¿Qué es un resumen?
Cuando se habla de un resumen, se hace referencia a un texto de extensión
variable, tendiendo siempre a lo breve, en el que se sintetiza o se abrevian
las ideas de un texto de mayor tamaño y/o mayor complejidad. Se estila que
un resumen sea un 25% del tamaño del original.
Los resúmenes son formas condensadas de un texto o un discurso, lo cual
significa la selección de su material más central, vital o importante, y el
descarte de todo aquello que sea superfluo, decorativo o suplementario.
Normalmente se realizan con la intención de:
Brindar una muestra o un abreboca del contenido de un libro cualquiera
(como los textos de las contratapas).
Permitir al investigador enterarse de los puntos principales de un artículo
(como los abstracts de los artículos académicos).
Resumir la información de un texto en una serie de apuntes para su lectura
posterior (como en los cuadernos de clase).
Brindar el núcleo de la información generada durante un período de tiempo
extenso (como en los resúmenes de cuenta de los bancos).
Comprobar, como ejercicio, la capacidad lectora de los alumnos de la
escuela.
De igual manera, la elaboración de resúmenes suele ser una técnica de
estudio fundamental: nos permite comprobar que entendimos el texto a
cabalidad, ya que podemos elegir cuáles son sus ideas principales y cuáles
son ideas descartables.
Tipos de resumen
Resumen ejecutivo. Es un tipo de resumen muy empleado en el mundo
financiero y de los negocios, en el cual se busca interesar en la dinámica de
una futura empresa u organización a quien lo lee, dándole los puntos más
relevantes del mismo.
Resumen bibliográfico. Es el resumen que se hace de un libro, una obra de
literatura o una disertación, incluso un libro científico, ya sea para fines
divulgativos, o simplemente para una ficha en una biblioteca, en una librería
digital o un sistema de clasificación de libros.
Resumen de prensa. Suele hacerse un resumen de prensa o resumen
informativo, en el cual se sintetizan las noticias del día eligiéndolas en base a
su importancia para la opinión pública (o el criterio editorial), en los grandes
medios de comunicación como la TV.
¿Cómo se hace un resumen?
Para hacer correctamente un resumen podemos guiarnos por los siguientes
pasos:
Leer el texto original a cabalidad. Esto es indispensable para hacer el
resumen: no se puede resumir lo que se desconoce, ni se puede resumir un
texto leyéndolo por encima, pues ignoraremos cuáles son las ideas
principales y cuáles las secundarias.
Separar el texto en párrafos. Una vez separado, marcar en cada párrafo las
ideas principales, secundarias y suplementarias, empleando un resaltador
diferente para cada categoría. Si es necesario, toma apuntes al margen o en
una hoja aparte.
Trascribe lo subrayado. Copia en tu cuaderno las ideas principales y
secundarias solamente, y trata de ordenarlas para formar con ellas un único
párrafo.
Redacta de nuevo el párrafo. Vuelve a escribir el párrafo con las ideas
primarias y secundarias ordenadas, pero esta vez trata de hacerlo con tus
propias palabras.
Revisa lo escrito. Relee tu texto final y elimina las cosas que le sobren.
Añádele un título y la información del libro resumido (autor, título, editorial) en
alguna parte.
¿Qué es una síntesis?
En el ámbito académico, una síntesis es un escrito en el que se redactan de
forma abreviada los conceptos o ideas principales de un texto o tema
determinado. Se puede hacer síntesis de libros, artículos científicos,
películas, entre otros.
Para realizar una síntesis, se estudia e interpreta el texto de interés y, con
palabras propias, se describen y analizan sus ideas principales en un nuevo
texto.
La palabra síntesis hace referencia al concepto de sinopsis o sumario y el
término proviene del vocablo griego synthesis, que quiere decir arreglo o
composición.
¿Cómo hacer una síntesis?
Existen ciertos pasos a seguir para realizar la síntesis de un texto:
Leer con detenimiento el texto a partir del que se hará la síntesis.
Hacer una nueva lectura y resaltar o destacar las ideas principales.
Ordenar las ideas según su importancia.
Establecer las posibles relaciones entre las ideas o conceptos resaltados.
Hacer un bosquejo en el que se organice la información en torno a tres
ejes principales: introducción, desarrollo y conclusiones.
Redactar las ideas de manera que resulten claras, comprensibles y
asimilables, siempre respetando el objetivo del texto original.
Características de una síntesis
Las características principales de una síntesis de un texto son:
Se realiza en base a la lectura o estudio de un tema.
Incluye el conjunto de ideas o conceptos importantes y más relevantes
acerca del tema o texto.
Utiliza palabras y vocabulario propios del redactor.
Resulta de utilidad al momento de estudiar un tema.
Debe siempre respetar el sentido o intención del texto original, aunque
permite agregar alguna información o desarrollar algún tema.
Incluye conceptos que están relacionados de manera lógica.
Se apoya en conectores léxicos para mantener la cohesión textual.
Apunta a reconocer las ideas troncales del tema o texto.
Mantiene un orden.
No incluye detalles innecesarios.
Diferencia entre síntesis y resumen
El término síntesis y el término resumen suelen usarse como sinónimos, ya
que ambos refieren a técnicas en las que se extraen las ideas principales de
un texto. Sin embargo, esto es un error porque existe entre ellos una gran
diferencia.
En la síntesis, el individuo crea un escrito basándose en las ideas de un
texto, pero usando sus propias palabras. Mientras que, por otro lado, en el
resumen se trascribe la información original de manera textual.
El redactor de una síntesis puede incluir su análisis personal sobre algunos
conceptos o agregar alguna información, mientras que en un resumen no se
pueden realizar modificaciones al texto original, solamente un recorte textual.
¿Qué es una exposición?
Cuando hablamos de exponer, exponerse o hacer una exposición, estamos
refiriéndonos a cuestiones que tienen un significado en común, que tiene que
ver con mostrar o enseñar algo a otros. Dicho sentido se halla ya en el origen
mismo de la palabra exposición, que data del latín expositionis (del verbo
exponere), compuesto por las voces ex- (“hacia afuera”) y ponere (“colocar” o
“situar”), es decir, aquello que se saca, que se pone afuera.
El origen de esta palabra se remonta a los hábitos de la Antigua Roma, en
donde era costumbre echar a la calle a los niños de cuya paternidad se
desconfiaba, o que habían nacido en familias de tan pocos recursos que era
imposible mantenerlos.
A dicha acción se la conocía como exposición, y durante siglos hubo
reminiscencias de ella en la cultura occidental, a punto tal que en épocas más
recientes, a los niños huérfanos o abandonados se les asignaba
automáticamente el apellido expósito, o sea, expuesto.
Hoy en día, dichas prácticas son mal vistas, y la palabra ha adquirido
sentidos menos crueles, vinculados sin embargo con aquello que se saca,
que se coloca en el lado de afuera o que se exhibe para que los demás lo
contemplen, lo aprendan o lo reconozcan.
Así, por ejemplo, las exhibiciones de material histórico, científico o artístico en
los museos se conocen, justamente, como exposiciones, pues las piezas son
sacadas de sus depósitos para que el público pueda verlas, admirarlas y
aprender sobre ellas.
Es también común decir que uno ha “quedado expuesto” en sus intenciones,
su forma de ser o algún rasgo de su personalidad o de sus emociones que
normalmente se halla oculto, disimulado o que no sea de buen gusto exhibir.
Entonces, exponer a alguien puede ser equivalente a delatarlo, acusarlo,
mostrárselo a los demás para que conozcan de él algo que, de otro modo,
habría permanecido en secreto.
Exposición oral
Otro sentido muy común del verbo exponer tiene que ver con las
presentaciones, conferencias o exposiciones orales en general. En ellas, uno
o más voceros o especialistas en un tema disertan sobre un tema de
importancia para que el público se instruya en la materia, para aclarar dudas
o presentar un problema cuya resolución amerita el conocimiento de todos.
A este tipo de presentaciones se las conoce como exposiciones y son muy
frecuentes en el ámbito político y académico. En este último se emplean
como mecanismo de evaluación (incluso para aprobar las investigaciones
importantes: eso que llamamos comúnmente “defensa” de una tesis) y/o de
participación del estudiante en la dinámica de clases.
Una exposición oral generalmente consiste, entonces, en una persona
hablando sobre un tema para un público que escucha, siempre con ánimos
de informar, enseñar o compartir el conocimiento. Al término de la exposición
es común que el público entonces opine, haga preguntas o comentarios y le
brinde una devolución al expositor.
Exposición escrita
En el caso de que la presentación de un tema (tal y como la explicamos en el
caso previo) no se realice por una persona que habla, sino a través de un
texto o un conjunto de textos escritos, es posible hablar de una exposición
escrita.
Los ensayos, las reflexiones, las cartas de intención, las monografías y otros
documentos similares son exposiciones escritas, en las que el autor registra
sus ideas o sus reflexiones sobre un tema para que luego un lector o un
conjunto de ellos las pueda revisar y comprender.
Exposición científica
Por su parte, una exposición científica, como su nombre lo indica, está
dedicada a temas de interés científico-tecnológico. Puede tratarse de una
exposición oral o escrita, a modo de presentación, o bien de una exposición
museística o tipo feria (itinerante), en la que se instruye a los presentes en
temas científicos, sobre todo a modo divulgativo, es decir, apuntando a un
público amplio y no especializado.
¿Qué es un debate?
Un debate es un contraste organizado de ideas y puntos de vista entre dos o
más personas, al término del cual deberán alcanzar alguna especie de
acuerdo o punto intermedio, gracias a la exposición organizada y pacífica de
sus argumentos. Los debates son generalmente orales, aunque pueden
darse también por escrito a través de plataformas de comunicación
apropiadas para ello, siempre y cuando conformen una conversación
estructurada.
A lo largo de la historia de la humanidad, los debates han sido la forma
predilecta de intercambio de puntos de vista en ámbitos formales,
académicos o políticos.
En ellos la gente acude a la palabra para exponer sus opiniones, objeciones
o puntos de vista, con la esperanza de convencer a los demás, en lugar de a
a la violencia para imponerse sobre ellos. De hecho, para garantizar que el
debate sea organizado, suele haber un moderador que asigna turnos y vela
por el mutuo entendimiento.
Muchos pensadores han estudiado el debate y han propuesto modelos de
intercambio, desde los antiguos filósofos y oradores políticos de la
antigüedad grecorromana, hasta otros modernos como Karl Popper, o
políticos como los estadounidenses Abraham Lincoln y Stephen A. Douglas.
Así, por ejemplo, en el seno de las Asambleas Legislativas contemporáneas
se emplea el debate para aprobar o derogar leyes y tomar decisiones.
También es común que el debate forme parte de las técnicas y métodos de
enseñanza en la escuela y otras instituciones académicas. Ello se debe a que
combina el estudio profundo de la materia sobre la cual se argumentará, con
las capacidades de oratoria para exponer de manera convincente los propios
argumentos.
Características de los debates
Los debates se caracterizan por lo siguiente:
Consiste en un intercambio organizado y argumentado de ideas y/o
puntos de vista.
Puede darse entre dos o más personas, de manera oral o, en ocasiones,
escrita.
Cuenta con un moderador para distribuir el tiempo de habla de manera
equitativa y asignar los turnos, manteniendo el orden en el debate.
La confrontación argumental se da en base a una serie previamente
acordada de reglas o normas de debate.
Suele haber un público presenciando el debate. Dependiendo de quién
haya sido más elocuente en sus argumentos, el público puede elegir un
“ganador”.
El cometido del debate es llegar a algún tipo de conclusión a partir de las
ideas expuestas.
Tipos de debate
Puede haber muchos tipos y estilos distintos de debate, atendiendo al
conjunto de reglas o normas que se acuerden de antemano. Sin embargo,
dependiendo de si existe un conjunto oficial de reglas para debatir o si éstas
se fijan de manera espontánea e improvisada, podemos distinguir entre los
debates formales y los debates informales, respectivamente.
Debates formales: cuentan con reglas claras y preestablecidas, y un
moderador que vela por el cumplimiento de las mismas. En ellos las formas
deben cuidarse y generalmente el tema a discutir está muy bien acotado.
Debates informales: caracterizados por la libertad argumentativa, no suelen
estar acordados de antemano, ni contar con reglas formalmente establecidas.
Tampoco suelen tener un moderador.
Estructura del debate
La estructura que rige a los debates normalmente está acordada de
antemano, y forma parte de las normas o reglas de debate, conocidas por
quienes participarán en él. Sin embargo, a grandes rasgos todo debate formal
consta de cuatro fases:
Apertura. A cargo del moderador, la apertura consiste en una introducción al
tema del debate, haciendo énfasis en su vigencia, importancia o actualidad, y
también las dos posturas que se enfrentarán en el debate. Luego hace lo
mismo con quienes debatirán, explicando su nivel de experticia en el asunto y
su recorrido profesional o académico.
Cuerpo del debate. En este apartado el protagonismo corresponde a
quienes debaten, quienes dispondrán generalmente de dos bloques de
tiempo de igual extensión, para primero exponer un punto de vista, luego el
otro, y finalmente argumentar a favor o en contra. La interacción entre los
debatidores debe ser mediada por el moderador cuando haga falta.
Preguntas y respuestas. Una vez expuesto el grueso del debate,
normalmente el moderador formula algunas preguntas de interés general, de
modo que los dos debatidores puedan responderlas a su manera.
Finalmente, el moderador podrá abrir la participación del público para que
haga, a su vez, las preguntas que considere pertinentes.
Conclusión. En este último apartado se hará un breve resumen de lo
expuesto, y se anunciará, en caso de haberlo, el ganador del debate, o la
conclusión alcanzada en conjunto por los debatidores. Se trata del cierre del
debate.
Objetivos de un debate
Todo debate tiene el cometido fundamental de contrastar los puntos de vista
disponibles en una materia, a través de dos o más expositores, de manera
seria, argumentada y frontal, de modo tal que quienes asistan al debate
puedan recibir información pertinente y puedan hacerse una opinión propia.
Esto significa que el cometido del debate no es realmente ganar, pues no se
trata de un concurso, si bien cada debatidor se esforzará por convencer lo
más posible a los demás de su punto de vista, como es normal.
Cita directa: ¿Qué es?
Primero que nada, es importante hacer referencia a la pregunta de qué es
una cita textual o directa. Este tipo de cita se produce cuando queremos citar
una idea o frase de otro autor con sus mismas palabras. Esto significa tomar
las palabras como tales y plasmarlas en nuestro escrito sin modificarlas.
Ahora bien, para usar una cita directa, es necesario señalar los datos del
autor original junto con el año de publicación de la fuente citada. Además, se
recomienda incluir el número de la página desde donde se extrae la idea.
Diferencia con la cita indirecta
Vamos a ver ahora la diferencia de la cita directa con la indirecta para que te
puedas hacer una mejor idea. A diferencia de la cita directa, la indirecta es
aquella donde expresamos las ideas de otro autor, pero con nuestras propias
palabras. Muchas veces se recomienda usar este tipo de citas, ya que se
pueden incluir más naturalmente dentro del texto. Cabe aclarar que, las citas
indirectas también incluyen los datos del autor y el año de publicación. Se
pueden agregar tanto al principio de la frase como al final del párrafo. Por
ejemplo:
Siguiendo el pensamiento de Foucault (1975) podemos alegar que los
sistemas de encierro como cárceles y manicomios fueron originalmente
creados para aglomerar a la población considerada como peligrosa con el
objetivo de vigilar y castigar las conductas anormales de la época.
Hacer una cita directa
Sigamos ahora con el tema que nos ocupa en este artículo. Al momento de
hacer una cita textual, es necesario tener en cuenta el número de palabras de
la frase que queremos citar. Cuando se trata de frases con menos de 40
palabras, las mismas deben ir incluidas en el mismo párrafo sobre el cual
estamos escribiendo. Además, se debe encerrar entre comillas desde el inicio
hasta el final y agregar los datos del autor y de la fuente consultada. Por
ejemplo:
Según Apollon (2008) “La importancia que el psicoanálisis le da a la
transferencia como motor de tratamiento, en donde resulta determinante para
el proceso de la cura el encuentro de la demanda del paciente con la ética del
analista”.
Por otro lado, cuando la frase tiene más de 40 palabras, la misma debe
expresarse en un párrafo aparte sin necesidad de usar comillas. También
debe incluir los datos del autor y de la fuente consultada. Por ejemplo:
En lo teórico, mi vuelta a Freud, ha contribuido a subrayar el carácter
sintomal de la elección de carrera entendido como un efecto sobre
determinado de la estructura del aparato psíquico del sujeto que elige por un
lado y de la estructura social por otro.
La dinámica del deseo y la demanda social se le imponen al sujeto y lo
constituyen fundamentalmente a través de los procesos de identificación.
(Bohoslavsky, 1974).
En este enlace podés ver el paso a paso para hacer una cita textual.
Número de citas directas permitidas en un escrito
Vamos a ver ahora el número de citas permitidas en un escrito académico. Si
bien no hay un número exacto establecido, podemos decir que, por lo
general, no se permiten más de tres citas directas por página.
De esta manera, es recomendable que prestes atención a esto para no
abusar de las citas directas en tu trabajo. Es común ver cómo algunos
estudiantes utilizan un gran número de citas para aumentar la extensión de
su escrito, sin embargo, esto no es una práctica recomendable.
¿Por qué es recomendable no abusar de las citas directas?
Lo primero que podemos decirte es que, el abuso de citas directas dentro de
un texto puede entorpecer la lectura en gran medida. Además, puede resultar
un tanto difícil articular frases extraídas de otras fuentes si añadimos una
debajo de la otra.
Continuando con esta línea de pensamiento, es importante que sepas
administrar el número de citas directas y también que las introduzcas de
forma natural en el texto. Para esto último te recomendamos que juegues con
las palabras y conectes las ideas de la forma más coherente y ordenada
posible.
Además, te recomendamos que vayas variando entre citas directas e
indirectas para que la lectura sea más comprensible y enriquecida.