CHIARAMONTE - “La formación de los Estados nacionales en Iberoamérica”
La lucha del estado moderno significo la Lucha por la unidad del poder y el resultado
de un proceso de liberación (autoridad se proclama superior a cualquier poder
civil) y de unificación (enfrentamiento con unidades menores como
instituciones, corporaciones y ciudades). Es decir, la formación del estado moderno es
el resultado de la consolidación y reconocimiento de la supremacía del poder político
=independencia (hacia el exterior) y superioridad (hacia el interior).
Objetivo del texto: ofrecer criterios para la comprensión de la formación
de los estados iberoamericanos. Para un primer acercamiento no realizará una
definición exhaustiva de estado y conceptos asociados como soberanía, nación o
pueblo, sino de los atributos que generalmente le atribuyen los historiadores.
Tesis: A la hora del análisis se observa una confusión en la época independentista del
uso de nociones como estado y nación. La mayoría de las actuales naciones
iberoamericanas existían ya desde el momento inicial de la independencia. Si bien
esta confusión comenzó a abandonarse, persisten sus efectos, impedimento la
comprensión de entidades políticas soberanas (ciudades o provincias) surgidas en el
proceso de independencia.
Las elites iberoamericanas en 1810 utilizaban los conceptos de nación y estado como
sinónimo, es así que ignoraban el concepto de nacionalidad, ya que la formación de
una nación o estado era concebida en términos racionalistas y contractualistas, propio
de la tradición ilustrada; hablar de nacionalidad en sentido moderno es un error que
muchos comenten en la lectura de los hechos. Nación, estado y soberanía para ellos
implicaba compartir un mismo conjunto de leyes, un mismo territorio, un mismo
gobierno. (Fuente: Gazeta de Buenos Aires en 1815, Constitución Venezolana en
1811). Con esto último Chiaramonte quiere demostrar con qué sentido utilizaban los
hombres de la época ciertos términos, para no caer en anacronismos y pensar, por
ejemplo, que existió estado por el simple hecho de encontrar el concepto en las
fuentes, cuando en realidad lo utilizaban para denominar realidades muy distintas:
gobiernos provisorios, alianzas provisorias, etc. Por ejemplo en el Río de la Plata entre
1810 y 1820 se dan gobiernos transitorios: se posterga el estado o fracasaba al
concretar su definición constitucional.
¿De qué se trataba entonces? Construir una nación era organizar un estado mediante
un proceso de negociaciones políticas tendientes a conciliar las conveniencias de
cada parte y en los que cada grupo era consciente de los atributos según el
derecho de gentes: calidad de persona soberana, derecho a no ser obligado a entrar
en asociación, derecho a buscar su conveniencia, concesiones recíprocas. Los actores
políticos no partían de un lugar individualista sino de cuerpos políticos. La paradoja se
encuentra en que las teorías individualistas de lo social existían.
Propósito: comprender la naturaleza de los cuerpos políticos: el temor a la anarquía
(que impregna la teoría moderna del estado), el postulado de la indivisibilidad
de la soberanía, rotulados en conceptos como regionalismos, localismos, que
expresan la anacrónica interpretación del triunfo del estado moderno.
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La emergencia de los pueblos soberanos
Los líderes de los movimientos de independencia hispanoamericanos tenían un
problema: sustituir la legitimidad de la monarquía castellana. Esta se encontró en: la
reasunción del poder por los pueblos (por lo común sinónimo de ciudad). En la
tradición el origen del poder como facultad emanada de la divinidad, recaía en el
pueblo y era trasladada al príncipe mediante el pacto de sujeción, en caso de
vacancia este volvía al pueblo. Esto trajo aparejado conflictos como el de la
pretensión hegemónica de la ciudad principal del territorio frente a las pretensiones
de igualdad soberana del resto de las ciudades, un ejemplo: ayuntamiento mexicano
para liderar la nueva autoridad en Nueva España. Esto se dio también en el Río de la
Plata, Venezuela, Chile y Nueva Granada. Esta reasunción podía tomar forma de
representación del monarca cautivo, o plena independencia.
Los pueblos que habían reasumido la soberanía se habían unido con otros en alguna
forma de estado o asociación política.
Tendencias que generaron conflictos:
Centralista: la indivisibilidad de la soberanía encarnada por las
elites de las ciudades capitales. Continuaba con el despotismo monárquico.
Confederal: Paraguay fue la primera en recurrir a esta tenencia
frente a Buenos Aires. Concepto compatible con la independencia absoluta,
es decir, independencia absoluta de los pueblos unidos por determinadas
relaciones. Esta postura fue facilitada en México ante la existencia de
diputaciones provinciales desde Cádiz.
Federal: a la manera de la constitución norteamericana, es decir lo que hoy se
denomina estado federal. Distingue entre quienes querían preservar la
soberanía de cada estado o provincia en vías de asociarse a otras y de
quienes pretendían organizar un estado nacional .Un ejemplo: Venezuela:
constitución de 1811, cercana a las posturas federalistas, conflicto con las otras
ciudades (en contra de Caracas), algunas preferían a la autoridad peninsular. Es
decir, el conflicto se había producido ante el grado de
centralización entrañado en la Constitución y no por influencia de la misma
Estas tendencias remiten a las distintas concepciones de la soberanía. Sin embargo
hay matices: posturas autonomistas con el apoyo a los proyectos
centralizadores, o sea la autonomía local apoyaba al proyecto centralista ante
la debilidad que tenían aquellas. Ejemplo: Jujuy, abogaba por la autonomía sin por ello
negar el papel rector de Buenos Aires, ¿Por qué? Porque la consideraban una
autonomía fuerte ante la intendencia de Salta del Tucumán de la que querían
independizarse.
El caso de Brasil
La solución monárquica no fue la usurpación de la soberanía nacional, sino el
resultado de la decisión de las elites que aspiraban a un estado centralizado y
temían que la solución republicana impidiese la unidad. La independencia aquí
también tuvo que ver con los conflictos de Portugal, no con un producto de una
inexistente nación. La formación del estado se desarrolla hacia 1840/1850.
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A pesar de la perduración de un poder legítimo de la familia reinante,
eso no implica que la continuidad haya sido un proceso de unidad política.
Argumento: tendencias autonomistas en varias regiones, algunas con vías a la
independencia, por ejemplo: insurrección de Pernambuco en 1824comandada por
el sacerdote Caneca ante la constitución de Pedro I porque despojaba a
las provincias de su autonomía, proclamaron la república independiente
confederación del Ecuador. Tras esta revuelta con la abdicación de Pedro I en 1831 la
mayoría de los brasileños se canalizaron hacia la localidad. Esto llevaría a la
monarquía federal de 1834. Otros casos con tendencia autonomista: rebeliones
urbanas entre 1831-1835 y en la declaración de independencia de tres provincias:
Pará, Río Grande y Bahía.
Las reformas liberales, que culminaron en 1834, serian en realidad intermedias entre
el centralismo y el autonomismo, dado que alejaron definitivamente el riesgo
de emergencia de soberanías independientes. Proceso similar al que induciría a la
supresión de los cabildos rioplatenses para la afirmación de unidades soberanas más
amplias. El resultado fue el federalismo en Brasil, alejándose de la confederación para
no repetir el caso hispanoamericano.
Paradoja (diferente a Hispanoamérica): los factores que llevaron en Hispanoamérica a
la autonomía o confederación en Brasil se organizaron hacia un estado centralizado.
Aunque las elites locales conservaron la potestad real que emanaba de su poder
económico.
El derecho de Gentes en el imaginario político de la época
Ante la inexistencia de la cuestión de la nacionalidad en el proceso de formación de
los estados, se explicará mejor esta proliferación de repúblicas, pueblos
soberanos, ciudades soberanas, provincias/estados soberanos, defender la
autonomía sin perjuicio de su voluntad de unión con otras similares entidades
soberanas. Ciudades y provincias adoptaron una variedad de formas de concebir el
derecho a la autonomía política, más allá de las diferencias existía un
trasfondo común de doctrinas y pautas políticas: Derecho de Gentes o también
llamado Derecho Natural y de Gentes: todas las naciones o estados eran personas
morales, todas las naciones eran iguales entre ellas, se trataba de una independencia
que no impedía la inserción en una entidad política mayor. El conjunto de pueblos
soberanos en la medida en que perciben los riesgos de una subsistencia
independiente, ante la debilidad e los recursos económicos y culturales, tienden a
alejarse de la aspiración a la independencia absoluta, para asociarse sin resignar su
condición absoluta de personas morales y el amparo del principio de consentimiento
para el ingreso a una asociación política.
Luego de 1830 se registra el principio de nacionalidad y comienzan a formularse
proyectos de organización o de reforma estatal en términos de nacionalidad., ligada
a lo cultural. Sin embargo, excepto Brasil, era difícil reunir estas condiciones. Se
vislumbraría que las nacionalidades es un producto no un fundamento de la historia
del surgimiento de los estados nacionales. El obstáculo no era el no poseer rasgos
homogéneos culturales sino el de compartirlos en todo el continente. Una nación
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hispanoamericana era imposible por razones prácticas: enorme extensión,
irregularidad demográfica y el estado de las comunicaciones.
Estado nacional y formas de representación política
Cuestiones centrales:
Cómo proteger la autonomía dentro de la asociación a construir.
Cómo ingresar a ella con el libre consentimiento (preservando la calidad moral
que confería un estatuto de igualdad, independientemente de su poderío real).
Cómo armonizar la soberanía de las partes.
La Cuestión de la representación política: la figura del diputado como apoderado
de los pueblos y la de diputado de la nación (promovido por las tendencias
centralizadoras). La figura del agente diplomático correspondiente a la calidad
de pueblos independientes (este se impondría en las provincias argentinas en
1831 pacto federal). Lograr el consentimiento para la erección de un estado
nacional implicaba que los diputados pasasen a ser nacionales y abandonasen
la antigua calidad de procuradores o agentes diplomáticos. En argentina esto
sucedió en el congreso de 1853, en el 52 con el acuerdo de San Nicolás se había
eliminado el mandato imperativo, haciendo hincapié en la necesidad de
anteponer los intereses nacionales a los provinciales.
No se trata de resolver si fue primero la nación o el estado, por la ya confusión ante el
anacronismo del principio de nacionalidad, porque pensar que es el estado el que crea
a la nación es subrayar la conformación de una determinada nacionalidad por parte
del estado. Si se puede reconocer una nacionalidad en las poblaciones de los
diversos estados ello no implica una supuesta identidad étnica. Esta historia sirve
para verificar cuáles fueron los acuerdos políticos que dieron lugar a las
nacionalidades y por otra parte cuáles fueron los procedimientos utilizados por
el estado y los intelectuales para contribuir a reforzar la coherencia nacional
mediante el desarrollo del sentimiento de nacionalidad.
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