Se declara al coronel Paulo Zarate
Willca, Héroe Indígena del
Departamento de Oruro”, refiere el
artículo primero de la ley
departamental de dos articulados y
sancionada el 1 de febrero de 2013
En la Ley 39 del departamento de
Oruro, el caudillo indígena Zárate
Willca aparece con el nombre de
‘Paulo’ y no ‘Pablo’, como conoce al
cacique quien jugó un rol fundamental
en la guerra federal librada entre los
departamentos de La Paz y
Chuquisaca en 1899. Una historiadora aseguró que el nombre
correcto del líder indígena es Pablo. La investigadora y docente
de Historia en la Universidad Pública de El Alto (UPEA) Pilar
Mendieta explicó que en algunos documentos históricos
aparece con el nombre de Paulo, pero que lo correcto es
Pablo. “Puede haber sido Paulo como una derivación del
aymarismo, tal vez se hayan encontrado otros
documentos”, afirmó.
El expresidente José Manuel Pando nombró al caudillo coronel
al incorporarlo al ejército liberal. Organizó y dirigió al ejército
Aymara y, tras la guerra federal, fue traicionado por Pando y
pasó cuatro años en la cárcel en Oruro.
El artículo dos de la ley departamental establece que
el Órgano Ejecutivo Departamental “procederá al acopio y
archivo de todas las evidencias históricas que conciernen
al coronel Paulo Zárate Willca”.
Héroe Nacional
PEDRO IGNACIO MUIBA
El 10 de noviembre de 1810, se inscribe en la historia de Bolivia,
como una fecha gloriosa por sus dimensiones: Es el primer grito
independentista desde los llanos del gran Moxos que marca el
principio de la autodeterminación de los pueblos mojeños.
El cacique trinitario Pedro Ignacio Muiba es el referente y guía de los
pueblos indígenas del Beni en sus luchas y reivindicaciones
territoriales.
Aún sigue latente la proclama que emitiera el 10 de noviembre de
1810: “…nosotros seremos libres por nuestro propio mandato. Las
tierras son nuestras por mandato de nuestros antepasados…”.
¡Honor y gloria a Pedro Ignacio Muiba!
Bartolina Sisa y otras indígenas que protagonizaron las
revueltas anticoloniales en América Latina
Bartolina Sisa y otras indígenas que protagonizaron las revueltas
anticoloniales en América Latina
Bartolina Sisa Vargas (Cantón de Caracato del Ayllu, 24 de agosto de 1750 o
1753 - La Paz, 5 de septiembre de 1782). Fue declarada como una heroína
nacional aimara según la ley n. 3102, 15 de julio de 2005 en Bolivia. Durante la
colonia luchó junto con su esposo Julián Apaza conocido como Tupac Katari,
organizó varios campamentos militares y participó del cerco a La Paz. Fue
traicionada y entregada a los españoles, un año después fue asesinada al ser
arrastrada por un caballo hasta morir. En su honor el 5 de septiembre se
conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena.
Hija de José Sisa y Josefa Vargas, indígen del Pueblo y Cantón caracato,
municipio de Sapahaqui, se dedicó al comercio de la hoja de coca y de los
tejidos nativos.
Bartolina fue descrita por algunos historiadores como una mujer aguerrida que
dominaba la kurawa (honda) y el fusil. Sabía montar caballo, era de piel
morena, esbelta, de ojos negros, y muy inteligente.
En 1772, ya casada, tuvo el primero de sus cuatro hijos : tres varones y una
niña. El primer hijo fue capturado en Perú por el brigadier Sebastián Segurola,
en 1783, y se cree que posteriormente fue asesinado. Los otros tres llegaron a
sobrevivir en la clandestinidad.
A la edad de 25 años se unió a Tupac Katari, su esposo, para organizar y
liderar distintos levantamientos contra el poder imperante, tras observar las
injusticias cometidas por el sistema colonialista de explotación del siglo XVIII.
Cuando estalló la insurgencia indígena aimara - quechua de 1781, ella fue
proclamada virreina por derecho propio. Bartolina asumió importantes
funciones de liderazgo.
El 5 de septiembre de 1782 el oidor Francisco Tadeo Diez de Medina condenó:
"A Bartolina Sisa, mujer del feroz Julián Apaza o Tupac Katari se la condena en
pena ordinaria de suplicia y que sacada del cuartel a la plaza mayor por su
circunferencia atada a la cola de un caballo con una soga de esparto al cuello,
una coroza de cuero y plumas y un aspa afianzada sobre un bastón de palo, en
la mano, y a voz de pregonero que publique sus delitos sea conducida a la
horca y se ponga pendiente de ella, hasta que naturalmente muera y después
se claven su cabeza y manos en picotas con el rótulo correspondiente, y se
fijen para el publico escarmiento en (...) los lugares donde presidia sus juntas
sediciosas y hecho después de días se conduzca la cabeza a los pueblos de
Ayo ayo y Saphaqui, de su domicilio y origen en la provincia de Sica Sica con la
orden para que se queme después de tiempo y se arrojen sus cenizas al aire"
Desde 1780 se planificaba una insurrección indígena. Junto a José Gabriel
Condorcanqui (Túpac Amaru) y los hermanos Dámaso y Tomás Katari de
Chayanta, con quienes convergían en sus ideales libertarios y propósitos
emancipatorios, lograron reunir a más de 150 mil indígenas de toda la región.
El 13 de marzo de 1781 se levantó un campamento militar indígena en La Ceja
de El Alto, cerrando todos los accesos a la ciudad de La Paz. Empezaron con
20 mil indígenas y en cinco meses llegaron a ser 80 mil personas, generando
escasez de alimentos y de agua en la ciudad. El 21 de mayo Tupac Katari dejó
a Bartolina a cargo del cerco. Al ver a una mujer a cargo, el ejército español
mandó a 300 soldados a capturarla; ella, junto con el ejército indígena,
apedrearon a los españoles que no lograron su cometido.
Tras 109 días de cerco, los españoles recibieron ayuda de Charcas. Esto logró
que Tupac Katari replegara a su ejército que fue abatido por las fuerzas
españolas y por las alianzas que estas establecieron con líderes indígenas
contrarios a Tupac Katari, lo que posibilitó que los cabecillas de la rebelión
fueran apresados y sentenciados a muerte por ahorcamiento, el 5 de
septiembre de 1782.
A los 32 años, Bartolina fue arrastrada por un caballo amarrada de los pies, y
posteriormente descuartizada. Clavaron su cabeza y extremidades en
diferentes lugares donde ella participó en la resistencia para amedrentar a los
indígenas.
En 1980 se fundó con su nombre la Federación de Mujeres Campesinas
Bartolina Sisa con el objetivo de reclamar que las mujeres de las áreas rurales
participen plenamente en la toma de decisiones políticas, económicas y
sociales de Bolivia.
En 1983 el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América
reunido en Tihuanacu instauró en su memoria la celebración del 5 de
septiembre, fecha en la que fue asesinada, como Día Internacional de la Mujer
Indígena.
Actualmente muchas comunidades indígenas de Bolivia, le rinden homenaje.
#DíadelaMujerIndígena
Wikipedia
LA GESTA DE BRUNO RACUA
Bruno Racua, indígena guerrero amazónico que con su arco y su flecha
permitió la victoria boliviana en la Batalla de Bahía, aquel 11 de octubre de
1902, protagonizó una de las más bellas gestas que salvó a la actual ciudad
de Cobija de su anexión al Brasil…
EL 7 DE AGOSTO DE 1902, el miliciano brasileño José Plácido de Castro proclamó la
“independencia del Acre” dentro el territorio boliviano. Luego aquellas tropas
invasoras, que se definían a sí mismas como “revolucionarias” (la historia oficial
brasileña registra este episodio histórico como “Revolución del Acre”) atacaron y
saquearon las barracas de los industriales gomeros bolivianos. El plan brasileño
consistía en apoderarse de los ricos gomales del noroeste, tomando el Puerto de
Bahía y la Barraca Porvenir, situados en la margen izquierda del río Tahuamanu,
para luego alcanzar los ríos Manuripi y Madre de Dios.
Según el educador Adonay Dorado, el 4 de octubre de 1902 el pionero colonizador
cruceño Nicolás Suárez Callaú organiza la defensa de sus barracas ante la
penetración de los brasileños, conformando el grueso de la Columna Porvenir en la
localidad del mismo nombre en base a los peones siringueros de las barracas, en su
mayoría indígenas de la etnia Tacana que habitan estos bosques amazónicos.
LA BATALLA DE BAHÍA HIZO POSIBLE COBIJA
El 9 de octubre la columna partió de la localidad de Porvenir a Bahía (hoy Cobija)
junto a los capitanes militares Federico Román, Ignacio Paz, Gonzalo Moreno y
Manuel María Tobar, llegando el 10 de octubre para iniciar la batalla hasta el día
siguiente.
Al amanecer del 11 de octubre de 1902 las fuerzas del Ejército brasileño
conformadas por más de cinco mil hombres y dirigidas por los coroneles José
Galindo y Antúnez de Alencar, se toparon con la “Columna Porvenir” a una distancia
de 500 metros, en la margen opuesta al arroyo Bahía. Iniciado el combate, según el
testimonio de Suárez, “el ixiameño Bruno Racua lanzó flechas incendiarias que
quemaron el barracón con bolachas (trapos empapados con kerosén)”.
El incendio causado por las flechas de Racua obligó a los brasileños a huir, dejando
en Bahía 57 muertos, frente a uno sólo del bando boliviano, lo cual evitó una mayor
pérdida territorial para Bolivia, causada por las dos guerras del Acre. Bolivia
conservó Bahía, hoy Cobija, y Brasil se quedó con 190.000 kilómetros cuadrados en
la otra orilla del río Acre.
FEDERICO ROMÁN Y BRUNO RACUA
“Amanece el 11 de octubre y desde muy temprano los civiles y militares bolivianos,
acompañados por los flecheros, se ubicaron en un lugar estratégico, acercándose lo
más pronto posible al contingente invasor”, narró Adonay Dorado, agregando que
“el capitán Federico Román, cumpliendo órdenes de Nicolás Suárez, instruyó a
Bruno Racua que se prepare y apunte sus flechas hacia el techo del galpón, con tan
buena puntería que una saeta dio en el blanco, causando el terror entre sus
ocupantes”.
Según el historiador Floren Sanabria, mientras los integrantes de la Columna
“Porvenir” se encontraban protegidos por la maraña de la selva, los enemigos
estaban refugiados en galpones de madera cubiertos de palmas. “Surgió entonces
la idea de lanzar flechas incendiarias sobre los galpones enemigos. La tarea fue
encomendada a los soldados indígenas que provenían de Ixiamas, expertos en el
manejo de flechas de caza. El héroe de esta jornada fue el tacana Bruno Racua, ya
que cuando su dardo cayó en uno de los galpones provocó un gran incendio, como
consecuencia, los enemigos abandonaron sus refugios replegándose hasta la
población de Xapurí, en una fuga veloz”.
Adonay Dorado confirma ese dato histórico: “Eran las 12 del día de aquel 11 de
octubre, cuando los brasileños tuvieron que huir presas del pánico y cruzar a nado
el río Acre, siendo perseguidos por los bolivianos hasta el lugar conocido como
Xapurí”