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Hora Santa Vocacional

El documento describe una Hora Santa Vocacional, que incluye oraciones, meditaciones y plegarias centradas en la vocación y el llamado de Dios a diferentes estados de vida, como el matrimonio, la vida consagrada, el sacerdocio y la misión. Se enfatiza la importancia de cada vocación en la Iglesia y se invita a los participantes a reflexionar sobre su propia llamada y la santidad en la vida cotidiana. La celebración culmina con una bendición y la adoración al Santísimo Sacramento.

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Hora Santa Vocacional

El documento describe una Hora Santa Vocacional, que incluye oraciones, meditaciones y plegarias centradas en la vocación y el llamado de Dios a diferentes estados de vida, como el matrimonio, la vida consagrada, el sacerdocio y la misión. Se enfatiza la importancia de cada vocación en la Iglesia y se invita a los participantes a reflexionar sobre su propia llamada y la santidad en la vida cotidiana. La celebración culmina con una bendición y la adoración al Santísimo Sacramento.

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HORA SANTA VOCACIONAL

INGRESO
CANTO DE INGRESO
(Cantemos al Dios de la Vida)
Se entona el canto mientras se expone el Santísimo Sacramento. Se inciensa el altar. Luego se guarda
silencio reverente.

RESPONSORIO
V. Bendito, alabado y adorado sea Jesús:
el santísimo Sacramento del altar
R. Sea para siempre, bendito, alabado y adorado.

V. Mi Jesús Sacramentado, mi dulce amor y consuelo.


R. ¡Quien te amara tanto que de amor por ti Muriera!

Mira, Señor,
las oraciones de tu pueblo
congregado aquí en tu presencia;
por este sacramento de amor,
haz madurar las semillas
que Tú has sembrado
en el campo de tu Iglesia;
a fin de que sean muchos los que elijan
servirte en sus hermanos y hermanas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
(Adaptado del Misal Romano, Misa por las Vocaciones Sacerdotales)

CUERPO DE LA ADORACIÓN
CANTO PREPARATIVO
(Cantemos al Dios de la Vida)

TEXTO MAGISTERIAL (cf. Pastores dabo vobis, 36).


«La vocación es una iniciativa amorosa de Dios. Él es quien llama, y el hombre es
quien, en libertad, responde. Esta respuesta sólo puede brotar de una relación íntima
con Cristo»

CANTO POSTERIOR A LA LECTURA


(Cantemos al Dios de la Vida)

MEDITACIÓN GUIADA

Llamados a la vida
Lectura Bíblica (Jeremías 1,4-5)
Escuchemos las palabras del Profeta Jeremías
Me llegó la palabra del Señor en estos términos:
«Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía,
y antes que nacieses te tenía consagrado:
te he constituido profeta para las naciones».
Meditación
L1: ¡Qué bello es saber que Dios soñó con nosotros antes de que existiéramos!
(Silencio)
L2: Nuestra vida no es un accidente ni un error. Cada uno ha sido llamado a vivir, a
amar, a ser luz.
(Silencio)
L3: Hoy agradecemos el don sagrado de la vida, y pedimos por quienes sienten que su
vida no tiene valor. Que escuchen el susurro de Dios que les dice: “Eres mío, te amo”.

Plegaria
Padre de la vida, te alabamos por el don sagrado de existir. Cada vida humana es fruto
de tu amor y reflejo de tu gloria. Enséñanos a custodiarla desde su concepción hasta
su plenitud en Ti. Que cada ser humano descubra que su vida tiene un propósito, una
belleza y una misión.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Vida en la Iglesia
Lectura Bíblica (1 Corintios 12, 4-6a)
Escuchemos las palabras de la Primera Carta del Apóstol san Pablo a los Corintios
Pues como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos los miembros
tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo,
pero cada uno en relación con los otros como miembros. Y teniendo dones diferentes
según la gracia que nos ha sido dada…

Meditación
L1: La Iglesia es el cuerpo vivo de Cristo. En ella hay espacio para todos, y cada uno
tiene su función.
(Silencio)
L2: Algunos enseñan, otros sanan, otros acompañan. No hay miembros inútiles: todos
somos necesarios.
(Silencio)
L3: Señor, danos la gracia de amar a la Iglesia, no solo como institución, sino como
familia en camino.

Plegaria
Pastor de la Iglesia, que nos llamas a vivir en comunión, te damos gracias por el don
de pertenecer al Cuerpo de Cristo. Haz que cada miembro de tu Iglesia viva su
vocación con gozo, construyendo unidad, entregando carismas y sirviendo con
generosidad.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Laicos comprometidos (profesionales)


Lectura Bíblica (Mateo 5, 13-16)
Escuchemos las palabras del santo Evangelio según san Mateo
[Jesús les dijo:] Ustedes son la sal de la tierra;
pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se la salará?
No sirve ya para nada, sino para ser tirada fuera y pisoteada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo.
No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.
Ni se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín,
sino sobre el candelero, y así alumbra a todos los que están en la casa.
Brille así su luz delante de los hombres,
para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.

Meditación
L1: Ser laico no es ser menos. Es ser presencia de Cristo en medio del mundo.
(Silencio)
L2: Los profesionales, los trabajadores, los líderes, tienen una misión sagrada:
santificar las estructuras del mundo.
(Silencio)
L3: Señor, que los laicos no tengan miedo de vivir su fe en lo cotidiano: en los
laboratorios, los juzgados, los campos, los negocios, las universidades...

Plegaria
Padre de la misión, Tú que nos envías a transformar la sociedad desde dentro, bendice
a los laicos comprometidos que dan testimonio de fe en sus profesiones, en su familia,
en la cultura y la política. Que su trabajo sea fecundo, impregnado de tu luz y de tu
verdad.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Matrimonios
Lectura Bíblica (Efesios 5, 25-32)
Escuchemos las palabras de la Carta del Apóstol san Pablo a los Efesios
Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella… Así
deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su
mujer a sí mismo se ama. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá
a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; lo digo respecto a
Cristo y la Iglesia.

Meditación
L1: El matrimonio no es solo un contrato humano, es un sacramento, signo del amor
de Dios.
(Silencio)
L2: Los esposos están llamados a ser reflejo del amor fiel, fecundo y total de Cristo.
(Silencio)
L3: Señor, fortalece a los matrimonios que pasan pruebas, sana las heridas y renueva
el fuego del amor.

Plegaria
Padre amoroso, Tú que creaste al hombre y a la mujer para amarse y entregarse,
bendice a todos los matrimonios cristianos. Que vivan su vocación como un camino de
santidad, abiertos a la vida, perseverantes en el perdón, y generosos en el servicio
mutuo.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Vida Consagrada
Lectura Bíblica (Mateo 19, 21-22.27-29)
Escuchemos las palabras del santo Evangelio según san Mateo
Jesús le dijo:
«Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres,
y tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme».
Al oír estas palabras, el joven se marchó triste, porque tenía muchos bienes…
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos,
pues?»
Jesús les dijo:
«En verdad les digo que ustedes, los que me han seguido, en la regeneración, cuando
el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, se sentaran también ustedes en
doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo el que haya dejado casas, o
hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras por mi nombre, recibirá
cien veces más, y heredará la vida eterna.»

Meditación
L1: La vida consagrada es testimonio vivo de que Dios basta.
(Silencio)
L2: Son hombres y mujeres que renuncian a todo para seguir a Cristo con un amor
indiviso.
(Silencio)
L3: Señor, suscita vocaciones generosas, que quieran dejarlo todo por el Reino, y
sostén a quienes ya lo han hecho.

Plegaria
Padre de los consagrados, Tú que llamas a seguir a tu Hijo en pobreza, castidad y
obediencia, fortalece a quienes han dejado todo por el Reino. Que sus vidas sean
testimonio vivo de tu presencia en el mundo, faros que guíen hacia el cielo y
corazones totalmente tuyos.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Sacerdotes
Lectura Bíblica (Juan 15,13-16)
Escuchemos las palabras del santo Evangelio según san Juan
[Jesús les dijo:] Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.
Ustedes son mis amigos si hacéis lo que yo os mando.
Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor;
a ustedes los he llamado amigos,
porque todo lo que he oído a mi Padre se los he dado a conocer.
No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes,
y los he destinado para que vayan y den fruto,
y su fruto permanezca;
de modo que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se los conceda.

Meditación
L1: El sacerdote es ungido para servir, para consolar, para perdonar.
(Silencio)
L2: Lleva en su corazón a toda la comunidad, aún a los que le rechazan.
(Silencio)
L3: Señor, protege a tus sacerdotes, santifícalos, renueva cada día el fuego de su
vocación.

Plegaria
Padre de los pastores, que llamas y consagras a hombres para ser servidores de tu
pueblo, bendice a todos los sacerdotes. Renueva en ellos el celo por el Evangelio, la
fidelidad en la oración, y la entrega sin medida a sus comunidades. Que en ellos brille
el rostro del Buen Pastor.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Misioneros
Lectura Bíblica (Mateo 28,18-20)
Escuchemos las palabras del santo Evangelio según san Mateo
Jesús se acercó y les habló:
«Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes,
bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo,
enseñándoles a observar todo cuanto les he mandado.
Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.»

Meditación
L1: El corazón misionero no conoce fronteras: quiere que todos conozcan a Jesús.
(Silencio)
L2: La misión no es solo ir lejos: es también hablar de Dios al vecino, al compañero de
trabajo.
(Silencio)
L3: Señor, envía obreros a tu mies. Que no falten testigos valientes del Evangelio.

Plegaria
Padre de los enviados, que inspiraste a tu Hijo a ir por los caminos del mundo, bendice
a los misioneros que anuncian tu Palabra en tierras lejanas y cercanas. Sostén su
generosidad, acompaña sus pasos y abre corazones para que muchos más respondan
a tu llamada misionera.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Viudas y vírgenes consagradas


Lectura Bíblica (1 Corintios 7, 32-34)
Escuchemos las palabras de la Primera Carta del Apóstol san Pablo a los Corintios
Quisiera que estuvieseis libres de preocupaciones. El soltero se preocupa de las cosas
del Señor, de cómo agradar al Señor. Pero el casado se preocupa de las cosas del
mundo, de cómo agradar a su mujer, y está dividido. Así también la mujer no casada,
y la virgen, se preocupa de las cosas del Señor,
para ser santa en cuerpo y en espíritu; pero la casada se preocupa de las cosas del
mundo, de cómo agradar a su marido.

Meditación
L1: A veces, las vocaciones ocultas son las más fecundas.
(Silencio)
L2: Las viudas y vírgenes consagradas ofrecen su vida como incienso agradable.
(Silencio)
L3: Señor, que su ejemplo silencioso nos inspire a buscarte con fidelidad.

Plegaria
Padre de los corazones consagrados, que colmas con tu ternura a quienes se entregan
solo a Ti, bendice a las vírgenes consagradas y a las viudas que te sirven en fidelidad.
Que su vida escondida en Ti sea testimonio de amor indiviso y de esperanza en tu
Reino.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Vocación a la Santidad
Lectura Bíblica (1 Pedro 1, 14-16)
Escuchemos las palabras de la Primera Carta del Apóstol san Pedro
Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su
ignorancia; al contrario, así como es santo el que os ha llamado, sean también ustedes
santos en toda su conducta, pues está escrito: Sean santos, porque yo soy santo.

Meditación
L1: Todos hemos sido llamados a ser santos, no a medias, sino plenamente.
(Silencio)
L2: La santidad se vive en lo pequeño: en la paciencia, el servicio, la fidelidad.
(Silencio)
L3: Señor, haznos santos. No santos de vitrinas, sino de carne y hueso, en medio del
mundo.

Plegaria
Padre de los santos, que nos llamas a todos a la plenitud del amor, haznos santos
como Tú eres santo. Que cada vocación, en su diversidad y belleza, sea camino de
transformación, de entrega y de luz para el mundo. Santifica a tu Iglesia con la vida
cotidiana de tus hijos.

CANTO DE RECOGIMIENTO
(Cantemos al Dios de la Vida)

Suplicas
Presentemos nuestras súplicas con humildad y confianza, sabiendo que Dios escucha
el clamor de su pueblo.
R. En ti nos confiamos, Señor.

 Por los niños y jóvenes, para que descubran tu llamada desde temprano y no teman
responder con alegría.
 Por los matrimonios, para que vivan su vocación como camino de santidad y sean
testimonio del amor fiel.
 Por los sacerdotes y consagrados, para que renueven cada día su entrega y sean
signos vivos de tu presencia.
 Por las comunidades cristianas, para que acompañen con fe y oración a quienes
están discerniendo su vocación.
 Por nosotros aquí reunidos, para que vivamos nuestra vocación con plenitud, y
caminemos cada día hacia la santidad.
Señor, tu que conoces cada corazón.
Tu nos llamas por nuestro nombre, como llamaste a Samuel, a Pedro, a María.
Enséñanos el camino
Ayúdanos a no tener miedo
Muéstranos tu lugar en la Iglesia y en el mundo
Y haznos fieles a tu llamado
R. Amen,
CONCLUSIÓN

Bendición con el Santísimo


(Se inciensa el Santísimo Sacramento mientras se canta un canto de adoración, como “Tantum ergo” o
uno del libro Cantemos al Dios de la Vida adecuado para la exposición)

V. Les diste a comer el pan del cielo


R. Que contiene en si todo deleite

Oremos.
Señor Jesucristo,
que en este admirable Sacramento
nos dejaste el memorial de tu Pasión,
te pedimos nos concedas venerar
de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
(Se realiza la bendición)

Laudes Divinas
Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo, Consolador.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

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