Los recursos administrativos son mecanismos que permiten al administrado
impugnar actos de la Administración que le causen perjuicio, ejerciendo su
derecho de contradicción. A diferencia de la revisión de oficio, solo pueden
interponerse a iniciativa del administrado y dentro de los plazos regulares
del procedimiento.
Se entienden como una manifestación de voluntad unilateral para pedir la
revisión, modificación o revocación de una resolución. Si no se presentan, la
decisión queda firme. La argumentación es libre: puede basarse en errores
de derecho, falta de mérito, inconveniencia o infracción de normas.
Doctrinalmente, son vistos como instrumentos de defensa que protegen
derechos frente a la Administración, aunque también como una carga previa
antes de acudir a la vía judicial.
Se distinguen en:
1) Recursos administrativos, tramitados dentro de la propia
Administración.
2) Recursos judiciales, resueltos por tribunales.
Generalmente, la resolución corresponde a un funcionario administrativo,
salvo excepciones.
I. Elementos
La doctrina y la legislación comparada identifican como elementos
esenciales de todo recurso administrativo los siguientes:
a) La manifestación de voluntad de recurrir y su formalización
documental.
b) La identificación precisa de la decisión impugnada.
c) La fundamentación de la controversia.
d) La constitución de domicilio.
El ofrecimiento de prueba no constituye un elemento intrínseco del recurso
administrativo, dado que puede efectuarse tanto en el escrito de
interposición como a lo largo de la sustanciación del procedimiento de
recurso.
II. Requisitos.
En contraste, La ley Nº. 27444, nos menciona los siguientes requisitos de los
escritos: Todo escrito presentado ante una entidad administrativa debe
contener:
1. Identificación del administrado.
2. Objeto de la petición: con fundamentos de hecho y, de derecho.
3. Formalidad del escrito: lugar, fecha y firma; o, en su defecto,
huella digital cuando el interesado no pueda firmar.
4. Autoridad competente: indicación del órgano, entidad o autoridad
a quien se dirige.
5. Domicilio procesal.
6. Documentación adjunta: relación de los documentos y anexos
exigidos por el TUPA.
7. Referencia del expediente: identificación del procedimiento ya
iniciado, cuando corresponda.
III. Normativa
Los recursos administrativos están regulados por la Ley N.º 27444 (arts.
206–230) y su TUO. Se interponen dentro de un plazo de 15 días y la
autoridad debe resolverlos en un máximo de 30 días. Los principales son:
1. Recurso de reconsideración
- Se presenta ante la misma autoridad que emitió el acto impugnado.
- Generalmente exige nueva prueba, salvo en actos dictados en única
instancia.
- Es facultativo y busca que la propia entidad, conociendo el
expediente, corrija posibles errores de análisis o criterio.
- Permite una resolución más rápida, ya que la autoridad ya conoce los
antecedentes.
2. Recurso de apelación
- Procede cuando se cuestiona la interpretación de pruebas o se
plantean cuestiones de derecho.
- Se interpone ante la autoridad emisora, que remite el expediente al
superior jerárquico para su resolución.
- Es el recurso ordinario por excelencia, pues asegura el control
correctivo de la instancia superior.
- Solo procede frente a actos de órganos que están bajo subordinación
jerárquica, no contra resoluciones de autoridades máximas o
autónomas.
3. Recurso de revisión
- Tiene carácter excepcional y solo procede cuando una norma lo
habilita expresamente.
- Se presenta ante la autoridad emisora, pero lo resuelve una tercera
instancia nacional, después de agotada la apelación.
- Busca garantizar la tutela administrativa y la uniformidad de criterios
frente a actos de órganos descentralizados.
- Es un recurso indispensable para agotar la vía administrativa en estos
casos.
En síntesis, el recurso de reconsideración permite a la propia entidad
rectificarse, el de apelación habilita la revisión jerárquica, y el de revisión,
excepcional, asegura el control por una autoridad nacional sobre decisiones
descentralizadas.