SECUENCIA DIDÁCTICA: “ADOLFO”
Cuarto Grado
Fundamentación:
El trabajo con el cuento Adolfo de María Cristina Ramos, dentro del espacio curricular
de Prácticas del Lenguaje, se sostiene en la convicción de que la literatura constituye
un medio privilegiado para que niños y niñas se acerquen al mundo de los textos de
manera significativa, disfruten de la belleza del lenguaje y construyan interpretaciones
propias en diálogo con otros.
La propuesta se enmarca en el Diseño Curricular de la Provincia de Buenos Aires
(2018), que orienta a promover experiencias de lectura, escritura, intercambio y
reflexión sobre el lenguaje, generando espacios donde los estudiantes se reconozcan
como lectores y escritores en permanente construcción.
El cuento Adolfo resulta especialmente valioso porque ofrece una mirada sensible
sobre la vida en una escuela rural albergue, acercando a los alumnos a realidades que
quizás no conocen, pero que interpelan sus propias experiencias y emociones. La
historia de Adolfo y su hermano pone en escena la espera, la nostalgia y el vínculo con
la familia, sentimientos universales que permiten a los estudiantes empatizar con el
personaje y reflexionar sobre sus propios afectos y vivencias escolares.
El recorrido didáctico planificado —que articula lectura a través del docente, lectura
por sí mismos, escritura a través del maestro, escritura por sí mismos, intercambio
entre lectores y reflexión sobre el lenguaje— busca garantizar un andamiaje
progresivo:
● Primero, el contacto sensible con la obra, mediado por la voz del docente.
● Luego, la relectura focalizada y la apropiación de expresiones literarias.
● Más tarde, la producción de textos propios, en distintas modalidades (dictado al
maestro, escritura en parejas, revisiones individuales).
● Finalmente, la socialización y la recomendación de la obra a otros, como gesto
auténtico de circulación de la cultura escrita.
De esta manera, los estudiantes no solo desarrollan competencias de comprensión
lectora y producción escrita, sino que también ejercitan la escucha atenta, el diálogo
respetuoso y la capacidad de construir sentidos colectivos. A la vez, se fortalecen
habilidades metalingüísticas al reflexionar sobre la puntuación, las repeticiones y los
recursos expresivos, en un contexto de uso real y significativo.
El proyecto también fomenta la formación de una comunidad de lectores en el aula: al
compartir frases que los emocionaron, al escribir en conjunto, al revisar y recomendar
el cuento a otros, los chicos se constituyen en lectores activos y productores de cultura.
Así, la escuela garantiza no solo el aprendizaje técnico de la lectura y la escritura, sino
también el derecho a la literatura, entendida como experiencia estética, cultural y
social.
En síntesis, esta fundamentación sostiene que el trabajo con Adolfo permite conjugar
los ejes centrales del área de Prácticas del Lenguaje —lectura, escritura, oralidad y
reflexión sobre el lenguaje— en un recorrido coherente y gradual, que coloca a los
alumnos en el centro de la experiencia y los habilita a convertirse en lectores y
escritores autónomos, críticos y sensibles.
Propósitos
● Promover el acceso a la literatura como experiencia estética y cultural.
● Asegurar situaciones de lectura, escritura y oralidad en diversidad de géneros y
portadores de texto.
● Ofrecer oportunidades para que los alumnos desarrollen estrategias de
comprensión lectora, interpretación y producción.
● Propiciar la circulación de la palabra en contextos de intercambio para sostener
conversaciones sobre lo leído, lo escrito y lo dicho.
● Favorecer la revisión y reflexión sobre el lenguaje como parte del proceso de
aprendizaje.
● Garantizar el derecho de todos los niños y niñas a apropiarse de la cultura
escrita y a constituirse en lectores y escritores.
Contenidos
Prácticas de lectura
● Lectura a través del docente de textos literarios y no literarios.
● Lectura silenciosa y en voz alta por parte de los alumnos.
● Relectura de fragmentos para profundizar la comprensión.
● Intercambio entre lectores sobre interpretaciones y sensaciones.
● Apropiación de recursos expresivos y vocabulario literario.
Prácticas de escritura
● Escritura colectiva a través del maestro como modelización.
● Escritura por sí mismos de textos literarios y no literarios.
● Planificación de textos: anticipación de contenido, organización de ideas.
● Revisión y corrección de producciones propias y colectivas.
● Producción de textos con destinatarios reales (recomendaciones, afiches,
cartas).
Oralidad
● Participación en intercambios colectivos con respeto por turnos de palabra.
● Exposición oral de ideas, sentimientos e interpretaciones.
● Escucha atenta de producciones ajenas.
● Lectura en voz alta con finalidad comunicativa y expresiva.
Reflexión sobre el lenguaje
● Uso de signos de puntuación básicos para organizar el sentido.
● Reconocimiento de repeticiones y búsqueda de alternativas.
● Observación y análisis de expresiones poéticas y metáforas.
● Diferencias entre oralidad y escritura.
● Revisión de los textos producidos como instancia de aprendizaje.
ACTIVIDADES:
Actividad 1: Primer acercamiento al cuento Adolfo
La docente dará inicio al encuentro presentando el libro Adolfo a todo el grupo.
Mostrará la tapa en grande (puede ser el ejemplar impreso, la versión proyectada en
pantalla o una copia en afiche) y leerá en voz alta el título, señalando las letras: “Se
llama Adolfo. ¿Conocen a alguien que se llame así? ¿Qué les hace pensar este
nombre?”. Invitará a observar atentamente la ilustración de la portada y abrirá el
diálogo con preguntas: “¿Cómo creen que se siente el personaje que aparece? ¿Parece
alegre, triste, pensativo? ¿Por qué lo imaginan así?”. Se permitirá que los alumnos
expresen libremente lo que ven, lo que piensan y lo que sienten, validando todas las
respuestas.
La docente comentará brevemente quién es la autora: “Este cuento lo escribió una
escritora argentina llamada María Cristina Ramos. Ella vive en Neuquén, en el sur de
nuestro país, y escribió esta historia para que chicos y chicas como ustedes conozcan
cómo es la vida en algunas escuelas rurales, que son muy distintas a las que estamos
acostumbrados a ver en la ciudad”.
Luego explicará que realizará la primera lectura del cuento y pedirá que presten mucha
atención a las palabras y a las ilustraciones, ya que luego conversarán sobre lo que
sintieron y entendieron. Comenzará la lectura en voz alta, de principio a fin, sin apuro,
poniendo especial énfasis en las expresiones que transmiten sentimientos: “llora un
llanto calladito”, “una lágrima se quedó columpiándose en el abismo”. Se detendrá un
momento en esas frases para repetirlas y dejar que los estudiantes las escuchen dos
veces, subrayando la musicalidad y la belleza de las palabras.
Mientras lee, invitará a mirar las imágenes y comentará en voz baja: “¿Vieron cómo se
dibuja la lágrima en el bolsillo del guardapolvo? ¿Qué les hace sentir esa ilustración?”.
Una vez finalizada la lectura, guardará un silencio breve y luego preguntará: “¿Qué
sintieron al escuchar esta historia? ¿Les parece un cuento triste, alegre, o tiene un poco
de las dos cosas? ¿Por qué?”. Los estudiantes podrán responder desde sus emociones,
conectando con la experiencia de Adolfo. La docente guiará el intercambio para que
todos tengan la posibilidad de participar y hará hincapié en que no hay una única
respuesta correcta, sino muchas formas de leer y sentir la misma historia.
Luego propondrá la construcción colectiva de un afiche titulado “Expresiones que nos
gustaron”. Explicará: “En este cartel vamos a escribir frases del cuento que nos
parecieron lindas, interesantes o que nos llamaron la atención. Por ejemplo, a mí me
gustó cuando dice ‘llora un llanto calladito’, porque es una forma diferente de decir que
alguien está llorando”. A medida que los niños dicten frases, ella las escribirá en el
afiche y los animará a pensar en sinónimos o nuevas formas de decir lo mismo. El cartel
quedará colgado en el aula para seguir completándolo a medida que avancen en las
lecturas posteriores.
Para cerrar la actividad, la docente entregará a cada estudiante una fotocopia titulada
“Mi primer encuentro con Adolfo”. Allí cada uno podrá dibujar lo que imaginaba que
pasaría en la historia antes de escucharla, escribir cómo se sintió después de la lectura,
y copiar alguna expresión del cuento que le haya parecido significativa. Explicará: “Este
trabajo es personal. No hay respuestas correctas o incorrectas. Queremos que quede
guardada la huella de lo que pensaron y sintieron en este primer encuentro con el
cuento”.
Recursos
● Ejemplares impresos del libro Adolfo o proyección digital.
● Afiche grande y fibrones para registrar las expresiones colectivas.
● Fotocopia “Mi primer encuentro con Adolfo”.
● Lápices de colores, crayones o marcadores para completar el dibujo.
Actividad 2: Relectura focalizada e intercambio entre lectores
La docente retomará el cuento en el nuevo encuentro y les recordará a los estudiantes
lo trabajado anteriormente: “La vez pasada escuchamos el cuento completo y
compartimos qué nos hizo sentir. Hoy vamos a volver a leer algunas partes porque
muchas veces, cuando releemos, descubrimos cosas nuevas que la primera vez no
habíamos notado”.
Para generar expectativa, la docente preguntará: “¿Quién recuerda cómo comenzaba la
historia? ¿Qué pasaba con Adolfo en las primeras líneas?”. Algunos alumnos
responderán espontáneamente y, a partir de esas intervenciones, la docente volverá a
leer en voz alta: “Adolfo no está contento. De a ratos llora un llanto calladito”. Luego,
abrirá el diálogo: “¿Qué creen que significa ‘llora un llanto calladito’? ¿Cómo lo
diríamos de otra manera? ¿Qué otras formas conocen para expresar lo mismo?”. Los
estudiantes podrán proponer alternativas como “llora bajito”, “llora despacito”, “llora
en silencio” o incluso frases inventadas. La docente anotará todas estas expresiones en
el pizarrón o en un afiche, resaltando la riqueza de las diferentes formas de decir.
A continuación, invitará a releer el pasaje donde aparece la lágrima como personaje:
“Una lágrima se aferró de una hilacha de la manga y se quedó columpiándose en el
abismo, como las golondrinas cuando tironean hilitos para hacer el nido”. Luego
preguntará: “En este momento, ¿el narrador está hablando de Adolfo o de la lágrima?
¿Por qué lo dicen? ¿Qué pistas nos da el texto para darnos cuenta?”. Abrirá el
intercambio y guiará la conversación para que los niños identifiquen la personificación
de la lágrima y comprendan que no siempre el narrador se refiere directamente al
protagonista, sino que utiliza recursos poéticos para ampliar la historia.
La docente continuará proponiendo la lectura en parejas de otro fragmento clave:
“—¿Cuántos días faltan, pues, maestra, para que venga mi papá?”. Antes de la lectura,
dirá: “Lean con atención este diálogo y piensen qué nos muestra de Adolfo esta
pregunta”. Después, cada pareja compartirá sus ideas: algunos dirán que está ansioso,
otros que está triste, otros que necesita contar los días para sentirse acompañado. La
docente reforzará esta idea diciendo: “Cuando preguntamos algo muchas veces, en
realidad estamos mostrando cómo nos sentimos. ¿Qué creen que siente Adolfo al
preguntar tanto por su papá?”.
Para profundizar, volverá sobre el recurso literario: “¿Vieron que Adolfo cuenta con los
dedos y con semillas para saber cuándo llega su papá? ¿Qué significa eso? ¿Qué nos
muestra del personaje?”. Se abrirá el debate y la docente invitará a volver al texto cada
vez que sea necesario, subrayando que la comprensión siempre se apoya en lo que
está escrito.
En la puesta en común final, los alumnos compartirán las frases que más les gustaron y
la docente propondrá agregarlas al afiche colectivo “Expresiones que nos gustaron”
iniciado en la clase anterior. Explicará: “Cada vez que descubrimos una frase especial
del cuento, la vamos a guardar en este cartel. Nos servirá de inspiración cuando más
adelante escribamos nuestras propias historias”.
Para cerrar la actividad, entregará una fotocopia individual titulada “Palabras y
expresiones de Adolfo” que permitirá registrar por escrito lo que cada niño pensó y
sintió en esta relectura.
Recursos
● Libro Adolfo (ejemplares impresos o versión proyectada).
● Fragmentos seleccionados para releer (inicio, lágrima, diálogo con la maestra).
● Afiche o papelógrafo y fibrones para ampliar el cartel de expresiones.
● Fotocopia “Palabras y expresiones de Adolfo”.
● Lápices de colores y crayones.
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Perfecto . Ahora te desarrollo la Actividad 3 mucho más en profundidad, con las
intervenciones docentes, ejemplos de posibles respuestas de los alumnos y la
propuesta de la fotocopia bien detallada.
Actividad 3: Lectura por sí mismos – El recreo largo
La docente iniciará la clase retomando lo trabajado anteriormente: “Ya escuchamos el
cuento completo y releímos algunos fragmentos importantes. Hoy vamos a leer por
nosotros mismos una parte muy especial: el recreo largo. Es un momento en que
aparecen otros personajes y en el que podemos descubrir si Adolfo se siente distinto o
sigue igual”.
Para comenzar, explicará la dinámica: “Van a trabajar en parejas. Primero lean en
silencio el fragmento. Después, uno de ustedes leerá en voz alta para su compañero, y
luego se cambian. Recuerden que no es una carrera: lo más importante es entender lo
que sucede”. La docente repartirá ejemplares del cuento o proyectará las páginas 12 a
15, que incluyen la llegada del hermano de Adolfo, el juego con la bolita lechera, la
bandada de loros y la merienda de los maestros.
Mientras los niños leen, la docente circulará entre las mesas, observando y
acompañando a quienes presenten más dificultades. Si detecta tropiezos, se acercará
para leer en “voz compartida” o ayudarlos a reconocer palabras por el contexto o la
ilustración.
Una vez finalizada la lectura en parejas, invitará a reflexionar con preguntas abiertas:
● ¿Qué personajes aparecen en el recreo largo además de Adolfo y su hermano?
● ¿Qué hacen los maestros y qué hace Felipa?
● Cuando juegan a las bolitas y pasa la bandada de loros, ¿Adolfo se olvidó de su
tristeza o la sigue sintiendo? ¿Por qué lo dicen?
● ¿Qué parte les gustó más de esta escena?
La docente insistirá en que busquen en el texto las palabras o frases que justifiquen sus
respuestas: “No nos alcanza con decir sí o no, tenemos que mostrar dónde lo dice el
cuento”.
Luego organizará una breve puesta en común en la que cada pareja compartirá al
menos una observación. En el pizarrón o en un afiche, anotará los personajes que
aparecen en el recreo y sus acciones, creando una especie de “mapa del recreo”. De
esta manera, los niños podrán visualizar que en una misma escena conviven distintos
planos: el juego de los hermanos, el bullicio de los loros, las charlas de los maestros y el
trabajo de Felipa.
Finalmente, entregará una fotocopia titulada “El recreo de Adolfo” para que cada
estudiante registre individualmente lo que entendió y complete un dibujo de la escena.
Explicará: “Así como conversamos en grupo, ahora cada uno va a dejar por escrito sus
ideas y a dibujar lo que más le gustó de este recreo”.
Recursos
● Libro Adolfo (ejemplares impresos o proyección del PDF).
● Fragmento seleccionado: págs. 12-15 (recreo largo).
● Afiche y fibrones para el “mapa del recreo”.
● Fotocopia “El recreo de Adolfo”.
● Lápices, crayones y marcadores de colores.
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Actividad 4: Escritura a través del maestro – El recreo largo
La docente iniciará la clase recordando el trabajo de lectura anterior: “Ya escuchamos y
leímos el momento del recreo largo en la historia de Adolfo. Hoy vamos a transformarlo
en un texto que escribiremos entre todos. Eso se llama escritura a través del maestro:
ustedes me van a dictar lo que quieran que quede escrito y yo lo voy a ir anotando, pero
no copiamos el cuento, lo reescribimos con nuestras propias palabras”.
La docente dirá: “Para no olvidarnos de nada, primero vamos a hacer un plan. Un plan
es como un mapa con los pasos principales que después nos va a guiar para escribir el
relato”. En el pizarrón o en un afiche dibujará una lista numerada y preguntará al
grupo:
1. “¿Qué pasó primero cuando empezó el recreo?”
→ Respuestas posibles: “sonó la campana”, “entró Juancito a buscar a Adolfo”.
2. “¿Qué hicieron los hermanos después?”
→ “Jugaron con una bolita lechera”.
3. “¿Qué apareció en el cielo mientras jugaban?”
→ “Una bandada de loros que hacía mucho ruido”.
4. “¿Qué sintieron los hermanos cuando vieron a los loros?”
→ “Se acordaron de su papá”, “se pusieron tristes otra vez”.
5. “¿Qué hacían mientras tanto los maestros y Felipa?”
→ “Tomaban mate”, “amasaban tortas fritas”, “charlaban en la cocina”.
La docente irá anotando las respuestas resumidas en el afiche. A medida que los
alumnos propongan, intervendrá:
● “¿Conviene poner primero lo que hacen los hermanos o lo que hacen los
maestros? Pensemos en el orden de la escena”.
● “¿Hace falta decir que la bolita era un regalo de la maestra? ¿O eso lo podemos
dejar para más adelante?”.
● “¿Alguien recuerda alguna expresión linda del cuento que podamos anotar en el
plan?”.
Con el plan ya elaborado, la docente comenzará a escribir el relato en el pizarrón,
dictado por los niños:
● Alumno: “Podemos empezar diciendo ‘Cuando llegó el recreo largo…’”.
● Docente: “Muy bien, escribo eso. ¿Qué ponemos a continuación?”.
● Otro alumno: “Juancito fue a buscar a su hermano Adolfo a la puerta”.
● Docente: “Perfecto. ¿Agregamos que siempre lo iba a buscar? ¿O decimos solo
que lo buscó esta vez?”.
La escritura avanzará línea por línea, con la docente releyendo cada segmento y
preguntando:
● “¿Se entiende lo que escribimos? ¿Hace falta un punto aquí o podemos seguir
con la misma oración?”.
● “Estamos repitiendo mucho los nombres Adolfo y Juancito. ¿Cómo podríamos
decirlo distinto? ¿Quizás ‘los dos hermanos’?”.
● “Cuando aparecen los loros, ¿qué palabra podemos usar para mostrar que fue
repentino? ¿Ponemos ‘de pronto’ o ‘de repente’?”.
Los alumnos intervendrán proponiendo palabras o expresiones. La docente recordará
el cartel de “Expresiones que nos gustaron” y alentará a reutilizar alguna frase tomada
del cuento, para enriquecer el texto colectivo.
Una vez terminado, la docente leerá en voz alta la versión completa. Hará pausas y
preguntará:
● “¿Quedó claro quiénes son los personajes? ¿Necesitamos aclarar quién es
Juancito?”.
● “¿Está bien el orden en que contamos los hechos? ¿Falta algo?”.
● “¿Les gusta cómo suena esta parte o la cambiamos?”.
Entre todos corregirán lo que haga falta hasta llegar a una versión final satisfactoria.
Ese texto se dejará colgado en el aula o copiado en computadora para tenerlo como
modelo.
Recursos
● Libro Adolfo (ejemplares o proyección digital).
● Fragmento del recreo largo (págs. 12-15).
● Afiche/papelógrafo y fibrones para el plan y el texto colectivo.
● Cartel “Expresiones que nos gustaron” (de actividades previas).
● Fotocopia “Plan de escritura – El recreo largo”.
● Lápices, marcadores, crayones.
Actividad 5: Escritura por sí mismos – La huida de los chicos
La docente comenzará la clase recordando el texto colectivo que escribieron
anteriormente: “Ya escribimos entre todos el recreo largo. Hoy vamos a dar un paso
más: van a escribir ustedes mismos, en parejas, otra parte del cuento. El momento que
vamos a trabajar se llama La huida de los chicos”.
Explicará qué se espera de ellos: “La escritura por sí mismos significa que ustedes
piensan qué quieren contar, lo escriben y lo revisan. No se trata de copiar, sino de usar
sus palabras, inventar cómo empieza, cómo sigue y cómo termina la escena. Van a
trabajar de a dos: uno empieza escribiendo y el otro ayuda, leyendo y sugiriendo
cambios. Después se cambian los roles”.
Antes de escribir, la docente pedirá que armen un plan de escritura en sus hojas. Dirá:
“El plan es como un borrador: escribimos con poquitas palabras lo que no nos puede
faltar”. Orientará con preguntas:
● “¿Qué hacen Adolfo y Juancito después del recreo?”
● “¿Con qué jugaban justo antes de irse?”
● “¿Qué pasa cuando aparece la bandada de loros?”
● “¿Qué sienten y por qué deciden salir?”
● “¿Qué estaban haciendo los maestros y Felipa en ese momento?”.
Algunas posibles respuestas de los niños serán: “Se fueron caminando por el camino”,
“se acordaron de su papá”, “los maestros estaban tomando mate”, “no volvieron al
aula”. La docente irá recordando: “No escriban todo de una vez. Primero el plan, luego
lo transformamos en frases”.
Durante la producción, circulará por el aula, acompañando a cada pareja. Hará
observaciones como:
● “Fíjense si ya pusieron un punto, porque ahora empiezan otra idea”.
● “¿Repetimos muchas veces los nombres Adolfo y Juancito? ¿Cómo más
podríamos decirlo?”.
● “Miren el cartel de ‘Expresiones que nos gustaron’: ¿quieren usar alguna
palabra linda para enriquecer su texto?”.
● “Recuerden que el lector tiene que entender qué hacen y qué sienten los chicos”.
Una vez que las parejas hayan terminado, la docente propondrá un espacio de
relectura y corrección. Dirá: “Lean lo que escribieron, pregúntense si se entiende, si
falta algo, si hay que cambiar una palabra. Revisar es parte de escribir”. Invitará a
algunos grupos a leer sus producciones en voz alta y abrirá un breve intercambio para
reconocer aciertos y mejoras posibles.
Recursos
● Libro Adolfo (ejemplares impresos o proyección).
● Cartel “Expresiones que nos gustaron” para inspirar la escritura.
● Fotocopia “La huida de los chicos” con plan + espacio de redacción + lista de
control.
● Lápices, bolígrafos y resaltadores para correcciones.
Actividad 6: Reflexión sobre el lenguaje – “Revisar para mejorar”
La docente comenzará la clase retomando lo trabajado: “En la actividad pasada
escribieron la huida de los chicos. Hoy vamos a aprender algo muy importante: cuando
escribimos no alcanza con poner palabras, también necesitamos revisar lo que
escribimos. Revisar significa leer otra vez, descubrir si falta algo, si se repiten palabras o
si hay que poner un punto o una coma para que el texto suene mejor y se entienda
más”.
La docente repartirá una fotocopia con un texto incompleto, basado en la escena de la
huida, pero con errores intencionales. Lo leerá en voz alta mientras los alumnos siguen
con la vista:
"Juancito fue a buscar a Adolfo en el recreo largo y Adolfo y Juancito se ponen a jugar
con la bolita lechera otros chicos juegan a la pelota y las maestras toman mate cocido y
Felipa amasa tortas fritas cuando pasan los loros Juancito y Adolfo se fueron de la
escuela para ir a su casa"
Luego preguntará:
● “¿Qué les pasó cuando leyeron este texto? ¿Fue fácil entenderlo o costó un
poco?”
● “¿Por qué creen que cuesta leerlo?”.
Algunos alumnos dirán: “No hay puntos”, “se repite mucho Adolfo y Juancito”, “es todo
seguido”. La docente retomará esas respuestas y explicará: “Muy bien, entonces hoy
vamos a aprender a poner los puntos, usar mayúsculas y buscar otras palabras para no
repetir tanto”.
La docente invitará a que los niños digan en voz alta dónde pondrían un punto. Irá
subrayando y marcando con tiza de color en el pizarrón o señalando en el texto
proyectado.
● Alumno: “Después de ‘bolita lechera’ va un punto porque empieza otra idea”.
● Docente: “Perfecto. Si pongo un punto, ¿con qué letra empiezo la oración
siguiente?”.
● Alumno: “Con mayúscula”.
Otra intervención:
● Docente: “¿Qué pasa con los nombres? ¿Los repetimos mucho?”.
● Alumno: “Sí, siempre decimos Adolfo y Juancito”.
● Docente: “¿Cómo podríamos reemplazarlos?”.
● Alumnos: “Los dos hermanos”, “los chicos”.
Se irá corrigiendo entre todos hasta llegar a una versión mejorada:
"Juancito fue a buscar a Adolfo cuando empezó el recreo largo. Los dos hermanos
jugaron con la bolita lechera. Otros chicos jugaban a la pelota mientras las maestras
tomaban mate cocido y Felipa amasaba tortas fritas. De pronto, pasó una bandada de
loros y entonces los hermanos se fueron de la escuela para ir a su casa."
La docente leerá la nueva versión en voz alta y preguntará:
● “¿Ahora se entiende mejor? ¿Qué cambia con respecto al primero?”.
● “¿Les gusta cómo suena la expresión ‘de pronto’? ¿Podríamos haber usado
otra?”.
Luego, la docente pedirá: “Ahora quiero que lean lo que escribieron ustedes ayer.
Busquen si les pasó lo mismo: ¿faltan puntos? ¿Se repiten palabras? ¿Podrían cambiar
un nombre por una expresión más linda? Marquen con colores lo que quieran mejorar”.
La docente circulará por el aula, leyendo con cada pareja o grupo, y hará comentarios
personalizados:
● “Acá pusieron muchas veces Adolfo, ¿qué otra palabra podemos usar?”.
● “Después de esta acción empieza otra, así que conviene poner un punto”.
● “¿Se acuerdan de las expresiones que guardamos en el cartel? Pueden agregar
alguna”.
Finalmente, invitará a algunos a leer en voz alta su texto corregido para mostrar cómo
cambia al revisarlo. Cerrar con una reflexión: “Escribir no es hacerlo perfecto de una
sola vez, sino escribir, leer, cambiar y mejorar. Así lo hacen también los escritores de
verdad”.
Recursos
● Texto modelo con errores (preparado por la docente).
● Fotocopia “Revisamos para mejorar”.
● Afiche o pizarrón para la corrección colectiva.
● Cartel de “Expresiones que nos gustaron”.
● Lápices de colores o resaltadores para marcar y corregir.
Actividad 7: Cierre de la secuencia – “Recomendamos leer Adolfo”
La docente abrirá la clase con una breve conversación de repaso:
“Hoy llegamos al final del trabajo con el cuento de María Cristina Ramos. Lo
escuchamos, lo leímos, lo reescribimos, inventamos nuevas formas de decir, corregimos
nuestros textos… Ahora nos toca hacer lo que hacen los verdaderos lectores:
recomendar un libro a otros. Porque cuando un libro nos toca, queremos que otros
también lo disfruten.”
Explicará que la actividad será doble: primero cada uno escribirá una recomendación
personal y luego se realizará una presentación colectiva para compartir el recorrido con
otros grupos o con las familias.
La docente preguntará:
● “¿Qué partes del cuento nos gustaron más?”
● “¿Qué emociones transmite la historia de Adolfo?”
● “¿Por qué creemos que otros niños y niñas deberían leer este libro?”
En el pizarrón o en un afiche se armará una lista de ideas que luego los estudiantes
podrán usar para inspirarse en sus recomendaciones. Ejemplos de frases de los chicos:
● “Porque habla de la tristeza de estar lejos de la familia.”
● “Porque muestra la amistad de los hermanos.”
● “Porque tiene frases muy lindas como ‘llora un llanto calladito’.”
● “Porque las ilustraciones son hermosas.”
La docente entregará la fotocopia “Recomiendo leer Adolfo porque…”. Explicará:
“Cada uno va a escribir su recomendación. No tiene que ser larga: puede ser una frase
o dos, pero lo importante es que muestre lo que más les gustó o lo que sienten que otro
lector debería saber para interesarse en el libro.”
Para acompañar la escritura, dará consignas claras:
● “Podés empezar así: Recomiendo leer Adolfo porque…”
● “Si no sabés cómo continuar, pensá qué parte fue tu favorita.”
● “Podés usar una expresión del cuento para hacer tu recomendación más
atractiva.”
Mientras escriben, la docente circulará entre los pupitres, haciendo sugerencias
individuales, recordando la importancia de revisar puntos y mayúsculas, y animando a
que se expresen con libertad.
En la misma fotocopia habrá un recuadro grande para que cada niño dibuje su parte
favorita del cuento. La docente comentará:
“El dibujo también es una forma de recomendar un libro. Alguien que no lo leyó todavía
puede sentir curiosidad solo con mirar sus ilustraciones.”
Los chicos ilustrarán escenas como: Adolfo llorando en silencio, la bandada de loros, los
hermanos jugando con la bolita lechera, Felipa preparando tortas fritas, o el camino de
tierra por el que se van los chicos.
La docente organizará un espacio de lectura en voz alta de las recomendaciones. Cada
estudiante podrá leer la suya frente a sus compañeros, y luego se propondrá
compartirlo con otros grupos de la escuela (por ejemplo, tercer grado) o con las
familias.
Para ello, se decorará un rincón del aula con las producciones de todo el recorrido:
● El afiche “Expresiones que nos gustaron”.
● Los planes de escritura del recreo largo y de la huida de los chicos.
● Las recomendaciones individuales con ilustraciones.
La docente explicará:
“Esto que armamos juntos es como un mural literario. Aquí está nuestro camino como
lectores y escritores. Ahora vamos a invitar a otros para mostrarles que cuando leemos,
también construimos comunidad.”
Finalmente, la docente hará una breve reflexión:
“Adolfo es un niño que nos enseñó mucho con su historia: la tristeza de la espera, la
ternura de la amistad, la importancia de la escuela como lugar de encuentro. Ustedes
también aprendieron a leer de distintas maneras, a escribir, a revisar y a compartir lo
que sintieron. Eso es lo que hacen los lectores de verdad.”
Recursos
● Libro Adolfo.
● Afiches y carteles de actividades anteriores.
● Fotocopia “Recomiendo leer Adolfo porque…”.
● Lápices, crayones y marcadores.
● Espacio en el aula o SUM para exposición pública.
Bibliografía
● Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires
(2018). Diseño Curricular para la Educación Primaria. Segundo ciclo. La Plata:
DGCyE. Disponible en:
http://servicios.abc.gov.ar/lainstitucion/organismos/consejogeneral/disenioscu
rriculares/primaria/2018/dis-curricular-PBA-completo.pdf
● Ramos, M. C. (2010). Adolfo. Buenos Aires: Editorial Norma.
● Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires
(2023). Orientaciones para la enseñanza en la continuidad pedagógica. Material
de apoyo para la escuela primaria. La Plata: DGCyE.
● Consejo Federal de Educación (2017). Núcleos de Aprendizajes Prioritarios
(NAP). Lengua y Literatura. Nivel Primario. Buenos Aires: Ministerio de
Educación de la Nación.
● Kaufman, A. M. y Lerner, D. (1997). Leer y escribir en la escuela: lo real, lo
posible y lo necesario. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
● Colomer, T. (2005). Andar entre libros. La lectura literaria en la escuela. México:
Fondo de Cultura Económica.