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Actividades de Aprendizaje

El documento aborda el concepto de libertad bajo caución en el derecho procesal penal, destacando su importancia como medida cautelar que permite a un inculpado permanecer en libertad provisional durante el proceso penal, bajo ciertas condiciones. Se discuten los antecedentes constitucionales y los requisitos para su otorgamiento, así como la evolución de esta figura jurídica con la implementación del nuevo sistema de justicia penal. Además, se presenta un caso concreto relacionado con la resolución de término constitucional en un proceso penal específico.

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Temas abordados

  • prueba circunstancial,
  • garantía constitucional,
  • derecho a la justicia,
  • derecho a la paz social,
  • detención,
  • principio de presunción de ino…,
  • derecho a la honra,
  • derecho a la integridad,
  • portación de arma,
  • carga de la prueba
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Actividades de Aprendizaje

El documento aborda el concepto de libertad bajo caución en el derecho procesal penal, destacando su importancia como medida cautelar que permite a un inculpado permanecer en libertad provisional durante el proceso penal, bajo ciertas condiciones. Se discuten los antecedentes constitucionales y los requisitos para su otorgamiento, así como la evolución de esta figura jurídica con la implementación del nuevo sistema de justicia penal. Además, se presenta un caso concreto relacionado con la resolución de término constitucional en un proceso penal específico.

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  • garantía constitucional,
  • derecho a la justicia,
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  • derecho a la honra,
  • derecho a la integridad,
  • portación de arma,
  • carga de la prueba

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

DERECHO PROCESAL PENAL

1-6-2025

María de los Ángeles Morales Salazar


alumna
1

I. ELABORE UN ENSAYO SOBRE EL BENEFICIO DE LA


LIBERTAD BAJO CAUCIÓN

1. INTRODUCCIÓN

Definición: Es una medida cautelar que permite a un inculpado


quedar en libertad provisional durante el proceso penal, a cambio de la
presentación o exhibición de una garantía (económica).

Objeto: La libertad bajo fianza busca equilibrar el derecho del


imputado a no ser privado de su libertad con la necesidad de
garantizar la continuación del proceso penal.

Importancia: Es una medida cautelar de suma importancia en el


proceso penal, ya que a través de esta figura jurídica se logra que una
persona sujeta a un proceso penal pueda mantenerse en libertad
mientras continua, claro, ello siempre y cuando la naturaleza del delito
lo permita.

2. DESARROLLO

Cabe señalar como como antecedente que la Constitución Federal


antes de la reforma del 18 de junio de 2008, en que se introdujo el
nuevo sistema de justicia acusatorio y oral, establecia en su fraccion I,
que inmediatamente que lo solicitara el inculpado, el juez debería
otorgarle la libertad provisional bajo caución, siempre y cuando no se
tratara de delitos en que, por su gravedad, la ley expresamente
prohibiera conceder ese beneficio.

También establecían que en caso de delitos no graves, a solicitud del


Ministerio Público, el Juez podría negar la libertad provisional, cuando
el inculpado hubiere sido condenado con anterioridad, por algún delito
calificado como grave por la ley o, cuando el ministerio público
aportara elementos al Juez para establecer que la libertad del
inculpado representara, por su conducta precedente o por las
circunstancias y características del delito cometido, un riesgo para el
ofendido o para la sociedad.
2

Dicho artículo establecía que el monto y la forma de caución que se


fijara deberían ser asequibles para el inculpado, esto es, que su monto
fuera en una cantidad alcanzable para el procesado, incluso disponía
que la autoridad judicial en las circunstancias previstas por la ley podía
ser modificado el monto de la caución.

Para resolver sobre la forma y el monto de la caución, el Juez debería


tomar en cuenta la naturaleza, modalidades y circunstancias del delito,
las características del inculpado y la posibilidad de cumplimiento de las
obligaciones procesales a su cargo, los daños y prejuicios causados al
ofendido, así como la sanción pecuniaria que, en su caso, pudiera
imponerse al inculpado.

En esa época en el artículo 19 de la Constitución Federal, al regular la


figura del auto de formal prisión, en que se imponía que se tomara en
cuenta el delito imputado al inculpado, el lugar, tiempo y circunstancias
de ejecución, asi como los datos que arrojaba la averiguacíon previa,
los que deberían ser bastantes para comprobar el cuerpo del delito y
hacer probable la responsabilidad del indiciado, también servían como
parámetro de alguna manera para en la misma determinación del
plazo Constitucional, resolver sobre el beneficio de la libertad
provisional bajo caución.

También cabe precisar que dicha figura jurídica se encontraba


regulada en los respectivos códigos de procedimientos penales, tanto
a nivel federal como de cada entidad federativa, precisando los
requisitos y condiciones para el otorgamiento de dicho beneficio, pero
siempre acorde a lo dispuesto a la Constitución Federal.

3. CONCLUSIÓN

Como lo estableció la Suprema Corte de la Nación a través de su


Primera Sala, la libertad personal es un derecho sustantivo fudamental
propio e inherente a todo ser humano y tiene existencia desde que
nace la persona, en cambio, la libertad provisional bajo caución, es un
beneficio tutelado a través de una garantía constitucional que otorga
mediante las condiciones que el propio máximo ordenamiento impone,
únicamente a quien se encuentre sujeto.
3

Dicho beneficio que se otorga mediante la garantía de libertad


provisional bajo caución encuentra sustento en el principio de
presunción de inocencia, consistente en que toda persona acusada de
delito tiene derecho a que se presuma su inocencia, mientras no se
pruebe su culpabilidad en un juicio en el que se respeten sus derechos
inherentes a la garantia de audiencia.

Dicho principio se traduce que el inculpado no está obligado a probar


la licitud de su conducta cuando se le imputa la comisión de un delito,
pues no tiene la carga de mostrar su inocencia.

Por tanto, ante la presunción de que el inculpado es inocente


(mientras no se demuestre lo contrario), es lo que le permite estar libre
enfrentando su proceso, a traves del beneficio de la libertad
provisional bajo caución que es objeto de este ensayo.

Finalmente, quiero agregar que con la entrada en vigor del nuevo


sistema de justicia penal, ya no se habla del beneficio de la libertad
provisional bajo caución, sino que ahora se regula por diversas
medidas cautelares.
4

II. DESARROLLE UN CASO CONCRETO DONDE SE DICTE LA


RESOLUCIÓN DE TÉRMINO O PLAZO CONSTITUCIONAL

Auto de plazo constitucional

En Cancún, Quintana Roo, a veintitrés de enero de dos mil


veinticinco el Secretario da cuenta a la Juez con el escrito signado
por el defensor particular del incoado indiciado Juan Pérezregistrado
con el número 909, recibido a las dieciocho horas con catorce minutos
en la Oficina de Correspondencia Común de los Juzgados de Distrito
en el Estado de Quintana Roo con sede en esta ciudad; y recibido por
el secretario que da cuenta a las dieciocho horas con treinta y tres
minutos de esta data. Conste.

Cancún, Quintana Roo, a veintitrés de enero de dos mil


veinticinco

Vistos los autos de la causa penal 74/2016, del índice del


Juzgado Tercero de Distrito en el Estado de Quintana Roo, con sede
en esta ciudad, para resolver dentro del plazo constitucional, la
situación jurídica del indiciado Juan Pérez, por su probable
responsabilidad en la comisión de los delitos de [1] PORTACIÓN DE
ARMA DE FUEGO DEL USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO,
ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto y sancionado en el artículo 83
fracción III, en relación con el diverso 11, inciso c) de la Ley Federal
de Armas de Fuego y Explosivos; y por el diverso de [2] POSESIÓN
DE CARTUCHOS DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA
Y FUERZA AÉREA, previsto por el artículo 11, inciso f) y sancionado
en el artículo 83 Quat, fracción II, del mismo ordenamiento legal,
ambos delitos, de conformidad con el artículo 13, fracción III, del
5

Código Penal Federal, vigentes en la época de los hechos –


veinticinco de mayo de dos mil quince–; y
RESULTANDO

PRIMERO. Consignación
Mediante oficio 1293/2016, presentado ante la Oficina de
Correspondencia Común de los Juzgados de Distrito del Estado de
Quintana Roo, con sede en esta ciudad, a las veinte horas con cinco
minutos del veintiséis de octubre de dos mil dieciséis, el Agente del
Ministerio Público de la Federación adscrito a la Mesa Dos de
averiguaciones previas del Sistema Tradicional de la –entonces–
Procuraduría General de la República, remitió su pedimento
consignatorio sin número, al que adjuntó las diligencias de la
averiguación previa AP/PGR/QROO/CAN-I/133/2015-III, que practicó
contra el referido inculpado y otros, como probables responsables en
la comisión de los antijurídicos precisados en dicho pliego
consignatorio, ejerciendo acción penal en su contra.
SEGUNDO. Radicación y libramiento de orden de
aprehensión
Por razón de turno, correspondió conocer del presente asunto a
este Juzgado Tercero de Distrito en el Estado de Quintana Roo, en el
cual la Representación Social Federal ejerció la acción penal de su
competencia, solicitando se librara contra Juan Pérez y/o Juan Pérez;
y otros, la respectiva orden de aprehensión, pedimento que se tuvo
por recibido por auto de veintiséis de octubre de dos mil dieciséis, y el
veintisiete del mismo mes, se libró la orden de captura
correspondiente.
TERCERO. Cumplimiento de orden de aprehensión
6

El diecisiete de enero de dos mil veinticinco a las veintiuno


horas con treinta y cuatro minutos, elementos de la Policía Federal
Ministerial, con sede en esta ciudad, dieron cumplimiento a la orden de
captura, dejándolo internado en el Centro Penitenciario en Benito
Juárez, Quintana Roo, a la veintitrés horas del mismo diecisiete de
enero del año en curso, motivo por el cual a partir de dicho momento
quedó a disposición de este órgano jurisdiccional, con la finalidad de
continuar el procedimiento respectivo a la presente causa penal; por lo
cual se señaló día y hora a fin de que el referido indiciado fuera
examinado en preparatoria; la que tuvo verificativo de manera
presencial en las instalaciones de este órgano jurisdiccional el mismo
dieciocho de enero del año en curso a las doce horas con cincuenta
minutos de dos mil veinticinco, al tenor del acta respectiva.

CONSIDERANDO:
PRIMERO. Competencia
Este Juzgado Tercero de Distrito en el Estado de Quintana Roo
es legalmente competente para conocer la presente causa penal, de
conformidad con los artículos 104 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, 6 del Código Federal de Procedimientos
Penales, 49 y 50 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación; Acuerdo General 3/2013 del Pleno del Consejo de la
Judicatura Federal, relativo a la determinación del número y límites
territoriales de los circuitos judiciales en que se divide la República
Mexicana; y al número, la jurisdicción territorial y especialización por
materia de los Tribunales Colegiados de Circuito, los Tribunales
7

Colegiados de Apelación y los Juzgados de Distrito 1, por considerarse


a Juan Pérez, probable responsable en la comisión de un ilícito
tipificado en un ordenamiento federal, como lo es, la Ley Federal de
Armas de Fuego y Explosivos, cometido dentro de la jurisdicción de
este juzgado, según el pliego de consignación respectivo.
SEGUNDO. Requisitos para emitir un auto de formal prisión
De conformidad con lo dispuesto en el párrafo primero del
artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, 161 y 180 del Código Federal de Procedimientos Penales,
los requisitos para dictar auto de formal prisión son los siguientes:
 Que ninguna detención ante autoridad judicial podrá
exceder de setenta y dos horas –o ciento cuarenta y
cuatro horas en caso de solicitud de ampliación del
término constitucional– contadas a partir de que la
persona indiciada sea puesta a su disposición, sin
que se justifique con un auto de formal prisión y
siempre que de lo actuado aparezcan datos
suficientes que acrediten el cuerpo del delito que se le
impute y hagan probable su responsabilidad, en la
incursión del mismo.
 Que se haya tomado declaración preparatoria a la
persona inculpada, en la forma y con los requisitos
que establece el Capítulo II del Título Cuarto del
Código Federal de Procedimientos Penales, o bien

1
Reformado por Acuerdo General 30/2022, publicado en el Diario Oficial de la Federación el quince de
noviembre de dos mil veintidós.
8

que conste en el expediente que aquél se rehusó a


rendirla.
 Que esté comprobado el cuerpo del delito que tenga
señalada sanción privativa de libertad.
 Que con relación al requisito anterior esté demostrada
la probable responsabilidad de la persona inculpada.
 Que no esté plenamente comprobada a favor del
inculpado alguna circunstancia eximente de
responsabilidad o que extinga la acción penal.

TERCERO. Medios de convicción


En la causa criminal en análisis obran agregados los siguientes
elementos de prueba:
1. Oficio de puesta a disposición PJE/1154/2015, de veintiuno
de mayo de dos mil quince, suscrito y ratificado por (1)
Erick Omar Fonseca Contreras, (2) Gonzalo Sulub Cruz,
(3) Víctor Manuel Lara López, (4) Ernesto Zacapala
Bernabe, (5) Erick Mata Alvarado, (6) Efrén Acosta López y
(7) Manuel Jesús Borge Ricalde, Agentes de la Policía
Judicial del Estado, de esta ciudad de Cancún, Quintana
Roo, en el qu0e señalaron que ese mismo día,
aproximadamente a las veintitrés horas con cincuenta
minutos al estar realizando operativos sobre la avenida
Tecnológico en dirección de oriente a poniente, en la parte
posterior de la Gran Plaza, ubicada en la supermanzana
507 de esta ciudad, tuvieron a la vista un vehículo tipo taxi
blanco, con franjas verdes, del cual descendieron cuatro
9

personas del sexo masculino, uno de ellos portaba en su


mano derecha un arma de fuego tipo fúsil, se dirigían a
abordar un vehículo tipo Accord; que se acercaron a ellos
informándoles que eran agentes policiacos, y uno de los
sujetos que vestía short rojo logró abrir el vehículo, otro
más se posicionó en la puerta del copiloto y el que portaba
el arma dijo que se desempeñaba como sicario, motivo
por el cual fueron detenidos, de la siguiente manera: El
agente (1) Erick Omar Fonseca Contreras, aseguró a
Juan Pérez, asegurándole un fusil AK-47 abastecido con
un cargador con treinta cartuchos; el conductor de la
unidad Ezequiel Cruz Ortiz, fue asegurado por el agente
(2) Gonzalo Sulub Cruz, y le encontró en su cintura del
costado derecho un arma corta marca PIETRO BERETTA
GARDONE, abastecida con un cargador y diez cartuchos
útiles calibre 40; el elemento (3) Víctor Manuel Lara López,
detuvo a Rubén Elías del Ángel, y le aseguró en la cintura
del costado derecho un arma corta marca Government
Model 38 súper, calibre matrícula 80, Colts PT.E.X Meg.
CC HARTFRD, CONN. USA, COL, Súper 38 Auto; y el
agente (4) Ernesto Zacapala Bernabe, logró detener a José
Óscar Dzul Uh, y le encontró en su cintura del lado derecho
un arma corta marca PIETRO BERETT GARDONE.
Posteriormente revisaron el vehículo y el agente (5) Erick
Mata Alvarado encontró en el piso detrás del asiento del
conductor una mochila color dorado, en la que localizó,
entre otras cosas, un cargador con treinta cartuchos útiles
10

calibre 7.62x39, veinte marca NK y diez NNY; un cargador


abastecido con diez cartuchos útiles calibre 7.62x39 marca
1k; treinta cartuchos útiles calibre 9mm, marca FC; trece
cartuchos calibre 9mm marca águila; dos cartuchos útiles
calibre 9mm marca blazer luger; cuatro cartuchos útiles
calibre .40 S&W, marca RP; y siete cartuchos útiles
calibre .40 S&W marca winchester (fojas 13 y 14 y 25 a 44)
[fojas 13 y 14 y 25 a 44]
a) La existencia de cartuchos para armas de uso exclusivo del
Ejército, Armada y Fuerza Aérea (objeto material), en el
caso, correspondientes a las previstas en el inciso f) del
artículo 11 de la ley de la materia.

2. Inspecciones ministeriales de veintidós de mayo y


cuatro de junio de dos mil quince, en las que los
Agentes del Ministerio Público del Fuero Común y Federal
[foja 50 y 431 a 432], que constataron la existencia de:
a. Un arma de fuego larga tipo AK-47, modelo GP WASR-
10/83, CAL. 7.62X39MM, matrícula PZ-3122-85, marca
CN ROMARN SA/CUGIR IN ROMANIA, imported Cal,
Georgia.VT, con un cargador, así como 22 cartuchos
útiles calibre 7.62x39 marca Lug.
b. Un arma de fuego corta tipo pistola, calibre 40”, S&W,
marca Pietro Beretta Gardone V.T.-MADE IN ITALY,
CAT. 11693, matrícula SN023570; modelo 9000S;
11

Parabellum Patented, Beretta Usa Corp. ACKK, MD,


READ, MANUAL BEFORE USE, con un cargador, así
como 7 cartuchos útiles calibre .40 S&W marca
Winchester.
c. Un arma de fuego corta tipo pistola, marca Pietro
Beretta, calibre 9MM, modelo 92 FS, sin matrícula, con
un cargador, así como 9 cartuchos útiles calibre 9MM,
marca FC.
d. Un arma de fuego corta tipo pistola, calibre .38” súper
auto, marca Colt, modelo Goverment Model 38 súper
caliber, series 80, sin matrícula, con su respectivo
cargador, así como 5 cartuchos útiles calibre .38 marca
súper Auto Wim;
e. Un cargador con treinta cartuchos útiles calibre
7.62x39, 20 marca NK y 10 marca NNY;
f. Un cargador con diez cartuchos útiles calibre 7.62x39
marca 1K;
g. Treinta cartuchos útiles calibre 9MM, marca FC;
h. Trece cartuchos útiles calibre 9MM marca águila;
i. Dos cartuchos útiles calibre 9MM, marca Blacer Luger;
j. Cuatro cartuchos útiles calibre .40 S&W, marca RP; y,
k. Siete cartuchos útiles calibre .40 S&W marca
Winchester.
12

3. Dictamen de balística de ocho de junio de dos mil quince,


suscrito y ratificado por el perito oficial José Luis García
Gutiérrez, adscrito a la –entonces– Procuraduría General de la
República [foja 438 a 449], quien concluyó lo siguiente:

a. El arma de fuego tipo fusil, calibre 7.62X39MM, CN


ROMARN SA/CUGIR, modelo GP WASR-10/63, la Ley
Federal de Armas de Fuego y Explosivos, la contempla en
su artículo 11°, inciso c).
b. Las armas de fuego tipo pistola, calibre .40” S&W, marca
Pietro Beretta, modelo 9000S; calibre .38” súper auto,
marca Colt, modelo Goverment; y la calibre 9mm
Parabellum, marca pietro Beretta, modelo 92 FS, la
mencionada Ley Federal las contempla en su artículo 11,
inciso b).
c. Los sesenta y dos cartuchos calibre 7.62x39mm, de las
marcas NK”, 1K”, NNY”, B” y dos marcas de logotipos
diferentes; dieciocho calibre .40” S&W, marcas “R-P y
Winchester; cinco calibre .38”, súper auto, marcas “Win y
R-P; y cincuenta y cuatro calibre 9mm, similar o
equivalente al 9mm Parabellum, la citada codificación los
contempla en el artículo 11, inciso f).
d. Todos como de uso reservados para el uso exclusivo del
ejército armada y fuerza aérea.
13

4. Declaración del inculpado Ezequiel Cruz Ortiz, emitida


ante el Agente del Ministerio Público del Fuero Común, el
veintitrés de mayo de dos mil quince [fojas 115 a 119].
5. Declaración del inculpado Juan Pérez, emitida ante el
Agente del Ministerio Público del Fuero Común, el
veintitrés de mayo de dos mil quince [fojas 121 a 123].
6. Declaración del inculpado Rubén Elías del Ángel, emitida
ante el Agente del Ministerio Público del Fuero Común, el
veintitrés de mayo de dos mil quince [fojas 124 a 125].
7. Declaración del inculpado José Óscar Dzul Uh, emitida
ante el Agente del Ministerio Público del Fuero Común, el
veintitrés de mayo de dos mil quince [fojas 127 a 130].

CUARTO. Análisis del cuerpo del delito


El Agente del Ministerio Público de la Federación ejerció acción
penal contra el inculpado Juan Pérez, por la comisión de los delitos de
[1] PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO DEL USO EXCLUSIVO DEL
EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto y sancionado en
el artículo 83 fracción III, en relación con el diverso 11, inciso c) de la
Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos; y por el diverso de [2]
POSESIÓN DE CARTUCHOS DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO,
ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto por el artículo 11, inciso f) y
sancionado en el artículo 83 Quat, fracción II, del mismo ordenamiento
legal, ambos delitos, de conformidad con el artículo 13, fracción III, del
Código Penal Federal, vigentes en la época de los hechos –veinticinco
de mayo de dos mil quince–.
14

Los preceptos que contemplan los ilícitos en comento, son:


«ARTICULO 83.- Al que sin el permiso correspondiente porte un
arma de uso exclusivo del Ejército, Armada o Fuerza Aérea, se le
sancionará:
[…]
III. Con prisión de cuatro a quince años y de cien a quinientos días
multa, cuando se trate de cualquiera de las otras armas comprendidas en
el artículo 11 de esta Ley.
[…]»

«ARTICULO 11.- Las armas, municiones y material para el uso


exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, son las siguientes:
[…]
c).- Fusiles, mosquetones, carabinas y tercerolas en calibre .223",
7 mm., 7.62 mm. y carabinas calibre .30" en todos sus modelos.
[…]»

«ARTICULO 11.- Las armas, municiones y material para el uso


exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, son las siguientes:
[…]
f).- Municiones para las armas anteriores y cartuchos con artificios
especiales como trazadores, incendiarios, perforantes, fumígenos,
expansivos, de gases y los cargados con postas superiores al "00" (.84
cms. de diámetro) para escopeta.
[…]»

«ARTICULO 83 Quat (sic).- Al que posea cartuchos en


cantidades mayores a las permitidas, se le sancionará:
[…]
II. Con prisión de dos a seis años y de veinticinco a cien días
multa, si son para las armas que están comprendidas en los restantes
incisos del artículo 11 de esta Ley.
[…]»

Bajo ese contexto, se colige que los elementos del delito de


portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada
y Fuerza Aérea, son:

ELEMENTOS OBJETIVOS

a) La existencia de un arma de fuego de las comprendidas en


el artículo 11, inciso c), de la Ley Federal de Armas de
Fuego y Explosivos;
15

b) Que el sujeto activo porte dicho artefacto bélico (conducta


típica);
ELEMENTOS NORMATIVOS
c) Que el arma de fuego sea de las de uso exclusivo del
Ejército, Armada y Fuerza Aérea Nacional, y;
d) Que esa conducta la realice sin pertenecer a las fuerzas
armadas de nuestro país y sin contar con el permiso
correspondiente de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Mientras que los elementos del injusto de posesión de


cartuchos para arma de fuego de uso reservado a las fuerzas
castrenses de la Nación, están constituidos por:

ELEMENTOS OBJETIVOS:

b) Que el sujeto activo realice la acción de poseerlos


(conducta realizada); y

ELEMENTO NORMATIVO
c) Que realice lo anterior sin pertenecer a las fuerzas
armadas, o sin contar con el permiso correspondiente por
parte de la Secretaría de la Defensa Nacional.

En efecto, los elementos precisados en los incisos a), de los


delitos en análisis, se acreditan con la diligencia en la que los Agentes
del Ministerio Público del Fuero Común y Federal hicieron constar que
tuvieron a la vista, entre otros:

1. Un arma de fuego tipo fusil, calibre 7.62x39mm., marca CN


Romarm SA/CUGIR. modelo GP WASR-10/63, importador
16

y/o distribuidor CAI GEORGIA, VT., país de fabricación


Romania, matrícula PZ-3122-85 RO, se le observan
marcados los caracteres, cuenta con tres (03) respectivos
cargadores metálicos semicurvos sin modelo, marca, ni
país de fabricación, con terminado de recubrimiento
pavonado color negro cada uno con una capacidad para
abastecer treinta (30) cartuchos para arma de fuego del
calibre 7.62x39mm.

2. Sesenta y dos (62) cartuchos para arma de fuego,


CALIBRE 7.62x39MM., de diversas marcas NK. "IK", "nny",
"B", y dos marcas de logotipos diferentes, todos con bala
normal encamisada, casco de latón-teflonado-acerado y
percusión central.

3. Dieciocho (18) cartuchos para arma de fuego, calibre 40


S&W, de las marcas "R-P y Winchester, todos con bala
normal encamisada, casco de latón y percusión central.

4. Cinco (5) cartuchos para arma de fuego, calibre 38" súper


auto (similar o equivalente 38" auto, 9X23MM), de las
marcas "WIN Y R-P", todos con casco de latón-niquelado,
bala normal encamisada y percusión central

5. Cincuenta y cuatro (54) cartuchos para arma de fuego,


calibre 9MM., similar o equivalente al 9 MM Parabellum o
Luger, 9x19mm., de diversas marcas "F C, Blazer y
Aguila", todos con bala normal encamisada, casco de latón
y percusión central.
17

Así como, con el dictamen en materia de balística, en el que el


perito concluyó, en lo que interesa respecto los objetos antes
descritos, lo siguiente:
«[…]
PRIMERA: EL ARMA DE FUEGO TIPO FUSIL CALIBRE 7.62X39MM,
DESCRITO EN EL DÍGITO 1 UNO DEL PRESENTE DICTAMEN, POR SU TIPO,
CALIBRE Y SISTEMA DE DISPARO EN SEMIAUTOMATICO, LA LEY FEDERAL DE
ARMAS DE FUEGO Y EXPLOSIVOS, LO CONTEMPLA EN SU ARTÍCULO 11°
ONCEAVO INCISO C), COMO DE LOS RESERVADOS PARA EL USO EXCLUSIVO,
DEL EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA.
[…]
TERCERA: LOS CARTUCHOS PARA ARMAS DE FUEGO DESCRITOS EN
LOS DÍGITOS 2 DOS, 4 CUATRO, SEIS Y 8 OCHO DEL PRESENTE DICTAMEN,
CALIBRES 7.62x39mm., 40" S&W, 38" SUPER, Y 9MM. LUGER O PARABELLUM,
9x19mm., TODOS CON BALA NORMAL ENCAMISADA, POR SU CALIBRE, TIPO DE
BALA NORMAL Y USO EN ARMAS DE FUEGO DE LAS CONSIDERADAS COMO
DEL USO EXCLUSIVO DE LAS FUERZAS ARMADAS DEL PAIS, LA YA
MENCIONADA LEY FEDERAL, LOS CONTEMPLA EN SU ARTICULO 11° ONCEAVO
INCISO f), COMO DE LOS RESERVADOS PARA EL USO EXCLUSIVO, DEL
EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA.
[…]

Es decir, todos los objetos anteriores son considerados como


de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

Los medios probatorios tomados en consideración para


acreditar el primer elemento del cuerpo de los delitos en estudio,
cuentan con pleno valor probatorio, de conformidad con lo dispuesto
en el artículo 284 del Código Federal de Procedimientos Penales2.

Se afirma lo anterior, en razón de que respecto a la primera de


las pruebas tomadas en consideración, fueron los propios Agentes del
Ministerio Público del Fuero Común y Federal, en su calidad de
autoridades investigadoras [fojas 431 y 432], quienes realizaron la
descripción del arma de fuego y cartuchos que tuvieron a la vista y que
2
Artículo 284.- La inspección, así como el resultado de los cateos, harán prueba plena siempre que se
practiquen con los requisitos legales.
18

constituyen los objetos materiales de los delitos, los cuales son


susceptibles de apreciarse de manera directa y objetiva, con lo que su
actuar se ciñó a lo establecido en los numerales 208 y 209 del citado
código adjetivo3.

Por otra parte, los elementos marcados en los incisos b), de los
injustos en análisis se demuestran con el oficio de puesta a
disposición PJE/1154/2015, de veintiuno de mayo de dos mil quince,
suscrito y ratificado por (1) Erick Omar Fonseca Contreras, (2)
Gonzalo Sulub Cruz, (3) Víctor Manuel Lara López, (4) Ernesto
Zacapala Bernabe, (5) Erick Mata Alvarado, (6) Efrén Acosta López
y (7) Manuel Jesús Borge Ricalde, Agentes de la Policía Judicial del
Estado, de esta ciudad de Cancún, Quintana Roo, de veintiuno de
mayo de dos mil quince, aproximadamente a las veintitrés horas
con cincuenta minutos al estar realizando operativos sobre la
avenida Tecnológico en dirección de oriente a poniente, en la parte

3
Artículo 208.- Es materia de inspección todo aquello que pueda ser directamente apreciado por la
autoridad que la realice.
La Policía, previa autorización del Ministerio Público y con estricto apego a sus instrucciones, podrá
practicar inspecciones en el lugar de la detención o del hecho. La diligencia deberá efectuarse por el agente
policial responsable; los objetos y efectos que se recojan por estar relacionados con el delito deberán ser
debidamente resguardados, en términos de las disposiciones aplicables. El agente policial que practique la
diligencia levantará un acta en la que describirá el estado de las cosas y personas, así como las evidencias
recolectadas u objetos asegurados y las medidas adoptadas para su resguardo y entrega al Ministerio
Público.
Durante la averiguación previa o el proceso, la inspección debe ser practicada invariablemente, bajo pena
de nulidad, con la asistencia del Ministerio Público o, en su caso del juez. Para su desahogo se fijará día, hora
y lugar, y se citará oportunamente a quienes hayan de concurrir, los que podrán hacer al funcionario que la
practique las observaciones que estimen convenientes, que se asentarán en el expediente si así lo solicitan
quien las hubiese formulado o alguna de las partes. Si el Ministerio Público o el juez lo consideran necesario,
se harán acompañar de testigos y asistir de peritos que dictaminarán según su competencia técnica.
Cuando por la complejidad de la inspección haya necesidad de preparar el desahogo de ésta, el Ministerio
Público o el juez podrán ordenar que alguno de sus auxiliares realice los trámites conducentes a precisar la
materia de la diligencia y a desarrollar ésta en forma pronta y expedita, conforme a las normas aplicables.

Artículo 209.- Para la descripción de lo inspeccionado se emplearán, según el caso, dibujos, planos
topográficos, fotografías ordinarias o métricas, moldeados, o cualquier otro medio para reproducir las cosas,
haciéndose constar en el acta cuál o cuáles de aquéllos, en qué forma y con qué objeto se emplearon.
Se hará la descripción por escrito de todo lo que no hubiere sido posible efectuar por los medios
anteriores, procurándose fijar con claridad los caracteres, señales o vestigios que el delito dejare, el
instrumento o medio que probablemente se haya empleado y la forma en que se hubiere usado.
19

posterior de la Gran Plaza, ubicada en la supermanzana 507 de esta


ciudad, tuvieron a la vista un vehículo tipo taxi blanco, con franjas
verdes, del cual descendieron cuatro personas del sexo masculino,
uno de ellos portaba en su mano derecha un arma de fuego tipo fúsil,
quienes se dirigían a abordar un vehículo tipo Accord; que se
acercaron a ellos informándoles que eran agentes policiacos, y uno de
los sujetos que vestía short rojo logró abrir el vehículo, otro más se
posicionó en la puerta del copiloto y el que portaba el arma dijo que se
desempeñaba como sicario.

Entre las personas detenidas de encontraba el inculpado Juan


Pérez, a quien el agente (1) Erick Omar Fonseca Contreras, le
aseguró en un fusil AK-47 abastecido con un cargador con treinta
cartuchos.

Luego al revisar el vehículo el agente (5) Erick Mata Alvarado


encontró en el piso de vehículo tipo Accord, detrás del asiento del
conductor una mochila color dorado, en la que localizó, entre otras
cosas, un cargador con treinta cartuchos útiles calibre 7.62x39, veinte
marca NK y diez NNY; un cargador abastecido con diez cartuchos
útiles calibre 7.62x39 marca 1k; treinta cartuchos útiles calibre 9mm,
marca FC; trece cartuchos calibre 9mm marca águila; dos cartuchos
útiles calibre 9mm marca blazer luger; cuatro cartuchos útiles
calibre .40 S&W, marca RP; y siete cartuchos útiles calibre .40 S&W
marca winchester, por lo que procedieron a su detención.

Ahora bien, el oficio de puesta a disposición de los elementos


policiales al haber sido ratificado por sus signantes, alcanza el valor
probatorio de una prueba testimonial, de conformidad con lo dispuesto
20

en el numeral 287, último párrafo, del Código Federal de


Procedimientos Penales4.
De dicha prueba, se pone de manifiesto que los hechos sobre
los que declararon los mencionados agentes policiales, los conocieron
por sí mismos y no por inducciones o referencias de otros, en razón de
que precisaron que el sujeto activo Juan Pérez portaba un arma de
fuego tipo fusil, calibre 7.62x39mm., marca CN Romarm SA/CUGIR.
modelo GP WASR-10/63; en tanto, que el inculpado y los diversos
incoados poseían una mochila que se encontraba detrás del asiento
del conductor en el interior del vehículo tipo Accord al que iban a
abordar, cuyo contenido consistía en un cargador con treinta cartuchos
útiles calibre 7.62x39, veinte marca NK y diez NNY; un cargador
abastecido con diez cartuchos útiles calibre 7.62x39 marca 1k; treinta
cartuchos útiles calibre 9mm, marca FC; trece cartuchos calibre 9mm
marca águila; dos cartuchos útiles calibre 9mm marca blazer luger;
cuatro cartuchos útiles calibre .40 S&W, marca RP; y siete cartuchos
útiles calibre .40 S&W marca wincherter.

De ahí que se afirma que los artefactos bélicos se encontraban


dentro del radio de acción y disponibilidad del sujeto activo Juan
Pérez y codetenidos; consecuentemente, al haber sido testigos
presenciales, el testimonio de los agentes aprehensores alcanza valor
indiciario, en términos del artículo 285 del código adjetivo en consulta5.

4
Artículo 287.- […]
Las diligencias practicadas por agentes de la Policía Judicial Federal o local, tendrán valor de testimonios
que deberán complementarse con otras diligencias de prueba que practique el Ministerio Público, para
atenderse en el acto de la consignación, pero en ningún caso se podrán tomar como confesión lo asentado en
aquéllas.

5
Artículo 285.- Todos los demás medios de prueba o de investigación y la confesión, salvo lo previsto en
el segundo párrafo del artículo 279, constituyen meros indicios.
21

Sobre el tópico, se deben de tomar en consideración los


discernimientos vertidas por la Primera Sala en cuanto al alcance del
término «portación», para efectos de los delitos de portación de arma
de fuego sin licencia y de uso reservado, en el que se establece que
debe darse a esta expresión un significado amplio, por lo que
bastará que se tenga fácil acceso al arma con independencia de
la parte del vehículo en que ésta se localice e
independientemente del número de movimientos que el activo
deba realizar para hacerse de ella.

Jurisprudencia que se basa en el supuesto fáctico de que el


sujeto activo se encuentre en cercana disponibilidad en relación con
el vehículo y el arma de fuego se encuentre en alguna parte de éste,
con independencia como se dijo, del número de movimientos que
deban realizarse para apoderarse de la misma, lo anterior, porque al
estar el sujeto activo dentro del vehículo, el artefacto bélico está a su
alcance, ya que existe la posibilidad de que se allegue del arma
cuando así lo decida, debido a su cercana disponibilidad.

Discernimientos que quedaron establecidos en la jurisprudencia


1a./J. 195/2005 de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación consultable en el Semanario Judicial de la Federación con el
registro digital 175856, cuyo contenido refiere:

«PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO. SE INTEGRA ESE


DELITO CUANDO ÉSTA SE LLEVA CONSIGO, EN CUALQUIER PARTE
DEL VEHÍCULO Y CON INDEPENDENCIA DEL NÚMERO DE
MOVIMIENTOS QUE EL SUJETO ACTIVO DEBA REALIZAR PARA
ALLEGÁRSELA.

La información, datos o pruebas obtenidas con motivo de recompensas, no podrán desestimarse por ese
sólo hecho por el juzgador y deberán apreciarse y valorarse en términos del presente capítulo
22

Tratándose del delito de portación de arma de fuego previsto en el


artículo 83 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, al vocablo
"portar" debe darse un significado amplio que se traduzca en llevar
consigo el arma prohibida, pues en caso de interpretar dicho elemento
literal o gramaticalmente se llegaría al extremo indeseable de considerar
que ese ilícito se configura cuando sin realizar mayor esfuerzo que el que
le permita el movimiento giratorio de su cuerpo, el sujeto activo se
apodere del artefacto bélico, lo cual contraviene la intención del legislador,
reflejada en el proceso legislativo que originó las reformas tanto del
artículo 10 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
como de la ley de la materia, consistente en inhibir la portación de armas
ante la inseguridad, temor y encono social que genera; máxime que el
bien jurídico protegido en este caso es la seguridad y la paz de la
colectividad. En ese tenor, y tomando en cuenta que el señalado delito es
de los llamados de peligro, ya que la conducta que lo integra implica un
riesgo para la seguridad y la paz social ante la posibilidad de que el
sujeto activo con facilidad se allegue el arma cuando así lo decida,
en razón de su cercana disponibilidad, resulta inconcuso que el
ilícito mencionado se configura cuando el arma se encuentra en
cualquier sitio del vehículo, ya sea la cabina, la guantera, la cajuela
trasera, el motor, etcétera, independientemente del número de
movimientos que el sujeto deba realizar para allegársela.»

Así como en la diversa jurisprudencia 1a./J. 25/2004 también de


la Primera Sala del Máximo Tribunal, consultable en el Semanario
Judicial de la Federación, bajo el registro digital 181502, de rubro y
contenido siguiente:

«PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO. SE CONFIGURA


ESE DELITO CON LA SOLA CIRCUNSTANCIA DE QUE EL
ARMA SE ENCUENTRE DENTRO DE LA CABINA DEL
VEHÍCULO, AL ALCANCE INMEDIATO DE LA PERSONA,
CON INDEPENDENCIA DEL NÚMERO DE MOVIMIENTOS
QUE SE REALICEN PARA ACCEDER A ELLA.
En atención a que el bien jurídico tutelado en el delito de
portación de arma de fuego tipificado en los artículos 81 y 83 de
la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, además de la
vida e integridad de las personas, es la paz y la seguridad
pública, debe concluirse que éstas se ven afectadas con la sola
circunstancia de que el arma en cuestión se encuentre al alcance
23

inmediato de la persona, lo que sucede cuando se encuentra


dentro de la cabina del automóvil, con independencia del número
de movimientos corporales que se tengan que realizar para
acceder a ella. Esto es, el hecho de llevar consigo un arma
dentro de la cabina del automóvil daña la tranquilidad y seguridad
pública, al alterarse éstas instantáneamente con la sola
presencia de la persona armada.»

Ahora bien, en cuanto al elemento del cuerpo del delito de


portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y
Fuerza Aérea, marcado en el inciso c), consistente en que el arma de
fuego afecta sea de los reservadas para las fuerzas armadas, se
demostró con el dictamen de balística forense, emitido por el perito José
Luis García Gutiérrez, adscrito a la Coordinación Estatal de Servicios
Periciales de la –entonces– Procuraduría General de la República [foja
438 a 449], en el que expresó, en lo que interesa, que «[…] EL ARMA
DE FUEGO TIPO FUSIL CALIBRE 7.62X39MM, DESCRITO EN EL
DÍGITO 1 UNO DEL PRESENTE DICTAMEN, POR SU TIPO, CALIBRE
Y SISTEMA DE DISPARO EN SEMIAUTOMATICO, LA LEY FEDERAL
DE ARMAS DE FUEGO Y EXPLOSIVOS, LO CONTEMPLA EN SU
ARTÍCULO 11° ONCEAVO INCISO C), COMO DE LOS
RESERVADOS PARA EL USO EXCLUSIVO, DEL EJÉRCITO,
ARMADA Y FUERZA AÉREA […]».

El dictamen aludido adquiere eficacia demostrativa en términos


del artículo 288, en relación con los diversos 234 y 235 del Código
Federal de Procedimientos Penales6, al haber sido emitido por perito
6
Artículo 234.- Los peritos practicarán todas las operaciones y experimentos que su ciencia o arte les
sugiera y expresarán los hechos y circunstancias que sirvan de fundamento a su opinión.

Artículo 235.- Los peritos emitirán su dictamen por escrito y lo ratificarán en diligencia especial. Los
peritos oficiales no necesitarán ratificar sus dictámenes, sino cuando el funcionario que practique las
24

oficial, quien para llegar a concluir que el arma asegurada de tipo fusil
calibre 7.62x39mm; se encuentra regulada por el artículo 11, inciso c),
de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, ya que realizó la
inspección física y manual del indicado artefacto bélico, con lo que
verificó que sus piezas funcionen y sincronicen correctamente, y realizó
pruebas de disparo, verificó las medidas del cañón y recámara del arma
de fuego para constatar su calibre, con lo que pudo confirmar que el
artefacto bélico afecto es de las reservadas para el uso exclusivo del
ejército, armada y fuerza aérea del país; de ahí, la idoneidad del citado
medio de prueba para acreditar el elemento del delito apuntado; máxime
que no fue objetado durante la duplicidad del término constitucional.

Cabe citar al caso la jurisprudencia 254 de la Primera Suprema


Corte de Justicia de la Nación, visible en el Semanario Judicial de la
Federación –Apéndices– con el número de registro digital 390123,
cuyo contenido refiere:

«PERITOS. VALOR PROBATORIO DE SU DICTAMEN.


Dentro del amplio arbitrio que la ley y la jurisprudencia reconocen
a la autoridad judicial para justipreciar los dictámenes periciales, el
juzgador puede negarles eficacia probatoria o concederles hasta el valor
de prueba plena, eligiendo entre los emitidos en forma legal, o aceptando
o desechando el único o los varios que se hubieran rendido, según la
idoneidad jurídica que fundada y razonadamente determine respecto de
unos y otros.»
Así como la diversa jurisprudencia 1a./J. 90/2005 emitida por la
Primera Sala del Máximo Tribunal del País, consultable también en el
Semanario Judicial de la Federación el registro digital 177307, que
dice lo siguiente:

diligencias lo estime necesario. En esta diligencia el juez y las partes podrán formular preguntas a los peritos.
25

«DICTÁMENES PERICIALES NO OBJETADOS. SU


VALORACIÓN.
En relación con la facultad de los Jueces para apreciar las
pruebas, la legislación mexicana adopta un sistema mixto de valoración,
pues si bien concede arbitrio judicial al juzgador para apreciar ciertos
medios probatorios (testimoniales, periciales o presuntivos), dicho arbitrio
no es absoluto, sino restringido por determinadas reglas. En tal virtud, el
hecho de que no se objete algún dictamen pericial exhibido en autos, no
implica que éste necesariamente tenga valor probatorio pleno, pues
conforme al principio de valoración de las pruebas, el juzgador debe
analizar dicha probanza para establecer si contiene los razonamientos en
los cuales el perito basó su opinión, así como las operaciones, estudios o
experimentos propios de su arte que lo llevaron a emitir su dictamen,
apreciándolo conjuntamente con los medios de convicción aportados,
admitidos y desahogados en autos, atendiendo a las reglas de la lógica y
de la experiencia, exponiendo los fundamentos de su valoración y de su
decisión. Por tanto, la falta de impugnación de un dictamen pericial no
impide al Juez de la causa estudiar los razonamientos técnicos
propuestos en él, para estar en posibilidad de establecer cuál peritaje
merece mayor credibilidad y pronunciarse respecto de la cuestión
debatida, determinando según su particular apreciación, la eficacia
probatoria del aludido dictamen.»

Finalmente, los elementos de los delitos marcados con los


incisos d) y c), relativos a que el sujeto activo carezca de permiso de la
autoridad correspondiente para portar arma y poseer cartuchos, se
encuentran demostrados en autos, toda vez que el sujeto activo que se
bajó de un taxi blanco, sobre la avenida Tecnológico en dirección de
oriente a poniente, en la parte posterior de la Gran Plaza, ubicada en la
supermanzana 507 de esta ciudad, y que se dirigía a abordar un
vehículo tipo Accord y se posicionó a un lado de la puerta del copiloto,
no demostró con algún medio de convicción, que contaba con el
permiso expedido por la Secretaría de la Defensa Nacional para portar
el arma de fuego y poseer los cartuchos con los que se le relaciona.

Sentado lo anterior, procede concluir que los medios de prueba


relacionados y valorados en términos de los artículos 279, 284 a 290 del
26

Código Federal de Procedimientos Penales, acreditan los elementos del


cuerpo de los delitos en estudio y demuestran las circunstancias de
modo, tiempo y lugar en que acontecieron los hechos.

Los que tuvieron lugar, el veintiuno de mayo de dos mil quince,


aproximadamente a las veintitrés horas con cincuenta minutos, en que
el sujeto activo fue detenido, cuando en compañía de diversos
coinculpados, se bajaron de un taxi blanco sobre la avenida Tecnológico
en dirección de oriente a poniente, en la parte posterior de la Gran
Plaza, ubicada en la supermanzana 507 de esta ciudad, y que se
dirigían a abordar un vehículo tipo Accord, debido a que (1) Erick Omar
Fonseca Contreras, al momento de asegurar a Juan Pérez –quien se
encontraba a un lado en la puerta del copiloto del vehículo tipo Accord–;
advirtió que en su mano derecha portaba un arma de fuego larga
tipo AK-47, modelo GP WASR-10/83, CAL. 7.62X39MM, matrícula PZ-
3122-85R; mientras que el diverso elemento aprehensor (5) Erick Mata
Alvarado, encontró en una mochila que se encontraba en el interior de la
unidad tipo Accord un cargador con treinta cartuchos útiles calibre
7.62x39, veinte marca NK y diez NNY; un cargador abastecido con diez
cartuchos útiles calibre 7.62x39 marca 1k; treinta cartuchos útiles calibre
9mm, marca FC; trece cartuchos calibre 9mm marca águila; dos
cartuchos útiles calibre 9mm marca blazer luger; cuatro cartuchos útiles
calibre .40 S&W, marca RP; y siete cartuchos útiles calibre .40 S&W
marca wincherter; esto es, dentro de su radio de acción y disponibilidad;
arma que portaba sin pertenecer a las fuerzas armadas de nuestro país,
ni contaba con permiso o autorización de la Secretaría de la Defensa
Nacional para portarla ni para poseer los cartuchos que también le
fueron asegurados, lo que se robustece por el hecho de que el arma y
27

cartuchos precisados fueron puestos a disposición de la autoridad


ministerial, cuya existencia constató en diligencia de inspección.

QUINTO. Probable responsabilidad

Ahora bien, por lo que hace a la probable responsabilidad del


incoado Juan Pérez en la comisión de los delitos de [1] PORTACIÓN
DE ARMA DE FUEGO DEL USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO,
ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto y sancionado en el artículo 83
fracción III, en relación con el diverso 11, inciso c) de la Ley Federal
de Armas de Fuego y Explosivos; y por el diverso de [2] POSESIÓN
DE CARTUCHOS DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA
Y FUERZA AÉREA, previsto por el artículo 11, inciso f) y sancionado
en el artículo 83 Quat, fracción II, del mismo ordenamiento legal,
ambos delitos, de conformidad con el artículo 13, fracción III, del
Código Penal Federal, vigentes en la época de los hechos –veinticinco
de mayo de dos mil quince–, el numeral 168 del Código Federal de
Procedimientos Penales establece lo siguiente:

«Artículo 168.
[…]
La probable responsabilidad se tendrá por acreditada cuando, de
los medios probatorios existentes, se deduzca su participación en el delito,
la comisión dolosa o culposa del mismo y no exista acreditada a favor
Juzgado Tercero de Distrito alguna causa de licitud o alguna excluyente
de culpabilidad.
[…]»
En presente caso, la probable responsabilidad queda
demostrada en autos con el de puesta a disposición PJE/1154/2015,
de veintiuno de mayo de dos mil quince, suscrito y ratificado por (1)
Erick Omar Fonseca Contreras, (2) Gonzalo Sulub Cruz, (3) Víctor
Manuel Lara López, (4) Ernesto Zacapala Bernabe, (5) Erick Mata
28

Alvarado, (6) Efrén Acosta López y (7) Manuel Jesús Borge Ricalde,
Agentes de la Policía Judicial del Estado, quienes refirieron que el
inculpado Juan Pérez fue la persona, que en compañía de diversos
coinculpados, el día veintiuno de mayo de dos mil quince,
aproximadamente a las veintitrés horas con cincuenta minutos, al ser
detenido por los agentes policiales en la parte posterior de la Gran
Plaza, ubicada en la supermanzana 507 de esta ciudad, cuando se
dirigía a abordar un vehículo tipo Accord, estaba portando en su
mano derecha el arma de fuego que se le atribuye de tipo fusil, calibre
7.62X39MM, CN ROMARN SA/CUGIR, modelo GP WASR-10/63;
además poseía dentro de su rango de acción y disponibilidad
inmediata los cartuchos afectos en atención a que se encontraban en
una mochila dentro del vehículo al que se aproximó del lado de la
puerta del copiloto, motivo por el cual fue detenido.

El aludido oficio de puesta a disposición fue ratificado por los


indicados elementos aprehensores, por lo que en el caso, alcanza el
valor probatorio indiciario de prueba testimonial, de conformidad con lo
dispuesto en el numeral 287, último párrafo, en relación con el numeral
285, ambos del Código Federal de Procedimientos Penales.

Dicho medio probatorio se adminicula con las diligencias de fe


ministerial, en las que los representantes sociales constataron la
existencia, entre otros, de:

1. Un arma de fuego tipo fusil, calibre 7.62x39mm., marca CN


Romarm SA/CUGIR. modelo GP WASR-10/63, importador
y/o distribuidor CAI GEORGIA, VT., país de fabricación
29

Romania, matrícula PZ-3122-85 RO, se le observan


marcados los caracteres, cuenta con tres respectivos(03)
cargadores metálicos semicurvos sin modelo, marca, ni
país de fabricación, con terminado de recubrimiento
pavonado color negro cada uno con una capacidad para
abastecer treinta (30) cartuchos para arma de fuego del
calibre 7.62x39mm.

2. Sesenta y dos (62) cartuchos para arma de fuego,


CALIBRE 7.62x39MM., de diversas marcas NK. "IK", "nny",
"B", y dos marcas de logotipos diferentes, todos con bala
normal encamisada, casco de latón-teflonado-acerado y
percusión central.

3. Dieciocho (18) cartuchos para arma de fuego, calibre 40


S&W, de las marcas "R-P y Winchester, todos con bala
normal encamisada, casco de latón y percusión central.

4. Cinco (5) cartuchos para arma de fuego, calibre 38" súper


auto (similar o equivalente 38" auto, 9X23MM), de las
marcas "WIN Y R-P", todos con casco de latón-niquelado,
bala normal encamisada y percusión central

5. Cincuenta y cuatro (54) cartuchos para arma de fuego,


calibre 9MM., similar o equivalente al 9 MM Parabellum o
Luger, 9x19mm., de diversas marcas "F C, Blazer y
Aguila", todos con bala normal encamisada, casco de latón
y percusión central.
30

Probanza que alcanza pleno valor probatorio, de conformidad


con lo establecido en el artículo 284 de la consultada codificación
adjetiva.

Diligencia que al haber sido practicada por un funcionario


público, como lo es un Agente del Ministerio Público de la Federación
investigador, investido de fe pública y con los requisitos señalados por
el artículo 208 del Código Federal de Procedimientos Penales, tiene
valor probatorio pleno, de conformidad con el artículo 284 del propio
conjunto de normas adjetivas.

Apoya lo anterior, la tesis de la Primera Sala de la Suprema


Corte de Justicia de la Nación de la Séptima Época, consultable en el
Semanario Judicial de la Federación, con el registro digital 234451,
cuyo contenido refiere:

«MINISTERIO PÚBLICO, FACULTADES CONSTITUCIONALES


DEL, EN LAS DILIGENCIAS DE AVERIGUACIÓN PREVIA.
INSPECCIÓN OCULAR.
No es atendible el argumento de un inculpado en el sentido de
que la inspección ocular y fe ministerial practicadas por el Ministerio
Público Federal, carecen de valor probatorio porque se originaron en el
período de averiguación y no fueron confirmadas ni practicadas en el
período de instrucción, Al respecto debe mencionarse que la Ley
Orgánica de la Procuraduría General de la República, en su artículo 3o.,
fracción I, reglamenta las facultades que sobre el particular concede la
Constitución al Ministerio Público Federal, para allegarse medios que
acrediten la responsabilidad de los infractores. El valerse de medios para
buscar es una facultad de origen y eminentemente privativa del Ministerio
Público, porque de no ser así, se encontraría imposibilitado para acudir a
los Tribunales a ejercer la acción penal; consecuentemente, a dicha
institución le está permitido practicar toda clase de diligencias tendientes
a acreditar el cuerpo del delito de un ilícito y la responsabilidad del
acusado. Dentro de tal potestad se haya la prueba de inspección, la cual
puede ser la más convincente para satisfacer el conocimiento para llegar
a la certidumbre de la existencia del objeto o hecho que debe apreciarse,
la que puede recaer en personas, cosas o lugares, y su práctica
31

corresponde a los funcionarios del Ministerio Público en las diligencias


previas al ejercicio de la acción penal, otorgando la Ley adjetiva pleno
valor probatorio a dichos actos; por lo que no se requiere "que sea
confirmada o practicada durante el período de instrucción".»
Tales medios de prueba se concatenan con el dictamen en
materia de balística emitido por el perito de la –entonces– Procuraduría
General de la República, en el que éste determinó, entre otros, que el
arma de fuego asegurada tipo fusil, calibre 7.62x39mm., marca CN
Romarm SA/CUGIR. modelo GP WASR-10/63, importador y/o
distribuidor CAI GEORGIA, VT., país de fabricación Romania,
matrícula PZ-3122-85 RO, corresponde a la reservada para el uso
exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea; y que los cartuchos son
para las armas de fuego previstas en el inciso f) del artículo 11 de la Ley
Federal de Armas de Fuego y Explosivos; dictamen que tiene pleno
valor probatorio, de conformidad con lo estatuido en el numeral 288 del
invocado ordenamiento procesal.

Sobre ese tópico, se determina que en la presente causa penal


se encuentra acreditada la probable responsabilidad de Juan Pérez, por
la comisión de los delitos de [1] PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO
DEL USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA
AÉREA, previsto y sancionado en el artículo 83 fracción III, en
relación con el diverso 11, inciso c) de la Ley Federal de Armas de
Fuego y Explosivos; y por el diverso de [2] POSESIÓN DE
CARTUCHOS DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y
FUERZA AÉREA, previsto por el artículo 11, inciso f) y sancionado en
el artículo 83 Quat, fracción II, del mismo ordenamiento legal, ambos
delitos, de conformidad con el artículo 13, fracción III, del Código
Penal Federal, vigentes en la época de los hechos –veinticinco de
32

mayo de dos mil quince–, ha quedado demostrada a título probable,


con los mismos elementos de convicción relacionados y valorados con
antelación, al examinar la corporeidad de los citados ilícitos en forma
individual y, en conjunto, según la naturaleza de los hechos y el enlace
lógico, jurídico y natural; medios de convicción que se tienen por
reproducidos en obvio de repeticiones, en estricto acatamiento a lo que
dispone el artículo 95, fracción IV, del Código Federal de
Procedimientos Penales, porque en él se establece, en lo que interesa,
que las resoluciones, como la que aquí se dicta, contendrán un extracto
breve de los hechos exclusivamente conducentes a los puntos
resolutivos del auto o de la sentencia en su caso, evitando la
reproducción innecesaria de constancias.

Y, si bien es cierto, el cuerpo del delito y probable


responsabilidad son conceptos diferentes, ya que el primero se refiere a
cuestiones impersonales, relativas a la verificación de un hecho
tipificado por la ley como delito y, la segunda, radica en la atribución de
la causación del resultado a alguien; también lo es, que los mismos
medios de convicción sirven para acreditar ambos extremos, ya que en
ese caso, por un lado, revelan la existencia de un hecho determinado
como delito; y, por el otro, la atribuibilidad de la acción a un sujeto
determinado; por tanto, tener por justificadas ambas premisas con los
mismos datos probatorios no trae como consecuencia infracción a las
formalidades del procedimiento.

Sobre el tema se comparte el criterio de la jurisprudencia VI.2o.


J/93 emitida por el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito,
visible en el Semanario Judicial de la Federación, tomo VI, segunda
33

parte-1, Julio-Diciembre de 1990, página 341, materia penal, con


registro digital 224782 de rubro y texto:

«CUERPO DEL DELITO Y PRESUNTA RESPONSABILIDAD.


PRUEBA POR LOS MISMOS ELEMENTOS.
Si bien es cierto que el cuerpo del delito y la presunta
responsabilidad resultan ser conceptos diferentes, en virtud de que el
primero se refiere a cuestiones impersonales relativas a la verificación de un
hecho tipificado por la ley como delito, independientemente de la autoría de
la conducta, y la segunda radica en la atribución de la causación del
resultado a una persona; también lo es que, puede suceder que un medio
de convicción sirva para acreditar ambos extremos, ya que en ese caso, por
un lado puede revelar la existencia de un hecho determinado como delito y
por el otro atribuir la comisión del suceso a un sujeto específico; por tanto,
tener por justificadas ambas premisas con los mismos datos probatorios no
trae como consecuencia una violación de garantías.»

En efecto, del cuadro probatorio descrito, apreciados esos


elementos convictivos en lo individual, conforme a los extremos que
acreditan, y en su conjunto, según la naturaleza de los hechos y el
enlace lógico natural que existe entre la verdad conocida y la que se
busca, conduce a establecer que probablemente Juan Pérez fue la
persona que al ser detenida el veintiuno de mayo de dos mil quince,
aproximadamente a las veintitrés horas con cincuenta minutos, en la
parte posterior de la Gran Plaza, ubicada en la supermanzana 507 de
esta ciudad, cuando se dirigía a abordar un vehículo tipo Accord,
portaba en su mano derecha un arma de fuego larga tipo AK-47,
modelo GP WASR-10/83, CAL. 7.62X39MM, matrícula PZ-3122-85R;
además; y poseía dentro de su rango de acción y disponibilidad
inmediata los cartuchos afectos en atención a que se encontraban en
una mochila dentro del vehículo tipo Accord al que se aproximó del
lado de la puerta del copiloto un cargador con treinta cartuchos útiles
34

calibre 7.62x39, veinte marca NK y diez NNY; un cargador abastecido


con diez cartuchos útiles calibre 7.62x39 marca 1k; treinta cartuchos
útiles calibre 9mm, marca FC; trece cartuchos calibre 9mm marca
águila; dos cartuchos útiles calibre 9mm marca blazer luger; cuatro
cartuchos útiles calibre .40 S&W, marca RP; y siete cartuchos útiles
calibre .40 S&W marca wincherter.

Por lo anterior, se insiste que dichos artefactos bélicos se


encontraban dentro su radio de acción y disponibilidad inmediata; de ahí
que al inculpado Juan Pérez, se le atribuye la portación de arma y
posesión de cartuchos todos de uso exclusivo del ejército, armada y
fuerza aérea.

Conducta que realizó el inculpado sin haber acreditado ser


miembro de alguna institución armada del país, ni contar con la
autorización correspondiente para su portación y posesión; y con lo cual
puso en peligro los bienes jurídicos que tutela la norma penal del delito
de portación de arma de fuego y posesión de cartuchos para armas de
fuego, todos de uso exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea, que lo
son, la paz, la seguridad pública, la tranquilidad social y el control que
debe tener la Secretaría de Defensa Nacional sobre dichos artefactos
bélicos.

La forma de intervención de la sujeto activo del delito fue en


términos del artículo 13, fracción III, del Código Penal Federal, esto es,
que el aquí inculpado realizó la conducta conjunto con otros, dado que
fue detenido con otras tres personas.

Conducta desplegada de forma dolosa, en términos del artículo


9°, primer párrafo, del Código Penal Federal, que señala: «[…] Obra
35

dolosamente el que, conociendo los elementos del tipo penal, o


previendo como posible el resultado típico, quiere o acepta la
realización del hecho descrito por la ley; y […]» pues de acuerdo con
los medios de convicción analizados y valorados en el considerando
que inmediatamente antecede, el referido inculpado aparente e
ilícitamente portaba un arma de fuego y poseía cartuchos de uso
exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea; lo cual a través de un
proceso que lleva del conocimiento de los hechos que en lo particular
se han conocido a través de las pruebas analizadas, a un hecho que
pretende conocerse, esto es, si quiso y aceptó consciente y
voluntariamente el resultado obtenido, la armónica interrelación de
aquellos datos conduce, de manera natural, lógica y necesaria, a la
conclusión de que es probable que Juan Pérez, con plena conciencia
y dominio de sus actos, aceptó la realización de los hechos descritos
por la ley, pues tener en su mano derecha un arma de fuego la portó y
dentro de su rango de acción y disponibilidad poseía los cartuchos que
se encontraban en el interior del vehículo al que iba a incorporarse, lo
que puso de manifiesto la voluntad con la que desplegó su conducta.

Cobra aplicación la tesis 1a. CVI/2005 de la Primera Sala de la


Suprema Corte de Justicia de la Nación, consultable en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XXIII, marzo de 2006,
página 206, con registro digital 175605, cuyo contenido refiere:
«DOLO DIRECTO. SUS ELEMENTOS.
El dolo directo se presenta cuando la intención del sujeto activo es
perseguir directamente el resultado típico y abarca todas las
consecuencias que, aunque no las busque, el sujeto prevé que se
producirán con seguridad. El dolo directo se compone de dos elementos:
el intelectual y el volitivo. El primero parte de que el conocimiento es el
presupuesto de la voluntad, toda vez que no puede quererse lo que no se
conoce, por lo que para establecer que el sujeto activo quería o aceptaba
36

la realización de un hecho previsto como delito, es necesaria la constancia


de la existencia de un conocimiento previo; esto es, el sujeto activo debe
saber qué es lo que hace y conocer los elementos que caracterizan su
acción como típica, de manera que ese conocimiento gira en torno a los
elementos objetivos y normativos del tipo, no así respecto de los
subjetivos. Por otro lado, el elemento volitivo supone que la existencia del
dolo requiere no sólo el conocimiento de los elementos objetivos y
normativos del tipo, sino también querer realizarlos. Es por ello que la
dirección del sujeto activo hacia la consecución de un resultado típico,
sirve para determinar la existencia del dolo. Así pues, se integran en el
dolo directo el conocimiento de la situación y la voluntad de realizarla.»

Así como la diversa tesis 1a. CVII/2005, también de la Primera


Sala del máximo tribunal en el país, visible en el Semanario Judicial de
la Federación y su Gaceta, tomo XXIII, marzo de 2006, página 205,
con registro digital 175606, cuyo contenido refiere:
«DOLO DIRECTO. SU ACREDITACIÓN MEDIANTE LA
PRUEBA CIRCUNSTANCIAL.
El dolo directo se presenta cuando el sujeto activo, mediante su
conducta, quiere provocar directamente o prevé como seguro, el resultado
típico de un delito. Así, la comprobación del dolo requiere necesariamente
la acreditación de que el sujeto activo tiene conocimiento de los elementos
objetivos y normativos del tipo penal y quiere la realización del hecho
descrito por la ley. Por ello, al ser el dolo un elemento subjetivo que atañe
a la psique del individuo, la prueba idónea para acreditarlo es la confesión
del agente del delito. Empero, ante su ausencia, puede comprobarse con
la prueba circunstancial o de indicios, la cual consiste en que de un hecho
conocido, se induce otro desconocido, mediante un argumento probatorio
obtenido de aquél, en virtud de una operación lógica crítica basada en
normas generales de la experiencia o en principios científicos o técnicos.
En efecto, para la valoración de las pruebas, el juzgador goza de libertad
para emplear todos los medios de investigación no reprobados por la ley,
a fin de demostrar los elementos del delito -entre ellos el dolo-, por lo que
puede apreciar en conciencia el valor de los indicios hasta poder
considerarlos como prueba plena. Esto es, los indicios -elementos
esenciales constituidos por hechos y circunstancias ciertas- se utilizan
como la base del razonamiento lógico del juzgador para considerar como
ciertos, hechos diversos de los primeros, pero relacionados con ellos
desde la óptica causal o lógica. Ahora bien, un requisito primordial de
dicha prueba es la certeza de la circunstancia indiciaria, que se traduce en
que una vez demostrada ésta, es necesario referirla, según las normas de
la lógica, a una premisa mayor en la que se contenga en abstracto la
conclusión de la que se busca certeza. Consecuentemente, al ser el dolo
37

un elemento que no puede demostrarse de manera directa- excepto que


se cuente con una confesión del sujeto activo del delito- para acreditarlo,
es necesario hacer uso de la prueba circunstancial que se apoya en el
valor incriminatorio de los indicios y cuyo punto de partida son hechos y
circunstancias ya probados.»

En consecuencia, en autos se demostró la comisión de los


delitos de [1] PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO DEL USO
EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto
y sancionado en el artículo 83 fracción III, en relación con el diverso
11, inciso c) de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos; y
por el diverso de [2] POSESIÓN DE CARTUCHOS DE USO
EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto
por el artículo 11, inciso f) y sancionado en el artículo 83 Quat, fracción
II, del mismo ordenamiento legal, ambos delitos, de conformidad con
el artículo 13, fracción III, del Código Penal Federal, vigentes en la
época de los hechos –veinticinco de mayo de dos mil quince–, así
como la responsabilidad a título de probable del inculpado Juan
Pérez, en su comisión, pues así se colige de los elementos de
pruebas reseñados en el considerando cuarto de esta resolución, que
sirvieron de base para tener por acreditada la corporeidad de los
ilícitos que nos ocupan.
Sirve de apoyo a lo anterior, la jurisprudencia número 275, de la
Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, visible en
el Apéndice 2000, tomo II, penal, jurisprudencia SCJN, página 200,
con registro digital 904256, que a la letra dice:
«PRUEBA CIRCUNSTANCIAL, VALORACIÓN DE LA.
La prueba circunstancial se basa en el valor incriminatorio de los
indicios y tiene, como punto de partida, hechos y circunstancias que están
probados y de los cuales se trata de desprender su relación con el hecho
38

inquirido, esto es, ya un dato por complementar, ya una incógnita por


determinar, ya una hipótesis por verificar, lo mismo sobre la materialidad
del delito que sobre la identificación del culpable y acerca de las
circunstancias del acto incriminado.»

Ciertamente, en el considerando cuarto de esta resolución, con


las pruebas analizadas y valoradas en el mismo, quedaron de
manifiesto las circunstancias de tiempo, lugar y modo, en que Juan
Pérez, el el veintiuno de mayo de dos mil quince, aproximadamente a
las veintitrés horas con cincuenta minutos, en la parte posterior de la
Gran Plaza, ubicada en la supermanzana 507 de esta ciudad, cuando
se dirigía a abordar un vehículo tipo Accord, portaba en su mano
derecha un arma de fuego larga tipo AK-47, modelo GP WASR-10/83,
CAL. 7.62X39MM, matrícula PZ-3122-85R; además; y poseía dentro
de su rango de acción y disponibilidad inmediata una mochila que se
encontraba en la unidad que pretendía abordar que a su vez contenía
un cargador con treinta cartuchos útiles calibre 7.62x39, veinte marca
NK y diez NNY; un cargador abastecido con diez cartuchos útiles calibre
7.62x39 marca 1k; treinta cartuchos útiles calibre 9mm, marca FC; trece
cartuchos calibre 9mm marca águila; dos cartuchos útiles calibre 9mm
marca blazer luger; cuatro cartuchos útiles calibre .40 S&W, marca RP;
y siete cartuchos útiles calibre .40 S&W marca wincherter; por lo que
dichos artefactos bélicos se encontraban dentro su radio de acción y
disponibilidad inmediata; con lo cual puso en peligro los bienes jurídicos
que tutela la norma penal del delito de portación de arma de fuego y
posesión de cartuchos para armas de fuego, todos de uso exclusivo del
ejército, armada y fuerza aérea, que lo son, la paz, la seguridad pública,
la tranquilidad social y el control que debe tener la Secretaría de
39

Defensa Nacional sobre dichos artefactos bélicos.


Conducta que resulta antijurídica, por no actualizarse en su
favor alguna causa de justificación que la torne lícita, así como
tampoco causa alguna que elimine su probable responsabilidad,
puesto que al momento de cometerla Juan Pérez tenía capacidad de
comprender el carácter ilícito de su acción y de conducirse de acuerdo
con esa comprensión, pudiendo presumirse que el inculpado actuó en
condiciones normales en cuanto a la ilicitud de su conducta, debido a
que de autos no se infiere que el misma haya sido desplegada bajo un
error de prohibición; razón por la cual le era exigible racionalmente al
inculpado una conducta diversa a la que realizó, y pudo haber actuado
conforme a derecho, lo que no aconteció.
Además, que la acción delictiva desplegada por el inculpado de
mérito la realizó sin el amparo de alguna de las causas de exclusión
del delito previstas en el artículo 15 del código sustantivo de la materia
y que de autos no se advierte que al momento de su realización
padeciera alguna enfermedad mental incurable o desarrollo intelectual
retardado que la hiciera inimputable, máxime que por su mayoría de
edad (tal como lo señaló en preparatoria) contaba con la suficiente
madurez de juicio para entender el alcance de su conducta antijurídica
y estuviera en aptitud de ajustarla a la norma que prevé y sanciona el
ilícito en comento.
Sin que se pondere la circunstancia de que Juan Pérez se haya
reservado el derecho a declarar ante este órgano jurisdiccional al
escuchársele en preparatoria; toda vez que se encontraba ante el
ejercicio de una facultad constitucional, a saber, el derecho a no
autoinculparse o facultad de no autoincriminarse, por lo que su
40

pasividad oral no puede considerarse en su perjuicio.


Apoya a lo anterior la tesis 1a. CXXIII/2004 de la Primera Sala
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, visible en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XXI, enero de 2005,
página 415, con registro digital 179607, cuyo contenido refiere:
«DERECHO DE NO AUTOINCRIMINACIÓN. ALCANCE DEL
CONTENIDO EN EL ARTÍCULO 20, APARTADO A, FRACCIÓN II, DE
LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
El artículo 20, apartado A, fracción II, de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos establece la garantía específica del
derecho del inculpado de no declarar en su contra, la cual supone la
libertad de aquél para declarar o no, sin que de su pasividad oral o escrita
pueda inferirse su culpabilidad, es decir, sin que su derecho a guardar
silencio sea utilizado como un indicio de responsabilidad en los hechos
ilícitos que se le imputan; de ahí que el derecho de no autoincriminación
deba entenderse como la garantía que tiene todo inculpado a no ser
obligado a declarar, ya sea confesando o negando los hechos que se le
imputan, razón por la cual se prohíben la incomunicación, la intimidación y
la tortura, e incluso la confesión rendida ante cualquier autoridad distinta
del Ministerio Público o del Juez, o ante éstos sin la presencia de su
defensor, carecerá de valor probatorio. De dicha garantía no se
desprende que el inculpado esté autorizado para declarar con falsedad
ante la autoridad, sino solamente a no ser obligado a declarar, pues de
las exposiciones de motivos del referido artículo constitucional se infiere
que lo que pretendió el Constituyente fue que el inculpado no confesara,
por motivos de conveniencia, un delito que no cometió, o que su
confesión fuera arrancada por tortura de parte de las autoridades,
pretendiendo con ello la veracidad de dicha prueba confesional o, en su
caso, que el inculpado tuviera el derecho de guardar silencio. Además, la
referida garantía rige todo el proceso penal, incluida la averiguación
previa, sin que existan limitaciones al respecto por parte de la ley
secundaria, ello en términos del último párrafo del apartado A del artículo
20 constitucional.»

Así las cosas, al encontrarse demostrada la corporeidad del


ilícito de referencia y al patentizarse la probable responsabilidad de
Juan Pérez en su comisión, en la forma ya precisada, es procedente
decretar en su contra AUTO DE FORMAL PRISIÓN, al tenor de lo
41

dispuesto en los artículos 19 de la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos y 168 del Código Federal de Procedimientos
Penales; máxime, que de acuerdo al numeral mencionado en primer
término, para el dictado de un auto de bien preso no se requieren de
pruebas que acrediten en plenitud la culpabilidad Juzgado Tercero de
Distrito, sino que los datos que arroje la averiguación previa sean
aptos y bastantes para acreditar el cuerpo del delito de referencia y
hagan probable en esta etapa procesal la participación del procesado.
Apoya a lo anterior la jurisprudencia VI.1o. J/49 del Primer
Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, hacía la cual este órgano
jurisdiccional externa su afinidad, consultable en el Semanario Judicial
de la Federación, tomo VII, mayo de 1991, página 76, con registro
digital 222763.

«AUTO DE FORMAL PRISION. PARA DICTARLO NO SE


REQUIERE PRUEBA PLENA DE RESPONSABILIDAD.
Al disponer el artículo 19 constitucional, que todo auto de
formal prisión debe contener el delito que se imputa al acusado, los
elementos que lo constituyen, lugar, tiempo y circunstancias de
ejecución y los datos que arroje la averiguación previa, los que
deben ser bastantes para comprobar el cuerpo del delito y hacer
probable la responsabilidad del acusado, se refiere que para motivar
tal auto privativo de la libertad, no se exige que se tengan pruebas
completamente claras que establezcan de modo indudable la
culpabilidad del inculpado, sino únicamente, como ya se dijo, que los
datos arrojados por la indagatoria, sean los suficientes para justificar
el cuerpo del ilícito y hacer en esa etapa procesal, probable la
responsabilidad del acusado.»

En cuanto al principio de presunción de inocencia, debe


señalarse que ha sido respetado en el presente asunto, ya que éste
opera a favor de todo inculpado, siempre y cuando de la causa no se
adviertan firmes imputaciones y elementos de cargo bastantes para
42

desvirtuar tal principio, además de que, judicialmente, necesariamente


debieron probar su versión sin que baste su sola negativa, pues de
admitirlas como válidas, sería tanto como destruir todo el mecanismo
de la prueba circunstancial y desconocer su eficacia y alcance
demostrativo.
Sobre el particular se comparte el criterio del Cuarto Tribunal
Colegiado del Quinto Circuito, contenido en la jurisprudencia V.4o. J/3,
visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo
XXII, julio de 2005, página 1105, con registro digital 177945, cuyo
contenido refiere:
«INCULPADO. LE CORRESPONDE LA CARGA DE LA
PRUEBA CUANDO LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA QUE EN
PRINCIPIO OPERA EN SU FAVOR, APARECE DESVIRTUADA EN LA
CAUSA PENAL.
Si del conjunto de circunstancias y pruebas habidas en la causa
penal se desprenden firmes imputaciones y elementos de cargo bastantes
para desvirtuar la presunción de inocencia que en favor de todo inculpado
se deduce de la interpretación armónica de los artículos 14, párrafo
segundo, 16, párrafo primero, 19, párrafo primero, 21, párrafo primero y
102, apartado A, párrafo segundo, de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, y por otro lado, el encausado rechaza las
imputaciones y niega el delito, o su participación culpable en su
actualización, éste necesariamente debe probar los hechos positivos en
que descansa su postura excluyente, sin que baste su sola negativa, no
corroborada con elementos de convicción eficaces, pues admitir como
válida y por sí misma suficiente la manifestación unilateral del inculpado,
sería destruir todo el mecanismo de la prueba circunstancial y desconocer
su eficacia y alcance demostrativo.».

Así como el criterio sostenido por la Segunda Sala de la


Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la tesis 2ª. XXXV/2007,
visible en la página 1186, tomo XXV, mayo de 2007, Novena Época,
con registro digital 172433 bajo el rubro y texto:
«PRESUNCIÓN DE INOCENCIA. ALCANCES DE ESE
PRINCIPIO CONSTITUCIONAL.
43

El principio de presunción de inocencia que en materia procesal


penal impone la obligación de arrojar la carga de la prueba al acusador, es
un derecho fundamental que la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos reconoce y garantiza en general, cuyo alcance
trasciende la órbita del debido proceso, pues con su aplicación se
garantiza la protección de otros derechos fundamentales como son la
dignidad humana, la libertad, la honra y el buen nombre, que podrían
resultar vulnerados por actuaciones penales o disciplinarias irregulares.
En consecuencia, este principio opera también en las situaciones
extraprocesales y constituye el derecho a recibir la consideración y el trato
de "no autor o no partícipe" en un hecho de carácter delictivo o en otro tipo
de infracciones mientras no se demuestre la culpabilidad; por ende, otorga
el derecho a que no se apliquen las consecuencias a los efectos jurídicos
privativos vinculados a tales hechos, en cualquier materia.»

Del mismo modo, debe señalarse que la suscrita no advierte


irregularidades que hagan sustentar justificadamente la nulidad de
alguna de las actuaciones integrantes de la averiguación previa de la
que deriva la presente causa penal, así como que desvirtúen la
eficacia probatoria de éstas; amén que como se ha dicho con
anterioridad, no fueron desahogados medios probatorios aptos y
suficientes, así como que se hayan advertido datos inherentes a dicha
cuestión que justifiquen la descalificación de algún medio de prueba
de cargo.
SEXTO. Apertura del procedimiento
Con fundamento en el artículo 152, inciso b), fracción I, del
Código Federal de Procedimientos Penales7, en consideración que se
trata de un delito flagrante, por el cual se consideró existían elementos
7
«Artículo 152.- El proceso se tramitará en forma sumaria en los siguientes casos:
[…]
b) Cuando la pena exceda de dos años de prisión sea o no alternativa, al dictar el auto de formal
prisión o de sujeción a proceso, el juez de oficio resolverá la apertura del procedimiento sumario en el
cual se procurará cerrar la instrucción dentro del plazo de treinta días, cuando se esté en cualquiera de
los siguientes casos::
[…]
I.- Que se trate de delito flagrante;
[…]»
44

de prueba para hacer probable la responsabilidad de Juan Pérez, se


decreta la apertura de la vía sumaria, en la que se procurará cerrar
la instrucción dentro del plazo de treinta días, lo que deberá hacerse
del conocimiento del ahora procesado, para que al momento de la
notificación de esta resolución, o dentro del plazo de tres días,
manifieste si opta por la vía ordinaria, de acuerdo con la última
parte del numeral en cita.
SÉPTIMO. Identificación administrativa
El artículo 165 del Código Federal de Procedimientos Penales,
establece lo siguiente:
«Artículo 165.- Dictado el auto de formal prisión o el de sujeción a
proceso se identificará al procesado por el sistema adoptado
administrativamente. En todo caso se comunicarán a las oficinas de
identificación las resoluciones que pongan fin al proceso y que hayan
causado ejecutoria, para se que hagan las anotaciones correspondientes.
[…]»

En ese sentido, tomando en consideración que en el caso se


decretó auto de formal prisión a Juan Pérez, por considerarla probable
responsable en la comisión del delito descrito en líneas anteriores, se
ordena su identificación por el sistema administrativo adoptado, sin
que ello le irrogue perjuicio, ni se considere una pena, en tanto que
dicha medida constituye una reglamentación judicial necesaria para la
identificación y antecedentes del procesado.
Por tanto, gírese oficio al Director General de Prevención y
Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación, con
residencia en la Ciudad de México, y al Coordinador de Servicios
Periciales, Zona Uno, de la Fiscalía General del Estado de
Quintana Roo, con residencia en esta ciudad, para que se sirvan
45

informar los antecedentes penales que tengan registrados a nombre


del ahora procesado, así como para que esta última autoridad proceda
a la identificación de dicho inculpado, como consecuencia del
pronunciamiento de la formal prisión, con el apercibimiento a estas
dos últimas autoridades, que de no remitir los informes de
antecedentes penales y la ficha signalética, respectivamente, de
dicho encausada dentro del término de cinco días hábiles contados
a partir del siguiente al en que reciban el correspondiente oficio, se les
impondrá como medida de apremio una multa por el equivalente a
treinta Unidades de Medida y Actualización para determinar la cuantía
del pago de las obligaciones legales, de conformidad con lo dispuesto
en la fracción II, del artículo 44, del Código Federal de Procedimientos
Penales.
Asimismo, infórmesele a las aludidas autoridades que el citado
incoado se encuentra interno en el Centro Penitenciario en Benito
Juárez, Quintana Roo, con residencia en esta ciudad; en el entendido
de que también se deberá notificar al citado centro de reclusión, para
los efectos legales conducentes.
OCTAVO. Derechos políticos
Con fundamento en el artículo 38, fracción II, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos y 129 inciso c), de la Ley
General de Instituciones y Procedimientos Electorales, se suspenden
los derechos políticos del incoado Juan Pérez; consecuentemente,
envíese oficio al Instituto Nacional Electoral, con asiento en la ciudad
de Chetumal, Quintana Roo, en la inteligencia de que éste se
encuentra privado de su libertad.
46

Lo anterior, atento al criterio del Pleno de la Suprema Corte de


Justicia de la Nación, contenido en la jurisprudencia 33/2011, visible
en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, tomo XXXIV,
septiembre de 2011, página 6, con registro digital 161099, emitida al
resolver la contradicción de tesis 6/2008-PL, que literalmente señala:
«DERECHO AL VOTO. SE SUSPENDE POR EL DICTADO DEL
AUTO DE FORMAL PRISIÓN O DE VINCULACIÓN A PROCESO, SÓLO
CUANDO EL PROCESADO ESTÉ EFECTIVAMENTE PRIVADO DE SU
LIBERTAD.
El artículo 38, fracción II, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos establece que los derechos o prerrogativas del
ciudadano se suspenden, entre otros casos, por estar sujeto a un proceso
criminal por delito que merezca pena corporal, a partir de la emisión del
auto de formal prisión. Por su parte, el principio de presunción de
inocencia y el derecho a votar constituyen derechos fundamentales, cuya
evolución y desarrollo constitucional llevan a atemperar la citada
restricción constitucional. Ahora bien, la interpretación armónica de tal
restricción con el indicado principio conduce a concluir que el derecho al
voto del ciudadano se suspende por el dictado del auto de formal prisión o
de vinculación a proceso, sólo cuando el procesado esté efectivamente
privado de su libertad, supuesto que implica su imposibilidad física para
ejercer ese derecho, lo que no se presenta cuando está materialmente en
libertad, supuesto en el cual, en tanto no se dicte una sentencia
condenatoria, no existe impedimento para el ejercicio del derecho al
sufragio activo.»

NOVENO. Alegatos

En otro orden de ideas, agréguese el escrito de cuenta,


mediante el cual el defensor particular del encausado Juan Pérez,
formula alegatos, mismos que han sido consideradas en la presente
resolución de plazo constitucional.

No obstante, se advierte que se centran toralmente en tres


aspectos:

1. Exclusión de pruebas por la alteración de la cadena de


custodia, en atención a que señaló que ésta se levantó
47

veinticuatro horas después de los hechos, y por ello no fue


encontrada al momento de los hechos; por lo que si los
hechos ocurrieron al veintiuno de mayo de dos mil quince y
la cadena de custodia se levantó el veinticuatro horas
después, no debe tomarse en consideración ni la puesta a
disposición ni la multicitada cadena de custodia.

2. Que la declaración realizada por el incoado debe tenerse


como prueba ilícita en atención a que no recibió una defensa
adecuada, por qué a que no tuvo una entrevista previa con
su defensor público al momento en que declaró en sede
ministerial.

Con motivo de lo anterior las pruebas fueron obtenidas de


manera ilícita por lo que son «fruto del árbol envenenado»

3. Que no se encuentra acreditado el ilícito de [2] POSESIÓN


DE CARTUCHOS DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO,
ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto por el artículo 11,
inciso f) y sancionado en el artículo 83 Quat, fracción II de
Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, en atención a
que dichos objetos bélicos no se encontraban en su rango de
acción y disponibilidad.

Al respecto, por lo que hace al primera alegación, en lo


atinente a que no se dio debido cumplimiento a las reglas legales para
el levantamiento de la cadena de custodia, resulta infundada tal
alegación, en virtud de que de autos se advierte el registro a que se
refiere el artículo 123 Bis del Código Federal de Procedimientos
48

Penales8 [fojas 20 a 24] que se ordenó formar al recibir los objetos


asegurados, el cual contiene las personas que intervinieron en la
cadena de custodia de los objetos bélicos asegurados en el evento
delictivo, iniciando con el procesamiento de indicios que que realizaron
(1) Erick Omar Fonseca Contreras, (2) Gonzalo Sulub Cruz, (3)
Víctor Manuel Lara López, (4) Ernesto Zacapala Bernabe, (5) Erick
Mata Alvarado, (6) Efrén Acosta López y (7) Manuel Jesús Borge
Ricalde Agentes de la Policía Judicial del Estado, de esta ciudad
de Cancún, Quintana Roo; luego la entrega realizado por (1) Erick
Omar Fonseca Contreras, culminando con la recepción realizada por
Luis Ángel Reyna Piña, Agente del Ministerio Público del Fuero
Común de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado de
Quintana Roo, a las dos horas con veinte minutos del veintidós de
mayo de dos mil quince, acorde a las exigencias constitucionales y
legales para ello.

Por lo que lo manifestado en relación a que se realizó el


procesamiento de la cadena de custodia veinticuatro horas después es
incorrecto, puesto que si la detención aconteció el veintiuno de mayo
de dos mil quince, aproximadamente a las veintitrés horas con
cincuenta minutos; resulta verosímil que su procesamiento se
hubiera realizado dos horas y media después, es decir a las dos horas
8
Artículo 123 Bis.- La preservación de los indicios, huellas o vestigios del hecho delictuoso, así como los
instrumentos, objetos o productos del delito es responsabilidad directa de los servidores públicos que entren
en contacto con ellos.
En la averiguación previa deberá constar un registro que contenga la identificación de las personas que
intervengan en la cadena de custodia y de quienes estén autorizadas para reconocer y manejar los indicios,
huellas o vestigios del hecho delictuoso, así como los instrumentos, objetos o productos del delito.
Los lineamientos para la preservación de indicios, huellas o vestigios del hecho delictuoso, así como de
los instrumentos, objetos o productos del delito, que por acuerdo general emita la Procuraduría General de la
República, detallarán los datos e información necesaria para asegurar la integridad de los mismos.
La cadena de custodia iniciará donde se descubra, encuentre o levante la evidencia física y finalizará por
orden de autoridad competente.
49

con veinte minutos del veintidós de mayo de dos mil quince.

Además que no debe perderse de vista que el artículo 289 Bis


del código procesal de la materia9, expresamente señala que cuando
los indicios se alteren durante los procedimientos relativos a la cadena
de custodia, éstos no perderán valor, a menos que hubieren sido
modificados de tal forma que hayan perdido su eficacia para
acreditar el hecho o circunstancia de que se trate, lo que debe
estar demostrado plenamente por autoridad competente; lo que en el
caso no aconteció, por lo que no debe restárseles valor probatorio a
los medios de convicción obtenidos de ellos.

Luego, si en las diligencias de fe ministerial practicadas el


ministeriales de veintidós de mayo y cuatro de junio de dos mil quince,
en las que los Agentes del Ministerio Público del Fuero Común y
Federal [foja 50 y 431 a 432], se aprecia que los funcionarios que las
practicaron dieron fe de tener a la vista las armas y cartuchos
vinculados a la causa, en las mismas condiciones en las que se
aseguró en los acontecimientos, de acuerdo a los partes informativos
de esa fecha; además, sus características físicas y técnicas se
corroboraron con el Dictamen de balística de ocho de junio de dos
mil quince, suscrito y ratificado por el perito oficial José Luis
García Gutiérrez, adscrito a la –entonces– Procuraduría General
de la República [foja 438 a 449]; es evidente que no se acredita que

9
Artículo 289 Bis.- Cuando durante el procedimiento a que se refieren los artículos 123 Bis a 123 Quintus
de este Código, los indicios, huellas o vestigios del hecho delictuoso, así como los instrumentos, objetos o
productos del delito, se alteren, no perderán su valor probatorio, a menos que la autoridad competente
verifique que han sido modificados de tal forma que hayan perdido su eficacia para acreditar el hecho o
circunstancia de que se trate.
Los indicios, huellas o vestigios del hecho delictuoso, así como los instrumentos, objetos o productos del
delito, en los casos a que se refiere el párrafo anterior, deberán concatenarse con otros medios probatorios
para tal fin.
50

los artefactos bélicos asegurados en autos, hayan sufrido alguna


alteración o deterioro que imposibilite su eficacia para acreditar su
existencia.

Lo anterior sin que pase inadvertido la jurisprudencia 1a.


CCXCV/2013 (10a.) emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, que fue invocado por la defensa, de rubro
«CADENA DE CUSTODIA. DEBE RESPETARSE PARA QUE LOS
INDICIOS RECABADOS EN LA ESCENA DEL CRIMEN GENEREN
CONVICCIÓN EN EL JUZGADOR».

Empero, tal criterio sólo señala la necesidad de respetar la


cadena de custodia, no se refiere a la excepción contenida en el
artículo invocado, es decir, que aun cuando se hubiese alterado el
objeto resguardado, no perderá valor; circunstancia que, como se
detalló, no se acreditó en autos.

Al respecto, se comparte el criterio sustentado por el Cuarto


Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, en la tesis
I.4o.P.36 P (10a.) visible en el Semanario Judicial de la Federación
con el registro digital 2021845 que refiere:

«CADENA DE CUSTODIA. SU TRANSGRESIÓN NO TORNA


ILÍCITOS LOS DATOS DE PRUEBA.
La transgresión a los principios legales de cadena de custodia, no
torna ilícitos los datos de prueba relacionados con la evidencia respectiva.
La ilicitud es un tema que atañe a la manera en que se obtiene la prueba
en tanto que la cadena de custodia es la manera en que se preserva la
misma. Conforme al artículo 264 del Código Nacional de Procedimientos
Penales, los datos de prueba obtenidos contra derechos fundamentales
conllevan su exclusión o nulidad; en cambio, los indicios alterados por
violación a la cadena de custodia repercuten en su valoración, pues el
numeral 228 del mismo código, determina que aquéllos no perderán su
valor probatorio a menos que la autoridad competente verifique que han
sido modificados de tal forma que pierdan su eficacia.»
51

Por lo que hace a la segunda alegación, no es dable a ser


atendida en atención a que si bien la declaración ministerial fue parte
de las pruebas que se enunciaron obran en el presente sumario, ésta
no fue justipreciada para tener por corroborados los elementos
objetivos y normativos respecto de los ilícitos perseguidos, toda vez
que con las diversas probanzas que fueron valoradas fue suficiente
para tener por acreditada a titulo probable su responsabilidad.

Finalmente por lo que hace a la tercera alegación, consistente


en que no se acreditó el ilícito de [2] POSESIÓN DE CARTUCHOS
DE USO EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA
AÉREA, tampoco le asiste la razón a la defensa, máxime que dicho
extremo fue atendido en el considerando cuarto de esta resolución al
analizar los elementos marcados en los incisos b), de los injustos
analizados, e incluso se invocaron los criterios jurisprudenciales
emitidos por la Primera Sala de rubros «PORTACIÓN DE ARMA DE
FUEGO. SE INTEGRA ESE DELITO CUANDO ÉSTA SE LLEVA
CONSIGO, EN CUALQUIER PARTE DEL VEHÍCULO Y CON
INDEPENDENCIA DEL NÚMERO DE MOVIMIENTOS QUE EL
SUJETO ACTIVO DEBA REALIZAR PARA ALLEGÁRSELA» y
«PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO. SE CONFIGURA ESE DELITO
CON LA SOLA CIRCUNSTANCIA DE QUE EL ARMA SE
ENCUENTRE DENTRO DE LA CABINA DEL VEHÍCULO, AL
ALCANCE INMEDIATO DE LA PERSONA, CON INDEPENDENCIA
DEL NÚMERO DE MOVIMIENTOS QUE SE REALICEN PARA
ACCEDER A ELLA.»
52

Por lo expuesto, fundado y con apoyo además en los artículos


19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 161,
163, 167 y 168 del Código Federal de Procedimientos Penales; se,
RESUELVE:
PRIMERO. A las veinte horas con quince minutos del
veintitrés de enero de dos mil veinticinco –huso horario zona
sureste de México–, dentro del plazo constitucional, se resuelve la
situación jurídica de Juan Pérez.
SEGUNDO. Se decreta AUTO DE FORMAL PRISIÓN a Juan
Pérez, por su probable responsabilidad penal en la comisión los
delitos de [1] PORTACIÓN DE ARMA DE FUEGO DEL USO
EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto
y sancionado en el artículo 83 fracción III, en relación con el diverso
11, inciso c) de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos; y
por el diverso de [2] POSESIÓN DE CARTUCHOS DE USO
EXCLUSIVO DEL EJÉRCITO, ARMADA Y FUERZA AÉREA, previsto
por el artículo 11, inciso f) y sancionado en el artículo 83 Quat,
fracción II, del mismo ordenamiento legal, ambos delitos, de
conformidad con el artículo 13, fracción III, del Código Penal Federal,
vigentes en la época de los hechos –veinticinco de mayo de dos mil
quince–.
TERCERO. Se declara abierta la instrucción, para lo cual
deberá seguirse el procedimiento por la vía sumaria, lo que deberá
hacerse del conocimiento del ahora procesado, para que dentro del
término de tres días que prevé el último párrafo del artículo 152 del
Código Federal de Procedimientos Penales, manifieste si opta por el
53

procedimiento ordinario, de conformidad con lo establecido en el


considerando sexto de la presente determinación.
CUARTO. Con fundamento en el artículo 165 del Código
Federal de Procedimientos Penales, identifíquese a al procesado por
el sistema administrativo adoptado, recábese los probables
antecedentes penales, media filiación y ficha dactilar, por lo que
deberá girarse el telegrama y oficios respectivos; en el entendido de
que el incoado se encuentra privado de su libertad en el Centro
Penitenciario en Benito Juárez, Quintana Roo.
QUINTO. Se suspenden los derechos políticos de Juan Pérez,
de acuerdo a lo dicho en el considerando octavo de esta resolución.
Así lo resolvió y firma, _________________, Jueza Tercero de
Distrito en el Estado de Quintana Roo, hoy veintitrés de enero de dos
mil veinticinco, en la hora contenida en las evidencias criptográficas
respectivas, por así permitirlo las labores de este órgano
jurisdiccional, y de conformidad con los artículos 26 Bis y 26 Ter del
Acuerdo General del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, que
abroga los acuerdos de contingencia por Covid-19 y reforma, adiciona
y deroga diversas disposiciones relativas a la utilización de medios
electrónicos y soluciones digitales como ejes rectores del nuevo
esquema de trabajo en las áreas administrativas y órganos
jurisdiccionales del propio Consejo; asistida de la Secretaria María de
los Ángeles Morales Salazar, quien autoriza y da fe.
54

III. ELABORE UN MAPA CONCEPTUAL DE LAS ETAPAS DEL


PROCESO.

INSTRUCCIÓN
INSTRUCCIÓN
AVERIGUACIÓN SuSupropósito
propósitoesesreunir
reunirelelmaterial
material
PREVIA provatorio
provatorioentorno
entornoa alosloshechos
hechosy ya alala
Etapa de investigacíón intervención
intervencióndeldelinculpado
inculpadoenenlala
criminal que se inicia con comisión
comisióndel
deldelito.
delito.Corresponde
Correspondealal
la noticìa del hecho ofrecimiento,
ofrecimiento,admisión
admisióny ydesahogo
desahogodede
delictuoso que se aporta a pruebas
pruebasque
queofrecen
ofrecenlas
laspartes,
partes,esto
estoeseselel
la autoridad conocida procesado
procesadoa através
travésdedesusudefensa,
defensa,elel
como ministerio público ministerio
ministeriopúblico
públicocomo
comoórgano
órgano
por medio de la denuncia o acusador
acusadory,y,enensusucaso,
caso,elelcoadyuvante
coadyuvanteu u
querella. Concluye con el ofendida.
ofendida.Culmina
Culminacon conelelcierre
cierredede
ejercicio de la acción penal instrucción
instrucción
en que se consigna ante el
Juez Penal.

PROCESO PENAL

EJECUCIÓN
JUICIO
En esta etapa se procede al
Esta etapa comprende a partir de la
cumplimiento de la sentencia
formulación de conclusiones de las
condenatoria una vez que haya
partes, acusatorias o de inculpabilidad,
quedado firme, esto es, que no se
Lo que queda constituido como el acto a
haya apelado, resuelto tal recurso
través del cual las partes analizan los
si se interpuso, o bien emitido el
elementos recabados en la instrucción y
fallo en el juicio de amparo
con apoyo en ello fijan sus posturas para
directo. Aquí se continúa con todo
el debate respectivo. Una vez formuladas
lo relativo a la compurgación de la
las conclusiones se procede a la audiencia
pena, medidas de seguridad,
de vista del proceso, conocida como
beneficios preliberacíonales si
audiencia final. Para después emitir la
procede, etc.
sentencía penal correspindiente, ya sea
condenatoria o absolutoria.
55

IV.ELABORE UN MAPA CONCEPTUAL O UN DIAGRAMA DE


LOS MEDIOS DE IMPUGNACIÓN, DESCRIBIENDO CADA UNO DE
ELLOS.

SE ANALIZA EL CODIGO DE PROCEDIMIENTOS PENALES


PARA EL ESTADO DE HIDALGO EN SUS ARTÍCULOS 334, 335,
336, 337, 338, 347, 348, 350 Y 351.

RECONCIDERACIÓN. APELACIÓN.
Procede contra las resoluciones Se interpone ante el juez que dictó la
que no son apelables., y en la resolución impugnada puede ser de
segunda instancia en contra de manera verbal en la notificación o por
todas las que se pronuncien escrito, dentro de los 5 días siguientes si
antes de la sentencia con es sentencia definitiva o 3 si es contra
excepción de que la ley lo otra resolución. Tiene por objeto que se
prohiba. confirme revoque o midifique la
determinación impugnada.

MEDIOS DE
IMPUGNACIÓN

DENEGADA APELACIÓN QUEJA


Procede contra le resolución del Se interpone contra las conductas
juez de primera instancia que omisivas de los jueces que no
deseche el recurso de apelación, emitan sus resoluciones dentro de
cualquiera que sea el motivo. Se los plazos que fija la ley, o bien que
puede interponer verbalmente en no cumplan las formalidades o no
el acto de notificación o dentro despachen los asuntos de acuerdo al
de los tres días siguientes por codigo procedimental. Se interpone
escrito. Este recuerso lo ante la sala penal dentro de los
resolverá la sala penal. cinco dias contados a partir de que
se produjo la situción que la
motiva.

Common questions

Con tecnología de IA

The timing and context reinforced the prosecution's case because the arrest took place shortly after the incident, allowing for the immediate collection of evidence and witness statements. This contributed to establishing a strong chain of custody and the reliability of evidence. The situation occurred at night in a public area, adding gravity to the offenses due to the potential danger posed to public safety, supporting the charges of crime materiality and probable responsibility. The synchronization of arrests, evidence collection, and procedural compliance with legal standards ensured strong proof against Juan Pérez .

Juan Pérez is charged with two specific offenses: (1) Portación de arma de fuego del uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, which is the carrying of firearms intended exclusively for military use, as outlined in Article 83, Section III, in connection with Article 11, subsection c) of the Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos; and (2) Posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, which is the possession of ammunition for the military's exclusive use, defined in Article 11, subsection f) and penalized under Article 83 Quat, Section II, of the same legal framework .

During the events on May 25, 2015, several inspections and apprehensions were carried out, confirming the physical possession of firearms and ammunition exclusive to military use. This evidence was given legal probative value by ministerial inspections and was supported by ballistic analysis. The testimony of police officers was accepted as valid under federal law, demonstrating Juan Pérez's direct involvement. The probative value was derived from the credible, observed presence of weapons and ammunition carried by Juan Pérez and found in the vehicle, substantiated through both witness accounts and forensic reports .

The legal framework defines the offenses through specific articles in the Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. The carrying of firearms for exclusive military use is outlined in Article 83, Section III, in correlation with Article 11, subsection c), and the possession of military-exclusive ammunition under Article 11, subsection f), sanctioned by Article 83 Quat, Section II. These laws are enacted to protect public safety and maintain control over military-grade weapons by the Secretaría de Defensa Nacional .

'Body of the crime' refers to the establishment of an act being a crime under statutory definitions, such as possessing weapons exclusive to military use. 'Probable responsibility,' on the other hand, attributes this crime to an individual based on evidence suggesting their involvement. In Juan Pérez's case, these concepts intertwine: the body of the crime was ascertained through seized weapons and ammunition's classification as illegal under federal laws, while probable responsibility was linked to Pérez via direct possession and control verified by witness testimony and material evidence, demonstrating his involvement .

In the Mexican legal system, the concept of crime materiality refers to verifying whether an act considered a crime under law took place. Probable responsibility relates to attributing the act to a specific individual. In this case, crime materiality was established through the presence of firearms and ammunition exclusive to military use, while probable responsibility was attributed to Juan Pérez based on his possession and control over these materials at the crime scene. These principles were validated by the clear logical correlation of evidence, eyewitness accounts, and the consistency of events with legal definitions, thereby supporting the resolution for an auto de formal prisión .

Adherence to procedural correctness and legal standards was critical in ensuring the outcome of Juan Pérez's case. The timely filing, the valid collection of evidence, credibility of witness testimony, and expert analysis were all conducted in alignment with legal procedures. This minimized challenges related to evidence admissibility and legality, fortified the prosecution, and led to the formal declaration of probable responsibility. Such adherence precluded opportunities for the defense to effectively dispute the evidence on procedural grounds, solidifying the charges and judicial resolution .

Potential legal defenses could challenge the provenance or legality of evidence collection, the credibility of witness testimony, or procedural missteps. However, with the strong procedural adherence and direct evidence tying Juan Pérez to the possession of weapons exclusive to military use, these defenses would struggle. A defense could argue the absence of intent or knowledge on the exclusivity of the firearms, but given the evidence's congruity and the witness testimonies confirming knowledge and possession, such defenses would face substantial hurdles in discrediting the prosecution's claims .

Ministerial inspections played a crucial role by documenting the presence of illegal firearms and ammunition, providing foundational evidence for the charges. Expert testimony, particularly from ballistic experts, confirmed the identification and classification of the weapons and ammunition as exclusive to military use, which is key under the relevant federal laws. These testimonies and reports were instrumental in establishing both the materiality of the crime and the link to Juan Pérez, underpinning the prosecution's case throughout the judicial proceedings .

The chain of custody maintains the integrity of evidence from discovery to court presentation. In this case, a rigorously maintained chain of custody implicates the evidence's reliability and legality. Given that the evidence directly linking Juan Pérez to the crimes includes weapons and ammunition found in his domain, any disruption in this chain would undermine prosecution claims. However, due to undisputable chain maintenance and procedural adherence, the evidence held strong probative value, limiting defense avenues for questioning its admissibility and assuring legal proceedings' robustness against Pérez .

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