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Mirad 001

El documento narra la historia de un joven que comparte una habitación con su hermana mayor, explorando su relación y el tema del incesto. A través de una narrativa en primera persona, el autor describe su vida familiar y las tensiones que surgen de compartir un espacio tan íntimo. La historia se sitúa en un contexto real y personal, invitando al lector a reflexionar sobre la complejidad de sus experiencias.

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El documento narra la historia de un joven que comparte una habitación con su hermana mayor, explorando su relación y el tema del incesto. A través de una narrativa en primera persona, el autor describe su vida familiar y las tensiones que surgen de compartir un espacio tan íntimo. La historia se sitúa en un contexto real y personal, invitando al lector a reflexionar sobre la complejidad de sus experiencias.

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Miradas

Capítulo 1: Te Miré.

La historia que ahora que ahora escribo es real, aunque ya pasaron

años de aquello no puedo decir que fué, pues aún sigue siendo aún

sigue pasando, así que si lector, lo que vas a leer a continuación es

real, y a riesgo de perder tu interés y al mismo tiempo como una

advertencia te diré si no el final, pues como lo he dicho ya, esta

historia, mi historia, bueno nuestra historia, la de mi hermana y yo,

aun continua, te diré el tema principal, EL INCESTO

Supongo subiré esto a una página de relatos eróticos, eso me hace

sentir un poco incómodo, siento que estas líneas deberían tener un

lugar más apropiado un poco más elegante por decirlo de una

manera, más serio, y no lo digo con ánimos de ofender tanto a los

autores de estas páginas, ni a los lectores, pues soy un fanático de

estos sitios donde al leer los relatos los más, terribles, tanto en prosa

como en trama, otros tantos buenos pero solo eso, y unos pocos, muy
pocos, excelentes, estos últimos los copio y guardo como polvo en

oro.

Entonces por qué me complica la idea de publicar aquí mi relato, por

una sencilla razón, la gente creerá que no es real que me lo he

inventado que soy otro autor más que escribe usando la técnica de

narrar en primera persona, y si bien respeto a esos autores y

muchísimo, pues me parece fantástico que puedan escribir de un

tema que e imagino para ellos solo es ficción, tan bien y tan

precisamente, despertando en los lectores emociones tan fuertes que

incluso se llega a sentir empatía por los personajes, no es mi caso, yo

soy real, ella es real y esto realmente paso, al final quedara en cada

uno creer lo que quiera, y si al último deciden que estas líneas son

solo un alucín de un chico raro estará bien pero si allá afuera me

llega a leer alguien y cree mis palabras o aún más excepcional ese

alguien está pasando por una situación similar, esto es para ti, no

estás solo, esto pasa en la vida real.


Pero bien comencemos, por supuesto los nombres los cambie, y tal

vez las escenas las maquille un poco pero en general todo es real...

Mi familia está compuesta por mi padre, mi madre, mi hermana

mayor y yo.

Las edades y nombres de mis padres no vienen al caso, así que

centrémonos en mi hermana, cuando comenzó esto si es que se

puede buscar un inicio a lo nuestro fue en el 2004, cuando yo tenía

trece años, así es yo nací a finales del primer año de la última

década del siglo, jajaja, que manera más elegante de decir que nací

en 1990.

Pues bien yo tenía 13 y ella siendo 6 años, casi exactos, yo de

noviembre y ella de diciembre, por fuerza tenía 19 años, ella siempre

ha sido alta,175mts, al menos para los estándares de nuestro país

(México), a sus 19 ya se había desarrollado casi en su totalidad, y

lucía un cuerpo delgado pero bien proporcionado, que vamos nada

que ver con las modelos de ahora que están hechas un hueso, no, mi

hermana Lia, tenía donde había que tener, es más tal vez demasiado
en el pecho ahora sé que su talla casi siempre fue 120, su piel era

clara igual que la mía regalo de mis abuelos maternos, ella tenía el

cabello largo ondulado y castaño, ha cambiado mucho su look a

través de los años pero en aquellos tiempos su orgullo era su larga

cabellera, tan larga que le llegaba a la cintura, que era sumamente

estrecha resaltando así su lindo trasero que si bien no era nada fuera

de este mundo si atraía muchas miradas, y tal vez crean que estoy

exagerando pero no, su cuerpo definitivamente es uno de los más

bonitos que he visto, no así su rostro, no mal entiendan no es fea

para nada es más bien normalita tirando a bonita, ni más ni menos,

labios lindos sonrisa blanca y ojos castaños, para acabar pronto que

si mi hermana sobresalía era por el país en que estábamos y la

escuela pública a la que íbamos, llena de latinos normales y

corrientes, ósea bajitos y morenitos, tanto hombres como mujeres,

pues si viviésemos en España o en Estados Unidos, ella sería una

más del montón.

Yo en ese tiempo era un chiquillo que apenas estaba entrando a su

adolescencia y a diferencia de mi hermana era más bien bajito,


apenas 155mts, gracias al cielo di el estirón después y ahora soy dos

centímetros más alto que ella, pero bueno, era bajito piel clara,

cabello castaño claro, aunque más bien a mí me parecía café

deslavado, y delgado, no tanto para ser un flacucho, que para acabar

pronto yo casi pasaba desapercibido para los de más de no ser por

mis ojos, que son entre verdes y dorados, esos se los debo a mi

bisabuelo paterno o al menos eso dicen, así que si bien mi rostro era

muy normal podía pasar por guapo gracias a esos inusuales ojos.

Mi familia no es rica ni pobre, aquí en México lo que abunda son

clases sociales y la verdad es que no podría decir en cual estábamos

en ese entonces, si bien mis padres se habían hecho de un terreno

propio y construido su casa, una bastante bonita pero también

bastante pequeña, lo hicieron con mucho esfuerzo y sacrificio, mi

padre trabaja en una empresa de esas que entre más tiempo lleves el

salario y el puesto es mejor así como la jubilación y todo eso, ahora

ya está en un puesto bastante alto, y solo espera alcanzar la edad

indicada y retirarse, pero en ese entonces el sueldo era no mucho no

poco, lo suficiente como para satisfacer las necesidades de una


familia de tres, pero he ahí la cuestión, nosotros éramos cuatro, y fue

esa cuestión, mi nacimiento seis años después de la que creyeron su

primera y única hija la que les vino a complicar las cosas, antes ya

hable de la casa, una bonita y sencilla que solo contaba con la planta

baja, ósea, no había pisos superiores, bien esta casa era un gran

rectángulo que estaba dividido en tres partes, como la bandera

italiana, solo que la parte del centro era más grande que las otras

dos, esa parte la de en medio estaba dividida a su vez en sala,

comedor y cocina, todo muy bonito y bien hecho, uno entraba en una

puerta al centro de la casa, y lo recibía la sala, ya saben sillones

televisión etc. después estaba el comedor atrás de esta sala, y

separada por una barra y una puerta estaba la cocina.

Ahora bien, las otras habitaciones, la sala tenía dos puertas una a la

derecha y la otra a la izquierda, que daban a estas, y en efecto estas

eran las recamaras.

¿Por qué tanto describir la casa? Pues por que como ya he dicho mi

padre construyó este hogar con la idea de solo tener un hijo y que
solo necesitaría dos habitaciones, la matrimonial y la otra para su

hija ósea Lia, y por seis años así fue, solo la pequeña Lia ocupaba ese

cuarto pero nací yo, con lo cual los gastos se incrementaron así que

mi padre ya no pudo construir otro cuarto para mí, primero por el

dinero y segundo porque hasta mis dos o tres años dormí en la

habitación de mis padres, peo cuando cumplí los cuatro me pasaron

a la habitación de mi hermana, con la idea de hacerme un cuarto

propio después lo cual no sucedió, que supongo no le hizo gracia

alguna, no lo sabría decir no recuerdo, así que así estaban las cosas

literalmente tuve que compartir habitación con Lia hasta mis trece

años, lo cual no se me hacía demasiado raro pues como dije antes

siempre fuimos a escuelas públicas donde mis amigos y compañeros

vivían en casas rentadas que casi siempre tenían una o dos

habitaciones y muy pequeñas, así que al ir de visita con ellos me

daba cuentas que casi toda la familia dormía en una sola habitación,

así que dormir con mi hermana no era raro lo que si es que era

molesto, ya se imaginaran dos hermanos separados por seis años

tratando de compartir un espacio, las peleas eran muy seguidas y


muy violentas, aunque casi siempre ganaba ella, cosa fácil pues yo

tenía prohibido golpear a cualquier mujer mucho menos a mi

hermana, mi padre era de esos que decían que un hombre jamás

golpeaba a una mujer, y que si yo lo hacia ese día me cortaba los

huevos, no supe si lo decía en serio pero nunca quise descubrirlo así

que mi madre siempre estaba regañándonos por nuestras continuas

peleas, y yo cada rato tenia moretones por los pellizcos de Lia.

Fiuuuu... qué largo fue eso, y tú estarás pensando.

“joder tres páginas y aun nada de sexo duro y salvaje”

Pues te advierto que si eso es lo que buscas mejor lee otra cosa o

aún mejor ve una peli porno y así te desfogas rápido, pero si aún no

te e aburrido pues continuemos que aquí comienza el drama, mi

drama.

Como ya dije Lia y yo Leo, (apenas mi nombre sale a relucir)

teníamos que compartir recamara, así que aunque no había una

división física, la habitación estaba partida a la mitad, y se notaba


claro como el agua donde comenzaba su territorio y donde el mío,

cada uno contaba con su propio closet, librero, y mesita de noche, su

parte de la habitación siempre estuvo decorada muy femeninamente,

cambiando posters de chicos guapos y cantantes continuamente, sus

muebles llenos de maquillaje perfumes y todo eso, mi lado era más

austero yo solo tenía un montón de libros que siempre me ha

encantado leer, y claro mis consolas de video, que como dije no

éramos pobres así que mientras nuestras calificaciones no bajaran

casi siempre nos daban lo que pedíamos, lo único que en esa

habitación era de los dos era la televisión, que estaba al fondo de la

habitación con las camas apuntando a ella justo en medio de la

frontera de nuestros pequeños países, y era la tele la mayor causante

de nuestras disputas, pues yo quería usarla para jugar con la

Nintendo y ella para ver sus estúpidos programas del corazón.

Nuestra relación no era la mejor, si es que había una pues yo apenas

en la secundaria iba cuando ella ya estaba en la universidad, así que

muy rara vez nos veíamos, y en mi niñez no recuerdo que ella me

dedicara mucho tiempo aunque claro que jugamos en el pasado que


tampoco nos odiábamos, nuestra rutina diaria seria la siguiente ella

se levantaba temprano en la madrugada a eso de las cinco y media,

se cambiaba de ropa, pues siempre se bañaba en la noche, mi madre

siempre atenta se levantaba a darle de desayunar, y mi padre le

daba un aventón en el auto de la familia, la dejaba a medio camino

de la universidad, donde tomaba el PUMA ( transporte universitario

de la UNAM, que es la máxima casa de estudio de mi país y creo que

de toda Latinoamérica), después mi padre regresaba a eso de las

seis y media de la mañana me levantaba a mi yo desayunaba y

después el me llevaba a la secundaria, casi siempre él y yo veíamos

las noticias de la mañana para perder el tiempo pues yo entraba a

las ocho y el a las nueve a su trabajo, esos momentos me unían

mucho con mis padres quienes platicaban de sus cosas en la mesa, y

también preguntaban sobre mi vida, que hasta esa edad no era la

gran cosa, es más mi vida era aún menos interesante que las de mis

compañeros de escuela y ya verán por qué.

Ahora que ya tenemos el escenario y a los actores listos que

comience el show.
Estaba en el quinto sueño cuando la alarma de mi hermana sonó y la

luz de la habitación se prendió lo cual provoco que despertara y me

cubriera con las cobijas los ojos.

-Maldita sea apaga la luz, prende la de tu cama-dije refiriéndome a

nuestras lamparitas de mesa.

-Se fundió el foco, enano, así que te aguantas.-respondió Lia.

-Jooo...-mis ojos entreabiertos vieron la silueta de mi hermana

saliendo de la cama en pijama, así que para no molestarla mientras

se cambiaba y también para evitar la luz del foco que estaba en el

centro del cuarto, me di la vuelta dándole la espalda.

Si se lo que estás pensando, pero qué coño, tu cama está a al lado de

tu hermana de 19 años súper buena, y ella se cambia de ropa frente

a ti ¿y tú de das la vuelta?

Pues la respuesta es sí, como dije mi vida era increíblemente

aburrida, y más con mi total falta de interés al sexo.


Mis hormonas despertaron tarde, así que mientras mis amigos no

hablaban de otra cosa que no fuera de cogerse a cuanta mujer

pasara frente a ellos, y de mostrarse revistas de pornografía a

escondidas, yo ni siquiera había tenido mi primer sueño húmedo, a lo

más que llegaba era a despertar con una erección, más cuando hacia

frio, pero lo único que hacía con ella era esperar a que se bajara

para poder orinar, no es que no supiera de que iba el sexo, o como

masturbarme, pues de eso se hablaba extensamente en los pasillos

de la escuela, solo que no sentía aun curiosidad por esos temas, y las

niñas y mujeres a mi alrededor no las veía excitantes en modo

alguno.

Lo es rarísimo para alguien que iba a cumplir catorce años pronto.

Después de minutos que se me hicieron eternos, escuchado ruiditos

de sus cosas mientras se arreglaba, por fin apagando la luz se fue.

-Me voy.

-Que te acompañe Diosito.


-A ti también- Así nos decíamos en la familia cuando salíamos de

casa, ahora me doy cuenta tuve suerte de crecer en una familia

amorosa y completa, y como dije mi e hermana y yo no nos

odiábamos ni nada hasta nos caíamos bien, pero más bien éramos

algo así como amigos distantes.

Me dormí inmediatamente después, y aunque debió pasar como una

hora yo sentí que solo fueron segundos cuando mi madre me decía

que me levantara para desayunar que mi papá ya había regresado.

Así que con todo el dolor de mi corazón deje mi adorada cama y me

vestí aun con los ojos cerrados, todas las noches dejaba mi uniforme

a los pies de mi cama así que era fácil.

Salí de mi cuarto y me dirigí al fondo de la casa donde, se me olvido

decir había un cuarto añadido, que era el baño y la ducha.

Después de orinar y lavarme la cara con agua caliente, soy súper

cobarde para el agua fría, salí ya despierto al comedor, donde mis

padres ya estaban desayunando.


-... y encontró a Carla con el fulano ese ¿tú crees?- contaba mi madre

toda alarmada.

-Joder, pero es que a quien se le ocurre meter a un tipejo a tu casa y

dejar que duerma cerca de tu hija- furioso mi padre.

-Pero que era sobrino de Betty, que iba a saber ella.

-¿era su familiar?, yo a ese bastardo lo castro y después lo llevo a la

cárcel, que asco de gente mira que meterte con tu familia ya ni los

animales.

-Bueno no eran primos de sangre solo políticos, era hijo de una

prima segunda o algo así.

-Aun así mira que violar a Carla, si es una niña.

-Bueno tanto como una niña no, ya tiene quince, y por lo que dicen

no es que la estuviera violando, al parecer la “niña”, no estaba

sufriendo mucho que digamos.-Mi madre se sonrió muy pícaramente.


Yo ponía atención a su plática y le echaba un ojo a las noticias pues

sabía que mi padre me preguntaría de ellas camino a la escuela,

ellos siguieron hablando de Carla hija de una de las amigas de mi

mamá.

-Leo, ¿tú no has oído nada?- mi madre me pregunto de repente- ¿qué

piensas?

Que, ¿qué pensaba yo? Pues que por mí a Carla se la podían coger

todos los fulanos del barrio y los perros callejeros si querían

también, que la vida de esa chica no podía importarme menos, y

claro iba a mi escuela pero a mí me valía un comino, si estaba

embarazada o no que con la famita que se cargaba, seguro que si lo

estaba.

-No, no he escuchado nada- mentira de Carla se decían un montón

de cosas, cosas que mi madre le encantaría oír para después ir a

cotorrear con sus amigas, pero mi padre me enseño que un hombre

ve, oye y calla, sí, mi papá se la pasaba dándome consejos en forma

de dichos o amenazas graciosas, que yo había aprendido a seguir


pues así él se veía feliz, y a mi nada me agradaba más que hacer a mi

viejo orgulloso.

-Como dije, es culpa del padre, mira que permitir que se durmiera en

la sala a lado del cuarto de la niña-lo dijo mientras me miraba

aprobatoriamente, no se le había pasado que preferí callarme a

andar de chismoso.

-Bueno pero es que una se confía, ya vez Leo se duerme junto a Lia.

-¡Eso es diferente!- mi padre casi grito y tan repentinamente que mi

madre se asustó un poquito-Leo nunca haría eso es un niño apenas, y

para eso lo he educado yo, que el día que este le ponga un dedo a

una chica, le corto las manos, y después me doy un tiro por mal

padre, pues para eso estamos nosotros para evitar que nuestros hijos

se vuelvan unos degenerados y maleantes.

Me miro un poco enojado.

-¿Yo qué?, que no he hecho nada- me defendí


-Claro que no, mi Leo es un buen niño-me mamá trato de darme un

beso en la cabeza pero me aleje riéndome.

-Que ya no soy un niño.

-Aun lo eres, ahora tus únicas responsabilidades son el estudio y

jugar que ya tendrás tiempo para novias cuando trabajes, mira que

estos mocosos no saben ni limpiarse las nalgas y ya andan de

calientes. Aunque igual es tiempo de hacerte tu cuarto, lo más fácil

sería dividir el que ya tienen pero quedarían muy chicos, así que lo

tendríamos que hacer en el jardín.

-A no en mi jardín no, que ya de por si esta chiquito, y mira lo bonito

que se ha puesto si quieres otro cuarto lo haces en el patio.

-¿Y dónde pongo el auto mujer?

-Además, si haces el cuarto ya no nos compraras la computadora ¿o

sí?- me metí en la conversación

-¿Y tú qué sabes si te la iba a comprar o no?


-Bueno pero es que Lia debe tener una para sus tareas, y a mí

también cada vez me piden más trabajos en la computadora.

-Bueno, bueno, no se hace nada y ya además todavía falta, ya

veremos cuando tengas quince.

Y así se terminó esa plática, y en lo único que yo pensaba es en que

si tenía suerte papá compraría la computadora el día de mi

cumpleaños o en el de Lia, lo cual daba igual pues ya estábamos en

octubre.

Teléfono teníamos y también la conexión a internet, lo que faltaba

era con que conectarnos, y yo ya había descubierto las cosas

geniales de internet en la escuela, sin porno, así que me emocionaba

mucho aquello.

Pero en mi mente también quedó aquello de que aquel fulano lo

había hecho con su prima.

La escuela normal todo hasta el recreo, (aquí se le dice así a la

media hora que te dan para comer y jugar en las escuelas), donde
mientras comía con mis dos mejores amigos, otros chicos también

bastante tranquilos, pero eso si ellos ya andaban con las hormonas

más despiertas, bostecé exageradamente.

-¿Qué te pasa? llevas todo el día bostezando, ¿te quedaste despierto

con la game boy?-pregunto Javi

-Como me voy a quedar jugando si se la preste a Jorge

-A si ya casi termino el de spyro, luego te la traigo.

-No te preocupes ahorita estoy atorado con resident evil, en la PLAY

-Yo ya casi termino podemos a ver cuándo nos echamos unas retas.-

me miro Javi-como sea ¿por qué tanto sueño?

-Es mi hermana, todos los días con su alarma y ahora se le ocurrió

prender el foco grande para cambiarse, así que me despertó.

Javi y Jorge se vieron y con una miradita perversa preguntaron.

-¿Tu hermana se cambió enfrente de ti con la luz encendida?


Los dos habían ido a jugar a mi casa así sabían que dormía junto a

Lia pero hasta ahora se enteraban que ella se cambiaba en el cuarto

frente a mí y supe que fue un error habérselos dicho.

-¿Emm... que pokemon has atrapado nuevos?-trate de cambiar el

tema

-A quién le importa, ¿viste a Lia desnuda?-Jorge estaba que casi se le

salían los ojos

-¡Claro que no!, es mi hermana que asco.

-Lia, ¿asco? Estás loco es la chica más hermosa del mundo.-Javi era

más serio y menos vulgar pero aun así su comentario me jodío.

-Ey que es mi hermana de la que hablan idiotas- y cerré mis puños.

-Tranquilo, León, que no es en mala onda solo que Lia esta

buenísima-Jorge dijo eso como si me fuese a calmar después de lo de

buenísima.
Así que le di un puñetazo en el hombro tratando de darle con los

nudillos en el nervio, cosa que creo logre pues se dobló de dolor,

mientras se quejaba.

Me volteé hacia Javi quien se echó para atrás, mientras trataba de

calmarme.

-Yo no he dicho nada malo, solo que es raro que la consideres fea,

digo si fuese mí hermana me la pasaría babeando por ella todo el

día.

Javi era mi mejor amigo, cosa que nunca había dicho a Jorge pero

creo que todos lo sabíamos.

-No es que la considere fea, sé que es guapa, pero no se me da cosa

verla mientras se cambia, además si mi pa se entra de que la veo de

esa manera me saca los ojos o algo así.

-Sí, tu papá es muy salvaje-Jorge se seguía sobando el hombro- te

pareces a él León.
-No me llamo León- estaba irritado aunque no sabía por qué, pues el

apodo que ellos utilizaban cuando me ponía algo loco, “león” la

verdad es que me gustaba.

-Pues igual deberías aprovechar para echar un vistazo.-Jorge no

soltaba el tema.

Me quede callado.

-Bueno pues si tú no quieres a lo mejor yo me animo- otro puñetazo

en el mismo lugar hizo que se callara.

-Que no, coño, ¡deja de hablar de mi hermana!

-Carajo decídete, no quieres verla, no te gusta pero no quieres que

otro la vea, si sabes que no te la vas a quedar tú ¿verdad?-me

devolvió el golpe, pero apenas lo sentí, cada vez me estaba enojando

más.

-Pues claro que no me gusta, es mi hermana, y sé que no se va

aquedar conmigo pero no quiero ver que ande con cualquiera.


-Vale, vale ya cálmense los dos, tú, Jorge deja de estar de pervertido,

y en qué quedamos la última vez, que las familias son sagradas, y tu

Leo no nos culpes solo que Lia es muy linda y la verdad tienes suerte

de tenerla como hermana.

Por eso Javi era mi mejor amigo, era tan sabio o algo así aun cuando

teníamos la misma edad.

-Tú también tienes hermanas, y no las andas mirando.

-si pero son menores que yo, son unas niñas.

La discusión termino y nos dedicamos a comer y a platicar de

videojuegos.

Pero cuando volví a casa, comí en silencio, hasta mi mamá se dio

cuenta, pero le dije que estaba bien, me metí al cuarto y me acosté

en mi cama esta vez mirando hacia la cama de Lia.

En mi cabeza revoloteaba todo lo que había escuchado ese día,

desde eso de que los dos primos esos se había enrollado hasta el

hecho de que mis amigos decían que mirara a mi hermana mientras


se cambiaba era algo normal, luego me di cuenta mi hermana era

hermosa como decía Javi, pero sobre todo estaba buenísima, como

decía Jorge, me pregunte ¿qué pasaría si la espiaba en las mañanas

podría verla en ropa interior?

Y así con esos pensamientos cada vez más sucios, me di cuenta que

tenía una erección, por vez primera me estaba excitando

conscientemente por decirlo de una manera, y era por estar

pensando en Lia, sentí asco de mí mismo, así que trate de

tranquilizarme, pero no pude.

Me quede en la cama esperando, pues Lia llegaba a las cuatro o

cuatro y media a la casa, y así dieron las cuatro y ella llegó.

Para esa hora yo ya estaba hecho un lio no sabía si Lia me gustaba o

solo eran las palabras de mis amigos haciendo efecto. Así que

mientras escuchaba a Lia comer pues eso hacia llegando de la uní,

me decidía que cuando entrara la vería esta vez con ojos diferentes,

y descubriría si de verdad ahora me empezaba a gustar Lia, yo

estaba casi seguro de que terminaría viendo a mi fría y distante


hermana de siempre y todo esto solo sería una tontería, que

equivocado estaba.

Por fin la puerta de la habitación se abrió y soy casi me caigo de la

cama del brinco que di.

-Hola ya llegue

-Ya que bueno

Se quedó ahí en la entrada mirándome acostado, y yo a ella y si era

hermosa, ese día llevaba jeans ajustados y una camisa de vestir pero

de esas femeninas que les marcan sus senos y su cintura a las

mujeres, la camisa era blanca y dejaba ver un poco el sujetador que

también era blanco, Papá no la dejaba vestir de ese modo pero mamá

la encubría, así que en la mañana Lia salía con un suéter o

chamarra, y debajo llevaba cualquier atuendo, nunca ropa vulgar

pero si algo sexy, y al regresar a casa se cambiaba y así papá no se

enteraba.
A mí me daba un poco de culpa que engañaran a papá, pero como él

me había enseñado los hombres no van y delatan nada más porque

si, así que yo no decía nada, tanto Lia como Mamá sabía que podían

confiar en que yo cerrara la boca.

Regresando, Lia estaba ahí frente a mí, más hermosa que nunca, o

bueno más bien era la primera vez que yo notaba lo bonita que era,

lo sexy y sensual de sus curvas y el hermoso cabello de princesa que

tenía.

-Creí que mamá exageraba pero a ti te pasa algo, ¿estás bien?

-Emm... si solo algo cansado- mentí

-Bueno, eso espero, no preocupes a mamá, ya vez que eres su

favorito.

Entro por fin a nuestro cuarto, que curioso era la primera vez que yo

lo llamaba nuestro cuarto, casi siempre pensaba en el como “el

cuarto” y ya.
Lia entonces hizo algo increíble, o tal vez siempre lo hacía ya hasta

ese momento me di cuenta.

Con toda naturalidad, se acercó a su closet eligió una playera de

manga larga color rosa, y se comenzó a desabotonar si camisa. Yodo

de espaldas a mí así que no se dio cuenta que yo la miraba

idiotizado, cuando se sacó su camisa blanca, pude ver su espalda, su

preciosa espalda, blanca suave perfecta solo cubierta con los listones

del sujetador, lo cual lo hacía aún más erótico, obviamente tuve una

erección, así que me acurruque en posición fetal para que no se

notara, tardo un ratito en ponerse la playera rosa, momentos en los

cuales yo me moría de ansia quería que se girara para ver esos

enormes pechos, que por primera vez apreciaba.

Pero no se puso su playera y cuando se giró yo me gire también lo

más rápido que pude.

¿Me habría visto? No dijo nada.


Después de un rato escuche como ponía música en el estéreo que le

habían regalado a hacia un año, y se ponía a estudiar, me gire de

nuevo y me quede observándola como un perro observa una

carnicería.

Así paso mucho rato, ella leyendo y escribiendo y yo viéndola como si

fuera una obra de arte, y bueno es que eso era realmente una obra

de arte echa mujer, y tonto yo tarde mucho en darme cuenta, y con

mi vista la recorrí todo, sus labios sus ojos, su cabello que se había

amarrado en una coleta larguísima, su piel incluso sus pecas y

lunares, todo yo lo miraba tratando de acariciarla con la vista, lo que

más me atrapo debo admitirlo fueron sus pechos enormes redondos,

preciosos, me dieron ganas de levantarme y abrazándola por detrás

tocarlos uno en cada mano para sentir su textura y su peso.

Pero cuando más subyugado estaba por mi recién descubierta

princesa, ella se volteó.

-¿Que tanto me ves?-dicen que las miradas pesan, pues debe ser

cierto pues con la pura mirada logre que ella se alertara


-No te veo-avergonzado me gire para mirar el techo, en un intento de

que no notara mi cara completamente roja.-Solo miraba a la nada, ya

sabes.

-Emm... ¿en serio? Pues sentí que me mirabas a mí... en serio que

estas raro hoy.

-¿Tú crees?-pregunte, mientras notaba sorprendido que incluso su

voz era suave sensual y hermosa como ella.

-Ya era para que estuvieras con tu game boy o la Play, o uno de tus

raros libros.

-Solo estoy pensando

Lia se me quedo mirando, intrigada.

-¿Es linda?

-¿Qué?- pregunte confundido

-La chica en la que estás pensando, es muy bonita.


Me quede en shock, ¿tan obvio era? Pero decidí que ocultarlo era

tonto así que...

-Sí y mucho.-La mire directo a los ojos, en mi locura esperaba que

captara que me refería a ella.

-Pues dile, feo no eres, aunque tu tamaño no ayuda mucho, jajaja, se

rio

-tu estarás muy alta

-Más que tú sí.

Gruñí enojado.

-Yo digo que te avientes, estas en esa edad lo más que va a pasar es

que se den unos besos y en dos días adiós.

Yo en silencio moví los hombros como diciendo, qué más da.

Lia solo se río un poquito y regreso a sus estudios, yo salí de la

habitación con mi mochila para hacer la tarea, ya que si me quedaba

ahí volvería a verla como idiota.


Todo el día paso, conmigo en silencio y mi madre preguntando si yo

estaba bien, llego mi padre cenamos me bañé y por fin me fui a la

cama, no sin antes que mi mamá me avisara que si mañana

despertaba igual iríamos al médico.

Ya en la cama me arrope y espere a que Lia entrara y se cambiara, lo

que hace apenas unas horas no me interesaba en lo más mínimo

ahora hacia latir mi corazón como loco.

Lia entro, pero tonto de mí, si yo me había bañado era natural que

ella también y ya venía con su pijama puesto, de esos de franela con

pantalón y camisa, me hice el dormido.

Ella tardo en prepararse para dormir secándose el cabello

peinándose, viéndose en el espejo, y cuando se puso desodorante, la

habitación se llenó de un aroma femenino y dulce, y aunque no la vi

en ropa interior o en una situación erótica yo esta extasiado por

verla, era como abrir los ojos, estaba ciego y ahora veía, cada gesto

de ella me fascinaba, era tan linda tan femenina, tan mujer.


Por fin se acostó y apago las luces.

Al principio no pude dormir pase horas moviéndome inquieto,

sudando, por fin estaba consiente, a dos metros de mí una hermosa

doncella dormía. ¿Y si me levantaba y la acariciaba?

Estaba loco, loco.

Por fin el sueño me venció, pero fue un sueño intranquilo lleno de

imágenes confusas todas ellas de Lia, del cuerpo de Lia.

Cada vez me sentía más caliente, y desesperado, parecía que mi

sangre me quemaba, quería estallar, como un volcán, y en todo lo

que pensaba era Lia. Y estallé, no sé si desperté en medio del sueño

y simplemente seguí en mi trance, o desperté justo cuando paso,

pero lo que si estoy seguro es que cuando por fin me corrí, estaba

despierto y consiente, el orgasmo me llego de golpe, arrasando todo

en mi cabeza, me quede en blanco mientras mi cuerpo se arqueaba

del placer.
¡Dios!, ese orgasmo jamás lo olvidare fue tremendo delicioso, no sé

si todos los hombres sentimos así el primero pero para mí, casi me

muero de placer.

Y todo fue producido por el deseo hacia mi hermana mayor.

No grite por pura suerte, pero cuando termino quede jadeando en la

cama todo sudado y temblando.

Cuando ya me calme, me di cuenta que mi vientre estaba totalmente

cubierto de una sustancia liquida y pegajosa, mi pene en erección se

había salido por encima del resorte de mis bóxer y de mi pijama y

había vertido todo mi semen en mi vientre.

Con toda la cautela y silencio del mundo me quite la parte de arriba

del pijama que también estaba manchada, y me limpie estaba

nervioso, con miedo y en shock por haber descubierto el placer

carnal por primera vez.


Arroje la playera abajo de mi cama, y temblando de miedo me

acorruque entre las cobijas, y tenía miedo porque ahí en ese

momento lo supe, Lia ya era una obsesión para mí.

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