FFC002
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A PTA NICO N Cerramientos de fábrica
A D TEC CIO
SI N A
IGO DIFIC no portante de ladrillo
4 D
CO LA E
DE cerámico a cara vista
Descripción del sistema constructivo
fachadas
El acabado de fachadas con fábrica de ladrillo de media asta (11,5 cm) en edificios con estructura
de hormigón es una solución muy extendida en España. Suele consistir en la construcción de una
hoja de ladrillo cerámico macizo o perforado a cara vista, con mortero de cemento y un espesor
de juntas del orden de 10 mm, con repaso final de todas ellas en el exterior. Los paños se ven fre-
cuentemente fraccionados por la presencia de huecos de ventanas o balcones.
Por lo general, se emplea un aparejo a soga, aunque por motivos decorativos u otros fines se in-
troduzcan también en la fábrica elementos lineales o superficiales con distinto aparejo, pero res-
petando siempre el espesor de media asta.
Estos cerramientos suelen ir encastrados entre los pilares y vigas de borde o remates de forjados.
La estructura puede quedar vista o, con mayor frecuencia, cubierta por el cerramiento, con sus
frentes chapados con plaqueta o ladrillo cortado del mismo tipo, presentando el conjunto un as-
pecto de fábrica continua.
Para mejorar el comportamiento higrotérmico del cerramiento, la hoja exterior a cara vista lleva
trasdosada otra interior, con una cámara de aire entre ambas en la que se dispone el aislamiento
térmico. La cámara queda interrumpida sólo por el enlace entre ambas hojas en el perímetro del
hueco que conforma la jamba donde se fija el marco de la carpintería.
En la parte superior de éste, el enlace se ejecuta con un dintel que sustente ambas hojas o, cuan-
do se prevea una caja de persiana, limitado a la hoja exterior, mientras que la interior, si la an-
chura del hueco no es grande, descansa sobre el propio bastidor de la caja de la persiana y si lo
es, requiere su propio dintel independiente del de la hoja exterior. En esta solución, el dintel,
cualquiera que sea, nunca tiene por misión cooperar a la fijación del marco de la carpintería.
Si se trata de una ventana, las dos hojas se traban en la parte inferior mediante un alféizar, cu-
yas misiones son impedir la entrada de agua en la cámara y evacuarla al exterior, y permitir el
ajuste y eventual sellado del marco de la carpintería. Este elemento tampoco tiene la misión de
fijar el marco.
P R E V E N C I Ó N
El punto más débil de las fábricas de ladrillo cerá-
mico en el cerramiento de fachadas es su apoyo
en el canto de los forjados.
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Cuando estos enlaces entre la hoja exterior y la interior –de manera singular, los de las jambas– se resuelven
con ladrillo a cara vista, suelen hacer coincidir su aparejo con el de la fachada, para lo que se emplean piezas
terciadas o enteras según convenga, en función del espesor del cerramiento completo y de la posición relati-
va a los haces del hueco de los marcos de las carpinterías.
La configuración del conjunto no permite considerar que exista trabazón entre ambas jambas, por lo que la
estabilidad de la exterior debe considerarse aisladamente. En concreto, debe desecharse la hipótesis de que
el conjunto trabaje como un muro capuchino, pues éste es conceptualmente distinto.
Así, dicha hoja suele asentarse sobre los bordes de forjados o vigas de la estructura ocupando de 65 a 75
mm, quedando respectivamente entre 50 a 40 mm para revestir los frentes con ladrillos cortados o plaquetas.
Las caras externas de los pilares suelen ser coplanarias con dichos frentes para revestirlos con el mismo cri-
terio, consiguiendo así, en el frente del cerramiento, el conocido aspecto de fábrica continua uniformemente
aparejada.
Causas de lesiones más frecuentes por fisuración
y pérdida de estanquidad
Los cerramientos de fábrica modifican sus características resistentes y de protección por:
• Movimientos de la estructura soporte: asientos de cimentación, flechas de vigas, forjados
o zunchos, deformaciones de la estructura horizontal por dilatación.
• Apoyo insuficiente sobre la estructura o vuelo excesivo de la fábrica respecto del frente de
forjado.
La capacidad higrotérmica del cerramiento de fábrica puede resultar perturbada a consecuencia de:
• Filtraciones a través de la fisuración producida por las causas anteriores.
• Empleo de piezas o morteros excesivamente permeables.
• Falta de continuidad del trasdosado interior o de la capa aislante.
• Elección errónea del aislamiento de la cámara y de resolución de los puentes térmicos.
• Falta de ventilación y de evacuación de la cámara de aire del cerramiento.
• Falta de impermeabilización de la base de la cámara.
• Sellados inexistentes de carpinterías de ventanas y alféizares.
Recomendaciones de buena práctica constructiva
que deben considerarse
Exigencias del sistema que deben reflejarse en el proyecto
El sistema constructivo debe quedar bien definido en proyecto. Es necesario definir en el Pliego de
Prescripciones aquellas exigencias que afectan a los materiales y al sistema constructivo de modo directo o
indirecto.
En lo tocante a los materiales:
a) El ladrillo macizo o perforado ha de cumplir los requisitos del Pliego RL-88. El fabricante garantizará
una resistencia a compresión ≥10 N/mm 2. Aunque el Pliego no presenta exigencia al respecto, convie-
ne requerir un ensayo de comprobación de la dilatación potencial del ladrillo cerámico que se vaya a
emplear según la norma UNE 67036/1999 “Productos cerámicos de arcilla cocida: Ensayos de expan-
sión por humedad”. La norma UNE de referencia se ha modificado en esta nueva redacción, siendo lo
más reseñable de la misma la definición de la expansión potencial de los productos cerámicos, como
la relación l3-l1 siendo l0 la longitud inicial de la muestra recepcionada, l1 la longitud de la muestra tras
l0
su proceso de desecación y l3 la longitud de la muestra tras su proceso de recocción a 600o (que da lu-
gar, a su vez, a l2) y posterior inmersión en agua hirviendo durante 24 horas. El valor de la expansión
potencial de los materiales cerámicos resulta más significativo y determinante que el propio valor de ex-
pansión por humedad que se obtiene por la relación l3-l2 , que ya se proponía en la redacción del año
1994 de esta misma norma. l0
b) El mortero de cemento cumplirá los requisitos de la norma FL-90. Para este tipo de muros es adecua-
do un mortero algo menos resistente que el ladrillo. Es recomendable un M-8 para un ladrillo R-10, o
un M-16 para un ladrillo R-20. Es aconsejable recurrir, en la medida de lo posible, al empleo de mor-
teros industrializados cuya composición, instrucciones de uso y características vengan refrendadas
por la pertinente ficha técnica.
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En cuanto a la técnica constructiva:
a) Se recomienda proyectar un espesor de tendeles comprendido entre 10 y 12 mm, ya que uno mayor
contribuiría a aumentar las tensiones transversales. La clase de rejuntado que, como se sabe, pre-
senta diversas variedades, no debe ser tal que reduzca en exceso la sección de la fábrica –deben evi-
tarse los rehundidos–, ni dejar superficies horizontales de ladrillo expuestas a la acción directa del
agua, para lo que debe evitarse, por ejemplo, la junta matada inferior. La más adecuada es la junta
enrasada.
b) La unión del paño de fábrica con los pilares debe considerarse como una junta de dilatación, aunque
un chapado ante el pilar dé la impresión de fábrica continua. Así, la dilatación o contracción de cada
paño es independiente dentro de su propio marco estructural.
c) En la unión del cerramiento contra el forjado superior se recomienda dejar la última hilada sin recibir
hasta que no se haya realizado la totalidad de la albañilería. De este modo no se introducen modifica-
ciones en el ritmo de la obra y se absorben las posibles deformaciones estructurales o de entrada en
carga del edificio. Se puede eliminar la conexión del cerramiento a la estructura recibiendo con unos
dos cm de morteros elásticos la última hilada a la viga o forjado.
d) La cuestión de las tolerancias en el plano vertical del cerramiento reviste importancia por la exigüi-
dad de la meseta de apoyo sobre la viga o remate del forjado que recibe la fábrica. No pueden apli-
carse por analogía las que señala la NBE FL-90 (art. 6.4 y tabla 6.1 “Tolerancias en la ejecución”, que
proponen la limitación de ±10 mm en el desplome admisible en cada planta y de ±30 mm en la altura
total; y también de ±5 mm en la planeidad de paramentos comprobada con la regla metálica de 2 m),
porque el desplome ha de referirse sólo a cada paño con independencia del de los demás, ya que es
autoportante. Pero además, a diferencia de un muro de fábrica resistente, la condición de plomada
exigible a estos paños está condicionada a la que previamente se ha impuesto a la estructura. Se in-
cluirá, pues, como condición a la ejecución de ésta, que el desplome admisible en cualquiera de sus
planos entre dos plantas sucesivas no supere ±5 mm. Así, el paño de cerramiento dispondrá al me-
nos de 60 mm de apoyo. El proyectista podrá establecer, además, la tolerancia admisible para la altu-
ra total del edificio, pero ésta no tendrá incidencia específica en el comportamiento del elemento.
Puede establecerse a continuación la condición de planeidad del paramento, haciéndola coincidir con
la de la propuesta de ±5 mm señalada para las fábricas resistentes. Conviene señalar que queda a
criterio del proyectista el acumular o no dicha tolerancia a la de la estructura, en función de las cir-
cunstancias de la obra, con objeto de no penalizar indebidamente a quienes han debido partir de un
error previo a su propia actividad.
Influencia de la flecha de los elementos estructurales
Además de las citadas condiciones de planeidad
que deben imponerse a los paños de la estructu-
ra de la fachada para garantizar la del cerramien-
to, también debe exigirse la condición de limita-
ción de flecha a los elementos estructurales flec-
tados –vigas de borde o remates de forjado– que
horizontalmente conforman dichos planos.
Esta limitación ha de establecerse conforme a lo
señalado en:
• Art. 6.3.6.2.c) de la Instrucción EF-96 –
forjados.
• Art. 50 de la Instrucción de Hormigón
Estructural EHE – Estado límite de
deformación.
• Art. 3.4.4 de la NBE EA-95 – vigas de
acero.
No se trata de un extremo al que se le preste la
necesaria atención en las soluciones constructivas
habituales, pues está extendida la costumbre de
incidir con preferencia en los aspectos relativos a
la resistencia de los materiales estructurales, pa-
Esquema constructivo del arranque de un cerra-
sando a un segundo término –e incluso, ignoran- miento de ladrillo a cara vista con lámina imper-
do– lo tocante a sus deformaciones. meabilizante en la cámara.
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Condiciones de resistencia al viento
Conviene comprobar la resistencia al viento de
las hojas de fábrica que constituyen el elemento
externo de estos sistemas de cerramiento:
• Cuando su altura es superior a los
3,5 m.
• Cuando dentro del mismo paño la
anchura de huecos es grande y el ra-
teo entre la longitud maciza de suelo 0,8 t
a techo y la longitud del cerramiento
es inferior a 0,3.
• Cuando la situación de la fachada es
“muy expuesta” a la acción del
viento (norma NBE AE-88, “Accio-
nes en la Edificación”, cap. V, apdo.
5.2 y tabla 5.1).
Incluso entonces suele ser necesario que coinci-
dan al menos dos de esas tres condiciones para
Esquema del mecanismo de arco en
que la comprobación obligue a tomar alguna la fábrica de medio pie de ladrillo.
medida especial.
Se admite que, en general, la hoja exterior de
estos muros de cerramiento resiste al viento conforme a un mecanismo de arco en vertical, con una flecha de
0,8 t, siendo t el espesor de dicha hoja. Como ya se ha dicho, no se admite en ningún caso la colaboración de
la hoja interna.
La tensión de compresión, σ, en el arco debe cumplir:
σ = c x w x h 2/1,28 µ x t 2 ≤ fd /γf
siendo:
c = coeficiente eólico, en general de valor 0,8
w = presión dinámica del viento (kN/m 2)
h = altura libre de la hoja entre forjados (m)
µ = rateo: longitud maciza/longitud del cerramiento
fd = resistencia de cálculo de la fábrica (N/mm 2)
γf = coeficiente de minoración, en general de valor 1,5
Ilustraremos lo anterior con un ejemplo:
Vamos a comprobar la resistencia de un cerramiento de 2,7 m de altura libre entre forjados, cuya hoja exte-
rior es de media asta de ladrillo perforado a cara vista, R-10 tomado con mortero M-8 y sin enfoscado en el
trasdós. Dicho cerramiento ocupa el entrepaño de 5,0 m de anchura entre dos pilares, y tiene dos ventanas de
1,2 m de luz de hueco cada una. La altura del edificio es de 24 m, y se halla en situación expuesta.
En consecuencia, los valores que habremos de manejar son los siguientes:
t = 0,115 m c = 0,8
w = 1,0 kN/m 2 h = 2,7 m
µ = (5 – (1,2 x 2))/ 5 = 0,52 γf = 1,5
fd = 1,8 N/mm 2
Aplicando la fórmula:
σ = 0,8 x100 x 2,7 2 / 1,28 x 0,52 x 0,115 2 = 662,53 kN/m 2 = 0,66 N/mm 2 ≤ 1,8/1,5=1,2 N/mm 2
Por tanto, la fábrica estimada cumple la condición de resistencia al viento.
Si aplicamos el enfoscado en el trasdós, t aumenta a 0,125 m y, en consecuencia, σ disminuye a 0,56 N/mm 2.
En la práctica, cualquiera de las fábricas que se emplean en este sistema constructivo cumple las condiciones
resistentes si está bien ejecutada con las limitaciones ya señaladas. En cuanto al rateo –que puede ser el ex-
tremo que al proyectista le pase más desapercibido–, la introducción de huecos muy anchos puede tener
efectos perniciosos para los paños. En tal caso, debería adoptarse una disposición constructiva distinta para
la sustentación de las carpinterías, no encarcelándolas en las jambas, como es usual en el sistema, sino do-
tándolas de montantes independientes fijados al suelo y techo para liberarlas de la presión que transmiten.
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Impermeabilización de la base de la cámara
La colocación de la primera hilada directamente con mortero sobre la meseta de apoyo es una buena garantía
para la estabilidad. En zonas húmedas puede disponerse bajo la primera hilada una lámina impermeabilizante
para recoger el agua de condensación que se produzca en la cámara o el agua líquida que se infiltre en su in-
terior, e impedir que se moje la hoja interior o la base de la cámara y, finalmente, evacuarla. (Ver detalle).
Deberá tenerse especial cuidado en garantizar la horizontalidad de la base de sustentación, pues el apoyo de
la fábrica presenta escaso rozamiento. Para ello conviene estudiar la curvatura de la media caña que suele dis-
ponerse en el encuentro con la hoja interior, para que la curvatura no invada la meseta de apoyo. Es usual ha-
cer subir dicha lámina hasta montarla sobre la primera hilada de la fábrica del trasdós, o hasta el mortero de
regularización del solado cuando para la ejecución de dicho trasdós se emplee algún sistema industrializado.
Evacuación de agua y ventilación de la cámara
La norma NBE-CT 79 recomienda dotar la base de la cámara de orificios de diámetro mayor de 10 mm “con
pendiente hacia el exterior” (NBE-CT 79, anexo 4, apdo. 4.8 “Prevención de condensaciones”). También reco-
mienda ventilarla con orificios en las hojas de fábrica de ladrillo a cara vista que, además o en vez de las ante-
riores, pueden estar constituidas por llagas abiertas en la hilada inferior, inmediatamente sobre la tela, si la
hubiese.
Abriendo una llaga cada tres ladrillos a soga –respetando la anchura de la elegida para la fábrica–, tanto en la
primera hilada como en la coronación del paño, se crea una ventilación de unos 13 cm 2/m de paño, así la cá-
mara cumple la condición de estar “débilmente ventilada” sin influir, por tanto, en la consideración de su ca-
pacidad aislante a efectos de cálculo (NBE-CT 79, anexo 2, apdo. 2.3.3 “Cámaras de aire ventiladas”).
La condición de que los orificios de evacuación presenten pendiente hacia el exterior pierde su importancia si
se ha dispuesto la lámina impermeabilizante, pues ésta soporta bien el agua y no requiere pendiente alguna,
ya que, como se ha dicho, resultaría inconveniente para la estabilidad de la fábrica.
Revestimiento continuo en el trasdós de la hoja exterior
La aplicación de un enfoscado de mortero de cemento en el trasdós de la hoja exterior de fábrica contribuye a
la pérdida de fuerza del aire que se filtra por las juntas. En la práctica es fácil que el mortero no alcance en su
extensión a toda la superficie de ladrillo: el repaso de las juntas no suele ser suficiente y, si el aire entra sin
control en la cámara, altera el régimen laminar que elimina el agua de condensación. También da rigidez al
trasdós de la fábrica, mejorando su comportamiento mecánico. Además, si se lleva a cabo con un mortero hi-
drófugo, reduce la entrada de agua líquida a la cámara.
Limpieza de la cámara
Cuando la hoja interior es un paramento de fábrica de ladrillo, la escasa anchura de la cámara no permite al albañil
recoger bien las rebabas de mortero que quedan en el interior y algunas caen al fondo, constituyendo un material
poroso cuyo volumen y altura puede llegar a hacer inútil la lámina impermeabilizante, si la hubiese. Es norma de
buena práctica dejar sin colocar uno de cada cuatro ladrillos de la primera hilada –o de la segunda, si hay lámina–
para revisar el fondo de la cámara tras la construcción del paño completo.
Dilatación por expansión del ladrillo cerámico
La variación que por expasión puede experimentar un material cerámico varía de 0,1 a más de 2 mm/m. Las elon-
gaciones que superan los 0,5 mm/m originan con un alto grado de probabilidad lesiones en las fábricas. El creci-
miento no se ajusta a un modelo concreto, sino que depende del mismo material, de la temperatura de cocción de
la cerámica, de su absorción y de las condiciones atmosféricas en que se encuentra.
En el proceso de la obra debe recomendarse no colocar el material inmediatamente después de haber sido fa-
bricado, humedecerlo, desprotegerlo de los plásticos de envoltura, solicitar ensayos de expansión y tomar las
medidas adecuadas desde el punto de vista constructivo comprobando la distancia que debe haber entre las
juntas de movimiento (ver figura página siguiente).
Aislamiento y puentes térmicos
La disposición idónea del aislamiento térmico debe ser tal que exista al menos un centímetro entre aquél y la
cara interna de la hoja exterior (NBE-CT 79, anexo 4, apdo. 4-8 “Prevenciones de condensaciones”). Esta pre-
caución es necesaria cuando el aislante empleado se vea afectado por el contacto con agua. Normalmente no
habrá problemas en proyectar espumas aislantes contra el intradós, ni cuando se adose un material con baja
absorción de agua. Por el contrario, será conveniente emplear separadores cuando el material sea higroscópi-
co o cambie sus propiedades a causa del agua.
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El sistema constructivo presenta dos familias características de puentes térmicos. La primera corresponde a
los enlaces perimetrales a los huecos entre ambas hojas y la segunda, a las aristas interiores del encuentro
entre el cerramiento y los elementos estructurales horizontales con que limita.
El cerramiento objeto de este análisis pesa entre 240 y 340 kg/m 2, por lo que puede considerarse “pesado”.
Se recomienda que la diferencia de temperaturas entre el ambiente interior y las diversas partes del cerra-
miento cumpla:
(Ti – ti mín) / (Ti – ti normal) ≤ 2
en donde:
Ti = temperatura ambiente interior,
ti mín = temperatura interior mínima en el puente térmico,
ti normal = temperatura interior normal del muro aislado.
Dicha relación se cumple sólo cuando el aislamiento térmico del muro es deficiente (norma NBE– CT 79, ane-
xo 4, apdo. 4.3 “Cálculo de condensaciones superficiales”).
En condiciones normales de aislamiento, esos puntos –alféizar, jambas, dintel– constituyen un puente térmi-
co, lo que no indica que necesariamente se produzcan condensaciones en ellos. Es habitual ligar al empleo
del sistema constructivo el empleo de calefacción por radiadores que se encuentren bajo los huecos de venta-
nas, algo separados del paramento interior para procurar un calentamiento próximo del puente térmico y fa-
vorecer el flujo de aire ascendente sobre aquél.
La solución constructiva da buen resultado cuando el régimen de calefacción es continuo, como en viviendas;
por ello, sólo ha de comprobarse el cumplimiento de la fórmula anterior cuando se desee emplearla en edificios
de régimen no continuo con períodos largos sin calefacción, como colegios u oficinas.
Es mayor la importancia del puente térmico en los encuentros con elementos estructurales. El único modo de
aislar bien los pilares pasa por su trasdosado, aunque éste cree un feo resalte hacia el interior. En los encuen-
tros con forjados o vigas de borde, cuando éstos se encuentran en plantas intermedias, la propia inercia tér-
mica del forjado –un voluminoso elemento, introducido en zonas más calientes– impide, por lo general, que
se aprecie la aparición de humedad. Sin embargo, ésta puede aparecer en la arista del forjado superior y con
más frecuencia en los vértices extremos de dicha arista en las esquinas del edificio. Por ello, el empleo del
sistema requiere o un aislamiento exterior del forjado o un aislamiento local interno en esas zonas, o ambas
cosas a la vez.
Fisuración por dilatación por expansión de ladrillo cerámico.
Estudio y realización
Domingo Pellicer Daviña, Dr. Arquitecto, Departamento de Edificación, ETS Arquitectura, Universidad de Navarra.
Asesoría técnica
Departamento de Patología y Estadística, ASEMAS
Bibliografía
Hart - Bogerberger.- Der Mauerziegel: Ein technisches Handbuch. Ed. Oldenbourg, Münich, 1964.
Paricio Ansoategui, I.- La fachada de ladrillo. Ed. Bisagra, Barcelona, 1998.
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