Miradas
Capítulo 1: Te Miré.
La historia que ahora que ahora escribo es real, aunque ya pasaron
años de aquello no puedo decir que fué, pues aún sigue siendo aún
sigue pasando, así que si lector, lo que vas a leer a continuación es
real, y a riesgo de perder tu interés y al mismo tiempo como una
advertencia te diré si no el final, pues como lo he dicho ya, esta
historia, mi historia, bueno nuestra historia, la de mi hermana y yo,
aun continua, te diré el tema principal, EL INCESTO
Supongo subiré esto a una página de relatos eróticos, eso me hace
sentir un poco incómodo, siento que estas líneas deberían tener un
lugar más apropiado un poco más elegante por decirlo de una
manera, más serio, y no lo digo con ánimos de ofender tanto a los
autores de estas páginas, ni a los lectores, pues soy un fanático de
estos sitios donde al leer los relatos los más, terribles, tanto en prosa
como en trama, otros tantos buenos pero solo eso, y unos pocos, muy
pocos, excelentes, estos últimos los copio y guardo como polvo en
oro.
Entonces por qué me complica la idea de publicar aquí mi relato, por
una sencilla razón, la gente creerá que no es real que me lo he
inventado que soy otro autor más que escribe usando la técnica de
narrar en primera persona, y si bien respeto a esos autores y
muchísimo, pues me parece fantástico que puedan escribir de un
tema que e imagino para ellos solo es ficción, tan bien y tan
precisamente, despertando en los lectores emociones tan fuertes que
incluso se llega a sentir empatía por los personajes, no es mi caso, yo
soy real, ella es real y esto realmente paso, al final quedara en cada
uno creer lo que quiera, y si al último deciden que estas líneas son
solo un alucín de un chico raro estará bien pero si allá afuera me
llega a leer alguien y cree mis palabras o aún más excepcional ese
alguien está pasando por una situación similar, esto es para ti, no
estás solo, esto pasa en la vida real.
Pero bien comencemos, por supuesto los nombres los cambie, y tal
vez las escenas las maquille un poco pero en general todo es real...
Mi familia está compuesta por mi padre, mi madre, mi hermana
mayor y yo.
Las edades y nombres de mis padres no vienen al caso, así que
centrémonos en mi hermana, cuando comenzó esto si es que se
puede buscar un inicio a lo nuestro fue en el 2004, cuando yo tenía
trece años, así es yo nací a finales del primer año de la última
década del siglo, jajaja, que manera más elegante de decir que nací
en 1990.
Pues bien yo tenía 13 y ella siendo 6 años, casi exactos, yo de
noviembre y ella de diciembre, por fuerza tenía 19 años, ella siempre
ha sido alta,175mts, al menos para los estándares de nuestro país
(México), a sus 19 ya se había desarrollado casi en su totalidad, y
lucía un cuerpo delgado pero bien proporcionado, que vamos nada
que ver con las modelos de ahora que están hechas un hueso, no, mi
hermana Lia, tenía donde había que tener, es más tal vez demasiado
en el pecho ahora sé que su talla casi siempre fue 120, su piel era
clara igual que la mía regalo de mis abuelos maternos, ella tenía el
cabello largo ondulado y castaño, ha cambiado mucho su look a
través de los años pero en aquellos tiempos su orgullo era su larga
cabellera, tan larga que le llegaba a la cintura, que era sumamente
estrecha resaltando así su lindo trasero que si bien no era nada fuera
de este mundo si atraía muchas miradas, y tal vez crean que estoy
exagerando pero no, su cuerpo definitivamente es uno de los más
bonitos que he visto, no así su rostro, no mal entiendan no es fea
para nada es más bien normalita tirando a bonita, ni más ni menos,
labios lindos sonrisa blanca y ojos castaños, para acabar pronto que
si mi hermana sobresalía era por el país en que estábamos y la
escuela pública a la que íbamos, llena de latinos normales y
corrientes, ósea bajitos y morenitos, tanto hombres como mujeres,
pues si viviésemos en España o en Estados Unidos, ella sería una
más del montón.
Yo en ese tiempo era un chiquillo que apenas estaba entrando a su
adolescencia y a diferencia de mi hermana era más bien bajito,
apenas 155mts, gracias al cielo di el estirón después y ahora soy dos
centímetros más alto que ella, pero bueno, era bajito piel clara,
cabello castaño claro, aunque más bien a mí me parecía café
deslavado, y delgado, no tanto para ser un flacucho, que para acabar
pronto yo casi pasaba desapercibido para los de más de no ser por
mis ojos, que son entre verdes y dorados, esos se los debo a mi
bisabuelo paterno o al menos eso dicen, así que si bien mi rostro era
muy normal podía pasar por guapo gracias a esos inusuales ojos.
Mi familia no es rica ni pobre, aquí en México lo que abunda son
clases sociales y la verdad es que no podría decir en cual estábamos
en ese entonces, si bien mis padres se habían hecho de un terreno
propio y construido su casa, una bastante bonita pero también
bastante pequeña, lo hicieron con mucho esfuerzo y sacrificio, mi
padre trabaja en una empresa de esas que entre más tiempo lleves el
salario y el puesto es mejor así como la jubilación y todo eso, ahora
ya está en un puesto bastante alto, y solo espera alcanzar la edad
indicada y retirarse, pero en ese entonces el sueldo era no mucho no
poco, lo suficiente como para satisfacer las necesidades de una
familia de tres, pero he ahí la cuestión, nosotros éramos cuatro, y fue
esa cuestión, mi nacimiento seis años después de la que creyeron su
primera y única hija la que les vino a complicar las cosas, antes ya
hable de la casa, una bonita y sencilla que solo contaba con la planta
baja, ósea, no había pisos superiores, bien esta casa era un gran
rectángulo que estaba dividido en tres partes, como la bandera
italiana, solo que la parte del centro era más grande que las otras
dos, esa parte la de en medio estaba dividida a su vez en sala,
comedor y cocina, todo muy bonito y bien hecho, uno entraba en una
puerta al centro de la casa, y lo recibía la sala, ya saben sillones
televisión etc. después estaba el comedor atrás de esta sala, y
separada por una barra y una puerta estaba la cocina.
Ahora bien, las otras habitaciones, la sala tenía dos puertas una a la
derecha y la otra a la izquierda, que daban a estas, y en efecto estas
eran las recamaras.
¿Por qué tanto describir la casa? Pues por que como ya he dicho mi
padre construyó este hogar con la idea de solo tener un hijo y que
solo necesitaría dos habitaciones, la matrimonial y la otra para su
hija ósea Lia, y por seis años así fue, solo la pequeña Lia ocupaba ese
cuarto pero nací yo, con lo cual los gastos se incrementaron así que
mi padre ya no pudo construir otro cuarto para mí, primero por el
dinero y segundo porque hasta mis dos o tres años dormí en la
habitación de mis padres, peo cuando cumplí los cuatro me pasaron
a la habitación de mi hermana, con la idea de hacerme un cuarto
propio después lo cual no sucedió, que supongo no le hizo gracia
alguna, no lo sabría decir no recuerdo, así que así estaban las cosas
literalmente tuve que compartir habitación con Lia hasta mis trece
años, lo cual no se me hacía demasiado raro pues como dije antes
siempre fuimos a escuelas públicas donde mis amigos y compañeros
vivían en casas rentadas que casi siempre tenían una o dos
habitaciones y muy pequeñas, así que al ir de visita con ellos me
daba cuentas que casi toda la familia dormía en una sola habitación,
así que dormir con mi hermana no era raro lo que si es que era
molesto, ya se imaginaran dos hermanos separados por seis años
tratando de compartir un espacio, las peleas eran muy seguidas y
muy violentas, aunque casi siempre ganaba ella, cosa fácil pues yo
tenía prohibido golpear a cualquier mujer mucho menos a mi
hermana, mi padre era de esos que decían que un hombre jamás
golpeaba a una mujer, y que si yo lo hacia ese día me cortaba los
huevos, no supe si lo decía en serio pero nunca quise descubrirlo así
que mi madre siempre estaba regañándonos por nuestras continuas
peleas, y yo cada rato tenia moretones por los pellizcos de Lia.
Fiuuuu... qué largo fue eso, y tú estarás pensando.
“joder tres páginas y aun nada de sexo duro y salvaje”
Pues te advierto que si eso es lo que buscas mejor lee otra cosa o
aún mejor ve una peli porno y así te desfogas rápido, pero si aún no
te e aburrido pues continuemos que aquí comienza el drama, mi
drama.
Como ya dije Lia y yo Leo, (apenas mi nombre sale a relucir)
teníamos que compartir recamara, así que aunque no había una
división física, la habitación estaba partida a la mitad, y se notaba
claro como el agua donde comenzaba su territorio y donde el mío,
cada uno contaba con su propio closet, librero, y mesita de noche, su
parte de la habitación siempre estuvo decorada muy femeninamente,
cambiando posters de chicos guapos y cantantes continuamente, sus
muebles llenos de maquillaje perfumes y todo eso, mi lado era más
austero yo solo tenía un montón de libros que siempre me ha
encantado leer, y claro mis consolas de video, que como dije no
éramos pobres así que mientras nuestras calificaciones no bajaran
casi siempre nos daban lo que pedíamos, lo único que en esa
habitación era de los dos era la televisión, que estaba al fondo de la
habitación con las camas apuntando a ella justo en medio de la
frontera de nuestros pequeños países, y era la tele la mayor causante
de nuestras disputas, pues yo quería usarla para jugar con la
Nintendo y ella para ver sus estúpidos programas del corazón.
Nuestra relación no era la mejor, si es que había una pues yo apenas
en la secundaria iba cuando ella ya estaba en la universidad, así que
muy rara vez nos veíamos, y en mi niñez no recuerdo que ella me
dedicara mucho tiempo aunque claro que jugamos en el pasado que
tampoco nos odiábamos, nuestra rutina diaria seria la siguiente ella
se levantaba temprano en la madrugada a eso de las cinco y media,
se cambiaba de ropa, pues siempre se bañaba en la noche, mi madre
siempre atenta se levantaba a darle de desayunar, y mi padre le
daba un aventón en el auto de la familia, la dejaba a medio camino
de la universidad, donde tomaba el PUMA ( transporte universitario
de la UNAM, que es la máxima casa de estudio de mi país y creo que
de toda Latinoamérica), después mi padre regresaba a eso de las
seis y media de la mañana me levantaba a mi yo desayunaba y
después el me llevaba a la secundaria, casi siempre él y yo veíamos
las noticias de la mañana para perder el tiempo pues yo entraba a
las ocho y el a las nueve a su trabajo, esos momentos me unían
mucho con mis padres quienes platicaban de sus cosas en la mesa, y
también preguntaban sobre mi vida, que hasta esa edad no era la
gran cosa, es más mi vida era aún menos interesante que las de mis
compañeros de escuela y ya verán por qué.
Ahora que ya tenemos el escenario y a los actores listos que
comience el show.
Estaba en el quinto sueño cuando la alarma de mi hermana sonó y la
luz de la habitación se prendió lo cual provoco que despertara y me
cubriera con las cobijas los ojos.
-Maldita sea apaga la luz, prende la de tu cama-dije refiriéndome a
nuestras lamparitas de mesa.
-Se fundió el foco, enano, así que te aguantas.-respondió Lia.
-Jooo...-mis ojos entreabiertos vieron la silueta de mi hermana
saliendo de la cama en pijama, así que para no molestarla mientras
se cambiaba y también para evitar la luz del foco que estaba en el
centro del cuarto, me di la vuelta dándole la espalda.
Si se lo que estás pensando, pero qué coño, tu cama está a al lado de
tu hermana de 19 años súper buena, y ella se cambia de ropa frente
a ti ¿y tú de das la vuelta?
Pues la respuesta es sí, como dije mi vida era increíblemente
aburrida, y más con mi total falta de interés al sexo.
Mis hormonas despertaron tarde, así que mientras mis amigos no
hablaban de otra cosa que no fuera de cogerse a cuanta mujer
pasara frente a ellos, y de mostrarse revistas de pornografía a
escondidas, yo ni siquiera había tenido mi primer sueño húmedo, a lo
más que llegaba era a despertar con una erección, más cuando hacia
frio, pero lo único que hacía con ella era esperar a que se bajara
para poder orinar, no es que no supiera de que iba el sexo, o como
masturbarme, pues de eso se hablaba extensamente en los pasillos
de la escuela, solo que no sentía aun curiosidad por esos temas, y las
niñas y mujeres a mi alrededor no las veía excitantes en modo
alguno.
Lo es rarísimo para alguien que iba a cumplir catorce años pronto.
Después de minutos que se me hicieron eternos, escuchado ruiditos
de sus cosas mientras se arreglaba, por fin apagando la luz se fue.
-Me voy.
-Que te acompañe Diosito.
-A ti también- Así nos decíamos en la familia cuando salíamos de
casa, ahora me doy cuenta tuve suerte de crecer en una familia
amorosa y completa, y como dije mi e hermana y yo no nos
odiábamos ni nada hasta nos caíamos bien, pero más bien éramos
algo así como amigos distantes.
Me dormí inmediatamente después, y aunque debió pasar como una
hora yo sentí que solo fueron segundos cuando mi madre me decía
que me levantara para desayunar que mi papá ya había regresado.
Así que con todo el dolor de mi corazón deje mi adorada cama y me
vestí aun con los ojos cerrados, todas las noches dejaba mi uniforme
a los pies de mi cama así que era fácil.
Salí de mi cuarto y me dirigí al fondo de la casa donde, se me olvido
decir había un cuarto añadido, que era el baño y la ducha.
Después de orinar y lavarme la cara con agua caliente, soy súper
cobarde para el agua fría, salí ya despierto al comedor, donde mis
padres ya estaban desayunando.
-... y encontró a Carla con el fulano ese ¿tú crees?- contaba mi madre
toda alarmada.
-Joder, pero es que a quien se le ocurre meter a un tipejo a tu casa y
dejar que duerma cerca de tu hija- furioso mi padre.
-Pero que era sobrino de Betty, que iba a saber ella.
-¿era su familiar?, yo a ese bastardo lo castro y después lo llevo a la
cárcel, que asco de gente mira que meterte con tu familia ya ni los
animales.
-Bueno no eran primos de sangre solo políticos, era hijo de una
prima segunda o algo así.
-Aun así mira que violar a Carla, si es una niña.
-Bueno tanto como una niña no, ya tiene quince, y por lo que dicen
no es que la estuviera violando, al parecer la “niña”, no estaba
sufriendo mucho que digamos.-Mi madre se sonrió muy pícaramente.
Yo ponía atención a su plática y le echaba un ojo a las noticias pues
sabía que mi padre me preguntaría de ellas camino a la escuela,
ellos siguieron hablando de Carla hija de una de las amigas de mi
mamá.
-Leo, ¿tú no has oído nada?- mi madre me pregunto de repente- ¿qué
piensas?
Que, ¿qué pensaba yo? Pues que por mí a Carla se la podían coger
todos los fulanos del barrio y los perros callejeros si querían
también, que la vida de esa chica no podía importarme menos, y
claro iba a mi escuela pero a mí me valía un comino, si estaba
embarazada o no que con la famita que se cargaba, seguro que si lo
estaba.
-No, no he escuchado nada- mentira de Carla se decían un montón
de cosas, cosas que mi madre le encantaría oír para después ir a
cotorrear con sus amigas, pero mi padre me enseño que un hombre
ve, oye y calla, sí, mi papá se la pasaba dándome consejos en forma
de dichos o amenazas graciosas, que yo había aprendido a seguir
pues así él se veía feliz, y a mi nada me agradaba más que hacer a mi
viejo orgulloso.
-Como dije, es culpa del padre, mira que permitir que se durmiera en
la sala a lado del cuarto de la niña-lo dijo mientras me miraba
aprobatoriamente, no se le había pasado que preferí callarme a
andar de chismoso.
-Bueno pero es que una se confía, ya vez Leo se duerme junto a Lia.
-¡Eso es diferente!- mi padre casi grito y tan repentinamente que mi
madre se asustó un poquito-Leo nunca haría eso es un niño apenas, y
para eso lo he educado yo, que el día que este le ponga un dedo a
una chica, le corto las manos, y después me doy un tiro por mal
padre, pues para eso estamos nosotros para evitar que nuestros hijos
se vuelvan unos degenerados y maleantes.
Me miro un poco enojado.
-¿Yo qué?, que no he hecho nada- me defendí
-Claro que no, mi Leo es un buen niño-me mamá trato de darme un
beso en la cabeza pero me aleje riéndome.
-Que ya no soy un niño.
-Aun lo eres, ahora tus únicas responsabilidades son el estudio y
jugar que ya tendrás tiempo para novias cuando trabajes, mira que
estos mocosos no saben ni limpiarse las nalgas y ya andan de
calientes. Aunque igual es tiempo de hacerte tu cuarto, lo más fácil
sería dividir el que ya tienen pero quedarían muy chicos, así que lo
tendríamos que hacer en el jardín.
-A no en mi jardín no, que ya de por si esta chiquito, y mira lo bonito
que se ha puesto si quieres otro cuarto lo haces en el patio.
-¿Y dónde pongo el auto mujer?
-Además, si haces el cuarto ya no nos compraras la computadora ¿o
sí?- me metí en la conversación
-¿Y tú qué sabes si te la iba a comprar o no?
-Bueno pero es que Lia debe tener una para sus tareas, y a mí
también cada vez me piden más trabajos en la computadora.
-Bueno, bueno, no se hace nada y ya además todavía falta, ya
veremos cuando tengas quince.
Y así se terminó esa plática, y en lo único que yo pensaba es en que
si tenía suerte papá compraría la computadora el día de mi
cumpleaños o en el de Lia, lo cual daba igual pues ya estábamos en
octubre.
Teléfono teníamos y también la conexión a internet, lo que faltaba
era con que conectarnos, y yo ya había descubierto las cosas
geniales de internet en la escuela, sin porno, así que me emocionaba
mucho aquello.
Pero en mi mente también quedó aquello de que aquel fulano lo
había hecho con su prima.
La escuela normal todo hasta el recreo, (aquí se le dice así a la
media hora que te dan para comer y jugar en las escuelas), donde
mientras comía con mis dos mejores amigos, otros chicos también
bastante tranquilos, pero eso si ellos ya andaban con las hormonas
más despiertas, bostecé exageradamente.
-¿Qué te pasa? llevas todo el día bostezando, ¿te quedaste despierto
con la game boy?-pregunto Javi
-Como me voy a quedar jugando si se la preste a Jorge
-A si ya casi termino el de spyro, luego te la traigo.
-No te preocupes ahorita estoy atorado con resident evil, en la PLAY
-Yo ya casi termino podemos a ver cuándo nos echamos unas retas.-
me miro Javi-como sea ¿por qué tanto sueño?
-Es mi hermana, todos los días con su alarma y ahora se le ocurrió
prender el foco grande para cambiarse, así que me despertó.
Javi y Jorge se vieron y con una miradita perversa preguntaron.
-¿Tu hermana se cambió enfrente de ti con la luz encendida?
Los dos habían ido a jugar a mi casa así sabían que dormía junto a
Lia pero hasta ahora se enteraban que ella se cambiaba en el cuarto
frente a mí y supe que fue un error habérselos dicho.
-¿Emm... que pokemon has atrapado nuevos?-trate de cambiar el
tema
-A quién le importa, ¿viste a Lia desnuda?-Jorge estaba que casi se le
salían los ojos
-¡Claro que no!, es mi hermana que asco.
-Lia, ¿asco? Estás loco es la chica más hermosa del mundo.-Javi era
más serio y menos vulgar pero aun así su comentario me jodío.
-Ey que es mi hermana de la que hablan idiotas- y cerré mis puños.
-Tranquilo, León, que no es en mala onda solo que Lia esta
buenísima-Jorge dijo eso como si me fuese a calmar después de lo de
buenísima.
Así que le di un puñetazo en el hombro tratando de darle con los
nudillos en el nervio, cosa que creo logre pues se dobló de dolor,
mientras se quejaba.
Me volteé hacia Javi quien se echó para atrás, mientras trataba de
calmarme.
-Yo no he dicho nada malo, solo que es raro que la consideres fea,
digo si fuese mí hermana me la pasaría babeando por ella todo el
día.
Javi era mi mejor amigo, cosa que nunca había dicho a Jorge pero
creo que todos lo sabíamos.
-No es que la considere fea, sé que es guapa, pero no se me da cosa
verla mientras se cambia, además si mi pa se entra de que la veo de
esa manera me saca los ojos o algo así.
-Sí, tu papá es muy salvaje-Jorge se seguía sobando el hombro- te
pareces a él León.
-No me llamo León- estaba irritado aunque no sabía por qué, pues el
apodo que ellos utilizaban cuando me ponía algo loco, “león” la
verdad es que me gustaba.
-Pues igual deberías aprovechar para echar un vistazo.-Jorge no
soltaba el tema.
Me quede callado.
-Bueno pues si tú no quieres a lo mejor yo me animo- otro puñetazo
en el mismo lugar hizo que se callara.
-Que no, coño, ¡deja de hablar de mi hermana!
-Carajo decídete, no quieres verla, no te gusta pero no quieres que
otro la vea, si sabes que no te la vas a quedar tú ¿verdad?-me
devolvió el golpe, pero apenas lo sentí, cada vez me estaba enojando
más.
-Pues claro que no me gusta, es mi hermana, y sé que no se va
aquedar conmigo pero no quiero ver que ande con cualquiera.
-Vale, vale ya cálmense los dos, tú, Jorge deja de estar de pervertido,
y en qué quedamos la última vez, que las familias son sagradas, y tu
Leo no nos culpes solo que Lia es muy linda y la verdad tienes suerte
de tenerla como hermana.
Por eso Javi era mi mejor amigo, era tan sabio o algo así aun cuando
teníamos la misma edad.
-Tú también tienes hermanas, y no las andas mirando.
-si pero son menores que yo, son unas niñas.
La discusión termino y nos dedicamos a comer y a platicar de
videojuegos.
Pero cuando volví a casa, comí en silencio, hasta mi mamá se dio
cuenta, pero le dije que estaba bien, me metí al cuarto y me acosté
en mi cama esta vez mirando hacia la cama de Lia.
En mi cabeza revoloteaba todo lo que había escuchado ese día,
desde eso de que los dos primos esos se había enrollado hasta el
hecho de que mis amigos decían que mirara a mi hermana mientras
se cambiaba era algo normal, luego me di cuenta mi hermana era
hermosa como decía Javi, pero sobre todo estaba buenísima, como
decía Jorge, me pregunte ¿qué pasaría si la espiaba en las mañanas
podría verla en ropa interior?
Y así con esos pensamientos cada vez más sucios, me di cuenta que
tenía una erección, por vez primera me estaba excitando
conscientemente por decirlo de una manera, y era por estar
pensando en Lia, sentí asco de mí mismo, así que trate de
tranquilizarme, pero no pude.
Me quede en la cama esperando, pues Lia llegaba a las cuatro o
cuatro y media a la casa, y así dieron las cuatro y ella llegó.
Para esa hora yo ya estaba hecho un lio no sabía si Lia me gustaba o
solo eran las palabras de mis amigos haciendo efecto. Así que
mientras escuchaba a Lia comer pues eso hacia llegando de la uní,
me decidía que cuando entrara la vería esta vez con ojos diferentes,
y descubriría si de verdad ahora me empezaba a gustar Lia, yo
estaba casi seguro de que terminaría viendo a mi fría y distante
hermana de siempre y todo esto solo sería una tontería, que
equivocado estaba.
Por fin la puerta de la habitación se abrió y soy casi me caigo de la
cama del brinco que di.
-Hola ya llegue
-Ya que bueno
Se quedó ahí en la entrada mirándome acostado, y yo a ella y si era
hermosa, ese día llevaba jeans ajustados y una camisa de vestir pero
de esas femeninas que les marcan sus senos y su cintura a las
mujeres, la camisa era blanca y dejaba ver un poco el sujetador que
también era blanco, Papá no la dejaba vestir de ese modo pero mamá
la encubría, así que en la mañana Lia salía con un suéter o
chamarra, y debajo llevaba cualquier atuendo, nunca ropa vulgar
pero si algo sexy, y al regresar a casa se cambiaba y así papá no se
enteraba.
A mí me daba un poco de culpa que engañaran a papá, pero como él
me había enseñado los hombres no van y delatan nada más porque
si, así que yo no decía nada, tanto Lia como Mamá sabía que podían
confiar en que yo cerrara la boca.
Regresando, Lia estaba ahí frente a mí, más hermosa que nunca, o
bueno más bien era la primera vez que yo notaba lo bonita que era,
lo sexy y sensual de sus curvas y el hermoso cabello de princesa que
tenía.
-Creí que mamá exageraba pero a ti te pasa algo, ¿estás bien?
-Emm... si solo algo cansado- mentí
-Bueno, eso espero, no preocupes a mamá, ya vez que eres su
favorito.
Entro por fin a nuestro cuarto, que curioso era la primera vez que yo
lo llamaba nuestro cuarto, casi siempre pensaba en el como “el
cuarto” y ya.
Lia entonces hizo algo increíble, o tal vez siempre lo hacía ya hasta
ese momento me di cuenta.
Con toda naturalidad, se acercó a su closet eligió una playera de
manga larga color rosa, y se comenzó a desabotonar si camisa. Yodo
de espaldas a mí así que no se dio cuenta que yo la miraba
idiotizado, cuando se sacó su camisa blanca, pude ver su espalda, su
preciosa espalda, blanca suave perfecta solo cubierta con los listones
del sujetador, lo cual lo hacía aún más erótico, obviamente tuve una
erección, así que me acurruque en posición fetal para que no se
notara, tardo un ratito en ponerse la playera rosa, momentos en los
cuales yo me moría de ansia quería que se girara para ver esos
enormes pechos, que por primera vez apreciaba.
Pero no se puso su playera y cuando se giró yo me gire también lo
más rápido que pude.
¿Me habría visto? No dijo nada.
Después de un rato escuche como ponía música en el estéreo que le
habían regalado a hacia un año, y se ponía a estudiar, me gire de
nuevo y me quede observándola como un perro observa una
carnicería.
Así paso mucho rato, ella leyendo y escribiendo y yo viéndola como si
fuera una obra de arte, y bueno es que eso era realmente una obra
de arte echa mujer, y tonto yo tarde mucho en darme cuenta, y con
mi vista la recorrí todo, sus labios sus ojos, su cabello que se había
amarrado en una coleta larguísima, su piel incluso sus pecas y
lunares, todo yo lo miraba tratando de acariciarla con la vista, lo que
más me atrapo debo admitirlo fueron sus pechos enormes redondos,
preciosos, me dieron ganas de levantarme y abrazándola por detrás
tocarlos uno en cada mano para sentir su textura y su peso.
Pero cuando más subyugado estaba por mi recién descubierta
princesa, ella se volteó.
-¿Que tanto me ves?-dicen que las miradas pesan, pues debe ser
cierto pues con la pura mirada logre que ella se alertara
-No te veo-avergonzado me gire para mirar el techo, en un intento de
que no notara mi cara completamente roja.-Solo miraba a la nada, ya
sabes.
-Emm... ¿en serio? Pues sentí que me mirabas a mí... en serio que
estas raro hoy.
-¿Tú crees?-pregunte, mientras notaba sorprendido que incluso su
voz era suave sensual y hermosa como ella.
-Ya era para que estuvieras con tu game boy o la Play, o uno de tus
raros libros.
-Solo estoy pensando
Lia se me quedo mirando, intrigada.
-¿Es linda?
-¿Qué?- pregunte confundido
-La chica en la que estás pensando, es muy bonita.
Me quede en shock, ¿tan obvio era? Pero decidí que ocultarlo era
tonto así que...
-Sí y mucho.-La mire directo a los ojos, en mi locura esperaba que
captara que me refería a ella.
-Pues dile, feo no eres, aunque tu tamaño no ayuda mucho, jajaja, se
rio
-tu estarás muy alta
-Más que tú sí.
Gruñí enojado.
-Yo digo que te avientes, estas en esa edad lo más que va a pasar es
que se den unos besos y en dos días adiós.
Yo en silencio moví los hombros como diciendo, qué más da.
Lia solo se río un poquito y regreso a sus estudios, yo salí de la
habitación con mi mochila para hacer la tarea, ya que si me quedaba
ahí volvería a verla como idiota.
Todo el día paso, conmigo en silencio y mi madre preguntando si yo
estaba bien, llego mi padre cenamos me bañé y por fin me fui a la
cama, no sin antes que mi mamá me avisara que si mañana
despertaba igual iríamos al médico.
Ya en la cama me arrope y espere a que Lia entrara y se cambiara, lo
que hace apenas unas horas no me interesaba en lo más mínimo
ahora hacia latir mi corazón como loco.
Lia entro, pero tonto de mí, si yo me había bañado era natural que
ella también y ya venía con su pijama puesto, de esos de franela con
pantalón y camisa, me hice el dormido.
Ella tardo en prepararse para dormir secándose el cabello
peinándose, viéndose en el espejo, y cuando se puso desodorante, la
habitación se llenó de un aroma femenino y dulce, y aunque no la vi
en ropa interior o en una situación erótica yo esta extasiado por
verla, era como abrir los ojos, estaba ciego y ahora veía, cada gesto
de ella me fascinaba, era tan linda tan femenina, tan mujer.
Por fin se acostó y apago las luces.
Al principio no pude dormir pase horas moviéndome inquieto,
sudando, por fin estaba consiente, a dos metros de mí una hermosa
doncella dormía. ¿Y si me levantaba y la acariciaba?
Estaba loco, loco.
Por fin el sueño me venció, pero fue un sueño intranquilo lleno de
imágenes confusas todas ellas de Lia, del cuerpo de Lia.
Cada vez me sentía más caliente, y desesperado, parecía que mi
sangre me quemaba, quería estallar, como un volcán, y en todo lo
que pensaba era Lia. Y estallé, no sé si desperté en medio del sueño
y simplemente seguí en mi trance, o desperté justo cuando paso,
pero lo que si estoy seguro es que cuando por fin me corrí, estaba
despierto y consiente, el orgasmo me llego de golpe, arrasando todo
en mi cabeza, me quede en blanco mientras mi cuerpo se arqueaba
del placer.
¡Dios!, ese orgasmo jamás lo olvidare fue tremendo delicioso, no sé
si todos los hombres sentimos así el primero pero para mí, casi me
muero de placer.
Y todo fue producido por el deseo hacia mi hermana mayor.
No grite por pura suerte, pero cuando termino quede jadeando en la
cama todo sudado y temblando.
Cuando ya me calme, me di cuenta que mi vientre estaba totalmente
cubierto de una sustancia liquida y pegajosa, mi pene en erección se
había salido por encima del resorte de mis bóxer y de mi pijama y
había vertido todo mi semen en mi vientre.
Con toda la cautela y silencio del mundo me quite la parte de arriba
del pijama que también estaba manchada, y me limpie estaba
nervioso, con miedo y en shock por haber descubierto el placer
carnal por primera vez.
Arroje la playera abajo de mi cama, y temblando de miedo me
acorruque entre las cobijas, y tenía miedo porque ahí en ese
momento lo supe, Lia ya era una obsesión para mí.