su autoestima y a rescatar su capacidad de aprender nuevas cosas o recordar las ya adquiridas, recobrar o mantener la salud y la imagen del propio cuerpo a través del ejercicio especialmente diseñado para sus características y necesidades. En un ambiente de cordialidad y respeto, el adulto mayor se sentirá satisfecho consigo mismo por su contribución a la sociedad, por empoderarse de su posición como miembro activo de su comunidad y por decidir sobre sus acciones. Con lo que se cumple con el principio de: • Autonomía y autorrealización. Todas las acciones que se realicen en beneficio de las personas adultas mayores orientadas a fortalecer su independencia, su capacidad de decisión y su desarrollo personal y comunitario.71

mo grupo social para impulsar cambios positivos de las situaciones que viven.72 Rowlands73 señala tres importantes dimensiones: a) la personal, como desarrollo del sentido del yo, de la confianza y la capacidad individual; b) la de las relaciones próximas, como habilidad de poder negociar y de influir en la naturaleza de las relaciones y las decisiones, y c) la colectiva, como participación en las estructuras políticas y acción colectiva basada en la cooperación.

De esta manera el empoderamiento de adultos mayores en la sociedad les lleva no sólo a su inserción socioeconómica, sino que su acción ciudadana hará propicio el aumento de su participación directa con el resto de la sociedad en una nueva etapa de desarrollo en la configuración demográfica que se presenta actualmente, además de los beneficios que como individuo alcanza.

La necesidad de aprendizaje
Cuando un adulto mayor se acerca al aprendizaje de nuevos conocimientos o rescata los ya adquiridos, recupera una existencia plena y productiva, se conoce a sí mismo y tiene interés. Se siente motivado y es capaz de razonar. Demuestra habilidad para solucionar situaciones referidas al aprendizaje. Se plantea cuestiones, dudas y preguntas acerca de sus emociones, sentimientos y existencia. Para lograr esto es preciso conocer sus inquietudes ante su necesidad de aprender, teniendo en cuenta sus limitaciones. Enseñarle el conocimiento de acuerdo con los recursos que estén a su alcance, y realizar programas para desarrollar o recordar los hábitos de aprendizaje. Facilitar la información precisa de los recursos y medios con los que cuenta. Reforzar sus conocimientos. Apoyar las iniciativas del adulto mayor. Cabe mencionar que en un estudio realizado por el INTA74 se observó que el deterioro cognitivo es inversamente proporcional al nivel educacional, este dato coadyuva a la comprensión de que al acercar la educación a los adultos mayores se auxilia en el mejoramiento de su salud mental. Cuando a los adultos mayores se les acerca a un ámbito académico propicio, se les despierta la necesidad de enfrentar nuevos retos: aprender nuevas habilidades y tecnologías, idiomas, historia, y contar sus propias experiencias, con lo que se plasma su necesidad vital de trascender. Instituciones como el CECAM propician la inserción de los adultos mayores en todos los órdenes de la vida pública. En los ámbitos de su interés serán consultados y tomados en cuenta;

El impulso del empoderamiento
El empoderamiento es el proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo coEs importante facilitar su participación en grupos comunitarios intergeneracionales y de ayuda mutua para que desarrollen su potencial.

72Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo. http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/86 70Naciones Unidas, United Nations population Division World Population Prospects: The 2002 Revision Population Database, 2002. (1975 - 1980: Esperanza de Vida 67,1 años). 71Artículo 4°., Título Segundo de los Principios y Los Derechos. Capítulo I De los Principios Rectores de la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores. Nueva Ley publicada en el Diario Oficial 73ROWLANDS, J. (1997), Questioning Empowerment, Oxfam, Oxford. 74Organización Panamericana de la Salud Proyecto SABE-Chile (Salud, Bienestar y Envejecimiento), investigación realizada por el INTA y la Facultad de la Universidad de Chile. Citado en:

de la Federación el 25 de junio de 2002. Texto vigente. Última reforma publicada DOF 24-06.

http://www.educared.cl/images/ficheros/articulos/10855/libroriscl_amayor.pdf (Consulta febrero de 2010)

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La educación fortalece su independencia
Instituto Nacional para la Educación de los Adultos
En México, según los estudios del Consejo Nacional de Población (Conapo), desde 1990 la población de adultos mayores ha crecido a ritmos más acelerados que la de otros grupos; así, se tiene contabilizado que actualmente este rango de población de adultos mayores alcanza ya los 9.4 millones de personas, con una tasa anual de crecimiento superior al 3.56 por ciento.76 El crecimiento de la población de adultos mayores es un fenómeno altamente significativo, esto nos hace reflexionar sobre el proceso gradual de envejecimiento en el que estamos transitando debido, entre otras causas, al aumento en la esperanza de vida. Por otro lado, las parejas mexicanas cada vez tienden a tener menos hijos, de tal manera que ya es notoria la disminución en el índice de crecimiento demográfico de niños, lo cual influye determinantemente en la inversión de la pirámide poblacional. Estos factores constituyen las condiciones del escenario de futuro en el país, una sociedad en donde se polaricen los dos grandes sectores de población; por un lado adultos mayores, y por el otro los jóvenes, situación que tendrá consecuencias en ámbitos económico, social y político. Este futuro demanda hoy, que todos asumamos el problema del envejecimiento como un fenómeno inherente a la sociedad, y que se construya una conciencia clara sobre la importancia de participar con las instituciones y organizaciones de la sociedad civil vinculadas con la atención de la gente mayor, en el diseño, promoción y desarrollo de estrategias que nos permitan desde este momento ir enfrentado dicha situación.

El estudio constante favorece su desarrollo como individuos.

asimismo, se promoverá su presencia e intervención.75 Esto se logra cuando los adultos mayores se integran a una vida académica que actualiza su contacto con la vida en la sociedad en que están insertos, participan de las nuevas tecnologías como la computación, lo que rompe paradigmas en cuanto a acceso a la información y comunicación. Cabe destacar que el CECAM privilegia brindar servicios educativos a los adultos mayores, sin otro requisito que el pertenecer a este sector, buscando proporcionar los mejores servicios de acuerdo con las características que requieren según sus capacidades físicas y de aprendizaje, sin distinción alguna. Establece de esta forma una nueva visión de la tercera edad, rescata su desarrollo como individuos y como grupo social, hace posible el establecimiento de proyectos nuevos útiles para su persona y su entorno social, favorece el incremento de su autoestima y con ello la autonomía física y mental que

los reintegra a su familia, al estimular la creciente toma de decisiones, primero en su entorno inmediato y después en el secundario o social. En conclusión, el modelo educativo del CECAM estimula la autonomía y autorrealización de los adultos mayores al fortalecer su independencia y su capacidad de decisión y por ende su desarrollo personal y comunitario. Por otra parte, los servicios son brindados con un espíritu de equidad donde el trato es justo sin distinción de sexo, condición económica, identidad étnica, fenotipo, credo, religión o cualquier otra circunstancia. Por lo que es deseable que acciones como ésta sean multiplicadas para beneficio de los adultos mayores, con la participación de los sectores social y privado, con la finalidad de implementar programas que respondan a las características y circunstancias de las personas de edad, según las etapas en que se encuentran.

Problemática
La condición de los adultos mayores está marcada por una discriminación sustentada en la edad, a partir de un estereotipo social que caracteriza al adulto mayor con atributos negativos de improductividad, ineficiencia, enfermedad y decadencia en general. La injusticia y la falta de oportunidades derivadas de la exclusión de que es objeto este sector poblacional, parece ser una de las realidades que de acuerdo con las tendencias demográficas, sé irán imponiendo con mayor fuerza si no se introducen mecanismos de protección, seguridad y nivelación social y educativa. Las circunstancias en las que sobrevive una gran parte de este sector de la población reflejan el menosprecio social de cual son objeto. Según datos del Conapo, uno de cada cinco carece de una pensión y la mayor parte de los adultos mayores que sigue teniendo una ocupación recibe ingresos menores a los dos salarios mínimos, ya que labora generalmente en pequeños establecimientos. Asimismo, la mayoría de esta población no puede retirarse del trabajo con la protección de una pensión o de

75Artículo 4°, Título Segundo de los Principios y Los Derechos. Capítulo I de los Principios Rectores de la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores. Nueva Ley publicada en el Diario Oficial

de la Federación el 25 de junio de 2002, Texto Vigente. Última reforma publicada DOF 24-06-2009

76Comunicado de prensa Conapo 04/05, México D. F. 27 de febrero de 2005.

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El Instituto ha asumido el compromiso de impulsar una educación para adultos basada en valores y en los principios de calidad, equidad y pertinencia, aspectos con los que de hecho ya está contribuyendo en la construcción de una cultura para el envejecimiento, que busca que la población en general mejore su calidad de vida y en especial los adultos mayores. En este sentido, la propuesta de atención para ellos se sustenta por un lado en la vinculación interinstitucional para la definición y orientación de acciones educativas a impulsar en el ámbito nacional, y por el otro, en el desarrollo de contenidos educativos sobre la adultez mayor, dirigidos a la población joven, adulta y adulta mayor, con la intención de hacer conciencia

sobre la importancia de la mejora en la calidad de vida para un buen proceso de envejecimiento, para darles además la oportunidad de vivir de una manera plena y activa.78 Los contenidos se abordan transversalmente en la primaria o secundaria; el tema del envejecimiento se toca en diversos materiales o módulos educativos, donde de manera específica se analiza y reflexiona sobre esa etapa de la vida. Durante los últimos seis años, la tarea del INEA para con los adultos mayores, se caracteriza por un aumento sostenido en la cobertura y por un esfuerzo creciente, sobre todo en los dos últimos años, para llevar a la conclusión de sus estudios a las personas que participaron en los servicios educativos, de

una jubilación, o bien, cuando tiene acceso a ellas, los recursos son insuficientes. De esta manera, el trato discriminatorio genera como uno de los efectos principales: el empobrecimiento progresivo de los adultos mayores, en el cual opera también una superposición de discriminaciones que agrava especialmente la situación de mujeres y de quienes padecen alguna discapacidad. Así, mientras que 40 por ciento de los hombres recibe menos de un salario mínimo, las mujeres en la misma circunstancia alcanzan el 49 por ciento. Otro problema de la discriminación hacia este sector de la población se debe a la posición en desventaja en la que algunas personas podrían encontrarse, en caso de padecer algún tipo de discapacidad, lo que provoca que el problema adquiera proporciones mayúsculas. En relación con este punto, el Programa Nacional para el Desarrollo de las Personas con Discapacidad 2009-2012,77 estima que dentro de la población longeva de 70 años y más haya 16.1 por ciento de personas con alguna discapacidad. La debilidad de las políticas institucionales para la atención de este sector, se traduce en una situación de desamparo e indefensión notables, lo cual se puede constatar cuando se repara en el hecho de que únicamente una tercera parte de los

adultos mayores cuenta con seguridad social, razón por la que después de los 60 años de edad, muchas personas se resistan a abandonar su actividad laboral en caso de que la tengan.

Acciones del instituto
La educación de las personas jóvenes y adultas puede tener un papel privilegiado en las acciones que, desde la política pública y la sociedad civil, puedan desarrollarse para generar conciencia, información y prevención en el marco de la construcción de una cultura para el envejecimiento más efectiva e incluyente. Con respecto a lo referente a la atención educativa a los adultos mayores desde el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) se sitúa en el enfoque que suscribe, de ofrecer una educación para la vida y a lo largo de ella. Así, el Modelo Educación para la Vida y el Trabajo (MEVyT) que institucionalmente se viene aplicando, combina la promoción de una cultura para el envejecimiento con dignidad, y la atención en alfabetización, primaria y secundaria. En este contexto las acciones realizadas corresponden a la promoción de la igualdad de oportunidades y de acceso a la educación desde la perspectiva ya mencionada.
78

Se ha impulsado una educación para adultos basada en valores y en los principios de calidad, equidad y pertinencia.
Se cuenta con dos mini cursos que se promueven entre la población que asiste a las plazas comunitarias del INEA en todo el país: Envejecimiento, parte de la vida en el que se trata de motivar una reflexión y sensibilización sobre el proceso de envejecimiento y su aceptación como una etapa natural de la vida, con el propósito de preparase para vivirla en forma plena y satisfactoria. Prevenir hoy, para vivir mañana contiene recomendaciones que pueden seguir las personas adultas mayores para fortalecer su salud física, emocional y social así como mejorar su calidad de vida. http://www.conevyt.org.mx/cursos/minicursos/envejecimiento2/index.htm http://www.conevyt.org.mx/cursos/minicursos/envejecimiento1/index.htm

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Programa Nacional para el Desarrollo de las Personas con Discapacidad, (2009-2012), (p 42) versión preliminar noviembre 2008.

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manera que, por mencionar un dato, entre 2002 y 2007 esta cobertura se incrementó en 53 por ciento y el porcentaje de personas adultas mayores que logró concluir algún nivel de la educación básica en el INEA, se incrementó en 59 por ciento.79 Sin embargo, a pesar de estos avances, los retos en la atención educativa de los adultos mayores requerirán de un mayor esfuerzo institucional, por una parte para continuar ampliando la cobertura porque la tasa de crecimiento de la población de

60 y más será cada año también más alta, y por otra parte, para ofrecerle contenidos educativos con mayor pertinencia. Hoy, la atención integral a las personas adultas mayores y el desarrollo de una cultura del envejecimiento que impacte en las ofertas educativas, de salud, empleo y en general de política social y económica, nos debe involucrar a todos los sectores de la sociedad. ¡Hagamos nuestro mejor esfuerzo!

Avances de la investigación sobre envejecimiento
Secretaría de Salud *
Se presentan en este documento algunos de los resultados del trabajo de investigación del Proyecto Encuesta de Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE) realizados en el Distrito Federal y áreas conurbadas, así como en la ciudad de Mérida, Yucatán. Realizado de manera coordinada entre la Secretaría de Salud federal, estatal, el Comité Nacional para la Atención al Envejecimiento (CONAEN) y la Organización Panamericana de la Salud, los cuales a través de una muestra representativa realizada en las capitales de las entidades federativas mencionadas, se estudian las necesidades reales y sentidas de los adultos mayores residentes en las localidades seleccionadas con el objetivo de generar políticas en salud.

Antecedentes
La transición demográfica y epidemiológica en la población mexicana constituye desde hace décadas un reto para el desarrollo de programas eficientes para la atención del envejecimiento, basados en el control y prevención de enfermedades crónicodegenerativas, así como de un cambio positivo en torno a la cultura del envejecimiento, fenómeno que se acrecienta día a día. Con la finalidad de abordar en forma sistemática y eficiente el desarrollo de estrategias para la atención del envejecimiento en México, en 1999, la Secretaría de Salud estableció el Comité Nacional para la Atención al Envejecimiento (CONAEN), con el propósito de contar con un grupo colegiado de expertos en la materia, de todos los sectores (representantes de instituciones de salud, académicos, investigadores y miembros de asociaciones civiles), para discutir, analizar y proponer estrategias para la atención integral del adulto mayor. Las metas del CONAEN fueron, desde su inicio, más allá de la atención de los problemas de salud más frecuentes en los adultos mayores, además ha desarrollado una función muy importante para la educación en materia de prevención y promoción de la salud, así como en el cambio positivo de la cultura del envejecimiento en la sociedad. Por otro lado, la atención del envejecimiento en nuestro país debe basarse en información derivada de proyectos de investigación clínico epidemiológicas, que revelen las necesidades reales y sentidas de las personas adultas mayores. En este aspecto cobra importancia capital el desarrollo del Proyecto-Encuesta Salud Bienestar y Envejecimiento (SABE), el cual se lleva a cabo desde el año 2000 en nuestro país. SABE es un estudio multicéntrico, aleatorio, transversal, que persigue obtener el perfil epidemiológico y sociodemográfico del anciano que vive en México, este es realizado de forma coordinada con la Organización Panamericana de la Salud, la Secretaría de Salud tanto federal como estatal y diversas instituciones de salud y educación superior. Este estudio ya ha sido llevado a cabo de forma multinacional en las ciudades capitales de Argentina, Barbados, Brasil, Cuba, Chile, México y Uruguay.

El INEA realiza un esfuerzo para que los adultos mayores logren concluir y ampliar sus estudios.

79 Educandos registrados y conclusiones de nivel de 60 años y más, intervalo consecutivo (2002-2007). Dirección de Planeación, Administración, Evaluación y Difusión, INEA.

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El objetivo principal del proyecto SABE es evaluar el estado de salud y las necesidades de las personas adultas mayores, tanto de un punto de vista técnico como desde su óptica; así como promover y fortalecer el trabajo multidisciplinario, interinstitucional e intersectorial, a través del diálogo entre la salud pública y la atención al envejecimiento. Las ciudades incluidas en el estudio SABE inicial representaron las diferentes etapas del envejecimiento poblacional en la región de las Américas, de las cuales cuatro se encontraban en una etapa avanzada del proceso de envejecimiento, (Buenos Aires, Argentina; Bridgetown, Barbados; La Habana, Cuba, y Montevideo, Uruguay), mientras que las tres restantes estaban en una etapa menos avanzada (Santiago, Chile; Distrito Federal, México, y Sao Paulo, Brasil). En nuestro país, la ciudad de México y área conurbada fueron los primeros lugares donde se desarrolló el estudio, al analizar sus resultados en materia de envejecimiento se propuso replicar el proyecto SABE, de manera piloto, en una entidad federativa diferente. Se seleccionó a la ciudad de Mérida, Yucatán, para que fuera la sede de la primera réplica de esta acción. Para hacer posible esto, el CONAEN desarrolló un modelo universitario de trabajo con la finalidad de: • Vincular el trabajo entre el Sector Salud y las instituciones de educación superior. • Aumentar la rigurosidad científica de SABE. • Aumentar los candados de seguridad en materia de bioética para la aplicación del estudio. • Modificar los contenidos temáticos en materia de envejecimiento de las instituciones de educación superior con base en la información aportada por SABE. • Coadyuvar en la vinculación y extensión universitaria. Dicho modelo se enriqueció con el apoyo de la Universidad Autónoma de Yucatán, a través de su facultad de Medicina. Desde un principio, realizar un diseño del proyecto SABE ad hoc para Yucatán fue un gran reto, puesto que sería abordado en una población cuya gran mayoría estaba constituida por mestizos de origen maya. Esta característica poblacional llevó a la “tropicalización” del documento, tal término no es más que la adaptación sociocultural del cuestionario a utilizar. La encuesta fue levantada en el 2005, basada en entrevistas directas por medio de cuestionarios, los que proporcionaron información de los sujetos

incluyendo el perfil personal del entrevistado, así como su estado de salud, acceso a pensiones y servicios de salud, vivienda y participación laboral. Con los resultados obtenidos y ante la carencia de información sobre envejecimiento en el país, el CONAEN analizó la necesidad de aplicar el estudio en las diferentes entidades federativas del país, por medio de un estudio multicéntrico nacional, ya que existe la necesidad de que los planes y programas de atención del envejecimiento en México, se basen tanto en indicadores de datos “duros” como en la percepción de los individuos sobre sus necesidades y que a final de cuentas, serán los receptores de las políticas y acciones, más que de los responsables de la elaboración de programas de acción. Es necesario mencionar que para implementar el proyecto SABE en las entidades federativas participantes, se encuentre integrado el organismo colegiado estatal homólogo a CONAEN, esto es, que cada entidad cuente con un Comité Estatal de Atención al Envejecimiento (COESAEN). Cuya función primordial es coadyuvar a la integración interinstitucional e intersectorial a nivel estatal de las instituciones que brindan la mayor parte de la atención a la salud de este grupo poblacional (SeSA´s, IMSS, ISSSTE, Inapam, DIF, Semar, Sedena, PEMEX, IES, ONG´s, etcétera). Esto redunda en un incremento de la eficiencia y eficacia de los programas en salud dirigidos a los adultos mayores, lo cual se realiza bajo la misma línea de trabajo, conjuntando el esfuerzo de cada una de las instituciones que participan para lograr este objetivo. Este proyecto se basa en la aplicación de un cuestionario, previamente adecuado para los adultos mayores con una metodología de estudio comparativo lo que permite conocer las condiciones de vida y su impacto en el estado bio-psico-social de este grupo. Dado que este tipo de estudio permite definir datos sobre la prevalencia de padecimientos crónicos, así como conocer las necesidades inmediatas y a largo plazo de los adultos mayores que viven en México, se postula como una estrategia adecuada para ser replicada en toda la República Mexicana y dar respuesta a esas necesidades en el corto, mediano y largo plazo. Con respecto a los beneficios otorgados por SABE, tenemos que los resultados de la investigación juegan también un

papel importante en la entidad federativa para: • Elaboración de políticas en materia de envejecimiento. • Elaboración de programas y estrategias para la atención de este grupo poblacional con participación de todos los sectores. Sin lugar a dudas, el abordaje de la atención del envejecimiento poblacional en México a través de un estudio sistemático como el Proyecto SABE, representa, hasta ahora no sólo el mejor logro sino el más ambicioso proyecto desarrollado por el CONAEN en sus 10 años de existencia. Dada la limitación de los recursos (económicos, tecnológicos, de infraestructura y de personal calificado) para realizar el estudio en el país, se tomó la decisión de incluir las ciudades capitales de cada entidad federativa, debido a la conveniencia para el desarrollo operativo de la encuesta (mayor concentración de adultos mayores, confluencia de diversos estratos socio-económicoculturales, accesibilidad a los hogares de los entrevistados, centralización de las instituciones participantes, concentración de los recursos para la salud, etcétera). La encuesta SABE pone de manifiesto el compromiso institucional de la Organización Panamericana de la Salud con el tema del envejecimiento poblacional en México. Por otro lado, la supervivencia del proyecto, a 10 años de haberse iniciado y dada su gran complejidad metodológica y necesidad de recursos de todo tipo; se debe en gran parte a la colaboración y contribución de un gran número de profesionales involucrados en el estudio que de manera desinteresada aportan su conocimiento y esfuerzo para tal fin.

La distribución de la muestra por estrato geográfico o socioeconómico se determinó mediante una asignación proporcional al tamaño de la población adulta mayor. Las AGEBs se dividieron a su vez en unidades secundarias de muestreo, cada una formada por un número más pequeño de hogares independientes. Estas se integraron a su vez por unidades terciarias de muestreo, constituidas por los hogares seleccionados en que se entrevistó a todas las personas de 60 años o más residentes en ellos. De esta manera, el hogar o la persona entrevistada constituyeron el último estrato de agregación en la muestra. Las etapas del diseño permitieron al investigador calcular las probabilidades de selección de cada individuo objetivo. Esto, junto con el conocimiento de las tasas de falta de respuesta, aportó la información suficiente para calcular los factores de expansión, a fin de realizar inferencias respecto de la población de referencia a partir de las muestras seleccionadas.

Resultados del estudio
El envejecimiento en nuestro país no se comporta de igual forma en todas las entidades federativas, y las patologías, aunque tienden a tener algunas similitudes, también tienen variariaciones importantes en su comportamiento, situación que tiene relación con las condiciones climáticas, sociales, culturales, ambientales y genéticas de los habitantes de las diferentes regiones, además se puede decir que aún dentro de una misma entidad federativa pueden haber cambios importantes en estas variables, lo que hace necesario un estudio por cada estado y más aun por los diferentes municipios que los integran. Para iniciar con la comparación de datos entre SABE Mérida y DF, podemos señalar que el número de sujetos entrevistados fue el resultado de un diseño de muestra y análisis riguroso por parte de las IES participantes, que además fuera representativo de la entidad federativa estudiada. Por ejemplo la muestra (“n”) de la muestra de Mérida fue de 1,798 adultos mayores, mientras que la de la ciudad de México fue de 1,247. Algo relevante al observar los datos aportados por SABE tanto Yucatán como del DF, es que a pesar de que Yucatán es uno de los estados más “viejos” del país, también podemos observar que Mérida y la ciudad de México están en un proceso de envejecimiento intermedio, ya que el promedio de edad de sus personas adultas mayores es de 65 a 74 años.

Marco teórico para la investigación
El universo de estudio es la población de 60 años y más, residente en hogares seleccionados, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cual brindó la información. La muestra se elaboró por el método de muestreo por conglomerados, con estratificación, seleccionando en tres etapas. La unidad primaria de muestreo (UPM) fue a través de conglomerados de hogares independientes, a través de las Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEBs) dentro de una zona geográfica determinada. Las AGEBs se agruparon en estratos geográficos o socioeconómicos en tres diferentes estratos.

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Hablando de enfermedades cardiometabólicas se observa una tendencia a padecer hipertensión arterial sistémica en el género femenino, a diferencia de la diabetes mellitus, donde no hay una clara tendencia predominante con respecto al género. Una cuestión importante de recalcar es que tanto en las actividades de la vida diaria (AVD), como en las instrumentales de la vida diaria (AIVD) se observa mayor deterioro en el género femenino.

Características sobresalientes del proyecto SABE, Yucatán
La población estudiada en la ciudad de Mérida, Yucatán, reúne características particulares que merecen mencionarse en este apartado. Para iniciar diremos que la población de adultos mayores se encuentra feminizada y la edad promedio de esta es en el grupo de 65 a 74 años. Con relación a la escolaridad es patente que es menor en el género femenino, como puede observarse en la gráfica No. 1 situación inversa en los niveles de educación media y superior que son ocupados principalmente por el género masculino. La autopercepción del estado de salud en las personas adultas mayores es un concepto de importancia capital ya que derivado del mismo, la persona buscará ayuda, tendrá o no apego terapéutico y desarrollará o no diversos grados de dependencia. En los resultados de SABE Mérida se observó que 48.16 por ciento de los entrevistados refirieron su estado de salud como “bueno”.

De acuerdo con el cuadro número 1, al hacer un comparativo entre el DF y la ciudad de Mérida, podemos deducir que en números absolutos en la ciudad de Mérida el envejecimiento está más feminizado que en la ciudad de México, encontrándose también un mayor analfabetismo en el DF, por otro lado, un dato esperado es que en los adultos mayores que viven en la ciudad de México sea más elevado el número de aquellos que viven solos, esto en parte es explicable por el tipo de vivienda con que se cuenta en esta ciudad (edificios verticales y multifamiliares) a diferencia de los modelos y dinámicas de integración familiar que ocurre en la población de Mérida, donde cada familia tiene su hogar.

Características sobresalientes del proyecto SABE, ciudad de México
Una vez descritas en párrafos anteriores algunas características sobresalientes tanto de la ciudad de Mérida como del Distrito Federal, nos concentraremos en hacer algunas precisiones basadas en datos estadísticos para cada una de las entidades estudiadas, donde se revisarán distintos aspectos de salud y bienestar, derivados de estos dos estudios, de acuerdo a los datos disponibles.

Tenemos que aclarar en este punto que el cuestionario SABE, instrumento oficial para la recolección de datos de la encuesta SABE, está integrado por una serie de módulos que aportan información diversa sobre el perfil sociodemográfico y de salud del adulto mayor; entre las características más importantes de los diferentes módulos destacan para el Distrito Federal las siguientes: De la muestra estudiada en el grupo de 60 a 64 años se encuentra un mayor número de varones con relación a las mujeres, situación que se invierte en el grupo de adultos de 70 años y más. En cuanto a la escolaridad, se puede observar que el número de mujeres sin escolaridad formal es mayor que en los varones, situación que es inversa en el número de varones con secundaria o mayor. En relación con la autopercepción del estado de salud, la mayoría de los entrevistados, independientemente del género la refirió como regular. En el rubro de la salud mental, en especifico en los trastornos del estado del ánimo, la depresión se considera la más frecuente. En la ciudad de México se observó con más frecuencia en el género femenino. Una situación análoga sucede con el deterioro cognoscitivo.

Gráfica 1

Escolaridad según sexo
N=1,786 60 49 50 44

40

30 21 20 13 12 10 6 5 2 0
Femenino (n=1,226) No fue a la escuela Media Masculino (n=560) Básica incompleta Media Superior Básica completa Superior
Fuente: Proyecto Encuesta SABE Yucatán 2002

18

16

6

7

Existen programas para la prevención y promoción de la salud.

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Cuadro No. 2 Variables seleccionadas descriptivas en la población encuestada en la ciudad de México (México), por género.
Variable Estimador Mujer Error estándar IC95% Estimador Hombre Error estándar IC95%

Gráfica 2

Gráfica 3

Depresión, según grupos de edad
N=1,797
100 90 92.8 92.2

Edad (años) 60-64 65-74 75 o más Escolaridad Sin educación formal Primaria Secundaria o más Estado civil Nunca casado En unión libre Divorciado, separado, viudo Fuerza de trabajo Activo Estado de salud declarado Muy bueno Bueno Regular Malo Salud mental Depresión Deterioro cognoscitiv o Problemas de salud crónicos Bajo peso Obesidad Artritis Hipertensión Diabetes Cáncer Enfermedades pulmonares Enfermedades del corazón Discapacidad AVDb (1 o más) AIVDc (1 o más) Arreglos domiciliarios Solo Con pareja Con otras personas

Estado cognitivo, según grupos de edad
N=1,787
120

0,295 0,436 0,270 0,213 0,578 0,193 0,057 0,387 0,552 0,154 0,054 0,225 0,502 0,216 0,213 0,220 0,007 0,304 0,311 0,488 0,209 0,025 0,111 0,101 0,214 0,286 0,117 0,379 0,505

0,018 0,017 0,016 0,020 0,021 0,023 0,009 0,017 0,018 0,014 0,009 0,017 0,021 0,016 0,015 0,017 0,003 0,020 0,019 0,019 0,016 0,006 0,013 0,011 0,016 0,017 0,013 0,018 0,020

0,260-0,330 0,401-0,470 0,238-0,302 0,174-0,252 0,537-0,619 0,147-0,238 0,040-0,075 0,353-0,422 0,515-0,588 0,127-0,181 0,036-0,072 0,190-0,259 0,461-0,543 0,186-0,247 0,183-0,243 0,186-0,253 0,001-0,013 0,264-0,343 0,273-0,350 0,450-0,527 0,177-0,241 0,013-0,037 0,085-0,138 0,080-0,122 0,182-0,246 0,252-0,320 0,092-0,142 0,344-0,414 0,465-0,544

0,361 0,436 0,203 0,151 0,585 0,250 0,019 0,768 0,212 0,467 0,091 0,246 0,497 0,162 0,148 0,139 0,005 0,163 0,159 0,348 0,224 0,010 0,081 0,098 0,161 0,144 0,073 0,750 0,177

0,023 0,022 0,017 0,019 0,027 0,028 0,006 0,019 0,018 0,023 0,015 0,019 0,024 0,016 0,015 0,018 0,004 0,183 0,017 0,023 0,020 0,005 0,012 0,014 0,018 0,016 0,011 0,020 0,018

0,316-0,406 0,391-0,480 0,170-0,237 0,113-0,189 0,533-0,638 0,196-0,305 0,006-0,031 0,731-0,805 0,176-0,247 0,421-0,512 0,060-0,121 0,208-0,284 0,450-0,543 0,130-0,194 0,118-0,179 0,102-0,175 0,002-0,013 0,127-0,199 0,126-0,192 0,302-0,394 0,184-0,264 0,001-0,019 0,058-0,104 0,070-0,127 0,126-0,197 0,112-0,177 0,051-0,096 0,710-0,790 0,141-0,213

90.4

88.9

84.9

82.8

80 70 60 50 40 30 20 10 0 6 1.3 60-64 (n=470) 6.1 1.7 65-69 (n=358) 7.1 2.5 70-74 (n=365) 9.8 1.3 75-79 (n=235) 13.3 1.8 80-84 (n=218) 14.6 2.6 85 y más (n=151)

100 80

97.4

95.3

93.1

89.7 81.9 63.1

60 40 20

36.9 18.1 2.6 4.7
65-69 (n=357)

6.9
70-74 (n=363)

10.3
75-79 (n=234) 80-84 (n=216) 85 y más (n=149)

0

60-64 (n=469)

Sin depresión

Depresión leve

Depresión severa
Fuente: Proyecto Encuesta SABE Yucatán 2002

MMMSE normal

MMMSE anormal
Fuente: Proyecto Encuesta SABE Yucatán 2002

Fuente: Organización Panamericana de la Salud. Encuesta SABE, 2001 e informes preliminares

La depresión como problema de salud está presente en la población adulta mayor yucateca, en el que predomina el género femenino y principalmente se observa con una intensidad leve, con un porcentaje de 8.4 por ciento de la muestra estudiada.

Por otro lado, es importante señalar que la edad es un factor importante para el desarrollo de depresión ya que como se observa en la gráfica número 2, a medida que se avanza en edad aumenta el número de casos de este padecimiento. En cuanto a la prevalencia de la presencia de depresión (leve y severa)

ésta es de 10.1 y muestra una tendencia a incrementarse con la edad (X21g1= 6.28); con una p<0.05, por lo que se considera estadísticamente significativa. De manera similar podemos enfatizar que el deterioro del estado cognoscitivo es mayor en el género femenino (10.1 por ciento) en comparación con los hombres (8.6 por ciento) sin ser esta diferencia estadísticamente significativa (z=1.0, p>0.05), por otro lado se puede observar que el deterioro cognoscitivo se va incrementando a medida que avanza la edad del grupo poblacional estudiado, como es observable en la gráfica 3. Las enfermedades cardio-metabólicas hoy se consideran un problema de salud pública a nivel mundial, sin que la población adulta mayor de Mérida se considere fuera de esta problemática, como se puede observar en la gráfica 4, la presión arterial se encontró elevada en un número importante de entrevistados que refirieron “no padecer de hipertensión arterial” siendo mayor este fenómeno en el género masculino, esta diferencia fue estadísticamente significativa con una z=2.26 y una p<0.05, por lo que se puede comentar que la hipertensión arterial es un padecimiento que puede o no dar signo de sintomatología característica y por lo tanto es importante fomentar acciones de detección oportuna sobre todo en este grupo poblacional.

Gráfica 4

N=1,031
80 70 60 50 40 30 20 10 0
Femenino (n=697) Masculino (n=334) 28.1 35.0 71.9 65.0

PA normal

PA elevada
Fuente: Proyecto Encuesta SABE Yucatán 2002

En cuanto a trastornos del metabolismo de los carbohidratos, en específico de la diabetes mellitus, en 62.5 por ciento de las personas que refirieron no padecer diabetes, se encontró glucemias elevadas, sin demostrar una tendencia en cuanto a la edad. (X21g1=0.42, p>0.05). Ver gráfica 5.

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Gráfica 5

Gráfica 7

N=894

100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

80.9

83.0

86.2

85.2

90.5 81.9

19.1

17.0

13.8

14.8

18.1 9.5 80-84 (n=697) 85 y más (n=697)

60-64 (n=697)

65-69 (n=697)

70-74 (n=697)

75-79 (n=697)

Glucosa normal

Glucosa elevada
Fuente: Proyecto Encuesta SABE Yucatán 2002

De acuerdo con la gráfica 6, la prevalencia de la dependencia para las ABVD (combinación de fármacos: Adriamicina, Bleomicina, Vinblastina, Dacarbacina), parcial y total, es de 13.4 por ciento y muestra una tendencia a incrementar con la edad (X21g1= 84.1, p=0.000). En la gráfica 7, la prevalencia de la dependencia para actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD), parcial y total es de 12.8 por ciento y muestra una tendencia a incrementarse con la edad. (X21g1= 226.2, p=0.000) no se encuentra diferencia según género (z=1.58, p>0.05)
Gráfica 6

Discusión
De la información vertida en este documento podemos deducir que es en la etapa de la vejez donde se da de forma evidente la feminización del grupo poblacional de las personas adultas mayores, situación que se puede apreciar en las entidades estudiadas, la causa de esto, probablemente sea de origen multifactorial, por lo que merece un estudio posterior. Sin embargo, una apreciación que pudiera explicar en parte lo anterior, es que en la mujer la cultura del autocuidado está más desarrollada que en el varón, situación que no es privativa del mexicano sino que se ha observado en otros países. También es pertinente comentar que así como en la infancia, un factor de riesgo para muerte prematura es el pertenecer al género masculino, esta situación es similar en la etapa de la vejez, Importante es mencionar que otros factores asociados a una mortalidad aumentada en el género masculino en edades geriátricas son el aislamiento social, polifarmacia, mal estado de salud y falta de prácticas preventivas en salud. En los dos estudios se puede ver que el promedio de edad es de 65 a 74 años, lo que nos habla de una población con un mediano envejecimiento. Este fenómeno ya se planteaba desde los inicios del proyecto SABE, en donde se planeaba que los adultos mayores jóvenes (60-64 años) al alcanzar una expectativa de vida mayor alimentarían el grupo poblacional de los adultos mayores “intermedios”, o sea aquellos con edades

Dependencia para las ABVD, según grupos de edad
N=1,797
100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 8.1 0.0 8.4 0.3 9.3 1.1 18.8 12.3 0.4 1.4 6.0 33.8 60.3

91.9

91.3

89.6

87.2 79.8

60-64 (n=470)

65-69 (n=358)

70-74 (n=365)

75-79 (n=235)

80-84 (n=218)

85 y más (n=151)

Independiente

Intermedio

Dependiente

entre 65 a 74 años de edad, se espera que de continuar con esta tendencia en los próximos años, el grupo de adultos mayores “viejos” sea el que prevalezca. Al referirnos a la escolaridad, se debe señalar que el grupo de adultos mayores de este país, en su época de formación, tenía una preferencia basada en usos y costumbres para dar prioridad al género masculino en el acceso a la educación formal, en virtud de que los varones serían los proveedores de la familia y las mujeres se dedicarían a actividades dentro del hogar. Este fenómeno social se refleja en el resultado de las encuestas realizadas, donde observamos que el género femenino no tuvo acceso a una educación formal y por ende, a las pensiones otorgadas por la seguridad social, lo que de manera directa influye en el bajo acceso a la fuerza laboral formal, con sus consabidas consecuencias, para el desarrollo social y económico de las mujeres mexicanas que hoy son adultas mayores. En relación con la integración del adulto mayor al seno familiar, ésta es significativamente diferente en las dos entidades estudiadas, debido a que en Yucatán se conserva el tipo de familia ampliada, donde el adulto mayor está integrado a ésta, mientras que en la ciudad de México se encuentra un tipo de familia nuclear, donde la arquitectura de la vivienda juega un papel importante por ser de tipo vertical y pequeña en donde escasamente caben cuatro personas, lo que repercute en el hecho de que el adulto mayor viva solo y con pocos cuidados por parte del resto de la familia. Otra de las causas importantes es el acceso de la mujer a la vida laboral por motivos diversos, lo que impide el poder brindar algún tipo de apoyo al adulto mayor incrementándose más, si éste tiene algún tipo de discapacidad, dando un cambio importante al tipo de integración familiar en el Distrito Federal. Derivado de lo anterior, la autopercepción del estado de salud, por razones obvias, fue mejor evaluado por los adultos mayores de la ciudad de Mérida, Yucatán, donde 48.18 por ciento de la muestra, lo refieren como “bueno”, lo que puede dar como resultado que el adulto mayor con tal percepción adopte una mejor aptitud para su vida personal y una menor dependencia hacia terceros; se considere con una calidad de vida adecuada pero sin embargo, un número menor considere evitar llevar a cabo prácticas preventivas en salud, al considerar “que no las necesita”.

Como pudo apreciarse en apartados anteriores de este trabajo, la depresión predominó en el género femenino en ambas entidades federativas participantes y se incrementó a medida que el grupo poblacional estudiado avanza en edad. Esto puede deberse en parte, al tipo de pérdidas que se van presentando en la vejez como son: la pareja, la jubilación, la belleza física, la salud, los amigos, la independencia de los hijos, etcétera. Una probable explicación a esto podría encontrarse en la forma cómo funcionan las redes sociales entre las mujeres adultas mayores, ya que por lo general, en el grupo de mujeres es más común la identificación con otros individuos del mismo género, sobre todo en situación de desventaja física, psicológica o social, lo que permite un soporte recíproco, que si bien no resuelve totalmente el episodio depresivo sí permite que el paciente alcance una mayor sobrevida y en consecuencia, la combinación de un número mayor de años de vida y procesos crónico-degenerativos permiten aumentar el riesgo de sufrir una depresión de larga evolución.

El adulto mayor con buena salud adopta una mejor actitud para su vida personal y una menor dependencia hacia terceros.

Fuente: Proyecto Encuesta SABE Yucatán 2002

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Las personas adultas mayores tienen derecho a una vida con calidad y de disfrute pleno.

La valoración del estado cognoscitivo en este estudio, merece ciertos comentarios que consideramos pertinentes, ya que al realizarse, se utilizó una variante adaptada y validada para la población adulta mayor mexicana del Minimental State Examination de Folstein (MMSE). Si bien es cierto, que algo corroborado por múltiples fuentes bibliográficas, es que en las edades más avanzadas, aumenta de forma directamente proporcional el riesgo de padecer deterioro cognoscitivo como puede visualizarse en este estudio, también es cierto que a mayor edad, el MMSE puede darnos falsos positivos en virtud de que la población de adultos mayores “viejos” dará un menor rendimiento en la prueba. Por otro lado, debe de considerarse que a mayor edad, la escolaridad de los adultos mayores más “viejos” se espera sea menor que aquella de individuos más jóvenes, independientemente del género, es de esperarse que en aquellos con una escolaridad baja o nula, las pruebas de lectoescritura nos den puntajes bajos sin que medie un deterioro cognoscitivo real. La situación antes descrita se acentúa con mayor evidencia en el género femenino bajo dos vertientes: primero, las mujeres hoy alcanzan una vida mayor a la de los varones por lo tanto tienen un factor de riesgo mayor para sufrir de deterioro

cognoscitivo. Segundo, las mujeres, sobre todo aquellas más “viejas” tienen una escolaridad muy baja o nula, lo que repercute de manera directa en el desempeño del MMSE. Al mismo tiempo que se debe tomar en cuenta tanto la edad como la escolaridad formal para poder tener una perspectiva objetiva en la valoración de esta prueba, también debemos comentar que a mayor edad es más alta la probabilidad de padecer enfermedades que aumenten el riesgo de tener deterioro cognoscitivo (diabetes, hipertensión arterial, Parkinson, hipotiroidismo, etcétera) o bien la ingesta de medicamentos que provoquen un efecto similar (anticolinérgicos, anticomisiales, hipoglucemiantes, etcétera.) Haciendo un análisis del comportamiento de la hipertensión arterial en las personas adultas mayores podemos decir que, cuando menos en el estado de Yucatán, ésta es más frecuente en la mujeres que en los hombres siendo esto estadísticamente significativo. Entre las explicaciones más plausibles se encuentra que en el estado de Yucatán, según datos aportados por SABE, los varones tienen una actividad física regular en contraste con las mujeres que en su gran mayoría son sedentarias. Así también podemos comentar que en SABE Yucatán, se encontró que a

mayor edad, el número de adultos mayores que refirieron no padecer hipertensión arterial, era mayor conforme estos eran los más “viejos”. Sin embargo, cuando se realizó la toma de la presión arterial, se corroboró que muchos de ellos tenían cifras de tensión arterial elevadas. Razones de lo anterior ya han sido estudiadas por otros grupos de investigadores clínicos, ya que es conocido que en un muy buen número de adultos mayores, la presencia de un síndrome vasoespástico se da con menor frecuencia en razón a que el adulto mayor puede cursar por muchos años asintomático y en ocasiones la primera manifestación clínica de hipertensión arterial en este grupo poblacional es alguna atribuible a una complicación derivada de la propia hipertensión arterial como un infarto miocárdico, enfermedad cerebrovascular, bloqueo aurículoventricular, retinopatía hipertensiva, síncope, etcétera. La OMS ha considerado a la diabetes como un problema de salud pública, de acuerdo con los estudios de investigación realizados sobre esta materia, se menciona que la prevalencia de la diabetes en países en vías de desarrollo es casi igual en ambos géneros, situación que coincide con los datos que arroja el estudio SABE Yucatán, no así el distrito federal el cual muestra una mayor prevalencia de mujeres, lo cual también coincide con otros estudios.

hoy empiezan a hacerse evidentes cambios en las instalaciones de instituciones públicas y privadas adaptadas para el acceso, tránsito y estancia de adultos mayores como rampas, pasamanos, asientos, etcétera, seguramente en el futuro inmediato tendremos que pensar en un urbanismo enfocado a las necesidades de un envejecimiento poblacional que ya está aquí. Por otro lado, en cuanto a atención a la salud, es lógico pensar que tendrán que incluirse en los planes de estudio de las universidades, materias que aborden temas gerontogeriátricos, ya que aunque hoy empiezan a aparecer carreras y especialidades médicas que intentan llenar los huecos de la atención al envejecimiento en México y buscar la excelencia en la atención de este grupo poblacional. Gerontológos clínicos, sociales, gericultistas, enfermeras con especialidad en geriatría, médicos integralistas y cuidadores profesionales de adultos mayores serán vistos cada vez con más frecuencia, como ya ocurre en países europeos y se unirán a la tarea de atender a las personas mayores de 60 años que desde hace años realizan médicos internistas y geriatras.

Conclusiones
Definitivamente el proyecto SABE aporta una serie de datos relevantes para el análisis de la problemática y forma de vida de los adultos mayores que viven en nuestro país. En este trabajo, pudimos apreciar que en los estados del país estudiados se documentaron diferencias y similitudes que hacen única a cada entidad federativa, desde cualquier punto de vista y que el proceso de envejecimiento poblacional es totalmente heterogéneo en cuanto a sus características; no solamente si analizamos y comparamos los diferentes países donde se ha realizado SABE, sino dentro de la propia República Mexicana. Una situación que nos lleva a la reflexión es que hoy vemos que los ancianos que viven en México, están llegando a edades geriátricas intermedias, esto es, nuestras personas adultas mayores están avanzando aún más en la sobrevida ganada en los últimos 50 años. Esto por supuesto modificará las necesidades de atención en materia de salud y bienestar para un grupo poblacional que cada vez se hace más “viejo”. Si bien es cierto,

Las mujeres alcanzan una sobrevida mayor a la de los varones.

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También tendremos que comentar que de continuar con esta clara tendencia en el predominio y supervivencia de adultos mayores medios, con toda seguridad se requerirán no sólo de geriatras sino que dicha subespecialidad tendrá subdivisiones como las que hoy tiene la medicina interna, sólo que en este caso el geriatra generalista podría verse desplazado por el psicogeriatra, cardiogeriatra, endócrinogeriatra, etcétera, y no nos extrañe que por sus características particulares, veamos como nuevos recursos humanos para la salud a los llamados centenariólogos, cuyos pacientes tienen un comportamiento clínico totalmente diferente al de adultos mayores más jóvenes. Ahora bien, de continuar con la tendencia al envejecimiento poblacional feminizado, no nos extrañe que México se convierta en un país donde la viudez y régimen de pensiones, más que de jubilaciones, tomen un papel relevante, ya que como como se mencionó, muchas de las personas del género femenino que hoy son adultas mayores, no gozaron de un trabajo remunerado ni de una jubilación propia, por lo tanto la protección social y redes de apoyo asistencial tendrán que “amortiguar” en la medida de lo posible las carencias, de todo tipo, que hoy sufren estas personas y planear para las mujeres que hoy son trabajadoras, mecanismos de protección médica y social para su vejez. No obstante que como se comentó en este mismo trabajo, una buena parte de los adultos mayores sobre todo de la Ciudad de México tienen deficiencias importantes en materia de alfabetismo y escolaridad, se antoja como indispensable llevar los Programas de Educación para los Adultos existentes hasta a este grupo de individuos, que además de cubrir la necesidad básica de la lectoescritura, serán un elemento más para brindarles una “estimulación cognoscitiva temprana” convirtiéndose en un factor de protección más contra el riesgo de desarrollar deterioro cognoscitivo. Además, esto impactará en disminuir la soledad de muchas personas adultas mayores al brindarles espacios para la convivencia con personas de su edad y mejor aún, promover la convivencia intergeneracional. También, el hecho de trabajar en conjunto con las autoridades responsables de la educación pública en nuestro país nos

permitirá a todos los que trabajamos la atención a la salud, tener un panorama mucho más claro y fidedigno del perfil cognoscitivo de nuestra población envejecida. Retomando las cognición en este punto, tendremos que decir que no puede, ni debe tomarse, al igual que la depresión, como situaciones aisladas del concepto de “salud general”, ya que la presencia de deterioro cognoscitivo en su forma más extrema como lo es el síndrome demencial y así mismo la depresión, son altamente discapacitantes por lo que se debe concientizar a la población general de la importancia que revierte la salud mental a cualquier edad y que no es normal que el adulto mayor esté deprimido o tenga alteraciones de la memoria. También se deberán implementar planes de rehabilitación cognoscitiva que permitan como parte de un tratamiento integral mejorar la calidad de vida de la persona además de retrasar en la medida de lo posible el avance del padecimiento, esto por supuesto en conjunción con otras medidas terapéuticas. Si abordamos el tema de enfermedades cardiometabólicas, pudimos observar que tanto en la ciudad de México como en Mérida, predominan sobre otros padecimientos la hiperten-sión arterial y la diabetes mellitus. Como se observó en el estudio la hipertensión arterial asintomática se hace más frecuente en los adultos mayores mas “viejos”, lo que nos lleva a exponer que se deberá buscar intencionadamente cifras hipertensivas en las personas adultas mayores de 60 años con la intención de hacer una detección temprana y oportuna de dicho padecimiento. *Doctor Miguel Ángel Lezana Fernández, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades; doctora María Esther Lozano Dávila, subdirectora de Atención al Envejecimiento; doctor Javier Calleja Olvera, adscrito al Programa de Atención al Envejecimiento; doctor Carlos Humberto Álvarez Lucas, director general adjunto de Programas Preventivos; licenciada Érica Chaparro González, adscrita al Programa de Salud del Adulto y del Anciano; doctor Agustín Lara Esqueda, director del Programa de Salud en el Adulto y en el Anciano; doctora Yolanda Osio Figueroa, adscrita al ISSSTE; doctora Ana María Olivares Luna, adscrita al ISSSTE.

CAPÍTULO 3
Seguridad Económica

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Experiencia, base del éxito de la empresa familiar
Fondo Nacional de Apoyos para Empresas en Solidaridad
En la sociedad de lo inmediato y lo desechable, pocas veces se elaboran planes con miras a asegurar un mañana pleno, más bien se vive un presente cómodo, rápido y sin complicaciones. Esta óptica es la que estamos comenzando a cambiar como país. En las celebraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, descubrimos que la conmemoración de nuestro pasado implica, necesariamente, una mirada a nuestro futuro como nación. De ahí que ya exista en muchos de los mexicanos la conciencia de que es menester cambiar nuestra conducta para enfrentar los desafíos que plantea una sociedad que está modificando aceleradamente su dinámica de crecimiento poblacional.

Transición demográfica
La configuración que está adquiriendo la “pirámide poblacional”, nos plantea la necesidad de repensar conceptos que considerábamos inamovibles como la organización y la dinámica sociales que tenemos en el presente. La estabilización lograda en México después de los diferentes periodos de lucha armada a principios del siglo XX y la mejora en las condiciones generales de salud y vida en el mundo, causó un importante incremento demográfico entre 1930 y 1970. Derivado de esto, en nuestro país se institucionalizaron políticas poblacionales desde la década de los setenta, cuyos resultados hicieron que la tasa de crecimiento poblacional disminuyera de un máximo histórico de 3.5 por ciento anual en 1965, a 0.89 por ciento en 2005, cuando el entonces Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática efectuó el conteo de Población y Vivienda.80 Actualmente, los indicadores demográficos básicos de México llevan a considerar que el país está experimentando la tercera fase de la transición demográfica, según el modelo propuesto por Warren Thompson en 1929, lo cual significa un sensible descenso de los índices de natalidad y una disminución continua de la tasa de mortalidad, por lo que la población envejece significativamente para encaminarse a un estancamiento poblacional. Los principales cambios en la población productiva resultan del incremento de la esperanza de vida y la mejora de los sistemas de salud, principalmente. Estas variaciones son factores determinantes en el crecimiento económico de la nación. Más allá de las discusiones sociológicas que esto conlleva, la transición demográfica inevitablemente nos conduce a la reflexión sobre la actividad que desempeñará una nueva mayoría de adultos mayores, que integrarán el grueso de la población en 2030 y cuyo incremento porcentual permanecerá como la tendencia predominante hasta 2050.81

80http://www.conapo.gob.mx/00cifras/00indicadores/00.xls Consultado el 17 de agosto de 2010. 81http://www.imsersomayores.csic.es/internacional/iberoamerica/mexico/indicadores.html. Consultado el 17 de agosto de 2010.

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Desde hace dos décadas, la esperanza de vida en México se ha elevado cinco años y la proyección del Consejo Nacional de Población (Conapo) la establece para el 2050 en 81.3 años;82 es decir, 6.3 más que la existente en 2010, que es de 75 años.83 En el 2050, 36 millones de adultos mayores van a requerir de un puesto de trabajo –o actividad productiva–, según proyecciones del Conapo.84 En las condiciones sociales actuales, el envejecimiento de la población disminuye el crecimiento económico del país, porque hay menos población económicamente activa, lo cual plantea un problema de sustento para los hombres y mujeres que, en su mayoría, “gozarán de su retiro”, dedicados al ocio y el descanso. De acuerdo con las cifras citadas, el panorama nacional podría llegar en 2050 al punto de que cada trabajador en activo debiera generar la riqueza necesaria para que, además de la satisfacción de sus necesidades y las de sus dependientes, pueda ofrecer servicios y seguridad social a un pensionado. Dichas estimaciones a futuro plantean la necesidad de políticas de Estado más flexibles, dinámicas e incluyentes, que generen la participación de la población de adultos mayores, cada día creciente, para encontrar la solución corresponsable al reto de ofrecerle atención integral. Desafortunadamente, el país no está preparado para afrontar el desafío organizacional que se aproxima: los retos que plantea una mayoría poblacional que ha dejado atrás la llamada “edad productiva”. Considerada dentro de la juventud y la madurez, la edad productiva actualmente toca su fin hacia los 65 años, en promedio, por lo que es creciente el número de personas que año con año ingresará a la etapa de desocupación.

Un máximo bienestar
Conforme envejecemos, nuestro organismo experimenta cambios de forma física, metabólica, psicológica y social, propios

de la edad y del desgaste acumulado. Sin embargo, afirma el doctor Víctor Manuel Mendoza Núñez, jefe de la Unidad de Investigación en Gerontología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),85 la vejez “no debe considerarse en sí misma una enfermedad, aunque la gente de edad avanzada se encuentra en situación de desventaja ante el resto de la sociedad, en más de un aspecto. “De ahí la importancia del envejecimiento activo, que se está implantando como objetivo en las políticas públicas de salud, para facilitar la integración de las personas mayores, alentar su trabajo remunerado y voluntario, y lograr la aplicación de programas de senectud”, afirma el especialista. La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1999 el envejecimiento activo como “el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen.” Al referirse al término activo, se hace alusión a que el proceso debe ser conjunto entre sociedad y gobierno, que aliente la participación del adulto mayor en la toma de decisiones y la formulación de las líneas de acción gubernamentales, sociales y personales. Dependerá de la óptica social y de cada uno de los actores involucrados, potenciar las áreas de oportunidad que se tienen en cada lugar, sin olvidar que la plena incorporación de este sector de la población es un trabajo multidisciplinario, que sólo puede realizarse de manera equilibrada en los ámbitos de salud, economía y seguridad, entre otros. Como se señala en el documento de la OMS, la finalidad del envejecimiento activo es lograr el máximo bienestar para cada individuo, mediante la generación de una nueva visión de la población adulta mayor, al considerarla como el capital social fundamental para ofrecer autocuidado, ayuda mutua y autogestión, así como educación a las generaciones jóvenes, para establecer nuevos paradigmas culturales con relación a el envejecimiento.

El trabajo, un derecho
Múltiples razones que van desde lo médico, hasta lo psicológico, pasando por la tecnología aplicada, han logrado que cada vez la longevidad y una condición física saludable en el adulto mayor, sean más comunes. Para todos ellos es indispensable que se replanteen los conceptos de empleo, autoempleo, Pequeña y Media Empresa (PyME) y productividad, principalmente, de acuerdo con lo establecido en la Ley Federal del Trabajo, ya que el trabajo digno y remunerado “es un derecho y un deber sociales”, además de que no podrá discriminarse a un trabajador –entre otros motivos– por su edad.86

Empleo
Queda claro que la especialización tecnológica optimiza procesos y ayuda en la estandarización de la calidad de los servicios y productos, pero en el ámbito de recursos humanos separa brechas generacionales difíciles de salvar, ya que para muchos patrones la productividad se reduce al uso de computadoras e internet; al manejo del inglés y a las capacidades físicas de los jóvenes. Con este prejuicio se deja de lado a muchos adultos mayores que podrían realizar diversos tipos de actividad en áreas como capacitación de personal, relaciones públicas, atención al público, labores rutinarias, de archivo, administrativas e intelectuales. Los trabajos de supervisión, reclutamiento y obtención de recursos financieros, pueden ser desempeñados por personas mayores de 60 años, por su cualidad de ser observadores y darse tiempo para enseñar, además de que no se dejan llevar por su primer impulso. La experiencia de los adultos mayores aporta riqueza en los procesos de las organizaciones y, como casi cualquier persona que pertenece a un grupo vulnerable, quienes se encuentran incorporados a la fuerza laboral saben que no tienen asegurado su lugar en una organización; que otros muchos quisieran un puesto de trabajo y, por consiguiente, se comprometen verdaderamente con la oportunidad de demostrar que aún son productivos. Esta ventaja representa una ganancia para cualquier empresa, en cuanto a inversión en recursos humanos se refiere, ya que minimiza la rotación, favorece la especialización y genera un clima de fidelidad de los trabajadores, que deriva en mayor productividad y máxima entrega en los proyectos que se les confía. Sin embargo, Manpower –la más importante empresa de colocación y recursos humanos de la región– se enfrenta al paradigma de que menos de 17 por ciento de las empresas en el país tiene planes de retención y atracción de empleados mayores de 50 años, según declaraciones de su directora general para México, Centroamérica y República Dominicana, Mónica Flores Barragán.87

Muchas personas de edad están capacitadas para realizar trabajos en diversas áreas, como las de tipo social.
82VIRGILIO PARTIDA, Bush, La transición demográfica y el proceso de envejecimiento en México. http://www.conapo.gob.mx/publicaciones/sdm/sdm2004/sdm23.pdf Consultado el 17 de agosto

de 2010.
83http://www.conapo.gob.mx/prensa/2010/bol005_2010.pdf Consultado el 17 de agosto de 2010. 84http://www.conapo.gob.mx/00cifras/00indicadores/00.xls Consultado el 17 de agosto de 2010. 85Artículo: “Envejecimiento activo, mejor vida en la tercera edad”, citado en http://www.saludymedicinas.com.mx /. Consultado el 9 de febrero de 2010. 86Ley Federal del Trabajo. 87Publicado en El Universal, 20 de enero de 2009. Sección: Cartera.

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Autoempleo
Otra vertiente que deberá fomentarse en el tema de ocupación para adultos mayores será, necesariamente, la del autoempleo. El ideal sería que cada adulto mayor, que a lo largo de su vida ha obtenido conocimientos y habilidades –certificadas o no por una institución o sistema educativo formal–, pueda iniciar su propia empresa y así obtener una ganancia económica que contribuya al crecimiento de la economía de su región y a la generación de empleos. Para el adulto mayor significa un nuevo impulso realizar un trabajo con dignidad, desarrollar su potencial, poner a prueba su capacidad, su experiencia, marcar sus propios límites y, finalmente, “ser su propio jefe”. Un adulto mayor que haya laborado un promedio de diez años en un giro económico en particular, tiene conocimientos teórico-prácticos suficientes para elaborar un bien o prestar un servicio. Únicamente requiere la capacitación administrativa para echar a andar un negocio, que puede adquirir mediante talleres de incubación focalizados para esta población. De esta manera, es posible que se profesionalice la administración empresarial de emprendedores que ya cuentan con las habilidades productivas, por lo que la inversión social es mínima, al tiempo que todos los beneficios obtenidos son extraordinarios. Las empresas fundadas y dirigidas por adultos mayores pueden y deben trascenderlos, con la ventaja de que los sucesores –o la segunda generación, en caso de las empresas familiares– tienen la oportunidad de trabajar codo a codo con el iniciador, conociendo de primera mano los esfuerzos y “sacrificios” para la edificación del negocio, lo que deriva en un proceso de sucesión de dirección menos conflictivo y, por lo tanto, una empresa con mayor posibilidad de sobrevivir a tal cambio. A estas empresas se les conoce como intergeneracionales y se les podría describir con una frase coloquial, al decir que su ventaja radica en que representan “lo mejor de dos mundos”. En este sentido, es necesario fomentar y fortalecer a las empresas familiares, desde la cultura del emprendedor y la competencia, modificando conceptos, prejuicios y aspiraciones culturales que limitan el desarrollo de la vocación empresarial de diversos sectores.

Empresas los contratan y los ubican en puestos relacionados con su experiencia.

Un porcentaje aún menor de empresas posee una planeación estratificada para la contratación de su personal y cataloga sus tareas por grupos poblacionales, considerando sus características para su mejor desempeño en ciertas áreas. Es indudable que adoptar una contratación estratificada permitiría incluir no sólo a las personas adultas mayores, sino también a madres jefas de familia, personas con discapacidad y estudiantes, entre otros, en condiciones favorables para ambas partes, con lo cual lograrían enriquecer el desarrollo de la empresa al aportar una visión holística y una mejor inserción en su comunidad. Este nuevo esquema de pensamiento se puede retomar de la evolución que ha tenido a lo largo de los años el modelo israelí de los kibutz, que son las comunas agrícolas creadas en Israel por necesidad a principios del siglo XX. La agricultura particular no era práctica entonces y, por consiguiente, pequeños productores se vieron obligados a permanecer unidos para que la cosecha fuera suficientemente buena para su sustento y, paulatinamente, generara la riqueza necesaria para constituirse como país. De hecho, fueron un elemento determinante en la consolidación del Estado de Israel. Con el paso de los años, explican los profesores Yehoshúa Erlich y Josef Roisman, especialistas de la División de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores

de Israel (MASHAV), “los fundadores y los pioneros de los kibutzim, que modernizaron la producción agrícola, llegaron a una edad en que no podían seguir al mismo ritmo y, por lo tanto, se hicieron cambios para que ese grupo de adultos mayores tuviera el respeto que se merece y pudiera seguir produciendo, porque ellos quieren hacerlo. Hoy, la mayoría de los kibutzim tiene un sistema que crea una sección para trabajos para adultos mayores,88 quienes no se encuentran relegados a labores menores, sino que se insertan en puestos de consejería, dirección y administración, por la experiencia de vida que han adquirido y la sabiduría que proporciona la edad. Esta perspectiva organizacional, comenta Erlich, se basa en uno de los principios fundamentales de los kibutz, el cual sustenta que “cada uno recibe según su necesidad y entrega según su capacidad”. Es decir, que considera el trabajo como un derecho y una obligación, por lo cual una persona adulta mayor tiene el deber de seguir aportando a la sociedad según sus capacidades y experiencias, además de confiar en que el tejido social lo apoyará en aquello que ya no pueda realizar. Por lo tanto, la visión no es asistencialista, sino de integración y justicia social, lo que promueve el máximo desarrollo personal en cada etapa de la vida, potencia la integración social y el crecimiento sostenido de la economía, basado en una sociedad siempre productiva.

Por ejemplo, la cultura mexicana ha conceptualizado el retiro como una etapa de la vida que se ocupará simplemente en descansar, sin definir objetivo alguno; sin explotar las cualidades y habilidades personales, no digamos ya para iniciar una empresa, sino para practicar un pasatiempo o hacer labores comunitarias. Es decir, sin sacar partido de la riqueza que posee un adulto mayor. Salir de esta inmovilidad puede parecer complicado, pero realmente deja buenos resultados tanto a la persona como a la comunidad. La mejor manera de modificar esta cultura es reeducar a quienes se encuentran en la etapa de vida productiva y comenzar a inculcar, desde la enseñanza básica, nuevos modelos a seguir y aspiraciones relacionadas con la actividad en la tercera edad. Impulsar nuevas políticas educativas que permitan cambiar la visión actual sobre la vejez, desde la niñez; así mismo, la educación formal e informal deben motivar la cultura empresarial, el autoempleo y la generación de empresas como una opción de vida para el ciudadano. El Gobierno Federal ofrece en la actualidad varios apoyos para lograr tal finalidad, que pueden ser financiamientos, talleres de incubación, asesorías técnicas, acompañamiento empresarial, guías de exportación, entre otros. Se considera a los adultos mayores como un grupo prioritario para apoyarlos en proyectos productivos viables y rentables, que les permitan ser autosuficientes. Tal es el caso de María Irma Romero, quien ya teniendo nietos, decidió hacer crecer su negocio de conservas y productos alimenticios, además de exportar a Canadá, con el apoyo de la Secretaría de Economía. Once años atrás inició su empresa “La Marmita”, en la que aplicó tecnologías domésticas para la elaboración de mermeladas, conservas y dulces. Cuando la demanda de su producto se incrementó, en el año 2000, solicitó y obtuvo financiamiento del Fondo Nacional de Apoyos para Empresas en Solidaridad (Fonaes), para la compra de envases por mayoreo, una licuadora industrial y maquinaria. Esta inversión hizo que la empresa incrementará sus ventas y se consolidara al registrar su marca, crear su logotipo y empaque, así como informar al exigente mercado gourmet internacional en español, inglés y francés sobre las cualidades y tabla nutricional de cada producto. Resultado de todo ello es que “La Marmita” es una de las empresas “gacela”, esto es que en los últimos cuatro años in-

88Artículo Expertos israelíes promueven integración laboral de los adultos mayores:

http://www.lapalabraisraelita.cl/agosto25_06/13_25.pdf

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crementó sus ventas al doble, obtuvo beneficios en todos los ejercicios del periodo, innovó, abordó nuevos mercados fuera del país, aumentó la plantilla de personal y la facturación. Resultado de todo ello es que “La Marmita” es una de las empresas “gacela”, esto es que en los últimos cuatro años incrementó sus ventas al doble, obtuvo beneficios en todos los ejercicios del periodo, innovó, abordó nuevos mercados fuera del país, aumentó la plantilla de personal y la facturación. Sin duda, una emprendedora como la señora Romero no encaja en el rol de una abuela tradicional, sino que se ha convertido, gracias a su trabajo, en una inspiración tanto para sus hijos y nietos como para cualquiera que tenga ganas de salir adelante en la vida, ejemplifica, además, el potencial de desarrollo personal que la población adulta mayor puede alcanzar hoy en día.

PyME
Las pequeñas y medianas empresas generan 70 por ciento de los empleos en México, según cifras de la Secretaría de Economía. Esto nos lleva a considerar el importante papel que juega este sector en el desarrollo del país y la importancia de ser un microempresario. Por ello, es trascendental que las PyME obtengan un mayor reconocimiento por parte de la sociedad y sean percibidas como la mejor opción para autoemplearse y potenciar el desarrollo de las comunidades. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha resaltado la importancia de las PyME, al analizar su evolución y desarrollo. El microempresario, en general, es percibido como una solución para la sociedad al constituirse como el mejor elemento contra-cíclico para combatir cualquier carestía y recesión. Además, como toda empresa, tiene una responsabilidad social y económica con cada uno de sus miembros y con su comunidad. Los micro, pequeños y medianos empresarios pueden ejecutar los principios de la nueva cultura laboral, que considera al individuo como un ser integral y no como un recurso más, de manera que el desarrollo de la propia empresa no subordine o minimice el del empleado y sus necesidades particulares. Por su naturaleza y dinámica de funcionamiento interno, las PyME tienen el ambiente productivo idóneo para la integración y desempeño laboral de los adultos mayores, quienes

La educación formal e informal debe motivar la cultura empresarial y el autoempleo.

Los adultos mayores son un capital humano invaluable que fortalecen la economía del país.

con sus aportaciones pueden impulsar el desarrollo de la visión que toda empresa requiere para permanecer en el mercado. Es la vía para que ellos logren incursionar como empresarios, productores o prestadores de servicios. Una PyME es, por definición “un ente en camino de la perfección”. Esto no quiere decir que se demerite la calidad de los productos y servicios que se oferten, sino que su constitución –por lo general cuentan con un número reducido de personal– permite el contacto cercano entre todos sus integrantes y, en consecuencia, el enriquecimiento con la experiencia del otro. Las características de las PyME son ideales para el desempeño laboral o dirección de las personas de edad, que pueden dar una visión, comparar situaciones actuales con anteriores y proponer soluciones efectivas, de manera que la empresa cuenta con una suerte de consultor interno que le ofrece una perspectiva histórica para enfrentar proactivamente las demandas del mercado y la clientela. Entre los organismos de la Secretaría de Economía que impulsan la creación de las PyME destaca Fonaes, que apoya con financiamiento para abrir o ampliar un negocio a personas físicas, grupos o empresas sociales de la población rural, indígena, campesina y población de escasos recursos, con una visión de igualdad de oportunidades, que marca la Dirección General de Impulso Productivo de la Mujer y Grupos Vulnerables.

Ente otros grupos, consideramos a los adultos mayores como “población en situación de vulnerabilidad”, dada la discriminación que suelen recibir por razón de edad. En la perspectiva de Fonaes, los adultos mayores son un capital humano invaluable y con el acceso a los apoyos en efectivo o en especie, tienen un impulso no sólo para arrancar su negocio, sino para que se posicionen en el mercado, mediante acompañamiento, asesoría, capacitación, comercialización y competitividad.89

Productividad
Citábamos anteriormente la visión israelí del trabajo, la productividad y la participación social de la población de la tercera edad. Josef Roisman90 afirma de manera muy enfática que “la tercera edad en Israel es una fuerza de trabajo bastante importante en varios sectores”, no sólo por la visión de los kibutz, sino como resultado de la experiencia general de la reincorporación de esta población a la fuerza laboral, aunque en diferentes condiciones más acordes con sus necesidades. Esta aventura israelita se sustenta en un estudio realizado por expertos del Instituto Israelí de Tecnología, Tejnión, que arroja luz sobre el trabajo de los llamados “pensionados rein89 90

corporados”, con base en la experiencia de fábricas inglesas durante los últimos 20 años, y determinó que los adultos mayores son “empleados más rentables, porque son más responsables, faltan menos, no tienen niños que demanden requerimientos adicionales, trabajan menos horas diarias y reciben un sueldo proporcional y tienen más paciencia para ciertos trabajos rutinarios",91 entre otras características. Como consecuencia, se extiende el desafío a la sociedad y los empresarios (a nivel micro y macro), de enfrentar proactiva y flexiblemente el interés de los adultos mayores por seguir aportando laboralmente y, sobre todo, el interés de conservar su independencia y autonomía. En esta óptica, el modelo israelí no es sólo una experiencia, sino una nueva respuesta social –con efectos positivos probados– a la situación coyuntural económica y social que experimenta el mundo. Esta respuesta es una vía alterna a la moda de “institucionalizar” a los adultos mayores en asilos, casas de reposo o similares, que durante la segunda mitad del siglo XX prevaleció, tanto en Estados Unidos como en los países más industrializados de Europa. El florecimiento logrado en dicho sector de servicios no puede competir en los ámbitos social y económico, con los beneficios logrados por el mantenimiento de la funcionalidad de un sector cada vez más amplio de la población. Así, los servicios asistenciales brindados a los adultos mayores que se encuentran en “instituciones”, aunque sus condiciones físicas y psicológicas les permitirían seguir activos, son costos para la sociedad, en contraste con la inversión social capitalizable que representa –por su experiencia– el ahorro en capacitación laboral que les permite mantenerse productivos y autorrealizados. En el campo de la productividad que debe reportar cada empleado, es justo decir que ésta debe ser definida como el indicador de eficiencia que relaciona la cantidad de producto utilizado con la cantidad de producción obtenida.92 Dicho concepto se mide en rentabilidad para la empresa, la cual no responde únicamente a un solo indicador inmediato, aunque el balance financiero mensual suele ser la unidad de medida que aplican las empresas mexicanas a su personal.

Portal de la dependencia: www.fonaes.gob.mx. Artículo Expertos israelíes promueven integración laboral de los adultos mayores: http://www.lapalabraisraelita.cl/agosto25_06/13_25.pdf 91 Ibidem. 92 CASANOVA, Fernando. Formación profesional, productividad y trabajo decente. Boletín núm. 153 Cinterfor 2002, citado en Manuales de la nueva cultura laboral, México, 2003.

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Dicha visión basada en los indicadores financieros inmediatos es muy estrecha y deja de lado la planeación de crecimiento a largo plazo, el arraigo en la comunidad, la permanencia en el mercado y la generación de dinámica interna, conceptos que no arrojan resultados inmediatos, pero son la base para la consolidación de empresas que superan el crítico desafío de prevalecer más allá del promedio de vida que actualmente tiene una empresa, el cual es inferior a 10 años.93 Dentro de estas empresas que logran permanecer en el mercado, se aplica la óptica de la “Productividad Total” que, además de los rendimientos financieros, aprecia la aplicación de nuevas tecnologías, organizaciones flexibles del trabajo y su adecuada distribución en tiempo y por equipos de trabajo, procurando conjugar el costo económico, ambiental y social con las necesidades productivas, así como el mejor aprovechamiento del personal a todos los niveles. Es decir, la tendencia internacional del trabajo productivo toma en cuenta a todos los actores y busca un equilibro incluso con el medio ambiente y la huella ecológica que se genera, ¡cuánto más con la incorporación de todos los grupos poblacionales a la actividad económica!

Para reflexionar
El planteamiento de marginación basado en la edad que actualmente prevalece en muchas empresas, no deja de ser una sutil forma de discriminación que, desafortunadamente, es socialmente aceptada, copiada y reproducida entre las nuevas generaciones. Para la mayoría, un adulto mayor ya no tiene nada importante que aportar al desarrollo económico y social del país; por el contrario, lo orillan a “dejar espacio” a nuevos y más tecnificados reemplazos; a veces jóvenes egresados con grandes conocimientos tecnológicos y, en otras ocasiones, máquinas que desempeñen de manera automatizada las mismas funciones. En esa vertiginosa espiral de sustitución de mano de obra, no se consideran las pérdidas reales que vulneran a la empresa, la economía nacional y las personas adultas mayores que se ven involucradas.

La evolución social nos demuestra que esta “lógica” es más bien un sofisma que ha desembocado en comunidades con poco o nulo desarrollo económico; la existencia de un amplio segmento poblacional que aún podría ser autónomo, pero que se encuentra en estado de desocupación/desempleo; poca o nula memoria histórica en las empresas, que las lleva a ser altamente vulnerables ante los desafíos y las condena a repetir errores históricos. Como nación nos deja inermes ante el reto de integrar socialmente a una creciente población mayor de 60 años, que aún tiene resabios de una equivocada perspectiva, la cual le hace pensar que “a su edad” ya sólo le queda esperar lo que le puedan dar, sin aportar nada para conseguir un verdadero bienestar. En Fonaes creemos que muchas de las soluciones se pueden encontrar al modificar nuestra mentalidad y otorgarle a la experiencia y sabiduría de vida el peso real que tienen. De igual manera, necesitamos ser una sociedad más incluyente con respecto a los sectores de la población y más flexible en cuanto a los conceptos relacionados con la actividad económica y las capacidades de los otros. Las barreras y prejuicios por la edad son impuestos por una parte de la sociedad, sin considerar alternativas de solución ni aportaciones de los otros sectores en una actitud excluyente que vulnera la cohesión y limita el progreso. La oportunidad que se abre ante la sociedad mexicana por la celebración del Bicentenario de nuestra nación y el Centenario de nuestra lucha social, es la reflexión-acción dirigida a todos los aspectos de nuestra vida para honrar la memoria no sólo de quienes nos dieron patria, sino también de aquellos que dieron vida y sustento al país. En especial, es urgente asegurar que la autorrealización, la participación y la autonomía en todas las áreas de la vida sean realidades tangibles para los adultos mayores. Esto requiere una modificación de mentalidad y la adopción de valores democráticos y de amor a México, que nos permitan ser la patria justa e incluyente que nació en Dolores, Hidalgo, y tomó cuerpo gracias al Congreso Constituyente. Sin duda 2010 es una buena oportunidad para iniciar esta nueva transformación nacional.

Integración social en actividades productivas
Universidad Autónoma Metropolitana *
La ciudad de México se prepara para enfrentar los retos de la transición demográfica en la que la sociedad capitalina tenderá a envejecer y a demandar una serie de satisfactores que en la actualidad la capital no cubre sino parcialmente. 94 Los actores económicos e institucionales de la ciudad de México no perciben claramente las ventajas que la incorporación de adultos mayores en las actividades productivas puede traer a la economía barrial y de la ciudad en su conjunto. La generación de empleo para sectores de la población en edad de retiro, brinda activación del consumo local y circulación de bienes y capital que tienen su último reflejo en el entorno urbano. Se ha observado que, mantener económicamente activa a la población de adultos mayores, no sólo se refleja en el bienestar físico y mental de dicha parte de la población, sino también, en cierta medida, en la contención del proceso de deterioro del entorno urbano. En Asia y América Latina, la proporción del grupo clasificado como personas mayores aumentará del 8 por ciento al 15 por ciento, entre 1998 y 2025, mientras que en África se prevé que esa proporción aumente sólo del 5 por ciento al 6 por ciento durante ese período, y que después se duplique para el año 2050. En Europa y América del Norte, entre 1998 y 2025 la proporción de población clasificada como personas de edad aumentará del 20 por ciento al 28 por ciento y del 16 por ciento al 26 por ciento, respectivamente. Una transformación demográfica mundial de este tipo tiene profundas consecuencias para cada uno de los aspectos de la vida individual, comunitaria, nacional e internacional. Todos los aspectos de la vida humana experimentarán modificaciones significativas para poder hacer frente a este reto. El rápido crecimiento de la población en la primera mitad del siglo XXI significa que el número de personas de más de 60 años, que era de alrededor de 600 millones en el año 2000, llegará a casi 2 mil millones en el 2050, mientras que se proyecta un incremento mundial de la proporción del grupo de población definido como personas de edad del 10 por ciento en 1998 al 15 por ciento en 2025.

Problemática que enfrentan los adultos mayores en el Distrito Federal: Debilidades
La dinámica demográfica de la Ciudad de México manifiesta un proceso acelerado de envejecimiento de su población. • La ciudad no cuenta con la estructura urbana adecuada para incluir a los adultos mayores en los procesos de desarrollo.
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Artículo: http://www.cnnexpansion.com/emprendedores/2009/11/09/preincubacion-esencial-para-las-pymes

Nota aclaratoria: El presente documento se elaboró considerando el apoyo, esfuerzo y dedicación de un grupo de investigadores del Plan Único de Especialidades Médicas (PUEM), que colaboró en el proyecto de investigación denominado Criterios para la integración social de los adultos mayores en actividades productivas para la ciudad de la siguiente forma: Eduardo Preciat Lámbarri, coordinador general del proyecto; Alfonso Chávez Muñoz, dirección ejecutiva del proyecto; Sergio Contreras Prado y José Antonio Rosique Cañas, coordinación técnica; Felipe Gerardo Ávila Jiménez, Liliana Raquel Ortiz Gómez y Marco Antonio Martínez González, en el análisis territorial y estadístico; Maricela Contreras Prado, análisis jurídico; Blanca E. Márquez Gasca, experiencias internacionales. Apoyo en la investigación: Iris Cristal Campos Santibáñez, Antonino García de la Cruz, Hugo Adrián Rodríguez Aymerich y Josué Israel Ríos Martínez.

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• No existe respeto a sus derechos. • Depauperación de este sector por exclusión laboral. • Desempleo precoz e involuntario antes de los 60 años. • Acceso de los adultos mayores en condiciones de desigualdad e inequidad al empleo decente, a la formación continua y al crédito para emprendimientos propios o comunitarios. • Desigualdad de oportunidades y de acceso a la educación a lo largo de toda la vida. • Falta de una cultura de envejecimiento activo aunado a una sociedad que niega su propio proceso de envejecimiento y desvalorización progresiva de la vejez. • Reducida cobertura de pensiones, tanto contributivas como no contributivas. Fortalezas • Existe la plena conciencia de la necesidad de transformar la cultura y la estructura urbanas de las grandes ciudades con la finalidad de aprovechar la capacidad económica y creativa de los adultos mayores en el desarrollo urbano sustentable. • Se ha avanzado en la construcción de un marco normativo y en la construcción de instrumentos de gestión que permiten la incorporación de programas de inclusión de este grupo de 60 años o más a la vida activa de la ciudad. • Existe un marco institucional que permite el desarrollo de una nueva conciencia de revaloración de las capacidades de los adultos mayores. • Existe la voluntad política para desarrollar esquemas de empleo temporal y definitivo, así como para el desarrollo de PyMES en los que se involucran a todos los actores sociales. • La ciudad de México y los municipios conurbados del Estado de México siguen concentrando cerca del 25 por ciento del PIB Nacional. • Existe un marco institucional que permite el desarrollo de una nueva conciencia de revaloración de las capacidades de los adultos mayores. Amenazas • La incapacidad de la sociedad para asegurar el cumplimiento mínimo de los derechos de los adultos mayores en lo referente a salud, seguridad social e ingresos.

• De no atenderse los rezagos estructurales de la capital, la exclusión social de esta parte de la población se incrementará y la problemática se agudizará significativamente. • La actitud gerontofóbica de la ciudadanía se agudizará conforme aumente este segmento de la población y los niveles de vida de los adultos mayores declinarán aún más. • El incumplimiento de sus derechos laborales agravará su pobreza y exclusión social. • La flexibilización laboral incrementará en gran medida la violación de los derechos laborales de los adultos menores a los 60 años y con ello, la oferta laboral será exclusiva para adultos jóvenes, excluyendo del derecho al empleo digno a un amplio sector de la población. La exclusión social se incrementará y generará focos de violencia cada vez más frecuentes. • La cultura urbana gerontofóbica se consolidará. La exclusión y la pobreza de los adultos se agudizarán. • El fortalecimiento de la cultura de la Pedocracia se ligará a la exclusión de los adultos mayores de los procesos económicos y sociales de la ciudad. El tejido social seguirá deteriorándose y con ello la delincuencia y la violencia se incrementarán. • El empobrecimiento súbito de los adultos mayores generará un incremento de la indigencia y vulnerabilidad del sector. Oportunidades • La inclusión de los adultos mayores en la vida económica y social de la ciudad de México será una fuerza invaluable para la transformación sostenible y equitativa de la estructura de la ciudad. • La capital del país avanzará en la transformación de la estructura urbana con la finalidad de hacerla una ciudad incluyente y con oportunidades de plena realización para este sector. • Se generarán espacios urbanos incluyentes que permitirán el desarrollo de proyectos intergeneracionales y de construcción de redes comunitarias solidarias. • La inclusión decidida de los adultos mayores a los procesos sociales y económicos permitirá abatir la pobreza de este sector de la población mediante la reconstrucción del tejido social y la solidaridad intergeneracional.

• Desarrollar un esquema de mercado interno sólido donde el trabajo y la experiencia de los adultos jóvenes y adultos mayores esté ligado a las necesidades de transformación de la ciudad hacia la sostenibilidad de sus procesos urbanos. • Nuevas oportunidades laborales acordes a las necesidades de una ciudad sustentable. Con espacios de desarrollo social y económico que los incluyan. • La ciudad de México será un espacio incluyente para todos los sectores de la población. Se establecerán programas de educación y capacitación donde los adultos mayores tendrán el doble rol de ser capacitadores y capacitandos. • La capital estará inserta en la cultura de revaloración de los adultos mayores. Este segmento de la población será muy importante en la reconstrucción del tejido social y en la ejecución de la estrategia intergeneracional de desarrollo. • El restablecimiento de una estructura urbana que permita invertir una parte de la renta urbana en un esquema solidario de pensión universal para adultos mayores. Imagen objetivo • Que la ciudad de México tenga la capacidad estructural para enfrentar los retos planteados por la dinámica demográfica de la población y en particular, de los adultos mayores. El desarrollo urbano sustentable de la ciudad incluirá la capacidad económica y creativa del grupo en la implementación de las líneas estratégicas, las políticas públicas y los programas y acciones institucionales. • Los procesos económicos, sociales, culturales y ambientales de la ciudad se transforman rápidamente, por lo que se torna indispensable considerar a los adultos mayores en la planeación de los requerimientos futuros en materia de equipamiento e infraestructura urbanos para la satisfacción de las necesidades de este grupo. Líneas estratégicas y líneas de acción • Incorporar explícitamente los derechos de los adultos mayores a nivel de políticas, leyes y regulaciones. • Elaborar y proponer legislaciones específicas que definan y protejan estos derechos, de conformidad con los estándares internacionales y la normativa aceptada por los estados.

• Crear mecanismos de monitoreo a través de los organismos de control correspondientes. Impulsar y fortalecer el sistema de bienestar • Promover ventajas para mantenerlos activos. • Incorporar a todos los adultos mayores posibles a algún sistema-bienestar. • Mejorar las condiciones laborales y aprovechar el conocimiento y la experiencia de las personas que están por entrar al periodo de jubilación. • Reforma laboral para fortalecer el aparato productivo de la entidad y garantizar el derecho al trabajo de los adultos mayores y reinsertarlos al mundo laboral y productivo. • Promoción del acceso, en condiciones de igualdad, al empleo decente, a la formación continua y al crédito para emprendimientos propios o comunitarios • Aplicar las disposiciones de la recomendación 162 de la OIT referida a promover políticas de igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadores de todas las edades. • Realizar campañas de sensibilización y promoción del potencial productivo de los adultos mayores dirigidas a los interlocutores del mundo laboral público y privado. • Generar incentivos para la participación de este sector en trabajos remunerados y no remunerados (voluntariado). • Ofrecer programas para el desarrollo de sus habilidades laborales, tales como alfabetización, aprendizaje de oficios y capacitación en el uso de las tecnologías de la in-

Se trabaja en la creación de espacios urbanos incluyentes que permitan el desarrollo de las redes comunitarias.

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formación, que les faciliten su permanencia en el mundo laboral, así como la creación y el fortalecimiento de actividades generadoras de proyectos e ingresos. • Promover su acceso a oportunidades de crédito con el fin de facilitar la creación de emprendimientos propios. • Incentivar el modelo de economía solidaria en la ciudad de México. • Promover la formación de organizaciones no gubernamentales que tengan como objetivo el desarrollo socioeconómico de la población adulta mayor en las áreas más vulnerables. Promoción y facilitación de la inclusión laboral formal • Fomentar la creación de trabajos con menor horario, más acorde con la demanda del mercado laboral de los adultos mayores. Promover todas aquellas medidas y normas que tiendan a posibilitar su continuidad laboral y su reinserción laboral, incluso más allá de haber adquirido su calidad de jubilado o pensionado. Diseñar medidas y lineamientos que los protejan de los riesgos que se les presentan en su seguridad y salud ocupacional. Fomentar su contratación en empresas privadas, públicas y sociales, que tomen en cuenta las necesidades y limitantes de este sector. Ampliación y mejoramiento de la cobertura de pensiones, tanto contributivas como no contributivas • Ampliar de manera progresiva y sustentable la cobertura y suficiencia de las pensiones no contributivas, sobre la base de criterios de focalización que aseguren la inclusión de los adultos mayores en situación de mayor vulnerabilidad. Incluir la problemática de la población mayor en las estrategias integrales de reducción de la pobreza. Establecer mecanismos de cooperación entre el Estado, la sociedad civil y las organizaciones de personas de edad, para velar por el cumplimiento de sus derechos. • Ratificar, en los casos que proceda, divulgar, promover y difundir los instrumentos internacionales vigentes en favor del adulto mayor, y dar cumplimiento, según la realidad de cada país, a los compromisos adoptados al respecto en las distintas cumbres mundiales. Incorporarlos en el diseño y monitoreo de las políticas que los afectan, mediante su participación con derecho a voz y voto en los consejos consultivos o asesores de las instituciones

en-

Promoción de la igualdad de oportunidades y de acceso a la educación a lo largo de toda la vida • Fomentar la igualdad de oportunidades que faciliten el acceso de los adultos mayores a la alfabetización, a fin de lograr su mayor autonomía social. Desarrollar sistemas flexibles e incentivos para que completen su educación básica y secundaria. Promover su rol en la transmisión de la cultura e historias locales a las nuevas generaciones, posibilitando la conservación de las tradiciones y las raíces culturales de las comunidades locales. • Fomentar su acceso a programas de educación superior. • Crear y fomentar su experiencia laboral y profesional en apoyo eficaz para grupos generacionales más jóvenes. Instrumentos de regulación y control • Ley sobre los Derechos de los Adultos Mayores en el Distrito Federal. • Ley de los Derechos de la Personas Adultas Mayores. Fomento • Al empleo y actividades productivas. Mejoramiento • A la estructura urbana, espacios y equipamientos de interés público. • A la accesibilidad urbana de adultos mayores y personas con capacidades diferentes.

Zona central: Comprende las delegaciones de Cuauhtémoc, Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Coyoacán. Estas cuatro delegaciones concentran más del 70 por ciento de los equipamientos significativos para el grupo de adultos mayores. En esta zona se plantean acciones de refuncionalización y reciclamiento de equipamientos para la atención de esta población. Fomento al empleo para la prestación de servicios al turismo en el corredor Centro-Reforma. Mejoramiento del espacio público para el desarrollo de proyectos intergeneracionales. Mejoramiento de la accesibilidad plena en vía pública, espacios públicos y edificios públicos. Promoción a la nueva cultura de respeto a los adultos mayores y personas con capacidades diferentes. (Ver mapa1). Zona intermedia: Comprende diez delegaciones de gobierno (porción urbana de Tlalpan, porción sur de Coyoacán, poniente de Iztapalapa, porción poniente de Iztacalco, porción

Es necesario garantizarles el derecho al trabajo para reinsertarlos al mundo productivo.

Impulso • Se deben desarrollar proyectos intergeneracionales para la reconstrucción del tejido social y solidaridad.

encargadas de los asuntos de la vejez a nivel nacional, estatal y local. Promover el apoyo financiero y técnico a las organizaciones de personas mayores para favorecer su funcionamiento y autogestión, y especialmente en la satisfacción (en conjunto con los gobiernos locales) de las necesidades de los adultos mayores en situación de pobreza. Incorporar los intereses y expectativas de este sector en los servicios que ofrecen las organizaciones no gubernamentales, la empresa privada y los gobiernos. Apoyar la elaboración de estudios en que se cuantifique el aporte de las personas de edad a sus familias, comunidades y sociedad en general.

Criterios de intervención urbana
La distribución espacial de la infraestructura y equipamientos permite plantear una serie de criterios de zonificación para la aplicación de las políticas públicas en materia de inclusión de los adultos mayores a la vida productiva de la ciudad. Tal zonificación corresponde exclusivamente al análisis de concentración de equipamientos relevantes y no pretende establecer acciones puntuales sobre los mismos, sino establecer líneas estratégicas para la aplicación de estas políticas públicas. Para la definición de las zonas de actuación se realizó un análisis de la distribución espacial de equipamientos y se establecieron tres zonas principales que son:

Se debe fomentar su experiencia laboral y profesional en apoyo de grupos generacionales más jóvenes.

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poniente de Venustiano Carranza, porción sur de Gustavo A. Madero, porción oriente de Azcapotzalco, porción central Miguel Hidalgo, porción central Álvaro Obregón, porción norte de La Magdalena Contreras). Para esta zona se plantean líneas estratégicas tendientes a la recuperación de espacios públicos y equipamientos. Incremento de la oferta laboral y cultural para adultos mayores a partir de la recuperación de éstos y creación de otros espacios de apoyo a los proyectos intergeneracionales y de reconstrucción del tejido social de estas delegaciones. Refuncionalización de la vía pública para garantizar la accesibilidad plena a los satisfactores urbanos por parte de los adultos mayores y personas con capacidades diferentes. Promoción a la nueva cultura de respeto a los adultos mayores y personas con capacidades diferentes. (Ver mapa 1).
Mapa de criterios de investigación urbana

Zona periférica: Comprende la superficie parcial de doce delegaciones (Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Cuajimalpa y La Magdalena Contreras). En estas áreas se plantean acciones estratégicas en materia de: Creación de nuevos equipamientos para la atención de adultos mayores. Rehabilitación de espacios públicos. Refuncionalización de la estructura vial para garantizar su acceso a los espacios urbanos. Articulación metropolitana con la zona central. Promoción a la nueva cultura de respeto a los adultos mayores y personas con capacidades diferentes. Fomento a las actividades productivas y culturales desarrolladas por grupos de adultos mayores en espacios públicos y equipamientos de cultura, recreación y educación. * Eduardo Preciat Lámbarri y Alfonso Chávez Muñoz.

CAPÍTULO 4
Protección Social

A

B

A. Zona central B. Zona intermedia

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El abordaje del envejecimiento en México
Secretaría de Salud *
En los países desarrollados, la esperanza de vida de las mujeres (77.6 años) es superior en alrededor de cinco, en comparación con la de los varones (73.1 años). El promedio en ambos sexos fue de 75.3 años entre 2000-2005, y podría aumentar a 81 a mediados de este siglo. Por otro lado, en los países en desarrollo se estima que aumentará de 63.4 a 73.1, durante el mismo periodo. El proceso del envejecimiento demográfico en México no es reversible, pues los adultos mayores del mañana ya nacieron. Las generaciones más numerosas, las nacidas entre 1960 y 1980, ingresarán al grupo de 60 años y más, a partir del 2020 y se verá reflejado en el aumento de las proporciones de los adultos mayores en las próximas décadas. Las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como la obesidad, la diabebetes, las enfermedades cardiovasculares y cerebro-vasculares, la hipertensión arterial, el cáncer y los problemas articulares en los adultos mayores aumentarán en el futuro, por lo que los costos de atención a la salud se incrementarán. Debido a que este tipo de padecimientos son de larga duración e implican el uso de terapias basadas en tecnologías y medicamentos costosos, se asocian a periodos de hospitalización prolongados y frecuentes, sin que necesariamente se prolongue la vida del individuo o la calidad de la misma. La prevalencia de la discapacidad se incrementa gradualmente a partir de los 45 años de edad, tanto en hombres como en mujeres, pero alcanza niveles significativamente altos a partir de los 70 años, cuando los riesgos de experimentar deterioro funcional, son mayores. En la medida en que avanza el proceso del envejecimiento poblacional, la proporción de individuos en los grupos etáreos de mayor riesgo, se incrementa, por lo que es previsible que la prevalencia de la discapacidad, tenga el mismo comportamiento. En este contexto, las instituciones del Sector Salud, bajo la rectoría de la Secretaría de Salud, elaboran y actualizan políticas y estrategias de prevención y control que permiten conjuntar esfuerzos y organizar los servicios de salud para una mejor capacidad de respuesta en los distintos órdenes de gobierno. Se priorizan las acciones de prevención y promoción de la salud e integración de prácticas exitosas e innovadoras, sustentadas en las mejores evidencias científicas con el propósito de atenuar la carga de enfermedad en los adultos mayores. Para ello, se consideran las estrategias y medidas de intervención costo-beneficio que han probado ser útiles, así como el desarrollo del modelo operativo que permita su adecuada instrumentación y aplicación en todo el territorio nacional. Se incluyen además, los requerimientos de infraestructura y las necesidades de operación, así como los mecanismos de rendición de cuentas que facilitan el seguimiento e informar con transparencia los resultados de los compromisos que se establezcan. La estrategia coadyuva en la generación de una cultura de vida saludable para incidir positivamente en el desarrollo de una mejor salud, en alianzas con la iniciativa privada y la sociedad civil, innovaciones en el manejo integral del paciente e introducción de nuevos esquemas terapéuticos, campañas de comunicación de riesgos y consolidación de acciones educativas y de capacitación, así como el abandono del hábito de fumar, entre otros determinantes para lograr un envejecimiento activo y saludable.

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Se concluye con una descripción de las acciones de rectoría y los indicadores específicos de evaluación y mejora continua del programa en los distintos niveles e instituciones del Sector Salud.

Problemática
El envejecimiento es un proceso de la vida, que no es sinónimo de enfermedad; sin embargo, muchas patologías inician en etapas tempranas de la vida y persisten al llegar a la vejez, asociándose con morbilidades y complicaciones. En los países de ingresos bajos y medios, los adultos mayores son especialmente vulnerables a padecer ECNT así como las infecto-contagiosas. En dichos países, las personas tienden a desarrollar enfermedades a edades más tempranas y sufrirlas por periodos más largos, a menudo con complicaciones prevenibles lo que conduce a un incremento de la mortalidad prematura, respecto a la de los países de altos ingresos. De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo), en el 2007 el número de adultos mayores estimado era de 8 millones 476 mil 136, de los cuales 54.3 por ciento son mujeres y 45.7 por ciento son hombres; 45.6 por ciento de los adultos mayores con algún tipo de seguridad social y de éstos, 46.8 por ciento están registrados de manera simultánea en dos o más instituciones de seguridad social. Existe una tendencia hacia un crecimiento poblacional de adultos mayores, el cual es atribuible al aumento de la esperanza de vida, situación que contribuye al incremento de diversas enfermedades. En países en desarrollo como el nuestro, el fenómeno de la transición epidemiológica y demográfica, ha generado polarización de las patologías, por un lado, se presenta un rezago en la atención de las enfermedades transmisibles y por otro, en las últimas décadas ha habido un aumento incesante de las ECNT. Sumado a lo anterior, la detección de padecimientos de mayor incidencia en el adulto mayor es inoportuna, parcial e inadecuada, además de que existe entre la población una limiada percepción y desconocimiento de las enfermedades y discapacidades de mayor prevalencia en este grupo de edad. Lo anterior refleja un modelo de atención con limitaciones para atender este grupo poblacional.

Las consecuencias derivadas de los padecimientos crónicos degenerativos son el resultado de procesos iniciados varias décadas atrás. Su historia natural puede ser modificada con intervenciones que cambien el curso clínico de las condiciones que determinan su incidencia y complicaciones, por lo cual deberán detectarse y atenderse de manera oportuna, ya que si bien esto no elimina la patología, sí ofrece ganancia en años de vida saludable con mejor calidad de vida. De manera similar a otras enfermedades crónicas, en Méxixico no se cuenta con una caracterización por grupo de edad de las enfermedades de mayor prevalencia en el adulto mayor como lo son la depresión, alteraciones de memoria, incontinencia urinaria y fecal, y otros tipos de discapacidades. Asimismo, se carece de información sistematizada relativa a las acciones que se realizan en materia de detección, diagnóstico y tratamiento. Dentro de la problemática principal para el avance del Programa de Atención al Envejecimiento se encuentra: la falta de sensibilización y educación de todos los sectores hacia una cultura de envejecimiento activo y saludable; así como la no actualización de documentos técnicos y normativos, al igual que un deficiente abasto de guías y manuales para la detección y manejo de los padecimientos de mayor prevalencia en el adulto mayor; asimismo, no hay mecanismos efectivos para garantizar la adherencia terapéutica y cambios de conducta en los pacientes, sus familias, la comunidad y la sociedad en su conjunto. Destaca también la insuficiencia y falta de continuidad en las campañas de comunicación social, para fomentar las medidas preventivas que conlleven a un envejecimiento activo y saludable. Otras de las limitaciones en los programas de prevención y control para el manejo adecuado de los adultos mayores, es la falta de recursos necesarios para brindarles una atención integral, la cual incluye personal de salud debidamente capacitado, abasto de medicamentos, eficiencia en el sistema de referencia y contra referencia a los diferentes niveles de atención, la implementación de infraestructura física especializada como un Centro Nacional de Enfermedades Crónicas No Transmisibles y la instauración del modelo de Centros de Día de Atención para el Envejecimiento (geronto-geriátricos), complementados con servicios de atención domiciliaria.

En este grupo de edad, otra situación relevante lo constitutuye la poca o nula información existente en materia de envejecimiento, tanto de sus patologías como de las necesidades sentidas de este grupo poblacional. Si bien es cierto que se está realizando una serie de investigaciones en diferentes sectores también lo es la insuficiencia de las mismas y su falta de aplicabilidad en el país, por lo que la Secretaría de Salud en apoyo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) está realizando esfuerzos para contar con información veraz, oportuna y representativa. En México, a pesar de la información generada intra e interinstitucionalmente, aún no se reflejan las necesidades de los adultos mayores, en virtud de que sólo se registran los datos de morbilidad de los usuarios de los servicios de salud y por otro lado, cada institución tiene su propio sistema de información que no siempre es compatible con la del Sector Salud, lo que impide generar políticas en materia de envejecimiento en los tres órdenes de gobierno. En otros países se ha resuelto esta problemática a través de la aplicación de encuestas de Salud Bienestar y Envejecimiento (SABE), que son específicas para el adulto mayor y que proporcionan información sobre sus necesidades. Actualmente, el país sólo dispone de los beneficios de este estudio en dos entidades federativas por lo que se requiere extender su aplicación a otros estados. La información sobre depresión y deterioro cognoscitivo del adulto mayor, se dispone a partir del 2007, con el registro de estas detecciones en el Sistema de Información en Salud (SIS). Sin embargo, aún existe el inconveniente que representa la deficiencia en el llenado correcto de los formularios dispuestos para su detección, así como la falta de una mayor cantidad de datos de importancia epidemiológica que permitan el seguimiento y control de los pacientes. En los últimos años se ha impulsado una política nacional de vacunación contra influenza y neumococo con resultados alentadores. No obstante, no se dispone de un registro nominal interinstitucional, lo que genera dificultades para conocer las coberturas reales de la aplicación. Su instrumentación a corto plazo es un compromiso que deberán asumir las instituciones del Sistema Nacional de Salud. Otra prioridad del Programa de Atención al Envejecimiento es fortalecer la coordinación interinstitucional e intersectorial a

Se trabaja para que cada vez haya más adultos mayores que sean atendidos y se les dé un seguimiento y control a sus enfermedades.

través del funcionamiento y seguimiento del Comité Nacional de Atención al Envejecimiento (CONAEN) y los Comités Estatales de Atención al Envejecimiento (COESAENs), con el fin de coadyuvar a la generación y establecimiento de políticas nacionales en favor del envejecimiento activo y saludable.

Mortalidad
En el año 2000, las principales causas de mortalidad en la población adulta mayor fueron: la diabetes mellitus (DM), enfermedades isquémicas del corazón (EIC), enfermedad cerebro vascular (ECV), enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC) y las hipertensivas (HTA). En conjunto alcanzaron un total de 99 mil 809 defunciones, lo que corresponde a 46.1 por ciento del total de fallecimientos registrados en ese año. Al compararlas con 2006, estas mismas causas ocuparon una secuencia similar con una frecuencia relativamente mayor al haber alcanzado durante ese año un total de 129 mil 455 defunciones, lo que representa 48.6 por ciento del total nacional nal. Las tasas de mortalidad por estas causas durante 2006 alcanzaron cifras de 743.2 muertes por cada 100 mil habitantes para DM; 717.2 para EIC; 372.7 para ECV; 303.5 para EPOC y 179.7 para HTA.

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El tipo de padecimientos varía significativamente de una región a otra.

En relación con la diabetes mellitus, se aprecia un patrón de concentración con las tasas más altas en las entidades federativas del norte y centro del país, con rangos de 698.8 a 941.0 defunciones por cada 100 mil habitantes en dichos estados, durante 2006. Los estados de Quintana Roo, San Luis Potosí, Campeche, Oaxaca y Guerrero presentan las tasas más bajas en ese mismo año. Este mismo patrón de comportamiento se observa en años previos, en donde la magnitud de este padecimiento presentaba tasas a nivel nacional relativamente menores. Referente a las enfermedades isquémicas del corazón en el adulto mayor, las entidades federativas con las tasas más altas se concentran en su mayoría en el norte del país. Las ECV son la tercera causa de muerte en adultos mayores; presentan una distribución que afecta de manera similar las distintas regiones del país, con tasas mayores a 354.5 defunciones por 100 mil habitantes.

Respecto a la EPOC se observa un patrón de concentración con los estados más afectados en la zona centro del país, destacando por su magnitud el estado de Aguascalientes con una tasa de 592.2 defunciones por 100 cada mil habitantes, el doble de lo registrado en el país. En lo referente a enfermedades hipertensivas se aprecia un patrón de distribución generalizado de las tasas más elevadas, con excepción de la Península de Yucatán, donde la magnitud de la mortalidad por estas causas es menor. Si comparamos el año de estudio con el año 2000, la participación porcentual de estas enfermedades en los adultos mayores varía significativamente. Al comparar dichos años encontramos que las principales causas de muerte en adultos mayores por género fueron: DM, EIC, ECV, EPOC e HTA, destacándose que hay un incremento porcentual en DM, EIC e HTA; sólo la EVC disminuye en ambos géneros.

Situación similar se aprecia en las cifras de EPOC para el género masculino. Debido a que cada una de las instituciones que conforman el Sector Salud tienen su particularidad en el registro de la información, se hace necesario el comparativo entre los datos de todo el sector con los del IMSS y los del ISSSTE en 2005; de esta manera, encontramos que la diabetes mellitus es la primera causa de mortalidad, y que hay coincidencia en cuanto a las enfermedades del aparato respiratorio, la enfermedad cerebro vascular y otras enfermedades del hígado, las cuales forman parte de las 10 primeras causas de mortalidad en los tres reportes estadísticos. Al comparar la mortalidad 2005 del IMSS y la del Sector Salud, encontramos a la diabetes mellitus como la causa principal, de ahí la necesidad de recalcar a esta entidad nosológica, como generadora de gastos catastróficos, discapacidad de cualquier tipo y que comúnmente es la raíz etiológica de otras enfermedades crónicas no transmisibles. En segundo lugar están las enfermedades del corazón, donde la de tipo isquémico es la más común. Con discrepancia, el tercer lugar lo ocupan los tumores malignos en el IMSS y las enfermedades cerebro vasculares en todo el sector; no obstante, en el cuarto lugar encontramos a esta última en el IMSS. La EPOC está situada en el cuarto lugar de la mortalidad sectorial y en el quinto de la mortalidad del IMSS. Por otro lado, en la mortalidad del Sector Salud el quinto lugar está ocupado por la cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado, mientras que en el IMSS, éstas ocupan el sexto lugar. De manera análoga el sexto lugar a nivel sectorial lo tienen nen las infecciones respiratorias agudas bajas, con gran coincidencia con la mortalidad del IMSS, ya que aquí ocupan el séptimo lugar. En concordancia con dichos datos, las enfermedades neoplásicas ocupan un papel preponderante, en especial, aquellas que afectan el aparato respiratorio; no obstante, un dato adicional es que en el IMSS el cáncer prostático se vislumbra como un padecimiento de tendencia creciente, lo que justifica que todo el sector fortifique las acciones encaminadas a la detección y referencia oportuna de los pacientes con síndrome prostático. Es necesario señalar que debido a las características propias del derechohabiente del IMSS, se modifica un poco el per-

fil epidemiológico, en contraste con el usuario del Sector Salud, ya que se observa que una de sus principales causas de mortalidad son los accidentes, esto se puede explicar desde la óptica de que el instituto pone énfasis especial en el rubro de medicina del trabajo.

Con la aplicación de encuestas se está logrando conocer con más detalle las enfermedades que afectan a la población adulta mayor.

La hipertensión arterial se presenta más frecuentemente en los hombres.

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Al hacer el comparativo entre el Sector Salud y el ISSSTE no hay coincidencia en cinco de las 10 causas de mortalidad debido al tipo de derechohabiencia que tiene ese instituto.

Morbilidad
La importancia de las primeras 10 causas de morbilidad en el adulto mayor radica en que éstas son el 92.8 por ciento con respecto al resto de los 87 padecimientos notificados en el periodo 2000-2006. Al sumar las notificaciones por año nos da como resultado que, en promedio se enferman 46 de cada 100 adultos mayores por cualquier causa reportada durante ese año. Las 10 principales causas de morbilidad del sector durante el 2006 son: 1) infecciones respiratorias agudas, 2) infecciones de vías urinarias, 3) infecciones intestinales por otros organismos y mal definidas, 4) úlceras, gastritis y duodenitis; 5) hipertensión arterial sistémica, 6) diabetes mellitus, 7) gingivitis y enfermedades periodontales; 8) amibiasis intestinal, 9) otitis media aguda y 10) enfermedades isquémicas del corazón. Como puede observarse en los datos anteriores, México presenta una polarización epidemiológica, en específico en el grupo de adultos mayores, en donde se aprecia que el patrón de morbilidad se distingue por tener simultáneamente tanto enfermedades infecciosas como enfermedades crónicas no transmisibles. Los niveles de enfermedad infecciosa que se observan, son más altos de los que se esperaría, dados los niveles observados de enfermedades crónicas. En relación con los datos estadísticos del IMSS y el ISSSTE, se observa que no hay diferencias sustanciales, dentro de las cinco principales causas de enfermedad. Sin embargo, esto contrasta con las cinco causas restantes, ya que a pesar de haber una gran similitud en las entidades nosológicas presentadas, hay un cambio de ubicación con respecto del orden de aparición en los reportes. Debemos mencionar que en el Sistema Universal de Información de Vigilancia Epidemiológica (SUIVE), a partir de los 60 años de edad, se divide para su notificación en dos grupos etáreos: 60 a 64 años y 65 y más. Al comparar estos dos grupos de edad, observamos que en la décima causa de morbilidad se ubican las

neumonías y bronconeumonías con 30 mil 114 casos y una tasa de 380.41; conjuntivitis con 29 mil 867 casos y una tasa de 377.29 por cada 100 mil habitantes; ambas corresponden a la undécima y duodécima causas de morbilidad respectivamente. Como resultado de la información, predominan dentro de las principales causas de morbilidad aún las de carácter infeccioso, tales como afectaciones gastrointestinales; las helmintiasis, amibiasis e infecciones de las vías urinarias, lo que indica que debemos realizar acciones encaminadas a prevenir y atender estos padecimientos. En la actualidad, el tipo de discapacidad predominante entre los adultos mayores es la motriz, que afecta al 5.6 y 6.2 por ciento de hombres y mujeres, respectivamente; le sigue la visual con 3.2 por ciento en hombres y 3.3 por ciento en mujeres teniendo por último la auditiva 2.7 y 1.9 por ciento, respectivamente.

La detección temprana de algunas afecciones ayuda a controlas o a erradicarlas.

Prevalencia
Como ya se ha mencionado anteriormente, existe poca información en materia de envejecimiento, motivo por el cual se ha implementado la encuesta SABE, por lo que haremos referencia de algunos de los resultados obtenidos. Se encontró presión arterial (PA) elevada en 28 por ciento de las mujeres y 35 por ciento de los hombres que refirieron tenerla normal, esta diferencia fue estadísticamente significativa con una z= 2.26, p< 0.05. Respecto a la hipertensión arterial, encontramos que la mayor prevalencia de presión elevada está en los hombres, en contraste con las mujeres (z = 2.18), esto dentro de los que refirieren no ser portadores de HTA. La autorreferencia de DM fue similar en ambos géneros 23.1 por ciento, z= 0.55 y p>0.05. Por otra parte se observa que, según los resultados de la encuesta, la prevalencia de glucosa capilar elevada fue mayor en las mujeres que en los hombres (Z= 2.16), p<0.05. La prevalencia de la autorreferencia de (EPOC) en las mujeres es mayor que en los hombres (z= 3.06, p<0.05). El 59.5 por ciento de las personas que refieren padecer EPOC reciben tratamiento. La autorreferencia de evento vascular cerebral no muestra diferencia según género (z= 1.38,p>0.05). El 51.1 por ciento

de las personas que refirieron padecer esta patología recibieron tratamiento. La autorreferencia de enfermedad articular en las mujeres es mayor que en los hombres (Z=4.65, p<0.05). El 77.0 por ciento de las personas que refieren padecer esta patología reciben tratamiento. La prevalencia de la autorreferencia de osteoporosis es de 12.7 por ciento y es mayor en las mujeres que en los hombres (z= 7.37, p< 0.05).

Deterioro Cognoscitivo
La cognición durante el envejecimiento es un tema importante de abordar, ya que de ella depende en gran parte la funcionalidad y autonomía de las personas. La detección temprana de algunas demencias favorece su control. En un estudio realizado en la población de Mérida y el Distrito Federal se encontró una mayor prevalencia de deterioro cognoscitivo en mujeres, 11 por ciento; que en hombres que fue del 6 por ciento. El Programa de Atención al Envejecimiento del periodo comprendido entre el 2000 y el 2006 alcanzó los siguientes avances sobresalientes: • La implementación en 1999 del Comité Nacional de Atención al Envejecimiento (CONAEN), así como de los Comités Estatales de Atención al Envejecimiento de las Entidades Federativas (COESAENs), que para 2006 ya suman 27, en donde participan el Sector Salud, federal y

estatal, además de Instituciones de Educación Superior (IES) y de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). • En 2004, se implementaron los indicadores de envejecimiento en el boletín "Caminando a la Excelencia", mismos que han servido como punto de referencia de dicho programa. • Política Pública Nacional de Vacunación para el Adulto Mayor con un esquema básico consistente en: vacuna antiinfluenza, antineumococo y toxoide tetánico-diftérico. Ejemplo de lo anterior es que en la temporada invernal 2006-2007, destaca la aplicación de 4 millones 578 mil 463 dosis de vacuna antiinfluenza (un avance del 93.26 por ciento de la meta planeada) y 1 millón 345 mil 840 dosis de vacuna antineumocócica (un avance del 95.59 por ciento de la meta planeada). • Se impulsó una Política Nacional en Materia de Promoción y Prevención a la población en general, a través de la Estrategia de Línea de Vida generándose la Cartilla Nacional de Salud para el Adulto Mayor, misma que fue implementada en el IMSS e ISSSTE con estrategias simipero con denominación diferente: PREVENIMSS y PREVENISSSTE, respectivamente. • Se realizaron actividades en favor de envejecimiento activo y saludable, de manera coordinada con el Sector Salud en todo el país. Destacan las Semanas de Salud para Gente Grande (SSGG), las cuales se integraron a la Agenda de Salud, y donde se realizaron 25.5 millones de acciones de prevención y promoción de ésta.

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Las investigaciones permitirán tener el conocimiento confiable de las necesidades reales y sentidas de los adultos mayores.

• Obtención de información a través de la encuesta Salud, Bienestar y Envejecimiento en el Distrito Federal y áreas conurbanas, misma que proporcionó datos confiables y oportunos sobre el diagnóstico situacional del envejecimiento en dicha zona. • Capacitación de manera coordinada entre la OPS/OMS y la SS, para cuidadores primarios de adultos mayores, los cuales forman parte prioritaria en la atención integral del adulto mayor. • Promoción de una cultura del envejecimiento, dirigida hacia los jóvenes de IES a través de ensayos y carteles con la temática implícita de un envejecimiento libre de discapacidad. • Publicación de documentos en colaboración con otros países (Canadá y EEUU), en pro de un envejecimiento activo y saludable. • Elaboración, reproducción y distribución de las guías de Hiperplasia Prostática, Depresión y Alteraciones de Memoria para el médico del primer nivel de atención.

Retos
El desafío que implica el crecimiento de un envejecimiento poblacional en México, requiere del diseño y establecimiento de medidas innovadoras de prevención y control que permitan atender con esquemas de manejo integrado las enfermedades de mayor prevalencia en este grupo de edad y sus futuras complicaciones.

El envejecimiento puede llegar a ser un problema serio si no se plantean políticas públicas que den respuesta a las demandas de este grupo poblacional; por lo mismo, es indispensable generar la infraestructura necesaria y especializada para brindar una atención oportuna con calidad a nuestros adultos mayores. Por otro lado, se requiere de personal sensibilizado y debidamente capacitado que responda a las demandas cada vez mayores de un México que camina hacia el envejecimiento poblacional. Para ello, es indispensable contar con una nueva estructura de organización con un modelo integrado de acciones sectoriales e institucionales para alcanzar una mayor eficacia en la atención al envejecimiento. Dentro de estos retos y desafíos debe priorizarse: • Realizar el diagnóstico en el país de salud-bienestarenvejecimiento de manera sectorial e interinstitucional. Ello permite contar con información confiable, oportuna y de calidad que sirva para la realización de políticas y programas en pro de un envejecimiento activo y saludable. La información obtenida por este estudio permitirá tener el conocimiento de las necesidades reales y sentidas de los adultos mayores con representación nacional, lo que a su vez coadyuva y hace frente a la desigualdad social e inequidad. Lo anterior fundamenta las bases para la realización de un nuevo modelo de atenciónal envejecimiento activo y saludable, así como un programa de capacitación sobre el proceso del envejecimiento normal, patológico y la importancia de su diferenciación.

• Implementar el modelo de los Centros de Día de Atención al Envejecimiento (gerontogeriátricos) para el adulto mayor con discapacidad física y mental, a fin de que la familia pueda contar con los elementos mínimos e indispensables para dejar bajo resguardo seguro y en horario diurno a su familiar que requiere cuidados asistenciales con un nivel de complejidad elevado como para que permanezca solo en el domicilio. El modelo sentará las bases de esquemas de organización innovadores de atención multidisciplinaria con el objetivo de brindar atención integral gerontogeriátrica. En la literatura universal se pueden consultar los trabajos de diversos autores que hacen referencia de la efectividad de dichos centros en cuanto al abatimiento de costos de atención de pacientes adultos mayores y beneficios agregados como la conservación por más tiempo de su perfil funcional con ganancia en años de vida saludable, la realización de una valoración gerontogeriátrica integral de la misma calidad y confiabilidad que la realizada en un centro hospitalario de segundo o tercer nivel de atención y funcionar como centros que ofrecen una terapia de respiro a los cuidadores de adultos mayores frágiles. • Realizar campañas de comunicación social permanentes, a fin de generar una nueva cultura sobre el envejecimiento poblacional. Estas campañas estarán dirigidas a la población general, lo que pretende lograr cambios conductuales en favor de un envejecimiento activo y saludable. El reto mayor consiste en la sensibilización de la población en general y en algunos adultos mayores en un mediano plazo. • Fortalecer la capacitación del equipo de salud de manera interinstitucional e intersectorial a fin de que se homologuen los criterios de promoción, prevención, tratamiento y limitación del daño en los adultos mayores, además de implementar acciones encaminadas a mejorar los conocimientos acerca de los cuidados asistenciales en domicilio, que deben proveer los cuidadores primarios a los adultos mayores con discapacidad física o mental. • Actualizar e integrar a las normas oficiales de diabetes mellitus e hipertensión arterial sistémica existentes, ya que todavía se considera la atención clínica de estos

pacientes igual a la de los grupos etarios más jóvenes, ocasionando una atención inadecuada que puede llevar al deterioro en la salud y funcionalidad en el adulto mayor. • Consolidar al Comité Nacional y los Estatales de Atención al Envejecimiento, con el fin de que se puedan establecer políticas nacionales en favor del envejecimiento activo y saludable, mediante la participación intersectorial, con especial interés en el Consejo Nacional de Discapacidad del DIF y del Instituto Nacional para las Personas Adultas Mayores (Inapam). • Consolidar la implementación de la rectoría del Sector Salud en materia de envejecimiento. • Detectar, dar seguimiento y control a los padecimientos de mayor prevalencia de este grupo de edad a través de la adecuación de los sistemas de información para el adulto to mayor. Ejemplo de lo anterior es el tamizaje, que busca diagnosticar la depresión y los trastornos de la memoria, cuya utilidad ha sido comprobada en el mundo. Al detectar el deterioro cognoscitivo en el adulto mayor se iniciará un tratamiento etiológico que redunde en la prolongación de las etapas de la enfermedad, lo que evitará el deterioro funcional del individuo, así como la fatiga de sus cuidadores. • Implementar dentro del Programa de Atención al Envejecimiento estilos de vida saludables con énfasis en la orientación alimentaria, cese del hábito de fumar y práctica de actividad física programada y adecuada a las necesidades de cada adulto mayor en búsqueda de un envejecimiento activo y saludable. • Consolidar la política del esquema básico de vacunación a través de la intensificación de actividades de promoción a la salud, durante la Semana de Salud para Gente Grande. Para enfrentar los retos que representa el envejecimiento, se debe garantizar un manejo efectivo de los factores de riesgo y complicaciones para alcanzar una mejor calidad de vida en los adultos mayores y en sus familiares. La Estrategia de Prevención y Promoción para una Mejor Salud contribuye a estos compromisos al impulsar los mecanismos que permitan la aplicación de medidas institucionales del modelo operativo de éstas y otras intervenciones en el Sistema Nacional de Salud.

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Dentro del abordaje elemental de atención al envejecimiento, se presentan las siguientes estrategias: • Creación de mecanismos rectores del Sistema Nacional de Salud para abordar y modificar los entornos y los determinantes de las patologías más prevalentes en la población adulta mayor a fin de lograr un envejecimiento activo y saludable. • Desarrollo de modelos de salud que brinden atención multidisciplinaria e integrada para un envejecimiento activo y saludable, que fortalezcan la infraestructura, con la participación de los distintos sectores y órdenes de gobierno. • Fortalecimiento de la coordinación del CONAEN, COESAEN y organismos internacionales para implementar y desarrollar de los diagnósticos estatales, para la toma de decisiones e implementación de políticas públicas en favor de un envejecimiento activo y saludable. • Implementación de campañas de comunicación social y educativa, en pro de un envejecimiento activo y saludable en la agenda de todos los grupos de edad, dentro del marco de la Estrategia Nacional de Promoción y Prevención para una Mejor Salud. • Innovación en la prestación de servicios de salud, para la detección y diagnóstico oportuno de las enfermedades

sujetas a programa que afectan a la población de la tercera edad usuaria de los servicios del Sistema Nacional de Salud. • Adecuación y fortalecimiento de los sistemas de información a nivel institucional e interinstitucional para las necesidades de seguimiento y evaluación del Programa. • Fortalecimiento del componente educativo (alfabetizar en el envejecimiento activo y saludable) dirigido a la comunidad, sus familias y la población en riesgo con énfasis durante las Semana de Salud para Gente Grande (con periodicidad anual). • Desarrollo y fortalecimiento sectorial (incluido el Seguro Popular) de la capacitación para mejorar la calidad en la atención que brinda el equipo responsable del adulto mayor, a fin de favorecer un envejecimiento activo y saludable. * Doctor Miguel Ángel Lezana Fernández, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades; doctor Carlos Humberto Álvarez Lucas, director general adjunto de Programas Preventivos; doctor Agustín Lara Esqueda, director del Programa de Salud del Adulto y del Anciano (PSAA) y doctora María Esther Lozano Dávila, subdirectora de Atención al Envejecimiento del (PSAA).

Situación de los adultos mayores indígenas en México
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en México *
La experiencia social y cultural del mundo indígena actual comprende diversos temas que aún requieren de un análisis exhaustivo de las ciencias sociales, así como de la atención de las políticas públicas. Uno de los más importantes es sobre las condiciones de vida de la población adulta mayor, sobre el cual hay pocos estudios y acciones específicos. Las estadísticas muestran que en México hay un ascenso en el número de la población adulta mayor, que se ha establecido como aquella de 60 años y más. En el año 2000 entre la población total de México este sector representaba el 7.3 por ciento, aunque dicha proporción era mayor entre la población indígena, al representar el 7.6 por ciento, es decir, 771 mil 698 personas.95 La importancia de conocer la situación de los adultos mayores indígenas radica en que, a este grupo de edad se le identifica entre aquellos que más niveles de vulnerabilidad enfrentan, y al mismo tiempo, es en esta población en donde reside gran parte de los conocimientos, como son la portación y reproducción de la lengua, de los conocimientos terapéuticos, la tradición oral, así como la experiencia en los aspectos de autoridad que les permite en muchos casos integrar los concejos de ancianos. No obstante, ya desde una perspectiva de género, es entre las mujeres indígenas de este grupo de edad, donde hay indicios de que se acentúan las condiciones de vulnerabilidad. Otro aspecto relevante es que en un contexto de reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, algunos estados como el de Tabasco en su Ley de Derechos y Cultura Indígena están incorporando elementos dentro de la política social reconociendo la importancia de su participación en el desarrollo comunitario,96 hecho que contrasta con la ausencia de menciones sobre la población indígena en instrumentos como la Ley Federal de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, de 2002.97 Este artículo pretende dar un panorama general sobre la situación que vive este grupo de edad, de las políticas públicas orientadas a su atención y para concluir, la identificación de algunas de las problemáticas que esta población enfrenta como es la discriminación, con base en información documental disponible, concluyendo con un esbozo de propuestas y recomendaciones que permitan mejorar sus condiciones.

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Es necesario el desarrollo de modelos de salud que brinden atención multidisciplinaria.

Ley de Derechos y Cultura Indígena del estado de Tabasco en: http://www,tsj-tabasco.gob.mx/legislación/Leyes%20y%20Codigos/leyes_pdf/LEY/%20DERECHOS%20Y%20CULTURA%20INDIGENA.pdf, (Consultada el 17 de mayo de 2010). 96 Ley Federal de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/245.pdf, (Consultada el 17 de mayo de 2010). 97 Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, Cuadernos de Legislación Indígena. http://www.cdi.gob.mx/transparencia/convenio169_oit.pdf, [Consultada el 18 de mayo de 2010].

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Criterios culturales y sociodemográficos
La población indígena en México actualmente se identifica por los criterios de conocimiento de una lengua indígena y su pertenencia a ese tipo de hogares; es decir, aquellos donde el jefe, el cónyuge o algún ascendiente hablan esas lenguas. De acuerdo con el artículo 2o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se trata de aquella población descendiente “de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la colonización y que conservan sus propias instituciones, económicas y políticas, o parte de ellas; el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo agrega como el criterio de la conciencia de su identidad indígena o tribal.98 El envejecimiento implica en la práctica la reducción de oportunidades para acceder a los niveles de bienestar social, por las dificultades para incorporarse a fuentes de trabajo, por la falta ta de medios adecuados para la atención de la salud y por manifestaciones de discriminación, entre otros. Entre los pueblos indígenas los criterios que definen las etapas sociales del desarrollo del individuo son distintos con respecto de los planteados de manera oficial por las instituciones gubernamentales, como expresión de la pluriculturalidad. Así, etapas como la mayoría de edad entre algunos pueblos no corresponde con el criterio de cumplimiento de los 18 años, sino con la condidición social de integrar la unidad social identificada como familia, de esta manera, en algunas comunidades nahuas del valle de Tehuacán, el casamiento otorga la calidad de ciudadano al joven aún cuando éste no haya cumplido 18 años como establece la ley, y a partir de entonces tiene la responsabilidad de cumplir con diferentes obligaciones para la comunidad como la participación en las faenas colectivas. Algo similar sucede para el caso de la identificación de los adultos mayores, también conocidos como ancianos, entre quienes no hay una edad establecida que los defina como tales, sino más bien una condición social que equivale en muchos de los casos al cumplimiento de las obligaciones sociales expresadas
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en la ocupación de los cargos religiosos y civiles, asociado con la acumulación de una rica experiencia en los asuntos de la vida familiar y comunitaria. En muchos casos los ancianos siguen siendo parte de la unidad económica que contribuye a la obtención de alimentos para el grupo familiar. Por ejemplo, entre los mayas, los adultos de 65 años y más, de los cuales 61.4 por ciento se mantienen activos en alguna rama económica, se encuentran entre los grupos con más elevada vulnerabilidad, lo que se muestra en los altos índices de marginalidad que caracteriza a este grupo de edad; así, entre los jefes de familia maya de 65 años y más 47 por ciento no registra escolaridad alguna, y 41.4 por ciento apenas cuenta con la primaria incompleta, y por otra parte para esta población junto con los milperos, que en muchos casos son los mismos, los ingresos reportados son muy reducidos, donde el 65.2 por ciento reportó la semana previa a una encuesta realizada en 2006, haber percibido sólo un salario mínimo.99 Por otra parte, es en este grupo de adultos mayores en quienes se encuentra una parte importante del conocimiento de los pueblos indígenas. Entre los coras es en los ancianos en quienes reside el desarrollo de las ceremonias como el mitote.100 Concejo de ancianos (kawiterutsixi), que son “los que saben soñar”, quienes han ocupado una buena parte de los puestos importantes dentro del sistema, además de ser conocedores de la mitología,101 que explica el origen del universo y las costumbres del pueblo wixarika. Entre algunos pueblos, que recientemente han sido considerados en riesgo de desaparición, como los kiliwa, los ancianos son los únicos portadores del conocimiento de su lengua materna. Sin embargo, en el México actual, hay numerosos procesos que están modificando estas estructuras tradicionales. Por ejemplo, actualmente entre los choles se han conformado jerarquías de autoridad entre las autoridades ejidales que han desplazado la voz de los ancianos restándoles autoridad.102 Entre los tzotziles de los altos de Chiapas, los ayuntamientos tradicionales, conformados por los ancianos y que coexisten con

los ayuntamientos constitucionales, en algunos casos están desapareciendo.103 Lo mismo sucede entre los chontales de Oaxaca, donde las decisiones que anteriormente tomaba el concejo de ancianos, integrado por aquellos quienes habían transitado por los cargos religiosos y civiles ahora son tomadas por la asamblea,104 aunque otros como los principales105 de Tlahuitoltepec siguen representando un papel de gran influencia social ejercida especialmente en las asambleas comunitarias, y en la opinión de las autoridades civiles en turno, cuya voz actualmente empieza a ser cuestionada por mujeres y jóvenes, aunque muchas veces con poco éxito.106

Distribución geográfica
De acuerdo con los datos del Sistema de Información e Indicacadores sobre la Población Indígena de México, con base en INEGI, XII Censo General de Población y Vivienda, en el año 2000, había un total de 771 mil 698 personas indígenas de

60 años y más, que representaban el 7.6 por ciento del total de población indígena que en ese mismo año ascendía a 10 millones 185 mil 060 (excluye a la población indígena que no especificó su edad). Al igual que la población nacional, la población indígena ha entrado en un proceso de envejecimiento, la proporción de adultos mayores para 2005 se elevó a 8.7 por ciento (Véase grafica). Población Indígena en hogares, México, 2005. Para el año 2000, la distribución geográfica de los adultos mayores indígenas se concentraba entre pueblos que habitaban en el sureste del país, así, entre los choles, la población de 60 años y más representaba el 18.9 por ciento de la población total del grupo; entre los motozintlecos, el mismo grupo de población representaba el 15.7 por ciento, mientras que entre cakchiquel el 14.8 por ciento. Por el contrario en números absolutos la mayor cantidad de adultos mayores se encontraba entre los pueblos nahua y maya, con un total de 190 mil 870 y 130 mil 017 personas respectivamente. Los nahuas, el grupo

CDI, Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, Cuadernos de Legislación Indígena. http://www.cdi.gob.mx/transparencia/convenio169_oit.pdf. (Consultada el 18 de mayo de 2010. 99 BRACAMONTES, Pedro (coordinador) (2006), Diagnóstico de la región maya peninsular. Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Reporte final, México, CDI, documento interno. 100 JÁUREGUI, Jesús, 2004, Coras, México, CDI-PNUD. 101 NEURATH, Johannes. (2003), Huicholes, México, CDI-PNUD. 102 GARCÍA, José Alejos (2007), Ch’oles, México, CDI.

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OBREGÓN RODRÍGUEZ, María Concepción. (2003), Tzotziles, México, CDI-PNUD. OSEGUERA, Andrés (2004), Chontales de Oaxaca, México, CDI-PNUD. 105 También conocidos como “caracterizados”, son aquellas personas de edad madura que ha escalado en la jerarquía civil hasta ocupar el cargo de alcalde. Ver Iturralde, Diego (coord.) (2009), Sistemas de cargos, autoridades y justicia indígena contemporáneos. Estudios en tres microrregiones indígenas, México, CDI, documento interno. 106 ITURRALDE, Diego, op. cit.

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con una mayor dispersión geográfica en el país, representaban la cuarta parte del total de adultos mayores indígenas en el país.107 Sin embargo, resalta el hecho de que 34 grupos, más del 50 por ciento del total de los pueblos indígenas de México, presentaban porcentajes menores a la media nacional (de 7.3 por ciento), siendo el que menor porcentaje presentaba el ixil con sólo el 2.2 por ciento de adultos mayores, datos en los cuales también se encierra una pregunta a responder que tiene que ver con la esperanza de vida para estos pueblos indígenas.

Condiciones de vida e impacto del envejecimiento
El análisis de las condiciones de vida de los adultos mayores indígenas en México, ya sea en contextos urbanos o rurales, ha sido poco documentado. Los estudios etnológicos que abordan el tema, han destacado por un lado, la visión idílica o gerontocrática108 de la vejez en las comunidades indígenas y, por

el otro, se encuentran los estudios que destacan la pérdida del papel protagónico del viejo indígena en la medida que el proceso de modernización avanza.109 Otro elemento que no se debe dejar de lado y que además sobresale en dichos estudios es el papel que juegan los roles sociales masculinos y femeninos en la vejez, que en este último caso se tiende a ignorar sus funciones sociales. Con lo anterior, se tiene que el “viejo tradicional” o también denominado “anciano” se caracteriza, según el primer tipo de estudios, por tener un papel protagónico en la comunidad, es decir, se le atribuye el poder de autoridad indígena, se considera el líder comunitario, el más fuerte y lúcido, el conocedor de la tradición oral y los rituales de la comunidad, el consejero, el chamán, pues es el que conoce los secretos de la medicina, la magia y la hechicería, lo que hace que sea dañino o sanador, según sea el caso. No obstante, la situación actual de este sector es mucho más compleja y heterogénea, pues con el paso del tiempo

se han dado una serie de cambios que han repercutido en la forma de ver y vivir la vejez. Al respecto, el autor Frances Adams McAleavey ha aportado elementos sobre el cambio que ha experimentado el papel del adulto mayor en una comunidad indígena. En su estudio analítico sobre el rol del anciano en Santo Tomás Mazaltepec, una comunidad indígena zapoteca del Valle de Oaxaca, señala que el anciano (considerado de 65 años de edad y más) es visto como el jefe de familia, y tiene un rol de autoridad y poder sobre los jóvenes de su parentela, quienes le deben respeto y obediencia. Entre otros factores de cambio que experimentaba la comunidad, McAleavey observó que a medida que iba siendo más bilingüe (lengua indígena y castellano) o monolingüe en la lengua castellana, el viejo iba perdiendo el rol de transmisión oral de generación en generación, del conocimiento acumulado por la experiencia en lengua materna. El viejo dejó de ser fuente importante de conocimiento tradicional, adoptando los jóvenes ideas nuevas, “modernas”.110 Con este tipo de enfoques, se rompe la idea gerontocrática que se tenía de la vejez tradicional en el medio indígena y se pone atención la población que no cubre todas estas características protagónicas, ya sea por su condición de discapacidad física, pobreza o baja influencia social. De esta manera, el viejo indígena ha ido perdiendo prestigio y por ende poder social, cultural, económico y político. Por ejemplo, en las comunidades indígenas de Chiapas el cargo del presidente municipal recae en personas cuyo rango de edad va de 25 a 45 años. Si consideramos el inicio de la vejez entre 60 y 65 años, los viejos no podrían considerarse para los puestos de poder, ya que el rango de edad en estos puestos políticos es asumido por gente joven, más alfabetizada, bilingüe y con mayores relaciones con el exterior.111 Como se puede apreciar, sobresalen los roles sociales de la vejez masculina indígena, dejando en un segundo término los que corresponden a la vejez femenina indígena.

Los escasos trabajos que abordan el tema, señalan el papel secundario de la vejez femenina a excepción de aquellas que realizan actividades representativas en su comunidad de origen como el ser curandera, partera o artesana calificada. Pese a la importancia de estas actividades, las adultas mayores indígenas no participan en la toma de decisiones de su comunidad, y por ende no tienen injerencia en la vida pública comunitaria. Como es sabido, el papel de este sector se centra en las labores domésticas, el cuidado de los nietos, sin recibir ningún apoyo económico de por medio, o el cuidado de los animales de traspatio. Son muy pocos los estudios que retoman el tema, no es sino hasta la realización de los estudios de género que se analizan los roles sociales, así como las relaciones de poder que se llevan a cabo en la unidad doméstica, que para el caso de las mujeres adultas mayores indígenas se requiere indagar.

Perfil sociodemográfico: condición de discapacidad, derechohabiencia, ocupación y alfabetismo
Para delimitar la población adulta mayor indígena en México se establece, en términos estadísticos, a partir de los 60 años de edad. En el año 2000, se registraron 6 millones 948 mil 457 adultos mayores a nivel nacional de los cuales 11.1 por ciento es población indígena.112 La calidad de vida de este sector de la población es poco agraciada, respecto a la población no indígena, debido a su condición de discapacidad, poca o nula atención de salud, así como pocas oportunidades de empleo. Respecto a la condición de discapacidad, se tiene que el 10 por ciento del total de adultos mayores indígenas declaró tener al menos una discapacidad, la diferencia por sexo es tan sólo de 0.8 por ciento más en el conjunto de hombres que en el total de mujeres. Las principales discapacidades en orden de importancia numérica son moverse o caminar, ceguera o debilidad visual y sordera.113

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VILLASANA BENÍTEZ, Susana y REYES GÓMEZ, Laureano (2006) Diagnóstico sociodemográfico de los adultos mayores indígenas de México, CDI-PNUD. Por gerontocracia, dice Weber, debe entenderse “la situación en que, en la medida en que existe una autoridad en la asociación, ésta se ejerce por los más viejos (originalmente según el sentido literal de la palabra: los mayores en años), en cuanto son los mejores conocedores de la sagrada tradición”. Weber (1978) 184, citado por CDI, op. cit., (p. 22). 109 De acuerdo con el Diagnóstico sociodemográfico de los adultos mayores indígenas en México los estudios etnológicos que han abordado el tema son: SAN ROMÁN ESPINOZA, Teresa, 1989, Vejez y cultura. Hacia los límites del sistema. Fundación de Caja de Pensiones, España; LEWIS, Oscar, 1963, Life in a mexican village: Tepoztlán restudied, University of Illinois Press, EU; GUITERAS HOLMES, Calixta, 1988, Los peligros del alma. Visión del mundo de un tzotzil, Ciencias Sociales, Cuba; SIVERTS, Henning, 1969, Oxchuc. Ediciones especiales, 52, Instituto Indigenista Interamericano, México; y CÓRDOBA O., Francisco R., 1975, Ciclo de vida y cambio social entre los zoques de Ocotepec y Chapultenango, Chiapas, en Los zoques de Chiapas, INI, México.

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CDI, op. cit.,(p. 24). Ibídem, (p. 26). Ibídem, (p. 30). 113 Ibídem.

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Discriminación
La discriminación entre población indígena es un tema que sólo hasta años recientes se empieza a explorar. De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) los pueblos indígenas estén entre los sectores de la población más claramente discriminados en las diferentes dinámicas sociales, económicas y culturales, precisamente por su condición de adscripción étnica.117 De acuerdo con los resultados de la Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, nueve de cada 10 indígenas opina que en el país existe discriminación por su condición. A su vez, entre la población indígena, los que se considera como más desprotegidos fueron los adultos con el 40 por ciento. En un diagnóstico sobre la discriminación en el estado de Chihuahua,118 la información correspondiente a las organizaciones de la sociedad civil que incursionan con programas dirigidos a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, con excepción de un caso (en la localidad de Norogachi, municipio de Guachochi), todas se encuentran fuera de la región considerada como indígena. En suma, se requiere entonces que el gobierno federal, estatal y municipal diseñe políticas públicas transversales que brinden atención prioritaria a este sector de la población que se encuentra en clara desventaja respecto de la población no indígena, debido a sus precarias condiciones de vida en contextos urbanos y rurales.

En las mujeres es donde se acentúan las condiciones de vulnerabilidad.

En esta última etapa de la vida se llega a un franco deterioro de la salud. Al respecto, 75.5 por ciento de los adultos mayores indígenas no tiene derecho a los servicios médicos en alguna institución de salud; sólo una cuarta parte de las personas indígenas de 60 años y más tiene acceso a los servicios de salud en el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Petróleos Mexicanos (PEMEX), Defensa Nacional, Marina Nacional o en otra institución.114 Como se puede observar, estos datos muestran que la calidad de vida de los adultos mayores indígenas no es buena, pues requieren de atención médica especializada y de tercer nivel que no está a su alcance debido a que tienen que recorrer grandes distancias para llegar a los hospitales especializados, lo que resulta costoso. En torno a su condición de ocupación, 37.6 por ciento de la población total adulta mayor indígena se mantiene activa y la población restante se retira de la actividad económica; en comparación, el porcentaje de viejos activos en el contexto nacional es menor (28.8 por ciento).115 Más de la mitad de los adultos mayores indígenas trabajan en el seno familiar sin percibir remuneración alguna. Las

actividades en las que sí perciben un pago son las de jornaleros y peones (15.5 por ciento), seguida de la de empleados u obreros (11.3 por ciento). En el marco de estas actividades, se observa diferencias por sexo, como por ejemplo, los varones se caracterizan por ocuparse como jornaleros y peones, 17.0 por ciento, mientras que el 14.3 por ciento de las mujeres indígenas adultas mayores declararon ser dueñas de pequeños negocios tales como tiendas en pequeña escala, fondas y la preparación de alimentos para su venta, como por ejemplo pan y dulces. En el tema educativo, 60 por ciento del total de adultos mayores es analfabeta. En este rubro, son las mujeres las que cuentan con el mayor porcentaje de analfabetismo (73.3 por ciento), respecto de los varones que asciende al 46.5 por ciento.116 Como se puede observar, los datos censales muestran claramente las condiciones de desigualdad social en las que se encuentra actualmente este sector de la población indígena envejecida que tiende a su desplazamiento de tareas que requieren de personas alfabetizadas, a la inserción de relaciones sociales en condiciones de inequidad, asimetría y discriminación.

Políticas públicas
El proceso de envejecimiento de la población indígena y no indígena en México constituye uno de los más importantes retos de políticas públicas que enfrentan los tres niveles de gobierno y la sociedad en general. En nuestro país, contamos con políticas públicas orientadas a las personas adultas mayores. No obstante, este tipo de políticas públicas no se focalizan en la atención de la población

indígena, lo que representa un problema que requiere de atención prioritaria, pues es un sector de la población sumamente vulnerable y en condiciones de desigualdad socioeconómica, en el acceso a los servicios de salud y educación, entre muchos otros. Se identifica al Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), como el órgano rector de las políticas públicas de atención hacia las personas de 60 años de edad y más, con un enfoque de desarrollo humano integral en cada una de sus facultades y atribuciones. Sus principales objetivos son proteger, atender, ayudar y orientar a las personas adultas mayores, así como conocer y analizar su problemática para encontrar soluciones adecuadas. Por ello dirige sus esfuerzos a fomentar la asistencia médica, asesoría jurídica y opciones de ocupación.119 En segundo lugar, se encuentra el Programa de Atención de los Adultos Mayores de 70 años y más en Zonas Rurales, adscrito a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el cual atiende a los adultos mayores de 70 años o más que vivan en localidades de hasta 30 mil habitantes. Los beneficiarios reciben apoyos económicos de 500 pesos mensuales, que se paga cada dos meses; participan en grupos de crecimiento y jornadas informativas sobre temas de salud y obtienen facilidades para el acceso a servicios y apoyos de instituciones como el Inapam, además de las que ofrecen actividades productivas y ocupacionales. Se otorga un pago de marcha de mil pesos al representante del beneficiario cuando éste fallece.120 A nivel de un gobierno local, en julio de 2007 se crea el Instituto para la Atención a los Adultos Mayores en el Distrito Federal, entre cuyas atribuciones se destaca la operación de la Pensión Alimentaria para Adultos Mayores de 70 años residentes del Distrito Federal; la coordinación del Programa de Visitas Médicas Domiciliarias para los pensionados; la promoción y tutela de los derechos de las personas adultas mayores; la promoción de acciones encaminadas a generar una cultura de la vejez y el envejecimiento; además de coordinar las acciones de diferentes instancias del gobierno del Distrito

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Ibídem. Ibídem. (p.32). Ibídem. (p.36).

BUSTILLOS DURÁN, Sandra, Rincones Delgado, Rodolfo y Padilla Delgado Héctor (Coordinadores) (2009), Diagnóstico de la discriminación en el estado de Chihuahua, México, ConapredGobierno del Estado de Chihuahua-UACJ. 118 BUSTILLOS DURÁN, Sandra, Rincones Delgado, Rodolfo y Padilla Delgado Héctor (Coordinadores) (2009), op. cit. 119 http://www.inapam.gob.mx/index/index.php?sec=104, (Consultada el 18 de mayo de 2010). 120 http://www.sedesol.gob.mx/index.php?sec=801576, (Consultada el 18 de mayo de 2010).

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se pronostica que buena parte de la población pasará a este sector, lo que implica un reto importante en las políticas públicas, para atender las necesidades por venir.

70 y Más...Programa de la Secretaría de Desarrollo Social
La sociedad mexicana atraviesa una importante transformación debido, entre otras cosas, al aumento de la esperanza de vida. La cantidad de personas de 70 años y más se está incrementando de 3.9 millones que eran en 2009, a 4.4 millones que se prevé serán en 2012, con un crecimiento promedio de 3.1 por ciento anual. De esta manera, en el 2050 habrá en el país 85 adultos mayores de 70 años por cada 100 menores de 15 años. La mayoría de este grupo se encuentra en condiciones de pobreza y marginación y padece, de manera particular, los rezagos sociales de sus comunidades, en que las posibilidades de contar con una fuente de ingresos es muy baja. Esta situación obliga a aplicar políticas públicas orientadas a su atención para favorecer su integración en la vida familiar y comunitaria, propiciar su incorporación en actividades ocupacionales y fomentar en ellos una cultura de la salud, mediante acciones de promoción, participación social y el otorgamiento de un apoyo económico. El Programa 70 y Más se encuentra enmarcado en el Objetivo 17 del Eje 3 del Plan Nacional de Desarrollo (Igualdad de Oportunidades), el que establece que se debe abatir la marginación y el rezago que enfrentan los grupos sociales vulnerables, para proveer igualdad en las oportunidades que les permitan desarrollarse con independencia y plenitud. Para lograr dicho objetivo, el Plan Nacional de Desarrollo (PND) plantea la estrategia 17.3, que implica focalizar el apoyo a la población de 70 años y más, dando prioridad a quienes habitan en comunidades de alta marginación o que viven en condiciones de pobreza. En el marco del Programa Sectorial de Desarrollo Social, el programa contribuye con la Estrategia 2.2, referida a promover la asistencia social a los adultos mayores en condiciones de pobreza o vulnerabilidad, con prioridad para la población de 70 años y más que habita en comunidades rurales con los mayores índices de marginación. Asimismo, en el marco de las líneas de acción de la estrategia Vivir Mejor, del Gobierno Federal, el Programa se enfoca en la consolidación de una red de protección social que brinda asistencia a los beneficiarios en condiciones de vulnerabilidad, a efecto de fomentar su desarrollo personal y su reincorporación a la vida familiar y comunitaria. El Programa 70 y Más tiene cobertura nacional y atiende a los adultos mayores que habitan en localidades de hasta 30 mil habitantes, de acuerdo al catálogo autorizado por la Sedesol (CENFEMUL), el cual podrá ser consultado en la página de internet: http://www.sedesol.gob.mx

Propuestas y recomendaciones
De acuerdo con lo antes expuesto, una de las necesidades apremiantes se encuentra en primer lugar en emprender estudios que profundicen en el conocimiento de las condiciones actuales que enfrenta la población adulta mayor indígena, considerando las especificidades de acuerdo al género, así como las especificidades culturales de diferentes regiones y pueblos, que contribuyan con elementos para la planeación de políticas públicas y modificaciones en los instrumentos jurídicos que aseguren una mejoría en sus condiciones de vida, revalorando la importancia de su papel en los diversos ámbitos de la vida económica y social comunitaria. Entre los temas que requiere conocerse se encuentran los criterios de identificación y percepción de la vejez para los diferentes pueblos indígenas, a la par de encontrar respuesta a algunas interrogantes como son las características que tiene la esperanza de vida entre los distintos pueblos, es decir, ¿cómo se explica que en algunos, el grupo de edad de adultos mayores de 60 años represente menos del 4 por ciento y en otros más del 10 por ciento con respecto al total?, así como un diagnóstico de las necesidades específicas para su atención integral y de las características actuales de los programas aplicados en su beneficio. Finalmente, la revisión y adecuación del marco jurídico, debe contemplar los derechos específicos de la población adulta mayor indígena que tome en cuenta las características culturales de cada contexto, y de donde se desprenda el diseño de estrategias de atención transversal que permitan mejorar su calidad de vida a partir de una mejor administración de los recursos, que revaloren sus conocimientos y fomenten una cultura de no discriminación. * María de Lourdes Domínguez Lozano y José Luis Reyes Utrera

Se deben tomar en cuenta las características culturales para mejorar su calidad de vida.

Federal en favor de los adultos mayores, así como prevenir y atender la violencia hacia las personas adultas mayores.121 Como se puede observar, hay políticas públicas para personas adultas mayores, pero no se cuenta con información cuantitativa para determinar el número de beneficiarios indígenas que atienden. Por lo anterior, el tema de los adultos mayores en nuestro país es fundamental, ya que dada la pirámide poblacional,

Objetivo
El programa contribuye a mejorar las condiciones de vida que enfrentan los adultos mayores de 70 años y más, mediante la entrega de apoyos económicos y acciones orientadas a fomentar su participación en grupos de crecimiento, jornadas informativas, así como facilitar el acceso a servicios.

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http://www.adultomayor.df.gob.mx/pdf/Pensión%20Alimentaria.pdf (Consultada el 18 de mayo de 2010).

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Criterios de Elegibilidad
• Tener 70 años de edad o más • Habitar en localidades de hasta 30 mil habitantes • No ser beneficiario del Apoyo de Adulto Mayor del Programa de Desarrollo Humano Oportunidades o aceptar la suspensión en caso de ser beneficiario del mismo. Requisitos • Presentar en las Mesas de Atención lo siguiente: • Datos Generales: Proporcionar al promotor la información necesaria para llenar el Cuestionario Único de Información Socioeconómica (CUIS) y el anexo. Además, los documentos que se enlistan en original y copia: • Documentos de Identidad: Credencial de Elector o Pasaporte o Cartilla del Servicio Militar Nacional o constancia con fotografía expedida por la autoridad local competente cuando la localidad de atención sea menor a 10 mil habitantes. • Constancia de Edad: Acta de nacimiento o Clave Única de Registro de Población (CURP). En caso de no contar con alguna de los dos, el solicitante tendrá una prórroga de hasta tres bimestres para presentarlas. En tanto, deberá presentar Credencial de Elector o Pasaporte o Cartilla del Servicio Militar Nacional o constancia expedida por la autoridad local competente cuando la localidad de atención sea menor a 10 mil habitantes. • Constancia de Residencia: Recibo de energía eléctrica, agua, teléfono, impuesto predial o constancia expedida por la autoridad local competente cuando la localidad de atención sea menor a 10 mil habitantes.

Acciones de participación social en salud
Grupos de crecimiento, clubes rurales, jornadas o sesiones informativas dirigidas a favorecer la salud física y mental de los beneficiarios, con el apoyo de la Red Social.

encargadas de efectuar la promoción y difusión del Programa dando a conocer las acciones a realizar y las comunidades beneficiadas.

Información, contacto, quejas y denuncias
Los beneficiarios pueden presentar quejas y denuncias ante las siguientes instancias: • Delegaciones de la Sedesol, a través del buzón colocado para tales efectos. • Buzones móviles que se instalan en las sedes de entrega de apoyo. • Secretaría de la Función Pública, lada sin costo 01 800 386 2466. • Órgano Interno de Control de la SEDESOL, tel. 53 28 5000 ext. 51465.

Acciones para la protección social
Servicios y apoyos de instituciones orientadas al acceso en materia de salud, actividades productivas y ocupacionales así como a la atención a discapacidades.

Instancias participantes
La Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), a través de la Dirección General de Atención a Grupos Prioritarios. Las Delegaciones de la Sedesol operan, administran y ejecutan los recursos del programa.

Derechos de los beneficiarios
• A recibir información necesaria, clara y oportuna sobre la realización de trámites y requisitos para participar en el programa. • A un trato digno, respetuoso y equitativo, sin distinción de género, grupo étnico, partido político, gremial o religión, así como tener la debida privacidad y reserva de su información confidencial. • Atención y apoyo sin costo alguno. • Recibir documento que lo acredite como beneficiario del programa.

El Programa 70 y Más fomenta su desarrollo personal y su reincorporación a la vida familiar y comunitaria.

Obligaciones de los beneficiarios
• Proporcionar, bajo protesta de decir verdad, la información que le sea solicitada. • Presentarse ante el personal del Programa para actualizar sus datos, cuando sea convocado por la delegación, municipio o red social. • No hacer uso indebido (venta, préstamo o uso con fines partidistas o electorales, entre otros) del documento que lo acredita como beneficiario del programa. Acudir personalmente con su identificación oficial y el documento que lo acredite como beneficiario a recibir los

Tipos y Montos de Apoyo
Económicos • Se otorgan $500.00 (quinientos pesos 00/100 M.N.) mensuales, en entregas bimestrales, a los beneficiarios que conforman el Padrón Activo. • Pago de marcha de $1,000 (mil pesos 00/100 M.N.) que se otorga al representante del beneficiario cuando éste fallece.

Seguimiento
La Dirección General de Seguimiento en coordinación con la Unidad Responsable llevarán a cabo las acciones de seguimiento y control de la ejecución y el ejercicio presupuestal del programa.

Difusión
Se trabaja en mejorar las condiciones de vida, mediante la entrega de apoyos económicos y acciones orientadas a fomentar su participación.

Difusión Las Delegaciones de Sedesol en coordinación con la Dirección General de Atención a Grupos Prioritarios, serán las

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apoyos del programa en el lugar, fecha, forma y plazos que se le indiquen. • Nombrar a un representante, en caso de que el adulto mayor no pueda acudir a recibir su apoyo por imposibilidad física, discapacidad o enfermedad. Los programas de subsidios del Ramo Administrativo 20 “Desarrollo Social”, entre ellos, el Programa 70 y Más, se destinarán, en las entidades federativas, en los términos de las disposiciones aplicables, exclusivamente a la población en condiciones de pobreza, de vulnerabilidad, rezago y de marginación de acuerdo con los criterios oficiales dados a conocer por la Secretaría de Desarrollo Social, el Consejo Nacional de Pobla-

ción y a las evaluaciones del CONEVAL, mediante acciones que promuevan la superación de la pobreza a través de la educación, la salud, la alimentación, la generación de empleo e ingreso, autoempleo y capacitación; protección social y programas asistenciales; el desarrollo regional; la infraestructura social básica y el fomento del sector social de la economía; conforme lo establece el artículo 14 de la Ley General de Desarrollo Social, y tomando en consideración los criterios que propongan las entidades federativas. Los recursos de dichos programas se ejercerán conforme a las reglas de operación emitidas y las demás disposiciones aplicables. Información basada en las Reglas de Operación del Programa 70 y Más.

CAPÍTULO 5
Promoción de los Derechos de los Adultos Mayores

El programa promueve el acercamiento a actividades productivas y ocupacionales.

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Una perspectiva Jurídica
Senado de la República *
El respeto de los derechos de todas las personas, incluidas las más vulnerables -entre las que se encuentran las personas adultas mayores- requiere de una nueva cultura humanista, incluyente, no discriminatoria y que dé la aplicación irrestricta de un marco jurídico garantista. Por lo tanto, el gran reto es alcanzar este auténtico, amplio y profundo cambio cultural. En México, al igual que en otros muchos países del mundo, observamos día a día con gran tristeza, impotencia y coraje, cómo los adultos mayores (60 años de edad o más) o persona de edad (así denominada en los documentos internacionales de la Organización de las Naciones Unidas), es vejada, discriminada, agredida y hasta despojada por el resto de la sociedad y en ocasiones, por increíble que parezca, por sus propios familiares. Es una lamentable realidad que las personas adultas mayores son agredidas tanto por acciones concretas como por omisiones cometidas al interior de sus hogares y por sus familiares. Realidad inaceptable que, sin duda, debe ser superada con prudencia e inteligencia a partir de las estrategias y mecanismos idóneos que fomenten una inclusión y adecuada convivencia. Lo anterior, debido a que no se trata de “meter a la cárcel al hijo que no respeta los derechos de su padre”. Al contrario, la solución está en enseñar al hijo a respetarse a sí mismo, para que así comprenda que debe respetar a su padre y éste a su vez pueda sembrar en sus hijos, mediante el ejemplo y diálogo, una nueva cultura de respeto a la dignidad de las personas adultas mayores o de edad. México y el mundo viven una transformación demográfica sin precedentes en donde el envejecimiento de la población es una realidad que por su naturaleza conlleva una serie de retos que deben convertirse en verdaderas oportunidades para nuestro desarrollo como sociedad. Ejemplo de lo anterior se observa a partir de que según diversas aproximaciones a nivel mundial122, señalan que en el año 2000 vivían alrededor de 600 millones de personas adultas mayores que representaban casi el 10 por ciento de la población total. En México123 el panorama es similar, de acuerdo con diversos datos como se puede observar a continuación: • 1970: La pirámide poblacional por edades nos indica que había un gran número de menores de edad y un número reducido de adultos mayores. Aproximadamente el 50 por ciento de la población total era menor de 15 años de edad. • 2000: Observamos una disminución de niños entre 0 y 4 años de edad y sólo una tercera parte (33 por ciento) era menor a 15 años de edad y cerca del 60 por ciento tenía entre 15 y 59 años, mientras las personas adultas mayores representaban

122Segunda Asamblea Mundial del Envejecimiento. (Madrid, España, 2012). 123 Consejo Nacional de Población.

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el 7 por ciento de la población (20.5 adultos mayores por cada 100 niños) y la edad media era de 27 años. • 2020: Se estima que el número de adultos mayores incrementará al 12.5 por ciento del total de la población y que para el año 2034 habrá la misma cantidad de niños que de adultos mayores. Asimismo, las generaciones más numerosas, nacidas entre 1969 y 1980, empezarán a ingresar a las filas de las personas adultas mayores. • 2050: Se calcula que habrán más personas adultas mayores que niñas, niños y adolescentes, estimándose que vivirán 166 adultos mayores por cada 100 niños, representando una proporción del 28 por ciento, siendo la edad media de 47 años. Considerando que el objetivo del presente artículo es presentar una perspectiva jurídica y pecando de simplistas, es importante tener presente que nuestro marco jurídico le da un trato al particular y otro al gobierno, ya que mientras al primemero le permite hacer todo lo que no está prohibido, al segundo solo lo faculta a hacer aquello que está expresamente señalado en las leyes; es decir, el gobierno sólo puede hacer o debe hacer aquello que la Ley expresamente le señala. Por lo anterior y considerando que las políticas públicas deben tener un sustento legal, el presente artículo busca exponer brevemente cuál es el marco jurídico que protege los derechos de las personas adultas mayores, tanto a nivel internacional como nacional a partir de la sucinta descripción de diversos documentos, declaraciones o leyes en la materia.

Asimismo, considera “que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento a la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. Es bajo ese tenor, que la declaración siempre se refiere a las personas sin distinción de edad, bastando para asegurar dicha aseveración sus dos primeros artículos: Artículo 1.- Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Artículo 2.- Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Perspectiva jurídica internacional
Considerando que es necesario establecer un momento en la historia del cual partir, arbitrariamente y tomando en cuenta su impacto en la vida de las personas adultas mayores, el presente apartado hace referencia a los siguientes documentos: Declaración Universal de los Derechos Humanos:124 (Originalmente denominada como la Declaración Universal de los Derechos del Hombre), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1948 no distingue al ser humano por su edad.

Millones de adultos mayores ya están rompiendo paradigmas y planteando nuevos retos para conservar su dignidad.

Y así sucesivamente, se refiere al derecho o libertad de expresión, al trabajo, a la educación, a la cultura, a la seguridad social, a la recreación, etcétera, sin hacer distingos por cuestión de edad. Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966)125 y Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (1966)126: Ambos pactos al igual que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se refieren de manera general a la persona humana sin distingos por cuestiones de edad, de ahí que lo en ellos vertido, aplica y protege los derechos de las personas adultas mayores. Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento:127 La convicción de proteger los derechos humanos de todas las personas, una nueva composición demográfica y sus proyecciones, sin duda invitaron a la Organización de las Naciones Unidas a reflexionar sobre el tema del envejecimiento. Ante ello, se convocó a la Primera Asamblea Mundial sobre el Envevejecimiento en la cual se analizó la situación que presentaban y en la que transitarían millones de personas adultas mayores, rompiéndose paradigmas y planteando nuevos retos y estableciendo nuevas estrategias para abordar las materias de independencia, participación, cuidados, autorrealización y dignidad de las personas adultas mayores. Sin duda, la Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento vino a ser un parteaguas sobre la forma de ver y tratar los derechos humanos de la persona adulta mayor. Declaración de Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad:128 Declaración mediante la cual las Naciones Unidas alientan a los gobiernos para que apliquen en sus programas nacionales, cada vez que sea posible, los principios de independencia, participación, cuidados, autorrealización y dignidad, señalados en la Primera Asamblea Mundial sobre el envejecimiento y que a grandes rasgos se refieren a: Independencia: • Acceder a alimentación, agua, vivienda, ropa y atenciones de salud y sociales adecuadas, a partir de ingresos suficientes, apoyo a las familias de las personas mayores y a la comunidad.

• Trabajar hasta que ellos lo decidan o se vean compelidos a jubilarse. • Participar en la determinación de cuándo y en qué medida dejarán de desempeñar actividades laborales. • Acceder a programas educativos y de formación adecuada y permanente. • Vivir en entornos seguros y adaptables a sus preferencias y a sus posibilidades de cambio continuo. • Permanecer en su domicilio habitual tanto tiempo como les sea posible. Participación: • Mantenerse integrados en la sociedad. • Participar activamente en la formulación y aplicación de las políticas que afecten directamente a su bienestar. • Compartir sus conocimientos y habilidades con las generaciones futuras. • Buscar y aprovechar oportunidades de prestar servicios a la comunidad y de trabajar como voluntarios y voluntarias en puestos apropiados a sus intereses y capacidades. • Formar parte de movimientos y asociaciones de personas mayores y en cualquier otro ente en el que haya participación ciudadana. Cuidados: • Disfrutar de los cuidados y protección de sus familias y de la comunidad en conformidad con el sistema de valores de cada sociedad. • Acceder a los servicios de atención a la salud que les ayuden a mantener o recuperar un nivel óptimo de bienestar bienestar físico, psíquico, mental y emocional, así como a prevenir o retrasar la aparición de procesos de enfermedad y las pérdidas y limitaciones que puedan acompañar al futuro envejecimiento. • Acceder a los servicios sociales y jurídicos que les puedan asegurar mayores niveles de autonomía, protección y cuidados. • Acceder a medios apropiados de atención institucional que les proporcionen protección, rehabilitación y estímulo social y mental en un entorno humano y seguro.

125Documento aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966. 126Ibídem 124Documento aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1984. 127Viena, Austria, del 26 de julio al 6 de agosto de 1982. 128Asamblea General de las Naciones Unidas, 16 de diciembre de 1991.

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• Disfrutar de sus derechos humanos y libertades fundamentales cuando residan en hogares o instituciones donde se les brinden cuidados y tratamientos. Autorrealización: • Aprovechar las oportunidades para desarrollar plenamente su potencial. • Acceder a los recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad. Dignidad: • Vivir con dignidad y seguridad. • Verse libres de explotaciones y malos tratos físicos o mentales. • Recibir siempre un trato digno, independientemente de la edad, raza, procedencia étnica, discapacidad u otras condiciones. • Ser valorados independientemente de su contribución económica. Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento:129 Fue celebrada en Madrid en abril de 2002 concluyó con la aprobación de dos documentos básicos: Declaración política En ella los Estados Parte (gobiernos de los países que acudieron y avalaron el contenido de los dos documentos) manifestaron lo siguiente: Compromiso de adoptar un Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento para responder a las oportunidades y retos que plantea el envejecimiento de la población. Actuar en tres direcciones prioritarias: 1) Las personas de edad y el desarrollo. 2) La promoción de la salud y el bienestar en la vejez. 3) El logro de entornos emancipadores y propicios. Los Estados parte reiteran el compromiso de promover una sociedad para todas las edades y reafirman el compromiso de cumplir con los contenidos de la Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento y sus principios en favor de las personas de edad de 1991. Los Estados parte reiteran el compromiso de promover una sociedad para todas las edades y reafirman el compromiso de

cumplir con los contenidos de la Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento y sus principios en favor de las personas de edad de 1991. De igual manera, reconocen que las personas, a medida que envejecen, deben disfrutar de una vida plena, con salud, seguridad y participación activa en la vida económica, social, cultural y política de sus sociedades, para lo que se comprometen a fomentar el reconocimiento de la dignidad de las personas de edad y a eliminar todas las formas de abandono, abuso y violencia. Asimismo, los Estados parte reconocen la importancia de incluir el tema del “envejecimiento” en los programas de desarrollo y en las estrategias para abatir la pobreza, tomando siempre en cuenta la perspectiva de género en todas las políticas públicas. Igualmente, reconocen el potencial de las personas de edad como base sólida para construir el futuro, manifestando que deben tener la oportunidad de trabajar hasta que quieran y sean capaces de hacerlo, de acceso a la educación y a los programas de capacitación. Establece, también, la responsabilidad primordial de los gobiernos para promover y prestar servicios sociales básicos, así como facilitar su acceso teniendo presentes las necesidades específicas de las personas de edad. En virtud de ello, los Estados parte se comprometen a proporcionar a las personas de edad, acceso universal y en condiciones de igualdad a la atención médica y los servicios de salud, además de favorecer su independencia y habilitación. Finalmente, los Estados parte reconocen la importantísima labor de las familias, voluntarios y Organizaciones No Gubernamentales en el establecimiento de los compromisos adoptados en esta declaración tendientes a lograr una verdadera solidaridad entre generaciones. Finalmente, los Estados parte reconocen la importantísima labor de las familias, voluntarios y Organizaciones No Gubernamentales en el establecimiento de los compromisos adoptados en esta declaración tendientes a lograr una verdadera solidaridad entre generaciones.

Plan de Acción Internacional Para responder a las oportunidades y retos que plantea el envejecimiento de la población como fruto de un cambio demográfico sin precedentes, los Estados parte deciden adoptar un Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento. Este Plan pretende dar respuesta positiva a las metas, objetivos y compromisos adquiridos por los Estados parte en las diversas declaraciones (Primer y Segunda Asambleas Mundiales sobre el Envejecimiento, la Declaración de Principios de 1991 y la Declaración de 1999 como año de las Personas de Edad), entre los que se encuentran las siguientes: • La plena realización de todos los derechos humanos y libertades fundamentales. • El envejecimiento en condiciones de seguridad, lo que entraña reafirmar el objetivo de la eliminación de la pobreza

en la vejez sobre la base de los principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad. • La habilitación de las personas de edad para que participen plena y eficazmente en la vida económica, política y social de sus sociedades, incluso mediante trabajo remunerado o voluntario. • Las oportunidades de desarrollo, realización personal y bienestar del individuo en todo el curso de su vida, inclucluso a una edad avanzada. Por ejemplo, mediante la posibilidad de acceso al aprendizaje durante toda la vida y la participación en las comunidadades, al tiempo que se reconoce que las personas de edad no constituyen un grupo homogéneo. • La garantía de los derechos económicos, sociales y culturales de las personas de edad, así como de sus derechos civiles y políticos, además de la eliminación de todas las formas de violencia y discriminación contra las personas adultas mayores. • El compromiso de reafirmar la igualdad de los sexos de las personas de edad, entre otras cosas, mediante la eliminación de la discriminación por motivos de sexo. • El reconocimiento de la importancia decisiva que tienen para el desarrollo social de todas las familias y la interdependencia, la solidaridad y la reciprocidad entre las generaciones. • La atención a la salud, el apoyo y la protección social de las personas de edad, incluidos los cuidados de la salud preventivos y de rehabilitación. • La promoción de una asociación entre el gobierno, en todos sus niveles, la sociedad civil, el sector privado y las personas de edad en el proceso de transformar el plan de acción en medidas prácticas. • La utilización de las investigaciones y conocimientos científicos, aunado al aprovechamiento del potencial de la tecnología para considerar, entre otras cosas, las consecuencias individuales, sociales y sanitarias del envejecimiento, en particular en los países en desarrollo.

129Madrid, España, del 8 al 12 de abril de 2002.

La atención a la salud, el apoyo y la protección social de las personas de edad forman parte de los trabajos que realizan la sociedad y el gobierno

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• El reconocimiento de la situación de las personas de edad pertenecientes a poblaciones indígenas, sus circunstancias singulares y la necesidad de encontrar medios para brindarles voz eficaz en las decisiones que les afecten directamente. El plan plantea actuar en tres direcciones prioritarias: • Las personas de edad y el desarrollo: Esta primera dirección señala que las personas de edad deben ser participantes plenas en el proceso de desarrollo, compartiendo sus beneficios debido a que los efectos del envejecimiento de la población sobre el desarrollo socioeconómico de la sociedad, combinados con los cambios sociales y económicos que están teniendo lugar en todos los países, crean la necesidad de adoptar medidas urgentes para garantizar la constante integración y habilitación de las personas de edad. • La promoción de la salud y el bienestar en la vejez: Esta segunda dirección establece que la buena salud es un bien inapreciable de las personas, por lo que dentro del crecimiento económico y el desarrollo de las sociedades es indispensable que la población en general tenga un nivel elevado de salud; con ello, se busca que las personas de edad tengan pleno derecho a contar con acceso a la atención preventiva y curativa de los servicios de salud, mismos que incluyen la prevención de las enfermedades, la promoción de la salud, el mantenimiento de la demora de las enfermedades y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas de edad. • La creación de un entorno propicio y favorable: El fomento de un entorno propicio para el desarrollo de las personas nas adultas mayores está encaminado a promover la utililización eficaz y eficiente de los recursos existentes, fomentando el fortalecimiento de las políticas y programas con el objeto de crear sociedades inclusivas y cohesionadas que habiliten a las personas de edad y respalden sus aportaciones a la sociedad; aspecto que sin duda incluye el acceso a los servicios básicos.

Perspectiva Nacional Jurídica: • Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: Se establece en el Artículo 1º que todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece, quedando prohibida toda discriminación motivada, entre otras, por edad. • Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores:130 Esta Ley, publicada el 25 de junio de 2002, tiene por objeto garantizar el ejercicio de los derechos de las personas adultas mayores, estableciendo las bases y disposiciones para su cumplimiento mediante la regulación de la política pública nacional para la observancia de los derechos de las personas adultas mayores, así como, de los principios, objetivos, programas, responsabilidades e instrumentos de la administración pública federal, las entidades federativas y los municipios, debiendo observar la planeación y aplicación de la política pública nacional. Para ello, la mencionada Ley en su Artículo 4° establece una serie de principios que serán los rectores en su aplicación, los cuales son: I. Autonomía y autorrealización: Todas las acciones que se realicen en beneficio de las personas adultas mayores orientadas a fortalecer su independencia, su capacidad de decisión y su desarrollo personal y comunitario. II. Participación: La inserción de las personas adultas mayores en todos los órdenes de la vida pública. III.Equidad: Es el trato justo y proporcional en las condiciones de acceso y disfrute de los satisfactores necesarios para el bienestar de las personas adultas mayores, sin distinción alguna. IV.Corresponsabilidad: La concurrencia y responsabilidad compartida de los sectores público y social para la consecución del objeto de esta Ley. V. Atención preferente: Es aquella que obliga a las instituciones federales, estatales y municipales de gobierno,

Se debe promover el respeto a su integridad física, psicoemocional y sexual.

130Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de junio de 2002.

así como a los sectores social y privado a implementar programas acordes a las diferentes etapas, características y circunstancias de las personas adultas mayores. Asimismo, en su Artículo 5° señala que de manera enunciativa y no limitativa esta Ley tiene por objeto garantizar a las personas adultas mayores los siguientes derechos: I. De la integridad, dignidad y preferencia: Esto es, que las personas adultas mayores tienen derecho a una vida con calidad, libre de violencia, al disfrute pleno y sin discriminación ni distinción alguna de todos sus derechos; al respeto a su integridad física, psicoemocional y sexual; a la protección contra toda forma de explotación, y a vivir en entornos seguros, dignos y decorosos, que cumplan con sus necesidades. II. De la certeza jurídica: Este derecho refiere que las personas adultas mayores deben recibir un trato digno y apropiado en cualquier procedimiento judicial, así como el apoyo de las instituciones federales, estatales y municipa-

les en el ejercicio y respeto de sus derechos, así como la asesoría jurídica correspondiente en forma gratuita, debiendo tener atención preferente en la protección de su patrimonio personal y familiar, además que se deberá vigilar que, cuando sea el caso, las personas adultas mayores testifiquen sin presiones ni violencia. III. e la salud, la alimentación y la familia: Las personas D adultas mayores tienen derecho a acceder a los satisfactores necesarios, considerando a los alimentos, bienes, servicios y condiciones humanas o materiales, para su atención integral, teniendo acceso preferente a los servicios de salud y la oportunidad de recibir orientación y capacitación en materia de salud, nutrición e higiene. IV. De la educación: Este derecho entiende que las personas adultas mayores tienen la posibilidad de recibir, de manera preferente, el derecho a la educación; para ello, las instituciones educativas, públicas y privadas deberán incluir en sus planes, programas, libros de texto gratuitos

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Reglamentos
• Reglamento de la Ley General de Salud en materia de Protección Social en Salud:131, Reglamento publicado en el Diario Oficial de la Federación el 5 de abril de 2004, el cual tiene por objeto regular el Sistema de Protección Social en Salud en el cual, dentro del Artículo 99, señala que dentro de las enfermedades cuyo tratamiento es de alto costo que generan gastos catastróficos -entendidos como aquellos que derivan de tratamientos y medicamentos asociados, que satisfagan las necesidades de salud mediante la combinación de intervenciones de tipo preventivo, diagnóstico, terapéutico, paliativo y de rehabilitación, con criterios explícitos de carácter clínico y epidemiológico que impliquen un alto costo en virtud de su grado de complejidad o especialidad, para los cuales se constituirá y administrará por la Federación un fondo de reserva- responderá entre otros, al siguiente criterio: • Aceptabilidad social: Para los gastos catastróficos se deben considerar el daño a la salud del beneficiario afectado, así como la repercusión social y familiar, especialmente cuando éstas afectan a grupos vulnerables dentro de los cuales se entienden a niñas y niños menores de cinco años, mujeres en periodo de gestación o lactancia, personas con discapacidad y personas adultas mayores a partir de 64 de edad. • Norma Oficial Mexicana NOM-167-SSA1-1997, para la prestación de servicios de asistencia social para menores y adultos mayores.132, Esta Norma Oficial fue publicada el 4 de diciembre de 1998 en el Diario Oficial de la Federación. En México, la Asistencia Social es una expresión de solidaridad humana que se manifiesta en la familia, sociedad y en el ámbito del Estado, debido a que el retardo en la solución a los problemas más urgentes y el surgimiento de nuevas necesidades, incrementan los rezagos, principalmente en los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad, como son los menores de edad y las personas adultas mayores en condición de orfandad, abandono, rechazo social y maltrato físico y mental. Para ello, esta Norma Oficial Mexicana establece procedimientos básicos que facilitan y alientan la instrumentación de acciones en favor de los menores de edad y las personas adultas mayores sujetos a asistencia social, tomando en cuenta la condición específica de cada entidad federativa. Asimismo, el citado documento tiene por objeto establecer los procedimientos para uniformar principios, criterios, políticas y estrategias en la prestación de servicios y el desarrollo de actividades en materia de asistencia social a menores de edad y personas adultas mayores.

Las personas adultas mayores tienen derecho a gozar de igualdad de oportunidades que les permitan un ingreso propio y desempeñarse en forma productiva el tiempo que deseen.

y demás material educativo, información actualizada sobre el tema del envejecimiento y las personas adultas mayores. V. Del trabajo: Las personas adultas mayores tienen derecho a gozar de igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo o de otras opciones que les permitan un ingreso propio y desempeñarse en forma productiva tanto tiempo como lo deseen, recibiendo en todo momento protección de las disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y de otros ordenamientos de carácter laboral. VI. De la asistencia social: Este derecho entiende que las personas adultas mayores pueden ser sujetos de programas de asistencia social en caso de desempleo, discapacidad o pérdida de sus medios de subsistencia; de programas para contar con una vivienda digna y adaptada a sus necesidades y de programas para tener acceso a una casa hogar, albergue u otras alternativas de atención integral, si se encuentran en situación de riesgo o desamparo. VII. De la participación: Las personas adultas mayores tienen derecho a participar en la planeación integral del desarrollo social, a asociarse y conformar organizaciones de personas adultas mayores para promover su desarrollo e incidir en las acciones dirigidas a este sector, a participar tanto en los procesos productivos, de educación y capacitación, como en la vida cultural, deportiva y recreativa de su comunidad, así como a formar parte de los diversos órganos de representación y consulta ciudadana.

VIII. De la denuncia popular: Este derecho entiende que toda persona, grupo social, organización no gubernamental, asociación o sociedad, podrán denunciar ante los órganos competentes, todo hecho, acto u omisión que produzca o pueda producir daño o afectación a los derechos y garantías que establece esta Ley o que contravenga cualquier otra de sus disposiciones o de los demás ordenamientos que regulen materias relacionadas con las personas adultas mayores. IX. Del acceso a los Servicios: Las personas adultas mayores tienen derecho a tener una atención preferente en los establecimientos públicos y privados que prestan servicios al público, teniendo estos que implementar medidas para facilitar el uso y/o acceso adecuado. Asimismo, a contar con asientos preferentes en los referidos establecimientos, al igual que en aquellos en los que prestan servicios de autotransporte de pasajeros. Con la publicación de esta Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores y como una estrategia de apoyo al cumplimiento de la misma por parte del Estado Mexicano, se crea el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) como órgano rector de las políticas públicas de atención hacia las personas de 60 años de edad y más, con un enfoque de desarrollo humano integral en cada una de sus facultades y atribuciones, teniendo como sus principales objetivos: proteger, atender, ayudar y orientar a los adultas mayores, así como conocer y analizar su problemática.

Programa Social 70 y Más
El Programa 70 y Más surgió como una estrategia del Ejecutivo Federal para apoyar a las personas adultas mayores más vulnerables, enfocándose en las personas de 70 años o más de edad que vivan en localidades de hasta 30 mil habitantes. Los beneficiarios de dicho Programa reciben apoyos económicos de 500 pesos mensuales, cantidad que se paga cada dos meses, además de que se les convoca a participar en grupos de crecimiento y jornadas informativas sobre temas de salud obteniendo facilidades para el acceso a servicios y apoyos de instituciones como el Inapam, así como actividades productivas y ocupacionales. Asimismo, se otorga un pago de marcha de mil pesos al representante del beneficiario cuando éste fallece. Los criterios de elegibilidad son: • Tener 70 años de edad o más. • Habitar en localidades de hasta 30 mil habitantes. • No ser beneficiario del Apoyo de Adulto Mayor del Programa de Desarrollo Humano Oportunidades o aceptar la suspensión en caso de ser beneficiario del mismo.

131Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 5 de abril de 2004. 132Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 4 de diciembre de 1988.

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Conclusiones
Derivado de lo expuesto en este documento reitero la necesidad existente de un cambio más allá del fomento al respeto de los derechos humanos de las personas adultas mayores, pues este debe ser cultural. Aunado a lo anterior, si realmente queremos alcanzar un mundo y un país en el que se respeten todos los derechos de todas las personas, es imprescindible trabajar en la construcción de un marco jurídico que por un lado favorezca la protección de los derechos de las personas adultas mayores y, por otro, impulse políticas públicas que les otorguen justicia y dignidad. Ello, debido a que no contamos con un marco jurídico adecuado que erradique los actos discriminatorios y las acciones u omisiones violentas de las que son objeto las personas adultas mayores, sobre todo de aquellas que ocurren en el interior de sus hogares o en el ámbito familiar, debido a que por su naturaleza resultan muy difíciles de identificar, demostrar y, por tanto, sancionar. Por su parte, en lo concerniente a la relación entre una persona adulta mayor y su gobierno, tenemos que ésta es menos compleja debido a que las acciones que ejecuta en favor de ellas tienen un impacto directo en su vida y ha habido mayores intentos; sin embargo, tenemos que reconocer que ésta continúa siendo insuficiente. Ante este panorama, podemos expresar que a pesar de contar con un marco jurídico idóneo, en la práctica es deficiente y, duele reconocerlo, está muy lejos de garantizar el respeto a todos los derechos de las personas adultas mayores, situación que se percibe imposible mientras no se avance en la legislación de la materia. Dentro de la perspectiva internacional, el marco jurídico es amplio y a mi entender muy completo. Sin embargo, es preciso señalar que ésta se compone de declaraciones que por su propia naturaleza no son vinculantes, es decir; no obligan jurídicamente a su cumplimiento, por lo que la gran paradoja está en respuesta de que no existe una convención o tratado internacional en la materia que obligue, a quienes lo firmen y aprueben, a respetar lo en ella contenido, situación que se traduciría en un gran avance al respeto íntegro de los derechos de las personas adultas mayores.

En defensa de los adultos mayores
Comisión Nacional de los Derechos Humanos *
En las últimas dos décadas se ha hecho más evidente el problema del envejecimiento de la población mexicana, lo cual se debe sobre todo al descenso sostenido de la tasa de mortalidad, que se inició en la década de los años 30, y a la expansión de la infraestructura sanitaria y de los servicios educativos, lo que propició un mayor uso de los servicios de salud.133 Lo anterior aunado a la disminución paulatina de la natalidad,134 debido a la utilización cada vez más extendida de los métodos anticonceptivos, la escasa formalización de uniones, al incremento en las rupturas conyugales y la integración de los hijos de una unión anterior en una nueva, dificulta la reposición demográfica, que, de seguir así, para el año 2050 el bono demográfico será casi nulo y resultará imposible cubrir las pensiones, o brindar una atención adecuada a la población adulta mayor de nuestro país.135 De ahí que resulte evidente la necesidad de llevar a cabo acciones que permitan afrontar de manera eficaz los problemas que se presenten a corto, mediano y largo plazo, por lo que es indispensable plantear las siguientes interrogantes: ¿Hacia dónde deben reorientarse las políticas públicas en materia de atención de adultos mayores? ¿Qué tratamiento se debe otorgar a los problemas que aquejan a este sector de la población? ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno a dicha problemática? ¿Cuál es el papel de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en este complejo entramado de relaciones? Dar respuesta puntual a las interrogantes planteadas con antelación, escapa la pretensión de este trabajo; sin embargo, deben quedar apuntadas para futuras reflexiones, por ahora, nuestro objetivo se concreta a mostrar una visión institucional respecto a la atención que se brinda a los adultos mayores, lo cual permitirá conocer las problemáticas más recurrentes que se presentan en las quejas que conoce esta Comisión Nacional.

Todos los actores de la sociedad y política mexicana deben trabajar en favor del pleno fomento y respeto de los derechos de los adultos mayores.

El avance en la medicina ha contribuido a que la población alcance mayor edad.

Los más vulnerables
El grupo de las personas de la tercera edad, cobra una especial relevancia en razón de que registra el mayor crecimiento dentro de los grupos en situación de vulnerabilidad de nuestro país, ya que en dos décadas y media su población casi se ha duplicado para llegar a la cifra de 9.1 millones de personas.136

Por todo lo anterior, concluyo remarcando la necesidad existente de que todos los actores de la sociedad mexicana, políticos y sociales, así como a los tres órdenes de gobierno dentro de sus ámbitos Ejecutivo, Legislativo y Judicial, desde sus respectivas competencias y funciones, trabajemos en favor del pleno fomento y respeto de los derechos de las personas adultas mayores, siendo imperante que en el Congreso de la Unión trabajemos en la creación y perfeccionamiento de las Leyes para lograrlo. * Senador Guillermo Tamborrel Suárez.

133 134

Es preciso señalar que pasamos un promedio de 7 muertes por cada mil personas en 1980 a 5 decesos por cada mil habitantes en 2010. En 1980, la tasa de natalidad en México alcanzó niveles de 34.7 nacimientos por cada mil habitantes, cifra que disminuye considerablemente a 17.8 en 2010, lo que representa una reducción de 49 por ciento. 135 Las proyecciones demográficas indican que para el año 2010 habrá 15 millones de personas mayores de 60 años, para el año 2020 sumarán 17.5 millones de personas, para 2040 serán 23 millones y para el 2050 sumarán 36 millones. 136 Periódico El Economista, viernes 27 de agosto de 2010, pág. 12, el cual señala a su vez que 600 millones de adultos mayores viven en el mundo, y que la cifra se triplicará en el 2050, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

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De lo anterior se desprende que los adultos mayores presentan un mayor ritmo de crecimiento demográfico de México, lo cual se incrementara en los siguientes años; esto incide considerablemente en su peso relativo, por lo que será necesario propiciar un rediseño en las políticas públicas en el Estado mexicano, a fin de generar las condiciones económicas, sociales y culturales que permitan que la población pueda disfrutar de una calidad de vida adecuada durante la vejez. Importa mucho poner una mayor atención a la situación que atraviesan los adultos mayores en áreas como la educativa, la de salud y la seguridad social, que en la actualidad presentan graves rezagos, por lo que resulta evidente la necesidad de reforzarlas en bien de la sociedad: ejemplo de ello es que aproximadamente 40 por ciento recibe una pensión de seguridad social que va de mil a 3 mil pesos mensuales, y el resto de la población vive con sólo un salario mínimo o menos al día y, obviamente, sin atención médica, ya que sólo 2 millones 622 mil 476 son derechohabientes de la seguridad social. Atento a lo anterior, podemos advertir la situación en la que se encuentra este sector de la población, el cual tiene mayor propensión a sufrir diversas enfermedades crónico-degenerativas, sin que en la mayoría de los casos puedan contar con algún sistema de seguridad social que les garantice un nivel de vida adecuado.El personal de esta Comisión Nacional de los Derechos humanos ha identificado diversas violaciones a derechos humanos en prejuicio de este sector de la población, como lo son: 1) la negativa o inadecuada prestación del servicio público de salud, 2) el incumplimiento de la prestación de seguridad social, 3) la negligencia médica, 4) la omisión de proporcionar atención médica, y suministrar de medicamentos, 5) la violación a los derechos de los adultos mayores, 6) el incumplimiento en el pago de la pensión y 7) la obstaculización o negación de las prestaciones de seguridad social. Todos estos hechos laceran gravemente a la ciudadanía, e implican una reducción en el goce de los derechos que consasagra el ordenamiento jurídico para este sector de la población, de ahí la importancia de la labor que desarrolla el personal de la Comisión Nacional, el cual busca garantizar el acceso a los servicios públicos, así como el restablecimiento de los dere-

chos vulnerados por algún servidor público en las diversas aéreas del gobierno. A continuación, daremos un breve panorama de las problemáticas que atraviesa este sector de la población, así como las diversas prácticas administrativas que transgreden sus derechos y que obstaculizan el disfrute pleno y ejercicio efectivo de los derechos que establece el ordenamiento jurídico mexicano. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos tiene bajo su responsabilidad la promoción, observancia, protección y defensa de los derechos humanos en nuestro país, en especial de aquéllos en situación de vulnerabilidad, como lo son los adultos mayores.137 Atento a lo anterior, el personal de la Comisión Nacional recibió del 1 de enero de 2005 al 31 de julio de 2010 un total de 2 mil 835 expedientes de queja relativos a los adultos mayores, en las que se aludía a la violación de algún derecho humano por parte de las siguientes autoridades federales: 1) Instituto Mexicano del Seguro Social (1,090), 2) Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (345), 3) Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social de la SSPF (128), 4) Comisión Federal de Electricidad (103), 5) Procuraduría General de la República (83), 6) Secretaria de la Defensa Nacional (71), 7) Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (67), 8) Secretaría de Desarrollo Social (54), 9) Procuraduría Agraria (37), 10) Procuraduría Federal del Consumidor (33), 11) Petróleos Mexicanos (22), 12) Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (20), 13) Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (19), 14) Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (18), 15) Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (17), 16) Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Alimentación (15) y 17) Servicio de Administración Tributaria de la SHCP (15). Dentro de las violaciones que se imputaron a las diversas autoridades federales anteriormente señaladas se pueden señalar las siguientes: 1) Negativa o inadecuada prestación del servicio público de salud (314), 2) Falta a la legalidad, hon-

radez, lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempeño de las funciones, empleos, cargos o comisiones (234), 3) Prestación indebida de servicio público (227), 5) Incumplimiento de prestación de seguridad social (114), 6) Negligencia médica (108), 7) Negativa al derecho de petición (95), 8) Ejercicio indebido del cargo (68), 9) Dilación en el procedimiento administrativo (61), 10) No proporcionar atención médica (61), 11) No suministrar medicamentos (45), 12) Violación a los derechos de los adultos mayores (43), 13) Trato cruel y/o degradante (42), 14) Detención arbitraria (30), 15) Cateo y visitas domiciliarias ilegales (30), 16) Incumplimiento con el pago de pensión (27), 17) Obstaculizar o negar las prestaciones de seguridad social (20) y 18) Imputación indebida de hechos (20). La forma en la que se resolvieron las quejas ante esta Comisión Nacional de los Derechos Humanos fue la siguiente: acumulación (2), amigable composición (13), desistimiento del quejoso (9), falta de interés procesal del quejoso (32), no competencia (12), orientación (684), por no existir materia (93), recomendación (7), resuelto en el procedimiento (365), orientación directa (779) y remisión (754). Las violaciones antes señaladas nos muestran un grave problema como la violación de los derechos humanos por parte de servidores públicos, quienes por desconocimiento, indolencia

o falta de probidad o de capacidad, transgreden los derechos humanos de los adultos mayores, que en muchas ocasiones no cuentan con los recursos para pagar una asesoría legal que garantice que les sean satisfechas sus pretensiones, son hechos frecuentes en nuestro país. Los adultos mayores padecen diversas circunstancias, sin embargo una de las más lamentables es la que proviene de la falla de un funcionario del Estado que tiene la responsabilidad de atenderlo y brindarle un servicio de calidad que le permita una mejor calidad de vida. Otra circunstancia igualmente lamentable que padecen los adultos mayores es la relativa a la violencia intrafamiliar, de la cual se ocupa en parte esta Comisión Nacional, otorgando apoyo psicológico, médico y jurídico a quien lo necesita.

Violencia familiar
Para que la familia pueda cumplir adecuadamente con sus funciones es menester que entre todos sus miembros impere el respeto, por ello, a lo largo del tiempo, algunos códigos recuperaron sólo como obligación de los hijos el respeto hacia sus ascendientes; sin embargo, el proceso de actualización legislativa ha llevado a instaurarla como obligación recíproca de los miembros de la familia al igual que la consideración mutua.

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Es conveniente resaltar que el vocablo preciso para referirnos al sector de la población de 60 años y más, es el de Personas de Edad o Personas Adultas Mayores, terminología utilizada por Naciones Unidas en la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, a la fecha términos como personas de la tercera edad, senectos o ancianos se encuentran en desuso a fin de no vulnerar la dignidad de las personas.

Entre las problemáticas que enfrentan los adultos mayores están la pobreza, insuficientes servicios de salud y abandono.

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De estos postulados se advierte que el derecho mexicano, en la norma de mayor jerarquía reconoce los derechos de los integrantes de la familia a ser titulares de una vida familiar con bienestar y sin violencia. Así, cada uno de los miembros tiene derecho a que se le respete como individuo, sin importar su edad, sexo, estado de salud, o alguna otra condición. Tal derecho está plasmado en diversos documentos de carácter internacional, los cuales son ley vigente para nuestro país, de conformidad con el artículo 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y es en este sentido que las autoridades competentes deben perfeccionar mecanismos eficaces para la aplicación de dichos ordenamientos. Por otra parte, la legislación civil de algunas entidades federativas así como la del Distrito Federal han recuperado esta facultad, tal y como lo expresa el artículo 138, sextus, que a la letra señala: “...es deber de los miembros de la familia observar solidaridad y respeto recíproco en el desarrollo de las relaciones familiares…”. Este derecho se convierte a su vez también en obligación, cuando se dice que: “...los integrantes de la familia tienen derecho a desarrollarse en un ambiente de respeto a su integridad física y psíquica, y obligación de evitar conductas que generen violencia familiar. A tal efecto, contarán con la asistencia y protección de las instituciones públicas, de acuerdo a las leyes para combatir y prevenir conductas de violencia familiar…”, lo anterior de conformidad con el artículo 323, tertius, del Código Civil para el Distrito Federal. Además de los avances en materia legislativa, la familia, la escuela, la sociedad y todos los actores sociales involucrados deben trabajar para generar una cultura basada en el respeto de los derechos fundamentales de todas las personas, tanto en el ámbito público como en el privado. Actualmente nuestra sociedad tiene -lamentablemente- entre una de sus principales características, el fenómeno de la violencia. Ésta se manifiesta de manera diversa y tiene como causa una crisis generalizada: política, social, económica y cul-

tural, amén de la impunidad generalizada derivada de la falta de sanción a conductas delictivas. Entre las problemáticas a las que se enfrenta este sector de la población se encuentran: la pobreza, falta de oportunidades laborales, insuficientes servicios de salud, disminución de ingresos o carencia de ellos, abandono, violencia y discriminación. En la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se brinda el apoyo necesario a este sector de la población por medio del programa de PROVÍCTIMA, el cual proporciona entre otros servicios el de atención psicológica, la atención médica, la orientación jurídica, la información e incluso el acompañamiento, lo cual nos ha permitido conocer de cerca los problemas que aquejan a este sector de la población, el cual como se ha dicho en líneas anteriores difícilmente denuncia por las circunstancias en las que se encuentra.138

Adultos mayores en México, de principio a fin
Instituto Nacional de Estadística y Geografía
La edad es un criterio arbitrario para definir el envejecimiento, ya que el umbral de la vejez auto percibida o socialmente asignada muestra diferencias. En la República Mexicana se considera adulto mayor a la población de 60 años y más, de acuerdo con las investigaciones sociodemográficas sobre el tema y en pleno apego a la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores. Aquí trataremos dos aspectos: la dinámica y situación demográfica, los cambios que han experimentado los adultos mayores a lo largo de su vida, así como los caminos que los llevan a padecer diferentes enfermedades que los conducen a su fin.139

Reflexión final
La situación que viven los adultos mayores en nuestro país resulta poco alentadora, ya que en muchas ocasiones no cuentan con los servicios de salud, educación y vivienda necesarios para desarrollarse de forma armónica, lo cual los coloca en una condición de especial vulnerabilidad, de ahí que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha orientado su labor en brindar la atención psicológica, jurídica y de acompañamiento necesaria con el fin de garantizar de una mejor forma los derechos humanos de este sector de la población, que comunmente se ven afectados. Independientemente de la labor que desarrolla la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, se advierte la necesidad de que el Estado implemente políticas públicas coordinadas entre las diferentes instancias de gobierno, así como los diversos sectores de la sociedad, ya sean privados o sociales, con la intención de proporcionarle a este sector de la población herramientas eficaces para la satisfacción de sus derechos. *Doctor Raúl Plascencia Villanueva, Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Dinámica y situación demográfica. Hay 15 por cada 100 habitantes
Durante el siglo XX, la población de México tuvo importantes cambios sociales, económicos y culturales, los cuales dieron lugar a la transición demográfica que, en la década presente, se manifiesta en un proceso de envejecimiento en la estructura por edad de la población. Tal transformación inició en la década de los 30 con el descenso paulatino de la mortalidad, seguida por la reducción acentuada de la fecundidad Población por grupos de edad a mediados de los setenta. La mortalidad 1970�-�2010 dis-minuyó y aumento la esperanza de vida. Millones En consecuencia, cada vez hay más personas Años Grupos�de�edad adultas mayores. También la caída de la fecun2000 1990 1970 didad se refleja en menores nacimientos y en 32.6 31.1 22.3 una reducción sistemámática de la proporción Menores�de�15�años 27.2 23.9 12.3 15�a�29�años de niños y jóvenes en la población total. De 28.7 20.7 10.9 30�a�59�años esta manera, la combinación de una esperanza 6.9 5.0 2.7 80�años�y�más de vida cada vez mayor y una fecundidad en continuo descenso, ha provocado que la proFuente:�1970.�DGE.�IX�Censo�General�de�población.�1970.�México,�1972. ��������������1990.�INEGI.�XI�Censo�General�de�Población�y�Vivienda,�1990.�México,�1992. porción de personas de 60 años y más se ha��������������2000.�INEGI.�XII�Censo�General�de�Población�y�Vivienda,�2000.�México,�2001. ��������������2010.�CONAPO.�Proyecciones�de�la�Población�en�México.�2005�-�2050. ya incrementado en las décadas recientes.

2010 30.5 29.3 39.2 9.4

138

Durante el periodo de enero de 2005 a julio de 2010 se han proporcionado 669 servicios de este sector de la población que son: 1) Ortientación jurídica (572), 2) Atención psicológica (37), 3) Acompñamiento (9), 4) Atención médica (1) y 5) Información (50).

139

Este artículo es una actualización de algunos de los principales indicadores de los adultos mayores en méxico. Perfil sociodemográfico al inicio del siglo XX, publicado por el Inegi en 2005.

130

Por una cultura del envejecimiento

Por una cultura del envejecimiento

131

Tasa1 de crecimiento medio anual por sexo según grupos de edad 1990 - 2015
Periodo y sexo
1990 - 2009 Total Hombres Mujeres 2005 - 2009 Total Hombres Mujeres 2009- 2015 Total Hombres Mujeres
1

Total
1.31 1.24 1.38 0.86 0.78 0.93 0.72 0.65 0.79

Menores de 15 años
-0.31 -0.30 -0.32 -1.28 -1.28 -1.27 -1.44 -1.44 -1.44

15 a 29 años
0.80 0.73 0.87 0.40 0.42 0.38 0.16 0.20 0.12

30 a 59 años
3.20 3.14 3.25 2.49 2.39 2.59 1.98 1.89 2.06

60 años y más
3.19 3.18 3.21 3.52 3.56 3.49 3.79 3.82 3.77

Se refiere al modelo geométrico Fuente: CONAPO, INEGI y COLMEX. Conciliación demográfica, 2006. CONAPO. Proyecciones de la Población en México, 2005-2050.

nal. Un ejemplo, en 2009, 19.8 millones de personas residían en una entidad distinta de donde nacieron, de ellos, 16.0 por ciento tenía 60 años y más. En este mismo sentido, se destaca que tres de cada diez adultos mayores, 29.8 por ciento, vive fuera de su lugar de nacimiento. La migración tiene secuelas en la estructura por edad de la población, ya que se advierte un envejecimiento relativo de las localidades rurales, debido a los flujos migratorios de las comunidades de origen a los centros urbanos, en búsqueda de actividades económicas más rentables y con mejores condiciones de vida. La pérdida poblacional en edades productivas, combinada con los patrones de fecundidad y mortalidad prevalecientes en las localidades con menos de 2 500 habitantes, propicia que por cada 100 residentes en edades productivas, de 15 a 59 años, existan 18 adultos de 60 años y más; mientras que en las ciudades de 100 mil y más, esto es de 15 por cada cien.

Relación de dependencia demográfica de adultos mayores por entidad federativa 2010

Menor de 10 De 10.0 a 11.7

Entre 1990 y 2009, se estima que la población en su conjunto se incrementó en 1.31 por ciento en promedio anual, mientras que la del grupo de 60 años y más fue de 3.19 por ciento. Este ritmo de crecimiento propició que los adultos mayores aumentaran su presencia tanto en términos absolutos como relativos: en 1990 había cinco millones, en 2010 se estiman 9.4 millones, es decir, prácticamente su monto se duplicó en dos décadas, con lo que la proporción con respecto a la población total pasó de 6 por ciento a 8.7 por ciento. Según las proyecciones de población elaboradas por el Consejo Nacional de Población (Conapo), en los próximos años el grupo de adultos mayores tendrá un crecimiento demográfico paulatino. Se estima que en 2015 serán 11.4 millones, lo que en términos relativos representará 10.1 por ciento de la población total. Con lo anterior, la tasa de crecimiento promedio anual de este grupo aumentó de 3.52 por ciento entre 2005-2009 a 3.79 por ciento entre 2009 y 2015. Para años posteriores, se estima que la proporción de adultos mayores tendrá un acelerado aumento: 12.1 por ciento en 2020, 19.9 por ciento en 2035 y 27.7 por ciento en 2050, cuando en términos absolutos el número de adultos mayores ascienda a 33.8 millones. El proceso de urbanización del país impulsado por el Estado a partir de 1940 con la industrialización, aún se mantiene y ha provocado una fuerte migración interna en el territorio nacio-

De 11.8 a 13.4
Porcentaje de población nacida en otra entidad o país por grupos de edad según sexo 2009

De 13.5 a 15.1

Grupos de edad Total
Menores�de�15�años 15�a�29�años 30�a�59�años 60�años�y�más

Total
18.4 9.2 15.8 24.8 29.9

Hombres
18.0 9.0 15.8 24.6 29.9

Mujeres
18.8 9.4 15.8 24.9 29.9

De 15.2 a 16.8
Fuente: INEGI. Estimaciones a partir de las proyecciones de la población de México, 2005- 2050.

FUENTE: INEGI.�Encuesta�Nacional�de�Ocupación�y�Empleo.�Segundo�trimestre�de�2009.�Base�de�datos

Más adultos mayores en Oaxaca, Zacatecas y D.F.
Los cambios en la dinámica demográfica del país a partir de 1970, propiciaron que el ritmo de crecimiento de la población más joven se redujera sustancialmente. El grupo de adultos mayores ha registrado el crecimiento relativamente más alto y uniforme en las últimas dos décadas. De acuerdo con las previsiones de Conapo, en 2010 las entidades con mayor presencia de adultos mayores, con respecto de la población en edades potencialmente activas, son Oaxaca con 16.8 por ciento, Zacatecas y Distrito Federal con 16.7 por ciento cada una, que presentan la relación de dependencia demográfica más alta. Oaxaca y Zacatecas han mostrado una importante pérdida de población en edades jóvenes, resultado principalmente de la migración internacional. En el Distrito Federal, pionera en el descenso de la fecundidad, han influido varios factores en este cambio, entre ellos: la mayor expectativa de vida de sus habitantes, así como la pérdida relativa de población, que mudó su residencia a los municipios conurbados del Estado de México. Adicionalmente, la dependencia de la población femenina del Distrito Federal equivale a casi dos adultos mayores por cada diez mujeres en edades de 15 a 59 años. En cambio, las entidades que se han caracterizado como polos de atracción de personas en edad de trabajar y con menor dependencia de adultos mayores son: Quintana Roo (7.1 por ciento), Baja California (10.1 por ciento) y Baja California Sur (10.2 por ciento).

Razón de adultos mayores por tamaño de la localidad según sexo 2000�y�2008 Tamaño de localidad Total
Hasta�2�499�habitantes 2�500�a�14�999�habitantes 15�000�a�99�999�habitantes 100�000�y�más�habitantes Total 16.2 18.1 16.6 14.0 15.9 2009 Hombres 15.7 19.1 17.1 13.5 14.7 Mujeres 16.6 17.3 16.1 14.4 17.0

NOTA:�Esla�relación�de�la�población�de�60�años�y�más�entre�la�de�15�a�59�años�por�cien. FUENTE:�INEGI.�XII�Censo�General�de�Población�y�Vivienda�2000. �����������������INEGI.�STPS.�Encuesta�Nacional�de�Ocupación�y�Empleo�2008.�Segundo�Trimestre ������������������������������STPS.�Encuesta�NAcional�de�Ocupación�y�Empleo�2009.�Segundo�Trimestre

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Por una cultura del envejecimiento

Por una cultura del envejecimiento

133

Tasa de mortalidad1 e índice de sobremortalidad masculina2 por grupos de edad y sexo 2005 - 2007
258.7 Hombres Mujeres Sobremortalidad masculina 17.5 129.0 14.2 137.6

40.9 34.1

175.0

120.2

100.7 4.5 1.4 2.4 60 años y más

0.8 Menores de un año
1Por mil habitantes. 2Por cien.

0.7

0.3

0.3

0.5

1 a 4 años

5 a 14 años

15 a 29 años

30 a 59 años

FUENTE: INEGI. Estimaciones con base eb estadísticas Vitales 2005 - 2007 y proyecciones de la población en méxico (CONAPO, 2006).

Mortalidad
Entre 2005 y 2007 se registraron en promedio 500 mil muertes en el país, de las cuales 305 mil correspondieron a personas adultas mayores (60.8 por ciento). Al revisar las tasas de mortalidad por grupos de edad en dicho periodo, se aprecia que la mortalidad es sumamente alta en el primer año de vida, luego disminuye rápidamente hasta alcanzar el mínimo en la adolescencia. A partir de la juventud incrementa su intensidad hasta alcanzar en las edades avanzadas el nivel más elevado. La mortalidad según sexo tiene su mayor diferencia entre los jóvenes, ya que es tres veces mayor en los hombres que en las mujeres. Es ampliamente conocido que, debido a las características biológicas de los seres humanos en todas las edades, los hombres son más proclives a morir que las mujeres. En el estado de salud y los cuidados que se procuran a las personas de 60 años o más, intervienen, además de los factores biológicos y los relacionados con su condición social y económica, una serie de circunstancias ligadas al desempeño de sus roles sociales en el pasado. Los adultos mayores viven de manera diferente al resto de la población, resultado de sus padecimientos, exposición a riesgos en función de sus actividades y espacios en donde las

realizaron, así como de las responsabilidades y estilos de vida que varían conforme pasan los años. Entre la gente mayor, la tasa de mortalidad se incrementa conforme avanza la edad. Para el grupo de 60 a 64 años es de 13.8 defunciones por cada mil personas (16.2 para hombres, 11.6 para mujeres). Para los adultos de 85 años y más, la tasa alcanza 148.8 decesos por cada mil personas (156.3 para hombres, 143.6 para mujeres). Durante gran parte del siglo XX, México registró significativas reducciones en los niveles de mortalidad, con el consecuente incremento en la sobrevivencia de la población. La mortalidad infantil disminuyó y la longevidad de la población aumentó. La esperanza de vida de la población masculina de 60 años o más pasó de 10.9 a 17.5 años entre 1940 y 2000, lo que implicó un incremento de 6.6 años, mientras que la esperanza de vida de la población femenina de este grupo de edad tuvo un incremento de 7.3 años en ese mismo lapso, al pasar de 12.8 a 20.1 años, lo que significa que una mujer que en 1940 tenía esa edad, podría llegar a vivir hasta casi los 73 años, mientras que en la actualidad se espera alcance casi los 78 años.

Esperanza de vida al nacimiento por sexo
1930-2009 (Años)
80 75 70 65 60 55 50 45 40 35 30
73.5 69.4 63.0 59.4 57.5 48.7 45.9 39.9 38.8 34.7 33.9 37.7 33.0 45.1 55.6 60.9 58.8 66.2 63.2 76.5 70.6 67.7 71.3 77.6 73.9 75.3 72.9

Riesgos
La vida humana depende de muchos factores, entre ellos la salud, que es afectada por las condiciones y los estilos de vida, además de los aspectos sanitarios y biológicos, Por lo que el envejecimiento de toda la población nos presenta importantes retos en materia social, en especial para la salud, ya que los adultos mayores enfrentan muchos riesgos asociados con una mayor fragilidad y susceptibilidad ante el medio ambiente, que se increcrementan con la combinación de los efectos de la edad y la aparición o agravamiento de procesos patológicos. Es frecuente que un adulto mayor presente varios padecimientos, así como la combinación de enfermedades crónicas con accidentes. Una aproximación al conocimiento del estado de salud de este sector social es posible por medio del análisis de las causas de muerte, las cuales se refieren a la enfermedad, traumatismo o lesión que conduce al deceso, que en el país son registradas en las actas de defunción y consultadas en las estadísticas de mortalidad.

1930

1940

1950

1960
Total

1970

1980

1990

2000

2009

Hombres

Mujeres

FUENTE: INEGI. Indicadores sociodemográficos, 1998. CONAPO. México demográfico. Breviario 1998. Indicadores demográficos, 1990-2050. Conapo, INEGI, Colmex. Conciliación demográfica, 2006. Proyecciones de la población de México, 2005-2050.

Tasas de mortalidad1 e índice de sobremortalidad masculina2 por grupos quinquenales de edad y sexo de la población de 60 años y más 2005 - 2007
180.0 160.0 140.0 120.0 100.0 80.0 60.0 40.0 20.0 0.0 60 - 64 años 65 - 69 años 70 - 74 años 75 - 79 años 80 - 84 años 85 y más años
Hombres
1Por mil habitantes. 2Por cien.

Distribución�porcentual�de�las�defunciones�de�60�años�y�más�por�las�principales causas�de�muerte�según�grupos�quinquenales�de�edad�2005-2007

Distribución�porcentual�de�las�defunciones�femeninas�de�60�años y�más�por�las�principales�causas�de�muerte�según�grupos�quinquenales�de�edad�2005-2007

100 90
Resto

100
156.3 143.6 125.0 120.0 114.9 105.8 99.5 93.3 70.9 58.9 38.4 28.0 17.7 44.6 75.1

90 80 70 60 50 40 30
Enfermedades�isquémicas�del�corazón Enfermedades�del�hígado Enfermedades�crónicas�de�las�vías�respiratorias�inferiores Enfermedades�cerebrovasculares Resto

80 70
Otras�formas�de�enfermedad�del�corazón Enfermedades�hipertensivas Enfermedades�crónicas�de�las�vías�respiratorias�inferiores Enfermedades�cerebrovasculares

Enfermedades�hipertensivas

60 50 40 30 20 10
Diabetes�mellitus

Tumores�(neoplasias)�malignos

Tumores�(neoplasias)�malignos

16.2

24.5 11.6

Enfermedades�isquémicas�del�corazón

20 10

Diabetes�mellitus

Mujeres

índice de Sobremortalidad masculina

0
60�a�64�años 65�a�69�años 70�a�74�años 75�a�79�años 80�a�84�años 85�y�más�años
Fuente:�INEGI.�Estadísticas�Vitales,�2005.�Base�de�datos. ��������������������������Estadísticas�Vitales,�2006.�Base�de�datos. Estadísticas Vitales 2007 Base de datos

0
60�a�64�años 65�a�69�años 70�a�74�años 75�a�79�años 80�a�84�años 85�y�más�años

Fuente: INEGI. Estadísticas Vitales, 2005. base de datos. Estadísticas Vitales 2006. base de datos. Estadísticas Vitales 2007. base de datos.

Fuente:�INEGI.�Estadísticas�Vitales,�2005.�Base�de�datos. ���������������������������Estadísticas�Vitales,�2006.�Base�de�datos. Estadísticas Vitales, 2007. Base de datos.

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Por una cultura del envejecimiento

Por una cultura del envejecimiento

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Distribución�porcentual�de�las�defunciones�masculinas�de�60�años y�más�por�las�principales�causas�de�muerte�según�grupos�quinquenales�de�edad�2005-2007 100
90 80 70 60 50 40 30 20 10 0
60�a�64�años 65�a�69�años 70�a�74�años 75�a�79�años 80�a�84�años 85�y�más�años
Fuente:�INEGI�Estadísticas�Vitales,�2005.�Base�de�datos. Fuente:�INEGI�Estadísticas�Vitales,�2006.�Base�de�datos. Fuente:�INEGI�Estadísticas�Vitales,�2007.�Base�de�datos.

Resto

Enfermedades�hipertensivas Enfermedades�del�hígado Enfermedades�cerebrovasculares Enfermedades�crónicas�de�las�vías�respiratorias�inferiores

Tumores�(neoplasias)�malignos

Diabetes�mellitus

Enfermedades�isquémicas�del�corazón

Desde el siglo pasado, en todo el mundo se ha observado un cambio en el perfil epidemiológico que se denomina transición epidemiológica. Este proceso se refiere al paso paulatino de una mortalidad concentrada en enfermedades infecciosas y parasitarias, maternas y del periodo perinatal, al predominio de padecimientos crónicos y degenerativos. El descenso de la mortalidad ha tenido lugar con un cambio en el perfil de causas de muerte, tanto en hombres como en mujeres. Entre las principales causas de muerte de la población de 60 años y más se encuentran las enfermedades de la diabetes mellitus (16.5 por ciento), del corazón (14.6 por ciento) y los tumores malignos (13.5 por ciento), las cuales en conjunto agrupan 44.6 por ciento en los fallecimientos de adultos mayores. Para las mujeres se conserva este mismo orden de causas, mientras que para los hombres las enfermedades del corazón superan en incidencia a la diabetes. El patrón de causas de mortalidad de los adultos mayores se mantiene conforme aumenta la edad hasta antes de los 80 años, después las enfermedades del corazón adquieren mayor peso relativo en las generaciones más envejecidas, con lo cual se convierte en la causa de muerte de una de cada cinco personas de 85 años y más.

Distribución porcentual de las defunciones de 60 años y más por grupos de causas según grupos quinquenales de edad para cada ta maño de localidad 2005-2007

Tamaño de localidad y grupo de causas Total Trasmisibles No trasmisibles Lesiones y accidentes No especificado Hasta 2 499 habitantes Trasmisibles No trasmisibles Lesiones y accidentes No especificado 2 500 a 14 999 habitantes Trasmisibles No trasmisibles Lesiones y accidentes No especificado 15 000 a 99 999 habitantes Trasmisibles No trasmisibles Lesiones y accidentes No especificado 100 000 y más habitantes Trasmisibles No trasmisibles Lesiones y accidentes No especificado
Fuente: INEGI Estadísticas Vitales, 2005-2007. Base de datos.

Total 100.0 15.2 78.8 3.5 2.5 100.0 17.1 72.9 3.7 6.3 100.0 16.0 75.9 3.8 4.3 100.0 15.7 78.5 3.7 2.1 100.0 14.3 81.6 3.2 0.9

60-64 años 100.0 8.6 84.9 5.7 0.8 100.0 9.5 79.8 8.0 2.7 100.0 7.8 83.0 8.1 1.1 100.0 8.1 85.1 6.4 0.4 100.0 8.6 86.6 4.4 0.4

65-69 años 100.0 9.9 84.8 4.4 0.9 100.0 11.0 80.4 5.6 3.0 100.0 9.2 83.5 5.9 1.4 100.0 9.6 85.3 4.6 0.5 100.0 9.8 86.2 3.6 0.4

70-74 años 100.0 12.1 83.2 3.6 1.1 100.0 13.9 78.4 4.3 3.4 100.0 12.5 81.6 4.2 1.7 100.0 12.0 83.3 4.0 0.7 100.0 11.6 85.0 3.1 0.3

75-79 años 100.0 14.3 81.3 3.0 1.4 100.0 15.9 76.6 3.1 4.4 100.0 14.5 80.0 3.1 2.4 100.0 14.7 81.1 3.2 1.0 100.0 13.6 83.1 2.8 0.5

80-84 años 100.0 17.3 77.7 2.8 2.2 100.0 19.0 72.7 2.6 5.7 100.0 17.6 76.1 2.5 3.8 100.0 17.8 77.5 2.8 1.9 100.0 16.5 79.9 2.8 0.8

85 años y más 100.0 22.1 69.6 2.6 5.7 100.0 22.7 63.7 2.4 11.2 100.0 22.5 66.1 2.6 8.8 100.0 23.3 68.7 2.8 5.2 100.0 21.4 73.5 2.7 2.4

Distribución porcentual de las defunciones de 60 años y más por sexo y principales causas de muerte según grupos quinquenales de edad 2005-2007

Sexo y causas de muerte Total Diabetes mellitus Enfermedades isquémicas del corazón Tumores (neoplasias) malignos Enfermedades cerebrovasculares Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores Enfermedades del hígado Enfermedades hipertensivas Resto Hombres Enfermedades isquémicas del corazón Diabetes mellitus Tumores (neoplasias) malignos Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores Enfermedades cerebrovasculares Enfermedades del hígado Enfermedades hipertensivas Resto Mujeres Diabetes mellitus Enfermedades isquémicas del corazón Tumores (neoplasias) malignos Enfermedades cerebrovasculares Enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores Enfermedades hipertensivas Otras formas de enfermedad del corazón Resto
Fuente: INEGI Estadísticas Vitales, 2005. Base de datos. Estadísticas Vitales, 2006. Base de datos. Estadísticas Vitales, 2007. Base de datos.

Total 100.0 16.5 14.6 13.5 7.6 6.4 4.7 3.7 33.0 100.0 15.3 14.5 14.2 7.1 7.0 6.1 3.0 32.8 100.0 18.6 13.9 12.8 8.2 5.8 4.4 3.7 32.6

60-64 años 100.0 24.5 11.3 17.5 5.1 2.8 9.5 2.3 27.0 100.0 13.3 20.8 14.9 2.9 4.9 12.3 2.0 28.9 100.0 29.1 8.9 20.8 5.2 2.7 2.7 2.0 28.6

65-69 años 100.0 23.2 12.6 17.5 5.9 3.9 7.7 2.7 26.5 100.0 14.4 19.6 16.5 4.2 5.6 9.5 2.3 27.9 100.0 27.5 10.3 18.7 6.3 3.6 3.1 2.2 28.3

70-74 años 100.0 21.0 13.3 16.8 7.0 5.5 5.7 3.2 27.5 100.0 14.6 17.8 16.9 6.0 6.7 6.9 2.7 28.4 100.0 24.5 11.8 16.7 7.5 4.9 3.8 2.7 28.1

75-79 años 100.0 17.5 14.4 15.0 8.3 6.8 4.4 3.7 29.9 100.0 15.4 14.7 15.9 7.7 7.6 5.3 3.1 30.3 100.0 20.5 13.4 14.0 9.0 5.8 4.4 3.2 29.7

80-84 años 100.0 13.8 15.5 12.4 9.0 8.2 3.0 4.3 33.8 100.0 15.9 11.7 13.9 9.3 8.2 3.7 3.5 33.8 100.0 15.9 15.1 10.9 9.8 7.1 5.2 4.0 32.0

85 y más años 100.0 7.9 17.5 7.3 8.6 8.7 1.4 4.8 43.8 100.0 17.1 6.8 9.1 10.4 7.8 1.9 3.9 43.0 100.0 8.6 17.9 6.0 9.2 7.4 5.5 5.4 40.0

Otra forma de abordar el estudio de la mortalidad es por el tipo de intervenciones en salud, necesarias para limitar o eliminar el efecto de las diversas patologías en la población,140 que se divide en tres grupos: enfermedades que demandan atención de primer nivel, las crónicas y degenerativas, así como las ocasionadas por accidentes. En el primer grupo, también denominado de enfermedades transmisibles, están las que se atienden en el primer nivel, esto es en un consultorio externo y tienen un costo menor. El segundo grupo, al que regularmente asisten los adultos mayores, abarca las enfermedades crónicas y degenerativas o

no transmisibles, que requieren atención especializada en los servicios de segundo nivel (clínicas y hospitales) y tercer nivel (hospitales de alta especialización), por lo que su atención es más costosa, tanto para la población, como para los sistemas de salud. En el segundo grupo se requiere la detección temprana de las enfermedades, para que el médico sugiera al paciente el cambio de conductas en relación con los estilos de vida y factores de riesgo, por ejemplo: disminuir el consumo de grasas de origen animal, moderar el consumo de alcohol, eliminar el tabaquismo y practicar ejercicio de manera regular.

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Rosario cárdenas hace referencia a Murray, Gonghuan y Xiinjian (1992), quienes establecieron que otra forma de abordar el estudio de la mortalidad por causas es agrupándolas según el tipo de intervenciones en salud necesarias para limitar o eliminar su efecto, en su artículo Las causas de muerte en México, en José Gómez de León Cruces y Cecilia Rabell Romero, La Población de México. Tendencias y perspectivas sociodemográficas hacia el siglo XXI, CONAPO y Fondo de Cultura Económica, México, 2001.

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Un tercer grupo incluye las defunciones debido a lesiones y accidentes, que en general pueden evitarse con la prevención, como es el uso del cinturón de seguridad, moderación de la velocidad al conducir, conocimiento de protección civil tanto en el trabajo como en la comunidad, y medidas de seguridad en el hogar, resultado de factores ajenos a los procesos fisiopatológicos, por lo cual las intervenciones diseñadas para disminuir o eliminar su incidencia, rebasan el ámbito de los servicios de salud. Para reducir accidentes también es importante considerar medidas como la readecuación de la infraestructura no sólo de la vivienda, sino en general, del diseño arquitectónico de los espacios públicos como edificios, accesos peatonales y transportes, entre otros, de tal manera que faciliten el desplazamiento de las personas de mayor edad. De cada 100 personas de 60 años o más, 79 fallecieron por causas no transmisibles, 15 por trasmisibles y tres por lesiones o accidentes. Entre los hombres se presentan más muertes por lesiones o accidentes, lo cual se relaciona con su todavía alta participación en actividades extradomésticas, situación que se reduce de forma significati-va conforme avanza la edad. A más años, aumenta la propor-ción de fallecimientos por enfermedades transmisibles. Entre la población de 85 años y más, alcanza 20.9 por ciento para mujeres y 23.7 por ciento para varones.

Si se atiende el tamaño de localidad de residencia de los fallecidos, se aprecia claramente cómo las diferencias en el acceso a los servicios de salud afectan la distribución por grupos de causas. Conforme las localidades albergan una mayor cantidad de población, el peso relativo de las defunciones por causas transmisibles se reduce, mientras que el de las crónicas va en aumento.

Ley de los Derechos de las personas Adultas Mayores
El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores es el organismo público rector de la política nacional en favor de las personas adultas mayores, que tiene como objetivo general coordinar, promover, apoyar, fomentar, vigilar y evaluar las acciones públicas, estrategias y programas que se deriven de la política nacional.

Para recordar
La composición por edad de la población influye directamente en el cambio de las variables demográficas, que obedecen a la evolución de la mortalidad, fecundidad y migración. El proceso de envejecimiento demográfico se manifiesta en el aumento proporcional de personas de 60 años o más de edad. Este se debe al descenso de la mortalidad general, consecuencia de la mayor prevención oportuna de afecciones transmisibles, así como de mejoras en la calidad de vida. Esta situación afecta las estructuras por edad y sexo de las poblaciones urbanas y rurales. En las primeras hay menos adultos mayores que en las rurales. A medida que aumenta la edad de una población, hay más mujeres, quienes viven cinco co años más en promedio que los hombres, y al comienzo de la edad adulta mayor, esa diferencia es de casi dos años.

Decálogo de los Derechos de las Personas Adultas Mayores
1. Derecho a una vida con calidad, sin violencia y sin discriminación. (Artículo 5°, fracción I). 2. Derecho a un trato digno y apropiado en cualquier procedimiento judicial. (Artículo 5°, fracción II). 3. Derecho a la salud, alimentación y familia. (Artículo 5°, fracción III) 4. Derecho a la educación. (Artículo 5°, fracción IV). 5. Derecho a un trabajo digno y bien remunerado. (Artículo 5°, fracción V) 6. Derecho a la asistencia social. (Artículo 5°, fracción VI). 7. Derecho a asociarse y participar en procesos productivos de educación y capacitación en tu comunidad. (Artículo 5°, fracción VII). 8. Derecho a denunciar todo hecho, acto u omisión que viole los derechos que consagra la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores. (Artículo 5°, fracción VIII). 9. Derecho a la atención preferente en establecimientos públicos y privados que presten servicio al público. (Artículo 5°, fracción XI). 10. Derecho a contar con asientos preferentes en los servicios de autotransporte. (Artículo 5°, fracción IX).

Obligaciones de las autoridades en materia de política pública para los adultos mayores Secretaría de Desarrollo Social
• Fomentar la participación de los sectores social y privado en los programas de atención a las personas adultas mayores. (Artículo 16, fracción I). • Establecer convenios de colaboración con diferentes instituciones y organismos públicos, sociales y privados, para que dirijan sus acciones a los adultos mayores. (Artículo 16, fracción III).

En las poblaciones urbanas hay menos adultos mayores que en las rurales.

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Secretaría de Educación Pública
• Garantizar el acceso a la educación pública en todos sus niveles. (Artículo 17, fracción I). • Incorporar en los planes educativos contenidos sobre el envejecimiento. (Artículo 17, fracción III). • Otorgar acceso gratuito o con descuentos especiales a eventos culturales. (Artículo 17, fracción V). • Realizar programas culturales y concursos exclusivamente para las personas adultas mayores. (Artículo 17, fracción VI). • Promover una cultura de envejecimiento en toda la población. (Artículo 17, fracción VIII) .

Secretaría de Comunicaciones y Transportes
• Realizar convenios con aerolíneas y empresas de transporte nacional e internacional para que se les otorguen tarifas preferenciales a los adultos mayores. (Artículo 20, fracción II). • Supervisar que las unidades de transporte cuenten con el equipo adecuado para que las personas adultas mayores hagan uso del servicio con seguridad y comodidad. (Artículo 20, fracción III). • Vigilar el derecho permanente a obtener descuentos o exenciones de pago al hacer uso del servicio de transporte público, previa acreditación de la edad. (Artículo 20, fracción IV).

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Instituciones públicas del Sector Salud
• Prestar servicios públicos de salud integrales y de calidad, de conformidad con la Ley General de Salud. (Artículo 18, fracción I). • Facilitar la atención médica a las personas adultas mayores en las clínicas y hospitales, con el establecimiento de áreas geriátricas. (Artículo 18, fracción III). • Brindar cursos de capacitación para la promoción del autocuidado de la salud para que las personas adultas mayores logren ser más independientes. (Artículo 18, fracción VI).

Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF)
• Garantizar los servicios de asistencia y orientación jurídica en forma gratuita, en especial aquellos que se refieren a la seguridad de su patrimonio, en materia de alimentos y testamentaria. (Artículo 22, fracción I). • Coadyuvar con la PGR, en la atención y protección juridirídica de los adultos mayores víctimas de cualquier delito. (Artículo 22, fracción III) • Atender y dar seguimiento a quejas, denuncias e informes sobre violación a los derechos de las personas adultas mayores. (Artículo 22, fracción V). • Establecer los programas asistenciales de apoyo a las familias, para que la falta de recursos no sea causa de separación de las personas adultas mayores. (Artículo 22, fracción VII)

Secretaría del Trabajo y Previsión Social
• Implementar programas para la promoción de empleos y trabajos remunerados para los adultos mayores. (Artículo 19, fracción 1). • Proporcionar asistencia jurídica a las personas adultas mayores que decidan retirarse de sus actividades laborales. (Artículo 19, fracción V). • Organizar una bolsa de trabajo en la cual se identifiquen actividades laborales que puedan ser desempeñadas por adultos mayores. (Artículo 19, fracción IV). • Capacitar y otorgar financiamiento para el autoempleo. (Artículo 19, fracción VI).

Secretaría de Turismo
• Impulsar su participación en actividades de atención al turismo. (Artículo 23, fracción I). • Promover actividades de recreación turística diseñadas para los adultos mayores, con tarifas preferentes. (Artículo 23, fracción II).

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AGRADECIMIENTOS
Agradecemos la participación entusiasta de quienes, atendiendo a la invitación que les hiciera el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, hicieron posible este documento de gran valía para conocer mejor la situación del envejecimiento en nuestro país: • Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). • Colegio de la Frontera Norte: Silvia Mejía Arango. • Universidad Estatal del Valle de Ecatepec: María de Jesús Moreno Moreno y José Carlos García Ramírez. • Instituto de Geriatría: Luis Miguel Gutiérrez Robledo, Verónica Bautista Eugenio, Elizabeth Caro López, Amir Gómez-León Mandujano, Varinia Herrera Castro, Lucero Kazué Kameyama Fernández, Sandra Luna Pérez y Gabriela Ríos Cázares. • Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). • Doctor Sergio S. Valdés Rojas. • Fundación Bienestar del Adulto Mayor, I.A.P. • Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH): Xóchitl MuñozCano Díaz López. • Universidad de la Tercera Edad. • Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). • Secretaría de Salud: Doctor Miguel Ángel Lezana Fernández, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades; doctora María Esther Lozano Dávila, subdirectora de Atención al Envejecimiento; doctor Javier Calleja Olvera, adscrito al Programa de Atención al Envejecimiento; doctor Carlos Humberto Álvarez Lucas, director general adjunto de Programas Preventivos; licenciada Érica Chaparro González, adscrita al Programa de Salud del Adulto y del Anciano; doctor Agustín Lara Esqueda, director del Programa de Salud en el Adulto y en el Anciano; doctora Yolanda Osio Figueroa, adscrita al ISSSTE; doctora Ana María Olivares Luna, adscrita al ISSSTE. • Fondo Nacional de Apoyos para Empresas en Solidaridad (Fonaes). • Universidad Autónoma Metropolitana (UAM): Eduardo Preciat Lámbarri y Alfonso Chávez Muñoz. • Secretaría de Salud: Doctor Miguel Ángel Lezana Fernández, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades; doctor Carlos Humberto Álvarez Lucas, director general adjunto de Programas Preventivos; doctor Agustín Lara Esqueda, director del Programa de Salud del Adulto y del Anciano (PSAA) y doctora María Esther Lozano Dávila, subdirectora de Atención al Envejecimiento del (PSAA). • Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas: María de Lourdes Domínguez Lozano y José Luis Reyes Utrera. • Sedesol, programa70 y Más. • Senado de la República: Senador Guillermo Tamborrel Suárez • Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH): Doctor Raúl Plascencia Villanueva, Presidente . • Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

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